Problemas
Junio 2009

HIPÓTESIS: I/II/III

La crisis estructural del capitalismo nos da la oportunidad para decir:


En tiempos de crisis civilizatoria, otra sociedad y otro trabajo son posibles si dejamos de resignarnos y asumimos el ¡basta! a la acumulación de oligopolios; a la economía global a su servicio; y a la destrucción tanto del planeta como de las sociedades humanas. Son posibles, sobre todo, porque ellos dependen de nosotros para funcionar socioeconómica y políticamente en contra nuestra. Ya que nos usan exprimiendo cuanto les conviene a su enriquecimiento ascendente que arroja a la pobreza a una creciente mayoría de la humanidad.


I.

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

Podemos pensar que el desafío de «otro trabajo y otra sociedad» es menos realista y nada tiene que ver con la consigna "que la crisis no la paguen los trabajadores". Pero esa apariencia engaña. Intentemos seguir a:

 

Clara Marticorena que, en su artículo "El trabajo asalariado industrial en la posconvertibilidad", centra su análisis en cuáles son las condiciones objetivas de la clase trabajadora ocupada en la industria manufacturera, "sector de significativa relevancia en la recuperación y el excepcional crecimiento del PIB en los últimos años y donde la evolución del empleo pone de manifiesto una clara diferencia respecto de su comportamiento en la década de los '90, dados los elevados niveles de elasticidad empleo-producto que presentó en los años recientes".

 

Especifica sobre el carácter de los cambios en la relación capital-trabajo durante la fase de 2002 a 2006:

  1. "Las limitaciones para incrementar los salarios y revertir el deterioro en las condiciones de trabajo (...)
    La aguda crisis precedente permitió una fuerte expansión de la actividad y del empleo basada sobre la utilización de capacidad ociosa, también la caída en los costos laborales que abaratan la contratación de fuerza de trabajo y la reactivación de sectores de baja productividad determinaron la evolución del empleo.

    El dinamismo que presentan la economía y el empleo sin duda plantea condiciones favorables a la lucha de los trabajadores.  En efecto, los salarios reales para algunas porciones de la clase obrera han recuperado e incluso superado levemente, los niveles previos a la devaluación. Sin embargo, esto se produce en el marco de una tendencia de largo plazo signada por la pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios (...). Esa tendencia se debe al proceso de reconfiguración de la relación al interior de y entre las clases sociales fundamentales que opera desde el último cuarto de siglo en nuestro país, en el marco de un proceso de reestructuración mundial del capitalismo. Dicha reestructuración ha supuesto un avance sustantivo en la subsunción del trabajo al capital, cuyos efectos han sido la creciente pauperización de los trabajadores y el deterioro de sus condiciones de trabajo, avance posibilitado tanto por el aumento de los trabajadores que constituyen el ejército de reserva para el capital como por el cambio en las relaciones políticas de fuerza a través de la represión directa y  de los procesos de ajuste económico. (...)

«La reconfiguración de las relaciones sociales» durante las últimas décadas, tiene un vínculo particular con el modo a través del cual fue posible reanudar un ciclo de acumulación ampliada en los años recientes y con las condiciones que permiten mantener los elevados niveles de rentabilidad capitalista.

En efecto, el ajuste devaluatorio provocó una abrupta caída del salario real que garantizó la recomposición y aumento de la tasa de ganancia (...)".
 

Clara Marticorena, al examinar las características del trabajo asalariado industrial durante la posconvertibilidad, destaca: "la recuperación de los ingresos de los trabajadores industriales ha sido considerablemente lenta y recién en el año 2006 los asalariados registrados han recuperado el nivel de su capacidad adquisitiva correspondiente a octubre de 1998. Dicha recuperación estuvo ligada, en un principio, con aumentos de carácter no remunerativo, basándose posteriormente sobre la regulación del salario mínimo y la reactivación de la negociación colectiva.

La «política salarial desplegada por el gobierno» (primero de Duhalde y luego de Kirchner) consistió, hasta mediados del año 2003, únicamente en el otorgamiento de bajas sumas de carácter no remunerativo que fueron incorporadas al básico mediante la negociación colectiva posterior. Este retraso permitió al capital industrial comenzar un nuevo ciclo expansivo sobre la base de costos salariales particularmente bajos.

La política de aumentos no remunerativos fue parcialmente reemplazada desde julio de 2003 por la regulación del salario mínimo vital y móvil que se encontraba 'anclado' en $200 desde septiembre del año 1993. Sin embargo, esta regulación partió desde niveles inferiores al de indigencia para una familia tipo, llegando a colocarse debajo de la línea de pobreza a fines de 2006.  Finalmente, desde el gobierno se adoptó la política de establecer -de hecho- pautas que disponen un “techo” a los aumentos salariales en la negociación paritaria, situación que permite limitar el impacto de los aumentos nominales de salarios sobre el costo salarial real.

 

La recuperación salarial, a su vez, pone de manifiesto significativas diferencias entre trabajadores registrados y no registrados. Si bien los trabajadores no registrados han logrado cierta recuperación a partir de 2005, sus salarios reales se encontraban a fines de 2006 aún un 26,8% por debajo de los niveles correspondientes a octubre de 1998".

 

Clara Marticorena subraya: "Cobra particular relevancia, en este contexto, la evolución y magnitud del «empleo no registrado» -que lejos de poner de manifiesto una ruptura con las condiciones de la década previa- plantea su profundización como está documentado.

 

Así, durante la fase actual se observa para el conjunto de los trabajadores industriales niveles de empleo no registrado que, aunque con una leve tendencia descendente, se sitúan en un nivel superior respecto de la anterior fase expansiva.

El «empleo no registrado», lejos de mantenerse como resabio del "neoliberalismo", se presenta como un mecanismo estructural que permite abaratar los costos laborales no sólo mediante la evasión de los componentes de salario indirecto sino a través del pago de salarios considerablemente por debajo de los que perciben los trabajadores registrados. (...)

 

Parece claro que el «empleo no registrado» como mecanismo estructural de la explotación del capital sobre el trabajo, constituye una de las formas más difundidas que asume la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor y ha tenido un papel más que significativo durante los años de recuperación del producto, aspecto que podría resultar llamativo dada la abrupta caída de los costos laborales operada a partir de la devaluación. (...)

 

El incremento del «empleo no registrado» en estos años, se presenta como una forma de garantizar la adecuación del plantel de trabajadores en función del nivel de actividad eludiendo la doble indemnización en caso de despido, en el marco de aún altas tasas de desempleo y subempleo. Sin embargo, como se mantiene elevado incluso durante la fase de crecimiento, cabe suponer que garantiza la reducción de los costos laborales, en tanto las conquistas salariales de los trabajadores registrados afectan los amplios márgenes de ganancia obtenidos por el capital industrial a partir de la devaluación".

En "A modo de conclusión", Clara Marticorena precisa: "En un contexto signado por el crecimiento del empleo y la disminución del ejército industrial de reserva -lo cual imprime  a la dinámica social y laboral características diferentes de las imperantes en los '90-, podemos observar un proceso de consolidación que articula la extensión del «empleo no registrado» y la dispersión salarial sobre la base de bajos niveles en términos históricos. La caída del costo salarial real a partir de la devaluación y el aumento de la productividad han redundado, por su parte, en niveles de explotación superiores en relación con la anterior fase expansiva(...)".
Fuente: Realidad Económica Nº 236 de mayo-junio de 2008/ www.iade.org.ar

 

¿Cómo la superación de la crisis 2002-2003 se relaciona con las que se produjeron desde 1975 y cómo intervino el Estado para esa derrota de la clase trabajadora?

 

Ideología

Podemos comprobar que -desde el Rodrigazo en1975 hasta hoy- hubo una continuidad en el incremento de la explotación laboral. Respecto a la evolución de la "Concentración del ingreso y desigualdad en la Argentina( 1974-2003)", en noviembre de 2004, Gabriela Benza y Gabriel Calvi indican: "A lo largo de los últimos 30 años, los principales indicadores sociales registraron un persistente deterioro incluso en los momentos de bonanza económica.

En "Conclusiones sobre evolución secular y ciclos de desigualdad estilizados" aclaran que durante la dictadura cívico-militar se instrumentan medidas fundadoras del proceso de estratificación salarial. "En el marco de un régimen de alta inflación, la suspensión de las convenciones colectivas y el congelamiento salarial decretados por las autoridades de facto hicieron que «el primer ciclo de desigualdad» estuviera claramente impulsado por la concentración de los ingresos de los asalariados.

En un contexto cercano al pleno empleo, los trabajadores de mayores calificaciones lograron atenuar la caída de sus ingresos reales en mayor medida que aquellos con menores credenciales educativas. Hacia 1981, observamos un violento incremento de la desigualdad que encuentra su origen en la intensificación (por los altos niveles de inflación que siguieron al abandono de la política cambiaria) del proceso de estratificación salarial.

La crisis que dio fin al programa iniciado hacia 1977 fue, como vimos, el resultado de la alta vulnerabilidad externa a la que había quedado sometida la economía luego de la reforma financiera y la apertura comercial, primigenios pilares que sentaron las bases del proceso de reforma.

 

No obstante la recomposición de los niveles de desigualdad que acompañó los últimos años de la dictadura y los primeros del gobierno de la transición democrática, las secuelas derivada de la primera fase de transformaciones estructurales parecieron irreversibles. La destrucción de buena parte del aparato productivo, la gran concentración de capitales, la pesada carga de la deuda pública y los altos niveles de inflación, todos ellos heredados del período militar, conminaron al país a un estancamiento crónico durante toda la década. Con un gobierno que progresivamente asumía como propio el ideario de los principales actores económicos locales y extranjeros, el deterioro distributivo del segundo quinquenio de los '80 obedecería también a un desigual reparto de los salarios pero que esta vez no estaría asociado con algún tipo de estratificación educativa.

 

El leve pero constante incremento de la desocupación, que afectaría principalmente a los hogares más pobres, parece haber contribuido también a ese deterioro, dando cuenta de los primeros síntomas de la baja capacidad de absorción de mano de obra que caracterizaría en adelante el modelo económico emergente. Sin embargo, la baja incidencia de los desocupados sobre el pico distributivo registrado durante la crisis de 1989 es un indicador de que tal problema no había asumido aún los niveles endémicos que se advertirán en la década siguiente. El deterioro  distributivo desencadenado por esa crisis es el resultado de la desigual distribución de las capacidades de los ocupados para lidiar con el proceso hiperinflacionario abierto.

Bajo el apogeo de la administración menemista, la Argentina transcurrió más de una década en una virulenta secuencia de opciones de política de corte neoliberal. (...)

La explosiva combinación de reformas estructurales y de políticas de estabilización centradas sobre el anclaje del tipo de cambio multiplicaron enormemente la herencia del período dictatorial.  Endeudamiento masivo, desindustrialización y extranjerización quedaron ocultos entonces detrás de la publicitada estabilidad de precios y el crecimiento económico. La progresiva exclusión de vastos sectores de la población fue el principal síntoma de las características que asumiría en adelante el ahora consolidado “modelo de desarrollo”. La baja elasticidad producto-empleo de la economía se intensificó considerablemente y la desocupación entró en escena arrastrando consigo el deterioro distributivo durante los primeros años de la década. Así, la crisis distributiva desatada hacia 1995, en cuyo germen se halla la exacerbada vulnerabilidad externa de la economía, estuvo guiada novedosamente por el efecto de la desocupación y dado los niveles de desempleo, la reaparición de un proceso de estratificación salarial por devaluación educativa.

 

La recuperación económica posterior a la crisis de 1995 incrementó la heteronomía de la política local frente a las arbitrariedades de los organismos financieros internacionales. El sesgo fiscalista predominó desde entonces como último recurso para ganar el favor de los acreedores externos, única y costosa fuente que quedaba entonces para dar liquidez a la economía. (...)

La inminente fase recesiva fue acompañada por la asunción de un nuevo gobierno que extremó los niveles de endeudamiento soberano y por tanto, la subordinación a los organismos financieros con el objetivo de conservar los lineamientos heredados de la década anterior. La restricción del gasto público encontró su máxima expresión en esta etapa de la mano de políticas que llegaron a supeditar los salarios estatales a los ingresos fiscales (...)".

Gabriela Benza y Gabriel Calvi terminan su artículo afirmando: "En el origen de la desigualdad se encuentran las transformaciones en el modo de funcionamiento económico local desatadas por la progresiva serie de reformas estructurales que han acompañado a la Argentina durante los últimos treinta años. Ante la ausencia de iniciativas tendientes a revertirlas, es probable que la dinámica cíclica vuelva a contribuir al deterioro de largo plazo".

Fuente: Realidad Económica Nº 214 de agosto-septiembre de 2005/ www.iade.org.ar

 

En consecuencia, la alianza de oligopolios imperialistas con sus socios locales salió de las sucesivas crisis instaurando nuevas fases de expansión mediante la práctica de superar e intensificar el empobrecimiento y sometimiento de los trabajadores que había logrado en el período precedente. Tal avance de la concentración y desnacionalización económica-política se estableció no sólo mediante Estado terrorista sino con planes para esa reestructuración del funcionamiento socioeconómico e institucional en acuerdo con la del sistema capitalista mundializado.


