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Marzo 2005 |
(Agosto 2004) |
A los pobres (volver)
Vencer a la Iglesia del bloque dominante, salva miles de vidas
1) "La cabeza del Episcopado tuvo la posibilidad de salvar miles de vidas y modificar el curso de los acontecimientos si hubiera reaccionado con energía frente a los procedimientos represivos clandestinos adoptados por los autores del golpe de Estado militar del 24 de marzo de 1976".
Emilio F. Mignone, en su
libro "Iglesia y Dictadura", denuncia:
"Las cabezas del Episcopado católico fueron debidamente informadas de los
planes para derribar el régimen constitucional y establecer por un lapso
prolongado una dictadura militar, seguida de un nuevo orden político y social.
La noche previa al
pronunciamiento, dos de los jefes de la conspiración -el general Jorge Videla y
el almirante Emilio Massera- se reunieron con la jerarquía eclesiástica en la
sede de la Conferencia Episcopal.
El mismo día del golpe de Estado, 24 de marzo de 1976, los integrantes de la
junta militar mantuvieron una larga sesión con monseñor Adolfo Tortolo,
arzobispo de Paraná, vicario castrense y presidente de la Conferencia Episcopal
Argentina.
En esos prolongados encuentros,
en el momento crítico de las decisiones fundamentales, tiene que haberse
realizado un examen completo de la situación y de los efectos que seguirían.
El método represivo adoptado no pudo haber estado ausente de dicho análisis, por
cuanto era previsible que los familiares de las víctimas buscarían
desesperadamente la intercesión de los obispos, como efectivamente ocurrió.
El acuerdo alcanzado resulta claro a la luz de los acontecimientos que siguieron. El régimen tendría vía libre en su acción represiva y contaría con el apoyo del Episcopado, a cambio de la presunta defensa que aquél asumiría de la <civilización occidental y cristiana> y la consolidación de los privilegios de la Iglesia".
"El episcopado argentino se
alió con el poder temporal renunciando al testimonio del Evangelio, que exige la
denuncia de los crímenes y sus responsables y la asistencia activa de las
víctimas, aun con el riesgo de la persecución.
El episcopado conocía la verdad y la ocultó para beneficiar al gobierno de las
fuerzas armadas.(...)
El Evangelio, con su mensaje de liberación integral del hombre, exigía la condena del régimen militar, que atentaba contra la dignidad de la persona humana con el terrorismo de Estado y mediante la imposición de un proyecto político y socio-económico de dominación y de miseria para la inmensa mayoría del pueblo argentino.
¿Cuáles fueron las causas de esta actitud episcopal, incomprensible después del Concilio Vaticano II, de los documentos de la reunión de Medellín y de la exhortación apostólica de Paulo VI sobre la evangelización del mundo contemporáneo?".
Primer condicionamiento histórico.
"La Iglesia católica argentina nació uncida al yugo del Estado por el Patronato Indiano y sigue, legal e ideológicamente, bajo la concepción que lo inspiró.(...)
"Este sometimiento se convierte
en alianza cuando existe coincidencia ideológica, cosa que se da con los
regímenes militares, que adoptan generalmente la posición de defender los
intereses y privilegios de la Iglesia.
El pluralismo que traen consigo los gobiernos constitucionales, como el actual,
desvelan, en cambio, a muchos obispos, que se alinean fácilmente detrás de
actitudes golpistas y antidemocráticas.(...)
En el contexto doctrinal y político a partir del Concilio Vaticano II, el Episcopado argentino debió, hace muchos años, haber renunciado al sostenimiento del culto católico por parte del Estado, logrando la recuperación de su libertad frente a los poderes del mundo.
Segundo condicionamiento histórico: su formación intelectual.
"Dos son las corrientes,
íntimamente ligadas entre sí, perceptibles en la mentalidad de gran parte del
episcopado: el integrismo y la ideología del nacionalismo-catolicismo.
Ambas, además de una posición teológica-política, constituyen una forma común de
expresión y de acción... incompatible con las formulaciones del Concilio
Vaticano II".
El integrismo idealiza la Alta Edad Media europea, "en la cual el poder eclesiástico habría impregnado la totalidad de la estructura social y colocado bajo su influjo a los poderes estatales". "Es una disposición del espíritu que lleva a preferir todo lo que viene de lo alto por vía de autoridad y a desconfiar del hombre y los procesos que conducen a la construcción de la verdad con los datos de la experiencia".
