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Noviembre 2010
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
La «recuperación del trabajo» desafía a que creemos la comunicación entre nosotros, los de abajo, que le vaya quitando eficacia al conjunto de estructuras que silencian, estigmatizan, fragmentan e invisibilizan a quienes pueden (o sospechan capaces de) suscitar cuestionamientos mayoritarios al modelo productivo y a la democracia en vigencia.
El Colectivo de la revista Sudestada resume esas estructuras en la siguiente declaración: "Frente a la trágica noticia del asesinato de un joven compañero, sobran las palabras. Simplemente insistir en subrayar una realidad que sigue sin cambios de ningún tipo y que se apoya en tres patas cómplices: primero, el aparato partidario, clientelar y punteril, expandido en todo el país y en cada barrio. Segundo, la corporación policial, dueña del negocio ilegal, contralora de la “caja chica” de la política y responsable del “gatillo fácil” y la represión cotidiana en los desalojos y en las calles. Tercero, la burocracia sindical, representada por Hugo Moyano y José Pedraza, cada vez más fortalecida y con mayor porción de poder, es una de las tres columnas en que se apoya la gestión.
La combinación asociada de estos tres elementos provocó el asesinato de un compañero militante". Fuente: www.revistasudestada.com.ar
Con motivo del asesinato de Mariano Ferreyra y antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, se emitieron las siguientes declaraciones que nos sitúan en problemas para la comunicación entre los de abajo, como diálogo o construcción conjunta, y se trata de que estamos frente a:
1. El despliegue de un dispositivo de relegitimación del sindicalismo empresario (CGT) y del macartista
La CGT de siempre. Esa costumbre de matar
Por: PRENSA DE FRENTE
"En los últimos años no fueron pocas las voces que insistieron sobre los riesgos y consecuencias de volcarse sobre las estructuras de poder hegemónicas para garantizar la gobernabilidad. Estos señalamientos están basados en la convicción y en la experiencia de que estas estructuras no pueden ser actores de cambio alguno, incluso si este existiera en el horizonte del proyecto kirchnerista. El PJ y la CGT son organizaciones con una historia difícil de desandar, son desde hace décadas estructuras de dominación con una lógica intrínseca que excede incluso a su conducción circunstancial.
El caso de la central sindical es quizá el más cristalino en cuanto a la imposibilidad de conducir un teórico proyecto de cambio desde esas organizaciones. Al inicio del actual proceso político, se argumentó que la disputa por la conducción del PJ y la CGT tenía como objetivo garantizar la gobernabilidad, ya que sin el manejo de esta estructura partidaria y la conducción de esa central, es imposible gobernar la Argentina. Lo cierto es que bajo esa premisa, lo que se desplegó luego fue un dispositivo de relegitimación de la dirigencia sindical cegetista, fundada en el papel de la actual conducción de la central obrera, representada en Hugo Moyano y el MTA, en la lucha contra el neoliberalismo en los 90.
Este particular enfoque, evitó en todo momento mencionar el rol de complicidad institucional jugado por la CGT durante la aprobación de las políticas más antipopulares en casi 30 años de democracia, con la ley de flexibilización laboral a la cabeza. También se desentiende de los negociados con las obras sociales que implosionó con el caso de La Bancaria, en el que se constató que la propia prestadora de salud de la gremial suministró medicamentos oncológicos adulterados a sus afiliados o familiares que padecen cáncer, y por el cual está en prisión Juan José Zanola.
Tiempo después y ante el progresivo estrechamiento de los marcos de alianzas del oficialismo y a la par de la emergencia del debate sobre libertad y democracia sindical, comenzó a galvanizar un discurso entre la militancia oficialista en el cual no sólo la CGT era regada de épica anti neoliberal, sino que a través de ese cristal también comenzaron a volcarse miradas de desconfianza sobre la CTA. La central surgida en Burzaco perdió así su lugar como espacio legítimo de organización sindical y las sospechas sobre los alcances de su representación de los trabajadores fue puesta sobre el tapete.
La legalidad gremial para la CTA por parte del Ministerio de Trabajo nunca fue un debate posible para el oficialismo, así lo confirma la defensa cerrada del unicato sindical, posición que ganó voces impensadas. La reivindicación de la CGT llegó incluso a correr horizontes simbólicos que parecían infranqueables. Dirigentes surgidos de las tendencias de izquierda del peronismo se sumaron con algarabía a impulsar la Juventud Sindical, reedición nominal de aquel engendro macartista, enemigo y asesino de la JTP, que prefiguró el funcionamiento de la AAA. Las prácticas de los muchachos de la Unión Ferroviaria en Barracas, viene a mostrar que, aún en escalas actuales, no es solo el nombre lo que se retoma.
Esta farsa insostenible de “unificación” de los sectores antagónicos del peronismo, que ahora reaparecen conviviendo armoniosamente - pero bajo la pretendida hegemonía del peronismo menos conservador, según observa la progresia kirchnerista - fue catalogada como un salto de madurez. Pronto, algunos sectores progresistas se vieron en la situación de tener que justificar las gorileadas de los burócratas sindicales, tarea que desarrollaron estoicamente sin ponerse colorados. Esta reivindicación forzada, consolidada desde la 125 hasta esta parte, se desarrolla a través de una mística que reivindica no sólo a las estructuras de gobierno, PJ y CGT, sino que sostiene que la izquierda es la derecha y nubla que los tiros de los muchachos de Pedraza iban dirigidos, más allá de su destino final, contra otros trabajadores.
Desde 678, un panel de periodistas liberales lanza en sus canciones que “la izquierda dice que Cristina hace el bien para hacer el mal” y se reivindican, con una sinceridad macartista profunda, que “a la izquierda del kirchnerismo no hay nada”. La negación es el primer paso, el segundo fue cagarlos a tiros, aunque cada acción la ejecuten actores diferentes.
En su momento, se escucharon pocas voces repudiando los dichos de un dirigente de primera línea de la CGT, como lo es el metalúrgico Julio Belén, que afirmó que la CTA es “la zurda loca, la cuarta internacional que manejan desde afuera”, y sugirió que el mayor peligro de desestabilización viene desde la izquierda.
Tampoco fueron mayoría las voces del oficialismo para repudiar la persecución que durante años llevó adelante la UTA contra los trabajadores del Subte o el visto bueno que dio la conducción del gremio de la alimentación para que la policía bonaerense haga detenciones dentro de la planta de Kraff durante el conflicto que se desató el año pasado en esa empresa. El crimen del maestro Carlos Fuentealba en mano de la policía neuquina, provocó que la principal central sindical del país decretara al menos una hora de paro. Hecho que al no repetirse esta semana muestra pone en claro la dificultad de Moyano para "separarse" en la práctica de la conducción de uno de los gremios más importantes de la central que encabeza.
En la movilización del jueves último a Plaza de Mayo o en las principales ciudades del país, se evidenció el amplio consenso popular tras el reclamo de justicia y el rechazo a la burocracia sindical. La izquierda, o más precisamente: el espacio político "a la izquierda del kirchnerismo" se expresó con contundencia, enarbolando banderas que el gobierno pretende para sí mientras las pisotea. Esto le preocupa más al kirchnerismo, que las críticas que le surjan por derecha, que le terminan resultando funcionales. En cambio, el cuestionamiento, pero sobre todo la visibilidad masiva en las calles de otras voces más consecuentes enarbolando consignas de justicia, derechos humanos y libertad sindical, descalabra toda estrategia oficial.
Las presencias minoritarias de figuras oficialistas (Baradel de SUTEBA, Luis D’Elía, Nuevo Encuentro de Martín Sabatella) no alcanzan para disimular la premeditada ausencia de organizaciones afines al oficialismo en la movilización del jueves último. La masividad en el repudio al asesinato de un militante popular no aparece en el podio de la jerarquía de algunos jóvenes dirigentes con teléfono abierto en la oficina de Oscar Parrilli, todos ellos muy preocupados en no "hacerle el juego la derecha".
La identificación acrítica entre el kirchnerismo y la CGT se fue consolidando al punto que la semana que viene, cuando se cumplan diez días del asesinato de Mariano Ferreyra, La Cámpora realizará una serie de actividades en conjunto con las 62 Organizaciones Peronistas, en las que hablarán bronces sindicales de la calaña del porteñazo Alejandro Amor y la mano derecha de Pedraza, el ”Gallego” Fernández.
Un capítulo aparte merece la cobertura mediática. Contradictoriamente la presencia de los medios fue la que colaboró para que desde un primer momento estén claras las responsabilidades materiales del asesinato de Mariano Ferreyra. Sin embargo, los medios masivos, voceros de los grupos de poder, fueron los que reiteradamente hablaron de un “enfrentamiento entre sindicatos” o de la “violencia gremial que vuelve a teñir de rojo al país”, discursos tan característicos de los sectores patronales que buscan desprestigiar a la organización de los trabajadores, justamente en momentos en los cuales se discute la participación de algunos sectores obreros en la rentabilidad empresaria.
Fuente: http://www.argenpress.info / 25-10-2010En sintonía con las respuestas del gobierno en la voz de los ministros Carlos Tomada y Aníbal Fernández, profesionales en desconocer públicamente aquello en lo que son especialistas en privado, aparecieron también las operaciones de prensa oficialistas. 678 y la agencia Telám intentaron por todos los medios vincular a José Pedraza con Eduardo Duhalde, cosa que por otra parte no ha de ser difícil de lograr, pero que no modifica el escenario ni limpia los niveles de responsabilidad en el esquema que hizo posible la muerte de Mariano. El ex presidente, asesino nunca juzgado, no maneja la Policía Federal ni el Ministerio de Trabajo ni las alianzas políticas del kirchnerismo".
2. Los operativos de volver impune al uso habitual de patotas y estigmatizar a las izquierdas
Dos demonios reloaded
Por Fernando Tebele (La Retaguardia)
" Su militancia en el PO contribuye, para mucha gente izquierdofóbica, a dudar de él sin decirlo (...) Comienzan a escucharse algunas preguntas que hieren y, aun sin llegar a la justificación de la patota, van en el sentido de “y bue muchachos, ustedes se la buscaron un poco también...”. (...) Lo que está ocurriendo es que nadie quiere hacerse cargo de la muerte. Y, en el afán de despegarse de los culpables, todo vale. Hasta revitalizar conceptos nefastamente perversos como la teoría de los dos demonios".
"Tengo el título de la nota pero me cuesta encontrar el comienzo. Las palabras se pechan en mis dedos buscando una salida ordenada. Pero parecen pasajeros intentando subirse al tren a la hora del regreso a casa. No hay lugar para el orden cuando uno está tan conmovido. La muerte de Mariano Ferreyra me enoja. Pero también logran sacudirme algunos comentarios de estos días.
Me niego a llamarlo Mariano, así a secas. Porque no lo conocí y muchos que lo hubieran escupido y se hubieran reído irónicamente de él por su pertenencia a la militancia trotskista del Partido Obrero, hoy le dicen Mariano. Entonces prefiero llamarle de otro modo. Sé que es fuerte hablar de una nueva teoría de los dos demonios. Conozco perfectamente de qué estoy hablando. Por eso me duele utilizar la metáfora.
¿Por qué importa tanto su filiación política? ¿Por qué si hubieran asesinado a un militante del FPV la plaza hubiera desbordado más de lo que rebalsó de gente el jueves? ¿Existen muertos propios y ajenos en estos casos; cuáles son los nuestros y cuáles los demás? Veamos si las preguntas me ayudan a ordenar las ideas indignadas.
Su militancia en el PO contribuye, para mucha gente izquierdofóbica, a dudar de él sin decirlo. Nadie se anima, al menos por ahora, a caerle encima al muerto. Pero comienzan a escucharse algunas preguntas que hieren y, aun sin llegar a la justificación de la patota, van en el sentido de “y bue muchachos, ustedes se la buscaron un poco también...”. Un recurso bastante similar al que utilizan los dosdemonistas de los ’70 que, sin justificar a los genocidas, sostienen que la militancia de aquellos años tensó la cuerda más de lo aconsejable. Es decir: no se animan a decir abiertamente que se lo buscaron, pero dejan implícita una cuota importante de responsabilidad en las víctimas.
Cuando Reynaldo Sietecase se pregunta “¿Por qué los dirigentes del Partido Obrero, el MRT, Quebracho y otras organizaciones impulsan a los jóvenes militantes y estudiantes a concurrir a los conflictos gremiales aun cuando saben que habrá violencia?”, está haciendo una pregunta peligrosa en este contexto. Más allá del error, seguramente de tipeo, de llamar MRT al MTR (Movimiento Teresa Rodríguez, por la víctima del primer piquete en Cutral Có 1997), Reynaldo, a quien respeto por intentar estirar los límites de la escasa libertad que los periodistas de los medios masivos tienen para opinar, se pregunta esto al mismo tiempo que cuestiona a la patota.
No digo que haya que esquivar ciertos debates; sostengo que es peligroso hacerlo en este momento. Porque desde esa pregunta hasta que alguien diga “si los dirigentes no lo hubieran mandado a Mariano a una protesta que no le incumbía, no lo habrían matado”, hay menos de dos pasos. No cabe ese debate ahora; en otro momento, despegado de este hecho, no hay ningún inconveniente. De todas formas, no puedo dejar de contradecirme para opinar ahora mismo que si las Madres de Plaza de Mayo hubieran sido sólo las madres, nunca hubiesen rondado la pirámide más de doscientas personas. Nadie se animaría a preguntar que hacía Pérez Esquivel allí si no era madre, por contraponer sólo un ejemplo a la teoría que dice que a una protesta sólo pueden ir los implicados directamente. No cabe tampoco preguntarse por qué Ferreyra, que militaba en la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires), estaba en esa manifestación.
La presidenta, en la misma línea, tras unas primeras apariciones impecables repudiando el hecho, comenzó luego a igualar a los dirigentes del PO con la patota de la burocracia sindical: “Los incidentes y la muerte de Ferreyra, son producto de la violencia y de no poder sentarse a discutir las cosas como corresponde en una sociedad democrática". Olvidó contar que los manifestantes tercerizados habían sido desoídos en sus reclamos ante el Ministerio de Trabajo durante meses.
