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Interbarrial Mayo 2008
Noviembre 2007 |
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¡Grave contaminación!
Los K nos meten -sin informarnos- en la pelea por el negocio de matar de hambre
1. El negocio de matar de hambre
Es
prioritario poner en creciente deliberación pública al modo de producción
agropecuaria
y salir de las maniobras para envolvernos
en enfrentamientos entre los de arriba y en reuniones para cambios ilusionistas
de la ley de radiodifusión.
Ambos procedimientos procuran ocultar los problemas estructurales a resolver,
justo, cuando
existe la oportunidad histórica
de socializar ampliamente el debate sobre soluciones para desarrollar el
bienestar y la justicia sociales.
Veamos qué debemos plantearnos.
GRAIN, en su nota “El negocio de matar de hambre” nos aclara en qué consiste:
“Desde hace
varios meses,
una verdadera tormenta por el alza del costo de los alimentos
en todo mundo
le ha caído a familias, gobiernos y medios de comunicación.
El precio del trigo aumentó 130% en el último año.
El del arroz se duplicó en Asia, tan solo en los últimos tres meses,
al tiempo que alcanzó aumentos récord en el mercado de futuros de Chicago
hace apenas una semana.
El aumento en espiral del costo del aceite comestible, de frutas y verduras,
sin mencionar los lácteos y la carne, ha provocado una disminución del consumo
de
los mismos durante casi todo el año 2007.
Desde Haití
hasta Camerún, pasando por Bangladesh,
la gente
se ha lanzado a las calles, llevada por la rabia de no poder ya comprar
alimentos.
Hay dirigentes mundiales que reclaman más ayuda alimentaria ante
el temor de una agitación política, así como más fondos y tecnología para
aumentar la producción agrícola.
Mientras,
los países exportadores de cereales cierran sus fronteras para proteger sus
mercados internos,
a la vez que otros se ven forzados a comprar por el pánico a la escasez.
¿Auge de precios?
No. ¿Escasez de alimentos? Tampoco.
Nos encontramos en medio de un colapso estructural,
consecuencia directa de tres décadas de globalización neoliberal.
El sector
agrícola tuvo en todo el mundo una producción récord
de 2.300 millones de toneladas de granos en 2007, un 4% más que el año anterior.
Desde 1961,
la producción mundial de cereales se ha triplicado, mientras que la población se
ha duplicado.
Es cierto que
las reservas están en el nivel más bajo de los últimos 30 años.
Pero, en resumidas cuentas,
se produce
suficiente cantidad de alimentos en el mundo.
Sin embargo, no llega a quienes los
necesitan.
La gente consume directamente menos de la mitad de la producción mundial de
granos.
La mayor parte de esa producción se utiliza para consumo
animal y
cada vez más para biocombustibles a través de cadenas industriales en gran
escala.
De hecho,
una vez atravesada la fría cortina de las estadísticas,
es posible darse cuenta de que algo está fundamentalmente mal
con nuestro sistema alimentario.
Hemos permitido que los alimentos
sean transformados de algo que alimenta a las personas y les asegura el
sustento,
en una simple mercancía para la especulación y los negocios.
La lógica perversa de este sistema ha
llegado a un punto crítico.
Salta a la vista
la manera en que beneficia a los inversionistas por sobre las necesidades
alimenticias de la gente”.
GRAIN, después de explicar cuál es la realidad del mercado, denuncia:
“El
hambre como asesinato
Nunca como ahora
ha resultado tan obvia la cruda verdad sobre quién gana y quién pierde
en nuestro sistema alimentario mundial.
Analicemos el
elemento más básico de la producción de alimentos: la tierra.
Podría decirse que el sistema alimentario industrial sufre de una
drogodependencia de fertilizantes químicos.
Necesita más y más para mantenerse vivo, erosionando suelos
con el costo de destruir su potencial de sustentar cultivos alimenticios.
Entre 1992 y
2003,
la utilización de fertilizantes aumentó un 3% anual en la región Asia-Pacífico,
mientras que, como resultado, el rendimiento del principal cultivo al cual se
aplicaron,
el arroz, sólo creció un 0,7% por año.
En el
contexto actual de ajustadas existencias de alimentos,
la pequeña camarilla de empresas que controlan el mercado mundial de
fertilizantes
puede cobrar lo que quiera
-y eso es exactamente lo que está haciendo. Las ganancias de Mosaic Corporation,
empresa de
Cargill
que controla gran parte de la oferta de potasa y fosfato,
aumentaron más del doble el año pasado.
