Correspondiente a la primera hipótesis
Hay que
hacer posible la erradicación de la impunidad del Estado mirando en
exclusivo
por los negocios del poder económico e imperialista
mediante nuestro compromiso
en exigir responsabilidad social a quienes - para enriquecerse- ponen la
cara de dirigir el Estado.
Se trata de socializar a lo largo y ancho del país de iniciativas en ese
sentido
e inspirarse para multiplicarlas de modo que
no les sea tan fácil enyugarnos a vivir en inseguridad jurídica.
Antonio Elio Brailovsky, el 24 de abril,
señala
respecto a los incendios masivos producidos en el Delta del Paraná:
“Hasta ahora, el
tratamiento más minucioso del problema se encuentra en la presentación
judicial realizada por
la Fundación en Defensa del Ambiente (FUNAM).
Allí hay un análisis de las responsabilidades de los distintos actores
sociales y
de las consecuencias sanitarias y ambientales de esa inacción.
Sobre la denuncia de FUNAM contra las autoridades
ha habido una intensa discusión doctrinaria,
sobre si es adecuado o
no judicializar las cuestiones políticas:
·
Según un
punto de vista muy generalizado,
los errores de los
decisores políticos se castigan en las urnas en la elección siguiente.
Y los administrados no pueden pasarse cuestionando en la Justicia las
decisiones del poder administrador.
Tal es la opinión de un conocido administrativista, como lo es Miguel
Marienhoff.
·
Es
completamente distinto si pensamos que las
personas no actúan como administrados
sino como ciudadanos,
como señalan constitucionalistas como Daniel Sabsay.
En este caso, los juicios por la conducta de funcionarios tienen un sentido.
Especialmente, cuando ha habido un desastre ambiental,
han muerto personas y es necesario deslindar las responsabilidades por esos
hechos”.
A
continuación da a conocer
“el texto completo
de la denuncia formulada por Raúl Montenegro,
Presidente de la Fundación en Defensa del Ambiente (FUNAM),
contra las autoridades que no actuaron a tiempo en los incendios”
y yo recorté.
Raúl Montenegro señala que
“la quema intencional de
vegetación registrada en ambientes con vegetación
de las provincias
de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos (particularmente zona del Delta)
es una actividad definitivamente riesgosa que:
a) Destruyó y sigue
destruyendo un ecosistema único por su dinámica ecológica,
habida cuenta que reúne elementos de distintas Provincias Biogeográficas,
entre ellas Chaqueña, del Espinal y Paranaense.
Este sistema
actúa como una valiosa trampa de sedimentos, nutrientes y especies vivas,
que regula positivamente las variaciones de los ríos aportantes, y
provee adecuada amortiguación ambiental de inundaciones y sequías
prolongadas.
b) Destruyó y sigue
destruyendo los suelos de la zona y el sistema de regeneración de suelos,
en particular por la reiteración de los procesos de quema, empobreciéndolos
y
facilitando procesos erosivos posteriores, tanto por acción del viento
(erosión eólica)
como de la lluvia y el agua de escorrentía (erosión hidráulica).
c) Destruyó y sigue
destruyendo partes esenciales de un ecosistema terrestre único,
dependiente de las funciones de acumulación de material arrastradas por el
río y de flujos faunísticos y florísticos.
El incendio de las más de 70.000 hectáreas
habría producido daños enormes y en muchos casos irreparables de
la fauna nativa (sobre todo aves) y de la flora nativa.
d) Generó y sigue
generando nubes contaminantes que afectan la salud de las personas,
que además de monóxido de carbono y otras sustancias inorgánicas
también puede contener sustancias tóxicas derivadas de la quema de
vegetación y
suelo conteniendo plaguicidas.
e) Expuso y sigue
exponiendo a miles e incluso millones de personas (como ha sucedido en el
Gran Buenos Aires)
a las nubes contaminantes y contaminadas. Las personas que reciben e inhalan
los gases y partículas contenidos
en estas nubes pueden sufrir, de acuerdo a su particular estado sanitario,
desde daños leves en su salud hasta graves afecciones e incluso la muerte
(…)”.
Raúl Montenegro precisa:
“Es importante asumir,
Sr. Fiscal, que desastres como el ocurrido responden a
la conjunción de numerosas variables que deberían
haber sido
previstas y
tenidas en cuenta por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable de la Nación,
por el Plan Nacional de Manejo del Fuego y por las áreas de ambiente de los
gobiernos de Buenos Aires,
Santa Fe y Entre Ríos antes de que la extensión y naturaleza de los fuego
alcanzara grandes superficies.
El desastre
podría haber sido evitado si el Plan Nacional de Manejo del Fuego hubiera coordinado con
sus partes de los gobiernos de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos la
extinción de los focos iniciales
(los que habrían sido tempranamente detectados).
La inacción ante los focos iniciales permitió que la dimensión de los
incendios (y del desastre resultante)
aumentara en superficie y magnitud.
Ante un incendio cada vez
más masivo,
resultado de fuegos iniciales actuando sobre importantes acumulaciones de
material vegetal seco e inflamable,
se dieron varias circunstancias que no fueron
adecuadamente valoradas (en su interrelación) por
la Secretaría de Ambiente de la Nación y las áreas de ambiente y
Manejo del Fuego de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos:
a) Una topografía relativamente plana sin grandes obstáculos geográficos.
b) Escasa velocidad de vientos y ocurrencia de "calmas", lo que redujo notablemente la ventilación horizontal.
c) Existencia de
inversiones térmicas de superficie muy extendidas geográficamente,
muy estrechas (de poca altura) y muy persistentes
(por ejemplo entre las 10 de la noche del día anterior hasta el mediodía del
día siguiente),
lo que unido a
la generación permanente de humos (con gases y partículas),
y vientos débiles y calmas agravó la concentración de contaminantes.
