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Conflictos
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En el capitalismo, el potencial científico y tecnológico se dedica a objetivos de lucro y omnipotencia de los oligopolios globales y socios locales. Por el contrario, la «reforma agraria integral» se basa en dicho potencial para apreciar lo diverso de los de abajo y de los ecosistemas como único camino de concretar el trabajo hacia el buen vivir o la armonía entre los de abajo y de su sociedad con la naturaleza. Parte de encaminar el arraigo de la autodeterminación popular y nacional mediante avance en forma de territorios recuperados o creados por comunidades al luchar por emanciparse del extractivismo y organizar funcionamientos socioeconómicos que se realizan en oposición al capitalismo. Se afirma en contra del progreso capitalista que destruye las condiciones tanto de vida como de trabajo al punto de estar originando un planeta inhóspito. Aún más, el capitalismo genera que cerca de 900 millones de personas estén hambrientas y mueran pese a que hay capacidad global de producir alimentos para casi el doble de la población actual. “El informe de la FAO de 2010 señala que 2.920 niños argentinos mueren cada año por enfermedades derivadas de la desnutrición. También indica que hay nueve millones de niños hambrientos en este país, que produce el 1.51% de los cereales y el 1.61% de la carne que se consume en el mundo”. Leer Sin embargo, la construcción de amplio consenso a la Presidenta convence que el crecimiento económico de las transnacionales y elites locales es modelo de producción y desarrollo y un proyecto nacional-popular de inclusión social. De ahí que sea imprescindible: -multiplicar los espacios de diálogo entre los diversos de abajo para la elaboración conjunta de qué país-mundo se puede y debe construir en procura de libertad y justicia e igualdad social; -facilitar el cambio de cada cual en el posicionamiento respecto a su trabajo porque hoy es crucial la actividad transdisciplinaria, dialógica e intercultural para una mayor aproximación a la realidad socio natural, por ejemplo, al plan de poblar la Argentina en lugares adecuados para los asentamientos y con viviendas, fuentes laborales e infraestructura socioeconómica que garanticen una vida digna y feliz. |
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
En el día de la industria, durante la cena organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA), Cristina Fernández de Kirchner indicó: “no hay intereses más coincidentes que el de empresarios y trabajadores”. Y prosiguió: “debemos superar antinomias falsas”. Cuatro días después (05-09-2011) , la Presidenta anunció las metas para 2020 del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial desde Tecnópolis. Fue cuando determinó: "todo el Estado tiene que articular con el sector privado para lograr un círculo de armonía con el sector privado".
Ante semejante definición de rumbo, cabe indagar cómo el gran empresariado transnacional y transnacionalizado se ha constituido en poder de dominio sobre nosotros. Conviene aclarar para saber que resulta suicida -para nosotros, los de abajo- aceptar esa conciliación y ese llamado a desistir de la lucha de emancipación social y nacional que erradique la impunidad genocida de ese contubernio de corporaciones y estados imperialistas con las elites locales.
El 24 de
marzo de 1977, al cumplirse el primer año de la sangrienta dictadura militar,
Rodolfo Walsh escribió una "Carta Abierta a la Junta Militar",
en la que denunciaba la feroz represión de la que eran responsables los
golpistas. Pero
destacaba: "(…)Este
cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el
asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba
los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre"
Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las
conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la
guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce
límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.(…)
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".
En
la actualidad de América latina y el Caribe comprobamos que el modelo de producción y desarrollo -que es esencialmente extractivo- avanza mediante:
1. Estado terrorista que se disfraza de democracia con el aval de UNASUR
Comunidades campesinas denuncian ecocidio y genocidio
Amaneció lloviendo químicos en Medio San Juan y Medio Baudo,
en el Chocó por Consejos comunitarios afectado (Comisión Intereclesial de Justicia y Paz)
Este fin de semana amaneció lloviendo químicos, como POEA, GLIFOSATO Y COSMOFLUX, en las comunidades afrocolombianas del Medio San Juan y el Medio Baudo, rompiendo, con ello el gobierno nacional, los acuerdos que se habían hecho el día 28 de septiembre del 2011.
Al gobierno no le ha importado que los cultivos de pan coger se destruyan, ni que nuestras mujeres aborten, diciéndonos que estos químicos son inocuos desechando estudios serios como el realizado por la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander, quienes mediante un ensayo clínico controlado detectaron problemas de azoospermia en un número importante de los especímenes estudiadas; y las enfermedades ellas asociadas.
El Estado Colombiano ha planificado una campaña de exterminio (léase genocidio) contra las comunidades negras e indígenas del Choco, mediante la aspersión aérea de glifosato sin considerar que el Chocó es una zona de ecosistemas frágiles donde el equilibrio de la vida puede alterarse y modificarse afectando la vida de los ecosistemas y las gentes que en torno a ellos han proyectado sus planes de vida.
Para nosotros, al reanudar las operaciones de fumigación, el gobierno nacional lo que esta es alimentando el conflicto social y armado que vive el país cuando lo que nos ha mostrado la historia es que las fumigaciones aéreas no han detenido los cultivos de uso ilícito, como la coca.
Para desarrollar esta política antipatriótica y antinacional se acompaña de empresas norteamericanas que son tristemente recordadas en países que sufrieron el flagelo de la guerra como Vietnam, Afganistán, Irak y más recientemente Libia que sin ninguna consideración humana utilizaron armas químicas, que actúan como mercenarios a sueldo del gobierno de la “prosperidad”.
Consideramos que la propuesta presentada por los Consejos Comunitarios tanto al gobierno departamental como nacional de concertar una erradicación manual diferencial es no sólo posible y sensata sino que gira en torno a generar ambientes de paz que tanto necesita nuestra sociedad. Igual cosa ocurre con la necesidad de promover la implementación de proyectos alternativos productivos en la zona donde se adelante la erradicación con enfoque diferencial, que como le hacíamos ver al gobierno nacional hay recursos asignados en el Plan de Desarrollo y en los convenios de cooperación internacional que ha suscrito nuestro país. Luego no tienen excusa para reiniciar con esta infame actividad.
Al incumplir con sus compromisos muestra su propósito genocida al arrasar los campos de cultivo para la producción de alimentos, con lo que condena a las comunidades a no tener el derecho a la vida de las comunidades negras e indígenas.
Decimos que con ello se va a alimentar el conflicto porque está condenando, a nuestras comunidades al hambre y al desplazamiento forzado que esto genera. Además del ecocidio de nuestra naturaleza ya que al leer las etiquetas de los envases de estos productos se hacen advertencias sobre la no utilización del mismo en zonas con cuerpos de agua como ocurre en nuestra región que es una de las lluviosas del planeta. Colombia es el único país de Sudamérica que aun utiliza las fumigaciones aéreas como herramienta para acabar con los cultivos de uso ilícito. En países como Perú y Bolivia, la erradicación es manual y concertada, porque sus gobiernos conocen perfectamente las consecuencias en el largo plazo para los habitantes de las zonas fumigadas, así como también los efectos en la vegetación y sus suelos.
No aceptamos el cuento que nos quieren meter los funcionarios del gobierno que son razones de estado y de seguridad nacional las que les permiten desoírnos y atropellarnos pues de acuerdo a la constitución la riqueza de la nación somos los grupos étnicos. En esa medida las decisiones sobre las políticas sobre las drogas no pueden estar por encima de las medidas de seguridad ambiental, social, humana y de protección a la cultura y bienestar de las comunidades negras e indígenas, pues somos el patrimonio cultural de la nación.
Es necesario pues, tener en cuenta que ante todo debe prevalecer el respeto por las comunidades y el llamado al diálogo para establecer alternativas sanas y respetables para el medio ambiente y el ser humano, como la propuesta alternativa que supone la erradicación manual diferencial.
Hacemos un llamado a los organismos de control del estado para que impidan que se siga cometiendo el atropello que está haciendo el gobierno nacional.
Llamamos a las entidades de las Naciones Unidas para que intercedan ante el ejecutivo nacional a fin de que se mantengan los acuerdos de no a la erradicación por aspersión y se instalen las mesas de dialogo, tendientes a buscar alternativas concertadas de solución.
Llamamos igualmente a las organizaciones internacionales
defensoras de Derechos Humanos, defensoras del medio ambiente, defensoras de los
derechos de las mujeres y los niños, a la prensa internacional, a las
Universidades para que conozcan y juzguen sobre los acontecimientos que suceden
en el Departamento del Choco y se pronuncien frente al Gobierno nacional para
que pare este atropello contra nuestras comunidades y continúe con el
procedimiento que se diseñó que entre otras cosas implica la instalación de
mesas de diálogo el próximo 25 de Octubre en la ciudad de Quibdó.
CONSEJO COMUNITARIO GENERAL DEL SAN JUAN ACADESAN
CONSEJO COMUNITARIO MAYOR DE NOVITA
CONSEJO COMUNITARIO MAYOR DE ISTMINA MEDIO SAN JUAN
CONSEJO COMUNITARIO MAYOR DEL SAN JUAN ASOCASAN
CONSEJO COMUNITARIO MAYOR DEL RIO BAUDO Y SUS
AFLUENTES ACABA
CONSEJO COMUNITARIO MAYOR DEL RIO PEPE
ASOCIACION DE COMUNIDADES INDIGENAS DEL MEDIO SAN
JUAN
Fuente original:
http://justiciaypazcolombia.