Pequeño olvido al fin, sí habían intentado sentarse a discutir donde correspondía y, ante la negativa a ser incorporados, planificaron un corte en las vías cercanas a la Estación Avellaneda para hacer notar su reclamo."No quiero vivir más en una sociedad donde se sale a manifestar con palos y con armas de fuego", agregó Cristina Kirchner. No hubo, en los últimos 30 años, al menos que recuerde y permito que se me corrija por supuesto, ninguna movilización de fuerzas de izquierda en las que se evidenciara que alguien portara armas de fuego; sí palos. Pero no es lo mismo. Aunque uno pudiera no compartir ese tipo de manifestaciones, igualarlas con los que van a romperlas con armas de fuego, en este instante, es la teoría de los dos demonios recargada. Es equiparable a las declaraciones que se refieren a los ’70 como una “época de violencia política”. Así, sin más, sin ninguna distinción entre la guerrilla y las fuerzas del Estado como organizador y perpetrador de un genocidio. La presidenta, con acierto, rechazaría declaraciones de ese estilo. Por la misma razón, no debería referirse al asesinato de Ferreyra con frases que todo lo abarcan e igualan. No todo es igual. No todos son lo mismo.
En realidad lo que está ocurriendo es que nadie quiere hacerse cargo de la muerte. Y, en el afán de despegarse de los culpables, todo vale. Hasta revitalizar conceptos nefastamente perversos como la teoría de los dos demonios. De todas maneras, habrá que marcar en este punto que, hasta ahora, no da para vincular al gobierno con la muerte de Ferreyra; tampoco a Duhalde, como intentaron instalar algunos medios y dirigentes afines al gobierno. Quizá nunca conozcamos la punta más alta de la pirámide. Tal vez esa punta no sea tan alta como varios apuntan. O sí. Yo no lo sé. Y prefiero la cautela en estos casos. Sí tenemos algunos datos: hubo barrabravas integrando la patota asesina. No conozco barras trotskistas. Tampoco grupos de izquierda que utilicen barras como fuerza de choque. Está el testimonio de un trabajador asegurando que, durante una asamblea de los tercerizados realizada hace un par de meses, un grupo de gente se presentó como “barras de Lafe”. Les dijeron que ya tenían un arreglo con el otro sector pero que si les ponían más dinero se pasaban de bando. Los rechazaron. No todos son lo mismo. Cuando se habla de “enfrentamiento sindical”, ¿a qué nos referimos? Aquí hubo un grupo que fue a manifestarse.
Decidieron cortar las vías. Cuando los agredieron se defendieron y rápidamente se replegaron. Los asesinos los fueron a buscar desde Avellaneda hasta Barracas y, finalmente, allí les dispararon, ¿eso es un enfrentamiento o un grupo saliendo a cazar a otro? Igual que en los `70, salvando las diferencias más que obvias, es un grupo jugando a la cacería.
La CGT (Confederación General del Trabajo, qué loco que no se denomine Confederación General de Trabajadores) está integrada, en tanto la reunión de sindicatos más popular del país, por la mayoría de los gremios. Allí, uno suele encontrarse con que los secretarios generales apenas han trabajado de trabajadores y en algunos casos hasta han heredado el poder de sus padres. Pero no sólo eso: han convertido a los sindicatos en empresas y, al mismo tiempo que prestan servicios sociales a sus afiliados, son socios en empresas que nada tienen que ver con la actividad de ese gremio (es emblemático el caso de la sociedad Camioneros-Macri en el ferrocarril Belgrano Cargas). En ese contexto, algunos partidos de izquierda, a quienes muchas veces consideramos torpes en la construcción política, han realizado un importante y acertado trabajo sindical, organizando a trabajadores de base abandonados por sus gremios y con la necesidad de encontrar nuevos representantes.
Muchas veces les hemos marcado con bronca esas falencias que los aíslan en el juego electoral; desde ese mismo lugar habrá que marcarles como un acierto todas las movidas que intentan romper con casi medio siglo de burocracia sindical. Ese buen trabajo no lo notamos sólo nosotros. Por eso la patota se preocupa. También por eso no reparan en los métodos: UPCN contra ATE en el Indec ; la UTA contra los Metrodelegados del subte; la UTA, otra vez, contra la nueva agremiación de conductores de micros. Y podríamos seguir. Siempre los agresores pertenecen al mismo sector y los agredidos son quienes intentan quebrar estas lógicas matonas con organizaciones más de base.
Carlos Chile, el recientemente electo Secretario General de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), Seccional Capital, nos dijo la tarde del asesinato que: “este muerto es por la falta de libertad sindical”. Tiene razón.
Ya resulta inadmisible que un trabajador no pueda elegir por quién desea ser representado. Por eso, además de la reincorporación de los despedidos tercerizados que se anunció la tarde siguiente al crimen, el anuncio que estamos esperando, para no considerar vana la muerte de Mariano Ferreyra, es el reconocimiento sindical para la CTA y el encarcelamiento inmediato de aquellos que recurran a este tipo de aprietes, haya muertos o no. Sin avales políticos, las patotas se desarman solas. Quienes merodeamos el fútbol lo sabemos mejor que nadie". Fuente: www.anred.org / 26-10-2010
Si la «recuperación del trabajo» exige organización de los trabajadores, es crucial que creen la comunicación de reconocimiento mutuo y dilucidación tanto de intereses compartidos por su diversidad de situaciones e identidades como de acciones en común. Estas construcciones conjuntas desafían a poner en crisis de representación a la CGT por un lado y por otro, a cuestionar el rechazo a las izquierdas revolucionarias. Ya que la primera funciona desposeyendo de organización sindical al proletariado e imponiendo, a través del pacto social, lo decidido por el gran empresariado para su crecimiento lucrativo y las segundas luchan por la emancipación social al organizarse para los cambios estructurales que erradiquen la opresión capitalista e imperialista. En esencia, se trata de desmitificar a la imposibilidad de radicales transformaciones políticas, sociales, económicas e institucionales por naturalización del funcionamiento corporativo-mafioso de la CGT y por evaluar a las izquierdas revolucionarias como loquitas extremistas.
La «recuperación del trabajo» desafía a que creemos la comunicación entre nosotros, los trabajadores, que nos aproxime a enfocar problemas de nuestra cotidianeidad laboral y vida familiar desde las aspiraciones de quienes componemos el colectivo afectado directamente (cualquiera sea su extensión) o de quienes son objeto de nuestro compromiso solidario. Es abordar el conflicto indagando en que no sólo estamos -o están- siendo demandantes sino, sobre todo, actuamos o actúan de protagonistas, con lo cual se suscita la disposición a adquirir la capacidad de deliberar y decidir sobre los cambios del país-mundo que garanticen la satisfacción de necesidades e intereses populares. Este proceso es bloqueado en las mayorías por los poderes establecidos con distintos métodos. Destaco al que estigmatiza a las izquierdas y en especial a los partidos de izquierda. Me refiero a la batalla cultural e ideológica que libran para establecer la conciliación de clases y enmascarar que llevaron y llevan a cabo una guerra contra los trabajadores desde mediados de los setenta o antes para que exista la extrema concentración de riquezas e ingresos de la actualidad y prosiga aumentando la brecha de la desigualdad social, provincial e internacional. Aún más, el poder económico o real pertenece cada vez más a oligopolios imperialistas. Pero nos quieren convencer que la equidad depende de la mera distribución.
Veamos la CGT, como el PJ y la UCR, desde la dictadura genocida ha ido perfeccionando su función en favor de la opresión a los trabajadores. De esta manera, desde los noventa, se compone de jerarcas sindicales que son empresarios millonarios y mafiosos. Ahora, resulta que el abogado de la CGT presenta el proyecto de que los trabajadores reciban parte de las ganancias. Veamos algunos análisis:
1º. Fundamenta la demanda pero no cuestiona al poder demandado ni su origen ni apoderamiento creciente
Reparto de las ganancias: Si no es ahora ¿cuándo?
Por Pablo
Galand
"Los
empresarios afirman que no es el momento adecuado para distribuir las utilidades.
Sin embargo, los números demuestran que nunca tuvieron una rentabilidad tan alta
como la actual. Al unísono y en bloque, las cámaras empresariales que aglutinan
a las diferentes ramas de la actividad productiva emitieron comunicados
conjuntos rechazando el proyecto presentado la semana pasada por el diputado del
Frente para la Victoria, Héctor Recalde, que propone distribuir un porcentaje de
las utilidades entre los trabajadores. Se basaron en argumentos constitucionales
referidos al derecho de propiedad, como si la iniciativa tuviera algún fin
confiscatorio. Pero también adujeron motivos económicos, como por ejemplo la
inconveniencia de aplicarlo en este momento en el que la Argentina necesita
atraer inversiones y no ahuyentarlas. Sin embargo, los datos económicos
demuestran, por un lado, un crecimiento sostenido de la economía y, por otro,
que la rentabilidad empresarial de los últimos siete años es superior incluso a
la de los mejores años de la Convertibilidad.
Un documento elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la
República Argentina (Cifra), denominado “Concentración, centralización y
extranjerización. Continuidades y cambios en la post-Convertibilidad”,
señala que “la tasa promedio de utilidad sobre valor de producción de las 500
empresas de mayor tamaño fue 8,2% durante el período 1993-2001 y 12,6% desde
2002”. Indica, además, que desde ese año “los resultados provenientes de
los balances corporativos de las firmas que operan en la Bolsa de Valores
resultan casi sorprendentes, sobre todo teniendo en cuenta las recurrentes
preocupaciones de las principales organizaciones empresarias por los impactos de
la inflación de costos, en general, y de los salariales, en particular”.
Concentración y extranjerización. Si las empresas no invierten para profundizar el crecimiento productivo no es precisamente por iniciativas como la de Recalde. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Argentino de Mercado de Capitales, las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores de Buenos Aires mostraron ganancias netas por 8.950 millones de pesos en el primer semestre del año. Lo que representa casi el doble de los que obtuvieron en 2009. Paralelamente a eso, las utilidades giradas al exterior en el segundo trimestre de este año fueron 2.125 millones dólares. Una marca histórica, muy superior a las que les sigue que fueron de 2024 millones de dólares y 1.420 millones de la misma moneda. Es decir, que gran parte de las principales empresas del país que están obteniendo beneficios extraordinarios prefieren girar las utilidades al exterior antes que reinvertirlas en el país.
Parte de la causa de este fenómeno lo explica el proceso de concentración y extranjerización del capital sucedido durante los noventa y que, si bien se modificó tenuemente, aún persiste. “En 1993 las firmas nacionales concentraban el 40% del valor de producción de las 500 empresas más grandes y en 2001 esa participación se había reducido al 20,7%. Su peso continuó achicándose desde 2002, aunque volvió a incrementarse levemente desde 2006, llegando a ser del 18,3% en 2007”, señala el documento de Cifra. Agrega que “más allá de la pérdida de participación de las empresas nacionales desde la década de 1990, si se centra la atención en el período de crecimiento 2003-2007 se comprueba que estas firmas tuvieron un aumento mayor que las empresas con participación extranjera, tanto en términos de valor de producción, como valor agregado y creación de puestos de trabajo”.
Para Nicolás Arceo, uno de los autores del informe, las fenomenales utilidades giradas al exterior se explican por dos motivos. “Por un lado, el proceso de extranjerización lleva a un aumento de las remesas de utilidades al exterior, más allá del contexto macroeconómico existente en cada período. Y a su vez hay una porción reducida de esas ganancias extraordinarias que se dedican a la capacidad productiva”. Para el economista, este último fenómeno responde a cuestiones estructurales que van más allá de la división entre empresas nacionales y extranjeras. “El proceso de transferencia de utilidades y dividendos al exterior es un elemento constitutivo de la burguesía local que se verificó al fin del régimen de Convertibilidad y durante la turbulencia financiera de los años 2008 y 2009”, asegura.
Costo laboral.
Otra de las cuestiones que pasan por alto los empresarios a la hora de rechazar
iniciativas como la de Recalde es que como consecuencia de la devaluación
producida en el 2002 se produjo una drástica caída del costo laboral, lo que se
tradujo en una transferencia de la riqueza del trabajo hacia el capital. “En
un contexto de crecimiento muy significativo de la actividad económica como el
verificado desde el 2003, los salarios sólo lograron recuperar lo que habían
perdido por el colapso del régimen de Convertibilidad. Sumado a esto, a lo largo
de la post-convertibilidad, en particular en el tejido manufacturero, lo que
hubo fue un aumento significativo de la productividad por ocupado. El fenómeno
de crecimiento de la productividad vigente desde comienzo de la década del ’90
es un rasgo que persistió a lo largo de la post-convertibilidad. Lo que
determina que el costo laboral por unidad de producto sea en la actualidad
bastante más reducido que el existente a finales del régimen de Convertibilidad”,
afirma Arceo.
Para el economista de Cifra, el proyecto de Recalde no sólo es posible de
aplicar en las grandes empresas por la alta rentabilidad que han obtenido desde
la salida de la Convertibilidad, sino también necesario para la recuperación de
la participación del salario en la riqueza. “Desde el 2003 hubo una
recuperación del salario real que de todas formas en la actualidad está sólo
levemente por encima de los valores prevalecientes a fines del régimen de
Convertibilidad cuando ya era en términos históricos muy bajos. Es cierto que
hubo aumentos nominales muy fuertes desde 2008 hasta 2010, pero fueron
acompañados por un proceso inflacionario bastante significativo. La
participación de los trabajadores en las ganancias marcaría un cambio
sustancial”, remata. (...)".
Miradas al Sur Año 3. Edición número 123. Domingo 26 de septiembre de 2010
Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/reparto-de-las-ganancias-si-no-es-ahora-%C2%BFcuando
Corroboran esa relación directa:
a) El costo laboral está un 50% por debajo de la convertibilidad
Por Ana Vainman
"En la industria también bajó en 2010 respecto del año pasado.
