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Conflictos
Febrero 2007
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De la democracia
No puede haber seguridad para grupos e individuos aislados en islas rodeadas de
profundos mares de
pobreza e injusticia social.
Para poder disfrutar de ese bienestar es fundamental constituir una sociedad con
voluntad de democracia política, económica y cultural.
El "Nunca más"
respecto a la dictadura cívico-militar debería hacernos reflexionar que ese
orden autoritario
fue opresor y represor para todos los de abajo. Por lo tanto, el Estado policial
no brinda la seguridad
soñada sólo nos quita libertad, nos expone a morir en un tiroteo o por caer
sospechoso
e incrementa
la violencia de la expoliación a que nos someten los de arriba y la impotencia
de nosotros
ante la falta de Estado de derecho.
Delegar esa responsabilidad ciudadana de hacer posible la convivencia de la
diversidad popular
(por garantizar a todos los componentes la igualdad de oportunidades de una vida
digna)
en fuerzas de seguridad es todavía más grave
por
nuestra plena conciencia que nos ponemos en manos de
tropas provenientes de los expulsados por el sistema, aferradas a la obediencia
debida
de proteger la propiedad privada antes que la vida
y de
conducciones mafiosas como lo prueban décadas de ese funcionamiento.
Ahora:
1. ¿Qué democracia está implícita en la gobernabilidad del sistema capitalista?
Al historiar los sucesivos gobiernos a partir de 1984
"queda pendiente el interrogante sobre qué tipo de democracia es la que se está consolidando.
Una respuesta tentativa es que está signada
por
una correlación de fuerzas ampliamente favorable a
la clase dominante, manifiesta en una acumulación de poder por parte de ésta, tanto en el plano económico como en
el político y cultural; que no tiene precedentes en
la historia nacional.El gigantesco proceso de privatizaciones emprendido, de
una amplitud inusitada incluso en otros países que pasaron por 'reformas estructurales' de signo neoliberal en
el continente, como México y Brasil, fue
base fundamental,
pero no única, de un nuevo 'posicionamiento' de los grandes conglomerados empresarios, que recibieron el control de empresas
de comunicaciones, transporte y servicios públicos, bancos antes públicos, algunas grandes plantas industriales hasta ese momento de propiedad estatal, medios de comunicación; y la empresa de mayor envergadura del país, la petrolera estatal YPF.La 'desregulación' de los mercados de bienes y capitales,
la 'flexibilización' de las relaciones laborales en sentido siempre favorable al incremento del poder patronal
y
la disminución de los derechos y conquistas de
los trabajadores, la 'apertura' a las importaciones de bienes y al ingreso de capitales externos, acompañaron a
las 'privatizaciones', consolidando la orientación económica y social de aquéllas".
Daniel Campione (Rebelión) prosigue:
"La creciente
concentración del capital, el descenso del salario real,
la desocupación en niveles inéditos en la historia nacional,
han sido no ya el telón de fondo, sino el rasgo saliente del proceso en lo
social.
La promesa simbólica que
formulaba el primer presidente de la restauración democrática:
"con la democracia se come, se cura, se educa..."
se ha visto drásticamente desmentida en los hechos.
La 'democracia de la
derrota' tal como a veces se la llamó,
al filiar su origen en la dictadura militar y
la destrucción de las organizaciones radicalizadas de los 70',
es
también la "democracia de la pobreza" y del deterioro de los servicios sociales
fundamentales.
Un problema es que, en estas condiciones, no sólo entra en tela de juicio
la representación política y el régimen democrático, sino también la idea misma
del estado
colocado por encima de la sociedad, y al servicio del bien común,
que es constitutiva de todo estado asentado en los principios del liberalismo. (...)
Asistimos a la
transformación del contenido de un régimen político sobre
una armadura jurídico-constitucional que permanece intocada en lo sustancial.
La representación política (aun con todas las limitaciones de la democracia
parlamentaria)
y
el sentido amplio de ciudadanía, tienden a debilitarse seriamente,
a favor del imperio indiscutido de
una elite política sin otro compromiso firme que
el de 'procesar' las orientaciones del gran capital.
Se espera que la dirigencia ponga toda su dedicación y recursos
para contribuir a optimizar las posibilidades de obtención de ganancias por
la gran empresa en su ámbito territorial, y para el «posicionamiento»
del país en el mercado mundial, adecuando en lo posible,
el desenvolvimiento ideológico y cultural a esos requerimientos".
En esta
búsqueda de caracterización de la democracia argentina,
Daniel
Campione advierte:
"Durante los últimos años una porción muy amplia del pensamiento político
se ha aferrado a
una concepción de la democracia que la reduce a un conjunto de reglas
(elecciones periódicas, sufragio universal, competencia entre partidos,
pluralismo social y cultural, etc.), negando toda relación entre democracia y un
tipo determinado de organización social.
Esta idea abreva en una noción 'negativa' de la libertad,
en la
que lo importante es garantizar que el estado no interfiera en las actividades del individuo,
y no, que la participación de la mayoría de los ciudadanos en las decisiones del estado se amplíe,
a partir de una concepción activa, 'positiva' de libertad.
En la práctica, el
concepto 'procedimental' de la democracia tiende a
desvincular
la legitimidad del gobierno del grado en que cumple con
los deseos y las necesidades de los ciudadanos.
Pretende anular
la consideración de todos los núcleos problemáticos de la construcción
democrática
que vayan más allá de la formalidad institucional. Lo único importante serían
las reglas de juego,
a lo sumo un conjunto de valores abstractos,
pero
la distribución de la riqueza, las facilidades para la movilidad social,
la calidad de vida, poco tendrían que ver con la democracia.
Ésta queda reducida a una técnica para establecer
el orden sucesorio de los gobiernos, en condiciones pacíficas y estables,
dotada con el plus de legitimidad que aporta la designación de
los gobernantes mediante elecciones competitivas y con sufragio universal.
Esta interpretación restringida se asocia en el fondo con
toda una concepción de la vida en sociedad:
Aquélla que
coloca a las relaciones mercantiles en el lugar supremo
entre las relaciones humanas,
y en el fondo,
las considera las únicas dignas de ocupar la inteligencia
y el esfuerzo de los seres humanos.
Bajo ese manto ideológico, la política
es sólo un incómodo residuo,
un ámbito en el que, por desgracia,
la compraventa no funciona
(o al menos no hay forma de volver legítima la mercantilización plena de las
relaciones políticas)
y no hay otro remedio
que introducir la votación popular para asignar las funciones de dirección del
aparato estatal.
