Otro País - Mundo

Octubre 2009

Propuesta de Interbarrial

 


 


(Hacer clic en el cuadro para ampliar)

 

Desde la unidad de la diversidad popular, desarrollar la «reforma agraria integral» como proyecto de democracia política, cultural, económica, social e infraestructural.


Otro país-mundo

requiere

«La reforma agraria integral»

 

Porque la «reforma agraria integral» permitirá la reestructuración socioeconómica e institucional. Parte de erradicar la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial que el sistema capitalista implantó en forma de crecimiento constante desde los setenta mediante terrorismo de estado y que, encima, carece de perspectivas al financiarse por aprovechamiento de las ventajas comparativas de la Pampa Húmeda que está destruyendo.

 

La forma de apropiación de la tierra en Argentina fue decisiva en la concreción de ▪la estructura social de poder, ▪la subordinación de las clases dominantes al imperialismo hegemónico y ▪el modo de acumulación capitalista. Esta realidad continúa y se ha profundizado con la fragmentación de Argentina en economías de enclave exportador de commodities para los oligopolios imperialistas.

 

Comprobamos que persiste la llamada democracia sustentada en la condición semifeudal de casi todas las poblaciones provinciales sin otro trabajo que en el Estado como componentes de aparatos clientelares. En la actualidad, tan calamitosa herencia se ha agravado con el proceso de descentralización o recolonización y el entramado mafioso del Estado con el narcotráfico, la trata de personas, etc.

En suma, la eliminación del régimen latifundista y de los monopolios significa democratizar la vida mayoritaria a lo largo y ancho del país. De modo que tal cambio de propiedad sobre los bienes comunes exige:

  • protagonismo de la diversidad popular mediante la afirmación como sujeto colectivo de derechos y de autonomía; y

  • nuevas relaciones sociales por apreciación de todas las identidades y capacidades de los de abajo en la elaboración conjunta del cómo organizar y controlar el modo de producción en acuerdo con el buen vivir.

Es prioritario atender a los potenciales sujetos de la autogestión y el autogobierno de la diversidad popular que asoman en:

 

 

A. Las luchas de los pueblos originarios y los campesinos

 

En la Revista Biodiversidad, sustento y culturas Nº 62 leemos:  

"América está gritando: Honduras lucha ahora contra la imposición militar de su régimen de gobierno. Pero en todo el continente los pueblos originarios, las comunidades campesinas, exigen autogobierno, soberanía alimentaria. Defienden sus fuentes de agua, el maíz nativo, todos los cultivos propios, la libertad de posesión, custodia e intercambio de las semillas, sus saberes de siempre. Defienden sus territorios y su biodiversidad de la tremenda invasión de todo tipo de proyectos de extracción y devastación. Rechazan los megaproyectos, los tratados de libre comercio, las leyes de privatización y certificación de sus cultivos, los decretos que rompen la comunalidad de sus entornos. Exigen que no se criminalice la resistencia."

Asomándonos a la mirada de esta niña que nos mira fijamente desde la plataforma donde presencia la acción que ocurre abajo y en el fondo, nos percatamos que el futuro es posible porque hay una entereza inexplicable en los ojos de la gente.

Es difícil leer esta foto sin la cercanía que da conocer su historia. Sabemos que la niña trabaja junto con su familia en el lavado artesanal de hortalizas, como muchas familias vecinas trabajan también en el lavado más industrial de papa y zanahoria, con detergentes y hasta soluciones cloradas. Es un trabajo que la gente obvia cuando los alimentos llegan a las ferias regionales o a los grandes supermercados, incluso de otras partes del mundo. Pero suma (de a poco o de a mucho) tóxicos y energía fósil a la ya cargada cuenta que abulta los gases con efecto de invernadero. Es una cuenta que el sistema alimentario transnacional carga (pero no reconoce) en su enloquecida carrera por agregarle valor económico a los alimentos con más y más procesos —de la semilla certificada al suelo, a su fertilización y desinfección megaquímica, a la mecanización agrícola, al transporte, al lavado, procesamiento, empaque, estibado, almacenado y nuevo transporte (incluso internacional) hasta arribar a las mesas de hogares y comederos públicos.

 

Esta suma de procesos contribuye a la crisis climática, pero también al sojuzgamiento de todas las personas atrapadas de una u otra forma en ese sistema alimentario transnacional que ni resuelve la alimentación de las comunidades ni los barrios pero sí los utiliza para realizar los trabajos más innobles y dañinos de toda la cadena mientras, como campesinos, los cerca en un sistema agropecuario industrial que le va robando futuro a sus labores y vuelve trabajo semiesclavizado lo que antes era tarea creativa, digna y de enormes cuidados.

 

Así ocurre en Santa Cruz, Pueblo Nuevo, Estado de México, la comunidad de donde viene la niña de la foto. Producen para el mercado en condiciones cada vez más mermadas por el aumento de casi un 70% en fertilizantes, “fumigantes, insecticidas y nematicidas químicos y en semilla certificada y dizque garantizada para dar fruto”. Y no les queda otra que alquilarse para no pasar hambre. Pero mientras la gente común está atrapada en estos entreveros, y tal vez no tiene cómo percatarse de la crisis climática, la crisis financiera, la crisis energética, la crisis alimentaria, la crisis ecológica, la crisis de la basura, la crisis del agua, la crisis de la urbanización salvaje (y sólo las vive todas juntas como enormidad aplastante de la cual hay que salir a como dé lugar, migrando a otra parte donde al menos se gane un poco más de plata), las instancias internacionales, los gobiernos de todo signo y las grandes empresas anuncian remedios a cada una de estas crisis y destinan cantidades millonarias a reacomodar el teatrito un poco, aunque sea a corto plazo, para seguir haciendo negocios como siempre.

 

Se privatiza toda el agua posible o la contaminan sin miramientos. Países y empresas acaparan tierras en el extranjero, y siembran allá para autoimportarse alimentos. Hay científicos que quieren dinero para investigar salidas tecnológicas “innovadoras”, a veces muy enloquecidas, para enfriar el planeta sin ir al fondo del asunto. Los intermediarios idean mecanismos mercantiles para comerciar derechos de contaminación mientras se piensa en las comunidades rurales como servidumbre que cuide los patrimonios “de la humanidad” que algún día podrán explotarse de algún modo. Las legislaciones de semillas intentan robarle por fin a las comunidades campesinas e indígenas las claves más profundas del futuro: las semillas. Se trata de certificar, “homologar” y criminalizar con precisión las variedades y los intercambios más eficaces y antiguos con los que la vida campesina ha logrado alimentar al mundo y a fin de cuentas cuidarlo por más de 10 mil años. Transgénicos y agrocombustibles. Tratados de libre comercio. La lógica industrial rompe las escalas de uno y otro y otro proceso: son las agroempresas, los agrotóxicos, el monocultivo, la minería, el petróleo y su química, la deforestación. Se profundiza la invasión de los territorios indígenas (en particular y en forma grave el espacio más vasto de biodiversidad que es la Amazonia). Se vacían las comunidades. Se colman las ciudades. Como todo tiene un límite y las crisis, en su complejidad, se potencian unas a otras y tarde o temprano pueden volcar una crisis irremediable, la gente se harta y se moviliza —sobre todo por el agravio brutal a la dignidad de las personas y las historias comunes.

América está gritando: Honduras lucha ahora contra la imposición militar de su régimen de gobierno. Pero en todo el continente los pueblos originarios, las comunidades campesinas, exigen autogobierno, soberanía alimentaria. Defienden sus fuentes de agua, el maíz nativo, todos los cultivos propios, la libertad de posesión, custodia e intercambio de las semillas, sus saberes de siempre. Defienden sus territorios y su biodiversidad de la tremenda invasión de todo tipo de proyectos de extracción y devastación. Rechazan los megaproyectos, los tratados de libre comercio, las leyes de privatización y certificación de sus cultivos, los decretos que rompen la comunalidad de sus entornos. Exigen que no se criminalice la resistencia. Por todos estos sueños Biodiversidad existe. No los puede capitalizar ningún programa común impuesto desde ninguna instancia inventada porque cada uno tiene su propio reloj y las reales transformaciones vendrán cuando cada uno de estos sueños se sintonicen juntos desde su propio corazón".

Fuente: http://www.biodiversidadla.org /20-10-09

Por eso, es tiempo de:

 

1.  Despertar, levantarse con nuestras identidades y comprometerse, desde la acción propia, con nuestros pueblos.


QHAPAJ ÑAN 517 años de colonización  del Avya Yala

 …aun siguen los constantes atropellos a la tierra, a la vida, a los pueblos..

"En la época de la colonia, al invadirnos no sólo nos despojaron de nuestros territorios; nos esclavizaron, violaron a nuestras mujeres, contaminaron la vida, la tierra; nos sometieron, nos robaron y nos convirtieron en su sustento económico, fundando y construyendo así su sistema capitalista. No sólo se llevaron el oro y la plata, sino que también mejoraron su calidad de vida con nuestros productos orgánicos como la papa, el cacao, el maíz, entre otros  que aún hoy constituyen la base de su alimentación.

Con la creación de los Estados, no sólo nos despojaban de nuestro territorio sino también dividían  a las diferentes nacionalidades originarias, imponiéndonos arbitrarias fronteras. Diseñaron constituciones basadas en ideologías occidentales para la creación de países que existían sólo en su imaginario, dejando de lado así la historia, culturas y costumbres de  las naciones originarias del Awiayala (América Latina) , creando grandes conflictos de identidad.

Estas políticas legitimaron el capitalismo y diversas formas de colonialismos. Las minorías dominantes encargadas de construir los estados, al imponer idiomas como el castellano o el portugués como únicos, desarraigaron la diversidad de lenguas de los pueblos originarios e impusieron sus lineamientos desde la educación, los medios de comunicación, la religión, la economía, la política. 

Nada ha cambiado en la actualidad. El Awiayala (América Latina) continúa siendo expropiada y vendida a grandes empresas multinacionales que con ambiguos discursos de “progreso ilimitado”, “más trabajo” y “desarrollo tecnológico” contaminan la vida y la tierra. Mineros, Hidroeléctricas, Papeleras, Petroleras, Empresas textiles, Terratenientes, Sojeras, Tabacaleros se instalan en estas tierras, se aprovechan de la necesidad de los indígenas, se aseguran de que el crecimiento económico sea sólo para ellos y disfrazan de este modo la explotación y la esclavitud. Los Estados Republicanos son cómplices  de las grandes empresas que destruyen la tierra, la vida, los animales, los bosques, contaminanan el agua y el aire.

 

A pesar de todo esto, nosotros los jóvenes originarios del Awiayala continuemos el camino de lucha y resistencia que dejaron nuestros hermanos indígenas para reconstruir nuestras formas vivénciales con la cosmovisión de nuestros pueblos.

 

Por eso hermanos indígenas, niños, jóvenes, abuelos, es tiempo que nos comprometamos desde el accionar y desde lo espiritual. Seamos voceros de nuestras comunidades indígenas. Para lo cual proponemos que:

 

 Warmis, Runas, cuña  chaloná, domo Wouques, ñañas, jilatas, kullacas, inchala,kigue, etc del Avya Yala. Sólo detengámonos un instante, reencontrémonos con nosotros mismos, con nuestra madre pachamama y sintamos la fuerza de nuestros abuelos, Opus, malkus, la energía viviente de nuestras wakas sagradas, ceremonia, de nuestros hojita sagrada milenaria, es tiempo de despertar, levantarse, con nuestros símbolos milenarios, comprometerse desde la acción chacha-warmi, con nuestros pueblos.

 

Somos hijos del tata Inti- mama quilla en este kaypacha, en la jallpamama, la madre tierra nos cobija, nos da vida no somos dueños de ella. Es sagrada, nuestra madre pachamama, solo somos una parte  y ella es parte de nosotros.

 

             Defendámosla, liberémosla a nuestra madre tierra de tanto avasallamiento.

 

ama qhella, ama llulla, ama suha

 

toin kine getuán (volver a ser uno)

 

mari ci weu (mil veces venceremos),

 

ñandereko (vida armoniosa),

 

teko kavi (vida buena),

 

ivi maraei (tierra sin mal),

 

bascuade inchalá

 

                         Por la liberación de nuestra madre tierra.

 

                      JALLALLA …JALLALLA…JALLALLA    AVYA-YALA

 

                      Jallalla nuestros pueblos milenarios del avya yala

 

 COMUNIDADES  ORIGANARIAS “QHAPAJ ÑAN”

qhapaj.nian@gmail.com/ 10-10-09

 

2.  Afirmarnos en nuestros derechos por encuentro con la diversidad y unidad de nuestras luchas!!

 

 Convocatoria al 4º Encuentro de la Resistencia Indígena

Querid@s compañer@s y herman@s de lucha y esperanza:

 

"Hace más de 500 años con las carabelas de  Cristóbal Colón el capitalismo descubre nuestro territorio. El sistema de reciprocidad, las comunidades generando un modelo de sociedad igualitaria en base al trabajo compartido se hacía trizas con la masacre de más de 100 millones de hermanos, el mayor genocidio de la historia. Este proceso de muerte y usurpación hoy continúa en nuestra América, en nuestra Abya Yala: una tierra con millones de pobres, analfabetismo, contaminación, gatillo fácil y cárcel para los nuevos indios.

 

COMO INDÍGENAS: les decimos que no somos parte del folklore del estado nación ni complemento del paisaje. Somos actores políticos descendientes de grandes civilizaciones y nos proponemos cambiar el sistema desde su concepción y estructura, por eso somos los actores de la transformaciones sociales. Hoy se siguen desalojando violentamente a comunidades, con la complicidad de los estados provinciales, el Estado Nacional,  el INAI y las corporaciones internacionales.  No queremos asistencialismo ni lástima paternalista,  sino la autonomía, el territorio, el Pachacuti de una nueva América para tod@ los que la habitamos.

 

COMO CAMPESINOS: reclamamos el cese de las persecuciones y la cárcel contra los luchadores. Que las tierras sean de los que la trabajan y la protegen y no de los que la envenenan con agrotóxicos y monocultivos. Luchamos por la soberanía alimentaria de nuestro pueblo. Exigimos el fin de la contaminación de todos nuestros medios naturales, la tala indiscriminada de los bosques y los cultivos transgénicos con las consecuentes desertificaciones e inundaciones.

 

COMO NIÑOS Y JÓVENES: no queremos que nos maten con el hambre, la policía del gatillo fácil, los grandes medios con el discurso de la inseguridad; las escuelas abandonadas,  las enfermedades  y  la pobreza. Apoyamos la lucha de los estudiantes y docentes frente a la continuidad de las políticas neoliberales que solo quieren vaciar las aulas subvencionando las escuelas privadas y dejando en el abandono  a las escuelas públicas donde concurren nuestros hijos.


Nos solidarizamos con todos los pueblos que  combaten  por la integridad de su territorio y su soberanía.

Reafirmamos nuestro compromiso de luchar por un mundo y un continente libre de hambre, miseria y violencia. Como parte de la Minga Global por la Madre Tierra, esta fecha sirve para continuar luchando en contra de toda forma de dominación. En este sentido todas las organizaciones de base nos unimos en defensa de la dignidad y la vida de nuestros pueblos.

Con la fuerza ancestral y presente de Tupac Amaru, Tupac Katari, El Che, Darío, Maxi  y el Ejército Zapatista  se levantan nuestras voces de vida, justicia y diversidad.

 

Último día de libertad de nuestros pueblos

 4º encuentro de la resistencia indígena

 La Noria, 11 de octubre del 2009

 Por la diversidad y unidad de nuestras luchas!!

Fuente: cinelibreparqueabierto@gmail.com
www.prensadefrente.org/ 10-10-09

 

3. Solidarizarnos para que sean los pueblos originarios y las comunidades campesinas quienes decidan sobre sus territorios

 

Auki npivkemapu difunde el COMUNICADO DE APOYO A LA COMUNIDAD MAPUCHE LAS HUAYTEKAS POR LA RECUPERACIÓN DE SU TERRITORIO ANCESTRAL

MARI MARI PU LAMUEN, MARI MARI KOM PU CHE

 

"Hoy domingo 27 de setiembre nos encontramos los Mapuche hermanados y acompañándonos en una nueva recuperación de territorio ancestral.

Recibimos una nueva salida del sol con nuestra ceremonia pidiendo permiso a las fuerzas de la naturaleza de este lof, Las Huaytekas, para que nos reciba nuevamente.

