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Junio 2011
La «territorialidad de dominación» se afianza usurpando tierras,
semillas a comunidades campesinas e indígenas, forzando su exclusión
y su desarraigo en asentamientos precarios alrededor de ciudades. Se
asegura, también, programando que los niños y jóvenes a quienes
desposee de todo, los maten extrajudicialmente (“gatillo fácil”) y
los encarcelen para quitarles sentido de dignidad humana.
Esto es corroborado por “la Comisión por la Memoria de la provincia
de Buenos Aires que es un organismo público extra-poderes que
funciona de manera autónoma y autárquica. Fue creada el 13 de julio
de 2000 a través de la
Ley 12.483y
su modificatoria, la Ley 12.611 del 20 de diciembre de 2000. Está
integrada por referentes de organismos de derechos humanos, el
sindicalismo, el ámbito judicial y universitario, legisladores y
religiosos de distintos credos. Presentó su Informe anual 2011 en un
acto público con la participación de Adolfo Pérez Esquivel y Hugo
Cañon, co-presidentes de la Comisión Provincial por la Memoria,
Roberto Cipriano García, director del Comité contra la Tortura,
Alejandro Mosquera, secretario ejecutivo de la Comisión y el juez
federal Daniel Rafecas. El informe realiza una evaluación sobre las
políticas penitenciarias, de seguridad y niñez en las provincia de
Buenos Aires, y se detiene especialmente en las prácticas de las
fuerzas de seguridad y las violaciones a los derechos humanos en los
lugares de encierro:
cárceles, comisarías e institutos
de menores.(…) |
La mayoría de nosotros, los de abajo, nos despreocupamos que estén detenidos–simplemente por morochos pobres- en ámbitos superpoblados y regidos por un estado de excepción permanente. Los condenamos como delincuentes a estar en prisión y aplaudimos sabiendo a qué proceso de degradación humana se los somete. Escapa a nuestra elaboración que ese espacio de no-derecho agrava la inseguridad de nosotros. Tampoco reflexionamos que cada vez estamos más cautivos de un malvivir. Sucede que estamos demasiado subsumidos en resolver nuestra cotidianeidad y hacer marchar a nuestros proyectos de vida. De modo que delegamos responsabilidades de sociedad, país en los políticos que perdonamos porque “roban pero hacen” justificando así su corrupción criminal. En esa mirada circunscripta a manejar la incidencia más inmediata de la sociedad en nosotros, buscamos los culpables de nuestro malestar entre otros de abajo y no nos indignamosdel saqueo de que somos objeto por los de arriba. Precisamos romper con esta lógica de conciliación con el capitalismo y para ello es fundamental multiplicar los espacios en común donde nacionalizar las experiencias de quienes están resistiendo la «territorialidad de dominación». Implica que entablemos diálogos para que nuestra solidaridad dé paso a identificar que compartimos la necesidad de autogestión y autogobierno comunitario cuya base reside en la «reforma agraria integral» como adueñamiento de todos los territorios del país para armonizarlos e interrelacionarlos apreciando su heterogeneidad natural y sociocultural. |
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Emanciparnos de la «territorialidad de dominación» nos exige a los de abajo expandir una comunicación social que promueva la autoorganización en forma de «reforma agraria integral» como lucha de clases o erradicación de la conciliación con nuestros opresores; como otro desarrollo al del capitalismo; y como seguridad de los de abajo que ponga fin a la de los saqueadores denominados inversores por el Estado y el bipartidismo.
Hoy en Argentina es prioritario poner en debate la lectura de la realidad que la hegemonía cultural K instala en la agenda pública. Porque, sobre la base de enfervorizar contra enemigos ciertos pero secundarios en el actual modelo de desarrollo, construye conciliación y adhesión con quienes nos encierran en:
1. El capitalismo modernizante que, por transnacionalizar, no es inclusivo ni democrático
"Ayer la Rural, hoy Grobo
El desarrollo del agronegocio y el bicentenario"
Por Norma
Giarracca y Miguel Teubal
"No
es la primera vez que Cash, el suplemento económico de Página/12, entrevista a Gustavo Grobocopatel, como lo hacen muchos otros medios y cátedras
universitarias. Suponemos que no lo entrevistan porque lo consideren
representativo socialmente del productor agropecuario argentino, que en su
mayoría son pequeños y medianos agricultores, ya que estamos en presencia de un
terrateniente que posee más de 17.000 hectáreas propias y arrienda más de
230.000 en Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. Es decir,
lo que opina Grobocopatel no expresa problemas e ideas de los productores agropecuarios.
Seguramente muchos de esos productores lo admiran y desean seguir sus pasos y
otros ven en él ese “otro tan temido” que terminará quitándoles la
posibilidad de seguir en la producción de leche, arroz, trigo.
· Se lo entrevista porque es un importante productor y agente social del sistema del “agronegocio”, que es hegemónico en el capitalismo neoliberal.
· Se lo entrevista porque junto a otras grandes empresas y productores –El Tejar, que preside Oscar Alvarado, y Adeagro, entre cuyos accionistas se encuentra Soros, varios grandes exportadores y pools de siembra, Monsanto y otras corporaciones– configura la cúpula del sistema agroexportador con una incidencia significativa sobre la política agropecuaria.
Grobocopatel, cumpliendo las expectativas de su entrevistador, que lo sindica como el “rey de la soja”, va estructurando la mayor parte de sus respuestas convencido de la importancia de sus palabras. Repite lo que dice siempre acerca de la gran demanda que existe para la soja en el mundo. Y las razones por las cuales se podría alcanzar el doble o el triple de los 90 millones de toneladas de granos que se producen en la actualidad. Admite que la rentabilidad actual sigue siendo elevada “más allá del efecto que pueda tener un gobierno de turno” (refiriéndose sin duda a los años del conflicto).
Quienes seguimos la influencia de las políticas públicas y cambios en los parámetros económicos establecidos por un gobierno sabemos que un año, un simple año, puede desarmar un sistema agrario generado durante décadas. Así, en 1991, con el decreto de desregulación económica de Menem-Cavallo se desarmó toda una trama institucional que había sostenido el modelo agrario y agroindustrial que venía de décadas. Lo que dice Grobocopatel es que el conflicto de 2008 no tocó la trama legal, impositiva, crediticia que sostiene el modelo del “agronegocio” como política de Estado. Fue un susto, una molestia después de haberse posicionado como un verdadero rey que trae modernización y convence con la “sociedad de conocimiento” a este país, que él lo piensa a futuro. Un país que se seguirá ocupando del “hambre de China” (como dijo en otras entrevistas), con grandes emprendedores a su imagen y semejanza y aprovechando todas las tecnologías que bajen costos y suban ganancias.