El avance de un nuevo modelo de acumulación capitalista, doctrinariamente sustentado
en el pleno imperio de las relaciones de mercado, pero traducido en la práctica en
un acelerado proceso de concentración del capital e incremento de la subordinación del trabajo humano, requiere de un 'reduccionismo' del componente democrático
del tipo del que acabamos de expresar".
Daniel Campione declara:
"Néstor Kirchner, desde el gobierno, apuntó a configurar una coalición nueva en torno a su figura, que pudiera superar las limitaciones del sistema partidario en ruinas, atrayendo expresiones de
varias fuerzas políticas y sobre todo algunas ajenas a cualquier estructura partidaria.
Y rescatando un término
que en su momento se aplicó al 'progresismo'
de los 90', se la bautizó 'transversalidad'. Con ese planteo se logró
la captación de
algunas organizaciones sociales expresivas de nuevos movimientos
(la Federación de Tierra y Vivienda, el Movimiento Nacional de Empresas
Recuperadas,
la Corriente "Patria Libre", etc.), y de algunas figuras prestigiosas sin
demasiada base propia.
Pero el potencial electoral de esas expresiones no parece ser
muy considerable, y su capacidad de movilización y presencia callejera sólo esporádicamente despierta el interés o la convocatoria del gobierno. En parte,
por eso, abandonó la idea de «transversalidad» para avanzar en
la «concertación», vocablo que básicamente designaba la cooptación por el gobierno de gobernantes estaduales o municipales, en su mayoría pertenecientes al partido radical, fórmula que tiende
a incrementar
la desorganización de las fuerzas políticas y el borramiento de
las fronteras partidarias".Fuente: www.rebelion.org
Argentina. El reino del revés. Opinión
25-10-06
a. "En la circunstancia presente de la Argentina,
(...) se trata -dentro de una sociedad dividida en clases-
de elaborar
un sistema de participación efectiva donde el pueblo
desempeñe una función protagónica.Por pueblo entendemos, en este momento, a
todas las fuerzas objetivamente contrapuestas
a la negación nacional
representada por el dominio de los monopolios
imperialistas y la persistencia del régimen
anacrónico
de tenencia y explotación de la tierra".
El dirigente e intelectual comunista Héctor Pablo Agosti, en 1983, sostiene:
"Se ha argüido que
un gobierno, para ser «fuerte»,
necesita contar con respaldos parlamentarios
mayoritarios pues de lo contrario sería engorrosa su labor y quedaría expuesto,
debido a la anarquía
determinada
por la existencia de muchos grupos pequeños, a lo que ahora (púdicamente)
llamamos desestabilización. La «ley Saénz Peña», o cualquier otro instrumento
similar
que
asegurase una mayoría holgada al primer partido, aunque en los hechos sólo fuese
una minoría relativa,
aparece de esta manera revestido con los atributos de un seguro contra el
golpismo;
la atomización presunta de la representación proporcional sería algo así como el
umbral del infierno.
La falacia de tal argumento
se desmorona apenas se lo examina
a la luz de los antecedentes argentinos. (...)
El problema,
pues, pasa por otro lado:
por el ejercicio de las medidas que acerquen el gobierno
al poder,
la principal de las cuales es la participación real del pueblo en las decisiones
y no la mera
espectacularidad de los mitines congregados a veces a favor del viento oficial".
Héctor Pablo Agosti
se anticipa a la situación y exigencia actual cuando se
refiere a
la crisis en la representatividad.
Afirma:
"Ocurre que la dinámica de la sociedad contemporánea, y la argentina se incluye
en el fenómeno general a pesar de sus achaques,
ya no se agota en los partidos, si bien encuentra en ellos su curso privilegiado.
Esa dinámica, a causa de
la
multiplicidad de expresiones sociales cuya intervención
es indispensable para la democratización real, exige otras maneras
complementarias,
aunque
no secundarias, de concurrencia activa, hecho no siempre admitido por los
partidos.
Los partidos, y valga la tautología, son una parte del todo, es decir, una parte
de
la sociedad. (...)
La concepción del partido como avanzada ideológico-política exige también rectificaciones
-o al menos complementaciones- en la sociedad moderna.
Es visible que con el
desarrollo expansivo de la sociedad y el acrecentamiento del
papel de la masa en la determinación del rumbo político, se manifiesta una
relativa crisis
en la representatividad de los partidos".
Aclara otro aspecto de la democracia representativa:
"...el hombre del
liberalismo, que en definitiva personifica el sujeto de la representatividad,
es un hombre socialmente encerrado dentro de términos privilegiados que atiende
a
la «calidad», jamás al «número».
Tal dignidad no podría concederse a los componentes de la multitud.
Acaso una de las señales
distintivas en esa caducidad histórica esté dada por el fenómeno
que reiteradamente he calificado como socialización de las elites, esto
es,
la intervención
creciente de las masas en la dirección de los procesos sociales y sobre todo,
en el entendimiento coherente de su trasfondo".
Entonces, "en una
contingencia histórica caracterizada por la socialización de las elites,
la extensión
de la democracia de base hacia las formas diarias de participación ciudadana
representa una de las exigencias imperiosas.
La vida real, precisamente
a causa de la irrupción de las masas, ha descalificado
una práctica partidaria fundada sobre el caudillo que otorga favores y su
sistema minucioso
de subcaudillos y punteros.
Pero la descalificación no
implica la extinción, y en tanto el adherente de los partidos tradicionales
sólo se mueva como sombra más o menos gesticulante en las vísperas electorales,
aquella práctica anacrónica puede arrojar nueva luz sobre los riesgos de una
partidocracia
alejada de la democracia".
Fuente: libro Mirar
hacia adelante...
de Héctor Agosti
Colección Pensamiento Político
Sudamericana/Planeta
Buenos Aires, 1983
b. "En la base de una puesta en crisis del modelo de democracia meramente procedimental,
basada
en el consentimiento pasivo y resignado, sobre el fondo de una amenaza de represión siempre presente,
está
la vuelta a la organización y a la movilización, con
la gradual recuperación de la idea de participación 'permanente y organizada' en la vida política.Y ello implicaría una revitalización de la idea de democracia como 'gobierno del pueblo', tendiente a
- rebasar los márgenes de
una representación política hecha a
la medida de la neutralización de
las clases subalternas, y a
- desacatar los estrechos límites colocados por la 'gobernabilidad'.
