Contextos

Septiembre 2007

I / II / III

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Abril 2007
Mayo 2007
Junio 2007
Julio 2007
Agosto 2007


I. ((VOLVER))

Correspondiente a la primera hipótesis

El capitalismo desarrolla el potencial científico y tecnológico de comunicación e información
para el control sobre la opinión pública,
las reacciones mayoritarias y la conciencia y conducta individual; a la vez, para
formidables negocios.

Utiliza conocimientos psicológicos, sociológicos, lingüísticos, semióticos, etc. para:

1. Construcción de la sumisión al 'Mercado' y al funcionamiento económico, laboral e institucional

"Es la era de la percepción: muchos analistas sociales llaman a ésta la época de la manipulación de símbolos.
Más importante que el producto en sí de una industria (todos son similares)
las empresas desarrollan marcas y sellos de fábrica, para competir entre ellas. El resultado es la importancia cada vez mayor de la imagen,
y ésta exige la elaboración y distribución de mensajes que
le generen valor psicológico al producto. Es un valor agregado de carácter psicológico, no transforma
el producto,
pero genera mayores niveles de venta y
por lo tanto mayor beneficio.

De manera similar funciona la noticia.
En la actualidad,
los medios de comunicación no informan, construyen espectáculo y distraen. Venden sus índices de audiencia o sus niveles de incidencia a la publicidad, a las grandes empresas y multinacionales, más allá de sus propios procesos de concentración".

Decio Machado (Pueblos), en "La necesidad de alternativas en la comunicación", prosigue:

"Los controles sobre la información

El desarrollo tecnológico ha generado la necesidad de expertos que manipulen símbolos,
a la vez que
se reduce la necesidad de técnicos y operarios que manejen máquinas.
La percepción ha pasado a ser un valor de primer orden en el proceso de producción,
de igual manera que lo es también en la elaboración de ideas.

Las empresas, las instituciones y los gobiernos necesitan de imagen,
viven de ella para valorar sus productos, conservar su poder o mantener vigente
su gobernabilidad.
Se invierte y gasta tanto en imagen porque a través de la comunicación
se influye, se manipula y se persuade.

El sector de la comunicación está saturado de técnicos

Para todo ello existen especialistas en la forma y lo estético (técnicos, diseñadores,
correctores de estilo, productores de publicidad...).

Y por otro lado están los expertos,
que cubren el aspecto ideológico, intervienen en la manipulación de la información.
Deciden
qué es noticia y qué no, la importancia de una noticia, el espacio que va a ocupar,
la decoran, eligen la foto, ilustración o efecto de sonido que va a acompañarla.
Deciden,
en definitiva, el impacto de la noticia, pero no de acuerdo a su importancia,
sino desde sus intereses ideológicos, es decir, los intereses económicos e ideológicos
de los grupos propietarios del medio.

Los medios de comunicación ya no necesitan domesticar cotidianamente a sus empleados,
éstos -por inercia- cumplen su papel de defensa de los intereses ideológicos de su patrón.
En el desestructurado mundo laboral de la comunicación, donde el freelance, el autónomo y
el becario imperan, quien rompe con esta dinámica sin más es separado del medio.

Tanto técnicos como expertos trabajan en un mismo proceso de comunicación.
Similar al proceso productivo, donde están los obreros y los expertos,
ambos necesarios en el proceso de producción, en la comunicación todo está planificado,
cada quien conoce su función y se buscan resultados.

"En retórica (léase comunicación) nada hay gratuito, los mensajes,
sus elaboradores y sus emisores persiguen algo muy concreto.
En el caso de la publicidad se trata de promocionar mercancías,
de asegurar su venta;
en el caso de los mensajes políticos hay que asegurarse la adhesión a tal idea o partido, en el caso más general de la ideología hay que reafirmar el apoyo a
un sistema de vida,
aun, y por lo tanto, cuando el mismo esté perjudicando de alguna forma
a quien lo adquiere mediante una suerte de automatismo.
La monopolización
del sentido implica otras monopolizaciones: la de los medios de producción,
la de la educación, la de los mayores beneficios sociales, la de la fuerza...
En síntesis: el monopolio del poder"
(Daniel Prieto Castillo, Retórica y Manipulación Masiva).

El poder mediático

El alejamiento de la realidad de los periodistas y
la premisa imperativa del negocio (intereses del grupo o de la publicidad),
han hecho predecir a muchos autores la extinción o la muerte del periodismo ético.

"Lo que antes se llamaba el cuarto poder ahora es más bien el segundo.
Pero sus funciones han cambiado: el cuarto poder era la censura de los otros tres,
mientras que aquí el segundo se plantea en términos de influencia global y general
sobre el funcionamiento de las sociedades.

En la actualidad, se considera que el poder se ha desplazado esencialmente hacia
la esfera de la economía y, dentro de ella, hacia el ámbito financiero.
Los mercados financieros son los que, en definitiva, dictan y
determinan el comportamiento de los responsables políticos"

(Ramonet, La tiranía de los medios).

La lógica del cuarto poder,
en su misión cívica de calibrar el funcionamiento de los tres poderes,
ha pasado a la historia. Además esos tres poderes,
hoy se han transformado y son, en orden de importancia:
el económico, el mediático y quedando a la cola, el político.

La estructura del poder ha sido transformada. Es la globalización,
y ésta tiene entre otros, tres pivotes fundamentales:
lo económico financiero, lo militar y lo ideológico.
En todas, la comunicación desarrolla un papel fundamental.

En lo económico financiero,
siendo el entorno donde se dictan y determinan la mayoría de decisiones,
de manera especial a los actores políticos y
de manera general al conjunto de la sociedad,
la comunicación tiene un papel principal.

El nuevo capitalismo se mueve a base de información,
la cual se ha convertido en un producto de intercambio.

En lo militar:
todo lo que se oponga a la globalización es acusado de terrorismo,
demonizado en los medios de comunicación, y por lo tanto,
justificadas las actuaciones de amenaza,
chantaje o agresión militar que se ejerzan sobre el enemigo.

Lo ideológico es el ámbito por excelencia para los medios de difusión.
Éstos se han convertido en el aparato ideológico de la globalización económico capitalista.
Ya no sólo porque la información tiene hoy valor mercantil,
sino porque los medios poseen el control sobre la opinión pública y las reacciones ciudadanas.

El control de la fabricación y distribución de la información es
el intento de control de las conciencias y por lo tanto, de las conductas.(...)

Un nuevo modelo

El interés por los medios de comunicación se ha manifestado a través de
absorciones o fusiones entre grandes grupos, pero ha provocado también el interés
de otras muchas empresas dedicadas a sectores diferentes.

Junto a los mercados financieros,
la comunicación se ha convertido en uno de los grupos más dinámicos de la economía global.

Durante los ochenta y noventa el sector creció de forma importante.
En 1999 cinco empresas europeas,
entre las que se encontraban Sogecable, Canal Plus y Mediaset, duplicaron su valor.

Las comunicaciones son un sector donde invertir,
sobre él afluyen múltiples empresas que van desde el sector armamentístico hasta la banca.
Siendo claramente constatable la influencia del poder económico sobre el contenido,
además de la censura que conlleva formar parte de un grupo empresarial.

La independencia, valor esencial del periodismo y base de la legitimidad de su poder,
desaparece ante
la incuestionable libertad de empresa en el ámbito de la comunicación de masas
(...)".

