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Noviembre 2004 |
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Democrática (volver)
Nacionalizar las reivindicaciones sociales encamina la imprescindible unidad popular
1) Hay dos clases de luchas reivindicativas que se complementan y construyen la “democracia renovada”.
Hay que tener presente que la impunidad del sistema opresor se instauró mediante terrorismo de estado. Además, desde 1976, se ha constituido una comunidad de negocios entre las burocracias y la alianza de los grupos económicos locales con las empresas y los bancos imperialistas. Tal entramado expoliador se consolida mediante el proceso de endeudamiento externo del país y el proceso de privatizaciones que aceleran la concentración y desnacionalización económica causando la catástrofe social y su incesante profundización en la actualidad.
De manera que la distribución equitativa de ingresos no puede esperarse de un gobierno-Estado hecho para facilitar y garantizar el robo a los trabajadores y otros sectores populares.
Tampoco una democracia participativa constituye la voluntad política para subordinar y demoler a los poderes establecidos.
Héctor Pablo Agosti (en su libro “Mirar hacia delante” de 1983) propone la democracia renovada como binomio indisoluble de la soberanía popular con la nacional.
Ese adueñarse del poder de decisión sobre el destino común se arraiga en la ruptura con la obediencia debida por miedos y en la puesta de pie para la concreción de sus derechos humanos.
Existen dos clases de lucha reivindicativa:
1. Delibera sobre qué y cómo hacer, organiza su grupo o movimiento, fundamenta sus reclamos y se esmera en convencer a las mayorías de la justicia de sus demandas. Procura la mejora en el reparto de la riqueza creada por el trabajo. Trasciende no sólo poniendo límites al saqueo de los poderes establecidos sino, también, aliviando la asfixia del mercado interno, con lo cual favorece a todos los sectores populares.
2. Debate, programa y socializa sus propuestas alternativas a las vigentes. Ayuda al proyecto de país mirando por las necesidades e intereses populares.
Entre ambas no existe delimitación precisa, al contrario, se entremezclan en promover la convicción de la diversidad popular sobre la posibilidad de cambiar las condiciones opresivas de vida y trabajo.
En la primera predomina el avance en la capacidad popular de imponer:
aumento de salarios para que alcancen –como mínimo- a la canasta familiar;
reducción de la jornada laboral a 6 horas (sin tocar el salario digno) que crea miles de puestos laborales y atiende tanto hacerla corresponder con el incremento productivo como acomodarla al derecho de descanso;
dedicación del Presupuesto al desarrollo social significa invertir en educación y salud públicas, seguridad social, viviendas dignas para todos los que las necesitan, ciencias y tecnologías del Estado nacional o provincial, créditos para PYMES y comunidades rurales e infraestructura socioeconómica a favor de la democracia renovada;
quita a los formadores de precios de esa facultad ilegítima, gracias a la cual, embolsan buena parte de los salarios de los trabajadores y de las ganancias de los pequeños, medianos propietarios y autónomos;
manejo de tarifas según el criterio de priorizar los intereses sociales por sobre los corporativos y obligando a las empresas prestatarias a cumplir con los contratos hasta tanto no haya recuperación de ese patrimonio de Argentina;
cancelación de las AFJP para romper con el círculo perverso de transferencia de los fondos previsionales a cuatro bancos grandes que se vuelven acreedores al ‘prestar’ usurariamente (o incrementar la deuda externa) para cubrir el déficit fiscal provocado;
derogación de la ley de flexibilización laboral con erradicación total de la enorme gama de “contratos basura” y del pago y el trabajo en negro;
reforma tributaria progresiva para que el 80% de los impuestos no provengan del consumo popular (IVA y combustibles);
cesación de los regímenes autoritarios implícitos en la intervención gubernamental del PAMI y en las leyes del terrorismo de estado que rigen al sistema financiero y a la radiodifusión.
Es evidente que la voluntad política de llevar a cabo este programa mínimo debe enfrentar al sistema opresor. Por lo tanto, sólo la “voluntad colectiva popular” puede poner fin a la impunidad del enriquecimiento a costa de la masacre, la miseria y el atraso mayoritarios.
Antonio Gramsci señala cómo constituirla. “Los hombres se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que esta voluntad se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva..”.
Advierte que la nueva vida colectiva e individual tiene que organizarse, con el máximo utilitarismo, en torno al mundo del trabajo y la producción desde las perspectivas de satisfacer las necesidades y deseos de una creciente mayoría.
Pero tal proceso debe comenzar en la cultura como convivencia cotidiana que
enfrente y supere polémicas, contradicciones, escisiones;
rompa con la subordinación al sistema jurídico y los criterios de seriedad o normalidad de las clases expoliadoras;
adquiera un lenguaje común, la conciencia del valor histórico de cada cual y todos, y la disciplina basada en el reconocimiento de la importancia de responsabilizarse e involucrarse entero en las tareas designadas.
