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Concepto
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En tiempos de derrota del proletariado nacional e internacional, la «reforma agraria integral» arranca de recuperar el trabajo que generó la hominización. Significa adquirir organización social o la unidad de voluntad de los diversos de abajo que establezca la economía acorde a sus necesidades y aspiraciones. A la vez, implica procurar satisfacerlas mediante transformaciones de la Naturaleza que la cuidan en sus ciclos, equilibrios dinámicos, diversidades ecosistémicas, variedades de vida. Tales contenidos y sentidos del trabajo exigen emanciparlo de su subsunción en hacer posible el capitalismo e imperialismo. En la ruptura con la lógica del capital avanzan las organizaciones y movimientos sociales que resisten a la primacía del ‘Mercado’ sobre la vida y la dignidad de los pueblos, los campesinos y los trabajadores. De la resistencia al avasallamiento de sus derechos pasan a reapropiarse de sus territorios comunitarios y/o lugares de trabajo como autogobierno de las relaciones socioculturales que les dan sustento e intentan recrearlos. Es un ejercicio colectivo e individual de militancia que los lleva a superar el acostumbramiento (o escisión de su esencia social) de preocuparse sólo por sus proyectos personales y por hacer lo conveniente. En ese compromiso desalienante: · Tienden a involucrar a las mayorías en el análisis de porqué no al Vial Costero, a la IIRSA, a la expansión de Puerto Madero, al sistema de agronegocios, a la megaminería, a la superexplotación pesquera e hidrocarburíferas, a la subestación de Edesur Rigolleau, al CEAMSE, a la precarización e insalubridad laboral, etc. · Ponen en discusión que es imprescindible otro modelo de producción y desarrollo. · Proponen y concretan comunicación, expresiones artísticas y literarias y autogestión empresaria en función de los intereses populares. · Definen compartir el desafío de soberanía alimentaria y de buen vivir a que convocan campesinos e indígenas respectivamente. |
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Propongo que juntos indaguemos porqué hoy es central recuperar el trabajo que generó la hominización. Por supuesto, sus reconstructores actuales son sujetos colectivos cuyas individualidades poseen potenciales de madurez psicológica e intelectual para asumirlo como ejercicio de sus derechos y como lucha de emancipación del capitalismo e imperialismo. Porque éste subsume el trabajo (y la vida toda) en el hacer posible la acumulación de riquezas y poder por las transnacionales y elites locales. Se halla encauzado hacia los intereses lucrativos de éstas (el 'Mercado') en vez de atender a las necesidades populares.
En Argentina, como en América Latina y el Caribe, el modelo imperante de producción se caracteriza por el extractivismo. Significa que sus sectores agroalimentario, agroindustrial, petrolero, gasífero, minero, turístico, supermercadista, inmobiliario e infraestructural se apropian de, y mercantilizan a, condiciones fundamentales para la vida colectiva que, al mismo tiempo, son esenciales a la existencia de la diversidad biológica del planeta. Quienes dominan esos sectores para su provecho exclusivo, no sólo desposeen a los distintos de abajo y pisotean sus derechos sino que, al artificializar la Naturaleza y desertificarla, están destruyendo hasta las posibilidades de una supervivencia elemental de las generaciones futuras. A las que también atacan mediante empobrecimiento de la mayoría adolescente e infantil, criminalización de la pobreza y precarización, tercerización, alta siniestralidad e informalidad laboral.
El funcionamiento socioeconómico, científico e institucional se expresa en el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial cuyo objetivo principal se circunscribe a elevar la producción nacional de granos de 100 a 157 millones de toneladas -un 50 por ciento- en un plazo de diez años. Obtiene consenso amplio por años de insistir, a través de los grandes medios y la política de construcción de la hegemonía, con la exaltación de lo positivo de que haya cosecha récord de soja o compromiso de China de aumentar su importación de soja; también por invisibilización de las graves consecuencias sociales y devastadoras. Es una lectura triunfalista e identificada plenamente con el éxito de los oligopolios imperialistas que hallamos también frente a otro sector fundamental para consolidar la desestructuración del país y los enclaves económicos bajo fachada de democracia representativa: la industria automotriz. Durante el año pasado la noticia era:"La producción de automóviles en Argentina en 2011 superaría los 750 mil vehículos y romperá la marca histórica esperada para la industria local de este año, que llegará a las 700 mil unidades". Este año encontramos que:"la industria automotriz nacional cerraría este año con un nivel récord de producción en torno de las 790 mil unidades (25% más que el año pasado), y para 2012 se prevé un nivel no menor de 830 mil, sin que la crisis financiera internacional haya afectado las previsiones de los empresarios y analistas del sector".
Juan E. Santarcángelo y Germán Pinazo nos sitúan en que:"El caso de la industria automotriz es paradigmático de este proceso de desarticulación y es especialmente relevante, dado que se trata del sector que ha venido impulsando el crecimiento de la industria, con particular intensidad a partir de 2005. El 63% de todo lo que se produce en el país en concepto de vehículos automotores se exporta; el Brasil es su principal destino. Mientras que el 63,4% de todo lo que se consume en concepto de partes, piezas y accesorios para vehículos automotores es importado, y proviene, no casualmente, del mismo país limítrofe. En ambos casos, como en la fabricación de maquinaria, dichos valores son superiores a los registrados durante los 10 años que duró la convertibilidad y responden a una dinámica empresaria que tiene sede localmente y en el país vecino. (...)
En este
marco, la política de promoción industrial implementada desde 2004 parece haber
sido funcional a la dinámica anterior. Actualmente, dedicada casi exclusivamente
a transferir recursos a ciertos sectores productores de commodities y a
las terminales automotrices, la misma estimula el desarrollo de una actividad
industrial dedicada mayormente a actividades de ensamble y exportación, con un
casi nulo estímulo a "eslabonamientos atrás" de la trama productiva
(...)".
Fuente:
revista Realidad Económica nº 243,
abril/mayo
2009, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
http://www,iade.org.ar
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¿Por qué el
sector automotriz forma parte del extractivismo?
Las terminales transnacionales en asociación con las petroleras nos han
convertido en rehenes del autotransporte y del denso y altamente accidentado
tránsito de automóviles, camiones, ómnibus... Pero lo esencial está en
el
Blog
Ferroviario Kilómetro 222
que nos invita a reflexionar sobre que:
"A
18 años del cierre del ferrocarril en la República Argentina, un pequeño
ejercicio para saber, a tanto tiempo, lo que dejo una medida que dejo, no solo
obreros en la calle, sino también pueblos incomunicados y deprimidos, como
Basavilbaso.
¿Qué nos dejó aquel día?
Miles de familias destrozadas porque perdieron su fuente de trabajo.
- Cientos de pueblos aislados. Muchos de
ellos desaparecieron o perdieron su identidad.
- Incomunicación y desigualdad social.
- Abandono y deterioro de terrenos
ferroviarios, vías y estaciones (nuestro patrimonio)
- La pérdida de decenas talleres
ferroviarios.
- La desventaja de no contar con una
opción de transporte económica, segura y ecológica.
¿Qué consecuencias sufrimos hoy?
El
transporte colapsado a nivel nacional:
- Hacinamiento en las grandes ciudades,
con circuitos viales que no dan abasto.
- Accidentes de tránsito que son moneda
corriente en las rutas de nuestro país.
- Un transporte automotor deficiente, y
con tarifas abusivas como única opción para el traslado de pasajeros.
- Un elevado costo del flete en el
transporte de carga por camión que influye directamente en los productos que
consumimos.
- Ineficiencia en la prestación de los
servicios de trenes urbanos.
- La creencia generalizada y errónea de
que ya no es posible reactivar los ferrocarriles.
¿Sabías que?
Algunos "detalles"
- Actualmente en Argentina el tren de
larga distancia sólo mueve el 3% del total de pasajeros.
- El Gran Capitán "de antes" iba a 120 km/h y todos los días.
- En verano había 12 trenes x día a la
costa.
Fuente: http://kilometrodosveintidos.blogspot.com/2011/03/18-anos-anos-del-cierre-del-ferrocarril.html
También podemos recoger de "Resultados de las privatizaciones ferroviarias" una información que muestra a los impunes de siempre -los grupos económicos locales- en una de sus contribuciones a la profundización en la concentración económica y la desigualdad social. Elido Veschi, José Adrián Silva y Ramón Nieva, entre sus descripciones y propuestas, expresan:"es importante destacar que las empresas concesionarias priorizaron el transporte masivo, punta a punta, perjudicando a los pequeños y medianos productores, afectando de esta manera a las economías regionales". Fuente: revista Realidad Económica nº 177, enero/febrero 2001, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) http://www,iade.org.ar
Pero la territorialidad de dominación de los oligopolios globales de la industria automotriz no se detiene en el uso de mano de obra e infraestructura baratas para sólo ensamblar en el país y exportar a Brasil. No queda en que su enriquecimiento extraordinario por trabajo de espaldas a necesidades populares es ocultado por gobierno y medios mediante el pregón de: "La producción de automóviles en Argentina en 2011 superaría los 750 mil vehículos y romperá la marca histórica esperada para la industria local de este año...". Tampoco se limita a llevar al cierre de la red ferroviaria. Desde hace unos años:
"La crisis energética –por el sobre-consumo y el cenit del petrolero- ha proporcionado la oportunidad para tejer poderosas alianzas globales entre las industrias del petróleo, los granos, la ingeniería genética y la automotriz. Estas nuevas alianzas entre alimentos y combustibles están decidiendo el futuro del paisaje agrícola mundial. El boom de los biocombustibles consolidará su control sobre nuestros sistemas alimentarios y energéticos, y les permitirá determinar qué, cómo y cuánto se producirá, resultando en más pobreza rural, destrucción ambiental y hambre. Los grandes beneficiarios de la revolución de los biocombustibles serán los grandes del mercado de los granos, incluyendo a Cargill, ADM y Bunge; compañías de petróleo como BP, Shell, Chevron, Neste Oil, Repsol y Total; compañías automotrices como General Motors, Volkswagen AG, FMC-Ford France, PSA Peugeot-Citröen y Renault; y gigantes de la biotecnología como Monsanto, DuPont, y Syngenta".
