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Junio 2009 |
La crisis estructural
del capitalismo nos da la oportunidad para decir:

Gráfico tomado del libro “Objetivo
Decrecimiento”
En tiempos de crisis civilizatoria, otra
sociedad y otro trabajo son posibles si dejamos de resignarnos y asumimos el
¡basta! al Estado, al trabajo y a la des-socialización que sostienen al
capitalismo, cuyo funcionamiento socioeconómico grafica el libro “Objetivo
Decrecimiento” (Ed. Leqtor, Barcelona 2006) Helena Norberg-Hodge, del
colectivo Silence.
Correspondiente a la primera hipótesis
Podemos creer y confiar en la consigna "fortalecer el Estado para liberar la nación" a causa de quedarnos en valorar, por ejemplo, las privatizaciones y las descentralizaciones como simples transferencias y debilitamientos del Estado. Pero el avance y profundización del paraíso rentable para las transnacionales y sus socios locales sólo son posibles por la seguridad jurídica e impunidad que le brinda su Estado, cuyo origen fundamental está en constituirse terrorista ejecutor de la planificación genocida. La impunidad de extremar el aplastamiento de la lucha contra las clases oprimidas se mantiene y afianza a través de la democracia restringida de los distintos gobiernos de turno.
Pensemos en el honrar la deuda, continuado por el des-endeudamiento del gobierno K, como prioridad del Estado de Argentina que garantiza, junto con la ley de Entidades Financieras en vigencia, el acelerado proceso de concentración y desnacionalización tanto económica como territorial. Las privatizaciones y descentralizaciones complementaron a posteriori la aplicación estatal del Consenso de Washington para reforzar la inviabilidad de economías regionales extra-pampeanas, el desmantelamiento del Estado social con consolidación tanto de feudos provinciales como de las fuerzas de seguridad e inteligencia militarizadas, la dependencia de universidades e instituciones científico-tecnológicas del poder económico transnacionalizado e imperialista.
Como dice el zapatismo, no se trata de luchar contra el neoliberalismo sino de hacerlo contra el capitalismo hoy mundializado. Esta lucha se da de distintas maneras y en:
1. Contra la megaminería y el funcionamiento de los poderes públicos
Colectivo
Sí a la Vida,
Francia invita a:
"Argentina
¡Alto a la política minera destructora!
¡No nos dejemos engañar ! no podemos sentirnos ajenos a las realidades que están viviendo las poblaciones locales en aquellas regiones de explotación minera en Argentina como en otros países del Sur. Las empresas occidentales, nuestro modo de vida y nuestro consumo desempeñan un primerísimo papel en el modelo de desarrollo exportador, extractivista y derrochador basado en la actividad minera destructora.
Por eso
deseamos llamar la atención de los candidatos a las elecciones legislativas y
senatoriales del futuro 28 de junio en Argentina dirigiéndoles el petitorio que
os convidamos a firmar".
Colectivo Sí a la Vida,
Francia
Texto del petitorio
Señora Presidenta, Señoras y Señores candidatos a las elecciones legislativas y
senatoriales,
Con nuestro mayor respeto, nos permitimos dirigirnos a Ustedes, para
comunicarles nuestra gran preocupación por el recrudecimiento en Argentina, de
proyectos mineros a cielo abierto en la región andina, especialmente, en la
Provincia de Jujuy, con la reactivación de Mina Pirquita y numerosos pedidos de
cateo y exploración en diferentes departamentos de la Puna. La misma prestigiosa
Quebrada de Humahuaca, inscripta desde el año 2002 en el Patrimonio Natural y
Cultural de la UNESCO, se encuentra amenazada por seis pedidos recientes de
cateo por la Empresa Uranio del Sur S.A en el departamento de Tilcara,
autorizados y luego suspendidos provisoriamente ante la oposición local.
El carácter irremediablemente destructor de la tecnología de explotación a cielo abierto que recurre a grandes cantidades de Energía, Agua, y productos altamente tóxicos, se encuentra abundantemente documentado en cuanto al medio ambiente, al entorno social y cultural, a la salud, a la permanencia y a la vida misma de las poblaciones locales.
Existen en las propias Fiscalías Federales, numerosas
denuncias penales de contaminación de empresas mineras actuales y muchas otras
que han sido abandonadas hace más de 20 años, sin haberse realizado ningún tipo
de remediación de pasivos ambientales de dichas minas. Esto hace que las mismas
sigan actualmente contaminando ríos y perjudicando a la población. Los casos de
las localidades de Abra Pampa y Pan de Azúcar han sido abundantemente
documentados. De igual manera, es notorio el carácter espoliador de este tipo de
extracción implementado por empresas extranjeras beneficiando de escandalosas
exenciones fiscales y de privilegios energéticos y de uso de las reservas
hídricas.
