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Problemas
Noviembre 2007 |
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Propongo intentar aproximarnos a razones para que el progresismo parezca la alternativa posible a la derecha desembozada. Con este propósito elijo la nota "Con la cara pintada" de Rubén Dri para comenzar.
Homologa a los sectores agropecuarios en conflicto con los militares cara pintada durante el gobierno de Alfonsín y se suma a la política de polarización que oculta el problema: llevar a cabo el «desarrollo rural», esencial a la construcción de un país mirando por las necesidades y aspiraciones de su diversidad popular.
En otras palabras, Rubén Dri menoscaba ese desafío y coincide con los poderes establecidos en bloquear la deliberación pública sobre el avance raudo de la ocupación territorial por transnacionales con socios locales para los agro negocios, la mega minería, las grandes represas, la extracción de hidrocarburos y la infraestructura exportadora que expulsan, enferman y empobrecen a un creciente número de poblaciones y personas.
En efecto, focaliza la atención en interpretar la política de los productores como golpista y desabastecedora pero, además, con un ejercicio de la oposición sin voluntad de negociación. Extiende esta actitud de juez obnubilado, por su clarividencia, a la evaluación conductual del Secretario de Agricultura cuando empieza su nota diciendo:
"“Las medidas que anunciamos nunca les alcanzan”, exclamó Chepi, refiriéndose a la Mesa de Enlace, como si ésa fuese una novedad recién descubierta, cuando en realidad ésa es la historia desde que comenzó el lockout patronal. A cada concesión del Gobierno siempre hubo un nuevo avance patronal.
El nudo de la cuestión es que nunca el problema fue el de las retenciones en sí y menos todavía el de su segmentación, como cierto diputado “progresista” parece haber creído.
De hecho, las concesiones hechas por el Gobierno durante el conflicto se asemejaban mucho a la susodicha segmentación. Todo fue rechazado de plano por la Mesa de Enlace, apoyada por el coro opositor formado por una verdadera arca de Noé.
Por suerte, el jefe de los Panzers del desabastecimiento, Eduardo Buzzi, dijo con claridad a quien quisiera escucharlo de qué se trataba y de qué se trata actualmente el denominado “conflicto del campo”, es decir, de “desgastar al Gobierno”, para lo cual se había “pintado la cara”. Eso recibe diferentes nombres, como “clima destituyente” o “golpe suave”. Claro está que, con el desgaste del Gobierno, el camino queda abierto para la desaparición de todas las retenciones, como sueña la inefable Carrió.
Las medidas que tomó el Gobierno no necesariamente son las mejores, pero no se puede dudar de que las bajas en las retenciones de trigo, maíz, frutas y verduras son medidas que favorecen la producción de elementos que son absolutamente necesarios para el consumo de la población. Se puede discutir sobre el alcance de esas medidas, pero lo que no se puede hacer es rechazarlas de plano como lo hace la denominada Mesa de Enlace.
Esta mesa hace algo más que rechazar las medidas. Directamente, afirma que “en lugar de estimularlo, desincentivan al productor, harto ya de ofensas y mentiras”. La mesa lucha para que se rebajen las retenciones, pero cuando éstas se rebajan, afirma que “desincentivan” al productor, agregando lo de “ofensas y mentiras” que no se especifican.
En la rebaja de retenciones no está contemplada la soja. Esta es, tal vez, la mejor medida que ha tomado el Gobierno, porque la sojización del campo es una de las peores pestes que azotan al país, y bajar las retenciones a ese producto es lo mismo que impulsarlo. El Gobierno, pese a sus errores anteriores al respecto, no puede impulsar la sojización que ya nos ha hecho tanto mal.
Las tropas de Alfredo De Angeli, las mismas que pintaron de negro el busto de Evita, recomenzaron con los cortes de ruta, la gimnasia que más les gusta. En De Angeli aparece con claridad una de las contradicciones de que está lleno el lockout patronal. Efectivamente, por una parte lidera la Asamblea de Gualeguaychú que se opone a la contaminación de la pastera Botnia, pero, por otra, contamina los campos de la zona con la soja. La muerte de los pájaros en esa zona no se debe a Botnia, sino a la soja.
La UCR, el PRO y la Coalición Cívica, heterogéneo agrupamiento de derecha, en sus incursiones de apoyo a las corporaciones agrarias, esperando de ello una buena acumulación de votos, han recurrido a la psicología para explicar las medidas que toma el Gobierno. “Son insuficientes y realizadas desde el rencor”, es su dictamen psico-político.
Lo que a esta altura del conflicto debe estar claro es que para las corporaciones agrarias, que se autodenominan “campo”, no hay solución por más medidas que se tomen a su favor, porque lo que se busca es el sometimiento no sólo del Gobierno, sino del Estado, Buzzi dixit". Fuente: www.pagina12.com.ar / 26-12-08
Según Rubén Dri, el Gobierno ha tomado medidas a favor de los productores medianos y pequeños cuando éstos plantean participar en la elaboración de un plan agropecuario en vez de concentrar poder discriminador como es la conjunción del ONCCA-Aduana-AFIP y el sistema financiero transnacionalizador. Claro, destaca como la mejor de esas medidas la no eliminación de las retenciones a la soja ni su segmentación porque de esa manera se elimina ese monocultivo, es decir, desconoce que forma parte de un sistema de ocupación del territorio para uso exclusivo de los agro negocios de la globalización donde el gobierno K participa garantizando a la nueva alianza (de las agro industrias, hipermercados y sistema financiero con las petroleras y automotrices) la expansión monocultural a través de los agrocombustibles.
La centralidad de discutir cómo transformar el agro en función de las necesidades e intereses populares la elude privilegiando la legitimidad de decidir del Gobierno. Como en otros momentos de nuestra historia, recurre a la disyuntiva chantajista: "el gobierno o el pasado dictatorial".
¿Qué problemas se hubieran podido -o se podrían- discutir si esta política no los hubiera ocultado mediante un enfrentamiento fraudulento e inductor de enconos contrarios a deliberar conjuntamente con todos los subordinados y sometidos al sistema global del agro y los alimentos?
Busquemos respuesta en "Los debates acerca del campo" que explican Norma Giarracca y Miguel Teubal en el año 2005:
"En Argentina, los medios
urbanos tienden a darle la espalda al «sector agropecuario», acerca del cual
existe un gran desconocimiento, en especial en lo que se refiere a la
población mayoritaria; es decir, pequeños productores, campesinos,
trabajadores rurales e indígenas campesinos, quienes con sus familias son
los principales habitantes de casi las tres cuartas partes del territorio
argentino ocupado por este sector.
Las entidades corporativas que se expresan públicamente como
representativas, en muchas ocasiones, durante las últimas décadas, han
abandonado a su suerte a esta franja. También los discursos gubernamentales,
a veces, y los organismos internacionales siempre, los presentan como "descartables" o "inviables" ante el embate de "las economías de escala"
y la "eficiencia". (...)
El «sector agropecuario» tiende a ser considerado, en forma casi exclusiva,
como un proveedor de recursos para otros segmentos de la economía. En
efecto, visto de la perspectiva urbana, el «agro» aparece como un recurso al
que hay que exprimir de la mejor manera posible.
Sin embargo, es mucho más que eso. Constituye el sustento y la forma de vida
de muchas personas, con todo lo que ello implica; un ámbito natural que debe
preservarse para la vida misma, fuente de biodiversidad, del paisaje, de la
soberanía alimentaria de la población, en fin, del bienestar de muchas
personas de la sociedad toda, incluyendo a las generaciones futuras".
En el caso argentino, "la
distribución de la renta tuvo mucho que ver con la forma de apropiación de
la tierra en los orígenes de estos procesos. Según Arceo, en los demás
países de la periferia opulenta, el acceso a la tierra fue más
"democrático", los productores familiares pudieron obtener terrenos y en
consecuencia, no se consolidó un régimen terrateniente al estilo argentino.
Sin embargo, en un punto importante, el desarrollo agrario argentino se
asemejó al" de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. "En todos
estos procesos, fueron desplazadas, acorraladas, diezmadas las poblaciones
indígenas originarias. El proceso de conquista y colonización que
caracterizó a América latina continuó tras la independencia y la adopción de
las Constituciones liberales de mediados del siglo XIX. Se constituyeron
regímenes oligárquicos que desplazaron a las comunidades y poblaciones
indígenas preexistentes. (...)
Desde la década del setenta, el panorama agrario sufre sustanciales
transformaciones en las relaciones sociales agrarias, que involucran a
numerosos sujetos sociales del campo y tienen que ver con un nuevo «régimen
de acumulación» y un nuevo «paradigma agrario» que se manifiesta de diversos
modos (...).
La producción y la apropiación de las grandes rentas generadas contribuyen a
sustentar un modelo denominado de "valorización financiera" dada la
importancia que van asumiendo las actividades e intereses financieros en la
economía nacional.
Otro aspecto destacable, en esta etapa, es que
el sector agropecuario se
articula cada vez más con «complejos agroindustriales» en el contexto del
proceso de globalización. Nuevos temas y debates emergen:
◊qué tecnología, para quiénes, el acceso a la tierra, nuevas políticas, el
papel del agro en la economía del país, etc.;
◊cómo son y cuáles son las consecuencias de las nuevas formas de
articulación del agro, de los productores agrarios con
grandes empresas
-muchas transnacionales-, núcleo del sistema agroalimentario;
◊cómo se dan la provisión de los insumos -en particular, de las semillas-,
el procesamiento industrial de la materia prima, la distribución final, gran
parte del consumo a través de los fast foods que crecen
significativamente en nuestro país.
Estos interrogantes nos refieren al impacto de los procesos de
globalización y al papel jugado por esas grandes empresas que dominan
segmentos clave del sistema agroalimentario.
La renta de la tierra también está presente en la actualidad, pero la
forma en que es apropiada y quiénes se la apropian ha cambiado. Si bien los
grandes terratenientes siguen siendo algunos de sus beneficiarios (...) los
grandes grupos económicos vinculados al sector, en particular, las
"sociedades" perciben la renta fundiaria decisiva y también las grandes
empresas agroalimentarias ( los proveedores de semillas y de otros
insumos, los procesadores de la materia prima agropecuaria, los
supermercados, etc.).
Finalmente, existe otra articulación entre renta de la tierra y valorización
financiera. El auge de la soja
transgénica tiene un vínculo casi directo con
el modelo económico instaurado desde mediados de los años setenta, que se
basó en el auge del endeudamiento externo. En efecto, uno de los cuellos de
botella que define, en gran medida, el actual «régimen de acumulación» tiene
que ver precisamente con el endeudamiento externo.
En la década de 1990 esto se expresó claramente: la política económica
giraba en torno a la deuda externa, sus condicionamientos y la necesidad de
proveer mecanismos que garantizaran el pago y la expansión de ésta. El
proceso de reprimarización de la economía ha llegado a niveles extremos
con la importancia que se le asigna a las exportaciones sojeras transgénicas.
La recomposición del modelo de la economía global, tras el derrumbe de
2001/2002, se basa casi exclusivamente en el logro de un superávit de la
balanza comercial que garantice a acreedores externos e intereses
financieros locales e internacionales la continuidad del modelo denominado
de "valorización financiera".
En nuestro país, dos debates no se desarrollaron con profundidad o se hicieron tardíamente en relación a otros países. Son, por un lado, la cuestión del campesinado como categoría social en la estructura social agraria; por otro, la discusión sobre la indagación de las condiciones que aporta la agricultura, como sector económico y social, en la constitución de una sociedad que aspira a la democracia tanto en su forma de gobierno como en las relaciones entabladas en los espacios sociales (en los mundos agrarios y rurales) (...)".
Fuente: “El campo argentino en la encrucijada”, coordinadores Norma Giarracca y Miguel Teubal. Buenos Aires, Alianza Editorial, 2005.
Pero el «desarrollo rural» abarca también otros problemas a deliberar y solucionar desde los intereses de la diversidad popular como la excesiva concentración geográfica de la población; la profunda brecha socioeconómica e institucional entre la ciudad de Buenos Aires y las provincias y entre la región pampeana y las periféricas; el actual acaparamiento de vastos territorios para arrasar con su potencial productivo.
En consecuencia, el «desarrollo rural» implica un funcionamiento económico y social que atiende a crear la calidad de vida de una creciente mayoría a diferencia del actual que mira por garantizar la altísima rentabilidad de los oligopolios transnacionales y transnacionalizados. A fin de propiciarlo se requiere cambiar la política de enfrentamiento de las variantes progresistas con las desembozadamente de derecha que es falso al pretender ambas variantes: la gobernabilidad del sistema de saqueo y la súper explotación laboral.
¿En qué consisten los cambios políticos para posibilitar el desarrollo rural como funcionamiento económico y social a crear por la diversidad popular?
En principio, es crucial independizarnos -los de abajo- del progresismo porque simplifica los problemas fundamentales hacia ubicarnos en la polarización promovida por el Gobierno K e inducirnos a delegar las soluciones en los poderes establecidos. La mayoría de sus adeptos no tiene tal intención pero lo cierto es que en conjunto:
1. Tergiversa sentidos de la lucha de clases y de la política social
Desde el semanario Miradas al Sur Roxana Sandá, en la nota "La lucha contra la pobreza no sabe de sectarismos", señala:
"El lockout de los dueños de la tierra primero y la crisis provocada por el derrumbe financiero internacional, plantearon la urgencia de establecer una agenda de sensibilidad común que se verá cristalizada en los próximos meses sobre una mesa de enlace social que encabece el Episcopado a través de una de sus áreas más estratégicas -la Pastoral Social- que preside el obispo Jorge Casaretto junto con un tejido de ONG que estaría coordinada por uno de los más conocidos referentes del sector, el titular de Red Solidaria, Juan Carr.
La iniciativa del Gobierno se traduce como un giro concreto en la estrategia de su política social, hasta ahora canalizada de manera excluyente por el Ministerio de Desarrollo Social y en menor medida desde los movimientos sociales por medio de planes y programas específicos. Ningún allegado a la Presidenta osaría decir que se están cediendo bastiones históricos del peronismo, pero nadie pudo negar aún que este 2009 encontrará al Episcopado actuando con la venia del Ejecutivo en uno de sus frentes más caros: la agenda contra la pobreza".
Persiste en volver normal e indispensable esta política "tendiente a reforzar la asistencia y contención de las franjas más vulnerables de la población" al relacionarla con:
El "hambre de jugadas clave y el
propósito firme de sumar aliados para evitar la reedición de un período
plagado de obstáculos, como el que culmina, el kirchnerismo ensaya un nuevo
«proyecto de inclusión social», de acuerdos fuertes con la cúpula
esclesiástica y haciendo eje en las organizaciones sociales de militancia
católica".
"El flamante diálogo traerá
serios desvelos al duhaldismo, que ve escurrirse antiguas alianzas con la
clerecía del conurbano y principalmente al partido que lidera Elisa Carrió
que hasta ahora se consideraban interlocutores por excelencia de la
jerarquía esclesiástica".
El nuevo proyecto de inclusión
social hacia el Bicentenario integra "el espacio que anticipe un anhelado
clima de paz. Fotos anteriores lo ubican en búsquedas similares con la Mesa
Ampliada del Diálogo Argentino, en 2002, cuando representantes de órdenes
religiosas, de organismos de derechos humanos y de las organizaciones
civiles llamaron a reconstruir el país "con trabajo, justicia y equidad"
".
Fuente: Miradas al Sur //
28-12-08
Es una conciliación con el sistema opresor y sus mecanismos de consenso legitimador. Formula el objetivo de la lucha contra la pobreza cuando el desafío de erradicarla consiste en poner fin al constante avance de la monopolización económica y territorial. Es decir, construir la conciencia mayoritaria de que tan elogiado crecimiento económico despoja a comunidades, familias y personas de sus derechos humanos arrojándolas a esa situación y por tanto, no se trata de socorrerlas para que mal sobrevivan y encima, hacerlo como si se tuviese conmiseración hacia ellas.
Décadas atrás, en simultáneo a programar las privatizaciones, el Banco Mundial planificó sustituir el Estado social con el tercer sector, donde Juan Carr se distingue, para implantar esa paz social de cementerio al quitar fuerza física e ideológica, organización autónoma e iniciativa militante a quienes el capitalismo mata a distintos ritmos y modos.
Por otra parte, la transferencia de fondos públicos a Caritas tiene fines de sometimiento ideológico como la que se destina a subsidiar las instituciones educativas de la Iglesia católica cubriendo el 100% de sus gastos cuando se desfinancia la educación pública.
Es cierto se requiere reconstruir el país pero a qué trabajo, a qué justicia y a qué equidad se refieren esos poderes establecidos -mediante terrorismo de estado- para el actual funcionamiento socioeconómico hacia la maximización de la concentración y centralización capitalista.
Respecto a los dueños de las tierras, habría que precisar enfocando la lucha contra los que poseen y usan todos los latifundios y a los gobiernos 'democráticos' que se apropian de buena parte del territorio para entregarlo a los grandes capitales.
2. Embauca homologando el actual modelo agro-exportador con el que se desmoronó en 1930
Desde el semanario Miradas al Sur Héctor Pitluk, en "Cosas veredes, Sancho", concluye que:
"El 2008 nos muestra que la realización de un verdadero Plan Agropecuario Nacional es necesario, quiénes son los interesados en conseguirlo y con quiénes se puede contar".
Lo hace a partir de decirnos que: "el tiempo fue poniendo al desnudo el engaño", ¿de quiénes?"de los dirigentes ruralistas sin escrúpulos que esgrimiendo la ideología de la oligarquía y la política de los sectores dirigentes y los monopolios, no dudaron en mentir descaradamente sobre sus problemas de rentabilidad...". ¿Por qué? "Los números del Gobierno mostraron otra realidad". Habla de mentir con descaro cuando los datos son provistos por el INDEC cuya intervención desde hace dos años impuso: ▪una falsa estadística para mantener los salarios en niveles misérrimos, ocultar la extensión de la pobreza y distorsionar la realidad en acuerdo con sus propósitos mercantiles; ▪un desplazamiento y sometimiento violentos al personal especializado.
Pero, además, dirige Ricardo Echegaray que urdió -en la Aduana- el entramado de intereses espurios con los que monopolizan el comercio exterior, reforzados en el comienzo del conflicto mediante el ONCCA y ahora por su estar al frente de la AFIP basada en una política tributaria sumamente regresiva.
Destaca que la resolución 125 "tenía un doble propósito:
aumentar la recaudación por parte del Estado, esto es algo que favorece a la población en general (...);
desestimular la siembra de soja,
algo que favorece a los pequeños y medianos productores, porque la
distorsión que produce la soja en los valores y alquileres de los campos
tornan inviables las otras actividades, provocando una concentración cada
vez mayor de tierras y de medios de producción, favoreciendo a los grandes
propietarios y los monopolios, en detrimento de la diversidad de la
producción, las economías regionales y los pequeños productores.
Pues la "expansión de la frontera agrícola" en lugar de favorecer la
producción de alimentos para paliar el hambre de la humanidad, sólo alienta
al latifundio que, como es sabido, es la madre de todos los males. Además
del riesgo constante para la naturaleza y el ecosistema, amenazado
definitivamente por los desmontes, quemas de pastizales y la utilización
indiscriminada de semillas transgénicas y agroquímicos. (...)
Cuando la crisis internacional hizo caer los precios de los commodities evidenciando lo que el gobierno afirmaba que la resolución 125 favorecía a los pequeños y medianos productores de soja (...)". Fuente: Miradas al Sur // 28-12-08
Es una visión que recorta la realidad en acuerdo con los discursos del matrimonio Kirchner y no intenta analizar cómo el proceso neoliberal de privatizaciones, apertura, desregulación y reforma estatal que la dictadura genocida inició y la democracia restringida continuó y profundizó desde Alfonsín hasta los Kirchner: les posibilitó a las transnacionales y sus socios locales llevar a cabo el avance de los commodities agropecuarios, la siembra directa, los transgénicos que hacen a la agricultura sin agricultores y la agriculturización.
En las "Transformaciones agrarias en la Argentina, agricultura industrial y sistema agroalimentario" Miguel Teubal, Diego Domínguez y Pablo Sabatino concluyen el subtema "Neoliberalismo y sistema agroalimentario: impactos sobre el agro" advirtiendo:
"Los cambios profundos que se han dado en los «complejos agroindustriales» han cercenado la capacidad de decisión del productor agropecuario sobre su producción, los insumos utilizados e incluso las técnicas productivas desarrolladas. A ello se le suma una merma del poder de negociación del precio de venta frente a la industria o al acopiador y en el caso de los transgénicos, frente a su proveedor de semilla.
Todos esos factores se suman a la imprevisión que genera la gran variabilidad de los precios internacionales agrícolas, que afectan directamente al productor agropecuario a partir de la desregulación y apertura externa.
El aumento de concentración del capital en cada complejo, junto con la eliminación de toda reglamentación que establezca un precio mínimo o sostén, a partir del Decreto de Desregulación de 1991, permitió al polo integrador de cada complejo agroindustrial incrementar su rentabilidad, logrando reducir los precios agropecuarios, estableciendo condiciones de calidad, presentación y traslado del producto, e incluso imponiendo la variedad del cultivo que usa el productor, los insumos y demás. La situación se agravó aún más a partir de la introducción de los transgénicos en 1996".
Fuente: “El campo argentino en la encrucijada”, coordinadores Norma Giarracca y Miguel Teubal. Buenos Aires, Alianza Editorial, 2005.
Norma Giarracca, Miguel Teubal y Tomás Palmisano del Grupo de Estudios Rurales del Instituto Gino Germani de la UBA señalan:
"En la actualidad, la cuestión
de las ganancias extraordinarias persiste. Puede discutirse si realmente la
renta absoluta (por propiedad de la tierra) sigue existiendo pero no cabe
duda acerca de la presencia de renta diferencial por fertilidad de los
suelos en la producción de granos en la región pampeana.
No obstante aparecen serias dudas acerca de cuáles son los actores agrarios
que se quedan con las fabulosas ganancias y las súper ganancias del sector.
A nuestro juicio, la conformación del modelo del agronegocio está en manos
de nuevos actores económicos ligados con el negocio agrario mundial:
corporaciones de semillas y agroquímicos, grandes exportadores y los fondos
de inversión. Los viejos actores agrarios entraron como socios subalternos
en el nuevo modelo".
En la resolución 125, el
Gobierno afecta a productores capitalistas que juegan un papel subordinado
dentro de la cadena agroindustrial sojera. "El proyecto de ley remitido al
Parlamento no afectaba a los agentes económicos que pivotean dicho espacio:
empresas exportadoras, fondos de inversión, corporaciones de semillas y
agroquímicos. Sólo gravando y limitando la expansión y concentración de esos
sectores habría, a nuestro juicio, transformaciones democratizadoras en el
complejo oleaginoso argentino y en el agroindustrial en general.
El gobierno se jugó a dos operaciones políticas: polarizar la sociedad y
simbolizar en la SRA un actor poderoso, mayor responsable de la captación de
ganancias y rentas, dentro de la vieja consigna de los setenta "la vieja
oligarquía". Trató hasta último momento de sacar de escena a estos otros
grandes actores, verdaderos esquilmadores de nuestras riquezas y del trabajo
incorporado en ellas".
"En esos días de
conflicto, la atención puesta sobre las exportadoras lideradas por Cargill
aumenta frente a denuncias de maniobras para evitar el pago efectivo de las
retenciones que les correspondería pagar. (...) Son empresas que se hallan
entre las 10 principales exportadoras. Las cerealeras son demandadas
por el fisco debido a una presunta evasión de 650 millones de dólares; las
aceiteras, también, por 300 millones de retenciones no pagadas(...)".
El modelo que impulsan esas exportadoras junto con los otros dos agentes
dominantes, "además de romper la soberanía alimentaria de la Argentina,
destruye puestos de trabajo y debilita a los pequeños y medianos productores
(...)". Fuente: Realidad
Económica Nº 237 de julio-agosto de 2008/
www.iade.org.ar
Es una apropiación del territorio para los agro negocios que coincide con la de las transnacionales mineras, pesqueras e hidrocarburíferas donde se oculta el carácter invasor -al expulsar definitivamente la población local- mediante la legalidad provista por el Estado y la legitimidad basada en la del gobierno nacional/ provincial.
3. Legitima que el gobierno K refuerce el calvario cotidiano al dibujar otra realidad patrón
MDZOL, en "Pobreza e indigencia, la otra gran mentira del Indec", manifiesta:
"El gobierno elabora una canasta básica de alimentos y otra, que incluye todo lo demás que a un ser humano le hace falta para vivir. Está bien calculado lo que va adentro. El problema es el precio que el Indec dice que tiene cada cosa.
Al final del camino, la incredulidad que genera el organismo no permite conocer cuántos son los argentinos que peor están pasando este momento.
El gobierno fija, periódicamente, un valor estimativo para la canasta básica de alimentos y otro para la canasta básica total, que incluye otros aspectos que hacen a la vida cotidiana, más allá de la comida.
Con ese dato, podemos saber desde qué nivel de ingresos un pobre deja de ser indigente y un escalón más arriba, con cuánta plata se sale de la pobreza.
Claro, todavía no decimos quién dice cuánto vale cada cosa que va adentro de esa
canasta: el Indec.
A partir de aquí –y desde que el primer militante de este gobierno maneja el
área "a la carta"- sobreviene la duda en torno de la veracidad de estos datos.
Una aclaración necesaria es que la conformación de las canastas obedece a una
construcción científica, sin posibilidades de que el diablo meta la cola.
Para lograr la conformación estimativa de qué es lo que come un argentino
promedio se recurre a una tabla que equilibra una serie de elementos que no
pueden ser alterados por decreto.
Por ejemplo, la canasta básica mensual de alimentos de una persona adulta que es
considerada por el gobierno como parámetro, está compuesta por un poco más de 6
kilogramos de pan, un poco menos de medio kilo de galletas saladas, 3 cuartos de
galletas dulces, un kilo de harina, 1 kilo 300 de fideos, 7 kilos de papas, 1
kilo y medio de azúcar, casi 700 gramos de camote, un cuarto kilo de dulce de
algún tipo (leche, batata o mermelada), un cuarto de legumbres (porotos,
lentejas o arvejas), casi 4 kilos de hortalizas, un poco más de 4 kilos de
frutas, 8 kilos de leche, más de medio kilo de huevos, aceite, gaseosas, sal
fina y gruesa, vinagre, café, té y más de medio kilo de yerba.
El daño y el engaño
Sin embargo, es la manipulación de los precios de cada uno de esos productos lo
que genera un efecto dominó sobre las políticas públicas del país.
¿Tanto así? Sí. Porque si el cálculo de la canasta aparece como bien conformada,
pero mucho más barata de lo que en realidad le cuesta a cualquier argentino a la
vuelta de su casa, una consecuencia obvia es que los registros oficiales de la
pobreza demostrarán –como de hecho ocurre- una disminución.
El gobierno calcula, cree y quiere hacer creer que los pobres son menos de los
que son. Por lo tanto, vivimos en medio de un gran engaño.
El abismo que hay entre las estadísticas oficiales de disminución de la pobreza
y lo que uno ve en la calle tiene fundamento: no estamos locos ni nos hemos
vuelto todos unos incurables incrédulos, sino que la pobreza y la indigencia
están allí. Tal vez en menor escala, comparando la situación con, por ejemplo,
el año 2001. Pero siguen allí. Y hay más que los que el gobierno dice que hay.
Esta falta de criterio del gobierno nacional al manipular cifras de precios de
alimentos en una institución que, antes de Moreno, gozaba de prestigio
internacional, genera un efecto paradojal, ya que, lejos de convencernos de que
todo está mejor, ocurre "la gran Pastorcito Mentiroso", minando de cuajo con su
credibilidad.
Argentinos, ¡a las cifras!
Hay muchas cifras disponibles en el portal oficial del Indec, pero no todas
están lo suficientemente actualizadas.
En lo que respecta a los valores de la canasta básica de alimentos que tomamos
como ejemplo, hay que decir que lo disponible es tan sólo un botón de una gran
prenda. Pero para muestra, sirven.
En enero de 2007 para no adscribirse a la lista de indigentes un argentino
adulto debía consumir alimentos por 137, 62 pesos. Una familia –entendida como
un núcleo de 3 adultos Indec, o dos adultos y dos niños normales- necesitaba
para no ser un excluido de la sociedad comprar alimentos por la suma de 412,92
pesos. Sólo en alimentos, sin contar vivienda, escuela, esparcimiento,
transporte, etc.
Los cálculos más optimistas de inflación real entre 2007 y 2008 hablan de un 25%
de crecimiento de los precios.
Sin embargo, para el gobierno, en enero de 2008 esa misma canasta sólo se había incrementado a 144,21 pesos, con el increíble dato alentador de que en Julio, mes del conflicto entre campo y gobierno que hicieron subir los precios y escasear los principales productos, la cifra ¡cayó! a 143,43, siguiendo en caída libre hasta Agosto en que se valoró en 142,04 pesos por persona adulta.
Es decir, que un año después del primer cálculo, para que
una familia no fuera considerada indigente debía comprar comida por 432,63
pesos, centavos más o menos, 20 pesos inferior a la un año antes.
Ya en noviembre de 2008 no era una familia menesterosa la que accediera a
comprar 430,77 pesos de comida.
Y más aun: para no ser pobre (recordemos: un escalón más arriba de la
indigencia), cada adulto debía invertir en este menester vital en noviembre
316,69 pesos, lo que representa unos 950 pesos por grupo familiar tipo.
Y entonces, ¿cuántos pobres hay?
Para saber cuánta es la cantidad de gente pobre e indigente, no sirven los datos que difunde el gobierno.
Pero cualquier gobierno, ya sea aquí en cualquier municipio o en la China, necesita saber a quién destina sus acciones, para poder redistribuir, igualar y desarrollar, algo a lo que se le llama (también en todo el mundo y bajo cualquier régimen, gobernar).
El área oficial del gobierno de la que puede requerirse la información sobre pobreza nos informa que en el país hay un 17,8 por ciento de la población bajo la línea de pobreza y un 5,1 por ciento, bajo la línea de la indigencia (establecidos, ambos límites, por los ingresos que contamos más arriba).
Pero claro, el cálculo está hecho sobre la base distorsionada de cuánto vale un kilo de papas o una bolsa de pan.
Parece increíble (y lo es, por cierto) pero para poder establecer políticas públicas el Estado argentino se auto engañó. Si éste es el diagnóstico que se hace, la programación de las inversiones sociales del Estado serán equivocadas. Y la fábrica de pobres será la última en cerrarse".
Fuente: www.rebelion.org /Argentina/ 4-1-09
Es el refuerzo al pacto social que establece la Unión Industrial Argentina (UIA) y que tanto el Gobierno como la CGT se comprometen a imponerlo a los trabajadores registrados o con derechos laborales.
Es consecuencia de que el progresismo concilia, esencialmente, con el capitalismo por su pertenencia a las capas medias. Asume sólo en su apariencia a la contradicción del capitalismo con la democracia que es la concentración y la desnacionalización tanto económica como territorial. De ahí que considere poder acabar con la fuente de desigualdad social si hay distribución a favor del bienestar básico de las grandes mayorías y regulación o moderación de la acumulación de monopolios y oligopolios componentes del sistema capitalista mundializado.