Grobocopatel no habló de lo que los economistas eufemísticamente denominan las “deseconomías externas” que genera este modelo.
En la entrevista señala que “hay que evitar la monopolización de la oferta. Tiene que haber muchos productores, consignatarios y carnicerías... Puede haber especulaciones que se pueden combatir con la intervención del Estado”. En realidad, siempre hubo muchos oferentes en el agro y sus cadenas hasta el consumo así como también mucha intervención estatal. Luego llegaron las corporaciones proveedoras de insumos, los hipermercados y productores como él, acompañados de fondos de inversión y estudios agronómicos. Es evidente que tanto él como los exportadores y los grandes grupos económicos desean un Estado “a medida”: que sea liberal y no intervenga o que sea keynesiano y sí intervenga, de acuerdo a sus necesidades.
Los viejos ruralistas que tanta antipatía han causado a una parte de la sociedad se han convertido en tan pragmáticos como esa figura. Saben que están subordinados al capitalismo de “estos emprendedores” y siguen sus reglas. Pero resultaron torpes para dirigirse a los hombres del poder político y a los medios. Les faltó no sólo el capital sino la convicción “modernizadora” de este personaje. Aquellos otros fueron estigmatizados en una imagen de hombre de campo “conservador e ignorante”, mientras este personaje se perfuma de “modernización”, “desarrollo” y “progreso”. Y tiene un relativo efecto en una población que ignora que para los nuevos paradigmas que se discuten por el mundo pensante, estas posiciones no sólo son decimonónicas sino que fueron responsables de la situación ambiental expresada en el cambio y la hostilidad climática que vive el mundo.
Así como en el Centenario (1910) la Sociedad Rural Argentina representaba la Argentina “próspera y desarrollada”, hoy, en el Bicentenario, ese papel lo ocupan los hombres del “agronegocio” (Aprecid, Expoagro, exportadores, los hombres de Monsanto y como figura emblemática Gustavo Grobocopatel). La Sociedad Rural fue tan avanzada y pionera tecnológicamente en 1910 como lo son estos actores hoy. Pero esa condición, más que garantizar la democratización del país, la impidió hasta que desde el poder y el pensamiento político, primero Hipólito Yrigoyen y luego Juan Perón, generaron con el apoyo del movimiento obrero y “chacarero” otro modelo de nación para la inclusión de los sectores medios y trabajadores. Dictadura y neoliberalismo mediante, nuevamente estamos frente al mismo desafío: salir de la encerrona del capitalismo modernizante y sus actores estrellas y esforzarnos por generar una democracia y una economía con inclusión e igualdad".
* Socióloga. Titular de Sociología Rural e Investigadora del Instituto Gino Germani-UBA.
** Economista. Investigador Superior del Conicet en el Instituto Gino Germani-UBA.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4233-2010-03-29.html
2. La polarización y la conveniencia inmediata que no encaminan a la emancipación de los monopolios sino que consolida el sometimiento a transnacionales
En el diario ultrakirchnerista Tiempo Argentino hallamos cómo publicita la 'generosidad' de la Telefónica en la siguiente nota:
"La TV Digital y el Video On Demand golpean al monopolio de Clarín (Publicado el 27 de Mayo de 2011)
Por
A los canales de actualidad, noticias y fútbol de la TDT se
sumaría el videoclub online que ofrecen o podrían ofrecer las telefónicas y las
cooperativas, a unos $ 40. Ahora Cablevisión cobra por un servicio similar $ 120
mensuales.
En pleno debate por los elevados precios de la TV por cable y la
posición monopólica de Cablevisión, se empezó a moldear en las últimas semanas
una alternativa que promete revolucionar el mercado con una tarifa mensual que
equivale a la tercera parte del precio que ofrece Cablevisión en el mercado.
Según pudo saber Tiempo Argentino, las telefónicas están avanzando para acordar
con el gobierno un plan para sumar su servicio de videoclub en línea al servicio
gratuito de Televisión Digital Terrestre (TDT). De esta manera, se
complementaría la oferta de canales de aire, actualidad, noticias y fútbol que
presta la iniciativa estatal, con el paquete de cine pago Video On Demand (ver
recuadro) que Telefónica actualmente les vende a sus usuarios de Internet. Esto
tendría dos efectos: por un lado, abriría la competencia en un mercado hoy
monopolizado por la cablera del Grupo Clarín, a la vez que provocará un shock
económico positivo. Es que, si se concreta este acuerdo, los usuarios tendrían
un servicio de TV digital completo por sólo $ 40 mensuales, correspondientes al
servicio prestado por Telefónica (la TDT es gratis); una tarifa infinitamente
más económica que, por ejemplo, los más de $ 120 que Cablevisión cobra por mes
por el servicio de TV por cable.
“Estamos convencidos de que es un complemento ideal, porque la TDT pública
presenta una oferta muy completa de contenidos en más de 40 grandes ciudades, si
nosotros le sumamos películas, es inmejorable”, dijo a este diario una fuente de
la empresa, y destacó que “ya hemos charlado informalmente este tema y no sería
muy difícil de implementar”.
¿Cómo nace esta iniciativa conjunta? El diagnóstico de los que llevan adelante
la idea es que lo que la gente hoy necesita ver es un plan económico a medida,
es decir, el consumidor quiere pagar sólo lo que consume. Un estudio preliminar
del sector al que accedió Tiempo grafica la situación al apuntar que un usuario
medio de TV paga sólo ve entre 10 y 15 canales; y que el 60% de los televidentes
de cable ven, principalmente, canales de aire y fútbol. De hecho, desde la
compañía de capitales españoles reconocen que “sin la estatización del fútbol,
esta idea sería mucho menos atractiva”.
Si bien la relación entre las compañías telefónicas y el gobierno es fluida,
todavía no hay fecha concreta para cerrar un acuerdo de este tipo. De todos
modos, ambos actores están en contacto directo casi diario, ya que colaboran con
Ar-Sat (la empresa satelital nacional) en la expansión de la red de fibra
óptica.