Miguel A Altieri* y Elizabeth Bravo, en "La tragedia social y ecológica de la producción de agrocombustibles en el continente Americano", aclaran: "Los biocombustibles han sido promovidos como una prometedora alternativa al petróleo. La industria, los gobiernos y científicos impulsores de los biocombustibles afirman que servirán como una alternativa al petróleo que se acaba, mitigando el cambio climático por medio de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando los ingresos de los agricultores, y promoviendo el desarrollo rural. Sin embargo, rigurosas investigaciones y análisis realizados por respetados ecologistas y cientistas sociales sugieren que el boom de la industria de biocombustibles a gran escala será desastrosa para los agricultores, el medio ambiente, la preservación de la biodiversidad y para los consumidores, particularmente, los pobres. En este trabajo exploramos las implicaciones ecológicas, sociales y económicas de la producción de biocombustibles. Sostenemos que al contrario de las falsas afirmaciones de las corporaciones que promueven los “combustibles verdes”, el cultivo masivo de maíz, caña de azúcar, soja, palma africana y otros cultivos impulsados por la industria agroenergética –la mayoria, genéticamente modificados - no reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero, pero si desplazarán a miles de agricultores, disminuirá la seguridad alimentaria de muchos países ,y acelerarán la deforestación y la destrucción del medioambiente en el Sur Global".
*Profesor de Agroecología Universidad de California, Berkeley **Red por una América Latina Libre de Transgénicos Quito, Ecuador
Fuente: http://agroeco.org/socla/pdfs/BIOCOMBUSTIBLES-Altieri-Bravo.pdf
Esta ocupación integral del territorio se refuerza mediante una alianza de las transnacionales con las elites locales en "El negocio de matar de hambre" y GRAIN (abril 2008) subraya:
Es necesario cambiar radicalmente la política alimentaria ¡YA!
Desde hace varios meses, una verdadera tormenta por el alza del costo de los alimentos en todo mundo le ha caído a familias, gobiernos y medios de comunicación. El precio del trigo aumentó 130% en el último año.[1] El del arroz se duplicó en Asia, tan solo en los últimos tres meses,[2] al tiempo que alcanzó aumentos récord en el mercado de futuros de Chicago hace apenas una semana.[3] El aumento en espiral del costo del aceite comestible, de frutas y verduras, sin mencionar los lácteos y la carne, ha provocado una disminución del consumo de los mismos durante casi todo el año 2007. Desde Haití hasta Camerún, pasando por Bangladesh, la gente se ha lanzado a las calles llevada por la rabia de no poder ya comprar alimentos. Hay dirigentes mundiales que reclaman más ayuda alimentaria ante el temor de una agitación política, así como más fondos y tecnología para aumentar la producción agrícola. Mientras, los países exportadores de cereales cierran sus fronteras para proteger sus mercados internos, a la vez que otros se ven forzados a comprar por el pánico a la escasez.
¿Auge de precios? No. ¿Escasez de alimentos? Tampoco. Nos encontramos en medio de un colapso estructural, consecuencia directa de tres décadas de globalización neoliberal.
El sector agrícola tuvo en todo el mundo una producción récord de 2.300 millones de toneladas de granos en 2007, un 4% más que el año anterior. Desde 1961, la producción mundial de cereales se ha triplicado, mientras que la población se ha duplicado. Es cierto que las reservas están en el nivel más bajo de los últimos 30 años.[4] Pero, en resumidas cuentas, se produce suficiente cantidad de alimentos en el mundo. Sin embargo, no llega a quienes los necesitan. La gente consume directamente menos de la mitad de la producción mundial de granos. La mayor parte de esa producción se utiliza para consumo animal y cada vez más para biocombustibles a través de cadenas industriales en gran escala. De hecho, una vez atravesada la fría cortina de las estadísticas, es posible darse cuenta de que algo está fundamentalmente mal con nuestro sistema alimentario. Hemos permitido que los alimentos sean transformados de algo que alimenta a las personas y les asegura el sustento, en una simple mercancía para la especulación y los negocios. La lógica perversa de este sistema ha llegado a un punto crítico. Salta a la vista la manera en que beneficia a los inversionistas por sobre las necesidades alimenticias de la gente. (...)
En ese proceso, las tierras fértiles fueron reconvertidas de la producción de alimentos para abastecimiento de un mercado local a la producción de commodities mundiales para la exportación o cultivos de contra estación y de alto valor para abastecer los supermercados occidentales. Hoy, aproximadamente el 70% de los llamados países en desarrollo son importadores netos de alimentos.[5] Y de las 845 millones de personas con hambre en el mundo, 80% son pequeños agricultores y agricultoras.[6] Si a esto se le agrega la readecuación del crédito y los mercados financieros para crear una enorme industria de la deuda, sin control sobre los inversionistas, la gravedad del problema queda clara (...)".
Fuente: http://www.grain.org/articles/?id=40
En consecuencia, el trabajo actual está subordinado a, e incluido en, hacer posible la acumulación de riquezas y poder por parte de oligopolios globales que se sostienen tanto mediante sus Estados imperialistas como mediante contubernio con las elites locales. Tal contraposición con su sentido antropogénico impone a la persona y los colectivos que lo realizan no sólo extrañamientos de sí mismos como condición para la existencia del capitalismo, sino también obediencias debidas o irresponsabilidades por lo que hacen. Esto último agrava las disociaciones psíquicas de los trabajadores al punto de anular sus historias cotidianas y sus perspectivas de futuro en la sociedad en que existen. A la pérdida de autonomía y libertad, le suman sus enfrentamientos con las poblaciones y sus destinos. Hoy, en la Argentina, la mayor fuente laboral son las fuerzas represoras y el modelo extractivo que emplea a quienes destruyen las condiciones de vida y de porvenir.
Como la «reforma agraria integral» se orienta hacia erradicar el hambre y la pobreza, precisa que quienes los sufren o son condenados a padecerlos, se sientan y piensen sujetos colectivos de derechos. Por esa senda se encaminan las organizaciones de trabajadores desocupados que ejercen su autonomía territorial, las empresas autogestionadas por sus trabajadores, las organizaciones de trabajadores contra la precarización laboral y por la libertad sindical, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, los pueblos originarios, la ocupación de tierras para vivienda y la Unión de Asambleas Ciudadanas por la vida y contra el saqueo y la contaminación.
Pienso en cómo la lectura hegemónica de la realidad nacional e internacional dificulta que reflexionemos juntos sobre el funcionamiento del capitalismo mundializado. Pero procuremos adentrarnos en el siguiente texto de Jaime Osorio acerca de que:"(...)La producción en un sentido amplio ha roto con los espacios acotados de la etapa industrial previa y se ha hecho global. Grandes empresas multinacionales, bajo el sólido apoyo de Estados nacionales donde tienen sus sedes, como de los territorios hacia donde extienden sus ramificaciones, se han convertido en las cabezas de cadenas productivas mundializadas. (...)
El establecimiento de segmentos productivos en regiones del mundo periférico o dependiente y en la semiperiferia obedece a factores que buscan elevar la tasa de ganancias, imponiéndose un peso particular a aquellos aspectos referidos al abaratamiento del capital variable. En efecto, un lugar primordial en las decisiones de inversión extranjera en tales economías es la presencia de abundante mano de obra, bajas remuneraciones y posibilidades de alcanzar largas jornadas laborales. Esto es lo que está primordialmente en la base de los desplazamientos de plantas de industria automotriz desde la Unión Europea y de Estados Unidos hacia la antigua Europa oriental y hacia América latina en las últimas décadas, así como la fabricación de partes y de ensamble electrónico que crece en Asia central, en el sudeste de ese continente y también en América latina, para no hablar de lo que acontece, por ejemplo, en la industria del vestido y el engarce -a las cadenas productivas encabezadas por grandes emporios- de pequeños talleres y la multiplicación del trabajo domiciliario en pequeños y apartados poblados semiurbanos en diversas regiones periféricas del planeta.
A este aspecto clave en las razones que explican las inversiones de los grandes conglomerados transnacionales, se agregan otros, presentes en las regiones dependientes como nulos o muy bajos impuestos y facilidades para la movilidad y repatriación de ganancias; subsidios y abastecimiento de fuentes de energía barata y en muchos casos abundante; legislaciones laborales 'amigables' para el capital. (...)
Una tendencia que importa destacar es la escasez o nula vinculación con el resto del aparato productivo en las regiones periféricas, lo que no propicia el florecimiento o crecimiento de nuevas industrias y servicios. (...)
Las cadenas productivas globales han propiciado a su vez cadenas de subcontratación, donde en cada eslabón tienden a producirse pérdidas de derechos laborales y sociales y de condiciones generales de trabajo y existencia para los trabajadores.(...)
Grandes empresas matrices transnacionales subcontratan desde grandes industrias hasta pequeños talleres en el mundo dependiente, los que en su afán de poder 'vincularse' con la cadena productiva terminan ofreciendo un bien de elevada calidad a bajo costo por redoblar la explotación, con lo cual la empresa matriz transnacional obtiene partes de diversos lugares a costos inferiores incrementando sus niveles de ganancia. Un mecanismo empleado en la empresa subcontratada en la economía dependiente es a su vez subcontratar con otras empresas mano de obra sea para labores en la producción, como para labores de servicio, desde tareas administrativas y secretariales hasta aseo y seguridad, desentendiéndose de las condiciones de remuneración y seguridad social de dicha mano de obra. (...)
La segmentación de los procesos productivos no hace más que acentuar un viejo problema característico de la forma en que el capital se reproduce en el capitalismo dependiente: establecer una creciente ruptura en el ciclo del capital. Sea que se produzcan piezas y partes para ser ensambladas en alguna otra economía o región y que podrán regresar como bienes finales vía importaciones, sea que dicho ensamble se realice localmente, en cualquiera de los casos lo que se tiende a crear es un aparato productivo que se desliga de las necesidades de consumo de las masas trabajadoras(...). En otras palabras, los trabajadores importan como productores y no como consumidores, por lo que la explotación redoblada encuentra condiciones objetivas para operar y acentuarse.
La nueva división internacional del trabajo globaliza la producción pero establece especializaciones claramente diferenciadas entre regiones y economías en el capitalismo mundializado, las que reproducen las condiciones del desarrollo en unas regiones y de dependencia y subdesarrollo en otras.
Es en este cuadro que se producen reajustes en la economía de América latina desde la segunda mitad de los años setenta en aras de conformar el nuevo patrón de reproducción de capital exportador de especialización productiva. La política económica neoliberal ha sido una de las principales herramientas para construir los caminos que el capital necesita en las nuevas condiciones. Con ello quedarán abandonados los puntos fundamentales que caracterizaron el patrón industrial, así como derechos y prestaciones alcanzados por el mundo del trabajo después de largas luchas. (...)