Es creíble porque argumenta desde su autoproclamada seriedad y su caracterización de quienes disentimos como analfabetos políticos e ingenuos pues no tenemos en cuenta la correlación de fuerzas. Por supuesto, ésta seguirá a favor de los poderes -establecidos mediante terrorismo de estado y democracias restringidas- y será exitosa cada vez más, si persistimos en circunscribimos a un rejunte de grupos personalistas para la contienda electoral contra la derecha más recalcitrante y a consignas, proyectos e iniciativas que hacen predominar los arreglos de cúspides.
Por lo contrario, es clave proponernos transformaciones fundamentales a partir de las reivindicaciones vitales de organizaciones de la diversidad popular que las incorpore a la deliberación sobre contenidos y sentidos de los cambios básicos a realizar para dar perspectivas de puesta en práctica a las soluciones de las necesidades y aspiraciones reclamadas.
La política de izquierda de nosotros -los de abajo- la crearemos si tenemos en cuenta:
1. La situación de los medianos y pequeños productores en vez de rotularlos "nueva derecha"
En diciembre de 2004, Norma Giarracca y Miguel Teubal prologan "El campo argentino en la encrucijada. Estrategias y resistencias sociales, ecos en la ciudad" diciendo que "es un análisis
crítico de la agricultura y los mundos rurales que se han configurado en las últimas décadas".
Respecto a "Las transformaciones agrarias, agricultura industrial y sistema alimentario" (integrante de ese análisis), Miguel Teubal, Diego Domínguez y Pablo Sabatino destacan:
La expansión de vastas explotaciones como contrapartida a la reducción de las medianas y pequeñas explotaciones agropecuarias y en conexión con este avance avasallador de extensiones de muy superior tamaño a las europeas, estadounidenses, canadienses, australianas e inclusive brasileras, la región pampeana presenta "una nueva forma de organización de la producción: el "contratismo" y los pool de siembra.
Existen diversos indicadores del creciente predominio de las sociedades anónimas en detrimento de las explotaciones físicas, así como del deterioro de la situación de la empresa familiar tanto en la región pampeana como en el interior".
Advierten que en las vastas explotaciones hay auge de:
El manejo por quienes "no
son propietarios de la tierra bajo la forma de fondos de inversión o grupos
de inversión", se caracterizan por apropiarse de enormes volúmenes de
producción, "avalados por contratos eventuales (...) y buscan alta
rentabilidad en el corto plazo, debido al aumento de la presión impositiva
sobre la tierra que hizo que la mera tenencia dejara de constituir una forma
de conservar riqueza a salvo de la inflación".
La presencia de "los "mega
productores" (Grupo El Tejar, los Grobo, AGD) formados por grupos
inversores, operados por técnicos agrarios y administrados por consultoras
privadas, toman tierras de terceros en gran escala de producción (fondos de
inversión o pool de siembra)".
"La irrupción de la soja
transgénica involucra un sistema productivo que acelera la desaparición de
los productores medianos y pequeños" por expulsión o por forzosa conversión
en rentistas que no laboran su tierra; "es un nuevo modelo productivo que se
basa en la desarticulación de la agricultura familiar (...).
La adopción de nuevas
tecnologías, como las semillas transgénicas y en particular la soja
resistente al glifosato, (...) trae como consecuencia, además de aumentar la
dependencia de insumos, el reordenamiento del trabajo de siembra. Esto
significa que se hacen necesarias otras maquinarias (...) y un 'ahorro' de
mano de obra.
Los primeros años después de
1991, en las economías regionales, fueron también muy duros para los chacareros y campesinos que se vieron
seriamente afectados por las nuevas condiciones. A los problemas
estructurales de bajos precios y escasez de recursos, se sumaron la
desaparición de todas las medidas reguladoras que ponían un marco normativo
a la negociación con los grandes procesadores o acopiadores. En algunos
casos, los productores intentaron la "salida hacia adelante", tomando
créditos con la esperanza de poder adaptarse a las nuevas situaciones; en
otros, financiaron el negocio agrario con actividades paralelas,
desarrollando estrategias de multiocupación y pluriactividad. (...)
Simultáneamente, subieron los costos de los servicios a causa de los
procesos de privatización y el costo del capital aumentó, a pesar de la
convertibilidad y la consecuente estabilidad. Las condiciones de permanencia
y reproducción de la pequeña y mediana explotación se fueron complicando.
Los chacareros de la región pampeana fueron los que más se endeudaron: como
eran dueños de la tierra, podía ofrecer garantías hipotecarias y como
contaban con escaso capital operativo, recurría al crédito bancario para
financiar una supuesta reconversión productiva". Hasta 1995 los
precios internacionales de cereales y oleaginosas fueron favorables pero con
sus caídas, los intereses de las deudas contraídas convirtieron a éstas en
impagables.
"Como vimos hasta aquí, existieron distintas variables que influyeron en la desaparición de productores sobre todo en los niveles medios. Nos interesa ahora plantear otros mecanismos por los cuales se produce la expulsión de los productores (...)".
Completan cómo se implementa la desarticulación de la agricultura familiar para el acaparamiento territorial de la "agricultura sin agricultores" con lo que les sucede a los campesinos:
"En los últimos tiempos, a medida que avanzaba el proceso de "agricultirización" y se expandía la frontera agrícola, se fueron acentuando procesos que denominamos como "arrinconamiento" de pequeños productores y campesinos. Tierras tenidas como "marginales" para el modelo de agricultura industrial asentado en la pampa húmeda comenzaron a ser de interés para grandes productores agropecuarios y fondos de inversión volcados al agro. (...)
Consideramos que entre los varios
procesos de "arrinconamiento" han cobrado relevancia dos mecanismos cada
vez más recurrentes: la violencia rural por parte de "policías" o
guardias privadas al servicio de particulares y contra los bienes y la seguridad
personal de los campesinos y pequeños productores; y los casos de contaminación
(...)".
Fuente:
“El
campo argentino en la encrucijada”,
coordinadores Norma
Giarracca y Miguel Teubal. Buenos Aires, Alianza Editorial, 2005.
El proceso de acaparamiento de territorio
para el sistema mundializado de agro negocios (que desertifica quitando
posibilidades de vida -en el presente y el futuro- a una creciente mayoría de la
población) se intensifica desde la post-convertibilidad por el tipo de modelo
productivo que impulsara Roberto Lavagna y desde el año 2006
con el plan nacional de promoción de los agro combustibles; el despliegue cada
vez mayor de IIRSA; y la alianza de los oligopolios agro alimentarios e
industriales con las petroleras y las automotrices.
2. La etapa del capitalismo mundializado y la resistencia del MST de Brasil
A través de ALAI AMLATINA (17/04/2007, Campo Grande) Egídio Brunetto, miembro de la Comisión de Coordinación Internacional de Vía Campesina y de la Coordinación Nacional del Movimiento Sin Tierra (MST) Brasil, explica la situación agraria de su país que comparte Argentina:
"En la década de los '90, el capital internacional concentró esfuerzos para apoderarse de las grandes empresas estatales, tanto del sector productivo cuanto de servicios públicos, y de empresas nacionales. En un corto espacio de tiempo, menos de una década, el gobierno brasileño, connivente con los intereses del capital internacional, privatizó y desnacionalizó la economía brasileña.
Cumplida esa primera etapa, ya al final de aquella década, todavía bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, los intereses del gran capital, bajo hegemonía del sector financiero, colocaron en la mira el control de territorios y de la agricultura brasileña. Es decir, el capitalismo trató de reproducir en el campo lo que ya había hecho en el espacio urbano.
Así, el «capital financiero» promovió un proceso de concentración de diversos sectores productivos vinculados a la economía agrícola, formando grandes conglomerados agro-industriales. También, siempre bajo el dominio del «capital financiero», se promovió la centralización de varias ramas de la producción agropecuaria en una única empresa.
El tercer movimiento del «capital financiero» fue en la dirección de promover la internacionalización de la agricultura, a través de la desnacionalización de las empresas agro-industriales y de la internacionalización de los precios de los insumos y productos agrícolas. Por último, complementariamente a esos cuatros movimientos iniciales, el «capital financiero» trató de asegurar el dominio de grandes extensiones de tierras, promoviendo todavía más la concentración agraria en nuestro país.
A partir de esos movimientos, se consolidó un modelo agrícola que tiene como principales características:
utilización de grandes extensiones de tierras -grandes caseríos;
propiedades especializadas en un monocultivo;
control completo de la cadena productiva, desde la producción hasta la distribución;
superexplotación de los recursos naturales y de la mano de obra agrícola;
uso intensivo de fertilizantes e insumos químicos; mecanización pesada; utilización de poca mano de obra ("una agricultura sin agricultores"); y,
subordinación de la agricultura a las empresas industriales y al capital financiero.
El agronegocio
Esa
reestructuración económica de la agricultura promovió, consecuentemente, una
redefinición del perfil de la clase
dominante en el
campo y opuesta a la lucha por la reforma agraria. Los movimientos
campesinos no enfrentan más al latifundista atrasado, propietario de grandes
extensiones de tierras improductivas.
Este tradicional enemigo de la reforma agraria fue
sustituido por una alianza de clase que involucra a los capitalistas agrícolas
(grandes propietarios), las transnacionales que monopolizan la agro-industria y
el capital financiero.
Con el apoyo del Estado, este segmento social, denominado como agro-negocio, logró implementar un modelo agrícola altamente lucrativo, una vez que se especializó en ocupar algunos espacios específicos del mercado internacional, como el de la celulosa, de la soja, del zumo de naranja y del alcohol de la caña de azúcar. Lucrativo para cerca de 30 mil propietarios rurales que están insertados en ese modelo, en un universo total de 4,9 millones de propietarios rurales.
Un modelo eficiente para generar saldo en la balanza comercial y recaudar los dólares necesarios para que el gobierno continúe pagando los estratosféricos intereses de la deuda pública y posibilitar que las transnacionales envíen a sus matrices los fabulosos lucros que obtiene con las empresas privatizadas y desnacionalizadas en la década del '90.
Ese modelo de agricultura de la clase
dominante, orientado exclusivamente al lucro y a los intereses del mercado
externo, es incompatible con el fortalecimiento de la agricultura
campesina y disputa con los trabajadores rurales sin tierras, las tierras aptas
para la reforma agraria. Así, hoy el agro-negocio es el
principal enemigo de la agricultura campesina y de la lucha por la reforma
agraria en nuestro país.
Teníamos la expectativa de que la victoria electoral de 2002, con Luís Ignacio Lula
da Silva, pudiese alterar la correlación de fuerzas y frenar el proyecto de la
clase dominante para la agricultura brasileña. Pasado el primer mandato del
gobierno Lula, esa expectativa fue frustrada. El actual gobierno se mostró
rehén de las políticas neoliberales, dio continuidad a la política económica del
gobierno anterior, en ningún momento demostró disposición para enfrentar al
latifundio y atendió casi todas las demandas del agro-negocio.
Para los
movimientos sociales del campo, su actuación se ha limitado a medidas
asistenciales y de compensaciones sociales. Y como todos los gobiernos
anteriores, Lula se vanagloria de hacer la mayor reforma agraria de la historia
del país. Sin embargo, las familias permanecen en campamentos y el latifundio se
siente intocable, siendo que se trata tan sólo de una reforma agraria virtual.
Nuestro proyecto
Esa ofensiva del gran capital en la agricultura brasileña elevó la lucha por la
reforma agraria a un nivel superior del que existía hasta entonces.
Fue superada
la fase de la lucha corporativa por la reforma agraria dentro de los marcos de
las reformas burguesas.
Ahora,
la reforma agraria ha adquirido la dimensión de una lucha por cambiar el modelo
económico y, consecuentemente, del modelo de agricultura implantado en el país
por la clase dominante y sus gobiernos.
Continuaremos con nuestra lucha, concentraremos esfuerzos para que en nuestro
país se dé la democratización de la posesión de la tierra, la democratización de
la renta y riqueza producida, la democratización del acceso a la educación e
información y que la población del campo sea beneficiada con
políticas públicas
que le garanticen condiciones de vida digna y perspectivas de desarrollo social
y económico.
Pero, de modo más objetivo y concreto, hoy luchar contra el modelo del agro-negocio significa enfrentar a las transnacionales que monopolizan las actividades económicas de la agricultura, derrotar el latifundio retrasado e improductivo que sirve como instrumento de dominación política sobre poblaciones enteras; derrotar el monocultivo y la injerencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que trata a los alimentos como simple fuente de lucro y explotación económica.
Para derrotar el modelo de la clase dominante, será nuestro desafío presentar a la sociedad lo que queremos con la agricultura brasileña. Queremos un proyecto popular para la agricultura que:
asegure acceso y control del territorio a la población que vive en el campo;
posibilite e incentive el uso de tecnologías que aseguren la preservación del suelo, de las aguas y de la biodiversidad;
garantice la preservación de la identidad social y cultural de las poblaciones rurales, sea de los campesinos, indígenas y "quilombolas";
haya políticas de Estado orientadas al fortalecimiento de la agricultura campesina y de la producción de alimentos;
promueva la implementación de nuevas matrices energéticas, adecuadas a las condiciones y preservación ambiental y que rompan con la dependencia del monocultivo como es hoy la alternativa del agro-combustible defendido por las clases dominantes.
Y, por último, un proyecto
popular para la agricultura que asegure el concepto de «soberanía alimentaria» garantizando que todos los pueblos tengan el derecho de alimentarse y de
producir su alimento y que las semillas sean un patrimonio de la humanidad y no
propiedad de los laboratorios de algunas transnacionales.
Por ello, la conquista de la reforma agraria extrapola los intereses y la fuerza
política de los campesinos.
Pasa a ser una lucha de la clase trabajadora.
Pasa a ser una lucha que se inserta en el desafío de construir un Brasil
socialmente justo y soberano".
Este texto hace parte
de la revista de ALAI "América Latina en Movimiento" Nº 419 correspondiente al
mes de abril que aborda el tema "Soberanía alimentaria Vs. agronegocio,
biocombustibles y transgénicos".
Fuente:
www.viacampesina.org
/19-4-07
El proceso de mundialización del planeta por
el capitalismo actual de oligopolios está encabezado por el sistema financiero y
de ahí la relevancia de la conservación de los ejes de desarrollo impuestos con
terrorismo de estado:
la ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz y el sometimiento del país al
constante pago de la estafa que es la deuda pública externa y al incesante
incremento de la misma. De modo que erradicar el sistema mundializado de agro
negocios parte de tener un gobierno representativo e intérprete de la diversidad
popular en estado de deliberación permanente y del imperativo de poner fin al
yugo succionador de riquezas e instaurador del funcionamiento socioeconómico que
conviene sólo a esos oligopolios creídos de ser dueños de la humanidad entera.
3. La toma de posición del gobierno K al frente del Estado y la alianza a la que representa
A. La concentración de recursos en los agro-negocios
Que Lino Barañao haya sido designado Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva a nivel nacional
refuerza el papel fundamental de la biotecnología en la mercantilización de la universidad pública, las otras instituciones públicas de investigación y en el crecimiento económico con base en los agro negocios.
Marcelo Maggio – Agencia de Noticias Biodiversidadla- se refiere a:
"Argentina: por un lugar para la agricultura familiar dentro del INTA
"Durante el mes de diciembre diversas organizaciones campesinas y gremiales realizaron una amplia movilización por la reincorporación del ing. agrónomo Guillermo Ramisch a su puesto en el INTA. Los proyectos en los que participaba Ramisch, en la provincia de Misiones, impulsan la asociación local de las familias y la soberanía alimentaria, en sentido opuesto a la tendencia dominante en el INTA, a favor de los agronegocios.
El caso de Guillermo Ramisch lleva directamente a plantear qué modelo agropecuario se impulsa desde el Estado. Este ingeniero agrónomo está vinculado desde hace más de cinco años con las familias campesinas de Misiones, particularmente del municipio Bernardo de Irigoyen.
En esta localidad se constituyó hacia inicios del 2006 la Unión de Trabajadores Rurales del Nordeste de Misiones (UTR), una organización “conformada tanto por trabajadores de la tierra como por técnicos”.
Desde la agencia del INTA en Bernardo de Irigoyen, varios técnicos se han comprometido con la organización local del trabajo agropecuario. Ofelia Musacchio, colaboradora de la UTR, explica que es el caso de “Juan Suárez Da Silva y Guillermo Ramisch, que sufrieron como represalia por este compromiso el no pase a planta, dos personas con varios años de antigüedad. En el INTA se dio que había muchísimos trabajadores contratados con la modalidad de contratos basura. El año pasado hubo un proceso muy importante de pase a planta y en algunos lugares esto sirvió para disciplinar. En el caso puntual de Guillermo le comunican a principios de diciembre que a fin de mes ya no le iban a renovar el contrato”.
Debido a estos despidos es que desde la UTR y el gremio ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) se impulsa el reclamo por la reincorporación. El viernes 12 se realizó una masiva movilización a las puertas de la sede central del INTA, en la ciudad de Buenos Aires. La negociación, con idas y vueltas, culminó recién este lunes 22 con el traslado (con contrato temporal) de Ramisch a la provincia de Jujuy y la promesa de no presentar cargos por parte del INTA contra siete trabajadores detenidos durante la manifestación del día 12. Es que “dentro del edificio del INTA había gente de la comisaría 3º [Policía Federal] y muchísima policía de civil y sin identificarse”, cuenta Ofelia.
Néstor Oliveri, Director Nacional del INTA, firmó ese viernes 12 un acuerdo de reincorporación, que al día siguiente desconoció argumentando que lo firmó “bajo presión”. Ante “la creciente solidaridad y proceso de discusión interna de los trabajadores del INTA que se estaba gestando”, como cuenta Ofelia, se logra una reunión con el presidente del organismo, Carlos Alberto Paz, quien asume el compromiso de destrabar el conflicto, no procesar a ningún trabajador y toma como válida la propuesta negociada que le hicieron llegar, que Ramisch siga en el INTA, pero en otra provincia: Jujuy.
Otra investigación para otro campo
En el INTA hay dos tipos de funciones en líneas generales: investigador y extensionista. Ramisch se desarrollaba en Misiones como extensionista, un trabajo que tiene que ver con el desarrollo directo en las comunidades. Si bien estas tareas de promoción comunitaria, de la agricultura familiar y ligadas a una idea de soberanía alimentaria se mantienen como marginales dentro del instituto estatal, vienen creciendo sostenidamente en los últimos años debido a la iniciativa de diversos técnicos. En el centro del INTA, sin embargo, la línea de los agronegocios sigue manejando los amplios recursos y políticas.
Los antecedentes del actual trabajo comunitario y rural en Irigoyen -Misiones- se remontan a los años 90, y en relación a esta práctica de “extensión”.
Ofelia Musacchio, colaboradora de la UTR, explica que “la promoción de las comunidades en Bernardo de Irigoyen comienza hace diez años aproximadamente. Los primeros grupos se fueron armando a partir de programas de contención de la pobreza, y lo contradictorio era que si bien esos programas estaban planteados como simple 'contención', por otra parte agrupaban y en algunas zonas, se sostuvieron en el tiempo.
Hacia el 2004 se empieza a potenciar la articulación entre los distintos grupos. Entonces se ve que muchos de los problemas son estructurales y tienen que ver con la creciente concentración en el campo y la necesidad de los pequeños productores y el campesinado pobre de agruparse.
Estamos hablando de una zona en la que la mayoría son productores tabacaleros, que dependen de las tabacaleras bajo el sistema de 'agricultura de contrato', un sistema de explotación en el que las familias trabajan en sus propios campos pero con el paquete tecnológico impuesto por la tabacalera, con la supervisión directa de técnicos tabacaleros que 'bajan' esa forma de producir, sumamente contaminante en la que todos los insumos, de alto costo, corren por cuenta de los productores. También corren con el riesgo, entonces esta 'agricultura de contrato' implica que vos estás obligado a venderle a esa tabacalera, a comprarle todos los insumos y a seguir las pautas que dicta”.
- ¿En qué zonas se da ese tipo
de producción?
- El tabaco está muy extendido en la provincia, especialmente en la zona centro-este y noreste. Hay estudios, muy tapados, que relacionan la gran cantidad de malformaciones en los niños al nacer por el uso de agroquímicos en la producción. Además de esto, la familia adquiere una deuda por semillas, fertilizantes y otros químicos, e incluso tampoco tiene garantizada la venta. Si es que logran terminar con la producción, que es un trabajo muy intensivo, venden, pero al precio que le pone la tabacalera. Es una realidad muy difícil en esa zona, con escaso desarrollo de infraestructura, una de las zonas más pobres de Misiones.
Entonces ante el creciente empobrecimiento de las familias, aparece como respuesta la salida organizada: “Empieza a articularse todo un trabajo en el 2004 y ya a inicios del 2006 se constituye lo que hoy es la Unión de Trabajadores Rurales del Nordeste de Misiones. Forman parte de la organización tanto trabajadores de la tierra como técnicos, todos trabajadores rurales que están comprometidos con el desarrollo de la organización. Y acá hay como una primera definición importante, que es que la definición más básica: ser trabajadores, más allá del trabajo específico que se desarrolla. Por eso de la UTR forman parte no sólo campesinos, sino también maestros o ingenieros agrónomos, por ejemplo, donde la cuestión común es ser trabajador, y desarrollar tareas en el ámbito rural”, señala Ofelia.
El trabajo que se desarrolla en la UTR tiene que ver con lo reivindicativo, pero también con ampliar los niveles de cooperación entre las familias a partir de lo productivo, lo comercial, la formación y la comunicación, y en el trabajo de articulación con otras organizaciones. Sin embargo una duda que surge de inmediato es si el trabajo impulsado por los agrónomos vinculados a la agencia local del INTA (como Ramisch y Da Silva por ejemplo) implica en todos los casos desarrollos alternativos, por fuera de los paquetes tecnológicos del agronegocio.
Ofelia explica que “ahí hay una definición importante de la organización, que tiene que ver con impulsar la soberanía alimentaria. En este sentido se intentan generar actividades y niveles de cooperación entre productores en favor de la soberanía alimentaria y de la no la dependencia. Claro que esto es un proceso difícil, por ejemplo hay familias que van tomando la decisión de dejar la producción de tabaco, pero no todas las familias pueden hacerlo al mismo tiempo y por completo, porque es una entrada de dinero y porque implica un proceso de reconversión de las chacras. Entonces por ejemplo se está trabajando en la producción y comercialización de cerdos, pollos, la producción de alimento balanceado para los animales, la faena propia con controles de calidad con el apoyo del SENASA, el intercambio interno de lo producido en la organización, la venta conjunta hacia afuera”.
- ¿Cómo es la coordinación
territorial de la UTR? Tantos proyectos deben requerir de una organización
interna bien definida.
- La UTR incluye a unas 450 familias, todas organizadas en grupos de base.
Algunos de esos grupos son los que se habían organizado para recibir un
proyecto. Los grupos se constituyen por cercanía territorial, que puede ir desde
lo que es el norte del municipio San Pedro, pasando por todo Bernardo de
Irigoyen, hasta el municipio de San Antonio. Tres municipios. Los grupos, con
base territorial, eligen delegados, que son los que forman parte de la asamblea
de la UTR, que se reúne cada dos meses y va tomando las resoluciones a partir de
la discusión en los grupos de base. Existe también una dirección colectiva y
comisiones de trabajo. La dirección colectiva es el órgano más ejecutivo que se
encarga de hacer el seguimiento de las acciones. En este órgano hay
representantes de los grupos de base y también hay compañeros elegidos por la
asamblea que forman parte del equipo técnico. Guillermo forma parte de la
dirección colectiva.
Ofelia culmina su testimonio enfatizando que “para mejorar la situación de los trabajadores rurales y los pequeños productores hace falta una transformación social, y para lograrla no alcanza una coordinación sólo de estos grupos, sino también con el resto de la clase trabajadora como para poder llevar adelante ese cambio social”.
Fuente: www.biodiversidadla.org / 23-12-08
El proceso de democratización de las universidades y las otras instituciones
públicas implica esa lucha contra las clases colonizadoras que va esclareciendo
e involucrando a científicos, técnicos, estudiantes y otros sectores populares
en que el progreso y el bienestar sociales exigen su militancia política -como
parte de los de abajo- de conquistar autonomía de los partidos dominantes y de
crear pensamiento libre de esquemas cognoscitivos y criterios de valoración que antepuestos
a (e intermediarios en) los vínculos
con la alteridad bloquean la elaboración conjunta de asuntos que hacen al destino común.
B. La importancia del territorio y el conflicto capitalista con el presente y futuro mayoritario
"El Dakar y la Huella Ecológica
Leí una explicación interesante que definía qué es la «Huella Ecológica en relación al Territorio»: la superficie necesaria para producir lo que una persona consume en un año más la superficie necesaria para depositar los residuos que genera. A medida que pasó el tiempo se fue complicando el cálculo de la Huella Ecológica e incluye a otras variables que hacen más preciso el resultado. Los autores afirman que el objetivo fundamental de calcular la Huella Ecológica consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y comparado con la biocapacidad del planeta: podemos darnos una idea de la "capacidad de carga" de nuestro mundo.
Así vemos que hay países que necesitan cuatro o cinco veces su territorio para producir lo que consume su población. ¿Dónde consiguen el territorio que necesitan? No es casualidad que nuestro país esté uniformado de verde con la soja, que posea extensas plantaciones de árboles para producción de papel para el primer mundo.
Ni es casualidad que la Cordillera se esté agujereando como un queso con la minería a cielo abierto.
Así es que actualmente se planean represas para alimentar a las minas y se generan desplazados ambientales en toda Latinoamérica. Desplazados por los hidronegocios, por los agronegocios, por los negocios mineros.También ellos en el Norte necesitan el espacio, la superficie, para depositar los desechos, porque se ha convertido la basura en un problema de Territorio. Ya seguramente estarán los barcos con residuos merodeando países débiles con funcionarios necesitados.
En una ciudad pequeña como lo es Bariloche, en la Patagonia, colapsó el basural a cielo abierto y la ciudad no dispone de Territorio para depositar sus residuos. Incluso ha ocurrido un entredicho con un pueblo vecino ante la intención de llevarles el vertedero.
El Mercado es quien dispone de nuestro Territorio.
Ahora el Mercado, o sea las petroleras, o sea las automotrices necesitan un escenario para su Desafío. Para ver quién la tiene más larga. La resistencia digo. Y se fijan en el Territorio argentino y chileno para desarrollar el París-Dakar.
¿Y qué hacemos nosotros? Nos bajamos los alambrados. Para que pasen con sus poderosos vehículos alimentados a base de petróleo a campo traviesa. 700 vehículos (230 motos, 165 coches, 70 camiones y 230 vehículos de asistencia). Nunca pensé que la reforma agraria llegaría con el París Dakar.
¿Es preciso referir a los técnicos para que nos digan los daños que provocaría este evento? ¿o cualquier paisano puede evaluar el impacto de tamaña estampida metálica?
¿Porqué no cuestionar sus fundamentos y funcionamiento?
Es necesario sí, en momentos de debate, invitar al escenario a las visiones más diversas. Recordemos la pregunta que planteó el ambientalista Jean Pierre Leroy en su análisis sobre Justicia Ambiental:
¿Territorio del Capital o territorio de los Pueblos?
"Bajo el concepto de «Justicia ambiental», pueblos y poblaciones vistos como supervivencia del pasado se tornan agentes de futuro. El Territorio, con ellos, reencuentra su pleno sentido."
Los habitantes originarios de este Territorio en cuestión acaban de expresarse dándole sentido a esta interpelación. "En el Gulu Mapu se dijo: No es posible aceptar hoy que nuestros territorios sirvan de plaza de juego para magnates del primer mundo y de soporte publicitario para multinacionales petroleras y grandes fabricantes de la industria automotriz".
Y a los funcionarios ¿sólo les interesa el Mercado que somete a la Naturaleza? ¿Vendrá Terminator? ¿Carla Bruni disfrazada de soldado? ¿Alguno traerá boina?
Este espectáculo es una invención del sistema que otorgará beneficios a intereses definidos y evidentes de algunas corporaciones, pero los gobiernos responsables deben asegurar los intereses de la comunidad garantizando acciones que se basen en valores y que satisfagan las necesidades comunes. Valores.
¿Qué tipo de prosperidad traerá este apoyo de nuestros gobiernos a este desafío?
Desafío
Esa palabra tan new age. Ese término utilizado tan empresarialmente y al que se le está lavando la rebeldía.
Según la RTVE "los argentinos y chilenos más desfavorecidos ven un poco de luz gracias a las ayudas del Dakar Solidario".
Y además "una vez finalizado el Dakar, la rama más humana del mismo no se olvidará de África. A finales de marzo o principios de abril, se desplazará a Mauritania otro contingente para seguir con el proyecto iniciado en 2005; nutrir a los hospitales del país africano de unos equipos y medicamentos tan necesarios como carentes".
En el fondo son unos sentimentales, lo único que les falta es que se graben en la piel a la reina del burdel".
28 de diciembre del 2008
Fuente:
www.anred.org / 2-1-09
El proceso de comprensión mayoritaria del imperativo de superar la creencia en que a los de abajo nos toca quedarnos de espectadores de lo que los poderes deciden por nosotros, requiere la socialización cada vez más amplia y profunda de las luchas etiquetadas como propias de ambientalistas empecinados en ir contra la economía e industrialización del país.
4. La construcción de la «soberanía alimentaria» a través de la ley en Ecuador
Elizabeth Bravo (Acción Ecológica), en su nota “Cómo construir la Soberanía Alimentaria en Ecuador a través de la ley”, explica:
"La nueva Constitución Ecuatoriana, aprobada por amplia mayoría de la población, incorpora varios elementos totalmente nuevos en el derecho constitucional ecuatoriano, y nos dota de importantes instrumentos para la construcción de lo que la constitución llama el «sumak kausay o buen vivir».
Uno de estos elementos es la «soberanía alimentaria», que es reconocida por la Constitución como un derecho, y que atraviesa de manera transversal varios aspectos de la Carta Política. Ahora, la Comisión Legislativa está trabajando en el desarrollo de una ley para hacer tangible el deseo de los ecuatorianos de ser soberanos en nuestra alimentación.
Hay varios elementos que deben considerarse para construir la soberanía alimentaria a través de esta ley.
En primer lugar, la producción de alimentos para el consumo de la población ecuatoriana debe estar en manos de los pequeños y medianos productores. Ellos tradicionalmente han subsidiado la alimentación urbana, porque han producido alimentos en base a la sobre-explotación suya y de su familia; han trabajado en las peores tierras del país y a pesar de ellos han generado excedentes. Si han tenido pérdidas por mal tiempo, o porque hay una baja en sus productos, han sacrificado a su familia, pero han continuado produciendo.
Es por lo tanto hora que el Estado apoye a este sector a través de una serie de incentivos que deben ir desde subsidios directos, apoyo en infraestructura descentralizada como sistemas de ensilaje, vías para sacar la producción campesina, estimular la comercialización a través de ferias locales, acercando al productor con los consumidores urbanos, y desarrollar un programa de compras públicas para que el Estado realice compras directas a los pequeños y medianos productores para todos sus programas.
Además, debemos superar la era de la revolución verde, que nos ha dejado como herencia el empobrecimiento de los suelos y la necesidad de usar cada vez cantidades más grandes de fertilizantes inorgánicos; el aparecimiento de super-plagas imposibles de controlar, si no es a través de la aplicación de venenos cada vez más peligrosos; la dependencia a las empresas productoras e importadoras de insumos inorgánicos.
