Conflictos
Marzo 2006

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Febrero 2006

ENFOQUE / ORGANIZACIÓN / UNIDAD

 


Enfoque  ((VOLVER))

Sobre el carácter genocida del capitalismo

La globalización se instaló en Argentina
mediante
los terrorismos de 
-la Triple A conducido por José López Rega, ministro del 
gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón 

-la dictadura militar de 
todos factores locales de poder en subordinación plena a 
las grandes burguesías imperialistas.

Pero, desde sus orígenes, el capitalismo dependiente se hizo viable no sólo
por 
planificación y ejecución de la muerte
de quienes lo resistían sino, también, 
por 
el sistema de instituciones
(establecidas gracias a gobiernos de facto y continuadas-perfeccionadas por los gobiernos constitucionales) 
cuyo objetivo principal es mantener la opresión y represión 
tanto de los trabajadores 
como de todos los otros componentes populares. 

De modo que, 
después del 19 y 20 de diciembre de 2001,
después del 26 de junio de 2002 en que
comprobó 
la imposibilidad del terrorismo de estado 
sin anestesia,
practica la criminalización de la pobreza
y
la de la lucha reivindicativa pero
construyendo la demonización social de 
quienes reclaman por derechos humanos.
 

El orden institucional -constituido desde antes del golpe de 1976-
es
 
de máxima violencia porque
significa

La ocupación del territorio
por las corporaciones imperialistas
no fue por simple invasión
o
por mera práctica prepotente.

En el año 2000, Eliseo Giai informa:

"En el mundo, la Argentina es uno de los primeros países donde las semilleras realizan más ensayos de
campo con cultivos transgénicos(174 hasta septiembre de 1998)
con los riesgos que ello involucra.
Somos el conejillo mimado de las transnacionales.

Las transnacionales Nidera SA., Monsanto Argentina, Cargill Seeds(Monsanto), Novartis Argentina,
Dekalb Argentina, Pioneer Argentina, Zeneca y AgrEvo

son responsables de alrededor del 80% de esos ensayos realizados en nuestros campos.

No es casual que estas empresas -hoy- ejerzan una presencia oligopólica.

La dictadura militar de turno derogó las normativas vigentes sobre semillas híbridas y
elaboró otra(ley 20.247/1973) a medida de las transnacionales,
imprescindible -de allí en más- para
consolidar su posición hegemónica.

Otros militares mandaron a vía muerta el esfuerzo de Investigación y Desarrollo(I y D)
en semilla híbrida,

realizado en casi dos décadas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria(INTA).

Le prohibieron competir en el mercado de la semilla y se le asignó un papel subsidiario
de apoyo a
la industria privada.

Esto posibilitó la transferencia gratuita a esas empresas
del
saber público acumulado.

El trabajo de los investigadores que el Estado contribuyó a formar
y
las semillas que generaron fueron a parar al bolsillo de las transnacionales.

Los gobiernos civiles completaron la obra de las dictaduras.
El presidente Menem eliminó el aporte proveniente de las exportaciones agropecuarias
que
financiaba al INTA, institución que pasó a vivir del escaso dinero que le dio el Tesoro.

En los dos últimos años se redujo su presupuesto en un 48%.
Este año
(2000)

En 1984, Realidad Económica se ocupaba extensamente de analizar lo que pasaba y
conjeturaba sobre lo que podía pasar con el ingreso al país de
las transnacionales de la semilla.

En esa oportunidad dijimos que 

¨la irrupción de las empresas transnacionales
-en especial las químico-farmacéuticas-
en la industria de la semilla
es
un mal augurio para todo 
el sector agropecuario
y
una amenaza más a la seguridad alimentaria¨.

Lamentablemente el pronóstico se cumplió, pero nos quedamos cortos.
No logramos dimensionar
los efectos perniciosos que acarrearía la apropiación privada por parte de las transnacionales
de los organismos modificados genéticamente". 

Fuente: Realidad Económica 173, julio/agosto 2000,
editada por el Instituto Argentino para 
el Desarrollo Económico(IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

 

El gobierno-Estado 
ha sido y es 
fundamental
en sacar fuera de
 
la sociedad, 
las tierras y
el país a las
grandes mayorías.

Alberto Jorge Lapolla
sostiene:

"Desde 1967, fecha en que el dictador Onganía promulgara la "Ley" Raggio 
modificando el sistema de arrendamientos rurales 
y que expulsara a decenas de miles de productores pequeños y medianos
de las tierras 
que 
habían trabajado honestamente desde que en 1945, 
Perón prefiriera 
una ley de congelamiento de arriendos en lugar de una Reforma Agraria 
como propiciara al comienzo de su gobierno, 
la política del poder económico ha sido 
expulsar a los chacareros y 
concentrar la propiedad de la tierra.

Fue el Ing. Ingaramo, miembro del equipo de D. Cavallo, quien señalara en 1990: 
¨en la Argentina deben desaparecer 200.000 productores agropecuarios por ineficientes¨(Clarín, 1991). 
Casi lo logra: 
entre 1990 y 2001 desaparecieron 160.000 productores, el 35% de ellos en la pradera pampeana.

Peor aún: desde la antedicha Ley Raggio en 1967 hasta el 2001 se perdieron 260.000 productores. 
Mientras tanto 
el sector terrateniente recuperó y amplió sus tierras: el 49.6% de la tierra del país pertenece a 
6900 propietarios (Censo Nacional Agropecuario, 2002). 

Si pensáramos en términos de una familia tipo, cosa no del todo cierta ya que 
'nuestros' terratenientes suelen ser muy prolíficos, 
hablaríamos de menos de 28.000 personas dueñas de la mitad de las tierras cultivables de la nación

Ni Rivadavia con su Enfiteusis pudo hacerlo mejor. 
Ha sido una política de Estado:

Fue el Estado 
quien eliminó los precios sostén y compensatorios que permitían 
estimular determinadas producciones necesarias para el país, 
corregir distorsiones y
proteger al pequeño y mediano productor de la voracidad del 
¨mercado¨ -los terratenientes y la banca privada-.

Fue una política deliberada 
destruir el INTA, vaciarlo de contenido y rol, entregando el germoplasma nacional y 
sus estudios agroecológicos argentinos 
-una riqueza de carácter estratégico y geopolítico- a las multinacionales granarias y agroquímicas, 
poniendo en riesgo 
la soberanía alimentaria y el control independiente de la producción agropecuaria nacional.