Fuente: www.rebelion.org
Mentiras y medios
28-6-07

2. Construcción del consenso para aplicar terrorismo estatal e invadir militarmente países
 

"Nunca como en estos tiempos,
el factor religioso ha estado tan presente en el escenario de la discusión de ideas y políticas.
Y nunca como a partir de septiembre de 2001 las relaciones con
el llamado mundo islámico han suscitado tantos análisis.

Enfrentamos una época de violencia global que mezcla fanatismos, conflictos geopolíticos e intereses y en la que prevalecen visiones estereotipadas y maniqueas de los modelos que no responden a
la propia cultura.

La agenda política, hegemonizada básicamente por los Estados Unidos,
no sólo se sirve de las presiones económicas o el poderío militar,
sino
también de un formidable aparato de propaganda que viene demonizando, y por ahora con cierto éxito, la imagen del Islam en general y de los musulmanes y el mundo árabe en particular".

Son opiniones de Ricardo López Dusil, director de "El Corresponsal" de Medio Oriente y África,
expresadas durante
su ponencia en el último congreso de la Organización de la Conferencia Islámica,
realizado en Bakú (Azeribaján),
del 26 al 28 de abril último,  que reunió a 194 participantes de 30 países,
para abordar
"El papel de los medios de prensa en el desarrollo de la tolerancia y la comprensión mutua".

Esta ponencia nos aclara sobre:

 a. La prensa 'libre' del capitalismo

Ricardo López Dusil denuncia:

" En la construcción de ese imaginario juega un papel central la prensa.
Soy periodista,
de manera que puedo permitirme una visión crítica de la manera en que
generalmente es tratado el tema islámico en los grandes medios de prensa.

En primer lugar,
quiero decir que cuando se habla de libertad de prensa o
del periodismo de manera abstracta o teórica suele excluirse,
generalmente de manera deliberada, que detrás de la información,
de la defensa de valores, de las presuntas o verdaderas vocaciones y sacerdocios
hay un negocio formidable

y, por supuesto, mucho menos romántico que la imagen inmaculada
que por mucho tiempo ha gozado el ejercicio del periodismo.
Esto que digo
es una obviedad, pero como la prensa, por razones elementales, tiene buena prensa,
muchas veces el público ajeno a la actividad no considera este punto.

La prensa es el único producto que se vende a la mitad de
su costo de fabricación.
Y esto puede ser así porque el verdadero negocio no es vender la información
al público, sino el público a los anunciantes,
de manera que
el lector o televidente es, desde el punto de vista estrictamente comercial,
el producto del que los medios de prensa se apoderan para
ofrecer a sus anunciantes.

Por otra parte, desde mediados de la década del 90,
el periodismo
no quedó ajeno al fenómeno de brutal concentración de poder
característico de la globalización. Algunos analistas sostienen que
el sector periodístico es el que ha sufrido mayor concentración,
junto con los sectores petroleros, el comercio de armas y la industria aérea.

Para entender la construcción de este imaginario, es indispensable
abordar algunos datos relacionados con el control de los medios de prensa.

En los Estados Unidos, en 1945, ocho de cada diez diarios pertenecían
a propietarios independientes;
hoy, en cambio, el 85% depende de grandes grupos,
que además se van fagocitando entre sí, por lo que son cada vez menos
y al mismo tiempo más poderosos.
En Europa la concentración es aún mayor, y a ella sólo sobreviven
un reducido número de imperios mediáticos:
Berlusconi, Bertelsmann, Murdoch, Hachette, Hersant...

Este fenómeno se da de manera simultánea con otro no menos importante:
el crecimiento del capital necesario para la creación de nuevos medios.

De manera que cuando hablamos de la prensa libre en Occidente,
deberíamos añadir que es libre siempre y cuando tenga
los recursos suficientes para su existencia.

De ese modo es el Norte el que informa al Sur, que permanece en silencio.
La visibilidad o invisibilidad del Sur
quedan por lo tanto sujetas a la voluntad del Norte.
Se reproduce así un moderno sistema de colonización de las ideas.

Quizá la batalla futura que deba darse por un mundo más justo sea la de
la «descolonización de la información».

Voy a citar algunos datos para saber dónde estamos parados
cuando hablamos de medios de información:

- Estados Unidos, Japón y la Unión Europea controlan el 90% de
la información y la comunicación
de todo el planeta.

- Sólo cinco agencias de prensa distribuyen el 96% de las noticias mundiales.

-Desde hace 25 años,
cuatro de cada cinco mensajes emitidos en el mundo provienen de los Estados Unidos
o de empresas de capital norteamericano.
Lo que
se añade como fenómeno relativamente reciente es
la inversión en las nuevas tecnologías y en el sector de la imagen:
actualmente,
el 80% de los programas audiovisuales que se producen en el mundo
(ya sea televisión, vídeo o cine...) son norteamericanos.

- Estados Unidos controla el 71,5% de todos los programas de TV
que se difunden en Europa y el 80% de las salas de cine.

- De cada 100 palabras de información internacional que se difunden en América latina,
90 provienen de 5 agencias de prensa internacionales
(la norteamericana Associated Press, la británica Reuters, la francesa France Press,
la española EFE y la italiana ANSA).
Y de ese 90 por ciento,
el 70 por ciento corresponde sólo a dos agencias: la norteamericana AP y la británica Reuters.

- De las primeras 300 empresas internacionales de información y comunicación,
144 son norteamericanas,
80 son de la Unión Europea y 49 japonesas. Es decir, que de las 300 empresas
de información más importantes,
293 son de los Estados Unidos, de Europa o de Japón y sólo 7 de otras naciones.

- En materia de medios audiovisuales, el magnate de la televisión Rudolph Murdoch controla,
de manera directa o indirecta,
la información y el entretenimiento visual que consumen 3000 millones de personas,
es decir, casi la mitad de la población mundial.

¿Quién decide lo que deben decir los medios?
¿Quién da al periodista su materia prima?
De hecho,
casi siempre las mismas fuentes: gobierno, administración y empresas.

Como alimentarse de las fuentes institucionales es más barato,
cada día hay numerosas informaciones preparadas de antemano,
tomadas de
los servicios de información al público que
todos los gobiernos, empresas y entidades tienen, incluido el ejército.

Es tan obvia la influencia de la prensa en la toma de decisiones,
que en los últimos años ha cobrado mayor importancia
el periodismo institucional o de empresas.
Cuando
hablamos de "hacerle la prensa" a un producto, a un político o a un libro
nos referimos a darle a los medios de prensa una noticia
previamente digerida que ayude a imponer en
la consideración del público nuestro producto,
sea éste un objeto, una política o una idea.

En ese contexto, el ejercicio del periodismo independiente
debe sortear numerosas dificultades para mantenerse
al margen de las necesidades y operaciones del poder (...)".

b. La 'libertad' de los de abajo de pensar y decidir su conducta ciudadana

Ricardo López Dusil advierte:

"Los medios de comunicación funcionan frecuentemente
como verdaderas armas de control social.
A veces, por propia voluntad y otras tantas
por efecto de presiones o manipulaciones desde el poder.

Existe una auténtica ingeniería de la persuasión,
de manera que si queremos superar ese tipo de analfabetismo
que muchas veces nos proponen,
debemos aprender
a decodificar el lenguaje de los medios y la jerarquía selectiva que se les da a las noticias.
La lectura crítica

de las informaciones emanadas desde el poder es un ejercicio indispensable,
en primer lugar para los propios periodistas y luego, para los receptores de las noticias.

