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Conflictos
Febrero 2007
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De los poderes públicos
En vez de
pertenecer al pueblo, los actuales son utilizados contra él e incluso hoy
ni guardan las apariencias: están vallados y rodeados de fuerzas de seguridad e
inteligencia.
De modo que los
poderes del pueblo se constituirán confrontados con los que
el bloque dominante
maneja mediante variados entramados de negocios espurios y se levantarán
desde la cotidianeidad mayoritaria al tener como función: garantizar la calidad
de vida
de los de abajo.
Detrás de la
fachada de democracia o república, existen poderes corporativos que
imponen sus intereses lucrativos en nombre de representar a la mayoría de la
población.
Desde el 6 de septiembre de 1930,
la alternancia de gobiernos constitucionales por los de facto hizo posible su
desarrollo
que se propulsó mediante terrorismo de estado para, luego, mediante democracias
restringidas
usar las elecciones
para legalizar y legitimar el sistema de saqueo al país y de degradación de la
vida mayoritaria.
Sin embargo, con la consigna de:
"Contra el saqueo de los bienes naturales y
la precarización de la vida"
organizaciones sociales convocan a una marcha precedida por múltiples encuentros de discusión.
La Agencia de Noticias Red Acción difunde la convocatoria a la organización de la movilización:
"El lunes 24 de septiembre, nos movilizamos señalando a los responsables.
Por la defensa de nuestros derechos.
Contra la precarización de la vida,
el saqueo de los bienes naturales y la contaminación.Por un territorio libre, marchamos.
Las agrupaciones y movimientos que
conformamos el Frente Popular Darío Santillán
junto a
los campesinos que integran el Movimiento Nacional Campesino Indígena
convocamos.
Como
indígenas, campesinos, trabajadores y desocupados
que habitamos las ciudades y los campos de nuestro país,
creemos que
es una responsabilidad de todas y todos
defender nuestro derecho a una vida digna y los bienes de la naturaleza.
Queremos defender
nuestro derecho al trabajo y a
una producción diversa y sustentable;
nuestro derecho a una soberanía alimentaria que
nos permita
alimentarnos con productos sanos y comercializar los excedentes.
Por eso defendemos
nuestro territorio,
mientras empresarios poderosos,
en complicidad con policías, jueces y políticos nos desalojan de nuestras
tierras,
contaminan el agua y los suelos con la minería y las industrias,
nos dejan
sin terrenos
dignos para nuestras viviendas, y sin transportes acordes a nuestras
necesidades,
como pasa con el ferrocarril.
Con
dictaduras, con muerte y terror, impusieron el modelo neoliberal.
Con Alfonsín
fue el pacto de impunidad y de continuidad económica.
Con Menem
avanzaron las privatizaciones de los servicios que
el estado debe garantizar al pueblo por sus derechos.
Con De la Rúa y Duhalde,
más hambre y "mucho palo pa' que aprendan".
Con
Kirchner,
más allá de las expectativas iniciales generadas por algunos gestos, el saqueo
continúa:
en nuestro país padecemos la contaminación de pasteras, el despojo de las
mineras a cielo abierto,
la desaparición de los bosques nativos, la pérdida del petróleo para el pueblo.
Se consolida
la precarización de las condiciones de vida y de trabajo, y como si fuera poco,
el boom de los agronegocios apunta a los alimentos para fabricar combustibles,
lo que desatará aumentos crecientes de precios en los alimentos básicos y
profundizará la inflación.
Un saqueo paulatino que en algunos años nos dejará sin las riquezas de la naturaleza. Riqueza que para ellos son recursos. Pero para nosotros son los bienes naturales y culturales de nuestros pueblos.
La
falta de acceso a la salud, la mala alimentación, la mala educación
son parte de
las condiciones precarias de vida de millones, generadas por el saqueo
del poder económico extranjero y nacional.
Este
hermoso país, este digno continente, se ponen de pie
frente a las empresas
que explotando nuestros derechos sobre la tierra y la fuerza de nuestro trabajo,
están dejando sin futuro a nuestros hijos.
Por esta responsabilidad que sentimos nosotros, hombres, mujeres, viejos, jóvenes y niños, es que machamos.
Por estas certezas que fuimos construyendo, por nuestra persistente lucha en defender nuestros derechos exigiendo al estado que los respete, y por
la construcción de una nueva sociedad.
Invitamos a todas y todos,
organizaciones sociales, urbanas, campesinas y de desocupados,
asambleas populares y ambientales, trabajadores en defensa de sus fuentes de
trabajo,
organismos de derechos humanos, organizaciones estudiantiles y vecinos,
que sumen a esta marcha sus
reclamos y banderas de lucha (...)".
Fuente: www.anred.org
6-9-07
Es uno de los
rumbos hacia los verdaderos poderes públicos. Implica la unidad de voluntad
de una diversidad popular en expansión que sabiamente descubre la conexión del
saqueo con
la degradación de la vida y el medio ambiente.
Y señala a los grandes capitales locales e imperialistas como los responsables.
Pero es el sistema
capitalista mundializado -y no las corporaciones en forma aislada- que expolia
y tampoco
se reduce a que opera como imperialismo en nuestras latitudes, por ejemplo, en
España
ocurren 6 muertes diarias por 'accidentes' laborales.
Además,
en el saqueo y la precarización es fundamental la democracia restringida.
Veamos qué sucede en Colombia donde la «seguridad hemisférica» está adelantada:
"La ley de desarrollo rural pretende despojar a
los indígenas de sus territorios"
Fernando Arellano Ortiz (Rebelión) relata:
"Las
comunidades indígenas están en pie de lucha,
pues varios dirigentes de los cabildos del norte de Nariño y el sur del Cauca
que organizaron lo que llamaron
la movilización nacional por
la dignidad, alertaron al país y al mundo
del riesgo que enfrentan ante el propósito del gobierno de Álvaro Uribe
de arrebatarles buena parte de sus territorios para ponerlos al servicio
del capital financiero internacional.
Feliciano Valencia, vocero del Consejo Regional Indígena del Cauca
(CRIC)
afirmó que
los diversos cabildos del país van a resistir con dignidad y van protestar ante
"la amenaza
a nuestro territorio y a nuestra autonomía por las últimas leyes que aprobó el
congreso,
como el estatuto de desarrollo rural, que no permite la ampliación,
constitución,
ni saneamiento de resguardos".
Se quejó también
del abandono a que se
encuentran sometidas sus comunidades por parte del estado colombiano,
pues todo programa social que se anuncia por parte del
gobierno nacional está condicionado a
que los indígenas
se sometan a los lineamientos de «la seguridad democrática»,
con lo cual se pretende involucrarlos en el conflicto armado del país.
Se legaliza la contrarreforma agraria
Con la ley denominada de desarrollo rural que el gobierno Uribe
hizo aprobar en el congreso de la república el pasado 13 de junio,
prácticamente
se legaliza la contrarreforma agraria impulsada por el narcoparamilitarismo, los
terratenientes y
los especuladores de la tierra, explica Edith Bastidas que es
directora del Centro de Cooperación al Indígena con sede en Bogotá.