El nacional-catolicismo "es una variante del integrismo y es muy fuerte entre nosotros. La Religión y la Patria, ambas con mayúscula, se confunden. No aceptar el catolicismo es ser un mal argentino".
"Aunque la influencia del último concilio se advierte en pronunciamientos episcopales como Iglesia y Comunidad Nacional, de 1981, la actitud integrista reaparece constantemente, indicando que está viva en la conciencia y en la mente de gran parte de nuestro episcopado.
Quedó claramente de manifiesto en los argumentos y medios utilizados en la campaña antidivorcista de mediados de 1986, que culminó con la concentración en la plaza de Mayo, convocada por el arzobispo de Buenos Aires y algunos prelados del conurbano".
Emilio Mignone murió el 21 de diciembre de 1998
2) La dictadura cívicomilitar del '76 -continuando la labor de la Triple A- y el papa Juan Pablo II se empeñaron en la derrotar a la Iglesia con opción hacia los pobres y a la Teología de la liberación.
En su libro Iglesia y Dictadura
(Universidad Nacional de Quilmes y Página/12, 1999) Emilio Mignone cita a
Leonardo Boff.
Leonardo Boff explica:
"América Latina fue misionada
dentro de un determinado modelo de Iglesia, el del 'patronazgo'.
Según este modelo de Iglesia se hace presente en el mundo mediante un pacto con
el Estado, el cual provee a todas las necesidades de la Iglesia y garantiza su
funcionamiento.
Se trata de una relación entre
jerarquías, la civil y la religiosa. Según esta acepción, la Iglesia es
sencillamente sinónimo de Jerarquía.
Con el derrumbamiento del régimen de 'patronazgo' y la aparición de los
diversos Estados republicanos, el modelo se reajustó y adoptó una nueva
variante.
La Iglesia se acerca a las clases dominantes que controlan el Estado y organiza
sus obras en el seno o a partir de los intereses de dichas clases dominantes.
El nuevo modelo de Iglesia
está dada por la comunidad eclesial de base que significa algo más que un
instrumento mediante el cual la Iglesia llega al pueblo y lo evangeliza.(...)
Hay una nueva distribución del poder en la comunidad,
mucho más participado, evitándose toda centralización y dominación desde un
centro de poder.
La unidad fe-vida, Evangelio-liberación se realiza concretamente sin el artificio de complicadas mediaciones institucionales; se propicia la aparición de una rica sacramentalidad eclesial, con una acusada creatividad en las celebraciones, con un profundo sentido de lo sagrado, propio del pueblo. Está en marcha una auténtica eclesiogénesis, una Iglesia que nace de los pobres".
"Será entonces" -dice Mignone- "una Iglesia que actúa, no para los pobres, sino desde los pobres. Y por ende, una Iglesia pobre".
Emilio Mignone denuncia:
"De acuerdo con sus parámetros
ideológicos, la dictadura quería destruir los sectores posconciliares de la
Iglesia.
Para esta finalidad no escatimó medios, utilizando el terror, la tortura y el
crimen".
"En forma circunstanciada, el anexo 5(ámbito religioso) de la directiva del estado mayor del ejército 504/77 con la firma del general Roberto E. Viola expresa" el accionar selectivo sobre organizaciones religiosas para prevenir o neutralizar la subversión y erradicar a elementos infiltrados.
Promueve "un acercamiento mediante el diálogo y la cooperación constructiva con las distintas diócesis de la Iglesia católica en todos los niveles eclesiásticos, para revertir la situación señalada y lograr la comprensión y el apoyo del clero...que permita aprovechar la acción persuasiva que puede llevar a cabo la Iglesia católica..".
Emilio Mignone manifiesta que los párrafos transcriptos del documento en su libro
confirman la colusión de gran parte de la jerarquía eclesiástica con las fuerzas armadas,
implican un reconomiento de crímenes como el de los sacerdotes palotinos y de Chamical,
señalan que "la Iglesia fue instrumentada por la dictadura militar para el logro de sus fines políticos y socioeconómicos.
El episcopado se dejó instrumentar, lo que implica un acuerdo táctico en el cual uno de los aliados se pone al servicio del otro".