Ya no existe un proyecto de industrialización capitalista que se plantee la generación de bienes de consumo, bienes intermedios y bienes capital, como ocurría en el patrón industrial. La actual industrialización, cuando llega a producirse, responde más a un accidente y sobre rubros dispersos y sin más coordinación que la que propicia el mercado y las decisiones al interior de las grandes empresas. Dicha producción se realiza en un cuadro de pérdidas de derechos reales (aunque persistan las normas) en materia de edad para trabajar (creciendo el trabajo infantil), tiempos de trabajo, de descanso y por lo contrario, acentuación de los ritmos productivos lo que favorece la prolongación de la jornada y la intensificación del trabajo. La subcontratación se convierte en lugar común. (...)
La distribución del ingreso opera en el sentido de su concentración, a fin de generar pequeños pero poderosos mercados internos, transfiriendo en general parte del fondo de consumo de los trabajadores al fondo de acumulación y consumo del capital y otras franjas asalariadas ligadas a la producción de punta. Una de las consecuencias de tal situación es la marcada polarización social. América latina es hoy la región con mayor desigualdad social del planeta. (...)
El desarrollo del subdesarrollo (en tanto agudización de los desequilibrios estructurales, económicos y sociales señalada por los teóricos de la dependencia) se ha agudizado y tal parece que la región, en sus líneas fundamentales, parece haber regresado al modelo exportador vigente en el siglo XIX en que la riqueza se hace ostensible como verdaderos enclaves en un mar de pobreza y deterioro de la vida para el grueso de la población (...)".
Jaime Osorio concluye: "El papel de la región en la nueva División Internacional del Trabajo implica proseguir con su antigua vocación productora de materias primas y alimentos para el mercado mundial, a lo que se agregan segmentos de actividades industriales de baja intensidad tecnológica y débil conocimiento. Todo ello supone mantener y reproducir, bajo nuevas condiciones, la transferencia de valor de la región al mundo central y un papel subordinado en los nuevos encadenamientos productivos en nivel mundial.
Con la puesta en marcha del nuevo patrón de reproducción, a mediados de los 70, la economía latinoamericana ha sufrido alteraciones de fondo, volviendo a poner de manifiesto sus rasgos estructurales:
la explotación redoblada sobre la que se sustenta, agudizada en las actuales condiciones y
la creación de una estructura productiva que en sus ramas y sectores más dinámicos se aleja de las necesidades de consumo del grueso de la población trabajadora.
La emergencia de nuevos subimperialismos y su apertura a exportar capitales, de manera privilegiada en la propia región, pero también iniciando una agresión política hacia las más diversas regiones del mundo, señalan el comienzo de una etapa que complejiza la condición dependiente, así como la relación de estos subimperialismos con los centros de la economía mundial y las relaciones económicas y políticas regionales. Fuente: revista Realidad Económica nº 230, agosto/septiembre 2007, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) http://www,iade.org.ar
En Argentina, veamos como el actual crecimiento económico es avance del sometimiento total a las transnacionales y sus Estados imperialistas. Este afianzamiento del subdesarrollo o la recolonización afirma la pobreza estructural y la exclusión social en forma de:
1. Subsidios multimillonarios para posibilitar la alta rentabilidad y el reinado transnacional
Evolución y perspectivas de la industria automotriz en la Argentina
Diego Rubinzal, en "Luces y sombras", denuncia la falsedad de la justificación de subsidiar a las terminales automotrices: "(...)el aumento de la producción automotriz no se tradujo en un crecimiento proporcional de la plantilla. “La comparación del escenario actual con las décadas pasadas indica que el sector ha tenido un fuerte proceso de destrucción de puestos de trabajo. Durante 1974, el sector de terminales ocupaba a unas 57 mil personas e incluso en años de fuertes turbulencias macro, como 1981 y 1990, el sector llegó a contar con un piso mínimo de 18 mil ocupados. En cambio, para 2006, los datos disponibles indican que el sector cuenta con un plantel total de 19 mil puestos de trabajo”, se señala en “El complejo automotor argentino: las terminales a la promoción y el desarrollo industrial al descenso”, documento elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda).
El empleo indirecto generado por este sector también se vio afectado negativamente por los cambios productivos. Los investigadores de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Juan Santarcángelo y Germán Pinazo, explican en “La reindustrialización en la post-convertibilidad: una mirada desde el sector automotor” (revista Realidad Económica Nº 247) que “durante la segunda etapa de la ISI, una parte mayoritaria de los componentes de un automóvil era abastecida por la producción local de autopartes. Hoy es interesante observar cómo Volkswagen sólo demanda el 4 por ciento de sus insumos a autopartistas locales, en tanto que más del 50 por ciento son productos importados, y el resto es demandado a sectores no autopartistas (commodities industriales)”.
El sector automotor tampoco ha posibilitado un ahorro de divisas para la economía local, ya que el balance comercial de las terminales y las autopartes continuó siendo negativo a pesar del aumento de sus exportaciones. Los investigadores del Cenda advierten que “a excepción de los años de la crisis, tanto en terminales como en autopartes el saldo comercial ha sido estructuralmente negativo durante los últimos quince años, con lo que el complejo en su conjunto ha funcionado como un demandante neto de divisas en lugar de convertirse en un sector generador de las mismas”.
Por último, el desarrollo tecnológico sectorial se encuentra acotado debido a las estrategias diseñadas por las casas matrices que reservan para sí, y para sus filiales más importantes, las actividades más rentables. Por ejemplo: el diseño, la investigación y el desarrollo, y la comercialización de la Cadena de Valor Automotriz. “No obstante ello, para los países periféricos existen ciertas oportunidades de participar en la Cadena Global de Valor automotriz bajo actividades de mayor ‘calidad’. Entre tales oportunidades se cuenta la posibilidad de realizar diseños de automóviles específicos para determinadas regiones o de adaptar vehículos a la idiosincrasia y las especificidades de los mercados emergentes. Sin embargo, hasta el momento, los países periféricos cuyas filiales automotrices se han involucrado en estas actividades más sofisticadas han sido muy pocos”, concluye el documento del Cenda". Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4235-2010-03-29.html
2. Oferta de las transnacionales de trabajo, dinero e infraestructura básica a los desalojados para instalar su extractivismo
Manifestaciones contra la exploración de "tierras raras"
Por Observatorio de Conflictos por los Recursos Naturales*
En las localidades de Ojo de Agua y Sumampa, al centro-sur de la provincia de Santiago del Estero, familias indígeno-campesinas se manifiestan contra la minería alarmadas por la incursión en parajes de apacentamiento de una empresa canadiense que estaría realizando tareas de exploración de "tierras raras". Entrevista con Adolfo Farías (30), miembro de la central "Quimilí" del MOCASE-VC (Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Vía Campesina).
P: ¿Cómo se introduce Gaia Energy en las tierras usadas por los campesinos para el pastoreo comunitario?
R: Con un convenio hecho con [el gobernador Gerardo] Zamora para hacer experimentos en la zona de Jasimampa. En Ojo de Agua, un lugar hermoso, en el cerro "La Teta", igual a la teta de una madre, hace unos cincuenta o sesenta años se hicieron experimentos de minería. Varios compañeros murieron por causa de eso, y otros están en sillas de ruedas. Esta empresa quiere hacer los mismos experimentos. En realidad, no dicen qué es lo que quieren, porque hay de todo: cobre, plomo... Están viendo qué negociado pueden hacer para instalar la minería a cielo abierto.
P: Han denunciado que la empresa, de origen canadiense, estaría intentando desalojar a las familias campesinas. ¿Cuál es la situación dominial de las tierras que se están explorando? ¿Cuántas serían las familias afectadas?
R: Habrá unas seiscientas familias campesinas y unas cuatrocientas comunidades indígenas; en total, unas mil familias. Es una zona muy cerquita de Cerro Colorado (Córdoba).
Ni el
campesinado ni las comunidades indígenas tienen títulos de dominio. Lo que se
reclama es el territorio, tanto el de pastaje comunitario como el de vida.
Tiene que ver con una cuestión cultural muy fuerte. No creemos, ni
confiamos... Esta
mos convencidos de que la propiedad privada no lo va a
solucionar. Por eso, nuestra lucha es la defensa del territorio para que todas
las comunidades se reconozcan indígenas.
P: De los últimos comunicados se desprende que el interés en los recursos del lugar se viene gestando a partir de que geólogos del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) descubrieran cinco años atrás la importante existencia de "tierras raras".
R: Aparte del estudio que hace el CONICET, en los cinco continentes hay investigaciones donde figuran que estos lugares, Ojo de Agua y Sumampa, son tierras raras. El CONICET lo que hace es dar pie con su investigación a que se introduzca la minería a cielo abierto. En Argentina ya tenemos minería a cielo abierto generando desastre. La minería se encuentra con un movimiento que resiste y que no va a dejar que acontezca.
P: Las mismas empresas mineras señalan que una nueva economía "verde" y de alta tecnología está impulsando la demanda creciente de estos minerales --críticos en el desarrollo de turbinas eólicas, automóviles eléctricos, iluminación eficiente y equipamiento médico/militar--.¿Podría incidir esta situación en la emergencia de una zona de conflictos generalizados en el sur de la provincia?
R: En el sur de la provincia y también en el continente. Los molinos eólicos, en la zona de Sumampa, se quieren implementar en unas 40.000 ha. La idea es tener energía no para el pueblo, sino para la minería. Ese es otro de los tratados con el Gobierno provincial que viene en camino. Hay toda una lucha y resistencia para ver por dónde viene esta nueva implementación del progreso.
P: Gaia Energy habría iniciado al mismo tiempo un trabajo de relacionamiento con los pobladores --a través de entrevistas
personalizadas y reuniones en establecimientos escolares-- que, según entienden, "busca convencerlos" de los beneficios de la minería.