La mayor empresa productora de potasa del mundo, Potash Crop, de Canadá,
obtuvo más de mil millones de dólares de ganancias, lo que equivale a más de un
70% con relación a 2006.
Enfrentados al pánico de la crisis mundial,
los gobiernos
han comenzado a desesperarse por aumentar sus cosechas,
con lo cual le han dado a esas empresas la potestad de subir aún más la apuesta.
(…)
Si bien está
haciendo mucho dinero con los fertilizantes,
para Cargill
es tan solo un
negocio secundario. Sus mayores ganancias provienen
del comercio mundial de commodities agrícolas, el cual monopoliza en
gran parte junto con algunas otras empresas gigantes. (…)
La
administración y la evaluación no son tan difíciles para una compañía como
Cargill,
con su posición casi monopólica y un equipo mundial de analistas que tiene
las dimensiones de un organismo de las Naciones Unidas.
En realidad,
todos los grandes comerciantes de granos están logrando ganancias récord.
Bunge, otro gran comerciante de alimentos, en el último
trimestre fiscal de 2007
tuvo un aumento en sus ganancias de 245 millones de dólares,
o 77%,
con respecto al mismo periodo el año anterior.
ADM, el segundo mayor comerciante de granos del mundo,
experimentó un aumento del 65%
en sus ganancias de 2007, llegando a un récord de 2.200 millones de dólares.
Charoen Pokphand Foods,
de Tailandia, es una importante empresa asiática;
para este año anuncia un aumento impresionante de sus ingresos, que calcula en
237%. (…)
Las grandes
firmas mundiales procesadoras de alimentos,
algunas de las cuales actúan además en la comercialización,
también se están llenando los bolsillos. (…)
Parece que
casi todos los actores empresariales de la cadena mundial de alimentos
están ganando una fortuna con la crisis alimentaria.
A las compañías de semillas y agroquímicas también les está yendo bien.
Monsanto,
la mayor firma de semillas del mundo, declaró que las ganancias generales
aumentaron un 44% en 2007
con respecto al año anterior.
DuPont, la compañía mundial de semillas número dos, dijo que sus
ganancias por
la venta de semillas en 2007 aumentó 19% con relación a 2006, mientras que
Syngenta, la empresa número uno de plaguicidas y número tres de
semillas,
obtuvo un 28% más de ganancias en el primer trimestre de 2008.
Esos récords de ganancias no tienen nada que ver con algún
valor nuevo
que estén produciendo esas empresas y tampoco son ganancias inesperadas
recibidas de algún brusco cambio de la oferta y la demanda.
Es un reflejo del poder extremo que esas intermediarias han
acumulado
con la globalización del sistema alimentario.
Íntimamente vinculadas con la formulación de las normas de comercio
que rigen el sistema alimentario actual y con un estrecho control de los
mercados
y de los sistemas financieros cada vez más complejos a través de los cuales
opera el comercio mundial, esas empresas están en una posición perfecta
para convertir la escasez de alimentos en pingues beneficios.
La gente tiene que comer, cualquiera sea el costo.
La imperiosa necesidad de cambiar las políticas
El telón de
fondo de esta situación perversa del mercado alimenticio es
el sistema financiero mundial,
que en este preciso momento se tambalea en su endeble eje.
Lo que el año pasado comenzó como una crisis localizada de préstamos
hipotecarios
en los Estados Unidos, se ha manifestado ahora en una situación en
la que se ha tomado conciencia de que los emperadores del sistema financiero
mundial no tienen ropas.
La economía mundial vive en base a una deuda que nadie puede pagar.
Mientras los
banqueros centrales y los ejecutivos de Lear Jet tratan de improvisar parches
para revertir la desconfianza, el mensaje subliminal es que el sistema está en
bancarrota
y nadie en el poder quiere tomar las riendas. Ni el FMI, ni el Banco Mundial, y
del Grupo de los 8 en junio
no esperemos mucho más que el oropel de las relaciones públicas.
Es el mismo
tema con los alimentos:
una elite ideológica ha obligado a nuestros países a abrir drásticamente los
mercados y
dejar que rija el libre mercado, para que unas pocas megaempresas,
inversionistas y especuladores puedan
hacer mucho dinero.