 

Premisas e hipótesis

Podemos tener presente la extensión del trabajo no registrado y el techo salarial que el gobierno y la CGT imponen respondiendo a los intereses lucrativos de la UIA para descubrir la continuidad del derrotero genocida en:

 

1.  La democracia restringida o de baja intensidad

 

Clara Marticorena, en su artículo "El trabajo asalariado industrial en la posconvertibilidad", al abordar el carácter de los cambios en la relación capital-trabajo, se refiere a: 

 

ii. "Las modificaciones en la regulación estatal sobre la relación capital-trabajo

La reestructuración capitalista operada en las últimas décadas impulsó la transformación de los parámetros que regulaban las relaciones laborales. En este marco, se implementaron mecanismos de disminución del costo laboral, formas flexibles en materia de contratación y nuevas figuras referentes a la negociación colectiva. Los principales cambios introducidos en los años '90 en la legislación sobre contratos por tiempo indeterminado, períodos de prueba, regímenes de preaviso, indemnizaciones por despido, contribuciones patronales, accidentes de trabajo y ámbitos y contenidos de los convenios colectivo institucionalizaron una mayor vulnerabilidad de la clase trabajadora dentro y fuera del lugar de trabajo de modo de adecuar las formas de compra-venta a las necesidades cíclicas del capital.

 

Durante la fase actual se modificaron algunos aspectos de la legislación de contenido “flexibilizador” sancionada durante la convertibilidad, se implementaron mecanismos para limitar el despido de trabajadores y políticas salariales que implicaron cierta recuperación de la capacidad adquisitiva.

 

Ello estuvo acompañado de cambios en la jurisprudencia a través de fallos favorables a los trabajadores en relación con la aplicación de la ley de Accidentes de Trabajo (pese a que la misma ley, ampliamente cuestionada, no haya sido derogada) y el restablecimiento del principio de solidaridad entre empresas en relación con los trabajadores subcontratados por proveedores y clientes integrados en sus cadenas productivas (Palomino y Trajtemberg, 2006). Finalmente, cabe señalar el reciente establecimiento del carácter remunerativo de los vales almuerzo, alimentarios y canasta de alimentos, aunque de forma escalonada.

Estas políticas se despliegan en un contexto signado por la necesidad de construcción de hegemonía, luego de la crisis social y política que estalló en el año 2001, y en un contexto en el cual la reconfiguración del balance de fuerzas al interior del 'bloque en el poder' es acompañada por un aumento de la autonomía relativa del Estado, aunque sobre la base de la correlación de fuerzas entre las clases sociales fundamentales alumbrada en las últimas décadas (Piva 2007).

 

En este sentido, no puede negarse que las disposiciones señaladas poseen efectos concretos en las condiciones de compra-venta de la fuerza de trabajo, aunque principalmente limitados y restringidos a los trabajadores registrados. El problema radica en analizar cómo esta intervención se conjuga, se sitúa y se articula con el deterioro a largo plazo de las condiciones de explotación del trabajo por el capital.

Sin duda, la modificación de algunos de los contenidos más controvertidos de la legislación laboral implementados por la comúnmente denominada ley “Banelco”  tuvo como condición de posibilidad la previa reducción de los costos laborales, resultado de la devaluación y la consecuente contracción de los salarios reales. Aun así, la ley de Ordenamiento Laboral configuró mecanismos de reducción de las contribuciones patronales, aunque restringiendo su alcance, estando sus disposiciones principalmente vinculadas con la regulación del ingreso y egreso de la relación laboral.

 

Por su parte, el renovado dinamismo que adquirió la negociación en el nivel de rama de actividad no ha implicado un retroceso de la negociación en el nivel de rama de actividad no ha implicado un retroceso de la negociación en el nivel de empresa, sino que ésta mantiene su predominio dentro del total de negociaciones.  A su vez, la mayoría de las negociaciones se han centrado sobre los contenidos salariales sin que se observe una clara reversión de los contenidos salariales sin que se observe una clara reversión de los contenidos flexibilizatorios introducidos en los convenios colectivos durante la década pasada ya sea porque se sustancian acuerdos salariales manteniendo vigentes aquellos convenios o porque se vuelven a negociar contenidos similares.

Estos aspectos subrayan que formas institucionalizadas no son las que se hallan en el origen de la flexibilización laboral sino, fundamentalmente, la correlación de fuerzas entre las clases sociales. Según Gramsci podemos entender esta correlación como el resultado de la relación entre la disposición de fuerzas objetivas y la correlación de fuerzas políticas en un período históricamente determinado.

Concentrándonos en el primer aspecto, debemos señalar que la magnitud del empleo no registrado como también los aún considerables niveles que presenta el ejército industrial de reserva, operan como contrapeso de las posibilidades de revertir los procesos de flexibilización “de hecho” de la fuerza de trabajo. Claramente, las condiciones objetivas no alcanzan para explicar estos procesos, sino que es preciso analizar la organización y grado de autonomía de la clase obrera, la representatividad de las organizaciones gremiales, la orientación de éstas, su homogeneidad o fraccionamiento interno, entre otros aspectos de crucial relevancia (...)".

Fuente: Realidad Económica Nº 236 de mayo-junio de 2008/ www.iade.org.ar

 

2. El modelo productivo durante el gobierno K

 

Juan M. Graña y Damián Kennedy, en "Salario, productividad y acumulación de capital...", se refieren a:

"El deterioro del salario real como fuente de plusvalía extraordinaria

 

Además de las ya señaladas, el conjunto de capitalistas cuenta con una fuente adicional de plusvalía: el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, es decir, un salario real que no alcanza a representar el poder adquisitivo necesario para la reproducción normal de los obreros. 

 

Para avanzar en esta cuestión, debemos retomar «la relación entre el salario real y el valor de la fuerza de trabajo». En este marco:

En primer lugar bien podría plantearse que el «deterioro del salario real» refleja una caída del valor de la fuerza de trabajo aún mayor que la provocada por la reducción del valor de las mercancías que deben consumir. Este argumento sólo es sostenible sobre la base de considerar un proceso de descalificación masiva de la fuerza de trabajo. Si bien es cierto que un sector de la misma ha sido víctima del despojo de sus capacidades productivas, otro tanto ha adquirido los atributos de la población trabajadora en el nivel mundial. Dadas estas dos tendencias contrapuestas, difícilmente el promedio de ellas explique tamaña reducción en el poder de compra asalariado.

 

En segundo lugar, podría pensarse que el nivel del salario real a inicios de la década de los setenta se encontraba marcadamente por encima de su valor, de modo que la reducción observada desde mediados de la misma, en realidad responde a un 'ajuste' del salario al verdadero valor de la fuerza de trabajo. A nuestro juicio ...entre mediados del siglo pasado y principios de los setenta el salario real muestra una evolución compatible con el proceso económico de nuestro país, donde la creciente industrialización y tecnificación requerían un obrero colectivo más calificado y por tanto, con una necesaria mayor capacidad de consumo.

En ese marco, si la marcada caída del salario real no está reflejando ni una caída del valor de la fuerza de trabajo ni un “ajuste” del salario al verdadero valor de la fuerza de trabajo, entonces tal deterioro del poder adquisitivo de las remuneraciones representa el pago a una fuerza de trabajo que se vende por debajo de su valor.

 

En este sentido, cuando el salario no alcanza a cubrir el valor de las mercancías que los trabajadores y sus familias necesitan para su reproducción, éstos están 'cediendo' no sólo plusvalía en general, sino también plusvalía extraordinaria en la cuantía de esa diferencia. En otros términos:

El pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor representa una fuente adicional de plusvalía", que se suma a la obtenida por "extensión de la jornada laboral, su intensificación y la producción de plusvalía relativa. (...)

La contracara del retroceso de 11pp en la participación asalariada es el incremento de la plusvalía que pasa del 55,6% al 66,4% del ingreso total.  Sin embargo, la parte 'genuina' de la plusvalía no sólo no crece sino que retrocede al  48,5%. De modo que dicho incremento tiene su base en el deterioro del salario real y no en el desarrollo de las fuerzas productivas (...)".

 

Juan M. Graña y Damián Kennedy sintetizan sobre cómo evolucionó la producción de plusvalía extraordinaria con fuente en salarios de pobreza e indigencia:

"Desde mediados de la década de los setenta, el proceso de acumulación de capital en la Argentina tiene como uno de sus rasgos específicos la producción de plusvalía extraordinaria basada sobre la reducción del salario real, situación vigente independientemente del «signo político» de los gobiernos de turno.

Evidentemente, un proceso de acumulación con esta base de sostenimiento está minando cada vez con mayor intensidad su propio futuro, al atentar contra las posibilidades y características de reproducción de la fuerza de trabajo".

Fuente: Realidad Económica Nº 242 de febrero-marzo de 2009/ www.iade.org.ar

 

En consecuencia, el reclamo de que la crisis la paguen los causantes no va a ser respondido por el gobierno-Estado cuya función es garantizar niveles de explotación superiores a la anterior fase expansiva del poder económico casi transnacional. La historia prueba la existencia de políticas de estado en ese sentido que han cristalizado como democracia restringida y se han profundizado en forma constante.

 

Con otras palabras, lo dice el  Secretario General de la OEA -José Miguel Insulza- al contestar la pregunta sobre si puede haber explosiones sociales debido a la crisis:"Puede haber problemas sociales y políticos pero creo que los países están mejor preparados para canalizar las demandas. Si alguien responsabiliza al gobierno, se llama a elecciones en pocos meses. Las ventajas de las elecciones es no sólo elegir a las autoridades sino manifestar el punto de vista de la ciudadanía. Más de un gobierno va a pagar las consecuencias de la crisis económica. Pero no la democracia sino el gobierno de turno" (Clarín // El Mundo //15-3-09).

 

El matrimonio Kirchner como conductor actual de la democracia restringida ha hecho posible conservar el enorme descenso del costo laboral, que originó la devaluación, mediante la consolidación de la extensión del empleo no registrado; la política de establecer -de hecho- pautas que disponen un “techo” a los aumentos salariales en la negociación paritaria; y mediante la dispersión salarial sobre la base de bajos niveles en términos históricos y el incremento de la productividad.

 

Toca a nosotros -los de abajo- organizarnos en otra sociedad y otro trabajo asumiendo que el capitalismo (sea neoliberal o neodesarrollista) implica no sólo priorizar la alta rentabilidad del poder económico casi transnacional sobre las necesidades populares sino, también, sacrificar a los trabajadores con salarios reales que no les permite alcanzar la canasta familiar; también a los campesinos y a los productores, comerciantes e industriales pequeños y medianos porque les impone desaparecer.

 

Pero desde dónde y cómo plantarnos para el cambio social que ponga en el centro del funcionamiento argentino a la vida y dignidad humana de todos nosotros sin discriminación de tipo alguno. Es imprescindible asumirnos sujetos de derechos e involucrarnos plenamente en los movimientos de resistencia al sistema de saqueo y destrucción tanto de nuestras comunidades como de la naturaleza.

 

 

 

 


 

II.

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

Podemos pensar que el desafío de «otro trabajo y otra sociedad» es menos realista y nada tiene que ver con la consigna de: "restauración conservadora o profundización del cambio" que lanzan el matrimonio Kirchner y los intelectuales en la V Carta Abierta. Pero esa apariencia engaña. Intentemos descubrir a qué desarrollo o progreso se refieren y cómo el mismo mira hacia la exportación (pese a que es atribuida a la derecha recalcitrante) en:

 

1. El modelo de industria

Guido Saccal describe: "La crisis internacional, que ha puesto en jaque a los principales fabricantes de todo el mundo, está provocando tensiones en la industria nacional que está registrando mermas significativas en la producción y ventas. Retroceso que mantiene en vilo a empresarios, sindicatos y Gobierno. En un informe reciente de la Asociación de Fábricas de Automotores de Argentina (Adefa), se destaca la caída de 31,8 por ciento en la producción en abril en relación al mismo mes del año pasado. Así acumula una caída del 39,2 por ciento en lo que va del año. En términos de ventas y patentamientos los números también son negativos: del récord de 2008 (611 mil unidades nuevas vendidas) se pasó a una caída del 34,5 por ciento en los pedidos de las concesionarias y a una merma del 33,2 por ciento en el registro de autos cero kilómetro.

Por el lado de la demanda, el retroceso se explica por la disminución de las ventas en el mercado interno pero, sobre todo, por la drástica caída de las exportaciones a Brasil. Alrededor del 60 por ciento de la producción nacional tiene como destino el exterior, siendo el socio mayor del Mercosur el comprador de más del 65 por ciento de los automóviles fabricados en el país. Brasil representa el 40 por ciento de las ventas totales del sector. En este sentido, Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes comentó a Página/12 quelo que sucede con el mercado brasileño define en buena medida la evolución de la industria automotriz local. Los números son muy desalentadores si los comparamos con los que tuvimos el año pasado y que se esperaban para éste. Antes de que se desatara la crisis, las terminales planeaban alcanzar las 900 mil unidades vendidas. Las empresas se prepararon para un 2009 récord y esa expectativa se vino abajo. Sin embargo, con un panorama histórico más amplio, la producción se encuentra en volúmenes aceptables”.