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138239
1. Estado neofeudalizado que se disfraza de federalismo con el aval de la democracia representativa
Prensa Unión de Asambleas Ciudadanas contra el Saqueo y la Contaminación (UAC) Informa
27 de octubre de 2011
Declaración de la Asamblea provincial de Luis Beltrán
Los abajo firmantes, vecinos, organizaciones y comunidades de toda las regiones de la Provincia de Río Negro, reunidos en asamblea para rechazar los infames "acuerdos" firmados por el Gobernador saliente, Miguel Angel Saiz, con una corporación china, y en conocimiento de similares proyectos económicos en otros lugares del país, declaramos:
1. Exigimos la anulación de los "acuerdos" con la Corporación China Beidahuang y de cualquier otra corporación dedicada a los agronegocios que la suplante, la prohibición de organismos genéticamente modificados, los monocultivos y la concentración de la propiedad o el control indirecto (por arriendo o cualquier otra forma de acaparamiento -land grabbing) de la tierra o su transformación en mercancía. Esto incluye la contraparte "verde" y elitización de la cordillera, como es el caso de Lago Escondido y empresas o inversores asociados, el Cerro Perito Moreno y loteos exclusivos que generan otro tipo, igualmente cuestionable, de especulación y separación clasista. Son dos caras de la misma moneda.
2. Cada día caen del sistema, en la Patagonia Norte , productores y familias rurales, se concentra en pocas manos la propiedad y el control sobre todo el circuito productivo - por el momento de frutas- incluyendo la logística asociada, la comercialización, transporte y el Puerto de San Antonio Este. Sin embargo, en vez de considerar opciones basadas en la economía real y un horizonte apropiado para las futuras generaciones, la receta que aplica el Estado es impulsar más de lo mismo, a mayor escala e intensidad.
3. Entre los anuncios de los gobiernos nacional y provincial de sumarse a los objetivos del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) cabe esperar una embestida de las corporaciones de agronegocios que favorece más extracción de nutrientes de los suelos y agua; y más contaminación con agrotóxicos y Organismos Genéticamente Modificados, problemas de salud, expulsión de la población rural y con su contrapartida de hacinamiento en aglomeraciones urbanas cada día más conflictivas y mayor dependencia del circuito financiero transnacional. Sólo en alimentos y bebidas, generalmente industrializados y de mala calidad, se gastan en Río Negro unos 3.000 millones de pesos al año. La mayoría proviene de otras regiones pero puede ser producida aquí. Ese simple dato indica falta de planificación, visión de compromiso de una clase política cortoplacista, que responde a urgencias y se ha acostumbrado a DELEGAR TODO, conceder o llamar a licitación, lo que da una imagen de solidez administrativa pero esconde una brutal incapacidad.
4. Repudiamos la intención manifestada por el gobernador electo Carlos Soria de seguir la misma política minera que impulsaba el gobernador Saiz, una ocurrencia entreguista políticamente derrotada en 2005, con sobrados fundamentos económicos, sociales y ambientales, por las organizaciones sociales. La anunciada intención de derogar la Ley que prohíbe la utilización de cianuro y otros procesos contaminantes en minería en la Provincia de Río Negro, es inaceptable y sólo generaría conflictos sociales a corto y largo plazo. Invitamos al Sr. Soria a consultar otras fuentes que la folletería publicitaria de las empresas mineras o de sus fieles representantes en el gobierno nacional e intente ubicar un solo ejemplo en el mundo donde, después de haber barrido las mineras con los bienes naturales comunes, haya mejorado alguna condición económica o social, ni mencionar las consecuencias ambientales.
Ese es el primer escalón a la privatización de los bienes comunes y la posterior "socialización" de las deudas. Desde la aquí constituida Asamblea Provincial por la Soberanía Alimentaria convocamos a todas las instituciones de docentes y estudiantes, a los gremios de todos los sectores, las asociaciones de profesionales, a las organizaciones políticas y sociales y a los vecinos en general, a pronunciarse desde su ámbito en rechazo de tan temeraria declaración.
6. Invitamos a todos los municipios, a concejales y organizaciones de base, a debatir y preparar una "economía en defensa propia", una transición hacia un modelo justo que tome como prioridad recuperar saberes, oficios, productividad, mercados regionales y promover redes inteligentes y asociativas locales con un claro incentivo en la pequeña agricultura, evitando el desarraigo y favoreciendo con planes de Gobierno el asentamiento de familias campesinas. Para ese modelo alternativo hay sobrados antecedentes de capacidad creativa y productiva propia. Este es el tipo de planes y proyectos que queremos para nuestro pueblo y pensado y desarrollado con nuestro pueblo, no aquellos que son diseñados por las Corporaciones extranjeras según sus propias necesidades.
Asamblea Provincial por la Soberanía Alimentaria Luis Beltrán - Valle Medio, Provincia de Río Negro, 15 de octubre de 2011
CONVOCARON A LA ASAMBLEA: Asambleas de Viedma, Alto Valle, Valle Medio, Bariloche, Comarca Andina, y otras en formación (Río Colorado, Allen).
ADHIEREN: Soberanía Alimentaria Valle Medio, Asamblea de Organizaciones y vecin@s Movilizados por la Soberanía Alimentaria Región del Alto Valle -Río Negro, Grupo de Reflexión Rural, Movimiento de Mujeres en Lucha/Roca, Grupo Soberanía Alimentaria del Foro Permanente por Una Vida Digna de la Comarca Viedma-Patagones, Asamblea Por La Sanidad De La Cuenca Del Lago Nahuel Huapi Y Los Ríos Limay, Neuquén y Negro, Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el NO A LA MINA, Asamblea Coordinadora Patagónica contra el saqueo y la contaminación, Asamblea comarcal contra el saqueo, Árbol de Pie de Bariloche, PIUKE de Bariloche, Fundación Uñopatún, Asamblea ATE Viedma, ATE Alto Valle, Alumnos de la ESFA - Viedma, Federación Agraria Argentina - Filial Cardenal Cagliero, Comisión Atahualpa, Unter Seccional Viedma, Unter Seccional Roca, Grupo de Facebook "Dejen de Desmontarrr!!", EPA - Espacio de Puertas Abiertas, CAI Zona Atlántica, Ex Productores del IDEVI, Agrupación Estudiantes DEMO, CURZA/UNComa, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Proyecto Sur RN, CTA Fisque Menuco, Pastorales Sociales de la Patagonia, Agrupaciones de estudiantes universitarios del FADECS/UNComa: CEPA e Independencia, Asociación Biológica del Comahue y la Federación Argentina de Estudiantes de Biología - Delegación Río Negro, CRUB-UNComa, Federación Argentina de Estudiantes de Biología, Movimiento Proyecto Sur Neuquén (Proyecto Sur – Nueva Izquierda – Partido Del Trabajo y Del Pueblo, Foro Ciudadano para la Democracia de Neuquén – Asoc. Civil, Jóvenes de Radio Encuentro - Viedma, Comunidad Mapuche Mongell Mamuell, Radio El ARKA de Bariloche, asamblea socioambiental Junín de los Andes, Foro Ambiental y Social de la Patagonia (FASP) sede Puerto Madryn, Universidad Nacional de Rosario, Ciencias Médicas, UNTER RÍO NEGRO----siguen firmas y adhesiones
*Se adjunta el Proyecto ordenanza para Consejos Deliberantes de RN
En consecuencia, la «reforma agraria integral» como poder de unidad de los diversos de abajo para construir la «soberanía alimentaria» y el «buen vivir» de los pueblos se concreta en la lucha por erradicar la impunidad de ayer y hoy del poder económico e imperialista sobre Argentina, América latina, el Caribe y el mundo entero. Por supuesto, hay que comenzar por liberarse de las democracias restringidas por construcción de democracias directas e indirectas no sólo como otro Estado sino también como otra sociedad civil.
En el "discurso presidencial del Council of the Americas el proyecto binacional Pascua Lama fue protagonista, junto con la actividad minera". FUNDAMIN continúa:"Cristina Fernández hizo referencia a la puesta en marcha de la mencionada iniciativa, destacando el formidable trabajo hecho por la empresa canadiense Barrick Gold. En este sentido, destacó los esfuerzos de la compañía en materia de inversión y de generación de empleos. Como solemos decir en estas líneas la industria minera debe ser evaluada por su incesante toma de riesgo (financiero) y por el impacto social y laboral que genera en los sitios de explotación. Si se logra tomar dimensión de su capacidad productiva y sustentable es más fácil comprobar la necesidad de todas las sociedades de poseer una industria minera sólida y a favor del desarrollo humano" .Leer
A. Analicemos porqué hay resistencia, desde los de abajo, en Chile y Argentina:
Pascua Lama en el banquillo: Oro por cuentas de vidrio...
Por: Fernando Barraza (especial para ARGENPRESS.info)
Graves acusaciones de las comunidades diaguitas del Valle del Huasco, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, contra la trasnacional Barrick Gold, por el desastre ambiental del proyecto Pascua Lama, que se encuentra en proceso de construcción y cuenta con la complicidad de las autoridades gubernamentales, que ahora han cuestionado el reconocimiento legal que el mismo Estado le otorgó a las comunidades diaguitas el año 2006.
Al interior del Valle del Huasco, en plena cordillera de Los Andes, en la zona fronteriza con Argentina, la empresa minera canadiense Barrick Gold, continúa la construcción de la infraestructura del yacimiento de Pascua Lama, que ya está causando un grave deterioro en el medio ambiente de la región, lo que se acrecentará en el futuro, con la desaparición de los glaciares milenarios. Se repite así la famosa maldición de Malinche, que resumiera en una famosa canción, la cantante y maestra de escuela mexicana Amparo Ochoa, en unos versos que suenan a sangre:
“Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.
Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
por sus espejos con brillo.”
En este caso, no se trata de una metáfora. A cambio de un centenar de puestos de trabajo, el soborno descarado de centenares de familias que habitan en el valle y un pretendido progreso comercial para la zona, la empresa Barrick Gold se apresta para llevarse cientos de miles de toneladas de oro y embolsarse miles de millones de dólares, hasta dejar vacías las montañas y derretidos los glaciares, tal como sucedió en las décadas del cincuenta y del sesenta con el mineral. El Indio, al interior de La Serena.