La existencia de estos tapones, característicos de condiciones climáticas
como
las existentes en esta época, disminuyó dramáticamente la ventilación
vertical.
d) Existencia simultánea,
en las atmósferas urbanas impactadas por el humo de los incendios,
de inversiones térmicas de superficie, de calmas (= ausencia de vientos) o
de vientos muy suaves (que reducen el movimiento de esos contaminantes y
aumentan su concentración),
y la descarga
de los gases y partículas contaminantes usuales de la ciudad
(vehículos públicos y privados, otras actividades que contaminan el aire),
con lo cual en estos días de alta afectación se
sumaron:
- Los contaminantes derivados de las quemas (gases, partículas).
- Los contaminantes que
diariamente descargan a la atmósfera urbana los transportes públicos y
privados
(motores a ignición a chispa, motores a ignición por compresión), y las
industrias contaminantes (además de otras fuentes).
Los que se emiten a mayores cantidades son contaminantes primarios como
óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre,
óxidos de carbono, aldehídos, partículas suspendidas, partículas
sedimentables, etc.
Las inversiones
superficiales de temperatura y la ocurrencia de calma aumentan
no solamente la concentración de los humos (contaminantes) descargados por
las áreas rurales incendiadas,
sino también, y en forma conjunta, la concentración de las descargas
contaminantes de los vehículos y de las industrias contaminantes.
Debe quedar claro que
pese a esta previsible conjunción de
emisiones contaminantes la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires,
la Secretaría de Ambiente de la Nación, el Plan Nacional de Manejo del Fuego
y las áreas de ambiente de
las tres provincias más afectadas (Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos)
no habrían acordado
ni habrían emitido disposiciones, o sugerencias,
para que durante la ocurrencia de estos incendios se redujera la operación
de vehículos privados.
Sobre la zona de desastre actuaron por lo tanto:
a) Un "tapón de aire
caliente superficial" (por debajo del cual coincidieron capa de inversión
térmica y capa de mezcla),
donde el humo adquirió grandes concentraciones, sobre todo tras varias horas
continuadas de inversión térmica superficial
de poca altura (100 metros por ejemplo).
Este tapón de aire caliente es el resultado de una inversión térmica que
resulta del mayor enfriamiento del suelo
(por pérdida de radiación infrarroja de onda larga en noches y mañanas con
atmósferas límpidas y sin nubes).
b) Un "tapón de aire
caliente" a los 1.500 metros de altura aproximadamente,
resultado del ingreso de masas de aire procedentes del Oeste,
que retiene a su vez las nubes de contaminantes que logran ascender cuando
se rompen las inversiones térmicas de superficie.
El Plan Nacional de
Manejo del Fuego utiliza la información que le provee el Servicio
Meteorológico Nacional
(vientos, temperatura, humedad relativa, ocasionalmente nubosidad)
pero no tuvo ni tiene en cuenta
la evolución de las inversiones térmicas de superficie.
En el caso particular de este desastre ambiental y humano las áreas de
ambiente de
las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos,
la Secretaría de Ambiente de la Nación y su Plan
nacional de Manejo del Fuego
no habrían solicitado ni utilizado la información que provee el Servicio
Meteorológico Nacional
sobre evolución de la capa de inversión térmica superficial y la capa
subsiguiente,
pese a que esta información está disponible diariamente gracias al envío a
las 09:00 horas de la mañana,
de una radiosonda.
Le hago notar al Sr.
Fiscal que esta información es clave, necesaria y vital
para explicar muchos de los fenómenos de concentración de contaminantes en
el aire,
y para predecir los momentos más críticos.
Solicité además si podían
estimar el tiempo de duración de la inversión térmica registrada hoy,
considerándose que (aproximadamente) habría comenzado a las 22:00 horas del
día 18 de abril,
y extendido (con su escasa altura) hasta aproximadamente el mediodía del 19
de abril.
Durante la existencia de
este "tapón de aire caliente",
y la ocurrencia de una situación de calma (relativa),
los contaminantes producidos por los incendios suelen quedar atrapados en
esta capa de mezcla,
y su concentración aumenta.
Le hago notar al Sr. Fiscal que la Secretaría de Ambiente de la
Nación,
el Plan Nacional de Manejo del Fuego y las áreas de ambiente de las tres
provincias más afectadas
(Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) no habrían estado requiriendo esta
información
al Servicio Meteorológico Nacional,
y que tampoco habrían podido generar (por carecer de esta información)
instrucciones
y alertas de mayor utilidad para la población.
Funcionarios como la
Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, y otros altos
funcionarios del área,
y funcionarios de ambiente de las tres provincias afectadas, Buenos Aires,
Santa Fe y Entre Ríos,
no pueden desconocer la existencia del fenómeno de inversiones térmicas de
superficie,
y sus graves efectos cuando existe simultáneamente alta producción de
contaminantes y calmas (días sin vientos).
La persistencia de
incendios en días con largos períodos de inversión térmica de superficie y
calmas son
una combinación de altísimo riesgo para la salud de las personas.
Raúl Montenegro indica respecto a:
Los posibles delitos
“1. De quedar demostrado
que la Secretaría de Ambiente de la Nación conocía que se habían detectado
por lo menos 3 focos
de incendio en la zona del Delta y Entre Ríos el 3 de abril, información que
podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales
(pues asumimos que el Plan Nacional de Manejo del Fuego trabajaría
diariamente sobre imágenes satelitales y
alertas procedentes desde otras áreas de gobierno y áreas de ambiente de las
distintas provincias), incluido el INTA,
y que pese a ello
recién habría disparado
su Plan Nacional de Manejo del Fuego el 16 de abril,
ello pese a la situación desesperante planteada por los incendios,
podría haber posible
incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de
funcionarios de
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en particular de la
Secretaria de Estado, Romina Picolotti;
del Jefe de Gabinete de esa secretaría (que tiene rango de Subsecretario),
Juan Picolotti;
del Subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José M. Musmeci,
y
del responsable del Plan Nacional de Manejo del Fuego en dicha
Subsecretaría, Sergio Rusak.
