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Mayo 2010
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Correspondiente a la primera hipótesis
Atrevámonos a asumir la desobediencia debida al capitalismo. Embronquémonos de sostener un sistema social en beneficio exclusivo de las transnacionales que monopolizan el planeta, las ciencias, las tecnologías...e incluso las decisiones sobre el destino de toda la humanidad. Sintámonos con el potencial de arraigo en:
1. Los pueblos que han sabido convivir con la madre tierra por miles de años y luchan por mantenerla o recuperarla
Crisis climática: falsos remedios y soluciones verdaderas (abril 2010)
La revista Biodiversidad sustento y culturas con el compendio "quiere aportar su granito de arena al impresionante proceso que durante las últimas décadas se ha puesto en marcha para responder al callejón sin salida al que nos han llevado la modernidad, el progreso, el capitalismo, las desigualdades aberrantes y el crecimiento sin límites" a través de:
"Reunir el trabajo compartido
(...) Estamos convencidos que el proceso que se inicia en Cochabamba con esta Conferencia Mundial de los Pueblos por el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra es un paso más en un camino de transformaciones profundas que cada día se hacen más evidentes como el único camino posible a transitar. Y porque también sabemos que no habrá ningún camino a recorrer si el mismo no es conducido por los pueblos que con su sabiduría, respeto y amor han sabido convivir con la madre tierra por miles de años. Por eso la intención de acompañar este proceso con algunos documentos que ayudan a la reflexión y a la comprensión de los complejos y graves problemas que hoy enfrentamos, al mismo tiempo que desenmascarar los espejos de colores que intentan, una vez más, entregarnos a cambio de nuestro futuro y el de nuestros hijos.Lo primero que queremos remarcar en este punto de partida es que desde la denominación están tratando de engañarnos: el cambio climático llama a pensar en un proceso de modificación del clima paulatino, natural y en el que no tenemos más que tratar de “adaptarnos” o “mitigar” sus efectos. Nosotros preferimos hablar de crisis climática: una crisis provocada por un modelo de sociedad que ha decidido “quemar” el planeta para que algunos pocos disfruten de un estilo de vida que también de manera perversa han dado en llamar “desarrollado”. El recorrido por este compendio es rico y diverso y, ojalá, entretenido y apasionante. Encontrarán un repaso de un tema que de manera insólita no ha merecido en todos estos años de debate sobre la crisis climática la debida atención: la responsabilidad de la agricultura industrial y el modelo basado en el agronegocio en la emisión de gases con efecto de invernadero. Por otro lado compartimos lúcidos análisis de lo que ha sido el reciente fracaso de las negociaciones internacionales en Copenhague y las expectativas que podemos tener del proceso que seguirá desde allí a la próxima Conferencia en México. Otra de las escalas de nuestro recorrido pasa por varios aportes sobre las promesas de solución que llegan de la mano de las respuestas “tecnológicas” al cambio climático: desde la geoingeniería a los agrocombustibles pasando por los transgénicos y la nanotecnología. Todos, falsos remedios que detrás de la fascinación tecnológica persiguen un único objetivo: permitir a las corporaciones seguir haciendo grandes negocios mientras continúan sin pausa con la destrucción y apropiación de la naturaleza. Y hablando de los falsos remedios, analizamos cómo debajo de la engañosa máscara del “mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques”, REDD, se esconde otra trampa para apropiarse de los bosques que los pueblos indígenas y comunidades campesinas han sabido cuidar y criar durante miles de años.
Finalmente volvemos a las fuentes: compartimos la potencialidad que la agricultura campesina e indígena tiene para “enfriar” el planeta de la mano de algunas respuestas simples pero no por eso fáciles de implementar: el cuidado del suelo, la defensa de la biodiversidad, los mercados locales, las prácticas agroecológicas. Claro que todo en un marco de profundas transformaciones que requerirá que la tierra vuelva a las manos de quienes la trabajan y la cuidan. Todos estos contenidos son complementados por cuadernillos y presentaciones que, esperamos, ayudarán a comprender y abordar de manera integral los desafíos que tenemos por delante. Seguimos andando, seguimos construyendo, seguimos creando, seguimos encontrándonos.
Todas las luchas contra el cambio climático
Para los pueblos que luchan por sus derechos en las regiones boscosas, el cambio climático parece algo muy alejado de sus preocupaciones inmediatas. Sin embargo, aun sin saberlo, esos pueblos figuran entre los protagonistas principales y más comprometidos en la protección del clima de la Tierra.
Quienes se oponen a las operaciones madereras industriales en sus territorios quizás piensen que están luchando sólo por sus derechos y medios de vida. Y de eso se trata, por supuesto. Pero al detener las actividades madereras, también están evitando la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono —el principal de los gases con efecto de invernadero que conducen al calentamiento global—almacenado en la biomasa del bosque.
Las comunidades que luchan contra las grandes represas hidroeléctricas están impidiendo la liberación de enormes cantidades de gases con efecto de invernadero, como el metano, el CO2 y el óxido nitroso, desde el agua de los reservorios, así como las de los bosques que serían destruidos y las de otras fuentes relacionadas con la construcción de represas.
Las poblaciones indígenas y otras comunidades dependientes del bosque que se oponen a los planes gubernamentales o empresariales de “conversión” (destrucción) de bosques para la agricultura industrial y la ganadería, las plantaciones de árboles o de palma aceitera, la cría industrial de camarones o la minería, de hecho están protegiendo el clima del mundo al evitar la liberación de enormes cantidades de CO2 y de otros gases con efecto de invernadero.
Las comunidades del bosque que afrontan la exploración y la explotación petrolera en sus territorios están aun más directamente vinculadas a la lucha contra el cambio climático, porque hacen exactamente lo que hay que hacer: evitar la extracción, y por ende la quema, de combustibles fósiles, la fuente principal y, en lo que respecta al clima, la más grave, de las emisiones de CO2 relacionadas con el calentamiento global.
Las luchas contra el libre comercio son también luchas contra el cambio climático, puesto que a través de mecanismos como los tratados de libre comercio o los de protección de inversiones, se eterniza el modelo actual dependiente de combustibles fósiles, derrochador y consumista.
Estas luchas representan también la necesidad de un cambio de paradigma y de fortalecer iniciativas sustentables. Por todo ello se vuelve evidente, para cualquiera que tenga un conocimiento mínimo de las causas del cambio climático, que las luchas de esos pueblos están impidiendo una catástrofe climática aún mayor. Sin embargo, la mayoría de ellas están siendo reprimidas y criminalizadas por gobiernos que firmaron y ratificaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992. Del mismo modo, las empresas directa o indirectamente implicadas en esas inversiones tienen su sede en países, mayormente del Norte, que también firmaron y ratificaron la Convención.
La conclusión es obvia: al reprimir esas luchas, o al apoyar a las empresas implicadas en el problema, los gobiernos violan no sólo los derechos de los pobladores locales sino la propia Convención de las Naciones Unidas creada para conjurar el peligro más grave al que se haya enfrentado la humanidad: el cambio climático. Peor aún, desde esferas oficiales la crisis climática se ha convertido más en una oportunidad de negocios que en un problema grave que tienen la obligación de resolver. Es así que en vez de centrarse en el problema principal —la reducción drástica en el uso de combustibles fósiles— buscan mecanismos como el “mercado de carbono” para no sólo asegurar el uso continuado y creciente de tales combustibles, sino también para que gobiernos y empresas obtengan importantes beneficios económicos.
Desde esferas gubernamentales y empresariales, la catástrofe climática ha sido convertida en un gran negocio de miles de millones de dólares. Muchas de las “soluciones” propuestas por los gobiernos para combatir el cambio climático suelen tener otros impactos ambientales y sociales que provocan resistencia a nivel local. Por ejemplo, como medio para evitar los cortes necesarios en sus propias emisiones, los países del Norte fomentaron la creación de mecanismos para “compensarlas”. Uno de ellos promueve la creación de grandes plantaciones de árboles para que funcionen como “sumideros de carbono”. Esto equivale a promover el mismo tipo de plantaciones al que ya se oponen incontables comunidades del mundo entero. Otra “solución” para evitar los cambios necesarios en las formas de producción y de consumo que llevan al cambio climático ha sido la promoción de los agrocombustibles —de maíz, de soja, de palma aceitera o de eucalipto— que también han demostrado ser social y ambientalmente destructivos y han provocado la oposición organizada a nivel local. Las falsas soluciones abundan y la más reciente se conoce bajo la sigla REDD, que podría resultar en la apropiación de enormes áreas de bosques —de los que dependen millones de personas— por parte de empresas vinculadas al comercio del carbono. Dada la importancia del tema, se desarrolla más en detalle en este mismo documento. Si bien no es fácil determinar si esas “soluciones” —y muchas otras igualmente absurdas— provienen de los delegados gubernamentales ante la Convención sobre el Cambio Climático o de los grupos de presión empresariales, desde su país o presentes en la Convención, sí resulta claro que numerosas empresas y empresarios se están beneficiando económicamente con ellas o planean que así sea.
En cuanto al clima, la situación actual es prueba de que quienes tienen el poder de cambiar las cosas —los gobiernos— no tienen la intención de hacer lo necesario. En cambio, hay muchísimas personas que están oponiendo diversas formas de resistencia a nivel local, originadas en problemas aparentemente ajenos al clima, como la reforma agraria, la agricultura en pequeña escala, la soberanía alimentaria, los derechos indígenas y tradicionales, la igualdad de género, los derechos humanos, la polución, el consumo y muchos otros. La mayoría de esas luchas, si no todas, tiene algún tipo de relación con el clima y, por consiguiente, todos esos procesos de resistencia están aportando soluciones con respecto al clima. Resulta fundamental entonces unificar a movimientos locales, regionales e internacionales en torno al tema más amplio del cambio climático, con el fin de lograr imponer los grandes cambios necesarios para detener la catástrofe climática que amenaza al planeta(...)".
Fuente: http://www.grain.org/o_files/CompendioCochabamba.pdf
2. La «soberanía alimentaria» de Vía Campesina que es un paradigma de desarrollo en respuesta a necesidades e intereses de los de abajo
◊En lucha por la «soberanía alimentaria»
Informe de síntesis de Nyeleni 2007
Miércoles 25 de abril de 2007
En Sélingué, Malí. Nyéléni fue una legendaria campesina Maliense quien cultivó y alimentó bien a su pueblo-ella personificaba la «soberanía alimentaria» a través del trabajo duro, innovación y cuidado de su gente. Nosotros, campesinos agricultores, pastores, pescadores tradicionales, pueblos indígenas, trabajadores migrantes, mujeres y jóvenes, quienes nos reunimos en Nyéléni 2007 somos proveedores de alimentos, estamos preparados, somos capaces y estamos dispuestos para proveer alimentos a todos los pueblos del mundo.