¿Qué será de la Quebrada de Humahuaca con una o varias minas de uranio?¿Qué será
de sus campesinos indígenas, de sus cultivos regados con agua altamente
contaminada, con una atmósfera inevitablemente impregnada de elementos
radiactivos llevados a centenares de kilómetros, de su “Patrimonio Natural y
Cultural”, de su auge turístico promovido durante años por los últimos
gobiernos provinciales? ¿Qué será de la Puna Jujeña y de sus 50.000 habitantes,
y más allá, cuando se acentúe todavía más el envenenamiento y el descenso de su
napa freática, cuando se vuelva imposible la actividad agropecuaria tradicional?
¿Para qué lucharon los grandes próceres argentinos tan recordados en toda la
tradición patriótica, si los argentinos del siglo XXI abren su puerta a un
neo-colonialismo peor aún que la colonia de la cual fueron liberados? ¿De qué
independencia económica, energética, cultural podemos hablar cuando empresas
extranjeras se llevan todo, dejando detrás de ellos migajas, desastres
ambientales y sociales irreparables, y las reservas minerales e hídricas
saqueadas? Qué humillación para la Argentina, las limosnas de las empresas
mineras a hospitales, escuelas y universidades para hacer olvidar sus
privilegios exorbitantes otorgados durante el fatídico decenio de los noventa, y
plasmados en una indignante ley de presupuesto de minería todavía
sorprendentemente inmodificada.
Nos atrevemos a solicitarles que exijan un particular respeto de la Ley General
de Medio Ambiente Número 25 675 y del Convenio Número 169 de la Oficina
Internacional del Trabajo (OIT) relativo a las Comunidades Aborígenes. Deseamos que
el Poder Judicial promueva la sanción rigurosa de los delitos ambientales y que
el Poder Legislativo abra la Ley a los nuevos paradigmas tecnológicos y éticos.
Por favor, que el maravilloso País de la Argentina
no transforme sus paisajes en desiertos,
no destruya su invalorable patrimonio natural y su valiosa diversidad cultural,
no aumente las poblaciones marginales de sus suburbios con sus campesinos y aborígenes forzados al exilio durante y después de las actividades mineras!
Finalmente, quisiéramos expresar nuestra indignación y nuestra incomprensión
ante el veto a la ley 26.418 de Protección de los glaciares y del ambiente
periglaciar. Nos indignan también las modificaciones llevadas a la ley que
podrán debilitarla y hasta vaciarla de su contenido, a causa de las ambigüedades
introducidas. Es indudable que los cambios integrados al artículo 6, al permitir
la implantación de infraestructuras declaradas de “interés público”, juegan con
la ambigüedad de términos que pueden interpretarse de distintas formas. Por
ejemplo, la extracción minera ya se ha calificado como una actividad de interés
público en el artículo 13 del Código de mina.
Frente a proyectos mineros que conllevan importantes consecuencias
medioambientales, en particular el de Pascua Lama situado entre Argentina y
Chile, creemos que esta ley debe contar con una defensa firme para evitar
catástrofes irreversibles. En estos tiempos de calentamiento global y de
deshielo acelerado de los glaciares de Argentina y otros lugares, cuando el agua
genera considerables tensiones y puede llevar a conflictos geopolíticos, es
nuestro deber adoptar un comportamiento responsable respecto a esos campos de
hielo. La desaparición de los glaciares y el debilitamiento de la reflexión de
los rayos solares que proporcionan, aceleran el calentamiento global. La
permanencia de los glaciares atañe a todos. Por consiguiente, les pedimos a
Ustedes hacer todo lo que se encuentre en su poder para protegerlos.
Esperamos de Ustedes que sepan enviar a los argentinos y al mundo entero, un
mensaje fuerte a favor de los Derechos Humanos Ambientales y de la Equidad en la
repartición de las riquezas.
Con esta esperanza y confianza, saludamos a
Ustedes muy atentamente.
Firmas :Nombre, Apellido, ciudad, país,
organización/profesión
Fuente: http://www.noalamina.org/ 5-6-09
2. Contra el Estado al servicio de las transnacionales
a) Para el boom minero
Página/12 informa:"Casi sin discusión, las universidades nacionales aceptaron percibir y repartirse fondos millonarios provenientes de un empresa resistida por su impacto ambiental: la minera La Alumbrera, una empresa que –según la Justicia Federal en una causa aún abierta– ha incurrido en el presunto delito de contaminación peligrosa para la salud, por lo que uno de sus ejecutivos está procesado. Luego avalada por cada institución, la decisión del Consejo Interuniversitario Nacional de aprobar el ingreso a las arcas académicas primero de 50 millones de pesos y, ahora, de otros 36 millones generó malestar entre los numerosos investigadores de las propias universidades que hace tiempo vienen alertando sobre los riesgos de la explotación minera “a cielo abierto” que se expande en el país: “La Alumbrera es un proyecto que atenta contra el medioambiente. Al aceptar estos fondos, la universidad pública está dando su consentimiento a un emprendimiento que va contra los intereses del país”, dijo a Página/12 Abraham Gak, profesor honorario de la UBA y coordinador del Plan Fénix.