Lo que está detrás de esta ley no es más que la intencionalidad de poner la tierra
al servicio
del gran capital financiero transnacional, mediante mecanismos que permitan validar como prueba de propiedad los títulos obtenidos mediante fraude, dejando en duda
los títulos legítimos y ancestrales de los resguardos indígenas.
Para
los indígenas esta ley desconoce preceptos constitucionales como
los artículos 286, 287 y 307 de la Carta Política en los que se reconocen como
«entidades territoriales» a «los territorios indígenas» y por lo tanto
"gozan de autonomía para la gestión de sus autonomías".
Detrás de los grandes recursos mineros y madereros
El gobierno de Uribe en su óptica neoliberal,
según la cual todo debe ser rentístico y comercial tiene gran interés
en que los territorios indígenas localizados en lo que se conoce como
el Chocó Biogeográfico que comprende
la faja del pacífico colombiano y llega hasta los límites con Ecuador,
sean explotados
por transnacionales, dado que allí se encuentran grandes riquezas mineras y
madereras,
como el principal bosque de catival del mundo, las calizas de Pitayó en el
municipio de Silvia
y los auríferos en Almaguer y La Vega, en el departamento del Cauca.
Se trata, en síntesis, de facilitar los grandes negocios al capital financiero a través de la explotación
de recursos naturales como está ocurriendo con las plantaciones de palma africana en el Chocó,
para lo cual se ha arrebatado más de 10 mil hectáreas a
las comunidades afrodescendientes y se ha producido
un fenómeno de desplazamiento humano.
Violencia como presión
Los dirigentes indígenas se quejan de que sus comunidades son objeto de
intimidación
por parte de grupos paramilitares.
Como en sus territorios se concentra buena parte de las riquezas minerales y
madereras del país,
el conflicto por el dominio de la tierra se siente con mayor rigor. Por eso no
es gratuito que
en 2001
se haya producido la masacre paramilitar de El Naya, en el municipio caucano,
que dejó más de 100 víctimas; o que en los últimos tres años hayan asesinado
en esta zona del occidente colombiano a 17 dirigentes campesinos, y que
el gobierno haya instalado ahí un batallón de alta montaña.
Además, la política del gobierno Uribe
"de no entregar ni una hectárea más de tierra para los indígenas",
como lo ha reiterado el ministro de agricultura, Andrés Felipe Arias,
va a la par
con su discurso de crear una falsa apariencia de que estas comunidades
están acaparando buena parte del territorio colombiano en perjuicio
del resto de la población, ocultando que la mayoría de tierras productivas
está concentrada
en pocas manos y no cumplen con la función social de la propiedad.
Para denunciar esta situación se prevé instalar por parte de
las organizaciones sociales y de derechos humanos un tribunal internacional de
opinión
para denunciar esta inicua situación que afecta la vida y
la dignidad de la población indígena colombiana".
Fuente: www.rebelion.org
Colombia. De Vietnam al Amazonas
7-9-07
En procura de una
visión sobre confluencias en el caudal portentoso de los poderes públicos
intento
formular objetivos posibles de las tres hipótesis formuladas en la página
Problemas y mostrar
sus interrelaciones.
Se trata de socializar a lo largo y ancho del país,
la lucha:
contra la cultura manipuladora de la desinformación en acuerdo con
argumentar
el por qué la pobreza o precariedad de vida de nosotros y de Argentina
es producto del sistema y no debemos acostumbrarnos;
contra la cultura disciplinante o el acatamiento a las reglas de juego
de nuestros opresores
en acuerdo con crear y expandir la solidaridad con quienes se esmeran
en construir poderes públicos que acaben con la impunidad de la precariedad
de nuestras condiciones de vida y trabajo;
contra la cultura capitalista o la del sentido común que nos aconseja
limitarnos a cuidar intereses familiares e individuales de modo que
aceptemos -como natural-
la realidad de los oligopolios imponiendo el crecimiento de su lucro
sin responsabilidad alguna por sus catastróficas consecuencias,
implica
explicar y difundir políticas públicas en contraste con las actuales
para organizar los poderes públicos que las pongan en práctica.
De los poderes públicos
En vez de implicar la toma de conciencia general sobre las
transformaciones del país en
acuerdo con el potencial científico-técnico de la época y las capacidades
(efectivas y latentes)
de los de abajo,
son secuestrados para volver inhóspito al territorio, arruinar las economías
regionales e infraestructura,
involucionar al país y sobre todo, para condenar a las grandes mayorías a una
existencia pobre en
recursos de desarrollo.
Por cierto, el sistema capitalista
mundializado avanza destruyendo la habitabilidad del planeta
y en consecuencia, conduce hacia la extinción de la especie humana.
Pero otra sociedad
y otro mundo son posibles si se liberan los poderes públicos del bloqueo
capitalista e imperialista.
Tengamos en cuenta que:
"Estamos ante el antagonismo
de proyectos neocoloniales concentradores y fuertemente
excluyentes", como sostiene Alcira Argumedo
y quienes los resistimos
no estamos contra el progreso o la modernidad.
Analicemos cómo organiza la agricultura en Cuba a los poderes públicos:
1. Aprovechamiento de los equilibrios ecológicos
"Marx exploró las contradicciones ecológicas de
la sociedad capitalista
-cuando se revelaron en el siglo diecinueve- con
la ayuda de los dos conceptos de brecha metabólica y restauración metabólica,
como explicó John Bellamy Foster en �La ecología de la destrucción� (Monthly Review, febrero de 2007)".
Rebecca
Clauson (Monthly
Review / CEPRID), en "Curando
la brecha: restauración metabólica
en la agricultura cubana", explica:
"La
brecha metabólica describe cómo la lógica de la acumulación
rompe los procesos básicos de reproducción natural conduciendo al deterioro de
la sostenibilidad ecológica.
Es
más, "al destruir las circunstancias que rodean ese metabolismo",
seguía argumentando Carlos Marx,
"esta (producción capitalista) compele su restauración sistemática
como ley reguladora de reproducción social", �una
restauración, sin embargo,
que sólo puede ser plenamente alcanzada fuera de las relaciones capitalistas de
producción.
El desarrollo reciente de la
agroecología cubana ofrece ejemplos concretos
de cómo puede cerrarse la brecha,
no simplemente con técnicas distintas, sino con una transformación de
las relaciones metabólicas de producción de comida.
Numerosos expertos han descrito los logros científicos de la agricultura
orgánica cubana.
Sin embargo,
el
éxito de la agricultura orgánica cubana y su potencial para influir en
otros países de Latinoamérica y el Caribe debe ser entendido no sólo como
la aplicación de una nueva tecnología agrícola, sino más bien como
un ejemplo de transformación de la sociedad en su conjunto.
Como
apunta Richard Levins:
"Para comprender el desarrollo agrícola cubano antes es necesario verlo de cerca
en todo su detalle...