Nuestra herencia como proveedores de alimento es trascendental para el futuro de la humanidad. Especialmente en el caso de las mujeres y los pueblos indígenas quienes son los creadores históricos del conocimiento sobre el alimento, la agricultura y acuicultura tradicional. Pero esta herencia y nuestra capacidad de proveer salud, bienestar y alimento abundantes están siendo amenazadas y socavadas por el neoliberalismo y el capitalismo en todo el mundo.
Debatimos los temas relacionados a la soberanía alimentaria con el objetivo de : A) Profundizar el conocimiento colectivo ; B) Fortalecer el diálogo entre y a través de los sectores y los grupos de interés ; y C) Elaborar estrategias comunes y una agenda de acciones conjuntas. Nuestras discusiones fortalecieron y empoderaron a los proveedores de alimentos como también a los ambientalistas, consumidores y movimientos urbanos en la lucha por la «soberanía alimentaria» en Malí, el resto de África y el mundo.
A través de las alianzas, podemos unirnos para preservar, recuperar y construir nuestro conocimiento para fortalecer la capacidad esencial que nos conduce a la construcción de sistemas locales alimentarios sustentables. Al valorar la «soberanía alimentaria», también aseguramos la sobrevivencia de nuestras culturas, nuestros pueblos y de la Tierra.Fuente:http://www.landaction.org/spip/spip.php?article88
"En NYÉLÉNI 2007, profundizamos nuestro entendimiento colectivo sobre la Soberanía Alimentaria la cual:
Se enfoca en alimento para el Pueblo: La Soberanía Alimentaria plantea el derecho a una alimentación suficiente, saludable y culturalmente apropiada para todos los individuos, pueblos y comunidades, incluidos aquellos que tienen hambre, están bajo ocupación, están en zonas de conflicto y son marginados, en medio de políticas de alimentación, agricultura, ganadería y pesquería; y rechaza la propuesta de que el alimento es sólo otra pieza mercantilizable para el agro-negocio internacional.
Valora a quienes proveen alimento: La Soberanía Alimentaria valora y apoya los aportes, y respeta los derechos de hombres y mujeres, campesinos y agricultores familiares, pastores, artesanos de la pesca tradicional, habitantes de los bosques, pueblos indígenas y trabajadores de la agricultura y la pesca, también migrantes, quienes cultivan, crían, cosechan y procesan los alimentos; la soberanía alimentaria rechaza aquellas políticas, acciones y programas que los subvaloran, amenazan y eliminan sus formas de vida.
Localiza Sistemas de Alimentación: La Soberanía Alimentaria propicia encuentros entre los productores y consumidores de alimentos; pone a quienes proveen y consumen al centro de la toma de decisiones en temas relacionados a la alimentación; protege a los proveedores del desperdicio de alimentos y de ayuda alimentaria en mercados locales; protege a los consumidores de la comida de baja calidad y mala para la salud, de la ayuda alimentaria inapropiada y del alimento contaminado por organismos genéticamente modificados; resiste a las estructuras de gobierno, contratos y prácticas que dependen y promueven el comercio internacional insostenible e injusto y que otorga poder a corporaciones remotas y sin ninguna responsabilidad por sus acciones.
Empodera localmente: La Soberanía Alimentaria otorga el control sobre territorio, tierra, pastizales, agua, semillas, ganado y poblaciones de peces a proveedores locales de alimento y respeta sus derechos. Ellos pueden usar y compartir estos recursos de formas social y ecológicamente sostenibles para la conservación de la diversidad; reconoce que los territorios locales a menudo traspasan fronteras geopolíticas y asegura el derecho de las comunidades locales para habitar y usar sus territorios; promueve la interacción positiva entre las personas proveedoras de alimentos en diferentes regiones, territorios y desde diferentes sectores lo cual ayuda a resolver conflictos internos o conflictos con autoridades locales y nacionales; y rechaza la privatización de los recursos naturales a través de leyes, contratos comerciales y regímenes de derechos de propiedad intelectual.
Desarrolla Conocimiento y Destreza: La Soberanía Alimentaria se basa en la destreza y el conocimiento local de los proveedores alimentarios y sus organizaciones locales que conservan, desarrollan y manejan sistemas localizados de producción y cosecha, desarrollando sistemas de investigación apropiados para respaldarlos y cuya sabiduría pueda ser transmitida a las generaciones futuras; y rechaza tecnologías que socavan, amenazan o los contaminan, por ejemplo la ingeniería genética.
Trabaja con la Naturaleza: La Soberanía Alimentaria utiliza las contribuciones de la naturaleza de manera diversa con métodos de producción y cosecha agroecológica, los cuales maximizan las contribuciones de los ecosistemas y mejoran la capacidad de ajuste y la adaptación, especialmente ante el cambio climático; trata de curar al planeta con el propósito de que el planeta pueda curarnos; y, rechaza métodos que dañan las funciones de los ecosistemas beneficiosos, que dependen de los monocultivos de energía intensiva y fabricas de ganado, practicas de pesca destructiva y otros métodos de producción industrializada, los cuales dañan el medio ambiente y contribuyen al calentamiento global". http://www.grain.org/o_files/sobriania-1.pdf
◊En defensa de la agricultura campesina y la protección de la biodiversidad
Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas es una publicación
trimestral para el Estado español de información, debate y reflexión sobre
temáticas rurales bajo una óptica política de Soberanía Alimentaria.
Un instrumento de pensamiento crítico hecho por las manos y para las manos de
las gentes que integran los movimientos campesinos que defienden un mundo rural
vivo.
La Vía Campesina, Plataforma Rural, Fundación
Agricultura Viva-COAG y GRAIN son las
Organizaciones
coeditoras. Y Organizaciones
colaboradoras son ACSUR-Las Segovias Amigos de la
Tierra Ecologistas en Acción Entrepueblos Ingeniería Sin Fronteras
Valencia Mundubat Veterinarios Sin Fronteras Xarxa de Consum Solidari.
Número1, Marzo de 2010
a) El camino de la soberanía // por las organizaciones coeditoras
"Como todas las decisiones importantes, ésta la de organizarnos para engendrar la revista que tienes en tus manos, fue un impulso, un arrebato, que dio paso a una meditada y, ya sí, larga reflexión colectiva. Lo que se inició como una intuición creció hasta hacerse un proyecto y hoy ya una realidad. Las cuatro organizaciones coeditoras que empujaremos la revista en estas primeras fases sentimos la importancia que tiene reforzar el trabajo que nosotras y muchas otras organizaciones y movimientos sociales hacemos por un mundo rural vivo, a favor de la «Soberanía Alimentaria», en defensa de la agricultura campesina y la protección de la biodiversidad, con un nuevo instrumento como el que pretendemos sea la revista ‘Soberanía Alimentaria, biodiversidad y culturas’. Una revista que aborde entonces todas aquellas realidades que afectan a nuestros espacios rurales.
Por lo tanto podremos encontrar temas sobre agricultura, ganadería, pesca, semillas, políticas agrarias, crisis climática, acceso a recursos, etc. Muchos de estos temas se pueden encontrar muy bien reflejados en otras publicaciones. En nuestro caso los abordaremos desde su perspectiva política, con la mirada despierta y el pensamiento crítico. No hablamos pues de una revista de contenidos técnicos aunque si tratados con el rigor y la profundidad que se requiera. Creemos que la revista debe, además, contribuir a la reflexión y formación de sus lectores así como a promover la movilización y la acción a favor de las iniciativas y defensa del mundo rural y la Soberanía Alimentaria. Contendrá información actualizada y relevante de las realidades que en los territorios del Estado español nos parezcan más significativas, sin perder de vista temas de ámbito europeo o internacional.
Queremos ayudar a romper el falso mito de competencia entre el campesinado del Norte y del Sur. Las realidades que agreden al campesinado (liberalización y desregulación de los sistemas y políticas agrarias, control de los procesos productivos por grandes corporaciones, recursos productivos privatizados, etc.) son las mismas en cualquier punto del Planeta. Queremos que la revista alcance todas esas dimensiones pero además queremos hacerlo de una forma plural y compartida. No sabemos hacerlo de otra forma y, de hecho, no puede ser de otra manera.
El proyecto llega ya del brazo de otra gran aventura colectiva que camina desde hace quince años en América Latina: la revista ‘Biodiversidad, sustento y culturas’, que como buena hermana mayor nos acompaña mientras aprehendemos de nuestros propios pasos, como explican en la siguiente editorial de este nuestro primer número. Muchas gracias amigas y amigos, es un lujo para nosotras contar con vuestra tutela. Y en ese andar contamos ya con un grupo de organizaciones amigas que contribuyen a hacer posible la edición de la revista, apoyando en los contenidos y colaborando en los costes económicos. Esperamos que a partir de la expansión de los primeros números de la revista podamos ir ampliando el grupo de organizaciones colaboradoras. Decíamos que lanzamos esta revista con el fin de disponer de una herramienta divulgativa y formativa sobre temáticas rurales en su generalidad y bajo una óptica política de Soberanía Alimentaria que pueda ser utilizada y distribuida desde las organizaciones campesinas así como otros colectivos afines entre sus miembros, afiliados y grupos de interés. Para alcanzar a estas personas amigas contamos con la colaboración de las propias organizaciones coeditoras y de las organizaciones colaboradoras que, todas juntas, se convierten en puntos de distribución de la revista hacia su base social. Son muchas las iniciativas, las campañas, los instrumentos, las movilizaciones, las personas, los rostros, el esfuerzo y el ahínco que se pone en la construcción de alternativas para un mundo mejor, y junto a todos y todas, nos incorporamos al camino: Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza".
El camino de la diversidad // por ‘Biodiversidad, sustento y culturas’
"Hace nada menos que quince años nació en Montevideo, Uruguay, la revista ‘Biodiversidad, Sustento y Culturas’. A partir de una iniciativa de REDES-AT y GRAIN y en el marco de un Seminario Latinoamericano, se inició un camino que hasta hoy no ha dejado de abrir puertas para la construcción colectiva, el tejido de redes y el fortalecimiento de organizaciones campesinas en sus luchas. Una de las iniciativas que marcó una diferencia de Biodiversidad en relación a otras publicaciones fue la creación, desde el primer día, de un Consejo Asesor con el objetivo de marcar los rumbos y definir temas y prioridades. Aquel Consejo Asesor que durante años se reunió, se fue renovando y creciendo se consolidó como un espacio de reflexión colectivo donde la confianza mutua permitió superar crisis económicas y políticas. Este Consejo fue la semilla de lo que hoy se ha consolidado como una Alianza de organizaciones que edita la Revista Biodiversidad en ocho países de América Latina en español y portugués. Es importante tener presente que, en aquellos años, la amenaza de los cultivos transgénicos era sólo eso: una amenaza latente.
