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ENFOQUE / ORGANIZACIÓN / UNIDAD

 


Secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
¿Estado representante de intereses populares?


Enfoque  ((VOLVER))

De la incompatibilidad del Estado-nación con el 'nuevo desarrollismo'

 

Lo que se denomina «nuevo desarrollismo» atiende a la creciente concentración-desnacionalización tanto económica como territorial en beneficio de transnacionales y grupos locales transnacionalizados de modo que la función gubernamental -de ganar amplio consenso- consiste en inducir la creencia mayoritaria de que el crecimiento económico es del país y no, de ese polo de privilegio.

 

Intenta modelar un imaginario social en que la conciliación de los trabajadores con los grandes capitalistas reproducirá los tiempos del primer gobierno de Perón y lo hace mediante designación falsa del proceso de recolonización que se origina y se implanta mediante terrorismo de estado en los setenta. Pero, también, aprovecha el concepto equivocado o anacrónico de progreso.

 

En confrontación, los de abajo debemos analizar orientaciones básicas de la construcción -por nosotros- del «Estado-nación» hacia:

 

1. El apoderamiento por la diversidad popular de bienes y destino en común

 

Eduardo Paz Rada (Rebelión), en "Bolivia: colonialismo mental y estado nacional", explica:

"Los dos años y medio del gobierno del presidente Evo Morales marcan el nuevo ritmo de la relación entre sociedad, política y economía en Bolivia, en un contexto latinoamericano y mundial en el cual han retornado importantes procesos de transformación antiimperialista, el mismo que se proyecta hacia la mayor unidad de los pueblos de la Patria Grande.

A pesar de los discursos de algunos de los ideólogos del gobierno, particularmente aquéllos que mantienen una fuerte dependencia con la categorías y concepciones procedentes de los centros imperiales, que impulsan la formación de 36 naciones en el estado boliviano, o que consideran que el Estado Nacional es una entidad fuera de la historia, en un mundo postmoderno que, suponen, ha dejado atrás todas las formas modernas de cultura, sociedad, política y vida humana, el proceso boliviano avanza con firmeza.

Lo anterior ocurre, pese a que desconocen, incluso frente a sus propios actos, que la contradicción fundamental es la que enfrenta al imperialismo, que continua con su estrategia de dominación de las naciones oprimidas, de los pueblos oprimidos que -en la construcción de su integración y unidad- enfrentan las presiones de las poderosas transnacionales aliadas a Estados Unidos, la Unión Europea, los grandes medios de comunicación, los Organismos Internacionales como el FMI, BM, OMC y ONG de distinto tinte.

Principales definiciones

El proceso objetivo de la emancipación de los pueblos sometidos en Bolivia y América Latina y el Caribe está en la consecuente lucha contra la dominación imperialista y en el fortalecimiento del Estado Nacional, que es la única institución que puede concentrar las fuerzas populares y nacionales que se unen para controlar y generar hegemonía precisamente sobre el conjunto de la sociedad y de los aparatos que permiten el control de las orientaciones históricas del país y de la región.

Las definiciones fundamentales puestas en práctica en la gestión de Evo Morales están precisamente en el control estratégico, de parte del Estado, de los recursos naturales de la patria, con la nacionalización de los hidrocarburos (a pesar de las concesiones a las petroleras a través de los nuevos contratos), de las fundiciones mineras, de las telecomunicaciones, del transporte de gas y petróleo, de los proyectos de energía hidroeléctrica, de la construcción y control de las carreteras e inclusive en la entrega de bonos a ancianos y niños y de donaciones a los municipios del país. La política de soberanía estatal sobre las tierras para sanearlas legalmente y luego repartirlas entre los campesinos sin tierra corresponde a esta perspectiva.

El control territorial sobre zonas antes abandonadas por los gobiernos liberales y coloniales es también parte de esta estrategia de fortalecimiento del Estado Nacional, enfrentando los poderes locales de las oligarquías que pretenden continuar succionando las riquezas naturales y los excedentes económicos con fines particulares, a partir del principio constitucional aún vigente, cuya continuidad se debe defender, de que las riquezas y los recursos tierra, agua y otros son de dominio originario de la Nación Boliviana.

Baste comparar los datos de la economía. Hasta los años ochenta, la mayor parte del proceso económico y especialmente la producción de bienes y servicios era generado por empresas nacionales, con predominio estatal, desde los noventa esto cambio con la generación mayoritaria del producto nacional por transnacionales que exportaban multimillonarios recursos, especialmente de los hidrocarburos, la minería, la banca y el comercio. Hoy, precisamente como resultado del proceso de recuperación nacional, nuevamente es el Estado el que asume el control mayoritario de la capacidad productiva del país y, a partir de esto, es posible generar políticas sociales y sectoriales que benefician tanto la actividad económica, como la redistribución social de los excedentes.

Pensamiento propio

Los hacedores de la historia, los movimientos populares definidos por su origen, posición y prácticas sociales, económicas y culturales tienen en común su condición de bolivianos, situación que permite la real unificación de fuerzas, no solamente contra las oligarquías locales antinacionales, antibolivianas, sino contra la dominación imperialista.

El intentar aplicar de manera mecánica y obsesiva las categorías de los teóricos del capitalismo decadente de Europa o Estados Unidos, como lo hacen algunos seguidores de Evo, está a contra flecha de lo que realmente ha construido el pueblo boliviano desde el año 2000 y especialmente desde la insurrección de octubre de 2003, hito histórico que derrumbó todo el sistema político dominante, la ideología difundida por los medios y a los ideólogos que la sostenían. El colonialismo mental es tanto o más pernicioso que el colonialismo material que nos oprime y explota secularmente.

El nacionalismo popular latinoamericano o el populismo antiimperialista que han sido estigmatizados por los intelectuales de la dominación imperialista y de las clases dominantes como "anomalías históricas", son en realidad las manifestaciones más legítimas y autenticas, más endógenas de las fuerzas populares y nacionales que buscan la autodeterminación nacional en el contexto del fortalecimiento del Estado Nacional, convertido en el único escudo defensivo frente a la intromisión de las potencias capitalistas. Fortalecer el Estado Nacional es lo que precisamente hace el gobierno de Evo Morales cuando enfrenta la ingerencia de la política de Estados Unidos en Bolivia o cuando denuncia y nacionaliza a las transnacionales que intentan mantener privilegios que les beneficia millonariamente o cuando fortalece las Fuerzas Armadas de la Nación o la Policía Nacional.

Peligro de balcanización

La idea de las 36 naciones con derechos políticos, económicos, jurisdiccionales, sobre los recursos naturales, así como las autonomías indígenas, departamentales o regionales, contemplados en el proyecto de nueva Constitución, está a contracorriente con los procesos de liberación nacional del siglo veintiuno o el socialismo latinoamericano porque

Las fuerzas objetivas y subjetivas de los pueblos de América Latina y el Caribe, en el contexto de los procesos mundiales de formación de bloques (EU, UE, China, Rusia, Mundo Árabe), se orientan hacia la realización de un destino común sobre la base del proyecto bolivariano de la plena emancipación americana, actualmente encarnado en los procesos venezolano, boliviano, ecuatoriano y cubano.

"Todos somos bolivianos" dice la publicidad oficial. Ésta debe ser la consigna en la hora actual, cuando precisamente las oligarquías y el imperialismo, a través de algunos Prefectos, Comités Cívicos, Embajada de Estados Unidos, algunos medios de comunicación, transnacionales petroleras, mineras y financieras, pugnan por generar las condiciones de división por distintas vías, como las autonomías que buscan fragmentarnos y dividirnos en departamentos federales, naciones indígenas, regiones independientes, buscando debilitar, en última instancia, el aún frágil avance de la recuperación del Estado Nacional. Es la estrategia de la yugoslavización de Bolivia.

Unidad boliviana y latinoamericana

Los Toni Negri, aquel teórico del fin del imperialismo y el capitalismo o los Boaventura de Souza Santos, quien divulga el discurso de la división tribal e indígena, favorecen directamente las estrategias de la fragmentación no solamente al interior de Bolivia, sino en América Latina, en un momento trascendental de la construcción de un proyecto de unidad de la Patria Grande a partir de las coincidencias antiimperialistas.

La mejor manera de derrotar al colonialismo mental, aun dominante en algunos centros intelectuales de Bolivia, incluidos los del gobierno, es fortalecer aún más la unidad nacional con la toma y el control del Estado por las fuerzas de la sociedad boliviana, pero sobre todo rescatar el pensamiento de la unidad latinoamericana y boliviana y la cosmovisión indoamericana de la armonía del hombre, la naturaleza y el cosmos.

La hegemonía del nacionalismo indígena en el proceso de la construcción del gran movimiento nacional y popular debe evitar, por sobre todas las cosas, caer en las provocaciones que se manifiestan en aislar las fuerzas, dejando de lado a las importantes poblaciones mestizas, con todos sus matices, que son prácticamente extrañadas en el proyecto de Constitución Política del Estado".
Fuente: www.rebelion.org/Bolivia/ 5-9-08

A su vez, Carlos Rivera Lugo (Claridad especial para ARGENPRESS.info) destaca:

"El proyecto actual de Constitución Política del Estado boliviano reconoce expresamente el carácter pluralista de la nación, la sociedad y la cultura, además de reconocer formas de democracia directa y comunitaria más allá de la forma representativa clásica.

En cuanto a la gestión político-administrativa, reconoce cuatro tipo de autonomías: departamental, regional, indígena-campesina y municipal. De esta manera, supera el enfoque estatista clásico recogida en la propuesta de los prefectos y los cívicos de la llamada "media luna" que se limita al reclamo de una autonomía estrictamente departamental, a modo de mini-estados confederados entre sí. El gobierno actual ha insistido en que esta opción sólo sirve para reproducir el centralismo político-administrativo que tanto se critica, aunque a otro nivel. Además, excluye el apoderamiento democrático de todos los componentes de la vida nacional, incluyendo a las comunidades, para decidir sobre la más justa y equitativa distribución de la riqueza nacional".
Fuente: www.argenpress.info/ 2-9-08

2. La armonía de desarrollos socioeconómicos por la diversidad popular

Mayra Paula Espina Prieto, en "Conclusiones para una plataforma de debate sobre el Estado y sus roles en la eliminación de la pobreza", plantea:

a) "Ya no es posible imaginar opciones alternativas en forma de un camino único de progreso, guiado por la inevitabilidad histórica y como misión de una sola clase social, la clase obrera, tal como pensó el marxismo primigenio; ni tampoco que la solución al vasto abanico de problemas y contradicciones sociales podría provenir, linealmente, de la solución a la contradicción trabajo-capital.