Entonces hay que retroceder y entornar la vista para captar
la verdaderamente nueva vía de desarrollo como un todo en la que Cuba es
pionera". (...)
La tierra, al proveernos
de las materias primas esenciales, es considerada un «tesoro»,
que no debe ser explotado para obtener un beneficio a corto plazo,
sino más bien aprovechado a través de la aplicación racional y planificada
de los principios ecológicos de la agricultura (agroecología).
Y el trabajo,
como encarnación física de una «llave», puede acceder a las ricas propiedades de
la tierra para proveer una saludable alimentación de subsistencia,
distribuida equitativamente a la comunidad local.
Marx maneja dos significados para el término metabolismo.
El análisis de la brecha metabólica apunta en ambos sentidos.
En el sentido ecológico,
Marx hace notar que la agricultura capitalista deja de
«autoabastecerse» en la medida en que no puede
"encontrar las condiciones naturales de su propia producción en sí misma".
Al contrario,
los nutrientes deben adquirirse a través del comercio a gran distancia y
de diferentes industrias ajenas a la esfera agrícola. Esto crea una brecha en
los ciclos naturales de fertilidad del suelo y acumulación de residuos.(...)
La propiedad privada de
los recursos de la tierra,
la división entre trabajo manual e intelectual y
la grieta del antagonismo
entre el campo y la ciudad muestran la brecha metabólica a nivel social.
En el capitalismo,
esta brecha se manifiesta de muchas maneras,
como es la primacía de la especulación corporativista en el estado real,
la pérdida de autonomía de los agricultores de subsistencia frente
al conocimiento de los técnicos «expertos», y
la transición demográfica de las granjas rurales hacia los centros urbanos.
(...)
El modelo agrícola
cubano reconecta el ciclo natural de nutrientes,
y coordina el trabajo en el campo con el trabajo de las ciudades.
La transformación de
las relaciones socio-metabólicas permite a la biodiversidad actuar
como fuente de producción de alimentos, como sucede cuando facilita un hábitat
a los insectos beneficiosos, en vez de considerarlos un perjuicio a eliminar.
Nuevos modelos de propiedad
y de distribución permiten
la toma
de decisiones participativas en todos los niveles de cultivo, cosecha y consumo.
Se introduce una nueva relación de trabajo, en la que los agricultores
interactúan
con agrónomos u otros especialistas
para adaptar mejor la cosecha al medio, clima y geografía naturales.
Y ante la pregunta de los escépticos de si esto «sólo puede darse en la Cuba de Castro»,
los agricultores describen las recientes experiencias de viajes a otros países de Latinoamérica y el Caribe para diseminar este nuevo modelo de producción de alimentos.
Al
reestablecer las relaciones espaciales de los ciclos nutricionales,
la agricultura cubana ha sido alabada por su aplicación de la ciencia racional
al desarrollo de la agricultura orgánica.
Se han recibido
felicitaciones de organizaciones internacionales
como las que votaron para otorgar al Grupo de Agricultura Orgánica cubano
el Premio Nóbel Alternativo por su «desarrollo de métodos agrícolas orgánicos».
El éxito reside en
parte en el descubrimiento de nuevos métodos,
pero también en transmitir la nueva información para su implementación local.
Los 280 exitosos Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREEs)
son un testimonio del potencial de organización racional de
un programa nacional para el control biológico de plagas mediante
la producción de organismos que atacan a las plagas de insectos de
las cosechas.La investigación patrocinada por el Estado, que desarrolla pesticidas y biofertilizantes naturales, es crucial para crear una alternativa a
la agricultura convencional, sin embargo, no es el punto de apoyo sobre el que pivota la restauración metabólica.Para entender la curación de la brecha metabólica en relación a
los procesos ecológicos, se debe antes comprender la reorganización espacial del ciclo nutricional.
La comprensión ecológica de
la brecha metabólica es
una premisa en las relaciones espaciales entre los procesos que regulan el ciclo
nutricional.
La separación de las personas y la tierra (migración campo-ciudad) crea una
brecha
en el metabolismo
de las relaciones naturaleza-sociedad dado que los nutrientes
deben transportarse desde las granjas y zonas productoras de cultivos en que son
originados,
y se acumulan productos de desecho en los lejanos centros de población.
Para reponer la
bioestructura del suelo sobreexplotado,
los agricultores del capitalismo deben comprar nutrientes naturales
(véase el comercio histórico del guano) o producirlos artificialmente
(véase el nitrógeno sintético contemporáneo) y aplicarlos continuamente a los
campos de cultivo.
Este sistema de
producción de alimentos rompe el proceso natural del ciclo de nutrientes
e introduce nuevas contradicciones ecológicas asociadas a las necesidades
energéticas
que acarrea
el comercio a larga distancia de fertilizantes, a la vez que los nutrientes se
acumulan
en las aguas residuales de las ciudades.
De manera similar la
separación de los animales agrícolas de las cosechas que
producen sus alimentos crea una brecha metabólica al interrumpir el intercambio
material
entre cereales forrajeros/animales de labor, y entre estiércol animal/cereales
forrajeros.
Como advierten Foster y
Magdoff,
"Esta ruptura de la conexión física en la producción de alimentos entre los
animales
y la tierra
ha agravado el agotamiento de nutrientes y materia orgánica en los terrenos
productivos".
La consecuencia de ello
es un incremento en las necesidades
de fertilizantes para producir el grano
que cubra la creciente demanda de una cabaña ganadera concentrada.
La separación de humanos, ganado y cultivos interrumpe el regreso de los nutrientes a la tierra.
La agricultura cubana ha
trabajado durante los últimos trece años en reestablecer
las relaciones de espacio entre los ciclos de nutrientes y en los
intercambios materiales.
Una clave básica
en la agroecología cubana es la
"optimización de los recursos locales
y la acentuación de la sinergia en la propia granja a través de las
combinaciones planta-animal".
La mejora en la integración espacial de plantas, animales y humanos puede reducir
las necesidades del comercio a grandes distancias y restituir la fertilidad del suelo a través de fuentes cercanas de nutrientes.
Las circunstancias socioeconómicas locales y las necesidades biofísicas dictan
la elección de los posibles ciclos de nutrientes.
Durante mi visita a las
granjas de Cuba fui testigo de cómo las prácticas de cultivo
pueden hacer sostenibles los ciclos de nutrientes
desde las fuentes locales a través de su propio sinergismo.
Las fuentes locales
son usadas para mejorar los ciclos de nutrientes, con métodos para la
integración in situ.
Cada uno de estos métodos contempla los fundamentos de las relaciones espaciales
del ciclo de nutrientes y la asimilación de los desperdicios en la producción de
alimentos".
Rebecca Clauson explica:
El factor básico requerido por todos los agricultores para la producción exitosa de alimentos
es la riqueza de nutrientes del suelo. Antes del Periodo Especial, Cuba dependía de fertilizantes sintéticos importados para mantener la productividad agrícola.