En mapuzungun pedimos a los espíritus que vuelvan y nos ayuden a fortalecer este nuevo paso en la lucha y resistencia del Pueblo Mapuche. Este territorio y sus lawen (medicina ancestral) al que los lamuen volvieron debe rebrotar y eso es sólo posible con los mapuche aquí.

Nos da mucha tristeza que este espacio se haya convertido en un “impenetrable “de pinos. Quien recorra el territorio recuperado verá y sentirá la mentalidad winka tangible pues las plantaciones de pino han invadido este lugar. Hoy se podrán cuantificar los daños de este desastre ambiental que ellos provocaron. El daño está hecho y son responsables de ello el Servicio Forestal, Dirección de Bosques, EMFORSA y otros funcionarios del municipio de El Bolsón y de la provincia de Río Negro.

A ellos les preguntamos ¿Y la reserva de Biosfera? y ¿lo de Área Natural Protegida? Sabemos que son sólo discursos políticos que nada tienen que ver con la realidad, sino vengan y miren lo que han hecho.

La tierra es más que leña, la tierra es mucho más que el valor de uso y destrucción que ellos promueven. Hoy nuestra tarea es buscar restablecer el equilibrio roto. Volver al territorio es luchar por la vida y continuidad de nuestro pueblo.

Apoyamos y acompañamos a nuestros lamuen y manifestamos nuestra indignación por el estado de desastre del lugar hoy.

Así como bajo los pinares aún hay plantas que luchan por sobrevivir, de igual manera esperamos que esta recuperación, esta vuelta a la tierra, crezca y que muchos hermanos mapuche y amigos no mapuche nos acompañen y juntos reconstruyamos el único y verdadero sentido de la tierra, ser dadora y sostenedora de vida.

 

PARA QUE SEAN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS QUIENES DECIDAN SOBRE SU TERRITORIO.

MARICHI WEU, MARICHI WEU!! (SI DIEZ VECES NOS ECHAN, DIEZ VECES VOLVEREMOS) ".

LOF SANTA ROSA LELEKE

LOF INKAYALL WALL MAPU MEW

LOF MOTOCO CÁRDENAS

LOF QUILODRAN

LOF CAYUN

RUKA MAPUCHE FURILOFCHE

 

Fuente: http://www.avkinpivkemapu.com.ar /27-9-09

 

4. Reconocer los territorios como memorias, culturas, comunidades fundamentales al hacer posible otro país-continente-mundo


Desde Colombia, el Equipo técnico de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra,  en En defensa del territorio campesino y nuestros recursos naturales. 9 a 22 de enero de 2010. Segundo Campamento Ecológico en el valle del río Cimitarra”, manifiesta:

“En la región del Magdalena Medio se pueden identificar importantes recursos como el petróleo, las fuentes hídricas, la plata, el oro, la madera, entre otros, que se han convertido en herramienta clave dentro de la economía campesina.

Además, la ganadería extensiva, los cultivos de coca, la producción agroindustrial, la economía latifundista y la implantación de megaproyectos hacen de esta región un gran atractivo para las multinacionales, convirtiéndola en uno de los escenarios del conflicto social y armado, abandono estatal, constante violación de los derechos humanos con acciones como masacres, desapariciones forzadas, desplazamientos forzosos, ejecuciones extrajudiciales, entre otros.

Ante las constantes agresiones descritas se han generado procesos de resistencia campesina, como el que lleva la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC).

Dentro del actual sistema económico, en donde se habla de una sociedad globalizada, es importante reconocer y retomar la importancia que el espacio geográfico tiene en la configuración de identidad, memoria, cultura y comunidad.

Es allí cuando se reafirma el papel relevante que éste posee en las actuales luchas que están realizando cientos de grupos campesinos, indígenas, mujeres, comunidades afrodescendientes, etc., desde diferentes marcos que defienden «el territorio», pero sobre todo propenden por la reconstrucción de su memoria y la permanencia como sujetos sociales e históricos.

El valle del río Cimitarra es una zona de colonización campesina reciente y de frontera agrícola interior, cuyas actividades tradicionales han sido la minería artesanal de oro, la extracción de maderas y la economía campesina. La crisis del sector agropecuario de la década de 1990, generada por la apertura económica, provocó la ruina campesina y generó la implementación de cultivos de coca como alternativa económica de subsistencia ante el abandono estatal en recursos y desarrollo integral.

Por eso los campesinos, a través de la organización y la movilización, han exigido al Estado el cumplimiento de sus derechos integralmente, impulsando proyectos de desarrollo a nivel local y regional, enmarcados en la zona de reserva campesina, dentro de la cual se prevén iniciativas viables de sustitución de los cultivos de coca.

Desde el inicio de la colonización, el campesinado de la región ha establecido áreas de reserva forestal y desde 1996, a través del proceso organizativo de la ACVC, se han presentado propuestas para un desarrollo integral, sostenible y sustentable con protección del medio ambiente.

Biogeográficamente el valle del río Cimitarra hace parte de la serranía de San Lucas y se caracteriza como un refugio ecológico que ha permitido el surgimiento de una gran variedad de especies, algunas de las cuales se encuentran catalogadas en peligro crítico o vulnerable, siendo esta situación imperiosa para la conservación de la biodiversidad.

La región presenta diferentes problemas de tipo ambiental como la contaminación relacionada con la minería (principalmente con el cianuro y mercurio en la extracción del oro), las fumigaciones aéreas (con el glifosato), los insumos del procesamiento de la coca, además de la deforestación y el uso de tecnologías inadecuadas (agroquímicas, sobrepastoreo y cultivos en ladera).

Sin embargo, las fumigaciones indiscriminadas con glifosato del Plan Colombia, ejecutadas sistemáticamente desde el año 2001, han traído la contaminación de fuentes de agua y el envenenamiento de la flora y fauna existente en la región, entre las cuales se encuentran las selvas, las pasturas y los cultivos de pancoger, generando problemas alimentarios, enfermedades y desplazamientos.

De igual manera, la fuerte presencia militar en la región han perpetrado varias violaciones de derechos humanos, del derecho internacional humanitario y ejecuciones extrajudiciales, además de depredar indiscriminadamente las especies animales y vegetales locales.

Por otra parte, las cuencas hidrográficas de la región han sufrido un gran desequilibrio hídrico, ya que la paulatina sedimentación y contaminación de las aguas, las actividades industriales relacionadas con el procesamiento del petróleo (explotación y refinación), la minería artesanal y gran minería y la explotación maderera, han contribuido al agotamiento de los recursos faunísticos y florísticos en cuanto a disminución de especies terrestres y acuícolas, lo cual deteriora la estructura y riqueza de nuestro ecosistema.

Con el propósito de dar a conocer la problemática ambiental de la región que se encuentra amenazada por la invasión y explotación a gran escala de los recursos naturales, la ACVC convoca a las universidades, colectivos estudiantiles, centros de investigación, organizaciones ecológicas y ambientales, organizaciones sociales, y en general colectivos u organizaciones que quieran aportar, al Segundo Campamento Ecológico en el valle del río Cimitarra "En defensa del territorio campesino y nuestros recursos naturales", a realizarse del 9 al 22 de enero de 2010(...)".Fuente: www.rebelion.org / Ecología social/ 4 -10 -09

B. Las luchas por el agua y su cuidado

 

El Manifiesto por el agua y la vida (firmado en Quito el 23 de junio del 2009) nos permite comprender significados y sentidos de esas luchas: “Nosotros y nosotras, ciudadanos y ciudadanas, representantes de organizaciones, colectivos, redes y personas comprometidas con la vida y con la necesidad de cambios profundos en nuestro país, queremos expresar nuestra preocupación por todas aquellas propuestas legales del gobierno nacional, que ponen en riesgo la vida misma. Por lo tanto, quienes venimos trabajando por la defensa del agua como un derecho humano fundamental, rechazamos abiertamente el intento por desconocer ese derecho fundamental plasmado en la Constitución de Montecristi, ratificada mayoritariamente por el pueblo ecuatoriano. No entendemos por qué se quiere conculcar dicho derecho y los derechos de la naturaleza mediante un código ambiental y del agua, que además desconoce el carácter Plurinacional del Estado y burla las demandas sociales para la vigencia plena de los derechos humanos de las comunidades, pueblos y nacionalidades.

El 27 de mayo, la SENAGUA presenta en su página web la cuarta versión de la Ley Orgánica de Recursos Hídricos, Uso y Aprovechamiento del Agua. En esta versión se incorporan algunas observaciones de las organizaciones sociales, pero muchos planteamientos fundamentales no se recogieron. De manera sorpresiva, el 3 de junio aparece el “Código Ambiente y Agua”, compuesto por varios libros, uno de ellos constituye una versión reformada por el MAE de la Ley Orgánica de Recursos Hídricos, presentada por la SENAGUA.

Nosotros vemos con preocupación la unificación de la Ley de Aguas en el Código de Ambiente y Agua. La primera Disposición Transitoria de la Constitución establece que se aprobará “La Ley que regule los Recursos Hídricos, Usos y Aprovechamiento del Agua…”. En ninguna parte se señala que ésta Ley debe ser parte de un Código.

Revisados los contenidos de los diferentes libros que integran el borrador del Código se encuentra un desarrollo muy heterogéneo, que podría entorpecer el análisis y debate de la propuesta de Ley de Aguas y poner en riesgo el cumplimiento del plazo previsto en la Constitución. Hay que reconocer que la Ley de Aguas viene formulándose en un largo proceso de análisis y debate, mientras que el Código de Ambiente y Agua se ha elaborado sin ninguna participación social y es producto de un grupo de personas contratado por el Ministerio del Ambiente.

Con propuestas normativas como las plasmadas en los cuerpos jurídicos motivo de este pronunciamiento, parecería que se construye una estrategia orientada a minimizar los derechos de la naturaleza, así como los derechos colectivos. En la mira del proyecto de ley aflora el desconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas, los de las comunidades campesinas y pobladores en general. ¿Será acaso que su fin último es favorecer a transnacionales que buscan el control de los recursos naturales, la biodiversidad, y los servicios del agua potable y el saneamiento?. Con dicho proyecto se pretende vaciar de contenido a los derechos de la naturaleza, privatizar los elementos constitutivos y las funciones de la Pachamama, incluida el agua. El líquido vital como sucedía en la “larga noche neoliberal”, volvería a estar dentro de la lógica del libre mercado, en tanto se facilita su privatización. Igual cosa sucede con los bosques y suelos, con las plantas y animales, con la vida misma, a la que se pretende mercantilizar, convirtiéndola en simples servicios ambientales, siguiendo la línea del fracasado Consenso de Washington y sus políticas neoliberales.

El código ambiental desnuda una reiterada estrategia de control por parte del capital transnacional de los recursos naturales, biodiversidad, agua y territorios en América Latina. Es más, revive la mal llamada ley de biodiversidad, auspiciada y promovida activamente por la Embajada de Estados Unidos y transnacionales de la conservación, la que en su momento, durante el régimen de Gustavo Noboa, recibió el rechazo contundente de sectores comprometidos con la defensa de la soberanía nacional.

No aceptamos que se borre con el código lo que se firmó con la mano en Montecristi. Por estas razones, nuestra demanda es que se presente la propuesta de Ley que regule los recursos hídricos, usos y aprovechamiento del agua como un cuerpo independiente y que se lo haga teniendo en consideración que debemos contar con la Ley dentro del plazo establecido por la Constitución.

Reiteramos nuevamente nuestros planteamientos expresados en el Manifiesto por el Agua y la Vida, en los cuales basamos nuestras demandas y acciones:

1. La naturaleza y el agua El agua como parte de la naturaleza tiene derecho a fluir y a recrear la vida, permitiendo con esto la existencia de las diversas especies. La Constitución reconoce a la naturaleza o Pachamama como sujeto de derechos, lo que implica respetar integralmente su existencia y el mantenimiento de sus ciclos vitales. La defensa de sus derechos recae en las manos de todos los habitantes del país, así como de pueblos y nacionalidades, tal como dispone la constitución.

2. El Derecho humano al agua Un punto básico de la nueva Constitución es entender el agua como un derecho humano fundamental. No se trata de asegurar el acceso al agua. La ley, así como las acciones y políticas públicas, deben garantizar la vigencia de dicho principio, tanto como la asignación de agua en cantidad y calidad suficientes, en el marco de los principios de justiciabilidad y equidad para todos los habitantes de la ciudad y del campo, particularmente para quienes se encuentren en situación de desventaja socio-económica.

El derecho humano al agua tiene un enfoque integral: además del consumo humano, el agua es también un medio de producción para garantizar la soberanía alimentaria, es clave para la regeneración de la vida y representa un alto valor cultural y espiritual. Por ello, se debe garantizar el cumplimiento de sus funciones ambientales, sociales, culturales, económicas y políticas.

Para cumplir con este derecho humano, es necesario un proceso urgente de desmonopolización y desprivatización del agua. De ninguna manera aceptaremos que no se realice la auditoria integral de todas las concesiones de agua, tal como dispone la Constitución.

3. Patrimonio nacional estratégico de uso público La ley y las acciones y políticas públicas deben garantizar la preservación del agua en su calidad de patrimonio de todos los ecuatorianos y ecuatorianas, incluidas las futuras generaciones. Por lo tanto, su gestión es una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad, debe involucrar a todos los ciudadanos y ciudadanas a través del manejo comunitario. Por ese motivo, estamos preocupados por las intenciones plasmadas en el proyecto de ley, en el que se minimiza el papel comunitario del control del agua, además le desautoriza en su gestión interna.

Además, se debe reconocer que el agua es un bien público cuyas bondades para las sociedades humanas y para los ecosistemas, no pueden ser reducidas a un valor comercial. La mercantilización del agua conducirá a su expropiación, a su deterioro y a la marginación de amplios segmentos de la población, en las ciudades y en el campo.

4. Derecho colectivo al agua La Constitución reconoce a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades como sujetos de derechos colectivos, los cuales deben ser garantizados por el Estado ecuatoriano. Reconoce también sus derechos a conservar y desarrollar sus propias formas de convivencia y organización social, y de generación y ejercicio de autoridad en sus territorios legalmente constituidos y tierras comunitarias de posesión ancestral. Los derechos colectivos garantizan la conservación de la propiedad de las tierras comunitarias, su control territorial, el manejo y administración de la biodiversidad y de su entorno natural.

La consulta previa, libre e informada en proyectos que pueden afectar ambiental y culturalmente a las comunidades y/o pueblos que están en un determinado territorio, es un derecho colectivo, consagrado en la Constitución y en la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, que determina que solo hay dos formas de gestión del agua: pública y comunitaria. Por lo tanto el Estado está en la obligación de proteger y fortalecer las formas comunitarias de manejo del agua, respetar sus instancias territoriales y de ejercicio de autoridad, así como su participación en la institucionalidad que regule la gestión del agua.

5. Participación ciudadana Las acciones y políticas públicas, así como la Ley de Aguas, deben garantizar la existencia de mecanismos, condiciones y estrategias de participación vinculante en la planificación, control y gestión integral e integrada del agua. Deben involucrar a los consumidores, usuarios, trabajadores de empresas de agua potable, gobiernos comunitarios territoriales, pueblos y nacionalidades ancestrales, así como a las juntas comunitarias de riego y agua potable. En ese ámbito, se priorizará la participación asociativa y se garantizará la representatividad a nivel de instancias como los órganos de decisión nacional y locales de la autoridad única del agua, instituciones sectoriales de usos del agua, empresas públicas de agua potable, y toda aquella gestión relativa al agua.

Para facilitar y garantizar la participación, debe instrumentarse como política pública el efectivo fortalecimiento y desarrollo de las capacidades de las organizaciones sociales y populares, incluidas las que se orientan a la vigilancia y control social, así como a la mediación y resolución alternativa de conflictos.

6. Institucionalidad La gestión y planificación de los recursos hídricos que se destinen a consumo humano, riego que garantice la soberanía alimentaria, caudal ecológico, actividades productivas y otras, se deben canalizar través de una autoridad única del agua con rango ministerial y rectoría sobre la totalidad del sector hídrico, incluidos los subsectores del agua potable y saneamiento, aguas marítimas y fluviales, riego y medio ambiente y que respete el carácter plurinacional y los derechos colectivos y de la naturaleza establecidos por la Constitución.

Se abre la puerta para que varias organizaciones manejen de manera fragmentada el agua, como la autoridad ambiental y la superintendencia, siguiendo los mismos conceptos de gestión que el Banco Mundial ha promovido desde la década de los 80's.