“Lo que queremos demostrar es que se puede ampliar la oferta de contenidos
audiovisuales sin violar la Ley de Medios, que es lo que se le quiere hacer
creer a la gente estos días”, aseguró una fuente empresaria, y explicó que “el
servicio que Telefónica sumaría a la TDT es un servicio de valor agregado de
Internet, que no avanza ilegalmente en ningún aspecto”. Aunque la compañía
prefiere la mesura, la referencia es un claro tiro por elevación a las cableras
grandes, manejadas políticamente por Cablevisión, que en el último congreso de
la actividad en Mar del Plata denunciaron que el On Video de Telefónica es
ilegal.
Este esquema mixto favorecerá a ambos actores y al usuario. Le permitirá al Plan
Nacional de TV Digital sumar oferta de cine a un ambicioso plan de contenidos en
vivo; mientras que Telefónica que hoy tiene el 33% del mercado de la banda ancha
(1,5 millones de clientes), logrará más penetración de su nuevo producto, que en
un par de meses ya fue pedido por más de 1000 clientes. En el caso del usuario,
tendrán un solo decodificador en lugar que los dos que hoy necesitarían para
Speedy y la tevé digital, con el plus de que verán lo quieran y cuando quieran,
y pagarán un valor justo por el servicio.
Fuente:
http://tiempo.elargentino.com/notas/tv-digital-y-video-demand-golpean-al-monopolio-de-clarin
En consecuencia, los de abajo precisamos multiplicar espacios en común para deliberar sobre cómo se está desplegando y consolidando la «territorialidad de dominación» de las transnacionales. Se trata de nacionalizar las experiencias y propuestas de quienes la están resistiendo a lo largo y ancho del país. Pero contra este encuentro de construcción del hermanamiento entre los de abajo, se ha instalado una batalla cultural para involucrarnos en la lectura de la realidad que conviene a la «territorialidad de dominación». Porque nos aparta de la lucha contra quienes nos roban hasta el futuro: las transnacionales, los capitales financieros y las elites locales como socios menores. Aún peor, esa manipulación gubernamental y mediática nos apasiona en la defensa del crecimiento económico de esos oligopolios que es saqueo y destrucción de las condiciones tanto de vida como de trabajo.
El desafío es convertir esa batalla cultural y de ideas en un encuentro de afirmación de las identidades colectivas de los diversos de abajo y de la unidad de voluntad para enfrentar la «territorialidad de dominación» con la «reforma agraria integral» como poder popular de uso del territorio para la soberanía alimentaria, el buen vivir y el hermanamiento entre los de abajo del país, continente, mundo.
Emanciparnos de la «territorialidad de dominación» nos exige a los de abajo expandir una comunicación social que promueva la autoorganización en forma de «reforma agraria integral» como lucha de clases o erradicación de la conciliación con nuestros opresores, como otro desarrollo al del capitalismo y como seguridad de los de abajo que ponga fin a la de los saqueadores denominados inversores por el Estado y el bipartidismo. Se trata de entablar comunicación social que cuestione los conceptos inculcados por el sistema para dominarnos. En ese camino de cambios radicales en el sentir, el pensar y el actuar de nosotros para dejar de estar prisioneros creyentes en las expectativas de generalización de la prosperidad gran capitalista andan Fernando Barri y Juan Wahren que, en "El modelo sojero de desarrollo en la Argentina: consecuencias sociales y ambientales en la era de los agronegocios" nos sitúan estamos subsumidos en solidarizarnos con nuestro sometimiento y exterminio al apoyar:
1. La desaparición forzada de la "agricultura como vida" y su sustitución por una "agricultura como negocio"
"El
desarrollo
tecnológico y sus aplicaciones en la economía de las sociedades occidentales
impusieron un nuevo tipo de racionalidad científico-tecnológica. La agricultura
industrial supone la creciente artificialización de los productos biológicos
implicados en el manejo de los recursos, la mecanización y agroquimización de
los procesos de producción global. Como señala Sevilla Guzmán, "ello
significa que la agricultura industrializada creyó poder artificializador de la
naturaleza, reproduciéndola a través de la ciencia y por lo tanto... configurar
la estructura de las sociedades posindustriales ". Así
desapareció la
"agricultura como vida" de las sociedades posindustriales y fue
sustituida por una "agricultura como negocio"
, bajo los
esquemas racionalizadores que impone el mercado, donde los agricultores dejan de
participar en la toma de decisiones, dependiendo cada vez más del sistema de los
agronegocios.

Sin embargo, el desarrollo de estos sistemas productivos basados sobre la mercantilización de los recursos naturales, que no internalizan los costes ambientales ni sociales producidos por ellos, posee una responsabilidad central en la crisis ambiental que atravesamos en el nivel planetario. Además, un modelo de desarrollo como el que analizamos, basado sobre el monocultivo de soja transgénica, no sólo provoca "daños colaterales" en el medio ambiente y los sectores marginales de nuestra sociedad, sino que además implica una pérdida de recursos valiosos para nuestro futuro económico productivo como el agua y los nutrientes del suelo, que se van de nuestro territorio en magnitudes insospechadas al exportar los millones de toneladas de granos y que nos costará muchísimo recuperar. Los modelos económicos basados sobre el desarrollo de los agronegocios no sólo hacen perder soberanía alimentaria a sus pueblos (es decir, la posibilidad de producir localmente los alimentos nativos para el autoconsumo) sino que implica, por la circulación de materias primas alrededor del mundo, un despilfarro energético sin precedentes. Bien vale aclarar que las leyes de la termodinámica no se pueden amoldar a las leyes económicas, cuando en el mundo se acaben los recursos y las fuentes de energía, no habrá tecnología capaz de remediar el colapso que ello ha de provocar para la humanidad.
Por este motivo desde la ecología política Enrique Leff plantea la necesidad de repensar el término "desarrollo sostenible", que enmascara esta nueva forma de apropiación de los territorios y los recursos naturales en el marco de la globalización. Según este autor la "geopolítica de la biodiversidad y del desarrollo sustentable" no sólo prolonga e intensifica los anteriores procesos de apropiación destructiva de los recursos naturales, sino que cambia las formas de intervención y apropiación de la naturaleza, llevando a su límite la lógica de racionalidad de la economía capitalista y produciendo una " homogeneidad forzada del mundo inducida por la unidad de la ciencia con el mercado...bajo una lógica simplificadora, clasificatoria...que emplea tecnologías intensivas y unificantes". Un claro ejemplo de ello es lo que Armando Bartra señala como "colonialismo genético o segunda revolución verde..., donde los nuevos conocimientos de la ciencia no se basan en los ecosistemas, como ocurrió tradicionalmente por parte de los agricultores, sino sobre sus componentes simples...un comportamiento contra natura cuyo resultado es que el agricultor ya no sólo está obligado a trabajar para el capital, sino también a trabajar como el capital".