Una concepción compleja de la historia y del progreso, que ha sido sometida a la prueba de los acontecimientos del siglo anterior y a la obvia capacidad del capitalismo para innovar y encontrar solución a sus propias crisis, nos lleva a aceptar la no linealidad, la intervención del azar y la trascendencia de lo constructivo en el curso de la historia, como el modo más adecuado para comprender y actuar sobre sus leyes-tendencias.

Por otra parte, la clase obrera ya no es aquella industrial, conglomerada en enormes colectivos productivos, disciplinada y con grandes posibilidades de cohesión. No lo es ya en el mundo central, en una producción informatizada, con regímenes de trabajo flexibles y nunca lo fue en la periferia.
La contradicción trabajo-capital está fragmentada, combinada, articulada, refiltrada y multiplicada en otras innumerables contradicciones, relaciones de explotación y actores que la desbordan y complejizan.
Por ello, no puede pretenderse que dicha contradicción las englobe y solucione por derrame o mecánicamente, que las explique a través de nexos deterministas, sin hacerlas visibles en su singularidad, sin construir agendas que las enlacen a todas, pero sintetizándolas y particularizándolas simultáneamente.

b) La globalización ha intensificado los procesos de multiculturización a escala planetaria, volviendo más evidente que nunca el hecho de que la diversidad sociocultural es una cualidad esencial de la existencia y un componente del desarrollo. Por esta razón, ninguna idea de soluciones homogéneas podría tener éxito, como agenda de convocatoria ni como instrumento efectivo de una política de transformación social profunda.

Pensar en el socialismo hoy, es pensar en un modelo de coordinación económica, política y social multicéntrico, de pluriactores, como múltiple es el sujeto de cambio que hoy podríamos imaginar, sustentado en la participación auto transformadora radical en todos los sectores de la vida, así como  en la socialización de la propiedad sobre los medios de producción acudiendo a vías de cogestión, a la gradualidad y las variantes que cada caso exija, alejado del modelo hiperestatalista como variante única y universal.

Una agenda socialista actual implicaría dar cuenta de la multiplicidad de actores que son expresión del polo de desventaja, de las más disímiles relaciones de desigualdad y de la diversidad socioeconómica y cultural global, asumiendo el multiculturalismo emancipador, aquél que considera que el derecho a la diferencia debe ser articulada con el derecho a la igualdad a través de la redistribución de la riqueza y responder a la viabilidad económica con un criterio de sustentabilidad.
Pero reconocer la vigencia de una opción socialista en la contemporaneidad no significa que entendamos esta opción como rumbo directo o único, que descalifica otras variantes de enfrentamiento a las desventajas sociales. (...)

c) La tarea de alteración de constricciones estructurales no puede, obviamente, recaer en actores aislados, que impulsan desde escenarios limitados sus agendas particulares, pues acciones como esas difícilmente puedan modificar estructuras de desigualdad.

Ello nos conduce directamente a otro punto de debate básico en esta plataforma, una vez más, al Estado y su rol en la atención a la pobreza.

Considero que esta investigación ha acumulado suficientes evidencias teóricas y empíricas para entender, al menos, que no es ésta una cuestión cerrada. Sociedades cambiantes, sistemáticamente diferenciadas, inmersas en procesos de articulaciones complejas, requieren estructuras flexibles y cambiantes, sistemáticamente diferenciadas que puedan hacerse cargo de esa complejidad y que, eventualmente, puedan preparar su propia desaparición o transformación.

Pero en el punto momento-espacio en que nos encontramos en la historia social (mejor, en las confluentes y conflictivas historias sociales plurales),      no ha cristalizado una estructura de coordinación social alternativa al Estado que asegure negociaciones entre actores antagónicos que respeten un mínimo de equidad y una estrategia integradora de la multiplicidad de sujetos sociales en las escalas territoriales aún existentes (la nacional incluida, naturalmente), donde los sujetos populares sean objeto de derechos universales. (...)

d) Se trata de un Estado cuestionado, controlado y presionado sistemáticamente por la sociedad civil, particularmente por los sectores populares desfavorecidos que se convierten, también, en actores extranacionales, en una perspectiva emancipadora y movilizante de reto constante a la dominación clasista.

El mismo Estado se hallaría en capacidad de ser el depositario de la garantía de una «política social de integración», definida a través de fórmulas participativas de cogestión entre actores de gobierno y extraestatales que, superando los enfoques residuales, incluya la lucha contra la pobreza en un encuadre amplio, de alteración de las bases estructurales de la exclusión en los límites en que esto sea posible en las circunstancias concretas. (...)

Entre los presupuestos básicos de una política de inclusión para el manejo de la pobreza podríamos colocar los siguientes:

Fuente: Le Monde diplomatique/ el Dipló/ septiembre 2008 (www.eldiplo.org) publicó nº 11 de Cuadernos de Pensamiento Crítico Latinoamericano iniciativa del   Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).


Sin embargo, no basta esclarecer objetivos y actores socioeconómicos de la organización del nuevo Estado-nación porque, una vez más, el «progresismo» intenta tomar la dirección política e ideológica desviando a la diversidad popular de la autogestión y el autogobierno.

Ricardo Forster nos aclara sobre el nuevo empeño de ese renovado paternalismo que viene a salvarnos y termina entregándonos cada vez más en brazos del poder económico e imperialista. Desde el diario privilegiado por pautas publicitarias del gobierno K, escribe:

"Es un alto en el camino que nos permite ejercer el trabajo de la reflexión crítica, el desplazamiento indagatorio hacia lo realizado y lo pensado, hacia lo acontecido y lo vivido, hacia lo abierto inesperadamente y, también, hacia lo clausurado y tal vez irrevocable. Una hora en la que en tanto actores del presente nacional nos debemos la obligación de interrogar/nos por esas jornadas y sus consecuencias con el ánimo puesto en lo por venir, de aquello que sigue a la espera de su acontecer.

Es siguiendo esta perspectiva que la emergencia de «Carta Abierta» debe ser leída en el interior de lo inesperado, o, para expresarlo con otras palabras, lo que vino a romper con su aparición fue una cierta linealidad política, un movimiento previsible de una realidad imprevisible en sus zigzagueos que arrojó sobre la escena un acontecer al menos sorprendente, de esos que ponen en cuestión lo anunciado y lo esperado, que quiebran las “normalidades” y los cálculos para colocar lo nuevo y distinto, aquello que desvía irremediablemente el curso de los sucesos introduciendo el trazo de lo azaroso y lo repetido, como si en esa alquimia se cociera una novedad imprevista".

En vez de una plataforma de tareas concretas para poner en debate y encontrar soluciones por intercambio con las organizaciones de la diversidad popular, ensalza la emergencia del espacio intelectual y su coraje-clarividencia única para enfrentar a las fuerzas que pretendían impedir la prosecución del 'giro notable de la vida económica y política'. Es decir, tampoco evalúa la continuidad del proceso acelerado de concentración-desnacionalización tanto económica como territorial y el consecuente crecimiento de la desigualdad social.

Coincide con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que la cuestión no es resolver la realidad conflictiva sino saber interpretarla, claro, como ambos nos quieren enseñar, por ejemplo, debemos ver el Estado mirando a proteger a los más débiles y no: subsidiando, defendiendo y promoviendo -hasta en Sudamérica- a los grandes grupos locales y las transnacionales.

Sigamos leyendo la nota:

"Entre esos gestos destituyentes que se articulaban con el deseo de impedir el desarrollo de un proceso político que venía impulsando, aunque con dificultades, un giro notable en la vida económica y política argentina intentando, entre otras cosas, recuperar el papel fundamental del Estado en la protección de los más débiles y en el impulso de programas distribucionistas, lo único distinto que vino a salir al paso de tanto gesto bravucón y de tanto prejuicio fue el espacio de «Carta Abierta», allí donde salió a expresar no sólo su apoyo al gobierno de Cristina Fernández sino a señalar la magnitud destituyente del proceso inaugurado por la rebelión campestre en asociación con los medios concentrados de comunicación pero lo hizo, al mismo tiempo, planteando las deudas y los problemas del propio Gobierno, asumiendo una dimensión autónoma y crítica que no solamente se encargó de destacar la significación de la ofensiva del complejo agromediático sino, también, de hacer visibles las escasas disposiciones del kirchnerismo por ampliar efectivamente la base de sustentación social impulsando otros modos de lo político democrático, modos sin los cuales difícilmente se pueda avanzar en un proceso genuino de transformación social y de recuperación del Estado nacional en beneficio de los más necesitados y del conjunto del pueblo.

Pero lo hizo rompiendo el frente de las clases medias que parecían enteramente capturadas por el discurso mediático; recogiendo, en su decir atípico, las tradiciones populares y emancipatorias en medio de su intento de expropiación por parte de ese frente destituyente que no dudó en vaciar de contenido y de especificidad esas tradiciones para ponerlas al servicio de su ideal restaurador.

«Carta Abierta» abrió las compuertas del lenguaje para desafiar a los lenguajes embaucadores, descolocó la lógica dominante que se desplegaba soberana sobre el conjunto de la sociedad, despojó de sus falsas vestimentas a los representantes de los ideales rentísticos y regresivos que se camuflaron en relatos populares y democráticos; pero lo hizo sin caer en simplificaciones al uso ni haciendo concesiones al sentido común de la antigua y algo demudada progresía. Sintiendo que la hora argentina exigía no sólo elevar la voz para defender a un gobierno popular de una amenaza poderosa y persistente en nuestra historia, sino, de un modo quizás más decisivo y significativo, exigiendo y exigiéndose una verdadera interpelación a la ciudadanía, a sus núcleos más oscuros, a sus prejuicios, a sus dislates dogmáticos que incluían a izquierdas enfebrecidas y a progresismos travestidos en neoconservadores, intentando, no sin dificultades, construir un puente entre los mundos intelectuales y culturales con la escena público-política, sabiendo que ese proceso suponía y supone enfrentarse a prejuicios enquistados desde siempre en nuestra sociedad, pero reclamando con firmeza la necesidad de asumir, cuerpos e ideas mediante, un compromiso con la democracia y con los ideales de la emancipación, aquellos que suponen el entramado de república e igualdad.

Producto de esa anomalía argentina y, en un sentido más amplio y profundo que por espacio no puedo desarrollar, del extraordinario giro sudamericano que parece recuperar la memoria de los ideales populares y democráticos después de la noche neoliberal de los ’90, «Carta Abierta» es, a su vez, un intento por sostener el debate de ideas en medio de la sequía cotidiana y del bombardeo brutalizador y simplificador del lenguaje mediático.