Hoy, los sistemas organizados que unifican trabajo humano, productos animales y de cosecha, y la descomposición natural aportan los nutrientes esenciales para
la producción sostenible de alimentos.El camino que conduce a la restitución de la fertilidad y buena salud del suelo no necesita del comercio a gran distancia o aportes intensivos de energía, antes bien, reside en la eficacia de las funciones de la biodiversidad y la ecología.
Durante una visita a una
cooperativa en el este de la Habana,
un agricultor se agachó ante una de las muchas hileras rectangulares de hormigón
que servían de vivienda a las colonias de lombriz roja californiana.
Hundió la palma de su mano en la capa superficial de rica tierra negra del suelo
para enseñar
una muestra de las 10.000-50.000 lombrices que habitaban ese metro cuadrado
concreto de biomasa.
A una escala de
producción comercial,
las lombrices pueden producir entre 2.500 y 3.500 metros cúbicos de humus
a partir de 9.000 metros de materia orgánica.
La vermicultura,
el método de utilizar
revestimientos de lombrices como fertilizante para el suelo,
se lleva a cabo en la granja,
para que los trabajadores puedan hacer un seguimiento diario de
la temperatura y humedad del hábitat de las lombrices,
y aplicar el suplemento rico en nutrientes a los cultivos en el momento
adecuado.
La vermicultura en sí no es una técnica revolucionaria,
sin embargo en Cuba representa el estadio final de un proceso integral
que reorganiza el uso de productos locales para cultivar alimentos.
El
granjero explicó cómo las lombrices pueden producir humus más deprisa
a partir de residuos animales que de residuos vegetales,
por lo que
acostumbra a traer estiércol de vaca de una granja cercana.
El estiércol de vaca es por sí mismo un producto local del reciclaje de
nutrientes,
si consideramos que los alimentos utilizados para criar a las vacas
son el producto de las cosechas locales.
Aunque los centros de
investigación cubanos se dieron cuenta
hace décadas de que el ganado podía ser criado con
plantas forrajeras, legumbres y restos de cosechas,
la preferencia
y la accesibilidad del pienso importado de los países soviéticos
hicieron pasar por alto los beneficios la otra política antes del Periodo
Especial.
Un cambio en las
condiciones materiales de disponibilidad de alimentos
permitió, sin embargo, un examen detallado de las fuentes más sostenibles de
recursos locales.
Los investigadores cubanos
aprendieron que los
subproductos de los campos de caña aportaban
un enriquecimiento biológico a la dieta del ganado.
Los subproductos de la
cosecha de caña de azúcar incluyen melazas,
así como restos de la caña fresca, como las puntas de los tallos.
La caña de azúcar
como pienso para el ganado ofrece soluciones alternativas
tanto para la energía metabolizable como para la provisión de proteínas.
Como aseveran dos investigadores de la agroecología cubana:
"Las experiencias de varios países a lo largo de los últimos 15 años
han demostrado
una ventaja económica en el uso de caña de azúcar para la alimentación de ganado tanto en producción de carne como de leche.
Estos sistemas son de especial relevancia en los países tropicales durante la estación seca,
que es la mejor época para la cosecha de caña, y a la vez la más crítica en cuanto a disponibilidad de pasto y forraje".
Como confirmaba el
granjero,
esta cascada de nutrientes desde los campos de caña hasta los comederos de
ganado,
desde el estiércol de vaca hasta las cubas de lombrices,
desde las cubiertas de lombrices hasta las parcelas de cultivo orgánico,
me hicieron ver
cómo los nutrientes de esta provincia de Cuba estaban conectados
a través de la acción metabólica de plantas y animales.
Este particular flujo de
nutrientes (caña de azúcar, vaca, lombriz, cultivo)
llevado a cabo
en las granjas orgánicas locales no es la norma en toda Cuba,
porque otras regiones tienen otros recursos disponibles que
sustituyen a estos. Por ejemplo, en Matanzas
-la principal provincia productora de cítricos en el centro de Cuba-
las mondas de naranja son fermentadas para servir como alimento del ganado.
Sustituir los recursos locales en función de su disponibilidad minimiza
el gasto energético en transporte y constituye un uso ecológicamente eficaz de nutrientes cercanos, alterando las relaciones espaciales de
los sistemas convencionales de fertilización y vertido de residuos".
Rebecca Clauson relata:
"Mientras conducíamos
por la carretera hacia la Estación Experimental Indio Hatuey
observé un paisaje boscoso y vallado a ambos lados de la carretera.
Mi ingenua suposición
de que se trataba de algún tipo de plantación de fibra de madera
refleja el estrecho margen de posibilidades en que he sido educada respecto a
bosques y pastos.
La producción
especializada de un paisaje particular
es el modelo clásico de la agricultura intensiva, y
constituye
un estándar en el que las interacciones metabólicas
entre especies son intencionada e intensivamente impedidas.
El artístico símbolo a
la entrada de la Estación Experimental de Pasto y Forraje,
mostrando ganado pastando entre árboles y hierba alta, en el interior de una
probeta,
fue mi primera presentación de
los sistemas silvopastorales
sostenibles.
"Bienvenida,
en nombre de los trabajadores" dijo Mildrey Soca Pérez,
director de investigación en la estación.
La
presentación comenzó con una descripción de
los objetivos interdisciplinarios y holísticos de esta estación experimental,
seguida de una exposición de la eficiencia ecológica asociada a la integración
animales-cultivo.
Antes del Periodo
Especial,
Cuba dependía de un modelo de producción intensiva del pastoreo de ganado
para asegurar la leche y las proteínas de la población.
El Periodo Especial
disparó la búsqueda de formas alternativas de producción animal usando recursos
locales.
Se recopiló el conocimiento de pequeños granjeros que habían conservado
los sistemas mixtos tradicionales de uso de la tierra.
La reorganización espacial de crecimiento de cultivos y producción de animales
rindió beneficios mutuos en la fertilización de los nutrientes y
la asimilación de desperdicios.
En un aparte, los
investigadores cubanos del Instituto de Pasto y Forraje reconocen
que
"la
separación de cultivos y producción animal que tuvo lugar
fue un desperdicio de energía y nutrientes".
A medida que aparecían las vacas de entre los árboles del bosque y el investigador describía
las transferencias energéticas entre vacas, hojas de árboles y hierbas, empecé a ver las maneras en que esta integración era otro ejemplo concreto de restauración de
la brecha que había surgido entre los elementos constitutivos de nuestros sistemas de producción de alimentos.
La granja Indio Hatuey
cría ganado en campos sembrados con el árbol Leucaena leucocephala.
Las vacas comen las hojas y ramas de este árbol bajo y de fuertes ramas,
y los trabajadores
podan con regularidad estos árboles para que las ramas sean accesibles al
ganado.
Las vacas pastan también en la hierba que crece entre los árboles.
Los Leucaena fijan el nitrógeno enriqueciendo así el suelo y alimentando a las
hierbas.
Aparte de esto,
el estiércol de vaca ayuda a incrementar la fertilidad del suelo para los
árboles y las plantas.