 

El comercio con Brasil es también muy intenso en relación a las importaciones y, en ese sentido, la matriz productiva del sector también juega un rol importante. Mientras la Argentina se ha especializado en autos medianos, Brasil es el mayor productor de Sudamérica de los denominados modelos chicos. En un contexto de caída del poder adquisitivo, los fabricantes del país vecino han logrado acaparar el 60 por ciento del mercado local de autos económicos. Para los actores principales del sector, las medidas que tomó el Gobierno para intentar paliar esta crisis no han tenido resultados. Cantarella expresó que “hay acuerdo con el Gobierno en centrarnos en la conservación del empleo. Pero lo cierto es que nuestra capacidad financiera está muy reducida por la caída de la demanda y se hace muy difícil sostener las estructuras. Hay una presión impositiva excesiva para el momento que estamos atravesando, además de problemas con los costos salariales”.

 

Se calcula que el sector automotor emplea a unas 150.000 personas entre fabricantes, autopartistas y diversos eslabonamientos productivos. Las negociaciones con los principales gremios del sector (UOM por metalúrgicos y Smata por mecánicos) giran este año en torno al otorgamiento de una suma fija. Al respecto, Valeria Ianni, investigadora del Conicet y especialista en el sector, comentó que:

 “Si uno observa la serie histórica de producción de la industria, se percibe el cambio en el destino de las ventas, hoy mucho más focalizadas en las exportaciones que en la década del ‘70, en la que el mercado interno era fundamental. También vale aclarar que la cantidad de trabajadores que emplean las terminales en particular se redujo a la mitad desde los picos de los años 1973 y 1974.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3901-2009-05-24.html

Julio Sevares discrepa con: el directivo de la Fiat, Cristiano Rattazzi, quien criticó el modelo macroeconómico imperante en los últimos años y la estrategia del “vivir con lo nuestro”  y abogó por la vuelta del liberalismo económico y recomendó un entendimiento entre la UIA y otras organizaciones empresarias, entre ellas algunas consideran la industria como una excrecencia indeseable incubada por la distorsiva intervención estatal".

 

Sostiene aclarando sobre el carácter nacional y popular del emblema desarrollista: A pesar de los altísimos precios de la soja, empujados en buena medida por la especulación financiera, en 2008, las exportaciones de vehículos y cajas de cambio equivalieron al 90% de las exportaciones de poroto de soja. (No hay que dejar de recordar en este contexto que el grado de industrialización de las exportaciones sigue siendo bajo y que el principal rubro de exportación del país sigue siendo residuos).

El régimen automotriz comenzó a diagramarse en el cuadro del Programa de Integración Comercial Argentina Brasil (PICAB) negociado a la vuelta de la democracia por Alfonsín y Sarney y consolidado en el Mercosur.

El régimen establece cuotas para el comercio exterior entre las partes establece requisitos de integración nacional para cada parte. Si no hubiera sido por este acuerdo la industria local (no nacional, ya que es de propietarios extranjeros) habría sufrido la avalancha demoledora de la local brasileña (también de propietarios extranjeros, a la sazón, casi los mismos que los residentes en la Argentina). Es decir, el régimen es básicamente un acuerdo intra corporaciones transnacionales bajo el paraguas de los estados. Además de evitar los traumas que la competencia puede generar en las empresas (como se sabe la competencia es algo muy bueno para que la sufran los otros), tiene también el propósito de preservar lo que queda de nacional de la industria de autopartes local.
 

Reiterando, para los señores liberales, la industria automotriz Argentina-Brasil vive en el marco de la intervención estatal y la negociación inter corporaciones, con muy poco de libre mercado.
 

Para finalizar, la propuesta de un “industrial” de asociarse con entidades anti industriales no es novedosa. Forma parte de la anomalía argentina, en la cual los industriales apoyaron sistemáticamente gobiernos y políticas anti industriales, un fenómeno que me parece corresponde más al campo de la sociología que al del cálculo económico, por la persistencia del campo como fuente de valor simbólico y por la irrefrenable fascinación que ejerce, a través de las edades la que Sarmiento llamara la aristocracia con olor a bosta de vaca. Aunque esa “aristocracia” ahora tiene más olor a fragoteo político, evasión impositiva y otras yerbas poco vinculadas a las pobres vacas y a la producción.
 

Esta anomalía persistente, oxímoron que domina la historia argentina, la encontramos reflejada, precisamente, en un libro fundamental para comprender la conducta industrial: “Empresarios del Pasado. La Unión Industrial Argentina”, de Jorge Schvarzer, escrito en los ochenta. Refiriéndose a la continuidad de la composición societaria de la UIA a través del tiempo, Schvarzer explica: “Esa continuidad social explica, en buena medida, la presencia de otros rasgos no menos sorprendentes en una entidad industrial; en particular, su aprobación de ciertas estrategias dominantes que difícilmente puedan considerarse 'industrialistas', sus silencios en torno de temas claves para el desarrollo y consolidación del sector fabril y sus alianzas gremiales y políticas con fuerzas escasamente proclives a la industrialización nacional” (Página 246). Es decir, no tenemos nada nuevo bajo el persistente sol otoñal argentino".

Fuente: http://weblogs.clarín.com/ i-desarrollo/ 29-4-09

 

 

2. El modelo de agro

Claudio Scaletta advierte La verdad incómoda: "El discurso en apariencia progresista a favor de “pequeños productores sojeros” contiene sin querer un componente retardatario en términos del desarrollo de las fuerzas productivas materiales".

Explica la visión de progreso en el capitalismo central o imperialista que encubre el despotismo de sus oligopolios como necesidades técnicas del proceso productivo señalando: "Una de las características del «desarrollo capitalista» desde su surgimiento son los procesos de concentración económica. No se trata sólo de la concentración de la propiedad de los medios de producción, que dependiendo de las formas societarias puede o no ser la del capital, sino también del aumento de las necesidades de escala de la producción. Esta segunda parte constituye un cambio microeconómico radical del capitalismo en relación con modos de producción anteriores y es una transformación que ocurre al interior de las fábricas o explotaciones. Cuanto más estándar es una mercancía, mayor es la necesidad técnica de producirla a gran escala y el consiguiente premio económico por hacerlo. Esto es el resultado de los procesos de estandarización productiva ya descriptos por Adam Smith cuando respondía por las causas de “la riqueza de las naciones”.

Pero no se trata sólo de predicciones teóricas. En la producción agraria sobran las muestras fácticas. Normalmente se acepta que 500 hectáreas de soja demandan, en el campo, un empleo directo. Actualmente se aspira a que el “aumento de la productividad del trabajo” permita llegar a las 1000 hectáreas por trabajador. Sucederá antes o después y la superficie que pueda trabajarse con un empleado y mucho capital será siempre creciente.

En términos económicos, entonces, hablar de “pequeños productores sojeros” es hacerlo de una especie en extinción. Puede ocurrir que la soja sea muy rentable y entonces también pueda serlo para las pequeñas explotaciones, pero lo será siempre más para las de mayor escala. Por eso, quien no tiene superficie suficiente suele convertirse en rentista. En el capitalismo avanzado, el espacio económico para los pequeños productores es el de la producción de mercancías menos estándar. Hasta aquí la perspectiva económica, que se funda en las necesidades técnicas del proceso productivo. No es la conciencia la que determina la existencia".

Claudio Scaletta aclara razones para el posicionamiento a favor del capitalismo mundializado de oligopolios y del Estado cuidando por conservar los feudos provinciales:

"Desde la perspectiva social el dato económico aparece, prima facie, como un problema. Una vasta propiedad agraria es un territorio vacío con un seguro propietario, por lo general absentista, radicado en algún centro urbano en cuya suburbia se asientan quienes no consiguen trabajo en el campo. Este es el “desierto verde” de los campos sojeros.  Ahora, la misma extensión ocupada por un conjunto de pequeñas propiedades no sólo supone una distribución más equitativa de la propiedad, sino que da lugar a una sociedad más dinámica. Seguramente aparecerá un pequeño centro urbano de servicios y se desarrollará el germen de una sociedad democrática. Los socialistas utópicos estarían encantados imaginando las potenciales relaciones a su interior, pero lo que en realidad aparece es la sociedad de la “Familia Ingalls”, sociedad que en su devenir histórico, y en su país de origen, muestra que en la actual fase de desarrollo sólo puede subsistir en base a subsidios. El discurso en apariencia progresista a favor de los “pequeños productores” contiene sin querer, cuando se trata de la producción de commodities, un componente retardatario en términos del desarrollo de las fuerzas productivas materiales. Esto explica las contradicciones de organizaciones como la Federación Agraria Argentina, que para justificar su cerrada defensa de los intereses de las grandes explotaciones sojeras, de la que se beneficia su base social, se ve obligada a realizar congresos de economías regionales en lo que supuestamente se defienden los intereses de los pequeños productores.

Desde la perspectiva del sector público el balance debe ser cuidadoso. Las políticas económicas activas suponen transferencias. La pregunta de fondo en la economía local es si estas transferencias deben ser intra o intersectoriales; si la política agropecuaria debe pensar en transferencias hacia los pequeños productores sojeros, por ejemplo a través de retenciones diferenciales, o hacia los pequeños productores de mercancías menos estandarizadas, donde estos productores tienen razón económica de ser, como lo son por ejemplo las de muchas economías regionales de base agraria ni sojeras ni cerealeras". jaius@yahoo.com
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3901-2009-05-24.html

Comprobamos:

Subsidios a automotrices que deberían ser sostenidas por sus casas matrices y al hacerlo, el gobierno-Estado sacrifica el bienestar básico de los jubilados y pensionados pero, además, les quita sus fondos con la justificación de cuidar la ocupación laboral, cuando minimizan el plantel de trabajadores a diferencia de las pymes e incrementan la deformación estructural del complejo productivo de Argentina y de la integración sudamericana.

 

Argumentos para retenciones a sojeros sin segmentación sobre la base de que la producción de monocultivos en gran escala es el progreso y la eficiencia económica.

 

En consecuencia, al igual que la restauración conservadora, la profundización del cambio mira por el avance del capitalismo mundializado.

 

¿Qué significa seguir aceptando que nuestro destino común dependa del avance capitalista y por qué es prioritario proyectar otro trabajo y otra sociedad?

 

 

Ideología

Podemos escudriñar cómo el progresismo entrega el país y nos despoja de derechos en forma semejante a la etapa anterior del capitalismo pero con otra construcción política e ideológica al examinar:

 

1.  Desconocimiento de la reforma de Estado que se hizo para la transnacionalización del país

Federico Bernal, en “Provincialización y atraso” y el 4 de enero de 2009, afirma:
"Del mismo modo que la provincialización hidrocarburífera, el Pacto Federal Minero de 1993 y su fundamentación ideológica y política hace de las suyas en las provincias extractoras. Igual que se destacaba –y se destaca– el boom productor y exportador petrolero y gasífero en tiempos del menemismo, el secretario de Minería, Jorge Mayoral, anunció como un gran logro de su gestión el haber multiplicado por setenta “el crecimiento productivo aurífero” de la Argentina “en los últimos años”.

Esto permite ubicar al país como el “tercer mayor productor (de oro) del continente americano y decimocuarto en el mundo”, según expuso Mayoral en el discurso de cierre durante el Evento Argentina Oro. Si bien el análisis de la minería aurífera merece un estudio aparte, ¿en qué podría beneficiarse un país que en plena etapa de industrialización (y de crisis financiera internacional) extrae oro descontroladamente y con destino de exportación?

El boom minero del nuevo siglo va reproduciendo paso a paso los mismos resultados que los arrojados por la provincialización de los hidrocarburos: profundización del atraso provincial, extracción con fines de exportación, ascenso y proliferación de especialistas con mentalidad colonial y aumento de la dependencia del producto bruto provincial hacia la explotación de recursos naturales.

Según el secretario de Minería de Salta, la “actividad minera de la provincia (incluye hidrocarburos) genera un 6,8 por ciento de su PBI. Sin embargo, la entrada en producción de los proyectos metalíferos en marcha permitirá incrementar sensiblemente esa participación” (El Inversor Energético y Minero Nº 32). Como se observa, la idea es acrecentar la participación de la actividad minera en el PBI salteño, cuyos recursos (los minerales) están sobrevaluados internacionalmente y forman parte de la burbuja especulativa de reciente estallido. Más grave aún, dicho incremento no será consecuencia de mayores regalías.

Tomar este camino implicaría ir contra la ley minera, incompatible con una extracción racional de las reservas probadas y la acumulación de capital como fin estratégico de la actividad. Implicaría, asimismo, ir a favor de la edificación de una plataforma industrial provincial a largo plazo, independiente de la explotación de recursos naturales.