El yacimiento de oro y cobre Bajo La Alumbrera se ubica en el departamento catamarqueño de Belén y los derechos de su explotación le pertenecen a Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (Ymad), ente compuesto por la provincia de Catamarca, el Estado nacional y la Universidad de Tucumán –el yacimiento fue descubierto por científicos de la casa, que en 1948 lo registraron a nombre de la institución–. Para explotar la mina, Ymad conformó en 1994 una unión transitoria de empresas con Minera Alumbrera Ltd., formada por corporaciones extranjeras: tras sucesivas compras y ventas, hoy son Xstrata Plc, de Suiza, Goldcorp y Yamana Gold, ambas de Canadá.
La actividad empezó en 1997 y hoy se trata de la mina más grande del país, una de las mayores del mundo (ver “Los números...”).
Al menos desde 1999, pobladores y funcionarios vienen presentando reiteradas denuncias por la contaminación generada por derrames y filtraciones. La causa que más prosperó se inició con una denuncia de un ex director de Medio Ambiente de Tucumán, el biólogo Juan González, por los niveles de metales hallados en el canal DP2, donde desemboca el mineraloducto de La Alumbrera. En mayo de 2008, la Cámara Federal de Tucumán consideró que “se encuentra acreditada la existencia de contaminación ambiental en el canal de desagüe donde vuelca sus efluentes industriales la empresa Minera La Alumbrera” y procesó al vicepresidente de la firma, Julián Rooney.
Como pruebas, el expediente citó informes de impacto ambiental de la propia minera, pericias realizadas por la Gendarmería y estudios de la Secretaría de Ambiente de Tucumán. Además de un informe de la propia Secretaría de Minería de la Nación, que consigna según recordaron los jueces al procesar a Rooney que el canal DP2 “presenta concentraciones de sólidos totales disueltos, sulfatos y molibdeno (...), hierro, manganeso, arsénico y boro, superando los límites establecidos por la normativa aplicable”, por lo que “el impacto considerado es de carácter negativo, con un fuerte grado de perturbación y un alto valor ambiental”.
¿Por qué las universidades reciben fondos de esa empresa? Ymad percibe el 20 por ciento de las utilidades de la explotación de la mina. El 60 por ciento de ese monto se dirige a Catamarca y la mitad del otro 40 por ciento va para la Universidad de Tucumán; el resto se distribuye entre las demás casas de estudios nacionales, según dispone la ley 14.771. Por primera vez desde que la mina se puso en actividad, el año pasado llegaron al sistema universitario 50 millones de pesos. Y hace apenas algunos días llegó una segunda partida, por 36,8 millones. Antes de arribar a las casas de estudios, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el cuerpo que integran los rectores de todas las universidades públicas, debió acordar el reparto de los fondos.
“Los rectores nos limitamos a discutir la distribución que nos pedía el ministerio”, explicó el actual presidente del CIN, Darío Maiorana, consultado por este diario. “Eventualmente, las universidades podrían negarse a recibir los fondos, pero hay una responsabilidad derivada de la ley que los asigna”, argumentó otro rector. La principal discusión entre los rectores se centró en los montos correspondientes a cada universidad. Menor interés despertó la propuesta de unos pocos rectores, quienes pretendían definir un destino global para los recursos: finalmente, sólo se acordó “sugerir” que los fondos de la minera se aplicaran “a proyectos institucionales”, es decir, no a un mero refuerzo presupuestario para afrontar gastos corrientes.
Tras la resolución del CIN, entre fines del año pasado y los primeros meses de 2009 cada universidad fue aprobando en sus consejos superiores el ingreso a sus arcas de la partida inicial de La Alumbrera. En la UBA, por ejemplo, los 3,4 millones que le tocaban se aprobaron este año como recursos propios, sin debate alguno. Lo mismo ocurrió en la mayoría de las casas de estudios. En otras universidades nacionales, como las del Sur, Mar del Plata y la Patagonia (SJB), hubo mociones de rechazo presentadas por profesores y estudiantes, pero resultaron minoría. Las principales objeciones a la vinculación entre universidades y minería fueron planteadas por organizaciones sociales y, desde la comunidad académica, por los investigadores críticos del modelo de desarrollo vigente, extractivo y exportador de materias primas, avalado por el Estado y las grandes corporaciones.