La utilización de compuestos orgánicos en los sistemas especializados de
monocultivo
y/o en unidades de producción a gran escala conlleva altos costes de aplicación
y de transporte,
y necesidades específicas de trabajo y equipamiento.
Los investigadores
cubanos han descubierto, sin embargo,
que
"cuando el sistema se mantiene a menor escala, y aumenta el grado de integración, es mucho más sencillo utilizar estas técnicas, y de hecho se convierte en una necesidad funcional del sistema, a la vez que garantiza el reciclaje de nutrientes".
Los leucaena dan sombra
a las vacas,
reduciendo su estrés por calor e incrementando la productividad.
Para asegurar una buena
fotosíntesis a las hierbas,
los árboles se siembran en hileras de este a oeste,
maximizando la cantidad de luz que llega al suelo.
Las raíces de los
árboles previenen la erosión al mantener
la integridad de la estructura del terreno,
y se presta una atención especial a la proporción entre vacas y árboles
para asegurar que no haya una compactación del suelo.
Los investigadores de la
estación Indio Hatuey encontraron que este sistema de pastoreo
se traducía en 3000-5000 litros de leche por hectárea y año,
con un incremento de la calidad en términos de contenido en grasas y proteínas.
Además, los
métodos silvopastorales redujeron las fluctuaciones de producción de
leche
entre las estaciones secas y húmedas e incrementaron los índices de reproducción
de las vacas.
Los métodos silvopastorales
no sólo afectan al pasto de las vacas y
a la producción láctea
ya que estos tipos de sistema integrado se están analizando
para ovejas, cabras, cerdos y conejos.
La estación Indio Hatuey
también maneja investigaciones
acerca de caballos y huertos de naranjas.
Los caballos limpian de hierbas el suelo de los huertos,
reduciendo la necesidad de herbicidas,
y aportando abono para mantener la fertilidad del mismo.
Desde un punto de vista
económico,
el sistema integral naranjas/caballos produjo
un aprovechamiento 388 pesos cubanos por hectárea y año mayor que
el monocultivo de naranjas sin animales.
En cada uno
de estos casos, las relaciones espaciales de producción de alimentos
son investigados y arreglados para optimizar los ciclos de nutrientes y
adaptar el sistema de producción a las características biogeoquímicas del
paisaje.
La experiencia de
producción integrada de animales
en las granjas
está demostrando su potencial y viabilidad de conversión a sistemas de
cultivo/animales.
Esta transformación tiene implicaciones que no acaban en la esfera
tecnológico-productiva.
Al contrario,
estos cambios influyen directa o indirectamente en las condiciones económicas,
sociales
y culturales de las familias pequeño-ganaderas reforzando su capacidad de
autoabastecimiento
a través de la producción local.
Los investigadores y granjeros cubanos que explicaron los procesos de
los ciclos locales
me ayudaron a ver las muchas manos de trabajadores que permiten que
este proceso continúe:
- nuevas relaciones de trabajo,
- nuevas estructuras de toma de decisiones y
- nuevos patrones de distribución de tierras y alimentos no sólo permiten a los cubanos subsistir con alimentos más saludables de un modo ecológicamente sostenible.
Estos cambios estructurales han alterado fundamentalmente
el metabolismo de la sociedad.
Al reestablecer las
relaciones laborales de los sistemas de producción de alimentos
como se ha apuntado,
Marx utilizó el concepto de regulación metabólica en un sentido social y
más amplio,
para
"describir
el complejo, dinámico e interdependiente conjunto de necesidades
y relaciones sacado a la luz y constantemente reproducido
en su forma alienada bajo el capitalismo".
Las necesidades y
relaciones del metabolismo social son reguladas por
las normas institucionales entre trabajo y distribución de riqueza.
La limitación de
la libertad humana causada por la brecha social metabólica dio a Marx
una forma concreta para expresar la noción de alienación de la naturaleza.
Este segundo sentido del metabolismo va más allá de las leyes físicas de
intercambios de nutrientes
y redirecciona la transformación de las relaciones laborales y
tenencia de la propiedad que deben acompañar a los cambios ecológicos
para que sean sostenibles a largo plazo".
Rebecca Clauson aclara:
"La
agricultura convencional en Cuba,
dependiente de los combustibles fósiles y de la mecanización,
surgió de grandes granjas de propiedad del estado que
controlaban el 63 por ciento de la tierra arable.
A finales de los 80, las
plantaciones estatales de azúcar cubrían
el triple de tierras cultivables que los cultivos alimenticios,
lo que hacía necesario que Cuba importara el 60 por ciento de su comida,
toda ella del bloque soviético.
La severa crisis
alimentaria resultante del colapso de la Unión Soviética y
del riguroso bloqueo económico de Estados Unidos supuso un peaje físico
para el pueblo cubano,
haciendo que el cubano medio perdiera veinte libras [de peso] y
la subnutrición saltara de menos del 5 por ciento a más del 20 por ciento
durante los 90.
Las reformas agrarias, que transformaron la propiedad de la tierra y
la distribución de excedentes, fueron la clave para la recuperación de la crisis
alimentaria.
En septiembre de 1993,
el gobierno cubano reestructuró las granjas estatales
como cooperativas de propiedad y gestión de los trabajadores.
Los nuevos programas transformaron el 42,3 por ciento de la tierra cultivable
del estado en 2007 nuevas cooperativas, con un total de 122.000
miembros.(...)
Los agrónomos cubanos
del Instituto Cubano de Investigación de Pasto y Forraje
entienden que
esto sólo puede ser alcanzado reconsiderando las estructuras de producción
e invirtiendo en el desarrollo de las áreas rurales,
dando a la agricultura una mayor base económica y social.
Además de las granjas de
propiedad en cooperativa,
el gobierno cubano ha convertido unas 170.000 hectáreas de
tierra en granjas particulares.
Esto refleja la visión
de Marx de que
"una
agricultura racional necesita,
o de pequeños agricultores que trabajen para sí mismos,
o bien del control de productores asociados".
El gobierno conserva la titularidad de la tierra,
sin embargo los agricultores reciben sus rentas de manera indefinida,
así como equipamiento subvencionado.
Muchas familias cubanas
ven ahora la agricultura como una oportunidad
y han abandonado la ciudad para convertirse en granjeros.
La Asociación Nacional
de Pequeños Productores afirma que
el número de miembros ha aumentado en 35.000 desde el 2000.
Los nuevos granjeros suelen ser adultos con familias jóvenes
(muchos con educación superior), prejubilados,
o trabajadores con experiencia en el campo.
La expansión de las
oportunidades laborales en la agricultura rural
es sólo una de las facetas del sistema de producción de alimentos en Cuba.
El énfasis
puesto en la horticultura orgánica urbana trasciende la división ciudad/campo
usando una estrategia distinta:
introducir sistemas de
producción alimenticia en los espacios abandonados de las ciudades.
Las literas de
producción organicopónica ofrecen productos orgánicos a
los barrios adyacentes desde lo que una vez fueron vertederos de basura,
aparcamientos y viviendas derruidas.
Hoy día los huertos urbanos producen
el 60 por ciento de los vegetales que consumen los cubanos.
