PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
En el afán de pensar la realidad argentina e internacional, choco con que el funcionamiento capitalista se da en forma de supermercados y casinos que atraen demasiado a las grandes mayorías. Entonces, me pregunto de qué manera se involucrarán en el imperativo de erradicarlo a fin de posibilitar el buen vivir de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno.
Como esta creación de condiciones de vida y trabajo en armonía entre nosotros y con la naturaleza, sólo puede ser obra del protagonismo popular, concretar a este último, exige romper con ese enganche conductual al capitalismo, comenzando por enfocar significados o resultados y tendencias evolutivas de:
1. El modelo productivo e industrialista desde 2002
Daniel Azpiazu y Martin Schorr*, en "Habemus censo industrial", nos advierten: "El Indec acaba de publicar los primeros tabulados provisorios del Censo Nacional Económico (CNE) 2004-2005. Los mismos brindan una imagen interesante de los rasgos estructurales de una amplia gama de sectores de actividad, entre los que interesa destacar los referidos a la industria. Estas evidencias brindan una foto de las modificaciones resultantes de las políticas neoliberales impuestas en los años noventa, así como de las incipientes de los primeros años de la posconvertibilidad.
Una primera visión general de los datos, insertos en la película que surgiría de algunas comparaciones intercensales, aporta algunos elementos de juicio importantes sobre el devenir industrial en la Argentina.
La cantidad de
locales productivos relevados (81.184, con información correspondiente al
año censal) supone una caída de casi 9000 unidades fabriles respecto al CNE
anterior realizado en el país (1994). Este fenómeno se registra por tercera
vez consecutiva y
supone
un reducción de plantas del orden de las 25.000 en relación con el CNE de
1974,
el último realizado en el marco de la industrialización sustitutiva (cerca
de una cuarta parte del total relevado a mediados de los años setenta).
La ocupación
industrial (poco más de 950.000 trabajadores)
supone
una expulsión de más de 55.000 personas respecto a una década atrás.
En este plano también el fenómeno se reproduce por tercer censo consecutivo
y remite a una expulsión de casi 375.000 trabajadores en relación con los
ocupados en la última fase del proceso sustitutivo. Así,
al cabo de tres décadas, la industria expulsó a casi el 30 por ciento de la
dotación de mano de obra ocupada y se constituyó en uno de los sectores que
más aportó a la problemática de la desocupación y la precarización laboral.
En un escenario
de achicamiento generalizado y regresivo de la industria, con un severo
redimensionamiento de las unidades fabriles por efecto, entre otros
factores, de
la
“flexibilización” laboral y la terciarización,
tuvo lugar un incremento pronunciado en el grado de concentración industrial
global. Mientras que en el CNE de 1994 las plantas de más de 100 ocupados
dieron cuenta del 59 por ciento de la producción, en el último su
participación ascendió a más del 67 por ciento.
La concentración agregada de la industria tiene su lógico y natural
correlato en la pérdida de gravitación de las pymes.
Si bien con los datos provisorios presentados por el Indec aún no se puede
avanzar mucho más en el análisis, cabe suponer que tal fenómeno se verá
agudizado cuando se disponga de información referida a la centralización del
capital, notablemente profundizada en los años noventa, y al seguramente
creciente grado de oligopolización de los distintos mercados que conforman
el espectro fabril local.
Las primeras
aproximaciones que permiten los datos recientemente publicados sobre la
distribución funcional del excedente manufacturero remiten a una creciente
inequidad distributiva. Así, en el CNE de
1994
las remuneraciones al trabajo representaron algo menos del 44 por ciento del
valor agregado sectorial; porcentual que se contrajo a apenas el 25 por
ciento en los últimos datos censales.
En otras
palabras, el excedente bruto de explotación en la industria alcanzó a
mediados de la presente década a prácticamente las tres cuartas partes de la
generación de valor del sector. Las evidencias del Indec aportan otra
conclusión relevante: la
regresividad distributiva mucho más marcada en los rubros fabriles
oligopólicos (refinerías de petróleo, frigoríficos, cemento, aluminio,
hierro y acero).
Una forma complementaria de reflejar la inequidad distributiva remite a la
consideración de dos relaciones que,
en su interacción, no harían más que constituirse en un buen indicador
aproximado de
la tasa de explotación de la mano de obra. Se trata de la
productividad del trabajo o la generación de valor por ocupado, que se vería
reflejada en la relación entre el valor agregado censal y la ocupación
sectorial. Y la que vincula la masa salarial con el total de ocupados
asalariados. En otros términos: cuánto genera cada trabajador versus el
respectivo costo medio salarial. En la información recientemente publicada
surge que tal relación entre la productividad y los salarios medios se elevó
a 3,5, cuando una década atrás la misma fue de “apenas” 2,0.
Esto
revela desde otra perspectiva una creciente apropiación del excedente por
parte de los capitalistas del sector (en especial de los más grandes, dado
lo difundido de los procesos de concentración y centralización del capital).
Entre los dos últimos censos tuvo lugar una nueva caída en la relación entre el valor agregado y el valor bruto de producción (pasó del 33 al 31 por ciento), lo cual indica una creciente desintegración de la industria argentina por el retroceso del segmento de proveedores locales, especialmente intenso en el ámbito de los bienes de capital y otras ramas con un alto potencial de desarrollo científico y de ingeniería.
Así, achicamiento regresivo del tejido manufacturero, concentración de la producción, regresividad distributiva, reforzamiento del carácter trunco de la estructura fabril y dependencia tecnológica son algunas de las principales conclusiones que surgen de una primera lectura de los tabulados censales oficializados por el Indec.
En varios estudios recientes se ha demostrado cómo todos estos procesos y otros (como la creciente reprimarización de la producción y las exportaciones sectoriales, y el elevado componente importado de la matriz industrial) se han afianzado aún más en los años recientes al calor de la vigencia del “dólar alto” como eje prácticamente excluyente de la “política de fomento” hacia la industria. Y expresan la consolidación del agudo cuadro de desindustrialización iniciado con la última dictadura militar.
¿Habrá que esperar hasta el CNE de la próxima década para contar con una foto tan precisa y disponer de elementos más que suficientes para empezar a formular y aplicar un programa de reindustrialización nacional que empiece a desandar las críticas tendencias aludidas? ¿O con la película que ya se dispone se puede avanzar en tal tarea? La respuesta es obvia, se trata simplemente de tener voluntad política".
* Investigadores Flacso/Conicet.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4066-2009-10-25.html
En verdad, hubo voluntad política. Se prueba en que, tanto durante la década de Estado terrorista como durante las de democracia restringida, su existencia garantizó y facilitó la intensificación del acaparamiento totalitario del país por parte de oligopolios imperialistas y sus socios locales. Como consecuencia, se continúa consolidando la destrucción de Argentina y la degradación de las condiciones tanto de vida como de trabajo de las grandes mayorías.
2. El dominio de oligopolios sobre el sistema alimentario y agroindustrial de Argentina
La producción de alimentos en África tiene varias ventajas, no tanto para los africanos como para los proyectos económicos imperiales. Mano de obra barata y, a la vez, también consumidora de la mercancía llamada alimento. Doble ganancia económica con posibilidades de ganancias políticas.
Por un lado, el liderazgo de Estados Unidos, la Unión Europea y el Banco Mundial, permitiría confrontar la seria competencia de China, cuyas inversiones en África fueron notables en la última década, y continúan siéndolo.
Simultáneamente, un proyecto de mercantilización de la alimentación y de la explotación del trabajo de millones de consumidores de los alimentos que producen tendría dos ganancias políticas adicionales para el proyecto imperial. Una, la de eliminar líderes rebeldes y problemáticos como Robert Mugabe. La otra, ignorar las propuestas descoloniales.
Los discursos de Paulson y Zoellick son maquetas de reproducción de la colonialidad –encubren la lógica de explotación del trabajo y apropiación de recursos naturales–, (...) bajo la retórica de modernización y desarrollo. Justifican proyectos económicos de grandes beneficios –en la cumbre de Roma: Monsanto, Syngenta y DuPont, las principales compañías que controlan semillas y fertilizantes– que ignoran y ocultan proyectos descoloniales de democratización alimentaria. Estos proyectos –como los de Vía Campesina y Soberanía Alimentaria, entre otros que no fueron invitados y ni siquiera mencionados en la cumbre– proponen soluciones a la crisis alimentaria y no la comercialización de la vida mediante la mercantilización de los alimentos".
Walter Mingolo es Profesor de Duke University (EE.UU.), investigador de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador).
Fuente: http://www.biodiversidadla.org /18-6-09
El capitalismo, por tanto, avanza hacia imponer a los pueblos dejar de autoabastecerse de alimentos y depender del suministro de hipermercados globales. En Argentina, la extrema concentración y desnacionalización económica tiene esa tendencia hacia la agravación del sometimiento no sólo de los trabajadores ocupados sino también de los desocupados y de todos los otros componentes de la diversidad popular. Ya que el acaparamiento transnacional y transnacionalizado prosigue a pasos acelerados en el sentido de la mercantilización totalitaria del capitalismo. En efecto, hoy el país está dejando de producir alimentos y mañana, deberá importarlos. Hoy la canasta alimentaria es inaccesible para casi la mitad de menores de dieciocho años y en un futuro próximo, lo será para la gran mayoría de la población. Encima, el país está siendo desertificado.
En consecuencia, ¿cómo es posible semejante impunidad genocida y cómo revertir nuestra impotencia cambiando conductas?
El Estado en vez de garantizar los derechos humanos de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno, brinda la seguridad jurídica a quienes los violan y es que:
1. El justicialismo, el radicalismo y fuerzas derivadas han pactado con el Estado terrorista del poder económico
Economía mafiosa de mercado
Por: Alfredo Grande (APE)
Cayó el hijo de Emilio Pérsico por drogas
Pablo Pérsico, hijo del subsecretario de Economía Social del ministerio conducido por Alicia Kirchner, fue detenido cuando transportaba plantas de marihuana en una camioneta oficial. El caso trascendió anoche, a pesar de que la detención se produjo en horas de la mañana.
El hijo de Emilio Pérsico, de 19 años, se encuentra involucrado en una causa por tráfico de estupefacientes para la comercialización, delito que prevé una pena de entre 4 y 15 años de prisión. La causa se encuentra a cargo del juez Guillermo Atencio y el joven permanece en la comisaría de El Dique.
(Diario Crítica de la Argentina 20/10/09)
Dijo que hay agentes que reclutan chicos para robar
Polémica por la denuncia de un juez contra la Policía. Ninguna de las declaraciones preanuncia la apertura de una investigación judicial, pero dos ministros de la Provincia, un fiscal y un juez Contencioso Administrativo mantienen una "guerra de comunicados" por la presunta conexión de la Policía bonaerense y los menores que cometen delitos. La saga comenzó el 9 de octubre, cuando la Cámara de Apelaciones de La Plata habilitó el traslado de menores a comisarías para averiguación de antecedentes. Estas facultades estaban suspendidas desde 2008, cuando el juez Luis Arias declaró inconstitucional la operatoria policial. Resultado: el magistrado advirtió que recurriría a la Suprema Corte. Y unas horas después denunció que los policías reclutaban chicos para robar, a cambio de dosis de paco.
(Diario Clarín 23/10/09)
El gerente de Aerolíneas intentó justificar el vuelo especial para ver a la Selección
Mariano Recalde afirmó que el chárter a Uruguay el día del partido por Eliminatorias se debió a "una gran demanda de pasajes". Y calificó de "mal intencionada" la información de que hubo sindicalistas, además de otros directivos de la empresa, entre los pasajeros. El gerente general de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, intentó esta mañana justificar un polémico vuelo a Uruguay el día del último partido por Eliminatorias de la Selección, en el que habrían viajado directivos de la compañía y sindicalistas ocupando sólo un tercio de los asientos disponibles. Afirmó que se dispuso por "una gran demanda de pasajes".
(Diario Clarín 22/10/09)
Siempre me interesó pensar en la “delgada línea roja”. El salto en la cualidad es apenas la sombra de un pelo en la tierra. Otra versión del mismo concepto, quizá un poco más de barricada, es la conocida serie: “no es lo mismo... un gato montés, que te montés un gato”. Con el indudable valor de lo clásico, es portador de una profunda sabiduría. La inversión de la lógica formal genera un salto en la cualidad. Si las tres tristes noticias que encabezan la nota, las pensamos como analizadores, nos daremos cuenta que de diferentes maneras, están hablando de lo mismo. Y lo mismo es, a mi criterio, el deslizamiento del capitalismo serio, como mito refundacional de la burguesía nacional, aunque nunca demasiado popular, al mercadeo mafioso.
Como todos sabemos, «las mafias» son el nivel fundante de la sociedad capitalista. Las empresas legalmente constituidas y bendecidas por la nueva cultura tributaria, tienen prácticas mafiosas. O sea: ilegales, ilegítimas, incalificables. En un Estado de Derecho cuya biblia laica fuera la Constitución Nacional, los trabajadores recibirían una parte de las ganancias de las empresas. O sea que la famosa flexibilidad y los premios a la productividad, banelco más, diners menos, son anti constitucionales. Dicho en otros términos: las frecuentes alusiones a “la caja”, que curiosamente también es feliz, alude a la financiación ilegal de las actividades legales. Repito porque después de escribirlo a mí también me impresiona. Actividades legales financiadas con actividades ilegales o ilícitas. Desde los juegos de azar, urgencia y necesidad, hasta los agro-trucho-negocios. Desde el famoso y optimista refrán del “roba pero hace”, a la amarga comprobación de que “hace para robar”. Si nadie hace la plata trabajando, como dijo el mejor analista de la cultura actual, que no es Aguinis (Marcos) sino Barrionuevo (Luis), la pregunta que se impone es: “¿y entonces cómo la hace?”.
Y reaparece la delgada línea roja. No es lo mismo que robe pero haga, a que haga para poder robar. En este último caso, el robo está predeterminado. O sea: el robo es el nivel fundante de la motivación del ciudadano en la función pública. Como en la mala praxis médica, se impone la inversión de la prueba: cuando el funcionario cumple o le hacen cumplir su mandato, tendría que demostrar en forma fehaciente que no robó. Esto implicaría un salto cualitativo porque después de tantos planes y plancitos, privatizaciones, expropiaciones invertidas, megacanjes, blindajes, defaults, devaluaciones, compra de terrenos fiscales, re estatizaciones deficitarias, etc., he llegado a la conclusión que es necesario probar la honradez porque la condición de ladrón tiene algo más que duda razonable. Y no se trata de la versión walt disney que es la ocasión la que hace al ladrón. El ladrón hace la ocasión, las ocasiones, aunque habitualmente se denomine gobernabilidad a esta producción cuasi industrial de ocasiones.
En realidad, la preocupación por la gobernabilidad que es obsesiva en todos los gobernantes, es una genuina preocupación de que no se corten los negocios, los que son bajo cuerda o los que son sobre escritorio. La denominada “corrupción estructural” que el imán de Anillaco pretendió combatir expropiando al revés las empresas públicas, no deja de ser una forma encubridora, al mejor estilo de la cultura represora, de referirse a la rapiña organizada, garantizada y asegurada. “Custodiado por expertos”: la pléyade de abogados, contadores, asesores de imágenes, cafischios del pensamiento, garantizarán que la mujer del César y el mismísimo César, lo parezcan aunque no lo sean.
Cuando la línea roja deja de ser delgada y se transforma en una grieta amarillenta de pus, el temor al estallido excita los reflejos represores. Pero los factores siempre pretenden que, aunque se cambie su orden, el producto de la rapiña se incremente. El país generoso, donde las máscaras de la impunidad se estrenan día tras día en el carnaval del diablo. Las tres tristes noticias tienen un hilo conductor y predador que las une. Cambian los medios, pero siempre es el mismo fin. Lo público/estatal se pone al servicio del interés privado/mafioso. Una economía mafiosa de mercado sigue vigente, que es transversal a clases sociales y partidos políticos. Y diría a respetables instituciones fundadoras de la nación. El mayor obstáculo para la desmanicomialización antes de Macri (D.M. podría designar la era 1 donde comienza la depredación sistemática de la ciudad macrinómana de buenos aires, que espero sea conocida por su sigla Ci.Ma.B.A) fueron los sindicatos que organizan a los trabajadores de los hospitales psiquiátricos. Porque ya está suficientemente demostrado que “el guerrero que murió lleno de honor, ni murió ni fue guerrero”, como nos dice Discepolin en el tango “Chorra”. Que bien podría tener una re lectura de género y llamarse “Chorro” y ¿por qué no?, una amplificación mayor y titularse: “Chorras y Chorros”. La subasta del petit hotel de la venus del chanchito, la María Julia, es una de las tantas pruebas de los dichos. En esta economía mafiosa, hasta el propio Gobierno propone que la ayuda social se haga con tarjetas plásticas directamente en el banco. Para intentar impedir el denominado clientelismo, piadoso eufemismo para referirse al mercado cautivo de las mafias de la distribución. Que es sabido, tienen su propia versión de la distribución de la riqueza. La Marcha de los Chicos del Pueblo es necesaria por muchas razones. Una de ellas, denunciar a esta economía mafiosa de mercado que, aunque en años de democracia se ha vestido de seda, pero mafia se queda". Fuente: http://www.pelotadetrapo.org.ar / 27-10-09
2. Los gobiernos 'democráticos' se esmeran en transferir fondos sociales y públicos a la globalización financiera
Nuevas (odiosas) deudas
Por Óscar Taffetani (APE)
(APe).- La doctrina jurídica de
la deuda odiosa (o
deuda execrable) nació en los
Estados Unidos al término de la guerra hispano-norteamericana. Conforme a ella,
los pueblos que se emancipan o liberan de la opresión no son responsables por
las obligaciones que hayan contraído los gobiernos ilegítimos que los
precedieron. Dos economistas estadounidenses, Alexander Sack, en 1927, y Jeff
King, en la última década, aggiornaron la doctrina: “Deudas odiosas son aquéllas
que fueron contraídas contra los intereses de la población, con pleno
conocimiento del acreedor”.
Con esa misma filosofía y abrumadores hechos históricos como prueba, el 4 de
abril de 1982 (paradójicamente, cuando el régimen militar argentino anunciaba la
“recuperación” de las Malvinas), el periodista e historiador Alejandro Olmos
presentó una querella penal contra el ex ministro de la dictadura José Alfredo
Martínez de Hoz, en tanto autor de un plan económico “concebido y ejecutado con
miras a producir un incalificable endeudamiento externo”. “El ingreso de divisas
-decía la denuncia- fue con el objeto de negociar con las tasas de interés,
produciendo quiebras y cierres de empresas y dificultades en la capacidad
exportadora y de producción y crecimiento del país”.
El juicio a la Deuda Externa
iniciado por Olmos duró 18 años y culminó con un fallo sorprendente y
desconcertante: la Justicia le dio la razón al actor, pero al mismo tiempo
sobreseyó al demandado (por prescripción de los plazos) y puso las actuaciones
“a disposición de las Honorables Cámaras de Senadores y Diputados de la Nación
para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se
indiquen, a los efectos que estimen conducentes”. (Poncio Pilatos, un aprendiz).
En las decenas de miles de fojas de aquel
juicio a la Deuda Externa se contabilizan “423 préstamos externos
concertados por YPF, 34 operaciones concertadas en forma irregular al inicio de
la gestión y 20 operaciones avaladas por el Tesoro Nacional que no fueron
satisfechas a su vencimiento (...) A ello deben agregarse los préstamos tomados
a través del resto de las Empresas del Estado y sus organismos, así como el
endeudamiento del sector privado que se hizo público a través del régimen del
seguro de cambio”.
Lo cierto (y trágico) es que con aquella deuda externa contraída por la dictadura del Proceso pasó lo mismo que con sus crímenes y violaciones a los derechos humanos: delitos y delincuentes, casi siempre, quedaron impunes y la verdad de los hechos nunca salió por completo a la luz.
Virajes y ausencias
“El presidente Néstor Kirchner -se leía en los diarios argentinos el 14 de abril
de 2005- volvió a descartar la posibilidad de reabrir el canje de la deuda y
criticó al FMI por exigir que se atienda a los acreedores que no aceptaron la
propuesta oficial”.
“El Presidente -se leía unos meses después- anunció un ambicioso plan para
cancelar los u$s 9.810 millones que el país le debe al FMI. Con esta decisión,
el país da una fuerte señal al mundo y se espera una reacción muy positiva de
los inversores y los mercados (...) En lo que denominó ‘una estrategia a largo
plazo’, Kirchner afirmó que ‘tenemos la firme convicción de sacar a la Argentina
de viejos y recurrentes problemas’.”
“La reapertura del canje de deuda para los acreedores que rechazaron la quita de
2005 -leemos en los diarios argentinos de estos días- disparó los primeros
elogios de la banca de inversión, las calificadoras de riesgo y la prensa
financiera mundial, que venía castigando en los últimos años al Gobierno por
haberse apartado de sus designios”.
También comienza a hablarse ahora, al margen del canje de los
holdouts (u$s 20 mil millones), de
una posible cancelación de la deuda -judicializada- con el
Club de París (u$s 8.000 millones).
“Cuando termine la reestructuración, anticipa un diario económico, la deuda
pública argentina volverá a superar los u$s 150 mil millones...”
Y si un baldazo de agua fría faltaba, sobre las espaldas de una masa empobrecida
que ha venido sufriendo, desde 2008, el congelamiento y depresión de sus
salarios, los despidos y suspensiones, el aumento en los precios de alimentos y
en las tarifas de servicios y la retracción general del consumo, llegan nuevas
desoladoras noticias, sobre el déficit fiscal (cercano a los 30 mil millones de
pesos), sobre una virtual cesación de pagos estatales en varias provincias y
sobre la posibilidad de que se vuelvan a emitir
patacones y cuasi-monedas.
No somos economistas ni podemos predecir los rasgos del ciclo económico que
empieza. Sí podemos decir que en la agenda de este poder político de legitimidad
mermante y cuestionable, el pueblo (así lo habría dicho Alberdi) es cada vez más
una ausencia. Y los pibes, una vaga sombra detrás de la ausencia.
La “patria financiera”, revisitada
“Restablecer impuestos a la renta financiera y las actividades bursátiles
-leemos en un boletín del Centro Cultural Alejandro Olmos- es otra urgencia
relegada. La inequidad de la dispensa fiscal es flagrante, un privilegio para un
sector sin méritos. Boudou, platicando con otros integrantes del Gobierno,
asevera que el rinde económico de la medida sería exiguo, que no contrapesaría
el malhumor de los mercados que, según es fama, son casquivanos. (...) Las
ganancias de capital gozan de menos piedad en los países vecinos, incluidos
aquellos que suelen ser destacados como modelo. En los Estados Unidos también
tienen que pagar. En la Argentina están exentos desde hace casi veinte años...”
Olmos –aquel militante que en abril de 1982 fue capaz de denunciar e impugnar
esa
herramienta de disciplinamiento y opresión de los pueblos llamada Deuda
Externa- volvería a hablar, en este momento, de nuevas odiosas deudas. Y de
comportamientos execrables. Y de imperdonables traiciones a la fe sin mengua de
nuestro pueblo".
Fuente:
http://www.pelotadetrapo.org.ar /
28-10-09
En consecuencia, la diferencia del Estado y el sistema político durante los gobiernos 'democráticos', con respecto a la dictadura militarizada de los monopolios locales e imperialistas, consiste en que modelan el conformismo mayoritario para legalizar y legitimar la rapiña organizada, garantizada y asegurada.
De modo que necesitamos desobedecer el mandato directo e indirecto de limitarnos tanto a 'ganar el sustento cotidiano o mensual' como a delegar nuestro destino común en quienes gobiernan por votos de mayorías armadas tramposamente, con el concurso del poder económico (transnacional y transnacionalizado), para continuar profundizando el acaparamiento del país por esos oligopolios.
El entrampamiento nuestro, dentro de esa condición de obedientes al sistema opresor y represor, precisamos vencerlo mediante la toma de conciencia de que podemos, los de abajo, desde la unidad en diversidad:
1. Reorganizar nuestras sociedades sobre la base de otros valores que los vigentes
Carlos Taibo, en "Globalízate",
sostiene:
"La visión dominante en las
sociedades opulentas sugiere que el «crecimiento económico» es la panacea que
resuelve todos los males. A su amparo --se nos dice-- la cohesión social se
asienta, los servicios públicos se mantienen, y el desempleo y la desigualdad no
ganan terreno. Sobran las razones para recelar, sin embargo, de todo lo
anterior. El crecimiento económico no genera --o no genera necesariamente--
cohesión social, provoca agresiones medioambientales en muchos casos
irreversibles, propicia el agotamiento de recursos escasos que no estarán a
disposición de las generaciones venideras y, en fin, permite el triunfo de un
modo de vida esclavo que invita a pensar que seremos más felices cuantas más
horas trabajemos, más dinero ganemos y, sobre todo, más bienes acertemos a
consumir.
Frente a ello son muchas las razones para cuestionar el progreso, más aparente que real, que han protagonizado nuestras sociedades durante decenios. Piénsese que en EE.UU., donde la renta per cápita se ha triplicado desde el final de la segunda guerra mundial, sin embargo, desde 1960 se reduce el porcentaje de ciudadanos que declaran sentirse satisfechos. En 2005 un 49% de los norteamericanos estimaba que la felicidad se hallaba en retroceso, frente a un 26% que consideraba lo contrario. Muchos expertos concluyen, en suma, que el incremento en la esperanza de vida al nacer registrado en los últimos decenios bien puede estar tocando a su fin en un escenario lastrado por la obesidad, el estrés, la aparición de nuevas enfermedades y la contaminación.
Así las cosas, en los países ricos hay que reducir la producción y el consumo porque vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque es urgente cortar emisiones que dañan peligrosamente el medio ambiente y porque empiezan a faltar materias primas vitales. Por detrás de esos imperativos despunta un problema central: el de los límites medioambientales y de recursos del planeta. Si es evidente que, en caso de que un individuo extraiga de su capital, y no de sus ingresos, la mayoría de los recursos que emplea, ello conducirá a la quiebra, parece sorprendente que no se emplee el mismo razonamiento a la hora de sopesar lo que las sociedades occidentales están haciendo con los recursos naturales.
Para calibrar la hondura del problema, el mejor indicador es la huella ecológica, que mide la superficie del planeta, terrestre como marítima, que precisamos para mantener las actividades económicas. Si en 2004 esa huella lo era de 1,25 planetas Tierra, según muchos pronósticos alcanzará dos Tierras --si ello es imaginable-- en 2050. La huella ecológica igualó la biocapacidad del planeta en torno a 1980, y se ha triplicado entre 1960 y 2003.
