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Marzo 2008
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Correspondiente a la primera hipótesis
Es importante percibir qué contenidos y sentidos de sociedad
construye el capitalismo
al despojar de derechos a quienes estigmatizamos por acostumbramiento e
instrucción capitalista
y al desmantelar el sector público.
Se trata de comprobar políticas gubernamentales:
1. En apariencia contra un sector laboral pero que afecta a todos nosotros
Veamos trampas para el engaño masivo sobre reparto de riqueza.
Ismael Bermúdez
(Clarín/¡Eco/ 3-2-08)
desenmascara:
a)
Evaluación de la participación de los trabajadores
“Del Informe del Banco Central se infiere que –en 2007- el PBI nominal
(crecimiento real más la variación de los precios implícitos) habría crecido
un 23%.
Pero
si se considera la inflación real, la suba habría sido del 30% o más.
Así la participación de los asalariados no habría aumentado respecto a 2006
según el INDEC,
sino que habría disminuido algunas décimas. Y la participación de los
trabajadores
en la generación del ingreso seguiría siendo inferior a la que prevalecía en
2001 y
muy por debajo del tope máximo del 44,7% alcanzado en 1993, cuando se
comenzó
a elaborar esta estadística”.
b)
Concentración de la ganancia empresaria
El conocimiento sobre “qué pasó con la ganancia empresaria
(“excedente de explotación bruto”)” exige, además, “saber
la variación en el ingreso de los cuentapropistas,
un sector
que perdió posiciones en los 90 y que siguió en retroceso
después de la devaluación, a pesar de la recuperación posterior.
En 2006
la participación de este sector fue apenas el 13,6% del Valor Agregado,
cuando en 1993 había alcanzado el 21,6%”.
c)
Comparación fraudulenta con el pasado
“El estudio del IEF de la CTA –coordinado por Claudio Lozano- aclara
que los datos de distribución funcional elaborados por el INDEC
“no son comparables
con la serie histórica (1950/1973) elaborada por el mismo organismo
ya que –como aclara la citada dependencia- se trata de dos estimaciones
con metodologías distintas”.
Y advierten:
“de este modo alertamos sobre las comparaciones interesadas que pretenden
mostrar la participación en 2006 del 41,3% de la masa salarial comparándola
con la lograda durante la etapa inaugural del Peronismo (50,8% en 1954)
o en el momento previo al Golpe Militar de 1976 (44,9% en 1973”)
”.
De modo que las
represalias e intimidaciones de todo tipo contra los profesionales del INDEC
por denunciar y no prestarse a la manipulación de los datos estadísticos
ataca a los trabajadores
del país
y a los otros sectores populares no sólo a través de las fraudulentas
negociaciones salariales
sino, también, mediante la inculcación de una creencia general en que hemos
salido del neoliberalismo
porque hay crecimiento económico que distribuye mejor la riqueza generada.
En fin,
el uso del INDEC para garantizar el “apoyo”, el “acompañamiento”
a Cristina Fernández de Kirchner
trae otras consecuencias como
Ismael Bermúdez
(Clarín/El País/ 23-2-08)
plantea:
“Según el INDEC, el número de personas ocupadas
bajó de 10.115.000 a 10.086.000 entre el cuarto
trimestre de 2006
e igual período de 2007. Y la población activa se redujo de
11.075.000 a 10.903.000. (…)
Las cifras oficiales
sorprenden porque surgiría que, con una economía creciendo al 9%,
el empleo total se mantuvo estancado
y la mayor actividad se habría reflejado en
una baja de la subocupación del
10,8 al 9,1% (más horas trabajadas) pero
no en la creación de nuevos puestos de trabajo.
En cambio,
los datos de la Encuesta de Trabajo para el empleo en blanco marca en 2007
una suba del 5,7%”.
Transcribe la siguiente opinión del sociólogo Artemio López:
“de las cifras del INDEC
surgiría, en forma sorpresiva, que reapareció
el efecto desaliento muy propio de la
época de los 90”.
“Descartó que se hubiese
dado ese fenómeno por mejoras en el ingreso del jefe de familia y entonces
la esposa o los hijos se hayan retirado del mercado laboral.
“Esa explicación podría
ser válida con indicadores sociales
similares a los que tuvo la Argentina a comienzos de los 70,
cuando
la indigencia era de sólo el 2%.
Pero hoy estamos lejos de
esa meta”,
dijo. Y también abrió dudas sobre la medición oficial”.