La máxima expresión de la Revolución Verde es la aplicación de la biotecnología en la agricultura, pues el 70% de cultivos transgénicos están basados en semillas manipuladas genéticamente para ser usadas con herbicidas (producidos pro las mismas transnacionales que producen las semillas manipuladas genéticamente). La ley debe respetar el carácter de país libre de transgénicos, que fue reconocido en la nueva Constitución.
Una alternativa a este modelo es la agroecología. Aunque el camino hacia la agroecología no se puede hacer de la noche a la mañana, se debe iniciar un proceso a través del cual en un lustro, la mayor parte de la agricultura para la soberanía alimentaria sea hecha con prácticas agroecológicas. Para ello el Estado debe financiar programas de capacitación e investigación en agroecología y crear incentivos a los productores agroecológicos.
Las semillas son la base de la agricultura. En este sentido, la ley debe asegurar el libre flujo de semillas, y el Estado debe desarrollar políticas para potenciar el uso de las semillas nativas y de la agrobiodiversidad ecuatoriana en general. En ella debe basarse no sólo la agricultura para la soberanía alimentaria, sino que debe ser objetivo de investigación científica para promover su uso más amplio. Por otro lado, de ninguna manera nuestra agricultura no puede basarse en semillas transgénicas ni patentadas.
No puede haber soberanía alimentaria sin una verdadera reforma agraria. Las mejores tierras deben estar destinadas a la producción nacional de alimentos. Para ello, el Estado entregará a los campesinos tierras de buena calidad de manera gratuita, para que en el Ecuador haya una verdadera Reforma Agraria. Se debe asegurar además el acceso al agua. La ley no puede favorecer modelos de uso de la tierra que estimulen los monocultivos forestales para usos industriales (celulosa o madera), o cultivos para la producción de agrocombustibles, o los cultivos para la exportación.
Nada en la ley puede revertirse en contra de los pequeños y medianos agricultores, ya sea a través de la imposición de planes de producción, de normas sanitarias y fitosanitarias, por exigencias relacionadas con competitividad, eficiencia, reconversión productiva. La ley debe proteger a los pequeños y medianos productores en contra de cualquier forma de abuso por parte de empresas agroindustriales, a las formas de agricultura que ata al productor a un contrato.
Finalmente, es importante recordar que otra conquista de la
Constitución es el carácter plurinacional del Estado Ecuatoriano; y por lo
tanto, la ley debe respetar y potenciar las distintas formas de producción de
alimentos, incluyendo la recolección, la caza y pesca de subsistencia, la
agricultura itinerante, la pesca artesanal, los modelos pastoriles, así como las
prácticas agrícolas productivas de los pueblos indígenas, afrodescendientes y
montubios".
Fuente:
www.biodiversidadla.org /7-1-09
El proceso de creación de la correlación de fuerzas favorable a la soberanía popular-nacional exige que los de abajo se sitúen en las articulaciones imprescindibles a la organización de la nueva sociedad mediante el enfoque de: ▪cómo se da la incesante concentración y desnacionalización tanto de la economía como del territorio, fundamentalmente, desde la dictadura genocida; y ▪cómo interviene el Estado desde ese entonces hasta ahora.
5. La importancia del «desarrollo rural» mirando a la descolonización del territorio
En la declaración a la Conferencia europea sobre el desarrollo rural (junio de 2007, Berlín), la sociedad civil plantea si:
"El redescubrimiento del desarrollo rural es una oportunidad o un motivo de alarma"
Argumenta que "los grupos de la sociedad civil y los movimientos sociales:
Hemos estado pidiendo durante décadas que el
desarrollo rural reciba un nuevo énfasis en las políticas nacionales e
internacionales de desarrollo. Porque más del 75 por ciento de las personas desnutridas
y que pasan hambre viven en áreas rurales. La mitad de estas personas son
pequeños agricultores y más de dos tercios son mujeres. Apenas pueden sobrevivir
en las circunstancias actuales.
Las políticas agrícolas nacionales, tanto en el
norte como en el sur,
están marginándolos sin destinar ningún
apoyo
significativo para satisfacer sus necesidades. Han sido olvidados en las
políticas agrícolas internacionales, no sólo se ha relegado a sus mercados, sino
que los grupos de entrada y salida controlados de forma corporativa están
dominando y controlando sus mercados.
Estas políticas fuerzan a los productores
de alimentos a ser competitivos ante las importaciones subvencionadas o a
retirarse. ¿Cómo se puede decir que la política de desarrollo está a "favor de
los pobres", si éstos son pasados por alto y se llevan a cabo las políticas que
afectan negativamente a su propio desarrollo? Se ven enfrentados a
una agenda de
desarrollo internacional que está claramente influenciada a favor de la
privatización de los recursos naturales y los servicios básicos como garantía
del llamado uso eficiente de tales recursos.
Estas tendencias nacionales e
internacionales están amenazando la supervivencia económica y cultural de muchos
productores rurales.
Daríamos la bienvenida al nuevo
interés por el desarrollo rural. Pero, tras un análisis minucioso de los
documentos anteriores para esta conferencia, nos hemos preguntado con gran
alarma dónde nos llevará este interés renovado. Tras décadas de un apoyo fallido
al desarrollo rural, existe un grave riesgo de que al intensificar las mismas
fórmulas que han mantenido la pobreza se llegue a un mayor abandono de aquellos
que deberían estar en el centro de cualquier nueva estrategia a favor del
desarrollo rural.
Cualquier nuevo interés en el desarrollo rural que no esté
dirigido a servir el interés de las familias agrícolas a pequeña escala
fracasará, ya que estos agricultores forman la base económica de estos países.
Una agenda que sólo se centre en áreas de gran potencial y en los llamados
"productores competitivos viables" incrementará el hambre y destruirá el
desarrollo rural sostenible.
Tememos que la agenda principal actual sobre el desarrollo rural esté
dominada por intereses comerciales privados.
Se está promoviendo una nueva
revolución verde, que descuida las simientes de conocimiento heredadas y siembra
nuevas generaciones de comunidades agrícolas e indígenas, especialmente mujeres.
Estamos preocupados por la privatización de los recursos naturales, como la
tierra, el agua, los recursos genéticos y los minerales,
así como por la
concentración de la propiedad en manos de aquellos que se pueden permitir estos
recursos. Esto impondrá la producción de bienes para ajustarse a la lógica
dictada por los grandes mercados globalizados; mientras que aquellos que no se
someten a esta lógica y muestran habilidades, conocimientos y valores diferentes
que pueden alimentar a los vibrantes mercados locales serán declarados
productores "no viables".
Hacemos un llamamiento para que realmente se piense de nuevo en el desarrollo rural, un pensamiento que ponga a las personas en primer lugar(...)".
Respecto a la nueva etapa de la "agricultura sin agricultores" que tiende a volverla irreversible por la extensión de la desertificación y de los cambios drásticos a las eco-regiones. Advierte sobre:
◊"Biocombustibles y
cambio climático
Estamos convencidos de que los agrocombustibles no son la solución al cambio climático y a la crisis medioambiental global. La agricultura ecológica sostenible, sin embargo, puede minimizar el consumo de energía y fomentar el uso de energías renovables. Por lo tanto, en el uso de los recursos agrícolas, se debe dar prioridad a la producción de alimentos frente a la producción de energía. Será un crimen poner en peligro el acceso de la comunidad a los recursos naturales en nombre de los biocombustibles.
Reiteramos el hecho de que
la principal causa que provoca el cambio climático son los modelos de consumo y
producción no sostenibles en los países industrializados y en vías de
industrialización.
◊Ayuda al desarrollo rural
Reconociendo que la ayuda al desarrollo mal enfocada puede hacer más daño
que otra cosa, exigimos que se le de
prioridad a una buena ayuda, definida por
las comunidades y los gobiernos nacionales y sin condicionalidades
macroeconómicas fomentadas por el Banco Mundial y el FMI.
La ayuda debe respetar y promover los derechos humanos y dar prioridad al apoyo a los agricultores autónomos a pequeña escala, los pastoralistas y pescadores artesanos. Dicha ayuda debe cerrar la supervisión y la evaluación por parte de las organizaciones de la sociedad civil y los organismos internacionales como la FAO y el FIDA. Se deben asignar más recursos a esta ayuda. Esto también nos recuerda que hacer que funcione la Plataforma Mundial de Donantes de una forma democrática y participativa sería necesario para que se introdujese en el sistema de la ONU.
El flujo de fondos de la Unión Europea y otros donantes no se deben utilizar
como medios para corromper las políticas nacionales".
Define:
"Nuestra visión del desarrollo rural
Existe la necesidad de tener una visión global del
«desarrollo rural».
Las
políticas sobre «desarrollo rural» deben ser
sostenibles social y
medioambientalmente. Necesitamos sistemas de producción que mantengan la
fertilidad de los suelos, respeten las cantidades disponibles de agua y acepten
las variedades locales de cultivos. El «desarrollo rural» debe intentar promover
la creación de trabajos no agrícolas mediante el fomento del procesamiento local
de materias primas. Un «desarrollo rural» satisfactorio debe también integrar
importantes servicios sociales básicos como la educación, la salubridad, la
sanidad, así como la infraestructura. El fomento de una economía vibrante basada
en el ámbito rural constituirá el único y más eficaz apoyo al desarrollo
económico general de los países más pobres.
También destacamos la necesidad de reconocer y promover el papel multifuncional de la agricultura en el sur global. La UE, que defiende la
multifuncionalidad para abogar por su sistema de subsidios a la agricultura
europea, no ha conseguido aplicar el mismo patrón en la agricultura africana.
Esta anomalía debe desaparecer y la Plataforma Mundial de Donantes debe
reconocer abiertamente esta multifuncionalidad como la piedra angular sobre la
que se apoya la agricultura de África, y no repetir el argumento estéril acerca
de la productividad. Es el momento de reconocer que las zonas rurales de África
son los almacenes de la cultura africana.
Los sistemas agrícolas y de producción alimentaria africanos forman una parte integral del proceso cultural.
Por lo
tanto, es obligatorio que la UE, junto con los gobiernos africanos, reconozcan,
respeten y protejan la naturaleza cultural de las zonas rurales y sus planes de
desarrollo.
Nuestra visión se basa en la dignidad humana de las personas que viven en
las zonas rurales. Se basa en el reconocimiento de su derecho a una alimentación
adecuada que incluya la capacidad de acceder con dignidad a los recursos
productivos.
Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a
una alimentación adecuada a todas las personas que viven en su territorio y
utilizar el máximo de recursos disponibles para conseguirlo. También deben
proporcionar alimentos a aquellas personas que no pueden ganarse el sustento a
partir de sus propios recursos y su trabajo, dando prioridad a la obtención
local y regional.
Las políticas nacionales e internacionales deben proporcionar
un apoyo positivo para su medio de vida a las personas que viven en las zonas
rurales, que en muchos países han sufrido el abandono de sus propios gobiernos.
Los gobiernos deben respetar y proteger el acceso existente a los recursos
productivos, especialmente a los de grupos vulnerables, y supervisar el impacto
de su acción. También deben garantizar el acceso a soluciones judiciales y
extrajudiciales eficaces.
Las personas no deberían verse desahuciadas forzosamente para dejar sitio a la industria minera, plantaciones a gran escala, presas, áreas protegidas, conversión de suelo agrícola para el uso industrial, agricultura con empleo intensivo de capital, etc.
Para implementar el derecho a una alimentación adecuada, los estados deben reconocer que para la mayoría de la población rural el acceso a los recursos productivos es clave como forma de ganarse el sustento. Garantizar su derecho a producir es la única acción, y la más importante, que se pide a los gobiernos, al mismo tiempo que una implementación del derecho a la alimentación adecuada. La capacidad de autonomía en cuanto a la alimentación, requiere que los estados, junto con los movimientos sociales, tengan el derecho de regular al mismo tiempo las condiciones estructurales internacionales, como las políticas comerciales, las políticas de inversión, los estándares de alimentación, etc.
Sin la
soberanía de la comunidad sobre los alimentos, los cultivos, los pastos y la
pesca, los pequeños agricultores, pastoralistas y pescadores no podrán recibir
la protección adecuada. Los estados no deben privatizar ni comerciar con la
tierra, el agua, la biodiversidad, los recursos naturales ni el conocimiento
tradicional. La soberanía de los alimentos implica que aquellos que viven en las
zonas rurales tengan voz en el desarrollo de todas las políticas que tienen como
objetivo el desarrollo rural. Es necesario que las organizaciones de aquellos
que viven en las zonas rurales, como las organizaciones que representan a
mujeres, agricultores, pescadores, pastoralistas, comunidades indígenas y
jóvenes rurales, sean piezas clave que se impliquen en todas las políticas
dirigidas al desarrollo rural. Se debe proteger y promover de forma activa su
derecho a la organización.
El «desarrollo rural» debe basarse en los alimentos locales y en la
producción artesanal y en aquellos cuyas vidas dependen de estas actividades.
Las políticas agrícolas nacionales deben apoyar totalmente la agricultura a
pequeña escala y asegurar que los productores, concretamente las mujeres, tengan
un acceso seguro a sus recursos productivos y créditos de producción adecuados
que estén controlados y administrados por las comunidades. Los gobiernos tienen
que invertir en la fundación de canales de transacción sostenibles y controlados
por los agricultores para la comercialización agrícola y para créditos y ahorros
rurales para mejorar la cohesión social. Se debe fomentar la investigación
agrícola formada tomando como base el conocimiento local con métodos
participativos y cuyos resultados están disponibles y al alcance de los
productores.(...) Fuente:
www.viacampesina.org
/7-8-07
El proceso de descolonización territorial,
también económica, convoca a los de abajo a deliberar y decidir soluciones de
los problemas vitales o la puesta en práctica de los derechos humanos que han
sido o están siendo violados en nombre de "vender la Argentina" como
explicitó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Significa adoptar el concepto de «desarrollo rural» como reorganización del país
para garantizar dignidad de vida y trabajo a una creciente mayoría de la
población y de inmigrantes que deseen o necesiten radicarse en Argentina.
El «progresismo» nos mantiene entrampados en el funcionamiento socioeconómico hacia el creciente apoderamiento del país por los oligopolios que imponen el Mercado global.
No ha roto con nuestro acostumbramiento a un concepto y prácticas de la política circunscripta a campañas para el éxito electoral de candidatos y de defensa de un gobierno (o de explicación del despliegue neoliberal) mediante escenificaciones que hacen confrontar a los de abajo entre sí o que culpabilizan a una parte de ellos.
Adueñarnos de la verdadera «política» como arte y ciencia de hacer posible el bien común, nos reta a reconocernos distintos y contradictorios con la convivencia hermanada pero necesitados de un país y un mundo no monopolizados por oligopolios.
Por lo tanto, en vez de pelearnos con, y odiarlos a, los productores medianos-pequeños y a las capas medias, precisamos promover la deliberación pública en todos los lugares de Argentina, sobre el diseño de país en acuerdo con organizar la «desapropiación del territorio»(no sólo físico sino ante todo como sociedad local, provincial y nacional) desde las múltiples culturas de los de abajo que orienten el heterogéneo desarrollo rural hacia las soberanías alimentaria, energética e hídrica.
II.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Propongo averiguar la necesidad de salir del análisis y el juicio progresistas para emanciparnos del sistema opresor.
Veamos cómo
Luis Bruschtein
trata de convencernos de posicionarnos contra Gualeguaychú.
Comienza destacando "el empecinamiento de imponer a todos" -como
denunciara el funcionario Óscar Laborde- algo que no tiene sentido. Es así que
manifiesta:
"Una fábrica tomada por los
obreros tiene el mandato de seguir produciendo, pero cuando se trata de un
puente tomado no queda muy claro cuál será el paso siguiente. Seguirá siendo un
puente tomado hasta la eternidad, una especie de monumento a lo inútil. Para los
vecinos de Gualeguaychú, el cierre por tiempo indefinido del puente se
convirtió, como puente cerrado, en un callejón sin salida".
Prosigue atacando a la Asamblea y desligándose de su responsabilidad de comunicador:
"El aislamiento es el primer síntoma de un conflicto mal llevado. La medida de máxima, prematura, les impidió regular sus tiempos, medir respaldos, opciones y posibilidades de extender la causa que defendían más allá del pueblo afectado. Una idea del aislamiento lo da el hecho de que tras la andanada de cuestionamientos que realizaron distintos funcionarios del Gobierno, prácticamente no se alzaron voces en su defensa. No hubo ningún dirigente de la oposición que tratara de capitalizar esa confrontación, como si se tratara ya de una causa sin destino.
El aislamiento no quiere decir que no tengan razón los vecinos. Tampoco el hecho de que sea un movimiento horizontal de los vecinos quiere decir que tengan razón. El conflicto en sí mismo tiene una lógica que se asienta en una realidad que se hace sentir en las consecuencias".
Tanto se olvida de su función social que desinforma e interpreta:
"Algunos integrantes de la asamblea de Gualeguaychú dicen que el Gobierno miente y que esconde mediciones que darían certeza sobre la contaminación que estaría produciendo Botnia. Pero estos vecinos tampoco pueden ofrecer ninguna prueba de lo que supuestamente estaría ocurriendo en el río Uruguay. Con la misma vara, también se los podría acusar de mentirosos.
El argumento más fuerte de los asambleístas es que la contaminación se estaría produciendo por acumulación. Es decir, sus consecuencias no serían palpables ahora, sino más adelante. Es una hipótesis más razonable, pero que sigue siendo discutible, no es absoluta. El corte del puente por tiempo indefinido –o sea definitivo–, se tomó con la fuerte presunción de que el desastre que produciría la papelera sería inmediato y de proporciones importantes.
Aunque de todos modos puede decirse que la decisión de esa medida de máxima fue prematura, en ese momento se apoyaba en la certeza de un desastre. Cuando la planta entró en producción, la situación cambió: el desastre no se produjo. El ciudadano común, que podía simpatizar con la causa de Gualeguaychú, toma nota y duda, pone distancia de la medida extrema. En parte tiene razón. Aceptando la hipótesis de los asambleístas, que se mantenga la misma medida de máxima ante dos situaciones tan distintas –un desastre inminente y otro potencial, que ahora no se ve y que es necesario explicar– suena incongruente y excesivo. El corte del puente por tiempo indefinido comienza así a convertirse en enemigo de la causa que lo impulsa".
En efecto, podemos leer en
Ecoportal:
"Por segunda vez desde
que comenzó la polémica por las pasteras, la agrupación IPODAGUA ocupa un lugar
en la Legislatura de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
. En esta oportunidad se unió al colectivo periodístico
JAQUE AL REY
para realizar la
charla- debate: “PASTERAS, las industrias de la contaminación”. Al igual
que el año pasado en la charla “Gualeguaychú en la recta final”, se
proyectó un corto para introducir el conflicto de las pasteras y luego pasar a
la mesa de los oradores.
El moderador fue Sergio Giachino, integrante de IPODAGUA que presentó al primero de los expositores, Fernando Borroni del colectivo periodístico, quien explicó quienes son el grupo BOTNIA y ENCE, pero también se refirió a las 10 empresas papeleras que actualmente funcionan en Argentina.
“Lo de BOTNIA es increíble, llego al Uruguay siendo la inversión más grande de la historia del país, prometiendo miles de puestos de trabajo y hoy solo trabajan 33 uruguayos en la planta, es indignante que suceda esto”. El periodista de Jaque reforzó su denuncia cuando explicó que, “en Río Negro antes que llegue BOTNIA la desocupación era del 3,5%, actualmente con la empresa trabajando la desocupación es del 14,5%, esto dicho por los mismo diarios uruguayos”. Al referirse a las papeleras que hay en Argentina luego de nombrarlas y localizarlas geográficamente con un mapa que se expuso en pantalla gigante comentó que, “los daños que producen esta empresas no sólo se ven reflejadas en el Medio ambiente, sino que producen daños tremendo en la salud de los pobladores”, concluyó.
El segundo orador fue el también periodista del colectivo Luis Zarrans, quien se encargó de explicar la contaminación producida por las empresas papeleras “aun no se ha hecho ningún informe técnico serio; los daños de contaminación que producen estas empresas los podemos ver en el mundo, como es el caso de Pontevedra en España o en Valdivia Chile, donde destruyeron los ríos, cambio la calidad de vida de los pobladores, y hoy son zonas completamente contaminadas”.
Pero además informó: “las plantas celulósicas producen distintos tipos de
emisiones: atmosféricas, efluentes líquidos y residuos sólidos. Según lo
declarado por la propia empresa BOTNIA las emisiones atmosféricas DIARIAS
contendrán: 1.037kg. De material particulado; 924kg. De dióxido de azufre.
2.590kg. de emisiones volátiles. 4.838.000kg. De gases de efecto invernadero”.
Al referirse a los efluentes líquidos, Zarrans agregó: “en cuanto a los
efluentes líquidos y continuando con lo que la propia empresa declaró, se
aportará diariamente al río Uruguay: 43.000kg de demanda química de oxígeno”;
2.9000kg. de sólidos en suspensión, entre otros números”. Para finalizar el
periodista aseguró: “esto provocará un daño ambiental continuo, progresivo e
irreversible a corto, mediano y largo plazo a la biota del río” (...)".
Fuente:
www.ecoportal.net
/2-8-08
Luis Bruschtein cree hallar un argumento irrebatible y al mismo tiempo seguir consolidando el mandato bajado de arriba de aislar tanto a la asamblea de Gualeguaychú como a los productores medianos. Dice:
"La movilización de Gualeguaychú no fue la primera en defensa del medio ambiente, pero nadie discutirá que tuvo el mérito de haber instalado la problemática ecológica en la política y la agenda pública. Y gran parte de la responsabilidad por el conflicto la tuvo el gobierno uruguayo, que decidió la instalación de Botnia entre gallos y medianoches, en los últimos días de la gestión de Jorge Batlle, sin abrir el mínimo proceso de consultas y consenso con el lado argentino, lo que despertó más dudas e inquietudes y trabó más el diálogo posterior.
En las semanas pasadas se
verificó en la zona de Gualeguaychú la muerte de centenares de pájaros por el
uso de agroquímicos en los campos de soja. Y en algunos lugares de Entre Ríos ya
se ha denunciado que estos productos están afectando a las personas.
Si hay que
medir daño ecológico, en este momento es más peligroso el causado por la soja transgénica que el que estaría causando Botnia. Lo paradójico –y
que resta
seriedad a la protesta– es que la asamblea de Gualeguaychú no se ha pronunciado
sobre lo que está sucediendo en sus campos ni ha planteado ninguna medida para
evitarlo. Por el contrario, algunos de los productores rurales sojeros han
participado en el corte del puente en defensa de un medio ambiente que ellos
mismos están agrediendo".
Fuente:
www.pagina12.com /País/ 13-1-09
Afirma
"si
hay que medir daño ecológico, en este momento es más peligroso el causado por la
soja transgénica que el que estaría causando Botnia".
Pero
sucede que, desde 1996, se expande esa forrajera con su herencia modificada para
resistir al glifosfato y desde antes se viene alertando y luchando
por erradicarla para evitar no sólo la destrucción ecológica sino también el
envenenamiento de las personas y poblaciones.
Tanto el modelo de la soja transgénica como los monocultivos de eucaliptos para
las pasteras forman al sistema de agronegocios del neocolonialismo que, también,
abarca: la mega minería a cielo abierto, la superexplotación pesquera e
hidrocarburífera, los mega emprendimientos turísticos e inmobiliarios, etc.
Todos son modos de explotación territorial incompatibles con el bienestar social
y las posibilidades futuras de vida en nuestros países.
¿Cómo desenmarañarnos, entonces, de análisis y juicios que el progresismo hace subordinándonos a: ▪aceptar el desarrollo de los oligopolios al desinformarnos de las potencialidades para crear el nuestro y ▪enfrentarnos entre nosotros por la forma superficial que plantea los conflictos?
En principio, es crucial -para independizarnos del progresismo- reflexionar sobre cómo nos percibe a los de abajo y aprecia la lógica capitalista en vez de la investigación e información concienzuda sobre problemas fundamentales. Consideremos la ocupación integral de nuestros países (económica, territorial, financiera, cultural, estatal,...) por el sistema de oligopolios del capitalismo central y las dos políticas existentes:
1. La de construcción del consenso para la expansión del sistema de agro negocios
a. Por interpelación desde el sentido común que modela el capitalismo
Prensa De Frente se refiere a cómo se pretende poner fin al reclamo en defensa de las condiciones locales de vida y trabajo pintando de enemigos públicos a los asambleístas:
"En medio de una andanada oficialista y mediática contra
los bloqueos de puentes que unen Entre Ríos con Uruguay, Luis D’Elía consideró
que la "presencia de Botnia" es "saludable para la región" y
agregó que los capitales finlandeses "son de los más serios del mundo".
"La presencia de Botnia es buena porque fomenta la sana competencia entre
empresas" argumentó el dirigente, intentando jugar el rol de Bernando
Neustadt en clave popular, saliendo en defensa de la transnacional europea.
D’Elía, reciente fundador de la Central de Movimientos Sociales (CMS) aseguró
más tarde que en Gualeguaychú "hay grupos económicos que bancan el corte para
evitar que haya competencia para el monopolio de Papel Prensa en la región".
El dirigente parece desconocer así que su discurso es notoriamente coincidente
con el sostenido por el diario Clarín, principal accionista, junto con La
Nación, de la monopólica empresa que provee y administra en soledad la totalidad
del mercado de papel para diarios y revistas de la Argentina.
No es la primera vez que D'Elía coincide con Clarín: en junio de 2002, el
matancero se paseó por cuanta cámara se le cruzara, para reiterar la tesis
duhaldista de los enfrentamientos entre "piqueteros malos" y
"encapuchados" como causantes de la Masacre de Avellaneda en la que fueron
asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, similar discurso sostenía por
entonces desde su portada el gran diario argentino".
Fuente:
www.prensadefrente.org /14-1-09
b. Por interpelación desde ciencias- técnicas sin contextos integrales ni previsión ecológica
Estudios ambientales realizados por el Instituto Nacional de Tecnología
Industrial (INTI) determinaron que la planta de Botnia no contaminó el Río
Uruguay desde su puesta en marcha, informó el presidente del organismo, Enrique
Martínez.
Se trata de un estudio que
se viene realizando en conjunto con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay
(LATU) desde hace más de un año, con la toma de muestras del río en forma
bimestral "a 70 kilómetros aguas arriba a la altura de Concepción del Uruguay y
frente a Botnia, y a 8 kilómetros aguas abajo en el balneario Ñandubaysal"
en Gualeguaychú, precisó Martínez.
"Medimos más de 20 parámetros en el agua y los sedimentos y los resultados
fueron los mismos que antes de la instalación de la pastera. En los informes no
se aprecia contaminación más de la que el río ya tiene", señaló el especialista
en declaraciones radiales.
El objetivo del INTI era publicar los resultados cuando llegaran desde Estados
Unidos los resultados de las mediciones del nivel de dioxina en el agua pero la
nueva escalada de tensión con los asambleístas llevó a Martínez a adelantar las
conclusiones del informe.
"Estamos preparando un informe muy completo para el gobernador (de Entre Ríos)
Sergio Urribarri y para los intendentes. Habíamos previsto mantener bajo perfil
hasta completar la información, pero dado cómo el problema ha explotado creemos
que la dirigencia debe tener esta información técnica de base", sostuvo
Martínez.
http://www.paralelo32.com.ar/secciones/noticia_hoy.asp?id=13599/
15-1-09
El progresismo de Carta Abierta alerta sobre acciones o gestos destituyentes de la oposición al gobierno K pero pregunto cómo denominar a que: ▪el vocero tácito del gobierno K cuando debe hablar indirectamente a lo que considera hombre común sea un personaje de melodrama o de distorsión total de la realidad con total desfachatez; y ▪el funcionamiento de universidades e institutos científico-tecnológicos del sector público sea a favor de la conversión de nuestros países en territorios desertificados, es decir, atiendan al 'Mercado' en vez de a necesidades e intereses populares.
2. La de informe sobre las consecuencias del sistema de agro negocios
Cr. Dardo Arigón Bachini explica:
I. MONOCULTIVOS FORESTALES Y DEUDA ECOLÓGICA
La República Oriental del Uruguay tiene un área de aproximadamente 18 millones de hectáreas, y con forestación artificial 700.000 hectáreas, de las cuales 90.000 has pertenecen a la empresa EUFORES de ENCE (España) y 110.000 has. a FOSA de BOTNIA (Finlandia), ubicadas principalmente en los departamentos de Soriano, Río Negro y Paysandú.
Las plantaciones están realizadas en suelos que en su mayor parte son de excelente calidad para la producción de alimentos, y en su mayoría ubicadas en lugares privilegiados sobre rutas nacionales o próximas a ellas.
En particular los informes de las empresas certificadoras relativos a las plantaciones realizadas por Eufores establecen que los árboles son plantados “en los mejores suelos con poca pendiente. Los suelos tienden a ser bastante profundos y fértiles”.
Estas multinacionales eligieron a Uruguay porque el crecimiento de los árboles es de 7 a 10 veces más rápido que en sus países, debido al suelo, al clima y a un sistema hidrográfico que asegura el agua para estas plantaciones. Además, porque el costo de la tierra y de la mano de obra es mucho menor que en los países de origen. Los controles oficiales sobre el cumplimiento de la legislación laboral son escasos y estas empresas obtuvieron y siguen obteniendo otros beneficios económicos de nuestros gobiernos.
Los monocultivos forestales se promovieron con la ley 15.939 del año 1987, donde ya se les otorgaron exoneraciones de impuestos y otros beneficios, lo cual hizo que la forestación comenzara a crecer de manera importante desde 1990.
◊Impactos de los monocultivos extensivos de eucaliptos
1.
Impactos en el ecosistema
Las
pasturas naturales de Uruguay forman parte de los pastizales del Río de la
Plata, el área más extensa de pastizales naturales en el mundo, que abarcan 70
millones de hectáreas. En Uruguay abarcan el 83% de su territorio. Este
ecosistema se fue construyendo a través de siglos y sirve de base a la
producción de alimentos en Uruguay, para su consumo y exportación (carne, leche
y granos).
Los monocultivos forestales, donde se instalen, provocan la pérdida de la rica biodiversidad del Uruguay.
En el Uruguay se protegen legalmente diferentes especies de animales, prohibiendo su caza y sancionando a quienes la realicen.
En el Uruguay 147 especies de aves habitan en la pradera, los mamíferos son 25 especies y 18 especies de anfibios que habitan en el campo natural.
Con los monocultivos forestales se realiza una verdadera depredación porque esas especies desaparecen en cientos de miles de hectáreas: es un privilegio otorgado a estas multinacionales que violan la ley sin recibir sanciones.
Estas empresas realizan un verdadero exterminio de la fauna autóctona.
Por otra parte se agudiza el desequilibrio de la biodiversidad porque aparecen especies que utilizan estos monocultivos como abrigo y refugio, y depredan los cultivos de los campos vecinos (hortícolas, cereales, praderas) de los cuales se alimentan: loros, palomas, jabalíes, zorros, víboras, entre otras, perjudicando muy especialmente a los pequeños productores.
1.2 Impactos sobre la flora
La pradera natural tiene unas 2.000 especies vegetales en el Uruguay, que incluye 370 especies de gramíneas.
En nuestra zona, todas estas especies desaparecen y son sustituidas por una especie única: el eucalipto.
Esto lleva que los individuos de la fauna autóctona que se alimentan de la pradera natural, desaparezcan de manera que estos monocultivos forestales se comportan como verdaderos desiertos verdes.
