Otro País - Mundo

Noviembre 2009

Propuesta de Interbarrial

 


 


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Desde la unidad de la diversidad popular, desarrollar la «reforma agraria integral» como proyecto de democracia política, cultural, económica, social e infraestructural.

 

Otro país-mundo

requiere

«La reforma agraria integral»

 

Como el modo de producción para solucionar los problemas fundamentales de la diversidad popular. Porque implica una apropiación de territorios por las comunidades locales a fin de desarrollar el buen vivir por autogestión y autogobierno de cada una de ellas y de todas en unidad de voluntad de establecer armonía tanto entre los distintos pueblos planetarios como con la naturaleza.

 

Concretarlo nos reclama hacernos cargo -a los de abajo- de los siguientes procesos en marcha:

 

A. Contrarreforma en avance acelerado desde los de arriba

En forma de:

 

1. Acaparamiento imperialista de tierras y el agua en los países periféricos

 

Declaración de GRAIN -Detener el acaparamiento global de tierras-  para la conferencia de prensa conjunta de GRAIN - Via Campesina. "Desde hace más de un año y medio hemos estado observando atentamente cómo los inversionistas están tratando de tomar el control de tierras de cultivo en Asia, África y América Latina como una respuesta a la crisis alimentaria y financiera."

"En un principio, durante los primeros meses del año 2008, los inversores justificaron la adquisición de esas tierras en nombre de la "seguridad alimentaria", o al menos a su percepción de la seguridad alimentaria. Representantes de los Estados del Golfo comenzaron a dar la vuelta al mundo en busca de grandes extensiones de tierras cultivables que pudieran adquirir para cultivar arroz que permitiera alimentar a su creciente población sin recurrir al comercio internacional. Los coreanos, libios, egipcios y otros países siguieron su ejemplo. En la mayoría de los debates estuvieron directamente involucrados altos representantes de los gobiernos, haciendo presión para la aprobación de nuevos paquetes de cooperación política, económica y financiera en torno a los contratos con la tierra.

Pero luego, hacia julio de 2008, la crisis financiera se profundizó, y nos dimos cuenta de que junto a los acaparadores de tierras para la "seguridad alimentaria" había un grupo completamente distinto de inversionistas que están tratando de apoderarse de tierras de cultivo en el Sur: fondos de cobertura, grupos de capital privado, bancos de inversión y similares. No estaban interesados en absoluto en la seguridad alimentaria: se dieron cuenta de que pueden ganar dinero invirtiendo en agricultura, debido a que la población mundial continúa aumentando, los precios de los alimentos seguirán altos y además, las tierras agrícolas son muy baratas. Con un poco de tecnología y conocimientos de gestión destinados a estas adquisiciones agrícolas, logran diversificar su cartera, tener cobertura contra la inflación y los rendimientos garantizados - tanto de las cosechas como de la tierra misma.

Hasta la fecha, más de 40 millones de hectáreas han cambiado de manos o están en fase de negociación - 20 millones de las cuales están en África. Y se calcula que más de 100 mil millones de dólares se han puesto sobre la mesa para que esto ocurra. A pesar de la facilitación gubernamental aquí o allí, estos acuerdos son principalmente firmados y llevados a cabo por empresas privadas, en connivencia con los funcionarios del país anfitrión. GRAIN ha recopilado datos que muestran quiénes son los acaparadores de tierras y las operaciones que están realizando, pero la mayoría de la información es mantenida en secreto para la opinión pública, por temor a una reacción política.

 

No hay nada en esta carrera por las tierras de cultivo en el Sur que sea de interés para las comunidades locales, ya sea que hablemos de Pakistán, Camboya, Filipinas, Madagascar, Kenia, Sudán, Etiopía o Malí. Muchos de estos países padecen de una enorme inseguridad alimentaria en sí mismos. Y estas apropiaciones de tierras están destinadas a acabar con la agricultura a pequeña escala y no a mejorarla. Aunque sólo fuera por esta razón, esta nueva apropiación de tierras a nivel mundial ha sido vista rápidamente por los movimientos sociales como una receta para el conflicto profundo - no sólo por la tierra, sino también por el agua.

 

Hoy Roma ofrece una especie de microcosmos de este conflicto. En la FAO, los gobiernos, los organismos internacionales (por ejemplo el Banco Mundial) y las empresas privadas (como Yara, Bunge y Dreyfus) están tratando de decidir lo que ellos denominan códigos de conducta y directrices voluntarias para hacer estas transacciones "ganador-ganador". En realidad su principal preocupación es el dinero. Ellos no quieren que los dólares y los dirhams que pusieron sobre la mesa para las adquisiciones de tierras de cultivo huyan. Así que han construido una respuesta oportunista: lograr que los contratos sobre tierras "funcionen" mediante el manejo de los riesgos asociados. Y sabemos por qué. Después de 50 años de regímenes de modernización agrícola, tales como la Revolución Verde y la biotecnología, y los últimos 30 años de amplios programas de ajuste estructural, tenemos más personas con hambre en el planeta que nunca. Es claro que todos estos programas que pretendían supuestamente alimentar al mundo han fracasado. Desafortunadamente, el Banco Mundial y otras organizaciones similares han decidido que la mejor opción es seguir hacia delante, seguir al dinero y avanzar en operaciones de instalación de agronegocios a gran escala en todas partes, especialmente donde aún no han echado raíces, con el fin de solucionar el problema.

Ésa es la esencia del paradigma de la apropiación de tierras: ampliar y consolidar el modelo occidental de las grandes cadenas de valor de mercancías. En otras palabras: producción de alimentos controlada por multinacionales y orientada a la exportación.

Los movimientos sociales vemos las cosas de manera muy diferente. Para nosotros, todas esas promesas de "ganador-ganador" simplemente no son realistas. Prometen transparencia y buen gobierno, como si los inversionistas extranjeros fueran a respetar los derechos de las comunidades a la tierra allí donde los gobiernos locales no lo hacen. Se habla de puestos de trabajo y transferencia de tecnología, cuando estos temas no son el problema (sin mencionar que muy poco de esto puede materializarse). Se utilizan palabras como "voluntario", "miedo" y "podría" en lugar de "garantizado", "seguridad" y "real". Los partidarios del modelo “ganador-ganador” están divididos sobre cómo irán a reaccionar en caso de presiones por alimentos en los países de acogida, lo que es un escenario muy probable: ¿Deberían permitir a los países restringir las exportaciones, incluso las de las granjas de los inversionistas extranjeros? ¿O se debe dar prioridad a los supuestos del Libre Comercio y a los derechos de los inversores? Entre los grupos participantes con los que hemos conversado en África o Asia, nadie se toma en serio esta idea de "ganador-ganador" ".

 

GRAIN propone al protagonismo popular y al nosotros hecho del responsabilizarse -cada cual- por el destino común partiendo de tener en cuenta que: "El actual acaparamiento global de las tierras cultivables, donde la inversión extranjera toma el control de la tierra y el agua en los países en desarrollo, no tiene nada que ver con el fortalecimiento de la agricultura familiar y los mercados locales, que a nuestro juicio es la única manera de avanzar para lograr sistemas alimentarios que alimenten a la gente. Debe ser inmediatamente detenido. No hay ninguna posibilidad de “ganador-ganador”, porque aquéllos que impulsan estas inversiones están haciendo la pregunta equivocada. La pregunta que deberíamos hacernos no es "¿Cómo podemos hacer estas inversiones funcionen?" Se trata de "¿Qué agricultura y alimentación alimentará a la gente sin enfermarlos, manteneniendo a los agricultores en sus fincas en lugar de los barrios de la ciudad, y permitiendo a las comunidades prosperar y florecer?

Una vez que estemos de acuerdo en que la cuestión real es qué agricultura queremos,

entonces podemos hablar de cuál será  la inversión que nos llevará hasta allí.

En GRAIN, estamos muy preocupados por la situación. Creemos que: la actual apropiación de tierras sólo puede agravar la crisis alimentaria; apoya un sistema agrícola orientado a monocultivos de gran escala, con OGM, sustituyendo a los campesinos por máquinas, y utilizando productos químicos y combustibles fósiles. Este sistema agrícola no puede alimentar a todos. Es una agricultura que alimenta las ganancias especulativas para unos pocos y genera más pobreza para el resto. Por supuesto que necesitamos inversión. Pero la inversión la necesitamos hacer en soberanía alimentaria, en un millón de los mercados locales y en los cuatro millones de habitantes rurales que actualmente producen la mayor parte de los alimentos que nuestras sociedades se basan y no en algunas mega-granjas controladas por unos pocos mega-terratenientes".

Fuente original: www.grain.org  

Fuente: www.biodiversidadla.org / 17-11-09

 

2. Carrera,  a escala mundial,  por extraer los bienes comunes a  nuestros territorios y especular con sus tierras

 

"Frente al Congreso Forestal Mundial (CFM) nos hemos convocado desde el Grupo de Reflexión Rural (GRR), en defensa  del monte, del bosque y de la selva. Nos hemos convocado para tomar conciencia de las nuevas amenazas y volcarlas en el papel. Nos hemos reunido asimismo para evaluar nuestros actuales ecosistemas devastados o en estado de extremo peligro y para reflexionar en relación a la profundización de la carrera extractiva a escala mundial que también especula con nuestro territorio. Esta vez, se nos  propone la forestación industrial en gran escala, un proyecto comercial que no dudamos en visualizar como una firme continuidad de las peores prácticas y agresiones a la Naturaleza y a las poblaciones, que hemos sufrido hasta el momento. Aún más todavía, pensamos que los agronegocios forestales nos proponen monocultivos, tanto o más peligrosos que los de soja.

 

En las relaciones neocoloniales que las Corporaciones Transnacionales y el capitalismo globalizado establecen con nuestros países, intentan reemplazar los valores de la vida por ecuaciones contables. De esa manera, se imponen criterios de crecimiento y de escala, donde se rinde culto a las tecnologías y al progreso, extraviándose totalmente, junto a toda promesa de justicia, el objetivo de procurar el buen vivir de nuestros pueblos. El resultado político de estas sumisiones de las dirigencias a los criterios del poder globalizado y a las nuevas dependencias nacionales, son la generalizada pérdida de identidad y una extendida infelicidad, además de una gigantesca deuda ecológica que hipoteca el ambiente que nos rodea y compromete la suerte de las próximas generaciones…

Frente al CFM y a su publicidad engañosa respaldada por los más altos funcionarios de la Nación, reafirmamos, que los bosques y montes nativos biodiversos, son la base de la vida sobre el Planeta y que las plantaciones de árboles no son “bosques”, tal como nos lo dicen, sino que son meros monocultivos de árboles.

Los bosques contienen siempre fauna y flora en su seno, pero además son el hábitat natural de campesinos criollos y de pueblos originarios. Sería imposible imaginar el monte, el bosque o la selva sin la presencia de un hombre con arraigo y con una cultura adaptada a las circunstancias del hábitat y con modelos productivos en una escala local. No ocurre lo mismo con los monocultivos de árboles, no importa de qué especie sean. Frente a ellos la vida retrocede, se repliega, lo humano se ausenta y la biodiversidad desaparece. En el monocultivo de árboles, la monotonía de la plantación se nos impone sobre la fiesta de la diversidad en la Naturaleza.  Desde estas perspectivas, hablar de recuperar un bosque es mucho más que plantar árboles, cualquier árbol, y en cualquier lugar. En este sentido nos parece penosa y engañosa la ceremonia de respaldo al CFM realizada por la Ministra de Defensa Nilda Garré con algunos soldados plantando un arbolito en un predio militar, y reiteramos que aquí no se trata de plantar árboles, sino del desembarco de los agronegocios forestales sobre las tierras de la sojización. Rechazamos asimismo, el anunciado uso de tierras administradas por las Fuerzas Armadas para el mismo fin. En cambio, proponemos que den ejemplos de defensa de la biodiversidad y de la soberanía alimentaria, empezando por su entorno directo.

 

En esta etapa de post globalización, de mercados certificados y supuestas sociedades del conocimiento, los espacios dedicados a los maquillajes verdes y las complicidades de variados colores, parecieran ser la nueva regla. En especial, las grandes ONG han devenido gradualmente cómplices de las nuevas políticas diseñadas desde la Responsabilidad Social Empresarial y la Responsabilidad Social Corporativa.

Ellas son servidas por un ambientalismo dispuesto a encubrir los nuevos mecanismos del dominio internacional e impedir la toma de conciencia por parte de las poblaciones. En nuestros países, donde la idea de Soberanía parece haber sido borrada de los discursos y de las agendas políticas, existe sin embargo un amplio espacio para instalar temas como los de la soberanía biotecnológica. Se trata en definitiva, de los derechos que reclaman nuestras dirigencias asociadas a las Corporaciones, de disponer de los royalties y patentamientos correspondientes a las nuevas producciones científicas realizadas por encargo y bajo estrategias de ciencia e investigación empresarial, con la finalidad de replicar sobre otros países, el mismo modelo de contaminación y de saqueo que se viene imponiendo en la Argentina".

 

El Grupo de Reflexión Rural propone:

"Tanto nosotros, como GRR, cuanto las redes de organizaciones afines que propiciamos se organicen en defensa del monte, del bosque y de la selva:

 Frente a los discursos mentirosos debemos redefinir, muy especialmente, el concepto de  sustentabilidad, y debemos hacerlo desde la ecología y recordando los cambios climáticos consecuencia de los procesos de contaminación que provoca el Capitalismo globalizado. Si no somos capaces de precisar que la sustentabilidad es siempre ecológica y que debemos separarla absolutamente del concepto de rentabilidad, seremos como tantos otros, que se extravían en discursos que exaltan lo meramente social o las presuntas sustentabilidades económicas y sociales. Estos últimos discursos más tienen que ver con los criterios de rentabilidad y dominio tecnocrático que nos han colocado en la actual situación de extremo riesgo en que vivimos, y en la actualidad, devienen obsoletos y poco tienen que ver con la lucha de los Pueblos por sobrevivir. Esos discursos son perfectamente funcionales a los sistemas de explotación impuestos.

Los más grandes pensadores siempre colocaron en el hombre sus preocupaciones, en cómo afrontar sus desvaríos, sus problemas, su infelicidad o su ignorancia. Hoy el imperio de la ciencia empresarial  ahoga la Naturaleza y prescinde del hombre. La pregunta que nos hacemos es: ¿quiénes son los que deciden, quiénes son los prescindibles? El primer mundo lo decide, de hecho…Ellos están generando este modelo de dominación y de negocios, no son co-habitantes del mundo, sino que deciden a gran escala qué es lo que va a ocurrir con el mundo... En un planeta globalizado y regido por las reglas férreas del consumismo, de la industria bélica y de los sistemas extractivos, los que menos consumen, serán inevitablemente los prescindibles, los nuevos condenados de la Tierra...

La Revolución Bio y Nano tecnológica que ahora se nos vende, es la continuación directa de la “Revolución Verde” que aplicó en la agricultura los criterios bélicos, los insumos tóxicos y la mecanización derivadas de las dos grandes guerras mundiales. Esa presunta Revolución verde y su continuación biotecnológica, ha generado hambre, desarraigo e inenarrable miseria en un mundo arrastrado a  un proceso de graves y crecientes cambios climáticos y catástrofes ecológicas. Las últimas informaciones refieren a que la cantidad de hambrientos superaron el millar de millones de personas. Y el proceso de expulsión de poblaciones campesinas de sus territorios, continúa acelerándose, y con esos procesos aumenta de modo catastrófico la inseguridad alimentaria. En plena era de agotamiento de los recursos fósiles, es dable suponer que la finalización de la fabulosa fuente de energías que significó  y aún significa el petróleo para la humanidad,  provocará colapsos difíciles de prever, y que este modelo impuesto de territorios vaciados de sus poblaciones y de enormes megalópolis rodeadas de inmensos conurbanos de miseria y hacinamiento, puede significar una trampa espantosa para una parte importante de la población del planeta, condenada irremisiblemente en estas condiciones, a su desaparición física.

 

Nuestra experiencia es que a lo largo de los últimos años la Argentina ha desarrollado desde las empresas o desde camarillas enquistadas en los aparatos funcionariales, decisivas Políticas de Estado. Sin embargo, el conocimiento de esas políticas son reservadas tan solo a los entendidos, ni siquiera muchos de los dirigentes encargados de hacerlas cumplir, las conocen, o son conscientes de sus implicancias. Los gobiernos de la Argentina, sometidos a los nuevos dominios corporativos, no pueden transparentar los objetivos que se dan sus dirigencias cómplices, no pueden asumir los fines subalternos que los comprometen y que poco tienen que ver con sus discursos políticos públicos. Aún más todavía,  los políticos electos no sólo no dan cuenta a sus bases lo que hacen, sino que ni siquiera permiten que aquéllos que los votan en las barriadas populares, conozcan cuáles son las funciones que desarrollan como diputados o como senadores o en cuáles Comisiones lo hacen. En vez de estudiar las múltiples consecuencias, el análisis complejo es sustituido por estudios de impacto ambiental manejados con astucia administrativa, pero irresponsables desde lo social y desde lo ecológico. Similar a los mecanismos de un golpe militar, un sistema de secreto y complicidades, desvirtúa sistemáticamente a la Democracia y permite mantener una vida política controlada y de penumbras en la información necesaria a la interpretación de los hechos, una vida política de baja intensidad de participación en la que, enormes zonas del conocimiento son invisibilizadas o persistentemente silenciadas. Esta forma de la política es un modo de privatización de la política. Es la asfixia tecnocrática que ahoga la vida pública. En el caso del reciente Congreso Forestal Mundial ocurrió exactamente eso. Se reunieron cerca de cinco mil personas de diversos países del mundo, sin que los medios argentinos publicaran sino poquísimas líneas al respecto, y pese al enorme respaldo recibido de las más altas autoridades del Gobierno, el más grande enclave de agronegocios forestales no fue motivo de análisis –y menos aun críticos- por parte de la prensa política. Los medios optaron por las simplificaciones que caracterizan a las relaciones públicas.

 

En el caso de la próxima Cumbre de las Naciones Unidas en Dinamarca para tratar los protocolos frente al Cambio Climático, ocurre exactamente lo mismo. Las instrucciones públicas del Ministerio de Agricultura a la Cancillería suelen ser suficientemente anodinas y abstractas, tales como las de recomendar una mayor seguridad alimentaria en el mundo, mediante mecanismos de eficiencia productiva, a la vez que asegurar el libre comercio sin mayores impedimentos. Se trata de enmascarar el plan maestro de los intereses corporativos, que consiste en propiciar transgénicos, proponer la siembra directa para el mercado de los bonos de carbono y continuar con el respaldo irrestricto de la Argentina a la Organización Mundial de Comercio.

Nosotros como GRR, apostamos a la pequeña escala, según evidencias favorables, logradas en diferentes partes del mundo y también, por nuestras propias experiencias. Estamos ciertos que sólo pequeñas escalas tienen posibilidades de subsistir en un mundo en estado de catástrofe,  y además, ser sustentables. Resulta por otra parte evidente que las pequeñas comunidades autosustentables difieren en su capacidad de resiliencia de los grandes conglomerados de gente, dependientes tanto de la energía como de la provisión de alimentos desde zonas alejadas. Proponemos producciones locales y consumo local. Desde esa perspectiva, la única mitigación posible y real, es la de terminar con la dependencia de los grandes mercados y de las grandes distancias.

 Mientras tanto, y pese a la evidencia incontrastable de cómo crece el hambre en el mundo y en la propia Argentina, el prolongado circo entre el gobierno y la Mesa de Enlace ha concluido con un final feliz para el sistema impuesto. En la procesión a Luján, todos los protagonistas fraternizaron de manera hipócrita. Esos acuerdos han dado frutos en un nuevo Ministerio ostensiblemente gobernado por los hombres de las empresas granarias y de la agroexportación. Resulta decisivo para el sistema establecido en la Argentina, que la imagen y los discursos políticos encubran el modelo de agronegocios corporativo basado en los sistemas extractivos y de producción de commodities, agrocombustibles y ahora árboles implantados. En ese encubrimiento y en esos simulacros, reside la posibilidad de continuar sirviendo como punta de lanza a las empresas transnacionales en el plano internacional, a la vez que operando como progresistas en el plano interior. Develar esta aparente esquizofrenia que oculta las nuevas sumisiones consentidas por una dirigencia renegada de su tierra y sus orígenes, es parte importante de la lucha que nos hemos propuesto, para recuperar un Proyecto Nacional, en una Argentina con Soberanía Alimentaria y Justicia Social". Fuente: www.grr.org.ar /1-11-09

 

En consecuencia, no se trata de gobierno o 'campo' ni del monocultivo de soja. Nuestro destino común está amenazado de demolición por el modelo de agronegocios corporativo basado en los sistemas extractivos y de producción de commodities, agrocombustibles y ahora árboles implantados. Los poderes establecidos lo encubren confeccionando la imagen y los discursos políticos adecuados a esa manipulación de nuestros sentimientos e ideas. De ahí que urja nuestra escucha e identificación con la Unión de Asambleas Ciudadanas, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, el Grupo de Reflexión Rural, GRAIN,... y la articulación de estas organizaciones en lucha por la vida y la dignidad humana con todas las otras que bregan por el respeto de ambas en sus varias modalidades de expresión.

 

Esa articulación requiere de la cosmovisión de los pueblos originarios y del enfoque ecológico para situar a la diversidad popular en el «buen vivir» a construir entre todos los de abajo. Ahora cabe aclarar que hoy hay un ambientalismo dispuesto a encubrir los nuevos mecanismos del dominio internacional e impedir la toma de conciencia por parte de las poblaciones. Es el que está al servicio de las grandes ONG que han devenido gradualmente cómplices de las nuevas políticas diseñadas desde la Responsabilidad Social Empresarial y la Responsabilidad Social Corporativa. De modo que la articulación, para la unidad de voluntad transformadora del país-mundo, debe asumir la lucha en condiciones de gran desigualdad mediática, publicitaria e institucional mediante un frente cultural político a lo largo y ancho de la Argentina que está abierta al hermanamiento permanente con los otros pueblos.