El
neoliberalismo,
acompañado de la corrupción galopante que azota a nuestros países y los sistemas
comerciales,
ha perdido todo viso de legitimidad en tanto ha causado estragos en el centro
mismo
de nuestras necesidades más básicas: la capacidad de alimentarnos.
El ejemplo
más aberrante de cuán fuera de lugar están esos ideólogos es que
muchos están comenzando a reclamar abiertamente mayor liberalización del
comercio
como solución a la crisis alimentaria, y llegan incluso a proponer que se
cambien las normas de
la OMC para impedir que los países impongan restricciones a las exportaciones de
alimentos. (…)
En todo el
mundo ha habido movimientos sociales
que han estado luchando durante décadas para promover ese cambio de estrategia;
pero en respuesta han sido desoídos y calificados de obsoletos
-cuando no a menudo reprimidos violentamente-- por quienes detentan el poder.
Si hay algún
atisbo de esperanza en esta crisis, es que esta situación pueda revertirse.
En algunos países los gobiernos ya están recurriendo a las organizaciones
campesinas
para trabajar con ellas en la reformulación de sus políticas agrícolas.
Otros están comenzando a cuestionar el argumento fundamental de impulsar
una mayor libertad de comercio.
Los halcones neoliberales que están en la cima de la
pirámide de la política alimentaria mundial
han perdido la credibilidad que de alguna manera pudieron haber tenido alguna
vez.
Es hora de que salgan del camino para que las visiones de soberanía alimentaria
y reforma agraria,
que surgen de las bases, puedan ocupar su lugar y sacarnos de este lío
infernal”.
http://www.grain.org
Fuente:
www.anred.org
6-5-08
2. La política agropecuaria de 2008 del gobierno K
Es
prioritario no seguir en el embaucamiento que organiza
el gobierno para la gobernabilidad del crecimiento de la desigualdad e
injusticia social
que profundiza la concentración y
desnacionalización tanto de la economía como del territorio.
Para alertarnos deberían ser suficientes las trampas mortales
que ya estableció:
el desendeudamiento, la política de derechos humanos que mantiene e
incentiva
la impunidad de las fuerzas de seguridad, la argentinización,
los pilares económicos de altos superávit
y dólar, pacto social,… el tren bala.
Veamos qué
hace en concreto.
Carlos Negri nos ayuda a advertir:
“Hay quienes repiten que el Gobierno no tiene políticas ni planes para el sector agropecuario.
No es verdad.
Este
Gobierno viene acompañando con legislación y ejecución la política de
transformar
a nuestro campo,
de las tierras más fértiles del planeta, en una fuente de energía para
movilizar los transportes del mundo desarrollado, concretamente de los Estados
Unidos y de la Europa Occidental.
Fue
desde este Gobierno
desde donde se generó el sistema de promoción para la producción de
agrocombustibles a gran escala,
que luego se extendió a todas las provincias de la pampa húmeda.
¿De que hablamos?
Hablamos
de que en este año de 2008
entran en funcionamiento 6 mega plantas de
producción de biodiesel cuya capacidad de producción será,
en menos de un año, 1 millón 200 mil toneladas para exportación.
Hablamos
de que ese volumen de producción
necesita sembrar y cosechar soja transgénica en una superficie equivalente a
la de la totalidad de la superficie cultivable de la Provincia de Santa Fe, sólo
para eso.
Hablamos
de que, aun con el aumento de productividad y la expansión de la frontera
cultivable
que permite momentáneamente la biotecnología y el desmonte, aun así,
la tierra es una sola
y su capacidad de regeneración es limitada.
Hablamos
de que
entre enero y febrero de este año de 2008 ya se exportaron más de 47.000 Tn. de
biodiesel,
generados con desgravaciones impositivas y
exportados sin pagar retenciones.
Hablamos
de que
este tipo de explotaciones son necesariamente de alta escala industrial,
de que más que actividad agraria es una actividad minera, extractiva,
que el precio del barril de petróleo perforando los U$S 120
torna rentable
cualquier dislate y que con esos precios se sostiene en ascenso la exportación
de biodiesel
a base de soja transgénica que cotiza U$S 1.200 la tonelada.
Hablamos
de que
así no quedará tierra disponible para la producción de alimentos
en un plazo que no excede los 3 a 4 años, y en 10 o 15 años directamente no
quedará tierra.