Con la pérdida de la pradera natural desaparece la posibilidad de criar animales para carne, leche y lana cercenando ingresos fundamentales para la economía del país.
Debajo de estos monocultivos forestales cambia la microflora y microfauna que integran el suelo y que son su vida. Estos seres vivos no tienen ni las condiciones de vida, ni los nutrientes que tenían en el campo natural y desaparecen, afectando la calidad del suelo para la producción de los alimentos, cuando termine el ciclo productivo.
Recientes estudios indican que los suelos que se encuentran debajo de estos monocultivos se acidifican y en mayor grado, debajo de los eucaliptos que de los pinos. También estos suelos aumentan su contenido en aluminio, que en tenores elevados es tóxico para las plantas.
A esto tenemos que agregar los problemas ocasionados por el laboreo que provocó y provoca erosión, y que genera la compactación del suelo.
Si bien las plantaciones que se consideran en esta presentación son de eucaliptos, cualquier monocultivo forestal extensivo afecta a las napas freáticas por su consumo permanente de agua. Estas napas freáticas lentamente se retiran y agotan, sufriendo las consecuencias los productores agropecuarios y con mayor intensidad los pequeños productores, los que en nuestro país denominamos “chacreros”.
En zonas próximas a estos monocultivos se han secado o disminuido el caudal de los pozos de agua. Actualmente en la cercanía de la ciudad de Mercedes, 150 familias que viven de la producción de sus chacras reciben agua con un camión cisterna de la Intendencia Municipal de Soriano (IMS), resintiendo su producción y calidad de vida.
No hay limitaciones para la forestación en las cabeceras de las cuencas hídricas, a pesar de que afectan la recarga de los acuíferos y la alimentación de los arroyos.
Las empresas certificadoras de calidad para empresas forestales en el Uruguay (EUFORES, FOSA, FYMNSA, COFUSA), establecen que las mismas no han realizado ningún estudio acerca de cómo los eucaliptos afectan el ciclo hidrológico, pero que tanto las napas freáticas como los cursos de agua superficiales son afectados por estos cultivos de acuerdo a estudios realizados en otros lugares del mundo.
En las plantaciones de estos monocultivos se utilizaron y se utilizan numerosos herbicidas y pesticidas entre otros: glifosato, Goal, Acetoclor, Arbosan, los que contaminan tanto a las napas freáticas como a los cursos superficiales de agua.
Los monocultivos forestales son cultivos extractivos, como ocurre con la minería, que si bien incrementan el PIB, por otro lado se pierden en cantidad y en calidad valiosos recursos naturales como lo es entre otros, el agua.
2.1 Soberanía alimentaria
La soberanía alimentaria actualmente se encuentra afectada en el Uruguay fundamentalmente por dos monocultivos extensivos: el de la soja y el de los eucaliptos, que reducen las extensiones que necesitan los productores ganaderos para utilizarlos como campos de invernada y de recría.
Las consecuencias de los monocultivos de eucaliptos son aún más graves que las generadas por los monocultivos de soja, porque permanecerán en el lugar durante 40 años, y estos suelos no se podrán utilizar para resolver las necesidades de la población ya que estarán únicamente al servicio del lucro de empresas multinacionales.
2.2 Apicultura
Los apicultores que estaban en los campos forestados se tuvieron que ir cuando las empresas compraron los campos. Algunos consiguieron otros campos para llevar las colmenas y otros tuvieron que reducir su producción o abandonar la actividad. Las colmenas no pueden estar muy lejos del lugar donde reside el apicultor por razones de costo de producción.
En el Uruguay, en las últimas décadas, la producción apícola tuvo un fuerte crecimiento siendo una fuente de importantes ingresos para los pequeños productores.
Esta producción que ya comenzó a estar afectada negativamente por los monocultivos de eucaliptos, se verá más afectada aún cuando comiencen a emitir gases contaminantes las proyectadas fábricas de pasta de celulosa.
2.3 Finalización del ciclo productivo
Cuando finalice el ciclo productivo de la cosecha de madera quedarán en el campo los tocones de los eucaliptos, que no se degradan, permaneciendo en un estado similar al de petrificación y por lo tanto es imposible realizar cultivos agrícolas en esos campos.
El costo de su extracción es mayor al costo de una hectárea de campo y no se le exige a las empresas que una vez terminado el ciclo productivo dejen el campo en condiciones de ser utilizados para otro tipo de producción.
El daño actual consiste en que las empresas no están obligadas a dejar la tierra en las mismas condiciones que la recibieron, y las autoridades nacionales le están transfiriendo estos costos a las futuras generaciones.
Los monocultivos ocupan personal solamente en tres momentos: cuando se prepara el suelo, durante la plantación y luego en la cosecha.
Durante ocho o diez años no se necesitan mayores cuidados y por lo tanto el personal contratado es mínimo.
Los monocultivos forestales impactan negativamente sobre el trabajo tanto en la pérdida de puestos de trabajo como en su calidad.
Con los monocultivos forestales se desplazó al personal que trabajaba de manera permanente en esos campos, en ganadería, agricultura, lechería, horticultura y también al productor que muchas veces estaba radicado en el área rural con su familia.
Se pierde la especialización laboral que tenían estos trabajadores desplazados, que emigran a la ciudad, mientras que en las forestadoras las tareas a realizar son de menor calidad y se requieren mínimos conocimientos para ejecutarlas.
Las condiciones de trabajo y de vida del personal contratado por las empresas forestales, que generalmente es subcontratado son pésimas a tal punto, que han merecido observaciones por parte de los escasos controles que realiza el Ministerio de Trabajo del Uruguay.
4. Impactos en la economía
4.1 Exoneraciones tributarias
En Uruguay se aprobó una ley de promoción forestal en el año 1987, que permitió subsidiar estas plantaciones a razón aproximadamente de U$S 150 la hectárea, y se las exoneró de tributos a la importación de maquinaria.
A estos monocultivos se los exoneró de tributos nacionales y departamentales: del Impuesto al Patrimonio, Contribución inmobiliaria rural y del impuesto a la renta
A los que forestaron se le otorgaron créditos blandos a largo plazo hasta a 15 años con tasas preferenciales y capitalizando los intereses hasta los 10 años. Actualmente cambiaron un poco las condiciones: hay que pagar los intereses y el capital se devuelve a un plazo de 8 años.
Estos monocultivos le han costado a la población U$S 450millones, comprendiendo en esta cifra a los subsidios, exoneraciones impositivas, exoneraciones de tributos municipales, inversiones en infraestructuras y créditos blandos.
El transporte de los troncos se realiza en camiones que utilizan caminos vecinales y rutas nacionales. A los caminos vecinales los construye el gobierno departamental y a las rutas nacionales en su mayoría, el gobierno nacional pero a todas las paga la población a través de tributos.
Pero las empresas forestadoras que las utilizan no realizan ningún aporte para su construcción o reparación.
El flujo de camiones actualmente es importante, pero cuando esté funcionando la fábrica de Botnia en toda su capacidad, se calcula que circularán por las rutas un camión de 30 toneladas cada 3 minutos.
En una hectárea de campo se producen como máximo 300 kilos de carne al año, mientras que de madera de eucalipto se produce de promedio 10.000kg, al comparar estos datos queda de manifiesto que el daño provocado en las rutas nacionales y caminos vecinales para transportar la madera es 33 veces mayor que el provocado al transportar la producción de carne.
Mientras que el productor nacional contribuye para la construcción y mantenimiento de la red vial, las forestadoras multinacionales hacen uso y abuso de ella sin ningún costo.
Actualmente en el Uruguay existen grandes latifundios en manos de empresas extranjeras y los más grandes del país están constituidos por los monocultivos forestales.
El uso de esta tierra, entonces, está al servicio del lucro de las empresas y de los intereses de los gobiernos de los países de origen, principalmente en nuestra zona: España y Finlandia.
4.4 Empresas multinacionales
La rentabilidad de las empresas multinacionales como es bien sabido, se transfiere al exterior y por lo tanto no se consume ni se invierte en nuestro país. Y además, cuando el negocio deja de ser lucrativo se retiran.
Las empresas forestales extranjeras que trabajan en nuestra zona actúan de la manera descripta anteriormente, pero además las inversiones que dicen realizar no se efectivizan en nuestro país, porque la tecnología la compran en el exterior y a su vez con su utilización generan mayor pobreza porque desplazan mano de obra al incorporar maquinaria que tala los árboles, los troza y descorteza los troncos.
II. FÁBRICAS DE PASTA DE CELULOSA Y DEUDA ECOLÓGICA
A escasos 5 kilómetros de la ciudad de Fray Bentos y a 18 kilómetros de la ciudad de Mercedes se pretendían instalar dos fábricas de pasta de celulosa BOTNIA (Finlandesa) y Celulosas M’bopicua de ENCE (Española).
Actualmente la empresa ENCE se ha retirado de ese lugar, y ha anunciado que se instalará en otro lugar del Uruguay todavía desconocido.
Ninguna de las dos empresas ha publicado informes ni sobre sus emisiones, ni sobre el impacto ambiental de plantas similares que son de su propiedad ubicadas en otros países.
Los informes que presentaron ante las autoridades nacionales para tramitar las autorizaciones de sus respectivas instalaciones, son incompletos y las objeciones que se les realizaron en las audiencias públicas fueron contestadas. A modo de ejemplo no han informado satisfactoriamente acerca de las dioxinas , furanos y mercurio que contendrán sus efluentes.
Las empresas BOTNIA y ENCE y los organismos oficiales anuncian que se van a aplicar las normativa ambientales de Europa, cuando realmente desde le punto de vista legal no tienen validez dentro del Uruguay por ser un país soberano y además en el Uruguay no existe legislación sobre emisiones gaseosas
Un sector de la población considera que estos informes de las empresas son verdaderos, y esto genera un daño: existe un sector de la población que es engañada.
La información incompleta generó conflicto en la relación entre Uruguay y Argentina.
Se genera así otro daño económico para la población uruguaya, que está financiando las acciones realizadas por el gobierno nacional para defender la instalación de estas plantas frente a las acciones que realiza el gobierno argentino para evitarla.
Otro daño es el de la concesión a ambas empresas de zona franca por lo cual están exoneradas de impuestos. Además se les autorizó a cada una a construir un puerto privado, a pesar de que hay un puerto público en la ciudad de Fray Bentos a escasos cinco kilómetros.
Si utilizaran los puertos públicos tendrían que pagar los derechos de embarque, lo que hubiera significado un beneficio para Uruguay y en cambio la construcción de dos puertos nuevos constituye un verdadero despilfarro para una economía que necesita inversiones productivas.
Actualmente la empresa ENCE hace uso de su zona franca con una planta de chipeado de la madera y su exportación por su puerto privado.
Este es un ejemplo de un daño económico para el Uruguay, porque está exportando los troncos sin valor agregado, ya que el chipeado se realiza en zona franca, con todas las exoneraciones impositivas que benefician a la empresa española ENCE.
¿Qué gana Uruguay con los monocultivos forestales y las fábricas de pasta de celulosa?
Según:
Versión oficial, el Uruguay gana con incrementos de: puestos de trabajo; de la inversión y del PBI.
Versión ambiental, la población de Uruguay pierde: en lo social, en lo económico y en lo ecológico.
A pesar de que oficialmente se apoyan estos emprendimientos alentados por la generación de puestos de trabajo, en la realidad con la forestación en el área rural se pierden más empleos de los que se crean, y la construcción de las fábricas se realiza con trabajo a término.
El PIB se incrementa levemente por la exportación de troncos sin generar valor agregado y el crecimiento de las inversiones es sólo un pequeño porcentaje de la inversión total.
De acuerdo al análisis desarrollado, esta versión oficial es insostenible y además nos permite afirmar que se ha generado una deuda ecológica con la población del Uruguay a partir de los daños causados por los monocultivos extensivos de eucaliptos en lo ecológico, en lo social y en lo económico, no sólo por la contaminación producida, sino también por la extracción de recursos naturales en forma gratuita, y de manera expoliadora, por su empobrecimiento, y por la dependencia que se le genera mediante pérdida de soberanía alimentaria".
http://quiendebeaquien.org/IMG/doc_Deuda_Ecologica_Monocultivos_Forestales_y_Deuda_Ecologica.doc
El progresismo no sólo se ha acostumbrado a la lógica mercantil y al posicionamiento sin disposición a aprender de los de abajo sino, también, a la elusión de la complejidad estructural, dinámica y evolutiva de ecosistemas que interactúan entre ellos e influyen minando la salud de las poblaciones humanas.
Es muy simplificado y arbitrario recoger mediciones como si el ecosistema río Uruguay fuese únicamente fluidos e incluso constantes. Claro que enseguida salta la coincidencia con el informe elaborado por la consultora Hartfield para el Banco Mundial que financió a Botnia. El análisis del INTI trae la 'paz' indispensable al clima de negocios del contubernio entre grandes capitales locales e imperialistas y con los gobiernos de ambos países.
Es consecuencia de que el progresismo es instituido como la izquierda posible por la democracia restringida desde 1984 hasta hoy. Los exitosos para ocupar esa función tienen especialización en acuerdo con el capitalismo central; cosmovisión descriptiva; amoldamiento de su trabajo profesional a exigencias e intereses de quienes lo financian y eficacia en el funcionamiento del Estado fragmentado, disociado y autoritario.
La concepción de país-mundo y la comunicación social que creen la izquierda representativa del potencial popular para transformar la realidad del país arrancan de reconocer que es imprescindible :
1. Poner fin a la contaminación ambiental y ver el desafío que implica
Carlos
del Frade (APE) aclara partiendo de rebatir al
sentido común que inculca el sistema opresor:
"No es un designio de Dios tener un chico malformado -parece gritar desde la
indignación y la necesidad de compañías y abrazos, Horacio Lucero, el jefe del
laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Medicina Regional, de la
ciudad de Resistencia, capital del Chaco, aquella provincia de exuberante
naturaleza y saqueos no menos descomunales.
No hay castigo de genios malignos ni dioses enloquecidos.
Es la planificación de la guerra contra los pibes que viene de la mano del nuevo fetiche de la riqueza: los agroquímicos que permiten multiplicar la soja y sus ganancias monumentales.
No es Dios el que mutila a los pibes, es el renovado espíritu depredador del capitalismo en estos arrabales del tercer mundo.
El glifosato tiene impunidad. Malforma y mata con el escudo que le da su
asegurada rentabilidad sojera.
Pero el glifosato tampoco es el culpable.
Los culpables son los delincuentes de guante blanco que están en las grandes multinacionales que producen estos elementos y en los gobiernos que miran para otro lado, siempre subordinados al poder económico más cercano y mucho más de rodillas ante los más lejanos.
Los chicos malformados y enfermos de cáncer se multiplican en la rica y saqueada
provincia del Chaco como consecuencia de la utilización del glifosato.
¿Quién pensará en semejantes estragos?
¿En qué agenda oficial aparece la urgencia de parar este silencioso genocidio
que golpea a los campesinos empobrecidos de verdad en estas tierras ubérrimas en
cereales y frutas?
"La gente que está expuesta a esto cree que es un designio de Dios que haya
tenido un chico malformado, y le puedo asegurar que no es un designio de Dios,
es un designio de la gente que está cohabitando su propia tierra", dijo Lucero,
en relación "al aumento alarmante de casos de cáncer y malformaciones de recién
nacidos producidos en los últimos años a causa de los agrotóxicos utilizados en
la producción sojera, puntualmente en la zona del sudoeste chaqueño comprendida
entre Santa Sylvina, Coronel Du Graty y Villa Angela hasta el límite con la
provincia de Santa Fe. Días atrás el propio intendente de Santa Sylvina, Gustavo
Steven, había alertado por la profusión de esas enfermedades durante los últimos
años", apuntan los medios periodísticos de la región.
El investigador hace memoria y dice que allá por los años noventa "entregó un
documento a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados del Chaco con las
conclusiones de una investigación por los casos de algunos pacientes que habían
estado en contacto con agroquímicos y cuyos hijos presentaban 'malformaciones
congénitas'. Hasta hoy espera una respuesta. Su intención era lograr algún tipo
de respaldo económico para realizar una investigación más amplia sobre el tema y
que incluyera más casos, pero en aquel momento a ningún legislador le pareció
relevante", remarcan las fuentes informativas.
No hay dios maldito, sino la impune marcha del poder económico que acumula riquezas arrasando todo, incluso, la vida de los recién nacidos. La coartada, ahora, se llama glifosato".
Fuente: www.argenpress.info /5-1-09
Entonces, la lucha de las asambleas de Entre Ríos y la de la Unión de Asambleas Ciudadanas que las incluye tienen la trascendencia histórica de resistir la imposición de formidables negocios para los oligopolios a expensas de la vida mayoritaria. Hace predominar el cuidado por el medioambiente porque aprecia la salud pública y la calidad de las condiciones tanto de vida como de trabajo.
1. Profundizar en el problema instalado en la agenda pública para enfocar su solución efectiva
Ing. Agr. Javier Souza
Casadinho (RAPAL) explica respecto a:
"El fallo del juez Carlos Mateu de la provincia de
Córdoba puso las cosas en su lugar, aplicando la ley determinó que la aplicación
de plaguicidas en la ciudad de Ituzaingó se realice a más de 1.500 metros de las
viviendas de la comunidad. El fallo hace justicia y se relaciona con una lucha
que desde hace años llevan adelante las madres de Ituzaingó y pone sobre el
tapete el impacto de las fumigaciones aéreas y su relación con el deterioro en
la salud. Pero a su vez da pié a un debate que se debe dar en torno a la
utilización de los agrotóxicos y los problemas agromédicos que de esta
utilización se derivan.
En torno a ello se dan algunas preguntas que debe inspirar profundas
reflexiones: ¿el problema se origina sólo en el cultivo de soja? ¿Qué sucede en
otras actividades agrícolas? ¿Es sólo un problema del herbicida glifosato? ¿Se
utilizan más o menos productos químicos que años atrás? ¿Se dan solamente en las
fumigaciones aéreas? ¿Es un problema de administrar la ley o la legislación es
insuficiente? ¿Existe investigación científica sobre el impacto de los
plaguicidas en la salud? ¿Puede existir una aplicación correcta? ¿Es un problema
en la etapa de aplicación o se vincula con todas las etapas del uso de
plaguicidas? ¿Es posible producir alimentos en cantidad suficiente, de alta
calidad intrínseca y en forma rentable sin utilizar plaguicidas?
Vamos por partes.
1- ¿Es un problema restringido al cultivo de soja?
No. La utilización desaprensiva y sin atender a criterios ecológicos y a veces
económicos, se da en todas las actividades agrícolas y
tiene que ver con
el modo de producción vigente. El modelo productivo imperante
basado en la producción de monocultivos relacionado con la utilización de
semillas mejoradas - a veces transgénicas- los fertilizantes y obviamente los
plaguicidas trasciende a la producción de granos.
El paquete tecnológico es inherente al modelo, los monocultivos son ecológicamente imposibles de llevar a la práctica si no se “sostienen” a partir del suministro de abonos químicos y plaguicidas.
En este caso, los procesos nutrición de suelos llevado a cabo por las rotaciones y suministro de materia orgánica intenta ser reemplazado por la utilización de fertilizantes solubles de la misma manera que el control de las ocasionales plagas, que en la naturaleza es llevado a cabo por predadores y parásitos, es reemplazado por la utilización de plaguicidas .
Intento de substitución a todas luces vano e incompleto dado que no solamente no cumplen su cometido sino que a su vez posee un notable impacto ambiental.
El problema del uso de
plaguicidas se reproduce en la región de producción de hortalizas del área
metropolitana de Buenos Aires, el Alto valle de Río Negro en la producción de
manzanas y peras y en la producción de tabaco. En todos estos casos se reproduce
un mismo modo de producción, excluyente y altamente demandante de capital que
determina una creciente expulsión de productores, una pauperización en las
condiciones de vida y trabajo de la mano de obra y contaminación ambiental –
seres humanos incluidos como parte indisoluble del medio -.
2- ¿El problema es sólo del herbicida glifosato?
No. El problema del glifosato es grave por las cantidades que se utilizan, por
el modo de aplicación y por su impacto en la salud, pero no es el único. En la
actualidad se utilizan una serie de plaguicidas extremadamente tóxicos con
capacidad de producir daños en la salud tanto de nivel agudo – a corto plazo –
como crónico – enfermedades que aparecen luego de años del contacto con el
plaguicida-. Es el caso de los insecticidas Endosulfán, Carbofuran, Bromuro de
metilo, de los herbicidas 2, 4 D y Paraquat aunque poseen una clasificación
toxicológica menor, fungicidas como el zineb.
En el caso del insecticida Endosulfan se trata de un producto organoclorado que
reviste la categoría de contaminante tóxico persistente, que se degrada muy
lentamente permaneciendo años en el medio, se acumula en las cadenas tróficas y
aún se traslada a grandes distancias arrastrado por las corrientes de aire y de
agua, con lo cual pueda alcanzar a zonas muy alejadas de aquellas donde se
aplica. En la actualidad se utilizan cerca de 4 millones de litros de este
producto en las actividades agrícolas desarrolladas en la Argentina.
Por su parte el carbofurán es un insecticida utilizado en la horticultura
principalmente en el cultivo de tomate. La particularidad de este producto es
que aplicado en el suelo sobre el cultivo de tomate posee un tiempo de carencia
de 60 días hasta la cosecha
Respecto a el herbicida 2, 4 D se amplían año tras año las cantidades de
utilizadas debido no solo a la expansión del cultivo de soja sino por la
parición de tolerancia y resistencias en las plantas silvestres a las dosis
“normales” del herbicida glifosato.
3- ¿Se ha reducido la utilización de plaguicidas en la Argentina?
No. Si se toma como base el año 1996, donde se utilizaban cerca de 30 millones
de litros de agrotóxicos se llega al año 2007 donde se aplicaron cerca de 270
millones de litros, se evidencia un claro incremento ligado a varios factores:
la expansión de la superficie agrícola – ya sea por deforestación como por el reemplazo de actividades - ;
la expansión de los cultivos transgénicos;
la aparición de resistencias en insectos e hierbas silvestres.
Este es el tema que debe preocuparnos: los monocultivos y la aplicación en forma continua de las mismas formulaciones de plaguicidas lleva a que estos generen resistencias en los organismos que pretenden controlar. En este caso las dosis normales de productos químicos no poseen efecto sobe ellos.
Como esta generación de resistencias se transmite de generación en generación en unos pocos años toda la población – de insectos , hongos o hierbas silvestres - es resistente. De esta manera los productores, en ausencia de un plan estratégico, suelen incrementar tanto la cantidad como las dosis de aplicación. (...)
Una situación similar se da
con las aplicaciones de insecticidas donde la aplicación continua sin atender
los umbrales de daño económico determina un recambio permanente de productos
menos tóxicos y persistentes por otros de amplio espectro, altamente tóxico y
con gran impacto ambiental, como el caso del Endosulfan.
4- ¿ El problema del impacto se da sólo con las fumigaciones aéreas?
No. Como ya se manifestó el problema aparece en todas las producciones y bajo
diferentes modalidades de aplicación de plaguicidas. En este caso es importante
no sólo tener en cuenta las toxicidad específica del plaguicida – su capacidad
tóxica – sino también es necesario considerar las características físico
-químicas del plaguicida dado que determina su comportamiento en el ambiente
luego de la aplicación. Entre las propiedades más importantes a tener en cuenta
están la solubilidad, su adhesión a las partículas del suelo, la capacidad de
evaporarse, su vida media en el ambiente y su acumulación en las cadenas
tróficas.
En el caso de las
aplicaciones aéreas las partículas impactan sobe las personas y comunidades que
habitan o trabajan cerca de las zonas de utilización. Aunque las legislaciones
provinciales prohíben las aplicaciones a distancias menores que los 500 a 1500
metros de distancia de donde habitan las comunidades el problema es más amplio.
En principio porque nada se dice de las viviendas aisladas que persisten en las
áreas rurales y que pueden ser alcanzadas por el plaguicida. De la misma manera
el viento puede arrastrar las partículas tóxicas mucho más allá de donde son
aplicadas.
Las partículas de los plaguicidas pueden alcanzar las fuentes de agua ya por las
aplicaciones directas sobre las mismas como por la percolación entre las
partículas del suelo llegando a las napas de agua. De la misa manera los
plaguicidas pueden quedar adheridos al suelo durante muchos años antes de ser
removidos.
Por último, un problema gravísimo se da en la fumigación de las hortalizas para
consumo en fresco donde la combinación de la utilización de plaguicidas
extremadamente tóxicos, las dosis de aplicación elevadas y fundamentalmente el
no respeto del tiempo de carencia determinan que
una elevada
proporción de las hortalizas comercializadas en los alrededores del área
metropolitana de Buenos Aires llegan al consumidor con un tenor de plaguicidas
más elevado que lo admitido por las disposiciones vigentes.
5- ¿Es un problema sólo de aplicar la legislación o controlar las
aplicaciones?
No. El problema es más complejo. La legislación Argentina relativa al registro,
comercialización, aplicación de plaguicidas es incompleta, permisiva y obsoleta.
Por un lado existen serias deficiencias en el registro, por ejemplo no existe
participación del Ministerio de salud en la aprobación de los plaguicidas de uso
agrícola. También se da el caso de plaguicidas prohibidos o restringidos en los
países de origen y que en Argentina su uso está permitido – el caso del Fipronil
retirado del mercado en Alemania por su probado efecto contra la supervivencia
de las abejas-.
En el caso de la comercialización las restricciones son menores. Los plaguicidas
se expenden en ferreterías, forrajerías, sumillerías, casa de venta de artículos
de limpieza, etc. Se pueden comprar sin receta y la aplicación “segura” queda
librada al productor o usuario. Las normativas establecen restricciones acerca
de los cultivos a aplicar, las dosis, las condiciones atmosféricas de uso, etc.
Como no existen supervisiones quedará al buen tino, conocimiento y compromiso
del aplicador acatar las normativas.
En el caso del herbicida 2, 4 – D, la utilización de las formulaciones como
éster isobutílico se hallan prohibidas o restringidas en las provincias de
Santiago del Estero debido a que por su volatilidad pueden derivarse trazas del
producto hacia cultivos susceptibles y comunidades aledañas a los predios
tratados. El hallazgo de envases de estos productos en la provincia revela que
las disposiciones son vulneradas.
Se da por ejemplo el caso de, plaguicidas solo permitidos para utilizar en
plantas ornamentales o en cultivos forestales que pueden ser utilizados en otros
cultivos ¿Quién controla el acatamiento de las normativas? Al decir de los
trabajadores y productores hortícolas, nadie controla nada …
6- ¿Existe una aplicación correcta o segura?
No. Aunque como en la aplicación de cualquier tecnología, se puede reducir el
riesgo durante la aplicación, son tantas las variables que se deben tener en
cuenta que el uso seguro es muy poco probable de llevar a la práctica. En los
plaguicidas se da el caso de investigaciones sobre efectividad, seguridad de uso
y aprobación en situaciones ideales – el laboratorio - para luego ser aplicados
en situaciones reales , en las cuales las condiciones económicas - la presión
del mercado- , las condiciones climáticas, el acceso a la información suelen
influir en las verdaderas condiciones de uso.
Los plaguicidas se aplican sin un conocimiento adecuado de su peligrosidad, de
apuro, con personas realizando tareas en las inmediaciones. La venta de
productos fraccionados, la escasa información existente en los marbetes, la
inexistencia de equipos de protección, la inexistencia de capacitación efectiva
de quienes los aplican, resultan a las claras la mejor evidencia de que las
condiciones de uso recomendadas no son llevadas a la práctica.
7- ¿Es sólo la etapa de aplicación la más problemática?
No. Si bien es la que aparece como la más compleja y engorrosa, comparte la
situación con otras como el almacenaje, la dosificación y el desecho de envases.
El almacenaje de los productos luego de la compra puede realizarse desde el
acopio en galpones hasta al aire libre, claro está que en este último caso el
producto puede alcanzar a las personas que se hallan en las inmediaciones –
máxime a los niños -. En el caso de la dosificación es el momento en que el
plaguicida se halla más cerca de quien realiza la aplicación; derrames
salpicaduras son “accidentes” cotidianos. Las tareas se hacen rápido a
fin de no perder tiempo y ganar productividad. Las consecuencias son evidentes
en el cuerpo de quien realiza las tareas; llagas en la piel, temblores, etc.
Por último el desecho de envases es una etapa severamente crítica. Aunque los
organismos oficiales y las empresas proveedoras de insumos recomiendan el triple
lavado y el desecho eficaz, por lo general los envase son arrojados en lugares
inespecíficos, en cualquier lugar tanto dentro como fuera de la explotación. De
ésta manera es muy común encontrar basurales a cielo abierto en la mayoría de
las zonas agrícolas de Argentina. En estos sitios los envases se degradan
lentamente, contaminando los suelos y el agua. También se registran casos de
envases que son reciclados para uso doméstico – acarreo de agua- cuando no
acopiados por recicladores con las consecuencia que esto posee en su salud.
8- ¿Es posible relacionar directamente el impacto de los plaguicidas con el
deterioro en la salud de la población expuesta?
Sí. En este caso la investigación epidemiológica brinda las herramientas a fin
de vincular a los plaguicidas con la aparición de enfermedades. Si bien en
algunos casos es difícil separar el impacto que pueden tener estos tóxicos de
aquellos relacionados con la alimentación, el contacto con otras sustancias
químicas, los transformadores con PCB, etc., investigaciones realizadas en
laboratorios, estudios retrospectivos y los registros de casos de intoxicación
dan cuenta de una vinculación real entre la aparición de enfermedades agudas y
crónicas y el manejo de plaguicidas [12].
9- ¿Existe información sobre el impacto de los plaguicidas en la salud?
Sí. Estudios epidemiológicos comunitarios, estudios prospectivos y
retrospectivos, investigaciones realizadas con animales en laboratorios y la
estadística hospitalaria dan cuenta de la existencia de una vinculación entre
los plaguicidas – alcance de las partículas – y la aparición de determinadas
enfermedades.
Respecto al Glifosato
en las intoxicaciones agudas pueden aparecer los siguientes síntomas; irritación
de los ojos y de la piel, daños en el sistemas respiratorio y a nivel pulmonar,
mareos, descenso de la presión sanguínea, dolor abdominal, destrucción de
glóbulos rojos y fallas renales. Pero lo que es más importante es la aparición
de enfermedades de tipo crónico; desarrollo neurológico anormal, incremento en
la incidencia del linfoma no – hodking, afección en la placenta humana con
probable incidencia en el desarrollo de abortos. También puede actuar en la
división celular con una posible incidencia en la aparición cánceres.
Para el caso del Endosulfán las investigaciones y las denuncias de investigación
dan cuenta de la aparición de diarreas, mareos, dolor de cabeza, nauseas,
llagas, dolor de garganta y cuadros de asma.
La revisión de la literatura científica sobe impacto del endosulfán revela
evidencias de los efectos tóxicos crónicos en el sistema nervioso, el sistema
inmunológico, su acción disruptora endócrina y evidencias no concluyentes de su
acción mutagénica y genotóxica, así como la de provocar cáncer en animales de
laboratorio y las poblaciones humanas expuestas. En el caso de su efecto
disruptor endócrino se han observado alteración en el desarrollo de especies
animales, atrofia testicular y reducción de la producción de esperma en
mamíferos, también interfiere a las hormonas sexuales masculinas causando
depresión crónica de la testosterona. Por último el endosulfan se halla
relacionado con efectos neurológicos a largo plazo como la epilepsia y el
incremento el riesgo de la enfermedad de Parkinson.
