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Mayo 2005 |
(Agosto 2004) |
Inhibe el análisis (volver)
Desconocer las respectivas bases locales de poder
La decadencia del actual sistema capitalista, designado globalización, se manifiesta en su crecimiento exclusivo hacia el extraordinario e incesante enriquecimiento de oligopolios transnacionales -y sus burocracias- mediante el parasitismo que succiona patrimonios e ingresos populares.
En consecuencia, la democracia como gobierno, Estado y sociedad mirando por la dignidad humana de la diversidad popular es un proyecto de país en antagonismo irreconciliable con el capitalismo.
De ahí que la concentración y desnacionalización económica y territorial -en la Argentina de hoy- comienza como proceso de avance contundente cuando la alianza de los factores locales de poder con todas las potencias imperialistas (que EE.UU. lidera) aplica el terrorismo de estado.
A partir del '83, ese polo de privilegios continúa adueñándose de la vida popular al ocupar el territorio, el sistema financiero, las empresas estatales, la administración pública y las universidades sin guerra invasora porque las burocracias políticas, sindicales, judiciales y mediáticas operaron para esa entrega con consenso y disciplinamiento de la población.
Vladimir Ilich Lenin (en
"Quiénes son los 'amigos del pueblo'" de 1894) advierte:
"Una institución reaccionaria particularmente imponente, a la cual nuestros
revolucionarios han prestado relativamente poca atención, es la burocracia
nacional, que rige de facto el Estado ruso.
Esta burocracia, reclutada
principalmente entre los intelectuales de la clase media, es profundamente
burguesa tanto por su origen como por la finalidad y el carácter de su
actividad.
Pero el absolutismo y los enormes privilegios políticos de la nobleza rural le
han infundido cualidades singular-
mente nocivas.
Esta burocracia es una
constante veleta que considera su tarea suprema: la coordinación de los
intereses del terrateniente y del burgués.
Se aprovecha de sus simpatías y relaciones en el mundo de los terratenientes
feudales para engañar a los obreros y campesinos,
Con el pretexto de 'proteger al económicamente débil' y 'custodiarlo' para
defenderlo del kulak y del usurero, aplica medidas que entrega a los
trabajadores atados de pies y manos al terrateniente feudal y dejándolos tanto
más indefensos frente a la burguesía.
Este burócrata es el más peligroso de los hipócratas, ha asimilado la experiencia de los campeones de la reacción de Europa occidental y encubre hábilmente sus apetitos a lo Arakchéiev bajo las hojas de parra de frases de amor al pueblo".
En la Argentina presente, según la privatización y la extranjerización se profundizan, el poder Ejecutivo se convierte en gobierno de facto (decretos, leyes refrendadas por el Congreso sin debate alguno, criminalización y desjudialización de la protesta social....).
¿En qué
coinciden las burocracias políticas-sindicales-mediáticas-judiciales con las
grandes burguesías imperialistas y local?
Comparten la voracidad de acumular riquezas sin importarles crear el infierno
para casi toda la población,
causar genocidio y destruir siglos de historia.
Las burocracias -sólo por llenar sus arcas- se esmeran en facilitar a los bancos transnacionales y otros componentes del gran capital:
los negocios formidables en torno a la deuda externa,
la especulación financiera y fuga de capitales,
el lavado de dinero de coimas, narcotráfico, contrabando,...
Por ese afán de estar entre las 'elites' perfeccionan el paraíso de rentas desorbitantes a las privatizadas, los grandes exportadores y a quienes lucran con tráficos criminales.
En suma, la lucha de la diversidad popular por su dignidad humana requiere
confrontar con el gobierno nacional, es decir, instalar la deliberación pública sobre lo que Kirchner escamotea, censura y tergiversa por tratarse de lo central para las transformaciones revolucionarias;
desarmar a las redes de funcionarios y punteros políticos que apoyan al poder Ejecutivo en su dirección de facto del Estado mediante el manejo del clientelismo-terrorismo provincial y del Senado Nacional, se trata de desarmarlas por ruptura del aislamiento de esos poderes territoriales al establecer una constante comunicación y solidaridad con quienes luchan en todo el país.
Favorece la derecha (volver)
Ubicarse en el carácter fatídico de la opresión
El sistema capitalista inculca un sentido común que absolutiza el poder de las potencias imperialistas cuya representación ejercen el FMI y el BM.
Por lo tanto, la consigna de "romper con el FMI y no pagar la deuda externa" resulta, para la mayoría, demasiado irrealizable.
Este desencuentro clave entre las
mayorías y la izquierda tiende a ser agravado por la etapa neoliberal que dirige
el gobierno de Kirchner en Argentina. ¿Cómo?