“En el peor de los casos, las universidades deberían usar esos recursos para investigar seriamente las consecuencias de la explotación minera a cielo abierto, una forma de explotación que, a mi juicio, va a dejar sin agua potable a las poblaciones cercanas y que no es conveniente para los intereses del país”, dijo Abraham Gak. “Es inadmisible que las universidades acepten esos fondos –estimó Mirta Antonelli, profesora de la Universidad de Córdoba–. Los rectores no pueden ignorar la procedencia de estos fondos; de hecho, algunos lo conocen perfectamente, porque hay universidades que les venden sus servicios a estas empresas. Por otro lado, hay un aspecto ético involucrado, porque se trata de fondos cuya procedencia está judicializada por contaminación, que es un delito federal. Ahora se están haciendo cómplices todas las universidades” .” Fuente: http://www.pagina12.com.ar/ 5-6-09
b) Para el boom de los agronegocios
Jorge Eduardo Rulli sostiene en sus editoriales del programa radial Horizonte Sur:
Editorial de
19-4-09 "(...)En
el común de la gente, tanto del campo como de la ciudad, las instituciones
que forman opinión pública, sembraron muy firmemente la idea de que los
tóxicos de la agricultura son “remedios” y esta palabra remedio es
una palabra clave para develar ahora la terrible conspiración de que fuimos
víctimas por parte de las Corporaciones. Todavía los informes oficiales del
Estado argentino refieren a Fitosanitarios, no a tóxicos de la agricultura.
Y esos informes que hablan de fitosanitarios, no están escritos
precisamente, por los fumigadores. No, están escritos por profesionales
capaces en su materia, profesionales que estudiaron en las Universidades
argentinas donde el Pueblo pagó sus estudios, esos profesionales tienen
títulos y doctorados asimismo, en Universidades extranjeras en cursos y post
grados, que el Estado Argentino solventó, esos profesionales trabajan en
oficinas y escritorios alejados de todo riesgo de contaminación y cobran
sueldos mensuales que multiplican por cien o por doscientos, el de un pobre
banderillero al que se lo convenció, de que debía soportar con estoicismo el
baño químico, cada vez que el avión o el mosquito fumigador llegaba al
límite ese del campo, en que él estaba allí parado, haciendo la marcación
con su banderita roja… Ahora como es un año electoral, parece que los
sojeros son los meros convictos, los sojeros y los aplicadores, entonces,
los autores intelectuales de este modelo genocida, se permiten recordarnos
que ellos son progresistas y señalan a los culpables, que no son en cierta
medida sino las víctimas también de las políticas de Estado que se planearon
y ejecutaron, desde la Secretaría de Agricultura, pero en especial desde el
INTA y el SENASA.
Ahora, porque es un año electoral, resulta que hasta el CONICET descubre que
esos doscientos millones de litros anuales que se han estado arrojando cada
año, sobre las tierras y los pueblos argentinos, son altamente tóxicos.
Pero han transcurrido doce años en que ese crimen fue avalado día por día,
doce años en que se silenció a quienes lo denunciábamos, doce años en que
perdimos nuestros trabajos en el Estado, doce años en que acallaron los
informes de centros de investigación que de manera valiente denunciaban los
daños crecientes a los ecosistemas y a la salud humana, mientras toneladas y
toneladas de tóxicos se continuaban derramando en forma implacable sobre los
pueblos del interior… Ahora, desde la prensa adicta resulta aceptable
reconocer, en un año electoral, el poder letal de esos productos que hasta
ayer llamaban fitosanitarios, y que insistían con infinita crueldad e
irresponsabilidad, en que podían beberse como el agua sin perjuicio alguno
para la propia salud. Y eso no slo lo hemos escuchado de notorios sojeros
como el Dr. Víctor Trucco de AAPRESID, la Asociación de siembra directa.
Recuerdo que lo dice en la película que hiciéramos con Nicolás Sarquís en el
año 2003 desde la Secretaria de Cultura de la Nación, película que se
llamaba “Soja ¿panacea alimentaria o arma
silenciosa?” y que fuera transmitida reiteradamente por la
televisión nacional con el respaldo del entonces secretario de Cultura Rubén
Stella. En esa película Sarquís lleva la cámara a repetir de manera
graciosa para el público, el gesto teatral de Trucco de echarse al garguero
una copita de glifosato.
Que el glifosato se podía beber como agua".
Editorial
31-5-09
"(…)Durante años explicamos el modelo
de los monocultivos, anunciamos y luego denunciamos sus terribles consecuencias
y también, sus impactos sobre la salud de las poblaciones. El cáncer era una
epidemia y las ciudades se vieron rodeadas de cinturones de indigencia, pero
continuábamos sin querer enterarnos de las verdaderas causas, y además, comiendo
milanesas de soja. Ahora al fin ese tema salió a la superficie, llegó a la tapa
de los grandes diarios, alcanzó a la Corte Suprema y obligó a algunos altos
funcionarios a pronunciarse. Entonces, se nos promete formar comisiones que
investigarán la situación… yo me pregunto: ¿qué es lo que van a investigar, si
todo es tan pero tan evidente? Cuántas veces nos lo explicó el general, que las
comisiones se forman para que no pase nada… Cuánto hace que en el Ministerio de
Salud se formó una comisión para investigar el caso del Barrio Ituzaingó de la
ciudad de Córdoba? Y qué pasó con la Comisión? No pasó nada… por supuesto, que
no pasó nada…
Ahora, el Ministro de Ciencia y Tecnología nos promete que la
Facultad de Agronomía de la UBA, va a evaluar con el respaldo del INTA, el
empleo de agroquímicos y sus posibles efectos sobre el ambiente y la población
urbana y rural… ¿Nos están tomando el pelo?... si son justamente ellos, los que
implementaron el modelo, si ellos lo trajeron, lo impusieron, si ellos
colonizaron a los ingenieros agrónomos, les lavaron la cabeza a los jóvenes y a
los productores, los convencieron de la bondad del Agronegocio, de la maravilla
de las tecnologías de punta, de la conveniencia de usar semillas genéticamente
modificadas, de la necesidad de los agrotóxicos… Si ellos son los que continúan
repitiendo que no exportamos commodities sino conocimientos…
Pero hay más todavía en esta saga…el biólogo Andrés
Carrasco hace público con mucho valor, sus experiencias de laboratorio sobre
embriones de anfibios afectados por glifosato y el Ministro de Ciencia y
Tecnología sin mayores elementos que lo respalden sale inmediatamente a
desmentirlo y a objetar que las condiciones de un laboratorio puedan
extrapolarse a la situación de la Argentina, y acto seguido diversos científicos
e instituciones inician una polémica de academia sobre protocolos y embriones, a
lo que se añade siempre la necesidad de investigar más sobre el tema… Nos están
tomando el pelo.
Si en algo tiene razón el tecnólogo Barañao es en subestimar
los resultados producidos en un laboratorio. El verdadero laboratorio son
nuestras dieciocho millones de hectáreas de cultivos transgénicos, con población
incluida, como animalitos de experimentación, dieciocho millones de hectáreas
con los mismos patrones agroquímicos en todo el territorio, con vuelos rasantes
constantes que asperjan los cultivos con tóxicos, con ingesta de sojas
transgénicas por parte de la población objeto, que se incorporan gracias a los
alimentos industrializados y a las ayudas alimentarias a los desempleados.
Dieciocho millones de hectáreas, si no le sumamos las que existen en Paraguay,
en Bolivia, en Uruguay y en Brasil. No existe en el mundo un experimento de
laboratorio de estas proporciones, con tantos millones de personas sometidas a
un experimento de las Corporaciones transnacionales con organismos genéticamente
modificados y agrotóxicos, sin haber sido consultadas y sin que lo sepan
siquiera. Entonces, cuando hablamos de una situación gravísima, cuando hablamos
de genocidio o de crímenes de lesa humanidad… ¿estamos exagerando?
Me pregunto, ¿cómo hacer para endulzar esta situación
y que el público que durante años no se quiso enterar, ahora no se abrume? ¿Cómo
hacemos para que esa izquierda que cada vez que hablábamos de los monocultivos y
del modelo de la soja RR nos sacaba del tema, llevándonos a la situación de los
campesinos de Santiago del Estero, como si ellos en la ciudad y sus hijos que
estudiaban en la Facultad de Ciencias Exactas o en la de Agronomía, no tuviesen
nada que ver con la instalación del modelo, como si no estuviésemos en el centro
de irradiación del modelo, de un modelo que se constituye a partir de paradigmas
del mundo, que responde a una visión de la ciencia empresarial, que depende de
la creencia de que las tecnologías son neutras, y en el que la voracidad y la
rapacidad del sojero son tan sólo los últimos eslabones de una cadena de
complicidades, que se basan en el concepto de que la agricultura es un negocio
más, y en la búsqueda constante de la rentabilidad, y cuyo origen tiene una
clara autoría intelectual.
Y esa autoría intelectual se fundamenta en
convicciones y en presupuestos ideológicos, que, son compartidas por el grueso
de los sectores progresistas y los sojeros. Por eso es que uno de los
inspiradores de este modelo de ciencia y tecnología, tal como es el biólogo
Alberto Kornblitt de la Facultad de Ciencias Exactas, era justamente el
candidato de la izquierda y de las organizaciones de derechos humanos al
rectorado de la UBA. Allí tenemos el gran problema…. Qué le decimos a esos que
nos critican porque no valoramos las luchas populares, cuando en realidad, ellos
se refieren a esas luchas que lideraron a favor de planes asistenciales en las
urbes congestionadas por el desempleo rural, luchas que no hicieron en general
sino fortalecer e institucionalizar el modelo de Republiqueta sojera (...)".