El costo laboral
unitario de la industria medido en moneda extranjera se ubicó en el segundo
trimestre de 2010 53% por debajo del nivel alcanzado en el mismo período de
2001.
A diferencia de lo que sostienen los empresarios cuando dicen que los costos
laborales están por las nubes, los del sector industrial están en promedio 50%
por debajo de lo que estaban en 2001, antes de la salida de la convertibilidad,
y cayeron en 2010 respecto de 2009.
Según un informe del Ministerio de Trabajo al que accedió Buenos Aires
Económico, en el segundo trimestre de 2010 el costo laboral por unidad de
producción de la industria manufacturera –expresado en moneda extranjera– se
encuentra un 53% por debajo del nivel observado en el segundo trimestre de 2001.
Además, se indicó que entre los segundos trimestres de 2009 y de 2010 el costo
laboral unitario en pesos de la industria sólo creció 3,4%, pero si se lo mide
en moneda extranjera el costo laboral entre esos períodos cayó 2,6 por ciento.
Para entender cómo se conforma esa variable, desde la cartera laboral indicaron que “el ‘costo laboral por unidad de producción’ (en particular para la industria) es el salario total más las contribuciones patronales en relación con el volumen de producción por trabajador (productividad), a los precios en moneda nacional de los bienes y/o servicios que produce o comercializa y a la expresión de estos precios en las monedas extranjeras de los países con los cuales la producción local compite tanto en el mercado interno como en el externo”.
Por otro lado, un
estudio presentado en el Congreso Anual de la Asociación de Economía para el
Desarrollo de la Argentina (AEDA) sostiene que el costo laboral en la industria
pasó a representar inmediatamente después de la devaluación un 36% de lo que
representaba en 2001 y luego de la suba gradual desde ese piso se ubicó en 2009
en un 50% del nivel de la convertibilidad.
Allí también se señala que “entre los años 2001 y 2009 indica que el costo
laboral unitario para el nivel general de la industria tuvo una contracción de
14,5% medido en pesos y de 40,5% medido en moneda extranjera”. En cuanto a
los sectores de la industria que más se beneficiaron, “la ventaja de costos
laborales resulta más relevante en la producción de alimentos y bebidas,
refinados de petróleo, maquinaria y equipo, aparatos eléctricos, productos de
metal –excepto metales comunes– y automotores”.
Y a este respecto, los autores del trabajo reflexionan que “varias de ellas
son industrias maduras y competitivas que habían sido “ganadoras” en los ’90,
privilegiadas o por la política industrial (sector automotor) o por haberse
insertado a partir de ventajas comparativas”.
Por otra parte, las ramas de la industria que resultan más “vulnerables”
son las que utilizan intensivamente mano de obra no calificada, como la textil,
la de confecciones y la de muebles. Allí las reducciones del costo laboral real
unitario en moneda extranjera son “significativamente menores a las del nivel
general de la industria”".
avainman@buenosaireseconomico.com
Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/el-costo-laboral-esta-un-50-por-debajo-de-la-convertibilidad
b) Las ganancias empresarias, en alza
Por Miradas al Sur
"Pese a las quejas de las entidades corporativas.
Los datos son tan
contundentes como incuestionables. En el primer semestre del año, 74 compañías
domésticas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, muchas de ellas
integrantes del núcleo más concentrado de la economía local, acumularon
ganancias por 8.590 millones de pesos, lo que representó un aumento del 93 por
ciento en relación con el mismo período del año pasado. Medida en dólares, la
ganancia alcanzó los 2.183 millones y el incremento se tradujo en una suba
interanual del orden del 86 por ciento. Los datos surgen del último informe del
Instituto Argentino de Mercado de Capitales (Iamc), que evaluó los balances
presentados por las propias compañías sobre un total de 98 firmas cotizantes.
La realidad, sin duda, marcha a contrapelo de las reiteradas demandas de
“seguridad jurídica” y “reglas claras” que plantean la Asociación
Empresaria Argentina (AEA) y la conducción de la Unión Industrial Argentina
(UIA). Más todavía cuando se considera que, aun ajustado por la inflación, el
crecimiento de las ganancias para el mismo grupo de empresas orilló el 70 por
ciento en el período bajo estudio. Un resultado que contrasta con los resultados
que registran las empresas estadounidenses, europeas y japonesas que transitan
la minada recuperación económica del primer mundo.
El relevamiento del Iamc, que incluye compañías como YPF, Siderar, Telefónica,
Telecom, Transportadora Gas del Norte, Molinos Río de la Plata, Celulosa
Argentina y Ledesma –entre otras–, agrega que de los 25 sectores económicos en
que se clasifican las empresas, 18 presentaron ganancias y apenas 7 arrojaron
pérdidas. Una clara mejoría en relación con mediados del año pasado, cuando –en
un momento crítico para la economía mundial– 15 obtuvieron beneficios y 10
presentaron resultados negativos.
El negocio de los bancos.
Mención aparte merecen las entidades bancarias. Los alcanzados por el estudio
acumularon ganancias en el primer semestre por 1.937 millones de pesos, un 64
por ciento más que en el mismo período de 2009. Un negocio donde se destacan los
bancos Macro (468 millones), Francés ( 363 millones), Patagonia (184 millones) y
Galicia (134 millones). Pero también el Santander Río (607 millones), cuyo
titular, Enrique Cristofani, posó para la foto AEA-UIA que alentó Héctor
Magnetto, CEO del Grupo Clarín, un holding que acumuló en lo que va del año una
ganancia de 247 millones de pesos.
De la foto participaron otros ganadores del modelo, según revelan los últimos
informes basados en los balances de las compañías. Es el caso de Federico
Nicholson, de Ledesma, firma que ganó en el año 158 millones de pesos. También
posaron Adrián Kaufman Brea, del Grupo Arcor, y Daniel Funes de Rioja, dos de
los directivos de la poderosa Coordinadora de las Industrias de Producción de
Alimentos (Copal), cámara que integra Molinos Río de la Plata, sociedad que
anotó 184 millones de pesos en el primer semestre.
Tampoco los dividendos pagados en efectivo por las empresas locales que cotizan
en la city porteña parecen justificar las quejas y los reclamos. Sólo entre
abril y junio pasado, el total de las compañías que operan en el recinto pagaron
5.443 millones de pesos, un 84 por ciento más que en el mismo trimestre de 2009.
Un ranking que encabezan las petroleras (2.171 millones), seguidas por los
bancos (1.735 millones), las telefónicas (748 millones), las metalúrgicas y
siderúrgicas (403 millones), y las productoras de alimentos y bebidas (135
millones); pero que alcanza también a la manufactureras de origen industrial (73
millones) y agropecuario (69 millones).
Las exigencias y pronósticos de la dirigencia industrial tampoco se condicen con
las estadísticas de la propia UIA. Sus mediciones señalan que el sector
registró, en los primeros siete meses del año, un crecimiento interanual de casi
el 12 por ciento. Según el Indec, con subas de entre el 45 y casi el 50 por
ciento en la producción de acero crudo y automóviles, respectivamente. Un
panorama que permitirá cerrar el año, según admiten las consultoras privadas,
con un aumento del 9 por ciento del Producto Interno Bruto, registro que
marcaría un piso del 4 por ciento para el 2011. Una perspectiva que augura
nuevas e importantes ganancias para las corporaciones en danza".
politica@miradasalsur.com
Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/las-ganancias-empresarias-en-alza
2º. Destaca el freno a la concentración, la centralización y las ganancias extraordinarias de corporaciones
Concentración y ganancias extraordinarias del poder económico
Por Martín Schorr
"En la posconvertibilidad se han manifestado dos procesos sumamente relevantes por sus implicancias distributivas y porque expresan que las grandes firmas integrantes del núcleo selecto del poder económico local, sobre todo las que se desenvuelven en ámbitos productivos, han venido ocupando un lugar protagónico entre los ganadores del régimen económico en curso.
En primer lugar, se afianzaron las tendencias a la concentración y la centralización del capital. En 2008 las cien empresas manufactureras más grandes dieron cuenta del 43% de la producción industrial total, frente a una participación del 37% en 2001 y del 28% en 1993. Esto se dio en el marco de una aceleración del proceso de extranjerización iniciado a mediados de la década de 1990; en la actualidad más del 70% de la facturación global de esa cúpula empresaria está en manos de capitales foráneos.
En segundo lugar, como resultado del dispar comportamiento entre la productividad y los salarios, tuvo lugar una importante transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los capitalistas, que se suma a las abultadas traslaciones verificadas entre 1976 y 2001: en 2009 el costo salarial ajustado por productividad fue un 17% más reducido que en 2001 y un 37% inferior al de 1993. A raíz de los cambios registrados en la estructura de precios y rentabilidades relativas de la economía asociados a la “salida devaluatoria” de la convertibilidad, estos incrementos en el margen bruto de explotación de la fuerza de trabajo se tradujeron en ganancias netas muy elevadas, principalmente para las grandes corporaciones del sector fabril (en particular entre 2004 y 2007, cuando la rentabilidad sobre ventas de los oligopolios líderes osciló entre el 14% y el 19%). Ello, en un contexto caracterizado por una relativamente débil formación de capital.
Además de la
performance de la productividad, los salarios y la inversión, en la explicación
de los dos procesos aludidos concurren otros factores explicativos, entre los
que sobresalen tres. Por un lado, la inserción de la mayoría de las compañías
líderes en las producciones más favorecidas por el dólar alto (sin políticas
activas y coordinadas de desarrollo industrial) y la vigencia de salarios bajos
a nivel internacional y mercados externos expansivos. Por otro, en el marco de
variadas acciones y omisiones estatales, la captación diferencial de excedentes
a partir de la fijación oligopólica de precios en numerosas ramas como, entre
otras, la elaboración de productos metálicos básicos, abonos y fertilizantes,
sustancias químicas básicas, aceites y grasas vegetales, neumáticos, ciertas
maquinarias agrícolas, cemento y cal, papel y derivados, golosinas, azúcar y
vehículos automotores. Finalmente, la presencia destacada de estos grandes
capitales en distintos espacios de acumulación de privilegio que se generaron en
los años recientes y los sesgos de las políticas hacia las pymes.
La puesta en marcha del proyecto para que los trabajadores participen de las
ganancias empresarias tendría un indudable y deseable impacto redistributivo, en
especial si se termina focalizando en el segmento de las grandes empresas que
han sido ampliamente favorecidas por el esquema económico vigente y procura
evitar la elusión impositiva.
Con vistas a fortalecer planteos
redistributivos de esta naturaleza, sería auspicioso que ello se articulara con
un conjunto de medidas complementarias tendientes a aplacar las diferentes
fuerzas que en la posconvertibilidad han impulsado la concentración económica,
la centralización del capital y las ganancias extraordinarias de las firmas
líderes".
*investigador del Conicet
Miradas al Sur Año 3. Edición número 122. Domingo 19 de septiembre de 2010
Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/concentracion-y-ganancias-extraordinarias-del-poder-economico
3º. Sitúa en el crecimiento de la desigualdad social
La revista El Descamisado entrevista a Daniel Azpiazu
Las empresas industriales más grandes del país aumentaron sustancialmente sus ganancias a partir de la devaluación y se alejaron de las pequeñas, consolidando una concentración económica superior a la de los ‘90, aunque sin un aprovechamiento de la bonanza externa de estos años para generar un cambio en la estructura productiva del sector. Así lo plantean los investigadores de la Flacso, Daniel Azpiazu y Martín Schorr, en su trabajo "Del modelo de los noventa a la postconvertibilidad" .
–¿Qué
cambios hubo en el sector industrial a partir de la recuperación de la economía
post convertibilidad?
–Hubo una reactivación industrial y se quebró el modelo de desindustrialización
que arrancó en el ‘76. La nueva paridad cambiaria y los bajos costos salariales
en dólares potenciaron el perfil exportador, vinculado con la producción de
commodities. Recién en el 2005, el mercado interno absorbió lo mismo que en
1998, en términos de producción industrial.
–Este perfil que describe, ¿se diferencia del de los
’90 o guarda similitudes?
–Se mantiene el perfil
exportador de los ’90, no hay grandes cambios.
Pero si bien hasta 2006 las cifras muestran superávit comercial, en 2007 y 2008
se transforman en déficit industrial. Vuelven a aparecer las figuras del stop
and go de la industrialización sustitutiva: crece la industria y necesita bienes
de capital, pero la industria de bienes de capital desapareció, lo que genera
una restricción de insumos. Esto se agravó en los últimos meses con la crisis
financiera porque bajaron los precios de los commodities. O sea que desde fines
del año pasado, por más que el Estimador Mensual Industrial diga lo contrario o
recién lo reconozcan ahora, hay una caída.
–¿Cuáles son las causas de esta tendencia?
–No hubo un cambio en el
perfil productivo y una cuestión más determinante aún es que se acentuó excesiva
y exclusivamente la necesidad de mantener un dólar competitivo.
Eso es condición necesaria pero no suficiente. Si la estructura de la producción
industrial no se modifica va a volver a aparecer el déficit comercial.
–¿Qué tipo de políticas serían necesarias para revertir
este escenario?
–Las políticas poscrisis, de reactivar por el lado de la demanda, han demostrado
escasos resultados. La única política activa que hubo fue la promoción
industrial que favoreció a los grandes oligopolios (las siderúrgicas, las
automotrices y las de procesamiento de soja).
En medio del conflicto con el agro, se les dio beneficios de promoción a los que
procesan soja para la exportación y a las que producen biodiesel a partir de la
soja. Más aún, se promocionaron proyectos que, de todas formas, se hubiesen
hecho porque estaban las condiciones dadas en el escenario internacional.
–¿Qué tendencia mostró la brecha entre empresas grandes y
pequeñas dentro de este sector?
–Se amplió y mucho.