Ahora, representantes de la Comunidad Diaguita de los Huascoaltinos entregarán antecedentes que comprueban el desastre ambiental que provoca la explotación de recursos y el impacto negativo que ha tenido sobre la forma de vida de la comunidad indígena, que además reclama vulneración al territorio ancestral. La minera canadiense Barrick Gold está en fase de construcción del proyecto Pascua Lama, que se emplaza en la comuna de Huasco, en el límite con Argentina, y que afecta, tanto a la cuenca del río que abastece de agua para consumo y riego a todo el sector; como a la composición social y a las relaciones entre lo habitantes del lugar.
El gobierno se suma a la trasnacional
Ante la presentación de denuncias y antecedentes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acogió la solicitud de las organizaciones y les cedió un espacio para que expliquen su postura, en el nuevo período de sesiones que se está realizando en el edificio de la Organización de Estado Americanos (OEA).
Sergio Campusano, presidente de la Comunidad Diaguita de los Huascoaltinos, junto a la asesoría legal de Nancy Yáñez, codirectora del Observatorio Ciudadano, presentaron los antecedentes que demuestran que se ha vulnerado derechos fundamentales suscritos en la Convención Americana, como lo señala la abogada: “Son derechos que no sólo están establecidos en este cuerpo legal sino que a la vez están en la Ley Indígena, en la de Bases del Medio Ambiente y también en el Convenio 169. De esta manera, lo que hemos puesto en discusión es que el Estado ha vulnerado derechos fundamentales de la comunidad, que están reconocidos en la legislación chilena”.
Nancy Yáñez también señaló que el gobierno negará el daño territorial, relevando la importancia para el desarrollo del país de la empresa minera, como también ha negado la pertenencia territorial y cultural de las comunidades diaguitas del sector: “Estamos observando una actitud irresponsable de parte del Estado, porque efectivamente hay una argumentación que lo único que busca es asegurar que se ejecute ese proyecto, sin ponderar el bien común que es la obligación del Estado, mucho menos el interés público”.
Peor aún, el gobierno ha cuestionado el reconocimiento legal que realizó el mismo Estado chileno el 2006 a la comunidad diaguita, cuya presencia abarca 380 mil hectáreas en la comuna de Huasco. Para Sergio Campusano, presidente de la organización denunciante, el Ejecutivo, al no reconocer la propiedad de la comunidad sobre el sector, pone en riesgo toda una cultura que siempre vivió sobre la base de la autogestión y que es muy frágil por su composición basada en un mismo tronco familiar.
El dirigente acusa “Hay de todo: dinero, camionetas, capacitaciones, viajes. Ellos nos tienen bien estudiados y saben cuáles son las necesidades de las personas que viven en Huasco Alto y juegan con nuestras necesidades básicas. Ellos ofrecen a través de consultoras expertas en manejo de las relaciones humanas y acuden a líderes o a familias completas”.
Campusano sostuvo, además, que la empresa Barrick ha desarrollado toda una campaña mundial y nacional que muestra a su comunidad de un modo folclórico, además de una intervención local que promueve la división en la comunidad y el traslado de las personas a la ciudad para facilitar la implementación del yacimiento.
El representante de los diaguitas denuncia: “Parece que los que estamos demás somos los seres humanos. Hay personas que han dejado sus trabajos en las parcelas y están viviendo de los subsidios que da la municipalidad. La gente está toda subsidiada, entonces para qué van a trabajar. Muchos han pensado en vender sus predios para irse a vivir a La Serena, Copiapó o Vallenar porque hay mejor calidad y aquí no hay nada más que hacer. Esperamos que se haga justicia, porque si no pudimos en Chile, que una corte internacional que sea parte de esto. No nos vamos a quedar tranquilos, vamos a seguir denunciando lo que está pasando en Huasco Alto”.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya acogió dos presentaciones de organizaciones chilenas. Además del informe respecto al impacto negativo del Proyecto Pascua Lama, el Instituto Igualdad entregará los antecedentes sobre la violencia policial ejercida durante los últimos meses de protestas en el país.
Estas
acciones, que representan a las distintas organizaciones nacionales, llegarán
con sus denuncias hasta Washington, en la OEA, ya que no queda otro camino que
internacionalizar los conflictos sociales ante la negativa del gobierno a dar
solución a las demandas sociales, como ha quedado fehacientemente demostrado.
Fuente:
http://www.argenpress.info/2011/11/pascua-lama-en-el-banquillo-oro-por.html
B. Reflexionemos sobre: a) lo dicho por el representante diaguita respecto a cómo funcionan nuestras democracias representativas (Estado y sociedad civil) silenciando tanto a los afectados como a todos los otros de abajo; y b) el texto siguiente respecto a qué significa la megaminería o plan imperialista en América Latina:
Minería en Ecuador. El agua de Quimsacocha, entre la codicia y la vida
Por Alberto Acosta y William Sacher (Rebelión)
“La minería es fundamental para la era moderna. Sin ella regresamos a la época de las cavernas. No podemos caer en la irresponsabilidad de ser mendigos sentados en un saco de oro. La minería correctamente manejada es positiva”. Rafael Correa, presidente de Ecuador Quimsacocha, 25 de octubre del 2011
¿Puede ser sustentable la minería?, es la pregunta de fondo. La respuesta es fácil. Definitivamente no. En ninguna parte del planeta hay una minería “sustentable”. Esto no debe sorprender. Por definición la explotación de recursos no renovables no es sustentable. Un proceso extractivista es sustentable cuando puede mantenerse en el tiempo, sin ayuda externa y sin que se produzca la escasez de los recursos existentes. [1] Sostener lo contrario es practicar un discurso distorsionador.
Es justamente ese discurso, que promete una “minería sustentable”, diseñado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace más de 10 años, el que despliega el gobierno del presidente Rafael Correa.
En el
Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015 se ha asumido este
mensaje transnacional. Allí se ofrece generar “condiciones de desarrollo
sustentable” en la actividad minera a gran escala. Se dice solemnemente, entre
otras muchas promesas incumplibles, que esta actividad contribuiría a “la
distribución equitativa de sus beneficios, generando nuevas zonas de desarrollo
y contribuyendo al modelo del Buen Vivir.”

¿Es posible creer en una megaminería bien hecha que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, además, se constituya en la senda para el Buen Vivir? Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmación, que no pasa de ser una burda manipulación.
Alberto Acosta y William Sacher* explican:
1. La megaminería a la luz de la realidad
El examen de la minería industrial alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países de América Latina, África y Asia cuyas economías dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros, no saldrán de la pobreza.
La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando. Sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. De allí el carácter sumamente destructivo de la minería del siglo XXI. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos. Esta es la síntesis de la megaminería que se avizora en Ecuador.
Este gigantismo provoca la generación de impactos ambientales enormes. A menudo, los efectos nocivos se observan ya en la fase de exploración. Sin embargo, cuando arranca la explotación la megaminería muestra su rostro de monstruo depredador: se abren gigantescos hoyos o túneles en la Madre Tierra y se usan químicos tóxicos para procesar los minerales extraídos a raíz de los cuales se registran invariablemente daños ecológicos irreversibles. La movilización del material extraído afecta grandes extensiones de territorio.
2. El agua entre el negocio minero y la vida
La contaminación minera es particularmente devastadora para el agua. El agua termina por ser inutilizable para el consumo humano y para la agricultura. Si bien estas consecuencias se dan en un grado variable según el tamaño de la explotación y las técnicas empleadas, siempre se produce una contaminación a gran escala de las aguas de superficie y subterráneas, por drenaje ácido de roca y con sustancias tóxicas, incluyendo metales pesados como el arsénico, plomo, cadmio, cromo, cianuro y mercurio, e incluso sustancias radiactivas.
El drenaje ácido de roca es un fenómeno que puede darse desde el inicio de la mina y durar por decenas e incluso miles de años, y es particularmente destructor para los ecosistemas. Esta forma de contaminación ocurre cuando las aguas de lluvia, o aún el aire, entran en contacto con las rocas que han sido desplazadas desde el subsuelo hacia la superficie y acumuladas en las escombreras, en los cráteres de las minas a cielo abierto o en los diques de desechos de la mina. Generalmente, existe un alto riesgo de que se produzca una oxidación de las rocas sulfurosas por la lluvia o el aire húmedo, que terminan por provocar una acidificación inusual de las aguas que corren sobre estas rocas. Son muchos los casos alrededor del planeta en los que todas estas formas de contaminación afectaron a ecosistemas enteros, particularmente a la vida acuática, provocando la desaparición de especies enteras de peces.
En el Ecuador, la mayoría de los yacimientos mineros por ser explotados estarían particularmente expuestos a este problema porque contienen rocas sulfurosas, conocidas por generar drenaje ácido.
La contaminación de las fuentes de agua provoca además un conjunto de impactos directos e indirectos en términos de salud pública, como enfermedades degenerativas, enfermedades de la piel, etc. Una vez que los metales pesados provenientes de las minas entran a la cadena alimenticia, permanecen allí. Estas sustancias se acumulan en los peces y otras especies que absorben dichos metales. Al alimentarse de estas especies, los seres humanos acumulan también estas sustancias en su cuerpo. Las poblaciones más vulnerables a la acumulación de metales pesados son niños, niñas y mujeres embarazadas.
Cabe señalar que la misma empresa Iamgold, propietaria del proyecto Quimsacocha, ha sido acusada de haber contaminado las fuentes de aguas alrededor de su proyecto africano de Yatela en Malí, un país subsahariano que abrió la puerta a la gran minería al fin del los años 90. Allí, según un informe gubernamental, se ha observado tasas anormales de abortos espontáneos en las comunidades aledañas.
