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Noviembre 2007 Febrero 2007 |
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Podemos
preguntarnos qué significa pensar, sentir y actuar involucrándonos en
las honduras conflictivas de nuestra cotidianeidad que nos hermanan y
hacerlo desde el compromiso de
emancipar
de nuestra vida y de nuestros roles para comenzar a divorciarnos del sistema
dominante,
cuyo mandato principal es centrarse en lo personal o familiar y despreocuparse
de que
componemos una sociedad, un país.
Este desafío lo sintetiza Thomas Sankara como:
La libertad se conquista
Militar de profesión -el
Dipló nos ubica- Thomas Sankara lideró la revolución de 1983 en
Burkina Faso y
fue presidente de ese país africano hasta su asesinato, el 15 de octubre de
1987.
En el poder,
entendió «la revolución» como una ruptura en todos los ámbitos:
transformación de la administración, redistribución de la riqueza,
liberación de la mujer,
movilización de la juventud y reforma de las Fuerzas Armadas.
Thomas Sankara, en
su discurso ante
definió:
1. El deber de científicos, artistas, periodistas e intelectuales
"Es necesario, es
urgente,
que nuestros dirigentes y nuestros trabajadores de la pluma
aprendan que no existen escritos inocentes.
En estos tiempos de
tempestades,
no podemos dejarles a nuestros enemigos de ayer y de hoy
el monopolio del pensamiento, de la imaginación y de la creatividad.
Es
necesario que antes de que sea demasiado tarde
-porque ya es tarde- esas elites, esos hombres del África,
del Tercer Mundo,
vuelvan a ser ellos mismos
-vuelvan a su sociedad, a la miseria que hemos
heredado-
para comprender
no sólo que la batalla por un pensamiento al servicio de las masas desheredadas
no es en vano, sino que la única manera de hacerse creíbles internacionalmente
es inventando realmente, es decir, dando de sus pueblos una imagen fiel,
una imagen
que les permita realizar cambios profundos en la situación social y política,
que puedan arrancarnos de la dominación y la explotación extranjeras
que dejan a nuestros Estados con la única perspectiva del fracaso.
Es lo que nosotros hemos percibido, nosotros el pueblo de Burkina Faso (...).
Nos
dimos cuenta que es necesario dar
un sentido
a las ruidosas rebeliones de las masas urbanas desocupadas,
frustradas y fatigadas de ver circular las limusinas de
las elites alienadas
que se suceden a la cabeza del Estado
y que no les ofrecen nada más que las falsas soluciones
pensadas y concebidas por los cerebros de otros.
Nos
dimos cuenta que tenemos que darle conciencia
ideológica
a las justas luchas de nuestras masas
populares movilizadas
contra el imperialismo monstruoso".
2. El compromiso de los políticos y profesionales como intérpretes de la diversidad popular
Thomas Sancara expresa:
"Querríamos que
nuestra palabra llegara a todos aquéllos que sufren
en su propia carne. A todos los que son escarnecidos en su dignidad
por una minoría de hombres o por un sistema que los aplasta. (...)
Hablo en nombre de
·
mi
muy amado Burkina Faso y de todos aquéllos
que sufren en cualquier lugar;
·
esos
millones de seres que están en ghettos
porque tienen la piel negra o son de culturas diferentes
y que
han sido arrojados a una condición apenas superior a
la de un animal; (...)
·
los
desempleados de un sistema estructuralmente injusto
y coyunturalmente desequilibrado,
reducidos a
no percibir de la vida más que el reflejo de los más pudientes;
·
las
mujeres del mundo entero, que sufren un sistema de explotación
impuesto por los varones.
En lo que nos concierne, estamos dispuestos a recibir
todas las sugerencias del mundo entero que nos permitan
lograr el desarrollo total de la mujer burkinesa.
Como devolución,
compartiremos con todos los países, la positiva experiencia que
llevamos a cabo con las mujeres, presentes ahora en todos los niveles
del aparato del Estado y de la vida social de Burkina Faso.(...)
Sólo la lucha libera,
y llamamos a todas nuestras hermanas de todas las razas
para que se lancen a tomar por asalto
la conquista de sus derechos.