La manipulación de la opinión pública es, ciertamente, muy antigua,
pero quisiera hacer una breve referencia al período moderno
y cómo los medios de comunicación y la desinformación
se ubican en este contexto.

Como bien señala el semiólogo norteamericano Noam Chomsky,
la primera operación moderna de propaganda
llevada a cabo por un gobierno ocurrió en los Estados Unidos
bajo el mandato de Woodrow Wilson.
Éste
fue elegido presidente en 1916 como líder de una plataforma electoral
que podría calificarse de pacifista cuando promediaba la Primera Guerra Mundial.

La población norteamericana de entonces era mayoritariamente opositora
a la idea de involucrar a los Estados Unidos en la guerra;
sin embargo,
la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto.
Había, por lo tanto, que inducir en la sociedad la idea de
la obligación de participar en la guerra, para lo cual se creó
una comisión de propaganda gubernamental, conocida como Comisión Creel,
que en sólo seis meses logró quebrar la vocación pacifista de la población
y convertirla en una sociedad profundamente histérica,
dispuesta a combatir el peligro que significaba para el mundo no ya la Alemania en guerra
sino los alemanes en general.

La Comisión Creel alcanzó un éxito extraordinario
que conduciría a otro mayor todavía,
usando la misma metodología, al final de la guerra,
logró:

avivar el terror al comunismo, lo que permitió la destrucción de sindicatos tachados de filocomunistas y establecer restricciones a la libertad de prensa y de pensamiento político.

El poder financiero y empresarial y algunos medios de comunicación adictos
fomentaron y prestaron un gran apoyo a esta operación, de la que, a su vez,
obtuvieron toda clase de beneficios.

Los medios utilizados fueron muy amplios.
Pero el más burdo y al mismo tiempo más efectivo fue la fabricación de relatos
de atrocidades
que supuestamente cometían los alemanes, en las que se incluían niños belgas
con los miembros arrancados y todo tipo de perversiones
inventadas por el ministerio de propaganda,
cuyo auténtico propósito en aquel momento
-tal como queda reflejado en la desclasificación de sus deliberaciones secretas-
era el de dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo(...)".

c. La satanización del mundo islámico

Ricardo López Dusil expresa:

"Creí necesario hablar primeramente del principal instrumento empleado en
ese proceso de demonización del mundo islámico para referirme ahora a
una cantidad de fábulas y estereotipos
que se usan corrientemente para situar a
todo aquello que suene a islámico en el lado del enemigo.

En primer lugar -y podría resultar innecesaria esta aclaración en este auditorio-
hablar de mundo islámico es una generalización tan amplia
como
la de hacerlo del mundo católico, en el que están incluidos, por ejemplo, Italia y Bolivia.
La visión de totales responde obviamente a visiones totalitarias.

Si consideramos que actualmente profesan el Islam unas 1200 millones de personas, es decir, el 20 por ciento de la población mundial, la pretensión
de situar
ese enorme colectivo de personas en una misma clasificación es en el mejor de
los casos una muestra de ignorancia y en el peor, un eje estratégico alentado por
el integrismo conservador
que encontró en la islamofobia la contraparte necesaria para
sostener sus políticas de exclusión social y dominación económica.(...)

Es tan ampliamente conocido el tema de las armas de destrucción masiva
que se le atribuyó falsamente a Saddam Hussein que no hace falta
que vuelva sobre ese tema. Por otra parte, esas acusaciones
fueron tan burdas que era obvio que caerían por su propio peso.

Hay aspectos, sin embargo, más sutiles. Por ejemplo,
la mayor parte de las veces que la prensa se refiere a un clérigo shiita
le agrega el adjetivo «radical», como si no existieran clérigos shiitas que no lo sean.
Obviamente,
la mayor parte de los periodistas que repiten las presuntas arengas
de estos clérigos no hablan árabe ni farsí, por lo que
la interpretación de sus sermones siempre viene del mismo traductor:
la prensa militar o las grandes agencias de noticias que,
como hemos visto anteriormente,
tienen monopolizado el mercado de la información internacional en Occidente.

Durante los 20 años que duró la ocupación militar israelí del Líbano,
los contendientes principales
fueron el Hezbollah, calificado casi siempre como «grupo terrorista»,
y el Ejército del Sur del Líbano,
que no era otra cosa que una milicia irregular financiada, entrenada y equipada por Israel,
es decir, una milicia de mercenarios.

La simplificación de estos enfrentamientos en la prensa
presentaba los combates como si hubieran sido librados
por una banda terrorista de un lado y un ejército, es decir, tropas regulares, por el otro.
Obviamente,
este comentario no implica ningún juicio de valor sobre la naturaleza de los contendientes
ni sobre sus estrategias de combate ni implica adhesión a sus objetivos o visión del mundo.

Otro fenómeno al que la prensa le dio amplia difusión fue al
de las acciones de los terroristas suicidas. Sistemáticamente
se los buscó asociar a la naturaleza del Islam,
según el cual los fanáticos que se inmolaban podían hacerlo
porque la religión les prometía el encuentro con vírgenes en el Cielo.

Ese argumento empezó a caer cuando surgieron
entre los suicidas voluntarios no religiosos.
Tampoco nadie supo explicar por qué no andaban suicidándose
otros musulmanes devotos en otras partes del planeta en las que no había conflictos armados.

Si uno se permitiera
desmenuzar el lenguaje utilizado por los medios de prensa en el tratamiento de la guerra en Irak, encontraremos que los enfrentamientos casi siempre son entre «terroristas» y «militares»,
lo que implica,
al ser simplificado el conflicto en esos términos,
un juicio de valor subyacente y obviamente favorable a los intereses del Norte.
Tendría una connotación diametralmente diferente en la opinión pública calificar a
las partes como «tropas invasoras» y «milicias de la resistencia».

Todo el mundo parece saber con claridad de qué hablamos
cuando usamos el término terrorismo. Sin embargo,
las Naciones Unidas no lograron establecer aún una definición universalmente aceptada
del término por sus estados miembros.
De tal manera, ese vacío abre las puertas para que el uso del término «terrorismo»
sea, antes que una categorización jurídica, una definición política, que siempre
será funcional a quienes ejerzan el poder o fijen la agenda política internacional.

No serán los hechos concretos sino los intereses políticos
los que nos digan entonces qué es el terrorismo.(...)

En la guerra, la palabra es una parte sustancial del botín
del que las partes pretenden adueñarse.
Tener el dominio de la palabra
permite la instalación de eufemismos tales como «guerra preventiva»,
que podría traducirse como «guerra por las dudas»; «célula dormida»,
que formalmente no quiere decir nada,
dado que una célula lo es si está operativa o si no no es nada;
«asesinato selectivo» para morigerar el concepto llano de asesinato;
«daños colaterales» para justificar el asesinato de no beligerantes. (...)

Además del uso de un discurso definido como «antiterrorista»
por quienes fomentan la islamofobia,
hay otro discurso que criminaliza al inmigrante musulmán,
a quien se lo vincula al delito, el tráfico de drogas y
la pérdida de fuentes de trabajo de la masa laboral local.

Por supuesto, no trasciende que Europa recibe por cada euro
que utiliza en asistir a estos inmigrantes tres euros por efecto de su trabajo.
No es Europa la que ayuda a estos «inmigrantes ilegales» sino que
son los «inmigrantes ilegales» los que contribuyen a la prosperidad europea.