La escala de esta devastación está íntimamente vinculada a las dimensiones de las minas y de su voracidad en términos de energía y de agua. La minería industrial moderna requiere enormes cantidades de agua para su funcionamiento. Para extraer una onza de oro (una cantidad apenas más grande que un anillo) se demanda un promedio de 7 a 8 mil litros de agua. Para producir una tonelada de cobre se emplea entre 30 y 500 mil litros de agua. Luego de ser utilizado en la minería, el líquido vital queda irremediablemente contaminado; es decir inutilizable para el consumo humano y para la producción de alimentos.
Las enormes cantidades de desechos que dejan las minas industriales modernas son igualmente responsables de la contaminación a gran escala de las redes hidrográficas. Para darse cuenta de este gigantismo, cabe citar el ejemplo de Canadá, el líder mundial del sector minero: en este país, la industria minera genera 60 veces más desechos que todas las ciudades del país reunidas.
A escala mundial, la producción de una tonelada de cobre
puro implica un promedio de 500 toneladas de desechos (tierra estéril, escombros
y otros desechos mineros). En el caso del oro, las proporciones son todavía más
espeluznantes: la producción de una onza de oro implica un promedio de 20 a 60
toneladas de desechos sólidos, mientras que en ciertos casos, esta cifra puede
subir hasta más de 400 toneladas.

En el Ecuador, los proyectos vigentes son fieles a este gigantismo. Para producir un total de 208.800 toneladas de concentrado de cobre, el proyecto minero a cielo abierto Mirador de la empresa ECSA (de capitales chinos) en la Cordillera del Cóndor producirá al menos 326 millones de toneladas de desechos durante la vida de la mina. Esta cantidad representa un volumen correspondiente a más de 4 Panecillos, ¡y es comparable a la recolección de basura de la ciudad de Cuenca por casi 5000 años! Según estimaciones prudentes realizadas por expertos japoneses, la explotación a cielo abierto del yacimiento de Junín en Íntag implicaría la ocupación de 600 hectáreas solo para las escombreras, y 200 hectáreas para los diques de colas.
Cabe señalar que estas grandes cantidades de desechos mineros, al ser acumulados durante muchos años, representan una amenaza para las generaciones actuales y futuras. Son frecuentes los casos de derrames accidentales de desechos tóxicos alrededor del mundo los cuales llevaron a catástrofes ecológicas, económicas y sociales. En el Ecuador, existe un riesgo muy fuerte que se den estos tipos de accidentes a raíz de la alta sismicidad y de las fuertes precipitaciones que se registran en el país, las cuales podrían llevar a la ruptura de los diques de colas.
En el caso del Ecuador, estas contaminaciones del agua serán mucho más graves en áreas geográficas caracterizadas por altas precipitaciones y normalmente ricas en biodiversidad, como es el caso de Intag o particularmente la Cordillera del Cóndor en donde se encuentran los mega-proyectos Mirador, Fruta del Norte y Panantza San Carlos. También son particularmente sensibles las áreas de páramo, zonas de formación de las fuentes de agua del país. Recuérdese que el 12,5% de las zonas de páramo del país ya está concesionado.
3. Asedio al agua de Quimsacocha
En Quimsacocha, en donde la actividad será subterránea, se estima que cada día se moverán 3.000 toneladas de material; un volumen equivalente a 15 veces el de la recolección diaria de basura de la Ciudad de Cuenca. Si bien es cierto que la minería subterránea no implica una desfiguración tan grande del paisaje, al remover grandes cantidades de roca, provoca los mismos impactos nocivos sobre el ambiente como lo hace la minería a cielo abierto.
Por todo ello, se puede concluir que es altamente probable que ríos y acuíferos queden irreversiblemente contaminados si se explota el yacimiento de oro en Quimsacocha. Esto preocupa. La zona del proyecto minero se encuentra precisamente en una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Cuenca y de muchas otras poblaciones aledañas, cuyos habitantes, con justa razón, protestan en contra de esta actividad. Los moradores pueden respaldarse en el Informe UAIE 0036-2009 de la Contraloría General del Estado, que estableció que estas “concesiones mineras afectarían la calidad y cantidad del agua en la cuenca del Río Yanuncay", que abastece a la Planta de Tratamiento de Agua Potable SUSTAG de ETAPA.
En estas circunstancias, resulta una falacia decir que la explotación en Quimsacocha “no contaminará las fuentes de agua que alimentan a Cuenca”, como afirmó el 25 de octubre del presente año el presidente Correa, cuando llegó a dicha zona protegido por cientos de soldados y policías.
Es obvio que en estas zonas de formación de fuentes de agua, como en Quimsacocha, los impactos sobre el líquido vital son en extremo nocivos. Eso explica porque, con sobrados argumentos el Concejo Cantonal de Cuenca rechazó, el 22 de septiembre del 2011, los proyectos mineros de Quimsacocha y Rio Blanco; proyectos en los que, además, no se ha dado la consulta previa.
Por supuesto, las empresas mineras y los gobiernos cómplices
de sus intereses, aupados por la gran prensa que lucra de la publicidad de la
minería, siempre dirán que el agua contaminada se puede tratar, que el “agua
terminará más limpia” después de haber servido a la extracción de los metales, y
que los otros problemas ambientales también podrán ser manejados con las nuevas
tecnologías.

En su prepotencia (y en algunos casos ignorancia) nunca reconocerán que es imposible controlar totalmente el impacto y el camino que tomarán los desechos mineros. Tampoco aceptarán que los efectos de la contaminación provocada por metales pesados y el drenaje ácido de roca perduran durante siglos, y a veces, milenios, ¿qué empresa puede garantizar el tratamiento del agua durante siglos?
Las empresas basan sus afirmaciones sobre la premisa que la técnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minería a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnología están muy arraigadas en el imaginario occidental moderno. A esta creencia ingenua, basta oponer la realidad y historia recientes de la megaminería en el mundo, que demuestran hasta la saciedad cuáles son sus enormes y nocivos impactos sobre la Naturaleza y la vida de los seres humanos.
4. Las alegres cuentas de la megaminería
En Ecuador, en síntesis, los grandes proyectos mineros amenazan con contaminar regiones de alta biodiversidad, de las más densas en biodiversidad del planeta, y fuentes de agua para el Ecuador y los países vecinos. En efecto, el agua transporta muy bien los contaminantes y los impactos se esparcirían hacia otras zonas. Y todo esto sin considerar los graves impactos sociales que conlleva esta mega actividad extractivista.
Es preciso recordar que normalmente las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices destacan exclusivamente los “enormes” montos de reservas mineras existentes, transformados a valores monetarios. La Cámara de Minería del Ecuador habla de más de 115 mil millones de dólares en los proyectos estratégicos. Con estas cifras, en general altamente exageradas, se quiere sensibilizar a la opinión pública a favor de la minería.
No importa que no sea real el potencial minero existente. Eso lo dice Pablo Duque, jefe del departamento de geología, de la Escuela Politécnica Nacional, uno de los mayores conocedores de la realidad minería del país. Duque es categórico: “Se parte de una premisa falsa de que el Ecuador tiene un gran potencial minero”. Y por esa misma razón, este geólogo recomienda la pequeña minería en lugar de la megaminería.
Dejemos por el momento este debate para los geólogos. Hablemos de las supuestas ventajas en términos económicos que justificarían tanta destrucción. En efecto, una vez extraídos los metales del subsuelo, habría que preguntarse cuánto realmente le quedará al Estado. En cuanto a las regalías y los impuestos, aun si el gobierno tiene toda la voluntad de recaudarlos, las grandes empresas mineras son campeonas en eludir o evadir el pago de tributos, a través de los llamados paraísos fiscales. Es sin duda con este objetivo que varias empresas transnacionales presentes en el Ecuador usan subsidiarias registradas en paraísos fiscales notorios como las Islas Caimán o las Islas Vírgenes. Es precisamente el caso de la empresa canadiense Iamgold, propietaria del proyecto Quimsacocha. La empresa matriz de Toronto es propietaria de Iamgold Ecuador S.A a través de una subsidiaria intermediaria, la Iamgold South American Corporation, una empresa registrada en otro paraíso fiscal: los Barbados.
Además, las minas ecuatorianas producirán el metal en forma gruesa, es decir con impurezas. Por ejemplo, el concentrado de cobre producido en Mirador tendrá aproximadamente 30% de cobre, 60% de otros minerales y 10% de agua. Debido a que el Ecuador no tiene refinerías de metales, el proceso de refinamiento se hará en el exterior, en donde quedará la mayor parte de las ganancias.
A lo anterior habría que incorporar los llamados costos ocultos -ambientales y sociales-, por ejemplo el valor económico de la contaminación. Existen estudios de los Estados Unidos y Canadá, que estiman que la remediación de los desechos mineros de minas abandonadas costaría entre 5 y 67 dólares la tonelada de material removido. Hagamos el cálculo para el proyecto Mirador, de la empresa ECSA, en la Cordillera del Cóndor: se prevé procesar al menos 326 millones de toneladas de material, lo que significaría un costo de remediación de entre 1.630 millones y 21.840 millones de dólares. Cabe recordar que los ingresos que obtendría el Estado por concepto de regalías en Mirador se calcula en aproximadamente 700 millones de dólares, una cantidad mucho menor al costo de remediación. De esto se desprende por qué las empresas no quieren hacerse cargo de esta etapa de remediación.
Estos son contabilidades económicas que normalmente no aparecen en los proyectos y que las empresas transfieren invariablemente a la sociedad; recuérdese la devastación petrolera en el nororiente de la Amazonía, provocada por la compañía Chevron-Texaco.
También deberían entrar en la lista de costos los denominados “subsidios perversos”, que se expresan a través de la entrega de energía a precios menores, agua sin costo o con costo reducido, e inclusive infraestructura de transporte.
¿Se han presentado estas evaluaciones? No. Probablemente porque el asumir estos costos disminuiría notablemente la rentabilidad de las empresas y se pondría en evidencia los magros beneficios para el Estado.
5. ¿Megaminería o Buen Vivir? ¡Esa es la cuestión!
