|
Interbarrial Noviembre 2007 Febrero
2007 |
|
Poder
soviético,
sus dos primeros años
En el discurso con
motivo del segundo aniversario de la revolución de octubre,
Lenin dice:
"Camaradas, hace dos años,
cuando aún estaba en su apogeo
la guerra imperialista,
la insurrección del proletariado ruso y su conquista del poder
parecía a
todos los partidarios de la burguesía en Rusia,
a las masas populares y sin duda, a
la mayoría de los obreros de los demás países,
una empresa audaz pero desesperada.
En ese entonces,
el imperialismo mundial aparentaba ser una fuerza tan formidable
e invencible, que parecía una locura intentar rebelarse contra él
por parte de los obreros de un país atrasado.
Pero ahora, cuando miramos hacia
atrás, a los dos años transcurridos,
vemos que hasta nuestros adversarios reconocen cada vez más que
nosotros estábamos en lo cierto.
Vemos que el
imperialismo que parecía ser un coloso invencible,
demostró ser a los ojos de todos un coloso con pies de barro
y los dos años que hemos pasado y durante los cuales tuvimos que luchar,
señalan,
con una evidencia cada vez mayor, la victoria no sólo del proletariado ruso
sino también del proletariado internacional.
Camaradas,
durante el primer año de existencia de nuestro poder,
conocimos el poderío del imperialismo alemán, tuvimos que soportar
la paz coercitiva y rapaz que nos fue impuesta;
lanzamos
solos nuestro llamado a la revolución y no encontramos ni apoyo ni respuesta.
El primer año de nuestro poder fue
también el año de nuestra lucha contra el imperialismo
y pronto
nos convencimos de que los embates de los diferentes sectores de
este gigantesco imperialismo mundial no eran más que estertores
de la agonía y de que, tanto el imperialismo alemán como el de la burguesía
anglo-francesa
estaban interesados en esta lucha.
Durante el primer año
Mientras el primer
año podría llamarse el del poderío del imperialismo mundial,
el segundo
debe llamarse de la embestida del imperialismo anglo-francés y el de la
victoria
sobre esa embestida, el de la victoria sobre Kolchak y Iudénich y el del
comienzo
de la victoria sobre Denikin".
¿Cómo se construyó esta situación histórica?
1. Lucha y organización
Acerca
a. del Ejército Rojo
El 24 de octubre de 1919, en un discurso, Lenin dice:
"Camaradas, como saben
ustedes, hoy nos reúne aquí no sólo el deseo de celebrar
la terminación de los cursos de enseñanza en la escuela soviética por la
mayoría de ustedes,
sino también
la decisión tomada por casi la mitad de los graduados de partir para el frente
a prestar una nueva, extraordinaria y sustancial ayuda a las tropas que allí
combaten.
Camaradas, sabemos muy bien las
enormes dificultades que tiene toda nuestra administración
en las ciudades y sobre todo en el campo, debido a la escasez de camaradas
experimentados
y competentes.
Sabemos muy bien, asimismo, que los obreros avanzados de Petrogrado, Moscú,
Ivánovo-Voznesensk
y de otras ciudades, sobre quienes ha pesado hasta ahora lo que podríamos
denominar la carga
principal de unificar y dirigir a los obreros y campesinos; sabemos muy bien
que ellos están agotados
por
los esfuerzos sobrehumanos que en determinados momentos les impuso la defensa
de
Por consiguiente,
la posibilidad de reunir aquí a varios centenares de obreros y campesinos
y brindarles la oportunidad de estudiar en forma regular durante varios meses,
de terminar
un curso de estudios soviéticos y a partir de aquí en conjunto,
organizados, cohesionados, políticamente concientes, para realizar tareas de
gobierno
y corregir los enormes defectos que todavía existen; esta posibilidad es de
gran valor para
nosotros
y sólo con un gran esfuerzo y de mala gana, y tras largas vacilaciones,
resolvimos autorizar
a la mitad de la presente promoción que fuera a trabajar al frente. La
situación en el frente
es tal que no quedó otra opción. Y fuimos de la opinión de que la decisión,
adoptada voluntariamente,
de enviar al frente
a un conjunto de los mejores representantes de nuestro pueblo que tan útiles
nos habrían sido en toda la labor de organización y administración, responde a
una imperiosa necesidad.
Permítanme, camaradas, que les
haga una breve reseña de la situación actual en los diversos frentes
para que puedan ustedes juzgar la urgencia de esta necesidad.