2. El avance del modelo económico, cultural y civilizatorio del capitalismo generador de la"colonialidad de saber"
"En efecto, lo que hoy denominamos neoliberalismo es el discurso cristalizado y hegemónico de no sólo un modelo económico sino también de un modelo cultural y civilizatorio que surge con la llamada "modernidad". Este complejo proceso de universalización del capitalismo es acompañado de la "colonialidad de saber" que remite a un complejo entramado social y epistemológico que surge junto con el capitalismo moderno. Estas nociones nos habilitan a reflexionar críticamente, situados desde el contexto latinoamericano, en torno de los modos de producción de la ciencia y la tecnología, y de los mecanismos de poder, dominación y concentración de la riqueza, así también como a una noción del saber centrada sobre el pensamiento occidental, íntimamente ligada con la idea de "desarrollo", por cierto, claramente excluyente.
Es a partir de esta neocolonialidad que se construye el saber "científico-tecnológico" de la modernidad, dentro de lo que Sousa Santos señala "como un localismo globalizado, que invisibiliza otros saberes que contribuyen a construir un modelo de uso y tenencia de la tierra y los recursos naturales ligado con las tradiciones de la agricultura familiar, la ecología política y los saberes y experiencias de campesinos e indígenas". Este conocimiento científico-tecnológico dominante aparece como el único legítimo, avalado además por las universidades y laboratorios privados de Europa y Estados Unidos (y sus réplicas locales latinoamericanas). En este contexto se desarrollan "tecnologías de punta" que colisionan con saberes ancestrales, los que -paradójicamente- son apropiados y explotados por las multinacionales y las universidades del primer mundo a través del patentamiento de la biodiversidad. Un buen ejemplo son las variedades de semillas cultivadas por pequeños campesinos o el uso de plantas medicinales practicado por comunidades indígenas a lo largo de miles de años, que son patentadas por estos centros de poder bajo la lógica del mercado capitalista".
3. La condena a ejecutores del terrorismo de estado e indiferencia ante las expulsiones genocidas del presente
"A partir de estas nuevas colonialidades, es como el capital se reapropia de vastos territorios y recursos naturales, generando una nueva territorialización de los mundos rurales, fomentando en el nivel global una "agricultura sin agricultores" expulsando de sus territorios a miles de familias campesinas e indígenas. En este contexto los países subalternos no sólo generan materias primas para el mercado de los países centrales, sino que también funcionan como reservorio biológico y genético del desarrollo de la economía mundial a cambio de pérdida de la soberanía económica, política y alimentaria. Esta nueva forma de colonialidad, basada sobre un supuesto sustento científico-tecnológico, excede el plano meramente político o económico, las subyacentes lógicas de dominación culturales, raciales, sexuales y de género.
En Argentina, esta colonialidad del saber se instaló con fuerza a mediados del siglo XX mediante la imposición en las universidades nacionales de lo que fue denominado como "cientificismo" por Óscar Varsavsky. (...) El cientificismo generó una dependencia cultural de las formas y sentidos de la producción científica, ligada con los intereses de las potencias capitalistas, en detrimento de una ciencia local emancipadora y al servicio de su sociedad (Varsavsky, 1969) (...) Cuarenta años después del llamado de atención de Varsavsky sobre el colonialismo cultural que estábamos sufriendo, la realidad indica que éste se ha profundizado, incrementando la dependencia y la producción de conocimiento al servicio de intereses ajenos a las reales necesidades de la sociedad Argentina ".
4. El desarrollo de instituciones públicas de las ciencias y tecnologías al servicio de corporaciones o monopolios
"En este sentido resulta paradigmático el proyecto de un complejo biotecnológico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la provincia de Santa Fe, el Centro Regional de Investigación y Desarrollo Rosario (CERIDER), donde funciona el Instituto de Agrobiotecnología Rosario (INDEAR) que con una inversión de 5 millones de dólares en infraestructura, alberga a más de 400 becarios e investigadores dedicados al desarrollo científico y tecnológico de la biotecnología. En este proyecto participan diversas empresas privadas de biotecnología como Biosidus y Bioceres que aportan las inversiones en infraestructura, equipamiento, insumos y funcionamiento general. El Estado aportaría solamente los recursos humanos, y no directrices de investigación, formados en las universidades públicas y en el sistema científico nacional abonando los salarios de los becarios e investigadores del CONICET y otras agencias estatales de promoción científica(...)".
Fuente: revista Realidad Económica N º 255 de octubre-noviembre 2010 www.iade.org.ar
En consecuencia, la «territorialidad de dominación» de las transnacionales tiene la lógica de hacer desaparecer la agricultura como vida para ocupar las tierras con la agricultura como exclusivo negocio suyo. Se consolida según realiza planes de expulsión de las comunidades campesinas e indígenas y ciudades pequeña-medianas.
Los capitales imperialistas con sus socios locales pueden continuar este proceso de desterritorialización-reterritorialización en acuerdo con fines lucrativos y de genocidios silenciosos porque legitimamos a gobiernos entreguistas. Los apoyamos por analizar la realidad conforme con la lectura binaria y la estigmatización e invisibilización de las resistencias de abajo que los K inculcan. De modo que precisamos sacarnos las anteojeras que nos han colocado, es desacostumbrarnos de seguir las reglas de juego del capitalismo que nos marcan cómo comportarnos en nuestras relaciones con los desconocidos de abajo. Significa ir deconstruyendo nuestros conceptos a medida que nos vinculamos dentro de un nosotros cada vez más amplio y profundo. Proceso de aprendizaje y comprensión mutuos que los profesionales y sobre todo, los científicos deben realizar para, si no están envueltos en los negocios del sistema, emanciparse de su colonialidad de saber y de su autoritarismo asimilados del capitalismo al adaptarse sin cuestionar qué el sistema le exige a cambio.
Por enfoque de la «reforma agraria integral», en contraposición con la «territorialidad de dominación», obtenemos guía para escrutar cómo suscitar una comunicación social que no sólo facilite la articulación de las distintas luchas en todo el país sino también ayude a superar la división dentro de cada una de las comunidades locales por acción demagógica de transnacionales y gobiernos. Al mismo tiempo, permite poner en debate a la reprimarización exportadora del país como causa de la persistencia de feudos y del desempleo mayoritario para contrastar con las oportunidades de democratización y erradicación de la pobreza que tienen posibilidad de desarrollarse con la «reforma agraria integral».