Lamentablemente, en el proyecto de ley de la SENAGUA y en el Código de Ambiente y Agua se irrespeta totalmente la disposición constitucional que establece la autoridad única del agua, estableciendo dos autoridades del agua. Se plantea además en el Código la división del dominio hidráulico público en dos campos: Bajo las competencias de la autoridad ambiental las aguas que se encuentren en el sistema de áreas protegidas, bosques protectores y patrimonio forestal del Estado y, bajo las competencias de la autoridad única del agua las aguas que están en el resto del territorio nacional.

7. Gestión integral e integrada por cuencas hidrográficas El Estado debe garantizar la conservación, recuperación y manejo integral de los recursos hídricos, cuencas hidrográficas y caudales ecológicos asociados al ciclo hidrológico; en particular, debe velar por la conservación y uso sustentable y no contaminante de las fuentes, zonas de recarga y aguas subterráneas.

Las políticas públicas deben efectivizar y operativizar la previsión y gestión de los riesgos naturales y desastres, incluido el manejo y protección de esteros las quebradas, laderas y cuencas de captación.

La gestión integral e integrada de los recursos hídricos por cuencas, subcuencas y microcuencas hidrográficas fomentará la redistribución equitativa del agua así como su gestión colectiva basada en mecanismos efectivos de participación, sin perjuicio de los derechos colectivos y que no soslayen ni desconozcan las instancias sociales-comunitarias de manejo e institucionalidad.

8. Orden de prelación La prioridad absoluta en cuanto a uso y aprovechamiento del agua debe ser otorgada al consumo humano y luego al riego para la soberanía alimentaria, sin afectar el caudal ecológico.

Las autorizaciones de uso y aprovechamiento del agua deben ser otorgadas acordes a un nuevo modelo de desarrollo que tiene como finalidad garantizar la soberanía alimentaria, los derechos de la naturaleza, un modo de vida saludable y una redistribución equitativa del agua. En este sentido, se dará prioridad a los usos y aprovechamientos que no contaminan al agua y en particular a los proyectos comunitarios.

En aplicación a las disposiciones transitorias vigésimas sexta y séptima de la Constitución de la República, urge revisar el otorgamiento de las concesiones en función del orden de prelación.

9. Riego – Sistemas comunitarios El riego debe ser un medio para el desarrollo sustentable de la población rural, dirigido a la lucha contra la pobreza y a la construcción de una sociedad con mayor equidad. Debe ser prioridad del Estado la mejora y ampliación de los sistemas comunitarios y campesinos de riego, sobre todo de aquellos que garanticen la soberanía alimentaria, entendiéndose que el riego comunitario tiene sus propias dinámicas y normas propias que obedecen a su cosmovisión. Es responsabilidad del Estado apoyar y reconocer dentro de la institucionalidad a modalidades de riego que aseguren la recuperación, conservación y protección del suelo y de los ecosistemas asociados a los recursos hídricos. La administración, operación y mantenimiento de los sistemas de riego es competencia de las organizaciones indígenas, campesinas y de usuarios con el apoyo del Estado.

10. Agua potable y saneamiento ambiental En razón de que la mala calidad del agua es la primera causa de muerte infantil en el país, se debe dotar a la población con agua potable en cantidades suficientes y calidad que cumpla con las normas nacionales e internacionales.

El Estado debe fortalecer la gestión de empresas públicas y sistemas comunitarios en la prestación de servicios de agua de calidad mediante mecanismos como los acuerdos de cooperación entre sectores públicos y comunitarios para la transferencia de tecnología, conocimientos y recursos; además, se respetará y protegerá a las jurisdicciones de los sistemas comunitarios.

A nivel municipal, se garantizará la calidad del servicio de agua potable, el tratamiento de las aguas servidas y el manejo técnico y sustentable de los desechos sólidos y hospitalarios, a más de obligar a los sectores productivos a asumir su responsabilidad en el manejo de los residuos.

Para dar cumplimiento a la disposición transitoria vigésimo sexta de la Constitución de la República, el Estado debe establecer los procedimientos para la reversión de las concesiones a empresas privadas y la concreción de un manejo y gestión exclusivamente públicos mediante la realización de auditorias con participación social. En otras palabras, no hay posibilidades para su privatización directa o indirecta, como se pretendería con la propuesta de establecer empresas mixtas con el sector privado.

11. Prevención, regulación, control, reparación y sanción de la contaminación del agua El control y sanción de la contaminación del agua potable y de los recursos hídricos deben estar a cargo de una sola institución adscrita a la autoridad única del agua pero independiente de los órganos de gestión y de los municipios. Se garantizará la participación ciudadana en esta institución a más de desarrollar mecanismos vinculantes como veedurías y defensorías.

Actividades que contaminan el agua como metales pesados u otras sustancias altamente tóxicas para el ambiente, la salud humana o la producción de alimentos sanos, com o la minería metálica a gran escala, imposibilita el deber estatal de proteger el recurso agua, y viola el derecho al Buen Vivir. Por tanto, actividades mineras deben ser permitidas solo en los casos que se lograra comprobar que no contaminarán el agua con esta clase de sustancias.

Es responsabilidad primordial del Estado prevenir la contaminación, el causante de contaminación o daño será responsable de su reparación integral".
Fuente: www.ecoportal.net / 20-10-09

 Por eso, es tiempo de constituir un frente para:

1.  La  resistencia contra los monocultivos, la megaminería y la IIRSA como desertificadores

 

Magdalena Odarda (RIO NEGRO ON LINE), en "Agua, minería, glaciares: Un país de rodillas", plantea: "El agua constituye un bien social y natural imprescindible para la vida y el desarrollo económico, social y cultural de los pueblos. Sin embargo, el sentido común y la conciencia de autopreservación no siempre caracterizan las decisiones de los gobiernos y de las empresas que, procurando el lucro ilimitado, parecen conducir a la humanidad a un suicidio que no hemos elegido.

El agua se encuentra hoy escasa en algunos lugares del planeta, por ello la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación reconoce que para el 2050, 1.800 millones de personas podrían vivir en zonas sin acceso al agua potable y prevé que más de dos tercios de la población mundial sufrirán problemas hídricos.

 

La contaminación y el uso abusivo del agua provocan la escasez en algunos países y esto se relaciona con la pobreza y el deterioro ambiental. La situación de vulnerabilidad, conflictos sociales, económicos, ecológicos y geopolíticos que emergen de esta condición preocupan a organismos internacionales y a algunos gobiernos del planeta.

 

Pero, por otro lado, algunos países como el nuestro no parecen ser conscientes de la importancia del agua por su valor estratégico en las actuales circunstancias de recalentamiento global y retraimiento de glaciares, pues se ofrece este recurso escaso con gratuidad a algunas empresas extractivas que la utilizan en forma descontrolada.

 

Agua y minería

Recientemente Chile anunció que buscaría importar agua desde la Argentina para abastecer zonas mineras, ya que ésta es una actividad industrial que demanda gran cantidad en todos los procesos.

 

Durante 1997, ambos países firmaron el Tratado de Complementación Minera entre Chile y Argentina, constituyendo un conjunto de normas para implementar el Acuerdo de Complementación Económica firmado en 1991, facilitando de esta forma a ambos lados de la cordillera todos los recursos naturales en forma irrestricta, incluyendo el agua, y protegiendo jurídicamente las inversiones de los capitales transnacionales.

A la luz de estos privilegios, la industria minera de Chile ya tiene un uso garantizado de este recurso junto con otras empresas del lado argentino, en detrimento de las poblaciones aguas abajo.

La minería metalífera contamina y el uso del agua en cantidades exorbitantes provoca daños irreversibles debido a la filtración, lixiviación, drenajes, la reducción de los niveles o del afloramiento de agua dulce. Si a lo largo de nuestra cordillera central las empresas utilizan aproximadamente 1.000 litros del agua por segundo, podemos deducir que esta dimensión afecta definitivamente la vida económica, social y cultural de los pueblos de esas regiones.

 

Sólo algunas muestras son suficientes para comprobar los daños. En Catamarca, el río Vis-Vis está contaminado como consecuencia de filtraciones del "dique de colas".

 

Minera Alumbrera fue denunciada por daño ambiental colectivo por la presunta contaminación del lago de las Termas de Río Hondo y la cuenca del río Dulce.

 

Glaciares y el veto presidencial

Los glaciares de la región patagónica están en retroceso de forma más acelerada que la prevista por los estudios científicos.

 

Los glaciares aumentan su masa con grandes nevadas y temperaturas frescas en verano, mientras que se achican cuando los años son secos y muy cálidos. En la región central de los Andes cordilleranos cuando los años vienen secos, los glaciares suministran hasta el 70% de los caudales de los ríos. Este cálculo demuestra el papel fundamental en la regulación del recurso hídrico que tienen las masas de hielo en los Andes centrales.

Esto nos permite derivar que cuando el calentamiento global y el derretimiento acelerado de los glaciares son una realidad y preocupación de científicos de la Argentina y del mundo, el Estado debe adoptar una actitud responsable para evitar catástrofes irreversibles.

 Pero, paradójicamente, esto no es así en nuestro país y los recursos hidrológicos son entregados a intereses privados sin más recaudos.

 

Uno de los proyectos más representativos de la minería a gran escala es Pascua Lama de Barrick Gold Corp., compartido con Chile y Argentina que, pese a sus nefastos antecedentes y violaciones a los derechos humanos en varios lugares del planeta, se empeña -no sin apoyo de los gobiernos- en la remoción de glaciares para realizar la explotación de minerales que se encuentran debajo, situación que los científicos del mundo califican como una atrocidad.

 

El poder de lobbie de la transnacional pudo operar en favor del veto de la ley 26.148, conocida popularmente como la ley de Glaciares.

 

La ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial que fuera aprobada por el Congreso Nacional, fue vetada a fines del año pasado por la presidenta Cristina Fernández porque impedía la afectación de los glaciares y el ambiente periglacial de las cumbres cordilleranas con el fin de preservar el agua y garantizar, con fines estratégicos y geopolíticos, la provisión a futuro de este recurso, evitando el avance de las industrias extractivas sobre estos importantes reservorios de agua dulce.

 

El Poder Ejecutivo Nacional impulsó la formación de una comisión para su modificación -desairando las atribuciones del Parlamento nacional- en la que se planteó excluir al "ambiente periglacial" de la protección de la ley. Estas zonas fundamentales que regulan el régimen hídrico al congelarse y descongelarse son vitales en períodos de sequía para las economías.

 

Conclusión

La entrega de los recursos naturales ha sido una constante en los últimos años.

El agua constituye para las industrias enumeradas un mero recurso, un insumo necesario desde una mirada mercantilizada. Para los pueblos, es un bien natural insustituible y vital, un derecho humano que conecta con la vida misma y la cultura de la tierra.

 

Nuestro país ha sido puesto de rodillas para priorizar intereses de capitales trasnacionales, concediendo todo, hasta el agua. Las limosnas que en forma habitual las empresas aportan a escuelas, hospitales y universidades -con el fin de que los pueblos olviden los enormes privilegios otorgados- son una humillación que no debemos permitir.

 

A través de la desprotección de los glaciares nuestro país sigue regalando los bienes naturales que son de todos, a costa de la dependencia, la contaminación, la exclusión y el hambre de miles de argentinos.

 

Magdalena Odarda es Legisladora rionegrina del ARI.

Fuente: www.argenpress.info  / 6-10-09

 

2. La  defensa de los usos del agua que garanticen la Soberanía alimentaria

 

Desde Ecuador, la Coordinadora Nacional Campesina "Eloy Alfaro" (Rebelión) nos aclara: "La propuesta de ley que está en discusión en la Asamblea Legislativa, a nuestro entender distingue claramente entre “los usos para riego, abrevadero de animales, acuacultura que garantice la Soberanía Alimentaria” y el aprovechamiento económico del agua, definiendo esta última como las actividades productivas destinadas al mercado interno y especialmente externo, que suponen inversión y permiten lucro del agua.

Uno de los pilares fundamentales en la lucha en contra de la desigualdad social en el campo, es sin duda, un pleno acceso a los medios y recursos productivos, en donde la redistribución del agua y la tierra son aspectos claves que deben ser considerados para lograr modificaciones sustanciales en las condiciones de vida de las familias campesinas. Ha quedado demostrado que una cosa es tener producción bajo riego y otra es que la producción esté sujeta a las “bondades climáticas”.

Es sustancial que el aprovechamiento del agua requiera de autorización de la AUA, como lo establece el Art. 56, la misma que permitirá al titular solamente la captación conducción, utilización y descarga de un determinado caudal por un plazo no mayor de 10 años, cuyo orden de prioridad será:

• Riego para la agro-industria, acuacultura y producción agropecuaria de exportación. • Generación de hidro-electricidad y energía hidro-térmica. • Industriales petroleras y mineras. • Turísticas. • Balneoterapia, embotellamiento de aguas medicinales, tratadas o enriquecidas. • Otras actividades productivas.

Nos llama la atención que en el Art. 67 de la propuesta de ley en relación con las trasferencias de autorizaciones para el aprovechamiento económico del agua para riego se abra por excepción, la posibilidad de transferencia de estos derechos, junto al de la tierra, desde nuestro punto de vista se estaría otorgando derechos a PERPETUIDAD.

Como organización campesina vemos con preocupación que el proyecto de ley en relación a los usos productivos del agua el Art.74, permitiría que las compañías mineras usen económicamente el recurso en las áreas de influencia de las fuentes de agua, para lo cual bastaría la simple declaratoria de prioridad nacional mandando al traste el espíritu de lo conseguido en la constitución de Montecristi y violando articulados específicos del buen vivir y de los derechos de la naturaleza, por lo que nos demandamos se este articulo sea eliminado de la actual propuesta de Ley .

El aprovechamiento económico del agua para actividades extractivas requiere de una legislación en detalle, sobre todo en relación al control de la contaminación y a las tarifas, que contribuyan para una mejor gestión de las cuencas.

Para terminar compañero/compañera ponemos para el debate
la gigantesca transferencia de agua que se da a través del comercio mundial con la exportación de productos que tienen grandes contenidos de agua, desde nuestra región donde se la encuentra en forma abundante y a bajo costo hacia otras donde escasea, es cara y su uso compite con otras prioridades. Los expertos sostienen que esta “agua virtual”, se incrementará en el futuro, de la mano de una demanda creciente, paralela al agotamiento y contaminación de los recursos, por esto creemos que debe implementarse una tarifa a la exportación de cultivos exigentes en agua y que no se está tomado en cuenta en el proyecto de ley".

--
Coordinadora Nacional Campesina “Eloy Alfaro”
“Con Rostro Campesino”
www.coordinadoracampesina-ea.org
email: cnc@riseup.net
Miembros de CLOC-Via Campesina
www.movimientos.org/cloc/cnc

Ecología social/9-10-09

 

 

C. Las luchas por cambios morales e intelectuales entre los de abajo

 

Basta de culpar a los pobres

Son los ricos los que están quemando el planeta

 

George Monbiot (The Guardian) señala: "El crecimiento de la población no es un problema -se produce en que consumen menos. Entonces, ¿por qué nadie acusa a los súper-ricos? No es una coincidencia que la mayoría de los que están obsesionados con el crecimiento de la población, son personas blancas que ya se les ha pasado el arroz: es por lo único que no pueden ser acusados. El brillante científico de los sistemas de la Tierra, James Lovelock, por ejemplo, dijo el mes pasado “Aquél que no vea el crecimiento de la población y el cambio climático como dos caras de la misma moneda son o ignorantes o se esconden de la verdad. Estos dos enormes problemas medioambientales son inseparables y discutir uno, ignorando el otro es irracional”. Pero es Lovelock quien está siendo ignorante e irracional.

Un informe publicado ayer en la revista Environment and Urbanization muestra que los lugares donde la población ha estado aumentando más rápido son aquéllas en que las emisiones de dióxido de carbono han aumentado más lentamente y viceversa. Por ejemplo entre 1980 y 2005 el África Sub-Sahariana produjo el 18,5% del crecimiento global de la población y sólo el 2,4% del aumento de CO2. En América del Norte hubo un aumento del 4% de población pero un 14% en las emisiones. El 63% del aumento de población ha ocurrido en lugares con muy bajas emisiones.

