Conflictos
Marzo 2007

Febrero 2007

ENFOQUE / ORGANIZACIÓN
UNIDAD


Enfoque  ((VOLVER))

Del capitalismo gestionado por Kirchner

a. Como neo-desarrollista por mirar a la expansión del gran empresariado local

Este enfoque responde a la pregunta: ¿ las transformaciones económicas a quiénes beneficia o
quiénes la conducen?

Claudio Katz (Rebelión), en "El giro de la economía argentina (I).El curso neo-desarrollista" sintetiza:

"Al cabo de cuatro años de intenso crecimiento comienza a perfilarse un nuevo modelo de sesgo neo-desarrollista.
Este patrón de acumulación combina el énfasis industrialista que tuvo la sustitución de importaciones (1930-75), con la estrecha asociación con el capital extranjero que presentó el breve experimento desarrollista (1958-62). Pero el esquema en gestación presenta,
además, puntos de contacto con el régimen agro-exportador (1930-75) en
la centralidad de la actividad agraria y un parentesco con el curso neoliberal financiero (1975-2001) en la regresividad social".


Explica:

"El término modelo tiene una acepción de largo plazo si se lo utiliza para aludir a esos antecedentes. En cambio tiene un significado más acotado si se alude a ensayos cambiarios, aduaneros o fiscales (tablita de Martínez de Hoz, convertibilidad y apertura de Cavallo). En el primer sentido, es decir como un curso estructural de varias décadas, la nueva configuración constituye solo una tendencia.

El neo-desarrollismo es un proyecto actualmente compartido por todas las clases dominantes. Pero su comando recae sobre las grandes empresas argentinas que han internacionalizado su actividad.
Estas compañías se han entrelazado con capitales foráneos, adoptaron un perfil exportador y tienen muchos negocios en el exterior.
No priorizan el mercado interno, la acumulación endógena, ni la redistribución de ingresos.
Propician un rumbo industrialista que es aceptado por los sectores más poderosos
del agro-negocio
y también alentado por las empresas extranjeras, que afianzaron su liderazgo en numerosos rubros.

Kirchner estimula esta orientación en un marco de nítida recuperación económica. El PBI ya supera el nivel de actividad que precedió a la crisis y el auge continuaría durante el 2007. Este avance tiene varios motores, pero ha sido especialmente estimulado por el viento de cola aportado por el encarecimiento de los productos básicos que exporta el país.

El repunte productivo obedece, además, a la magnitud de la depresión previa, que desvalorizó masivamente
el capital y la fuerza de trabajo, creando condiciones óptimas para un rebote de la producción.

El curso de la economía argentina sintoniza con el sendero adoptado por muchos gobiernos latinoamericanos.
En toda la región, la apertura comercial, la privatización de los servicios públicos y
la desregulación financiera de la década pasada afectaron severamente
la competitividad de los capitalistas. Este impacto induce a un generalizado viraje".

Claudio Katz contesta a qué intereses beneficia el nuevo esquema:

"La revitalización industrial es auspiciada por el gobierno a través de subsidios a los industriales.
Para financiar promociones, desgravaciones y rebajas de cargas patronales, el fisco autorizará este año exenciones por 14.892 millones de pesos, es decir el 10% de la recaudación.
Esta subvención incrementa en un 12% el auxilio ya concedido en el presupuesto anterior.

El sostén a los industriales es una prioridad para los recursos obtenidos por el Ejecutivo por encima del superávit fiscal. Como resultado de a los superpoderes que delegó el Congreso, varios ministros disponen de 20 fondos fiduciarios para solventar los negocios empresarios.

Algunos partidarios del gobierno argumentan que el engrosamiento del superávit fiscal y la acumulación de reservas permiten al gobierno confrontar con el establishment. Señalan que la solidez de la caja
es indispensable para neutralizar el poder de fuego de los grupos dominantes,
que precipitaron la hiperinflación de los 80 y la corrida bancaria en los 90.

Pero si el presidente estuviera enfrentado con los grandes grupos no les giraría auxilios tan millonarios.
Estas empresas son los destinatarias del incremento de la inversión pública, que ya se ubica un 50% por encima del inicio de la crisis en 1998. Es cierto que el estado atesora más fondos que en pasado,
pero la finalidad
es afrontar eventuales tormentas financieras. Este mismo resguardo adoptan todas las economías capitalistas para socorrer al sistema en las grandes crisis. El propósito de esta protección es salvaguardar al régimen y no confrontar con sus beneficiarios".

Fuente: www.rebelion.org
Economía
19-2-07

Claudio Katz (Rebelión), en "El giro de la economía argentina (y III).Cómo evaluar el modelo"
precisa:

"La reconfiguración neo-desarrollista se procesa en un escenario de gran mutación de la propiedad del capital signado por el avance de dos sectores: las compañías locales internacionalizadas (cuyo prototipo es Techint) y las grandes empresas foráneas.(...)

Luego de una década de desprecio neoliberal por la ingerencia estatal se está magnificando el alcance de
esta acción y se olvidan sus límites o efectos perversos (corrupción, irracionalidad, despilfarro).
Este generalizado elogio a la regulación ministerial
contribuye a justificar la marea de subsidios que reciben los patrones.

Pero existe un problema adicional con el destino de estas subvenciones. Los viejos desarrollistas proponían canalizarlos prioritariamente hacia el capital argentino para reforzar (al menos en sus propuestas teóricas)
a la burguesía nacional. Este propósito ha perdido nitidez.
Nadie sabe en la actualidad, qué significa exactamente apuntalar
una presencia más activa de capitalismo nacional.
El modelo actual favorece a una burguesía local, que ya no es nacional en la vieja acepción del término".

En cuanto a la desnacionalización de la economía,

"la brasileñización es un aspecto clave de esta transformación. Los capitales de ese origen ocupan ya un rol dominante en el sector petrolero (Petrobrás), cervecero (Brama), cementero (Camargo Correa), frigorífico (Friboi) y preparan una gran llegada al acero. Este copamiento no solo refleja la política financiera expansiva del poderoso banco BNDES, sino que además ilustra la conducta agresiva de la burguesía más poderosa de la zona.

Es cierto que la presión extranjerizante convive con una tendencia inversa en ciertas actividades. Grupos locales asociados con los fondos de inversión están adquiriendo paquetes accionarios de varias compañías de servicios (telefonía, energía y centrales eléctricas). Han decidido ir a lo seguro, porque en esta franja la rentabilidad dependerá de los ajustes de tarifas que cada lobby negocie con los funcionarios de turno. Pero la argentinización está limitada por los nexos internacionales que mantienen todos los fondos financieros.

La extranjerización introduce un gran descontrol local sobre las actividades más estratégicas.(...)

El peso de las corporaciones foráneas limita el ensayo neo-desarrollista, en la medida que los capitales trasnacionalizados distribuyen sus inversiones entre un amplio número de países.
Esta restricción es omitida por los teóricos industrialistas que reivindican la estrategia de globalización parcial ensayada por algunos grandes grupos locales, como Techint. Suponen que la mixtura capitales extranjeros y nacionales no obstruye el afianzamiento del modelo, ni recrea los viejos conflictos entre ambos grupos.