Por último, si tomamos al herbicida 2, 4 D los síntomas de exposición aguda
incluyen dolor de pecho y de abdomen, dolor de cabeza, irritación de la
garganta, náuseas, vómitos, mareos, fatiga, diarrea, pérdida temporal de la
visión, irritación del tracto respiratorio, confusión, contracciones musculares,
parálisis flácidas, sangrado, baja presión sanguínea, irritación de la piel y
ojos y membranas mucosas, dermatitis y pérdida de apetito. Por su parte la
exposición oral crónica posee efectos sobre el sistema nervioso central, la
sangre, el hígado y los riñones. Se ha observado una disminución en la
hemoglobina y de las células rojas de la sangre. El 2, 4 D se ha mostrado
mutagénico en investigaciones realizadas en humanos y animales. Se han producido
incrementos significativos de daño de los cromosomas de células humanas
cultivadas sometidas a bajos niveles de exposición. Respecto a los efectos sobre
el sistema reproductivo el 2, 4 - D causa un incremento de espermatozoides
anormales en agricultores expuestos. En los lugares donde había un elevado uso
de 2, 4 -D se observaron tasas elevadas de defectos congénitos, mientras que en
animales de laboratorio el herbicida produjo efectos teratogénicos.
10- ¿Si se restringe el uso de plaguicidas habrá hambre en el mundo?
No. Por una parte en la actualidad y con la cantidad de plaguicidas que se
utilizan en el mundo el problema del hambre es una realidad tangible y
comprobable. El problema del hambre tiene raíces políticas y no se resuelve sólo
con aplicar tecnologías.
Un caso interesante es el de Argentina, con sus 270
millones de plaguicidas utilizados año tras año y su producción agrícola cercana
a las 90 millones de toneladas, posee cerca de un 30% de su población bajo la
línea de pobreza. Esto es porque se producen alimentos para animales y máquinas
– los agrocombustibles – y no alimentos para seres humanos.
Por otra parte es posible producir alimentos para la población mundial a partir de la planificación estratégica de los predios agrícolas y la puesta en práctica de sistemas productivos agroecológicos basados en la nutrición adecuada de los suelos, la diversidad biológica y el manejo natural de plagas.
Conclusiones
Como se puede vislumbrar de los conceptos vertidos hasta aquí, la problemática
relacionada con el uso de los plaguicidas es compleja y dinámica incluyendo a
varios actores en una complicada trama de relaciones. No por esto debe ser
dejada de lado. Existe evidencia científica que vincula la utilización y
exposición de plaguicidas con la aparición de síntomas de intoxicación agudos y
el desarrollo de enfermedades de tipo crónico. Además no se trata de unos
problemas sólo vinculados con el glifosato sino con más de 500 formulaciones de
plaguicidas que se utilizan solos o en mezclas.
Se trata de redactar leyes efectivas, adaptadas a la realidad y no viceversa. Es
imposible adaptar la realidad a la ley. Se requiere sensibilidad, atención y
valentía para prohibir los productos más tóxicos, restringir el uso de los que
poseen menos impacto y controlar todas las etapas desde la fabricación pasando
por la comercialización, el uso hasta el desecho de envases de éstos tóxicos.
Por último aunque parezca utópico es posible producir alimentos sanos y en
cantidad suficiente para nutrir a todos los seres humanos sin utilizar
agrotóxicos. En este caso las decisiones son políticas a fin de generar
iniciativas tendientes al desarrollo de investigación en agroecología junto a la
puesta en práctica medidas que faciliten la transición hacia sistemas
productivos sustentables. Es posible promover el desarrollo e implementación de
sistemas agroecológicos a partir de iniciativas e instrumentos de política que
faciliten por ejemplo la adopción de tecnologías y el acceso a los mercados".
Fuente:
www.argenpress.info
/20-1-09
Entonces, la desviación de los ejes de debate por formulación de dilemas irrelevantes como "sí o no retenciones móviles", "sí o no corte de ruta o puente por la asamblea de Gualeguaychú" y el nexo de fumigaciones del glifosfato con los ejecutores (productores, técnicos) y sólo en referencia al monocultivo de soja, tiene el objetivo de polarización social sin poner en riesgo la continuidad del modelo genocida de desarrollo: mega minería a cielo abierto, superexplotación pesquera e hidrocarburífera, mega represas y mega emprendimientos turísticos e inmobiliarios, agro negocios y la consecuente maximización de la concentración-desnacionalización económica.
3. Reflexionar sobre los cambios irreversibles en las eco-regiones para idear otro Estado
a. Diseño de Sudamérica para usar sus territorios eliminando sus poblaciones
En julio de 2006, Zulema Enriquez (desde la Redacción de APM) escribe:
"La soja es el cultivo más emblemático del Mercado Común del Sur (Mercosur), por lo tanto el bloque regional se perfila, para un futuro cercano, como el principal productor mundial de soja. Su producción crece a pasos agigantados, con demandas de mercados como China y el sudeste asiático, con la presión y la posibilidad de nuevos mercados que posibilite el biocombustible.
El Mercosur produce en 53 millones de hectáreas, más de 100 millones de toneladas de soja por año y se proyecta como el mayor exportador mundial. Sólo la participación conjunta de Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia representa casi el 68 por ciento de las exportaciones mundiales del complejo sojero.
Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) el futuro latinoamericano pasa por el alto grado de inversión que satisfaga las necesidades de otras latitudes, de esta forma es necesario la consolidación de los mercados. Especialistas dicen que en actuales mercados como los de China e India las demandas de proteínas seguirán aumentando, se estima que dentro de 20 años países como Rusia y México todavía estarán lejos de alcanzar el consumo de los países más desarrollados o sea que habrá mercado para producir aún más todavía.
Algunos prevén que para 2020 Argentina y Brasil encabezarán la producción mundial. Como también que a largo plazo el cambio climatológico puede modificar el panorama. El especialista Stephen Long, del Departamento de Cereales y Biología de la Universidad de Ilinois, dice que hacia fines de siglo “la región no va a tener las condiciones óptimas para producir como en la actualidad, las temperaturas aumentaran entre 1,5 y 5 grados centígrados en las principales zonas sojeras como, Estados Unidos, Sudamérica y China”. Mientras que “Argentina es la que menos lo va a sufrir porque es el país más austral, pero si tendrá consecuencias en países como Brasil”, entonces para Argentina es primordial la necesidad de reservas de tierras para producir, como las conquistas de las mismas, todo forma parte de la avanzada del nuevo modelo agroexportador instalado en los últimos años.
Ésta fue una de las “grandes y buenas perspectivas” de crecimiento económico para Argentina, expuesto en el Tercer Congreso de Soja del Mercosur, Mercosoja 2006 que se realizó entre el 27 y 30 de Junio pasado en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.
El encuentro denominado “Soja Sudamericana liderando el porvenir”, contó con la participación de representantes de Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Suiza y China, participaron y debatieron científicos, genetistas, inversores, productores, ambientalistas, periodistas y demás expertos en soja.
Argentina es el tercer productor mundial después de Estados Unidos y Brasil, siembra cada año 15.3 millones de hectáreas, producirá este año 41 millones de toneladas de soja, de los cuales un 97 por ciento será vendido al exterior en granos, o en forma de aceites y harinas. Hay que recordar que sólo el 4 por ciento de la soja que se produce en el mundo está destinada directamente a la alimentación humana. Las retenciones de la soja representan una entrada al país de más de 8 millones de dólares en un año, lo que recauda el Estado Nacional por estas exportaciones es la principal fuente de ingresos del Gobierno.
Pensar en multiplicar muchas veces más la producción de soja en nuestro país requiere primeramente determinadas modificaciones de infraestructura, es el caso del proyecto Hidrovía Paraguay-Paraná; Argentina sólo tiene pavimentado el 10 por ciento de la red caminera sobre la que se transporta la soja mientras que Brasil el 30 por ciento. En Estados Unidos, “el gran maestro”, el 56 por ciento de la producción lo hace a través del río Misissippi (es el medio más económico) mientras que en Argentina sólo el 1 por ciento utiliza ese medio, y el 84 por ciento lo hace en camiones. De esta forma la hidrovía Paraguay-Paraná se presenta como el proyecto del Mercosur, para transportar la soja por el Atlántico desde el centro este brasileño, sumando a Paraguay, Bolivia y Argentina, pasando por Rosario.
Para esto los cauces de ambos ríos deberían ser limpiados, para convertirse en la ruta comercial, lo que desde ya representa una total locura contaminante para los especialistas y ambientalistas. Este proyecto ya fue frenado en 1997, con la resistencia de la población de la zona que comprobaron efectivamente la contaminación ambiental. Pero además al proyecto de la Hidrovía se suman el de rutas y autopistas que comuniquen las zonas sojeras.
Hay que destacar que por Rosario sale el 80 por ciento de las exportaciones sojeras de nuestro país, a orillas del río Paraná.
Y por otro lado que el 75 por ciento de la producción agraria en la provincia de Santa Fe son plantaciones de soja.
Pero esta “bendita” soja no sólo trae buenos ingresos y grandes proyectos de construcción al país.
“El pretendido desarrollo y progreso tecnológico que promulgan las grandes transnacionales no es tal, en Argentina se festeja con las exportaciones record, del grano de oro; la soja, pero no se difunde la otra cara, la cara oculta, la de la violencia y los desalojos a comunidades indígenas de sus territorios a través de una justicia corrupta como la de Salta, donde se le da títulos de tierra a empresarios de Buenos Aires, Santa Fe, a empresas extranjeras, que compran miles de hectáreas a precios muy bajos, mientras que a los que han vivido mas de 500 años jamás se les reconoce la titularidad de las propiedades”, sostiene Oscar Delgado pertenece a la organización Acción Popular Olga Aredez de Jujuy y Salta quien sufre las consecuencias del monocultivo en General Pizarro (provincia de Salta).
“Lo peor es que esto se repite y se acepta como normal, como el precio del progreso, de la modernización y no se ve la contra cara angustiosa, el hambre que genera, las fumigaciones, como el destierro que vive la comunidad wichi que hoy está en Pizarro”, afirma Delgado.
Brasil es el mayor productor regional de soja con unos 54 millones de toneladas en 22 millones de hectáreas, pero para futuro, el 2020, piensa destinar 100 millones de hectáreas más y alcanzar 105 millones de toneladas. El complejo soja aporta ingresos por 10.000 millones de dólares en exportaciones, vendiendo al exterior el 70 por ciento de la producción de la materia prima. Mientras que en Paraguay el cultivo ocupa 2,6 millones de hectáreas, con una producción alrededor de los 4 millones de toneladas y el ingreso de divisa ronda en los 1000 millones de dólares (el 36 por ciento de su producto bruto interno) y el 70 por ciento de la venta va al exterior como granos.
Estas cifras y porcentajes económicamente altos no expresan las voces ni los porcentajes de los excluidos por este sistema. Ramón Medina de la Organización de Lucha por la Tierra, Paraguay (OLT) y Vía Campesina expresaba en el Foro de Resistencia a los Agronegocios que “en Paraguay la invasión del capital financiero sobre el campo ha provocado que centenares de campesinos, familias y comunidades enteras han desaparecido para dar lugar al desarrollo de un modelo que beneficia a una minoría empresarial multinacional, provocando perjuicio no solamente sobre los recursos naturales, la tierra, el agua y el medio ambiente, sino que afecta a la vida humana”.
Bolivia el año pasado produjo 1.710.900 toneladas de soja en 950 mil hectáreas, y se invierte 270 millones de dólares por año en costos para el monocultivo. Si bien en el país andino los porcentajes de producción no son altos como en otros, el complejo sojero ya genera resistencia en los agricultores, la mayor concentración se realiza en el departamento de Santa Cruz donde las empresas transnacionales siembran un 30 por ciento de la producción.
“En Bolivia las mujeres producen sus propias semillas (como la papa) es una alternativa para esta contaminación, la de los agroquímicos, no es necesario el monocultivo de la soya porque tenemos diversidad de semillas y no necesitamos de semillas transgénicas que están avasallando a nuestros países, como en Argentina, donde la gente esta desalojada. Nos queda solamente seguir luchando para que en América Latina no nos estén envenenando”, sostuvo Idalma Zambrano, pequeña productora y pertenece a la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa” quien junto a la Red por una América Latina Libre de Transgénicos está llevando adelante en Bolivia la promoción de la agricultura orgánica.
An Maeyens es de Bélgica, ambientalista pertenece a ASEED EUROPE, Acción por la equidad, diversidad y medio ambiente de Holanda, estuvo en el encuentro Hambre Soja de Rosario, (el contra encuentro a Mercosoja) que se realizó en las mismas fechas que el organizado por empresarios, recorrió países de Latinoamérica participando de encuentros y sobre todo recogiendo la experiencia de las consecuencias de los monocultivos en las sociedades.
“Desde Europa –sostuvo Maeyens- se tiene una visión general, pero es mucho más interesante y fuerte escuchar cómo afectan los cultivos directamente a la gente como la del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), que los desalojan, los contaminan o como en Paraguay. Es increíble como se puede seguir con esto, como se mata gente, pero a los Gobiernos eso no les importa, no puedo entender que solamente piensen en inversiones, en entrada de moneda, de grandes estructuras como las multinacionales, pero no están pensando en las personas que viven en sus países, parece que eso no les importa”.
Muchos afirman que está llegando el fin de la “era del petróleo”, el combustible ha entrado en crisis, los países industrializados han optado por usar «los biocombustibles» (biodiesel o bioetanol)(...). Creen que es el negocio donde todos ganan, los países del tercer mundo que aumentan sus producciones y los del primer mundo que viven mejor sin contaminación.
Indudablemente la nueva producción requiere de más tierras para el cultivo, por lo tanto más deforestación y utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y plaguicidas, que producen contaminantes como el dióxido de carbono.
An Maeyens de Aseed Europe se refiere a estas modificaciones dentro de los agronegocios: “En Europa ya hay una ley, donde se tiene que usar el biodiesel hecho con la soja, pero Europa tiene otros cultivos con los que piensa trabajar entonces el mercado allí va a parar, pero China es el gran mercado, el gran consumidor, el futuro. Pero también se derivan otras alternativas de esta producción: por ejemplo la sustitución del plástico. Porque el petróleo es el origen del plástico. Entonces están desarrollando plástico de soja. Me parece que ahora todo el mundo va a tener soja en todos lados, en los alimentos, en las casas, en los plásticos, en los supermercados pero necesitan mucha más producción de soja y la consecuencia de esto es la deforestación. Es un modelo de dependencia porque si la gente no puede sostener la producción de su alimento, lo tienen que comprar de los empresarios, de las multinacionales, de los supermercados”.
“Nuestra organización trabaja sobre dos ejes; la agricultura contra los alimentos transgénicos y una campaña contra quienes financian esto como el Banco Mundial. En Holanda en la campaña contra la soja lo que hacemos es difundir la idea que la carne que tienen en su plato tiene una historia, de desalojos de tierras, de destrucción ambiental, de contaminación”, aseguró Maeyens.
La expansión del cultivo sojero posibilitó a los productores mayores y mejores condiciones de rendimiento económico, en el ámbito nacional y regional sudamericano lo reflejan las retenciones a las exportaciones. Pero esa expansión y rendimiento económico no necesariamente es sustentable y cualitativo a favor de un desarrollo agropecuario, porque este modelo genera un empobrecimiento del campo, una agricultura sin agricultores, un éxodo del campo a las zonas pobres de la ciudad, donde la producción de alimentos (para el mercado interno y para la exportación) ha sido reemplazada por granos que alimentan animales europeos, teniéndose que importar leche en el país de las vacas gordas.
Sin mencionar las deforestaciones de los bosques, la pobreza ocasionada a sus habitantes y la violencia generada, además de las fumigaciones y las contaminaciones.
En definitiva, es la imposición de un modelo agrícola que piensa en rentabilidades a corto plazo y usos irracionales de los recursos naturales, bajo los lineamientos de un sistema neoliberal voraz, sin políticas nacionales que frenen o busquen alternativas sino todo lo contrario haciendo uso de éste para pagos externos, siguiendo viejas políticas condenadas discursivamente, una vez sin importar los costos". zenriquez@prensamercosur.com.ar
Fuente: www.prensamercosur.com.ar / 18-7-06
b. Entrega y sumisión de Sudamérica, 'democráticamente', a la acumulación gran capitalista
Contra el apoderamiento de la biodiversidad que es una herencia colectiva; contra las pasteras y todos los monocultivos, el 1 de mayo de 2007, se desarrolló el Seminario-Debate "Impacto Ambiental de los Monocultivos". Ante un nutrido público, expusieron Jorge Galeano, Martín Alazard, Anahit Aharonian, y Adolfo Boy.
Marcelo Lorenzo (El Día de Gualeguaychú) aclara:
"La sobre-explotación de la soja (que se vende como forraje) y el eucalipto (para producir pasta de celulosa) es el rol que el mercado mundial le ha asignado a nuestros países de la región. Pero el monocultivo acarrea graves trastornos ambientales y sociales. Eso se debatió en la primera jornada sobre Impactos de los Modelos de Monocultivos, que tuvo lugar el día viernes en Gualeguaychú. Aquí se resumen las exposiciones del ingeniero agrónomo Adolfo Boy, que llamó la atención sobre el apoderamiento privado de la biodiversidad, y de Jorge Galeano, que trazó un estremecedor cuadro del campesinado paraguayo.
Adolfo Boy es ingeniero agrónomo y master en Ciencias de la Horticultura. Trabajó durante 36 años en el INTA y actualmente es docente en las Universidades de Morón y Buenos Aires. Fundador también del Grupo de Reflexión Rural (GRR), Boy fue uno de los expositores en el primer día de las Jornadas sobre Impactos del Monocultivo, el viernes en el salón del Concejo Deliberante, y que culminaron ayer. El especialista habló sobre “La Patria Sojera y la nueva sociedad argentina”. Aquí se transcribe parte de su alocución:
Biodiversidad: ¿Qué es la biodiversidad? ¿Qué es lo diverso? Esto es lo diverso (señala al público). Más de uno de ustedes, mientras yo hablo, no estarán de acuerdo conmigo. Muchos de ustedes tienen la suerte de tener cabello. Yo ya casi no lo tengo (risas). Esa es la biodiversidad. Pero en lo que hace a la producción de alimentos, de fibras, de materias primas, decimos que la biodiversidad es una herencia de como mínimo 10 mil años. Donde campesinos, sociedades, tribus, etnias, colaboraron para que nosotros tengamos esa riqueza, que nos legaron sin pedir un centavo (...)
No solamente entendieron que debían conservar la semilla para sus hijos y para su familia, sino que además vieron la excelencia que tenía el clima, estudiaron la luna, vieron la importancia de los cuartos crecientes. Es decir, interpretaron la naturaleza. De alguna manera, esa interacción entre la genética de la semilla y el ambiente, todo lo donaron sin pedir un centavo (...) Esta herencia es colectiva. El trigo, por ejemplo, es europeo; y la papa es americana. Pero todos los consumimos”.
Apropiación: Quiero sugerirles que no hablemos más de los recursos naturales. Hablemos de bienes comunes. Son bienes porque tienen un alto valor. Y son comunes porque son de todos. Y la semilla es algo de todos. Era algo de todos. En el momento actual, la idea es que esa biodiversidad ha sido apropiada. Hay un señor (Grobocopatel, zar argentino de la soja) que en un reportaje dijo que en Argentina se ha vivido uno de los procesos democráticos más importantes de la historia: no es necesario que usted sea hijo de chacarero para ser agricultor, es cuestión de tener plata y uno consigue la tierra que quiera. La tiene no importa, dice. Lo importante es el conocimiento. Acá hay que detenerse. Porque éste es el concepto del modelo.
Lógica del monocultivo: El monocultivo ignora la herencia de la biodiversidad. Las prácticas asociadas a la rotación, el dejar descansar la tierra; en suma, la recuperación de la fertilidad. Es en realidad, la apropiación de esa herencia para hacer dinero. Y el secreto de esa apropiación es para homogeneizar, para uniformar, para tener acceso al mercado.
Esa producción, de bajo costo, que se puede hacer a granel, que es uniforme, y que tiene muchas aplicaciones, esa producción se llama commodities. Eso es lo que hoy quiere el mercado internacional. Pero lo interesante es que la Argentina, entre otros países, firmó en la OMC (Organización Mundial de Comercio) un convenio de propiedad intelectual. Donde se acepta que tiene patente todo este patrimonio colectivo de la biodiversidad.
Hay un hecho significativo: en septiembre de 2003, un simple campesino coreano, en la reunión de Cancún, se hizo el harakiri (nombre oriental de suicidio) mostrando una pancarta donde dice: ‘la OMC mata campesinos’. ¡Qué tremenda imagen!.
Secuelas: Lo del campesino coreano muestra una realidad que involucra a otros trabajadores de la tierra, expulsados por el monocultivo. ¿Cuántos hombres de campo en nuestro país murieron, no ya por un harakiri, sino de pena, de tristeza, porque fueron lisa y llanamente desalojados de su campo, porque lo que no producen no tiene valor. Lo que tiene valor es la soja (...) Acaba de conocerse la existencia de nuevas villas miserias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las estadísticas indican, que 8 de cada 10 pobladores de estas villas, son expulsados rurales (...) La pregunta es: ¿alguien fue consultado para implementar el modelo sojero? ¿Acaso se plebiscitó?.
República Unida de la Soja: El modelo es éste (muestra fotografía de una batallón de tractores avanzando sobre un campo). El modelo gusta presentarse en las megas exposiciones, con los grandes tractores. Y todavía hay ahí ese espíritu desarrollista de dominio del mundo, como que estuviéramos en presencia de ‘la Argentina potencia’ (¿se acuerdan?). Y luego que cosechamos, ya venimos sembrando... Esta es la industria a cielo abierto sin agricultores. La soja nos ha dado este mensaje (se ilustra un mapa del cono sur cubierto por el cultivo): tenemos una sola bandera, la del porotito. Es la bandera de la República Unida de la Soja. Que la ha logrado Syngenta (multinacional suiza que produce transgénicos y agroquímicos)”.
China es como Finlandia: Nos dicen: la siembra directa es la solución. Ha venido a traer la solución a la erosión, a los problemas de la tierra. Pero un especialista japonés muy reconocido, nos viene diciendo desde hace tiempo, que si seguimos con este método vamos a tener un importante deterioro de la tierra y la destrucción del medio ambiente. (...) Por él nos enteramos que China paró el monocultivo de la soja por estas razones. Y ahora se la sembramos nosotros (vendemos ese forraje). ¡Qué notable: China, que dicen que es comunista, actúa como Finlandia! ¿Será comunista Finlandia? Es decir, los chinos ya saben que no deben hacer monocultivo de soja. Lo vamos a hacer nosotros.
La violenta expulsión del campesinado paraguayo: Jorge Galeano, dirigente del Movimiento Agrario y Popular (MAP), de Paraguay, habló el viernes sobre “El destino de los campesinos paraguayos”. Aquí sus principales dichos sobre las consecuencias del monocultivo de la soja:
Sin tierras: Por la información que tengo, el campesino paraguayo no puede compararse con el campesino de la Argentina ni del Uruguay. Nosotros tenemos, por ejemplo, una distribución distinta de la tierra. Cada familia campesina posee entre 5 y 15 hectáreas como máximo, de las cuales viven más de 10 personas.
Expulsados: Actualmente, hay 2,1 millones de hectáreas de soja en Paraguay. El 95% son transgénicos. Y con un crecimiento de la superficie cultivada de 250 mil hectáreas anuales. En el campo inicialmente sufríamos la expulsión de 25 mil familias por año. Hoy hemos llegado a la expulsión de sus tierras de 90 mil familias por año, principalmente a causa del modelo sojero. Eso hace que actualmente en Paraguay haya alrededor de 350 mil campesinos sin tierra. Y por este modelo se llega hasta a matar.
Represión: Esta expulsión se produce con mucha represión, con mucha criminalidad. No es una migración. Nosotros entendemos la migración como algo voluntario. Esta es una expulsión forzada que proviene del propio Estado paraguayo. Por ejemplo, las fuerzas públicas de nuestro país resguardan la quema de viviendas campesinas.
Destrucción y concentración: Tratamos de establecer las consecuencias más graves de este modelo, que por lo que veo se extiende a todos los pueblos latinoamericanos. La destrucción de nuestra riqueza natural, de nuestro bosque, de nuestra agua y tierra. La destrucción total. La concentración de la tierra que conlleva este modelo es impresionante en Paraguay. En manos del 2% de la población paraguaya, se encuentra el 75% de las tierras. Es por eso que a las familias campesinas les quedan sólo entre 5 y 10 hectáreas para vivir. (...)
Tenemos que detener la destrucción de nuestra cultura de trabajar, de producir alimentos.
Muerte: Este modelo lleva a la violación de los derechos humanos, por la represión. Y a la violación de los derechos del niño, por la muerte de niños campesinos fumigados. En este momento nosotros estamos enfrentando este modelo, que impide no sólo el derecho al acceso a la tierra, sino a la vivienda, a la salud y a la educación.
Quién es quién: Los empresarios de la soja, financiados por las corporaciones multinacionales (Cargill, Monsanto, entre otros), le prenden fuego a los campamentos de los sin tierra o a las humildes casas de los campesinos. Esto ha generado en nuestro país un ambiente de mucha inseguridad. Y se busca solucionarla aumentando la fuerza pública militar en el campo. Sin embargo, no hay ni una política agraria desde el Estado paraguayo orientada a satisfacer las necesidades de la población campesina”.
Tragedia: En la comunidad de Tekojojá, el 24 de junio de 2005, fueron asesinados dos campesinos, Ángel Cristaldo, de 20 años, y Leoncio Torres, de 49 años, que ha dejado 8 hijos huérfanos. Fueron asesinados luego de una violenta represión promovida por los fiscales y la fuerza pública. Asesinados a manos de civiles armados. Y además, allí prendieron fuego a 56 viviendas de campesinos.
¿Progresistas?: Los gobiernos vienen hablando de la violación de los derechos humanos en las décadas de los ‘70 y ‘80. Pero en estos momentos, los gobiernos actuales no hablan de la violación de los derechos humanos generados por este modelo.
El modelo cierra por todos lados: Este modelo tiene una estructura operativa poderosa. Que proviene de las corporaciones internacionales financiadas por los organismos de crédito, como el Banco Mundial, el FMI, el BID, entre otros. En nuestro país, los tres poderes del Estado están al servicio de este modelo (...) No quisiera generalizar, pero gran parte del empresariado vinculado a los medios de comunicación está fuertemente asociado a este modelo. En la tapa de los diarios se presenta a los campesinos como los violentos, los haraganes, los que se oponen al desarrollo. Cuando en realidad son los campesinos quienes defienden la soberanía territorial, alimentaria y cultural. (...) Por eso nosotros tenemos la convicción de que es necesario este tipo de debate (como el de Gualeguaychú) para asumir la defensa de los intereses de nuestros pueblos. Fuente: http://www.paranamedio.org.ar/article.php3?id_article=85
c. Enfrentamiento con el sistema global de agro y alimentos
Walter A. Pengue, en su libro “Agricultura industrial y transnacionalización en América Latina” (2005-2006) advierte:
“Cruzando el puente entre dos milenios, América Latina y el Caribe encaran, entre luces y sombras, el desafío de encontrar una identidad definitiva para su agricultura.
La apertura a los mercados mundiales y una visión demasiado tecnocéntrica del desarrollo, quizás en algún sentido nos hayan hecho perder de vista el foco sobre la realidad de nuestra diversa ruralidad y la pertinencia de su realización en toda su complejidad…
…La globalización neoliberal, las políticas de apertura comercial, de nuestras economías y mercados, el continuo y creciente ajuste estructural, junto con el desembarco final de las grandes corporaciones agroalimentarias están pretendiendo imponernos, sus leyes y sus reglas. Una necesaria conexión local, que por ingenuidad, ignorancia o complacencia, hace de participe necesario y ausente, en el proceso. No obstante, países, sociedades y sus nuevos gobiernos, ofrecen realidades nacionales, complejas y diversas a los serios procesos involucrados, cuyo final es por lo menos aún, indefinido o abierto…”. Fuente: http://www.gepama.com.ar/pengue/
A su vez, Enrique Arceo -al comentar el libro Agro y Alimentos en la Globalización de Miguel Teubal y Javier Rodríguez, explicita:
"El
modelo de crecimiento del «sistema agroalimentario» resultante de las
políticas neoliberales no es sólo concentrador del capital y expulsor de
mano de obra sino que, también,
como precisan y muestran acabadamente los autores, supone una restricción
del acceso a los alimentos para la mayoría de la población, ya que no se
transmite a los consumidores gran parte de los incrementos de la
productividad, y plantea serios y crecientes problemas en cuanto a la
calidad de los alimentos".
"El actual modelo, además
de ser altamente ineficiente en términos sociales,
implica la pérdida de las
ventajas potenciales derivadas de una actividad agraria asentada sobre
métodos conservacionistas y su sustitución por un paquete tecnológico
idéntico al de EE.UU., que acarrea una creciente dependencia de los
productores al capital transnacionalizado y la generación de alimentos
degradados", suma vulnerabilidad respecto al mercado global y serios
problemas de solvencia en la demanda interna.
La salida de este modelo "remite a la creación -entre iguales- de una sociedad orientada a la satisfacción, con equidad, de las necesidades materiales y espirituales de sus integrantes y dentro de la cual sea posible un sistema alimentario distinto al servicio de los productores y consumidores, cuidadoso de la salud y el medio ambiente. Lo cual, paradójicamente, no sería un obstáculo sino un estímulo para nuestras exportaciones de alimentos". Fuente: revista Realidad Económica Nº 188/mayo-junio 2002, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico. http:// www.iade.org.ar
Entonces, los elogiados crecimiento económico y Mercosur implican:
acorralamientos, desalojos y exterminios de comunidades rurales e indígenas;
bloqueo al desarrollo social de la diversidad popular a lo largo y ancho del país y el continente mediante el sistema global de oligopolios ;
restricción energética para los de abajo sea por exportación sea por altísimo consumo de las corporaciones, por ejemplo, mineras y agro industriales;
quita y envenenamiento del agua para las poblaciones y el agro de los de pequeña o mediana escala;
destrucción de los equilibrios ecológicos, de la cordillera y pre-cordillera y de las fuentes hídricas;
arrasamiento de los ecosistemas acuáticos y las eco-regiones, también, con la ejecución del plan de Integración de la Infraestructura Regional para Sudamérica (IIRSA);
vaciamiento del mar y exportación de nutrientes y agua a través de monocultivos que, junto con la siembra directa, desintegran el sistema que hace a la fertilidad de la Pampa húmeda.
4. Reintegrar el progreso científico-técnico a su rol de posibilitar el bienestar de la humanidad
A. Para el desarrollo sostenible y equilibrado del territorio
Inmaculada Caravaca Barroso, Gema González Romero y Rocío Silva Pérez destacan que en la nueva fase del desarrollo capitalista hay valorización del papel "que juega el espacio en el comportamiento socioeconómico. considerando que deja de ser entendido como mero escenario en el que transcurren los acontecimientos para mostrarse como un protagonista, como un activo más con incidencia en los procesos socioeconómicos.