Hablamos
de que
esta política es prohijada directamente por el Gobierno Nacional y
por los gobiernos de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, por lo menos.
Hablamos
de que
además existe un compromiso directo y personal de
Cristina
que anda cortando las cintas inaugurales de Renova (Vicentin) y Ecofuel
(Aceitera General Deheza)
que son, hoy,
los productores/exportadores más fuertes del mercado
(junto con Dreyfus, Bunge, Cargill y Molinos que están entrando en el juego
dentro de pocos días).
Hablamos
además de que
hay centenas de proyectos de plantas de menor
envergadura en proceso de construcción
para
abastecer el corte de 5% de biodiesel y etanol que la ley 26093 hace obligatorio
para todos los combustibles a partir de mayo de 2010, no menos de 600 mil
toneladas adicionales.(…)”.
Fuente: www.renace.net
7-5-08
3. La agricultura ecológica frente a los cultivos transgénicos
Es prioritario poner fin a la desinformación y el control social
que ejercen
los poderes establecidos gracias a la dictadura genocida y las democracias
restringidas.
Porque es cuestión de la vida de nosotros y de generaciones futuras
conocer, socializar el saber,
organizarnos y luchar por otro campo.
Veamos sobre qué deliberar y decidir.
En “La agricultura ecológica frente a los cultivos transgénicos”,
Lorna Haynes explica:
“La
Agricultura Transgénica: bajo el mismo Paradigma
Durante los años
1950-1960, se implantó en todo el mundo el modelo industrial de la agricultura,
conocido como "La Revolución Verde",
mediante el cual se aumentó notablemente los rendimientos
pero a costo de consecuencias nocivas para la sociedad, el ambiente y la
seguridad alimentaria.
Frente a esa situación,
en 1987 la Organización de Agricultura y Alimentación (FAO, en inglés) de la ONU
declaró
la necesidad de cambiar a un sistema de agricultura sostenible, que perdure,
sin impactos ambientales perjudiciales para la salud ni ambiente,
que conserva la fertilidad de los suelos y la biodiversidad: en otras palabras,
agricultura ecológica.
Si bien la Agricultura
Ecológica es una necesidad y no una mera opción,
para la sostenibilidad, no es éste el camino que se está adoptando.
En lugar de corregir y
evitar los errores del pasado,
las mismas compañías transnacionales (CTN), que se beneficiaron de la Revolución
Verde (RV),
ahora promueven "La Revolución Genética",
basada en el uso de sus cultivos transgénicos (CT) patentados.
Peor aún,
los venden como "ecológicos" en pro de la sostenibilidad.
Sin embargo, sigue el mismo paradigma de producción industrial de la RV,
causa de la crisis actual y, por tanto, seguirá exacerbando los problemas.
Es una receta para
consolidar,
aún más, el control de las transnacionales sobre el sistema agroalimentario,
de agudizar la crisis ambiental, de aumentar la erosión genética y
de introducir nuevos riesgos incontrolables para el ambiente y para la salud.
Las consecuencias:
1. Erosión
genética. Las
variedades modernas genéticamente uniformes,
cultivadas extensivamente alrededor del mundo, desplazaron a las variedades
locales
conservadas durante siglos por las comunidades.
Este proceso continuará exacerbándose con el uso en todo el planeta de CT
genéticamente idénticos.
Además se le añade la erosión genética causada por la contaminación genética de
variedades locales.
La contaminación genética es la
introducción accidental, por vía de la polinización, de transgenes en el genoma
de otra variedad de la misma especie, o de un pariente silvestre,
convirtiéndolo en transgénico y afectando sus interacciones con las demás
especies.
2. Como el modelo agrícola no ha cambiado, sigue siendo
dependiente de energía fósil.
3. La Concentración de Poder aumenta. Las
mismas CTN dueños de semillas,
productores de agroquímicos desarrollan y venden los transgénicos.
Se fortalece su control sobre el sistema agroalimentario
a través de:
(i) patentes (PI=Propiedad Intelectual) sobre los procesos, componentes y
productos de la ingeniería genética.
(ii) la Tecnología de Restricción del Uso de Genes (TRUG) a través de la cual la
expresión de genes
que afectan el desarrollo de una planta depende de ciertos insumos
comercializados por la misma CTN
que vende las semillas aumentando la dependencia de los agricultores.
