Contextos

Septiembre 2010

 

Los 30.000 y los pueblos originarios ¡Presentes!

La Unión Nacional de Asambleas Ciudadanas de víctimas directas de la demolición del medioambiente y la quita de agua, se yerguen sujetos colectivos de derechos que se articulan dentro del país, del continente y del mundo para expandir sus experiencias, las de otros en distintas latitudes e investigaciones que se resumen en artículos, documentos, proyectos, propuestas. Instalan espacios de deliberación y toma de decisiones para argumentar contra la megaminería a cielo abierto, los agronegocios, la IIRSA o sea con el modelo extractivo y el uso mercantil de los territorios. Intervienen para la ley protectora del sistema de glaciares-periglaciares.

I / II / III


 

I. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la primera hipótesis

El capitalismo convirtió al Estado en terrorista durante 1976 a 1983. Después construyó su impunidad de modo objetivo y subjetivo. Para lo último creó un estar en el mundo sin convicción en la autodeterminación popular, lo hizo mediante mezcla de conformismo, pesimismo y fatalismo. Tal manipulación la comenzó el alfonsinismo promoviendo el posibilismo, usando la palabra «democracia» como varita mágica para alcanzar bienestar social y con el postmodernismo infiltró el escepticismo que condujo a las mayorías a percibirse mero espectadores del destino común. Fue así que pese a ser conscientes de los problemas e injusticias sociales, se sentían impotentes para hacer algo por los cambios sociales. Hoy el progresismo e izquierdismo que considera al gobierno K como yendo por camino opuesto a las derechas desembozadas, pretenden que nos restrinjámonos a optar por el primero en contra de las últimas. Esta conciliación con el capitalismo que es, a la vez, imperialismo ocupando integralmente la Argentina conduce a que sólo se pueda pensar en mejorar la situación del sector o de la minoría de pertenencia por presión sobre el gobierno-estado a fin de ser incluidos con posibilidades de desarrollo en el sistema. Por eso desestabilizar la impunidad de la extrema recolonización tanto económica como territorial y estatal, es prioritario. Con ese fin y el de construir otra sociedad-mundo hay que:

 

1. Deconstruir los ideales de los setenta y  vernos en los 30.001

 

Nuestros ausentes presentes

Septiembre: las batallas del pueblo

 

Por MAPU Santiago (http://mapuenlalucha.blogspot.com )

"En septiembre de 1970, Chile alcanzaba, a través del voto popular, la Vía Chilena al Socialismo.

El triunfo de Salvador Allende Gossens como candidato presidencial de la Unidad Popular fue una victoria legítima, que conmovió no solamente a la izquierda mundial, sino también a la derecha que vio desestabilizarse las estructuras de su política imperante sobre Latinoamérica.

Fue la gran batalla por la independencia económica de Chile.

Gran triunfo del auge del movimiento popular y de masas, con la fortaleza y la tradición de lucha de la clase trabajadora y la existencia de sus poderosos partidos de clase, en ese momento histórico, y que alcanzaba también a sectores de la pequeña y mediana burguesía.

La nueva estructura de poder se construiría desde la base, a través de un proceso de democratización y de una movilización organizada de masas. 

Mil días de gobierno popular bastaron para cumplir con los puntos básicos del programa de gobierno de la UP: -Nacionalización del cobre y de las riquezas básicas, -La reforma agraria que puso fin al despotismo patronal y -La socialización del sistema financiero, asumiendo el Estado el control de los bancos privados, nacionales y extranjeros.

Mil días bastaron, también, para que la derecha política, la ultra derecha económica y los monopolios imperialistas, planificaran y estimularan la gran crisis económica, creando y administrando el mercado negro y la especulación, promoviendo y financiando la subversión empresarial y creando, desde el Parlamento, factores de presión inflacionaria.

El imperio movilizó considerables recursos para derrocar al gobierno del pueblo, acompañando así la acción de la derecha chilena. Con horror, la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado trabajaron la hipótesis de una posible victoria revolucionaria en su patio trasero.

Surgió así la traición a la patria, el alzamiento y la sublevación cívico-militar que a sangre y fuego asaltó el poder para terminar con el sueño de la libertad y la independencia de Chile, y que derrocado el gobierno constitucional inició la guerra contra su propio pueblo.

En esta fecha rendimos homenaje de honor y gloria al compañero ex presidente de Chile, Salvador Allende.

Honramos y nos honra su memoria de valor y consecuencia con sus ideales y que por amor a su pueblo, entregó su vida en sublime sacrificio, que no será olvidado.

En contraste, este 11 de septiembre nos encuentra en franco retroceso en relación con los principales logros conquistados por el pueblo de Chile. La Concertación preparó el camino y hoy la Alianza por Chile continúa la política de represión y explotación capitalista, los monopolios se han apoderado de la comida, el agua, la salud y la educación del pueblo y están al cateo de la laucha para apoderarse del “sueldo de Chile”, y todo esto con la anuencia del imperialismo.

Si el cobre fuera chileno habría educación gratis, estatal, laica y de calidad y mucho, mucho más.

Con Piñera se ha hecho más evidente la prepotencia patronal -llamada cambio- en la administración pública, en la fábrica, en las minas, en el campo y de cordillera a mar. Prepotencia contra nuestros hermanos mapuche y prepotencia frente a la protesta de los estudiantes, trabajadores, endeudados y grupos ambientalistas, quienes reclaman sus derechos. A ellos se responde con la violencia de su policía militarizada.

Los bancos empobrecen a los endeudados, con intereses usureros y cobranzas judiciales.

Otra característica de la patronal es su forma de gobierno en base a montajes. Montajes de todo tipo: judicial, policial y propagandístico, al extremo de exhibir la tragedia de 33 mineros, que están sepultados vivos a 700 metros bajo tierra, producto de la ineficiencias y explotación de la empresa privada y el contubernio de los gobiernos de turno, como uno de los mayores logros de este gobierno, porque está tratando de rescatarlos. Mueren 6 trabajadores mineros en el norte y presentan el hecho como un acto terrorista, de ellos mismos. Todo esto para ocultar la explotación de los señores de la mina, y su codicia patronal sin límites.

Llamamos a los trabajadores y al pueblo de Chile a no dejarse engañar con el montaje del bicentenario, porque parece que estuvieran celebrando los 500 años de la invasión española y el genocidio que ellos llaman “pacificación de la Araucanía”. Bicentenario de dolor y muerte.

Saludamos a todos los que luchan por su libertad, por su tierra y por la libertad de su pueblo.

No más opresión al pueblo mapuche

Vivir con honor o morir con gloria".

http://mapuenlalucha.blogspot.com/2010/09/11-de-septiembre-de-2010-las-batallas.html Fuente: http://www.rebelion.org/Chile/ 12-09-2010

 

2. Resistir el avasallamiento y despertar a los otros para crear solidaridad

 

Mapuches

Por: Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

Desde la prisión y tras 60 días, 34 dirigentes mapuches están en huelga de hambre para protestar porque a sus reivindicaciones se ha respondido con una brutal represión, incluyendo la aplicación de la ley antiterrorista que somete civiles a la justicia militar, anula garantías procesales y triplica las condenas. Ante la dificultad para definir el terrorismo, todo queda a la arbitrariedad de un juez que bien puede conceptuar que se trata de un simple problema de orden público o aplicar esta normativa de la dictadura militar chilena, intocada por los gobiernos de la democracia.

Los indígenas están presos por incidentes ocurridos en la defensa de su Nación Mapuche, el último reducto que la “civilización” les ha dejado en el profundo sur de Chile. Pero hasta allá llegan los tentáculos del “progreso” en forma de centrales hidroeléctricas y explotaciones mineras, forestales y similares que envenenan ríos, talan bosques milenarios, polucionan la atmósfera, ahuyentan la caza y la pesca, esterilizan suelos y desplazan a la población, convertida así en paria en su propia tierra, asalariados de miseria de multinacionales y finqueros o residentes incógnitos en los cinturones de marginación de las grandes urbes. Ante la incuria y la complicidad de las autoridades frente a la voracidad de las empresas, los mapuches se han lanzado a la lucha con bloqueos, manifestaciones y otras formas de protesta que, como siempre, terminan en duros enfrentamientos con la policía, encarcelamientos, muertes y persecución. A sus reivindicaciones tradicionales por la tierra los huelguistas agregan ahora la exigencia de un juicio civil para sus líderes y la derogación de la ley antiterrorista. Ignorados por los monopolios mediáticos intentan romper el cerco de silencio y conseguir la simpatía de la población para torcer la mano poderosa del estado. De momento han conseguido movilizar importantes sectores de la sociedad chilena y comienza a generarse un movimiento internacional de solidaridad.

La movilización social ha conseguido, por ahora, que hasta las autoridades y los parlamentarios reconozcan la necesidad imperiosa de eliminar la ley antiterrorista heredada de la dictadura. Pero el proceso jurídico marcha con una lentitud incompatible con la urgencia de 35 personas cuya vida corre peligro (incluyendo a niños indígenas, igualmente acusados de terrorismo). En un ejercicio de cinismo sin límites, desde algunos sectores se propone que se amnistíe a los mapuches al tiempo que se haga lo mismo con los torturadores de la dictadura que están condenados o en proceso de serlo. Por supuesto los indígenas rechazan una propuesta de tales características que los igualaría a quienes sí son efectivamente peligrosos terroristas. Sólo exigen un juicio civil, justo y público de tal manera se conozcan las razones que les han llevado a oponerse a proyectos que las autoridades presentan como indispensables para el progreso, mientras descalifican a quienes se oponen tildándolos de obstáculo al bienestar y enemigo de la civilización.

 

Aunque el objetivo de eliminar la ley antiterrorista ya es de por si loable, lo es mucho más poner de manifiesto las limitaciones del modelo económico vigente y la forma como se entiende el progreso y el desarrollo. Oponiéndose a la destrucción de su comunidad tradicional (en todos los sentidos) los indígenas chilenos están poniendo en tela de juicio el proyecto de sociedad que se ofrece como fórmula para alcanzar la democracia política, el bienestar material, la cohesión social y el acceso a la cultura de la modernidad. Aunque no resulte explícito en la reivindicación, aunque no sea la intención conciente de los afectados, el conflicto obliga a considerar factores globales y de largo plazo que superan con creces el estrecho marco de los cálculos empresariales y de la miopía e irresponsabilidad (cuando no de la corrupción) de las autoridades que permiten estos proyectos. Más allá del cálculo de beneficios inmediatos resulta pertinente preguntarse. ¿Cuáles son los costes reales de esos proyectos?

Una central hidroeléctrica inundando grandes territorios, la extracción de petróleo y de gas, y en general de recursos minerales, así como la tala masiva de bosques, la construcción de grandes obras de infraestructura o la explotación comercial de la biodiversidad se justifican ante la ciudadanía como empresas indispensables para el progreso, como iniciativas de alta racionalidad económica que armonizan las ganancias de la empresa con los intereses del país. Pero las cuentas reales no respaldan tan optimistas aseveraciones, pues si es cierto que las empresas obtienen ganancias considerables no se puede afirmar la mismo para el conjunto del país, para comenzar, porque se descargan sobre la comunidad costes claves que la empresa no asume y se afectan recursos para ésta y futuras generaciones.

Con independencia entonces de las formas folclóricas que acompañan muchas veces tales movilizaciones populares contra una represa, una explotación minera o los permisos de saqueo que se otorgan generosamente a las multinacionales, resulta esencial considerar los beneficios reales que se derivan de tales proyectos, en unos casos porque son dañinos en alto grado, en otros, por la manera como se realizan. La minería del oro, por ejemplo, cuando es realizada de manera artesanal perjudica ríos y suelos en una medida que se potencia enormemente cuando la explotación es industrial. La extracción de petróleo, por su parte, encierra peligros semejantes aunque es posible limitar estos efectos si se obliga a las empresas a extremar las medidas de seguridad. Las grandes represas hidroeléctricas, símbolo del desarrollo económico en otras épocas, son hoy objeto de una consideración más cuidadosa habida cuenta de los daños que provocan en el medioambiente, la destrucción de otros recursos y lo limitado de su vida útil. La gran explotación agrícola, otro de los símbolos del modelo económico actual, recibe objeciones no menos graves y por razones similares: aquello que es ganancia neta para las empresas supone pérdidas –muchas veces irreparables- de recursos (agua, suelo, biodiversidad, bosques, dependencia de los grandes monopolios de la energía, la industria química y los productores de semillas, etc.) y algo no menos importante: la salud de la población.