En Ecuador, como sucede en muchos países del mundo, la minería industrial dejará ríos muertos, cordilleras deforestadas, comunidades en conflicto, enfermedades, violaciones de Derechos Humanos y de Derechos de la Naturaleza, ejércitos de desempleados, así como campesinos e indígenas sin tierras.
Además, la megaminería fortalecerá las raíces violentas y autoritarias del extractivismo. Es decir, la explotación de este tipo de bienes naturales genera graves tensiones sociales en las regiones en donde se realiza. Los impactos económicos y sociales provocan la división de las comunidades, las peleas entre ellas y dentro de las familias, la violencia intrafamiliar, la violación de derechos comunitarios y humanos, los incrementos de la delincuencia e inseguridad, el tráfico de tierras, etc. Adicionalmente, las grandes tensiones sociales en las regiones crecen a través de otras formas perversas de dominación que se producen cuando, por ejemplo, se conforman empresas extractivistas en las que participan grupos indígenas para explotar estos recursos naturales no renovables en zonas conflictivas. Este tipo de situaciones aumenta la confusión de los pueblos y genera más rupturas internas.
La violencia aflora incluso cuando los gobiernos, incluso aquellos autoproclamados y equivocadamente considerados como progresistas, como en el caso de Ecuador, criminalizan la protesta popular que emerge en contra de las actividades extractivistas, con el único fin de garantizarlas… para poder reducir la pobreza, como justifica el mensaje oficial. Objetivo que, por lo demás, no se consigue forzando el extractivismo. Con sus declaraciones, de que “no podemos caer en la irresponsabilidad de ser mendigos sentados en un saco de oro”, el presidente Correa demostró que mantiene la ilusión del extractivismo, impuesto desde la colonia y plasmado figurativamente en los mismos términos hace dos siglos, poco antes del inicio de la República, por el célebre científico alemán Alexander von Humboldt. [2]
En suma, como contracara de las violencias múltiples, la lista de represiones atadas al extractivismo es larga. Este podría ser uno de los telones de fondo de la historia de nuestros pueblos, que se inició hace ya más de quinientos años, cuando se inauguró esta modalidad de acumulación extractivista que nos condenó a la pobreza.
La minería a gran escala, que no quepa la menor duda, no contribuye a la construcción del Buen Vivir.-
*Alberto Acosta es economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO.
Ministro de Energía y Minas. Presidente de la Asamblea Constituyente.
William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Investigador del
colectivo de autores académicos Recursos de África, Montreal, Canadá.
[1] Desarrollo sustentable es, entonces, aquel proceso que permite satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. Para la construcción del Buen Vivir hay que ir incluso mucho más allá del desarrollo sustentable, hay que asumir a la Naturaleza como sujeto de derechos, tal como dispone la Constitución de Montecristi.
[2] Cuando Alejandro von Humboldt llegó a lo que hoy es Ecuador, en su histórico recorrido por tierras americanas, hace más de doscientos años, se quedó maravillado por la geografía, la flora y la fauna de la región. Cuentan que veía a sus habitantes como si fueran mendigos sentados sobre un saco de oro, refiriéndose a sus inconmensurables riquezas naturales no aprovechadas. Desde entonces, apegados a esta visión, tal como ya lo hicieron los españoles cuando conquistaron estas tierras, una y otra vez los gobiernos del Ecuador han pretendido extraer los tesoros existentes en dicho saco…
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138637 Ecología social/ 03-11-2011
En consecuencia, el modelo extractivo y su IIRSA arrasan el sistema cordillerano y el ciclo del agua a la vez que enferman, matan e impiden la producción agropecuaria. Ahora, cabe reflexionar que la megaminería no es una asignatura pendiente del gobierno CFK no sólo por el papel de la Presidenta en promoverla y garantizarla sino que es esencial al progreso del capitalismo central.
Este uso del territorio por el extractivismo o la imposición del Mercado sobre la vida, exige a la «reforma agraria integral» constituirse en poder de la unidad de los diversos de abajo para comprometerse con el territorio diferenciado en comunidades con autogestión y autogobierno del desarrollo local. Porque su planificación precisa de un enfoque del país-continente-mundo que haga al manejo integral de las distintas ecorregiones e interrelaciones y cuencas hidrográficas para el respeto a las biodiversidades como generadoras de equilibrios ecológicos y de la salud de poblaciones e individuos.
En la programación y puesta en práctica de la «reforma agraria integral» se trata de recuperar el trabajo como transformación de la naturaleza en acuerdo con necesidades e intereses populares y con su funcionamiento evolutivo. De ahí lo fundamental de comenzar por emanciparnos de la colonialidad del saber que nos inculca el menosprecio del trabajo de quienes son condenados a desaparición forzada por el capitalismo. Tengamos en cuenta al:
Editorial de la revista Biodiversidad, sustento y culturas nº 70 de octubre 2011
La gente de la foto, en Borotalpada, India (como millones de personas en los ámbitos rurales que siembran, cosechan, recolectan, mantienen animales de traspatio para producir lácteos o contar con carne fresca en el mundo, que pescan, pastorean o van de cacería), sigue haciendo lo que por generaciones y generaciones se dijo que era crucial hacer para mantener los ritmos de la vida pulsando y las posibilidades de futuro abiertas.
Y nadie parece darse cuenta. Es difícil allegarnos cifras acerca de las actividades productivas del campesinado o de su mera existencia. Las mismas definiciones nos sesgan lo que buscamos: agricultores, productores en pequeña escala, “granjeros”, “ganaderos”, “farmers”, “aparceros”. En los censos los indígenas y los campesinos están subestimados o quedan escondidos en las categorizaciones académicas o políticas que no los representan. No obstante, son por lo menos 1500 millones de personas (en el más modesto y conservador de los escenarios), quienes producen sus propios alimentos y guardan e intercambian sus semillas nativas desde tiempos inmemoriales.
Se afirma también que entre 70 y un 85 por ciento de los alimentos producidos se consumen en la misma región ecológica, por fuera del llamado “sistema alimentario mundial”, lo que significa que el mundo se alimenta de este campesinado independiente. La cuenta de todos aquellos que producen sus propios alimentos de forma independiente puede sumar los 3 mil millones si se incluye a campesinos cultivadores (muchos de ellos indígenas), a pastores (sedentarios y nómadas), productores pecuarios campesinos, cazadores, pescadores artesanales, recolectores y cosechadores de agua. El recuento es difícil, porque varias de esas actividades son laboradas conjuntamente por el mismo núcleo de personas, familias o comunidades, en diversas temporadas y sin que sean muy visibles estas actividades cotidianas ancestrales.
¿Se podría incluir a unos 800 millones de personas que, se dice, cultivan sus propios alimentos en las ciudades (en azoteas, patios traseros, huertos comunes y terrenos comunitarios urbanos)? de nuevo, es difusa la cuenta porque muchos van y vienen entre el campo y la ciudad.
El caso es que este enorme grupo de personas y comunidades es, en gran medida, quien alimenta al mundo pese a la poca tierra con que cuenta (por eso exige a nivel mundial una urgente reforma agraria integral y ponerle un alto al acaparamiento corporativo de tierras). ¿Por qué entonces no parece ser la percepción general? ¿Por qué las políticas públicas internacionales y nacionales, las grandes iniciativas como la Revolución Verde y ahora AGRA, se empeñan en desacreditar a los campesinos, y criminalizar sus semillas nativas, sus saberes, con leyes nocivas que atentan contra 10 mil años de agricultura campesina?
La razón principal es que al sistema alimentario mundial le es indispensable “terminar con la producción independiente de alimentos, terminar con las semillas independientes, con las semillas no controladas por las grandes corporaciones”, con la posibilidad de autonomía de las comunidades campesinas. Pero no sólo son las semillas. La leche, por ejemplo, es un alimento crucial para fortalecer cualquier soberanía alimentaria que no descuide la integralidad de la alimentación, sobre todo porque, después de todo, como mamíferos que somos, la leche fue nuestra primera alimentación temprana y el amamantamiento es, todavía, una fuente crucial de alimentos para un segmento creciente siempre de la humanidad.
Un documento de GRAIN e historias de leche que surgen de todos lados nos dan un panorama distinto del que quieren imponernos las grandes corporaciones lecheras.
Terminar con la producción independiente implica la puesta en operación de leyes y políticas nocivas y una capacidad de control que no es tan fácil de implementar cuando son muchos millones de personas empeñadas en no pedirle permiso a nadie para ser quienes son y producir alimentos de modo independiente resistiendo en las márgenes del sistema. Dice Camila Montecinos de Grain: “Si la comida que producen los pueblos campesinos e indígenas fuese marginal, no se necesitarían estas leyes, dejarían que las comunidades campesinas e indígenas murieran por sí solas. La intensidad del ataque tiene que ver con la importancia de lo que todavía mantienen en sus manos las comunidades indígenas y campesinas”.
Mientras la gente sigue ejerciendo su vida como siempre, para mantener un ámbito de permanencia y una certeza de que puede transformar su realidad, las crisis financiera, energética, ambiental, climática, tecnológica, jurídica y alimentaria se potencian unas con otras. Las grandes corporaciones se posicionan en todos los segmentos de la cadena alimentaria e instauran un llamado “sistema alimentario global”: acaparan tierra y semillas, fabrican insumos, imponen semillas transgénicas, cosechan, cultivan, almacenan, procesan, transportan y transforman y refrigeran comercializando finalmente al menudeo alimentos empacados o listos para servirse. A nivel oficial, nos insisten ufanos en que por primera vez la mitad del mundo vive ya en las urbes y pronto, con la ayuda de organismos internacionales, habrá un 75 por ciento urbano.