2. De quedar demostrado
que las áreas de ambiente de los gobiernos de las provincias de Buenos
Aires,
Santa Fe y Entre Ríos conocían que se habían detectado focos de incendio a
comienzos del mes de abril,
información que
podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales
(pues asumimos que dichos organismos trabajarían diariamente con imágenes
satelitales y
alertas procedentes de otras áreas de gobierno), incluido el INTA, y
que pese a ello no habrían requerido la asistencia del Plan Nacional de
Manejo del Fuego
al desarrollarse los fuegos (pese al evidente riesgo de que los incendios se
extendieran),
podría haber posible incumplimiento de los deberes de funcionario público
3.3. De quedar
identificados los propietarios y tenedores de las propiedades
donde
se efectuaron las quemas de vegetación, para lo cual existiría una lista
realizada por
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo de la Nación con 160 propietarios,
60 de los cuales corresponden a la provincia de Entre Ríos y otros 100 a la
provincia de Buenos Aires,
y comprobada su autoría en la generación de los fuegos intencionales que
generaron las nubes contaminantes
y provocaron daños (incluidos heridos y muertes en accidentes viales),
habrían incurrido en delitos penales
(Artículos 186 y 189 del Código Penal), y violación de las normativas sobre
incendios de las respectivas jurisdicciones”.
Raúl Montenegro, después de explicar efectos de incendios, manifiesta:
Tres de las bases del sistema nacional de manejo son:
a) Que existen recursos humanos y técnicos para el control del fuego,
b) Que esos sistemas debidamente coordinados pueden concentrarse en las zonas de fuego.
c) Que el riesgo de
incendio en las zonas boscosas del sur, por ejemplo,
es distinta de la época en que ocurren en los bosques secos del centro y
norte.
Mientras los bosques fríos suelen soportar episodios de fuego intencional en
verano,
Córdoba por ejemplo los sufre en invierno y comienzos de la primavera.
Al 13 de diciembre de 2000, mientras el riesgo de incendio era relativamente
bajo en Córdoba,
se registraban graves incendios en La Pampa (145.000 Ha quemadas),
Mendoza (134.000 Ha) y la Patagonia (11.525 Ha).
Durante los días del mes
de abril en que se extendieron los incendios de pastizales en
Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos no había por ejemplo fuegos
significativos en
las provincias del centro de Argentina.
El Plan Nacional de Manejo del Fuego disponía por lo tanto
de los recursos humanos y técnicos que
no estaban siendo utilizados en éstas y otras jurisdicciones.
Pese a esta disponibilidad, al 19 de abril de 2008 sólo estaban trabajando
en
la extinción de incendios 300 bomberos (…)”.
Fuente:
www.ecoportal.net
28-4-08
|
|
Correspondiente a la segunda hipótesis
Hay que
hacer posible la erradicación de la impunidad del ‹Estado mirando en
exclusivo
por los negocios del poder económico e imperialista›
mediante compromiso de
una creciente mayoría de nosotros -los de abajo- con la Unión de Asambleas
Ciudadanas,
el Movimiento Nacional Campesino Indígena y las múltiples organizaciones de
afirmación en
los derechos colectivos e individuales de dignidad de vida y trabajo o contra el
modo de producción
para acumular riquezas en oligopolios y la descentralización -o atomización-
del Estado para hacerlo funcional
a ese sistema de saqueo.
Se trata de derrotar:
1. AL PLAN MINERO
Porque:
a. Demuele las condiciones de vida, trabajo y producción de las poblaciones
locales pero, también,
quita agua y energía a todo el país e incluso lo desestabiliza al acabar con
esos ecosistemas.
Javier Rodríguez Pardo explica:
Dada las condiciones de
dispersión de minerales metalíferos,
“la industria minera ideó un método siniestro. Primero detecta de manera
satelital los yacimientos,
aquellos sitios donde hay más concentración de minerales, generalmente
diseminados en extensiones kilométricas y,
por supuesto, poli metálicos.
Y luego aplica un cóctel de sustancias químicas que le permite atrapar el
mineral sin importarle secar acuíferos,
desviar ríos, destruir glaciares y volar montañas con promiscuidad
dinamitera a cielo abierto.
El método no se
caracteriza por mantener normas industriales de desarrollo sostenible
ni por remediar el daño producido, tarea por demás imposible;
para
las empresa mineras lo importante es capturar entre el 96 al 99% del oro
contenido en la roca y
en invisibles partículas diseminadas en miles de hectáreas.
El agua es el
principal insumo de este sistema extractivo.
Mezclada con la sopa química les permite regar (lixiviar) apiladas
concentraciones de roca
que quedarán eternamente contaminadas
(un anillo de oro de una onza produce 20 toneladas
de residuos),
abandonando tóxicos que llegarán a las aguas superficiales y subterráneas
a veces muchos años después de cerrada la mina.
Es decir, estamos en
presencia de la fusión de dos industrias: la minera y la química para
obtener minerales
que antes no existían, porque su extracción no era rentable.
Ahora, donde no alcanza el ojo humano llegamos con el compuesto químico y
hacemos que el mineral de baja ley sea un buen negocio.
En el camino aparecen
metales pesados propios de la actividad realizada por esta industria,
como plomo, mercurio, zinc, cadmio, cobre entre muchos otros, además de
metaloides como el arsénico,
frecuente en la Cordillera de los Andes,
movilizados por la acción de las soluciones de cianuro y del ácido
sulfúrico,
parte de las múltiples sustancias vertidas en los suelos por esta minería.
Ahora bien,
para obtener
estos minerales de baja ley, se requiere importantes fuentes de energía.
Si tomamos el caso del complejo minero de Barrick Gold Corpotarion en
Veladero y Pascua Lama
(oro, plata, cobre y mercurio, entre otros minerales), advertimos que se
necesita por ejemplo
la energía equivalente a la suministrada por la central nucleoeléctrica de
Atucha:
más de 300 MW de potencia instalada para abastecer un complejo minero
solamente.