 

¿Quién asume el coste efectivo de agotar un recurso? ¿Quién responde por los efectos perniciosos sobre la salud de ésta y las futuras generaciones? ¿ A quién se piden responsabilidades por los daños medioambientales? ¿En qué quedaría el balance optimista entre inversión y beneficios si se amplía el horizonte del cálculo y se toman en consideración todos los costes, en particular esos que se ocultan en la contabilidad de las empresas? Si resulta poco práctico un debate sobre propuestas de muy escasa realidad (un regreso a la vida rural y el abandono del industrialismo, por ejemplo) y se asume que el consumismo actual resulta inconveniente e insostenible (además de inalcanzable para la inmensa mayoría de la población mundial) se impone entonces la búsqueda de un modelo diferente de sociedad y de economía, resolviendo la disyuntiva que ofrece, de una parte, la estrategia que se fundamenta en el “desarrollo de las fuerzas productivas” como condición indispensable para progresar sobre bases ciertas y, por otra, el camino que proponen el “buen vivir” de los indígenas como única manera de alcanzar la armonía social y el equilibrio con el medio ambiente.

 

Y, algo central para estos países abocados a una desenfrenada exportación de materias primas y alimentos a las economías centrales del capitalismo: agotar recursos claves que comprometen el futuro desarrollo constituye un suicidio como colectividad nacional. Al final, como en los peores tiempos del colonialismo aquí quedarán los socavones vacíos, los mineros con silicosis y un panorama de desolación y tristeza. Los escasos beneficios para el país estarán generando intereses en bancos extranjeros en las cuentas numeradas de los funcionarios corruptos, tan solícitos cuando se trata de vender el país.

 

Los actuales mapuches son dignos sucesores de Lautaro, Colocolo,Tucapel, Rengo y en particular del gran Caupolicán que para ganar la jefatura militar contra los españoles soportó sin desfallecer por dos días con sus noches un pesado tronco sobre sus hombros. Tal como lo canta Alonso de Ercilla en La Araucaria:

Con un desdén y muestra confiada,

asiendo el tronco duro y nudoso,

como si fuera vara delicada,

se lo pone en el hombro poderoso:

la gente enmudecía maravillada

de ver el cuerpo fuerte tan nudoso".
Fuente: http://www.argenpress.info/2010/09/mapuches.html  

 

3. Desenmascarar al Estado colonizado  y organizado contra la soberanía popular

 

Tercera declaración internacional de historiadores en apoyo al pueblo mapuche

"Denunciamos la política represiva del Estado chileno en contra del pueblo mapuche"

Rebelión

"Los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración nos vemos, una vez más, en la obligación moral de denunciar la sistemática política represiva que el Estado de Chile despliega en contra del pueblo mapuche. Las comunidades mapuche que han levantado como principales demandas la restitución de sus tierras ancestrales, el respeto a su condición de nación y el reconocimiento a su autonomía política, enfrentan hoy día una triple ofensiva represiva.

En primer lugar, policial. El territorio de la Araucanía continúa fuertemente militarizado, las comunidades son allanadas periódicamente y en la mayoría de las circunstancias sus habitantes son objeto de golpes, insultos y acciones de amedrentamiento. Los comuneros han denunciado, incluso, que sus viviendas son destruidas y sus alimentos y enseres son arrojados al piso. El trato que la policía brinda a mujeres, ancianos y niños es vejatorio y humillante. El despliegue policial, además, se caracteriza por el uso abusivo de un sofisticado arsenal, que incluye helicópteros artillados, vehículos blindados, armamento automático y gases tóxicos.

En segundo lugar, los mapuche son objeto de una cuidadosamente orquestada ofensiva judicial. El Estado de Chile, a contrapelo de todos los tratados internacionales que ha suscrito, niega la existencia de un conflicto político en la Araucanía. En consecuencia, recurre a la legislación que dictara de manera espuria la dictadura militar (Ley 18.314 sobre conductas terroristas) para judicializar tanto las reivindicaciones como las movilizaciones del pueblo mapuche. Cabe señalar que 32 presos políticos mapuche se encuentran en huelga de hambre, en diferentes penales del sur del país, desde el 12 de julio de 2010. Este movimiento denuncia una serie de abusos e irregularidades de los cuales son objeto, entre las cuales destacan: torturas y vejámenes a los detenidos, montaje mañoso e ilegítimo de “pruebas” incriminatorias, uso de testigos encubiertos, doble procesamiento (tanto en tribunales de garantía como en tribunales militares) y solicitud por parte de las fiscalías de la aplicación de penas desmedidas en relación con los delitos que se les imputan. En el caso de Héctor Llaitul Carrillanca la Fiscalía de Cañete ha solicitado más 103 años de cárcel para el inculpado (sin contar los que está pidiendo la Justicia Militar). Cabe consignar que recientemente el cabo de carabineros Walter Rodríguez, responsable del asesinato del weichafe Matías Catrileo, en la zona de Vilcún en enero de 2008, fue condenado por la Corte Marcial a 3 años y un día de prisión. No obstante, este mismo tribunal dispuso concederle al asesino el beneficio de la libertad vigilada. Irregularidades y discriminación son la constante en los proceso que se siguen contra los mapuche encarcelados.

Por último, las comunidades mapuche enfrentan una ofensiva mediática. La mayoría de los grandes medios de comunicación del país, controlados por los mismos grupos económicos que depredan los recursos de la zona sur, no sólo han tendido un cerco de silencio en torno a las reivindicaciones de las comunidades en conflicto y a la larga huelga de hambre de los presos políticos mapuche; también han distorsionado groseramente el fondo y la forma de las movilizaciones y acciones de protesta que los mapuche han desplegado. La verdad irrefutable es que la violencia en la Araucanía ha sido protagonizada, fundamentalmente, por los aparatos de seguridad del Estado, mientras que las comunidades agredidas sólo han hecho uso (por lo demás con recursos operativos muy precarios), de su legítimo derecho a la autodefensa. Convencidos de la necesidad de detener el accionar represivo del Estado en el sur de Chile y reconociendo el legítimo derecho de los pueblo originarios a la restitución de sus tierras usurpadas y a su autonomía social y política, los abajo firmantes convocamos a los historiadores, profesores de Historia y estudiantes de Historia, a manifestar públicamente estas denuncias el próximo martes 7 de septiembre, a las 12.00 horas en el frontis del Archivo Histórico Nacional.
Santiago, septiembre de 2010".
Fuente: http://www.rebelion.org/Chile/ 4-09-2010

Llamado de la Sociedad Civil ante Huelga de Hambre

Presos Políticos Mapuche

 Ante la huelga de hambre de los presos políticos mapuche iniciada el 12 de julio en las cárceles de Temuco, Concepción, Angol, Valdivia y Lebu, la Comisión Ética Contra la Tortura (CECT) vuelve a hacer un llamado a la sociedad civil, nacional e internacional -al igual que en diciembre de 2009-, para romper con la indiferencia y el silencio de las autoridades del Estado y gobierno chileno, ante las legítimas demandas de JUSTICIA de los presos políticos mapuche. A más de un mes de iniciada esta huelga y considerando la gravedad que tiene esta acción para sus VIDAS, llamamos a la sociedad civil a apoyar sus demandas y solicitar junto a ellos:

 

Respeto pleno del derecho a la vida de los mapuche como un bien inherente al ser humano.

No a la aplicación de la ley antiterrorista a los comuneros encarcelados.

Término del doble procesamiento en tribunales civiles y militares de los presos políticos mapuche.

Alto a la represión y militarización de las comunidades mapuche.

Aplicación de la Justicia, como corresponde en un Estado de Derecho.

Verdad y justicia para los mapuche, víctimas de la represión policial. Juicio y castigo a los policías responsables de tortura y asesinatos.

Realización de un diálogo real que favorezca la convivencia con el pueblo mapuche y que se haga cargo de sus demandas y respeto a sus valores.

Cumplimiento y respeto del Convenio 169 de la OIT sobre los derechos de los pueblos indígenas.

 

Hay 96 presos políticos Mapuche en las cárceles chilenas; la mayoría de ellos han sido encarcelados y acusados con montajes policiales, judiciales y comunicacionales; sometidos a torturas, castigos físicos y psicológicos, tratos crueles, inhumanos y degradantes; procesados por la justicia militar con aplicación de la ley antiterrorista. La mayoría de ellos son aislados y han sufrido prolongadas incomunicaciones, traslados arbitrarios, fuera de sus provincias para impedirles ver a sus familias y reducirlos psicológicamente.

 

Por todo ello, reiteramos nuestro Compromiso con la Justicia y la Defensa irrestricta de los Derechos Humanos y la Defensa de la VIDA; por lo mismo, estimamos que sólo si el gobierno accede a escuchar estos planteamientos, será viable convocar a un diálogo, en cuyo caso ofrecemos nuestro apoyo activo como sociedad civil.

 

Firman: (...)

Escriba a: yoadhiero@gmail.com

 

4. Denunciar al Plan Colombia como optimización de la seguridad jurídica para el modelo extractivo

 

Transnacionales contra pueblos indígenas. Fiebre del oro en Colombia

Por Laurence Mazure

 

“¿De qué va a vivir Bolivia si no explota sus recursos naturales?”, se preguntaba recientemente el presidente boliviano Evo Morales. Con el alza de las cotizaciones de las materias primas, los gobiernos latinoamericanos no han vacilado en reforzar un modelo de acumulación que es, sin embargo, crítico. Mientras el objetivo de unos es mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos, otros, en cambio, desean atraer los capitales externos. Tal es el caso de Colombia.

Alto Guayabal, en los confines de las provincias de Antioquia y Chocó, en el noroeste de Colombia. El 30 de enero de 2010, antes del amanecer, las Fuerzas Armadas colombianas lanzaron una ofensiva contra la vivienda tradicional de una familia indígena del pueblo Embera Katio. Asesinaron a un niño de 18 meses, hirieron a otras cuatro personas, destruyeron cultivos de subsistencia y descuartizaron animales domésticos. El ejército habló inmediatamente de un “error” en la persecución de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Para las organizaciones indígenas del país, se trata de un capítulo más en la ofensiva de las transnacionales mineras en Colombia. El bombardeo afectó a una de las comunidades que rodean al cerro Careperro, monte “sagrado” que la compañía estadounidense Muriel Mining Corp., atraída por la presencia de mineral aurífero, tiene en la mira. ¿Puro azar?

Los Embera Katio , desplazados en el año 2000 por el conflicto armado interno, intentan actualmente regresar a sus tierras ancestrales, como los autoriza la Constitución de 1991. Durante su ausencia, la agencia gubernamental Ingeominas entregó nueve licencias de exploración y explotación a Muriel Mining, sin preocuparse por los procedimientos de consulta a las comunidades, previstos sin embargo por la ley. Según William Carupia, portavoz de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), la comunidad indígena estaría sufriendo, desde hace dos años, un “nuevo desplazamiento forzado” .