A buen seguro que no es suficiente, claro, con acometer reducciones en los niveles de producción y de consumo. Es preciso reorganizar nuestras sociedades sobre la base de otros valores que reclamen el triunfo de la vida social, del altruismo y de la redistribución de los recursos frente a la propiedad y al consumo ilimitado. Hay que reivindicar, en paralelo, el ocio frente al trabajo obsesivo, como hay que postular el reparto del trabajo, una vieja práctica sindical que, por desgracia, fue cayendo en el olvido. Otras exigencias ineludibles nos hablan de la necesidad de reducir las dimensiones de las infraestructuras productivas, administrativas y de transporte, y de primar lo local frente a lo global en un escenario marcado, en suma, por la sobriedad y la simplicidad voluntaria.
Hablando en plata, lo primero que las sociedades opulentas deben tomar en consideración es la conveniencia de cerrar --o al menos de reducir sensiblemente la actividad correspondiente-- muchos de los complejos fabriles hoy existentes. Estamos pensando, cómo no, en la industria militar, en la automovilística, en la de la aviación y en buena parte de la de construcción. Los millones de trabajadores que, de resultas, perderían sus empleos deberían encontrar acomodo a través de dos grandes cauces. Si el primero lo aportaría el desarrollo ingente de actividades en los ámbitos relacionados con la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales, el segundo llegaría de la mano del reparto del trabajo en los sectores económicos tradicionales que sobrevivirían. Importa subrayar que en este caso la reducción de la jornada laboral bien podría llevar aparejada, por qué no, reducciones salariales, siempre y cuando éstas, claro, no lo fueran en provecho de los beneficios empresariales. Al fin y al cabo, la ganancia de nivel de vida que se derivaría de trabajar menos, y de disfrutar de mejores servicios sociales y de un entorno más limpio y menos agresivo, se sumaría a la derivada de la asunción plena de la conveniencia de consumir, también, menos, con la consiguiente reducción de necesidades en lo que a ingresos se refiere. No es preciso agregar --parece-- que las reducciones salariales que nos ocupan no afectarían, naturalmente, a quienes menos tienen.
El «decrecimiento» no implicaría, para la mayoría de los habitantes, un deterioro de sus condiciones de vida. Antes bien, debe acarrear mejoras sustanciales como las vinculadas con la redistribución de los recursos, la creación de nuevos sectores, la preservación del medio ambiente, el bienestar de las generaciones futuras, la salud de los ciudadanos, las condiciones del trabajo asalariado o el crecimiento relacional en sociedades en las que el tiempo de trabajo se reducirá sensiblemente (...)".
Carlos Taibo es profesor de
Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de Bakeaz.
Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/ 23-3-09
2. Reestructurar el trabajo hacia la justicia social e igualdad de oportunidades
Jean-Marie Harribey (Le Monde Diplomatique), en "Alternativas: Por una sociedad ahorrativa y solidaria", aclara: “Frente a la lógica capitalista del lucro, que asocia desarrollo con crecimiento, quienes promueven el decrecimiento como fin en sí mismo contra el dominio occidental parten de la misma asociación. Se impone elaborar una noción de desarrollo que permita satisfacer las necesidades básicas de los países pobres y respetar el medio ambiente. (...)
LA TEORÍA DEL DECRECIMIENTO
En estas condiciones, la idea de "decrecimiento", lanzada por Nicholas Georgescu-Roegen, encuentra un eco favorable en un sector de ecologistas y altermundialistas. Llevando más lejos el enfoque teórico, algunos autores instan a renunciar al desarrollo, que según ellos no puede disociarse de un crecimiento mortífero. Rechazan cualquier calificativo dirigido a rehabilitar el desarrollo que conocemos -ya sea humano, duradero o sustentable- porque no puede ser otra cosa que lo que ha sido, es decir, el vector de la dominación occidental en el mundo. Así, Gilbert Rist denuncia al desarrollo como una "palabra fetiche" , y Serge Latouche condena al desarrollo duradero por ser un "oxímoron" . ¿Por qué, entonces, aunque criticamos como ellos el productivismo que implica el reinado de la producción de mercado, no nos convence su rechazo del desarrollo?
En el plano político, no sería justo disponer de manera uniforme el decrecimiento de los que nadan en la abundancia y de aquéllos a quienes les falta lo esencial. Las poblaciones pobres tienen derecho a un tiempo de crecimiento económico y es inaceptable la idea de que la pobreza extrema remite a una simple proyección de los valores occidentales, o a un puro imaginario. Habrá que construir escuelas para suprimir el analfabetismo y centros de salud para permitir que la población se cuide, y habrá que crear redes para llevar el agua potable a todas partes y para todos.
Entonces:
Por un lado, es perfectamente legítimo continuar llamando "desarrollo" a la posibilidad, para todos los habitantes de la Tierra, de acceder al agua potable, a una alimentación equilibrada, a la atención médica, a la educación y a la democracia. Definir las necesidades esenciales como derechos universales no equivale a avalar la dominación de la cultura occidental ni a adherir a la creencia liberal en derechos naturales como el de la propiedad privada. En efecto, los derechos universales son una construcción social que resulta de un proyecto político de emancipación, que permite la instalación de un nuevo imaginario sin quedar reducido al "imaginario universalista de los ’derechos naturales’" que criticaba Cornelius Castoriadis.
Por otro lado, no es razonable oponer al crecimiento económico -elevado por el capitalismo al rango de objetivo en sí mismo- el decrecimiento -a su vez erigido por los anti-desarrollistas en objetivo en sí mismo- . En efecto, se trata de dos escollos simétricos: el crecimiento quiere desplegar la producción hacia el infinito; y el decrecimiento no puede, con toda lógica y si no se pone algún límite, más que hacerla tender a cero. (,,,)
OBJETIVO: DESACELARACIÓN
¿Se puede superar esta contradicción? El capitalismo tiene interés en hacer creer que crecimiento y desarrollo van siempre juntos, ya que la mejora del bienestar humano sólo puede pasar por el crecimiento perpetuo de la cantidad de mercancías. Debemos entonces fundamentar para el futuro -porque hoy en día verdaderamente no existe- una distinción radical entre ambos conceptos: la mejora del bienestar y el logro del pleno desarrollo de las potencialidades humanas es algo que se realiza fuera del camino del crecimiento infinito de las cantidades producidas y consumidas, fuera del camino de la mercancía y del valor de cambio. Se realiza en el camino del valor de uso y de la calidad del tejido social que puede nacer a su alrededor.
Si se aplicara indistintamente a todos los pueblos y para todo tipo de producción, la consigna de decrecimiento sería injusta e inoperante. En primer lugar, porque el capitalismo nos impone actualmente un cierto decrecimiento, sobre todo en los bienes y servicios de los que tenemos socialmente más necesidad: transporte colectivo, salud, educación, ayuda a las personas de edad, etc. Y luego, porque no toda la producción es forzosamente contaminante y degradante. El Producto Interno Bruto (PIB), valuado monetariamente, registra el crecimiento de las actividades de servicios -incluso los no mercantiles- cuya presión sobre los ecosistemas no es comparable a la de la industria y la agricultura. La naturaleza del crecimiento importa entonces por lo menos tanto como su amplitud. La urgente necesidad de disminuir la presión ecológica no implica el decrecimiento de todas las producciones sin distinción entre ellas ni entre aquellos a los están destinadas.
La utilización planetaria de los recursos debe organizarse de manera tal que los países pobres puedan lograr el crecimiento necesario para la satisfacción de sus necesidades esenciales y que los más ricos se vuelvan ahorrativos. En lo referido a los países pobres, cualquiera sea el modelo que se les imponga sólo podrá ser destructor de sus raíces culturales y constituirá un obstáculo para un desarrollo realmente emancipador. Dentro de los países ricos, conviene pensar las políticas en función de la transición que se debe garantizar: la separación progresiva del crecimiento y el desarrollo.
Todo lo cual no pasa por un decrecimiento ciego, inaceptable para la mayoría de los ciudadanos, sino por el objetivo de una desaceleración que permita engranar la transformación de los procesos productivos y también la de las representaciones culturales: la desaceleración del crecimiento, como una primera etapa antes de emprender el decrecimiento selectivo, comenzando por las actividades dañinas, para una economía reorientada hacia la calidad de los productos y de los servicios colectivos, una distribución primaria de los ingresos más igualitaria y una caída regular del tiempo de trabajo a medida que se logran incrementos de productividad, única manera de promover el empleo fuera del crecimiento. Sabiendo que cualquier cuestionamiento del modelo de desarrollo actual no será realista si no se cuestionan simultáneamente las relaciones sociales capitalistas, que son su soporte.
Definir el desarrollo como la evolución de una sociedad que utilice sus incrementos de productividad no para aumentar indefinidamente una producción generadora de polución, de degradaciones del medio ambiente, de insatisfacciones, de deseos inhibidos, de desigualdades y de injusticias, sino para disminuir el tiempo de trabajo de todos, compartiendo más equitativamente los ingresos de la actividad, no constituye una vuelta atrás con relación a la crítica del desarrollo actual. Eso no nos condena a quedar dentro del paradigma utilitarista, a condición de que los incrementos de productividad se logren sin degradar las condiciones de trabajo ni la naturaleza.
A partir del momento en que se admita que la humanidad no volverá a la situación anterior al desarrollo y que, por eso mismo, los incrementos de productividad existen y existirán, su uso debe ser pensado y compatibilizado con la reproducción de los sistemas vivos. Se puede hacer la hipótesis de que la disminución del tiempo de trabajo puede contribuir a despejar nuestro imaginario de la fantasía de tener siempre más para ser mejor, y de que la extensión de los servicios colectivos, de la protección social y de la cultura, sustraídos al apetito del capital, es fuente de una riqueza inconmensurable respecto de la que privilegia el mercado. Detrás de la cuestión del desarrollo están en juego las finalidades del trabajo y, por lo tanto, el camino hacia una sociedad ahorrativa y solidaria.
* Profesor auxiliar en la Universidad de Bordeaux IV, miembro del Consejo Científico de Attac, coordinador del libro "Le développement a-t-il un avenir? Pour une société solidaire et économe", Mille et une Nuits, París, 2004.
Fuente: www.rebelion.org /Economía/ 7-9-04
3. Asumir que la humanidad depende de la biosfera y es responsable de su devenir
Leonardo Boff (www.other-news.info/noticias), en "Tendencia suicida",expresa:“Leo a los principales comentaristas económicos de los grandes periódicos de Río y de São Paulo. Aprendo mucho de ellos porque vengo de otro campo del saber. Pero, en mi opinión, continúan aplicando la cartilla neoliberal, lo que les impide un pensamiento más crítico. Todavía manejan la interpretación clásica de los ciclos del capitalismo después de la abundancia, sin darse cuenta del cambio sustancial del estado de la Tierra ocurrido en los últimos tiempos. Por eso noto en ellos cierta ceguera al nivel profundo de su paradigma. Comentan la crisis que ha irrumpido en el centro del sistema y señalan el desmoronamiento de sus tesis maestras, pero siguen con la creencia ilusoria de que el modelo que nos ha traído la desgracia todavía nos puede sacar de ella.
Esta visión miope les impide tener en cuenta los límites de la Tierra, que imponen límites al proyecto del capital. Tales límites han sido sobrepasados en un 30%. La Tierra da claras señales de que no aguanta más. Es decir, la sostenibilidad ha entrado en un proceso de crisis planetaria. Crece cada vez más la convicción de que no basta hacer correcciones. Estamos obligados a cambiar de rumbo si es que queremos evitar lo peor, que sería ir hacia un colapso sistémico seguro.
El sistema en crisis, digamos su nombre, es, respecto al modo de producción, el capitalismo, y su expresión política es el neoliberalismo, y responde fundamentalmente a estas cuestiones: ¿cómo ganar más con el mínimo de inversión, en el menor tiempo posible, y aumentando todavía más su poder? El sistema da por supuesto el sometimiento total de la naturaleza y la desconsideración de las necesidades de las generaciones futuras. Ese pretendido desarrollo se ha mostrado insostenible, porque, allí donde se ha instalado, ha creado desigualdades sociales graves, ha devastado la naturaleza, y ha consumido sus recursos por encima de su reposición. En realidad, se trata de un crecimiento simplemente material, que se mide por beneficios económicos, no es un desarrollo integral.
Lo grave es que la lógica de este sistema se contrapone directamente a la lógica de la vida. La primera es lineal, se rige por la competición, tiende a la uniformización tecnológica, al monocultivo, y a la acumulación privada. La otra, la de la vida, es compleja, incentiva la diversidad, las interdependencias, las complementariedades y refuerza la cooperación en la búsqueda del bien de todos. Este modelo también produce, pero para servir a la vida, y no para servir en exclusiva al lucro, y tiene como objetivo el equilibrio con la naturaleza, la armonía con la comunidad de la vida, y la inclusión de todos los seres humanos. Opta por vivir mejor, con menos.
Paul Krugman, editorialista del New York Times, denunció valientemente (Jornal do Brasil, 20/12/08) que no hay diferencia básica entre los procedimientos de B. Madoff, que defraudó en 50 mil millones de dólares a muchas personas e instituciones, y los especuladores de Wall Street que engañaron a millares de inversores y pulverizaron también grandes fortunas. Concluye: «lo que estamos viendo ahora son las consecuencias de un mundo que se ha vuelto loco». ¿Esta locura es coyuntural o sistémica? Pienso que es sistémica, porque pertenece a la dinámica misma del capitalismo: para acumular, mantiene a gran parte de la humanidad en situación de esclavos "pro tempore", y pone en peligro la base que lo sostiene: la naturaleza con sus recursos y servicios.
Cabe la pregunta: ¿no hay ahí una pulsión suicida, inherente al capitalismo como proyecto civilizatorio, una pulsión que trata de explotar de forma ilimitada un planeta que sabemos que es limitado? Es como si toda la humanidad se sintiese empujada hacia dentro de una corriente violentísima, y ya no pudiese salir de ella. Seguramente, el destino seria la muerte. ¿Será el signo inscrito en nuestro actual ADN civilizatorio esbozado hace ya más de dos millones de años cuando surgió el homo habilis, aquella especie de humanos que, por primera vez, empezó a usar los instrumentos en su afán por dominar la naturaleza, se potenció con la revolución agraria en el neolítico, y culminó en el actual estadio de voluntad de dominación completa de la naturaleza y de la vida? ¿Si seguimos en este camino, a dónde vamos a llegar?
Como somos seres inteligentes y con un inmenso arsenal de medios de saber y de hacer, no es imposible que reorientemos nuestro curso civilizatorio y demos más centralidad a la vida que al lucro, al bien común que al beneficio individual. Entonces nos salvaríamos in extremis y tendríamos todavía por delante un futuro que vislumbrar". Fuente: www.rebelion.org/ Opinión /10-1-09
3. Recuperar la economía como eficiencia en garantizar el buen vivir de todos los de abajo
Leonardo Boff (Koinonía), en “Economía superficial y economía profunda”, responde a la siguiente pregunta: “¿Hay una economía profunda? Aunque no sea la economía dominante, creo que existe, y que debe existir. En los inicios de los años 70 del siglo pasado, el filósofo noruego, recientemente fallecido, Arne Naess, introdujo una distinción, hoy ampliamente aceptada en los medios ambientalistas, entre ecología superficial y ecología profunda. La superficial sería aquélla que separa al ser humano de la naturaleza y lo coloca fuera, y por encima de la misma, presuponiendo que las cosas sólo tienen sentido cuando le son útiles a él. La profunda ve el entrelazamiento ser humano-naturaleza, afirma el valor intrínseco de cada ser, y se da cuenta de que todo está inmerso en un tejido de relaciones, que forma la comunidad de la vida.
Hay un Todo orgánico y lleno de propósito, y el ser humano es capaz de identificar el hilo conductor que liga y religa a todo, y lo llama Fuente Originaria de todo el ser, base de valores infinitos (veneración, amor, justicia) que llenan de sentido a la vida humana. La economía profunda ayuda a la superficial a autolimitarse y a no ser destructiva.
Apliquemos estas reflexiones al campo de la economía.
La
economía superficial sería aquélla que se centra solamente en ella misma, en los
capitales, los mercados, las inversiones, el lucro, en una palabra: en el PIB,
sin preocuparse por la dilapidación de la naturaleza, ni la ruptura de la
autorregulación de la Tierra, ni la creciente distancia entre ricos y pobres.
Eso serían externalidades, factores que no entran en el cálculo económico.
Su lógica es la de un sistema cerrado, como si la economía
fuese todo en la sociedad. Efectivamente, como fue ampliamente denunciado por la
Escuela de Frankfurt, especialmente por Polaniy, en el capitalismo avanzado le
economía ha absorbido todas las instancias sociales (política, ética, estética,
ciencia...), transformándolo todo en mercancía, en oportunidad de lucro. Se ha
establecido como el eje articulador de todo lo social. Y eso ha tenido como
consecuencia el exceso malsano de la voluntad de enriquecimiento a toda costa, y
nos ha conducido al caos socio-económico actual. Es la locura de la racionalidad
económica superficial.
La
economía profunda¿ hacia dónde
rumbea? Hacia la vuelta al sentido
originario de la economía como «técnica y arte de atender a las necesidades de
la casa» -hoy, de la Casa Común, la Tierra viva, respetando sus ciclos y su
capacidad de aguante-. Se inscribiría en todo lo que constituye una sociedad. En
ella habría una base que, en última instancia, aseguraría la vida material: la
economía. Habría una forma de organización, de distribución del poder, y leyes
que permitieran a todos vivir juntos sin demasiados conflictos. Habría un
conjunto de valores morales, éticos e ideales que darían sentido a la vida
social y que humanizarían las relaciones siempre tensas entre las diferencias.
Y, por fin, habría un horizonte de sentido mayor, que vincularía la historia a
una instancia más alta y diseñaría el cuadro final del universo: la
espiritualidad.
Así, idealmente, tendríamos una sociedad que podríamos
considerar verdaderamente humana, porque tendría una visión integradora de la
complejidad humana.
Aquí emergería la economía profunda, aquella que sabe su
lugar en el conjunto de la estructuración social, y que respondería a la
cuestión: ¿cómo producir lo suficiente, de modo decente, conservando el capital
natural y en armonía con toda la comunidad de la vida?
El economista profundo, ante la crisis actual, pensaría: ¿cómo podemos resolver los problemas de la humanidad?, y no: ¿cómo salvar el sistema económico que está en crisis?
El cambio de pregunta implica un cambio de respuesta. Y ésta
solamente vendrá si hubiese una quiebra del paradigma antiguo -la dictadura de
la economía- y volviéramos a poner la economía en su debido lugar, en el
conjunto de la sociedad. Ese sería un nuevo paradigma, sostenible a largo plazo.
Entonces, la economía sería parte de la política, que sería parte de la ética,
que a su vez sería pare de la espiritualidad. La economía superficial sería
incorporada dentro de la profunda. Y el futuro sería diferente".
Fuente:
www.rebelion.org /Opinión/ 21-3-09
En consecuencia, partamos de que si bien nuestras acciones son concientes, intencionales y voluntarias no son las decisivas en nuestra cotidianeidad e historia. Sucede que a causa de nuestra socialización capitalista (a través de la familia, la escuela, el trabajo, los medios, etc.), hemos interiorizado -habitus según Bourdieu- disposiciones a percibir, pensar y actuar de manera 'normal' para el sistema capitalista.
Salir de esta trampa de estar amoldados a la opresión y represión de oligopolios -y su Estado- nos reclama posicionarnos en nuestra dignidad humana. Es afirmarnos en sujetos de derechos colectivos e individuales y de sociedad con autodeterminación. Pero, entonces, hallaremos que concretarla exige que la política económica esté en manos de nuestra unidad en diversidad. Porque se trata de recuperar la economía como «técnica y arte de atender a las necesidades de la casa» -hoy, de la Casa Común, la Tierra viva, respetando sus ciclos y su capacidad de aguante. Es constituirnos en sociedad por organización de cómo aprovechar la eco-región en forma comunitaria e interrelacionada con las otras circundantes y lejanas para hacer efectivo el buen vivir de todos los de abajo de un lugar y del país-mundo.
II.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
En la búsqueda de razones para mi cuestionamiento de que sea la educación popular lo prioritario para los cambios sociales, descubro la entrevista de Valeria Ianni y Mariano Garrido a Enrique Oltuski en la revista Sudestada (Año 9 nº 83 - octubre 2009).
Introducen: "Un ingeniero viaja en su automóvil atravesando una isla donde se está dando una insurrección. Un joven conspirador arriesga su vida trasladando armas y realizando acciones de sabotaje. Uno trabaja para la Shell; otro lidera el Movimiento 26 de julio en su provincia. Uno y otro son la misma persona. Ese joven profesional y militante es Enrique Oltuski, dirigente revolucionario, figura clave en la insurrección del Llano, hombre de confianza del Che (...)".
Sitúan: "La policía de Batista mataba diariamente a jóvenes en todo el país. Las torturas eran moneda corriente. Mantener las reglas que imponía la clandestinidad era una cuestión estrictamente vital. En esa época, este arquitecto de buen pasar, empleado jerárquico de la Shell norteamericana, adopta el nombre de guerra que lo acompañará hasta la victoria de enero de 1959: Ángel Sierra (...)".
Enrique Oltuski responde a preguntas acerca de:
Por qué un joven graduado universitario con su
vida individual resuelta, se involucra en un movimiento revolucionario y
pasa a pelear en la clandestinidad. -Cuando tu ves a los niños
descalzos, en la calle, cuando ves a esas madres con sus criaturas en los
umbrales de las casas, la prostitución...cuando ves al pueblo sin acceso a
la salud, a la educación, ¿para qué hablar? Son noticias que hoy siguen
llegando de todos los lugares del mundo. Todo eso va generando un
sentimiento en contra de aquel estado de cosas. Y bueno, esto fue
evolucionando (...)".
Cómo podía llevar adelante la doble vida. -Fui desarrollando, igual que mis compañeros, una nueva manera de ser. Yo era un joven prometedor, porque tener trabajo en una empresa como la Shell era algo muy importante, tenía asegurada mi vida económica. Pero secretamente era militante (...)".
Esta entrevista permite interpelarnos sobre: ▪la tramposa creencia generalizada de que si un profesional se mete en política (y no lo hace en procura de enriquecerse o sobresalir) es por mediocridad, que no le permite desarrollarse en su especialización; y ▪la impunidad del intelectual de conciliar con el sistema expoliador (hasta tratar de envolvernos en sus falsedades) si se identifica progresista, habla desde el saber consagrado y se planta como camino a lo mejor posible.
Es sobre el papel de intelectuales que quiero detenerme ahora interrogándonos sobre «el conocimiento socializado» para:
1. Imponer la legalidad y legitimidad del sistema de saqueo y desertificación
Javier Rodríguez Pardo y Enrique Matías Viale (RENACE) denuncian:
"La ley Filmus entrega los glaciares y la cordillera
La “Ley de presupuestos mínimos de protección de glaciares y del ambiente periglaciar”,
aprobada por el Congreso el año pasado, había sido vetada por la presidente de la Nación.
El Senado argentino da media sanción -ahora- a
otro proyecto de ley a gusto de las corporaciones mineras.
Filmus, Kirchner, Gioja, y otros, engendraron la entrega y saqueo de
las altas cumbres a favor de las
transnacionales extractivas.
En virtud de la reciente media sanción por parte del Senado de la Nación del Proyecto de ley de “Presupuestos Mínimos de Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial”, impulsado por el senador Daniel Filmus, creemos pertinente advertir que la mega minería hidroquímica metalífera a cielo abierto con compuestos tóxicos y drenajes ácidos, contaría con la habilitación para intervenir libremente en todo el territorio de la cordillera andina, precordillera y estribaciones, incluyendo sus altas cumbres, cuna de las nacientes de ambas cuencas, la atlántica y la del pacífico. De sancionarse la ley, las corporaciones transnacionales contarían con una herramienta legal deliberadamente vaga, difusa y plagada de trampas, concebida por y para una actividad extractiva voraz y promiscua.
El proyecto con media sanción parece redactado por los directivos del emprendimiento binacional Pascua Lama, propiedad de la corporación canadiense Barrick Gold.
No resulta casual la confusa redacción del nuevo artículo 15° que se transforma en la llave para continuar desarrollando libremente la actividad minera, actualmente en ejecución, sobre lo que la propia ley supuestamente prohíbe. El proyecto con media sanción del Senado establece en este artículo que la Auditoria Ambiental sobre los emprendimientos actualmente funcionando se realice "en un plazo máximo de 180 días a partir de la culminación del inventario de cada jurisdicción..." La diferencia con la ley vetada es sustancial, atento que el plazo de 180 días para realizar la Auditoria Ambiental en la norma original empezaba a correr a partir de la sanción de la ley. Con la nueva redacción, la Auditoria Ambiental es facultativa de cada provincia, la que realizará el Inventario de Glaciares que la propia norma establece, pero sin plazos determinados para dicha labor. Es decir, que si una jurisdicción omite o retrasa realizar el Inventario de Glaciares tampoco se realizará la Auditoria Ambiental sobre los proyectos actualmente en ejecución. En suma, de convertirse en ley este proyecto terminaría de legitimar a los presentes emprendimientos mineros que afectan a glaciares y a ambientes periglaciares, justo a la medida de Pascua-Lama.
Este proyecto establece, a diferencia de la ley vetada, de la Diputada mandato cumplido Marta Maffei, que los glaciares también hay que preservarlos “para las actividades industriales”, con la felonía implícita de que "sirven y son necesarios" para la actividad industrial. Podrán captar nieve de los glaciares y convertirla en agua: no lo dice la ley, pero lo pueden hacer si la autoridad de aplicación considera que el glaciar no sufre impacto. En Chile es cosa frecuente, y obligó a ciertos senadores del país trasandino a no hablar de intangibilidad de los glaciares porque en ese país el agua que hay, para lixiviación o flotación en la minería del cobre, es de esos cuerpos de hielo que van derritiendo con esa finalidad, y ni siquiera lo ocultan. Hay documentos que seguramente Filmus no consultó al momento de justificar este proyecto de ley, que dan cuenta de la opinión de senadores chilenos admitiendo que la minera estatal, Codelco, interviene cientos de hectáreas con enorme masa glaciar que proveen de agua a la actividad extractiva, con ulterior perjuicio -presente y futuro- a millones de habitantes.
La “ley” Filmus elimina del artículo 2° la definición de “ambiente periglacial”, achicando notablemente el bien jurídico tutelado. Es decir, ya no se encuentra alcanzado por las disposiciones de la norma "el área de alta montaña con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico", como describía el proyecto original, dejando esta importante y vital superficie virtualmente sin protección y a merced de las corporaciones mineras.
La
ley separa glaciares ocultos de glaciares de escombros,
términos que a las corporaciones les permitirá decir, cuando lo requieran, a
qué categoría corresponde el glaciar eventualmente "tocado" o que
habrán de intervenir. ¿Quién lo define, qué funcionario controla esas
clasificaciones, las identifica? ¿Quién lo hará? Habría que preguntarle a Filmus. Tal vez gente del IANIGLIA tendría que
establecerse en las altas cumbres de manera permanente supervisando de manera
vigilante cada caso de exploración, prospección y explotación. Esto nos recuerda
al control humano sobre los barcos de pesca que desaprensivamente arrojan la
merluza muerta al mar porque prefieren cargar langostinos, explotación pesquera
que siempre fue imposible de controlar con esa metodología.