Fue el Estado nacional 
a través de una resolución del entonces Secretario de Agricultura 
Ing. Felipe Solá
el que autorizó en 1996 - sin estudios previos que los avalaran- los cultivos transgénicos, 
transformando a nuestro país en el mayor productor de los mismos en el mundo, 
contaminando de manera irreversible nuestro ecosistema 

produciendo afectaciones desconocidas al futuro del mismo y a la salud del pueblo argentino.

Fue el Estado 
quien privatizó el petróleo nacional 
–único país sobre la tierra que entregó su petróleo a otro sin haber sido invadido militarmente- 
dejando de producir 
combustible barato para el agro y la industria: 

Repsol (de España) prefiere importar gas oil y exportar petróleo crudo, quedándose con 
la diferencia. 

De tal forma ningún cultivo 
que necesite más de una labor –la mayoría- incluidos 
algunos estratégicos como el maíz, el algodón, el arroz o el girasol, pueden competir con 
la soja RR que legitimara el citado funcionario.

Es el Estado 
quien no aplica ninguna política de modificación diferencial de las retenciones para permitir el cultivo de otras producciones, 
y permite que el glifosato 
cueste un tercio de lo que vale en los EE.UU., difundiendo masivamente su uso, mientras que los EE.UU., mediante una política de precios sobre los agroquímicos y las semillas transgénicas, 
sólo produce un 40% de soja transgénica del total de la soja producida. 
Nosotros que 
parecemos más norteamericanos que ellos producimos el 99% de soja RR.

Es el Estado 
quien no practica una política de defensa de los pequeños y medianos productores que no pueden acceder al paquete de alta y cara tecnología que implica el paquete de Siembra Directa, control de malezas con Glifosato y cultivo de soja RR. 

Modelo que arrasa las poblaciones rurales, destruye el empleo rural, pauperiza, precariza a los trabajadores y expulsa a los pequeños productores. 
Según 
cifras del Censo Nacional Agropecuario 2002, la explotación media de 
la región pampeana pasó de 257 hectáreas en los ’80 a 538 hectáreas en los ’90. 

Para quienes desean que seamos como los norteamericanos 
allí la propiedad media actual es menor a 250 hectáreas 
y en la Unión Europea la misma orilla las 10 hectáreas (Censo Nacional Agropecuario, 2002). 

Es decir, 
nuestra política agraria –pese a lo que sostiene el lobby sojero-monsantiano- va a contramano de 
la política agraria de los principales países del mundo. 

No de lo que ellos nos dicen que hagamos por cierto, 
sino de lo que realmente hacen en sus países que es lo realmente importante.

Ha sido la política del Estado de 
beneficiar la expansión del monocultivo de soja en detrimento de otras producciones 

la que ha permitido que 

se haya reducido más del 44,1 % de la superficie cultivada de arroz,
más del 26,2 % de maíz, más de 34.2 % de girasol, 
más del 3.5 % de trigo, 10 veces la superficie de algodón 
(de 700.000 hectáreas a menos de 70.000), 
que 
hayan cerrado el 27.3% de los tambos (Censo Nacional Agropecuario, 2002; Pengue, 2003), que zonas como San Pedro, en la provincia de 
Buenos Aires, hayan perdido el 50% de los montes frutales y plantaciones de vivero para ser reemplazadas por cultivos de soja RR, con la aparición del hambre y el desempleo desconocidos hasta entonces (Boy, ). 

De la misma manera -sólo entre 1998 y 2002- el área forestal se redujo en más de 510.000 hectáreas (Pengue, 2005), 
aun cuando un informe reciente señala una reducción sólo para Santiago del Estero de 2.768.000 hectáreas hasta el 2004 (Mariot, 2004). 

Por las mismas razones, cultivos directamente vinculados a la alimentación popular como la papa, la batata, la lenteja, la arveja, distintos tipos de maíz y de hortalizas han visto reducidas enormemente su producción y área de cultivo.

Ha sido esta política de Estado
la que ha permitido que la Argentina dejara de producir la ¨mejor carne del mundo¨
criada a campo y con pastoreo a cielo abierto y que en lugar de prepararnos 
para 
abastecer y ganar posiciones en el gigantesco mercado asiático emergente y en expansión, que alberga más de la mitad de la población mundial, 

nos transformáramos en proveedores de forraje barato para quienes se preparan a abastecer dichos mercados con ganado criado con ‘commodities’ producidos en nuestras pampas. 

Hoy los EE.UU., China y la Unión Europea exportan carne a dichos mercados mientras nosotros producimos soja transgénica forrajera para alimentarles el ganado. 
No sólo eso: 
cuando la enfermedad de la ¨vaca loca¨ arrasara la producción bovina europea, nuestros funcionarios, movidos por la misma mentalidad colonial que nos gobierna desde 1976, corrieron presurosos a auxiliar a nuestros competidores con semen y reproductores de nuestros mejores planteles ganaderos. ¿Viveza criolla?

En síntesis, 
lo que queremos señalar es que no es que el Estado ha estado ausente sino que el mismo estuvo presente con una política que produjo estos resultados. 

Se requiere cambiar la política del Estado hacia el campo por otra política activa, nacional
que reoriente 
la producción agropecuaria en función de las necesidades del
país y no de las empresas multinacionales que hoy gobiernan nuestra producción agraria. 

Es decir, 
volver a pensar en el mercado interno como eje de nuestro desarrollo. 
Eso implica entre otras cuestiones, 
una política de retenciones diferenciales, precios sostén y compensatorios, 
protección de producciones mediante subsidios y créditos especiales, 
protección del pequeño y mediano productor,
entrega de tierras, una política de recolonización agrícola, 
de control sobre las propiedades extranjeras sobre nuestra tierra, 
la recuperación de una política soberana de semillas 

de defensa de la producción de las mismas por el productor, 
devolviendo al INTA el papel histórico jugado en el desarrollo de una tecnología nacional agropecuaria y 
el control y secreto sobre sus investigaciones".

Las consecuencias sociales de 
estos agronegocios
prueban que,
"en la Argentina, se asiste a un verdadero genocidio social".

 

Al respecto Alberto Jorge Lapolla dice:

"La ¨sojización¨ extrema de la Argentina 
(en 2004: 34.5 millones de toneladas, sobre un total de 70 millones de toneladas de granos, el 49.5%; 
14 millones de has sembradas, el 54% del total del área sembrada) 
amenaza en principio con 
dos catástrofes a la nación: una ambiental y otra social. 

No puede dejar de advertirse una tercera posible en el plano económico, si al constituirse la soja en un monocultivo, 
por alguna razón los principales compradores de nuestra producción -China y la UE- dejaran de hacerlo.