Hoy en día, con millones de hectáreas de transgénicos en un puñado de países, los organismos genéticamente modificados son una de las grandes causas de resistencia de los pueblos alrededor del mundo con una sola consigna: «Por un mundo LIBRE de transgénicos». Ésta, junto a muchas otras luchas, ha sido el camino que Biodiversidad ha ido acompañando en sus jóvenes pero maduros quince años. También es clave, en esta mirada retrospectiva, que nuestra revista hermana nos permite hacer, recordar que hace quince años apenas estaba dando sus primeros pasos La Vía Campesina y la «Soberanía Alimentaria» era una expresión que aún no había sido acuñada para responder a las pretensiones de “seguridad alimentaria” de la FAO y crear nuevos rumbos en la construcción de un mundo nuevo. Y junto a la Vía miles de organizaciones locales, pueblos indígenas y campesinos y el movimiento zapatista en una fiesta de la diversidad hicieron saber al mundo entero que una buena parte de la humanidad no está dispuesta a dejarse avasallar y pisotear por la cosificación y mercantilización de toda la vida que la “globalización” de los negocios pretende instalar.
Hoy la Revista Biodiversidad vuelve a cruzar el océano e inicia un camino en el Estado español junto a muchas organizaciones hermanas con las que desde hace años compartimos búsquedas y caminos. Esperamos que el recorrido de ‘Soberanía Alimentaria, biodiversidad y culturas’ sea tan próspero como el recorrido hasta aquí por Biodiversidad. Y que juntos sigamos dando los pasos para que todos estos sueños que venimos caminando sigan convirtiéndose en realidad".
Tenemos una voz campesina y con un eje claro: la Soberanía Alimentaria, que nace en réplica a las propuestas de seguridad alimentaria con una visión desde el derecho a gobernar nuestra agricultura». Mientras en el plano internacional surge La Vía Campesina, en España cuando 1.500 pueblos se habían abandonado, cuando se habían desmantelado los servicios públicos rurales, cuando la población activa había bajado al 9%, Jeromo explica que «se nos ocurre crear una alianza, una red, la Plataforma Rural: alianzas por un mundo rural vivo. Es una alianza de personas productoras, de movimientos ecologistas y de ONG que empezamos a entender que la cooperación tenía que hacerse de otra forma. Que había que cuestionar las políticas adoptadas aquí que empobrecían a la gentes del Sur, allí». Y Jeromo pone el ejemplo de la campaña PAC pa’que, PAC pa’quien. «A partir de ella la sociedad de este país empezó a entender que los problemas de la agricultura y la alimentación no era problema sólo de los agricultores y agricultoras sino que era de toda la sociedad.
Plataforma Rural fue un poco más allá y decíamos que la mejor forma de gestionar un territorio era producir alimentos y mantener la biodiversidad, lo que históricamente hicieron nuestros padres y madres. En Plataforma Rural hemos aprendido a trabajar juntos desde diferentes sensibilidades y hemos intervenido con campañas muy interesantes como las que defendían la necesidad de tener escuelas en un pueblo». «Otro elemento fundamental para La Vía Campesina -introduce ahora Paul- fue que durante su Tercera Asamblea enBangalore, (India) se decidió la equidad hombre y mujer en los espacios de representatividad y cargos de nuestra organización, y se inició todo un proceso interno de reflexión sobre el papel de las mujeres en la lucha campesina.
El campo en todo el mundo más que un espacio de hombres es un espacio machista donde las muje9 res están invisibilizadas, no reconocidas dentro de sus organizaciones (y esta mesa es un ejemplo de la escasa representatividad que hasta ahora han tenido las mujeres en el movimiento campesino organizado) y marginadas en sus derechos como campesinas. La perspectiva de género se está abordando ahora de una manera seria, no sólo en el ámbito de la paridad en los cargos, sino también con un debate profundo sobre las raíces y tentáculos del patriarcado y sobre la violencia contra la mujer en el mundo rural. Probablemente uno de los ejes principales de trabajo y responsabilidad que tenemos los sindicatos campesinos para los siguientes años». Necesariamente en este debate teníamos que hablar de lo que representó el concepto de Soberanía Alimentaria para las organizaciones campesinas. Paul revela que «hoy la Soberanía Alimentaria es la reivindicación principal en todo el planeta frente al modelo neoliberal, aglutinando a consumidores y consumidoras, medioambientalistas, campesinos y campesinas, movimientos de pobres urbanos, pueblos indígenas campesinos… toda esta gente preocupados sobre la alimentación. Una reivindicación que no es sólo del campo, es ciudadana».
Eduardo puntualiza «que si bien «Soberanía Alimentaria» son unas directrices que se han extendido entre las sociedad civil, lamentablemente, quienes están en los gobiernos no lo contemplan. Y eso mismo ocurre en las grandes centrales sindicales obreras. No están en este discurso porque lo consideran excesivamente trasgresor, claro, porque ciertamente atacamos con él a los pilares básicos del capitalismo: el tránsito de mercancías y capitales. Quizás sea –sigue Eduardo con su reflexión- porque el primer sector que se ha globalizado ha sido el de la alimentación y tuvimos que aprender. Nos dimos cuenta que era mentira que la venta de productos desde los países pobres serviría para alimentar a sus pueblos, sólo las empresas se benefician en esas transferencias, a la vez que al entrar esos productos en nuestros países provocan nuestra pérdida de Soberanía Alimentaria. Un terrible negocio que se mantiene aunque eso signifique que la gente no coma en una parte del mundo. Hoy ya son más de 1.000 millones de personas en el mundo las que tienen limitado el acceso a alimentación». Al hilo de la conversación Henk le dice a Eduardo que es más optimista que él. «Al profundizarse la crisis, que es una crisis del modelo de producción y transformación, aprecio entre la clase trabajadora más entendimiento a las directrices que venimos explicando.
La idea de «Soberanía Alimentaria» ha conseguido trasladar tres mensajes que cada vez son más conocidos y compartidos: Uno, desmitificar, como se decía antes, que la competencia no es entre Norte y Sur. Segundo, el contraste que sigue habiendo entre desarrollo y medio ambiente va diluyéndose. Y el tercer punto, que yo creo que es fundamental, es el cuestionamiento de la tecnología en sí. Cuando hace 20 años nadie cuestionaba que el uso de la tecnología era la forma de solucionar muchos problemas como la pobreza y el hambre, hoy la mayoría de la opinión pública ha dejado de creerlo. Es un logro importante del trabajo en alianza y del marco que significa la Soberanía Alimentaria incluso frente a los fuertes poderes y lobby de las empresas que defienden estas tecnologías ». «Para mí, como agricultor, la Soberanía Alimentaria –añade Jeromo- es dejar de sentirse como un delincuente perseguido hasta la saciedad para controlarte como produces, transformas o distribuyes tus producciones por gente que no sabe que es un alimento sano. Es llegar a producir calorías sin consumir más en ese proceso. Para mi es que lo que yo quiero hacer lo puedan hacer todos los campesinos y campesinas del mundo».
La conversación finaliza con una mirada hacia cuáles serán los retos futuros dónde deberemos centrar las luchas. Eduardo enumera que desde su punto de vista hay tres hilos conductores que seguir:
La lucha clave contra la OMC como motor del modelo neoliberal.
La lucha contra la crisis climática que pasa por el cambio de modelo productivo en el campo y en otros sectores.
El seguimiento activo a las políticas agrarias de la Unión Europea.
Paul añade algunas pistas más al respecto y explica que cree que hay que trabajar en el reconocimiento de la agricultura de pequeña escala. «La agricultura campesina es la solución de los problemas que tiene el planeta. Somos los portadores de las luchas y de las esperanzas: enfriamos el planeta y alimentamos el planeta frente a la agricultura industrial que genera hambre y calienta el planeta. También debemos construir nuevas formas de lucha y de organización. Los sindicatos agrarios por consiguiente tienen también un desafío para construir nuevos modelos sindicales. Debemos defender un modelo de consumo ligado a la agricultura social y agroecológica sin olvidar, por último, la defensa de los bienes comunes (agua, tierra, semillas, aire…). Jeromo señala también que una lucha fundamental es trabajar la vuelta al campo. «No puede ser que en el Estado, 2 millones de personas ocupemos el 70-80% de nuestro territorio. La vuelta al campo y recuperar el equilibrio entre hombre y naturaleza es urgente. No tenemos más remedio que estar cerca de donde se producen los alimentos y debemos trabajar en cómo organizar esta anormalidad, pensado en la acogida de la gente que quiera volver al campo. La vuelta al campo significa tomar la vía, el rumbo campesino».
Por último se coincide en destacar que la lucha es en definitiva una lucha contra el modelo capitalista y tiene que darse junto con el desmantelamiento del sistema patriarcal, aportación que llega refrendada desde la compañera Belén Verdugo cuando insiste en que no hay Soberanía Alimentaria sin mujeres. «Estamos avanzando y ya no somos sólo las mujeres las que defendemos la participación y liderazgo compartido en igualdad entre mujeres y hombres». (...)
Tiempo de hacer cambios en el mar
La pesca fue alguna vez una de las formas más eficientes de obtener alimento sin producir gases con efecto invernadero. La pesca industrial invirtió la ecuación. Según Mares en Riesgo y la Fundación Mar del Norte, la sobrecarga provocada por la pesca comercial no sólo ha hecho que las reservas pesqueras sean menos flexibles frente a los impactos del clima sino que, las grandes pesquerías comerciales, son una de las fuentes importantes de emisiones de gases con efecto invernadero a nivel mundial: * Por cada tonelada de producto, medido en peso vivo, se emiten 1,7 toneladas de CO2. * Las pesquerías mundiales quemaron casi 50 mil millones de litros de combustible en el año 2000, para una producción de 80 millones de toneladas de peces e invertebrados marinos. * Las pesquerías mundiales dan cuenta, al menos, de un 1,2% del consumo de petróleo a nivel mundial, una cantidad igual a la consumida por Holanda. * El contenido energético del combustible quemado por las pesquerías es 12,5 veces mayor que el contenido energético de la proteína comestible presente en la captura obtenida (...)".