El Grupo
de Reflexión Rural,
en su documento
del 7 de mayo de 2009, manifiesta:
"Nos pronunciamos frente a las
declaraciones del ministro de ciencia y tecnología
(…)Durante los últimos años hemos denunciado, desde el GRR y desde la Campaña Paren de Fumigar, así como lo hicieron todos los grupos amigos que la componen, tales como el CEPRONAT de Santa Fe y las madres del Barrio Ituzaingó anexo de Córdoba, el daño irreparable que producen los agrotóxicos que acompañan a las sojas transgénicas: enfermedades de carácter terminal, abortos y malformaciones. Se trata de los daños colaterales de una agricultura que merece el apelativo de agro genocidio. El informe Pueblos Fumigados, que hemos presentado, y que puede hallarse en nuestra página www.grr.org.ar, da testimonio del sufrimiento colectivo, pero también, es un camino para superarlo y una propuesta para generar modelos agrícolas alternativos más sustentables y ecológicos, en una Sociedad menos tóxica que la actual. La Argentina sojera y dependiente de la biotecnología, que respalda desembozadamente, el Ministro Lino Barañao, ha batido record de cosechas, pero también, de víctimas inocentes que reclaman justicia… ".Fuente: www.grr.org.ar
3. Contra el Estado represor y por los derechos humanos
La Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADeP), en su declaración fundacional, precisa:
"A fines del año 2006, un grupo de compañeros y compañeras,
algunos pertenecientes a diversas organizaciones políticas y otros
independientes, que en su mayoría formábamos parte desde años atrás de la
Coordinadora contra la Represión Policial e
Institucional (CORREPI), nos vimos obligados a diferenciarnos de dicho organismo
en razón de profundas diferencias políticas y metodológicas. Fue así, que
decidimos generar un nuevo espacio continuador de la lucha que veníamos llevando
adelante
durante tantos años, al que denominamos CorrepiSur.
Hemos recorrido un largo camino desde aquel momento, se sumaron nuevos
compañeros y organizaciones que venían de otras experiencias en la lucha contra
la represión y por los derechos humanos y por ello entendimos entre todos que ha
llegado el momento de encarar una nueva etapa, logrando una síntesis superadora
que tome lo mejor de todos estos años de experiencia en la lucha antirrepresiva
y lo conjugue con las nuevas necesidades que requiere el momento histórico,
refundando para ello este organismo antirrepresivo y de derechos humanos, que
desde ahora en más pasará a llamarse CADeP (Coordinadora Antirrepresiva por los
Derechos del Pueblo).
Tanto desde CORREPI en un primer momento, como desde Correpi Sur después,
fuimos definiendo nuestro punto de vista sobre las
particularidades de la lucha antirrepresiva en el marco del sistema capitalista, y en particular en la etapa
post-dictatorial en nuestro país..
En distintos documentos se caracterizó la represión como inherente al sistema capitalista y como herramienta coercitiva del Estado burgués, que "independientemente del gobierno que lo administre y en tanto representante de los intereses de los sectores dominantes", necesariamente recurre (en proporciones variables y según el grado de consenso) a estrategias represivas como el gatillo fácil, las torturas, las detenciones arbitrarias y la persecución política con el objetivo de ejercer el control y el disciplinamiento social para garantizar la aplicación de sus políticas de hambre y exclusión.
En ese contexto se producen permanentes violaciones a los derechos humanos como un accionar sistémico ejercido por el Estado, principalmente mediante la represión preventiva hacia los sectores más empobrecidos y marginados y la represión contra los luchadores populares.
Históricamente el Estado ha sido consecuente con esta práctica, criminalizando la pobreza y persiguiendo a los luchadores populares utilizando a tal fin las distintas herramientas con las que ha contado. Es que, a fin de defender el orden social establecido y los intereses de los sectores dominantes, los sucesivos gobiernos no han dudado en utilizar todos los instrumentos a su alcance, desde la represión directa y el asesinato hasta la persecución judicial a partir de leyes creadas a la medida de la persecución política.
Una de las primeras leyes promulgadas con el explícito fin de perseguir a los
que llevaban adelante luchas reivindicativas es la ley 4.144 del año 1902,
denominada "Ley de Residencia", complementada en 1910 con la ley 7.029
llamada "Ley de Defensa Social". Estas herramientas legales, junto con
las prácticas represivas abiertas fueron un hito en la persecución a los
oprimidos ya que, además de permitir la expulsión del país, llegaban a la pena
de muerte.
No es novedoso que el Estado sancione leyes a la medida de la persecución de la
protesta social y política e históricamente se han
creado y aplicado distintas
figuras jurídicas a los que reclaman activa y firmemente por sus derechos, como
así también se ha recurrido a los más atroces métodos de exterminio para imponer
las políticas del Estado burgués. El punto más alto ha sido sin lugar a dudas el
genocidio llevado adelante por la última dictadura, utilizando la doctrina de
seguridad nacional como sostén ideológico y siguiendo el mandato estadounidense
en plena guerra fría. En ese contexto las fuerzas armadas desplegaron su
capacidad represiva contra un enemigo interno, que no era ni más ni menos que el
pueblo y las organizaciones políticas revolucionarias.
Sin embargo, desde el 10 de diciembre de 1983, que es cuando comienza el período
que denominamos institucional, la política represiva del Estado ha tenido una
clara continuidad, aunque reformulando el concepto de la doctrina de la
seguridad nacional por un concepto de doctrina de la seguridad social. A partir
de esa fecha, el rol de control social y preservación de las bases del sistema
se va a desplazar desde las fuerzas armadas hacia las fuerzas policiales.