La catástrofe social está a la vista. 
A lo largo de su historia el pueblo argentino casi no conoció el hambre masivo. 
Pese a que las políticas regresivas implementadas luego de 1955, 
produjeran importantes bolsones de pobreza regionales, 
es posible señalar, sin embargo, que 
en el largo período histórico de 1945 a 1990 el pueblo argentino desconocía el hambre generalizado.

Hoy la situación es irreconocible: la Argentina el otrora ¨granero del mundo¨, el país de la ¨mejor carne del mundo¨, posee una población mal alimentada y 
con altos índices de indigencia. 

Entre 18 y 20.000.000 de personas (el 50% de una población de 38.000.000) se encuentran bajo el nivel de pobreza; de 4.500.000 a 6.000.000 son indigentes (es decir que pasan hambre extremo) y cerca de 4.5000.000 están desempleados.

La Argentina produce la mayor tasa de alimentos por habitante del mundo con 
sus más de 70 millones de toneladas de granos, 
sus 46 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra similar de ovinos,
otra mayor de porcinos, 
una importante producción láctea, que arrojan 3500 Kg de alimentos por habitante por año. 

Sin embargo, tal masa de productos alimenticios es testigo del 
mayor hambre y genocidio social de nuestra historia: hoy, y en forma ininterrumpida desde 1990, 
en la Argentina se asiste a un verdadero genocidio social:

 55 niños, 35 adultos y 15 personas mayores mueren diariamente por razones o enfermedades vinculadas al hambre (IDEP, 2003). Lo que arroja la escalofriante cifra de 450.000 personas muertas de hambre entre 1990 y 2003. 
Un verdadero genocidio social que empalidece el realizado por el terrorismo de Estado,  de la dictadura militar, con sus 30.000 detenidos-desparecidos.

Al mismo tiempo la degradación de las condiciones del trabajo y del empleo a que hicimos referencia, ha producido una pérdida marcada de los derechos laborales y sociales conquistados por los trabajadores 
en más de un siglo de luchas: 
el salario promedio de abril de 2004 es de 552$ mensuales, mientras que la línea de pobreza se encuentra en 789$, es decir que el grueso de los trabajadores ocupados cobran salarios un 30% por debajo de la línea de pobreza. 
O lo que es lo mismo 
el trabajo no impide sortear el hambre. 
Agrava esta situación que, según cifras del ministerio de Trabajo, el 47% del empleo en el país sea informal.

Es de destacar que las cifras de pobreza e indigencia 
se multiplicaron y estabilizaron en tamaña magnitud de catástrofe social, 
en el mismo período en que 
la soja transgénica RR se instalara como cultivo principal de la Argentina. 

Este hecho incontrastable desmiente los argumentos de las multinacionales del sector y demás corporaciones dueñas de la producción de semillas transgénicas en el mundo, en su propaganda que 
los cultivos transgénicos servirán para resolver el hambre en el mundo. 

El ejemplo de la Argentina tan rica, llena de transgénicos y con su escasa población para tan inmenso territorio, hambreada y empobrecida 
demuestra la falacia sostenida por los vendedores de semillas genéticamente modificadas.

La desaparición de fuentes tradicionales de alimentos baratos
para la población 
tales como la batata, la papa, la lenteja, la arveja, el haba, varios frutales, la carne de cordero, la miel; 
la desaparición de 
gran cantidad de horticultores corridos por las fumigaciones de glifosato que destruyen sus cultivos lindantes con los de soja -entre el 14 al 78% del glifosato fumigado sale fuera del sitio de aplicación y se ha observado una deriva de hasta 800 m, registrándose una perdurabilidad en el suelo de 1 a 3 años (Botta y Selis, 2003). 
También son corridos por 
la alta rentabilidad de la soja RR que desplaza a las pequeñas producciones intensivas, 
aumentando los precios de los alimentos.

La propagación de los híper y supermercados 
que -sólo en el conurbano bonaerense entre 1990 a 2000- produjeron el cierre 
de más de 400.000 comercios familiares, 
es decir 
alrededor de 1.600.000 puestos de trabajo perdidos (Neffa, 2000) y 
las redes de minimercados vinculados a los anteriores, impiden el libre acceso de la población a los alimentos.

 A esta situación debe sumarse que el grueso de los pobres son urbanos, en general desempleados industriales o sus hijos -en algunos regiones y asentamientos ya hay dos generaciones de desempleados- sin acceso a la posibilidad de cultivar sus alimentos, 
debido a la pérdida de conocimientos rurales de una población que es mayoritariamente urbana y a la ausencia de tierra propia para sembrar. 
Estos factores coligados 
impiden la otrora saludable autonomía alimentaria de los argentinos. 
La no eliminación o sensible reducción del IVA a los productos de la canasta familiar juega en el mismo sentido.

Esta situación será aun más grave si se legaliza producción de maíz RR 
(también transgénico y resistente a glifosato) que produce la empresa Monsanto, 
que no sólo duplicará -por lo menos- los más de 150 millones de litros anuales de herbicida glifosato 
que se usan en el sistema bajo análisis, 

sino que además por ser el maíz una planta de polinización cruzada, no existirá para el productor la posibilidad de eludir la compra anual de semilla a la empresa, compra que hoy de alguna manera se elude en la soja RR mediante la llamada "bolsa blanca" situación que de alguna manera evita el control monopólico sobre la simiente y permite cierta tolerancia del sistema para los productores sobrevivientes de medianos recursos.
 
En el caso del maíz -y es esta la razón de la presión de Monsanto sobre el gobierno al anunciar su retiro del negocio de la soja RR- la "bolsa blanca" no será posible y toda autonomía del productor respecto de la simiente desaparecerá.

Es en esta magnitud de la dimensión social  
que debe entenderse la trágica decisión que 

la Argentina haya dejado de producir alimentos para su población como objetivo principal de su producción agrícola 
y que, en cambio, 
se dedique a la producción de commodities y materias primas requeridas por el ¨mercado mundial¨. 

En una visión estrictamente macroeconómica, aparece como si el poder económico mundial destinara a nuestro país a producir soja RR en su exclusivo beneficio, alterando significativamente las líneas de desarrollo nacional. 

En última instancia, 
producimos soja RR para obtener divisas para pagar deuda externa. Ilegítima por cierto".

Fuente: www.lafogata.org
Argentina: la lucha continúa 23/6/05


 


Organización  ((VOLVER))

De otra sociedad y  país en unidad continental e internacional

Si partimos de lo afirmado por Leonardo Boff:

"Antes que hablar de desarrollo
hay que hablar de 
sociedad, 
defensa de la vida
y
promoción de la calidad 
de vida humana".

Comprobamos que ya tenemos bases de reestructuración social y nacional 
pues a lo largo y ancho de la Argentina 
se multiplican y organizan 
luchas en defensa de la vida y la dignidad humana.