Pero lo que está en juego es el destino de los subsidios que sostendrían esa estrategia y una mirada condescendiente hacia el capital foráneo implica incorporarlo al listado de beneficiarios del auxilio estatal. El neo-desarrollismo contemporáneo ignora las tensiones que genera esta orientación, porque ya no razona reconociendo la existencia de un conflicto centro-periferia. Ha olvidado las contradicciones específicas de las economías subdesarrolladas y sugiere que Argentina no afronta ningún obstáculo estructural para convertirse en una economía avanzada. Esta visión le impide registrar los límites del esquema actual".

Claudio Katz advierte:

"El ensayo neo-desarrollista es promovido con insistentes convocatorias a incrementar la regulación,
el
control y la intervención del estado, como si esta acción tuviera un efecto igualmente positivo para todos los miembros de la sociedad.

Ciertos analistas ponderan especialmente el activismo estatal que siguió al desplome del 2001, subrayando
la contraposición existente entre esta acción y
la pasividad neoliberal que sucedió al desplome hiperinflacionario de 1989-90.
Pero lo diferencia ambas situaciones es la forma de este intervencionismo y no la presencia o ausencia del estado. Esta institución jugó un papel protagónico en los dos momentos.

Los destinatarios de este curso no han sido las mayorías populares, sino los grupos empresarios dominantes que emergieron victoriosos de la crisis. Pero el conjunto de los capitalistas está satisfecho con el rumbo elegido. Algunos desconfían del estilo político del Presidente, pero todos elogian la recomposición del funcionamiento del estado. Esta restauración ha generado el mayor nivel de rentabilidad de las últimas décadas.

Los dueños de Argentina exhiben gran optimismo. En sus reuniones cumbres resaltan la oportunidad histórica que tiene el país, es decir su posibilidad de amasar crecientes fortunas.
Este entusiasmo se verificó también al comienzo de la convertibilidad, pero las elites avizoran en la actualidad
un ciclo más prolongado de vacas gordas.
En los picos de optimismo se olvidan de los flancos críticos que presenta el modelo en las áreas de la inflación,
la inversión, la energía, la deuda, el crédito y el comercio exterior.(...)

La resistencia social constituye un obstáculo más significativo para el ensayo neo-desarrollista que
las tensiones estrictamente económicas.
Kirchner actúa en el contexto político legado por la rebelión popular del 2001. Ha recompuesto los resortes de
la dominación capitalista, pero enfrenta serias restricciones para acompañar los atropellos patronales.

El gobierno apuesta a deshacerse paulatinamente estas limitaciones. Pero su gradualismo choca con
la necesidad capitalista de remontar aceleradamente varias décadas de regresión y ubicar a la economía en algún nicho del mercado mundial.
Esta exigencia recreará tendencias empresarias agresivas, que por el momento están contenidas".

Fuente: www.rebelion.org
Economía  
21-2-07

b. Como neocolonialismo por mirar a las necesidades del gran capital global

Este enfoque lo hago desde la pregunta:

1. ¿Qué transformaciones ecológicas o del binomio sociedad-naturaleza (indisoluble para la primera) hay en el proyecto actual?

Raúl Zibechi (AlAI), en "La segunda oleada neoliberal" sintetiza su posicionamiento:

"Luego de la crisis mundial de los años 1998-2002, una nueva oleada neoliberal
está avanzando en el continente. Ya no se trata de privatizaciones
ni del desmontaje de los estados, sino de algo más complejo.
Ciertamente,
la deuda externa ya no está en el centro del debate sino el papel
del continente en las estrategias de acumulación de capital.

A grandes rasgos,
observamos por un lado fuertes inversiones en minería, la expansión
de los cultivos de soja y, más recientemente, vemos cómo algunos países líderes como Brasil pugnan por ofrecerse como grandes exportadores de biocombustibles.

Se trata de una reprimarización de las exportaciones luego de una crisis que dejó maltrecho el vulnerable aparato industrial regional".

Continúa:

"La región en su conjunto tiende a convertirse en proveedora de commodities tanto a Estados Unidos y Europa como hacia los países asiáticos emergentes.
Algunos analistas
estiman incluso que el Mercosur, donde décadas atrás florecía una prometedora industria, tiende a convertirse en una
república sojera" transfronteriza que se acerca a una producción de 100 millones de toneladas que representa casi el 70% de las exportaciones mundiales de soja.

Los impactos sociales y ambientales son evidentes. En Brasil la soja es la principal causa de la deforestación de la Amazonia y en Argentina y Paraguay provoca la expulsión en masa de pequeños y medianos productores.

Según Jorge Rulli, del Grupo de Reflexión Rural de Argentina, conviven en la Argentina y en el continente
tres grandes modelos:

-la minería a cielo abierto en las regiones de la cordillera andina,
-la soja y el maíz transgénicos y
-la pasta de celulosa.

Los tres tienen graves repercusiones sobre las comunidades pero ninguno está destinado al mercado interno
sino a
abastecer las necesidades de la producción industrial y el forraje que demandan las zonas y países
donde es más intenso el crecimiento económico, o sea la acumulación de capital.

Este triple modelo tiene ahora nuevos objetivos vinculados a los biocombustibles,
o sea, a las necesidades de las grandes potencias, en particular los Estados Unidos,
de diversificar su matriz energética para disminuir la dependencia del petróleo.

La expansión de los cultivos transgénicos, la instalación de nuevas y más grandes plantas de celulosa y
el exponencial crecimiento de los cultivos de caña de azúcar en Brasil, líder mundial en la producción de biocombustibles, son una de las principales apuestas de los gobiernos de Néstor Kirchner,
Tabaré Vázquez y Luiz Inacio Lula da Silva, entre otros.

Con los nuevos gobiernos progresistas, y pese a esfuerzos como el desarrollado por Brasil
para impulsar el comercio Sur-Sur, la pauta exportadora no sólo no se ha modificado
sino que se encuentra en la regresión socioeconómica.

Las exportaciones de productos primarios siguen creciendo y los Estados Unidos se consolidan como
el principal mercado en buena parte de los casos. En paralelo, los esfuerzos para acelerar y profundizar la integración regional que se realizan luego del fracaso del ALCA en la cumbre de Mar del Plata (Argentina) en noviembre de 2005, no parecen suficientes ante el impetuoso avance de esta segunda oleada neoliberal.

El próximo viaje de George W. Bush a Brasil y Uruguay parece estar vinculado estrechamente a
la cuestión de los biocombustibles.

En el caso probable de que Estados Unidos decida levantar la prohibición a la importación de biocombustibles brasileños, ese país va a experimentar una notable expansión de los cultivos de caña de azúcar y
de la inversión privada extranjera en las 77 usinas previstas hasta 2012.

Brasil produce la mitad de los biocombustibles del mundo. El ingeniero químico brasileño Expedito Parente, propietario de la primera patente registrada para producir biosiesel, acaba de declarar:
"Tenemos 80 millones de hectáreas en la Amazonia que van a transformarse en la Arabia Saudí del biodiesel".
La celulosa, otra de las fuentes de biocombustibles, de la que Uruguay puede llegar a ser un gran productor, será casi con seguridad uno de los temas que Bush conversará con Vázquez.

A diferencia de la primera oleada neoliberal privatizadora de los 90,
monitoreada por gobiernos conservadores,
la actual está siendo impulsada por los nuevos gobiernos progresistas.