Hablo en nombre de
·
las
madres de nuestros países despojados, que ven morir a sus hijos
de paludismo o de diarrea, ignorando que para salvarlos existen
medios simples que la ciencia de las multinacionales no les ofrece,
ya que
prefieren invertir en laboratorios de cosméticos y en cirugía estética
para el capricho de algunas mujeres u hombres cuya coquetería se ve
amenazada por los excesos de comidas demasiado ricas en calorías; (...)
·
los
niños. De los hijos de los pobres que tienen hambre y que miran
furtivamente la abundancia amontonada en las tiendas para ricos; (...)
·
los
artistas -poetas, pintores, escultores, músicos, actores-,
hombres de bien
que ven cómo su arte se prostituye por la alquimia de
los prestidigitadores del show-business.
Grito en nombre de
los periodistas que están reducidos al silencio o a la mentira para no sufrir
las duras leyes del desempleo.
Protesto en nombre de
los deportistas del mundo entero cuyos músculos son explotados por
los sistemas políticos o los negociantes de la esclavitud moderna. (...)".
3. Los significados y sentidos de la revolución
Thomas Sancara, además
de identificarse entrañablemente
con
todos los discriminados, oprimidos y reprimidos, se refiere
al imperativo de cambio radical del modo de producción.
Al respecto dice:
"Mis pensamientos
van hacia todos aquellos afectados por
la destrucción de la naturaleza y a esos treinta millones de
hombres
que van a morir, como todos los años, abatidos por
la temible arma del hambre. Como militar, no puedo olvidar a
ese soldado obediente a las órdenes, con el dedo sobre el gatillo
y que sabe que la bala que saldrá sólo lleva el mensaje de la muerte. (...)
Nuestra revolución, en
Burkina Faso,
está abierta
a las desgracias de todos los pueblos.
Se inspira también en todas las experiencias
de los hombres desde el primer aliento de la humanidad.
Queremos
·
ser
los herederos de todas las revoluciones del mundo,
de todas las luchas de liberación de los pueblos del Tercer Mundo; (...)
·
estar
abiertos a todos los vientos de la voluntad de los pueblos
y de sus revoluciones, que también nos instruyen sobre algunos fracasos
terribles que han llevado a trágicos atentados a los derechos humanos.
Sólo queremos conservar
de cada revolución,
el núcleo de pureza
que nos prohíbe alienarnos con las realidades de otros,
aun cuando con el pensamiento nos encontramos en
una comunidad de intereses. (...)
Ya no hay engaño posible.
El nuevo orden económico
mundial
por el cual luchamos y seguiremos luchando
sólo puede realizarse si
·
logramos destruir el antiguo orden que
nos ignora;
·
imponemos el lugar que nos corresponde en
la organización política del mundo;
·
obtenemos el derecho -tomando conciencia
de nuestra importancia en el mundo- a observar
y a decidir sobre los mecanismos que
rigen
el comercio, la economía y la moneda a escala planetaria.
El
nuevo orden internacional se inscribe, muy simplemente,
al lado de
todos los demás derechos de los pueblos
-derecho a la independencia, a la libre elección de las formas y estructuras de
gobierno-
así como también el derecho al desarrollo.
Y como todos los derechos de los pueblos,
se rescatan en la lucha y por la lucha de los pueblos.
Nunca será resultado de un acto de generosidad de alguna potencia(...)".
Extraído de Thomas Sankara parle. La révolution au Burkina Faso, 1983-1987,
Parthfinder, París, 2007
Fuente: Le Monde
Diplomatique/ el Dipló/
octubre 2007
www.eldiplo.org.
secretaria@eldiplo.org.
En
las voces
de los oprimidos y silenciados,
las resistencias a ser desalojados y
desocupados,
las organizaciones por condiciones dignas
de vida y trabajo, las actividades de medios
alternativos,
los movimientos artísticos y culturales de
creación de convivencia confraternal.
Van contra el orden que nos ignora
y lo hacen
reconociendo el destino común y
el imperativo de tomar por asalto
la conquista de nuestros derechos.
Faltan los científicos y los filósofos
que se agrupen
tomando partido por la emancipación
social y nacional.
Correspondiente a la segunda hipótesis
Podemos
dudar de cómo la unidad de voluntad transformadora
de la diversidad popular podrá orientar a su Estado hacia integrar
la sociedad y el país mediante políticas públicas
que
solucionen los compartidos problemas y
enfocados en todas sus dimensiones e interrelaciones.