El proyecto de ley
Filmus se presta a interpretar como convenga las definiciones y clasificación
morfológica que hacen sobre la información de los tres tipos de glaciares:
descubiertos, cubiertos y de escombros. Esta deliberada complejidad
terminológica, a diferencia de la ley vetada cuyas definiciones eran sencillas y
precisas, terminará operando a favor de las mineras.
Las mineras podrán operar en las altas cumbres, ahora legitimadas. El proyecto de ley presente permite deambular por toda la cordillera con la actividad minera, tal como ya lo viene haciendo el bandidaje extractivo. Con las nuevas definiciones podrán explicar que no transitan glaciares ¿Quién se anima a decirles que intervinieron un glaciar? ¿Quién recorrerá las cien mil actividades detrás de cada una de sus máquinas, si para controlarlos se necesitaría un especialista pegado a cada uno de los operarios de Barrick Gold, por ejemplo?
Por su parte, el artículo 6º de la ley Filmus, intenta “prohibir las actividades que puedan afectar la condición natural de los cuerpos protegidos”. Que es como decirle a la minera que puede operar sin provocar las afectaciones señaladas (su condición natural). El artículo 6º dice que se prohíbe la exploración y explotación minera o hidrocarburífera. Pero ¿en qué condiciones? ¿De qué forma? Se trata de aquellas actividades que impliquen por ejemplo “trasladar glaciares, destruirlos o interferir en su avance.” Es decir, se prohíbe únicamente la actividad minera en los cuerpos protegidos definidos en un artículo, el 2º, que sólo brinda definiciones.
Podrán decir que no intervienen “glaciares cubiertos: aquellos cuerpos de hielo perenne que poseen una cobertura detrítica o sedimentaria”. (Sólo del lado argentino de Veladero hay más de cuarenta de estos glaciares).
Por ello, desde un punto de vista estrictamente jurídico y para una efectiva protección de los glaciares y del ambiente periglacial, la posible sanción definitiva de este proyecto de ley resulta un insalvable escollo jurídico porque termina de legitimar las actividades actualmente en ejecución sobre las áreas que supuestamente protege. Es decir que resulta preferible, para eventuales acciones judiciales que busquen la protección de los glaciares y el ambiente periglacial, que no exista ninguna norma antes que la sancionada por el Senado.
De modo que podrá haber proyectos o actividades sobre glaciares y zonas de influencia. En la actualidad las mineras realizan tareas de exploración sobre los glaciares, prospectando yacimientos o buscando agua para su actividad.
La hipótesis que las actividades de la gran minería se desarrollen sobre glaciares o ambiente periglacial no es una presunción descabellada. Barrick iba a reventar tres glaciares chilenos que no los consideraba como tales sino cuerpos de hielo de no más de 20 años de antigüedad. Con ese criterio defendía su aberrante informe de impacto ambiental porque no “había intervenido glaciares sino cuerpos de hielo”. Con esta ley el camino le queda abierto (del lado argentino, al menos).
En la ocasión a la que hacemos referencia Barrick le terminó reconociendo al Consejo Regional de Medio Ambiente de Chile (COREMA) que los hielos intervenidos eran glaciares y que está dispuesta a perder una millonada de onzas de oro porque justamente hay metal abundante debajo de esos glaciares. Entonces hubo asesores del Estado chileno que le pidieron a la transnacional que utilice socavones debajo de los glaciares, mediante galerías, y que evite trabajar en la zona glaciar con el sistema a cielo abierto; Barrick contestó que "el proyecto Pascua Lama imposibilita utilizar minería subterránea." (Cosa que nosotros ya sabemos, largamente).
En síntesis, la ley Filmus se atribuye modificaciones técnicas -bajo solapa- superadoras de la ley vetada; sin embargo cumple aplicadamente con los deseos de las transnacionales mineras. Estamos convencidos que hay un fundamento ideológico que debe servir como base central para rechazar el proyecto del senador Filmus, ahora con media sanción. Este argumento es aquél que nos señala que consentir los cambios pretendidos a la letra de la ley original sería aceptar que los intereses particulares de las mineras transnacionales son superiores a los de la Nación toda. Sería admitir que los derechos individuales o comerciales de estas empresas son superiores al derecho esencial vinculado con la propia existencia del hombre, como lo es el Derecho Humano a un ambiente sano y equilibrado. También sería reconocer como legítimos los argumentos del veto, muchos de los cuales hemos señalado como falaces e inconstitucionales. Sería legitimar el espurio lobby de las mega-mineras representado por gobernadores, como el de San Juan, quien se ha convertido, en los hechos, en un servil empleado de la corporación Barrick Gold. En definitiva, sería aceptar que la mega-minería no sea sólo un paradigma de devastación ambiental y saqueo de nuestros bienes comunes naturales, sino también de devastación y saqueo institucional".
http://www.argenpress.info/2009/10/26
2. Involucrar en alternativas al orden mafioso y opresor
La Agencia de Noticias Red Acción nos permite saber de "La batalla por los esclavos de la patagonia".Lucas Schaerer sintetiza su artículo:
"Falopa, prostitución y casino. Estas tres mercancías masificadas en suelo patagónico son las claves para las complicidades y costumbres más abyectas construidas por y desde el poder en la provincia de Santa Cruz. Quienes lo dejaron en evidencia y dan una pelea épica en su contra es la organización Alameda, que estuvo desde este lunes a miércoles en la ciudad capital. En la segunda visita pública a la provincia, la Alameda evidenció -a los cuatro puntos cardinales- esta putrefacta planificación política, lo que provocó movimientos espasmódicos del establisment santacruceño".
Relata: "La Alameda se reunió con los representantes legislativos de la oposición, que son los victoriosos en la última elección; además los recibió la jueza y fiscal que llevan adelante la causa de las "Casitas" que derivó en otra de drogas; y los militantes planificaron junto con el líder de la iglesia católica las alternativas a las mafias prostibularias. Las citas con oposición, iglesia y justicia ya forman parte de la historia de los diarios y radios más importantes de Santa Cruz.
A los legisladores de la oposición que lidera Eduardo Costa se les dejó una propuesta. Que convoquen públicamente al gobernador Daniel Peralta a elaborar en conjunto un proyecto de ley para derogar las ordenanzas que habilitan bares y wiskerias que son tapaderos de prostíbulos. Quien quedaría como árbitro entre ambas fuerzas políticas es el obispo Juan Carlos Romanin.
Esta propuesta no significará la impunidad. A la justicia, la Fundación Alameda le encomendó más pistas para investigar y para ello se hicieron dos ampliaciones a la primera denuncia de abril. Se aportó tanto de los sitios donde fue reconvertida las "Casitas", como las rutas del tráfico de personas, y pidió el alejamiento de los efectivos policiales locales. Sobre la policía local sobrevuela sospechas de encubrimiento mafiosos que llegan al punto de los asesinatos de sus propios policías de bajo rango, como Chocobar y Sayago.
La Alameda también tuvo en su agenda el diálogo con la comunidad gállense. Tanto por la charla en la Universidad Nacional Austral Patagonia, como con los periodistas, congregaciones religiosas y vecinos. Con todos ellos se está pensando impulsar plurales espacios culturales. Hoy ausentes.
Este viaje de la
Alameda a las entrañas del poder nacional puso blanco sobre negro: en lo
político, judicial, mediático, y en lo policial.
"Las Casitas" de prostitución, con cerca de 300 mujeres que no salían ni a comprar cigarrillos, ubicadas en el patio trasero de la terminal de micros, no era sólo una denuncia mediática que por primera vez registró audiovisualmente el interior del mayor centro de encierro sexual de Argentina.
En lo judicial avanzó, por decisión de una jueza y fiscal, pero demostró las limitaciones de recursos con las que deben lidiar. Por ejemplo los altos mandos de la policía provincial deschavaron el allanamiento a las "Casitas" a principios de junio.
Pese al aviso del
allanamiento quedaban en las "Casitas" unas 150 mujeres. Ellas
testimoniaron ante la justicia federal local. Aunque bajo la coerción de la
mafia proxeneta. Algo inevitable y típico en causas con Trata donde el Estado no
propone alternativas a las víctimas ignorando así los tratados internacionales
ratificados por ley, como el Convenio contra la Discriminación de la Mujer, y
solamente creando huecas Subsecretarias de Derechos Humanos sin protocolo de
asistencia integral a las víctimas del encierro sexual.
Esto
que implica sobretodo seguir sometidas al consumo de drogas, alcohol y
tabaquismo, para aguantar una vida de abusos de lunes a lunes, que no respeta
feriados, fechas patrias, ni festividades.
Las mujeres
traficadas desde otros países -como Paraguay o más remotos como República
Dominicana- y provincias pobres del norte argentino siguen viviendo, hasta el
día de hoy, en los mismos bares estilos casitas de colores de Río Gallegos.
Dependiendo de la manutención de la madame que ahora las obliga al delivery
sexual. Y con un núcleo de treinta proxenetas, y manos derechas, que salen a la
calle y en los medios a marcar su rechazo al avance de la justicia.
Entonces las esclavas sexuales, sin saberlo, son la disputa de la madre de todas las batallas: la jurídica.
Por una lado, los reglamentistas. Estos mostraron el rostro a favor del proxenetismo. En la justicia están los denominados "progres" de la Sala II de la justicia Federal Nacional. Estos tres jueces, Farah, Cattani e Irurzun, fallaron a favor de los prostíbulos. En una causa con menores de edad prostituidas a manos de un ruso y mujeres en el microcentro porteño, los magistrados aseveran que es inconstitucional prohibir los prostíbulos. Pero mucho antes los jueces Farah, Cattani e Irurzun se habían mandado otra a favor del poder sin derechos humanos. La esclavitud laboral, puntualmente los talleres textiles, para estos tres jueces no era otra cosa que una costumbre de la comunidad indígena en Bolivia, los Allyu. En la causa contra los dueños de la marca SOHO esto se intenta aplicar.
Mientras que en lo político -coincidiendo con la Sala II- valen las palabras de Aníbal Fernández pos escrache a la red de prostíbulos en Constitución y Monserrat. En tanto que en Santa Cruz del gobernador para abajo, y la mayoría de los intendentes como el que esta semana salió en defensa de los cabarets en un pueblo de La Pampa. Para todos estos la esclavitud sexual es un "comercio" y se enmarcan en "costumbres culturales" inalterables y privadas de los hombres.
"Es común en las familias de Gallegos que las mujeres esperen con el café al hombre cuando vuelve de las Casitas, o que los tíos y padres lleven a debutar a los adolescentes", contó una estudiante universitaria de Gallegos en una clase encabezada por Gustavo Vera, presidente de la Fundación Alameda, y Mario Ganora, abogado.
En el caso de las
"Casitas" justifican que es preferible el control Estatal a través de las
libretas sanitarias para las chicas encerradas y con la custodia policial
echando a los clientes por las mañanas.
Esto llega al punto máximo cuando el
Estado recauda de esta flagrante violación a derechos humanos básicos. La
intendencia de Río Gallegos desde hace veinte años que cobra impuestos de ABL a
los proxenetas por instalarse en tierras fiscales.
En las antípodas están los abolicionistas. La Fundación Alameda, con sus militantes y un equipo de voluntariosos abogados prestigiosos, han logrado varias victorias inéditas. Coincidir con las organizaciones protagonistas del Encuentro de la Mujer en el mismo repudio público contra la Trata y la esclavitud sexual que dio el cardenal Jorge Bergoglio en Plaza Constitución. Y a nivel de Santa Cruz el obispo, Juan Carlos Romanin, fue quien consiguió del intendente de la localidad Piedra Buena que derogará la habilitación de los bares y wiskerias, los tapaderos de prostíbulos en ese pueblo santacruceño.
En este avance plural de la Alameda contra las "Casitas" de Gallegos se logró que el procurador Nacional Esteban Righi impartiera a los fiscales de todo el país una resolución para aplicar la prohibición de los prostíbulos, y que el Departamento de Estado norteamericano hiciera mención a las atrocidades de la Trata y esclavitud en Argentina. Hasta en ámbitos con reconocimiento mundial, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Alameda tuvo incidencias. El abogado Ganora logró con sus postulados que se elabore un manual contra la Trata y Trabajo Forzoso que debe ser aplicado por la policía de trabajo de toda la república. Todo esto sin detenerse en los avales individuales de diputados nacionales, que llegan hasta propios aliados del kircherismo.
La Alameda con esta segunda visita pública de la semana pasada no hizo más que construir una clara barricada.
De un lado quienes quieren reglamentar la Trata y el proxenetismo, postura reivindicada antes de 1930 por este país, y enfrente quienes buscan implementar efectivamente los más modernos tratados internacionales del planeta que coinciden con la ley de profilaxis y enfermedades venéreas, que fuera impulsada por socialistas anticlericales como Alfredo Palacios.
Igual lo jurídico acompaña otra disputa. La batalla entre la sociedad con vetustas costumbres y otra sociedad muy alejada de ello, pero que aún se mantiene pasiva frente a la ignominia de las esclavas sexuales argentinas y extranjeras. Lo demuestran los errados vaticinios sobre las olas de violaciones que haría el macho patagónico, como pregonaban muchos con el cierre de las Casitas, y que nunca ocurrió. Mientras esos hablan otros están impulsando desde abajo la cultura.
Unas cinco mil personas por internet están avalando una campaña por la construcción de un cine, y en los barrios más marginales de Gallegos, quienes tienen calado el frío polar en los huesos, grupos de mujeres impulsan políticas comunitarias sin padrinos políticos o campañas proselitistas.
A la vista se está librando una batalla crucial contra la esclavitud sexual en esa ciudad, que repercute en toda la patria. De fracasar esta inusual disputa para liberar a las esclavas de los prostíbulos avanzaría sin límites y encubierto en un discurso de defensa de las acciones privadas (artículo 19), la escandalosa y mafiosa derogación del artículo 17 de la ley 12.331 que prohíbe tácitamente la instalación de casas de prostitución.
La Fundación Alameda lleva el estandarte de una nueva historia que se esta construyendo. Ese lugar se lo ganó a fuerza de acción, pluralidad y debate. A tal punto que muchos confunden a Susana Trimarco, madre de Marita Verón, como integrante de la Alameda. A tal punto la referencia contra las injusticias, que Vera y Ganora recibieron denuncias de anónimos y por la calle sobre violaciones a los derechos humanos que no son de las mujeres en los prostíbulos.
La ruptura con las costumbres anticuadas y discriminadoras a todo nivel ya comenzó en Gallegos. Se retoma las banderas de las asambleas del 2002 y más cerca en el tiempo de los docentes. La puja es evidente entre los dos modelos. El prostibulario o la libertad. El esclavista o la emancipación. La batalla contra la Trata sexual abarca inevitablemente a la laboral. Esta pelea será decisiva para frenar las humillaciones en los trabajos, en la facultad y en la familia.
Cuánto tiempo más se mantendrá la pasividad de los buenos?". Fuente: www.anred.org / 30-10-09
En consecuencia, ¿cómo expandir la identificación con la intelectualidad (que está surgiendo desde los de abajo) en confrontación con la mercantilizada o conciliadora y cómo crear la emancipadora?
La intelectualidad como conocimientos e inteligencias para hacer posible otra sociedad, otro país y otro mundo se construye en forma de colectivos. Porque exige compromiso profundo con los otros de abajo en hacer el destino común. Implica la militancia de quienes comparten el ejercicio de actividades y relaciones implícitas en una función social (o en un territorio) por transformarla (o transformarlo) en acuerdo con el buen vivir de la diversidad popular. Para llevar a cabo esas creaciones se precisan patrimonios cognoscitivos, metodológicos y técnicos del pasado-presente pero asumidos desde las luchas por:
1. La democratización de la universidad pública que es ponerla al servicio de la emancipación
Argenpress.info nos posibilita reflexionar sobre lo que Sergio Hugo Cristani (BIODISOL - PRIMERA FUENTE) explica: "En la aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
La estrategia de las multinacionales es clara y evidente: acallar voces críticas, comprar estudios “científicos” favorables, orientar investigaciones acordes a sus intereses; chantaje e intensificar un discurso que fabrique un pseudo consenso social y político prominero, prosojero y proendeudamiento externo. Así, mientras articulan y desarrollan esta macabra ingeniería expoliadora de nuestros recursos y colonizadora de nuestra conciencia nacional, nos siguen endeudando, saqueando y contaminando con cianuro, acido sulfúrico, glifosato, endosulfán y demás químicos venenosos.
Una vergüenza nacional, una indignidad política e ideológica que la universidad pública argentina no puede legitimar a cambio de unas pocas pepitas de oro sucio que ingresan a su flaco y consumido presupuesto. En este esquema de capitalismo salvaje e irracional, el caso de las mineras es paradigmático: compran impunidad política y económica; pagan a la gran prensa con el propósito de que su actividad pase desapercibida para la gran mayoría de los argentinos, intentan chantajear a los habitantes de los pueblos que contaminan, con quienes emplean denigrantes prácticas clientelares disfrazadas de “responsabilidad social empresaria”.
Al mismo tiempo son favorecidas por los gobiernos de los países que saquean, contaminan y endeudan con leyes a medida, subsidios, beneficios fiscales e impositivos increíbles y cuantiosas obras de infraestructura para desarrollar sus actividades sin contratiempos. Muchos minerales que se llevan al exterior mediante una simple declaración jurada y sin control estatal, son esenciales en el sostén y desarrollo del mal llamado “primer mundo”, algunos sirven para la industria del armamento moderno, otros son simplemente artículos suntuarios que engrosan las arcas de una élite parasitaria global.
Hay otras riquezas naturales: hidrocarburos, agua dulce, tierras fértiles, bosques, fauna itícola, etc. que poco a poco se van agotando, y de continuar esta dinámica depredadora pronto escasearán en los países desarrollados y derrochones.
Por eso las empresas multinacionales, entre ellas las mineras, están en estos pagos. Buscan llevarse de aquí lo que reservan y protegen allá. Hay numerosas organizaciones trasnacionales y planes globales que las grandes potencias han pergeñado para despojar de sus recursos naturales y materias primas a distintos pueblos del planeta.
Entre estas regiones en disputa está Latinoamérica. Para la comarca sudamericana este nuevo paradigma mundial despliega su estrategia mediante la Iniciativa para la Integración de Infraestructura de la Región Sudamericana (IIRSA). Este emprendimiento requiere necesariamente de la connivencia político empresaria, de seguridad jurídica (llámese leyes y justicia funcionales) y de pueblos desinformados, desmovilizados y fragmentados. Y la historia se repite… En la estrategia imperialista nuevamente se manifiesta la necesidad de promover un nuevo plan de endeudamiento externo sudamericano.
En el caso de la mega-minería a cielo abierto, este endeudamiento público se da través de la infraestructura que necesitan estas corporaciones privadas para realizar la exploración, la explotación y el transporte de minerales.
De esta manera los argentinos:
Tendremos que hacernos cargo de proyectos faraónicos en materia de comunicación, transporte y energía, por citar sólo los principales. Asumiremos el costo de caminos, puentes y puertos por donde transitarán las materias primas y minerales que se llevarán del país.
Tomaremos deuda para la construcción de embalses, diques, centrales hidroeléctricas, acueductos, gasoductos y oleoductos para que no les falte la gran cantidad de energía que emplean estas empresas multinacionales atraídas por la oportunidad de riqueza fácil y rápida que representa Argentina.
Deberemos poner a disposición nuestros ríos, arroyos, lagos, acuíferos y demás cuencas para que estas empresas extractivas la despilfarren y contaminen.
El verso será el de siempre: que vendrán nuevas empresas e inversiones, que traerán trabajo y bienestar, que aportarán al desarrollo de la economía nacional, que significará progreso social, que posibilitará una mayor calidad de vida, etc., etc. La misma mentira organizada que, como tantas otras, con los años saldrá a la luz. Para entonces estaremos más pobres, más tristes, más despojados, más sometidos y con una deuda externa odiosa tan monumental como los cráteres que dejarán estas mineras en nuestras montañas andinas.
Leyes concebidas para el saqueo y la muerte, no desregularon la actividad minera a inicios de la década de los ‘90. Quizá sea más correcto hablar de reregulación y readecuación de leyes y normas en función de los requerimientos de las grandes empresas multinacionales del sector. El Banco Mundial es una de las instituciones que puede reclamar la propiedad intelectual a los legisladores nacionales que firmaron los despachos de comisión durante esos años.
En 1993 se promulgó la ley de inversión minera Nº 24.196, a la que le sucedieron una larga ristra de leyes complementarias y decretos reglamentarios que sirvieron de zanahoria para la radicación de emporios mineros internacionales. Las leyes vigentes son: Ley de Inversiones Mineras Nº 24.196/93 y su modificación Nº 25.161/99; Ley de Reorganización Minera Nº 24.224/93; Ley de Acuerdo Federal Minero Nº 24.228/93; Régimen de Financiamiento del IVA, Ley Nº 24.402/94; Ley de Modernización Minera y Modificación del Código de Minería Nº 24.498/95; Ley de Protección Ambiental Nº 24.585/95, y Ley de Actualización de Inversiones Mineras Nº 25.429/01. (Fuente Fernando Solanas/Grupo MORENO, Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora). La resultante de esta arquitectura legal raya el absurdo, la tragedia y la maldición: nos despojan de nuestros metales y minerales, nos contaminan y asesinan lentamente y nosotros les pagamos para que lo hagan. Los privilegios que ofrece nuestra legislación se traducen en exenciones de todo tipo: No pagan impuesto a las ganancias ni a las ganancias mínimas presuntas. No pagan el IVA a las exportaciones que realizan.
Tampoco tributan impuestos a los activos ni a la ley de sellos. Están eximidos de pagar derechos de importación de equipos, maquinarias, repuestos y accesorios destinados a la explotación.
Están autorizados a descargar de ganancias los gastos de exploración. Sólo dejan un 3% de regalías en la provincia donde se encuentra el yacimiento.
Este valor se calcula de lo que extraen a “boca de mina” (sin ningún valor agregado). Vale comentar que son las propias empresas las que mediante declaración jurada manifiestan qué tipo y qué cantidad de minerales y metales se extirpan de las entrañas provincianas. Pero la cuestión no culmina aquí.
Ese supuesto 3% que deberían abonar y que se reduce aproximadamente a un 1% si le descontamos las exenciones conferidas por leyes, se transforma en un monto insignificante si hacen uso del reintegro adicional por exportaciones a través de puertos patagónicos. Por si estas prerrogativas legales no resultan suficientes para atraer a las mineras, aún resta mencionar que los emprendimientos gozan de “estabilidad fiscal” durante 30 años a partir del momento en que es aprobado el estudio de factibilidad por la autoridad de aplicación. Lo que significa que durante 3 décadas podrán desplegar la actividad con la tranquilidad y la seguridad de que no habrá ninguna normativa que modifique las inmunidades impositivas concedidas.
Pero todavía resta aludir al decreto nacional Nº 753/04, publicado en el Boletín Oficial del 18 de junio de 2004, que en su Artículo 1° deja “… sin efecto la obligatoriedad del ingreso y negociación en el mercado de cambios de las divisas provenientes de la exportación de productos, que fuera prevista por los Artículos 1° del Decreto 2581/64 y 10° del Decreto 1555/86, correspondientes a las empresas mineras que con posterioridad a la vigencia del presente decreto obtengan los beneficios reconocidos en el Artículo 8° de la Ley 24.196 y sus modificaciones, respecto de un nuevo proyecto o de una ampliación de unidades productivas existentes”.
Con esta normativa nacional (nacional por el alcance pero no por su espíritu y contenido) se les permite a las empresas mineras dejar todas sus ganancias en el exterior, sin tener que ingresar la contrapartida de lo exportado en divisas como lo hacen empresas nacionales, muchas de ellas pequeñas y medianas. Mientras el latrocinio y la piratería se perpetran, el Congreso Nacional, la AFIP, el Banco Central y demás organismos del Estado (incluidas las universidades), brillan por su presencia y ausencia cómplice al igual que el oro que se llevan".
Sergio Hugo Cristani se refiere a la influencia dictatorial en la universidad pública: " Los bastones largos del general Onganía se presentan de distintas formas en la universidad argentina. Están vigentes, por ejemplo, en:
La supresión o dilución del pensamiento crítico. En la autocensura. En la ausencia de presupuesto genuino y en la presencia de partidas con destinos delimitados.
La aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
El bastonazo reciente lo dieron los rectores que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), al aceptar y repartir por segunda vez, sin debate y sin culpa, dinero contaminado. La universidad reformista del ‘18 no se limitó al ingreso irrestricto y gratuito, sino que también preservó su autarquía y autonomía frente al capital privado y las corporaciones extranjeras.
A más de 9 décadas de aquella gesta, el debate que comienza a florecer tibiamente a partir del reparto de los fondos mineros refleja que la crisis de nuestra universidad no es sólo presupuestaria y financiera. Es mucho más profunda que las miradas monocromáticas y administrativistas que no ven más allá del rojo de las cuentas.
Bastones largos y dictadura cívico militar mediante, a partir de 1990 muchas universidades, al igual que leyes y políticas gubernamentales, se articularon funcionalmente a demandas de empresas privadas y a necesidades del mercado. Estas nuevas lógicas se fueron introduciendo en los diseños curriculares, en la orientación de investigaciones, en el patrocinio de actividades académicas y en proyectos de extensión.
A medida que el presupuesto oficial para la academia se achicaba, crecía la proveeduría de servicios que poco y nada tienen que ver con la democratización, transformación e inserción social que se reclama y espera de esta institución pública. Así, muchas universidades terminaron priorizando el propio producido en desmedro de la producción propia. Pero no todo pasa por números, cifras y cuentas.
El debate que se insinúa en el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), al igual que en distintas Facultades, a partir de la aceptación y distribución de los fondos del yacimiento minero Bajo de la Alumbrera, pone en contraste posiciones sobre el sentido ético, político, cultural, económico e ideológico del saber académico y científico. Y aquí volvemos al ‘18 para subrayar otro elemento cardinal de aquella gesta reformista: el emparentamiento de la universidad con la sociedad.
Quienes la protagonizaron comprendieron que la política al igual que el conocimiento no son propiedad de tal o cual, ni se transfieren desde-hacia. Todo lo contrario, se construyen y se amasan con un ingrediente esencial: el pueblo. Y justamente fueron esas historias de sufrimientos, resistencias y aprendizajes colectivos de pueblos catamarqueños como Santa María, Belén, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, entre otras comunidades contaminadas y usurpadas, que la mayoría del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Consejo Superior de la UNER no consideraron ni comprendieron al aceptar y repartir estos dineros del despojo nacional.