 

Ese frente cultural político es obra de las organizaciones que resisten conformarse al sistema de expoliación. Su objetivo y compromiso consiste en el desafío de multiplicar espacios de deliberación y toma de decisiones sobre la construcción de otra sociedad, otro país, otro mundo. Pero requiere incorporar a científicos e intelectuales en general y se encuentra conque, en nuestros países (donde la idea de Soberanía parece haber sido borrada de los discursos y de las agendas políticas) existe sin embargo un amplio espacio para instalar temas como los de la soberanía biotecnológica. Se trata en definitiva, de los derechos que reclaman nuestras dirigencias asociadas a las Corporaciones, de disponer de los royalties y patentamientos correspondientes a las nuevas producciones científicas realizadas por encargo y bajo estrategias de ciencia e investigación empresarial, con la finalidad de replicar sobre otros países, el mismo modelo de contaminación y de saqueo que se viene imponiendo en la Argentina. Por eso, el rechazo a fondos de la megaminería en las universidades públicas (o su debate) instala la politización de la cotidianeidad de profesores, estudiantes, graduados e investigadores que debe profundizarse y expandirse hacia la descolonización y la democratización universitarias.

 

Para todos los de abajo, es crucial  hacernos cargo que el elogiado modelo productivo no se encamina hacia el desarrollo social ni hacia la independencia económica. Es un  modelo impuesto de territorios vaciados de sus poblaciones y de enormes megalópolis rodeadas de inmensos conurbanos de miseria y hacinamiento. Y condena

a  una parte importante de la población del planeta, a su desaparición física. Esto nos obliga a la desobediencia y rebelión. Sin embargo, antes nos es imprescindible salir de la trampa en que los poderes establecidos nos encierran. En efecto, nos aferran a:

  • la despreocupación por nuestro deber constitucional de insurreccionarnos contra este 'orden' genocida e injusto;

  • la delegación de la soberanía popular en gobiernos y sistema político cuando han sido conformados para impedirla;

  • la creencia en la resolución familiar e individual de las necesidades de bienestar y en la participación electoral votando con la esperanza de mejorar la gestión de la ciudad como si ésta estuviese aislada y no sufriera las consecuencias del vaciamiento y la desertificación del país.

 

 

B. Lucha por la democracia de los de abajo

En forma de:

 

1. Exigencia de tres ciudades por deliberar y tomar decisiones sobre el destino común

 

Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el NO A LA MINA da a conocer:

Soledad del poder y falsa opción de desarrollo

Foros socio ambientales de tres ciudades de Chubut sostienen que la resolución de impulsar la mega minería es una decisión tomada en la soledad de la cúpula del gobierno, sosteniendo ambiciones personales y que sólo destaca incapacidades de gestión para promover auténticas fuentes de desarrollo. El gobierno provincial, debe, ya, sin excusas, diseñar políticas de inclusión para los habitantes de la Meseta Central del Chubut, sin depender de una forma vergonzosa de entrega de derechos básicos de las personas y de la soberanía de las Naciones.

El Foro Ambiental y Social de la Patagonia (sedes Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn y Trelew) pone a consideración de los vecinos de la Provincia del Chubut:

 

2. Exigencia al Ministro de Trabajo de cumplimiento con la ley  y con sus deberes de funcionario público

 

La Agencia de Noticias Red-Acción difunde:

a) El siguiente comunicado de prensa del cuerpo de delegados del Subte ante la declaración como "esencial" del servicio de subtes establecido por los ministerios de trabajo y de planificación(9-11-09): "La ley 25.877 (del gobierno de Néstor Carlos Kirchner) mejoró la regulación anterior sobre servicios esenciales e introdujo límites al accionar del poder estatal: recogiendo la normativa de la OIT fijó un listado de servicios esenciales, que no incluye el transporte de pasajeros.


En el esquema de la ley, el Ministerio no puede agregar otras actividades al listado; se determina la creación de una Comisión de Garantías independiente que tendrá a su cargo en situaciones excepcionales determinar que un servicio puede ser declarado esencial (por la duración del conflicto o por alguna causa de gravedad muy particular).

Esta Comisión de Garantías nunca se constituyó, e insólitamente el Ministerio afirma -en los fundamentos de su resolución- que mientras no se constituya es el ministro quien puede extender la calificación de esencial, cuando del texto de la ley se desprende que justamente eso es lo que no puede hacer de ninguna manera; la ley no le permite hacer al ministerio lo que hace con la resolución que dicta.

Por otra parte encarga la fijación de un diagrama de servicios mínimos a la misma empresa Metrovías, en base a una disposición del decreto 272, reglamentario de la ley, cuando la ley establece claramente que la fijación de servicios mínimos en casos de servicios esenciales debe ser acordada por los trabajadores.

Toda la resolución constituye una grosera violación a la ley, como lo viene siendo el mismo trámite de inscripción gremial del sindicato.

En el caso de transporte público de pasajeros, cabe señalar como antecedente que en su oportunidad la UTA denunció al estado argentino por haber limitado el derecho de huelga en un conflicto, aduciendo que se trataba de un servicio esencial, y la OIT le dio la razón a ese gremio".

Fuente: www.anred.org/ 10-11-09

 

b) La siguiente Declaración del TEL (Taller de Estudios Laborales):

 

"EL CONFLICTO DEL SUBTE: ¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES?

El Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, acusa a los trabajadores del subte de realizar un paro de actividades perjudicando innecesariamente a los usuarios a pesar de que él los había recibido y solicitado “un poco de paciencia”, argumentando que el motivo de su demora radicaba en “la dificultad para resolver” el pedido de inscripción.

Ahora el Ministerio ha dictado la resolución 1024/08 declarando al transporte subterráneo como servicio esencial y encargando indebidamente a la empresa fijar un mecanismo de aseguramiento de servicios mínimos. Esta declaración es totalmente ilegal y en la práctica significa una virtual derogación del derecho de huelga.

El Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, acusa a los trabajadores del subte de realizar un paro de actividades perjudicando innecesariamente a los usuarios pero

Si existe dictamen favorable de los propios asesores legales del Ministro; si está el proyecto de resolución de inscripción gremial elevado por la Secretaria de Trabajo, Noemí Rial, desde hace casi un año; si ya se vencieron todos los plazos legales; y se dictaron dos sentencias judiciales ordenando que resuelva; nos preguntamos, ¿por qué, el ministro Tomada no firma la resolución de inscripción gremial del nuevo sindicato del subte y premetro?

El art. 14 bis de nuestra Constitución Nacional establece claramente el derecho de formar sindicatos sin autorización previa, con el solo requisito de su inscripción en un registro especial. El Ministerio de Trabajo viola abiertamente la norma constitucional convirtiendo al trámite de inscripción en un mecanismo selectivo por el cual se otorga la inscripción solamente a aquellos que son del agrado político del poder, atropellando los derechos a la libertad y autonomía sindical de los trabajadores, en este caso del subte.

Durante el verano de 2009 casi todos los empleados del Metrovías participaron de una consulta, verificada por escribano publico y la prensa, donde se manifestaron por la creación de un nuevo sindicato propio. Más de 1.600 trabajadores del subte ya están afiliados a la nueva organización sindical, aun antes de que ésta cuente con la inscripción gremial, lo que expresa sin lugar a dudas cuál es su voluntad.

No se está discutiendo ahora quién tiene la personería gremial, es decir quién tiene la representación única que establece la ley de los empleados del subte. De lo que ahora se trata es que el Ministerio cumpla sin dilaciones injustificables con su función administrativa de registrar a la nueva organización gremial, trámite que según la ley no puede ser condicionado de ninguna forma.

El Ministro de Trabajo viene incumpliendo con sus deberes de funcionario público al negar la inscripción gremial peticionada, vulnerando así el Convenio 87 OIT, pactos internacionales ratificados por nuestro país e integrados en forma directa a nuestro ordenamiento jurídico, la Constitución Nacional, y hasta la ley 23.551 de asociaciones sindicales.

 

Pero mientras demoraba ilegalmente la firma de la inscripción, no vaciló en homologar un acuerdo espurio entre directivos de la UTA y la empresa Metrovías, para descontar compulsivamente el 1% de los salarios a todos los trabajadores del subte que se desafiliaron masivamente y pasaron al nuevo sindicato, con destino a las finanzas del sindicato que abandonaron y repudian, en una suerte de burla grotesca y provocadora. La empresa Metrovías, que se llena la boca afirmando que son ajenos al conflicto actual, deberá explicar este acuerdo que demuestra que son socios en este nuevo ataque montado contra los trabajadores.

El Ministro de Trabajo Tomada es el responsable directo del conflicto, el principal causante de los serios problemas de transito en la ciudad, el que ha provocado que un simple trámite de inscripción gremial derive en un conflicto de alcances impredecibles, es el responsable de las amenazas y agresiones sufridas por los trabajadores; y de las molestias y perjuicios sufridos por millones de usuarios del subte.


Y finalmente, sumando nuevos desaciertos, como si fuera ajeno a todo lo que está ocurriendo y no el principal responsable, decide fijar un diagrama de servicios mínimos para asegurar, dice, el transporte a los usuarios. Esto constituye una grosera violación de la ley 25.877 aprobada por este mismo gobierno y anunciada como una recuperación de la legalidad por ajustar, correctamente, nuestra legislación a las normas de la OIT en materia de conflictos en servicios esenciales. El servicio de transporte público subterráneo de pasajeros no es un servicio esencial conforme la definición de la OIT y de la misma ley 25.877, y no se puede incluir porque no se ha constituido aun la Comisión de Garantías que es la única que por ley podría ampliar el listado.

Que nadie se deje confundir sobre esto, los trabajadores, que aguardaron durante más de un año, que cumplieron con todos los pasos legales, que reclamaron por todos los medios a su alcance y agotaron todas las instancias, no tienen la culpa de los problemas derivados de su ejercicio del derecho constitucional de huelga al que se ven impelidos a recurrir para defender sus derechos ante la mala fe e incumplimiento por parte de las autoridades de sus deberes y obligaciones.

Desde el Taller de Estudios Laborales (TEL) nos solidarizamos plenamente con los trabajadores del subte y premetro y reclamamos del Ministerio de Trabajo de la Nación la inmediata inscripción gremial de su organización sindical (la AGTSP); la derogación de la resolución que encuadra ilegalmente al transporte subterráneo de pasajeros como servicio esencial; así como la que homologa una arbitraria “cuota solidaria” que constituye un robo al salario de estos trabajadores.

Que el Ministerio de Trabajo cumpla con la ley y así concluya este conflicto, recuperemos la normalidad del transporte de pasajeros en la ciudad de Buenos Aires, y se lleve tranquilidad a las familias y a los usuarios, para que dejen de ser rehenes de las especulaciones políticas del gobierno".

 Taller de Estudios Laborales, Buenos Aires, 10 de Noviembre de 2009

www.tel.org.ar  Fuente: www.anred.org/ 10-11-09

 

3. Exigencias  de los movimientos sociales en Mesoamérica,  elevadas a plataforma común hacia la práctica de los derechos humanos de todos

 

Gustavo Castro Soto, en "Los movimientos sociales en mesoamérica ante la crisis del capitalismo", señala:"En la región de Mesoamérica han crecido las luchas de resistencia por todos sus rincones. Casi no hay aspecto o temática que no tenga atrás una lucha de resistencia. Sin embargo, en muchas ocasiones nos cuestionamos sobre su articulación, sobre su posible dispersión, sobre las estrategias que debieran seguir o compartir, o de las alternativas que debieran implementar, y otros cuestionamientos que surgen en todos los foros y encuentros. Lejos de hacer un balance para lo cual este autor no está calificado, mencionamos al menos algunas luchas y redes significativas con la advertencia de que no se agotan. También abordaremos una reflexión sobre los retos de los movimientos sociales y más aún en el contexto del golpe militar en Honduras.

Algunas de las luchas
En el caso de Panamá podemos destacar la lucha por los derechos humanos y en especial las reivindicaciones de los derechos laborales, así como la lucha contra las represas y la minería. Recientemente contra el turismo residencial que va creciendo aceleradamente en las costas panameñas y con más vigor la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios. En Costa Rica cabe mencionar la lucha contra los tratados de libre comercio y de asociación, cuyo proceso ha sido un ejemplo de movilización social en la región. Pero también los costarricenses luchan contra la expansión escandalosa del monocultivo de la piña, contra la militarización extranjera y lo que fue el intento de instalar la escuela policíaca y militar de la ILEA, contra la construcción de presas y los proyectos mineros, contra la privatización de la energía eléctrica así como la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, entre otras.

En Nicaragua podemos destacar la lucha por el agua como un derecho humano, contra la deuda externa y ecológica; contra los agroquímicos, las represas y los efectos de la privatización de la energía en manos de las trasnacionales, por los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas, contra los tratados de libre comercio y de asociación. En Honduras ha sido fuerte la lucha contra las represas, contra la minería y la militarización norteamericana, por los derechos sindicales, contra la deforestación y por la defensa de los bosques, contra la deuda externa y las granjas camaronícolas, por los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios. Y ahora todos juntos contra el golpe militar, su oligarquía y los intereses de Estados Unidos y del narco cimentados en nuestro hermano país. En El Salvador rescatamos entre otras la lucha que se ha llevado contra las represas y la minería, contra la deuda externa y ecológica, la lucha por los derechos de las mujeres, la defensa del derecho a los servicios públicos, la ecología y el medio ambiernte, por el agua como un derecho humano y contra los tratados de libre comercio y los efectos el cambio climático, entre otras.

En Guatemala podemos destacar la lucha por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, por su tierra y territorio, así como las luchas contra las represas y la minería; la lucha contra la militarización, la violencia, la impunidad y por los derechos humanos; contra los efectos de la privatización de la energía eléctrica; contra los transgénicos, los tratados de libre comercio y los efectos de la explotación petrolera. En el sur-sureste de México podemos rescatar la lucha contra las represas y la naciente lucha contra la minería; contra los efectos de la explotación petrolera y las privatizaciones, la militarización y por los derechos de los pueblos indígenas, sus tierras y territorios; por los derechos humanos y contra los parques eólicos en manos de las trasnacionales europeas, contra la biopiratería, los trasngénicos y por la defensa de los derechos de las mujeres. Y al final de cuentas, toda la región contra el Plan Puebla Panamá (hoy Plan Mesoamérica) y contra el ALCA. Ahora, todos contra el golpe militar en Honduras porque el futuro de Honduras será el futuro de América Latina y el Caribe. Por ello, nuestro eje de lucha, de articulación, debe ser Honduras.

Sin embargo, también existen otros aspectos importantes en las agendas de los movimientos sociales como son la salud y sus redes, los agrocombustibles, los monoculivos de árboles (palma africana, el eucalipto, el pino, etc.); las incidencias en políticas públicas y otros temas que van surgiendo e incorporándose a la lucha. Todo lo anterior, por decir algo.

Algunas de las redes
Las luchas ya mencionadas se articulan a un sinfín de procesos sociales regionales y continentales. Algunas se articulan a uno o diversos actores, por ejemplo, alrededor de la Vía Campesina o la Coordinadora Latinaomericana de Organizaciones del Campo (CLOC); otras en torno a la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA), al Grito de los Excluidos, a Amigos de la Tierra Internacional o a la Red Latinoamericana contra las Represas (REDLAR). En la región también están los esfuerzos de la Asamblea Social Continental (ASC), Jubileo Sur, el Foro Mesoamericano, el Encuentro Hemisférico contra la Militarización, la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), las redes mineras, de los Pueblos Indígenas, Abya Yala, el Movimiento de Víctimas y Afectados por el Cambio Climático, la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina (RAP-AL), la Red Vida, la Red Contra los Monocultivos de Arboles (RECOMA), OilWatch, la Red contra Transgénicos, la implementación de Tribunales Permanentes de los Pueblos, entre otras muchas redes y actores colectivos.

Éstas son por mencionar algunas, y muy pocas, de las que existen entre la gran gama de temáticas y ejes articuladores.

Pese a la gran variedad y aparente dispersión del movimiento social, nos parece que más bien se van articulando desde sus luchas locales y problemas específicos, concretos. Ya sea por el agua, la mina, la presa, la palma africana, el monocultivo, la carretera, la tierra, la privatización, la biodiversidad, los derechos humanos, etcétera. Así, el movimiento social se fortalece en la medida en que especifica su objetivo de lucha e integra en él la visión global. En otras palabras, trabajando en lo local y pensando en lo global. ¿Dónde se da entonces la posibilidad de una verdadera articulación? En el proceso inverso, en el trabajo global pensando en lo local. Por ello, el movimiento social, cada lucha, no puede dejar de hacer presencia en estos dos escenarios, lo local y lo global, lo coyuntural y lo estructural.

En la medida en que muchas redes y procesos sociales van incorporando una visión global, articulada e integral, se van fortaleciendo y creando puntos de vinculación y de articulaciones.

Gustavo Castro Soto propone para crear unidad popular tener en cuenta que "todas las temáticas, ejes y sectores, en la medida que integran una visión global, sistémica y articulante, tarde o temprano se juntan, se encuentran. Así, respetando la peculiaridad de cada movimiento, de la lucha y los problemas que le preocupan y que tiene enfrente, son capaces de lograr la unidad con otros actores. Y esto está sucediendo en Mesoamérica. Y todos ellos desde la óptica y perspectiva de género, de los derechos humanos y de las mujeres, de la miltarización, de todos los recursos naturales y los megaproyectos más que neoliberales, corporativos.

Hay quienes abogan por eliminar lo que aparentemente son temas que sectorizan, pulverizan o dividen, con el fin de conformar procesos amplios en torno a conceptos y realidades macro, como la “lucha por la tierra y el territorio”, “lucha por la soberanía”, “lucha contra el capitalismo”, “lucha por la unidad de los pueblos”, “lucha contra el neoliberalismo”, entre otros, que abracen toda forma de resistencia. Y estamos de acuerdo en ello, en procesos amplios que aglutinen fuerza social y política. Sin embargo, eliminar las particularidades de las luchas quizás nos lleve, mínimamente, a perder fuerza en lo local, ese elemento que da identidad y unidad social a un grupo social en torno a los problemas que se tienen enfrente y que son necesarios resolver y enfrentar, desde donde las personas se identifican para resolver sus problemas inmediatos. Así, comunidades y organizaciones tienen una plataforma de vínculo hacia otros procesos. Desde lo local a lo global y lo global a lo local, necesariamente. De quedarse en alguno de los polos existe el peligro de que el movimiento social, o uno de sus actores, se pierda en la realidad. Por ejemplo, no hace mucho el eje que articuló exitosamente la lucha social continental fue contra lo que se le llamó el Plan Puebla Panamá (PPP) y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Los movimientos desde sus especificidades simplemente entendieron que la perspectiva de su trabajo debería leerse desde la lucha contra el PPP y el ALCA. Independientemente del sector, tema, eje o el lugar físico o político en que se encontrara. Y se logró. Y fueron exitosas. Pero hoy es otra cosa, el gran capital y la crisis actual del capitalismo está orientando estrategias nuevas y ese es el reto del movimiento social ahora: encontrar la nueva perspectiva de lucha común. Eso sí nos falta en Mesoamérica, pero también en el continente entero.

Sin embargo, en medio de este proceso surge un acontecimiento que articula al movimiento social: el golpe militar en Honduras. Porque el futuro de Honduras será el futuro del Continente. Un desenlace a favor de los golpistas podría marcar la ruta que envalentonaría en otros países a las oligarquías, narcos, militares, trasnacionales y a los Estados Unidos de que sí se puede detener el avance de los procesos sociales y las luchas políticas pacíficas por medio de otra ola de golpes militares, democraticidios y violaciones a los derechos humanos. Hasta los nuevos gobiernos de izquierda para unos y supuesta izquierda para otros, siguen siendo una amenaza a la acumulación de la riqueza.

Algunos puntos para el debate
Aunque no hay espacio ni es el momento, lo será para otra ocasión, mencionamos algunos puntos para el debate que nos parecen importantes.

Por último y más difícil de digerir. Supongamos que no lucháramos contra el capitalismo, sino que lo apoyamos, lo acompañamos, lo defendemos y lo impulsamos. Tarde o temprano el sistema colapsaría ya sea desde el punto de vista ambiental, financiero o social. El modo de extracción de los recursos y la acumulación de capital no son sustentables en sí mismos lo que llevaría a un agotamiento tal que los recursos del planeta no darán para más. A esto nos referimos cuando decimos que el capitalismo, con nosotros o sin nosotros, llegará a su fin, que no es eterno. Esto asusta a muchos y hay quien se desgarra las vestiduras. Pareciera una invitación a cruzar los brazos y esperar su colapso. No. No es así. Con mayor razón nos lanza a buscar acabarlo antes de que nos acabe, antes de que nos deje sin nada sobre qué construir otra vida que garantice la felicidad para toda la humanidad. Con mayor razón nos debe mantener en movimiento. Pero es el movimiento ¿de lucha?, ¿de resistencia?, ¿o de alternativas?

Consideramos que la actual crisis del capitalismo no es una crisis coyuntural o modélica (la transición de un modelo a otro que por cierto no es el neoliberalismo sino el modelo Corporación-Nación), sino que se trata de una crisis sistémica. ¿Cuándo terminará esta crisis? ¿A qué sistema estamos transitando? Eso no toca abordarlo ahora, pero dejémoslo sobre la mesa.

Algunas reflexiones sobre las ¿luchas? ¿resistencias? ¿alternativas?
Por lo general nos encontramos en los movimientos dos conceptos que recurrentemente aparecen en el vocabulario, discursos, gritos, consignas y declaraciones: “lucha” y “contra”. Para todo somos primero “anti” antes que “alter”, de alternativas. Pero para saber contra qué luchamos es necesario conocer qué es el Sistema Capitalista. Así, al hacer su diagnóstico, o sea, en qué momento se encuentra de su existencia, cuáles son sus posibilidades reales de reproducción, podremos encontrar las pistas de qué implica el anti-capitalismo, lo anti-sistémico, cuál es la mejor estrategia, cómo generar una experiencia o una realidad anti-sistémica.