Emanciparnos de la «territorialidad de dominación» nos exige a los de abajo expandir una comunicación social que promueva la autoorganización en forma de «reforma agraria integral» a partir de situarnos en la actual "Recolonización, bienes comunes de la naturaleza y alternativas desde los pueblos" que es una publicación de Diálogo de los Pueblos y Grupo de Estudios sobre América Latina y el Caribe (Geal), cuya elaboración estuvo a cargo de José Seoane y Emilio Taddei con la colaboración de Clara Algranati y el equipo del Geal..
Nos explican: "(...) En el análisis de las características que asumió esta “globalización neoliberal” en el terreno económico se ha hecho muchas veces referencia al proceso de “financiarización de la economía” y a la imposición de la valorización financiera a nivel internacional que la misma supuso y a las consecuencias que se derivan de ello. Sin embargo, otro aspecto de la mentada “globalización neoliberal”, menos promocionado aunque no menos importante, resulta el hecho de que ésta se caracterizó también por asignar un papel socio-económico relevante a lo que ha sido denominado “acumulación por desposesión” (Harvey, 2004). Por ello se hace referencia a un proceso de acumulación del capital que no se basa en la explotación de los y las trabajadoras, sino en la apropiación privada de bienes o recursos que se encontraban hasta ese momento (al menos relativamente) fuera del mercado; es decir, que no eran o no habían sido transformados en mercancías. Un ejemplo histórico del papel de este tipo de acumulación resulta la conquista y explotación del territorio bautizado como América bajo la colonización española y portuguesa y que fuera parte del proceso que, por su papel en el surgimiento y desarrollo del capitalismo, fuera llamado “acumulación originaria” (Marx, 1985).
Así, la acumulación por desposesión refiere a la apropiación privada – mayoritariamente trasnacional – de los llamados “bienes comunes sociales” (las empresas y los servicios que fueran transformados en públicos-estatales en particular a partir de mediados del siglo XX, por ejemplo) y de los denominados “bienes comunes de la naturaleza” (en referencia a lo que la teoría económica llama los “recursos naturales”). Si las contrarreformas neoliberales de primera generación – bajo el Consenso de Washington de principios de los noventa – supusieron la privatización de buena parte de los primeros, las siguientes generaciones de políticas neoliberales profundizarán la mercantilización de los segundos. La explotación de éstos resultó el centro del modelo económico propuesto para América Latina en el marco de la nueva división internacional del trabajo que trajo la “globalización neoliberal” y que supuso – y aún supone – una reprimarización de la estructura productiva regional.
De este modo, la acumulación por desposesión implicó un complejo y amplio proceso de cambios regresivos: de reformas legales, de implementación de políticas públicas, de iniciativas de las corporaciones y asociaciones empresariales, de proyectos de organismos internacionales y, en definitiva, del uso de la violencia estatal-legal y paraestatal-ilegal; todos orientados a garantizar la efectiva desposesión de estos bienes a los pueblos y las comunidades que hasta entonces eran sus tenedores y cuidadores para su mercantilización (especialmente por medio de la privatización), que posibilitaba así su apropiación privada y su explotación capitalista. Una explotación intensiva, en la amplia mayoría de los casos de carácter transnacional y orientada a la exportación de las “mercancías” obtenidas para su venta-consumo en el mercado mundial. Este proceso general es el que recibe el nombre de “saqueo”. Su aplicación no sólo conlleva el desplazamiento de las poblaciones originarias y la destrucción de sus condiciones de vida, sino que también resulta en la depredación del ambiente afectando al conjunto de la vida en el territorio y proyectando sus sombras en el plano nacional y en el internacional.
Por otra parte, los cuestionamientos a esta depredación del ambiente que adoptaron inicialmente la forma de una lucha “contra la contaminación”, implicaban una experiencia de devastación y lucha local-nacional que darán sustento a una rápida y cada vez más profunda comprensión de los efectos devastadores del capitalismo sobre el ambiente y la vida a nivel global, y fructificarán en la relevancia que cobra en la intervención de los movimientos sociales latinoamericanos la detención del proceso de contaminación, cambio climático y catástrofe ecológica global hoy en curso. Expresión de ello es la iniciativa asumida por el actual gobierno de Bolivia en la figura de su presidente Evo Morales, con la convocatoria a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra tras el fracaso de la reciente Cumbre sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, realizada en Copenhague (Dinamarca). Esta problemática, sumada a las consecuencias de la mundialización neoliberal capitalista en los terrenos energético, alimentario, social y económico, ha hecho que la situación actual sea entendida además como una verdadera “crisis de civilización hegemónica” dando cuenta así de la amplitud, diversidad y complejidad de las alternativas que plantea.
Por último, la globalización neoliberal deparará igualmente consecuencias regresivas sobre la democracia y el carácter “nacional” de la autoridad estatal. En este sentido, bajo la celebración del fin del Estado-nación, tendrá lugar un proceso de privatización de la capacidad estatal de regulación social y de la llamada “soberanía nacional” frente a los poderes políticos, económicos y militares internacionales y a esa capacidad de “nuevo constitucionalismo global” detentada por las grandes corporaciones trasnacionales, que pondrá en entredicho de manera creciente la “autonomía” e “independencia” nacional de los países del Sur cifrando así la nervadura de un nuevo imperialismo. Esta lógica ha implicado también un profundo proceso de des-democratización y reconcentración del poder de la autoridad política, que supuso en la América Latina de 1990 incluso una creciente restricción de las propias formas de la democracia representativa liberal (Quijano, 2000; Boron, 2000; Seoane, 2008). El conjunto de estas características van a definir la novedad del imperialismo actual, que ha sido llamado en las últimas décadas alternativamente como un proceso de recolonización o de neocolonialismo. Estos términos hacen referencia tanto al retorno – el primero – como a la novedad – el segundo – que implica el colonialismo de hoy. Por ello se entiende habitualmente al dominio y la subordinación que un país detenta en lo económico, pero también en el orden político-militar, sobre un territorio-nación considerado así como “colonia” . (…)
El regreso actual al uso de la palabra “recolonización” para referirse a los procesos de dominación e imperialismo modernos remite así tanto al impacto de un nuevo ciclo de integración subordinada al mercado mundial forjado en la trama de la “globalización neoliberal”, como al impacto particular que el mismo tiene o proyecta tener en el futuro sobre la independencia política (en relación a la des-nacionalización y des-democratización) y al control militar del territorio (en alusión al despliegue militar, las guerras de invasión y sus lógicas de ocupación colonial que distinguen la actual relación entre el Norte [centro del capitalismo desarrollado] y el Sur [la periferia dependiente del sistema capitalista]). Pero también sirve para poner en entredicho la propia matriz colonial específica del Estado-nación latinoamericano y del patrón de poder de la dominación de clase en Nuestra América.
