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Otro País-mundo La impunidad de apoderamiento territorial con fines sólo lucrativos sigue En la senda de nuestros hermanos latinoamericanos, liberarnos nos desafía a organizarnos como unidad de la diversidad popular de cada territorio y del país entero en torno a una reforma agraria integral, deliberada y decidida entre todos, que enfoque y ponga en práctica la reestructuración tanto socioeconómica como demográfica para el buen vivir y para las soberanías alimentaria, energética e hídrica. Pero, también, desde esa nueva correlación de fuerzas, es fundamental contribuir a resolver los graves problemas compartidos con los otros pueblos planetarios. |
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Otro país-mundo
requiere
«La reforma agraria integral»
Porque la «reforma agraria integral» consiste en la reestructuración socioeconómica e institucional. Parte de erradicar la impunidad de concentración y desnacionalización tanto económica como territorial que el sistema capitalista implantó en forma de crecimiento constante desde los setenta mediante terrorismo de estado y que, para peor, carece de perspectivas al financiarse por aprovechamiento de las ventajas comparativas de la Pampa Húmeda que está destruyendo. Lo último implica la impunidad de arrasar siglos de una construcción entre la sociedad y la naturaleza.
La forma de apropiación de la tierra en Argentina fue decisiva en la concreción de ▪la estructura social de poder, ▪la subordinación de las clases dominantes al imperialismo hegemónico y ▪el modo de acumulación capitalista. Esta realidad continúa y se ha profundizado con la fragmentación de Argentina en economías de enclave exportador de commodities para los oligopolios imperialistas.
Asimismo dio origen a la llamada democracia sustentada en la condición semifeudal de casi todas las poblaciones provinciales sin otro trabajo que en el Estado como componentes de aparatos clientelares. En la actualidad, tan calamitosa herencia se ha agravado con el proceso de descentralización o recolonización y el entramado mafioso del Estado con el narcotráfico, la trata de personas, el despliegue de los juegos de azar, etc.
Nosotros tenemos que basar nuestro presente y futuro en la responsabilidad de construcción de:
1. El autogobierno comunitario de territorios y bienes comunes
El número 63 de la revista Biodiversidad, sustento y cultura, aborda de nuevo el acaparamiento de tierras que crece en diversas partes del mundo, en especial Asia, África y América Latina, y que no es simplemente la última oportunidad de hacer inversiones especulativas con ganancias grandes y rápidas aunque así nos lo vendan: es parte de un largo proceso de toma de control de la agricultura y de la producción de alimentos. Los nuevos dueños de la tierra buscan volver a confinar los ámbitos comunes, pero ahora en el anonimato "neutro" de extranjeros que desde sus lejanos países controlan a distancia nuestros destinos. Ya no tienen que invadir; hacen tratos comerciales. Ya no tienen la carga de mantener esclavos; tienen peones hiper-precarizados. Ya no se responsabilizan por combatir a los insumisos, que eso lo haga el gobierno huésped o sicarios a modo. Así, inventan y legalizan fórmula tras fórmula para evadir responsabilidades. Nosotros tenemos que basar nuestro futuro en la responsabilidad.
El editorial de la revista Biodiversidad, sustento y cultura, 63 (febrero 2010) advierte: “La lente nos asoma a contraluz a una persona que cosecha maíz en una parcela, chacra, milpa. Pero como muchas fotos, esta toma no nos dice demasiado lo que ocurre. Nos sugiere, pero sin la contundencia de haber estado ahí como quien tomó la foto, o sin la certeza de la gente que conoce al fotografiado, sólo podemos adivinar.
Y ahora las comunidades de todo el mundo sufren una renovada invasión de sus tierras, por lo que la foto podría hablarnos más bien de un jornalero —suponemos que varios— que labora para otros: los nuevos dueños de la tierra.
No son los terratenientes de antes, herederos de los invasores europeos que abrieron encomiendas, juntaron esclavos y explotaron los dominios coloniales. No son los grandes finqueros de los últimos dos siglos, que expandieron sus dominios a costa de los territorios de los pueblos indios para emprender negocios de exportación con monocultivos básicos como la caña de azúcar, el café, el cacao, el banano, el henequén, el chicle o la madera, y que dependían de los peones acasillados —literalmente presos de sus patrones. No son ya ésos que impusieron y expandieron por vez primera el sistema industrial agrícola, ni quienes saquearon los saberes ancestrales de la gente para irse adaptando a sus nuevos entornos y a desconocidas condiciones climáticas.
Esos personajes, ligados a terrenos y haciendas, estaban ahí, devenían en jefes políticos de la localidad o la región. Guerrearon entre ellos con muchos muertos para consolidar sus feudos, se hicieron de enemigos y forjaron alianzas, algunas muy nefastas, para controlar tierras, agua, mano de obra, comercio, elecciones, políticas públicas y derechos de paso y hasta el derecho a la vida. Pero estaban ahí. Vivían ahí o iban con frecuencia a sus propiedades, y como tal estaban sujetos a la resistencia real de los pueblos, de los despojados, de los invadidos, de los explotados. Y la historia de América Latina, por lo menos, es una historia de conflictos agrarios y en defensa de los territorios ancestrales de los pueblos.
Hoy, como las más recientes investigaciones nos muestran, los acaparamientos de tierras traen tras de sí un aura “neutral”. Son debidos, nos explican en círculos gubernamentales, a la inseguridad alimentaria, son producto de la crisis mundial de alimentos “que nos obliga a cultivar donde podamos nuestros propios alimentos y aunque disloquemos la producción, traeremos los alimentos al país para beneficio de nuestra ciudadanía”. Hurgando un poco, asoma la cola el monstruo financiero que impulsa desde grandes consorcios y empresas conjuntas capitales diversos para invertir en tierras, en producciones, en exportación e importación de productos básicos, en especulación alimentaria.
Éstos son los hechos, el recuento de daños. Pero qué está en juego. Hacernos la pregunta es crucial para entender cómo enfrentar esta flamante “neutralidad” esa “suave distancia” que aleja y borronea al invasor, que confunde el punto contra el que hay que dirigir nuestros esfuerzos.
Hay en esta nueva vuelta una pérdida de soberanía nacional (y como que nadie se incomoda). Cualquier país que venda o arriende a largo plazo grandes extensiones de tierra de cultivo está poniendo en riesgo su propia soberanía nacional. Está contribuyendo al desmantelamiento general -que las empresas hacen- de más y más Estados, de más y más funciones del Estado y sus aparatos. Por supuesto hay una desterritorialización mayor de muchos pueblos y comunidades. Y por ende un arreciamiento de la migración: un dislocamiento de mano de obra, y una dislocación de los cultivos (es decir, ese proceso por el cual lo que se produce se produce fuera del país o de la región que va a usufructuar lo producido). Una dislocación o desfasamiento general de la economía.
El acaparamiento agrario de hoy nos fuerza una pregunta vital: ¿de quién son las tierras/territorios que están siendo acaparadas, controladas?, ¿mediante qué mecanismos legales es que los gobiernos, o los particulares, ponen a disposición de otros gobiernos o de empresas de todo tipo esas extensiones inmensas de tierras?, ¿tienen dueño o los Estados las expropian para poder realizar los arreglos comerciales ad hoc?
Qué es más grave, qué propicia más la devastación sin miramientos de las tierras: ¿que se vendan o que se renten?. Con estos acaparamientos la agricultura industrial se expande. Hay una pérdida real de posibilidades de defender las propias tierras. ¿Contra quién?, en qué aparato jurídico se pueden asentar los litigios por despojo, o los litigios por devastación o contaminación directa o aledaña. El nuevo corporativismo agrario es anónimo, o casi. Podemos entender los grandes actores, pero nuestro roce con ellos también estará dislocado, desfasado, situado en otro espacio y en otros tiempos no definidos por las comunidades afectadas. Y tal vez las comunidades afectadas ni siquiera alcancen a imaginar la distancia que los separa de esos nuevos dueños para los que importan sólo los bonos o las acciones invertidos y el dinero que implican.
Cualquier criminalización por la defensa de las propias tierras pone a los Estados al servicio directo de compañías y/o gobiernos extranjeros. Las fronteras pierden sentido. Las estructuras del Estado “huésped” sirven a patrones venidos de fuera, pero no como en el sistema colonial de tributación, sino en el esquema mercantil neoliberal cuyas regulaciones están en los Tratados de Libre Comercio y no en las Constituciones nacionales.
Algo que es brutal pero necesario de entender es que el objetivo más profundo de los grandes capitales es controlar totalmente la producción de alimentos. Han estado sentando las bases para ello durante los últimos cincuenta años y ahora intentan cosechar. El acaparamiento de tierras no es simplemente la última oportunidad de hacer inversiones especulativas con ganancias grandes y rápidas aunque así nos lo vendan: es parte de un largo proceso de toma de control de la agricultura.
Por eso y más razones un freno a todo este esquema son los autogobiernos comunitarios que tengan un especial interés en defender sus territorios y sus regímenes de bienes comunales. Porque no es posible la soberanía alimentaria desde abajo, desde el nivel comunidad, en regímenes o países que permitan el acaparamiento de tierra, porque sin una tierra propia, cualquier producción se mediatiza. Entonces más y más comunidades y organizaciones insisten en que debemos propiciar un anclaje entre cosechas propias, semilla nativas y sus saberes locales libres, autogobiernos y territorios con control de agua, bosque, suelos, patrón de asentamiento y recorridos.
En cambio, los nuevos dueños de la tierra buscan volver a confinar los ámbitos comunes, pero ahora en el anonimato “neutro” de extranjeros que desde sus lejanos países controlan a distancia nuestros destinos. Ya no tiene que invadir; hacen tratos comerciales. Ya no tienen la carga de mantener esclavos; tienen peones hiper-precarizados. Ya no se responsabilizan por combatir a los insumisos, que eso lo haga el gobierno huésped o sicarios a modo. El neoliberalismo es la invención de fórmula tras fórmula para evadir responsabilidades. Nosotros tenemos que basar nuestro futuro en la responsabilidad".
Fuente:http://www.grain.org/biodiversidad/?id=466
2. La correlación de fuerzas que expulse a las transnacionales del territorio
En la revista Biodiversidad, sustento y cultura, 63 (febrero 2010), GRAIN se refiere a:
"Los nuevos dueños de la tierra
Inversionistas corporativos encabezan la carrera por controlar tierras agrícolas en el extranjero
A mucha gente no le queda claro que los actores principales en el actual proceso de acaparamiento de tierras para producir alimentos de exportación no son los países o los gobiernos, sino las corporaciones. Demasiada atención se le presta a la participación de los Estados como Arabia Saudita, China o Corea del Sur. La realidad es que aunque los gobiernos facilitan los acuerdos, las empresas privadas obtienen el control de la tierra. Y sus intereses, simplemente, no son los mismos que los de los gobiernos.
Tomemos un
ejemplo. En agosto de 2009, el gobierno de Mauricio, a través del Ministerio de
Relaciones Exteriores, consiguió rentar a largo plazo 20 mil hectáreas de buena
tierra agrícola en Mozambique donde se producirá arroz para el mercado
mauriciano. Se trata de una dislocación de la producción agrícola, pero no es el
gobierno de Mauricio, en nombre del pueblo mauriciano, quien va a explotar la
tierra y embarcar el arroz al país. El Ministerio de Agroindustria
inmediatamente subarrendó la tierra a dos corporaciones: una de Singapur
(ansiosa de desarrollar mercados para sus semillas patentadas de arroz híbrido
en África) y otra de Swazilandia (especializada en la producción ganadera, e
involucrada en los agrocombustibles en el sur de África). Éste es el modo típico
de operar, por lo que no debe cegarnos la participación de los Estados. A fin de
cuentas lo decisivo será lo que quieran las corporaciones, que cuentan con un
arsenal de instrumentos legales, financieros y políticos para imponerse.
Más aún, existe una tendencia a suponer que el interés del sector privado en el acaparamiento mundial de tierras corresponde a las tradicionales empresas con agronegocios o plantaciones, como Unilever o Dole, en una ampliación simple del antiguo modelo de agricultura por contrato. Pero es la industria financiera más poderosa, con muy poca o nada de experiencia en agricultura, la que emerge como actor corporativo decisivo. Tanto que la misma frase “invertir en agricultura”, mantra actual de los burócratas del desarrollo, no debe entenderse automáticamente como financiamiento público. Cada vez más, se convierte en el negocio de los grandes negocios.
El papel del capital financiero. Intentamos mirar con mayor detalle quiénes son realmente los inversionistas del sector privado que hoy acaparan tierras de cultivo a nivel mundial para producir alimentos en el extranjero. Y el papel del capital financiero (empresas y fondos de inversión) es muy significativo. Por tanto, hemos construido una tabla para mostrar la situación. Allí se muestran algunas estructuras de inversión en América Latina, la mayoría de ellas de reciente creación que, tras la crisis financiera, están ocupadas adquiriendo tierras de cultivo en el extranjero. El capital comprometido, ya sea materializado o en prospecto, asciende a miles de millones de dólares. Sólo es una muestra de los tipos de empresas o instrumentos utilizan y los niveles de inversión que buscan lograr.
Los inversionistas privados no se interesan por la agricultura para resolver el hambre mundial o eliminar la pobreza rural. Quieren ganancias. Y el mundo ha cambiado a modos que hacen posible obtener mucho dinero de las tierras agrícolas. Desde la perspectiva de los inversionistas, las crecientes necesidades alimentarias mundiales garantizan precios altos y proporcionan una base sólida para resarcir las inversiones de quienes controlan los recursos necesarios. Y esa base de recursos, especialmente la tierra y el agua, enfrenta cada vez más problemas. Tras la crisis financiera, las llamadas inversiones alternativas, en infraestructura o tierras agrícolas, están haciendo furor. Las tierras de cultivo en sí mismas se promocionan como cobertura contra la inflación. Dado que su valor no sufre variaciones según lo hacen otros activos, tales como el oro o las monedas, permite que los inversionistas diversifiquen sus portafolios.
Pero no se trata sólo de la tierra, se trata de la producción. Los inversionistas están convencidos que pueden ir a África, Asia, América Latina y al antiguo bloque soviético a consolidar consorcios, inyectar una mezcla de tecnología, capital y habilidades gerenciales, montar las infraestructuras y transformar las fincas sub-explotadas en operaciones agroindustriales de gran escala. En muchos casos, el objetivo es generar ingresos por la producción y por la tierra misma, cuyo valor esperan que suba. Es una versión totalmente empresarial de la Revolución Verde y sus ambiciones son grandes. “Mi jefe quiere crear el primer Exxon Mobil del sector agrícola”, dijo Joseph Carvin de Altima Partners’ One World Agriculture Fund en un encuentro de inversionistas mundiales, realizado en Nueva York, en junio de 2009. No es de extrañar, entonces, que los gobiernos, el Banco Mundial y Naciones Unidas quieran asociarse. Pero ellos no son los actores principales.
De ricos a más ricos. Los nuevos propietarios agrícolas que emergen hoy son gestores de fondos de capital privados, operadores de fondos especializados en tierras agrícolas, fondos de cobertura, fondos de pensiones, grandes bancos y similares. El ritmo y extensión de su apetito es notable —pero no es sorprendente, dada la presión por recobrarse de la crisis financiera. Si bien no existe información de muchas fuentes, miles de millones de dólares se destinan a adquirir tierras con proyectos “de dinero fácil”. Y algunos de estos dólares provienen de fondos de retiro acumulados a través de años de trabajo por parte de profesores, funcionarios civiles y obreros de países como Estados Unidos y el Reino Unido. Esto significa que un montón de ciudadanos corrientes tienen una participación financiera en esta tendencia, estén o no conscientes de ello.
Significa que se está formando una nueva y poderosa fuerza de cabildeo empresarial, que quiere condiciones favorables para facilitar y proteger sus inversiones en tierras agrícolas. Quieren suprimir leyes molestas que impiden la propiedad extranjera sobre la tierra, hacer a un lado las restricciones locales sobre la exportación de alimentos y evadir cualquier regulación sobre organismos genéticamente modificados. Es seguro que trabajarán con sus gobiernos y varios bancos de desarrollo, para instalar sus agendas por el mundo mediante tratados de libre comercio, tratados bilaterales de inversión y financiamientos condicionados.
Es cierto que el acaparamiento mundial de tierras se realiza cuando varios gobiernos, del Norte y el Sur, están ansiosos de apoyar la expansión de sus propias corporaciones transnacionales de alimentos y agronegocios como la principal respuesta a la crisis alimentaria. Los acuerdos y programas que promueven apuntan a la reestructuración y expansión del sistema alimentario industrial, con base en monocultivos intensivos de gran escala, y grandes capitales destinados a los mercados de exportación. Aunque esto pueda sonar conocido, se levantará la infraestructura necesaria para implantar el modelo (algo que la Revolución Verde nunca hizo), impulsar nuevas formas de financiamiento y dar mayor importancia al creciente protagonismo de corporaciones y magnates del Sur. Las transnacionales de Estados Unidos y Europa, como Cargill, Tyson, Danone y Nestlé, que alguna vez llevaron la voz cantante, están quedando a la par con conglomerados emergentes como cofco, Olam, Savola, Almarai y JBS. Un informe reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (unctad) señaló que un sólido 40% de todas las fusiones y adquisiciones en el área de producción agrícola durante el año pasado fueron Sur–Sur. Para hacerlo gráfico, la industria alimentaria del mañana en África será dirigida mayoritariamente por capitales brasileños, chinos y del Golfo Arábico.
Exportando inseguridad alimentaria. Dado el enorme peso del sector privado en el actual acaparamiento de tierras, es claro que estas empresas no se interesan en una agricultura que nos brinde soberanía alimentaria. Y cuando el hambre aumenta más rápido que la población, es muy probable que tampoco hagan mucho por la seguridad alimentaria. Un líder campesino de Synérgie Paysanne en Benin, ve estos acaparamientos de tierras. fundamentalmente, como “exportación de inseguridad alimentaria”, ya que dicen darle respuesta a las necesidades de algunas personas —ya sea maíz o dinero— quitándole los recursos de producción alimentaria a otras.
Tiene
razón. En la mayoría de los casos, estos inversionistas no tienen gran
experiencia en la administración de fincas y están destinados, tal como lo
observó el coordinador de masipag en Filipinas a llegar, agotar la vida y los
nutrientes del suelo mediante la agricultura intensiva, retirarse al cabo de
algunos años y dejar a las comunidades locales con “un desierto”.
Si no fuera francamente peligrosa, resultaría meramente curiosa esta
preocupación por canalizar la repentina marea de dólares y dirhams a una agenda
que dice querer resolver la crisis alimentaria mundial. De Naciones Unidas en
Nueva York a los pasillos de las capitales europeas, todos hablan de lograr
acuerdos en que “ambas partes ganen”. Lo único que se necesita, nos dicen, es
ponerse de acuerdo en unos pocos parámetros para darle un carácter moral y
disciplinar estos acaparamientos de tierra, de forma que realmente estén al
servicio de las comunidades locales sin asustar y alejar a los inversionistas.
El Banco Mundial incluso quiere crear un esquema de certificación mundial y una
oficina de auditoría para lo que podría convertirse en un “acaparamiento
sustentable de tierras”, en la misma línea de lo que se ha hecho con la palma
aceitera, la silvicultura u otras industrias extractivas.