Sucede que
estamos presos en la creencia mayoritaria -pero no convicción- por
delegar nuestro poder de análisis en dirigentes e intelectuales identificados
como progresistas
o de izquierda
-hoy- difusores del menosprecio al disenso fundamentado
o del panegírico como hace
Marta Vasallo
(el Dipló/ noviembre 2007), quien después de desplegar una descripción en acuerdo
con el gigantesco montaje gubernamental-mediático de ficciones ocultadoras de
la entrega,
el saqueo, la superexplotación laboral y la exclusión social,
afirma:
"Este conjunto de
políticas perfilaron a Kirchner como el primer Presidente,
en 20 años de democracia,
que se aparta del rumbo impreso a las políticas económico-sociales por
la dictadura del general Rafael Videla y de José Martínez de Hoz,
que las siguientes gestiones democráticas no revirtieron".
Como Thomas Sankara prefiero escuchar
e identificarme con las luchas y organizaciones sociales
en procura
de reivindicaciones y de proyectos de vida, creación, comunicación...
Como Thomas Sankara advierto la importancia de que esas rebeliones o rupturas
con lo decidido sobre nosotros por los de arriba, adquieran sentidos e
ideologías de
autodeterminación del pueblo y el país.
La vuelta a ser nosotros mismos se conquista
El desafío
comienza con el deber planteado por el presidente de Ecuador
como
"hay que
recuperar el pensamiento crítico latinoamericano"
Rafael Correa (Cubadebate), al intervenir en
la conmemoración de los 50 años de
(el 29 de octubre de
2007), aclaró:
"quisiera reflexionar sobre retos que puedo percibir, en el marco de una critica constructiva.
Principalmente trataré de
centrarme en
una reflexión crítica sobre lo que creo constituye uno de los problemas
fundamentales
de la academia latinoamericana y al que no escapa la FLACSO:
la crisis de pensamiento latinoamericano.
Una pregunta clave, que
todo cientista social alguna vez se ha formulado, es
la que lleva a interrogarse por el sentido de
la labor científico-social:
¿Qué es lo que en rigor justifica la existencia y desarrollo de las ciencias
sociales?
¿Cuál es la misión que
-como científico social- le corresponde a
cada uno de nosotros
ante la dinámica, contradictoria y en muchos aspectos dolorosa
realidad del mundo contemporáneo?
Si bien se pueden dar
múltiples respuestas,
en términos generales, podríamos decir que los académicos buscamos contribuir a
aumentar nuestra comprensión de los fenómenos del mundo social
para incrementar
también nuestra capacidad de actuar en la construcción de una sociedad mejor
de la que todos podamos y puedan beneficiarse.
Particularmente, en el campo social, una teoría que no implique claros corolarios de política para mejorar la realidad, es sencillamente una teoría inservible.
No obstante, surgen
algunas preguntas que esconde esta respuesta general.
Cuando decimos "nuestra comprensión de los fenómenos" a
Respecto a lo primero
hay que señalar que existen diferencias entre la comprensión que realiza la academia
de
aquélla que se da en otros espacios de saber.
El tipo de explicaciones
que construye el discurso académico,
a diferencia de otros como el del sentido común, el del sofista o el del mismo
político,
se basa en un proceso específico para producir sus argumentos y verificarlos.
Esto no significa
menospreciar
o no buscar formas de diálogo entre diferentes saberes y experiencias,
ni creer que existen jerarquías entre ellos.
El argumento
científico-social no se justifica a través de la intuición,
de la creencia o del deseo sino a través de un procedimiento reflexivo
que reconozca el error,
los mecanismos que lo producen, las formas de superarlo dejando intacta
la capacidad de descubrimiento. Como diría Pierre Bourdieu no se trata
simplemente
de una metodología abstracta que funciona como un manual
-como conjunto de reglas aplicables a todos los casos- y
como garantía inequívoca de cientificidad.
Justamente porque la
obediencia incondicional a un organon de
reglas lógicas tiende a producir un efecto de clausura prematura para el
descubrimiento.
Más bien se trata
de una actitud de vigilancia epistemológica
en donde no sólo hay un esfuerzo por captar la lógica del error
sino un esfuerzo para construir una lógica del descubrimiento de la verdad.
En este sentido,
puede decirse que el académico-investigador busca el mayor grado de "objetividad"
posible.