En muchos frentes que antes eran
importantísimos y en los que el enemigo tenía enormes esperanzas,
estamos próximos a una victoria
y según todas las apariencias, completa y definitiva.
En el frente norte,
donde la ofensiva contra Múrmansk prometía al enemigo ventajas muy grandes,
donde los ingleses habían concentrado desde largo tiempo enorme cantidad de
fuerzas
muy bien armadas y donde nos encontrábamos en condiciones de lucha
increíblemente difíciles
por
falta de víveres y armamento; en ese frente, los imperialistas ingleses y
franceses
parecían tener las mejores perspectivas. Fue allí, sin embargo, donde fracasó
por completo
la ofensiva del enemigo.
Los ingleses tuvieron que retirar
sus tropas y ahora tenemos plena confirmación
de que los obreros ingleses se oponen a la guerra contra Rusia e incluso,
ahora,
cuando Inglaterra
está aún lejos de la lucha revolucionaria, pueden ejercer una presión tal sobre
su gobierno de bandidos y salteadores que obligan a éstos a retirar sus tropas
de Rusia.
Se han visto obligados a abandonar
este frente, especialmente peligroso para nosotros,
porque el enemigo se hallaba en una posición sumamente favorable ya que tenía
en su poder
una ruta marítima.
Quedan allí sólo tropas de guardias blancos rusos que prácticamente no tienen
importancia alguna.
Tomemos otro frente,
el frente de Kolchak. Ustedes saben que cuando el ejército de Kolchak avanzaba
hacia el Volga,
la prensa capitalista europea se apresuró a anunciar a todo el mundo la caída
del poder soviético
y a reconocer a Kolchak
como el gobernante supremo de Rusia. Pero, antes de que el documento que
anunciaba este reconocimiento llegara a manos de Kolchak, nuestras tropas lo
hicieron retroceder
a Siberia y como ustedes saben, nos acercamos a Petropavlovsk y a Irtish
y Kolchak fue obligado a distribuir sus fuerzas de modo distinto a como lo
había proyectado. (...)
En el frente occidental,
vemos que la ofensiva de los polacos se acerca a su fin.
Recibieron ayuda de Inglaterra, Francia y Norteamérica que trataron de reavivar
el viejo odio
de Polonia contra sus opresores gran rusos, trataron de dirigir el odio,
cien veces legítimo de los obreros polacos hacia los terratenientes y los
zares,
contra
los obreros y los campesinos rusos y trataron de hacer creer a los obreros
polacos
que los bolcheviques, igual que los chovinistas rusos, soñaban conquistar
Polonia.
Esto les ha dado resultado por ahora. Pero ya hay síntomas muy claros de que
este engaño
está dejando de surtir efecto y de que en el ejército polaco comienza la
dispersión. (...)
Quedan dos frentes, el de
Petrogrado y el del sur, donde se están produciendo
los acontecimientos más graves. Tenemos noticias precisas de que en Inglaterra
el ministro de guerra, Churchill y el partido de los capitalistas emprendieron
esta aventura militar
contra Petrogrado
para demostrar la posibilidad de acabar rápidamente con
y de que la prensa inglesa considera esta aventura como la última carta del
señor Churchill
y de los chovinistas contra la indudable voluntad de la mayoría de la
población. (...)
Ustedes saben que los gobiernos
letón, lituano y estonio aceptaron nuestra proposición
de iniciar negociaciones sobre la paz. Y como es natural, estas últimas
noticias provocaron
algunas vacilaciones en nuestras tropas, despertando en ellas la esperanza del
fin de la guerra.
Mientras se iniciaban las
negociaciones, Inglaterra reunió los restos de su escuadra y desembarcó
varios miles de guardias blancos magníficamente equipados con pertrechos
bélicos. (...)
En Inglaterra
existen campamentos en los que estos oficiales guardias blancos reciben
alojamiento,
alimentación e instrucción para invadir Rusia y después dicen que se trata de
una guerra interna
provocada por el terror de los bolcheviques. (...) Ello explica los grandes
éxitos logrados por
el enemigo
cuando llevó esas fuerzas al frente de Petrogrado, en momentos en que
esperábamos
que Lituania y Letonia concluyeran un armisticio. Pero en el frente de
Petrogrado se ha producido
un viraje, por los informe de Zinóviev y Trotski, sabemos que nos hemos
resarcido de las pérdidas,
que las anteriores vacilaciones han terminado y que nuestras fuerzas están
atacando con éxito,
venciendo la más desesperada resistencia. (...)