Incluso estos datos no capturan toda la esencia. El informe dice que una sexta parte de la población es tan pobre que no produce emisiones. Éste coincide con ser el grupo con un aumento mayor de población. Los hogares en India que ganan menos de 3.000 rupias al mes (45€) usan una quinta parte de la electricidad por cabeza y una séptima parte del combustible para el transporte de los hogares que ganan 30.000 rupias o mas. Los que no tienen techo casi no utilizan nada. Aquéllos que viven de procesar residuos (una gran proporción de los sin-clase urbanos) a menudo ahorran más gases de efecto invernadero de los que producen. Muchas de las emisiones por las que los países pobres son culpados deberían por justicia pertenecer a los países desarrollados. La quema del gas de las compañías exportadoras de petróleo desde Nigeria ha producido más emisiones de gases con efecto invernadero que todas las otras fuentes en el África sub-sahariana junta. Incluso la deforestación en los países pobres está conducida principalmente por operaciones comerciales para traernos madera, carne y pienso para el ganado para alimentar a los consumidores ricos. Los habitantes rurales pobres hacen incluso menos daño. (...)

Pero nadie anticipa una transición en el consumo. La gente tiene menos hijos al ser más rica, pero no consumen menos- consumen más. Como muestra los hábitos de los súper ricos, no hay límites para el despilfarro. Se espera que el consumo aumente con el crecimiento económico hasta que la biosfera diga ya basta. Cualquiera que comprenda esto y todavía considere la población y no el consumo como el gran tema está, según palabras de Lovelock “escondiéndose de la verdad”. Es el peor caso de paternalismo, culpar a los pobres por los excesos de los ricos.

Entonces, ¿dónde están los movimientos de protesta contra los apestosos ricos que están destruyendo nuestros sistemas de vida? ¿Dónde está la acción directa contra los súper-yates y los aviones privados? ¿Dónde está la guerra de clases cuando se necesita?

Es hora que tengamos las agallas de nombrar el problema. No es sexo, es el dinero. No son los pobres, son los ricos".

Traducido por Félix Nieto para Globalízate
http://www.globalizate.org/monbiot041009.pdf

Artículo original Stop blaming the poor. It's the wally yachters who are burning the planet
Population growth is not a problem - it's among those who consume the least. So why isn't anyone targeting the very rich?
George Monbiot en The Guardian- Lunes 28 Septiembre 2009
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cif-green/2009/sep/28/population-growth-super-

Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/ 9-10-09

Basta de capitalismo que enriquece a oligopolios

Con el hambre de casi la mitad de la humanidad

 

Enildo Iglesias (Rel-UITA), en "Día Mundial del Hambre", expresa:"En otras ocasiones nos hemos referido a la tendencia -dejamos pendiente la discusión si es involuntaria o premeditada- de referirnos a ciertos hechos utilizando sus antónimos. Convocados para tratar el tema de la salud, invariablemente hablaremos de las enfermedades; si se trata del trabajo, consideraremos el desempleo y si la convocatoria es la educación, las intervenciones serán sobre el analfabetismo. Siguiendo con esta paradoja, en el Día Mundial de la Alimentación tenemos, necesariamente, que ocuparnos del hambre.

Para vergüenza de la humanidad, el hambre no deja de crecer. El 16 de octubre de 2007 denunciábamos que el número de personas hambrientas en el mundo llegaba a 852 millones. Actualmente -según el último informe de la agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)- su número es de 1.020 millones, casi una persona de cada seis. Quiere decir que mientras conmemoramos un nuevo aniversario de la FAO y en su reconocimiento (?) el Día Mundial de la Alimentación, el hambre aumenta sin solución de continuidad.

La situación es tan grave -cada seis segundos, en alguna parte del mundo un niño muere de hambre- que los cómplices de esta situación ya no pueden ocultarla. “El aumento del número de desnutridos en el mundo es un hecho intolerable”, admite Jacques Diouf, director general de la FAO en el citado informe. “Nosotros tenemos los medios económicos y técnicos para poder eliminar esta plaga, lo que se necesita para erradicar para siempre el hambre es una mayor voluntad política”, afirmó. No se ilusione, el señor Diouf no pudo con su condición y aclaró: “Los líderes mundiales reaccionaron con determinación ante la crisis económica y financiera y lograron movilizar miles de millones de dólares en un lapso muy breve. La misma acción es ahora necesaria para combatir el hambre y la pobreza”, afirmó.

¿En qué quedamos señor Diouf? Usted no puede mentir tan descaradamente en dos párrafos de un mismo informe. ¿El problema es político o es económico? Cuando leí su afirmación que la solución al problema pasaba por una mayor voluntad política, me dije: ¡al fin se reconoce que el flagelo del hambre es de origen político! Lo que significaría reconocer que es consecuencia de
un sistema establecido para que desde las semillas hasta las góndolas de los supermercados estén en las mismas y pocas manos. Mencionar a Monsanto, Cargill, Nestlé, Unilever, Coca Cola, Wal-Mart o Carrefour, para sólo citar algunas compañías transnacionales, ¿le sugiere algo?

El señor Diouf tampoco puede ignorar que no más de 10 transnacionales controlan el 67 por ciento del mercado de semillas bajo propiedad intelectual; 89 por ciento del mercado mundial de agrotóxicos; 26 por ciento de las ventas directas al consumidor en el mundo; 63 por ciento de la farmacéutica veterinaria y 66 por ciento de la industria biotecnológica1. Tampoco desconocer que el modelo agroalimentario impuesto desde mediados del siglo pasado -cuyo paradigma es la llamada “revolución verde”- es gran consumidor de recursos no renovables, especialmente petróleo. Y también tiene la obligación de saber que la fundación holandesa Water Foot Print Network (Red de la Huella del Agua) estableció la llamada huella hídrica, un indicador de los impactos humanos en los sistemas hídricos, donde se establece que para producir un kilo de carne vacuna se utilizan 16 mil litros de agua, un litro de leche envasada mil litros, un kilo de arroz 3 mil litros, un kilo de trigo 1.350 litros y uno de maíz 900 litros de agua.

Frente a estos hechos, el inefable señor Diouf pretende convencernos que para solucionar el hambre es necesaria voluntad política para obtener “miles de millones de dólares”. La pregunta es, ¿para alimentar estas empresas y este modelo de producción? Cuando ambos son los causantes, además del hambre; del despoblamiento del campo; la destrucción ecológica; la contaminación del suelo; el agua y la atmósfera; las intoxicaciones y muertes producidas por los agrotóxicos, epidemias humanas por la transferencia genética de enfermedades de animales (vacas locas, gripe del pollo, influenza porcina) y un largo etcétera. Conclusión, no nos hagamos ilusiones, la solución al hambre en el mundo no pasa por la FAO.

A nuestras compañeras y compañeros
A todo esto, millones de hombres y mujeres trabajan en el campo, pescan en mares y ríos y procesan y distribuyen alimentos en todo el mundo. Muchos de ellos mal retribuidos, perseguidos o encarcelados por pretender organizarse sindicalmente; o padeciendo lesiones por esfuerzos repetitivos que la velocidad de la línea de producción provoca; otros sometidos a trabajo esclavo en pleno siglo XXI; o con padecimientos causados por los agrotóxicos y que no son considerados enfermedades profesionales.

A todos ellos nuestro fraternal saludo este 16 de de octubre. Es por ellos, su organización y su lucha, que necesariamente pasará la solución al hambre -y otras injusticias- que afligen al mundo".

Fuente original: http://www.rel-uita.org/agricultura/alimentos/dia_mundial_del_hambre.htm

Fuente: www.rebelion.org /Mundo /19-10-09

 

 Basta de proclamar que no hay otro desarrollo posible

El Buen vivir y la Soberanía alimentaria lo aseguran

 

Gustavo Soto Santiesteban (Bolpress), en "Buen vivir/vivir bien/Suma qamaña: De las palabras a los actos", nos aclara: "La crisis actual parece expresar no sólo los límites históricos del sistema capitalista. Estamos enfrentados a la vez a una crisis de la modernidad, una de cuyas ideas-fuerza ha sido considerar a la naturaleza como un objeto de explotación. La crisis financiera, económica, energética, productiva, ecológica que agravan el desempleo estructural y la exclusión social, entre otras, configuran una crisis civilizatoria, la crisis de una idea del "desarrollo y modernidad " que ponen en peligro todas las formas de vida, tal como lo evidencia en toda su dimensión catastrófica el llamado Cambio Climático.

En toda su polisemia, el Buen Vivir/Vivir Bien se ha convertido -al menos en la discursividad académica y activista de las organizaciones indígenas andinas- en una suerte de propuesta de Paradigma alternativo a la crisis civilizatoria o si se quiere un nuevo principio de esperanza.

Un paradigma en uso epistémico, además de un modelo explicativo que resuelve problemas no resueltos por los paradigmas anteriores, es un sistema argumentativo; es decir una retórica de la demostración de sus aciertos que promueve la conformación de un dispositivos institucionales y de actores sociales que la trasmitan y practiquen.

Creo que en los esfuerzos demostrativos de las bondades del Paradigma BV, se incurre con frecuencia en una simplificación didáctica por completo ajena al espíritu de la complejidad que presidiría el nuevo paradigma.

 

Jacques Derrida, sin duda el filósofo más influyente en este espíritu de la época llamada posmoderna, de donde se alimenta justamente la crítica radical de la civilización occidental, en su última intervención, meses antes de morir, en una extraordinaria entrevista, reflexionaba lo siguiente: "En general, la deconstrucción, que muchos han interpretado correctamente, es un emprendimiento de desconfianza respecto a todo eurocentrismo. Eso que he llamado deconstrucción, aun si está dirigida contra algún aspecto de Europa es pues europea. Es un producto, una relación de Europa consigo misma, como experiencia de alteridad radical. Desde la Ilustración, Europa se autocrítica permanentemente, y en ese legado perfectible, hay una esperanza de futuro. Eso es al menos lo que deseo, lo que alimenta mi indignación frente a esos discursos que condenan Europa como si no fuera otra cosa que la escena de sus propios crímenes".

 

Por otra parte, sabemos que el sentido de las palabras excede su campo semántico-léxico y desborda hacia su pragmática operada por las mediaciones y aparatos institucionales que transmiten los significantes; en este caso "el Buen Vivir" y los "Derechos de la Naturaleza" como rezan la Constitución ecuatoriana del 2008 o el Vivir Bien de la CPE Boliviana vigente desde enero del 2009.

 

Si bien es importante que estas palabras figuren en los textos constitucionales, que se supone guían las acciones de los gobernantes, y aquello es mostrado como un gran logro en la construcción de la mencionada alternativa.

 

¿Cómo se puede entender la dura persistencia de políticas desarrollistas de esos mismos regímenes progresistas, basadas en las industrias extractivas -minería e hidrocarburos- que siguiendo la veta metafórica, penetran, destrozan y envenenan la Pachamama, la Madre tierra?

 

¿Cómo entender que esos regímenes auto nombrados antineoliberales y antiimperialistas, no sólo aceptan sino propician mega proyectos de interconexión vial y energética en el corazón de la frágil la Amazonía, represas y carreteras para la globalización incesante del siglo XXI, en nombre de la integración sudamericana?

¿Quiénes son y cuál es la fuerza de los enunciadores del discurso del Buen Vivir/Vivir Bien? ¿Son prácticas de comunidades locales?, ¿Narraciones construidas por antropólogos? ¿Retórica de ideólogos y activistas... que no pueden incidir en cambios reales de perspectiva civilizatoria, incluso en el contexto a priori favorable de gobiernos emergentes de las luchas populares de la última década?

Dejo acá estas preguntas para el debate".

Fuente original: http://www.bolpress.com /art.php?Cod=2009100809

* El autor pertenece al Centro de Estudio Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC).

Fuente: www.rebelion.org /Opinión /11-10-09

 

 

D. Las luchas contra el capitalismo o su expoliación sistémica

Componen la resistencia a la ocupación imperialista en forma 'democrática', el compromiso con la socialización de los fundamentos para esa confrontación y la búsqueda de articulaciones en torno a proyectos en común. Denuncian y proponen:

 

1. A las transnacionales como determinantes de  nuestras economías y a la soberanía alimentaria como otro desarrollo


LLAMADO A LA LUCHA CONTRA LAS CORPORACIONES TRANSNACIONALES, PRINCIPAL AMENAZA PARA LAS FAMILIAS CAMPESINAS E INDÍGENAS Y PARA LA HUMANIDAD.

16 de OCTUBRE 2009, primer día de acción internacional:

"Las «corporaciones transnacionales» son nuestros enemigos comunes, constituyen la forma actual del capital que ejerce el control sobre nuestras economías.

 

En las zonas rurales estamos viendo una feroz ofensiva del capital y las transnacionales sobre la agricultura y los bienes naturales, es una guerra privatizadora de despojo contra campesinos e indígenas, un robo privatizador de la tierra, la biodiversidad, el agua, las semillas, la producción, el comercio agrícola.

No se trata solamente de las transnacionales de los agronegocios, también estamos hablando de las dedicadas a las extracciones mineras, al monocultivo de árboles, las grandes represas, las que controlan los mercados de distribución, y en general, todas aquellas que involucran la expansión de industrias contaminantes que están disputando y apropiándose de la tierra, el agua y el territorio.

En el momento en que los pueblos ejercemos nuestros derechos y resistimos este despojo generalizado, o cuando somos obligados a ingresar en los flujos migratorios, la respuesta ha sido criminalización, represión, presos políticos, asesinatos, muros de la vergüenza y mas bases militares.

Es por esto que La Vía Campesina llamamos a luchar contra las corporaciones transnacionales en general y en particular contra Cargill, Monsanto, Nestle Syngenta, Walmart, que amenazan directamente a nuestras comunidades campesinas  e indígenas; es la ruta de lucha para los próximos años, hemos declarado la guerra a las corporaciones transnacionales.

Por lo tanto, llamamos a las organizaciones que integran el movimiento campesino internacional La Vía Campesina, a nuestros aliados y amigos, a los trabajadores de la ciudad, a los ciudadanos en general a que este 16 de octubre enfoquemos nuestro descontento y rechazo contra MONSANTO y LOS TRANSGÉNICOS.

Con toda la creatividad de lucha de que somos capaces, hagamos oír nuestro grito en el mundo.

 

¡FUERA MONSANTO, NO A LOS TRANSGÉNICOS!

¡SOBERANÍA ALIMENTARIA YA!

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA".

Fuente: cinelibreparqueabierto@gmail.com

 

 

2. A los monocultivos del sistema global de agronegocios como catastróficos y la alternativa de desarrollo a favor de los pueblos

La Agencia de Noticias Red Acción nos aporta a la reflexión común:

Acerca del Congreso Forestal Mundial

ENCUENTRO POR LA VIDA Y CONTRA LOS AGRONEGOCIOS

Los árboles son mucho más que madera

Por: Javier Souza Casadinho, Coordinador regional RAPAL

"Se desarrolla en Argentina el XIII congreso forestal mundial promovido por organizaciones internacionales y empresas que favorecen y se enriquecen con los agronegocios. Este hecho no puede pasar desapercibido dado que uno de los objetivos de este encuentro es promover el monocultivo de arboles exóticos o importados con lo cual se alteran gravemente las relaciones al interior de los ecosistemas naturales y con ello la vida misma. En este proceso creciente de cultivo de árboles, la expansión productiva ocurre en una estructura agraria en la cual se manifiesta una creciente concentración económica, afectando de esta manera a miles de productores, principalmente a los más pequeños. Se hace presente y visible la desnacionalización de la producción agrícola y su inclusión en un complejo agroindustrial ligado a la oferta monopólica de insumos y tecnologías - semillas y maquinarias-. Complejo impulsado y en manos de unas pocas empresas extranjeras.

 Algunas preguntas que debemos hacernos

-¿Cómo afecta la deforestación a los ecosistemas?

Unida a los procesos de expansión de la frontera agropecuaria se asiste a un proceso de eliminación creciente de los bosques, selvas y montes nativos, para implantar árboles que provienen de otros lugares del mundo -exóticos-. Árboles y arbustos son arrancados y con ellos se afecta a todos los ecosistemas que los posee como componentes indispensables.

Cuando se elimina un árbol se afecta a todo el ecosistema, desde las pequeñas bacterias que se alimentaban de las hojas que caían al suelo - reciclando los nutrientes -, hasta las abejas que anidaban en sus ramas, las plantas herbáceas que crecían a su sombra y aún los pequeños animales que residían sobre las ramas y en el mismo tronco. Además como elemento regulador del clima; los árboles proveen sombra, con sus hojas protegen al suelo de las gotas de lluvia y aún regulan la escorrentía, la infiltración y almacenamiento del agua.

