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Problemas
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
El festejo del bicentenario nos entrampa, a los de abajo, en celebrar que el rumbo alumbrador del 25 de mayo de 1810 haya sido derrotado, conducido y conservado como lo opuesto a las luchas de Moreno, Castelli, Belgrano, Monteagudo, San Martín...y de los ejércitos independentistas. En efecto, se fue constituyendo la alianza del poder local (la oligarquía primero y luego los Grandes Grupos Económicos) con naciones imperialistas que consiguió establecer un capitalismo cada vez más subordinado a necesidades e intereses de las potencias. Dos siglos de contrarrevolución que nos hacen tener un funcionamiento político, económico, social y cultural de espaldas a garantizar nuestro buen vivir.
Pero hete aquí que hoy todo capitalismo es incompatible con la vida y la dignidad humana. Porque es:
1. Un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche
Eduardo Galeano(Público):
Los derechos del hombre y la tierra
Mensaje del
autor de Las Venas abiertas de América Latina a quienes asistieron a la
Cumbre de la Madre Tierra en Bolivia, como alternativa a la Cumbre sobre el
Cambio Climático en Copenhague:
"Lamentablemente, no podré
estar con ustedes. Ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también,
para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión
colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.
Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo
[Morales, presidente de Bolivia], el Tribunal de la
Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en
la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a
nuestros bienes terrenales. Ojalá seamos capaces de hablar poco y
hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación
palabraria, que en América Latina es más nociva que la inflación monetaria. Y
también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía
de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian
pomposos discursos para disimular el secuestro. Hay quienes dicen que
la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la
hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de
la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros,
prueba que las dos definiciones son correctas.Yo quiero celebrar, en cambio, la
fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la
comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la
Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está
redescubriendo a sí misma
al cabo de dos siglos de vida mentida.
Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del
agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa
empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un Gobierno que decía
ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.Esa guerra del agua fue una de las
batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o
sea: en defensa de su identidad con la naturaleza. Bolivia es una de las
naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas
voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la
persecución y del desprecio.
El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.
Obstáculo al progreso
Desde
aquellos tiempos del Renacimiento europeo,
la naturaleza se
convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta
hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía
hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan
maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera. Las culturas indígenas la
ven desde adentro. Viéndola, me veo.
Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me
encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.
Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad". Fuente original: Diario Público, 18/4/2010, p. 16 http://files.publico.es/estaticos/pdf/ficheros/pdf/17042010.pdf?r=20
Fuente: www.rebelion.org /Mundo / 18-4-2010
2. Un sistema de desarrollo planificador de ecocidios y etnocidios
Declaración de Buenaventura por Varias Organizaciones
Los pueblos afrocolombianos e indígenas del territorio-región del Pacífico y sus organizaciones de base, declaramos la emergencia social de nuestras comunidades debido al ecocidio que se viene perpetrando contra nuestras selvas, ríos y manglares, empobreciendo la diversidad de la vida, contribuyendo a la extinción de muchas especies animales y vegetales, desarraigándonos de nuestros territorios ancestrales y poniendo a nuestras comunidades al borde del etnocidio.
"No podemos cerrar los ojos y menos quedarnos callados ante la gravedad de lo que está sucediendo en nuestros territorios. Tampoco podemos ocultar el temor que nos embarga al ver como avanza la destrucción de las selvas que nos brindaron refugio y nos dan vida, alegría y libertad. Tememos perder lo que indígenas y negros hemos construido durante tantos años de convivencia pacífica entre nuestros pueblos, respetando las leyes que nos dicta la naturaleza, a la cual hemos atado nuestras vidas y de las cuales dependen el bienestar y el futuro de las presentes y futuras generaciones de nuestros pueblos.
Mientras discutimos la permanencia digna de las comunidades en el territorio, planificando nuestro desarrollo y ordenando nuestras prácticas de manejo de los recursos ambientales, llegan otros intereses económicos egoístas que desbordan nuestras fuerzas, arruinando nuestras culturas, hiriendo de muerte al territorio y desestructurando las organizaciones de los pueblos ancestrales, los verdaderos dueños del Pacífico colombiano.
Tenemos la creencia de que el territorio región del Pacífico se asemeja al cuerpo humano. Tiene vida. Cualquiera de sus partes que se hiera, afecta a todo el organismo. El maltrato que reciba la cuenca de uno de sus ríos, perjudica a todo el territorio. Así lo entendieron nuestros ancestros y ese sabio precepto lo seguimos trasmitiendo a nuestros hijos, pues ahí se encuentra la clave de nuestra sobrevivencia, y de allí se deriva la solidaridad y ayuda mutua entre los ríos, que debemos seguir practicando.
Hoy nos encontramos debatiendo la defensa del Manglar, espacio de vida único en el planeta y crucial para la vida de muchos pobladores. Nos encontramos en la encrucijada. O defendemos el manglar y las miles de especies que allí viven, o se borran nuestras vidas, pero también la vida de los renacientes, de los niños y niñas indígenas y negras que incluso no han nacido y que merecen vivir en estos ecosistemas vitales. El manglar es tan importante para la vida del hombre, las especies y el planeta, que proponemos que los daños ocasionados a este ecosistema sean catalogados como delitos de lesa humanidad.
Con esta Emergencia Social que hoy convocamos, estamos llamando a todos nuestros hermanos del Pacífico colombiano, a las organizaciones negras e indígenas, a los amigos de la diversidad de la vida y de la cultura, a los científicos, estudiosos y amantes de esta rica y generosa región. En fin convocamos a todos aquellos que valoran la diversidad, a que reaccionemos frente a violaciones muy graves que se presentan en todos estos territorios, especialmente aquéllos que son propiedad privada colectiva de los pueblos indígenas y negros: ...".
Fuente: www.ecoportal.net /18-4-2010
En consecuencia: ▪¿cómo la concepción de la unidad de derechos humanos con los de la Naturaleza se concreta mediante la lucha de pueblos y organizaciones de base?; ▪¿cómo se está construyendo democracia mediante la rebelión contra el desarrollo capitalista y mediante la creación de solidaridad cada vez más pluralista e integral?
Las luchas de quienes se asumen sujetos colectivos de derechos y se rebelan contra la megaminería, los agronegocios, la IIRSA, la superexplotación pesquera e hidrocarburífera, los megaemprendimientos turísticos e inmobiliarios encaminan a tener en cuenta que el aniquilamiento de ecosistemas o la contaminación ambiental quitan presente y futuro a las grandes mayorías e incluso amenazan de extinción a toda la humanidad. Sea porque destruyen las condiciones de vida y trabajo, sea porque desintegran comunidades sociohistóricas y enferman, incapacitan o matan, masacran. Lo denunció el Parlamente Koz koz a través de declaración pública. Ésta afirma:"(...)tenemos la razón para impugnar un proyecto a la talla de una conquista e invasión, en donde no sólo compromete el impacto irremediable del medioambiente, también abarcan impactos irreparables en los ámbitos sociales, culturales, económicos, de justicia y de vulnerabilidad a los derechos humanos de un pueblo nación mapunche preexistente(...)".
Es prioritario que, cada vez más, seamos concientes de que:
1. El extractivismo arrasa las construcciones de la evolución ecosistémica, las sociohistóricas y las de salud pública
Hacia la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza
Alberto Acosta
(Alai-amlatina)
señala:
◊La
compleja construcción de un proyecto de vida en común
Toda «Constitución» sintetiza un momento histórico. En toda «Constitución» se
cristalizan procesos sociales acumulados. Y en toda Constitución se plasma una
determinada forma de entender la vida. Una Constitución, sin embargo, no hace a
una sociedad. Es la sociedad la que elabora la Constitución y la adopta casi
como una hoja de ruta.
Una Constitución,
más allá de su indudable trascendencia jurídica,
es ante todo un proyecto político de vida en
común,
que debe ser
puesto en vigencia con el concurso activo de la sociedad.
Desde esta perspectiva, la «Constitución» ecuatoriana -construida colectivamente en los años 2007 y 2008-, fiel a las demandas acumuladas en la sociedad, consecuente con las expectativas creadas, responsable con los retos globales, se proyecta como medio e incluso como un fin para dar paso a cambios estructurales. En su contenido afloran múltiples definiciones para impulsar transformaciones de fondo, a partir de propuestas construidas a lo largo de muchas décadas de resistencias y de luchas sociales. Transformaciones muchas veces imposibles de aceptar (e incluso de entender) por parte de los constitucionalistas tradicionales y de quienes a la postre ven que sus privilegios están en peligro. Una de esas “novedades” se plasma en los Derechos de la Naturaleza.
◊La
Naturaleza en el centro del debate
La acumulación material -mecanicista e interminable de bienes-, apoltronada en
“el utilitarismo antropocéntrico sobre la Naturaleza”- al decir del uruguayo
Eduardo Gudynas-, no tiene futuro.
Los límites de los estilos de vida
sustentados en esta visión ideológica del progreso son cada vez más notables y
preocupantes. No se puede seguir asumiendo a la Naturaleza como un
factor de producción para el crecimiento económico o como un simple objeto de
las políticas de desarrollo.
Esto nos conduce a aceptar que la Naturaleza, en tanto término conceptualizado por los seres humanos, debe ser reinterpretada y revisada íntegramente. Para empezar la humanidad no está fuera de la Naturaleza. La visión dominante, incluso al definir la Naturaleza sin considerar a la humanidad como parte integral de la misma, ha abierto la puerta para dominarla y manipularla. Se le ha transformado en recursos o en “capital natural” a ser explotados. Cuando, en realidad, la Naturaleza puede existir sin seres humanos…
En este punto hay que rescatar las dimensiones de la sustentabilidad. Ésta exige una nueva ética para organizar la vida misma. Un paso clave, los objetivos económicos deben estar subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, sin perder de vista el respeto a la dignidad humana y la mejoría de la calidad de vida de las personas.
◊Un
proceso histórico de ampliación de los derechos
A lo largo de la historia,
cada ampliación de los derechos fue
anteriormente impensable.
La emancipación de los esclavos o la extensión de los derechos civiles a los
afroamericanos, a las mujeres y a los niños fueron una vez rechazadas por los
grupos dominantes por ser
consideradas como un absurdo.
Para la abolición de la esclavitud se requería que se reconozca “el derecho
de tener derechos”, lo que exigía un esfuerzo político para cambiar aquellas
leyes que negaban esos derechos.
Para liberar a la Naturaleza de esta condición de sujeto
sin derechos o de simple objeto de propiedad, es entonces
necesario un
esfuerzo político que reconozca que la Naturaleza es sujeto de derechos.
Este aspecto es fundamental si aceptamos que todos los seres vivos tienen el
mismo derecho ontológico a la vida.
Esta lucha de liberación es, ante todo, un esfuerzo político que empieza por
reconocer que el sistema capitalista destruye sus propias condiciones biofísicas
de existencia. Dotar de Derechos a la Naturaleza significa, entonces, alentar
políticamente su paso de objeto a sujeto, como parte de un proceso centenario de
ampliación de los sujetos del derecho. Si se aseguran derechos a la Naturaleza
se consolida el “derecho a la existencia” de los propios seres humanos,
como anotaba en 1988 el jurista suizo Jörg Leimbacher.
Del actual antropocentrismo debemos transitar, al decir de Gudynas, al biocentrismo. Esto implica organizar la economía preservando la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de energía y de materiales en la biosfera, sin dejar de preservar la biodiversidad.
Estos planteamientos ubican
con claridad por dónde debería marchar la construcción de una nueva forma de
organización de la sociedad. Pero no será fácil.
Sobre todo en la medida que
ésta afecta los privilegios de los círculos de poder nacionales y
transnacionales, éstos harán lo imposible para tratar de detener este proceso.
Esta reacción, lamentablemente, también se nutre de algunas acciones y
decisiones del gobierno de Rafael Correa, quien alentó con entusiasmo el proceso
constituyente y la aprobación popular de la Constitución de Montecristi, pero
que con algunas de las leyes aprobadas posteriormente, por ejemplo la Ley de
Minería o la Ley de Soberanía Alimentaria, sin dar paso a la conformación del
Estado plurinacional,
en una suerte de contrarrevolución legal, atenta contra
varios de los principios constitucionales.
◊Una
declaración pionera a nivel mundial
Al reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos, en la búsqueda de ese necesario equilibrio entre la Naturaleza y las necesidades y derechos de los seres humanos, enmarcados en el principio del Buen Vivir, se supera la clásica versión jurídica. Y para conseguirlo nada mejor que diferenciar los Derechos Humanos de los Derechos de la Naturaleza, tal como lo plantea Gudynas.
En los
Derechos Humanos el centro está puesto en la persona. Se trata
de una visión antropocéntrica. En los derechos políticos y sociales, es
decir de primera y segunda generación, el Estado reconoce a la ciudadanía
esos derechos, como parte de una visión individualista e individualizadora.
En los derechos económicos, culturales y ambientales, conocidos como
derechos de tercera generación, se incluye el derecho a que los seres
humanos gocen de condiciones sociales equitativas y de un medio ambiente
sano y no contaminado. Se procura evitar la pobreza y el deterioro
ambiental.
Los derechos de primera generación se enmarcan en la visión clásica de la
justicia: imparcialidad ante la ley, garantías ciudadanas, etc. Para
cristalizar los derechos económicos y sociales se da paso a la justicia
redistributiva o justicia social, orientada a resolver la pobreza. Los
derechos de tercera generación configuran, además, la justicia ambiental,
que atiende sobre todo demandas de grupos pobres y marginados en defensa de
la calidad de sus condiciones de vida afectada por destrozos ambientales. En
estos casos, cuando hay daños ambientales, los seres humanos pueden ser
indemnizados, reparados y/o compensados.
En los
Derechos de la Naturaleza el centro está puesto en la
Naturaleza. Esta vale por sí misma, independientemente de la utilidad o usos
del ser humano, que forma parte de la Naturaleza. Esto es lo que representa
una visión biocéntrica.
Estos derechos no defienden una Naturaleza
intocada, que nos lleve, por ejemplo, a dejar de tener cultivos, pesca o
ganadería. Estos derechos defienden mantener los sistemas de vida, los
conjuntos de vida.
Su atención se fija en los ecosistemas, en las colectividades, no en los
individuos. Se pueden comer carne, pescado y granos, por ejemplo, mientras
se asegure que quedan ecosistemas funcionando con sus especies nativas.
A los Derechos de la
Naturaleza se los llama derechos ecológicos
para diferenciarlos de los derechos ambientales de la opción anterior.
En la nueva Constitución ecuatoriana -no así en la boliviana- estos derechos
aparecen en forma explícita como Derechos de la Naturaleza, así como
derechos para proteger las especies amenazadas y las áreas naturales o
restaurar las áreas degradadas. También es trascendente la incorporación del
término Pacha Mama, como sinónimo de Naturaleza, en
tanto reconocimiento de interculturalidad y plurinacionalidad.
En este campo, la justicia
ecológica pretende asegurar la persistencia y sobrevivencia de las especies y
sus ecosistemas, como redes de vida. Esta justicia es independiente de la
justicia ambiental. No es de su incumbencia la indemnización a los humanos por
el daño ambiental. Se expresa en la restauración de los ecosistemas afectados.
En realidad se deben aplicar simultáneamente las dos justicias: la ambiental
para las personas, y la ecológica para la Naturaleza.
Siguiendo con las reflexiones de Gudynas,
los Derechos de la
Naturaleza necesitan y a la vez originan otro tipo de definición de ciudadanía,
que se construye en lo social pero también en lo ambiental. Estas
ciudadanías son plurales, ya que dependen de las historias y de los ambientes,
acogen criterios de justicia ecológica que superan la visión tradicional de
justicia.
◊La
proyección de los Derechos de la Naturaleza
De los Derechos de la Naturaleza, asumidos en la Constitución ecuatoriana, se
derivan decisiones trascendentales. Uno clave tiene que ver con procesos de
desmercantilización de la Naturaleza, como ha sido la
privatización del agua, así como de sus sistemas de distribución y
abastecimiento. Igualmente se exige la eliminación de criterios mercantiles para
utilizar los servicios ambientales.
La restauración integral de los ecosistemas degradados es
otro de los pasos revolucionarios adoptados.
La «soberanía alimentaria» se transforma en eje conductor de las políticas agrarias e incluso de recuperación del verdadero patrimonio nacional: su biodiversidad. Incluso se reclama la necesidad de conseguir la soberanía energética, sin poner en riesgo la soberanía alimentaria o el equilibrio ecológico.
Si aceptamos que es necesaria una nueva ética
para reorganizar la vida en el planeta, resulta indispensable agregar a la
justicia social y la justicia ambiental, la justicia ecológica. En otras
palabras, los Derechos Humanos se complementan con los Derechos de la
Naturaleza, y viceversa.
De los Andes al mundo
El mandato de los Derechos de la Naturaleza nos invita a pensar y realizar una
integración regional de nuevo cuño. Y desde esta perspectiva, desde Nuestra
América habrá que levantar la tesis de una pronta Declaración Universal de los
Derechos de la Naturaleza, compromiso que podrá encontrar un espaldarazo en el
marco de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los
Derechos de la Madre Tierra, convocada por el presidente Evo Morales.
Nuestra responsabilidad es grande y compleja. Al tiempo que condenamos los sistemas y las prácticas depredadoras forjadas en el capitalismo metropolitano, debemos condenar por igual y superar las diversas formas de «extractivismo» que consolidan la sumisión de nuestros países en el mercado mundial, en tanto productores y exportadores de materias primas. Este extractivismo, para nada superado en nuestros países, seguirá hundiendo en la miseria a los pueblos y agravando los problemas ambientales.
En suma, está en juego el Buen Vivir (sumak kausay o suma qamaña), relacionado estrechamente con los Derechos de la Naturaleza. Estos derechos, sumados a los Derechos Humanos, nos conminan a construir democráticamente sociedades sustentables. Y esas sociedades se lograrán a partir de ciudadanías plurales pensadas también desde lo ambiental, en las que el ser humano y las diversas colectividades de seres humanos coexistan en armonía con la Naturaleza".
Alberto Acosta es Economista ecuatoriano.
Profesor e investigador de la FLACSO. Consultor internacional. Ex ministro de
Energía y Minas. Ex presidente de la Asamblea Constituyente.
Fuente original:
http://alainet.org/active/37414
Fuente:
www.rebelion.org/Ecología social/
20-4-2010
2. La expulsión, el desplazamiento y la desaparición forzada del campesinado, de comunidades rurales y pueblos originarios va contra toda la humanidad
Declaración de Buenaventura
"Con esta Emergencia Social que hoy convocamos, estamos llamando a todos nuestros hermanos del Pacífico colombiano, a las organizaciones negras e indígenas, a los amigos de la diversidad de la vida y de la cultura, a los científicos, estudiosos y amantes de esta rica y generosa región. En fin convocamos a todos aquellos que valoran la diversidad, a que reaccionemos frente a violaciones muy graves que se presentan en todos estos territorios, especialmente aquéllos que son propiedad privada colectiva de los pueblos indígenas y negros:
La minería de oro. La
explotación aurífera se encuentra desbordada en Zaragoza (río Dagua), con
daños irreversibles al medio ambiente y ecosistemas aguas abajo y altamente
perjudicial para las comunidades negras y comunidades indígenas del Medio y
Bajo Dagua. Allí trabajan cerca de 300 retroexcavadoras día y noche,
volteando el lecho y cambiando el curso del río. Esta situación ha sido
tolerada y hasta permitida por las autoridades públicas locales, regionales
y nacionales. Los muertos, los heridos, la prostitución, el alcoholismo, el
encarecimiento de la vida y la llegada de nuevas y “legalizadas”
empresas provocan incertidumbre y temor en la región. Esta minería se
extiende como un cáncer a otros ríos del Pacífico. Una draga de gran calado
trabaja en la bocana de Mallorquín. En el río Anchicayá (San Marcos) también
se encuentran operando varias retroexcavadoras.
Vemos con mucha preocupación los mapas de solicitudes y títulos que vienen
entregando INGEOMINAS y el Ministerio de Minas en el Pacífico colombiano.
Esto desconoce los acuerdos que el Estado colombiano ha comprometido con
organismos internacionales y vulnera de modo grave los derechos de las
comunidades, pues acaba con ecosistemas vitales para la alimentación de las
comunidades. Como autoridades ambientales en nuestros territorios, solo
permitimos la minería tradicional, el barequeo, practicado ancestralmente
por las comunidades, como una de las formas complementarias de obtención de
ingresos.
Las fumigaciones que afectan por
igual cultivos de coca y cultivos de ‘pancoger’. Estas no
logran controlar la producción de pasta de coca, pero si contaminan suelos y
aguas, y liquidan la base genética de los cultivos y la biodiversidad. Peor
aún más, violan los derechos al alimento, a la salud y al medio ambiente
sano. Conocemos los males que traen estos cultivos de coca. No sólo
perjudican al ambiente, sino que se implantan con violencia, para inducir a
la población nativa a sembrar coca. Los asesinatos y los desplazamientos que
se producen por la producción, síntesis y tráfico de ilícitos son un
desastre para nuestras comunidades y nuestros procesos organizativos. El
orden social que imponen los grupos armados destruyen los gobiernos propios
de las comunidades. Lo peor, enganchando a muchos jóvenes para actividades
de control y vigilancia con las cuales también se subordina a las
autoridades de las comunidades. El consiguiente abandono de las prácticas
propias de producción de alimentos y la dependencia del flujo de recursos de
estas economías ilegales conducen al desarraigo de la población, una
situación que para los pueblos étnico-territoriales conduce al etnocidio, a
la desaparición de los rasgos étnicos que les dan cohesión social.
Pero el control de los cultivos de uso ilícito por medio de las
fumigaciones, las sindicaciones de los pobladores de ser auxiliadores de tal
o cual grupo armado que se beneficia del cultivo de coca, las amenazas, las
intimidaciones a la comunidad, las restricciones a la movilidad y a la
compra de gasolina y alimentos, causan igualmente daños graves a nuestras
comunidades. En la mayoría de los casos resulta siendo más caro el remedio
que la enfermedad.
La permisividad de las autoridades
ambientales y en concreto la CVC (Corporación Autónoma
Regional del Valle del Cauca) frente a atentados graves contra la
naturaleza, agranda este cuadro de agravios a nuestros pueblos. La ya
mencionada minería, la explotación a escala comercial del mangle, la tumba
ilegal de la palma milpesos y el naidí, el derrame de petróleo en Bahía
Málaga y el vertimiento de basuras a los ríos y al mar, deben ser
controlados de manera urgente. La Procuraduría Judicial y Agraria y el
Ministerio del Medio Ambiente, deben también tomar medidas de urgencia y
actuar sin dilación.
Pero si denunciamos la laxitud de la
CVC en este atropello al medio ambiente, también somos
concientes que estos saqueadores y destructores del Pacífico no las tendrían
todas tan fácil y no podrían actuar impunemente, de no tener mentores en el
gobierno y auxiliadores y beneficiarios al interior de nuestras comunidades,
que promueven tales situaciones, amparados precisamente en la negligencia de
la corporación, una ausencia de actuación, que como ya lo manifestamos, está
liquidando la vida en los ecosistemas más productivos del planeta, el
manglar, perjudicando a comunidades pescadoras y en especial a las mujeres
que viven de la recolección de conchas, cangrejos y moluscos.
Las amenazas que
vienen recibiendo los dirigentes de nuestras organizaciones, por denunciar
estos hechos, es un indicio de que los capitales que hoy se abalanzan sobre
los recursos, provienen de actividades igualmente ilícitas.
Ausencia de una verdadera consulta
previa sobre grandes proyectos de infraestructura que se
implementan a espaldas de las comunidades, a pesar de los impactos negativos
de estas iniciativas. No se han informado, menos consultado debidamente a
las comunidades sobre la construcción del Puerto de Aguadulce, el desarrollo
portuario de los deltas de los ríos Anchicayá y Dagua y la urbanización del
curso inferior del río Dagua, donde viven comunidades negras e indígenas.
Especial mención merece el proyecto
de desarrollo de expansión y modernización portuaria en Buenaventura que
se está llevando a cabo a espaldas de la población de Bajamar. Estas
comunidades van a ser desalajodas y trasladadas sin tener en cuenta los
estándares internacionales y sin respetar sus condiciones y derechos, ante
todo, sin considerar la dinámica de río-poblado, que de romperse afectaría a
toda la población de los ríos. Denunciamos igualmente que no se conocen los
tipos de proyectos, los impactos que generarán y los planes de manejo para
atender tales impactos. Las comunidades de los ríos vemos que nuestras redes
de comercio de productos serán alteradas seriamente, que tendremos que usar
puertos privados y costosos, que las viviendas donde nos alojamos cuando
llegamos a Buenaventura serán trasladadas a sitios distantes y sin acceso al
mar, situación que desestructurara las redes parentales, sociales y
políticas que establecieron las comunidades que ya habían sufrido otros
desplazamientos, en un éxodo que aún no termina. Esta situación viene
sucediendo después de vivir una ola de violencia que cobró la vida de más de
un centenar de pobladores, muchos de ellos jóvenes.
Creciente militarización de los
ríos. Con la llegada masiva de la coca al Pacífico y la
creciente presencia de grupos armados, para el gobierno la problemática
social de estas regiones entra a constituirse en un fenómeno que debe ser
tratado en términos militares. Las propuestas de desarrollo económico pasan
a un segundo plano, pues se trata primero de darle una solución militar al
problema de la coca y de los grupos armados. El inconveniente más grande de
esta política es que todos los pobladores de los ríos donde hay cultivos de
uso ilícito entran a ser catalogados como potenciales auxiliadores de los
grupos armados. En ese sentido vemos con mucha preocupación el control
armado del territorio con acciones como la adecuación de la base militar de
Bahía Málaga y la copiosa presencia de militares en los ríos. Esto viene
desinstitucionalizando más la región, lo que favorece más presencias
militares y más violencia de todos los grupos armados.
Políticas públicas, planes económicos y reordenamientos jurídicos que vienen alterando la territorialidad y modificando las garantías de acceso, uso y manejo de nuestros territorios colectivos, tales como la reforma al decreto 622 de Parques y el Plan Departamental de Aguas. Se trata de iniciativas gubernamentales que no sólo violan nuestros derechos, sino que desconocen estándares internacionales que honran derechos de nuestras poblaciones, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la ‘Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas’(...)". Fuente: www.ecoportal.net /18-4-2010
En síntesis, muchas décadas de resistencias y de luchas sociales han construido propuestas donde los objetivos económicos están subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, al respeto de la dignidad humana y a la puesta en práctica del mejoramiento en la calidad de vida de las personas. Es decir, es una toma de conciencia con origen en la rebeldía colectiva a los sistemas y las prácticas depredadoras forjadas en el capitalismo metropolitano. Pero, además, surge condenando por igual a las diversas formas de «extractivismo» que consolidan la sumisión de nuestros países en el mercado mundial, en tanto productores y exportadores de materias primas. Este extractivismo, para nada superado en nuestros países, seguirá hundiendo en la miseria a los pueblos y agravando los problemas ambientales.
Hoy esos proyectos de solidaridad entre la diversidad popular e internacional y con la Naturaleza ya se debaten más allá de las organizaciones y los movimientos sociales que los elaboraron. Se delibera para organizar la economía preservando la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de energía y de materiales en la biosfera, sin dejar de preservar la biodiversidad. Estos planteamientos ubican con claridad por dónde debería marchar la construcción de una nueva forma de organización de la sociedad. Pero no será fácil por la oposición de los poderes establecidos y por nuestras adaptaciones al sistema. Ambos entorpecerán nuestro reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos o la búsqueda de ese necesario equilibrio entre la Naturaleza y las necesidades y derechos de los seres humanos, enmarcado en el principio del «Buen Vivir». Otro desafío es transformar la «soberanía alimentaria» en eje conductor de las políticas agrarias e incluso de recuperación del verdadero patrimonio nacional: su biodiversidad. También nos reclama conseguir la soberanía energética, sin poner en riesgo la soberanía alimentaria o el equilibrio ecológico.
El desafío medular consiste en hacer posible:
"Un mundo sin transnacionales"
Por Gustavo Duch Guillot (Diario Público)
"Hace hoy 14 años, 250 dirigentes de La Vía Campesina, en representación de unas 80 organizaciones de todo el planeta, celebraban su segunda asamblea, en Tlaxcala (México), cuando recibieron noticias de Brasil. En el Estado amazónico de Pará, en Eldorado dos Carajás, más de 1.500 mujeres y hombres del MST (Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra) tomaron y bloquearon la carretera principal para exigir a los gobiernos federal y estatal que adoptaran medidas urgentes a favor de la reforma agraria (en un país donde el 2% de los propietarios es dueño de más de la mitad de la tierra fértil del país, mientras más de 100.000 familias duermen bajo carpas negras en campamentos de ocupación de tierras). Sobre las cuatro de la tarde, 155 miembros de la Policía Estatal Militar atacaron sin piedad. Asesinaron a 19 personas, 69 resultaron heridas y, de ellas, tres murieron unos días más tarde.
Catorce años después, la matanza orquestada por los grandes propietarios de la región con el consentimiento del Estado sigue sin respuesta. Los disparos en Pará retumbaron en la reunión de Tlaxcala y, desde entonces, cada 17 de abril miles de campesinos y campesinas, y muchas otras personas que apoyan al mundo rural, organizan acciones y eventos para recordar la situación de opresión y marginación que parece que les tiene asignado el sistema capitalista.
Como explica La Vía Campesina en su convocatoria de este año –y pone el ejemplo de Honduras, donde varias personas del Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán han sido asesinadas también por su defensa de la tierra que les permite cultivar sus alimentos–, la represión sobre las organizaciones campesinas no cesa y se repiten, idénticos, muchos 17 de abril por todo el mundo. Pero al abuso del terrateniente se ha sumado el poder hegemónico de las empresas transnacionales sobre toda la cadena alimentaria. Controlan los mercados de las semillas, de los agrotóxicos, de los fertilizantes, del agua, de la genética animal y también, como una nueva tendencia, se están haciendo –muchas veces de la mano de terceros países– con el control de mucha tierra productiva. Monsanto, Cargill, Carrefour, Archer Daniels Midland, Nestlé, Syngenta, entre otras, son los nombres que La Vía Campesina cita como Señores de una agricultura globalizada responsable del tránsito de millones de agricultores y agricultoras de sus campos a los suburbios de las ciudades, de la autosuficiencia a engrosar las bolsas de la pobreza, mientras –con sus modelos intensivos– ahondan en la herida sobre la salud del planeta.
Así, La Vía Campesina y sus aliados centran todas sus acciones y reivindicaciones en señalar el inmenso daño que estas corporaciones ocasionan, rompiendo de paso el mito que suele situar en competencia a la agricultura de los países ricos con la agricultura de los países del Sur. Para reforzar las energías en la ofensiva contra las transnacionales y a favor de ‘un mundo sin monsantos’, La Vía Campesina recuerda algunas acciones que demuestran que las cosas se pueden cambiar y apunta hacia otras que se deben cambiar.
Frente al avance de los transgénicos como tecnología de dominación del campesinado y de pérdida de biodiversidad para la naturaleza, La Vía Campesina destaca cómo la presión de la sociedad civil de la India consiguió detener el pasado enero la aprobación de una berenjena transgénica de la que es copropietaria Monsanto. O cómo la ocupación que hicieron en 2006 de la sede de investigación de Syngenta en Brasil para alertar de que en Paraná esta transnacional estaba sembrando ilegalmente varias hectáreas de cultivos transgénicos ha llevado a finales del 2009 a conseguir que esos terrenos se hayan reconvertido en un centro para la enseñanza y la investigación de la agroecología. En Europa, junto a las reivindicaciones contra el reciente decreto de aprobación de nuevas variedades transgénicas, se están coordinando muchas actividades para develar el poder que sobre nuestra agricultura ejercen los grandes supermercados. Los datos que desvelan son muy significativos, a la vez que preocupantes: en este momento, los grandes supermercados han absorbido el 80% del mercado minorista en Europa. En Reino Unido, por ejemplo, una de cada siete libras que se gasta en el comercio se desembolsa en una sola gran superficie, en Tesco, que, como sus compañeros de pódium, aprovecha la desregulación del comercio internacional para comprar sus mercancías en los mercados mundiales a precios más bajos, ocultando en el precio de las etiquetas los costes sociales y ambientales. “Cuando un producto llega al mercado –explica Susan George–, ha perdido toda la memoria de los abusos de los cuales es la consecuencia, tanto en el plano humano como en el de la naturaleza”.
Con esta realidad, sin acceso a los recursos naturales, sin atención política, las opciones pasan por la movilización, y ésa es seguramente una de las características insignia de La Vía Campesina desde su creación en 1993. Como la misma organización explica, barridos por el huracán de la globalización, sintieron la necesidad de recuperar con una voz propia y única su espacio de participación social. Sus propuestas, bajo la premisa de que la alimentación es un derecho, no una mercancía para las transnacionales, dibujan un paisaje posible, justo y hermoso". Fuente: www.ecoportal.net / 17-4-2010
Ese desafío contemporáneo requiere pararse desde la afirmación en:
1. El carácter colectivo del manejo de ecosistemas y de la militancia y trabajo por el buen vivir
En la Declaración de Buenaventura se parte de explicar su situación para advertir:
Que estamos convencidos que salvar el Pacífico de esta desenfrenada explotación de todos sus ecosistemas, es ayudar a salvar el planeta.
Que somos los dueños ancestrales del Pacífico colombiano y que nuestra vida e historia está ligada a estos ecosistemas y por lo tanto nos asiste la legitimidad para exigir que se pare la destrucción de nuestros territorios.
Señalamos, como ya lo ha reconocido la academia sueca al otorgar el premio Nobel de economía a Elinor Ostrom, que la mejor y más eficiente forma de conservar los recursos naturales, se manifiesta cuando los propietarios los manejan de forma colectiva, atendiendo sus vitales necesidades para un buen vivir.
Que hemos tomado la firme decisión de trabajar unidos y de manera solidaria entre las organizaciones que suscribimos esta declaración, asumiendo el principio de que lo que le pase a una comunidad, a un territorio, nos pasa a todos y actuaremos en consecuencia.
Que desarrollaremos iniciativas políticas y legales para que los daños que se le infringen a todos los ecosistemas del Pacífico, del cual nosotros derivamos nuestra subsistencia, sean declarados como delitos de lesa humanidad, pues nos resistimos a ser los futuros desplazados ambientales.
Que estaremos alertas y continuaremos denunciando las amenazas y asesinatos de miembros de nuestras comunidades que por atreverse a denunciar estos atropellos contra la naturaleza, son blanco de grupos armados.
Invitamos a todos los Consejos Comunitarios del pueblo afrocolombiano y a todos los Cabildos de los pueblos indígenas del Pacífico a que adhieran a esta declaración y nos unamos en un sólo haz a esta trascendental iniciativa de declarar al Pacífico en emergencia social, pues están en juego nuestras vidas y el futuro de los pueblos afrocolombianos e indígenas.
Asociación de Cabildos Indígenas del Valle del Cauca, región
Pacífica. ACIVA-rP.
Palenque El Congal, Buenaventura
Proceso de Comunidades Negras - PCN
Consejo Comunitario del río Yurumanguí
Consejo Comunitario del río Cajambre.
Consejo Comunitario de Llano Bajo
Asamblea de Consejos Comunitarios del Valle del Cauca.
Consejo Comunitario del río Mallorquín
Consejo Comunitario del río Raposo
Consejo Comunitario del río Anchicayá
Organización comunitaria de base Mina Vieja
Organización de Negros Unidos del río Anchicayá-ONUIRA
Consejo Comunitario de Bahía Málaga
Consejo Comunitario de La Barra
Cabildo Indígena Joaquincito, río Naya
Cabildo Indígena La Meseta
Mujeres piangüeras de Santa Cruz, San Joaquín y Puerto Merizalde – río
Naya.