El movimiento de agricultura
urbana comenzó informalmente a
partir de la necesidad de los habitantes de las ciudades
de cubrir sus necesidades básicas de alimentos.
El gobierno cubano
reconoció el potencial de la agricultura urbana y
creó el Departamento de Agricultura Urbana para alentar el movimiento.
El Estado formalizó las demandas de los cultivadores sobre las parcelas baldías
y legalizó el derecho a vender su producción.
Cualquier residente
urbano puede optar a un tercio de acre de tierra vacía,
siempre que respeten las normas de los métodos de cultivo orgánico.
En total,
322.000 cubanos están involucrados en este proyecto.
El Departamento de Agricultura Urbana ha apoyado y
promocionado esta poniendo en funcionamiento servicios vecinales
de extensión de la agricultura donde los cultivadores pueden traer
su producción para recibir asistencia técnica acerca de diagnosis
de plagas y enfermedades, análisis de suelo, etc..
El traspaso del
conocimiento técnico agrícola de los agrónomos a los productores
de alimentos
representa una parte de la ecuación para el éxito de una agricultura sostenible.
El modelo cubano de agricultura comprende que la división artificial entre
trabajo manual
y trabajo intelectual limita las posibilidades de los sistemas de producción de
alimentos.
Los logros de la democracia participativa en la toma de decisiones en la agricultura han sido incorporados al nuevo modelo de granjas, lo cual ha sido posible gracias a
los nuevos patrones de propiedad. Por ejemplo, las cooperativas más pequeñas cuentan con
la asistencia de los Consejos Populares, localizados en las quince provincias de Cuba. Los Consejos Populares están integrados por productores locales de alimentos y técnicos que trabajan juntos para aconsejar a los agricultores de la zona acerca de las prácticas más adecuadas para esa área.
Los agrónomos
cualificados trabajan con los agricultores en localidades específicas
para determinar las técnicas más apropiadas. El conocimiento de los granjeros
se incorpora
también a las conferencias agrícolas y eventos académicos. Fernando Macaya,
director de
la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas Forestales (ACTAF), habló de
un Encuentro Provincial de Agricultores Urbanos al que asistió en noviembre de
2006:
de
las 105 ponencias,
53 fueron presentadas por productores de alimentos, 34 por técnicos
investigadores
y 12 por profesores académicos; 61 de los asistentes eran mujeres.
La combinación de
conocimientos prácticos y datos experimentales
conduce a una aplicación racional de la ciencia,
accesible por igual a todos los miembros de la sociedad.
Las generaciones más
jóvenes son animadas a participar en clubes agrícolas escolares,
y los profesores tienen instrucciones de promover la ecología en sus clases.
(...)
Tender puentes en la
división artificial entre trabajo manual y trabajo intelectual
es posible en la nueva relación interlaboral.
La brecha en el metabolismo social
puede ser vencida tanto fundiendo los límites ciudad/campo
(cambiando la propiedad de las tierras), como intersectando
los roles de trabajos mental y manual (cambiando la división del trabajo).
Estas dos acciones
implican la transformación de la producción de alimentos.
Pero hay otro factor relevante en el metabolismo social de la agricultura:
la distribución de la «riqueza» de la cosecha.
Un tema clave e la
agricultura sostenible de Cuba es
la diversificación de los canales de distribución de alimentos.
En vez de
permitir a una autoridad central el control de toda la distribución de
alimentos,
el proceso y distribución es lo suficientemente flexible como para adaptarse a
las variantes necesidades de la población. (...)
Rebecca Clauson desarrolla:
"La
brecha en el metabolismo social de la producción de comida bajo el capitalismo
se ve agravada
por la propiedad privada de la tierra, la estricta división entre trabajo manual
e intelectual,
y una distribución injusta de los frutos del trabajo.
El modelo cubano de agricultura va sistemáticamente más allá de
estas condiciones alienantes,
reconectando los agricultores a la tierra a través de la producción cooperativa,
la toma participativa de decisiones y la distribución diversificada.
¿Puede esta visión
de la sostenibilidad ecológica y social extenderse más allá de la isla de Cuba?
Los agricultores cubanos
están viajando a otros países de Latinoamérica y el Caribe
para ayudar a los granjeros a implantar formas similares de sistemas de
producción de alimentos. Efectivamente,
la exportación que más crece en Cuba actualmente es la de ideas.
Cuba recibe las visitas de muchos granjeros y técnicos agrícolas de toda América
y de otros lugares. Los agrónomos cubanos están enseñando métodos de cultivo
agroecológico a
los agricultores de Haití,
así como asistiendo a Venezuela en su incipiente movimiento de agricultura
urbana.
No son sólo agricultores cubanos quienes están diseminando estas ideas. Movimientos campesinos de toda Latinoamérica están volviendo a
las prácticas agrícolas tradicionales y exigiendo una redistribución de
las tierras que garantice la producción de alimentos de subsistencia.
La Escuela Latinoamericana
de Agroecología se creó en 2005 en Paraná, Brasil.
Fundada en colaboración por dos movimientos campesinos,
el Movimento dos Trabalhadores sem Terra (MST)
y Via Campesina,
esta escuela se centra en llevar los principios de la agroecología a
las comunidades rurales de toda Latinoamérica.
Según el coordinador del
MST, Robert Baggio, la escuela construirá una nueva casa matriz
basada en la agroecología.
Esta nueva matriz, explica, se orientará a la producción a pequeña escala y
al mercado doméstico, respetando el medio y contribuyendo a
la construcción de una agricultura soberana (http://www.landaction.org/).
En esta diseminación de
la restauración metabólica,
tenemos un vislumbre de la
visión de Marx de una sociedad futura de productores asociados.
En el volumen 3 de El Capital, Carlos Marx escribió:
"La libertad en esta esfera puede consistir solo en esto, que el hombre socializado, los productores asociados, gobiernen el metabolismo humano con la naturaleza de una manera racional,
sometiéndolo a su propio control colectivo en lugar de ser dominados por él como una fuerza ciega; acompañando esto del mínimo gasto energético y en condiciones más válidas y adecuadas a su naturaleza humana".
Las
barreras psicológicas que a menudo impiden que esta visión parezca posible
se basan
en un punto de vista miope, el del negocio agrícola convencional:
donde las vacas no pastan en el bosque y los cultivos no crecen por las
lombrices;
donde los agricultores no hacen ciencia y
los trabajadores no comen de sus propias cosechas;
y donde
la brecha metabólica en los
sistemas ecológicos y sociales
se ve agrandada por la siempre creciente búsqueda de
la acumulación de beneficios.
La agricultura de Cuba nos muestra que la posibilidad de
la restauración metabólica es real, y que puede suceder ahora.
El avance de
estas ideas a lo largo de Latinoamérica nos concede una esperanza de futuras transformaciones".
*
Rebecca Clauson está
estudiando sociología medioambiental en la Universidad de Oregón.
Viajó a Cuba como participante con la Delegación para la Investigación de la
Agricultura Sostenible
patrocinada por Intercambio Global. Traducido por Manuel Gancedo.