Pero, además, el «territorio» no sólo ha pasado a ser considerado un recurso con ventajas potenciales, sino un factor esencial que, en ciertos casos, está contribuyendo a impulsar la competitividad de determinados ámbitos y a su favorable integración en el espacio global de los flujos y las redes".
Explican el origen del nuevo enfoque señalando que la primera llamada de atención a las investigaciones dedicadas a interpretar las transformaciones territoriales asociadas al actual desarrollo capitalista "está relacionada con el agotamiento de los recursos naturales y el progresivo deterioro ambiental que, desde la década de los setenta del siglo pasado, obligó a replantear la forma de relacionar «economía y medio ambiente», revisándose buena parte de la terminología científico-económica e incorporándose nuevas categorías conceptuales como la de «desarrollo sostenible».
Además, en estrecha asociación con el acelerado ritmo innovador que caracteriza a la actual lógica productiva, en los años ochenta se revaloriza el llamado capital humano, al utilizar su potencial creativo e imaginativo para dinamizar la economía.
Más recientemente, se ha empezado también a considerar tanto el territorio como el patrimonio cultural y el capital social factores que pueden contribuir a potenciar el desarrollo, con lo que se llega al aprovechamiento integral de todos los bienes o recursos: monetarios, naturales, humanos, territoriales, culturales y sociales (...)".
Enmarcan en la «solidaridad» al «desarrollo del territorio» ya que éste integra a:
el desarrollo sostenible
que es una forma de solidaridad en el tiempo o sea con las próximas generaciones
al mirar por asegurar la utilización futura del territorio como sustrato del
desarrollo endógeno;
el desarrollo equilibrado que es una forma de solidaridad en el espacio por consistir en la erradicación de la desigualdad de oportunidades entre los de abajo y las distintas provincias.
Entienden por «territorios innovadores o inteligentes» "en un sentido muy amplio a aquéllos que son capaces de valorizar sus propios bienes creando unas condiciones favorables a la innovación y al aprendizaje colectivo que contribuyen a potenciar los procesos de desarrollo de carácter integrado. (...)
No hay que olvidar que la capacidad innovadora de las sociedades y los territorios influye decisivamente en el grado de cooperación que se establece entre los diferentes actores locales para buscar soluciones colectivas a sus propios problemas y retos; pero, a su vez, tanto la capacidad innovadora como la existencia de redes de cooperación resultan determinantes de la forma en que se utilizan y se ponen en valor los propios bienes patrimoniales".
Indican que el reconocimiento de las limitaciones de los enfoques metodológicos de la economía tradicional y sus planteamientos, llevó a "aceptar el hecho de que la «actividad económica» debe analizarse como un sistema abierto que se sustenta sobre el llamado capital natural con -según Jiménez Herrero- "todas las consecuencias que tal consideración conlleva (degradación de la energía y naturaleza entrópica del proceso económico; ciclo de materiales; balance de materiales y energía, análisis económico/energético...)".
Este enfoque alternativo en el que se relaciona estrechamente economía y ecología no se está asumiendo, sin embargo, generalizadamente. No es de extrañar, por consiguiente, que aunque en la mayor parte de los análisis sobre desarrollo económico localizado se hace alusión a la importancia de su sustentabilidad ambiental, la consideración de tal aspecto es casi siempre marginal, supeditando su tratamiento al análisis meramente económico.
De este modo se realizan estudios más o menos convencionales de la lógica de funcionamiento de los distintos ámbitos, sin que se planteen las limitaciones ecológicas que no sólo pueden estar impidiendo el logro de un verdadero desarrollo sino que incluso pueden hipotecar su futuro económico".
Ahora, "si en la actualidad el principal factor limitante del desarrollo -entendido en su sentido más amplio- es la progresiva pérdida de capital natural: resulta imprescindible incorporar en los análisis de los sistemas económicos locales mecanismos para evaluarlo, así como buscar soluciones que permitan una mayor eficiencia en el uso de los recursos y en el tratamiento dado a los residuos generados".
Advierten: "No se puede olvidar el hecho de que la «sostenibilidad» supone la preservación del capital natural lo que, a su vez, requiere que el consumo de recursos no supere la capacidad de los sistemas naturales para reponerlos y que el ritmo de emisión de residuos y desechos no supere la capacidad del medio para absorberlos y procesarlos.
Para llevar a cabo este análisis es necesario considerar en relación a las lógicas de funcionamiento de las economías locales: la mayor o menor existencia de recursos naturales y sus tipos, el uso más o menos racional que se hace de ellos y las consecuencias de dicho uso. En principios, dos grupos de recursos resultan de especial interés por su relación con la sostenibilidad: los ligados a la tierra por una parte y los vinculados al clima por otra.
En cuanto a los primeros, se trataría de analizar el recurso suelo, cuantificando la superficie disponible así como las diferencias existentes en su capacidad agroecológica, dos aspectos trascendentales en algunos sistemas productivos (...) pero, además, las pérdidas de suelos a raíz de erosión y el grado de contaminación al que han llegado por sobreutilización de agroquímicos. (...)
Es necesario evaluar igualmente los recursos procedentes del subsuelo, cuantificar no sólo la superficie ocupada por explotaciones mineras activas e inactivas sino, también, tener en cuenta que cada tipo de explotación y cada sustancia explotada genera su propia gama de impactos sobre el medio.
Entre los recursos vinculados al
clima interesa muy especialmente uno tan básico y estratégico como el agua,
indispensable en la mayor parte de los procesos de producción y del que no sólo
su cantidad sino también su calidad pueden considerarse importantes indicadores
de desarrollo. El balance hídrico y la irregularidad interanual junto al grado
de regulación del agua, su depósito en acuíferos utilizables, posibles trasvases
y su obtención a partir de procesos alternativos (...), en los que la
sostenibilidad del desarrollo exige que prime una nueva cultura del agua basada
en mecanismos ahorradores y de gestión eficiente (...)".
Fuente: Desarrollo rural
(organizaciones, instituciones y
territorios)
compiladores Mabel Manzanal, Guillermo
Neiman y Mario Lattuada/ 1a.ed. - Buenos Aires : Fund. Centro Integral de
Comunicación, Cultura y Sociedad - CICCUS. 2006
B. Para el manejo evolutivo e integral de eco-regiones
a)
Desde Colombia,
Alexander Galindo Murcia,
en
"La
agroecología: una ciencia para la agricultura sustentable",
señala:
"El agro ecosistema: un concepto central en «agro ecología»
Es un ecosistema modificado por la intervención humana para la producción agrícola, pecuaria o forestal, es el resultado de la co-evolución entre los procesos sociales y los procesos naturales que se desarrollan en forma paralela e interdependiente en un contexto histórico específico.
El «agroecosistema» es una construcción social producto de la coevolución entre las culturas humanas y la naturaleza. Y es la manera en que cada grupo humano altera la estructura y dinámica de cada ecosistema, supone la introducción de un nuevo tipo de diversidad -la humana-, al incluir en el manejo de los recursos el sello propio de su identidad cultural.
La agroecologia como
ciencia debe considerar principios que nos permitan el manejo de los
ecosistemas. La diversificación vegetal y animal a nivel de especies y/o
genética en tiempo y espacio, El reciclaje de nutrientes y materia orgánica
optimizando la disponibilidad y balance de nutrientes., La provisión de
condiciones edáficas óptimas vía materia orgánica, estimulando la biología del
suelo.La minimización de pérdidas de suelo y agua. El control de la erosión y
manejo del microclima y Las interacciones plantas-plantas, plantas-animales y
animales-animales (...)".
Fuente:
www.biodiversidadla.org /5-12-08
b) Ing. Agr. Walter A. Pengue nos introduce en:
«Economía Ecológica»
"La «economía ecológica» se define como `la ciencia de la gestión de la sustentabilidad`. La sustentabilidad o viabilidad en el tiempo de un sistema, viene marcada por sus intercambios con el entorno físico, que (…) escapan a la red analítica usual de los economistas. Precisamente, por eso la economía trata ahora de extender su objeto de reflexión y de valoración, hacia aquellas partes del proceso físico de producción y gasto que no eran tomadas en cuenta" (Naredo, 1992).
Según Naredo entonces, el mercado deja de ser la panacea que se suponía, donde debería garantizar por si sólo el óptimo económico, para convertirse en un instrumento más a utilizar sobre bases controladas para conseguir soluciones que se adapten a determinados objetivos o estándares socialmente acordados. Lo que empuja a abrir el universo hasta ahora aislado de lo económico, a la realidad física y biológica y a sus modelos predictivos, a las diferentes opciones tecnológicas y a los procesos de negociación social.
La «economía ecológica» supera además el enfoque económico de la gestión de lo útil y lo escaso para considerar toda la biosfera y los recursos que, pueden ser a la vez escasos y de alguna manera hoy o en el futuro, útiles.
El proceso de producción se representa como un sistema abierto y dependiente de la energía y materiales que intercambia con su medio ambiente, en un sistema de representación del proceso económico, caracterizado por su desequilibrio permanente y su irreversibilidad respecto del tiempo. El enfoque ecointegrador tiene como objeto de estudio el flujo de materiales y energía, en un sistema abierto y en continuo desequilibrio donde interaccionan con los objetos económicos reales que aparecen y desaparecen del sistema en tanto lo hacen sus correspondientes valores de cambio.
Podemos considerar entonces que "la «economía ecológica» es una crítica ecológica de la economía convencional. Es un nuevo enfoque sobre las interrelaciones dinámicas entre los sistemas económicos y el conjunto total de los sistemas físico y social"(Van Hauwermeiren,1998). Es allí donde realmente los economistas fallan, al desconocer ampliamente el intrincado y complejo funcionamiento de los ecosistemas, de los cuáles la especie humana es sólo una parte.
Inclusive desde el punto de vista social, la «economía ecológica» hace de la discusión de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales, un elemento central para la comprensión del problema de la sustentabilidad.Es por tanto una visión sistémica y transdisciplinaria que trasciende el actual paradigma económico.
Es por eso que será la misma consecuencia del actual sistema económico el principal pilar que las sociedades en su conjunto analizarán y criticarán ampliamente de cara a su propia supervivencia. Es allí, donde emergerán con eficacia los supuestos de la economía ecológica. Cuando la sociedad económica comprenda, con su misma racionalidad económica que ya no le es posible seguir sobreexplotando los recursos naturales y que camina directamente a su extinción si no produce cambios en sus hábitos de consumo y producción.
Por supuesto, que estas percepciones ya se reflejan entre los economistas, quienes como he dicho, han buscado alternativas desde su propio ámbito de discusión. De hecho, estas distintas ofertas, podrán ser herramientas útiles para el cambio, siempre que el Estado las utilice en su contexto de desarrollo más amplio, el de la sustentabilidad. En caso contrario, serán sólo paliativos, que enmascararán en parte el creciente y muchas veces imperceptible desarrollo de la degradación ambiental, hasta su consecuencia más nefasta para los economistas, la desaparición de la producción.
Resumiendo entonces, la «economía
ecológica» entiende que la actividad económica no es una actividad que sólo
utilice bienes ambientales o recursos naturales de manera aislada, sino que es
una actividad económica que está precisamente centrada en la utilización de los
ecosistemas.
Su base de sustentación se fundamenta en aspectos biofísicos fundamentales, como
las leyes de la termodinámica y donde las escala de desarrollo de la economía
está limitada por el propio ecosistema. En este marco, los procesos de
transformación deben diferenciar claramente entre el capital natural y el
capital hecho por los humanos, y demostrar explícitamente que por supuesto, uno
no puede ser reemplazado por el otro.
La economía ecológica diferencia claramente y marca la incongruencia entre el
ritmo de tiempo diferente entre la dimensión económica y la biogeoquímica
terrestre.
Las nuevas tecnologías constituyen un claro objeto de análisis de la nueva
ciencia, que pone especial consideración en la evaluación de riesgos y
beneficios. La falta de conocimientos sobre efectos potenciales en el largo
plazo, hace que se ponga especial énfasis en los criterios de incertidumbre y
prudencia". Fuente:
http://www.gepama.com.ar/pengue/
El «progresismo» analiza y enjuicia de una manera que: ▪estanca en privilegiar la defensa de los Kirchner en su contienda con los otros componentes de la casta política por garantizar la gobernabilidad al bloque dominante o con los sectores de los de abajo que son afectados por sus resoluciones; ▪focaliza y se queda en la superficie e inmediatez de dicho problema; ▪se contenta con sus saberes y menoscaba tratar de comprender la disidencia de izquierda por lo menos para entablar diálogo.
Pero independizarnos del progresismo arranca de reflexionar sobre cómo nos percibe a los de abajo en calidad de sus subordinados y cómo aprecia la lógica capitalista en vez de la investigación e información concienzuda sobre nuestros problemas fundamentales. Después de ese distanciamiento nuestro, la deliberación pública que lo promovió transciende en constituir la izquierda representativa del potencial popular para transformar la realidad del país. ¿Cómo? Es la que crea la concepción de país-mundo y la comunicación social en acuerdo con favorecer el protagonismo popular de la democracia directa e indirecta.
Si los ideales a concretar son el desarrollo territorial como binomio indisoluble del desarrollo sostenible con el equilibrado y las herramientas ineludibles para ese logro son tanto la agroecología como la economía ecológica, entonces la unidad de voluntad política de la diversidad popular a construir se entablará mediante las organizaciones multisectoriales e interculturales que se hagan cargo de armonizar el funcionamiento de las nuevas sociedades en el plano local, el provincial, el regional, el nacional y el continental con el manejo integral e interdependiente de los respectivos territorios.
III.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Propongo averiguar qué izquierda es imprescindible a los ideales a poner en práctica y cómo organizarla.
Partamos de tener en cuenta el problema de la influencia de progresistas en la opinión pública y la existencia de un partido comunista persistente en acomodar su política a las circunstancias nacionales e internacionales en vez de tender a crearlas.
Es decir, si fuese coherente con su misión revolucionaria debería sondear más en el hondo deseo de las grandes mayorías de tener otra opción que la resignación al mal menor y aprendería a salir de sus esquemas para enfocar la nueva sociedad desde las organizaciones de la diversidad popular en procura de resolver sus problemas vitales.
Este empeño no se concretará, mientras se divulguen concepciones conformistas sobre:
1. El actual modelo de agro y la inclusión de productores desfavorecidos
Alejandro Rofman, especialista en economías regionales e integrante del Plan Fénix evalúa como positivas las iniciativas que favorecen a los productores extra-pampeanos y a los peones rurales. En efecto, indica en:
"Por el buen camino
El lunes pasado, la Presidenta de la Nación dio a conocer un conjunto de medidas destinadas a incrementar el ingreso actual o futuro de un extenso segmento de productores agrarios, ubicados tanto en la región pampeana como en la periferia del sistema regional argentino. Al mismo tiempo, Cristina Fernández de Kirchner informó acerca de nuevas normas laborales para los trabajadores rurales, aprobadas recientemente por la Comisión Nacional de Trabajo Rural.
Aunque pueda criticarse que los fondos destinados al primer conjunto de medidas son limitados, la decisión del Poder Ejecutivo constituye un fundamental y valioso paso en la dirección adecuada. Se trata de favorecer a sectores de la sociedad que en la actividad de nuestro agro, en sus distintas expresiones regionales y procesos productivos diversos, se ubican en los estratos más bajos en cuanto a ingreso e inserción en la estructura social
Así, la disminución singular de las retenciones a la exportación de frutas y hortalizas, actividad que se realiza con el aporte de productos cultivados en predios que ocupan a no menos de 120.000 agricultores familiares de todo el país, deberá repercutir favorablemente, en el ingreso de los mismos. La proyección a futuro de la reducción de retenciones al trigo y al maíz, que alcanzará –en caso de lograrse incrementos sustanciales en la producción de ambos cereales– a los productores según el volumen de producción de los mismos, premia específicamente a los emprendimientos agrícolas más pequeños.
Finalmente, la decisión adoptada en votación dividida, de consagrar definitivamente la jornada laboral de los trabajadores asalariados del agro en el máximo de ocho horas, considerándose horas extra, con el consiguiente pago adicional, a la extensión de dicha jornada supone un paso trascendental en las relaciones laborales del sector rural.
A casi cien años de la adopción de la jornada de ocho horas como norma legal para el trabajo de los asalariados urbanos, la conquista referida social marca un antes y un después para el muy castigado sector de trabajadores rurales de nuestro país, explotados y condenados a condiciones de trabajo lesivas, incluyendo una absoluta preeminencia del trabajo no registrado.
Es de hacer notar que la decisión de los integrantes de Comisión Nacional de Trabajo Rural que actúan en ella en nombre del Estado, los trabajadores y los dueños de la tierra no fue unánime. Para consagrar este indudable logro social, se contó con el voto estatal y sindical. En cambio, la patronal, representada nada menos que por la Federación Agraria Argentina, junto a Coninagro, la Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas votó en contra.
Una demostración más de la actitud retardataria de quienes poseen a su nombre una parte de la tierra bajo explotación en la Argentina. Seguramente si hubiera habido presencia de los campesinos y los productores familiares auténticos, éstos –absolutamente mayoritarios en el escenario rural del país– habrían apoyado al sindicato y al Estado.
Se ha producido entonces un avance de la legislación laboral de carácter revolucionario y se han sancionado políticas de precios para la producción de una amplia gama de productos pampeanos o no que valorizan a los que menos tienen y más necesitan de apoyo estatal.
Este primer paso debe ser acompañado por un conjunto de decisiones que hagan a la definitiva puesta en marcha de una estrategia de desarrollo rural para quienes laboran la tierra en base a la agricultura familiar, mediante prácticas ambientalmente sustentables y, además de suministrar alimentos imprescindibles para la canasta diaria de consumo de las familias argentinas, luchan por su supervivencia y su inserción cada vez más venturosa en el proceso agrario nacional.
Para estos esforzados productores, que son más de 200.000 en el paisaje agrario argentino, urge adoptar medidas en la misma dirección de las arriba enunciadas: regularización de los títulos sobre la tierra que explotan, acceso al crédito, defensa de los precios y los ingresos ante los intermediarios y/o grupos económicos concentrados que les adquieren sus productos, oferta de tecnología sana, que permita avanzar en el incremento de la producción sin dañar la tierra ni el ambiente y suministro masivo de bienes públicos para una mejor calidad de vida. Y a los trabajadores es preciso asegurarles que se respetará la norma adoptada y que se intentará controlar su trabajo cotidiano, en muchos casos, sujeto a prácticas de explotación del trabajo infantil y condiciones de vida y subsistencia socialmente intolerables". Fuente: www.pagina12.com /Cash/ 28-12-08
Es especialista en economías regionales pero soslaya la prioridad de democratizar las respectivas estructuras sociales de poder que hacen posible los feudos y que han sido reforzados con la consolidación de la descentralización programada por el Banco Mundial al que el gobierno K lo acaba de introducir en la promoción del desarrollo agrícola de las economías regionales (Ansalatina 25-9-08).
Entonces, ilusiona conque el gobierno vaya a poner en práctica un proceso de desarrollo rural y agrario de carácter nacional. El BM, como en la descentralización, establece las condiciones para privilegiar la concentración y desnacionalización del poder de decisión y de disfrute de la riqueza social. Porque el grado extremo de monopolización transnacional de todo el sistema agroindustrial y el financiero así como el modelo centrado en monocultivos de exportación, hacen inviables a los pequeños y medianos productores, máxime en la actual etapa de producción de los agro combustibles y de construcción de la infraestructura para esa gran escala de producción.
También, las prácticas ambientalmente sustentables son incompatibles con los transgénicos y la mega minería a cielo abierto, tampoco la competencia por el agua le es favorable.
Ahora, sorprende su olvido sobre quiénes son los ocupantes del sindicato y la función del pacto social del Gobierno y la CGT con los grandes empresarios.
2. La política popular y nacional
Ricardo Forster sostiene:
El gobierno K es
"un proyecto político que, nacido en mayo de 2003,
vino a cuestionar la
inercia de un modelo de país que, desde hace varias décadas, viene girando a
favor de los intereses de esas mismas corporaciones que han creado las
condiciones para un
crecimiento exponencial de la desigualdad, de la pobreza
y de la concentración de la riqueza en cada vez menos manos.
Cristina Fernández ha dado señales claras de que no está dispuesta a
abandonar los aspectos esenciales de una
política que prioriza defender el
empleo y el salario buscando hacerle frente a la crisis financiera
internacional sin apelar a recetas recesivas y heredadas de nuestros
economistas neoliberales".
El modo K de construir
política "desacoplando de sus acciones aquellas prácticas y señales que
hubieran podido contribuir a la ampliación de la base social para sustentar
su proyecto político. (...)
El kirchnerismo no ha comprendido adecuadamente
lo que significa la batalla cultural y le sigue entregando a la oposición
posibilidades que ella por sí sola es incapaz de generar, de la misma manera
que al faltar lo previo, aquello que explica a la sociedad el porqué de
ciertas medidas, se acaba por producir un vacío entre su relevancia y
comprensión que ellas deberían generar".
La época "de
inflexiones sorprendentes que, entre otras cosas notables,
ha marcado el fin
de la hegemonía
neoliberal, la radical puesta en cuestión de un modelo que
dominó la escena del mundo en los últimos treinta años. Pero lo que
todavía no ha caído es el andamiaje cultural-simbólico que le dio aliento y
consistencia a esa hegemonía, de tal modo que grandes sectores de la
sociedad siguen pensando y actuando de acuerdo con los valores emergentes de
la sacralización del mercado.
Por eso, sigue siendo imprescindible desgarrar
los velos de un orden político-económico-cultural que mantiene, más allá de
su evidente descomposición, una poderosa capacidad de recrearse a través de
los lenguajes mediáticos abroquelados, aún, en los relatos del
neoliberalismo".
El año 2009 en
Argentina será "igual de potente y conmovedor en que
se seguirán
dirimiendo las cosas verdaderamente trascendentes: la querella por la
igualdad articulada con las políticas redistributivas, la profundización de
la justicia como herramienta de reparación y el dilema de una Latinoamérica
enfrentada a una crisis colosal que pondrá en cuestión la propia lógica de
la unidad".
Fuente: revista
Caras y Caretas Año 48- Nº 2.230/ enero de 2009
Es filósofo y encabeza Carta Abierta, espacio intelectual que se propone esclarecernos en vez de favorecer la deliberación pública sobre los problemas fundamentales al destino común, tampoco consigue su objetivo. Porque si releemos cómo anticipa el año 2009, constatamos una serie de palabras que ni se formulan bien en calidad de consignas al desorientar, en concreto, sobre qué debemos hacer y en especial, sobre cuáles son los contenidos precisos de esos ideales tan sentidos por las mayorías.
Las razones claves para comprender su impotencia podemos hallarlas en cómo caracteriza al gobierno K, la etapa histórica y la batalla cultural. Pensemos en ▪"el crecimiento a tasas chinas": aumentó la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial y en ▪las actuales medidas para que los monopolios puedan seguir con su alta rentabilidad pese a la crisis del sistema capitalista cuya esencia es neoliberal por responder a oligopolios financierizados. Agreguemos:
la función del binomio entre pacto social y la judialización de la protesta social;
el empleo de mala calidad, con alto índice de trabajo sin derechos laborales y donde el Estado también tiene trabajo y parte del sueldo en negro;
salarios mayoritarios en el nivel de pobreza más un tercio que están en la indigencia pese a trabajar y un consumo básico a toda familia y persona que es atacado para disminuirlo( mediante alto IVA e inflación) y beneficiar al modelo de acumulación del poder económico -casi transnacional- en el modelo extractivo exportador.
Pero Ricardo Forster explicita la distorsión a que somete el papel de los intelectuales: limitarse a crear el amplio consenso al gobierno de los Kirchner.
3. La esperanza en políticas de fondo del gobierno K y la propuesta anacrónica
José Luis Livolti, coordinador del Movimiento Campesino Liberación (corriente interna de la FAA) perteneciente al Partido Comunista de la Argentina, explica:
"El año 2009 arrancó con una reunión parcial del sector lechero convocada en Rosario por algunas de las cámaras empresariales de ese ámbito, cuyo propósito fue analizar el problema de los precios que los productores reciben por tan noble producto: 0,85 peso por litro, según algunas cámaras, y 1,05 peso según el Gobierno, en virtud de un acuerdo firmado entre el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y una parte del sector.
El MCL conoce y además tiene en sus filas a compañeros pequeños productores, que ordeñan sus propias vacas en emprendimientos familiares y perciben entre 0,50 y 0,60 peso por litro por parte de pequeñas cooperativas, las que ya no pueden pagar más y están a punto de desaparecer junto a estos productores, ahogados ambos por la acción de las dos principales megafábricas lácteas que procesan y comercializan dentro y fuera del país el 70 por ciento de la producción (La Serenísima y Sancor).
Al mismo tiempo, con una política errada, el Gobierno firma con una parte de la burguesía lechera tibios acuerdos de precio que benefician parcialmente a una minoría sin ir a fondo en la elaboración y aplicación de una política de verdadero fomento y desarrollo de esta vital producción, que debería garantizar no sólo el ingreso sustentable a miles de productores familiares sino también aportar a la diversificación de la producción agraria nacional.
Del mismo modo, esa política equivocada permite y estimula la instalación de megaproyectos lecheros como el de Soros en la zona de Venado Tuerto, de 60.000 vacas en ordeñe con planta propia de elaboración de leche en polvo destinada al exterior y planta de agrocombustibles para cerrar el círculo perfecto.
Por este camino la producción láctea de la Argentina puede crecer, pero será a costa de los pequeños y medianos tamberos que terminarán por desaparecer.
Como parte importante de este panorama aparece el oportunismo de derecha de la llamada “Mesa de Enlace”, donde el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcatti, intenta marcar el paso del conflicto aprovechando su condición de gran empresario tambero. En tanto, Eduardo Buzzi, desembozadamente, proclama que si se agudiza la situación pueden aparecer los muertos que no hubo durante el conflicto anterior y que no descarta la participación de Federados en las listas de los partidos políticos (de derecha, por supuesto), incluyendo la de él si la FAA lo aprueba.
Al mismo tiempo, afirma que la política agraria del matrimonio K es un desastre, sin rescatar siquiera los intentos oficiales por beneficiar a los pequeños productores, que aun siendo insuficientes señalan un camino que puede y debe profundizarse.
Nuestra visión hoy es que se avecina una agudización del conflicto, fogoneada por estos sectores de la derecha renovada que seguirán intentando acciones destituyentes y o instaladoras de personajes que representen sus intereses en el Congreso nacional y en las municipalidades y comunas de los distintos pueblos en donde las fuerzas se lo permitan, agitando reivindicaciones que pueden ser justas, pero intentando arrastrar nuevamente a los verdaderos perjudicados del sector para usarlos de carne de cañón.
El gobierno nacional debería tomar nota de la experiencia vivida y, apoyándose en los sectores más afectados, elaborar y desarrollar políticas de fondo en apoyo de los agricultores familiares tamberos y pequeños productores del sector, diseñando políticas segmentadas que tengan el propósito de hacer pagar el mayor tributo impositivo a los que más tienen y que dicho desarrollo sirva a una política de real alternativa a la sojización, fomentando la repoblación del campo argentino.
Como una forma de contribuir a la búsqueda de soluciones verdaderas, teniendo en cuenta la situación actual que vive el sector que nos ocupa y también con la finalidad de abrir un debate que involucre a todos los sectores interesados, el MCL propone:
1. Plan de desarrollo lechero nacional privilegiando la ayuda y el estímulo a los pequeños productores y agricultores familiares mediante subsidios, y política impositiva progresiva y segmentada.
2. Política de precios sostén mediante la intervención del Estado a través de los organismos oficiales existentes (Subsecretaría de Desarrollo Rural, Ministerio de la Producción), teniendo en cuenta el Registro de Agricultores Familiares recientemente creado.
3. Política de precios al consumidor, garantizando precios accesibles, en cuatro productos básicos derivados de la leche, a saber: leche entera, manteca, queso común y dulce de leche.
4. Creación del Instituto para el Desarrollo de la Lechería Argentina con participación de los distintos actores del sector, priorizando la presencia de los pequeños y medianos productores tamberos y elaboradores: cooperativas de producción, pequeñas fábricas regionales, etc.
5. Reelaborar un nuevo diseño de política de retenciones que, afirmando el derecho que le asiste al Estado para intervenir en la economía, grave a las exportaciones en sentido progresivo, estableciendo claramente la redistribución de fondos para garantizar el desarrollo. Promulgar una ley específica orientada a beneficiar a la producción lechera nacional".
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3759-2009-01-18.html
Es dirigente comunista, sin embargo, se subordina a las directivas de no hacerle el juego a la derecha. Tal conducta responde, ante todo, a:
el
estancamiento teórico que le impide situarse en la ocupación de Argentina y
Latinoamérica por el sistema global de los agro negocios y analizar ese
copamiento como viabilizado, en su incesante expansión, por el gobierno de
turno de modo que no hay equivocación por parte de los Kirchner ni se puede
ilusionar a pequeños y medianos productores con paliativos en vez de cambios
desmonopolizadores y organizadores de una trama compleja de producción en
pequeña escala mirando a diversificar y mejorar la calidad de los alimentos;
la cúpula
partidaria se ha burocratizado o sea se ha aislado de la clase obrera y
hasta de su propia militancia, se contenta con arreglos entre dirigentes de
otras fuerzas y países sin revisar causas de su intrascendencia;
la incapacidad de autocrítica para reflexionar sobre su fracaso en convencer a los Federados (entre los cuales se halla) sobre sus propuestas pero, claro, es más fácil creerse importante adhiriendo al gobierno K que encubre a los verdaderos beneficiarios del modelo de soja y de monocultura.
¿Cómo ir constituyendo la izquierda (superadora de la posible para la democracia restringida) que facilite la construcción de la autogestión y el autogobierno por la diversidad popular?
I) En principio, es crucial independizarse del progresismo o izquierda posible para la democracia restringida que instauraron los poderes establecidos mediante terrorismo de estado y genocidio a fin de establecer la dictadura de su mercado global sobre la vida y la dignidad humana de las grandes mayorías. Porque:
El progresismo enreda la deliberación pública con consignas para ponerlo a la cabeza
A. «Hay que dar la batalla ideológica al neoliberalismo»
Es formulada por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), agrupamiento de intelectuales progresistas que presentan al gobierno de los Kirchner en confrontación con el neoliberalismo y la derecha política cuando, en verdad, concretó la recomposición, después de la crisis en el 2001, del crecimiento económico de ese bloque dominante. Leamos:
“Hay que dar la batalla ideológica”
Fernando
Krakowiak
relata:
"Un grupo de jóvenes
economistas heterodoxos anunciaron el jueves la creación de la Asociación de
Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). Cash conversó con su
flamante presidente,
Matías Kulfas,
quien explicó las motivaciones que los llevaron a organizarse, el modelo de país
que defienden y las coincidencias que tienen con un gobierno, del cual muchos de
ellos forman parte. Kulfas, de hecho, es director del Banco Nación.
¿Por qué decidieron conformar esta asociación?
–Cuando uno observa la evolución de la economía argentina en los últimos treinta años ve que hubo un fuerte cambio de modelo económico a partir de la dictadura militar, que inauguró una etapa de neoliberalismo, y recién en estos últimos cinco años comenzó a producirse un viraje. Sin embargo, la batalla ideológica está lejos de haber sido ganada porque la mayoría de los economistas viene calificando este viraje de inconsistente. Por eso consideramos que es necesario un espacio de reflexión que ayude a consolidar esta nueva etapa.
