Interbarrial

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Propuesta de Interbarrial


El programa del Foro Social Mundial rumbea hacia la autodeterminación y el bienestar de los pueblos

que el capitalismo arrasa en nombre de que es la única alternativa.

 

Interbarrial

 

«La solución a nuestros problemas de vida y dignidad humana»

será obra de nosotros -los de abajo- si nos comprometemos con

las políticas orientadas a transformar ese ideal en realidad concreta.  

Asumir estas políticas, desafía a hacernos cargo de nuestra desobediencia

a lo permitido por el capitalismo. Se trata de pasar de la delegación en el progresismo (o izquierda posible para el régimen opresor) a  participar en las deliberaciones, la toma de decisiones y el ejercicio del control tanto verificador de la puesta en práctica de las disposiciones elaboradas colectivamente, como rectificador que las adecue conforme a las circunstancias y los aprendizajes mutuos.

 

Pero, la lucha de clases ha sido conducida por el bloque dominante e imperialista a una guerra contra nosotros los de abajo y los pueblos. Por tanto, resulta prioritario conjugar ese empeño en planificar la atención a las necesidades y aspiraciones populares con:

 

1. La ubicación en la importancia de constituir un frente cultural-político

 

Ana Esther Ceceña nos sitúa en que "el plano sobresaliente del momento que se abre con el neoliberalismo es la universalización de la guerra bajo todas sus formas:

De hecho, un sistema de organización social como el capitalista, sustentado en la competencia y en la consecuente negación del otro, es un sistema en el que la guerra es un rasgo inmanente y la contrainsurgencia, aunque sea subliminal, es el signo disciplinador permanente. (...)

 

Propiedad privada y democracia universal son dimensiones contrapuestas cuyos choques son mediatizados por una institucionalidad que el sistema de poderes legitima. No obstante, los desbordes emancipatorios, más frecuentes y profundos mientras más se concentran el poder y la riqueza y más se distribuye la desposesión de bienes, tradiciones, historias y sentidos, representan la ruptura reiterada de contenedores físicos y epistemológicos y de sus correspondientes sistemas normativos.

Es por eso, y por el amplísimo desarrollo de capacidades objetivas de disciplinamiento y control, que el capitalismo adopta la imagen de autómata global frente a los desarrapados y desposeídos del mundo.

Y es también por esa obscena concentración de riqueza y poder que los desposeídos del mundo multiplican sus estrategias, escape y resistencia.

 

Es decir, las condiciones actuales pueden ser percibidas como de guerra total contra la totalidad del mundo pero, simultáneamente, como de insubordinación en vías de generalización y es la inminencia de una ruptura o una rebeldía planetaria, de un desorden universal que ponga en riesgo el proceso de valorización capitalista y el sistema de dominación imperante, lo que lleva al sujeto hegemónico a formular una estrategia universal de contrainsurgencia como nunca había existido.

La contrainsurgencia del siglo XXI

Desde la última década del siglo XX, el Comando Conjunto de las fuerzas de seguridad estadounidenses, como figura representativa del sujeto hegemónico, echó a andar una iniciativa que se ha ido refinando sobre la marcha llamada dominación de espectro completo.

 

La pretensión consiste, ni más ni menos, en controlar cielos, mares, tierra y subsuelo en todos los lugares, abarcando en un panóptico total a todos los habitantes del planeta. El espectro es geográfico, espacial, social y cultural simultáneamente y cuenta para ello con el trabajo combinado de la National Aeronautics Space Administration (NASA) y del Departamento de Defensa con sus laboratorios tecnológicos.

El propósito de alcanzar una dominación de espectro completo va acompañado de una estrategia de guerra que combina cuatro dimensiones: prevención, disuasión, persecución y eliminación. Perseguir y eliminar brutalmente al disidente o al insurrecto para que a nadie más se le ocurra desafiar al poder; evitar que los nuevos contingentes de desposeídos, desestructurados o excluidos piensen en rebelarse, encaminándolos hacia válvulas de escape producidas por el propio poder o intimidándolos con la persecución y eliminación de los enemigos. (...)

Conmoción y pavor han sido elementos constantes en las guerras de los últimos quinientos años, sobre todo cuando el enfrentamiento no ocurrió entre ejércitos regulares. Lo que cambia hoy es la concepción de prevención, que trasciende la necesidad de disponer las posiciones de batalla con antelación o de estar siempre preparado para un conflicto, para desplazarse hasta el punto de destruir toda posibilidad de amenaza. En esta nueva concepción lo que se busca es directamente evitar que el sujeto nazca, que se conforme. No es una guerra contra un enemigo específico, es contra todo signo, real o imaginario, de vida independiente.

 

Todo lo no incondicional es sospechoso y la guerra, en este momento, es principalmente contra los sospechosos            -susceptibles de ser detenidos en cualquier momento- no contra los enemigos reales. La guerra preventiva moderna es una guerra que se adelanta a la necesidad de la guerra, que antecede a la amenaza para disuadirla. Es una guerra que fabrica al enemigo en prevención de un futuro conflictivo y que arrebata los derechos humanos y sociales a un colectivo universal de sospechosos. La sociedad misma se torna sospechosa de amenazar la seguridad y en esa circunstancia, tiene que ser redimida. La sociedad es vaciada de todo impulso sujético o criminalizada en su ejercicio, y sustituida por un aparato que actúa y dicta políticas y normas en su nombre. (...)

 

De hecho, todos somos sospechosos hasta demostrar lo contrario y con esto la sociedad ha sido negada, se cierran los espacios de la política y se instaura el estado de excepción como estado permanente (...)".

 

Ana Esther Ceceña sostiene:

"la dimensión más importante en la estrategia de guerra hoy es, sin duda, la prevención-disuasión que lleva a dirigir la mayor parte de los esfuerzos hacia el trabajo de inteligencia bajo una concepción de amplia visión. Inteligencia como acumulación y procesamiento de la información, como vigilancia directa o indirecta pero, sobre todo, inteligencia como generadora de sentidos comunes enajenados. Como productora y generalizadora de la visión del mundo que nos sume en la impotencia, que hace del otro un enemigo, de la comunidad un lugar inseguro y de las relaciones sociales, relaciones de disputa".
Fuente: Los desafíos de las emancipaciones en un contexto militarizado / coordinado por Ana Esther Ceceña -1a ed.- Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales -CLACSO, 2006.

 

En la Argentina, el gobierno de los Kirchner compite con

las otras fuerzas de los partidos de estado por

ser el más exitoso en esa estrategia imperialista de

prevención y disuasión.

La cooperativa de trabajo La Vaca difunde:

"Anestesia progresista

El español Amador Fernández Savater entrevistó al uruguayo Raúl Zibechi para el diario madrileño El Público, tras haber leído el libro Territorios en resistencia. A partir de tal disparador, hablaron sobre la situación de la izquierda y las ONGs. Los nuevos modos de dominación y la militancia. Los gobiernos progresistas latinoamericanos y su relación con los movimientos sociales, como temas para debatir estos tiempos. (...)

 

-Me ha impresionado la experiencia del SOCAT uruguayo, esa nueva gobernabilidad que “clona” la forma de los movimientos para mejor desactivar su contenido. Misma retórica (empoderamiento, horizontalidad, participación, etc.). Aparentemente misma organización (redes, protagonismo social). ¡Parecería la historia de los “ultracuerpos” o de los “Dobles malvados”! ¿Cómo desactiva concretamente el clon la potencia política del original?

-Mira, este es un proceso muy largo que arranca en los 90, con el neoliberalismo y a la vez con la llegada de las izquierdas a muchos gobiernos municipales en toda la región. Es un tema para estudiarlo en detalle. Aquí la educación popular jugó un papel importante en la formación de los cuadros de las ONGs. También la Universidad, que sobre todo en sectores como trabajo social está muy emparentada con la educación popular. Si tu miras quiénes son y qué estudian los agentes del SOCAT, vas a concluir que son jóvenes, sobre todo mujeres, que han pasado algunos años por la militancia social más que por la política, que tienen experiencia directa en los barrios pobres. Por otro lado, estudian a Paulo Freire pero también a Gramsci y a Bordieu, o sea leen los mismos autores que leen los militantes sociales y portan sus mismos códigos, visten, hablan y tienen hábitos de vida iguales a los de los activistas de base.
 

Las iniciativas municipales y las ONGs se hacen cargo de actividades barriales que antes se auto-organizaban (comedores, guarderías, etc.). Eso produce dos efectos tremendos. Por un lado, una enorme confusión cuando llegan a los barrios como funcionarios del Estado o de ONGs que trabajan para el Estado. Por otro, se apropian de los saberes del abajo, esos que James Scott decía que aseguran la autonomía de los dominados, y los ponen al servicio de los gobiernos progres. Ambos efectos, cuando uno los ve en un barrio, son demoledores. Por ejemplo, las jóvenes funcionarias estatales tienen voz y voto en asambleas de pobres porque las consideran parte del barrio. Para mí eso fue un golpe tremendo. Pero para la población es normal, porque más allá de que sean funcionarios tienen un compromiso real con los pobres y ese compromiso es insustituible por ningún salario y por ninguna cualificación.

-¿Ocurre lo mismo con la cooperación al desarrollo?

-Está el caso de Ecuador, que ha sido muy bien estudiado por el antropólogo catalán Víctor Bretón. Allí en pocos años la cooperación consiguió sustituir una camada de activistas y militantes de base, combativos, excelentes organizadores, por otra camada de personas especializadas en hacer trámites ante organismos internacionales, en presentar proyectos, identificar qué necesidades de los de abajo pueden ser interesantes para las financiadoras.

 

Con ello consiguen crear una casta de funcionarios internacionales que viajan, conocen el mundo, hablan idiomas y, sobre todo, se distancian de sus bases al mismo tiempo que les consiguen fondos para proyectos. Lo interesante del estudio de Bretón es que analiza el caso de la provincia de Chimborazo luego del levantamiento de 1990 organizado por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Era la provincia más combativa y hasta allí llegaron decenas de ONGs que en pocos años modificaron el mapa del movimiento indígena, creando organizaciones de segundo grado que fueron minando la estructura del movimiento hasta casi destruir a la CONAIE.

-¿Dirías que la nueva gobernabilidad sobre los territorios es una estrategia biopolítica?

Sí, porque la disciplina que actúa sobre los cuerpos y en espacios cerrados fue desbordada: los pobres desertan de la escuela, del cuartel y de la fábrica y la familia ya no contiene ni disciplina. Entonces hacen falta mecanismos capilares que actúen sobre el territorio y sobre la población, ya no impidiendo, ya no negando, sino modulando los movimiento porque los movimiento ya es un dato de la realidad. Lo penoso es que ni la izquierda ni la academia quieren pensar estas nuevas formas de dominación.

-¿Por qué es clave el papel de los militantes, o ex-militantes de izquierda, de gente formada “desde abajo”, en esa nueva gobernabilidad?

-Porque el Estado tiene funcionarios preparados para disciplinar pero no para trabajar a cielo abierto. El típico funcionario estatal es como el maestro que espera que lleguen los niños a la escuela, espacio cerrado, para hacer su trabajo. Y así con todo, el hospital, el cuartel… Pero no están preparados para ir a los territorios de la pobreza porque son territorios en resistencia. El Estado siempre acudió como policía, pero de esa manera ejerce un control muy parcial, discontinuo. Entonces los militantes aparecen con los mismos códigos que los pobres de ese barrio y empiezan a ayudar a los niños con la tarea escolar, llevan el aula a la casa. Lo mismo con la salud, les enseñan a cepillarse los dientes, a lavarse, a estar bien vestidos para conseguir un trabajo.

 

Parece ridículo pero así funciona, todo revestido con un discurso sobre ciudadanía y derechos. Dicho de otro modo, el Estado actual para controlar, para hacer ’seguridad’ en el sentido de Foucault, necesita a la militancia de izquierda que se cree el cuento de ayudar a los pobres a cambio de un salario que no es maravilloso, pero que les asegura su sobrevivencia en lo que saben hacer, algo que desde la militancia es imposible.

El sistema sabe algo muy importante: que la militancia es para quien la practica una forma de ascenso social, no siempre material sino sobre todo de reconocimiento simbólico. Y ahora es el Estado el que les brinda ese ascenso.

-¿Qué papel cumple aquí la polaridad izquierda-derecha?

Es la forma de justificar las nuevas formas de dominación a cielo abierto, que decía Deleuze. La derecha es funcional a la izquierda, porque es el ogro que justifica cualquier cosa. En Uruguay la izquierda coló una ley de seguridad ciudadana que ni la dictadura se había atrevido a poner. Y en Brasil las favelas son patrulladas por los militares, que además construyen centros sociales e interactúan con la comunidad. Todo eso lo pueden hacer sin mayor oposición, no sólo porque han aprendido los modos, sino también porque se justifica con la creencia de que con las derechas sería peor. Y tal vez sea así: ahí está Uribe para mostrarlo.

-¿Son posibles otras relaciones, polémicas, productivas y no anestesiantes, entre Estado, instituciones y movimientos?

Sinceramente, no lo sé. Me gustaría que así fuera, pero la realidad dice que quien no entra en el juego se queda muy aislado. Ahí está el caso de los zapatistas que no quieren nada con el Estado, cero relación. El precio es el tremendo aislamiento: las comunidades no están mal, pero la Otra Campaña no crece. Por otro lado, están los Sin Tierra de Brasil, que apostaron a una relación más fluida con Lula pero sin perder su autonomía. Pero también están aislados, con los mismos problemas, aunque no de un modo tan evidente como los zapatistas.
 

Cada vez creo más que el tema hay que plantearlo en otros términos que rehúyan la disyuntiva Estado sí o Estado no. Aquí apareció una nueva forma de dominación, como en su momento fue el panóptico o la cadena de montaje. Mi impresión es que esta nueva forma de dominación responde a nuevos problemas, digamos los temas del 68, es decir, el desborde del disciplinamiento. Pero no creamos que en dos días la gente va a aprender a neutralizar este nuevo mecanismo. Entramos en otra historia que requerirá aprendizajes nuevos. Me parece que tenemos que pensar en la aparición de la fábrica fordista y el tiempo que demandó neutralizar la cadena de montaje. Dos generaciones de obreros y, sobre todo, nuevas formas de lucha y de organización.

Las nuevas gobernabilidades son las respuestas al triunfo de los movimientos, o sea que por un tiempo ellos tendrán la iniciativa. En América Latina, estos gobiernos colocaron al Estado en un nuevo lugar y también a la gente, porque ahora hay una nueva conciencia de derechos, pero no tanto en el sentido formal tradicional, sino en cuanto a que el Estado les “debe” ciertas cosas y si no lo hace pierde su legitimidad. Es como el retorno de una cierta lógica del Estado del Bienestar pero sin Estado del Bienestar, porque no hay derechos sino prestaciones. Una ilusión, como fue la fábrica de Ford, una ilusión de integración del obrero en el sistema, que se está empezando a evaporar porque los propios “capataces”, o sea los y las trabajadores sociales más comprometidos, están percibiendo el engaño".
Fuente: www.lavaca.org / 03-02-2009

Discrepo con apreciaciones de Raúl Zibechi respecto al aislamiento tanto del zapatismo como de los Sin Tierra de Brasil, también con las atinentes a los nuevos gobiernos de Sudamérica. Pero menos aún coincido con su opinión sobre el gobierno K. Juzga que:

"Los movimientos actuales nacieron en el período neoliberal, son hijos de la acumulación por desposeimiento, la resistieron y consiguieron deslegitimar el modelo. Sobre esa oleada antineoliberal que se lleva por delante gobiernos y partidos conservadores, va cobrando fuerza el progresismo y la izquierda se beneficia de esa nueva coyuntura generada por los movimientos. Pero esas fuerzas políticas no son en absoluto ajenas a los movimientos. En algunos casos lucharon junto a ellos, o tuvieron una relación más ambigua con los movimientos, pero nunca se les enfrentaron sino que los apoyaron, por lo menos a nivel declarativo. No es lo mismo el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde los movimientos hacen entrar en crisis al sistema de partidos, que los casos de Brasil o Uruguay donde hay muchas continuidades institucionales y de partidos. Argentina sería un caso intermedio. Lo interesante es que en los tres primeros, el sistema político entró en crisis aunque no la dominación".