Colectivo de Trabajo Jenzerá
Centro Matía Mulumba,
Buenaventura, 11 de abril de 2010
Nota
Declaración de Buenaventura: Declaración de organizaciones afrocolombianas e indígenas del Pacífico que surge en el marco de las reuniones de Mesa Manglar que propicia el Colectivo de Trabajo Jenzera en coordinación con el PCN y las organizaciones de base de indígenas y afrocolombianos. Esta declaración se hace debido a la devastación que ya vienen sufriendo los territorios del Pacífico por la avalancha de intereses mineros sobre los ríos del Pacífico, con la anuencia de entidades oficiales.
Fuente: www.ecoportal.net /18-4-2010
2. La deliberación pública sobre objetivos de la propiedad socializada y sobre la autogestión popular de su desarrollo
El editorial (El País de Tarija) "Queremos saber del hierro del Mutún" comienza ubicándonos en qué se persigue mediante la cita siguiente:
“Pueblo
que quiere morir, vende a un solo pueblo”, sostenía José Martí, al referirse
a la relación colonial, cuya expresión característica es el bilateralismo
estrecho y férreo.
Esa frase, recuperada y utilizada por Sergio Almaraz, es aquí apropiada para
referirnos a lo que está pasando con el Mutún que, mutatis mutandis, está
pasando también con el petróleo, con el gas, con la plata, el zinc y el plomo de
Nor Lipez, que reproducen lo que ya hemos sufrido primero con la plata del Cerro
Rico y luego con el estaño.
Ese es el cambio que los bolivianos estamos anhelando desde cuando comenzamos a
tener conciencia e identidad nacional.
Ese es, creemos, el cambio que tanto se está haciendo esperar. Porque de tanto
buscarlo y oírlo ofrecer con relación a la metalurgia, la siderurgia, la
petroquímica y la “litio química” (¿Se dice así?) esos temas se vuelven
casi obsesivos. Como para Sergio Almaraz.
Todo lo demás es adjetivo. Adjetivos resultan los procesos políticos,
cualesquiera sean los nombres con que los bautizan, si no llegan a afectar
significativamente aquel bilateralismo estrecho y férreo, que mencionábamos más
arriba.
Las reservas de El Mutún alcanzan a 40 mil millones de toneladas de hierro y 10
mil millones de manganeso, lo que representa el 70 por ciento de las reservas
del mundo. Es inevitable asociarlas con lo que fue el “Cerro Rico” y su
reserva argentífera despojada, para dejarlo como está hoy: una ruina.
Volviendo al Mutún, para sentir mejor la proporción de la frustración,
recordemos que desde 2007, la firma extranjera Jindal apenas invirtió 12 de los
600 millones de dólares comprometidos para los primeros cinco años.
La impaciencia hizo precipitar esas negociaciones convirtiéndolas en un convenio
que ahora, cuatro años después, está virtualmente roto, con los onerosos costos
financieros y especialmente los irredimibles costos de oportunidad que eso
significa para Bolivia. Porque ahora, precisamente en este momento, el mercado
mundial del hierro y el del acero están en un punto excepcionalmente alto de
demanda.
Si, claro, el ministro Pimentel en particular y el Órgano Ejecutivo en general
están ocupándose de eso, por lo menos en los tiempos libres que les deja la
fastuosa organización de la Conferencia Mundial sobre el cambio Climático y los
Derechos de la Madre Tierra, que comenzará mañana en Cochabamba.
Dudamos, sin embargo, que en esa abigarrada reunión en Tiquipaya sea tema de
debate la deforestación que sufre la zona del Mutún, para abastecer con carbón
de madera hornos que están al otro lado de la frontera. De eso sabemos poco,
pero quienes hacen al tema seguimiento estrecho han lanzado suficientes voces de
alarma por ese crimen ecológico. Es poco probable que sea tema oficial de debate
en las mesas organizadas para la conferencia. Quizás sí en la Mesa 18, que no es
oficial sino oficiosa.
Y como ya el gobierno anunció su decisión de litigar con la Jindal, será muy
bueno si nos cuenta a todos los demás, a los bolivianos de a pie, cómo y porqué
se asoció con esa empresa, que dijo que venía por hierro y acabó más interesada
en el gas". Fuente:
www.rebelion.org/Bolivia / 20-4-2010
3. La creación de otra sociedad mediante afianzamiento de la solidaridad imprescindible a la reforma agraria y la soberanía alimentaria
La Agencia de Noticias Red Acción difunde comunicado de prensa del Movimiento Campesino de Córdoba, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena:
La semana del 25 al 30 de abril integrantes del Movimiento Campesino de Córdoba, Movimiento Nacional Campesino Indígena caminarán a la ciudad de Córdoba, invitando a toda la población a solidarizarse, compartir feria de productos y eventos culturales en cada población y brindar apoyo a los caminantes.
Caminamos por la vida porque el modelo agroexportador sojero y ganadero y minero, es de muerte, contaminación del agua y el aire, exterminio de los árboles que protegen el suelo y el agua, expulsión de las familias campesinas y finalmente de producción de commodities ‐ forrajes y no de alimentos sanos... no hay registros de la cantidad de enfermedades incurables que existen desde la implementación de esta forma de producción ni de lo invertido como forma paliativa e insuficiente en salud.
Caminamos por reforestar el campo popular, porque es algo que afecte sólo a las comunidades rurales, TODOS ESTAMOS INVOLUCRADOS. No hay casi góndolas de supermercado que vendan comida sin agroquímicos, es muy difícil encontrar productos del comercio justo, no existen políticas universales ni marco legal que promueva el desarrollo del campo con campesinos, con familias que lo protejan y dignifiquen la mesa de todos los días. Con niños y jóvenes que puedan soñar su futuro en el medio rural.
"Cambió la realidad de nuestra provincia. No es más la Córdoba que conocimos…Nosotros seguimos de a pie, caminando, haciendo camino. Hacia nuestro Primer Congreso Nacional Campesino en Setiembre y luego hacia el Latinoamericano de la VÍa Campesina".
Ya los recursos naturales no son más ilimitados, son bienes naturales y protegerlos es tarea de todos porque nos afecta a todos.
Haber permitido la tala de los bosques hasta el 95 % y que un sector de las patronales rurales (en especial Cartez) aún puje por seguir avanzando en nombre de la productividad y la propiedad privada, es un ejemplo que recordamos cuando la sequía nos afecta. La Comisión de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo fue un ejemplo de participación y construcción territorial de propuesta, que fue demorada, ninguneada y manipulada. EL BOSQUE ES NUESTRA CASA, NUESTRO AIRE.
Permitir el avance de la frontera agropecuaria, que provoca el desarraigo de miles de familias por medios poco transparentes, no solo despobló el campo de guardianes del bosque y de los incendios, sino llenó los barrios marginales de pueblos y ciudades de indignidad y planes sociales de contención sin proyección ni futuro. Desde el MCC‐MNCI se ha resistido a miles de atropellos con cientos de imputados, pero con más de 20 juicios ganados a favor de la dignidad de la resistencia campesina. NI UN METRO MÁS… LA TIERRA ES NUESTRA.
El avance de las mineras a cielo abierto sólo traen contaminación, despojos y pérdida de paisajes que son más valiosos que todos los adornos conocidos que ellos producen. NO A LAS MINERAS.
Tenemos el derecho a comer lo que producimos, y a producir lo que comemos. Nuestra cultura no es la del Fast food, pero el bolsón no trae garbanzos, ni tenemos los medios para producir los alimentos que el pueblo necesita de acuerdo a sus costumbres y a sus gustos, en un país con cosecha record, no se puede permitir un niño con hambre. LUCHAMOS POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
Para todo esto, es necesario que todo el que quiera pueda vivir, trabajar y producir en la tierra. Indudablemente si sólo interviene el mercado, la tierra seguirá concentrándose en pocas empresas agrícolas, es necesaria la intervención del Estado para lograr la REFORMA AGRARIA.
Para los que aporten solidaridad:
La columna del noroeste partirá de Serrezuela a la mañana pasando por Soto y llegando a Cruz del Eje el domingo 25 de Abril, recorriendo los pueblos del valle de Punilla hasta Carlos Paz. La columna que cruzará las Altas Cumbres desde traslasierra hará hincapié en Villa Dolores. La Ruta 9 será recorrida por la columna Norte, pasando por Dean Funes y Jesús María. La noche del 29 acamparemos en el predio de La Perla, para llegar el 30 a la ciudad de Córdoba. El 1 de mayo día del trabajador compartiremos el merecido locro con las organizaciones urbanas.
Para las organizaciones locales: gracias por albergarnos, acompañarnos un tramo, organizar juntos una movida cultural y social, facilitarnos el intercambio de productos campesinos, y compartir la olla popular.
Para la población: gracias por brindarnos su apoyo, caminar juntos, comprar nuestra producción campesina artesanal y digna, participar y compartir
Para las instituciones locales: gracias por permitirnos difundir nuestro mensaje en el marco de sus actividades. A las escuelas primarias y secundarias, la gran responsabilidad de crear conciencia en nuestros compañeros niños y adolescentes.
Para lo prensa: bienvenidos a difundir nuestra realidad de a pie.
¡Globalicemos la Lucha, Globalicemos la Esperanza!". Fuente: www.anred.org /27-04-2010
4. La resistencia global a la imposición del libre mercado transnacional por la OMC
(Ginebra, 24 de diciembre del 2009) Del 27 de noviembre al 3 de diciembre próximos, el movimiento internacional de La Vía Campesina junto con Uniterre estarán presentes en Ginebra con ocasión de la 7ª Conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una treintena de delegados y delegadas provenientes de África, Asia y Europa recordarán a los correspondientes ministros que van a reunirse sus responsabilidades dentro del actual caos alimentario, financiero y climático. El balance de las políticas de la OMC y de los acuerdos de libre comercio es catastrófico, sobre todo para el campesinado en el mundo. El ciclo de Doha –llamado ciclo del desarrollo- es sin más, un ciclo de desarrollo de crisis. Pascal Lamy, director general de la OMC no ha cesado de presentar las políticas de su organización como una solución milagro para las economías del mundo. Tras 15 años de oposición a las políticas de la OMC, campesinos y campesinas en todo el mundo han rebautizado esta institución, la OMC, como la « Organización Mundial de las Crisis ».
En Europa, las exigencias de la OMC son el origen de la política ultraliberal de la comisión europea que expone a su población agrícola a correr grandes riesgos de quiebra. La reciente huelga de la leche, seguida por ganaderos en 21 países europeos está directamente relacionada con el abandono de las cuotas lecheras impuestas por la OMC. En Suiza, desde mediados de septiembre, muchos son los agricultores que han comenzado « la revuelta campesina » con el objetivo de denunciar la fragilidad en los precios de la producción y la influencia de los intermediarios. En la India, el campesinado también se encuentra al borde de la quiebra. Son decenas de miles de campesinos, hombres y mujeres, quienes desde comienzos de septiembre han inundado las calles de Delhi para enfrentar el gobierno a sus propias contradicciones. Mientras que de un lado, el ministro de comercio promete proteger la agricultura en la India, aprueba de otro lado una base de negociaciones en la OMC que pone en peligro los medios de subsistencia de más de 2/3 de la población en dicho país. En Corea, campesinos y campesinas viven las mismas dificultades de los productores de leche en Europa o de los campesinos en la India, puesto que el precio del arroz no llega a cubrir los costes de producción.
Los lideres, hombres y mujeres, de estas luchas, estarán presentes en Ginebra para llevar su mensaje de desesperanza y revuelta de los miles de campesinos que representan, hasta los oídos de los ministros de los países miembros de la OMC. A su vez, presentarán igualmente sus alternativas a las crisis actuales, basadas en la soberanía alimentaria, esto es, el derecho de producir localmente y de manera sustentable para la alimentación de sus comunidades".
La Vía Campesina
es un movimiento internacional que reúne a millones de campesinos, pequeños
productores, sin tierra, mujeres rurales y trabajadores agrícolas alrededor del
mundo. Nuestro movimiento está conformado por 148 organizaciones miembros
activas en 69 países en Asia, África, Europa y las Américas. Uniterre es una
unión de agricultores suizos que cuenta con 2.000 miembros. Defiende a todos los
agricultores, independientemente de su tamaño o de su sistema de producción.
Uniterre es el miembro suizo de la Vía Campesina.
http://viacampesina.org/
hhtp://www.uniterre.org
Fuente:
http://www.viacampesina.org/sp/index.php?option=com_content&view=article&id=907:movilizaciones-campesinas-contra-la-omc-l-la-organizaciundial-de-crisisr&catid=24:10-ade-omc-iya-basta&Itemid=35
En consecuencia, el desafío medular de posibilitar un mundo sin transnacionales precisa del protagonismo de los pueblos que arranca de la resistencia a las distintas formas del «extractivismo»; también al Estado, a los grandes medios, al sistema político y al sindicalismo empresario que lo garantizan.
Protagonismo popular que se expande y multiplica por arraigo del apasionamiento político revolucionario en una creciente mayoría de nosotros. Basta que reaccionemos -como señala la Declaración de Buenaventura- "frente a violaciones muy graves que se presentan en todos nuestros territorios, especialmente aquéllos que son propiedad privada colectiva de los pueblos indígenas, negros”, comunidades rurales y poblaciones de las provincias. Este adueñamiento de nosotros -los de abajo- de nuestro destino común se consolidará y profundizará al constituir nuestra unidad de voluntad transformadora que, a su vez, dependerá de nuestro progreso en el reconocimiento mutuo como:
sujetos colectivos de derechos y de autonomía;
amigos de la diversidad de vida y de cultura.
Monsanto, Cargill, Carrefour, Archer Daniels Midland, Nestlé, Syngenta, entre otras, son los nombres que La Vía Campesina cita como Señores de una agricultura globalizada. Ésta nos hambrea, nos tortura por inflación en la canasta alimentaria, nos enferma con la contaminación ambiental, nos somete a ser rehenes de las transnacionales o corporaciones imperialistas y nos despoja de todos los derechos hasta de tener futuro en el país.
Emanciparnos de las transnacionales y sus socios locales, cuyos súper negocios son garantizados por gobiernos-estados y la OMC, nos exige retroalimentar nuestras luchas con políticas e ideologías esencialmente anticapitalistas. Es decir, nos desafía a crear nuestra sociedad desde ahora mediante afianzamiento de la solidaridad entre nosotros y luego, encaminarla a constituirse en la imprescindible a la reforma agraria y la soberanía alimentaria. Porque la nueva economía se basa en el carácter colectivo y pluralista tanto del manejo de ecosistemas como de la militancia y trabajo por el buen vivir de todos los de abajo sin discriminación alguna. Pero, también, se fundamenta en la deliberación pública sobre objetivos de la propiedad socializada y la autogestión popular de su desarrollo.
II.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
El festejo del bicentenario nos entrampa, a los de abajo, en que celebramos persistir en:
1. El crecimiento económico del capitalismo
Un fenómeno curioso a la hora de hablar de desarrollo humano es la confusión de medios con fines. El crecimiento económico, estimado en base al PIB, es generalmente asimilado al desarrollo y bienestar de una sociedad. Sin embargo, en este concepto brillan con más fuerza las atribuciones y virtudes mágicas que de él hace la ilusión neoliberal que sus efectos reales en la generación del bienestar. Bajo el fetiche; pobreza, desigualdad social, contaminación y degradación ecológica, … no hacen sino aumentar al ritmo que lo hace la acumulación de capital. El discurso desarrollista, de veneración teológica al crecimiento económico y la acumulación de capital, no es sino una quimera encubridora de las relaciones de poder que éste genera. Por ello, no se han de confundir medios con fines. En el contexto actual, en el que la crisis económica y el discurso político ante ella, ha sido capaz de generar un amplio consenso en torno a la necesidad del crecimiento económico a toda costa, y la validez de cualquier medio para alcanzarlo; hemos de preguntarnos qué es lo que realmente hemos de priorizar. Aprovechando la visita de Jorge Riechmann a Salamanca, durante la II Semana de Ecología en la Universidad organizada por CEA y Ecologistas en Acción, tuvimos la oportunidad de entrevistarnos con él para conversar sobre ésta y otras cuestiones.
Jorge Riechmann es uno de los intelectuales e investigadores más polifacéticos de nuestro país. Resulta difícil saber por dónde empezar cuando uno se propone presentarlo; poeta, traductor, ensayista, investigador… Además es profesor de Sociología y Filosofía moral en la Universidad Autónoma de Madrid. Acaba de publicar su libro 'Entre la Cantera y el Jardín' (ed. Oveja Roja: 2010), una colección de 17 ensayos que indagan sobre la conciencia ecológica del presente, y que bien puede servir como pórtico a su 'Pentalogía de la autocontención'.
-Contubernio: Recientemente, la Unión Europea ha autorizado la siembra de un nuevo transgénico tras 12 años de moratoria. ¿Por qué este "paso atrás"? ¿Cuáles son los intereses que se esconden detrás de esta medida? ¿A quiénes beneficia este tipo de políticas?
-J. Riechmann: Bueno, los pasos atrás… Que sea considerado un paso atrás o un paso adelante depende justamente de esos intereses. El problema de fondo con los cultivos transgénicos, a mi entender, no es tanto la tecnología en si misma, aunque tenga rasgos problemáticos. Me refiero sobretodo a la potencia de esta tecnología. Con las herramientas de la ingeniería genética los biólogos moleculares pueden intervenir en los organismos vivos de un modo que antes no era posible, y potencialmente tienen una variedad de efectos enormes. Todavía más es el caso, por ejemplo, de las nanotecnologías que en cuanto a la potencia de la tecnología, igualmente deberían suscitar cierta inquietud por las posibilidades de mal uso. Y exigirían la vigencia de un Principio de precaución en sentido fuerte y aplicado ampliamente.
Pero el problema, a mi entender, no es tanto la tecnología en si misma como la apropiación que de esas tecnologías hacen poderes privados. En el caso de las biotecnologías aplicadas a la alimentación algunas de las empresas más grandes del mundo, en el terreno agroalimentario y biotecnológico, que han ido formando enormes oligopolios privados cuyos intereses son fundamentalmente de control sobre la sociedad y sobre los seres vivos, entonces esa apropiación de tecnologías muy poderosas por empresas privadas. El problema es más de dominio corporativo que de otra cosa. No se ha creado, no existe a mi entender, un marco institucional necesario para manejar tecnologías tan poderosas con seguridad.
-C: ¿En este sentido, dónde reside hoy la lucha por la seguridad y la soberanía alimentaria?
J.R: La cuestión de fondo es la que plantea la Agroecología, el conjunto de investigaciones y disciplinas que reunimos bajo el término de agroecología. En la perspectiva agroecológica se trata de conseguir agrosistemas que funcionen de manera más semejante a como lo hacen los ecosistemas, y por ello estén mejor integrados con los ecosistemas naturales y no creen los enormes problemas que causa la agricultura industrial moderna que tiene en realidad muy poco futuro. Basta pensar en la medida en la que es dependiente la agricultura industrial moderna de la energía fósil y de la petroquímica para darse cuenta de que su recorrido no puede ser muy largo. Básicamente, los seres humanos hemos estado durante miles de años alimentándonos del sol. Comiendo digamos energía solar transformada a través de los convertidores biológicos que son las plantas. Y eso no cambió, sino recientemente, en el siglo xx, cuando se desarrolló esta agricultura industrial, que ha hecho que pasemos a alimentarnos básicamente de petróleo. Este sistema de agricultura industrializada necesita una gran cantidad de recursos fósiles para funcionar. Está claro que comer del sol es una estrategia viable, es sostenible, es durable a largo plazo. Pero en cambio, comer del petróleo no lo es. Porque estamos ya al final de la era del petróleo barato, y se trata de un recurso finito que hemos gastado con demasiada imprudencia.
C: Al mismo tiempo que se implantan biotecnologías peligrosas, por el único interés del beneficio económico de grandes corporaciones y se mantienen dinámicas de producción enormemente destructivas, se habla también de un "desarrollo sostenible". Desde su punto de vista, ¿cuál es el lugar que ocupa la ecología dentro del sistema capitalista?
J.R.: Bueno, una distinción muy básica. Que conviene recordar es la que hay entre ecología y ecologismo. Ecología, es la parte de la biología que estudia los ecosistemas, dicho muy brevemente. Y Ecologismo es un movimiento social que intenta transformar la sociedad de manera que no sea tan perjudicial para los ecosistemas como lo es ahora.
La pregunta es muy pertinente, porque cabe dudar de esa estrategia del "desarrollo sostenible" que ha suscitado bastante consenso por parte de muchos centros de poder y no pocos ciudadanos en los últimos 20 años. Cabe dudar de que un "desarrollo sostenible" en sentido propio -no la versión publicitaria y prostituida del concepto que se emplea con tanta facilidad- que sea compatible con el capitalismo. Si uno lo piensa bien, una economía sostenible tendría que ser capaz de regular racionalmente su metabolismo con la naturaleza. Sus intercambios de materia y energía con la naturaleza. Esa es una idea muy básica, que por lo demás se encuentra anticipada en Marx, en uno de los momentos más lúcidos de Marx, (que tuvo también sus momentos productivistas mucho más cuestionables desde la óptica actual). Pero esa idea de regulación racional del metabolismo entre la humanidad, las economías humanas y la naturaleza es muy básica.
Está claro, que eso exige algún tipo de planificación para el capitalismo, de medidas de control, tanto a escala local, como regional y global. El capitalismo funciona por una parte con una dinámica de expansión constante detrás de la cual está el motor de acumulación de capital; y por otra parte, con una aversión enorme a que se introduzcan medidas de control, racionalización, planificación, etc y de que se intervenga en esa especie de santa santorum que son las decisiones individuales, empresariales… sobre la producción. Esta claro que ese sistema es poco compatible con la sostenibilidad.
C: ¿Cuál sería el camino para reconvertir el modelo productivo hacia uno más respetuoso -reducir la huella ecológica, reducir la destrucción de la biodiversidad…?
J.R.: Pues hace falta una transformación a muchos niveles. Digamos que debería proponerse respetar los limites biofísicos del planeta contra los cuales estamos ahora chocando violentamente, es decir, toda una serie de parámetros que tienen que funcionar como limitaciones externas de la economía. Por ejemplo, acabas de mencionarlo, la conservación de la biodiversidad, que estamos destruyendo de una manera insensata. U otro ejemplo, la conservación del equilibrio climático, o por lo menos el no desestabilizar demasiado el clima de la tierra, con el exceso de emisiones de gases de efecto invernadero.
Esto último nos puede servir como ejemplo; el consenso científico apunta hoy a que no debemos sobrepasar en ningún caso, una temperatura de seguridad, un aumento de temperaturas que vaya más allá de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales, y quizá incluso menos 1,5ºC si quisiéramos ser un poco más estrictos. Eso exige, si partimos de esa limitación desde fuera, cambios económicos e institucionales. Se puede ver que, por ejemplo, eso requeriría limitaciones de las emisiones de gases de efecto invernadero por encima del 80% a los países industrializados en unos cuantos decenios. Lo cual exigiría, seguimos yendo hacia atrás en esa cadena, una transformación muy profunda del sistema energético, del sistema de transporte, y las formas de urbanismo y ocupación del territorio sobretodo. Un sistema energético basado en fuentes renovables de energía, un tipo de urbanismo menos disperso y más eficiente en cuanto a la utilización de los recursos actuales, sin perder lo bueno de las ciudades. Y también, por ejemplo, aunque ahora no puedo entrar en todos los detalles, esa transformación agroecológica -a la que antes me refería- también reduciría esas emisiones de gasto invernadero.
C: Desde determinadas posiciones suele hablarse de un desequilibrio/incompatibilidad o de untrade off entre desarrollo económico y prácticas ecológicas. En este sentido, cómo puede plantearse la situación de los países en vías de desarrollo ante la encrucijada que esto supone, ¿cuál es el modelo de desarrollo que necesitan estos países?
J.R.: Vamos a ver, quizá podría objetar un poquito lo primero. No necesariamente cualquier forma de economía es destructiva de la naturaleza, o por lo menos no lo es en la medida que lo son las sociedades industriales contemporáneas.
Por una parte, cualquier actividad humana tiene un impacto ambiental, pero ese impacto puede ser espectacularmente diferente, puede ser muy grande o muy pequeño. De manera general, yo hace años que defiendo que la suma de transformaciones guiadas por 4 principios básicos. Que en la formulación, por ejemplo la que ofrecí en un libro que se titula Biomimesis, serian: un principio de autolimitación, autocontención o suficiencia, en primer lugar. En segundo lugar un principio de biomímesis, o coherencia entre los sistemas humanos y los sistemas naturales. Un principio de ecoeficiencia en tercer lugar. Y un principio de precaución en cuarto lugar.
Digamos, estos 4 principios orientando las transformaciones socioeconómicas nos llevarían por el buen lugar. Si nos fijamos en el principio de biomímesis, se ve esto que decía antes: no necesariamente todas las formas de economía pueden tener los mismos efectos sobre los ecosistemas y con los ecosistemas.
Las ciudades por ejemplo, reorientadas según criterios de urbanismo sostenible, bioconstrucción, construcción ecológica, etc… pesarían menos sobre el territorio del cuál dependen. Una química verde, que renunciase a los excesos de parte de la química de síntesis tal y como se desarrolló en el siglo XX y en cambio tratase de desarrollar, cuando hacen falta, moléculas que no sean incompatibles con la química de este planeta, con la química de los seres vivos, no tendrían el impacto negativo que han tenido muchas moléculas de síntesis fabricadas por la química moderna. Una agricultura y ganadería inspiradas por criterios agroecológicos no tendrían el impacto que tiene la agricultura industrial moderna. Igualmente, una manufactura o sistemas de manufactura reconstruidos de acuerdo con los principios de la ecología industrial no tendrían el impacto que tienen ahora las sociedades industriales.
En todo esto se ven vías por las cuáles las sociedades industriales pueden llegar a lo que se podría denominar como "hacer las paces con la naturaleza", expresión que empleó el importante ecólogo y ecologista estadounidense Barry Commoner hace ya unos años, en un libro muy bueno [(Making Peace with the Planet. New York : Pantheon, 1990]. Y eso, supondría para las sociedades del sur, esas que llamamos a veces con un eufemismo que es rechazable, que es «sociedades en vía de desarrollo». Y digo que es rechazable, por que eso supone una idea de desarrollo único, unilineal, y que esas sociedades tienen de alguna forma que llegar a dónde nosotros ya estamos desarrollados, lo cuál es bastante absurdo en cuanto se analiza un poco.
Entonces, la idea es que esas sociedades del sur podrían desarrollar sus propias formas de economía, con elementos industriales también, dentro de esa perspectiva biomimética por ejemplo que acabo de indicar. De alguna manera saltando por encima de etapas demasiado destructivas, como las que han tenido lugar en el caso de las sociedades industriales modernas, y desarrollando algunas tecnologías necesarias para satisfacer las necesidades humanas en un marco diferente. Si las relaciones internacionales fuesen diferentes. Por ejemplo, un caso paradigmático ha sido la industrialización a base de combustibles fósiles, que ha sido en realidad un desastre tal como podemos ver hoy con perspectiva histórica. Bueno, una sociedad que empezase hoy aprendiendo de esa historia en lugar de buscar construir una sociedad industrial fosilista, basada sobre las energías fósiles, lo haría intentando basarse en energías renovables (...)".
2. El trabajo sometido a producir acumulación de riquezas y poder en nuestros opresores
Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info):
"En relación al Día Internacional de los Trabajadores: El papel del
trabajo en la transformación del hombre en mono
En el año 1876
Federico Engels presentaba su ensayo "El papel del trabajo en la
transformación del mono en hombre". Explicaba ahí cómo el trabajo cumple la
histórica misión de ir creando un ser cualitativamente nuevo a partir de una
especie anterior. Es decir: el trabajo como actividad creadora comenzaba a
transformar la naturaleza y abría un capítulo novedoso en la historia. .
Nunca hasta ese
entonces –dos millones y medio de años atrás según lo que hoy día las ciencias
arqueológicas pueden establecer– un animal había modificado consciente y
productivamente su entorno. La actividad de las hormigas, de las abejas o de los
castores, grandes "ingenieros" por cierto, no puede ser considerada una
acción laboral en sentido estricto. Todas estas especies repiten desde tiempos
inmemoriales su carga genética, no inventan nada nuevo, no se "desarrollan"
y jamás, desde hace millones de años, evolucionaron en la forma de realizar su
producción (los hormigueros o los panales son iguales desde siempre). Fue cuando
nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a tallar la primera
piedra cuando puede decirse que hay "trabajo" en sentido humano, como
actividad creadora, como práctica que transforma el mundo natural y va
transformando al mismo tiempo a quien la lleva a cabo. Y desde que arrancó esa
primera actividad con el primer homo habilis –en África, en lo que hoy es el
norte de Tanzania– la evolución ha sido continua y a velocidades cada vez más
aceleradas. En esa perspectiva, entonces, el papel del trabajo –como lo afirmara
Engels– ha sido fundamental: fue la instancia que "creó" al ser humano.
Pasamos de monos a seres humanos por el trabajo.
Es en esa lógica que tiene sentido entonces lo dicho por Hegel: "el trabajo es la esencia del ser humano". Gracias al trabajo dejamos de ser monos, nos civilizamos, dejamos atrás el mundo animal y fuimos construyendo un ámbito enteramente simbólico: fue quedando superado el instinto reemplazándose por la cultura.
La historia del ser humano, en definitiva, es la historia en torno a cómo fue organizándose ese acto tan especial, tan fundamental y definitorio que es el trabajo. Desde que nuestra especie pudo producir más de lo que necesitaba para sobrevivir, desde que hubo excedente, empezaron los problemas. Alguien –el más fuerte, el más listo, el más sinvergüenza, no importa– se apropió del excedente y surgieron las diferencias de clase social. Y así venimos hace ya varios milenios, a los tropezones, entre luchas a muerte entre poseedores y desposeídos, entre guerras y violencia ("la violencia es la partera de la historia" dijo Marx). Los que quedaron como propietarios en esta lucha de clases –sean amos esclavistas, casta sacerdotal, señores feudales, o más recientemente burguesía industrial, accionistas, banqueros, etc.– no ceden ni un milímetro de sus privilegios. Por otro lado, las grandes mayorías perjudicadas, que son los verdaderos productores de la riqueza social, los auténticos trabajadores –esclavos, campesinos pobres, obreros industriales, asalariados de toda laya (inclúyanse ahí los trabajadores intelectuales), etc.– arrancan beneficios y mejoras en sus condiciones de vida sólo a través de una lucha denodada contra sus opresores. Esa es la dinámica de la vida social. Si el trabajo es la esencia de nuestra existencia, tal como están las cosas lo menos que puede decirse es que sea placentero para las enormes mayorías trabajadoras. Mientras el trabajo siga siendo explotado por alguien –enajenado, para decirlo con el término de los clásicos, alienado– seguirá siendo una pesada carga para quien lo hace.
Esa es la historia de los trabajadores a través de estos 12.000 años desde que podemos reconstruir medianamente la historia: quien realmente produce, quien trabaja y crea la riqueza de las sociedades, está excluido de su aprovechamiento. Parece mentira que pequeñas minorías sean las que se apropian del producto del trabajo de enormes mayorías, pero esa es nuestra historia como especie. Hasta ahora no parece muy cierta esa máxima de "el trabajo hace libre", perversamente instalada en el campo de concentración de Auschwitz donde miles y miles de judíos fueron forzados a trabajar como esclavos hasta su muerte por los nazis. En estas condiciones de sociedad con clases sociales, ¿de qué nos libera el trabajo?
El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.
Ya a mediados del siglo XIX surgen y se afianzan los sindicatos, logrando una cantidad de conquistas que hoy, desde hace décadas, son patrimonio del avance civilizatorio de todos los pueblos: jornadas de trabajo de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derecho de huelga. A tal punto que para 1948 –no ya desde un incendiario discurso de la Internacional Comunista decimonónica o desde encendidas declaraciones gremiales– la tibia Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en su Declaración de los Derechos Humanos que “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.” Es decir: se consagran los derechos laborales como una irrenunciable potestad connatural a la vida social.
Vemos así que hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos ya centenarios podían ser tomados como puntos de no retorno en el progreso humano, tanto como cualquiera de los inventos del mundo moderno: el avión, el televisor o la computadora. Por cierto estos avances sociales no son sólo patrimonio socialista: las conquistas laborales son ya mejoras de la humanidad toda. Pero las cosas cambiaron últimamente. Cambiaron en forma demasiado drástica, a gran velocidad. Y cambiaron a favor de las pequeñas minorías que manejan el mundo perjudicando a la mayoría de la población mundial, al amplio campo de los trabajadores.
Con la caída del bloque soviético hacia fines del siglo XX el gran capital se vio triunfador. En realidad no fue que terminó la historia ni las ideologías: ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo comenzaron a establecer las nuevas reglas de juego. Reglas, por lo demás, que significan un enorme retroceso en los avances sociales que mencionábamos. Los ganadores del histórico y estructural conflicto –las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté de moda hablar de ellas– imponen hoy más que nunca las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, de pérdidas de conquistas por parte del mundo de los trabajadores. En otros términos, a fines del siglo XX y comienzos del XXI se llegó a condiciones de vida como en el XIX. La manifestación más evidente de este retroceso es la precariedad laboral que vivimos, la que se presenta disfrazadamente con el oprobioso eufemismo de "flexibilización" laboral.
Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atraviesan hoy el calvario de la precariedad laboral ("flexibilización", para usar el término de moda).
Aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), incremento de empresas de trabajo temporal, abaratamiento del despido, crecimiento de la siniestralidad laboral, sobreexplotación de la mano de obra, reducción real de la inversión en fuerza de trabajo, son algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular. El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es "conservar el puesto de trabajo". A tal grado de retroceso hemos llegado, que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. Así las cosas, no se ve por ningún lado que el trabajo "nos haga libres".
Según datos de Naciones Unidas 1.300 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar diario (950 en Asia, 220 en África, y 110 en América Latina y el Caribe); hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones viven sin agua potable. En la sociedad de la información, la mitad de la población mundial está a no menos de una hora de marcha del teléfono más cercano. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI: la Organización Internacional del Trabajo reporta cerca de 30 millones), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más aún por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. Según esos datos, también se revela que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares –que pueden caber en un Boeing 747– supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Trabajar, pareciera, no libera de mucho. Por eso, ante ese trasfondo patético, resalta como una más que apetecible salida ser deportista profesional, o narcotraficante. Ser mafioso ya no queda tan mal; se gana bien y no se trabaja…
En definitiva: en las condiciones en que el gran capital ha comenzado este nuevo milenio con un triunfo a escala planetaria que lo hace sentir imbatible, el trabajo, en todo caso, más bien nos transforma en monos, nos torna más animales. Y ante ello se ofrece como una salida infinitamente más atractiva para cualquier trabajador el negocio del narcotráfico: se gana mucho más trabajando muchísimo menos.
Pero la historia no está terminada.
Estas últimas décadas fueron de retroceso para los trabajadores, ello es evidente. Pero la lucha sigue. Nadie dijo que la lucha fuera fácil. Si miramos la historia queda claro que sólo con enormes sacrificios se van cambiando las cosas. Y sin dudas, aunque hoy pareciera que nos acercamos más al mono debido a estos retrocesos sufridos, de nosotros, de nuestras luchas depende recuperar el terreno perdido y seguir avanzando más aún como trabajadores, y como especie en definitiva. Recordemos las palabras de Neruda: "podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera". Fuente: http://www.argenpress.info/ 1-05-2010
En consecuencia, ▪¿por qué independizarnos del desarrollismo progresista e izquierdista nos situará -a los de abajo- en la reflexión e indagación de cómo emanciparnos?; ▪¿qué enfoques de las transformaciones radicales precisamos para rumbear hacia convertirlas en nuestra efectiva liberación?