-¿Cómo afectan los monocultivos de árboles a la alimentación de las comunidades?

Arrancados los árboles, las comunidades ya no pueden obtener de ellos su alimento, tampoco podrán curarse y además ya no accederán a la miel, pequeños animales y plantas herbáceas que el monte o bosque eran capaces de proveer. Luego de un par de años de monocultivo herbáceo, los suelos pierden rápidamente la fertilidad, volviéndose polvorientos, sin vida, incapaces de sostener la nutrición de los cultivos que sobre ellos se cultiven. Estos cultivos desplazan a cultivos como la papa, la batata, la mandioca, o el maíz, cultivos arraigados en las comunidades, capaces de prepararse y combinarse de diferente manera según los usos y las costumbres propios de cada una de ellas.

-¿Existen árboles transgénicos? ¿Como pueden afectarnos?

Los organismos transgénicos son aquéllos que han sido modificados en su estructura genética de tal manera que expresen una característica que naturalmente no poseían-. Aunque en la actualidad no hay plantaciones legales de este tipo en la región, si hay estudios de investigación para poder desarrollarlos y cultivarlos a campo.

La utilización de plantas transgénicas determina que nuestros suelos y el esfuerzo de las comunidades se destinen a producir plantas para alimentar a cerdos y vacas chinas y Europeas mientras que las comunidades americanas consumen alimento s de baja calidad nutritiva. Esto es lo que viene sucediendo con el modelo productivo basado en la soja transgénica en los países del cono sur de Latinoamérica.

-¿La implantación de árboles exóticos promueve el uso de plaguicidas?

Los monocultivos no poseen la capacidad de sustentarse por sí mismos por lo cual requieren de aportes crecientes, de la protección permanente, de plaguicidas. El modelo de monocultivos forestales ha determinado un sobreuso de plaguicidas en especial de herbicidas - como el glifosato - y de insecticidas -como el mirex-. Es sabido que los herbicidas no sólo eliminan, y sólo parcialmente, a las mal llamadas malezas sino que eliminan una gran cantidad de hierbas silvestres capaces de alimentar a las poblaciones rurales y periurbanas. Además estos "yuyos" proveen alimentos y cobijo a una gran cantidad de insectos benéficos indispensables en los agroecosistemas.

Los plaguicidas contaminan al ambiente afectando especialmente a los seres humanos. Pueden aparecen dos tipos de intoxicaciones; las de rápida manifestación - agudas - cuyos síntomas son los vómitos, las diarreas y las que aparecen mucho tiempo después del contacto - las crónicas -. Estas últimas pueden determinar la aparición de cánceres, mal de Parkinson, etc. El caso del mirex, utilizado para controlar hormigas, es el más preocupante dado que se trata de un tóxico persistente, acumulándose en las cadenas tróficas, viajando a grandes distancias y resistiendo a la degradación química, física y biológica.

-¿La forestación con monocultivos afecta el acceso a la tierra de las comunidades?

El monocultivo de árboles expulsa a los pueblos porque requiere sus tierras, así como porque afecta a la alimentación. Para poder producir las comunidades necesitan acceder a la tierra y al agua en cantidades suficientes según los cultivos y sistemas productivos que en cada comunidad suelen practicarse. Si bien el problema del acceso a la tierra se remonta a los orígenes mismos de los procesos de colonización europea cuando los pueblos originarios fueron despojados de sus tierras, en la actualidad este proceso se continua y profundiza a partir de la expansión de la frontera agropecuaria - incluido el cultivo de árboles - . Así las comunidades despojadas de su tierra no sólo ya no pueden cultivar los cultivos destinados a la venta y los destinados al autoconsumo sino que tampoco pueden acceder a las especies vegetales silvestres, árboles, plantas herbáceas, pequeños animales, etc. Se desencadenan así migraciones internas desde las comunidades a grandes centros urbanos con lo cual se interrumpen vínculos con el territorio y se incrementa la población en las ciudades.

-¿Qué es y que rol juegan las Certificaciones Forestales?

Debido al avance de la forestación, surge un pedido de distintas voces de todos los campos sociales (consumidores, ambientalistas, ONG's, comunidades afectadas) para que los productos derivados de árboles tengan certificaciones que demuestre el manejo responsable de los ambientes donde se realizan el cultivo y las extracciones. Surge así el FSC (Consejo de Administración Forestal) que certifica un manejo ambiental sustentable, beneficioso socialmente y económicamente viable para los bosques del mundo. El hecho de destacar y dudar de estas certificadoras, es que NO son un órgano estrictamente independiente, ni incluye en su estructura de monitoreo y evaluación a las comunidades locales y el ambiente. Además en esta certificación se permite el uso de plaguicidas de alto impacto en el ambiente, incluida la salud de las personas. El FSC también es cuestionado por que sus intenciones de certificar vienen relacionadas con las grandes corporaciones económicas interesadas en la producción forestal y que sus definiciones de plantaciones sustentables, distan muy lejos de lo que las comunidades piensan y desean.

-¿La forestación con especies exóticas afecta a las variedades nativas de árboles?

Se asiste a un proceso de desaparición creciente de árboles criollos. Desde la revolución verde iniciada a principios de la década del 50' se da un largo y constante proceso de introducción de semillas mejoradas, semillas "milagrosas" que acompañadas de un paquete tecnológico basado en plaguicidas, fertilizantes y maquinaria han determinado el reemplazo y pérdida de semillas criollas adaptadas al clima, ecosistemas y culturas locales.

Los árboles nativos se hallan adaptados al clima y al suelo, recreando a su alrededor verdaderos ecosistemas integrados por otros vegetales, insectos, bacterias, mamíferos - incluidos nosotros -. Todos ellos se relacionan de manera armónica obteniendo alimento y espacio para vivir. Reemplazados los arboles nativos por los importados se acaban las relaciones determinando la desaparición de cadenas alimentarias integras, afectando principalmente a los seres humanos

-¿Se relaciona la forestación con la aparición de enfermedades?

Las causas que determinan la aparición de enfermedades son múltiples pero se relacionan entre sí. Como se sabe el progreso del dengue tiene que ver con la expansión de las zonas de distribución y las posibilidades de supervivencia del mosquito Aedes aegypty, ambas se hallan relacionadas con el modelo agrícola vigente y el cambio climático, estas a su vez vinculadas entre sí. Si bien es posible hablar de la multicausalidad de las enfermedades es indudable que el modelo productivo basado en los monocultivos, la utilización de herbicidas, fungicidas e insecticidas posee su impacto en la tasa de reproducción y supervivencia del vector.

En primer lugar la deforestación y quema de bosques y montes, para dedicar las tierras al cultivo de árboles exóticos, ha determinado la migración de los mosquitos hacia otras zonas donde han encontrado condiciones óptimas para su supervivencia. En este caso también posee una notable influencia el cambio climático en especial la elevación de las temperaturas y el cambio en las condiciones de humedad. Ahora bien el cambio climático no ha ocurrido naturalmente o por azar, por el contrario se relaciona tanto con el incremento en las actividades industriales, los transportes, la quema de bosques que generan dióxido de carbono como con el descenso en la superficie cubierta por árboles, que absorben ese compuesto.

-¿Cuál es el rol de los árboles en los ecosistemas?

Los árboles poseen un papel claro e irremplazable en la elevación de la productividad del sistema y en la mantenimiento del equilibrio biológico. Dado que las raíces son capaces de explorar el perfil del suelo hasta por una profundidad que excede los 5 metros constituyen una excelente bomba de nutrientes hacia la superficie. Allí los nutrientes quedan a disposición de plantas de crecimiento radicular más pequeño. La generación de un micro hábitat favorable dado por la sombra, mayor cantidad de nutrientes y disponibilidad de agua propicia el crecimiento de otras especies silvestres y/o cultivadas. Se observa la recomposición paulatina de los contenidos de materia orgánica de suelo mejorando sus características químicas, físicas y biológicas.

¿Qué podemos hacer para revertir la situación?

El entramado de causas internas y externas con origen en el desarrollo de políticas desacertadas hace necesario tener en cuenta una política clara y definida respecto al resguardo y promoción de los árboles nativos.

Si bien el respeto permite la no invasión sobre los modos de producción y elaboración de los alimentos se hace necesario el desarrollo de una política integral con medidas que no sólo protejan, sino promuevan la soberanía alimentaria.

Entre otros temas debemos pensar, luchar y discutir sobre:

a-El acceso a la tierra y al agua en cantidad y calidad suficiente para el sustento de las comunidades.

b-La protección de los bosques y montes nativos creadores y dadores de vida

c-La promoción de la agroecología como modo de cultivo y de vincularnos con el ambiente no solo por que permite la producción de alimentos de alta calidad e inocuidad sino porque respetan los ciclos naturales y los conocimientos de los pueblos.

d-La promoción de las rotaciones y los policultivos incluyendo árboles a fin de favorecer una adecuada nutrición de los suelos y el manejo ecológico de los insectos y enfermedades.

e-La valoración de los arboles criollos como integrantes fundamentales de los ecosistemas, fuentes apropiadas de alimentos no solo por que se hallan adaptadas a los suelos y clima local sino porque pueden procesarse de múltiples formas, potencializando su capacidad alimentaria.

f-La promoción de las ferias de semillas como instancia de encuentro de saberes y haceres en torno a la producción de cultivos y elaboración de alimentos.

g-El mantenimiento de áreas de monte, bosque y selva indispensables para el equilibrio de los sistemas y la continuidad de la vida de las poblaciones que allí se asientan desde tiempos inmemoriales".

Marcos Paz , 15 de octubre de 2009

CONTACTOS PARA PRENSA

Javier Souza - RAPAL javierrapal@yahoo.com.ar

Carlos Vicente - GRAIN / ACCION POR LA BIODIVERSIDAD - RENACE (011) 156 3088809 carlos@grain.org

WRM Movimiento Mundial por los Bosques - Uruguay (+ 598 98) 407572 wrm@wrm.org.uy

www.renace.net
Fuente: www.anred.org  / 17-10-09

3. A la destrucción de la Amazonía y la exigencia de otro Estado garantizador de los derechos de los pueblos

Cuando los ricos y poderosos deforestan, le quitan la comida de la boca a los hijos de los pobres. No es difícil entender por ende que el problema de la tierra, el territorio y la defensa del bosque es el motivo fundamental de la masacre del año pasado. Son dos visiones antagónicas. Un Estado, como el nuestro, pionero en el mundo en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades campesinas, urge se manifieste de manera concreta, creativa y efectiva en la vastedad amazónica. No alcanzó el hecho indudable de haber parado las matanzas que se iniciaron un año atrás: hay que acabar con el sistema, el aparato y la superestructura que hacen que matar en la Amazonía sea un hecho normal, habitual, previsible.

Pablo Cingolani, en “Amazonía, Bolivia. De la tierra de nadie a la Tierra de todos”, dice: "Nora Montero es la viuda de Bernardino Racua, el dirigente indígena de los campesinos de Pando asesinado aquel aciago 11 de septiembre del año pasado en Porvenir en una masacre vergonzosa de la cual se convirtió en su emblema.

Bernardino era descendiente de Bruno, el héroe tacana de la Guerra del Acre por el caucho amazónico, y un líder agrario respetado por todos los suyos. El 11 de septiembre de 2009, su imagen era exhibida en las poleras de la gente y en los carteles que enmarcaban el escenario donde se conmemoraría el primer aniversario de la matanza.

Había expectativa. Evo llegaría a presidir la ceremonia. También había mucho miedo: corría el rumor que los sicarios de los terratenientes volverían a matar. También había división: el gobierno –con su inercia para enjuiciar a los culpables de la masacre- no había logrado convencer al conjunto de los campesinos de efectuar un acto unitario. En esos mismos momentos, se estaba llevando a cabo una concentración similar en el municipio de Filadelfia.

 

Pero Nora estaba allí, acompañada por algunos de sus hijos y familiares, caminando nerviosa por las calles polvorientas de Porvenir. La localidad se había llenado de militares que habían armado distintos cordones de seguridad que había que traspasar hasta llegar a la cancha y las graderías donde se efectuaría el acto. En un escenario lateral, el chaqueño Luis Enrique Jurado y los troveros de Negro y Blanco ensayaban los acordes de sus canciones. Un locutor intentaba convencer a la gente –unas trescientas personas- para que se animaran, se agruparan, gritaran alguna consigna. La labor era dificultosa: el miedo lo impregnaba todo. Lo advertías en los ojos de la gente; lo tocabas, lo respirabas. Muchos de los ejecutores de la matanza, varios de los que dispararon y asesinaron a mansalva, vivían allí, en el mismísimo Porvenir. Y peor: estaban haciéndose ver, estaban mostrando sus caras. Un año después, sin justicia para los masacrados, ellos volvían a lucir sus garras.

 

Entre la gente que iba y venía esperando al Evo, vimos a Nora. Un reportero del canal de televisión estatal la estaba entrevistando. Esperamos por allí hasta que pudimos encararla. Ella estaba desesperada. Sigue grabado lo que nos confesó ante la cámara: durante la anterior entrevista, alguien la había estado observando. Desafiante. Amenazante. Provocador. Era el asesino de su esposo. Era el asesino de Bernardino.

 

Llegó el Evo y empezó el acto. Nora estuvo sentada al lado del presidente del primer Estado Plurinacional del mundo durante todo el evento. Cuando fue convocada a hablar, no pudo hacerlo. Apenas logró decir algunas palabras entrecortadas, mientras sus lágrimas no dejaban de caer. ¿Se habrá enterado Evo porqué Nora lloraba y lloraba?

Mientras todo esto sucedía, y el prefecto militar colocado por el gobierno decía un discurso para agradar a su jefe, y Evo repetía lo de la injusticia histórica contra los pueblos indígenas y las comunidades campesinas pero no dijo una sola palabra sobre la angustiosa situación que se sigue viviendo en Pando, mientras los músicos cantaban esas sus letras que hablaban de patria, de liberación y de unidad, alguna de las cuales por ser muy conocidas, de seguro también corearían los masacradores que andaban sueltos a metros del palco del presidente, un hombre, otro dirigente campesino, iba con un fiscal, casa por casa en Porvenir, para notificar a los acusados de homicidio. Nadie se animaba a dar la cara y en verdad, había que tener huevos para hacerlo.

 

Desde que se supo de la candidatura de Leopoldo Fernández Ferreira, la máxima autoridad política cuando ocurrió la masacre y que está detenido de manera preventiva en La Paz por su responsabilidad en la misma, a la vicepresidencia del estado acompañando al ex capitán Manfred Reyes, el clima político del único departamento íntegramente amazónico de Bolivia, se volvió irrespirable.

 

Si otra humillación debían soportar los campesinos y los indígenas de Pando era ésta. Por eso, muchos son los que temen lo peor para el próximo 6 de diciembre: que los asesinos de sus hermanos ganen en las urnas. Algunos se resignan. Otros piensan que habrá que enfrentarlos. Todos coinciden en señalar la responsabilidad del gobierno: a un año de la masacre, la situación en Pando no ha variado. La impunidad, el odio, la intolerancia, siguen campeando, reina el ambiente de la tierra de nadie. Es que las causas que precipitaron la matanza, las estructuras de poder terrateniente y económico del departamento más aislado del país, no se han modificado.

* * *

Volamos sobre el departamento de Pando. Fue creado en 1938 sobre los territorios de lo que antes se llamaba Territorio Nacional de Colonias, y antes el Acre cuando los Barones del Caucho se creían los dueños de todo. Cuando ellos empezaron a llegar, a fines del siglo XIX, empezó este desprecio a lo indígena que se perpetúa hasta hoy.

Miles de ellos fueron masacrados y esclavizados para trabajar en los gomales. Setenta años después del fin del auge del caucho, empezó a aparecer el latifundismo, el nuevo enemigo de los indígenas, de los campesinos y de la selva.

Los latifundistas, siguiendo el nefasto ejemplo de sus vecinos brasileños que en los años 70 y 80 del siglo pasado comenzaron acciones alucinantes de deforestación masiva del bosque en los estados de Acre y Rondônia para dedicarlos a la ganadería (y luego a la soya y al agronegocio), arrasan sin asco la selva para volverla pastizal y poner a rumiar algunas vacas que justifiquen la tenencia de miles de hectáreas.