(iii) la eliminación de alternativas porque se deja de producir la opción
no-transgénica o
se contaminan genéticamente cultivos alternativos. Sigue el proceso de
adquisiciones de empresas:
unas 5 CTN
controlan la industria de semillas. La adopción de cultivos transgénicos
significa depender de las CTN,
renunciar a la soberanía alimentaria de un país y la pérdida de autonomía del
agricultor.
4. Contaminación de Suelos En adición a
la salinización de suelos debido al riego,
la erosión de suelos producto del manejo industrial y la contaminación causado
por agroquímicos,
todas consecuencias de la RV, se tiene otros efectos nocivos: (i) mayor
contaminación debido al aumento en
el uso de herbicidas con los cultivos resistentes a herbicida (por ejemplo los
llamados "RR" o "Round-up Ready")
(ii) Los exudados de los CT "Bt", modificados genéticamente para producir la
toxina de Bacillus Thuringiensis,
son tóxicos para los microorganismos del suelo y afectan la descomposición de
materia orgánica y
el ciclo de carbono (iii) el uso de la TRUG involucrará el uso de productos
químicos para activar los genes
y dichas sustancias constituyen nuevos contaminantes. (iv) Existe el riesgo de
la transferencia horizontal
de ADN de los OMG a los microorganismos del suelo provocando efectos
ecosistémicos desconocidos.
5. Efectos Ecosistémicos. Los residuos de
agro-tóxicos, principales insumos de la RV,
acumulan en especies a veces muy remotas en el tiempo y el espacio del lugar de
su aplicación.
En adición a la contaminación genética y la transferencia horizontal ya
mencionadas,
la presencia,
en los cultivos transgénicos, de nuevos genes, proteínas, productos
asociados y cualquiera de sus metabolitos,
puede inducir alteraciones en la relación ecológica del cultivo con las demás
especies,
incluyendo la aparición de nuevas plagas y afectación de organismos benignos.
Se trata de un bombardeo del ambiente con elementos jamás antes parte del
sistema y cuyos efectos son desconocidos.
Los efectos son impredecibles, incontrolables e irreversibles..
6. Contaminación de Alimentos: Al
consumir los alimentos transgénicos,
se ingiere sustancias nuevas, los transgenes y las sustancias que estos genes
expresan
que no han conformado jamás parte de la dieta de los consumidores.
En la dosis que sea,
una sustancia tóxica provoca una reacción, sea observable o no.
Incluso, este principio se utiliza en la homeopatía: el organismo responde a la
presencia
de sustancias aun en concentraciones medidas en moléculas por cc.
En adición,
se agregan los riesgos para la salud de resistencia a antibióticos, de alergias
y toxicidad.
Debido a que se está manipulando genéticamente cultivos alimenticios (como el
maíz)
para que produzcan fármacos, productos industriales e insecticidas etc. y
estos puedan contaminar genéticamente los cultivos destinados al alimento o
mezclarse con ellos,
no se sabrá lo que se está consumiendo y se introducen nuevos riesgos para la
salud.
La transferencia horizontal de ADN de los OMG a los microorganismos del tracto
digestivo
pueda crear nuevos patógenos y enfermedades.
Las razones de por qué los cultivos transgénicos
son incompatibles con la agricultura Ecológica
A pesar de la imposición de los paquetes tecnológicos de la RV,
la agricultura ecológica se ha ido desarrollando, incluso, utilizando las mismas
variedades mejoradas.
Una visión superficial
de la agricultura "ecológica" la percibe sólo como un método sostenible
de cultivar,
compatible con el uso de cualquier tipo de semilla.
Esto no es el caso con las semillas transgénicas.
La agricultura ecológica trabaja con, no contra, la naturaleza.
Al liberar OMG a gran
escala, se salta millones de años de co-evolución de las especies
y los efectos ecosistémicos son impredecibles.
OMG alteran el orden natural, la naturaleza misma, cuyas intricadas
interrelaciones
y biodiversidad conforman la esencia del sistema agro-ecológico. Además,
siendo el objetivo final de la agricultura ecológica producir alimentos sanos
sin causar
daños ambientales, los OMG son incompatibles con agricultura ecológica por lo
siguiente:
(i) Alimentos sanos o ¿Tolerando lo Intolerable?