Los análisis de la realidad de Argentina que están en la agenda pública escamotean los problemas fundamentales a la construcción de condiciones dignas de vida y trabajo para todos los de abajo. Sucede que se reducen a describir y argumentar en forma tal de propiciar el consenso amplio en torno del apoyo al matrimonio Kirchner con liderazgo sobre el Partido Justicialista o de la oposición de ultraderecha, que son los dos bandos impuestos desde el esquema de gobernabilidad acordado entre ambos con la reforma política de fines del año 2009.
A la diversidad popular le es vital deliberar y decidir sobre el modelo agroexportador y agroalimentario. Veamos cómo se vuelve secundario o episódico este debate crucial:
"Los senderos del campo que se bifurcan"
En esta nota Raúl Dellatorre afirma: "Las expresiones de Eduardo Buzzi en favor de un dólar por encima de los 4 pesos siguen levantando polvareda. Y no sólo afuera de la entidad que preside. Aunque se cuidan de sacar el conflicto fuera de los límites de la federación, algunos referentes de la propia organización cuestionaron que “Eduardo se haya cortado solo”, provocando diferencias internas y apoyos externos escasamente convenientes, como el de Cristiano Ratazzi, de Fiat, y Hugo Biolcati, de Sociedad Rural. Los que siguen los pasos políticos de Buzzi advierten que sus dichos públicos fueron meditados en función de la candidatura que imagina presentar el año próximo a gobernador por Santa Fe. Al interior de la FAA, quienes reclaman una reformulación de la política agropecuaria en contra del monocultivo sojero y a favor del fortalecimiento de la agricultura familiar, saben que la devaluación no es un camino hacia ese fin. Ayer –aseguran que sólo por coincidencia– se conocieron dos pronunciamientos de dirigentes de Federación Agraria firmados por dirigentes muy cercanos a Buzzi, pero con propuestas que parecieran ubicarse en los antípodas del modelo al que conduciría una aceleración de la devaluación.
El debate planteado al interior de la Federación Agraria –no desde ahora, tras los dichos de Buzzi sobre el dólar, sino prácticamente desde la alianza con la Sociedad Rural en la Comisión de Enlace– es si el modelo sojero, dominante en la pampa húmeda y erigido en representación de lo que genéricamente se denomina como “el campo”, es la política a defender. Desde las propias filas de la entidad sostienen que es un modelo que no sólo desplaza a otros cultivos por el mucho más rentable negocio de plantar y exportar soja, sino que tiende a que “no haya un sólo vacuno en toda la pampa húmeda”, que deberían ser encerrados en feed lots para su engorde a corral, o desplazadas fuera de la región “núcleo” de la producción agrícola para el pastoreo. Este modelo no podría tener otro destino que una agricultura “rica” en la pampa húmeda, de grandes extensiones y escasos productores, y una agricultura “pobre”, en áreas marginales y tierras infinitamente menos productivas.
Quienes plantean esta crítica dentro de la FAA, le contraponen al modelo sojero la defensa de la producción en chacras mixtas y de la agricultura familiar. Por lo visto, no es éste el enfoque dominante en la postura pública y el alineamiento político actual de Federación Agraria ni, menos aun, en la Comisión de Enlace.
Desde las filas de la dirigencia agropecuaria se cuestionó el planteo de Buzzi respecto de reclamar un dólar más alto. “Es verdad que a los productores más pequeños no les dan los números, por más que haya sido una excelente cosecha. Al que trabaja en pequeña escala, el aumento de los insumos lo mató, pero devaluar tampoco es la solución. Podrá hacer diferencia a corto plazo, pero con estos números el año que viene tiene que entregar el campo en alquiler y olvidarse de producir”, advirtió un dirigente y productor familiar, hoy con una escala mediana. Claramente, la reforma al régimen de tenencia de la tierra es más cercano a los intereses del pequeño productor que una devaluación. Y el boom sojero, su verdugo.
Dos expresiones públicas, por distintas vías, de dirigentes de Federación Agraria muy cercanos a Buzzi parecieron marcar diferencias ayer respecto del modelo representado por el monocultivo orientado a la exportación. Los planteos fueron los siguientes:
- Ganado y Carnes. Pedro Peretti, titular de la Comisión de Ganadería de la FAA, criticó el Plan Federal del Bicentenario de Ganados y Carnes publicado esta semana, por la falta de medidas específicas para atender la supervivencia de los pequeños y medianos ganaderos. “A priori, nadie puede estar en contra de apoyar y defender la ganadería de cría, recría o engorde”, subraya el dirigente agrario en un comunicado. “El problema es cómo, a qué segmento ganadero se prioriza, quién es el sujeto de la política y cuál es el recurso para financiarlo, y nada de eso está en este plan.”
El plan del Ministerio de Agricultura promueve el consumo de carnes alternativas a la de bovinos, “pero no su producción”, cuestionó Peretti. La propuesta que plantea el titular de la Comisión de Ganadería de la Federación es “recuperar las taperas, facilitarle fondos para tranqueras, alambrados, pasturas, todo lo necesario para diversificarse, para poder recuperar la producción de pollos a galpón, para que tengan medio centenar de chanchas madres para cría. Así se genera producción, trabajo y arraigo del agricultor familiar, hoy castigado y desplazado por el monocultivo de soja”.
- Uso y tenencia de la tierra. Los ex vicepresidentes de FAA y actuales diputados nacionales Ulises Forte y Pablo Orsolini presentaron al Congreso un proyecto de reforma de la Ley de Contratos Agrarios, que busca favorecer la distribución de la tenencia de la tierra y erradicar las distintas formas de concentración de su propiedad y explotación. “Esta iniciativa busca actualizar la legislación vigente, que con las reformas que se le aplicaron (a la original de 1948) a partir de la década del 80, la vaciaron de contenido”, señalan en sus fundamentos. “El vacío que hizo la legislación permitió que cada día la concentración de la tenencia de la tierra fuera más pronunciada, por medio de arrendamientos y otras formas de tenencia indirecta, usadas por los fondos de inversión, pool de siembra, sociedades anónimas y fideicomisos con recursos provenientes de inversores financieros oportunistas ajenos a la producción agraria.”
“Ellos, con estos fondos, fueron desplazando a los productores genuinos y a los agricultores familiares generando una situación que hoy preocupa y que está propiciando una agricultura sin rostro humano, sin agricultores”, concluyen Forte y Orsolini.
Las dos propuestas rescatan las posturas que diferenciaron históricamente a la Federación Agraria de las posiciones oligárquicas del campo argentino, pero que se fueron diluyendo en el transcurso de la pelea contra las retenciones móviles. Buzzi hoy anda por otro camino, en el que busca encontrar la candidatura a gobernador de su provincia con el respaldo a nivel nacional de Eduardo Duhalde. En la provincia está conversando con Carlos Reutemann, ex gobernador que, a pesar de sus cruces públicos con Duhalde, conservan una vinculación y criterios comunes que hacen suponer que seguramente marcharán juntos en contra del kirchnerismo en 2011. Como hombre ligado a los agronegocios, Reutemann representa justamente el modelo de concentración de la tierra y proclive al monocultivo que Peretti, Forte y Orsolini repudian por el perjuicio que provoca a los pequeños agricultores.
Sin plantear por ahora una fractura, ni representar un acercamiento en ningún sentido al gobierno, la instalación de debates como la producción familiar asistida por el Estado o la regulación del uso de la tierra empiezan a marcar diferencias de modelo con respecto a las posturas pro exportadores que han defendido la Comisión de Enlace y sus principales dirigentes –Buzzi incluido– de marzo de 2008 a esta parte". Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-144127-2010-04-18.html
Es decir, Dellatorre se suma a la lectura binaria de «Estado o Mesa de Enlace» que rige desde el año 2008 para interpretar el desarrollo agropecuario, rural y de las economías regionales. Pero hete aquí que el gobierno K (desde 2003 hasta ahora) está comprometido con el avance de la ocupación transnacional y transnacionalizada tanto de la economía como del territorio que se ejecuta mediante el extractivismo donde el modelo de soja transgénica juega papel fundamental y abarca los monocultivos de exportación, los complejos de agrocombustibles, la IIRSA, los aparatos científicos e ideológicos y los sistemas globales de agronegocios y de especulación financiera. Prueban la supremacía de este funcionamiento político económico y sociocultural a exclusivo beneficio de las transnacionales:
1. La centralidad de la exportación a China que está dominada por oligopolios imperialistas
Enrique Aschieri y Demian Dalle, en "Salto", señalan: "El incidente chino-argentino en el ámbito del comercio exterior se relaciona, por un lado, con las exportaciones argentinas de aceite de soja destinadas al gigante asiático, y por el otro con las importaciones chinas hacia nuestro país de un par de productos industriales.(...)
A todo esto, ¿cómo le puede ir a la Argentina en general, y en relación con la soja en particular, en el tire y afloje con China? Algunos datos claves para ir armando el cuadro. En 2009, el complejo sojero exportó por 12 mil millones de dólares. El destino principal fue China. En 2009, el 72 por ciento de la exportación de los porotos de soja y el 45 por ciento de los aceites fue a China. Cabe agregar que el 70 por ciento de las exportaciones argentinas de esos productos se encuentra en manos de diez empresas multinacionales, que prácticamente son las mismas que desde 2004 controlan alrededor del 75 por ciento del mercado chino de las refinerías de aceite. Las estimaciones argentinas acerca de la cosecha de la soja para este año se incrementaron en los últimos días, pasando de unos 48 millones de toneladas a más de 53,5 millones de toneladas, ubicándola como un volumen record de producción para el país y como uno de los principales del mundo. Esto contabilizará un piso de ventas, incluso con un escenario de precios bajos, de unos 18 mil millones de dólares, realizadas por el concentrado complejo sojero que incluye granos, harina y aceites (...)".
* Los autores son economistas y coordinadores del Departamento de Comercio Internacional de la Sociedad Internacional para el Desarrollo (SID-Capítulo Buenos Aires).
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4259-2010-04-18.html
Aclara aún más, Pablo Alejandro Nacht en "Mezcla de consenso y coacción": "La protesta de Fernando Jurado, el titular de Cargill Argentina –la mayor exportadora del complejo sojero local–, pone en evidencia un discurso que se encontraba solapado en lo que respecta a qué tipo de relación tiene el país con el gigante oriental China. Cargill Argentina planteó la queja –y presionó al Gobierno justificando el bloqueo de China a la entrada de aceite de soja en represalia a las medidas antidumping que se aplican a los productos manufacturados del gigante asiático–. Este conflicto permite analizar la construcción del sentido común en la relación entre China y Argentina, y el rol de las elites.
Los vínculos de Argentina con China poseen una joven historia. En el período 1989-2010, la expansión china en sus capacidades materiales, inserción en los organismos internacionales e irradiación cultural han venido modificando el tipo de vínculo con el país. Si bien la relación entre estas dos naciones se basa mayormente en cuestiones económicas, es posible detectar otros ámbitos donde la República Popular China viene articulando sus objetivos en varios “espacios vacíos”. No es un dato menor que se haya convertido en el segundo comprador de Argentina, dejando atrás a Estados Unidos y Europa, y solamente teniendo por delante a Brasil.
De una manera discursiva, se caracteriza a esta vinculación bajo consignas como “desafíos y oportunidades”, “asociaciones estratégicas”, “cooperación sur-sur”, “de beneficio mutuo” y “complementariedad” que aparentan ser conceptos clave en la ideología de la potencia asiática o de las propias elites dirigentes argentinas que toman para sí ese argumento.
Es interesante detectar que tanto la información académica como periodística a nivel general suele reproducir la retórica china sin un debido análisis y rigurosidad del uso de los conceptos para caracterizar una relación. Abundan los análisis de especialistas argentinos, universidades, centros de investigación y de organismos internacionales que suelen, en su caracterización, proyectar el interés del sector primario-exportador/gobierno como mera relación transitiva.
En un informe del Grupo Techint (Nº 326, publicado en 2008) se remarcaba que solamente 20 firmas –Cargill como protagonista– explican casi el 90 por ciento de las ventas al gigante asiático, mientras que a nivel del comercio total de la Argentina ese porcentaje es 50. Otro actor involucrado en esta relación es el gobierno, que del total recaudado por el fisco en concepto de retenciones, el 20 por ciento surge de aquellos productos con destino a China.
Si es tal la concentración en pocas manos de lo que se exporta a China, si son principalmente productos con una muy escasa elaboración –propio de una relación comercial de un país del norte con otro del sur–, y por otra parte se registra una balanza comercial deficitaria con este socio, ¿por qué una mirada tan complaciente? ¿A qué se debe que no haya ópticas críticas sobre el tipo de relación que Argentina ha construido con China? ¿Cuál es realmente el tipo de vínculo que se continúa solidificando con esta nación asiática?
Las medidas antidumping que interpuso la Argentina a las importaciones chinas surgen como una respuesta contradictoria dentro de la misma relación que el gobierno nacional quiere mantener; y los grupos exportadores sojeros presionan “a favor del bien común argentino” para que se normalice el comercio. Aquí se evidencia la retórica que busca alterar la imagen de “amenaza china” y no ser percibido como un competidor o “no socio” estratégico que llevaría a fortalecer los aspectos conflictivos más que la cooperación. Así emerge la hegemonía china, mezcla de consenso y coerción, en su articulación con las elites locales argentinas, que comprenden los beneficios económicos de la relación con China y acepta no entrometerse en cuestiones internas como los derechos humanos o la cuestión de Taiwán. Las exportaciones de commodities a China y la recaudación del fisco son factores que ameritan el silencio sobre cuestiones que no redituarán materialmente al desarrollo económico de los exportadores sojeros y al gobierno".
* Becario Conicet e investigador del Iihes-Idehesi.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4260-2010-04-18.html
2. La política económica e industrial que se deja en manos de las corporaciones monopolizadoras de agronegocios globales
"La multinacional francesa Louis Dreyfus se ha expandido rápidamente por varios Estados brasileños adquiriendo ingenios azucareros y ampliando las fronteras de los monocultivos de caña de azúcar. Esta situación ha impactado gravemente sobre el pueblo Guaraní Kaiowá, incrementando la violencia a la que son sometidos por parte de los latifundistas. También ha impactado sobre la conservación de ecosistemas tan valiosos como el Pantanal, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En 2005 la empresa se expande por varios Estados de Brasil como Sao Paulo, Minas Gerais y Mato Grosso do Sul. En 2009 participa del segundo productor mundial de azúcar y etanol, LDC-SEV Bioenergía, junto a otras multinacionales como Basf, Bayer y Syngenta. Paralelamente al aumento de tierras disponibles para el monocultivo de caña en Mato Grosso, aumenta la violencia contra el pueblo Guaraní Kaiowá, que vive confinado sin derechos en su territorio(...)".
http://www.rebelion.org/docs/105936.pdf / 16-05-2010
En el día de la Tierra, la Presidenta (Cristina Fernández) firmó el decreto de habilitación del Puerto de Timbúes para Dreyfus.
BUENOS AIRES (Reuters) - Louis Dreyfus, una de las mayores comercializadoras de granos del mundo, habilitó el miércoles un complejo portuario por una inversión de al menos 115 millones de dólares en la provincia argentina de Santa Fe.
"La Presidenta (Cristina Fernández) firmó el decreto de habilitación del Puerto de Timbúes, una inversión que supera los 115 millones de dólares", dijo la firma por medio de un comunicado.
En una reunión con la mandataria, los directivos de la empresa comentaron su plan de inversión en un nuevo complejo agroindustrial en la ciudad de Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, con una inversión de 190 millones de dólares.
"Creemos que con políticas consistentes podremos incrementar las inversiones en puertos y plantas de procesamiento en los próximos años y de esta manera seguir generando mayor cantidad de puestos de trabajo y valor agregado a nuestra producción agrícola", dijo Silvia Taurozzi, directora general de Louis Dreyfus Commodities Argentina.
Argentina es el tercer mayor exportador mundial de soja y el mayor proveedor de aceite y harina derivados. El Ministerio de Agricultura del país sudamericano estimó el miércoles que la producción de la oleaginosa llegará al récord de 52,5 millones de toneladas en el ciclo 2009/10.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) estimó la cosecha de la soja argentina 2009/10 en 54 millones de toneladas.
(Reporte de Karina
Grazina; Editado por Ricardo Figueroa)
Fuente:
http://noticias.latam.msn.com/xl/economia/articulo_reuters.aspx?cp-documentid=23976978
Dreyfus invirtió
en Timbúes más de 115 millones de dólares para construir una planta de molienda
de soja con capacidad de procesar 8 mil toneladas por día, e instalaciones de
almacenaje con capacidad de 380 mil toneladas de graneles sólidos y 45 mil
toneladas aceites.
El complejo, con los muelles incluidos, comenzó a operar en 2006, aunque en los
últimos años recibió nuevos desembolsos para ampliar y mejorar la capacidad
operativa. En la planta de Timbúes trabajan más de 300 personas.
El
proyecto original de Dreyfus contempla la duplicación de la capacidad de
procesamiento de soja, para llevarla a 16 mil toneladas diarias, aunque todavía
no hay plazos para su concreción.
Con la firme intención
de iniciar los embarques con la cosecha fina 2008/2009, los directivos de la
firma Louis Dreyfus anunciaron la construcción de una planta de almacenamiento
de granos y un muelle, además de una fábrica de
biodiesel para una segunda etapa de obras.
El Complejo Industrial está
destinado a la molienda y procesamiento de oleaginosas, la exportación de
subproductos de molienda (pellets y harinas) y la recepción acondicionamiento,
almacenamiento y embarque de graneles sólidos y líquidos.
Respecto a la nueva obra portuaria -cuya línea de atraque se encuentra a 90
metros de la barranca costera-, el muelle fue diseñado para recibir buques
tanques y graneleros de hasta 270 metros de eslora (tipo Cape Size). La obra de
atraque cuenta con tres torres de embarque vinculadas por las galerías de
embarque de 48 metros cada una y por la galería de transferencia que aloja dos
cintas transportadores -con capacidad de embarque de 1.200 tn/h, cada una -, y
se desarrolla entre el edificio de balanzas de embarque y la torre de embarque
central de 122 metros aproximadamente. Simultáneamente, con la habilitación del
puerto para embarcaciones de gran porte, también fue habilitado el denominado
Muelle de Barcazas, para la descarga de mercaderías. La operatoria se lleva a
cabo con la utilización de una grúa de pedestal de última tecnología, que vuelca
el contenido de las barcazas sobre una tolva metálica conectada a un sistema de
cintas de transporte con capacidad de recepción superior a las 10.000 toneladas
por día y conectado a las celdas y silos que pueden almacenar más de 375.000
toneladas.
En cuanto a la mano de obra utilizada, el Complejo emplea directamente a 100
personas y en forma indirecta a unas 500 personas".
Fuente:
http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=184241&id=352025&dis=1&sec=1
En noviembre de 2009, Daniel Scioli entregó tierras a Louis Dreyfus: "La mercadería tiene salida a través del muelle de embarque de graneles con capacidad de carga superior a las 45.000 toneladas diarias.
Las últimas 8,8 hectáreas disponibles en Cangrejales estarán destinadas a la concreción de un complejo industrial. Final feliz tras la dura puja que mantuvieron ambas compañías por la posesión del predio.El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, participó ayer del acto de cesión de tierras, por parte del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca(CGPBB), a las empresas Louis Dreyfus Commodities Argentina SA y Oleaginosa Moreno Hermanos SA.
Se trata de 8,8 hectáreas en la zona de Cangrejales, entre los puertos de Ingeniero White y Galván, para la construcción de un complejo industrial.
"La unión hace la fuerza y la fe mueve montañas. Por eso cuando uno gobierna la provincia más grande del país enfrenta situaciones y conflictos donde lo trascendente consiste en encontrar soluciones que signifiquen lo mejor para todos", señaló Scioli al destacar el final feliz para estas tierras que durante más de un año fueron disputadas por dos de las empresas más importantes del mundo en su rubro.
Acompañaron al mandatario provincial el intendente municipal Cristian Breitenstein, la ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez, el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, y el titular del CGPBB, Jorge Otharán, además de funcionarios, empresarios y representantes de distintas entidades de la ciudad.
Scioli destacó el accionar de Otharán para llevar a cabo una política adecuada para fortalecer el puerto y agradeció a los empresarios que "con visión de futuro" asumieron un compromiso con Bahía Blanca y el país. "Estas inversiones se deciden cuando hay confianza. Por eso queremos agradecer a las empresas por este acuerdo", agregó.
Las obras a ejecutar suponen una inversión que superará los 100 millones de dólares, a concretarse en un plazo de 5 años.
El acto tuvo lugar en la sala de situación de la delegación de la Prefectura Naval Argentina en Ingeniero White, y puso punto final a un proceso de negociación de más de un año entre las dos empresas solicitantes de las 8,8 hectáreas que quedaban disponibles junto al predio que ocupa la firma Mega SA.
"Se les dan 4,4 hectáreas a cada una. Es el final de un proceso de resolución del conflicto donde ambas compañías se comprometen a desarrollar un proyecto común o disponer de una alternativa para ubicar instalaciones destinadas al acopio y la logística", explicó Otharán.
Precisamente, en septiembre último, representantes de las dos empresas se reunieron en La Plata con Scioli, a quien presentaron el acuerdo logrado y las inversiones previstas.
"Además de incorporar valor al producto natural del puerto, como es el grano, estamos generando con estas inversiones una faz industrial. Este acuerdo nos provoca gran satisfacción y tranquilidad porque invertir en tiempos de tempestades es propio de los que asumen riesgos, de manera que les agradecemos a las empresas que hayan confiado en nuestro puerto para desarrollar sus actividades", indicó Otharán.
El intendente Breitenstein agradeció al gobernador su participación en todo el proceso que lleva adelante el puerto y destacó la trascendencia de que las principales empresas del mundo se "peleen" por disponer de tierras en la estación marítima bahiense.
"Desde una lógica de la inversión es algo extraño: uno hace los esfuerzos para que la mayor cantidad de inversores se radiquen aquí y en este caso fue el sector privado el que ha visto en esta zona un potencial único, con ventajas competitivas que generaron incluso este conflicto felizmente resuelto", dijo el jefe comunal.
Las tierras concesionadas forman parte de un sector de 25,31 hectáreas que habían sido solicitadas en reserva por Moreno en 1997, para lo cual pagaba mil dólares mensuales. La firma invirtió además un millón de pesos en movimiento de suelos. A pesar de haber presentado sus planes de inversión ese año y en 2000, no pudo concretar los mismos por "cuestiones macroeconómicas".
Cuando en 2007 la firma Dreyfus solicitó las tierras, el Consorcio de Gestión decidió la caducidad de la reserva de el Moreno "por cuestiones de interés público portuario", y le cedió 16,51 hectáreas. Las restantes 8,8 hectáreas fueron luego solicitadas de manera simultánea por Moreno y Dreyfus, iniciando una compleja etapa de negociaciones.
Con este acuerdo, ambas empresas aumentan su cantidad de espacio en el frente costero. Dreyfus construirá un complejo de elevación y almacenaje de granos, una planta de molienda de soja y girasol y una planta biodiesel, en un proyecto organizado en tres etapas.
La primera incluirá instalaciones de almacenamiento y un muelle con capacidad de carga de 1.200 toneladas por hora.
La segunda contempla la ampliación de los silos llevando su capacidad a 400.000 toneladas y la última fase comprende la construcción de una planta de procesamiento de soja y girasol y una fábrica de biodiesel que producirá 250.000 toneladas anuales.
Louis Dreyfus Commodities Argentina es una empresa de capitales franceses, subsidiaria argentina del grupo homónimo, uno de las más tradicionales en los mercados internacionales de commodities agrícolas. Opera en nuestro país desde 1897, donde se instaló legalmente en 1925.
Moreno, por su parte, realizará una inversión del orden de los 50 millones de dólares para construir una planta aceitera".
Fuente: http://www.prensa.gba.gov.ar/nota.php?idnoticia=5325&i=true /27-11-09
De modo que las transnacionales y sus socios locales acumulan cada vez más riquezas y poder. Están determinando nuestro presente y futuro de marginales o excluidos. Sin embargo, los progresistas nos quieren convencer que nos emanciparemos de este avasallamiento por el capitalismo e imperialismo si nos proponernos medidas factibles, es decir, esencialmente actualizadoras del sistema de saqueo y represión. Ante todo, se preocupan por suscitarnos o chantajearnos de que conviene aliarnos con el oficialismo. En ese sentido, Mario Wainfeld destaca: "La sesión sobre matrimonio gay fue memorable. La libertad de voto desemblocó el esquema binario del actual Congreso son consecuencia de la convicción militante de minorías organizadas que supieron construir conciencia, ganar espacios, abrir la cabeza y los oídos de la sociedad civil. Temple para soportar los malos trances o las murallas de silencio, creatividad para buscar las herramientas legales para sostener sus causas, paciencia sin desmayos.
El “A bis”, o algo más. El centroizquierda que aportó 28 votos, sumando todas sus expresiones, fue decisivo para concretar la sesión especial y garantizar el quórum. El cien por ciento de sus diputados votó afirmativamente dando fe de su coherencia, que no hubiera bastado sin la concurrencia de colegas de otras bancadas.
Un eventual accionar conjunto del arco de centroizquierda en el futuro podría mejorar, para bien, la correlación de fuerzas en Diputados. Promover coaliciones ad hoc con otros partidos, mejorando la agenda parlamentaria, imprimiéndole un sesgo más progresista.
Hasta ahora, mayoritariamente, jugó cerca del Grupo A con el cual (en el mejor de los casos) puede bisagrear leyes de tinte republicano. Algunas podrían ser estimulantes, como una reforma-restauración del Indec. Otras, piensa el cronista, oscilarían entre lo anodino y lo improbable, como las modificaciones al Consejo de la Magistratura que se están conociendo.
En otras materias, como el matrimonio gay, la reforma de la ley de entidades financieras o aún ampliaciones de la despenalización del aborto su aliado potencial es el oficialismo. Más allá de las caracterizaciones retóricas, el Frente para la Victoria y su commonwealth son (entre los partidos más votados y con más legisladores) el único sector capaz de comprometerse con ese tipo de reformas. “Correrlo por izquierda” con ánimo de sumar es un horizonte factible para el centroizquierda, que si lo manejara bien podría confirmar su perfil y trascender la denuncia o el testimonio".
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-145365-2010-05-09.html
En consecuencia, el progresismo y cierta parte de la izquierda están comprometidos con la batalla por ampliar el consenso al gobierno K. Justifican su comportamiento conque se trata de profundizar las medidas que, según ellos, sólo los necios u obtusos las critican y de tener en cuenta que sólo corriendo por izquierda al Partido Justicialista con liderazgo de Kirchner se puede conseguir el poder de cambio de la correlación de fuerzas.
Ahora, el poder que determina nuestras condiciones de vida y trabajo está en manos de las transnacionales gracias a sus socios locales, ante todo, los grupos económicos y la oligarquía terrateniente. Este reinado de oligopolios globales no aparece como guerra e invasión debido a los gobiernos, los partidos clientelares, el sindicalismo empresario, los grandes medios y las iglesias e industrias culturales.
Hay una imposición de gobernabilidad por la razón o por la fuerza. Los progresistas e izquierdistas que se esmeran en convencernos de mirar hacia los K, nos disocian de dos maneras principales: ▪abstraen las medidas aplaudidas tanto de sus respectivos contextos y/o funcionamientos como del modelo de enclaves exportadores, turísticos e inmobiliarios; y ▪nos inculcan constituirnos en minorías con suficiente reconocimiento social para tener leyes a favor de nuestras reivindicaciones.
En esencia, nos disocian de la realidad. Nos evaden de las políticas sostenidas por los gobiernos y estados del país que judicializan y censuran totalmente a las organizaciones en lucha contra la descarga de la crisis capitalista sobre los trabajadores y contra las transnacionales que saquean, devastan, pisotean nuestros derechos.
A diferencia de progresistas que nos quieren reducir a minorías reconocidas socialmente como sujetos de derechos y ocultar que son imprescindibles constituyentes de la mayoría en diversidad que erradique el capitalismo, Bety Cariño (asesinada el pasado 27 de abril) hizo un llamado a todos los pueblos para que nos articulemos y no luchemos solos. Y desde Colombia, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca nos señala: "entre los pueblos tenemos que comenzar a construir las propuestas de cambio que necesitamos. Más aún en esta coyuntura electoral en la cual quienes por décadas nos han saqueado ahora nos prometen el cambio y la justicia social que necesitamos. Sabemos que ninguno de ellos nos representa porque todos buscan su cuota burocrática para entregarle el país al capital transnacional de sus amigos y continuar con la extracción de nuestros recursos naturales".
Esta diversidad de los de abajo puede proyectar el país-mundo acorde con sus necesidades e intereses y tomar decisiones sobre qué y cómo hacer para concretarlo.
El desafío contemporáneo consiste en que seamos dialécticos. Es esmerarnos en desacostumbrarnos del capitalismo superando el estar demasiado creídos en nuestros saberes e ideas, en nuestras ciencias y filosofías o en nuestras vidas familiares al margen de la vida e historia social. Porque tales convicciones no sólo nos aíslan sino, sobre todo, nos parapetan de comprometernos con la situación límite en que nos hallamos todos los de abajo en el país, el continente y el mundo.
Gramsci nos guía hacia la importancia de ir transformando nuestra psicología compartida e individual mediante la puesta en práctica de cooperaciones, complementariedades, coordinaciones y otras formas de reciprocidad. Porque "la solución concreta e integral de los problemas de la vida socialista no puede proceder más que de la práctica comunista: la discusión en común, que modifica empáticamente las conciencias, unificándolas y llenándolas de activo entusiasmo". En suma, "realizar una acción comunista y revolucionaria es llegar juntos a la verdad".
El marxismo es esencialmente dialéctico de ahí que usarlo como herramienta de análisis-síntesis exige hasta modificar la propia actitud para sacarla de la cerrazón de sentenciar sobre alguien, algo o el curso del desarrollo capitalista e incluso de los cambios revolucionarios.
Indaguemos cómo se aparta Guillermo Cadenazzi de ser coherente con su posicionamiento de izquierda y su profesión de historiador.
En "Falsas Salidas. La producción sojera y la mirada ecologista", Guillermo Cadenazzi*explica: "En la última edición de Cash, Norma Giarracca y Miguel Teubal, dos reconocidos intelectuales críticos del avance sojero y defensores del pequeño capital en el agro, publicaron una nota respondiendo a una entrevista del suplemento económico a Gustavo Grobocopatel.
La respuesta de los autores refleja un debate muy en boga en los últimos años, principalmente desde el conflicto de 2008, acerca del avance y desarrollo de la producción sojera. Este debate se centra en dos puntos principales, que se suelen plantear de manera equivocada:
por un lado, la crítica ecologista o conservacionista a la producción sojera; y
por el otro, la creencia de que a través de la defensa del pequeño productor y del conservacionismo, se producirían más alimentos y más baratos.
Lejos de hacer una defensa a ultranza del cultivo de la soja, o desconocer la destrucción y contaminación del medio ambiente, este aporte al debate intenta ubicar estas cuestiones en su dimensión real.
Desertificación, contaminación, deforestación, desplazamiento y desaparición de los pequeños productores, hambre, pobreza y muerte son problemas históricos que no nacieron con la soja transgénica. Como mostramos en el libro Patrones en la ruta, en algunos aspectos parciales, la situación previa era aún peor.
Luego de un período de crisis en la agricultura (y crecimiento ganadero) en la década del ‘40, el agro pampeano se recupera en los ‘50 y empieza una etapa de fuerte crecimiento en la década siguiente, que se denominó “agriculturización”. Este proceso implicó una intensificación de la producción agraria, expandiendo el área sembrada, eliminando las rotaciones entre agricultura y ganadería y aplicando nuevas tecnologías para aumentar la productividad. El agro pampeano registró en los ‘60 un importante salto tecnológico con la renovación del parque de maquinarias (de mayor tamaño y potencia) y la difusión de nuevos agroquímicos. Este sistema productivo, basado principalmente en el maíz y el trigo, tenía problemas peores a los de la actualidad, si pensamos que no existía la siembra directa y que se aplicaban mayores dosis de agroquímicos aun más tóxicos que los actuales.
El auge de la soja y su paquete tecnológico, que se identifica como la causa de los problemas ecológicos actuales, significó en realidad un freno al proceso de desertificación que se venía registrando desde los ‘40. Por supuesto, dadas la expansión de la producción y la intensificación que implica el doble cultivo, creció el desmonte y el uso de agroquímicos, con las conocidas consecuencias sociales y ambientales. Pero en cualquier período de la historia del agro argentino que se analice, el capital ha procedido igual, aplicando tecnologías que aumentan los rendimientos, ahorran trabajo y permiten expandir las tierras de cultivo a zonas donde antes no era agronómicamente posible. Si ello puede hacerse en condiciones ecológicas mejores, se hará. Si no, se tomará el camino que marque la rentabilidad. El desarrollo de las fuerzas productivas por parte del capital (es decir guiado por las ganancias) trae aparejada la destrucción del medio ambiente. A mayor desarrollo productivo, más potencial destructivo. La ausencia de una visión más general y de largo plazo en la mayoría de los trabajos sobre la cuestión de la sustentabilidad lleva a plantear una visión idílica y romántica del campo argentino antes de la soja.
Por eso, aunque este modelo “sojero” sea mejor que el anterior, el problema sigue siendo el mismo y tan grave como siempre lo fue.
Las posturas ecologistas pueden lograr ciertos paliativos o mejoras parciales, pero dejan intactas las causas de fondo que producen esos males. Peor son las propuestas para favorecer a los pequeños productores como contrapuesto al modelo actual, tal la propuesta de Giarracca y Teubal. Ignoran que por la propia dinámica de la competencia, los capitalistas más chicos deben ahorrar costos por la vía de rotar menos la producción, restituir menos nutrientes, proteger menos a los trabajadores rurales y abusar más de plaguicidas. Aunque existe poca investigación al respecto, datos censales muestran una correlación positiva entre tamaño de la explotación y adopción de tecnologías conservacionistas (siembra directa y fertilización). Por el contrario, de imponerse las políticas a favor de la división de la tierra y la defensa del pequeño productor, tendríamos más contaminación y a la vez alimentos más caros, no porque sean peores o mejores, sino porque así los obligaría la competencia".
Afortunadamente, abajo y a la izquierda hay organización y lucha por concretar el desarrollo del «buen vivir» y la «soberanía alimentaria» con transcendencia internacional como lo demuestran, respectivamente, la reciente Cumbre de los Pueblos en Cochabamba y la Vía Campesina. El «buen vivir» y la «soberanía alimentaria» aprecian las biodiversidades. Es que construyen incesantemente los equilibrios ecológicos de los cuales dependen tanto la vida como el trabajo de la humanidad. Por esta centralidad de las biodiversidades es que existe la enorme multiplicidad de culturas planetarias tan necesarias por su saber hacer-disfrutar en convivencia con la riqueza de la naturaleza. También son imprescindibles para real y efectivamente democratizar el mundo en todos los sentidos de ese profundo cambio social e internacional.
Guillermo Cadenazzi coincide con la visión del socialismo que fracasó y que la Unión Soviética adoptó a causa, principalmente, de una época y de su compleja realidad sociohistórica. Pero hoy esa concepción productivista y de gran escala convierte al planeta en inhabitable pero, además, deshumaniza o quita potencial creador a las grandes mayorías.
Su afirmación de que, aun cuando "este modelo “sojero” sea mejor que el anterior, el problema sigue siendo el mismo y tan grave como siempre lo fue" se debe a analizar:
la contaminación y la siembra directa como hechos medibles, comparte con el capitalismo la inducción a razonarlas de un modo 'objetivo' sin contextos ni consideración a que componen procesos evolutivos complejos;
el modelo de soja como monocultivo sin su integración a los sistemas agroalimentario, agroindustrial y financiero del capitalismo mundializado;
el modelo de soja sin atender que, como el de las pasteras y las otras ocupaciones económico-territoriales de transnacionales y/o Estados, implican arrasamiento tanto de los derechos de los trabajadores como del agro y las industrias que satisfagan las necesidades e intereses populares, etc. y el refuerzo del subdesarrollo por la IIRSA y la deuda pública externa;
el modelo de soja y agrocombustibles como las otras ocupaciones económico-territoriales de transnacionales y/o Estados (mineras, pesqueras, hidrocarburíferas, comerciales, turísticas e inmobiliarias) implican la criminalización de la resistencia social, la batalla por el consenso amplio y el abuso a poblaciones rehenes de la pobreza extrema.