Los gobiernos omiten, y la prensa no lo ha difundido adecuadamente, que
la inmigración ilegal es instrumental a la economía del primer mundo,
que obtiene mano de obra barata para los tareas que
los trabajadores locales no quieren desempeñar.

La inmigración mantenida en la esfera de la ilegalidad permite flexibilizar y
hasta ignorar las leyes que rigen las condiciones laborales.
El mundo desarrollado
aloja a millones de «trabajadores indocumentados»
expulsados de sus países por la pobreza.

Cada tanto, algunos cientos de ellos son retornados a
sus lugares de origen para mantener ante la opinión pública
la ilusión de que se trata de un fenómeno resistido por los gobiernos del primer mundo.

Es francamente imposible que esas enormes masas de inmigrantes
puedan permanecer en los países de acogida sin la decisión de los gobiernos,
el empresariado ávido de mano de obra barata y
la complicidad de los grandes medios.

Lo fantástico de estos fenómenos es la facilidad con la que se logran establecer
y cómo lo ilusorio se parece a lo verdadero.(...)

Así, la asociación entre Islam y fundamentalismo como regla general
es una ilusión del mundo de las ideas funcional al discurso dominante en Occidente
y también a
los mismos islamistas radicales, quienes, considerándose los únicos depositarios de
la verdad revelada, pretenden representar al Islam en su totalidad.

La prensa occidental, salvo honrosas excepciones del periodismo escrito,
no se ha mostrado lo suficientemente inclinada a reflejar el abanico de
análisis diversos representativos del pensamiento islámico de hoy.
Tampoco
suele tomar en consideración que son los propios países islámicos
los primeros afectados por el ejercicio del terrorismo y la mayoría de las veces
de las represalias con las que se pretende combatirlo.

Al periodista le esperan en estos días desafíos cada vez más complejos.
La revolución de
las comunicaciones ha acortado distancias entre mundos diversos,
lo que ha hecho aparecer de manera más clara lo diferente.

Pero aunque las diferencias irrumpen como aquello que no es asimilable a
la propia identidad, tampoco debe verse como lo hostil.

La figura de lo diferente lleva las señas del extranjero y
el sentido de su irrupción -como señala el teólogo Javier Melloni- es
el de una alteridad que apela a la propia identidad.

¿Es posible el respeto a lo diferente? ¿Es posible apreciar lo diferente y
su valor por ser diferente? Ciertamente es posible y es también
el único modo de entender las relaciones humanas. Muchas gracias".

Además de dirigir El Corresponsal, López Dusil es autor del libro
“Todos bajo un mismo cielo – diálogos entre las culturas católica, judía y musulmana” (Edhasa, Buenos Aires, 2005).

http://www.elcorresponsal.com/modules.php?name=News&file=article&sid=4997

Fuente: www.rebelion.org
Mentiras y medios
24-5-07

Nosotros -los de abajo- sufrimos esta desinformación e impotencia de
comunicación social no sólo a causa del imperialismo sino, ante todo, por un gobierno-Estado
mirando en exclusivo por la seguridad jurídica del poder económico casi transnacional.
Hoy
el despojo de derechos humanos al extremo de privar de alimentos a casi la mitad
de la población de Argentina, de medios de subsistencia a campesinos e indígenas
y hundir en la pobreza o indigencia
a la inmensa mayoría de los trabajadores se pretende mantener mediante criminalización
de quienes son expulsados hasta de sobrevivir y de quienes resisten al sistema de expoliación.

Esa campaña gubernamental-mediática que estigmatiza y crea
el imaginario de inseguridad como producto de las víctimas de la expulsión
que realizan los poderes establecidos o de malos servicios como producto de los trabajadores,
se complementa
con la pleitesía a los grandes empresarios locales, estadounidenses, españoles, mexicanos...

De modo que opera convirtiéndonos en cómplices del sistema de expoliación por


 II.  ((VOLVER))

Correspondiente a la segunda hipótesis

La ruptura con el uso de los medios de difusión masiva para degradar la condición humana
de las grandes mayorías y del sector público para negocios privados plantea desafíos
como:

1. El compromiso de ubicarse del lado de los oprimidos, humillados, excluidos y silenciados

Pascual Serrano (Telesur) titula a su intervención en las Jornadas Internacionales
“El derecho ciudadano a informar y estar informado”
(Caracas 18 al 20 de mayo de 2007):

"Otro periodismo también es posible"

 Relata:

"Son numerosas las ocasiones en que cuando participo en conferencias o tertulias
sobre comunicación alternativa
donde asisten profesionales jóvenes me preguntan sobre
cómo afrontar la aparenta incompatibilidad entre servir a
un modelo periodístico alternativo al de las grandes empresas y
desenvolverse en un panorama dominante por estas empresas.

El modelo económico vigente en el neoliberalismo arroja a
los profesionales de la comunicación a un futuro laboral que
suele ser
en gabinetes de comunicación al servicio de
imágenes corporativas y empresariales,
o bien a
medios de comunicación con instrucciones precisas de
servir diligentemente a accionistas y anunciantes.
Medios
donde no existe participación colectiva en la toma de decisiones,
donde los contenidos están condicionados a presiones de
lobbys empresariales, anunciantes que no permiten contenidos críticos
hacia sus firmas
y con agendas informativas pautadas por resultados de rentabilidad económica a costa de empobrecer la investigación periodística o el trabajo riguroso.

Yo soy consciente de
que los estudiantes aspiran a licenciarse en periodismo,
trabajar de periodistas y vivir de ello.

A esos profesionales yo les quiero siempre recordar que
tenemos una obligación moral,
la obligación moral de informar al mundo sobre tantas y
tantas luchas de hombres y mujeres que combaten por su supervivencia
y su dignidad.
Ellos no organizan lujosas ruedas de prensa, ni invitan a cenar a los periodistas,
ni ofrecen bonitos y esplendorosos dossier de prensa en papel couché.

Los jefes de las empresas que contratan a los jóvenes periodistas
no tienen ningún interés por llevar a la sociedad la verdad,
ellos son dueños o asalariados al servicio de un proyecto económico.
No van a
denunciar las masacres del gobierno kuwaití si peligra la publicidad de las petroleras;
ni van a informar de los despidos de una cadena de supermercados en plena campaña de Navidad;
ni de las condiciones laborales de los trabajadores de un conglomerado bancario,
si es una de las empresas accionistas de ese medio o se va a necesitar su financiación.

A esos profesionales nunca hemos de cansarnos de explicarles que,
cuando estén atravesando la impoluta moqueta de un ministerio acudiendo a
una rueda de prensa de un ministro de trabajo,
se acuerden de
los inmigrantes sin papeles que viven en la clandestinidad, o
de quienes trabajan doce horas al día en condiciones laborales precarias.

También ellos tienen muchos asuntos laborales para informar en rueda de prensa.
Que cuando les llegue un dossier con brillantes gráficos de barras y
quesos de una petrolera que opera en América Latina,
piensen en
esos indígenas que han expulsado de sus tierras para extraer el petróleo,
ellos también podrían facilitar muchos datos para un buen dossier de prensa.

Esas gentes también tienen derecho a ser oídas,
su voz también debe ser llevada a nuestras páginas,
nuestras ondas o nuestras imágenes. Además,
es un derecho de los ciudadanos del mundo escucharles.
Es el derecho ciudadano a informar y a ser informado,
como reza el título de estas jornadas.