Un lugar destacado en esta alianza
lo desempeña el vicariato castrense.
Monseñor Adolfo Tortolo, después del retiro del
cardenal Caggiano y como antiguo vicario general de la diócesis de Mercedes
donde estrechó relaciones con Videla y Agosti, asume el vicariato castrense
durante la dictadura de Onganía.
Profetizó, el 29 de diciembre de 1975, que se
avecinaba "un proceso de purificación".
"Dentro del marco del vicariato castrense, los capellanes militares, policiales y penitenciarios -estos últimos bajo control operacional de las fuerzas armadas- cooperaron con la acción represiva".
"El papel de los capellanes
castrenses no se limita a la asistencia espiritual de su feligresía y a la
dilucidación de sus problemas de conciencia.
Muchos de ellos dictan clases o conferencias, tanto a la oficialidad como a la
tropa.
Ese adoctrinamiento ha contribuido a la formación de la
mentalidad de nuestras fuerzas armadas y a preparar el genocidio.(...)
Una guía adecuada la constituye
el libro del capellán militar Marcial Castro Castillo...
La idea básica del libro reside en la justificación de la guerra cuando ésta
tiene por objeto defender, imponer o restablecer un pretendido Orden Natural,
que consiste en la vigencia de los principios autoritarios definidos por el
autor.
La represión exige -dice- no
sólo castigar a los combatientes del bando adversario, sino principalmente a
los responsables del desorden, es decir, a los idéologos y políticos.
Estamos ante la exculpación del asesinato y la tortura ejecutados por las
fuerzas armadas.
La democracia, sea liberal o
socialista, es la gran enemiga y la causante de todos los males, de tal manera
que debe ser eliminada, al igual que los principios de igualdad y libertad en
los cuales se basa.
Después de una entusiasta defensa de la pena de muerte. Castro Castillo encara
el arduo tema de la tortura".
"El 21 de abril de 1986, el papa Juan Pablo II dispuso elevar a la condición de diócesis con jurisdicción militar, gobernadas por un prelado con atribuciones de obispo, a los 29 vicariatos castrenses existentes en el mundo, incluyendo el argentino.(...)
Necesidad de
suprimir la diócesis castrense.
La perspectiva se agrava con la posible
existencia de seminarios pertenecientes a las nuevas diócesis militares. En
ellos la deformación moral, espiritual e intelectual de los aspirantes será
completa.(...)
Las diócesis militares son
inaceptables, tanto desde el punto de vista eclesial como político. Para la
Iglesia es inconveniente la creación de sectores con una jerarquía propia dentro
de la jurisdicción episcopal y parroquial. En la actual circunstancia histórica
se impone fortalecer la igualdad y la comunidad entre los cristianos, en vez de
separarlos.
Para el país significa la consolidación del gueto y de la
casta militares, cuando todo exige integrar las fuerzas armadas a la sociedad.
Resulta, también, alarmante el número desproporcionado de sacerdotes incardinados en la diócesis castrense argentina".
3) "La Argentina necesita de una Iglesia que -ante el hecho del pueblo argentino <crucificado>- por mercenarios del 'dios-mercado', motive a los cristianos/as para que se desvivan por bajar a la Argentina de la cruz.
Esto significa atreverse a ser decididamente anti-neoliberal. Atreverse a ir contra corriente, y no esperar a que llegue el fracaso del neoliberalismo.
Miguel Esteban Hesayne,
Obispo Emérito de Viedma, continúa:
"mi opinión personal es que en la
Argentina, la Iglesia no ha proclamado a los cuatro vientos, como debería haber
hecho, la perversidad latente (como un cáncer dormido) del sistema neoliberal,
desenmascarando proféticamente la falsía de esa ideología, la mentira más genial
que nos ha legado el siglo XX".(...)
En párrafos anteriores, el obispo Hesayne habla de una Iglesia pobre, una Iglesia-Comunidad servidora del pueblo, que se esmere en ayudar a "crear el tejido social, fomentando una convivencia fraternal, con solidaridad real hecha de justicia y equidad, sinceridad, respeto y promoción de los Derechos Humanos".