Por su parte, en San Juan, la niña bonita de la minería argentina, la actividad de un solo emprendimiento (Veladero), representa más del 30 por ciento del pago del impuesto de ingresos brutos de la provincia (Panorama Minero Nº 348) y la mitad de sus exportaciones totales (Compendio, Panorama Minero, noviembre de 2008). El gobernador de la provincia, principal referente minero del país en el exterior, Luis Gioja, resume los hilos conductores de la política minera provincial: “La Argentina era la Pampa Húmeda, lo sigue siendo y nos sentimos orgullosos que así sea, porque tiene las vacas, el trigo, la soja, nuestro complejo industrial que representa al país. (Del otro lado, estamos las) provincias andinas, que tenemos montaña y que siempre digo que en la montaña no puedo plantar soja, no puedo criar vacas, no puedo tener esto que es el boom en la Argentina. (...) En la montaña, (...) tenemos minerales guardados. Entonces, como decía Sarmiento hace 150 años, cuando le escribía a Mitre y le decía: ‘dame las herramientas, dame los recursos y yo con la minería le voy a cambiar la cara a San Juan y al país’. Sarmiento en aquella época ya lo decía. Estoy seguro que con la minería vamos a tener los mismos números que tiene la Pampa Húmeda con la soja, con el trigo y con las vacas; que merecidamente lo tienen” (discurso de Gioja durante el Evento Argentina Oro, en 2006).

De no haber sido porque el territorio sanjuanino está cubierto en un 80 por ciento por terreno montañoso, Gioja lo hubiera cubierto de soja. ¿Cuánto hubieran “economizado en sangre de gauchos” o en expediciones punitivas, empréstitos y pertrechos Mitre y Sarmiento de haberse servido de la soja como exterminador natural del gauchaje en el siglo XIX? El pensamiento del gobernador sanjuanino sintetiza no sólo una Argentina pastoril y desindustrializada, sino un “federalismo” a imagen y semejanza de la Mesa de Enlace. Un “federalismo” enemigo de una Argentina industrial y socialmente justa". Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3742-2009-01-04.html

 

Su opinión evidencia que no alcanza con definir como enemigo a la Mesa de Enlace para posicionarse a favor de un proyecto popular-nacional. Su unilateralidad le impidió anticiparse a lo que sucede hoy o sea meses después: la identificación con el gobernador Gioja de la presidente Cristina Fernández de Kirchner es tal que a poco días del noveno encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas en la capital de San Juan, viaja a esta ciudad y alaba la mega minería como desarrollo de las provincias y fuente laboral ejemplificando con Santa Cruz (su 'feudo'). También, en noviembre de 2008, veta la ley de protección de glaciares. Por supuesto, lo fundamental es que el 14 de abril de 2009 recibió en Casa Rosada a Peter Munk, fundador y máximo directivo mundial de la Barrick Gold, vinculada a la mina de oro Pascua-Lama, el mayor emprendimiento minero de América Latina.

 

2.  Planteo de desafío que resulta funcional a la colonialidad

 

Federico Bernal propone: Definir el modelo porque "la actividad minera plantea el desafío de sumarla a un país de un modelo agrícola-ganadero o a uno encaminado a abandonar su aparente subdesarrollo".

 

Comienza su nota acerca de que el desarrollo está en la actividad minera mediante la frase: Lamentablemente, el país nació como agrícola-ganadero” -con la que- “luego de una breve introducción, el director de la revista Panorama Minero, órgano oficial de la industria minera en la República Argentina, dio por iniciado el seminario “Argentina Oro 2008”, en noviembre del año pasado. Minutos más tarde y promediando su alocución, profundizó su anterior alegato añadiendo: “Ojalá que la Argentina siga siendo agrícola-ganadero. Somos el alimento del mundo. Eso es muy lindo (sic)”. A la luz de la crisis abierta con la Resolución 125, analizar esas dos expresiones reviste especial significación.

 

En primer lugar, porque brindan una idea cabal de cómo la industria minera y buena parte de los funcionarios públicos del sector (nacionales y provinciales) conciben esta actividad: una minería desde y para un país granero del mundo.

En segundo lugar, porque sintetizan el pensamiento de un sector de la población, que les impide aprender las leyes del desarrollo socioeconómico de cualquier nación, e hilando más fino, aquellas específicas que hacen al desarrollo de los países periféricos. Si las ignoran no las pueden demandar ni defender, y entonces las atacan. Se explica así el apoyo al sector agropecuario concentrado, alianza condensada en el enunciado “sin campo no hay país” ".

 

Es decir, elude la confrontación entre las fuerzas del coloniaje y los pueblos en lucha contra el modelo extractivo de las transnacionales agroindustriales, mineras, petroleras... Y así como la soslaya ocultando que la acumulación capitalista en el país se hace mediante la plusvalía extraordinaria con origen en la renta agraria, encubre la reforma del Estado para su nueva función de garantizar los súper negocios de las transnacionales tergiversando causas de que la mega minería haya pauperizado aún más a pueblos de provincias. En efecto, manifiesta:

 

"Las ponencias del seminario “Argentina Oro 2008” permiten además explicar otras cuestiones ligadas a la resolución del añejo e irresuelto enfrentamiento entre modelos: «la cuestión federal». No obstante haber aumentado su participación en el PBI nacional de 0,4 por ciento hace doce años a 1,5 por ciento en 2008, desde su despegue a fines de la década del noventa, la minería en la Argentina no ha desarrollado socioeconómicamente al interior, sino todo lo contrario, lo ha pauperizado.

 

Desde entonces, las provincias productoras han aumentado su dependencia económica sobre esta actividad, primaria, finita (5 a 15 años para grandes emprendimientos), sujeta a los vaivenes internacionales, no industrializada, aislada de las labores productivas locales, de generación de empleo igualmente limitado y escaso en comparación con lo aportado por otras ramas industriales. Asimismo, la provincialización de los recursos mineros (Pacto Federal Minero de 1993) le imprimió –como ocurre con los hidrocarburos y tal como la Mesa de Enlace pretende replicar a nivel agrario– un carácter semifeudal en los manejos operativos, de negociación, gestión, control y de usufructo de dividendos.

 

Peor aún, la provincialización ha convertido a la minería en una herramienta político electoral de fortalecimiento (o debilitamiento, según el caso) de sus respectivos gobernadores. Así lo manifestó sin tapujos el vicepresidente de la Cámara Minera de San Juan, en ese seminario, al asegurar que “desde nuestra provincia aspiramos a que el gobernador sea candidato a presidente en 2011 (sic)”. Un gobernador que opinó que “la Argentina era la Pampa Húmeda, lo sigue siendo. Y nos sentimos orgullosos de que así sea, porque tiene las vacas, el trigo, la soja, nuestro complejo industrial que representa al país” (Argentina Oro, 2006)".

 

Federico Bernal afirma que la cuestión es aprovechar el oro para las arcas del Banco Central: "En conclusión, la minería en la Argentina debe pensarse y practicarse bajo la modalidad de ¿un país agrícola-ganadero (o en el mejor de los casos, agroindustrial)?, o bien ¿de uno decidido y encaminado a abandonar su aparentemente eterno subdesarrollo? Y aquí es justamente donde la crisis internacional puede ayudar a una definición a favor de la segunda opción. Con la comprobación del reposicionamiento mundial del oro como activo estratégico fundamental a la hora de edificar y proteger la seguridad económica y financiera de los países, resulta irracional la profundización del perfil netamente exportador de la minería aurífera en la Argentina. Mientras tanto, las “revolucionarias” compañías mineras nucleadas en el World Gold Council –muchas de las cuales son además las principales operadoras auríferas en la Argentina– sugieren como prudente un aumento del porcentaje de la “reliquia bárbara” (parafraseando a Keynes) en las reservas del Banco Central, llegando inclusive hasta insinuar hacerlo comprando la producción doméstica".

 Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3901-2009-05-24.html

 

 

3. Enfoque que antepone la vida y la dignidad humana

 

 "A pesar del veto de los Kirchner, los vecinos interponen un amparo ambiental

EN DEFENSA DE LOS AMBIENTES GLACIARES.
 

San Rafael, Mendoza, 22 de mayo de 2.009.

La MULTISECTORIAL DEL SUR, que tiene por objeto la defensa del Desarrollo Sustentable, y a la que adhieren más de 40 instituciones representativas de las fuerzas vivas de la provincia de Mendoza, representada por los Dres. Andrés Gil Domínguez y Paulina Martínez, interpuso ante la competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación una acción de amparo ambiental contra la omisión inconstitucional en la que incurre el Estado Federal que consiste en la omisión de sancionar y/o promulgar la pertinente normativa que establezca los presupuestos mínimos de protección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua de recarga de cuencas hidrográficas, por infringir dicha omisión el derecho de incidencia colectiva que tiene por objeto el ambiente como bien colectivo (artículos 41 y 43 de la Constitución argentina y artículos 2º-objetivos de la política ambiental-, 4º -principios de la política ambiental-, 6º -presupuestos mínimos- y 27º -daño ambiental- de la ley 25.675), el derecho de incidencia colectiva que tiene por objeto el nivel de vida adecuado respecto del agua como bien colectivo (artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y Observación General Nº 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) y todos los derechos conexos al derechos al agua (derecho a la vida, derecho a la salud, derecho a la vivienda y derecho a la propiedad).

Desde la entidad, advirtieron que tras el veto de la ley 26.418 por el Poder Ejecutivo Nacional, norma que protegía los glaciares y los ambientes periglaciares, los mismos hoy se encuentran en absoluta desprotección, poniendo en grave situación de riesgo el recurso hídrico, un recurso escaso y cada vez más valorado, por cuanto constituyen reservas estratégicas de agua en estado sólido, resultando así afectadas prácticamente todas las provincias y las presentes y futuras generaciones de argentinos.

Agregaron que “no podemos olvidar que además de ser importantes reservas hídricas, y que permiten la vida misma de las poblaciones circundantes, los glaciares brindan importantes servicios ambientales, por cuanto han permitido la cultura del oasis en todo el oeste del país, la agricultura, la vitivinicultura, el turismo, la generación de energía eléctrica, etc. todas ellas susceptibles de una valoración económica, que también debe ser tutelada”.

“Sin duda alguna de no existir este reservorio, o si el mismo fuera alterado en sus condiciones naturales, la historia de estas provincias y en definitiva de nuestro país sería muy diferente” ".

Dario Aranda, en "Otra polémica ambiental a la Corte" (Página 12), completa información: "Prohibir la exploración y explotación minera y petrolífera en el ambiente glacial y periglacial de todo el país. Es uno de los pedidos centrales del amparo ambiental presentado ante la Corte Suprema de Justicia por la Multisectorial del Sur –conformada por cuarenta instituciones mendocinas–. La acción judicial destaca que los glaciares son reserva estratégica de agua dulce y, al no protegerlos, denuncia al Estado por incurrir en una violación constitucional que pone en riesgo a la población. El amparo también reflota la urgente necesidad de una Ley de Glaciares, norma aprobada en octubre último, pero luego vetada por la presidenta Cristina Fernández. “Los fundamentos del Decreto 1837 (veto del Ejecutivo) son irrazonables y profundizan la inconstitucionalidad por omisión. Viola el artículo 41 de la Constitución y el principio de prevención”, afirma la presentación judicial. La marcha atrás con la Ley de Glaciares posibilitó el avance del cuestionado proyecto minero Pascua-Lama, de la empresa Barrick Gold, lanzado oficialmente hace veinte días en la misma Casa de Gobierno.

“Solicitamos que se ordene al Estado que se abstenga de autorizar la realización de cualquier actividad que implique la destrucción o traslado de los glaciares y periglaciares, o que interfiera en su avance. Como así también, que posibilite la liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen”, señala el recurso de amparo que, en sus 56 carillas, argumenta con fundamentos técnicos, judiciales y políticos para exigir la medida que, de prosperar, detendrá la actividad minera y petrolera. “Solicitamos la prohibición hasta que se sancione una ley de protección integral de glaciares”, explicó Paulina Martínez, abogada patrocinante junto al constitucionalista Andrés Gil Domínguez.
Impulsado por la ONG Multisectorial del Sur, de la localidad mendocina de San Rafael, la presentación también solicita el freno para “la construcción de obras de arquitectura o infraestructura que pudieran afectar las zonas glaciares” y aclara que, ante la ausencia de leyes, se ve perjudicada casi la totalidad de las provincias.

“No sólo son afectadas las provincias cordilleranas, donde hay glaciares y/o periglaciar saturado en hielo (glaciar de escombros que existe incluso en Tucumán), sino todas las que están aguas abajo en las cuencas hídricas”, explica el amparo, presentado el 22 de mayo último. “Además de ser importantes reservas hídricas, y que permiten la vida misma de las poblaciones circundantes, los glaciares brindan importantes servicios ambientales y productivas, por cuanto han permitido en todo el oeste del país la agricultura, la vitivinicultura, el turismo y la generación de energía eléctrica; todas ellas susceptibles de una valoración económica, que también debe ser tutelada por la ley”, explicó la abogada.

La acción judicial hace eje en la “inconstitucionalidad por omisión” en la que estaría incurriendo el Estado. “Se trata de la falta de sanción de aquellas normas constitucionales de obligatorio y concreto desarrollo”, explica la Multisectorial, y recuerda que el derecho al ambiente y al nivel de vida adecuado fue incorporado por la reforma constitucional de 1994. “Han pasado quince años sin que se dictara una normativa que establezca los presupuestos mínimos de protección de los glaciares y periglaciares”, denuncia la presentación.
Aunque también rescata la Ley de Glaciares. “Intentó subsanar la inconstitucionalidad por omisión en la que el Estado había incurrido”, afirma la ONG. La norma establecía los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, los entendía como reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua de recarga de cuencas hidrográficas, definía claramente qué se entendía por glaciares y periglaciares, creaba un inventario nacional de glaciares, prohibía actividades riesgosas, establecía como obligatorio el procedimiento de evaluación de impacto ambiental y determinaba infracciones y sanciones.