‘Anti’ es un prefijo griego que significa «protección contra», «prevención contra» o «lucha contra». Sin embargo preferimos usar la connotación de ‘opuesto’ o ‘contrario’. Así, cuando hablamos de experiencias anti-sistémicas nos referimos a aquellas experiencias y realidades opuestas o contrarias al Sistema Capitalista; al discurso y a las prácticas sociales y políticas unidas en lo cotidiano en un individuo o colectivo sociales, con características distintas o diametralmente opuestas a las que alimenta a este sistema. Experiencias que en mayor o menor grado reflejan un alter-nato, o sea, otras formas distintas muy suyas de vivir la vida con su propio sistema.

Las expresiones y experiencias anti-sistémicas siempre han existido. Unas con mayor o menor impacto, con mayor o menor presencia social, con mayor o menor tiempo de duración histórica. Sin embargo, ellas no lograron conformar un sistema hegemónico que globalice las reglas de vida de toda la humanidad, como lo ha hecho el sistema capitalista, porque su esencia no es la hegemonía. Curiosamente otros mundos subsistentes no capitalistas se encuentran entre diversas culturas indígenas del mundo, y las alternativas anti-sistémicas emergentes se dan por lo general en las zonas rurales o entre la población excluida de los supuestos beneficios del sistema dominante actual. Pero veamos más allá. Las luchas anti-sistémicas pueden ser de varias formas. Mencionemos algunas:

1) Resistencia: resistir viene del latín resistere que significa tolerar, rechazar, aguantar o sufrir; oponerse a la acción o violencia de alguien o algo. Hay personas o movimientos sociales que aguantan y toleran los efectos del Capitalismo: no pago, no veo, no compro, no voy... Resisto.

2) Resistencia Activa: incluye la Resistencia pero con una forma activa de oponerse y rechazar a) algunas de sus expresiones como impedir que se construyan carreteras, puentes, represas, minas, monocultivos de eucalipto o palma africana; o estrategias para combatir la pobreza, contra los bajos salarios, contra el uso de agroquímicos, etcétera; b) o rechazar algunos de sus actores (empresas trasnacionales y gobiernos) por medio de acciones de boicots, u otras medidas; c) o detener, aletargar o evitar algunos de los mecanismos de acumulación y reproducción del Sistema Capitalista como las protestas contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), el G-8, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el BID, la Deuda Externa, el Plan Puebla Panamá, el IIRSA, el Foro Davós, las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio, etcétera.

3) Resistencia Propositiva: esta lucha puede incluir las dos anteriores y necesariamente la de emancipación. Las luchas emancipadoras implican la liberación de la subordinación o del dominio que ejerce el Sistema Capitalista. Pero no hay liberación si no se da la transformación de la realidad para construir alter-natos de forma integral. Sólo así se libera de la dependencia. Y será más alter-natos en la medida en que más elementos anti-capitalistas tenga. De esto también hemos hablado en otro momento.(2)

Pero podemos mantener, alimentar, potencializar el capitalismo sin darnos cuenta o de manera ingenua al pensar que implementamos supuestas alternativas. Los que reciben algún beneficio del sistema cuidan que ese interés se mantenga, se perpetúe y mejore, por lo que sus expresiones son reformistas o con argumentos de “humanización” del capitalismo, lo que intrínsecamente no se puede.

Por ello, no toda lucha contra el capitalismo en su expresión o reproducción significa que estamos generando otras expresiones y realidades diferentes al capitalismo. Así, vemos organizaciones o movimientos sociales con un análisis y un discurso antisistémico pero que sus prácticas no lo son; o hay movimientos sociales que no explicitan lo anti sistémicos pero sus prácticas son profundamente anti capitalistas, simplemente viven el “alter-nato”. De cualquier manera, los movimientos son precisamente eso, movimientos, procesos que suben y bajan, que tienen sus ciclos de vida, cumplen su objetivo, se desgastan, surgen nuevos, se funden, se multiplican, se transforman. Todo en movimiento, lo que se detiene se pudre. Los hay más estructurados, los más amplios, con direcciones colectivas, con secretariados, coordinaciones, secretarias ejecutivas, comités, o con direcciones mesiánicas o caudillistas, entre otras muchas formas.

El golpe militar en Honduras nos pone nuevamente en una disyuntiva. Quienes consideran que la historia es ascendente, de menos a más, evolutiva, o que las civilizaciones son acumulativas, reproducen exclamaciones como “cómo es posible que en pleno Siglo XXI pase esto”. Que las dictaduras militares, los genocidios o los grupos armados son cosa del pasado. Si nos vanagloriamos de nuestras luchas libertarias que nos dieron patria, hacemos memoria y festejamos las luchas de independencia y de los procesos revolucionarios, aunque fue a costa de millones de muertos en todo el Continente, hay la tentación de alarmarse de esos mismos procesos hoy en día. Todos los caminos del pasado, independientemente de su valoración, siguen presentes y estarán vigentes toda la vida mientras los que sustentan el poder con la represión no quiera soltar sus privilegios. No es regresión, lamentablemente así somos la humanidad. No es una apología de las luchas revolucionarias armadas, simplemente decimos que estará presente tentativamente en muchos pueblos que no ven otras salidas para lograr justicia como lo hicieron en antaño y sobre quienes nos orgullecernos y festejamos. Y esto puede estar latente en cualquier región de mesoamérica. Aunque básicamente casi todas las Independencias se dieron por medio de procesos armados en nuestro hemisferio, creemos que las luchas políticas seguirán siendo el camino privilegiado para lograr otros sistema donde quepamos todos los mundos. Pero vale la pena no sólo resistir, sino hacerlo activamente y propositivamente.

El alter-natos
Actualmente hablamos en los movimientos sociales sobre la necesidad de buscar alternativas a este capitalismo en crisis estructural. La palabra “alternativa” proviene del latín alter, altera, alterum, un pronombre (pro-nomen, “en lugar del nombre”) que significa el otro, entre dos alternativas.

Pero cuando hablamos de la alternativa al Sistema Capitalista no nos referimos a la única otra ‘alternativa’, como si sólo hubiera que elegir entre dos cosas, entre el Capitalismo o la otra cosa que no conocemos pero que a final de cuentas será otra cosa hegemónica. Esto significa reducir a dos la realidad que es abierta y diversa. No optamos por una hegemonía para abrazar otra que se imponga y domine a los demás. Por ello la diferencia con otro pronombre, “alius”, que proviene también del latín alius, alia, aliud, que significa otro, entre tres o más opciones o posibilidades. Sin embargo, para algunos estudiosos del tema con el paso del tiempo se borró la diferencia y se incluyó en alternativa la idea de opción entre dos o más posibilidades. Y descubrimos que esto es el Alter, los Otros.

Las palabras alterado o inalterable, que significa que no es afectado por los hechos externos; o altercado, e incluso enaltecido que significa magnificado o resaltado por otros que no son él mismo, sugieren un movimiento de fuera hacia dentro. Por ello insistimos en la perspectiva de adentro hacia fuera, el ‘Natos’. Se trata de encontrar, lograr, potenciar, descubrir o crear ‘lo que se nace naturalmente’, de lo que es suyo, propio, que ‘nace de la ciudad’, ‘de la mismidad’. Que es propio de un pueblo, de una cultura. Éste es el “Natos”. Es lo otro que nace desde adentro. Es esta unidad mundanal que nace de la unidad de ciudades, de mismidades. Sólo la diversidad genera unidad. Y sólo existe la unidad porque hay diversos.

Es por ello que la diversidad de culturas hace posible que en el Mundo haya Otros Mundos propios, suyos, distintos al Sistema Capitalista. Por ello, Alter-Natos son Otros Mundos, otros sistemas diversamente unidos. Por ello el movimiento social no es uno, sino muchos, con una lucha anti capitalista local y con visión global sistémica, pero en búsqueda y en experiencias reales aquí y ahora de cada vez mayor plenitud humana. Esta es la lucha antisistémica en Honduras donde se gesta un Alter-Natos, una nueva esperanza. Nuestro sueño no es un sueño: ¡Un Mundo sin Capitalismo!".
Gustavo Castro Soto - Otros Mundos, AC - San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México; Julio de 2009  www.otrosmundoschiapas.org
Fuente: www.ecoportal.net / 29-7-09

4. Exigencias convertidas en un ejercicio cotidiano de rebeldía mirando a construir el poder popular

 

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info), en "El poder popular: Un ejercicio cotidiano de rebeldía", explica: "El poder popular implica (y debiera implicar siempre) un ejercicio cotidiano de rebeldía. No podría ser de otra forma, aunque alguien esgrima y suponga que todos los cambios históricos deban producirse bajo un determinado marco legal, paulatina y pacíficamente.

Sin embargo, se olvida (quizás por simple ignorancia e inercia, más que por miedo al cambio) que al plantearse la construcción del poder popular -entendiendo que se haga en nombre del socialismo- también se plantea subvertir el orden establecido, imponiéndose en consecuencia nuevas relaciones de poder, lo que afectará la hegemonía de las elites al verse rebasadas, contrastadas y confrontadas por los sectores populares en demanda constante de la soberanía que les corresponde. Esto hará también posible el surgimiento de nuevas prácticas y corrientes de pensamiento, necesarias todas para que se exprese el poder popular en toda su dimensión creadora, transformando radicalmente la realidad y las estructuras imperantes.

 

Si no se tiene claro que el poder popular tiene que plantársele al poder institucionalizado, constituido u oficial en pie de igualdad, disputándole su espacio hegemónico y creando, al mismo tiempo, sus propios espacios de autogobierno, entonces se estará aun paso de volver las cosas a su estado inicial, sólo que esta vez de un modo remozado y, aparentemente, progresista. Esto podría causar un completo desperdicio de los esfuerzos y las expectativas populares al confiar en el compromiso “revolucionario” de la dirigencia que asuma el poder, pero que -al asumirlo- repite los mismos esquemas de conducta que fueran repudiados y combatidos por el pueblo. Tal cosa serviría, no obstante, para estimular entre las masas una correlación de fuerzas favorables a ellas y a decidirse, finalmente, a la toma definitiva del poder. “Poder popular se relaciona -como lo resume Guillermo M. Caviasca en Poder popular, Estado y Revolución- con la fuerza propia, autónoma, de las clases populares más allá del Estado, de la ideología y de las instituciones de la clase dominante”.

 

Pese a que el gobierno se asuma como revolucionario, popular y socialista, las organizaciones populares tendrían que eludir ser absorbidas, lo cual disminuiría su dinamismo al verse envueltas en la preservación del nuevo orden, siendo suprimidas finalmente por razones de Estado o al concluirse que ya no son necesarias e imprescindibles, pues todo lo decidirá en su nombre la nueva casta gobernante. Al mismo tiempo, la construcción del poder popular requiere de un proceso continuo de crítica y de autocrítica, de intercambio de conocimientos teóricos y prácticos, de combatividad y solidaridad mutua; todo lo cual servirá para prefigurar la sociedad futura. En este sentido, quienes integren la vanguardia de este poder popular (por méritos propios y confianza de las masas), están obligados a cambiar absolutamente la dicotomía establecida entre gobernantes y gobernados, aunque suene utópico y carente de base, dada la mala costumbre común de dar por sentado que nada cambiará. En este último rango -el ideológico- se libraría la batalla más importante y decisiva de todas en la conquista del poder popular, puesto que los paradigmas vigentes tendrían que ser sustituidos por otros nuevos, aquellos que definan la relación consigo mismo, con la naturaleza y con sus semejantes del hombre nuevo anunciado por el Che Guevara, en una nueva civilización, distinta en todo a la vieja civilización capitalista que nos ubica a todos los seres humanos al borde de la destrucción, dada su voraz demanda de recursos naturales y ganancias. De ahí la necesaria y legítima rebeldía que ha de impregnar -en toda ocasión y sin claudicaciones- al poder popular y la transición hacia el socialismo".
Fuente: http://www.argenpress.info/2009/10/27el-poder-popular-un-ejercicio-cotidiano.html

 

En consecuencia, la afirmación como sujetos de derechos y de responsabilidades por la democratización del país (en sus múltiples facetas y actividades) alcanzará a arraigarse profundamente en Argentina en cuanto adquiera programa revolucionario. En éste, los paradigmas vigentes tendrán que ser sustituidos por otros nuevos que definan -del hombre nuevo anunciado por el Che Guevara- la relación medular de cada cual consigo mismo, con la naturaleza y con sus semejantes. Permitan avizorar perspectivas de desarrollo contrapuestas a las de la vieja civilización capitalista que nos ubica a todos los seres humanos al borde de la destrucción, dada su voraz demanda de recursos naturales y ganancias. Convenzan de la necesidad de subvertir el orden establecido y de la legitimidad de esa rebeldía que ha de impregnar -en toda ocasión y sin claudicaciones- al poder popular y la transición hacia el socialismo.

 

Una vez que los de abajo llegamos a tomar conciencia de nuestra misión en la historia social (nacional o humana), la convertiremos en rumbo hacia el ejercicio cotidiano de la lucha por el cumplimiento de las funciones y la justicia sociales. Tal trayecto nos conducirá a reconocernos compartiendo necesidades y aspiraciones o aprendiendo de nuestras diferencias a convivir más plenamente.

 

C. Caminos de creación de la soberanía política y la independencia económica

 

En forma de:

 

1. Construcción de los espacios de recuperación del binomio «sociedad-naturaleza» hacia la potenciación del buen vivir

 

El Grupo de Reflexión Rural (GRR) destaca: "La ◄Ley de Bosques◄ fue tardía en relación al antiguo y devastador proceso de la deforestación, y por si ello fuera poco, dejó al zorro a cargo del gallinero. Los pequeños déspotas que gobiernan las provincias, parecen estar decididos a enajenar, explotar y agotar sus patrimonios naturales. Es la fuente del poder político de que disponen y lo ejercen sin cortapisas y sin mayor preocupación por las próximas generaciones de argentinos, tanto en la minería, como en los bosques, en los recursos hídricos y en su biodiversidad. En ese sentido, actúan como un verdadero ejército de ocupación, sin mayores consideraciones por lo porvenir. No conformes con los subsidios y prebendas que la Nación debió comprometerse en el Senado de la República a proporcionarles, como rescate por los bienes que nos son comunes, a fin de lograr que los caciques aceptaran algún tipo de límites legales a la explotación de sus bosques sobrevivientes, el retraso de la reglamentación de la Ley posibilitó una fiesta de permisos de tala y como consecuencia de ello, una deforestación como nunca habíamos presenciado.

Nos preguntamos ahora, cuando se han conformado las Comisiones que indica la Ley para establecer los ordenamientos territoriales ¿Quiénes toman las decisiones y en nombre de quién o de quiénes lo hacen? Las sociedades están claramente fundamentadas en una relación ambiente-sociedad que es imposible de eliminar, aunque no forme parte de los discursos políticos o aunque se pretenda ignorarla y se actúe con los criterios del Agronegocio. Los términos tales como sustentabilidad, equidad, producción amigable, bioeconomía, etc. representan tan sólo, una referencia difusa a la relación ambiente sociedad, relación basada en los ciclos económicos, pero que no considera suficientemente los ciclos sociales y los ciclos ambientales a los que el ciclo económico debe necesariamente estar conectado, para lograr el “bienestar” de esa relación. Los riesgos de ignorar estas relaciones son irremediablemente los colapsos y las tragedias ambientales. Esto ya no tenemos derecho a desconocerlo.

En las mesas donde se deciden los ordenamientos territoriales, está ausente la sociedad, ya que la mediación propuesta por los sectores productivos, administrativos y sociales, ha demostrado ser indiferente al sufrimiento social, e ignorante en la comprensión de que este sufrimiento es de naturaleza estrictamente ecológica. Estos sufrimientos colectivos de naturaleza ecológica, en tanto emergentes de relaciones entre personas y sectores, y en tanto emergentes también, de las relaciones entre ambiente y sociedad, son ignorados, desconocidos o minimizados en sus aspectos más elementales y profundos, en la implementación de las políticas respectivas.

 

En estas mesas de decisión, está asimismo, ausente el ambiente, y estamos hablando específicamente de los ecosistemas. En este caso los mediadores, grandes ONG ambientales, funcionarios de las áreas ambientales del Estado, representantes de universidades y muchas veces supuestos líderes sociales, proponen un espacio de logros mínimos, con la lógica de que el avance de los agronegocios y su destrucción resulta inevitable, y que a lo sumo lo que puede conseguirse es una limosna en la forma de espacios protegidos. No está mal que haya áreas protegidas, lo lamentable es que en el fondo sólo se discuta la provisión de recursos, la implementación o la morigeración de nuevos saqueos industriales, sean de madera, de suelos o de petróleo, en lugar de generarse espacios de reconstrucción de la ecología, espacios de posible recuperación de la relación ambiente-sociedad, con vistas a un modelo que partiendo de la salud de esta relación, se proponga desarrollos a la medida de las posibilidades y potencialidades tanto de los ecosistemas como de la propia población.

 

No es posible que una sociedad sobreviva con programas de desarrollo que irremediablemente son destructivos del conjunto de la biodiversidad. Eso es lo que está ocurriendo cada día con nuestros bosques, con el monte, con los ecosistemas, arrasados impiadosamente por un modelo de producción insustentable y por una mirada del mundo que ha cambiado calidad por cantidad, biodiversidad por tecnologías y en definitiva, que ha sacrificado el porvenir por los negocios del presente y el lucro a cualquier costo, en especial, arriesgando mayores colapsos ambientales, derrumbando los ecosistemas y dejando sin mañana a las próximas generaciones de Argentinos.

Es preciso sacar a la lucha por los bosques y por la selva del ámbito estrecho de las ONG, del espacio mezquino de las comisiones provinciales ordenadoras del territorio y de la puja sórdida por las zonas coloreadas, para instalarla en las calles, hacerla parte de los reclamos de la sociedad argentina, integrarla, en definitiva, a los discursos contestatarios de la rebeldía a favor de un país mejor para todos los argentinos. No reconocemos ninguna preocupación auténtica por los bosques y la selva, que no asuma como necesidad imperiosa la declaración de emergencia forestal y la preservación irrestricta de los actuales patrimonios sobrevivientes. Las políticas sobre ordenamientos territoriales tal como se ensayan actualmente, no hacen sino encubrir y maquillar el saqueo y la devastación creciente de nuestros ecosistemas y supeditan los bienes comunes a puros criterios de depredación. Debemos entretejer los reclamos por los bosques y por las selvas con las campañas contra la Biotecnología y contra las fumigaciones, con las luchas por modelos de producción amigables con la Naturaleza, en definitiva, con las luchas a favor de una Argentina emancipada y con Soberanía Alimentaria".
Fuente: www.grr.org.ar / Julio de 2009

2. Compromiso con el imperativo de cambio del paradigma de superexplotación del planeta Tierra

 

Leonardo Boff (Koinonía), en "Todos contra Gaia", sostiene:El cataclismo económico-financiero, fruto de avidez y de mentiras, esconde un vía crucis de sufrimiento para millones de personas que perdieron sus economías, sus casas y sus puestos de trabajo. ¿Quién habla de ellos?

Los verdaderos culpables se reúnen más para salvaguardar o corregir el sistema que les garantiza hegemonía sobre los demás actores que para encontrar caminos con características de racionalidad, cooperación y compasión hacia las víctimas y con toda la humanidad.

Esta crisis evidencia otras crisis que, cual espadas de Damocles, está pendiendo sobre la cabeza de todos: la climática, la energética, la alimentaria y otras más. Todas ellas remiten a la crisis del paradigma dominante. La situación de caos generalizado suscita preguntas metafísicas sobre el sentido del ser humano en el conjunto de los seres en evolución. En este momento callan los posmodernos con su every thing goes. Quieran ellos o no, hay cosas que tiene que valer, hay sentidos que deben ser preservados, en caso contrario nos hundimos en el mas burdo cinismo, expresión de profundo desprecio por la vida. (...)

 

Hoy vivimos una situación absolutamente inédita. Es la guerra colectiva contra Gaia. Hasta la introducción de la guerra total por Hitler (totaler Krieg), las guerras tenían su ritual: eran entre ejércitos. Después pasaron a ser entre naciones y entre pueblos: era la guerra de todos contra todos. Hoy se ha radicalizado: es la guerra de todos contra el mundo, contra el planeta Gaia (bellum omnium contra Terram). Eso es lo que está implicado en nuestro paradigma civilizacional que se ha propuesto explotar y extraer, con violencia tecnológica, la totalidad de los recursos del planeta Tierra. En efecto, atacamos la Tierra en todos sus frentes, en los suelos, en los subsuelos, en los aires, en las selvas, en las aguas, en los océanos, en el espacio exterior. ¿Cuál es el rincón de la Tierra que no está siendo objeto de dominación y de conquista por el ser humano?

Hay heridas por todas partes, sangre y heridas de nuestra madre Tierra, que sufre y gime en los terremotos, los tsunamis, los ciclones, las crecidas devastadoras de santa Catalina y las sequías pavorosas del Nordeste. Son señales que nos está enviando. Cabe interpretarlas y cambiar nuestra conducta. Esta guerra no la ganaremos nosotros. Gaia es paciente y con una inmensa capacidad de aguante. Como ha hecho con tantas otras especies en el pasado, ojala no decida librarse de la nuestra en las próximas generaciones.