2) La soberanía popular y nacional, en la actualidad, exige involucrar a la diversidad de los sujetos colectivos en el encuentro confraternal y en la voluntad de adueñarse del país para transformarlo en acuerdo con necesidades e intereses de todos por igual.
Nacionalizar las reivindicaciones sociales tiene dos significados.
Por un lado, es correlacionar las luchas(todavía) sectoriales e incluso fragmentadas por provincias, localidades o categorías profesionales en un sistema vasto y ágilmente articulado que abarque y organice a todos los trabajadores ocupados, desocupados y pasivos con otras capas y clases populares.
Compone la fuerza política de la diversidad popular con contenidos concretos en lo territorial, cultural o sectorial y con la convicción de poder realizar el ideal de justicia social debido a capitalizar las experiencias combativas de larga data de todos los subordinados, oprimidos, estafados en distintas latitudes.
Por otro lado, implica multiplicar los órganos de permanente deliberación pública para la comprensión general de decisiones y la posibilidad de llevar adelante iniciativas creadoras en el cumplimiento programático. Implica, también, incorporar a una creciente mayoría en los movimientos con proyectos alternativos sobre:
las empresas estratégicas y los bancos para poner a ambos al servicio de la calidad de vida del pueblo;
la educación y la salud públicas;
el desarrollo socioeconómico de todas las regiones del país en armonía entre sí e integradas, de modo multifacético, con el continente y el mundo.
Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina, sostiene que para enfocar cómo reconstruir el país es imprescindible el slogan “Agricultura con agricultores para un desarrollo nacional con equidad y autonomía”.
“Por eso, nuestro 92º Congreso terminó aprobando que es necesario una convocatoria a un movimiento amplio que sea capaz de construir una alternativa distinta en nuestro país.
En definitiva, para romper con lo viejo, hay que tener capacidad de construir lo nuevo, ése es el gran desafío”.
semanario Nuestra propuesta n º 700- 14/ 10/ 04 www.pca.org.ar
Miguel Teubal aclara: “el modelo agroalimentario o agroindustrial se implantó al amparo de los procesos de globalización y como tal, forma parte del modelo neoliberal en conjunto. Se trata de un modelo impulsado y dominado por grandes empresas transnacionales y las tecnologías dominadas por ellas, es decir, los supermercados en la distribución final de alimentos, la gran industria alimentaria, la industria de semillas y agroquímicos, y el capital financiero concentrado”.
Sus consecuencias son gravísimas:
expulsión de pequeños-medianos productores, campesinos, peones y pueblos originarios;
desertificación y procesos de catástrofes ambientales al destruir la biodiversidad, la fertilidad;
“derrumbe de la seguridad alimentaria que es la capacidad de un país de proveer alimentos de buena calidad a toda su población”.
Realidad Económica n º 196, mayo-junio de 2003 www.iade.org.ar
Gubernamental (volver)
Concentrar y desnacionalizar la economía exige autocracia con construcción de consenso
1) La impunidad del poder económico(alianza de los grupos locales con las empresas y los bancos imperialistas) es posible por el gobierno-Estado en su función de transferir los recursos públicos al primero e instaurar las políticas impositiva y represiva contra los sectores populares.
La omnipotencia del gran capital sólo se concreta mediante el Estado o poder político de imponerla a la sociedad como el desarrollo y rumbo pragmático, realista e inevitable.
Aunque esa política signifique aplastar la dignidad humana de más de la mitad de la población y se planifique el exterminio de buena parte de esta última al visualizar la Argentina en fragmentos, o sea, como territorios bajo el dominio absoluto de corporaciones dedicadas a acaparar y depredar recursos naturales.
Por eso, la solución de reclamos básicos a la calidad de vida de las mayorías les plantea la articulación de sus respectivas reivindicaciones en forma de causas nacionales a fin de adquirir capacidad de prever y organizar el destino común.
Es una toma de posición que confronta con el gobierno de Kirchner al poner éste toda la autoridad y violencia del Estado contra los sectores e intereses populares.
En efecto, ha establecido una autocracia con consenso para sostener el sometimiento popular a la inseguridad jurídica de que
la brecha entre una minúscula minoría y casi toda la población es cada vez mayor, el acaparamiento de la riqueza de todos por parte del polo de privilegios se agrave en su repercusión hambreadora a partir del 2002 y este año, esta desigualdad social alcance su peor nivel desde mediados de los ’70;
el superávit primario se agigante y el Gobierno decida quitarle responsabilidad fiscal al sector privado postergando retenciones de ganancias pero no reduce el IVA para los productos de primera necesidad ni favorece al salario familiar, tampoco aumenta el salario por encima de la canasta familiar ni implementa el seguro de empleo y formación para mantener el misérrimo salario mínimo, ni invierte en obras públicas.