 

Néstor Kirchner, como Duhalde, se centró en quienes representaban la cresta de la oleada contra el neoliberalismo. Tuvo en cuenta las consecuencias del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán durante la masacre de Puente Pueyrredón. Y atacó al movimiento de las organizaciones de piqueteros de izquierda en nombre de que la militancia política es para el período electoral que había concluido y agitó prejuicios como "están desocupados por no querer trabajar" o falsas equiparaciones e ideas sobre derechos y metodologías de lucha respecto a corte de calles, rutas... Consiguió desmovilizar a los de abajo, además, por el montaje gestual y escénico de su identificación con la causa de los organismos de derechos humanos. Así recompuso tanto el clima de súper negocios para los poderes establecidos (mediante el desarrollo neoliberal) como el sistema político, sobre todo, mediante cooptación y fragmentación de organizaciones de izquierda y la puesta en primer plano de los sindicalistas empresarios como Moyano que en el 2001-2002 escrachamos.

 

En especial, cabe tener en cuenta cómo construye -junto a intelectuales- «la naturalización» de la imposición de un funcionamiento socioeconómico en beneficio exclusivo de oligopolios mediante: ▪el llamado pacto social (donde gobierno y CGT se ponen al servicio de la UIA beneficiada tanto por la dictadura genocida como por la democracia restringida) y ▪la ocupación del INDEC con personal adicto sin formación y el brutal hostigamiento a los profesionales que se rebelan contra la manipulación de las estadísticas públicas.

La Junta Interna ATE-INDEC (CTA) explica:

"¿Por qué buscamos el millón de firmas por estadísticas públicas confiables?

Los trabajadores del INDEC estamos empeñados en una lucha para que no se le mienta al pueblo. Buscamos la solidaridad de toda la sociedad

porque, entre otras cosa:

El gobierno engaña al pueblo al presentar su dibujo como una “batalla” contra los sectores financieros que pretenden un incremento de los bonos de la deuda.

Pero NO fueron los trabajadores y el pueblo en general quienes decidieron atar algunos de los bonos de la deuda a la inflación. Fue una decisión gubernamental con la que nada tuvimos que ver, como tampoco fuimos los trabajadores y el pueblo en general  los que tomamos una deuda que sin embargo estamos pagando, también por decisión gubernamental.

La deuda se sigue engrosando, aun con índices dibujados, y esta manipulación que afecta las discusiones salariales y “baja” artificialmente el número de pobres no frenó ese endeudamiento, ni tampoco puso freno a la acción de los sectores financieros.

En tanto, para el desmantelamiento del Instituto se valen de represalias, despidos, desplazamientos, sumarios, causas judiciales, discriminación salarial y contractual junto a todo tipo de persecución y amenazas a los trabajadores que se vienen oponiendo a la Intervención en el organismo.

Por eso para terminar con la mentira en el INDEC los trabajadores reafirmamos:

En cuanto a la CGT no sólo es fundamental para la implantación de la superexplotación a los trabajadores y de la trama de negocios del Estado con el gran empresariado (un ejemplo viaje de la presidenta a España), sino también para la represión paraestatal que han sufrido trabajadores, asambleístas...

 

La cooperativa de trabajo La Vaca plantea:


"Patota sindical vs. el nuevo sindicato

La democracia apaleada

 

La violencia se coló en los túneles de los subterráneos de Buenos Aires, cuando una patota denunciada como cercana a la burocracia de la UTA agredió hoy al mediodía a los trabajadores que estaban realizando en paz un plebiscito en la estación Congreso de Tucumán con el que, como había anunciado lavaca , se busca crear un sindicato que los represente genuinamente. En medio de la refriega quedaron figuras como la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas.

Su versión, y el fondo de la cuestión.

El plebiscito se estaba haciendo con toda normalidad, en el andén de la estación Congreso de Tucumán. De repente llegó un subte, y bajaron tipos con palos a pegarle a los trabajadores, romper las urnas, y asustar a la gente. Para mi tuvo que ver la UTA, obviamente, para romper otra vez más un proceso democrático. Y también la empresa. Y te digo más: la policía había estado hasta un ratito antes, y justo en ese momento no se habían ido. Esto fue muy pero muy grave, y se notaba que era algo programado”.
 

Así relató Nora Cortiñas a lavaca su experiencia hoy al mediodía, cuando participaba como observadora del plebiscito convocado por el cuerpo de delegados de Subterráneos de Buenos Aires para que los trabajadores definan la creación de un nuevo sindicato por fuera de la UTA (Unión Tranviarios Automotor). La violencia de estas burocracias viene creciendo en los últimos años y ya tuvo otros episodios previos.
 

Nora explica, minutos antes de participar en una nueva ronda de las Madres en la Plaza: “Como los trabajadores convocaron a organismos para que presenciaran la limpieza del plebiscito, yo estuve allí, como estuvo también Fabio Basteiro (de la Central de Trabajadores Argentinos) y Victoria Donda (diputada, hija de desaparecidos). Hubo muchos golpeados, y por lo menos tres lastimados. A uno de los compañeros le rompieron el brazo. Yo me salvé justito porque me había movido para firmar un papelógrafo que habían puesto como un modo de certificar que habíamos estado allí”.
 

Roberto Pianelli confirmó –mientras corría a una asamblea de trabajadores- que al menos uno de los agredidos tiene una muñeca fracturada y están estudiando al resto de los golpeados. El plebiscito de los trabajadores de subterráneos se había iniciado en la estación Congreso de Tucumán a las 5 de la mañana, y derivó en una provocación y enfrentamiento cerca del mediodía, concretada por una patota que, en lo que ya es un cáncer recurrente en la vida social argentina, buscó interrumpir un proceso sindical democrático.
Aquí reproducimos el texto completo del artículo publicado por lavaca horas antes, que acaso brinde claves para comprender el fondo de esta agresión:

Democracia o burocracia sindical
El parto subterráneo


Nosotros no dividimos al crear un nuevo sindicato. Al contrario. La burocracia fue la que dividió cuando aceptó que hubiera precarizados y tercerizados, cuando negocia perjudicando nuestros salarios, cuando aceptan que haya dirigentes en componendas y trabajadores tratados como tarados, cuando el sindicato se pone contra los trabajadores y mandan patotas a asustarte y a pegarte”.
 

Roberto Pianelli explica así el fondo de una decisión que implica la búsqueda de libertad y autonomía sindical para unos 3.500 trabajadores de los subterráneos. Desde el 5 de febrero (empezando por la línea D) hasta el 11, tanto en subtes como en el Premetro se plebiscitará la creación de un nuevo sindicato que los agrupe fuera de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) gremio cuyo grado de agresividad y desinterés hacia los trabajadores ya es un clásico en el sindicalismo argentino. El plebiscito tal vez sea el paso inicial para el nacimiento de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subterráneos y Premetro, “aunque todos nos seguirán conociendo como los metrodelegados, o el sindicato del subte”.


No sólo no se trata de dividir, sino de poner en práctica elementos de la legislación vigente (como la ley 23.551 de Asociaciones sindicales), o el fallo de la Corte Suprema y el convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el derecho de sindicación y negociación colectiva, que avalan, dicen los trabajadores en un comunicado “la posibilidad de crear por parte de los trabajadores su propia organización sindical”.
En cierto modo, ya lo habían hecho.
 

Pianelli es uno de los 24 integrantes del cuerpo de delegados de Subterráneos de Buenos Aires. Ese cuerpo es la forma organizativa que en los últimos años logró una serie de mejoras (antes se las llamaba “conquistas”) impensables en tiempos de menemismo, neoliberalismo, privatizaciones, fin de la historia, crisis 2001 y otras recordadas guillotinas.


Los trabajadores del subte, en preservación de sus cabezas, tomaron la defensa gremial en sus propias manos durante estos años, mientras la conducción de la UTA (Unión Tranviarios Automotor, que congrega principalmente a los choferes de colectivos) engrosaba sus arcas y sus cinturas dedicándose a tareas menos inhóspitas, tales como mejorar su relación con la empresa Metrovías, y financiar patotas para amedrentar, en el subte, a los díscolos.

Resultados

Los subterráneos se privatizaron a mediados de los 90, la concesión fue a parar a Metrovìas, empresa del grupo Roggio y –respetando los aires de esos tiempos, de casi 5.000 trabajadores se pasó a una planta de menos de 2.000. Muchas de las tareas, con anuencia del gremio, se “tercerizaron”. Traducción: en lugar de contratar trabajadores para limpiar, por ejemplo, se contrataba a empresas de limpieza, que a su vez pagaban miseria para trabajos precarios y sin protección sindical. Lo mismo con la “seguridad”. Esto además implicaba asociaciones y negocios extras entre la empresa, el sindicato y esas “empresas” cuyos propietarios solían ser un misterio.
Los trabajadores crearon su propio cuerpo de delegados, que con los años se hizo cargo no sólo de sus reivindicaciones, sino también de romper esos sistemas precarios de trabajo.
Resultados:

 

 ¿Qué es la “normalidad”?

Nosotros conseguimos cantidad de mejoras, en medio de una crisis de 2001 que afectó la capacidad de las privatizadas y de la superestructura política de imponer condiciones a los trabajadores. Cuando se empezó a normalizar todo, se normaliza también la situación de los sindicatos,q ue son denunciados desde hace años como un régimen autoritario que hay que acatar como en un ejército. Esto se hizo patético en esta coyuntura con tipos qu hace 6 o 7 años no podían salir en público y hoy aparecen fotografiados con los funcionarios del Estado como representantes del movimiento obrero. Pienso en José Rodríguez (SMATA), en Pedrazza (ferroviarios) y tantos impresentables, que si alguna vez trabajaron fue hace 50 años”, sostiene Pianelli:

Pianelli considera que el nivel de vida de estos dirigentes “es el de empresarios multinacionales. Están encima de cualquier empresario nacional o de una PYME. Ni te digo de un trabajador. Vos ves los autos, las mansiones, la ostentación, y te das cuenta. Además las de ellos han sido las prácticas históricas de las que han surgido la Triple A y más recientemente los enfrentamientos por la torta sindical, con muertos y batallas. La normalidad empieza a ser esa”.

Apóstoles y terroristas

En los últimos años” narra Pianelli, “hicieron lo posible por echarnos del sindicato, consiguieron bajar el poder adquisitivo de nuestros sueldos, trataron de imponer nuevas condiciones de precarización. Empezó a verse una patota de 50 o 60 tipos que no trabajan pero andan dando vuelas por los lugares de trabajo amedrentando a la gente, mientras concertan todo con la empresa”.

La revista Mu, número 5, se revela de qué modo la oficina de eso que llaman “Recursos Humanos” en Metrovías, se imprimió un manual interno en el que se divide a los trabajadores en “apóstoles” (los 50 ó 60 que menciona Pianelli), “indiferentes”, y a los que reclaman por sus condiciones de trabajo y salarios se los encuadraba como “terroristas” (queda como tema a tratar el grado de profesionalismo y salud mental de los “expertos” que realizan tales “diagnósticos” en el mundo actual).

La acción y el olfato


Pianelli cree que terminó de hartar a los trabajadores la intención de expulsar a los delegados de la UTA, que no tuvo convalidación por parte del Ministerio de Trabajo. “Ya en 2007 un grupo entró al hotel Bauen, a pegarnos mientras hacíamos una conferencia de prensa, y el año pasado esa patota se instaló frente al Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) para impedir un encuentro. Andaban en micros, buscándonos por la ciudad. Volvieron a entrar al Bauen, todo un papelón frente a los turistas”.
 

El cuerpo de delegados, preventivamente, inscribió un sindicato ante el Ministerio de Trabajo. “Todavía no nos dieron el reconocimiento formal, pero queremos que el plebiscito deje claro hacia afuera y hacia adentro cuál es la voluntad de los trabajadores. Luego veremos si iniciamos una desafiliación masiva de la UTA exigiendo que se nos reconozca”.
 

El nuevo sindicato aspira no sólo a tener mayor autonomía, sino a crear un tipo de relación abierto con los trabajadores. “Ya hay casos como el de FOETRA donde no hay Consejo Directivo sino Consejo Administrativo” ubica Pianelli como ejemplo. “Son señales de la intención de hacer las cosas de un modo distinto”. Los metrodelegados se enorgullecen de haber rotado en sus cargos: “De lo que fue el primer cuerpo de delegados, quedamos tres, y siempre con la idea de lograr esa rotación y ese estilo compartido y participativo que haga que no te la creas”.
 

A ese estilo abierto no le faltó olfato. Pianelli cree que una clave de sobrevivencia fue haber sabido esperar. “Hubo momentos en que nos atacaron que fueron muy duros, pero tuvimos cierta claridad de saber esperar y actuar cuando más nos convenía. No nos apuramos. Hubo casos de compañeros buenísimos, como los del Casino, que no pudieron hacer eso, y esa lucha terminó mal”.
 

Si el plebiscito resulta favorable, el nuevo sindicato parece tener un borrador de principios que no suelen ser moda: “Total transparencia en el manejo de los fondos, decisión colectiva para cada reclamo que se emprenda, y trabajar en mejorar las posibilidades de recreación y de salud de los compañeros. Hay una cantidad de patologías por las condiciones laborales de las que nadie se ocupa y si ves lo que es hoy la obra social de UTA, creo que no resistiría una auditoría en serio”.
Mientras se termina de preparar todo para el plebiscito, los trabajadores proponen mandar a los mails que aquí se copian, el texto que se reproduce más abajo.

Enviar a: porunnuevosindicato@metrodelegados.com.ar;
Ministro de Trabajo ;
Jefatura de Gabinete ;
Defensor del Pueblo
El siguiente texto:
Me solidarizo con los trabajadores del Subterráneo y el Premetro de la Ciudad de Buenos Aires, quienes realizaran un plebiscito para decidir su futuro sindical, en una muestra de espíritu democrático.-
Asimismo, solicitamos al Ministerio de Trabajo dar cumplimiento a la ley de Asociaciones Sindicales, al Fallo de la Corte Suprema de Justicia acerca de la Libertad de Afiliación sindical y al Convenio Nro. 98 de la Organización Internacional del Trabajo.-

Fuente: www.lavaca.org / 5-2-09

 

Resalto:

En procura de superar el círculo perverso ( que consiste en conducirnos a votarlos como única alternativa válida para después de comprobar -nosotros- la profundización de la desigualdad social y destrucción del país achacarnos estos resultados calamitosos) es fundamental crear comunicación social en procura de que la diversidad popular establezca las relaciones recíprocas de la nueva sociedad y  constituya sus órganos deliberativos-ejecutivos de autogestión y autogobierno político social. La herramienta es:
 

El «frente cultural-político» que cree la diversidad de organizaciones sociales existentes a lo largo y ancho de Argentina con el objetivo de elaborar un lenguaje común a partir de compartir experiencias, necesidades e investigaciones realizadas por cada una de ellas.