Lo que no puede desvincularse de la idea de
que una sociedad mejor
es posible,
de que no es justo ni aceptable que
la explotación, la marginación y
la alienación presidan las relaciones humanas".
Daniel Campione sitúa en los últimos años al describir que
"un fuerte clima de
descontento globalmente 'antipolítico'
se ha desplegado en amplísimos sectores de la sociedad, a partir de fines del
gobierno Menem.
Se tiende a
descartar todo el arco ideológico-partidario bajo la común acusación de
corrupción, ineptitud, y desinterés por los problemas reales de la población.
La consigna ¡Qué se vayan
todos¡ en alusión sobre todo a la dirigencia política,
se repitió hasta el cansancio en las manifestaciones callejeras.
Una parte importante
de la elite ligada al poder económico se sumó activamente a
esta labor de desprestigio, haciendo valer su influencia en los media para ello,
haciendo que las posiciones "antipolíticas" tuvieran también un costado
conservador,
orientado a apartar la mediación política a favor de poderes corporativos.
Por un tiempo pareció decidida a avanzar, sin una alternativa demasiado clara,
en dirección a profundizar el deterioro de los políticos y los partidos.
Con todo,
fue el sentido de protesta popular contra un orden injusto el que tendió a
prevalecer en la interpretación de esta consigna.
Y el "¡que se vayan
todos¡" sólo perdió protagonismo
después de la asunción del gobierno Kirchner,
cuando
éste esbozó algunas discontinuidades fuertes con el orden anterior,
y desarrolló políticas de recambio de la Corte Suprema de Justicia, los mandos
militares,
y algún gobernador provincial muy identificado con la corrupción y el
clientelismo;
al tiempo que tomaba medidas contra la vigencia de las leyes de 'obediencia
debida' y 'punto final', apuntando a cerrar un ciclo de impunidad para los
represores.
En ese sentido, podría decirse que el desplazamiento de
la ola 'antipolítica', habrá que ver si definitivo, obedeció
-en vasta proporción-
a que desde la cúspide del aparato del estado se intentó
una absorción de parte de sus demandas, que más allá de
-restringirlas en sus alcances y
-moderarlas en sus efectos,
fue interpretada por gran parte de la población como
un cambio de rumbo ampliamente favorable.
En tanto, el principal
ámbito social que parece capaz de proveer
una calidad de dirigencia diferente
al contexto de decadencia social y degradación progresiva de la vida política,
es el de los «movimientos» que se han formado en la
resistencia a
las variadas formas de barbarie desplegadas por el poder en los últimos
veinticinco años.
Esas organizaciones populares podrían jugar un papel fundamental en
la reconstrucción desde abajo de formas de democracia con
un contenido de construcción de mayores niveles de igualdad y
de ejercicio de la libertad 'positiva' .Sobre todo cuando, desde diciembre de 2001, el grado de visibilidad
del descontento popular,
y la posibilidad de proporcionarle mayor cauce organizativo han dado
un salto cualitativo.
Este 'salto' tiene una
dimensión particularmente importante,
dada porque gran cantidad de personas han ingresado
(o reingresado después de mucho tiempo) en la escena
política,
abandonando el rol de sujetos pasivos que se 'informan'
por
los medios de lo que pasa, para pasar a producir ellos mismos lo que sucede.
La avalancha de cortes de
ruta, cacerolazos', 'escraches',
creación de asambleas populares, ocupación de espacios antes privados para el
uso público,
habla de una presencia masiva en las calles,
que cierta politología pretendió enseñar a pensar como cosa del pasado.
Nos referimos a la aseveración, que se convirtió en
una suerte de 'sentido común' en ciertos círculos intelectuales,
de que en los tiempos que corrían, la política se hacía en los 'medios',
y que ya no se movilizaban personas, sino 'imágenes'.
Sobre ese sustrato de
movilización, se afirman una multitud de experiencias organizativas
que no responden al esquema de fuerzas anteriores (instituciones públicas,
partidos, sindicatos,
'movimientos sociales', ONGs) sino que insinúan otra lógica.
A menudo
no se dirigen al aparato estatal en sus reclamos, no responden a los partidos ni
a los sindicatos tradicionales, su pensar y sus prácticas no resultan
asimilables a
las ideologías y tradiciones políticas conocidas.
Pero parecen tener una potencia nueva,
una gran capacidad para agrupar y movilizar
al heterogéneo resultante social de las transformaciones
en curso en el último cuarto de siglo.
Se insinúa la necesidad
de proyectos que puedan apuntar, de alguna manera,
a conjugar partidos políticos no asimilados a la modalidad representativa
actual,
organizaciones obreras no burocratizadas, y
movimientos sociales no tradicionales dispuestos a
superar el plano económico-corporativo para pasar a la actividad política
propiamente dicha.
La disposición a cuestionar a la vez el capitalismo monopólico y
la «democracia realmente existente» sin vacilaciones
ante las coyunturas desfavorables,
junto
con la disposición a generar modos de organización profundamente democráticos que no reproduzcan los modos de selección de líderes y de toma de decisiones del sistema político todavía imperante
(ni los de la izquierda tradicional 'vanguardista' y 'verticalizada),
pueden ser la base de un combate con perspectivas de éxito
contra
las múltiples tendencias a la absorción por el sistema que se despliegan frente a cualquier cuestionamiento.
Allí se juega,
creemos,
la recuperación del sentido de 'gobierno del pueblo' del régimen democrático.
El hastío ante una institucionalidad democrática
que no da respuestas para ningún problema importante,
el distanciamiento creciente frente a una dirigencia a
la que se visualiza como ineficiente y corrupta,
la recuperada confianza
en la posibilidad de movilización y lucha,
que incluye la capacidad de obtener ciertos triunfos a través de las mismas,
juegan indudablemente a favor de un renacer de la movilización de masas,
en niveles que no se alcanzaban desde los ya lejanos años 1973/75 en Argentina.
El fenómeno más destacado
es el crecimiento del nivel de organización y movilización,
por parte de esas formaciones populares de un tipo nuevo,
ligadas en gran parte a los fenómenos de desocupación y pobreza,
que
desarrollan a su vez métodos de lucha no tradicionales, como los 'cortes de
ruta'.
