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Interbarrial Noviembre 2005 |
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Reivindicaciones
Liberarlas de programas embaucadores
La apropiación y reprocesamiento de reivindicaciones populares por parte de los políticos del sistema posibilita el consenso imprescindible a la gobernabilidad del saqueo que ejecuta la comunidad de negocios entre las burocracias políticas, sindicales y la gran burguesía local e imperialista.
En "Contra la desigualdad",
Carlos "Chacho" Álvarez prescribe:
Un nuevo tipo de Estado que
asocie el crecimiento económico a la ampliación y fortalecimiento de la ciudadanía social;
tenga capacidad de proveer servicios universales de calidad, sobre todo, educación y salud e
incida eficazmente en el perfil productivo de nuestras economías para ensanchar
y diversificar su base y evitar que nuestras realidades económicas queden sobredeterminadas por la primarización de lo que producimos y exportamos.
Las fuerzas políticas deben poder
acordar
las transformaciones con miras al mediano plazo, construyendo
áreas de coincidencias que son determinantes para la sustentabilidad de un
modelo de desarrollo.
"De aquí la necesidad de
superar cuestiones muy negativas:
-la ausencia de perspectivas estratégicas...que neutralicen las tendencia hacia
el pendularismo;
-los antagonismos y las polarizaciones que...debilitan el sistema democrático,
llevan al crecimiento de
la desigualdad y se afirman el descontento y el descompromiso de las sociedades
respecto a la política
y los partidos.
En este sentido, es vital
mejorar el nivel y la calidad de funcionamiento del sistema político, de los
partidos
y de las burocracias públicas,
en la medida que es muy difícil avanzar en un proyecto de desarrollo con
justicia social
si
no se cuenta con instituciones estatales, eficaces, transparentes y democráticas
para
regular con eficiencia los mercados,
evitar los comportamientos monopólicos y
la concentración de la riqueza en pocas manos".
Es decir, "el compromiso por
construir sociedades democráticas más igualitarias implica...
hacer que
la política no sea sólo la administradora del poder del mercado y de los
condicionamientos del orden global".
Fuente: XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, Clarín 15/10/05
La propuesta
de "Chacho" puede resumirse, aún más, en:
políticas públicas para
articular
la calidad de la democracia, el crecimiento económico y la justicia social
entendiendo por
calidad de la democracia a los acuerdos entre fuerzas políticas de
-la gobernabilidad nacional del capitalismo global,
-la paz por encubrir-supercontrolar el antagonismo mortal del
gran capital con los pueblos y
-la uniformación de la población como "ciudadanía social"
por infiltración de
la creencia en que el bienestar vendrá de comportarse según
las reglas dictadas por elites;
crecimiento económico del "poder del Mercado" y según
"los condicionamientos del orden global",
es decir,
el avance arrasador del gran capital transnacional y transnacionalizado
sobre
el trabajo, la producción y el territorio de Argentina;
justicia social a cargo de un Estado que regule al gran capital
para
"evitar los comportamientos monopólicos y
la concentración de la riqueza en pocas manos"
pero
es otro criminal embaucamiento porque
el crecimiento del gran capital global con sus socios locales
sólo
puede concretarse en esa dirección.Por eso, organizar el Estado e impulsar las políticas públicas para
responder a las necesidades e intereses populares,
nos desafía a
construir la autogestión y el autogobierno de
la diversidad popular de Argentina respecto a dichas soluciones.
Politizarlas
"Los días que vivimos nos han dado un doloroso ejemplo de
cómo el hombre es
responsable de la destrucción de su propio mundo.Los huracanes, maremotos y graves sequías que
asolan la tierra
sembrando muerte y destrucción...".
Héctor Tizón afirma:
"Estos hechos de la naturaleza como el Katrina,
que tiene nombre de mujer no por veleidoso
sino porque
los responsables directos no se atreven a mencionar
su verdadero nombre ni su causa.(...)
Estamos condenados a morir en
una serie de catástrofes previsibles
o la disyuntiva de
sobrevivir -una minoría- o perecer en una especie de holocausto ¨natural¨,
si
continuamos obcecándonos -como es el caso del Presidente Bush- a
sumarse y ratificar el Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático suscripto
por 84 años.
La pasada reunión de jefes de
Estado, llevada a cabo en las Naciones Unidas, en el mejor de los casos
no ha sido más que un certamen de retórica y huecas palabras,
que soslayaron los temas principales que afligen al mundo.
Ya no
podemos ser tan consentidores ni esperar con paciencia los remedios que
el mundo sabe cuáles son y algunos dirigentes se obstinan en dejar de
lado.
Ya ha llegado la hora de
denunciar ante el mundo esas conductas genocidas
y no aceptar
explicaciones ni meros discursos,
porque
el verdadero terrorismo, el que nos atañe y nos condena a todos a
una destrucción colectiva,
está a la vista y no podemos aguardar cruzados de brazos el cataclismo planetario
en nombre de
las ganancias de unos concentrados intereses monopólicos
que son los que
solventan las aventuras electorales de algunos turifarios que gobiernan el mundo.(...)
Nuestra
tarea es orientar y presionar a nuestros respectivos gobiernos
para que
encabecen la marcha hacia una nueva etapa de evolución social".