2. En apariencia contra el neoliberalismo pero lo perfeccionan
Veamos razones para
preferir mentir sobre la inflación en vez de reducirla.
Daniel Fernández Canedo (Clarín/El País/ 23-2-08) destaca:
“Más allá
de las discusiones por la forma de medirlo, la economía se mueve con un
ritmo inflacionario del 15%.
Y ese nivel le pone límite a la capacidad de consumo de los salarios que
pueden crecer por encima de
la evolución del costo de vida pero pierden
capacidad de compra en algún momento al ajustarse
una vez al año”.
Aclara por qué el Gobierno y los grandes exportadores están
contentos: “la
suba de los precios de
los productos que el país exporta no se
detiene.
Entre enero de este año y
el mismo mes del año pasado aumentaron 58%,
una cifra excepcional
y que explica buena parte de la bonanza que vive la recaudación impositiva.
Con los precios de la
soja, el trigo, el maíz y los aceites por las nubes:
se le hace fácil -al Estado- recaudar en
forma creciente el dinero de las retenciones a las exportaciones.
Más aún,
cuando el dólar cae frente al euro y eso realimenta la suba en dólares de
los alimentos a nivel mundial. (…)
Otro elemento a favor es
que al caer el dólar a nivel mundial, la Argentina asiste a lo que podría
considerarse
una especie de devaluación sin devaluar.
Manteniendo el dólar en torno a 3,17 pesos, el tipo de cambio -en realidad-
cae frente al euro con lo cual
las condiciones para exportar mejoran”.
Cristina
F. de Kirchner apela a que cada uno y todos seamos responsables y
ejemplifica con su ejercicio de la presidencia.
Pero
promueve la alta rentabilidad de quienes monopolizan las agroindustrias y la
correspondiente exportación
sin importarle lo má###ínimo privar de alimentos o reducir su consumo por
ese tipo de crecimiento económico.
Ismael Bermúdez (Clarín/El País/ 20-2-08) informa:
“El superávit fiscal
primario
(la diferencia entre los gastos y los ingresos del Estado, antes de computar
los pagos de la deuda pública)
trepó en enero pasado a 3.389 millones de
pesos. Esta cifra marcó un récord histórico para los meses
de enero y
representó un aumento del 107 por ciento
respecto del nivel que había registrado en enero de 2007”.
Destapa:
·
“Los
ingresos crecieron en 5.413 millones de pesos mientras el gasto primario
aumentó en
3.657 millones de pesos. “Los ingresos
crecieron 10 puntos por encima del gasto;
esto es algo que no se daba desde diciembre de 2006”
explicaron en Economía.
·
“El rubro
del gasto que más creció por encima del
promedio fueron las transferencias
al sector privado (una suba de 82%)”.
Ahora el extraordinario
superávit fiscal primario se dedica, fundamentalmente, al pago de la gran
estafa que
es la deuda pública
y encima se justifica tan criminal mecanismo de succión de ingresos a los de
abajo y al sector público
como desendeudamiento cuando el monto aumenta incesantemente.
Sin embargo,
cabe tener en cuenta que, además están las transferencias al sector privado.
Al respecto Arcadio Oña (Clarín/El País/ 26-2-08) comunica a quiénes y qué se privilegia:
a. Los capitales pingüinos y sus negocios con las transnacionales petroleras, mineras
“Si hay algo que hoy
abunda en el Estado son recursos, lo cual, como se sabe, no siempre equivale
a
que sean gastados bien. Y así como existen organismos públicos que usan poco
de lo que tienen,
hay otros donde, por las razones que fuesen,
la plata viaja en tren bala.
Notable es el caso de
Vialidad Nacional que
de un presupuesto inicial de $3.213 millones saltó a $ 5.688 millones,
donde las inversiones en rutas y caminos en
Santa Cruz:
casi duplicaron la partida original de 409 millones y superaron, así, a las
de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe juntas”.
b. Las petroleras y otras empresas del sistema energético mirando a la globalización
En vez de
nacionalizar o re-estatizar a las privatizadas que están agotando los
yacimientos
de hidrocarburos por exportar y además sin invertir la formidable
rentabilidad conseguida,
se las premia forzando a la población a restringir consumo e ingresos.
Arcadio Oña
dice: “Otra plata que vuela son los subsidios que se destinaron a
apuntalar el sistema energético. Según Asap, en esta emergencia no
reconocida públicamente,
se gastaron
-el año pasado- $8.331 millones más de lo que hoy costaría
un Chocón completo y el doble que en
2006.