No he incluido referencias bibliográficas.
Fuente: www.rebelion.org
Construyendo poder desde abajo
5-9-07
En procura de
ver cómo
organizar los poderes públicos a
favor del bienestar popular
es fundamental
la toma de conciencia de que la cultura manipuladora y la cultura disciplinante
del bloque dominante respecto a nosotros y la cultura capitalista
de la inmensa mayoría de las personas en nuestro país han sido y son productos
de
la democracia restringida.
Ésta condensa
la lucha de las clases opresoras sobre todos los componentes populares de
Argentina.
De modo
que urge superar esas tres expresiones de la cultura que nos paralizan
ante una situación presente con creciente acorralamiento y desalojo por
la extrema concentración y desnacionalización tanto de la economía como del
territorio.
¿Cómo?
Mediante construcción de democracias directas que hagan emerger representantes
revocables
y sin mandato de arreglar por sí solos con el gobierno-Estado hoy de superlativo
carácter corporativo.
Si tenemos en cuenta las hipótesis de la página Problemas,
la democratización del sector público a lo largo y ancho del país se creará
al involucrar a una creciente mayoría de los implicados por cada sector y de la
población en:
el análisis
colectivo sobre la función social de un determinado sector público y
del entramado de intereses dolosos que la bloquean;
la
organización de la lucha por liberar a cada sector público
del bloque que lo domina y lo pervierte;
la
elaboración conjunta de proyectos o articulación de los ya diseñados respecto
a
los cambios radicales que hacen a otra sociedad y otro país.
De los poderes públicos
En vez de mirar por un sistema social a favor de la
calidad de vida de todos los de abajo
sin discriminación de tipo alguno,
se los secuestra para sostener la globalización financiera y la sociedad de
consumo en
los países del capitalismo central.
Pero la humanidad entera enfrenta amenazas
de extinción que ya se manifiestan y con
mucha más gravedad en los países que el sistema capitalista condena a
exterminios masivos:
1. El modo de producción capitalista desertifica
Miguel Ángel Llana (Rebelión), en "Recursos y energía versus cambio climático", advierte:
"La
superficie firme de la Tierra es de 13.041 millones de hectáreas,
de las que 4.155 no son cultivables, 3.869 son bosques, 3.487 pastos y
1.530 cultivables;
sirva de referencia saber que a los 6.500 millones de habitantes
les corresponden apenas un cuarto de hectárea cultivable, 2.354 m2.
Pero, se olvida -con frecuencia- que vivimos en este planeta que sólo cuenta con estos recursos
y que su utilización y consumo está alterando irreversiblemente el equilibrio que hace posible la flora y fauna existente de la que vivimos y de la que somos una parte más. La enorme presión
sobre estos recursos está ocasionando una modificación del ecosistema en tan corto espacio de tiempo que la recuperación y la aclimatación resulta difícil o imposible ocasionando deterioros irreparables.
Este consumo disparatado influye de dos maneras:
Todo esto es bien
conocido pero no se valora adecuadamente que
la pérdida de flora y fauna es algo muy grave.
Por otra parte,
el agotamiento de los recursos no parece afectar a nadie
porque
la respuesta dada frecuentemente es: ¡ya inventarán, a alguien se le ocurrirá
una solución!
porque
ante la prioridad de seguir «creciendo» todo vale,
incluso continuar con mayor ritmo de consumo y depredación.
Algunos recursos pueden
ser sustituidos pero otros no, o al menos no con facilidad.
Algunos pueden renovarse como el aire, el agua, la madera, etc.
pero no al nivel de consumo actual y mucho menos al ritmo con el que se pretende
seguir creciendo.
Otros,
como los minerales y otras materias primas obtenidas en yacimientos tienen su
límite,
como se puede ver en las canteras y minas agotadas, pero hay un cuello de
botella,
hay un recurso concreto
como es la energía que es mucho más complicado porque es insustituible y, su
abuso,
está incidiendo especialmente sobre el cambio climático,
aunque el conjunto del problema no sea sólo una cuestión de clima.
La Revolución Industrial
se basó principalmente en consumos crecientes de energía,
lo mismo que la Revolución Agrícola.
El modelo económico y la sociedad dependen de la energía cada vez más,
el PIB va ligado a un mayor consumo. Pero cuando hablamos de energía:
de petróleo, gas y carbón,
tres energías fósiles obtenidas en unos yacimientos limitados que muchos ya se
han agotado
y otros están en vías de agotamiento, mientras los descubrimientos no cubren
siquiera
el incremento del consumo.
Aún no se ha llegado al Peack Oil de Hubbert, es decir, todavía
se puede incrementar la producción, pero desde hace ya unos años es a costa de
las reservas porque crece más la producción que los descubrimientos,
las reservas disminuyen, se están agotando.
El artículo
Energía y clima: un coro de soluciones
[1] no es nada afortunado
cuando dice que:
"La humanidad se enfrenta hoy a dos retos nuevos, unidos e inauditos: producir energía suficiente a medida que disminuyen las reservas mundiales de petróleo".
El error y el problema es
que no se puede sostener este modelo económico
basado en consumos crecientes de energía, tampoco es un problema tecnológico;
la energía exterior
nos viene de las radiaciones solares (fotosíntesis, evaporación, viento, placas
solares)
o por la posición de la Luna que provoca las mareas, ambas tienen una
característica común
que es su escasa densidad energética por kilómetro cuadrado o por tonelada de
agua
a la hora de su aprovechamiento, comparado con un litro de gasolina.
Conviene recordar que
la energía fósil es el
ahorro de la fotosíntesis de millones de años pero
que ahora
tan sólo una cuarta parte de
la humanidad la agotará en un siglo.
No hay energías alternativas capaces de suplir a estos yacimientos
que nos aportan el 87% de la energía.
Pero, más incomprensible
es cuando el artículo continúa y propone que
"experimentaremos
electrolizando el agua y transportando hidrógeno por tuberías,
al mismo tiempo que gasificamos el carbón y bombeamos millones de
toneladas de dióxido de carbono al interior de la Tierra".
En esta propuesta no
aporta ni una sola gota de energía
sino precisamente más gasto energético:
gasto para
electrolizar, transportar, gasificar y bombear dióxido de carbono.
En lo dicho no hay aporte de energía, pero menciona al Hidrógeno,
como tantos otros autores, cuando el H2 no es fuente de energía sino
sólo un combustible muy peligroso, difícil de almacenar, que
no se encuentra libre en la naturaleza y que su obtención, por cualquier método,
es siempre gastando más energía que la que nos aporta.
De la energía atómica de
fisión, problemas aparte, sólo hay reservas de Uranio para unas décadas.
La de fusión
es un proyecto lejano; quedan décadas para que pueda ser usada,
más de lo que puedan durar las energías fósiles.