No nos basta el sueño del filósofo Kant de la paz perpetua entre todos los pueblos. Necesitamos con urgencia hacer un pacto de paz perenne de todos con la Tierra. Ya la hemos atormentado demasiado. Hay que curarle las heridas y cuidar de su salud. Sólo entonces Tierra y Humanidad tendremos un destino mínimamente garantizado".
Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 3-1-09

3. Punto final al crecimiento económico sobre la base de  la superexplotación tanto a los pueblos como a sus territorios


François Chesnais (Herramienta.org), en "Orígenes comunes de la crisis económica y la crisis ecológica",advierte:

"1. Uno de los rasgos más importantes de la situación que se abrió en el 2007, es la conjunción entre la crisis económica mundial y la profundización de la crisis climática con gravísimos efectos sociales de impacto mundial. Se suma la crisis alimenticia, en gran medida provocada directamente por las políticas comerciales que se pusieron en marcha hace ya 20 años. La rapidez con que avanza la crisis climática, afectando a las poblaciones de los países más pobres y vulnerables, nos indica sufrirán los impactos combinados de la recesión mundial, del calentamiento y de los efectos de las políticas agrícolas que se impusieron a muchos países.

Todo esto implica un cuestionamiento a la civilización en cuanto tal, pero es seguro que los gobiernos lo abordarán como si se tratase de mantener el orden, tanto a nivel nacional como internacional (véanse las medidas de la Unión Europea contra la inmigración). Los efectos de los cambios climáticos, así como también la resistencia popular que ellos provocarán en algunas partes del mundo, pueden ser tan fuertes que indudablemente repercutirán sobre la economía y agravarán la recesión.

2. La conjunción entre la crisis económica mundial y el avance de la crisis climática (con toda su gravedad) no es algo fortuito. Las raíces de ambas crisis son las mismas: la naturaleza del capital y de la producción capitalista. Pero esto es algo que sólo pudo verse claramente con la liberalización y la desregulación del capital y, consecuentemente, su completa mundialización y exacerbada financiarización. Estos son los procesos que explican, por un lado, los rasgos originales de la crisis (en la que la subproducción de mercancías y la sobreacumulación de capacidades de producción, se combinan con el desmoronamiento de un monto gigantesco de capital ficticio), y por el otro lado la aceleración de las emisiones mundiales de CO2, después y a despecho de que los efectos de esto sobre el clima fueran claramente establecidos.

3. Los tiempos del cambio climático a consecuencia de las emisiones de CO2 (que éstas sean la única causa, o que vengan desde hace algunas décadas acelerando y agravando cualitativamente un ciclo climático multisecular, no modifica en nada la naturaleza del hecho) son muy diferentes al tiempo de la acumulación a largo plazo del capital, que es también el de la acumulación de sus contradicciones internas hasta que ya no puedan ser contenidas. Puede considerarse que la larga acumulación a la que puso fin la crisis comenzó a fines de los años 1950, mientras que a la producción de gas de efecto invernadero y su concentración en la atmósfera, se los hace remontar generalmente al momento de difusión internacional de la revolución industrial y la utilización de carbón a muy grande escala, a fines del siglo XIX. Son tiempos de maduración muy distintos.

4. Pero cabe hacer dos observaciones. En primer lugar, las emisiones comenzaron a incrementarse hacia el fin de los “30 gloriosos”, en los años 1970. Y sobre todo a partir de los años 1990. Precisamente cuando se publicó el primer informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio climático (en adelante, GIEC) comenzó esta especie de “carrera hacia el abismo” a nivel del cambio climático, cuyas consecuencias son cada vez más evidentes. Y fue también desde el comienzo de los años 1990 cuando comenzaron a utilizarse cada vez más sistemáticamente todos los mecanismos dirigidos a mantener la acumulación y detener la crisis financiera: los mecanismos que retardaron la crisis hasta su estallido en agosto de 2007 y que explican ahora su profundidad. Volveremos sobre esto más adelante, señalando sus implicaciones a nivel ecológico (Nota Bene: en este artículo no abordaremos específicamente la pesada contribución que hicieron la URSS y los países del “socialismo real” del centro y este de Europa al daño ecológico. Con Claude Serfaty hemos escrito un capítulo sobre esto, en el libro colectivo coordinado por Michael Löwy y J-M. Harribey, Capital contre nature, Actuel Marx Confrontations, París, 2003). Dos crisis con raíces comunes y consustanciales al capital

5. Las raíces están en lo que se puede considerar “la esencia” del capital. El dinero que deviene capital debe crecer, reproducirse con ganancias, aumentar, en un movimiento que no puede tener ni fin ni límites. Recordemos a Marx, que en los Manuscritos de 1857-58 (los Grundrisse) escribió que “el capital, en tanto representa la forma universal de la riqueza -el dinero-, es la tendencia sin límite y sin medida de sobrepasar su propio límite. Si no dejaría de ser capital, dinero que se produce a si mismo”. O también en El Capital cuando insiste en decir qué “la producción no es más que la producción para el capital y no a la inversa, los medios de producción no se amplían en beneficio de la sociedad de los productores” (subrayados de Marx). Para crecer, el capital debe producir y apropiarse indefinidamente del valor y de la plusvalía. Lo que también significa que debe sacar los recursos del suelo y el subsuelo ilimitadamente, tal y como ha hecho desde que se constituyó como modo de producción abarcando países enteros y, más aún, cuando comenzó su expansión mundial.

6. La expresión “producción por la producción” que ahora se escucha con frecuencia, requiere algunas precisiones. Para poner fin al “productivismo”, en primer lugar hay que comprender bien su naturaleza y resortes. Está en la esencia del capital apropiarse de la plusvalía. Lo que supone primero reunir trabajadores en empresas, organizar la actividad productiva lo más eficazmente que se pueda y aumentar la productividad, al mismo tiempo que se limita al máximo la suba de los salarios. Y supone luego vender el producto en de mercancía, haciendo todo lo posible por convencer a la gente para que las compre. El “productivismo” se asienta en muy fuertes mecanismos que buscan la “aprobación” social:

7. Ya avanzamos bastante en la comprensión de las raíces comunes de la crisis en tanto crisis de sobreacumulación y sobreproducción y del agotamiento de los recursos del planeta. Y de todo lo que acabamos de explicar se desprende que el movimiento de acumulación, cuyo motor es la necesidad de valorización infinita e ilimitada del capital conduce simultáneamente a:

la sobreacumulación de medios de producción (la sobre inversión) y a la resultante superproducción de mercancías;

la existencia de una situación de desocupación endémica;

un inmenso desperdicio de recursos no renovables, desperdicio continuado porque es tan consustancial al capitalismo como la superproducción.

 

8. La racionalidad propia del capital conduce a distintas expresiones de profunda irracionalidad social y ambiental entre las cuales se conforman procesos interactivos agravantes. Citemos uno. Cada empresa ve a los asalariados como un costo que es preciso reducir, pero al hacerlo “serruchan la rama” en la que estas empresas están colectivamente sentadas. Mucho antes que Keynes, Marx escribió:

Cada capitalista sabiendo que no ocupa frente a su obrero la posición del productor frente al consumidor, busca limitar al máximo su capacidad de cambio, su salario, pero desea naturalmente que los trabajadores de los otros capitalistas consuman tanto como sea posible su mercancía.

El movimiento del capital agrava el problema de la realización de la plusvalía y simultáneamente debe acentuar los esfuerzos para hacer que quienes tienen sus necesidades saturadas, compren productos socialmente inútiles. Esta contradicción alojada en el corazón de la relación entre el capital y el trabajo, es una de las expresiones del hecho de que “la verdadera barrera de capital es el capital mismo”. Quienes son las personificaciones del capital no pueden comprenderlo, mucho menos aceptarlo en caso de llegar a presentirlo. Tampoco pueden sacar la conclusión de que un sistema cuyo corazón es la ilimitada valorización del dinero, es un sistema mortífero (...)".

 

François Chesnais invita a que:

15. "Volvamos a la aceleración de los procesos de utilización de los recursos no renovables hasta su agotamiento, del desgaste de la capacidad productiva de los suelos por largos períodos en cada vez más lugares del planeta, y del incremento de las emisiones de gas con efecto invernadero. En el primer caso, la cuestión está abundantemente documentada. La destrucción de las selvas primarias en África, en el Amazonas y el archipiélago indonesio, para vender maderas raras, para cultivar especies que sirvan para los agro carburantes o posibilitar los cultivos extensivos y la quimificación cada vez más pronunciada de la gran agricultura, tienen lazos estrechos con el pago de la deuda, con la liberalización del comercio y la acentuada penetración en el sector agrícola ganadero del capital concentrado y los accionistas de los fondos de colocación financiera.

16. En el caso de la aceleración de las emisiones de gas con efecto invernadero, el lazo no es ciertamente tan directo, pero existen al menos un “ramillete de indicadores”. Cabe la hipótesis de que sea, al menos parcialmente, una consecuencia de muchos procesos ligados a la liberalización de intercambios, a la desregulación y la mundialización de las inversiones y las privatizaciones: el salto salto cualitativo en el transporte de carretera con camiones, así como los transportes marítimos y aéreos ligados a la tercerización y el “justo-a-tiempo”, a las mercancías chinas baratas, a los gastos de invierno, etc.; las deliberadas subinversiones en los transportes públicos; la urbanización que tiende a hacer obligatorio el uso del automóvil (para todos los que pueden pagarlo...), etc. (¿será realmente una casualidad que Renault y Peugeot, Bouygues y cia. sean los principales destinatarios y beneficiarios del “plan de relanzamiento”?)".

François Chesnais plantea:

 

"Dos cuestiones políticas a tratar

17. La primera es la del “decrecimiento”. Estamos en un sistema que tiene como núcleo y racionalidad característica, la valorización del dinero devenido capital, en un movimiento infinito. Valorización que se hace (y no puede dejar de hacerse) mediante dos procedimientos: 1º) una relación intrínsecamente antagónica con el trabajo, de la que nacen (excepto en situaciones políticas excepcionales y transitorias que las atenúan como ocurriera durante los “30 gloriosos”) la polarización social, la pobreza, la miseria; y 2º) la venta infinita de mercancías, hasta la saturación, con las implicaciones ecológicas que antes vimos. La liberalización y la mundialización hicieron saltar los mecanismos que contenían el primer procedimiento y han acentuado terriblemente al segundo. El único momento en que este sistema “decrece” es durante las crisis, como ocurre actualmente.

18 . Otro sorprendente error de los teóricos del decrecimiento es colocarse políticamente en un terreno de súplica al capital: que sea más razonable, que tome conciencia de sus intereses “bien entendidos” a largo plazo... Son sensibles a la pobreza, pero no colocan en el centro la lucha de clases. Pueden unirse a las luchas en el punto de intersección entre las consecuencias de la explotación y tal o cual cuestión de orden ecológico, y sienten la presión popular cuando se desarrolla. Pero la búsqueda sistemática de puentes entre ambas les es ajena, porque no comprenden la naturaleza del sistema capitalista o porque piensan que “ya ganó”, como los social-liberales.

19. Una segunda cuestión política tiene que ver con la utilización del término “ecosocialismo”, en vez de socialismo a secas. Tengo la impresión de que, en definitiva, los únicos argumentos reales en tal sentido son a) el descrédito de la palabra socialismo a causa del estalinismo y de la socialdemocracia y b) la poca importancia concedida a las cuestiones ecológicas por los marxistas, incluyendo los revolucionarios, al punto que se “redescubrió” a Marx en esta cuestión recién en los años 1990 y gracias sobre todo a gente como Bellamy Foster.

20. Por lo tanto, mis dos respuestas son (invirtiendo el orden):

  1. La cuestión ecológica no es la única subestimada por los marxistas, incluidos los revolucionarios (ver el texto de Jean-Louis Marchetti para la reunión del 13-14 de diciembre). 

  2. El contenido de la palabra socialismo puede y debe ser repensado a partir de los jalones puesto por Marx en relación a los “productores asociados” y sus relaciones con la naturaleza.

En uno de los últimos capítulos de El Capital,  Marx asigna a los hombres socializados, devenidos “productores asociados”, la perspectiva de “combinar racionalmente y controlar sus intercambios materiales con la naturaleza, de modo tal de realizarlo con el menor gasto de fuerza y en las condiciones más dignas y más acordes a la naturaleza humana”. Esto nos indica que la protección de la naturaleza contra la mercantilización capitalista es inseparable del hombre en tanto parte de la naturaleza. Dicho de otra manera, toda política que asuma la cuestión ecológica deberá combatir también la alienación -la alienación mercantil, pero también la alienación en el trabajo- y esto con verdadera eficacia, y no como esas campañas en “defensa del empleo” donde vemos a los sindicatos aliados a los empleadores en torno a cuestiones como las normas en materia de polución.

De lo que se trata es de actuar de tal manera que el individuo “individual”, creación del capitalismo escindido en productor y consumidor y privado de toda instancia que pueda ayudarlo a comprender las principales determinaciones de su experiencia social, pueda devenir un productor asociado, en condiciones de administrar sus relaciones con el medio natural según una racionalidad colectiva. El socialismo, así redefinido, es la palabra que debemos reaprender a defender".

Texto preparado para una reunión de las estructuras provisorias del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia) los días 13 y 14 de diciembre de 2008.
Fuente: www.rebelion.org /Opinión / 3-1-09

En consecuencia, la lucha y organización de nuestras soberanía política e independencia económica parte de poner fin al arreglarse por sí solo y como se puede, que está en vigencia como adaptación al sistema capitalista. Es un cambio conductual que se efectiviza en la medida en que pasamos a asociarnos para otro funcionamiento político, económico, social, cultural e institucional de nuestro lugar, país-mundo. De esta manera, además, se acuerda una racionalidad colectiva que resulta de la permanente elaboración de cómo optimizar las relaciones establecidas entre la diversidad popular durante la puesta en práctica del desarrollo social y la armonización de éste con la dinámica evolutiva de los ecosistemas a los que se pertenece.   

 

Tal lucha y organización no sólo implica un encuentro con los significados y sentidos de la vida en sociedad. Sino, también, se sustancia en la rebelión contra la impunidad del capitalismo de imponer su 'Mercado' a expensas de destruir las condiciones de vida y trabajo. Se embandera, al mismo tiempo, con erradicar la omnipotencia de los monopolios de ser los que deciden quién tiene o no trabajo, con qué grado de seguridad y con qué nivel salarial.

 

D. Potencial de soberanía popular en las resistencias al modelo extractivo y neocolonial  

 

Porque se organizan y luchan contra la destrucción de las condiciones de vida presente y futura. Hoy es crucial asumir estas consecuencias del capitalismo súper explotador de la naturaleza y despreciativo de los pueblos. Ejemplifiquemos con la criminalidad de algunas:

 

1. La quita y el envenenamiento del agua

 

La Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel por el NO A LA MINA difunde:

"La minera que extrae oro en la meseta santacruceña utiliza un volumen de agua diario tres veces superior al que consume todo Río Gallegos cada 24 horas" por Agencia OPI Santa Cruz.

05/11/2009. El yacimiento de oro de Santa Cruz, Cerro Vanguardia, tiene una demanda mensual de agua que oscila entre los 90 y 110 mil m3 por mes, utilizada para el proceso de explotación minera. Río Gallegos, según datos oficiales recabados en SPSE (Servicios Públicos Sociedad del Estado) demanda alrededor de 36.000m3 a lo largo del mes. La minera se abastece de pozos y el último informe hidrogeológico que se conoce es del año 2008.

 

En medio de una crisis nacional debido a la sequía que asola gran parte de la Argentina y las noticias que llegan desde Córdoba donde habitantes de Carlos Paz fueron sorprendidos "robando" agua sin potabilizar en camiones cisternas para llevar a los barrios que carecen de ella hasta para alimentarse, OPI pudo recavar algunos datos de la realidad santacruceña que abren, al menos, la discusión de cómo manejamos los recursos naturales en estas latitudes y dónde está el Estado que no controla, poniendo en riesgo el futuro de los pocos habitantes que tiene la extensa geografía de Santa Cruz.

 

Datos obtenidos de una altísima fuente relacionada con Energía de Nación, indican que la minera Cerro Vanguardia que opera en Santa Cruz y donde el Estado provincial posee acciones y tiene como representante en el Directorio a Miguel Ángel Ferro consume para sus labores aproximadamente entre 90 mil y 110.000 m3 de agua dulce al mes, lo que significa un promedio de unos (+-) 3600 m3 al día (para convertir a litros multiplicar por mil).

Para tener una verdadera dimensión de los volúmenes de agua que requiere la explotación minera en el yacimiento insignia de la provincia y tal los datos aportados por el propio Presidente de Servicios Públicos Sociedad del Estado, Julián Osorio; la ciudad de Río Gallegos tiene una demanda diaria de 1.500m3 de los cuales la empresa de energía sólo puede entregar 1.200 m3, hecho éste que explica la falta de agua en algunos barrios periféricos de la capital.

Esto quiere decir que si hacemos un cálculo simple, la ciudad consume en un mes (+ -) 36.000 m3 de agua, mientras que el yacimiento de oro extrae aproximadamente la misma cantidad para cubrir sus necesidades, en solo un día. Simplificando diríamos que C.V triplica diariamente la cantidad de agua que utiliza Río Gallegos cada día.

De acuerdo al último estudio hidrogeológico que realizó la empresa "Hidroar S.A", contratada por Cerro Vanguardia y que data del año 2008, el yacimiento insumió durante los 12 meses de ese año la cantidad de 1.200.000 m3 de agua extraída de pozos de perforación que succionan desde las napas subterráneas.

 

El Informe hidrológico, de acuerdo a lo que nos manifestó un ingeniero en la materia, debe hacerse anualmente y el Estado tiene la obligación de inspeccionar las variables y corregir el uso desmedido del recurso. Sin embargo, el último informe hidrogeológico de Mina Marta, por ejemplo, cuya propiedad pertenece a COEUR S.A, data del año 2001 y se efectuó previo al inicio de las labores mineras, cuando se realizaron los estudios preliminares a la instalación del yacimiento. En este último caso las fuentes especializadas indicaron que Mina Marta utiliza volúmenes ciertamente ínfimos en comparación con C.V. y en general provienen de las "bombas de achique" que extraen el agua del interior de mina.

En cambio, Cerro Vanguardia extrae del subsuelo siempre la misma cantidad, aún cuando los cauces hayan disminuido como consecuencia del escaso deshielo o la sequía. Esto lleva a pensar en otro punto muy importante: el costo del agua.
De acuerdo a información oficial proporcionada por Norberto Corral de Recursos Hídricos, Santa Cruz durante el 2008, tuvo un ingreso por canon de agua de todas las mineras que actualmente están afincadas en la provincia, de unos 16 millones de pesos; monto que inclusive supera a las regalías que todas las empresas de explotación en conjunto, le dejan al estado provincial por llevarse el oro.

Los volúmenes de agua conocidos, que utiliza el yacimiento minero C.V. pone en alerta a ciertos especialistas vinculados a la preservación del medio ambiente, pues ya han advertido que en la región cercana a San Julián ( localidad a 154 kms de C.V que tiene graves problemas de agua potable para la población) y zona de influencia de la minera, ha desaparecido un río y pequeños arroyos cuya extinción bien podría estar referido a la enorme demanda de agua que tiene el emprendimiento.

 

Actualmente sobre la minería de Santa Cruz se abren varios cuestionamientos, entre ellos la utilización de compuestos cianurados que son depositados en la tierra sin que se extremen las medidas de prevención y el otro gran problema es el suministro de agua en medio de una tendencia muy marcada hacia la escasez en poco tiempo más.

Cerro Vanguardia posee un dique de cola de 60 hectáreas que es perfectamente visible desde el aire y se puede observar en la panorámica que brinda el Google Earth. Sin embargo, ex trabajadores del complejo nos han manifestado que excepto en el sector del murallón (que en la imagen se advierte como un muro blanco), este enorme piletón carece de membrana geotérmica y sellado de hermeticidad, con lo cual los desechos cianurados se encuentran en contacto con la tierra ampliando exponencialmente las posibilidades de que estos componentes de residuos altamente tóxicos puedan contaminar los acuíferos subterráneos". Fuente: http://www.noalamina.org / 6-11-09

 

Fernando Rovelli del Grupo De Reflexión Rural (GRR) titula:

"Los emprendimientos sojeros y mineros son causantes de la grave crisis hídrica que padecen las provincias de Córdoba y Jujuy. El gobierno responsabiliza a los consumidores, pero ¿Quiénes son los responsables?" (artículo publicado por Red Eco). 

Córdoba y Jujuy - 18/11/2009. Hace tiempo que diferentes organizaciones ambientalistas, no gubernamentales y vecinos autoconvocados vienen denunciando las consecuencias que traen aparejadas los grandes emprendimientos sojeros y mineros.
Por su parte, el gobierno provincial y Aguas Cordobesas parecen no escuchar dichas denuncias y hoy frente a una situación de colapso deciden culpar a los usuarios y acusarlos del excesivo consumo de agua en la provincia.

 

Desde la Coordinadora Córdoba en Defensa del Agua y la Vida (C.CO.D.A.V.) afirman que "El gobierno empezó a aplicar multas a los vecinos que riegan la vereda o que lavan un auto, pero nada se dice de que el 75% del agua es utilizada por el complejo sojero y la industria. Nosotros no creemos que sean los vecinos los responsables de la sequía y de la falta de agua. En todo caso, nos tratan de culpabilizar a nosotros, nos hacen creer que porque usamos el inodoro dos veces por día, porque lavamos los platos o porque queremos baldear una vereda, somos culpables de la escasez"
 

Sin embargo, el consumo domiciliario de los habitantes de la provincia representa el 3% del consumo total, mientras que el agua destinada al riego o la industria es de más del 75% - los canales maestros Norte y Sur riegan más de seis mil hectáreas, 700 especuladores sojeros riegan cuatro mil hectáreas con agua del canal Los Molinos.

"Detrás de las mentiras, se esconden los verdaderos responsables de la tragedia y los obscuros intereses que operan a favor de la transnacional Aguas Cordobesas. Los empresarios y políticos corruptos que generaron la criminal ruptura del sistema hídrico provincial. El complejo agroindustrial de los especuladores del monocultivo de soja transgénica que devastó el bosque nativo en un 92%, convirtieron a Córdoba en una ventosa región de desiertos y áridos territorios, hiriendo de muerte el ciclo natural del agua, el clima y los ecosistemas. Situación agravada por la contaminación que producen sus agrotóxicos en el canal a cielo abierto Los Molinos, que abastece en la zona sur de la ciudad a 360.000 habitantes, victimas de agua envenenada, sin que la justicia haga nada a pesar de la denuncias penales presentadas y cajoneadas".