R: Estuvimos en todas esas reuniones. Ellos comentaron: "Van a tener trabajo, van a tener dinero". Para que se vayan al pueblo ofrecieron casas, auto, celular nuevo; lo que hacen siempre cuando quieren engañar. Ellos decían: "Van a estar mucho mejor, van a estar más cerca del hospital y la escuela". La Iglesia está muy metida, diciendo que el MOCASE mete contenido ideológico a la gente, que son "todos zurditos, pelito largo y barbudos". Un pelito largo y barbudo fue Jesús, un revolucionario, y ellos hacen otra cosa. Jóvenes de Sumampa están siendo perseguidos por la policía. Se han organizado con varios
maestros en contra de la minería, pero la directora está a favor. Hay una disputa de ideas muy fuerte en todos los espacios. En el Día de la Madre, la empresa fue casa por casa llevando golosinas. Y ahora están ofreciendo dinero. La minería no ha avanzado porque los campesinos se han ido organizando.
P: ¿Han tomado conocimiento de la presencia en la zona de otras compañías que estén siendo atraídas por la prometedora existencia de reservas de tierras raras?
La minera es la que está en la zona de Sumampa, Gaia Energy. Son bellos cerros, donde pueden experimentar; no hay otro lugar adonde puedan hacer eso. Cerros con mucho monte y plantas, pero que no tienen el nivel de altura como los de Jujuy o de otros lugares de la Cordillera. Hay muchos pequeños cerros, y es donde hoy las familias están asentadas.
Octubre 25, 2011
*Newsletter del OCRN Vol. 2, nro. 24 ISSN 1853-4139
Editores:Lorena R. Schrott <lorena@autistici.org>
Ezequiel I. Miodownik <ezequiel@autistici.org>
Copyright (C) 2011 OCRN (http://ocrn.info/ ).
Fuente: ocrn-owner@autistici.org
3. Dictadura, disfrazada de democracia, para desalojar a pueblos enteros e imponer el saqueo, la destrucción socioambiental y el genocidio
En un hecho sin precedentes, el gobierno de Catamarca otorgó el área urbana de la ciudad de Andalgalá en concesión para explotación minera. Incluso aclaró que, de ser necesario, los vecinos dejarán sus viviendas para que la minera avance con la extracción del mineral. Andalgalá es la tercera ciudad en importancia de la provincia, fue fundada en 1658 y sus 17 mil habitantes no pueden creer que la actividad minera prevalezca sobre sus 350 años de historia. “Es increíble cómo el gobierno nos entrega a la voracidad minera”, denunció Graciela Chayle, integrante de la Asambleas Vecinos por la Vida, espacio que impulsó la movilización de la ciudad en reclamo del retiro de Alumbrera y la prohibición de la actividad minera. En 2009, el gobierno de Catamarca ya había aprobado un polémico proyecto (llamado Agua Rica) a sólo 17 kilómetros de la ciudad, y que los vecinos sindican como la puerta de entrada de otros proyectos, entre ellos el que implicará el desalojo compulsivo de los habitantes. El Concejo Deliberante local aprobó un plebiscito vinculante para que la población decida si acepta o rechaza la instalación de Agua Rica.
El departamento de Andalgalá, al noroeste de Catamarca, fue una de las primeras regiones del país en conocer la megaminería metalífera a gran escala. En 1994 comenzó allí la instalación de Bajo la Alumbrera, una megaexplotación de cobre y oro que llegó con promesas de trabajo, bienestar y desarrollo local. A poco de funcionar, la población comenzó a denunciar el incumplimiento de lo prometido y, sobre todo, los casos de contaminación y afecciones en la salud.
La empresa, que en ese momento pertenecía al consorcio de la suiza Xstrata y las canadienses Goldcorp y Northern Orion –hoy Yamana Gold–, había prometido, junto a los políticos de turno, la construcción de un barrio para 5 mil personas, nuevas escuelas, un hospital de alta complejidad, rutas asfaltadas y 6 mil puestos de empleo. Nada se cumplió. Ya en 2004 Andalgalá estaba dividida en torno de la minería. Pero la noticia de un nuevo yacimiento –Agua Rica, de cobre, molibdeno y oro–, publicitado como tres veces más grande que Alumbrera, alarmó a la ciudad. El emprendimiento se ubica a sólo 17 kilómetros de la ciudad, donde nacen los ríos que alimentan de agua a la población (ver aparte).
Urbano Cardozo es un jubilado que divide su tiempo entre la familia y la militancia, según sus palabras, por mantener el ambiente sano para sus nietos. Había aplaudido la llegada de la gran minería a la zona, pero en poco tiempo cambió de opinión. En abril de 2004 le advirtió a este periodista: “Agua Rica es la primera de una larga fila de mineras que se quieren instalar, por eso hay que frenarla. Vienen por todo. Quieren matar al pueblo”. Seis años después, el miércoles pasado, Cardozo volvió a hablar con este diario. “Sabíamos y sabemos que Agua Rica es la carta de defunción del pueblo, pero no imaginamos que el gobierno y las empresas llegarían a tanto, a rematar el pueblo, a echarnos para que venga una minera. No pensé vivir algo así”, lamentó el jubilado militante.
El documento oficial, de la Secretaría de Minería de Catamarca, es claro: “El área de mina cubre prácticamente la ciudad de Andalgalá, situación que es normal y corriente, ya que según el Código de Minería pueden coexistir las dos propiedades, tanto la minera como la superficial, siendo la minera en este caso con fines de prospección y exploración, que en caso de llegar a una explotación se deberá contemplar la indemnización correspondiente y el mayor interés público por parte del Estado, para la prioridad del desarrollo”. Es el párrafo textual de un escrito oficial, fechado el 18 de noviembre de 2009, y que lleva la firma de la máxima autoridad minera de Catamarca, el secretario de Minería, Guillermo Sinner.
El informe oficial precisa que se trata del expediente “770B2005”, que el yacimiento fue denominado “Pilciao 16”, y detalla que se entregó el área a las empresas Billiton Argentina BV y confirmó la posibilidad de expropiar viviendas para que avance la actividad minera. El informe también precisa que sobre el departamento de Andalgalá pesan 280 permisos mineros de prospección y exploración. Sólo Pilciao 16 involucra 4465 hectáreas, gran parte del casco urbano.
La concesión minera de la ciudad de Andalgalá fue otorgada silenciosamente en diciembre de 2005, y fue mantenida en secreto hasta noviembre último, cuando el concejal Alejandro Páez realizó un pedido de informes a la Secretaría de Minería de Catamarca. “A mediados de 2009 me llamó la atención que en una zona cercana, de valles y donde el pueblo de Andalgalá tiene reservas de aguas subterráneas, se comenzaron a ver movimientos, perforaciones y venta de campos. Por eso hice el pedido de informes a la autoridad competente. Nunca imaginé que nuestras autoridades habían entregado el pueblo de forma tan indigna”, detalló Páez.
Con el contexto de una comunidad que se debate desde hace una década por el accionar minero, la posibilidad de desalojos masivos y la pérdida del lugar donde vivieron toda su vida, se incrementó el rechazo a la actividad. La Asamblea Vecinos por la Vida de Andalgalá dio el alerta en diciembre: “Nos sentimos expulsados, violados, ultrajados, al enterarnos de que la Secretaría de Minería concedió a la empresa Billiton Argentina BV el área de mina que cubre prácticamente la ciudad de Andalgalá. No puede entrar en la lógica de nadie que un gobierno valore más el interés de una empresa minera por encima de los derechos a la vida de toda la ciudad”, denunció.
Los vecinos impulsaron “Caminatas por la vida”, marchas en las que reunieron a más de 5 mil personas (en un pueblo de 17 mil). Graciela Chayle tiene 46 años, cinco hijos, y es nacida y criada en Andalgalá, como sus padres. Tiene una pregunta y dos certezas. “¿Cómo se animaron a hacer algo como Pilciao 16, con el desalojo de la ciudad incluido?” Se responde: “El gobierno y las empresas jamás pensaron que el pueblo se iba a levantar, nos veían como quedados, demasiado tranquilos. Como ya habíamos permitido a Alumbrera, pensaron que no íbamos a hacer nada. Por otro lado, queda claro que se equivocaron: Andalgalá resiste”.
Billiton Argentina BV pertenece al grupo internacional BHP Billiton, con sede en Australia y presencia en 25 países. Explota y comercializa petróleo, aluminio, metales, acero, diamantes y carbón energético. Una de sus subsidiarias (BHP Petroleum Corporation) explora, con permiso británico, petróleo en las Islas Malvinas. Billiton Argentina BV tiene presencia en Salta desde 2007, donde cuenta con 40 mil hectáreas en concesión. La empresa no cuenta con sitio de Internet en la Argentina, no hay datos suyos en los sitios especializados en minería y en la Secretaría de Minería de Catamarca dijeron no tener contactos actualizados.
Desde la Secretaría de Minería de Catamarca rechazaron hablar con Página/12. Sí hablaron con el diario local El Ancasti. Admitieron la entrega en concesión de Andalgalá a la empresa, que ésta presentó una declaración de impacto ambiental en 2006 y explicaron que “la empresa concesionaria ha demostrado desinterés en la misma en los últimos años, por lo que se infiere falta de interés en la zona”.
El concejal Páez toma distancia de las autoridades provinciales. “Pilciao 16 fue un avasallamiento realizado sin consultar a la población directamente afectada. Si han tenido decisión de hacer eso, ya no puedo creer nada de lo que digan las empresas, la Secretaría de Minería de Catamarca, ni la Secretaría de Minería de Nación.”
Los vecinos que se oponen desde hace una década a la actividad extractiva también afirman que la marcha atrás es sólo momentánea y advierten que no dejarán las calles hasta que se cumpla su exigencia: “Fuera Agua Rica y jamás Pilciao 16. No a la minería, sí a la vida”.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142860-2010-03-29.html
En consecuencia, la planificación de la «reforma agraria integral» por la unidad de los diversos de abajo abarca la de la articulación de sus luchas contra la opresión capitalista e imperialista para la conversión de la resistencia en adueñamientos de territorios comunitarios y hermanados entre sí.
Considero prioritario instalar espacios en común de deliberación y toma de decisiones sobre el siguiente:
Llamamiento a la acción y a la movilización masivas
Día Mundial de la Soberanía Alimentaria para Enfriar la Tierra
5 de diciembre de 2011, Durban (Sudáfrica)
Apelamos a todos los movimientos y organizaciones de campesinos, trabajadores rurales, sin tierras y a todo el movimiento por la soberanía alimentaria para que se unan a nosotros en un día mundial de acción masiva el 5 de diciembre de 2011, durante la movilización de la sociedad civil de la COP17 en Durban (Sudáfrica).