Los rectores y sus aliados facultativos podrán ensayar explicaciones pseudolegalistas y justificaciones economicistas, pero deberán saber que cuando está en juego la vida y la dignidad de los pueblos la universidad pública no puede aprender ni enseñar a jugar de imparcial. Quizá esta discusión naciente sea una gran oportunidad para comenzar a caminar sin bastones, apoyándonos entre todos los que pensamos que es necesario cambiar desde los cimientos esta universidad neoliberal y mercantilista".
Sergio Hugo Cristani es Consejero Superior por el
Claustro Graduados de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Fuente:
2. El carácter revolucionario de la actividad de científicos que requiere entablar relaciones con sus pueblos
Emir Sader (Página 12), en "Desafíos del pensamiento crítico", aclara sobre cómo los entiende a través de reseñar la labor del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso): "El pensamiento crítico latinoamericano ha acompañado, a lo largo de varios decenios, los procesos políticos más avanzados del continente, analizándolos y apuntando sus potencialidades, límites, contradicciones y perspectivas. Hoy, cuando varios países del continente experimentan la construcción de alternativas políticas al neoliberalismo, el pensamiento social del continente necesita urgentemente ponerse a tono con estos procesos.
Una teoría que no desemboca en propuestas efectivas de trasformación social, que no busca la comprensión de las dinámicas de cambio democrático que ocurren de forma real y no meramente imaginaria en nuestras sociedades, termina por volverse una teoría estéril, inocua para cualquier proyecto emancipatorio y liberador. Asimismo, una práctica política que se nutre de la buena teoría, rigurosa, crítica y comprometida, tiende a multiplicar sus potencialidades como práctica transformadora de la realidad social.
Esta perspectiva resume las palabras con que Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, cerró la XXIII Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), celebrada en Cochabamba hace algunos pocos días. El evento, que había sido inaugurado por el presidente Evo Morales, constituyó un vigoroso llamamiento a que la enorme capacidad crítica del pensamiento social latinoamericano y caribeño se vuelque de forma decidida a los desafíos concretos que los movimientos y los gobiernos populares de la región están enfrentando.
Clacso fue fundado hace poco más de cuatro decenios, en 1967. Un año lleno de significados relevantes para América latina: la muerte del Che y el lanzamiento de Cien años de soledad, dos acontecimientos que terminaron por proyectar, definitivamente, nuestro continente en el mundo. Desde entonces, Clacso ha ampliado y fortalecido sus acciones como red de instituciones académicas en el campo de las ciencias sociales, con 259 centros asociados en 25 países de América latina y el Caribe, Europa, Estados Unidos y Canadá.
Se trata, sin lugar a dudas, de una de las redes universitarias más importantes del mundo, con 30 grupos de trabajo temáticos, de los que participan más de 1.500 investigadores e investigadoras de 28 países; con una Red de Posgrados que reúne más de 500 maestrías y doctorados, donde actúan 7.000 docentes y más de 30.000 alumnos y alumnas; con una reconocida política de becas para el desarrollo de investigaciones sociales, especialmente destinada a la formación de jóvenes académicos; con la mayor Biblioteca Virtual de América latina, articulada en una red de unidades de documentación y registro que llega casi al millón de textos bajados por mes; con un Campus Virtual pionero en el desarrollo de cursos formación a distancia de nivel de posgrado, con calidad y rigurosidad académica; con diversos programas de cooperación e integración regional, particularmente con países de Asia y Africa. Clacso dispone de una activa política editorial, con más de 500 libros publicados, además de desarrollar acciones de divulgación del pensamiento social latinoamericano con el apoyo de prestigiosos medios periodísticos como Página/12, de Argentina, La Jornada, de México, y las ediciones de Brasil, Chile, Perú, Bolivia, Colombia y España de Le Monde Diplomatique, en los que se publican mensualmente los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano, con una tirada de más de 2 millones de ejemplares por año.
En los últimos tres años, Clacso ha publicado 150 libros, con textos de 822 autores y autoras de más de 50 países. Clacso cumple así sus funciones como institución pública no gubernamental, fiel a sus fines, democrática en sus prácticas y comprometida en sus acciones. Una institución que aspira a contribuir a que América latina se piense a sí misma y su lugar en el mundo, a partir de su propia historia, sus especificidades y sus intereses.
Sin embargo, más allá de las conquistas colectivas de esta amplia red académica, los desafíos siguen siendo urgentes y necesarios. Debemos estar a la altura de los grandes problemas de nuestro continente, así como de las alternativas que se gestan popularmente para enfrentarlos. La refundación de los estados plurinacionales de Bolivia y Ecuador son sólo dos de los buenos ejemplos que nos interpelan e invitan a pensar y a trabajar activamente desde el campo universitario y desde la instituciones de investigación para consolidar la necesaria transformación democrática de nuestro continente. En Cochabamba he sido reelegido por un nuevo trienio para el ejercicio del cargo de secretario ejecutivo de Clacso. Al hacerlo, he reafirmado nuestro compromiso para que el Consejo obtenga una gravitación aún mayor como usina de pensamiento crítico a tono con los procesos cambio y de movilización social que vive nuestro continente.
De la articulación estrecha entre la teoría crítica y los procesos emancipatorios dependerá, en gran medida, el futuro de América latina y, también, indisolublemente, el de Clacso. En esta dirección se concentrarán todos nuestros esfuerzos y energías.
* Secretario ejecutivo de Clacso.
Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-134433-2009-10-31.html
Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 1-11-09
3. La desburocratización del Estado que implica partir de crear democracia participativa en el sindicalismo y los feudos
Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info), en "El viejo Estado y el Poder Popular: La paradoja aún por resolver", nos encamina desde Venezuela a analizar cómo articular las luchas con ese contenido y sentido en la Argentina:
"Desde la irrupción
violenta del pueblo venezolano el 27 de febrero de 1989 en el escenario político
se ha visto un proceso de maduración de condiciones que hacen posible la idea
nada ilusoria del socialismo como alternativa de transformación de las distintas
estructuras que han caracterizado a Venezuela como nación y sociedad, algo en lo
cual aún los defensores del antiguo orden establecido no han podido desentrañar
exitosamente, dada la visión sesgada de la realidad que padecen, buscando imitar
torpemente el modelo de sociedad excluyente que prevalece en Estados Unidos y
Europa.
Sin embargo, este
proceso de maduración ha tenido momentos en los que pareciera revertirse ante la
ceguera estratégica de algunos dirigentes políticos y populares revolucionarios,
quienes sucumbieron ante la vorágine electoral como única opción para lograr los
cambios necesarios, pero que -al final- limitó profundamente la organización y
la movilización popular, legitimándose el orden establecido. Aún así, esta
cuestión comenzó a mudar de aires con el triunfo electoral de Hugo Chávez en
1998, obligando a muchos de los militantes de la izquierda tradicional a
replantearse la estrategia, la visión y las tácticas para alcanzar finalmente la
transición al socialismo.
Ahora mismo, esa irrupción violenta que sorprendió hace veinte años a propios y extraños debe encauzarse hacia la total transformación del Estado, instaurando una nueva institucionalidad que responda a las nuevas realidades creadas al calor de las luchas populares, dado que el actualmente vigente se revela contrario a la democracia participativa y protagónica contemplada en el texto constitucional venezolano; de ahí la incongruencia existente entre tales instituciones y la propuesta del socialismo, más aún con la del poder popular que se estaría ya conformando en algunas regiones del país, aunque no tanto con ese ímpetu que se requiere para desplazarlas, disputándoles sus espacios e influencia, lo cual representaría un salto cualitativo enorme que consolidaría y definiría mejor el proceso revolucionario en marcha. En este sentido, haría falta que los mismos gobernantes chavistas compaginaran su gestión pública con la necesidad trascendental de ir desmontando las mismas instituciones que encabezan, lográndose en consecuencia que se erija un nuevo Estado en tanto el poder popular madure y sea capaz de substituirlo absolutamente. No obstante, habrá que librar una lucha sin cuartel con quienes se resisten a cualquier cambio dentro de las mismas filas chavistas, cuidando que esto no ocurra y así continuar usufructuando el poder alcanzado, sin producir ninguna revolución, salvo la de los discursos y consignas.
Esta paradoja debe resolverla el pueblo a su completo favor, permitiéndose asumir su rol protagónico en la construcción de un nuevo modelo civilizatorio que, al margen de lo que pudiéramos considerar como socialismo, modifique sustancialmente las estructuras de dominación y de dependencia bajo las cuales se erigió la sociedad venezolana, con una propuesta de país que rescate los valores de resistencia y de lucha de los sectores populares que buscaron negar y desterrar las elites dominantes en alianza con el imperialismo yanqui. Por ello es importante que los mismos sectores populares se animen a experimentar por sí mismos la democracia participativa, creando sus propios espacios organizativos, de tal modo que puedan elaborar un conjunto de leyes y normas que rompan -de manera creadora y recreadora- la realidad que los ha sojuzgado. En esa dirección, el socialismo tendría un mejor basamento porque lo desarrollarían los sectores populares, aún cuando tengan que entablar una batalla con quienes dirigen en su nombre las diversas instituciones del Estado, siendo el mayor reto a conseguir, desde abajo".
Fuente: www.argenpress.info / 6-11-09
En consecuencia, partamos de que sólo la unidad de voluntad transformadora de la diversidad popular puede demoler las estructuras de dominación y de dependencia pero esto nos interpela a involucrarnos en las luchas de organizaciones de los abajo por la dignidad de vida y trabajo desde nuestras especificidades, identidades, reivindicaciones e ideas.
La práctica intelectual para conjugarse con los intereses emancipadores necesita:
1. Revisar y superar su presente-pasado
Ilán Semo (La Jornada), en "Intelectuales: cambio de paralajes", sostiene: "En los dos últimos decenios se han escenificado, y se siguen escenificando, una serie de cambios no exentos de efectos mediatos e incluso inmediatos, que plantean condiciones inéditas para la vida intelectual en el país. Algunos de estos cambios aparecen como consecuencia de historias previas; otros se presentan como rupturas o discontinuidades inesperadas de las funciones que la definieron hasta la década de los 90. Estas discontinuidades han transformado (y tal vez han empezado a despoblar) el sitio distintivo que se atribuía a los intelectuales, y su repliegue se expresa en una geografía nueva, que señaliza de manera nunca antes vista la relación entre la escritura y la escena pública, entre los órdenes de la representación y los espacios de la experiencia, entre las reglas del discurso y las instituciones visibles e invisibles que las acotan. Si por paralaje entendemos, según Slavoj Zizek, una visión que reúne y conecta fenómenos incompatibles e inconexos, tal como es propio, por ejemplo, a la retórica de la política y la propaganda, una de las prácticas que han distinguido al mundo intelectual y ha consistido precisamente en la interminable deconstrucción/construcción de esta ilusión. Y acaso las transformaciones recientes por las que ha transitado esa práctica demandan una revisión de las formas en cómo ha sido pensada hasta la fecha.
Un primer contraste: el paso de la fase
sólida
de la
escritura, abusando de una metáfora de Zygmunt Bauman, a su fase líquida
,
es decir, esa condición en que las formas de la escritura (las identidades
conceptuales, los cánones que delimitan los gustos, los géneros que conectan a
lectores y autores) ya no logran mantener su estabilidad durante un tiempo más o
menos duradero porque cambian, se innovan o desaparecen en un lapso menor que el
que se requiere para ser asumidas o para afectar la hermenéutica de sujetos y
prácticas discursivas. Si la relación entre la escritura y los códigos de la
experiencia, entre la palabra sentido
y el sentido de las palabras, entre
la crítica y los consensos, en suma, entra el pensamiento y la acción
como se solía decir, fue la premisa que definió (e inspiró) a ese abigarrado y
diverso universo de escritores, ensayistas, filósofos, historiadores,
antropólogos, sociólogos, cronistas y periodistas que veían en su intervención
en la esfera pública una responsabilidad y un derecho, es improbable que las
figuraciones presentes de esa relación, y las que apenas están siendo
concebidas, puedan fungir como referentes conceptuales y narrativos del sentido
de prácticas individuales o colectivas y de proyectos a largo plazo.
En segundo lugar, la idea misma de reunir al futuro con el
presente a través de una visión (o un gran relato
) se ha vuelto un lugar
sin lugar, una distopía, pues los valores que inspiran a ese proyecto
seguramente se habrán disuelto o habrán caducado antes de que puedan figurar
(en) un horizonte de expectativas. Y lo más probable es que el tiempo que esas
expectativas suponen para cumplirse (o no) sea inalcanzable frente al lapso en
el que se transforme o desaparezca el horizonte que las propició. Si una de las
funciones que se asignaron a los intelectuales era la de reflexionar sobre la
traza y la trama de las tendencias en el vaivén de lo contingente, la única
tendencia que al parecer prevalece en el ámbito de las formas de la escritura es
precisamente su carácter contingente. Por lo visto, en el contexto actual de las
afinidades del pensamiento, sólo permanece lo efímero. El antiguo principio
gracias al cual un intelectual lograba fijar su identidad con base en sus
elecciones sólidas
(la idea, por ejemplo, de trazar un proyecto de
vida
a lo largo del plan de una obra
) ha perdido en gran medida
sentido.
En tercer lugar, la erosión (o la eclosión o acaso el
fin
)
del paradigma literario. Desde los años 30 (o incluso antes) hasta la década de
los 80, el centro del mundo intelectual mexicano provenía de la mirada y de las
prácticas narrativas propias al discurso literario. Ese centro se ha desplazado
ya a uno de sus márgenes: la academia. Casi ninguno de los intelectuales que
escenificaron ese giro entre el fin de los 80 y el principio de los 90 provienen
de las filas de la literatura (si sus diferencias filosóficas e ideológicas
marcan aún más la amplitud de este fenómeno, por nombrar sólo algunos, Néstor
García Canclini, Fernando Escalante, Enrique Semo, Bolívar Echeverría, Roger
Bartra, José Antonio Crespo, José Luis Barrios, etcétera). Con una visible
excepción: Roberto Bolaño, cuya influencia sigue creciendo. Pero se trata
precisamente de un novelista que desplegó su obra como una refutación de los
cenáculos literarios. Es sintomático de este cambio asomarse a las revistas que
antes se llamaban literarias
y hoy prefieren definirse como culturales
,
en las que las estrategias narrativas, incluso a la hora de hablar sobre la
literatura, se asemejan cada día más a las formas de argumentar de las
disciplinas de la interpretación.
En cuarto lugar, la desiconización de la escritura. Hoy sería
inconcebible afiliar un texto a la influencia
de un solo autor o una sola
escuela de pensamiento como el andamiaje único para emprender la labor de volver
a pensar lo pensado, que es la función central del mundo intelectual. El texto
se ha convertido en un laberinto de redes argumentales y evocaciones
referenciales, que desbancan permanente las antiguas lealtades que se profesaban
a los autores centrales.
Todos estos
cambios responden en última instancia a transformaciones profundas y radicales
que transitan por la consideración de los nuevos soportes en que se inscribe y
disemina la escritura (la fragmentaria opinión pública, el Internet, etcétera) y
las instituciones que hoy acotan los procedimientos de su legitimación (como lo
puede ser la universidad)".
Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2009/10/31/index.php?section=opinion&article=018a2pol
Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 1-11-09
2. Poner en debate el dominio cultural de la Iglesia Católica
Gustavo Duch Guillot, en "El abogado del Diablo", aclara sobre
La Pontificia Academia de Ciencias organizó entre el 15 y el 19 de mayo, en el Vaticano, la semana de estudio "Plantas transgénicas para la seguridad alimentaria en el contexto del desarrollo". Restricciones a la introducción de la biotecnología para mitigar la pobreza. Un largo número de expertos, aunque con muy corta pluralidad en sus posiciones, se sumergieron –a puerta cerrada– en el apasionante mundo de los transgénicos para presentar argumentos que permitan a la Iglesia católica adoptar un posicionamiento frente a tan polémico asunto.
La posición de salida se adivinaba desde la introducción del documento de presentación oficial, cuando dice: La oposición a la biotecnología agrícola generalmente es ideológica. El enorme potencial de la biotecnología vegetal para producir alimentos en mayor cantidad y de elevado valor nutricional para los pobres se perderá si la regulación de los OGM no remplaza el principio precautorio por principios científicos.
O más adelante, cuando se afirma que “… necesitamos equiparnos con argumentos acerca de por qué la seguridad alimentaria de los pobres necesita tener acceso eficiente a la tecnología transgénica y que la extrema regulación precautoria es injustificada; argumentos para mostrar las consecuencias sociales y económicas de la excesiva regulación y para conocer cómo cambiar la regulación basada en la ideología por la regulación basada en la ciencia”.
Los pobres analizados como simples ratoncitos de laboratorio. Pobres ratoncitos pobres que movidos por creencias e ideologías (y eso lo dice una institución bajo la protección directa del Vaticano) se encadenan a los principios de la precaución. Los pobres ratoncitos pobres que no se dejan salvar y engordar por la sabiduría científica, que ahora parece contar con la infalibilidad de la curia para garantizar su inocuidad.
Pues sí, la oposición a los alimentos transgénicos es ideológica, por supuesto. Desde una ideología que no se quiere genuflexionar frente al todopoderoso dios transgénico, en el nombre de Cargill, de Syngenta y del (Espíritu) Monsanto. Que vive temerosa de las plagas bíblicas que profetizaron la plaga del Ángel exterminador que ya llegó sobrevolando y fumigando venenos sobre las comunidades campesinas pecadoras por vivir junto a campos transgénicos. Muerte y enfermedades que caen del cielo en forma de nube densa de plaguicida. Amén.
Desde una ideología que rechaza la extremaunción del medio ambiente y de la población campesina. Sabemos que sin campesinado no hay un medio ambiente vivo y viceversa. Aunque en los textos de la organización del acto se lea: Los científicos del sector público tienen la responsabilidad de explicar a la sociedad (las ventajas de la biotecnología vegetal) y que el rechazo a la tecnología de los OGM limitará los esfuerzos para aliviar la pobreza y el hambre para salvar la biodiversidad y proteger el ambiente. Idénticas tesis a otros documentos científicos. Y los bendijo, diciéndoles: sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la Tierra. Libro del Génesis.
Los señores investigadores debieron buscar en su cónclave pruebas para excomulgar, por ejemplo, al gobierno alemán, cargadito de activistas antitransgénicos, hippies, ateos y seguro que además obsesionados defensores del condón, por su excesiva regulación precautoria (oxímoron neoliberal donde los haya) que hace que se equivoquen cuando acaban de prohibir el cultivo del maíz modificado genéticamente en su país por sus riesgos asociados. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Señoras, señores, se ha iniciado el proceso de canonización de los alimentos transgénicos. Presenten sus pruebas y sus milagros".
Gustavo Duch Guillot, Veterinarios Sin Fronteras
Fuente original: La Jornada Fuente: www.biodiversidadla/ 27-7-09
3. Asumir su transformación desde los significados y sentidos de componentes metodológicos
Salvador López Arnal (Rebelión) entrevista al escritor colombiano Renán Vega Cantor.
El Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007, otorgado en junio de 2008, recayó en la obra Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Las transformaciones mundiales y su incidencia en la enseñanza de las Ciencias Sociales, del escritor colombiano Renán Vega Cantor. Según el jurado del premio, el autor aborda en esta obra la temática del mundo actual con solidez, a través de dos -densos pero muy legibles- volúmenes que revindican categorías del pensamiento crítico universal que permiten acercarnos a la compleja realidad de nuestros tiempos. El veredicto señala igualmente que la obra de Vega Cantor reivindica el concepto de “totalidad” contra la pretensión de corrientes culturales postmodernas de eliminar esa perspectiva de raigambre y tradición marxistas.
El jurado del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007 estuvo integrado nada más y nada menos que por Fernando Báez (Venezuela), Stella Calloni (Argentina), Bolívar Echeverría (Ecuador), ganador de la edición 2006, Roberto Fernández Retamar (Cuba), y Daniel Hernández (Venezuela). Se presentaron 82 obras.
Renán Vega Cantor, el autor premiado, es historiador y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, en Bogotá, Colombia. Es autor y compilador de Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad y El Caos Planetario; entre otras numerosas publicaciones.
Renán Vega Cantor formula significados y sentidos de:
♣ El pensamiento crítico
-Déjeme felicitarle en primer lugar por la obtención del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007. Si en alguna ocasión algún premio literario estuvo justificado, sin duda ha sido en esta ocasión. Empiezo, si me permite, con una precisión: el Premio Libertador es un premio al Pensamiento Crítico. ¿Qué entiende usted por pensamiento crítico? ¿Puede un pensamiento digno de ese nombre ser acrítico?
-Renán Vega Cantor (RVC): Me parece que usted tiene razón en la duda que le suscita hablar de «pensamiento crítico», porque en sí misma la expresión puede parecer tautológica, porque en sentido estricto todo pensamiento que merezca tal nombre debe ser crítico, entendido como radical, es decir, que vaya a la raíz de los problemas. Sin embargo, me parece que en razón de la imposición del capitalismo a nivel universal en los últimos 20 años, del cual se han derivado múltiples teorías, ideologías y dogmas apologéticos, todos los cuales se difunden como pensamiento (algunos lo llaman “débil” o “único”), tiene sentido hablar de «pensamiento crítico», entendido como aquél que desnuda y combate al capitalismo.
En esta dirección, el «pensamiento crítico» tal como yo lo entiendo retomaría la célebre afirmación de Marx de la Crítica de la Economía Política en una doble dimensión: de una parte la crítica de las nociones que hoy tienden a presentarnos, como en tiempos de Marx, al capitalismo como una realidad eterna e insuperable; y de otra parte, la crítica a las relaciones desiguales, injustas y explotadoras de nuestro tiempo, que son, no sobra decirlo, capitalistas. Adicionalmente, la crítica de todo lo existente implica no sólo una actitud reflexiva, sino un vínculo con una acción práctica transformadora, propia de una filosofía de la praxis. Por ello, el «pensamiento crítico» debe afrontar problemas históricos y concretos, situados, lo que implica, al mismo tiempo, una vinculación con las realidades específicas en que se vive, junto con una apertura mental que permita dialogar con el pensamiento universal.
En síntesis, «pensamiento crítico» significa en estos
momentos tener una postura anticapitalista que desmitifique las falacias de este
modo de producción como algo eterno e inmodificable, que asuma una postura a
favor de los oprimidos y explotados del mundo y que, hurgando en la memoria de
las luchas plebeyas, retome la senda de otra forma de organización social que
vaya más allá del capitalismo.
♣ Las incertidumbres mundiales a causa del capitalismo
-Titula su libro: “Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar”. ¿Un mundo incierto? Suena, si me permite la provocación, a filosofemas de Karl Popper o a interpretaciones de la mecánica cuántica. ¿Por qué nuestro mundo es un mundo incierto? ¿Dónde reside su incertidumbre?
-RVC: Cuando yo titule el libro y le coloque el apelativo de un “mundo incierto” lo estaba haciendo desde varios ángulos, que aparecen implícitos a lo largo del texto. De una parte, la universalización del capitalismo, lo cual ha sucedido en el último cuarto de siglo, si se tiene en cuenta la crisis generalizada de otras formas de organización económica y social (y me refiero no solamente a los distintos proyectos que se llamaban socialistas, sino también a las economías campesinas, artesanales e indígenas), genera una tremenda incertidumbre sobre el futuro inmediato de la humanidad. Expliquemos esto con algún detalle. Para mí ha sido terrible la universalización del capitalismo porque eso trae aparejados unos peligros evidentes para el género humano en su conjunto, en términos económicos, sociales, ambientales, militares y yo diría que en todos los planos de la existencia humana.
En términos económicos, lo estamos viendo hoy con la crisis capitalista, la imposición del reino de la mercancía y la ganancia, supone la destrucción criminal de otras formas de organización, con lo cual millones de seres humanos sufren una miseria sin precedentes. Esto supone, para dar un ejemplo, que aquellas sociedades que tenían la posibilidad de satisfacer, por lo menos, sus condiciones básicas de subsistencia (producir la dieta para ellos mismos y para sus familias), ahora se ven abocados a comprarle al mercado los productos que antes generaban y a morirse de hambre, como lo estamos viendo en estos momentos en más de 50 países del mundo, en todos los cuales se han presentado rebeliones por carencias alimenticias.
Es incierto también en el plano económico porque el crecimiento capitalista arrasa con todo lo que encuentra a su paso, sin importar sus costos reales, con el prurito de presentar ciertos niveles de rentabilidad y de ganancia. Esto, a pesar que la propaganda nos esté diciendo desde hace mucho tiempo, que la economía capitalista no tiene límite de ninguna clase y que su crecimiento esta asegurado para siempre. En estos días de crisis mundial está seriamente cuestionada esta falacia del crecimiento exponencial y del consumo desaforado, aunque desde luego la falacia no haya desaparecido, y los neoliberales nos digan que para solucionar la situación hay que seguir creciendo y compitiendo.
En términos sociales, el mundo es incierto para gran parte de la población de la tierra, como nos lo recuerdan todos los días los indicadores convencionales de la ONU e incluso de instituciones de “extrema izquierda” como el Banco Mundial. En efecto, esas estadísticas que han terminado convertidas en datos sin sentido, nos dicen que cada día, a medida que se ha ido expandiendo el capitalismo por todo el mundo, la pobreza, la miseria y la desigualdad en lugar de atenuarse se incrementan, porque lo que está claro es que la “globalización” deja muy pocos ganadores, mientras que la mayoría pierde. Y esta no sólo es una afirmación retórica sino desgraciadamente real, como se observa en cualquier país, incluyendo a los del capitalismo sobredesarrollado, como Estados Unidos, donde hay 40 millones de pobres. Por supuesto que para estos millones que no tienen seguridad social, ni consumen una dieta básica, ni tienen acceso a la educación, el mundo es terriblemente incierto. Y si nos situamos en lo que en otra época se llamaba el “tercer mundo”, las cosas son aun peores: hay países africanos en los cuales su esperanza de vida (un terrible eufemismo) es de escasos 33 años (como Zambia y otros), un dato revelador, porque una situación como esa ha sido superada en gran parte del mundo desde hace décadas. Esta situación se replica en muchos países, como en el granero del mundo, Argentina, un gran productor y exportador de alimentos, donde a diario mueren niños de hambre y desnutrición, y no sólo en el norte del país sino también en el gran Buenos Aires.
Si nos situamos en el terreno ambiental, la incertidumbre se hace más evidente. En este momento, lo dicen quienes han estudiado con seriedad el asunto, estamos asistiendo a un gran ecocidio, el peor de los últimos 65 millones de años, cuando se presentó el último por causas naturales, cuando desaparecieron, entre otros, los dinosaurios. Digo que eso se debió a causas naturales, para enfatizar que fue producto de una súbita transformación de las condiciones para vivir, originadas por el choque de un meteorito contra la tierra. Pues hoy ese meteorito no es natural sino social y se llama capitalismo. Es esta relación social, extendida por todo el mundo, la que está produciendo el catastrófico ecocidio que hoy nos asola y que supone la extinción en masa de especies animales y vegetales, la reducción acelerada de la biodiversidad, la destrucción de los ecosistemas y la pobreza, porque ésta aumenta a medida que se destruye la naturaleza, como se pone de presente por doquier. En este sentido, es profundamente incierto el futuro del planeta, si no se abandona el capitalismo y su lógica destructora (algunos autores, de Joseph Schumpeter en adelante, hablan con regocijo de la “destrucción creadora”) y se forjan otro tipo de relaciones que permitan mantener nuestra casa, la tierra, la única que tenemos de verdad, porque hasta donde sabemos no hay otro sitio en el universo, con evidencias convincentes, que sea como Gaia.