El movimiento de los 'cortes de ruta' se puso en práctica a partir de la segunda
mitad de la década del 90', fue ganando en masividad y presencia, y se extendió
desde la periferia (Patagonia, Noroeste),
hacia el centro del país, hasta convertir al Gran Buenos Aires en su ámbito más
gravitante".
Daniel Campione destaca:
"Todas esas modalidades parecen en principio compatibles con el avance hacia mecanismos de articulación con grupos representativos de otras clases sociales,
que amplían
el espacio de la protesta, como sectores de capas medias golpeados por la crisis, movimientos de Derechos Humanos, organizaciones de profesionales, agrupamientos de intelectuales, movimientos estudiantiles, organizaciones de pequeños productores y empresarios.Los movilizados, tengan trabajo o no, asumen la identidad de trabajadores (desocupados en el segundo caso), lo que suele combinarse con modalidades de organización de base territorial, que junto con el pedido de puestos de trabajo o subsidios para la desocupación, levantan reivindicaciones ligadas a la ocupación de tierras o edificios para vivienda o para utilizaciones comunitarias".
Fuente: www.rebelion.org
Argentina. El reino del revés. Opinión
25-10-06
En
"Sobre lo nuevo e inexplorado. O cómo volver de lo electoral a lo político",
Daniel Campione
descubre otras
expresiones promisorias:
"Un examen más atento,
menos ligado al juego político convencional,
puede encontrar fenómenos de interés, representados por una multiplicidad de
grupos,
en especial juveniles, que intentan construir un significado nuevo para la
acción social y política,
a partir de
la impugnación práctica y concreta de las prisiones trazadas por la
concentración de capital
y la representación política.
Desde las bases, en
procura de una concepción tan amplia como directa de la democracia,
cuestionando la idea de partido revolucionario
en búsqueda de nuevas respuestas a preguntas a su vez renovadas sobre
los sujetos de la transformación social,
sólo
un observador superficial puede confundirlos con una resurrección pura y simple
del anarquismo,
o con un mero rechazo juvenil a toda práctica que incluya organización y
disciplina.
Poseen ambas a su manera,
y entre ensayos, errores y discusiones,
intentan incluso su propia mirada internacionalista,
atenta
sobre todo a procesos latinoamericanos que, como los de Venezuela y Bolivia,
les merecen una reflexión crítica diferenciada
tanto del rechazo adocenado como del apoyo indiscriminado.
No rechazan toda
concepción del poder, sino que intentan pivotar sobre
una práctica de construcción de poder popular,
que por fuerza entraña plantearse la «guerra de posiciones» y
abandonar ensoñaciones de «asaltos» exitosos a unas relaciones sociales
cuyas sedes múltiples impiden el pensar en «tomarlas» como paso previo a
su destrucción rápida y definitiva.
No por eso dejan de pensar en términos de emancipación humana incompatible con la persistencia, no sólo del capitalismo, sino de
una trama de relaciones opresivas que exceden el campo de
las de producción.
Se proponen, en
definitiva, la revolución, por otros medios que
los del imaginario revolucionario tradicional.
No en vano algunos de ellos comienzan a denominarse nueva-nueva izquierda,
lo que los relaciona indirectamente con los años sesenta,
al referirse tanto a la necesidad de superar de nuevo a
una izquierda envejecida, que ya no es sólo la tradicional, sino la que aun
blasona de «nueva»
desde las páginas de La Nación y/o la comodidad de los despachos oficiales.
Cabe hacer el ejercicio
de vincular la existencia del anodino campo de la política tradicional,
incapaz de
desplegar confrontaciones sustantivas, con estos emprendimientos novedosos,
casi no registrados por aquéllos (salvo, a veces, para intentar descubrir
sectores «integrables»
que permitan oxigenar un sistema político con señas de raquitismo).
Los múltiples y
heterogéneos grupos que buscan desplegar «poder popular» necesitan,
tal vez,
de mayor articulación que no equivale a simplista «unidad»,
de hacer sentir con más fuerza su voz impugnadora del entierro
de la política en aras de las fanfarrias comiciales públicas,
y el gerenciamiento de negocios privados.
Pero allí están, crecen,
traen la voz de las rebeliones latinoamericanas
que signaron el cambio de siglo,
recuperan la contestación al capitalismo en particular, y a la sociedad de
clases en general.
- No se conforman con una sociedad «algo más equitativa».
- No apuestan a fortalecer las «instituciones republicanas».
Comisiones internas,
movimientos de desocupados, organizaciones barriales, centros culturales,
agrupaciones estudiantiles; las formas que adoptan en la base pueden ser muchas.
De tal pluralidad
debería tornarse una riqueza a desarrollar, no una traba a superar, las formas
de asociarlas
no pueden ser reductibles a pactos de dirigentes o encuadramientos de manual.
No se llenan la boca con
las viejas y venerables palabras:«revolución», «socialismo»,
sino que
tantean el esfuerzo intelectual y político de encontrarles
un significado acorde a los tiempos que vivimos,
sin ceder por ello un tranco en el empeño de transformar radicalmente el orden
existente".
Fuente: www.lafogata.org
Argentina: La lucha continúa
2-5-07
Del federalismo
La mayoría del medio urbano asocia su inseguridad física y descapitalización
con la presencia de asentamientos precarios
que forman una mayoría de familias expulsadas de sus provincias.
Sin que
se le cruce dudar de su certeza (originada de conexiones lineales e inmersas
en la inmediatez) sobre causas de esas realidades.
1. Federalismo acorde con el sistema de saqueo
"Uno de los elementos
que
definen a Argentina como país subdesarrollado, periférico, es la asimetría en
el desarrollo de las regiones que componen su territorio".
Josefina Vaca y Horacio Cao explican:
"La brecha existente entre las
jurisdicciones de mayor y menor Producto Bruto Geográfico
per cápita es de aproximadamente diez a uno (Ciudad de Buenos Aires/Formosa)
mientras
en Estados Unidos y Canadá -por considerar dos países federales desarrollados-
esta diferencia es del orden de dos a uno.
Sobre estas asimetrías regionales se asienta un federalismo
cuya
clave de bóveda a partir de 1983, fue resolver las tensiones
Nación-provincias
a partir de establecer alianzas con verdaderos barones feudales
del interior, quienes vendían la autonomía provincial a cambio de
recursos para sostener su maquinaria política.
El gobierno central convalidó estas reglas de juego,
pues
a bajo precio (por razones de escala y desarrollo relativo)
obtenía el apoyo
necesario para garantizar su propio escenario de gobernabilidad".