La humanidad se enfrenta a una crisis alimentaria, económica y ecológica arraigada en el sistema capitalista neoliberal de producción, distribución y consumición. Estas crisis múltiples ponen de relieve los límites de la producción capitalista neoliberal. Las multinacionales y los Gobiernos presentan falsas soluciones al cambio climático y secuestran la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas (COP17), también llamada Conferencia de los Contaminantes, que se va a celebrar en Durban (Sudáfrica).
Estas élites empresariales, los Gobiernos occidentales y el sistema neoliberal capitalista responsable de generar la crisis nos presentan falsas soluciones. El cambio climático golpeará en particular a los países del sur y a África. Los científicos prevén que el continente africano se seque y se caliente aún más y más rápido que otras regiones del planeta, a pesar de que África es la que menos ha contribuido al calentamiento global. Esto tendrá un fuerte impacto en la agricultura, que es con lo que se ganan la vida buena parte de las familias africanas. Habrá pérdidas en la cosecha de los alimentos básicos del continente, como el maíz, el sorgo, el mijo, la mandioca, etc., debido al aumento de la temperatura.
La agricultura y producción industriales son responsables del calentamiento global, el hambre, el despojo de tierras y los desplazamientos masivos de agricultores, trabajadores rurales y comunidades indígenas de todo el continente.
En Sudáfrica, el país organizador, en sus 17 años de democracia, ha echado a la calle a millones de residentes y trabajadores agrícolas de granjas comerciales, solo se ha traspasado el 5 % de la tierra agrícola a ciudadanos negros y millones de personas de zonas rurales y urbanas sufren de inseguridad alimentaria y nutricional. En la actualidad, este país es la sociedad más desigual del mundo. Las mujeres de Sudáfrica en particular son las que han sentido con más dureza el impacto de estas relaciones desiguales y la exclusión.
Las soluciones que proponen estas empresas y Gobiernos ya nos llevan camino a una recolonización de África y de los países del sur con apropiaciones masivas de tierras y la imposición de una nueva revolución verde.
En lugar de encontrar soluciones reales a la crisis climática y ecológica a la que se enfrenta la humanidad, la reunión de la COP17 de Durban es una plataforma para que las empresas, a través de sus Gobiernos, aceleren la completa mercantilización de la naturaleza. Estos vergonzosos planes presentados como soluciones incluyen, entre otras medidas, la promoción de semillas modificadas genéticamente, los biocombustibles, el comercio de carbono, la agricultura climáticamente inteligente y la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de Bosques (REDD).
Por qué el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria
Como agricultores, trabajadores agrícolas y mujeres y hombres sin tierras, tenemos que movilizarnos a través de la acción directa contra estas falsas soluciones, para exponer su vergonzoso propósito y las catastróficas consecuencias para el continente y para el sur. En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que tuvo lugar en Bolivia en abril de 2010 y que resultó en el Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba, se ofrecieron soluciones reales para frenar el cambio climático, que fueron ignoradas por completo por los Gobiernos. La soberanía alimentaria y la agroecología son las soluciones reales de los agricultores y los trabajadores para acabar con el cambio climático.
Apelamos a los campesinos y campesinas, trabajadores, sin tierras y a todos los movimientos sociales para que se unan a nosotros en Durban y en todo el mundo el 5 de diciembre de 2011, para pedir un cambio en todo el sistema capitalista. La lucha contra el cambio climático es una lucha contra el capitalismo neoliberal, la falta de tierras, el despojo, el hambre, la pobreza y la desigualdad. La crisis del planeta necesita que emprendamos acción directa. Durante el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria organizaremos marchas de protesta pública contra la conferencia de los contaminantes y emprenderemos acciones contra empresas multinacionales como Monsanto, que socavan la soberanía de nuestras semillas. Estas marchas y acciones culminarán en una masiva Asamblea de los Oprimidos, en la que se debatirán las formas de acabar con este sistema injusto. Será un día de acciones continuas con las que agricultores y trabajadores de todo el continente africano, junto con movimientos sociales de todo el mundo, pedirán:
· una auténtica reforma agraria a favor de la soberanía alimentaria;
· la revolución agroecológica como solución contra el cambio climático;
· la reestructuración de todo el sistema alimentario;
· una participación completa e igualitaria de las mujeres en el nuevo sistema alimentario y en la totalidad de la sociedad;
· la construcción de un sistema alimentario basado en las necesidades humanas;
· el fin del control de las multinacionales sobre nuestros recursos genéticos;
· y la soberanía de las semillas, con las que se puede mitigar el cambio climático.
Apelamos a todos los movimientos de campesinos, campesinas, trabajadores rurales a que se movilicen y emprendan una acción local directa en toda localidad del mundo en el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria.
¡Reclama justicia climática!
¡Nuestro planeta no está en venta!
¡No a la Conferencia de los Contaminantes!
¡Defiende a la Madre Tierra!
¡África no está en venta!
¡No a la recolonización de África!
Este llamamiento lo convocan y lo firman las siguientes organizaciones:
LA VIA CAMPESINA . AGRARIAN REFORM FOR FOOD SOVEREIGNTY CAMPAIGN, SUDÁFRICA. SURPLUS PEOPLE PROJECT (SPP), SUDÁFRICA
TRUST FOR COMMUNITY OUTREACH AND EDUCATION (TCOE), SUDÁFRICA WOMEN ON FARM, SUDÁFRICA
EASTERN AND SOUTHERN AFRICA SMALL SCALE FARMERS’ FORUM (ESAFF) . ESAFF ZIMBABWE. ESAFF UGANDA. ROPPA (Red de organizaciones campesinas y de productores de la región Oeste de África) Si desean juntarse a nosotros en Durban el día 5 de Diciembre, organizar una actividad en vuestras comunidades/localidades/países en ese día y compartirla con nosotros, firmar y apoyar este llamamiento, o para toda información sobre esta acción en particular, por favor escriban a lvcatcop17@gmail.com
viacampesina@viacampesina.org
http://www.viacampesina.org
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Tengamos en cuenta
A. Cómo progresa el capitalismo mundializado y cómo se impone mediante:
1. La reconversión de las prácticas agropecuarias y del uso de tierras para un subdesarrollo que excluye a las mayorías
Cuestiones ambientales y agronómicas de la soja genéticamente modificada en Sudamérica
Prof. Walter A. Pengue (Universidad General Sarmiento, Argentina)
De todas las actividades humanas, la agricultura presenta el conflicto más importante entre satisfacer nuestras necesidades básicas y mantener la sustentabilidad del medio ambiente natural. Ciertos tipos de agricultura afectan el ambiente más que otros. Por miles de años en Latinoamérica, sistemas agrícolas, altamente diversificados ecológicamente, evolucionaron y fomentaron el uso sustentable de los recursos. Diferentes grupos culturales desarrollaron varios métodos de cultivos complementarios: maíz, frijol y calabaza en América Central; tubérculos, raíces y maíz en los Andes; y camote y yuca en el Caribe.
Estas prácticas han sido rápidamente socavadas por la influencia de la colonización, la modernización y la globalización, que las han reemplazado por sistemas que impulsan los procesos extractivos y la explotación de los recursos.
Los recursos naturales y humanos de Latinoamérica podrían sostener su propio desarrollo a largo plazo. Cerca del 23 por ciento de su superficie son áreas adecuadas para la agricultura y la ganadería y otro 23 por ciento es selva tropical (cerca de la mitad de la selva tropical mundial se encuentra en Latinoamérica). Un 13 por ciento de la superficie son pastizales y la región contiene 31 por ciento del agua dulce disponible del planeta. Además, es el hogar de importantes reservas de energía renovable y no renovable, y de la más rica biodiversidad del planeta. De los doce llamados países “megadiversos”, cinco se encuentran en América Central y del Sur: México, Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.
Sin embargo, esta riqueza no ha creado de manera equivalente la calidad de vida y del medio ambiente que los pueblos latinoamericanos deberían tener. Esto se debe a que los gobiernos se han concentrado en un modelo de desarrollo defectuoso que ha excluido a la mayoría de la gente, especialmente en los últimos treinta años.
Durante este periodo, el sector agrícola, uno de los sectores productivos más prometedores de la región, cambió de manera dramática. La producción a gran escala, orientada a la exportación, y que requiere el uso intensivo de insumos químicos, empezó a dominar el panorama agrícola. Este enfoque agrícola del mismo tipo de la Revolución Verde empezó a sofocar las prácticas agrícolas locales y de autosubsistencia de los pequeños y medianos agricultores. La cultura tradicional del campesino demostró un alto grado de sustentabilidad dentro de su propio contexto histórico y ecológico, y satisfizo las necesidades vitales de la población aun ante condiciones ambientales adversas. Las prácticas agrícolas se fueron construyendo sobre sofisticados marcos sociales, geográficos y culturales, con tecnologías de procesamiento adecuadas, y con un conocimiento preciso de los recursos del consumo y de las costumbres laborales, todo ajustado a las condiciones locales. Estos sistemas agrícolas alimentaron a millones de americanos hace cinco siglos. Hoy día se encuentran relegados al 10 por ciento de las tierras más pobres, y aun así generan 40 por ciento de la producción agrícola y ganadera de la región. En América Central y del Sur, los campesinos alcanzan cerca del 80 por ciento de los productores rurales, y aportan 51 por ciento de la cosecha del grano más importante de la región: el maíz. En al menos siete países (Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México y Paraguay), los campesinos son responsables principalmente de su propia seguridad alimentaria. Sin embargo, sus métodos de producción, que son tan exitosos desde el punto de vista social y ambiental, no han recibido el apoyo o el respaldo oficial por parte de los gobiernos.
Desde la mitad de los años noventa, Sudamérica, y Argentina principalmente, fueron confrontados a una nueva tendencia del modelo de la Revolución Verde, con la introducción de los cultivos genéticamente modificados (GM). La soja transgénica es el emblema principal de esta transformación. La Revolución GM extiende la lógica de la Revolución Verde desde controlar los insumos (semillas y químicos) hasta controlar toda la cadena de actividades agroindustriales esto quiere decir desde la semilla hasta el empaquetado en el supermercado. Los puntos clave para introducir los productos GM en América del Sur fueron las nuevas tecnologías, las medidas regulatorias, las patentes, los acuerdos comerciales, las tierras y territorios a costos reducidos y una nueva demanda de alimentación animal y de biocombustibles. Argentina ha permitido la introducción más extensa de los cultivos transgénicos y se apresuró a través de mecanismos de negligencia por parte de sus agencias gubernamentales y del sector privado hacia los organismos genéticamente modificados (OGM). Agencias similares han sido puestas en práctica en Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay. La mayoría de las cuales se han involucrado en temas concernientes a la promoción de nuevas tecnologías en lugar de concentrarse en la regulación, así como ignorando estudios de impactos socio-ecológicos. No ha habido instancias de amplia participación pública, ni tampoco las decisiones de las agencias están sujetas a revisión por parte de investigadores independientes. Argentina fue el líder de esta transformación agrícola, con la liberación de la soja transgénica resistente a glifosato (Roundup) en 1996.