Guillermo Cadenazzi incurre en ese reduccionismo porque no ha revisado su concepción de progreso ni de bienestar ni de producción socializada. De ahí que concluya: "Esto nos muestra que las propias contradicciones del capital, con Grobocopatel como expresión más acabada, son las culpables de los males y no la soja. Sólo se puede avanzar hacia mejores condiciones de vida y alimentos más baratos para los trabajadores si se avanza en la productividad del trabajo que permita amortizar técnicas menos agresivas, que de por sí son más costosas. Para hacerlo, la solución más eficaz es avanzar hacia la concentración de la tierra en mayor escala, incluso que la alcanzada por el propio Grobocopatel. Es decir, plantear el cuestionamiento a la propiedad privada de la tierra y buscar la producción socializada en el agro pampeano y no su fragmentación en más capitalistas. Sólo así podrán superarse los problemas históricos planteados".
*Historiador, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales (Ceics).
Artículo publicado en el diario Página 12 del día 11 de abril de 2010
Fuente: www.razonyrevolucion.org
Pero, sobre todo, desestima a nuevos sujetos del cambio social e internacional como Vía Campesina. Y al despreocuparse de las situaciones que los hace rebelar afirmándose en sus derechos, autonomías y proyectos alternativos, desconoce parte medular del actual desarrollo del sistema capitalista. En efecto, la carrera por maximizar el acaparamiento de tierras implica mayor poder oligopólico de transnacionales que refuerza el neocolonialismo mediante:
1. Incorporación del BM y los gobiernos a viabilizar crecimiento contra la vida y los valores ecológicos, sociales y culturales de la tierra
Atendamos a Vía Campesina (CEPRID/GRAIN) que convoca a que:
"Digamos NO a los principios promovidos por el Banco Mundial sobre inversiones agrícolas “responsables”
Detengamos de inmediato el acaparamiento de tierras
"Inversionistas oficiales y privados —de Citadel Capital a Goldman Sachs— están rentando o comprando decenas de millones de hectáreas de buenas tierras de cultivo en Asia, África y América Latina para producir alimentos y agrocombustibles.
Este acaparamiento de tierras es una grave amenaza a la soberanía alimentaria de nuestros pueblos y al derecho a la alimentación de nuestras comunidades rurales. En respuesta a esta nueva ola de acaparamiento de tierra, el Banco Mundial (BM) está promoviendo una serie de siete principios para hacer que estas inversiones tengan éxito. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo de la Agricultura (FIDA) y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (conocida como UNCTAD por sus siglas en inglés) han accedido a unirse al BM para impulsar colectivamente estos principios. Su punto de partida es el hecho de que la actual fiebre del sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada. El BM acaba de terminar un estudio que muestra la magnitud de esta tendencia y su interés central en la transferencia de derechos sobre tierras agrícolas en los países en desarrollo a inversionistas extranjeros.
El BM parece convencido de que cualquier flujo de capital privado que expanda los agronegocios transnacionales donde aún no hayan penetrado es bueno y debe permitírsele proseguir, de tal modo que el sector corporativo pueda extraer más riqueza del campo. Dado que estos negocios de inversión están anclados en una privatización masiva y en la transferencia de derechos sobre la tierra, el BM quiere cumplir unos cuantos criterios para reducir los riesgos de inesperadas reacciones sociales: “respetar” los derechos de los actuales usuarios a la tierra, el agua y otros recursos (pagándoles alguna indemnización), proteger y mejorar los medios de vida a nivel familiar y de la comunidad (proporcionando empleos y otros servicios) y no dañar el ambiente. Éstas son las ideas centrales tras los siete principios del BM para lograr un acaparamiento de tierras “socialmente aceptable”.
Estos principios no cumplirán sus aparentes objetivos. Más bien son una jugada que intenta legitimar el acaparamiento de tierras. Facilitar que corporaciones (nacionales o extranjeras) se apoderen a largo plazo de las tierras agrícolas de las comunidades rurales es totalmente inaceptable, no importa qué lineamientos se sigan. Los principios del BM, que serían totalmente voluntarios, intentan distraer del hecho de que la crisis alimentaria global de hoy en día con la cifra récord de más de mil millones de personas sufriendo hambre, no será resuelta por la agricultura industrial a gran escala que van a aplicar prácticamente todos los inversionistas que están adquiriendo tierra.
El «acaparamiento de tierras» comenzó a intensificarse en muchos países durante los últimos diez a quince años con la adopción de las políticas de desregulación, los acuerdos de comercio e inversión, y las reformas en la gobernanza orientadas al mercado. Las recientes crisis alimentaria y financiera aumentaron el ímpetu de esta oleada de acaparamientos de tierra por parte de gobiernos e inversionistas financieros que intentan asegurar una capacidad de producción agrícola y existencias alimentarias futuras, así como activos que con toda seguridad les rindan grandes dividendos. Gobiernos pudientes andan en busca de tierras agrícolas en el extranjero para alimentar sus poblaciones y sus industrias nacionales. Al mismo tiempo, las corporaciones están a la caza de concesiones económicas de largo plazo para instalar plantaciones agrícolas y producir agrocombustibles, caucho, aceites, etc.
Esta tendencia también es palpable en zonas costeras en las que la tierra y los recursos marinos e hídricos están siendo vendidos, alquilados o cedidos a inversionistas en turismo y élites locales en detrimento de las comunidades costeras y de pescadores. De un modo o de otro, las tierras de cultivo y los bosques son arrebatados, con fines comerciales, de los/as pequeños/as productores/as, de los/as pescadores/as y los/as pastores/as, lo que conduce al desplazamiento, al hambre y a la pobreza.
Con el reciente acaparamiento de tierras agrícolas, el paradigma de la globalización ha llegado a una nueva etapa que socavará la libre determinación de los pueblos, su soberanía alimentaria y su subsistencia de una manera inédita.
El BM ve la tierra, y los derechos agrarios, como un activo clave para las corporaciones que buscan altos dividendos de su capital, ya que la tierra no es sólo la base para producir alimentos y materias primas para la nueva economía agro-energética, sino también una piedra angular para capturar agua. El BM, los gobiernos y las corporaciones están revaluando la tierra en términos meramente económicos, y de paso están negando la multifuncionalidad y los valores ecológicos, sociales y culturales ligados con la tierra. Por tanto, ahora es más importante que nunca que defendamos estos recursos de la predación de gobiernos y corporaciones de manera que estén disponibles para quienes los necesitan para alimentarse sustentablemente a sí mismos y a otros; y para sobrevivir como comunidades y sociedades.
El «acaparamiento de tierras» —aun en los casos en que no hubiera desalojos forzosos — le niega la tierra a las comunidades locales, destruye modos de vida, reduce el espacio político para las políticas agrícolas orientadas al campesinado y distorsiona los mercados hacia una concentración más y más grande de los intereses de las agroempresas y del comercio global, en lugar de promover una agricultura campesina sustentable para los mercados locales y nacionales y para las futuras generaciones. También acelerará la destrucción de los ecosistemas y la crisis climática a causa de la producción agrícola industrial de monocultivos para la cual serán usadas muchas de las tierras adquiridas.
Promover o permitir el acaparamiento de tierras viola el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), y socava la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El acaparamiento de tierras ignora los principios adoptados por la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) del 2006 y las recomendaciones hechas por la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD) El «acaparamiento de tierras» debe terminar de inmediato. Los principios del BM pretenden crear la ilusión de que se pueden evitar las consecuencias desastrosas. Las organizaciones campesinas y de pueblos indígenas, los movimientos sociales y los grupos de la sociedad civil están ampliamente de acuerdo en que lo que realmente necesitamos es:
· Mantener la tierra en manos de las comunidades locales e implementar una reforma agraria genuina, con el fin de asegurar un acceso equitativo a la tierra y a los recursos naturales.
· Apoyar fuertemente la agricultura campesina, la pesca y el pastoreo agroecológicos de pequeña escala, incluyendo capacitación e investigación participativa, de manera que los/as proveedores/as de alimentos puedan producirlos de manera abundante, sana y segura para todos/as.
· Cambiar profundamente las políticas agrícolas y comerciales con el fin de adoptar la soberanía alimentaria y apoyar los mercados locales y regionales en los que la gente pueda participar y beneficiarse de ello.
· Promover sistemas agrícolas y alimentarios basados en el control local de las comunidades sobre la tierra, el agua y la biodiversidad.
· Implementar efectivamente regulación obligatoria y estricta que limite el acceso de las corporaciones y otros actores poderosos tanto gubernamentales como privados a tierras agrícolas, de pastoreo, costeras, boques y humedales.
¡Ningún principio en el mundo puede justificar el acaparamiento de tierras!
Declaración apoyada por: (...)
Ver "Principles for Responsible Agricultural Investment that Respects Rights,
Livelihoods and Resources " Disponibles sólo en inglés en:
http://www.donorplatform.org/component /option,com_docman/
task,doc_view/gid,1280 Fuente:
http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article823
2. Integración de las de agronegocios, las petroleras, las automotrices y la oligarquía en la producción de biocombustibles utilizando al gobierno local
"La geopolítica de la cuestión agraria mundial"
Por Bernardo Mançano Fernandes
Geógrafo – profesor de la UNESP-Brasil
Coordinador de la Cátedra UNESCO de Educación del Campo y Desarrollo Territorial
"La cuestión agraria es, antes que otras implicaciones, un problema territorial. El agronegocio y la agricultura campesina disputan territorios en casi todo el mundo. La producción de agrocombustibles intensificó esta disputa y creó problemas de abastecimiento de alimentos. La búsqueda de nuevos territorios para la expansión de la agricultura tiene hoy una nueva característica. Empresas y gobiernos de diversos países están arrendando y comprando gigantescas áreas de tierras en otros países. Presentamos esos países en tres conjuntos:
Países arrendatarios y/o compradores de tierras;
países arrendatarios y/o compradores de tierras que son al mismo tiempo países arrendadores y vendedores de tierra;
países arrendadores de tierras.
Los países arrendatarios y/o compradores de tierra son predominantemente ricos en capital, pero pobres en alimentos y están arrendando tierras de países pobres en capital, pero ricos en territorios para producir alimentos. Este es un elemento nuevo en la cuestión agraria: la unión del Estado y el capital para explotar tierras, personas y países. Evidentemente este proceso de explotación no es nuevo, lo que es nuevo es que más allá de las empresas, los gobiernos están más involucrados en acuerdos que refuerzan el neocolonialismo y consecuentemente profundizan las formas de dependencia.
Esta novedad esta también relacionada con las crisis de falta de alimentos y con el aumento del precio de los combustibles. Un factor nuevo es que estamos viviendo un momento de cambio estructural en la producción de energía. El campo productor de alimentos y fibras pasa a producir cada vez más energía. Es evidente que esta nueva realidad exige la expansión de los territorios. Y los países ricos en capital, pero pobres en extensión territorial están adoptando las estrategias imperialistas.
Por ejemplo: los Estados Unidos por medio de sus transnacionales o de sus ciudadanos han comprado tierras en varios países, principalmente en Brasil; China tiene alquilada tierras en países africanos y en Rusia; países del golfo alquilan tierras en países africanos y sudamericanos; la Daewoo –transnacional de Corea del Sur_ arrendó por 99 años 1,3 millones de hectáreas a 25 $u la hectárea en la República de Madagascar para plantar maíz y palma africana. En Madagascar 70 % de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.
Países como Arabia Saudita, Bahrein, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Canadá, España, Japón, Jordania, Kuwait, Malasia y Qatar, han alquilado y comprado tierras en los continentes americano, africano y asiático.
Países como el Brasil, China, Egipto, Estados Unidos y la India o empresas de esos países son arrendatarias o compradoras de tierras en diversos países. Pero también estos países han dado tierras en arrendamiento o han vendido muchas tierras para empresas extranjeras.
Por otro lado, la mayor parte de los países que tienen tierra alquiladas son países pobres donde gran parte de la población vive en extrema miseria sin acceso a la tierra.
En otros casos, son países que formaban la ex Unión Soviética y países del núcleo del capitalismo cuyos territorios fueron entregados a las transnacionales del agronegocio.
En esta diversidad de países, tenemos: Angola, Argentina Australia, Birmania, Camerún, Camboya, Kazajistan, Congo, Croacia, Cuba, Eritrea, Etiopia, Filipinas, Georgia, Hungría, Yemen, Indonesia, Irak, Laos, Liberia, Madagascar, Malawi, Malí, Marruecos, Mozambique, Mongolia, Nigéria, Nueva Zelanda, Paquistán, Paraguay, Polonia, Kenia, RepÚblica Checa, Rumania, Rusia, Senegal, Síria, Somália, Sudán, Tailandia, Tajiquistan, Tanzania, Turquía, Ucrania, Uganda, Uruguay, Uzbequistan, Vietnam, Zambia e Zimbabwe.
A mediados del siglo XX surgió
la expresión
“república bananera” refiriéndose a los países de América
Central que tenían grandes extensiones agrícolas destinadas a la producción de
bananas por empresas de los Estados Unidos. Al final del siglo XX, grandes áreas
de varios países de América del Sur fueron utilizadas para la producción de soya
y el conjunto de esas áreas fue denominado como la
“república
de la soya”, como por ejemplo, las extensas y continuas áreas
de la Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia. De hecho estas expresiones
desprecia la soberanía de los países y forman el carácter geopolítico de la
cuestión agraria actual. Los países arrendadores de tierras son
predominantemente muy pobres que están cediendo tierras para empresas y/o
gobiernos de países ricos en detrimento de promover políticas para el
abastecimiento interno. Los países arrendatarios explotan los territorios de
esos países y llevan los alimentos para abastecer sus mercados. Campesinos
e indígenas de los países pobres son expropiados de las tierras y condenados a
recibir ayuda humanitaria. Esta realidad
intensifica la cuestión agraria ahora no solamente como un problema de renta de
la tierra, sino reforzando el sentido y el significado del concepto de soberanía
alimentaría que está -cada vez mas- asociado a la soberanía de los pueblos".
Fuente:
http://www.landaction.org/spip/IMG/pdf/GEOPOLITICA_DE_LA_CUESTION_AGRARIA.pdf
3. Desertificación por despoblamiento y arrasamiento de las biodiversidades, la fertilidad de suelos y los recursos hídricos
Partamos de repetir a Enrique Aschieri y Demian Dalle, en "Salto", que señalan: "El incidente chino-argentino en el ámbito del comercio exterior se relaciona, por un lado, con las exportaciones argentinas de aceite de soja destinadas al gigante asiático, y por el otro con las importaciones chinas hacia nuestro país de un par de productos industriales.(...)
A todo esto, ¿cómo le puede ir a la Argentina en general, y en relación con la soja en particular, en el tire y afloje con China? Algunos datos claves para ir armando el cuadro. En 2009, el complejo sojero exportó por 12 mil millones de dólares. El destino principal fue China. En 2009, el 72 por ciento de la exportación de los porotos de soja y el 45 por ciento de los aceites fue a China. Cabe agregar que el 70 por ciento de las exportaciones argentinas de esos productos se encuentra en manos de diez empresas multinacionales, que prácticamente son las mismas que desde 2004 controlan alrededor del 75 por ciento del mercado chino de las refinerías de aceite. Las estimaciones argentinas acerca de la cosecha de la soja para este año se incrementaron en los últimos días, pasando de unos 48 millones de toneladas a más de 53,5 millones de toneladas, ubicándola como un volumen récord de producción para el país y como uno de los principales del mundo. Esto contabilizará un piso de ventas, incluso con un escenario de precios bajos, de unos 18 mil millones de dólares, realizadas por el concentrado complejo sojero que incluye granos, harina y aceites (...)". Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4259-2010-04-18.html
Veamos en qué resulta esta expansión de la exportación de soja transgénica y derivados hacia China. Produce el despoblamiento de casi todo el territorio de Argentina por expulsión de las comunidades rurales hacia asentamientos precarios en o alrededor de grandes ciudades y arrasa tanto las ecorregiones como su extraordinaria heterogeneidad. Aún más, destruye la fertilidad de los suelos.
GRAIN nos aclara qué significa lo último en "Cuidar el suelo": "Para muchas personas, el suelo es una mezcla de minerales y polvo. En realidad, los suelos son uno de los ecosistemas vivos más asombrosos de la Tierra, donde millones de plantas, hongos, bacterias, insectos y otros organismos vivientes —la mayoría invisibles al ojo humano— están en un cambiante proceso de constante creación, composición y descomposición de materia orgánica y vida.
Los suelos contienen enormes cantidades de carbono, sobre todo en la forma de materia orgánica. A escala mundial, los suelos retienen más del doble del carbono contenido en la vegetación terrestre. El surgimiento de la agricultura industrial en el siglo pasado, por su dependencia de los fertilizantes químicos, provocó un desprecio generalizado por la fertilidad natural del suelo y una pérdida masiva de su materia orgánica. Mucha de la materia orgánica perdida termina en la atmósfera, en forma de dióxido de carbono —el más importante gas con efecto de invernadero.
La forma en que la agricultura industrial ha tratado los suelos, es un factor crucial en la actual crisis climática.
Según nuestros cálculos, si pudiéramos regresarle a los suelos agrícolas del mundo la materia orgánica perdida a causa de la agricultura industrial, podríamos capturar al menos un tercio del exceso de dióxido de carbono que se halla en la atmósfera. Si le incorporamos materia orgánica al suelo durante los próximos 50 años, dos tercios de todo el actual exceso de dióxido de carbono podría ser capturado por los suelos mundiales. Podríamos formar suelos más sanos y productivos y abandonar el uso de fertilizantes químicos que son otro potente productor de gases de cambio climático.
Vía Campesina ha argumentado que la agricultura basada en modos de cultivo de pequeña escala, que utilice métodos agroecológicos de producción y se oriente a los mercados locales, puede enfriar el planeta y alimentar a la población. Esta afirmación es correcta y las razones las hallamos, en gran medida, en el suelo.
Ecosistemas vivos. Los suelos son una delgada capa que cubre más del 90% de la superficie terrestre del planeta Tierra. No son sólo polvo y minerales. Son ecosistemas vivos y dinámicos. Un suelo sano bulle con millones de seres vivos microscópicos y visibles que ejecutan muchas funciones vitales. Es capaz de retener y proporcionar lentamente los nutrientes necesarios para que crezcan las plantas. Puede almacenar agua y liberarla gradualmente en ríos y lagos o en los entornos microscópicos que circundan las raíces de las plantas, de modo que los ríos fluyan y las plantas puedan absorber agua mucho después de que llueve.
Es clave la materia orgánica del suelo —una mezcla de sustancias originadas de la descomposición de materia animal y vegetal; sustancias excretadas por hongos, bacterias, insectos y otros organismos. En la medida que el estiércol, los restos de cosecha y otros organismos muertos se descomponen, liberan nutrientes que pueden ser tomados por las plantas y usados en su crecimiento y desarrollo. Las moléculas de materia orgánica absorben cien veces más agua que el polvo y pueden retener y luego liberar hacia las plantas una proporción similar de nutrientes. La materia orgánica contiene también moléculas que mantienen unidas las partículas del suelo protegiéndolo contra la erosión y volviéndolo más poroso y menos compacto. Esto permite al suelo absorber la lluvia y liberarla lentamente a los ríos, lagos y plantas y que crezcan las raíces de las plantas. Conforme crecen las plantas, más restos vegetales llegan o permanecen en el suelo y más materia orgánica se forma, en un ciclo continuo de acumulación. Este proceso ha tenido lugar por millones de años y fue uno de los factores clave en la disminución de CO2 en la atmósfera millones de años atrás, que hizo posible la emergencia de la vida en la tierra tal como la conocemos.
La materia orgánica se encuentra sobre todo en la capa superior del suelo, que es la más fértil. Es propensa a la erosión y necesita ser protegida por una cubierta vegetal que sea fuente permanente de materia orgánica. La vida vegetal y la fertilidad del suelo son procesos que se propician mutuamente, y la materia orgánica es el puente entre ambos. Pero ésta es también alimento de las bacterias, hongos, pequeños insectos y otros organismos que viven en el suelo y convierten el estiércol y los tejidos muertos en nutrientes y en las increíbles sustancias descritas, que al alimentarse y descomponen la materia orgánica. Ésta debe ser repuesta constantemente si no, desaparece lentamente del suelo. Cuando los microorganismos y otros organismos vivos en el suelo descomponen la materia orgánica, producen energía para ellos mismos y liberan minerales y CO2 en el proceso. Por cada kilogramo de materia orgánica que es descompuesta, se libera a la atmósfera 1.5 kilogramos de CO2.
Los pueblos rurales de todo el mundo tienen un profundo entendimiento de los suelos. Mediante la experiencia han aprendido que el suelo hay que cuidarlo, cultivarlo, alimentarlo y dejarlo descansar. Muchas de las prácticas comunes de la agricultura tradicional reflejan estos saberes. La aplicación de estiércol, residuos de cultivos o compost nutre el suelo y renueva la materia orgánica. La práctica de barbecho, en especial el barbecho cubierto, tiene como fin que el suelo descanse, de modo que el proceso de descomposición pueda realizarse en buena forma. La labranza reducida, las terrazas, el mulch y otras prácticas de conservación protegen el suelo contra la erosión, de forma que la materia orgánica no sea arrastrada por el agua. A menudo, se deja intacta la cubierta forestal, se altera lo menos posible o se imita, de forma que los árboles protejan el suelo contra la erosión y provean de materia orgánica adicional. Cuando a lo largo de la historia se han olvidado o se han dejado de lado estas prácticas, se pagó un alto precio por ello (...)".
Versión completa en http://www.grain.org/seedling/?id=646 Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=459
Walter Pengue se refiere a:
“Agua virtual, agronegocio sojero y cuestiones económico ambientales futuras
China "lo hace porque es una economía en expansión cuya población, en la medida que mejora su ingreso, se vuelca hacia las proteínas animales, que se producen sobre la base de hidratos de carbono y proteínas vegetales, exportados estos por países como la Argentina. Pero también porque lo que no le sobra a China es precisamente agua, además de estar mal distribuida y disponible en los lugares donde no es tan necesaria para la producción. Si bien, es el quinto en el ranking mundial de países en cuanto a volumen de recursos hídricos, sus 1.200 millones de habitantes hacen que la disponibilidad de agua per cápita lo ubique entre los últimos del planeta. Hoy China enfrenta el creciente problema de que su industria en expansión y una población que accede a más ingresos le demandan más recursos hídricos, que necesariamente debe quitárselos a la agricultura, en particular en la región norte del país, donde buena parte del trigo que allí se produce utiliza agua de riego, a costos elevadísimos. Sucede que el país asiático se autoimpuso, lo logró y superó, generar el 95 por ciento del consumo de trigo, maíz y arroz. Pero estos cultivos son sumamente ineficientes en el uso de agua. Mantener la producción triguera en el norte del país ha llevado a drásticas reducciones de los acuíferos - que se contaminaron con agua salobre - y negativos impactos ambientales, que hoy comienzan a resquebrajar su sistema productivo y alimenticio
El incremento del comercio global de agua virtual implica cambios drásticos en los patrones de producción agrícola de los países y tiene que ser examinado en las cuestiones de políticas de seguridad y soberanía alimentaria y formas sostenibles en el uso de los recursos hídricos. Este comercio mundial no deja de soslayar, para el caso argentino, un incremento de la demanda por soja de parte de países importadores como China seguido por la Unión Europea. Todos estos países faltos de agua y por ende, de escaso potencial productivo para alcanzar los niveles de producción exigidos hoy en la Argentina.
La sobreexplotación y subvaluación de recursos como los nutrientes exportados (Pengue, 2005, 2006) y ahora la de agua virtual no reconocida aún por los traders compradores, amerita identificar si este modelo de crecimiento sesgado hacia uno o dos cultivos para la Argentina (soja y maíz), no pone, por un lado, en peligro la estabilidad estructural agropecuaria y, por el otro, la estabilidad ambiental y la seguridad alimentaria nacional en el mediano plazo.
Las agendas ambientales de la Argentina, deberían incluir en sus cuentas nacionales la información referida al comercio de agua virtual (WWC, 2003). El caso de la Argentina, que se está convirtiendo en un exportador neto de pocos productos como la soja, fuerte demandante de agua, indicaría que el indicador debería ser considerado. Especialmente, cuando todos los guarismos muestran una demanda siempre en aumento. El crecimiento de las plantas de crushing agrega un factor adicional de consumo, utilización y disponibilidad a gratuidad del recurso.
La situación histórica que en sus primeros tiempos tuvieron las pampas, en un ámbito de alta resiliencia, hoy ha cambiado. Los disturbios y transformaciones ocasionadas por la incorporación de ciertas tecnologías y nuevos procesos económicos globales, han sacado del sistema una gran cantidad de recursos que se explotan hasta su agotamiento y luego, se pretende se restituyan por la vía de la reposición artificial. Si con los granos fertilizados se puede seguir adelante un tiempo más; en el caso del agua, la limitante no será tan sencillamente resuelta y desde el vamos, estos costos, no sólo para su reconocimiento sino para poner un freno y orden a un sistema de consumo irracional, deberían ser seriamente considerados, ayudando así a revisar más holísticamente los riesgos ambientales a la estabilidad de países como la Argentina.
Nuevamente la percepción por la problemática y el uso del indicador no pasan meramente por su cálculo y el guarismo obtenido (de por sí, alarmante) sino que la preocupación manifiesta es por la aparición confirmada de un nuevo conflicto ecológico distributivo que tiene al agua de los países sudamericanos en su centro, pero que como sucede aún con la Argentina, se subvalúa o considera pobremente. La deuda por nutrientes, se refuerza con esta deuda por agua virtual que no estamos evaluando aún pero que nos enfrenta a otro problema, al ocuparse no sólo espacio territorial, sino recursos acuíferos vitales para la vida y estabilidad ambiental mediata en la Argentina. La huella hídrica de China sobre la Argentina es un guarismo indicador de la intensidad relativa del uso del recurso, y que puede ser una medida de ajuste al incorporarse la externalidad en las grandes transacciones que los traders cerealeros hoy obvian por completo". Fuente: revista Realidad Económica 223 - 1º de octubre/15 de noviembre 2006
http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1054
4. Destrucción de la evolución geobiológica y de las culturas de siglos en convivencia con la naturaleza local
Las
transnacionales mineras y sus socios locales vuelan montañas y eliminan así sus
ecosistemas. Destruyen glaciares y periglaciares tan importantes como que
originan ríos y lagos. También cambian irreversiblemente cuencas hidrográficas,
despilfarran y agotan el agua dulce, vacían los mares....
Walter Pengue* nos aclara en:
"La transnacionalización de la agricultura y la alimentación en América Latina"
◊Significados de etnocidios y desaparición forzada de campesinos, comunidades rurales
Los impactos de las actividades humanas, sobre los sistemas ambientales dependen en la mayoría de los casos, de su intensidad, extensión, duración y por cierto, de las tecnologías empleadas. Todos los grupos humanos transforman su entorno para satisfacer sus necesidades y demandas, pero en las sociedades modernas, y entre las mismas, se han construido juegos de poder, donde no todos los individuos cuentan con el mismo peso de decisión para imponer las normas sobre de que manera y con que objetivos se realizarán estas transformaciones. De todas las actividades humanas, la agropecuaria es la que se aplica a una mayor superficie, lo que nos involucra en un conflicto creciente entre las actividades y básicamente las formas de “hacer agricultura”, la satisfacción de las necesidades básicas de la humanidad y la sustentabilidad del ambiente natural. Sin embargo, no todas las formas de agricultura, transforman el ambiente de manera similar.
La
historia de América Latina, muestra un continente autosuficiente en
alimentos y recursos naturales, desde que el hombre se hace
sedentario y se dedica a la agricultura. La riqueza florística dio lugar a
un proceso de domesticación y al
desarrollo de sistemas agroecológicos altamente diversificados y aún mucho
más complejos que los eurasiáticos. Durante varios miles de años, se
asentaron en el subcontinente, culturas cuyos profundos conocimientos sobre
las formas más apropiadas y combinadas de producción: Maíz, poroto
y calabazas en Mesoamérica, tubérculos, raíces y maíz en Los Andes, camote y
yuca en las caribeñas les permitieron el uso sostenible de los recursos y
marcaron un camino, que posteriormente fuimos perdiendo, de la mano de la
“colonización”, la
“modernización” y la “globalización”,
sistemas que sirvieron básicamente para acelerar la extracción irracional
y minera de los ricos recursos, con que aún hoy en día, Sud América cuenta.
Los recursos naturales y humanos que América Latina posee podrían sustentar su desarrollo endógeno de largo plazo. Con sólo el 8 % de la población mundial la región posee el 23 % de sus tierras cultivables, otro tanto aún es selva tropical (cuenta con el 46 % de las selvas tropicales del mundo), 13 % de tierras para pasturas y el 31 % del agua de superficie disponible. Asimismo, disponemos de ricas reservas de fuentes renovables y no renovables de energía (3 % combustibles fósiles y 19,5 % de producción hidroeléctrica). América Latina es la región que concentra la más rica de las biodiversidades del planeta. De los doce países poseedores de la mayor megabiodiversidad en el mundo, cinco se encuentran en Meso y Sud América: Méjico, Colombia, Ecuador, Perú y el Brasil. Sin embargo, estas riquezas y básicamente la forma en que podrían ser aprovechadas para y por los propios sudamericanos hasta ahora no se han plasmado en una mejora sustancial de la calidad de vida y del ambiente donde cada uno de ellos viven, sino que los modelos de desarrollo, claramente no han incluido a la mayoría de la población.
Nos hemos focalizado en un modelo defectuoso que más que incluir, excluye a nuestras clases más empobrecidas, especialmente durante los últimos treinta años. Es dable comprender que los orígenes de la penuria y la miseria en América Latina son variados y complejas pero puede destacarse que una larga tradición de gobiernos autoritarios, totalmente insensibles a los cambios y necesidades sociales, decisiones de política económica definitivamente equivocadas que se apoyaban en la creencia del crecimiento indefinido, una importante transferencia SurNorte de capital, recursos humanos y naturales, una diferenciación en el trato de las economías ricas para con Sud América y la creciente deuda externa de la Región que se impulsó desde los países superdesarrollados y sus organismos multilaterales de crédito desde la década de los setenta para fortalecer los regímenes dictatoriales primero, no han facilitado las cosas a los países sudamericanos. La llegada en los años ochenta de los gobiernos democráticos, trajo de alguna forma una nueva discusión en lo formal, pero a muestra de los resultados, las desigualdades siguen creciendo, favorecidas e incrementadas posteriormente por políticas neoliberales, fuertemente facilitadas en casi todos los países de América Latina durante los noventa que liberalizaron el paso hacia un modelo social excluyente y abrió el camino aún más amplio para la expoliación de los recursos naturales con el propósito de afrontar las crecientes demandas de su deuda externa.
Durante todo este período el sector agrícola, uno de los de mayor potencialidad de la Región, comenzó a cambiar virtualmente el foco de su demanda, para pasar a responder fuertemente a los incentivos hacia una concentración en la producción agroexportadora, intensiva en el uso de los insumos de la Revolución Verde, en detrimento de la producción local diversa y autosuficiente, en la cuál el sector campesino y los pequeños y medianos agricultores tuvieron un marcado éxito durante siglos. La cultura tradicional campesina demostró ser altamente sustentable dentro de sus propios contextos históricos y ecológicos. Muchas veces utilizó, sofisticadas técnicas de administración y gestión de los recursos naturales, adaptadas a las múltiples condiciones locales, permitiendo satisfacer las necesidades vitales de la población durante siglos, incluso en condiciones ambientales adversas.
Estas prácticas agrícolas implicaron el uso de una cierta tecnología de procesos, una organización social, espacial y cultural y un conocimiento preciso de los recursos, patrones de consumo y trabajo ajustados a las condiciones de cada medio. Así estos sistemas múltiples, son los que alimentaban a millones de americanos hace quinientos años cuando se cruzaron nuestras culturas y que hoy día relegados ya en muchos casos a las peores tierras disponibles, utilizando el 10 % de esa tierra cultivable, con serias limitaciones físico-químicas contribuye con el 40 % de la producción agropecuaria de la región, demostrando según datos de organismos internacionales y científicos ser superiores en ciertos casos a los de la agroganadería de mayores insumos".
◊Significados de la expansión del sistema global de agronegocios
"En Centro y Sudamérica, los campesinos conforman hasta el 80 % de los productores rurales, producen el 51 % de la cosecha de grano más importante de la región, el maíz y por lo menos en siete países (Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México y Paraguay) son los principales responsables por la seguridad alimentaria de los mismos. Sin embargo, estos programas exitosos desde el punto de vista socio ambiental, no han sido apoyados ni incentivados oficialmente por los sucesivos gobiernos de turno en los países sudamericano. Tampoco los agricultores de bajos ingresos, no sindicalizados u organizados fuertemente, cuentan con influencia en las decisiones sobre las políticas de investigación científico tecnológica, los que no responden cabalmente – por lo menos en la mayoría de los casos a las verdaderas necesidades específicas de sus respectivas regiones.
Es así que muchos de estos procesos, especialmente aquéllos que nuestra rica Región ha debido enfrentar desde el arribo de la “Revolución Verde”, respondieron a un esquema de políticas de “desarrollo”, no decididas en los planos nacionales sino que reflejaron los intereses y juegos geopolíticos decididos por los gobiernos de las economías más desarrolladas, en nuestro caso, especialmente el de los EE.UU. y sus grandes corporaciones que consideraron a América Latina su patio trasero.
Los organismos de difusión científico tecnológico internacionales facilitaron la expansión de un “único modelo de producción agropecuario”, apoyado exclusivamente en la concentración por el desarrollo de pocos cultivos de altos rendimientos – o mejor dicho de alta respuesta a los agroquímicos–homogéneos genéticamente, hacia los Institutos Nacionales de Tecnología Agropecuaria en cada uno de nuestros países.
Un modelo de expansión monoproductivo, pensado para resolver de manera muy simplista, y que por cierto, no pudo enfrentar los complejos problemas que los países subdesarrollados. Desde la llegada de la Revolución Verde, los grados de intervención y conflicto con la naturaleza no tienen precedentes. El concepto de obtener lo más posible, el incremento de la productividad y la homogeneización y concentración la producción en cada vez menos productos fueron las pautas culturales que apuntaron exclusivamente a una lógica económica llevada al paroxismo.
La aceleración de los procesos económicos, el aumento del consumo de productos alimenticios – muchos de ellos suntuarios – y por otro lado la disminución de los costos de producción y de los alimentos para los ciudadanos de las economías más ricas, que por otro lado, facilitaron la sobreexplotación de los sistemas naturales de América Latina, la subvaluación internacional de los productos y materias primas que la región generaba y en muchos de sus países, la destrucción sistemática de sus fecundos, variados y estables sistemas de producción local y regional. Asimismo, para garantizar su autoabastecimiento, asegurar su estrategia geopolítica de poder y luego competir con aquellas nacionales que naturalmente podrían producir a más bajos costos, Europa y los Estados Unidos subvencionaron fuertemente sus agriculturas, prestando muy poca atención a los métodos intensivos y el elevado consumo de insumos externos que las mismas aplicaron.
De varias maneras, un importante porcentaje de estos subsidios se transfirieron a su vez a las grandes corporaciones internacionales de agroquímicos y semillas, principales promotoras de la Revolución Verde. Estas grandes empresas, que operan tanto en las naciones desarrolladas como en desarrollo, han logrado enquistarse en los sistemas nacionales de decisión, siendo participes importantes de parte de las decisiones sobre qué formas de agricultura deben funcionar en el mundo. Mientras en la economía rica, fomentan los subsidios a las agriculturas cada día más contaminantes, en el sur, propenden a sistemas monoproductivos y literalmente el avance sobre la rica frontera agropecuaria, utilizando un subsidio relevante y totalmente devaluado: el ambiente y su fecundo potencial".