Este proceso de devastación del bosque va acorralando de manera persistente y penosa a las comunidades indígenas y campesinas que dependen del mismo para su supervivencia, esencialmente basada en la extracción de castaña, el único producto rentable y que sostiene una economía popular de bajos ingresos pero la base de un modelo alternativo de desarrollo con preservación ambiental.

Es por ello que cada metro cuadrado que los terratenientes arrasan de selva, a través de incendios incontrolables (llamados chaqueos), es un metro cuadrado que le quitan para siempre a los habitantes tradicionales del monte y a su labor extractiva y de protección a su medio ambiente del cual se alimentan. Literalmente, cuando los ricos y poderosos deforestan, le quitan la comida de la boca a los hijos de los pobres y los humildes.

No es difícil entender el conflicto, no es difícil entender por ende que el problema de la tierra, el territorio y la defensa del bosque es el motivo fundamental de la masacre del año pasado. Son dos visiones antagónicas.

Una, la de los pobres, defiende la vida, la del bosque amazónico y, por ello, la suya propia pero también la de todos nosotros, la del mundo entero. Si la deforestación continúa, el cambio climático se agravará y las consecuencias las sufriremos todos.

La otra, la que se enlaza con la ofensiva trasnacional contra la Amazonía (que tiene sus emblemas en las grandes obras de infraestructura que impulsa el gobierno brasileño de Lula como las mega represas del Río Madera y la Transoceánica –o las futuras represas del Inambary en el Perú y la de Cachuela Esperanza en Bolivia, que también impulsa el mandatario brasileño) busca acabarlo y apela a la muerte de los que se oponen a ello, si es necesario. La misma muerte que asoló en Baguá-Perú contra los indígenas que se oponían a las labores mineras y petroleras. O la muerte reciente de un indígena ocurrida en Ecuador.

Por eso, volamos sobre la geografía del departamento de Pando: para ver el tamaño de la devastación. Fuimos en una pequeña avioneta Cessna de la Fuerza Aérea Boliviana, acompañados por un joven dirigente campesino. Partimos de Cobija, la capital pandina, y seguimos el curso sinuoso del Río Acre en dirección a Bolpebra; de allí volvimos siguiendo los meandros del Río Tahuamanu, sobrevolando el Porvenir de la matanza, y luego continuamos sobrevolando el camino hacia Puerto Rico y Conquista.

 

Lo que vimos es pavoroso y muy triste, demasiado triste. Cómo desearía que el que me lee, viera el daño que ya le hicieron a la selva y lo sienta taladrando su corazón. Sobrevolamos comarcas enteras donde el paisaje era desolador: la tierra quemada, seca, amarillenta, te recordaba más al desierto del Sahara que a una región que fue disputada porque albergaba la mayor cantidad de árboles de caucho del mundo.

 

No sólo era evidente la deforestación, sino la desertificación: vimos demasiados arroyos que ya no existen más, cicatrices de un cadáver de lo que antes era floresta. Algunas haciendas que sobrevolamos –cuyos propietarios son referentes del poder cívico y político que desencadenó la masacre del año pasado-, te recordaban las imágenes que pueden verse en las películas norteamericanas: verdes praderas donde pastaban mansas vacas… ¿si les gusta tanto jugar a ser vaqueros, digo yo, porqué no se van a Texas?

 

Volvimos cargados de impotencia a Cobija, colmados los nervios de tanta ilegalidad, con diez o más incendios en los ojos, con imágenes que no olvidaremos jamás y una certeza: se deben acabar los discursos sobre la defensa de la Madre Tierra en los foros internacionales, mientras no se pase a la acción. Hay un desastre ambiental evidente en Pando, es obra de los terratenientes y Evo debería castigarlo.

¿De cuáles derechos de la Madre Tierra hablamos cuando cada invierno se los pisotea sin medida, se deforesta ilegalmente, se secan arroyos, se contaminan ríos, se matan miles de animales, se va acabando inexorablemente con la selva? Los lugareños se desesperan: no sólo los acribillan a balazos, los matan de a poco cada vez que un árbol se quema.

Desde el aire, la tierra de nadie, donde impera la ley del más fuerte y ninguna otra, se ve más claramente como lo que es. Un crimen de lesa humanidad, como dijo UNASUR que fue también la masacre donde mataron a Bernardino y al resto de los compañeros.

* * *

Si lo narrado hasta aquí, no alcanza para esbozar el panorama trágico que se vive en Pando, sólo baste anotar el drama del saqueo de la madera en las provincias más alejadas del departamento. La tierra de nadie definitiva.

Durante el auge del neoliberalismo, los gobiernos se ufanaron en proclamar que Bolivia era el país que poseía más bosques certificados en el mundo y que Pando era casi el paraíso: más del 90 por ciento de su superficie estaba intacta. Nada de eso es evidente cuando uno acude a Federico Román, la provincia más alejada de la capital pandina, y a la cual sólo se accede desde la ciudad de Riberalta, el santuario de los barraqueros, los propietarios de las empresas dedicadas al acopio de castaña y la explotación maderera, situada en la provincia Vaca Díez del departamento del Beni.

 

Un desvío de la carretera a punto de ser pavimentada que la une con la ciudad de Guayaramerín, permite el ingreso a Cachuela Esperanza, la antigua sede de la Casa Suárez, cuyos edificios históricos permanecen allí para recordarnos la época oprobiosa de los años del auge de la goma, y que serán inundados, junto a toda la población, ahora dedicada al turismo (las cachuelas –rápidos de río- son impactantes y las playas, muy bellas), de concretarse el proyecto hidroeléctrico antes anotado.

Aquí se cruza el río Beni. Si uno tiene mucha suerte, lo hará en el destartalado pontón de la prefectura. Si no, deberá rogar que lo cruce el moderno y rápido pontón de la empresa Maderas Bolivianas Etienne, Mabet por su sigla, que traslada decenas de camiones por día. Camiones que llevan madera. Sin ningún control, salvo el de la empresa misma. Ya que cruzando el río, entramos en los dominios de los Señores de la Madera, con su policía, sus trancas, sus represas. Un país dentro de otro país. La concesión forestal se llama, irónicamente, Los Indios.

 

En esta concesión forestal –que debería estar en proceso de abolición dada la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional y que incluso bajo las leyes vigentes en la etapa neoliberal sólo representa el derecho al uso del bosque para la extracción de madera y ningún tipo de derecho propietario sobre la tierra y mucho menos la restricción del derecho de libre tránsito y circulación por el territorio soberano de Bolivia- se actúa como si todavía estuviera vivo Nicolás Suárez.

Pocos kilómetros después de dejar atrás Puerto Consuelo –donde desembarca el pontón y se vuelve a ingresar al departamento de Pando-, se encuentra el portón de la empresa que bloquea todo el camino. Adentro, hay una caseta de policía de seguridad privada cuyos encargados son los responsables de registrar a todo aquel que ingrese a la que según ellos es “propiedad privada”, incluyendo dentro de ella al camino mismo. Desde ya, nos negamos a registrarnos. Igual fuimos advertidos de los horarios de ingreso y salida.

A partir de allí empezaba la tierra de Mabet dentro de la tierra de nadie. Cuatro horas de camino más adentro (vimos los carteles de deslinde de otras dos concesiones: Río Negro, también de Mabet, y San Joaquín) llegamos al río Negro, una arteria fluvial que conecta todo el oriente del departamento y que desagua en las aguas internacionales del Río Abuná, límite arcifinio entre Bolivia y Brasil.

 

Si la presencia de policías privados y de trancas en los caminos ya era suficiente para indignarse, lo que vimos en el río Negro ya era desquiciante: la empresa había construido una represa de troncos y tierra para hacer pasar a los camiones, interrumpiendo el normal curso del agua, de su vida animal y la de los pobladores ribereños.

El agua embalsada es guarida de uno de los titanes de la selva y ya se había cobrado su primera víctima: un joven castañero, del cual nadie sabía su nombre ya que son cientos los que se lanzan al bosque cada temporada de recolección, había sido devorado por una sicurí (anaconda) a fin del verano. Desde ya, esa muerte no salió publicada en los periódicos.

 

Cuando abandonamos la Concesión Los Indios, aún quedaban asuntos de los cuales sorprenderse. Fuimos a la caseta de la Policía Nacional de Puerto Consuelo a quejarnos y denunciar lo que sucede dentro del País de la Madera dentro del país llamado Bolivia. Uno de los policías empezó a señalarnos a dos personas y dijo de ellas que eran narcotraficantes, otro de los males endémicos de la Amazonía. Se reprodujo, palabras más, palabras menos, el siguiente diálogo:

- Tu estás aquí para hacer cumplir las leyes… ¿no?

- Sí, claro.

- Y entonces, si son narcotraficantes conocidos, ¿por qué no los apresas?

- Porque aquí matan. Y no es por mí que tengo miedo, si no por mi familia, señor.

Zona Roja: verdades que laceran la conciencia en la tierra de nadie; verdades que todos saben y pocos cuentan en la tierra de nadie. Verdades de la tierra que debería dejar de ser de nadie y volver a pertenecer a los que siempre la cuidaron para que sea el hogar de todos.

* * *

Hasta aquí esta crónica urgente a raíz de un viaje de un mes para documentar el estado de situación de los derechos humanos, sociales y ambientales en el norte amazónico boliviano.

Lo que suponíamos, a priori, que era terrible se nos volvió temible, descarnado y desgarrante.

 

La necesidad de Estado (por sobre el derecho abstracto de Estado que proclama Álvaro García Linera) se hace cada vez más evidente.

Un Estado, como el nuestro, pionero en el mundo en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades campesinas, urge se manifieste de manera concreta, creativa y efectiva en la vastedad amazónica. No alcanzó el hecho indudable de haber parado las matanzas que se iniciaron un año atrás: hay que acabar con el sistema, el aparato y la superestructura que hacen que matar en la Amazonía sea un hecho normal, habitual, previsible.

La única manera de que esa presencia imprescindible de un Estado a favor de la vida sea plena, desactivando la persistencia de un estado de cosas dominado por el terror y el poder terrateniente y propiciando la vigencia absoluta de los derechos humanos, es escuchando la voz de las víctimas, que es la forma más liberadora del amparo.

Si Evo escuchase a las organizaciones sociales de Pando, si concertase las políticas departamentales con ellos, comenzaría el cambio en la Amazonía. El cambio que anhela todo el pueblo amazónico.

De lo contrario, volverán los verdugos y los ríos de la selva volverán a teñirse de rojo. De lo contrario, la tierra de nadie será más ajena que nunca y el destino de los campesinos y los indígenas de Pando estará sólo en sus manos. Y de ellos, y quiero que esto se entienda y se asuma en profundidad, no sólo depende su destino, sino también el nuestro.

En la tierra de nadie se juega el destino de la Tierra de todos”.
Río Abajo, 6 de octubre de 2009- Fuente: www.ecoportal.net/ 13-10-09

 

E. Los desafíos a nuestro alcance si tenemos voluntad de unirnos para realizarlos

Los definen:

 

1. GRAIN

La crisis climática implica que necesitamos cambios ¡ya! La organización de la sociedad en torno a la obtención de ganancias ha demostrado ser un sistema corrupto y necesitamos construir sistemas alternativos de producción y consumo, que se organicen de acuerdo a las necesidades de los pueblos y la vida en el planeta. La transformación de este sistema alimentario no ocurrirá mientras el poder de éste siga en manos de las corporaciones. Las fuerzas del cambio están en nuestras manos, en nuestras comunidades, que se organizan para recuperar el control sobre nuestros sistemas alimentarios y nuestros territorios.

GRAIN, en “Cambio climático – El fracaso del sistema alimentario transnacional”, sostiene: "El actual sistema alimentario mundial, con todas sus semillas de alta tecnología y sus bonitos paquetes, no es capaz de cumplir con su función principal: alimentar a las personas.

Este año más de mil millones de personas sufrirán hambre, mientras otros 500 millones sufrirán de problemas de obesidad. Tres cuartas partes de quienes no tienen suficiente qué comer serán campesinos y trabajadores rurales (los mismos que producen la comida), mientras un puñado de corporaciones agroindustriales que controlan la cadena alimentaria (aquéllas que deciden a dónde va el alimento) amasarán miles de millones de dólares en ganancias. Pese a su fracaso monumental, nada se dice en los corredores del poder de alejarnos de este estado de cosas. Enormes y crecientes movimientos sociales pueden clamar por un cambio, pero los gobiernos y las agencias internacionales del mundo siguen pujando por más de los mismo: más agronegocios, más agricultura industrial, más globalización. Conforme el planeta se mueve hacia un periodo acelerado de cambio climático, empujado, en gran medida, por este mismo modelo de agricultura, el no emprender acciones significativas empeorará con rapidez la ya de por sí intolerable situación. No obstante, en el movimiento global en pos de soberanía alimentaria hay una prometedora salida.

Ahora, los estudios científicos más actuales predicen que, si todo sigue igual, las temperaturas cada vez más elevadas, las condiciones climáticas extremas y los severos problemas de agua y suelos relacionados con ello llevarán a muchos más millones a las filas de los hambrientos. Conforme el crecimiento de la población aumente la demanda de alimentos, el cambio climático agotará nuestras capacidades para producirlos. Ciertos países que ya están luchando con severos problemas de hambre podrían ver su producción de alimentos reducida a la mitad antes de que finalice este siglo. Sin embargo, donde se reúnen las élites para hablar del cambio climático poco se dice acerca de tales efectos sobre la producción y el abastecimiento de alimentos, y mucho menos se hace para responder a ellos.

Hay otra arista de la interacción entre cambio climático y el sistema alimentario mundial que refuerza la necesidad urgente de acción. Este último no sólo es disfuncional y está muy mal preparado para enfrentar el cambio climático: es también uno de sus principales motores. El modelo de agricultura industrial que abastece al sistema alimentario mundial funciona esencialmente mediante la conversión de petróleo en comida, produciendo en el proceso cantidades enormes de gases con efecto de invernadero. El uso de inmensas cantidades de fertilizantes químicos, la expansión de la industria de la carne, y la destrucción de las sabanas y bosques del mundo para producir mercancías agrícolas son en conjunto responsables de por lo menos 30% de las emisiones de los gases que causan el cambio climático.

Pero eso es sólo una parte de la contribución del actual sistema alimentario a la crisis climática. Convertir los alimentos en mercancías mundiales e industriales da como resultado una tremenda pérdida de energía fósil utilizada en transportarlas por el mundo, procesarlas, almacenarlas, congelarlas y llevarlas hasta los hogares de quienes las consumen. Todos estos procesos van contribuyendo a la cuenta climática. Cuando se suman todas, no es para nada una exageración decir que el actual sistema alimentario podría ser responsable de cerca de la mitad de las emisiones de los gases con efecto de invernadero.

Las razones para un cambio total del sistema alimentario mundial y la urgencia de tal cambio nunca han sido más claras. La gente por todas partes muestra una voluntad de cambio —sean consumidores que buscan alimentos locales o campesinos que bloquean carreteras en defensa de sus tierras. Lo que se pone como obstáculo es la estructura de poder —y esto, más que nada, es lo que necesita ser transformado.

 

Cinco pasos urgentes

1. Un viraje hacia métodos sustentables e integrados de producción. Las separaciones artificiales y las simplificaciones que trajo consigo la agricultura industrial deben deshacerse, y deben de reunirse de nuevo los diferentes elementos que conforman los sistemas agrícolas sustentables. Los cultivos y los animales deben reintegrarse de nuevo en la finca. La biodiversidad agrícola tiene que tornarse el fundamento de la producción alimentaria, una vez más, y el sistema de cuidado e intercambio de semillas debe reactivarse. Los fertilizantes y lo plaguicidas químicos deben sustituirse por formas naturales de mantener el suelo saludable y de controlar plagas y enfermedades. Reestructurar así el sistema alimentario ayudará a crear las condiciones que permitan emisiones cercanas a cero en las fincas.

2. Reconstituir el suelo y retener el agua. Tenemos que tomar el suelo en serio. Necesitamos un esfuerzo global masivo para volver a juntar materia orgánica en los suelos, y así devolverle fertilidad. Décadas de maltrato de suelos con químicos en algunos lugares, y la erosión de los suelos en otras partes, dejaron los suelos exhaustos. Los suelos saludables, ricos en materia orgánica, pueden retener enormes cantidades de agua, que serán necesarios para crearle las necesarias flexibilidad y aguante al sistema agrícola como para resistir las crisis climática y de agua que ya se ciernen sobre nosotros. Aumentar la materia orgánica en los suelos de todo el mundo ayudará a capturar cantidades sustanciales del actual exceso de CO2 que hay en la atmósfera.