Un espacio que busca pensar la democracia, sacarla de su asfixia burocrática, descolocarla de su pura repetición para asumirla como una invención permanente. Tal vez por eso ha sido y sigue siendo un ámbito libertario en el que una multitud de ciudadanas y ciudadanos insisten con reunirse para debatir, en distintas ciudades del país, cómo aportar a la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria y más democrática". Fuente: Página 12/ 7-9-08

Es hora de no delegar a nuestra voluntad de cambio en «el progresismo». Porque, desde el comienzo de las democracias restringidas, nos ha embaucado con el posibilismo primero, luego con el pragmatismo, después con la lucha contra la corrupción y ahora, nos promete liberarnos de ser marionetas de los grandes medios, de los egoísmos de productores y de capas medias y de izquierdas enfebrecidas (o siniestras al decir del ministro de 'justicia, seguridad y derechos humanos', ¡vaya sadismo su designación para el cargo!).

Siempre los dirigentes progresistas soslayaron esmerarse por posibilitar la igualdad de oportunidades para que los de abajo hacedores de la vida cotidiana se conviertan en autores de transformarla en acuerdo con sus necesidades e intereses.

Pero hoy ese bloqueo a la deliberación y toma de decisiones de los de abajo (sobre el desfinanciamiento y la privatización encubierta del sector público o sobre las reivindicaciones sectoriales) se agrava cuando fuerzas progresistas e izquierdistas ponen en sospecha a todos los que desenmascaramos al matrimonio Kirchner y su gabinete.

En efecto, Stella Calloni sostiene: "lo que buscan es debilitar al gobierno, ahora están preparando otra ofensiva, por eso pienso que es importantísimo que nos comencemos a reunir para ver a fondo qué hay detrás de cada uno de estos movimientos, porque están en todas partes como están en Bolivia, lo que nosotros tenemos que ver es cuáles son todas esas fuerzas que componen esta ofensiva de la derecha y ver cómo les cortamos el camino".
Su tesis es que "
hay un plan geoestratégico de recolonización que está avanzando en nuestra región y no nos podemos hacer los distraídos porque corremos el riesgo de manejarlo como un problema de la economía doméstica...".  Y "tenemos que caracterizar las cosas como son y saber cómo operar":
se están aplicando elementos de la guerra de baja intensidad o de guerra contrainsurgente que, en la Argentina, "lo vivimos cuando comenzaron el paro por tiempo indefinido".
( Nuestra Propuesta/ 4-9-08)

Discrepo:
 


La «recolonización» avanza desde la dictadura cívico-militar que instauró la Ley de Entidades Financieras y el endeudamiento público externo -todavía en vigencia plena- para viabilizar la acumulación de los grandes capitales en la economía de casino de la globalización y el sometimiento del país a proveer al avance del capitalismo central que, durante las democracias restringidas, se apoderó de las empresas estratégicas para desintegrar el tejido productivo y succionar riquezas e ingresos.

El gobierno K-F:
­ Ha proseguido perfeccionando esa impunidad del poder económico e imperialista no denunciando al sistema formado por los acuerdos bilaterales de inversión y el CIADI; prorrogando concesiones y licencias hasta convertirlas en entregas definitivas y amplificadas en extensión espacial; actualizando el negocio de los bancos en las AFJP, etc.
­ Garantiza la nueva etapa del sistema capitalista mundializado de ocupación total del territorio continental con los proyectos de la mega minería, de la explotación de hidrocarburos y de los agro negocios hoy mirando hacia los agro combustibles e infraestructura correspondiente.
 

Los de abajo debemos reunirnos sí, pero no para una especie de caza de brujas.

Debemos comenzar por generar espacios de entendimiento mutuo entre la diversidad de implicados en el funcionamiento de ámbitos cotidianos y de responsabilidades sociales: escuelas, universidades, hospitales y administración del Estado, transportes, barrios...para luchar por democratizarlos o acordarlos con las necesidades e intereses populares.


Pero, entonces, iremos chocando con el imperativo de politizar esos conflictos con el bloque dominante que mira sólo por convertir en negocios suyos a nuestros derechos humanos.
Esa senda la ejemplifican:
▪Organizaciones de los trabajadores de la educación pública que han comenzado a instalar la voluntad de recuperación del carácter nacional de CTERA y de sus principios rectores en la etapa inicial.
▪Trabajadores del INDEC que, pese a la política gubernamental de represalias de todo tipo e intimidaciones, se esmeran por restablecer el funcionamiento indelegable del Estado de confeccionar datos e indicadores ciertos en materia económica y social.

▪ Trabajadores del Teatro Colón que luchan contra la expropiación (disfrazada de democrática) que lo destina al negocio con el turismo internacional como parte de la enajenación de toda la ciudad de Buenos Aires para lucrar con el boom turístico e inmobiliario en el mercado global.
▪Profesionales de la salud pública y músicos independientes que han constituido y constituirán, respectivamente, sus federaciones...

Por supuesto, la «nación» como democracia directa e indirecta exige la multiplicación de los espacios de comprensión mutua entre los distintos autores de los ámbitos cotidianos y áreas del quehacer social que vaya encaminando esas nuevas relaciones sociales hacia la constitución de la unidad de voluntad de la diversidad popular de poner en práctica a las reivindicaciones convertidas en causas nacionales y al país mirando por necesidades e intereses populares.

 



 

 


Organización  ((VOLVER))

De la continuidad del crecimiento en concentración, desnacionalización y desigualdad socio-económicas


Lo que se denomina «nuevo desarrollismo» puede proseguir ocultando su verdadero carácter pese al cada vez más evidente proceso de recolonización por

 

1. El discurso y la movilización mistificadores de la realidad bajo gestión K

 

La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y el espacio Carta Abierta defienden la reestatización de Aerolíneas Argentinas declarando:

 

En búsqueda de no quedarnos en las palabras y acciones tergiversantes cuyo resultado es enfrentar falsamente y desviar el eje de la discusión que permita resolver los problemas en común, tratemos de analizar:

 

a) La realidad de despojo y maltrato

 

Proyecto Sur – Córdoba, en "Por un sistema nacional integrado de transporte", resume:   

"Nuestro país no cuenta con un sistema de transporte  integrado a nivel nacional. La red ferroviaria fue destruida por el  menemismo con la consigna de guerra “ramal que para, ramal que cierra”, y  su sector de cargas fue cedido a grupos monopolistas como Aceitera Gral Deheza (Nuevo Central Argentino), Amalita Fortabat (Ferrosur), Techint (Ferroexpreso Pampeano), etc."

Relata:
"
La aeronavegación fue entregada primero a Iberia y actualmente a Marsans, con los 33 aeropuertos  privatizados en manos del grupo Eurnekian, quien nunca pagó el canon  correspondiente. El transporte naval argentino no existe, ni siquiera se  aplica la reserva del 50 por ciento para la bandera nacional prevista por las leyes internacionales.

 En suma, sólo queda el transporte caminero, alentado por el imperialismo norteamericano desde los ´60, cuando intentó aplicar el plan Larkin con el objetivo de levantar miles de km de vías férreas. La inversión yanqui en terminales automotrices, industria del plástico, la  petroquímica, etc., alentaba ese plan antinacional.

 La concentración del tránsito civil y comercial en las rutas ha elevado el número de accidentes fatales, con un trágico récord de 8.100 muertos en 2007.

 Privada de un sistema integrado de transporte, la Argentina pierde miles de puestos de trabajo en sectores de la industria y centenares de pueblos siguen incomunicados.

 Además, es una situación lamentable donde se pierde dinero, pues el Estado sigue financiando con subsidios a empresarios de la calaña de Sergio Taselli, a quien hubo que retirarle las concesiones del ramal Roca y el San Martín luego de accidentes y pésimo servicio, pero durante muchos años fue beneficiado con millonarios subsidios.

Actualmente los ramales ferroviarios en manos privadas le cuestan al Estado argentino tres millones de dólares diarios en subsidios estatales, más que lo que requerían cuando los trenes eran estatales. La diferencia es que antes daban empleo a 95.000 trabajadores y mantenían operables a 36.000 km de vías férreas, mientras que actualmente son 14.000 y 8.000, respectivamente. Por su parte, a las empresas de colectivos privadas se las premió con subsidios por 2.700  millones de pesos en 2007.

Este desastre fue ocasionado por el gobierno de Menem y los que lo continuaron, incluyendo al actual de Cristina Fernández de Kirchner. Con el fogoneo del Banco Mundial y el FMI beneficiaron a las empresas citadas al principio, a las que podríamos agregar las brasileñas de América Latina Logística (ALL), Benito Roggio (Metrovías y Urquiza, Trenes de Buenos Aires TBA), Macri (Belgrano Cargas), Transportes Metropolitanos (Sergio Taselli), etc.

En esta obra depredadora ha colaborado la burocracia sindical, casos de José Pedraza de Unión Ferroviaria, al que Menem entregó con subsidios el Belgrano  Cargas, y Omar Maturano de La Fraternidad, etc. Estos traidores entregaron los puestos de trabajo de sus propios afiliados a cambio de prebendas personales y de camarillas.

 El resultado es que,  amén de lo comentado en cuanto al achicamiento de la planta de personal, los pocos trenes de pasajeros que  funcionan lo hacen aumentando sus tarifas y con pésimos servicios, donde  la gente viaja como ganado, con accidentes, descarrilamientos, cese del  tren cartonero, etc.

Semejante panorama no se revertirá con la licitación del llamado “tren bala”, por parte del gobierno de CFK y la francesa Alstom,  con Macri, Emepa y la española Isolux Corsan, como socios menores en el  consorcio Veloxia. Se trata de un emprendimiento faraónico que como bien  ha criticado el presidente de Proyecto Sur, Pino Solanas, implica un gasto extraordinario de 3.600 millones de dólares para una dudosa iniciativa que no contempla las reales necesidades del pueblo y mucho menos del interior del país.

Por todo esto, Proyecto Sur Córdoba denuncia ese proyecto favorable a los monopolios extranjeros y nacionales e insiste en su  propuesta de un sistema nacional integrado de transporte, sin tarifazos ni endeudamiento externo como los que ya se están viviendo. Si este gobierno está comprometido a pagar 14.000 millones de dólares de deuda externa a lo largo de 2008 (Clarín, 27/1), eso aumentaría dramáticamente de prosperar el proyecto Alstom.

Nuestra alternativa popular está basada en la suma de Astilleros Río Santiago (Ensenada) y Tandanor, la reactivación de la treintena de talleres ferroviarios como los de Cruz del Eje y de la fábrica Forja, la  reestatización de Materfer (hoy en manos del grupo Taselli), de la ex  Fábrica Militar de Aviones (privatizada a favor de la Lockheed Martin) y de Aerolíneas Argentinas, junto con la recuperación de los 10.000 kilómetros de rutas nacionales donde debe eliminarse el peaje para  ponerlos bajo la égida de Vialidad Nacional, más las rutas provinciales y accesos concesionados.