En el frente sur,
por una parte, el enemigo se apoyaba sobre todo en los cosacos que luchan por
sus privilegios
y por otra, allí se formaron más regimientos del ejército voluntario que en
ninguna parte,
eran
tropas llenas de furia e indignación que luchaban por los intereses de su
clase,
por la restauración del poder de los terratenientes y capitalistas.
Es allí, por consiguiente, donde
tendremos que librar la batalla decisiva y vemos allí
lo mismo que vimos en el caso de Kolchak; al principio, éste obtuvo enormes
victorias
pero
a medida que se prolongaba la lucha, más se debilitaban las filas de los
oficiales y kulaks
políticamente concientes que constituían la fuerza principal de Kolchak pues no
les gusta
hacer sacrificios y prefieren que los obreros arriesguen su vida para defender
sus intereses.
Kolchak tuvo que reclutar
cada vez más obreros y campesinos, esto trajo a nuestro campo a cientos de
miles de
soldados. Decenas de oficiales guardias blancos y cosacos desertores dijeron
que
habían llegado
a la convicción de que Kolchak vendía Rusia a diestro y siniestro y aunque no
compartían
las ideas de los bolcheviques, se pasaron al Ejército Rojo. Así acabó Kolchak y
así
acabará también Denikin. (...)
Ustedes están bien enterados del
hambre, la destrucción y las penalidades que
han padecido los obreros y campesinos durante estos dos años de lucha
contra los imperialistas de todo el mundo.
Saben que quienes más cansados
están, no soportarán mucho tiempo la tensión
y de ello se aprovecha el enemigo que tiene mejores comunicaciones, una plana
mayor mejor,
no tiene traidores y ataca con toda su fuerza. Esta es la causa de nuestros
reveses
en el frente sur.
Es por ello que los obreros y
campesinos con mayor conciencia política,
los que han hecho cursos de adiestramiento militar o cursos similares a los de
ustedes,
deben
marchar al frente en forma organizada y cohesionada, divididos en grupos
grandes o pequeños,
conforme lo dispongan las autoridades militares, distribuyéndose las tareas,
para ayudar
a las tropas entre las cuales se ha manifestado cierta falta de firmeza y
donde
más fuerte es la presión del enemigo. A lo largo de los dos años de existencia
del poder soviético,
cada vez que se observa falta de firmeza entre las masas campesinas que nunca
vieron
el trabajo soviético
y no lo conocen, siempre recurrimos a la ayuda de los sectores más organizados
del
proletariado urbano y siempre hemos recibido de ellos la más heroica
colaboración.
Hoy estuve con obreros de
Ivánovo-Voznesensk, quienes han destinado al frente
a mitad de los militantes del partido con cargos de responsabilidad. Uno me
contaba
con qué entusiasmo los despidieron decenas de miles de obreros apartidistas y
un obrero viejo, apartidista, se acercó y les dijo: "vayan tranquilos,
el lugar de ustedes está allí,
nosotros trabajaremos por ustedes aquí".
Cuando surge
entre obreros apartidistas este estado de ánimo, cuando las masas apartidistas,
que todavía no comprenden bien los problemas políticos, ven que enviamos
a los mejores
representantes del proletariado y el campesinado al frente, donde se hacen
cargo
de las tareas más difíciles y más duras, de las tareas de mayor
responsabilidad,
donde lucharán en las primeras filas y harán los mayores sacrificios, morirán
en batallas encarnizadas
entonces aumentará diez veces el número de nuestros partidarios
entre los obreros y los campesinos apartidistas y ocurrirán verdaderos milagros
entre las tropas vacilantes, debilitadas y cansadas(...)".
Fuente: Obras Completas
Tomo #####, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970
b. El Estado soviético
En el discurso con
motivo del segundo aniversario de la revolución de octubre,
Lenin señala:
"Hace dos años, en octubre,
fue destruido el gobierno burgués de Rusia
pero ya sabemos cómo, para realizar nuestra labor tuvimos que reorganizar
cada una de las ramas de la administración de modo tal que los representantes
auténticos,
los obreros revolucionarios, la vanguardia del proletariado,
tomaron realmente en sus manos la organización del poder. (...)
Sabemos qué resistencia nos
opusieron quienes antes dirigían el Estado,
cómo al principio los funcionarios trataron de negarse a desempeñar
sus tareas en la administración pero ese burdo sabotaje fue parado
por
el poder proletario en pocas semanas y entonces ensayaron otros métodos.(...)