La inocuidad de los alimentos obtenidos de CT
no está demostrada y existen evidencias de graves riesgos.
Por años,
la industria agroquímica promovió el uso "seguro" de agroquímicos
extremadamente tóxicos y
luego justificó el consumo de estos venenos en los alimentos en niveles
"tolerable".
Se inventó normas seudo-científicas de lo tolerable, (basadas en la
supervivencia, léase también "muerte",
de la MITAD de los animales que consumieron la dosis) conque se introdujo
numerosos venenos de
altísima toxicidad
en la cadena alimenticia. Al denominarlos "niveles de tolerancia" en
lugar de "dosis letales tóxicas",
se utiliza un lenguaje que oculta del consumidor lo que realmente se está
midiendo:
la concentración de un veneno peligroso en el alimento.
Así, suena benigno y no provoca una reacción de rechazo y alarma.
De manera análogo,
la industria agroalimentaria, que rechaza el Principio de Precaución por no
exigir "datos científicos",
promueve el concepto de "equivalencia sustancial" como criterio para
garantizar
la aprobación de sus productos transgénicos aun cuando, o precisamente porque,
"equivalencia sustancial" no exige datos científicos sobre los impactos
propios de la manipulación genética.
Con ello engañan al consumidor y le niega el derecho a elegir.
(ii) La Amenaza a la Agricultura Ecológica
· Los OMG contienen nuevas proteínas, incluso toxinas y fármacos, que
afectan las interrelaciones
de los cultivos con las demás especies como, por ejemplo, los polinizadores y
los microorganismos del suelo que cumplen funciones vitales en la agroecología.
· Estos efectos ambientales no se limitan al área cultivada con OMG: el
ecosistema es uno
y las alteraciones en una población se extienden a otras especies y a todo el
ecosistema no solo área adyacente.
En el caso de los cultivos transgénicos Bt., la adaptación de los insectos a las
toxinas Bt.,
significa que Bacillus Thuringiensis pronto dejará de ser un control
biológico efectivo y
la agricultura ecológica perderá esta opción de control biológico.
Ningún grado de aislamiento evitará esta consecuencia.
· Para sobrevivir, una especie necesita de un hábitat adecuado en calidad y
cantidad:
si sólo quedan reductos más pequeños que este tamaño critico, una población se
extinguirá.
Por tanto,
se debe apartar zonas libres de OMG, y de
agrotóxicos, para permitir que sobreviva la biodiversidad
que requiere la agricultura ecológica (requerimientos ecosistémicos) y que, al
mismo tiempo, la aísla de los impactos
de los OMG que se pueden controlar de esta manera.
· La contaminación genética, acompañado por posible acumulación
intergeneracional de genes,
("gene stacking" en inglés) significa que los cultivos se irán
convirtiendo en transgénicos y
se perderá el insumo fundamental para la agricultura ecológica: semillas
no-transgénicas.
La Agricultura Ecológica no puede co-existir con
los Cultivos Transgénicos
Dada la incompatibilidad de estos dos sistemas de cultivo,
la posibilidad de que se practique el cultivo agroecológico en un mundo donde se
siembra transgénicos,
depende de si se puede confinar los impactos de los transgénicos y
mantener dos sistemas paralelos totalmente aislados el uno del otro.
Co-existencia supone que
el confinamiento es posible y que se puede evitar la contaminación genética.
No se trata
de niveles "aceptables" de contaminación sino de contaminación CERO,
campos libres de polen y semillas transgénicos, fuentes permanentes de semillas
naturales,
no transgénicas, y biodiversidad intacta. Esto significa crear
zonas libres de transgénicos.
Además, se necesitan sistemas de distribución y mercados separados
para garantizar la opción a alimentos no- transgénicos.
Pero, en lugar de apoyar zonas libres de transgénicos, las CTN proponen:
·
"Confinamiento genético" por el uso de las TRUG
para producir semillas estériles y evitar transferencia de genes.
Esto aumenta aún más su control mundial sobre las semillas.
· Confinamiento vigilado vía satélite de áreas sembradas con OMG
para fiscalizar las distancias entre cultivos transgénicos y no- transgénicos,
lo cual aumentaría
los
costos de producción y de ninguna manera satisface
los requerimientos ecosistémicos de la agricultura ecológica.