Este sistema estatal dará oportunidad de crecimiento y desarrollo también a fábricas recuperadas por los  trabajadores, cooperativas, pequeñas y medianas empresas, como lo  demuestra la reciente fabricación de dos coches motor realizada por una empresa local, para ser exportadas a Perú.

Con un sistema como el que proponemos, se articularán las distintas regiones del país contribuyendo a su desarrollo proporcionado y su eficaz comunicación, dará más empleo y comercio justo, desarrollará la industria en diversos rubros con oportunidades para nuestros obreros,  empleados, profesionales-científicos-técnicos; ahorrará muchas miles de  vidas hoy segadas en las rutas y ahorrará también muchas divisas.

Esto último incidirá en la situación fiscal para beneficio de los argentinos de menores recursos pues no habrá negociados que pesen sobre el presupuesto nacional y habrá más plata para invertir en planes productivos que promuevan empleo genuino para millones de desocupados y subocupados".
Fuente: www.proyecto-sur.com.ar/ infosur/ 4-3-08

 

b) Las razones para estar alertas

 

El diputado Claudio Lozano expone su posición acerca de la reestatización de Aerolíneas Argentinas:

"El acta acuerdo que el ministro De Vido y el secretario Jaime establecieran con el grupo Marsans ponía en verdadera situación de debilidad al Estado argentino, porque desde el inicio fijaba una paridad entre el Estado y un grupo que tenía evidentes irregularidades y que había vaciado la aerolínea de bandera.

Ante todo, quiero dejar en claro que no hay lugar para las sorpresas: no es extraño que hayamos recibido esto así. Esto viene de la mano de alguien que desde que ocupa la Secretaría de Transporte no ha dado un solo paso en dirección a resolver el colapso que atraviesa el sistema de transporte público en la Argentina. Se trata de un funcionario oscuro, responsable de la asignación de subsidios multimillonarios respecto de los cuales nadie percibe qué efectos prácticos tienen, un funcionario que en nombre de recuperar el ferrocarril ha comprado chatarra en el exterior, que no ha dado dos pasos mínimamente razonables encaminados a la reconstrucción del sistema ferroviario y el replanteo del modelo general de transporte que la Argentina necesita y cuya propuesta más genial ha sido la de una fuga en velocidad, una suerte de revival de los 90, con la propuesta del tren bala.


El gobierno debería reflexionar –creo que algo se ha dicho por allí-, porque la verdad es que desafectar a Jaime de la conducción de este proceso mejoraría en gran medida la credibilidad sobre la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Debe quedar en claro que en tanto esto no se haga la mejor de las intenciones va a estar plagada de sospechas. En tal sentido, a este gobierno le cabe el mismo problema que tiene con Moreno: en tanto no lo desafecte va a ser difícil recuperar la credibilidad en el INDEC. Del mismo modo va a ser difícil que se crea en la reestatización de Aerolíneas Argentinas si no desafectan a Jaime de esta responsabilidad.

En nombre del hecho histórico de recuperar el patrimonio público –a lo cual hacía referencia mi compañero, el diputado Ariel Basteiro‑, la renuncia de Jaime en este contexto sería un aporte sustancial.

 

Dicho esto quiero dejar en claro, desde que lugar nosotros nos ubicamos – y digo “nosotros” porque en este tema venimos trabajando de manera conjunta con los compañeros del bloque del SI y, en mi caso particular, expresando la posición de Proyecto Sur‑, de que modo nos paramos para debatir la recuperación de Aerolíneas Argentinas y Austral. Para nosotros esto se inscribe en una estrategia mayor que se debería discutir y que no lo estamos haciendo. Se trata de la recuperación del monopolio regulado del cabotaje en la Argentina, asociado a la posibilidad de asumir la perspectiva de los vuelos internacionales en el marco de un acuerdo regional en integración con otros países como Brasil, Venezuela, entre otros.

Lo hacemos convencidos de que el negocio no es la aeronavegación sino que ella es parte de una estrategia mayor que supone el sostén de la industria del turismo, con todo lo que eso implica y que ha sido explicado por parte de otros diputados. También porque sabemos que de la mano de la aeronavegación hay posibilidad de diseñar palancas industriales, concretamente la reconstrucción de la industria aeronáutica. Hay una Fábrica Nacional de Aviones muerta de risa en Córdoba que podría ser parte de una estrategia en sociedad, por ejemplo, con Embraer, la fábrica de aviones que tiene Brasil.

Por lo tanto, para nosotros este debate no es abstracto ni se circunscribe a un problema particular sino que tiene que ver con un modelo más general de desarrollo de país y desde el cual lo estamos dando. Como bien decía mi amigo Raimundi, no hay una sola manera de decir que sí ni un solo modo de decir que no. El problema es que sí y no significan sí y no, pero nosotros decimos sí o no en función de convicciones y proyectos concretos, y lo que estoy blanqueando es desde dónde formulamos nuestro planteo.

En este sentido, estamos absolutamente en contra de lo que ha sido la política de cielos abiertos, que casualmente el mismo Jaime impulsó permitiendo el ingreso de LAN.

 

También discrepamos con aquellos que sostienen la creación de una línea de bandera y al mismo tiempo una política de cielos abiertos, como lo hizo lo Unión Cívica Radical por intermedio del senador Gerardo Morales. Tenemos otro tipo de planteo para discutir este tema.

Tampoco estamos de acuerdo con aquellos que creen que hay que discutir el tema de la aeronavegación desde la perspectiva del mercado (como el PRO). La desregulación y el mercado aplicado a este tipo de experiencias dan como resultado lo que el mercado efectivamente hace corrigiendo por vía de la caída de empresas. Lo que sucede es que en este caso lo que se produce es la caída de aviones. Por lo tanto, es un absurdo pensar desde la perspectiva del mercado este servicio público que se sostiene en todos lados con intervención y regulación estatal.

 

Nosotros discutimos esto desde otro lugar:

Al comenzar decíamos que hemos recibido un mamarracho y estamos devolviendo una herramienta.

La primera diferencia es que nos habían enviado una propuesta de rescate, de absorción de deuda y reprivatización, y esperamos que hoy el oficialismo proponga un artículo como planteamos en la comisión, por el que efectivamente se garantice que bajo ningún concepto se puede alterar la mayoría accionaria en manos del Estado ni la capacidad de decisión estratégica y de veto. Si esto se incluye, por primera vez este proyecto estará hablando de reestatización.

 

Por otra parte, este texto que estamos considerando no valida el acta acuerdo.

Comparto con los compañeros del resto de los sectores de la oposición que dicen que sería mejor que se rechace. Sería mejor y no dejaría ningún lugar a dudas, pero este proyecto no la valida, y eso es lo objetivo. No hay en él ninguna frase que valide el acta acuerdo.

Es más, hay artículos que modifican el acta acuerdo y por lo tanto, frente a un acta administrativa y una ley está claro que prima la ley.

En este sentido es cierto que hay un solo tribunal –no hay tres‑, y es cierto que el que va a terminar decidiendo es el Congreso Nacional y por lo tanto nuestra última opinión en cuanto a lo que el gobierno haga la daremos en ese momento, porque todavía no sabemos lo que el gobierno terminará haciendo.

En definitiva, estamos dando una herramienta para que se mejore lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

 

En tercer lugar proponemos otra modificación para que el oficialismo explícitamente diga, antes de la votación en general, que modificamos la propuesta de valuación que estaba en el acta acuerdo y se exprese con toda claridad que la tasación será al momento de la intervención, momento en el que una empresa en concurso y cesación de pagos, en situación de quiebra, tiene valor negativo y por lo tanto no hay un peso que poner.

Es más, hay que discutir vía juicio de responsabilidad cómo Marsans se hace cargo de la deuda que le corresponde.

 

Obviamente, también hay otras cosas. Nosotros creemos que hay que avanzar judicialmente, y sería importante que esto se agregara en el proyecto que estamos discutiendo. Algunos diputados del oficialismo me dijeron que no era elegante hacerlo; no es mi propósito ser elegante con Marsans. Pero acepto –algunos plantearon el convite‑ que todo el Parlamento nacional le pida a la Procuración General de la Nación que el Estado se presente en las causas locales e internacionales en relación con la situación de Marsans. Esto es algo que hay que llevar adelante.

 

Por otra parte, considero muy importante no tocar el gasto social. Es algo innecesario que genera irritaciones que no corresponden; sin hacerlo igualmente se puede avanzar. Estamos frente a una oportunidad y hemos trabajado bien.

El segundo gran eje que planteamos de entrada es que la mirada sobre este tema había que hacerla dejando de lado por un momento el debate oficialismo-oposición. En este sentido, respeto todas las posturas, pero no es cierto que lo que hoy estamos votando es lo mismo que lo que llegó.

Es cierto que podría haber sido mejor; sin duda alguna. Pero con esto el gobierno tiene herramientas –si quiere; para eso es el que maneja el Poder Ejecutivo‑ para hacer las cosas de otro modo. También está claro en el proyecto que nosotros tenemos la posibilidad de evaluar lo que el gobierno haga en una segunda instancia.

 

Bajo la consigna de que Aerolíneas Argentinas es y debe ser del Estado –pero la deuda no‑, consciente de que hay mejoras sustantivas, esperando que los compañeros del bloque oficialista efectivamente agreguen las cosas que dijeron que iban a incorporar y sobre la base de entender que la garantía para todo este proceso no radica en el secretario Jaime sino en los trabajadores que han puesto el cuerpo defendiendo una y otra vez la sobrevivencia de nuestra aerolínea de bandera, desde ese lugar es que nosotros vamos a acompañar en general este proyecto, manteniendo nuestras observaciones en particular. Por supuesto, mantenemos también la posibilidad de juicio final en cuanto a la operatoria que el gobierno nacional lleve a cabo en relación con lo que todavía falta realizar".