Las multinacionales extractivas, beneficiadas
con la leyes que las excluyen del rigor impositivo vigente, aún les exigen a
los gobiernos
la provisión de energía, porque cuanto más baja es la ley de los minerales,
mayor es el costo de la energía que deben afrontar las empresas.
Si pagaran todos los
insumos, costaría más la extracción de los minerales que su valor en el
mercado.
En la provincia de San Juan,
el pueblo paga con la boleta del servicio eléctrico, la instalación de la
línea minera de energía, conocida como "la línea de 500 Kv."
Francamente, un
despropósito que golpea en el esfuerzo significativo de un pueblo
que ve irse recursos no renovables y encima contribuye para ello.
De modo que la
rentabilidad del mineral pasa por extraerlo sin mayores gastos,
sin pagar impuestos, con leyes permisivas apropiadas para consumar el
saqueo,
que incluye degradación y contaminación ambiental, encadenando el daño a
múltiples ecosistemas aguas abajo,
centenarias áreas productivas de bienes agropecuarios e innumerables
comunidades perjudicadas a las
que se les impide el desarrollo de economías genuinas y estables,
incompatibles con las explotaciones mineras (…)”.
mailto:machsepa21@yahoo.com.ar
Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH)
Sistemas Ecológicos Patagónicos (SEPA)
Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE)
Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC)
Fuente:
www.renace.net
b. Consolida la actual dictadura del poder económico e imperialista con fachada democrática
Ecoportal.net aclara:
“Es verdad que la
humanidad necesita una cierta cantidad de minerales
para satisfacer algunas de sus necesidades, básicas o no.
Pero también
es igualmente cierto que el consumo excesivo de una parte de la humanidad
está destruyendo
las formas de sustento y el medio ambiente de la otra parte de la humanidad,
que habita en áreas impactadas por la minería.
Debido a sus impactos,
la minería es una de esas actividades que deben ser controladas
estrictamente en todas sus etapas,
desde la prospección y explotación hasta el transporte, procesamiento y
consumo.
En muchos casos,
control estricto significa sencillamente prohibición.
Pretender que las corporaciones mineras se controlarán a sí mismas
es más que ingenuo: es absurdo.
Incluso el control de los propios gobiernos es insuficiente,
teniendo en cuenta el poder económico y político que
las corporaciones mineras han demostrado tener sobre ellos.
Se debe empoderar a la sociedad en su conjunto
para que participe directamente en este control.
Pero ante todo,
los pueblos que viven en las regiones ricas en minerales deben tener
la capacidad de tomar decisiones plenamente informadas para decidir
si permiten o no actividades de minería en sus territorios.
Y en caso de aceptar,
deben tener el poder para decidir cómo se debe llevar a cabo la actividad,
de forma de asegurar la conservación ambiental y la justicia social.
A pesar de sus
pretensiones de "sustentabilidad", la minería es un problema grave y
como tal debe ser tratado.
Actualmente,
más del 60% de los materiales extraídos en el mundo lo son mediante la
modalidad de minería de superficie,
que provoca la devastación del ecosistema en el cual se instala
(deforestación, contaminación y alteración del agua, destrucción de hábitats).
(…)
Es así que la promoción
de la minería en gran escala se atrinchera en políticas, instituciones y
mentalidades que visualizan el "desarrollo"
como una iniciativa de arriba hacia abajo a imponer
sobre
las comunidades locales y el medio ambiente
--la propia antítesis de un enfoque ambientalmente adecuado centrado en
la satisfacción de las necesidades económicas, sociales y culturales de los
pueblos y las generaciones futuras”.
Extraído de "La Minería y
su grave impacto sobre los Bosques y los Pueblos"
Por Forest Peoples Programme
Fuente:
www.ecoportal.net
2. A LOS AGRONEGOCIOS
Porque:
a. Se instauran reestructurando el Estado y la sociedad en acuerdo con su impunidad de maximización lucrativa
GRAIN, en “Es
necesario cambiar radicalmente la política alimentaria ¡Ya!
El negocio de
matar de hambre”
(2/05/2008),
destaca:
“La
actual crisis alimentaria es el resultado de la presión permanente ejercida
desde la década de 1960 hacia el modelo agrícola de la “Revolución Verde”,
y de
la liberalización del comercio y las políticas de ajuste estructural
impuestas a
los países pobres por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional,
desde la década de 1970.
Estas recetas de
políticas fueron reforzadas a mediados de la década de 1990 con
el establecimiento de la Organización Mundial del Comercio y, más
recientemente,
a través de un fárrago de acuerdos bilaterales de libre comercio y de
inversión.
Junto con
todo un paquete de otras medidas, han desmantelado de manera implacable los
aranceles
y otros instrumentos que los países en desarrollo tenían para proteger su
producción agrícola local,
y los forzaron a abrir sus mercados y tierras a los agronegocios mundiales,
a los especuladores y
a las exportaciones de alimentos subsidiados provenientes de los países
ricos.
En ese
proceso, las tierras fértiles fueron reconvertidas de la producción de
alimentos
para abastecimiento de un mercado local a la producción de commodities
mundiales
para la exportación
o cultivos de contra estación y de alto valor para
abastecer los supermercados occidentales.
Hoy, aproximadamente el 70% de los llamados países
en desarrollo son importadores netos de alimentos.
Y de las 845 millones de personas con hambre en el mundo, 80% son pequeños
agricultores y agricultoras.
Si a esto se le agrega
la readecuación del crédito y
los mercados financieros para crear una enorme industria de la deuda,
sin control sobre los inversionistas, la gravedad del problema queda clara.
La
política agrícola ha perdido totalmente el contacto con su objetivo más
fundamental de alimentar a la gente.
El hambre lastima y la gente está desesperada.
El Programa mundial de alimentos de Naciones Unidas estima que
hay unas 100 millones de personas más que no pueden comer debido al
espectacular alza de precios reciente.