Seguirán a todo vapor en 2008, pues habrá que suplir con fuel y gasoil más
caros la falta de gas boliviano.
En la factura energética
entran las importaciones de combustibles para abastecer centrales térmicas;
también,
el gas de Bolivia y la electricidad de Brasil, entre otras fuentes que
cubren la escasez propia” pero se sigue exportando.
c. Los grupos económicos locales que operan como concesionarios y propietarios del transporte público
Arcadio Oña
indica: “Subsidios grandes son, también, los que se fueron en sostener –así
como está-
el transporte público
de pasajeros metropolitano y en otros menesteres del mismo tipo. En los
colectivos: $1.866 millones
o sea 300% más que en 2006. Y en
trenes y subtes $2.300 millones o sea el doble que en 2006 e
implica 2 millones de dólares diarios”.
Por
supuesto, el neoliberalismo de la actual etapa iniciada por Duhalde-Lavagna
y continuada por los Kirchner es distinto al de la convertibilidad. No sólo
porque
esta última no pudo persistir pese a las reanimaciones practicadas sino,
sobre todo,
porque la ocupación imperialista de nuestros países latinoamericanos ha
pasado
a reforzarse por apoderamiento de territorios mediante sojización y otros
monocultivos
de los agronegocios, mega minería a cielo abierto e infraestructuras
correspondientes.
Con el
neoliberalismo de los noventa se asemeja en la expulsión masiva hasta de
sobrevivir,
el menosprecio o racismo hacia la juventud e infancia mayoritaria y la grave
des-financiación
del sector público.
3. En apariencia contra la inseguridad de
todos pero es para
la entrega del país y la imposición de despojo y sumisión a los de abajo
El capitalismo nos
acostumbra a vivir entre rejas, vallas, alarmas…y sobre todo bajo el poder
arbitrario
de las fuerzas de seguridad pública y privada, de esta última se adueñaron
quienes protagonizaron
el genocidio de la dictadura cívico-militar.
Como CORREPI lo documenta, durante el gobierno de Néstor Kirchner se verifica el incremento de
gatillo fácil, en especial, contra jóvenes menores de veinticinco años;
torturas, muertes y masacres tanto en cárceles como en comisarías.
El gobierno de Néstor
Kirchner intensificó la criminalización de la pobreza y la judicialización
del
reclamo de derechos
en correlación con el mantenimiento de la privación de conquistas sociales a
la mitad
de trabajadores ocupados, de salarios en la línea de pobreza para la gran
mayoría,
de la flexibilización y la precarización laborales…
Claudio Savoia (Clarín/ Zona/ 16-12-07) señala:
“Causante de agrias discusiones entre funcionarios
y vecinos del Gran Buenos Aires, la polémica por
la inseguridad
también está reflejada en el trabajo de la Universidad Católica
Argentina,
con resultados contradictorios: mientras que en los últimos tres años
la sensación de inseguridad trepó
de 68% a 71%,
pero
las víctimas efectivas de delitos fueron
menos: 26% en 2004 y
22% en 2007. (…)
“Está comprobado”
–dice el investigador Agustín Salvia-
“la inseguridad
se correlaciona con la desigualdad social”.
Da a conocer que:
“Agustín Salvia –director del Observatorio de la UBA, la UCA y el Conicet- tiene una hipótesis:
“Los
procesos de exclusión social
generan
una cultura de la segregación y
tanto en la zona norte como en el oeste las villas
-que las hay y muchas, sobre todo, en el oeste-
están aisladas de los barrios populares y medios.
En el sur, los
asentamientos están más integrados y por eso hay más valores compartidos,
más intercambio,
más posibilidades de construir un espacio público”.
Contrasta:
“Cada mes, en los últimos
cinco años, las estadísticas regalan motivos para el brindis:
fortísima recuperación económica, boom del consumo, caída del desempleo y
siguen los éxitos.
Pero
esta dulce postal no brilla con la
misma intensidad en el Gran Buenos Aires,
donde los indicadores contradicen los
festejos”.
Se refiere al estudio del Observatorio de la Deuda Social
perteneciente al Departamento de
Investigación Institucional de la UCA que
“revela
que -desde 2004- en el conurbano bonaerense donde viven 9,3 millones de
personas, creció
el abandono escolar adolescente y se agravaron los problemas de vivienda:
la mitad de las familias relevadas vive en
condiciones precarias y
cuatro de cada diez tienen su casa en un entorno desfavorable (…)”.
Pero la
pobreza no sólo deriva de la desocupación con planes sociales de 150 pesos
desde 2002,
de la subocupación y el trabajo en negro.