PARA SABER MÁS Mares en riesgo: www.seas-at-risk.org/1mages/Carbon%20footprint%20brochure%20final%20 final.pdf GRAIN: Los pequeños agricultores pueden enfriar el planeta: una forma de salir del caos causado por el sistema industrial de alimentos: www.grain.org/o/?id=95 y www.grain.org/go/climatecrisisrefs Vía Campesina: Hechos y datos: campesinas y campesinos enfrían el planeta: www.viacampesina.net/downloads/PAPER5/SP/paper5-SP.pdf GRAIN: Cuidar el suelo. www.grain.org/biodiversidad/?id=459 GRAIN: Cambio climático: el fracaso del sistema alimentario transnacional: www.grain.org/biodiversidad/?id=455
Fuente: http://www.grain.org/o_files/sobriania-1.pdf
En consecuencia, los pueblos o componentes populares avanzan hacia «el postcapitalismo». ¿Qué significa? Según el sociólogo belga François Houtart: la construcción de la sociedad del futuro, postcapitalista, está basada en cuatro ejes:
1) Una relación con la naturaleza de respeto y no de explotación.
2) Privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, lo que significa que los productos y los servicios tendrían que ser desarrollados en función de las necesidades y no del provecho. Estamos en una situación absurda: nunca hubo tanta riqueza y tantos pobres. Para la acumulación del capital es más interesante desarrollar de manera espectacular el 20% de la población mundial que producir bienes y servicios para el otro 80% que no tiene poder de compra.
3) La democratización de la sociedad, no sólo en el campo político, sino en todas las relaciones sociales colectivas: en la economía, en las instituciones de la salud, la educación, el deporte y la religión, entre hombres y mujeres.
4) La multiculturalidad: la posibilidad de que todos los saberes, filosofías y religiones contribuyan a la construcción social colectiva. Hasta ahora, hemos identificado desarrollo con occidentalización y los saberes tradicionales han sido marginados.
Fuente: http://www.otromundoesposible.com/?p=2458 /27-02-2009
Correspondiente a la segunda hipótesis
Comprometámonos con lo que Frei Betto (Adital) advierte:
"Grito de la tierra, clamor de los pueblos
Los antiguos griegos ya lo habían notado: Gaya, la Tierra, es un organismo vivo. Y somos fruto de ella, engendrados en 13,700 millones de años de evolución. Sin embargo en los últimos 200 años no supimos cuidar de ella sino que la convertimos en mercancía, de la que se espera obtener el máximo lucro.
Hoy la Tierra ha perdido el 30% de su capacidad de autorregeneración. Sólo a través de la intervención humana podrá ser recuperada. Pero nada indica que los gobernantes de las naciones más ricas estén conscientes de ello. Tanto es así que sabotearon la Conferencia Ecológica de Copenhague, en diciembre del 2009.
La Tierra, que debe tener alguna forma de inteligencia, decidió expresar su grito de dolor a través del volcán de Islandia, exhalando una fumarola tóxica que impidió por varios días el tráfico aéreo en Europa Occidental, causando un perjuicio de US$ 10,700 millones.
En reacción al fracaso de Copenhague, Evo Morales, presidente de Bolivia, convocó, para los días 19 al 23 de abril, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Se esperaban unas dos mil personas; ¡llegaron treinta mil, provenientes de 129 países! El sistema hotelero de la ciudad de Cochabamba colapsó y muchos debieron ser alojados en cuarteles. Bolivia es un caso especial en el escenario mundial.
Con 9 millones de habitantes, es el único país plurinacional, pluricultural y pluriespiritual gobernado por indígenas. Aymaras y quechuas tienen con la naturaleza una relación de alteridad y complementariedad. La miran como Pachamama, la Madre Tierra, y el Padre Cosmos.
Líderes indígenas y de movimientos sociales, especialistas en medio ambiente y dirigentes políticos, al expresar el clamor de los pueblos, concluyeron que la vida en el planeta no tiene salvación si continúa esta mentalidad productivista-consumista que degrada la naturaleza. Es inútil hablar de cambio del clima si no se da un cambio de sistema. El capitalismo es ontológicamente incompatible con el equilibrio ecológico.
Todas las conferencias de la reunión enfatizaron la importancia de aprender de los pueblos indígenas, originarios, el sumak kawsay, expresión quechua que significa ‘vida en plenitud’. Es necesario crear ‘otros mundos posibles’ donde se pueda vivir, no motivados por el mito del progreso indefinido, sino con plena felicidad, en comunión consigo, con los semejantes, con la naturaleza y con Dios.
Hoy están amenazadas todas las formas de vida en el planeta, incluso la humana (2/3 de la población mundial sobreviven por debajo de la línea de pobreza) y la misma Tierra. Evitar la anticipación del Apocalipsis exige cuestionar los mitos de la modernidad -como mercado, desarrollo, Estado uninacional-, todos ellos basados en la razón instrumental.
La conferencia de Cochabamba decidió la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática, capaz de penalizar a gobiernos y empresas responsables de la catástrofe ambiental. Crece en todo el mundo el número de migrantes por razones climáticas. Es necesario, pues, conocer y combatir las causas estructurales del calentamiento global.
Urge desmercantilizar la vida, el agua, las selvas, y respetar los derechos de la Madre Tierra, liberándola de la insaciable codicia del dios Mercado y de las razones de Estado (como es el caso de la hidroeléctrica de Belo Monte, en el Xingu, Brasil).
Los pueblos originales siempre han sido tratados por nosotros, rostrospálidos, como enemigos del progreso. Pero es nuestro concepto de desarrollo el que se opone a ellos e ignora la sabiduría de quien hace de lo necesario lo suficiente y nunca impide la reproducción de las especies vivas. Tenemos mucho que aprender de los que poseen otros paradigmas, otras formas de conocimiento, respetan la diversidad de cosmovisiones, saben integrar lo humano y la naturaleza y practican la ética de la solidaridad.
Cochabamba es ahora la capital ecológica mundial. Le sugerí al presidente Morales que reeditase la conferencia, a ejemplo del Foro Social Mundial, aunque manteniéndola siempre en Bolivia, donde se lleva a cabo un proceso social y político genuino, singular, en condiciones de señalar alternativas a la actual crisis de la civilización hegemónica. La próxima quedó señalada para el 2011.
Es una lástima que el gobierno brasileño no le haya dado la debida importancia al acontecimiento, ni enviado ningún representante, con excepción del diputado federal Chico Alencar (PSOL-RJ), en representación de la Cámara de Diputados".
Fuente original: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=47448 Fuente: www.rebelion.org /Otro mundo es posible/6 -05-2010
Porque es cuestión de todos los de abajo:
1. Detener de inmediato el acaparamiento de tierras o transnacionalización de nuestros continentes
"Este acaparamiento de tierras es una grave amenaza a la soberanía alimentaria de nuestros pueblos y al derecho a la alimentación de nuestras comunidades rurales. En respuesta a esta nueva ola de acaparamiento de tierra, el Banco Mundial (BM) está promoviendo una serie de siete principios para hacer que estas inversiones tengan éxito. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo de la Agricultura (FIDA) y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (conocida como UNCTAD por sus siglas en inglés) han accedido a unirse al BM para impulsar colectivamente estos principios. Su punto de partida es el hecho de que la actual fiebre del sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada. El BM acaba de terminar un estudio que muestra la magnitud de esta tendencia y su interés central en la transferencia de derechos sobre tierras agrícolas en los países en desarrollo a inversionistas extranjeros". (extraído de declaración de La Vía Campesina – FIAN – Land Research Action Network – GRAIN del 22 de abril de 2010)
Luis Hernández Navarro (La Jornada) comunica sobre planes y puesta en práctica de la desintegración de comunidades, sociedades, naciones, países:
"Banco Mundial y acaparamiento de tierras
Tierra,
agua y semillas son, junto con los saberes campesinos y la mano de obra, los
factores claves en el cultivo de alimentos y los pilares de la producción
campesina. Y son, desde hace décadas, el terreno de una fuerte disputa entre los
grandes agronegocios y las familias rurales.
Mientras los consorcios multinacionales buscan
su privatización y acaparamiento, las familias campesinas procuran mantenerlos
como bienes comunes.
Uno de los asaltos más recientes en el combate entre
campesinos y multinacionales se libra alrededor de las tierras y los territorios
indígenas y las comunidades rurales. Gobiernos pudientes, fondos de
inversión y trasnacionales de la alimentación, el transporte y la industria
química y farmacéutica están rentando o comprando decenas de millones de
hectáreas de buenas tierras de cultivo, muchas irrigadas, en Asia, África y
América Latina para producir agrocombustibles y alimentos en detrimento de los
campesinos.
Según un informe de Oliver De Schutter, relator especial sobre el derecho a la
alimentación de la ONU, entre 15 y 20 millones de hectáreas de tierras agrícolas
de países en desarrollo han sido objeto de transacciones y negociaciones con
inversionistas extranjeros desde 2006. Esto equivale –de acuerdo con De
Schutter– a la superficie total de las tierras agrícolas en Francia o a la
quinta parte de todas las tierras agrícolas de la Unión Europea. Representa
también la décima parte del territorio de México u 80 por ciento del estado de
Chihuahua.
El objetivo de esta concentración de la tierra arable es controlar la producción mundial de alimentos, mediante inversiones especulativas que buscan ganancias rápidas. Para algunas naciones árabes, así como China y Japón, se trata, además, de tener garantizados el abasto de comida y recursos forestales para sus poblaciones e industrias.
Las corporaciones han negociado concesiones económicas de largo plazo para establecer plantaciones agrícolas y producir agrocombustibles, caucho y aceites. En zonas costeras, la tierra y los recursos marinos e hídricos son vendidos, alquilados o cedidos a inversionistas turísticos en detrimento de las comunidades costeras y de pescadores.
Este proceso de nuevo despojo de tierras ha encontrado en el Banco Mundial un nuevo y poderoso aliado.
La institución financiera multinacional promueve siete
principios para hacer que estas inversiones tengan éxito. Su idea-fuerza central
es lograr un acaparamiento de tierras socialmente aceptable. (Véase:
“Principles for Responsible Agricultural Investment that Respects, Livelihoods
and Resources”:
www.donorplatform.org/component/option,com_docman/task,doc_view/gid,1280)
Los supuestos básicos contenidos en siete principios
pueden resumirse en: a) la consideración de que la actual fiebre del
sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada; b) la magnitud de
esta tendencia; c) la necesidad de transferencia de derechos sobre tierras
agrícolas en los países en desarrollo a inversionistas extranjeros; d) la
convicción de que cualquier flujo de capital privado que expanda los
agronegocios trasnacionales donde aún no hayan penetrado es bueno y debe seguir,
de tal modo que el sector corporativo pueda extraer más riqueza del campo, y e)
dado que estos negocios de inversión están anclados en una privatización masiva
y en la transferencia de derechos sobre la tierra, el Banco Mundial quiere
cumplir unos cuantos criterios para reducir los riesgos de inesperadas
reacciones sociales: respetar los derechos de los actuales usuarios de la
tierra, el agua, entre otros recursos (pagando una indemnización), proteger y
mejorar los medios de vida a nivel familiar y de la comunidad (proporcionando
empleos y otros servicios) y no dañar el ambiente.