3. Desindustrializar la agricultura, ahorrar energía y mantener a la gente en su tierra. La agricultura familiar en pequeña escala debe volver a ser el fundamento de la producción de alimentos. Haber permitido la enorme acumulación de empresas de agricultura mega-industrial que producen mercancías para el mercado internacional en lugar de comida para la gente, provoca ámbitos rurales vacíos, ciudades sobrepobladas y la destrucción de muchos modos de sustento y de cultura en el proceso. Desindustrializar la agricultura ayudaría también a terminar con el tremendo desperdicio de energía que ahora produce el sistema de agricultura industrial-

4. Cultivar en las inmediaciones y cortar el comercio internacional. Uno de los principios de la soberanía alimentaria es priorizar los mercados locales sobre el comercio internacional. El comercio internacional de alimentos en consorcio con industrias de procesamiento y supermercados en cadena son los principales contribuyentes a la crisis climática. Todo esto puede detenerse en gran medida y situar la cadena alimentaria en la producción de alimentos más orientada a los mercados locales. Lograr esto es probablemente la lucha más dura de todas, ya que el poder corporativo se ha concentrado en mantener el sistema de comercio creciendo y en expansión. Y muchos gobiernos están felices con esto. Algo que debe cambiar si somos serios en nuestra respuesta a la crisis climática.

5. Cortar la economía de la carne y buscar una dieta más sana. Tal vez la transformación más profunda y destructiva que conlleva el sistema alimentario industrial, es la industrialización del sector ganadero. Lo que solía ser una parte integral y sustentable de los modos de vida rurales, es ahora un sistema de fábricas mega-industriales de carne diseminadas por todo el mundo, controladas por unos cuantos. La economía de la carne a nivel internacional, que ha crecido cinco veces en las últimas décadas, contribuye a la crisis climática de un modo enorme. Ha ayudado a provocar el problema de obesidad en los países ricos, y ha destruido —mediante subsidios y comercio desleal— con la producción local de carne en los países pobres. Esto debe detenerse, y las tenencias de consumo, especialmente en los países ricos debe alejarse de la carne. El mundo necesita regresar a un sistema descentralizado de producción y distribución de carne, organizado de acuerdo a las necesidades de la gente. Deben restaurarse y recuperarse los mercados que surten carne a los mercados locales procedente de pequeñas fincas a precios justos. Debe de frenarse el comercio desleal internacional.

 

El pronóstico es de hambruna

En 2007, el Panel Internacional sobre Cambio Climático (picc) publicó su tan esperado informe sobre el estado del clima en la Tierra. El informe, aunque mostró en términos inequívocos que el calentamiento mundial era una realidad y señaló que era “muy probable” que los humanos fueran responsables de él, con cautela pronosticó que el planeta podría calentarse 0.2ºC por década si no se hacía nada para cambiar el curso de nuestras emisiones de gas con efecto de invernadero. El informe advirtió que hacia el fin del siglo un cambio de temperatura entre 2 y 4ºC podría producir incrementos dramáticos en los niveles del mar y una cascada de catástrofes por todo el planeta.

Ahora, apenas unos pocos años después, resulta que el picc fue demasiado optimista. El consenso científico actual es que habrá un aumento de 2ºC en las próximas décadas y que, si el escenario sigue siendo el de negocios como siempre, si no hay cambios, el planeta podría calentarse hasta en 8ºC hacia el año 2100, empujando las cosas a un punto de quiebre y profundizando lo que se describe como un cambio climático peligroso e irreversible. Ahora mismo, el impacto de las formas más suaves del cambio climático nos afectan fuertemente. Según el Foro Humanitario Global con sede en Ginebra, el cambio climático afecta seriamente a 325 millones de personas al año —315 mil de ellas mueren de hambre, enfermedades y desastres meteorológicos inducidos por el cambio climático. La predicción es que la cuota anual de muertes debidas al cambio climático llegue a medio millón para 2030, siendo afectada seriamente 10% de la población mundial.

 

El alimento está y estará en el centro de esta crisis climática en proceso. Todos están de acuerdo en que la producción agrícola tiene que continuar creciendo significativamente en las próximas décadas para mantenerse al día con el crecimiento demográfico. Pero es probable que el cambio climático ponga la producción agrícola en reversa. En el recuento más exhaustivo (a la fecha) de los estudios que delinean los impactos del calentamiento mundial en la agricultura, William Cline calcula que, si las tendencias siguen igual, para el año 2080, el cambio climático reducirá el potencial de producción de la agricultura mundial en más de 3% respecto al actual. Los países en desarrollo serán los más afectados, con una caída de 9.1% de su potencial de producción agrícola. África enfrentará un descenso de 16.6%. Son números horrorosos, pero, como admite Cline, los impactos reales podrían ser mucho peores.

 

Una debilidad importante de las proyecciones del picc y de otros, cuando se trata de la agricultura, es que sus predicciones aceptan la teoría de la “fertilización por carbono” que arguye que los altos niveles de co2 en la atmósfera acentuarán la fotosíntesis en muchos cultivos clave y dispararán sus rendimientos. Estudios recientes muestran que este potencial es en gran medida un espejismo. No es sólo que cualquier aceleración inicial del crecimiento disminuya significativamente después de pocos días o semanas, sino que el aumento de co2 reduce el nitrógeno y las proteínas en las hojas en más de un 12%. Esto significa que, con el cambio climático, para los humanos habrá menos proteínas en los principales cereales, como el trigo y el arroz. Habrá también menos nitrógeno para los insectos, lo que es importante ya que los insectos comerán una superficie mayor de las hojas y lo que provocará reducciones significativas en los rendimientos.

Cuando Cline hizo los cálculos sin considerar la supuesta fertilización por carbono los resultados fueron aún más alarmantes. Los rendimientos mundiales bajarían 16% para 2080, y las caídas regionales serían de un 24.3% en América Latina, 19.3% en Asia y 27.5% en África. Los rendimientos se reducirían en un 38% en India, y más de un 50% en Senegal y Sudán.

 

Pero incluso esta aterradora predicción podría quedarse corta. El estudio de Cline, al igual que el informe del picc y otros informes que abordan el cambio climático y la agricultura, no toman en cuenta la crisis del agua asociada con el cambio climático. Hoy, 2 400 millones de personas viven en ambientes con una dura escasez de agua y las predicciones recientes hablan de que aumentarán a 4 mil millones hacia la segunda mitad del siglo. Las fuentes de agua para la agricultura se han agotado o se están haciendo peligrosamente escasas en muchas partes del mundo. El calentamiento global complicará el problema a medida que las más elevadas temperaturas generen condiciones más secas y sea necesario aumentar la cantidad de agua para la agricultura. Será cada vez más difícil mantener los actuales niveles de producción, incluso a medida que la demanda aumente debido a la mayor población.

 

Cline tampoco contempló los impactos de las condiciones climáticas extremas que ocurrirán a mayor cambio climático. Se espera que aumente la frecuencia y la intensidad de las sequías, las inundaciones y otros desastres naturales, provocando desastres en los cultivos dondequiera que se manifiesten. El Banco Mundial prevé que la intensificación de las tormentas causada por el cambio climático hará que 29 mil kilómetros cuadrados adicionales de tierra agrícola situada en zonas costeras se volverán vulnerables a las inundaciones.  Simultáneamente, se espera un aumento dramático de los incendios forestales, que ya afectan unas 350 millones de hectáreas cada año, y esto ocasionará un problema de contaminación con los aerosoles de carbono, que agravará aún más el efecto de invernadero. Un estudio avizora que los incendios forestales aumentarán en un 50% en el oeste de Estados Unidos para el año 2055, todo ello como resultado de los aumentos de temperatura.

 

Y luego hay que considerar el mercado. El abasto global de alimentos está cada vez más controlado por un pequeño número de transnacionales que tienen el cuasi-monopolio de toda la cadena alimentaria, de las semillas a los supermercados. La cantidad de capital especulativo en el comercio agrícola va también en aumento. En este contexto, cualquier perturbación del abastecimiento de alimentos, o incluso la simple percepción de que hay problemas, puede provocar aumentos tumultuosos en los precios y una acaparamiento inmenso de ganancias por parte de los especuladores, lo que hace inaccesibles los alimentos para los sectores urbanos más pobres y provoca todo tipo de alteraciones en la producción agrícola en el campo. De hecho, el mero rumor de una escasez alimentaria mundial ya atrajo especuladores financieros a la agricultura, quienes están acaparando tierras en gran escala, a un nivel que no se veía desde tiempos coloniales.

Nos adentramos en una era de perturbaciones extremas en la producción de alimentos. Nunca ha habido una necesidad tan urgente de que un sistema asegure un abasto alimentario para todos de acuerdo a sus necesidades. Y, sin embargo, el sistema alimentario mundial jamás ha estado tan fuertemente controlado por un pequeño grupo de personas cuyas decisiones se basan exclusivamente en cuánto dinero pueden obtener para sus accionistas.

 El choque de dos mundos en el Amazonas Peruano

El gobierno peruano eligió una fecha simbólica, el Día Mundial del Medio Ambiente, para lanzar un sangriento ataque sobre los pueblos del Amazonas. ¿La razón para esta represión? La oposición categórica de las comunidades amazónicas a la invasión de sus territorios por actividades empresariales social y ambientalmente destructivas, tales como la minería, la extracción de petróleo y plantaciones dedicadas al monocultivos de árboles y agrocombustibles.

El 9 de abril, las comunidades locales del Amazonas peruano empezaron lo que ellas llamaron una “huelga indefinida”, para protestar por la negativa del Congreso peruano a revisar una serie de decretos leyes que dañan los derechos de los puebles indígenas. Estos decretos fueron publicados por el Ejecutivo en el marco de la implementación del Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos.

Desatando esta masacre el Día Mundial del Medio ambiente, el gobierno de Alan García mostró claramente al mundo cuán poca importancia le da a la protección del medio ambiente y cuán alto valora las grandes corporaciones que esperan explotar —y simultáneamente destruir— los recursos naturales del país. Peor aún, el gobierno declaró públicamente su desprecio por las vidas de los pueblos indígenas que están luchando por defender lo poco que les ha dejado el avance del modelo de “desarrollo”, que ha demostrado ampliamente ser social y ambientalmente destructivo.

 

Como resultado de esta sangrienta represión y la atención pública mundial que suscitó, el Amazonas peruano se convirtió en un símbolo del choque entre dos concepciones diferentes acerca del presente y futuro de la humanidad, que hoy se despliega a nivel mundial.

En un lado de este conflicto está el mundo del interés económico, el cual significa destrucción social y ambiental, imposición por la fuerza, violación de derechos. Obviamente, este mundo no está representado por el presidente peruano, quien es sólo un ayudante temporal y desechable para las corporaciones —un hecho que se evidenció con la suerte que corrió el antes todopoderoso presidente Fujimori. Sin embargo, el papel que juegan estos ayudantes es muy importante, en la medida que son ellos quienes prestan los visos de “legalidad” necesarios a las acciones que claramente violan los derechos humanos más básicos.

En el otro lado está el mundo de quienes aspiran a un futuro de solidaridad y respeto por la naturaleza. En este caso, ellos están representados por los pueblos indígenas del Amazonas, pero también se pueden encontrar en luchas similares en otras partes del mundo, en confrontación con otros gobiernos que también están al servicio de los intereses económicos de las grandes empresas. Para mencionar sólo algunos ejemplos, podemos destacar la actual lucha de los países del sudeste asiático, en contra de la destrucción del río Mekong —que provee de sustento a millones de personas— por las represas hidroeléctricas gigantes; la lucha de los pueblos africanos contra la perforación y prospección petrolera; la lucha de los pueblos hindúes para proteger sus bosques contra la extracción minera, y tantas luchas más.

En esta confrontación, la hipocresía de quienes se esfuerzan por imponer el modelo destructivo, es aparentemente ilimitada. En el caso de Perú, el Presidente Alan García, el mismo hombre quien quiere ahora abrir el Amazonas a las actividades extractivas, declaró apenas un año atrás que el quería “evitar que este bienestar original que Dios nos ha dado sea degradado por la mano del hombre, por la incompetencia de aquellos que trabajan la tierra o la explotan económicamente, y es por esto que hemos creado este Ministerio del Medio Ambiente.”

 

Este tipo de hipocresía gubernamental es descaradamente evidente en todo el mundo, especialmente respecto al cambio climático. Durante un indefinido proceso internacional, que se inició en 1992, los gobiernos del mundo acordaron que el cambio climático es la peor amenaza para la humanidad. También acordaron que las dos mayores causas del cambio climático eran las emisiones de gas invernadero por el uso de combustibles fósiles y la deforestación. Finalmente, acordaron que debía hacerse algo al respecto. Y luego de firmar los acuerdos y volar de vuelta a sus países, han hecho todo lo posible para promover la explotación petrolera y/o la deforestación.

Sin la necesidad de crear ministerios del ambiente o participar en procesos internacionales para combatir el cambio climático, hay pueblos en todo el mundo que realizan acciones para defender el medioambiente y el clima de las inminentes amenazas que pesan sobre ellos. En casi todos los casos, sus acciones han sido criminalizadas o reprimidas - tanto en el sur como en el norte – por aquéllos que debieran estar alentándolos y respaldándolos: sus gobiernos.

En el simbólico caso de Perú, los pueblos del Amazonas —con el respaldo de miles de ciudadanos alrededor del mundo— han ganado una importante batalla en esta lucha entre dos mundos. Obviamente, nadie cree que éste sea el fin del conflicto. Pero es una victoria que da esperanza a muchas otras personas que luchan por objetivos similares y finalmente a todo el mundo, porque el producto final de esta confrontación entre dos mundos determinará el destino de la humanidad. Boletín WRM, Nº 143 – Junio de 2009

 

Tiempo de hacer cambios en el mar

La pesca fue alguna vez una de las formas más eficientes de obtener alimento sin producir gases con efecto de invernadero. La pesca industrial invirtió la ecuación. Según Mares en Riesgo y la Fundación Mar del Norte, la sobrecarga provocada por la pesca comercial no sólo ha hecho que las reservas pesqueras sean menos flexibles frente a los impactos del clima sino que, las grandes pesquerías comerciales son una de las fuentes importantes de emisiones de gases con efecto de invernadero a nivel mundial:

* Por cada tonelada de producto, medido en peso vivo, se emiten 1.7 toneladas de co2.
* Las pesquerías mundiales quemaron casi 50 mil millones de litros de combustible en el año 2000, para una producción de 80 * Millones de toneladas de peces e invertebrados marinos;
* Las pesquerías mundiales dan cuenta, al menos, de un 1.2% del consumo de petróleo a nivel mundial, una cantidad igual a la consumida por Holanda, que ocupa el 18avo lugar como país consumidor.
* El contenido energético del combustible quemado por las pesquerías es 12.5 veces mayor que el contenido energético de la proteína comestible presente en la captura obtenida.

Mares en riesgo/ Fundación Mar del Norte:
www.seas-at-risk.org/1mages/Carbon%20footprint%20brochure%20final%20final.pd}

 Cocinar el planeta

A los defensores de la Revolución Verde les gusta hablar de cómo la receta única de variedades vegetales uniformes y fertilizantes químicos salvó al mundo de la hambruna, Los defensores de las llamadas Revolución Pecuaria y Revolución Azul (acuacultura) nos venden una historia similar acerca de razas animales uniformes y alimentos industriales. Este discurso debería ser hoy menos convincente en la medida que cerca de un cuarto de la población del planeta pasa hambre y los rendimientos de los cultivos están estancados desde los años ochenta. En realidad, lo que tenemos delante parece más bien una historia de terror cuando consideramos las consecuencias ambientales, especialmente a medida que el mundo se entera del papel que estas transformaciones de la agricultura y del sistema alimentario han jugado en el cambio climático.

El consenso científico actual es que la agricultura es responsable de un 30% de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero provocadas por humanos. Pero es injusto poner todas las formas de agricultura en un mismo saco. En la mayoría de los países eminentemente agrícolas, la agricultura en sí contribuye muy poco al cambio climático. Los países con el mayor porcentaje de población rural y cuyas economías dependen principalmente de la agricultura, tienden a tener los niveles más bajos de emisiones de gases con efecto de invernadero. (13) Por ejemplo, aunque se dice que la agricultura canadiense aporta sólo un 6% de las emisiones de gases con efecto de invernadero totales del país, esto son 1.6 toneladas de gases invernadero por canadiense, mientras que en India, donde la agricultura es un componente mucho más importante de la economía nacional, las emisiones per capita de todas las fuentes son sólo 1.4 toneladas, y sólo 0.4 toneladas provienen de la agricultura.  Hay diferencias, por lo tanto, en el tipo de agricultura que se practica, y no se puede acusar a la agricultura en general.