Hubo un tiempo en que, bajo crueles dictaduras, los periodistas
y los medios no gubernamentales levantaron la bandera de la resistencia.
La causa
de la libertad de expresión servía para reivindicar su trabajo
en duras condiciones de persecución y represión.
Ha pasado el tiempo y el panorama actual es diferente.

El despegue tecnológico ha provocado que sólo el acceso y
el control de grandes tecnologías permitan poner en marcha
en condiciones de igualdad un proyecto de comunicación.

Los profesionales independientes que servían con honestidad a
su profesión han sido laminados y sustituidos por
consorcios mediáticos
que tienen el control y la exclusividad para informar y
filtrar el acceso a participar en sus contenidos.
Refugiados en
un uso prostituido de la libertad de expresión, se adscriben la exclusividad
y la propiedad para decirle a los ciudadanos lo que deben conocer y lo que no,
quiénes pueden ser oídos y quiénes condenados al silencio,
qué gobiernos tienen su bendición y quiénes deben ser derrocados.

Ellos ahora convierten ese derecho ciudadano conquistado con la lucha y la sangre
de tantas generaciones
en impunidad para la conspiración y la desestabilización. Esos medios, que
sólo son emporios económicos e intereses imperialistas bastardos,
reniegan de cualquier mecanismo democrático para su funcionamiento.

Los pueblos que han logrado alcanzar mecanismos de elección,
participación y representación para la vida política,
asisten a
la impotencia de una oligarquía de medios de comunicación impermeable
a cualquier mecanismo de control y participación democrática.

Esos medios han heredado todas las perversiones de las dictaduras:
silencian al díscolo, ignoran a la ciudadanía, evaden las leyes y disfrutan de la impunidad.

En las universidades y en los grandes eventos de comunicación se habla mucho de
imparcialidad, independencia y objetividad del periodismo.
La información
es una guerra, una guerra entre modelos sociales.
Entre apologistas de un mundo desigual, injusto, mandado por depravados y
auténticos terroristas que imponen a sangre y fuego un modelo económico
que condena
a muerte a miles de personas en todo el mundo

y los que apostamos por estar al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los días
se juegan la vida por defender otro modelo de mundo posible.

Los primeros informan de los oscar del cine,
las ruedas de prensa de los grandes conglomerados empresariales o
las declaraciones
de representantes de instituciones financieras internacionales del mundo rico.

Frente a ello,
muchos periodistas hemos decidido informar de los crímenes
que cometen los paramilitares en América Latina,
de cómo son perseguidas las minorías étnicas ahora en el Kosovo otanizado,
de las cifras de pobreza de Estados Unidos que todos ocultan,
de cómo están conspirando para provocar un golpe de estado en Venezuela
o de cómo se levantan los indígenas en Bolivia o en Ecuador.

Me temo que esta visión del periodismo es otra de las tantas cosas
que no se enseñaba en la universidad. Como dice Howard Zinn,
no se puede ser neutral
viajando en un tren en marcha que circula una velocidad enloquecida y que no dispone de frenos.

Ellos hablan de

Ellos silencian cientos de miles de hombres y mujeres
que han recuperado la vista gracias al trabajo de gobiernos dignos,
ignoran las campañas que han logrado que millones de personas aprendan a leer y
a escribir,
ocultan las movilizaciones de pueblos que exigen tierra y libertad y les llaman terroristas.

No, no se trata de convertir el periodismo en panfleto,
pero sí
de decir bien alta la verdad y la voz de los sin voz,
condenados al ostracismo por un modelo comunicacional
miserable al servicio del mercado.

A todos los periodistas les digo que ésta es una profesión noble y vocacional
que ha sido convertida
en miserable por los dueños de las empresas que nos obligan a trabajar al dictado de sus intereses.
Debemos
recuperar la dignidad y servir a la comunidad, a la justicia social,
a la soberanía de los pueblos y a las libertades.

No será periodismo si no se hace así,
como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla.
Llevar esa causa y esos principios a los medios empotrados en el mercado
es tarea difícil, no lo voy a negar.

Por eso, es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales
sus conocimientos y su trabajo
si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión.
Los movimientos sociales, los sindicatos, las organizaciones comunitarias,
los precarios medios alternativos
están necesitados de profesionales comprometidos con otro modelo de
periodismo, humanista, social, que apueste por otro orden social más justo.

Ni siquiera hablo de militancia, hablo de decencia.
La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja
para una multinacional de transgénicos o para una organización ecologista,
al abogado que defiende los intereses de una multinacional o
los de los trabajadores que exigen un sueldo justo,
el militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o
el que combate al lado de la gente.

Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.

Maldigo al poeta que no toma partido, dijo Gabriel Celaya.
Yo maldigo al periodista que no toma partido por los pobres,
los sin voz, los indígenas, los trabajadores, los humillados, los olvidados,
los que sufren, los que resisten, los que luchan".

http://www.pascualserrano.net/

Fuente: www.rebelion.org
Mentiras y medios
20-5-07

2. El cuestionamiento a la privatización de lo público

Javier Mestre (Rebelión) explica:

"El estado de Derecho y la democracia representativa exigen de
un espacio público de intercambio de argumentos. Algo así como
la versión moderna del ágora griega en su acepción
más de plaza pública donde hablan los ciudadanos que de mercado.

El escrutinio público del gobierno, la exposición de demandas sociales,
el posicionamiento político de los ciudadanos,
se construyen
en un lugar donde las ideas deben fluir libremente y
donde lo que más vale es un razonamiento.

¿Debemos o no entender que la libertad de expresión se sustancia
en el derecho de cualquier ciudadano por igual a participar libremente en los diálogos públicos?

La libertad de expresión en una democracia en estado de Derecho no se limita
a perdonar la vida de quien intenta decir algo. Consiste en mucho más,
en hacer posible que cualquiera pueda decir lo que sea en igualdad de condiciones,
siempre que lo haga libremente y entienda que lo que más vale es un razonamiento.
Para garantizar esto último están precisamente las exigencias del Derecho
y la constitución que esté vigente.

De modo que lo que, en verdad,
debe discutirse es:

si la existencia de medios privados –no digamos ya la hegemonía- es compatible con la democracia en estado de Derecho.

Desde mi experiencia como periodista en medios privados
sé desde hace mucho tiempo que no hay mayor censura que
la que imponen estas empresas a sus trabajadores.

Los operadores privados de radio y televisión,
los propietarios de los oligopolios de prensa escrita,
utilizan
sus medios privados de producción de discursos para evitar
el menor atisbo de igualdad de condiciones en la expresión.
Tal es el caso de las emisoras privadas venezolanas de televisión,
empezando por la propia RCTV: no dan respiro al gobierno y a
la figura del Presidente de la República. (...)

Si conseguimos trasladar la discusión a este terreno
es frecuente escuchar argumentos que vienen a decir algo de este estilo:
Pero la comunicación es, a la postre, un mercado, y es el público el que decide
qué es lo que ve y qué lo que no ve, de modo que prosperan las empresas
que son del agrado de la audiencia y desaparecen las que no le gustan a nadie.

Lo que este tipo de planteamientos olvida es que
los clientes del mercado de la comunicación de masas no son los ciudadanos,
son los capitalistas que compran espacios publicitarios.

Cada vez se reparten más diarios gratuitos,
cuyos únicos ingresos provienen de la publicidad, y
el precio de,
por ejemplo, “El país” en España apenas da para que la empresa pague los gastos de distribución.
Las radios y las televisiones privadas en abierto se sostienen
en exclusivo con los fondos publicitarios. (...)