-Y desde una perspectiva militar…
RVC: En términos militares el futuro inmediato es profundamente incierto, porque la desproporcionada maquina bélica de los Estados Unidos pone en cuestión la existencia de muchos países y a larga de la humanidad toda. Recordemos que famosos políticos de los Estados Unidos, afirman que ese es el único país imprescindible, con lo cual se da a entender que todos los otros pueden desaparecer y eso no significa nada, mientras que Estados Unidos debe preservarse a toda costa, y con ello se supone igualmente que debe mantener su irracional sistema de vida (aunque viéndolo bien debería llamarse sistema de muerte) a costa del resto del mundo y si estuviera en peligro su supervivencia podría destruir a la tierra. Todo esto, podría creerse lo lleva a uno a moverse en el plano de la especulación o de la ciencia ficción, pero cuando se conoce medianamente la historia del imperialismo estadounidense, que nosotros los latinoamericanos si que lo hemos soportando en carne propia desde hace más de un siglo, esa es una terrible realidad y perspectiva. O si no que lo digan Afganistán, Irak, Palestina, para hablar de los casos más conocidos, donde las armas estadounidenses y sionistas aniquilan todo lo que encuentran a su paso, por algo son muy “inteligentes”.
Por todas las razones anteriores, entre muchas, hablo de un mundo incierto y esa incertidumbre es mayor al recordar algunos de los límites con que cuenta la “civilización capitalista”, entre ellos el energético, el más importante de todos, cuando sabemos que los días del petróleo están contados. ¿Qué va a pasar cuando se acabe el petróleo? ¿Para qué van a servir los millones de coches que ruedan por el mundo, sin combustible para moverse? ¿Cómo va a funcionar el dispositivo productivo del capitalismo, sin la savia que lo ha alimentado desde finales del siglo XIX? Por si dudamos de lo que puede venir, creo que es recomendable leer el Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, libro que yo leo a través de la clave energética, porque entre más consumimos combustibles fósiles, con toda la parafernalia tecnológica asociada a ellos, más nos acercamos al precipicio. Al fin y al cabo el capitalismo se caracteriza por actuar con la lógica de la fuga hacia delante, del suicida, del que vive prisionero del presente y no piensa en las generaciones que vendrán. En este contexto cobra mucha actualidad la idea de revolución que propuso Walter Benjamin, cuando dijo que la revolución es necesaria no para desarrollar las fuerzas productivas, como se solía pensar en otros tiempos, sino para evitar que la humanidad se hunda en el precipicio.
♣ La actitud de aprender-enseñar como esencial al diálogo
-Dice usted también que nuestro mundo es un mundo para aprender y enseñar. ¿No es demasiado optimista en su consideración? A primera mirada, si un jupiterino poco informado en asuntos terrícolas, pero, eso sí, con ojos abiertos y corazón limpio, viniera a visitarnos no parece probable que extrajera, en primera o incluso en segunda instancia, una conclusión así. No parece este mundo un mundo apacible para la enseñanza y el aprendizaje. ¿ No lo cree así?
RVC: Si conectamos su pregunta con mi respuesta anterior, usted tiene toda la razón, porque la universalización del capitalismo ha significado la generalización de los viejos y los nuevos problemas, como el hambre y el ecocidio planetario. Sobre lo primero, se nos había dicho que el hambre era típica del antiguo régimen pero que en la sociedad industrial había desaparecido y por ello los motines de subsistencia eran cosa del pasado. Esta leyenda rosa sobre el capitalismo no sólo es una mentira sino una soberana estupidez, porque desde la época de la conquista de América en todas las ocasiones en que las relaciones capitalistas se han impuesto eso ha significado hambre: eso sucedió entre pueblos autosuficientes y que no tenían problemas de abastecimiento, como los Incas, en el siglo XVI, aconteció en la última mitad del siglo XIX, en la India, China y otros lugares en los cuales los campesinos fueron obligados a sembrar cultivos de exportación mientras que ellos mismos se morían de inanición y es lo que está pasando ahora en varios continentes, donde las economías campesinas han sido arruinados por los agronegocios y el comercio mundial, lo cual produce ruina y hambre entre los pequeños productores agrarios. De tal manera, y por eso hemos desarrollado este ejemplo, los viejos problemas de la humanidad, como el hambre, han sido llevados a una escala impensable y por ello, como ya lo dijimos, han estallado motines de subsistencia. Y el otro problema, nuevo por sus características y su dimensión, el ecocidio, indica que estamos ante asuntos de una extrema gravedad.
Esto, por supuesto, no debería generar algún tipo de enseñanza, como lecciones sabias y positivas, y tampoco alguna clase de aprendizaje, y en eso usted tiene razón y siguiendo con su indicación un habitante de otro planeta si llegase a la tierra se sorprendería por la estupidez dominante entre los terrícolas que prefieren terminar con los recursos para, por señalar algo, andar en automóviles, cada vez más contaminantes y despilfarradores de materia y energía, cada vez más lentos y poco prácticos.
Pero si nos situamos en la perspectiva en la que yo me he intentado ubicar, puesto que soy un profesor, esa es mi actividad cotidiana, por ella vivo, gozo y sufro, considero que de este mundo, con todas sus miserias, si es posible enseñar, aprender y, lo más importante, transformar, algo que está implícito en mi análisis pero que no quedo registrado en el título del libro por un descuido de última hora. Permítame ampliar un poco esta idea. El mundo, a pesar del dominio capitalista, no es uno sólo, sino que es múltiple porque todavía subsisten otras sociedades, otros proyectos, hay luchas, resistencias y rebeliones contra el capitalismo, en las cuales se dibujan otras formad de organización social. En tal sentido, es de ese tipo de procesos de los que deberíamos aprender y enseñar para combatir la mercantilización dominante, el fetichismo del dinero, el culto al consumo. Pero de la misma forma deberíamos aprender de los procesos catastróficos en marcha para intentar evitarlos en el futuro inmediato, al conocer las causas que los originan.
Con esta idea en mente, en la versión original de mi libro, al final de cada capítulo he colocado una propuesta didáctica, que apunta a dar unas pistas a los lectores, analizando un problema puntual, de tal manera que se incentive una actitud crítica –y eso podría generar dudas y preguntas, que son un punto de partida para aprender- ante muchas cosas que ocurren a nuestro alrededor. Para ser más concreto, quiero colocar un ejemplo. Hay una unidad didáctica que versa sobre el Tsunami de diciembre de 2004 en el Océano Índico y en el cual murieron unas trescientas mil personas.
-300.000 personas, la quinta parte de la población de Barcelona por ejemplo.
-RVC: Por ejemplo. La televisión de todo el mundo informó que ese era un “desastre natural” y en las escuelas y universidades se empezó a repetir lo mismo, que era una acción pérfida de la naturaleza. Si uno mira con algún cuidado el asunto encuentra que el desastre es menos natural de lo que se piensa, porque el impacto del tsunami fue proporcional a la deforestación del manglar, a la construcción de complejos turísticos para occidentales ricos, al cultivo de camarones para alimentar a los consumidores de Europa o los Estados Unidos, todo lo cual arrasó con los pescadores locales y sus formas de vida. Si hubiera habido manglar el impacto del tsunami se hubiera mitigado y no habríamos asistido a tan terrible tragedia, que guardando las proporciones se repitió meses después en los Estados Unidos con el huracán Katrina. ¿Qué enseñanzas se pueden sacar de un hecho tan catastrófico como el tsunami? Creo que por lo menos dos: primera, que la mayor parte de las catástrofes son menos naturales de lo que se piensa; segundo, que en todos los lugares donde se han aplicado las mismas políticas (privatización, desregulación, flexibilización laboral, mercantilización) los resultados son similarmente destructivos, aunque de ellos se lucren reducidos grupos de capitalistas de ciertos países. Eso es lo que Naomi Klein ha denominado el capitalismo de la catástrofe.
En idéntica forma podría agregar que si hablamos de una pedagogía de la indignación, habría que aprender de hechos como el antes mencionados, porque ellos son el pan de cada día en todos los continentes, y con más fuerza en países como el mío, Colombia, donde es igualmente problemático que llueva o haga sol, porque o se inunda medio país –y, como siempre, los que más sufren son los pobres y desvalidos- o se generan epidemias y sequías que asolan los campos.
♣ El enfoque de la totalidad de una determinada realidad en perspectiva de desarrollo
-El subtítulo apunta a una de las finalidades de su trabajo, de su voluminoso e inmenso trabajo: “Las transformaciones mundiales y su incidencia en la enseñanza de las Ciencias Sociales”. ¿Es su ensayo, en última instancia, un libro de pedagogía, un libro para instruir con finalidades liberadoras? De hecho, en varios de sus capítulos usted presenta un detallado (e imprescindible) material didáctico para la enseñanza de determinadas temáticas.
-RVC: Para realizar esta investigación me he basado en una de las categorías más importantes de Carlos Marx, como lo subraya Georg Lukács, como es la de totalidad. De esta categoría se desprende un método para intentar captar y aprehender los aspectos fundamentales de una determinada realidad. Eso es lo que yo he intentado hacer en este libro y en otros que he escrito, porque pienso que uno de los mayores retrocesos que se ha producido en la investigación social es el abandono de los metarrelatos y de los esfuerzos por comprender problemas estructurales, relacionados con la imposición mundial del capitalismo.
Por ello, he intentado aproximarme a la compleja realidad de nuestro tiempo desde una dimensión multidisciplinar, en la que se tratan al mismo tiempo asuntos sociales, económicos, políticos, ambientales, culturales, ideológicos, técnicos y educativos, con todo lo cual no sólo se rompe con las especializaciones fragmentarias, sino que se puede tener una comprensión global de las transformaciones en curso, de su sentido y de las perspectivas políticas que de ello se desprenden.
Ahora bien, aparte de escribir en mis ratos libres, en mi vida profesional siempre me he desempeñado como profesor y he sido, además, enseñante en diferentes niveles, desde la alfabetización de adultos, la educación sindical, pasando por la primaria y culminando en la Universidad. A esta profesión no he llegado por accidente, sino por convicción y me forme y estudie para serlo y para desempeñarla con altura y dignidad. En eso he tratado de ser consecuente durante el cuarto de siglo que llevo ejerciendo la docencia. Además, trabajo en una Universidad monoprofesional, la única en su género en Colombia, que forma docentes. Estas circunstancias inciden de alguna manera en el hecho que, cuando investigo y escribo, siempre estoy pensando en los destinatarios y me preocupo porque los productos intelectuales que generan mis inquietudes puedan ser comprendidos por la mayor cantidad de personas, pero evitando un error que se suele cometer en el ámbito educativo, como es la vulgarización, el esquematismo o el uso de manuales. Estoy convencido que a los estudiantes se les pueden plantear problemas cruciales y se les debe proporcionar material serio, sin caer ni en la súper simplificación pero tampoco en la falsa erudición que aleje a la gente de sus problemas reales y cotidianos.
Aunque no soy ni un teórico de la educación ni de la pedagogía, pese a que trabajo en una Universidad Pedagógica, tengo unas preocupaciones permanentes por lo que sucede en el mundo educativo y sobre ello también he escrito algunos ensayos. Entonces lo pedagógico que pudiera tener mi libro está relacionado con el esfuerzo por llevar a estudiantes y docentes unos temas áridos que puedan suscitar interés y cuyo planteamiento sirva para problematizar, dudar y cuestionar con todo lo que pasa a nuestro alrededor y generar una esperanza crítica.
-Hacía usted referencia a ello anteriormente pero permítame que insista. En la resolución del jurado se afirma que su obra reivindica la categoría de “totalidad” contra la pretensión postmoderna, para reclamar lo fragmentario y disperso en momentos en que el capitalismo se ha hecho más totalitario que nunca. ¿Dónde reside el interés de esa categoría filosófica? ¿Por qué tiene tanta importancia político-cultural?
-RVC: Sin querer ya me adelanté un poco a responder esta pregunta antes de que fuera formulada. Sin embargo, quiero agregar algunas cosas a las señaladas más arriba. Yo parto del punto de vista que el conocimiento, y el conocimiento social, deberían ser útiles, deben servirle a la gente. Cuando hablo de útil, no me refiero a que deba proporcionar ganancia económica o se convierta en un negocio, como pretenden los neoliberales. No, la utilidad que yo reivindico es similar a la que reclama el historiador catalán Josep Fontana, cuando critica todas las modas historiográficas que sólo sirven para ascender en el mundo académico, tener reconocimientos en ese medio y escribir para el resto de la tribu (en ese caso los historiadores).
Fontana afirma que el conocimiento histórico debería ser útil para entender nuestro presente, apoyándonos en una comprensión del pasado y en un proyecto de sociedad futura, lo cual en forma específica quiere decir que la crisis civilizatoria que hoy vivimos no puede ser entendida al margen de los proyectos que se delinearon e impusieron en el pasado, entre ellos el del culto acrítico al progreso tecnológico. Por lo tanto, si se quiere proponer otro proyecto de vida, que rompa con la dominación, injusticia y explotación reinante en el mundo, es necesario plantear otro tipo de historia, en la que se incorpore a los vencidos, a las mujeres, a todo el planeta (y no sólo a Europa o los Estados Unidos), a todas las etnias. Esta historiografía tendría, en consecuencia, suma utilidad para afrontar los problemas y retos de nuestro tiempo.
Algo similar, con mucha humildad, es lo que he querido hacer en este libro que comentamos: reivindicar un conocimiento social que pueda ser útil a aquella persona que lo lea, y para ello le presento una visión integral que asuma la categoría de «totalidad», no en abstracto, sino en torno a una situación concreta, como es la del capitalismo contemporáneo. Adicionalmente, algunas modas intelectuales de tinte posmoderno han dirigido sus críticas a la idea de totalidad, por considerarla en sí misma totalitaria y en contravía reivindican un conocimiento y un pensamiento fragmentario y débil. Esto se expresa con particular fuerza en los estudios culturales, que no sólo han abjurado de la idea de totalidad sino del análisis de las determinaciones materiales, como si la cultura fuera todo y se pudiera entender al margen de las transformaciones materiales del capitalismo. Estos planteamientos son muy discutibles, y máxime en momentos en que el capitalismo se ha convertido en una totalidad mundial, la cual debería ser comprendida como tal, no sólo para descifrar los mecanismos de la explotación, la discriminación, la desigualdad, el racismo y el sexismo, sino para enfrentarlos y proponer formas de superarlos. Así, la categoría de totalidad tiene implicaciones políticas, porque gran parte del pensamiento posmoderno es conservador y desmovilizador al sostener que la dominación es insuperable y tenemos que resignarnos ante la misma, dado que cualquier proyecto socialista o alternativo fatalmente conduce a pesadillas totalitarias. Al reivindicar lo fragmentario se está renunciando a convertir la teoría en un instrumento de combate político, que apunte a desentrañar las contradicciones del monstruo, como lo diría nuestro José Marti. Para citar otro ejemplo, ¿cómo comprender la política actual de los Estados Unidos, sin acudir a una categoría como la de Imperialismo, que permite examinar la totalidad de aspectos involucrados en esa estrategia de dominación mundial?
Me parece que uno de los pensadores que mejor expresó la importancia de la totalidad, aparte de Marx en su Introducción de 1857, ha sido Wolfgang Goethe, al señalar: “El mundo en su totalidad aparece ante nosotros como un gran bloque de piedra ante un arquitecto, que sólo se merece este nombre cuando consigue de esta masa natural que le ha presentado azarosa un diseño elaborado por su mente con la mayor de las economías y la dota de finalidad y solidez” (J. W. Goethe, Los años de aprendizaje de Wilhem Meister, Editorial Cátedra, Madrid, 2000).
-La cita es apropiada desde luego. Y muy hermosa.
-Lo es. Valga aclarar, que la idea de totalidad no supone hablar de todo sin ton ni son, sino que implica, como lo dice el escritor que se citó, proponer un diseño razonado y estructurado que permita entender la lógica de una determinada realidad social, en este caso del capitalismo contemporáneo, con sus múltiples determinaciones e influencias. Para finalizar este punto, en mi libro lo que yo intento es analizar diferentes ámbitos del mundo contemporáneo (económicos, políticos, sociales, culturales, ambientales, técnicos y educativos) pero no como ruedas sueltas o como ejes disciplinarios separados, sino entrelazándolos a partir del dominio avasallador del capitalismo, que ha mercantilizado hasta las cosas más sublimes e impensables (como el amor, los genes o las especies animales).
♣ El lenguaje confraternal, descolonizador y subversivo
-Insiste usted reiteradamente en llamar a las cosas por su nombre: explotación a la explotación, capitalismo al capitalismo. Pero el nombre de la rosa no es la rosa. ¿Por qué tiene tanta importancia la forma en que designamos las cosas? ¿Qué ganamos o perdemos epistémicamente, incluso políticamente, al hablar, por ejemplo, de conflictos sociales en lugar de hablar de lucha de clases?
-RVC: Uno de los grandes éxitos del capitalismo, rubricado en las últimas décadas, se ha dado en el plano de la subjetividad, en el cual le ha infringido una derrota estratégica, desde luego no definitiva, a todos los anticapitalistas del mundo. Y uno de las armas utilizadas en ese terreno ha sido el lenguaje, los conceptos, los nombres de las cosas. Al respecto distintos pensadores y escritores, como Pierre Bourdieu o Eduardo Galeano, han señalado el brusco cambio conceptual que se ha presentado en los últimos tiempos, cuando en la práctica han sido abandonadas la casi totalidad de conceptos y nociones críticas del vocabulario del conocimiento social y de la acción política de izquierda. Podríamos hacer un largo listado, sólo señalemos algunos casos: al capitalismo se le llama economía de mercado, sociedad abierta, sociedad libre y cosas por el estilo; a la dependencia se le denomina interdependencia; a los bombardeos asesinos se les considera daños colaterales; a la perdida de derechos de los trabajadores se le denomina flexibilización; al imperialismo se le llama globalización y así sucesivamente.
Este cambio terminológico no ha sido ni mucho menos casual, ya que responde a una estrategia planeada y calculada de los “tanques pensantes” del capitalismo y para hacerla posible han implementado todo tipo de acciones, valiéndose de los medios de comunicación, de las universidades, de los académicos, de los intelectuales de izquierda conversos y arrepentidos. Por supuesto, que también se han aprovechado de las derrotas políticas de los movimientos antisistémicos.
Este cambio conceptual supone el abandono de la terminología crítica, forjada para entender, confrontar y transformar el capitalismo, cuya esencia no ha desaparecido. Visto así el asunto, el capitalismo y sus voceros no sólo han modificado el lenguaje sino que incluso se han apropiado de parte del vocabulario anticapitalista, como sucede con el término “Revolución”, y por eso hoy este vocablo se utiliza para todo: revolución neoliberal, revolución futbolística, revolución en el automóvil, revolución en el celular etc., para hablar de sucesos que son todo lo contrario, que en lugar de representar algún avance para la humanidad significan un claro retroceso.
Las modas intelectuales retoman de manera poco crítica ese lenguaje conformista y ligero que se ha impuesto, y hasta sectores de la izquierda también lo reivindican.
El uso de ese lenguaje nos hace movernos en un mundo de apariencias, de falsas verdades, todo con el prurito, cuando proviene de círculos de izquierda, que no hay que provocar al capitalismo ni hay que ofender a los empresarios o que se debe tolerar y comprender a los Estados Unidos cuando bombardean a un país y mil pamplinas por el estilo.
Contra ese conformismo del lenguaje, hay que recuperar, y es lo que yo intento hacer en mis clases y en mis investigaciones, el lenguaje macizo y consistente de la crítica de la economía política, porque eso no sólo desmitifica la dominación sino que les proporciona instrumentos a la gente, cuando comprende el sentido de esos términos con respecto a su vida cotidiana. Si a los trabajadores no se les dice que están siendo explotados en la fábrica, en la oficina, en los colegios, en los supermercados o donde sea, sino que están viviendo relaciones cordiales con los patrones, poco puede esperarse de ellos para que se rebelen contra el estado de cosas existente en los espacios laborales.
En el sentido mencionado, el lenguaje que se ha impuesto, vía modas intelectuales, es el de la sumisión y el conformismo, propio por lo demás de cierta visión ingenieril de las ciencias sociales, con cierto tufillo tecnocrático. (...)
♣ Las ciencias del sistema humano (sociales y naturales en unidad)
-Por lo demás, ¿cómo deberían incidir esos cambios en la enseñanza de las Ciencias Sociales? Y más en concreto, ¿a qué ciencias sociales hace usted referencia especialmente?
RVC: Cuando yo me refiero al impacto de los cambios mundiales en la enseñanza de las ciencias sociales estoy aludiendo no a las ciencias sociales que se investigan sino a las que se enseñan, porque, por desgracia, entre las dos hay diferencias notables. Por un lado, la investigación social especializada produce resultados muy diversos, algunos de ellos importantes en la búsqueda de explicaciones a los problemas reales o amplia el panorama de conocimientos sobre diversos asuntos históricos, espaciales, económicos o culturales. Estos resultados por muy interesantes que puedan ser quedan circunscritos a círculos cerrados de especialistas, pero no llegan a la población escolar, ni siquiera en el plano universitario. Por otro lado, las ciencias sociales escolares (y aquí las incluyo a todas en los diversos niveles escolares) siguen una lógica y una rutina propias, sin ningún nexo con la investigación social y repitiendo incluso cosas que hace décadas ha desvirtuado la investigación.
Sucede en este terreno algo similar a lo que pasa en Estados de la Unión Americana donde se sigue enseñando creacionismo y hay una prohibición abierta de la difusión de la teoría evolucionista y se sigue atacando a Charles Darwin con la misma saña e intolerancia de 1859 y los años siguientes, luego de la publicación de su célebre libro sobre la evolución de las especies. Por eso, en textos escolares que se usan en la enseñanza de las ciencias sociales, todavía se siguen diciendo cosas que no tienen ningún sentido, similares al ejemplo referido de Darwin.
Lo que proponemos en este libro es un acercamiento entre la investigación y la enseñanza de las ciencias sociales, de tal manera que los estudiantes y profesores en ejercicio puedan acercarse al conocimiento de algunos de los problemas del mundo contemporáneo, a través del seguimiento de parte de la bibliografía y documentación que nosotros hemos rescatado. Y en esto quiero nuevamente retomar la propuesta que hace Josep Fontana para la enseñanza de la historia, cuando él sugiere que son historiadores tanto los investigadores como los profesores y que a estos últimos les corresponde un papel de primer orden en la difusión de la historia como conocimiento, porque al fin y al cabo para millones de seres humanos va a ser la única vez en su vida que van a acceder a conocimientos históricos (me refiero, desde luego, a los que reciben en la escuela y en la educación formal). Con más veras, agrega Fontana, debería construirse otro tipo de discurso histórico, depurado de eurocentrismo, machismo y heroísmo, para darle la voz a los vencidos, a los excluidos, a los explotados.
Con estos elementos, retomando de manera directa su pregunta, yo digo que ante la crisis civilizatoria que estamos viviendo, las ciencias sociales escolares deberían cumplir un papel de concientización sobre la dimensión de tal crisis y los probables caminos, construidos entre todos, para superarla. En otros términos, las ciencias sociales escolares deberían cumplir algo así como la función de alfabetizar políticamente a las jóvenes generaciones, con la perspectiva de ayudar a generar otra vez la semilla de la esperanza y de la construcción de un proyecto alternativo. Por supuesto, para hacerlo posible también se requiere que haya un cambio de mentalidad entre los docentes, sometidos como todos los otros trabajadores a la flexibilización laboral, para enfrentar sus propias condiciones de vida y de trabajo y para desarrollar propuestas entre sus estudiantes que ayuden a renovar la enseñanza de las ciencias sociales y también una orientación más política de sus propuestas y reivindicaciones.
-¿Y por qué sólo en las ciencias sociales? Esas transformaciones, ¿no deberían afectar también a la enseñanza de las ciencias naturales por ejemplo?
-RVC: Aunque no tengo un conocimiento muy profundo de las ciencias naturales lo que puedo decir, en general, es que me parece que las ciencias naturales y su enseñanza también están influidas por los cambios mundiales, por varias razones, algunas de las cuales también afectan a las ciencias sociales. Para comenzar, en los últimos veinte años se han implantado reformas educativas en casi todo el mundo, reformas que no responden al deseo y a la necesidad de cambio de los sistemas educativos para que éstos sirvieran mejor a los habitantes del respectivo país y para que ellos fueran más críticos, conscientes o le proporcionaran una formación integral a la gente.
En el fondo estas reformas sólo han buscado adecuar los sistemas educativos a los requerimientos del mercado, para que los programas escolares y los estudiantes sólo sirvan como fuerza de trabajo barata y dispuesta a satisfacer las necesidades de las empresas. En este contexto, los saberes en sí mismos, cualquiera que sea su especificidad social o natural, se han devaluado, porque el capitalismo lo que exige es ganancia inmediata y, de una manera obtusa, para los voceros del neoliberalismo educativo y el darwinismo pedagógico (como el Banco Mundial o entidades similares) eso se expresa en las competencias, vistas como habilidades que permitan un mejor posicionamiento en el mundo del trabajo.
En estas condiciones así como para el capitalismo de nuestros días no tiene ningún sentido estudiar filosofía griega o alemana, tampoco lo tiene estudiar matemáticas puras o física quántica en términos teóricos, pues eso en el fondo se considera una pérdida de tiempo y un despilfarro de recursos, desde su óptica economicista, que deberían emplearse mejor en adiestrar personal tecnológico para desempeñarse de manera rápida y directa en los procesos productivos.
Un segundo aspecto que subrayaría del impacto de los cambios mundiales sobre las ciencias naturales radica en que en algunos terrenos, como el de la biotecnología, se ha hecho evidente la mercantilización creciente, lo cual afecta de manera directa al mundo, sobre todo a los países más pobres y biodiversos, como Colombia, cuyas selvas y bosques son vistos como un emporio genético, productor de cuantiosas ganancias, sin importar el impacto sobre las sociedades locales. Obviamente, esta cuestión es bastante compleja como para ser reducida a un mecanicismo economicista, pero yo solo suministro un ejemplo, para mostrar como las ciencias naturales también son afectadas por los cambios mundiales.
Para terminar la respuesta a esta pregunta, sólo quiero agregar que el asunto de la tecnociencia también daría elementos al respecto, cuando hoy se exaltan las innovaciones técnicas en sí mismas, sin sopesar sus impactos contradictorios y cuando no se tiene en cuenta el principio de precaución en la aplicación de muchas innovaciones que tienen efectos negativos sobre los seres humanos y los ecosistemas, como sucede con cierto tipo de medicamentos. (...)