Josefina Vaca y Horacio Cao, respecto al gobierno de Kirchner, indican la continuidad de
"un federalismo
basado
en el desequilibrio económico y en prácticas institucionales perversas";
una
"misma red de poder territorial que no tuvo reparos en negociar con
Alfonsín
y más tarde con Menem,
y que
ha vuelto a reciclarse, ahora, con un
discurso nacional y popular de apoyo al nuevo presidente".
También, les "resulta sugestivo
que el proceso de cambio institucional y de reforma política iniciado en
Santiago del Estero
con la intervención federal, haya sido detenido en el ámbito nacional por un
fallo de
la Suprema Corte de Justicia y por el aislamiento al que el ejecutivo nacional
sometió
al gobierno interventor".
Fuente: Le Monde Diplomatique/ el Dipló/ marzo 2005
www.eldiplo.org.
secretaria@eldiplo.org.
Quienes
terminan expulsados de sus provincias, se instalan en asentamientos de extrema
pobreza
como las villas miserias y
sienten, piensan, viven la gran ciudad como inhóspita e inabordable
para
saber cómo sobrevivir.
Al respecto Horacio Cao manifiesta:
"La multiplicación de esta población en
asentamientos precarios,
fue
conformando el núcleo duro de
poderosas maquinarias electorales...".
En
"un interesante relato sobre este proceso, puede verse la investigación referida
a
la urbanización de ¨Campo Verde¨ en los alrededores de San Salvador de Jujuy.
En este
caso, se detallan las múltiples vías de relación entre los pobladores y el poder
político
a partir
de la gestión de programas sociales, la normalización en los títulos de
propiedad, la instalación
de servicios, etc. ".
Pero, a la vez, en las provincias de las áreas periféricas de Argentina se constatan
"situaciones de
patronazgo de tono semifeudal, intensa influencia de la cristiandad católica,
tendencia hacia la cristalización de la estructura social...";
"arbitrariedades del Estado o de cualquier otra instancia en la cima
de la jerarquía económica, social o política sojuzgan a importantes
segmentos de la población";
"sociedades que no pueden garantizar bienes esenciales a una considerable
porción de sus componentes y en donde las políticas de promoción y
asistencia
que lleva adelante el sector público son más importantes en términos de
fortalecimiento de un cierto patrón de dominación que como paliativo o
remedio de estas carencias".Fuente: Realidad Económica nº 216, noviembre/ diciembre 2005,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico(IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
2. Federalismo inseparable de la reforma agraria
integral
"Sin reforma agraria, problemas que tanto inquietan a
la población -desempleo, violencia urbana,
favelas, flujo migratorio, trabajo esclavo, deforestación y desequilibrio ambiental- tienden a agravarse. Y por tanto perdurará nuestra posición de país periférico, alejado del desarrollo de las naciones socialmente menos injustas", precisa Frei Betto desde Brasil.
a. Desde Colombia,
Juan
Diego García (Argenpress)
nos habla de
"Reforma agraria y
democracia"
y destaca:
"...no
es tan evidente que la “revolución verde” basada en la gran explotación
con sus enormes gastos en energía, fungicidas, aguas, abonos químicos,
escaso uso de mano de obra y un impacto sumamente negativo sobre el medio
ambiente
sea la fórmula salvadora
y no un gran negocio que sólo deja beneficios al gran capital nacional y
extranjero.
En otros casos, se trata de detener la expansión cancerosa de las multinacionales madereras, mineras o de plantación que saquean las reservas forestales y las de biodiversidad con la complicidad criminal de las mismas autoridades.
La reforma agraria moderna tiene entonces un capítulo de defensa decidida del medio ambiente, de conservación ecológica y de ejercicio de soberanía.
Por supuesto, también es necesario regular los procesos de colonización en marcha, provocados en casi todos los casos por el desalojo
de los campesinos o el acaparamiento de las tierras disponibles por
la gran propiedad.
La reforma agraria sigue siendo válida por los mismos motivos sociales de antes:
Hay que crear la democracia, el desarrollo social y los derechos civiles de los campesinos.
Hay que romper definitivamente con los métodos primitivos y violentos que impiden a
las masas rurales una participación efectiva en la vida política.
En
muchos países de Latinoamérica, el Estado es una realidad lejana y difusa y
la autoridad real
la ejercen los gamonales, las multinacionales, la gran empresa comercial
y en algunos casos, las mafias del narcotráfico y el paramilitarismo.
Esta
situación sólo preocupa a los gobiernos cuando el poder lo ejercen los mismos
campesinos
que desconocen la autoridad central y desarrollan sus formas propias de
organización y gobierno
(con mayor motivo cuando este poder local está vinculado a
formas de resistencia armada que amenaza al sistema, como ocurre en Colombia).
Reforma agraria no es sólo distribuir tierra, créditos y asistencia técnica; también es un proceso social y político de emancipación y participación de las masas campesinas.
La reforma agraria
es igualmente un acto de justicia con las comunidades indígenas
y otras etnias que aún conservan tierras comunales
pues el proceso de expropiación forzosa y violenta de tierras
adquiere aquí tintes de racismo agudo y genocidio.
Países
como México y Guatemala, con importantes poblaciones indígenas
son escenario de verdaderas guerras contra estas comunidades,
siempre y en todo los casos con la finalidad de apropiarse de sus tierras.
Contra
los indígenas
ya no sólo actúa la aculturación y la pérdida de identidad a que les somete la
sociedad global
y el abandono de las autoridades; a ello hay que agregar la violencia pura
y dura de policías, soldados, bandas armadas de civiles y matones a sueldo.
Inclusive un país como Colombia, con un porcentaje pequeño de etnias indígenas
y de afrodescendientes, vive hoy una situación dramática de
desalojo, expropiación y verdadero genocidio provocado
por grupos armados
al servicio de oscuros intereses nacionales y extranjeros
interesados en la siembra de palma africana, petróleo,
explotaciones mineras o sencillamente acaparamiento de tierras
para ganadería extensiva y cultivos ilegales.
En este país, con casi
cuatro millones de refugiados (alrededor del 10% de su población)
una reforma agraria
supondría también su retorno a las zonas rurales de las que han sido expulsados.
Por el contrario, el gobierno de Uribe Vélez promueve una ley
que legaliza esas expropiaciones otorgando titularidad a quien
demuestre posesión en los últimos cinco años, es decir,
los “narcos”, los “paras” y otros beneficiados por la violencia contra los
campesinos.