Si la primera fue resistida con empeño y coraje por los movimientos, la relación de fuerzas actual hace mucho más compleja la oposición al nuevo giro que está dando el modelo. Será necesario mucho debate, mucho estudio e investigación y una buena dosis de decisión y valentía políticas, para hacer frente a las fuerzas complejas que están promoviendo una profundización del modelo que para muchos resulta aún invisible y escasamente comprensible".

Fuente: www.rebelion.org
Economía  
23-2-07

2. ¿Qué proceso de deshumanización produce en el binomio de «la sociedad con la naturaleza»
o de degradación e involución cultural y medio ambiental?

Armando Bartra (La Jornada), en "México: la crisis del maíz, saldo de 25 años de neoliberalismo
y 13 de TLCAN"
relata:

"En 2007, los mexicanos amanecimos pagando casi el doble por la tortilla. Todo porque desde hace 25 años los neo-liberales en el poder dejaron de fomentar la milpa alegando que importar era más barato, de modo que hoy, cuando en el mundo se disparan las cotizaciones de un cereal que se emplea también -y crecientemente- para la producción de etanol, tenemos que comprarlo fuera y a cualquier precio, porque aquí escasea, pero también porque hay ocultamiento y especulación.

Con una producción anual promedio de 20 millones de toneladas,
México todavía es autosuficiente en maíz blanco.
Aunque,
visto más de cerca, esto no es tan buena noticia, pues las cosechas que han crecido son los cultivos
del noroeste, sobre todo de Sinaloa; siembras de riego, intensivas en agroquímicos
y de altos rendimientos, que además acaparan los subsidios; en cambio,
la producción maicera en tierras de temporal y con menores rendimientos no ha dejado de disminuir.

Así, el maíz devino agronegocio empresarial mientras la milpa campesina se estancaba y retrocedía. Además de que la autosuficiencia es sólo en maíz blanco, en cambio traemos de Estados Unidos un promedio de 7 millones de toneladas anuales del amarillo, que es para uso industrial o forrajero.
Pero cuando hay escasez y precios altos en el mercado mundial, el maíz blanco
se exporta con subsidio, se da al ganado en sustitución del amarillo y se oculta con fines especulativos.
De modo que siendo autosuficientes y aun excedentarios en el grano para consumo humano, para completar lo que se ocupa en las tortillas debemos comprar en el extranjero un maíz caro, amarillo y en parte transgénico.

Si queremos comer, los mexicanos necesitamos importar más de 100 mil millones de pesos anuales en alimentos, entre ellos 25 por ciento del maíz que aquí se consume.

¿Cómo llegamos a esto? ¿Por qué, si antes nos dábamos abasto sobradamente, caímos en la dependencia?

La respuesta es sencilla, pero alarmante: porque desde los ochenta del pasado siglo,
los tecnócratas en el poder renunciaron voluntariamente a la soberanía alimentaria en nombre de
las «ventajas comparativas»;
un paradigma según el cual es mejor exportar mexicanos e importar comida que apoyar a
los campesinos para que cultiven aquí nuestros alimentos.

El resultado ha sido dependencia alimentaria y migración, es decir, hambre y éxodo.

Y cuando los precios del maíz se disparan, y con ellos los de la tortilla, el huevo, el pollo, la carne de puerco... los empleados de Calderón
proclaman que los designios de la oferta y la demanda son inescrutables,
limitándose a autorizar importaciones que servirán para que se siga especulando,
y a convenir con los acaparadores un aumento de "sólo" 30 por ciento.

Incremento brutal para quienes tienen en la tortilla su principal alimento, que por si fuera poco no se respeta.

Racismo alimentario: El maíz es identidad porque es el sustento de los pobres, el alimento básico de la mayoría del pueblo mexicano.

En "El nuevo cocinero mexicano", libro de recetas publicado en 1831, se define al maíz como
"Planta (...) indígena del suelo americano (...) que se ha cultivado con sumo provecho de la gente pobre, que en su fruto ha encontrado un alimento sano, sabroso al paladar y barato".

Sin embargo, después de la apología, se afirma también que: "este ramo de industria se ha descuidado enteramente con notable perjuicio de los pobres, que tendrían pan a menos precio, por ser siempre más barato el maíz que el trigo".

Por su parte, unos años antes, el científico y viajero Alejandro Humboldt escribía, refiriéndose a México:
"...el maíz debe considerarse como el alimento principal del pueblo, como lo es también de la mayor parte de los animales domésticos (...) El año en que falta la cosecha de maíz es de hambre y miseria".

¿Por qué, entonces, si fue y es tan importante, el maicero ha sido un ramo enteramente descuidado,
como ya en 1831 reconocían los autores del Nuevo cocinero mexicano?

Las razones son muchas, pero una de ellas -y no poco relevante- es, precisamente, que
el maíz es el alimento de las mayorías, de los pobres,
de los herederos de las culturas mesoamericanas originarias.

Maíz es lo que comen los indios, lo que comen los campesinos,
lo que come el peladaje. Y los criollos y sus herederos, que desprecian a la indiada,
desprecian también el grano que la alimenta.
Así las cosas,
el maíz ha sido relegado por consideraciones racistas.

El desprecio racial a los pueblos originarios ha sido una constante de la derecha mexicana, tanto la criolla, como después la afrancesada y hoy la agringada.
Desprecio
que se complementa con la subestimación de las lenguas, culturas y alimentos vernáculos.
Pero además de discriminatoria, la derecha es socialmente insensible y
le tiene sin cuidado el hambre del pueblo, salvo cuando se alborota,
de modo que ni por razones culturales ni sociales le preocupa mayormente la falta de maíz.
(...)

El desprecio racial al maíz y a los mexicanos de a pie se expresa muy claramente en
los periodos de crisis agrícola, cuando caen las cosechas del cereal.

En estas coyunturas es habitual que se enfrenten dos posiciones:

Las reacciones frente al estancamiento de la producción maicera durante los años setenta del siglo pasado
-crisis que
rompió una larga historia de autosuficiencia y tuvo que compensarse con importaciones crecientes
con las que se satisfacía la cuarta parte del consumo total-
ejemplifica esta confrontación,
en términos que se han mantenido básicamente iguales durante los últimos 30 años.

La exposición El maíz, fundamento de la cultura popular mexicana, con que Guillermo Bonfil inaugura el Museo Nacional de Culturas Populares, es una de las respuestas a la crisis de los setenta; una acción político-cultural con la que se reivindica el carácter nacionalista e indianista de la defensa de la milpa.

En el libro publicado en 1982 con motivo de la exposición,
encontramos argumentos que hoy,
cuando seguimos importando 25 por ciento de lo que consumimos, resultan plenamente vigentes:

"Para romper el círculo vicioso de la dependencia es preciso alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Y para ello sólo hay dos posibilidades.

Una es reproducir, en escala nacional, la situación que predomina en las relaciones económicas internacionales: dejar en manos de las empresas trasnacionales y sus aliados internos la producción de alimentos básicos. Esto implica que el Estado debe concederles grandes subsidios para asegurarles altas tasas de ganancia (...).

La otra es apoyar las iniciativas populares; la lucha por la tierra y
por la autonomía en la producción; las demandas campesinas por
mejores precios a sus productos y por conservar una mayor proporción de su cosecha, como medio de asegurar su subsistencia y desarrollo".