Hubo un salto en la concentración económica a favor de las cien empresas más
grandes del sector
–en términos del PBI industrial pasaron de representar menos del 38 por ciento a
casi el 44 por ciento– y después se consolidó en niveles superiores a los de los
’90. Su inserción productiva y poder económico les permite superar las fases
críticas y consolidarse en las expansivas.
–¿Cree que ése es el único factor?
–En la mayoría de los casos también se da producto de las exportaciones. Si
es alta la concentración en términos productivos, lo es más en términos de
exportación. Con el agravante de que son, además, los dueños de las divisas y
tienen capacidad de coacción sobre las políticas públicas. La Unión Industrial
sigue presionando con una devaluación del 20 o 30 por ciento, pero eso no supone
una búsqueda de competitividad genuina. Juan Carlos Lascurain, presidente de la
UIA, propone tener una mayor devaluación, a lo que le sigue una insinuación –no
tan velada ya– de que, en ese caso, podrían mantener el empleo. Es un triple
mensaje: suban el dólar, no den vía libre a las convenciones colectivas y yo me
comprometo a despedir menos gente. Y las tasas de utilidad siguen siendo casi
tan altas como a comienzos de la post convertibilidad.
–¿En qué medida incidieron las políticas de los gobiernos
posteriores a 2002 en el aumento de esta brecha entre empresas chicas y grandes?
–No hubo políticas
activas reales e importantes para las pymes.
Durante la sustitución de importaciones, respecto de los bienes de capital,
Argentina estaba bien posicionada en América latina. Desde el ’76 se agredió
sistemáticamente la industria de bienes de capital. Hoy se da una reactivación y
no existe ese tipo de industrias. Se dice que se está exportando cosechadoras,
pero se está importando tractores. La principal rama que incide en el déficit
comercial en 2007/08 es la industria de bienes de capital. También el sector
automotor, que siempre fue altamente deficitario.
–¿Hubo cambios en el comportamiento del sector a partir
del estallido de la crisis financiera?
–Desde el punto de vista productivo, por ahora no se ven cambios en la
demanda del mercado interno, pero creo que se va a notar. En el sector externo,
no se da una caída de demanda de volumen sino de precios, que bajaron mucho en
el caso de los commodities. Eso los va a afectar, pero no se puede obviar que
durante siete años tuvieron una alta rentabilidad, en una ecuación de alto
precio internacional y bajo costo salarial. En los ’90, la tasa de ganancia más
alta de las grandes industrias fue del 12 por ciento. Hoy están entre el 16 y el
20 por ciento. Se supone que tienen margen y no necesitan seguir manteniéndose
mediante subsidio estatal. Pero el poder lo tienen los dueños de las grandes
empresas. El problema es si el Estado interviene o no.
–¿Cree que el Estado tiene poder para intervenir?
–Hasta ahora hay mucho silencio respecto de las paritarias, incluyendo a
algunos sindicalistas, a pesar de que hubo algunos acuerdos. Pero no hay una
actitud activa y agresiva para dar una discusión salarial. Los medios brindan la
imagen de que se acabó la bonanza. Pero, por ejemplo, las siderúrgicas Siderca y
Siderar, cuando ya se había iniciado la crisis, tenían tasas de utilidad neta en
torno del 18 por ciento. Un nivel desconocido en los ’90.
Lo que más debería defender el kirchnerismo es
el empleo y la real recuperación del salario; pero real y no las que se muestra
producto de las estadísticas oficiales".
* es miembro de la
carrera de Investigador Científico y Tecnológico del Conicet, Investigador
Superior del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO, sede Argentina, y
director del proyecto "Privatización y Regulación en la Economía Argentina",
con el patrocinio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
Martín Schorr es investigador del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO,
sede Argentina, miembro del proyecto "Privatización y Regulación en la
Economía Argentina", y becario del Conicet.
Fuente: http://www.eldescamisado.org/edir/edir/azpiazu.php
Si la «recuperación del trabajo» exige organización de los trabajadores, la comunicación imprescindible es aquélla que pone en debate público, interpersonal e intragrupal a medidas y proyectos que las grandes mayorías razonan como los más adecuados a la realidad del país. Procesan de este modo por influjo del gobierno K y su poder mediático. Es así que abstraen a medidas y proyectos tanto de los contextos correspondientes como del funcionamiento socioeconómico en vigencia.
Por ejemplo, el oficialismo instala la discusión sobre cómo se puede concretar el reparto de ganancias. Pero escamotea que el modelo productivo es exitoso para la acumulación de riquezas de los oligopolios y se basa en la precarización tanto laboral como salarial. Por supuesto, nada dice que la autoalabanza de ser, o apoyar, un gobierno-Estado articulador de lo público con lo privado encandila para encubrir la función principal del gobierno de transferir fondos públicos al poder económico e imperialista ( con lo cual es partícipe activo en el aumento incesante de la desigualdad social e internacional) y de establecer las garantías para el clima de súper negocios o seguridad jurídica de los saqueadores que legitima como acreedores e inversores. Tampoco pone en deliberación pública la regresividad del régimen tributario. Menos aún, explica la voluntad gubernamental de no gravar a la renta financiera ni a la de megaminería y de no restituir los aportes patronales que Cavallo sacó: todas fuentes de financiamiento del 82% móvil y del seguro social. Pero acusa por este reclamo justo de querer la quiebra del Estado cuando el grueso de los fondos públicos (cuya recaudación está fundada en el alto IVA que restringe el consumo básico de las grandes mayorías) se transfiere a los estafadores que legaliza y legitima como acreedores. También minimiza que ANSeS es vaciada para pagar los intereses usurarios de la llamada deuda pública externa mientras casi el 80% de los jubilados y pensionados reciben haberes de indigencia.
Lo fundamental es que el gobierno K y su poder mediático procuran que los de abajo se mantengan fuera de la lucha de clases a fin de seguirla hegemonizando hacia el progreso en el acaparamiento del país por oligopolios. Cuando estas manipulaciones fracasan, practican la criminalización tanto de la pobreza como de la protesta social pero de un modo solapado al estar las mayorías absortas en movilizarse detrás de uno u otro bando. Hoy mientras se destruye el país con su permanente descapitalización, la agenda pública instala el proyecto del sindicalismo empresario (enemigo mortal de los trabajadores) de instituir un reparto de ganancias -mínimo- a favor de la mitad de los trabajadores ocupados. Lo peor es que resulta en conciliación con los opresores y compromiso de aumentar el lucro de ellos a costa de la explotación laboral. Todavía peor, lo enfocan como concesión cuando la alianza de corporaciones imperialistas con las locales hasta recurrió al terrorismo de estado para instaurar la continuidad del funcionamiento socioeconómico tendiente no sólo a expropiar los bienes comunes sino, también, a optimizar la superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza.
La «recuperación del trabajo» como creciente proceso colectivo de liberación de las capacidades laborales para hacer posible el buen vivir de todos los de abajo exige la comunicación que ponga fin al embaucamiento impulsado por el progresismo y las izquierdas reformistas de que el capitalismo puede mejorarse o humanizarse. Nos quieren convencer que el PJ y la CGT son los únicos instrumentos viables para gobernar a la Argentina.
Pienso que no se trata de refutarlos debido a que la política de polarizaciones simplificadoras de la realidad tiene enorme arraigo en la gran mayoría e impide superar la imposición de que lo central es apoyar a CFK para no ser funcional a la derecha. Más temprano que tarde los progresistas e izquierdistas K serán juzgados mientras tanto es cuestión de entablar comunicación a través de la Red Nacional de Medios Alternativos, de la diversidad de movimientos sociales y de partidos de izquierda que instale una creciente participación popular en la deliberación sobre las estructuras y los procesos instauradores de relaciones sociales de sometimiento. Es partir de las experiencias concretas de quienes están en situación conflictiva con el sistema y luchan por superarla. Pero, también, es contribuir a compartir prácticas emancipatorias de los de abajo. Es, por ejemplo, organizar información y elaboraciones conjuntas sobre las realidades siguientes:
1. La patronal profundiza la desigualdad social, establece autoritarismo dentro de las empresas y tiene la complicidad sindical y gubernamental
Asesinato para frenar conflictividad
Por Julio Gambina
El asesinato de Mariano Ferreyra conmovió a la sociedad argentina e hizo evidente el tema de la precarización laboral, uno de los problemas más importantes de los cambios económicos ocurridos en la última etapa. La protesta de los trabajadores el pasado miércoles 20 era por la incorporación a planta de trabajadores tercerizados del ferrocarril, objetivo a lograrse al altísimo precio de la muerte de un joven militante social y político.
2. El Gobierno K brega por restaurar el bipartidismo y por bloquear la democracia sindical afianzando al PJ y a la CGT
Claudio Katz
(especial para ARGENPRESS.info), en
"Certezas
e incógnitas de la política argentina",
manifiesta:
"Dos
acontecimientos dramáticos han puesto en debate lo ocurrido en la Argentina
durante la última década. El asesinato de Mariano Ferreira desató, primero, una
fuerte reacción democrática para frenar el vandalismo de las patotas. El súbito
fallecimiento de Néstor Kirchner generó, posteriormente, congoja y dolor entre
amplios sectores de la población. ¿Cómo se inscriben ambos hechos en la etapa
política actual? ¿Cuál es el balance y el futuro del kirchnerismo?.
Reconstrucción y mejoras
El período en curso es un resultado de la sublevación popular del 2001. Esa rebelión determinó la estrategia de Kirchner de reconstruir el poder de las clases dominantes, otorgando concesiones sociales y democráticas. (…)
Kirchner tuvo serios choques con la vieja partidocracia, pero recompuso el sistema impugnado en las calles (“que se vayan todos”). Se apoyó en los intendentes o gobernadores justicialistas y buscó restaurar el bipartidismo.Con esa finalidad introdujo una reforma política que bloquea el surgimiento de nuevas fuerzas, con mayores pisos a la legalización y crecientes trabas para oficializar candidatos. Acentuó, además, la injerencia del estado en la vida de los partidos para reinstalar su función selectiva de los funcionarios, frente a la competencia que imponen los medios de comunicación y las corporaciones empresarias.
Pero esta reconstrucción de la política tradicional fue apuntalada con mejoras sociales, que expresaron la nueva relación de fuerzas creada por el levantamiento del 2001. Estas concesiones distendieron el clima revulsivo y resultaron compatibles con el repunte de las ganancias. La sorpresiva irrupción de un ciclo de recuperación económica permitió conciliar la contención social con el lucro patronal. (…)
La democracia sindical ha sido una bandera de grandes conflictos. Estuvo presente en la petición de seis horas de trabajo y personería para el sindicato del Subte. Lo mismo ocurrió en la lucha de Kraft por demandas mínimas y reconocimiento de una comisión interna anti-burocrática. Situaciones semejantes se han notado en numerosas luchas provinciales que exigieron elecciones y transparencia para los sindicatos existentes o para inscribir nuevas organizaciones.
En este terreno el gobierno no ha contemporizado. Al contrario, busca obstruir la democratización sindical, conociendo el estratégico rol que cumple la burocracia sindical en cualquier proyecto de estabilización capitalista. Sin el auxilio de esa cúpula resulta difícil neutralizar las demandas que desbordan las ofertas oficiales. Por ejemplo, frente al actual rebrote inflacionario el gobierno espera recurrir a la CGT, para concertar un Pacto Social con los empresarios de la UIA.
El sostenimiento de esta política indujo a los Kirchner a rechazar el reconocimiento de la CTA. Últimamente han intentado dividir esta central, promoviendo un sector oficialista que diluiría su perfil combativo y sus normas electivas. El Ministerio de Trabajo complementa estas manipulaciones.Con estos mismos propósitos Cristina ratificó el papel de Moyano como columna vertebral de su proyecto. En una etapa económica de crecimiento, caída del desempleo y escalada de los precios, el gobierno no quiere nuevos interlocutores en la negociación de los salarios. Pero la convalidación de la burocracia conduce a tolerar también la acción de las patotas.
Las bandas de los sindicalistas operan a la luz del día, cuentan con protección policial y cobertura de los intendentes del Justicialismo. Son utilizadas para confrontar con los militantes de izquierda, que disputan liderazgos o canalizan movilizaciones de sectores empobrecidos y abandonados por los jerarcas. Esta tensión fue muy visible a principio de la década con los desocupados y se repite en la actualidad con los tercerizados.
La cobertura también oficial incluye cierta tolerancia al desacreditado macartismo, que utilizan los sectores más extremos de la burocracia en los momentos críticos. A fines del año pasado algunos exponentes de estas fracciones renovaron los insultos contra la “zurda loca” y concibieron la realización de un acto de amedrentamiento de los militantes anti-burocráticos.
Este mismo choque opone a los movimientos sociales con los intendentes justicialistas. Frente al reparto discrecional de planes sociales y puestos de trabajo entre los punteros, periódicamente irrumpen acampes de las organizaciones piqueteras (CCC, Barrios de Pie, Polo Obrero, Teresa Vive). Estas movilizaciones confrontan con el reparto discrecional de los planes sociales y los puestos de trabajo entre los punteros. Pero un acontecimiento reciente ha modificado drásticamente el alcance de estos enfrentamientos.
Un crimen muy ilustrativo
El asesinato de Ferreira ha transparentado cómo actúa la mafia sindical. A diferencia de lo ocurrido con Kostecki y Santillán, a Mariano no lo mató una fuerza policial. Pero el asesinato fue posible por el amparo que brindan la policía y los barones del conurbano a la burocracia sindical.
La organización del crimen estuvo a cargo de los matones de la Unión Ferroviaria. Hay evidencias abrumadoras de los vínculos existentes entre los sicarios y la jefatura de esa organización. La investigación conduce directamente a Pedraza, que ha sido un socio privilegiado del kirchnerismo y un peso pesado de la CGT, a pesar de los conflictos que mantiene con Moyano. Las fotos de Cristina con el principal jerarca del gremio involucrado no son irrelevantes y tampoco es anecdótica la reivindicación que hizo la Presidenta de la Juventud Sindical. Mediante un gran operativo mediático se ha buscado desvincular a Moyano de las mafias, ocultando el uso habitual de las patotas en el sindicato de camioneros (disparos de “Madonna” Quiroz contra los rivales de UOCRA). La vieja militancia anti-menemista que tuvo el secretario general de la CGT es también publicitada, para borrar su complicación con causas judiciales de remedios truchos y manejos familiares de empresas del transporte.