En cada lugar conquistamos el terreno palmo a palmo y promovimos a los mejores
obreros,
a aquéllos que habían pasado por la dura escuela de organizar la administración
del Estado.
Considerado desde afuera,
puede parecer que todo esto no es muy difícil pero en realidad si van a fondo
del asunto,
verán ustedes con cuánta dificultad hicieron valer sus derechos los obreros que
pasaron
por
todas las etapas de lucha, cómo pusieron todo en movimiento, desde el control
obrero
hasta la administración obrera de la industria, o cómo, en los ferrocarriles,
comenzando
por el famoso Comité Ejecutivo del Sindicato de Ferroviarios de toda Rusia,
crearon
una organización eficiente; verán cómo, poco a poco, los representantes de la
clase obrera
se abren paso en todas nuestras organizaciones y las fortalecen con su
actuación.
Tomemos las cooperativas, por
ejemplo, donde nos encontramos con una enorme cantidad
de representantes obreros. Sabemos que antes estaban formadas casi totalmente
por
personas que no pertenecían a la clase obrera y además estaban imbuidas de
ideas e intereses
de la antigua sociedad burguesa.
En este aspecto,
los obreros tuvieron que librar una larga lucha
antes de poder tomar la dirección y subordinar las cooperativas a sus
intereses.
Pero nuestra labor más importante
fue la reorganización del viejo aparato estatal
y aunque fue tarea difícil, hemos visto los resultados de los esfuerzos de la
clase obrera
en estos dos años
y podemos decir que contamos con miles de representantes de
la clase obrera fogueados en la lucha y que han desplazado paso a paso a
los representantes del poder burgués.
Vemos a obreros, no sólo en las
instituciones del Estado, los vemos en
la tarea de abastecimiento de alimentos en un campo que antes estaba
casi
exclusivamente a cargo del antiguo gobierno burgués. Los obreros crearon
un aparato de abastecimiento de víveres (...)".
Fuente: Obras Completas
Tomo #####, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970
A mediados de abril
de 1918, en "Las Tareas inmediatas del poder soviético",
Lenin destaca como central y
principal la tarea de gobernar
además
de convencer al pueblo y aplastar militarmente la resistencia de los
explotadores.
Advierte:
"Debemos
Esta tarea es la más difícil,
pues se trata de organizar de un modo nuevo las más profundas bases de
la vida de decenas y decenas de millones de hombres, las bases económicas.
Y ésta es la tarea más
gratificante de todas, pues únicamente después de resolverla
(en sus aspectos fundamentales y de mayor importancia)
podrá decirse
que Rusia se ha convertido no sólo en República Soviética sino también
en
República Socialista. (...)
La tarea del día
es restablecer las fuerzas productivas, destruidas por la guerra y el gobierno
de la burguesía; curar las heridas infligidas por la guerra, por la derrota en
la guerra,
la especulación y los intentos de la burguesía de restablecer el derrocado
poder
de los explotadores;
elevar el nivel económico; dar protección segura a un orden elemental.
Puede parecer paradójico
pero, considerando las condiciones objetivas indicadas más arriba,
es absolutamente indudable que en el momento actual el poder soviético
sólo
puede asegurar la transición de Rusia al socialismo en caso de que resuelva
prácticamente estos problemas elementalísimos, los más elementales del
mantenimiento
de la vida pública y los resuelva prácticamente pese a la resistencia
de la burguesía, los mencheviques y los eseristas de derecha
(...)".
Fuente: Obras Completas
Tomo XXVIII, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970
2. Prácticas por la igualdad de oportunidades
Acerca de
a. La mujer
"El 25 de setiembre de 1919, Lenin
expresa en un discurso al Movimiento Obrero Femenino
en
"(...) A nosotros,
representantes del poder soviético, comunistas, bolcheviques y
partidarios del poder soviético, se nos acusa a menudo de vulnerar
la democracia
y en prueba de ello se cita el hecho de que el poder soviético disolvió
Contestamos
esta acusación del modo siguiente: esa democracia y esa Asamblea Constituyente,
que surgieron cuando aún existía la propiedad privada de la tierra, cuando no
existía
igualdad
entre los hombres, cuando quien poseía capital propio era el patrón y los demás
trabajaban para él y eran sus esclavos asalariados; ésa era una
democracia
a la que no damos ningún valor. Esa democracia ocultaba la esclavitud, incluso,
en los países más adelantados.
Nosotros,
socialistas, somos partidarios de la democracia sólo en la medida en que
alivia la situación de los trabajadores y los oprimidos.