Muchas involucran la afirmación de permanecer en su medio ambiente y en condiciones habitables.

Respecto a la resolución de problemas ecológicos
Leonardo Boff  
introduce nociones de sustentabilidad.

Plantea que:

"La cuestión de base no consiste en dar sustentabilidad
al desarrollo,

sino que a partir de la sustentabilidad de la naturaleza se cree
una alternativa
a la camisa de fuerza que
supone este tipo de desarrollo.(...)

La sustentabilidad tiene en cuenta el equilibrio dinámico y autorregulador(homeostasis)
vigente en la naturaleza 
gracias a la cadena de interdependencias y
complementariedades entre todos los seres vivos 
que viven de recursos permanentemente reciclados y por ello indefinidamente sostenibles.

La Amazonia es el mejor ejemplo de esta sustentabilidad natural.

Debemos aprender de la tecnología y de la sustentabilidad de la naturaleza, cosa que los megaproyectos
amazónicos han negado y siguen negando.
Esta economía de la naturaleza debe inspirar a la economía humana que, entonces, participará de
la sustentabilidad natural".

Fuente: "Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres"
editorial Lumen, Buenos Aires, 1996.

 

Propuestas de sustentabilidad en los '70:
una para el statu quo
y

otra para la reorganización social e internacional.

Alejandro B. Rofman relata 
que, en 1970, 
un grupo de académicos del Instituto de Tecnología de Massachussets
(Estados Unidos) conocido por sus siglas MIT y encabezado por el Dr.Dennis Meadows propone,
para tornar sustentable el modelo de desarrollo
y evitar el colapso
de los recursos naturales en extinción y de la acumulación incontrolable de desechos industriales,
que

"se tienda progresivamente a una reducción de la tasa de crecimiento
hasta llegar al crecimiento económico nulo o cero, en el año 2010".

El documento del MIT descarta otro modo de producción y consumo del que tiene el capitalismo central
ni otra acumulación en la periferia del sistema mundial.
Ante esto, la Fundación Bariloche convoca a 
un conjunto de investigadores de ciencias sociales de América latina para ofrecer una propuesta alternativa.

"Los autores del informe afirman que, si se adopta como patrón de desarrollo otro modelo
que
privilegie la satisfacción de las necesidades básicas de la población instalada,
mayoritariamente
en la periferia del sistema económico-social en escala universal,
el resultado sería totalmente contrario al postulado por el equipo del MIT.

Para ilustrar este modelo alternativo, afirman que en el estudio criticado no se diferencia 
la situación económica y social 
vigente en los países desarrollados de la que afrontan la gran mayoría de los residentes
en los países subdesarrollados.

Y que, por lo tanto, si el excesivo consumismo, el derroche y la apropiación de recursos
ejercidos por las sociedades desarrolladas conduce a una hecatombe,
no puede responsabilizarse de ella
a los residentes en la ¨periferia¨ del sistema mundial, que son mayoría en término de habitantes y
que carecen de condiciones de vida dignos en una muy elevada proporción.

Entonces, es preciso modificar 
el estilo de desarrollo que hoy afecta a los habitantes de los países subdesarrollados que, en su gran mayoría, no disponen de los bienes y servicios que gozan los
que residen en los países centrales.(...)

El documento concluye que es imprescindible postular un modelo alternativo de sociedad organizado
alrededor de tres supuestos básicos, que hacen a los aspectos centrales del desarrollo y de 
la organización social.
Son:

Fuente: Realidad Económica 187, abril/ mayo 2002,
editada por el Instituto Argentino para 
el Desarrollo Económico(IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

 

Falta voluntad política 
para
la resolución de los problemas sociales y nacionales

Claudia Natenzon(Clarín 11/5/03) explica respecto a la catástrofe de 2003 en Santa Fe ciudad:

"Para empezar a entender lo que ocurre en Santa Fe
hay que caracterizarlo como un problema social
y político antes que natural.

Porque
la forma en que una sociedad advierte, enfrenta
y resuelve una catástrofe
no es ¨natural¨, sino que tiene que ver con
cómo resuelve todos sus problemas

-y uno de ellos es el ambiental- incluso en la normalidad".

En Santa Fe, los sistemas de toma de datos fueron muy desarticulados al cerrarse una gran cantidad de estaciones.

"Claro, ya había habido, años atrás, inundaciones fuertes y progresivas.
En ocasión de la de 1983 se dijo: ¨es la que ocurre una vez cada cien años¨.
Pero 
después vinieron la del 92 y 98, a partir de las que muchos expertos dijeron:

¨no, acá hay algo que no es accidental;
tenemos que pensar que esto es ya una tendencia
que va configurando la normalidad del sistema hídrico
y del sistema climático y que por eso va a volver a suceder¨.

A partir del 92, entonces, todos empezamos a creer que 
la normalidad -y no el accidente-
es la inundación.

Pero, con la crisis del tequila, vinieron los innumerables recortes presupuestarios y
el entonces ministro Cavallo eliminó los 400 mil dólares previstos ese año para hacer
estudios sobre qué obras eran convenientes y cuáles no, en los centros urbanos
que más se habían inundado.

Operar políticamente también hubiera sido
no dejar solos a los técnicos.

La incertidumbre que nosotros tenemos no es técnica, es política.
Hay calificados elementos de juicio que tienen que ser mejor conocidos y
sobre los que hay que tomar decisiones políticas.

El sistema de alerta, técnicamente, está bien montado.
Incluso,
la gente que está en el Instituto Nacional del Agua(INA) está más que capacitada.

Hay una persona, por ejemplo, que tiene toda la historia del sistema hídrico del Paraná
y tiene a su cargo el sistema de alerta hidrológico.
Hace su trabajo aun
con toda la pérdida de las redes de comunicación,
con los problemas de no pago a las instituciones que se hicieron cargo de manera privada
de la toma de las mediciones, etcétera, etcétera.

A pesar de eso, esa persona y todos los otros técnicos
van rebuscándoselas y
están dando un buen servicio.
Pero,
el sistema de alerta no puede ser 
sólo un recurso técnico.
Si
la política no lo sostiene, seguiremos viviendo 
estas catástrofes".

La geógrafa Claudia Natenzon subraya:

"Lo fundamental para evitar catástrofes implica:

  • La voluntad política para que la toma de datos tenga continuidad en el tiempo.
    Esa voluntad política se va a traducir en el sostenimiento de los programas y los equipos de trabajo
    que puedan ir haciendo una propuesta integral para controlar la naturaleza.
     

  • El saber que no hay soluciones únicas.
    Cada zona tiene una configuración diferente.
    Hay líneas generales de trabajo,
    pero
    hay que respetar las particularidades.

Tampoco la descripción meramente geográfica alcanza.
Se precisa construir cierto modelo de análisis para entender por qué se repiten a lo largo del tiempo,
situaciones de catástrofe en la zona más rica del país.
¿Qué lógica hay detrás?
Levantando la mirada de una mera descripción geográfica, encontramos respuestas en lo que se llama
teoría social del riesgo.(...)

La ciencia minimiza los riesgos. ¿Cómo y por qué lo que podía ser un riesgo acotado se transformó
en Santa Fe en incertidumbre y catástrofe?

Se requiere conocer el comportamiento del sistema hídrico de la región 
para 
prever qué es lo que va a pasar.(...)

La Universidad del Litoral tiene una de las escuelas más importantes de recursos hídricos del país y
está reconocida internacionalmente.
Sus esfuerzos son extenuantes, porque los equipos no están protegidos ni alentados como correspondería".

Pero ese conocimiento científico-técnico no incide en la toma de decisiones gubernamentales.

"En el caso del río Salado, es cierto nunca había sucedido un desmadre igual
porque
históricamente nunca había habido una configuración como la actual,
con tal cantidad de población viviendo en ese lugar,
con tantas intervenciones sobre la naturaleza,
con tal desaprensión oficial por los cambios en la dinámica hídrica en los últimos veinte años,
con tanta incapacidad del Estado para regular".

Santa Fe tenía una vulnerabilidad potencial
que terminó en catástrofe.
Como muchas otras ciudades de un país 
cada vez más inequitativo y con más ciudadanos pobres,
Santa Fe está deteriorada económicamente, 
con alto desempleo y con lazos sociales también heridos.

Ese clima implica asimismo descreimiento en las regulaciones y normas de convivencia,
quizá porque ya uno se ha acostumbrado a la ausencia del Estado y vive en la incertidumbre,
sin tener elementos de juicio para saber qué hacer".

"En 1983 finalizaba la dictadura, los partidos políticos tuvieron un rol muy activo en los centros de evacuados,
sobre todo para organizar y peticionar al gobierno de facto".

En la inundación de 1992, la clase media pauperizada lideró la situación.
En la de 1998, los inundados se informaban por la televisión de las donaciones que no llegaban,
protestaban y señalaban a los políticos que las retenían o cambiaban las etiquetas.

Se van a cumplir tres años sin soluciones 

la grave situación de los hundidos en esa catástrofe
y cuando han reclamado,
sólo han sido duramente reprimidos.

Las políticas de Estado 
son contra
las condiciones de vida de las grandes mayorías

Alberto Viladrich Morera, Óscar Moscardini y Marcelo González, en "Inundaciones:miseria y opulencia",
señalan entre las causas fundamentales al modelo agroexportador de monocultivos, a la deforestación que ha eliminado el 80% de los bosques nativos y al trazado de las rutas principales que, muy a menudo, han modificado excesivamente la red hidrográfica original.

"La ausencia de una política activa para el uso racional de los valles de inundación permitió que
se utilizara esas zonas críticas como objeto de especulación del suelo.
Del mismo modo, se permitió la ocupación de tierras fiscales en zonas de gran riesgo
sin desarrollar la alternativa de una política consecuente de viviendas y de instalación de industrias
fuera del valle de inundación.
De algún modo se institucionalizó la política de ganar tierras a las aguas como si Argentina fuera Holanda.

Se llevó a nivel de doctrina la teoría de que se debía enfrentar frontalmente a las crecidas excepcionales
construyendo grandes muros de defensa, como opción única".

El manejo integral de las cuencas significa acuerdos entre provincias y entre naciones para el uso de embalses,
represas y depresiones naturales en la atenuación de los volúmenes durante las crecidas.

El Iberá es inutilizable "como potencial ¨cuenca lateral¨ para un desvío eventual del río Paraná
en caso de una crecida catastrófica porque la provincia de Corriente la ha declarado reserva ecológica". 

Fuente: Realidad Económica 156, mayo/ junio 1998,
editada por el Instituto Argentino para 
el Desarrollo Económico(IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

Pero el magnate estadounidense Douglas Tompkins(Clarín 16/10/05)  
"va extendiendo 
sus dominios sobre las tierras firmes del sistema del Iberá
,
donde
se encuentra una de las reservas de agua más importantes del mundo,
y
que se suman a las que tiene en la Patagonia, cerca de los ríos y la cordillera".


Unidad  ((VOLVER))

Por identificación creciente con las iniciativas de resolución de problemas desde los de abajo

Considero algunos ejemplos

1) Contra la catástrofe social y degradación ambiental que se asocia con la acumulación de riquezas
por privatización-extranjerización del petróleo.

Desde Nigeria hacia el mundo:

La red oilwatch rinde homenaje este día 
a todos los que luchan contra
los desastres de la actividad petrolera, 
defendiendo los territorios,
defendiendo los derechos de los pueblos, defendiendo el derecho al futuro.

Fue un 10 de noviembre, hace 10 años que, 
a pesar del clamor internacional, 
la dictadura de Nigeria, en complicidad con la empresa
anglo-holandesa Shell, asesinó al poeta Ken Saro Wiwa y otros líderes
del movimiento MOSOP, por el delito de defender los derechos humanos de
los pueblos del Delta del Níger y oponerse a las actividades de esa
empresa en su territorio.

Su muerte causó horror entre ambientalistas y defensores de los derechos humanos. 
Al criminalizar 
de esta forma la protesta en Nigeria
, se hizo
evidente el poder de las transnacionales y la descarada alianza de las
dictaduras militares con las corporaciones petroleras. 

La insensibilidad
ante el clamor internacional fue, además, una advertencia a quienes
pretendían oponerse a esta actividad en otros lugares del mundo.

Aquellas muertes en el Delta del Níger, se repiten año a año, cada vez
con más frecuencia, por las crueles invasiones, por la cruda violencia,
por los atroces huracanes, tras los cuales permanecen el petróleo y
empresas como Shell, Repsol, Texaco y otras, que están haciendo de
nuestra Tierra la idea más cercana a un infierno.

Pero tras la muerte del poeta y sus compañeros de lucha, 
como semilla
germinó la resistencia en muchos rincones del mundo. 
A la par de este suceso, 
hace 10 años nacía también la red Oilwatch. 

Una red del Sur,
que da batallas contra el abuso de las empresas, de forma frontal y
concreta, contra la contaminación, contra el desplazamiento de
comunidades, contra la división, contra la corrupción, y contra toda
forma de abuso y violación sistemática de los derechos colectivos de los
pueblos que sufren la presencia de las empresas en sus tierras.