 

Pero compenetrarse con lo intercambiado al punto de favorecer los aprendizajes mutuos y la variedad de trabajos en mancomún, exige modificar -de raíz- hábitos cotidianos y profesionales que enaltecen al ego, menosprecian a quienes no manejan su cuota de poder e incluso usan al último para imponerse.

 

 

2. La deliberación sobre el agro sin escuchar antinomias de analistas y políticos descolocados

 

Walter Isaía y Natalia Aruguete entrevistan a  Walter Pengue y titulan:

Se está perdiendo la soberanía alimentaria de los pueblos

 

El investigador Walter Pengue debate sobre agricultura, medio ambiente y economía. Lleva años estudiando en el ámbito académico tópicos que recién ahora salen al debate público: los problemas ecológicos de la producción agropecuaria, el consumo, la crisis alimentaria, la economía y los costos naturales. “La Argentina es un gran territorio que no estamos sabiendo ocupar ni monitorear, ni manejar”, advierte.

 

–¿Cuál es la relación entre la crisis alimentaria en algunos países y la crisis financiera internacional?

–La población mundial tiene unos 6600 millones de habitantes. Existen modelos agrícolas que alimentan a esa población, prácticamente al 30 por ciento cada uno. Uno de esos modelos es la agricultura industrial que provee a los países desarrollados y a las grandes ciudades de los países en desarrollo, como la Argentina, Brasil, etc. Allí sí puede pensarse en una crisis alimentaria, vinculada con el flujo de alimentos y con el consumo en esos escenarios. Pero hay una gran parte del mundo que tiene una agricultura menos intensiva, de base campesina, de modelo agroecológico y desarrollo local de los productos que no vio pasar la crisis.

 

–¿Por qué no los afectó?

–Porque esa agricultura está vinculada con la gente: el intercambio es entre personas y no entre puertos y fluyen a través de sistemas de intercambio diferentes de los de los traders cerealeros, que son los que suben el precio de los alimentos y crean las crisis. Lo que se está perdiendo, en realidad, es la seguridad y la soberanía alimentarias de los pueblos. Si dejamos que el intercambio siga estando en manos de los grandes comercializadores de alimentos sí vamos a una crisis, pero de apropiación.

La agricultura de base campesina podría triplicar su producción con apoyo tecnológico aplicado. Podríamos nutrir a muchos mediante una agricultura más independiente. Pero muy pocos se dedican a investigar para esos productores.

–¿Es posible diferenciar las reglas de juego entre las grandes comercializadoras y los pequeños productores y campesinos?

–Necesitamos más Estado que intervenga en los mercados, apoyando a las pequeñas economías de desarrollo agrícola y de pequeños y medianos productores, cuya producción apunta más a los mercados locales que a la exportación. Lo que hay que discutir es que las retenciones de los productos que se exportan no las terminen pagando los agricultores. Porque los traders lo único que hacen es tomar lo de los agricultores.

 

–¿Cómo se da esa relación entre grandes comercializadores y los agricultores?

–Tal como están planteadas hoy, «las retenciones» surgen del pleno del valor de los agricultores. Las cerealeras reciben el valor pleno y les descuentan a los agricultores el valor de la retención. Yo estoy a favor de las retenciones. Pienso que en un país de base agrícola, que quiere proteger esa base para escenarios futuros, debe haber un resarcimiento por el daño ambiental producido y la explotación de los recursos naturales. Pero debemos luchar por transferir el costo del uso de ese recurso ambiental a las comercializadoras de granos a nivel internacional.

 

–¿Cómo podría intervenir el Estado en este escenario?

- El Estado podría comerciar su producto más relevante a través de una comercializadora, argentina por ejemplo, que juegue en el mercado internacional. O juntándonos con países de la región y conformando una trader del Mercosur. Quizás, en parte, no se les ocurre. Pero eso sería una discusión con los sectores más importantes de la tierra, grupos corporativos que representan a países o que, incluso, los superan.

Es más fácil discutir con los chacareros que con los pooles de siembra o con estos grupos expoliativos, que revientan los recursos naturales, los explotan a costo cero, toman sus ganancias y a nosotros nos dicen: “Muchas gracias”.

 

Grupos como Dreyfus, Bunge, Cargill, Monsanto, Bayer. Dreyfus, Cargill y Bunge están comercializando una buena parte de los granos de la Argentina y lo hacen en un contexto legal que les damos como país. Tenemos que recuperar el manejo de los recursos naturales. Parte de América latina está apuntando a recuperar sus recursos, porque los países desarrollados los toman a costo cero. Los granos no tienen el valor del recurso intrínsicamente utilizado.

–¿Quién determina ese valor?

–El mercado internacional de granos: la oferta y demanda. Pero no se valúa el agua o el “índice templado” del país. No es lo mismo un país templado, que produce granos sin restricciones ambientales, como una helada o una nevada. En un año, la Argentina puede tener tres cosechas continuas con rotaciones agrícola-ganaderas recurrentes sin restricciones. Eso tiene un valor que no es reconocido. Se está usando el agua a costo cero.

 

–¿Cómo se calcula el costo del agua, por ejemplo?

–Se necesitan unos 550 milímetros de agua por hectárea en el caso de la soja de primera y 450 en la soja de segunda. Los nutrientes son otro factor. El costo de reposición del nitrógeno y el fósforo en el caso de la soja es un 25 por ciento del valor de la cosecha. Hay un pool de nutrientes en el suelo que año a año se va achicando.

 

–¿La crisis alimentaria puede ser pensada como un problema de acceso a los alimentos?

–Unos acceden y otros producen, pero no les alcanza para su población, como los países africanos. También está la cuestión de la limitación física. En Kenia, a los masai no los dejan acceder a los lagos fértiles con sus animales porque los utilizan para la producción de flores, que salen de Nairobi hasta Europa, donde las chicas las venden por la calle, mientras los masai tienen que migrar para poder sobrevivir. Esto pasa con nuestros productores en la zona chaqueña y con miles de agricultores en todo el mundo.

 

–¿Cuánto tiempo lleva estudiando el tema de la soja?

–Llevo quince años estudiando el tema de la soja transgénica. En ese entonces publicábamos en Estados Unidos, acá no había dónde. Discutíamos los temas de la soja con los extranjeros. Hoy ya no se puede ocultar más. En el 2000 escribí un libro, Cultivos transgénicos: ¿hacia dónde vamos?, donde preguntaba qué va a pasar con los temas ambientales, sociales, ecológicos y de salud.

Estos temas saltan todos ahora, pero los discutíamos hace diez o quince años. En 2001 se empezó a discutir, pero siempre fue colateral, porque reconozcamos que al campo nadie le daba importancia. Comprendo la situación del corte de ruta porque diez años atrás desaparecieron 110 mil productores. En las buenas, los chacareros quieren ganar plata y están contentos. Están en su lógica capitalista, pero no son iguales los chacareros de la región chaqueña y los de la región pampeana, por ejemplo.

–¿A esos chacareros los afectaba la Resolución 125?

–En la coyuntura actual sí. En la anterior sabían que le estaban sacando una parte de su ganancia pero no iban a pérdida. Hoy pierden plata. Insisto en que tiene que haber retenciones, por el uso de recursos naturales que son de todos. Pero esas retenciones tienen que ser diferentes para un gran productor –un pool de siembra que es fácil de identificar– y para un pequeño y mediano productor. Además se debe reorientar la política agrícola del país.

 

La Argentina no puede ser un país que sólo produzca soja; tiene un altísimo potencial para producir el abanico posible, que desatendimos en los ’90. Nadie se preguntó por qué en plena crisis del 2001/02 no tuvimos una crisis con la leche, cuando la caída de la lechería fue brutal. Fue porque los pibes no tomaban leche. Si hubiésemos estado en los niveles actuales de consumo no alcanzaba la leche y la hubiésemos tenido que importar.

 

¿Qué momento importante marcaría en la historia de la producción agropecuaria?

–El último momento fuerte, que generó lo que estamos viviendo hoy, se dio a mediados de los ‘’90 con el paquete soja transgénica-siembra directa-glifosato. Eso dio vuelta el sistema de producción agrícola. Antes había una batería de 20 ó 25 agroquímicos para controlar las malezas. Se usaban pero eran carísimos. Cuando llega el glifosato bajan los costos brutalmente.

 

–¿En qué porcentaje bajaron los costos con el glifosato?

–Del 40 por ciento que se gastaba en herbicidas se pasó a un 15 por ciento. Utilizando glifosato y soja transgénica no había problemas de malezas y no necesitaban dedicación, así que ampliaban su capacidad de trabajo a otros sectores. Pero ahora aparecen problemas de resistencia en malezas, como el sorgo de alepo, una de las malezas más críticas de todos los sistemas de climas templados. Es la peor maleza de la historia argentina. El control es muy complejo. En el Norte, se expanden por alrededor de 150 mil hectáreas, de Salta hacia el Sur. Esto va a generar que se vuelvan a encarecer los costos en herbicidas.

 

–¿Cuántas hectáreas hay cultivadas con soja?

–En esta campaña hay 45 millones de granos de toneladas de soja y 16 millones de hectáreas. Desplazan el maíz, el girasol, la lechería, la ganadería, la horticultura y, sobre todo, escenario natural y gente. Toda la región pampeana y el Chaco, que estaba disponible, ya está cubierta. Ahora es pura deforestación y ese costo nadie lo está asumiendo. Los europeos hablan del agro-combustible, pero están destruyendo todo este sistema, así que cuando hagan sus cálculos deberían incorporar los costos de destrucción en los países en vías de desarrollo.

 

–¿En qué magnitud avanza el corrimiento de la frontera agropecuaria?

–300 mil hectáreas por año. Además mucha gente se contamina con arsénico porque se pincha la napa para sacar agua para cultivo intensivo de soja: se les endurece el cabello, se les caen las uñas. Muchos campesinos, agricultores y comunidades indígenas son desplazadas.

 

–¿Se puede establecer alguna relación entre la deforestación y las sequías?

–La sequía es un fenómeno recurrente en la región pampeana. Puede tener que ver con un escenario de cambio climático que afecta a la región. Pero si en el Norte no hubiéramos deforestado tanto estaríamos enfrentando la sequía mucho mejor, sobre todo los que se cobraron la soja y ahora se están quejando porque no pueden cosechar. Hay empresarios temerarios que avanzaron sobre áreas que no debían desforestar, en algunos casos, sin permiso, y ahora pretenden cobrar los beneficios de un supuesto apoyo por problemas de sequía. A esos hay que diferenciarlos de los pequeños agricultores que quisieron seguir con sus cultivos y se vieron desplazados.

 

–¿Cómo podría definir los perjuicios ambientales que causan los agroquímicos?

–Uno de los perjuicios se da por la intensificación del uso de un único herbicida: el glifosato. Otro es la degradación del suelo en términos de explotación de nutrientes y la alteración de la estructura del suelo por la práctica de siembra directa.

 

–¿Qué incidencia tienen los productos transgénicos en la calidad de la alimentación?

–Hay algunos estudios que empiezan a demostrar que no es lo mismo una soja transgénica que una tradicional. Pero no tenemos la información necesaria para estudiar el tema en profundidad. Por suerte, el Gobierno empezó a hacerse algunas preguntas, pero no nos olvidemos que este Gobierno depende mucho de la soja. Además, esta preocupación por la salud la tendríamos que haber tenido quince años atrás.

 

–Algunas organizaciones plantean que el uso de los agrotóxicos es cancerígeno.

–El cóctel tecnológico es el que genera los problemas. Hay un cambio de factores, por los transgénicos, por la lluvia ácida y por otros aspectos, que debemos estudiar. Pero si hay un cambio del entorno agrícola a algunas poblaciones, que antes no tenían soja y ahora están rodeadas de ese cultivo, alguna interacción se produce. Y es responsabilidad del Estado investigar ese tema.

 

–¿Cómo definiría el mapa actual de la propiedad de la tierra en el país?

–La pregunta es: “¿para qué sirve la tierra?” ¿Es un escenario para la producción capitalizada y la asignación de riquezas para algunos sectores o es algo más?

Argentina es un gran escenario liberado a las fuerzas del mercado global. Desde ese punto de vista, es un desastre en términos de asignación de tierras. En las ciudades porque se construye en cualquier lugar. En las áreas periurbanas los productores sojeros y hortícolas (más contaminantes que la soja) hacen lo que quieren y en las áreas rurales está dispuesta para la compraventa del mercado global. Hay 17 millones de hectáreas en manos de extranjeros. Y no hay una legislación que detenga esto.

–¿El censo agropecuario es una herramienta adecuada para estudiar el fenómeno de la concentración de la tierra?

–Hay muchas cosas que con los censos no se pueden detectar. Se puede detectar a productores que tienen un rango determinado de hectáreas, pero las sociedades anónimas esconden muchas cosas. Por ejemplo, los propietarios forman parte de sociedades anónimas, SRL que no se sabe quiénes son. Otros son directamente representantes de grupos económicos. Los pooles de siembra también neutralizan mucha información. Intentamos verlo a través de los catastros, pero en muchos lugares no se sabe en manos de quién está la tierra.

 

–¿De qué herramientas dispone el Estado para hacer un análisis más exhaustivo?

–La cuestión federal es compleja, en el área agrícola, agropecuaria y ambiental nos enfrentamos con regímenes feudales donde no es fácil acceder a la información. Incluso al Estado nacional no le es fácil obtener información. La Argentina es un gran territorio que no estamos sabiendo ni ocupar, ni monitorear, ni manejar. Los procesos de deforestación avanzan porque ni siquiera lo estamos monitoreando desde arriba. Hay muy poca gente en el territorio y si no volvemos al territorio no podemos hacer estas cosas. Los datos disponibles del censo son de 1988 y 2002, y los mayores cambios se dieron del 2002 en adelante.

 

–¿Cuál es la mirada que tiene la «economía ecológica» sobre las problemáticas que usted plantea?

–Trata de resolver uno de los problemas más grandes que tiene la humanidad: el conflicto economía-sociedad. Los ecólogos no pueden explicar a los economistas lo que pasa con los recursos naturales y los economistas entienden a la naturaleza como parte de la contabilidad. La economía ecológica hace un análisis de la sustentabilidad del sistema con un aporte transdisciplinario, desde una visión holística. Nos proponemos no quedarnos en el diagnóstico, sino decir lo que está pasando, que la sociedad pueda entenderlo y, en lo posible, ofrecer alternativas.

 

–¿Qué cuestiones están en agenda para la economía ecológica?

–Desde un punto de vista macro, una de las cuestiones que más preocupan es el intercambio Norte-Sur, el comercio ecológicamente desigual. Hay una transferencia de recursos naturales y una colocación de daños ambientales en la economía de origen a costo cero. Exportamos bienes que cotizan por su precio de mercado, pero que no se reconocen las externalidades, los costos no incluidos. El verdadero costo de producción debería ser el costo directo, más el costo indirecto, más las externalidades. Si dentro de los modelos agrícolas incluyéramos estos costos en concepto de externalidades, la agricultura inglesa no podría funcionar.