♣ La ideología dominante
Considerando estos aspectos, no pienso que estemos ante una biblioteca universal garantizada sino sólo ante un medio informativo más que puede usarse como cualquier otro, tomando las precauciones necesarias e indispensables y de acuerdo a nuestros propios criterios, porque no basta tener información si no se sabe que se va a hacer con ella y cuáles son los intereses implícitos en la misma.
-Después de leer los argumentos que usted despliega contra las felonías del capitalismo, las dudas de disipan: este es el peor de los mundos imaginables. Si es así, y usted argumenta con corrección, ¿por qué tiene el capitalismo tanto apoyo social? ¿Por qué tantos ciudadanos, no sólo los más enriquecidos, creen que es un buen sistema económico-social?
-RVC: Hay una noción marxista que hoy se suele usar con temor o se emplea poco, porque se tiene miedo de ir contra las tendencias dominantes que afirman que el capitalismo es un sistema natural, eterno, indestructible, el fin de la historia, sinónimo de democracia y libertad… Esa noción es la de ideología, en uno de sus sentidos, que es la de falsa conciencia. Creo que es un aspecto que habría que considerar recordando la vieja máxima de que la ideología dominante en cada época es la de la clase dominante. Creo que eso se ha demostrado en los últimos tiempos cuando, tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, los voceros del capitalismo afirmaron, Fukuyama entre ellos, que en la práctica se había demostrado la superioridad intrínseca del capitalismo sobre cualquier otro sistema económico y social. Y a partir de ese instante, vía Consenso de Washington, y otras estrategias, entre ellas la primera guerra del Golfo, se ha querido convencer al mundo que el capitalismo es una forma natural de la existencia humana.
Se exaltan entonces como atributos naturales, siguiendo a Adam Smith y a otros economistas, la competencia, la sed de ganancias y acumulación, el fetichismo de la mercancía, la soberanía del consumidor, la idea que el capitalismo no tiene límites y todo lo puede conquistar. De esto se han desprendido postulados prácticos, tales como la privatización de los bienes públicos, la exaltación de la competencia exacerbada entre países antes que la solidaridad o la complementariedad, el aumento en las desigualdades sociales, la apología del éxito individual no importa a que costo, etc. Y tiene que operar la ideología, porque no se explica de otra forma que la gente pobre y miserable, empobrecida por el capitalismo y el imperialismo, salga a aplaudir a un genocida como George Bush cuando visita su país.
El capitalismo exalta además, y eso hoy se hace mucho más fácil con la televisión, el consumo como una cualidad humana que ha transformado la máxima cartesiana en una vulgaridad: Consumo luego existo. El consumo es exaltado como uno de los máximos atributos humanos y por eso el capitalismo ha segmentado el consumo, como ninguna otra sociedad lo había hecho. Hay consumo para todas las clases y para todos los sectores sociales. Tenemos, en el bazar planetario, teléfonos móviles o celulares para todos los gustos: para los opulentos, a un costo de miles de dólares, y para los limosneros que no tienen un pedazo de pan para llevarse a la boca pero que portan consigo el infaltable celular. Este hecho ha contribuido a que el capitalismo cree a una persona sumisa, resignada y apegada al consumo, transformando a los seres humanos de sujetos en consumidores hedonistas. Y la gente, por más pobre y humilde que sea, se siente participe de los logros del capitalismo, porque consume a su modo, mercancías, así sean de mala calidad.
Un tercer elemento que yo señalaría ha sido mencionado por un autor que no tiene nada de izquierdista que es Edward Luttwak en un libro titulado Turbocapitalismo. En este libro se dice algo que cuando lo leí me quedo sonando respecto a la pregunta que hace su autor de por qué en los Estados Unidos los pobres casi nunca se rebelan contra los opulentos. El autor responde de una manera lapidaria diciendo que eso se debe a que -en Estados Unidos- la ideología individualista (el famoso sueño americano) ha calado tan hondo en la conciencia de las gentes, que éstas se sienten culpables de ser pobres, por su supuesta inferioridad que le ha impedido convertirse en triunfadores y millonarios, y por eso no protestan porque no encuentra que ningún sistema los esté oprimiendo o explotando, sino que su situación personal es culpa de ellos mismos. Por ello, la gente se refugia en su soledad para afrontar ese problema y renuncia a cualquier lucha colectiva, cargando su frustración para sí mismos o liberándola de manera destructiva hacia sus semejantes y no hacia sus enemigos de clase, por medio de la delincuencia y comportamientos similares.
Me parece que justamente lo que ha acontecido en los últimos años es que el sueño americano se ha expandido por todo el planeta, y ante la derrota de proyectos alternativos, en buena parte del mundo, porciones significativas de la población piensan efectivamente que la pobreza y la riqueza son resultado de opciones individuales y voluntarias y que puede alcanzarse el éxito sin importar los medios que deban utilizarse para lograrlo.
La educación actual tiende a reforzar este comportamiento individualista, porque desde los primeros años en la escuela se enseña a cada persona a ser competitivo, a no relacionarse con los otros, a desconfiar de todo el mundo, a aplastar al otro sin importar los medios que deban emplearse, a ser el triunfador o el exitoso.
Un último aspecto guarda relación con la imagen que cualquier proyecto socialista o revolucionario que se impulse riñe con la libertad que proporcionaría el capitalismo, entendida como libertad de consumo, así no se tenga cómo satisfacerla. Porque el capitalismo ha difundido la falacia que es sinónimo de democracia y que todos los sistemas diferentes son antidemocráticos. Todas estas tonterías se convierten en un nuevo sentido común, por la carencia de proyectos alternativos, movilizadores, en gran parte del mundo.
♣ La Revolución de 1917 y la Unión Soviética
-¿Cree usted que puede afirmarse que el capitalismo venció en 1989-1991 al socialismo? ¿Cuáles fueron las causas de la caída del socialismo autodenominado real en Europa oriental?
-RVC: Estoy convencido que cualquier proyecto anticapitalista de nuestro tiempo tiene que estudiar y examinar la experiencia socialista y revolucionaria del siglo XX con toda la seriedad del caso e intentando liberarse de esquemas preconcebidos. No creo que tan extraordinaria experiencia pueda despacharse de un plumazo y en forma simple.
Ese conocimiento es indispensable, primero, porque forma parte de la tradición revolucionaria, gústenos o no, y, segundo, no puede desconocerse la historia real, no la que está en nuestra cabeza, con todas sus miserias y tragedias, pero también con todos sus logros y conquistas. Siguiendo al ilustre pensador italiano Domenico Losurdo sostengo que con la Revolución Rusa se conquistó un continente (para utilizar la metáfora del descubrimiento de América) nuevo, el de la igualdad. Ese acontecimiento actualizó en el imaginario de la humanidad una cuestión esencial, hasta ese momento poco tenida en cuenta. Ese elemento me parece esencial en la discusión contemporánea, porque hoy ha sido completamente abandonada la lucha por la igualdad, considerando que las experiencias fallidas de las Revoluciones socialistas del siglo XX muestran que no debe buscarse. En cambio se ha impuesto un sentido pragmático de libertad, entendida como libertad de empresa o de consumo, y se da por sentado que es cierto que en el capitalismo si existe la libertad e incluso, como digo en otro lado, se supone que el capitalismo es sinónimo de democracia y que Estados Unidos es el país más democrático del mundo. Para los que conocen la historia de los Estados Unidos, con toda su carga de sangre y horror, es muy difícil aceptar que el uso de las bombas atómicas, el NAPALM, las bombas de uranio empobrecido, puedan ser considerados como símbolos de la democracia y los pueblos bombardeados como una simple expresión de la autocracia. Porque, como es de sobra conocida, un pueblo que oprime a otros no puede ser libre.
He hecho este paréntesis para decir que tenemos que aprender de la experiencia revolucionaria del siglo XX, que movilizó a millones de seres humanos en todo el planeta, muchos de los cuales dieron su vida, luchando por un ideal de justicia, libertad e igualdad. Que los procesos históricos hayan seguido otro curso, como el que se dio en la URSS y en Europa Oriental, este último lugar donde se impuso a la brava el socialismo burocrático, no le quita para nada el mérito a todos aquéllos que dieron su vida luchando por la revolución.
Y digo que debe estudiarse con seriedad estos procesos revolucionarios, porque la Revolución Rusa rompió la historia de la humanidad e hizo incluso que el capitalismo siguiera otro curso. De no haber sido por esa revolución, no hubiera existido el keynesianismo, ni el Estado de Bienestar y la descolonización hubiera sido más difícil. En otros términos, fue el miedo a la revolución lo que obligó al capitalismo a reformarse, a darse una cara más social, por decirlo en forma coloquial. Por supuesto, cuando pereció la URSS, el capitalismo se ha quitado esa careta que incómodo lució en algunos lugares del mundo (principalmente en ciertos países de Europa occidental y nórdica) para volver a lucir su viejo rostro de sangre y horror.
Como no puede suprimirse esa experiencia revolucionaria, no podemos regresar a 1789 o a otros momentos del siglo XIX, pasando por encima de la experiencia de la lucha por la igualdad que produjo la Revolución Rusa.
Sobre las razones concretas que produjeron el fracaso de lo que yo denomino socialismo histórico, en el libro menciono muy de paso algunos aspectos, como estos: el estado de excepción permanente que se vivió siempre en esos procesos, lo que hizo que se crearan regímenes internos de control de la población, como si siempre se estuviera en tiempo de guerra, con todas las consecuencias nefastas sobre la población; el fortalecimiento desmedido del aparato de Estado, aunque en un principio la revolución hubiera planteado el asunto de la lenta extinción del Estado, con la proliferación de la burocracia; el haber convertido al marxismo no en una guía para la acción, sino en un recetario dogmático que no servia para comprender los verdaderos problemas de esa sociedad; la conversión de la nomenclatura al modelo capitalista, abandonando sus creencias en las posibilidades de una planificación burocrática, para nada democrática ni participativa.
Un punto importante que quiero resaltar, y que casi nunca es mencionado, es el siguiente: suele decirse que la URSS fracasó porque no pudo competir económicamente con el capitalismo y que este demostró su superioridad en ese terreno y que, a la larga, las fuerzas productivas tuvieron que zafarse del cascarón burocrático que impedía su desarrollo (un poco interpretando el proceso a la luz del célebre prologo de Marx a su Contribución a la Crítica de la Economía Política) y por eso se transformaron las relaciones de producción. En contravía con este supuesto, sostengo que el gran problema de la URSS y de todos los proyectos socialistas, como se está demostrando en China en este momento, ha sido el de copiar de manera poco crítica y sin mucha originalidad la noción de progreso y la tecnología capitalistas, a partir del falso supuesto que esta tecnología es neutra. Esta concepción impidió que en la URSS se desarrollara otro tipo de valores, socialistas, con respecto a este asunto y que primara la emulación con el capitalismo, en los mismos términos del capitalismo, exaltando la tecnología sin desarrollar otro tipo de tecnología, que no fuera depredadora ni destructora del medio ambiente. Este es un punto crucial, aunque no se le de la suficiente importancia, para criticar lo que hoy pasa en China, que no es ni mucho menos un modelo envidiable y digno de imitar, que está llevando mucho más lejos los errores que se cometieron en la URSS.
En cuanto a la cuestión de si el capitalismo venció en 1989 y 1991 yo creo que sí, pero sobre todo en términos políticos, ideológicos y culturales, porque logró imponerse en el imaginario de gran parte de la humanidad como la única forma de organización social que puede existir, es decir, impuso la idea que no hay alternativas al capitalismo. Pero ese triunfo desde un principio puede considerarse como pírrico, por varias razones: al desaparecer su enemigo histórico real en el siglo XX (la URSS), el capitalismo quedó huérfano, sin tener a quien culpar de sus propias contradicciones y problemas, como se demuestra hoy con la crisis financiera; en la práctica, la lógica capitalista genera todos los problemas mencionados en esta entrevista, pero los amplia a un nivel sin precedentes, precisamente porque abandonó la idea de reforma, porque ya no es necesario reformar nada, ante la desaparición de la URSS. Por eso, ahora se ha exacerbado la destrucción de los seres humanos, han aumentado las guerras y agresiones contra los países más débiles, hasta el punto que en los últimos veinte años, en contra de lo vaticinado, ha habido más guerras que antes de 1989; en términos reales, el capitalismo amplia la explotación y la injusticia, aunque las encubra con un manto ideológico de confort y prosperidad, y esto genera nuevas rebeliones y estallidos sociales, aunque casi nunca tengan un claro sentido anticapitalista.
El triunfo del capitalismo fue coyuntural, porque esta relación social es contradictoria y genera continuamente protestas entre los oprimidos. Estos en algunos lugares del mundo, como en nuestra América, están fundiendo sus propias experiencias con la recuperación de un ideal socialista y emancipador, así no se tenga muy claro cómo se caracteriza y cómo se desenvuelve, pero lo único cierto es que en América Latina, a diferencia de Europa Oriental, el marxismo intenta fundir lo propio, nuestra historia y cultura, con el pensamiento emancipatorio universal. Y esto es algo en lo que deberían fijarse con cuidado los revolucionarios de Europa y el resto del mundo.
♣ Cuba socialista
-¿Cuba sigue siendo para usted una esperanza?
-RVC: Cuba sigue siendo no sólo una esperanza sino una realidad, que se mantiene a pesar de medio siglo de bloqueo criminal por parte de los Estados Unidos. Es bueno examinar este hecho, y preguntar ¿qué otro país del mundo se hubiera mantenido independiente y soberano como lo ha hecho Cuba en medio de tan terrible bloqueo? Además, a la luz de los cambios experimentados en la URSS, Europa Oriental, China o Vietnam, donde han desaparecido los logros sociales, en materia de educación, salud, cultura, deporte y recreación y se han impuesto los valores propios del capitalismo, que Cuba mantenga un igualitario sistema educativo y sanitario es un gran logro, máxime si lo comparamos con lo que pasa en el resto del continente latinoamericano.
Es vergonzoso lo que se ha hecho en países como Argentina, Chile, Perú o Colombia con respecto a la educación, a salud y la cultura, convertidas en mercancías costosas, explotadas por capitalistas locales o por multinacionales de los Estados Unidos o de Europa. Esto ha significado la privatización de los sistemas públicos, el regalo de las empresas estatales al capital privado y el aumento de la pobreza, la ignorancia, el hambre y la enfermedad. No es sino recorrer cualquier ciudad latinoamericano para ver como viven los niños en las calles, abandonados y humillados, y cómo viven los niños en las ciudades y pueblos de Cuba.
Pero el proceso cubano, en medio de dificultades y
problemas, tiene un aporte significativo, rubricado en estos 50 años de
revolución, que se refleja en su resistencia inquebrantable contra la agresión
criminal de los Estados Unidos y sus socios europeos y en el esfuerzo de
construir otro tipo de sociedad, fraternal y solidaria, que no se basa en el
culto al consumo y que, en medio de las privaciones, es alegre y festiva.
♣ Los planes de estrategas de la globalización
-En un anterior ensayo, hablaba usted de los economistas neoliberales. Los llamaba “nuevos criminales de guerra”. No es frecuente una afirmación así. Suele hablarse del sistema, de las consecuencias de las políticas gubernamentales, de errores en las decisiones, pero nunca se personalizan los daños ni se lanzas acusaciones contra los responsables de esas políticas. ¿Cómo justifica usted palabras tan directas y nítidas? Un economista neoliberal, que defiende, por ejemplo, la completa liberalización del comercio exterior mexicano o colombiano, por ejemplo, es un criminal en su opinión
-RVC: Bueno lo que yo digo en el libro que usted comenta está inscrito en un contexto analítico bastante amplio y sin el cual la afirmación señalada quedaría suelta. Ese contexto, de manera muy resumida, es este: entiendo eso que se llama «globalización» como una guerra en todos los frentes librada por el capital mundial contra los trabajadores y pobres del planeta. Esta guerra ha buscado, y lo ha conseguido, la reestructuración del trabajo a favor del capital, la libre movilización del capital hacia donde se encuentra trabajo, barato y abundante, la erradicación de todo tipo de conquistas y derechos de los pobres, la transformación del Estado en un ente favorable a la competencia económica que ya no regula los factores nacionales (como moneda, comercio, inversión extranjera o trabajo) sino que acude más que nunca a la represión y al control social. En pocas palabras, para usar un lenguaje hoy proscrito, la lucha de clases en estos momentos se hace de arriba hacia abajo y favorece al capital.
En esa guerra social que es la globalización hay estrategas, ideólogos, y ejecutores. Entre los primeros, estrategas e ideólogos, sobresalen los economistas neoliberales que desde sus relucientes oficinas planean las maniobras que se van a librar en el terreno, esto es, indican donde se debe aplicar un plan de ajuste estructural, dónde se debe privatizar, cuando hay que cerrar un hospital público o vender una universidad estatal, etc. Esas decisiones suelen presentarse como determinaciones técnicas, por lo demás ineluctables, que favorecerían incluso a los que van a ser víctimas de tales políticas. Quienes ejecutan en la práctica esas políticas neoliberales son los gobiernos, muchos de cuyos presidentes o ministros hacen parte de esa cofradía neoliberal. En tal perspectiva, los economistas neoliberales son criminales de guerra, porque no son los que disparan, esto no siempre es una metáfora por desgracia, de manera directa sino los que dice a quiénes, cómo y cuándo se debe disparar contra los trabajadores y los pobres del mundo.
Un ejemplo ilustra esto que estoy diciendo. Cuando se presentó el huracán Katrina, Milton Friedman, que tenía 93 años, aplaudió el carácter destructivo del huracán, porque había logrado lo que las propuestas neoliberales no habían conseguido durante décadas: debilitar al sindicato de enseñantes que se había negado a aceptar la privatización de las escuelas públicas de Nueva Orleans. Pues apenas ocurrió el huracán, Friedman escribió el que sería su último artículo agradeciendo que se hubiera presentado y que tuviera el efecto de posibilitar la privatización de gran parte del sistema educativo del Estado y, además, le permitiera deshacerse de sindicalistas incómodos, que no dejan funcionar armónicamente al libre mercado y recomendaba que no había que perder la oportunidad que brindaba el Katrina para emprender esas “reformas” en el sistema educativo, lo cual finalmente se hizo. Éste es un ejemplo del carácter criminal de Friedman, cuyo prontuario, como se ha demostrado en numerosas investigaciones, tiene en su haber el sustento de los Chicagos Boys en el Chile de Pinochet, entre otros sonados crímenes.
Quiero esto decir, que tras la catástrofe que ha significado para América Latina, África, Europa Oriental la imposición brutal del capitalismo se encuentran personajes de carne y hueso, y no entes abstractos, detrás de cuya accionar hay millones de muertos, como producto, para señalar un caso, de la privatización de los sistemas de salud o de la imposición de la agricultura de exportación (...)".
Fuente: www.rebelion.org /Opinión /27-12-08
En consecuencia, consideremos que lo prioritario es relacionarnos de un modo cada vez más armonioso entre nosotros y con la naturaleza. «La intelectualidad», por lo tanto, se irá constituyendo en la medida que orienta hacia entablar diálogos que faciliten -a cada cual y a los distintos grupos- ir afirmando la dignidad humana en la cotidianeidad y la politización de esta última mediante espacios de deliberación pública sobre cómo proyectar el presente hacia el buen vivir -de todos los de abajo- desde la Memoria, Verdad y Justicia.
Es una «intelectualidad» de colectivos políticos que resultan de -y actúan como- dinámicas de conocimientos e inteligencias para hacer posible otra sociedad, otro país y otro mundo. De suerte que quienes nos asumimos intelectuales con vocación revolucionaria, precisamos - para concordar con esas dinámicas- una revisión de las formas en cómo hemos pensado hasta la fecha a nuestra práctica. Ya que la hemos elaborado desde nuestras respectivas individualidades y si no fue así, lo hemos hecho desde grupos jerarquizados, burocráticos o dogmáticos. Pero, además, compartimos con los otros componentes populares -como producto de la formación y adaptación capitalista- el hábito de focalizarnos en una realidad a la que escindimos de su totalidad contextual y evolutiva. Es otro cambio conductual a realizar para situarnos mejor en las necesidades y las transformaciones sociales que nos plantea el desafío de la autodeterminación social y nacional.
Ante todo, cabe que los intelectuales, con vocación revolucionaria, modifiquemos nuestra actitud y la sustituyamos por una disposición a aprender del intercambio constante para que nuestro saber adquiera dinámica socializadora de la cotidianeidad y socializante de nosotros mismos. Esta erradicación de la soberbia (producto de nuestra adaptación al capitalismo) requiere, además, que entablemos: un lenguaje descolonizado; comunicante con los otros componentes de la diversidad popular y subversivo. Lo último porque no tratamos de pensar (o hablar, escribir...) por simple satisfacción de nuestras necesidades, lo intentamos concretar a causa de nuestro compromiso con la lucha por la emancipación social y nacional. De modo que abrevamos en el hoy y la historia de la humanidad entera por hacer realidad a sus ideales de libertad, fraternidad e igualdad de oportunidades para desarrollar el buen vivir.
III.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
En la senda de indagar el porqué disiento con contraponer el llamado "progresismo" a la derecha desembozada, compruebo el uso del lenguaje como herramienta fundamental para imponer la falsa conciencia a las grandes mayorías en:
1. La ultraderecha colombiana
El escritor colombiano Renán Vega Cantor, en "El lenguaje del régimen ¡Soberanía colonial!", advierte: "La derecha latinoamericana y colombiana siempre se ha caracterizado por su brutalidad y su ignorancia, la cual se manifiesta tanto en sus acciones como en el lenguaje que emplea para justificarlas. Ese lenguaje se usa como una cortina de humo para desfigurar conscientemente la realidad e impedir la comprensión de la misma de manera crítica y para convertir a la gente en un rebaño sumiso e indolente, como lo vemos hoy en nuestro país, así como para justificar la desigualdad, la miseria y la violencia.
En Colombia, el proyecto traqueto (gansteril) y de extrema derecha que se ha impuesto a sangre y fuego ha recurrido a lo que considera una “novedosa” utilización del lenguaje, un intento que no es ni mucho menos original, si recordamos experiencias similares en la Alemania nazi, en la Italia fascista, en la España franquista o en las dictaduras de Pinochet en Chile y Videla en Argentina.
El lenguaje del uribismo está formado por oximorones, es decir, por términos en sí mismo contradictorios, algo así como afirmar la claridad de la oscuridad, o el calor de la nieve o la sequedad del agua. En ese sentido, tal vez el oximorón más notable ha consistido en afirmar, por boca del mismo AUV, que se va a construir una carretera ecológica en el Tapón del Darién, en plena selva del Pacífico, para completar la vía Panamericana. Sobran comentarios a tan grandioso descubrimiento, cuando hasta la persona dotada del más elemental sentido común entiende que una carretera es lo más antiecológico que existe.
Ese lenguaje también acude al uso de términos que originalmente tienen otro
sentido, que ahora ha sido totalmente transformado, cuando se habla, para citar
algunos casos, de “Revolución educativa” para caracterizar la brutalización
completa del pueblo colombiano, de “migrantes” para denominar a los cuatro
millones de desplazados, de “acuerdos de paz” para legitimar la legalización de
bandas narcoparamilitares, o de “contratistas” para referirse a los mercenarios
gringos.
De la misma manera, el lenguaje del régimen suele banalizar hechos de una
gravedad extrema usando eufemismos, o sea diciendo mentiras, como cuando se
acuña la noción de falsos positivos para referirse a los crímenes cometidos
contra gente indefensa o, en aplicación del lenguaje imperialista de Washington,
se habla de “ubicaciones de cooperación en seguridad” para denominar a las bases
militares en suelo nacional.
Igualmente, la imposición de este tipo de lenguaje corre paralelo con la prohibición de palabras consideradas impronunciables por el régimen, como sucede con reforma agraria, conflicto armado, insurgencia, movimientos guerrilleros, desigualdad, las cuales han sido erradicadas del lenguaje cotidiano en los últimos siete años.
Con relación al lenguaje uribista, deben destacarse dos términos que en las últimas semanas han adquirido gran relieve: “estado de opinión” y “soberanía nacional”. En cuanto al primero se dice, en lo que los aduladores del régimen, consideran un extraordinario desarrollo teórico, que es “la etapa superior del estado de derecho”, para justificar todas las tropelías y maniobras fraudulentas que se han cometido para aprobar las reelecciones, bajo el pretexto que el eterno candidato-presidente es aclamado por el pueblo, vía manipuladas encuestas de opinión y mentiras mediáticas, y que éste quiere mantenerlo en el poder en forma permanente. Sin embargo, sobre el pretendido “estado de opinión” hay un hecho reciente que lo ha puesto en aprietos: la cumbre de UNASUR.
En efecto, si el régimen uribista reclama el “estado de opinión” para hacer lo que se le venga en gana en el país, por qué no lo aplica en América Latina, donde la mayor parte de los países ha condenado la instalación de bases militares de los Estados Unidos. Ahí si ni se menciona el tan mentado “estado de opinión”, con lo cual se desconoce la convicción dominante en más de 10 países de Sudamérica sobre lo inconveniente que resulta la presencia de soldados y mercenarios de los Estados Unidos en nuestro mancillado suelo. Esta opinión de las mayorías latinoamericanas es hecha a un lado, e incluso se le calumnia y vilipendia por los plumíferos del régimen uribista, acudiendo a otra noción muy mencionada en estos días en Colombia: la «soberanía nacional».
Y con el uso de este término son todavía más evidentes los abusos del lenguaje por parte de la extrema derecha y sus áulicos de prensa, que han escrito mares de tinta o han esparcido mucha verborrea para justificar la imposición de las bases militares de los Estados Unidos en Colombia a nombre de la soberanía nacional. Este puede considerarse como el oximoron mayor, puesto que es muy difícil encontrar una contradicción tan flagrante en los términos y, por supuesto, en la realidad. Porque lo que resulta notable radica en que se reivindique la soberanía nacional contra los países vecinos a nombre de entregarla en bandeja de plata y en forma indigna a los Estados Unidos. En esta lógica de pervertir el lenguaje hasta límites inconcebibles se han visto muchos descaros en estos días, entre los que pueden mencionarse algunos casos, a manera de ejemplos.
Se ha acusado al gobierno de Venezuela de violar la soberanía colombiana por su
rechazo a la implantación de las bases militares, cuando quien violenta la
soberanía y dignidad, no sólo de Venezuela sino de todo el continente, es el
ilegal régimen uribista no sólo por las bases mismas, sino por todas las
agresiones cometidas en los últimos años, entre la que sobresalen el secuestro
de connacionales en territorio venezolano por parte de fuerzas represivas del
estado colombiano.