Publicado por Actividad SigloXXI http://actividadentrerios.blogspot.com/2008/08/claudio-lozano-proyecto-sur-y aerolneas.html

 

c) La historia abreviada del gobierno K-F con la aeronavegación comercial

 

Ø "Luego del cierre de LAPA y DINAR y con del objeto de “conservar las fuentes de trabajo afectadas”, el Estado decidió crear LAFSA, una empresa autónoma sujeta al régimen de derecho privado, por el decreto 1238/03 del 21 de mayo de 2003. Duhalde destinó a la empresa 40 millones de pesos en momentos de su creación y Kirchner gastó 80 millones más para sostenerla. El ingeniero José Alberto Bidart (uno de los operadores del ministro Julio De Vido) fue designado presidente y el cargo de vice fue ocupado por el brigadier Jorge Eduardo Baravalle, consuegro del entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Nicolás Scioli, hermano del vicepresidente de la Nación, fue uno de los primeros miembros del directorio: el único que percibía sueldo, según informó Alberto Fernández al Congreso.
Según un informe del Centro para la Transparencia en la Gestión Pública y Privada del ARI, la firma LAFSA se presentó ante la Secretaría de Transporte a solicitar rutas internacionales, las que constituirían, en algunos de los casos descriptos en los manuales de riesgo de narcotráfico, como virtuales rutas de distribución de drogas ilegales.
LAFSA firmó entonces un acuerdo con Southern Winds (la empresa de las narcovalijas) de “cooperación empresaria”: LAFSA se comprometía a pagarle el salario a 1.000 ex empleados de LAPA y DINAR, de los cuales 578 prestaban servicios en SW y a entregar, además, $ 3.200.000 semanales en combustible.
En un discurso pronunciado en el Aeroparque antes del despegue del primer avión con la identificación “LAFSA-Southern Winds”, dijo el presidente Kirchner: “Apostamos a un buen resultado, sabemos que los escépticos van a estar esperando que fracase, pero nosotros estamos convencidos de que la calidad empresaria y la calidad de los trabajadores permitirán que esto pueda funcionar”. El ministro De Vido expresó entonces que “estamos asistiendo a un hecho trascendente del transporte aéreo nacional”. También se encontraban presentes el secretario de Transporte, Ricardo Jaime; el subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli; y el diputado y dirigente gremial Ariel Basteiro, hoy miembro del directorio de Aerolíneas.
Todos coincidieron en anunciar que en el último trimestre del año (2003), se incorporarían nuevos aviones y que LAFSA-SW cubrirían alrededor de treinta rutas de cabotaje (...)". INVESTIGACION: JL / ROMINA MANGUEL/ LUCIANA GEUNA http://www.psicofxp.com/forums/politica-economia-sociologia.146/424312-lafsa-sin-aviones-de-jorge-lanata.html 6-3-08

 

Ø El 21 de Marzo de 2005:
"Los trabajadores de LAFSA estamos llevando adelante una lucha contra el siniestro plan de la Secretaría de Transporte a cargo del Sr. Ricardo Jaime, que resulta ser un grave peligro para nuestra fuente laboral y condiciones de trabajo. Todas las privatizaciones han incluido miles de despidos, flexibilización laboral y pésimas condiciones para los usuarios, por lo que es nuestra responsabilidad alertar a la sociedad entera.

El gobierno ha elegido para esta entrega a LAN CHILE, socia de American Airlines, una empresa que mantiene en condiciones de explotación a sus trabajadores con los salarios más bajos de la actividad y cuyos dueños están ligados a Pinochet.

Todo comenzó hace dos años con un acuerdo mafioso, que en principio duraría tres meses. Mientras trabajábamos para SW, denunciamos impetuosa y periódicamente cada una de las irregularidades de este acuerdo que sólo beneficiaban a Maggio y a la Secretaría de Transporte. Queda claro que el gobierno escribe con la mano y borra con el codo, y que nosotros, los trabajadores, somos los únicos que tenemos las manos limpias pero vamos a pagar, con este plan de entrega. Hoy el gobierno decidió “militarizar” aeroparque para intimidarnos pero vamos a continuar pese a las amenazas de represión. Nuestra lucha es la de todos los aeronáuticos por eso promovemos la unidad con los trabajadores de Aerolíneas, que sufren la explotación por parte de su patronal, tan leonina para los empleados y abusiva para con los usuarios como LAN CHILE. No confiamos en ningún empresario, sólo en los trabajadores.

¿Qué proponemos?
Los trabajadores de LAFSA estamos convencidos que es necesario que nuestra línea aérea sea una empresa estatal al servicio de la comunidad para que el transporte aéreo sea accesible a todos los sectores. Los trabajadores proponemos ejercer el control de: los aspectos de seguridad de los aviones, de los gastos de fondos del estado, para garantizar que no ocurra lo que sucedió con las empresas de los 80, que fueron vaciadas adrede, para llevarlas a la privatización. Para que se terminen de una vez y para siempre la corrupción y los accidentes aéreos.

LAFSA tiene hoy toda la estructura para funcionar, sólo nos faltan los aviones, que el gobierno prometió, para que de una buena vez empecemos a hacer lo que todos queremos y sabemos. Es nuestra intención TRABAJAR, VOLANDO para brindar un servicio público.

Llamamos a toda la comunidad a apoyarnos en esta lucha en cada una de las acciones a las que llamaremos en nuestro plan de lucha.

¡Por una gran Línea Aérea Estatal al servicio de la comunidad!

¡No a la privatización de LAFSA!

¡No a los cielos abiertos!

¡Basta de empresas privadas que explotan trabajadores y abusan de los usuarios! ".

Trabajadores de LAFSA http://nexos.unq.edu.ar/

Ø 18 de marzo de 2005.- Los trabajadores aeronáuticos protagonizaron una ruidosa protesta en el aeroparque metropolitano, donde rechazaron la llegada de LAN Chile al mercado argentino, amenazaron con parar en Semana Santa y reclamaron la renuncia del secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
La protesta de los gremios aeronáuticos -que cobró otra dimensión luego de que la cuestionada Southern Winds (SW) pidió a la Justicia su concurso preventivo- provocó demoras en la salida y en la llegada de los vuelos del aeroparque Jorge Newbery, durante unas tres horas de la mañana de ayer.
El diputado nacional Ariel Basteiro advirtió que las medidas de fuerza seguramente se extenderán a todo el transporte aerocomercial, inclusive durante Semana Santa, que es un período con mucha actividad.
La movilización comenzó pasadas las siete, con un bloqueo a los mostradores de las compañías SW, Austral y Aerolíneas Argentinas. Los manifestantes, de distintos gremios y empresas, desplegaron una enorme bandera argentina y pancartas, al tiempo que realizaron una batucada.

Tránsito cortado
Luego, los manifestantes salieron de la aeroestación y cortaron la avenida Costanera, lo que generó inconvenientes en el tránsito. La manifestación concluyó con una asamblea, en la que se dispuso levantar la protesta, aunque no se descartó reiterarla.
Durante las tres horas en que se desarrolló la manifestación sufrieron demoras los vuelos programados, ya que no se realizó el check in de pasajeros. En el hall del Aeroparque se formaron largas colas de usuarios, que aguardaban la reprogramación de los vuelos. Los dirigentes sindicales exigieron también, después de la sorpresiva protesta, la creación de una aerolínea estatal para que compita con los demás operadores, y pidieron la renuncia de Jaime, por su actuación en el escándalo de las “narcovalijas” y por su desempeño en el tratamiento de la crisis de la actividad aérea. (DyN)

Jaime rechazó las críticas El secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, salió a asegurar ayer que la protesta de los trabajadores fue injustificada y dijo que fue llevada adelante por un reducido grupo de empleados de distintas empresas de aviación.
De hecho, la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) afirmó que la protesta fue un lock out patronal destinado a presionar al Gobierno frente a la creación de LAN Argentina. “La protesta tuvo un solo fundamento y es que el Estado tenga una aerolínea. Esa no es la posición del Gobierno. Nuestra obligación es preservar las fuentes laborales y esto es lo que estamos haciendo”, remarcó Jaime, según un cable de DyN".
http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_nota=1077729

 

Ø 13 de Marzo de 2005, se crea LAN Argentina y tomará el control de LAFSA.

Directivos trasandinos acordaron con el Gobierno operar las rutas de la línea estatal. El convenio también incluye a SW

El gobierno nacional anunció el viernes  la articulación de un acuerdo entre la aerocomercial chilena LAN, la privada local Southern Winds y la estatal LAFSA según el cual se garantizan por al menos los próximos noventa días la continuidad de los servicios de cabotaje e internacional de SW, y de la ocupación del personal de esta compañía y también de los 850 empleados de LAFSA.

Tras ese plazo, LAN y SW (envuelta en una grave crisis económica y por el tráfico de drogas que investiga la Justicia) podrán resolver la continuidad o no del convenio, afirmó el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, en una conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada, junto con directivos de LAN.(...) Esa línea aérea usará el nombre de LAN Argentina, y será parte de la alianza LAN".
Fuente: www.infobae.com

A partir de 2007 forma parte de la alianza Oneworld.
 

2. El viraje de progresistas e izquierdistas


Jorge Marchini (especial para ARGENPRESS.info), en "Pago al Club de París… pero al fin: ¿Quiénes son los enemigos del pueblo?", explica:   

"La noticia del pago total de la deuda pendiente de Argentina por U$D 6.700 millones con el Club de París utilizando reservas del Banco Central ha sido inesperada, y de allí la importancia de tratar de interpretar sus significados y derivados.

 

La Presidenta Cristina Kirchner afirmó que “este pago pone a todas las empresas que pueden obtener financiamiento en los países que integran el Club de París en una pole position, que hasta ahora no tenían inversores tanto nacionales como extranjeros, con inversiones radicadas aquí (EL CRONISTA, 3/09/08), reflejando la ilusión que el gesto intempestivo es un acto de afirmación de independencia, generará tranquilidad en los mercados, reducirá tasas de interés y permitirá el acceso a nuevos fondos del exterior . 

 

Seguramente con mucho mayor realismo que el discurso presidencial, el influyente diario financiero internacional Financial Times interpretó inmediatamente que la medida “no hará nada para mejorar el acceso a los mercados financieros internacionales (3/09/08), en nota con el muy indicativo título: “Vuelta en U de Argentina en el pago de deuda”). Por su parte, el gobierno de EEUU, país que recibirá el 7% del pago anunciado, afirmó estar “complacido”, pero señaló que se trata de “un primer paso”. Esperando trabajar con Argentina en la “normalización con todos los acreedores externos y con la comunidad financiera internacional” (LA NACION, 3/09/08).

Siendo tan directas y sin eufemismos las opiniones de voceros de la banca mundial y Washington, resultan entonces llamativas opiniones desde ámbitos del campo progresista, tales como las de Alfredo Zaiad en su articulo “La Confianza” (Página 12, 3/09/08), al suponer que la medida estaría justificada y hasta podría llevar a “ganar espacio para retomar el control de la política monetaria”.
 

Las líneas argumentales utilizadas por el reconocido columnista son sorprendentes, ya que pueden dar sustento no sólo a conclusiones equivocadas, sino, y mucho más serio, a generar aún más confusiones en la mayor parte de los argentinos que sólo escuchamos hablar de miles de millones de dólares, pero que intuitivamente, y creo que con razón, suponemos que el anuncio de pagar sin expectativa previa alguna y sin discusión una cifra gigantesca – equivalente a más del 12% del gasto público nacional presupuestado para el año 2008-, no es el primer paso para “frenar el embate de organismos, consultoras y bancos internacionales”, sino todo lo contrario. 