Pero sí hay soluciones aunque forzadas: el ahorro, un nuevo modelo económico,
un nuevo estilo de vida que propicie lo anterior y sobre todo
una nueva cultura
que nos enseñe a gestionar la demanda de los recursos y no la oferta, mejorando
el uso de lo escaso que tenemos y no pensar que la oferta de los recursos es ilimitada,
que no lo es".
[1] Thomas Homer-Dixon
director del Centro Trudeau de Estudios sobre la Paz y los Conflictos
y catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Toronto (Canadá).
Rebelión 27-08-07
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55270
Fuente: www.rebelion.org
Ecología social
1-9-07
2. La urbanización capitalista arrasa irreversiblemente con las condiciones de la vida planetaria
"El año 2007 será un gran hito en la saga humana, con
una magnitud similar a la era agrícola y
la revolución industrial.
Según Naciones Unidas, por primera vez en la historia
la mayoría de los seres humanos estarán viviendo en grandes zonas urbanas con poblaciones de 10 millones de habitantes o más. Nos hemos convertido en el Homo urbanus".
Jeremy Rifkin (www.eco-sitio.com.ar) continúa:
"El
fenómeno de millones de personas apiñadas y amontonadas unas encima de otras
en gigantescos centros urbanos es nuevo.
Recordemos que, hace 200 años, una persona normal de la Tierra habría conocido
entre 200 y 300 personas en toda su vida. Hoy, un habitante de Nueva York puede
vivir
y trabajar entre 220 mil personas en un radio de 10 minutos de su casa u oficina
en el centro de Manhattan.(...)
No es sorprendente que
nadie esté realmente seguro de si este profundo punto de inflexión
en las modalidades de la vida humana debería celebrarse o lamentarse,
o si simplemente deberíamos dejar constancia de él.
Ello se debe a que
nuestra población en aumento y
nuestro estilo de vida urbano se han comprado a expensas de
la desaparición de los grandes ecosistemas y hábitat de la Tierra. (...)
El hecho es que las grandes poblaciones que viven en mega ciudades consumen
cantidades ingentes de energía del planeta para mantener sus infraestructuras
y su flujo diario de actividad humana.
Para poner esto en
perspectiva, sólo la Torre Sears,
uno de los rascacielos más altos del mundo,
utiliza más electricidad en un día que una ciudad de 35 mil habitantes.
Y lo que
es todavía más increíble: nuestra especie actualmente consume casi un 40 por
ciento de
la producción primaria neta de la Tierra, aunque sólo constituimos
un 0,5 por ciento de la biomasa animal del planeta.
Las demás especies tienen menos para consumir.
La otra cara de la
urbanización es la estela que dejamos en nuestro camino
hacia un mundo de edificios de oficinas de 100 plantas, torres de viviendas y
paisajes de cristal, cemento, luz artificial e interconexión eléctrica.
No es casualidad que
mientras celebramos la urbanización del mundo,
nos aproximemos rápidamente a otro hito histórico: la desaparición de la
Naturaleza.
El crecimiento de
la población y el consumo de comida y agua, la ampliación de
las carreteras y los ferrocarriles, y la expansión urbana siguen invadiendo la
Naturaleza
y la abocan a la extinción.
Nuestros científicos nos dicen que a lo largo de la vida de los niños de hoy,
la Naturaleza desaparecerá de la faz de la Tierra tras millones de años de
existencia.
La autopista transamazónica, que cruza toda la extensión de la selva del
Amazonas,
está acelerando la devastación del último gran hábitat natural.
Otras regiones
naturales,
desde Borneo hasta la cuenca de Congo, están mermando rápidamente
cada día que pasa, y abriendo camino a unas poblaciones humanas cada vez mayores
que buscan espacio y recursos para vivir. No sorprende que, según el biólogo de
Harvard E. O. Wilson, estemos experimentando la mayor oleada de extinción masiva
de especies animales
en 65 millones de años.
Actualmente perdemos por la extinción entre 50 y 150 especies al día.
En 2100, dos terceras partes de las especies restantes de la Tierra
probablemente
se habrán extinguido.
¿Adónde nos lleva todo esto?
Intenten imaginar mil ciudades de casi un millón de habitantes o más dentro de
35 años.
Nos deja helados y es insostenible para la Tierra. No quiero ser aguafiestas,
pero quizá la conmemoración de la urbanización de la raza humana podría ser una
oportunidad para replantearse nuestra manera de vivir en este planeta.
Sin duda, hay mucho que
aplaudir de la vida urbana: su rica diversidad cultural,
sus relaciones sociales y la densa actividad comercial.
Pero es una cuestión de magnitud y escala.
Debemos reflexionar sobre la mejor manera de reducir nuestra población y desarrollar entornos urbanos sostenibles
que utilicen con mayor eficacia la energía y los recursos, que sean menos contaminantes y que estén mejor diseñados.
En resumen:
en la gran era de la urbanización hemos aislado cada vez más a la raza humana
del resto del mundo natural
en la creencia de que podríamos conquistar, colonizar y utilizar la rica
generosidad del planeta
para garantizar nuestra completa autonomía sin consecuencias funestas para
nosotros y para
las generaciones futuras.
En la próxima fase de la historia humana tendremos que encontrar un modo de reintegrarnos en el resto de la Tierra viviente si pretendemos preservar
nuestra especie y conservar el planeta para las demás criaturas".
Por supuesto, Jeremy
Rifkin (Presidente de la Fundación sobre Tendencias Económicas de Washington)
no denuncia
lo que comprobamos en Argentina, como en América latina: el crecimiento
económico de los oligopolios
expulsa del campo mediante sus monocultivos de exportación, expulsa del interior
mediante
sus privatizaciones (como los ferrocarriles convertidos en su transporte
particular de carga)
e hipermercados,
expulsa de ambos mediante la explotación minera, petrolera y pesquera, también
expulsa de
las grandes ciudades mediante especulación turística e inmobiliaria.
Si bien nuestra especie se
puede extinguir, no es cierto que
"la Naturaleza desaparecerá de la faz de la Tierra tras millones de años de
existencia",
a no ser que el economista estadounidense considere por «naturaleza» las
condiciones
de habitabilidad de nuestro planeta.
En procura de indagar cómo
acabar con el secuestro de los poderes públicos
para unirlos en un sistema social mirando por
la convivencia cada vez más plena de la diversidad popular que la hermane real y
efectivamente,
planteo que lo central del desafío es revertir la dictadura del 'Mercado' o sea
de los oligopolios
e imponer la organización del país en función de atender a las
necesidades-aspiraciones de
los de abajo y desarrollarlo en armonía con sus eco-regiones.
No hay un Estado ausente sino que hay un Estado para
Ahora si el poder económico
esencialmente transnacional puede extremar la explotación
a los trabajadores
y de los recursos naturales y puede desalojar directa e indirectamente y
hambrear a buena parte de
la población es porque hay un gobierno y un Estado a su servicio.
Por eso, necesitamos mirar por
un gobierno como denominador común de
las respectivas identidades colectivas y legitimidades de representación social
que hemos construido en las luchas contra las impunidades del sistema
de condenarnos
a inseguridad jurídica y creciente represión e ignorancia.