Por otra parte, en la provincia de Jujuy, la situación se repite. Aquí el escenario es ocupado por la mega minería a cielo abierto, actividad productiva que casualmente consume enormes cantidades de agua. Y la escena ya es vista, el gobierno provincial paradójicamente pide a la población que debe concientizarse y racionalizar el uso del agua, "mientras se siguen otorgando permisos para cateo, exploración y explotación de minerales de primera y segunda categoría a cielo abierto sin control posible" afirman los Vecinos Autoconvocados de Tilcara y Juella y agregan "Nos piden racionalizar el agua y autorizan la mega minería, que consume millones de litros de agua por día".

Dicha actividad implica la utilización irracional de un recurso escaso en las zonas desérticas y semidesérticas de la provincia de Jujuy, como la Puna y la Quebrada, y trae como consecuencias grandes daños en la agricultura y la ganadería de esas zonas. "Entre los impactos ambientales, sociales y económicos, se destacan: los posibles agotamientos de napas, pérdidas de vertientes y caídas de nivel del agua en pozos, con lo cual pueden afectarse consumos potables, para animales de cría, la vida silvestre nativa, así como los usos municipales y domésticos del agua. Además hay que agregarle la contaminación existente, producto de la actividad minera actual y pasada en la Puna" explican los Vecinos Autoconvocados de Tilcara quienes advierten los graves impactos ambientales y sociales por los descomunales consumos mineros, donde el agua dulce es escasa y no puede recuperarse.

Tanto en Córdoba como en Jujuy las organizaciones continuarán con la lucha. La C.CO.D.A.V, considera que la solución esta en crear una empresa Estatal, Pública y Comunitaria y afirman "una solución urgente y rápida sería una intervención del Estado, con sus organismos de control, sobre las empresas, para evitar el derroche cerrándole el grifo al complejo sojero" ". Fuente: http://www.noalamina.org/mineria-argentina/mineria-general/herir-de-muerte-el-ciclo-natural-del-agua-el-clima-y-los-ecosistemas / 18-11-09                                                                 

 

Mauricio David Idrimi escribe sobre "El paradigma palestino - La guerra del agua"  

"Otra cruel crónica para los árabes palestinos que tiene sus vínculos con la guerra del agua que lleva a cabo el estado sionista de Israel en su histórico saqueo y colonialismo sobre la Franja de Gaza y la Cisjordania. La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) acusó ese martes a Israel de privar del acceso a agua potable a los palestinos, al mantener "un control total" sobre los recursos compartidos.

En un informe AI  asegura que el bloqueo israelí a los territorios palestinos ha llevado a las infraestructuras hídricas y de alcantarillado a un "punto crítico".

 

AI asegura que el consumo medio diario de agua de los israelíes en Cisjordania es cuatro veces superior al de los palestinos. Israel utiliza el 80% del agua subterránea común en Cisjordania, que es una de las fuentes principales del líquido para israelíes y palestinos. Muchas carreteras de este territorio ocupado están cerradas o tienen restringida la circulación, lo que según la organización obliga a los camiones cisterna a dar rodeos para abastecer a las aldeas que no están conectadas a la red de distribución de agua, encareciendo el servicio. AI denuncia también que -en la Franja de Gaza- Israel niega a los palestinos el acceso a muchos materiales de construcción necesarios para renovar el dañado sistema hídrico, por temor a que sean utilizados para la fabricación de cohetes caseros. En ese territorio palestino, entre el 90% y el 95% del agua proviene de un único acuífero que está contaminado y no es apto para el consumo humano, pese a lo cual Israel no permite la transferencia de agua desde Cisjordania, sostiene AI.

 

Como era de esperarse los israelíes niegan tales denuncias y argumentan de que se trata de una campaña orquestada por elementos pro árabes de AI. También no se ausentaron las molestias de Tel Aviv por el supuesto “antisemitismo” de tal informe.

Lo cierto es que Israel oculta al mundo que lleva a cabo la guerra del agua en contra de los derechos de los palestinos a tener no sólo la fuente de vida sino también un estado nación propio para poder vivir en paz. No se trata de una guerra entre religiones monoteístas sino una guerra de saqueo de un recurso natural vital para la población en este caso palestina de origen musulmán. Desde los mismos inicios de la fundación del estado de Israel en 1948, y de la intensificación de la “Guerra de los Seis Días” de 1967, la larga guerra en Palestina preanuncia permanentemente la futura guerra del agua que vivirán varias regiones periféricas del mundo capitalista desarrollado. La guerra desatada por Israel contra los árabes palestinos musulmanes tiene varios motivos y entre ellos es la captura por parte de los sionistas de fuentes de abastecimiento de agua. Lo cierto es que los abastos de agua han sido una constante preocupación para las aspiraciones hegemónicas y expansionistas de los diferentes regímenes israelíes. No es más que la guerra interna de Israel y su verdadera guerra para sobrevivir como estado colonial.

Hagamos historia de la guerra colonial sionista. Hacia 1962 los sionistas bombardearon sin previo aviso una represa siria en construcción que desviaría parte de un afluente del río Jordán en las Alturas del Golán lo que limitaría la llegada del líquido a Israel; después el estado sionista bombardeó un canal que levantaba Jordania para aprovechar otro afluente del Jordán. La Guerra de los Seis Días o la Guerra del Agua en junio de 1967 entre Israel y las naciones árabes, le permitió a Tel Aviv ocupar Cisjordania, la Franja de Gaza, el Sinaí egipcio y las Alturas del Golán sirio. Gracias a esa guerra la clase dominante sionista se apoderó de los ríos Jordán, Hazbani y Litani son esenciales para la sobrevivencia humana en el Medio Oriente donde las precipitaciones, en temporadas cortas, no sobrepasan los 300 milímetros anuales. En total, el régimen sionista controla 930 millones de metros cúbicos de agua ubicados en los territorios árabes ocupados. Tras las conquistas, Israel impuso varias leyes y resoluciones militares que prohíben perforaciones de nuevos pozos. Los sionistas también han reglamentado el uso del agua para los residentes árabes musulmanes y otorgó abundantes privilegios a los ciudadanos israelíes judíos y a los colonos recién llegados.

 

El reparto territorial, la seguridad y la paz, el retorno de los refugiados o la situación de los presos suelen estar sobre la mesa de negociaciones entre Palestina e Israel. Sin embargo, los problemas relacionados con el reparto del agua, recurso básico en Oriente Próximo, suelen quedar fuera del foco público. Y los árabes palestinos están hartos de que eso no se de a información a nivel mundial. Israel continúa vendiendo la idea de que para lograr la paz sólo hay que intercambiar territorios por paz y seguridad, pero es imposible un estado palestino sin un reparto justo del agua. Pero mejor dicho no habrá paz si sigue existiendo un estado sionista. Israel convierte en paradigma de la guerra del futuro en la Tierra “. Fuente: http://www.aldorso.com.ar /

 

2. La deforestación o destrucción de las biodiversidades creadoras de equilibrios ecológicos


Declaración Internacional: ¡Detengan la expansión de los monocultivos de árboles!
(21 de septiembre de 2009)

"En todas partes del mundo, millones de hectáreas de tierra productiva están siendo rápidamente convertidas en desiertos verdes presentados bajo el disfraz de “bosques”. Las comunidades locales son desplazadas para dar lugar a interminables filas de árboles idénticos – eucalipto, pino, palma aceitera, caucho, jatrofa y otras especies – que desplazan de la zona a casi toda otra forma de vida. La tierra cultivable, crucial para la soberanía alimentaria de las comunidades locales, es convertida en monocultivos de árboles que producen materias primas para exportación. Los recursos hídricos son contaminados y agotados por las plantaciones, al tiempo que los suelos se degradan. Las violaciones a los derechos humanos son moneda corriente, y van desde la pérdida de los medios de vida y el desplazamiento hasta la represión e incluso casos de tortura y muerte. Si bien las comunidades sufren en su conjunto, las plantaciones tienen impactos diferenciados de género, siendo las mujeres las más afectadas". Fuente: http://www.accionecologica.org/

 

Básicamente, el mercado considera que los árboles valen más muertos que vivos. Sin embargo, cuando se trata de detener el cambio climático, los bosques y las selvas del planeta son invaluables. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.

 

Cristian Freís, en "Réquiem por los árboles", señala: "Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Desnudar el planeta de sus bosques y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.

 

Es muy importante que se entienda que el cuidado de los bosques y selvas es necesario a nivel mundial, ya que los árboles constituyen una reserva natural para los diferentes ecosistemas que los pueblan y para los millones de personas en el mundo que viven de sus recursos. Asimismo, evitan que se emitan a la atmósfera cantidades excesivas de dióxido de carbono. Conociendo que este gas es el principal responsable del calentamiento global. Sin embargo, lamentablemente, la acción humana está provocando una destrucción de los bosques y selvas sin precedentes en la historia humana.

 

Si bien las cuestiones relacionadas con los bosques y selvas son complejas, se reducen a un principio económico muy simple. Hoy en día, vale más que una compañía maderera o un agricultor limpien la selva que dejarla tranquila. No hay actualmente ningún ahorro económico en salvar a los árboles. Básicamente, el mercado considera que los árboles valen más muertos que vivos. Sin embargo, cuando se trata de detener el cambio climático, los bosques y las selvas del planeta son invaluables.

En muchas áreas el proceso de deforestación va acompañado de una mala gestión de las políticas territoriales, a menudo debido a la existencia de regímenes que no prestan demasiada atención al ambiente, pero que en cambio se muestran preocupados por satisfacer intereses particulares.

 

La deforestación global se ha acelerado dramáticamente en décadas recientes. Los bosques y selvas de América del Sur y del Sudeste de Asia están siendo cortados y quemados a una tasa alarmante para usos agrícolas, tanto en pequeña como en gran escala, desde enormes plantaciones de palmera aceitera hasta la agricultura de subsistencia.

 

La deforestación continuará en América Latina, afirmó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. En su último informe sobre la Situación de los Bosques en el Mundo, la FAO indicó que en Sudamérica el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles hará que se talen más árboles para dedicar más terreno a los cultivos y la ganadería.

Nunca antes en América Latina y el Caribe se luchó tanto contra la deforestación como hoy. Pero la tala en la región aumentó hasta constituirse en la más alta del mundo. De cada 100 hectáreas de bosque que se perdieron en el planeta entre 2000 y 2005, casi 65 correspondieron a esta área. En ese período, la tala registró un promedio anual de 4,7 millones de hectáreas, 249 mil hectáreas más que lo reportado entre 1990 y 2000 (...)".

Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
Fuente:
www.ecoportal.net /19-11-09

 

Un informe de expertos coordinado por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO) con sede en Viena, dentro de la Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB) marca:  

"El papel actual de los bosques como grandes absorbentes de gases de efecto invernadero está en riesgo a causa del calentamiento global.

El calentamiento global y la deforestación pueden impedir la adaptación de los bosques originando una «paradoja ambiental». Los bosques pueden pasar de absorber a emitir CO2 debido al estrés ambiental. Uno de los objetivos del informe 'Adaptación de los bosques y las poblaciones al cambio climático', realizado por 35 científicos forestales, es que sea fuente de información en la 15 Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (COP15), que tendrá lugar en diciembre en Copenhague. Antes, será presentado en la sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB), que comienza el 20 de abril en Nueva York.

Paradoja ambiental
Concretamente, el presidente del panel de 35 expertos, Risto Seppala, explicó que aunque los bosques son considerados "frenos" al calentamiento mundial, es posible que en las próximas décadas sean los que emitan grandes cantidades de carbono, y que "contribuyan más a acelerar que a frenar el calentamiento".

Mientras en la actualidad, según expone IUFRO, la deforestación es responsable del 20% de los gases de efecto invernadero y los bosques absorben más carbono del que emiten, el problema en el futuro está en la posibilidad de perder ese "servicio regulador", cuando la tierra se caliente 2,5 grados centígrados (4,5 grados Fahrenheit).

Estas conclusiones son resultado de un análisis realizado por los expertos sobre las formas en que los diferentes ecosistemas forestales del mundo podrían ser afectados (en escenarios específicos de cambio climático), desarrollado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), ganadores del premio Nobel.

 

Más sequías

Asimismo, el informe plantea la posibilidad de que las sequías se vuelvan más intensas en los bosques subtropicales y templados del sur de varias zonas, entre ellas el sur de Europa y el Mediterráneo. En este plano, advierten de que podrían aumentar también los incendios y la propensión a plagas y enfermedades en grandes áreas forestales.

Además, alerta de que en lugares como África las poblaciones que dependen de bosques para encontrar comida o agua van a tener complicaciones sociales y de sanidad; así como los ambientes áridos y semiáridos pueden disminuir su productividad maderera.

 

Sin embargo, también destaca que en regiones como Canadá, Finlandia o Suecia el calentamiento puede llevar a ganancias en el suministro de madera, por la combinación de temperaturas altas y el efecto de fertilización del carbono en la atmósfera. "A largo plazo, sin embargo, si el cambio climático sigue tan rápido como ahora, la expansión del bosque boreal será contrarrestado finalmente por un aumento de invasiones de plagas, incendios y tormentas", añade.

En relación con las medidas para prevenir estos efectos, los científicos advierten de que es importante la aplicación "más amplia" de prácticas de manejo forestal sostenible, que podrían contribuir a evitar parte el daño.

Finalmente, aclaran que los esfuerzos para adaptarse al cambio climático "no podrán dar más que un respiro temporal a los bosques", ya que excederá su capacidad de adaptación. Uno de los autores del informe, el profesor del Instituto Federal Suizo de Tecnología, Andreas Fischlin, concluyó: "La única manera de asegurar que los bosques no sufran daños sin precedentes es lograr importantes reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero".

IUFRO es una organización mundial que se dedica a la ciencia forestal y ciencias relacionadas, formada por institutos de investigación, universidades y científicos. ACB, por su parte, es un acuerdo voluntario de 14 organizaciones internacionales". Cadena Ser http://www.cadenaser
Fuente: www.ecoportal.net/
20-4-09

 

Ricardo Natalichio, en “Sequías e inundaciones en Argentina. Lo que no se debe hacer", destaca:

Argentina, que fue uno de los mayores productores y exportadores globales de alimentos, se encuentra en situación de "emergencia agropecuaria" por la grave sequía que azota el país, la peor de los últimos setenta años. En varias provincias se ha decidido establecer un régimen de cortes programados en el suministro de agua, y la situación se vuelve aún más critica por las altas temperaturas que azotan a la región.

Se estima que casi el 90% del país, está siendo afectado por la sequía. Uno de los distritos más desfavorecidos es la provincia mediterránea de Córdoba, donde la bajante del dique de La Quebrada complicó el suministro de toda la región de Sierra Chica.

Entre las principales causas de la sequía a nivel regional sin dudas se encuentra la deforestación, la falta de previsión y el mal uso y despilfarro de los recursos naturales, sumado por supuesto al gran problema a nivel global que supone el Cambio climático.

Pero esto no es nuevo, a principios de este mismo año otra prolongada sequía en el corazón de la zona de producción agropecuaria argentina provocó una caída en la producción de granos de entre 15 y 20 millones de toneladas y la mortandad de unos 600.000 vacunos, con pérdidas millonarias para el país. Los cultivos más afectados son, el trigo y el maíz y puede llegar a ser también la soja, si sigue sin llover, además de otros cultivos. También se ve muy afectada la producción de carne y leche.

La seguridad hídrica y alimentaria de un país con inmensos recursos hídricos y cuyas posibilidades de producción de alimentos exceden largamente las necesidades de su población, se ven ahora en peligro por una política agropecuaria meramente economicista, una política energética apática y una política ambiental absolutamente inexistente.

Argentina vuelve a ser un ejemplo de lo que no se debe hacer, como hace una década atrás lo fuera con el manejo de su economía. Pero hoy el problema es mucho mas importante. Los problemas ambientales son mucho mas graves que los económicos, además de producir también serias consecuencias económicas.

Los gobiernos del planeta entero deben aprender de los errores que se vienen cometiendo, deben aprender a escuchar las alertas de la naturaleza y las advertencias de la comunidad científica y de la sociedad civil.

La mayor parte de los habitantes del mundo estarían sin dudas dispuestos a realizar modificaciones en su modo de vida si fueran concientes de los graves e irreversibles daños que estamos causando al ecosistema global, del poco tiempo que tenemos para revertirlos y de que esos cambios son absolutamente necesarios.

Pero quienes ya somos concientes de muchos de los temas ambientales, tenemos la obligación de expandir esa conciencia, de multiplicar nuestros esfuerzos de cara a esta lucha que ya se encuentra en sus tramos mas decisivos".  Ricardo Natalichio - Director EcoPortal.net / Editorial Ambiente y Sociedad N° 412
Fuente: www.ecoportal.net / 6-11-09  

3. El acaparamiento de tierras, la ocupación con monocultivos, la desertificación y el hambre

 

Rómulo Pardo Silva (www.malpublicados.blogspot.com) denuncia:

Los grandes capitalistas a la conquista de tierras de cultivo de países pobres. Se apoderan de los recursos naturales cada vez más escasos por medio de la guerra de las armas o del trato con dinero.

La extinción de pueblos en desarrollo no les importa.

“El uso de las tierras arables alcanzó su límite y para continuar destruyen selvas; el cambio climático no da ninguna seguridad alimentaria hacia el futuro; los países desarrollados y dependientes persiguen un crecimiento económico permanente y por tanto la explotación irracional de la naturaleza; en el año 2050 se necesitará alimento para 3 mil millones de personas más; el petróleo se agota y se ocupan tierras en la siembra de biocombustibles; los precios de los alimentos han subido provocando inestabilidad social y hambre.

Ante esa perspectiva crepuscular los burgueses buscan su propia seguridad. El método, llamado agrocolonialismo, consiste en lanzarse en una avalancha de adquisiciones internacionales de campos de pobres. Sus gobiernos y empresarios asociados con las corruptas burguesías locales los comprar o comúnmente arriendan por largos años.

Bahrein, Omán, Qatar, China, Corea del Sur, Kuwait, Malasia, India, Suecia, Libia, Brasil, Rusia y Ucrania han adquirido tierras en África. El 2008 Arabia Saudita trató con el gobierno de Tanzania el arriendo de 500.000 hectáreas para producir arroz y trigo, empresarios de Kuwait arrendaron tierras en Camboya y el gobierno de Qatar creó una empresa agrícola en Sudán en sociedad con su par local. El mismo año Ghana, Etiopía, Malí y Kenia les dieron en arriendo millones de hectáreas para la producción agrícola o de biocarburantes. En Sudamérica se han vendido decenas de miles de hectáreas en Argentina, Uruguay y Paraguay. Corporaciones de la India están comprando plantaciones de palma aceitera indonesias y buscan en Uruguay, Paraguay y Brasil tierras para cultivar lentejas y soja.

Según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington, DC, se han transferido entre 15 y 20 millones de hectáreas de tierras arables en los países pobres de África y en Camboya, Pakistán y Filipinas. Sobre el dinero utilizado hay oscuridad, pero da una idea lo sucedido en cinco países subsaharianos donde por la venta o arriendo de 2,5 millones de hectáreas se pagó 920 mil millones de dólares en los últimos cinco años.

Sólo un sistema depredador de hombres y medio ambientes en unión con gobiernos nativos indiferentes del futuro de sus pueblos pueden explicar que personas subalimentadas sean despojadas de sus tierras en beneficio de países ricos donde la obesidad es un problema de salud grave.

El aparato de propaganda dominante justifica la conquista colonial diciendo que se trata de algo mutuamente conveniente porque los países ricos aportan tecnología, capital, mercados y conocimientos. Ocultan que el hambre ha sido permanente y sin embargo antes no hicieron este ‘aporte’. También argumenta con el libre comercio y la necesidad de la competencia para erradicar a los productores ineficientes. Principios que no son válidos en las economías desarrolladas que subsidian a sus agricultores arruinando a los de estos países pobres.

En realidad, los inversionistas foráneos saben claramente que provocan graves perjuicios a los explotados de siempre. Dañan los suelos con los cultivos intensivos que rompen sus ritmos naturales, agotan las aguas subterráneas, contaminan con químicos. No ignoran que son expulsados agricultores locales sin títulos, que se estafa a pequeños propietarios en el pago de sus tierras, que sus siembras de biocarburantes significan menos alimentos locales y precios inalcanzables. Saben que el cambio de propiedad y el acaparamiento ha aumentado el suicidio de campesinos en países como Sri Lanka, China y Corea del Sur. En India entre 1997 2007 lo hicieron 182.936 personas. Se desconoce la cifra en África.

Los capitalistas se han apoderado del mundo. Se condena su modo violento de hacerlo, pero su vía solapada de conquista a través de la compra de naturaleza, como petróleo, coltan, diamantes, cobre, hierro… sí, aunque significa un despojo de futuro.

La respuesta popular a este despojo es imprescindible. Cuando Madagascar llegó a un acuerdo para arrendar a la transnacional Daewoo Logistics 1,3 millones de hectáreas durante 99 años y cultivar y exportar maíz y aceite de palma a Corea del Sur por 6 mil millones de dólares, los agricultores hicieron caer al gobierno y lo impidieron.

La Coalición de Campesinos Asiáticos y la Liga Internacional Panasiática de Campesinos realizaron una campaña en diez países del continente con la exigencia “¡Paremos el acaparamiento de la tierra! Luchemos por una verdadera reforma agraria y por la soberanía alimentaria de los pueblos.”