El tema eje de esa Iglesia es la opción preferencial por los pobres. Implica que se hace cargo de "esta Argentina de la desnudez y hambre, con generaciones que crecen sin salud ni educación elemental, con mujeres y hombres deprimidos y angustiados, arrojados como 'excluidos'(nuevo nombre de la muerte en vida) en el agujero negro de la desocupación engendrada por el perverso sistema neoliberal; con cien casos de muerte infantil por día a raíz de desnutrición de la familia entera.
En esta Argentina se producen anualmente alimentos para 300 millones de seres humanos".
"Numerosos cristianos cómplices
de esta devastación neoliberal se hallan encaramados en no pocos estrados de la
dirigencia argentina....
Son tan culpables como los responsables del genocidio de la dictadura militar,
porque la crisis general del país es fruto directo del sistema
económico-político neoliberal que se nos ha impuesto y sigue vigente".
"Sabido es que las estructuras
son resultantes de los valores de la conciencia de un pueblo. Y ésta, a su vez,
está condicionada por aquellas.
En consecuencia, en orden a la misión de la Iglesia, hay
que atender a la conversión del corazón de cada persona y al cambio de
estructuras de la sociedad en forma simultánea".
Realidad Económica nº 194 de
febrero/marzo 2003
Reproducción por gentileza de El Dipló.
Con consenso (volver)
Reproducir discursos de los opresores impide la soberanía popular
Hace actuar en contra de las
propias necesidades y las de la calidad de vida de todos los sectores populares.
En pensamientos, lenguajes e
ideales están implícitas actitudes ante la vida social e interpersonal. También
se implican mutuamente.
En consecuencia, ese independizarse puede plantearse como problemas que inciden
gravemente en la situación actual de Argentina.
1) La Iglesia moviliza para imponer su cultura medioeval en coincidencia con las políticas gubernamentales, partidarias, judiciales y mediáticas del bloque dominante que anteponen la censura a la comunicación social.
El Vaticano
y la Iglesia argentina odian a los sectores populares al igual que los
otros factores de poder.
Se esmeran por mantener -a los pobres- sumisos y llenos de culpas, temores,
vergüenzas, resignaciones a su calvario cotidiano.
Mientras a las capas medias les inculcan la hipocresía de
obedecer a sus cuerpos 'pecaminosos' pero guardando las formas y
ver a los pobres como quienes no se merecen otra vida pero simular piedad.
Sobre todo se ensañan contra la mujer o la niña de ahí su cruzada contra la despenalización del aborto, el uso de preservativo y de métodos anticonceptivos y la ley de educación sexual en las escuelas.
En vez de
expresarse en debate público, convocan a
atacar al grito de "¡asesinos!" y justifican diciendo que "no hay derecho de
matar a una persona".
No les importa que el sistema capitalista se desarrolle produciendo la muerte
diaria de más de 35 mil niños por hambre en el mundo.
Ni atienden a la prevención del sida ni del embarazo precoz ni de los abusos
sexuales ni de la prostitución infantil ni de la muerte por abortos mal
practicados.
Respecto a la retrospectiva de León Ferrari y su censura, Fernando Fazzolari advierte que es la Iglesia que:
"santifica la tortura como forma del bien, las estrategias del sometimiento como recurso para la felicidad eterna o, el paradigma del filicidio como bien mayor para lograr el objetivo final...";
condena a los infieles a los peores castigos por el solo hecho de la diferencia;
permitió la matanza de millones de personas en América;
dejó morir a cientos de miles de presos políticos en todo el mundo;
abandonó a sus pastores del tercer mundo en las manos del Plan Cóndor;
dejó millones de seres consumirse en cámaras de gas;
consintió todas las barbaries de la Inquisición;
se opone al aborto regulado y clínico mientras mueren millones de jóvenes por tratamientos ilegales e irresponsables;
cubre los sexos, materia misma de la creación;
se interpone a los recursos de control de natalidad;
discrimina las identidades sexuales(...);
instala la culpa como construcción del sentido de la vida, la castración como estrategia, la idea del pecado como represión y finalmente la psicosis como forma construida con la misma materia con que lo irracional y lo mágico es construido;
hace de la enfermedad una virtud".