La ley había contado con una elaboración participativa de organizaciones sociales, ambientalistas y ámbitos de la ciencia, como el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla, del Conicet). “En años pobres en precipitaciones de nieve en alta montaña, los glaciares aportan más del 60 por ciento del agua de los ríos de Mendoza y San Juan, son nuestra reserva de agua, la caja de ahorro para los años críticos. En el desierto cuyano, cuando escaseen las nevadas, si no tenemos enteros nuestros glaciares no habrá vida posible río abajo, ni urbana ni rural”, explicaba el director del Ianigla, Ricardo Villalba.

El amparo ante la Corte Suprema también hace hincapié en el accionar del Estado en la desprotección de los reservorios de agua. “El decreto de veto utiliza un argumento falaz. Señala la preocupación de los gobernadores de la zona cordillerana respecto de la repercusión negativa de la norma en el desarrollo económico y también apunta a la falta de un mayor debate. Hay que recordar que la ley 26.148 fue sancionada con el voto unánime de la Cámara de Diputados y el voto unánime (en general) de la Cámara de Senadores. El veto se configura como una norma regresiva, que atenta contra un derecho económico, social y cultural”, denuncia la presentación".
Fuente: http://www.noalamina.org/index.php?module=announce&ANN_user_op=view&ANN_id=2266

26/05/2009

En consecuencia, ni los progresistas ni los de derecha desembozada conciben otro desarrollo distinto al capitalista y éste es incompatible con la vida y la dignidad humana de las grandes mayorías al destruir y envenenar la naturaleza expulsando y hacinando poblaciones en las ciudades más importantes.

 

 

 

Premisas e hipótesis

Podemos analizar cómo se desarrolla el capitalismo:

 

1. En el país , incremento del trabajo no registrado como clave para el modelo y de las sub y sobreocupación

 

Clara Marticorena, en su artículo "El trabajo asalariado industrial en la posconvertibilidad", señala que en la fase de expansión actual los niveles de empleo han aumentado de manera generalizada pero en distintas proporciones.

"En las ramas mercado internistas su crecimiento ha sido del 62,5% entre mayo de 2002 y el cuarto trimestre de 2006; en las medianamente exportadoras del 43,48% y en la exportadoras del 22,5%. Mientras que del total de puestos de trabajo asalariados creados en este período las ramas mercado internistas explican el 43,48%, las medianamente exportadoras explican el 36,25% y las exportadoras el 20,27% restante".

 

Ahora "el valor de la producción de las ramas exportadoras representa alrededor del 50% de la producción industrial, las ramas medianamente exportadoras explican alrededor del 35% y las mercado internistas participan en torno del 15%. (...)Dado que el volumen físico de producción se incrementa entre 2002 y 2006 en las ramas exportadoras un 50,2%, en las medianamente exportadoras un 59,8% y en las mercado internistas un 65,5%, se puede apreciar que las actividades que predominan en el producto sectorial han sido las menos dinámicas en la creación de empleo.

 

Dichas actividades, ligadas principalmente con el procesamiento de recursos naturales (como alimentos y bebidas y en menor medida, la refinación de petróleo) o bien al ensamblado de partes con baja integración de autopartes nacionales (como en el caso de la industria automotriz), dan cuenta del proceso de simplificación y primarización del perfil sectorial operado en las últimas décadas en el marco de transformaciones en la inserción de la economía argentina dentro de la división internacional del trabajo. Además de ser menos dinámicas en la demanda de fuerza de trabajo, presentan altos niveles de empleo no registrado y la estructura ocupacional que aquí tienen los puestos no calificados.

 

Vemos entonces que el aumento del empleo sectorial durante la fase actual se ha sostenido en primer lugar en la demanda de las actividades mercado internistas. Por ello, es particularmente relevante destacar que el crecimiento de los trabajadores asalariados en estas ramas ha estado basado principalmente en el aumento del empleo no registrado. En estas actividades, mientras el empleo no registrado se ha duplicado entre mayo de 2002 y el cuarto trimestre de 2006 (con un incremento del 107,9%), el empleo registrado sólo ha crecido un 34 por ciento. (...)

 

En términos relativos, estos procesos implicaron que el incremento del empleo no registrado manufacturero se explique en primer lugar por la evolución que ha tenido en las actividades mercado internistas y en segundo lugar por su evolución en las ramas exportadoras. Si en éstas presenta una orientación decreciente en el año 2006, en las primeras, en cambio, vuelve a aumentar (...)".

 

Clara Marticorena dice: "es posible observar que en virtud de la menor concentración del capital y ligado con ello, los bajos niveles de productividad, los capitales que producen fundamentalmente para el mercado interno hacen recaer su capacidad competitiva sobre un deterioro de las condiciones de compra-venta de la fuerza de trabajo superior al promedio.

Estas condiciones, lejos de mitigarse, se han agudizado durante el actual proceso de sustitución de importaciones, que opera en el marco  de una economía abierta y crecientemente concentrada. Pese a que el tipo de cambio “alto” otorga cierta protección sobre las actividades mercado internistas,  su reproducción depende principalmente de los precios de importaciones y en la medida en que los países productores de mercancías similares logran mayor competitividad, estos capitales se ven apremiados a reducir sus costos locales, fundamentalmente la reducción de los costos laborales y el deterioro de las condiciones de empleo. (...)

También, debemos tener en cuenta el mayor peso que en las ramas mercado internistas posee la subocupación. En cambio, en las actividades exportadoras, los elevados porcentajes de sobreocupación se presentan como característica distintiva, vinculándose mayores salarios con un mayor desgaste de la fuerza de trabajo que alcanza casi a la mitad de los ocupados. El promedio de sobreempleo en las ramas exportadoras entre 2003 y 2006 es de 47,5%, en las medianamente exportadoras de 38,5% y en las mercado internistas de 35,4%. El subempleo, en cambio, se especifica en estas últimas, ascendiendo su promedio al 19,2%. En las ramas exportadoras se sitúa en el 16,3% y en las medianamente exportadoras en el 14,9 por ciento".

Fuente: Realidad Económica Nº 236 de mayo-junio de 2008/ www.iade.org.ar

 

2. En el mundo, intensificación de las formas de extracción de trabajo

 

En 2007 Ricardo Antunes recalca sobre el capitalismo mundializado que a comienzos de los años '70 "ocurrió la crisis estructural del sistema productivo que, en cierto modo, se prolonga hasta hoy, visto que el vasto y global proceso de reestructuración productiva todavía no cerró su ciclo.

Pues bien, con todos estos cambios, se mostró que la empresa taylorista y fordista ya había cumplido su trayectoria. Se trataba, entonces, de implementar nuevos mecanismos y formas de acumulación, capaces de ofrecer respuestas al cuadro crítico  que se diseñaba especialmente a partir de la eclosión de las luchas sociales de 1968, en Francia, o en el “Octubre Caliente” de Italia de 1969, ambos objetivando el control social de la producción.

Fueron varias las experiencias ensayadas por el capital en su proceso de reestructuración. (...) Se trataba para los capitales de garantizar la acumulación de modo cada vez más flexible. De allí que se gestó la llamada empresa flexible o liofilizada. Esta transformación estructural tuvo fuerte impulso después de las victorias del neoliberalismo, cuando un nuevo recetario, un nuevo diseño ideológico-político se presentó como alternativa de dominación en sustitución del welfare state.

Se comenzaba a expandir otra pragmática que se articuló íntimamente con la reestructuración productiva en curso a escala global".

Afirma: "Esta reestructuración productiva se fundamentó sobre lo que el ideario dominante denominó como lean production,  esto es, la empresa 'desgrasada', la 'empresa moderna', la empresa que constriñe, restringe, cohíbe, limita el trabajo vivo, ampliando la maquinaria tecno-científica que Marx denominara trabajo muerto y que rediseñó la planta productiva de un modo bastante distinto al del taylorismo/ fordismo, reduciendo enormemente la fuerza de trabajo viva y ampliando intensamente su productividad, re-territorializando y también  des-territorializando el mundo productivo. El espacio y el tiempo se convulsionaron.

 

El resultado está en todas  partes: desempleo explosivo, precarización estructural del trabajo, rebajas salariales, pérdida de derechos, etc. (...) En esta empresa liofilizada es necesario un nuevo tipo de trabajo. (...) ¿Cuáles son los perfiles del nuevo tipo de trabajo'? Es más polivalente o multifuncional, lo que es distinto del trabajo que se desarrolló en la empresa taylorista y fordista. A diferencia de esta última, la fase es desespecialización multifuncional que en verdad expresa la enorme intensificación de los ritmos, tiempos y procesos del trabajo. Esto ocurre tanto en el mundo industrial, como en los servicios, para no hablar de los agronegocios, soterrando la tradicional división entre sectores agrícola, industrial y de servicios.

 

Además de operar a través de varias máquinas, en el mundo del trabajo hoy presenciamos también la ampliación del trabajo inmaterial, realizado en las esferas de la comunicación, publicidad y marketing, propias de la sociedad de los logos, de las marcas,  de lo simbólico, de lo que involucra y de lo superfluo, de lo informacional.  (...)

 

Los servicios públicos como salud, energía, educación , telecomunicaciones, jubilación, etcétera, también sufrieron, como no podía dejar de ser, un notable proceso de reestructuración, subordinándose a la máxima de la mercantilización que viene afectando fuertemente a los trabajadores del sector estatal y público.

 

El resultado parece evidente: se intensifican las formas de extracción de trabajo, se amplían las tercerizaciones, las nociones de espacio y de tiempo también fueron metamorfoseadas y todo eso cambia mucho el modo en que el capital produce las mercancías, sean ellas materiales o inmateriales, corpóreas o simbólicas. Donde había una empresa concentrada se la puede sustituir por varias pequeñas unidades interligadas por la red, con un número mucho más reducido de trabajadores y produciendo muchas veces más. Afloran el trabajo de la telemática, el trabajo conectado en red, el trabajo en casa, etcétera, con las más distintas formas de precarización. Las repercusiones en el plano organizativo, valorativo, subjetivo e ideológico-político del mundo del trabajo son por demás evidentes.

 

El trabajo estable se torna casi virtual. Estamos viviendo, por tanto, la erosión del trabajo contratado y reglamentado dominante en el siglo XX y vemos su sustitución por las tercerizaciones, por gran parte de las flexibilizaciones, por las formas de trabajo part time, por las diversas formas del cuentapropismo, cooperativismo, trabajo voluntario, tercer sector, etc., de aquello que Luciano Vasapolio denominó  trabajo atípico.

 

El ejemplo de las cooperativas tal vez sea todavía más elocuente dado que originalmente nacieron como instrumento de lucha obrera contra el desempleo y el despotismo del trabajo. Hoy, por lo contrario, los capitales vienen creando falsas cooperativas, como forma de precarizar todavía más los derechos del trabajo (...)". Fuente: Realidad Económica Nº 232 de noviembre-diciembre de 2007/ www.iade.org.ar

 

En consecuencia, el capitalismo avanza maximizando la sobreexplotación de los trabajadores y de la naturaleza. Pero, debido a que funciona en favor exclusivo de oligopolios, requiere para imponer tales políticas: des-socializar, manipular la opinión masiva e individual y modelar las conductas en acuerdo con bloquear la soberanía popular.

 

Esos son los objetivos de la gobernabilidad que el matrimonio Kirchner ha conseguido concretar. De ahí que su compromiso es antagónico con el rumbo hacia el buen vivir de nosotros: los de abajo.

 

Nos toca hacernos cargo de establecer relaciones en beneficio mutuo que logren la autogestión y autogobierno de cada desarrollo local según lo decidido (entre todos como pares) para el desarrollo regional y según acordar el país con el continente mirando a propiciar la armonía entre las diversidades populares y con la naturaleza que sea fuente de presente-futuro feliz para el conjunto de pueblos, naciones y las distintas comunidades e individualidades.

 

 

  


 

 III.

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

Podemos pensar que el desafío de «otro trabajo y otra sociedad» es tan poco realista e impreciso como la consigna "trabajadores al poder". Lo cierto es que la posibilidad de un logro resulta de percibirlo adecuado al sistema social en vigencia. En esa adaptación, el partido Comunista de Argentina ha terminado por claudicar a los planes burgueses. Claro, aduce necesidad de amplitud y reformismo si se pretende la construcción de "una poderosa herramienta para el cambio social".

 

Constatemos su lectura del acto de Moyano el 30 de abril de 2009 y la de Prensa De Frente:

 

1. Gran masa de trabajadores organizados

 

El editorial titulado "Los trabajadores" de Nuestra Propuesta, semanario del comité central del Partido Comunista de la Argentina, marca que es: "uno de los hechos políticos sobresalientes de estos días en nuestro país(...)".

 

Explica: "El tercer factor del bloque histórico pensado por el ex presidente y la presidenta Fernández de Kirchner es la central sindical, la CGT. De ahí la importancia del acto con motivo del 1º de Mayo.