El ideal sería que a través de la transparencia de la metodología
(de las operaciones realizadas y de las justificaciones esgrimidas para cada
decisión)
y
de la democratización de la información: cualquier persona pueda lograr
la reproducibilidad de los resultados y conclusiones encontradas.
De esta manera, a través de un juego dialéctico, se podría seguir
mejorando la calidad en el conocimiento de la realidad.
Respecto a lo segundo,
es decir qué entendemos por un mundo mejor, surge uno de los peligros más
graves
que se esconden bajo el discurso académico: éste es tratar de igualar
objetividad con neutralidad
y, por lo tanto, deslindarse del inevitable carácter político que entraña
todo quehacer docente e investigativo, especialmente en ciencias sociales.(...)
Debemos querer ser científicos sociales objetivos pero no neutros, y ello significa utilizar las mejores metodologías que las ciencias sociales nos ofrecen y hacerlo con la mayor rigurosidad, imparcialidad y autonomía posibles.
Pero a su vez, hay que
tener claro en qué lado estamos, es decir,
cómo construimos nuestro problema de investigación,
nuestro objeto de estudio,
cómo formulamos nuestras hipótesis de trabajo,
cómo elegimos la estrategia metodológica y
hasta las mismas técnicas de investigación.
Tal no neutralidad
(inevitable en nuestro oficio) nos lleva indiscutiblemente a
las posiciones políticas, sociales, culturales, etc. que encarnamos
necesariamente
y sobre las cuales es indispensable tener vigilancia constante.
Pero atentos, vigilar no es lo mismo que negar. (...)
Sin temor a equivocarme
sostengo que los espacios académicos son
espacios de disputa ideológica en pos de construir hegemonía de unos intereses
por
sobre otros,
de unas visiones del mundo por sobre otras. Se trata de imponer significaciones
sobre
lo que llamamos "realidad" y de esta forma construirla y lo
que en última instancia
cada uno de nosotros entendemos por un mejor mundo.
En esta línea, el espacio
académico latinoamericano fue prácticamente
colonizado por
un conjunto de teorías y recetas metodológicas que surgieron de los países
centrales.(...)
Una revisión de los
diseños curriculares de los programas de
formación en ciencia política, sociología y economía de muchas de las sedes
FLACSO
devela
hasta qué punto esa dominancia también caló hondo en una institución que
pretendía
generar un pensamiento independiente y propiamente latinoamericano.
Ni mencionar los programas que se conocen bajo el título de
Gobierno y Asuntos Públicos o Administración y Políticas Públicas.
Lo que hay que darse cuenta es que
estas teorías y las categorías de análisis a ellas asociadas, que cooptaron el
espacio ideológico,
nos impiden ver
otras maneras de construir los problemas de investigación y los objetos de
estudio relevantes
para los proyectos de cambio en los que creemos.
También invisibilizan la
herencia intelectual de aquella academia latinoamericana,
ésa que hasta hace algunas décadas atrás se enorgullecía de sus avances y
de su compromiso con la emancipación latinoamericana.
No se trata de un retorno
acrítico del pasado sino de una recuperación más justa de un legado
que no ha sido suficientemente valorado. Con esta dominancia han desaparecido
disciplinas
y líneas completas de investigación como por ejemplo
los estudios de estructura social, de concentración económica, de desigualdad
social, entre otros.
Es verdad que se han incorporado otros temas sumamente relevantes
que tiene que ver con formas de exclusión social.(...)
Como afirma Todd Gitlin,
si bien la profusión de agentes sociales ocurrió en toda la sociedad,
pensemos en la visibilidad que adquieren las minorías y
los movimientos sociales en los últimos años, en ninguna parte parece haber
resultado
tan vigoroso como en el mundo académico.
Allí en los múltiples programas de estudio cada movimiento pudo experimentar
el regocijo de una identidad basada en el grupo. El problema radica en
que la expansión de lo que se dio en llamar la "política de la
identidad"
fue inseparable de la fragmentación política de lo compartido que se dio
primeramente.
El mundo universitario y
académico ha adoptado estos nuevos temas desde
un lugar poco crítico ya que en muchos casos tales líneas de investigación
involucran
el abandono de la preocupación por aquello que los seres humanos y grupos
comparten.
El estudio de la "identidad" se vuelve el estudio de una
suerte de destino inexorable,
en un mundo conformado por identidades intrínsecas y esencialistas que impiden
conectarse con el otro.