 

–¿Por qué?

Porque incorporaría el costo de los contaminantes y sus efectos sobre la salud humana y la naturaleza. Además, sumaría la degradación del suelo y del agua. Restaurar todo es más costoso de producir. En el caso de la Argentina, todavía no estamos tan mal. Pero si incorporamos sólo el costo de los nutrientes no reconocidos, estaríamos hablando de un 25 por ciento de esa agricultura.

 

–¿Cuál es el cálculo económico de ese aumento?

–Para la campaña actual se calcula unos 2000 millones de dólares. Porque, además, los fertilizantes aumentaron mucho. Hice el cálculo en 2004 y era alrededor 1100 y 1200 millones. Y sólo hablo de dos nutrientes de los dieciséis que trae la soja. La soja es una planta altamente extractiva de nutrientes que, en momentos de buen manejo, repone nitrógeno, pero que en la situación intensiva actual, ni siquiera nitrógeno repone.

 

–¿Qué significado le dan al término «deuda ecológica»?

Es un reclamo de los países del Sur hacia las economías del Norte por el reconocimiento de todos los daños producidos por el uso indebido de su naturaleza: el daño ambiental y la apropiación ilegitima de sus recursos naturales, en particular de la biodiversidad. Un aspecto central es lo que llamamos “biopiratería”, que es el uso incorrecto y la apropiación de las semillas y del conocimiento ancestral indígena y campesino que las empresas se llevaron junto con las semillas y no reconocieron. Otro es el uso del espacio vital. La Argentina es un país grande pero la huella ecológica de la Unión Europea y la pata de China ya están puestas sobre nuestro territorio.

 

–¿De qué forma lo está ocupando?

No necesitan venir a invadirnos; a través del mercado internacional redireccionan lo que tenemos que producir. Los chinos decidieron utilizar los recursos en los países que no valoran el agua. Nos compran soja y destinan el agua que tienen para uso industrial, doméstico y agrícola. A futuro hay que discutir además la cuestión de la huella de carbono (cantidad de dióxido de carbono producida por un individuo medio en las distintas economías). A los europeos y norteamericanos ya les preocupa y están tratando de mitigarla, nosotros no le estamos dando importancia. Por la vía de la mitigación, con el tiempo, muchos van a pagar el costo del carbono como un impuesto, por ejemplo en los alimentos.

Por eso la «economía ecológica» cuestiona los modelos de consumo y apunta a un cambio de paradigma. Es importante dar esta discusión para ver si vamos a seguir produciendo soja u otro cultivo.

–¿Cómo se instala una crítica al consumo en medio de una crisis donde se plantea que la solución es aumentar el consumo?

–Creo que hoy hay que decirle a la gente: “Si usted está consumiendo esto, no podrá seguir viviendo en este mundo”. El mundo tiene que apuntar a una disminución del consumo. El problema es que se pone en relación consumo y trabajo. Esa es la falta de originalidad de los economistas de buscar alternativas en otro tipo de trabajo para la gente. Hoy todos los chinos quieren tener un auto. Imagínense: un tercio del planeta, todos con autos. Prácticamente el 60 por ciento del hierro que se produce en el mundo va a China. Si no le paramos el consumo al planeta no tenemos más planeta. En el mediano plazo, no vamos a necesitar más automóviles porque no los vamos a poder usar. Lo que necesitamos es hacer más eficiente el transporte público y, por ende, el desplazamiento de la gente en las ciudades.

 

–¿Cuál sería un escenario productivo en la agricultura desde la perspectiva de la economía ecológica?

–Un enfoque básico es evitar el uso de agroquímicos, promover la producción alimentos sanos que nutran, promover el consumo local y regional y el desarrollo de áreas periurbanas verdes, donde la gente pueda tener sus propios alimentos o estén cerca de los lugares de consumo. Que el vínculo entre lo que se produce y lo que se consume tenga como intermediario al agricultor, que hoy es expulsado. Que se mantenga una economía social de intercambios, que fluya además del dinero, y que disminuya la huella de carbono.

 

–Antes éramos “el granero del mundo”. ¿Hoy cómo definiría a la Argentina?

–La Argentina podría ser el supermercado del mundo en términos de diversidad, pero lamentablemente nos hemos convertido en una granja exportadora de dos o tres productos. Estamos atados de pies y manos produciendo lo que unos pocos nos indican. Está en riesgo la soberanía alimentaria, energética y ambiental del país".
Página 12, Argentina

Fuente: www.ecoportal.net / 6-2-09

 

Pienso en:

En síntesis:

 

La «reforma agraria» es un desafío para todos los de abajo hacia emanciparse de la ocupación imperialista tanto del territorio como de la economía. Pero implica, ante todo, organizar la democracia propia a la unidad de voluntad de la diversidad popular porque  el actual funcionamiento impuesto contra la vida y la dignidad humana de las grandes mayorías está garantizado por el Estado en todos sus niveles y legitimado por el gobierno de turno.

 

3. La toma de conciencia sobre la Argentina privatizada y monocultural

 

Alberto J. Lapolla explica:

 “Problemática de la Sojización y la soberanía nacional

Hemos dado en llamar Sojización al proceso de expansión desmedida e incontrolada del monocultivo de soja transgénica forrajera, conocida como soja RR. Esto implica el cultivo, ya en 17 millones de hectáreas, de esta soja genéticamente modificada por la multinacional Monsanto, que la hace resistente al herbicida glifosato, cuyo nombre comercial es Round-up, a cuya resistencia hace mención el agregado RR (Round-up Ready). Este sistema implica un paquete tecnológico compuesto por la aplicación reiterada del herbicida glifosato –y otros-, la siembra de semilla transgénica de soja RR, mediante el sistema de Siembra sin labranza denominada Siembra Directa.

 

La expansión de este sistema de cultivo, más allá de cualquier consideración ecológica, ambiental, agronómica, de salud pública, social o macroeconómica, es el proceso que hemos dado en llamar Sojización para caracterizar un cambio radical del agroecosistema nacional y por ende de todo nuestro sistema agropecuario. El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50.% de la producción de granos y el 55% de la superficie agrícola sembrada. Pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor.

 

La superficie sembrada hoy con soja RR, supera a toda el área sembrada existente en 1995. Esto implica que para llegar a los 35 millones de hectáreas actuales, se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón.

La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de has, mientras que hoy ya superamos las 35 millones de has, cifra equivalente al 12.5% de la superficie del país. El pool sojero multinacional que controla y domina el ‘negocio’, estima que para el año 2017 la cifra de la superficie agrícola argentina debe orillar las 120 millones de has. Algo así como el 43% de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico.

La Sojización desenfrenada de la nación, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema en expansión para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola. Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Este hecho ha sido señalado correctamente varias veces por la Presidenta de la Nación a partir de la sanción de la resolución 125, que tenía como objetivo encomiable poner freno a esta expansión.

Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas -es decir modificadas genéticamente (OGM)- de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala, la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo. Mientras otros países toman medidas para reducir o prohibir la superficie sembrada con soja RR, la Argentina sigue expandiendo la frontera sojera sin límite ni precaución alguno. Peor aun, el 99% de la soja sembrada en nuestro país es transgénica (sojaRR). Siendo la soja una especie de polinización cerrada o autógama en un porcentaje del 95 al 99%, es dable suponer que la soja no transgénica (la llamada soja orgánica) es muy difícil que se encuentre en nuestro territorio. Este sólo hecho ya constituiría un grave problema debido a la expansión descontrolada de OGM. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano ha demolido la teoría de base de la transgenia: ‘un gen una proteína’, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción en el mercado, el 65 % de las afecciones de la población mundial, está relacionado con la alimentación. Este hecho, de por sí gravísimo, es apenas el primero de una larga lista de efectos nocivos que la sojización arroja sobre nuestra población.

 

¡Ay Felipe!

La multinacional Monsanto culminó el proceso de estabilización de la soja RR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EE.UU., con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la soja RR. Entre la estabilización de la soja RR, y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales, sobre el conjunto del ecosistema global a corto, medianos y largo plazo. Cabe señalar que la transgenia implica una fuerte alteración de los mecanismos de la selección natural, con implicancias directas en la biosíntesis de proteínas y en cuestiones relacionadas con el sistema inmunológico y el cáncer. Pero lo más grave que nos compete, es que en ese mismo año, 1995, el entonces secretario de Agricultura del menemato, el Ing. Felipe Solá autorizó la liberación de la soja RR en nuestro país, sin ningún estudio previo que avalara dicha decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales.

En principio la sojización ha transformado a nuestra producción agropecuaria casi en un monocultivo, hecho peligroso desde el punto de vista ambiental y respecto de la estructura productiva de la nación. Todo modelo basado en el monocultivo es esencialmente no sustentable y estructuralmente débil. Sin embargo la expansión del monocultivo de soja transgénica, trae aparejada otros serios problemas. El más importante radica en la degradación de nuestro sistema productivo: hemos dejado de ser un país productor de alimentos, para pasar a ser un enclave productor de forraje, para que otras naciones –las más industrializadas o en vías de serlo- produzcan carne. Ya no somos el ‘granero del mundo’ en este revival del modelo agroexportador de cuño británico –ahora chino- posterior a Pavón, sino que somos productores de ‘pasto-soja’, para que China, India y la Unión Europea puedan criar de manera subsidiada –por los argentinos- a sus cerdos, aves y vacunos. En 17 millones de has, de las mejores tierras agrícolas del mundo, los argentinos (es decir los 80.000 sojeros) no producimos alimentos, producimos ‘pasto-soja’ para exportar a China, la India y la UE. En este planteo neocolonial hemos llegado al extremo de venderle soja en grano a Chile para que produzca carne aviar y porcina y la exporte, mientras nosotros importamos ambos productos debido a la reducción drástica de las áreas y los stocks ganaderos y cárnicos producidos por la sojización. Pese a lo que señalan los defensores del modelo sojero, la exportación de granos, aceite, torta, u otros derivados de soja equivale a exportar forraje puro, es decir ‘pasto soja’.

 

‘Feed lot’ y sojización. Contaminación al por mayor

Hemos reducido nuestra producción de carne -al disminuir el área, el número de cabezas y la calidad de los campos destinados a la misma- para producir ‘pasto-soja’, debiendo apelar a la altamente peligrosa herramienta del feed-lot, pasando a producir carne de pésima calidad y con bajísimo nivel de seguridad alimentaria, en el país que alguna vez tuvo la ‘mejor carne del mundo’.

Destinamos nuestras mejores tierras a producir forraje -y ahora también agro-combustibles-, para que otros países produzcan y exporten carne, en lugar de hacerlo nosotros. Esto repercute no sólo en la mala calidad de lo que comemos, sino marcadamente, en el precio de los alimentos al verse reducida su oferta por disminución de la superficie sembrada y por el aumento del costo de oportunidad de su producción.

El aumento del precio de los alimentos de primera necesidad como las hortalizas, las frutas, los lácteos y los diferentes productos cárnicos –la carne ovina pasó de ser un sustituto barato de la carne vacuna a ser un producto de lujo- tiene relación directa con la disminución constante del área destinada a su producción, ante el avance arrollador de la soja forrajera.

Ya el objeto de nuestra producción agrícola no es la de producir alimentos para el consumo de nuestra población, exportando el remanente, sino que todo el sistema agrícola del país está puesto al servicio de producir ‘pasto-soja’, para la exportación a los países industrializados o en vías de desarrollo, que poseen políticas estatales nacionales.

El otro elemento de extrema gravedad producido por la sojización, radica en la altísima contaminación ambiental que produce el sistema, ya que el mismo se basa en el uso masivo de agrotóxicos –principalmente herbicidas- en forma permanente. No sólo glifosato, sino una larga lista de productos de altísima toxicidad, algunos prohibidos en los países centrales. (...)

Súper malezas

Otro aspecto de gravedad ambiental inusitada desarrollado por la sojización, se refiere a que en términos ecológicos y ambientales, todo el sistema de Siembra directa-soja RR-glifosato, no es más que un gigantesco experimento, de selección de malezas resistentes y contaminaciones genéticas verticales y horizontales irreversibles, a través de transgenes y uso masivo de herbicidas, con efectos futuros apenas entrevistos. Ya hay aproximadamente treinta especies con resistencia al glifosato. Recientemente se ha sumado la aparición de Sorgo de Alepo, lo cual puede transformarse en un grave problema.

 

Otro aspecto del problema, radica en la pérdida de la fertilidad de nuestros suelos que el sistema implica. Además de la ausencia de rotaciones de cultivos y del retorno de los suelos a la pastura como restauración natural de su fertilidad, y de saneamiento, cada cosecha implica una enorme extracción de nutrientes que salen con los granos y que no son repuestos. Para producir una Tn de grano la soja extrae 16 kg/ha de calcio, 9 kg de magnesio, 7 kg de azufre, 8 kg de fósforo, 33 kg de potasio, y 80 kg de nitrógeno. Esta exacción permanente afecta de manera directa la fertilidad actual del suelo y al repetirse en un ciclo continuo y prolongado, afecta también la fertilidad potencial de los mismos. Con el agravante que la fertilización química produce contaminación, que eutrofiza y contamina los cursos y reservorios de agua, mientras que la restauración natural de la fertilidad no produce ninguna contaminación y tiene mucho menor costo. El costo de reposición de las unidades de fertilzante exportados en N, P y S de la última cosecha, implicaría un desembolso superior a 1500 millones de USS.

 

La soja destruye empleo y producción

Cada 500 has de soja RR se genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo efectivo. La razón radica en el diferente Tiempo Operativo de Labranza (TOL), entre los sistemas Tradicional y SD. El TOL del sistema SD-soja RR es de 40 minutos/hombre/Ha, contra 180 minutos/hombre/Ha del sistema tradicional. Por el contrario 100 Has destinadas a la agricultura familiar producen 35 puestos de trabajo reales, sin contaminación ambiental alguna. Esta bajísima demanda laboral explica que hoy los trabajadores rurales apenas lleguen a 1.3 millones, con el agravante de que sólo un tercio trabaja en blanco.

Otro aspecto que se suma al anterior, es la destrucción de la pequeña producción, que lleva adelante la sojización. Ante los márgenes de ganancia de la soja RR y sin intervención estatal que cambie la ecuación –el ‘mercado’ jamás lo hará- dejan de ser viables la huerta, el monte frutal, la apicultura, la ganadería, el monte artificial, la producción lechera, porcina o apícola. (...)

Más allá de los graves riesgos ambientales, que implica trasladar el sistema de la agricultura pampeana a regiones de enorme fragilidad ecológica en un planteo de agricultura permanente, como lo son el NOA, o el NEA, el hecho produce la perversión de expulsar de sus tierras a las comunidades ancestrales o de escasos recursos, que vivían en ellas de la producción familiar o de los frutos del monte. Expulsados como sea, mediante la conspiración mafiosa de gobiernos provinciales y comunales, estudios jurídicos gangsteriles, fondos de inversión al servicio del capital financiero o mediante el simple y expeditivo sistema de mandar la gendarmería de noche, para echar a humildes y pacíficos pobladores, matándoles los animales y echándolos a la ruta.