No es accidental que 20 años después, en 2002, el Museo Nacional de Culturas Populares haya realizado una segunda exposición con el mismo tema, titulada Sin maíz no hay país, y tampoco es casual que la fórmula se haya transformado en lema de las luchas recientes de productores y consumidores.

Defensa de la diversidad: La reivindicación de la milpa -la defensa de la producción campesina de maíz- es una lucha contra el hambre y el éxodo, un combate por la soberanía alimentaria y por la soberanía laboral. Pero es también una batalla, aún más profunda y decisiva, por preservar la pluralidad cultural y la diversidad biológica, de las que depende no sólo el futuro del país, sino también el futuro de la humanidad.

Pese al implacable emparejamiento tecnológico y cultural del último medio siglo,
el mapa de los maíces mexicanos es aún la cartografía de los pueblos originarios.
Nuestra diversidad maicera
es raíz y sustento de nuestra diversidad étnica.
Pero el maíz está amenazado
no sólo por la insuficiencia de la producción y el acoso de las importaciones,
sino también por
la tendencia a transformar un cultivo campesino de milpa en una siembra intensiva empresarial.

Lo más valioso del maíz es su diversidad; las cerca de 300 variedades de una planta domesticada
que se desarrolló en múltiples condiciones agroecológicas y que se fue adaptando a distintos fines.
Pero esta espléndida multiplicidad, que originariamente se correspondía con la pluralidad cultural,
se ha venido
erosionando y hoy apenas se cultiva una treintena de variedades. Y así como son diversos los maíces,
lo es la milpa en que se siembran y la producción campesina de la que forman parte.

En la parcela tradicional hay maíz, pero también frijol y calabaza, y por lo general la familia cultiva igualmente algunas hortalizas y frutales, sostiene animales de traspatio, aprovecha el acahual y el bosque,
practica la caza y la pesca.

Diversidad virtuosa que también se está perdiendo por el avance de
una especialización que se impone a través de la propia naturaleza del paquete tecnológico.

El mundo campesino no fue avasallado por
la implacable extensión del comercio que transformó en mercancías una parte creciente de sus insumos
y de sus productos;
tampoco fue derrotado por el latifundio expropiador de las mejores tierras, ni por la competencia desleal del empresario agrícola, ni por la rapiña del usurero, ni por la inequidad del coyote, ni por la torpeza del burócrata.

La debacle profunda del mundo campesino empezó con la insidiosa inducción de una tecnología
que carcome el núcleo duro de su racionalidad, al sustituir la laboriosa conservación de la fertilidad natural por el empleo de máquinas e insumos de síntesis química; recursos que terminan por hacer de
la tierra
un simple sustrato estéril dependiente de los fertilizantes sintéticos y por mudar el equilibrio biológico basado en la diversidad en un frágil monocultivo cuyas plagas sólo los más feroces pesticidas pueden abatir.

Hoy, el campesino está preso en las asimetrías del mercado, pero también, y sobre todo,
en la perversidad de un modelo tecnológico que lo obliga a emplear dosis crecientes de abonos químicos que proporcionan
una apariencia de fertilidad pero agotan los suelos; que le exige el uso de herbicidas y «selladores»
-propiamente llamados «mata todo»- que destruyen las diversas formas de vida,
y por la aplicación de agresivos pesticidas que envenenan los suelos y las aguas enfermando al agricultor
y a los consumidores.

Una milpa donde se aplica Gramoxone es una milpa en la que no puede haber matas de frijol y de calabaza; es una milpa a suelo raso, sin biodiversidad y propensa a las plagas; es una milpa crecientemente contaminada por pesticidas y cada vez más dependiente del fertilizante químico, y es, por último, un cultivo cada día más caro cuya cosecha ya no paga el costo de los insumos.

El paradigma campesino de producción, que había resistido con prestancia desarrollos agronómicos en última instancia basados en el manejo tradicional del agricultor, es herido de muerte hace medio siglo por una "revolución verde" cuyas fuentes son la mecánica y la química.

Y recibirá la puntilla si no detenemos a tiempo la amenaza
de los transgénicos; una tecnología que, como los híbridos de
la revolución verde, fortalece la dependencia respecto de
las trasnacionales que la producen, pero que a diferencia de
los primeros, amenaza a la diversidad biológica desde el corazón, desde el propio germoplasma.

Muchos de los campesinos maiceros mexicanos están aprisionados en una trampa tecnológica, pues suplantaron la vieja milpa por una parcela degradada que sólo sigue produciendo a fuerza de dosis crecientes de insumos comerciales.

A veces la adicción a los agroquímicos todavía tiene remedio, pero para superarla hacen falta fuerza de voluntad y fuerza de trabajo, pues para restaurar la fertilidad natural de los suelos hay que sustituir los insumos químicos por materiales biológicos y por labores adecuadas. Y algunos campesinos tienen la fuerza de voluntad, pero no tienen la fuerza de trabajo, pues la crisis del campo derivó en migración, y de un tiempo a esta parte en muchos pueblos ya no hay mano de obra.

Así las cosas, el cultivo de una pequeña parcela de maíz para autoconsumo a base de agroquímicos y con el menos trabajo posible se ha transformado en una estrategia campesina; vía sin duda insostenible, pero por un tiempo adecuada a las condiciones de migración que encarece la mano de obra, y de remesas que permiten adquirir los insumos.

Este es el tamaño del reto. Salvar al país es salvar al maíz. Pero salvar al maíz es restaurar la milpa como paradigma de agricultura sustentable basada en la diversidad productiva y sustento de la pluralidad cultural. Y para eso el campo mexicano necesita una cirugía mayor, una rectificación profunda que es impensable sin un cambio de rumbo general, un viraje histórico en el modelo civilizatorio(...)".

Fuente: www.rebelion.org
Economía
22-2-07

Pese a que el precio por tonelada del maíz aumentó mucho desde mediados del año pasado,
dos decretos de Felisa Miceli disponen el subsidio millonario al maíz para engordar cerdos y
ganado vacuno, con la justificación de mantener los precios de los alimentos.


Organización  ((VOLVER))

De la producción

a. Por el gran capital global

1) Uso del territorio continental para producir biocombustibles sin importar las poblaciones.

Los expertos que asisten al Foro Económico Mundial de Davos
consideraron
que América latina es la región del mundo mejor preparada
para producir biocombustibles.

Los especialistas destacaron que la región cuenta con
buenas tierras agrícolas y que podría duplicar
la producción de las materias primas utilizadas para
generar biocombustibles sin destruir los bosques
ni agotar sus recursos naturales
(Clarín 25/1/07).

Sergio Persoglia (Clarín 25/1/07) informa:

"EE.UU. -el primer productor mundial- podría importar maíz desde la Argentina
para su industria productora de alimentos,
debido a que las fábricas de etanol en territorio estadounidense están requiriendo
cantidades récord del cereal, el insumo básico para la fabricación de aquel biocombustible,
que se mezcla con la nafta.

Así lo afirmó Joel Víctor, analista de Allendale, una reconocida firma especializada en comodities
de los Estados Unidos, con quien coincidieron varios operadores del mercado de Chicago.

La puja por el maíz está golpeando a los criadores de aves
y engordadores de ganado de Estados Unidos.(...)

Hasta hace unos pocos años, el incremento del consumo de maíz estaba asociado básicamente
al crecimiento vegetativo de la población. Pero comenzó a subir fuerte
la demanda para alimento balanceado,
sobre todo desde Asia.

En la India y China, por ejemplo, vastos sectores incrementan su nivel de vida y comienzan a
comer más carne.

El otro gran impacto en la demanda maicera fue la fabricación de etanol en EE.UU.
En el año 2000,
los estadounidenses usaban apenas el 6% de su producción para las plantas de ese biocombustible.
Para este año, estiman darle ese destino al 20% de la cosecha.

Y el gobierno de Washington está empeñado en profundizar esa tendencia...".

2) Superexplotación del territorio de Argentina para satisfacer necesidades imperialistas

"El dilema «alimento versus energía»
está vigente
y sin dudas seguirá estándolo".

Jorge Romagnoli  (Clarín/Rural 24/2/07) prosigue:

"Las demandas de bienes y servicios aumentan, el número de personas aumenta,
la superficie de tierras agrícolas es limitada y lo que falta incorporar es relativamente poco;
la urbanización va restando áreas productivas.

Si estos argumentos son ciertos, el sistema no será sustentable en el tiempo
(aunque el futuro siempre cuenta con una cuota de incertidumbre).(...)

La producción actual de granos de Argentina, que ronda las 80 millones de hectáreas,
da una media de 3 Tn/ha por año. La media pluviométrica,
comprendiendo las diferentes regionales agrícolas, se aproxima a los 900 mm anuales.

El agua necesaria para producir 3 Tn de granos por ha/año en los diferentes cultivos ronda
los 400 mm promedio expresados en lámina de lluvia. Estas cifras revelan que la producción
agrícola actual consume menos del 50% de la oferta climática.(...)

Si consideramos como racional al máximo uso de los recursos ambientales disponibles,
conforme se producen naturalmente,
concluimos que muchos de los procesos productivos gobernados por el hombre sub-utilizan
esos recursos, careciendo de racionalidad.(...)

Si los nutrientes no son un factor limitante insalvable, si utilizamos el 50% del agua que ofrece
el clima,
si ocupamos los suelos con cultivos en menos del 60% del tiempo, indudablemente
estamos desaprovechando la capacidad de producir biomasa de esta fábrica".

Entonces,

"esencialmente, surgirán competencias entre alimentos y energías alternativas
derivadas de los vegetales.
Ello obligará -más allá de la incorporación de nuevas tierras- a ser más eficientes
en la producción agrícola por unidad de superficie, lo que implica aumentar el uso
de los recursos naturales en el proceso".

b. Por el pueblo

1) Prevé consecuencias de sus actividades y fundamenta la confrontación con el actual
modelo productivista del único capitalismo existente.

Por un lado

"no es posible mantener el actual ritmo de «crecimiento» y consumo porque
varios factores lo impiden:
el cambio climático, la limitación de las fuentes de energía,
lo insostenible de las guerras por la energía y materias primas y el modelo económico devorador de recursos.

Y aún cabría añadir un quinto factor, que el 20% de la humanidad consume el 80% de la energía.
Los países emergentes, sobre todo los que ya han sacado los pies de las alforjas,
han comenzado su propio desarrollo o se han convertido en países díscolos
que no se avienen a ser sojuzgados.

El imperio estadounidense y su modelo económico son vulnerables; en algunos países ya han perdido, en otros no ganan y en otros están encallados. El coste de la guerra cada vez es mayor, los beneficios incluidos los energéticos- son efímeros y en algunos casos sólo es una huida hacia delante.

Aunque abundan los fracasos estratégico, logístico y económico en tantos frentes abiertos y en tantas guerras,
las víctimas directas que causa el imperio estadounidense se cuentan por cientos de miles cada año y,
con la complicidad de la UE,
está dispuesto a seguir con la política de tierra quemada, como vemos que sucede en los países invadidos.

Sin recurrir a la soflama y sin esperar milagros no es posible que esto pueda seguir, el freno y el cambio tienen que llegar por las limitaciones de su propia dinámica y por la resistencia de los pueblos".

Miguel Ángel Llana (Rebelión), en "Del despilfarro de la energía al ahorro forzoso" que revisó Caty R.,
prosigue:

"La desertización y la deforestación aumentan peligrosamente. La agricultura intensiva ha llegado a un punto de rendimiento energético decreciente debido al agotamiento de los nutrientes y el agua o por la contaminación de los suelos, plagas etc.,
requiriendo
mayor aporte de abonos, insecticidas, y otros elementos que implican un mayor consumo de energía, petróleo y gas, con lo que gastan más energía de la que aportan.

Los biocombustibles no se pueden considerar renovables y además su producción y consumo contribuyen a una mayor degradación. Obtenidos en cultivos intensivos, deficitarios desde el punto de vista energético, su rentabilidad -sólo económica- se basa en la destrucción y agotamiento del ecosistema. La naturaleza no puede soportar esta escalada depredadora y tampoco la humanidad.

La población actual de 6.500 millones de personas, para tener una buena alimentación, tendría que consumir 11.304 kj/día (2.700 kc) aunque por razones bien conocidas el hambre está lejos de erradicarse.
En cambio,
el consumo mundial de las distintas fuentes de energía es de 31,9 Mtep/día (Millones de toneladas equivalentes de petróleo) que equivalen a 1.336 Tera kj, energía suficiente para alimentar a 118.000 millones de personas, población que correspondería a la de 19,7 planetas Tierra.

Este es el gran disparate de un desarrollo montado sobre el despilfarro de los combustibles fósiles,
el ahorro de la fotosíntesis de cientos de millones de años quemado en poco más de un siglo.

Mientras tanto, todos embaucados con el «desarrollo» y el futuro de la biomasa,
biocombustibles, biodiesel, etc.

¿Sabrán nuestros políticos de qué están hablando? El futuro inmediato es la falta de energía y no es una opción, sino una imposición para la que sólo hay una respuesta: otro modelo económico de ahorro a ultranza".

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social
23-2-07

Por otro lado,

"el caso del uso del agua en la Argentina, especialmente para la producción
de cultivos de exportación y acompañada de un posible ciclo más seco en
el período por venir,
obliga a una reflexión sobre el uso consuntivo del recurso, especialmente
frente a las nuevas demandas productivistas tanto en las áreas pampeanas,
como en las regiones extrapampeanas".

Walter Pengue describe:

"La Argentina, el Brasil, el Paraguay y el Uruguay se asientan sobre uno de los tres acuíferos
más grandes del mundo,
que cuenta con un volumen de cerca de 37 mil kilómetros cúbicos y abarca alrededor de
1.190.000 kilómetros cuadrados: el acuífero Guaraní.

Otro acuífero más telúrico y por encima del cual se asienta la Pampa Ondulada es el Puelches,
que llega hasta el centro de Santa Fe, este de Córdoba y Noreste de Buenos Aires.
Este acuífero
nutre a la ciudad de Buenos Aires y las zonas urbanas e industriales, junto con la creciente demanda
de agua en la agricultura intensiva con riego.

En el caso del Guaraní, la extracción de agua subterránea en los cuatro países tiene como destino
el 69% para agricultura,
21% para industrias y 10% para consumo doméstico. El acuífero representa el 6% del territorio argentino
pero se asienta en ricas áreas productivas como la mesopotámica y la chaco pampeana.