Ismael Bermúdez (Clarín/ El País/ 21-2-08) transmite:
“El ranking que se
difundió ayer revela, además, que el 55,2% de los empleados por el sector
privado
en blanco
-casi 3,2 millones- ganó menos de 1.500 pesos.
Con los descuentos de jubilación y salud quedó
un ingreso de bolsillo de $1.275, más salario familiar para los que tienen
hijos menores. Así para
la mayoría de los trabajadores, el sueldo efectivo
no alcanzó para comprar
una canasta básica de bienes y servicios”.
A esto se suma,
la desigualdad entre provincias, entre provincias y Capital y dentro de
ésta,
entre sus zonas norte y sur.
Claudio Savoia (Clarín/ Zona/ 10-2-08) destaca:
“Aunque se usó hasta el
abuso, la imagen de la ciudad de Buenos Aires
como “Reina del Plata”
todavía enorgullece. Pero quizás haya llegado la hora de desilusionar a los
más detallistas:
mientras que una parte de la Ciudad bien podría ascender en sus blasones de
reina a emperatriz,
otra franja podría ganarse el mote de Cenicienta.
Según las estadísticas
oficiales,
la tasa de mortalidad infantil muestra
diferencias de hasta 150% entre Villa Devoto y Lugano,
dos barrios que reflejan el abismo social que existe entre las dos mitades
de la ciudad imaginariamente
dividida por la avenida Rivadavia.
Un cúmulo de razones
históricas, demográficas y sociales forjaron durante siglos
un cuadro de desequilibrios que
nadie se atrevería a discutir.
Que el sur de la ciudad
está postergado y que sus habitantes disfrutan de muchos menos servicios y
beneficios
que sus vecinos del norte porteño parece una “verdad de Perogrullo”
pero más sorprende
comprobar
que esas diferencias no disminuyeron y hasta se agravaron en los últimos
años (…)”.
Aún más ante el colapso
de los hospitales bonaerenses,
Alejandro Collia,
-subsecretario de Salud de la provincia de Buenos Aires- acusa con
desvergüenza:
“Apenas nos hacemos cargo y nos responden con un paro que perjudica la salud de la población”.
Quiere dar la imagen de
comportamiento injusto de la CICOP que nuclea a 10.000 médicos y
profesionales sanitarios
soslayando que su gestión continúa a las existentes desde antes del 2002 que
redujeron
el presupuesto para la salud pública a favor del pago de la fraudulenta
deuda pública
y pese al sostenido y notable crecimiento económico.
Mónica Galmarini (Clarín/ Sociedad / 26-2-08) da a conocer qué pretende la CICOP:
“Queremos que se cumpla
con los compromisos acordados en la paritaria 2007”
explicó el representante de la asociación gremial, Jorge Yabkowski.
Exigen un
sueldo inicial de 2.700 pesos y el
nombramiento inmediato de 1.500 especialistas.
Aseguran que es para “paliar la crisis sanitaria existente”.
Hicieron referencia a
un aumento del 15% sobre el sueldo básico en concepto de desfavorabilidad
que beneficiaría
al plantel sanitario de hospitales Erril de Escobar y Simplemente
Evita de González Catán.
También habían acordado una modificación en la aplicación de la bonificación por presentismo
y aplicar las mejoras con retroactividad a noviembre de 2007.
Por otra parte,
la salud de la mayoría de jóvenes es despreciada desde su infancia y en sus
ocupaciones laborales
donde hasta deben poner en riesgo su vida como los motoqueros, albañiles,
peones y mineros.
La lógica correspondiente a esta percepción más
profunda de la realidad suscita, estimula
y guía
la ruptura
con el acostumbramiento de “ajustarse el cinturón”
cuya imposición inició Álvaro Alzogaray hace medio siglo y
la ruptura
con la naturalización de que los gobiernos K tengan como preocupación
central a
la seguridad jurídica de los grandes capitales. Porque ésta consiste en:
mantener la mitad de
la población de Argentina dentro de las condiciones de miseria
que produjo el neoliberalismo durante los noventa por desocupación ,
subocupación
y trabajo en negro y hoy se la expande por expulsión de campesinos,
pueblos del interior
e indígenas y criminalización de la pobreza;
reducir salarios
reales a niveles de pobreza por superganancias, inflación, presión
tributaria,
descuentos, bonificaciones…;
erradicar el reclamo
por derechos mediante procesos judiciales, represalias económicas,
amenazas,
aprietes o golpes de las patotas sindicales, ocupación con fuerzas de
seguridad e inteligencia estatales
y privadas, militarización de los conflictos a cargo de gendarmería o
prefectura o fuerzas especiales o
la coordinación entre ellas;
usar los fondos
públicos para pagar la estafa que es la deuda pública externa, los
desproporcionados
despliegues de fuerzas de seguridad e inteligencia, los multimillonarios
subsidios directos e indirectos
a los oligopolios;
garantizar los
negocios formidables de los poderes establecidos (mediante terrorismo de
estado de
la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que impulsó el gobierno de
Isabel Perón y el de la dictadura
cívico-militar) aun cuando –por ejemplo- los precios de los alimentos o
los alquileres impidan satisfacer
necesidades elementales de las familias.