 

Se producen así nuevas áreas de ‘agronegocios’ de espantosa eticidad. Consorcios de cara oscura y oculta, se apoderan de enormes extensiones de tierras, robadas a sus verdaderos dueños. Este hecho ilegítimo, que arrasa con derechos escritos en la Constitución Nacional debe ser resuelto exactamente de la manera inversa: es necesario repoblar el campo y desarrollar políticas de desconcentración de la tierra, creando miles de nuevos productores familiares, ‘nuestros paisanos los indios’ los primeros.

 

Por último, la sojización, ha arrasado el monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total. Según señalara el Ing. C. Merenson en 1914 poseíamos 105 millones de hectáreas de bosques nativos, lo que equivalía a más de un tercio de la superficie nacional, pero ya en 1994 sólo restaban 35 millones de has, luego entre 1984 y 2002, con la expansión de la soja RR, el área boscosa se redujo en otro millón de has. Por su parte el Dr. M. Altieri, señaló que la sojización ha producido en América Latina la pérdida de 21 millones de has de bosque de los cuales 14 millones corresponden a la Argentina. A lo dicho debemos sumarle la febril depredación producida en 2007 y 2008, dado que las empresas temiendo la aprobación de la Ley de bosques salieron a arrasar lo que quedaba. De tal forma creemos como el Dr. Morello que ‘el bosque nativo en la Argentina es cosa del pasado. Hoy ya no existe’.

 

¿Cómo salir de la trampa?

Concluyendo, este conjunto de factores trae aparejadas la destrucción de la fertilidad de los suelos, elimina la bio-regulación, destruye la biodiversidad de nuestro agroecosistema, y produce fuertes afectaciones a la flora y la fauna, realizando la contaminación masiva del suelo, los cursos de agua, las napas, los ríos y el hábitat general de nuestros habitantes. También acarrea la miseria, la expulsión y la destrucción de la producción familiar y de los trabajadores del campo. Todo ello para producir riqueza para un sector munúsculo de la población: 80.000 productores sojeros, sobre 330.000 productores agrarios y 40 millones de argentinos. Sector minúsculo que unido al complejo sojero multinacional, se enriquece a costa de la devastación y de la postración nacional.

Creemos necesario un Plan Nacional Agropecuario que organice una salida gradual de la sojización, basado en el repoblamiento rural, con entrega de tierras. Con políticas activas de apoyo, estímulo y protección de la producción familiar y de la pequeña producción, recuperando la producción natural de alimentos como base del campo argentino, hacia un modelo de desarrollo rural en función de los intereses nacionales y populares. Debemos aspirara a tener cientos de miles de nuevos productores agrarios, que produzcan alimentos sanos en cantidad y calidad suficiente para alimentar a toda nuestra población y exportar el remanente. Además de aplicar justas retenciones, es necesario penalizar la exportación de grano, aceite o torta de soja, estimulando la producción de carne y la agregación de valor, apelando al desarrollo local como forma de recuperar producciones arrasadas por la soja, estimulando todas las producciones debilitadas como la ganadería, la lechería y la horticultura (...)".
Un resumen de este trabajo fue publicado por Página 12, el 1 de febrero de 2009 en Cash.
Fuente:
www.ecoportal.net / 10-2-09

Extraigo sólo mis desacuerdos:
▪La resolución 125 como medida contra la sojización es, más precisamente, de monocultura e imposición del sistema global de agro-negocios. El mismo Lapolla pone en datos que, durante el gobierno K, el monocultivo se expande aceleradamente. Agrego que, en el presente, se extiende más aún con la alianza de las agroexportadoras y fondos de inversión con petroleras y automotrices en impulsar los agro combustibles, también con otras plantas.

▪El Plan Nacional Agropecuario que lo incluyo en:

La «reforma agraria» si implica ▪organización del manejo (en forma colectiva, democrática e integral) de cada eco-región y de la heterogeneidad de Argentina; ▪urbanización en interrelación con el desarrollo rural para la igualdad de oportunidades de todos los de abajo y la optimización del binomio sociedad-naturaleza.

 

Cuando avanzan raudos los cambios casi irreversibles como la desertificación, el IIRSA, la mega minería a cielo abierto...la desnutrición y los genocidios silenciosos: un reparto de tierras, el estímulo a la pequeña producción y la salida gradual de la sojización resultan ineficaces.

 

Menos objetivo aún, es confiar en el actual Estado hecho a la medida de la entrega de Argentina y de la superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza como consecuencia de su conformación desde la dictadura genocida hasta ahora.

 

4. La atención y apreciación de quienes hacen posible el agro

 

GRAIN destaca el porqué en:

 

La agricultura: sus saberes y cuidados

 

La agricultura es obra y arte de los agricultores y agricultoras del mundo entero, una obra que comenzó y continúa desarrollándose desde diez mil o tal vez veinte mil años atrás. Pueblos de los más diversos rincones se identificaron a sí mismos como cultivadores: en muchos de los mitos fundacionales, saber y poder cultivar fue lo que nos hizo humanos.

Pero la agricultura, no lo olvidemos, ha sido y es mucho más que cultivos y crianza de animales. Es también el uso y cuidado del bosque, el agua, las plantas medicinales, los animales silvestres. Requiere de múltiples otros saberes y habilidades: podar, injertar, trasquilar, domar, domesticar, hilar, tejer, encurtir, salar, secar, fermentar, usar la greda, fabricar cestas, seleccionar las mejores plantas y animales, predecir el clima, cortar la madera en el momento adecuado, reconocer la luna para sembrar, podar y cosechar, son sólo algunos de los más comunes. Pueblos del mundo entero —bajo las más diversas condiciones ecosistémicas, sociales y culturales— construyeron sus saberes hasta lograr niveles de fineza y sofisticación que aún nos cuesta apreciar en toda su extensión.

El valor de tales saberes no ha pasado desapercibido. Incluso en sociedades en que cultivar la tierra fue considerado trabajo de clases inferiores, los saberes campesinos han sido reconocidos. Sócrates clasifica el cultivo de la tierra entre los saberes más importantes, en una categoría similar al saber médico. Las crónicas europeas hablan una y otra vez de las diversas formas de agricultura de los pueblos de África, Asia y América, muchas veces con admiración por su alto nivel de sofisticación.

 

Hasta fines del siglo XIX, el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos consultaba a los agricultores estadounidenses sobre cómo enfrentar las enfermedades de las plantas o la gripe porcina. Hace apenas una décadas que el sistema de mejoramiento animal de Noruega dependía fundamentalmente del trabajo de sus agricultores.

 

Poco se ha dicho, sin embargo, de otros aspectos de gran importancia. El primero, que los pueblos del campo han sido los que han alimentado a la humanidad, incluso en el momento actual, cuando se despliega una verdadera guerra contra campesinos y pueblos indígenas.

Otro hecho ignorado es que los campesinos y campesinas del mundo han sido los creadores y diversificadores de todos y cada uno de los cultivos que hoy disfrutamos como humanidad. Fue la gente del campo quien llevó a cabo el largo, paciente y delicado proceso de convertir malezas y hierbas en alimento abundante, sabroso, nutritivo, atractivo. Fue ella —y especialmente las mujeres— quien tomó las semillas cuando emprendió viajes o fue forzada a abandonar sus tierras y las compartió y repartió literalmente por el mundo. Si hoy nos asombramos frente a la diversidad del maíz, la papa, el trigo, el arroz, los frijoles o fréjoles, es porque ha habido millones de hombres y mujeres del campo que los han cuidado, seleccionado y cruzado, adaptándolos a las miles de condiciones que surgen de la combinación de diversos ecosistemas, comunidades, culturas, aspiraciones, sueños y gustos.

 

El trabajo genético y ecológico hecho por manos campesinas, e indígenas en los cultivos que hoy nos nutren no tiene paralelo alguno. Nada de lo logrado por el mejoramiento genético moderno habría sido posible sin la base de domesticación, mejoramiento y diversificación presente en los cientos de miles de variedades campesinas a lo largo y ancho de la tierra. Ni el más sofisticado trabajo de cruza y selección hecho en algún centro de investigación puede compararse con la tarea de convertir el teocintle en maíz. Todos los mejoradores genéticos del mundo serían incapaces de reproducir la variedad de colores presentes en el frijol, o su capacidad para adaptarse a las más diversas y extremas condiciones de crecimiento. Y, a pesar de todas las investigaciones, aún nos queda mucho por aprender acerca de las finas interrelaciones establecidas en muchos sistemas de cultivos tradicionales.

Sin embargo, hace algo menos de cien años se dijo —y se nos sigue diciendo— que ser campesino o indígena es sinónimo de ignorancia, superstición, atraso. Desde los centros de investigación, desde las universidades y especialmente desde las escuelas nos hacen la propaganda de que los únicos que saben son los investigadores, los agrónomos, los profesores.

Miles de años de observación cuidadosa, relaciones de cuidado y afecto, búsqueda colectiva y aprendizaje mutuo tenían que olvidarse para dar cabida a lo aprendido en los campos de experimentación bajo condiciones controladas. Se inventaron los conceptos de “extensión” y “transferencia”, para dejar claro que el conocimiento se producía en determinados lugares —muy reducidos— y el resto del planeta debía recibirlo pasivamente.

 

Se abrió así el proceso que no sólo llevó a la Revolución Verde y su ya conocida secuela de contaminación y degradación ambiental, sino a procesos de homogenización en todos los ámbitos de la agricultura, incluida la homogenización del pensamiento de quienes se presentaban como los nuevos portadores del saber. A nadie pareció llamarle la atención que los agrónomos de Zimbabwe, Filipinas y Argentina considerasen como óptima la misma dosis de siembra para tal o cual cultivo que los agrónomos de Estados Unidos o Australia. Tampoco causó alarma que en algún momento la misma variedad de tomate se sembrase de México a la Patagonia, desde el altiplano a las tierras bajas tropicales, o que de pronto determinados agrotóxicos se convirtiesen en la herramienta deseada en los más diversos rincones del mundo. Mucho menos atención se le prestó al hecho que la “transferencia técnica” se hiciera silenciando a los pueblos del campo, ocultando o marginando sistemas complejos que llevaban siglos acumulando saberes sobre ecosistemas, cultivos, animales, árboles, microorganismos y toda su vasta red de relaciones.

 

A menos de cincuenta años de los inicios de la Revolución Verde, los efectos los tenemos a nuestro alrededor. Tenemos un mundo rural cada vez menos diverso, una agricultura cada vez más homogénea y concentrada. Mientras los cultivos fuertemente controlados por el comercio internacional a través de las grandes corporaciones —trigo, maíz, arroz— han aumentado su producción global, la producción campesina de los mismos se ha estancado, sobre todo porque los campesinos tienen cada vez menos tierra para sembrar. Los cultivos que siguen significativamente en manos campesinas —como las legumbres— también se han estancado en su producción y disminuido la superficie sembrada. La deforestación no sólo ha significado deterioro ambiental, sino pérdida importante de fuentes de alimentación humana y animal. El deterioro de los suelos es dramático, y altera incluso los ciclos hidrológicos y suma sequías e inundaciones a las difíciles condiciones vividas en el campo.

 

Podríamos discutir largo de por qué ocurrieron estos cambios. Fueron cambios empujados desde las más diversas posiciones políticas y filosóficas, con objetivos diversos en extremo. Sobre todo en los países del Tercer Mundo, hubo gran cantidad de investigadores sincera y profundamente preocupados por el fantasma de la escasez de alimentos y la realidad de la pobreza en el campo. Pero después de décadas de modernización, el cuadro que tenemos delante de nosotros nos muestra claramente que —contrario a lo que se dijo al momento de impulsar los cambios— no fue un proceso en que ganásemos todos. Los costos fueron severos y quienes llevaron la peor parte fueron los pueblos indígenas y el campesinado al que supuestamente se estaba beneficiando. Durante el siglo xx, por primera vez en la historia de la humanidad los habitantes urbanos pasan a ser la mayoría. El cambio no fue producto de sueños cumplidos en las ciudades, sino de la desaparición de familias campesinas, de la expulsión desde el campo por falta de trabajo y perspectivas, por la pérdida de la tierra, la destrucción y desmembramiento de los territorios indígenas, el estrangulamiento económico y el proceso perverso de hacer que los jóvenes se sientan avergonzados de sus orígenes y culturas.

 

Hay quienes ganan de modo dramático: los fabricantes de agrotóxicos y fertilizantes sintéticos fueron los primeros, junto a las grandes empresas de alimentos. La venta de fertilizantes en América Latina creció un 8% anual entre 1960 y 1990; la producción agrícola creció menos de la mitad de ello. Empresas como Nestlé, Dow Chemical, Bayer, Merck, Unilever han crecido en las últimas décadas a tasas mucho más elevadas que las de cualquier agricultura en el mundo.

La búsqueda de grandes ganancias a costa de los agricultores no quedó allí. Las grandes empresas entendieron rápidamente que es posible hacer agricultura sin agrotóxicos, sin fertilizantes y sin grandes maquinarias, pero es imposible hacerla sin semillas y sin saber lo que es necesario saber sobre ellas y sobre los ecosistemas que las acogen.

 

Las grandes corporaciones inventaron entonces la propiedad intelectual sobre las formas de vida y redefinieron las reglas para monopolizar plantas, animales y conocimiento. Al principio, de manera cauta, limitada y silenciosa. En los noventa, el proceso se tornó agresivo, ambicioso. Hoy se nos impone de modo obligatorio y represivo. El acto fundamental de cuidar, reproducir y compartir las semillas pasó a ser un delito. El impulso natural de usar, compartir y conversar sobre los saberes —la mejor forma de protegerlos y hacerles crecer— ha sido restringido, condicionado y crecientemente ilegalizado.

La presión sobre pueblos campesinos e indígenas ha sido tan brutal, que no deja de causar alarma cómo más de alguna organización busca remediar la situación buscando herramientas dentro de las mismas normas de propiedad intelectual que hoy causan tanta destrucción.

Uno de los elementos más perversos de la propiedad intelectual —en cualquiera de sus formas— es que dice “proteger” plantas, animales y conocimiento, haciendo en realidad justamente lo contrario. Plantas, animales, conocimiento y saberes humanos son y siempre han sido un producto social y colectivo, en evolución permanente. Se fortalecen en la medida que se comparten y fluyen libremente, se perfeccionan a través del uso, la observación, la experimentación y la conversación; se enriquecen en la medida que cada persona, familia, comunidad y pueblo puede probarlos y determinar libremente si son útiles tal cual, requieren ser perfeccionados o es mejor descartarlos. La propiedad intelectual intenta privatizar lo que es por esencia obra colectiva, congela lo que debe estar en cambio permanente e impide el fundamento mismo del saber: compartir, debatir y decidir soberanamente. Se protege ciertamente la propiedad, pero en el camino se destruye diversidad, cultivos y conocimiento.

Pero iniciativas de resistencia mucho más certeras resurgen en los últimos veinte años junto a la expulsión, la destrucción y la marginación. Quizás lo más esperanzador es que se ha entendido que la diversidad biológica, las semillas o los saberes no son cosas aisladas, sino el producto de procesos sociales y ecosistémicos.

Son todas facetas de esfuerzos que buscan asumir la complejidad de los procesos que determinan la vida de pueblos y comunidades y retomar el control de los mismos.

En suma, los esfuerzos de comunidades rurales de América Latina, Asia, África pero también Europa hoy buscan reconstruir el pleno derecho a ser campesinos e indígenas. De acuerdo a cada circunstancia, sus experiencias toman formas muy distintas. Son un ejemplo de la diversidad cultural, social y política necesaria para recuperar la diversidad agrícola y biológica. Son experiencias que buscan reforzar la capacidad de tomar decisiones de manera colectiva, organizada y soberana.