Antes de subirse al carro del esquema en que “ambas partes ganan”, sería prudente preguntarse: “Con quién, quiénes son los inversionistas, Cuáles son sus intereses”. Es difícil creer, con tanto dinero en juego, con tanta experiencia social acumulada sobre las concesiones y conversiones masivas de tierras, ya sea en minería o plantaciones, y considerando el papel central de la industria financiera y de agronegocios en este asunto, que estos inversionistas quieran repentinamente jugar limpio. Es difícil creer que los gobiernos y agencias internacionales puedan repentinamente ser capaces de controlarlos y exigirles cuentas.
Hacer que estas inversiones funcionen, simplemente no es el punto de partida correcto. Apoyar los esfuerzos de los pequeños agricultores y campesinos por lograr una soberanía alimentaria real, sí lo es. Son dos agendas políticas muy polarizadas. Sería un grave error suponer que apuntan a lo mismo. Es crucial mirar con más detalle quiénes son los inversionistas y qué es lo que realmente desean. Y es más importante buscar soluciones fundamentadas a la crisis". Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=4667
3. La deliberación de los de abajo que los decida hacia qué país, y cómo, rumbear
Emiliano Bertoglio (Rebelión), en “Propiedad y uso social de la tierra: un debate ausente”, plantea:
“Gobierno o campo. Asumir esta dicotomía simplificadora y enrolarse en una u otra fila, equivale aproximadamente a embanderarse en el proyecto de vasallaje que intenta estructurar la gestión presidencial para reproducir su espacio de poder, o apoyar el real crecimiento privado de alguna parte del sector agrario. Para nada ingenuas, estas posturas sólo discuten quién se apropia de la renta, pero en ningún momento cuestionan la lógica de producción privada: no atienden al uso social que podría y debiera hacerse de los medios de creación de riqueza. Mientras tanto, alguna parte de la izquierda movilizada, de la izquierda intelectual y de organizaciones de derechos humanos, parecen entretenidos en ser orgánicos al gobierno y en no generar disputas más allá del interés corporativo inmediato, quizá buscando rédito político propio.
Estado centralista feudal o monárquico por un lado y, por el otro, el desarrollo de latifundios dedicados al monocultivo de especies transgénicas, se instalan en la mesa de “debate” y / o en el imaginario colectivo de estos días como los únicos dos modos posibles de pensar el progreso del país.
La controversia acerca de la propiedad y el uso de la tierra no existe, no es formulada de manera seria o no es reproducida públicamente.
En torno a este eje central, giran muchos otros problemas cuyo abordaje tampoco se escucha: la dependencia comercial hacia empresas como Monsanto o Cargill, la sostenibilidad del modo de producción actual, la generación de diversidad productiva, la de cómo lograr la soberanía alimentaria del país, el cuestionamiento al monocultivo de especies modificadas genéticamente, la protección de bienes naturales (como por ejemplo los bosques nativos) devastados por grupos económicos dedicados a la agricultura y producidos con la complicidad del Estado nacional, el repoblamiento del campo. Tampoco se polemiza sobre cómo garantizar la producción de alimentos sanos para toda la población, cómo resignificar la idea de oligarquía (puesto que la oligarquía de hoy no es la misma que la de décadas atrás), la forma de detener los desalojos de familias campesinas o indígenas, la recuperación de las identidades regionales, las diferentes formas de entender el espacio de producción campo (puesto que no son lo mismo las miles de hectáreas que trabaja el senador nacional Roberto Urquía, que la pequeña parcela que un humahuaqueño cultiva con verduras), etc.
En suma, el planeamiento de una reforma agraria auténtica; producida hacia adentro del país y afectando las relaciones de producción que en él se dan, pero también reformulando la posición y los roles que asume Argentina en el mundo. Decisiones necesarias para generar, a mediano y a largo plazo, realidades beneficiosas para todos y no sólo para el sector terrateniente o para el Estado recaudador.
Resulta interesante escuchar por estos días a Rafael Bielsa, ministro del gobierno que creara el “modelo” económico actual, recuperar el análisis según el cual el cultivo de la soja genera sólo un puesto de trabajo cada quinientas hectáreas sembradas. En tanto que la agricultura campesina “tradicional” produce treinta y cinco puestos genuinos cada cien hectáreas.
Curioso que se use esta idea para dar solidez a medidas que probablemente favorezcan al crecimiento de los denominados pooles de siembra que se dice combatir, además de apuntar claramente a la centralización del poder y al antifederalismo.
Llamativo es escuchar a medios, a los mandatarios nacionales, incluso a buena parte de la sociedad, cuestionar a los productores cuando tiran leche que no pueden comercializar debido a las medidas de protesta asumidas desde el sector agrario. “¿Cuánta gente pobre, cuántos niños desposeídos, comerían con eso que ahora se derrama, así sin más?”, no dudan en moralizar.
Extraña pregunta si se tiene en cuenta que el planteo es olvidado o no formulado en las condiciones “normales” de un país que produce alimentos para un número muy superior al de su población, pero en el cual ellos poseen un valor financiero como cualquier otro producto de mercado (por ejemplo, un coche de lujo). ¿Los indigentes deben esperar estos momentos únicos de la historia, de “anormalidad”, en los que los trabajadores se deshacen de sus productos para poder alimentarse?
Ausentes o no reproducidos por los medios, el país carece de debates serios, fundados, en torno al modo de producción del campo, acerca de cómo encontrar alternativas para no ser sólo productores de materias primas, y de cómo producir alimentos y trabajo para todos.
Es necesario cuestionar, para comenzar, la lógica establecida en lo referente al uso de la tierra concentrada: ¿las superficies que generan alimentos pueden ser propiedad privada, o debieran ser utilizadas socialmente?
Probablemente no se trate sólo de la redistribución más o menos igualitaria de los espacios productivos entre cientos de pequeños terratenientes, sino de hacer un uso social de los mismos, a manos de quienes los necesiten y además quieran trabajarlos.
Es fundamental debatir el tema, al menos teóricamente y para pensar, para imaginar, para idealizar, para molestar al poder estatuido que reproduce la desigualdad, para planificar opciones…
Lo contrario sería dejar intacta, como supuesto válido, la verdad según la cual un sujeto puede enriquecerse, en cualquier esfera de la producción, apropiándose del trabajo generado por otro y retribuyéndole sólo una parte de la riqueza que sus brazos han creado.
¿Resulta posible pensar un país diferente, incluyente, nuevo, igualitario, justo, sin revisar las lógicas que ocultan otros intereses? ¿Se puede dejar de reivindicar la importancia de compartir intereses verdaderamente colectivos, de tejer nuevamente lazos de solidaridad que sustenten a la sociedad en tanto conjunto?
Asociado a esto, ¿quiénes se hacen cargo verdaderamente de estos ejercicios de reflexión? ¿Asumen los sectores que se dicen “progresistas” una mirada realmente radical, acorde a la coyuntura actual del país? ¿O se han tornado pragmáticos y oportunistas?
Formulados de diferente modo, estos planteos son equivalentes a preguntar por qué quienes supuestamente bogan por una transformación significativa del orden social, toman como real este pseudoclasismo estatal que no discute efectivamente la formación de las clases sociales; por qué apoyan un proyecto de clientelismo político que a estas alturas ya es monumental…
Pero no: eso no se toca, no se lo cuestiona o –en el mejor de los casos- las críticas emergentes no son oídas.
Es así que la lucha gobierno – campo queda reducida a “buenos contra malos”, a un “verdadero o falso”, por momentos casi a un “Boca vs. River”. Y aunque tanto ruralistas como mandatarios nacionales se los disputen diciendo favorecerlos desde su sector, esta construcción dual no contempla en ningún momento a las mayorías, nunca a los desposeídos, jamás a los nadies, menos aún a los más antiguos moradores de estas tierras.
Mientras
tanto, el debate sobre la propiedad compartida y el uso social de la tierra
podría acontecer ahora, en las condiciones actuales, o… ¿cuándo?”.
Fuente:
www.rebelion.org /Argentina / 29-6-08
4. El Frente por la soberanía alimentaria y la salud pública que se origine de la diversidad popular en su lucha
Contra:
A. Los criaderos industriales de animales
En la revista Biodiversidad, sustento y cultura, 63 (febrero 2010) leemos:
"La influenza de los criaderos industriales H1N1
Es claro que los criaderos industriales de animales han prohijado una serie de enfermedades que aún no terminamos de entender ni en su génesis ni en sus transformaciones, pero que apuntan a un futuro muy diferente en la atención a la salud de lo que nuestros abuelos imaginaron a principios del siglo XX cuando golpeó al mundo con millones de muertes la legendaria “gripe española”, primera gripe “aviar” identificada, tras la Primera Guerra Mundial. Hoy no sólo es inevitable rastrear los contagios hasta sus posibles fuentes, que casi siempre tienen que ver con el confinamiento, el hacinamiento y la irresponsabilidad con fines de lucro. Es también vital entender, en un panorama de complejidad, los factores económicos, sociales, de salud pública, que van sumando y recombinando la letalidad de diferentes afecciones que podrían convertirse en pandemias, o las posibilidades de contenerlas, amainarlas, frenarlas y erradicarlas. Presentamos un breve atisbo, un perfil muy incompleto de varios sucesos relacionados con la influenza porcina H1N1, en un afán por comenzar a socializar contradicciones, discusiones incompletas, argumentaciones y contra-argumentaciones, pero también certezas que nos brinden más herramientas para lidiar con un futuro de enfermedades inesperadas que hasta hace poco no suponíamos.
Habitantes de 25 comunidades del Valle de Perote, ubicadas en los límites de Puebla y Veracruz, denunciaron que la empresa Granjas Carroll de México (GCM) continúa afectando a más de 100 mil personas de la región con la emisión de contaminantes en los mantos acuíferos y en la atmósfera alterando el equilibrio del lugar.
Durante la Quinta Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), que se realizó en la comunidad de Chichicuautla, en el municipio de Tepeyahualco, los pobladores acusaron que los gobiernos federal y estatales han contribuido a que los activistas sociales, quienes se han pronunciado por una revisión en los procedimientos ambientales y sanitarios de Granjas Carroll, sean criminalizados, señalados y encarcelados por delitos “que no se cometieron”.
Saúl Roque, representante del Consejo de Pueblos de Morelos, señaló que una prueba del efecto de las granjas de cerdos sobre la salud de las personas, “y que ha sido ocultado por las autoridades”, es que en las comunidades del Valle de Perote, se dio el primer brote de enfermedades respiratorias —presuntamente por contagios del virus AH1N1— que comenzó a afectar a los pobladores pues se convirtió en una infección neumológica, por lo que el personal médico emplazado en el área tendió un cerco sanitario que incluyó la fumigación de todas las viviendas y la vacunación de todos los moradores.
También demandaron a la empresa GCM dejar de amenazar y hostigar a José Luis Martínez Crisóstomo, Margarita Hernández Burgos, Bertha Crisóstomo Lara, María Verónica Hernández Argüello y Guadalupe Serrano Gaspar, quienes después de realizar una manifestación el 10 de enero de 2007 para demandar el cierre de la empresa porcícola, fueron procesados por los delitos de obstrucción y daño en las vías de comunicación. Arturo Alfaro Galán, “Granjas Carroll continúa perjudicando a más de 100 mil personas: campesinos”. La Jornada de Oriente, 9 de noviembre de 2009.
Desde hace 15 años, los habitantes de las Comunidades del Valle de Perote, situadas en los límites de los estados de Veracruz y Puebla, vienen sufriendo de la contaminación ambiental producida por la empresa Granjas Carroll, una de las más grandes empresas porcícolas del país.
Estudios realizados por conocidos investigadores muestran que esta empresa se distingue por el alto consumo de agua y porque la gran cantidad de desechos originados en los criaderos son peligrosos: tal es el caso de los residuos químicos y biológicos, aguas negras y lagunas de oxidación, excrementos de los cerdos, entre otras poluciones que produce Granjas Carroll.
A pesar de ser una empresa altamente contaminante, como quedó demostrado en Estados Unidos al multar a la poderosa empresa Smithfield, principal accionista de Granjas Carroll, los gobiernos mexicanos (federal y estatal) califican a este tipo de empresas como muestra de “desarrollo limpio” y “solución” para mitigar los gases con efecto de invernadero. Pronunciamiento de las comunidades del Valle de Perote, Quinta Asamblea de Afectados Ambientales, 8 de noviembre de 2009.
En abril de 2009, la prensa internacional llegó a La Gloria en el Valle de Perote cuando el poblado fue identificado como epicentro del brote de la pandemia de gripe porcina H1N1. Lo que hallaron los reporteros fue perturbador. Las tremendas imágenes de contaminación y devastación procedente de las fábricas de animales hizo pedazos el mito de la “bioseguridad” que la industria internacional de la carne alega promover en sus instalaciones. De repente fue muy claro que la lucha de las comunidades contra las granjas industriales tenía una conexión muy íntima con la salud de todo el planeta.
Pero la reacción de la industria de los cerdos y sus amigos en el gobierno fue igual de rápida. Negaron toda conexión entre el brote de H1N1 en humanos y la industria de carne de cerdo. Se bloquearon las investigaciones independientes o ni siquiera se llevaron a cabo. Y conforme la OMS se plegó a la presión y dejó de referirse oficialmente a la enfermedad como “influenza porcina”, los medios internacionales dejaron de seguir el rastro. Ahora, por todo el mundo, las grandes corporaciones de la carne continúan haciendo exactamente lo mismo que hacían antes —sin siquiera tener obligación alguna de reportar o monitorear la influenza H1N1 u otros virus de influenza porcina en sus instalaciones. Incluso el gobierno mexicano ya se bajó de su promesa de forzar a las granjas a que se adhieran a las más mínimas regulaciones ambientales —las cuales están violando con toda claridad.
Sin embargo, un nuevo documental de Television Suisse Romande (TSR), podría re-encender este escándalo internacional. TSR regresó a México, y al Valle de Perote, a continuar la investigación sobre la emergencia de la gripa H1N1 en México y el papel que en la pandemia jugaron las granjas fabriles de cerdos. Mediante entrevistas con pobladores, funcionarios de gobierno, médicos y científicos, el documental establece un vínculo claro entre los problemas de salud que encaran los residentes de La Gloria y otras comunidades aledañas como Chichicuautla, y las instalaciones fabriles de cerdos que se mudaron a la región tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994. El documental también muestra la colusión entre el gobierno mexicano y la industria, y muestra cómo no se ha hecho nada para proteger a las comunidades afectadas. Mediante material grabado en el lugar de los hechos, el documental proporciona evidencia clara del profundo daño que las granjas han ocasionado a las comunidades y sitúa el papel de las fábricas de animales al centro de la historia de la pandemia de H1N1, como debe de ser. GRAIN, “Recordando La Gloria: un nuevo documental de televisión rastrea los orígenes de la pandemia del virus H1N1 hasta las granjas de cerdos en México”. El documental en francés, castellano e inglés en www.grain.org.”
La primera muerte de influenza confirmada por las autoridades mexicanas fue una mujer en el estado de Oaxaca, que murió el 13 de abril. Pero el secretario de Salud, Córdova, “sugirió una línea de tiempo anterior” en los casos documentados, dijo Associated Press. “Córdova dijo que las pruebas muestran que un niño de 4 años contrajo la enfermedad por lo menos dos semanas antes en el estado de Veracruz, donde una comunidad protesta contra una granja de cerdos enorme”, dice AP. Las instalaciones son de Granjas Carroll, un proyecto conjunto donde Smithfield Foods cuenta con el 50% de los intereses.
Los funcionarios de la compañía dijeron que no había “señales o síntomas clínicos” de influenza porcina en las enormes piaras que existen en varias partes de México, “pero los residentes locales están convencidos de que éstas han enfermado el aire y el agua con desechos porcinos”, dijo AP. “Hubo un brote muy extendido de una enfermedad particularmente poderosa en el área desde principios de abril, y reportes de gente enferma desde febrero. Los trabajadores locales de salud intervinieron a principios de abril para sellar el poblado de La Gloria y fumigaron para matar las moscas que han estado pululando en sus casas.” “Patient Zero Identified in Mexican Flu Outbreak?”, Huffington Post, 27 de abril de 2009
Abril 2. Una fuente local, Imagen del Golfo
informó que funcionarios de salud registraron un incremento de 15% de enfermos
en un periodo no especificado en las sierras altas de Veracruz, incluyendo a La
Gloria. Este incremento se debió sobre todo a afecciones respiratorias y
gastroenteritis. El incremento fue en los casos de neumonía y neumonía bronquial
y lo atribuyeron a cambios estacionales.
Abril 6. Veratect informó que los funcionarios de salud locales declararon una alerta de salud debido a un brote de enfermedades respiratorias en La Gloria, en el municipio de Perote, Veracruz, México. Algunas fuentes caracterizaron el suceso como un “extraño” brote de infección respiratoria aguda que condujo a neumonía bronquial en algunos casos pediátricos. Según un residente local, los síntomas incluían fiebre, tos severa, y grandes cantidades de flemas. Los funcionarios de salud registraron en La Gloria (que tiene unos 3 mil habitantes) 400 casos que buscaron tratamiento médico la semana pasada; los funcionarios indicaron que 60% de la población (unos 1 800 casos) estaba afectada. No se precisó el periodo de ocurrencia, pero las fuentes informaron que un funcionario local había solicitado asistencia médica desde febrero. Los habitantes insistieron en que tres casos pediátricos, todos menores de dos años de edad, murieron en el brote. Sin embargo, los funcionarios de salud dijeron que no había un vínculo directo entre las muertes infantiles y el brote, e insistieron en que los tres casos fatales eran “aislados” y “no estaban relacionados” uno con otro.
Los habitantes sostienen que el brote está causado por la contaminación procedente de los criaderos de puercos y que las instalaciones de Granjas Carroll contaminaron la atmósfera y los cuerpos de agua locales, lo que condujo a los brotes. Según los habitantes, la compañía niega la responsabilidad por el brote, y atribuyó los casos a “la gripe”.
Abril 20. Veratect fue requerida con urgencia por uno de sus clientes, un funcionario de la comunidad de salud pública en Estados Unidos, indicando que las autoridades contrapartes en Canadá y México solicitaban apoyo y acceso a la plataforma VeraSight Global. Este cliente especuló si debería notificarse a todas las autoridades de salud pública de los estados fronterizos con México, y no entendía por qué los centros de prevención de enfermedades (CDC por su siglas en inglés) no habían emitido una alerta. Veratect contactó al centro de operaciones de emergencia de los CDC para sensibilizarlos de la situación en México. Los CDC indicaron que ya lidiaban con la crisis y que recientemente habían detectado influenza porcina H1N1 en California y tal vez en Texas.
Abril 21. Veratect informó que los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) confirmaron que dos adultos murieron de neumonía atípica en el Hospital Civil Aurelio Valdivieso en Oaxaca, Oaxaca. Uno de los casos fue una mujer de 39 años; el otro, un adulto hombre de edad no especificada. Tras las muertes, el hospital estableció una cuarentena en la sala de emergencias debido a la posibilidad de que la gripe aviar fuera la responsable de los casos. No obstante, los SSO afirmaron después que la fuente infecciosa no era ni gripe aviar ni coronavirus, ni los virus causantes del síndrome agudo respiratorio severo (SARS). Los SSO negaron que los casos representaran una epidemia. Según fuentes locales en Oaxaca, los SSO dijeron que los casos de neumonía atípica fueron causados por un patógeno bacteriano, tratable con antibióticos. Las fuentes indicaron que 16 pacientes adicionales exhibieron signos de infección respiratoria. Ninguno tuvo complicaciones mayores, según las fuentes.
Los funcionarios de salud informaron que durante 2009, en todo el país había 4167 casos probables de influenza [hasta abril 20], 313 de los cuales estaban confirmados. La cuenta de casos sospechosos y confirmados se había triplicado en 2009 en comparación con el lapso equivalente en 2008. El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias registró dos casos fatales de influenza en 2009, pero no se proporcionaron las fechas ni las localidades específicas.
Los funcionarios de salud estaban inseguros de si la incidencia de influenza había aumentado. Sin embargo, creían que un factor contribuyente era un aumento de la influenza B, en combinación con influenza A. En respuesta, los funcionarios aconsejaron que cualquier persona que exhibiera síntomas de influenza evitara la automedicación y buscara atención médica de inmediato. Los funcionarios también aumentaron la vigilancia epidemiológica de la influenza. Por último, estos funcionarios enfocaron sus esfuerzos en proporcionar medicamentos antivirales y vacunas contra la influenza a los segmentos más vulnerables de la población. Según la Secretaría de Salud de México en 2005-2006 44.3% de la población nacional había sido vacunada contra la influenza.
Veratect sensibilizó a la Federación Internacional de la Cruz Roja, que a su vez solicitó un acceso mayor de la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres (PADRU por sus siglas en inglés). Veratect se movilizó para notificarle a varias autoridades de salud pública estatales y locales en Estados Unidos, dando la alerta de la situación en México —que permanecía incierta debido a que no se concluían aún los estudios de laboratorio. Veratect contactó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y le informó que el equipo Veratect estaba en situación de alerta y estaba disponible para prestar apoyo en la situación. La OMS contestó que la organización y su subordinada, La Organización Panamericana de la Salud, estaban ya conscientes de la situación pero no tenían información adicional. Todos los contactos dijeron que los resultados de laboratorio estaban pendientes. Veratect, biosurveillance.typepad.com/biosurveillance/2009/04/swine-flu-in-mexico- timeline-of-events.html
El director de Alerta y Respuesta Global de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Michael Ryan, aseguró que su organización había advertido el 11 de abril al gobierno de Felipe Calderón del inusual aumento de casos de neumonía en Veracruz, pero que —en ese momento— las autoridades mexicanas rechazaron que se pudiera tratar de una epidemia, explicó. Y la alerta sanitaria la dieron apenas doce días después. El funcionario de la OMS repasó ayer en una rueda de prensa las comunicaciones que existieron entre el organismo internacional y las autoridades mexicanas para señalar que el gobierno mexicano desestimó la alerta temprana. La cronología comienza el 10 de abril, fecha en que —según Ryan— la OMS recibió los primeros rumores sobre la existencia de una anomalía sanitaria. La Red Global de Inteligencia de Salud Pública envió información sobre un rumor relativo a un “exacto síndrome” en Veracruz, donde se habrían registrado casos clínicos que habrían desaparecido el 10 de abril a pesar de haber sido detectados desde una semana antes, algo que Ryan consideró “inusual”. Clarín publicó una reconstrucción basada en diferentes fuentes en la que se muestra que en la última semana de marzo hubo un brote inusual de enfermedades respiratorias en el pueblo de La Gloria, estado de Veracruz, y que la información fue al menos desestimada a pesar de que había existido otra alerta el 2 abril de una consultora privada [Veratect]. Este organismo había informado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que depende de la OMS. La OMS acusa a México de desestimar un alerta, El Clarín, 4 de mayo de 2009.
Las influenzas con orígenes en enormes y hacinadas granjas son con frecuencia más virulentas que otras cepas de gripe. Los gérmenes que matan rápido a sus huéspedes tienden a no desarrollarse, porque sus huéspedes mueren antes de que sea el momento de contagiar el virus. Pero en el hacinamiento de las granjas, donde el siguiente hocico está a unas cuantas pulgadas de distancia, incluso cepas virulentas pueden afianzarse. Estas mismas condiciones produjeron la mortal gripe aviar en las granjas avícolas gigantes de Asia durante los últimos 10 años.
“Así es la arrogancia humana,” dice Earl Brown, virólogo de la gripe en la Universidad de Ottawa. “La gente tiende a pensar que todo lo puede manejar. La gripe aviar no se pudo adaptar a los humanos, pero los puercos son más cercanos a nosotros que las aves”.
Pero no importa con qué nos enfrentemos, nos dice la teoría de la selección natural: no será otro 1918 [año de la tremenda epidemia de la gripe española]. Sólo condiciones de verdadero hacinamiento podrían permitir que huéspedes enfermos de muerte puedan pasarle la enfermedad a otros, repetidas veces, y producir cepas muy virulentas en animales o humanos. El hacinamiento común en humanos no es suficiente. Incluso una ciudad como México, densamente poblada, con más de 20 millones de habitantes, no puede producir el tipo de cepas letales que el Frente Occidental propició en la Primera Guerra Mundial. La gente ha muerto en México porque estaba muy cerca del epicentro de la enfermedad (a la probable emergencia de cepas letales procedentes de los atestados criaderos de cerdos). La acción correctiva de la selección natural es rápida y predecible: las cepas que se dispersarán por el mundo serán más leves. No quiere decir que no debemos preocuparnos. Incluso estas variantes de influenza más leves pueden provocar serios problemas de salud pública. Los factores que tienen que ver con quién es huésped (embarazo, condiciones cardiacas, inmunidad debilitada) pueden hacer que estas variantes más leves maten. Wendy Orent, “Swine flu poses a risk, but no reason to panic,” Los Angeles Times, 28 de abril de 2009.
“Pese a la extensa vigilancia de la influenza en humanos, la falta de una vigilancia sistemática en los puercos permitió que no se detectara por años ni la persistencia ni la evolución de esta cepa potencialmente pandémica” dijo un grupo conducido por Andrew Rambaut, PhD, del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad de Edimburgo, en una carta a la revista Nature en que insistieron que sus hallazgos demostraban la necesidad crítica de mejorar los esfuerzos de detección de enfermedades en animales. Si existiera una mejor vigilancia, dicen, la primera pandemia de gripe en 41 años se habría detectado mucho más pronto —porque las huellas de la evolución de la cepa de H1N1 van con la emergencia de cepas pandémicas más destructivas.
“Las tres pandemias del siglo veinte parecen haberse generado en una serie de recombinaciones en cerdos y en humanos, y parecen haber emergido en un periodo de años antes de que se les reconociera como pandemias”, escriben. “Nuestros resultados muestran que la génesis de la epidemia [el virus de la influenza AH1N1 de origen porcino] siguió un sendero evolutivo semejante”.
Este estudio es el tercero en 3 semanas que rastrea el origen de la nueva cepa de influenza H1N1 en cerdos en América del Norte, donde sufrió recombinaciones complejas. El 22 de mayo, un grupo de 60 científicos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) publicó en la revista Science un análisis de genomas completos y parciales de 76 muestras virales. El 4 de junio, científicos de la Universidad Nacional Au-tónoma de México publicaron en Eurosurveillance un análisis de 400 secuencias de proteínas.
Juntos, los tres estudios demuestran una apertura científica poco común que ha permitido el análisis de la nueva influenza a un ritmo récord. En el caso del estudio de Edimburgo, sus autores han puesto sus hallazgos pieza por pieza en el internet, en un archivo wiki multi-autoral (http://tree.bio.ed.ac.uk/groups/influenza/), y la revista Nature lo publicó “sin embargo alguno”, en lo que la revista calificó de “versión casi final”. Para alcanzar sus resultados, Rambaut y sus colegas compararon las secuencias genéticas que descargaron de internet, 2 muestras de la gripe nueva, 15 cepas recién secuenciadas de influenza porcina asiática y 796 muestras de gripe aviar, humana y porcina. Además, usaron un “reloj molecular” para calcular la tasa de evolución viral de 30 muestras de la gripe nueva.
Su estudio arroja una reconstrucción de la secuencia de recombinación que produjo la nueva cepa. De forma gráfica delinearon qué tan compleja y entretejida es la evolución de esta nueva influenza. Junto con esto, publican el análisis filogenético (los “árboles familiares”) de ocho segmentos genómicos importantes del nuevo virus que, al mostrar los huecos en tiempo entre las muestras conocidas, ilustran la poca vigilancia que se ha llevado a cabo de la influenza porcina.
La conclusión es que los ocho segmentos genómicos de la H1N1 han estado circulando en las poblaciones de cerdos por varios años, el más reciente hace 9.24 años y el más lejano por lo menos 17.15 años. El virus completo, calculan, ha estado circulando desde enero de 2009, pero emergió por lo menos desde agosto de 2008. Maryn McKenna, Center for Infectious Disease Research and Policy, Universidad de Minnesota, http://www.cidrap.umn.edu/cidrap/ content/influenza/swineflu/news/jun1109rambau.html
Aunque las poblaciones de animales pueden dividirse en
industriales y de traspatio, éstos últimos se han criado durante siglos sin que haya
brotes inesperados de influenza con nuevos patógenos. Por otro lado las
condiciones para la aparición de cepas así, parecen mejor representadas en los
animales industriales. Otte et al. (2007) tabuló los brotes en granjas
industriales y en granjas pequeñas para buscar influenzas altamente patógenas.
En Columbia Británica, 5% de las grandes granjas alojaban infecciones de H7N3 en
2004, mientras sólo en 2% de sus ranchitos hubo brotes. En Holanda, 17% de las
granjas industriales alojaron brotes de H7N7 en 2003, mientras que sólo 0.1% de
sus granjas con animales de traspatio tuvieron algún brote.
Incluso si éstos u otros virus de influenza se hubieran desarrollado primero en
instalaciones pequeñas, son las poblaciones industriales las ideales para servir
de soporte a los patógenos virulentos. Los monocultivos genéticos le quitan las
posibilidades de inmunización que podrían retardar o hacer más lentos los
procesos de transmisión. Las poblaciones más grandes y con mayor densidad
facilitan las tasas de transmisión. Las condiciones de hacinamiento deprimen las
respuestas inmunológicas. El hecho de que haya mucho recambio, la mera idea de
la producción industrial implica que llegan nuevos suministros de poblaciones
susceptibles (el combustible para que evolucione la virulencia). Otra presión
evolutiva es que en las granjas industriales, cuando los animales llegan al
volumen adecuado son sacrificados y las infecciones locales de influenza deben
entonces llegar a su umbral de transmisión antes de que los animales sean
sacrificados. Con las innovaciones en la producción, la edad a la que los
pollos, por ejemplo, son procesados, bajó de 60 días a 40, lo que mete presión
para que los virus alcancen su umbral de transmisión —y su carga virulenta—
mucho más rápido. Robert Wallace, “The Agroindustrial Roots of Swine flu H1N1,
26 de abril 2009,
http://farmingpathogens.wordpress.com/
La cepa actual de virus puede progresar hacia una cepa más leve e irse muriendo o puede mutar y evolucionar hasta hacerse más virulenta. Los expertos han invertido mucho esfuerzo en prepararse para una pandemia y se toman esto tan en serio porque estas cepas evolucionan muy rápido y mezclan formas humanas, aviares y porcinas que podrían desarrollar una cepa particularmente mortal. Los expertos en salud han advertido por años acerca del peligro de criar animales intensivamente, porque se producen nuevas y rampantes enfermedades.
En los sistemas alimentarios industriales el puerco genéticamente mejorado (con su diseño sofisticado) tiene derivados muy artificiales. Se le ha inflado como un levantador de pesas, es dependiente de los antibióticos y las vacunas para sobrevivir las intensas condiciones, tiene patas traseras desproporcionadamente grandes para cumplir con las expectativas de un mercado que prefiere el jamón a la espaldilla. Tiene orejas pequeñas y no tiene cola para evitar más cicatrices provenientes de las conductas agresivas que propician esas condiciones tan tremendas. Tiene muy poco pelo para facilitar su sacrificio. Cuando a las piaras de 5 mil de estos modernos animales genéticamente idénticos les da la gripe, ocurren devastaciones. Los productores de gran escala se precian de su eficiencia económica, pero los costos reales de métodos que provocan tal contaminación y tales enfermedades no traerán nada bueno. El costo de una pandemia de influenza es inconmensurablemente grande, pero no es la industria la que paga. El daño afectará con gran desproporción a los más pobres. Son los mexicanos ordinarios los más afectados. Felicity Lawrence, The Pig’s Revenge”, http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/02/swine-flu-pandemic-mexico-pig-farming
No existe una norma oficial mexicana sobre el hacinamiento de cerdos en granjas porcícolas (lo que dice mucho). La NOM-062-ZOO-1999 para animales de laboratorio establece que cerdos de 20 kilos deben tener un espacio mínimo de 0.56 metros cuadrados. Es un indicador terrible de lo que deben ser las condiciones en las fábricas porcícolas.
Eso sí, existe una norma oficial (NOM-060-ZOO-1999) sobre “transformación de despojos animales para su empleo en la alimentación animal”. Contiene las especificaciones para utilizar despojos de cerdos en plantas reductoras con el fin de usarlos “en la alimentación de rumiantes”. Sí, leyó usted bien y lo puede corroborar en el Diario Oficial del 28 de junio de 2001. Es un escándalo relacionado con toda la producción de carne.
La industria de cárnicos busca economías de escala, pero los costos para la sociedad en materia ambiental y de salud humana son cada vez mayores. En el plano económico estas gigantescas concentraciones de animales son la otra cara de la destrucción de la economía campesina de pequeña escala, más ge-ne-radora de empleos y más apta para un manejo responsable del medio ambiente.
El círculo se cierra con una noticia sorprendente: Granjas Carroll es socio anfitrión de 22 proyectos dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto para reducir emisiones de gases con efecto de invernadero. Los proyectos no se han puesto en operación, pero ya fueron certificados ante la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. En estos esquemas el biogás producido por digestores anaeróbicos (en las lagunas de oxidación) es enviado a un generador de electricidad para la planta. Es decir, se utilizará gas metano (CH4) en lo que vendrían siendo proyectos de cogeneración (de entre 100 y 550 KWh) y reducirán el volumen de emisiones entre 3700 y 18 mil toneladas de CO2 equivalente. Los certificados asociados a estas reducciones pueden venderse en el mercado mundial de carbono.
El CH4 es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2, así que en el casino del mercado mundial de carbono, las reducciones de metano pueden ser un negocio muy lucrativo. Bonito mecanismo de desarrollo “limpio”. Literalmente, nunca antes había estado tan cerca la mierda del dinero. Alejandro Nadal, “Influenza H1N1: la punta del iceberg”, La Jornada, 6 de mayo de 2009.
La mitad de los proyectos que México ostenta en la Convención de Cambio Climático como “desarrollo limpio” y “solución” para mitigar los gases con efecto de invernadero son ¡granjas de cría industrial de cerdos! Aunque parezca ciencia ficción, una de ellas es Granjas Carroll de México, famosa en el mundo por haber creado en sus pestilentes fábricas de cerdos el virus de la gripe porcina. Las aguas, el suelo y el aire alrededor de sus instalaciones están grave e impunemente contaminados, los campesinos y pobladores de la zona viven enfermos y cuando protestan por sus derechos, los reprimen y llevan a juicio. Pero en Naciones Unidas, Granjas Carroll, con espaldarazo oficial, se presenta como “solución ambiental”. ¿Cómo es posible una situación tan grotesca?
El proyecto de Granjas Carroll (incluido en los “mecanismos de desarrollo limpio” de la Convención) es un emprendimiento conjunto de ésta (propiedad de la trasnacional Smithfield, la mayor productora global de cerdos, pero se presenta como contraparte de México), Cargill Internacional SA, desde su sede en Suiza, y Ecosecurities Ltd del Reino Unido. La última es una empresa trasnacional de transacciones con bonos y créditos de carbono.
La actividad del proyecto es la “recuperación de metano” (un importante gas con efecto de invernadero), alegando que se producirá biogás para generar electricidad, con parte del metano que se emite en las inmensas y contaminantes lagunas de excrementos de cerdos. El proyecto es mínimo en relación con las emisiones y múltiples otros impactos de Granjas Carroll, y justifica la producción industrial, ya que para captar la cantidad de gas alegada, los animales deben estar concentrados, y el excremento líquido. La lógica de Granjas Carroll y los otras empresas de cría industrial de animales es que se les debe pagar por manejar el problema que ellos mismos causan. Silvia Ribeiro, “Cerdos climáticos”, La Jornada, 10 de octubre de 2009.
Es claro que el sistema global para lidiar con los problemas de salud provocados por la industria alimentaria transnacional está totalmente de cabeza. Su sistema de monitoreo es un fiasco, los servicios de salud pública y de atención veterinaria situados en el frente de batalla están en ruinas, la autoridad para impartirlos se puso en manos de la iniciativa privada, y sus intereses obedecen a la lógica del status quo. Entretanto, a la gente se le dice que se mantenga en casa y que cruce los dedos para que funcione el Tamiflu o para que surja una nueva vacuna a la pueden o no tener acceso. Ésta no es ya una situación tolerable; se requieren acciones que nos lleven a un cambio radical, ahora mismo.
En el caso específico de la influenza porcina en México, el cambio podría comenzar si se impulsa una meticulosa investigación independiente sobre los criaderos industriales de puercos y pollos en Veracruz, por todo el país y en Estados Unidos. Es necesario que el pueblo de México conozca la fuente del problema, de tal modo que pueda tomar las medidas adecuadas para cortar la epidemia desde sus mismas raíces y se asegure de que no vuelva a ocurrir.
En el nivel internacional, es importante frenar y comenzar a revertir la expansión de los criaderos industriales. Son éstos los caldos de cultivo de la pandemia y lo seguirán siendo mientras existan. Es inútil hacer un llamado a que haya un viraje total en la estrategia global conducida por la OMS, puesto que la experiencia con la gripe aviar demuestra que ni la OMS ni la Organización Mundial de Sanidad Animal, ni la mayoría de los gobiernos van a asumir una línea dura contra los criaderos industriales. De nuevo, es la gente la que tiene que tomar la delantera y protegerse a sí misma. Por todo el mundo, hay miles de comunidades que luchan contra las granjas fabriles. Estas comunidades están al frente de la lucha por la prevención pandémica. Es necesario que las resistencias locales contra los criaderos industriales se conviertan en un movimiento mundial para abolirlos.
Pero el desastre de la influenza porcina en México tiene que ver también con un problema de salud pública mucho más grande. Las amenazas a la salud del consumidor que son inherentes al sistema alimentario industrial, se combinan con una tendencia global a privatizar por completo el sistema de atención a la salud, lo que ha destruido la capacidad de los sistemas públicos de responder a las crisis. Se combinan también con las políticas que promueven la migración a las mega-ciudades donde las políticas de salubridad y de salud pública son patéticas e inadecuadas. (El brote de influenza porcina golpeó la ciudad de México, una metrópolis de más de 20 millones de habitantes, justo cuando el gobierno realizó cortes de agua en muchos barrios de la ciudad, lo que afecta, sobre todo, a las zonas más pobres.) El hecho de que la detección de los brotes de la enfermedad tengan que venir de las firmas privadas de consultoría, que los gobiernos y las agencias de Naciones Unidas se queden callados sin hacer nada ante tal información y el hecho de que tengamos que depender de un puñado de farmacéuticas para producir remedios no totalmente probados pero sí patentados a fondo, nos dice que las cosas fueron ya muy lejos.
Requerimos sistemas de salud pública y de alimentación que de veras tengan un programa que no sólo responda a los intereses de la gente. Necesitamos sistemas que rindan cuentas. GRAIN, “Influenza porcina: un sistema alimentario que mata. La industria de la carne desata una nueva plaga”, abril de 2009.
El virus, la epidemia, no surge de la nada para anónimamente golpear a una ciudad o un país. Procedente de los criaderos industriales no importa si llegó a México con los trabajadores migrantes que en época de Semana Santa regresan a sus hogares de todo el país (y que muchos pasan por la ciudad de México). Tampoco importa que haya habido un foco en Granjas Carroll, y que incluso Michael Ryan encargado de Alerta y Respuesta Global de la OMS reclame al gobierno mexicano que desestimó los llamados al respecto del Valle de Perote que esa dependencia de la OMS le hizo desde principios de abril. Seguro hay varios focos. Digamos, siempre. Lo nuevo ahora es que las crisis se están sumando. Tras más de veinte años de ajustes estructurales que desmantelaron los servicios públicos de salud de todo México, por no decir en el mundo, se rompió la efectividad de los sistemas públicos de salud que trabajaban activamente para el bienestar de la población no sólo en la atención directa, sino en la investigación, en la detección y en la prevención de enfermedades y en el desarrollo de remedios.
Esto ocurre en un país devastado ambientalmente, que le ha hecho caso a todas las previsiones de la ONU para aumentar sus ciudades y correr a todo mundo del campo alimentando ciudades intermedias que crecen, cien ciudades por lo menos, con sus industrias, sus requerimientos de agua y su urbanización salvaje, sin miramientos, lo que provoca un desabastecimiento de agua nunca visto, condiciones de higiene mucho más precarias y, sobre todo, el envenenamiento del aire, el agua, el suelo, en campo como en ciudad, a niveles que serían alarmantes en extremo si salieran a la luz, pero que se mantienen ocultos por brincarse disposiciones de higiene, salud pública y ambientales a todos los niveles. Las afectaciones a la población por todos estos efectos combinados son ya de por sí la causa de enormes y prolongadas afecciones respiratorias que podríamos clasificar de “crónicas” (por no hablar aquí de las laceraciones genéticas en niños por nacer e infantes).
El sistema inmunológico de un alto porcentaje de la población está deprimido, deteriorado y el sistema inmunológico social (es decir toda la infraestructura de atención y cuidado de la salud) está desmantelado.
Hay quienes calculan que 28 millones habitan en toda la zona metropolitana colindante, es decir en la mancha urbana continua de la ciudad de México, lugar de encuentros fortuitos y peligrosos para toda la gente que tiene que sumergirse en las oleadas del metro, de los autobuses y colectivos y a veces pasar horas tan sólo en los trayectos, además de los trabajos en fábricas, talleres, oficinas, centros comerciales o en la misma calle.
Los epidemiólogos y otros investigadores entre los que hay científicos sociales, economistas, y médicos, parecen concordar en que por lo menos en el Distrito Federal las enfermedades respiratorias son crónicas, sobre todo las ocasionadas por micoplasma, uno de los genomas más pequeños que se conocen (con unas cuantas kilobases) y que al carecer de una pared celular indispensable son resistentes a muchos antibióticos. Son comunes en los aires acondicionados de centros comerciales, aviones y aeropuertos y como provocan una neumonía muy fulminante causan muertes año tras año, además de predisponer al organismo a diversos ataques virales. Al inicio del brote de la epidemia de H1N1, hubo concomitantes muchas neumonías “atípicas” que pueden ser contagios reales del virus que no fueron reportados como tales por el afán de minimizar la epidemia, o pueden ser ocasionados por un repunte brutal de las neumonías por micoplasma y que podrían catalogarse como otra epidemia paralela. Lo que no es aceptable es la desinformación proveniente de las autoridades, que en un principio dieron una cifra de contagios y otra de fallecidos para después disminuirla dramáticamente porque no estaba comprobado que fueran producto del virus H1N1. Ok. Entonces todas esas neumonías atípicas ¿a qué atribuirlas?
Lo crucial es entender que estamos ante una multifactorialidad que puede muy bien sumar sus efectos en un lugar tan devastado como la ciudad de México, y podemos sufrir al mismo tiempo de la epidemia viral y de otras epidemias paralelas a las que por efecto de la crisis de salud les comenzamos a prestar atención. Pero como hay tanta manipulación de las cifras y de las políticas y de los controles, no es posible ni siquiera entender por donde comenzar a desbrozar. Por lo pronto, a nosotros nos parece que todo esto ocurre junto.
Es claro
que condiciones de higiene y salud, de buena alimentación, pueden protegernos
más contra cualquier enfermedad. Y es lógico que con dinero y privilegios vienen
salvedades que te permiten ahorrarte el contagio lo más posible y contar con más
herramientas o infraestructura, servicios (y hasta atención) que los pobres.
Pero debe quedar claro que lo crucial, lo que este virus está desnudando es algo
peor que la pobreza “en abstracto”: es la precariedad de todo. La urgencia de ir
a trabajar sin tener la posibilidad de evitar el tren subterráneo. La
posibilidad concreta y real de no tener ya un empleo, la carencia de agua sin
que uno pueda decidirlo, sin que medie una medida racional o decidida por
consenso. La insalubridad impuesta en todas partes, el hecho de tener basureros
o tiraderos de residuos donde nadie los quería y cuyo manejo es absolutamente
irresponsable. El no poder ahorrarse la comida del puesto de comida callejero, o
tener que trabajar dónde y cómo lo digan porque los derechos laborales de antes
ya se flexibilizaron. Están precarizados. Entonces estamos ante un virus de la
precarización. Es la influenza de las crisis combinadas. La influenza de los
criaderos industriales. La influenza del TLCAN".
Andrés Barreda, Luis Hernández
Navarro, Octavio Rosas Landa, Hermann Bellinghausen, Ramón Vera Herrera, Notas
de conversaciones sobre la influenza (sin publicar)
Fuente:
http://www.grain.org/biodiversidad/?id=470
B. Los monocultivos de transgénicos
La Red en Defensa del Maíz México: Ante el intento gravísimo de la FAO de promover los intereses de unas pocas transnacionales en todos los sectores alimentarios y rurales, con la excusa de crisis que son reales, pero cuyas soluciones nada tienen que ver con el uso de tecnologías caras y patentadas controladas por unas cuantas empresas, poniendo en riesgo además la salud, el ambiente y la biodiversidad, la Red en Defensa del Maíz, la Vía Campesina Región América del Norte y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales convocan a las siguientes actividades.
Convocatoria
Guadalajara 28 de febrero al 3 de marzo 2010
Los transgénicos nos roban el futuro
Del primero al 4 de marzo, en medio de críticas nacionales e internacionales por la autorización para sembrar maíz transgénico en México, centro de origen del cultivo, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), con el apoyo del gobierno de México, convoca a una conferencia “técnica” internacional en Guadalajara, titulada “Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo”. Presentarán lo que llaman “oportunidades” para la biotecnología y transgénicos en agricultura, bosques, ganadería y agroindustrias en países del Sur global, supuestamente para enfrentar las crisis alimentaria y climática. Es un intento gravísimo de promover los intereses de unas pocas transnacionales en todos los sectores alimentarios y rurales, con la excusa de crisis que son reales, pero cuyas soluciones nada tienen que ver con el uso de tecnologías caras y patentadas controladas por unas cuantas empresas, poniendo en riesgo además la salud, el ambiente y la biodiversidad.
Particularmente grave es el hecho de que la conferencia se realice en México cuando el gobierno, después de una década de moratoria al maíz transgénico, autorizó, en procesos plagados de irregularidades, siembras experimentales de maíz transgénico, contra los argumentos y demandas expresas de miles de campesinos e indígenas, así como científicos, consumidores y ambientalistas. Ponen así en alto riesgo a las variedades de maíz nativas de México, a su biodiversidad y a las culturas que dieron origen y siguen cuidando el maíz, elemento vital de su existencia.
Frente a todo esto y como respuesta pública a este ataque de la FAO, del gobierno mexicano y de otras instituciones, la Red en Defensa del Maíz, la Vía Campesina Región América del Norte y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales convocan a las siguientes actividades, que contarán con la presencia de destacados conocedores del tema, nacionales e internacionales:
28 de febrero Plaza del Ex - Convento del Carmen. Avenida Juárez esquina 8 de julio
Fuente: www.biodiversidadla.org / 19-2-10
El Estado mexicano se empeña en provocar a las comunidades indígenas para luego reprimirlas, en profundizar el actual despliegue militar y su “ordenamiento” cotidiano, para acostumbrarnos a que la guerra, como en otras partes del mundo, se instale como modo de hacer negocios. Con este contexto en consideración se reunió el Congreso Nacional Indígena (CNI) de la región Centro Pacífico en la comunidad nahua de Ayotitlán, Jalisco, el 7 y 8 de noviembre.
Los agravios proliferan. En Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Veracruz, Estado de México, Jalisco, y en todo el país. Como señala la Declaración de Ayotitlán del CNI, los responsables son “los malos gobiernos, las empresas transnacionales y el crimen organizado” que “han orquestado una embestida integral contra las tribus, pueblos y naciones indígenas”. Ante esto, el CNI ejercerá decididamente “todos los mecanismos de defensa respaldados en nuestra autonomía y libre determinación”. La crisis estructural capitalista “debe ser desmoronada desde abajo, para reconstruir así los tejidos fundamentales de nuestros pueblos”.
Combinada con la crisis, la nueva fiebre del oro mete velocidad a las mineras que desmantelan yacimientos, yéndose con los lingotes a quién sabe dónde, como en la clandestinidad ocurre en la sierra Tarahumara y San Luis Potosí. También hierro, magnesio, cobre y otros minerales, todos en territorios indígenas.
Es la pretensión de invadir y acaparar las tierras y territorios de los pueblos, naciones y tribus a manos de los caciques locales, el narco o consorcios financieros transnacionales que buscan apoderarse de miles de hectáreas para sembrar alimentos que exportarán, en un esquema de dislocación que usa y agota la tierras nacionales y se lleva las ganancias. Son también los despojos de fuentes de agua, tierras y mano de obra de miles de comunidades mediante el disfraz de desarrollos turísticos, carreteras, “restauraciones” arqueológicas, certificaciones ejidales o empresas conjuntas consorcio-comunidad.
El agua es un asunto cada vez más sensible, porque su acaparamiento, vía concesiones “legales”, certificaciones o simplemente su contaminación, desprotege a las comunidades en un momento en que en muchas regiones se perdieron las cosechas y es inminente una hambruna. Ya muchas comunidades se aprestan a sembrar la tornamilpa (tonamil) este fin de año a ver si algo pueden salvar para el año entrante.
En el fondo, el programa de Felipe Calderón para los pueblos indios (que comenzó con Luisa María, su hermana, cuando se traicionaron los Acuerdos de San Andrés en las Cámaras), es corromper con carretadas de dinero a los más posibles, tender un tramado legaloide que permita que las empresas depreden a sus anchas y criminalizarle a las comunidades cualquier herramienta que propicie el ejercicio de su autonomía (como las semillas ancestrales, los medios de comunicación, los sistemas de justicia y educación propios, la elección autónoma de representantes, el ejercicio de su territorio) mientras se mata, encarcela o desaparece a los que protesten o emprendan un camino digno.
La violencia, la polarización y la inmovilidad social impulsadas por Calderón pretenden orillar a que la única salida sea la delincuencia y no ya la resistencia y el autogobierno. Hoy como nunca, la autonomía no es una utopía. Es una herramienta. Su urgencia viene de la dignidad y la memoria, y sus exigencias son la justicia y un futuro abierto.
Maíz transgénico legal: lo que está en juego
Hace años que las Cámaras de diputados y senadores decidieron abrir un paraguas protector para las grandes empresas y sus cómplices en los centros de investigación mediante legislaciones que extreman las posibilidades de vida y futuro de las comunidades indígenas. La población en general tal vez aún no entiende lo que se juega con la aprobación de la Ley Monsanto o Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.
Son conocidos los incidentes de este desmantelamiento de nuestras herramientas comunes de futuro. Pero hay que entender que este ataque frontal a los pueblos campesinos indígenas es justamente contra quienes tienen estrategias que nos sacarían del abismo.
No es sólo la ley. También sus reglamentos y el paquete normativo que incluye una ley de semillas, tan aberrante, que pretende barrer con las semillas nativas, por no ser “homogéneas”, y reducir las restantes a unas cuantas variedades que, certificadas, sean el único equipaje (con costo monetario) para una deslavada biodiversidad del maíz nativo.
Mientras, se busca plantar variedades transgénicas en las más zonas posibles, con la intención de que todas las semillas que se siembren en México sean propiedad de un puñado de compañías, cuenten con catálogos de rasgos fijos (algo imposible) asociadas a paquetes tecnológicos de agrotóxicos, y respondan con “ventajas” que las hagan rentables o utilizables para fines ajenos a la alimentación. Se sembrarán en tierras acaparadas en renta o venta para realizar una mentirosa “etapa experimental” que tramaron gobierno, empresas e inversionistas, mientras los intermediarios cobran por convencer a los agricultores de que no les tendieron una trampa.
La Red en Defensa del Maíz lleva casi diez años trabajando por abajo con comunidades, organizaciones, proyectos e individuos que, desde muchos ámbitos, entienden con claridad que sólo podrá defenderse el maíz si se defiende como cultivo en su conjunto, si se defiende el larguísimo plazo de una visión integral que revindica las semillas ancestrales propias que se guardan y se intercambian por canales de confianza. Y que esto pasa por defender el territorio, el agua, el bosque, los sistemas propios de gobierno y los saberes locales para sembrar alimentos propios con justicia, respeto y autonomía.
Los intentos gubernamentales por sembrar maíz transgénico se sitúan en el norte del país porque ahí, desde la Conquista, el sistema impuesto se apoderó de cuanta tierra pudo y diezmó los núcleos de población. Ahora intentan convencer a ejidatarios y agricultores comerciales sin pasado ancestral de siembras propias que los transgénicos son progreso.
En cambio, en estos años el sur y el centro se han vuelto un bastión de defensa del maíz y de la autonomía indígena que lo hace posible. Aunque se intenten estas siembras industriales, habrá un núcleo de resistencia frontal. Reunida en Guadalajara a principios de noviembre, la Red acordó campañas de información en el norte, reivindicar sus argumentos y su legitimidad acumulada y construir un largo plazo por abajo insistiendo, como siempre, en no hacer componendas legislativas".C. La sobrepesca en mares y ríos
La revista Biodiversidad, sustento y cultura,
63 (febrero 2010)
nos advierte
sobre:
"Costas vacías, mares estériles
Lograr el acceso a las aguas territoriales de numerosos países en desarrollo ha sido uno de los objetivos de la expansión mundial del capital en años recientes. Ese proceso reviste formas diferentes y adquiere distintos nombres, pero el objetivo es obtener ganancias para las grandes empresas. Los acuerdos de colaboración en el sector pesquero permiten a la Unión Europea (UE) mantener su lucrativa industria pesquera y exportar sus problemas de sobrepesca a otras partes del mundo —África, el Caribe, el Pacífico— provocando consecuencias desastrosas para los pequeños pescadores locales. la UE incursiona hoy en aguas asiáticas. Analizamos la situación de los pequeños pescadores de Asia frente al tratado de libre comercio (TLC) propuesto entre la UE y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (asean).
Por GRAIN:
"La cámara recorre lentamente una extensa franja de playas de arenas blancas sin urbanización. Chozas de palma de nipa definen el borde de la comunidad costera, una multitud de barquitas descansan en la orilla del mar. Pero en esta pequeña comunidad de pescadores en la zona insular de Mauban, en la provincia de Quezon, Filipinas, la calma desaparece cuando los residentes hablan de sus luchas. La captura cayó abruptamente, obligando a muchos a abandonar la pesca o, en casos más desesperados, a recoger las especies que quedan en el mar luego de la pesca con dinamita y cianuro. La mayoría de los pescadores denuncia que la proliferación de esta práctica ilegal, sumada a la instalación de una central térmica en las cercanías de la zona continental de Mauban, ha dejado a las aguas municipales de la isla casi sin peces. La impunidad es un factor decisivo. Muy esporádicamente se localizan buques de pesca taiwaneses, pero ni la guardia costera local ni las autoridades pesqueras hacen algo al respecto. Los pescadores ven en ello el resultado de la política nacional de acceso casi libre a sus aguas, del arrasamiento provocado por la liberalización de la pesca de la década pasada. Los residentes son desalojados de la zona, mediante un hostigamiento policíaco, militar y legal, porque los planes son transformar la isla en un balneario turístico.
La situación se reitera por toda Asia: las poblaciones de peces disminuyen, los buques extranjeros practican pesca de arrastre en aguas soberanas y diversas formas de “desarrollo” amenazan la subsistencia de las comunidades costeras. La expansión mundial del capital bajo el disfraz del “libre comercio” vuelve realidad cotidiana este modelo de extracción y explotación. La ola de liberalización que recorrió las industrias pesqueras de Asia en las últimas décadas convirtió las aguas territoriales de Filipinas, Tailandia o Indonesia en sitio de pesca industrial accesible a naciones ricas y poderosas, a expensas de los pequeños pescadores locales. Y eso no es todo: con la firma de acuerdos bilaterales de comercio, los países seguirán entregando sus océanos y sitios de pesca.
En 2004, el Comisionado Europeo de Comercio en ese entonces (ahora director general de la OMC), Pascal Lamy, subrayó la importancia de utilizar las “herramientas disponibles” para relacionarse con el resto del mundo. Ponía énfasis en la naturaleza complementaria de las negociaciones bilaterales con respecto a acuerdos multilaterales como la OMC , y relanzaba un acuerdo bilateral de libre comercio que se negoció durante varios años entre la ce y la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Al igual que su competidor, Estados Unidos, la UE quiere mayor liberalización y apertura de las economías de los países en desarrollo a sus corporaciones transnacionales. No obstante, desde el colapso de la OMC en Cancún en 2003, parecería como si todo el sistema multilateral de comercio se hubiera hundido, y cuestiones como el acceso a los mercados y las inversiones se negocian ahora sobre bases bilaterales. la UE no puede permitirse ignorar un mercado de inversiones con gran potencial como la asean, hoy dominado por Estados Unidos, Japón y China.
En mayo de 2007, la asean y la UE acordaron dialogar con el objetivo de concluir un TLC en tres años. El TLC propuesto apunta a liberalizar todos los bienes y servicios, eliminando prácticamente todas las formas de protección y obstáculos al comercio de modo que nada se interponga a la inversión extranjera. Con este TLC, la UE planea asegurarse un lugar en la región de la asean, en su visión de una Europa Global, un modelo post-colonial de dominación del mundo a través del libre comercio. La pesca constituye un sector que el TLC procura liberalizar aún más, para abrir el mercado de la asean a productos y tecnologías de la UE, y asegurar el suministro de productos del mar a la UE, y materia prima para su floreciente industria de la acuicultura.
Mientras la UE negocia un TLC con la asean como bloque de países, también realiza negociaciones paralelas con países individuales: Unión Europea-Filipinas, por ejemplo. Mientras por un lado ofrece apoyo financiero para la integración de la asean, por otro amplía ese apoyo a países individuales para que éstos incrementen su comercio con la UE. Algo a tener en cuenta es lo que ocurrió en otras regiones del mundo: el interés de la UE no es tanto promover el libre comercio sino controlarlo.
Enormes intereses en juego en el comercio mundial. En los últimos años, la creciente demanda de pescado y productos pesqueros ha impulsado un aumento de la producción mundial, que alcanzó un récord de 144 millones de toneladas en 2006. Las importaciones y exportaciones combinadas representan 176 mil millones de dólares, dominadas por China, Japón y Estados Unidos. La parte de la UE no es pequeña. Sus exportaciones en 2006, valuadas en 21600 millones de dólares, representan 25% del total mundial (85900 millones de dólares) de ese año. Entre los mayores exportadores del mundo, encabezados por China y Noruega, figuran miembros de la UE: Dinamarca, España y Holanda, con exportaciones por 9600 millones de dólares —44.4% de las exportaciones totales de pescado de la UE (y 11.2% del total mundial). Para la Unión Europea, mantener su industria pesquera es clave para asegurar sus intereses en el comercio pesquero mundial. Sin embargo, sus propios recursos pesqueros experimentan una brusca reducción, lo que ejerce presión en sus 27 países miembros para aplicar cupos sobre ciertas especies y reducir el número de flotas pesqueras. la UE es uno de los mayores mercados de alimentos marinos del mundo; dos tercios de su consumo de productos pesqueros son importados. El consumo anual per capita promedio es de unos 21 kilos. De hecho, la UE figura entre los principales importadores, luego de Japón y Estados Unidos; las importaciones —dominadas por España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Dinamarca—alcanzaron en 2007 la cifra de 41 800 millones de dólares, 43.5% de un total mundial de 96 mil millones de dólares. Por supuesto gran parte de las importaciones de la UE provienen de otros países europeos.
En la actualidad, las exportaciones de pescado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático a la UE son mínimas, de ahí que algunos gobiernos vean al TLC como oportunidad de aumentar sus exportaciones al mercado europeo. Las exportaciones combinadas de Tailandia y Vietnam alcanzaron tan sólo los 8 600 millones de dólares en 2006, 10% del total de las exportaciones mundiales (en comparación con un 25% de la UE). Si bien el bagre de Vietnam se vende cada vez más en Europa, casi todos los camarones exportados por Tailandia (30% del mercado mundial de camarones) tienen como destino Estados Unidos. la UE podría ofrecer un mercado muy grande para las exportaciones de la industria pesquera de los países de la asean, pero impondría un régimen de reglamentación tan restrictivo que tal vez sólo las grandes compañías podrían cumplirlo.
Para poder exportar a la UE, el país exportador debe tener una legislación de sanidad pública y controles para el sector pesquero, equivalentes a los aplicados en la legislación de la UE. Por supuesto, Lamy se abstuvo de decirle a su público en Yakarta que el esfuerzo por aumentar las exportaciones a la UE implicará grandes pérdidas para los pescadores artesanales y en pequeña escala. En 1997, Bangladesh perdió no menos de 14.7 millones de dólares en el corto plazo, cuando la UE decidió imponer una moratoria de cinco meses a las importaciones de camarones a raíz de que los exportadores de Bangladesh no observaron las normas de seguridad de la UE.
Los verdaderos ganadores de este TLC bilateral entre la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático no son, por supuesto, los gobiernos sino las compañías transnacionales, que sonríen en silencio mientras los gobiernos les aseguran el acceso a las aguas territoriales, a mercados lucrativos y a condiciones de inversión ideales. (...)
Un mar de beneficios para las empresas. Los TLC representarán cuantiosos beneficios para las grandes compañías pesqueras, y no solamente por las capturas. En momentos en que las existencias de peces decaen en todos los océanos del mundo, la marea mueve hacia la acuicultura, una práctica que tradicionalmente fue manejada en pequeña escala por los pescadores locales. Con los años, el comercio mundial del pescado transformó la acuicultura en una industria gigantesca. Ahora se considera el sector de producción de alimentos con mayor crecimiento mundial. La acuicultura representa cerca de la mitad de los productos pesqueros consumidos en todo el mundo. En 2007 se produjeron 53 millones de toneladas, con un valor de 75 mil millones de dólares. La industria está dominada por una pocas compañías integradas verticalmente, y las empresas europeas son de las mayores.
Un comunicado reciente de la Comisión Europea brinda un esbozo de la dirección que está tomando la UE en la acuicultura mundial. Para la Comisión, el futuro de la industria de la acuicultura europea abarcará “toda la cadena de abastecimiento, en especial productos innovadores y de alto valor que satisfagan las necesidades de los consumidores europeos y extranjeros, y la producción de equipo de alto nivel para la acuicultura”. También argumenta en favor de que la UE invierta en el mercado mundial vendiendo su tecnología y experiencia para ayudar a enfrentar los desafíos de la sustentabilidad y la seguridad sanitaria.
No obstante, aunque se supone que la acuicultura alivie la presión de los océanos, en realidad está contribuyendo de manera creciente a su destrucción. La rápida expansión de la cría de camarón, salmón y otras especies carnívoras de alto valor, como el bacalao, la lubina y el atún, hace que la captura busque ser la base de la producción de alimento industrial en vez de elemento nutricional para las personas. Esto entra en conflicto directo con la seguridad alimentaria local, ya que se necesitan de 2 a 5 kilogramos de captura en el mar, procesada luego como harina y aceite de pescado, para producir tan sólo un kilo de carne de pescado de cría. En 2006, el sector de acuicultura consumió una cifra cercana a 23.8 millones de toneladas de pequeños peces pelágicos (que viven en mar abierto) suministrados en forma de insumos alimenticios, lo que representa cerca de 26% del total de la pesca mundial de captura. De esa cantidad, 3.72 millones de toneladas se utilizan para hacer harina de pescado, 830 mil toneladas para hacer aceite de pescado que se usa en alimentos industriales compuestos, y otros 7.2 millones de toneladas de peces de escaso valor comercial o de descarte se emplean como alimento directo o para la fabricación de alimentos artesanales de la piscicultura.
La tabla 2 muestra las mayores empresas de alimentos del mar de hoy. Su posición les garantiza una gran ventaja sobre sus competidores más pequeños. Esas empresas están detrás de algunas de las actividades de pesca de mayor alcance y más extractivas del planeta.
Para maximizar sus ganancias, esas empresas compran otras más pequeñas y la élite de los grandes actores corporativos de la industria obtiene mayor control. Un TLC calza muy bien en este esquema pues ofrece la oportunidad de subcontratar la producción en otros países e integrar sus diferentes etapas —cultivo, procesado y distribución. Una gran proporción de las granjas piscícolas de Escocia son ahora de la gigantesca multinacional Marine Harvest, la compañía acuícola más grande del mundo y fabricante de otros alimentos de origen animal y parte de la multinacional noruego-holandesa Nutreco. A la vez, una fusión entre los grupos pesqueros noruegos —Cermaq con 60%, Fjord Seafood con el 40% restante, y Domstein con 26% del capital accionario de Fjord— apunta a crear la segunda mayor operación de cría de salmón en el mundo (después de Nutreco). Se prevé que la fusión acumulará 12% del mercado mundial de cría de salmón y 40% del mercado del alimento para criarlo.
Mientras algunas empresas se fusionan para crear compañías más grandes, otras se dedican a comprar cupos. Pescanova, de España, compró la compañía de pesca de arrastre Pesquera Vasco Gallega por su cupo de merluza en Argentina, que viene con las dos embarcaciones de la compañía que trabajan la pesca de la merluza en aguas argentinas. La adquisición es parte de la estrategia de expansión de Pescanova, que comenzó con la absorción de Pescafina, una empresa con dificultades financieras pero que tenía acceso a la pesca en aguas cubanas. Pescanova era dueña de Argenova, un operador argentino de traineras, con 12 buques para la pesca de langostino, merluza negra y calamar. En 2008 Pescanova adquirió Novahonduras sa, por 5 millones de euros, para la cría de camarón en Honduras. Pescanova es uno de los mayores actores de la acuicultura, con inversiones en España (camarón), Chile (salmón), Brasil (tilapia), Portugal (rodaballo) y Nicaragua (camarón), entre otras.
La segunda mayor compañía de Asia, China Fishery Group Ltd., es un ejemplo de la manera en que una empresa integrada verticalmente maximiza sus ganancias. A través de sus subsidiarias, la empresa funciona como una compañía de pesca industrial integrada. Sus actividades comprenden la pesca propiamente dicha, la venta de pescado y capturas marinas, y el alquiler de cupos de pesca no utilizados, así como la producción de harina y aceite de pescado. Sus ventas en 2008 tuvieron un valor de 3 200 millones de dólares, más de un tercio del valor del total de las exportaciones pesqueras de China. Desde el año pasado adquirió Epesca Pisco sac, Pesquera Ofelia srl y Pesquera Mistral sac; es propietaria de una flota peruana de 39 buques de pesca con redes de cerco y ocho plantas procesadoras de harina de pescado.
En sus inicios en 1920, Nippon Suisan Kaisha (Nissui), la empresa que captura la mayor cantidad de pescado en Japón y en el mundo, fue la primera institución nacional de investigación del sector privado dedicada al estudio de la vida marina. Para ampliar la línea de productos marinos de la empresa y conseguir mercados nuevos, Nissui comenzó a formar empresas mixtas con compañías extranjeras durante los setenta, comenzando por compañías de Indonesia, España, Chile y Argentina. Ahora tiene filiales en todas las regiones del mundo. Si bien la empresa se describe a sí misma como una “compañía de alimentos del mar de integración vertical”, también produce, procesa y comercializa productos agrícolas y ganaderos y ha creado una línea de productos farmacéuticos.
Un mar de ironía. Pero mientras las grandes empresas recaudan enormes ganancias con sus actividades, lo que le queda a los pequeños pescadores no es más que costas vacías y mares estériles.
Tailandia puede ser el mayor exportador de camarón cultivado del mundo, pero la cría de camarón ha sido responsable de la conversión masiva de tierras agrícolas fértiles del país (previamente dedicadas a arrozales), que es la principal causa de la contaminación costera. También hay pérdida de diversidad biológica y seguridad alimentaria. En el sur de Tailandia, cerca de la bahía Phang Nga, los residentes locales señalan que, tras la introducción del camarón blanco del Pacífico, las especies locales de camarón usadas para fabricar la pasta de camarón que es parte de su cultura, han desaparecido. Esa especie es promovida por Charoen Pokphand, el gigantesco cultivador de camarón.
Las actividades de pesca, en por lo menos, cuatro provincias cercanas a Phang Nga atraviesan “reestructuraciones” en el marco del proyecto de gestión de recursos y hábitat costeros (conocido como charm por sus siglas en inglés). Este proyecto es implementado por el departamento de Recursos Marítimos y Costeros, con respaldo financiero de la UE. Incluye crear una red de mercados de pescado y movilizar la producción para exportarla, dentro de un sistema normativo muy estricto. Se regula la cantidad de pescadores por área, que deben registrarse para ser parte de la red de mercados. Ahora, no se puede simplemente pescar y vender el pescado sin pertenecer a la red. Los habitantes de Phang Nga dicen que esto agrega más control a los pequeños pescadores tailandeses.
Vietnam es el octavo mayor exportador de alimentos marinos del mundo y sus ingresos por exportaciones ascendieron a los 4 270 millones de dólares en 2008 (en 2007 estos ingresos sumaron 3 750 millones de dólares). No obstante, su sector de productos del mar está en ruinas porque sufrió a la vez un exceso de oferta y falta de abasto. El auge de la industria de productos del mar vietnamitas desencadenó la colocación de una enorme cantidad de pescado mal reglamentado. Los procesadores no pudieron absorber toda la producción, pese a la proliferación de modernos establecimientos de procesado. Así, numerosos acuicultores entraron en bancarrota, y un 40% de las piscinas para la cría de bagres en la región del delta del Mekong hoy está abandonada. Si bien hubo un aumento reciente de los precios del bagre, pocos acuicultores quisieron retomar su actividad. Muchos de ellos, en especial los criadores de camarón, que sufrieron una serie de cosechas malas, terminaron vendiendo su tierra para pagar las deudas. Según la Asociación Vietnamita de Exportadores y Productores de Alimentos del Mar, las exportaciones vietnamitas seguramente caerán entre 15 y 20% en 2009.
Indonesia tal vez esté entre los países más ricos en recursos marinos, pero éstos son explotados casi sin límites por buques extranjeros. El ministerio de Pesca y Asuntos Marítimos calcula que cada año Indonesia pierde unos 3 200 millones de dólares por la pesca furtiva de Tailandia, China y Filipinas. Una medida estatal de 2007 extiende a más de 20 años la duración de las concesiones al sector privado (que comprende entidades extranjeras) en las zonas costeras y las pequeñas islas de Indonesia, lo que podría legitimar aún más la sobrepesca practicada por intereses comerciales extranjeros.
No se apropian solamente de los mares. Un programa nacional de industrialización de las piscinas camaroneras para 2006-2013, del orden de los 30 millones de dólares y financiado por el Banco Asiático de Desarrollo, ha causado estragos en los humedales y las comunidades ribereñas. Las inundaciones en 12 mil aldeas está ligada a la pérdida de ecosistemas de humedal y manglares provocada por las actividades industriales de la acuicultura. La expansión de las granjas camaroneras en la provincia de Lampung provocó una escasez de peces en toda la costa, obligando a los pescadores locales a pescar en mar abierto, lo que les significó un aumento de los gastos de combustible. Así, no tuvieron más remedio que abandonar la pesca porque las ganancias apenas si cubrían sus costos de operación. En toda Asia la tendencia es la misma.
Las poblaciones de peces de Camboya disminuyen y eso afecta la seguridad alimentaria de las comunidades pesqueras que dependen de ellas. Bangladesh, que se convierte rápidamente en la capital camaronera del mundo, está perturbada por el desplazamiento de comunidades locales y la consiguiente violencia. Miles de pescadores de Malasia sufrieron un enorme desplome en sus capturas pesqueras debido al incremento de la acuicultura y las piscinas instaladas a lo largo de la costa de ese país. Éstas son las realidades que forman el telón de fondo del TLC que la asean quiere negociar con la Unión Europea, y no hay señales de que mejorarán en el futuro cercano. La reciente interrupción de las negociaciones podría ser oportuna, dando tiempo no sólo a que ambas partes retrocedan sino especialmente para que los gobiernos de la asean puedan cuestionarse los méritos de ese TLC.
Paremos el TLC, defendamos a los pequeños pescadores. El incremento del comercio mundial de pescado ha sido el principal desencadenante de la disminución de las poblaciones de peces en todo el mundo. Profundizar la liberalización de las actividades pesqueras para aumentar aún más el comercio resulta, por lo tanto, desacertado, pues podría provocar sobrepesca y a fin de cuentas el colapso de la pesca mundial. Las perspectivas en materia de ganancias son enormes, pero de continuar la concentración de la industria pesquera, la prosperidad seguramente irá a parar a los cofres de unas pocas grandes compañías. Este crecimiento será a expensas de todos esos numerosos pequeños pescadores artesanales cuya supervivencia continúa dependiendo de una biodiversidad marina invaluable pero en vías de rápida desaparición. A medida que pierden sus costas, los pequeños pescadores pierden también sus medios de subsistencia y una opción de futuro.
Es necesario revertir esta tendencia. Todavía es tiempo de actuar en conjunto —pescadores, acuicultores, todos— y parar un TLC entre la Unión Europea y la asean. La suspensión de las negociaciones ofrece la oportunidad de enterrarlo. Las comunidades de pescadores poseen numerosas alternativas en cuanto al manejo de los recursos y la promoción del comercio. No obstante, si no se las protege contra los ataques de las grandes empresas, no tienen opción alguna de sobrevivir".
Nosotros tenemos que basar nuestro presente y futuro en la responsabilidad de construcción, con los otros pueblos, de la implantación de alternativas mundiales a:
La destrucción de las condiciones habitables del planeta
(AW) No es nuevo el interés de Fidel Castro Ruz en lo que hace al medio ambiente, la ecología, y la supervivencia de nuestra especie.
Lo ha hablado en varios de congresos, charlas, y toda oportunidad posible desde hace mas de 20 años.
Su preocupación, es fiel reflejo de hombres que, como él, creen y pelean por cambiar el curso de las cosas. O en sus palabras: "No se trata de una cuestión ideológica relacionada con la esperanza irremediable de que un mundo mejor es y debe ser posible."
Reflexión de Fidel Castro Ruz:
Los peligros que nos amenazan
“(…)Por primera vez, la especie humana, en un mundo globalizado y repleto de contradicciones, ha creado la capacidad de destruirse a sí misma. A ello se añaden armas de crueldad sin precedentes, como las bacteriológicas y químicas, las de napalm y fósforo vivo, que son usadas contra la población civil y disfrutan de total impunidad, las electromagnéticas y otras formas de exterminio. Ningún rincón en las profundidades de la tierra o de los mares quedaría fuera del alcance de los actuales medios de guerra.
Se conoce que por estas vías han sido creados decenas de miles de artefactos nucleares, incluso de carácter portátil.
El mayor peligro deriva de la decisión de líderes con tales facultades en la toma de decisión, que el error y la locura, tan frecuentes en la naturaleza humana, pueden conducir a increíbles catástrofes.
Han transcurrido casi 65 años desde que estallaron los dos primeros artefactos nucleares, por la decisión de un sujeto mediocre que tras la muerte de Roosevelt quedó al mando de la poderosa y rica potencia norteamericana. Hoy son ocho los países que, en su mayoría por el apoyo de Estados Unidos, disponen de esas armas, y varios más disfrutan de la tecnología y los recursos para fabricarlas en un mínimo de tiempo. Grupos terroristas, enajenados por el odio, podrían ser capaces de acudir a ellas, del mismo modo que gobiernos terroristas e irresponsables no vacilarían en usarlas dada su conducta genocida e incontrolable.
La industria militar es la más próspera de todas y Estados Unidos el mayor exportador de armas.
Si de todos los riesgos mencionados se libera nuestra especie, existe uno todavía mayor, o al menos más ineludible: el cambio climático.
La humanidad cuenta hoy con siete mil millones de habitantes, y pronto, en un plazo de 40 años, alcanzará nueve mil millones, una cifra nueve veces mayor que hace apenas 200 años. En tiempos de la antigua Grecia, me atrevo a suponer que éramos alrededor de 40 veces menos en todo el planeta.
Lo asombroso de nuestra época es la contradicción entre la ideología burguesa imperialista y la supervivencia de la especie. No se trata ya de que exista la justicia entre los seres humanos, hoy más que posible e irrenunciable; sino del derecho y las posibilidades de supervivencia de los mismos.
Cuando el horizonte de los conocimientos se amplía hasta límites jamás concebidos, más se acerca el abismo adonde la humanidad es conducida. Todos los sufrimientos conocidos hasta hoy son apenas sombra de lo que la humanidad pueda tener por delante.
Tres hechos ocurrieron en sólo 71 días, que la humanidad no puede pasar por alto.
El 18 de diciembre de 2009, la comunidad internacional sufrió el mayor descalabro de la historia, en su intento de buscar solución al más grave problema que amenaza el mundo en este instante: la necesidad de poner fin con toda urgencia a los gases de efecto invernadero que están provocando el más grave problema enfrentado hasta hoy por la humanidad. Todas las esperanzas habían sido puestas en la Cumbre de Copenhague después de años de preparación con posterioridad al Protocolo de Kyoto, que el Gobierno de Estados Unidos -el más grande contaminador del mundo- se había dado el lujo de ignorar. El resto de la comunidad mundial, 192 países, esta vez incluyendo a Estados Unidos, se habían comprometido a promover un nuevo acuerdo. Fue tan vergonzoso el intento norteamericano de imponer sus intereses hegemónicos que, violando elementales principios democráticos, intentó establecer condiciones inaceptables para el resto del mundo de forma antidemocrática, en virtud de compromisos bilaterales con un grupo de los países más influyentes de las Naciones Unidas.
A los Estados que integran la organización internacional se les invitó a firmar un documento que constituye una burla, en el que se habla de aportes futuros meramente teóricos para frenar el cambio climático.
No habían transcurrido todavía tres semanas cuando, al atardecer del 12 de enero, Haití, el país más pobre del hemisferio y el primero en poner fin al odioso sistema de la esclavitud, sufrió la mayor catástrofe natural en la historia conocida de esta parte del mundo: un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter, a solo 10 kilómetros de profundidad y a muy corta distancia de la orilla de sus costas, golpeó la capital del país, en cuyas débiles casas de barro vivían la inmensa mayoría de las personas que resultaron muertas o desaparecidas. Un país montañoso y erosionado de 27 mil kilómetros cuadrados, donde la leña constituye prácticamente la única fuente de combustible doméstica para nueve millones de personas.
Si en algún lugar del planeta una catástrofe natural ha constituido una inmensa tragedia es Haití, símbolo de pobreza y subdesarrollo, donde viven los descendientes trasladados de África por los colonialistas para trabajar como esclavos de los amos blancos.
El hecho conmocionó al mundo en todos los rincones del planeta, estremecido por las imágenes fílmicas divulgadas que rayaban en lo increíble. Los heridos, sangrantes y graves, se movían entre los cadáveres clamando por auxilio. Bajo los escombros yacían los cuerpos de sus seres queridos sin vida. El número de víctimas mortales, según cálculos oficiales, superó las 200 mil personas.
El país ya estaba intervenido por fuerzas de la MINUSTAH, que las Naciones Unidas enviaron para restablecer el orden subvertido por fuerzas mercenarias haitianas que, instigadas por el Gobierno de Bush, se lanzaron contra el Gobierno elegido por el pueblo haitiano. Algunos edificios donde moraban soldados y jefes de las fuerzas de paz también se desplomaron, causando dolorosas víctimas.
Los partes oficiales estiman que, aparte de los muertos, alrededor de 400 mil haitianos fueron heridos y varios millones, casi la mitad de la población total, sufrieron afectaciones. Era una verdadera prueba para la comunidad mundial, que después de la bochornosa Cumbre de Dinamarca estaba en el deber de mostrar que los países desarrollados y ricos serían capaces de enfrentar las amenazas del cambio climático a la vida en nuestro planeta. Haití debe constituir un ejemplo de lo que los países ricos deben hacer por las naciones del Tercer Mundo ante el cambio climático.
Se puede creer o no, desafiando los datos, a mi juicio irrebatibles, de los más serios científicos del planeta y la inmensa mayoría de las personas más instruidas y serias del mundo, quienes piensan que al ritmo actual de calentamiento, los gases de efecto invernadero elevarán la temperatura no solo 1,5 grados, sino hasta 5 grados, y que ya la temperatura media es la más alta en los últimos 600 mil años, mucho antes de que los seres humanos existieran como especie en el planeta.
Es absolutamente impensable que nueve mil millones de seres humanos que habitarán el mundo en el 2050 puedan sobrevivir a semejante catástrofe. Queda la esperanza de que la propia ciencia encuentre solución al problema de la energía que hoy obliga a consumir en 100 años más el resto del combustible gaseoso, líquido y sólido que la naturaleza tardó 400 millones de años en crear. La ciencia tal vez puede encontrar solución a la energía necesaria. La cuestión sería saber cuánto tiempo y a qué costo los seres humanos podrán enfrentar el problema, que no es el único, ya que otros muchos minerales no renovables y graves problemas requieren solución. De una cosa podemos estar seguros, a partir de todos los conceptos hoy conocidos: la estrella más próxima está a cuatro años luz de nuestro Sol, a una velocidad de 300 mil kilómetros por segundo. Una nave espacial tal vez recorra esa distancia en miles de años. El ser humano no tiene otra alternativa que vivir en este planeta.
Parecería innecesario abordar el tema si a sólo 54 días del terremoto de Haití, otro increíble sismo de 8,8 grados de la escala Richter, cuyo epicentro estaba a 150 kilómetros de distancia y 47,4 de profundidad al noroeste de la ciudad de Concepción, no ocasionara otra catástrofe humana en Chile. No fue el mayor de la historia en ese hermano país, se dice que otro alcanzó 9 grados, pero esta vez no fue solo un fenómeno de efecto sísmico; mientras en Haití durante horas se esperó un maremoto que no se produjo, en Chile el terremoto fue seguido por un enorme tsunami, que apareció en sus costas entre casi 30 minutos y una hora después, según la distancia y datos que todavía no se conocen con toda precisión y cuyas olas llegaron hasta Japón. De no ser por la experiencia chilena frente a los terremotos, sus construcciones más sólidas y sus mayores recursos, el fenómeno natural habría costado la vida a decenas de miles o tal vez cientos de miles de personas. No por ello dejó de ocasionar alrededor de mil víctimas mortales, según datos oficiales divulgados, miles de heridos y tal vez más de dos millones de personas sufrieron daños materiales. Casi la totalidad de su población de 17 millones 94 mil 275 habitantes, sufrió terriblemente y aún padece las consecuencias del sismo que duró más de dos minutos, sus reiteradas réplicas, y las terribles escenas y sufrimientos que dejó el tsunami a lo largo de sus miles de kilómetros de costa. Nuestra Patria se solidariza plenamente y apoya moralmente el esfuerzo material que la comunidad internacional está en el deber de ofrecerle a Chile. Si algo estuviera en nuestras manos, desde el punto de vista humano, por el hermano pueblo chileno, el pueblo de Cuba no vacilaría en hacerlo.
Pienso que la comunidad internacional está en el deber de informar con objetividad la tragedia sufrida por ambos pueblos. Sería cruel, injusto e irresponsable dejar de educar a los pueblos del mundo sobre los peligros que nos amenazan.
¡Que la verdad prevalezca por encima de la mezquindad y las mentiras con que el imperialismo engaña y confunde a los pueblos! “. Fuente: www.agenciawalsh.org /14-3-2010
Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie):
La agricultura
Centro de la discusión de la crisis
climática
"Copenhague, diciembre 2009. La Vía Campesina y otros grupos
ponen la agricultura en primera línea y al centro de las discusiones sobre
cambio climático: son portadores de un mensaje de esperanza. Quieren que el
mundo sepa que en su continua lucha por la soberanía alimentaria, hay una manera
de salir de la crisis climática.
El sistema alimentario mundial actual necesita un cambio profundo. Según
nuestros cálculos, la expansión del sistema industrial de alimentos es la
principal causa del cambio climático. Por su dependencia de los combustibles
fósiles, las exportaciones masivas, la concentración de los mercados, la erosión
de los suelos y la expansión de las plantaciones, se generan entre el 44 y el
57% del total mundial de gases con efecto de invernadero (GEI). El sistema
industrial de alimentos es completamente incapaz de garantizar la alimentación
de las personas y las necesidades de subsistencia en un mundo que se hunde cada
vez más en la crisis climática. Ya ha dejado a más de mil millones de personas
sin los alimentos suficientes, y cientos de millones de personas más pasarán
hambre en los próximos años si el sistema alimentario no se reorganiza.
La consecuencia más devastadora de este sistema industrial de alimentos, sin
embargo, es que está destruyendo otros sistemas alimentarios que pueden revertir
el cambio climático y satisfacer las necesidades mundiales de alimentos.
Olvidemos los mercados de carbono, la geo-ingeniería y todas las otras falsas
soluciones. Ésta es una manera real de salir de la crisis climática:*
» Mediante el uso de prácticas agroecológicas para reconstruir la materia
orgánica en los suelos perdida por la agricultura industrial, las emisiones
totales de gases con efecto de invernadero pueden reducirse en un 20-35%.
» Descentralizando la ganadería y su integración con la producción agrícola las
emisiones totales de gases con efecto de invernadero pueden reducirse en un
5-9%.
» Distribuyendo alimentos principalmente a través de mercados locales en lugar
de las cadenas alimentarias transnacionales, las emisiones totales de gases con
efecto de invernadero pueden reducirse en un 10-12%.
» Deteniendo el desmonte de tierras y la deforestación para plantaciones, las
emisiones totales de gases con efecto de invernadero pueden reducirse en un
15-18%.
Estas sencillas medidas llevarían a una reducción de entre la mitad y las tres
cuartas partes de las emisiones globales actuales de GEI.
¿Qué se requiere para lograrlo? Lo que los agricultores y productores de
alimentos han estado defendiendo y pidiendo desde hace décadas:
» Descentralización de la producción y la distribución,
» Un apoyo eficaz a prácticas agrícolas basadas en procesos agroecológicos, la
biodiversidad y los saberes locales.
» Una profunda reforma agraria
Lo único que detiene estas medidas son razones políticas. El problema es que las corporaciones que se benefician del sistema industrial de alimentos están fijando la agenda política.
Es hora de quitar de las manos de los grandes especuladores el destino del planeta y la humanidad para poner en primer lugar a los productores de alimentos del mundo".
* Los antecedentes y las cifras completas están disponibles en los siguientes informes:
GRAIN: Los pequeños agricultores pueden enfriar el planeta: una forma de salir del caos causado por el sistema industrial de alimentos http://www.grain.org/o/?id=95. http://www.grain.org/go/climatecrisisrefs
Llamado
a la Acción sobre la Agricultura para abordar el Cambio Climático
GRAIN informa sobre el Llamado:
"El 15 de diciembre, La Vía Campesina y otros grupos van a liderar un día de
acción en Copenhague para poner a la agricultura en primera línea y al centro de
las discusiones sobre cambio climático. Aunque la Convención oficial seguramente
decepcionará, estos grupos serán portadores de un mensaje de esperanza. Lo que
ellos quieren es que el mundo sepa que en su continua lucha por la soberanía
alimentaria, hay una manera de salir de la crisis climática.
GRAIN no podría estar más de acuerdo. El sistema alimentario mundial actual
necesita un cambio profundo. Según nuestros cálculos, la expansión del sistema
industrial de alimentos es la principal causa del cambio climático. A través de
su dependencia de los combustibles fósiles, las exportaciones masivas, la
concentración de los mercados, la erosión de los suelos y la expansión de las
plantaciones, se generan entre el 44 y el 57% del total mundial de gases de
efecto invernadero (GEI). Este sistema industrial de alimentos también es
completamente incapaz de asegurar la alimentación de las personas y las
necesidades de subsistencia en un mundo que se hunde cada vez más en el cambio
climático. Ya ha dejado a más de mil millones de personas sin los alimentos
suficientes, y cientos de millones de personas más pasarán hambre en los
próximos años si el sistema alimentario no se reorganiza.
La consecuencia más devastadora de este sistema industrial de alimentos, sin
embargo, es que está destruyendo otros sistemas alimentarios que pueden revertir
el cambio climático y satisfacer las necesidades mundiales de alimentos.
Olvidémonos de los mercados de carbono, la geo-ingeniería y todas las otras
falsas soluciones. Esta es una manera real de salir de la crisis climática
mediante:*
El uso de prácticas agroecológicas para reconstruir la materia orgánica en los suelos perdida por la agricultura industrial, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pueden reducirse en un 20-35%.
La descentralización de la ganadería y su integración con la producción agrícola las emisiones totales de gases de efecto invernadero pueden reducirse en un 5-9%.
La distribución de alimentos principalmente a través de mercados locales en lugar de las cadenas alimentarias transnacionales, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pueden reducirse en un 10-12%.
La detención del desmonte de tierras y la deforestación para plantaciones, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pueden reducirse en un 15-18%.
Estas sencillas medidas
llevarían a una reducción de entre la mitad y las tres cuartas partes de las
emisiones globales actuales de GEI.
¿Qué se requiere para lograrlo? Lo que
los agricultores y productores de alimentos han estado defendiendo y pidiendo
desde hace décadas:
La descentralización de la producción y la distribución.
Un apoyo eficaz a prácticas agrícolas basadas en procesos agroecológicos, la biodiversidad y los conocimientos locales.
Una profunda reforma agraria
Lo único que detiene estas medidas son razones políticas. El problema es que las corporaciones que se benefician del sistema industrial de alimentos están fijando la agenda política. Es hora de quitar de las manos de los grandes especuladores el destino del planeta y la humanidad para poner en primer lugar a los productores de alimentos del mundo". Fuente: http://www.grain.org /biodiversidad/?id=99
1. GRAIN desarrolla Ataques, políticas, resistencia, relatos
En la revista Biodiversidad, sustento y cultura, 63 (febrero 2010):
A. Nuevo llamado ecológico por la emancipación de territorios y pueblos de la energía fósil
A quienes luchan y denuncian las guerras
A quienes cuidan el agua, el clima y los bosques
A quienes vigilan y se oponen el despilfarro económico de los países
A quienes se enfrentan a la corrupción y manipulación de democracias
A quienes resisten a las industrias extractivas
A quienes develan y rechazan las deudas ilegítimas e injustas
A quienes se oponen en contra de los agrotóxicos
A quienes mantienen su vinculo con la tierra y la cuidan
A quienes promueven el transporte alternativo, individual o colectivo
A quienes luchan por la conservación y protegen los bosques
A quienes rechazan los monocultivos
A quienes trabajan por la salud de las personas y la naturaleza
A todos y todas quienes apuestan por la vida del planeta.
El planeta vive una urgencia. La concentración de dióxido de carbono —CO2— en la atmósfera crece más del 3% anual en lugar de decrecer a más de la mitad como debería. Mientras tanto, las comunidades que viven en armonía con la naturaleza y la cuidan están siendo presionadas a extremos insoportables.
Para la producción de energía, principalmente para la industria y el transporte, para el desmesurado consumo de materiales y manufacturas provenientes de petróleo, se contamina la atmósfera, se daña los ríos, se destruye los bosques, se acaba con las bases de subsistencia de comunidades del Sur y se afecta la salud de las personas, los pueblos y la naturaleza.
En el planeta entero, país a país vivimos cada vez con más fuerza y frecuencia, escasez de agua, crisis energética, crisis por la falta de lluvias, crisis social y violencia. En este escenario, el tránsito a una civilización post-petrolera es inevitable. Sin embargo se dilatan las acciones desde los gobiernos. Las cumbres internacionales sobre el clima, a pesar de las espectativas, terminan siendo una farsa, pues se imponen las falsas soluciones como son el mercado de carbono y o tecnologías que pueden afectar aún más el ambiente.
Los gobiernos deben ser coherentes y entender que es imprescindible avanzar con acuerdos mutuamente consentidos de responsabilidades comunes y diferenciadas que protejan el planeta, su clima, su biodiversidad y su gente.
Los esfuerzos más claros frente a los cambios climáticos están en los pueblos y las organizaciones; entre colectivos de hombres y mujeres que alrededor de todo el mundo están comprometidos con la vida y la naturaleza. Estos saberes y esfuerzos, locales, regionales o globales, adquieren más trascendencia cuando se articulan colectivamente.
Nuestras comunidades siguen existiendo, a pesar de que el capitalismo impone un modelo individualista basado en las teorías de la competencia. Las comunidades se expresan con prácticas que corresponde reforzarlas y replicarlas.
Nuestras organizaciones necesitan fortalecer y ratificar sus convicciones con la certeza de que es posible un cambio, superando el pragmatismo que conduce casi siempre a renuncias debilitantes.
Nuestros países siguen avanzando, con participación y presión social, en conquistar nuevos derechos, tales como devolver a la naturaleza su condición de sujeto de derechos, sus defensores actores claves de las políticas pública, así como en el reconocimiento de la deuda ecológica.
Hacia una agenda para el futuro
OILWATCH nació impulsada por la necesidad de desarrollar estrategias globales frente a las actividades petroleras y para apoyar los procesos de resistencia de las comunidades afectadas.
OILWATCH propone una agenda que vaya más allá de las negociaciones internacionales sobre el clima, que sirva de base para avanzar positivamente hacia la constitución de sociedades y territorios libres de petróleo:
En lo tecnológicoTrabajar por la transformación del patrón tecnológico hacia uno que nos libere de la dependencia a los hidrocarburos y a los minerales; investigar y crear tecnologías propias que construyan y fortalezcan las soberanías y que respeten los derechos y los ciclos vitales de la naturaleza.
En la energía Respaldar los esfuerzos de los pueblos para emanciparse del petróleo como fuente de energía; construir soberanía energética; reconocer los esfuerzos de las comunidades que con su resistencia están logrando mantener el crudo en el subsuelo; amplificar las propuestas de energías renovables, limpias, descentralizadas, diversas y de bajo impacto.
En la agricultura Fortalecer la producción de alimentos ya no para traficar sino para calmar el hambre; para construir y fortalecer la soberanía alimentaria con modelos agrícolas diversos, sustentables, saludables; cultivar a pequeña escala y local, de manera orgánica, basada en la agricultura campesina.
En el transporte Contrarrestar el culto al auto, a la urbanización salvaje, a las carreteras, con el culto a la naturaleza; trabajar por el transporte publico y colectivo y promover los ciclovehículos.
En lo económico Romper con el paradigma del crecimiento ilimitado basado en el mercado y en la renta de la naturaleza; desacelerar en lugar de alentar la aceleración de las economías; favorecer las economías y los mercados locales.
En lo jurídico Avanzar en un sistema jurídico de protección de los derechos de los pueblos que resisten y que son reprimidos y criminalizados; adelantar el camino hacia una doctrina que sustente los derechos de la naturaleza; definir una estrategia para el reconocimiento y resarcimiento de la deuda histórica, social y ecológica; luchar por un sistema jurídico que penalice a nivel internacional los crímenes ambientales.
En lo internacional Determinación de una meta global de países sustentables, respetuosos de la naturaleza y de los derechos humanos y colectivos, de los derechos económicos y sociales, derechos ambientales y del derecho del planeta de continuar existiendo; alterar las relaciones de poder en las relaciones económicas internacionales; reconocer y restituir la deuda histórica, social y ecológica que tiene el Norte industrializado con los pueblos del Sur.
Nuestra agenda inmediata
1. Construir agendas comunes desde las diferentes redes y organizaciones para
enfrentar el actual modelo civilizatorio.
2. Trabajar por territorios libres de petróleo y sin actividades destructivas;
crear una Alianza de Pueblos y Territorios Liberados.
3. Recuperar los saberes locales en materia de agua, clima y energía y
compartirlos entre los pueblos.
4. Reforzar la resistencia a proyectos depredadores de la naturaleza y crear
dinámicas colectivas para proteger a los defensores de la naturaleza.
5. Denunciar las falsas soluciones al cambio climático; condenar los mecanismos
injustos como el mercado de carbono y el endeudamiento para la adaptación o las
tecnologías de manipulación de la naturaleza.
Oilwatch - http:// www.oilwatch.org
B. Voces indígenas frente al calentamiento global
De los Andes, la Amazonía, las llanuras de la Costa, los Manglares, hacia Copenhague y desde allí hacia nuestros espacios de vida.
El 80% de ecosistemas estratégicos se encuentran en territorios indígenas. Las formas de vida indígenas han sido las garantes del equilibrio necesario a la vida en el planeta. El hombre civilizado ha llevado al planeta en más de 500 años, al colapso, mientras los pueblos originarios hemos vivido en desde hace más de 10 mil años, garantizando la vida de numerosas generaciones.
El modelo económico cuyos cimientos están en el consumo irresponsable y en la explotación desmedida de recursos naturales, se ha mostrado insostenible e inviable. La acumulación de capital está a punto de hacer sucumbir la vida en el planeta. La crisis económica, se agudiza por una crisis de valores, de modelos. En este contexto las voces indígenas se reafirman en su coherencia: respeto a la vida, a la Pacha Mama, al Sumak Kausay.
La humanidad tiene la elección de orientar sus políticas en el marco de los derechos de la naturaleza o de continuar en la espiral del consumo y de la explotación. Ésta es la posición de la Conaie y ha sido el eje fundamental del proyecto político de las nacionalidades y pueblos: garantías a los derechos territoriales pues con ello se fortalecen las iniciativas de protección de ecosistemas fundamentales para la vida y el equilibrio en el planeta.
Los pueblos indígenas a nivel mundial exigimos con firmeza: respeto a nuestros derechos. Nuestros territorios son nuestros espacios de vida y de seguir la tendencia autodestructiva del "hombre civilizado", del primer mundo, nuestros territorios serán también los espacios de vida para la humanidad. Este mensaje debe entenderse. Es la esencia profunda de nuestra oposición a la expansión de la frontera petrolera hacia el centro sur de la Amazonía. No queremos que se extienda y repita la tragedia de la Amazonía norte donde los niveles de contaminación están entre los más altos del planeta.
Al oponernos a la actividad minera en Ecuador, en sitios fundamentales para la vida y la naturaleza, estamos cuidando los derechos de los ecuatorianos y ecuatorianas a vivir en un medio ambienta sano y libre de contaminación. Al exigir medidas de protección, de no privatización de las cuencas hídricas, así como el revertimiento de las concesiones ya hechas y marcadas por irregularidades, estamos defendiendo el derecho humano al agua del Ecuador plurinacional. Al exigir políticas públicas garantes de la plurinacionalidad, buscamos un Ecuador donde todos sus pueblos fortalezcamos nuestras potencialidades para el ejercicio de derechos y la garantía a los mismos, incluidos los de la naturaleza.
La crisis energética no es una casualidad. Es el resultado de la ruptura del ciclo del agua, resultado de la depredación de bosques primarios, de la imposición de monocultivos de especies como el pino, ciprés, teca, que consumen grandes cantidades de agua. Todo esto ha venido siendo advertido por nuestros pueblos. Ésta fue la razón para reivindicar los derechos de la naturaleza en la nueva Constitución. Con este fin exigimos que se incluya los principios de la Pacha Mama y el Sumak Kausay.
Ahora es cuando debemos los ecuatorianos mostrar al mundo que podemos ser ejemplo de coherencia, responsabilidad y respeto a la vida: dejemos el modelo económico de características neoliberales, abandonemos la carrera armamentista, el endeudamiento irracional, y vayamos juntos hacia una propuesta de sociedad y de país de derechos y de derecho. No podemos condicionar el dejar el petróleo bajo el suelo en los territorios de los pueblos en aislamiento al capital internacional orientado hacia un país que se endeuda y que compra armas cada vez más de forma preocupante. La vida de los pueblos en aislamiento debe ser garantizada sin condicionamiento alguno y sus territorios deben ser declarados libres de toda actividad extractiva, sin precio alguno. Debemos ir hacia el respeto irrestricto de los derechos territoriales de las nacionalidades y pueblos; nosotros conservamos los espacios de vida y estamos determinados a seguir haciéndolo.
Que se escuche la voz de nuestros pueblos milenarios pues nuestros sabios y ancestros en sus sueños de Ayahuasca y de la Mama Coca, ya escucharon el llamado de la tierra, de la madre tierra, el llamado de la vida: coherencia, respeto a la palabra, a la vida, a los derechos de la naturaleza, a los de las generaciones futuras.
C. Comunicado de GRAIN para la conferencia de prensa conjunta con Vía Campesina
Roma, 16 de noviembre 2009. Desde hace más de un año y medio hemos estado observando atentamente cómo los inversionistas intentan tomar el control de tierras de cultivo en Asia, África y América Latina como respuesta a la crisis alimentaria y financiera. Durante los primeros meses de 2008, los inversionistas justificaron la adquisición de tierras en nombre de la "seguridad alimentaria". Representantes de los Estados del Golfo comenzaron a dar la vuelta al mundo en busca de grandes extensiones de tierras que pudieran adquirir para cultivar arroz para alimentar a su creciente población sin recurrir al comercio internacional. Los coreanos, libios, egipcios y otros países siguieron su ejemplo. En la mayoría de los debates estuvieron directamente involucrados altos representantes de los gobiernos, haciendo presión para que se aprobaran nuevos paquetes de cooperación política, económica y financiera en torno a los contratos con la tierra. Luego, hacia julio de 2008, la crisis financiera se profundizó, y nos dimos cuenta de que junto a los acaparadores de tierras en pos de "seguridad alimentaria" había un grupo completamente distinto de inversionistas que intenta apoderarse de tierras de cultivo en el Sur: fondos de cobertura, grupos de capital privado, bancos de inversión y similares. No están interesados en la seguridad alimentaria: se dieron cuenta de que pueden ganar dinero invirtiendo en agricultura, debido a que la población mundial continúa aumentando, los precios de los alimentos seguirán altos y las tierras agrícolas son muy baratas. Con un poco de tecnología y conocimientos de gestión destinados a estas adquisiciones agrícolas, logran diversificar su cartera, tener cobertura contra la inflación y los rendimientos garantizados —tanto de las cosechas como de la tierra misma.
A la fecha, más de 40 millones de hectáreas han cambiado de manos o están en fase de negociación —20 millones están en África. Se calcula que más de 100 mil millones de dólares se han puesto sobre la mesa para que esto ocurra. A pesar de la facilitación gubernamental aquí o allá, estos acuerdos son firmados y llevados a cabo por empresas privadas, sobre todo, en connivencia con los funcionarios del país anfitrión. Hemos recopilado datos que muestran quienes son los acaparadores de tierras y las operaciones que realizan, pero la mayoría de la información es mantenida en secreto para la opinión pública, por temor a una reacción política. No hay nada en esta carrera por tierras de cultivo en el Sur que sea de interés para las comunidades locales, sea que hablemos de Paquistán, Camboya, Filipinas, Madagascar, Kenia, Sudán, Etiopía o Mali. Muchos de estos países padecen de una enorme inseguridad alimentaria en sí mismos. Estas apropiaciones de tierras están destinadas a acabar con la agricultura a pequeña escala, no a mejorarla. Este nuevo acaparamiento de tierras a nivel mundial es visto por los movimientos sociales como receta que profundizará los conflictos —no sólo por la tierra, sino también por el agua. Hoy Roma ofrece una especie de microcosmos de este conflicto. En la FAO, los gobiernos, los organismos internacionales (por ejemplo el Banco Mundial) y las empresas privadas (como Yara, Bunge y Dreyfus) están tratando de decidir lo que ellos denominan códigos de conducta y directrices voluntarias para hacer estas transacciones en que "ambas partes ganan" [win-win]. En realidad su principal preocupación es el dinero. Ellos no quieren que los dólares y los dirhams que pusieron sobre la mesa para adquirir tierras de cultivo se les escapen. Así, armaron una respuesta oportunista: lograr que los contratos sobre tierras "funcionen" mediante el manejo conjunto de los riesgos asociados.
Y sabemos por qué. Después de 50 años de regímenes de modernización agrícola, tales como la Revolución Verde y la biotecnología, y los últimos 30 años de amplios programas de ajuste estructural, tenemos más personas con hambre en el planeta que nunca. Es claro que fracasaron todos estos programas que supuestamente pretendían alimentar al mundo. Por desgracia, el Banco Mundial y otras organizaciones similares han decidido que la mejor opción es seguir adelante, al dinero; avanzar en operaciones de instalación de agronegocios a gran escala en todas partes, especialmente donde aún no han echado raíces, con el fin de solucionar el problema. Ésa es la esencia del paradigma de la apropiación de tierras: ampliar y consolidar el modelo occidental de las grandes cadenas de valor de mercancías. En otras palabras: producción de alimentos controlada por multinacionales y orientada a la exportación. Los movimientos sociales vemos las cosas de manera muy diferente. Para nosotros, todas esas promesas de "que ambas partes ganan" no son realistas. Prometen transparencia y buen gobierno, como si los inversionistas extranjeros fueran a respetar los derechos de las comunidades a la tierra, allí donde los gobiernos locales no lo hacen. Se habla de puestos de trabajo y transferencia de tecnología, cuando estos temas no son el problema (sin mencionar que muy poco de esto puede materializarse). Se utilizan palabras como "voluntario", "miedo" y "podría" en lugar de "garantizado", "seguridad" y "real". Los partidarios del modelo de "ambas partes ganan" están divididos sobre cómo irán a reaccionar en caso de presiones por alimentos en los países de acogida, lo que es un escenario muy probable.
¿Deberían permitir a los países restringir las exportaciones, incluso las de las granjas de los inversionistas extranjeros? ¿Se debe dar prioridad a los supuestos del libre comercio y a los derechos de los inversionistas? Entre los grupos participantes con los que hemos conversado en África o Asia, nadie se toma en serio esta idea de "ambas partes ganan". El actual acaparamiento global de las tierras de cultivo, donde la inversión extranjera toma el control de la tierra y el agua en los países en desarrollo, no tiene nada que ver con el fortalecimiento de la agricultura familiar y los mercados locales, que a nuestro juicio es la única manera de avanzar para lograr sistemas alimentarios que alimenten a la gente. Debemos detenerlo de inmediato. No hay ninguna posibilidad de que "ambas partes ganen", porque quienes impulsan estas inversiones hacen la pregunta equivocada. No se trata de "cómo podemos hacer que estas inversiones funcionen". Se trata de "qué agricultura y qué comida alimentará a la gente sin enfermarla, manteniendo a los campesinos en sus fincas y no en los barrios de la ciudad, permitiendo a las comunidades prosperar y florecer". Una vez que estemos de acuerdo en que la cuestión real es qué agricultura queremos, entonces podemos hablar de la inversión que nos llevará hasta allí.
En GRAIN, estamos muy preocupados por la situación. Creemos que el actual acaparamiento de tierras sólo puede agravar la crisis alimentaria. Impulsa un sistema agrícola orientado a monocultivos de gran escala, con OGM, sustituye a los campesinos por máquinas, utiliza productos químicos y combustibles fósiles. Este sistema agrícola no puede alimentar a todos. Es una agricultura que alimenta las ganancias especulativas para unos pocos y genera más pobreza para el resto. Por supuesto que necesitamos inversión. Pero la inversión la necesitamos hacer en soberanía alimentaria, en un millón de mercados locales y en los cuatro mil millones de habitantes rurales que actualmente producen la mayor parte de los alimentos en que se basan nuestras sociedades y no en algunas mega-granjas controladas por unos pocos mega-terratenientes.
D.El fracaso de la conferencia
de Copenhague.
Réquiem por un planeta atestado
George
Monbiot, The Guardian
(21
de diciembre de 2009). La última vez que colapsaron de este modo unas negociaciones
globales fue en Doha, en 2001. Al romperse las charlas en torno al comercio, La
Organización Mundial de Comercio (OMC) le aseguró a los delegados
que no había nada que temer: se mudarían a México, donde se haría un buen
arreglo. Las negociaciones se hundieron en la arena del centro turístico de
Cancún, y nunca volvieron a emerger. Tras ocho años de dudas e indecisiones,
nada se ha acordado.
Cuando las conversaciones en torno al clima en Copenhague culminaron en fracaso, Yvo de Boer, el hombre que estuvo a cargo del proceso, nos urgió a no preocuparnos: todo se arreglará "en México, de aquí a un año". México es el equivalente diplomático a un tiradero de basura en el Pacífico: ¿el lugar donde las negociaciones fallidas van a morir?
De Boer puede intentar hacernos creer que no es sino una perturbación pasajera pero también sabe lo que ocurre cuando las charlas pierden su momento. Hace un año le pregunté qué era lo que más temía. Y me dijo: "El peor escenario es que la conferencia sea una segunda OMC… Copenhague, para mí, es una fecha límite muy clara que necesitamos cumplir, y si no remontamos ahí, entonces el proceso comenzará a resbalar, y al igual que con las negociaciones de comercio, con cada fecha límite que no cumplamos, nos iremos volviendo como la orquestita que tocaba al momento del hundimiento del Titanic" .
Podemos vivir sin un nuevo acuerdo de comercio. No podemos vivir sin un acuerdo climático. Uno de los fracasos de la gente que ha intentado movilizar apoyo a favor de un tratado climático es que ya hicimos el asunto algo muy complicado. Éste es el resumen más simple que pude redactar. Los seres humanos pueden vivir en un rango más amplio de condiciones que cualquier otra especie. Pero el clima de los últimos miles de años ha sido realmente benigno con nosotros. Nos ha permitido desplegarnos por casi todas las regiones del mundo y crecer en circunstancias ecológicas favorables. En la actualidad gozábamos de condiciones óptimas para alojar a siete mil millones de personas.
Un viraje en la temperatura global reduce el rango de lugares que pueden sustentar la vida humana. Durante la última era glaciar, los humanos quedaron confinados a las bajas latitudes. La diferencia en la temperatura global promedio entre ahora y entonces era de cuatro grados centígrados. El calentamiento global tendrá el efecto opuesto: empujará a la gente a latitudes mayores, sobre todo conforme disminuyen las existencias de agua.
La producción de alimentos en las latitudes altas debe crecer tan rápido como disminuye en otros lados, pero eso es poco probable que ocurra. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, "es muy posible que decrezca" el potencial para producir comida "cuando aumente la temperatura 3 grados centígrados". El panel usa la frase "muy posible" para hablar de una probabilidad de más de 90%. A menos que lleguemos a un fuerte acuerdo climático muy pronto, el resultado probable es un aumento de 3 o más grados para fines de siglo.
Incluso en latitudes mayores el área de tierra habitable disminuirá conforme se eleve el nivel del mar. El aumento probable para este siglo —tal vez menos de un metro— amenaza sólo a algunas poblaciones pero el proceso no parará en 2100. Durante el periodo interglacial previo, hace unos 125 mil años, la temperatura global promedio fue de un 1.3 grados mayor que hoy, como resultado de los cambios en la órbita de la tierra alrededor del sol. Un nuevo artículo en la revista Nature muestra que los niveles del mar durante ese periodo fueron de entre 6.6 y 9.4 metros más que hoy]. Una vez que subió la temperatura, la expansión del agua marina y el derretimiento de los casquetes de hielo en Groenlandia y el Antártico fue imparable. Me pregunto si el gobierno de Dinamarca, cuyo atroz manejo de la conferencia contribuyó a su fracaso, habría hecho intentos con más empeño si su pueblo supiera que no tendrán país en lo absoluto en unos cuantos cientos de años.
Conforme la gente se vea desplazada de sus hogares por la sequía y el aumento del nivel del mar, y conforme disminuya la producción de alimentos, el planeta será incapaz de sustentar a la población actual. El colapso en el número de humanos no será ni suave ni exento de dolor; conforme la temperatura global promedio suba gradualmente, los eventos asociados con esto llegarán por sorpresa y sin acomodo: sequías repentinas o tormentas súbitas.
Es por eso que los países menos desarrollados, los que serán los más golpeados, hicieron las más fuertes demandas en Copenhague. Ciento dos naciones pobres llamaron a limitar el aumento máximo de la temperatura global no a dos grados sino a 1.5 grados. El negociador en jefe del bloque del G-77 se quejó de que a África se le pidiera "firmar un pacto suicida, un pacto de incineración, con el fin de mantener la dominación económica de unos cuantos países".
La razón inmediata para el fracaso en las pláticas puede resumirse en dos palabras: Barack Obama. El hombre electo para dejar de lado las niñerías resultó tan susceptible al interés propio e inmediato como cualquier otro político. Al igual que hizo George Bush en su enfoque de la guerra de Irak, Obama fue, a espaldas de Naciones Unidas y de casi todos sus miembros, y montó una "coalición de la voluntad" para golpear con un acuerdo que enfureció al resto del mundo. Se presentó este acuerdo entonces a las naciones más pobres sin negociación alguna; o lo firmaban o perdían los fondos de adaptación para ayudarlos a sobrevivir las primeras cuantas décadas de colapso climático.
Los gobiernos británico y estadounidense han culpado al gobierno chino del fracaso en las conversaciones. Es cierto que los chinos se esforzaron por arruinarlas, pero Obama también puso a Pekín en una posición imposible. Exigió concesiones sin ofrecer nada. Tendría que haber sabido la importancia que en la política china tiene salvar la imagen: su diplomacia unilateral fue tanto como exigir una auto-denigración. Supongo que fue una maniobra calculada expresamente para producir intransigencia, por la cual China pudiera ser culpada por el resultado que él buscó.
Por qué haría Obama algo así. Para entender, tendría uno que ver el alivio producido en los círculos demócratas. Impulsar un fuerte programa climático en el Senado, en el cual muchos de sus miembros tienen intereses con la industria energética, habría sido la batalla política de su vida. Pero de nuevo, la ausencia de una efectiva campaña de reforma financiera en Estados Unidos hace cualquier progreso global casi imposible.
Qué sigue. Depende de otros que no jugaron en Copenhague: ustedes. Durante los últimos años gente compasiva, buena, libertaria se sacude la cabeza y se pregunta por qué nadie ha hecho nada. Y sin embargo el número de los que emprenden acciones es patético. Manifestaciones que debieron haber convocado a millones a las calles batallaron por movilizar a unos pocos miles. El resultado es que el costo político del fracaso en Copenhague es cero.
¿Está muy fuerte la música,
damas, caballeros? tal vez les gustaría que nuestra orquestita tocara algo más
fuerte, para ahogar ese horrible sonido de algo que se hace polvo".
http://www.monbiot.com
E. Próxima cumbre de cambio climático en Bolivia
Evo Morales, presidente de Bolivia, llamó a realizar una «conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la madre tierra». La cita es en Cochabamba entre 20 y 22 de abril, como foro alternativo a la cumbre de Copenhague.
La reunión buscará sentar las bases para organizar un "referéndum mundial de los pueblos sobre cambio climático", un plan de acción para crear un "tribunal de justicia climática" y "estrategias de acción y movilización en defensa de la vida frente al cambio climático". Todo esto dijo el mandatario en conferencia de prensa de acuerdo a las agencias ANSA y Prensa Latina.
"Ante el grave peligro que existe para el mundo y los ecosistemas en general, por la contaminación del ambiente y la emisión de gases que ponen en riesgo a poblaciones enteras, es necesario un debate mundial sobre ese tema", puntualizó el estadista.
Morales resaltó que los más afectados por el cambio climático son las poblaciones pobres del planeta, que "verán destruidos sus hogares y fuentes de sobrevivencia, además de ser obligados a migrar y buscar refugio ante la amenaza creciente".
La agenda propone analizar "las causas estructurales y sistémicas" del cambio climático y "medidas de fondo" para posibilitar "el bienestar de toda la humanidad en armonía con la naturaleza".
F. ¿Hambre en el paraíso? “Una nota reciente aparecida en New York Times ("Hunger in the USA at a 14 year high", 17 de noviembre de 2009), afirma que "el número de estadounidenses que vive en hogares donde carecen de un acceso consistente a alimentos adecuados se disparó a 49 millones, la cifra más alta desde que el gobierno comenzó a rastrear lo que llama ‘inseguridad alimentaria’ hace catorce años, informó el Departamento de Agricultura". Según la nota de Jason DeParle, "el incremento de 13 millones es mucho mayor que lo esperado por los más pesimistas observadores y es una señal de alarma de las penurias causadas por los efectos lacerantes de la recesión en los empleos y los salarios".
"Por lo menos un tercio de estos hogares lucha contra lo que los investigadores llaman ‘poca seguridad alimentaria’, que en realidad no es sino que los miembros de las familias no cuentan con dinero suficiente y tienen que brincarse comidas, recortar porciones o de plano no tener para comer en el algún momento del año. Los otros dos tercios tienen suficiente para comer, pero comen alimentos más baratos, menos variados, y dependen de la ayuda que les brinda el gobierno en estampillas alimentarias, o van a las cocinas comunitarias barriales", continúa DeParle.
El número de hogares con "inseguridad alimentaria", aumentó de 323 mil a 506 mil en un año. Lo curioso es que incluso un eufemismo como "inseguridad alimentaria" le levante el pelo a los funcionarios. Tom Vilsack, secretario de Agricultura afirma incluso: es "un llamado a despertar". Será que Estados Unidos siempre se ha preciado de ser el país de las oportunidades y que "inseguridad alimentaria" es casi sinónimo de falta de opciones. "Y aunque los investigadores del Departamento de Agricultura no utilizan el término ‘hambre’, el señor Obama sí lo utilizó. ‘El hambre aumentó significativamente el año pasado’, dijo".
DeParle apunta que la principal razón es que la tasa de desempleos aumentó a 10.2 por ciento, del 7.2 a fines de 2008, que venía de un 4.9 por ciento un año antes, pero que las mismas encuestas pueden estar subestimando "el número de estadounidenses que batalla para obtener alimentos adecuados. Las estampillas de comida ya se expandieron a niveles nunca alcanzados. Hoy son 36 millones de estadounidenses que recurren a ellos: "un 40 por ciento más que hace dos años".
Obviamente los conservadores, como el analista del Heritage Foundation, Robert Rector, atacan diciendo que "pocas de estas personas están hambrientas". E insiste: Cuando se pierden empleos, se restringen en el tipo de comida que compran. Y es una lástima, pero eso está muy lejos de una crisis de hambre". Pero James Weill, director del Food Research and Action Center, responde categórico que "muchas personas pasan hambre verdadera, se brincan comidas. Otros tienen suficiente para comer sólo porque van a las cocinas comunitarias o utilizan las estampillas. Estamos hablando de hogares que pasan hambre".
G. La amenazante invasión de la soja [soya]El célebre investigador Lester Brown, de Earth Policy Institute, acaba de publicar un breve perfil de la tremenda invasión de soja que hoy amenaza la Amazonía. Para Brown, aunque hace 3 mil años fueron los campesinos de China oriental quienes domesticaron la soja, hoy son Brasil y Argentina donde más se ha expandido, invadiendo zonas de selva. El recuento de Lester Brown se remonta a 1765, cuando se plantó la primera soja o soya en América del Norte. "Hoy la soja ocupa más tierra de cultivo en Estados Unidos que el trigo".
Dice Brown: "Después de casi dos siglos de su introducción en Estados Unidos la soja languidecía como cultivo curioso. Luego, en los cincuenta, conforme Europa y Japón se recobraban de la guerra y el crecimiento económico tomaba impulso en Estados Unidos, la demanda de carne, leche y huevos, subió. Pero con pocos pastos nuevos para sustentar los rebaños para carne y productos lácteos, los granjeros recurrieron a los granos para producir no sólo más carne de res y leche sino también puerco, pollo y huevos. El consumo de carne, 44 millones de toneladas en 1950, había ya comenzado a trepar y llegaría a los 280 millones de toneladas de 2009, un poco más de seis veces lo de entonces".
Brown narra que "el aumento dependió, en parte, del descubrimiento, hecho por los nutricionistas de animales, de que combinar una parte de soja con cuatro partes de grano aumentaría dramáticamente la eficiencia con que el ganado y las aves de corral convierten el grano en proteína animal". El mercado generado para la soja desde mediados de siglo veinte creció muy rápido y su producción estalló después de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos. "Para 1960 era casi lo triple que en China. Hacia 1970 Estados Unidos producía tres cuartas partes de la soja mundial y daba cuenta de casi todas las exportaciones. Hacia 1995 el área de tierra estadounidense plantada con soja, se expandía tanto que eclipsó al trigo".
"Cuando los precios de los granos y la soja a nivel mundial treparon a mediados de los setenta, Estados Unidos —en un esfuerzo por frenar la inflación de los precios de los alimentos producidos en el país— implantó un embargo a las exportaciones de soja", dice el informe de Earth Policy. "Japón, entonces el principal importador del mundo, se puso muy pronto a buscar otro abastecedor. Y Brasil buscaba nuevos cultivos para exportar. El resto es historia. En 2009, el área de Brasil plantada con soja excedió la de todos los granos combinados".
"Más o menos al mismo tiempo", continúa el informe, "la soja logró implantarse en Argentina, donde escenificó el arrebato de tierras más espectacular de todos. Hoy, en Argentina más del doble de tierra produce soja que cualquier otro grano. Es muy raro el caso de que un solo cultivo domine de tal modo la agricultura de un país como lo hace la soja en Argentina. Juntos, Estados Unidos, Brasil y Argentina producen cuatros quintas partes del cultivo de soja mundial y dan cuenta de 90 por ciento de las exportaciones".
"Durante las últimas décadas del siglo pasado, Japón era el importador principal, con cerca de 5 millones de toneladas anuales. En 1995, China era esencialmente autosuficiente en soja, y producía y consumía más o menos 13 millones de toneladas de soja anuales. Luego, el incremento en los ingresos permitió a muchos de los 1300 millones de personas en China trepar por la cadena alimenticia y consumir más carne, leche, huevos y pescado de granja. Para 2009 China consumía 55 millones de toneladas de soja, de los cuales se importaron 41 millones de toneladas, es decir 75 por ciento de su consumo rampante.
"Hoy, la mitad de todas las exportaciones va a China, el país que dio al mundo la soja. Una mezcla de soja con grano en los piensos animales hizo posible que el consumo de carne de los chinos creciera al doble que en Estados Unidos. Desde 1950 la cosecha mundial de soja creció de 17 millones a 250 millones de toneladas, un aumento de más de catorce veces. Esto contrasta con el crecimiento en la cosecha mundial de grano que creció menos de cuatro veces. La soja es el segundo cultivo en Estados Unidos después del maíz, y domina totalmente la agricultura de Brasil y Argentina.
"¿Adónde se van los 250 millones de toneladas de soja? Una décima parte es consumida directamente como alimento —tofu, sustitutos de la carne, salsa de soya y otros productos. Casi una quinta parte se extracta como aceite, para convertirse en uno de los principales aceites de mesa. El resto, más o menos 70 por ciento de la cosecha, termina como alimento de soja que consume el ganado y las aves de corral.
"Así que aunque la soja esté por todas partes, es virtualmente invisible, incrustada en los productos de cárnicos y aves. Casi toda la cosecha mundial termina en los refrigeradores convertida en productos como leche, huevos, queso, pollo, jamón, carne de res y helados.
"Satisfacer la demanda global de soja, creciendo en el monto de 6 millones de toneladas anuales, implica un reto. La soja es una leguminosa, y fija el nitrógeno atmosférico en el suelo —lo que significa que no es tan responsivo a los fertilizantes como, digamos, el maíz, que tiene un apetito voraz de nitrógeno. Pero como la planta de la soja utiliza una fracción sustancial de su energía metabólica para fijar nitrógeno, tiene menos energía para dedicarse a producir su semilla. Esto hace muy difícil aumentar los rendimientos.
"En contraste con los aumentos impresionantes en los rendimientos en granos, los científicos han tenido relativamente poco éxito en aumentar los rendimientos de la soja. A partir de 1950, los rendimientos de maíz en Estados Unidos se han cuadruplicado, mientras que los de la soja apenas si se duplicaron. Aunque el área estadounidense dedicada al maíz se ha mantenido esencialmente sin cambios desde 1950, el área dedicada a la soja se expandió cinco veces. Los agricultores obtienen más soja, sobre todo porque plantan más soja. He aquí el dilema: cómo satisfacer la demanda en continua expansión de soja sin desmontar gran parte de la selva amazónica que cuando se seca se torna vulnerable al fuego.
"La Amazonía está siendo desmontada por los cultivadores de soja y por los rancheros, que expanden los hatos nacionales de ganado vacuno de Brasil. En muchas ocasiones, los sojeros le compran tierra a los ganaderos, que ya desmontaron la tierra y metieron pastizal unos cuantos años, siempre empujando la frontera hacia el interior de la selva amazónica".
En un recuento tan exhaustivo, se extraña una investigación sobre las conexiones políticas que han permitido la proliferación de la soja por todo el Cono Sur, en Brasil y Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay (con terratenientes propensos a tomar las armas como Branko Marinkovich en la Media Luna de la Santa Cruz boliviana, o los enredos supuestamente rebeldes de "masivas manifestaciones" de la clase sojera pudiente argentina con los Grobocopatel a la cabeza), que han soñado abierta o disimuladamente con una República de la Soja, una que se independice de sus respectivos países y constituya un gobierno terrateniente, de derecha y criollo. Y los Grobo le proponen a Venezuela, Colombia, Paraguay, Uruguay y a Brasil, asociaciones que profundicen el modelo "sojero": "pool de siembra, biotecnología, marginación, monocultivo, concentración, ganancias financieras, agroquímicos, fertilizantes, tercerización" —un nuevo modelo de agronegocios que es "caballo de Troya para la reproducción de todo el sistema biotecnológico del capitalismo global", como dice Diego Ghersi en un documento que retrata otras miradas de la invasión sojera (ver "La expansión sudamericana de Grobocopatel", Prensa Mercosur, 15 de agosto de 2008).
No obstante, el recuento de Lester Brown apunta bien al entendimiento panorámico de la selva amazónica y sus ecosistemas complementarios como "una de las más ricas concentraciones de diversidad biológica de plantas y animales en el mundo. También recicla la lluvia de las regiones costeras hacia el interior continental, garantizando un abasto adecuado de agua para la agricultura del interior. Es un enorme almacén de carbono. Cada una de estas tres contribuciones es obviamente de gran importancia. Pero es la liberación del carbono, conforme progresa la deforestación la que más directamente afecta al mundo entero".
El informe de Lester Brown acierta en señalar que "la destrucción continua de la selva brasileña liberará cantidades masivas de carbono a la atmósfera, lo que contribuirá a extremar el cambio climático", pero tendríamos que remachar la idea de que no es sólo en Brasil sino en toda la Amazonía y sus ecosistemas complementarios de Argentina, Paraguay y Uruguay y que no sólo se trata de una demanda mundial de alimentos (en particular carne, huevos, leche) lo que dispara esta deforestación para plantar más y más soja, sino también y con mucha fuerza el auge inventado en pos de combustibles agroindustriales, lo que entraña los riesgos enormes de la soja en el Cono Sur y el mundo: sobre todo su diseño transgénico, buscando afinidades industriales, diferentes de la alimentación humana con que el cultivo de soja comenzó en China 3 mil años atrás".
Nosotros tenemos que basar nuestro presente y futuro en la responsabilidad de comprometernos con las propuestas de los pueblos del Abya Yala:
La construcción del «buen vivir» y los Estados plurinacionales
"El modelo económico transnacional y las propuestas de vida de los pueblos, son dos pensamientos que se oponen; uno enfocado a la extracción y acumulación desmedida y el otro, impulsado desde el buen vivir y los Estados plurinacionales. Así, la cultura dominante se opone tajantemente a la cosmovisión y a las costumbres de los pueblos indígenas, reproduciendo desde sus instituciones el racismo y la exclusión. Por ello, es apremiante la construcción de los Estados Plurinacionales y enfrentar la colonialidad del poder y el modelo económico de acumulación."
Minga Informativa de Movimientos Sociales informa:
"Culminaron 3 días de reflexión, análisis y construcción de propuestas entre pueblos, donde mujeres, jóvenes, hombres y mayores del Abya Yala, se juntaron para leer colectivamente el contexto y tejer alternativas de unidad desde la diversidad. También se ratificó por consenso la Coordinación General de Miguel Palacín.
En este sentido, se generaron intercambios, debates y propuestas sobre la base de los siguientes temas:
Crisis Global, Crisis Climática y Buen Vivir de los Pueblos
“La crisis climática no se resuelve con la entrega de dinero. Los pueblos andinos también tenemos responsabilidad de proteger los recursos. Estamos cuestionando a la crisis global, pero hemos pasado de la resistencia a la propuesta”.
Es evidente que la Pachamama está enferma a causa del modelo económico estractivista que la ha sometido para que unos pocos acumulen, mientras las mayorías siguen empobrecidas. Modelo egoísta que ha provocado la crisis global y en especial el cambio climático, que una vez más, demuestra que no sirve y que se debe cambiar. Situación que amerita no sólo resistir y mantener la unidad frente a todos los proyectos que amenazan la vida toda; y establecer alianzas y trabajo desde el movimiento indígena con movimientos sociales y populares, sino también, armonizar los criterios sobre el Buen Vivir y reconstruir los pueblos y los Estados plurinacionales.
En este sentido, se identificó la necesidad de fortalecer las alternativas propias de uso de los bienes naturales; enjuiciar a los países y a las transnacionales responsables del crimen contra la Madre Tierra; trabajar por el reconocimiento de la deuda ecológica y climática; expulsar empresas y proyectos que dañan la Pachamama e impedir las concesiones en los territorios; y participar e incidir políticamente en escenarios internacionales (Cumbre de México, Cumbre sobre Cambio Climático en Bolivia). Además, realizar una Minga Global por la defensa de la vida y del territorio.
Reconstitución de los pueblos y de los Estados plurinacionales
“La reconstitución de los pueblos indígenas empieza en los hogares. Saber de dónde somos, quiénes somos, conocer de dónde a dónde es nuestro territorio. Recordar a nuestros héroes”.
El modelo económico transnacional y las propuestas de vida de los pueblos, son dos pensamientos que se oponen; uno enfocado a la extracción y acumulación desmedida y el otro, impulsado desde el buen vivir y los Estados plurinacionales. Así, la cultura dominante se opone tajantemente a la cosmovisión y a las costumbres de los pueblos indígenas, reproduciendo desde sus instituciones el racismo y la exclusión. Por ello, es apremiante la construcción de los Estados Plurinacionales y enfrentar la colonialidad del poder y el modelo económico de acumulación.
Teniendo clara la contradicción de estos pensamientos se instó a propiciar el debate sobre la construcción de los Estados Plurinacionales en los países que aun no lo han considerado y sensibilizar a la sociedad acerca del aporte desde los pueblos indígenas para el colectivo. También solicitaron que la CAOI convoque a una movilización mundial y que realice acciones en el ámbito internacional en rechazo a la “celebración” del bicentenario, socializando la propuesta de los Estados Plurinacionales.
Defensa de los territorios y de la Madre Naturaleza; megaproyectos (IIRSA) en pueblos indígenas.
“El IIRSA es un megaproyecto que no sólo tiene impactos ambientales para los pueblos indígenas, sino también políticos, sociales y económicos en contra de la Madre Tierra y toda la sociedad”
La cantidad de proyectos firmados por diferentes Gobiernos con inversión privada para desarrollar toda la infraestructura del IIRSA, viola no solamente todos los acuerdos y convenios internacionales con los pueblos indígenas (Acuerdo 169 de OIT, Declaración de Naciones Unidas por el Derecho de los Pueblos Indígenas), sino también los derechos colectivos y parte de algunas Constituciones Políticas. En este contexto, es importante que desde la CAOI se promuevan y lideren las siguientes acciones: denunciar el impacto de los megaproyectos en todos los niveles; pronunciarse ante los Estados sobre el respeto a la autodeterminación; y realizar acciones de hecho y de movilización contra impactos del IIRSA y demás proyectos de muerte.
Asimismo, es pertinente promover un modelo de desarrollo propio; crear Tribunales Indígenas de Justicia Climática que sean vinculantes para sancionar a las empresas transnacionales; impulsar y redactar una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas; hacer seguimiento a las recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otras instancias; y establecer alianzas e incidencia política con movimientos sociales.
Criminalización y militarización. Diplomacia indígena e incidencia política internacional
“La criminalización no sólo viene de los Estados, viene especialmente de las transnacionales, como respuesta a la resistencia de los pueblos frente a las industrias extractivas.”
Los pueblos se ven enfrentados a una ocupación militar territorial que afecta todos los ámbitos de las comunidades: impone controles y restricciones a las actividades cotidianas de la comunidad; viola la autonomía y la soberanía (7 bases militares estadounidenses en Colombia) y rompe el modo de vida de los pueblos; introduce escuadrones de la muerte para causar terror; reprime protestas sociales y criminaliza; y promueve leyes antiterroristas y modifica códigos penales.
La militarización y criminalización no son nuevas, han sido usadas por democracias y dictaduras en todo el mundo. Además están asociadas a intereses económicos que las financian y protegen a su beneficio. Por esto, no solo vienen desde los Estados, sino que responden a intereses privados, quiénes usan grupos armados, en especial a los paramilitares para reprimir, estigmatizar y desprestigiar las luchas sociales. Frente a esta ocupación se propuso fortalecer el Observatorio Jurídico de la CAOI en coordinación con las experiencias de otros pueblos; convocar a la movilización mundial del 12 de octubre; y rechazar la instalación de bases militares.
Coordinación continental de los Pueblos Indígenas: mujeres, jóvenes, niños y comunicación.
“Las políticas de comunicación se deben construir desde las bases en coordinación con los líderes. Si los líderes no son coherentes ni consecuentes con los mandatos colectivos, nosotros como comunicadores tenemos el deber de cuestionarlos”
El trabajo de las mujeres, de los jóvenes y de los niños muchas veces no es valorado ni tiene el mismo espacio en los procesos políticos organizativos del movimiento indígena. Igualmente, la comunicación casi siempre es vista solo como un trabajo técnico sin dimensionar el potencial político estratégico que desde ese espacio se debe articular no solo con las dirigencias, sino también con las bases. También se analizó y se debatió sobre las principales problemáticas, pero también se hicieron algunas propuestas para desarrollar desde el territorio y en coordinación con la CAOI.
Solicitaron el acompañamiento y el apoyo económico de CAOI para implementar no sólo acciones y agendas colectivas continentales, sino también para crear políticas que les permitan la participación activa en todos los escenarios y además formarse y capacitarse integralmente, para responder a las necesidades de sus comunidades y de la región. Finalmente, se comprometieron en trabajar desde las bases y los espacios de incidencia política para que la comunicación se establezca como una herramienta estratégica de las organizaciones. En ese sentido, realizar la I Cumbre Continental de Comunicadores Indígenas en Colombia; articularse a las redes alternativas de comunicación; diseñar una política de comunicación; y promover la formación política y la capacitación técnica de los comunicadores indígenas.
Nueva directiva de la CAOI
“Este congreso debe servir para fortalecer la unidad de los pueblos andinos”
Después de una larga discusión entre los representantes de los países que hacen parte de la CAOI, en especial los debates y los cuestionamientos realizados por los bolivianos, ante la decisión consensuada de reelegir la coordinación general de la CAOI, eligieron por votación la siguiente junta directiva:
Coordinador General:
Miguel Palacín, Perú.
Subcoordinador: Tomás Huanaco, Bolivia
Coordinación de Derechos Humanos: Viviana Lima, Bolivia
Coordinación de Mujer: Nancy Iza, Ecuador.
En las demás coordinaciones no se logró definir nombres específicos para liderar esos espacios, tan solo se eligieron los países a los cuales les corresponderá elegir esas coordinaciones internamente para presentarlas a la nueva directiva de la CAOI. De esta manera, las otras coordinaciones quedaron ubicadas así:
ONIC Colombia: Coordinación de Fortalecimiento de Integración Política de los Pueblos
IDENTIDAD LAFKENCHE Chile : Coordinación de Juventud
CONACAMI Perú: Coordinador de Economía Alternativa de los Pueblos
ONPIA Argentina: Coordinación de Educación, Cultura y Comunicación
CAOI
Kitu Ecuador
13 de marzo de 2010
Minga Informativa de Movimientos Sociales
Fuente:
http://www.biodiversidadla.org/
15-3-2010