La voz de los sin voz puede terminar conformando así un nuevo silencio, funcional
al paradigma dominante y la academia no ha sido ajena a ello.
ENTONCES,
basándome en gran medida en lo planteado por Boaventura Sousa Santos,
quizás una deuda y un reto pendiente
que tiene
construir durante sus próximos 50 años sea la decisión de
invertir tiempo, dinero y recursos humanos en plantear
aportes
hacia una decidida revisión epistemológica y teórica sobre las ciencias
sociales actuales.
Una revisión desde una mirada latinoamericana,
es decir, desde el SUR.
Asimismo,
la comprensión del mundo que realizan las
ciencias sociales
en muchos casos niegan la experiencia social y
niegan los cambios sociales
que están aconteciendo. Ej. Fin de la
historia.
Un conjunto de
experiencias quedan así desperdiciadas, desconocidas,
descredibilizadas por visiones hegemónicas.
Así, lo que se presenta
como la tesis es a lo sumo la teoría dominante.
Nuestro desafío debe ser enfrentar este
desperdicio de experiencia social.
Ello se logrará
en la medida en que no sólo nos ocupemos de la discusión por las condiciones
objetivas de
la transformación de la sociedad
sino de aquellas condiciones que hablan de la voluntad de cambio.
Quizás hay que pensar en como crear una
subjetividad rebelde y no una objetividad paralizante.
En este sentido, lo que
trato de decir es que no podemos salir de este
atolladero con
las ciencias sociales
que tenemos porque son parte del problema.
Hay que primero trabajar las ciencias sociales epistemológicamente.
Nuestras formas de racionalidad emergen de la periferia y
debemos tener en cuenta esto para producir un cambio en
los esquemas de pensamiento como diría Edgar Morín.
En buena medida, como
afirma Santos,
esto pasará si nosotros pensamos las "ausencias"
desde un lugar diferente.
Me explico.
Mucho de lo que no existe en la sociedad es producido como no existente
lo que termina reduciendo "la realidad" (siempre construida) a
lo existente.
Una
mirada desde las ausencias es un procedimiento insurgente para
mostrar lo que no existe pero con un objetivo diferente y claro: buscar
alcanzarlo.
También implica
ver lo que no existe todavía pero que está emergiendo, que da señales de vida.
Por ejemplo, hacer una ampliación simbólica de un movimiento social o ciudadano.
Sin romanticismos debemos credibilizar esta emergencia.
También
cuestionar aquellos conceptos que nos hablan de un tiempo
que no es el nuestro y de un punto ya definido de llegada.
Así,
en el tiempo andino e indígena lo ancestral no es parte del pasado
como se nos dice sino del presente cotidiano;
o las mismas nociones de países «desarrollados», de «progreso»,
de «modernización» y hasta de «globalización» nos hablan de
un tiempo y un destino
que nos son ajenos aunque los hayamos interiorizado como
necesarios de ser alcanzados.
Un
primer paso para esto es repensar la noción de desarrollo.
No desde un lugar modernizante o centrado sólo en el crecimiento.
Creo que
esto ya está incluido en nuestro Plan Nacional el cual articula,
más allá de las miradas economicistas,
la relación del ser humano con la naturaleza, la relación entre las personas y
la forma de perpetuar indefinidamente las culturas latinoamericanas.(...)
Por otra parte,
hay que reflexionar en torno a las condiciones
en que la academia latinoamericana lleva a cabo su labor.
En primer lugar
es necesario pensar y relacionar el financiamiento con la producción
investigativa.
Muy frecuentemente las investigaciones y los programas de formación están
condicionados
por la fuente de financiamiento ya que no sólo definen cuánto se gasta sino en
qué y cómo se gasta.
En muchos casos,
los programas surgen primero por la necesidad de fondos antes que por una
necesidad académica.
Esta forma de financiamiento ha promovido investigaciones de corto plazo,
ligadas a proyectos puntuales de coyuntura y que desestiman
las investigaciones de problemas estructurales y de largo alcance.
Todas ellas,
terminan reproduciendo el predominio de una lógica de la consultoría y
la asesoría técnica más ligada a las ONGs que a la academia.
En el mejor de los casos las agendas investigativas de largo plazo
son proyectos personales y no institucionales. Todo esto ha producido
que desaparecieran la idea de programas o líneas de investigación
y sólo parecieran relevantes las individualidades que se vuelven, islotes o
archipiélagos de estatus.