Ismael Bermúdez dice en su nota “La torta se agranda, pero el reparto no mejora” (Clarín 22/10/ 04):
La economía sigue creciendo a un alto ritmo y hoy, el nivel de producción se acerca a los anteriores a la recesión iniciada en 1998.
Pero la participación de los trabajadores(tanto en blanco como en negro y los cuentapropistas) en la riqueza creada ronda apenas el 29% del PBI, cuando antes de la devaluación de 2001 se situaba en el 36%, según datos del Banco Central.
Así, hoy los trabajadores reciben 7 puntos del PBI menos que en 2001. Como el PBI anual hoy es de 430.000 millones de pesos, significa una pérdida relativa de ingresos de los trabajadores, por año, del orden de los 30.000 millones de pesos o 10.000 millones de dólares...
Otro aspecto importante, señalado por el informe del Banco Central, es que desde 2001, los costos salariales por unidad de producción se redujeron a la mitad...
Esta situación sigue sin variar, a pesar que en dos años se habrá acumulado un crecimiento del 17,5%. Es que, dice el informe, “los salarios reales dejaron de crecer durante el segundo trimestre y parte del tercero, debido a una menor suba de los salarios nominales junto con mayores incrementos en el nivel de precios”.
Sucede, como Daniel Muchnik (Clarín 25/10/04) señala que el Gobierno está llevando adelante lo que preconizan los tan cuestionados organismos financieros internacionales: elevado superávit para garantizar el pago de los servicios de la deuda externa.
En consecuencia, se configura un patrón de crecimiento que tiene varios ejes problemáticos. En efecto, se basa en:
una moneda devaluada para seguir exportando;
elevados niveles de desempleo y pobreza para asegurar salarios bajos;
ausencia de inversiones en tecnología y desarrollo por parte del Estado para que el Presupuesto siga afectado al cumplimiento de los servicios de la deuda externa.
Condena a los recién nacidos y lactantes a alta mortalidad por causas muy evitables, al 46% de los menores de dos años a desnutrición y a una creciente mayoría de la población a sobrevivir o morir.
“Los efectos están disimulados, por ahora. Porque el ciclo internacional favorece a la Argentina con tasas internacionales bajas y altos precios de los productos de exportación”(Muchnik 25/10/04).
2)A fin de asegurar la impunidad del sistema opresor, el gobierno de Kirchner ejecuta la erradicación de la política de calles y de masas y alienta a la “ciudadanía decente” a confiar en la política que se desenvuelve en ámbitos de negociación cerrada a la información y al control popular.
Néstor Pitrola advierte sobre un plan represivo de carácter nacional que no se limita a poner límites al movimiento piquetero. En efecto, hay represión contra
el pueblo salteño que resiste los negociados del agua y del transporte;
los ex-combatientes tucumanos, los estatales cordobeses;
los trabajadores de la Franco, de Firestone, de AGR;
los vendedores ambulantes de Capital y la Salada;
la juventud trabajadora y piquetera de Caleta Olivia;
y al movimiento piquetero en su conjunto, por supuesto.
Se “desempolvan” centenares de causas: contra los 52 compañeros piqueteros en Bahía Blanca por un corte del 2002; contra compañeros del Polo y el MTL por el corte a la Panamericana; a tres compañeros del MTR por el escrache a Repsol(cuando pedían garrafas).
Los jueces ‘fuerzan’ el Código Penal. Imputan delitos muy graves. Se trata de figuras no excarcelables. A los piqueteros de Caleta Olivia les aplican el artículo 174 del Código Penal, incorporado en el 2002 contra los empresarios vaciadores que, con ese fin “interrumpen dolosamente la producción”.
En lugar de apuntar a las petroleras como Repsol o Panamerican por tapar los pozos de gas, Kirchner aplica la ley al revés, a favor de los vaciadores...
La Policía apiló, al mejor estilo Abu Graib de Irak, los cuerpos de los manifestantes en la estación de subte el 31 de agosto; golpeó a los piqueteros en Caleta, les aplicó el submarino en la comisaría y vejó y amenazó a las compañeras en la Comisaría 4ª de esa localidad; los presos del 31 están mezclados con presos comunes.
Prensa
Obrera 872, octubre 2004.
prensaobrera@po.org.ar
www.po.org.ar
Esta represión también ataca doce años de resistencia, movilización contra la condena al exterminio e indigencia de los jubilados, pensionados y de esclarecimiento de la opinión pública sobre la confiscación del dinero y la obra social suyos.
Frente a la intención de someter a juicio a su Secretario General, la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados y Pensionados de la República Argentina comunica(5/10/04):... “no estamos ahí por el mero hecho de molestar, nuestra presencia tiene causas más profundas. Reclamamos un haber de Jubilación y de Pensión que nos permita vivir con dignidad. No solicitamos dádivas. Exigimos que se cumpla con la Ley. Que nos devuelvan el salario diferido que durante treinta o cuarenta años hemos depositado”...