En todo el mundo,
el socialismo se ha propuesto la tarea de luchar contra toda explotación
del hombre por el hombre. La democracia que tiene para nosotros un valor real
es la que sirve a los explotados, a quienes están en condiciones de
desigualdad.
Si quienes no trabajan pierden sus derechos políticos, eso será verdadera
igualdad
entre los hombres. Quien no quiere trabajar no debe comer.
En respuesta a esas acusaciones,
nosotros decimos que es necesario plantear el problema de cómo se practica
la democracia en diferentes Estados. Vemos que en todas las repúblicas
democráticas
se proclama la igualdad,
pero en las leyes civiles y en las leyes referentes a los derechos de la mujer,
vemos a cada paso que la mujer está en situación de inferioridad y humillación,
y decimos que esto es vulnerar la democracia, específicamente con relación a
los oprimidos.
El poder soviético
practica la democracia en mayor grado que cualquiera de los países más
adelantados,
porque no ha dejado en sus leyes ni el menor vestigio de la desigualdad de la
mujer. (...)
Claro está que
Estamos creando instituciones
modelo, comedores y guarderías infantiles
que liberarán a la mujer de las tareas domésticas. Y la tarea de organizar
todas estas instituciones recaerá fundamentalmente sobre las mujeres. (...)
Podemos decir
que estas instituciones que liberan a la mujer de su condición de esclava
doméstica,
están surgiendo en todas partes donde existe la más pequeña posibilidad para
ello.
Decimos que la
emancipación de los obreros deben realizarla
los obreros mismos
y exactamente del mismo modo, la emancipación de las trabajadoras
es asunto que corresponde a las propias trabajadoras.
Las trabajadoras mismas
deben preocuparse de que esas instituciones se desarrollen y
esta actividad producirá un cambio radical en la
situación de la mujer
en comparación con la que ocupaba en la vieja sociedad,
la sociedad capitalista.
Para poder intervenir en política,
en el régimen capitalista, se requería una preparación especial
de modo que el papel de las mujeres en la vida política era insignificante
incluso en
los países capitalistas más avanzados y libres.(...)
Para que se produzca un cambio en
esta situación es necesario el poder de los trabajadores
pues entonces las principales tareas de la política consistirán en asuntos
relacionados
con el destino de los trabajadores mismos.
En esto también es esencial la
participación de las trabajadoras,
no sólo las que pertenecen al partido y las que tienen conciencia política
sino también las apartidistas y las de menor conciencia política. El poder
soviético
abre un amplio campo de actividades para las trabajadoras".
Después de referirse
a la lucha militar, subraya la importancia
de resolver el abastecimiento de alimentos
y convoca a la mayoría de las trabajadoras que es apartidista a participar
con su capacidad organizativa en solucionar ese problema.
"Necesitamos
no sólo un trabajo organizativo que abarque a millones de personas;
necesitamos un trabajo de organización en la escala más pequeña y
ello da posibilidad
de trabajar también a las mujeres. (...) La mujer puede, además, trabajar
en
La obra que ha
iniciado el poder soviético, sólo podrá progresar
cuando en lugar de algunos centenares de mujeres, millones y millones
de mujeres participen en ella en toda Rusia".
Fuente: Obras Completas
Tomo #####, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970
b. Los campesinos
El 11 de diciembre
de 1918, durante el I Congreso de los Departamentos Agrarios,
Comités de Pobres y Comunas de toda Rusia, Lenin señala:
"Mientras tuvimos que dedicar
todo nuestro esfuerzo
para que
el movimiento campesino independiente, ayudado por el movimiento de los obreros
urbanos,
eliminara y destruyera por completo el poder de los terratenientes,
la revolución
fue una revolución campesina general y
no podía, por lo tanto, rebasar el marco burgués.
Aún no había tocado
al enemigo más poderoso y más moderno
de todos los trabajadores: el capital. Por consiguiente, corría
el riesgo
de terminar a medio camino, como la mayoría de
las revoluciones en Europa occidental,
en las cuales una alianza temporal de los obreros urbanos con todos los
campesinos
logró eliminar la monarquía
y las supervivencias medievales, eliminar más o menos a fondo los latifundios
o el poder de los terratenientes, pero no logró
jamás socavar las bases reales
del poder del capital.
Y es precisamente
esa tarea, mucho más importante y difícil,
la que nuestra revolución ha iniciado durante el verano y el otoño del año en
curso.