Además, resalta los problemas éticos-legales para establecer ¿quién tiene derecho a sembrar qué y dónde?
Dado que la Agricultura Ecológica exige se usen semillas
"naturales",
no-manipuladas genéticamente, su futuro depende de este insumo.
El problema es: ¿cómo garantizar su suministro? cuando:
1. Las CTN que producen las semillas comerciales (de variedades mejoradas) son
las mismas que ahora producen los CT. Su política es sustituirlas por
transgénicas que les son más rentables.
2. La contaminación genética hace imposible mantener líneas de cultivos
para la producción de semillas libres de transgenes al no ser que se crean zonas
libres de transgénicos.
3. La imposición de legislación que exige uniformidad genética para el registro
y comercio de variedades causó,
y sigue provocando, la desaparición de variedades y de las pequeñas compañías de
semillas que las mantenían.
4. Los cultivos tradicionales, que utilizan semillas conservadas por los
agricultores,
constituyen reservorios genéticos, pero su permanencia está amenazada debido a -
· El abandono del campo y de la agricultura tradicional ·
La contaminación genética por polen de cultivos vecinos,
o si los agricultores mezclan por error granos o semillas transgénicos con sus
semillas.
· La degeneración de la calidad genética de las semillas por reducción en
el tamaño del "gene pool" al reducirse el número de agricultores que
guardan e intercambian semillas.
La Guerra Oculta
contra la Agricultura Ecológica
La intención profesa de los productores de los transgénicos es que,
dentro de una década, toda la agricultura se base en el uso de cultivos
transgénicos
lo que es equivalente a declarar la guerra contra la agricultura ecológica.
Para tal propósito, las CTN gastan millones de dólares en
propaganda que promueve los transgénicos
como "ecológicos" y de "mínima labranza".
De manera fraudulento, se apropian de un discurso ecológico para engañar a los
productores y
al público ansioso por una agricultura ecológica y alimentos sanos.
La única posibilidad de que exista una agricultura
alternativa, basada en germoplasma no-transgénico,
es si, cuando menos en algunas regiones del mundo,
se prohíben los transgénicos,
se ejercen estrictos controles para asegurarlo y se crean y mantienen programas
de rescate
y conservación de variedades.
Puesto que los análisis para detectar transgénicos están todavía en desarrollo y
son sumamente costosos,
su fiscalización es un problema y sin la voluntad política, esta meta será
difícil de alcanzar,
pero sin ella, la opción a una alimentación
no-transgénica podría desaparecer en menos de 10 años.
Tal situación anti-democrática viola
el derecho del ciudadano a elegir y derechos humanos a la salud, y a la
alimentación.
Este último fue definido por El Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de las Naciones Unidas (Observación General N° 12) como:
"El derecho a la alimentación adecuada
comprende la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para
satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos, sin sustancias
nocivas,
y aceptables para una cultura determinada, así como la accesibilidad de
esos alimentos en formas que sean sostenibles y que no dificulten el goce de
otros derechos humanos."
Mientras que las CTN promueven los OMG y se apoderan del sistema agroalimentario
mundial,
¿quién defiende el derecho del ciudadano a alimentos sanos y naturales?
En las palabras del Relator, Subcomisión de Promoción y Protección de
los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU
(E/CN.4/Sub.2/1999/12):
"Es obligación del Estado ofrecer una activa protección contra otros
elementos más vigorosos o combativos
- o contra intereses económicos más poderosos.
Se trata, por ejemplo, de la protección contra el fraude,
contra un comportamiento contrario a la ética en las relaciones comerciales.....
Esta función protectora del Estado .... es el aspecto más importante de las
obligaciones de los Estados....."
La realidad es que, en lugar de proteger al ciudadano contra los
"intereses económicos más poderosos"
los gobiernos se están alineando con ellos, incluyendo hasta la misma ONU a
través del Compacto Global.
Se observa como,
en la formulación de las leyes nacionales que regulan las OMG, se favorece
intereses corporativos.
Los gobiernos eluden su responsabilidad al aceptar que casi todos los datos
sobre la toxicidad de productos,
y ahora los riesgos de OMG, sean generados por los mismos fabricantes, las CTN y
cabe preguntar:
¿Cuántos gobiernos demuestran un auténtico compromiso al desarrollo sostenible
mediante políticas
que incentivan la Agricultura Ecológica?
La situación es alarmante.