En las condiciones de
este país, una reforma agraria
tendría
que empezar por la revisión minuciosa de
los títulos de propiedad rural al menos durante el período que va desde la
intentona
de reforma agraria del presidente López Pumarejo en los años 30 hasta hoy.
Habría muchas sorpresas.
b. Desde Bolivia
Jubenal Quispe (choike.org) nos habla del por qué
"Soberanía alimentaria en Bolivia y la difícil convivencia entre la agricultura tradicional y la agroindustria".
Desarrolla:
A) La biodiversidad y la agro tecnología indígena
Bolivia es un país
bendecido por la Madre Naturaleza.
Su geografía tiene un gradiente altitudinal que oscila entre 130 y 6.542 metros
sobre el nivel del mar.
Es uno de los ocho países más ricos del mundo en diversidad biológica.
Su territorio comprende 4
biomas, 32 regiones ecológicas y 199 ecosistemas.
El territorio boliviano
representa apenas el 0.2% de la superficie mundial, pero es el nido que
encuba entre el 30 a 40% de toda la diversidad biológica mundial.
Esta rica biodiversidad está en una directa relación con la biodiversidad cultural que cohabitó y cohabita en el territorio boliviano .
¿Cómo explicar las más de 300 diversidades de papas sin referirse a
la agricultura andina?¿Cómo concebir la insondable diversidad de plantas medicinales sin relacionarlas con los pueblos indígenas del país? Esta policromática biodiversidad, se debe, en buena medida, a la eco tecnología empleada por los pueblos indígenas en su actividad agropecuaria.
Entre las técnicas de esta eco tecnología se puede mencionar:
Cultivo mixto. Los cultivos agrícolas siempre fueron, y todavía son,
mixtos.
Esto, con la finalidad de facilitar el cruce natural entre las especies y
cuidar los cultivos de las heladas, granizos y plagas.
Manejo de los pisos ecológicos. El campesino andino,
con la finalidad de surtirse de una variedad de productos y diversificar las
especies,
cultivaba en diferentes pisos ecológicos.
Algunas comunidades
todavía mantienen parcelas en distintas eco regiones.
Pero, ahora, en la mayoría de los casos se opta más por el trueque (intercambio)
de productos.
Rotación y descanso de las tierras de cultivo. Para conservar los suelos
fértiles:
“No se debe cultivar,
el mismo producto, en la misma parcela por dos años consecutivos”.
Si el primer año se sembró papa, el segundo año necesariamente tendrá que ser
otro producto.
Esto se hace con la finalidad de prevenir plagas agrícolas y dejar que la tierra
descanse.
Abono orgánico. El agricultor generalmente cuenta con pequeñas cantidades
de ganado.
Estos animales también son proveedores del abono orgánico para el cultivo de la
tierra.
Manejo comunitario de la tierra. El principio básico que rige al
agricultor indígena fue y es:
“La tierra es un don de Dios y derecho de todos”.
Este principio tiene implicancias filosóficas y teológicas mucho más profundas .
Sólo asegurando tierra
para todos, y mediante una agro tecnología adecuada,
se intentaba garantizar una seguridad alimentaria para todos los miembros de la
comunidad,
porque la actividad agrícola tenía como fin alimentar y dar vida.
Esta filosofía ha sido retomada por el Presidente de la República,
Evo Morales,
en su Plan de Gobierno “Para Vivir Bien”, el mismo que subordina las lógicas de
la productividad y la ganancia al principio de vivir bien.
B) La agricultura tradicional avasallada por la agro industria corporativa
Con la llegada de los
conquistadores y con las posteriores reglas del comercio agrícola internacional,
la tierra paulatinamente se fue convirtiendo en un derecho ajeno para los
campesinos indígenas.
Uno de los sobrevivientes
aymaras al holocausto de la conquista y al neocolonialismo del libre mercado
decía: "En Bolivia, más vale ser vaca que gente, porque siendo vaca se tiene
tierra asegurada".
Se debe mencionar que en el año 2001 el Gobierno boliviano,
presionado por los agroindustriales del Oriente del país,
estableció 25 hectáreas por cabeza de ganado vacuno,
con la finalidad de justificar las tierras improductivas de los terratenientes.
En Bolivia, mientras el 71% de la población sobrevive con el 9% de las tierras,
en el que se cultiva el 70% de los productos nacionales que se venden en el mercado interno,
el 9% de la población
(empresarios y terratenientes vinculados a los partidos políticos tradicionales) posee el 91% de las tierras fértiles que produce sólo el 15% de lo que se consume en el país.
He aquí una de las causas de la pobreza en Bolivia.
Mientras existen familias
que acaparan más de 300 mil hectáreas de tierras
(muchas de ellas improductivas),
millones de campesinos bolivianos carecen de tierras o las tienen de manera
insuficiente.
Esta situación inmoral engendró el ejército del Movimiento Sin Tierra, hoy, demográfica y políticamente imparable a nivel nacional . Frente a esta situación el Presidente Evo Morales emprendió
el proceso de la «revolución agraria comunitaria» para impulsar una política nacional agraria.En la gestión del 2006 se entregó a los indígenas 3,2 millones de hectáreas de tierras.
La proyección es sanear y redistribuir todo el territorio nacional hasta el año 2009.
Con el advenimiento del
libre mercado, se impuso -en el país- la regla de oro comercial:
“Producir para exportar y exportar para generar divisas”.
Como
el mercado internacional exige grandes cantidades de productos,
entonces, se tuvo que promover la agro industria.
Y como cada país,
en el libre mercado agrícola, tiene que especializarse en un producto, se optó
por
los monocultivos. Y como los monocultivos de semillas naturales tampoco saciaban
las ansias
de los exportadores, entonces, las corporaciones comenzaron a promover los
transgénicos.
Ahora, con extensas áreas de monocultivos, invadidos por los transgénicos,
con una biodiversidad cada vez menos diversa, con una Amazonía talada
y con cerca del 50%
de sus suelos inutilizados, Bolivia, continúa soportando el avasallamiento del hambre.La agro industria, en buena medida, no fue más que un instrumento
para que las corporaciones agrícolas se apoderen de nuestra
soberanía alimentaria.
Con el tiempo, estas corporaciones, mediante la biotecnología, decidirán quién debe comer y quién debe morir por inanición .