Por lo pronto, resulta evidente sólo con leer declaraciones que el establishment local y externo aplaudió la acción de pagar y sólo ha opuesto críticas de forma y, sí requiere ahora mayores ajustes y “previsibilidad a los mercados “ . Entre los adherentes se incluyeron ogros habituales de diatribas presidenciales como el FMI o el mismísimo Domingo Cavallo, el mayor endeudador con el Club de París en la locura especulativa de 2001 como ministro de Fernando de la Rua . De todas formas, el analista se anima a interpretar que el apoyo condicionado y las mayores demandas de los sectores conservadores serían provocados por “una herida en el alma narcisista” al haber sido decidido el pago millonario por “un gobierno de peronistaspopulistasaliados de Hugo Chávez”. 

 

Sin duda la psicología puede dar campo a variadas interpretaciones, pero al menos reconozcamos que en relación al Club de París estamos hablando de dinero y no de sentimientos. El mismo gobierno K argumentó durante años que era primero preciso atender otras prioridades de un país que había quedado “devastado por la crisis financiera”, y ahora ya ni siquiera se negocia un refinanciamiento a plazos de deudas en su mayor parte cuestionadas, sino que decide pagar sorpresivamente todo lo adeudado ya que “puede permitirse destinar el 14 por ciento de las reservas” ¿pero quién cambió el comportamiento? ¿el gobierno o los acreedores? ¿Plantea el columnista entonces el reflotamiento de un famoso argumento del imborrable ministro Juan Carlos Pugliese, pero esta vez al revés: le pagamos con dinero a sus bolsillos y ellos nos responden con su corazón

 

Aun más remarcable es el análisis critico de Zaiad a quienes denomina el “ progresismo que se siente cómodo en la oposición“. El reconoce que el dinero podría “haber tenido un destino más justo que pagar la deuda externa”, pero inmediatamente afirma que la cuestión “es más compleja que la demagogia”. Pondera en primer lugar una descalificación por antecedentes, seguramente con la mira de Claudio Lozano y varios sectores que tuvieron posiciones de apoyo o al menos confusión en la disputa en los últimos con el campo. Señala con certeza que en el reciente duro conflicto con el campo podría haberse también implicado la atención sobre un “programa de reindustrializacón o mejorar la redistribución de la riqueza”, pero que los mismos referentes que hoy critican votaron contra el aumento móviles de derechos de exportación ”. 

 

Por lo pronto, estoy seguro que somos muchos los que tomamos una posición de defensa de los tributos que “intervenían en rentas extraordinarias” y ahora, y no en forma contradictoria, criticamos la decisión del gobierno de dar un nuevo viraje para responder a más presiones Sin duda, se equivocaron quienes en la larga disputa de los últimos meses se ubicaron junto con la Sociedad Rural o creyeron que era irrelevante lo que ocurría a nivel popular por tratarse sólo de un confrontación entre sectores dominantes : la derrota no fue sólo del gobierno y a no dudar, generó el fortalecimiento de una tónica más reaccionaria. El propio gobierno aportó confusión en el conflicto con el campo y también lo hace ahora con el Club de París-, al clamar principios en discursos, para luego justificar hacer lo contrario por “realismo ” . 

 

Zaiad presenta una perspectiva muy llamativo cuando caricaturiza a quienes creen que hay otras prioridades más urgentes que el pago total al Club de París, al endilgar que “no evalúan, por ejemplo, el impacto negativo en el frente monetario y en los precios si se inyectara semejante cantidad de recursos en el mercado doméstico de una vez”.

Resulta notorio que acompaña el argumento otra vez en boga, más afín al tradicional pensamiento neoclásico (neoliberal), que el aumento de precios tiene base central en presiones de la demanda por el mayor consumo. Pero más allá que, la inflación debiera dar lugar a otro debate especial, sobre todo ahora que en el gobierno se asienta también la idea que los salarios son causales centrales de mayores costos y carestía : ¿realmente cree Zaaid que el único uso posible para las reservas cuando no existe contrapartida presupuestaria es el pago a acreedores? . Ya técnicamente: ¿cómo puede pensarse que, a excepción de los giros sin respaldo a acreedores la utilización de divisas sólo puede generar monetización? 

La polémica no quita entidad al planteo actual que no tiene ni sentido ni prioridad alguna usar reservas del Banco Central a las disparadas para hacer un pago ni siquiera previsto por los acreedores sólo a base de una ilusión errada . Este paso ya ha provocado inmediatamente más exigencias y fragilidad, sobre todo en en un contexto mundial tan frágil, como bien describe Zaiad, de la “peor crisis bancaria desde el crac del 29”.

 Es preciso señalar claramente que con en este nuevo pago por enojo, a la manera como también se hizo con el FMI a fines de 2006, es el mismo gobierno que “abonó el terreno para la embestida de la ortodoxia y de bancos de Wall Street junto a calificadores de riesgo” y que paga un muy caro lastre que, aún en el mejor de los escenarios, le hará sobrevivir cada vez con mayor deterioro y no podrá “aflojar la presión”. Ya en forma inmediata los tenedores de bonos “hold-outs”, es decir quienes no aceptaron en su momento la quita de deuda renegociada luego de la crisis, han tomado este nuevo antecedente para fortalecer sus demandas.

 

A no dudar que la situación política y económica de Argentina es muy compleja. En todo caso, si coincidimos que las disputas por delante son difíciles pero seguimos confiando que los verdaderos procesos políticos y económicos deben ser populares, es necesario demandar que un analista inteligente como Alfredo Zaiad no ayude a introducir más confusión". Fuente: www.argenpress.info/ 8-9-08

 

3. El pensamiento maniqueo y unilateral de científicos

Alejandro Rofman, investigador del Conicet, escribe:

"Finalmente, celebraron, cantaron, se abrazaron, pero lo que quedó como sanción legislativa a partir del voto decisorio del vicepresidente de la República les resultó, en resumidas cuentas, una sanción para ellos. El colmo fue que al sector con el que ellos se aliaron para la derogación de la Resolución 125 les vino como anillo al dedo. Salieron ganando. Se trata, en primer término, de la Federación Agraria Argentina, que asumió el papel de defensores de los “pequeños productores” sojeros y, en segundo lugar, a los integrantes de la burguesía media y alta del sector agrícola pampeano, representados por la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas, que aparecieron como los únicos y reales beneficiados de esa decisión legislativa.

¿Qué es lo que sucedió? Muy sencillo. Antes de la Resolución 125 los derechos a la exportación de la soja alcanzaban el 35 por ciento del valor de su comercialización para todos los productores, cualesquiera sea su tamaño productivo y su ubicación geográfica. Es decir, tal nivel de imposición tanto al pequeño como al mediano o al gran productor. La citada Resolución 125, con sus ulteriores modificaciones, beneficiaba a los pequeños productores de menos de 500 toneladas de producción de soja por campaña y, adicionalmente, beneficiaba a aquellos ubicados en zonas marginales del área productiva sojera del país, localizados fuera de la pampa húmeda. Así, los derechos respectivos se fijaban en un 30 por ciento al que había que agregar la devolución de un monto equivalente a los fletes que debía abonar por enviar su producción desde el predio propio hasta el centro de exportación. Para los productores de entre 500 y 1500 toneladas parte de estas ventajas se mantenían, de modo que su situación se diferenciaba netamente del resto de los dueños de predios que cultivaban soja. Para éstos –medianos y grandes productores– regía el sistema móvil, que suponía incrementos de los derechos de exportación por arriba del 35 por ciento a partir de una escala ascendente. Es decir, entre el antes y el después de la sanción legislativa, el pequeño productor perdió en torno de un 10 por ciento de sus beneficios, aunque terminó con una ganancia neta, dado que el precio internacional de la soja entre marzo y julio del año 2008 creció cerca del 30 por ciento.

Al mismo tiempo, los medianos grandes y grandes productores vieron incrementados sus ingresos netos al retrotraer los derechos de exportación al 35 por ciento, y además se vieron beneficiados con el alza de los precios internacionales.

Entonces no se explica la euforia de los dirigentes de la Federación Agraria Argentina, que lucieron muy alegres en la televisión la madrugada del 18 de julio. Objetivamente, se podría afirmar que el “tiro les salió por la culata”. Ellos perdieron con el voto negativo del Senado, mientras que los más grandes ganaron.

Pero, ¿qué razón o razones tienen que haber existido para que hayan celebrado Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli?
Aquí se abre un territorio de conjeturas. ¿No será que el objetivo central de la protesta no era discutir porcentajes mayores o menores de derechos de exportación, sino políticas de captación de rentas extraordinarias?

En otras palabras, al segmento de pequeños y medianos productores representados por la Federación Agraria Argentina es altamente probable que lo que más les interesaba era adherirse al bloque de poder agrario histórico que con su accionar pretende que –como siempre lo ha hecho– no se discuta en el país la redistribución de la riqueza. Esta puja entre el segmento de mejor desempeño económico de los últimos años y el Gobierno, que pretendió ampliar la imposición sobre la renta extraordinaria, tuvo más un escenario de disputa política que de discusión sobre más altos o más bajos porcentajes de derechos de exportación. Resulta claro que para los poseedores de la renta extraordinaria de la tierra pampeana es preciso marcar la cancha en momentos en que se ha puesto, en el centro del debate, la cuestión de la redistribución de la riqueza. Es decir, la cuestión del Poder. En estas circunstancias, los agentes económicos que otrora enfrentaban a los grandes propietarios de las tierras –ahora acompañados por el capital financiero destinado a la explotación sojera– se han acercado a sus antiguos oponentes, pues su modelo de producción y de gestión se ha ido asimilando cada vez más al de sus antiguos contrincantes. La puja contemporánea se constituye, así, en el preludio de otras disputas a futuro y, en ellas, las semejanzas entre pequeños productores capitalistas enriquecidos y la vieja estructura concentrada de la tierra pampeana, con sus recientes aliados, prevalecen sobre las diferencias.

Al borrarse las fronteras entre los intereses del que fuera pequeño productor cerealero de la pampa húmeda y los que siempre sostuvieron los dueños de la gran propiedad de la tierra rural, el fenómeno de la convergencia en las respectiva acciones reivindicatorias se fortalece. Esto se confirma con la elevada proporción de pequeños propietarios rurales que arriendan sus predios, incorporándose hoy como arrendadores afortunados (de 300 a 400 dólares la hectárea por campaña), cuando antes fueron arrendatarios de los que ahora son sus nuevos socios. Dejaron de ser modestos productores que trabajaban de sol a sol para convertirse en rentistas, con residencia urbana, o productores con el modelo tecnológico y la rentabilidad de los grandes. Entonces, verse “perjudicados” en el proceso de cambio de la legislación sobre derechos de exportaciones es un mal menor en aras de integrarse plenamente al campo de los ganadores de siempre. Además, el sistema de diferenciación de porcentuales de derechos de exportación implicaba la “formalización” de los productores favorecidos con los porcentuales reducidos, proceso que iba a dejar en descubierto todas las prácticas de evasión tributaria y la presencia de trabajo asalariado no registrado.