◊Significados de la «Revolución Verde»
"Posiblemente la Humanidad esté discurriendo por un nuevo andarivel productivo, elevadamente ineficiente en términos ecológicos y sociales y sólo productivo en la economía impuesta por el capitalismo global, que fuerza a grandes regiones del mundo a una búsqueda irrestricta de grandes extensiones transformadas, para la producción de materias primas vegetales monodiversas que alimenten a los animales de los países más desarrollados en un engranaje totalmente afiatado que nos arrastra a la irracionalidad productiva y a una irrestricta búsqueda de proteínas cada vez más baratas. Quizás, una batalla que pierden nuestras economías más pauperizadas, es la Batalla por la Proteína de mayor calidad, por la proteína animal, a la que en otras épocas, accedían de manera rica y diversa.
Desde la Segunda Guerra Mundial, las catástrofes ecológicas provocadas por inadecuados procesos agrícolas y de sus industrias subsidiarias como las de pesticidas, no dejan de manifestarse y exigen acciones inmediatas. Los desastres socioambientales, que quizás anteriormente se registraban más asiduamente en los viejos países industriales, se han desplazado hoy en día a todos los continentes, y la aparición de riesgos ecológicos relacionados con los desplazamientos y asentamientos de las empresas occidentales a las naciones subdesarrolladas, son el motor común que coloca ahora el riesgo alto, en tales economías.
La Revolución Verde
Se encuentra asociada de
hecho a estos desastres ecológicos que involucraron desde su expansión un
importante efecto de pérdida de la biodiversidad, derivado de la
concentración en muy pocos cultivos, la mayoría para atender la exportación
a mercados específicos en detrimento de la producción local y ampliada y a
las formas diferentes por ende, en el uso de la tierra. También la
tecnología, en paquetes insumo intensivos (fuerte capitalización, incremento
en el consumo de insumos energéticos, labranzas, plaguicidas, semillas
híbridas de genética estrecha) puede ser un importante vehículo de agresión.
Se expandió sobre
toda nuestra región casi sin excepciones, desde el sur del Río Bravo hasta
Las Pampas acumulamos impactos que pasan por la imposición de sistemas más
agresivos en el uso de la tierra e intensivos en la aplicación de
tecnologías que han ejercido importantes impactos, generalmente negativos,
sobre el hábitat, el paisaje y afectado la soberanía y seguridad alimentaria
junto a las vidas de millones de personas de toda América del Sur. Existe
una relación concreta, incontrastable entre el riesgo de extinción de
especies de la fauna silvestre y la agricultura. Además de avanzar hacia una
deforestación y degradación de la biodiversidad en general, es factible
comprobar un peligroso proceso de defaunación. Existe un notable impacto
negativo sobre la vida natural en aquellos países que desarrollaron un
perfil agrícola más intensivo, perfil que, están siguiendo básicamente
muchos de los países de la región, especialmente aquellos con superficies
agrícolas más extensas.
Es, en resumen, la primera experiencia de imposición tecnológica estricta en toda la Región Sudamericana y en muchas otras de toda el orbe. Generó importantes consecuencias ambientales y sociales, y si bien logró incrementar en parte los rendimientos unitarios de ciertos cultivos específicos, no solucionó los graves problemas de producción y acceso a los alimentos de las propias poblaciones donde se instaló el modelo. Las principales consecuencias ecológicas de la misma pasaron por la intensa contaminación por agroquímicos, degradación química, biológica y física de los suelos, salinización, pérdidas de estructura, aumento de los niveles de erosión hídrica y eólica, extracción de nutrientes sin reposición ni descanso natural, contaminación del agua dulce, de recursos fluviales y marítimos, pérdida de la diversidad genética y uniformización, del conocimiento autóctono y autónomo, fuerte incremento de la contaminación con fertilizantes, eutroficación del espacio natural, destrucción del paisaje y pérdidas de conectividad, introgresión de especies vegetales y animales con fuerte imposición energética, pérdidas de la biodiversidad, disfuncionalidades fisiológicas y enfermedades en seres humanos, dependencia externa. Todas consecuencias comprobables empírica y científicamente a lo largo y ancho de América Latina. En la década de los noventa, el Subcontinente enfrenta nuevamente un intenso proceso de imposición tecnológica, que podría incrementar aún más y que se encuentra inmersa en la misma lógica productivista creciente en el mundo desde los albores de los años sesenta".
◊Significados de la «Revolución Transgénica»
"La Nueva Biorrevolución, la Revolución Transgénica, no está exenta del mismo esquema de pensamiento de esa época, pero cuenta con una lógica propia, donde la expansión y dominación total de las áreas más ricas para la producción de materias primas vegetales y animales, la concentración del negocio y el alcance a toda la cadena agroindustrial, se presentan como una amenaza, más que beneficio, no sólo para los agricultores y campesinos de todo el mundo, sino para los propios consumidores que pierden cada vez más rápidamente su decisión hacia qué alimentos desean y sus formas de consumirlos. El hecho de la aparición de nuevas tecnologías y su aceptación y adaptación por las economías locales no significa ni garantiza que el país que las adopte acceda a una nueva fase de crecimiento económico y desarrollo social que asegure una distribución equitativa de los beneficios obtenidos sobre toda la sociedad.
Son justamente las sociedades quienes debieran discutir en una forma amplia y abierta, quienes debieran discutir los beneficios o los potenciales riesgos a los que pudieran verse sometidas, cuando tecnologías tan poderosamente transformadoras pretenden diseminarse en su ambiente y territorio. Tales tecnologías se sustentan en sólidos y costosos programas de investigación y desarrollo que en el caso de esta Nueva Revolución Verde, son llevados adelante por compañías internacionales de los países industrializados y que pretenden por cierto, un fuerte – sino total – control y protección de sus productos, mediante fuertes regulaciones internacionales y nacionales, e incluso restricciones biológicas importantes de accesibilidad y dominio, que representarían un incremento importante de los pagos que toda la Región debería solventar por el pago de patentes y regalías. En muchos casos, como sucediera con los desarrollos y capacitaciones de la Revolución Verde, son varios los centros de investigación y desarrollo que junto con técnicos específicamente formados en las universidades públicas e institutos y consejos nacionales de promoción tecnológica de los países latinoamericanos los que están abocados a la tarea de propender a desarrollos biotecnológicos, pero muy lejos aún, de colocar con éxito algún producto comercial y más cercanos a ser cooptados sus desarrollos por las corporaciones, con la consiguiente transferencia de beneficios nuevamente del sector público al sector privado.
La Revolución Biotecnológica, del tipo y forma que la Región enfrenta responde entonces a un proceso de dominio, desarrollado en muchos casos, por las mismas corporaciones agroquímicas y de semillas del modelo anterior, que en un “lavado de cara”, pretenden posicionarse con mayor potencialidad hoy en día, y aprovechar los beneficios derivados de la rica explotación agropecuaria sudamericana. El modelo no se circunscribe al dominio de los insumos y de la base productiva más importante, la semilla, sino que se prolonga, ahora más intensamente a la cadena de comercialización, la cadena de valor, la agroindustria, el producto final y hasta las formas finales del consumo. La clave para asegurar el manejo absoluto y el dominio y apropiación de los beneficios de la Ingeniería Genética – que aquí diferenciaré de la Biotecnología, por ser ésta una tecnología más amplia, que en algunas circunstancias puede facilitar procesos socialmente apropiables que beneficien a la comunidad, como el cultivo de tejidos vegetales, de anteras y demás – que implica una fuerte transferencia de genes entre especies no emparentadas, es que la mayoría de las técnicas, insumos y procesos utilizados son patentadas. Por ese motivo, es que inmediatamente a la par que se van produciendo los nuevos desarrollos de la Ingeniería Genética (ya les siguen la Genómica y la Proteómica), se diseño un riguroso proceso de regulaciones, básicamente orientado por los intereses comerciales de las grandes corporaciones tanto en la escala internacional como global, favorecido por las exigencias impuestas además por los acuerdos emergentes en la OMC, el NAFTA o el discutible futuro ALCA, que en este tema, sólo demuestran el interés real por lograr convenios que garanticen el reembolso por pagos de royalties y licencias por las nuevas semillas transgénicas.
Tecnología, Marco Regulatorio, Patentes y Comercio fueron las claves para intentar expandir los productos de la Ingeniería Genética en algunos de nuestros países, con éxito variado. Pero un marco regulatorio por sí sólo no asegura un régimen de control efectivo ni puede representar los complejos y diversos intereses de las sociedades involucradas. De los países sudamericanos, Argentina es el que ha permitido una difusión comercial extensiva de cultivos transgénicos y fue el que avanzó más rápido en la coordinación y afianzamiento de un organismo que brindara los instrumentos y “asesoramiento” sobre las diversas actividades relacionadas con la promoción de la Ingeniería Genética: la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, CONABIA. Sus objetivos explícitos como estructura de supervisión de Organismos Genéticamente Vegetales en el país respondieron a la “minimización” de los potenciales riesgos para la salud humana, el ambiente y la producción agropecuaria, “favorecer” el desarrollo tecnológico, ocuparse de la seguridad y por la calidad de los nuevos productos, informar a la opinión pública y realizar el seguimiento de los mercados internacionales.
En mayor o menor grado, organismos del mismo tenor se pueden encontrar en Ecuador (Comisión Nacional de Bioseguridad), Méjico (CIBIOGEM), Brasil (CTNBio), Uruguay (CERV), Chile (CALT), Bolivia (Comisión de Bioseguridad) o Colombia (CTN). La mayoría de ellos, se han involucrado más quizás con las cuestiones de promoción de las nuevas tecnologías que por su regulación, estando sumamente relegados los intereses por realizar estudios de impacto socio ambiental integrados (siguiente Cuadro). En ningún caso, existen instancias de discusión donde se incluyan con verdadera amplitud la participación social ni tampoco las decisiones de estos organismos son sometidas al análisis de investigadores independientes o no comprometidos directamente con los intereses en pugna.
Fuertemente imbuidos por favorecer el “desarrollo tecnológico” estos organismos concentran en su estructura a investigadores de los centros de investigación biotecnológica, a representantes de la industria y demás actores relacionados del Estado y Cámaras, pero se hallan muy escasamente representados o con muy pobre participación real, los diferentes representantes de ONGs, o Secretarías importantes como las de Ambiente o del Consumidor. En realidad, la existencia de estos Comités de Asesoramiento en la evaluación del riesgo de materiales OGM es técnicamente simbólica, estando su actuación tendiente a responder a las formalidades legales y actuar como "garantía” de respuesta ante posibles demandas ciudadanas. Es más, respecto de estas últimas y su participación, estos organismos cuentan en general con un módulo, referido a la percepción pública, en el cuál se asume que la misión es explicar “las bases científicas de estos procesos”, asumiendo que es una tecnología necesaria para el desarrollo, pero sin brindar ningún espacio a la participación social.
Sí es muy intensa la participación de representantes de las Secretarías de Agricultura en cada uno de los países o de organismos relacionados directamente con el rubro semillas, su certificación y promoción (los INASE, SENASA, CNS, SNICS, PNS o nombres o siglas similares). Básicamente su función inicial fue dar cabida en el marco de la UPOV, a los ajustes nacionales necesarios para expandir el negocio de las semillas comerciales, pago de patentes y royalties para lo cual crearon sus propios organismos como ARPOV o BRASPOV, muy desarrollados en Argentina y el Brasil, junto a un crecimiento muy veloz en los demás países. Pero desde el punto de vista, de la fuerte promoción y difusión de las nuevas semillas transgénicas, los principales impulsores son las organizaciones colegiadas de empresas que defienden y representan los intereses del sector semillero en cada uno de nuestros países tales la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), ECUASEM, AGROBIO, ABRASEM, CUS, ANAPROSE u ANAPO.
Estas organizaciones tienen un fuerte poder de lobby e influencias muy grandes de las corporaciones transnacionales que actúan directamente sobre las decisiones de los organismos encargados del contralor y certificación estatal de las semillas comerciales, los distintos Institutos Nacionales de Semillas. A pesar de todo lo avanzado en muchos de nuestros países en el plano tecnológico y su facilitación, es muy pobre en la mayoría de ellos el desarrollo del Marco Legal necesario que controle y regule fuertemente tecnologías y empresas tan poderosas. Un solo país, el Ecuador incluye en su Constitución Nacional (Art. 89 – Inc 3) estrictas normas de Bioseguridad para el manejo de OGMs y reconoce el Principio de Precaución. El Brasil cuenta también con una Ley propia sobre Bioseguridad que reglamenta sobre la liberación de OGMs (Nº 8974), mientras que en general los demás países se manejan solamente aún con Decretos y Normas de organismos como sus ministerios de Agricultura, Ambiente y demás. Es altamente llamativo el caso de Argentina, que a pesar de la superficie implantada no cuenta aún con una norma que regule y haya discutido socialmente en su Congreso una legislación adecuada que contenga y controle los fuertes cambios que se están produciendo. Una situación similar tiene relación con el Derecho del Consumidor a saber lo que consume, que vuelve a encontrar al Ecuador entre aquellos países que más desarrollaron sus procesos legislativos y que cuentan con una Ley Orgánica de Defensa del Consumidor que establece en su Articulo 14 la obligación de informar sobre ingredientes genéticamente modificados en los alimentos. En el caso de Méjico, el Código Penal, en su artículo 420, recomienda pero no obliga al etiquetado de alimentos, mientras que en el Brasil, la Ley de Defensa del Consumidor (Ley 8078) recomienda el etiquetado de productos OGMs
◊Significados del dominio de las transnacionales agroindustriales
"Las corporaciones transnacionales agroindustriales han constituido grandes conglomerados formados compulsivamente a partir de adquisiciones y acuerdos de colaboración de empresas tanto del área agrícola como de los productos agroquímicos. Esta estrategia, incluye simultáneamente la adquisición de empresas internacionales menores junto a las compras totales o parciales de empresas nacionales, encubriéndose de esta forma muchas veces la presencia de las corporaciones en los ámbitos locales. De esta forma, llegaron a La Región desde hace varias décadas algunos de los principales grupos económicos semilleros y de agroquímicos, que se expandieron en todos los países latinoamericanos. Así Monsanto como tal tiene una fuerte presencia en Argentina, Brasil o Méjico y un crecimiento destacado en los demás, utilizando a los primeros para crecer y difundir en la actualidad, la tecnología transgénica.
El proceso cierra luego, con la integración a los principales traders de cereales mundiales como Cargill, ADM, Bunge, Toepfer y Dreyfus, que operan y se expanden velozmente tanto en el norte como en el sur de la región. En Argentina, las cinco compañías exportan el 78 % del trigo, 79 % del maíz, 71 % de la harina de soja, 95 % del aceite de soja y el 99 % del girasol. Si observamos cualquier otro lugar de Sud América, hallaremos que cifras similares se seguirán reproduciendo, lo que implica que el grueso de la producción mundial de alimentos exportables está en manos de estas compañías. Empresas que operan tanto en Brasil, Argentina o los Estados Unidos con enormes facilidades y con gran poder en las negociaciones comerciales.
Relacionado con la percepción social de las nuevas tecnologías y la producción agropecuaria, se han creado los medios desde los propios sectores de interés por la difusión de las “bondades de las nuevas tecnologías”. Las Cámaras de Semillas, han dispuesto la creación de instancias bajo distintas modalidades para la promoción de las nuevas técnicas o creado directamente Institutos que se ocupan de tales funciones, tales el Foro Argentino de Biotecnología, o su similar en Méjico, en Brasil y en los demás países (lo bien los conocidos sitios en la internet identificados como “porqué biotecnología”). Asimismo han convocado a otras Instituciones y ONGs ambientales para que fomenten la discusión para alcanzar “con sustentabilidad” incrementos cada vez mayores en la producción de materias primas, tales la FVSA en Argentina, el ILSI en el Ecuador o la CICEANA en Méjico.
Todos estudian la cuestión de la importancia de los incrementos productivos, pero muy pobremente se han fomentado discusiones científicas serias que permitan analizar, ex ante, los impactos potenciales desde el punto de vista sociales, económico o ambiental de las liberaciones de diferentes tipos de transgénicos en nuestros países. También crece el aporte internacional para inducir a la discusión – y aceptación definitiva de los OGMs? de importantes apoyos económicos internacionales vía GEF de organismos de Naciones Unidas que ya se han instalado en todos los países sudamericanos. En muchos casos, se ponen a la discusión, principios pseudocientíficos como el de la Equivalencia Sustancial, fuertemente promovidos por Argentina o ciertos sectores en el Brasil, siguiendo los lineamientos desarrollados para equiparar la producción convencional a la transgénica. Sin embargo, a la luz de la discusión social y la creciente actividad de estos movimientos, comienza a vislumbrarse la importancia para cada una de nuestras sociedades, de la incorporación seria del Principio Precautorio, frente al avance sin condicionamientos de los productos transgénicos.
En la mayoría de los países, la investigación agropecuaria estuvo ligada a un modelo de modernización tecnológica excluyente, que junto a la privatización de muchas de sus funciones ha beneficiado fundamentalmente a aquellos productores que contaban con el capital y la escala que les permitía demandar investigación y asistencia técnica para competir y ser eficientes.
Esta respuesta de los Institutos Nacionales de Investigación Agrícola (los INIA, INIAP, INIFAP, EMBRAPA, INTA o ICAs, a escala regional el IICA) respondieron básicamente a los requerimientos de la lógica productivista relacionada a los grandes cultivos de exportación y muchos de ellos se beneficiaron directamente de un pequeño porcentaje por las exportaciones producidas, lo que les permitía ser autárquicos y definir que líneas de investigación favorecer y cuales no.
Es claro entonces, hacía dónde podría apuntar la decisión sobre qué investigar y desarrollar. Tanto en estos organismos de investigación, como en las Universidades e Institutos Mixtos, se investiga “a demanda”, lo que implica un serio riesgo para la definición de la política científica en cada uno de nuestros países. Es un riesgo notable, lindante con la irresponsabilidad permitir que la agenda científica de nuestros Institutos de Investigación se defina en función de las necesidades exclusivas de un sector y no se permita una discusión y una participación social en la definición de las políticas científicas en los respectivos países, existiendo aún la preeminencia del paradigma tecnológico de la Revolución Verde en todos estos centros.
Pero a pesar de las notables falencias que encontramos en los marcos regulatorios e institucionales sobre la Ingeniería Genética y la participación de las corporaciones transnacionales, nos encontramos que en la práctica, son ya varios los cultivos transgénicos que se han liberado tanto comercialmente como en pruebas extensivas a campo, o arribados a algunos de los territorios como productos importados para consumo o en el marco de los programas mundiales de alimentos. En Argentina, son más de 13.000.000 de hectáreas las sembradas con organismos transgénicos (soja RG, maíz Bt y algodón Bt especialmente), siendo que los demás países aún se encuentran en proceso de análisis, ensayos de campo o producción en invernáculo tales el clave azul comercializado en Ecuador o Colombia, el jitomate en Méjico, o la intensa campaña por la difusión del algodón y el maíz en los países andinos como en Bolivia y Colombia. En Uruguay en menor escala, se ha permitido desde hace varios años la soja transgénica y se ha presentado el Maíz Bt para su difusión, pero con una creciente resistencia social Acerca de la contaminación del maíz mejicano, si bien no se ha permitido la producción local de maíz transgénico, es notable y tal lo que ha pasado que frente una importante importación de maíz OGM, y dada la posibilidad de escape y siembra, se produciría flujo de genes entre especies lo que efectivamente sucedió, tal como dan cuenta los últimos trabajos de investigadores y de las organizaciones sociales.
A pesar de no haberse permitido una liberación comercial, la contaminación se produjo y afectó el principal centro de origen, del más importante cultivo alimenticio de América. Los conocidos programas de Ayuda Alimentaria han sido otro instrumento de facilitación del proceso hacia la pérdida final de la Soberanía Alimentaria de la Región. Respecto del Programa Mundial de Alimentos (PMA), otra vía por la cuál ingresan productos y alimentos transgénicos, sin el consentimiento ni conocimiento social, se comprobó por ejemplo en Ecuador, la presencia de OGMs en alimentos para niños en los Programas “Mi Papilla” y “Mi Colada”, especialmente de soja resistente al glifosato. En Argentina, país excedentario históricamente en alimentos, pero dramáticamente afectado por la crisis devastadora generada por el modelo neoliberal de los noventa, se implementó un programa interno, para promover el consumo de soja transgénica entre los más pobres, especialmente los más pequeños, conocido como “Soja Solidaria”, impulsado por las organizaciones más comprometidas con la expansión de los cultivos transgénicos en el país, como la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, AAPRESID. Luego de la fuerte acción pública, el gobierno dejó de apoyar, por lo menos activamente, estos programas.
A poco que se analicen los sistemas productivos nacionales de hace cuarenta años atrás y los actuales, se podrá concluir que en la mayoría de los países de la Región, anteriormente autosostenibles en los alimentos básicos, hoy en día dependen de una dieta menos enriquecida o literalmente se han convertido en importadores netos de alimentos incluido al maíz, nuestro alimento básico! tal el caso de Colombia, Méjico, Colombia, Uruguay o Bolivia o han mermado en gran medida sus producciones variadas para el consumo interno como los casos de Argentina o el Brasil, donde las mejores tierras se reasignan de manera sistemática para la producción extensiva y latifundista de productos exportables en detrimento de la sostenibilidad local.
Toda la región está poniendo en riesgo su soberanía alimentaria es decir aquella entendida como el derecho de una Nación a definir su propia política agraria, de empleo, pesquera, alimentaria y de tierras de manera tal que sea ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas para sí y sus condiciones únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a las formas de producirlo, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades.
Lamentablemente hemos podido ver como toda América Latina lenta pero inexorablemente, de la mano de las decisiones políticas dependientes de sus respectivos gobiernos, se ha ido alejando cada día más de estadios más seguros sobre el manejo de sus alimentos pasando a depender exclusivamente de las decisiones comerciales de las corporaciones transnacionales de los mismos. Los ejemplos de Argentina o Méjico, el primero facilitando la expansión de los cultivos transgénicos en su propio territorio y el segundo, permitiendo un ingreso masivo de alimentos desde los EE.UU. acompañados ambos procesos por una sistemática eliminación de fuentes de trabajo para sus pequeños y medianos agricultores debería llamar a la reflexión sobre las formas de analizar los verdaderos impactos que una tecnología, tremendamente poderosa puede tener no sólo sobre el ambiente sino sobre las sociedades donde esta se difunde.
El proceso de penetración con eventos transgénicos se ha presentado bajo diferentes modalidades, algunas yuxtapuestas, en nuestros países: Desde la difusión para la competencia comercial en el nivel mundial, pasando por la alimentación hacia los más pobres con los propios productos excedentes del proceso o la importación de alimentos transgénicos de terceros países (Vease Mapa). Más allá de la discusión puntual sobre la potencialidad o no de la Ingeniería Genética en este momento histórico de la Humanidad, es dable preguntarse por qué existiendo un conocimiento pleno y profundo sobre las formas de producción de la rica y diversa agricultura regional, se hace necesario eliminar de cuajo estos sistemas de producción para instalar por otro lado, en nuestros países, un sistema homogéneo, sólo interesante para ciertos sectores de la exportación y sin ningún beneficio social.
El enorme costo social (Argentina perdió el 30 % de sus establecimientos agropecuarios en los últimos años en una concentración de tierras que se repite en casi todos los países), el aumento de la pobreza y la indigencia, la dependencia alimentaria y la falta de oportunidades en el campo tradicional, deberían hacer repensar a las autoridades y recordar que aún hoy en liberación comercial definitiva, mientras Ecuador recibe ayuda alimentaria con OGMs producidos en los EE.UU. A nivel extensivo, el objetivo de las corporaciones es ampliar su negocio a las áreas de mayor superficie integrada como Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, donde la calidad de las tierras y las cercanías a vías navegables de salida relativamente sencilla, facilitarán el incremento de un negocio millonario. La hidrovía ParaguayParaná está siendo concebida exclusivamente con este objetivo, sin considerar las serias consecuencias ambientales, sociales y económicas que ello puede llegar a generar. La pobreza se sigue incrementando. Los Institutos de enseñanza agropecuaria y aquellos de difusión y extensión, básicamente se han acercado a estas líneas de trabajo que favorecen las producción extensiva, de exportación y son solamente las ONGs ambientales, algunos grupos de investigación y científicos independientes, organizaciones de pequeños productores y consumidores en algunos países las que han levantado su voz de alerta sobre las inconcebibles formas en que el dominio de los alimentos y los métodos de producción se han desarrollado en nuestras naciones.
◊Significados de los sistemas agroecológicos
"Pero la crisis del modelo en muchas naciones ha sido por otro lado, un fuerte llamado de atención a los gobiernos sobre la necesidad de comenzar a apoyar de alguna forma, métodos de producción sustentable y de rescate de la producción local, que básicamente se encuentran relacionados con aquellos sistemas agroecológicos tan conocidos, que han demostrado ser sostenibles, productivos y económicos durante las graves crisis que enfrentamos y a las que posiblemente deberemos enfrentar nuevamente en el futuro.
Estos sistemas agroecológicos vuelven a poner en manos de los agricultores, los instrumentos y las formas de producción. Su éxito, independiente, comprobable y científicamente validado comienza a ser una alternativa, viable, productiva que crece frente al modelo de producción de la agricultura industrial. Desde el ámbito de la tecnología y la extensión, con muchos menos recursos, comienzan también a demostrar resultados muy importantes programas nacionales como el ProHuerta del INTA en Argentina o el importante trabajo del EMATER, un ente técnico regional en Brasil, que apoyan y promueven prácticas de autoproducción y comercialización de alimentos sanos, baratos y orgánicos bajos prácticas agroecológicas, altamente validadas y con un costo sumamente bajo de inversión. Se fomentan sistemas de producción local y regional, de productor a consumidor, con productos de mayor calidad que los convencionales y favorecen las condiciones de desarrollo del agricultor, urbano o rural y de sus familias.
Las principales demandas, de los millones de pequeños agricultores, responsables de gran parte de la producción no se hallan asociadas a la necesidad de la difusión de las plantas transgénicas, sino a la implementación de Políticas Agropecuarias consistentes y adecuadas a sus necesidades. Así como lo indica Rubens Nodari para el Brasil, que se puede replicar a toda Sud América, la introducción de las plantas transgénicas en la agricultura, es una cuestión falsa, porque las plantas transgénicas desarrolladas hasta la actualidad no atienden ni apuntan a la pequeña propiedad familiar. La evaluación de una nueva tecnología y de su riesgo consecuente, debería incluir necesariamente informaciones sobre todas las posibles alternativas a la misma, además de un análisis comparativo de los beneficios, sus riesgos, su distribución y las diversas soluciones posibles en complejas y holísticas revisiones multicriteriales, que aún nuestros funcionarios desconocen o no desean conocer".
* Ingeniero Agrónomo. Miembro del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente. Foro de Ecologia Politica de Argentina (FEP). Email: wapengue@gepama.com.ar
Este informe es un resumen del documento desarrollado como coordinador regional junto a Resources Agricultural International Network GRAIN entre 2001 a 2003 en el marco del Proyecto sobre la Transnacionalización de la Agricultura y la Alimentación en América Latina, publicado por GRAIN, Biodiversidad, Seedling y también por la Red de Formación Ambiental para Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2004.
Fuente: http://www.redes.org.uy/wp-content/uploads/2008/09/la-transnacionalizacion-de-la-agricultura-y-la-alimentacion-en-america-latina.pdf
En consecuencia, el desafío medular de posibilitar un mundo sin transnacionales y sus socios locales o el derrumbe del capitalismo e imperialismo nos plantea tener claro que nuestro poder de transformación depende de cómo concretamos la socialización de la propiedad sobre bienes, servicios e ingresos que están hoy monopolizados por grandes capitales, terratenientes y Estado.
Desde Cuba Jesús Pastor García Brigos, Elena Martínez Canals, Roberto Lima Ferrer, Rafael Alhama Belamaric, Luis Marcelo Yera y Daniel Rafull Pineda desarrollan: -Los estudios sobre la «propiedad social» son una necesidad insoslayable para la práctica de la transformación socialista, por su vínculo con la necesidad de concretar en procesos reales de la cotidianeidad, los rasgos del socialismo en el presente siglo XXI, como única alternativa válida para el futuro de la humanidad.Dentro de ello, el problema de la propiedad en la construcción socialista para el caso cubano, tiene que ser visto contextualizado en las peculiaridades del proceso desde su propio inicio, pero especialmente en lo concerniente a la fase por la que el mismo atraviesa entrando al siglo XXI, considerando las cualidades positivas consolidadas pero también las inercias o insuficiencias que frenan el avance en las actuales condiciones. -El análisis de lo acumulado en la cotidianeidad y en la reflexión teórica respecto a la propiedad social y la construcción socialista, muestra que se hace indispensable un enfoque integral multidisciplinario para avanzar en la elaboración de los instrumentos teórico-metodológicos que permitan enrumbar las "guías para la acción".La claridad conceptual es requisito indispensable en la elaboración de los referentes histórico-concretos, que sirvan de base para los pasos prácticos encaminados a consolidar el sentido emancipador socialista en las condiciones actuales para cada caso específico. -En nuestro enfoque de la propiedad social en la construcción socialista, partimos de que la propiedad, como categoría universal, es una abstracción generalizadora para expresar esencias estructurales y funcionales de la reproducción de los seres humanos, que se conforman a partir de la relación hombre- naturaleza: desde la relación que "distingue" al hombre de los objetos de la naturaleza, hasta las relaciones que se conforman y desarrollan entre los individuos y su correspondiente proceso de socialización humana como sujetos y objetos de la producción. La propiedad como categoría sintetiza y expresa la esencia del proceso de producción/apropiación de la vida social multilateralmente, en el sentido en que Marx lo señala en su crítica a Proudhom o durante sus reflexiones sobre la Economía Política en los "Grundrisse". La propiedad expresa el sistema (estructuras, relaciones, procesos) mediante el cual se realiza el proceso de producción/apropiación por los hombres de su propia vida social, que parte desde la apropiación de la naturaleza por el individuo en los marcos de determinada forma de sociedad y mediante ella, y tiene su fundamento último en la producción de las condiciones materiales (objetuales) para su existencia y reproducción, estructuradas sobre determinado modo de producción.
En la misma medida que la riqueza social no se reduce a los elementos objetuales que entran en la reproducción ampliada del individuo socializado, -de las individualidades específicas y diversas-, y de la socialidad que se conforma y reproduce en las relaciones entre dichas individualidades,- la propiedad no se reduce al hecho final de tenencia, apropiación, posesión, disfrute, consumo de los valores creados que conforman la riqueza social: la propiedad es un sistema complejo dinámico, responsable y resultado a la vez, del proceso de emancipación del hombre como individuo socializado, en todos los planos que Marx identifica la relación emancipación- alienación. -En buena medida ignorando el alerta de Marx cuando plantea que "…Pretender dar una definición de la propiedad como una relación independiente, como una categoría especial, como una idea abstracta y eterna significa caer en una ilusión metafísica o jurídica", muchos marxistas han ubicado en un segundo plano o no han considerado, que el sistema cuya esencia más general se expresa en la categoría propiedad, tiene otros niveles de especificidad, vinculados a dos realidades interactuantes: lo individual y lo social.La distinción entre propiedad social y propiedad individual resulta como un momento de concreción de la propiedad como sistema, como polos de una unidad dialéctica histórico –concreta.Los individuos socializados producen y se apropian de los elementos necesarios para su existencia y reproducción como tales, en un complejo proceso durante el cual interactúan dialécticamente como seres que deben reproducir con un contenido de progreso (determinado objetivamente y reflejado en sus representaciones ideales de modo histórico concreto), sus diferencias individuales, en contradictoria relación con la reproducción de la socialidad que los distingue de la naturaleza.En otros términos, la propiedad como categoría histórico –concreta se expresa en dos niveles de relaciones, dos dimensiones interactuantes.
Ignorar esto ha sido causa de las insuficiencias en los análisis y en las prácticas durante la realización de la necesariamente nueva naturaleza socio-económica de la propiedad y su vínculo con la política. -Para la realización de las potencialidades heurísticas de la categoría propiedad es imprescindible profundizar en las complejidades del proceso de producción/apropiación, comúnmente diseccionado como superposición de actos divorciados entre sí. Y para su expresión histórico concreta se hace imprescindible adentrarse en lo que distingue los individuos, los hace específicos e irrepetibles, y el proceso que los hace individuos sociales, los hace individuos humanizados: el proceso de socialización- individuación.Se trata de dos procesos complejos, contradictorios al interior y en su interacción, que conviven, y en su esencia se vinculan a las categorías propiedad individual y propiedad social, llenando de contenido cada tipo histórico concreto de propiedad .-La propiedad social como categoría, expresa el sistema que integra y ordena los procesos diferenciados pero no separados de producción/apropiación de los elementos necesarios para la existencia y reproducción individual de los seres humanos. Este sistema al mismo tiempo, en una compleja interacción dialéctica, tributa a la conformación de los procesos diferenciados individuales de producción/apropiación de la riqueza social.La propiedad social, es resultado y premisa de los procesos individuales, está condicionada por la participación de sus actores en el desenvolvimiento de la vida social., en la compleja dialéctica de recíprocas influencias desde sus fundamentos y condiciones materiales objetuales, hasta las expectativas recíprocas e intereses. (...)Y en esta condición, la propiedad social, más que un resultado, es también condición, premisa, fundamento, que determina el lugar de los diversos actores individuales (los hombres y mujeres como individuos, los grupos de diverso carácter, las clases durante toda una etapa de desarrollo social, etc.) en el proceso de reproducción social en todas sus expresiones e integralidad. -La propiedad individual por su parte, expresa el sistema vinculado a la reproducción de la individualidad socializada. Como tal, es fundamento inalienable de la propiedad social. Y en un complejo proceso este sistema resulta definido a través de especificidades irrepetibles y por la apropiación de los actores del proceso social en sus diferentes niveles de estructuración y funcionamiento, como parte de la universalidad que da la interacción con los restantes elementos de la vida social.La propiedad individual, al tiempo que expresa la base objetiva, elemento primigenio de la propiedad social, como sistema se conforma y desenvuelve en un complejo proceso de acciones y reacciones, de mutuas determinaciones, con el sistema de la propiedad social. El desconocimiento o la ignorancia ex profeso de esta mútua determinación, ha conducido a enfoques reduccionistas ajenos a la lógica de Marx, que en definitiva desconocen al individuo en aras de una idealizada socialidad superior. -La propiedad social y la propiedad individual son dos momentos dialécticamente interactuantes en el proceso de producción y reproducción ampliada de los seres humanos, con su fundamento en el proceso de producción/apropiación material- objetual. Estos dos momentos se realizan a través de las distintas formas de actividad humana, desde la propiamente productiva-objetual, hasta las manifestaciones en la vida ideológico- espiritual. En un complejo "juego de acciones y reacciones", de mutuas determinaciones y diferencias, particularmente importante es lo concerniente a la actividad política. -La política, tal como se ha desenvuelto hasta hoy, se halla vinculada a la existencia de las clases, a la división social jerárquica del trabajo. Pero en su esencia es actividad integradora, coordinadora de las acciones entre los individuos y sus distintas formas de organización estructural.