La organización de marchas pretendidamente mundiales, con la participación de
la CIA, vía Facebook, y adictos incondicionales del uribismo para agitar la
consigna “No más Chávez”, a la par que se piden más gringos, más dependencia,
más armas, más bombarderos y más bases. No por azar en esa vergonzosa marcha,
por fortuna un ridículo fracaso, desfilaron por las calles de Bogotá unos
cuantos “niños bien” con banderas de los Estados Unidos y algunos entre ellos
enarbolaban la esvástica nazi. Es bueno recordar sobre este mismo asunto que en
Tegucigalpa se realizó una marcha antichavista, encabezada nada más ni nada
menos, por si hubiera dudas sobre el verdadero sentido de este proyecto
antilatinoamericano, que por el dictador ilegal de turno, Gorileti.
Las cínicas declaraciones del virrey que manda en este país y que oficia como Embajador de Estados Unidos, William Brownflied, en las que sin aspavientos sostiene que no ve razones justificadas para que se haga tanto escándalo por los delitos cometidos por soldados de los Estados Unidos en territorio colombiano, si solo se sabe de seis casos de violación de jóvenes de este país por parte de los marines yanquis. Como quien dice, no se quejen por la violación de algunas jóvenes colombianas, puesto que en Iraq y Afganistán los soldados gringos no sólo violan a las mujeres, sino que además las torturan, las matan y filman orgías sangrientas con ellas. Si esas violaciones son poca cosa para Mr Brownflied ¿que diría él si a la que violaran en Colombia fuera a su mujer? ¿Tendría la misma condescendencia con un violador criollo que la que él tiene con los soldados y mercenarios made in USA? ¿Y a propósito donde queda la violación de la soberanía nacional?
Estos hechos, entre muchos, indican bien la idea de soberanía que tienen las clases dominantes de este país, y que ha ido calando en importantes círculos de la población. Esa idea de “soberanía” se basa en la oposición a todo aquello que intente construir otro tipo de sociedad en los países vecinos, en sabotear cualquier proyecto de integración latinoamericana, en entregar sin tapujos los recursos naturales y energéticos del país, en convertir a Colombia en un paraíso de las multinacionales de los Estados Unidos y de Europa, en hacer de nuestro territorio un portaviones terrestre de las tropas yanquis, en fin, en transformarnos en la práctica en otro estado libre asociado de los Estados Unidos, como Puerto Rico.
Como esto no tiene nada que ver con la soberanía nacional, cuya características distintivas son la independencia, la autonomía y el respeto a los otros países, nada de lo cual se vive y practica en este régimen traqueto, entonces podemos intuir que ciertos politólogos del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) y la Universidad de los Andes, voceros incondicionales de AUV, deben estar en camino de patentar un nuevo término, que de seguro enriquecerá el lenguaje de la estupidez humana y producirá burlas en todo el mundo, como podría ser el de soberanía colonial. Esta no es otro cosa que el proyecto de los arrodillados y de los abyectos, propio de los cipayos, que a cambio de un autógrafo del mandamás del imperio –recordemos que Obama le firmó una servilleta, para más señas, a Uribe en la cumbre de las Américas, efectuada en Trinidad y Tobago- están dispuestos a entregar todo un país, con sus riquezas y sus gentes.
Con esta perspectiva, no sería sorprendente que en pocos días el “honorable” Senado de la República de esa finca ganadera llamada Colombia aprobara un proyecto en el que se ordene cambiar el pabellón colombiano por otro en el cual ondeen las barras y las estrellas, convierta al inglés en nuestro idioma oficial, transforme la Plaza de Bolívar (al fin y al cabo, el primer infiltrado de Venezuela en los asuntos internos de esta “soberana” hacienda) en Plaza de George Washington, decida sustituir el ajiaco santafereño o la bandeja paisa como platos nacionales por la hamburguesa y la coca cola como los “emblemas dietéticos” de Colombia y, en fin, disponga la obligación de enseñar la historia de los Estados Unidos en sustitución de nuestra historia y la de América Latina. Todo ello sería la más auténtica y genuina expresión de la soberanía colonial, de la cual el régimen de AUV, que gobierna en forma ilegal a Colombia, es desde ya su más indigno vocero y representante". Fuente: www.daríovive.org / LatinoAméricAhora/ 29-10-09
2. El 'progresismo' del gobierno K
Marcelo Maggio (para la Agencia de Noticias Biodiversidadla) escribe:
Argentina: el nuevo texto de la Ley de Glaciares, ¿los protege o “reglamenta la entrega”?
Aunque el senador por Córdoba Carlos Rossi asumía que había que ceder en algunos puntos y se lamentaba por el veto presidencial, de todos modos felicitó a Daniel Filmus por su política de "consensos" para lograr una nueva ley de protección de glaciares. Hoy crece la preocupación en un importante sector ambientalista que afirma que el nuevo texto, lejos de proteger los glaciares, "reglamenta la entrega".
"El "veto Barrick" fue como se conoció el rechazo de Cristina Kirchner a la ley de Protección de Glaciares 26.418 que el Congreso votó por unanimidad en octubre del 2008. Como el escándalo crecía, el oficialismo terminó impulsando un proyecto propio de la mano del senador por Buenos Aires Daniel Filmus. La nueva iniciativa conserva un articulado "similar" a la ley vetada, pero algunos cambios y agregados parecen venir con sorpresa letal, cual caballo de Troya.
El 21 de octubre pasado se trató en comisión y acto seguido se aprobó por unanimidad en la Cámara de Senadores el proyecto de Filmus para la "protección de los glaciares". Hubo sólo algunas objeciones por parte de los senadores de Salta y Catamarca, a quienes sólo parecía preocuparles la injerencia nacional en sus negocios provinciales. La fecha del 10 diciembre es una bisagra para un gobierno que plantea aprobar lo que piensa como sus "leyes estratégicas" antes de esa fecha en la que hay renovación parlamentaria. No es casual que entre esas leyes esté la de Glaciares, ya que el problema ambiental condiciona un gran negocio con el que el kirchnerismo está muy involucrado: la minería a cielo abierto. Por eso antes de diciembre es muy probable que se apruebe el texto de Filmus en Diputados y que los sectores del ambientalismo tengan que lamentarse por "la reglamentación del saqueo", como han caracterizado a la futura ley.
La centralidad del negocio minero para el gobierno estuvo demostrada en el reciente viaje de la presidenta a Chile. Allí fue acompañada por el secretario de minería Jorge Mayoral, entre otros funcionarios y representantes. En presencia de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, Cristina Fernández defendió el proyecto minero binacional Pascua Lama que impulsa la empresa Barrick Gold y alentó los proyectos de infraestructura sobre los Andes, en los que el principal interesado es el empresario argentino Eduardo Eurnekian, con quien se disponen a "perforar esa cordillera".
La letra con sangre entra
El escándalo se originó en el mundillo de las empresas mineras y sus lobbystas cuando se dieron cuenta que la ley impulsada por la ex diputada Marta Maffei les prohibía hacer lo que mejor hacen, destruir montañas, y que se les terminaba el negociado. El texto original establecía preservar los glaciares y los ambientes glaciares por considerarlos una reserva estratégica de recursos hídricos y proveedores de agua. Ante eso, en noviembre pasado, Cristina Fernández vetó la ley argumentando que no podía darse “preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse”, como proyectos mineros y petroleros.
¿Cuáles son los ejes de la discusión? En primer lugar, y principalmente, el artículo 2 de la ley vetada establecía que "se entiende por ambiente periglacial el área de alta montaña con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico". En cambio para la ley de Filmus sólo se protege "dentro del ambiente periglacial, a los glaciares de escombros", esto es a los glaciares ocultos por la roca, pero no al ambiente en general como un ecosistema. Para el activista ambiental Javier Rodriguez Pardo esto es gravísimo, "porque sabemos que el ambiente periglacial protege a los glaciares". También, según Mariela Silvestein de Conciencia Solidaria, "el proyecto de Filmus es menos abarcador, reduce lo que tiene que custodiar. Se habla de lo periglacial pero no se lo protege, lo que hace es entregarlo a las industrias que se pueden asentar sobre ellos para realizar sus actividades que los destruyen o contaminan y utilizan sus aguas".
El segundo elemento en discusión es qué pasa con los emprendimientos mineros y de otro tipo que actualmente están funcionando sobre glaciares y en ambientes periglaciares. En el texto de Maffei se daba 180 días como máximo para hacer las auditorías ambientales y en función del diagnóstico y "en caso de verificarse impacto significativo sobre glaciares o ambiente periglacial se ordenará el cese o traslado de la actividad y las medidas de protección, limpieza y restauración que correspondan" . La ley Filmus, en cambio, sólo impone hacer "una auditoría ambiental en la que se identifiquen y cuantifiquen los impactos ambientales generados sobre los cuerpos protegidos" y esto luego de que se haya terminado el inventario y en función de un cronograma de tiempos indefinido.
La diputada por la Coalición Cívica Fernanda Reyes explica de este modo las implicancias de estos cambios: "Se deja abierta la posibilidad a que la ley no se aplique, porque determina que tiene que hacerse el inventario de la provincia y recién ahí empiecen a hacerse las auditorías para ver los impactos y las condiciones con las que se presentan los emprendimientos mineros. Si la provincia tarda veinte años en hacer los inventarios, entonces recién ahí van a empezar a auditarse y regularizarse los emprendimientos que funcionan actualmente. Por lo tanto podrán seguir explotando y se deja la puerta abierta a que nunca se hagan los inventarios".
Alcances políticos
Varias posiciones se dieron a partir de la aparición del proyecto de Filmus. Desde el Senado hubo consultas a organismos, otras fuerzas políticas y ONGs. Para la diputada Reyes "cualquier modificación que se haga a la ley original de protección de glaciares es parte de la trampa que estipula este gobierno. Dar lugar a modificaciones implica aceptar el veto de la presidenta, cuando la ley fue votada por unanimidad por ambas cámaras. Nosotros creemos que no tenemos que ir por ningún tipo de reforma sino por la ley original y en contra del veto". En el mismo sentido se manifestaron Conciencia Solidaria y Javier Rodríguez Pardo, ya que la posición es ir por el texto original, es decir el que se aprobó el año pasado, que puede ser ratificado o también retomado a partir del proyecto de ley que redactó Miguel Bonasso (con la misma letra que la ley vetada). Sin embargo, aunque el proyecto de Bonasso fue aprobado en agosto pasado por la comisión de recursos naturales, permanece "cajoneado" en la comisión de minería de Diputados desde esa fecha.
Mariana Alanís es asesora del senador Daniel Filmus. Consultada sobre porqué de impulsar otro texto para proteger a los glaciares afirmó: "Porque la anterior ley tenía errores puntuales en cuanto a la definición del ambiente periglaciar, faltaba el tema del tratado del antártico, y además hay un convenio bilateral entre Chile y Argentina respecto de hielos que tendría que haber sido tenido en cuenta". Acerca de los cuestionamientos recibidos, Alanís responde que esta ley "fue bastante consensuada, acá se realizó un foro donde se convocó a todas las asociaciones ambientalistas, a todos los senadores de los distintos bloques, también hubo reuniones con las ONGs ambientales más representativas de Argentina como Greenpeace, FARN, Amigos de la Tierra, Vida Silvestre y Taller Ecologista, que nos pidieron introducir algunas modificaciones de cosas que faltaban en el texto anterior".
Efectivamente hay un documento con observaciones que presentaron esas cinco organizaciones [2] en el que se realizan críticas al texto de Filmus. Sin embargo desde Amigos de la Tierra niegan haber dado consenso y apoyo a esta ley, y afirman que sólo acercaron ese material con fines críticos. Desde Conciencia Solidaria opinan que si bien "algunas organizaciones presentaron un proyecto que señalaba aportes o errores a la ley de Filmus, nosotros no estamos para nada de acuerdo con ese espíritu. Desde el comienzo exigimos que se ratifique la ley vetada o en todo caso que se apruebe el proyecto de Bonasso que mantiene la misma letra".
¿Y qué pasa con la mina?
"Creo que se plantea mal cuando hablan de minería sí o minería no. Esto es una ley de protección de glaciares, después habrá que hacer una ley sobre minería y regular la actividad. Me parece que la discusión es difusa cuando mezclan este tema con la protección de glaciares, nada tiene que ver esto con minería sí o no", explica la asesora de Filmus.
Consultado acerca de esta dicotomía que plantea Alanís, Javier Rodríguez Pardo contestó con algo de cólera: "no tienen la más pálida idea, ya no es que defienden el interés de las corporaciones: es de una ignorancia absoluta. Si esta gente viera cómo se hace la minería en la alta montaña, si lo pudieran ver, se darían cuenta que se requiere mucha agua. ¿Y el agua de dónde se obtiene? De los glaciares y del ambiente periglacial. Esto es lo que tienen que saber estos imbéciles que defienden lo indefendible por ignorancia supina". Y agrega: "No queremos que se someta el bien común de un pueblo y una nación, todo un ecosistema, a la decisión de una persona que va a tener la facultad de caracterizar el tipo de glaciar y si allí se podrá explotar, sea esta persona de una consultoría contratada o del CONICET, porque en algún punto esto es imposible de controlar. Queda todo librado al criterio de la autoridad de aplicación de cada provincia". En definitiva en pocas semanas sabremos qué suerte correrá el destino de los glaciares de Argentina".
http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/52822
Fuente:
www.ecoportal.net / 3-11-09
En consecuencia, ¿cómo los de abajo podemos desentramparnos de las falsas alternativas o de las desviaciones de los ejes de debate y por qué debemos concentrar todos nuestros esfuerzos e inteligencias en poner fin al modelo extractivista?
El dilema prioritario para gobernar en acuerdo con los intereses de la diversidad popular es planteado desde:
1. El posibilismo promovido o inducido por los poderes establecidos
Luismi Uharte (Gara), en "Análisis de las elecciones de Uruguay. Izquierda y proyecciones geopolíticas desde Uruguay", explica:"Los resultados de la segunda vuelta, el 29 de noviembre, incidirán de forma indudable en términos geopolíticos en la actual batalla que se está librando entre los tres bloques que pretenden hegemonizar la región desde hace más de un lustro.
La primera vuelta de las elecciones en Uruguay nos muestra un panorama complejo, no sólo en el plano interno sino en su vertiente regional, por sus repercusiones geopolíticas y la posición de las diversas organizaciones sociales y políticas de la izquierda anticapitalista.
Una improbable, aunque todavía factible victoria de la derecha uruguaya, sumaría otro peón más al debilitado «bloque gris», liderado por Colombia y México. Un triunfo de los sectores conservadores confirmaría parcialmente la reciente hipótesis que vislumbra el fin de la «década progresista» en América Latina y el retorno de los poderes tradicionales. Además, restaría fuerza a la dinámica de integración que se viene desarrollando en los años recientes, a través de instituciones como Unasur, el Banco de Sur, el Consejo Suramericano de Defensa, etc.
Una más que probable victoria del Frente Amplio, con la fórmula Mújica-Astori, mantendría el peso específico que hoy día tiene el denominado «bloque rosa», liderado por Brasil. El vicepresidente Astori ejercería de equilibrio moderado frente al, más simbólico que real, izquierdismo de Mújica. Resulta significativo cómo el presidenciable (Mújica) busca en todos sus discursos la complacencia del candidato a vicepresidente (Astori). Además, por si quedara lugar a dudas, Mújica ha repetido por activa y por pasiva que su modelo es Lula y no Chávez. En definitiva, la reválida del Frente Amplio sería funcional a Brasil, en su silenciosa pero tenaz batalla frente a Venezuela por detentar la hegemonía en el proceso de integración autónomo latinoamericano. Batalla, por cierto, totalmente opacada por la principal y estratégica confrontación contra el imperialismo estadounidense, donde ambos bloques fungen como aliados.
Izquierda antisistema. Otro de los ejes de análisis fundamental en la segunda vuelta de las elecciones uruguayas y también en los distintos países donde gobiernan ejecutivos más o menos progresistas, es la estrategia electoral, política y organizativa de la izquierda antisistema, anticapitalista o radical. En el caso uruguayo, una parte de los sectores más izquierdistas optaron hace más de un año por salirse orgánicamente del Frente, después de una fuerte dinámica crítica desde dentro.
El debate actual se centraría en si es más o menos eficaz estar fuera o dentro del Frente, tanto en términos electorales como en la actividad política diaria. En el plano electoral la incógnita se ha resuelto de manera negativa para la Asamblea Popular, que apenas ha logrado un 0,5% de los sufragios. La incertidumbre se presenta ahora en comprobar si el trabajo político de base revitalizará al complejo espectro de las organizaciones sociales y políticas de izquierda que se sitúan fuera del Frente Amplio.
Lo que resulta evidente en la mayoría de los procesos de cambio que se desarrollan en la región, y con más nitidez en aquellos países con gobiernos más radicales, es que ubicarse fuera de la orgánica gubernamental margina al extremo a los grupos de la izquierda radical. En Venezuela, situarse fuera de la esfera del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se paga muy caro, y pretender salirse del chavismo es un suicidio seguro. En Bolivia, apostar por un trabajo desvinculado del MAS y del liderazgo de Evo Morales es simplemente un viaje seguro al fracaso, como se comprobará con nitidez en las próximas elecciones presidenciales del 6 de diciembre. Y en Ecuador, no resulta nada fácil desarrollar una labor política de izquierda a contracorriente de las directrices del presidente Correa, como bien sabe la propia Conaie.
En el caso uruguayo, aunque pudiera pensarse que la izquierda antisistema tendría más espacio que en los tres casos anteriores debido a la naturaleza más moderada del Gobierno frenteamplista, las características sociológicas de la sociedad uruguaya no coadyuvan al éxito de una alternativa más radicalizada. El notable peso de los estratos medios, con su perfil urbano y moderno y su sempiterno gusto por la moderación, la gradualidad y las dinámicas de conciliación, no dejan mucho espacio a cambios bruscos y conflictivos. Al contrario de lo que ocurre en Bolivia y Venezuela, por ejemplo, el apoyo decisivo al Frente Amplio se ubica en los centros urbanos y no en las zonas rurales o en las barriadas populares de las grandes ciudades. Todo esto, lógicamente, determina con bastante precisión los límites de lo posible y lo imposible.
Bolivarianismo. Dos interrogantes que surgen tras esta primera vuelta en Uruguay, y que aparecen recurrentemente en muchos países de la región, son: ¿cuál es el camino para el cambio profundo? y ¿quiénes lo perciben con mayor claridad?
Una importante fracción de los estratos medios piensa ingenuamente que el cambio social real puede lograrse exclusivamente a través de una «buena gestión» gubernamental, influenciados notablemente por el pensamiento tecnocrático. Esta actitud es muy habitual en sectores progresistas adscritos a tareas del Estado, como por ejemplo ocurre en Uruguay o en Paraguay. La buena gestión puede ser determinante en países nórdicos, gracias a los beneficios que reporta la dinámica histórica Norte-Sur, pero se convierte en una «utopía ingenua» en un país latinoamericano.
Quienes perciben con más nitidez donde está el «peligro» real
de cambio, son paradójicamente
las clases dominantes y sus mass media.
En
Paraguay dedican una considerable parte de su tiempo a acusar al Gobierno de
Lugo de estar plegado a los países bolivarianos, sabiendo que no es cierto pero
con el objetivo de evitarlo en un futuro.
En Uruguay resultó muy significativo
el lema coreado por el Partido Nacional tras los resultados: «¡Contra el
populismo y el chavismo!».
Un bolivarianismo al que no está adscrito ni posiblemente lo va a estar el Frente Amplio, pero que aterroriza a las clases dominantes de su país como alternativa de emancipación para la Patria Grande".
Fuente original: http://www.gara.net/paperezkoa/20091101/164418/es/Izquierda-proyecciones-geopoliticas-desde-Uruguay
Fuente: www.rebelion.org /América Latina/ 1-11-09
2. La lucha de resistencia a los agro negocios y la mega minería
Ecoportal.net difunde “Los bosques vuelven a encabezar la agenda contra el cambio climático…¿bosques de verdad?” por el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) donde declara:
"Como resultado de la creciente preocupación que suscita el cambio climático, los bosques figuran nuevamente entre los primeros puntos de la agenda internacional, principalmente en lo referente a su función como reservorios de carbono. Está ampliamente reconocido que los bosques pueden contribuir a mitigar (si se los conserva) o a empeorar (si se los destruye) el peligro inminente del cambio climático. Sin embargo, ¿se está hablando realmente de bosques?
Quizás el mejor (o peor) ejemplo para responder a esa pregunta sea el Congreso Forestal Mundial que acaba de tener lugar en Argentina. En dicho encuentro, bosques y monocultivos de árboles fueron tratados como sinónimos. Tal posición, viniendo de expertos forestales, sirve para respaldar a las empresas que se ocupan en convertir los verdaderos bosques en falsos bosques, la diversidad biológica en monocultivos, la naturaleza en ganancias.
Un “bosque plantado” es un bosque: tal es el mensaje que el mundo está recibiendo del Congreso Forestal Mundial. Si este mensaje fuera propuesto como ejercicio “verdadero-falso” a un grupo de escolares, la mayoría no vacilaría en responder “falso”. Pero, salvo pocas excepciones, los “expertos” forestales del mundo parecen tener otra opinión. Por consiguiente, se puede eliminar un bosque y substituirlo por una plantación de eucaliptos, pinos, palma aceitera, caucho o cualquier otro árbol y, según ellos, nada habrá cambiado.
Para empeorar aun más las cosas, una parte del programa del Congreso se refería a la necesidad de “mejorar” los bosques por medio del uso de árboles genéticamente modificados (GM), a pesar de que los árboles GM podrían hacer estragos en los bosques del mundo. En línea con el enfoque del CFM, los futuros monocultivos de árboles GM podrían también ser considerados “bosques”, con lo cual la definición de bosque se volvería aún más absurda… y peligrosa.
El mismo problema en cuanto a la definición de bosques y plantaciones se planteó durante las negociaciones climáticas sobre REDD (Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación en los Países en Desarrollo) que tuvieron lugar en Bangkok algunos días antes. El hecho de que la Convención sobre el Cambio Climático de la ONU también considere que las plantaciones son “bosques” fue un buen pretexto para que los delegados de la Unión Europea intentaran bloquear los textos destinados a evitar la conversión de bosques en plantaciones. Esto llevó a que las negociaciones terminaran abruptamente, ya que la mayoría de los delegados se dieron cuenta del peligro de canalizar fondos REDD para el reemplazo de bosques tropicales por plantaciones de árboles para celulosa o de palma aceitera.
También la producción de etanol a partir de plantaciones de árboles y de agrodiésel a partir de plantaciones de palma aceitera, como alternativas “verdes” a los combustibles fósiles, está ligada al cambio climático y a la definición de las plantaciones como bosques. Dichos combustibles podrían llevar a la destrucción de extensas zonas boscosas que serían convertidas en monocultivos de árboles. Según la definición actual de bosque, esto no cambiaría nada, con tal que la “cubierta forestal” se mantuviera incambiada.
Lo absurdo de todo esto, así como los intereses creados que se esconden detrás, está volviéndose cada vez más claro, incluso para los negociadores de REDD. Evidentemente, el proceso para excluir las plantaciones de los bosques es aún largo y difícil, pero son cada vez más las organizaciones sociales, los movimientos campesinos, las organizaciones de pueblos indígenas, los activistas de derechos humanos, los académicos, los forestales y el público en general que se reúnen bajo la consigna de que “las plantaciones no son bosques”. Las comunidades locales que iniciaron este proceso a través de sus luchas contra los monocultivos de árboles, ya no están más solas".
Boletín Número 147, Movimiento Mundial por los Bosques
Tropicales (WRM)
www.wrm.org.uy
Fuente:
www.ecoportal.net / 3-11-09
En consecuencia, desentramparnos de la falsa conciencia que los poderes establecidos nos inculcan, nos exige decidir ubicarnos del lado de quienes reclaman contra su opresión, contra el hambre infantil, contra el gatillo 'fácil', contra el saqueo y la contaminación ambiental, contra la expulsión de sus territorios y los desalojos de donde consiguieron cierto techo para su familia, contra la destrucción de glaciares, etc.
De esta manera, nos situaremos en la gravedad de continuar con el actual modelo extractivista y el imperativo de derrotar a quienes lo imponen para ponerle fin.
Los gobiernos de América Latina, tanto los de ultraderecha como los progresistas, están subordinados a la ocupación económica y territorial que las corporaciones y estados imperialistas llevan a cabo en sus respectivos países. De ahí:
1. Su participación en la opresión-represión a pueblos por Estados Unidos e Israel
A. Fuerzas Armadas en acuerdo a conveniencias de EE.UU.
Eduardo Contreras (El Siglo), en "Militarismo y derecha", señala:
"La agencia noticiosa Argenpress, citando como fuentes a la revista “El Soldado” y declaraciones del coronel ® del ejército argentino Horacio Ballester, a quien conocí en el exilio, informó del encuentro -en las sombras- celebrado esta semana en Buenos Aires de los jefes militares del continente en el marco de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA).
El llamado, como siempre, fue de Estados Unidos. De soberanía no hablemos. ¿Por qué diablos deben seguirse juntando los comandantes en jefe al conjuro del Norte?
La historia de estas relaciones, iniciada en Fuerte Amador en 1960, allá en la zona entonces ocupada por los yankis del Canal de Panamá, ha sido larga y dramática para nuestros pueblos. En el centro sigue estando la doctrina de la llamada ”Seguridad Nacional”, en cuyo nombre se han cometido los peores crímenes. A su alero nació la “Operación Cóndor” que tantas vidas costó en la década del 70. Pinochet, Manuel Contreras y los mandos militares de la época, bajo la atenta mirada del Pentágono y la CIA, coordinaron el encuentro en Santiago que dio origen a esa nueva forma de genocidio a manos de las fuerzas represivas latinoamericanas.
Es más, recordemos que todavía hoy existen la Junta Interamericana de Defensa y el Tratado de Asistencia Recíproca, los programas de ayuda militar y los “ejercicios conjuntos”.
El militarismo, aliado natural de la derecha política, instalado desde hace mucho en nuestra escena política sigue siendo responsable de atrocidades en nuestro tiempo. Crímenes, violencia, robos, contrabandos, fraudes, forman parte de su esencia. Desde Londres llega una noticia, publicada hace sólo unos días en el periódico The Independent acerca de multimillonarias multas por sobornos de la fábrica británica BAE para vender sus armas, repuestos, helicópteros, etc.. a distintos países y, entre ellos, depósitos millonarios de libras en las cuentas de Pinochet y otros jerarcas. Por los mismos días ante el Ministro Valderrama siguen desfilando altos mandos militares acá en Santiago por sus fraudes millonarios.