Son 10 años de impunidad por el homicidio de Ken Saro Wiwa
pero también,
10 años de resistencia y esperanza. 
Todo ha cambiado desde ese entonces, ahora hay más movimientos alrededor del mundo, también
luchando por sus derechos, su cultura, su territorio, sus recursos.

Los más fieles defensores del capitalismo han adoptado como creencias
que "un pesimista es un optimista bien informado" y que hemos llegado al
"fin de la historia", por lo que todo está perdido 
y que no vale la pena
seguir luchando y enfrentándose a
lo que inevitablemente se avecina.

Reza que 
la única opción es luchar individualmente por su propio 
y único beneficio 
y sobrevivencia, sin importar la muerte de millones de otros
que no pueden hacerlo.

Frente a este mensaje de tragedia neoliberal, el poder del saber antiguo
sostiene que cuando un ser querido y respetado muere, una parte de
nosotros muere con ellos pero, igualmente, una parte de esta persona
continúa viva en nosotros, mientras los recordemos y los hagamos
presentes. 

Este es el clamor de la comunidad frente al individualismo,
de la solidaridad frente al egoísmo.

Por eso es tan importante recordar a todos quienes han muerto en nombre
de otros, porque son ellos los que construyen nuestra esperanza, desde
su muerte nos hablan porque son ejemplo y porque son ellos los que nos
cantan las resistencias. 

Desde América, hoy, más que nunca nos hablan
Sandino, Martí, el Che, Mariátegui; desde Asia late el corazón de
Gandhi, en África, cuna de la humanidad, continúa fluyendo la sangre de
Mandela, Lumumba y, junto a ellos, las voces de los ancestros, voces
comunitarias, cansadas de tanta infamia durante tantos siglos.

Ken Saro Wiwa y sus hermanos de lucha están hoy, diez años después de su
muerte, más vivos que nunca. Cada año de muerte es un año de vida de
Oilwatch y desde aquí, animamos la vida que nos mueve y nos convoca.

Mientras tanto, el nombre de Shell estará permanentemente unido a su
muerte y a otras muertes que produce en donde pone su huella.

OILWATCH
Fuente: www.amigosdelatierra.org.ar
Información sobre esta lista, suscripciones y archivo:
http://lists.riseup.net/www/info/tierraamiga

 

Desde Salta(Argentina)

Fernando 'Pino' Solanas y Félix Herrero
(Infomoreno)  
entrevistan a Juan Carlos 'Gipi' Fernández y a José 'Pepino' Fernández sobre
agua y medioambiente (II parte)

-¿Cuáles son las medidas que recomienda la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) para enfrentar esta verdadera catástrofe?
¿cuáles son los proyectos, las medidas que ustedes proponen?

-Con lo que nosotros debemos atacar es con propuestas, con trabajo, 
que 
es lo que se perdió en la Argentina, 
con el trabajo de investigación que venimos haciendo nosotros, donde participa casi toda la comunidad. 
O sea, 
acá hablamos de dos o tres días solicitando firmas en una plaza central, y traemos 4.700 sobre prácticamente 19.000 ó 20.000 habitantes. 
Yo creo que eso es importante, en el sentido que hay un pueblo que está acompañando. 
Nada más que inconscientemente muchas veces, porque no sabe lo que le está sucediendo en este momento. Pero esto no sólo le va a ocurrir al pueblo nuestro, porque no se respeta ni el sexo, ni edad... y esto avanza. 

Por eso, el proyecto de investigación acerca de la contaminación del agua, 
donde se está pidiendo tomar agua pura, no agua dura, 
y también el tema de la planta depuradora, como para ir purificando el agua. 

Son cosas que nos van a dar trabajo y alternativas 
como para 
que tengamos una mejor calidad de vida. 

Yo creo que eso es lo importante para nosotros, no sólo en nuestra comunidad sino en toda la Argentina. Hay lugares como el nuestro, porque hay que decir que toda la parte de la cordillera donde existen minas, también son lugares contaminados donde el arsénico hace zafarranchos. Y tienen la oportunidad de trabajar en el área minera, en la Cordillera de los Andes donde el arsénico es fuerte. O sea, todos los productos químicos, el cianuro, el arsénico, todo eso va matando a la gente. 

Entonces, la posibilidad esa de trabajar con proyectos alternativos, como decir, progresivos, 
es una forma de atacar también, y una forma de defenderse.

-Frente a las capas contaminadas de la zona de Mosconi, 
¿cuáles serían las medidas concretas que habría que tomar de urgencia? 
Vamos a suponer que tenés el poder público como para tomarlas.  

-La primera medida sería tratar de eliminar el sistema de productos químicos como la emulsión inversa, sería una de las grandes medidas. 
Y la segunda medida es tratar todos esos tóxicos que se tiraron en la tierra y en el agua.

El Estado neoliberal no controla.

 -¿Qué más?

-Otras medidas son 

No hay control tampoco. Entonces, nos contaminan el subsuelo, la superficie y la atmósfera, las tres cosas.  

Escasa provisión de agua.

Mosconi es el último pueblo que recibe agua porque está Pocitos, que es el dique Aguaray, Tartagal y Mosconi. Como Tartagal es una ciudad grande, ellos cierran las válvulas, y entonces nosotros recibimos agua racionada durante tres horas a la mañana, y tres a la tarde. 
Y a veces los sábados y domingos no tenemos agua.  

-Qué temperatura hace en Mosconi de octubre a abril?

 -Hace una temperatura que va de los 35º a los 50º, a la sombra.  

-Vos me estás hablando de los habitantes de la ciudad de Mosconi, que es una ciudad con un buen nivel urbanístico, etc. ¿Qué pasa con los asentamientos aborígenes?

-Bueno, si nosotros sufrimos consecuencias, el indígena no tiene voz ni voto. No habla. Muere en silencio.

-¿De dónde saca el agua?

-Si nosotros recibimos una gota, ellos reciben de esa gota, otra gotita. Y ese agua estancada es la que da lugar a que los gérmenes patógenos se multipliquen a miles por millones.

La población aborigen está sufriendo una especie de genocidio silencioso. 
Silencioso, si, porque no tienen ni voz ni voto, no da lugar a reclamar. 
Nosotros reclamamos por eso, y los grandes capitales, los gobiernos 
dicen que somos locos, delincuentes, terroristas. 
Es más fácil hacer eso, que hacer una campaña, donde están primero los grandes medios, incluso. 