La política como actividad resulta esencial en la conformación de las determinaciones histórico concretas de la propiedad social y la propiedad individual, al mismo tiempo que los fundamentos productivo- objetuales fijan premisas insoslayables en el desenvolvimiento de la propiedad como sistema y de la política como actividad.Las complejidades de esta interacción se expresan claramente en los análisis de Marx acerca del papel del Estado en el sistema de relaciones del capital y en particular su descubrimiento crucial que identifica a la relación de compra- venta entre el capitalista y el obrero, -en el cual el primero compra realmente la capacidad de disponer de la fuerza de trabajo, compra su individualidad en última instancia-, como un acto esencialmente político, última expresión de una socialidad que se había venido desarrollando sobre la base de relaciones de explotación. Y estas complejidades reclaman urgente atención para el consecuente desarrollo práctico de lo avanzado por Marx y Engels acerca de la "extinción" del Estado en la transformación comunista de la sociedad.-Es imprescindible comprender la propiedad como sistema complejo, dinámico y dialécticamente contradictorio, y no como ha sido lo más común: la propiedad reducida a las proyecciones en los elementos jurídicos, indispensables pero que en modo alguno agotan la expresión de la propiedad como sistema. Sin ello resulta imposible comprender la verdadera esencia del capital como sistema, elemento estratégico insoslayable para llevar adelante el proceso de construcción socialista, dirigido conscientemente a trascender completamente este sistema, prestando la debida atención a las mediaciones de segundo orden en la relación capital -trabajo, cuya presencia resultó a la postre decisiva negativamente en los procesos de la unión Soviética y los países de Europa del Este en el siglo XX. -La propiedad socialista es un ordenamiento transicional, de ruptura con el orden sistémico reproductor del capital y al mismo tiempo de continuidad creadora en la generación del orden sistémico reproductor de relaciones de propiedad comunistas, que se construye orientado por determinados valores emancipatorios (...)".
Fuente: www.kaosenlared.net/noticia/propiedad-social-socialista-problematica-resuelte 23-5-20
III.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
El festejo del bicentenario nos entrampa, a los de abajo, en festejar que el capitalismo se concreta mediante:
1. Profundización de la desigualdad y de la exclusión sociales
Aumenta la brecha entre ricos y pobres en América Latina
Por Noticias Aliadas
"América Latina y
el Caribe es el continente más urbanizado del mundo. Cuatro de cada cinco
latinoamericanos viven en centros urbanos en la región, pero no todos tienen
acceso a servicios básicos.
Según el informe “Estado de las Ciudades de América Latina y el Caribe”,
presentado en el V Foro Urbano Mundial, llevado a cabo en Río de Janeiro,
Brasil, del 22 al 26 de marzo, “desde mediados del siglo XX, América Latina y
el Caribe ha pasado de ser una región predominantemente rural a convertirse en
un territorio donde la mayoría de la población vive en asentamientos
considerados estadísticamente urbanos”.
El estudio, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para los
Asentamientos Humanos (ONU-HÁBITAT), sostiene que en las ciudades
latinoamericanas es donde mejor se percibe la desigualdad.
“Una consecuencia de la desigualdad de ingresos es la polarización social y
residencial. Las ciudades de la región están caracterizadas por claras
diferencias entre las áreas residenciales de ricos y pobres. Esto se muestra
claramente en la distribución de viviendas formales e informales, con los ricos
viviendo en sus elegantes casas en barrios con buenos servicios y los pobres
teniendo que construir las propias con pocos servicios a través de procesos de
autoconstrucción”, dice el documento.
Si bien se han producido avances en la cobertura de servicios públicos básicos,
sólo 50% de los hogares urbanos latinoamericanos están conectados a redes de
alcantarillado y tres de cada cuatro viviendas tienen acceso a servicio de agua
potable.
El estudio, que analizó la pobreza y desigualdad en la región, encontró que
entre 1990 y el 2008 la desigualdad sólo se redujo en 0.03, de 0.55 a 0.52 de
acuerdo con el coeficiente de Gini, que mide la distribución de los ingresos
donde 0 es la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 es la
perfecta desigualdad (uno tiene todos los ingresos y los demás ninguno).
Los altos niveles de inequidad, que se demuestran en que el 20% más rico acapara
el 56.9% del ingreso total, mientras que el 20% más pobre sólo recibe 3.5%,
“impiden un buen nivel de vida y una adecuada satisfacción de las necesidades
básicas en educación, salud, trabajo y vivienda”.
http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6112
Fuente: www.rebelion.org / Economía /1-05-2010
2. Precarización laboral y empobrecimiento de la vida mayoritaria
El crecimiento no es desarrollo
Por Claudio
Scaletta
"Una de las principales críticas al modelo regional emergente tras la salida de
la convertibilidad es la ausencia de una “estrategia productiva-industrial y
regional”. Esa observación apunta a que los únicos lineamientos de
desarrollo regional fueron los tácitos. Esto son los emergentes de los dos
factores clave que explican el fuerte crecimiento de la economía y de las
regiones tras el abandono del tipo de cambio fijo: el dólar caro y el contexto
internacional favorable. La crítica es un poco más compleja, e incluye algunas
actividades de fomento existentes durante el período, pero éstos son sus
componentes principales.
En una investigación en curso sobre las economías del norte, tanto del NOA como del NEA, el investigador Martín Schorr analiza el perfil productivo afianzado en los últimos años, al que define como un “estado de subdesarrollo” caracterizado por “el reducido tamaño y la segmentación de los mercados internos provinciales”, panorama que resulta de “la situación laboral y distributiva existente”.
Una «estructura productiva subdesarrollada» se expresa en el mercado laboral. Schorr observa que para el NOA y el NEA las producciones líderes son poco generadoras de mano de obra. “Una proporción importante del (escaso) empleo generado, sobre todo en la fase primaria” es muy pobre en materia de calidad, tanto por su inestabilidad asociada a los ciclos productivos, como por su escasa formalización y bajos salarios. Los empleos suelen ser temporarios, golondrina, en negro y precarios, con trabajo familiar e infantil. Lo mismo sucede cuando esta misma mano de obra migra a las ciudades, donde las alternativas son también actividades informales y de baja productividad.
Un resultado previsible de este mercado laboral es el “efecto desaliento”. El problema no reside en la desocupación, que a tono con el conjunto de la economía en la post convertibilidad fue decreciendo en ambas subregiones, sino en la tasa de ocupación que, a diferencia del crecimiento registrado en el conjunto del país, se redujo en las dos regiones. Para el período 2003-2008 pasó del 42,4 al 41,7 por ciento en el NOA y del 38,3 a 35,6 en el NEA. El desaliento genera también emigración: el porcentaje de personas de entre 15 y 64 años en el conjunto de la población es en el norte menor al promedio nacional. La población en edad de trabajar intenta buscar otros horizontes, generalmente en las grandes aglomeraciones de las provincias centrales.
Otra característica es el rol de los Estados como refugio o complemento para la mano de obra excedente. En el NOA, de cada 1000 habitantes, 53 tienen empleo público, con picos de 88 en Catamarca. En el NEA, los empleados estatales cada 1000 habitantes son 50, con 74 en Formosa. En el total del país el promedio es 40. Adicionalmente, la tendencia se repite en materia de beneficiarios de planes sociales.
Si bien pobreza e indigencia se redujeron en el norte siguiendo las tendencias del crecimiento y la caída del desempleo, no pasó lo mismo con la “brecha de la pobreza” que, siempre entre 2003 y 2008, se incrementó el 14 por ciento en el NOA y el 38 en el NEA. El boom del crecimiento de la post convertibilidad no parece haber llegado a todos. La explicación de esta brecha es simple: los bajos niveles de ingresos de los trabajadores dada la situación del mercado laboral versus la elevada renta generada en grandes empresas, algunas pymes proveedoras y jerarquía estatal. Este conjunto de características de la estructura productiva y el mercado laboral emergente definen lo que Schorr caracteriza como “el círculo vicioso del subdesarrollo del norte argentino”.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/30-4308-2010-05-09.html
3. Reestructuración regresiva a beneficio de la concentración-centralización de grandes capitales
Ventajas comparativas, industrialización y desarrollo
Ricardo Ortiz y Martín Schorr advierten: "(...)la mayoría de las políticas económicas aplicadas en el país en las últimas décadas derivaron en una acuciante desindustrialización que se expresa, entre otras cosas, en un acentuado repliegue de la estructura fabril hacia actividades ligadas con la explotación de recursos naturales y la producción de commodities, así como el desmantelamiento de las manufacturas de mayor complejidad y densidad tecnológica, en particular las relacionadas con la fabricación nacional de bienes de capital. A modo de ejemplo se destacan el “arancel cero” para la importación de equipamiento para la producción y las políticas de “promoción industrial” instrumentadas en distintos períodos, incluso durante el gobierno de Kirchner, así como numerosas “omisiones estatales” en diferentes ámbitos (anti-dumping, compre argentino, legislación anti-monopólica y de defensa de la competencia, funcionamiento del sector financiero, etc.). Dada la estructura de los mercados prevaleciente en el nivel doméstico en los diferentes ramos industriales, no resulta casual que la señalada reestructuración regresiva del sector fabril se haya dado de la mano de una fenomenal concentración y centralización del capital, que se refleja en la consolidación de un puñado de grandes empresas y grupos económicos (mayoritariamente de capital extranjero) y un marcado retroceso del segmento de las pymes, todo lo cual a su vez repercutió negativamente sobre el mercado laboral, la distribución del ingreso y la configuración regional de la producción industrial generada en el país.
De acuerdo con los principios de la economía ortodoxa (tan en boga en el ámbito local desde hace largos años, incluso en el presente, a pesar del discurso “industrialista” y “neodesarrollista” que tiende a manifestarse en múltiples ámbitos académicos, políticos y empresariales), el destino manifiesto de los países es el de especializarse en aquello que producen con el menor costo en función de su particular dotación de factores, es decir, en sus ventajas comparativas estáticas. Ahora bien, las múltiples evidencias con que se cuenta indican que no casualmente en aquellos países, como la Argentina, en los que el postulado de las ventajas comparativas estáticas ha “guiado” la intervención estatal, tienden a prevalecer situaciones más o menos intensas de subdesarrollo, por cuanto en tales ámbitos nacionales suelen existir débiles estructuras productivas (o truncas, atento al alto grado de desintegración que caracteriza a la matriz industrial, particularmente marcado en los segmentos de mayor complejidad), una inserción en el mercado mundial de escaso dinamismo (salvo en coyunturas puntuales), un bajo nivel de ingreso medio, crisis estructural en el mercado laboral y, como resultado de todo ello, una distribución del ingreso regresiva.(…)
En el marco de la “ventana de oportunidades” que se ha abierto a partir de la reciente irrupción de la crisis internacional, de lo señalado se desprenden elementos para reafirmar la necesidad de dar la discusión política e ideológica con los sectores que plantean que el destino manifiesto de la Argentina pasa por el aprovechamiento de sus ventajas comparativas dadas (recursos naturales abundantes y costos laborales reducidos en términos internacionales). Básicamente, porque la cerrada hegemonía del postulado de las ventajas comparativas estáticas de 1976 a la fecha ha traído aparejada la consolidación de un modelo desindustrializador, fuertemente concentrador en lo económico y excluyente en lo social.
Se trata, en suma, de la vigencia de un planteo que ha colocado a nuestro país en las antípodas de una situación de desarrollo, con enormes costos en lo económico y lo social, y con múltiples dificultades para abandonar siquiera parcialmente el señalado cuadro de dependencia. Vale enfatizar que muchos de los actores que en los últimos años se han venido embanderando detrás del “nacionalismo industrialista” o el “neodesarrollismo” han sido los defensores más acérrimos de este esquema, así como sus principales beneficiarios en lo económico y lo político (...)".
En consecuencia, ¿por qué es fundamental deconstruir espacios de encuentros y hermanamientos entre la heterogeneidad de trabajadores? y ¿cómo la actual gobernabilidad bloquea esa reestructuración social de los de abajo?
La lucha de clases está dominada y encubierta por el capitalismo mediante un funcionamiento político económico que amedrenta, despersonaliza y destruye relaciones e identidades sociales.
En "Trabajo y precarización en un orden neoliberal" Ricardo Antunes nos permite analizar nuestra subjetividad de trabajador desquiciada por:
1. La incoherencia entre estar cada vez más subsumido en la tiranía capitalista y pensarse en democracia
"I. Es preciso que se diga de forma clara: desregulación, flexibilización, tercerización, bien como todo ese recetario que se desparrama por el “mundo empresarial”, son expresiones de una lógica social donde el capital vale y la fuerza humana de trabajo sólo cuenta como parcela imprescindible para la reproducción de este mismo capital. Eso porque el capital es incapaz de realizar su auto valorización sin servirse del trabajo humano. Puede disminuir el trabajo vivo, pero no eliminarlo. Puede precarizarlo y desemplear parcelas inmensas, pero no puede extinguirlo.
La sociedad contemporánea, particularmente en las últimas dos décadas, presenció fuertes transformaciones. El neoliberalismo y la reestructuración productiva de la era de la acumulación flexible, dotadas de fuerte carácter destructivo, han acarreado, entre tantos aspectos nefastos, un monumental desempleo, una enorme precarización del trabajo y una degradación creciente, en la relación metabólica entre hombre y naturaleza, conducida por la lógica social volcada prioritariamente para la producción de mercaderías, que destruyen el medio ambiente en escala globalizada.
Curiosamente, mientras tanto, han sido frecuentes las representaciones de estas formas de (des)sociabilización, que se expresan como si la humanidad hubiera alcanzado su punto máximo, o su finalidad. Muchas son las formas de fetichización desde el culto de la sociedad democrática, que habría finalmente alcanzado la utopía de su realización, hasta la creencia en la desmercantilización de la vida social, en el fin de las ideologías. O todavía aquéllos que visualizan una sociedad comunicacional, capaz de posibilitar una interacción subjetiva, para no hablar de aquéllos que visualizan el fin del trabajo como la realización concreta del reino de libertad, en los marcos de la sociedad actual, vista en relación a otro momento en que era un poco más regulada y regida por relaciones más contractualistas.
Al contrario de estas formulaciones, se puede constatar que la sociedad contemporánea presencia un escenario crítico, que alcanza también a los países capitalistas centrales. Paralelamente a la globalización productiva, la lógica del sistema productor de mercaderías viene convirtiendo la concurrencia y la búsqueda de productividad en un proceso destructivo que ha generado una inmensa sociedad de los excluidos y de los precarizados, que hoy alcanza también los países del Norte. Hasta Japón y su modelo toyotista, que introdujo el “empleo vitalicio” para cerca del 25% de su clase trabajadora, hoy amenaza extinguirlo, para adecuarse a la competitividad que vuelve a emerger del occidente “toyotizado”.
Después de desestructurar el Tercer Mundo y eliminar los países pos-capitalistas del Este Europeo, la crisis alcanzó también el centro del sistema productor de mercaderías (Kurz, 1992). Y cuanto más se avanza en la competitividad inter-capitalista, cuanto más se desenvuelve la tecnología concurrencial (o competitiva), mayor es el desmontaje de innumerables parques industriales que no consiguen acompañar su velocidad intensa. De Rusia a Argentina, de Inglaterra a México, de Italia a Portugal, pasando por Brasil, los ejemplos son crecientes y acarrean repercusiones profundas en el enorme contingente de la fuerza humana de trabajo presente en estos países. ¿Qué decir de una forma de sociabilidad que desemplea o precariza a más de 1200 millones de personas, o alrededor de un tercio de la fuerza humana mundial que trabaja, conforme datos recientes de la OIT?
Esa lógica destructiva permitió que Robert Kurz afirmara, no sin razón, que regiones enteras están, poco a poco, por ser eliminadas del escenario industrial, derrotadas por la desigual concurrencia mundial. La experiencia de los países asiáticos como Corea, Hong Kong, Taiwán, Singapur, entre otros, inicialmente bien sucedidos en la expansión industrial reciente, son, en su mayoría, ejemplos de países pequeños, carentes de mercado interno y totalmente dependientes del occidente para desenvolverse (Kurz 1992). No pueden, por tanto, constituirse como modelos alternativos a ser seguidos o trasplantados para países continentales, como India, Rusia, Brasil, México, entre otros. Sus recientes crisis financieras son ejemplo de su fragilidad estructural. Y es bueno reiterar que estos “nuevos paraísos” de la industrialización se sirven intensamente de las formas nefastas de precarización de la clase trabajadora. Sólo a título de ejemplo: en Indonesia, mujeres trabajadoras de la multinacional Nike ganan 38 dólares por mes, por largas jornadas de trabajo. En Bangladesh, las empresas Wal-Mart, K-Mart y Sears se sirven del trabajo femenino, en la confección de ropas, con jornadas de trabajo de cerca de 60 horas por semana con salarios menores a 30 dólares por mes.
Por tanto, entre tanta destrucción de fuerzas productivas, de la naturaleza y del medio ambiente, hay también a escala mundial, una acción destructiva contra la fuerza humana de trabajo, que se encuentra hoy en la condición de precarizada o excluida.
En verdad, estamos presenciando la acentuación de aquella tendencia que István Mészáros sintetizó correctamente al afirmar, que el capital, desprovisto de orientación humanamente significativa, asume, en su sistema metabólico de control social, una lógica que es esencialmente destructiva, donde el valor de uso de las cosas es totalmente subordinado a su valor de cambio (Mészáros, 1995, especialmente parte II).
Si constituye una gran equivocación imaginarse el fin del trabajo en la sociedad productora de mercaderías y, con eso, imaginar que estarían creadas las condiciones para el reino de la libertad es, entonces, imprescindible entender cuáles mutaciones y metamorfosis vienen ocurriendo en el mundo contemporáneo, también cuáles son sus principales significados y sus más importantes consecuencias. En lo que atañe al mundo del trabajo, se puede presenciar un conjunto de tendencias que, en sus trazos básicos, configuran un cuadro crítico y que tienen direcciones semejantes en diversas partes del mundo, donde tiene vigor la lógica del capital. La crítica a las formas concretas de la des-sociabilización humana es condición para que se pueda emprender también la crítica y la desfetichizacion de las formas de representación hoy dominantes, del ideario que domina nuestra sociedad contemporánea (...)". Fuente: http://www.fcs.edu.uy/enz/licenciaturas/cicloinicial/cuestionsocial/Ricardo%20Antunes%20traduccion.doc
2. El estrés a causa de la disciplina o del sinsentido laboral y la inseguridad jurídica o desamparo
"II. El capitalismo contemporáneo, con la configuración que viene asumiendo en las últimas décadas, acentuó su lógica destructiva. En un contexto de crisis estructural del capital, se diseñan algunas tendencias, que pueden ser resumidas:
El patrón productivo taylorista y fordista vienen siendo crecientemente substituido o alterado por las formas productivas flexibilizadas y desreguladas, de las cuales la llamada acumulación flexible y el modelo japonés o toyotismo son ejemplos;
El modelo de regulación social-democrático, que dio sustentación al llamado estado de bienestar social, en varios países centrales, viene también siendo afectado por la (des)regulación neoliberal, privatizante y anti-social.
Por el propio sentido que conduce estas tendencias (que, en verdad, se constituyen en respuestas del capital a su propia crisis), se acentúan los elementos destructivos que presiden a la lógica del capital. Cuanto más aumentan la competitividad y la concurrencia inter-capitales, inter-empresas e inter-potencias políticas del capital, más nefastas son sus consecuencias. Dos manifestaciones son más virulentas y graves: la destrucción y/o precarización, sin paralelos en toda la era moderna, de la fuerza humana que trabaja y la degradación creciente, en la relación metabólica entre hombre y naturaleza, conducida por la lógica volcada prioritariamente para la producción de mercaderías que destruyen el medio ambiente.
Se trata, por tanto, de una aguda destructibilidad, que en el fondo es la expresión más profunda de la crisis estructural que asola la (des)sociabilización contemporánea: se destruye la fuerza humana que trabaja; se destrozan los derechos sociales; se brutalizan enormes contingentes de hombres y mujeres que viven del trabajo; se torna predatoria la relación producción/naturaleza, creándose una monumental “sociedad de lo descartable”, que deja fuera todo lo que sirvió de “embalaje” para las mercaderías y su sistema, manteniéndose, mientras, el circuito reproductivo del capital.
En este escenario, caracterizado por una triada que domina el mundo (como los Estados Unidos de América y su Nafta, Alemania al frente de Europa unificada y Japón liderando los demás países asiáticos), cuanto más uno de los polos de la triada se fortalece, más los otros se resienten y se debilitan. Por eso la crisis frecuentemente cambia de centro, aunque esté presente en varios puntos, asumiendo una dimensión mundial.
En el debate cotidiano que emprenden para expandirse por las partes del mundo que interesan y también para co-administrar sus situaciones más explosivas, en suma, para disputar y al mismo tiempo digerir las crisis, acaban por acarrear todavía más destrucción y precarización. América Latina se integra a la llamada mundializacion destruyéndose socialmente. En Asia, la enorme expansión se da a costa de una brutal súper-explotación del trabajo, de que las recientes huelgas de los trabajadores de Corea del Sur, en 1997/8, son firme denuncia. Súper-explotación que afecta profundamente a mujeres y niños".
En "Trabajo y precarización en un orden neoliberal" Ricardo Antunes nos sitúa en reflexionar sobre:
3. La derrota de la clase obrera en cada país e internacionalmente
Asociemos la dictadura cívicomilitar y proimperialista de 1976 a 1983 (precedida por la Triple A) y la conducción gran capitalista de la lucha de clases en el plano nacional e internacional con lo que Ricardo Antunes señala: "En las últimas décadas, particularmente después de mediados de los 70, el mundo del trabajo vivenció una situación fuertemente crítica, tal vez la mayor desde el nacimiento de la clase trabajadora y del propio movimiento operario inglés. El entendimiento de los elementos constitutivos de esta crisis es de gran complejidad, una vez que en este mismo periodo, ocurrieran mutaciones intensas, de orden diferencial y que, en su conjunto, acabarán por acarrear consecuencias muy fuertes en el interior del movimiento obrero, y en particular, en el ámbito del movimiento sindical. (...)
Esta crisis hizo que, entre tantas consecuencias, el capital implementase un vastísimo proceso de reestructuración del capital, con vistas a la recuperación del ciclo de reproducción del capital y que, como veremos más adelante, afectó fuertemente el mundo del trabajo.
Un segundo elemento fundamental para el entendimiento de las causas del reflujo del movimiento obrero proviene del explosivo desmoronamiento del Este Europeo (y de la casi totalidad de los países que intentaron una transición socialista, con la ex Unión Soviética al frente), propagándose, en el interior del mundo del trabajo, la falsa idea del “fin del socialismo”. Mientras el largo plazo de las consecuencias del fin del Este Europeo sean llenadas de positividades (pues coloca la posibilidad de ser retomado, con bases enteramente nuevas, un proyecto socialista de nuevo tipo, que niegue entre otros puntos nefastos, la tesis estanilista del “socialismo en un solo país” y recupere elementos centrales de la formulación de Marx), en el plano más inmediato se dará, en significativos contingentes de la clase trabajadora y del movimiento obrero, la aceptación y asimilación de la nefasta y equivocada tesis del “fin del Socialismo” y, como dicen los defensores del orden, del fin del marxismo.
Como consecuencias del fin del llamado “bloque socialista”, los países capitalistas vienen rebajando brutalmente los derechos y las conquistas sociales de los trabajadores, dada la “inexistencia”, según el capital, del peligro socialista hoy. Por tanto, el desmoronamiento de la Unión Soviética y del Este Europeo, al final de los años 80, tuvo enorme impacto en el movimiento obrero. Bastaría solamente recordar la crisis que se abate en los partidos comunistas tradicionales, y en el sindicalismo a ellos vinculado.
Un tercer elemento fundamental para la comprensión de la crisis del mundo del trabajo se refiere al desmoronamiento de la izquierda tradicional de la era stanilista.
Ocurrió un agudo proceso político e ideológico de social-democratización de la izquierda y su consecuente actuación subordinada al orden del capital. Esta opción social-democrática alcanzó fuertemente la izquierda sindical y partidaria, repercutiendo consecuentemente en el interior de la clase trabajadora. Esta alcanzó también fuertemente al sindicalismo de izquierda, que pasó a recorrer, cada vez más frecuentemente, a la institucionalización y la burocratización, que también caracterizan la social- democracia sindical.
Es preciso agregar además (y éste es el cuarto elemento central de la crisis actual) que, con la enorme expansión del neoliberalismo a partir de fines de los 70 y la consecuente crisis del Welfare State, se dio un proceso de regresión de la propia social-democracia, que pasó a actuar de manera muy próxima de la agenda neoliberal. El Neoliberalismo pasó a dictar el ideario y el programa que serán implementados por los países capitalistas, inicialmente en el centro y luego después en los países subordinados, contemplando reestructuración productiva, privatización acelerada, achicamiento del Estado, políticas fiscales y monetarias, sintonizadas con los organismos mundiales de hegemonía del capital como el Fondo Monetario Internacional.
El desmontaje de los derechos sociales de los trabajadores, el combate cerrado al sindicalismo clasista, la propagación de un subjetivismo y de un individualismo exacerbado propio de la cultura “pos-moderna”, así como una clara animosidad contra cualquier propuesta socialista contraria a los valores e intereses del capital, son trazos que marcan este periodo reciente (Harvey, 1992; Mcllroy, 1997; Beyon, 1995) (...)".
4. La manipulación psicológica de los trabajadores en las empresas
"III Como respuesta del capital a su crisis estructural, varias mutaciones vienen ocurriendo y que son fundamentales en este giro del siglo XX para el siglo XXI. Una de ellas, y que tiene importancia central, dice respecto a las metamorfosis en el proceso de producción del capital y sus repercusiones en el proceso de trabajo.
Particularmente en los últimos años, como respuesta del capital a la crisis de los años 70, se intensificaron transformaciones en el propio proceso productivo, a través del avance tecnológico, de la constitución de las formas de acumulación flexible y de los modelos alternativos al binomio taylorismo/fordismo, donde se destaca, para el capital, especialmente, el toyotismo. Estas transformaciones, derivadas por un lado, de la propia concurrencia inter-capitalista y, por otro, dadas por la necesidad de controlar el movimiento obrero y la lucha de clases, acaban por afectar fuertemente la clase trabajadora y su movimiento social y obrero (Murray, 1983; Bihr, 1998).
Fundamentalmente, esa forma de producción flexibilizada busca la adhesión de fondo, por parte de los trabajadores, que deben aceptar integralmente el proyecto del capital. Se procura una forma de aquello que llamé, en ¿Adiós al trabajo?, de envolvimiento manipulatorio llevado al límite, donde el capital busca el consentimiento y la adhesión de los trabajadores, en el interior de las empresas, para viabilizar un proyecto que es aquel diseñado y concebido según los fundamentos exclusivos del capital.
El despotismo se tornó entonces mezclado con la manipulación del trabajo, con el “involucramiento” de los trabajadores, a través de un proceso todavía mas profundo de interiorización del trabajo alienado (extrañado). El operario debe pensar y hacer por y para el capital, el que profundiza (en vez de ablandar) la subordinación del trabajo al capital. En el occidente, los CCQs tienen una variada implementación, dependiendo de las especificidades y singularidades de los países en que ellos son implementados.
Esta forma flexibilizada de acumulación capitalista, basada en la (reingeniería), en la empresa enjuta, para recordar algunas expresiones del nuevo diccionario del capital, tuvo consecuencias enormes en el mundo del trabajo. Podemos aquí tan solo indicar las más importantes:
· Hay una creciente reducción del proletariado fabril estable, que se desenvolvió en la vigencia del binomio taylorismo/fordismo y que viene disminuyendo con la reestructuración, flexibilización y desconcentración del espacio físico productivo, típico de la fase del toyotismo;
· Hay un enorme incremento del nuevo proletariado, del subproletariado fabril y de servicios, el que ha sido denominado mundialmente de trabajo precarizado. Son los “tercerizados", subcontratados, “part-time”, entre tantas otras formas semejantes, que se expanden en innumerables partes del mundo. Inicialmente, estos puestos de trabajo fueron tomados por los inmigrantes, como los gastarbeiters en Alemania, el lavoronero en Italia, los chicanos en EUA, los dekaseguis en Japón, etc. Pero hoy su expansión alcanza también los trabajadores especializados y pertenecientes a la era taylorista/fordista;
· Se vivencia un aumento significativo del trabajo femenino, que alcanza mas del 40% de la fuerza de trabajo en los países avanzados, y que fueron preferencialmente absorbidos por el capital en el universo del trabajo precario y desregulado;
· Hay un incremento de los asalariados medios y de servicios, lo que posibilitó un significativo incremento en el sindicalismo de estos sectores, aunque en la actualidad el sector de servicios ya presencia también niveles de desempleo acentuados;
· Hay exclusión de los jóvenes y de los “viejos” del mercado de trabajo de los países centrales: los primeros acaban muchas veces participando de los movimientos neonazis y aquellos con cerca de los 40 años o más, cuando son desempleados o excluidos del trabajo, difícilmente consiguen el reingreso en el mercado de trabajo;
· Hay una inclusión precoz y criminal de niños en el mercado del trabajo, particularmente en los de países industrialización intermedia y subordinada, como en los países asiáticos, latinoamericanos, etc.;
· Hay una expansión de lo que Marx llamó el trabajo social combinado (Marx, 1978), donde los trabajadores de diversas partes del mundo participan del proceso de producción y de servicios. Lo que, es evidente, no camina en el sentido de la eliminación de la clase trabajadora, pero de sí de su precarización y utilización de manera todavía mas intensificada. En otras palabras: aumentan los niveles de explotación del trabajo.
Por tanto, la clase trabajadora se fragmentó, heterogeneizó, y se complejizó todavía más (Antunes,1998). Se tornó más calificada en varios sectores, como la siderurgia, donde hubo una relativa intelectualización del trabajo, pero se descalificó y precarizó en diversos ramos, como en la industria automovilística, donde el operario no tiene más la misma importancia, sin hablar en la reducción de los inspectores de calidad, de los gráficos, de los mineros, de los portuarios, de los trabajadores de construcción naval, etc.
Se creó, de un lado, en escala minoritaria, el trabajador “polivalente y multifuncional” de la era informacional, capaz de operar con máquinas con control numérico y de, a veces, ejercitar con más intensidad su dimensión más intelectual. Y, del otro lado, hay una masa de trabajadores precarizados, sin calificación, que hoy está presenciando las formas de part-time, empleo temporal, parcial, o vivenciando el desempleo estructural. (...)
Al contrario de aquéllos que defienden el “fin del papel central de la clase trabajadora” en el mundo actual, el desafío mayor de la clase-que-vive-del-trabajo, en este giro del siglo XX para el XXI, es soldar los lazos de pertenencia de clases existentes entre los diversos segmentos que comprenden el mundo del trabajo. Y, de ese modo, buscando articular desde aquellos segmentos que están más al margen del proceso productivo, pero que, por las condiciones precarias en que se encuentran se constituyen en contingentes sociales potencialmente rebeldes frente al capital y sus formas de (des)sociabilización (Bihr: 1998) (...)". Fuente: http://www.fcs.edu.uy/enz/licenciaturas/cicloinicial/cuestionsocial/Ricardo%20Antunes%20traduccion.doc
En consecuencia, es prioritario tener en cuenta el carácter agotador, alienante y desmoralizador de las ocupaciones laborales para no sobrevalorar la acción de los grandes medios e industrias culturales. Pero, sobre todo, para concretar cambios radicales en la política de facilitar la conciencia de clase entre los trabajadores en forma creciente. De modo que asuman su antagonismo irreconciliable con los capitalistas y su poder de emancipación oculto por la fetichización del capital y por el ideario que el capitalismo impone.
El desafío es hacer posible la ruptura de la conciliación mayoritaria con nuestros opresores que inculcan tanto las derechas como los progresistas e izquierdistas subordinados al Partido Justicialista liderado por Kirchner. Quienes nos hacemos cargo de contribuir a concretarlo, precisamos considerar:
1. La adaptación de los trabajadores a las reglas impuestas por la patronal
Agencia de Noticias Red Acción: Especial 1º de Mayo / Horas extras
Mucho se habla de la recuperación económica y que la crisis mundial no afectó tanto a la Argentina. Veamos como "recuperan su economía" y "superan su crisis" las patronales y el poder político que les sirve. Por Polska
"Nuestra clase está fragmentada en efectivos, contratados por agencias, tercerizados, etc. Las grandes fábricas, en especial las automotrices, están produciendo en toda su plenitud. Pero no aumentan los planteles de efectivos; sólo contratan personal a través las agencias de "trabajo eventual".
Así, cientos de miles de compañeros/as permanecen precarizados por largos meses, por años inclusive. A muchos/as los toman de nuevo y empiezan desde cero. La gran mayoría de los directivos sindicales son cómplices de estas crueles violaciones a la ley 20.744.
Esto se traduce en que obreros/as que hacen en una línea el mismo trabajo cobran salarios que son muchas veces la mitad que de los efectivos. Son trabajadores/as sin afiliación sindical, sin defensa ni estabilidad: carne de explotación sin derecho alguno. Muy pocos delegados se preocupan por su tiempo de antigüedad, por los abusos que reciben o por las condiciones de trabajo que sufren. Además las empresas tercerizan y contratan bajo diferentes convenios para reducir salarios. Dentro de fábricas metalúrgicas, por ejemplo, empleados/as figuran con convenio de maestranza u otras.
Muchos compañeros/as efectivos llegan a considerar como "natural" esa fragmentación, sin entender que se perjudican a si mismos.
Para colmo ahora el gobierno, con su plan "Argentina trabaja", terceriza a algunas Cooperativas, masificando así el trabajo precario con salarios de indigencia que condena a cientos de miles al monotributo y la dependencia de los punteros políticos.
Las extras nos dividen y nos someten
En años anteriores, las extras eran para muchos la forma de terminar la piecita del fondo, irse de vacaciones o comprarle la "compu" al pibe. Pero ahora, en esta época de "vacas caras", de carestía acelerada, las "extras" se convirtieron para la mayoría en el "salvavida" que se manotea desesperado, sólo para llegar a fin de mes, para saldar deudas atrasadas... Porque las miserables quincenas con jornadas de convenio sólo "engordan" si se hacen horas extras, también de trabajar sábados y domingos. Atrás quedaron las jornadas de 8 horas. Doce horas diarias de trabajo, incluso en sectores insalubres, son ahora lo cotidiano para millones de obreros/as.
Más alevosos son los casos de las poderosas multinacionales que, con sus casas matrices en las "civilizadas democracias", vienen a esclavizarnos y quitarnos conquistas. Ellas imponen el horario de 12 horas por 36 de franco. Eliminan de este modo el módulo diario de 8 horas, sin pagar una sola hora extra, pasando al módulo semanal de 48 horas.
Vivir haciendo horas extras; pasar el día entero dentro de la fábrica; viajar apretados, de ida y vuelta; sin tiempo para descansar, compartir un rato con la familia… ¿Y todo para qué? Para sumar unos pesos más al sobre que, al momento de cobrarlos, ya lo consumió la inflación.
Con esto las patronales se hacen el "picnic". Redoblan sus ganancias con la explotación de las "extras". Saben que muchos compañeros/as se volvieron "extra-adictos" y, al estilo de los narcotraficantes, usan la "droga", las malditas horas extras para envenenar, dividir y someter. ¡Como si hicieran un favor al otorgar horas extras! Los supervisores y "team líderes" reparten extras para premiar a algunos y castigar a otros. Fomentan aún más la competencia entre obreros/as, quiebran a los más necesitados, los hacen más sumisos ante quienes los explotadores.
Son comprensibles y respetables las necesidades de muchos trabajadores/as. Otras veces se busca esa salida ante la traición de la CGT y los dirigentes sindicales que no defienden el valor de los salarios y han perdido la confianza en la lucha organizada desde la base.
Algunos sectores reclaman más horas extras para todos/as. Esto es como si un esclavo dijese "¡Más latigazos para todos!"
¡No todo es resignación!
Sin embargo por abajo crece la conciencia a la par del de la bronca. Organizarse es la cuestión. Nada de saltar solos y sacar la cabeza antes de tiempo. A no desesperarse. Que la bronca sirva para pensar mejor junto a otros compañeros/as para buscar la forma de lograr un verdadero aumento salarial y no sumas fijas ni largas cuotas; organizar la lucha para eso y para conquistar delegados honestos que no vayan para atrás. Hacerlo desde ya pero sin levantar la perdiz.