La tenencia inmoral de la
tierra por los latifundistas y
la sagacidad de las agro industrias
están expulsando a los campesinos e indígenas hacia las ciudades,
porque no pueden competir con la avaricia de las empresas y de las corporaciones
agrícolas.
Si no son expulsados de
sus campos, son convertidos en mano de obra barata:
esclavos de los empresarios en su propia tierra.
Y cuantos
se resisten a morir como esclavos en su propia tierra, migran de Bolivia hacia
los países ricos
(buscando lo que nos saquearon) persiguiendo el sueño de una tierra sin mal.
Allí tenemos cerca de 3 millones de bolivianos buscando fuera lo que siempre
tuvimos dentro.
C) Bolivia exporta lo que más requiere su población
En Bolivia, en aras de
conseguir divisas para el Estado
se ha sacrificado el derecho a la alimentación de sus habitantes,
porque
la agroindustria tiene por finalidad exportar sin contemplar el costo ecológico
y social que ello signifique.
El claro ejemplo es la soja producida en Bolivia, que en un 85% va directo al
mercado externo.
Esta fiebre de la exportación está obligando incluso a los mismos campesinos
(con posibilidad de tener más tierras) a cambiar de conducta agrícola.
Bolivia exporta incluso los productos más nutritivos requeridos en el país.
Sólo así se explica el
por qué la quinua y el amaranto, cereales más nutritivos que los otros,
producidos por los bolivianos, son consumidos por los japoneses,
norteamericanos y europeos, mientras a los niños/as bolivianos/as los consume la
desnutrición.
Aquí se pastorean las
llamas (auquénidos cuya carne tiene cero colesterol) para deleitar el paladar
extranjero, mientras la muerte acecha a los bolivianos/as.
Aquí crece la maca (tubérculo más nutritivo), la uña de gato (planta cuyo tallo
es una panacea)
y el molle
(árbol del que se extrae la aspirina), cuyas propiedades medicinales
despiertan las avaricias más frenéticas de los comerciantes farmacéuticos,
mientras la tuberculosis perfora hasta los pulmones más tiernos de
los bolivianos/as.
He allí las consecuencias de apostar sólo por la agro exportación.
D) Por un derecho a la alimentación con soberanía alimentaria
Bolivia está viviendo
procesos de cambios trascendentales.
La Asamblea Constituyente es uno de los instrumentos para consensuar y canalizar
dicho proceso.
En este sentido,
frente al no reconocimiento, de manera explícita, del derecho a la alimentación
en la Constitución Política vigente, los constituyentes deberán incorporar este
derecho fundamental,
conjuntamente con la soberanía alimentaria, en la nueva Constitución Política.
Porque no existe soberanía nacional sin soberanía alimentaria, como tampoco ésta existe sin una seguridad alimentaria.
Si bien, el Gobierno del
Presidente Evo Morales asumió la soberanía alimentaria como una base de
su programa de gobierno, sin embargo, la Asamblea Constituyente tiene que
volver constitucional este principio para que la «revolución agraria» sea
irreversible en el país".
Fuente: www.rebelion.org
Construyendo poder desde abajo
14-3-07
De Buenos Aires con todo el país
La calidad de vida
de quienes componemos la gran mayoría de la población de Capital
depende de la de todas las provincias de Argentina.
En efecto,
algunos de los problemas fundamentales que convierten a la Ciudad Autónoma
en insegura son:
1. Los agro negocios
a."Es preciso revertir con urgencia
el actual proceso
de concentración de tierras
y recorrer
el país con la exigencia de
un nuevo modelo agropecuario
por lo que
en la Marcha Nacional y en los actos
en todas las provincias, se reclamará
contra
la inviabilidad de un modelo de nación
que aglutina a casi veinte millones de
personas a menos de cien kilómetros
del Obelisco, al tiempo que centenares
de pueblos
del interior profundo están
en vías de extinción".
La Federación Agraria Argentina
(FAA) llevará a cabo la Marcha Nacional
por
el Desarrollo Rural y los Pueblos del Interior. La hará el 25 de junio que
coincide
con el 95 aniversario del Grito de Alcorta.
"Marcharemos con campesinos, productores
y representantes de los pueblos originarios
en cada ruta del país en un nuevo
aniversario
de aquel histórico Grito de Alcorta".
La Marcha responde a "la
necesidad de enfrentar la brutal concentración que hay en el campo
por parte de grandes corporaciones que se siguen quedando con el grueso de la
renta,
también
contra el capital financiero que ingresa al sector y representa una agricultura
sin rostro,
mientras
desaparece un productor cada seis horas,
por lo que crece la producción, pero sobre la base de una agricultura sin
productores".
b. "No debemos perder más tiempo
y actuar de manera unificada,
solidaria
y conciente para cambiar
la sociedad humana y de ese modo
asegurar
un futuro a las generaciones que
nos sigan".
Eduardo Hernández, presidente de la Agrupación de Ingenieros Ecologistas, explica por qué:
"Las consecuencias previsibles
tanto ambientales como sociales de seguir adelante
con un modo de producción históricamente condenado a tener fin trágico para la
especie humana,
están descriptas
con precisión minuciosa a lo largo del documento "Un proyecto para la
supervivencia"
publicado por la revista inglesa The Ecologist en 1972 y elaborado
por un grupo de científicos.
Esos científicos
aclaraban las medidas a aplicar para que esas consecuencias no tuvieran
lugar.(...)
Los efectos del actual modo de producción se perciben claramente:
grandes cambios climáticos por calentamiento global,
agotamiento de recursos naturales no renovables,
desertificación de los suelos,
deshielo de los polos y de los glaciares,
sobreexplotación de los recursos marinos,
desaparición de especies,
expansión de las enfermedades tropicales,
crecimiento desmedido de las
poblaciones urbanas
que
van transformándose en mega ciudades con
su carga de violencia inevitable,
crecimiento de la brecha entre
los dueños de
la riqueza y una masa cada vez mayor de
pobres
e indigentes (...).
Calamidades que ya nos están
alcanzando, sírvanos de ejemplo
la nueva y catastrófica inundación de la ciudad de Santa Fe y
buena parte del Litoral, con su secuela de miles de evacuados,
inundaciones
de campos con pérdidas de cosechas y crisis de producción lechera,
rutas cortadas y puentes destruidos. El cambio en el régimen de lluvias
afecta
también de manera innegable a la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano
(que en realidad son una mega ciudad en conjunto).