La estrategia fue presentada el 25 de abril, en Washington DC, en una mesa
redonda cuyos anfitriones son Japón, Estados Unidos y la Unión Africana, y el 26
en la conferencia anual de tierras del Banco Mundial.
Aunque los principios que propone formalmente el banco
son voluntarios, en los hechos considera a la tierra y los derechos agrarios
como un activo clave para las trasnacionales que buscan obtener altos
dividendos en sus inversiones. El organismo financiero multinacional, los
gobiernos y los monopolios se proponen revalorizar la tierra en términos
meramente económicos, dejando de lado los costos ambientales y sociales de un
modelo de agricultura industrial.
En rechazo a esta política, Vía Campesina, Food First Action International (FIAN), Land Research Action Network (LRAN), GRAIN y más de 100 organizaciones de todo el mundo dieron a conocer el 22 de abril un manifiesto en el que exigen frenar la ola actual de acaparamiento de tierras en la que inversionistas oficiales y privados se están apoderando de millones de hectáreas de tierras de cultivos de comunidades rurales de África, Asia y América Latina.
Los firmantes rechazan la privatización masiva y transferencia de derechos sobre la tierra detrás de la iniciativa del Banco Mundial. Según ellos, los principios que proponen son una jugada que intenta legitimar el acaparamiento de tierras. Facilitar que corporaciones (nacionales o extranjeras) se apoderen a largo plazo de las tierras agrícolas de las comunidades rurales es totalmente inaceptable, no importa qué lineamientos se sigan. Los principios del Banco Mundial, que serían totalmente voluntarios, intentan distraer del hecho de que la crisis alimentaria global de hoy en día, con la cifra récord de más de mil millones de personas sufriendo hambre, no será resuelta por la agricultura industrial en gran escala que van a aplicar prácticamente todos los inversionistas que están adquiriendo tierra.
La lucha
contra el acaparamiento de tierras tiene en México una larga historia. El
rechazo al Procede en las comunidades indígenas, la ocupación de latifundios en
Chiapas a raíz del levantamiento zapatista, la resistencia de los campesinos de
Atenco y tantos otros conflictos muestran que la iniciativa del Banco Mundial en
nuestro país no pasará".
http://www.jornada.unam.mx/2010/04/27/index.php?section=opinion&article=019a1pol
Fuente: www.rebelion.org /Economía / 28-04-2010
2. Solidarizarnos con los pequeños productores, campesinos e indígenas
Raquel Schrott - Ezequiel Miodownik (BIODIVERSIDADLA) entrevistan a "Ana Agnelli, miembro de la Unión Campesina del Oeste Serrano (UCOS), una de las seis centrales que componen el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC). Entre el 25 y el 30 de abril caminó más de 200 kilómetros junto a pequeños productores y campesinos que peregrinaron hasta la capital provincial para reclamar la entrega de títulos de propiedad, el reconocimiento de las tierras comunitarias, la suspensión de los desalojos y la aprobación urgente de la ley de bosques".
"Argentina: Balance de la Caminata Campesina en Córdoba. "Estamos preparados para seguir caminando"
«El balance ha superado todas nuestras expectativas. Hemos tratado de ir dimensionado las repercusiones que ha tenido y hasta el día de hoy nos cuesta recobrar del todo eso que ha generado», dice. Saliendo del norte y oeste cordobés, visitaron escuelas, ofrecieron talleres, participaron de festivales y mostraron el fruto de su producción alimentaria. En la ciudad de Córdoba fueron recibidos por algunos legisladores, mientras que sólo pudieron acercarse a 200 metros del gobernador, Juan Schiaretti, ya que éste no los recibió y un vallado con 50 policías lo mantuvo lejos del campamento que montaron los integrantes del MCC para esperar su atención. Otras demandas que llevaron los campesinos fue la creación de una secretaría de agricultura campesina, leyes urgentes para las familias urbanas y la expropiación de tierras en remate.
«Uno de los objetivos era empezar a contactar y conocer gente de la región; muchas organizaciones se han encontrado, se han abrazado al Movimiento Campesino de Córdoba, se han solidarizado con la lucha y se han sentido, en muchos casos, identificados», comentó Agnelli. Esa identificación, explica, fue la que permitió que en cada pueblo siempre los estuvieran esperando.
―¿Podrías hacer un balance inicial de lo que fue la caminata campesina por el derecho a la tierra y la conservación de los bosques nativos?
Agnelli.―En relación a los reclamos y al petitorio, podemos decir que en el espacio en el que nos hemos podido sentar con los legisladores, algunos compañeros decimos que fue una verdadera expresión de educación popular, donde nuestros compañeros, delegados de las comunidades, pudieron expresar y sentir que realmente fueron escuchados. Y lograron mostrar cómo es la realidad. Eso se puede potenciar con una propuesta que hay de una mesa de gestión en el que estaría no sólo la intervención del movimiento campesino, sino de organizaciones urbanas que también están peleando por la tierra, además del Poder Legislativo y el Judicial. Para cada uno hemos presentado diferentes propuestas para que se reconozca al sector y poder reivindicar aquellas cuestiones en relación a las necesidades de los compañeros del campo.
―¿Es decir que han obtenido un compromiso por parte de los legisladores que los han recibido?
Agnelli.―Sí, ese compromiso está. Hicieron mucho hincapié en la ley de bosques, que viene siendo un tema recurrente en los medios. Nosotros somos parte de la Comisión de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo (COTBN), donde hay otras instituciones y organizaciones, y esa propuesta viene siendo considerada por los diferentes bloques con los que nos hemos sentado.
―¿Cuál fue la mayor satisfacción que tuviste a lo largo de la caminata?
Agnelli.―Hubo dos momentos a nivel personal: un momento en Capilla del Monte, en el que nos esperó en la ruta la Escuela Especial de Capilla del Monte y pudimos recorrer las calles con ellos, sintiendo que muchos mundos caben en este mundo, que podemos construirlo juntos; y después, el día que llegamos a La Perla, que es un museo de la memoria recuperado hace dos años, en donde los últimos 600 metros, después de haber caminado 220 kilómetros, los corrimos. Toda la columna los hizo corriendo, trotando, porque habían muchos compañeros esperándonos con los brazos en alto y sentimos que juntos podíamos llenar de vida ese lugar de tanta muerte, de tanto dolor; y creo que fue así. Llegar a Córdoba también fue un momento muy emotivo. La sensación de seguir estando de pie, de levantarse cada día y seguir caminando, de poder sentir que uno lo hizo con otros es uno de los aprendizajes que quedaron.
―¿Y la mayor frustración?
Agnelli.―No, creo que no hubo. Creo que hay muchas cosas para aprender, en la instancia más colectiva y asamblearia, seguramente van a haber cosas para poder mejorar y para poder aprender, pero creo que en general es muy positivo. Cuando hemos vuelto a nuestro pueblo las repercusiones han sido muy interesantes, desde un lugar que nos parece importante visibilizar lo invisible. El campesinado en Córdoba pareciera que fuera parte de lo invisible y esto ha demostrado que existen las comunidades, que existe la gente del campo y que son quienes le dan de comer a los pueblos.
―¿Qué lectura hacen de la negativa de Schiaretti a recibirlos?
Agnelli.―Está claro cuáles han sido los pasos del gobernador después de lo que ha sido su relación con los sectores más allegados al monocultivo de la soja: Sociedad Rural y Federación Agraria. Claramente están sus intereses por un lado; por el otro lado, nos parece interesante resaltar la falta de respeto del vocero del gobierno, quien adjudica que no hemos hecho un pedido formal. Nosotros teníamos hecho el pedido formal y estaba presentado en mesa de entrada. Está clara su negación y, nuevamente, la exclusión a este sector campesino que no se va a cansar de presentar propuestas y no se va a cansar de pelear por sus derechos.
―La caminata fue una de las actividades preparatorias del primer congreso del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), ¿con qué expectativas se dirigen a este encuentro?
Agnelli.―El congreso va a ser en octubre; a nivel nacional hemos ido generando distintos espacios de formación a través de cartillas para llegar a las discusiones más preparados. Creemos que la caminata ha permitido charlar esto de alimentos sanos relacionados con la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra con la ley que nosotros hemos presentado a nivel nacional. Si bien cada provincia tiene particularidades en relación a la tenencia de tierras, creemos que es un conflicto transversal a cada una de las organizaciones que integramos el movimiento nacional. El espíritu del congreso es poder encontrarnos, poder definir acciones y líneas que sean pensadas conjuntamente, a través de consenso y de formación. Estamos preparados para seguir caminando.
―Un 90% de las familias campesinas nucleadas en el MCC están con la posesión de su tierra judicializada, ¿qué salida le ven a este tema?
Agnelli.―Cuando sale la Ley 9150, que implicaba poder llegar a un saneamiento de tierras, nosotros decidimos presentarnos. El movimiento tiene más de 300 presentaciones, ninguna mensura hecha. Esta es una de las reivindicaciones que le hemos hecho a los legisladores: existe una ley, pero con esa ley hace 4 años seguimos en la misma situación y no nos ampara, y mucho menos logra el objetivo que es poder regularizar la situación de las tenencias de tierras en Córdoba. Por otro lado, está clarísima la criminalización a los campesinos. ¿Qué quiere decir esto? El abuso de jueces, de policías, de abogados, tanto en los tratos como en los procedimientos que se llevan adelante en el campo. Una de las conclusiones es que estamos en un momento de resistir, de mucha resistencia en el campo, y eso se lleva a cabo en cada uno de los lugares. Llegará el momento de avanzar. Este, creemos, es el momento de resistir, porque la frontera agropecuaria viene avanzando sobre nuestros territorios". Fuente: www.argenpress.info /6-06-2010
3. Erradicar el modelo extractivista como destructor del presente y futuro de los de abajo
-Es necesario un cambio radical en la forma de valorar el ambiente que nos rodea y a los recursos naturales que alberga la Naturaleza. La persistente crisis ecológica no es sólo el resultado de fallas técnicas o incapacidades en el monitoreo ambiental, sino que sus raíces profundas se encuentran en valorar a todo lo que nos rodea según su utilidad o rentabilidad.