Por estas razones tampoco se trata de indagaciones de corte empírico.
En la mayoría de los casos constituyen recopilaciones de fuentes secundarias,
estados de arte, investigaciones bibliográficas o
de generación de interpretaciones sin ningún respaldo en trabajos de campo.
Esto también ha estado
acompañado de un cambio relevante respecto al perfil del cientista social.
El doble papel o utilidad de las ciencias sociales en tanto insumo técnico
y espacio de productividad intelectual perdió su equilibrio en
el marco de
la creciente participación de estos recursos humanos en los procesos
de transformación del Estado promovidos por las políticas neoliberales.
La relevancia que
adquieren los sociólogos, politólogos, antropólogo, entre otros, para abordar
el diseño, evaluación y fundamentación teórica y metodológica de
las políticas públicas de estos años no ha sido suficientemente valorado en
términos de los efectos para la autonomía del campo y el papel político de
tales recursos.
Frente a este problema,
lo primero que es necesario recuperar es la autonomía de la producción
investigativa y
las agendas respecto al financiamiento, y
la soberanía de la oferta de programas de formación en función de
criterios académicos y de necesidades sociales.
Uno de los mensajes que
quiero dejar en claro es que parte de
la crisis de pensamiento
se debe al descrédito de la política que se vivió en las últimas décadas.
La academia se autoinmoló tratando de visibilizarse como algo separado de la
política a nombre de una objetividad confundida con neutralidad.
Bajo
el predominio del discurso tecnicista de los ´90 se dotó de toda la negatividad
a
lo político.
Creo que debemos repensar qué entendemos por lo
político en la academia.
No se trata de justificar intereses políticos mediante las investigaciones o la
docencia, sino de reconocer el carácter político de las visiones de realidad
que construimos
desde la academia. Esta es una responsabilidad que no se puede eludir.
Los invito entonces a construir una academia
comprometida con las necesidades de América Latina
y atenta a los procesos de cambio que hoy por
hoy estamos experimentando.
Y esto no es menor, quizás ahora no lo percibimos con claridad, no vemos
materializada una revolución,
pero eso no significa que no la estemos transitando. Ya hay señales de que
estamos viviendo no sólo una época de cambios sino un cambio de época.
Ayudémosla a nacer desde el lugar que nos toca ocupar en este tiempo
histórico".
(El discurso completo
puede descargarse en http://www.presidencia.gov.ec
Fuente: www.rebelion.org
Política internacional
4-11-07
En
los trabajadores de la salud (médicos y no médicos)
de los 77 hospitales públicos de la provincia de
Buenos Aires
y los trabajadores del INDEC ejemplifican
un posicionamiento a favor de los intereses populares.
Lo hacen enfrentando al sistema de fabulosos
negocios
con las enfermedades y a la degradación de
la vida respectivamente.
Otro ejemplo es el Espacio InterCuencas que organiza
esfuerzos en mancomún de los de abajo para
dar solución multidimensional e interrelacionada
a sus problemas.
Pero tal toma de partido está ausente,
a excepción de cátedras y otros grupos,
entre
los científicos y sobre todo entre quienes
podrían fundamentar con mayor peso
sobre
la opinión pública a las resistencias contra
los agro negocios, las mineras ...
la infraestructura para la producción en
escala exportadora
y argumentar sobre la reforma agraria integral.
Ahora, convocarlos a asumir ese desafío político
no es exigirles sacrificarse
por el bien en común sino que es invitarlos a luchar
por emanciparse de servir al 'Mercado' y garantizar
el futuro suyo y de sus hijos...
Correspondiente a la tercera hipótesis
Podemos rechazar que
los gobiernos de los Kirchner conducen a
mayor atraso, ruina y desprotección.
Porque están los intelectuales mediáticos que pintan el futuro luminoso del
actual modelo
como
Julio Godio (Clarín 2/10/07) que destaca:
"El nuevo nacionalismo desarrollista
requiere que Brasil, Venezuela y Argentina
asuman
un liderazgo compartido, aceptando la decisión
de Brasil de jugar de "Global Player".
El neodesarrollismo
se volvería "doctrina político-económica" común
retomando aggionarda la propuesta de
hace cincuenta años del estructuralismo cepalino.
Se fortalecerían las economías de
mercado integradas.