Este proyecto de recolonización orientado principalmente a la apropiación de los bienes comunes de la naturaleza supone, tal como lo habíamos mencionado antes, garantizar el proceso de desposesión de dichos bienes; vale decir, su sustracción a los actuales usufructuarios y/o el desplazamiento y la “neutralización” de las comunidades y poblaciones que habitan en estos territorios, lo que muchas veces significa su condena al exterminio o extinción. Así, el uso de la fuerza, de la violencia, ya sea por parte del Estado, de grupos paraestatales o ilegales, o de la cooperación o coexistencia entre ambos, se torna un componente esencial de este proceso. Una historia de sangre que recorre las masacres sufridas por movimientos indígenas, campesinos, de pobladores y territoriales en las historia de violencia sistémica que ha motivado su caracterización como una “guerra” declarada a los pueblos pobres.
La construcción de esta globalización, en la misma medida que no supuso ni un efectivo libremercado mundial ni la tan mentada interdependencia igualitaria entre el Norte y el Sur, tampoco implicó el surgimiento de un espacio económico homogéneo y uniforme a nivel internacional sino que se desarrolló como un proceso de mundialización negociada en múltiples niveles que supuso, entre otras cuestiones, la construcción simultánea de integraciones en el plano regional bajo la hegemonía de alguna de las principales potencias capitalistas, áreas consideradas verdaderos “patios traseros” (en el sentido de la doctrina del “espacio vital”) para su desarrollo económico y para la proyección y defensa de sus intereses en la competencia global. Así, bajo la invocación de la doctrina Monroe, América Latina fue el destinatario de la proclamada iniciativa estadounidense de integración subordinada desde principios de los noventa, iniciativa que tuviera en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) una de sus expresiones más ambiciosas.
Este proceso de recolonización de América Latina se confrontó con una creciente resistencia en la región que dio nacimiento a los llamados movimientos sociales y las coordinaciones internacionales – en lo que fuera el capítulo regional del surgimiento de un nuevo internacionalismo – y también a una intensa experimentación colectiva en el terreno de las formas de lucha, de organización, de las programáticas y los horizontes emancipatorios. Así, las resistencias frente a la apropiación y explotación trasnacionales de los bienes comunes de la naturaleza – centro del modelo económico de la colonización-se tradujo asimismo en el punto de arranque de la elaboración de las alternativas. Una disputa societal sobre el uso social de los minerales, el agua, los hidrocarburos, la biodiversidad, la tierra, la flora y fauna que, como lo veremos a continuación, dirime además el futuro de la vida de la humanidad y del planeta todo(…)". Fuente: http://www.ibase.br/userimages/liv_ibase_dialogo_web.pdf
Emanciparnos nos plantea desentramparnos de interpretar la realidad conforme la manipulación mediática de nuestros sentimientos, experiencias, necesidades e ideas para comunicarnos con otros de abajo que han sufrido e investigado cómo se construye la «territorialidad de dominación» mediante:
1. Los agronegocios de los oligopolios que globalizan ese funcionamiento económico en su beneficio
En "Recolonización, bienes comunes de la naturaleza y alternativas desde los pueblos" se trata:
"Agronegocio, resistencias rurales y criminalización social (Argentina, Brasil y Paraguay)
Luego del prolongado impacto recesivo sobre las economías latinoamericanas provocado por las sucesivas crisis financieras entre 1998 y 2001, Sudamérica conoció a partir de 2003 un ciclo de “recuperación” económica. El “dinamismo” experimentado por los países sudamericanos estuvo asociado al aumento de las exportaciones, que se combinó con el incremento mundial del precio de diversos ‘commodities’ producidos en la región. Este nuevo ciclo de crecimiento, que sufrió una retracción importante a partir de la expansión de la crisis económica mundial en 2008, tuvo su correlato en tres esferas:
en la recuperación de los términos del intercambio en todos los países de Sudamérica, equivalente a un 3,4% del PIB;
en el incremento de los ingresos fiscales, que compensó con amplitud las erogaciones públicas; y
en la conjunción de tasas internacionales de interés relativamente bajas, mejores términos de intercambio y remesas, que se tradujo en un aumento del ingreso nacional a precios constantes superior al del PIB (CEPAL, 2007).
Durante el período 2003-2007, y como consecuencia de la sostenida demanda externa de materias primas exportadas por los países de América Latina, el volumen exportado de bienes y servicios en el conjunto de la región alcanzó una tasa del 7%. El sector agrario y el agroindustrial desempeñaron un papel destacado, aunque no único, en el incremento de los índices de crecimiento sudamericano que se situó en un promedio de 5,18% del PIB entre 2004 y 2008 (CEPAL, 2007). Esta particularidad estuvo asociada a las profundas transformaciones del agro ocurridas durante la última década (en particular en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y que están asociadas al proceso de globalización capitalista. En relación con esto, merecen mencionarse tres cuestiones que contribuyen al entendimiento de la promoción y difusión del agronegocio en la región.
La transnacionalización del mercado de insumos ocurrida en las dos últimas décadas se tradujo en la liberalización y/o autorización del uso de cultivos transgénicos, y determinó una presencia creciente de los ‘pooles’ de siembra y de los fondos de inversión directa compuestos por capitales nacionales e internacionales. Estos capitales tomaron la actividad agrícola como un espacio de especulación de alto rendimiento y conquistaron de esta forma un papel gravitante en la dinámica de la producción agrícola. La difusión del paquete tecnológico transgénico (o “paquete cerrado” compuesto por la semilla y el herbicida glisfosato) fue clave en la transformación de los espacios socioterritoriales y ambientales rurales, pues esta tecnología potenció la tendencia a la agriculturización ya presente en el rumbo productivo. Ese paquete, además, fue extremadamente rentable en la medida en que permitió su asociación al sistema de siembra conocido como siembra directa (SD).