Esas
rupturas
para ser efectivas requieren la unidad de voluntad de la diversidad popular
para
dejar de ser una sociedad sometida a las reglas de juego de quienes no sólo
acaparan las posibilidades
de trabajo, producción e intercambios y los fondos públicos
sino también
imponen esclavitud, servidumbre, degradación, enfermedades, masacres e
inseguridad jurídica a las grandes mayorías.
Correspondiente a la segunda hipótesis
Es importante percibir cómo los de arriba se esmeran en encarrilar la lucha de clases
hacia que los trabajadores se extrañen de sus intereses de clase
sometida a enriquecer a los capitalistas
cada vez más a costa de sacrificar su vida y bienestar familiar si no
conquista derechos o toma partido por liberarse de la explotación.
Es decir, los poderes establecidos imponen
la superexplotación a los trabajadores mediante la inculcación de
la creencia en que es posible el diálogo
de ellos con sus opresores aunque ese arreglo está más disociado de la
realidad pues en dicha negociación
intervienen falsos representantes en cuanto el Gobierno y la CGT se
identifican con beneficiarse del servicio a los oligopolios.
Pero el cinismo destructor del sentido de realidad concreta y potencial de las mayorías
se expresa a través del ex ministro de Trabajo Enrique Rodríguez, quien llega a afirmar:
“El
diálogo social
entre los sindicatos, el Poder Ejecutivo y los empleadores
permite
mejorar la institucionalidad democrática”
(Clarín/ Opinión/
4-2-08).
Coincide en dicho empeño Julio Godio (Clarín/ Opinión/ 26-2-08) que recuerda:
“Como es conocido, la
presidenta Cristina Kirchner había explorado a fines de diciembre la
posibilidad
de organizar un amplio diálogo social tripartito en el país por sectores
económicos estratégicos.
Este diálogo social,
se suponía, iba a comenzar en los primeros meses de 2008. No se superpondría
con la ronda de negociaciones salariales”.
Aclara:
“Pero
sí incidiría sobre las negociaciones salariales (…) en tanto los aumentos
salariales estarían ahora políticamente
vinculados a los acuerdos en las mesas sectoriales y se integrarían en las
planificaciones estratégicas de las empresas”.
Sostiene
que proceder como las
potencias imperialistas es revolucionario. En efecto, indica que “sin duda,
fue
una iniciativa
revolucionaria para los actores involucrados en
el mundo del trabajo.
Pero
este tipo de iniciativa requiere de tiempo y de la plena disposición de los
actores para poner en marcha
tal tipo de negociaciones que, por cierto, son habituales dentro de los
países del G-7 (…)”.
Glorifica con intenciones ilusionistas:
“el
Gobierno logró entre 2004 y 2007 modificar
profundamente el sistema de relaciones laborales,
restableciendo el tripartismo como la principal herramienta de negociación”.
Para rebatir considero una nota “Ganadores y perdedores, en una desigual carrera por los ingresos”.
Arcadio Oña (Clarín/ El País/ 23-2-08) se refiere a los jubilados como los perdedores.
A diferencia
de “los camioneros de Hugo Moyano que pactaron un aumento del 19,5%, más un
extra de 260 pesos que
sube el porcentaje a cerca de 24% y los docentes que acordaron un 24% para
el salario mínimo,
a los jubilados se les otorgó 15%. Todo auspiciado o resuelto por el
Gobierno”.
Arcadio Oña
lo atribuye a que “la capacidad de hacerse oír de los jubilados, de presión
y de influir en
las decisiones
es mucho más baja que la de camioneros y docentes”.
Sin embargo,
lo asocio al hecho de que “la ANSeS tiene hoy una disponibilidad financiera
próxima a los 20.000 millones de pesos.