Fuente: XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, Clarín 15/10/05
Es cierto que no podemos
permanecer a la vera del camino viendo como llevan a muchos al matadero ,
tarde o temprano llegará nuestro turno o el de seres queridos.
Es fundamental tomar partido por el destino común.
Ahora, la destrucción del planeta
no es responsabilidad del 'hombre' sino del sistema capitalista o del
modo de producción focalizado en un objetivo abstraido de la totalidad dinámica
y evolutiva que hace
a la naturaleza.
Tampoco los problemas que amenazan a la humanidad tienen los contenidos mencionados.
Los genocidios no se
circunscriben a desequilibrios ecológicos por explotación de recursos naturales
según
la voracidad de corto plazo de unas pocas corporaciones.
Sobre todo, responden a
bloqueos e invasiones de las
potencias que arrasan países y civilizaciones milenarias
sólo
para dominar recursos estratégicos,
terrorismos de estado y
'democracias' que ponen en práctica la planificación del descomunal
enriquecimiento de una minúscula minoría a
expensas de la pobreza e indigencia de las grandes mayorías.
El sistema
capitalista e imperialista expande condiciones infrahumanas de vida para la
mayor parte de la
población mundial.
El terrorismo no obedece a
"una especie de holocausto natural" porque afecta a quienes han sido
arrojados a,
y
enclaustrados en,
la miseria, al atraso, a la desprotección del Estado.
Ni se debe a gobernantes neonazis.
El sistema capitalista e imperialista ha alcanzado una extrema concentración y centralización económica.
Unas doscientas familias se han adueñado del destino de la humanidad y
se yerguen en
exterminadoras de la población sobrante y exprimidoras de la mayoría de los trabajadores que considera descartables.
Sus funcionarios y equipos de tecnócratas manipulan la opinión pública y crean-aplican políticas sistemáticas
para someter, aterrorizar, despojar a las grandes mayorías.
La militarización y el Estado
policial resultan más eficientes para
el despotismo de la gran burguesía global que
los poderes ejecutivos de facto ocultos detrás del presidencialismo y las
satrapías,
cuando
los últimos no logran la gobernabilidad o cuando el poder imperialista precisa
acelerar la apropiación.
Nuestra tarea no puede ser
orientar y presionar a los gobiernos
porque
éstos nos someten al yugo mortal de la gran burguesía local e imperialista.
Tampoco acabar con el sistema opresor provendrá de una marcha como proceso
lineal
ni de la evolución social
como etapa en que "el hombre y la naturaleza sean amigos".
Héctor Tizón opina así porque maneja el supuesto que:
"La lucha por la efectiva
vigencia de los derechos humanos se ha ido consolidando
a través del tiempo y
ha sido plasmada en leyes y en la constitución política de casi todos los
pueblos del mundo.
Esos derechos a la vida, a la
no discriminación, al justo juicio y al debido proceso,
al libre acceso a la justicia, a la salud y a la educación, a la igualdad entre
los sexos
y la libre expresión de las ideas,
a la intimidad y a cuantos más que hacen a la persona humana,
deben complementarse en armonía con otros que rigen en buena parte de la
humanidad".
Parece vivir en
otra realidad que la de Argentina.
Pensemos, por ejemplo, en
-la impunidad de los asesinatos de Santillán y Kosteki o del gatillo fácil;
-la metodología de instaurar el Código Contravencional en la ciudad de
Buenos Aires;
-la aplicación de la criminalización de la pobreza y la protesta social por
Kirchner;
-los campos de concentración para los jóvenes pobres en las cárceles, comisarias...
Lo que conduce a la extinción de la especie humana es la privatización sobre el mundo que es
la unidad indisoluble de la sociedad planetaria con la naturaleza.
Nuestra tarea
comienza por entablar amistad entre los hombres y las mujeres de la
diversidad popular de Argentina.
Es asumir las contradicciones de
mayúscula violencia como
las originadas por el sistema, bajo la gestión de Kirchner, que impone la altísima rentabilidad de
las gigantescas e imperialistas empresas agroindustriales y exportadoras sobre
la vida y bienestar de las grandes mayorías.
En efecto, este sistema de saqueo imperialista expande
el hambre, la desnutrición, la
malnutrición y la inflación -sobre todo- en la canasta alimentaria;
el endeudamiento, la quiebra y
la coacción a 'ceder'(rentar o vender) para
los medianos y pequeños productores;
los arrinconamientos y desalojos
a los campesinos y pueblos originarios;
"la auténtica exclusión legal" que experimentan los trabajadores rurales.
Susana Formento, Ana Ferrazino
y Ana Cristina Amador explican por qué califican de
"auténtica exclusión legal" y resumo en párrafos:
"El trabajador del sector rural es
uno de los más desprotegidos,
pues
el 70% de los trabajadores no permanentes agrarios
argentinos se encuentra contratado en negro
y en consecuencia,
excluido de las prestaciones correspondientes
al trabajo formal".
" La agricultura, la caza,la
silvicultura y la pesca en la Argentina,
presentan
uno de los más elevados niveles de siniestralidad
(índices de incidencia, de mortalidad, de agravamiento,etc.)...".
Fuente: Realidad Económica nº 210, febrero/ marzo 2005,
editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico(IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar