Egocentrismo

Marzo 2005
Tema: Política del Pueblo

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Quedarse en opiniones e informaciones mediáticas adhiere al sistema discriminador

Desde los poderes establecidos se practica la política cultural e ideológica de justificar la exclusión y la desigualdad sociales -que ellos producen- señalando a componentes populares como indignos de convivir con los 'decentes' ciudadanos que deben colaborar en el enfrentamiento disciplinador, penalizador o expulsor.

En editorial de Clarín (5/1/05) se concluye:

"A medida que pasan los días queda más claro que las responsabilidades por la tragedia de Once no se limitan a autoridades y empresarios, y a la desaprensión existente en relación al cumplimiento de normas y leyes, sino que ha sido producto de una cultura del riesgo, tolerada pasivamente por quienes deben enfrentarla".

Al final del desarrollo editorial se aclara sobre qué se entiende por cultura del riesgo:

"El incendio del local de Once puso de manifiesto que la utilización de bengalas y petardos era una práctica habitual en los recitales, aun cuando se realizaran en lugares cerrados y generalmente superpoblados.(...)

La cultura de la autoexposición al riesgo se manifiesta, en la Ciudad y en otras geografías, en otros fenómenos. Entre ellos se cuentan los hábitos imprudentes de conductores de automotores, de peatones y de ciclistas.
El tránsito no produce muertes masivas como la tragedia de Once, sino una lenta y continua suma de víctimas: los accidentes son una de las principales causas de muertes en la Argentina.

El tema viene a cuento porque esta cultura autodestructiva, también, persiste por la desatención de autoridades y legisladores municipales o nacionales.

El Estado no está cumpliendo, en suma, con su responsabilidad de garantizar las condiciones básicas para la seguridad y la salud de los ciudadanos.
La tragedia debe convocar a una revisión profunda de las prácticas de gobierno y en particular, a imponer el cumplimiento de las normas de seguridad y salud".

Tal editorial emplea el doble discurso de convocar al Estado a "imponer normas" con el justificativo de "controlar" que, por las reglas de juego en vigencia, restringirá aún más las posibilidades de los sectores populares mientras los del polo de privilegios -por su impunidad-  proseguirán con el vale todo del saqueo criminal de sus empresas y sus bancos tanto transnacionales como transnacionalizados.
Asimismo, "el cumplimiento de las normas de seguridad y salud" es violado por el gobierno al pagar la ilegítima e ilegal deuda externa.

Por 'casualidad', el editorial  no menciona la muerte diaria de unos cien niños por causas evitables o el alto índice de mortandad por accidentes laborales que denuncian al sistema capitalista en su política económica de transferir riquezas (sin inversión en cuidado de la vida y la salud popular) desde el país hacia las arcas del llamado mundo civilizado. 

Sólo se refiere a comportamientos individuales que, al ser habituales, convierte en característica cultural de los argentinos y en causa principal de las muertes en distintos lugares del país.
Por supuesto, esa "cultura del riesgo" surge de una adaptación al sistema que desprecia la vida de las mayorías y las considera como población que sobra para sus planes de acumular riquezas.

Si, en vez de esa lectura de la realidad social desde "el prestigio" de un editorial, confiamos en pensar -nosotros- cómo vivimos cotidianamente,  comprobamos múltiples ejemplos sobre:

Claro, nos hemos habituado a malvivir, tenemos miedos a rebelarnos o consideramos pérdida de tiempo tratar de cambiar algo. 

En tiempos de democracia -cada vez más restringida- se ataca a los jóvenes sólo por ser morochos, pobres o adolescentes. 
Pero por "pensar siempre en positivo" (o no mirar más allá de los que creemos nuestros intereses particulares) naturalizamos estas discriminaciones, así como la existencia de chicos (o padres) cartoneros y la de otros chicos arrojados a sobrevivir sea como sea en las calles. 

Respecto al gatillo fácil, la Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) especifica que "al presentar nuestro Archivo de Casos en diciembre de 2003, señalamos que durante el año el Estado había matado una persona -generalmente joven y pobre- cada 60 horas, pero que a partir de mayo el índice aumentaba a un caso cada 48 horas".

Más de la mitad de los adolescentes (en promedio del país) y casi todos en muchas provincias, se hallan bajo la línea de pobreza desde su infancia.
Si consiguen trabajo, es generalmente temporario y se ven obligados a arriesgar su vida y salud por las condiciones laborales que les ofrecen. 

En Argentina hay un alto porcentaje de:

En simultáneo, las privatizadas, los bancos e hipermercados hacen exhibicionismo de su desorbitante crecimiento capitalista sin riesgo empresario de ningún tipo y de su saqueo impune al bienestar popular a tal extremo de deteriorar la salud pública.

¡Total!, el gobierno usa la violencia del Estado para instaurar la descarga de los costos, las pérdidas financieras, los desfalcos y  las catástrofes sobre los sectores populares.  
Sobre todo, usa la violencia del Estado para despojar de la dignidad humana, hundir en la condición de súbditos y de clientes cautivos o expulsados de los servicios públicos.

Pongamos por caso, Aguas Argentinas pone en peligro de muerte y enfermedad a millones del conurbano bonaerense e incluso de la Capital Federal, su concesión es rescindible por la cantidad de incumplimientos contractuales en que ha incurrido pero Kirchner corre a París para arreglar -a espaldas del pueblo- la continuidad de esa "cultura del riesgo" y del amasar extraordinarias fortunas al precio del infierno mayoritario.

Sin embargo, hay un mayoritario consenso contra Aguas Argentinas pero no puede expresarse en su amplitud por el terrorismo que los municipios del conurbano aplican bajo la dirección de Eduardo Duhalde.

De ahí la importancia de instalar -en forma sistematizada y coordinada- debates en espacios públicos que encaminen el proceso de construcción del gobierno-poder del pueblo desde sus bases y la responsabilidad de Buenos Aires de solidarizarse con las poblaciones bonaerenses y provinciales que, a la par, la ayudará a derrotar su creciente presidio y privatización.


Favorece la derecha    (volver)

Despolitizar un conflicto social es quitarle la solidaridad propia del otro país posible

1) Despolitizar la lucha reivindicativa es recortarla del sistema social en vigencia cuya lógica, entonces, no cuestionamos y nos conduce a apoyar a los opresores.

 Nos hemos decepcionado de poder cambiar -y habituado o resignado- a una cotidianeidad llena de miedos, tormentos, ritmos alocados, maltratos, formalidades sin sentido y hasta no nos atrevemos a involucrarnos en un reclamo de nuestro sector.
Por más justo que lo consideremos, predomina nuestro temor a los poderes establecidos y únicamente cuando las circunstancias nos colocan en situación límite, nos movilizamos pero para conseguir la condena (o una solución puntual) y remarcando que nuestra acción nada tiene que ver con la política y echando a todos los partidos políticos por igual.

Si el conflicto es de otros, al extraerlo o abstraerlo del funcionamiento político-económico y políticosocial, lo evaluamos sólo como enfrentamiento entre quienes peticionan y el poder que debe tomar esa decisión exigida.
Sin embargo, no permanecemos neutrales. Como los primeros nos hacen llegar tarde o como las sugerencias mediáticas nos convencen, nos inclinamos hacia la posición del segundo.

Esta complicidad -nuestra- con el sistema opresor se ejemplifica en la nota "El Estado viola derechos fundamentales a favor de los bancos" de Salvador María Lozada en el Dipló (enero 2005) al manifestar:

"...la sentencia propone como supuesto básico del conflicto que el derecho de los ahorristas se oponía al interés general o al bien común, o que la preservación de sus ahorros en la moneda convenida con los bancos los ponía en pugna con el resto de la población y que ese derecho a que se les devolviera <la misma e idéntica cosa> afecta la paz social, agrava la emergencia o el estado de necesidad y aproxima al país a una catástrofe...".

Así la sentencia <Bustos> de la Corte Suprema(26/10/04) "intenta -de hecho- ocultar que las normas que permitieron devolver pesos en vez de dólares estaban destinadas a proteger al sistema financiero, es decir, a los bancos.
No se trató nunca de una pugna entre ahorristas y no ahorristas, o entre ahorristas y el resto de la sociedad.

Se trató siempre -y se trata ahora- de legitimar que los bancos no cumplan sus obligaciones con los ahorristas y que salgan indemnes de las dificultades que afectan al resto de la sociedad, es decir, que no pierdan sus privilegios de centro inalterable del sistema".

"Argentina tenía a su disposición el recurso para obligar a que los bancos pagaran con los dólares que se habían llevado.
No se lo quiso utilizar.
Ninguno de los tres poderes del Estado lo ha siquiera intentado".

Al contrario, " el ministro Lavagna ha hecho todos los esfuerzos para que la situación se defina del modo que ha hecho la <sentencia Bustos>".

"Recuérdese que hace unos meses, la mayoría legislativa del gobierno, para complacer al FMI, recargó abusivamente esos privilegios al compensar al sector bancario por los efectos de la devaluación.
El único fragmento de la sociedad que fue exceptuado de ese duro golpe no aparece en la <sentencia Bustos>:
los bancos, sus privilegios y sus omisiones fraudulentas están ausentes de todos los votos.

Implica un trastocamiento orwelliano, en el sentido usado por los implacables cerdos de Rebelión en la granja: en vez de los bancos son los ahorristas quienes aparecen como el grupo insolidario y promotor de la catástrofe antes citada; de víctimas a victimarios.
Se oculta que ese cumplimiento de la obligación de todos los bancos extranjeros de proveerle a sus sucursales argentinas los recursos para pagar las sumas que éstas adeudaban a sus acreedores, era perfectamente exigible conforme a la conocida jurisprudencia Swift-Deltec".

Ese trastocamiento seguirá siendo posible mientras no adquiramos conciencia de nuestra esencia política. Hasta tanto no suceda,  la última será manejada por el bloque dominante y éste burlará nuestra voluntad de justicia social. 
Se halla demasiado concentrado, extranjerizado, militarizado y entramado por mafias como para asumirse déspota omnipotente  si el pueblo no ha construido su soberanía política. 

2) Comenzar a vernos en sociedad y no como individuos o familias, plantea rupturas de una creciente mayoría con la obediencia debida en su vida cotidiana. 

En las escuelas, la socialización  es autoritaria e hipócrita, en vez de democrática y creativa. Encima, hoy avanza en enraizar la fragmentación social. 
En efecto, el régimen de responsabilidad del docente, lo coloca ante el riesgo de sufrir un juicio demoledor si, durante una salida, se accidenta un niño o adolescente. De ahí que se prefiera la permanencia en la escuela aislada de la sociedad y del país, enclaustrada en el oscurantismo represor de divergencias y encubridor de la realidad social, justo cuando sus alumnos están sobrecargados de conflictos e intromisiones manipuladoras de los medios de difusión masiva. 

También es gravísimo lo que sucede en los jardines de infantes. "Muchos docentes, hoy, no quieren cambiar a un niño que se hizo caca en el jardín o se mojó con el té".

Paula  Navarro, en Cartas al País (Clarín 10/1/05), pregunta:
"¿Puede ser que el miedo nos invada de tal forma que no nos permita hacer lo correcto?
¿Qué confianza puede depositar ese niño en su maestro si éste no lo ayuda cuando lo necesita?"

Ese niño sufre una conmoción emocional, un castigo que no comprende por qué, un escándalo por algo natural...
Es una manera de ir construyendo el arreglarse por sí solo sea como sea, de ir rompiendo los vínculos interpersonales y levantando muros entre grupos, sectores.

Paula Navarro continúa:
"Los maestros cada vez tienen más miedo de tomar la mano de un alumno, de darle un beso al recibirlo y ni qué hablar de darle un abrazo, de hablar con él en forma personalizada o establecerle un límite.
Gestos y acciones tan contundentes, tan poderosos, irremplazables y vitales se pierden por <miedo a>.
Todo aquello que <sostiene> a la persona se está perdiendo.

¿Alguien me puede decir cómo seguiremos en pie?".

Paula Navarro ha dado un paso fundamental para el cambio colectivo que está al alcance del desempeño cotidiano. Ha salido del silencio.


"Tenemos que asaltar la ignorancia" dice Roberto González Sehwerert,abogado de la defensa en el juicio a los cinco cubanos condenados por defender a su patria del terrorismo .
Prosigue: "como el tema no tiene ningún eco en los medios de comunicación norteamericanos. Y no es fácil romper las barreras de una ignorancia que han establecido porque es un tema que hay que ignorar.
Entonces tiene que ser un trabajo de comunicación personal, sumando a la gente poco a poco..."
.

América Libre nº 20    www.nodo50.org/americalibre

En vez de los miedos que nos separan e impiden el desarrollo de la esencia social de toda persona. Por ejemplo,
en la escuela, es cuestión de atrevernos a entablar y cultivar la comunicación con los alumnos, las familias e ir creando los vínculos de una comunidad educativa.

3) Politizar el conflicto exige cambiar la lógica en que el bloque dominante nos educó y actuar haciendo valer la dignidad humana de todo trabajador o de cualquier persona.

 Después de varios meses de aceptar las condiciones de diálogo del Ministerio de Trabajo y de medidas de fuerza, los trabajadores de subterráneos, "llegaron a un acuerdo con la empresa Metrovías, que se comprometió a otorgarles un aumento del 19 % e incorporarlos, junto con los 100 pesos no remunerativos, al salario básico. En total, desde que comenzó el conflicto en noviembre, la masa salarial básica sumó un 44 % de aumento".

En conferencia de prensa, Roberto Pianelli (delegado de la línea E)  anunció: 
"Hemos logrado, habiendo incorporado el adicional por horas nocturnas, el incremento salarial y el porcentaje por antigüedad, un total de 12.248.728 pesos, que suman el 44% de la masa salarial básica, con la que empezamos a discutir en el mes de noviembre dentro del ministerio de Trabajo con la empresa Metrovías". 

Es decir, consiguieron un valor de incremento salarial, su incorporación al básico y derechos suprimidos. Los tres logros implican la derrota a una política laboral (de más de diez años) hacia

Roberto Pianelli prosiguió:
"Esto se lo arrancamos a la empresa que empezó diciendo que no tenía plata, que continuó diciendo que venga la Secretaría de Transporte a las audiencias del Ministerio de Trabajo, que siguió diciendo que en enero iba a traer propuestas, que dijo que iba a dar el 1% porque no tenía más dinero.

Se lo arrancamos con una lucha feroz, como la que dimos los trabajadores del subte en su momento por la reducción de la jornada de 6 horas y por la declaración de la insalubridad. Esa lucha se ganó no sólo en los trenes del subte sino también en la opinión publica, cuando fuimos a decir: no nos da vergüenza ganar salarios de mil pesos en un país donde hay trabajadores que ganan salarios de $400, nos da vergüenza que haya
salarios de $400, jubilaciones de $300 y que haya voceros como los de la empresa que ganan más de 20 mil pesos o directivos que ganan 40 mil pesos por mes, esos son los que tienen que tener vergüenza.

Los trabajadores no tenemos nada que ocultar, los que esconden cosas son ellos, por eso proponemos que la paritaria sea pública y ante los medios de comunicación, ponemos nuestros recibos de sueldo sobre la mesa, que los directivos hagan lo mismo y que la empresa abra los libros contables".

Buenos Aires, 10 de febrero de 2005, (ANRed)
www.anred.org
redaccion@anred.org

En la "Carta abierta a los usuarios y a la opinión pública" (4 de febrero de 2005) los trabajadores de los subterráneos explican:

Ninguno de estos esfuerzos dio resultados". Denuncian: 

Metrovías se niega a resolver el conflicto porque quiere tener a los usuarios de rehenes para exigir al gobierno aumento de subsidios y de tarifas.(...)

Metrovías redujo en un 45% los costos de mantenimiento y en vez de pagar un canon de 22 millones, está recibiendo subsidios por casi sesenta millones de pesos anuales que pagamos todos los contribuyentes.(...)

Metrovías se hizo cargo de la concesión en 1994 y el boleto pasó de 0,45 centavos a 0,70 centavos, constituyendo un aumento del 77,7%.
En cambio, el salario básico del boletero se redujo de 700 pesos en 1994 a 681 pesos en la actualidad. Pero el aumento de la canasta básica fue de más del 56%.
El reclamo de aumento del 53% para los salarios básicos está por debajo del aumento del costo de vida.

¿Es justo el incremento del boleto y el congelamiento salarial?...".