Es necesario entender el presente y los peligros del futuro para encauzar con luchas la única salida humanista posible: el socialismo poscapitalista solidario, sustentable, planificado, de decrecimiento en los países ricos".
1 Ver Ama Binev http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94638
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: www.rebelion.org /Ecología social /12-11-09

Panorama Alternativo ejemplifica:

El gobierno de Uribe amplía el convenio con Israel

Ocupación fronteriza, desplazamiento forzado y biocombustibles

"Una nueva arista en la alianza militar, económica, industrial y comercial entre Colombia e Israel se develó la semana pasada con la firma de la ampliación de los convenios de cooperación en materia agrícola. El Embajador de Israel en Bogotá, Meron Reuben, y la directora de Relaciones Internacionales del Servicio Nacional de Apendizaje (SENA), Julia Gutiérrez de Piñeres, firmaron un convenio en “Transferencia de Tecnología” para incrementar “el conocimiento y las habilidades tecnológicas” del personal del SENA, a través de capacitaciones presenciales en Israel relacionadas con el tratamiento de suelos. En realidad, se busca incrementar las relaciones entre el estado de Israel y el gobierno de Uribe para recuperar tierras poco cultivables que puedan utilizarse con especies vegetales aplicadas a la producción de “biocombustibles”. Estos carburantes han sido duramente criticados por especialistas de la comunidad internacional por utilizar plantas que sirven como alimentos, aumentar los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera (al contrario de disminuirlos) y desplazar poblaciones campesinas de sus tierras. También se vincula la instalación de plantas de biocombustibles a una estrategia de invasión de tierras lindantes con territorio venezolano.

Serán 21 instructores del SENA los que viajarán en el presente año a Israel como parte de una avanzada que se ampliara en 2010. Parte del convenio de cooperación entre Colombia e Israel incluyó este año el repotenciado y compra de 24 aviones de combate Kfir, 48 vehículos blindados y varios lanzadores de misiles antitanque israelíes “Spike”, además de armas automáticas, explosivos y aparatos de visión nocturna. Con el desarrollo de estos convenios, los operativos y las acciones conjuntas entre las Fuerzas Armadas y grupos paramilitares afectan a las comunidades campesinas que son saqueadas y violentadas ocasionando así, su desplazamiento forzado. La mayor parte de campesinos deben dejar abandonadas sus tierras, que son repobladas por otros que estén aliados o asuman la obediencia del grupo paramilitar armado que controla la región. Con diferentes denominaciones eufemísticas como la genérica "bandas emergentes", se asiste en la mayor parte del territorio colombiano a una recomposición del fenómeno paramilitar con los mismos elementos presentes desde comienzos de los noventa: narcotráfico, extorsión, toma de tierras con desplazamiento forzado e intervención en la política.

La inseguridad y el crimen se extienden en Colombia como evidente fracaso de la bandera con la que el presidente Álvaro Uribe es reelegido: la "seguridad democrática". En este sentido, diversas ONG y hasta la propia Defensoría del Pueblo tienen registradas más de 82 bandas que operan en 273 municipios, con no menos de 10.000 hombres bien armados, la mitad de ellos procedentes del viejo paramilitarismo, supuestamente alguna vez desmovilizado.

Las” bandas emergentes” más importantes que se extienden por el país son: las Águilas Negras, que actúan ya en Córdoba, Santander, Magdalena Medio, Antioquia e incluso en barrios populares de Bogotá, como San Cristóbal; Los Rastrojos, herederos del cártel del norte del Valle del Cauca y extendidos ya por gran parte del país, y Los Paisas. Practican sus actividades de siempre (narcotráfico, extorsión, toma de tierras y desplazamiento forzado de los campesinos, violaciones como arma de presión) y actúan en 25 de los 32 departamentos de Colombia.

También intervienen en política con la persecución de líderes comunitarios, de organizaciones de derechos humanos y de víctimas, y están enquistados en estructuras del Estado. Según el Defensor del Pueblo, las amenazas a ONG y defensores de Derechos Humanos son constantes en Bogotá, César, Magdalena y Bolívar. También los crímenes y amenazas para lograr el desplazamiento violento de los campesinos. Hoy hay en Colombia más de cuatro millones de desplazados y su número sigue en aumento. Como parte de la ampliación de los convenios militares establecidos entre el estado de Israel y el gobierno de Álvaro Uribe, empresas israelíes harán negocios en Colombia. Se trata de las firmas Ampal y Merhav MNF que invertirán 500 millones de dólares en un proyecto de etanol y biodiesel. Las firmas también están interesadas en entrar a Perú y Brasil. El proyecto lo financiará el banco HSBC.

Según el portal globes on line, el primer proyecto se concretará en Colombia y consistirá en una planta de procesamiento a base de caña de azúcar. El cultivo tendrá una extensión aproximada de 25.000 acres. Así, el gobierno busca transformar a Colombia en el mayor productor mundial de combustibles agrícolas y los ministerios de Agricultura y de Minas y Energía trabajan en varios proyectos para conseguir esa meta. Las autoridades han dado prioridad a la producción de combustibles agrícolas a partir de la caña de azúcar, palma africana, yuca y maíz y considera otros relacionados con la papa y la higuerilla.

El gobierno colombiano no otorga subsidios, sino que está "dando facilidades como créditos blandos, hasta de 80 por ciento en la asistencia técnica y exenciones tributarias para la producción biocombustibles", según el Ministerio de Agricultura. Colombia produce actualmente un millón de litros de alcohol carburante que abastecen sólo a Bogotá y al sur occidente del país, pero la producción deberá elevarse en medio millón de litros más para cubrir otras regiones importantes del norte y del oriente, según cálculos oficiales, en especial en los Llanos Orientales, una extensión de sabanas de unos 17 millones de hectáreas fronterizas con Venezuela y Brasil y utilizadas hoy sobre todo para la ganadería. Allí también se adelantan proyectos de biocombustibles a partir de la yuca.

Esta política irracional de proyectos agro-combustibles ya implementada, generó denuncias que vinculan estas plantaciones con el violento accionar de grupos paramilitares, con la sistemática violación de derechos humanos, intimidaciones, expropiación de tierras y desplazamiento forzado. En el Pacífico y en el occidente, donde la palma se cultiva desde los años 70, las Organizaciones de derechos humanos hacen estas denuncias desde 2004. Si bien el procesamiento de aceite de palma estuvo destinado inicialmente a la fabricación de alimentos y cosméticos, hoy las plantaciones de palma son la columna vertebral del estratégico mercado de los “biocombustibles”. Por su parte, se denunciaron "impactos ambientales socioeconómicos y efectos sobre la tenencia de la tierra, en comunidades campesinas, negras e indígenas" colombianas.

No sólo el acuerdo político militar con Estados Unidos incrementará el número de bases y la producción de cocaína en territorio colombiano: también se habría incluido en los acuerdos, que aún se mantienen en secreto, el incremento de la producción de “biocombustible” para abastecer el mercado de los Estados Unidos, ocupando para ello tierras lindantes con Venezuela. Los EE.UU. están comprometidos en un ambicioso proyecto de expansión de la producción de “biocombustibles” y aspiran que para el 2022 se esté en capacidad de proporcionar por lo menos 36.000 millones de galones de combustible.

De hecho, la producción de etanol se ha cuadriplicado en sólo siete años, al pasar de 1.600 millones de galones en 2000 a poco más de 6.400 millones de galones en 2007. Otro tanto ha ocurrido con el biodiesel, del cual se produjeron en 2007, 450 millones de galones, para un incremento del 80% con relación al 2006. Al mismo tiempo que se diseñaban políticas de “biocombustibles” y avanzaban los tratados de libre comercio, Colombia pasó de importar 700 mil toneladas de alimentos en 1990 a importar en 2002, 6.106.564 toneladas; y ya para 2007, la cifra había subido hasta las 8.126.637 toneladas. El sector agropecuario que participaba con el 24% en el PIB en 1990, a duras penas alcanza hoy el 11.4% y en cuanto a las exportaciones pasó de representar el 80% en 1970 a sólo el 20% en 2005.

El convenio de cooperación entre Colombia e Israel, impulsa el desplazamiento forzado de campesinos mediante el paramilitarismo y sicariato, técnicas agrícolas e instalación de plantas productoras de agrocombustibles contaminantes (en especial el bioetanol), y la ocupación de territorios fronterizos a la República Bolivariana de Venezuela. Estos hechos reafirman la preocupación de este país ante el desarrollo de un plan de agresión de los gobiernos de los Estados Unidos e Israel desde territorio colombiano". Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/ 12-11-09

 

GRAIN (en revista "Biodiversidad, sustento y culturas" Nº 62 de octubre 2009), analiza:

Cuidar el suelo

" La forma en que la agricultura industrial ha tratado los suelos, es un factor crucial en la actual crisis climática.

Según nuestros cálculos, si pudiéramos regresarle a los suelos agrícolas del mundo la materia orgánica perdida a causa de la agricultura industrial, podríamos capturar al menos un tercio del exceso de dióxido de carbono que se halla en la atmósfera. Si le incorporamos materia orgánica al suelo durante los próximos 50 años, dos tercios de todo el actual exceso de dióxido de carbono podría ser capturado por los suelos mundiales. Podríamos formar suelos más sanos y productivos y abandonar el uso de fertilizantes químicos que son otro potente productor de gases de cambio climático.

Vía Campesina ha argumentado que la agricultura basada en modos de cultivo de pequeña escala, que utilice métodos agroecológicos de producción y se oriente a los mercados locales, puede enfriar el planeta y alimentar a la población. Esta afirmación es correcta y las razones las hallamos, en gran medida, en el suelo.

Ecosistemas vivos.

Los suelos son una delgada capa que cubre más del 90% de la superficie terrestre del planeta Tierra. No son sólo polvo y minerales. Son ecosistemas vivos y dinámicos. Un suelo sano bulle con millones de seres vivos microscópicos y visibles que ejecutan muchas funciones vitales. Es capaz de retener y proporcionar lentamente los nutrientes necesarios para que crezcan las plantas. Puede almacenar agua y liberarla gradualmente en ríos y lagos o en los entornos microscópicos que circundan las raíces de las plantas, de modo que los ríos fluyan y las plantas puedan absorber agua mucho después de que llueve.

 

Es clave la materia orgánica del suelo —una mezcla de sustancias originadas de la descomposición de materia animal y vegetal; sustancias excretadas por hongos, bacterias, insectos y otros organismos. En la medida que el estiércol, los restos de cosecha y otros organismos muertos se descomponen, liberan nutrientes que pueden ser tomados por las plantas y usados en su crecimiento y desarrollo. Las moléculas de materia orgánica absorben cien veces más agua que el polvo y pueden retener y luego liberar hacia las plantas una proporción similar de nutrientes. La materia orgánica contiene también moléculas que mantienen unidas las partículas del suelo protegiéndolo contra la erosión y volviéndolo más poroso y menos compacto. Esto permite al suelo absorber la lluvia y liberarla lentamente a los ríos, lagos y plantas y que crezcan las raíces de las plantas. Conforme crecen las plantas, más restos vegetales llegan o permanecen en el suelo y más materia orgánica se forma, en un ciclo continuo de acumulación. Este proceso ha tenido lugar por millones de años y fue uno de los factores clave en la disminución de CO2 en la atmósfera millones de años atrás, que hizo posible la emergencia de la vida en la tierra tal como la conocemos.

 

La materia orgánica se encuentra sobre todo en la capa superior del suelo, que es la más fértil. Es propensa a la erosión y necesita ser protegida por una cubierta vegetal que sea fuente permanente de materia orgánica. La vida vegetal y la fertilidad del suelo son procesos que se propician mutuamente, y la materia orgánica es el puente entre ambos. Pero ésta es también alimento de las bacterias, hongos, pequeños insectos y otros organismos que viven en el suelo y convierten el estiércol y los tejidos muertos en nutrientes y en las increíbles sustancias descritas, que al alimentarse y descomponen la materia orgánica. Ésta debe ser repuesta constantemente si no, desaparece lentamente del suelo. Cuando los microorganismos y otros organismos vivos en el suelo descomponen la materia orgánica, producen energía para ellos mismos y liberan minerales y CO2 en el proceso. Por cada kilogramo de materia orgánica que es descompuesta, se libera a la atmósfera 1.5 kilogramos de CO2.

 

Los pueblos rurales de todo el mundo tienen un profundo entendimiento de los suelos. Mediante la experiencia han aprendido que el suelo hay que cuidarlo, cultivarlo, alimentarlo y dejarlo descansar. Muchas de las prácticas comunes de la agricultura tradicional reflejan estos saberes. La aplicación de estiércol, residuos de cultivos o compost nutre el suelo y renueva la materia orgánica. La práctica de barbecho, en especial el barbecho cubierto, tiene como fin que el suelo descanse, de modo que el proceso de descomposición pueda realizarse en buena forma. La labranza reducida, las terrazas, el mulch y otras prácticas de conservación protegen el suelo contra la erosión, de forma que la materia orgánica no sea arrastrada por el agua. A menudo, se deja intacta la cubierta forestal, se altera lo menos posible o se imita, de forma que los árboles protejan el suelo contra la erosión y provean de materia orgánica adicional. Cuando a lo largo de la historia se han olvidado o se han dejado de lado estas prácticas, se pagó un alto precio por ello.

La agricultura industrial y la pérdida de materia orgánica del suelo.

La industrialización agrícola, que empezó en Europa y Norteamérica y luego fue replicada con la Revolución Verde en otras partes del mundo, partió del supuesto de que la fertilidad del suelo puede mantenerse y mejorarse con el uso de fertilizantes químicos. Se ignoró y menospreció la importancia de contar con materia orgánica del suelo. Décadas de industrializar la agricultura e imponer criterios técnicos industriales en la pequeña agricultura, debilitó los procesos que aseguran que los suelos obtengan nueva materia orgánica y que protegen la materia orgánica almacenada en el suelo de ser arrastrada por el agua o el viento. No se notaron de inmediato los efectos de aplicar fertilizantes químicos y de no renovar la materia orgánica puesto que en los suelos había importantes cantidades de materia orgánica almacenada. Pero al paso del tiempo, conforme se agotaron estos niveles de materia orgánica tales efectos son más visibles —con devastadoras consecuencias en algunas partes del mundo. A nivel mundial, en la era pre-industrial, el equilibrio entre aire y suelo era de una tonelada de carbono en el aire por unas 2 toneladas depositadas en el suelo. La relación actual ha bajado, aproximadamente, a 1.7 toneladas en el suelo por cada tonelada presente en la atmósfera. (...)

Devolver materia orgánica al suelo.

En los países desarrollados, el proceso de industrialización de los métodos de cultivo que ha destruido la materia orgánica del suelo ha continuado por más de un siglo. Sin embargo, el proceso global de industrialización empezó con la Revolución Verde en la década de los sesenta. La cuestión es, entonces, cuánto tomaría contrarrestar los efectos de, digamos, 50 años de deterioro del suelo. Para recobrar un 1% de la materia orgánica del suelo se requeriría incorporar y retener en el suelo unas 30 toneladas de materia orgánica por hectárea. Pero, en promedio, cerca de dos tercios de la materia orgánica recién añadida al suelo será descompuesta por los organismos del suelo, liberando así los minerales que nutrirán los cultivos. Por tanto, para que 30 toneladas de materia orgánica permanezcan en el suelo, se necesitarían 90 toneladas por hectárea. Esto no puede realizarse rápidamente. Se requiere un proceso gradual.

 

¿Qué cantidad de materia orgánica podrían incorporar al suelo los agricultores del mundo entero? La respuesta varía mucho según el lugar, el sistema de cultivo y el ecosistema local. Un sistema de producción que se base exclusivamente en cultivos anuales no diversificados puede entregar al suelo entre 0.5 y 10 toneladas de materia orgánica por hectárea al año. Si el sistema de cultivos es diversificado e incorpora praderas y abono verde, esta cifra puede ser fácilmente duplicada o triplicada. Si se incorporan animales, la cantidad de materia orgánica no aumentará necesariamente, pero permitirá que el cultivo de praderas y abonos verdes sea factible y rentable. Si se manejan árboles y plantas silvestres como parte del sistema de cultivo, no sólo aumentará la producción, habrá más materia orgánica disponible. Mientras la materia orgánica aumente en el suelo, la fertilidad mejorará y habrá más materia para incorporar al suelo. Muchos agricultores orgánicos empezaron con menos de 10 toneladas por hectárea al año, pero luego de pocos años, pueden producir y aplicar hasta 30 toneladas de materia orgánica por hectárea al año.

Si se definieran políticas y programas agrícolas que activamente promovieran la incorporación de materia orgánica en el suelo, las metas iniciales podrían ser bastante modestas pero, poco a poco, podrían definirse otras más ambiciosas.

El ejemplo es totalmente posible.

Hoy, la agricultura de todo el mundo en total produce anualmente por lo menos 2 toneladas de materia orgánica utilizable por hectárea. Los cultivos anuales producen más de una tonelada por hectárea15 y si se reciclaran los residuos y las aguas residuales urbanas se podría añadir 0.2 toneladas por hectárea. [16] Si la recuperación de materia orgánica del suelo se tornara un factor central de las políticas agrícolas, un promedio de 1.5 toneladas por hectárea podría ser un punto de partida posible y razonable. El nuevo escenario requeriría de enfoques y técnicas como los sistemas diversificados de cultivos, la mejor integración entre cultivos y producción animal, una mayor incorporación de árboles y vegetación silvestre, etcétera. La mayor diversidad aumentaría el potencial de producción y la incorporación de materia orgánica mejoraría progresivamente la fertilidad del suelo creando círculos virtuosos de mayor productividad y mayor disponibilidad de materia orgánica a lo largo de los años. La capacidad de retención de agua de los suelos mejoraría y por ende, se reduciría el impacto del exceso de lluvias; las inundaciones y las sequías serían menos frecuentes y menos intensas. La erosión del suelo sería un problema menos frecuente. La acidez y alcalinidad disminuirían progresivamente, reduciendo o eliminando los problemas de toxicidad que han llegado a ser el principal problema en suelos tropicales y áridos. Aumentar la actividad biológica en el suelo protegería las plantas de plagas y enfermedades. Cada uno de estos efectos implica mayor productividad y por tanto mayor materia orgánica disponible para el suelo, posibilitando más materia orgánica a medida que pasen los años. En el proceso, se producirían más alimentos.

 

Aun metas inicialmente modestas tendrían impactos muy importantes. Si el proceso comenzara con la incorporación anual de 1.5 toneladas durante 10 años, se capturarían 3 750 millones de toneladas de CO2 anuales: un 9% de todas las emisiones anuales de gases con efecto de invernadero producidas por los humanos. [17]

Ocurrirían otros dos mecanismos de reducción de los gases con efecto de invernadero. En los suelos agrícolas mundiales quedarían capturados nutrientes equivalentes a más de todo lo aportado por los fertilizantes químicos [18]. Eliminar la producción y uso de fertilizantes químicos tendría el potencial de reducir la emisión de óxidos nitrosos (un 8% de todas las emisiones y que, después de la deforestación es, por mucho, la mayor causa de gases con efecto de invernadero producidos por la agricultura), y el CO2 emitido por la producción y el transporte de fertilizantes (un 1% de las emisiones mundiales [19]). Si los residuos orgánicos urbanos fuesen incorporados a los suelos agrícolas, las emisiones de CO2 y metano de los rellenos sanitarios y las aguas negras —un 3.6% de las emisiones totales— [20], podrían reducirse de manera significativa. Incluso las modestas metas iniciales tendrían la capacidad de reducir las emisiones anuales mundiales por cerca de un 20%.

 

Esto en los primeros diez años. Si continuamos aumentando gradualmente la materia orgánica al suelo, en 50 años se habrá podido aumentar la materia orgánica del suelo en un 2% a nivel mundial. Este tiempo es similar al que se tomó para destruirla. ¡Y podríamos capturar 450 mil millones de toneladas de CO2, casi dos tercios del exceso existente hoy en la atmósfera!

Las políticas correctas.

Con estos datos, GRAIN no está presentando un plan de acción. Tampoco estamos diciendo que la recuperación de materia orgánica al suelo por sí misma resolverá la crisis climática. Si no ocurren cambios fundamentales en los patrones de producción y consumo a nivel mundial, el cambio climático continuará acelerándose. Lo que presentamos muestra que recuperar la materia orgánica del suelo es posible, factible y beneficiosa para enfriar la Tierra. Es absurdo considerar la materia orgánica como desperdicio o como biomasa para hacer combustible. Recuperar un nivel saludable de materia orgánica en el suelo es un problema que requiere respuestas a nivel político, y son necesarios muchos grandes cambios sociales y económicos.

 

Devolver la materia orgánica al suelo no será posible si continúan las actuales tendencias a concentrar más la tierra y homogenizar el sistema alimentario. Devolverle al suelo más de 7 mil millones de toneladas de materia orgánica cada año, sólo será posible si lo llevan a cabo millones de campesinos y comunidades agrícolas. Se requieren reformas agrarias radicales. Que los pequeños agricultores —la gran mayoría de los agricultores del mundo— tengan acceso a la tierra necesaria para hacer posible económica y biológicamente las rotaciones de cultivos, los barbechos cubiertos y la formación de pastizales. Hay que desmantelar las actuales políticas anti-campesinas, que devoran fincas y comunidades agrícolas, que corren a la gente de sus tierras, que cuentan con leyes que fomentan la monopolización y privatización de la semillas y que con regulaciones y criterios protegen a las corporaciones pero aniquilan los sistemas alimentarios tradicionales. Los ecosistemas locales necesitan ser protegidos. Se requiere promover y apoyar las tecnologías basadas en saberes y culturas locales. Se debe liberar a las semillas de cualquier forma de monopolización y privatización, y se debe promover sus sistemas locales de intercambio y mejoramiento. No deberían imponerse estándares industriales en la agricultura. La producción industrial e hiperconcentrada de animales, que literalmente crea montañas de estiércol y lagunas de orines, enviando millones de toneladas de metano y óxido nitroso al aire, necesita reemplazarse por la crianza de animales descentralizada e integrada a la producción de cultivos. Es necesaria una transformación total del sistema alimentario internacional —una de las causas centrales de la crisis climática. Si esto se logra, cuidar el suelo será crucial".