Porque si nosotros tenemos todas estas pruebas, tenemos pruebas sólidas, líquidas y gaseosas de cómo contaminan el medio ambiente en el norte, ningún programa de televisión va a decir 'Pasemos esto'.
Pero sí van a pasar cualquier otra cosa que verdaderamente no tiene tanta importancia como esto.

-¿Qué cantidad de poblaciones aborígenes hay en la región de Mosconi y Tartagal, en toda esa zona?

-En Mosconi y Tartagal y todo el departamento de San Martín hay 7 etnias aborígenes, que son 70.000 personas. Y hablo de la línea aborigen, nada más, no de la población criolla

-¿Y qué medidas se tomaría para tener a breve plazo agua potable?

-Como además tenemos las aguas de vertiente, aguas de arriba del cerro, está el proyecto de hacer el acueducto, un viejo acueducto, que la Standard Oil le sacó a YPF también, 
en la zona de San Pedrito, es una confluencia de arroyos y vertientes.

-¿Cuál es ese proyecto?

-El proyecto se llama Alto Río Seco, hay que hacer un acueducto de 25 kilómetros, es agua a la que ya se le han hecho muchos análisis y es muy pura. 
Es una zona virgen donde no pueden entrar, porque no hay caminos todavía.

Y después está la otra alternativa, 
la exploración que se dice geofísica, la resonancia magnética, porque también hay muchos pozos geotérmicos, que es agua mineral que sale con 75º de temperatura en boca de pozo.  

Y a todo esto nosotros le podemos sumar los pozos acuíferos, que son los que están dentro de 
la zona este de Mosconi, donde prácticamente no se ha perforado. 
O sea, esa es la otra alternativa como para tener una reserva de agua. 

Estas son las alternativas que puede tener Mosconi para tener el agua las 24 horas, y para tener riego.

-Yo tengo dos preguntas, una para el grabador y otra para después del grabador. Primero, la presentación a Derechos Humanos, a la Defensoría, a la Corte Suprema ¿cuándo fue eso? (...)

Fuente: www.lafogata.org
Argentina: la lucha continúa

2) Por la vida y el territorio contra el saqueo y la contaminación

Desde la Patagonia

La ASAMBLEA COORDINADORA PATAGÓNICA POR LA VIDA Y EL
TERRITORIO CONTRA EL SAQUEO Y LA CONTAMINACIÓN, 
compuesta por organizaciones sociales 
de 
las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y
Carmen de Patagones (Pcia.de Buenos Aires) relata en su adhesión a la Multisectorial "no a las papeleras":

"Hace pocos días nos reunimos en Lago Puelo(Chubut) en las tierras de la
comunidad Mapuche Cárdenas y Cayún 
donde 
analizamos entre otros temas la problemática de las papeleras.

Este tema se enmarca -también- en la lucha 
que estamos llevando a cabo
contra 
las mineras que pretenden explotar el oro mediante métodos contaminantes 
y profundizar el saqueo de nuestro territorio. 

Por ello, 
se conformó la Asamblea Coordinadora Patagónica
para unificar todas las luchas ecológicas de la Patagonia. 

Pero también y 
como quedó plasmado en lo debatido en la Asamblea de Lago Puelo: 

unir las fuerzas con las demás organizaciones sociales 
del resto del país para 
detener el saqueo y la contaminación.

Por ello, es NECESARIO que estemos juntos en la calle y 
con la movilización alerta. 
Estos modelos políticos y estas formas caducas de
representación, ya no son válidos para la defensa de la vida y el reaseguro
de las generaciones futuras.

Se definió que, en la segunda semana de abril, la Asamblea se reunirá
en Neuquén, 
provincia emblemática del saqueo a manos de las multinacionales del petróleo. 

Nos juntaremos en FASINPAT (Fabrica sin Patrones – Ex Zanon),
y sería un placer que alguien de la multisectorial como de los grupos de
Entre Ríos puedan estar presentes ese fin de semana".

Fuente: www.amigosdelatierra.org.ar

Desde Santiago del Estero y por la reforma agraria

Lisandro Reynoso Kornblihtt
Proyecto Emancipación
lisandro.reynoso@gmail.com
escribe:


El MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero
tiene 
sus raíces, su presente y su futuro determinado por la confrontación entre dos proyectos históricos completamente opuestos. 

De un lado el pueblo campesino, 
defendiendo la posesión comunal de sus tierras, que representan no sólo un medio de producción, 
sino que se constituyen como determinantes de su forma de vida y cultura. 

En el lado opuesto, los usurpadores, 
que siempre han considerado al bosque y los hombres como canteras de riquezas que deben ser explotadas, para luego ser abandonadas vacías y muertas cuando ya no generen ganancias.

En estos 512 años de lucha, el MOCASE reconoce tres etapas, que a pesar de sus diferencias 
tienen un mismo trasfondo.

La primera es, evidentemente, la conquista española. 
Los pueblos originarios, atacados y dominados para ser enviados al centro minero de Potosí, 
también debieron enfrentar la destrucción de su cultura. 

En el pueblo de Quimilí
Reinaldo sostiene que “...con la presencia del español se inicio todo un proceso de desculturización, tratando de hacer perder la identidad indígena, 
para eso hicieron uso de la educación, la religión, y todo lo que tenían a mano 
para producir un genocidio cultural, sumado al genocidio físico, para que los que queden vivos no se acuerden que son indígenas.”

Una segunda etapa comienza con el siglo XX.
 
La llegada del tren y la compañía inglesa “La forestal”, inicio un proceso donde la tala del quebracho, utilizado para obtener tanino, durmientes y tablones, marcó el ritmo de deforestación del bosque.

En el principio de la noche santiagueña, Mónica, con su voz tranquila y clara comparte lo que ha aprendido:  “Cuando alguien desconocido le pregunta a los campesinos si han participado del obraje hachero ellos responden ¨nosotros no, los traían de afuera¨, 
cuando pasa un año y ya te han abierto las puertas como pares, te dicen ¨sí, nosotros participamos¨. 

Es la negación de haber sido forzados a participar de esa destrucción del monte. 
El hachero, al estar cortando un árbol, se ha estado destruyendo a si mismo, sintió el grito de la caída y la impotencia de ese árbol. 
Sabía que se estaba destruyendo a él mismo.”

Otra etapa, la tercera, también ha comenzado junto con un cambio de siglo. 
Aproximadamente a partir del año 2000 se inicia un proceso colonialista e invasor similar a los anteriores. 
Este es impulsado por la demanda exterior, ya no de esclavos o tanino, sino de soja transgénica.


Confluyen en esta situación fundamentalmente tres factores:

A.- La modificación de los precios relativos de la oleaginosa. 
Su cotización era de u$s 165 en el año 1999, tocando los u$s 222 a mediados del año 2003 .  
Esto representa un aumento del 35%. 
La variación en pesos, tras la devaluación, es de aproximadamente 290%.