Al finalizar la Carta, los trabajadores de subterráneos no se limitan a sus reivindicaciones sectoriales, tienen un enfoque integral de lo que hace al trabajo y la vida mayoritarios. 
En efecto, dicen:

Los trabajadores de subterráneos demostraron que 
se puede superar a la política de los grandes medios de comunicación
siempre a favor de crear una opinión pública en contra de quienes resisten la explotación laboral o el despojo de otros derechos humanos;
se puede adquirir independencia de la burocracia sindical, por ejemplo, de la UTA (CGT) siempre en contubernio con la patronal y el gobierno de turno, sobre todo, si es peronista;
se puede tener una auténtica representación gremial que se sustente en la toma de decisiones en asambleas.


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Desconectar del bloque dominante a la política de todos los gobiernos, entrampa

Estos gobiernos se apropian -de modo extorsivo e inconstitucional- del patrimonio nacional y social para transferirlo a los poderes establecidos.

Pueden continuar con el saqueo genocida porque la mayoría delega en ellos la toma de decisiones sobre el destino común debido a falsas creencias sobre la política:

1) Las políticas del bloque dominante no respetan el orden jurídico que instauran para los sectores populares.

Alfredo Eric Calcagno y Eric Calcagno sintetizan sobre "Finanzas al margen de la ley":

"Un informe de la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados de la Nación sobre Fuga de Divisas de Argentina durante 2001 arroja una poderosa luz sobre los manejos de empresas y particulares en los meses previos a la mayor crisis financiera de la historia argentina.

El Fondo Monetario Internacional fue cómplice activo de una verdadera megaestafa, violando incluso su Carta Constitutiva.

La estrategia del gobierno en la renegociación de la deuda externa es errónea y cuestionable en términos de la factibilidad de pago posterior y de las limitaciones que impondría a la resolución de la enorme deuda social pendiente".

El gobierno de Kirchner, "al no apoyarse en la Constitución Nacional y las atribuciones del Poder Legislativo, convalida un verdadero despojo al país, cuyos beneficiarios son conocidos.
A pesar de las posibilidades legales, y contra toda evidencia, ni el Fondo Monetario Internacional ni el sistema financiero pagarán por sus responsabilidades".
 
Explican:
"El 81% de la deuda con el FMI consiste en los fondos del <blindaje> contratados por el gobierno de Fernando de la Rúa y sus ministros de Economía, José Luis Machinea y Domingo Cavallo...

El dinero de ese préstamo se evaporó y sólo sirvió para financiar la evasión de capitales.
El juego fue simple. 

Los grupos financieros y empresarios más
importantes resolvieron sacar sus capitales
de la Argentina
; como no había divisas, el
gobierno pidió préstamos al FMI(el <blin-
daje>) que fueron utilizados para ese fin:
los grupos económicos compraron muy 
baratos los dólares(1a 1) y se los llevaron".

Al finalizar la nota, concluyen sobre qué política conviene:  
"es posible aprovechar el incumplimiento legal en que incurrieron importantes factores de poder financiero, locales y extranjeros, en su reciente operación de fuga de capitales.

Para reforzar la recaudación de impuestos y sustentar la política de desendeudamiento no es necesario que los caudales requeridos pesen sobre el conjunto del pueblo argentino.
Existe una manera concreta y efectiva de cobrar el costo de la deuda a aquellos que la contrajeron, al menos en parte.

Sería una forma de revertir la estrategia habitual del establisment de evadir ganancias y socializar las pérdidas a los ciudadanos y al Estado".

Le Monde diplomatique / el dipló / enero 2005 / www.eldiplo.org

2) La política gubernamental es de engaño y saqueo a los sectores populares. Miente para aislar a las víctimas, tener consenso e imponer la confiscación.

Daniel Muchnik la ilustra en "El fallo de la Corte Suprema sobre la pesificación..."(Clarín 1/11/04).  
Esa política usa la lógica del sentido común o establece relaciones entre apariencias semejantes. Así,"al pesificar los créditos de los bancos, lo 'natural' era que se procediera de la misma manera con los depósitos de los ahorristas.(...)

La pesificación de los depósitos consagra la licuación de las deudas de las grandes empresas y de los núcleos exportadores. Es discutible la afirmación de la Corte Suprema de que la crisis perjudicó a todos e hizo imposible la recuperación de los depósitos".