 

Una gran masa de trabajadores organizados concurrió a la convocatoria de Moyano y al margen de los discursos y propósitos de los convocantes, con su participación y protagonismo  puso en evidencia un factor determinante para el reclamo de distribución de la riqueza. (...)El hecho obliga al gobierno a pensar en este factor de su alianza estratégica, atacar el corazón de la crisis supondría dotarse de un blindaje social que proteja a los trabajadores de sus graves consecuencias".

 

A continuación, concluye que "el problema está planteando: distribución de la riqueza, aumento de salarios y jubilaciones, defensa del empleo". Fuente: Nuestra Propuesta Nº 918 / 7-5-09  www.pca.org.ar

 

2. Apriete neovandorista de Moyano

 

Prensa De Frente, en Envío especial, Día del Trabajador/a, titula:

"Ni 1° de mayo ni reivindicaciones concretas
El apriete neovandorista de Moyano del 30 de abril

Último bastión del vandorismo ortodoxo, Hugo Moyano resucitó el jueves uno de los habituales ejercicios de apriete sustentado en una movilización multitudinaria a los que recurría el gran jefe de la burocracia sindical de los 60. No hubo ni homenaje de clase al 1° de mayo ni pelea reivindicativa en la convocatoria sobre la 9 de julio. Ni siquiera el contenido de apoyo contundente a un determinado proyecto político –el del kirchnerismo- en un momento límite o de riesgo. Pero ese ejercicio de apriete para conseguir nuevos espacios de poder corporativo estuvo acompañado por casi 100 mil personas, en su gran mayoría laburantes en blanco y sindicalizados.

Durante el acto, con Moyano como único orador, no se escuchó finalmente el “Hay que estar contra Kirchner para salvar a Kirchner” que algunos anticipaban, como remedo de aquel “Hay que estar contra Perón para salvar a Perón” que sí explicitó Vandor en 1965. Fue el mismo año en el que los caciques sindicales, no precisamente los cuadros más combativos de la clase obrera peronista, llenaron con sus nombres las listas de candidatos de la Unión Popular –el sello usado por un peronismo todavía proscripto- para las elecciones legislativas nacionales y provinciales, tal como Moyano pretendería que suceda hoy en las listas del Frente para la Victoria.

En los pasillos de la CGT se asegura que el apriete a Kirchner ya había surtido efecto incluso antes de iniciado el acto, y que fue por eso que el discurso de Moyano no contuvo el subtexto de advertencia sobre un eventual inicio de cambio de rumbo que se había dejado trascender en los días previos.

Hacía muchos años que una conducción cegetista no se atrevía a convocar a un acto masivo de contenido excluyentemente político. Además de lo aceitado y rígido del control de la cúpula de los mecanismos coercitivos de los aparatos sindicales, algunas primeras y tal vez superficiales lecturas sobre el porqué del consenso logrado por la “audacia” moyanista del 30 de abril hablan de una conjunción de datos:

Uno de ellos es el de la astucia en el uso de la cierta reconstitución de la centralidad de los trabajadores ocupados y sindicalizados en el debate de los grandes rumbos políticos más gruesos, justo en el momento en que esa centralidad vuelve a estar en el punto de quiebre. Un uso que, además, coincide con el cumplimiento más disciplinado por parte de la CGT del rol de contención de la protesta obrera frente a las estrategias oficiales y empresarias que buscan que la crisis sea financianda por los salarios, las condiciones de trabajo y hasta los propios empleos de los trabajadores.

Otro dato, el de la reaparición de algunos de los tics más viscerales y gorilas de antiobrerismo y antisindicalismo de grandes sectores de clase media urbana y rural que tributan supuestamente a los partidos y coaliciones de la oposición de centroderecha de todo pelaje, tics consecuentemente alimentados por el enfrentamiento entre el gobierno y las patronales del campo.

Último dato, y fundamental, la debilidad en la que se encuentran todavía las construcciones clasistas en el seno de las bases obreras, destinadas a expresar sus intereses más auténticos y a precisar un proyecto autónomo de clase, y capaces por lo tanto de dar un nuevo sentido a la recuperación de esas bases de sus tradiciones de adhesión y también de repudio".
Fuente: www.prensadefrente.org / 4-5-09

 

 ¿Por qué la gran mayoría de los trabajadores no ha asumido constituir organizaciones sindicales que los afirme sujetos de derechos y aceptan su sumisión a la UIA a través tanto del Gobierno K como de la CGT? 

Y ¿por qué los partidos políticos marxistas no consiguen concretar su responsabilidad esencial de promover entre los trabajadores la construcción de la «clase para sí»?

 

 

Ideología

Podemos reflexionar sobre cómo se fue construyendo la concepción de sistema opresor y la necesidad de emanciparse que alcanzó gravitación entre los de abajo a fines de los sesenta y principios de setenta recurriendo a Agustín Tosco, quien testimonia, en una carta, sobre qué fue El Cordobazo:

 

1. Expresión militante de un pueblo conciente de estar oprimido y de querer liberarse

 

Agustín Tosco, relatando acerca del encuentro con gremialistas solidarios en la cárcel de Trelew, expresa que ante la pregunta: “¿Por qué se ha producido el Cordobazo? Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones:

El Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.

¿Y por qué Córdoba precisamente? Porque Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la “expectativa esperanzada” de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero prometieron. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.

 

La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.

 

Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y estas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.

 

A mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de “Solicitada” cuyo título fue: “Signos negativos”. Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.

 

La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón.  Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional.

Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando —en actitudes— su posterior proclamación a todos los vientos de la “filosofía participacionista”.

Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.
En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.

 

El diario ”Córdoba” reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: “Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores”. Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.

 

Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del “Cordobazo”. Decía así: “La historia grande ¡está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible”.

 

La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacío que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.

 

Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.

La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada".

 

2. Producto de la política de asumir los problemas populares en conexión con el sistema opresor

 

Agustín Tosco expresa que "la preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada". Pero:"¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición? En apretada síntesis expresábamos:

Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del “dejar hacer, dejar pasar”, en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.

Más adelante señalábamos: “Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos.

 

En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: “Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional”.

 

En las cuestiones sociales se denunciaba “(…) el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio”.

 

Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: “Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga 'motivaciones ideológicas comunistas', añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial”.

 

Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.
En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.
(...)

 

Un documento que se denominaba DECLARACIÓN DE CÓRDOBA y que se dio a publicidad el 21 de Marzo de 1969. Dos meses y días antes del Cordobazo. En él reseñábamos los problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo. En la introducción se decía; “Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública. Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia, intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen.

 

No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló, un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación. Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Ongania de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograr la instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo.
 

Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que:

“Consejo Asesor: Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos”.

 

Luego se indicaba: “Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo”.

Y por último, luego de otras consideraciones: “El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad, su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero.”

 

Sobre el caso Valinotto, se señalaba: “(…) la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor como un Juez de Córdoba, dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado 'de abono' del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina”.

 

Y culminaba el análisis sobre este tema: “El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza”.

Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: “Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político.

 

Sobre los problemas laborales se daba el caso de las “quitas zonales” que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1 °/o los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que “(…) Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo”. Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial.

 

Las tropelías de la denominada “Brigada Fantasma”, también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: “Todo el país conoce ya el increíble episodio de la Brigada Fantasma, denominada así por sus oscuras andanzas no en resguardo de la seguridad pública, sino atentando contra la misma. Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos”. Se concluía sobre este punto: También el episodio de la “Brigada Fantasma”, por más que se haya dispuesto su disolución y la detención de los “policías” que la integraban, no fue descubierta por la preocupación o la diligencia de los funcionarios del gobierno. Se conoció y se investigó por las denuncias periodísticas que constituye hoy el único medio que tiene el Pueblo para defenderse de alguna manera de los atropellos a que es sometido por un Gobierno, que inexorablemente “será juzgado como el más nefasto para los derechos de toda la población de Córdoba”. Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase mas: “Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de 'dirigentes' sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.

La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos”.

Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reivindicativa, de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos(...)". Junio de 1970
Fuente: http://loboesta.wordpress.com/2008/06/22/testimonio-del-cordobazo-por-agustin-tosco/

 

 

En consecuencia, la dirigencia y militancia de izquierda impugnó al sistema opresor desde la conexión de éste con los problemas principales de orden local y los de orden nacional pero, de modo tal, que suscitó la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos y sus posibilidades de afirmarlos.

 

 

Premisas e hipótesis

Podemos comprobar que hoy compartir la necesidad de luchar por cambios emancipadores no es suficiente para poder construir la unidad en diversidad de los de abajo. Es imprescindible elaborar un lenguaje común entre las organizaciones sociales con distintos objetivos, pero que comparten el imperativo de arraigar sus derechos, para:

 

I. Articular dos posicionamientos respecto al «otro desarrollo»

 

1. El uso de los recursos naturales en beneficio de los pueblos y generaciones futuras

 

La Central de Trabajadores Argentinos, en la primera parte del documento, sitúa su introducción:

"DESDE ADENTRO, DESDE LATINOAMÉRICA PROFUNDA

En la actualidad, se hace cada vez más extensivo en el mundo el debate en torno al cuidado, aprovechamiento, utilidad e importancia de los recursos naturales. En Latinoamérica y en la Argentina, también los conflictos en torno a los recursos naturales avanzan y se popularizan en varios niveles, con multiplicidad de perspectivas; lo mencionan los medios, aparece en plataformas políticas, a nivel institucional en las secretarías de Estado, en las mesas y foros de las organizaciones sociales y hasta en los libros de escuela. Pero es, sobre todo, ante un conflicto, cuando la problemática se hace evidente y renace, una y otra vez, la catarata de diagnósticos, reflexiones y conclusiones en torno a este tema.

 

La Central de Trabajadores Argentinos intenta dejar el análisis coyunturalista de un conflicto en particular para avanzar sobre un eje constitutivo de la discusión económica y social en nuestro país, de nuestros países: el dilema entre la urgencia del crecimiento económico (y, por ende, el aumento del trabajo) y la necesidad de reproducción de los recursos naturales y de la biodiversidad como fuente y sustento de vida.

 

En las distintas zonas de nuestro país el pueblo se ha unido para parar políticas de destrozo y de saqueo. Y, más allá del mayor o menor éxito de cada una de las reivindicaciones, lo que se ha puesto en escena es la capacidad de juntarse a debatir para que la suma de la organización frente a los conflictos tenga la capacidad de alumbrar el proyecto de sociedad que queremos y la decisión política de implementarlos. Gravitan allí las problemáticas que nos atraviesan como clase; no es casualidad que en América Latina el mapa de la localización de los recursos naturales coincida con la cartografía de la población empobrecida y la exclusión social.

Como organización política federal, nuestra CTA lleva en su vientre un nuevo desafío que es cambiar esa realidad de privatización, desindustrialización y extranjerización (oligopólica en la mayoría de los casos), que deviene en mayor pobreza, una pérdida de sustentabilidad urbana y rural, la privación de la soberanía nacional y regional y de la soberanía alimentaria de nuestro pueblo, unida a la deshumanización, la alienación, la falta de libertad en el trabajo, un trabajo esclavo. Es decir cambiarla para pensar, en cambio, otra orientada a una sociedad soberana, democrática, inclusiva y justa.

 En ese sentido, la disyuntiva se centra en si la explotación de los recursos naturales debe hacerse en beneficio de los pueblos en donde se encuentran radicados o de las empresas (por lo general transnacionales) que por su capacidad tecnológica están en condiciones de transformarlos y comercializarlos. Este debate nos permite plantear nuestra intervención política de clase frente a las políticas transnacionales respecto de los recursos naturales y la producción. Tarea que requiere saberes del bloque gremial, de los sectores del conocimiento y en alianzas con otros sectores sociales que resisten las políticas dictadas desde el plano internacional. Este proceso no puede sino pensarse en el contexto de nuestra región latinoamericana, donde también crecen las protestas de los pueblos en contra del saqueo de los recursos naturales y el arrasamiento cultural en defensa de los territorios, las lenguas, las culturas, las economías en peligro de desaparecer frente a un mercado único y soberano.

 

La puesta en funcionamiento de un modelo de producción, implica necesariamente un impacto sobre el territorio. No hay forma de recurrir a la naturaleza, de hacer que sus elementos y procesos se constituyan en recursos para la satisfacción de necesidades, sin que ello represente una transformación del ambiente. Debe ser decisión de un pueblo organizado contemplar cómo se provee de lo que necesita para garantizar su desarrollo, asumiendo soberanamente cuánto está dispuesto a exponer la calidad de su ambiente para garantizarlo. Esto implica, específicamente, la puesta en funcionamiento de un modelo de extracción, producción, transporte y distribución. Implica pensar integralmente el circuito del consumo hasta sus últimas instancias; el manejo de residuos y el reciclaje de materia y energía. E implica, también, pensar la soberanía alimentaria: el derecho a la mejor calidad de alimentación, es decir, de vida. En estas decisiones se juega mucho más que el presente de un pueblo: se juega su memoria, y su futuro.