Durante el período institucional, la represión de las fuerzas policiales se
efectuó en un primer momento fundamentalmente sobre los pobres en general y
sobre los jóvenes y los sectores en lucha en particular. Se explica ese cambio
de enemigo interno, ya que se pasa del "enemigo real" de la década del
70', al "enemigo potencial" de estos tiempos, debido a que los pobres y
los jóvenes tienen sobrados motivos para rebelarse y para darle sentido político
a ese levantamiento.
Además, al comenzar a gestarse la resistencia más organizada políticamente de
los sectores en lucha, el Estado aplicó de manera brutal toda su fuerza para
perseguir, encarcelar y asesinar a los luchadores. Teresa Rodríguez, Víctor
Choque, Aníbal Verón, Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, Carlos "Petete"
Almirón, entre otros asesinados por las fuerzas estatales, la existencia de
presos políticos a lo largo del país, miles de causas penales contra militantes,
han sido el resultado más visible de esa política.
Y en este sentido los gobiernos de Raúl Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y
Kirchner han sido claros exponentes, con sus matices, de la política de
represión contra el pueblo. Desde 1983 a la fecha se profundizó la mano dura, a
los fusilamientos de la policía se los llama "enfrentamientos"; a los
ocupantes de tierras o viviendas, "usurpadores"; a los extranjeros
pobres, "indocumentados"; a los niños "delincuentes infanto juveniles",
a los luchadores populares "delincuentes", a los presos políticos
"presos a secas", y a las organizaciones populares se las continúa
catalogando de "terroristas", pero ahora con "ley" y todo.
Actualmente, a pesar de que la gestión de los Kirchner se ha querido
autoproclamar el "gobierno de los Derechos Humanos", vemos que la situación en
nada ha cambiado. Tras 6 años de gobierno los resultados hablan por sí mismos:
más de mil casos de gatillo fácil, miles de militantes acusados penalmente, la
sanción de la denominada "Ley Antiterrorista", la existencia de presos
políticos, la mayoría de los genocidas libres y la desaparición forzada de Jorge
Julio López y Luciano Arruga.
Teniendo en cuenta que «la represión institucional» es una herramienta indispensable del Estado burgués, entendemos que la lucha antirrepresiva tiene un profundo contenido ideológico y que sólo tiene sentido enmarcada en la gran batalla del objetivo estratégico: la derrota del capitalismo. Sin embargo, una organización antirrepresiva y de derechos humanos no puede ocupar el rol protagónico en la construcción del proyecto del cambio revolucionario, ya que su ámbito es la lucha reivindicativa por los derechos humanos, en la cual, por otra parte, confluyen y conviven diversas visiones sobre las formas de construcción revolucionaria y la disputa por el poder.
Pero lo que sí nos proponemos es no limitarnos a actuar con un carácter
meramente defensivo, sino aportar e intervenir directamente en
la lucha de
clases desde nuestro rol de organismo de derechos humanos, generando políticas
concretas y aportando a la necesaria coordinación con organizaciones y
militantes para ir generando espacios de doble poder y empujar -desde nuestro
aporte- la lucha popular.
Definimos el concepto de «derechos humanos» con un sentido amplio y dinámico, y
entendemos imprescindible ir limitando y condicionando
la política del Estado con el accionar antirrepresivo, siendo conscientes que la única
posibilidad de vigencia plena de los derechos del pueblo es la derrota del
capitalismo. En ese sentido tomamos la definición que diera nuestro compañero
León "Toto" Zimerman, respecto a que "Los derechos humanos son los derechos que
tiene el pueblo de hacer
la revolución".
Estas definiciones son y han sido siempre el eje y la base de los acuerdos para
construir con todos los compañeros y organizaciones que se acercaron a nuestro
organismo. Estamos convencidos que la coordinación en la lucha antirrepresiva
nos permite generar política en conjunto, entendiendo la misma como una
herramienta de autodefensa popular y de intervención en la dinámica de lucha,
buscando influir no sólo en un determinado segmento de los militantes
organizados, sino en las masas "que son finalmente las que deciden el curso de
la historia". Por estas razones,
desde CADeP seguimos apostando a la pluralidad dentro del campo popular,
llevando adelante la tarea común de confrontar la represión estatal con unidad,
organización
y lucha.
CADeP seguirá llevando adelante el trabajo concreto que comenzamos hace años
contra las políticas de gatillo fácil, la criminalización de la protesta y de la
pobreza, y exigiendo la libertad de todos los presos políticos y la cárcel para
los asesinos de ayer y de hoy. También como hasta ahora, impulsaremos
activamente las diversas construcciones que integramos, como la Multisectorial
"Chau
Pozo", en la zona sur del conurbano, la Coordinadoras Antirrepresivas del
Oeste, de La Matanza y el Encuentro "Memoria, Verdad y Justicia" a nivel
nacional.