Cuando el espacio público se privatiza,
el volumen de voz no se regula por la fuerza de los argumentos,
sino por el grosor de la cartera. Más euros, más potencia.
Si un ciudadano
tiene un número suficiente de euros,
es un ciudadano de pleno derecho porque su voz adquiere los decibelios necesarios
para que alguien la oiga... Porque ¿de qué sirve la libertad de expresión
si el ruido de los que tienen los medios te condena al silencio?

En este sentido, no es suficiente defender la idea de que
el Estado
tiene la potestad de ordenar el espacio radioeléctrico, que es limitado,
y para ello otorga concesiones a operadores privados que
deben cumplir con las condiciones que la Administración establece.

Hay que poner en duda
el hecho mismo de que el espacio público pueda ser concedido a manos privadas
cuando lo que está en juego es la libertad de expresión.

Si una entidad particular se hace con un fragmento del espectro de radiodifusión,
lo hace en detrimento de todos los demás ciudadanos,
que no dispondrán de ese canal para ejercer su libertad.

Más allá de la arbitrariedad que sin duda se da en las concesiones
(extraña casualidad que siempre se trate de medios de derecha o de extrema derecha),
debe ser puesta en tela de juicio la concesión de un privilegio en nombre de un derecho,
sea quien sea el beneficiado (...)".

Fuente: www.rebelion.org
Mentiras y medios
27-6-07

Nosotros -los de abajo- necesitamos comenzar a democratizar nuestra cotidianeidad
por mejoramiento
de las relaciones sociales que están implícitas en nuestro trabajo no sólo por revisión
de nuestras conductas grupales e individuales ante la alteridad sino, sobre todo, por
voluntad colectiva de llevar a cabo esa transformación como lo ejemplifican
los agrupamientos de artistas,
los medios alternativos de comunicación, los centros culturales y la lucha de los trabajadores de subte
por la toma de conciencia popular
sobre la criminalidad del pacto Metrovías-UTA-Gobierno en dejar sin mantenimiento a ese transporte
o la de los trabajadores de la salud pública por evitar el desmantelamiento total de la última.

Establecer y crear comunicación social es un problema que no puede quedar en los periodistas
ni reducirse a los medios de radiodifusión y prensa sino que debemos convertirla en práctica cotidiana
y en complemento ineludible de la lucha social o política.


 III.  ((VOLVER))

Correspondiente a la tercera hipótesis

El desafío central para otra sociedad es la elaboración de la voluntad y el pensamiento colectivos por
la diversidad popular que transformen la producción, el trabajo y la cultura en función de
la calidad de vida de los de abajo.
Pero, entonces, es prioritario superar la interpretación de quiénes son los distintos
y escucharlos e intercambiar sin las anteojeras que nos colocó el capitalismo.

Alcira Argumedo sostiene:

"Una visión crítica de la modernidad desde el nosotros
popular latinoamericano
obliga a incorporar las experiencias presentes en la cultura,
los sentimientos y la vida cotidiana de las mayorías sociales (...).

El balance debería escuchar las versiones largamente negadas, reconocer a esos otros
que portan un pensamiento distinto;
una matriz autónoma con disímiles significantes y entramados conceptuales;
con valores, aspiraciones y creencias que se diferencian de las corrientes hegemónicas
del saber y el conocimiento occidental".

Fuente: libro Los Silencios y las Voces en América Latina
Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires/
Argentina, 1993

1. Lucha campesina

Laura Carlsen (Alai-amlatina) nos introduce en una cuestión fundamental
para
construir otro modo de producción que consiste en:

"El campesinado ha sido representado históricamente como un sector atrasado,
arraigado en prácticas productivas tradicionales e incrustado en culturas obsoletas.

Los lazos profundos de los campesinos con los ciclos naturales
son considerados como limitantes para la trascendencia humana
�definida como
la conquista de la naturaleza y el progreso tecnológico.
Su diversidad es vista como impedimento para que la sociedad sea eficiente y homogénea.

¿Quién habría pensado que en la edad de la globalización las «debilidades» de los pequeños productores del campo serían su fuerza?

El foro internacional de Vía Campesina,
celebrado en la ciudad de México los pasados 1 y 2 de agosto, acaba de comprobarlo.

La organización campesina más grande del mundo, Vía Campesina, se formó en 1993 y
hoy agrupa a 149 organizaciones de 56 países.
Representantes de organizaciones campesinas y agrícolas familiares de Tailandia, Brasil,
República Dominicana, España, México y otros países se reunieron para discutir:
"Los Tratados Comerciales y la Soberanía Alimentaria: la Agenda Campesina".
A medida en
que se revelaban las distintas historias, quedaba expuesta la experiencia común
que tiende puentes entre fronteras y barreras lingüísticas".

Laura Carlsen relata cómo establecen nuevas relaciones internacionales:

"Para la mayor parte de los productores campesinos en México,
Asia siempre ha parecido, literal y figurativamente, un mundo aparte.
Pero cuando
Uthai Sa Artchop de Tailandia describió cómo las corporaciones trasnacionales
buscaban patentar y controlar sus distintas variedades de arroz,
los campesinos mexicanos se dieron cuenta de que el arroz tailandés era su maíz.
Cuando
el agricultor indonesio Tejo Pramono habló de cómo las remesas de sus hijos e hijas,
que trabajan en Hong Kong y en el Medio Oriente, subsidian a un campo moribundo,
los campesinos mexicanos pensaron en sus propios parientes obligados a
emigrar a Estados Unidos.

Unos y otros movieron la cabeza,
dando por sabidas las descripciones de sus contrapartes
acerca de la pérdida de mercados por las importaciones,
la caída de los precios de producción generada por la competencia injusta y
los recortes del gobierno a productores, salvo en el caso de los grandes exportadores.

La crisis de la tortilla, en México, en enero, halló su equivalente
en la crisis del aceite de palma en Indonesia; ambos alimentos básicos se elevaban
debido al desvío de combustibles y del control trasnacional de los mercados.

Pero las organizaciones no se reunieron sólo para conmiserarse.
La fuerza
del campesinado también salió a la luz y son los puntos fuertes
los que muestran por qué Vía Campesina se ha convertido en
un actor influyente y efectivo de los movimientos internacionales por
la justicia global.
Ante la globalización que erosiona a la comunidad;
amenaza la calidad y el acceso a las fuentes alimenticias y
destruye los ecosistemas; los pequeños productores agrícolas
son quienes defienden estos valores.
Al hacerlo, mantienen importantes claves para la supervivencia futura del planeta
y la reconstrucción del tipo de sociedad que queremos para nuestros hijos".

Laura Carlsen se refiere a que:

"los miembros de Vía Campesina están profundamente involucrados en
la construcción de alternativas.

El Movimiento Sin Tierra de Brasil está consolidando sus cooperativas,
aumentando la organización a nivel estatal y,
en las palabras de la representante de MST Soraia Soriano, en
"construir espacios que sean autónomos del gobierno" ya que,
como ella explicó, el actual gobierno de centro izquierda ha dividido a las organizaciones.

Otras propuestas incluyen la constitución de alianzas globales,
el diseño de nuevas formas de capacitación profesional,
el apoyo de esquemas alternativos de consumo y de relación
entre productores y consumidores y la construcción de un nuevo modelo agro-ecológico.