En un país donde la justicia respalda con demasiada frecuencia la dominación de los poderosos, la Corte Constitucional arbitró, el 29 de marzo de 2010, a favor de las comunidades indias y afrocolombianas de Chocó y Antioquia; sentó una jurisprudencia que confirmó los derechos constitucionales específicos de las comunidades, y enfatizó la obligación de todos -incluidas las transnacionales- de respetar los procedimientos legales y los imperativos de protección de la biodiversidad. Un avance importante, puesto que frente a los Embera Katio estaban los representantes de los Ministerios del Interior y de Justicia, de Medio Ambiente, Defensa, Asuntos Sociales, de Minas y Energía, así como las Fuerzas Armadas del país. Un comité que ni el azar habría podido reunir por sí solo…

PARA SEDUCIR AL CAPITAL

El 21 de septiembre de 1999, el presidente estadounidense William Clinton y su par colombiano Andrés Pastrana lanzaron el Plan Colombia, “por la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado”, asegurando que el proyecto apuntaba a la lucha contra el narcotráfico. También se propusieron ayudar al ejército colombiano a acabar con las guerrillas que dominaban determinadas partes del territorio, mediante el desembolso de 1.600 millones de dólares en tres años [3].

Desde el 20 de octubre de 1999, una enmienda vino a subrayar la segunda función del plan: favorecer las inversiones extranjeras “insistiendo en que el gobierno colombiano complete las urgentes reformas destinadas a abrir completamente su economía a la inversión y el comercio exterior” . Sus creadores entendieron que ambos objetivos estaban estrechamente ligados. En particular en el campo de la minería. Cuando, años más tarde, el Plan Nacional de Desarrollo Minero 2019 del Ministerio de Minas y Energía (publicado en 2006), señaló que “sólo el sector privado es capaz de desarrollar la industria minera en Colombia”, lo hizo para identificar qué empresas tenían necesidad de “seguridad”.

Diez años después, Arturo Quiroz, miembro de la Asociación de la Industria Minera Colombiana (Asominas) podía alegrarse: “Actualmente, tenemos un sector dinámico (…) que atrae a algunas de las más importantes empresas del mundo” . Con la llegada de las empresas AngloGold Ashanti (sudafricana), BHP Billinton (anglo-australiana), Greystar Resources Ltd. (canadiense), Drummond Co. y Muriel Mining Company (estadounidenses), las inversiones extranjeras directas (IED) en el sector minero pasaron de 463 millones de dólares en 1999 a 3.000 millones de dólares en 2009, con un aumento del 640%. En 2009, esta industria registraba el mayor crecimiento de la economía colombiana, representando el 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB). ¿El objetivo para los diez próximos años? Superar el 6% del ingreso nacional, como ocurrió en Perú o en Chile.

Para lograrlo, el gobierno acaba de gastar más de 5.000 millones de dólares en el acondicionamiento de infraestructuras vinculadas a los sectores de la minería y la energía: 2,5 veces sus gastos en infraestructuras del transporte, 10 veces más que las sumas gastadas en vivienda y 20 veces más que en la red de telecomunicaciones. Por otro lado, el presidente Álvaro Uribe Vélez, en el poder desde 2002, flexibilizó, en 2009, el código minero para facilitar la obtención de las concesiones de exploración y su registro. Su duración se extendió de 5 a 11 años y el impuesto por la utilización de los terrenos, que en otros tiempos podía ascender a los 2.000 dólares por hectárea, acaba de llevarse al ámbito de lo razonable: 8 dólares por hectárea y por año en cualquier parcela.

Pero para Quiroz, “el entusiasmo internacional por Colombia en tanto gran centro de actividad para la extracción minera”, se explica ante todo por la política securitaria de la administración Uribe. Gracias al Plan Colombia, el país “hizo de la lucha contra los grupos insurrectos una prioridad” . Que, de paso, el conflicto condujera al desplazamiento desafortunado (pero muy oportuno) de poblaciones que, al igual que los Embera Katio, tuvieron la mala idea de permitir a sus antepasados instalarse sobre unos yacimientos codiciados… no fue motivo de queja para las compañías mineras.

 

Para dimensionar este “entusiasmo”, basta observar el mapa del Ministerio de Medio Ambiente colombiano, que delimita los territorios que han sido objeto de una solicitud de concesión (ver mapa): estaría comprometido más del 40% del territorio, incluyendo algunas zonas supuestamente protegidas. Si se la trasladara a Francia, esta superficie correspondería a las regiones de Provenza-Alpes-Costa Azul (Paca), Languedoc-Rosellón, Pirineos Medios, Aquitania, Ródano-Alpes y Auvernia unidas.

En el centro de todas las codicias: el platino, el uranio, los metales y minerales escasos como el molibdeno o el coltán. Pero sobre todo el oro, a propósito del cual la revista digital Portafolio mencionaba recientemente una nueva corrida, comparándola con un “acceso de fiebre”. Las cifras son elocuentes: entre 2006 y 2009, la producción de oro en Colombia se triplicó, alcanzando 1,75 millones de onzas en 2009. Esta tendencia es alimentada por la subida de las cotizaciones en los mercados mundiales, con un aumento mayor al 30% anual. Las previsiones para 2012 hablan de una producción de 3 millones de onzas.

Pero la industria minera está apenas en ciernes. Mario Ballesteros, director del Instituto de Geología y Minería colombiano (Ingeominas), estima que la superficie total actualmente explorada asciende a 1,69 millones de hectáreas. No obstante, Andrés Idarraga, especialista en asuntos mineros para el Centro Nacional de la Salud, el Medio Ambiente y el Trabajo (la ONG Censat) señala que “por el momento, hay muy pocos proyectos en fase de explotación”. Según él, la especulación estaría fomentando la “fiebre” actual: “Lo que pasa es que las compañías chicas realizan los trabajos de exploración con la intención de revender sus concesiones a las grandes transnacionales, apostando a la suba de los precios si confirman la presencia de minerales” . O sea que las 19.800 demandas de concesión ya registradas estarían destinadas al regazo de las “gigantes” ya que, si se cuentan las 5.000 compañías mineras de Colombia, en realidad sólo tres de ellas -la sudafricana AngloGold Ashanti, la canadiense Greystar y la estadounidense Muriel Mining- se reparten el sector, la mayoría de las veces a través de filiales.

Resta saber de forma precisa dónde están localizadas las concesiones. Mientras el gobierno filtra minuciosamente el acceso a los catastros -aunque la ley estipula que los mapas del Ministerio de Medio Ambiente deben ser públicos-, las disposiciones que enmarcan la presentación de las solicitudes (Ley 685 de 2001) alimentan la confusión. Toda solicitud de concesión abre automáticamente la vía a los trabajos de exploración sin exigir ningún estudio medioambiental. La solicitud, facilitada al máximo, se efectúa en línea, mediante cuatro coordenadas GPS que determinan un polígono: un número de documento de identidad o pasaporte, un nombre acompañado por una dirección postal y un número de teléfono. Todo esto junto al pago de 400 dólares para el registro de la solicitud. No se efectúa ningún tipo de verificación de las garantías bancarias del demandante y menos aún de sus antecedentes judiciales. Como alcanza con que los polígonos no coincidan por completo, varias solicitudes pueden superponerse parcialmente, lo cual ocurre muy a menudo.

CONCESIONES MILLONARIAS

La legislación, que apunta a establecer un “clima de confianza favorable a los inversores extranjeros”, ignora el interés general… así como las cuestiones del medio ambiente. El 9 de febrero de 2010, se votó la Ley 1.382 para proteger los páramos (ecosistemas tropicales fríos de Los Andes colombianos) así como 500.000 hectáreas de reservas forestales estratégicas amenazadas por nuevos títulos y solicitudes. Pero el texto carece de efecto retroactivo sobre las concesiones que ya se hayan obtenido… Y además, suele suceder que los tribunales sepan entender los argumentos de las transnacionales, según los cuales una legislación demasiado coercitiva obstaculiza su desarrollo.

En mayo de 2010, la canadiense Greystar consiguió la aprobación. Obtuvo su apelación contra una denuncia del gobierno que le exigía presentar un nuevo estudio sobre el impacto medioambiental de sus futuras instalaciones en Angostura, en las montañas del departamento de Santander. Las autoridades colombianas habían evaluado inicialmente que el gigantesco proyecto de mina de oro a cielo abierto podía llegar a dañar los ecosistemas locales. Además, consideraban que las unidades de tratamiento del mineral (con cianuro), situadas en zonas muy altas de Los Andes, eran una amenaza para toda la red hídrica situada río abajo de los páramos, que funcionan como gigantescas esponjas naturales que alimentan a ríos y arroyos. Tal vez no contaron con que el proyecto permitiría a Greystar apropiarse de más de 10 millones de onzas de oro. A más de 1.000 euros la onza en los mercados, semejante yacimiento ameritaba que la multinacional librara una batalla; que ganó cómodamente… Según su vicepresidente ejecutivo, Frederick Felder, la compañía nunca se inquietó: “En ese período, proseguimos nuestros estudios de factibilidad. (…) No dudábamos de que el gobierno finalmente validaría nuestro expediente” .

Pero las cuestiones relacionadas con la industria no son sólo de orden medioambiental. Adelso Gallo Toscano milita contra el acaparamiento de algunos grandes grupos mineros en territorio colombiano dentro de la coordinadora Red Colombia, que reúne a asociaciones, sindicatos y cooperativas agrícolas. El activista puntualiza: “Nosotros no nos oponemos a la mina en sí. Podría ser una industria interesante para el desarrollo del país si el gobierno aceptara discutir los proyectos con las organizaciones sociales. Y sobre todo, si la explotación de los recursos naturales del país se hiciera en beneficio de la población”. ¿Cómo? “Nacionalizando la industria o, por lo menos, garantizando una transferencia de tecnología para evitar depender, más adelante, del capital extranjero. Además, y sobre todo, habría que respetar el medio ambiente”.

Gallo Toscano alude, entusiasmado, a los ejemplos de Ecuador, Venezuela y Bolivia, donde las cosas se estarían dando mejor. Colombia no es el único país que promueve la extracción minera como uno de los ejes de su desarrollo económico: Latinoamérica, que antes recibía apenas el 12% de las inversiones mundiales en el sector minero, hoy recauda un tercio de las mismas. Pero sería un tanto apresurado sugerir que la extracción del petróleo ecuatoriano y venezolano o del gas boliviano no encuentra ninguna resistencia en una parte de la población. Aunque se la destine al mejoramiento del nivel de vida general, a través del financiamiento de programas sociales -lo cual no parece ser el propósito en Colombia-, esa explotación suscita de todos modos preocupaciones, vinculadas simultáneamente con cuestiones ecológicas y los derechos de los pueblos indígenas, pero también con un modo de desarrollo que refuerza el carácter “primario” de las economías de la región. Así y todo, en estos países, el debate -a veces violento- parece -bien o mal- haberse iniciado. Colombia cuenta ya sus muertos.

En diciembre de 2009, en la región de Cauca, en Suárez, donde la empresa AngloGold Ashanti tiene mucha presencia, se dirigieron amenazas al representante sindical de la Central Unitaria de los Trabajadores colombianos (CUT), que lideró un movimiento de oposición a los trabajos de la transnacional. El 13 de febrero de 2010, se supo del asesinato, precedido de torturas, de Omar Alonso Restrepo y su hermano, José de Jesús, conocidos por su oposición a la presencia de AngloGold Ashanti en la región. Ambos eran integrantes del comité de acción comunitaria de la localidad de El Dorado y militaban en una organización de mineros artesanales y agricultores que desde hace varios años denuncia los estragos medioambientales, económicos y sociales de las transnacionales. Veintiséis organizaciones sociales que firmaron un comunicado denunciando esos asesinatos subrayaron “la macabra alianza entre el gobierno y las multinacionales del oro como AngloGold Ashanti”, así como la continuidad de la “militarización de la región hace posible la acción de los grupos paramilitares” .

La situación es tanto más seria en la medida en que el recién electo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el 17 de mayo de 2010 prometió: “En el sector minero haremos todo lo posible por estimular el mayor crecimiento posible, demostrando al mismo tiempo responsabilidad en lo referente al medio ambiente” . Teniendo en cuenta que Santos eligió a su predecesor, Uribe Vélez, como modelo, las transnacionales mineras que operan en Colombia no deberían tener grandes motivos de quejas".