B.- La incorporación de los paquetes tecnológicos propuestos por las multinacionales, 
que incluyen las semillas modificadas genéticamente, fertilizantes y herbicidas. 
A nivel nacional 
esto ha posibilitado que, mientras la superficie sembrada con soja pasa de 
5.8 millones de hectáreas en 1993/4 a 12.6 en el 2002/3 (variación del 118%), 
la cosecha pase de 11 millones de toneladas a 35 (variación  del 199%) en igual periodo .  
Estos paquetes 
permiten cultivar soja en casi cualquier suelo, a fuerza de fertilizantes y herbicidas, 
borrando la frontera natural de los cultivos.

C.- La aparición de grandes montos de dinero disponibles para el financiamiento de operaciones ilegales vinculadas a la usurpación mafiosa de tierras y la puesta en producción. 

El compañero Ángel lo resume forzando su voz, desafiando a los oídos de los “buchones” que rodean la mesa:  “El negociado de títulos 
para la compra de tierras viene del lavado de dinero, 
dinero robado durante la ultima década por (Carlos) Menem y (Eduardo) Angeloz
que lo hacen circular, 
desde mesas de dinero, con la soja transgénica.

 
¡De eso tenemos pruebas contundentes! (...) todos estos yuppies cordobeses que viene a comprar tierras, chacareros que se fundieron, algunos de la Federación Agraria y la Sociedad Rural, 
que 
se gastaron la guita en la timba y la joda, en la década de los ’90, y ahora consiguieron 
una mesa de dinero de usureros en Jesús María (Provincia de Córdoba) 
que 
maneja dinero de Angeloz (Ex Gobernador de Córdoba) y compañía, la parte del dinero que no se ha ido a Suiza.

 ¡Los chacareros y arrendatarios, quebrados, adeudados en 11 mil millones de dólares, y aparecen con camionetas 4x4, topadoras, tractores, no ahora, desde el primer año que empezaron con la soja, 
porque son operadores y testaferros!”


La historia parece repetirse, de manera torpe y repugnante, copiada con sangre generación tras generación. Pero esta vez hay algo distinto, los condenados de la tierra están fuertemente armados de memoria. 
Cacho lo dice desde Charquina

En los años ’30 la empresa “La Forestal” vino diciendo que 
estas tierras eran suyas. 
Talaron todo el monte y se lo llevaron. 

Hoy, 70 años después, otra vez vienen de afuera a decir que estas tierras les pertenecen, para sembrar soja y exportarla”.

El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple. 
Un testaferro, por lo general santafesino o cordobés, soborna a un habitante de algún pueblo cercano. 
Éste figura cediéndole la “posesión de hecho” del monte, 
posesión que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos. 
Luego llega el alambrado, 
que atrapa escuelas, caminos y cementerios. 

Y la matanza se concreta. Las topadoras “limpian” el terreno y los cazadores matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas de hasta 25 matones armados. Pero el monte y la vida propia son sinónimos para los campesinos.(...)

El MOCASE tiene como eje fundamental de 
su existencia la lucha por la reforma agraria

Reinaldo comienza por explicar cúales son sus términos generales: 

Nosotros consideramos la reforma agraria 
como 
un respeto por la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. 

La reforma al estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela a nosotros no nos sirve, porque 
tenemos la influencia de la herencia cultural aborigen, donde las propiedades son comunitarias. 

No hay una visión de decir ¨esta es mi parcela¨, los parajes son de todos, y si vos sos de ahí vas a hacer 
tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos. 
Es mucho más adecuado a
nuestro planteo de reforma agraria 
el reconocimiento no tanto de la parcela sino del territorio. 

Nosotros hablamos de territorialidad, cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida.”

Después de entendido esto podemos avanzar un poco más, 
tratando de conocer el resultado de un proceso de sufrimientos e ideas que comenzó hace demasiado tiempo.

 El MOCASE, hablando a través de los “cumpas” insinúa un poco más cúales son sus límites. 

Nuestra lucha no termina acá, porque cuando nuestros hijos crezcan ¿en qué tierras van a vivir? 
Son necesarias más tierras para que todos tengan sus familias. 
La tierra no va a ser difícil conservarla, de hecho no nos han desalojado, 
pero 
hemos perdido territorio antes de nacido el MOCASE, y lo tenemos que empezar a recuperar”. 

“Estamos impulsando con el MTD Aníbal Verón, una organización urbana, 
la construcción de un “movimiento sin tierra”, una vuelta al campo masiva. 
La gente se va a venir caóticamente, cagada de hambre (...) 

Los territorios sin población los ocupa el capitalismo anónimo. 
Buenos Aires y su conurbano tiene 15 millones de habitantes y Córdoba 3 millones de habitantes 
¿Cómo puede? 

Este es un país que podría distribuir más de 100 millones de habitantes, 
con un campo cuidado en lo ecológico y ciudades sanas de 30 ó 40 mil habitantes. 
Con un esquema de distribución territorial mucho más sustentable y sano. 
Pero en principio
pensamos 
la cuestión básica de comer, queremos un pueblo que produzca su comida, que no la esté mendigando.”

La propuesta de una reforma agraria masiva, 
con 
reincorporación al campo de los que han emigrado a la ciudad, parece una tarea sumamente difícil. 

Pero 
el MOCASE tiene en cuenta dos puntos:

Primero, que esta reforma es sumamente necesaria y no sólo para los habitantes del campo. 
Los pobres suman 13,8 millones en las 31 principales ciudades. 
Pero entre ellos están los indigentes, que alcanzan a ser 6,63 millones de personas, 
esto es el 27,5% de la población urbana .

Segundo, la reforma es plenamente posible.
Según datos del INTA, una familia puede autoabastecerse de verduras, huevos y gallinas, en una superficie de 200 metros cuadrados. 
Tomemos una superficie de 10.000 metros cuadrados, una hectárea, 
para 
hacer el calculo con mejor margen y comodidad. 
Esto quiere decir que, aproximadamente, 
son necesarias 1,25 millones de hectáreas para sacar de la “indigencia” inmediata a todos esos compatriotas.

Tengamos en cuenta que -en el país- hay sembradas 32 millones de hectáreas ,  
por lo tanto, 
modificando el régimen de tenencia del 3,8% de toda esa superficie 
(O el 0,73% de las 171 millones de hectáreas de los establecimientos agrícolas y ganaderos) 
podríamos acabar con semejante hambruna y hacinamiento.

Fuente: www.lafogata.org
Argentina: la lucha continúa 16/6/05