La creciente demanda, especialmente de la agricultura y la posibilidad de contaminación por la intensificación
industrial de ésta, pone en atención la necesidad de identificar la posibilidad -por un lado- de los daños por
contaminación del acuífero
y por el otro,
en un futuro inmediato, las presiones vía el alocado sistema mundial de precios de los granos,
para hacer uso del recurso natural, como fuente barata de «agua virtual»(...)".

Walter Pengue explica:

"El valor del «agua virtual» de un producto alimenticio es el inverso de la productividad del agua.
Podría entenderse
como la cantidad de agua por unidad de alimento que es o que podría ser consumido durante
su proceso de producción, es decir utilizada o contenida en la creación de productos agropecuarios.

La circulación de agua virtual ha aumentado regularmente con las exportaciones de
los países agrícolas
durante los últimos cuarenta años.

Se estima que aproximadamente el 15% del agua utilizada en el mundo se destina a la exportación
en forma de agua virtual.
El 67% de la circulación de agua virtual está relacionado con el comercio internacional de cultivos(...).

Es evidente que el comercio del agua virtual genera un importante ahorro de agua en
los países importadores y un posible deterioro en los exportadores, que hacen un uso
intensivo o en el nivel de la sobreexplotación
(...)".

Walter Pengue subraya:

"Este comercio mundial no deja de soslayar, para el caso argentino,
un incremento
de la demanda por soja de parte de países importadores como China
seguido por la Unión Europea. Todos estos países faltos de agua(...).

La sobreexplotación y subvaluación de recursos como los nutrientes exportados
y ahora
la del agua virtual no reconocida aún por los traders compradores, amerita identificar
si este modelo de crecimiento sesgado hacia uno o dos cultivos para la Argentina (soja y maíz)
no pone en peligro a

·       la estabilidad de la estructura agropecuaria y

·       la estabilidad ambiental y la seguridad alimentaria nacional en
el mediano plazo.(...)

La situación histórica que en sus primeros tiempos tuvieron las pampas, en un ámbito de alta resiliencia,
hoy ha cambiado.
Los disturbios y transformaciones ocasionadas por la incorporación de ciertas tecnologías y
nuevos procesos económicos globales, han sacado del sistema una gran cantidad de recursos
que se explotan hasta su agotamiento y luego, se pretende se restituyan por la vía de la reposición artificial.

Si con los granos fertilizados se puede seguir adelante un tiempo más;
en el caso del agua,
la limitante no será tan sencillamente resuelta y desde el vamos, estos costos,
no sólo para su reconocimiento sino para poner un freno y orden a
un sistema de consumo irracional
,
deberían
ser seriamente considerados, ayudando así revisar más holísticamente los riesgos ambientales
a la estabilidad de países como la Argentina.(...)

La deuda por nutrientes, se refuerza con esta deuda por agua virtual que no estamos evaluando aún
pero que
nos enfrenta a otro problema: la ocupación de no sólo espacio territorial, sino sobre todo
recursos acuíferos vitales
para la vida y estabilidad ambiental mediata en la Argentina(...)".

Fuente: revista Realidad Económica 223,
octubre/ noviembre 2006, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

Se suma el gigantesco consumo de agua para la extracción minera y los monocultivos de pinos, eucaliptus.
Lo que demuestra el imperativo de acabar con la sumisión al sistema capitalista hoy globalizado.

2) Atiende a la vida de los de abajo y la salud pública

"Mil cien millones de personas iniciaron el año 2007
-en el mundo- sin acceso a agua.
2.600 millones no tienen acceso a
instalaciones sanitarias adecuadas".

Bernardo Kliksberg (Clarín 7/2/07) señala:

"En el 2006, 4.900 niños murieron diariamente, 1.800.000 por año, por dichas causas.
Sobre todo,
a través de la diarrea infantil, la segunda causa de la altísima mortalidad infantil que
sigue presentando el planeta.
Los niños muertos por diarrea en el 2004 fueron seis veces
los muertos anualmente por guerras durante la década del 90.(...)

Una persona necesita un mínimo de 20 litros de agua diaria para beber y asearse.
1.100 millones tienen sólo 5 litros, y además, son de agua contaminada.
Un europeo
gasta por día 200 a 300 litros y un estadounidense, 575 litros.(...)

Cuatro de cada diez habitantes del planeta carecen de saneamiento adecuado.(...)

Además de su efecto letal sobre los niños, las insuficiencias de agua limpia y saneamiento
comprometen severamente la salud.

Casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren en algún momento algún problema
de salud debido a ellas(...)".

Bernardo Kliksberg  pregunta:

"¿Qué derecho hay en pleno siglo XXI, con las tecnologías disponibles,
a condenar a buena parte de la especie humana a
esta vida indigna y a riesgos mortíferos?

El tema no tiene nada que ver con falta de agua, sino con la falta de prioridad a la cuestión y
la ausencia de las políticas necesarias".


Unidad  ((VOLVER))

De la -y en- diversidad popular

1.¿ Por qué mirar por y organizar la diversidad?

"Los andes amazonía son viables sólo a través y únicamente de
la diversidad. De la diversidad, repetimos:
DE LA DIVERSIDAD".

José Justo Calderón Dongo, en "¿Quién entiende el proyecto andino-amazónico?" ,
advierte:

"...tanto el desarrollo, como la guerra
(para muchos esta última actividad es sinónimo de desarrollo,
para los que suscribimos el artículo, no), la vida misma del mundo y el futuro de éste,
están intrínsecamente ligadas a la energía: hidroeléctrica, termoeléctrica,
núcleo eléctrica, etcétera.

A este respecto los países del mundo con estos recursos logran importantes posiciones,
pro imperiales o contra imperiales; y los que no poseen estas reservas asumen roles secundarios
o simplemente de observadores en el escenario mundial.

Potencias, poderes, reservas, petróleo, energía eléctrica, energía nuclear; son las palabras de moda,

¿Y nosotros los andino amazónicos que rol cumplimos en este universo de boga?

Los Andes amazonía son ricos en petróleo, gas, minerales como el uranio, el iridio, el oro, la plata, el cobre.
Esa es la razón por la que tenemos un sitial importante en la especialización mundial. No tenemos de qué preocuparnos. Pero,

¿y cuándo se agoten estos recursos, qué rol jugaremos?

Mil doscientas respuestas concurren a este cuestionamiento, unas sólidas otras pétreas, las menos científicas, las más políticas. Aún así, quedan muchas dudas.

Para nosotros la Multiversidad Autónoma MARCA

  • sostenemos que, en los andes-amazonía contestar estos cuestionarios no resuelve nada importante, o muy poco;
  • sustentamos que la pregunta más acertada sería preguntarnos acerca del proyecto andino-amazónico, ya hemos tratado en otros y reiterados artículos sobre la existencia de los andes amazonía. Por eso ahora
  • lanzamos un cuestionamiento más afortunado:

¿Quién entiende el Proyecto Andino-Amazónico?

Responder esta interrogación nos podría dar algunas pistas para poder abordar el problema de entrada
(la energía),
pero desde otra perspectiva. Por ejemplo, tenemos que responder a una pregunta obligada:

¿Cuáles son los potenciales o el potencial de los andes amazonía?