Le Monde Diplomatique/Publicado en Adital/Omal 12 de agosto de 2010

 En consecuencia, desestabilizar la impunidad del capitalismo e imperialismo es posible si confiamos en crear el poder de la diversidad popular de emanciparse a partir de la organización-lucha contra el contubernio de transnacionales con socios locales. Porque implica comprometernos con las múltiples resistencias populares al modelo de desarrollo y producción e independizarnos de seguir delegando en el gobierno y la llamada clase política que están a favor de los súper negocios empobrecedores de las grandes mayorías. Es incorporarnos a sostener y arraigar la solidaridad entre los de abajo en forma tal de no dejarnos amedrentar con la criminalización de la protesta social, las leyes anti-terroristas y la militarización de los conflictos.

 

 


 

II. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la segunda hipótesis

El capitalismo consigue impunidad en la medida en que embauca, mayoritariamente, a través de sus gobiernos y fuerzas políticas e intelectuales sobre su realización de los ideales de unidad latinoamericana, de progreso o modernidad del país y de lucha contra las corporaciones. Pero lo cierto es que pone en práctica:

 

1. La integración latinoamericana para que los oligopolios imperialistas acumulen riquezas y poder

 

Caminos y agentes del saqueo en América Latina

Por Ana Esther Ceceña (ALAI, América Latina en Movimiento)

"Nos encontramos actualmente en un momento de crisis. Crisis sistémica que no anuncia una caída o estallido inmediato, sino que es la expresión de la vocación mutante del capitalismo y de su capacidad de adaptación o readecuación a las condiciones cambiantes del acontecer no sólo económico sino social. Si bien el carácter sistémico de la crisis muestra la insustentabilidad civilizatoria del capitalismo, ni lo elimina de manera natural, ni le impide buscar su recomposición. La crisis da paso a una mucho mayor concentración de la riqueza y el poder y concede condiciones de fuerza y al mismo tiempo de vulnerabilidad a un poder cada vez más exclusivo y excluyente que, en su arrogancia, va poniendo en operación mecanismos variados de soporte y de articulación o cohesión en un entorno crecientemente contradictorio.

La crisis cíclica, en las circunstancias actuales, es indicativa de la incapacidad del mercado para garantizar por sí solo las condiciones generales del proceso de acumulación del capital y de apropiación privada de la riqueza y, en ese sentido, apela a los mecanismos de contención social para asegurar aquello que el mercado no logra cohesionar y controlar, sobre todo cuando la economía capitalista es al tiempo legal e ilegal. A nadie escapa que la crisis económica no está tocando los sectores ilegales que sin duda contribuyeron a generarla y muy probablemente serán parte de su solución.

Como quiera, la crisis exige un cambio de estrategia y un cambio de modalidad de dominación que abarca todas las dimensiones de la organización social, territorial y política del sistema, sobre todo porque la necesidad de restablecimiento de las condiciones generales de valorización correspondiente a los momentos de ajuste cíclico, característicos del funcionamiento regular del proceso de acumulación de capital, ocurre ahora en un contexto de cuestionamiento integral, de crisis sistémica, de incapacidad para resolver internamente la contradicción progreso-depredación que proviene de los fundamentos mismos de la sociedad capitalista como lugar del dominio de la naturaleza por el hombre.

Por este motivo la crisis actual no es solamente financiera ni se resuelve con subsidios y ajustes estatales o con fusiones y centralización del capital. Eso permite seguir adelante pero simultáneamente agrava la situación de suicidio técnico en que se encuentra irremediablemente el capitalismo, a pesar de su capacidad para mantener al mundo entero bajo sus reglas de funcionamiento, aun sabiendo que tienden, paradójicamente, a la insustentabilidad de la vida misma.

La IIRSA como estrategia de poder hegemónico

La fuerza interna del capitalismo se defiende y se reconstruye permanentemente a través del diseño de un conjunto de estrategias integrales, multidimensionales, que se despliegan planetariamente, entre las que se encuentran los megaproyectos de reordenamiento territorial, que son necesariamente también de reordenamiento político, como el de la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica, IIRSA. La principal virtud de proyectos como IIRSA es la de ser capaces de restablecer y potenciar las condiciones generales de la valorización, más que la de generar negocios suculentos en su propia puesta en práctica, cosa que también ocurre.

Observados desde una perspectiva amplia, la IIRSA y el Plan Puebla Panamá son dos partes de un mismo proyecto: los dos fueron supuestamente ideados por algún Presidente de la región, en un caso Fox, en México, y en el otro Cardoso, en Brasil. Con toda la distancia cultural, intelectual y política que hay entre ambos, presuntamente al mismo tiempo diseñaron dos proyectos similares y geográficamente empatados. Las negociaciones y puestas en práctica específicas varían de acuerdo a las condiciones subregionales, pero los fundamentos de los proyectos no: construir una infraestructura de comunicaciones, transportes y generación de energía que constituya un ágil y dinámico sistema circulatorio que permita enlazar las economías regionales al mercado mundial.

Un único proyecto de mercantilización total de la naturaleza para uso masivo desde el centro de México hasta la punta de Tierra del Fuego. No se trata de la explotación de los elementos naturales para uso doméstico, ni local ni nacional, sino de su explotación de acuerdo con las dimensiones de un comercio planetario sostenido, en un 50 %, por empresas transnacionales. La infraestructura que se propone –y que se requiere-es justamente la que permitirá a América Latina convertirse en una pieza clave en el mercado internacional de bienes primarios, a costa de la devastación de sus territorios, abriendo nuevamente esas venas de la abundancia que sangran a la pachamama y que alimentan la acumulación de capital y la lucha mundial por la hegemonía. El diseño de esta infraestructura va del corazón a las extremidades, del centro de Sudamérica hacia los puertos en el caso de IIRSA y de Colombia-Panamá hacia la frontera con Estados Unidos en el caso del Proyecto Mesoamericano, nuevo nombre del Plan Puebla Panamá.

La dimensión de la explotación del territorio de América Latina y de extracción de sus elementos valiosos se encuentra en relación con los niveles crecientes demandados por una economía mundial que responde a las vertiginosas necesidades de multiplicación de las propias ganancias mucho más que a las necesidades reales de la población del mundo, y llama a una agilización de la circulación de mercancías para reducir al máximo los momentos improductivos del capital. El nivel de extracción y producción de las empresas involucradas, aun cuando su origen sea local, se ha modificado en proporción a esta nueva demanda de recursos. Casos como el de Vale do Río Doce son sintomáticos de las nuevas dinámicas: empresa enraizada en la producción minera en una zona de gran abundancia de yacimientos es poco a poco extranjerizada a través de la colocación de acciones en la bolsa de valores de Nueva York o similares y sus niveles de producción, ya grandes, se multiplican de acuerdo con las necesidades de valorización de los capitales propietarios. El ritmo de los trenes que transportan el hierro al puerto se incrementó y la cantidad de vagones cargados se multiplicó en los últimos años, asegurando con ello la posesión privada, fuera de la tierra, ya en calidad de mercancía, de un elemento natural que se ha convertido en parte importante de la disputa hegemónica. Con esto se acrecienta el saqueo del que han sido objeto los pueblos latinoamericanos desde hace más de 500 años, con los inicios de la conquista-colonización, y se somete a los territorios, espacio de la relación naturaleza-sociedad a una depredación salvaje e irreversible hace más de 500 años, con los inicios de la conquista-colonización, y se somete a los territorios, espacio de la relación naturaleza-sociedad a una depredación salvaje e irreversible.
 

La exportación de materias primas, vista por los analistas macroeconómicos como un signo de desarrollo y prosperidad, está alterando las condiciones mismas de la vida por su carácter masivo y por responder a necesidades ajenas a las de las sociedades locales. Y lo mismo ocurre con las modernas vías de transporte que se proponen y se están habilitando con la IIRSA. Las rutas de la IIRSA colocan al enorme territorio sudamericano a disposición de las necesidades de saqueo de los recursos estratégicos.

Ahora los canales interoceánicos no buscan la ruta más corta entre océanos sino la más vasta, la más rica. Los 80 kms del Canal de Panamá son ahora sustituidos por 20 mil km de la ruta amazónica. Esta diferencia de criterios pone en evidencia que la conexión tiene otros propósitos que los buscados en el pasado, de conformidad con el aumento de capacidades y envergadura de la apropiación capitalista. Con las rutas de la IIRSA se asegura no solamente la extracción de recursos de cada una de sus partes, sino que esa extracción se realice de manera articulada. Se vinculan intereses nacionales o locales con intereses transnacionales e incluso estratégicos.

Las rutas de IIRSA pasan por las fuentes de agua, minerales, gas y petróleo; por los corredores industriales del subcontinente; por las áreas de diversidad genética más importantes del mundo, por los refugios indígenas y por todo aquello que es valioso y apropiable en Sudamérica. La ampliación de los caudales de los ríos para dedicarlos al tránsito intenso está poniendo en riesgo los pantanales y degradando las condiciones de vida de especies animales y vegetales al tiempo que violenta los modos de vida de comunidades aledañas o vinculadas; la explotación y exportación masiva de minerales castiga a la selva con un tráfico pesado constante que va comiéndose rápidamente la mancha amazónica y amenaza los glaciares; las modalidades locales de organización de la vida se ven confrontadas con una dinámica vertiginosa que no les corresponde y que las altera externa e irreversiblemente.

El entramado de intereses de la IIRSA

Han sido ampliamente denunciados los daños presentes o previsibles que acompañan este proyecto y aun así la insistencia por mantenerlo es tenaz. Cabe preguntarse entonces qué clase de intereses prevalecen sobre los altísimos riesgos ecológicos y sociales que entraña la IIRSA.

La construcción misma de la infraestructura parece no ser el plato más codiciado. Las grandes transnacionales tienen como foco de interés la explotación de los recursos, mucho más que los negocios grandes para los inversores locales, pero relativamente pequeños para ellas, de construcción de carreteras, ferrovías, hidrovías, represas y otros similares.

Por la manera como se han comportado los gobiernos y las empresas, parece haber casi un acuerdo de complementariedad en el que ambos se benefician y por ello mismo ambos defienden el proyecto como propio. El abigarramiento de intereses se ha acrecentado últimamente por la entrada de capitales extranjeros a empresas locales, las más de las veces relacionadas con las actividades extractivas, como es el caso de Vale do Río Doce. Estas empresas se potencian, aumentan su producción y, evidentemente, sus exportaciones; se vinculan más estrechamente al mercado mundial, pero siguen apareciendo como nacionales cuando en varios casos su capital es ya mayoritariamente extranjero.

Quizá la empresa latinoamericana más favorecida por la IIRSA actualmente es la Odebrecht, que se anuncia como empresa brasileña. Por tratarse de una empresa de ingeniería y construcción, en esta primera etapa se ha involucrado en proyectos en toda la región de IIRSA.

Odebrecht tiene inversiones en América en 13 países, además de Brasil. Abarca geográficamente desde México hasta Argentina, con actividades también en el Caribe (República Dominicana), Centroamérica (Costa Rica, Panamá) y Sudamérica (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay), como puede observarse en el mapa, que muestra la cercanía de las áreas de sus proyectos de inversión con las que contienen los recursos más valiosos.

En las actividades extractivas históricamente se ha registrado la presencia de grandes transnacionales extranjeras, y de ahí esta vinculación de intereses que mencionábamos. Es un sector en el que la competencia dificulta la entrada de capitales nacionales, sobre todo después de la desprotección y el cambio de criterios sobre los patrimonios nacionales inducidos por el neoliberalismo.

Revisando las listas de las 500 empresas más grandes del mundo elaborada desde hace ya largo tiempo por la revista Fortune, y las de las 500 más grandes de América elaborada por la revista América economía, lo que se observa es la escasa participación de empresas latinoamericanas en las actividades de mayor envergadura. Aún cuando se encuentren en estas actividades, su participación es de mucho menor monta, excepto en los casos de Odebrecht, Aracruz y Votorantim, las tres originalmente brasileñas.