Además de la decisiva influencia que tuvo esta transformación tecnológica, la política crediticia practicada por las semilleras fue determinante en la promoción del vuelco masivo de los productores a este sistema. En un contexto donde las condiciones de acceso al crédito eran difíciles para los pequeños productores, las transnacionales brindaron mecanismos de financiación que permitían diferir el pago por la compra de las semillas al momento de recolección de la cosecha. Las empresas con políticas comerciales más agresivas (como Monsanto, Norvatis, Cargill, entre otras) complementaron su acción con un tipo de implantación en el mercado semillero local conocido como “club-red” que incluye desde la cooptación de líderes zonales, la promoción de grupos de formación y debate, la producción de material pedagógico, el esponsoreo de eventos sociales y de congresos de asociaciones técnicas del sector, hasta programas nacionales y el auspicio de mega ferias agrarias de promoción de tecnología y productos.
La tendencia a la concentración del mercado estuvo estimulada por el establecimiento de acuerdos con los productores que, en general, implicaron cláusulas de exclusividad para los productos de las diferentes firmas transgénicas. De esta forma, se acentuó la dependencia respecto a las firmas proveedoras de insumos y disminuyó el margen de autonomía que los agricultores tenían sobre sus explotaciones (Gras y Hernández, 2009).
Un segundo factor que, junto a la siembra directa y la estrategia comercial, influyó en la consolidación del paquete biotecnológico es la venta en circuitos informales de semillas no fiscalizadas (práctica conocida como “bolsa blanca”). Esta práctica, significativa de modo particular en Argentina, posibilitó a los productores acceder a la soja genéticamente modificada al mismo precio que la soja convencional, evitando así el pago del “costo de investigación científica” incorporado a esa tecnología (Gras y Hernández, 2009).
La “modernización tecnológica” y el notable aumento de los niveles de productividad estuvieron también asociados a la incorporación de nueva maquinaria agrícola y mecanismos radarizados y computarizados de control de las zonas productivas. Estos cambios tecnológicos se combinaron con la difusión simultánea de formas de trabajo agrícola altamente precarizado, lo que se vio reflejado en el incremento del trabajo esclavo en el campo y en algunas industrias agroalimentarias, en especial en las zonas de expansión más dinámica de la nueva frontera agrícola (como es el caso de la región del “cerrado” y de la Amazonia legal brasileña) (Picoli, 2006).
La ya referida alza de los precios de ciertos ‘commodities’ agrarios y el aumento de la demanda en el mercado internacional, es un tercer factor que contribuyó a elevar la producción y a la expansión del agronegocio. Esto se reflejó a su vez en el incremento de la superficie sembrada y de la producción, contribuyendo a la reducción de la agricultura familiar en pequeña escala y al notable crecimiento de la agricultura comercial en gran escala (soja, cultivos para biocombustibles, carne, fruta, hortalizas y flores cortadas), que al mismo tiempo estimularon procesos de deforestación en la región. La colonización de viejas tierras improductivas incorporadas ahora al ciclo productivo del agronegocio, contribuyó a la expansión de la frontera agrícola en el Cono Sur y a la conformación del llamado “anillo sojero” que comprende la región del cerrado y del sur brasileño, la pampa húmeda y el noroeste argentino, la medialuna boliviana y gran parte del territorio paraguayo. Esta ampliación de la frontera agrícola es un ejemplo de las dinámicas que asume la “acumulación por desposesión” del ciclo neoliberal, materializadas a través de la ocupación y apropiación (en muchos casos de forma violenta) de las tierras consideras “improductivas” con la consiguiente expulsión de comunidades campesinas e indígenas(…)". Fuente: www.ibase.br/userimages/liv_ibase_dialogo_web.pdf
http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Recomendamos/Recolonizacion_bienes_comunes_de_la_naturaleza_y_alternativas_desde_los_pueblos
2. La IIRSA y las telecomunicaciones que son para saquearnos y no, para mejorar nuestra vida
IIRSA
(Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana)
por
Plataforma No-IIRSA
Esta pequeña introducción
sobre IIRSA se origina de la necesidad de informar sobre uno de los más grandes
y ambiciosos planes de inversión de infraestructura en Sudamérica, sobre el cual
¿nuestros? gobiernos poco o nada han informado o consultado . . . ¿Cuántos de
ustedes habían escuchado sobre IIRSA?
¿Qué es IIRSA?
Es un proceso de integración en curso desde la reunión de Presidentes de América
del Sur (Brasilia, 2000). Pretende desarrollar e integrar las áreas de
transporte, energía y telecomunicaciones sudamericanas, no en función de
nuestras necesidades, si no con el objetivo de facilitar para las grandes
empresas la libre circulación de sus mercancías, incrementando proporcionalmente
la sobre explotación de nuestros recursos.
¿Quién ha planeado IIRSA?
Los gobiernos y el sector privado participan activamente en IIRSA, pero quienes
se han encargado de planificar todo esto han sido las instituciones financieras
promotoras del ALCA:
· Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
· Corporación Andina de Fomento (CAF)
· Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA)
¿Cómo van a hacer realidad IIRSA?
IIRSA ha dividido Sudamérica en 10 ¿ejes de integración y desarrollo?: · Eje
Andino · Eje Andino del Sur · Eje Capricornio · Eje del Amazonas · Eje del
Escudo Guayanés
· Eje del Sur · Eje Hidrovía Paraguay - Paraná · Eje Interoceánico Central · Eje
MERCOSUR-Chile · Eje Perú - Brasil - Bolivia

Estos son corredores que
atraviesan varios países y por los cuales transitarán las mercancías. Dicen que
estos corredores buscan ?desarrollar? las regiones. Pero, ¿de qué tipo de
?desarrollo? estamos hablando? del mismo ?desarrollo? que han implementado desde
los 60´s en Sudamérica? del mismo ?desarrollo? que conlleva
la degradación de los recursos naturales, el
desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas, la intensificación de la
privatización, el aumento de la deuda externa, la militarización de nuestros
territorios, la apertura de los mercados, entre otras cosas.
¿seguiremos creyendo el mismo cuento que nos han dicho desde hace varias
décadas?
¿Cómo se conforma IIRSA?