Esto tiene a los gobiernos buscando frenéticamente cómo protegerse del
sistema. (…)
Los fondos de
cobertura y otras fuentes de fondos especulativos están volcando
millones de dólares a los commodities, para escapar de los resbaladizos
mercados de valores y
de la contracción del crédito; con ello alejan aún más las existencias de
alimentos del alcance de los sectores pobres.
De acuerdo con algunas estimaciones,
los fondos de inversión controlan ahora entre el 50% y el 60% del trigo
comercializado en
los más grandes mercados mundiales de commodities.
Una empresa estima que el monto de dinero especulativo en futuros de
commodities
-mercados en los que los inversionistas no compran o venden un commodity
tangible,
como el arroz o el trigo, sino que apuestan a las variaciones del precio-
fue menor a
US$ 5.000 millones en 2000 y trepó a US$ 175.000 millones en 2007(…)”.
www.grain.org
Fuente:
www.argenpress.info
Opinión
Buenos Aires, República Argentina
Viernes 2 de mayo de 2008
Edición Nº 2063
b) Contaminan catastrófica, letal e irreversiblemente mediante los transgénicos
Silvia Ribeiro,
en “Transgénicos: un asalto a la salud y al medio ambiente”,
después
de responder a preguntas referentes a los organismos transgénicos (qué son,
cómo se hacen,
cuáles son, dónde están, quiénes son sus propietarios, quiénes los
investigan y
cuáles son sus promesas y realidades) advierte:
Impactos en la salud
Algunos de los efectos negativos potenciales más conocidos son:
·
“Recombinación de virus y bacterias que dan origen a nuevas enfermedades
La abundante utilización de virus, bacterias y plásmidos que tienen un alto
potencial
de intercambiar material genético
con otros microorganismos incluso dentro de nuestro propio cuerpo, ha dado
como
resultado la creación de más resistentes cepas patógenas de enfermedades
existentes
o de enfermedades nuevas. (…)
·
Transferencia de la resistencia a antibióticos
La mayoría de los cultivos Bt (como el maíz Bt-176 de Novartis)
tienen
un gen marcador que produce resistencia a antibióticos y pueden
transmitirla a quienes consuman estos productos e incluso a personas
al comer animales alimentados con pienso transgénico.
·
Generación de alergias
Estas últimas han aumentado en forma exponencial. (…)
·
Mayor nivel de residuos tóxicos en los alimentos
La soja transgénica los contiene 200 veces más que productos sin ella. (…)”.
Impactos sobre el medio ambiente y la agricultura
·
Transferencia de la propiedad transgénica a cultivos nativos, criollos o
plantas silvestres emparentadas
e incluso a las ‘malezas’ que de ese modo se vuelven resistentes a los
herbicidas.
·
Transferencia horizontal de información genética que se da entre especies no
emparentadas
e incluso de plantas transgénicas a bacterias o virus del suelo.
·
Muerte de insectos benéficos a causa de los cultivos Bt con herencia
modificada para producir la toxina
contra las orugas.
· Generación, en las plagas y malezas, de resistencia a los químicos de un modo mucho más acelerado.
Fuente:
revista Realidad Económica nº 175,
octubre/ noviembre 2000, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar;
www.iade.org.ar
c. Invaden con monocultivos transgénicos que arrasan a ‹la naturaleza› hospedadora de la sociedad
Las jornadas acerca de
“Contaminación genética: la imposible coexistencia”
paralelas
a
la 3ª Conferencia Internacional de Coexistencia de OGM organizadas por
la Comisión Europea,
declaran:
“Se
ha demostrado que, en el mejor de los casos,
los rendimientos de los cultivos transgénicos
son similares a las variedades no modificadas,
en promedio
·
no hay reducción del uso de productos químicos
en agricultura sino -en general- un incremento,
· no han aportado mejoras a la calidad de los alimentos y
·
no contribuyen a aliviar la pobreza y el hambre, unas semillas
más caras y
(propiedad patentada de un reducido número de multinacionales)
destinadas al monocultivo de exportación de grano para el ganado
difícilmente pueden ser de utilidad
a las personas que padecen hambre y a los/as agricultores/as con escasos
recursos.
Sin
embargo, los impactos negativos sobre el medio ambiente comienzan a
documentarse,
pese a las dificultades existentes para desarrollar investigación
independiente en este campo.
La contaminación de especies silvestres emparentadas, la reducción de la
biodiversidad,
la contaminación química del suelo y acuíferos y
la aparición de nuevas resistencias en adventicias e insectos están
demostradas.
Los
cultivos modificados genéticamente son esencialmente un negocio más de
las multinacionales agroquímicas y biotecnológicas
que vienen a
profundizar el modelo de agricultura industrializado en el contexto de la
globalización agroalimentaria actual.
Especialmente grave es la tecnología genética para producir semillas
suicidas, conocidas como
“terminator”,
que son presentadas como solución a la contaminación genética y que obligan a
los/as agricultores/as a
comprar todos los años semillas aumentando su dependencia de la industria
semillera.
Se trata de unas semillas caras, un bien
público privatizado, con elevados riesgos
que se están implantando en los grandes monocultivos de soja, maíz y algodón
en combinación con prácticas como la siembra directa y el laboreo de
conservación
que implican
una reducción de la mano de obra y el uso masivo de herbicidas
a los que son tolerantes estas semillas.
Los/as grandes propietarios/as agrícolas
obtienen así reducciones de costes
basadas en la destrucción ecológica y la sobreexplotación de la mano de obra
arriesgando la seguridad alimentaria de la ciudadanía.
Se trata además de unos cultivos
innecesarios
lo que hace incluso más absurdo e irracional su utilización ya que existen
alternativas viables y seguras.
La producción agraria
con métodos ecológicos y respetuosos con el medio ambiente, utilizando
variedades locales
y orientadas a mercados próximos, tiene una mayor capacidad de generar
empleo a la vez que
garantiza una alimentación segura y respetuosa con el medio ambiente.