La extracción de petróleo y gas tiene en algunos países exclusividad de empresas del Estado pero, en lo que toca al resto, las empresas principales en este sector son Exxon, Royal Dutch, British Petroleum, Chevron, CONOCO-Phillips, ENI, Petrobras, Repsol-YPF, SK, Occidental Petroleum, Lukoil, EnCana y Oil and Natural Gas. La localización de proyectos de estas empresas no deja duda de su buen tino pues se encuentran en todas las regiones de importantes yacimientos, como se observa en el mapa. Estas locaciones quedan bien protegidas por las facilidades infraestructurales proyectadas por IIRSA, de manera que su acceso al mercado mundial, de por sí ya bastante ágil, se vería aún mejorado.

Los minerales, elementos que conforman la estructura material básica de los procesos productivos, tienen en América Latina uno de sus espacios de mayor diversidad y abundancia. Los minerales metálicos son foco de atracción de grandes empresas de dimensión planetaria como Anglo American, BHP Billinton, Río Tinto, Vale do Río Doce, Xstrata y Nippon Mining Holdings, y su distribución territorial las lleva a diversas regiones sudamericanas que en todos los casos tendrán la virtud de ser articuladas a través de las rutas de IIRSA.

La apropiación de bosques, naturales o generados artificialmente, tiene sus principales zonas en puntos muy específicos. Su despliegue territorial es mucho menos extendido que los de las actividades anteriores, pero se trata también de capitales de gran envergadura, vinculados con la producción de celulosa y papel (ver mapa). Las empresas principales que se encuentran en el sector son Stora Enzo, Weyerhauser, Aracruz Celulose, Votorantim Celulose, Kablin, Suzano Papel e Celulosa, CELCO y CMPC, las dos últimas con inversiones en el sur de Chile. Evidentemente además de todas las empresas mencionadas hay un entramado de empresas más pequeñas vinculadas con las actividades de las grandes, sin embargo o bien son completamente dependientes de éstas, o sus niveles de producción no repercuten en los grandes mercados ni definen las dinámicas de la economía.

La idea de mostrar el despliegue geográfico de estas grandes inversiones proviene del interés de revisar la capacidad de estos agentes capitalistas para ocupar y definir el territorio y sus dinámicas. Una de las cosas que nos debe preocupar es cómo el territorio está siendo expropiado y cómo proyectos como IIRSA refuerzan esa tendencia. Y, en realidad, aunque en este terreno podemos constatar la gran cantidad y diversidad de los intereses en juego, es el sujeto hegemónico quien marcha a la cabeza del proceso. Nosotros tenemos un cálculo del territorio extranjero ocupado por bases militares estadounidenses pero sería necesario medir el ocupado por las propiedades de las empresas para tener una idea cabal de la dimensión territorial de la dominación.

Con esos cálculos podríamos encontrarnos en mejores condiciones para valorar si es IIRSA un proyecto de los Estados sudamericanos o una exigencia de esos grandes capitales que arrastran a los Estados a formular las políticas que los benefician, porque ¿qué son los Estados hoy si no una parte de ese sujeto económico, de ese sujeto dominante que a veces se llama capital brasileño, a veces capital ecuatoriano, muchísimas más veces capital estadounidense pero que, finalmente, revela una fusión de intereses en relación con el gran capital de las empresas trasnacionales, impulsadas, protegidas y representadas por el Estado norteamericano.

Incluso hoy aunque es difícil hablar de nacionalidad del capital, efectivamente hay un enorme peso del capital estadounidense en todas las actividades más importantes, más dinámicas y con mayor futuro en el mundo. Eso autoriza a seguir hablando del sujeto estadounidense como sujeto hegemónico, es decir, ese gran capital que se aglutina en torno al Estado estadounidense aunque contenga algunos mexicanos, brasileños, japoneses o capitales provenientes de cualquier otro lugar pero incorporados orgánicamente a esa estructura de poder".

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(1) Este trabajo contó con la valiosa contribución de Rodrigo Yedra, miembro del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

(2) Directora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica en el Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México. Coordinadora del grupo de trabajo Hegemonías y Emancipaciones de CLACSO. Libros: Producción estratégica y hegemonía mundial (México: Siglo XXI); Hegemonías y emancipaciones en el siglo XXI (Buenos Aires-Sao Paulo: CLACSO); Desafíos de las emancipaciones en un contexto militarizado (Buenos Aires: CLACSO); Derivas del mundo en el que caben todos los mundos (México: Siglo XXI); De los saberes de la dominación y la emancipación (Buenos Aires: CLACSO).

(3) Basta observar lo que está aconteciendo en el estado brasileño de Pará, originalmente selvático, lleno hoy de pastizales para el ganado y de cráteres mineros que deforestan, transforman las lógicas locales de socialidad y organización de la reproducción".

 

- Ana Esther Ceceña, economista mexicana, es investigadora en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, México.  www.geopolitica.ws  Fuente: http://alainet.org/active/33914&lang=es  2009-10-23

 

2. El desalojo de campesinos e indígenas para que pueda avanzar el acaparamiento de tierras y rentas

 

El poder corporativo: Los agrocombustibles y la expansión de las agroindustrias

Por GRAIN  

En los últimos años, el interés de las empresas por los agrocombustibles ha pasado de un trote suave a una estampida a toda velocidad. Para los grupos empresariales y los políticos, los agrocombustibles ciertamente son una de las formas de energía “renovable” más potables porque encajan fácilmente en la economía imperante basada en el petróleo. Pero también ofrecen oportunidades de lucro que los promotores del nuevo esquema de los negocios “ecológicos” captaron muy rápido. Cuantiosas cantidades de dinero se vuelcan ahora en todo el mundo a proyectos de agrocombustibles, con consecuencias trascendentes.

 

"La ola de inversiones en agrocombustibles está replanteando el agronegocio mismo. Hay nuevos y poderosos actores que convergen en el sector. Las empresas de cosméticos están vendiendo biodiésel. Grandes petroleras compran plantaciones. Especuladores de Wall Street firman acuerdos con barones feudales del azúcar. Todo el caudal de dinero que circula por el mundo reorganiza e intensifica las estructuras transnacionales, vinculando a la más brutal clase terrateniente del Sur con las más poderosas empresas del Norte.  

Este documento analiza la expansión de las inversiones empresariales en agrocombustibles y el control que asumen sobre ellos. Brinda un panorama de quiénes están invirtiendo en agrocombustibles y adónde va el dinero. Busca esclarecer los modos en que las empresas transnacionales promueven las “ventajas ambientales” y los “beneficios económicos” que dejarían a los agricultores, absorbiendo en sus estrategias de lucro el desarrollo de estos combustibles como si fueran alternativos.

Quién pone el dinero para agrocombustibles  

¿Es una tendencia, una burbuja o una reconfiguración estructural? Es difícil decirlo a esta altura. Calificarla de inundación es tal vez la forma más apropiada de describir el incremento de inversiones en agrocombustibles ocurrido en los últimos años. Difícilmente pasa un día sin que en algún lado se dé la noticia de que se echó a andar una nueva refinería millonaria de agrocombustible.

¿Quién está invirtiendo en esta nueva articulación?  Como cabría suponer, los grandes de los agronegocios son uno de los principales respaldos. Compañías de materias primas agrícolas como Archer Daniels Midland (ADM), Noble y Cargill realizan ya fuertes inversiones. También las compañías que se especializan en el comercio del azúcar, el aceite de palma y, en menor medida, la forestación.  También está el dinero del sector energético. Grandes compañías petroleras como British Petroleum (BP) y Mitsui están realizando inversiones sustanciales. También lo hacen las compañías petroleras más directamente vinculadas a las agendas de sus gobiernos en materia de agrocombustibles, como es el caso de Petrobrás de Brasil y PetroChina, y empresas más pequeñas como PT Medco de Indonesia y la Compañía Nacional de Petróleo de Filipinas.  

Pero tal vez la más agresiva fuente de inversiones en agrocombustibles provenga del mundo de las finanzas. Varias de las casas más poderosas e importantes del capital globalizado se han trepado al juego de los agrocombustibles. El financiamiento proviene de bancos tales como Rabobank, Barclays y Société Générale, y de fondos de capital como Morgan Stanley y Goldman Sachs, especializados en compras de empresas y que pueden transferir rápidamente miles de millones de dólares de una parte a otra del mundo.

El Grupo Carlyle: ¿una empresa de agrocombustibles?  

El Grupo Carlyle es un fondo inversión de 55 mil millones de dólares y notorio allegado en Washington. En los últimos años ha realizado numerosas adquisiciones vinculadas a los agrocombustibles a través de sus grupos de energía renovable. Su cartera incluye a uno de los mayores grupos de etanol obtenido de caña de azúcar (ver el cuadro sobre el conglomerado Crystalsev) y numerosas fábricas de agrocombustibles en Estados Unidos y Europa, que administra con grandes agroempresas como Bunge y ConAgra. En enero de 2007 se unió a Goldman Sachs y a Richard Morgan, uno de los apoyos financieros más importantes del presidente George Bush, para asumir el control de la empresa de distribución de energía Kinder Morgan, que maneja aproximadamente 30 por ciento del etanol vendido en Estados Unidos.  

Además, están los multimillonarios: George Soros, el gurú de los fondos de cobertura, es dueño de operaciones en el rubro etanol/agronegocios en Brasil; Bill Gates posee una de las empresas productoras de etanol más grandes de Estados Unidos; Vinod Khosla, famoso en Google, es un importante inversionista en una gama de negocios dentro del rubro de producción y tecnología de agrocombustibles; y el dueño del Grupo Virgin y ahora Virgin Fuels, Sir Richard Branson, tiene una abultada cartera de inversiones en agrocombustibles. Estos titanes de la globalización no solamente aportan sus cuantiosas fortunas a la fiebre de oro de los agrocombustibles, sino también su fuerte peso político.  

Algunas transnacionales que invierten en biocombustibles

Agronegocios: ADM, Cargill, China National Cereals, Oils and Foodstuffs, Import & Export Corporation, Noble Group, DuPont, Syngenta, ConAgra, Bunge, Itochu, Marubeni, Louis Dreyfus

Azúcar: British Sugar, Tate & Lyle, Tereos, Sucden, Cosan, AlcoGroup, edf & Man, Bajaj Hindusthan, Royal Nedalco

Aceite de palma: IOI, Peter Cremer, Wilmar

Forestación: Weyerhaeuser, Tembec

Petróleo: British Petroleum, Eni, Shell, Mitsui, Mitsubishi, Repsol, Chevron, Titan, Lukoil, Petrobrás, Total, PetroChina, Bharat Petroleum, PT Medco, Gulf Oil

Finanzas: Rabobank, Barclays, Société Générale, Morgan Stanley, Kleiner Perkins Caufield & Byers, Goldman Sachs, Carlyle Group, Kohsla Ventures, George Soros  

Por supuesto, detrás de todo esto, reduciéndoles los riesgos a los grandes “especuladores” del mundo, están los gobiernos y los organismos internacionales de préstamo, tales como el Banco Mundial y los bancos de desarrollo regionales. Los miles de millones que ofrecen a través de subvenciones directas, exenciones impositivas, construcción pública de rutas de transporte, sistemas de comercialización de carbono y préstamos blandos son lo que hace económicamente viable el negocio de los agrocombustibles.  

 

A dónde va el dinero  

Ciertamente hay una conexión entre la efervescencia de los agrocombustibles y el salto en los precios del petróleo que comenzó hace un par de años. Pero un aumento del precio del crudo no termina de explicar el tipo de inversiones a largo plazo que los grandes jugadores están realizando actualmente en agrocombustibles. El precio del petróleo, aun en el caso de que las reservas mundiales estuvieran mermando, está determinado todavía por la especulación, que tiene una relación muy suelta con la oferta y la demanda. Con la misma rapidez que puede aumentar el precio del petróleo, también puede caer, liquidando en el proceso a los productores de agrocombustibles. Esto es precisamente lo que le ocurrió a la industria del etanol en la década de 1980.  