Está integrada al superávit fiscal del sector público nacional y al alcance
del Gobierno cuando precise cubrir pagos
de la deuda o plata para inversiones públicas”.
También al crecimiento
económico de los grandes capitales mirando a la globalización
conecto la superexplotación del
“otro enorme contingente con escaso poder de fuego que son los trabajadores
en negro:
unos 4 millones, alrededor del 40% de la fuerza laboral asalariada. Pueden
recibir algunas mejoras
como correlato
de las paritarias y de hecho las obtienen pero están notoriamente al margen
de los beneficios del empleo formal:
la indemnización, la obra social, la jubilación futura o el subsidio por
desocupación.
Y más que eso, según
estudios privados recientes. Perciben una remuneración que equivale a la
mitad de la
que obtienen los asalariados en blanco; entre ellos el desempleo supera en
casi cuatro veces al que existe
en el mercado formal y es frecuente la pérdida del trabajo.
Segmentación, desigualdad y vulnerabilidad
se le llama a todo esto”.
Si tenemos en cuenta que los salarios de los trabajadores registrados en su
mayoría cubren sólo
la canasta de pobreza y los de los no registrados sólo alcanzan para la
canasta de la miseria,
podemos percibir
que el pacto tripartito –con el pretexto de no aumentar la inflación- se
basa en imponer
el achicamiento de las posibilidades de bienestar a los trabajadores
registrados mientras que
a los no registrados los fuerza a aceptar el hambre, la desnutrición, los
asentamientos precarios,
la inasistencia médica, la degradación medio ambiental…
Es un menosprecio total por
los trabajadores convertido en desechables o reemplazables y
que está implícito, además, en la forma de productividad
que se implementa –de modo impune- en nuestro país.
Nuestra Propuesta,
semanario del Partido Comunista de Argentina,
se refiere
a la explosión y muerte de dos operarios Nicolás Correa y Alfredo Dianda de
22 años en Acindar. Rubén
Pereyra y Alberto Tato González, ex obreros y sindicalistas
de Acindar, explicaron qué fue lo que pasó y por qué.
Relataron que
“anualmente, los hornos donde se funde el metal se apagan
para reparar y cambiar los ladrillos refractarios que revisten su interior.
Cuando se apaga,
el horno está a 1.600 º C y hasta hace unos años se esperaban 36 horas
de enfriamiento antes de meter un hombre a realizar esa tarea.
El tiempo de espera se fue acortando
de manera inversamente proporcional a los planes de los propietarios de
acelerar
la productividad.
Imaginemos el horno como
una gran olla: se levanta la tapa y una plataforma grúa
transporta a los albañiles fumistas (tal el nombre de su disciplina)
vestidos y calzados
para tolerar
durante diez minutos la temperatura infernal que se conserva al interior.
Por eso,
es que van de a dos, están adentro diez minutos, salen, ingresa la
siguiente pareja
y así.
Se entiende entonces que
fueran ocho los trabajadores heridos en la explosión,
que los dos que estaban adentro en ese momento sufrieran las peores
consecuencias,
y además que sean tan jóvenes:
a mayor edad, menos resistencia al calor. Para que puedan pisar la
plataforma,
ésta va refrigerada mediante tuberías de agua corriente.
El martes 5 de febrero,
hacia las 11 de la mañana, los muchachos entraron
al Horno Cuatro
tan sólo cuatro horas después de apagado. Según se calcula, la temperatura
adentro
debe haber sido de unos 1000º C. El sistema refrigerante se convirtió en una
bomba
de hidrógeno,
lo cual no es un accidente sino un resultado matemático escandaloso.
Revisando la cuenta,
encontramos que para elevar sus ganancias, la flexibilización laboral
implementada
desde principios de los 90 llevó a reducir la planilla, las especialidades,
el poder y el control
de los obreros,
delegando una serie de actividades –entre ellas las más peligrosas- a
pequeñas empresas
que por la mitad del sueldo primario que cobran los 1500 trabajadores de
Acindar subcontratan
otros 1500.
Estas contratistas, conjeturamos, fueron ‘incentivadas’ para ofrecer a los
jóvenes una bonificación
a cambio del riesgo.
La reacción de la fábrica y el pueblo fue inmediata.
Al paro le siguió la movilización y la juntada en
la plaza de Villa Constitución.