 

Comunidades enteras se han organizado contra los atropellos de su derecho a decidir sobre la riqueza que generan, sobre la calidad del aire que respiran y del agua que beben. Aquí es donde se manifiesta la conflictividad en el orden local, nacional, regional y global: cuando hay vida amenazada, cuando el interés por el sostenimiento de las ganancias extraordinarias se encuentra con la búsqueda de la reproducción de la vida y del cuidado del ambiente. En oportunidades, a través de enfrentamientos anónimos y discontinuos en el tiempo. Otras veces, a través de respuestas organizadas y plurales. En nuestro país, el pueblo de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, dio un gesto de lucha y de identidad frente a la instalación de una planta de producción de pasta celulósica en el margen uruguayo del Río Uruguay, que fue rápidamente interpretado no sólo por el resto de sus poblaciones costeras, sino también por el resto de las poblaciones de la provincia y luego más allá de los límites de la provincia.

 

Las asambleas, en especial Gualeguaychú, han tenido la capacidad de reinstalar el tema “ambiente” en el discurso de los medios, pero detrás de éste y de cada conflicto ambiental existe una línea que divide a los sectores y clases afectadas de los beneficiarios del saqueo de los recursos y de la calidad del ambiente. La demarcación de esta línea divisoria, está condicionada por el accionar regulatorio y la institucionalidad vigente al interior de los Estados Nacionales, raramente exentos de la incidencia de lobby de las corporaciones trasnacionales, en su afán por lograr las mejores condiciones locales para sus estrategias de negocios globales. Estos Estados discapacitados para equilibrar intereses permiten directamente el abuso de los recursos naturales, sumado a la falta de planificación que conduce a la privatización de los bienes y la socialización de las pérdidas (...)".

 

La Central de Trabajadores Argentinos enfoca que:

2. La reconstitución de territorios ancestrales mediante el buen vivir  y Estados plurinacionales comunitarios

 

IV Cumbre de Pueblos de Abya Yaya

Declaración de Mama Quta Titikaka

 

 "Asistimos a una profunda crisis de la civilización occidental capitalista donde se superponen las crisis ambiental, energética, cultural, de exclusión social, hambrunas, como expresión del fracaso del eurocentrismo y de la modernidad colonialista nacida desde el etnocidio, y que ahora lleva a la humanidad entera al sacrificio".

 

"¡12 al 16 de Octubre Movilización global en Defensa de la Madre Tierra y los Pueblos !

 

Reunidos en la Paqarina Mayor de Lago Mama Qota Titikaka, 6500 delegados de las organizaciones representativas de los pueblos indígenas originarios de 22 países del Abya Yala y pueblos hermanos de África, Estados Unidos, Canadá, Circulo Polar y otras partes del mundo, con la participación de 500 observadores de diversos movimientos sociales, resolvemos lo siguiente:

Proclamar que asistimos a una profunda crisis de la civilización occidental capitalista donde se superponen las crisis ambiental, energética, cultural, de exclusión social, hambrunas, como expresión del fracaso del eurocentrismo y de la modernidad colonialista nacida desde el etnocidio, y que ahora lleva a la humanidad entera al sacrificio.

Ofrecer una alternativa de vida frente a la civilización de la muerte, recogiendo nuestras raíces para proyectarnos al futuro, con nuestros principios y prácticas de equilibrio entre los hombres, mujeres, Madre Tierra, espiritualidades, culturas y pueblos, que denominamos Buen Vivir / Vivir Bien. Una diversidad de miles de civilizaciones con más de 40 mil años de historia que fueron invadidas y colonizadas por quienes, apenas cinco siglos después, nos están llevando al suicidio planetario. Defender la soberanía alimentaria, priorizando los cultivos nativos, el consumo interno y las economías comunitarias. Mandato para que nuestras organizaciones profundicen nuestras estrategias Buen Vivir y las ejerciten desde nuestros gobiernos comunitarios.

Construir Estados Plurinacionales Comunitarios, que se fundamenten en el autogobierno, la libre determinación de los pueblos, la reconstitución de los territorios y naciones originarias. Con sistemas legislativos, judiciales, electorales y políticas públicas interculturales, representación política como pueblos sin mediación de partidos políticos. Luchar por nuevas constituciones en todos aquellos países que aún no reconocen la plurinacionalidad. Estados Plurinacionales no solo para los pueblos indígenas, sino para todos los excluidos. Para Todos Todo y haciendo un llamado a los movimientos sociales y actores sociales para un diálogo intercultural, respetuoso y horizontal, que supere verticalismos e invisibilizaciones.

Reconstituir nuestros territorios ancestrales como fuente de nuestra identidad, espiritualidad, historia y futuro. Los pueblos y nuestros territorios somos uno solo. Rechazar todas las formas de parcelación, privatización, concesión, depredación y contaminación por parte de las industrias extractivas. Exigir la consulta y el consentimiento previo, libre e informado, público, en lengua propia, de buena fe, a través de las organizaciones representativas de nuestros pueblos, no sólo de los proyectos sino de toda política y norma de desarrollo nacional. Exigir la despenalización de la hoja de coca.

Ratificar la organización de la Minga / Movilización Global en defensa de la Madre Tierra y de los Pueblos, contra la mercantilización de la vida (tierras, bosques, agua, mares, agrocombustibles, deuda externa), contaminación (transnacionales extractivas, instituciones financieras internacionales, transgénicos, pesticidas, consumo tóxico) y criminalización de movimientos indígenas y sociales, del 12 al 16 de octubre.

Construir un Tribunal de Justicia Climática que juzgue a las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices que depredan la Madre Naturaleza, saquean nuestros bienes naturales y vulneran nuestros derechos, como el primer paso hacia una Corte Internacional sobre Delitos Ambientales.

Organizar durante la Convención de Cambio Climático de Copenhague, en diciembre 2009, una Cumbre Alternativa en defensa de la Madre Tierra para presionar por medidas efectivas, ante la hecatombe climática, como la consolidación de territorios indígenas, buen vivir y consulta y consentimiento previo, asumidos como estrategias para salvar al planeta.

Enfrentar la criminalización del ejercicio de nuestros derechos, militarización, bases extranjeras, desplazamientos forzados y genocidios en nuestros pueblos a través de alianzas y una amplia movilización por la amnistía de todos nuestros líderes y dirigentes procesados y encarcelados, especialmente por los luchadores por la libertad y la vida que se encuentran en cárceles en Estados Unidos y del mundo.

Respaldar y ampliar las denuncias presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Comité de Erradicación de la Discriminación Racial de la ONU. Impulsar el juicio internacional a los gobiernos de Colombia, Perú y Chile, al gobierno de Álvaro Uribe Vélez por el genocidio de los pueblos indígenas colombianos; al Estado chileno por la aplicación de la ley antiterrorista, persecución y judicialización de la demanda mapuche, los crímenes sobre lideres mapuches y la milititarización del wallmapu; y a Alan García por el auto golpe legislativo de los 102 decretos pro TLC para privatizar los territorios indígenas y los mas de mil lideres perseguidos y enjuiciados.

Implementar nuestros derechos, exigiendo que se dé rango de Ley Nacional a la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, siguiendo el ejemplo de Bolivia, Australia, México, Venezuela, entre otros países. Y que incluye el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas. Si Barack Obama quiere hacer cambios en el desastre imperial, debe empezar por casa, y aprobar como ley en Estados Unidos, la Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas.

Movilizar nuestras organizaciones en defensa de la lucha de los pueblos indígenas de la amazonía peruana contra las normas privatizadoras de sus territorios y bienes naturales. Su lucha es la nuestra. Organizar en la primera semana de junio plantones frente a las embajadas del Perú en cada uno de nuestros países, exigiendo solución y no represión para nuestros hermanos. Y en esa dirección las organizaciones indígenas y campesinas del Perú acordamos un inmediato Levantamiento Nacional de los Pueblos del Perú en junio del 2009 por la derogatoria de los decretos anti indígenas generados por el TLC con Estados Unidos.

Rechazar los Tratados de Libre Comercio de Estados Unidos, Europa, Canadà, China y otros países, con nuestras economías quebradas, como nuevos candados de sometimiento a los pueblos y saqueo de la madre Tierra. Rechazamos las maniobra de la Unión Europea junto con los dictadores de Perú y Colombia para destruir la Comunidad Andina e imponer el TLC.

Movilizar nuestras organizaciones y movimientos sociales de nuestros países en defensa del proceso de descolonialidad iniciado en Bolivia, rechazar los intentos golpistas, separatistas, racistas y magnicidas de la oligarquía local y el imperio norteamericano. Rechazar los asilos políticos concedidos por el gobierno peruano a los genocidas bolivianos. Y en esa dirección acordamos realizar la V Cumbre de Pueblos Indígenas del Abya Yala el 2011 en el Qollasuyu / Bolivia.

Fortalecer nuestros propios sistemas educación intercultural bilingüe y de salud indígena, para avanzar en la descolonialidad del saber, y en especial, detener la biopiratería, defendiendo nuestro régimen especial de patrimonio intelectual especial de los pueblos indígenas de carácter colectivo y transgeneracional.

Respaldar la lucha de los pueblos del mundo contra los poderes imperiales, lo que incluye el cese del bloqueo a Cuba, la salida de Israel de territorios palestinos, los derechos colectivos de los pueblos Masai, Mohawk, Shoshoni, Same, Kurdo, Catalán, Vasco, entre otros.

Construir paradigmas de vida alternativos a la crisis de la civilización occidental y su modernidad colonial, a través de un Foro sobre Crisis de la Civilización Occidental, Descolonialidad, Buen Vivir, entre otros, a realizarse en Cusco, del 26 al 28 de marzo del 2010

Globalizar nuestras luchas a través de la realización de la I Cumbre de Comunicación Indígena en el 2011, en el Cauca, Colombia; la I Cumbre Indígena del Agua; Cumbre de Comunicadores Indígenas, y la II Cumbre Continental de Mujeres Indígenas el 2011 en el marco de la V Cumbre de Pueblos Indígenas.

Constituir la Coordinadora de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, continuando el proceso de conformación de abajo hacia arriba, conformando comisiones de mujeres, adolescentes, niños, jóvenes y comunicadores indígenas, y en especial de la articulación regional en Norteamérica. Coordinadora del Abya Yala que vigile a la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, para superar su subordinación al poder imperial y que de no hacerlo construir la Organización de Naciones Unidas del Abya Yala y del Mundo.

¡ La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella !
¡ El cóndor y el águila vuelan juntos otra vez !
Mama Quta Titikaka, 31 de mayo de 2009".

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Documentos/Declaracion_de_Mama_Quta_Titikaka 1-6-09

 

II. Deconstruir el ideario y pragmática de la degradación laboral

 

1. Por contrastar la tecnología con la flexibilidad, precarización e informalidad laborales

Ricardo Antunes, en "Presente y futuro del trabajo", señala la contradicción:

"La era de la informatización y la época de la informalización del trabajo

(...) En el mundo del capital mundializado y financierizado, cuanto más racionalizado es su modus operandi, cuanto más se empeñan en la implantación de las “competencias”, de la “cualificación” , de la gestión del  “conocimiento” , más intensos parecen pasar a ser los niveles de degradación  del trabajo ( ahora, en el sentido de la pérdida de lazos y de la erosión de los reglamentos y convenios) para una parcela enorme de trabajadores/as.

 

En la cúspide, tenemos trabajos ultracalificados que actúan en el ámbito informacional; en la base, avanza la precarización y el desempleo, ambos estructurales. En el medio, la hibridez, el ultracalificado hoy que puede estar desempleado o precarizado mañana. Ambos en expansión en el mundo del capital global.

 

Al apropiarse de la dimensión cognitiva del trabajo, al apoderarse de su dimensión intelectual –rasgo crucial del capitalismo de nuestros días- los capitales amplían las formas y los mecanismos aún “coactivos, renovando las formas primitivas de violencia, toda vez que –paradójicamente como dice Alberto Bialolakowsky- al mismo tiempo las empresas necesitan cada más de la cooperación o el ‘involucramiento’ subjetivo y social del trabajador .  (…)

 

Se tiene, como resultado, que el predominio de la razón instrumental asume la forma de una enorme irracionalidad societal. Lo que plantea un desafío fundamental y candente: la deconstrucción de ese ideario y de esa pragmática es la condición para que la humanidad y  por lo tanto también el trabajo, puedan ser verdaderamente dotados de sentido, frenando el destructivo proceso de desantropomorfización del trabajo en curso desde el inicio de la Revolución Industrial.

La constatación es fuerte en plena era de la informatización del trabajo, del mundo maquinal y digital, estamos conociendo la época de la informalización del trabajo, de los mercerizados, precarizados, subcontratados, flexibilizados, trabajadores de tiempo parcial, del subproletariado.

Si en el pasado reciente sólo marginalmente la clase trabajadora en el Brasil padecía niveles de informalidad, hoy se encuentra en esa condición más del 50% (entendida la informalidad en sentido amplio), desprovista de derechos, fuera de la red de protección social y sin cartera de trabajo. Mayor desempleo, precarización exacerbada, rebaja salarial acentuada, pérdida creciente de derechos, éste es el diseño más frecuente de nuestra clase trabajadora (…)”.