Para los agricultores, la soya Roundup Ready (RR) era una solución para uno de los grandes problemas del manejo del campo, el llamado control de malezas. Con tan sólo “un herbicida”, los agricultores eran capaces de controlar a bajo costo una amplia gama de malezas (incluyendo los problemas más notables de malezas: Sorghum halepense, Cynodon dactylon, Cyperus rotundus o Chenopodim album). Una reducción en el precio del herbicida, junto con una disminución del consumo de energía fósil y la simplificada aplicación hicieron que la oferta del paquete tecnológico fuera muy atractiva. El otro aspecto de este modelo fue que presentaba la siembra directa como única alternativa para evitar el arado de los suelos, de tal forma a dar un mayor tiempo para la aceleración de las alternativas agrícolas, ofreciendo a los agricultores tres cosechas (soja RR/trigo/soja RR), por cada dos años. El medio ambiente, rural y natural, se encuentra bajo este proceso y una porción importante del país está siendo transformada en un enclave de producción de mercancías, especialmente pasta, aceites y granos de soya. El cambio en los sistemas productivos ha tenido como resultado un fenómeno de agriculturización. Esto es, el desplazamiento de la producción de ganado a las áreas marginales y la concentración del uso de tierra para la producción agrícola, con un cultivo principal en el centro del modelo, la soja transgénica. Este fenómeno está asociado con la implementación del manejo agrícola de los “paquetes tecnológicos” y de concentración de tierras en las regiones pampeanas y extra-pampeanas.
Esto ha significado cambios significativos en las estructuras y tecnologías agrarias en los últimos 15 años y ha tenido como resultado la expansión del sistema de monocultivo que sustituyó a los sistemas de rotación de cultivo y a las tierras de pastoreo (una histórica manera de producción agrícola de rotación entre la producción de soja y ganado, que permitió una “agricultura sustentable” durante un periodo corto en la historia de Sudamérica). Este modelo se extendió no sólo a las pampas (55'000.000 hectáreas de los suelos más ricos del mundo), sino también a otras áreas importantes por su alta diversidad, abriendo una nueva barrera agrícola en importantes ecorregiones como las Yungas, el Gran Chaco y la Foresta Mesopotámica.
La tecnología dominante es el monocultivo de soja resistente a glifosato asociado con las prácticas de siembra directa y el uso de glifosato (ver Figura 1). El 99 por ciento de la producción total de soja es soja genéticamente modificada para resistir glifosato. La simplicidad del manejo de maleza bajo el esquema del glifosato permite a los agricultores manejar más hectáreas y aumentar de manera global la productividad y rentabilidad basadas en un modelo de integración vertical. En las áreas, extra-pampeanas, con medio ambientes más complejos, el sistema también implica una aplicación creciente de insumos externos relacionados al control de malezas y de plagas. La demanda de nuevas tierras en estas áreas implica una completa deforestación. Argentina es líder de las tasas de deforestación con 0.85 por ciento, una tasa mayor a las de África (0.78 por ciento) o al promedio de Sudamérica (0.5 por ciento). Este proceso, llamado “pampeanización”, implica la importación del modelo tecnológico, financiero y agrónomo de las pampas a otras ecorregiones con diferentes tipos de suelos, de biodiversidad y de climas, como el Gran Chaco (Paraguay, Bolivia y Argentina), las yungas (Bolivia y Argentina), el pantanal (Brasil), y las sabanas o pampas (Uruguay).
En la mayoría de los países, la investigación agrícola formal ha estado históricamente ligada al proceso de modernización tecnológica y de transformación agronómica que solamente beneficia a los grandes productores. El programa de investigación de los institutos de investigación agrícola nacionales, muchos de los cuales son privados, se focalizan en los cultivos extensivos para los mercados de exportación. En los noventa, muchos de estos institutos recibieron el beneficio directo de un pequeño porcentaje de las ventas de exportación, lo que continuó su enfoque en cuanto a las prioridades de la investigación. En estas agencias, así como en las universidades y empresas colectivas, entre públicas y privadas, la investigación fue realizada “a pedido”, lo que es un territorio peligroso para determinar la investigación y las políticas de desarrollo. Muy poca investigación independiente ha sido desarrollada en donde su enfoque sea las temáticas ambientales, sociales y de salud relacionadas con las liberaciones de transgénicos. Mientras que Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay siguen avanzando, permitiendo la liberación de soja transgénica en sus territorios, los impactos ambientales y los conflictos sociales han empezado a surgir y no pueden ser escondidos. En la parte centro-sur de Sudamérica, los impactos ambientales han provocado algunas de las siguientes consecuencias: la deforestación de áreas de alta diversidad, la aparición de malezas tolerantes a herbicidas (Parietaria debilis, Petunia axilaris, Verbena litoralis, Verbena bonariensis, Hybanthus parviflorus, Iresine diffusa, Commelina erecta y Ipomoea sp) (Pengue 2004), la aparición de malezas resistentes a herbicidas (como con el caso del Sorghum halepense) (Binimelis et al. 2009), la depleción del suelo y la exportación virtual del suelo (Pengue 2010), la contaminación agroquímica, la degradación de la estructura del suelo potencialmente con procesos de desertificación, y la pérdida de la diversidad de alimentos y de soberanía alimentaria.
La soja transgénica no es una demanda de los pequeños agricultores. Las demandas más importantes de estos millones de pequeños productores, responsables de la mayor parte de la producción agrícola en Sudamérica, favorecen la implementación de políticas agrícolas que sean consistentes y adecuadas con sus necesidades. Su mensaje es simple: la soja GM desarrollada hasta ahora no provee soluciones para las unidades familiares rurales. La evaluación de una nueva tecnología y sus riesgos debe involucrar el suministro de información completa sobre todas las distintas posibles alternativas, así como un análisis comparativo de los beneficios, los riesgos, los medios de distribución y de la variedad de alternativas. La evaluación debe involucrar un criterio amplio, complejo y holístico que nuestras autoridades y científicos en Sudamérica deben tomar en cuenta e implementar para cambiar los efectos ambientales y en la salud del lado oscuro de esta historia de la agricultura.
2. El desmantelamiento jurídico (lo que desampara al campesinado) para poder erradicar toda producción independiente de alimento
La Red por una América Latina Libre de Transgénicos.
México
Tribunal permanente de los pueblos
Cinco tesis sobre la violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía
El maíz no es una cosa, un producto; es un tramado de relaciones, es la vida de millones de campesinos cuyo centro civilizatorio milenario es la comunidad y la vida en la siembra. Siendo México centro de origen del maíz, uno de los cuatro alimentos cruciales para la humanidad, los ataques al maíz y a los pueblos que lo cultivan, son un ataque contra las estrategias más antiguas y con más posibilidades de futuro de la humanidad.
El maíz es también un cultivo comercial importante para el sustento de millones de familias de agricultores. Su rentabilidad puede fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria del país si se contara con las políticas públicas apropiadas para lograrlo.
La primera tesis que proponemos es que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN requirieron que el Estado mexicano comenzara un interminable desmantelamiento jurídico de todas las leyes que promovían derechos colectivos y protegían ámbitos comunes, en particular los territorios, de los pueblos indígenas y campesinos, sus tierras, aguas, montañas, y bosques. El TLCAN requirió también el desmantelamiento de todo el sistema de programas, proyectos y políticas públicas que apoyaban la actividad agrícola, en detrimento de los pequeños y medianos agricultores mexicanos y en beneficio de la agricultura estadounidense, sobre todo la que busca acaparar mercados, procesos y financiamientos, es decir, la agricultura de las corporaciones. Este desmantelamiento llegó al extremo de apostarle a las importaciones de maíz, pese a que es un producto básico para la alimentación de la población mexicana y pese a todas las asimetrías en productividad y subsidios —existentes entre los productores de Estados Unidos y Canadá y los productores mexicanos. Aunque se contaba con un plazo de 15 años para liberalizar por completo el comercio exterior del maíz, el gobierno mexicano, unilateralmente, permitió la entrada de importaciones por arriba de la cuota y sin arancel. Esto redujo los precios internos de maíz en un 50%, lo que benefició tan sólo a los cárteles transnacionales que controlan el grano.[1]
Una segunda tesis es que este desmantelamiento jurídico y esta privatización tienen como fin último la erradicación de toda producción independiente de alimentos.
Para lograrlo, las grandes corporaciones en todo el mundo se han propuesto el despojo, la erosión e incluso la criminalización de una de las estrategias más antiguas de la humanidad, que es el resguardo y el intercambio libre de semillas nativas ancestrales. No parece importarles el atentar contra todos los saberes propios de la agricultura tradicional campesina y agroecológica, para así promover el cultivo y la comercialización de semillas de laboratorio (híbridos, transgénicos y más), mediante leyes expresas que le abren espacio a las grandes corporaciones para lograr sus fines. Los dos ejemplos más contundentes son la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, o “Ley Monsanto” y la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas.
Una tercera tesis es que estas leyes promueven una invasión transgénica —que comenzó en 2001— e inevitablemente contaminará a las 62 razas y miles de variedades que existen en México. Los regímenes de propiedad intelectual y los registros y certificaciones terminarán despojando de su diversidad a las semillas nativas.
Una cuarta tesis es que atentar contra los sistemas de agricultura campesina ancestral y sus variantes agroecológicas modernas, atentar contra bienes comunes tan cruciales como las semillas nativas, devasta la vida en el campo y debilita las comunidades, agudizando la emigración y la urbanización salvaje, favoreciendo la invasión de los territorios campesinos e indígenas para megaproyectos, explotación minera, privatización de agua, plantaciones de monocultivos, deforestación y apropiación de territorios en programas de mercantilización de la naturaleza, como REDD y servicios ambientales.