Entre otros,
habló el histórico dirigente local Alberto Piccinini,
a Nuestra Propuesta, manifestó:
“Comprobamos
con dolor que la vida de los trabajadores,
creadora de la tremenda riqueza que facturan
los empresarios,
está a merced no sólo de la manutención
de ese privilegio, sino de sus perversas decisiones
tomadas en el nombre de la eficiencia y el bien social”.
(…)
Mejorar la organización
gremial, partidaria y comunal en general,
nos permitirá avanzar y ganar la pelea por hacer realidad
una necesidad que la tragedia de Acindar vuelve a poner de manifiesto,
la de cambiar las relaciones de propiedad sobre la naturaleza y el trabajo
humano,
recuperándolas en beneficio de todo el ecosistema”.
Fuente: Nuestra Propuesta número 860- 21 de febrero de 2008
www.pca.org.ar
La lógica correspondiente a esta percepción más
profunda de la realidad suscita, estimula
y guía
resistencias e iniciativas de construcción colectiva de salidas al pacto
social del contubernio opresor.
Se trata, ante todo, de obrar de modo opuesto: crear ámbitos de
hermanamiento entre un número creciente
de trabajadores de un sector
donde discutan sus necesidades e intereses concretos y compartan
las mismas evaluaciones hechas en otros sectores laborales
para,
luego,
establecer relaciones con la población que favorezcan el debate público de
cómo este modelo económico está
en contraposición
con la calidad de vida y trabajo de las grandes mayorías. Y cómo tampoco
nuestro sacrificio reditúa en futuro
no sólo por la transferencia de las riquezas hacia el exterior y el grave
deterioro tanto de la salud juvenil como
del medio ambiente, sino también porque el modelo de commodities es
sumamente vulnerable a
lo que sucede en el mercado global.
Es importante percibir cómo el neoliberalismo e imperialismo que
se impone a través de represión e impunidad
tan exacerbada al extremo de planificar y practicar genocidios,
conduce a consecuencias sumamente graves hasta amenazar de extinción a la
especie humana.
Veamos relaciones:
1. Las dictaduras genocidas y la actual crisis de Estados Unidos
Julio Sevares (Clarín/¡Eco/ 23-3-08) señala:
“La crisis que se desarrolla en la actualidad en Estados
Unidos
y que se irradia al resto del mundo no puede sorprender:
se trata
de un episodio más que surge de la economía de
desregulación financiera
que comenzó a imponerse luego del derrumbe del sistema de Bretón Woods
con la crisis del dólar iniciada en 1971. (…)
El
aumento de la liquidez provocado por los “petrodólares” surgidos de las
crisis petroleras
de los setenta
derivó en un aumento de créditos a países periféricos que pasaron rápidamente de
la “restricción de financiamiento” a una disponibilidad de crédito que,
en muchos casos,
utilizaron
para financiar burbujas especulativas
o consumos insustentables (…)”.
2. El dramático presente y futuro de la humanidad y la economía de casino
Ismael Bermúdez (Clarín/¡Eco/ 23-3-08) comenta:
“Por
primera vez desde que se desencadenó esta crisis, los precios de las materias
primas tuvieron
una fuerte retroceso el pasado “lunes supernegro”.
Y en la semana se acentuó la caída, incluyendo al oro.
Aunque
los altos precios que alcanzaron hasta semanas atrás eran el resultado de la
gran demanda china
y de otros mercados emergentes, ya muchos analistas comenzaron a advertir que
también dentro de los precios
de los commodities
había un elevado componente especulativo.
Las inversiones en los mercados de las materias primas
-con la compra de fondos vinculados a esos precios-
alcanzaron
US$ 178.000 millones en 2007 (…). Justamente por
los riesgos de los fondos hipotecarios, para diversificar
sus carteras, muchos inversionistas apostaron al petróleo,
al oro
y otras materias primas apuntalados por la mayor demanda
y las restricciones de oferta y ahora comenzaron a desarmar posiciones.
Semanas
atrás, se acuñó el concepto del “desacople” para señalar que Asia y
América Latina
quedarían al margen de la crisis y hasta podría compensarla porque se
mantendrían en crecimiento.
Ahora,
esa tesis perdió adherentes porque se evalúa que tendrá un fuerte impacto sobre
Japón, China y América Latina (…)”.