Entonces, el tiro no salió por la culata, sino que, por el contrario, resultó ser una decisión congruente con el objetivo real de la alianza social en marcha: consolidar un proyecto regresivo y conservador que alerte a la sociedad sobre los límites del proceso de redistribución de la riqueza".
Fuente: Página 12/9-9-08

No entiendo como quien estudió economías regionales, pueda deslizarse a reflexiones tan orientadas a justificar su posicionamiento a favor del gobierno K-F o del proceso de acumulación actual de las transnacionales y sus socios locales.
 

Norma Giarracca, Miguel Teubal y Tomás Palmisano, en su extenso artículo "El conflicto agrario", sostienen sobre la resolución 125:

"afectó a productores capitalistas que juegan un papel subordinado dentro de la cadena agroindustrial sojera y no a los que la pivotean: empresas exportadoras, fondos de inversión, corporaciones de semillas y agroquímicos. Sólo gravando y limitando la expansión y concentración de esos sectores habría, a nuestro juicio, transformaciones democratizadoras en el complejo oleaginoso argentino y en el agroindustrial en general.

 

El gobierno se jugó a dos operaciones políticas: polarizar la sociedad y simbolizar en la Sociedad Rural Argentina al actor poderoso, al mayor responsable de la captación de ganancias y rentas, dentro de una vieja consigna de los setenta "la vieja oligarquía". Trató hasta último momento de sacar de escena a estos otros grandes actores, verdaderos esquilmadores de nuestras riquezas y del trabajo incorporado en ellas".
Fuente: Realidad Económica Nº 237/ julio-agosto de 2008 /www.iade.org.ar

 

 

 

 


La actual etapa de recolonización que se designa como neo- desarrollismo tiende a confluir con la política de seguridad democrática en Colombia, donde el terrorismo de estado se da bajo gobierno constitucional de Álvaro Uribe y economía e infraestructura regidas por las transnacionales de los agro negocios, las petroleras, las mineras; el voto mayoritario se da por creencia en la paz debida a la militarización del territorio y en la modernidad con origen en el crecimiento económico y el fomento turístico.

El peligro de afirmación del avance de esas mismas transnacionales en Argentina hacia el modelo colombiano proviene de la manipulación política e ideológica del progresismo y algunas fuerzas de izquierda que se esmeran en:
▪encubrir o soslayar la importancia del incremento constante de la ocupación territorial y económica por transnacionales junto con sus socios locales y de la criminalización tanto de la pobreza como de la protesta social;
▪confrontar y denunciar toda reacción o movimiento en contra del gatopardismo K o del Estado de impunidad señalando que se está obrando a favor de la derecha.
 

Están operando -independientemente de sus intenciones- para el acostumbramiento a la degradación de la vida y el trabajo en nombre de estar un poco mejor que en la recesión neoliberal. Pero, además, están bregando por que se confíe en las tramposas medidas del gobierno F-K y por lo tanto, se profundice la recolonización.

De ahí el imperativo de constituir un frente cultural-político que promueva espacios de entendimiento mutuo para la auto conciencia, la auto confianza en el poder de la diversidad popular de organizar otra sociedad, otra economía, otro Estado y otra unificación con los pueblos latinoamericanos y planetarios.
 

 

 


 

Unidad   ((VOLVER))

 

De la diversidad popular que diseña la propuesta del Movimiento Indígena de Colombia

El proceso de recolonización continental tiene su cabecera de playa en Colombia y pese a esta cruenta guerra de conquista, hay voluntad de lucha por cambios radicales que nos enseña:

  

1. Razones para unirse

 

Encuentro de Cabildos Nasa y Misak de Colombia presenta la introducción de la propuesta de unidad:

"Los pueblos indígenas nos encontramos hoy ante la amenaza de perder nuestros derechos alcanzados con enormes esfuerzos, con el invaluable apoyo solidario de sectores populares y personas concientes del pueblo colombiano y de amigos de la comunidad internacional.

Hoy, la oscura alianza tejida entre los restos de los terratenientes tradicionales, narcotraficantes y paramilitares, las tras y multinacionales, grupos monopolistas criollos y políticos de diferentes corrientes con su política de "seguridad democrática", ha llevado la guerra contra el pueblo colombiano y los pueblos indígenas a niveles aterradores.

El gigantesco despliegue publicitario para promover la guerra contra el "terrorismo" impuesta por el imperio norteamericano y acogida por esa oscura alianza y su jefe político, el señor Uribe Vélez, no es más que una cortina de humo para masacrar pueblos como en Palestina, el Líbano, Irak, Afganistán, Colombia y otros.

La persecución al narcotráfico y a la insurgencia son sólo pretextos de los que se han servido el estado y gobiernos para cerrar toda posibilidad de lucha por la defensa de los derechos de nuestros pueblos, en nuestro caso.

Quienes hemos soportado los horrores de esta guerra, hemos sido el pueblo colombiano y los pueblos indígenas.

Los movimientos políticos y sociales, liquidados unos, apabullados otros; acorralados, desvertebrados, descabezados en sus dirigentes, aterrorizados y dispersos todos; sentimos, ahora más que nunca, la necesidad de reconstruir las relaciones, de reencontrarnos y unirnos en la resistencia común por la defensa de nuestros derechos.

A pesar de la profunda crisis social, política, institucional y moral en que se debate esa alianza de los sectores más reaccionarios de la sociedad colombiana, todavía el gobierno de Uribe se da el lujo de pisotear con arrogancia a quienes continuamos resistiendo y buscando una salida política, y con dignidad, de la terrible situación en que nos encontramos.

Por boca del mismo Uribe, hemos sido testigos de la declaratoria de guerra contra nuestros pueblos y nuestro movimiento al decir: "ni un peso, ni un centímetro de tierra más para los indígenas", "no más creación de cabildos y resguardos"; que "la recuperación de tierras y la defensa de nuestros territorios es una estrategia de los terroristas de las FARC" y que "eso sólo ha servido de cobertura para los terroristas". y para rematar, ofreció a los participantes en el consejo de gobierno en Popayán el día 15 de marzo de 2.008, "promulgar un decreto para constituir un fondo de recompensas con destino al pago a quienes den información de los dirigentes que promuevan las recuperaciones de tierras". Mejor declaración de guerra no podíamos esperar.

Con todo lo que hemos soportado en estos últimos años y con esa declaración de guerra no se ha golpeado ni se está golpeando a una u otra organización indígena en particular. Se está golpeando a todo el movimiento político y social de nuestros pueblos, al movimiento en su conjunto, a todos nuestros pueblos, al último bastión de la resistencia contra el autoritarismo, el despotismo y el terrorismo de estado que ha cobrado miles y miles de víctimas en el país.

Hoy están amenazados nuestros territorios, todos nuestros derechos alcanzados con tanto esfuerzo, nuestra vida comunitaria y colectiva, la posibilidad de prolongación de nuestra existencia como pueblos y culturas y de hecho la diversidad cultural del país. Y es esto precisamente lo que crea la imperiosa necesidad de unidad de nuestros pueblos y de todo el movimiento indígena.

¿Porqué unirnos entonces?

Porque:

 

2. Bases y principios del poder y del deber de unirse


Encuentro de Cabildos Nasa y Misak de Colombia prosigue la propuesta de unidad:

"¿Sobre qué bases y principios podemos y debemos unirnos?

Creemos que el elemento central que nos unifica a los pueblos indígenas, y sobre todo en el momento actual cuando nos encontramos frente a graves amenazas, es la defensa de nuestros territorios. Al menos, tenemos que defender lo que hemos recuperado, lo que tenemos hoy. La defensa territorial está legitimada por nuestro derecho mayor o ley de origen. Somos originarios de este continente. Antes de que llegaran los invasores europeos, y antes de que se crearan las repúblicas, estados y gobiernos de los criollos que hoy existen, miles de años antes, existíamos nosotros.

El derecho mayor nos concede la legitimidad para poseer nuestros territorios y la facultad para designar nuestras autoridades y gobiernos, para hacer uso de los recursos de acuerdo a nuestras costumbres, pensamiento y culturas; para organizar nuestra vida comunitaria y colectiva y para construir nuestro propio futuro.

Fuimos y seguimos siendo pueblos.

Antes que "grupos étnicos", "minorías étnicas" o "comunidades atrasadas", comunidades tribales como nos presentan algunos "civilizados", fuimos y seguimos siendo pueblos con organización social e identidad cultural; idiomas propios, con autoridades y gobiernos propios; con saberes y explicaciones propias del mundo; con economía y tecnología propias.

Fuimos conquistados y sometidos, destruidas la mayor parte de nuestras culturas, despojados de nuestros territorios, arrinconados y acorralados en chiqueros llamados resguardos y obligados a trabajar para los invasores y usurpadores.

Por centenares de años hemos resistido y luchado en defensa de nuestra libertad, territorios y autoridades.

Hoy, aunque reducidos y diezmados, seguimos resistiendo porque la guerra física, social, política y cultural contra el indio en Colombia no ha terminado ni terminará pronto. Somos pueblos, sujetos de derechos sociales, políticos y culturales.

Territorios.

Como pueblos originarios de este continente, poseíamos nuestros territorios. por eso, defendemos lo que nos perteneció y nos pertenece hoy. Sin ellos, nuestros saberes, nuestra vida comunitaria y colectiva y culturas, desaparecerían por completo.

Sin la relación con nuestros territorios, toda nuestra existencia pierde su razón de ser. nos volveríamos personas o individuos, "ciudadanos", y peor aún, nos convertiríamos en usuarios y consumidores de bines y servicios, relacionados individualmente con el estado, como quiere la sociedad individualista actual. Por eso, los derechos que defendemos y reclamamos, son derechos colectivos como pueblos.

Todas las leyes que hemos mencionado antes, aprobadas o no por ese congreso ilegitimo, amenazan gravemente la seguridad jurídica que nos ha sido reconocida sobre nuestros territorios.

Autoridades

Como pueblos organizados con nuestros sistemas de trabajo, economía, saberes, idiomas propios y culturas, teníamos nuestras propias autoridades. Los caciques, los consejos de ancianos y los médicos tradicionales, eran nuestras autoridades.

Al destruir nuestros pueblos, destruyeron también estos sistemas de gobierno. Sin embargo, conservamos los cabildos y otras formas de gobierno tradicional y administración interna en nuestras comunidades. Conservamos aún los médicos tradicionales y en muchos casos, los consejos de mayores como guías y conductores que nos señalan el camino que debemos recorrer en nuestras luchas en defensa de nuestros derechos.