A su vez, Adolfo Pérez Esquivel
comenta:
"Escuché los gritos del Cardenal Bergoglio indignado por lo que considera
una blasfemia contra la iglesia por
parte de León Ferrari; sumándose al repudio las
múltiples indignaciones de algunos curas y católicos, catoliquí- simos y
cruzados, quienes reclaman a jueces, autoridades civiles y religiosas, mandar al
artista a los quintos infiernos del Dante; a fin que lo cocinen al spiedo o al
asador que debe tener Satanás en el fuego eterno; quien tiene que utilizar tanto
fuego para cocinar algo, o a alguien.
Pero los milagros existen y a fuerza de rezos; encontraron una jueza que dio lugar a la demanda del grupo Cristo Sacerdote y clausuró la exposición de León Ferrari en el Centro Cultural de la Recoleta. Y los catoliquísimos exclamaron; ¡milagro! Amén.
Mientras el artista grita que saquen a la humanidad del infierno, del miedo, de las intolerancias y las imbecilidades humanas, de la hipocresía religiosa imperante(...)".
"León Ferrari, el artista censurado, tiene la necesidad de gritar desde lo más profundo del sentido humano, para que saquen del infierno a la humanidad(...).
¿El infierno, dónde está? ¿Qué es? ¿Lo sabe el Cardenal Bergoglio y sus huestes de cruzados? Aquellos que sienten que es una blasfemia a la Iglesia y arremeten contra Ferrari, y que indignados convocan al desagravio y a jornadas de oración para desterrar el mal.
El infierno lo han construido
los hombres y Satanás está encarnado en los Videla, los Pinochet, los Massera,
los Strossner; y muchos otros dictadores.
Satanás se mimetiza y surge en esos señores que visten elegantes y vistosos
uniformes.
En los funcionarios del FMI, en la Deuda Externa, en los Tratados
internacionales que imponen que se generen más pobres y hambrientos, para que
ellos sean más ricos y poderosos".
"El surmenage de la muerta"
(Derechos Humanos YA en el Más Allá)
Año 4, número 11 - Buenos Aires,Argentina - diciembre 2004
2) El capitalismo ha "abolido las palabras que expresaban los afanes, logros y luchas de las mayorías, sustituyéndolas por las de una neolengua que
impide pensar y sentir con autonomía;
confunde y distorsiona las relaciones entre las personas, los grupos y los países;
trastorna la identificación de los hechos y los símbolos;
convierte la iniquidad social en hechos naturales".
Fernando Martínez Heredia continúa:
El capitalismo "apela a la fuerza de sus finanzas, recursos materiales y armamentos; a inducir a todos a creer que el mundo se divide en incluidos y excluidos, y que cada uno luche por ser un incluido; a utilizar la violencia criminal en una supuesta guerra mundial <contra el terrorismo>, organizada por los mayores terroristas de la historia; a exigir a los países que se sometan y abandonen todo proyecto nacional; a desmoralizar y desalentar resistencias promoviendo la aceptación general de que son invencibles; y a fabricar e inducir consensos con su formidable maquinaria cultural".
"El desafío es forjar y convertir -en fenómeno masivo- la disposición a resistir, a confiar en nosotros mismos, a pensar, hablar y sentir con independencia, creatividad y audacia, de manera autónoma respecto del poder de ellos, de dejar de ser una parte subalterna del propio cuerpo de la dominación.
En principio está la voluntad de luchar; el reto es construir bien esa voluntad y generalizarla. Desde este punto de partida hay que
contrastar siempre la decisión de actuar con el análisis serio de los problemas esenciales y los datos reales, pero estos deben ser buscados y formulados con independencia de los problemas, datos y creencias que ellos organizan para el consumo nuestro;
tener en cuenta que compartimos con cientos de millones de personas a un campo de ideales, formulado en ideas que han pasado a formar parte de la sensibilidad y las convicciones muy díficiles de rechazar o despreciar(...);
liberar al lenguaje y al pensamiento de las cárceles de la dominación".
América Libre nº 21
septiembre 2003
www.nodo50.org/americalibre
Necesitamos tal liberación para interpretar la realidad social de un modo más aproximado a la verdad. Por ejemplo, el sistema capitalista despoja de trabajo, alimento, salud, educación...a millones: los "excluidos" que están bien incluidos al constituir el mecanismo extorsivo-terrorista para la flexibilización laboral, el trabajo en negro, el salario misérrimo.