En un momento así, y cuando los falsos remedios intentan perpetuar que las grandes corporaciones sigan haciendo negocios pase lo que pase, tenemos que insistir en que este sistema agroalimentario industrial global es el responsable de entre 45 y 57% de las emisiones de gases con efecto de invernadero. En este número de Biodiversidad, sustento y culturas, detallamos los estudios que demuestran que el sistema agroalimentario industrial global va por todo sin importar que arrase con la vida del planeta.
Pero todo este saber que se acumula, coincide con un momento mundial en que la gente, indignada, toma las calles para que ya nadie nos vuelva a engañar y las resistencias crecen por todas partes.
En ese panorama, el Juicio Ético a las Transnacionales en Argentina, y el recurrir a tribunales de conciencia autogestionarios como el Tribunal Permanente de los Pueblos abren un derrotero que cobra presencia: es urgente reconstituir los sujetos políticos, es decir propiciar el renacimiento de una nueva conciencia social que recupere la responsabilidad en el centro de sus acciones, que repiense el derecho y busque que el Estado no sea quien imponga las leyes sino quien, respondiendo al mandato del pueblo que se reconfigura y se redefine, haga valer la voluntad de una población anhelante que cada vez tiene mayor claridad de lo que quiere como futuro y como presente inmediato.
Fuente: http://www.grain.org/es/article/entries/4393-editorial
Sepamos:
Soberanía alimentaria: una necesidad de los pueblos
Por João Pedro Stedile y Horacio Martins de Carvalho(*)Septiembre
de 2010.
Publicado como capitulo del libro BRASIL SEM FOME, editado por el Ministerio de
Desenvolvimiento Social-MDS, Brasilia, abril de 2011.
A. La situación mundial: el dominio de las empresas transnacionales sobre los alimentos.
1. Genera el hambre y la desnutrición de buena parte de la humanidad
"El
hambre y la desnutrición que afecta a millones de seres humanos
siempre fue, a lo largo de la historia de la humanidad, uno de los problemas
socioeconómicos más graves en la organización de las sociedades. Su presencia
estuvo relacionada a diversos fenómenos como: a) poco conocimiento acumulado de
técnicas más productivas de producción de alimentos; b) disputa y pérdida de los
territorios más fértiles para producción de alimentos; c) la ocurrencia de
fenómenos naturales que destruían cosechas y fuentes de alimentos; d) epidemias
que afectaban gran parte de la población e impedían la producción de alimentos;
e) brote de guerras generalizadas que movilizaban a los trabajadores e
inmovilizaban las áreas cultivables para la producción de alimentos.
Durante el siglo XX, las sociedades se organizaron de tal manera que la mayoría
de estos fenómenos ya no fueron responsables por la existencia de hambre y
desnutrición. Sin embargo, el hambre y la desnutrición jamás afectaron a tantas
personas como en la era contemporánea de la historia de la humanidad. ¿Dónde
estaría la causa ahora?
La explicación puede ser encontrada en las tesis de nuestro querido Josué de
Castro:
“el hambre y la desnutrición no es un acontecimiento natural, sino el resultado de las relaciones sociales y de producción que los hombres establecen entre sí”.
De hecho, la existencia del hambre que afecta a millones de personas, que en el 2009 alcanzó a mil millones de seres humanos y en el 2010 retrocedió a 925 millones, tiene sus causas en el control de la producción y en la distribución de la producción y de la renta entre las personas.
Nunca antes en la historia de la humanidad la producción de alimentos estuvo tan concentrada bajo el control de una misma matriz de producción. Nunca antes en la historia de la humanidad tan pocas empresas oligopolizaron el mercado, actuando a nivel internacional, ni tuvieron tanto control sobre la producción y el comercio de productos alimenticios como ahora. Se estima que menos de 50 grandes empresas transnacionales tienen el control mayoritario de la producción de semillas, de insumos agrícolas y de la producción y distribución de los alimentos en todo el mundo.
El derecho a la alimentación, bajo el manto del capitalismo internacionalizado,
no es más un derecho humano, de todos los seres humanos, independientemente de
su condición social, de color de piel, lugar de vivienda, género y edad. Ahora,
el acceso a los alimentos está regido por las leyes capitalistas del lucro y de
la acumulación. Por lo tanto las personas sólo tienen acceso a alimentos si
tienen dinero y renta para comprarlos. Al haber elevada concentración de la
renta, en prácticamente todas las sociedades, y más gravemente en los países del
hemisferio sur, las poblaciones pobres, que viven mayoritariamente en esos
países, sufren las consecuencias de la falta de acceso a los alimentos.
Se vive una situación mundial en la que nunca antes el planeta había producido
tantos alimentos, en función de las técnicas agrícolas y de la capacidad de
beneficio y almacenamiento, y aún así, nunca antes tantas personas estuvieron
privadas del acceso a este derecho humano, que hiere la sobrevivencia de la
propia especie.
Las llamadas políticas públicas, de responsabilidad de los gobiernos que
controlan los aparatos estatales, relacionadas con la política de abastecimiento
alimentario, están más que nunca establecidas en el ámbito general de una
correlación de fuerzas políticas determinadas por la macroeconomía mundial y
corroboradas por las prácticas de los organismos multilaterales de defensa de
los mercados oligopolistas".
2. Usa las instituciones de Bretton Woods, la OMC y la FAO para
políticas estatales de expansión planetaria y contención a los excluidos
"Así, el comportamiento del FMI (Fondo Monetario Internacional), de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y del Banco Mundial, siempre defendieron en primer lugar los intereses de las empresas, cubiertos bajo el manto de la libertad de circulación del capital y de las mercancías. Como máximo, ahora, defienden políticas gubernamentales compensatorias, para que el hambre y la desnutrición no se transformen en tragedias sociales o conflictos políticos internacionales.
El otro organismo de las Naciones Unidas, creado para ocuparse
específicamente del tema,
la FAO (Organización de las Naciones Unidas para
Alimentación y Agricultura) está completamente ausente e incapaz de proponer
políticas de cambios estructurales a los gobiernos. La FAO se transformó en las
últimas décadas, apenas en un organismo burocrático de investigación y registro
de los volúmenes del hambre y la desnutrición que afectan a la humanidad. Ayuda
a denunciar, pero no tiene fuerza para combatir sus causas.
Asimismo, las políticas compensatorias recomendadas por esos organismos
internacionales acaban actuando mucho más sobre el descenso del costo de vida en
las grandes ciudades, y así, facilitan la mantención y el agravamiento de
salarios bajos y de las condicionantes de desigualdad social registradas en
todos los países del hemisferio sur. Y eso no ha sido contradictorio, sino
funcional a los intereses dominantes de las grandes empresas y gobiernos
imperiales, con su oligopolización del comercio de alimentos y con la política
de dependencia de los países pobres, periféricos, ante los mercados
internacionales de alimentos controlados por esas grandes empresas
transnacionales.
Uno de los principales estudiosos contemporáneos del problema, el profesor suizo, consultor de las Naciones Unidas, Jean Ziegler nos advierte que: “Una de las principales causas del hambre y de la desnutrición de millones de seres humanos es la especulación, que sobreviene, sobretodo, de la Chicago Commodity Stock Exchange (Bolsa de materias primas agrícolas de Chicago), donde son establecidos los precios de casi todos los productos alimenticios del mundo (…). Para resolver la crisis algunos sugieren las siguientes soluciones: regulación de la especulación… vetar de modo absoluto la transformación de los productos agrícolas en biocombustibles… otra podría ser que las instituciones como Bretton Woods y la OMC podrían cambiar los parámetros de su política en la agricultura y dar prioridad absoluta a las inversiones en los productos de primera necesidad y en la producción local, incluyendo sistemas de riego, infraestructura, semillas, pesticidas, etc. Se trata de un problema de coherencia. Muchos países que forman parte de la Internacional Covenant on Economic, Social and Cultural Rights (Convención Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales) son también miembros de las instituciones Bretton Woods y OMC (…).”
El programa de distribución de alimentos a través de la FAO, para las poblaciones más pobres de los países periféricos, son apenas paliativos, no alcanzan a toda la población y son cada vez más reducidos en su amplitud. Es hasta cierto punto irónico que los alimentos distribuidos por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para reducir el hambre de millones de personas - y cuyos fondos son constituidos por donaciones de varios gobiernos del mundo, son adquiridos junto a las grandes empresas multinacionales en el mercado de alimentos internacional. Inclusive, las empresas usan ese programa para inducir el consumo de alimentos transgénicos, a veces todavía prohibidos en los países beneficiarios y/ o usan los stocks con plazos de vencimiento de valor nutritivo en riesgo. Su importancia es tan limitada, que todo el programa mundial del PMA, para todos los países que tienen poblaciones hambrientas es menor en recursos, ¡que el “programa bolsa-familia” del gobierno brasilero! Y si comparáramos, los billones de dólares gastados por los gobiernos en los países del norte con los auxilios financieros a los bancos en la última crisis (2008-9), veremos cuan ridícula es la aplicación de algunos pocos millones de dólares en ayuda alimentaria al sur".
3. Define e implementa las políticas de los agronegocios y estandarización de los alimentos en todos los países
"Todo lleva a creer que en nombre de la competitividad en la producción agropecuaria y forestal en los mercados mundiales, son las grandes empresas transnacionales y no los gobiernos nacionales los que deberán definir e implementar las macropolíticas estratégicas de abastecimiento alimentario en todo el mundo. No sólo controlando las cadenas alimentarias más importantes, sea del punto de vista de los volúmenes negociados, como también de los productos de interés de la agroindustrialización y de la estandarización de los alimentos en todo mundo, como controlando internamente en decenas de países los principales productos tanto en el comercio mayorista como minorista, a través de las cadenas multinacionales de supermercados.