Por lo tanto, la discusión sobre los derechos de la Naturaleza, tal como se propone en el encuentro de Cochabamba (Bolivia), es un paso adelante hacia una postura ética que reconoce los valores propios en el ambiente, independientes de su beneficio o utilidad para las personas. Si bien esto puede parecer muy sencillo, en realidad implica un cambio radical en cómo se asignan los valores, con implicaciones que van desde la economía a las prácticas políticas.
Los derechos de la Naturaleza se expresan en múltiples escalas. Es tanto un asunto global, tal como se observa en el énfasis del encuentro de Cochabamba sobre cambio climático, pero también tiene implicancias y urgencias a nivel continental, nacional y local.
Sin embargo, en los últimos tiempos, la insistencia en los cambios del clima planetario ha servido de excusa para dejar de lado esas otras escalas. No recibe toda la atención que merecen los evidentes problemas ambientales a escala continental. Entre ellos, en América del Sur, el avance de la deforestación en las zonas andino amazónicas está cambiando la dinámica climática regional, y parecería que es uno de los factores que explican los cambios en el régimen de lluvias en la vertiente atlántica del Cono Sur.
Tampoco deben olvidarse los problemas ambientales a escala nacional y local. No es posible desatender serios impactos como la deforestación, el incremento vertiginoso en el uso de agrotóxicos o las serias limitaciones en manejar los residuos urbanos.
De esta manera, cada escala está estrechamente enlazada con las otras, y en todas ellas está presente la problemática de la ética ambiental. El utilitarismo que está detrás de la deforestación o la expansión de los monocultivos, tienen clarísimos efectos locales, pero también son las principales fuentes de emisión de gases con efecto invernadero desde América del Sur. Por lo tanto, si en Cochabamba se va a discutir el cambio climático global en serio, el debate también debe abarcar a nuestros propios países, nuestra propia Madre Tierra. La ética ambiental global va de la mano con una local, y se deben discutir asuntos como el manejo de los suelos, la pérdida de bosques o el papel de las agroexportaciones. Una nueva mirada a los derechos del ambiente planetario no puede generarse desde una ceguera ecológica local.
A ese nivel, los grupos ciudadanos siguen siendo los mejores y más atentos vigilantes de la situación en el ambiente que les rodea. Ellos detectan las contradicciones ecológicas, y permiten crear los necesarios puentes entre las escalas local y nacional, con la planetaria. Un ejemplo de esos vínculos está en la insistencia del Consejo de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) de Bolivia, quienes juntos a otras organizaciones ciudadanas, buscan debatir en Cochabamba asuntos como los impactos de la minería, las prospecciones petroleras o los planes de construir represas hidroeléctricas en la Amazonia. En esos y otros casos está en juego la construcción de los derechos de la Naturaleza.
Abandonar la vieja ética de la apropiación y el uso, para incorporar una mirada ambiental, no es fácil para muchas corrientes políticas y allí se generan muchas resistencias. Eso explica que sea más sencillo enarbolar un discurso ambiental a escala global, pero no se logra aplicar ese espíritu a escala nacional y local. Las insistencia de la sociedad civil, como los planteos de organizaciones indígenas como CONAMAQ de Bolivia o CONAIE de Ecuador, obliga a reconectar la problemática ambienta local con la global.
Pero las resistencias son tales, que el presidente Evo Morales frente a esas demandas optaba por advertir sobre la “utilización” de los indígenas a manos del capitalismo global, hasta que finalmente su gobierno decidió excluir los temas nacionales de los debates en Cochabamba. Afirmar que ese tipo de organizaciones y otros grupos ciudadanos estén al favor de un capitalismo depredador o sean partícipes de algún tipo de complot internacional, es insostenible. La propia historia de lucha de esas organizaciones deja en claro que sus objetivos son otros.
Aún más, en esta fase del cambio político bajo gobiernos progresistas, está claro que las demandas ambientales deben ser respondidas con argumentos y medidas efectivas, y no simplemente con slogans mientras persiste la destrucción del ambiente. El resultado es contraproducente, ya que como no aparecen argumentos convincentes para mantener las estrategias extractivistas del pasado ni fructifican otros ensayos más allá de ellas, parecería que se termina dándole la razón a los sectores conservadores que insisten en decir que la izquierda gobernante realmente carece de una propuesta de desarrollo diferente a la de generar múltiples programas de asistencia y bonos sociales.
También parecería que es más sencillo cuestionar los impactos ambientales de las políticas mineras o petroleras en el Perú de Alan García o bajo el gobierno de Alvaro Uribe en Colombia, pero se hace más difícil debatirlas en el caso de Evo Morales, Lula da Silva en Brasil o Rafael Correa en Ecuador. No faltan quienes sostienen que a los ambientalistas nada les conforma, criticando a todos, y no reconocer los cambios sustanciales generados desde el progresismo. Muchos de esos cambios políticos son reales, y no son pocos los que se lograron con el concurso efectivo del ambientalismo como parte de los movimientos sociales volcados al cambio. Pero la advertencia ecológica, y en especial las implicancias de reconocer los derechos de la Naturaleza, van más allá de los programas de gobierno, ya que son más profundas en tanto apuntan a un estilo de desarrollo que defiende valoraciones antropocéntricas y utilitaristas.
La ética de la Naturaleza ataca las raíces del imaginario del progreso material, y esa crítica verde desata muchas resistencias. En ese punto es oportuno apelar a parafrasear un conocido manifiesto, señalando que el fantasma de la crisis ecológica recorre el mundo, donde la radicalidad de los derechos de la Naturaleza es de tal envergadura que los creyentes en los viejos estilos de desarrollo se están uniendo para acosarlo, sean presidentes de la antigua política o líderes de nuevos gobiernos. Hay muchos ejemplos donde unos y otros atacan al ambientalismo, calificándolo unas veces de ser demasiado radical, otras veces de ser conservador, allí lo tildan de utópico, aquí lo denuncian como una barrera al progreso.
Esto deja en claro que la discusión sobre los derechos de la Naturaleza implica desafíos mucho más profundos de lo que usualmente se acepta, involucrando una redefinición de la justicia social para ampliarla al campo ambiental, apuntando a un desarrollo postextractivista bajo nuevas prácticas políticas.
En este debate no se pueden acallar las voces de las organizaciones ciudadanas. Específicamente en el caso del encuentro en Cochabamba, cualquier discusión real sobre los derechos de la Naturaleza no sólo debe profundizar su enfoque planetario, sino que también debe nutrirse de las alertas locales, ya que desde ellas se también se genera una nueva ciudadanía ecológica. Esos y otros debates desatarán incomodidades, y no hay que temerles, ya que el alumbramiento de una nueva ética pasa por romper con viejas ideologías que están profundamente arraigadas en todos nosotros.
Los derechos de la Naturaleza implican un cambio radical sobre los estilos de desarrollo, tanto en sus escalas globales como locales. Ignorar una de esas escalas hace imposible no sólo abordar a las otras, sino que imposibilita una verdadera transformación de nuestra relación con la Naturaleza".
Eduardo Gudynas es analista de información en CLAES (Centro
Latino Americano de Ecología Social) – www.ambiental.net
ALAI
Fuente: http://opsur.wordpress.com/2010/04/28/derechos-de-la-naturaleza-globales-pero-tambien-locales/
En consecuencia, el acaparamiento de tierras o transnacionalización de nuestros continentes y la consiguiente desaparición forzada de los pequeños productores, campesinos e indígenas están asociados con el modelo extractivista que destruye el presente y el futuro de todos los de abajo. De ahí lo fundamental de solidarizarnos con quienes están luchando por detener esos procesos de inmediato y erradicar el saqueo, la devastación, los desalojos, el hambre...
En 2007 Ricardo Ortiz (UBA) y Martín Schorr (CONICET-FLACSO), en "La rearticulación del bloque de poder en la Argentina de la postconvertibilidad" nos aclaran a quiénes enfrentamos y cómo acumulan poder sobre nosotros.
"◊ En los «agronegocios»: Desde la introducción de la soja transgénica, el paradigma de los denominados «agronegocios» experimentó una expansión de este cultivo, lo transformó en la principal producción agrícola y en una de las exportaciones más importantes del país. Este proceso ha sido liderado principalmente por grandes empresas transnacionales y algunas de capital nacional, que son propulsoras de un régimen de acumulación fuertemente concentrador y excluyente. Además, el avance de los «agronegocios» que se da con la expansión del «modelo sojero» tuvo grandes impactos en el empleo del sector, ya que la reducción de la mano de obra que se experimenta con la adopción de la siembra directa provocó que muchos trabajadores rurales perdieran sus puestos de trabajo y se acentuara el éxodo de estos hacia las zonas urbanas. Este incremento de la concentración se conecta con un proceso en el que un grupo reducido de empresas controla la comercialización de los productos de la soja, dentro del cual fue creciendo la presencia de capitales extranjeros. Así, un grupo de compañías multinacionales se consolidó en la cúpula exportadora y ha concentrado cada vez más las ventas al exterior de un mercado externo en crecimiento (Pérez 2006). El incremento de las exportaciones de aceite de soja ha convertido a la Argentina en el primer exportador de ese producto del mundo. Entre los años 1988 y 2005, las exportaciones se multiplicaron 5,5 veces, y casi llegaron a alcanzar los cinco millones de toneladas en total. Esta expansión se realizó de manera tal que fue apropiada por un pequeño grupo de empresas: en el período mencionado, la participación de los primeros cinco exportadores de productos agropecuarios pasó del 33 al 82% del total de las ventas externas. Conjuntamente con este proceso de concentración, hubo un cambio en el tipo de firmas que integraron la cúpula exportadora agropecuaria.
Por un lado, se encuentra Cargill, que ha sido durante todo el período la principal firma (salvo el año 2005, cuando fue desplazada por Bunge).
Por otro lado, el resto de las empresas que la acompañan en la cúpula presenta diferencias. Mientras que hacia finales de la década de 1980 se evidenciaba la presencia de entidades cooperativas (FACA) o empresas nacionales vinculadas a la producción regional (Aceitera Chabas), durante la segunda mitad de la década de 1990 la cúpula estuvo integrada por empresas transnacionales y grupos económicos de capital local.