La característica actual del mercado de los agrocombustibles no es tanto el precio del petróleo sino el nivel de respaldo de los gobiernos. Por una serie de razones políticas, sin duda relacionadas con el creciente interés de las empresas en combustibles “renovables”, los gobiernos de los principales países consumidores de petróleo han dispuesto o están en vías de dictaminar que el combustible para transporte contenga porcentajes mínimos de etanol y biodiésel. En conjunto, las subvenciones y esta demanda garantizada sientan las bases de un gran mercado cautivo para las corporaciones de agrocombustibles.  

A un así, la viabilidad de los agrocombustibles sigue en duda, y sus ganancias todavía están a merced de otra variable importante , el precio de la materia prima, del vegetal utilizado para producir el agrocombustible.  Los costos de producción de un cultivo pueden viabilizar o frustrar una operación de agrocombustibles, y no es fácil para un productor controlar el precio porque la industria de los agrocombustibles está siempre en competencia con otros mercados, especialmente el de alimentos, que depende de los mismos cultivos o de las mismas tierras. En efecto, el éxito de los agrocombustibles -manifestado en su creciente utilización - provoca un aumento en los precios de los cultivo al convertirlos en materia prima y reduce las existencias. Y un aumento en los precios puede ser letal porque las compañías de agrocombustibles tienen pocas opciones de transferir los costos. (...) 

La forma más segura de resolver este dilema es que las compañías de agrocombustibles controlen la producción y la oferta de su propia materia prima. Es por esto que actualmente la mayoría de las fábricas de agrocombustibles se construyen con inversiones simultáneas en la producción de cultivos. Hay una tendencia clara a la formación de redes transnacionales en pos de agrocombustibles, totalmente integradas, que juntan todo, desde las semillas al flete.  Aquí las corporaciones agroindustriales, con sus cadenas mundiales de mercancías agrícolas estructuradas, tienen una ventaja sobre sus competidores. En el futuro cercano, los insumos producidos en cantidades suficientes como para abastecer las operaciones de agrocombustibles en gran escala serán cultivos —soja, maíz, palma aceitera y azúcar— cuya producción y comercio están dominados por un pequeño número de empresas transnacionales. No causa sorpresa, pues, que gran parte del dinero invertido en los agrocombustibles provenga de estas empresas o se canalice a través de ellas. Los agrocombustibles, pues, traen consigo un doble dividendo para las grandes corporaciones agroindustriales: hacen dinero no solamente con la producción y venta de agrocombustibles sino también a través del auge mundial de los productos básicos que esta nueva fuente de producción ayuda a generar (ver el capítulo “El nexo palma aceiterabiodiésel”).  

Sin embargo, hay algunos límites a cuán profunda y rápidamente podrán avanzar las grandes agroempresas con su inversión en los agrocombustibles. Cargill, por ejemplo, ha declarado abiertamente su preferencia por invertir en los canales de alimentación humana y animal, llegado el momento. ¿Para qué quedar atado con la venta de soja a los productores de agrocombustibles cuando es posible ganar más dinero convirtiéndola en aceite comestible? 

ADM puede ser el mayor productor de etanol del mundo, pero su negocio principal sigue siendo la conversión de maíz en alimento animal o en almíbar de maíz con alto contenido de fructosa para compañías como Coca Cola y Pepsi, y no querría que el aumento de precios del maíz pusiera en riesgo esos mercados.

Esas grandes agroempresas están felices de vender agrocombustibles, pero únicamente bajo su cuidadosa coordinación y control, sin perder su preciada flexibilidad y los tradicionales canales de ganancias.   

Como consecuencia de esto, el dinero excedentario destinado a los agrocombustibles que no es absorbido por las grandes agroempresas se desvía a la creación de redes transnacionales alternativas de productos básicos con sus propias cadenas de producción y oferta de materia prima. Este aumento de la inversión especulativa está generando una oleada de nuevas alianzas y agrupamientos comerciales, que reúnen a compañías financieras, empresas fleteras, intermediarios y productores. En algunos casos, grandes fondos de inversión como el Grupo Carlyle, crean incluso sus propias redes de agronegocio y energía totalmente integradas (ver el cuadro “Wall Street se va al campo”).  

 

Wall Street se va al campo

George Soros compró la compañía argentina Pecom Agribusiness en 2002, que le dio más de 100 mil hectáreas de tierras en Argentina para cría de ganado para cárnicos y lácteos, y producción de soja, maíz, trigo, arroz y girasol. Luego, en 2004, la compañía de Soros, llamada ahora Adenco, se expandió en Brasil, comprando 27 mil hectáreas de tierra en los estados de Tocantins y Bahia, para la producción de algodón y café. En 2006, Adenco ingresó en una sociedad con la familia Vieira de Brasil, un clan cafetero de Minas Gerais, para establecer un enclave industrial con una capacidad productiva de un millón de toneladas anuales de caña de azúcar. La familia Vieira es accionista ahora de Adenco y maneja las operaciones del grupo en Brasil. El grupo continúa expandiéndose y se espera que pronto sus cuatro plantas de procesamiento de azúcar en Brasil muelan 12 millones de toneladas de caña de azúcar, convirtiendo gran parte de las mismas en etanol.

Mientras tanto, en Estados Unidos, Soros anunció que su empresa construye una planta para la fabricación de etanol a partir del maíz, que procesará 50 millones de toneladas de maíz, y está considerando la instalación de fábricas similares en Argentina.  Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más grandes del mundo no solamente tiene entre manos el financiamiento de muchas de las principales empresas en materia de agrocombustibles, sino que también es uno de los principales inversionistas en energía “renovable”, habiendo invertido ya más de mil millones de dólares, gran parte de ellos en agrocombustibles.

Es copropietario de Iogen, una empresa líder en la investigación de etanol celulósico, así como de las compañías de distribución de energía Kinder Morgan y Green Earth Fuels, que trabajan juntas en la instalación de una fábrica de biodiésel de más de 325 mil millones de litros y una terminal de almacenamiento en Texas con capacidad para 8 millones de barriles de biodiésel. Adentrándose aún más directamente en los agronegocios, en 2006 Goldman Sachs pasó a ser copropietario de las dos mayores compañías de carne de China, lo que convirtió al banco de inversiones en el mayor inversionista de China en este sector.

Otras empresas están eludiendo las cadenas de productos básicos ya formadas y ubican la producción en zonas geográficas donde las agroempresas están menos presentes y donde los costos de producción son bajos. Varias empresas chinas concretaron acuerdos en Filipinas e Indonesia a principios de 2007 para convertir un millón de hectáreas en cada país a la producción de cultivos energéticos para exportación.

Los productores brasileños de etanol expanden la producción de caña azucarera al vecino Paraguay, donde se calcula que los costos de producción son incluso más bajos que en Brasil. De igual modo, Maple Corporation, una compañía de energía estadounidense, está estableciendo una plantación de caña de azúcar y una fábrica de etanol en Perú, para sacar ventaja de los bajos costos de producción del país así como de sus condiciones favorables de acceso a la exportación de etanol a Estados Unidos.   

Otra forma de eludir los problemas de la oferta es produciendo cultivos menos controlados por las grandes agroempresas. Tanto BP como ConocoPhillips han formalizado acuerdos con importantes procesadores de carne para abastecer con grasas animales la producción de biodiésel.  BP, junto con varias otras compañías, también trabaja con la jatropha como cultivo base, mientras que hay empresas chinas y sudcoreanas ocupadas en cerrar tratos en Nigeria e Indonesia para la producción en gran escala de mandioca.  Sin embargo, en el sector de la investigación, la mayoría del dinero se destina al etanol celulósico, la supuesta próxima generación de agrocombustibles. Mucha gente dentro de esta industria cree que pronto se descubrirán métodos económicamente viables para convertir la materia celulósica de las plantas en etanol, lo que abriría camino a la utilización en gran escala de la producción de cultivos para agrocombustible, tales como el pasto aguja (switchgrass) y los árboles, o al uso de toda la planta de la caña de azúcar y el maíz —cultivos que ya se utilizan para agrocombustibles— en vez de tan sólo la extrusión del fluido en la caña o el uso de la mazorca del maíz, como ocurre actualmente.  

Quienes desarrollen y patenten esas tecnologías celulósicas obviamente ganarán un enorme grado de influencia dentro de la cadena de productos básicos para agrocombustibles, así que no causa sorpresa que las grandes petroleras canalicen estratégicamente sus inversiones a este sector o que compañías biotecnológicas como Monsanto busquen asegurar el monopolio de las semillas y los genes de promisorios cultivos de próxima generación, como la jatropha o el miscanthus. Ya hay unas pocas empresas, con grandes carteras de patentes y estrechas alianzas con importantes empresas de agrocombustibles, que dominan la investigación y el desarrollo de las enzimas necesarias para hacer viable el etanol celulósico.  

Vientos políticos  

Los agrocombustibles no tienen que ver solamente con los negocios, por supuesto. Son sumamente políticos y las empresas que controlan su producción forjan y siguen las cambiantes corrientes políticas. Si bien la mayoría de los gobiernos tiene una euforia general por los agrocombustibles, las políticas nacionales están influidas por las diferentes dinámicas que circulan entre los grupos industriales, los intereses geopolíticos y las políticas comerciales. Los gobiernos y las empresas de China, Corea del Sur y Japón están buscando otros países que produzcan y abastezcan de materias las primas.

Brasil quiere abastecer al mundo de etanol y de las tecnologías asociadas y ha estado negociando paquetes con países de todos los continentes con tal finalidad. Estados Unidos y Europa ven los agrocombustibles como la respuesta a todo, desde el cambio climático a las crisis en el campo y los problemas con los Estados petroleros “truhanes”. El resultado es que se están concretando acuerdos en todos lados, definiendo dónde se producirán los agrocombustibles, por quiénes y para quiénes, y, quizás lo más importante, cómo se comercializan. No hay otro sector en que esto se torne tan visible como en la evolución del mercado mundial para el etanol de caña de azúcar (ver “El nexo caña de azúcar-etanol”).  

¿Agroempresas ecológicas?: que no nos engañen  

No hay nada nuevo en la agricultura destinada a la energía. La mayoría de las fincas rurales han producido siempre la energía que utilizan sus familias y animales para trabajar la tierra. La diferencia con los agrocombustibles, sin embargo, es que éstos convierten a la agricultura para energía en mercancía, que, como tal, está completamente integrada en los circuitos de la agroindustria y las finanzas transnacionales. La producción de agrocombustibles, por tanto, sigue los dictados de los administradores del dinero mundial, los directores de los bancos de inversión o las agroempresas, quienes presiden inmensas concentraciones de riqueza y quienes, en esta época de globalización neoliberal, pueden barajarlas y ubicarlas en el lugar que les genere mayores ganancias.  

Debido al compromiso profundo y a largo plazo de los gobiernos, ahora hay mayor certeza de que los agrocombustibles serán rentables. De manera que el dinero grande entra a raudales, apurando a las agroindustrias y a su modelo de producción de exportación a moverse más rápida y drásticamente que nunca en su conquista de la agricultura mundial.  

Un modelo claro de esta inversión en agrocombustibles es que el dinero se dirige cada vez más a la construcción de redes de agrocombustibles totalmente integradas, que implican la producción, el envío, el procesamiento y la distribución. También fluye hacia unos pocos centros de producción de bajo costo, especialmente Brasil para la caña de azúcar, Estados Unidos para el maíz e Indonesia para el aceite de palma, si bien también hay sumas importantes que se dirigen a países que firman acuerdos especiales con Estados Unidos, Japón o la Unión Europea, o tienen un acceso comercial preferencial a esos países. La producción y el control de la oferta de cultivos son decisivos, y casi todos los nuevos proyectos de agrocombustibles conllevan ahora planes para instalar plantaciones de alta tecnología o acuerdos de siembra por contrato, a menudo manejados por las agroempresas locales y con frecuencia en tierras utilizadas para la producción de alimentos o tierras comunales de pastoreo y bosque.