Es más, cuando analizamos la contribución total de la agricultura al cambio climático, vemos que sólo una pequeña sección de actividades agrícolas son responsables de casi todas las emisiones de gases con efecto de invernadero de la agricultura. La deforestación causada por el cambio de uso de la tierra es responsable de cerca de la mitad del total, mientras las emisiones de los establecimientos agrícolas las provoca sobre todo la producción animal y los fertilizantes. Todas estas fuentes de gases con efecto de invernadero están íntimamente ligadas al surgimiento de la agricultura industrial y a la expansión de sistema alimentario en manos de las transnacionales. Así también la alta dependencia del petróleo y la gran huella de carbono que provoca el transportar alimentos e insumos por todo el mundo en todo tipo de envases plásticos.

Dado que la mayor parte de la energía utilizada por el sistema alimentario industrial proviene del consumo de combustibles fósiles, el monto de energía que utiliza se traduce en directo a la emisión de gases con efecto de invernadero. Si tan sólo observamos el sistema alimentario estadounidense, se calcula que tiene en su haber un formidable 20% de todo el consumo de energía fósil del país. Esta cifra incluye todo la energía utilizada en los establecimientos que producen comida, y en los procesos postindustriales de transporte, empacado, procesamiento y almacenaje. La Agencia de Proteccióm Ambiental estadounidense informó que en 2005 los agricultores del país emitieron tanto dióxido de carbono como 141 millones de carros juntos ese mismo año. Este sistema alimentario totalmente ineficaz utiliza 10 calorías fósiles no renovables para producir una sola caloría alimenticia.

La diferencia en el uso de energía entre la agricultura industrial y los sistemas agrícolas tradicionales no podía ser más extremo. Se habla mucho de lo eficiente y mucho más productivo que es la agricultura industrial si se le compara con el modo de cultivo tradicional en el Sur global, pero si uno toma en consideración la eficiencia energética, nada puede estar más alejado de la verdad. La fao calcula que, en promedio, los agricultores de los países industrializados gastan cinco veces más energía comercial para producir un kilo de cereal que los campesinos en África. Si analizamos cultivos específicos, las diferencias son todavía más espectaculares: para producir un kilo de maíz, un agricultor en Estados Unidos utiliza 33 veces más energía comercial que el campesinado tradicional en el vecino México. Y para producir un kilo de arroz, un agricultor estadounidense usa 80 veces la energía comercial utilizada por un campesino tradicional en Filipinas. Esta “energía comercial” de la que habla la FAO es, por supuesto, el gas y el combustible fósil requeridos para producir fertilizantes y agroquímicos y los que se utilizan en la maquinaria agrícola, todo lo cual contribuye sustancialmente a la emisión de gases con efecto de invernadero.

Pero la agricultura en sí es responsable tan sólo de un cuarto de la energía usada para llevar comida a las mesas. El gasto de energía y la contaminación ocurren dentro del sistema alimentario internacional en su sentido más amplio: el procesado, el empacado, la refrigeración, la cocina y la movilización de comida por todo el planeta. Hay cultivos o piensos que se producen en Tailandia, se procesan en Rotterdam, alimentan ganado en algún otro lado, para que terminen como comida en McDonalds en Kentucky.

Transportar alimentos consume enormes cantidades de energía. Si miramos de nuevo Estados Unidos, se calcula que 20% de todo el transporte de mercancías dentro del país se utiliza en mover comida, lo que resulta en 120 millones de toneladas de emisiones de co2 La importación y exportación de alimentos de Estados Unidos da cuenta de otros 120 millones de toneladas de co2. A eso debemos añadir el transporte de provisiones e insumos (fertilizantes, pesticidas, etcétera) a las granjas industriales, el transporte del plástico y el papel para las industrias de empacado, y lo que los consumidores se mueven para ir, cada día más lejos, a los supermercados. Esto nos da un panorama de la tremenda cantidad de gases con efecto de invernadero producidos por el sistema alimentario industrial, tan sólo por sus requerimientos de transporte. Otros grandes productores de gases son las industrias que procesan comida, la refrigeran y la empacan, que son responsables por 23% de la energía consumida en el sistema alimentario estadounidense. (18) Todo esto suma una cantidad increíble de energía desperdiciada.

Y hablando de desperdicio: el sistema alimentario industrial descarta la mitad de toda la comida que produce, en su viaje de los establecimientos a los comerciantes, a los procesadores de comida, a las tiendas y supermercados —lo suficiente para alimentar a los hambrientos del mundo seis veces. (19) Nadie ha empezado a calcular cuantos gases con efecto de invernadero se producen por la pudrición de toda la comida tirada a la basura.

Mucho de este tremendo desperdicio y esta destrucción globales podría evitarse si el sistema alimentario se descentralizara, si la agricultura se desindustrializara.

Sin embargo, los sectores en el poder responden a la actual crisis alimentaria y al acelerado colapso de los sistemas que promueven la vida en el planeta con más de lo mismo, y cuando mucho le suman unos cuantos remedios tecnológicos inútiles

El sistema alimentario controlado por las transnacionales está entonces en un callejón sin salida. Lo que proponen es más agricultura industrial y más cadenas alimentarias mundiales como solución a la crisis alimentaria. Pero estas actividades sólo aceleran el cambio climático, y con ello intensifican severamente la crisis alimentaria. Es un círculo vicioso que provoca extremos de pobreza y ganancias, y el abismo entre los dos se hace cada vez más profundo. Hace ya mucho tiempo que es urgente transformar radicalmente este sistema alimentario.

 Cuál es la salida

Dicho de la manera más simple, la crisis climática implica que necesitamos cambios ¡ya! La organización de la sociedad en torno a la obtención de ganancias ha demostrado ser un sistema corrupto y necesitamos construir sistemas alternativos de producción y consumo, que se organicen de acuerdo a las necesidades de los pueblos y la vida en el planeta. La transformación de este sistema alimentario no ocurrirá mientras el poder de éste siga en manos de las corporaciones. Tampoco podemos confiar en nuestros gobiernos, que permiten que la distancia entre lo que los científicos dicen que hay que hacer para detener el desastre climático y lo que los políticos realmente hacen se haga cada vez mayor. Las fuerzas del cambio están en nuestras manos, en nuestras comunidades, que se organizan para recuperar el control sobre nuestros sistemas alimentarios y nuestros territorios.

En la lucha por lograr un sistema alimentario diferente, los obstáculos principales son políticos, no técnicos. Hay que volver a poner las semillas a manos campesinas, eliminar los pesticidas y fertilizantes químicos, integrar al ganado a formas de producción mixta, y organizar nuestros sistemas alimentarios de forma tal que todos tengamos suficientes alimentos sanos y nutritivos. Las capacidades para producir tales transformaciones han quedado demostradas en los miles de proyectos y experimentos que desarrollan comunidades del mundo entero. Incluso la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola —llevada a cabo bajo la dirección del Banco Mundial— no puede sino reconocerlo. A nivel de finca son bastante claras y directas las formas de lidiar con el cambio climático (véase el recuadro “Cinco pasos clave hacia un sistema alimentario que pueda enfrentar el cambio climático”).

Los desafíos políticos son más difíciles. Pero hay mucho que ya está pasando a nivel local. Enfrentadas incluso a la represión violenta, las comunidades locales están resistiendo los mega-proyectos, las represas, la minería, las plantaciones y la tala de los bosques (ver el recuadro “El choque de dos mundos en la Amazonía peruana”). Aunque rara vez se reconozcan como tales, sus resistencias están en el corazón de la acción por el clima, al igual que el movimiento por la soberanía alimentaria, que se van uniendo para resistir la imposición de políticas neoliberales y desarrollar visiones colectivas de futuro. Es en estos espacios y a través de esa resistencia organizada que emergerán las alternativas al destructivo sistema alimentario actual y podremos hallar la fuerza y las estrategias comunes que nos saquen del ciclo suicida en que la agricultura industrial y el sistema alimentario industrial nos tienen hundidos". www.ecoportal.net / 10-10-09

 

 

2. El Alba de los Movimientos Sociales en Argentina

 

Biodiversidad en América y El Caribe difunde:

Argentina: 16 de octubre – Día Internacional de la Soberanía Alimentaria

 

Las organizaciones que integramos el ALBA de los Movimientos Sociales en Argentina nos movilizamos: Por la Soberanía Alimentaria, nuestra madre Tierra, el trabajo digno y la integración de los pueblos de Nuestra América.

 

Decimos No a los agronegocios, no a los despidos de trabajadores. Fuera las Corporaciones Transnacionales de nuestras vidas, nuestros países y Nuestra América. Nuestros pueblos y nuestra madre tierra están en grave peligro. Sucede que la crisis que buscan descargar sobre nuestras espaldas no es sólo económica: se trata de una crisis financiera, pero también ambiental y cultural, es decir, una crisis civilizatoria. La ambición desmedida del capitalismo nos lleva a un abismo sin salida.

La situación actual es extrema: más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo, el calentamiento global avanza poniendo en riesgo la vida en el planeta, la demanda energética cada vez es mayor y no hay con que satisfacerla.

Ante esta situación de saqueo de los bienes naturales y ataque a la cultura y la vida de nuestros pueblos campesinos y originarios, ante los despidos, los desalojos y la falta de trabajo, proponemos un cambio integral con eje en la Soberanía Alimentaria como alternativa a construir entre todos los sectores populares. El derecho que tenemos los pueblos de producir y consumir alimentos sanos y suficientes, adaptados a nuestra propia cultura y forma de Vida. El derecho a un trabajo digno, autogestionado, al desarrollo de nuestra economía, en manos de los trabajadores y campesinos. La tierra, el agua y los bienes naturales deben cumplir una función social, en manos campesinas e indígenas que produzcan alimentos para los mercados locales.

 

En Nuestra América, los desafíos son similiares. Estados Unidos, lejos de quitar sus ojos de nuestro continente, impulsa y promueve desde los sectores más reaccionarios de su aparato estatal y militar actos desestabilizadores en la región, como el golpe de Estado en Honduras, la presencia de la IV flota asolando el continente o el despliegue en el territorio colombiano de bases militares.

 

Repudiamos las renovadas pretensiones imperialistas sobre nuestro continente y exigimos se respete la autodeterminación de nuestros pueblos que se expresa claramente en los procesos democráticos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y en la siempre digna Cuba socialista.

 

Por todo esto, los movimientos que conformamos el ALBA de los Movimientos Sociales en Argentina, en el marco de acciones en Latinoamérica y el mundo en defensa de la madre tierra y por la soberanía alimentaria, convocadas desde el Foro Social Mundial, El ALBA de los Pueblos y la Via Campesina Internacional, convocamos a una agenda de acciones que culminara en una movilización el 16 de octubre y en la cual reivindicamos y exigimos:

- Que se implementen MERCADOS POPULARES en los territorios de manera tal que los movimientos sociales con autonomía podamos garantizar con ellos la venta de nuestros productos alimenticios como parte de redes de producción y comercialización autónomas que se orientan mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo frente a la inexistencia de trabajo o precarización del mismo garantizando que los productos son naturales y sin contaminantes.

- Se frenen los desalojos a comunidades campesinas e indígenas y se desarrollen políticas de acceso a la tierra y los medios de producción para familias campesinas e indígenas. Se frenen los desalojos de familias sin techo, centros culturales, comunitarios, fábricas y empresas recuperadas gestionadas por sus trabajadorxs que significan para los territorios donde se encuentran instancias de organización, estudio, trabajo y cultura que deben ser respetados y que desde diferentes gobiernos nacional, municipales y provinciales intentan ser desarticulados.

- Que se fortalezca la agricultura campesina y familiar y se reconozca a la misma como un actor fundamental en el desarrollo económico de nuestro país.

- Se garantice que los movimientos sociales, organizaciones populares y cooperativas autónomas tengamos acceso a emprendimientos laborales autogestivos y también a licencias de medios de comunicación audiovisual.

- Se efectivicen medidas que impliquen el cese de la fumigación con agrotóxicos, las explotaciones de minería a cielo abierto que contaminan e intoxican a poblaciones enteras que además son desplazadas por la soja, maíz y demás productos transgénicos.

- Se reconozcan nuestras experiencias educativas autogestionadas impulsadas por los movimientos sociales, campesinos, empresas recuperadas y cooperativas que fortalecen la construcción de sujetos autónomos.

- Se termine la criminalización de la protesta social que implica persecución, procesamiento y encarcelamiento de lxs luchadorxs sociales.

CONTRA LA COLONIZACIÓN, MERCANITILIZACIÓN Y PRECARIZACIÓN DE LA VIDA

POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/13-10-09

 

 

3. Originarios y otros componentes de los de abajo

 

Los Jóvenes del Taller de Periodismo de Las Cavas relatan que ENCUENTRO DE LA RESISTENCIA INDÍGENA, BARRIAL Y CAMPESINA , ORCOPO y CÁTEDRA AMERICANISTA convocaron el sábado 8 de agosto en la Plaza de la Resistencia Indígena que está ubicada en la Rotonda del Puente de la Noria (Lomas de Zamora) e hicieron el pronunciamiento “Por una Pachamama libre de injusticias, desigualdades y contaminaciones”.

 

Recogen testimonios

Dani Tatú: "Nosotros desde hace 3 años realizamos el acto de la Pachamama en los barrios, la celebración a la Madre Tierra. Para nosotros la Madre Tierra es la vida, así como nosotros somos parte de la naturaleza celebramos a la tierra porque celebramos a la vida. También sabemos que la tierra está sufriendo la muerte y el asesinato por parte de las grandes corporaciones y megaempresas, que extraen las riquezas y explotan de forma totalmente irracional despojando a los campesinos de sus tierras, a los pueblos originarios y acá en los barrios contaminando, inundando y todas esas consecuencias tienen que ver con un sistema, que ayuda a que se sigan explotando a la madre tierra. Por eso festejamos cada segundo sábado del mes de agosto en Puente La Noria en la Plaza de la Resistencia Indígena a la Pachamama, pero también las luchas de todos los que nos organizamos para defenderla.

¿qué papel juegan los barrios?

Muchos compañeros militan en los barrios, son militantes sociales venimos con la experiencia de trabajar día a día con los vecinos junto a la gente que está tomando tierras junto a la gente que está cortando rutas acá cerca nomás hay gente que no tiene luz, agua, se inunda, tratamos de traer el reclamo la resistencia y la lucha".

 

Mamani: "Cada año hay más gente que toma conciencia que somos parte de la pachamama. Hoy no somos los originarios los únicos que estamos viviendo acá, hay gente que vino desde el otro lado del océano y vive acá. Estaría bueno que se comprometan con la Pachamama porque ellos también son parte. La pachamama es todo lo que nos rodea, desde lo más chiquito que tiene vida, pero también lo es el agua contaminada, los bosques talados, las minas a cielo abierto, nosotros somos Pachamama.
Nosotros somos los causantes de esto bajo un sistema capitalista que es egoísta, que es vertical y esta cultura es la que predomina en el mundo y la que destruye a nuestra Pachamama. Para comprometernos tiene que ser cotidiana la lucha, nosotros tenemos que ser los que confrontemos con los que quieren seguir talando, depredando, instalando minas a cielo abierto, llenar nuestros suelos de soja, y luego rociarlo con pesticidas. Nosotros tenemos que ser los que tomemos conciencia, porque no estamos de acuerdo con tanta riqueza para pocos y tanta pobreza para muchos el resultado de todo esto es que nuestra madre tierra va quedando menos fértil y más desértica. El futuro no existe ni para ellos ni para nosotros tampoco para los animales ni para las plantas. Tenemos que ver como hacemos para salvar a nuestra pachamama en lo cotidiano.
Hay 20 mujeres que están acampando frente a la casa de Salta, hay 52 hermanos de Formosa que murieron por el agua contaminada, hay gente en Resistencia, Chaco que muere por desnutrición, en otras partes del mundo hay gente que muere porque las están bombardeando todo el tiempo y pensamos que vamos a cumplir con una ceremonia, pero no, la ceremonia es el principio de la conexión, el compromiso diario y cotidiano son todas las demás luchas".
Fuente: www.anred.org /9-8-09