Estas autoridades se han debilitado últimamente porque las nuevas formas organizativas que hemos creado en las comunidades tienden a reemplazarlas. Es por eso que necesitamos discutir y evaluar muy bien lo que nos esta sucediendo y enderezar el camino antes de que sea demasiado tarde.

Autonomía

Somos pueblos y culturas diferentes, aún entre nosotros mismos. Tenemos y defendemos nuestros territorios. Tenemos y defendemos nuestras autoridades y gobiernos.

Hemos conquistado el reconocimiento de estos derechos. Por eso, tenemos autonomía. Autonomía para gobernarnos. Autonomía para decidir sobre nuestro futuro. Autonomía para usar y administrar los recursos naturales a nuestra manera en los territorios. Autonomía para decidir sobre lo que nos conviene y lo que no nos conviene. Y también tenemos capacidades para diferenciar entre lo que nos beneficia y está de acuerdo con nuestros derechos y lo que nos perjudica y está en contra de los mismos.

Reconstrucción económica, social y cultural de nuestros pueblos

Como pueblos invadidos, aniquilados, destruidos económica, social y culturalmente, tenemos el derecho a exigir que se nos reconozca la deuda histórica por el despojo que se nos hizo de nuestros territorios y riquezas, las cuales sirvieron para engrandecer a los países opulentos y en parte para enriquecer a los opresores de la sociedad colombiana. Esos países opulentos que dominan el mundo y los ricos de la sociedad colombiana tienen esta gran deuda con nuestros pueblos. por tanto, no les estamos pidiendo limosnas. Exigir el pago de esa deuda es una cuestión de dignidad de los pueblos indígenas.

La prolongación de nuestra existencia como pueblos no la podemos asegurar y garantizar si no hacemos grandes esfuerzos por retomar, recuperar, discutir y operativizar la orientación de reconstrucción económica, social y cultural de nuestros pueblos, construida en las luchas anteriores de los años 70 y 80 del siglo pasado. Esta orientación no surgió de algún especialista en indiologia, o de ingeniosos investigadores externos. Esta orientación la construimos en la lucha de recuperación de nuestras tierras, al empezar a discutir qué debíamos hacer con las tierras recuperadas y, sobre todo, a discutir, ya desde ese momento, cómo el mercado nos ponía-y ahora con mayor razón- a producir para vender afuera y no para nuestra supervivencia.

Hoy existe un acumulado de experiencias buenas, regulares y malas en la producción y comercialización interna y externa de productos agrícolas, pecuarios, piscícolas, de artesanías y otros; en la operación de programas sociales de salud, educación, artísticos, atención de niños, ancianos, desplazados, etc., en el manejo de recursos del sistema general de participaciones (sgp) (transferencias), en iniciativas de aplicación de la jurisdicción especial y en muchos otros renglones específicos.

Particularmente en el campo productivo, existen muchas iniciativas en marcha y experiencias pero todas aisladas unas de otras, aún dentro de cada pueblo; no pocas de ellas, impregnadas de pensamientos extraños o ajenos a los principios y fundamentos de nuestras luchas; respondiendo en algunos casos más a los intereses de las agencias gubernamentales o de la cooperación internacional que a las necesidades sociales y políticas de nuestros pueblos y nuestro movimiento; a los afanes y urgencias de los lagartos de proyectos que se mueven como abejas alrededor de los cabildos, de los dirigentes y de los responsables de las áreas donde se manejan los proyectos.

Es urgente que el movimiento en su conjunto, haga una evaluación minuciosa, rigurosa y real de todo este caudal de experiencias. recoger todo lo positivo de ellas. Corregir y aprender de lo negativo de las mismas. Promover más la relación y el intercambio entre los grupos y organizaciones que vienen haciendo esas experiencias. Animarlos a que aprendan más unos de otros. a que se solidaricen y apoyen unos a otros. Pero lo más importante es que todos caminemos con la orientación clara hacia la reconstrucción económica, social y cultural de nuestros pueblos.

Los anteriores, constituyen algunos de los principios fundamentales, alrededor de los cuales podemos y debemos construir la unidad del movimiento indígena. Principios que deben ser rescatados del discurso en que se convirtieron para que vuelvan a iluminar el camino y la marcha de las comunidades en la lucha por la defensa de nuestros derechos. De esta manera podemos fortalecer la unidad interna, por lo menos en la mayoría de nuestros pueblos y entre todos ellos.

Pero además, es necesario buscar algún mecanismo organizativo que nos agrupe a todos, independientemente de las organizaciones existentes. Para ello, proponemos la creación del … Consejo de pueblos indígenas en Colombia".

 

3. Imperativo de unirse entre todos los de abajo

Encuentro de Cabildos Nasa y Misak de Colombia concluye la propuesta de unidad señalando:

"Esta propuesta ya fue hecha en el foro por la paz realizado en Bogotá en 2.003 y acogida por todos los participantes en ese momento.

¿Qué pasaría con las organizaciones que ahora existen en caso de dar ese trascendental paso de creación y construcción del Consejo de Pueblos Indígenas en Colombia?

Por ahora pueden seguir existiendo. No hay necesidad ni tampoco estamos planteando que se acaben. en adelante, los mismos pueblos indígenas lo definirán.

Lo importante es que mediante la discusión, entendamos que el consejo debe ser un espacio libre, sin personerías jurídicas y ataduras del estado, en el cual se reúnan los pueblos indígenas a debatir y tomar decisiones sobre los problemas que los afectan y sobre su futuro.

De hecho, esto ya se viene haciendo. las cuatro organizaciones más representativas del movimiento indígena se reúnen en las mesas de concertación con el estado. Aunque este ejercicio hasta ahora está dado para ese propósito, en adelante no sería solo para concertar con el estado sino principalmente para unir a todo el movimiento indígena y construir una política propia de resistencia para todos los pueblos indígenas.

Unidad de los pueblos indígenas y el pueblo colombiano

Si bien es cierto, la unidad del movimiento indígena es ahora de suma importancia por las amenazas a las que estamos enfrentados y porque tenemos más elementos comunes que nos ayudan a fortalecerla, también es cierto que, aún logrando la unidad de nuestros pueblos y del movimiento, no podremos seguir resistiendo solos.

Es necesario recordar además que, en los años 70 y 80 del siglo pasado, los sectores sociales y políticos concientes del pueblo colombiano nos dieron un invaluable apoyo, el cual nos permitió fortalecer las luchas por la recuperación de las tierras que nos habían arrebatado y la resistencia en defensa de nuestros derechos.

Los campesinos organizados en la asociación nacional de usuarios campesinos (ANUC), organizaciones sindicales de trabajadores, estudiantes, organizaciones barriales, algunos movimientos políticos y especialmente los grupos de solidarios, dieron un aporte invaluable a nuestra lucha.

Desde hace varios anos, ese apoyo se ha debilitado considerablemente, por una parte, debido a que nos hemos concentrado mas en las actividades electorales, las cuales no nos han servido para fortalecer el movimiento sino para perder credibilidad, que a la lucha por la defensa de nuestros derechos y, por otra parte, a la agresiva campana que viene haciendo el gobierno para sembrar confusión y volcar sectores sociales del pueblo colombiano en contra nuestra.

Por tanto, estamos obligados, y ahora más que nunca, a fortalecer la unidad con el pueblo colombiano (campesinos, afro descendientes, sectores populares urbanos, estudiantes, intelectuales y sectores políticos democráticos).

Creemos que hay la necesidad de construir la unidad con los campesinos y afro descendientes para la defensa territorial, pues la alianza de las tras y multinacionales y los viejos y nuevos terratenientes narcos y paracos para masacrar, despojar y desplazar a millones de campesinos, negros e indígenas nos ha golpeado y nos seguirá golpeando a todos. Nos une también la exigencia de una verdadera y real reforma agraria y la lucha para enterrar el estatuto de desarrollo rural, ley nefasta para todos, lo mismo que la reparación a todas las víctimas del terrorismo oficial y paramilitar.

Con todo el pueblo colombiano nos une en este momento la lucha contra las normas impuestas por la organización mundial del comercio (OMC) y que en Colombia se traducen en las resoluciones sobre comercialización de productos de origen agropecuario que amenazan a toda la economía campesina, piscícola y artesanal de pequeños y medianos productores y a los millones de consumidores de los sectores populares urbanos. ¿Para qué tratados de libre comercio (TLC) con la emisión y aplicación de esas normas y resoluciones?

Ante la profunda crisis social, política, institucional y moral a la que ha llevado al país esa alianza reaccionaria con todas las monstruosidades que ha cometido y gobernando de manera completamente ilegitima, debemos unirnos con todo el pueblo colombiano para exigir con más fuerza el acuerdo humanitario (liberación de los rehenes de la guerrilla), preparar condiciones para la solución concensuada del conflicto social y armado interno y por la construcción de un consenso político lo mas amplio posible con todas las fuerzas sociales y políticas democráticas que obligue mediante la mas basta movilización social a la conformación de un gobierno provisional que restituya la estabilidad política nacional y los derechos del pueblo colombiano y los pueblos indígenas, por la defensa de la soberanía nacional y contra la política guerrerista de la "seguridad democrática".

Cómo construir la unidad que tanto necesitamos

Todos debemos convertirnos en trabajadores y constructores incansables de la unidad. ante la amenaza de perder nuestros territorios y todos los derechos que hemos conquistado, estamos obligados a hacer a un lado los intereses personales, de grupo o de organización y poner por encima los intereses de nuestros pueblos, destacando lo común que nos une.

En todo nuestro trabajo, debemos ser profundamente respetuosos de las decisiones de las comunidades y de nuestros pueblos, así tengamos discrepancias en todo o en parte. podemos y debemos ser respetuosos sin abandonar la critica sobre los errores y lo que no estemos de acuerdo.

La discusión entre las directivas de las organizaciones es importante y necesaria pero no suficiente. No podemos contentarnos con ponernos de acuerdo sólo entre las cúpulas, las directivas de las organizaciones. La unidad debe ser asunto de todas nuestras comunidades desde sus bases.

La unidad hay que construirla desde las comunidades, desde las bases de las organizaciones y en la lucha por la defensa de nuestros territorios y derechos. (Etnias de Colombia)

Fuente: Biodiversidad en América/ http://www.biodiversidadla.org/29-8-08


 


"La unidad debe ser asunto de todas nuestras comunidades desde sus bases...Construirla en la lucha por la defensa de nuestros territorios y derechos" destacando lo común que nos une.

En consecuencia, el frente cultural-político debe:

tener bases de origen en las organizaciones sociales en lucha contra el saqueo de los poderes establecidos y por la vida mayoritaria; 

▪trabajar mediante colectivos en incesante vínculo recíproco con las distintas poblaciones e identidades del país;

▪procurar elaborar la socialización de todas las experiencias en torno a hacer posible el principio “trabajo, dignidad y cambio social” que crearon las organizaciones de piqueteros.