Por un lado, está el poder corporativo transnacional que impulsa e impone los
OMG y
la mayoría de los poderes políticos los avalan. Por otro lado, como no hay una
influyente institución promotora
de la Agricultura Ecológica,
ésta queda como actividad marginal. Si aceptamos que la Agricultura Ecológica es
incompatible con
la agricultura transgénica y que los promotores de los OMG constituyen el poder
político-económico mundial,
la Agricultura Ecológica es en sí una posición política en confrontación directa
con esos poderes.
Pero, más allá, de una posición política, la Agricultura
Ecológica, sinónimo a Agricultura Sostenible,
es una posición ética y practicarla una obligación moral de todos porque
la sostenibilidad es un concepto ético que condiciona el uso actual de
los recursos a su conservación para las generaciones futuras.
Lorna
Haynes
Coordinadora: RAPAL-VE Red de Acción en Alternativas a Agrotóxicos de Venezuela
RAPAL-VErapalve@telcel.net.ve
Ecología
social
22-4-04
4. La movilización de la diversidad popular para la soberanía alimentaria
Es prioritario poner en claro qué significan reforma agraria
integral y soberanía alimentaria
entre todos los de abajo a lo largo y ancho del país para organizar la unidad de
voluntad
de hacerlas posibles.
Veamos la propuesta de Altieri.
En
“Movilizándonos para rescatar nuestro sistema alimentario”
Miguel A. Altieri sostiene:
“Antes del fin de la
primera década del siglo XXI, la humanidad está tomando conciencia rápidamente
de que
el modelo
industrial capitalista de agricultura dependiente de petróleo
ya no funciona para suplir los alimentos necesarios.
El
desafío inmediato
para nuestra generación es transformar la agricultura industrial
e iniciar una transición de los sistemas alimentarios para que no dependan del
petróleo”.
Miguel A. Altieri constata que:
“La agricultura mundial
está en una encrucijada.
La economía global impone demandas conflictivas sobre las 1,500 millones de
hectáreas cultivadas.
No sólo
se le pide a la tierra agrícola que produzca suficientes alimentos para una
población creciente,
sino también que produzca biocombustibles y que lo haga de una manera que sea
ambientalmente sana,
preservando la biodiversidad y disminuyendo la emisión de gases de invernadero,
mientras aun represente una actividad económicamente viable para todos los
agricultores.
Estas presiones están
desencadenando una crisis del sistema alimentario global sin precedentes,
la cual ya se empieza a manifestar en protestas por escasez de alimentos en
muchos países de
Asia y África.
De hecho hay 33 países al filo de la inestabilidad social por la carencia y
precio de los alimentos.
Esta crisis que amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas,
es el resultado directo del modelo industrial de
agricultura,
que no sólo
es peligrosamente dependiente de hidrocarburos
sino que se ha transformado en la mayor fuerza antrópica modificante de la
biosfera.
Las crecientes presiones
sobre el área agrícola en disminución están socavando
la capacidad de la naturaleza para suplir las demandas de
la humanidad en cuanto a alimentos, fibras y energía.
La tragedia es que la
población humana depende de los servicios ecológicos
(ciclos de agua, polinizadores, suelos fértiles, clima local benevolente, etc.)
que la agricultura intensiva continuamente empuja más allá de sus límites”.
Miguel A. Altieri plantea:
“El desafío inmediato para
nuestra generación es transformar la agricultura industrial e
iniciar una transición de los sistemas alimentarios para que no dependan del
petróleo.
Necesitamos un paradigma alternativo de desarrollo agrícola,
uno que propicie formas de agricultura ecológica, sustentable y socialmente
justa.
Rediseñar el sistema alimentario hacia formas mas
equitativas y viables
para
agricultores y consumidores requerirá
cambios radicales
en las fuerzas políticas y económicas
que determinan qué se produce, cómo, dónde y para quién.
El libre
comercio sin control social es el principal mecanismo que está desplazando a
los agricultores de sus tierras y es el principal obstáculo para lograr
desarrollo y una seguridad alimentaria local.
Sólo desafiando
el control que las empresas multinacionales ejercen sobre el sistema alimentario
y
el modelo agro exportador que auspician los gobiernos neoliberales,
se podrá detener el espiral de pobreza, hambre,
migración rural y degradación ambiental”.
Fuente:
www.ecoportal.net
7-5-08