 

Una característica es especialmente esperanzadora: la reactivación de los sistemas campesinos de construcción de saberes, sistemas que fusionan formas colectivas y personales de observación, experimentación e intercambio, y que al saber unen el respeto, la espiritualidad y un conjunto de normas sociales localmente definidas. Esta búsqueda permite la generación y reactivación autónoma de saberes por parte de comunidades y familias y, a fin de cuentas, el florecimiento, de nuevo, de la creatividad social más antigua de la humanidad".

Fuente:www.grain.org  / revista  Biodiversidad, sustento y culturas N° 59

 

 Pongo de relieve "todas las facetas de esfuerzos que buscan asumir la complejidad de los procesos que determinan la vida de pueblos y comunidades y retomar el control de los mismos". Coincide con la visión de:

La «reforma agraria» que no es un plan nacional agropecuario del Estado al servicio de corporaciones imperialistas y de sus socios locales (una utopía irrealizable por este carácter de clase del Estado) sino será obra de la diversidad popular en cada lugar y el país entero mediante adueñamiento de su destino común y responsabilidad por sus producciones agropecuarias e industriales en armonía con la evolución conjunta del indisoluble binomio sociedad-naturaleza.

 

 

5. Las propuestas del Grupo de Reflexión Rural

A. El 9 de julio de 2008, señala:

 

"En un nuevo aniversario de nuestra independencia: algunas propuestas frente a la  crisis

 

La crisis en que está sumida la Argentina nos obliga a imaginar cómo salir del modelo de la Soja. Este modelo colonial de monocultivos transgénicos que implica para nuestro país el rol asignado de producir forrajes se inició con la Democracia para procurar divisas con que pagar la Deuda Externa

El modelo de país productor de Soja RR responde a las Corporaciones, a las necesidades de Europa y de China, países que necesitan piensos, aceites y Biocombustibles.

Este  modelo ha llevado a la Nación al borde de su disolución: con una Justicia desacreditada, con un Congreso sospechado e inoperante, con violencia en todas las áreas de la vida ciudadana, inclusive en los ámbitos educativos. No poder asociar el modelo de monocultivos con la concentración de la riqueza y con la pérdida de valores comunitarios, es parte de una ceguera que han fomentado las Corporaciones granarias, junto con la Centros de Ciencia y Tecnología, tanto como lo hacen los medios de comunicación, en una vasta maniobra de colonización para generar una burbuja que simule un crecimiento sostenible que se nos hace confundir con desarrollo. 

 

Pero, no es tan sólo nuestra conciencia y el tejido social lo que se daña… se están poniendo  en gravísimo riesgo los suelos de la Argentina. En las tierras más frágiles, como en las provincias de Salta, Chaco y Santiago del Estero, este modelo ha provocado gigantescos colapsos ambientales, siendo el deterioro del suelo, tanto como la devastación del monte y del bosque, la causa de sucesivas inundaciones y sequías, además de enormes corrimientos de poblaciones del campo, que han formado barrios de indigencia en torno a las ciudades capitales de esas provincias.

 

La extensión de la frontera agrícola es, asimismo, la responsable directa de la desaparición del Impenetrable en la provincia del Chaco y de la muerte de muchos de sus pobladores por hambre, a la vez que la condena del resto a la indigencia por ausencia total de recursos de los que vivir. Debemos decir además, que las fumigaciones que acompañan los monocultivos, provocan gravísimos impactos en las poblaciones, tales como la propagación de problemas respiratorios, afecciones en la piel, malformaciones en recién nacidos, abortos y aumento en la incidencia de casos de cáncer.

 

Esta situación epidemiológica se extiende por todo el país, donde existen cultivos de Soja, y las víctimas se hacen incontables, particularmente entre niños y ancianos, en las localidades pequeñas y en las periferias urbanas, en que la Soja ha reemplazado los tambos, las chacras de producción de alimentos biodiversos, sanos y locales, así como los emprendimientos de agricultura familiar, emprendimientos que en estos momentos de acentuada crisis energética vuelven a ser altamente competitivos en la medida que podrían reducir insumos, a la vez que evitar la producción de desechos.

 

Hemos denunciado esta situación desde hace años sin que los gobiernos provinciales se den por enterados, ni hagan cumplir las leyes que prohíben que los aerofumigadores sobrevuelen las zonas urbanas o que los aparatos fumigadores se guarden y laven en las  zonas urbanas de las localidades. Todo ello continúa sucediendo, pese a las crecientes denuncias y el cúmulo de evidencias que inculpan al glifosato, al 2.4D, al endosulfan, al paraquat, a la atrazina, los piretroides, etc. de gravísimas contaminaciones.

Lamentablemente, las variables ambientales, en especial la consideración sobre la preocupante desaparición del suelo o el peligro de una inminente desertificación, tanto como la salud de las poblaciones, no están todavía suficientemente instaladas en la agenda de la discusión campo/gobierno. Se continúa discutiendo con exclusividad la gestión política del modelo de sojización y el cómo distribuir las rentas que produce.

Lo que proponemos como GRR es, en carácter de urgente y ante la crisis  mundial, tanto energética como alimentaria, declarar, confirmar y garantizar, que el Estado Argentino en sus diferentes niveles: nacionales, provinciales y municipales, privilegie la producción de alimentos, antes que cualquier otro emprendimiento por rentable que este sea.  En  tal sentido, sería importante que se reduzcan a la mitad todos los fondos destinados a la investigación, desarrollo y extensión de los agrocombustibles y el  cincuenta por ciento restante se destinará a la implementación y puesta en marcha de una serie de medidas a nivel municipal que acoten el modelo de la Soja, y le pongan límites, evitando que la expansión de la frontera agrícola o sea de la soja, avance sobre la Patagonia y siga extendiéndose en las provincias como Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco, zonas en las que son numerosos los pequeños productores algodoneros, campesinos y pastores de caprinos y yeguarizos, y donde existe además, población aborigen.

 

Proponemos asimismo, una política de precios sostén para los cultivos que integran el patrimonio alimentario básico de la población, recuperando las antiguas zonas de chacras y de quintas en torno a las localidades y estableciendo, de esa manera, cinturones verdes que produzcan alimentos frescos, proporcionen empleo y protejan a los vecinos de los impactos de la agricultura industrial. Si a este plan de mínimas políticas agrarias,  le sumamos la pasterización y la comercialización local de leche, la habilitación generalizada de mataderos municipales y de ferias de productores bajo control de los Estados municipales, tendríamos al menos en marcha otro incipiente modelo de país que nos aseguraría comenzar a retomar la Soberanía Alimentaria que extraviamos en medio de la pesadilla de la Sojización compulsiva.

 

Por último, no podemos dejar de señalar que desde la época de Menem-Cavallo, la frontera argentina permanece desguarnecida y sin mayores controles por parte del Estado. Estamos, en realidad, lejos de saber qué se exporta, cuánto y por dónde. Dependemos de declaraciones juradas de las Corporaciones. Carecemos de controles mínimos aduaneros en los puertos privados.

Buena parte de la economía de la Soja está en negro y se ha vuelto un hecho cotidiano y normal que las empresas defrauden al Estado. En última instancia, si se decidiera que continúen siendo los exportadores quienes cobren los tributos o retenciones a los productores a nombre del Estado, se les debería aplicar al menos las obligaciones pertinentes y poner funcionarios probos y capacitados en las áreas, tanto de aduana como de agricultura.

 

Continuar con la situación actual de desprotección aduanera y de falta de políticas agrícolas, resulta un escándalo inadmisible y configura un delito de traición a la Patria. Más aún, porque se da la situación contradictoria de que no existen políticas agrarias, pero si existen políticas de Estado para favorecer la exportación, subsidiar la producción de aceites y agrocombustibles y mantener la hidrovía para servir las políticas de corporaciones como Cargill. Lo mismo ocurre con el INTA, el SENASA y buena parte del sistema nacional de Ciencia y Tecnología, incluyendo curriculas y programas de investigación en las universidades. Si el discurso continúa inculpando a la sojización de los males argentinos, sería digno y consecuente que esas instituciones sean intervenidas y depuradas, dado que se las percibe profundamente colonizadas por las empresas y totalmente comprometidas con el modelo biotecnológico de la dependencia colonial. 

 

Somos conscientes que estos apuntes, apenas si esbozan un proyecto de políticas nacionales mínimas, aunque perfectamente factibles y sin mayores riesgos para la gobernabilidad. Son políticas que permitirían poner un cierto orden en la actual situación de descontrol y comenzar un camino que nos permita salir de la confusión en que somos claramente abusados por las corporaciones exportadoras, los pooles y el hegemónico complejo sojero aceitero, emparentado con el poder político".

Fuente: http://www.grr.org.ar/documentos/ALGUNAS%20PROPUESTAS.htm

 

 

B. El 30 de Enero de 2009, el Grupo de Reflexión Rural (GRR) expresa:

    

"Proponemos generar políticas ante la Crisis ambiental

 

La sequía sólo puede comprenderse en los marcos de la crisis ambiental que vive el Planeta, crisis que es la consecuencia de cambios climáticos que son a su vez resultado de actividades humanas y particularmente de un tipo de sociedad urbana industrial capitalista, basada en la extracción masiva de bienes de la Naturaleza y en la contaminación generalizada. Intentar enfrentar la sequía desde abordajes puramente económicos, productivistas, financieros, o acaso pensando tan sólo en darle respuesta con impuestos y subsidios, parece algo insensato, en especial en medio de acelerados cambios ambientales. No obstante, parecería ser ése el modo en que tiende a responder la llamada clase dirigente, incapaz de trascender lo inmediato, carente de un proyecto de país y reacia a incorporar una mirada sobre el entorno.

Asombra tales incomprensiones, cuando la sequía es una situación que con naturalidad, nos conduce a intentar comprender los ecosistemas y los modos que nuestros modelos productivos impactan sobre ellos. Lo adecuado debería ser, conjuntamente, por un lado, comenzar el cambio del modelo  productivo de monocultivos, y por otro, generar ya, estrategias de adaptación ante los cambios climáticos como Política de Estado, donde estén integradas todas las políticas y programas que tengan relación con la alimentación y la agricultura.

 

La sequía debería obligarnos a responder a la crisis climática con políticas agrícolas complejas, políticas que aborden el problema desde diversos ángulos y que tengan capacidad de reorientar las prácticas que son, en definitiva, la causa del problema. Estos enfoques nos llevarán a valorizar muchas de las antiguas prácticas y conocimientos locales de producción, recuperar los diversos métodos de preservación de agua, a la vez que apostar por agriculturas de proceso, sin mayor uso de insumos y respetuosas de los ecosistemas forestales.

 

Pensamos que esta sería una buena ocasión para que las mal llamadas retenciones, que en realidad son derechos de exportación, según la Constitución Nacional, sean pagados por el exportador, a quien en verdad, están destinados. La existencia de diferentes gravámenes para grano, aceite, harina o biodisel constituye por otra parte, una oportunidad para que el cerealero ligado a los exportadores, se abuse sistemáticamente tanto del Estado como del productor. El cerealero exportador operando como agente de retenciones del Estado cobra siempre las mayores retenciones, quedándose con las diferencias.

Aunque estas prácticas constituyen una estafa, son aceptadas, tanto por los funcionarios que aceptan recibir las retenciones por biodisel o harinas, cuando fueron descontadas como grano, como por los productores debido a que son prisioneros del sistema cerealero corporativo tanto económico como políticamente. 

Hace años que tanto el INTA como ciertas Universidades ensayan cultivos de soja en zonas de riego. Ante la necesidad de tener que importar trigo que se nos impone debido a la sequía y por necesidades del mercado interno ¿por qué no implementar, nos preguntamos, siembra de trigo, libre de gravámenes, con semilla gratis y venta asegurada a precio sostén, es esas zonas de riego de las que se dispone?

 

A modo de ejemplo: los Partidos de Villarino y Patagones afectados por la sequía de manera aguda, comparten una zona de riego de aproximadamente 75.000 hectáreas en cada uno de ellos.  Proponemos sembrar moha y cebada, libre de gravámenes, con semilla subvencionada, para recibir en “hotelería” hacienda de la zona de secano o hacer forraje para rodeos lejanos. Todo lo contrario, nos consta que en la zona del valle inferior del Río Negro como en el valle inferior del Río Colorado, se está produciendo alfalfa en zonas bajo riego, para fardos que se exportan a España en contenedores, desde el puerto de San Antonio. Mientras nuestra hacienda muere nosotros continuamos exportando forrajes y el agua que esos forrajes verdes incluye.

 

Debería aprovecharse la ocasión para estimular a todo productor que aún esté viviendo en su campo o que acepte regresar a la tierra, esto en caso de tenerla arrendada a un pool, para que no siembre soja sino alimentos para el mercado interno con un precio asegurado de venta en los mercados locales.

 

Asimismo, se podría desgravar la recuperación de molinos de viento o aguadas, e implementar sistemas de alambre eléctrico con células fotovoltaicas, de modo de alentar el pastoreo y las tecnologías armoniosas con los agroecosistemas.

Se dejará de fomentar, tal como se hace, las perforaciones para pivotes y/o sistemas de riego con motores a combustible fósil y/o electricidad de red. En el caso de energías alternativas las perforaciones deberán estar avaladas por el organismo Provincial o Municipal correspondiente, con estudios de las napas y del acuífero involucrado.

 

El manejo y la supervisión de todos estos planes y nuevas líneas de innovación productiva ante la emergencia, serían responsabilidad de los Municipios. Asimismo, y dada la situación de crisis ambiental, se suspenderían a nivel municipal, todas las normas que rigen la producción, manejo y comercialización local de productos manejados tradicionalmente por los agronegocios. Nos referimos especialmente a volver a la venta de leche fresca en los ámbitos locales o zonales. El Municipio se hará responsable del cumplimiento de las normas de higiene correspondientes.

 

 La crisis ambiental sería una gran oportunidad de ensayar desarrollos locales que garanticen el tránsito hacia una sociedad con mayor seguridad y Soberanía Alimentaria. El que propiciemos soluciones creativas y el que se respalden estrategias innovadoras, estimula la participación popular y le proporciona a la democracia nuevos contenidos. El desafío es entonces transformar los riesgos con medidas que proponemos que son totalmente viables, y que seguramente se las verá como razonables. Por lo demás, se basan en experiencias que el campo argentino ha conocido y experimentado largamente.

El gran problema a resolver, es que para implementar estas propuestas, se hace necesario comenzar a reconocer que existe una natural dependencia entre la comunidad y los agroecosistemas. Se trata de comprender, en definitiva, la sequía sólo puede comprenderse en los marcos de la crisis ambiental que vive el Planeta, crisis que es la consecuencia de cambios climáticos que son a su vez resultado de actividades humanas y particularmente de un tipo de sociedad urbana industrial capitalista, basada en la extracción masiva de bienes de la Naturaleza y en la contaminación generalizada.