Versión completa en http://www.grain.org/seedling/?id=646

Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/ octubre 2009

 

Esther Vivas (Rebelión) se refiere al Foro de los Movimientos Sociales paralelo a la cumbre de la FAO en Roma respecto a:

 

La lucha contra el hambre debe contar con aquéllos que la sufren

 

Más de 600 delegados y delegadas de organizaciones campesinas, pescadores, consumidores críticos, pastores, mujeres, jóvenes... se dan cita estos días en Roma en el Foro de los Movimientos Sociales para debatir y establecer estrategias conjuntas de acción para enfrentar la grave crisis alimentaria que afecta a más de mil millones de personas en todo el planeta, uno de cada seis habitantes, especialmente en los países del Sur.

El Foro se celebra coincidiendo con la cumbre mundial sobre seguridad alimentaria 2009 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, que empezará la próxima semana. Ayer [13 de noviembre], en la pl. Campidoglio, en el centro de Roma, se celebró el acto de apertura del encuentro, dedicado a los pueblos originarios, representantes de las comunidades maorí, mapuche y dakota, entre otros, nos recordaron que “nosotros no vendemos la madre tierra” y que “la lucha contra el hambre no se puede llevar a cabo sin contar con aquéllos y aquéllas que la sufren y quiénes trabajan con la tierra”.

Cuatro van a ser los ejes temáticos del Foro.

Los participantes, organizados en cuatro grupos de trabajo, abordaran cada una de estas problemáticas para plantear alternativas y propuestas concretas de acción que serán presentadas en la cumbre mundial sobre seguridad alimentaria de la FAO . El Foro de los Movimientos Sociales ya ha empezado, el futuro de la alimentación aún está en nuestras manos".
Esther Vivas participa en el Foro de los Movimientos Sociales paralelo a la Cumbre Mundial de la FAO sobre seguridad alimentaria en Roma (Italia).
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. Fuente: www.rebelion.org / Ecología social/ 15-11-09

 

En consecuencia, el modelo extractivo y colonizador deja a las poblaciones sin abastecimientos tan imprescindibles como el agua y la energía; las expulsa o las hunde en catástrofes socioambientales; les destruye las ecorregiones y la fertilidad quitándoles presente o futuro próximo; las envenena, enferma, mata y reprime mediante el afianzamiento del Estado policial o de la ocupación militarizada de países imperialistas; las hambrea y las enyuga a la violencia del despojo de todos sus derechos humanos; las somete a superexplotación laboral y al desmantelamiento del sector público privilegiando el pago de la gran estafa que es la deuda externa pública sobre la vida de los de abajo.   

 

Poner fin a esta situación de las mayorías nos plantea fundamentalmente: ¿cómo reapropiarnos de nuestros sistemas agrícolas y alimentarios? Consiste en la lucha de todos los oprimidos (en variedad de formas) por emanciparse del sistema global de agronegocios, de privatizaciones de la infraestructura socioeconómica y de los gobiernos y estados neocoloniales.

 

E. Proyectos de «soberanía alimentaria»

En forma de:

1. Agricultura de comunidades locales contra la de las transnacionales

La Vía Campesina en la Cumbre de la FAO afirma:

La hora de hablar ha terminado: pongamos en marcha la soberanía alimentaria

(Yakarta, 9 noviembre de 2009) Alrededor de 40 campesinos y campesinas provenientes de 25 países en el mundo, miembros del movimiento internacional La Vía Campesina, se reunirán en Roma para la Cumbre Mundial de la FAO sobre Soberanía Alimentaria y el Foro de la Sociedad Civil entre el 13 y el 18 de noviembre. “La hora de hablar ha terminado” ha sostenido recientemente Nettie Wiebe, una agricultora canadiense, líder del movimiento. “Si el mundo toma en serio el hecho de erradicar el hambre, no existen muchas opciones. Debemos apoyar y animar al campesinado a producir alimentos para sus comunidades de manera sostenible. Una solución auténtica para la crisis alimentaria implica que la agricultura de pequeña escala, y no las corporaciones transnacionales, deben recobrar el control sobre los recursos productivos alimentarios como la tierra, las semillas, el agua y los mercados locales.”

Aunque el mundo cuente con una producción suficiente para alimentar cada boca, la cifra de personas que padecen hambre ha subido dramáticamente a más de mil millones este año por primera vez en la historia de la humanidad –teniendo en cuenta que el 80% de esta población que sufre los estragos del hambre son campesinos y campesinas, desplazados o trabajadores rurales, hombres y mujeres. No es una figura la existencia de tantas familias alrededor del hambre en el campo, es una cruda realidad.

Irónicamente, esta crisis alimentaria sin precedentes ha visto el desarrollo de iniciativas encaminadas en la misma dirección de las políticas que han creado el desastre actual. Este es el caso del Partenariado Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria y el Fondo Fiduciario para la Seguridad Alimentaria del Banco Mundial, apoyados por el G20. Asimismo financian el desarrollo de las tecnologías para la “revolución verde” que incrementan la dependencia de los agricultores del mercado y que propician la destrucción de los suelos. Todas estas iniciativas promueven más políticas de libre comercio y trabajan de la mano con la agroindustria.

Sin embargo, las grandes compañías no tienen ningún interés en salvar al mundo del hambre. Se focalizan en aumentar sus márgenes de beneficio y de participaciones en el mercado. Lo que sucedió durante la crisis alimentaria en el 2007 fue muy instructivo: las compañías dedicadas al agronegocio hicieron enormes beneficios, mientras que millones de personas sucumbieron al hambre y la pobreza. Actualmente, las tierras agrícolas se han convertido en una inversión provechosa y las compañías están tomando enormes cantidades de terreno alrededor del mundo, expulsando a los agricultores locales, para poder producir alimentos dirigidos a la exportación o a los agrocombustibles.

Durante la Cumbre de la FAO en Roma, La Vía Campesina defenderá la necesidad de una nueva gobernancia frente a la alimentación y la agricultura para llegar a solucionar la crisis alimentaria y la actual crisis climática. Las políticas alimentarias no deben dejarse en las manos de los “clubes de donantes” y de las instituciones financieras. Un sistema de gobernancia democrático –como el que está siendo discutido dentro del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO- debe ser implementado inmediatamente para asegurar que los países y los pueblos en el mundo tengan el derecho a poner en marcha la «soberanía alimentaria», entendida como el derecho de las comunidades y de las naciones a desarrollar y promover sus propios sistemas locales y políticas alimentarias respetando los sustentos, las culturas y el medio ambiente de los pueblos.

"Durante el Foro de la Sociedad Civil en Roma serviremos comidas ecológicas procedentes de los cultivos de los/as agricultores/as locales. Regularmente también proveemos alrededor de 150.000 comidas ecológicas en comedores escolares en toda Italia" explicó Andrea Ferrante de la Asociación Italiana de Agricultura Biológica (AIAB), una organización miembro de La Vía Campesina. "La Soberanía Alimentaria empieza cada día con cada comida. Ya está siendo implementada localmente en muchos lugares, y con voluntad política podemos difundirla alrededor del mundo, resolviendo la actual crisis alimentaria", añadió".
La Vía Campesina
www.viacampesina.org    Fuente: www.ecoportal.net / 11-11-09

 

2. Transformación del sistema alimentario capitalista por aquél -a favor de- la diversidad popular

 

El Foro de la Sociedad Civil Paralelo a la Cumbre Mundial de la Seguridad Alimentaria en su Declaración final sostiene:

 

Soberanía Alimentaria de los Pueblos Ya

 

Nosotros y nosotras, 642 personas de 93 países representando 450 organizaciones de campesinos y campesinas, pequeños agricultores, pescadores a pequeña escala, pastores, pueblos indígenas, jóvenes, mujeres, movimientos urbanos, trabajadores agrícolas, ONG locales e internacionales y otros actores sociales nos encontramos en Roma del 13 al 17 de noviembre del 2009, unidos por nuestra determinación de trabajar por y exigir la soberanía alimentaria en este momento en que el número de las personas que sufren hambre ha traspasado los mil millones. La Soberanía Alimentaria es la solución real a la tragedia del hambre en nuestro mundo.

La Soberanía Alimentaria implica transformar el sistema alimentario actual para asegurar que aquéllos y aquéllas que producen los alimentos tengan un acceso equitativo a, y el control sobre, la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola. Toda persona tiene el derecho y la responsabilidad de participar en la decisión de cómo se producen y distribuyen los alimentos. Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a la alimentación, definido como el derecho a alimentos adecuados, disponibles, asequibles, culturalmente aceptables y nutritivos.

Los gobiernos tienen la obligación de proporcionar ayuda de emergencia. Pero no deben socavar la soberanía alimentaria y los derechos humanos. La ayuda de emergencia debe obtenerse lo más localmente posible y no debe ser utilizada para presionar a los países a aceptar los organismos genéticamente modificados (OGM). Los alimentos no deben ser usados jamás como un arma política.

Hacemos hincapié en la violación de los derechos de las personas y comunidades, tanto urbanas como rurales, que viven en zonas de conflicto armado u ocupación y en situaciones de emergencia. La comunidad internacional tiene que abordar, de manera urgente, las violaciones a derechos humanos relacionadas con los desplazamientos forzados, la confiscación y explotación ajena de la propiedad, la tierra y otros recursos productivos, la manipulación demográfica y las transferencias de población.

¿Quién decide?

Declaramos nuestro apoyo al renovado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSAM) y resaltamos el compromiso hacia este importante órgano que han mostrado los Jefes de Estado presentes en la Cumbre de la FAO en su Declaración. Enfatizamos la importancia fundamental del renovado Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, como el principal órgano inclusivo para la formulación de políticas internacionales de la alimentación y la agricultura, dentro del sistema de la ONU y como un órgano fundamental donde el conocimiento y las perspectivas de aquéllos y aquéllas que, con su trabajo diario, han alimentado a la humanidad por generaciones, no sólo son escuchados sino también aplicados. Insistimos en el papel central del Derecho Humano a la Alimentación como principio para guiar todos los aspectos del trabajo del Comité Mundial de la Seguridad Alimentaria.

 

Expresamos preocupación porque el CSAM no está recibiendo el apoyo financiero apropiado para la pretensión de su programa de trabajo. Urgimos a los Estados miembros de la FAO para que su compromiso político sea respaldado con recursos financieros. Manifestamos que aún queda mucho trabajo por hacer en el CSAM para asegurar que habrá coherencia entre los diferentes órganos de la arquitectura global institucional de la alimentación y la agricultura. En este sentido, estamos muy preocupados por el programa global sobre agricultura y seguridad alimentaria que ha sido propuesto en el seno del Banco Mundial pues su mecanismo de gobierno parece ser no democrático ni trasparente y condenado en esa medida a repetir los errores del pasado. Mientras instituciones como la Organización Mundial del Comercio sigan privilegiando intereses comerciales por encima de las personas marginadas y malnutridas, el hambre continuará lacerando el mundo.

 

La sociedad civil ha jugado un papel fundamental en el proceso de la reforma del CSAM, abriendo un espacio crítico, que tenemos la intención de ocupar plenamente y de forma responsable y efectiva. En hacer esto, aseguraremos que las voces de los excluidos continúen siendo escuchadas en el corazón de la construcción de políticas alimentarias y agrícolas y la gobernanza a todos los niveles. Aunque valoramos el trabajo realizado, y tenemos grandes expectativas respecto a los futuros logros del CSAM, vamos a mantener un seguimiento atento del trabajo para asegurar que los Estados miembros cumplen con sus compromisos para crear un mecanismo efectivo, con fuerte capacidad de coordinación a todos los niveles, capaz de hacer rendir cuentas a sus miembros, y de realizar sus compromisos para desarrollar un Marco Estratégico Global para la seguridad alimentaria y la nutrición.

 

El suministro ecológico de alimentos

Reafirmamos que nuestro suministro de alimento ecológico actual alimenta la gran mayoría de las personas del mundo, tanto en las zonas rurales como en las urbanas (más del 75%). Nuestras prácticas se centran en alimentar a las personas y no en el beneficio de las corporaciones. Es un suministro sano, diverso, local que enfría el planeta. Nos comprometemos a fortalecer y promover nuestro modelo ecológico de suministro de alimentos en el marco de la soberanía alimentaria para abastecer a todas las poblaciones incluyendo aquéllas en zonas marginadas como las pequeñas islas y las zonas costeras. Nuestras prácticas, puesto que priorizan alimentar localmente a las personas, minimizan el desperdicio y las pérdidas de alimentos, y no crean los daños causados por los sistemas de producción industrial. La agricultura campesina es resistente y puede adaptarse a y mitigar el cambio climático. De todas formas, insistimos en que la alimentación y la agricultura deben mantenerse fuera del mercado del carbono. Vamos a defender y desarrollar nuestra biodiversidad agrícola, pesquera y animal de la agresiva mercantilización de la naturaleza, los alimentos y el conocimiento, que ha sido facilitado por las «nuevas revoluciones verdes». Llamamos a una moratoria global de los OGM. Los Estados tienen que proteger y regular adecuadamente los mercados nacionales de alimentos. Nuestras prácticas requieren políticas de gestión del suministro con el fin de asegurar la disponibilidad de alimentoy y garantizar sueldos dignos y precios justos. Estamos preparados para discutir nuevos marcos legales para apoyar nuestras prácticas.

 

Llamamos:

Vamos a fortalecer nuestras redes alimentarias rural-urbanas. Vamos a construir alianzas dentro de un Complex Alimentarius – vinculando pequeños productores, proveedores, procesadores, científicos, instituciones y consumidores – para reemplazar el enfoque reduccionista del Codex Alimentarius. Nos comprometemos a achicar las distancias entre los proveedores de alimentos y los consumidores. Vamos a fortalecer los movimientos urbanos por la alimentación y a promover la agricultura urbana y peri-urbana. Vamos a reclamar el lenguaje de la alimentación poniendo énfasis en la nutrición y la diversidad de las dietas que excluyen la carne que proviene de sistemas industriales.

 

Control sobre los recursos para producir alimentos

Hay que poner fin al acaparamiento de la tierra causado por el capital transnacional. El acaparamiento de la tierra y el problema de los sin tierra se han intensificado, tras la crisis alimentaria global, la deforestación, y el secuestro de los órganos gestores del agua, tanto en las zonas continentales y en las costas. Actos de confiscación de tierras y aguas y aislamiento hechos por fuerzas de ocupación deben cesar. Los países y las compañías están colaborando en prácticas alarmantes de acaparamiento de tierras. En menos de un año, más de 40 millones de hectáreas de tierra fértil en África, Asia, América Latina y Europa del Este, han sido usurpadas mediante estos acuerdos, desplazando la producción local de alimentos por intereses de exportación.

 

En vez de promover las inversiones en industria agrícola a grande escala, urgimos a nuestros gobiernos y a la FAO a implementar los cambios estructurales implícitos en la declaración de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) y en la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU. Aquí, el Comité Internacional de Planeación por la Soberanía Alimentaria (CIP) debe jugar un papel fundamental para asegurar la participación efectiva de los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil.

Exigimos reformas agrarias integrales que aseguren los derechos individuales y colectivos/comunales al acceso y el control de los territorios. Todos los Estados deben implementar políticas públicas efectivas que garanticen el control comunal sobre todos los territorios. Hay que implementar fuertes mecanismos de rendición de cuentas para indemnizar las violaciones de esos derechos. La igualdad de género y los intereses de la juventud tienen que estar en el centro de las reformas agrarias y acuáticas genuinas. Las reformas deberán garantizar a las mujeres y a la juventud plena igualdad de oportunidades y derechos a la tierra y a los bienes naturales, y deberán compensar la discriminación histórica y actual.

El acceso al agua es un derecho humano fundamental. El agua debe seguir perteneciendo al acervo común y no verse sujeta a mecanismos de mercado en su uso y gobernanza. Las reformas en este ámbito deben dar reconocimiento legal, protección y refuerzo de los derechos colectivos de las comunidades de pescadores de pequeña escala a acceder y utilizar los caladeros y recursos marinos.

 

Debe acabarse con la supresión de rutas de pastoreo y con la expropiación de tierras, riquezas naturales y territorios a las comunidades locales a través de concesiones económicas, grandes plantaciones, agricultura industrial y acuicultura, turismo, grandes infraestructuras y otros proyectos. La recolección también constituye una fuente importante de alimento para nuestras comunidades y merece por ello protección específica.

 

El derecho al territorio de los pueblos indígenas comprende una visión de la naturaleza como un ser vivo esencial para la identidad y cultura de las comunidades o pueblos. Tal y como lo establecen los artículos 41 y 42 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, hacemos un llamado a la FAO a que adopte una política para los pueblos indígenas, a que reconozcan los derechos territoriales de los pueblos indígenas y a que garanticen su participación en la toma de decisiones sobre los recursos. Instamos a la FAO y al FIDA a que creen un grupo de trabajo para los pueblos indígenas en el CSAM. Rechazamos la propiedad intelectual sobre recursos vivos como semillas, plantas y animales. Deben prohibirse los monopolios biológicos de facto, en que la semilla o el animal se esterilizan. Debemos conservar las semillas en nuestras manos. Seguiremos intercambiando nuestras semillas y nuestros animales. Valoramos nuestro conocimiento tradicional de pescadores, ganaderos y agricultores y vamos a seguir desarrollándolo para poder alimentar a nuestras comunidades de forma sostenible. Nuestras canciones y cuentos expresan nuestra cosmovisión y son de vital importancia para mantener nuestra relación espiritual con la tierra.

 

Compromisos de la Sociedad Civil

Nos comprometemos a incrementar nuestro nivel de organización, construir alianzas fuertes y transversales y promover acciones conjuntas, articulaciones, intercambios y solidaridad para hablar con una sola voz fuerte en favor de nuestra soberanía alimentaria. Estamos convencidos que solo el poder de los pueblos organizados puede conseguir los cambios necesarios, y por ello nuestra principal tarea consiste en informar, concienciar, debatir, organizar y movilizar a la gente.

Las mujeres participantes en el Foro, señalando su opresión sistemática a través de los procesos de globalización y corporativización de la agricultura, opresión ésta que se ve exacerbada por el patriarcado, nos comprometemos a conseguir la igualdad en la representación y la toma de decisiones. Exigimos justicia de género, paz y respeto de los derechos de las mujeres, incluidos los derechos comunes de la propiedad. Deben respetarse, valorarse y protegerse nuestros derechos sobre las semillas, los recursos de producción, nuestro saber y nuestras contribuciones para la mejora de la resistencia de ciertas especies.

Deben garantizarse condiciones laborales seguras y salarios justos a las trabajadoras del campo y sus comunidades.

Los jóvenes participantes en el Foro reiteramos que la juventud es clave para el desarrollo y la puesta en práctica de políticas agrícolas ecológicas y socialmente sostenibles. Todos los órganos de toma de decisiones deben garantizar la participación de los jóvenes. Insistimos en la necesidad de una educación agrícola, pesquera y ganadera (formal e informal) a partir de una edad temprana, incluyendo la capacitación y formación necesarias para satisfacer las aspiraciones de los jóvenes y las mujeres. Nuestro compromiso con la soberanía alimentaria incluye la petición de que el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial se rebautice y se transforme en el “Comité de Soberanía Alimentaria Mundial” y que se declare una moratoria a los agrocombustibles.

Nos comprometemos a asumir nuestras responsabilidades de forma colectiva para movilizarnos por la soberanía alimentaria a todos los niveles, desde lo local a lo internacional. Reclamamos el control y la autonomía de nuestros procesos de organización y alianzas y vamos a seguir mejorando el proceso de rendición de cuentas mutuo valorizando la riqueza de nuestra diversidad y desde el respeto de nuestra respectiva autonomía. Reconocemos el papel esencial del CIP en la facilitación de la creación de alianzas.

¡Queremos la Soberanía Alimentaria YA!  Fuente: www.biodiversidadla.org /19-11-09

 

3. Desmonopolización del control sobre la producción agropecuaria

 

Biodiversidad en América Latina y El Caribe ( www.biodiversidadla.org) nos reclama:

 

¡Detengan la "monsantorización" de la comida, las semillas y los animales!

 

"Alerta global de la coalición del ¡No a las Patentes sobre Semillas!

En los últimos años, las organizaciones de agricultores del mundo entero, los criadores y cultivadores, las instituciones de la ONU, así como las organizaciones de desarrollo y medio ambiente han expresado reiteradas veces su preocupación ante la creciente monopolización de semillas y animales de granja mediante patentes. La pérdida de su independencia y el creciente endeudamiento de los agricultores, la disminución de la diversidad vegetal y animal y las cada vez mayores restricciones a las actividades de cultivo, cría e investigación son algunos de los impactos más preocupantes de esta tendencia. Pero a pesar de estas experiencias alarmantes aún no existen medidas legales para detener esta tendencia. Al contrario, un estudio reciente sobre solicitudes presentadas ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), muestra que las grandes empresas internacionales de semillas siguen intentando imponer sus reivindicaciones de monopolio sin preocuparse por las consecuencias para la seguridad alimentaria global y el sustento de los agricultores del mundo entero. Esto resulta obvio al analizar las más recientes solicitudes de patente, presentadas por las tres empresas globales de semillas más grandes Monsanto (EE.UU.), Dupont (EE.UU.) y Syngenta (Suiza).

Las abajo firmantes personas, organizaciones e instituciones lanzan un llamamiento a los gobiernos y a las oficinas de patentes para poner coto a este desarrollo preocupante y para que se revisen las regulaciones sobre patentes existentes. Las regulaciones sobre patentes de la UE, los EE.UU. y muchos otros países, así como también los así llamados Acuerdos Trips de la OMC deben ser revisados con urgencia para poner coto a la monopolización y al control empresarial de los recursos genéticos del mundo. Esta revisión debería conducir a una regulación que garantice el derecho a la alimentación y la prohibición de patentes sobre plantas y animales de la granja.