Como ya ocurrió con Zanola el gobierno trata de soltarle la mano a Pedraza para rescatar al resto de la cúpula cegetista. Se busca encubrir todos los episodios que anticiparon el asesinato de Mariano (disparos en el sindicato de la Leche, matones en La Pampa, etc.).
Es sabido que las bandas se reclutan entre barras bravas del futbol, asociadas a los intendentes del Gran Buenos Aires. Siguiendo una lógica de luchas intestinas, el gobierno culpabilizó inicialmente a los grupos que responden a Duhalde. Buscó desviar la atención de los nexos que mantienen muchos acusados con el universo oficial. Esta práctica de proteger a los aliados en desmedro de los competidores es muy habitual en el submundo del PJ.
Las complicidades salpican también a varios empresarios que reciben millonarios subsidios del Estado, para gestionar un sistema ferroviario descalabrado. Estos capitalistas (Taselli, Roggio, Cirigliano) comparten con los burócratas-empresarios el manejo de las firmas sub-contratistas, que acumulan fortunas explotando a los trabajadores informales. Con esta caja se financia a los matones.
Sin la cobertura policial las bandas no podrían adiestrarse, ni contar con el armamento que exhiben en forma descarada. La existencia de una zona liberada para perpetrar el crimen de Barracas compromete directamente a la Policía Federal y provincial. Pero hasta el momento no existe ningún indicio de investigación de ese amparo. Conviene recordar que el propio ministro Aníbal Fernández tiene cuentas pendientes por su gestión durante el caso Kostecki-Santillán. Hace pocos años montó una farsa de acusaciones contra militantes del PO por un incendio de trenes en la zona Oeste.
Lo ocurrido con Ferreira -y con la compañera Elsa Rodríguez que continúa en grave estado- retrata cierta tercerización de la represión. Los funcionarios han dejado pasar muchas acciones de patotas contra la izquierda (UTA, Subtes, Hospital Francés). Este sistema de agresión permitió a un matón proclamar en la balacera de Barracas, que “había un zurdito menos”. La gran red de favores mutuos explica la débil reacción inicial del gobierno frente al crimen. Hubo sugerencias oficiales de dos demonios, cuestionamiento al uso de palos y pistolas como si fueran equivalentes y rechazos de la Presidenta a recibir a las víctimas. Pero la reacción masiva en las calles ha impuesto una investigación que ya colocó entre las rejas a siete acusados. Existen pruebas suficientes para escalecer lo ocurrido y encarcelar a todos responsables. En esta partida se juega la continuidad de los derechos democráticos (...)". Fuente http://www.argenpress.info/2010/11/certezas-e-incognitas-de-la-politica.html 19-11-2010
3. Las izquierdas luchan por democratizar pero, entre otros desencuentros, polemizan respecto a cómo relacionarse con las mayorías
A. Planteo de confrontar contra el discurso de la derecha que refuerza el miedo a los otros
Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info), en "Certezas e incógnitas de la política argentina", opina: "(…) La izquierda mantiene su carácter minoritario en un país con hegemonía del peronismo. Pero ha logrado mayor penetración en sectores de la clase obrera y en segmentos empobrecidos que eran tradicionalmente ajenos a su influencia. También ha liderado experiencias de cooperativas y empresas recuperadas. En estas actividades recoge una herencia del clasismo, que la burocracia sindical intenta expurgar por cualquier medio.
La izquierda ha conseguido penetrar en el estudiantado y ha obtenido reiterados éxitos en las elecciones universitarias. Logró instalar su cultura en la universidad pública, que ya no aglutina a las franjas privilegiadas del pasado. Este ámbito se ha transformado en un bastión del reclutamiento y del debate teórico marxista.
Pero la izquierda no ha podido conformar una fuerza política capaz de disputar espacios a los partidos tradicionales. Es un visible actor, pero no un protagonista de la realidad política. Esta limitación no proviene de viejos desencuentros con el proletariado peronista. Han transcurrido muchas década desde esa ruptura y lo que pesa en la actualidad son frustraciones más recientes. El desplome de la Izquierda Unida en los 80 y la escasa cristalización política de las conquistas del 2001-03 ejemplifican estos fallidos.
Gran parte de la izquierda comparte los mismos errores de caracterización del kirchnerismo que afectan al grueso de la centroizquierda. Si se supone que el gobierno perpetúa el neoliberalismo, preserva el menemismo, mantiene la impunidad o criminaliza la protesta social, no hay forma de lograr credibilidad entre la población. Con razonamientos forzados no se refuta lo que intuitivamente percibe cualquier mortal. Un discurso inmune a las conquistas sociales y democráticas que se han obtenido carece de consistencia.
Algunas planteos de la izquierda no logran distinguir las disputas que involucran conflictos entre capitalistas (por ejemplo pagar deuda con ajuste o con reservas) de los choques que ponen en juego algún interés popular (AFJP, ley de medios, juicios a los genocidas).
A veces se cuestiona la apropiación gubernamental de las banderas sociales, sin notar que la asunción oficial implica un triunfo popular. En todo caso correspondería señalar las limitaciones de esa asimilación, evitando despechadas actitudes de impotencia.
Es importante integrarse también al clima popular, cuando se conmemora un acontecimiento histórico tan progresivo como fue la Revolución de Mayo. Ese festejo induce a levantar banderas antiimperialistas para completar una transformación inconclusa. No tiene sentido situarse en la vereda opuesta vislumbrando nacionalismo retrógrado, donde impera un espíritu latinoamericanista afín al ALBA.
Especialmente la ley de Medios dividió aguas dentro de la izquierda. Algunos reconocieron acertadamente los elementos democratizadores de esa norma y exigieron su aplicación contra las trabas que impone la justicia. Otros optaron por el neutralismo o por críticas al control oficialista de la prensa, olvidando la gravitación más significativa de la propiedad capitalista.
Los medios conforman un área estratégica para la dominación burguesa. Operan como aparatos ideológicos que definen la forma en que se percibe la realidad. Por eso constituyen también un área de batalla entre discursos legitimadores e impugnadores. Con cierta democratización de ese espacio, el mensaje conformista puede ser desafiado. Tal como ocurre en la universidad, la marginalidad del discurso cuestionador en los establecimientos privados puede revertirse en las instituciones públicas.
Si no se reconoce la importancia de conquistar posiciones en la trinchera mediática, la derecha seguirá monopolizando el mensaje. Continuará seleccionado temas o magnificando y silenciando los distintos acontecimientos, para reforzar un miedo conservador (a la inseguridad o al terrorismo).
Confrontar contra ese discurso debería ser una prioridad de la izquierda. La información es un derecho (como el agua, la educación o la salud), en conflicto con los criterios de rentabilidad. Por esta razón hay que apuntalar los avances hacia una TV pública (no manipulada por el oficialismo) y todo aumento del número de medios en manos de organización sociales(...)". Fuente http://www.argenpress.info/2010/11/certezas-e-incognitas-de-la-politica.html 19-11-2010
B. Planteo de confrontar contra la burocracia sindical y la precarización laboral
La fragua - Frente Popular Darío Santillán
en la COMPA (Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de
Argentina)
Documento de
La fragua,
agrupaciones de base de trabajadores/as asalariados/as en el Frente Popular
Darío Santillán. 22 de octubre de 2010.
En memoria de Mariano Ferreyra,
Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, Carlos Fuentealba y todos los caídos en
las luchas del pueblo:
¿El
gobierno está preocupado? ¡Que empiece por casa!
LA
PRECARIZACIÓN Y LA BUROCRACIA SINDICAL MATAN PORQUE ALGUIEN LO PERMITE
1. ¿Sinceridad o extremo cinismo?
Cristina Fernández de Kirchner -en la sede de la Unión Ferroviaria, junto a
Pedraza- el 12 de noviembre de 2009 decía lo siguiente: “Yo soy una profunda
admiradora de nuestra organización sindical, de nuestra posibilidad de ser el
primer país que mencionó la palabra trabajo decente, que es el trabajo
registrado, el trabajo en blanco, con salarios dignos y derechos para los
trabajadores”.(…)
“Mostrémosle a todos cuál es este modelo de organización sindical que cree
que lo más importante no es destruir sino conseguir cosas y mejoras para sus
trabajadores".(…)
“Por eso yo quiero, en esta tarde de realizaciones, en esta tarde donde
venimos a inaugurar este fantástico lugar [la sede de la Unión Ferroviaria],
agradecerles a todos los compañeros y a todas las compañeras el apoyo que
siempre nos han dado y estoy absolutamente convencida que nos van a seguir
dando; no porque les caigamos bien nosotros, no es una cuestión de simpatías
personales o simplemente identidades partidarias compartidas, sino de intereses
comunes que tenemos entre todos”.
Información tomada del sitio web
de la Casa Rosada, el artículo tiene por título “PALABRAS DE LA PRESIDENTA
CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA INAUGURACIÓN DE OBRAS EN INSTALACIONES DE LA UNIÓN
FERROVIARIA”.
El link completo es
http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=6596&Itemid=12
2.
Un debate
fundamental, sin posibilidad de medias tintas.
El asesinato de Mariano Ferreyra a manos de una patota sindical de la lista
Verde, conducción de la Unión Ferroviaria (CGT) ha provocado indignación en
miles y miles de personas en todo el país. No sólo por las prácticas de la
burocracia sindical, puestas en evidencia como pocas veces. También por el
contexto en que sucedió el hecho: una patota del gremio que debería defender a
los trabajadores, atacándolos por defender sus derechos, vulnerados mediante la
tercerización, uno de los últimos escalones de la precarización laboral.
Precisamente
estos dos temas –la
precarización, la burocracia sindical- constituyen el problema central que hoy
tenemos la mayoría de los trabajadores.
Y si esos problemas existen es porque alguien lo permite.
Por acción e inacción: el
gobierno es responsable de sostener políticas que favorecen la precarización
(incluso en el propio Estado).
Por
complicidad económica y alianza política: el gobierno ha favorecido la
existencia de estos burócratas, más preocupados en hacer negocios personales que
en la realidad de los trabajadores.
Ante esto, es urgente que se termine el doble discurso: o se está con la
democracia sindical y los derechos laborales, o se está con la burocracia y la
precarización. Hasta el momento, en la realidad que existe más allá de los
discursos de ocasión, el gobierno ha dejado claro de qué lado juega. No se trata
de un tema secundario, como parecen entender muchos apoyos “progres” del
gobierno, que justifican todo e intentan hamacarse criticando a los “gordos”,
buscando entre sus aliados a políticos reaccionarios pero omitiendo el apoyo
recíproco respecto al gobierno. Ahora las cartas han quedado sobre la mesa, y no
hay mucho margen para hacerse los distraídos. ¿La burocracia sindical es mala si
el que está aliado a ella es Duhalde, pero es tolerable si tiene negocios y
apoya a los Kirchner?
3. La precarización (“flexibilización”)
laboral.
La
flexibilización laboral fue junto a la desocupación la principal estrategia de
las empresas y el Estado para fragmentar la clase trabajadora, debilitándola y
avanzando sobre derechos conquistado con años de lucha y sangre de los
trabajadores.
Esa traición histórica
fue posible por el acompañamiento
de la mayor parte de la burocracia sindical y
política,
incluidos los Kirchner y muchos otros que en los 90 estaban con Menem y hoy se
presentan como si nada de eso hubiera pasado. No es simplemente un lastre de los
90, como dicen los defensores de la CGT y del gobierno, como el diputado
Recalde. Por el contrario, el proyecto K ha mantenido y en muchos casos
potenciado esta situación.
En al actualidad, más del 40% de la fuerza de trabajo se encuentra “en negro” o con distintas formas de precarización laboral, y esa es una de las principales causas de la fragmentación y debilidad en los lugares de trabajo. Siete años de gobierno y crecimiento ininterrumpido no han bastado para revertir este panorama estructural. Porque más allá de los discursos y algunas políticas focalizadas, siempre en función de los acuerdos con los burócratas, no hay decisión política de impulsar otro modelo laboral y sindical. Esto es tan evidente que basta mirar qué hace el propio Estado en cuanto a sus relaciones laborales.
De acuerdo a los datos oficiales, hay casi 40.000 empleados precarizados sólo en el Estado nacional. Hasta en el propio Ministerio de Trabajo, ese que conduce el progresista ministro Tomada (quien fuera abogado de la Unión Ferroviaria y partícipe activo en la privatización de los ferrocarriles durante los noventa), cientos de compañeras y compañeros están precarizados, razón por la cual hasta ha surgido una agrupación que se llama “Empieza x Casa” y luego de años de lucha, hoy conduce el cuerpo de delegados de ATE. Esta realidad se repite y se agrava en todas las provincias, y ni hablar en los municipios. Por citar sólo un caso, en la Municipalidad de La Plata alrededor del 80% de la fuerza laboral está precarizada, llegando incluso al colmo de que parte del servicio de salud se garantice a través de falsas cooperativas de trabajo, que encubren la relación laboral.
Es decir, un
panorama general en el que el propio Estado se negrea a sí mismo (por supuesto,
a costa de los trabajadores y trabajadoras). Y en el que
sólo se han logrado avances a
partir de la dura lucha que damos los trabajadores, confrontando mediante
acciones directas contra la acción de los sindicatos de la CGT y de los
funcionarios del gobierno que se dicen “progre”.
4. La burocracia
sindical-capitalista.
La burocracia sindical no es una novedad en la historia argentina: ahí está su
papel como buchones de la dictadura, e incluso antes, como parte de la Triple A,
cuando enfrentaban con los sectores populares dentro y fuera del peronismo (y
uno de sus espacios era la Juventud Sindical Peronista, que ahora la presidente
elogia).