 

Intentar enfrentar la sequía desde abordajes puramente económicos, productivistas, financieros, o acaso pensando tan sólo en darle respuesta con impuestos y subsidios, parece algo insensato, en especial en medio de acelerados cambios ambientales. No obstante, parecería ser ese el modo en que tiende a responder la llamada clase dirigente, incapaz de trascender lo inmediato, carente de un proyecto de país y reacia a incorporar una mirada sobre el entorno que, en relación a la sequía como a cualquier otra crisis ambiental, se nos hace preciso revisar nuestros modelos productivos, que son insustentables, y aceptar abandonar el modelo agro exportador de monocultivos y la actual dependencia de los agronegocios y de las cadenas agroalimentarias".
Fuente: www.grr.org.ar

Comparto que el gran problema a resolver consiste en la toma de conciencia sobre la dependencia vital de toda sociedad respecto a los agroecosistemas y el imperativo de erradicar tanto el sometimiento del país al sistema global de agro negocios como los modelos productivos en vigencia. Por eso, reflexiono que:

 La «izquierda a crear y organizar» está ya presente y tiene potencial de cambio por arraigarse en movimientos y organizaciones sociales con voluntad de poner fin a la acumulación que efectúa el sistema de oligopolios mediante destrucción de las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías.

 

Convertir esa voluntad en políticas de construcción en diversidad del bien común e individual plantea, primero, organizar un frente cultural-político que elabore un lenguaje común y facilite la comunicación o reciprocidad de vínculos entre los distintos de abajo en donde es prioritario deconstruir los conceptos sobre la problemática agropecuaria y el progreso o desarrollo.

 

1. La izquierda más allá de la posible para el capitalismo

A. Exige desenmascarar el monopolio ejercido por la casta política

Veamos el porqué y el cómo mediante la Declaración del Foro en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente ante los dichos del Intendente Mussi a la prensa:

"El Intendente Mussi no pudo evitar caer en un lugar tristemente común al decir que “el tema de la Subestación Rigolleau está polítizado”. Mussi, como todos los políticos autoritarios a los que les molesta las críticas, no acepta la solidaridad social y la hermandad entre vecinos como un instrumento de defensa social. Se siente dueño de la verdad absoluta y desprecia las opiniones no coincidentes con la suya. Menos aún asume sus responsabilidades.

Es más fácil intentar desacreditar a quienes han decidido, hace ya varios años, acompañar a los vecinos que defienden nada más y nada menos que su salud, que disponerse a un debate abierto y plural, en igualdad de condiciones, sobre cuáles son los efectos, en este caso, de la contaminación electromagnética.

 El Intendente Mussi, como médico, debería saber que si bien la Organización Mundial de la Salud presenta pocas certezas sobre los efectos negativos de los campos electromagnéticos, a escala hogareña y sobre la salud humana, no pone en cuestión que por encima de determinados umbrales los campos electromagnéticos pueden desencadenar efectos biológicos nocivos para la salud. Ante la persistencia de las dudas y que los estudios de Evaluación del Riesgo para la Salud de los CEM estarán disponibles dentro de algunos años, lo lógico, y elementalmente humano, es utilizar el criterio de precaución, citado por el Art. 4 de la ley general del ambiente Nº 25.675.

Otro valor, que ningún funcionario puede perder de vista, es la experiencia. Lo decimos porque la Subestación Sobral, en Ezpeleta, existe y las consecuencias que la misma ha causado en la salud de la población no se pueden desconocer. Recomendamos al Sr. Intendente la lectura del libro: “132..000 volts. El caso Ezpeleta”. Bueno es recordar que de los 107 fallecidos y los 103 enfermos de distintos tipos de cáncer que hay alrededor de la Subestación Sobral, ningún organismo nacional, provincial o municipal aún dijo nada.

Por otro lado, no perdamos de vista que este conflicto nace porque fue la Municipalidad quien en su momento autorizó la instalación de una subestación en pleno casco céntrico de la ciudad. ¿Para dónde estaban mirando los funcionarios de esa época? No escondan la responsabilidad del gobierno municipal de haber permitido la realización de una obra que podría afectar la salud de quienes habitan en la zona.

Nadie está en contra del progreso, por eso es artero utilizar antojadizamente -y en contradicción con lo dicho en su momento por la empresa Edesur-, a quienes va a beneficiar la puesta en marcha de la Subestación Rigolleau. Sólo se trata de instalarla fuera del casco céntrico y de tender el cableado respetando las normas de seguridad que se exigen, y que hasta ahora no se han respetado y eso también es responsabilidad de la Municipalidad, si es verdad que de ninguna manera quiere perjudicar a los vecinos, como afirma en sus declaraciones a la prensa.

El Foro en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente, tiene ya nueve años de participar activamente en defensa del derecho y la obligación constitucional de bregar por “un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de la generaciones futuras”, como manda el Art.41 de la Constitución Nacional.

Nuestro compromiso es estar allí donde haya una posibilidad de impedir que se agreda a nuestro hábitat por la sencilla razón que en estas cosas nos va la vida. La contaminación ambiental no conoce de fronteras, (ni barriales, ni municipales, ni provinciales, ni nacionales). Impedir que nos contaminen, no es ni más ni menos que defendernos de una muerte lenta pero segura. Por eso seguiremos movilizándonos, dentro de los marcos constitucionales, junto a quienes tomen el mismo camino. Afirmando con toda nuestra fuerza que el futuro es hoy, mal les pese a algunos funcionarios".
Berazategui, 5 de febrero de 2009

 

B. Esmerarse en construir -desde ahora- el otro país y mundo posibles


A
cerca ideas Esther Vivas (Galicia Hoxe) en “Otra izquierda, para otro mundo”. 

"La actual situación de crisis del sistema capitalista, con múltiples facetas: una crisis económica, ecológica, energética, alimentaria..., pone de manifiesto la incapacidad de este modelo para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas y su por el respeto al medio ambiente.

Se trata de una crisis estructural que muestra los límites históricos del sistema capitalista. Su lógica, en este contexto, se muestra con total crudeza: garantizar los beneficios a las élites económicas y políticas a costa de la explotación de las y los trabajadores y la destrucción medioambiental.

Lo hemos visto estos últimos meses, frente a la caída en picado de Wall Street y la quiebra de múltiples entidades financieras, la respuesta ha sido clara: socializar las pérdidas. La coyuntura de crisis implica, como ya estamos viendo, la profundización en el desmantelamiento de los sistemas de protección social, la reducción de los costes laborales y el apoyo sin fisuras a las empresas privadas y, en especial, a la banca.

En el Estado español, el derrumbe de la economía del “ladrillo” y su extensión a otros sectores ha detonado la crisis. Las capas más vulnerables de las y los trabajadores (jóvenes, mujeres e inmigrantes) así como las familias más humildes han sido los primeros en sentir la crisis. Los expedientes de regulación de empleo están al orden del día así como las medidas privatizadoras de los servicios públicos y los recortes sociales. La respuesta a la crisis por parte del gobierno de Zapatero ha sido la de ofrecer más liquidez y garantías a los bancos y empresas y menos prestaciones sociales y empleos a las y los trabajadores.

La incapacidad por parte de la izquierda política hoy hegemónica de dar una respuesta creíble a la situación de crisis, de plantear “otra agenda”, dificulta aún más la tarea urgente de levantar una alternativa política desde abajo. La subalternidad de Izquierda Unida al PSOE y su participación y corresponsabilidad en gobiernos social-liberales, gestores de la presente crisis, ha alejado definitivamente a esta formación de aquellas y aquellos que luchan en la calle.

El hundimiento de esta izquierda política institucional así como el endurecimiento de las políticas neoliberales a raíz de la crisis estructural del capitalismo plantea la necesidad urgente de construir un nuevo sujeto político. Un referente de izquierdas al servicio de los movimientos sociales y de las resistencias, que diga lo que haga y haga lo que diga, fiel a unos principios anticapitalistas, internacionalistas, feministas y ecologistas y con total independencia respecto al social-liberalismo.

Es desde esta perspectiva que Izquierda Anticapitalista ha lanzado la propuesta de presentar una candidatura a las próximas elecciones europeas de junio del 2009. Creemos que el contexto actual obliga a impulsar una iniciativa de estas características que genere un debate en la izquierda social sobre la necesidad de dar una respuesta política a la crisis. Las elecciones europeas permiten generar un debate de fondo sobre unas políticas cada día más presentes en nuestra vida cotidiana y que generan mayor precariedad, encarecimiento del consumo, recortes sociales.... Sólo hace falta tener en cuenta las últimas directivas llegadas de Bruselas: directiva de las 65 horas, directiva de la vergüenza, directiva Bolkenstein así como el Plan Bolonia, entre otras.

Consideramos que en paralelo al trabajo en los movimientos sociales, debemos de aprovechar las contiendas electorales para plantear nuestra oposición a estas políticas en la calle y defender también una opción electoral que se haga eco de las mismas. Evidentemente Izquierda Anticapitalista somos tan sólo una parte de la izquierda combativa y es por este motivo que hemos lanzado una candidatura abierta a activistas de movimientos sociales que coincidan con estos planteamientos. Se trata de empezar abrir una brecha en esta dirección.

De este modo, iniciamos el proceso de recogida de las 15.000 firmas necesarias para poder presentarnos a las elecciones europeas y animamos a todas aquéllas y aquéllos que coincidan con este análisis a participar en la iniciativa. La situación de crisis económica y de derrumbe de la izquierda institucional hace más necesario que nunca empezar a construir alternativas desde abajo y también en la arena electoral. Las contiendas electorales son también para la izquierda un campo de batalla, aunque no el más favorable, y no debemos de renunciar a él. No podemos continuar siendo meros espectadores.

Las elecciones europeas permiten un trabajo de coordinación junto con aquellas organizaciones que en otros países (el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, Sinistra Crítica en Italia, el Bloco de Esquerda en Portugal..) apuestan por una ruptura con el capitalismo desde un frente de luchas político independiente del social-liberalismo. La experiencia del Nuevo Partido Anticapitalista, liderado por Olivier Besancenot, es el máximo ejemplo de las potencialidades de una acción política que sume a amplios sectores de la izquierda social y política y éste es para nosotros un ejemplo a seguir y la fiel promesa de hasta dónde queremos llegar. En el Estado español, nos encontramos muy lejos de los debates que vive la izquierda radical francesa, pero la propuesta que lanzamos desde Izquierda Anticapitalista es un primer paso en esta dirección.

Nuestro objetivo: fortalecer las resistencias sociales al capitalismo y avanzar hacia la construcción de un polo anticapitalista amplio.
La crisis del sistema capitalista y la consiguiente derrota política e ideológica de sus clases dominantes abre una brecha para las consignas anticapitalistas. “Otro mundo” es más urgente que nunca y otra izquierda que empuje “desde abajo” también".

Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 21-1-09

Es el camino que imagino, por eso:
 

La «izquierda a crear y organizar» a fin hacer posible el cambio de la agenda pública requiere tener en cuenta:

 

 

Es avanzar por el camino de los pueblos del mundo y el continente

 

A. Ya hay compromiso militante con principios y derechos a poner en práctica mediante la lucha de los pueblos.

 

Rebelión comunica:"Por iniciativa y apoyo de numerosos grupos de investigación, asociaciones y movimientos políticos o sociales (*), tuvieron lugar los días 16-17-18 de enero de 2009, los trabajos del Foro Internacional de Beirut, con la presencia de 450 representaciones y personalidades árabes e internacionales venidas de los cinco continentes (66 países)".

 

 

Rebelión comunica: "Este Foro, en el que estaban ampliamente representadas América Latina, Asia y Próximo Oriente, encarnaba el espíritu de la Tricontinental.

Dos grandes acontecimientos marcaron este Foro. Por un parte la heroica resistencia del pueblo palestino de Gaza frente a una intensidad de violencia y una barbarie sin precedentes. Por otra, la crisis global del capitalismo, que no es sólo financiera sino también económica, social, cultural y moral que pone en peligro la supervivencia de la humanidad.

Principios y Derechos

El Foro afirma que:

• Los pueblos tienen el derecho a la resistencia y esto debe ser inalienable, sostenido por el conjunto de la comunidad internacional y reconocido como tal por el derecho internacional;

• El combate de la resistencia contra el colonialismo es indisociable del combate que mantienen las y los revolucionarios y personas libres del mundo ante el capitalismo globalizado, el imperialismo, la militarización y la destrucción de las conquistas sociales. Productos éstos de más de doscientos años de luchas encarnizadas de las clases trabajadoras.

• Los pueblos tienen derecho a la soberanía sobre sus recursos naturales. El derecho a la alimentación, a la salud y a la educación prima sobre toda consideración comercial.

• Toda cultura y los saberes todos deben poder contribuir a la construcción de bienes comunes de la humanidad sobre la base del respeto a la Naturaleza, la primacía de las necesidades humanas y una gestión democrática de las sociedades.

• El derecho al funcionamiento democrático debe ejercerse no sólo en el plano político sino igualmente en el plano económico y atañe tanto a los hombres como a las mujeres. • El derecho a la diferenciación cultural y a la libertad de culto, rechazando cualquier estigmatización cultural y racial.

Campañas y resoluciones:

En cuanto a Gaza: Los participantes del Foro afirman su apoyo a la resistencia del pueblo palestino de Gaza. Condenan el terrorismo, los crímenes y las violaciones de todas las normas y valores humanos cometidos sobres estas poblaciones por Israel.

Hacen también un llamamiento por:

1.. La aplicación de sanciones estrictas contra Israel, tales como la ruptura de relaciones y convenios así como la prohibición de toda venta de armas a este país.

2.
Denuncias contra los Estados y firmas que venden armas a Israel.

3.
Un llamamiento a la Unión Europea para que cese toda colaboración económica, política y cultural con Israel y que anule todos los convenios y acuerdos que la unen con este país.

4.
La celebración de una Conferencia internacional para evaluar los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad perpetrados contra la población de Gaza así como los crímenes económicos y ecológicos y entregar a la justicia a los responsables de estos hechos y de los cometidos en el Líbano en 2006.

5.
La rehabilitación de la resolución de la ONU nº 3379 que asimila sionismo y racismo y la expulsión de Israel de la ONU.

6.
Lanzamiento de una campaña internacional para la reconstrucción de Gaza, el levantamiento del bloqueo y la liberación de los prisioneros políticos.

En cuanto a la lucha anti-imperialista y anti-colonial

1.
Los participantes expresaron su apoyo a las dos resistencia, palestina y libanesa, en su lucha contra la ocupación israelí así como a la resistencia iraquí que lucha contra la ocupación norteamericana. Apoyan los esfuerzo del pueblo iraquí para preservar su unidad territorial.

2.
Los participantes anuncian su apoyo a la autodeterminación del pueblo afgano y su lucha contra la ocupación norteamericana y atlántica.

3.
Los participantes envían un saludo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, así como al presidente de Bolivia, Evo Morales, por su apoyo a la resistencia de los pueblos. Y expresan su apoyo total a sus luchas contra la ingerencia de los Estados Unidos en América Latina.

4.
Los participantes reclaman el levantamiento del bloqueo a Cuba y la liberación de los prisioneros cubanos detenidos en las cárceles de EE.UU.

5.
Los participantes condenan la alianza entre los EE.UU. y el Gobierno neofascista de Colombia que desde hace cuatro décadas aterroriza a su propio pueblo y trabaja a desestabilizar los regímenes progresistas de América Latina. Por eso prestan su apoyo a los movimientos revolucionarios en lucha contra este régimen.

6. Los participantes abogan por la constitución de una liga internacional de parlamentarios para defender los derechos de los pueblos a la resistencia y a la autodeterminación. Y para reactivar los acuerdos relativos a la protección de las poblaciones civiles.