Una quinta tesis es que todo el sistema que está en el fondo de este desmantelamiento jurídico, de este intento por erradicar la producción independiente de alimentos y por monopolizar la rentabilidad de un cultivo tan versátil —eliminando así toda la gama de sembradores que no sean corporaciones, desde pueblos indígenas hasta agricultores de mediana o pequeña escala—; todo el sistema que está en el fondo de los encarecimientos desmedidos en los precios de los alimentos y de la crisis alimentaria generalizada, es responsable de una buena parte de la crisis climática.
Hay suficientes pruebas de que el
sistema agroalimentario mundial, debido a su integración vertical (con su
acaparamiento de tierras y agua, con sus semillas de laboratorio híbridas y
transgénicos, con su promoción de agrotóxicos que erosionan el suelo, con su
deforestación, sus monocultivos, el transporte que emplea, el procesado
industrial, el empacado, el almacenamiento y la refrigeración) es responsable de
entre 45-57% de los gases con efecto de invernadero.[2]

En cambio, la parte agraviada, las comunidades campesinas e indígenas y los agricultores en pequeña escala hoy por hoy producimos un 70%[3] de los alimentos del mundo, y mantener nuestros cultivos ancestrales, con nuestras semillas nativas, podría enfriar la tierra si hubiera una voluntad política para defender los modos de vida que están en el centro de esta agricultura, para seguir cultivando el maíz en la comunidad que llamamos milpa: diverso, generoso, alimento en convivencia con otros alimentos, con plantas que curan, con árboles que protegen, con animales que también son nuestra fuerza. Para ello, es crucial que las comunidades tengan un control territorial, un autogobierno, una autonomía. Debemos frenar el acaparamiento de tierras y la invasión de los territorios de las comunidades.
La defensa del maíz rebasa los culturalismos. Es la defensa misma de una opción de independencia material y política real de los pueblos frente al mercado y su amenaza de dominar eternamente. El maíz es sustento material y también fuerza identitaria y sagrada. Al contaminarlo con transgénicos, al desmantelar la economía maicera desde las políticas gubernamentales, al despreciar la milpa, se atenta contra un proceso inédito, específico en el mundo, la propuesta civilizatoria mesoamericana. El ataque al maíz y a los pueblos que lo hemos criado es un crimen, pues, contra uno de los pilares de la civilización en su conjunto. Al defender a los pueblos del maíz, al defender el intercambio infinito de semillas campesinas, estamos defendiendo la supervivencia y las posibilidades de plenitud de la humanidad entera.
El maíz es
nuestra sangre, nuestra carne, nuestra madre, nuestro hijo,
es el que habla, ríe, se pone de pie y camina.
Poema náhuatl
Esta audiencia es promovida por más de mil comunidades de agricultores en mediana y pequeña escala, y campesinos indígenas en todo el país. Entre algunas de las organizaciones se encuentran la Red en Defensa del Maíz, Vía Campesina América del Norte, el Colectivo Oaxaqueño en Defensa de los Territorios, y decenas de organizaciones en Chihuahua, la Huasteca y la Península de Yucatán, entre muchos otros estados.
B. Qué propuestas alternativas hay
1. El cuidado del suelo y su fertilidad
Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado
Por
A contraperlo
Los alimentos son un promotor clave del cambio climático. El proceso industrial
(entre que se producen los alimentos hasta que terminan servidos en nuestra mesa)
provoca cerca de la mitad de las emisiones de gas con efecto de invernadero
generadas por los humanos. Los fertilizantes químicos, la maquinaria pesada y
otras tecnologías agrícolas dependientes del petróleo contribuyen
significativamente. El impacto de la industria alimentaria como un todo es
incluso mayor: se destruyen bosques y sabanas para producir forrajes animales y
se generan desechos que dañan el clima por el exceso de empaques, procesado,
refrigeración y transporte de los alimentos a grandes distancias, a pesar de que
millones de personas continúan con hambre.
Un nuevo sistema alimentario podría ser un promotor clave de soluciones al cambio climático. La gente por todo el mundo toma parte en luchas por defender o crear nuevas formas de cultivar o compartir alimentos que sean mucho más sanos para sus comunidades y para el planeta. Si se toman medidas para reestructurar la agricultura y el sistema alimentario mundial en torno a la soberanía alimentaria, a la agricultura en pequeña escala, a la agroecología y los mercados locales, podríamos cortar a la mitad las emisiones globales de gases con efecto de invernadero en unas cuantas décadas. No necesitamos mercados de carbono ni remiendos tecnológicos. Requerimos políticas acertadas y programas que erradiquen el actual sistema alimentario industrial creando en cambio uno que sea sustentable, equitativo y verdaderamente productivo. (...)
Cómo darle la vuelta al sistema alimentario
Es claro que no saldremos de la crisis climática si no transformamos dramática y urgentemente el sistema alimentario global. Y el lugar donde podemos empezar es el suelo.
25 y 40% del actual exceso de CO2 en la atmósfera proviene de la destrucción de los suelos
Los alimentos comienzan y terminan en el suelo. Surgen del suelo y eventualmente regresan a éste para permitir que se produzcan más alimentos. Es éste el verdadero ciclo de la vida. Pero en años recientes los humanos han ignorado este ciclo vital. Le hemos estado quitando al suelo sin devolverle.
La industrialización de la agricultura que comenzó en Europa y Norteamérica, que replicó después la Revolución Verde en otras partes del mundo, se basó en la suposición de que la fertilidad del suelo podía mantenerse e incrementarse mediante el uso de fertilizantes químicos. Poca atención se le prestó a la importancia de la materia orgánica en el suelo.
Un amplio rango de informes científicos indican que los suelos cultivados han perdido entre 30 y 75 % de su materia orgánica durante el siglo 20, mientras que los suelos que sustentan pastizales y praderas han perdido típicamente hasta 50 %. Es indudable que estas pérdidas han provocado un serio deterioro de la fertilidad y productividad de los suelos, y han contribuido a empeorar las sequías y las inundaciones.
Si tomamos como base las cifras más conservadoras que proporciona la literatura científica, la pérdida global acumulada de materia orgánica del suelo durante el último siglo puede calcularse entre 150 mil millones y 200 mil millones de toneladas.[12] No toda esta materia orgánica terminó en el aire como CO2, ya que cantidades significativas han sido arrastradas por la erosión para ser depositadas en el fondo de ríos y océanos. Sin embargo, puede calcularse que por lo menos se han liberado a la atmósfera entre 200 mil y 300 mil millones toneladas de CO2 debido a la destrucción global de materia orgánica del suelo. En otras palabras, entre 25 y 40 % del actual exceso de CO2 en la atmósfera proviene de la destrucción de los suelos y su materia orgánica.
Hay buenas noticias escondidas en estas devastadoras cifras. El CO2 que fue enviado a la atmósfera al maltratar y desgastar los suelos del mundo puede volverse a poner en el suelo. Lo que se requiere es un cambio en las prácticas agrícolas. Debemos alejarnos de prácticas que destruyen la materia orgánica y acercarnos a las prácticas que acumulan materia orgánica en el suelo.
Sabemos que esto puede hacerse. Los campesinos de todo el mundo han abrazado estas prácticas por generaciones. Las investigaciones de GRAIN han mostrado que, si se pusieran en funcionamiento las políticas correctas, los incentivos correctos, a nivel mundial, podrían restaurarse los contenidos de materia orgánica del suelo a los niveles que tenían antes de la agricultura industrial en el lapso de unos 50 años, que es a grandes rasgos el mismo tiempo que le llevó a la agricultura industrial mermarlos.[13] El uso continuado de estas prácticas permitiría eliminar de 24 a 30 % de las emisiones globales actuales de GEI al año.[14]
El nuevo escenario requeriría un cambio radical de enfoque, apartándonos del actual modelo de agricultura industrial. Tendría que ponerse énfasis en el uso de técnicas tales como los sistemas de diversificación de cultivos, mejor integración entre la producción de cultivos y la producción animal, mayor incorporación de árboles y de vegetación silvestre, y más. Tal incremento en diversidad podría, entonces, incrementar la producción potencial, y la incorporación de materia orgánica mejoraría progresivamente la fertilidad de los suelos, creando círculos virtuosos de mayor productividad y mayor disponibilidad de materia orgánica. La capacidad del suelo para retener agua aumentaría, lo que significa que la lluvia excesiva conduciría a menores y menos intensas inundaciones y sequías. La erosión del suelo sería cada vez menos un problema. La acidez y la alcalinidad del suelo se reducirían, reduciendo o eliminando la toxicidad que se ha vuelto un problema importante en los suelos tropicales y áridos. Además, una mayor actividad biológica del suelo protegería las plantas contra las plagas y las enfermedades. Cada uno de estos efectos implica mayor productividad y como tal más materia orgánica disponible en los suelos, lo que haría posible, conforme pasaran los años, objetivos más altos en cuanto a una incorporación de materia orgánica al suelo. En el proceso, se produciría más comida.
Para lograrlo, es necesario trabajar a partir de las habilidades y la experiencia acumulada de los campesinos en pequeña escala del mundo, en lugar de socavar su vida, acaparar sus tierras y expulsarlos de sus territorios, como ahora se hace.
Un viraje global hacia una agricultura que acumula materia orgánica en el suelo nos pondría también en el camino de cortar algunas de las principales fuentes de GEI que provienen del sistema alimentario.
Hay otros tres virajes que se refuerzan mutuamente y que es necesario que ocurran en el sistema alimentario para que podamos enfrentar su actual contribución global al cambio climático:
el primero es un viraje hacia los mercados locales, hacia circuitos más cortos en la distribución de los alimentos, lo que nos permitiría reducir el transporte y la necesidad de empaque, procesado y refrigeración.
El segundo viraje es una reintegración del cultivo y la producción animal, que reduciría el transporte, el uso de fertilizantes químicos y la producción de emisiones de metano y óxido nitroso generados por los grandes planteles industriales de carne y lácteos.
El tercero es frenar el desmonte y la deforestación, lo que requeriría una reforma agraria genuina y revertir la expansión de las plantaciones de monocultivo para la producción de agrocombustibles y forrajes.