Pero es en los 90 cuando su papel se degrada al máximo, reconvirtiéndose como
socios de los capitalistas en la privatización de empresas del Estado. A partir
de allí se generalizan los negociados con tercerizadas, obras sociales,
etcétera.
El caso de Ferrocarriles no es ni remotamente el único, pero es paradigmático y
dramáticamente actual. Alrededor de 20 empresas contratistas emplean a unos
1.500 trabajadores, que tienen un convenio colectivo distinto al que les
corresponde, con sueldos mucho menores, peores condiciones laborales y sujetos a
ser despedidos en cualquier momento. ¿Por qué sucede esto? Porque es lo que
permiten los negocios entre los funcionarios del Estado y los jefes sindicales
dueños de las empresas fantasmas. El Estado otorga subsidios millonarios, las
contratistas inflan las plantillas del personal al mismo tiempo que bajan los
costos con salarios de hambre y precarización, y la diferencia se la reparten.
Algunas estimaciones hablan de un negocio donde quedan “limpio” unos 3
millones de pesos al mes[1].
Recordemos que el secretario general de la Unión Ferroviaria, Pedraza, es socio
del senador Urquía y de los Macri en el Belgrano Cargas. Por otro lado, el
modelo de empresario nacional Taselli, amigo de Néstor y responsable de la
muerte de los obreros de Río Turbio, era dueño de TBA hasta 2007, desde donde
compartía negocios con la burocracia sindical. El mismo Pedraza es quien mandó
sus muchachos al acto de Moyano del viernes 15 en River. Él no fue porque, según
dicen, estaba en Europa (¡como hace cualquier trabajador ferroviario!). No es un
secreto que, además, esta misma burocracia, con este mismo secretario general,
bancó el desguace del ferrocarril en tiempos de Menem. Como los Kirchner y su
secretario privado Parrilli apoyaron la privatización de YPF. Demasiadas
coincidencias para aparentar inocencia o decir “qué barbaridad”.
Este poder –de apretar, de hacer negocios- se mantiene básicamente a partir de un modelo sindical verticalista, mediante el cual las organizaciones de base de los lugares de trabajo, para negociar legalmente con la patronal, se tienen que subordinar a las comisiones directivas centrales, que además manejan con exclusividad los fondos que son de los trabajadores sin ningún mecanismo de participación real. Está claro que la unidad es un valor a construir, pero la unidad con la participación activa, en la lucha, no el disciplinamiento que se vuelve sobre el conjunto de los trabajadores para que los dirigentes se forren de dinero a sus expensas (...)". Fuente: http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/new/2010/10/25/p6049
4. Las transnacionales, los grupos económicos locales y el Estado instauran la precarización laboral pero la democracia de base y la unidad la frenan
◊La fragua - Frente Popular Darío Santillán en
la COMPA (Coordinadora
de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina)
Su documento finaliza señalando:"5.
Sobran las razones para seguir en la lucha.
La lucha actual que llevamos adelante miles de compañeros y compañeras, desde la
base, contra la precarización y la burocracia, se suma a la de generaciones
enteras que han luchado para que hoy tengamos mejores condiciones de trabajo.
Somos la continuidad de una historia que, así como tiene burócratas
entreguistas, también tiene a Agustín Tosco, a Felipe Vallese, a Víctor Choque,
a Carlos Fuentealba, a Darío, a Maxi, a Mariano y a tantos otros y otras.
Hace un siglo podía parecer utópico pensar en 8 horas de trabajo, en obra
social, vacaciones pagas, asociación sindical, prohibición del trabajo infantil,
jubilaciones dignas, contratos en blanco. Sin embargo, la clase trabajadora ha
sido capaz de avanzar en organización y conquistas que se han convertido en
nuevos pisos para la lucha por vivir mejor. Siempre confrontando con un sistema
capitalista que intenta que seamos muertos en vida, sólo disponibles para que
los patrones vivan de la parte del valor que generamos y nos expropian.
Por eso nuestra lucha es desde ahora, por todas las reformas que podamos pero en
la perspectiva de un cambio social profundo. Un cambio desde la raíz de las
actuales relaciones sociales de producción, que sólo generan ricos más ricos y
pobres más pobres, que amenazan seriamente la Madre Tierra y por lo tanto las
posibilidades de reproducción de la vida. Un sistema capitalista que no es
posible emparchar para que todos y todas vivamos bien.
En esa lucha estamos, por eso nos unimos y organizamos desde la base, y todos
los días peleamos en nuestros lugares de trabajo por acercarnos a ese objetivo.
- Basta de tercerización y de toda forma de precarización laboral.
- Pase a planta permanente de los trabajadores y trabajadoras precarizados
(tercerizados, contratados, “becarios”, monotributistas, “cooperativizados” y
todos los nombres que les quieran dar para ocultar el fraude laboral).
- Esclarecimiento inmediato del crimen. Juicio y Castigo a los asesinos de
Mariano Ferreyra.
- Libertad y democracia sindical. Reconocimiento de las comisiones internas y
cuerpos de delegados como los genuinos representantes en los conflictos.
Elección desde la base de las comisiones ejecutivas de los sindicatos y
centrales sindicales. Respeto a la voluntad de los afiliados, sin fraudes ni
patotas.
- Unidad del pueblo trabajador en lucha por otra sociedad, sin explotadores ni
explotados".
* La
fragua es un espacio de trabajadores/as agrupados/as, con compañeras y
compañeros de Río Negro, Neuquén, Jujuy, Formosa, Rosario, Córdoba, San Luis,
Necochea, La Plata, Berisso, Ensenada, Esteban Echeverría, Ezeiza, La Matanza,
San Martín, Tres de Febrero y la Ciudad de Buenos Aires. Confluimos con
movimientos barriales, estudiantiles, rurales, ambientales, de cultura y
comunicación en el Frente Popular Darío Santillán, y desde allí, con otras
organizaciones populares en la COMPA. A nivel sindical participamos de la
Corriente Rompiendo Cadenas.
Correo electrónico:
lafragua.fpds@gmail.com
Sitios web:
>> La fragua: www.lafragua-fpds.blogspot.com /// www.lafraguametal.blogspot.com
>> Frente Popular Darío Santillán: www.frentedariosantillan.org
>> COMPA: www.coordinadoradeorganizaciones.blogspot.com
[1] La vaca, “Tres millones de razones detrás del crimen de Mariano Ferreira”,
disponible en
http://lavaca.org/notas/tres-millones-de-razones-detras-del-crimen-de-mariano-ferreyra/
Fuente: http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/new/2010/10/25/p6049
◊La precarización laboral mata: la vida no es tercerizable
Por Comisión Ejecutiva CTA regional Bahía Blanca-Dorrego
"Juan Cruz Manfredini murió a los veinticinco años. Trabajaba en Camin Cargo Control, una empresa cuya sede central se encuentra en Linden, Nueva Jersey, Estados Unidos y opera en 15 países del mundo. Realiza análisis de laboratorio, inspecciones y controles de calidad para empresas petroleras, petroquímicas y de gas.
Juan Cruz falleció el 21 de octubre pasado, luego de cuatro días
de agonía, por las quemaduras recibidas luego de
una explosión
e incendio en un laboratorio clandestino ubicado en la calle Cuyo 1388 de Bahía
Blanca.
Camin Control no tenía ninguna habilitación para funcionar allí ni como sede
administrativa, mucho menos como laboratorio.
¿Accidente de trabajo u homicidio laboral?
En su portal en la web la empresa menciona como una de sus misiones tener “un probado programa de recompensas positivas para elevar el rendimiento de los empleados, la eficiencia, la disciplina y la motivación”. Rendimiento, eficiencia y disciplina sí, del respeto y el cuidado por la vida del trabajador nada. Ya habrá otra joven vida para el recambio. La precarización laboral mata, la vida no es tercerizable.
Hay un asunto en la Tierra
Más importante que Dios.
Y es que nadie escupa sangre
pa que otro viva mejor.
Atahualpa Yupanqui Preguntitas sobre Dios
Tercerizadores y tercerizados
La tercerización laboral junto a otras formas de precarización laboral es parte de una ofensiva del capital sobre las condiciones de vida y de trabajo. El apogeo de esta ofensiva se produjo en el país durante la década menemista pero bajo los gobiernos que le sucedieron se ha mantenido la misma estructura flexibilizadora como lo demuestra la lucha de los tercerizados del ferrocarril Roca que intentó ser acallada con el asesinato de Mariano Ferreyra a manos de una patota dirigida y financiada por la burocracia de la Unión Ferroviaria. Los dirigentes de ese sindicato, en connivencia con los gerentes de la empresa utilizan los cuantiosos subsidios estatales para armar empresas que tercerizan el trabajo en ferrocarril.
En Bahía Blanca las principales tercerizadoras son las empresas multinacionales petroquímicas, petroleras y del gas, y organismos estatales: en primer lugar la Municipalidad, la Universidad Nacional del Sur y el hospital Penna entre otros.
Tercerizar significa en la práctica que tareas consideradas accesorias (mantenimiento, limpieza, vigilancia, comedor) y también otras ligadas directamente a la producción son realizadas por empresas contratadas por la empresa madre.
Los objetivos de la tercerización van por dos vías:
Reducir costos, aumentar las ganancias y evadir responsabilidades legales. Así suele ponerse en riego la vida del trabajador/a encomendado tareas peligrosas sin tener la capacitación y la experiencia necesarias y sin respeto por las normas de seguridad adecuadas. La tercerización implica en muchos casos la deslocalización. Se trabaja en otro lugar físico, no en la fábrica o en el barco.
Dividir a los/as trabajadores/as. Muchas veces conviven en el mismo ámbito laboral trabajadores/as encuadrados en distintos convenios, o personal de planta con pasantes y contratados, con distintas escalas salariales y realizando tareas similares. Se busca así que las relaciones de competencia prevalezcan por sobre las relaciones de solidaridad y cooperación entre trabajadores/as.
La consecuencia es el disciplinamiento de todos a las formas de trabajo impuestas por las gerencias y las direcciones. A tal punto la ofensiva ha arrollado con las conquistas laborales que han conseguido naturalizar entre jóvenes trabajadores/as la idea de “que hay que empezar así” y que no se puede revertir esa precariedad.
El protagonismo y la unidad para resistir y conquistar derechos
Desde la CTA sostenemos que la lucha por la dignidad en el trabajo, por poner fin a los atropellos patronales, la defensa y el cuidado de la vida frente a la multiplicación de la muerte producida por el capital es la razón de ser de una organización sindical. Sin fijarse en las afiliaciones sindicales de cada uno. Se trata de un modo de vida que se asiente en la solidaridad en vez del individualismo, en la cooperación en vez de la competencia y el antagonismo que conduce a pisarle la cabeza al otro.
Unir nuestros saberes como hombres y mujeres que van al trabajo y se organizan para que nadie nos arrebate el derecho a decir no a las injusticias, el derecho a negar que el cuerpo de cada uno exista para ser carne de yugo, el derecho a pensar que es posible una sociedad en que el hombre no sea el lobo del hombre y a convertirnos en dueños de nuestro destino.
Desde estas ideas nos proponemos estimular, colaborar e impulsar la organización de los trabajadores/as precarizados. Para ello entendemos necesario integrar a trabajadores efectivos o de planta con los contratados o tercerizados, construyendo espacios de participación conjunta y unificando las reivindicaciones. Será necesario unirnos por abajo, desde cada lugar de trabajo coordinando con las comisiones internas o delegados de base para luego ir a hacia articulaciones mayores, utilizando la denuncia pública y la identificación de responsabilidades.
Para todo ello hay un componente irrenunciable: la democracia de base, la libertad para elegir representantes con mandatos revocables y el deber de rendir cuentas de todo lo actuado. Creemos que la lucha contra la tercerización y la precarización laboral es uno de los principales desafíos que enfrentan las organizaciones sindicales.
Los objetivos pueden resumirse en:
Pase a planta de los contratados/as. O a la empresa “madre” de trabajadores/as tercerizados /as.
Encuadramiento de todos/as en el Convenio Colectivo de Trabajo de la empresa madre.
Igualar las condiciones salariales y de trabajo.
Evitar despidos y lograr una estabilidad implícita de los contratados.
La vida no se terceriza, se defiende. Libertad para organizarnos. Fuera las patotas y el matonaje de los sindicatos".
Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=3818
5. Los movimientos sociales tienen prácticas emancipatorias respecto al autogobierno, a la autonomía del Estado y al predominio del 'Mercado'
La tensión entre los movimientos sociales y los gobiernos progresistas
Prácticas emancipatorias y prácticas de sujeción
Por César Enrique Pineda Ramírez (Rebelión)
"Un sector importante de movimientos sociales en América Latina, están generando procesos de antagonismo con gobiernos considerados progresistas, de izquierda o incluso revolucionarios. Dicho antagonismo va desde posiciones críticas pero que apoyan a los regímenes hasta una abierta confrontación basada en la movilización callejera. Desde nuestra visión, este antagonismo se configura entre la tensión de las prácticas emancipatorias que empujan estos movimientos y las prácticas de sujeción propias e inherentes de la relación social estatal, de la forma Estado. Trataremos de describir al menos cuatro contradicciones relevantes para explicar estas tensiones y choques, vistas desde el proceso de los movimientos, luchas, resistencias y protestas que desde abajo y desde varias latitudes se desarrollan en América Latina y más allá de ella.
Prácticas de autodeterminación contra la lógica de la hegemonía estatal
partidaria
Las prácticas emancipatorias de varios movimientos sociales contienen en sí un cuestionamiento radical antisistémico. Dichas prácticas están cuestionando que la sociedad deba ser gobernada por un cuerpo especial de personas, que exista una separación entre gobernados y gobernantes y que exista una sola forma de ejercer el gobierno y la justicia.