Así, los proyectos de agrocombustibles dan lugar a nuevas alianzas o expanden las existentes entre los productores y los proveedores locales de cultivos y las empresas extranjeras. Lo típico es que los inversionistas extranjeros creen empresas conjuntas con compañías controladas por grandes familias terratenientes y con poder político, haciendo que esas familias controlen el sector de la producción. Los agrocombustibles profundizan, de esta forma, las relaciones entre el capital transnacional y las élites locales, con profundas consecuencias para las luchas por la tierra y la producción local de alimentos.  

Con el tiempo, esta red de producción mundial y de rutas comerciales para la extracción y exportación de agrocombustibles quedará cada vez más férreamente controlada por empresas. La tecnología para la próxima generación de cultivos para biocombustible está en manos de unas pocas empresas y sus socios comerciales, quienes utilizarán patentes y otros derechos monopólicos para cerrar el paso a competidores y controlar el mercado.  Además, las empresas ya están comenzando a recurrir a marcas y normas como una forma de consolidar sus dividendos mercantiles.  

Nada de esto tiene algo que ver con impedir el cambio climático o incluso disminuir la dependencia del petróleo, como gusta argumentar el gobierno de Estados Unidos.  El aspecto fundamental de toda esta situación es que los agrocombustibles ofrecen a las empresas, los especuladores y los poderosos barones del agro otra oportunidad para hacer más dinero, vender más mercancías y consolidar su control sobre el planeta (...)".

Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=368

revista Biodiversidad, sustento y culturas No 54 /octubre de 2007

En consecuencia, desestabilizar la impunidad del capitalismo e imperialismo nos convoca a romper con el pensamiento binario que nos hace concentrar la digna rabia en la Mesa de Enlace o en Clarín cuando ni siquiera las transnacionales nos dominan como corporaciones aisladas sino mediante integración global. Nos conduce a visiones superficiales y focalizadas de la realidad que no nos permite tener Memoria, Verdad y Justicia al hacernos eludir la actualidad e historia del Partido Justicialista (secundado por la UCR) vertebrando un Estado de entramado mafioso y de activa intervención en los negocios de la alianza imperialista con los grupos económicos locales y la oligarquía terrateniente. Tampoco nos permite reflexionar los significados e implicancias del crecimiento económico a tasas chinas, del pago de servicios y amortizaciones de capital de la deuda externa pública, etc. Ni nos deja percatarnos de que la hidrovía Paraná-Paraguay, las mega hidroeléctricas y otros integrantes de IIRSA están desertificando como los monocultivos a gran escala y la superexplotación pesquera, minera e hidrocarburífera. Todo en bien del sistema capitalista que prefiere sostener su industria automotriz a expensas de hambrear, enfermar y amenazar a la humanidad entera de extinción.


 


 

III. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la tercera hipótesis

El capitalismo consigue impunidad inculcando que el progreso y la modernidad es la gran escala e induciéndonos a creer que a nosotros, los de abajo, nos cabe sólo contentarnos con el trabajo que supuestamente nos conceden. Nos encandila con su objetivo único de acumular riquezas en oligopolios. Comprobemos análisis desde la lógica conciliadora con el modo de producción e intercambio capitalista:

     

América Latina-China. Los peligros de una nueva relación

 

Por Daniela Estrada (IPS Noticias)

"La tasa de exportaciones de América Latina y el Caribe volverá a crecer este año, en especial gracias a la demanda de China. Pero el actual modelo "primario" de los envíos puede derivar en un esquema de dependencia con ese gigante y la propia región asiática, alertó la Cepal. "Claramente la relación comercial de la región con China puede transformarse en un centro-periferia. Nosotros somos sus proveedores de materias primas, sin mayor valor agregado, y ellos nos devuelven los productos elaborados", dijo a IPS Claudia Casal, investigadora del no gubernamental Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativos (Cenda), de Chile. Casal participó en el estudio "Las relaciones económicas y geopolíticas entre China y América Latina. ¿Alianza estratégica o interdependencia asimétrica?", publicado en 2009 por la Red Latinoamericana de Investigaciones sobre Compañías Multinacionales, que reúne a instituciones de investigación laboral y sindicatos de siete países de la región. Precisamente, este tema aparece relevado en el último informe de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) sobre inserción internacional de la región, presentado este jueves en su sede de Santiago.

"La relación comercial entre la región y Asia ofrece tanto oportunidades como desafíos", señala el documento de 216 páginas. Entre los desafíos, especifica, "es particularmente importante evitar que el creciente comercio entre ambas regiones reproduzca y refuerce un patrón de comercio de tipo centro-periferia en que Asia (y China en particular) aparecería como un nuevo centro y los países de la región como la nueva periferia".

El "Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2009-2010", de la Cepal, proyecta que las exportaciones de la región crecerán 21,4 por ciento este año, impulsadas principalmente por la venta de materias primas desde América del Sur. Revirtiendo la caída de 22,6 por ciento de 2009 respecto del año anterior, el repunte de los envíos será empujado por la demanda de Asia y particularmente de China, dice el estudio anual de esta agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas.
La tasa de crecimiento de las exportaciones de la región a China pasó de un retroceso de 2,2 por ciento en los primeros seis meses de 2009, respecto del mismo lapso anterior, a 44,8 por ciento en el mismo periodo del presente año. Según la Cepal, China podría desplazar a la Unión Europea como segundo socio comercial de la región a mediados de esta década. El gigante asiático ya es el primer destino de las exportaciones de Brasil y Chile, el segundo de Argentina, Costa Rica, Cuba y Perú, y el tercero de Venezuela. En 2008, China fue la segunda fuente de importaciones de Brasil, Chile, Colombia, Perú, y Cuba, y tercera de Argentina, Costa Rica, México y Venezuela.

Sin embargo, haciendo un balance de la estructura de las exportaciones latinoamericanas en la última década, la Cepal concluyó que
la tendencia es hacia una "reprimarización" de los envíos. Esto quiere decir que, mientras en 1999 las materias primas componían 26,7 por ciento del total de las ventas, en 2009 éstas constituyeron 38,8 por ciento del total. Debido a los altos precios internacionales, América del Sur duplicó sus ventas externas, mayoritariamente de recursos naturales. En cambio, en México y América Central bajaron más de 50 por ciento. La participación de México en las exportaciones totales de la región cayó de 40 por ciento en 2000 a 30 por ciento en 2009, mientras que Brasil aumentó su participación de 13 por ciento a cerca de 20 por ciento en el mismo periodo.

"El balance preliminar del desempeño exportador en la década muestra que la región no ha conseguido avances significativos en la calidad de su inserción comercial internacional", dice el estudio de la Cepal. "La expansión de los sectores asociados a los recursos naturales, impulsada principalmente por la demanda asiática, no ha contribuido suficientemente a la creación de nuevas capacidades tecnológicas para la región", agrega. (...)

El estudio de la Red Latinoamericana de Investigaciones sobre Compañías Multinacionales, en el que participó Claudia Casal, también advierte que hoy "la relación China-América Latina se presenta de forma asimétrica, marcada por las necesidades chinas y reforzada por la estructura limitada de las exportaciones de los países" de la región.

"Se estructura una relación económica desigual --aunque ésta se exprese de diferentes formas en los distintos países-- que puede llevar a un estrechamiento del margen de maniobra de los países latinoamericanos", acota la investigación realizada con aportes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay. Según la Cepal, los gobiernos latinoamericanos deberían fomentar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, capacitar a la mano de obra, desarrollar "eslabonamientos" que vinculen los sectores exportadores con el resto de la economía y aprovechar los avances en áreas como la biotecnología, entre otros (...)".
Fuente http://www.rebelion.org/Economía/07-09-2010

 

China: cómo salir de la crisis

Por Miguel Giribets (Rebelión)

 

 

"2007: China al comienzo del estallido de la crisis

En julio de 2007 el Banco Popular de China ya tiene claro que una crisis mundial está a punto de estallar. “China enfrenta un ambiente internacional más complicado para mantener su estabilidad financiera y debe mantener estrecha atención en la influencia de los riesgos financieros globales” , y asegura que, a medida que avancen los problemas financieros, el control sobre el sector bancario debe acentuarse.

Al contrario de lo que está ocurriendo en el resto del mundo, China revisa al alza su PIB a mediados de julio de 2007: la previsión de cierre del año será del 11,4%, un 0,4% más que los datos inicialmente establecidos y superior al 2006, que fue del 11,1%. Es el quinto año consecutivo que China crece por encima del 10%. En cifras absolutas, estamos hablando para 2007 de un PBI de 21,0871 billones de yuanes (2,7746 billones de dólares). Por sectores, el sector primario creció un 5%, el secundario un 13% y el terciario un 10,8%.

“El superávit comercial de China será de 273.000 millones de dólares (187.000 millones de euros) cuando finalice el año, frente a los 177.470 millones de dólares de 2006” . La inflación será del 4,6%, superior a la previsión inicial del 3%. El consumo crecerá un 12% respecto al año anterior. Las exportaciones crecerán un 22,5%.

“China ha utilizado todo un arsenal de medidas de carácter industrial y tributario para ayudar a la población con mayores dificultades económicas, incluida la entrega de ayudas a las familias con menos ingresos, la elevación de los salarios mínimos y una mayor inversión en educación, asistencia médica y vivienda.” . Estas medidas han favorecido que la gente consuma más. El informe del gobierno chino resalta que el país ha mejorado sus infraestructuras y su industria base, lo que es considerado un pilar esencial para mantener en el futuro el ritmo de crecimiento de los últimos años. (...)

 

Mientras todo el mundo financiero capitalista entra en la crisis más profunda de toda su Historia, se da a conocer que el Banco Industrial y Comercial de China, ICBC, se ha convertido en el mayor del mundo por capitalización bursátil, lugar que ocupaba hasta el momento el Citigroup. Hace aproximadamente un año que salió a Bolsa. “Para comprar la entidad asiática ayer hacían falta 179.266 millones de euros, unos 2.500 millones más de lo que habría que pagar por hacerse con el banco neoyorquino” . Y eso no es todo: en septiembre de 2007 el banco ICBC es la tercera empresa mundial por capitalización bursátil, después de Exxon Mobil y General Electric. El ICBC vale en bolsa en ese momento 204.000 millones de euros, más que todos los bancos españoles juntos y que cualquier otro banco del mundo. El ICBC ya ha comenzado su expansión internacional, comprando varios bancos asiáticos. “Las cifras del ICBC dan vértigo: 350.000 empleados, 17.000 sucursales y un beneficio neto de 4.775 millones de euros en 2006” . En 2008 el ICBC es también el más rentable del mundo, con unos beneficios de 6.383 millones de euros, un 56,75% más que al cierre del año anterior.

Pero otras empresas chinas no le van a la zaga. China Mobile es la quinta y PetroChina es la sexta empresa del mundo; ambas cotizan en la bolsa de Nueva York. PetroChina es también la segunda petrolera del mundo. China Mobile cuenta “con la mayor red de telefonía móvil del mundo -330 millones de abonados, 100 millones más que Vodafone y 200 millones más que Telefónica-, la empresa dirigida por el carismático Wang Jianzhou ha lanzado una ofensiva para llevar la telefonía móvil a las zonas rurales, donde viven dos terceras partes de los 1.300 millones de chinos. La cobertura de China Mobile llega ya al 97% de la población del país e incluso a la cima del Everest. Todos los días, gestiona 1.200 millones de mensajes de texto. Y su rápido crecimiento no ha mermado sus beneficios: en 2006 ganó 4.600 millones de euros, un 24% más que el año anterior, con una facturación de 28.000 millones” . A finales de año, Petrochina se convierte en la primera empresa petrolera del mundo por capitalización bursátil. Su valor es de más de 1 billón de dólares, “más que las estadounidenses Exxon Mobil -líder hasta ahora- y General Electric juntas, o que el total de la Bolsa rusa o del Ibex 35 español”.