En tiempos complejos,
los mensajes de los agricultores de Vía fueron notoriamente sencillos:
seguir siendo productores agrícolas, sostener el suministro de alimentos sanos,
comerciar sus productos con equidad.

Algunos resultan sorprendentes�el representante de la Unión Paysanne de Québec
(Unión Campesina de Québec) lanzó este llamado: "Queremos vecinos".
En Canadá,
como en la mayoría de países desarrollados o en desarrollo,
la concentración de la propiedad de la tierra ha obligado a los agricultores
a dejarla, acabando así con la comunidad rural.
Las familias de los pequeños agricultores sobrevivientes se encuentran cada vez más aisladas.

Paul Nicholson de la European Farmers Coalition (La Coalición Europea de Agricultores)
subrayó que
en Estados Unidos menos del 1% de la población trabajadora vive de la agricultura y
que hay más presos que granjeros. No solamente las grandes corporaciones controlan
el uso de la tierra, a través de sus contrataciones, sino que precipitan su adquisición.
Nicholson dijo que

en Europa 80% de la tierra agrícola no está ya en manos de los agricultores
y, en la medida en que aumenta su especulación,
las tierras fértiles
de todo el globo se han vuelto atractivas para los inversionistas.

Este modelo expulsa a los agricultores del campo con consecuencias negativas
para toda la nación. En Francia el lema es "Tres pequeños agricultores son mejor
que un gran productor."

Futuras acciones apoyadas por Vía Campesina incluyen la campaña de oposición a
la eliminación de tarifas al maíz, al frijol, al azúcar y a la leche bajo
el capítulo agrícola de NAFTA,
por parte de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA).

La campaña nacional por la dignidad campesina e indígena
comenzó este mes con un plantón en el monumento a la revolución de la ciudad de México,
para continuar con manifestaciones por todo el país.
También en México,
la campaña Sin maíz no hay país comenzó a distribuir maíz mexicano a la población urbana
a manera de mensaje para que ésta defienda las variedades autóctonas de maíz
contra el cultivo e importación del maíz alterado genéticamente.

Para hacer que avancen las alternativas propuestas,
Vía Campesina ha tomado
como decisión estratégica necesaria echar por tierra
el poder de las grandes corporaciones trasnacionales.
La organización llamó a un día de protesta internacional el 26 de enero de 2008.
Las corporaciones en la mira incluyen Monsanto, Cargill, Archer Daniels Midland y Wal-Mart.

La globalización dicta
que ser grande es también ser poderoso e impone la monotonía cultural, desde arriba.
Entre tanto,
los pequeños agricultores libran fronteras para convertirse en
líderes de
un movimiento internacional que busca resistir los embates del modelo económico.
En su diversidad,
son ellos quienes alcanzan la unidad; en sus tradiciones hallan respuestas a
los problemas contemporáneos y en su determinación ejemplifican
su lema�"globalizar la esperanza."


*
Laura Carlsen es directora del Programa de las Américas en la ciudad de México y
co-editora de Confronting Globalization: Economic Integration and Popular Resistance in Mexico.
Traducción por María Dolores Bolívar.

Fuente: Programa de las Américas del Centro de Relaciones Internacionales (IRC)

http://www.ircamericas.org/

http://alainet.org/active/19181

Fuente: www.rebelion.org
Construyendo poder desde abajo
3-9-07
 

2. Problema de todos los de abajo

Gerardo Cerdas Vega (www.eco-sitio.com.ar) se refiere al panel sobre agrocombustibles
que se realizó
el día 4 de mayo, en el marco del VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC's y
por la Integración de los Pueblos en La Habana.  Los panelistas fueron:
Francisca Rodríguez
(Chile, Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas),
Maria Luisa Mendonça
(Brasil, Red Social por la Justicia y los Derechos Humanos) y
Horacio Martins (Brasil, Movimiento de Trabajadores sin Tierra).

Informa:

"Horacio Martins señaló que es necesario que ubiquemos la problemática relacionada con
los agrocombustibles
en el marco del paradigma del capitalismo contemporáneo, monopolista y transnacional,
que controla el capital financiero y que no da la menor importancia a lo que pasa con
el medio ambiente, con los pueblos y con la estructura de la sociedad.

La discusión sobre la crisis energética actual es una discusión falsa,
lo que se busca es construir una matriz energética de nuevo tipo pero siempre controlada
por los mismos capitales transnacionales que no sólo controlan el petróleo sino ahora las fuentes de energía de biomasa.
La llamada crisis energética, de este modo, esconde que
lo que está en crisis es el modelo mismo de producción,
el capitalismo industrial depredador,
por cuyas necesidades energéticas se pretende sacrificar la riqueza cultural y natural de una buena parte de la humanidad".

Respecto a Agrocombustibles y soberanía alimentaria menciona que

Francisca Rodríguez

Francisca Rodríguez advierte que se trata de
"
un engaño más para el campesinado, pues muchos pensarán que
es una forma de salir de la pobreza en que están y
los sectores urbanos
pensarán que cómo los campesinos se oponen al desarrollo,
si los agrocombustibles son buenos para el medioambiente y todo eso.

Frente a estas amenazas,
señaló que el mundo indígena y campesino debe preservar sus semillas,
manteniéndolas lejos de la privatización de la vida.

La necesidad de recuperar y reivindicar los conocimientos tradicionales y
el derecho a los territorios,
es parte inseparable de la soberanía alimentaria.

Las organizaciones campesinas e indígenas tienen ante sí enormes retos, porque lo que está pasando con la producción de agrocombustibles afecta de forma directa a estas poblaciones, que son las primeras afectadas aunque el efecto será negativo para toda la sociedad.

Francisca Rodríguez afirma:

«Frente a estos retos nosotros tenemos que hacer un compromiso por defender la tierra, desenmascarando
lo que hay detrás de estos proyectos y dar una discusión profunda sobre lo que
significa el actual modelo de consumo y producción energética en el capitalismo,
en las grandes ciudades y fábricas.

Lo que nosotros queremos es revertir el genocidio que se pretende con la tierra, nosotros sabemos lo que significa el monocultivo extensivo, lo sufre ya Centroamérica,
lo sufre América del Sur,
en Chile ya estuvo Monsanto porque en sus planes está que Chile sea el gran productor de semillas transgénicas, porque a todos los países les asignan una parte en este cuadro perverso. Todo esto pone en peligro
tanto nuestra vida como la biodiversidad y la vida misma del planeta Tierra,
por eso tenemos que ser capaces de hacer grandes acciones,
no podemos quedarnos en que la lucha es solo contra los agrocombustibles,
tenemos que luchar por nuestra propia agenda que es

la soberanía alimentaria, la reforma agraria,
la lucha contra el capitalismo salvaje que destruye a nuestros pueblos»".

Horacio Martins señaló:

El «imperialismo verde», que se viste con el ropaje de la preocupación por el medio ambiente y
el calentamiento global,
esconde una realidad perversa por sus implicaciones ambientales, culturales y sociales. 

"Recordemos que con relación a los agrocombustibles, su base es la biomasa
y para ello
hay que controlar la tierra, el agua y todos los recursos naturales, las áreas agrícolas de todo el mundo son las que están sometidas a una disputa salvaje para someterlas a la producción de estos combustibles".

Martins hizo amplia referencia a la situación actual que vive Brasil
en cuanto a la producción de etanol y las proyecciones para los próximos 25 años
y a que
lo que está pasando en su país marcará el camino que
seguirán muchos otros países de nuestro continente.