La
producción y el consumo industrial de alimentos
están contribuyendo -de forma significativa- al calentamiento global y a la
destrucción de comunidades rurales.
La agricultura sostenible a pequeña escala
y el consumo local de alimentos
puede frenar el cambio climático y alimentar a los más de 850 millones de
personas que padecen hambre.
La
agricultura ecológica y local contribuye además a enfriar la tierra usando
prácticas agrícolas
que reducen las emisiones de CO2 y el uso de energía por los agricultores y
a frenar
la deforestación masiva
por el avance de la frontera agrícola que es una de las principales causas
del calentamiento global.
Sólo una alimentación libre de transgénicos
puede
construir un mundo rural vivo y defender el derecho a la soberanía
alimentaria”.
Fuente:
www.ecologistasenaccion.org
noviembre 2007
|
De modo que es fundamental salir de los falsos dilemas como “campo o gobierno” y de la tramposa ideología de resignarse a que el desarrollo supone contaminación y que los hechos consumados son irreversibles. Las Asambleas de Gualeguaychú y de Colón resultan más clarividentes e imprescindibles que los intelectuales mediáticos para impulsarnos a la nacionalización de la resistencia a una ocupación integral de nuestros territorios por las transnacionales gracias a gobiernos con la función de legalizar y legitimar ese modo de producción ‘industrial’ que desertifica completamente.
|
Hay que
hacer posible la erradicación de la impunidad del Estado mirando en exclusivo
por los negocios del poder económico e imperialista
mediante organización cultural e ideológica de nosotros –los de abajo- a lo
largo y ancho de Argentina.
Porque
las verdades de la Unión de Asambleas Ciudadanas, del Movimiento Nacional
Campesino Indígena y de
todas las organizaciones en lucha por la vida y contra el saqueo no pueden
interpelar e involucrar a
una creciente mayoría de los de abajo en un plan de reorganización
socioeconómica del país
mientras no se tengan en cuenta:
en el plano de
los asuntos sociales y estatales,
la desinformación practicada por el sistema para ocultar e invertir la realidad
y
en el plano de la vida cotidiana y laboral de cada cual,
los hábitos culturales que lo llevan a percibir, apreciar y actuar en acuerdo
con su adaptación a la ‘normalidad’ de funcionamiento de sus ámbitos inmediatos.
Durante el gobierno de
Néstor Kirchner, se ha construido un consenso
-que es una falsa comunidad de intereses- en torno
al notable y sostenido crecimiento económico que fuerzas progresistas e
izquierdistas
sólo visualizan
como una torta de mayor tamaño a repartir más equitativamente.
Ahora,
¿cuál es la realidad profunda y en perspectiva?
Consideremos:
a. Una comprobación de la inversión de la realidad que se hizo en el año 2005
“Los ideólogos neoliberales
y los empresarios del agronegocio consideran la soya todo un éxito y
una bonanza económica para el país.
Señalan que este cultivo trae grandes sumas de las muy necesitadas divisas para
pagar la deuda externa.
Pero las consecuencias de
este ‘éxito’
han sido desgarradoras para el ambiente y para la vida de la mayoría de los
argentinos”.
Carmelo Ruiz Marrero, en la nota “Latinoamérica: la invasión transgénica” (7-3-05), dice respecto a nuestro país:
Ningún país
latinoamericano se ha entregado tan de lleno al cultivo de transgénicos
como Argentina.
Los últimos años han sido testigos del explosivo crecimiento del área dedicada
en ese país a
la siembra de soya genéticamente modificada (GM).(…)
El cultivo de soja
(soya, en Suramérica) en Argentina
subió de 9,500 hectáreas a principios de la década de los setenta a 5.9 millones
en 1996.
Tras la introducción de la soya transgénica al país a fines de los años noventa,
el área sembrada de soya
aumentó a 10.3 millones de hectáreas en 2000. Ya ha excedido las 14 millones de
hectáreas
y por lo menos 95% de toda esta soya es GM.
Toda la soya transgénica cultivada en Argentina es de la variedad Roundup Ready,
producto de la empresa de biotecnología estadounidense Monsanto. (…)
El resto de la producción
agrícola
está siendo desplazada y empujada a la extinción a medida que la actividad
agraria argentina
es reorganizada en función del monocultivo de soya.
Cultivos de lenteja,
batata, arveja, algodón, trigo, maíz, arroz, sorgo, hortalizas, verduras y
frutas,
fincas lecheras y hasta los mundialmente célebres hatos ganaderos del país están
desapareciendo
ante el avance arrollador de la soya.
Este país que una vez pudo alimentarse a sí mismo y exportar carnes de primera
calidad,
ahora
tiene que importar alimentos básicos. Los alimentos importados son más caros y
están fuera del alcance de gran parte de la población, que es paupérrima.
De 1970 a 1980 el
porcentaje de argentinos viviendo debajo del nivel de pobreza subió de 5% a 12%.
Tras la implementación de políticas neoliberales de ajuste estructural, la cifra
llegó a 30% en 1998
y subió al 51% en 2002.
Hoy 20 millones de argentinos viven en la pobreza y 10 millones de ellos pasan
hambre.
Más del 99% de la soya
argentina se exporta a los mercados de Asia y Europa para alimentar reses.
De esta manera,
el país está sacrificando su producción de ganado, altamente cotizada en el
mundo entero por su singular calidad,
en beneficio de sus competidores europeos.
De 1998 a 2003, el número de fincas lecheras bajó de 30 mil a 15 mil.
En palabras del agrónomo y genetista Alberto Lapolla,
"La nación argentina ha mutado de ser el granero del mundo a transformarse en
una republiqueta sojera, productora de forrajes, para que otros países con
políticas de desarrollo en serio,
críen su ganado y no tengan que importarlo de otros países como el nuestro."
Los
agricultores y terratenientes van cambiando a la soya en respuesta a un número
de presiones económicas.