Así como hubo veinticinco años de neoliberalismo que dejaron a la Argentina con un claro proceso de deterioro productivo y exclusión social ahora debemos ser capaces de aportar ideas para ayudar a consolidar un modelo de industrialización con una sociedad incluyente.
¿De qué manera piensan intervenir?
–Vamos a proponer un escenario de debate intelectual a partir de la organización de seminarios y de un gran congreso nacional que sea capaz de reunir a los economistas heterodoxos. La ortodoxia está muy organizada en torno a diferentes fundaciones y consultoras financiadas por sectores de poder. En cambio, el espacio heterodoxo está más disperso. Lo que buscamos es ir generando un mojón institucional que permita construir una agenda diferente de propuestas a mediano y largo plazo.
¿Apuestan a convertirse en referentes del pensamiento heterodoxo?
–AEDA va a ser una usina de pensamiento heterodoxo, pero también un espacio político. Nos planteamos como un grupo de fuerte sustentabilidad intelectual y basamento científico, pero no ocultamos nuestra ideología. Estamos convencidos de que el discurso económico encierra valores e ideología. La confusión surge porque las escuelas ortodoxas pretender ocultar ese halo de ideología bajo la forma de una teoría científica, pero esas teorías también tienen ideología, tanto en los supuestos que encierran sus modelos como en sus valoraciones. Cuando un economista plantea que lo fundamental es la libertad de mercado, está diciendo que le es indistinto que se genere pleno empleo o que haya una desocupación del 30 por ciento. Nosotros priorizamos una sociedad incluyente con pleno empleo y no aceptamos los mercados como son. Lo que uno tiene que hacer es revelarse contra las estructuras productivas desequilibradas que generan exclusión social.
Algunos miembros de la asociación son funcionarios y otros no, ¿cómo piensan resolver esa tensión entre quienes forman parte del gobierno y quienes tienen una posición más crítica?
–En la asociación hay algunos que somos kirchneristas, otros que no lo son pero comparten el rumbo económico y otros que tienen una posición más crítica. Sin embargo, todos compartimos una serie de valores que hacen al proyecto nacional. Lo que planteamos es un esquema que implique priorizar la industrialización y el pleno empleo y tomar distancia de esta globalización financiera que impulsó el libre flujo de capitales con el argumento de que iba a generar mayores oportunidades para los países menos desarrollados y terminó generando todo lo contrario.
Usted señaló que muchos economistas califican de inconsistente el modelo actual y que es necesario dar una batalla ideológica para combatir esa imagen, ¿cuáles son los principales argumentos a refutar?
–Si se repasan los últimos años, puede verse que al principio se calificaba a la recuperación como un veranito o un rebote y ante la menor señal de desaceleración de algún indicador se decía que se venía el amesetamiento y la verdad es que tuvimos seis años de crecimiento ininterrumpido. Hay que dejar en claro que es posible hacer una gestión macroeconómica pragmática y eficaz en la cual el tipo de cambio pueda jugar un papel importante. La estructura productiva desequilibrada que tiene nuestro país fue compensada con tipos de cambios diferenciales, un tipo de cambio para el agro y otro para la industria. La ortodoxia económica afirma que este esquema es inconsistente, cuando en realidad es sólo un esquema de desarrollo diferente al que había aplicado el país en los últimos 25 años. Es necesario explicar que este esquema es consistente y que tiene consecuencias muy claras en materia económica y social. Si el tipo de cambio se hubiese apreciado seguramente el esquema de crecimiento habría sido muy distinto y el desempleo y la pobreza serían mayores.
Ahora también surgen diferencias con la ortodoxia económica al momento de explicar la crisis. Muchos economistas dicen que la situación actual no es sólo una consecuencia de lo que sucede en los países desarrollados sino de errores internos.
–Lo que se observa son
fuertes señales de desaceleración económica que tienen que ver con los coletazos
de la crisis internacional. No verlo así revela una concepción muy parcial que
lleva a conclusiones equivocadas. Es una crisis inédita. Por primera vez aparece
una quiebra en cadena de algunas instituciones muy poderosas y naturalmente eso
se traslada a la esfera real de la economía y termina impactando en los países
en desarrollo. El principal factor de desaceleración es la crisis internacional,
aunque es importante señalar que estamos en una mejor situación para enfrentar
esa crisis. En los ‘90, Argentina enfrentó las crisis internacionales con
déficit fiscal, comercial y con un menor nivel de reservas. Ahora el impacto es
menor y se puede estar preparado para salir adelante más rápido".
Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3727-2008-12-21.html
B. «Hay que ganar la batalla ideológica contra el neoliberalismo»
Es propuesta desde la posición que ya el gobierno K modificó las bases económicas del neoliberalismo pero lo cierto es que mostró y muestra cómo el modelo productivo de la UIA resulta crecimiento económico no del país ya que se concreta en acumulación gran capitalista a expensas de superexplotación tanto de la naturaleza como de los trabajadores y de despojo y sumisión para la inmensa mayoría de la población. Además, en la explicación de esta consigna como en la de la anterior, se persiste en una disputa entre intelectuales adictos a los de arriba que destinan a los de abajo sólo a votar en las elecciones.
Hernán Dearriba (Argentina Económica) entrevista a Matías Kulfas, presidente de AEDA que indica:
“La batalla ideológica contra el neoliberalismo no se ganó
El neoliberalismo argentino tuvo cerca de 25 años y bien se podría decir que para construir una nueva etapa en el sentido contrario con desarrollo, inclusión social e industrialización hacen falta ideas y para eso creamos este espacio.
Los centros de pensamiento de la derecha no reconocen esa disputa ideológica sino que plantean sus ideas en términos académicos.
La ortodoxia, justamente, lo que hace es ocultar su ideología bajo un supuesto valor cientificista. Ellos muchas veces plantean que en realidad sus modelos no tienen ideología, están trabajados a partir de supuestos racionales, pero cuando uno mira que hay ideología, hay valores y hay prioridades".
Matías Kulfas explica proyecto:
"El eje central pasa por pensar en el largo plazo propuestas de trabajo que permitan profundizar el período de industrialización, de recuperación del mercado interno y del tejido productivo y social que nos permita analizar: ▪cómo hacemos para que la Argentina tenga una inserción pragmática en el concierto internacional, ▪qué hacer frente a este nuevo escenario de crisis internacional que marca el fracaso de la elite financiera con un elemento que prometía llevar más desarrollo a los países periféricos cuando en realidad se ensanchó la brecha. Buscamos pensar ▪cómo hacer una economía donde la innovación tecnológica tenga un peso cada vez más intenso.
Se ha buscado instalar en el debate público cómo tener una industria nacional pujante que cree nuevas ramas de producción".
Dearriba continúa en la entrevista:
"–¿Piensan en el papel que debe tener una burguesía nacional?
–Argentina necesita tener un sector productivo nacional que invierta, se desarrolle y tenga un peso fuerte en el pensamiento de la política pública. Uno piensa en aquel viejo lema que dice que cuando se miran las políticas públicas antes que hacer lo que dicen los países desarrollados que hay que hacer, hay que hacer lo que hicieron.
–¿Cuáles son los primeros pasos que van a dar como asociación para no que darse en lo discursivo?
–Vamos a convocar a un primer Congreso nacional de economía, fuertemente orientado a una economía pensada para la inclusión social.
En la Argentina se ha difundido mucho a los pensadores centrales del stablishment y de las principales escuelas ortodoxas, y sin embargo hay en América latina, Estados Unidos y Europa, varias escuelas de pensamiento que han sintetizado muy bien las ideas alternativas, vinculadas al desarrollo productivo en naciones periféricas.
Trabajaremos en diferentes comisiones, los ejes están divididos en diferentes cuestiones como
un esquema macroeconómico que garantice el desarrollo productivo y el pleno empleo;
una inserción internacional con pragmatismo, para aumentar su espacio y buscar nuevos mercados con valor agregado;
dar la discusión por el nuevo orden internacional...
–En ese contexto la figura de Keynes se puso de moda. ¿Hay que volver a Keynes o hay que reinventar el keynesianismo?
–En lo que tiene que ver con el rol del Estado, está claro que el papel como actor contracíclico que mantiene la actividad en momentos complicados, la obra pública con aumento del gasto tiene hoy un consenso bastante fuerte. De hecho, estaba muy instalado hasta la década del 60, pero luego el avance del sector financiero fue transformando esa visión, pero no porque fuera equivocada, sino porque fue una batalla ideológica que ganó el sector más reaccionario.
Al mismo tiempo creo que hay que tomar muchos pensamientos de Keynes que no fueron tenidos en cuenta, como los controles de los movimientos de capitales o incluso de los flujos comerciales. Creo que hoy en día está todo en consideración. El comercio libre per sé no es beneficiario para todos, al revés, puede ser perjudicial".
Fuente: http://www.lmneuquen.com.ar/suplementos/2008/12/28/1144.php
C. «Hay que convertir a la Argentina en un país industrializado»
Es la visión de la inserción pragmática en el mercado global. Por lo tanto, arranquemos de la economía real durante estos cinco años. El gobierno de los Kirchner ▪ha garantizado seguridad de formidables negocios a grandes capitales extranjeros y locales asociados en forma subordinada al Mercado global; ▪ha hecho -a través de la recomposición del bloque dominante- que las pymes sobrevivientes pudiesen utilizar su capacidad ociosa y orientarse a la exportación; ▪ha promovido micro emprendimientos para sacar de la movilización callejera a los trabajadores desocupados e implementar su disciplinamiento social , también, mantenerlos hundidos en la excesiva exigencia de competir con la gran escala.
El modelo industrial sigue centrado en
la industria automotriz de las transnacionales y mirando hacia la exportación.
Pero AEDA simplemente habla de
industrialización como antinomia del desarrollo rural y agrario.
Pablo Waisberg
comenta:
"AEDA: en las antípodas de los que creen que la soja genera el 60% de los empleos"
Aclara que la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA) persigue como objetivos políticos:
"utilizar la economía como una herramienta para entender la realidad y transformarla y
dejar a un lado, por sobre todas las cosas, aquellas propuestas que condenan al país a ser un mero exportador de materias primas.
“Estamos en los antípodas de los que creen que el 60% del empleo se genera en la
soja. Creemos que no existe otra posibilidad que industrializarse.
La
industrialización no es una opción sino una obligación para el desarrollo
nacional”, subrayó Heyn. (...)
LA DIVISORIA.
Fernando Peirano destacó el rol del Plan Fénix en los ’90, habló de la necesidad
de debatir mediáticamente los paradigmas económicos que dejo el neoliberalismo y
trazó la divisoria de aguas: “Están los que buscan la acumulación vía los
mercados financieros y quienes
creemos que la acumulación es por el desarrollo
industrial”.
Allí volvió sobre algunas de las cosas que habían señalado los fundadores del
Plan Fénix y marcó la necesidad de tener “un Estado fuerte, competente en la
formación de sus recursos humanos y democrático”.
Trazó también los ejes que guiarán el debate político, ideológico y técnico de la nueva asociación: “Una macro orientada a la producción y que resguarde el ahorro, salir de la situación de pobreza mediante la distribución y redistribución de la renta y pensar el desarrollo como una construcción social”. Subrayó: “Los avances abren espacios a nuevos conflictos y nos parece interesante constituirnos como un actor social”. Fuente: http://www.elargentino.com/nota-20971-AEDA-en-los-antipodas-de-los-que-creen-que-la-soja-genera-el-60-de-los-empleos.html /19-12-08
II) En suma, AEDA piensa en el desarrollo capitalista o sea en el enriquecimiento de los grandes empresarios industriales y en la atención al mercado global en vez de la economía mirando a las necesidades y los intereses de la diversidad popular. Por eso:
La deliberación pública requiere deconstruir la economía existente
A. ¿Qué significan deconstruir la economía y la racionalidad ambiental?
Enrique Leff explica:
"Es preciso descontruir la economía existente y construir otra
Hacia una racionalidad ambiental
Más allá del rechazo a la mercantilización de la naturaleza, es preciso desconstruir la economía realmente existente y construir otra, fundada en una racionalidad ambiental. ¿Qué significa esto?
La frase parte de una constatación: la causa fundamental de la crisis ambiental, de la degradación ecológica y del calentamiento global, es el proceso económico que actúa como motor generador de entropía, que acelera la muerte del planeta. Además, no es posible decrecer manteniendo la misma estructura de la economía, que impulsa a ésta a seguir creciendo, incrementando su consumo entrópico de la naturaleza y destruyendo las bases de sustentabilidad de la propia economía y de la vida misma.
Si estas aseveraciones son certeras, surge la pregunta sobre la posibilidad de recomponer la economía agregándole normas ecológicas, innovaciones tecnológicas y contrapesos distributivos. En otras palabras, ¿es posible reequilibrar la economía dentro de la misma racionalidad --teórica e instrumental, económica y jurídica-- que la ha constituido?
De la contradicción entre economía y ecología, de ese imposible que sería el “desarrollo sostenible”, surge la inquietud de saber si otra economía es posible: si es posible crear otra racionalidad productiva, fundada en otros principios productivos y en otros valores sociales.
Desde hace más de tres décadas hemos venido proponiendo una reconstrucción de la economía fundada en el principio de una productividad ecotecnológica sustentable, en una racionalidad productiva asentada en los potenciales de la ecología, la productividad tecnológica y la creatividad cultural.
Esta conjunción de procesos vendría a suplantar a una economía fundada en el capital, el trabajo y la tecnología como factores fundamentales de la producción, que:
han desconocido la trama ecológica que constituye las condiciones de sustentabilidad de la economía y
han “externalizado” y desvalorizado a la naturaleza, para cosificarla y convertirla en recursos naturales, en materia prima, en objetos de trabajo, en simple materia y energía que alimenta el proceso productivo.
El concepto de entropía procede de la termodinámica: la cantidad de energía libre que se puede transformar en trabajo mecánico disminuye de forma irreversible con el tiempo.
La transición hacia la sustentabilidad implica pasar de una economía entrópica a una economía "neguentrópica", es decir, basada en el principio de la vida: en la capacidad fotosintética del planeta, en la organización ecológica de cada ecosistema y la organización cultural de cada territorio de vida. Ello llevaría a un balance entre entropía y neguentropía en los procesos productivos.
La «racionalidad ambiental» orienta la construcción de una economía fundada en la fotosíntesis, que transforma la energía solar en biomasa. Pero no es simplemente una economía solar basada en un uso más intensivo de tecnologías y colectores solares.
Se trata de aprovechar el principio de productividad neguentrópica para magnificarlo a través de la organización ecosistémica del planeta, y de orientar las innovaciones hacia tecnologías adaptadas a la conservación productiva y a la oferta ecológica de los ecosistemas.
Pero tampoco sería una economía que hubiera pasado de la eficiencia tecnológica a la ecoeficiencia.
No es una economía regida por una racionalidad ecológica, sino por otros principios y valores.
Una economía basada en la productividad ecológica es la del cuidado de la naturaleza, que enlaza a la naturaleza, como fuente de vida y de producción, con una ética y una estética de la naturaleza. Es el paso de una mitificación y adoración de lo natural a una conciencia de nuestra naturaleza humana y una ética de la responsabilidad hacia la vida.
La reconstrucción de la economía es un proceso de resignificación de la vida y de la existencia humana.
La construcción de la sustentabilidad no es pues una simple gestión ecológica de los potenciales productivos naturales. Implica una reapropiación de la naturaleza, y no sólo una reapropiación productiva. La creatividad cultural no es apenas la de la eficacia productiva, es la del sentido, los valores asignados a la naturaleza como territorio de vida y como espacio para la recreación de la cultura.
La «racionalidad ambiental» va más allá de la ecologización del pensamiento y de un conjunto de instrumentos para una eficaz administración del ambiente. Se trata de una teoría que orienta una praxis a partir de la subversión de los principios que han ordenado y legitimado la racionalidad teórica e instrumental de la modernidad.
Es una racionalidad que integra el pensamiento y los valores, la razón y el sentido, está abierta a la diferencia y a la diversidad, busca desconstruir la lógica unitaria y hegemónica del mercado para construir una economía global, integrada por economías locales basadas en la especificidad de la relación de lo material y lo simbólico, de la cultura y la naturaleza.
Enrique Leff - Ambientalista, escritor y ex coordinador de la Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Derechos exclusivos Tierramérica/ www.tierramerica.info
Fuente: www.ecoportal.net /15-1-09
B. ¿Para qué y cómo concretarlas?
Rebelión
da a conocer un
resumen de la conferencia
de Jorge Riechmann: Elementos para una teoría de la racionalidad ecológica.
"En su libro En paz con el planeta, el biólogo estadounidense Barry Commoner señala que los seres humanos vivimos en dos mundos:
un mundo natural llamado bioesfera o ecoesfera, moldeado por los procesos geológicos, químicos y biológicos que ha experimentado la Tierra en sus cinco mil millones de años de historia; y
un mundo cultural que podemos denominar tecnoesfera y que estaría formado por los distintos sistemas y dispositivos socioeconómicos que ha ideado el hombre, desde los asentamientos rurales a las grandes metrópolis, desde los campos de cultivo al ciberespacio, desde las instalaciones fabriles a las redes de transportes...
Durante la mayor parte de la historia de la Humanidad, la tecnoesfera ha tenido una dimensión muy pequeña, pero en los últimos siglos ha crecido de forma exponencial y ahora se puede decir que está "sobredimensionada". Algo que, a juicio de Jorge Riechmann, profesor titular de filosofía moral en la Universidad de Barcelona, supone un peligro para la frágil sostenibilidad del planeta, pues ha propiciado que éste comience a estar "ecológicamente saturado" y que ahora vivamos "bajo constricciones ecológicas globales".
En un medio ambiente finito como el nuestro, un crecimiento indefinido es inviable y conduce al colapso.
Esto es obvio, pero según Jorge Riechmann, el pensamiento ecológico tiene que insistir en esta obviedad porque vivimos en una sociedad en la que todo está construido como si ese crecimiento indefinido sí fuera posible y se potencia un sobreconsumo de territorio, energía, materiales y agua. En gran medida esto ocurre porque, como dice el teórico de sistemas Ervin Laszlo, siguen estando vigentes prácticas y modalidades de pensamiento concebidas en y para un contexto muy diferente al actual.
"Para vivir en el tercer milenio", asegura Laszlo, "no será suficiente con un incremento de la racionalidad actual. Necesitaremos nuevas modalidades de pensamiento y nuevas maneras de percibir e imaginarnos a nosotros mismos, a los demás, a la naturaleza y al mundo que nos rodea”. Hace falta, por tanto, una nueva racionalidad que se adecue a los desafíos y exigencias del presente. Esa racionalidad es, según Jorge Riechmann, la racionalidad ecológica que "tiene realmente en cuenta cómo está estructurado el mundo en el que vivimos".
En este punto de su intervención, Riechmann, autor de libros de poesía como Cántico de la erosión, Desandar lo andado o Conversaciones entre alquimistas, y de ensayos como Biomímesis o Un mundo vulnerable, explicó que a partir de distintos conjuntos de intereses y valores se pueden construir diferentes racionalidades, hasta el punto de que, como advertía David Hume en su libro Tratado sobre la naturaleza humana, "puede resultar racional preferir la destrucción del universo a sufrir un rasguño en la mano". "De algún modo", aseguró Riechmann, "ese tipo de racionalidad es la que presupone y, en gran medida, fomenta el mercado capitalista".
En su propuesta de construcción de una teoría de la racionalidad ecológica, Jorge Riechmann toma como punto de partida el trabajo que en torno a la axiología (reflexión sobre los valores) ha realizado el filósofo navarro Javier Echeverría. El autor de Los Señores del Aire: Telépolis y el Tercer Entorno (obra con la que Echeverría obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en el año 2000), concibe los valores como funciones que aplican agentes a la hora de discernir qué es lo bueno y qué es lo malo para ellos. Javier Echeverría parte de una concepción no antropocéntrica del valor y considera que en el mundo animal hay valores naturales que son anteriores a los valores específicamente humanos (los valores morales, religiosos, estéticos, militares...). "Cada acción voluntaria de un animal", sostiene en su libro Ciencia del bien y del mal, "es un juicio de valor, incluida la acción de invernar/hibernar o dormir".
En este libro, Echeverría defiende una concepción plural de la racionalidad, planteando que no hay una sola racionalidad sino muchas ligadas cada una de ellas a distintos sistemas de valores. Por ejemplo, se puede hablar de una racionalidad militar que pone los valores e intereses bélicos por encima de todos los demás valores. Echeverría tiene una visión plural de la racionalidad, pero no relativista pues, a su juicio, "unas formas de racionalidad son mejores que otras", hay una jerarquía de racionalidades. Pero, ¿qué es lo que nos permitiría afirmar que un tipo de racionalidad es mejor que otra?, o siendo más concreto, ¿cómo podemos argumentar que los valores ecológicos deben estar por encima de los valores económicos y tecnocientíficos? Quizás esto no se puede hacer en términos absolutos, pero sí en términos contextuales, es decir, teniendo en cuenta el contexto desde el que se formula la pregunta, en nuestro caso un "mundo lleno", "un mundo ecológicamente saturado".
Ya hace más de dos décadas que el economista y sociólogo estadounidense Herbert Alexander Simon desarrolló la noción de racionalidad acotada, según la cual lo importante no es la maximización de valores (como sugiere la racionalidad economicista y mecanicista), sino la satisfacción de los mismos. A juicio de Simon, existen unas cotas mínimas y máximas de satisfacción del valor: si se superan estas últimas, el valor se convierte en contravalor, el placer en displacer, lo bueno en malo (porque, como se suele decir coloquialmente, nunca hay que pasarse: ni por defecto, ni por exceso).
Esta idea de que todo tiene un límite (incluso la razón) no sólo es habitual en mitos y narraciones de culturas tradicionales, sino que también está presente, de forma más o menos explícita, en la mayor parte de las prácticas reales que se llevan a cabo en ámbitos tan diversos como la política, la acción social, la vida jurídica o la ecología.
Y, por supuesto, en reflexiones que hacen numerosos creadores, como el escultor vasco Eduardo Chillida que aseguró en una entrevista que un día se dio cuenta "de que el poder de la razón estaba en la capacidad de hacernos comprender sus propias limitaciones".
Sin embargo, la organización de nuestra sociedad sigue dependiendo de una racionalidad productivista/maximizadora que parece ignorar la noción de límite y que, como comentó Marta Soler en la presentación de la conferencia de Jorge Riechmann, nos ha embarcado en un proceso de destrucción ecológica que ha alcanzado ya tal magnitud que sólo se podrá frenar si se toman medidas urgentes y contundentes. Y para ello hace falta un cambio de mentalidad (de valores), que asumamos -tanto a nivel individual como colectivo- que la naturaleza no está a nuestro servicio (no es de nuestra propiedad) y que hay límites biofísicos que no podemos (ni debemos) sortear.
En su intento de probar que la racionalidad ecológica es mejor (más adecuada para el contexto en el que nos encontramos) que la economicista, Riechmann recordó que las aportaciones de diversos autores y teorías (desde Warren Weaver a Edgar Morin, desde la algorítmica de Kolmogorov al principio del orden a partir del ruido...) han demostrado que los sistemas naturales -y también, muchos sistemas humanos- son "sistemas complejos adaptativos" cuyo desarrollo no está del todo predeterminado, sino que se produce adaptándose al medio en el que se insertan, por lo que su evolución es muy difícil de predecir.
La lógica maximizadora, que busca la eliminación de redundancias para optimizar la productividad, tiene sentido para las máquinas pero no para estos sistemas complejos adaptativos (que se caracterizan por sus interconexiones múltiples, por sus cambios discontinuos, por sus comportamientos caóticos) que necesitan de dichas redundancias para su supervivencia.
En un contexto, la bioesfera, en el que lo que prevalecen son los sistemas complejos adaptativos (de hecho, la propia bioesfera lo es), lo coherente es regirse por una racionalidad que se ajuste a ellos. "Y, desde luego", subrayó Riechmann, "una racionalidad ecológica (una racionalidad acotada) lo hace mucho mejor que una racionalidad economicista (una racionalidad maximizadora)".
Hay que tener en cuenta que la visión tradicional de la economía (sobre la que se apoya esa racionalidad economicista) se basa en lo que en inglés se denomina un wishfull thinking (que se podría traducir como "pensamiento ilusorio"), pues razona como si la entropía no existiera, los recursos naturales fuesen infinitos y los seres vivos pudiesen metabolizar cualquier cantidad de contaminación.
Es decir, como si la economía estuviese al margen de las leyes biofísicas, como si no formase parte de la naturaleza y sólo dependiese de sí misma.
En gran medida esto ocurre porque los principios fundamentales de esta «visión tradicional o neoclásica de la economía» se establecieron en el marco del paradigma mecanicista, sin tener ni siquiera en cuenta las aportaciones de la teoría de la evolución biológica y de la termodinámica.
Es, por tanto, una "teoría económica lastrada de anacronismo" que propone formas de funcionamiento que chocan con las dinámicas sociales y naturales (con la lógica de los sistemas complejos adaptativos) y que antepone la acumulación de capital a la satisfacción de las necesidades humanas. "Si la entropía no existiese", subrayó Jorge Riechmann, "si los recursos naturales fuesen infinitos y los seres humanos nos comportásemos de forma muy diferente a como lo hacemos, entonces las construcciones mitológicas de la economía neoclásica podrían resultar formas realistas de entender la realidad. Pero no es así".
A su juicio, la «racionalidad ecológica» -que coloca el valor “integridad a largo plazo de los ecosistemas y de la biosfera” (y valores complementarios a éste) por delante de los valores jurídicos, epistémicos, militares...- se adapta mucho mejor a las características biofísicas de nuestro mundo que la racionalidad económica. Hay que tener en cuenta que, como señalan James J. Kay y Eric Schneider en Embracing complexity: the challenge of the ecosystem approach, los sistemas complejos adaptativos "existen en situaciones en las que consiguen 'suficiente' energía, pero 'no demasiada'": necesitan cubrir un umbral mínimo de energía para poder auto-organizarse y funcionar, pero si se les suministra demasiada, "el caos se adueña del sistema, pues la energía sobrepasa la capacidad disipativa de sus estructuras y éstas se derrumban".
Jorge Riechmann puso un ejemplo que muestra cómo ambas racionalidades dan respuestas muy diferentes a un mismo problema (en este caso, a un problema que está afectando a la salud de nuestra especie y de la bioesfera en su conjunto).
Ante la constatación de que al introducir sustancias contaminantes bioacumulativas en las cadenas tróficas (algo que en la actualidad se hace a gran escala con el fin de mejorar el "rendimiento productivo") se provoca que la leche de las madres mamíferas transmita una enorme carga tóxica a sus crías (o a sus hijos, porque, no lo olvidemos, también son mamíferos los seres humanos), la racionalidad ecológica plantea que lo más adecuado es dejar de producir dichas sustancias, mientras que la racionalidad económica -que pone la maximización de beneficios por encima de todos los demás valores- se limita a intentar minimizar los efectos negativos de esta introducción a través de una serie de dispositivos englobados dentro de lo que se ha denominado eufemísticamente "gestión de riesgos".
La «racionalidad ecológica» considera que las actividades productivas humanas son subsistemas que están dentro del sistema terrestre de la bioesfera y que, por tanto, sus principios rectores no deben contradecir a los del sistema que los contiene. Esto nos remite a la noción de biomímesis que plantea la necesidad de "imitar la naturaleza a la hora de reconstruir los sistemas productivos humanos, con el fin de hacerlos compatibles con la biosfera", es decir, de recomponer los sistemas humanos para que funcionen de la manera más parecida posible a cómo lo hacen los ecosistemas. Y éstos no buscan la maximización de valores sino que, por el contrario, desarrollan numerosos mecanismos de control (redundancias, bucles de retroalimentación negativa...) que hacen disminuir su "productividad", pero que ayudan a preservar su integridad a medio y largo plazo.
Quizás, uno de los principales problemas a los que se enfrenta el hombre contemporáneo es que sus capacidades cognitivas no están preparadas para el mundo tan complejo que ha creado. En este sentido, el ensayista y financiero de origen libanés Nassim Nicholas Taleb asegura en su libro El Cisne Negro. Sobre el impacto de lo altamente improbable que nuestra evolución biológica nos permite adaptarnos perfectamente a un mundo (que él denomina “Mediocristán”) donde dominan los términos medios y hay pocos éxitos o fracasos extremos, pero no a un entorno como el actual (a "Extremistán", en la terminología de Taleb) en el que se generan continuamente "bolas de nieve" (de forma tan rápida que es muy difícil saber cuál ha sido su origen y predecir su comportamiento) y donde recibimos tanta información que somos incapaces de procesarla.
Hay que tener en cuenta que en las últimas décadas, psicólogos sociales, científicos cognitivos, neurólogos y filósofos han demostrado que el Homo sapiens sapiens es menos sapiens de lo que se pensaba y que la racionalidad no es un don natural de nuestra especie, sino más bien una meta hacia la que intentamos avanzar contrariando tendencias innatas muy potentes (tendencias que nos llevan a evaluar mal las probabilidades, a introducir vínculos causales inexistentes, a favorecer lo sensacional sobre lo realmente relevante...).
A modo de conclusión, en la fase final de su intervención Jorge Riechmann señaló que la preeminencia de la racionalidad ecológica sobre la racionalidad económica se justifica en términos contextuales si se acepta que, por un lado, el economicismo (con su lógica maximizadora) no es adecuado para un entorno -la biosfera- en el que predominan los sistemas complejos adaptativos; y que, por otro lado, el programa tecnocientífico transhumanista (que considera que el desarrollo tecnológico permitirá que los seres humanos superen sus limitaciones biológicas -convirtiéndose en cyborgs- y puedan controlar su propia evolución) es poco plausible. Asumiendo que ya no estamos en un "mundo vacío" sino en un "mundo lleno" (ecológicamente saturado), la racionalidad ecológica defiende la autocontención y la autolimitación (único modo de frenar un crecimiento desbocado que nos puede llevar -si es que no lo está haciendo ya- al colapso) y plantea la necesidad de dejar de ver la naturaleza como algo separado de la sociedad humana que hay que dominar y explotar, de "desandar lo andado" para conciliar nuestro bienestar con el bienestar de la biosfera".
http://ayp.unia.es/index.php?option=com_content&task=view&id=496
Fuente: www.rebelion.org/ Ecología social/ 30-1-09
Entonces, el progresismo nos quiere convencer que el bienestar provendrá de la continuidad de estar embarcados en la navegación del país a merced de la globalización o sistema capitalista mundializado que está en crisis estructural y civilizatoria pero, sobre todo, produce: desertificación, catástrofes socio-ambientales y silencioso exterminio masivo.
Nos señala la obligación de industrializarnos según y conforme al modelo de desarrollo capitalista y para competir en el mercado global. Sin recordar a Adolfo Dorfman diciendo:
"La Argentina está viviendo de espaldas a nuestras posibilidades, marcha sin rumbo, a la deriva, sumergida en un proceso imitativo, adhiriendo a una visión fatalista, con escaso conocimiento de los fenómenos, sin análisis en profundidad ni voluntad de cambio. Se ignora lo que el país puede dar y lo que se necesita para lograrlo".
Advierte: "no estamos proponiendo reconstruir un tejido industrial que, bien o mal, funcionó, cumplió su misión de proveer servicios a la industria y producir diversos bienes con generación de empleo. Se trata de generar una novedosa trama industrial que esté basada en la cerebrointensividad, eficiencia, conocimiento, imaginación creativa, abocada a poner en práctica tareas industriales del tipo que se enumeró previamente.