Evalúa los cambios irreversibles en la psicología popular y en la situación
socioeconómica a partir del año 2001.
Constata respecto de la primera que se restringe a una actitud contestataria sin
claridad sobre cómo producir los cambios imprescindibles para solucionar los
problemas nacionales.
De modo que Kirchner escenifica enfrentamientos y condicionamientos al FMI, a
los acreedores, a Shell o a las privatizadas para no alertar al pueblo y
mantenerlo con las guardias bajas.
Y si el pueblo se anoticia, lo haga recién cuando ya ha sido despojado de sumas multimillonarias de dólares o cuando el Gobierno ha cerrado negociados de largo plazo que incrementan las penurias de los trabajadores en aras de la prosperidad del gran capital local e imperialista.
También, las mayorías creen que
los poderes establecidos le regalan, 'milagrosamente', el esperado gobierno.
Piensan, después del terrorismo de estado y de los lavados de cerebro e
intimidaciones de las democracias restringidas, que sin lucha sus opresores le
ceden su poder político a través de un presidente que, mágica-
mente, se metamorfosea.
Tal lógica arraiga hondamente por la falsa concepción del mundo en que el gran capital globalizado y sus organismos FMI, BM, BID lo pueden conducir prescindiendo de los pueblos o sólo son enfrentables con éxito mediante la integración gubernamental en un bloque regional.
Elude
la pregunta de por qué el polo de privilegios invierte muchísimo en las
políticas mediáticas e industrias culturales, en la corrupción y en las fuerzas
de seguridad e inteligencia.
Menosprecia la autodeterminación nacional y social.
Es evidente que si las burocracias se desarrollan es por su función de ganar consenso-sumisión de las mayorías y de fragmentar-aislar a la resistencia popular.
Pero, en la Argentina, después de medio siglo, las luchas de los trabajadores y los estudiantes quitan eficiencia al pacto de la CGT con la UIA para la gobernabilidad o aval al modelo económico.
Denuncian el
superávit fiscal y exigen salarios, condiciones laborales y presupuestos
dignos.
Lenin señaló la enorme importancia de la lucha por las reivindicaciones
democráticas en contra de la autocracia, las castas, las burocracias, las
instituciones semifeudales y otras organizaciones reaccionarias, por ejemplo,
los equipos de tecnócratas en la educación, la salud y las ciencias del sector
público en la Argentina neoliberal.
Claro, subrayó, dichas luchas son perentorias como medio (no, fines en sí
mismos) "para desbrozar el camino hacia la victoria sobre el enemigo
principal de los trabajadores: el capital".
La derrota a instituciones como
los partidos del sistema, la CGT, las satrapías puede concretarse por derrumbe
de los muros físicos, mentales y conductuales que levantaron entre los sectores
populares.
Es cuestión de expandir la reapropiación permanente de las calles, las plazas,
las escuelas, los hospitales, las radios, las universidades del sector público y
otros espacios alternativos de comunicación social para la delibe-
ración sobre:
programas de reclamos inmediatos de la diversidad popular;
políticas públicas del país con soberanía popular-nacional;
organización de las puestas en práctica de lo decidido.
Se trata de mayor articulación y nacionalización de las luchas por reivindicaciones de distintas minorías a lo largo del país y discusión pública tanto de los problemas comunes como del proyecto de la Argentina mirando por las necesidades e intereses populares y por un orden verdaderamente internacional.
Como consecuencia de esa laboriosidad democratizadora de una creciente mayoría,también, los trabajadores que el gran capital enyuga (por superexplotación, supercontrol y amedrentamientos varios) confluirán en hacer posible:
la recuperación de las empresas y los laboratorios estatales;
la emancipación de los bancos públicos del sistema financiero que iniciara Martínez de Hoz;
la desmonopolización económica y territorial.
Borra las experiencias (volver)
Irresponsabilizarse por democratizar su cotidianeidad
Parece utópico pretender la recuperación..., la emancipación.... y la desmonopolización...
Pero concretar esos proyectos
exige a las militancias(en pro de realizar las autonomías históricas,
representa-
tivas, de las minorías incluidas en la diversidad popular) que susciten
compromisos -en un número creciente de personas- con la transformación de sus
respectivas cotidianeidades en función de encaminar la Argentina atenta a
necesidades e intereses populares.
Es cierto que, durante el 2002, el movimiento de asambleas populares no derrotó a las maniobras de cooptación de los centros de gestión y participación de la Municipalidad de Capital Federal ni a la sociedad de los miedos fomentada por el senador Eduardo Duhalde en ejercicio de la presidencia.