En este verano,
todos los elementos explotadores y opresores de la vida rusa se sumaron
al ataque de los imperialistas de Europa occidental y de sus mercenarios
checoslovacos
contra Rusia produjeron la ola de contrarrevoluciones que despertó un espíritu
nuevo
y una vida nueva en el campo.
Todas esas rebeliones unieron, en
la práctica, a los imperialistas europeos,
a sus mercenarios checoslovacos y a todos cuantos permanecían aún en Rusia
del lado de los terratenientes y los capitalistas, en una lucha desesperada
contra
el poder soviético.
Esas rebeliones fueron seguidas por la rebelión de todos los kulaks de las
aldeas.
Las aldeas
dejaron de ser un todo único. Los campesinos que habían luchado como un solo
hombre
contra los terratenientes, se dividieron en dos campos:
el de los campesinos más ricos y el de los campesinos trabajadores pobres que,
hombro a hombro con los obreros seguían avanzando firmemente hacia el
socialismo
y pasaron
de la lucha contra los terratenientes, a la lucha contra
el capital,
el poder del dinero y la utilización de la gran transformación en
el campo en beneficio de los kulaks.
Esta lucha apartó completamente de
la revolución a las clases poseedoras
y explotadoras y colocó definitivamente a nuestra revolución en la senda
socialista
en que
la clase obrera urbana quiso colocarla con tanta firmeza y decisión en Octubre,
pero por la cual no podrá llevar con éxito la revolución si no encuentra
un apoyo firme, conciente y unánime en el campo.
En eso consiste la
importancia de la revolución que tuvo lugar
este verano y este otoño
incluso en las más remotas aldeas de Rusia;
una revolución que no fue espectacular,
que no fue tan visible
y evidente como
pero
cuya significación es incomparablemente más profunda y mayor.
La organización de los comités de
pobres en los distritos rurales
marcó un viraje y mostró que la clase obrera urbana, que se unió
en Octubre
con todos los campesinos para derrotar a los terratenientes,
el enemigo principal de
pasaba ahora a una tarea mucho más difícil,
históricamente
más elevada y verdaderamente socialista: la de llevar a los distritos rurales
la esclarecedora lucha socialista y despertar también la conciencia de los
campesinos.
La gran revolución agraria habría
quedado inevitablemente en una revolución
de papel,
si los obreros urbanos no hubieran impulsado a la acción al proletariado agrícola,
a los pobres del campo, a los campesinos trabajadores que constituyen la
mayoría
que, como el campesino medio, no explotan el trabajo ajeno y no están
interesados en la explotación. (...)
Hoy la construcción socialista en
el campo depende por completo de ese paso.
La organización de
comités de pobres, la vasta red de estos comités que se ha extendido por toda
Rusia,
su próxima transformación, ya iniciada en parte, en soviets rurales de
diputados con
plenitud de poderes que deberán llevar a la práctica los principios
fundamentales
de la organización soviética
en los distritos rurales, constituyen la
auténtica garantía de que no nos hemos limitado
en nuestras tareas a lo que se limitaron las revoluciones democrático-burguesas.
(...)
Comprendemos muy bien que tan
enormes cambios en
la vida
de decenas de millones de seres, como el paso de la pequeña e individual
explotación agrícola a la agricultura colectiva que afecta las más profundas
raíces del modo de vida de los campesinos y sus hábitos,
sólo pueden
ser llevados a cabo mediante esfuerzos prolongados y sólo cuando
la necesidad obliga a la gente a reformar su vida (...)".
Fuente: Obras Completas
Tomo ###, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970
Lenin destaca -en marzo de
1919- que la política respecto a
los pequeños propietarios y los campesinos medios
es
"de atención solícita de sus necesidades y esfuerzo por llegar a acuerdos
prácticos con
ellos en todos los casos en que estén afectados sus intereses vitales y
haciéndoles
concesiones en cuanto a la elección de los métodos para realizar las
transformaciones socialistas".
Define:
"Nuestro objetivo es la total
expropiación a los terratenientes y capitalistas.
Pero no admitiremos
el empleo de la fuerza con respecto al campesinado medio. Ni siquiera
con respecto a los campesinos ricos somos categóricos como cuando
hablamos de la burguesía
pues no pedimos la expropiación absoluta del campesinado rico y los kulaks.
En nuestro programa decimos que debe aplastarse la resistencia de
los campesinos ricos y reprimirse sus intentos contrarrevolucionarios.
Pero eso no es la expropiación total(...)".
Fuente: Obras Completas
Tomo ####, editorial Cartago,
Buenos Aires 1970