7.
Abogan por la creación de una red mediática internacional que desenmascare la propaganda mentirosa concerniente a la naturaleza y los crímenes perpetrados por Israel.

8. La prosecución del trabajo del tribunal de conciencia para juzgar los crímenes de guerra, sobre todo, la entrega a la justicia de los responsables de los crímenes de guerra perpetrados en el Líbano en 2006.

9. Lanzamiento de una campaña para la aplicación del Consejo Consultivo del Tribunal de Justicia Internacional que atañe al muro de separación racial en Palestina.

10.
La fundación de una red internacional con vistas a la coordinación de las representaciones locales en momentos de crisis y de guerras.

11.
Rechazo de las amenazas y provocaciones de los EE.UU. a Irán en cuanto a su derecho de desarrollar su programa nuclear civil en el marco de las normas internacionales. Rechazo igualmente a las amenazas bélicas de EE.UU. a Siria y a Sudán.

12.
Oposición a las tentativas americanas de vaciar la legislación internacional y humana de su contenido bajo el pretexto de la guerra anti-terrorista.

Los Participantes proponen como alternativas al dictado del mercado:

1.
Sacar la agricultura y los sectores ligados a la alimentación de las negociaciones internacionales para liberalizar el mercado (Gatt, OMC,...).

2.
Rechazar los acuerdos y las políticas internacionales que permiten a las grandes firmas meter mano en la vida poniendo en peligro la biodiversidad.

3.
Crear un Mercado Común Mediterráneo, basado en el principio del comercio equitativo entre consumidores y productores del norte y del sur, así como en el interior de cada país. (Excluyendo a Israel esperando solucionar el problema colonial en Palestina), en oposición al proyecto neoliberal de Sarkozy

4. Luchar contra la sobreexplotación practicada por la pesca industrial y favorecer la pesca artesanal, garantizando un coste social.

5.
Preservar el patrimonio común de la humanidad y los recursos fundamentales para la vida. Desarrollando la agricultura orgánica y la utilización de las energías renovables.

The Center for Studies and Documentation in Beirut, International Campaign against American and Zionist Occupation (Conferencia del Cairo), the National Gathering to Support the Choice of Resistance (Líbano), The International Anti-Imperialist and Peoples' Solidarity Forum (Conferencia de Calcuta- India), Stop War Campaign (Londres), L'union de la jeunesse démocratique (Líbano), Réseau des organisations de la jeunesse Palestinienne, The Party of Dignity (Egipto), The popular campaign to break the siege on Gaza, KIFAYA (movimiento egipcio por el cambio), Union of Democratic youth (Líbano), Egyptian women issues Association, Palestinian youth organizations network (Palestina), Fédération des Syndicats marocains, AMCI (The Medi terranean agency for International cooperation (Marruecos), Arab youth council- and the walkto the arab parliament (Marruecos), Data and strategic studies center (Siria), El Badil regroupement anti globalisation (Siria), Campaign Genoa 2001 Greece, l'altra lambardia-Sulatesta, Anti- imperialist Camp (Grecia), Socialist thinking forum (Jordania), Organisation des socialistes révolutionnaires (Egipto), continúa...

Fuente: www.rebelion.org /Otro mundo es possible /31-1-09

 

 

 

B. Ya hay programa político de los Movimientos Sociales de las Américas

 

La Agencia de Noticias RedAcción relata:

Del 27-1 al 1-2 en la ciudad de Belém do Pará, Brasil, se reunieron cerca de 120 mil personas de 150 países. Casi 5000 fueron las organizaciones inscriptas para intervenir en las 2.600 actividades programadas. El FSM fue lanzado en 2001 como una respuesta a la hegemonía neoliberal representada por el Foro Económico Mundial que se realiza en la localidad suiza de Davos. El FSM ha difundido con énfasis la consigna "otro mundo es posible" durante estos ocho años.

 

Ediciones anteriores del FSM se han realizado en África y Asia. Para esta octava edición volvió a América latina, lugar que lo vio nacer, pero en condiciones diferentes a aquel 2001. La crisis global del capitalismo y la aparición de gobiernos con espacio para el protagonismo popular son tema de la nueva agenda de los movimientos sociales.

 

Aquí la Carta de los Movimientos Sociales de las Américas:

▪Construyendo la integración desde abajo de los pueblos.
▪Impulsando el ALBA y la solidaridad de los pueblos, frente al proyecto del imperialismo.

1. El capitalismo ha entrado en una crisis profunda, que intenta descargar sobre nuestros pueblos.

El capitalismo central está sacudido por una crisis estructural, que cuestiona los paradigmas difundidos por el neoliberalismo, y que promueve su propia deslegitimación. Es una crisis del sistema, que genera sobreproducción de mercancías, sobreacumulación de capitales, y como contracara, el incremento brutal de la pobreza, la desigualdad, la explotación y exclusión de los pueblos, y el saqueo, contaminación y destrucción de la naturaleza.

 

Los capitalistas pretenden descargar con mayor violencia su crisis sobre los trabajadores y trabajadoras, sobre los excluidos y excluidas, socializando las pérdidas, socorriendo a los banqueros y subsidiando a las grandes empresas trasnacionales con los fondos públicos. Al mismo tiempo se agravan las políticas que en estos años de globalización mundial, han desarrollado un silencioso genocidio de nuestras comunidades originarias, han promovido la precarización de miles de hombres y mujeres -especialmente jóvenes y ancian@s-, arrasando con los derechos humanos, laborales, sociales, destruyendo las posibilidades de acceso a la educación, la salud, la tierra, el trabajo, la vivienda.

 

No es necesario describir las múltiples consecuencias sobre la vida cotidiana de los pueblos de la ofensiva de las corporaciones trasnacionales, que avanzaron en la recolonización de América Latina, considerada por las mismas como un gran botín para sus negocios. Denunciamos em distintos foros internacionales y nacionales que nuestras enormes riquezas naturales, y la creatividad cultural de nuestras comunidades, están siendo arrasadas en nombre del "progreso", la "civilización", y el "desarrollo" capitalista.

 

Las fuerzas del capital trasnacional y de los grandes grupos económicos locales -expresados por ejemplo en las denominadas multilatinas-, asociadas a una parte considerable de los gobiernos de la región, bajo el mando de la hegemonía norteamericana, desarrollan su ofensiva, y hoy promueven variaciones del ALCA, a través de los TLCs con EE.UU. y Europa.

 

Estas políticas han empujado a la desaparición de poblaciones completas, arrasadas por los megaproyectos de las industrias extractivas y agroexportadoras, y han condenado a los pueblos a una difícil sobrevivencia, asfixiándonos con una deuda externa ilegítima y usurera, desconociendo la soberanía popular y la soberanía nacional. Proyectos e iniciativas como la IIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), esconden tras el desarrollo de interconexiones en infraestructura, la apropiación trasnacional de los bienes de la naturaleza.

 

Para imponer esta lógica, el capital refuerza la violencia y el control militar, promoviendo guerras, invasiones, agresiones, así como el establecimiento de bases militares, de ejercicios militares conjuntos, y la criminalización de los movimientos populares, la persecución de los líderes, así como el desalojo de poblaciones completas. Utilizan intensamente a los medios de comunicación de masas para manipular el consenso de la opinión pública a las políticas represivas, a la penalización judicial, e incluso los asesinatos de luchadores y luchadoras populares.

 

Con conceptos como los de "ordenamiento territorial", o "seguridad democrática", se utiliza la matriz de pobreza y exclusión de nuestras sociedades, para el reclutamiento de ejércitos de civiles, y la manipulación de las comunidades con un sentido contrainsurgente. Es en este contexto que EE.UU. activó la IV Flota, como amenaza para los procesos sociales transformadores en el continente, y que en muchos de nuestros países los gobiernos y parlamentos copian los paquetes de leyes "antiterroristas" que utilizan para combatir a los pueblos.

Esta crisis representa una enorme amenaza para nuestros pueblos, pero también vemos en ella una nueva oportunidad para promover alternativas populares al sistema, avanzando hacia un cambio estructural, cuya vigencia y viabilidad se vuelven incontestables.

 

2. Un proyecto de vida de los pueblos, frente al proyecto del imperialismo

Los movimientos populares percibimos que el continente está atravesando un nuevo momento político y social, en el que se ha expresado de diferentes maneras, a través de puebladas, manifestaciones multitudinarias, elecciones locales y nacionales, luchas políticas y sociales, el cansancio frente a las políticas neoliberales. Los movimientos sociales estamos en una nueva fase de estas luchas, en el marco de un largo período de transición, recomposición y acumulación de fuerzas, de confrontaciones con el capital, de construcción de nuestras organizaciones, y de formación de militantes con capacidad para asumir los nuevos desafíos.

 

En esta fase vamos intensificando las acciones de resistencia, pero también las experiencias alternativas, de poder popular, de ejercicio de soberanía, e incluso de relación con algunos gobiernos que expresan -de manera contradictoria- los intereses de las mayorías.

 

Los movimientos populares enfrentamos las dificultades que surgen de varias décadas de exterminio de nuestra población y de nuestras organizaciones, y las debilidades que surgen de la confusión social sembrada por el neoliberalismo, a través de sus poderosos medios de incomunicación y manipulación de la opinión pública mundial, de sus políticas educativas monitoreadas por el Banco Mundial, de sus políticas de control social y domesticación, a través del asistencialismo, realizado como forma de reproducción de la exclusión, de la propagación de formas de religiosidad alienantes, de la criminalización de la pobreza, y de la judicialización y represión de la protesta social.

Es necesario construir colectivamente un proyecto popular de integración latinoamericana, que replantee el concepto de "desarrollo", sobre la base de la defensa de los bienes comunes de la naturaleza y de la vida, que avance hacia la creación de um modelo civilizatorio alternativo al proyecto depredador del capitalismo, que asegure la soberanía latinoamericana frente a las políticas de saqueo del imperialismo y de las trasnacionales, y que asuma el conjunto de las dimensiones emancipatorias, enfrentando las múltiples opresiones generadas por la explotación capitalista, la dominación colonial, y el patriarcado, que refuerza la opresión sobre las mujeres.

Los movimientos populares defendemos un proyecto de vida, frente al proyecto de muerte, en el que la producción no sea destrucción, sino parte de un proceso creativo, sustentable y con justicia social. Estamos planteando la necesidad de poner en debate un nuevo ideal de vida frente al neoliberalismo y a las órdenes del capital trasnacional y su mando único, que siembra la muerte en guerras, invasiones, y el avasallamiento de la soberanía de los pueblos y de las naciones en todos los continentes.

 

 

3. Nuestros principios

La integración de nuestros pueblos, desde abajo, partiendo de los movimientos populares, e inspirados en las batallas anticoloniales, anticapitalistas, antipatriarcales y antiimperialistas, que desde más de 500 años vienen librándose en estas tierras, tiene como principios fundamentales:

 

 

4. Nuestros objetivos

Este proceso de integración de movimientos y organizaciones sociales, impulsa los principios del ALBA, y a su vez quiere promover diversos mecanismos y potencialidades que ofrece el ALBA, para potenciar la integración latinoamericana desde los pueblos. Son nuestros objetivos:

 

5. Nuestras prioridades

En esta primera etapa de creación de una integración popular, analizamos como prioridades:

 

 

6. Metodología

Un tema fundamental, para respetar los procesos colectivos de construcción de nuestra integración, es definir una metodología que nos permita ir avanzando hacia ese objetivo. En tal sentido, la propuesta que ponemos en discusión parte de:

  1. Promover procesos de integración popular en nuestros países. Promover reuniones nacionales para construir una agenda mínima de trabajo con esta Carta. Este proceso de integración, buscará contar con mecanismos concretos de unificación de las luchas, que favorezcan la participación de los movimientos y organizaciones sociales.

  2. Organizar un gran debate de los movimientos sociales en todos los niveles, partiendo y priorizando el trabajo de base.

  3. Definir planes de acción muy concretos, que apunten a un ejercicio práctico de búsqueda de soluciones concretas para las necesidades cotidianas de vida de las poblaciones.

  4. Hacer un diagnóstico que nos permita identificar a nuestras propias fuerzas, y definir el espacio estratégico que sería necesario potenciar.

  5. Crear una pedagogía de construcción del espacio común.

  6. Sostener y reafirmar la autonomía de los movimientos populares en relación a los gobiernos. Desde esa autonomía establecer una relación desde los movimientos, con los gobiernos que promueven el ALBA.

  7. Organizar el intercambio y el conocimiento directo de nuestras experiencias de construcción de poder popular, así como la coordinación continental de las reivindicaciones y demandas de nuestros movimientos territoriales, sindicales, culturales, campesinos, y de comunicación popular.

 

 

7.  Avanzar ahora

 

En el nuevo contexto latinoamericano, hay numerosas oportunidades para ir gestando una nueva ofensiva de los pueblos. Pero existen también muchas amenazas a los procesos en curso. No hay manera de enfrentar las políticas del gran capital trasnacional y del imperialismo, desde las resistencias dispersas de nuestros pueblos.

 

No es posible tampoco delegar los procesos de integración latinoamericana en los gobiernos (por más que éstos tengan una responsabilidad indiscutible en promoverla). Lo que se avance desde los gobiernos en esta dirección, será un estímulo a la creación de lazos de cooperación solidarias, que apoyaremos y sostendremos como parte de las luchas antiimperialistas.

 

Pero es imprescindible estimular procesos de integración, basados en un poder popular, creado desde las raíces mismas de la lucha histórica de nuestro continente. Y es necesario avanzar ahora, superando sectarismos, cálculos estrechos, mezquindades. Es necesario avanzar ahora, para que preparemos la plataforma de unidad que permita sostener y defender las luchas, por una nueva gesta de independencia latinoamericana, de los pueblos y para los pueblos, por una integración popular, por la vida, por la justicia, por la paz, por la soberanía, por la identidad, por la igualdad, por la libertad de América Latina, por una auténtica emancipación, que tenga en su horizonte el socialismo.

 

CONVOCATORIA A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE LAS AMÉRICAS

Desde Belém, donde nos reunimos centenares de movimientos sociales de todos los países de las Américas, que nos identificamos con el proceso de construcción del ALBA, nos convocamos y nos comprometemos para:

1. En cada país realizar plenarias nacionales, que generen colectivos unitarios de construcción del ALBA. 2. Promover un gran encuentro continental de todos los movimientos, para el segundo semestre del 2009, en camino a la articulación de los Movimientos Sociales con el ALBA. 3. Poner todas nuestras energías para la Movilización Mundial Contra la Guerra y la Crisis, en la semana del 28 al 4 de abril, reforzando el día 30 de marzo, como día de movilización continental. 4. Participar activamente en las movilizaciones e intereses de los pueblos, en las jornadas del 8 de marzo, 17 de abril, 1 de mayo y 12 de octubre, como fechas históricas de nuestros pueblos. 5. Seguir impulsando la solidaridad concreta con los pueblos en lucha contra el imperio, en Haití, Colombia, Cuba, Venezuela, Bolivia. 6. Seguir impulsando las acciones concretas de construcción del ALBA, como los programas de ELAM, de alfabetización de adultos, los cursos latinos de la ENFF, el IALA, la Operación Milagro, etc.

 

"La unidad e integración de Nuestra América, está en nuestro horizonte y es nuestro camino."
Belém, 30 de enero del 2009
Fuente: www.anred.org / 8-2-09