Haciendo una analogía, si todos sabemos que el capitalismo funciona a partir de la separación de los productores de los medios de producción, el Estado capitalista desarticula los medios colectivos de decisión, expropia progresivamente para sí las relaciones de mando, centralizando en su estructura el monopolio de la decisión, haciendo exclusiva del Estado la facultad de nombrar y normar.
Las juntas de buen gobierno zapatistas, que funcionan a partir de una intensa rotación entre todos los integrantes de las comunidades de la organización indígena rebelde, cuestionan con su práctica que deban ser expertos quienes gobiernan y que deba haber una clase dedicada con exclusividad a ello. Muchas de las prácticas de los pueblos indios organizados en resistencia en Mesoamérica y el mundo andino cuestionan la homogeneidad estatal, construyendo una ingeniería democrática alternativa sobre la base de la participación horizontal con mecanismos desde lo local que desbordan la forma liberal estatal y subrayan la noción de plurietnicidad en contraposición al modelo único de sistema de gobierno y justicia. Estas prácticas que tienden a tener densidad importante en los sectores rebeldes de los pueblos indios, pero que no son exclusivos de ellos, son una posibilidad real, no sólo formal o ideal de relaciones embrionarias o prefigurativas de una nueva esfera pública, no estatal1. Es una práctica que hace a los pueblos, comunidades y colectividades tomar su suerte en sus manos en un proceso dinámico y constante de construcción de auto institución, de autogobierno.
Si bien las prácticas emancipatorias de una democracia comunal2 se desarrollan de manera más intensa y compleja al interior de los pueblos indígenas organizados o en rebeldía, las innovaciones sociales alternativas como hemos dicho no se practican sólo en ellos. En una importante franja de colectivos, movimientos, redes, procesos y luchas se privilegian relaciones de una democracia radical basada en el espacio asambleario, en las relaciones cara a cara, en decisiones por consenso y no por votación, en representaciones acotadas a la voluntad colectiva, en metodologías alternativas de deliberación, en el cuestionamiento de las relaciones de poder al interior de los procesos. Estas relaciones se desarrollan en los pequeños espacios micropolíticos de una democracia radical que está anclada en la participación más o menos igualitaria de quienes integran lo colectivo. Pero si desde el pequeño espacio asambleario se prefiguran los mecanismos, formas, dispositivos, ética y racionalidades alternativas al sistema representativo liberal, también se han comenzado a crear sistemas de asambleas, coordinación, deliberación y decisión masivos. El Frente Popular Darío Santillán que reúne a más de 50 organizaciones de 9 provincias argentinas ha creado mecanismos que combinan representaciones acotadas con procesos de deliberación descentrada, dispositivos de decisión horizontal con delegaciones acotadas entre organizaciones multisectoriales que van desde estudiantes y desocupados hasta grupos culturales, desmontando la idea de que la diversidad y la lejanía territorial son un obstáculo para la toma de decisiones. Los procesos masivos de participación y deliberación colectiva como los Congresos del Movimiento Sin Tierra en Brasil y las representaciones de más de cinco mil comunidades de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), apuntan en el mismo sentido. De nueva cuenta, la democracia radical supracomunal y regional de las juntas de buen gobierno zapatistas aglutinadas en cinco regiones indígenas indican que estas prácticas emancipatorias no sólo son posibles en microespacios políticos locales sino que se puede ir mucho más allá de lo local.
Si observamos estas prácticas de emancipación, es clara la tensión que se constituye con el Estado liberal, aunque esté ocupado por los partidos o fuerzas progresistas, ya que la forma del Estado, está diseñada para la administración y subordinación de los gobernados desde arriba y desde afuera, la separación entre gobernados y gobernantes es su base de funcionamiento, con una identidad burocrática anclada en la representatividad delegativa. Es además una representación dominada por la clase política, especializada en el poder, aunque estos sean progresistas, de izquierda, o incluso revolucionarios o anticapitalistas. La forma del Estado liberal-burgués captura, disciplina, organiza y cerca, manteniendo capturada la potencia emancipatoria de estas prácticas.
La tensión es evidente.
Las prácticas emancipatorias señalan que quien debe decidir es la gente misma organizada desde abajo para ello. La forma estatal dominante señala que debe ser la clase gobernante quien decide.
Las prácticas emancipatorias señalan que se debe decidir además, de abajo hacia arriba, entre todas y todos. La forma estatal dominante señala que debe ser a través de la representación y la separación la forma de decisión por antonomasia de la democracia.
Las prácticas emancipatorias señalan que desde la organización directa de las comunidades, barrios y colectividades puede realizarse otra democracia. La forma estatal señala que es a través de la organización y hegemonía partidaria la única forma de síntesis de la voluntad colectiva.
Las prácticas emancipatorias dispersan el poder, la forma estatal concentra, centraliza y constituye hegemonía para poder gobernar. De ahí la primera contradicción.
Prácticas de autorregulación contra la lógica de asistencia subordinada
Las prácticas emancipatorias desde abajo señalan, por otro lado, la construcción de nuevas culturas del trabajo y de apropiación del excedente con valores y normas alternativos anclados en la regulación social autogestionada de la educación, la salud, la seguridad, la comunicación y la producción.
Estos proyectos de creación y producción colectivos son ensayos, experimentos de gestión de la vida humana que desbordan la forma social capital y la forma social estado. Son actividades prácticas de cooperación, autorregulación colectiva3 y trabajo útil que impugnan la propiedad y el monopolio del diseño, gestión, ejecución, implementación y readecuación de las necesidades y emprendimientos colectivos que reordenan la división del trabajo, dispersan y socializan los conocimientos y saberes y tratan de superar la división entre quienes piensan y quienes ejecutan.
Radio Ñomndaa4 que significa la palabra del agua, en la montaña de Guerrero, gestiona la información radiofónica de manera colectiva. Con la participación de comités de barrio y de comunidad que constituyen un espacio colectivo coordinado, agrupan las necesidades y posibilidades comunicativas que surgen desde abajo. Radio Ñomndaa no es que consulte a la gente de abajo sino que es una radio constituida por los hombres y mujeres comunes y sencillos que gestionan la información, producción, contenidos y locución en base a sus propias necesidades y prioridades locales enlazándose en su propia lengua, el amuzgo, con la realidad nacional e internacional con un consejo colectivo. Radio Ñomndaa transmite sin el permiso del Gobierno mexicano. Cuando las instituciones se acercaron a ellos, después de haberlos hostigado y girarles órdenes de aprehensión por transmitir sin permiso, para ofrecerles legalizarse, el equipo de coordinación llevó la decisión a los pueblos. La respuesta de Radio Ñomndaa al Gobierno es emblemática: dijeron que ellos no necesitan el permiso del Gobierno Federal, porque transmiten con el permiso otorgado por sus propios pueblos. Uno de sus integrantes protestaba diciendo: “Cualquier pueblo, de cualquier parte del mundo, tiene derecho de pensar y de decir. Y de decir las palabras no solamente así sino a través del aire, a través de la frecuencia. Y la frecuencia no es de una persona, no es del que tiene más dinero, la frecuencia, el aire, es de todos nosotros”. Radio Ñomndaa es sólo uno de los ejemplos más brillantes de una constelación de radios comunitarias, libres o alternativas que desarticulan las relaciones de propiedad y monopolio de los medios y que gestionan y socializan la información desde abajo.
Tacurú5 que en guaraní se le llama así a los hormigueros gigantes, es una red de nucleamientos barriales entre consumidores y productores que reivindican el trabajo digno y autogestivo, la producción ecológica y la elaboración sana de los productos. Es una red de comercialización y servicios anclada en valores no mercantiles aunque exista mercado dinerario, pero ellos mismos reivindican que este proceso que elimina a los intermediarios y construye economías locales en Buenos Aires, es un proyecto de economía alternativa y transformación social. Es similar al proyecto de Bajo El Asfalto está la Huerta6, el BAH! que reúne productores que han tomado tierras en el periurbano español para luego distribuir directamente entre grupos organizados de consumidores. Estas redes, son sólo ejemplos de un fuerte movimiento de base por una economía alternativa. El BAH, una microexperiencia en el estado español reivindica, curiosamente lo mismo que reivindica la Vía Campesina Global, una macroarticulación de más de 148 organizaciones de 69 países. Desde lo local el BAH! y desde lo global Vía Campesina, analizan y advierten que sólo las economías campesinadas, mercados locales, y producción tradicional de los pequeños agricultores son sostenibles y que la agroindustria monopólica global y el monocultivo son quienes destruyen al planeta. En los hechos, el BAH, el MST o Vía campesina con sus cultivos tradicionales están enfriando al mundo del calentamiento global.
La Policía Comunitaria7, se desarrolla en la parte céntrica de la zona me`phaa, tlapaneca de la montaña de Guerrero, muy cerca de la zona na saavi, mixteca. Surgida en 1995, aglutina a más de 70 comunidades indígenas. Frente a los altos índices de delincuencia, asesinatos y violaciones en la zona, las comunidades se reunieron y tomaron una decisión. Construir su propio sistema de seguridad anclado por un lado en una policía comunitaria con efectivos designados por las propias comunidades de manera rotativa que cuida caminos, comunidades y ríos, zonas de protección decididas por las propias comunidades, y por un sistema de justicia que se basa en los principios de justicia pública y colectiva donde son varios los ojos que evalúan de quien comete errores. Los conflictos más graves se resuelven en asamblea, se ejecutan por las autoridades de los mismos bajo el cuidado del consejo de ancianos y de principales. Se forma una asamblea regional, supracomunitaria para evaluar los casos más difíciles. Ello, para impedir que se cometan errores o arbitrariedades en la impartición de justicia. Este sistema tiene como principios no considerar como delincuentes a quienes han cometido una falta sino como vecinos e integrantes de la colectividad que deben reintegrarse a través del trabajo comunitario. Esta práctica cuestiona la validez y necesidad de un solo sistema de justicia, señala la ineficacia estatal y el control colectivo de la seguridad, así como los principios de la justicia dominante.
Podríamos continuar con numerosas experiencias de autorregulación social. Desde el centenar de fábricas sin patrón en Argentina que cuestionan la forma y organización productiva al interior de la fábrica, hasta los mecanismos de cultura colectiva de los centros sociales italianos, desde la coordinadora del agua y su propuesta de propiedad social en Bolivia, hasta los bachilleratos populares argentinos y la educación de los sin tierra que cuestionan la lógica del saber y la construcción del conocimiento científico y educación tradicionales; desde comunidades de producción colectiva alternativa, hasta barrios completos autoorganizando la vida colectiva. Desde agrovillas, hasta pueblos, desde microproyectos hasta comunidades urbanas masivas.
Estas prácticas de autorregulación entran en tensión con las lógicas estatales de subordinación, funcionalización e instrumentalización, entendiendo que la dominación requiere de la des-organización de los subalternos y que los dispositivos de la obediencia se basan también en la necesidad material, subjetiva y discursiva de la heteronomía, de la dependencia del dominado del dominador. Pero la autonomía o independencia material e inmaterial, que desarrolla la autogestión rompe muchos de los vínculos de las relaciones de mando-obediencia y rompe con la ilusión de la necesidad de la protección, dirección y providencia del Estado. Desborda la ejecución externa, cuestiona sus valores y determinaciones y reordena las relaciones y potencias de creación, deliberación, experiencia y vida gestionadas desde abajo.
De nueva cuenta, la tensión es evidente. Existen desde abajo lógicas de multiplicidad contra las lógicas de centralización. La autorregulación y autogestión8 contradice la lógica asistencial, de correa de transmisión y dependencia que se utiliza desde el Estado, en diversos grados, por los distintos gobiernos progresistas. Las prácticas emancipatorias señalan que quien ejecuta y quien decide cómo se ejecuta y gestiona lo propio y la vida es la misma gente de manera directa. Las prácticas de sujeción estatales empujan hacia volver reflejodependientes9 de los dispositivos partidarios y estatales que dan la ilusión del amparo a la gente misma.
Prácticas del bien común contra la lógica extractivista-desarrollista
Por último están las prácticas del bien común. Las luchas que hemos decidido llamar socioambientales10 le están dando un severo dolor de cabeza al capital global extractivo de materias primas y bienes comunes por un lado, pero también a todos los gobiernos que, aliados de dichos capitales no pueden ver otra forma de crecimiento económico por el otro. Desaceleran, boicotean, obstruyen y en algunos casos detienen la acumulación basada en el capital inmobiliario por un lado y a los gobiernos que aliados de dichos capitales creen que más cemento es más desarrollo.
Como hemos dicho en otro lado, estos movimientos tienen una importancia estratégica, porque si la huelga fue el mecanismo al interior de la fábrica para rebelarse al capital, hoy el bloqueo y la obstrucción de la extracción, el desecho y los megaproyectos es la desobediencia a la lógica del capital fuera de ella.
En Nigeria el Movimiento por la Emancipación del Delta del Níger en confrontación con las petroleras extractoras han logrado a pesar de una feroz represión, que la producción diaria baje de 2 millones y medio de barriles a menos de millón y medio11. En Chile, el movimiento indígena mapuche ha recuperado más de 17 mil hectáreas de tierra12, avanzando sobre el latifundio y siendo un verdadero obstáculo para las empresas forestales. En México, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra detuvo un proyecto aeroportuario que le despojaría de sus tierras colectivas y hasta el momento de escribir estas líneas el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota había obstruido un megaproyecto hidroeléctrico que los apartaría del río Papagayo y de sus tierras. Cada proyecto de inversión rebasaría los 1000 millones de dólares.13La Unión de Asambleas Ciudadanas a partir de la movilización y la lucha popular ha logrado que en diversas provincias y municipalidades argentinas se legisle prohibiendo la minería a cielo abierto o fumigaciones contaminantes. La Asociación Ya Basta ha destruido el campo de cultivo de maíz transgénico que en Italia abría la puerta para dicha producción.
Las prácticas, discursos y análisis de estos actores, entran en abierta confrontación con aquellos gobiernos progresistas que repliquen el extractivismo y el desarrollismo como modelos de crecimiento.