Paul Conway, el vicepresidente de Cargill, responsable por iniciativas de esa
empresa en seguridad alimentaria, afirmó que: “la promoción de un sistema de
comercio libre y abierto, según el cual los países puedan producir aquello en lo
que son más capaces (…) y excedentes que puedan ser comercializados a través de
las fronteras internacionales, es la actitud más correcta a tomar (…). No todos
los países pueden ser autosuficientes, por sí solos, en todos los géneros
alimenticios básicos… El mundo entero quedó muy tranquilo sobre la seguridad
alimentaria y, probablemente quedó indebidamente complacido”. La advertencia
emitida por la mayor ‘trader’ de commodities agrícolas del mundo ocurrió en las
vísperas de la Cúpula Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la ONU (noviembre
2009 - HMC), en Roma, la primera desde 2002. El encuentro de la cúpula fue
provocado por la gran alza en el precio de los géneros básicos, como arroz y
trigo, que en el año pasado alcanzaron picos récords, desencadenando disturbios
por alimentos de Bangladesh a Haití.
Esas macropolíticas alimentarias mundiales ya están siendo parcialmente
consolidadas, se considera que “(…) las mayores empresas alimenticias del mundo
(Nestlé, Monsanto, Bungue, Dreyfuss, Kraft Foods, Pepsi-cola, Coca-Cola,
Unilever, Tyson Foods, Cargill, Marte, ADM, Danone) controlan el 26% del mercado
mundial, y 100 cadenas de venta directa al consumidor controlan el 40% del
mercado global (…) Resumiendo, una absurda minoría de empresas y unos cuantos
multimillonarios que poseen sus acciones, controlan gran porcentaje de los
alimentos, agroindustrias y de los mercados básicos para la sobrevivencia, como
los de la alimentación y de la salud. Eso permite una pesada injerencia sobre
las políticas nacionales e internacionales, amoldando a su conveniencia las
regulaciones y los modelos de producción y consumo que se aplican en los
países…” . No es en vano que la escasez de stocks de alimentos de 2007 y 2008,
la más grave en 30 años, encendió disturbios en varios países y ayudó a
precipitar la caída de gobiernos".
4. Encamina a una tiranía de la dieta, homogeneizada y manipulada para sus lucros
"La artificialización de la agricultura por el uso creciente de insumos de origen industrial, la agroindustrialización de los alimentos, la estandarización mundial de los hábitos alimenticios de la población y la manipulación industrial para la oferta de alimentos con sabores, olores y apariencias similares a los naturales, sumados al aumento de la oligopolización de los controles corporativos de las cadenas productivas alimentarias, nos indican, entre otros factores, que inversamente a la construcción de soberanía alimentaria, se camina a una tiranía de la dieta, homogeneizada y manipulada, en búsqueda de altos lucros para las grandes corporaciones agroindustriales. Siendo probable que hasta 2050 la población mundial aumente de los 6,3 mil millones actuales a más de 9 mil millones, todo lleva a creer que la producción agrícola necesitará aumentar en 70% la oferta de alimentos para asegurar la sobrevivencia de la humanidad, según el Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura. Ha abierto esta perspectiva la expansión del agronegocio internacional. A partir de eso, que la búsqueda por la apropiación de tierras cultivables en Brasil no sólo compromete los biomas del país sino también compromete su pueblo, en particular a los campesinos, pueblos indígenas, ribereños, “quilombolas” y extractivistas, tomados como meros objetos a ser descartados de sus territorios para dar lugar a los intereses de lucro del agronegocio.
Lo mismo viene sucediendo con la situación rural de otros países latinoamericanos y con los pueblos rurales de África y Asia. “Según la FAO, la sabana africana cubre 25 países y tendría capacidad de ser un nuevo centro de producción de granos y alimentos en el mundo, más productivo que el Cerrado brasileiro. Hoy, de un área de 400 millones de hectáreas aproximadamente, que va de Senegal a África del Sur solamente 10% es utilizado. Para la FAO y el Banco Mundial, las inversiones en el Cerrado brasileiro en los años 80 colocaron a Brasil como uno de los principales proveedores de alimentos en el mundo, amenazando la posición americana en algunas áreas como soja (…). A pesar de los desafíos, la FAO estima que África está hoy en posición más ventajosa que la que Brasil tenía en los años 70 y 80 para recibir inversiones. Una serie de gobiernos árabes ha adquirido tierras en Sudan, Uganda y otros países para invertir en la agricultura, aunque la mayoría de esas iniciativas tenga como objetivo sólo la exportación. Desde China también se partió en búsqueda de tierras de África para garantizar su propio suministro (…). En el continente (africano) se cuenta con tierras e intereses extranjeros. Pero, según la FAO, el peligro es que nuevos proyectos árabes y chinos se transformen en una nueva onda de 'colonialismo' ”.
Ese avance sobre las tierras de los países en desarrollo por los capitales extranjeros para la producción de commodities compromete los biomas y afecta el medio ambiente, además de la profunda desarticulación social y cultural que provocan. “Un nuevo estudio, liderado por Holly Gibbs de la Universidad de Stanford, concluye que en las décadas de 1980 e 1990 más del 55% de las nuevas tierras agrícolas fueron resultantes de la eliminación de bosques naturales y otro 28% de bosques ya explotados.” Esas apropiaciones de las tierras africanas por el capital (‘revolución verde burguesa’ actualmente en curso en África) y en las tierras latino-americanas que se concretiza hace décadas (‘revolución verde burguesa’ de la década de 1970 en América Latina y Asia) ha venido desestructurando las organizaciones sociales y culturales de los pueblos originarios, generando en contraposición nuevas formas de organización y movimientos sociales de estos pueblos y un nuevo concepto de soberanía alimentaria en el ámbito de los Estados Plurinacionales Comunitarios".
5. Lanza ofensiva de apoderamiento de los bienes comunes naturales con la expansión de los agrocombustibles
"Estamos asistiendo, también, a una ofensiva del capital internacional sobre los
recursos naturales y las tierras disponibles en el hemisferio sur, para
producción de energía, en los llamados agro-combustibles, que pueden ser usados
en los vehículos individuales, solos o mezclados con gasolina y el aceite
diesel. Es
evidente que eso afectará la producción de alimentos, por la utilización de
tierras fértiles para monocultivo de plantas agro-energéticas, como la caña de
azúcar, la soja, la palma africana, etc. Ese proceso además contribuye al
aumento de los precios de los alimentos, ya que los precios de la producción de agrocombustibles están relacionados con los precios
internacionales del petróleo, y elevan el valor de la media de la renta de la
tierra y de los precios medios de todos los productos agrícolas. Finalmente, la
ampliación de áreas de agricultura basadas en monocultivos de gran escala con
uso intensivo de venenos agrícolas, afecta el equilibrio del medio ambiente,
destruye la biodiversidad, afecta el nivel de las aguas, y por consiguiente, a
mediano plazo traerán consecuencias dañinas a toda la producción agrícola, en
aquellas regiones.
Esa tendencia general por el control oligopolizado mundial de la producción,
procesamiento y distribución de alimentos sugiere nuevas formas de colonialismo.
Esas estrategias macro políticas sobre el abastecimiento del alimento, dictadas
por las empresas transnacionales continúan en el sentido inverso de cualquier
consideración y propuesta de soberanía alimentaria. La agricultura brasilera
sigue ese camino, a pesar de los programas gubernamentales que tienen como
objetivo compensar los disturbios en la oferta de alimentos provocados por los
mercados oligopolizados. No es exagerado señalar, conforme observó Peter Rosset
en 2008, que las mismas empresas transnacionales que controlan los mercados de
granos en Brasil hacen que “61% de todos los contratos futuros de granos en los EUA sean adquiridos por fondos (de riesgo) multimercados (…) Esos fondos han
‘descubierto’ el ‘commodities trading’ [comercio de bienes] como resultado del
colapso del mercado estatal en los EUA, y están en una búsqueda desesperada de
nuevas áreas de inversión. Ellos viven de la volatilidad en los precios, sacando
sus lucros de las oscilaciones tanto en las alzas como en las bajas, y están
actualmente inflando la ‘burbuja’ de los commodities, que está dejando la
alimentación fuera de alcance de las personas pobres de todo el mundo”(...)".
B.
Soberanía alimentaria: conceptos y trayectoria
1. Conceptos de seguridad alimentaria y de soberanía alimentaria
"Hubo en las últimas décadas una evolución positiva sobre los términos y
conceptos utilizados para analizar el problema del hambre y de la desnutrición.
Durante la mayor parte del siglo XX el asunto era tratado como un problema
social procedente de fenómenos naturales.
Fue la obra de Josué de Castro, en
“Geografía del hambre” traducida en más de 40 idiomas, que consolidó el concepto
de que el hambre era un problema social, resultante de la forma de organización
social de la producción y distribución de los alimentos.
Y su contribución
teórica fue tan importante, que en las Naciones Unidas le concedieron el cargo
de primer secretario General de la FAO, en la década de 1950.
Posteriormente,
en la década de 1990 se avanzó para el concepto de seguridad
alimentaria. Ese concepto fue construido por los gobiernos alrededor de la FAO,
con el objetivo de que en el marco de los derechos humanos, todas las personas
tuvieran asegurado el derecho a la alimentación, y cabría a los gobiernos el
deber de implementar políticas públicas, que garanticen el acceso a los
alimentos. Asimismo, todas las personas tendrían la “seguridad” de la
sobrevivencia. Tendrían la seguridad garantizada por los gobiernos de que
ofertarían los alimentos necesarios para su sobrevivencia
Ese paso fue importante, porque se constituyó en una política pública, como
obligación de todos los gobiernos de resolver el problema del hambre de su
población. Pero fue insuficiente. Más recientemente surgió, un nuevo concepto el
de soberanía alimentaria. El concepto fue introducido en 1996 por la Vía
Campesina, en el contexto de la Cúpula Mundial sobre la Alimentación (CMA)
realizada en Roma por la FAO. El debate oficial giraba en torno de la noción de
la seguridad alimentaria, reafirmándola como “El derecho de toda persona a tener
acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una
alimentación apropiada y con el derecho fundamental de no pasar hambre”. Sin
embargo, las organizaciones campesinas y en especial las delegadas mujeres,
presentes en el Fórum paralelo a la Cúpula, fueron críticas en relación a los
términos utilizados en la discusión de los gobiernos, que en consonancia
con la
hegemonía del neoliberalismo y el surgimiento de la OMC en la década de 1990,
ajustaron la definición de seguridad alimentaria intentando asegurar ese derecho
a alimentación a través de la liberalización del comercio de alimentos, abriendo
camino para hacer de la alimentación un lucrativo y gran negocio (para las
empresas transnacionales, para la industria química, para el fast food, entre
otras).