Fuente: Realidad Económica Nº 232 de noviembre-diciembre de 2007/ www.iade.org.ar

 

2. Por constatar el funcionamiento de la impunidad de empresarios y altos funcionarios

Raúl Wanzo (Lista Negra de los mineros del carbón Río Turbio) y  Marcos Britos (Agrupación Semilla Ramírez de Trabajadores de la UBA) practican Memoria, Verdad y Justicia al denunciar:

“En la noche del 14 de junio de 2004 en Río Turbio, al sur del sur, a escasos metros de la frontera con Chile, se produjo una tragedia que podría haberse evitado, si la patronal hubiera priorizado la seguridad industrial en la mina.

Los hechos

Miles de toneladas de carbón son transportadas hacia el exterior por una cinta mecánica. El 14 de Junio de 2004, un rodillo se trabó pero la cinta siguió andando. El roce encendió el carbón. El humo tóxico y espeso inundó las galerías. El chofer del transporte que evacuaba a los mineros chocó la pared de la gran galería de ingreso y egreso a escasos cuatrocientos metros de la zona sin humo. A pié y semi- asfixiados algunos tomaron la dirección contraria. Otros pidieron que los dejen porque ya eran una carga. Tanteando la pared de la galería un grupo se dirigió hacia las voces de dos compañeros que se habían adentrado hacia el fondo de la mina para ayudarlos. Cuando la pared de humo los detuvo apelaron a sus gritos de estímulo como brújula. Los que alcanzaron a llegar caían convulsionando y vomitando. Las consecuencias para su salud psíquica y física son diversas, complejas y aún en estudio. Los cuerpos de catorce mineros pudieron ser recuperados varios días después. En el punto donde la tosca detuvo el rodillo la temperatura sobrepasó los 3000º C.

Un análisis de las responsabilidades inmediatas

Al hablar de Estado nos referimos al conjunto de instituciones que permiten el funcionamiento del sistema económico, social, político y cultural en el que vivimos: el capitalismo. Incluimos aquí las instituciones de gobierno, las Fuerzas de Seguridad y la Iglesia. Por Régimen entendemos la relación entre los "poderes" Legislativo, Judicial y Ejecutivo. El Gobierno son los organismos cotidianos de dirección política.
En 1994, el
Gobierno de Menem entregó en concesión privada a YCF. El agraciado fue el empresario Sergio Taselli,  quien iba a estar bajo control de las instituciones del Régimen y el Gobierno a través de una Comisión Fiscalizadora. Pero el objetivo de Taselli era cobrar subsidios para invertirlos en otras empresas, aprovechar el "régimen de compra minero" para comprar mas barato al servicio de sus otras empresas y en un cierto tiempo vender hasta el último bulón.
Una de las medidas de "reorganización y reestructuración" fue reducir funciones. Una de esas tareas era ser "botonero": ante una situación dudosa,
había que apretar un botón rojo y detener la cinta hasta verificar que estuviera todo en orden. Y un día dejaron de existir los "botoneros" y nadie se preocupó demasiado porque nunca pasaba nada y se estaba todo el tiempo solo, lejos del frente de producción, en un precario refugio de la galería.
Cuando el humo comenzó a inundar las galerías, no sólo faltaba el "botonero". Todo el sistema de prevención y alerta falló. Los Jefes de Seguridad y del Turno perdieron un tiempo precioso, en averiguaciones burocráticas temiendo el enojo de los superiores hasta que tomaron la decisión de evacuar. Y encima no dieron indicaciones claras mientras el humo se estaba extendiendo por una galería paralela e interconectada con la galería de ingreso y egreso. Si hubieran indicado la evacuación en dirección contraria nadie hubiera resultado muerto. ¡Pero nunca se había realizado un simulacro de evacuación y además la mina no tenía sensores de humo!. Ni siquiera hubo alguien con la conciencia suficiente como para desobedecer la orden de "esperar hasta averiguar que pasa" ¡cuando más arriba había olor a humo!. La línea de mando intermedia, formada en la sumisión, "el arreglo" y carente de capacitación fue un último eslabón de una cadena que no funcionó.

Las responsabilidades mediatas y políticas

El Estado Nacional avaló las decisiones del burgués Taselli: ninguna institución del Estado, ni del Régimen, revisaron su gestión pese a evidencias de vaciamiento. La Iglesia Católica también dejó correr: Taselli cedió al obispado enormes terrenos y construcciones en "comodato". Ni el Régimen ni el Gobierno Nacional (Alianza), o el Provincial (Kirchner) plantearon cuestionamientos ¡y el actual Secretario de Energía de la Nación: Sergio Cámeron, estaba como el representante del Gobierno de Kirchner en la Comisión Fiscalizadora!

La única institución en la que se peleó contra estas medidas fue una institución no Estatal y de la clase obrera: el sindicato, a pesar de que las agachadas de una dirección sindical en línea con los gobiernos de turno también aportó lo suyo para el avance de la inseguridad. Recién cuando ATE-Río Turbio, en 1999, se recuperó para una lista clasista la consigna ¡Fuera Taselli! inundó el pueblo y la mina y la organización puso como centro de sus objetivos hacer caer la concesión iniciando una larga lucha por la concientización de los trabajadores y de la población. Como resultado de esta lucha, el Primer Congreso de los Trabajadores del Carbón reunió a 1000 personas entre mineros y pobladores. Entre otras cosas, resolvió presentar demanda penal contra Taselli por el vaciamiento y se inició la etapa final de esa lucha. El año 2002 cayó la concesión.

Por lo tanto, el Estado Nacional, las Instituciones del Régimen y los Gobiernos SON RESPONSABLES de la tragedia de Río Turbio por acción o por omisión de sus deberes y como mínima sus funcionarios debería caberles la tipificación penal del "dolo eventual" porque sabían que podía ocurrir una tragedia y no hicieron nada para evitarla. También son responsables de que hasta el presente la Justicia no impute a los responsables políticos y a Taselli. Lo que sí hicieron fue destinar una enorme cantidad de dinero para sobrevivientes y familiares de los muertos buscando comprar su silencio e inacción(...)".
Fuente: www.anred.org /14-6-09 

III. Analizar situaciones conflictivas con el capitalismo

Raúl Zibechi (Argenpress.info), en "Masacre en la Amazonia: la guerra por los bienes comunes", nos ayuda a situarnos en la actual etapa recolonizadora del capitalismo que tiende a convertir los territorios en acuerdo con sus agronegocios, su superexplotación del petróleo y del mar, su megaminería a cielo abierto, su IIRSA, sus mega emprendimientos turísticos e inmobiliaros...Opina: "La masacre perpetrada el Día Mundial del Medio Ambiente, 5 de junio, contra indios amazónicos por el gobierno de Alan García, es el último capítulo de una larga guerra por la apropiación de los bienes comunes, apoyada en la firma del TLC entre Perú y los Estados Unidos".

 

Nos introduce en la lógica capitalista que en Argentina se comprueba tanto en el oficialismo como en las derechas: "El 28 de octubre de 2007 Alan García publicó un largo artículo en el diario El Comercio, de Lima, bajo el título “El síndrome del perro del hortelano". Considera la naturaleza como un recurso, y sostiene que negarse a expolotarla es una tontería, pasando por alto cualquier debate sobre la conservación de la Amazonia: “El viejo comunista anticapitalista del siglo XIX se disfrazó de proteccionista en el siglo XX y cambia otra vez de camiseta en el siglo XXI para ser medioambientalista” .

En su opinión, los que se oponen a la explotación intensiva de la Amazonia son como el perro del hortelano, que no come ni deja comer". “Hay millones de hectáreas para madera que están ociosas, otros millones de hectáreas que las comunidades y asociaciones no han cultivado ni cultivarán, además cientos de depósitos minerales que no se pueden trabajar y millones de hectáreas de mar a los que no entran jamás la maricultura y la producción. Los ríos que bajan a uno y otro lado de la cordillera son una fortuna que se va al mar sin producir energía eléctrica” , dice en su artículo.

“El primer recurso es la Amazonia” , asegura. Son 63 millones de hectáreas que propone parcelar en grandes propiedades de "5.000, 10.000 o 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología".

Sobre la tierra, apunta que no se debe entregar pequeños lotes de terreno a familias pobres que no tienen un centavo para invertir", y que "esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología". Poco le importa que esas tierras sean propiedad colectiva de las comunidades, ya que en su opinión son apenas “tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente” ".

 

Nos anticipa hacia dónde conducen las democracias restringidas:"El TLC y los Decretos Legislativos

En base a esa lógica de convertir todo en mercancía, el gobierno pidió al Congreso facultades para legislar los temas relativos a la implementación del TLC a través de Decretos Legislativos (DL). El 19 de diciembre de 2007, el Congreso le otorga plenas facultades al gobierno para legislar durante seis meses por decreto materias vinculadas al TLC, a través de la Ley 29157. Amparado en esas potestades, elabora 99 DL que están en la base de la polémica actual.

Un informe jurídico independiente difundido por OXFAM América, concluye que el Poder Ejecutivo aprovechó las atribuciones cedidas temporalmente por el Parlamento “para expedir un amplio número de normas con ninguna o muy escasa vinculación efectiva con el TLC, distorsionando y desnaturalizando así los términos de la delegación aprobada por el Congreso”(...)".

Nos interpela a militar la Memoria, Verdad y Justicia en forma integral teniendo en cuenta la criminalización de la pobreza, el estado de excepción en las cárceles superpobladas de pobres, la judicialización de la protesta social y las leyes antiterroristas. Recuerda:"La masacre de los penales
El 18 de julio de 1986, a las seis de la mañana, los presos políticos pertenecientes a Sendero Luminoso en las cárceles de San Juan de Lurigancho y El Frontón, y el penal de mujeres Santa Mónica, en Lima y Callao, se amotinaron de forma coordinada. Los hechos sucedieron de forma simultánea a la realización de un congreso de la Internacional Socialista en Lima, en el que participaba el Partido Aprista Peruano encabezado por el entonces presidente Alan García.

Los presos elevaron un pliego de 26 demandas vinculadas a la mejora de las condiciones de reclusión. Una reunión del Consejo de Ministros encargó a las Fuerzas de Operaciones Especiales de la Marina la recuperación de los penales. El primero fue la cárcel de mujeres a cargo de la Guardia Republicana, que demolió una pared, lanzó gases paralizantes y liberó a los rehenes con un saldo de dos presas muertas.

A medianoche se inició el ataque a la cárcel-isla de El Frontón por parte de la Infantería de Marina. El director del penal, el juez y el fiscal protestaron por la presencia de marinos a quienes negaron autorización para ingresar al edificio. En el asalto murieron tres miembros de las fuerzas armadas, un rehén y 135 presos, sobreviviendo apenas 34. En Lurigancho actuó la gendarmería y el Ejército con un saldo de 124 senderistas muertos y ningún uniformado.

El escándalo nacional e internacional fue enorme. Americas Watch aseguró que fue el más devastador atentado contra los derechos humanos en el Perú en décadas, ya que “se mató a sangre fría a gran cantidad de prisioneros después de haberse rendido". La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó los hechos y una comisión parlamentaria encontró suficientes pruebas para determinar la responsabilidad política del presidente. Sin embargo, Alan García otorgó impunidad a los autores de la masacre. El vicealmirante Luis Giampietri Rojas, jefe del operativo de la Marina en El Frontón, es el actual vicepresidente del segundo gobierno de Alan García (...)".
Fuente: www.argenpress.info /12-6-09
        

En consecuencia, la resolución de los problemas fundamentales, al presente y futuro en común, requiere  enfrentar la política pro capitalista sea del oficialismo o de la derecha más desembozada. Es decir, no hay alianza posible con ninguna de las dos por ser componentes de la democracia restringida que legaliza, legitima -e implica en- las relaciones de poder económico, político y cultural existentes desde la dictadura genocida.  

Son responsables de la seguridad jurídica y la creencia mayoritaria que la recolonización del país es desarrollo o crecimiento y que la integración continental mediante el IIRSA y el modelo extractivo exportador es solidaridad con los pueblos hermanos, o peor aún que conduce a la segunda independencia.

 

Desde abajo y a la izquierda, nos toca organizar un frente cultural político en sus significados y sentidos más enraizados al despertar de la diversidad popular conforme lleva a cabo aprendizajes mutuos sobre diferencias que potencian el buen vivir de todos; intercambios constructores de relaciones recíprocas; y deliberación conjunta acerca de la otra sociedad para el otro trabajo.

 

Es cultural por reconocer la heterogeneidad de las muchas identidades de los sujetos de derechos y el dominio capitalista e imperialista mediante alienación como trabajador, disociación en roles cotidianos, escisión entre lo político y lo social, desinformación, manipulación, inculcación de creencias contrarias a intereses populares,... 

 

Ese reconocimiento está en la base de la política del buen vivir propuesto por los pueblos indígenas y la soberanía alimentaria que elaboró Vía Campesina. Ambos paradigmas de desarrollo alternativo reclaman la autogestión y el autogobierno de los de abajo.

 

Es político porque esos espacios de comunicación, encuentro y creación de vínculos proyectados en hacer posible la convivencia apreciadora de la diversidad de identidades:

se efectivizarán si se derrota al capitalismo en todos sus campos de actividad opresora.