Pensemos en catástrofes que ocasionan (o se producirán si no asumimos la lucha de las organizaciones contra):
·
la mega minería
a cielo abierto que destruye la cordillera de los Andes y sus esenciales fuentes
hídricas,
quita energía y agua a las poblaciones, envenena el medio ambiente… expulsa y
enferma a las poblaciones
para extraer oro
con función de valor especulativo;
·
la constante
expansión de la soja transgénica a más de la mitad de las tierras cultivadas de
Argentina
(650 mil más que en el período anterior) que destruye la soberanía alimentaria,
la fertilidad, el saneamiento ambiental,
el suministro de agua para la población y para el agro, las economías
regionales, la biodiversidad…
· las pasteras y los monocultivos de eucaliptos, pinos con parecidas consecuencias que la soja.
Sibila Camps (Clarín/ Sociedad / 3-10-07) profundiza:
“Especialistas de organizaciones internacionales y ambientales de varios países
alertaron
sobre los graves deterioros a los ecosistemas que provocarán
los megaproyectos de obras públicas previstos
para los próximos años,
dentro de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional
Sudamericana (IIRSA).
En el II
Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales y Otras Áreas Protegidas, que
sesionó
en Bariloche,
los expertos alertaron sobre las consecuencias que acarrearán las carreteras
interestatales
y los daños que ya están causando la explotación minera y petrolera, las
represas y el avance
de la frontera agrícola a costa de la deforestación. (…)
Pero lo que empieza a perfilarse como
uno de los ejes principales
es
el cuestionamiento al modelo de desarrollo del continente,
por considerárselo no sustentable. Dicho de otro modo:
pan –o soja, o petróleo- para hoy, hambre para mañana.
En el
diagnóstico casi no hay disensos. Timothy Killeen, de Conservation
Internacional, señaló que
“interconexión no es integración” y que las redes sudamericanas de
carreteras e hidrovías previstas en IIRSA
serán
“catalizadoras de los demás proceso” de degradación ambiental como
desmonte, avance de la frontera agrícola,
explotación minera y petrolera con sus implicancias negativas en el cambio
climático.
Killeen
puso el acento en el Amazonas: los
23 modelos de cambio climático
auguran reducciones significativas
de lluvias,
sobre todo en el sudeste. En la franja ecuatorial,
“alrededor del 50% de la lluvia de los Andes
llega al Río de la Plata.
Una reducción del 1% traería grandes problemas para la producción agrícola” de
la Argentina”.
Por eso
no sirven los estudios locales de impacto ambiental,
ya que no contemplan la sinergia que se produce en toda la región.
Más del 80% de las exportaciones de Chile, Perú y Ecuador y el 46%
de las de Brasil
son productos primarios.
«Naturaleza», observó
el uruguayo Eduardo Gudynas del Centro Latinoamericano de Ecología
Social.
“Cada vez tenemos economías más parecidas a la época de la colonia”, dijo. (…)
Martín Funes
analizó el impacto de las industrias extractivas. Mostró que
los mapas de
concesiones mineras e hidrocarburíferas se superponen con las áreas protegidas
y destacó
el escaso o nulo control del Estado. Neuquén, por ejemplo, ni siquiera tiene ley
de áreas protegidas.
Debido a
la extracción de gas y petróleo, la reserva de Auca Mahuida (noreste de Neuquén)
está
“rastrillada” por 40.000 kilómetros de picadas.
Eso facilitó el ingreso de los cazadores furtivos que eliminaron entre el 90 y
el 95% de los guanacos”.
Sibila Camps dice que “donde no hubo unísonos fue en las propuestas.
Coincido con Gudynas por todo lo que hemos analizado y por lo siguiente:
En el mundo hay una disparada del precio de alimentos
básicos
como trigo, cebada, maíz, arroz y soja. Han subido más que
los del petróleo y el oro.
Los precios agrícolas vienen aumentando por la creciente
demanda
de países como China
y porque superficies, capitales y trabajo se sustraen a los cultivos de
alimentos
para volcarse a la producción de agro combustibles.
Un tercer factor se suma:
la gran cantidad de dinero inversor que hoy busca en los commodities
mejores rendimientos
que en otros mercados.
De la misma manera que el petróleo, los commodities agrícolas son vistos
como un refugio
contra la pérdida de valor del dólar y contra la inflación (Clarín/¡Eco/ 9-3-08).
La lógica
correspondiente a esta percepción más profunda de la realidad suscita, estimula
y guía
a incorporarnos en la lucha de las organizaciones que –a lo largo y ancho del
país- enfrentan
al contubernio de los poderes locales y nacionales con las transnacionales.
Se trata de salir
del ilusionismo practicado por los Kirchner respecto al crecimiento económico
(como antes
lo hicieran Menem y Cavallo con la convertibilidad) para afirmarnos en la
realidad del presente
y el futuro próximo.