Horas extras: explotación absoluta
Carlos Marx nos dejó una valiosa teoría para entenderlo. El tiempo de trabajo necesario para producir los medios de vida del obrero y su familia, es el valor de la fuerza de trabajo. Nos dice que ese valor se llama salario. Pero este valor de la fuerza de trabajo coincide con el salario sólo si el salario se paga igual o mayor a la canasta familiar. Supongamos por un momento que el salario coincide con su valor real, con el tiempo de trabajo necesario. En la mayoría de fábricas modernas ese tiempo necesario no pasa de dos o tres horas. Con ese tiempo el patrón ya se reembolsó el salario que nos paga por todo el día. El tiempo de trabajo excedente y su producto se los queda el patrón. Ese trabajo no pagado, es la fuente de la plusvalía, de la ganancia capitalista. De esa fuente viven todos los parásitos, miembros ociosos de la sociedad. Esa es la «explotación».
Al prolongar la jornada con las "extras", aumenta el tiempo de trabajo no pagado, aumenta la "plusvalía absoluta". No importa si pagan las extras al 50% o al 100%, tampoco si hay aire acondicionado o se trabaja sentado. Es mayor explotación absoluta. Es mayor ganancia patronal".
Fuente: www.anred.org / 1-05-2010
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Agencia de Noticias Red
Acción:
Especial 1º de Mayo / Horas extras
Cuando el salario no alcanza
En la
actualidad, los trabajadores se ven obligados a realizar horas extras para que
el sueldo rinda hasta fin de mes. Pero las horas suplementarias nunca los
benefician ya que terminan relegando tiempo de descanso y ocio en post de
incrementar un salario insuficiente. Distintas normativas regulan esta forma de
extender la jornada laboral más allá de las 48 horas semanales permitidas.
La lucha por la
reducción de la jornada de trabajo recorre la historia del movimiento obrero.
Las ocho horas diarias logradas a nivel internacional es una colosal conquista.
Sobre todo si se tiene en cuenta que, durante la revolución industrial, las
jornadas eran de 16 horas. Ocho horas para el sueño, ocho horas para el trabajo
y ocho horas para el ocio fueron las consignas levantadas por los/as
trabajadores/as en 1886 y por la que dieron su vida los mártires de Chicago. A
más de un siglo y medio de producción capitalista y del avance en las
innovaciones tecnológicas, las necesidades elementales de la clase trabajadora
no han sido satisfechas. Las jornadas reales de trabajo superan las ocho horas
debido a que los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de las
familias. Gran parte de los trabajadores se ven obligados a hacer horas extras a
pesar de las consecuencias que provocan las largas jornadas de trabajo.
A pesar de lo complejo de abordar el tema desde una polémica sobre si hacer o no horas extras, lo cierto es que, en no pocas ocasiones, desde las empresas se da por establecido el hecho que las jornadas laborales van más allá de las ocho horas. En la mayoría de los casos, las organizaciones de los trabajadores no se dedican a concientizar sobre los derechos que tienen quienes se ganan la vida trabajando bajo patrón.
¿Qué indica la legislación?
Existen normativas en la Argentina que regulan la jornada de trabajo y las horas complementarias. La Ley 11.544 en su Artículo 1° deja sentado que "la duración del trabajo no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta y ocho horas semanales para toda persona ocupada por cuenta ajena en explotaciones públicas o privadas, aunque no persigan fines de lucro". Por otra parte, la Ley de Régimen de Contrato de Trabajo (LCT) dispone que se pueden trabajar hasta 9 horas por día pero no más de 48 horas semanales y hasta las 13:00 del sábado.
Esta Ley también establece en su artículo Nº 203 que "el trabajador no estará obligado a prestar servicios en horas suplementarias, salvo casos de peligro o accidente ocurrido o inminente de fuerza mayor, o por exigencias excepcionales de la economía nacional o de la empresa". La legislación indica asimismo que en ningún caso el número de horas suplementarias podrá ser superior a tres horas por día, siendo los topes treinta horas mensuales y doscientas horas anuales, y que entre una jornada y la siguiente deberá mediar una pausa no menor a 12 horas. Además se determina que "el empleador deberá abonar al trabajador que prestare servicios en horas suplementarias (…) un recargo del 50% calculado sobre el salario habitual, si se tratare de días comunes, y del 100% en días sábado después de las 13 horas, domingo y feriados".
Respeto a la jornada nocturna, la LCT establece que "no podrá exceder de 7 horas, entendiéndose por tal la que se cumpla entre la hora 21 de un día y la hora 6 de la siguiente. Esta limitación no tendrá vigencia cuando se apliquen los horarios rotativos del régimen de trabajo por equipos. Cuando se alternen horas diurnas con nocturnas se reducirá proporcionalmente la jornada en 8 minutos por cada hora nocturna trabajada o se pagarán los 8 minutos de exceso como tiempo suplementario según las pautas del art. 201".
Convenio Internacional
El Estado argentino también
aprobó el convenio de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), con
jerarquía superior a una ley, que señala, entre otras disposiciones, que
"cada empleador deberá:
a. dar a conocer, por medio de carteles colocados en un sitio visible de su
establecimiento u otro lugar conveniente, o en cualquier otra forma aprobada por
el gobierno, las horas en que comience y termine el trabajo, y si el trabajo se
realiza por equipos, las horas en que comience y termine el trabajo de cada
equipo. Las horas se fijarán de manera que no excedan de los límites señalados
en el presente Convenio y, una vez notificadas, no podrán modificarse sino en el
modo y con el aviso aprobados por el gobierno;
b. dar a conocer, en la misma forma, los descansos concedidos durante la jornada
de trabajo que no se consideren comprendidos en las horas de trabajo;
c. Inscribir en un registro, en la forma aprobada por la legislación de cada
país o por un reglamento de la autoridad competente, todas las horas
extraordinarias efectuadas de acuerdo con los artículos 3 y 6 del presente
Convenio".
Con el objetivo de combatir las horas extras clandestinas o en negro por parte del empleador -que puede no pagarlas o pretender pagarlas sin los recargos correspondientes y no computarlas para el pago de aguinaldo, vacaciones y enfermedades- resulta indispensable saber qué normas asisten a los trabajadores. A pesar de que muchas veces parece no quedar otra opción, bueno es recordar que mucha sangre obrera se ha derramado para conquistar estos derechos. El que produce realmente las riquezas no debería trabajar largas jornadas sacrificando tiempo y salud; merece dedicarla a crear una vida mejor. Es el salario el que correspondería ser lo suficientemente digno como para cubrir las necesidades materiales de cada trabajador". Fuente: www.anred.org / 1-05-2010
2. Las dificultades actuales de recuperar el sindicalismo de los sesenta-setenta
Agencia de Noticias Red Acción: Especial 1º de Mayo / Debates
Repensar la burocracia
Un aporte del historiador y
miembro del Taller de Estudios Laborales (TEL), Alejandro Belkin. Una página
para el debate que plantea una reflexión acerca de la burocracia sindical y que
abre discusiones poniendo en cuestión visiones simplistas y esquemáticas sobre
el tema.
Fuente: Revista La Llamarada
En el presente artículo vamos a exponer algunos interrogantes y cuestionamientos a la noción tradicional sobre la burocracia sindical. Específicamente, nos vamos a referir a la utilización que se hace del término en el discurso político de la izquierda. En estas breves líneas, no pretendemos agotar toda la complejidad que encierra el fenómeno. Sólo aspiramos a señalar algunas limitaciones o falencias que contienen las definiciones convencionales sobre el tema. Entendemos que no se trata de un ejercicio meramente retórico. Las formas de encarar la lucha contra la burocracia sindical dependen de la concepción que tengamos de la misma.
El concepto de burocracia sindical se utiliza de manera recurrente en los análisis sindicales de la izquierda. Sin embargo, a pesar de ocupar un lugar destacado en el discurso político, se le ha prestado escasa atención a su definición. Se supone que se trata de un término que se explica por sí mismo. Sus características se presumen evidentes. Aunque la reflexión sobre la materia es a todas luces insuficiente, circula entre la militancia cierto sentido común sobre el tema. Ante la ausencia de una reflexión profunda sobre la burocracia sindical, se utilizan frecuentemente algunas imágenes para referirse a este tipo de direcciones gremiales. En repetidas oportunidades, encontramos que se habla de la burocracia sindical apelando a las metáforas de «losa burocrática», «dique de contención» y «correa de transmisión» (de los intereses de la burguesía al interior de la clase obrera).
En todos los casos, estas figuras presentan a las conducciones sindicales como elementos externos a la clase obrera. La burocracia sindical aparece como una sustancia patógena en un cuerpo sano. Clase obrera y burocracia sindical serían entidades absolutamente diferenciadas y opuestas. Los intereses que defienden las direcciones burocráticas serían totalmente contradictorios con los de la clase trabajadora.
Pero, ¿podemos considerar a los dirigentes sindicales burocráticos como ajenos y extraños a la clase obrera? En la mayoría de los casos, ¿no provienen de las propias filas proletarias? Las conducciones de los sindicatos, generalmente, tienen su origen en la clase trabajadora. Entonces, se vuelve difícil considerarlos como elementos ajenos y extraños a la clase obrera. Pero, ¿qué relación existe entre estos dirigentes y las bases que dicen representar? ¿Todas las acciones que llevan adelante las conducciones burocráticas son opuestas a los intereses de los trabajadores? Nadie podría sostener una afirmación tan tajante. Hemos visto, en muchas oportunidades, a los dirigentes sindicales burocráticos a la cabeza de genuinos reclamos obreros. Más aún, ¿alguien puede afirmar categóricamente que los dirigentes burocráticos no gozan de ningún consenso en las bases? En definitiva, considerar a las direcciones sindicales como elementos externos y opuestos a las bases sería caer en una simplificación extrema.
Desde la perspectiva que estamos criticando, los problemas del movimiento obrero se circunscriben a sus niveles directivos, a sus conducciones. Así, las direcciones burocráticas son verticalistas y autoritarias, las bases obreras, por el contrario, serían partidarias de las prácticas más democráticas. De la misma forma, las conducciones burocráticas impulsarían una política conciliadora y reformista, las bases serían naturalmente combativas y objetivamente revolucionarias. Por lo tanto, el mundo de las direcciones sería substancialmente diferente al mundo de los trabajadores de base. Nos preguntamos, ¿ninguna de las características repudiables de las direcciones burocráticas las encontramos en las propias bases obreras? Desde la visión tradicional, bastaría con cambiar los elencos dirigentes de los sindicatos y el problema estaría solucionado.
Las metáforas que representan a la burocracia sindical como un «dique de contención» o una «losa burocrática» llevan implícita una particular relación entre bases y dirigentes. Los trabajadores aparecen predispuestos permanentemente al combate pero son refrenados una y otra vez por las conducciones gremiales. Las bases se encontrarían permanentemente en estado de ebullición, sin embargo, la pérfida acción de sus dirigentes no permitiría que esas fuerzas sean liberadas. Sería suficiente quitar de encima del proletariado a esta «losa burocrática» para que puedan desplegarse, sin contención alguna, las energías revolucionarias que anidan en el corazón del proletariado. Nos preguntamos, ¿siempre las bases quieren luchar?
Desde esta perspectiva, que hemos denominado «tradicional», la traición de los dirigentes cumple un papel clave en la explicación de la dinámica de la lucha de clases y la situación de los trabajadores. Si por alguna razón, se desintegrara ese dique de contención, las masas desplegarían todo su ímpetu revolucionario y harían tambalear a la clase dominante, o directamente la derribarían. Por lo tanto, la burocracia sindical, de acuerdo con este esquema de pensamiento, es el principal sostén del sistema capitalista. Nos animamos a poner en duda esta forma de entender la dinámica social.
La clase obrera, ¿es automáticamente revolucionaria? ¿Basta con eliminar a los dirigentes burocráticos para que el proletariado tome el poder? Los períodos en los cuales desciende la conflictividad de la clase trabajadora, ¿se explican única y exclusivamente por la traición de los dirigentes sindicales? ¿No hay momentos donde las propias bases no están dispuestas a salir al combate? En esas circunstancias, ¿a qué dirigentes sindicales eligen para que los representen? ¿A los combativos o a los conciliadores?
Sabemos que muchos dirigentes sindicales se perpetúan en sus cargos por años y hasta por décadas. La reelección permanente de las conducciones gremiales, desde la visión tradicional, se explica exclusivamente por el fraude que se comete en las elecciones a cargos directivos. Aceptando que son los métodos fraudulentos los que explicacan la perpetuación de las conducciones, ¿los trabajadores de base no tienen ninguna responsabilidad al respecto? En muchos casos, esta situación, ¿no refleja la apatía de los trabajadores? La libertad de la que goza la burocracia sindical para realizar fraude en las elecciones, ¿no expresa, de alguna manera, que la clase no ha querido, no ha podido o no ha sabido organizar una fuerza opositora lo suficientemente poderosa para imponer otros mecanismos de decisión?
Llegados a este punto, el lector se puede estar preguntando si no estamos justificando la existencia de la burocracia sindical. Nada más alejado de nuestras intenciones. Sabemos de las traiciones de las direcciones burocráticas. Conocemos que muchos son corruptos y que están comprados por la patronal. Somos conscientes de la complicidad de la burocracia sindical con la última dictadura militar. Estamos al tanto de las formas de decisión antidemocráticas que practican y que ahogan toda expresión democrática que surja desde las bases. Sin embargo, y a pesar que nos cueste aceptarlo, en muchos casos, estas direcciones, con esas características, mantienen cierto nivel de consenso entre los trabajadores de base. El consenso puede ser activo o pasivo. En definitiva, creemos que en la mayoría de los casos, las direcciones sindicales, por acción u omisión, expresan a las bases. Por lo tanto, el problema de la burocracia sindical no se reduce exclusivamente a un problema dirigencial. Para terminar con la burocracia sindical se debe producir una transformación global, que abarque tanto a las bases como a los cuadros dirigentes.
Entre los compañeros de trabajo, encontramos una diversidad de situaciones. A un determinado sector de compañeros, en algunos casos mayoritario, no les interesa en absoluto la cuestión sindical. No participan de la vida gremial. Por otra parte, están quienes fueron ganados por el discurso de la patronal. Son aquellos que apuestan a la salida individual, piensan que la forma de ascender socialmente pasa por portarse bien y hacer lo que dice la gerencia de la empresa. Por otro lado, tenemos una fracción, debemos aceptarlo, que apoya a la burocracia sindical. Por último, en algunos casos, existe un grupo de compañeros que defiende una política anti-burocrática. Sería un error pensar que "contamos con las masas", que el grueso de los trabajadores está a favor de una política consecuentemente anti-burocrática.
Por el contrario, la tarea principal consiste en ganarse a los compañeros para una política alternativa a la de la burocracia, participativa y democrática. Tenemos que acercar a aquellos compañeros desinteresados en las cuestiones sindicales, convencerlos de la necesidad de organizarnos y pelear, de lo contario, la patronal seguirá explotándonos cada vez más. A los compañeros que confían en la patronal, debemos demostrarles que ese camino es una vía muerta. Que los intereses de la patronal son antagónicos con los nuestros. A los trabajadores que depositan sus esperanzas en la burocracia sindical, debemos ganarlos para una política sindical diferente. En definitiva, debemos contribuir a revolucionar las bases obreras para generar las condiciones necesarias para pelear por otra dirección sindical para el movimiento obrero". Alejandro Belkin 13/03/2010 Fuente: www.anred.org / 30-04-2010
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Agencia de Noticias Red Acción: Especial 1º de Mayo / Debates
Aportes para un debate sobre política sindical
La mayoría de los conflictos se originan por reivindicaciones de carácter económico pero el fortalecimiento del conjunto de la clase debe constituirse en la principal aspiración. En ese marco, desarrollar la conciencia de clase y afianzar la organización obrera son dos elementos que tienen que servir de guía. Aquí, puntos de partida para un debate subterráneo sobre política sindical, que rara vez sale a la superficie. Por Pablo Ghigliani y Alejandro Belkin.
Una serie de conflictos -tales como los del Garraham, Telefónicos, Subterráneos, Casino, FATE, Mafissa, DANA o Lavaderos Virasoro- fueron liderados por una nueva camada de activistas sindicales, resultado de la combinación, diversa en cada caso, de jóvenes muy combativos sin experiencia sindical o partidaria, militantes de las organizaciones de izquierda y ex militantes desencantados. Podríamos aventurar que mientras los más jóvenes fueron el fermento de la movilización, los últimos constituyeron (Casino, Mafissa) o se disputaron (FATE, Subterráneos) la dirección. Aunque en ocasiones ésta recayó casi por completo en manos del activismo joven (DANA, Praxair). Esta nueva camada de activistas se apoyó en el descontento acumulado de los trabajadores a través de años de retroceso de los salarios y deterioro de las condiciones de trabajo. En una coyuntura política y económica favorable, estos objetivos económicos se conjugaron con objetivos más amplios, de tipo organizativo, que condujeron en ocasiones a la renovación, y en otras a la creación, de cuerpos de delegados, comisiones internas, comisiones paritarias, etc., y que tuvieron como resultado una mayor participación del colectivo laboral. Si en la mayoría de los casos estos conflictos empezaron auspiciosamente, justo es reconocer, que luego la mayoría de los casos culminaron con decenas (y a veces centenares) de despidos, destrucción de las organizaciones gremiales al nivel de empresa y pérdida de conquistas en un clima de vendetta patronal. Lo que naturalmente se tradujo en desmoralización, apatía y despolitización.
Sería falso atribuir estas derrotas exclusivamente a errores de conducción. Tampoco se trata de caer en el anti-izquierdismo partidario: la presencia de militantes de los partidos de izquierda fue un factor esencial para que estos conflictos tuvieran las características apuntadas y sobresalgan por sobre el resto. Pero pensamos que en casi todos ellos es posible observar una serie de concepciones y prácticas muy arraigadas que pueden haber obstaculizado la adopción de caminos alternativos cuando las relaciones de fuerza comenzaban a tornarse desfavorables. En otras palabras, que estas concepciones y prácticas condujeron a políticas sindicales desafortunadas. Tratar de comprender en qué consistieron los errores cometidos es la motivación central que nos impulsó a escribir estas líneas.
La construcción de otro tipo de sindicalismo es una tarea ardua. Cada paso se encuentra plagado de problemas que no pueden resolverse apelando a fórmulas mágicas o simples consignas universales. Cada situación requiere una reflexión profunda y específica para encontrar los caminos más adecuados. No hay recetas. Pero la generalización es un momento imprescindible de todo análisis político y hemos decidido correr el riesgo con la intención de quitarle la sordina a un debate actualmente en curso.
En situaciones que podemos denominar «normales», cuando el poder de la burguesía no corre riesgo alguno, los conflictos sindicales no deciden el destino de la revolución. Por esa razón, es desatinado considerar a cada huelga como la última gran confrontación. Motivados en su inmensa mayoría por reivindicaciones de carácter económico, cada conflicto sindical no es más que una compulsa (más o menos importante) dentro de una cadena de disputas permanentes entre el capital y el trabajo. Esta consideración es importante para no quemar todas las naves en cada enfrentamiento que se nos presenta. Por lo general, todo conflicto sindical que no termina en una derrota estrepitosa, finaliza en alguna mesa de negociación, donde se establecen las condiciones del «armisticio». Si la derrota es completa, no hay negociación alguna, sólo imposición. En este sentido, las medidas de lucha que adoptemos deberían tener por objetivo llegar a esa mesa de negociación en la mejor relación de fuerzas posibles.
Se desprende de lo que venimos diciendo, que aunque la mayoría de los conflictos se originan por reivindicaciones de carácter económico, el fortalecimiento del conjunto de la clase debe constituir hoy nuestra principal aspiración. En ese marco, desarrollar la conciencia de clase y afianzar la organización obrera son dos elementos que tienen que servirnos de guía en todas nuestras actividades.
Para la mayoría de los trabajadores, la huelga no es un objetivo deseado, recurrimos a esa medida sólo cuando se han agotado todos los otros caminos posibles, constituye una suerte de último recurso. Es falsa la premisa compartida por gran parte de la izquierda partidaria: que los trabajadores no luchamos porque somos traicionados por las direcciones sindicales. Nadie va a la huelga por gusto. Por eso, en los casos que no se encuentre otra salida y se decida iniciar un conflicto gremial, es importante mantener abierto en todo momento canales de negociación. En otras palabras, se deben combinar hábilmente las medidas de presión directa y los mecanismos diplomáticos. Negarse a utilizar cualquiera de las dos vías limita nuestro margen de maniobra y las posibilidades de triunfo.
Antes de iniciar una huelga, se deben tener en cuenta las relaciones de fuerzas. Deben existir posibilidades ciertas de victoria. Insistimos, posibilidades, no garantías absolutas. Se debe recurrir a la lucha directa porque entendemos que existen probabilidades de ganar y no porque nuestro reclamo sea justo. Salvo extrañas excepciones, todos nuestros reclamos son justos, pero no siempre se puede luchar abiertamente. Consecuentemente, es un error mantener invariablemente el llamado a la lucha sin reparar en las relaciones de fuerza. Es peligroso exagerar las condiciones objetivas para empujar a los compañeros a la lucha directa.
Es conveniente que quienes lideran el conflicto se muestren dispuestos a terminar con las medidas de fuerza. Que no aparezcan agitando la confrontación por la confrontación misma. Ello termina desalentando a los compañeros que no ven una salida al problema en el que se encuentran; además, ello enajena los aliados externos y la opinión pública. En algunos de los conflictos mencionados, en cambio, la tendencia predominante fue redoblar permanentemente la apuesta, ir siempre por más, hasta el punto de trastocar desfavorablemente las relaciones fuerza. En este sentido, es interesante la táctica que se dieron los trabajadores del subte. Ellos dejaron en claro en todo momento que los responsables exclusivos del conflicto eran los patrones y que ellos, los trabajadores, estaban dispuestos a retomar las tareas de forma inmediata, pero la empresa, con sus actitudes, se lo impedía.
Una debilidad de las tácticas empleadas en algunos de los conflictos derrotados fue la incapacidad para forjar un amplio arco de alianzas que permitiese sostener la confrontación. Sus conducciones se dieron por satisfechas con el apoyo que encontraron en los sectores más combativos. Por el contrario, toda alianza implica una transacción; en una alianza ambas partes deben ceder, aceptar posiciones que no son de su entero agrado. Para ello, puede ser necesario incluso, moderar el discurso, esto es, evitar proclamas grandilocuentes que no suman fuerzas reales al conflicto, ni son efectivas desde el punto de vista ideológico. Muchas veces las consignas lanzadas durante los conflictos estuvieron alejadas de la realidad y respondieron a slogans abstractos, sin relación alguna con los objetivos por los que los trabajadores se encontraban luchando.
En este sentido, cuando se decide una medida de fuerza todas las acciones se deben subordinar al objetivo de conseguir el triunfo. La política de alianzas, los acuerdos circunstanciales (incluso con la burocracia), los contactos con diversas fuerzas políticas, las movilizaciones, la consulta a la base, etc., todo debe ser puesto exclusivamente al servicio del triunfo del conflicto y del fortalecimiento de la clase como tal.
Muchos activistas suelen comportarse como si las demostraciones de heroísmo y entrega fueran lo más importante, aún a costa de la derrota, en lugar de ganar o transigir algo con los menores costos posibles tanto para los trabajadores como para la organización. Actúan así como si la acumulación de fuerzas en el mediano y largo plazo fuera un producto del ejemplo y no de la efectividad en sostener y fortalecer la organización y avanzar en la conciencia de los compañeros. Parecen confiar en que tarde o temprano sus esfuerzos serán reconocidos por los compañeros, hartos ya de las traiciones de las conducciones burocráticas. Pero ese momento nunca llega.
En nuestra opinión, un problema grave es que para la mayoría de los partidos de izquierda, los conflictos sindicales parecen ser sólo una oportunidad para perseguir sus objetivos políticos generales: huelgas revolucionarias, crisis políticas, tirar gobiernos, perforar techos salariales, despertar al movimiento obrero, etc. Son de este modo evaluados por parámetros ajenos y externos al conflicto puntual, y así, la definición de las tácticas apropiadas pasa a un segundo plano. Peor aún, se trata de parámetros desmesurados: como si semejantes objetivos pudieran ser el fruto de una huelga aislada, generalmente marginal desde el punto de vista de su impacto sobre la estructura económica o del poder político. De modo similar, cualquier espacio ganado a la burocracia sindical (comisiones internas, cuerpos de delgados, seccionales, etc.) es considerado la «punta de lanza» de la lucha contra toda la jerarquía gremial, la patronal, el gobierno y -¿por qué no?- el imperialismo. Es decir, se le exige a los compañeros que a duras penas han logrado desplazar a la burocracia, por ejemplo, de un cuerpo de delegados, que lideren la reorganización del conjunto del movimiento obrero argentino. Este tipo de políticas, exigir a un organismo obrero más de lo que puede dar, termina en la mayoría de los casos en derrotas que abortan precisamente los procesos anti-burocráticos que debemos vigorizar. En lugar de avanzar sobre la burocracia, se termina retrocediendo.
Las huelgas no se decretan, se construyen. Antes de salir al paro debemos preparar a la base, política y organizativamente. Quizás sea conveniente empezar por pequeñas acciones y tímidos reclamos, que vayan retemplando el ánimo de lucha de nuestros compañeros. Y para esta construcción son vitales las caracterizaciones concretas y determinadas de la situación y del enemigo. Sin embargo, en lugar de verdaderas caracterizaciones, lo que predomina es un discurso paternalista que repite hasta el hartazgo lo que ya todos sabemos: los dirigentes del gremio son burócratas y traidores, la patronal es explotadora, el gobierno defiende a los capitalistas.
La consulta a las bases es otro de los elementos claves para lograr el triunfo y construir otro tipo sindicalismo, democrático y participativo. Sin embargo, no se debe hacer un fetiche de las asambleas. Privilegiar cualquier forma organizativa de forma permanente, en cualquier tiempo y lugar, es incorrecto. Las formas democráticas deben adaptarse a las circunstancias. En algunos casos serán las asambleas, en otro caso se podrán combinar pequeñas asambleas por sector con el funcionamiento ágil del cuerpo de delegados, etc. Entendemos que no debemos atarnos a un único mecanismo de decisión y consulta a las bases. Cada momento del conflicto nos exige una forma diferente de ejercer la democracia obrera.
Por último, sigue sin superarse el pecado capital de la izquierda partidaria: medir el éxito de las luchas por el crecimiento de sus respectivas organizaciones y no por la auto-organización de la clase. Insistimos en que se trata de reflexiones motivadas por la dinámica de los conflictos que en los últimos años señalaron el camino hacia un nuevo tipo de sindicalismo y no de recetas. Lejos de nuestra intención. Imaginamos que la primera objeción será que algunos de los puntos mencionados encierran el peligro del oportunismo. Tal vez. Pero bien vale el riesgo, porque muchas de las tácticas sindicales que hemos venido persiguiendo por años tienen un primer y grave problema: han demostrado ser ineficientes para ganar y acumular fuerzas".
(Artículo originalmente publicado en la Revista platense Tinta Roja Nº 3 / Agosto 2009)
Fuente: www.anred.org / 30-04-2010
3. La eficiencia del partido justicialista para la democracia restringida
En 2006, por Salvador María Lozada escribe: “Desde que en Argentina se recuperó el espacio democrático, en 1983, se han ido acentuando las prácticas clientelistas. Antes que los cambios drásticos en la distribución de la renta, antes que la restauración de la soberanía sobre los recursos estructurales de la economía, antes que modificar la tendencia neoliberal al crecimiento con altísima desigualdad, se ha ido imponiendo como desideratum político la mera permanencia en el poder por medio del reparto sistemático de bienes en las instancias electorales. Bienes obviamente adquiridos con los recursos del Estado, esto es con el dinero de los contribuyentes, por medio de una trama compleja y eficiente de caudillos y "punteros". Allí donde hay pobreza y desempleo intensos, marginación y analfabetismo, como en todas las provincias, la técnica clientelista permite, con alguna rara excepción, ganar holgadamente las elecciones. En la Capital Federal, donde los bolsones de pobreza son más reducidos y hay una mayoritaria clase media independiente de la asistencia prebendaria del partido gobernante, sus candidatos no son los primeros ni los segundos a la hora de contar los votos.
Esa trama eficiente de dominación clientelista sobre las mayorías empobrecidas, desempleadas y analfabetas o desalfabetizadas de las provincias está al alcance del gobierno de turno, que la expropia con facilidad al grupo gobernante anterior mediante el uso precisamente de la misma materia prima, el dinero público, mediante una suerte de clientelismo de segundo grado. Allí están los mil y un intendentes, concejales, diputados y senadores y sus interminables legiones nepotistas, sus "ñoquis" inextinguibles, los beneficiarios de sinecuras y canonjías burocráticas y legislativas. Todos ellos con "lealtades" transferibles, puestas al día al mejor postor, rápidamente endosadas al nuevo tenedor ocasional.
Se trata de un mecanismo de extrema plasticidad que otorga a la dirigencia política argentina, actualmente hegemonizada quizá como nunca antes por la versión actual del peronismo, su asombrosa flexibilidad para adaptarse a las distintas situaciones. Sus miembros son como bienes fungibles para, preferentemente en las proximidades electorales, ejercer ante la ciudadanía formas típicas de abuso de poder. (...)El clientelismo actual no se limita a usufructuar el lumpenproletariado existente. Es promotor de nuevas capas de lo mismo. El clientelismo es en sí mismo lumpenizador, difunde marginalidad, la acrecienta y aprovecha.
A mediados del siglo XIX, en plena demanda de empleo por el desarrollo industrial capitalista, nadie podía imaginar que los sectores marginales, pobres y sin empleo podían llegar a constituir una parte decisiva de la población electoral. Dicho de otro modo, que el tamaño del "margen" fuera mayor que el "centro" del espacio social, resultado de las politicas neoliberales que en lo sustancial no conviene cambiar.
Con el gobierno de Néstor Kirchner ¿están cambiando en este punto las cosas en la Argentina de hoy? No cambian los servicios públicos privatizados -algunos subsidiados generosamente-; no cambió la enajenación de YPF y, ahora, la "Repsolización" del petróleo de la plataforma continental a través del artilugio de Enarsa; no cambió el trato privilegiado al FMI; ni la minería expoliadora y contaminante ni, en fin, el menemismo estructural residual que nadie cercano al poder se atreve a cuestionar y menos aun a modificar.
No se discute que la economía crezca. Y a un ritmo importante, entre el 8 y el 9% anual. Sin embargo, la concepción de ese crecimiento es la misma que en la década menemista, puesto que incluye muy centralmente la acentuación de los desniveles entre sectores y consiguientemente una marcada injusticia social. En un notable estudio reciente coordinado por el economista Claudio Lozano, se demuestra que el actual proceso no sólo no resuelve sino que expande la desigualdad distributiva. Por ejemplo, durante el primer semestre de 2005 la participación de los sectores populares en el ingreso, ya por debajo de los mínimos, se había reducido en 1,1 puntos porcentuales en relación a finales de 2004, y si se incorporan los ingresos percibidos por los jubilados esa reducción se agrava(...)".
Concluye:"Los actuales presupuestos del gobierno nacional con partidas difusas, de una gran generalidad, o de una dimensión exorbitante (como las que recibe el Servicio de Informaciones del Estado, SIDE), o "reservadas" (es decir sin control ciudadano alguno) y la total falta de control parlamentario sobre la conducta del Poder Ejecutivo en el uso de esas partidas, son fuentes precisas e inagotables del clientelismo, con la consecuencia de que la democracia tiende peligrosamente a perder legitimidad de origen”.
Le Monde Diplomatique/ el Dipló/ marzo 2006
Fuente: http://www.insumisos.com/diplo/NODE/1070.HTM
Hay otra realidad entre los trabajadores desocupados que son las organizaciones estigmatizadas y fragmentadas por Kirchner no bien asumió la presidencia. En la actualidad, Cristina Kirchner continúa reforzando al PJ. En confrontación: "Las Organizaciones Sociales nucleadas en el Frente de Lucha por Cooperativas sin punteros, con la consigna El Bicentenario de los pobres, lanzan un plan de lucha que durará todo el mes de mayo donde se denuncia la ineficiente implementación del Programa de Cooperativas que lanzó el Ministerio de Alicia Kirchner y la negación por parte del gobierno de que las organizaciones territoriales consigan trabajar en cooperativas que no sean manejadas por el aparato del Partido Justicialista, entre otros reclamos.
Según los voceros del Frente de Lucha por Cooperativas sin punteros, el programa amenaza en convertirse en una farsa: "Los punteros amigos de los intendentes cobran sin trabajar, y quienes propusimos cooperativas autónomas y presentamos planes de obra para beneficio del barrio, se nos niega los materiales, las herramientas, la ropa de trabajo, el seguro laboral y la obra social, aspectos positivos que contempla por ley el programa de Empleo. Mientras tanto, es un secreto a voces que los intendentes se están quedando con la plata de los materiales, las herramientas, los seguros y monotributo de la gente".
Con esta medida de lucha también se quiso informar la ausencia de inscripción en distritos bonaerenses como La Matanza y el manoseo constante de personas ya ingresadas en el Programa Argentina Trabaja, donde en casi todos municipios no les dan trabajos ni sus tarjetas de débito con el sueldo a personas que pasaron la instancia de capacitación en el trabajo.
Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social mantuvieron una mínima comunicación por la mañana con el Frente de Lucha, pero durante toda la jornada no se han vuelto a comunicar. Es por eso que las organizaciones sociales plantean que si no se abre el diálogo que solucione los problemas burocráticos y no se toman decisiones políticas para que se destrabe el ingreso al único programa de empleo masivo que implementó el gobierno de Cristina Fernández, seguirán los reclamos que paralicen la Ciudad de Buenos Aires.
El Frente de Lucha por Cooperativas sin punteros lo integran: MTD Aníbal Verón NF - MTDs y agrup. territoriales del Frente Popular Darío Santillán - Federación de Organizaciones de Base (FOB) - Organización Popular Fogoneros - Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) - Mov. Unidad y Lucha - MTL Rebelde - MTR por la democracia directa - MoTOR - Agrup. Territorial Víctor Choque - Tierra y Libertad - Organización Popular y Rebelde Villa Hidalgo".
Fuente: www.anred.org / 13-05-2010
4. El dominio transnacional gracias a la descentralización estatal y al gobierno nacional
A fines de 2006 Carlos Machado, en “El saqueo de las multinacionales mineras. Asalto a la cordillera” comunica sobre cómo opera el refuerzo descentralizador (programado por el Banco Mundial) a los feudos provinciales:"(...)Reacciones y amenazas
En los últimos años, gracias a la constante prédica y al esfuerzo de algunos ambientalistas para que la población que habita las regiones cercanas a las minas tome conciencia de lo que puede esperarles, mucha gente comenzó a autoconvocarse y a realizar asambleas en diversas zonas. Esa reacción fue extendiéndose hacia otras provincias donde también hay proyectos de explotación minera.
A mediados del 2005, en la provincia de Chubut, se organizaron caravanas en las cercanías de la ciudad de Esquel, que marcharon en repudio a la actividad minera anunciada en la zona del arroyo El Pedregoso, epicentro de nuevos cateos mineros a favor de la compañía canadiense Pacific Rim Mining –con oficinas en Godoy Cruz, provincia de Mendoza- autorizados por el gobernador Mario Das Neves. También marcharon contra el intento de recomenzar los cateos en el yacimiento de oro Huemules, a 20 kilómetros de Esquel, por parte de Minera Huemules S.A., subsidiaria de la británica Patagonia Gold. Es que los pobladores rurales recibieron cédulas de notificación de los municipios a los que pertenecen comunicándoles sobre la realización de cateos en sus terrenos, para lo cual otorgaron las autorizaciones correspondientes sin consultar a los vecinos, algo a lo que éstos vienen negándose. Un proceso de resistencia que aún continúa.