Aún más, sitúa a los cartoneros en
condiciones peores que las de un esclavo y a los
piqueteros como terroristas. Bien marcados
por EE.UU que repite la exigencia contra ellos realizada
en el primer semestre de 2004, ahora en forma de recomendaciones a
turistas de su país.
3) El gobierno de
Kirchner propulsa la etapa de culminación de la fragmentación de Argentina y en
ese sentido acostumbra a una tergiversación del concepto de federalismo.
En la Argentina, el sistema
no sólo es capitalista sino sobre todo, imperialista y ha conseguido concentrar
y desnacionalizar (en grado extremo) tanto la economía como el territorio. Tiene
perspectivas de desarrollo.
Por supuesto ese progreso y porvenir del gran capital, organizado como
globalización, significa penurias e infortunios crecientes para la inmensa
mayoría de Argentina.
¿Por qué es imperialista? Es un modo de producción en que las ciencias-tecnologías
se aplican sólo para la eficiencia lucrativa de corto plazo sin importar causar genocidio social ni desertificación en todos los sentidos;
se crean por trabajo en los países centrales;
se usan para instaurar o consolidar el subdesarrollo (ruina, atraso,analfabetismo, miseria, sometimiento).
Hay dos tipos de proyectos de
avance capitalista e imperialista en Argentina. Uno abarca economías de enclave
como los megaproyectos mineros e inmobiliarios y los hipermercados. El otro
implica economía de escala como el agrario y el agroindustrial.
Ambos arrasan con la vida de poblaciones y regiones enteras.
Su problema es la resistencia y rebelión popular. De ahí el refuerzo a
la judialización y desjudialización para la exclusión social;
el poder de las fuerzas de seguridad e inteligencia como en el Código Contravencional de la Capital y el decreto para censurar en las distintas modalidades de comunicación social e interpersonal;
el neoterrorismo de estado con la formación de policías en Colombia, los operativos conjuntos con EE.UU., las modificaciones del Código Penal, el acuerdo con Israel en "políticas públicas para combatir el terrorismo y el narcotráfico" y con este mismo objetivo llega Rumsfeld, jefe del Pentágono, el próximo 7 de marzo.
A fin de complementar esta
represión se consolida a las satrapías, las mafias, las patotas sindicales y los
grupos de choque de los partidos mayoritarios.
Es decir, en nombre del federalismo e independencia de los poderes públicos y de
la seguridad jurídica del gran capital, la población permanece, o cae, cautiva
del despotismo de quienes monopolizan el poder local, provincial.
Por otra parte, la federalización implica, por ejemplo, desintegrar totalmente al sistema de salud pública y al de la educación pública como forma de garantizar el despliegue sin competencia de las transnacionales.
Frente a esta realidad presente y futura es fundamental para transformarla en acuerdo con las necesidades e intereses de la diversidad popular: multiplicar los afluentes que confluyan en torno a una minoría en lucha por más minúscula que sea y que aparezca demasiado distante a los problemas de su persona, sector o ciudad.
"En el extremo sur del
continente, entre el verde follaje de la cordillera patagónica de Chubut, surge
la voz rebelde de los guerreros de la tierra, en un solo frente de lucha y
resistencia.
Nosotros, los mapuches y los campesinos, abrazamos
a nuestra madre naturaleza con el puño en alto y la voz alerta.
Megaproyectos mineros, represas, cercos mezquinos encarcelándonos en nuestra propia tierra, avanzan amenazantes sobre nuestra vida, sobre nuestra cultura, sobre nuestra existencia.
Decididos a preservar la vida, resguardar el territorio, los convocamos a marchar el 14 de marzo, en el día mundial de la lucha contra las represas, en Esquel (y en la ciudad de Buenos Aires frente a la Casa de Chubut), bajo la consigna POR LA TIERRA, POR EL AGUA, POR LA VIDA.
Porque repudiamos que, en nombre del desarrollo, nos desalojen, nos contaminen y nos inunden, decimos:
No a las represas en el río Carrenleufú, no a la mina, no a la privatización del territorio y de los recursos.
No al remate de la Patagonia.
No a la continuidad del genocidio a la gente de la tierra".
En el día mundial de la
lucha contra las represas:
14 de marzo, la cita es en Esquel y en la Casa de Chubut
para quienes estamos en Buenos Aires.