Brasil vive ahora una feroz disputa por el control de unas 150 millones de hectáreas cultivables
en la Amazonia,
que se dedicarían exclusivamente al cultivo de diversos tipos de plantación para
la producción de etanol o biodiesel.(...)

La tendencia al consumo masivo de etanol mezclado con los combustibles fósiles es clara:
Estados Unidos, Japón y Europa
van a importar cada vez más millones de litros de etanol, en Estados Unidos
para el 2030 el etanol se mezclará hasta 30% con los combustibles fósiles y
ello lo que significa es que hay que llevar la producción desde
los 58 mil millones de litros actuales hasta 260 mil millones de litros,
lo cual supone un derroche colosal de recursos y alimentos que
se destinarán a llenar los tanques, no los estómagos de la personas.

Otro tema sensible es el del latifundio.
Las tierras están siendo ocupadas cada vez más por las transnacionales,
incluso en Brasil las tierras hasta se están vendiendo por Internet
para la producción de soya, caña y otros productos de monocultivo.

Este proceso va acompañado de la expulsión de miles de familias campesinas e indígenas;
en efecto, el control de la biomasa conlleva el control de los territorios, esto también es un imperialismo territorial, que le otorga todo tipo de facilidades al capital,
se establecerá de forma masiva el control de tierras por las transnacionales y
la expulsión de los campesinos e indígenas.

La destrucción del campesinado y los indígenas es destrucción de culturas,
de culturas originarias también.

Horacio Martins expresa:

"Vivimos una verdadera avalancha del 'imperialismo verde', que traerá devastación creciente de tierras, en especial en el bosque amazónico y en la sabana,
se cree
que dentro de 30 años toda la sabana brasileña será destinada a la producción de agrocombustible, que contaminará aguas por ejemplo en el acuífero guaraní, que compartimos con otros cuatro países y que está siendo controlado cada vez más por transnacionales como Coca Cola y Nestlé".

Sumado a lo anterior, la geopolítica internacional del imperio norteamericano
exige estabilidad social en Brasil,
o sea no se puede tolerar lucha por la tierra, ni movimientos fuertes, es de esperarse
que va a crecer la represión y el control social en especial de los movimientos campesinos
que como el MST luchan por el acceso a tierra y recursos productivos
para las más de 8 millones de familias campesinas del Brasil.

Precariedad laboral y esclavitud: el rostro brutal del monocultivo

Como si todo esto no fuera suficiente para demostrar la perversidad de
la nueva matriz energética que se está construyendo,
tenemos
el tema de la precariedad laboral y la esclavitud, que en países como Brasil son
una dolorosa realidad, que permite comprender el lado brutal del monocultivo.

En el monocultivo de la caña de azúcar, por ejemplo, el régimen de contratación
está basado
en la explotación de una mano de obra barata e incluso esclava,
los salarios son extremadamente bajos y los riesgos laborales,
que van desde la enfermedad, las lesiones físicas graves y la muerte,
son pan de cada día.

El Ministerio de Trabajo de São Paulo dice que el azúcar está bañado de sangre, sudor y muerte.
Sólo en el 2005
se registraron 400 muertes en la agroindustria de la caña, por diversas razones:
accidentes con máquinas, trabajadores carbonizados, infartos por agotamiento,
cáncer de piel relacionado con el uso de agroquímicos y muchas otras enfermedades laborales.

Por otra parte, el trabajo esclavo es una realidad en todos los ingenios, en el 2006 el Ministerio Público inspeccionó 74 ingenios sólo en São Paulo y todos fueron procesados por tener decenas de trabajadores y trabajadoras esclavos,
todos ellos trabajan sin contrato, sin implementos de protección, en viviendas precarias, sin comida adecuada, sin agua, sin poder escapar, obligados a pagar deudas enormes a sus patronos,
entre muchas otras cosas.

Pero la realidad laboral que se vive en los ingenios y cañaverales de Brasil no es exclusiva de este país. Sabemos ahora que es la misma situación en todos los países de América Latina y el Caribe donde se produce masivamente caña de azúcar, ya sea para la producción de azúcar o de etanol; con el crecimiento en la producción de este último, es de esperar que aumente también la depredación de la fuerza de trabajo de miles de campesinos e indígenas en todo el continente".

Gerardo Cerdas Vega subtitula con la pregunta ¿Qué hacer frente a esta realidad?
al planteo de los panelistas
de la necesidad de articular cuatro niveles de lucha:

a) Denuncia pública: es necesario continuar profundizando la denuncia sobre
los impactos y significación de toda esta producción de agrocombustibles,
una denuncia de nuevo tipo,
que tenga fundamentación científica empírica muy fuerte porque estamos enfrentando
una estrategia del capital que muestra las cosas como algo positivo;
tenemos que
desmitificar la propaganda �ecológica� sobre los agrocombustibles,
considerando los efectos negativos de esas fuentes de energía,
por ejemplo que la producción de etanol conlleva un altísimo consumo de agua
(por cada litro de etanol se usan 12 litros de agua), contaminación de suelos y
de las fuentes de agua subterráneas, producción de gases de efecto invernadero,
entre muchos otros impactos negativos.

b) Resistencia social: la hipótesis de construir una sociedad alternativa supone que
los campesinos y los pueblos en general tengan autonomía energética,
hay que proponer un proyecto de sociedad capaz de negar el proyecto capitalista y
eso sólo puede lograrse articulando una enorme resistencia social que propugne
por alternativas reales al modelo.

c) Acción directa: tenemos que enfrentar el capital en el campo,
ocupar los ingenios, ocupar las tierras que se usan para caña, soya o maíz transgénico,
enfrentar directamente al capital en conjunto con el proletariado rural, los jornaleros,
los que están temporales y precarios.

d) Articulación de la lucha a nivel internacional: debido a las dimensiones del problema,
no es posible dar la lucha aisladamente, se necesitan estrategias comunes y
éste es un terreno en el que es urgente avanzar".

Gerardo Cerdas Vega concluye:

"El panel sobre agroenergía fue uno de los más concurridos del evento,
lo que muestra el enorme interés que el tema está suscitando dentro de los movimientos sociales
de nuestro continente.

La problemática que conlleva la producción masiva de agrocombustibles
nos concierne
a todos y todas, no sólo al campesinado o a las poblaciones indígenas.
Sin duda que en los próximos meses y años este tema se convertirá
en parte esencial de las luchas de los movimientos pero como lo recordó
Francisca Rodríguez:

la lucha debe orientarse a la afirmación y construcción de nuestra propia agenda como alternativa
frente al avance acelerado de la destrucción ambiental, social y cultural de esta fase del capitalismo en el mundo: lucha por la reforma agraria, por la soberanía alimentaria, por un modelo energético que respete los equilibrios de la naturaleza y por
la superación del capitalismo mediante formas de organización social y productiva novedosas, democráticas e inclusivas".

Minga Informativa - Grito de los Excluidos/as

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social
6-9-07

Nosotros -los de abajo- necesitamos comprometernos con la lucha contra el uso de nuestro territorio
de un modo neocolonial, concentrador y expulsor de la población que los poderes establecidos
mediante terrorismo de estado
han empobrecido y pretenden continuar echando con sus "boom" de soja u otros monocultivos
para la exportación, de minería a cielo abierto, de depredación del mar, de agotamiento de
los hidrocarburos, de construcción para sus negocios turísticos e inmobiliarios, etc..

No estamos contra el progreso o la modernidad, sino que queremos justicia y desarrollo sociales.