Finalmente, luego de la salida de la convertibilidad, pese a que la cúpula siguió conformada por estos dos últimos tipos de empresas, son las primeras las que predominan. Así, en el año 2005 se observa que tres de estas cinco empresas son transnacionales (entre ellas, las dos primeras Bunge y Cargill, y la cuarta Louis Dreyfus) y concentran el 54% de las exportaciones; las otras son dos grandes grupos locales (Aceitera General Deheza y Vicentín). Respecto de la exportación de granos, que casi quintuplicó las ventas al exterior entre 1988 y 2005, también existe un alto grado de concentración, ya que en ese mismo período los cinco principales exportadores pasaron de manejar del 51 al 72% de las exportaciones. Por otro lado, el proceso de extranjerización presenta niveles mayores que los de otros productos, ya que mientras que en el año 1988 en la cúpula se observaban entidades cooperativas y empresas de capitales nacionales (Federación Argentina de Cooperativas Agrarias, Agricultores Federados Argentinos, Cía. Emiliana), en el año 2005 la cúpula está formada mayoritariamente por empresas transnacionales: Cargill, Toepfer, Louis Dreyfus, ADM Argentina y Nidera".
Ricardo Ortiz (UBA) y Martín Schorr (CONICET-FLACSO) destacan el funcionamiento capitalista hacia la concentración-centralización económica o acaparamiento total por parte de oligopolios y el funcionamiento del gobierno-estado a su favor:
◊ "En síntesis, en los tres sectores considerados (petrolero, minero y de los agronegocios) se evidencian ciertos patrones comunes entre los efectos de las políticas de los años noventa y las actuales: -aumento de la transnacionalización de las firmas más dinámicas, -incremento de la producción y concentración del comercio exterior en un conjunto muy acotado de grandes empresas extranjeras, -continuidad de las políticas aperturistas y orientadoras a la exportación de bienes con escaso o nulo valor agregado. La variación del tipo de cambio tuvo un impacto positivo muy fuerte en las ganancias de las firmas que operan en estos sectores, ya que su preponderante y creciente orientación hacia el mercado externo implicó una incrementada y beneficiosa relación entre costos e ingresos; tendencia que se ha visto potenciada por la vigencia de precios sumamente elevados en el mercado mundial. De esta manera, esas actividades profundizaron su importancia en la economía, en especial por su rol como generadoras de divisas; por la misma razón, las grandes empresas que se desenvuelven en tales sectores reforzaron su muy elevado poder económico y capacidad de coacción. Sin duda, es importante reparar en el hecho de que el ostensible repliegue que ha experimentado la Argentina en las últimas décadas hacia la reprimarización (y que el “modelo del dólar alto” no ha hecho más que profundizar) se ha dado a partir de producciones que si bien pueden potenciar procesos innovadores, en la generalidad de los casos se caracteriza por poseer estructuras de oferta oligopólica y un reducido dinamismo en lo relativo a la creación de empleo y el aumento de los salarios. Estas cuestiones arrojan numerosos interrogantes en relación con el argumento ampliamente difundido en el nivel nacional, en los ámbitos académicos, políticos y empresariales
respecto de que este perfil de especialización productiva es condición necesaria y suficiente para que la Argentina ingrese en un sendero de desarrollo con equidad social".
Papeles de trabajo. Revista electrónica del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de General San Martín. ISSN: 1851-2577. Año 1, nº 2, Buenos Aires, diciembre de 2007. http://www.idaes.edu.ar/papelesdetrabajo/paginas/Documentos/02_8_Ortiz-Schorr.pdf
Correspondiente a la tercera hipótesis
Asumamos hacer posible el postcapitalismo, comprometiéndonos con el desafío que formula el Grupo de Trabajo de CLACSO sobre el Bicentenario:
"Nuestra América se construyó desde la exclusión y
el desafío es el de revertir esa situación después de 200 años"
Felipe de J. Pérez Cruz (Rebelión) comunica la Declaración del Grupo de Trabajo de CLACSO sobre el Bicentenario que comienza con la aclaración de:"El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) aprobó en el 2008, la creación del Grupo de Trabajo “El Bicentenario Latinoamericano: Dos Siglos de Revoluciones a la Luz del Presente”, con el propósito de problematizar en torno al nudo temático de las revoluciones y la historia que llega hasta nuestros días. Resultado de la labor del colectivo de cientistas sociales que coordinan las compañeras argentinas Beatriz Rajland y María Celia Cotarelo, ha sido la publicación del libro “La Revolución en el Bicentenario. Reflexiones sobre emancipación, clases y grupos subalternos” (CLASO Libros, Buenos Aires, 2009) en el que participan otros 20 autores de universidades e institutos de investigación de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Paraguay y Gran Bretaña.
En la Reunión del Grupo de Trabajo realizada en La Habana los días 16-18 de noviembre del pasado año, se debatió ampliamente sobre los presupuestos teóricos y el contenido del próximo libro, y se constituyó una comisión que ha trabajado por consulta el documento que recién se pone en circulación: EL Grupo de Trabajo de CLACSO: “El Bicentenario y los Procesos Revolucionarios en América Latina”, ha aprobado una declaración delineada en su reunión plenaria de noviembre de 2009, realizada en La Habana, Cuba:
Entendemos que es necesario un pronunciamiento sobre el Bicentenario, que salga de la mera efemérides, y se posicione acerca del interrogante sobre el significado del Bicentenario hoy. Ponemos a consideración de todas y todos quienes se sientan identificados con lo planteado y quieran suscribirla y pensar y actuar en consecuencia, la siguiente
DECLARACIÓN
"El Bicentenario nos plantea desafíos intelectuales y políticos y una toma de posición implica situarse en el campo de la lucha ideológica.
Plantear un enfoque sobre el Bicentenario y sostenerlo, supone dar cuenta del pasado, de las situaciones presentes y de las alternativas para América Latina y el Caribe.
Nos pronunciamos desde una posición crítica y reflexiva sobre las visiones conservadoras, oficiales y colonizadoras.
Acordamos que la construcción de una historia desde abajo, proyectiva, científica, descolonizada y contrahegemónica constituye una tarea imprescindible.
Lo dicho, implica reclamar “otra historia”: la historia de las clases, grupos, sexos, etnias, religiones y culturas, todas ellas, presencias que han sido borradas del proyecto de las clases dominantes y de sus dispositivos legitimadores. De la experiencia de los sectores explotados y oprimidos queremos alimentar una historia de resistencia y autonomía, alimento de la imaginación de un mundo diferente.
Destacamos –justamente-, los procesos revolucionarios en tanto vectores de interpretación de los itinerarios históricos de las clases dominadas, explotadas y oprimidas, que nos lleven hacia el análisis de: ¿Cuál es el proyecto político emancipador, hoy? ¿Cuál es el proceso de cambio que plantea la necesidad de pensar el Bicentenario?
Queremos terminar con la mitología elaborada por la oligarquía y la burguesía, sobre los procesos independentistas del siglo XIX, para justificar la explotación.
Nuestra América se construyó desde la exclusión y el desafío es el de revertir esa situación de modo de construir finalmente, después de 200 años, una sociedad de inclusión que derribe los obstáculos para su integración y proyecte una unidad latinoamericana y caribeña fundada en la emancipación y en el antiimperialismo que erradique todas las formas de explotación y de dominación colonial y neocolonial.
Consideramos que la urgente discusión sobre el Estado es uno de los temas fundamentales de las experiencias democrático-populares en nuestro subcontinente hoy. Entendemos al Estado, como una instancia de lucha de hegemonías, como espacio potencial de luchas profundas orientadas a una transformación favorable a los intereses de las clases populares.
Nuestra América es una tierra de mezclas, hibridaciones y mestizajes, con sus inevitables contradicciones, en las que aspiramos a captar las promesas democráticas de la multiplicidad y la pluriculturalidad. Debemos encarar una lucha por la memoria social, crítica del pasado pero anhelante de porvenir. En esa revisión, se impone la apertura de un nuevo y profundo debate. El Bicentenario no debe quedar anclado –como los sectores dominantes pretenden- en la temática de las independencias al punto tal de que las revoluciones del temprano siglo XIX hayan sido denominadas “revoluciones de la independencia”. En ese debate –que ya ha comenzado- debemos preguntarnos, cuál ha sido el legado emancipatorio de ese ciclo de revoluciones y cómo se las entiende en el nexo con el ciclo propio del siglo XX y con las luchas que se han venido desarrollando en lo transcurrido de este siglo.
Hoy, cuando la noción de revolución ya no está en el museo de antigüedades sino que ingresa otra vez a la palestra, proponemos repensar su sentido para tornarlo operativo para la política. Es preciso hacerlo al punto de reconsiderar su relación con la reforma o su temporalidad, sus “sujetos históricos” y su alcance geográfico.
Como el presente y los proyectos para construir el futuro, la comprensión del pasado es un territorio de disputa, porque en ello se va gestando el modelo de dominación y el de las resistencias del futuro. Asumiendo su carácter antagónico nos interesa estimular la preocupación por el Bicentenario que ponga en diálogo productivo las tradiciones emancipatorias continentales, rescate las historias olvidadas y negadas, repiense las estructuras y grandes tendencias, capte las resistencias y proyecciones revolucionarias que poblaron, no sin contradicciones, un tiempo pretérito nutriente de la vocación de una nueva Nuestra América que sea definitivamente nuestra".
Fuente: www.rebelion.org 7América Latina y Caribe / 10-05-1010
Entonces, el desafío de revertir nuestra situación de opresión parte de constituirnos como protagonistas de nuestra multiplicidad y pluriculturalidad, lo que nos exige considerar que:
1. Construiremos nuestras condiciones dignas de vida y trabajo si rompemos con la lógica capitalista
Desde España, en 1999, el proyecto de desobediencia informativa la haine.org analiza:
"Lógica Económica y Exclusión
La
economía de mercado, basada en el poder del dinero, es una turbina de creación
de paro y precariedad. Sin embargo, la degradación de las condiciones de vida de
millones de personas parece tan inevitable como el hecho de que la primavera
suceda al invierno.
La precariedad y la exclusión no aparecen como producidas por un hecho político,
por el poder, sino por un hecho natural, el mercado. La inestabilidad de la
gente no tiene ningún responsable, porque su origen está más allá de la
política.
La Economía como ciencia se configura como un conjunto técnico instrumental cuyo
manejo queda en manos de los expertos. De esta manera, la discusión acerca de
los fines de la economía y, por tanto, de sus consecuencias, está resuelta de
antemano. El manejo de este complejo técnico instrumental ratifica los intereses
del capital y degrada, en aras de esos intereses, las condiciones materiales y
morales de existencia de una gran parte de la sociedad.
Este funcionamiento, que es un hecho político, se presenta como derivado de una inevitable naturaleza de las cosas. Desde esa apariencia, este orden de relaciones sociales queda sustraído a la discusión y a la crítica.