En la estructura de IIRSA se distinguen 3 grupos:
· El Comité de Dirección Ejecutiva: integrado por representantes de los
gobiernos
· El Comité de Coordinación Técnica: integrado por BID, CAF y FONPLATA. Se
encargan de identificar los proyectos de IIRSA, recomendar la intervención de
los Estados y promover la participación de las empresas privadas
· Grupos Técnicos Ejecutivos: grupos de funcionarios y expertos que analizan los
temas para cada Eje. A su cabeza se encuentra un Gerente nombrado por BID, CAF y
FONPLATA. Varios de estos gerentes han recorrido nuestros países para ver cómo
se desarrollan los Ejes.
¿Cómo se interrelaciona el IIRSA con otros proyectos
de integración en el continente?
El ALCA busca esencialmente liberalizar el comercio y la inversión e,
inversamente, proteger la tecnología y el conocimiento científico (y es bueno
leer "liberalizar" como dar plena libertad al capital privado, privatizar y
concentrar poder en las corporaciones transnacionales). Más allá del ALCA
estamos hoy identificando en el continente varios proyectos llamados de libre
comercio. La mayor parte son tratados firmados por los Estados Unidos con otros
países del continente americano, sea individualmente o en bloque. El ALCA y los
otros tratados de libre comercio son de facto estrategias continentales de los
Estados Unidos para controlar el comercio y la inversión de toda América.
En el plano subcontinental existen otros proyectos. Es el caso del Plan
Puebla-Panamá, localizado entre México y América Central, que apunta
esencialmente a la construcción e interconexión de la infraestructura vial y
fluvial de aquella región, además de abarcar el sector energético, de
telecomunicaciones y de turismo.
El ALCA, IIRSA y
el Plan Puebla Panamá dan a las empresas trasnacionales estadounidenses un
sustento jurídico para exigir acciones legales o militares a favor de la defensa
y continuación de ?sus? intereses económicos y políticos. Los Gobiernos entregan
a los inversionistas los mismos privilegios o tratos que a los nacionales y no
tienen la posibilidad de imponer obstáculo alguno relacionado con la política de
competencia.
¿A quién le interesa el IIRSA?
El IIRSA interesa a los grandes grupos económicos, sobre todo a los
estadounidenses, que van a lucrar mucho en la construcción e implementación de
ese proyecto. Es el caso de la telefonía, de las empresas de energía, de las
constructoras, etc. Interesa a los bancos multilaterales, que continuarán
garantizando préstamos con altas tasas de interés y asegurando su retorno
financiero. Interesa a las élites locales, que continuarán vendiendo el
patrimonio de sus naciones, el territorio, las reservas de agua, la posibilidad
de desarrollar tecnología propia avanzada, etc.
¿Quién pierde con el IIRSA?
Pierde la población nativa de América del Sur, los pueblos indígenas. Pierden
también los agricultores, que serán forzados a entregar sus tierras para abrir
camino a los megaproyectos. Pierden los 12 países de América del Sur, que
tendrán sus territorios cortados por grandes carreteras y vías férreas para la
evacuación de sus riquezas. Pierde el medio ambiente, por el impacto que esos
proyectos van a provocar. Perdemos la gran mayoría de la población para el
beneficio de unos pocos y pierden nuestras generaciones futuras.
¿Por qué tanto interés en Sudamérica?
Las riquezas incalculables de petróleo, gas, minerales, agua, productos
agrícolas y pecuarios y recursos biogenéticos, hacen de este continente una de
las más importantes despensas genéticas, energéticas, alimentarias y culturales
del planeta, de gran atractivo para los inversionistas privados. En igual forma,
su posición geoestratégica, no sólo en su red intermodal
(ríos-carreteras-ferrocarriles y mares) sino también en sus conexiones a través
de líneas de fibra óptica, cableado terrestre y submarino, espacio
radioeléctrico y demás sistemas de telecomunicaciones, proyectan a América del
Sur como un territorio de gran valor ante los ojos e intereses del gobierno
estadounidense y el capital financiero internacional.
Recordemos que el 47% de las reservas de agua potable de superficie y
subterránea del mundo se ubican en estas tierras, en particular en la Amazonía y
el Acuífero Guaraní (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina); recordemos que en
la cuenca del Amazonas se alberga la mayor biodiversidad biológica y cultural
del planeta, grandes reservas de agua dulce y una alta producción de oxígeno,
contribuyendo así al beneficio global con la preservación de los equilibrios
(control del efecto invernadero). Además, dispone de recursos hidroenergéticos,
reservas de petróleo, gas, uranio, hierro, bauxita, cobre níquel, entre otros.
Esta riqueza está amenazada con las pretensiones de las empresas transnacionales
de Estados Unidos, interesadas en privatizarlas, comercializarlas y construir
megaproyectos de infraestructura e industria extractiva, en la perspectiva IIRSA.
En la práctica, la IIRSA está en operación desde el 2000, pero diversos estudios
fueron realizados al inicio de la década de los 90, visualizando ya un plano de
integración física para América del Sur. Actualmente, la siguiente cuestión está
intrigando a los investigadores: ¿IIRSA es la base física para la implementación
del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)? Esta es una de las
finalidades probables, ya que muchas de las áreas contempladas poseen una baja
densidad demográfica, como la selva amazónica. (...)
Para más información:
http://www.iirsa.8m.com (Plataforma No-IIRSA)
http://www.iirsa.org
(Página oficial IIRSA)
Fuente: http://ecuador.indymedia.org/es/2005/06/10045.shtml
En consecuencia, es prioritaria una comunicación social que nos desentrampe del mito en torno a los K como gobierno popular, nacional y de derechos humanos, además de liberarnos de la manipulación de nuestros sentimientos, experiencias, necesidades e ideas. Se trata de construir colectivamente conceptos a partir de reflexionar sobre:
la imposición de un funcionamiento del territorio en contra de la vida local mediante los ejemplos provistos por las organizaciones en lucha a lo largo y ancho del país;
la inseguridad social desde la alta precarización laboral, los extraordinarios negocios capitalistas con el narcotráfico y la trata de mujeres y niños para la prostitución, el fomentado sistema de juegos de azar, la situación de pobreza e indigencia de la mayoría adolescente e infantil, la confiscación a jubilados y pensionados, los mentirosos desendeudamiento e inflación, el Estado policial y la criminalización tanto de la pobreza como del reclamo social.
También la nueva comunicación social es fundamental para contrastar qué país-continente estructura la IIRSA y cuál organizaría la «reforma agraria integral» para desarrollar la soberanía alimentaria y el buen vivir desde las comunidades locales con autogestión y autogobierno pero hermanadas en la voluntad de reciprocidad y complementariedad.