2. El manejo integral de un agroecosistema mediante el de sus biodiversidades
La agroecología como alternativa sostenible frente al modelo de agricultura industrial
Agroecología y economía ecológica
Por Miguel Altieri
"(...) Los sistemas integrados Vemos que la biodiversidad funcional crea sinergias a través de las
interacciones y optimiza los procesos para que los sistemas Agroecología y
economía ecológica 89 se autosubsidien: acumulación de materia orgánica,
reciclaje de nutrientes, regulación biológica, la productividad como proceso,
que son el resultado de interacciones que se dan cuando ensamblamos la
biodiversidad funcional en forma correcta:
el primer pilar es el manejo de la biodiversidad del suelo, y
el segundo el manejo de la biodiversidad sobre el suelo, la diversidad vegetal, porque va a afectar la diversidad de los niveles tróficos secundarios y terciarios, y una de las prácticas más importantes en agroecología es la incorporación de flores en el agroecosistema.
Las flores proveen polen y néctar para insectos benéficos, porque los insectos benéficos no sólo se alimentan de plagas sino de polen y néctar. Vemos una siembra convencional, con una serie de flores, y estas flores tienen que permanecer en el campo a pesar de que se coseche el cultivo, porque si no los insectos benéficos se van. Como los insectos benéficos actúan con una lógica funcional, si ustedes tienen las flores, los insectos benéficos ya están en el campo y pueden atacar las plagas cuando aparecen, regulando las poblaciones a densidades bajas. Cuando las densidades son altas los insectos benéficos ya no las pueden regular, y se pierde el efecto de la respuesta funcional. Estamos haciendo una tesis en Salinas con lechugas orgánicas, donde se coloca Alisum, que atrae ciertos insectos benéficos como los sírfidos, que son dípteros predatorios de los áfidos; tenemos que calcular cuánto se mueven para colocar el próximo corredor y de esa manera vamos diseñando un sistema basado sobre la biología, las necesidades de los insectos, etc. Pero no todas las flores son iguales: es diversa la probabilidad de supervivencia de ciertos ignomónidos, que son unos parásitos que cuando se les coloca trigo sarraceno viven mucho más que si se los alimenta con facelia. Si queremos que los insectos estén 45 días en el campo, mejor que tenga trigo sarraceno y no que tenga facelia, que vive sólo 25 días. En el caso de los bracónidos, el trigo saraceño es buena fuente, germina rápido, florece rápido, y se pueden hacer siembras sucesivas, manteniendo las poblaciones. De esa manera se asegura la supervivencia de estos parásitos en el campo. Pero para saber esto hay que investigar, y este tipo de investigación es lenta y específica de cada sitio. Esto no significa que la experiencia va a funcionar igual en la Argentina o en otra parte. Los principios son los que funcionan, pero hay que encontrar las flores que proveen el néctar para predadores específicos durante determinado tiempo. La práctica más utilizada en los cultivos más perennes son los cultivos de cobertura. Esto sucede con los agricultores orgánicos en California, quienes utilizan los cultivos de cobertura en invierno, pero después los mantienen e incorporan un monocultivo, y tienen que agregar jabones, aceites minerales y una serie de cosas contra plagas.
Hicimos una investigación con Clara Nichols, entomóloga, en la que ella sembró una mezcla de trigo sarraceno con girasol. El trigo sarraceno germina primero, y cuando se va secando ya está creciendo el girasol. Esto atrae un insecto benéfico, que es el Agrus, un parasitoide, y la planta ya tiene que estar floreciendo antes que aparezca la plaga, de manera que tengan los insectos benéficos. Ideamos un manejo que ya se está aplicando en forma comercial, en el que los agricultores tienen que monitorear los viñedos para cuando la plaga ponga huevos, porque el parásito es ovíparo. Cuando los huevos están presentes, ellos entran y cortan el cultivo de cobertura, hilera de por medio; no todo el sistema, porque si no se quedan sin flores. De esa manera fuerzan el movimiento de los insectos benéficos a los viñedos y así controlan las plagas. El paso siguiente es el diseño del paisaje, con diversidad no solamente dentro del campo sino alrededor de él. Muchos de los viñedos están rodeados de bosques riparios, que son reservorios de insectos benéficos en muchos casos y en otros de plagas. Esta influencia dura entre 30 y 40 m; ¿cómo hacemos que esta biodiversidad presente en los bosques entre al sistema? Aquí Clara hizo un trabajo sobre los corredores biológicos, compuestos de plantas que florecen durante todo el año y presentan diferentes especies que de alguna manera se conectan con el bosque, en una especie de carretera por la cual circula la biodiversidad y empieza a colonizar los campos, controlando las plagas de forma efectiva. No tengo tiempo de entrar en los detalles, pero el último trabajo de este tipo que hicimos corresponde a un viñedo biodinámico, donde se empezó de cero el diseño agroecológico del sistema. Por un lado se preservó toda la vegetación circundante lo máximo posible; incluso se hizo un enriquecimiento con plantas nativas en la zona en la que había poca vegetación nativa. Primero se creó la infraestructura ecológica de la vegetación circundante, y luego se evaluaron las zonas en las que se iban a producir diferentes variedades de acuerdo con la exposición, la calidad del suelo, que está conectado con el mismo suelo, la posición del sol y la variedad. Se sembraron ocho variedades; en ciertas zonas se hicieron prácticas de conservación de suelo, en otras no era necesario, y en las zonas menos productivas, donde no se podían producir uvas, se crearon islas agroecológicas para insectos benéficos.
En el manejo del agroecosistema tenemos tres tipos de biodiversidad:
La biodiversidad planificada, que es lo que el agricultor decide hacer, tanto dentro del campo como en los alrededores, con corredores, con cultivos de cobertura, etc.
La biodiversidad asociada, que se une con la anterior, y muchas veces está determinada por la del ambiente circundante. Una cosa es tener un campo rodeado de bosques y otra es tener un campo rodeado de agricultura convencional o transgénica. El tipo de biodiversidad asociada será muy diferente. Por eso tenemos que tener en cuenta el paisaje al ir insertando nuestros sistemas.
Lo último es la integración animal: un país como la Argentina tiene un gran potencial y de hecho hay experiencias en las que se integra la producción animal con la producción vegetal, y en ese sentido todo el manejo de las aves es muy interesante; por ejemplo, el frango caipira, como lo llaman en el Brasil los campesinos que sueltan a sus gallinas en ciertos períodos para controlar las malezas, o el manejo de las aves dentro de los pastizales. En las sabanas africanas están los animales, pero también los pájaros. En nuestras pasturas eliminamos los pájaros o sólo dejamos a los que llegan solos, pero no se ha hecho nunca una introducción de aves. Hay experiencias muy interesantes en Estados Unidos, donde las aves, sean gallinas o pavos, manejados con cercos eléctricos, van circulando en el sistema y creando una dinámica interesante desde el punto de vista del consumo de insectos y malezas, y sus excrementos van enriqueciendo el suelo.
El punto final es un sistema integrado, donde básicamente se puede combinar acuicultura con producción animal, cultivos, bosques, un sistema en el cual nada es desecho, sino que lo que sale de un subsistema pasa a ser parte de otro, y de esa manera se van cerrando y complementando los flujos biogeoquímicos del sistema. Para terminar, cuando tenemos estas discusiones entre agricultura industrial y modelos alternativos de producción, lo que estamos discutiendo es una visión de la agricultura: qué tipo de agricultura queremos como sociedad, y es una discusión necesaria, porque como decía anteriormente, por la agricultura pasan los grandes temas que la humanidad está enfrentando, desde el cambio climático hasta la energía, pasando por la nutrición, la salud y la biodiversidad. La visión que tengo es común a muchos: una agricultura de producción local, de pequeña escala, que sea operada en la familia en nivel de la comunidad, biológica y culturalmente diversa, económicamente viable, socialmente justa, participativa, humana, compatible con la naturaleza: una serie de propiedades que me gustaría que nuestra agricultura tuviera. De hecho, hay muchos estudios que ha hecho Peter Rosset, por ejemplo, sobre las ventajas de la agricultura de pequeña escala, que es mucho más productiva que la de gran escala. Si ustedes miran el output total, conserva mejor los recursos naturales en regiones como California, donde existe un predominio de la pequeña agricultura, y a la vez hay menores problemas sociales, como la drogadicción o la disgregación de la familia. Hay toda una base económica, social y cultural que demuestra que una economía orientada a la pequeña escala puede ser la solución para nuestros países, pero para llegar a esa visión hay que tomar ciertas medidas, y una de ellas es la reforma agraria bien hecha, sacar el tema de los cultivos de las negociaciones por el libre comercio, los precios justos para los agricultores, el compromiso político de las autoridades, la protección de la investigación pública. No podemos permitir que nuestras universidades, o instituciones como el INTA, sean penetrados por esos intereses comerciales privados y corporativos, como va a pasar por segunda vez en mi universidad, y lo digo con mucha pena. La Universidad de California es una universidad pública, que primero fue penetrada por Novartis, con 50 millones de dólares, y ahora acaba de ser penetrada por la British Petroleum, con 500 millones, básicamente para la producción de biocombustibles, y a pesar de nuestra protesta contra las autoridades no se ha llegado muy lejos. Por lo tanto, creo que es muy importante adoptar estrategias para proteger esos espacios y redirigir esos esfuerzos públicos a la agricultura agroecológica en pro de la soberanía alimentaria. Por eso, en estos días que voy a estar en la Argentina voy a poder conocer las estrategias del INTA, donde por fin parece que el gobierno ha decidido poner dinero para hacer avanzar la agricultura campesina y familiar.
Fuente: revista Realidad Económica nº 229, julio/agosto 2007, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) http://www,iade.org.ar
En consecuencia, la «reforma agraria integral» plantea la recuperación del trabajo como transformador de la naturaleza en respuesta a las necesidades de cada comunidad y región que han sido definidas por participación plena de los integrantes de cada una de ellas. "Valoriza y recupera las agroculturas y formas de vida locales, campesinas e indígenas/originarias y los sistemas de saberes ancestrales de producción y recolección de alimentos, los sistemas locales y tradicionales de salud que han sido deteriorados y subvalorados por la lógica agroindustrial orientada a la sobreproducción, la exportación y la generación de ganancia, remarcando que la soberanía alimentaria es el camino para responder y solucionar el cambio climático. (…)
Defiende, revaloriza y difunde el modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción local, autónoma (participativa, comunitaria y compartida) y culturalmente apropiada, en armonía y complementación con la Madre Tierra, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos, profundizando la producción de cada nación y pueblo. Al mismo tiempo rechazamos la uniformización alimentaria a nivel global y sus impactos nutricionales, ambientales, sociales, culturales y sanitarios (…)".Leer