Las organizaciones campesinas contrapusieron entonces al concepto de seguridad alimentaria el de Soberanía Alimentaria. Partiendo de un principio previo al concepto de soberanía alimentaria, el de que “el alimento no es una mercancía, es un derecho humano” , y la producción y distribución de los alimentos es una cuestión de sobrevivencia de los seres humanos, por lo tanto, es una cuestión de soberanía popular y nacional. Asimismo, soberanía significa que más allá de tener acceso a los alimentos, el pueblo, las poblaciones de cada país, tienen el derecho de producirlos y será eso lo que les garantizará la soberanía sobre sus existencias. El control de la producción de sus propios alimentos es fundamental para que las poblaciones tengan garantía de acceso durante todo el año. Que tengan la garantía de que esos alimentos son adecuados al medio donde viven, a sus necesidades nutricionales y a sus hábitos alimenticios. El alimento es la energía que necesitamos para la sobrevivencia, de acuerdo con el medio ambiente donde las personas viven y se reproducen socialmente".
2. Significados de soberanía alimetaria
"De ahí se evolucionó hacia el concepto de que soberanía alimentaria significa
que
cada comunidad, cada municipio, cada región, cada pueblo, tiene el derecho y
el deber de producir sus propios alimentos. Por más dificultades naturales que
hubiera, en cualquier parte de nuestro planeta, las personas pueden sobrevivir y
pueden reproducirse dignamente. Ya existe conocimiento científico acumulado,
para enfrentar las dificultades naturales y garantizar la producción de bienes
suficientes para su reproducción social.
La producción y distribución de alimentos son parte de la soberanía de un
pueblo, ello es innegociable y no puede ser dependiente de voluntades políticas
y prácticas de gobiernos de otros países. Como advertía José Martí, ya al inicio
del siglo XX, en relación a la dependencia de América Latina hacia los capitales
extranjeros: “Un pueblo que no consigue producir sus propios alimentos, es un
pueblo esclavo. ¡Esclavo y dependiente de otros países que proporcionan las
condiciones de sobrevivencia!”
Este nuevo y transgresor concepto representa una ruptura con relación a la
organización de los mercados agrícolas impuesto por las empresas transnacionales
y gobiernos neoliberales en el seno de las negociaciones de la OMC y de la FAO,
cuyas orientaciones políticas ya habían violado las normas proteccionistas para
la agricultura familiar, implementadas por algunos gobiernos nacionalistas y
populares, mediante impuestos sobre las importaciones baratas de alimentos,
favoreciendo el precio de alimentos nacionales, otorgando pistas de precios y
manteniendo los poderes de los compradores públicos .
La utopía de una soberanía alimentaria, concepción fundamental para fortalecer
la visión del mundo favorable a una democratización económica, social, étnica y
de género contra la hegemonía neoliberal, tiene más tarde, un complemento
esencial ,una conferencia mundial de soberanía alimentaria realizada en Mali
(2007) En una Declaración de Nyéléni cuando se afirmó que:
“La soberanía es un derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sustentable y ecológica, y su derecho de decidir su propio sistema alimenticio y productivo. Eso coloca aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos, en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de estos, y los incluye para las generaciones futuras. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo del régimen alimenticio actual y para procesar los sistemas alimenticios, agrícolas, pecuarios y de pesca para que sean gerenciados por los productores locales.
La soberanía alimentaria da prioridad para las economías locales y los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, a la pesca artesanal y al pastoreo tradicional. Coloca la producción alimenticia, la distribución y consumo sobre la base de la sustentabilidad ambiental, social y económica. La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente que garantiza renta digna para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los derechos de acceso y gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, de nuestras aguas, de nuestras semillas, de nuestro ganado y de la biodiversidad estén en las manos de aquellos que producen los alimentos.
La soberanía alimentaria supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdad entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones” ".
3. Cosmovisión incompatible con la acumulación de riquezas y poder del capitalismo
"Siendo la soberanía alimentaria una concepción que se construye a partir de la
soberanía popular, es absolutamente incompatible con cualquier estrategia que
intente retomar los intereses privados de lucro sobreponiéndose a los intereses
de la población. Y donde hubo una creciente reducción de la presencia del
Estado, en las definiciones y en los controles estratégicos de la producción,
procesamiento y distribución de los alimentos básicos, y con el fortalecimiento
por las políticas de las grandes empresas nacionales y transnacionales del agronegocio, todo lleva a creer que esa conducción coloca en riesgo la
posibilidad de la propia seguridad alimentaria, pues somete la lógica de
abastecimiento a los intereses de las empresas que controlan los mercados
nacionales e internacionales. Y eso coloca en riesgo la propia producción
soberana de alimentos, practicada por los campesinos, pequeños y medianos
agricultores y una autonomía que las regiones siempre tuvieran en la producción
de alimentos.
En los diversos documentos y declaraciones elaboradas colectivamente, el concepto de Soberanía Alimentaria fue agregando al conjunto de derechos de los pueblos de definir sus propias políticas de agricultura y de alimentación, que incluye proteger el medio ambiente y los recursos naturales, reglamentar la producción agrícola y el comercio agrícola interno para el desarrollo sustentable, proteger los mercados locales y nacionales contra las importaciones y limitar el dumping social y económico de productos en los mercados. Materializar el derecho de decidir cómo organizar, como producir, como plantar, como organizar la distribución y el consumo de alimentos, de acuerdo con las necesidades de las comunidades, en cantidades y calidades suficientes, priorizando productos locales y variedades nativas (CLOC: 2010: 23 - 25). Para Francisca Rodríguez (Anamuri- organización campesina Chilena) Se trata “no sólo de un principio y de un derecho al alimento, sino de una ética de vida, de una manera de ver el mundo en la construcción de bases de justicia e igualdad”.
Recientemente, en la Conferencia de los Pueblos sobre cambio Climático realizada
en Cochabamba, en abril de 2010, fue ratificado que
Soberanía Alimentaria
se
refiere al derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierra y
agua, garantizando, por medio de una producción local y culturalmente apropiada,
el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en
complementariedad con la Madre Tierra y la profundización de una la producción
autónoma, participativa, comunitaria y compartida de cada pueblo y nación .
En esta propuesta fueron reafirmadas nuevas visiones y conceptualizaciones basadas
en
el pensamiento del “Buen Vivir”, o Bien Vivir, el Sumak Kawsay, concepto que
nace de la herencia ancestral andina, latino-americana, como alternativa que se
van tejiendo a partir de las organizaciones populares de base. Es ésta al mismo
tiempo una consonancia, con los derechos de los pueblos de controlar sus
territorios, sus recursos naturales, su fertilidad, su reproducción social y de
integración entre las etnias y pueblos de acuerdo con intereses comunes y no
sólo determinado por el comercio y el lucro. Es también una influencia en la
construcción del concepto, de la visión femenina del mundo, a partir da
fertilidad y de la reproducción social de la humanidad en condiciones
igualitarias y justas.
Las declaraciones y acuerdos construidos en los foros, seminarios, conferencias
nacionales, mundiales, con la participación de la mayor parte de las
instituciones de la sociedad civil, de los movimientos campesinos, de las
mujeres y de algunos sectores gubernamentales sobre la soberanía alimentaria,
infelizmente no ha tenido resonancia práctica, transformada en políticas
públicas en la mayoría de los gobiernos y en los organismos
internacionales(...)".
Fuente:
http://www.dariovive.org/?p=2215
En consecuencia, la armonía del Estado y la sociedad civil con el poder económico e imperialista de las transnacionales a que la Presidenta convoca, e instituye, conduce al refuerzo del sometimiento colonial y al arrasamiento de las condiciones tanto de vida como de trabajo. Ese dominio sostiene "un modelo de producción industrial que busca la total integración vertical y el control absoluto sobre los alimentos y la agricultura, desde la semilla hasta el plato, para lograr enormes ganancias. Esta situación explota a los trabajadores, concentra el poder económico y político y destruye las comunidades rurales". Leer
Por el contrario, la «reforma agraria integral» consiste en la reconstitución de sus territorios por campesinos e indígenas y la construcción participativa de los pueblos con enfoque de género. Es lucha de la unidad de los diversos de abajo para que las comunidades campesinas e indígenas/originarios, sus culturas y formas de vida, recuperen su papel central y fundamental en las agriculturas del mundo que logren la soberanía alimentaria y la armonía con la Naturaleza recuperando el equilibrio climático del planeta. "Una reforma agraria de este tipo debe incluir el respeto a los saberes locales y ancestrales y garantizar los medios necesarios para asegurar la producción en todas las etapas de la cadena (cultivo, procesamiento, comercialización). Exigimos el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y que se reconozcan y respeten sus territorios. (...)
Implica reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua. Reconocer el derecho de los pueblos y países a controlar, regular y planificar el uso y manejo respetuoso y solidario del agua y sus ciclos en el marco de los acuerdos y convenios internacionales y el derecho consuetudinario; prohibiendo cualquier forma de privatización y mercantilización del agua, creando órganos de participación popular que regulen sus usos múltiples, protejan su calidad y planifiquen su uso futuro para consumo de los seres vivos y para la producción alimentaria (...)".Leer