Pero no es todo : en la cruel represión al pueblo mapuche está presente el autoritarismo militar y la complacencia de los gobernantes. La ilegítima aplicación de la justicia militar y de las leyes de Seguridad del Estado y Antiterrorista son una verdadera infamia (...)". Fuente: www.rebelion.org / Chile /1-11-09
B. MERCOSUR en Tratado de Libre Comercio con el estado terrorista de Israel
Gabriel López (Rebelión) analiza "El significado de la gira de Avigdor Lieberman, canciller de Relaciones Exteriores del Estado de Israel. El interés del Estado de Israel sobre Latinoamérica". Recorto lo siguiente: "Lieberman es recibido por los gobiernos “progresistas” latinoamericanos para activar la participación de Israel en el Tratado de Libre Comercio, como socio extracomunitario del MERCOSUR. El objetivo de los más de 300 empresarios que acompañaron a Lieberman en su recorrida fue avanzar , por ejemplo, en la Ley de cooperación económica, industrial, tecnológica y comercial entre la Argentina e Israel ( Ley 26.437) promulgada discretamente en enero , mientras se desarrollaba la masacre sobre Gaza; bajo el mismo paraguas legal la UIA firmó , con auditorio lleno y con la presencia de Daniel Scioli, un convenio con la Manufacturers Asociation of Israel . Previamente, en su paso por Brasil el presidenciable de derecha José Serra, gobernador de Sao Paulo, agasajó a Lieberman en la poderosa Federación de Industrias; el vecino gobierno que en los pasados seis años aumentó en 50 por ciento el presupuesto militar, compró a Israel ocho aviones no tripulados para vigilar las fronteras , mientras organismos de derechos humanos de R í o de Janeiro exigían a las autoridades que dejasen de usar el Caveirao, mortífero vehículo blindado que en los territorios ocupados mata a los palestinos, y en las calles cariocas intimida las manifestaciones políticas.
Estos negociados, tratados y acuerdos llevados adelante
tanto por gobiernos reaccionarios como por progresistas terminan financiando
proyectos israelíes basados en las industrias de la guerra y la "seguridad",
haciendo así partícipe a nuestro subcontinente de la opresión colonial sionista
(...)".
Fuente:
www.rebelion.org /
Palestina y Oriente Próximo/
27-8-09
C. Ocupación de Haití para la esclavitud de su pueblo por transnacionales
Aporrea /InSurGente.-
El martes 13 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por un año más
la permanencia de sus tropas de ocupación en el país caribeño. La Misión de
Estabilización de las Naciones Unidas para Haití (Minustah) está comandada por
el ejército brasilero e integrada por soldados y policías de 18 países. Brasil y
Uruguay (con gobiernos supuestamente progresistas) son los que aportan más
efectivos a la ocupación. La nueva resolución de la ONU fue adoptada por
unanimidad.
Haití está ocupado desde 2004, luego de la caída del presidente Jean-Bertrand
Aristide. La misión de la ONU tenía, supuestamente, el objetivo de estabilizar y
garantizar la paz. Cinco años después, el pueblo haitiano no conoce paz alguna.
Por el contrario, sufre miseria y represión. Las condiciones de vida son cada
vez más precarias y se suman infinitas denuncias de violación de los derechos
humanos por los “cascos azules”
que ocupan el país. Las organizaciones populares denuncian abuso sexual contra
las mujeres, invasión de hogares, prisiones arbitrarias y asesinatos. Ni
siquiera existe el derecho a la libre manifestación, pues la Minustah actúa,
junto a la policía local, como agente represor, así ocurrió en las
movilizaciones del último 1º de Mayo.
Quienes se han beneficiado con la mano de obra barata son las multinacionales, principalmente del sector textil. En la actualidad, se están instalando dieciocho zonas francas para abrigar a empresas extranjeras, en su mayoría norteamericanas. El país, donde cerca del 80% la población es pobre y se come bizcocho de barro, se transformó en una verdadera fábrica de esclavos. El salario medio es de US$ 1,75 por día. Lo máximo que un trabajador haitiano puede recibir es US$ 4 diarios. En agosto pasado, soldados de la ONU participaron de acciones represivas contra huelgas de los trabajadores textiles que demandaban aumentos salariales. Mientras tanto, la ONU gasta US$ 600 millones por año en mantener a los más de 7 mil soldados que ocupan Haití (...)". Fuente: www.dariovive.org / LatinoAméricAhora-Haití/ 4-11-09
2. Su promoción y gobernabilidad de la superexplotación a la diversidad popular y a la naturaleza
Prensa De Frente reproduce el comunicado de la Coordinadora Campesina Popular de Morona Santiago que esclarece, desde Ecuador, sobre:
¿Por qué nos
oponemos a los megaproyectos mineros?
1.- Nos oponemos, porque la minería
transnacional en un país dominado significa: saqueo de materias primas y
explotación de mano de obra barata, a la vez que condiciona a la dependencia y a
la pobreza a los mayoría de seres humanos de dichas naciones. Para el
capitalismo, el control de los recursos naturales como recursos estratégicos es
vital para sostener el sistema productivo que ha creado.
Es un sistema basado en
la ganancia particular y no en la necesidad de la colectividad, lo que provoca
una feroz competencia de los grupos de poder, y una presión mayor de explotación
de la naturaleza, por eso las transnacionales mineras y petroleras llegan a
nuestras comunidades llenas de ambición para llevarse nuestros recursos.
Las corporaciones mineras llegan con el cuento que las inversiones y los
proyectos mineros darán un despegue económico a las comunidades locales, pero
ese cuento ya lo tren desde hace siglos, y tales "inversiones" en vez de traer
la anunciada bonanza,
lo único que han dejado es colonialismo y miseria, también
contaminación y desastres ambientales
irreversibles. Las corporaciones mineras
son parte de la cadena de saqueo y explotación internacional, y culpables del
atraso económico, social, cultural de nuestros pueblos.
La "minería sustentable"
es el más asqueroso engaño, un protervo invento de las
corporaciones imperialistas por tratar de tapar la gravísima crisis ecológica
cuyos responsables son ellos y su sistema productivo capitalista-imperialista.
La industria minera imperialista nunca responde a las necesidades básicas de los
pueblos, su lógica es la ganancia y los intereses particulares, sus proyectos y
su tecnologías responden a la anarquía del mercado capitalista, al irracional
consumismo, su punto es como producir más ganancias, aunque su realización tenga
que matar a los ecosistemas y a las propia comunidades locales, a ellos nos les
interesas salvar a la gente peor a la naturaleza. Por eso, en los países
dominados como el nuestro, donde las corporaciones, como las mineras, han
clavado su diente, la miseria y la pobreza es el destino inevitable. Si bien los
países llamados del "tercer mundo" poseen tanta riqueza mineral, y en algunos
casos se explotan ya por siglos, por ejemplo Bolivia, donde desde la época
colonial ha sido convertido en cantera minera, esto sólo ha significado mayor
pobreza, digamos extrema pobreza y dependencia. Chile, con medio siglo producir
y exportar cobre (máximo productor de cobre mundial) sigue siendo un país del
tercer mundo. De Perú ni hablar, es un país gobernado por la agenda de las
corporaciones mineras, las cuales, han colocado gobiernos títeres, como los
genocidas Fujimori y García que han sido perros guardianes de las
transnacionales, sin embargo, el pueblo peruano, con sus minas de oro, plata,
cobre, etc., tienen que vivir marcado por la corrupción, contaminación y miseria
. En África, donde miles de seres humanos mueren de hambre, y donde, el
principal interés del dominio geopolítico de los países imperialista ha sido,
procurar esquilmar al máximo la riqueza mineral de esos pueblos, los resultados
están a la vista: guerras fraticidas, contaminación, invasión y muerte para los
millones de pobres del continente africano, en cambio, dominación, riqueza,
abundancia para una minoría malvada de burgueses y países ricos.
2.- Nos oponemos, porque
el querer
convertir al Ecuador en país minero es someternos una vez más a la
política extractivista de materias primas para la exportación,
la cual responde a las demandas del mercado y
a lo lógica de mayor acumulación del capital internacional y de profundización
de la dependencia y control social y político, a la vez que los estados
imperialistas se aseguran una nueva garantía para el pago de la deuda externa.
La experiencia de la actividad petrolera muestra con
creces el brutal saqueo y las consecuencias socio-ambientales que los hermanos
nororientales tienen que sufrir, mientras que las transnacionales petroleras se
llevan alrededor del 80% de las ganancias en este negocio que para ellos es
redondo. Depender de uno o unos cuantos productos de exportación dentro de la
lógica capitalista mundial significa ponernos la soga al cuello, y enterrar las
posibilidades de un desarrollo sostenido, con una producción diversificada y un
avance tecnológico de acuerdo a las propias necesidades sociales y ambientales
que cubran las demandas de las mayorías populares.
La historia del monocultivo
de exportación como el café, cacao, banano es otro ejemplo de imposición
imperialista donde los beneficiarios han sido los ricachos nacionales y
extranjeros, el camino extractivista de la minería es otro negocio millonario en
que ya sueñan los explotadores, para colmo apoyados por los organismo de
desarrollo internacional como el FMI, el BID y Banco Mundial cuya finalidad
dizque es luchar contra la pobreza.
3.- Nos oponemos, porque
el sistema político y jurídico actual esta hecho a la medida de las
transnacionales y sus socios nacionales,
y de ninguna manera son garantía para
precautelar los derechos y la soberanía del pueblo ecuatoriano. Con la "nueva"
carta constitucional se cumplió un viejo truco de los explotadores –muy usado en
nuestros países-, donde, cada vez que su sistema político entra en una grave
crisis de representabilidad, inmediatamente recurren a la medicina salvadora de
llamar a una "asamblea constituyente" y hacer nueva constitución, con esto
fabrican una nueva máscara y le dan "salida" a esa crisis política y jurídica,
lo que hacen es reestructurar el Estado burgués para continuar con la
dominación.
Esta nueva máscara ha llegado bajo el nombre de "revolución ciudadana". Con este truco de la "nueva" constitución, se han creado también, las típicas ilusiones reformistas que los explotadores están llamando "grandes avances", con lo que han complacido autollamados "izquierdazos", estos "grandes avances" incluye el "ecologismo infantil" concretado en una serie de artículos de ley que les tienen a orinar de alegría a las ongs que viven del negocio de la "lucha ambiental" y de la "lucha por los DDHH".
Pero, ¿cual es la cruda
verdad?
Resulta, que este nuevo marco jurídico, que
incluyen los "grandes avances"
está abriendo las puertas de
par en par para dar la bienvenida al imperialismo minero, justo lo que
necesitaban las transnacionales, como complemento la nueva ley minera será
la puñalada final que legalizará la invasión y el saqueo en perjuicio del pueblo
ecuatoriano.
El Estado ha dado todas las ventajas a
los grupos de poder extranjero y nacional para conseguir millonarias ganancias
en base a nuestros recursos naturales,
ha entregado a las corporaciones mineras
miles de hectáreas en concesión y casi gratis (1 dólar por hectárea) para
operaciones mineras, incluso en algunas provincias como Zamora se ha
concesionado la totalidad de su extensión física, el nuevo marco jurídico
garantiza el negocio de las transnacionales mineras. Incluso, todo fue diseñado,
para no afectar en nada los intereses de las mineras, la mismas leyes que se
pretenden aprobar, están imposibilitadas de intervenir en las ya otorgadas
concesiones, la ley no puede ser aplicada retroactivamente, por eso las
transnacionales como Iamgold, Corriente Resources-Ecsa,
IMC, Kinroos-Aurelian están en su fiesta, apoyan dedicadamente el nuevo proyecto
de ley minera y apuntalan decididamente al gobierno vendepatria de Correa, pues
sus títulos mineros están plenamente vigentes.
Las Fuerzas Armadas, parte esencial del Estado, han estado muy comprometidas en
actividades mineras en contubernio con las transnacionales, como Goldmarca, TVX;
con razón se han constituido en guardianas celosas de los intereses mineros
transnacionales, y a vez entendemos la brutal represión que provocaron contra
los pueblos de Gualaquiza y Pangui diciembre del 2006.
4.- Nos oponemos, porque
el marco institucional que evaluará y controlará la actividad minera será otro
tongo burocrático permeable y al servicio de las transnacionales y ricachos
locales, de hecho el estado y sus instituciones de control ni siquiera han
podido aplicar el llamado Mandato Minero. Lo que se hará es crear nueva
burocracia para servir a la mineras, y los llamados controles o mecanismos de
control ambiental serán puro parapeto tecnocrático y el caldo de cultivo para la
corrupción. El ministerio de Minas y Petróleos y el de El Ambiente, serán caras
de una misma moneda, actuaran en protección de los intereses de los poder del
negocio minero internacional y en contra del pueblo como ya lo han venido
haciendo todo un siempre. El "gran avance" es que los estudios de impacto
ambiental estarán a cargo del ministerio de El Ambiente, vociferan chifladamente
los "comisionados" del congresillo que están imponiendo la nueva ley minera,
¿acaso las mineras se oponen a eso?, ¡claro que no!, como tampoco se oponen a
que haya que "sacar permisos" de la secretaria del Agua, peor aun, cuando las
transnacionales y vendepatrias saben que en dichos organismos estarán las mismas
sabandijas que actuarán como sus recaderos, por ejemplo, el actual director de
la Secretaría del Agua es el mismo Jorge Jurado, que fue Subsecretario del
Minas, un conocido personaje que con su "fundación ecológica" participó
activamente del proyecto imperialistas Minerales, Minería y Desarrollo
Sustentable MMDS, cuyo financiamiento vino de la corporaciones mineras, entre
ellas la Newmont, este proyecto fue para posesionar la llamada "minería
sustentable".
5.-
Nos oponemos, porque
la decisión sobre los proyectos son tomadas por los interesados del negocio
minero, la misma constitución que se acaba de aprobar niega tajantemente la
participación del pueblo en las decisiones, el Art. 398 sólo da "derecho"
de
"información" y "consulta" sobre tal o cual proyecto, la decisión de oposición
del pueblo no es vinculante, el pueblo es considerado como un "tonto" al que hay
que informarle y aunque se oponga no hay que hacerle caso, solo se hará un
"consulta" como quien se dice para que no jodan, quien decidirá será la ley
minera y el ministerio de Minas y Petróleos, y como el Estado Burgués
ecuatoriano, sus ministerios y su ley están sometidos al imperialismo, en última
instancia, quien verdaderamente decide, son las transnacionales mineras, esto
pasó y está pasando en Ecuador.
El estado y el gobierno de turno gastan millones en manipular las conciencias y
dar informaciones falsas sobre el supuesto desarrollo que dejaría la industria
minera. Pese a la envergadura de los proyectos y sus impactos, el Estado no ha
gastado ni una sola hoja volante para informar al pueblo el verdadero
significado de estos proyectos, ¿por qué el ministerio del Ambiente, el de Salud
o cualquier otro, no han dicho nada sobre las graves consecuencias sociales y
ambientales que provoca la minería a gran escala?, porque tanta farsa. Mas bien,
la actitud sesgada del gobierno, ha hecho que el ciudadano Correa sea el
promotor número uno de lo megaproyectos mineros, esta política servil a
favorecido y se ha encadenado a la millonaria campaña que hacen las
transnacionales mineras para comprar conciencias y ganarse una opinión favorable
a sus proyectos. Es un circulo vicioso entre el imperialismo y un Estado
dominado a su servicio: crear pobreza y aprovecharse de ella a través de míseros
regalos y discursos de "apoyo al desarrollo" para permitir el visto bueno a los
proyectos.
6.- Nos oponemos, porque
consideramos: que
este tipo de actividad, no es sustentable al explotar recursos
naturales no renovables. Como una de las actividades industriales más
contaminantes a la integridad de los ecosistemas.
Pone en peligro la
disponibilidad y la calidad del agua. Contamina el aire y la tierra.
Como una actividad de enorme conflictividad y violencia social que ha llevado
incluso a guerras y horrorosos crímenes en muchos países del mundo. Esta
realidad se ha confirmado en nuestro propio país, en donde, las empresas
transnacionales han sido las causantes de crear un clima de alta violencia
social en todos los lugares donde se llevan adelante los proyectos. Muchos
dirigentes y personas que se oponen a la actividad de estas empresas están
siendo perseguidos y acosados judicial y extrajudicialmente, la resistencia de
las comunidades y organizaciones populares es criminalizada con afán de
deslegitimar su verdadero carácter y objetivos.
Por eso,
las compañías que desarrollan la minería a gran escala, se han
constituido en una grave amenaza a los Derechos Fundamentales
que han adquirido
las personas y comunidades y que están reconocidos en los mismos sistemas
jurídicos. Algunos de estos Derechos tienen que ver con el respeto a la
integridad física, al derecho de calidad de vida, a la salud y la alimentación
sana, al derecho a vivir en un ambiente sano y libre de contaminación; el
derecho a tomar decisiones (en el nuestro ya no hay), el respeto de acuerdos y
convenios internacionales sobre los pueblos originarios y campesinos, el respeto
al derecho de la cultura, el derecho a no ser desalojados, el derecho de
precaución ante peligro inminente. Todos estos derechos humanos han sido
violados sistemáticamente por las empresas mineras en su ambición de
enriquecimiento.
Ante toda esta injusticia,
el pueblo conciente, las organizaciones y comunidades
afectadas por los megaproyectos han levantado una lucha consecuente para parar
estos proyectos de muerte y resistir por la vida, la dignidad y la soberanía.
¡POR UNA LINEA DE CLASE EN EL CAMPO,
UNIDAD Y LUCHA CAMPESINA!
¡LUCHAR CONTRA EL OPORTUNISMO Y LA
POLITIQUERIA!
¡FUERA MINERAS TRANSNACIONALES!
¡ABAJO EL GOBIERNO VENDEPATRIA!
COORDINADORA CAMPESINA POPULAR CCP
DE MORONA SANTIAGO
Para más información:
mingaccp@gmail.com
Fuente:
www.prensadefrente.org /22-12-08
3. Su actividad de desinformación y criminalización respecto a las organizaciones por la Vida
La FAO (Organización de la ONU para la Alimentación) ha advertido que en los próximos años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos. Las previsiones más dramáticas hablan de un aumento para 2035 de 4°C. Y se especula para final del siglo un aumento de 7°C. Si esto realmente se produce, ningún tipo de vida hoy conocido podrá sobrevivir. La Tierra no aguanta más. Tenemos que dirigirnos hacia otra forma de producción y asumir hábitos de consumo distintos. Producir para responder a las necesidades humanas en armonía con la Tierra, respetando sus límites, con un sentido de igualdad y de solidaridad con las generaciones futuras. Eso es el nuevo paradigma de civilización.
Leonardo Boff, ante la Conferencia sobre el clima en Copenhague, es entrevistado por Sergio Ferrari
"La crisis ambiental irrumpe en primer plano mediático de cara a la Conferencia del Clima de Copenhague, Dinamarca, a realizarse en diciembre próximo. Las perspectivas no son optimistas por falta de un consenso previo para alcanzar un acuerdo definitivo. “A pesar de los pronósticos sombríos tengo confianza que la esperanza vencerá al miedo y que la vida es más fuerte que la muerte”, asegura el teólogo brasilero Leonardo Boff al iniciar esta entrevista exclusiva durante su reciente visita a Suiza. Boff, uno de los padres fundadores de la teología de la liberación recibió el 7 de noviembre el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Neuchâtel. Previamente, la misma semana, animó un debate público organizado por las ONG de cooperación solidaria E-CHANGER, y Misión de Belém Immensee en la Casa de Solidaridad Romero (RomeroHaus) en Lucerna donde participaron 200 personas.
P: Todo el mundo habla hoy de la problemática ecológica que vive el planeta. Usted fue uno de los primeros, ya en los años ochenta, en alertar sobre este tema. ¿Cuál es su análisis de la actual situación medioambiental?
Leonardo Boff: Hay muchos indicadores científicos que apuntan a la irrupción de una tragedia ecológica y humanitaria. Nada esencial ha cambiado desde la redacción de la Carta de la Tierra en 2003 que elaboramos un grupo de personalidades del mundo entero. Decíamos en ese maravilloso documento:
“Estamos en un momento crítico de la Tierra en el cual la humanidad debe escoger su futuro. Y la elección es ésta: o se promueve una alianza global para cuidar a los otros y la Tierra o arriesgamos nuestra destrucción y la devastación de la diversidad de la vida”.
“Se consume más de lo que la Tierra soporta”
P: Una afirmación tajante que no acepta términos medios ¿Cómo se sustenta?
Boff: En la confluencia actual de tres crisis estructurales. La crisis debido a la falta de sustentabilidad del planeta Tierra; la crisis social mundial; y la crisis del calentamiento creciente.
P: ¿Puede ejemplificar esa afirmación?
Boff: A nivel social, casi la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria. Las cifras son aterradoras. El 20% más rico consume el 82.49% de todas la riqueza de la Tierra y el 20% más pobre, se tiene que contentar con un minúsculo 1.6%.
En cuanto al calentamiento de la Tierra, la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación) ha advertido que en los próximos años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos. Las previsiones más dramáticas hablan de un aumento para 2035 de 4°C. Y se especula para final del siglo un aumento de 7°C. Si esto realmente se produce, ningún tipo de vida hoy conocido podrá sobrevivir. En cuanto a la crisis de sustentabilidad, doy un ejemplo ilustrativo: la humanidad está hoy consumiendo un 30% más de la capacidad de reposición. Es decir un 30% más de lo que la Tierra misma puede reponer.
P: Sin embargo esta tendencia consumista del planeta no es nueva...
Boff: No. Pero lo que es nuevo son los niveles acelerados de ese deterioro. Según estudios de todo crédito, en 1961 precisábamos de la mitad de la Tierra para dar respuesta a las demandas humanas. En 1981 se daba un empate, es decir ya necesitábamos a la Tierra entera. En 1995 sobrepasamos en un 10% la capacidad de reposición, aunque todavía era soportable. En 2008, superamos el 30%. La Tierra está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más.
“En algunos años se necesitarían dos Tierras”
P: ¿Con perspectivas futuras todavía más preocupantes?
Boff: Si se mantiene el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial entre 2-3% por año, como está previsto, en 2050 necesitaríamos dos planetas Tierra para dar respuesta al consumo, lo que es imposible porque contamos con sólo una.
P: ¿Eso obliga a comenzar a pensar en otro paradigma de civilización?
Boff: En efecto. No podemos producir como lo venimos haciendo hasta ahora. El actual modelo de producción, el capitalista, parte del falso presupuesto que la tierra es como un gran baúl del cual se pueden sacar recursos indefinidamente para obtener beneficios con la mínima inversión posible en el tiempo más corto. Hoy queda claro que la Tierra es un planeta pequeño, viejo y limitado que no soporta una explotación ilimitada. Tenemos que dirigirnos hacia otra forma de producción y asumir hábitos de consumo distintos. Producir para responder a las necesidades humanas en armonía con la Tierra, respetando sus límites, con un sentido de igualdad y de solidaridad con las generaciones futuras. Eso es el nuevo paradigma de civilización.
Copenhague: la influencia del poder económico
P: Para volver al hoy y al aquí... En pocas semanas se realiza en Copenhague la Conferencia sobre el Clima. ¿Hay perspectivas de un acuerdo?
Boff: Hay una premisa clave. Debemos hacer todo lo posible para estabilizar el clima evitando que el calentamiento de la tierra sea mayor a 2 o 3 grados y que la vida pueda continuar. Comprendiendo que ya ese calentamiento implicaría una devastación de la biodiversidad y el holocausto de millones de personas, cuyos territorios no serán más habitables, especialmente en África y en el sudeste asiático. Me preocupa, en ese escenario, la irresponsabilidad de muchos Gobiernos, especialmente de los países ricos, que no quieren establecer metas consistentes para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y salvar el clima. ¡Una verdadera ecomiopía!
P: ¿Eso proviene de una falta de voluntad política para llegar a acuerdos?
Boff: Sobre todo de un conflicto de intereses. Las grandes empresas, por ejemplo las petroleras, no quieren cambiar porque perderían sus enormes ganancias actuales. Hay que entender la interdependencia del poder político y el económico. El gran poder es el económico. El político es una derivación del económico. Los Estados, en muchos casos, no representan los intereses de los pueblos sino de los grandes actores económicos.
P: ¿En caso de un fracaso de Copenhague, cuál sería el escenario posterior en lo que hace a la ya grave situación climática?
Boff: A mi entender, si hay una frustración política, eso puede significar un reto enorme para la sociedad civil. Para que se movilice, presione y promueva los cambios que vienen siempre de abajo. Confío en eso: la razón, la prudencia, la sabiduría vendrá de la sociedad civil. Será, también, en cuanto al clima, el principal sujeto histórico. Ningún cambio real viene de arriba, sino de abajo.
Y a pesar de lo difícil del presente, tengo la confianza que no se trate de una tragedia que acabará mal sino de una crisis que purifica y que nos permita dar un salto en la dirección de un futuro mejor.
P: ¿Con un programa común para salvar la Tierra?
Boff: Impulsando una bio-civilización que deberá promover cuatro ejes esenciales. El uso sustentable, responsable y solidario de los limitados recursos y servicios de la naturaleza. El control democrático de las relaciones sociales, especialmente sobre los mercados y los capitales especulativos. Un ethos mínimo mundial que debe nacer del intercambio multicultural, enfatizando en la compasión, la cooperación y la responsabilidad universal. Y la espiritualidad, como dimensión antropológica y no como un monopolio de las religiones. Debe desarrollarse como expresión de una conciencia que se siente parte de un Todo mayor, que percibe una Energía poderosa y que representa el sentido supremo de todo".
Sergio Ferrari,
desde la ONU/Ginebra, Suiza - Colaboración de prensa de E-CHANGER, ONG suiza de
cooperación solidaria
Fuente:
www.ecoportal.net /9-11-09
En consecuencia, tengamos en cuenta qué nos dicen, reclaman y sufren quienes son las víctimas directas e inmediatas de la rauda acumulación de riquezas y poder o concentración y desnacionalización tanto económica como territorial. Apreciemos a las organizaciones sociales de los hermanos provincianos y latinoamericanos en lucha por la vida y la dignidad humana. Nos ubican mejor en qué hacer para erradicar la conversión de la ciudad de Buenos Aires en un centro globalizado de súper negocios turísticos e inmobiliarios, que el focalizar la atención en derrotar a Mauricio Macri.
Han creado la Unión de Asambleas Ciudadanas e interrelaciones con el Grupo de Reflexión Rural, el Movimiento Nacional Campesino Indígena que nos ayudan a involucrarnos en la lucha contra la destrucción y degradación de las condiciones de vida y trabajo por la megaminería, los agronegocios, la IIRSA, la superexplotación marina e hidrocarburífera, los megaemprendimientos turísticos e inmobiliarios, los supermercados.
Es una lucha contra la impunidad de los poderes establecidos, la que posee otras diversas expresiones e historias. De suerte que la impunidad puede convertirse en un núcleo articulador (para establecer la plataforma común de la soberanía alimentaria) entre quienes la combaten desde los Nunca Más terrorismo de estado, gatillo 'fácil', masacres Cromañón, muertes en rutas o calles, desalojos, patoterismo mafioso o sindical, criminalización tanto de la pobreza como de la protesta social... y ¡basta! de hambrear, empobrecer, enfermar, discapacitar, matar.