En verdad,"fue la peculiar 'solución' que eligió el Gobierno en aquel momento(2002), la que determinó pérdidas para algunos y ganancias para otros.

De nuevo, el hilo se cortó por su parte más débil: los ahorristas.
Es que los grandes deudores salieron beneficiados y los bancos fueron compensados.

El fallo de la Corte cierra un capítulo. El de las transferencias de los pequeños ahorristas a favor de los más poderosos" y aumento de la deuda pública.

3) La política gubernamental refuerza la acumulación del polo de privilegios y determina que los perdedores se hallen entre los de abajo.

Al respecto Daniel Muchnik (Clarín 29/9/03) manifiesta:
"Conocida la propuesta de reestructuración de la deuda pública en default, es evidente que hay hijos y entenados.
Porque los acreedores del Estado no son tratados todos del mismo modo y al mismo tiempo.

De esta manera los bancos preservaron el valor de los títulos que tenían en sus carteras con el dinero de los ahorristas.(...)

¿Quiénes sí perdieron con el default? La pesificación recayó por entero sobre los asalariados y jubilados. Ahora la quita sobre la deuda dolarizada recae sobre los futuros jubilados afiliados a las AFJP y los bonistas del exterior".

4) La política económica del gobierno de Kirchner continúa arruinando al pueblo y al país por la impunidad que le otorga avizorar la  conversión de Argentina en "Estado fallido" y participar en la ocupación militar de Haití. 

Sobre el descomunal desmantelamiento de la seguridad jurídica del pueblo, Alcadio Oña declara casi al final de su nota "Pagarle al FMI, una idea que en 2005 costaría $ 15.644 millones"(Clarín 18/12/04) :

"Puestos a contar plata, hay quienes dicen que el Estado tiene disponibles 11.000 millones de pesos.
Suman:

Si a éstos se le agregan los dólares del Tesoro depositados en el Banco Nación -en pesos, unos 2.700 millones-, la cuenta se acerca a 13.000 millones.

Si lo que se quiere es pagarle al FMI, con algo de reservas del Banco Central se llegaría a los $15.644 millones del comienzo:
                   claro que al costo de casi desfondar al Estado.
Los 15.644 millones equivalen a más de siete veces el presupuesto de salud.

Y como la película continuaría, habría que pensar cómo se afrontan los vencimientos con el Fondo de los años que siguen a 2005: cerca de 10.000 millones de dólares en total".

El gran desfalco al Estado que es pagar al FMI para 
cubrir la descomunal transferencia de grandes capitales al 
llamado primer mundo durante el año 2001 se completa con 
el hecho que
"La fuga de capitales no se detiene".    

En esa nota, Daniel Muchnik (Clarín 10/1/05) denuncia:
"El Banco Central recompuso, durante el año pasado, como lo hizo durante el 2003, una parte de las reservas que se fugaron durante 2001 y 2002.

Eso lo logró gracias a los voluminosos saldos comerciales que se obtuvieron por la crisis y la devaluación del peso.
No obstante, las reservas están 7.270 millones de dólares por debajo del nivel de diciembre de 2000, cuando se profundizó, en estampida, la fuga de capitales".

"Teniendo en cuenta los saldos comerciales excepcionales que tuvo la Argentina entre 2002 y 2004 (44.000 millones de dólares), la recomposición de las reservas ha sido muy exigua, ya que ahora están en los 19.628 millones de dólares, cuando en diciembre de 2001 rondaban los 15.000 millones.

Eso significa que hubo una importante salida y fuga de capitales, además de los 10.000 millones de dólares que se pagaron a los organismos financieros internacionales, los <acreedores privilegiados> por decisión del máximo poder político.

Y está marcando que, al margen de los superávit comerciales, la Argentina no sólo no dispone de financiamiento sino que financia al resto del mundo, por el giro de divisas al exterior de los 13.000 millones de dólares anuales".

Se puede revertir este proceso de genocidio social y destrucción de la Argentina si comenzamos a pensar no como grupos ni localidades sino como país donde la diversidad popular pueda desarrollar sus felicidades y estamos atentos a solidarizarnos con la lucha de minorías por su dignidad humana.