Las prácticas emancipatorias cuestionan las bases mismas de la producción capitalista y la relación dineraria14. Cuestionan la lógica del capitalismo verde y del crecimiento sostenible que son falsas soluciones y que dejan intactas a las relaciones de explotación del mundo no humano. Señalan que el crecimiento productivo infinito es insostenible e inviable. Algunos de estos movimientos proponen como ejes alternativos la soberanía alimentaria (anclada en producción local y mercado local), el descentramiento energético (sistemas medianos y pequeños de abastecimiento de energía sustentable) y la gestión colectiva de los bienes comunes, gestión que no es por supuesto privada pero tampoco estatal15. Es decir, el cuidado, gestión, preservación y usufructo colectivo del agua, los bosques, la biodiversidad, a partir de las colectividades diversas y polifónicas autoorganizadas. Proponen, como en su momento, la Coordinadora del Agua en Cochabamba, la figura de propiedad social, es decir, una figura de la propiedad que no es privada, pero tampoco es estatal, sino que permite que las colectividades gestionen lo que llamamos bienes comunes.
Mientras estas prácticas proponen una nueva racionalidad productiva, la lógica extractivista-desarrollista mantiene el modelo intacto.
Mientras estas prácticas valoran como inconmensurables y no mercantilizables a los bienes comunes, la lógica de crecimiento nacional necesita de la extracción y usufructo mercantil de ellos.
Mientras estas prácticas empujan hacia una producción descentrada que internalice las condiciones ecológicas y sociales del llamado desarrollo, la lógica estatal de crecimiento soslaya y vuelve secundarias estas contradicciones.
Mientras estas prácticas apuntan hacia un desarrollo endógeno local autodeterminado, la lógica nacional-estatal está orientada hacia el desarrollo nacional interconectado a las necesidades del sistema-mundo.
Mientras estas prácticas luchan contra el despojo, la racionalidad estatal ve este proceso como un daño colateral de un objetivo mayor. Mientras estas prácticas señalan que la naturaleza no tiene dueño, la lógica estatal necesita de la apropiación de la tierra, el territorio y los bienes comunes para el crecimiento.
Prácticas de sujeción del pensamiento
Aunque estas tres contradicciones nos parecen primordiales existen de manera paralela algunos equívocos que provocan una tensión en el pensamiento y que deriva en confrontación política. Estos equívocos tienen que ver con la manera de pensar y mirar estas prácticas emancipatorias. Menciono al menos tres de ellas brevemente.
El primer equívoco tiene que ver con el sujeto que construye estas prácticas emancipatorias. Se cuestiona que los pueblos indios, atravesados por relaciones de opresión, dominación y exclusión, puedan ser el sujeto de cambio. Se critica además, que la clase haya sido sustituida en beneficio del pensamiento neoliberal por conceptos como sociedad civil o bien por las luchas que algunos llaman nuevos movimientos sociales, especialmente la lucha de género, de preferencia o diversidad sexual y el ecologismo. El problema de este señalamiento es que en el fondo, mantiene una premisa que al menos, está en discusión y es la del sujeto revolucionario. Desde la negatividad, se critica que estos nuevos sujetos puedan ser hoy el centro de la lucha, totalizando y construyendo un nuevo esencialismo negativo. En el pasado, la preeminencia del proletariado como vanguardia llevó a esconder sus propias contradicciones. Hoy, los sectores sociales emergentes pareciera no cumplen con las condiciones para ser el nuevo sujeto revolucionario. Sin embargo, el problema no son los sujetos ni su grado revolucionario. El problema es la matriz de pensamiento para evaluarlos. El problema es que desde esta matriz se privilegia la identidad del sujeto y no su accionar y su práctica. El problema es que lo relevante, al menos desde el pensamiento crítico no es tanto la búsqueda de una esencia o destino histórico de un sujeto, sino las prácticas concretas de insubordinación, antagonismo, emancipación y lucha. Estas prácticas no coinciden, ni coincidieron, ni coincidirán con una identidad específica o con el lugar que se ocupa en la cadena de producción. Ese error analítico se cometió en el pasado y se comete de nuevo hoy. Estas prácticas de lucha se realizan de manera contradictoria, polifónica, diversa, heterogénea, plebeya o clasemediera, rural o urbana, proletaria o desocupada, indígena, mestiza, negra o criolla. La lucha no coincide con una identidad específica, lo que no invalida que también se luche desde ella.
El segundo equívoco es similar al primero pero no tiene que ver con señalamientos sectoriales sino territoriales. Se señala que estas prácticas no tienen ya cabida en el mundo urbano moderno. Que el colectivismo y comunitarismo pueden funcionar en las áreas rurales atrasadas pero no en el cosmopolitismo global de las ciudades. Acá, en las ciudades ya hay otra cosa. Sin embargo este señalamiento, aún más débil que el primero, construye un nuevo esencialismo. Las opciones comunitarias funcionarían con base en una especie de identidad genética cultural indígena o campesina que hace funcionar dichas prácticas. Por un lado es una visión ahistórica que echa por la borda innumerables experiencias colectivistas urbanas del pasado y que hoy mismo funcionan por el otro, omite analizar que no es la identidad del sujeto la que únicamente determina las relaciones sociales sino las relaciones de opresión, dominación y explotación del capital y del estado que tienen precisamente mayor densidad en las ciudades, o mejor aún, estas, son productos de dichas relaciones de poder y sujeción de los individuos. Por último, no se reconoce que las relaciones sociales son construcciones históricas, cuya memoria, identidad, colectividad y comunidad pueden recuperarse en ciertos, casos, puede fortalecerse donde existe y puede recrearse y construirse donde se ha perdido por completo.
El tercer equívoco es el más común y es la acusación de que estas experiencias están idealizadas y que con sus contradicciones será imposible avanzar hacia una alternativa más avanzada. La respuesta a ello tiene dos dimensiones. La primera es que al menos, desde una parte del pensamiento crítico y desde una parte de estas prácticas alternativas estamos concentrados en reflexionar y actuar para resolver los nudos de estas prácticas emancipatorias. El problema no es el purismo aunque haya algo de ello en varias experiencias, el problema no es el sectarismo aunque fuertes rasgos existan en otras más, tampoco el problema es que existan contradicciones entre discurso y prácticas. Más bien las preguntas relevantes son cómo se mantienen estas experiencias en el tiempo, cómo no son aisladas por el entorno y por sí mismas, cómo pueden sobrevivir en medio del asedio de la cooptación y represión estatal y de las fuerzas centrífugas del capital, cómo se estabilizan, crecen y se masifican aún más estas experiencias, cómo se construyen más y mejores articulaciones y cómo avanzan sin instrumento partidario. Y en especial, como pueden estas prácticas volverse una práctica generalizada contra la hegemonía imperial, del mercado, del estado, sus partidos y la alienación generalizada. En efecto, sin resolver estas preguntas, las prácticas emancipatorias que hemos descrito pueden relativizarse, pueden ser destruidas o pueden estancarse sin significar una alternativa para el mundo.
¿Por qué son estas prácticas emancipatorias tan importantes? ¿Por qué debemos centrarnos en ellas incluso cuando abierta y directamente contradicen a gobiernos que el sentido común evalúa como mejores que las opciones neoliberales del pasado? ¿Por qué hemos enfatizado de manera radical las prácticas de autodeterminación, autonomía, autorregulación autogestión y prácticas colectivas de gestión del bien común? Tenemos tres razones.
La primera es por su sentido heurístico y su sentido epistemológico. Estas prácticas muestran lo que es, lo que no es y lo que es posible. Abren desde sus potencias rebeldes e insubordinadas al conocimiento y a nuevos saberes. Si se mira desde la lógica de antagonismo e insubordinación se comprende la lógica de la dominación, la explotación y el desprecio. Si se mira desde estas prácticas rebeldes es posible desarrollar una teoría de la potencia y no un análisis de los límites. Un pensamiento de la liberación y no una teoría de la sujeción. Estas prácticas abren el pensamiento colectivo. Son además el termómetro para el pensamiento crítico que evalúe las políticas y orientaciones de los gobiernos progresistas ¿qué tanto estos gobiernos admiten o rechazan, integran o bloquean las prácticas emancipatorias que hemos descrito? La mirada resultante de una evaluación así, será muy distinta al sentido común tradicional de la izquierda ortodoxa. Si se mira desde arriba sólo podremos ver políticas de gobierno, acuerdos multinacionales, crecimiento económico, combate a la pobreza y soluciones similares. Si miramos desde abajo, el mundo se abre a una polifónica diversidad de alternativas poscapitalistas.
La segunda razón las prácticas emancipatorias señalan de manera radical que la gente común, sencilla, puede decidir, puede ejecutar y puede gestionar su propia vida. Este señalamiento es la base de la desarticulación de la dominación del mercado pero también y esto es importante, del Estado. Es un planteamiento radical que cuestiona el rumbo hacia donde se dirigen los gobiernos pero también señalan quién y cómo se debe decidir, ejecutar y gestionar de manera alterna. Es decir, proponen además de un contenido específico de alternativas, una FORMA polifónica de autorregulaciones para hacerlo. Este asunto no es menor, ni conceptual, ya que como plantea claramente Werner Bonefeld El Estado capitalista no es tal porque la burguesía haya ocupado los cargos importantes. Es un estado capitalista debido a su forma: la separación entre lo político y lo social. La existencia del Estado capitalista se basa en esta separación.16 Siguiendo esa reflexión, la autodeterminación, la autonomía, la autorregulación, la autogestión y la gestión colectiva de los bienes comunes cuestionan no sólo quién está al mando de la estructura estatal sino que cuestiona la forma de la producción, distribución, consumo de bienes, materiales e inmateriales y cuestiona también la forma misma del Estado, señalando otras formas de vida, alternativas al capital y al Estado. Siguiendo con la idea de Bonefeld, si el Estado capitalista separa lo político de lo social, estas prácticas emancipatorias desarticulan esta separación mientras que las prácticas de sujeción desde los gobiernos progresistas, no sólo mantienen dicha separación sino que la acentúan. Es, desde estas prácticas desde donde se propone una nueva forma de gestión de la vida colectiva. Lo que nos lleva a la tercera razón que deseamos esgrimir.
Esta última es la más importante y es que estas prácticas prefigurativas, embrionarias, incipientes, son las piezas sueltas diseminadas por todo el orbe para superar el capitalismo. Representan como planteaba Marx, las células del modo de producción de los productores libres y asociados.
Las prácticas que hemos señalado son los hilos para tejer un entramado social poscapitalista. Cada hilo, de manera separada pareciera una alternativa local, focalizada, pero reuniéndolos, pueden ser un sistema alternativo democrático de gestión colectiva, de cadenas de producción, creación y autogestión de la vida y de mecanismos organizados de gestión de los bienes comunes. Señalan un programa de programas, un sistema de alternativas. Todas estas prácticas entrelazadas indican ya la forma, funcionamiento, organización, mecanismos, dispositivos y formas de relación social de un sistema poscapitalista.
Desde ellas, se puede pensar entonces en un proceso de planificación social de la producción anclado no en el mercado pero tampoco en el estado, sino en una planificación desde los polifónicos, multiculturales y diversos nucleamientos alternativos construidos desde abajo. Puede pensarse en redes de autoderminaciones, en coordinaciones regionales de autonomías, en mercados autocentrados locales, controlados de manera horizontal y democrática. En un sistema de sistemas dinámicos, en una RED CONFEDERADA DE AUTONOMÍAS y CONSEJOS. En un entramado de intercambios de saberes, productos y decisiones que supere al capital y al Estado capitalista. Pueden pensarse como plantea Villoro, sean el fuego que prenda la pradera extendiendo una nueva forma de democracia radical construida desde abajo. Puede pensarse la posibilidad de que estos nucleamientos desde lo local puedan producir en talleres cooperativos o comunales enlazados en red la autoproducción de medios de producción apoyados en las nuevas tecnologías que tenemos a la mano, como señaló André Gorz en su texto la Salida del capitalismo ya ha comenzado. O finalmente como lo plantea Immanuel Wallerstein, podemos construir, aquí y en otras partes, en pequeña o gran escala, modos de producción alternativos y no mercantilizados. Al hacerlo, aprenderemos los límites de diversos métodos y podemos demostrar que hay otros modos de asegurar una producción sensata y sustentable, en vez de depender de la utilidad como la base de nuestro sistema.17
Estas prácticas embrionarias, contradictorias, insuficientes, limitadas, asediadas, son las piezas sueltas de un rompecabezas que es urgente integrar. Es un reto del que depende el futuro de la humanidad. Tenemos que lograr alcanzar a pensar y accionar una salida a la catástrofe capitalista que se avecina, una salida desde los pueblos basados en estas grietas, estas fisuras de muro de dominación del capital y del Estado. Ese muro de prácticas de sujeción que se está agrietando con las prácticas emancipatorias que por todas partes están emergiendo.
Pensamos que esas grietas, esas fisuras, esas prácticas emancipatorias, esas islas de liberación pueden crecer, pueden articularse. Podemos, como se ha dicho, hacer de nuestras islas una barca para ir a encontrarnos. Una fisura que se reúne con otra puede provocar que se desmorone una parte del muro. Cientos de pequeñas grietas, enredadas entre sí, de muchas formas, de muchos tamaños, podría quizá, tal vez, derrumbar y hacer estallar al muro por completo. No lo sabemos con certeza. Quizá valga la pena intentarlo. Quizá sí hay algo mejor detrás del muro. Quizá sea ese otro mundo, que decimos, que es posible.
Fuente: http://www.rebelion.org/ Otro mundo es posible/ 17-11-2010
Si la «recuperación del trabajo» requiere derrotar al capitalismo o al funcionamiento socioeconómico y estatal en favor del constante incremento de la cuota de ganancias de oligopolios, la comunicación a crear es aquélla que facilite y potencie la participación en una creciente mayoría de la diversidad popular en crear espacios comunes de deliberación y de decisión sobre las situaciones críticas que atraviesan las distintas minorías a lo largo y ancho del país-mundo.