En primer lugar,
los productores locales no pueden competir con las importaciones agrícolas
masivas y
baratas resultantes de las políticas de libre comercio.
A
esto se añade
toda una estructura de incentivos y subsidios gubernamentales que favorecen al
cultivador de soya.
Y
por si esto no fuera suficiente,
la corporación Monsanto provee a los productores asesoría de expertos y
la maquinaria de siembra directa que hace viable el monocultivo masivo de soya,
además de la semilla y el herbicida, con facilidades crediticias.
La soya GM “Round-Up
Ready” no fue modificada para que rindiera más o fuera más nutritiva.
Fue modificada para ser inmune al glifosato, ingrediente activo del herbicida
Roundup de Monsanto.
El efecto ambiental de esta nueva agricultura ha
sido devastador.
"El sistema de
cultivo de siembra directa, con alto uso de agroquímicos (Roundup),
ha producido
ya en la zona de monocultivo una desertificación biológica marcada, con la
desaparición de aves,
liebres, crustáceos, lombrices, moluscos, insectos, etc., afectando
particularmente la microflora y microfauna del suelo,
alterando la microbiología del suelo responsable de los procesos que
desarrollan y
recuperan la fertilidad natural de los suelos al exterminar las bacterias y
otros microorganismos,
permitiendo su reemplazo por hongos",
advirtió Lapolla.
La
expansión de la soya ha venido a costa no sólo de otros cultivos sino también de
bosques y áreas silvestres.
Para expandir el monocultivo,
los latifundistas y agroempresarios están deforestando amplias áreas de las
montañas boscosas a
los pies de los Andes, conocidas como las Yungas, y del Chaco, en la frontera
con Bolivia y Paraguay.
En la provincia de Entre
Ríos, al norte de Buenos Aires y en la frontera con Uruguay,
se han deforestado más de un millón de hectáreas entre 1994 y 2003 para darle
paso a la soya.
Esta deforestación ha causado desastrosas
inundaciones sin precedente histórico,
especialmente en la provincia de Santa Fe.
El
efecto económico no ha sido menos desolador.
El monocultivo a siembra directa de soya Roundup Ready crea desempleo
ya que casi no requiere de mano de obra. Mientras que un huerto de melocotón de
una hectárea o
una arboleda de limón de la misma extensión requieren de 70 u 80 trabajadores,
la misma área sembrada de soya emplea cuando mucho dos personas.
Aquellos que le han dado la
espalda al modelo soyero para dedicarse a
la pequeña agricultura tradicional de subsistencia
se han encontrado imposibilitados de hacerlo pues
las nubes de glifosato fumigado desde aviones viajan grandes distancias,
dejando a su paso estelas de muerte y destrucción.
En Colonia Los Senes, en
la provincia de Formosa, familias que cultivaban maní,
remolachas y plátanos y tenían pollos, patos y cerdos, vieron sus vidas
cambiadas en 2003
cuando comenzaron a sobrevolar aviones fumigando herbicida sobre los cultivos de
soya
que recién se habían establecido en la cercanía.
Los pobladores sufrieron
de náuseas, diarreas, vómitos, dolores estomacales, alergias e irritaciones de
la piel.
A los niños les aparecieron manchas y llagas dolorosas en la piel y a veces no
se podían parar del dolor.
Las plantas de plátano se deformaron, los animales murieron o engendraron
descendientes deformes,
y hubo informes de lagos llenos de peces muertos.
"Argentina fue alguna
vez el granero del mundo, una vez alimentó a Europa. Sin embargo,
hoy los niños hambrientos rondan por sus villas miseria; los cartoneros, junto a
familias enteras sin trabajo
deambulan por las calles en busca de basura que sea apta para reciclar para así,
a duras penas ganarse un sustento
y más de la mitad de su población vive bajo la línea de pobreza",
relatan el abogado Facundo Arrizabalaga y la antropóloga social Ann
Scholl.
Añaden que
"la soja está descomponiendo no sólo la esencia misma de la tierra sino
también la de la sociedad.
Las villas miserias están estallando en las afueras de las grandes ciudades con
los campesinos desplazados
por aeroplanos cargados de glifosato, mientras los gigantes de la agroindustria
se apoderan de la tierra.
Es que la soja
no genera trabajo, es una agricultura sin gente, sin cultura.
El éxodo rural en los últimos años ascendió a un ritmo alarmante:
300 mil campesinos abandonaron el campo y casi 500 pueblos han quedado
abandonados.
Como consecuencia de esto el crimen y la violencia están escalando día a día y
con ello incrementa la marginalización."
Fuente: Programa de
las Américas
http://ircamericas.org/esp/747
b. Una comprobación de la inversión de la realidad que se hizo a fines de 2007
“El boom de la soya,
celebrado por terratenientes, agronegocios,
corporaciones de biotecnología y gobiernos suramericanos por su supuesto éxito,
ha tenido un enorme costo ambiental y social”.
Carmelo Ruiz Marrero,
en la nota “El lado oscuro de la revolución biotecnológica en América latina”
(18-12-07),
dice:
En ningún lugar del
mundo se han sentido los efectos de los cultivos transgénicos
tan intensamente como en Suramérica.
La soya actualmente ocupa sobre 16 millones de hectáreas (61,776 millas
cuadradas) de terrenos agrícolas en Argentina
—más
de diez veces el área del estado de Connecticut,
y sobre 20 millones de hectáreas (77,220 millas cuadradas) en Brasil
(un poco más de la quinta parte del área total cultivada en el país, equivalente
a casi un tercio del estado de Texas).
Bolivia y Paraguay juntos tienen por lo menos tres millones de hectáreas de soya
(11,583 millas cuadradas).
La soya también está haciendo entradas significativas en la agricultura
uruguaya.
Casi toda la soya sembrada
en Suramérica es Roundup Ready (RR).
La razón para esto tiene que ver con las realidades tecnológicas y biológicas de
la siembra de soya.
Los monocultivos soyeros masivos le deben su viabilidad y costo-efectividad a la
maquinaria de siembra directa.