La respuesta sólo podrán responderla aquéllos que conocen y entienden a cabalidad
el Proyecto Andino-Amazónico.
Motivo más que suficiente para emprender el presente artículo respondiendo a este interrogante.

¿QUIÉN ENTIENDE EL PROYECTO ANDINO-AMAZÓNICO?

Antes de hablar de quién, en primera, segunda o tercera persona, tenemos que concentrarnos en el proyecto andino-amazónico, desdoblar la pregunta planteada, para a su vez formularnos acerca de qué o cuál proyecto andino amazónico es al que nos referimos, es más, aludir también a lo que se lee entre líneas, si hay más de un proyecto andino-amazónico. Pero primero la pregunta más importante: ¿Existe un proyecto Andino-Amazónico?

EL PROYECTO ANDINO-AMAZÓNICO

La Autónoma MARCA, asevera que sí. Infiriendo que por proyecto andino-amazónico
entendemos
la viabilidad social, cultural, económica, y política de esta región denominada andes-amazonía
a partir de sus propias condiciones de existencia.

Compartimos el convencimiento de algunos investigadores, colectivos y organizaciones que los andes-amazonía son decisivamente viables. No a través de los recursos de moda, no utilizando las reservas fósiles que perecerán tarde o temprano, no por medio de usos y abusos. Todo lo contrario. Los andes amazonía son viables sólo a través y únicamente de la diversidad. De la diversidad, repetimos: DE LA DIVERSIDAD.

La diversidad constituye en los andes-amazonía expresamente sus principal recurso, reserva, condición propia de existencia.
Éste es el punto fundamental, el punto de quiebre y el punto definitivo de cualquier propuesta política, cultural y económica.
Éste es el meollo de inflexión que divide a charlatanes y miopes, de estrategas realmente formados en el ovario mismo de nuestro pueblo.

Los hay también aquellos que han intuido y observado este recurso fundamental
de los andes-amazonía y se han levantado con una propuesta similar o complementaria al proyecto aludido.

Al respecto desmenucemos, existe más de un proyecto andino-amazónico, hay de los que aseveran
que uno es el andino y otro el amazónico; hay de los que se ponen de rodillas al imperio
y suplican incluirse en el proyecto global de éste; los hay quienes reconociendo el valor extraordinario de la diversidad, trafican y la difunden solo con fines de enriquecimiento y empoderamiento individualistas.

En resumen
hay proyectos viles y mafiosos, y otros que buscan el beneficio colectivo,
no sólo de los hombres sino también de la naturaleza aquí conocida como nuestra madre, como la Pachamama. No podemos vender o prostituir a nuestra madre, no podemos dividir o maltratar,
no debemos, porque es nuestra madre, de los andino-amazónicos y de todo el mundo.

Se trata de que estos segundos proyectos que persiguen el bienestar de todos los elementos confortantes
de la Pachamama,
puedan unificarse y formar un solo proyecto.

Pero antes de entrar a este proceso lento y dinámico, nosotros que sólo tenemos el deber de la autoría de este texto, asumimos a todas estas iniciativas como una sola, un gran proyecto diverso, no uniforme,
no monocultural, no monocorde, no monocultivo, no monoverso, no monocolor; no.

Un proyecto diverso. Conteniendo en sus entrañas diversidad de diversidades.
Ése es el proyecto andino-amazónico.

Quienes lo entienden así saben la tarea que nos espera, quienes lo perciben conocen
las responsabilidades que entraña el proceso.
Diversidad
no es sinónimo de desorden o impostura, de fragmentación o ahorro de esfuerzos, es exigencia y disciplina, es rigurosidad y empeño, fuerza y firmeza. Sólo así hemos logrado, quinua de mil colores, más de cinco mil variedades de papa, maíz de mil dulzuras y sabores, observemos a todas las habas cebadas o plátanos, que siendo alóctonos, estar en el reino de la diversidad les ha brindado esa naturaleza.

Esa es nuestra energía fundamental, ese es el equivalente a la energía atómica;
la diversidad son
como ya lo decía una célebre artista en Telesur� nuestras armas de construcción masiva,
el agua, las miles de mariposas y papas, los millares de posibilidades verdes, azules, blancas y rojas, todas contenidas en la diversidad andino-amazónica.

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROYECTO ANDINO-AMAZÓNICO?

Ahora nuestras patrias, nuestras naciones, nuestros países están fundados sobre condiciones de existencia foráneas no propias,
por eso lo difícil que es vivir en una zona tan rica y tan bella.

Nos han deshabituado a comer, tomar, vivir y soñar con lo propio.

Es necesario refundar nuestros países, nuestras naciones, nuestras repúblicas;
bajo un nuevo criterio real y fáctico: la diversidad.

Fundar la república diversa, con economía diversa, con cultura diversa, con política diversa.
¿Esto hay que crearlo, hay que crear estas condiciones? NO.
Ésa es la realidad de nuestros andes-amazonía, ser diversos; aquí la diversidad es vida, somos cada uno de nosotros parte de esa diversidad, diversidad de pieles y culturas, diversidad de costumbres y paladares, diversidad de conductas y normas.

No somos un crisol, somos diversidad.

La república diversa requiere de formar nuevas instituciones, que se aboquen a este criterio: la diversidad; que se aboquen a esta manifestación: la diversidad, que se aboquen a este reto: la diversidad.

Ahora si entonces, respondamos a la pregunta original. Los que entienden el proyecto andino-amazónico son aquéllos que ya son parte de este inevitable proceso: la reinstitucionalizacion de la sociedad,
es decir refundar la república y
asumir el reto de construir una república diversa implica formar instituciones diversas.

¿Quienes entienden el proyecto andino-amazónico? Estas incipientes instituciones,
que nos encontramos en pleno proceso de levantar la República Diversa".

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social
10-2-07

 2. ¿Qué principios y objetivos guiarán la construcción de la República Diversa?


RED@ctuar-La Otra Chilanga (Rebelión), en "La Otra Campaña y los seis puntos: nadar a contracorriente" ,
contesta:

"PUNTO UNO.
LAS CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DE LA OTRA (SU IDENTIDAD COLECTIVA).

Creemos que la Otra Campaña tiene que ser en sí misma, de una manera clara e intransigente, algo en verdad muy otro que la coloque lejos de
las reglas del actual juego político de arriba.

Ello exige por principio de cuentas de quienes aspiramos y a veces suspiramos por su construcción cambios profundos, revolucionarios,
que van desde lo individual hasta lo colectivo; cambios que no serán de
la noche a la mañana, es cierto, pero que tampoco creemos que se tengan que postergar para un pasado mañana histórico que quizás no llegará.

·         Coincidimos, a reserva de ir profundizando la discusión, con quienes ven a la Otra Campaña como
un movimiento necesariamente abajo y a la izquierda, anticapitalista y antineoliberal,
que luche
por la democracia, la libertad y la justicia para l@s mexican@s tod@s, incluyendo
quienes se han tenido que ir al extranjero en busca de mejores opciones de vida.
 

·         Coincidimos también con quienes apuestan a hacer de la Otra Campaña
un proceso de construcción hacia otra forma de hacer política basada
en el servicio para con l@s demás y no en el servirse de l@s demás;
por lo tanto,
con sacrificio, dedicación, honestidad y cumplimiento de la palabra.
Una política muy otra que incluya lo que el zapatismo resumió en
su frase “mandar obedeciendo”, pero que viene a significar
un profundo quehacer democrático contrario a los modelos de
la democracia representativa de la burguesía (como el electoral)
para emparentar con otros de la llamada democracia directa o participativa.
 