Claro que estas reacciones vecinales, así como la de periodistas o medios de prensa enrolados en las campañas contra las mineras, tiene una contraparte nada fácil ni grata. Los pobladores vienen recibiendo desde intentos de “ablande” de las multinacionales mineras -ya sea ofreciendo trabajo, máquinas para sus cosechas, refacciones en escuelas y abundante publicidad sobre los “beneficios económicos” que tendrá la región gracias a la minería-, hasta intimidaciones, amenazas y en algunos casos la agresión lisa y llana a algunos de ellos, quienes fueron sorprendidos sin compañía y hechos objeto de golpizas, hechos sobre los cuales la justicia regional no se dio por enterada.
Por su parte un periodista de Esquel, Andrés Campos, quien se desempeña en una emisora de FM local y se ocupa continuamente de estos temas, dando voz también a los reclamos vecinales, fue seguido durante nueve cuadras de forma intimidatoria por una camioneta Toyota, patente DYB 858, perteneciente a la minera Meridian Gold, tripulada por dos hombres que lanzaban el vehículo acelerando, frenando y colocándolo al lado de Campos, que iba en bicicleta hacia su lugar de trabajo. El periodista hizo la denuncia correspondiente, aún sabiendo que era “echarla en saco roto”: en el Ministerio Público Fiscal de Esquel existen más de medio centenar de denuncias por amenazas o golpes, hechas por vecinos desde que comenzó el conflicto por las mineras, sin que la Fiscalía oriente la búsqueda de responsabilidades. Por el contrario, fue desestimando individualmente cada una de las denuncias utilizando diversas excusas.
También se ha ido extendiendo el miedo en San Juan. La provincia se está viendo sacudida por múltiples asesinatos no esclarecidos y desapariciones de personas, cuestiones que no llegan habitualmente a los medios de prensa de la capital del país y que encuentran su campo fértil al amparo de una justicia cómplice.
Por ejemplo, quizás nunca lleguen a conocerse los motivos del intento de asesinato, en mayo último, del empresario Hugo Naranjo, quien recibió varios impactos de bala en su cuerpo. Pero cabe señalar que Naranjo es propietario de una emisora, FM La Cumbre, en el departamento de Iglesia, donde se encuentran los pueblos ubicados al pie del emprendimiento minero de Pascua Lama y Veladero, y que dicha radio es el único medio en la zona que insiste a diario con el tema de la contaminación de las poblaciones de ese departamento por la actividad minera de Barrick Gold, además de apoyar a los vecinos en sus reclamos.
Al mejor estilo mafioso, las empresas mineras cuentan con el amparo de funcionarios que actúan como lobbistas de las transnacionales y que controlan los medios de información, extendiendo un manto de miedo sobre una población prácticamente imposibilitada de expresarse, además de la inacción de una justicia también a su servicio. En algunas poblaciones donde se realizan asambleas vecinales en plazas públicas, pueden verse camionetas de la Barrick Gold y hasta la de la municipalidad local, con el propio intendente a bordo, dando vueltas alrededor de los autoconvocados, enviándoles un “mensaje”. Es justo aclarar que muchos de esos móviles municipales han sido “generosamente” donados por la multinacional, además de alguna que otra ambulancia y, por supuesto, algo de dinero.
Incluso se llega al extremo de que las fuerzas policiales o la Gendarmería, digitadas obviamente por los funcionarios corruptos, repriman a los vecinos que pretenden realizar una marcha o una asamblea, como acaba de ocurrir hace pocos días en la ciudad de Andalgalá, en la provincia de Catamarca, durante uno de esos encuentros donde los asistentes, entre quienes se encontraba un diputado nacional, fueron dispersados a bastonazos y disparos con balas de goma cuando se dirigían a un centro deportivo donde autoridades del gobierno provincial iban a realizar un acto a favor de los proyectos mineros, con la presencia del secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral. Había que impedir a toda costa que estos pocos personajes fueran molestados –ellos o sus conciencias- por la voz de los muchísimos perjudicados por esos proyectos.
Sufre Catamarca
Las ciudades catamarqueñas de Andalgalá, Belén y Santa María están padeciendo los desastres ecológicos y ambientales provocados por el complejo minero “Bajo la Alumbrera”, el más grande de América Latina y uno de los diez mayores del mundo. Se trata de un consorcio suizo-canadiense que explota un yacimiento que en la actualidad es similar a una gigantesca olla de dos kilómetros de diámetro y 700 metros de profundidad en el que camiones, palas mecánicas enormes y explosivos remueven 340.000 toneladas de roca por día durante las 24 horas. En su libro “El problema minero argentino”, el ambientalista Jorge Aldecoa señala que en la región “todo está cubierto por una lluvia ácida y nubes de polvo provocadas por la remoción de las montañas de roca que también produce sulfuros que quedan impregnados en el aire”. De hecho, están contaminados el aire y el agua, y en las ciudades mencionadas hay cientos de enfermos de cáncer y de graves enfermedades respiratorias, mientras que los funcionarios insisten en que la minería en la zona trae beneficios económicos para la provincia. Seguramente que para unos pocos bolsillos provinciales y no para el resto de la población.
Mientras el secretario de Minería de la provincia de Catamarca, José Guillermo Sinner, asegura con todo desparpajo que “las enfermedades no están comprobadas y el agua puede ser consumida tranquilamente”, un agua que con toda seguridad no beberán ni él ni su familia, el diputado nacional Carlos Tinnirello -el mismo que se encontraba entre los asambleístas reprimidos citados anteriormente- sostiene que datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) y del Hospital Zonal de Andalgalá indican lo contrario: “En los últimos diez años, desde que se instaló la empresa minera, la pobreza en Catamarca aumentó considerablemente, de acuerdo a los informes oficiales. También se ampliaron en un 700 por ciento los problemas respiratorios de los habitantes de Andalgalá y ello está registrado en el hospital público zonal”.
Por su parte, el ambientalista Jorge Aldecoa agrega: “Lo que tampoco se informa es que la minera consume 100 millones de litros de agua por día, lo que provoca que se mueran las plantas, los animales y todo quede convertido en un gran desierto. Por ejemplo, Santa María es una localidad agrícola que perdió un 40 por ciento de agua. Además, todos los desechos son destinados a un enorme basurero de 30 hectáreas y 150 metros de alto llamado ‘dique de cola’, que contamina el agua y el aire provocando todo tipo de enfermedades. El problema es que las minas utilizan el agua pura de los acuíferos y la devuelven contaminada en esos ‘diques de cola’, verdaderas fuentes de contaminación que a su vez drenan a las napas inferiores, contaminando a su vez los ríos subterráneos que alimentan las vertientes montaña abajo”. Y por si fuera poco Aldecoa acota: “Todos debemos pagar por el agua que consumimos, mientras que las mineras la utilizan en enormes cantidades y no pagan un solo peso”.
Pobladores que mueren de hambre porque perdieron sus cosechas y animales por la falta de agua, y la contaminación en un desierto enmarcado por montañas repletas de oro. Tal es la paradoja que se vive hoy en día en esta zona, como informa la periodista Verónica Janowicz, quien agrega que en las últimas semanas algunos vecinos denunciaron que más de cien animales de corral aparecieron muertos, que ya no hay peces en los ríos y que los lobos, los que en algún momento fueron vistos totalmente sin pelo, al poco tiempo murieron contaminados.
Eso sí, la única respuesta dada por el gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral y sus funcionarios a los reclamos y preocupaciones de los pobladores son la desinformación, el encubrimiento, las amenazas, las presiones y, ante la resistencia de la gente, enviar a la policía provincial a repartir palos y balas de goma. En el caso de la represión en Andalgalá, ello se debió a que no debía ser perturbado el acto en el cual se firmaba un acuerdo por el nuevo proyecto minero con Agua Rica S.A., la nueva mina subsidiaria de Bajo la Alumbrera que comenzará el año próximo a depredar una zona aún mayor, ubicada a sólo 17 kilómetros de Andalgalá. Una ciudad sitiada, junto a sus vecinas Belén y Santa María, por un futuro terrible.
Sufrirá La Rioja
En la provincia de La Rioja también ha apoyado sus pies la multinacional Barrick Gold, que está comenzando a desarrollar sus proyectos mineros en la zona cercana a las localidades de Famatina y Chilecito, en medio de un escándalo que involucra al gobernador Angel Maza, ex ladero fiel del ex presidente Carlos Menem y hoy ferviente devoto del actual mandatario Néstor Kirchner.
Según denunció el diario “Perfil” en una nota publicada el 10 de septiembre último, el gobernador y geólogo Maza, constante viajero por el mundo en búsqueda de inversiones mineras y no hace mucho visitante en Canadá de las multinacionales del sector que tienen allí sus sedes, poseería alrededor del 41 por ciento del paquete accionario de Yamiri S.A. (Yacimientos Mineros La Rioja), empresa que detenta los derechos de explotación de las minas de Famatina, el proyecto más importante de la provincia. Así lo aseguraron también integrantes de Vecinos Autoconvocados de Famatina y Chilecito, quienes mantuvieron el anonimato por temor a represalias (así se vive en los feudos provinciales argentinos).
En la minería no existe la licitación. De allí que a Yamiri S.A. no le fue difícil conseguir en su momento los derechos de explotación de las minas de Famatina. Sólo fue necesario que se presentara ante el ente correspondiente solicitando un área determinada, lo cual pasó a evaluación y ya que el área no estaba concedida, hubo que cumplir con unos requisitos básicos y asunto concluido. Luego, la empresa buscó a alguien que deseara explotar ese área y que debía realizar la inversión principal, conformando una asociación. ¿Y a quién encontró Yamiri S.A. como socio?. No podía ser sino la canadiense Barrick Gold, que ya está trabajando en la zona con buenos resultados. Especialmente para ella y, tajada correspondiente, para los bolsillos del gobernador Maza.
Mientras tanto los vecinos de Famatina y Chilecito, que vienen luchando continuamente intentando erradicar una actividad altamente contaminante, nunca han tenido quien los defienda a nivel oficial. En tal sentido se dio una situación surrealista, ya que quien ocupó por un tiempo el cargo de director de Medio Ambiente, Abel Nonino, fue al mismo tiempo subsecretario de Minería, con lo cual percibía dos sueldos de la administración pública. Tras estallar este nuevo escándalo, Nonino renunció a su cargo en Medio Ambiente para dedicarse con exclusividad a los negocios de su mentor, el gobernador-geólogo Angel Maza.
Unos de los Vecinos Autoconvocados, Martina Merlo, se refirió al acto que se realizó en agosto último celebrando el Día del Niño, que reunió a unas 25.000 personas y que también sirvió para tratar el tema que los preocupa. Relata que actuó el payaso Piñón Fijo, a quien varias madres le alcanzaron información al respecto y que éste, “en mitad del espectáculo, hizo un paréntesis para posicionarse en contra de la minería y en defensa de los derechos y el futuro de los niños de nuestro valle”, agregando que “los aplausos de los presentes descolocaron a las autoridades departamentales que se encontraban allí”. Señaló además que al día siguiente hubo un concierto coral en el que participó el Coro Americano de Francia, y “una de sus integrantes expresó que ellos en su país también habían sufrido la minería y que también lloraban a sus muertos a consecuencia de esa actividad”.
El relato de Martina Merlo finaliza acotando que “lo mejor de todo fue la aparición de dos emblemáticos cóndores que sobrevolaron un buen rato sobre nuestras cabezas, como si las almas de nuestros ancestros indígenas nos estuvieran acompañando desde las alturas”.
Ahora, Santa Cruz
El implacable acecho a la riqueza minera de la Patagonia alcanza a la provincia y feudo del presidente Néstor Kirchner, Santa Cruz, donde la fiebre minera impulsada desde las usinas oficiales pasa por encima de las múltiples biodiversidades de la región y no contempla en absoluto sus potencialidades más sustentables ni respeta los derechos e intereses de su población.
En la zona de Los Antiguos pueden verse a diario interminables filas de camiones de 30 toneladas, llevando su voluminosa carga proveniente desde Mina La Marta, en Gregores, hasta la planta de procesamiento en Fachinal, dejando a su paso caminos destruidos del lago Argentino y un pasivo ambiental junto a riesgos ecotoxicológicos en la cuenca del lago Buenos Aires, de lo que tendrán que hacerse cargo las generaciones futuras. A ello deben agregarse los residuos de una mina de plomo, abandonados hace unos cincuenta años en la cuenca del lago General Carrera, en la zona de Puerto Cristal, que han generado considerable alarma en la población de la zona, que lo considera como “basura barrida bajo la alfombra”.
La comarca del lago Buenos Aires viene ganando hace años varios mercados dentro del turismo, la apicultura y la producción de cerezas, debido a la decisión de muchos pobladores que apostaron a un desarrollo limpio, genuino y sustentable en el tiempo, un eje productivo que viene creciendo a grandes pasos aunque con un rumbo que está lejos de los planificadores de los grandes centros de poder. Es que esa comunidad, por ejemplo, no cuenta con los beneficios políticos e impositivos que ostentan las empresas mineras “golondrinas”, que como ya se ha señalado levantarán vuelo del país en cuanto acaben con su depredación.
Además, el brillo del oro guardado en las entrañas del noroeste santacruceño es opacado por otra riqueza de la zona: las milenarias pinturas rupestres y los yacimientos arqueológicos de la cuenca del río Pinturas. Las primeras noticias sobre las pinturas rupestres de Santa Cruz datan de 1871. Cerca de 1950, otros estudiosos identificaron el lugar como el del “origen de los hombres y los animales” según la cosmogonía tehuelche. Hoy, cualquiera que ingrese en esa zona se desespera al conocer lo que allí está pasando últimamente.
La Cueva de las Manos, ubicada en el cañadón del río Pinturas, fue declarada “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la UNESCO en diciembre de 1999, y el municipio de Perito Moreno –declarado “Capital Arqueológica de Santa Cruz”- es la autoridad responsable de la administración del área de reserva. Sin embargo resulta curioso que el área declarada como patrimonio, lo cual involucra un régimen de protección, haya sido restringida a la Cueva de las Manos, dejando afuera otras como la Cueva del Arroyo Feo y el Alero Charcamata, y también a gran cantidad de abrigos que contienen pinturas.
Ocurre que allí han ingresado varias empresas mineras, en algunos casos con la anuencia de los propietarios de los campos. Abrieron enormes trincheras que se divisan desde unos diez kilómetros, construyeron caminos y, como denunciaron algunos turistas, vertieron líquidos sobre los cursos de agua del lugar. Otro turista dijo haber visto máquinas topadoras y equipos de exploración minera, realizando su trabajo “a sólo 200 metros de las pinturas rupestres”, como declaró después al diario “Tiempo Sur”. No conforme con eso, el preocupado turista envió un correo electrónico a la secretaría de Turismo de la localidad de Los Antiguos, pero jamás tuvo una respuesta. Allí aprendió, a su pesar, que en el noroeste de Santa Cruz no se puede denunciar a una empresa minera.
Construido gracias a 50 millones de dólares del Standard Bank, el Proyecto San José es una explotación de dos vetas de oro y plata de forma subterránea, siendo el más avanzado en el noroeste santacruceño, y se espera que comience a operar plenamente a comienzos del 2007. Un año, dicho sea de paso, muy importante para las aspiraciones reeleccionarias del amo del feudo y actual presidente argentino.
A cargo del proyecto se encuentra Minera Santa Cruz, en los hechos una sociedad entre la peruana Mauricio Hochschild y Cía. S.A. y la canadiense Minera Andes. Ubicado a unos 120 kilómetros al oeste de Las Heras y a 50 kilómetros al este de Perito Moreno, el área de explotación minera se encuentra a unos siete kilómetros al sur de la confluencia de los ríos Pinturas y Deseado. Habrá que observar, entonces, qué elucubrará la empresa para acarrear hacia su sector la cuantiosa cantidad de agua que, como ya se ha indicado, es necesaria para su trabajo, y si ello puede ocasionar perjuicios a los productores agrarios de la zona. Por otra parte, el proceso de tratamiento de las 750 toneladas diarias de material que planea extraer la empresa minera contempla también el uso de cianuro de sodio para separar el oro y la plata.
Otro yacimiento explotado en Santa Cruz es Cerro Vanguardia, que está bajo el control de la firma británico-sudafricana Anglogold. Pero a pesar de que la provincia tiene participación en la empresa, en los hechos está ausente. No aparece opinando ni como socio ni como ente de control. En mayo pasado Cerro Vanguardia despidió a 35 obreros. La empresa no acató la conciliación obligatoria; la gerencia ordenó que en los ómnibus que salen diariamente de Río Gallegos hacia el complejo minero se impidiera subir a los obreros despedidos; y por expreso pedido de la minera, el gobierno provincial envió a la policía a la terminal de ómnibus para que aquello se cumpla. Todo muy democrático.
Como puede apreciarse, la provincia patagónica parece no poder escapar a la nueva fiebre del oro. Una mucho más sofisticada, en equipamiento y logística, que aquellas que ocuparon y preocuparon a miles de aventureros en el siglo XIX y comienzos del XX. Y que además de la posible destrucción de patrimonios invalorables, dejará su secuela de contaminación ambiental y envenenamiento de ecosistemas y personas. Todo en nombre, claro, de la megaminería como nueva panacea económica para el país.
Gracias, Menem... y compañía
¿Cómo se encontraron las multinacionales mineras con todas las facilidades para venir a la Argentina, llevarse todos los metales y minerales posibles y además, después del saqueo, dejar un tendal de contaminación y envenenamiento en todos los lugares explotados?. Sencillamente gracias a una más de las entregas del patrimonio del país que alegremente, bajo el pretexto de “privatizar todo para un mejor servicio”, hicieron, desde 1990, el ex presidente Carlos Menem y su séquito de funcionarios piratas. En ese año y a partir de una propuesta (cuándo no) del Banco Mundial, el entonces ministro Alberto Kohan y los senadores José Luis Gioja, de San Juan, y Angel Maza, de La Rioja, impulsaron junto al titular del ministerio de Economía, Domingo Cavallo, la aprobación de las leyes que rigen la minería en gran escala. Fue el lanzamiento de la llamada “megaminería”, a la cual se le dio más trascendencia que a la producción y explotación de los productos más tradicionales del país. Algo que al día de hoy –pese a sus ataques verbales contra aquél a quien una vez, como gobernador de Santa Cruz, definió como “el mejor presidente argentino”- hace sentir orgulloso al actual presidente Néstor Kirchner, quien se ha enrolado también enfáticamente en la preeminencia de este rubro por sobre todo otro emprendimiento.
Además, estos “cerebros” descartaron por completo el estímulo a una industria minera propia. ¿Qué mejor que vengan las grandes multinacionales del sector, hagan todo el trabajo, se lleven lo que quieran y nos dejen algunas regalías, sin tener que transpirar para nada?. Sin embargo, se les fue la mano en cuanto a las facilidades otorgadas a esas empresas.
Para comenzar, hay cuatro puntos que los negociadores de las mineras y los funcionarios que impulsaron esas leyes se cuidaron muy bien de garantizar: la inhibición total del Estado argentino para explotar yacimientos; un régimen especial para las inversiones mineras, que limita a las provincias el monto de regalías a pagar por estas empresas y que las exime del pago de impuestos provinciales y municipales; la firma de un tratado con Chile que tenga primacía sobre las leyes nacionales en los territorios a explotar, y cabe acotar que las mineras ya habían identificado los mayores yacimientos ubicados sobre la Cordillera de los Andes, desde Jujuy hasta Santa Cruz; y el marco legal que garantiza a las mineras todos estos beneficios por 30 años, sin que nadie pueda cambiarles las reglas, salvo que un eventual cambio sea sólo a favor de las empresas.
En pocos años se firmó el tratado con Chile -que también se embarcó en esto de dar todas las facilidades a las multinacionales mineras y su población aledaña a los yacimientos ya está pagando las consecuencias-, y en 1993 se sancionó la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, que permitió la instalación de esas multinacionales en el país en condiciones absolutamente permisivas, como por ejemplo: exenciones del Impuesto a las Ganancias, del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta, del Impuesto a los Activos y a la Ley de Sellos; exención de los derechos de importación y estadística de los equipos, maquinarias, repuestos y accesorios destinados a la explotación; acceso al pago de reintegros por exportaciones no tradicionales, con reintegro adicional por exportaciones a través de puertos patagónicos; devolución del IVA por las exportaciones realizadas; y el hecho de que los emprendimientos mineros gozarán de “estabilidad fiscal”, significando lisa y llanamente que ninguna ley o decreto podrá modificar en el futuro la situación impositiva existente.
Otra de las facilidades otorgadas a estas multinacionales es que tienen “paso libre”: las mineras no deben pasar por las Aduanas y únicamente deben presentar una declaración jurada. Vale decir que pueden entrar o sacar lo que se les ocurra, ya sea en lingotes producidos o quién sabe qué, algo que pueden tranquilamente inventar en sus declaraciones juradas. Y por si fuera poco, son favorecidas por el beneficio de libre disponibilidad de las divisas, sistema avalado por el propio presidente Kirchner, mediante el cual los dólares que ganen no deben ser liquidados en el Banco Central, como están obligados a hacer todos los productores y exportadores del país, pudiendo liquidarlos sólo en el exterior, con lo cual tampoco sobre esto existe algún tipo de control.
Y después de tantas concesiones totales y absolutas para las multinacionales mineras, cabe preguntarse cuál será el “beneficio económico para el país” tan proclamado por gobernantes y funcionarios. Este supuesto beneficio radica solamente en las regalías que deben pagarle al país las empresas mineras. A tal efecto se estipuló que esas regalías alcanzarían a un “generoso” tres por ciento. Pero el artículo 22 de la Ley 24.196 dice que de ese porcentaje deben deducirse los costos de transporte, fletes, seguros, comercialización, administración, refinación, fundición y molienda. Por esa razón, las tan beneficiadas empresas mineras terminan pagando menos del uno por ciento. Algo que ni siquiera puede ser considerado una limosna, habida cuenta que las multinacionales se llevan miles de millones de intocables dólares de ganancia. Con el agregado, además, de que la Argentina deberá luego importar el oro o cualquier otro metal que fue extraído de su suelo.
Todas estas maravillas que nos traen las multinacionales mineras deben ser agradecidas, como se dijo, a cómplices como Carlos Menem, el ex presidente que transitó por otra década infame; a su ex ministro, luego secretario general de la Presidencia y también geólogo Alberto Kohan; al hipócrita fabricante de más deuda externa y ex ministro de Economía, Domingo Cavallo; al ex senador y gobernador de la provincia de La Rioja, también geólogo y asociado a las multinacionales Angel Maza; al ex senador y actual gobernador de la provincia de San Juan, José Luis Gioja, también asociado a las mineras junto a sus hermanos a través de la mina Santa Gema Bentonita, de su propiedad, controlador de las Comisiones de Minería de las Cámaras de Diputados y Senadores y, para más detalles, mentor de un sistema de control de medios y de represión que pretende ahogar todo atisbo de reacción o protesta vecinal contra la instalación de las multinacionales mineras en las cercanías de sus poblaciones; al resto de los gobernadores y funcionarios provinciales que están otorgando discrecionalmente permisos de cateo a más multinacionales del sector; al secretario de Minería, Jorge Mayoral; y al actual presidente Néstor Kirchner, antiguo amasador de fortuna durante sus distintas gestiones políticas en Santa Cruz y persistente entregador del suelo nacional, con todas las consecuencias que ello implica, en aras de la nueva panacea argentina: la megaminería.
Una sombra que extiende cada vez más su manto, cubriendo montañas y glaciares que pretendían ser eternos, parques nacionales, maravillas arqueológicas, biosferas, reservas ecológicas, cursos de agua y en especial todo lo que a ello rodea y de lo cual se nutre: vida. Simplemente vida".
N. del A.: Parte de esta nota se basó en testimonios de vecinos y trabajos realizados por ambientalistas y organizaciones ecologistas que vienen luchando por una mejor calidad de vida de los pobladores y hábitat afectados por los trabajos de exploración y explotación de las multinacionales mineras. Sea dedicada entonces a Javier Rodríguez Pardo, Jorge Aldecoa, Fredy Espejo, a Sistemas Ecológicos Patagónicos (SEPA), a Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), y tantos otros luchadores y entidades que sería muy largo enumerar, pero que están allí. Siempre allí.
Fuente: www.ecoportal.net /18-10-06
En consecuencia, el desafío medular de posibilitar un mundo sin transnacionales y sus socios locales o el derrumbe del capitalismo e imperialismo también nos exige elaborar una estrategia nacional e internacionalista para enfrentar la "Criminalización de los movimientos sociales en América Latina".
Claudia Korol explica: "Cerrado el ciclo de dictaduras militares en América Latina, cuando los pueblos celebraban la “conquista de la democracia”, las clases dominantes comenzaron el proceso de readecuación de los mecanismos de control, de afirmación de su hegemonía, de manufactura del consenso, de fragmentación social y de represión, necesarios para asegurar el modo de acumulación del capitalismo en esta etapa. Las “democracias realmente existentes” aseguran la libre movilidad de los capitales; y reaccionan furiosamente si los movimientos populares obstaculizan su reproducción o su circulación. Los organismos internacionales de gestión del “gobierno mundial de las trasnacionales” (FMI, Banco Mundial, OMC, G-8, etc.), crean programas para garantizar que el saqueo sistemático de bienes de los territorios subordinados a sus estrategias, tengan vías de salida para el Primer Mundo. Promueven legislaciones para defender sus derechos. Crean fuerzas militares para patrullar y controlar estas regiones (como la IVº Flota norteamericana).
El capital ganó derechos en estas “nuevas democracias”. Lo que no se advierte suficientemente, es cómo al mismo tiempo perdieron derechos los pueblos, y especialmente quienes son excluid@s de la sociedad, y recluid@s en verdaderos ghettos de miseria, de indigencia, en regiones donde no hay derechos, no hay ley, salvo el grito de orden de las fuerzas represivas. De la Doctrina de Seguridad Nacional, se ha pasado a la Doctrina de Seguridad Ciudadana, o a la Doctrina de Seguridad Democrática. Si la primera perseguía preferentemente a l@s “subversiv@s”, es decir, a quienes no aceptan el “orden” impuesto por las burguesías y el imperialismo para defender y reproducir su sistema; hoy se persigue “a l@s criminales”, entendiéndose por criminales tanto un movimiento que se levanta para recuperar la tierra, cuidar el territorio que habita, evitar la destrucción de la naturaleza, hacer producir una fábrica vaciada por sus patrones, como una persona que empujada violentamente al desamparo, recupera comida, o recolecta cartones para sobrevivir penosamente.
La criminalización de los movimientos populares es un aspecto orgánico de la política de «control social» del capitalismo para garantizar su reproducción y ampliación. Articula distintos planos que van desde la criminalización de la pobreza y la judicialización de la protesta social, hasta la represión política abierta y la militarización.
La llamada “globalización”, ha llevado la “guerra de los ricos contra los pobres” a una dimensión mundial. Si los gobiernos imperialistas, en nombre de la “democracia”, “de la libertad”, del “desarrollo”, del “progreso”, han invadido y destruido países y civilizaciones, han promovido la fragmentación de los Estados que se resistían a actuar de manera subordinada a sus intereses, han asesinado presidentes, y han colocado en un listado de “criminales” a líderes populares integrantes del “Eje del Mal” (en un discurso fundamentalista lindante con el fascismo), esto en el orden local se traduce en la persecución a los movimientos de defensa de los bienes de la naturaleza, de los derechos sociales, humanos, políticos.
Como consecuencia de las políticas de exclusión social y de precarización de todos los términos de la vida, se producen nuevos fenómenos en las relaciones sociales.
El miedo “al otro” es uno de los datos significativos que “organiza” estas relaciones de desigualdad, desconfianza y dilución de las solidaridades. La fragmentación social funciona como estímulo de aquellos miedos. Los nuevos “desaparecidos sociales” configuran una fantasmática aterrorizante, en un cuerpo social varias veces herido y vulnerado por una continuidad de pérdidas materiales y simbólicas.
La exclusión social empuja a satisfacer las carencias de modo inmediato para garantizar la sobrevivencia, tanto en términos individuales como colectivos, generando en el imaginario construido desde la hegemonía cultural, la identificación de las zonas de pobreza con territorios de crimen. Estos sentidos que estimulan respuestas conservadoras, son alimentados por los grandes medios de comunicación, que activan deliberadamente los mecanismos del terror, para levantar las exigencias de “seguridad”, entendidas en última instancia como garantías para los derechos del capital.
La ruptura de identidades lleva a vivir la pobreza, la marginalidad, la miseria del otro, como amenaza, y a cargar ese sentimiento de contenidos racistas, xenófobos, violentos, represivos y autoritarios. Refuerzan estos mecanismos de enajenación social, la pérdida de sentidos y la despolitización de la lucha social, que favorecen que la misma ingrese en el índex de la criminalización como “causa penal”.
Los medios de comunicación juegan un rol central en la construcción de una subjetividad alienada. El discurso mediático se refuerza desde las políticas públicas que fragmentan el campo social e incluso territorial, con propuestas diferenciadas de educación, salud, vivienda, construyendo geografías que acentúan la distancia entre incluid@s y excluid@s, al interior mismo de los sectores populares. Muchas Universidades, centros de investigación, fundaciones, y ámbitos de producción intelectual que responden a las agendas de intereses marcadas por el Banco Mundial y por los grandes centros del poder, producen un amplio espectro de interpretaciones que tienden a la disociación de los saberes, a su funcionalidad con los intereses del poder mundial, a la apropiación de los saberes populares, y a la asimilación incluso de los discursos progresistas, para fundamentar propuestas de desarticulación de las posibles alternativas populares.
Un aspecto esencial para reforzar la dominación lo constituye la creación de dispositivos de control de la pobreza. Escribe Esteban Rodríguez: “En este contexto, caracterizado por la irrupción de la exclusión, el Estado ha redefinido su intervención. Porque el Estado seguirá interviniendo, aunque esta vez ya no tenderá hacia la integración social. Su intervención será exclusiva. Se interviene para reasegurar esa exclusividad, para mantener la exclusión, o lo que es lo mismo, para evitar la irrupción. La intervención estatal, se vuelve disruptiva. La disrupción es la forma que asume el control social cuando se trata de mantener la exclusión, cuando lo inviable se torna insustentable y por tanto ya no cabe inclusión alguna. Esas tecnologías de control tienen que ver con: a) las agencias políticas que, sobre la base del clientelismo, organizan la cooptación; b) las agencias sociales que, sobre la base de la cooptación, organizan el subsistencialismo; c) las agencias represivas que articulan diferentes prácticas (gatillo fácil, antitumulto, escuadrones de la muerte), que son formas de gestionar el crimen y el alza de la protesta social; y d) las agencias judiciales, que organizarán la criminalización de la pobreza, y luego la criminalización de la protesta”...“Cuando las multitudes irrumpen, hay que intervenir; y la intervención será brutal aunque focalizada, contundente aunque imperceptible, si la multitud no se resigna. De la «doctrina de seguridad nacional», pasamos a la «tolerancia cero», de la misma manera que la «mano invisible» se vuelve «mano dura». Una mano que se vuelve puño, pero permanecerá invisible, intermitente, difusa y errante. De allí que no pueda percibírsela como tal. El terror del que hablamos es un terror espectral, que ya no tiene su base real en un punto determinado, en una institución, sino que permanecerá diseminado entre diferentes prácticas que organizan y gestionan la disrupción. Eso será el terrorismo de Estado en esta nueva época signada por la crisis de representación: un puño sin brazo”.
Algunas de las modalidades de la criminalización de la pobreza, son el gatillo fácil, las razzias en las poblaciones pobres, la selectividad del sistema penal, la militarización de determinados barrios o regiones. Todos estos actúan como dispositivos de disciplinamiento, sin otro criterio que el castigo a la pobreza, y el acostumbramiento a la violencia como cara única de la ley. Se generan verdaderos asaltos a la población más vulnerable, tendientes a establecer el orden armado frente a los más débiles.
Las organizaciones feministas vienen denunciando diversas modalidades de criminalización de las mujeres pobres, atrapadas en las redes de prostitución, perseguidas por legislaciones que reprimen a las víctimas mientras protegen a los jefes de la trata, víctimas principales de los femicidios, en una gran parte relacionados con esas redes. También la penalización del aborto, es una forma de criminalización de las mujeres pobres y de control de sus cuerpos.
Hay un hilo de continuidad entre las políticas de criminalización de la pobreza, la judicialización de la protesta social, y la criminalización de los movimientos populares. La ubicación de l@s excluid@s como amenaza, y de sus acciones como delitos, interfieren la simbología que consideraba al luchador social como militantes solidarios, justicieros. Hoy quienes luchan son presentad@s como delincuentes, y su prisión es señalada como castigo ejemplificador.
Desde los medios de comunicación, y desde voceros oficiales del poder, se produce una fuerte descalificación de la protesta social, que promueve su ilegitimidad social. Resulta otro mecanismo fundamental el cambio en las figuras penales empleadas en los procesamientos de l@s luchador@s, utilizado por el sistema judicial para evitar las excarcelaciones. Así el castigo se produce en el mismo proceso. El paso por las torturas en las comisarías, en las cárceles, forma parte del dispositivo de criminalización de la protesta y se ha vuelto un enorme chantaje sobre las organizaciones sociales.
Algunas de las formas entonces en que se manifiesta la criminalización de los movimientos populares, es el avance del proceso de judicialización de los conflictos, visible en la multiplicación y el agravamiento de las figuras penales, en la manera que éstas son aplicadas por jueces y fiscales, en el número de procesamientos a militantes populares, en la estigmatización de las poblaciones y grupos movilizados, en el incremento de las fuerzas represivas y en la creación especial de cuerpos de élite, orientados a la represión y militarización de las zonas de conflicto. Por todos estos caminos, los problemas sociales y políticos se vuelven procesos penales, en los que el pueblo no tiene forma de intervención, más que como espectador o como “acusado”. De posibles actores sociales, los sujetos en conflicto quedan reducidos a excluidos, a víctimas, o a potenciales criminales.
Si en el plano continental, Colombia es el país que funciona como laboratorio privilegiado para los experimentos represivos contra las organizaciones populares, utilizándose siempre el mismo argumento –su hipotética vinculación con las guerrillas- estableciéndose un régimen dictatorial con apariencia de “democracia representativa”, y justificándose la liquidación completa de organizaciones, la prisión de sus dirigentes y de sus militantes, así como de poblaciones completas; resulta necesario advertir que los represores –policías, militares, jueces, legisladores, periodistas, políticos- hoy están “asesorando” a sus pares en varios países de América Latina. Resulta alarmante el proceso de criminalización del movimiento popular en México, en Perú, en Haití –bajo el mando de la MINUSTAH-, pero también los ensayos de criminalización del Movimiento Sin Tierra de Brasil en Rio Grande do Sul, la judicialización del movimiento campesino de Paraguay (continuando la justicia controlada por el Partido Colorado) , y la persecución y el exterminio del pueblo mapuche en Chile.
Destacándose estas situaciones, vale llamar la atención sobre el hecho de que las modalidades antes descritas no son la “excepción”, sino las formas más agudas de mecanismos de represión que se utilizan en prácticamente todos los países de América Latina, amparados en Leyes Antiterroristas que parecen copiadas de un país al otro, y ejecutadas por fuerzas represivas que estudian los mismos manuales y se ejercitan en común bajo el mando norteamericano, o en experiencias “humanitarias” de invasión a países, como es el caso de Haití.
Tal vez sea una necesidad y una urgencia de los movimientos populares del continente, reanimar los mecanismos de solidaridad internacionalista, promoviendo una fuerte campaña de denuncia de la criminalización de los movimientos sociales, de batalla por el desprocesamiento de los luchadores sociales judicializados, por la libertad de los presos y presas políticas, y por la legitimidad de defender todos y cada uno de los derechos humanos, incluido el derecho a la rebelión frente a todas las opresiones".Centro de Investigación y Formación de Movimientos Sociales Latinoamericanos
Fuente: http://www.cifmsl.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1008&Itemid=34