Pero nos amenaza dentro de un
plazo no muy largo algo peor:
como
el calentamiento planetario provocará inevitablemente el crecimiento del
nivel de los mares, las predicciones sostienen con total fundamento que
el océano Atlántico
puede recuperar buena parte de nuestra pampa húmeda y las ciudades costeras,
incluida Buenos Aires".
Fuente:
Nuestra Propuesta n° 823 - 3/5/07
Semanario del Partido Comunista
www.pca.org.ar
propuesta@pca.org.ar
c. "No se trata sólo de una lucha de campesinos,
sino que
debe involucrar al conjunto de los trabajadores y
los pueblos,
para ir construyendo las bases de
un verdadero poder popular que es ejercer el derecho
a la soberanía alimentaria y que otros derechos sean respetados".
Raúl Toto Galván,
integrante de la Unión de Campesinos Poriajhú y el MCL,
con referencia
al Foro en Mali y a la Declaración de Nyéléni, destaca el debate que existe
en torno del modo en que se llegará a la soberanía alimentaria.
"Junto a otras organizaciones
latinoamericanas (las de Cuba, Venezuela, Bolivia y Brasil)
hemos planteado
que la soberanía alimentaria es, en primer lugar,
un derecho a conquistar entre los pueblos,
algo que está muy concatenado con la lucha por la reforma agraria y la soberanía
política. (...)
Venimos rechazando la tendencia
de algunas organizaciones europeas
que entienden
que la soberanía alimentaria se puede resolver en el marco del actual modelo
productivo global
de concentración e industrialización".
Entre los principales puntos de la Declaración de Nyéléni están las siguientes definiciones:
Nuestra herencia como
productores de alimentos es fundamental para el futuro
de la humanidad,
pero se ve amenazada y socavada por el neoliberalismo y el capitalismo global.
La soberanía alimentaria es el
derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y
culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y
ecológica,
y
su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.
Una verdadera reforma agraria
integral es para garantizar a
-los campesinos plenos derechos sobre la tierra,
-los pueblos originarios la recuperación de sus territorios,
-las comunidades pesqueras el acceso y el control sobre las zonas pesqueras,
-los trabajadores empleos dignos con sueldos justos y derechos laborales y
-los jóvenes del campo un futuro.
Fuente:
Nuestra Propuesta n° 815 - 8/3/07
Semanario del Partido Comunista
www.pca.org.ar
propuesta@pca.org.ar
d. Tengamos en cuenta que
el Río de la Plata
es el muestreo final de lo
que hacemos con su cuenca,
una de las principales fuentes
de agua dulce de la región
y está en peligro.
La cuenca del Plata está siendo
altamente dañada por los agro negocios no sólo por
sus extensísimos monocultivos contaminantes y absorbedores de mucha agua
sino, también por:
La gigantesca deforestación y sobre todo, la destrucción de la Amazonia.
Las mega represas que al inundar desalojan las poblaciones localizadas
en dichos lugares o les quitan su fuente de alimento
y trabajo por exterminar a los peces como en Yaciretá
sin preocuparse
la producción en gran escala las multiplica.
La hidrovía Paraguay-Paraná que se extiende desde el puerto de Cáceres
en Brasil hasta el Puerto de Nueva Palmira en Uruguay y
que
de 1,2 pasó a transportar 12 millones de toneladas transportadas al año
y en el 2020
proyectan duplicar el nivel actual mediante dragado y
redirección de ambos ríos para crear un canal de navegación de,
por lo menos, 3.442 kilómetros y 3 metros de profundidad.
2. La descentralización del sector público y los 'feudos' provinciales
La transferencia desde el Estado
nacional a las provincias -programada por el Banco Mundial-
de la educación primaria-secundaria y terciaria no universitaria, la salud
pública y la seguridad social
encaminó (como lo había previsto el bloque dominante)
hacia
el respectivo desmantelamiento casi total en favor de mega negocios mediante
privatizaciones encubiertas
y directas. Esta mercantilización, además, fue posibilitada al fragmentarse el
sistema único de cada una
de esas áreas.
De este modo se explica, por un
lado, que los hospitales públicos de alta complejidad
y todos los hospitales de
Capital reciban, respectivamente, a pacientes del interior y del conurbano.
Esta sobrecarga de trabajo que
implica conseguir turnos varios meses después de planteada la afección
se ve reforzada por la falta de nombramientos
para tener el plantel suficiente a la atención eficiente de pacientes y al
cuidado de
no provocar el agotamiento psico-físico de los profesionales.
Por otro lado, las enfermedades se
agravan o derivan en muertes evitables y
es así que las poblaciones, sobre todo, de las provincias han sido despojadas de
seguridad sanitaria.
Criminal despojo
que se agudiza con el bandidaje de dejar sin presupuesto para insumos e
infraestructura imprescindibles y de eliminar
los laboratorios públicos de producción de medicamentos baratos
para someter la población al asalto de los privados.
Como lo prueban las luchas de los
trabajadores de la educación y la salud públicas no sólo deben
enfrentar esa violencia cotidiana de hacerse cargo de problemas sociales que no
deberían interceder
en el desempeño
de su profesión pero el trato con personas los obliga a asumirlos aun cuando sea
tangencialmente
sino, también, se los superexplota con salarios miserables y polifuncionalidad.
Y esta situación
es más calamitosa en las provincias.
Los partidos mayoritarios -en
especial, el Justicialista- han constituido todo un entramado mafioso
con las oligarquías provinciales y hoy, con las transnacionales. Esa
organización antidemocrática
y opresora
no queda restringida a cada provincia. En principio se relaciona con
un Senado que siempre
albergó a lo más reaccionario y delictivo de la llamada clase política;
una Cámara de Diputados que opera como mayoría automática para
refrendar lo dispuesto por el Ejecutivo;
unos Presidentes que surgen de involucrarse en la comunidad de mega negocios del bloque dominante.
Hay otras formas en que esos
'feudos' provinciales degradan la vida de los de abajo de la Capital
y del país entero: son las redes de narcotráfico y de trata de personas y de
prostitución.
La
Agencia de Noticias RedAcción (ANRed) relata
que
el espacio feminista La Casa del Encuentro con la adhesión de otras
agrupaciones,
todos los días 3 de cada mes se concentrarán frente al Congreso para denunciar
que -día a día- se suceden las desapariciones de mujeres bajo gobiernos
democráticos
y que las respuestas del poder de turno son nulas
(4/4/07 y 6/5/07).