Esa trama industrial desempeña un papel mucho más estratégico que grandes emprendimientos aislados en bolsones, incomunicados o deficientemente eslabonados vertical, horizontal y radialmente con resto de la industria y todo el aparato productivo nacional (...)". Fuente: revista Realidad Económica Nº 173/julio-agosto de 2000, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico. http:// www.iade.org.ar
Se trata de una trama industrial que incluya en las distintas expresiones de un complejo único de producción, en vez de proponerse esa inserción pragmática en el capitalismo mundializado. Esto último:
Es consecuencia de un encandilamiento por el desarrollo del capitalismo que esquiva sus fundamentos en la maximización de la superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza y en la apropiación de bienes comunes y de ingresos de los distintos componentes populares.
La organización de nosotros, los de abajo, desde un posicionamiento de izquierda nos exige:
1. La indagación de razones gubernamentales para demonizar a productores
Silvia Ribeiro (La Jornada), en "Los que se quieren comer el mundo", destaca:
"En una enorme crisis del capitalismo, madre de muchas crisis convergentes, se rescata con dinero público a las más grandes empresas privadas del planeta, mientras siguen aumentando los pobres y hambrientos y el caos climático. (...)
Las crisis actuales tienen un contexto de concentración creciente del poder corporativo, apropiación de recursos naturales y desregulación o leyes en favor de empresas y especuladores financieros, que ha aumentado sin pausa en las últimas décadas. En 2003, el valor global de fusiones y adquisiciones fue un millón 300 mil millones de dólares (1.3 billones). En 2007 llegó a 4 mil 48 billones. En la industria alimentaria, el valor de las fusiones y compras entre empresas se duplicó de 2005 a 2007, llegando a 200 mil millones de dólares. La debacle financiera terminó con algunas de ellas, favoreciendo oligopolios aún más cerrados".
La investigadora del Grupo ETC plantea:
"¿Qué significa esto para la gente común? El informe del Grupo ETC De quién es la naturaleza (www.etcgroup.org) ofrece un análisis en el contexto histórico de la concentración corporativa de sectores clave en las últimas tres décadas. Desde entonces, el Grupo ETC ha seguido las maniobras de mercado de las autodenominadas “industrias de la vida”, (biotecnología en agricultura, alimentación y farmacéutica). En el nuevo informe, se agregan las empresas detrás de la convergencia de biotecnología con nanotecnología y biología sintética, que promueven nuevas generaciones de agrocombustibles y más allá: intentan generar una economía pospetrolera basada en el uso de carbohidratos y vida artificial.
El sector agroalimentario sigue siendo uno de los ejemplos más devastadores, por ser un rubro esencial: nadie puede vivir sin comer. Es, además, el mayor “mercado” del mundo. Por ambas razones, las trasnacionales se lanzaron agresivamente a controlarlo.
En las últimas 3-4 décadas, pasó de estar altamente descentralizado, fundamentalmente en manos de pequeños agricultores y mercados locales y nacionales, a ser uno de los sectores industriales globales con mayor concentración corporativa. Para ello fue necesario un cambio radical en las formas de producción y comercio de alimentos. Gracias a los tratados de “libre” comercio, la agricultura y los alimentos se transformaron de más en más en mercancías de exportación en un mercado global controlado por una veintena de trasnacionales.
Según un informe de la FAO sobre mercados de productos básicos, a principios de la década de 1960, los países del sur global tenían un excedente comercial agrícola cercano a 7 mil millones de dólares anuales. Para fines de los 80 el excedente había desaparecido. Hoy todos los países de sur son importadores netos de alimentos.
En la década de 1960, casi la totalidad de las semillas estaban en manos de agricultores o instituciones públicas. Hoy, 82 por ciento del mercado comercial de semillas está bajo propiedad intelectual y 10 empresas controlan 67 por ciento de ese rubro. Estas grandes semilleras (Monsanto, Syngenta, DuPont, Bayer, etcétera) son además propiedad de fabricantes de agrotóxicos, rubro en el cual las 10 mayores empresas controlan 89 por ciento del mercado global. Que a su vez están representadas entre las 10 más grandes en farmacéutica veterinaria, que controlan 63 por ciento del rubro.
Los 10 mayores procesadores de alimentos (Nestlé, PepsiCo, Kraft Foods, CocaCola, Unilever, Tyson Foods, Cargill, Mars, ADM, Danone) controlan 26 por ciento del mercado, y 100 cadenas de ventas directas al consumidor controlan 40 por ciento del mercado global. Parece “poco” en comparación, pero son volúmenes de venta inmensamente mayores.
En 2002, las ventas globales de semillas y agroquímicos fueron de 29 mil millones de dólares; las de procesadores de alimentos, 259 mil millones, y las de cadenas de ventas al consumidor, 501 mil millones.
En 2007, esos tres sectores aumentaron respectivamente a 49 mil millones; 339 mil millones y 720 mil millones de dólares. De las semillas al supermercado, las trasnacionales dictan o pretenden dictar qué plantar, cómo comerlo y dónde comprarlo. Frente a las crisis nos recetan más de lo mismo: más industrialización, más químicos, más transgénicos y otras tecnologías de alto riesgo, y más libre comercio.
No es extraño, ya que todas están entre los que más han lucrado con el aumento de precios y hambrunas: obtuvieron ganancias que van hasta 108 por ciento más que en años anteriores. Pero pese a que pretenden controlar todo, mil 200 millones de campesinos siguen teniendo sus propias semillas, y aunque Wal Mart sea la empresa más grande del mundo, 85 por ciento de la producción global de alimentos se consume cerca de donde se siembra –la mayoría en el mercado informal".
Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2008/12/06/index.php?section=opinion&article=029a1eco
2. El enfoque del país como sistema singular y en perspectiva de desarrollo territorial
En abril de 2002, los biólogos Jorge Morello y Silvia D. Matteucci desde el Centro de Estudios Avanzados de la UBA comprometiéndose con contribuir a poner fin al neoliberalismo, en "Perspectiva ambiental, aporte a una visión de conjunto", expresan:
"Queremos iniciar este tratamiento del «tema ambiental» bajo el hilo conductor de la sustentabilidad porque, en el caso argentino, se desvanece el paradigma de que, para lograrla, los esfuerzos deben concentrarse en satisfacer las necesidades de una población y de un consumo de bienes en crecimiento exponencial.
Partimos de la hipótesis de que, en la Argentina, los «sistemas esenciales de soporte de la vida», es decir: los suelos, los bosques y el agua están profundamente degradados como consecuencia de un sistema socioeconómico que crece en inequidad (...)".
Permítanme introducir rectificaciones quizás producto de los años transcurridos. Más que una hipótesis es una comprobación de que se está arrasando con los sistemas esenciales de soporte de la vida y urge erradicar la superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza, implícita en una economía esencialmente exportadora y transnacional. Pero esta expoliación se publicita como crecimiento del país.
Lo real y efectivo es que nuestro destino común es manejado por oligopolios del capitalismo central que se apropian de nuestras empresas estratégicas, nuestro territorio, nuestras riquezas sociales ... y nuestras vidas. Sin embargo, tal imposición de intereses en extremo minoritarios y desnacionalizadores resulta ser 'democrática' por la función del gobierno de turno que, desde mayo de 2003, es el del matrimonio Kirchner.
En pleno período de crisis capitalista que se utiliza para congelar o disminuir salarios ya de pobreza y despedir a trabajadores, sucede lo que Ismael Bermúdez (Clarín//¡ECO// 1-2-09) divulga:
"En 2008, las filiales de empresas extranjeras giraron a sus casas matrices el récord de US$ 3.552 millones, casi un 90% más que durante 2007, según datos del Balance Cambiario del Banco Central.
El informe precisa que durante 2008 "se destacaron los pagos del sector petrolero por US$ 915 millones -casi US$ 800 millones por encima de lo girado el año anterior-, oleaginosas y cereales por US$ 482 millones -prácticamente sin acceso al mercado por este concepto en 2007- y la industria química por US$ 430 millones, casi duplicando los giros de 2007".
Las mayores transferencias, por US$ 1.420 millones, se hicieron en el último trimestres de 2008 (...)".
Termina su nota señalando: "Después de la crisis de 2001/02 hubo cambio de manos a favor de capitales extranjeros en siderurgia, alimentos y bebidas y materiales de construcción.
La remisión de utilidades y dividendos viene creciendo desde el fin de la convertibilidad, con la reactivación doméstica. Subió de unos US$ 950 millones en el período 2003/04 a los US$ 3.552 millones en 2008, un 270% más (...)".
Junto a esta nota (Clarín//¡ECO// 1-2-09), se hace referencia a que "la minería bate récords. En 2008, este sector compró equipos por un valor de $1.360 millones. Según la Secretaría de Minería, el fuerte incremento en las importaciones de equipamiento se debe, fundamentalmente, a la continuidad del crecimiento de la actividad exploratoria, que el año pasado registró más de 668.000 metros de perforaciones.
Las mayores compras obedecen además al inicio de nuevos emprendimientos productivos mineros de escala internacional".
Es un crecimiento en concentración y desnacionalización tanto económica como territorial y por tanto, de la desigualdad social que destruye los «sistemas esenciales de soporte de la vida», es decir:
▪el subsistema climático (resultante de las interacciones entre la atmósfera, la criosfera, la litosfera, la hidrosfera marina y la biosfera); ▪el de la gran diversidad y abundancia de humedales; ▪el de la fertilidad pampeana; y ▪el de las distintas biodiversidades.
Pensemos en la mega minería a cielo abierto que desintegra la cordillera, la región pre-cordillerana, los glaciares, las cuencas hidrológicas; y en los monocultivos de los agronegocios que, como la mega minería: quitan y envenenan el agua; aniquilan las eco-regiones; contaminan el aire, el suelo y el alimento...
Ambas actividades a gran escala requieren del IIRSA o sea de mega represas, autopistas, rutas...hidrovías que terminan con los equilibrios ecológicos y el modo de vida de las poblaciones.
Volvamos al propósito de Jorge Morello y Silvia D. Matteucci de pensar "el subsistema ambiental articulado con las ideas y propuestas tendientes a elaborar un plan económico alternativo (...)".
Manifiestan creer en que el tema ambiental "debe analizarse desde las perspectivas siguientes:
El reconocimiento de la singularidad territorial (regional o local) de los problemas y prioridades ambientales y de recursos naturales.
La necesidad de establecer un plan de trabajo donde el máximo peso y responsabilidad caiga en los especialistas locales y regionales y en universidades del interior.
El reconocimiento de que hay profundas transformaciones sociales y económicas en marcha, motorizadas por cambios ambientales globales, junto con problemas tales como la fragmentación de hábitats debido a los cambios de uso de la tierra, la urbanización descapitalizada, la contaminación fluvial y de acuíferos, la reaparición de enfermedades de la pobreza y 'del agua' que son consecuencia de una compleja interacción entre cambios globales y mutaciones nacionales. (...)
El reconocimiento de que la posición geográfica del país en la baja cuenca del Plata le da desventajas ambientales intrínsecas por tratarse del territorio receptor del traslado de eventos o sustancias de impacto negativo. (...)".
Continúan enunciando pero destaco:
"El reconocimiento de que Argentina es un país con tres tipos de fronteras activas y ninguna de ellas está manejada de manera sustentable:
▪la agrícola regionalmente importante en el Noroeste y el Nordeste; ▪la costera o ribera fluvial con el desarrollo anárquico y no planificado de asentamientos portuarios, turísticos y de recreación; y la urbana con avances poco conocidos sobre las tierras más fértiles de la Pampa".
El reinado del lucro para los poderes (establecidos mediante terrorismo de estado y democracia restringida) expande el Puerto Madero hasta Quilmes ocupando el valle de inundación del río.
Jorge Morello y Silvia D. Matteucci aclaran sobre su propuesta. "Hemos clasificado los problemas ambientales según su origen en:
Modalidades de uso del espacio; por el estilo de desarrollo de nuestro país, sustentado predominantemente sobre la oferta natural.
Avance de las fronteras urbana y agropecuaria.
Crecimiento no planificado.
Política de apertura a los capitales multinacionales ligados con la explotación de nuestros recursos".
Plantean el imperativo de superar "las actividades productivas, la planificación y la toma de decisiones que responden a intereses sectoriales e ignorantes de las ventajas adaptativas de la heterogeneidad (espacial y temporal) de nuestro territorio nacional para la diversificación de la producción.
Ante la gran heterogeneidad de nuestro territorio, tanto en aspectos físicos y bióticos, como sociales e históricos, no es difícil imaginar que los problemas, la percepción de éstos y prioridades difieren de una región a otra. No existe un único enfoque exitoso que pueda ser de uso generalizado; no puede transferirse tecnología ni extrapolarse información, como tampoco puede considerarse cada región como un sistema aislado.
Se requiere un análisis multiescala (local, regional, nacional), con consideración de las interacciones ecológicas, sociales y económicas entre escalas.
Nuestra propuesta, por lo tanto, comprende dos frentes:
Descentralización regional del diagnóstico, planificación y gestión de la producción y el ambiente.
Centralización de información regional y consulta de efectos posibles interregionales, previo a la ejecución de los planes.
La descentralización implica:
▪La convocatoria a científicos y
técnicos regionales, en lo posible de las universidades públicas. (...)
▪La subdivisión de nuestro
territorio en regiones según algún criterio acordado por un Grupo
Interregional Central (GIC) con uno o dos representantes de cada región.
Es posible dividir el país en regiones ecológicas o eco-regiones, en
regiones agro productivas, en regiones basadas sobre tipos de vegetación
dominante, en regiones basadas sobre grandes cuencas y cualquiera de ellas
puede ser útil a determinado tema. (...)
▪Priorización de temas en cada región con una propuesta previa sometida a discusión en el GIC, incluyendo las interrelaciones entre los procesos regionales y los interregionales. (...)
La centralización de la información implica:
▪Generación de bancos de datos
regionales, con una estructura única, de modo de poder acceder a ella
desde cualquiera de las regiones del país. (...) La metodología sería
propuesta por los representantes regionales y acordada en el GIC.
▪Intercambio permanente de ideas
e información, incluyendo los proyectos de desarrollo y sus avances, de modo
de poder aplicar medidas correctivas o mitigadoras que afecten localidades
alejadas del sitio del proyecto.
▪Normativas claras y rigurosas que impidan la aplicación de prácticas destructivas en tierras privadas que afecten la estabilidad o la resiliencia en niveles jerárquicos superiores (localidad, departamento, región o incluso país).
Los objetivos de esta modalidad de trabajo intentan corregir, entre otras cosas, a:
La visión estática y sectorial de la naturaleza mostrada por los organismos públicos vinculados con la producción y el ambiente.
La falta de visión integrada del país como una unidad territorial, que impide comprender las interacciones entre fenómenos aparentemente distantes y desconectados.
La desatención a la variable temporal en los impactos.
Los malentendidos surgidos por las competencias múltiples y superpuestas de diversos organismos públicos y privados.
La prescindencia de la participación de los actores sociales involucrados en la mayoría de los proyectos de desarrollo motorizados por el estado.
La asignación de recursos a la
investigación académica de modelos diversos tipos con la obtención de
indicadores globales, en detrimento de la I-D participativa en el nivel
local".
Fuente: revista Realidad Económica
Nº 188/mayo-junio 2002, editada por el Instituto Argentino para el
Desarrollo Económico. http://
www.iade.org.ar
3. La constitución de nuestra unidad de voluntad transformadora
a) Entretejiendo saberes, vivencias, experiencias y visiones compartidas de rincón en rincón.
Editorial de la Revista Biodiversidad, sustento y culturas Nº 59 de GRAIN:
Es sorprendente y misterioso el tejido de los saberes de cada lugar, de cada rincón. Sólo desde el centro de nuestra propia experiencia adquiere su sentido pleno lo que sabemos, lo que compartimos y ejercemos, para cuidar la vida. Y eso es lo que somos.
Todo rincón es un centro: nuestra condición, nuestro entorno, nuestras circunstancias, nuestra historia y nuestros procesos actuales, son sólo nuestros, de quienes compartimos el lugar donde existimos. Esas circunstancias propias nos hacen diferentes de los demás pero al mismo tiempo nos hermanan con los otros porque a cada persona, familia, comunidad o colectivo, le ocurre lo mismo que a nosotros. Somos iguales porque somos diferentes. Es libertaria la idea de que todo rincón es un centro.
Tal tejido de saberes, vivencias, experiencias y visiones compartidas de rincón en rincón, viene desde el fondo de la humanidad, desde siempre, desde que la memoria recuerda la memoria de la memoria, o como lo dijera una señora de algún pueblo aislado en las montañas de algún lugar de América Latina cuando le preguntaron qué tan viejo era su pueblo: “los decires van más lejos que mi memoria y no se qué tan antigua sea mi comunidad pero ya varias veces se han muerto gentes de más de cien años”.
Así el dibujo que aparece en la portada de este nuevo número de Biodiversidad, sustento y culturas. Es tan actual lo que convoca y al mismo tiempo tan antiguo. Y es real la zozobra que algún espectador ha sentido de que algo terrible se muestra con esos rostros tapados, como sin identidad, pero lo cierto es que son colmeneros, mieleros, y su quehacer con las abejas y sus panales —que ahí se muestra—, sigue vigente incluso con los mismos mimbres, con los mismos canastos para cubrirse el rostro “porque se mira todo por entre el tejido pero protege muy bien contra los piquetes”.
Igual debió ser cuando Bruegel dibujó a estos campesinos de los Países Bajos europeos en el siglo XXI. La misma sensación de solemnidad tal vez, de misterio o hasta temor pudieron convocar así vestidos desde el camino si algún viajero llegaba a toparlos. Pero la vestimenta sigue siendo eficaz, siguen siendo pertinentes los mismos rituales de trabajo y compañerismo, el mismo trato con las abejas y sus sociedades, porque hay comunidades para quienes sigue viva la apicultura. Los saberes relacionados se han transmitido desde entonces generación a generación y dentro de su misma tradición se actualizan. Dice Raimón Panikkar: “mediante una nueva encarnación de las experiencias tradicionales de la humanidad es como podemos ser fieles a ellas y es, además, sólo así como podemos profundizarlas y continuar la verdadera tradición. La auténtica tradición no consiste en la transmisión de fórmulas muertas o costumbres anacrónicas, sino en pasar la antorcha de la vida y la memoria de la humanidad”.
En el mundo moderno, el monopolio más total e impositivo es aquél que propone que todo método, toda práctica, todo razonamiento deben obedecer a una lógica industrial, aunque vaya contra las tradiciones y las estrategias comunes que durante milenios resolvieron la vida de la gente. Esto, que se reconoce poco, es una de las opresiones más profundas que sufrimos. Por esa lógica, el modo industrial suplanta todo quehacer, experiencia, inventiva, experimento y reflexión compartida que no siga la lógica de escala gigante y producción masiva —dañando inmensamente las escalas naturales del quehacer humano. Los métodos de la industria y las imposiciones de los técnicos, los políticos, los sistemas y los empresarios, son una barredora que puede arrasarlo todo en un suicidio planetario que no reconoce la importancia de ninguna relación, salvo la del dinero.
Y como el dinero sustituye todas las otras relaciones, la lógica industrial convierte todos los saberes en mercancía para hacer uso de ellos como partes de alguna producción en serie.
Tratar los saberes como mercancía es hacerlos cosas y tornarlos vacíos y ajenos. Es despojarlos del impulso creativo —y comunitario— de donde surgieron. Los saberes mercantilizados se tornan “conocimientos” enseñados por los “profesores”, certificados grado a grado por los “expertos” en el sistema oficial “educativo”, “económico”, “científico” o “asistencial”, hasta quedar desligados de la comunidad de donde surgieron. Entonces los controladores de empresas y gobiernos a nivel local, nacional y mundial pueden condicionarlos a su antojo y hasta utilizarlos contra la gente que antes les iba dando forma libre.
Que sean una mercancía los hace propensos de compra-venta. Estar certificados, usarlos como cosas, los pone a jugar como “propiedad”, en este caso “propiedad intelectual”, patentable. Al patentarse, son secuestrados del todo, y no pueden ya fluir en su eterna transformación creativa. El patentamiento es destruirlos como bienes comunes, es destruir la creatividad social. Porque es absurdo patentar todo el quehacer de una comunidad o adueñarse de los elementos que hacen la vida de toda una comunidad, un pueblo, una región. ¿Cómo es posible patentar la cultura de un pueblo? Pero se hace. Y cuando no se patentan, se menosprecian. La arrogancia académico-técnica puede considerar esos saberes “superstición, subjetividad, sentido común, ignorancia”.
Así, mucha gente los abandona y adopta el “conocimiento” de los expertos, que cuesta dinero, y que entraña también sumisiones y dependencias además de ser (en muchas ocasiones) contraproducente y nocivo porque se basa en supuestos ajenos, externos y que emparejan.
Se erosiona así la verdadera civilización popular que a contrapelo de los sistemas mantiene al mundo andando.
Porque los saberes no son cosas. Son tramados muy complejos de
relaciones, muchas de ellas ancestrales, y se entreveran con la comunidad, el
colectivo, la región, la circunstancia, la experiencia de donde surgen y donde
se les celebra como parte de un todo que pulsa porque está vivo. A ese todo los
pueblos indígenas del mundo le llaman territorio: ahí es donde los saberes
encarnan, crecen y se reproducen mediante la crianza mutua, porque son
pertinentes al entorno social, natural y sagrado que los creó y sigue creando.
Pueden ser técnicas de cacería, métodos de siembra, limpieza, recolección, pesca, hilado, alfarería, cocción, herrería, costura, selección de semillas o su cuidado ancestral. Formas más abstractas como cosechar agua, equilibrar torrentes, convocar lluvias, recuperar manantiales, curar los suelos, desviar los vientos, curar nostalgias, pérdidas, malos sueños, dar a luz o restañar heridas. Son actitudes de dignidad y de respeto, pero también el empeño de no dejarse oprimir. Son modos de la querencia pero también modos de equilibrar el daño, la culpa y la zozobra. Son también formas de organización y de hacer claro el trabajo y la vida social compartida, son formas de lucha y resistencia contra el olvido.
Entonces muchos pensadores y la gente común, por igual, nos damos cuenta que el saber siempre se construye en colectivo, que no es posible que sepamos nada solos, que el saber individual es imposible, porque decir saber es decir lenguaje y el lenguaje es nuestro bien común más vasto y más expansivo. Entonces vamos entendiendo que los saberes son bienes comunes libres, y que si se privatizan se rompe el sentido de nuestra vida y se pone en riesgo el propósito fundamental de dichos saberes que es fortalecer la relación natural de respeto, cuidado y justicia entre las personas, las comunidades y el territorio natural donde nos relacionamos. Los saberes, construidos expresamente en colectivo, son la base de nuestras posibilidades de resistencia y utopía. Por eso, para que sigan vivos esos saberes, debemos asumir expresamente su impulso de resistencia.
Hoy, los pueblos, las comunidades, los colectivos indígenas-campesinos, pero también los colectivos urbanos de barriadas y favelas saben que para romper los cercos hay que reivindicar la construcción propia de los saberes, el impulso a nuestro tejido común de saberes no certificados, nuestra recuperación de la historia propia, nuestro propio diagnóstico de las condiciones que pesan sobre nuestra región, nuestros canales de confianza, nuestra creatividad social, es decir nuestra autogestión integral.
Biodiversidad, sustento y culturas, quiere ser un espacio real para hacer viable este sueño. En ese tejido compartido, nuestra revista puede ser una herramienta para intercambiar experiencias y hacerlas fuertes. Para impulsar acciones conjuntas y reflexiones colectivas de largo plazo. Por eso en este número en particular, quisimos celebrar los saberes que son el corazón de la tradición milenaria de los pueblos, las comunidades, los colectivos, y queremos reivindicarlos para que recuperen su fuerza y su potencial de sugerencia, creatividad y justicia.
Los saberes no son cosas, son tejidos de relaciones. Son procesos. Si seguimos viendo los saberes locales como cosas nos quedamos en la nostalgia de lo que se nos pierde o nos privatizan. En cambio:
si reivindicamos con fuerza comunitaria los saberes y estrategias que construimos colectivamente, la visión que vamos compartiendo más y más, el trabajo común, desde nuestros rincones que son centros será más probable defender la vida con toda su esperanza".
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Revista_Biodiversidad_sustento_y_culturas_N_59 / 6-2-09
b) Entretejiendo las actividades socioeconómicas y culturales de lugar en lugar
Leonardo Boff
sostiene:
"Hace ya cuatro siglos que todas las sociedades mundiales son rehenes de un mito: el mito del progreso y del crecimiento ininterrumpido e ilimitado. Cada año todo país ha de exhibir tasas crecientes en la producción de bienes y servicios. Por ahí se mide, según los criterios todavía dominantes, si es desarrollado, subdesarrollado o simplemente atrasado. (...)
Se han agilizado todas las fuerzas productivas para extraer de la Tierra todo cuanto ella pueda suministrar. Por ello se ha visto sometida a una verdadera cama de Procusto, investigada, torturada, perforada a fin de que entregue todos sus secretos. Se ha organizado un asalto sistemático a sus riquezas en el suelo, en el subsuelo, en el aire, en los mares, en la atmósfera exterior. Se ha llevado la guerra a todos los frentes. La producción de víctimas es inaudita: la clase obrera mundialmente oprimida, naciones periféricas explotadas, la calidad de vida general deteriorada y la naturaleza expoliada.
En una perspectiva ecológica, el sueño del crecimiento ilimitado significa la invención de fuerzas destructivas (en vez de productivas) y la producción histórico-social de la enfermedad y de la muerte de la Tierra, de sus especies y de todo lo que la compone.
Ya no se trata de trabajo como esfuerzo de generación de lo suficiente para las necesidades sociales y del excedente para el desahogo humano, sino de producción en el sentido de la potenciación máxima del trabajo para atender a las demandas del mercado y la generación de ganancias.
Ya no es la obra lo que interesa, sino la mercancía colocada en el circuito del mercado local, regional y mundial con vistas al incremento lucrativo (...)".
Dice que sus exposiciones sucintas sobre la Amazonia y el Matogrosso "muestran de forma contundente el equívoco del desarrollo en los moldes de la modernidad. Es un desarrollo que prescinde de la naturaleza y se realiza en contra de ella, puesto que la contempla más como un estorbo que como un aliado. Como ya hemos apuntado anteriormente, la cuestión de base no consiste en dar sustentabilidad al desarrollo, sino que a partir de la sustentabilidad de la naturaleza se cree una alternativa a la camisa de fuerza que supone este tipo de desarrollo.
Antes de hablar de desarrollo hay que hablar de sociedad, de defensa de toda la vida y de promoción de la calidad de vida humana. La sustentabilidad, como hemos visto, procede en modo eminente del campo de la ecología, lo mismo que la categoría desarrollo procede del área de la economía. La sustentabilidad tiene en cuenta el equilibrio dinámico y autorregulador (homeostasis) vigente en la naturaleza gracias a la cadena de interdependencias y complementariedades entre todos los seres, especialmente los vivos, que viven de recursos permanentemente reciclados y por ello, indefinidamente sostenibles". Fuente: "Ecología: grito de la Tierra, grito dos pobres" por Leonardo Boff/ Buenos Aires/ Lumen, 1996
Por la misma senda, Ignacy Sachs -en 1978- sostiene:
"Ha llegado el momento de ocuparse de las técnicas. Guiadas únicamente por el imperativo de la rentabilidad, no sometidas al control social, constituyen una causa frecuente de deterioro del medio ambiente. En la medida en que nuestros sistemas económicos funcionan de un modo que permite a las empresas la internalización de los beneficios y la externalización de los costos sociales, son pocas las salvaguardias ecológicas que se oponen a la utilización de técnicas ávidas de energía y de recursos y altamente contaminantes, pero eficaces en el plano estrictamente económico. Sin embargo, gracias a su carácter pluridimensional las técnicas constituyen un ámbito privilegiado para la armonización de los objetivos del desarrollo, siempre que se las someta a diversos criterios correctamente asignados: económicos, sociales, ecológicos, energéticos, etc.
La búsqueda de técnicas adecuadas comienza así con el esclarecimiento de las dimensiones de la técnica que se consideran pertinentes y de los criterios de evaluación, elegidos de modo que tengan en cuenta los contextos económicos, sociales y ecológicos precisos. (...)
Una buena estrategia de desarrollo exige, pues, la gestión del pluralismo tecnológico. En términos generales, una técnica adecuada es la que permite utilizar de forma sostenida los recursos potencialmente abundantes de un ecosistema para satisfacer las necesidades fundamentales de la población. Pero una técnica se incluye siempre en un contexto institucional, en un marco concreto de relaciones de producción...tenerlas en cuenta forma parte del conjunto de cuestiones".
Como impulsor del «ecodesarrollo» plantea:
"La concepción de sistemas de producción que funcionan como verdaderos sistemas, es decir que utilizan los residuos de un eslabón de la producción como materia prima para el eslabón siguiente. La clave es la complementariedad a nivel del sistema, mientras que hoy se tiende a buscar la especialización en unidades de producción fragmentadas.
En otras palabras, la ecología le
sugiere al planificador, al economista y al urbanista la utilización metafórica
del ecosistema como paradigma de los sistemas de producción y de los
asentamientos humanos. Los induce, además, a concebir las entradas y salidas de
estos sistemas creados por él a imagen de ecosistemas naturales de modo que la
articulación con los grandes ciclos de la naturaleza se efectúe de la forma más
armoniosa posible".
Fuente: revista trimestral de educación
Perspectivas Volumen VIII Nº 4 de la Unesco, 1978
Eduardo Mari ejemplifica:
"En el caso argentino, las políticas minera e industrial deben confluir en esta integración del denominado «ciclo minerales-materiales» " que provea a los fabricantes de componentes y sistemas. Fuente: revista Realidad Económica Nº 188/mayo-junio 2002, editada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico. http:// www.iade.org.ar
Entonces:
El «progresismo» insiste en la conservación del desarrollo capitalista que fragmenta la sociedad y el país hasta reducirlos a zonas francas para los agro negocios, petroleras, mineras y concentrar las grandes mayorías en espacios ultracontrolados, con vidas dependientes de lo que dispone el 'Mercado' y su Estado.
La inseguridad de presente y futuro se vuelve cada vez más asfixiante. Ponerle fin exige constituir la izquierda (superadora de la posible según moldes de la democracia restringida) con rumbos hacia facilitar la construcción de la autogestión y el autogobierno por la diversidad popular.
De modo que esa asociación política precisa originarse en las existentes organizaciones sociales alrededor de los problemas esenciales a la cotidianeidad mayoritaria en acuerdo con el buen vivir de todos los de abajo para entretejer saberes, propuestas, vivencias, visiones en un lenguaje común que significa:
elaboraciones conjuntas sobre el proyecto de país mirando por las necesidades y aspiraciones de la diversidad popular a lo largo y ancho de Argentina, claro que concretarlo se asienta-arraiga en erradicar la concentración y desnacionalización tanto del funcionamiento socioeconómico como del territorio;
reestructuraciones socioeconómicas e institucionales en consonancia con las nuevas relaciones entre los componentes de cada lugar, provincia y región por participación en la toma de decisiones sobre el país entero pero, además, en la planificación y el control (de la puesta en práctica) del desarrollo local donde se vive y trabaja.