Los siguientes ejemplos muestran algunas solicitudes de patentes llevadas al extremo. Muchas de las reivindicaciones presentadas en estas solicitudes solamente pueden ser descritas como absurdas. Estas patentes muestran hasta donde se ha llegado con las regulaciones sobre patentes existentes que son completamente deficientes. En tan solo cuatro años, entre el 2005 y el 2009, Monsanto presentó casi 150 solicitudes de patentes sobre cultivo de plantas ante la OMP. Estas solicitudes muestran la tendencia creciente a exigir derechos de propiedad exclusivos no solamente sobre plantas y animales modificados genéticamente, sino también sobre la biodiversidad existente y los métodos de cultivo y de crianza tradicionales. Mientras que en los años anteriores al 2005 solamente se presentaron algunas pocas patentes de esta índole, más del 30% de las solicitudes de patentes de Monsanto presentadas entre el 2005 y el 2009 incluyeron métodos de cultivo convencionales. Esta tendencia también se puede observar en otras grandes empresas de semillas. Durante el mismo período, Dupont presentó alrededor de 170 solicitudes de patentes sobre cultivos, el 25% de ellas implicaron métodos de cultivo convencionales. Syngenta presentó unas 60 solicitudes, el 50% de ellas centradas en cultivos tradicionales. Entre las grandes empresas de semillas, Monsanto es la única que también presenta patentes sobre animales de granja. Desde el 2005, alrededor de 20 patentes sobre métodos de cría han sido presentadas por la empresa estadounidense.

Ejemplos

Esta clase de patentes son la columna vertebral de una estrategia para asumir el control global sobre la producción alimentaria a todos los niveles. Estas patentes no eliminan la investigación e innovación. Su objetivo es bloquear el acceso a los recursos genéticos y a la tecnología y crear una nueva dependencia para los agricultores, criadores y cultivadores. La resistencia, sin embargo, está aumentando. En el 2007, las organizaciones de agricultores y las ONG del mundo entero crearon la plataforma global 'no a las patentes sobre semillas'. En el 2008, cientos de cartas fueron enviadas a la Oficina Europea de Patentes (OEP) en el ‘caso de la patente sobre brócoli’ , EP 1069819, lo que constituyó un precedente. En el 2009, miles de agricultores y ciudadanos, ONG e incluso autoridades gubernamentales presentaron una oposición a la ‘patente europea sobre la cría de cerdos ’, EP 1651777, una patente solicitada por Monsanto en el 2004.

Las personas, organizaciones e instituciones que abajo firman instan a los políticos y a las oficinas de patentes del mundo entero a asegurar que las patentes como las arriba mencionadas no puedan ser y no sean otorgadas. Se necesita un cambio radical tanto en la legislación sobre patentes como también en la práctica de las oficinas de patentes para eliminar las patentes sobre plantas y animales de granja. No debería estar permitido que las empresas continúen usando mal y monopolizando las semillas, plantas y animales de granja por medio de la ley de patentes. En caso contrario, estas patentes se convertirán en un peligro mayor para la seguridad alimentaria y para la soberanía alimentaria regional".  Fuente original: Coalición No a las Patentes sobre Semillas http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/52882
Fuente: www. rebelion.org / Ecología social/ 12-11-09

4. Emancipación del control oligopólico sobre la cadena agroalimentaria

 

Esther Vivas explica la relación siguiente:

Los supermercados y la crisis alimentaria mundial
 

"La crisis alimentaria ha dejado sin comida a miles de personas en todo el mundo. A la cifra de 850 millones de hambrientos, el Banco Mundial añade cien más fruto de la crisis actual. El “tsunami” del hambre no tiene nada de natural, sino que es resultado de las políticas neoliberales impuestas durante décadas por las instituciones internacionales. Hoy, el problema no es la falta de alimentos sino la imposibilidad para acceder a ellos debido a sus altos precios.

Esta crisis alimentaria deja tras sí a una larga lista de perdedores y de ganadores. Entre los más afectados, se encuentran mujeres, niños y niñas, campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, pobres urbanos... En definitiva, aquéllos que engrosan las filas de las y los oprimidos del sistema capitalista. Entre los ganadores, encontramos a las multinacionales de la industria agroalimentaria que controlan -de origen a fin- la cadena de producción, transformación y comercialización de los alimentos. De este modo, mientras la situación de crisis azota, principalmente, a los países del sur global, las multinacionales del sector ven multiplicar sus ganancias.

 

Monopolios

La cadena agroalimentaria está controlada en cada uno de sus tramos (semillas, fertilizantes, transformación, distribución, etc.) por multinacionales que consiguen grandes beneficios gracias a un modelo agroindustrial liberalizado y desregularizado. Un sistema que cuenta con el apoyo explícito de las élites políticas y de las instituciones internacionales que anteponen los beneficios de estas empresas a las necesidades alimenticias de las personas y el respeto al medio ambiente.

 

La gran distribución, al igual que otros sectores, cuenta con una alta concentración empresarial. En Europa, entre los años 1987 y 2005, la cuota de mercado de las diez mayores multinacionales de la distribución significaba un 45% del total y se pronosticaba que ésta podría llegar a un 75% en los próximos 10-15 años. En países como Suecia, tres cadenas de supermercados controlan alrededor del 95,1% de la cuota de mercado; y en países como Dinamarca, Bélgica, Estado español, Francia, Holanda, Gran Bretaña y Argentina, unas pocas empresas dominan entre el 60% y el 45% del total. Las megafusiones son la dinámica habitual en el sector. De este modo, las grandes corporaciones, con su matriz en los países occidentales, absorben a cadenas más pequeñas en todo el planeta asegurándose su expansión a nivel internacional y, especialmente, en los países del sur global.

Este monopolio y concentración permite un fuerte control a la hora de determinar lo qué consumimos, a qué precio lo compramos, de quién procede, cómo ha sido elaborado, con qué productos, etc. En el año 2006, la segunda empresa más grande del mundo por volumen de ventas fue Wal-Mart y en el listado de las cincuenta mayores empresas mundiales se encontraban también, por orden de facturación, Carrefour, Tesco, Kroger, Royal Ahold y Costco. Nuestra alimentación depende cada día más de los intereses de estas grandes cadenas de venta al detalle y su poder se evidencia con toda crudeza en una situación de crisis. (...)

Cambio de hábitos

Otra dinámica que se ha puesto de relieve frente a la situación de crisis alimentaria ha sido el cambio de hábitos a la hora de hacer la compra. Ante la necesidad, por parte de los clientes, de abrocharse el cinturón y buscar aquellos establecimientos con precios más baratos, las cadenas de descuento han sido las que han salido ganando. En Italia, Gran Bretaña, Estado Español, Portugal y Francia, estos supermercados han visto aumentar sus ventas entre un 13% y un 9% el primer trimestre del 2008 respecto al año anterior.

Otro indicador del cambio de tendencia es el aumento de las ventas de marcas blancas que ya suponen, según datos del primer trimestre del 2008, en Gran Bretaña un 43,7% del volumen total de ventas, en el Estado Español un 32,8%, en Alemania un 31,6% y en Portugal y Francia alrededor del 30%. Cuando son, precisamente, las marcas blancas las que dan un mayor beneficio a las grandes cadenas de distribución y permiten una mayor fidelización de sus clientes.

Pero más allá del papel que la gran distribución pueda jugar en una situación de crisis (con restricciones a la venta de algunos de sus productos; cambios en los hábitos de compra, etc.), este modelo de distribución ejerce a nivel estructural un fuerte control e impacto negativo en los distintos actores que participan en la cadena de distribución de alimentos: campesinos/as, proveedores, consumidores/as, trabajadores/as, etc. De hecho, la aparición de los supermercados, hipermercados, cadenas de descuento, autoservicios..., en el transcurso del siglo XX, ha contribuido a la mercantilización del qué, el cómo y el dónde compramos supeditando la alimentación, la agricultura y el consumo a la lógica del capital y del mercado". Fuente: www.ecoportal.net  / 5-12-08 

 

5. Unidad de los productores de alimentos con los consumidores de estos últimos

El Grupo de Estudios Agroecológicos (GEA) propone:

Frente a la inseguridad alimentaria: agroecología y consumo responsable

"(...)Necesitamos organizarnos como víctimas de la globalización alimentaria y ejercitar el legítimo derecho de tod@s y cada un@ de nosotr@s a una alimentación sana. Pero esta acción, aunque necesaria, no es suficiente.

Un consumo responsable agroecológico debe responsabilizarse también de la dimensión social, ética, ecológica e internacional que contienen los modos de alimentación implantados en nuestros propios deseos por la violencia publicitaria.

Las elites ilustradas urbanas y el ecologismo capitalista evocan el bucólico ambiente rural frente al estrés y la contaminación de las ciudades. En el terreno de la inseguridad alimentaria, se responsabilizan de su propia seguridad comprando comida biológica en las grandes superficies o en las tiendas especializadas. Las redes de consumidores agroecológicos más vinculadas a las instituciones y a la agroindustria ecológica, como es el caso de la Federación Andaluza de Consumidores de Productos Ecológicos, representan políticamente a estas élites y suscriben acuerdos en los que defienden explícitamente la distribución de productos ecológicos a través de las grandes superficies. Pero esto no es ecologismo ni consumo responsable. No podemos hablar de ecologismo y consumo responsable sólo para unos pocos y sin confrontación con las causas y los causantes de la inseguridad alimentaria que sufre toda la sociedad.

 

La imposición de pautas de alimentación enfermantes es ilegítima, pero también ilegal. Por eso debe ser impedida. Invitar a comer a todas horas, ofrecer porciones más grandes, hacer publicidad de alcohol y de tabaco dirigida a personas jóvenes o asociar la comida y la bebida basura al deporte o la solidaridad, constituyen un atentado contra la salud. Si los poderes públicos no actúan, la sociedad debe actuar. El consumo responsable agroecológico debe cuidar su propia autonomía respecto a los poderes económicos, políticos y culturales causantes de la inseguridad alimentaria. Es preciso defender este principio, aunque los culpables de la inseguridad alimentaria sean los mismos que dan los apoyos, los empleos y las subvenciones. En la relación de la izquierda con el Estado, esta encrucijada no es nueva. En ausencia de una fuerte movilización ciudadana, no son los movimientos sociales quienes entran en el Estado, sino el Estado quien entra en los movimientos sociales, sometiéndolos al poder económico y político.

 

Al igual que la producción agroecológica no se reduce a sustituir productos químicos por biológicos, el consumo responsable no consiste solamente en seleccionar alimentos libres de tóxicos por sus etiquetas en las grandes superficies. El consumo responsable debe abordar la seguridad alimentaria entendida como la garantía de una alimentación sana y suficiente para todos. La agroecología, para ser responsable, debe tener en cuenta la problemática del consumo, es decir, de los consumidores. Recíprocamente, el consumo responsable debe ser agroecológico. Los colectivos de consumo responsable, para serlo, deben responsabilizarse no sólo de la calidad de su propia alimentación, sino también de los problemas ambientales, económicos, territoriales y culturales de los agricultores y trabajadores del campo, defendiendo su derecho a producir alimentos sanos, en condiciones dignas, con una retribución justa y unas coberturas sociales y culturales adecuadas. Para sobrevivir como espacios de vida social pacífica y cooperativa, la ciudad y el campo no pueden vivir enfrentados calculando, cada uno por separado, su propia utilidad a costa del otro.

Es necesario cerrar la brecha que el capitalismo produce entre el campo y la ciudad. La necesidad de alimentos de calidad para los consumidores es complementaria a la necesidad de precios justos para los agricultores. No habrá consumo responsable sin un desarrollo paralelo de la producción agroecológica que necesita mantenerse al margen de la exportación y de las grandes superficies.

La elaboración de una cultura alimentaria y su difusión social es el punto de partida de cualquier cambio democrático y participativo en el terreno de la alimentación. Simultáneamente, necesitamos establecer el diálogo y la cooperación entre campesinos agroecológicos y redes de consumidores responsables. La necesidad de alimentos de calidad para los consumidores agroecológicos no puede contraponerse a la necesidad de precios justos para los agricultores responsables. No hay desarrollo posible del consumo responsable sin un desarrollo simultáneo de la producción agroecológica y de la cultura alimentaria. A su vez, si la producción agroecológica no cuenta con la complicidad y el respeto mutuo de las redes de consumidores, es económicamente inviable o presa fácil de la gran distribución y de la hipoteca de las subvenciones.

Es necesario que los consumidores de las ciudades politicemos nuestra actividad y más allá de comer sano o no contaminar la naturaleza, nos planteemos otros problemas como: a) los hombres y las mujeres campesinas que están al otro lado del producto; b) dialogar con las personas y no sólo con el producto a través de su precio; c) establecer redes de consumo organizado pensando en comer alimentos sanos, pero también en moderar los deseos irracionales implantados en el imaginario social por las multinacionales y los intelectuales globalizadores. Esta fuerza social, unida a la producción agroecológica de alimentos, como la cara a la cruz de una moneda, exige un alto grado de conciencia social y ecológica. Estamos hablando de un sujeto social complementario, pero también autónomo. Un sujeto (las redes de consumidores responsables de las ciudades) que, sin ser campesinos, interiorizan en sus deliberaciones, las razones de los campesinos. Recíprocamente es necesario un sujeto (los productores agroecológicos del campo) que, sin ser consumidores de la ciudad, integren las razones de éstos.

Producción y consumo: dos caras de la misma moneda

La crítica de los “alterglobalizadores” no asume la unidad de la producción y el consumo. El modelo de producción capitalista no sería sostenible fuera de una sociedad de mercado, que a su vez requiere la construcción social de un individuo de mercado. En una sociedad de mercado, el consumo, los deseos y los valores se hacen funcionales a la economía de mercado. Existe una dependencia recíproca entre la globalización capitalista y la generalización del consumismo compulsivo. No es viable una producción capitalista sin un consumo capitalista al igual que, tampoco lo es una economía que garantice las necesidades básicas de todos sin una educación popular en la austeridad.

Achacarle mucho poder social a la elección del consumidor, transmite un mensaje equívoco: “El consumidor consciente puede cambiar la sociedad con su poder de compra”. Esta afirmación asegura que, sin más que modificar algunas de nuestras opciones de consumo, podemos arruinar a las empresas depredadoras y engrandecer a las que cumplen con su responsabilidad social y medioambiental. Sin embargo, ejercer el derecho individual a elegir en el mercado no impugna, por sí sólo, la lógica competitiva y el poder de las grandes multinacionales.

Siendo necesaria la opción individual, incluso agregada en pequeños colectivos, no es suficiente. La eficiencia social y medioambiental es incompatible con la eficiencia económica que persiguen, e imponen a la sociedad, las grandes empresas en una economía de mercado. Tras su apariencia alternativa, esta receta comparte el paradigma neoliberal de “la democracia del consumidor”: “La decisión del consumidor es capaz de premiar a las empresas eficientes y castigar a las que no lo son”. Ésta es otra versión de la “mano invisible del mercado” que convierte el egoísmo privado en prosperidad pública. “Los consumidores nos votan cada día comprándonos”. Las alusiones al “poder de los consumidores” son un halago al narcisismo del consumidor enajenado. Algo parecido a calificar como “tolerancia” a la simple “indiferencia” o como “madurez ciudadana” al comportamiento político de las mayorías silenciosas, adoctrinadas y obedientes. Halagar al enajenado contribuye a profundizar su enajenación. (...)

 

¿Qué son los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKS)?

El Consumo Responsable Agroecológico está hoy repartido en dos campos. Uno, el más grande, es el de la alimentación biológica globalizada de las Grandes Superficies que, tras envenenarnos, venden el antídoto a quienes lo pueden pagar. Otro, el más pequeño, está formado por un conjunto de personas y colectivos conectado con los agricultores ecológicos más conscientes y alejado de las redes clientelares de las empresas y los políticos responsables de la globalización alimentaria.

Desde su fundación en 1997, impulsamos los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) como acontecimientos integrados de producción, circulación, consumo de alimentos y cultura alimentaria desde los márgenes del mercado. Apoyamos el sostenimiento y desarrollo de los proyectos agroecológicos en el campo mediante el crecimiento de los grupos de consumo en las ciudades.

 

Nuestro consumo responsable es ecológico y social. Incorpora atributos sociales a los alimentos: cercanía, temporada, vegetal, reciclaje, ahorro energético, ausencia de productos químicos, austeridad y, también, respeto a los derechos humanos, sociales y civiles de campesinos, trabajadores agrícolas y ciudadanos. Nos responsabilizamos de las dimensiones económicas, culturales, éticas, políticas, territoriales y ecológicas de nuestra forma de comer.

 

Somos autogestionados porque nuestro proyecto es autónomo del estado, los partidos y la iglesia, y no lucrativo. Quienes participamos en los GAKs asumimos las tareas necesarias para sostener, desarrollar y dirigir nuestro proyecto, de forma horizontal y participativa. Tanto en su financiación como en el libre establecimiento de sus fines. Un proyecto cooperativo puede ser autogestionado aunque incluya trabajo remunerado. Y viceversa, puede no serlo si presenta grandes diferencias en el compromiso de sus miembros, porque una verdadera autogestión necesita que todos los participantes asuman todas las necesidades. Los diferentes grados de implicación deben ser integrados mediante el diálogo, la solidaridad y el apoyo mutuo. Pero sin ocultar la realidad. La autogestión está al servicio de la potencia cooperativa y la fuerza propia.

 

Propugnamos un consumo responsable desde la izquierda comprometido en la lucha contra el hambre, la comida basura de las multinacionales alimentarias, la coexistencia con los transgénicos y la “globalización” del consumo responsable. Todo ello desde la cooperación con otros movimientos sociales. La autogestión es una opción política que debe acreditarse por su utilidad en la construcción de un movimiento popular en defensa de la seguridad y la soberanía alimentaria. Movimientos sociales y proyectos de economía alternativa debemos basar nuestra actividad en la excelencia de nuestro trabajo y el apoyo mutuo desde dentro de un movimiento social, plural, democrático y cooperativo. Con nuestra autonomía, también perdemos el respeto de los enemigos de la seguridad alimentaria, que ganan en abusos e impunidad.

Nuestro proyecto es popular. Apostamos por una seguridad alimentaria para todos, no sólo para minorías selectas con poder adquisitivo. No tenemos vocación de militantes microcomunitarios. Concebimos nuestros proyectos asociativos y de economía alternativa como un instrumento para extender la cultura alimentaria y el consumo responsable. Y no al revés.

PORQUE NO QUEREMOS TRANSGÉNICOS: COEXISTENCIA NO, NO Y NO.
NI PRODUCIDOS, NI IMPORTADOS, NI CONSUMIDOS. ¡PROHIBICIÓN!".
MANIFESTACIÓN, 18 DE ABRIL DE 2009, ZARAGOZA

17 de Abril, Día de las Luchas Campesinas. Fuente: www.ecoportal.net/ 20-4-09

 

En consecuencia, la libertad del capitalismo es un fraude. Funciona de suerte que el monopolio y concentración le permite un fuerte control a la hora de determinar qué consumimos, a qué precio lo compramos, de quién procede, cómo ha sido elaborado, con qué productos, etc. Nuestra alimentación depende cada día más de los intereses de estas grandes cadenas de venta al detalle y su poder se evidencia con toda crudeza en una situación de crisis. Su aparición en el transcurso del siglo XX, ha contribuido a la mercantilización del qué, el cómo y el dónde compramos supeditando la alimentación, la agricultura y el consumo a la lógica del capital y del mercado.

 

Muchas transnacionales han aumentado sus beneficios durante la crisis alimentaria y han jugado un rol principal al incrementar el hambre en el mundo mediante el adueñamiento del sistema alimentario y los recursos productivos como la tierra y el agua, excluyendo a campesinos y campesinas de la misma producción alimentaria.

Este funcionamiento del sistema capitalista ha hecho que a los 850 millones de hambrientos se hayan añadido cien más, fruto de la crisis actual.

Frente a tamaña criminalidad, Vía Campesina propone otro paradigma de desarrollo. Es la «Soberanía Alimentaria» que implica transformar el sistema alimentario actual para asegurar que aquéllos y aquéllas que producen los alimentos tengan un acceso equitativo a -y el control sobre- la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola. Toda persona tiene el derecho y la responsabilidad de participar en la decisión de cómo se producen y distribuyen los alimentos. Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a la alimentación, definido como el derecho a alimentos adecuados, disponibles, asequibles, culturalmente aceptables y nutritivos.

 

Desde la izquierda se propugna, además,  un «consumo responsable» por comprometido en la lucha contra el hambre, la comida basura de las multinacionales alimentarias, la coexistencia con los transgénicos y la “globalización” del consumo responsable. Lo asume desde la cooperación con otros movimientos sociales y la autogestión como opción política que debe acreditarse por su utilidad en la construcción de un movimiento popular en defensa de la seguridad y la soberanía alimentaria. Se incorpora a movimientos sociales y proyectos de economía alternativa con base en optimizar la eficacia social del trabajo o actividad grupal e individual y el apoyo mutuo desde dentro de un movimiento social, plural, democrático y cooperativo. Porque al quedarse en la autonomía de cada cual, perdemos el respeto de los enemigos de la seguridad alimentaria, que ganan en abusos e impunidad.

 

El consumo responsable no consiste solamente en seleccionar alimentos libres de tóxicos por sus etiquetas en las grandes superficies. Debe abordar la seguridad alimentaria entendida como la garantía de una alimentación sana y suficiente para todos. Por eso, los colectivos de consumo responsable, para serlo, deben responsabilizarse no sólo de la calidad de su propia alimentación, sino también de los problemas ambientales, económicos, territoriales y culturales de los agricultores y trabajadores del campo, defendiendo su derecho a producir alimentos sanos, en condiciones dignas, con una retribución justa y unas coberturas sociales y culturales adecuadas. En suma, para sobrevivir como espacios de vida social pacífica y cooperativa, la ciudad y el campo no pueden vivir enfrentados calculando, cada uno por separado, su propia utilidad a costa del otro.

Así la agroecología, para ser responsable, debe tener en cuenta la problemática del consumo, es decir, de los consumidores. Recíprocamente, el consumo responsable debe ser agroecológico.