Sin embargo,
este tipo de siembra sin arado crea un ambiente ideal para hierbas,
por lo cual los monocultivos de soya son intensivos en el uso de herbicida.
El desarrollo de semillas
de soya transgénicas RR le permite a los trabajadores agrícolas
aplicar el herbicida Roundup de Monsanto sin preocuparse de que perjudique a la
cosecha de soya.
Por lo tanto, el rasgo transgénico de resistencia a herbicida
hace posible que los monocultivos soyeros sean comercialmente viables. (…)
"La monocultura
sojera en gran escala ha inutilizado los suelos amazónicos"
de acuerdo con los profesores Miguel Altieri y Walter Pengue,
e las universidades de California y Buenos Aires respectivamente.
"La producción de
sojas resistentes a los herbicidas conlleva también a problemas ambientales
como la deforestación, la degradación de suelos, y polución genética y por
pesticidas.
Con severa concentración de tierras e ingresos,
expulsión de la población rural a la frontera amazónica o áreas urbanas,
fomentando la concentración de los pobres en las ciudades."
"La soya significa
monocultivos y grandes fincas mecanizadas",
informa GRAIN,
una ONG internacional que aboga por el uso sustentable de la biodiversidad.
"Como resultado, la soya ha
ocasionado enorme daño ambiental,
causando la destrucción de 21 millones de hectáreas de bosque en Brasil,
14 millones en Argentina y dos millones en Paraguay."
La siembra de soya tiene
un efecto severo sobre la fertilidad del suelo.
En lugares con suelos pobres, después de sólo dos años de agricultura
se necesitan aplicar intensamente fertilizantes y piedra caliza, dicen Altieri y
Pengue.
A lo largo del continente, la creciente producción soyera afecta el uso de tierras, el ambiente y la sociedad. (…)
El cultivo de soya
transgénica también pone en peligro la región del Amazonas.
GRAIN lanzó una grave advertencia en 2007:
"A menos que el
gobierno brasileño tome acción decisiva para prevenirlo, la soya invadirá la
mayor parte de
la cuenca amazónica durante la próxima década.
En sólo unos cuantos años, el inexorable avance de la frontera agrícola hacia
la cuenca del Amazonas
probablemente empujará el bosque tropical más allá del 'punto de inflexión' en
el que empezará secarse y
convertirse en llanuras.
Entonces definitivamente no habrá manera de detener a los agricultores,
quienes no verán razón para no sacarle provecho económico al bosque moribundo."
La organización señala
que la pérdida de la selva amazónica
o la deforestación por soya contribuye grandemente al calentamiento global.
"A medida que la
selva muera, cientos de miles de habitantes ribereños, familias campesinas y
pueblos indígenas quedarán desheredados,
y el mundo perderá una biomasa extraordinaria que desempeña un papel central en
la regulación del clima mundial.
Igualmente grave será el hecho que la destrucción de la selva amazónica
liberaría cerca
de 90 mil millones de toneladas de carbono a la atmósfera,
que es por sí mismo suficiente para incrementar el ritmo del calentamiento
global en un 50%."
(…)
El modelo de soya RR fue
impuesto en Argentina en la década de los 90
con el objetivo de
generar ganancias para pagar la deuda externa y
satisfacer la demanda de alimento para el ganado de los países europeos y China.
Informa el Grupo Reflexión Rural (GRR),
"Con ese modelo, la
Argentina, que alguna vez pretendiera denominarse la granja del mundo,
hoy ha devenido en una Republiqueta forrajera y no tiene la capacidad de
alimentar a su propia población,
ni puede resolver el gran problema de la falta de empleo,
porque su economía está diseñada para favorecer a las exportaciones primarias."
"El modelo de la Soja ha
despoblado el territorio, liquidado las poblaciones rurales y
destruido la tradición, la cultura y el arraigo de millones de argentinos.
Este modelo ha convertido nuestras ciudades en megalópolis inseguras y al borde
del colapso.
Ha barrido nuestros bosques nativos, contaminado por agrotóxicos las grandes
cuencas hidráulicas,
ha deteriorado los suelos y amenaza gravemente nuestra biodiversidad y nuestros
patrimonios fitogenéticos."
Fuente: Programa de las
Américas
http://ircamericas.org/esp/747
c. Una comprobación de otra forma de arrasamiento transnacional
“En
las últimas décadas del siglo XX y comienzos del presente siglo,
las inversiones en el sector minero se han incrementado.
Las corporaciones trasnacionales han encontrado un marco propicio
para entrar en una región en la que se aplican,
sin beneficio de inventario,
las políticas neoliberales del Consenso de Washington,
cuyo objetivo principal es favorecer a la inversión extranjera.
En este período, varios
países efectúan reformas jurídicas, tributarias, laborales, medio ambientales
y otras que
otorgan a las empresas mineras incentivos fiscales, exoneración de impuestos y
tasas,
fuentes gratuitas de agua, enormes extensiones de territorio en calidad de
concesiones, etc. (…)
Las actividades de las
transnacionales en América Latina se inspiran en los principios de
“maximizar las ganancias a cualquier costo con la máxima impunidad”,
tan característicos del capitalismo salvaje y de rapiña actualmente en boga,
como señala el sociólogo peruano Iván Salas Rodríguez.
Las mineras
arrasan todo lo que se atraviesa en su camino para conseguir sus objetivos:
se introducen en áreas de conservación ecológica, arrasan con los bosques y
con todos los seres vivos que allí habitan, se apropian de las fuentes de agua y
de la energía eléctrica,
contaminan ríos y lagos,
desplazan a comunidades indígenas y campesinas o sectores urbanos,
provocan divisiones y enfrentamientos entre las comunidades,
sobornan y compran a autoridades nacionales y locales, etc. (…)”.
Publicado en América Latina en
Movimiento Nº 412 (ALAI),
septiembre 2006
http://alainet.org/active/15026
27-9-2006
|
|