La ocupación de las calles y
plazas para expresar reivindicaciones y discutir problemas no consiguió poner
fin a las castas-mafias políticas, judiciales, sindicales y mediáticas.
Porque la mayoría volvió a sus rutinas diarias y persiste en ver los problemas
inmediatos que le toca resolver o en situarse en la angustia ante su impotencia
de hacer algo.
Sin embargo, es cada vez más evidente el antagonismo irreconciliable entre los poderes establecidos y la población que sufre pobreza y hambre crecientes por el sistema capitalista cuyo objetivo esencial es el sideral enriquecimiento de esa minúscula minoría dominante.
De modo que
van surgiendo grupos e individuos decididos a luchar por la justicia social
hasta las últimas conse-
cuencias ante la muerte de seres queridos o ante conflictos esenciales a sus
vidas, dignidades humanas.
Ahora, quienes no han sufrido esas
situaciones límites se refugian en sus cosas, sobre todo, por desconfiar de la
capacidad de analizar mancomunadamente el programa de reivindicaciones y el
proyecto de país imprescindible a la vida de los diversos sectores populares.
Hay razones para que esa mayoría saque tales conclusiones.
Sin embargo, se multiplican los
grupos e individuos que han tomado partido en oposición a las recetas neolibe-
rales son: las militancias que se concretan en el
hacer dentro de lo territorial, sectorial, asistencial y de empresas recuperadas;
expresar su vocación profesional, científica, artística, literaria o intelectual;
entablar vínculos intra e intergrupales, comunicación social y relaciones solidarias, amistosas, familiares e interpersonales;
elaborar lo leido, lo escuchado y sus opiniones, experiencias.
Todas actividades que implican
robarle tiempo a jornadas agotadoras por la sobrecarga de tareas y conflictos.
Entonces, cada quien se involucrará en edificar la
soberanía popular-nacional, o sea, se asumirá imprescindible en la
interpretación a fondo de sus reivindicaciones esenciales y
confiará en sus capacidades para realizar las
tareas de la lucha si
dispone de un cuadro de situación del país y visualiza el potencial implícito en la diversidad popular;
se ve reconocido como persona única en una organización confraternal y cuenta con la definición clara de los problemas inmediatos a resolver.
En el 2002 faltó precisión de
objetivos, ejes de debates sobre el proceso real de desarrollo de la situación
políti-
coeconómica y organización de la lucha.
No se pudo mantener la participación porque las consignas y propuestas estaban
desconectadas del sentido común mayoritario que
veía la salida en echar a las burocracias políticas,
sindicales, judiciales, mediáticas por corruptas pero no se planteaba demoler el
sistema de saqueo.
En el momento actual,
las luchas encaminadas a satisfacer necesidades inmediatas
de distintos actores sociales tienden a politizarse,
>en el plano de las condiciones objetivas, debido al fenomenal grado de
concentración-centralización del sistema capitalista y a su cada vez más patente
incompatibilidad con el bienestar general y la justicia social;
>en el plano de las condiciones subjetivas, debido al carácter irreversible de las experiencias de movilizaciones, debates e iniciativas varias y a la maduración reflexiva del choque de intereses con los poderes establecidos.
Cuando un grupo o sector popular defiende su derecho a la vida y su existencia digna:
despierta comprensión en el grueso de la población;
convoca la solidaridad de otros en lucha;
interpela a quienes no se atreven a romper amarras y están, a disgusto, tolerando el constante "ajuste del cinturón" o la amenaza de muerte.
Pese a que los medios de difusión
masiva, para evitar la multiplicación de conflictos de los trabajadores, ningu-
nean o estigmatizan a quienes exigen el respeto de sus derechos humanos
avanza
la conciencia sobre la necesidad de la unidad de acción para forzar al gobierno-Estado a dar respuesta a los reclamos y sobre el carácter antipopular y antinacional del gobierno-Estado frente a la constatación que siempre beneficia y protege a la gran burguesía expoliadora;
la superación de la fragmentación de los trabajadores y otros sectores populares que el sistema capitalista global impuso para someterlos y explotarlos mejor.
En efecto, no sólo
se vuelve frecuente la solidaridad con un grupo de
un lugar cualquiera del país sino, también, se
convierte la demanda sectorial en problema de todos(la educación y la
salud públicas o la precariedad de las infraestructuras que pone en riesgo la
vida de la mayoría), y las luchas provinciales de los
docentes se convier-
ten en imperativo de articularlas a nivel nacional
e impulsar la derrota de la descentralización que programó el Banco Mundial para
privatizar el sector público.