El Estado jugaría, como lo hace en Europa, la
función de organizar los mercados.
Se priorizarían las obras de infraestructura y las empresas energéticas y
bancarias supranacionales.(...)
Pese a lograr una mayor
integración política, este proceso no contaría
con una base económica desarrollada. América del Sur está lejos de ser
Asia-Pacífico
en cuanto
a capacidades industriales y de investigación; así como tampoco es suficiente el ensamble
de los sistemas económicos nacionales y supranacionales con las empresas
multinacionales.
Sin embargo,
estas deficiencias podrían estar compensadas con una onda larga
de demandas en el mercado mundial de materias
primas y de los agro negocios
donde América del Sur es altamente competitiva (...)".
Para refutar
someramente las "Ideas de un nuevo desarrollismo", título de
la nota de Godio,
tengamos en cuenta
qué sucedió durante el gobierno de Néstor Kirchner:
notable incremento del acaparamiento y desnacionalización
tanto de la economía como del territorio.
¿Cómo se construyó esta dictadura de oligopolios imperialistas?
Mediante la entrega
-por parte de nuestros 'representantes' o funcionarios de los poderes públicos-
de
De modo que hoy más que nunca vale:
La emancipación social y nacional es el desafío clave
Para contener,
disciplinar y combatir a la lucha de las clases súper explotadas,
violadas en sus derechos humanos... no sólo instituyen la condena como
terroristas
a los de abajo que se organizan y movilizan contra esta dictadura de los
oligopolios
llamados inversores
sino, también, mediante pacto social planificado desde Estados Unidos y
Rebelión informa:
"Representantes de los sindicatos y
de las organizaciones empresariales iberoamericanas
reunidos en Buenos Aires, Argentina, los días 29 y 30 de Octubre de 2007
con motivo
de la celebración de
auspiciada por
de Santiago de Chile ,
acuerdan transmitir a los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos
(que se reúnen en
Santiago de Chile durante los días del 8 al 10 de noviembre próximo)
la siguiente: DECLARACIÓN ".
Rebelión la transmite pero selecciono y organizo algunos ítems:
1) Auto-percepción de representar en
"forma legítima y profesional a los empleadores
y trabajadores de los países Iberoamericanos"
y afirmar que
"la existencia de actores sociales sólidos y representativos,
en un clima de independencia y reconocimiento recíproco,
es presupuesto fundamental para la existencia de un diálogo social genuino.
En este sentido,
resulta esencial que se garantice el respeto de la libertad sindical y
protección eficaz de la actividad sindical y empresarial,
así como la autonomía colectiva para trabajadores y empleadores,
lo que lamentablemente no sucede en algunos países de la región".
2) Reconocimiento y reiteración de:
3) Solicitación de que
Fuente: www.rebelion.org
Economía
4-11-07
En
"el nacionalismo" y la 'originalidad' del gobierno de Cristina
F. de Kirchner resultan
no ser tales ya que su agenda más urgente es el Pacto Social
para la seguridad jurídica de los 'inversores'.
En el Pacto, "la
clave
(Clarín 4-11-07) estará en el cambio de los plazos de
la negociación salarial
que hoy es anual y se intentaría que sea
cada tres años".
A partir del 10 de diciembre, la Secretaría
de Comercio Interior se convertirá
en
el instrumento primordial para poner
en marcha el "Pacto Social" y
pasará a la órbita de
porque el salario será mirado como
un precio en la ecuación general de
la economía.
La Secretaría de Comercio Interior
será
el instrumento central para reacomodar
el plan económico y la renegociación
integral
determinando los mecanismos definitivos
de ajuste periódico de las tarifas de
servicios.
De modo que
-el desmantelamiento de personal idóneo
del INDEC y la imposición despótica del ocultamiento de la realidad social a
los técnicos del INDEC
forma parte del diseño de un Estado contra
los trabajadores y el pueblo en general;
-el gobierno de los K proyecta eliminar
la lucha de clases mediante el Pacto Social
y la represión
de patotas sindicales, fuerzas de seguridad e inteligencia y los poderes
públicos imponiendo la conciliación con
las potencias imperialistas.
Por eso,
la adquisición de conciencia política e
ideológica
por las autoorganizaciones de
los trabajadores y la de los otros componentes populares es fundamental si
no aceptan
que se profundice la impunidad del robo
hasta de nuestras vidas.