·         Coincidimos con quienes creen que la Otra Campaña tiene que plantearle
al pueblo de México en primer lugar y al resto de la nación una nueva Constitución
que no sólo sea política; sino también social, económica y cultural.

Lo que sin duda repercutiría en un nuevo orden en estos ámbitos,
sin que uno de ellos quede por debajo de los otros;
pero sin que tampoco uno sólo pueda resolverse sin el concurso de los demás.

Así, ratificamos las trece demandas enarboladas por el zapatismo de: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, información, cultura, independencia, democracia, libertad, justicia y paz verdaderas y dignas.
Lo anterior obliga a la Otra Campaña y sus adherentes a plantearse luchas hacia un modelo (o varios) de producción distinto al capitalista,
para

garantizar acceso universal al trabajo y la tierra. Un modelo de producción que no debe perder de vista que tenemos un solo planeta como casa y hogar de tod@s y que por lo tanto debe vigilarse para encontrar
el justo equilibrio
entre la explotación y la generación de los recursos naturales y culturales, priorizando ésta última, la generación, y no la primera: la explotación.

Ello obliga a su vez a adoptar nuevas, variadas y siempre creativas formas de relacionarnos con nuestro entorno de manera respetuosa;
es decir, una nueva cultura, una cultura muy otra, que modifique sustancialmente nuestros nidos personales y familiares, el modo en que nos alimentamos y la manera en que nos cuidamos.

No podemos suponer que cambiaremos el modo de producción capitalista y su cultura de consumo
si seguimos

·        aspirando a tener las viviendas que los capitalistas han diseñado, basadas en
el desperdicio
de la energía eléctrica o el agua;
 

·        soñando en seguir comiendo, sin alimentarnos,
 

·        avasallando plantas y animales sólo porque somos tan estúpid@s como para creernos eso de que somos la especie “más inteligente” del planeta.

Vivimos y comemos, pues, como el capitalismo nos ha dictado, y ello repercute en nuestra salud,
padeciendo enfermedades que o son producto de la carencia en situaciones de miseria o del abuso cuando sucede lo contrario, de suerte que la gente se muere de hambre o cáncer.

No basta entonces con exigir mejores condiciones de vivienda, alimentación y salud
si

lo que vamos a pedir es vivir en casas, comer la chatarra y sobrevivir como
el capitalismo nos dice que hay que hacerlo;
hay que saber qué techo, qué alimentación y qué salud vamos a exigir;
techo, alimentación y salud que tendrán que ser, como la Otra Campaña, muy otr@s.En esto juegan
un papel fundamental
la educación, la información y la cultura; que tendrán que ser igualmente muy otras.

Aquí compartimos la mirada de quienes opinan que la Otra Campaña bien puede ser un proceso educador, transformador, liberador; que construya conocimiento compartido
de cómo luchar mejor, que priorice el oído y apueste por la fuerza moral confiando en la organización civil y pacífica; un proceso que por todo esto tendrá que ser muy creativo para no detenerse; es decir, en
revolución permanente.
Ello implica arrebatar el control de la información a los medios corporativos de dizque comunicación, así como el dictado de los modelos educativos a
los grandes centros del poder financiero y político.

Ambos aspectos son fundamentales en la construcción de otra forma de cultura, distinta a la cultura institucional, oficial, dominante y hegemónica del capitalismo.

Pero estamos equivocad@s si sólo el tomar los medios nos hará distint@s al capitalismo; por el contrario:
tomar los medios (de producción, de comunicación, de creación artística) en nuestras manos sin hacer que nuestras manos (y con ellas nuestra palabra, nuestro pensamiento, nuestro sentir y nuestro actuar) sean
unas manos muy otras;
pues lo único que modificaremos será la relación entre oprimid@s y opresor@s, pero
no erradicaremos la fórmula explotado/explotador que sirve de base a la ecuación del capitalismo.
Por eso,
la cultura a la que aspire la Otra Campaña, como su política, tiene que ser Otra Cultura.

La cultura no es algo que se pueda imponer por decreto, desde arriba; responde más a
una dinámica múltiple y horizontal, o mejor dicho, a una dinámica de dinámicas: una red de dinámicas.
Se crea a sí misma
y se transforma en un ir y venir de l@s individu@s que produce y la cultura que ést@s a su vez producen,
que no es otra que ella misma.

Símbolos, valores, actitudes, habilidades, conocimientos, significados,
formas de comunicación y de organización sociales y bienes materiales que hacen posible
la vida de una sociedad determinada y le permiten transformarse y
reproducirse
como tal de generación en generación, son los ingredientes de la cultura;
si la Otra Campaña no se plantea en serio revolucionarlos nunca será más que un proyecto con buenas intenciones, pero paralelo a los muchos que el capitalismo produce y que le sirven de pretexto para decir que “adquiere un rostro humano”, y entonces seguirse perpetuando.

Hay para quienes la revolución tiene como punto de partida la adopción de un modelo de producción distinto al capitalista, porque éste está basado en la explotación de seres humanos y recursos naturales de manera indiscriminada; pero los modelos de producción que sueñan no son sino explotación aún, aunque en apariencia menos salvaje que el capitalista.

Para nosotr@s, la revolución comienza en la red siempre cambiante de lo cultural,
porque ya no basta con pensar en modelos de producción que lo son siempre de explotación, así sea racional, moderada y hasta sustentable y sostenible;
pero explotación al fin y al cabo que nos llevarán irremediablemente al cabo y al fin.

El capitalismo nos dicta una manera de relacionarnos con el mundo, con lo que
le mantiene en pie, con quienes nos rodean y con nosotr@s mism@s; la Otra Campaña, si
en verdad quiere ser anticapitalista, tiene que apostar a cambiar dichas relaciones o de lo contrario siempre tendrá en sí misma el germen de la contrarrevolución.

Esa manera de relacionarnos desde la Otra Campaña pasa necesariamente no sólo por “levantar al sojuzgado”, “redimir al oprimido”, “liberar al explotado” (sobre todo si tod@s quienes construimos la Otra Campaña somos sojuzgad@s, oprimid@s y explotad@s); sino
por hacer
de éstas relaciones unas relaciones abajo y a la izquierda: léase tolerantes, respetuosas, autocríticas, fraternas, solidarias, leales, igualitarias, justas y dignas.

De allí que estemos de acuerdo con quienes opinan que la Otra Campaña tiene que ser tanto antiimperialista, anticolonialista y antifascista, como no-sistémica, no-autoritaria, no-jerárquica y no-discriminatoria.
Para ello,

además de una cultura de respeto a la naturaleza que repercutirá positivamente en nuestra salud,
nuestra alimentación, nuestra vivienda, nuestra tierra y nuestro trabajo muy otr@s; además de
una cultura
en revolución permanente de los modelos educativos y los medios de comunicación, también muy otros;
es primordial modificar la relación entre nosotr@s mism@s como especie y, esencialmente,
como género;
por ello, la Otra Campaña tendría que ser, según nuestra opinión, también antipatriarcal (...)".

Fuente: www.rebelion.org
México
12-12-06