En agosto de 2007 China se convierte en el primer exportador mundial superando a Alemania. “En ese mes, China vendió al resto del mundo por valor de 111.400 millones de dólares (78.180 millones de euros), frente a los 105.800 millones de Alemania, tradicional líder en exportación”.

“Al cierre de 2007 China tiene cuatro empresas entre las 10 primeras del mundo, las mismas que Estados Unidos”.

Por otra parte, el potencial financiero chino es imparable. “Los principales bancos y corporaciones de China se están abriendo al público, ofreciendo acciones a los inversores privados y consiguiendo con ello 52.000 millones de dólares en los primeros seis meses de 2007, con lo que China se ha convertido en el centro bursátil con mayor oferta de papel del mundo (Financial Times, 5.7.2007)” . “Más de 1,3 billones de dólares de ahorros chinos están a punto de desembocar en los mercados mundiales de bonos y acciones con la creciente liberalización (Financial Times, 28.8.2007). El mercado bursátil chino (incluido Hong Kong) es hoy mayor que el japonés (Financial Times, 29.8.2007).” (11)

“China ha dado luz verde a la expansión, las fusiones y las adquisiciones e inversiones en todo el mundo, en forma de socio minoritario de sociedades anónimas extranjeras (Financial Times, 31.5.2007) (…) En 2006, el sector bancario de inversión se abrió a Morgan Stanley, Goldman Sachs y UBS, que se han beneficiado de la multiplicación por diez en el mercado bursátil en 2007 (Financial Times, 6.6.2007).”

El área financiera es el “caramelo” que, a fin de cuentas, pretenden los EEUU. Los norteamericanos basan su política en “potenciar las demandas proteccionistas de los fabricantes y los políticos demagogos de EE UU como herramienta de negociación para conseguir concesiones por parte de China en materia de apertura de su sector financiero y bancario a la penetración y eventual control por parte de EE UU” . La inversión extranjera a mediados de julio de 2007 es de 36.930 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 12,92%. Las empresas extranjeras representan el 57% de las exportaciones chinas y ocupan a 28 millones de personas, el 10% del total de la fuerza laboral del país (es muy importante resaltar que el 90% de los trabajadores está contratado por empresas chinas, lo que nos muestra que la propaganda occidental en el sentido de que las economía china no sería nada sin la inversión extranjera, no es cierto). Desde 1978 el monto de la inversión extranjera es ya de 750.000 millones de dólares. (...)

 

La expansión económica china por Asia, Africa, y América Latina

China necesita una presencia económica en el Tercer Mundo, sin la cual no pude mantener su crecimiento. "La inversión a gran escala y largo plazo en I&D, inversiones a gran escala –públicas y privadas— en el extranjero: África, Asia y Estados Unidos, y grandes inversiones en industrias de alta tecnología vinculadas a las manufacturas” son la base del desarrollo chino”

En la actualidad, unos 750.000 trabajadores chinos están repartidos por todo el continente africano.

“África tiene el 30 por ciento de reservas minerales mundiales, el 97 por ciento de reservas de cromo, el 80 de coltán, el 50 de cobalto, el 57,5 de oro, el 20 de hierro y de cobre, el 23 de uranio y de fosfatos, el 32,2 de manganeso, el 41 de vanadio, el 49 de platino, el 66 de diamantes, el 17,5 de bauxita y de zinc y el 14 por ciento de petróleo, materia prima estratégica.”

 

China es “el segundo mayor consumidor mundial de energía, y que importa algo más del 25 por ciento del petróleo y del gas que necesita del África subsahariana, desplazando a las grandes compañías estadounidenses instaladas en la región.” “Las empresas chinas ya tienen licencias exclusivas para explotar yacimientos de hidrocarburos y otros recursos minerales en el África, de donde proviene hoy una tercera parte del crudo importado por China.”

Según Javier Santiso: “a principios de 2006, la petrolera estatal China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) anunció la compra, por cerca de 2.300 millones de dólares, del 45 por ciento de un pozo en Nigeria, tras superar una segunda oferta de India.” “Para otoño de 2006, China pasó a ser el tercer socio comercial en África detrás de EE.UU. y Francia.”

 

China declaró en 2005 que concedería préstamos preferenciales a los países africanos, en muchos casos a pagar a partir de 2009. A finales de 2007, China concedió un préstamo a la R.D.Congo de 10.000 millones de dólares en condiciones ventajosas para los africanos. Los medios de comunicación franceses, en un alarde de cinismo, destacan que China hace tratos con países africanos que no respetan los derechos humanos. China realiza en África fuertes inversiones en el sector hotelero y la agroindustria y construye infraestructuras (carreteas, hospitales, escuelas…).China ha construido en Sudán la presa de Merowe, que triplicará la producción energética de ese país.

China condona deudas a los países africanos más pobres. “Tan sólo para el año 2007, había cancelado 970 millones de euros en deuda africana y prevé cancelar 700 millones más” y ha donado 5 millones de euros a la OMS para desarrollar la sanidad de los países africanos.

La previsión de inversión china en África es de 14.000 millones de euros en los próximos tres años a contar desde 2008

La presencia china en África se inicia en el 2000. El continente está mejorando sus cifras de pobreza gracias a los tratados económicos y comerciales con China, con una mejora sensible en las infraestructuras, en el comercio, la inversión y la capacidad productora de los países africanos. Gracias a la ayuda china , los países africanos tuvieron un crecimiento del 7% en 2007. Desde 2004 África viene creciendo al 5% anual.Las millonarias inversiones chinas están transformando el paisaje africano. Autopistas, presas, puertos y aeropuertos se construyen en muchas ocasiones a instancias de Pekín”. El comercio entre China y África en 2008 fue 10 veces superior al de 2000, alcanzado 76.000 millones de euros.

"Actualmente, más del 70% de los contratos de obra pública en África subsahariana son adjudicados a compañías chinas o indias", indica como dato revelador Patrick Smith, redactor jefe de Africa Confidential, una influyente publicación británica sobre África.

China concederá préstamos a los países africanos en condiciones privilegiadas, por 10.000 millones de dólares, y creará un fondo de 1.000 millones de dólares para crear empresas pequeñas y medianas. Asimismo, “desgravará de aranceles un 95% de los artículos importados desde los países más pobres del África, condonará las deudas más problemáticas, construirá 50 escuelas, ofrecerá becas a más de 5.500 estudiantes, costeará la educación de miles de médicos, agrónomos y maestros, impulsará un centenar de proyectos para la creación de fuentes de energía renovable y va a suministrar equipos médicos a 30 hospitales.”

Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia y Myanmar son los países en los que se expande la economía China en Asia. “En abril pasado, los primeros ministros de esos cinco países y su homólogo chino, Wen Jiabao, inauguraron oficialmente el llamado 'corredor económico norte-sur', la carretera asfaltada de 1.800 kilómetros que une Kunming con Bangkok, a través de Laos y por la antigua ruta del contrabando de opio. Cuatro meses antes, en diciembre de 2007, se abrió un puente transfronterizo de 295 metros de longitud por 21,5 metros de ancho, entre Lao Cai (Vietnam) y Hekou (China), para aliviar los atascos de camiones de mercancías que ha originado el auge comercial entre estos dos países. El puente sobre el río Rojo formará parte de la autopista que ha comenzado a construirse entre Kunming y Hanoi para impulsar el desarrollo de Yunnan y del norte de Vietnam, la región más atrasada del país.”

“China, que de cara a los Juegos Olímpicos ha acelerado su plan de infraestructuras hasta construir tantas autopistas que si se las une pueden dar cuatro vueltas al planeta, promueve también un programa asiático de autovías, en el que 27 países se han comprometido a construir unos 120.000 kilómetros de carreteras y autopistas.” 

En los primeros 9 meses de 2007 la inversión china en Latinoamérica fue de 10.000 millones de dólares; para todo 2007 el volumen del comercio fue de 102.600 millones de dólares.

“Los datos del DB indican que Latinoamérica produce un 47% de la soja mundial, el 40% del cobre y el 9,3% del crudo, sin contar los yacimientos de la costa brasileña, aún por explotar.”

El cinismo llega de nuevo a límites insospechados cuando David Hambaugh, de la administración norteamericana, manifiesta que la política china hacia Latinoamérica obedece “a su sed insaciable de recursos naturales".

“En cinco años, las importaciones de soja de Brasil y Argentina al gigante asiático se han multiplicado por diez. El 50% de las importaciones chinas de cobre proceden de Chile y Perú. Nicaragua exporta a China café, cacao y té. Cuba y la República Dominicana, níquel.”

China ha ingresado como miembro en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Es el tercer país asiático que lo hace, después de Japón y Corea del Sur. China se ha convertido en el segundo socio comercial de Latinoamérica, después de los EEUU. “Datos del BID indican que el intercambio de mercancías de América Latina y el Caribe con China pasó de 8.400 millones de dólares, hace unos años, a 110.000 millones en el 2007”.

“La entrada de China les permite (a los países latinoamericanos) exportar recursos energéticos y productos agrícolas a cambio de manufacturas baratos e inversiones millonarias en infraestructuras de transporte, educación y servicios públicos”.

En el año y medio que ha transcurrido desde el restablecimiento de relaciones diplomáticos con Costa Rica (y la liquidación de las relaciones Costa Rica – Taiwan), la China Popular ha hecho la donación de un estadio de fútbol para 40.000 aficionados, un préstamo de 300 millones de dólares al 2% de interés y otras cooperaciones no reembolsables de menor rango China duplicará un fondo de desarrollo a Venezuela, alcanzando los 12.000 millones de dólares, concederá un préstamo de 1.000 millones de dólares a Ecuador, 10.000 millones de dólares a Argentina y otros tantos a la empresa de petróleos de Brasil (el préstamo, que se librará entre los 5 y 10 años próximos permitirá a la empresa brasileña explotar el petróleo del Atlántico) . A cambio, China tendrá acceso a recursos petroleros latinoamericanos durante años y se han formalizado varias empresas conjuntas de aluminio, cobre y hierro. China es ya el segundo socio comercial con Latinoamérica, después de los EE.UU. (abril 2009)

Es destacable la mejora del parque de autobuses y locomotoras cubano con la venta de equipos chinos.

“A finales de 2008 China controlaba el 21% de la producción del crudo en Kazajstán, 2,5 veces más que Rusia. Al año siguiente, los chinos lograron canjear un crédito de 10 mil millones de dólares por el 49% de la petrolera kazaja Mangistaumunaigas, gracias a lo cual su participación en el sector energético de Kazajstán se elevó a un tercio, nivel equiparable al de la empresa estatal Kazmunaigaz. Ya se puso en marcha una tubería capaz de transportar cada año hasta 20 millones de toneladas del crudo de Kazajstán a China. El próximo lanzamiento de un gasoducto chino-kazajo, para el transporte del gas producido en Turkmenistán, va a debilitar en grado considerable la posición del grupo ruso Gazprom como proveedor exclusivo del gas centroasiático. Poco a poco, China se convierte en el mayor poder energético del Asia Central.

En la reunión del G-8 de julio de 2008 en Toyako (Japón), el presidente chino Hu Jintao, denuncia que el problema para los países pobres son las trabas comerciales, los subsidios agrícolas y la falta de solidaridad de los países ricos. La política hacia el Tercer Mundo ha de ser muy diferente y China está dando muchos pasos en la buena dirección

(...)". Fuente: http://www.rebelion.org/Economía/ 12-09-2010

 

En consecuencia, desestabilizar la impunidad del capitalismo e imperialismo es poner en debate el modo de producción e intercambio también de China. La gran escala es devastadora y aplasta la potencialidades de los pueblos o comunidades de ser sujetos colectivos de la creación del buen vivir según diversidad de culturas hermanadas.