Aunque el
paro y la pobreza tienen su origen en el mercado, paradójicamente, éste aparece
como la única manera en que las personas pueden vivir en paz.
Los individuos no son sociables más que a través del dinero y del mercado.
Cualquiera que cuestione hoy la economía de mercado en base a sus consecuencias
de pobreza y marginación, está
planteando el problema del poder
y por lo tanto está sentando las bases para la confrontación civil.
Dicho de otra manera, o se continúa obedeciendo y se acepta la precarización
como inevitable, o habrá desórdenes.
Lo público se divide en dos campos. Uno, el de la administración de la economía
que, como un hecho técnico, corresponde, en la Europa del Euro, al Banco Central
Europeo, sin ninguna interferencia de las instituciones políticas. Otro, el de
la administración de la mecánica parlamentaria que configura las normas
sociales.
Esta aparente despolitización de la economía, conlleva la imposición autoritaria de los intereses de unos sobre otros, mientras que el parlamento mantiene la ficción de ser la representación de la voluntad popular.
La actual
integración en Europa consagra esta estructura dual. Respetando la lógica
económica es imposible una acción política que reduzca este déficit democrático.
El mercado mundial no sólo favorece a los ricos sino a todos los individuos que
se mueven persiguiendo sus deseos y que tienen dinero para satisfacer dichos
deseos.
Millones de asalariados estables han aprendido a moderar sus deseos en la esfera
de la producción capitalista, pero, al mismo tiempo, han aprendido también a no
ponerse límites en la esfera del consumo. Desde dentro de esta lógica sólo se
puede ser como productor o consumidor de mercancías.
Sin
salir de dicha lógica, el proletariado sólo puede crear la tumba del propio
proletariado como subjetividad antagonista, no del capitalismo.
El poder es algo funcional para dominantes y dominados. El mercado no sólo
beneficia a la burguesía sino al sector de la población que tiene rentas para
acceder libremente a dicho mercado. Para los marginados y los pobres, que no
tienen acceso al consumo, esta situación no se vive como una exclusión injusta y
violenta desde la que pedir cuentas a la lógica del poder, sino como una
anomalía que debe ser resuelta mediante la inclusión individual en dicho
mercado. De esta manera todos , incluidos y excluidos, estamos dentro de la
lógica de la economía (...)". CAES - Marzo 1999
Fuente:
http://lahaine.org/espana/exclusioncaes.htm
2. Nos hermanaremos con el potencial de la multiciplicidad y pluriculturalidad si nos politizamos
Desde España, en 1999, el proyecto de desobediencia informativa la haine.org continúa en la reflexión sobre:
"Exclusión. Cárcel y Sociedad
La cárcel
constituye el último eslabón de un orden social inhumano. El mismo sistema que,
en el Estado Español,
mantiene en
la precariedad a ocho de cada diez jóvenes trabajadores/as, les incita a
consumir como única forma de pertenecer a la sociedad.
Esta
política perpetrada desde el poder y consentida por todos, es la mayor fábrica
de criminalidad conocida.
Con el
aumento del paro, la precariedad y la pobreza han crecido las cárceles y sus
habitantes.
En 1980 había en España 16.000 presos, hoy más de 50.000.
El desorden social crea las condiciones para que muchos no tengan más opción que
delinquir.
Luego trata a las víctimas como si fueran verdugos, les traslada todos sus
miedos, les vacía de humanidad, les trata como animales. A partir de aquí es
fácil demostrar que los delincuentes reaccionan como animales y así redoblar la
violencia sobre ellos.
LA VERDAD DEL SEÑOR ES SU SIERVO. La verdad de nuestras sociedades opulentas
está en el interior de las prisiones. La cárcel no es una institución de
prevención de actividades asociales y de reinserción de los individuos
desviados, sino el resumen de unas relaciones sociales basadas en la persecución
del interés individual. Una pieza más del control que, desde la cuna a la tumba,
ejerce el poder sobre los pobres.
En el interior de las fortalezas donde se hacinan los prisioneros de la Economía de Mercado se ejerce la violencia impune del poder sobre las mentes y los cuerpos de las personas encarceladas.
Los traslados
infrahumanos, la inactividad, el miedo, las autolesiones, el suicidio como
exponente de la desesperación. La droga como factor del sometimiento y la
destrucción de los individuos. La violación sistemática y estructural de los
derechos humanos. La fría violencia de la maquinaria administrativa sobre seres
indefensos.
Este es el mapa del interior de esos depósitos del dolor de los desheredados.
Esta cruel visión, activa en quienes la perciben, la pasión por acabar con un
orden tan violento. Y el deseo de construir una vida en común, ordenada y segura
para todos y todas.
La cárcel es la impotencia para disponer del tiempo y construir la propia vida
con libertad. La imposibilidad de traducir el tiempo en un proceso ético de
seguridad y alegría junto a los otros. En este sentido, la cárcel no sólo está a
un lado de los barrotes.
Podemos hablar de una cárcel de baja y una cárcel de alta intensidad. En esta
última se condensa todo el horror de un mundo de individuos aislados que luchan
entre sí . En la primera habitamos todos. De la exclusión de la cárcel no se
sale mediante la inclusión en un orden social que solo te permite ser si eres
productor o consumidor de mercancías. Así solamente se pasa de la cárcel intensa
a la cárcel extensa y siempre con la seguridad de que otro ocupará tu lugar tras
los muros.
La exclusión no es una carencia propia de individuos incapaces o malvados. La
exclusión el es síntoma de un orden social basado en la competitividad. Para que
la exclusión tenga capacidad de interrogar al sistema acerca de su
irracionalidad y su violencia, debe politizarse, es decir, explicarse a sí misma
las causas, estructurales, políticas y sociales de su situación.
La exclusión como sufrimiento debe reconciliarse con el pensamiento para reunir
todos los elementos productivos para cambiar la sociedad. La compasión por los
presos y marginados no debe coexistir pacíficamente con el orden social que
produce marginación ininterrumpidamente
La exclusión como potencia constituyente
El
capitalismo global tiene cada vez más fuerza para subsumir en su ciclo todas las
energías sociales, vitales y naturales.
Aparta y subyuga todo lo que no es funcional para producir plusvalor. Encierra a
las mujeres en el domicilio familiar, envenena el agua, la tierra y el aire,
viola los mecanismos genéticos, e ignora los derechos humanos. La fuerza del
capital está en la furia del mecanismo de abstracción que le constituye. Esa
furia excluye cada vez más cosas. Pero lo excluido vuelve a menudo de forma
violenta y subterránea. Por eso la supuesta autorregulación del mercado,
requiere cada vez de mecanismos de control social más coercitivos.
Lo excluido es la prueba de la lógica violenta e injusta que rige las relaciones
sociales.
Cuando lo excluido se despolitiza, es decir se ignora su génesis y los mecanismos de la exclusión,
las políticas paliativas retroalimentan al Capitalismo excluyente.
En el fondo,
el problema no es remediar los efectos del capitalismo y la relación salarial,
sino eliminar el capitalismo y la relación salarial como causa.
Esta idea general no basta para resolver los problemas de la intervención social
cotidiana, pero el sentido de dicha intervención es muy distinto según la idea
general que presida la acción política.
Alternativas a la Exclusión
La
exclusión no es superable desde dentro de la lógica económica.
La pobreza juega un papel funcional a la economía política.
El estado de
necesidad de millones de personas crea las condiciones para que libremente
acepten trabajar en cualquier condición y con cualquier salario.
Esta
flexibilidad es la que necesita el capitalismo globalizado para ser competitivo.
Los comportamientos asociales de los pobres, que sólo siguen los presupuestos
teóricos de los ricos,
estimulan uno de nuestros sectores económicos más dinámicos: la industria
policial, militar, judicial y carcelaria, la socioburocracia y las empresas de
la compasión.
Desde
dentro de la
lógica del mercado sólo se genera más mercado aunque,
coyunturalmente, se consiga vender un poco más cara la propia mercancía, la
Fuerza de Trabajo, o se dé un poco de pomada a las llagas más sangrantes . (...)
Para que la
lucha y la resistencia espontáneas tengan capacidad de cambio, es necesario
vincular esas dinámicas a una voluntad constituyente. Eso exige una acción
política desde lo social(...).
Generar una dinámica de acontecimientos llenos de relaciones productivas y
sociales no regidas por el dinero. Cultivar la subjetividad generada por estas
formas sociales alternativas y confluir los millones de riachuelos de
resistencia y de vida en un cauce común que abra los caminos del presente y del
futuro.
Huir del desgarramiento y la automarginación, del microcomunitarismo que
coexiste pacíficamente con las fuerzas que configuran las relaciones sociales.
Atender lo urgente, pero también lo importante. Fomentar la confluencia de lo
diverso, cultivando la convergencia y no la diferencia, unir todo lo que pueda
ser unido como fuerza productiva de una realidad nueva y posible. En suma,
combinar la fuerza de la crítica con la crítica de la fuerza".
CAES - Marzo 1999 Fuente: http://lahaine.org/espana/exclusioncaes.htm
En consecuencia, “¿cómo cambiar este mundo por un mundo nuevo, muy otro, de dignidad con justicia, democracia y libertad?”, pregunta que flotó en el Festival de la Digna Rabia de 2009 y que dio lugar a la publicación de un libro por el equipo web de la página de la Europa Zapatista:“Miradas, Ecos y Reflejos de la Digna Rabia”. Al explicar a DIAGONAL: “desde el Festival de la Digna Rabia se lanzó la idea y la certeza de que ‘ya se traza un camino’. Este camino viene trazado por las reflexiones, prácticas y pasos de quienes se oponen al capitalismo, pero también de quienes buscan apoyar la colectividad, de quienes respetan a la madre tierra, y de quienes quieren otra forma de relacionarse, de trabajar, de crear y de comunicar” (rebelion.org /28-11-09).
Es erguirnos y hermanarnos desde nuestros deseos de «bien vivir» e identidades distintas pero, a la vez, desde expandir el:
Sepa lo que es el capitalismo
Por Atilio A. Boron (Rebelión)
El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.
Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!
A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.
Población mundial: 6.800 millones, de los cuales:
- 1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009) 2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
- 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
- 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Hábitat 2003)
- 1.600 millones no tienen electricidad (UN Hábitat, “Urban Energy”)
- 2.500 millones sin sistemas de drenajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
- 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
- 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
- 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
- Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
- Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.
Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.
Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado".
http://www.atilioboron.comFuente: www.rebelion.org /Opinión / 13-05-2010