Continuamos fieles a nuestra historia y con el compromiso renovado de enfrentar
las políticas represivas del Estado y aportar a la construcción de una sociedad
sin explotadores ni explotados, convencidos de que hoy más que nunca el único
camino sigue siendo la lucha. Buenos Aires, 15 de Mayo de 2009".
Fuente: www.anred.org
4. Contra las redes de trata y el Estado proxeneta
La
Asociación Civil La Casa del Encuentro convoca el día
3 de cada mes a las 18.30hs frente al Congreso de la Nación (Entre Ríos y
Rivadavia) - Buenos Aires- Argentina:
"Por las Mujeres y Niñas Desaparecidas y secuestradas en Democracia por las
redes de trata para la prostitución con la consigna:
ELLAS NO PUEDEN
ESPERAR MÁS.
Por Marita Veron, Florencia Penacchi, Andrea López, Fernanda Aguirre y por las
más de 600 mujeres y niñas desaparecidas.
Justicia para Otoño Uriarte
Justicia para Dana Pecci
Radio abierta, sentada y ronda
alrededor del Congreso
Para exigir aparición con vida, y reclamar justicia
Diferentes organizaciones de mujeres, sociales, feministas, barriales,
Sociedades de fomento, políticas y personas independientes estaremos allí junto
a ellas exigiendo:
Por la aparición con vida de todas las mujeres y niñas desaparecidas y secuestradas por las redes de trata para la prostitución.
Reforma a la Ley de Trata.
Los secuestros, desapariciones de mujeres se declaren DELITOS DE LESA HUMANIDAD.
Basta de complicidades del poder político, judicial y policial
Desmantelamiento de las redes de trata.
Por Florencia, por Fernanda, por Marita, por Andrea y
Por todas las que ya no pueden esperar más.
SIN “CLIENTES” NO
HAY PROSTITUCIÓN NI TRATA
SEXO PAGO ES SEXO ESCLAVO
Repudiamos toda la forma de violencia hacia las mujeres y niñ@s
La Federación Universitaria de Buenos Aires "contra las redes de trata" explica el porqué:
"En nuestro país 600 mujeres son secuestradas anualmente por las redes de trata para ser obligadas a prostituirse. Es el tercer negocio ilegal a nivel internacional después del narcotráfico y la venta de armas. Estas redes mantienen en una misma línea de organización y complicidad a la policía, jueces, funcionarios del Estado y empresarios.
Es tan así que el gobierno nacional junto a la oposición han votado a favor de una ley de trata que favorece a los proxenetas y sus socios: aplica penas irrisorias y excarcelables, no incauta sus bienes y exige que las mujeres mayores de edad demuestren el no consentimiento. (...)
En el último Congreso extraordinario
de la FUBA, realizado en el mes de abril, sesionó una comisión de la mujer la
cual resolvió, entre otras cosas, impulsar una campaña contra la trata de
personas y colocar como reclamo fundamental dirigido al gobierno: la aparición
con vida de Florencia Pennacchi y de todas las mujeres
secuestradas/desaparecidas por las redes de trata. Desde la FUBA estamos
convencidas/os que la única manera de recuperar a nuestras mujeres, niñas y
niños es por el camino de la movilización y organización independiente de los
poderes políticos de Estado. (...) Por eso, resolvimos convocar a estas jornadas
con el objetivo de hacer conciente este problema y comprometer a decenas y
cientos de estudiantes en la lucha por el desmantelamiento de las redes y la
aparición de las mujeres y niños/as desaparecidas. También resolvimos marchar
todos los 3 para sumarnos a este plan de lucha".
Fuente:
comisionmujerfuba@gmail.com
En consecuencia, es imprescindible erradicar la impunidad del Estado en su accionar sistémico de: ▪garantizar y realizar violaciones de derechos humanos; ▪aplicar criminalización tanto de la pobreza como del reclamo reivindicativo; ▪legalizar y legitimar el saqueo y destrucción de las condiciones de vida; ▪pagar la estafa que reconoce deuda externa pública en incesante aumento pese a las crecientes transferencias de fondos públicos y jubilatorios que desfinancian al Estado social en sus distintas jurisdicciones; y
▪proteger y participar de súper negocios con la trata de personas, con el narcotráfico y los juegos de azar.
Se trata, en esencia, de derrotar a la prioridad del «Mercado sobre la vida» luchando y creando democracia directa e indirecta a medida que se consigue revertir el funcionamiento de feudos provinciales, del sector público...y deconstruir la lógica capitalista, las ciencias y tecnologías coloniales, las rutinas cotidianas, etc.
Correspondiente a la segunda hipótesis
Podemos situarnos en cuestionar al capitalismo si consideramos que consiste en:
1. Una forma de sociabilidad que desemplea o precariza a más de 1200 millones de personas
Ricardo Antunes, en "Trabajo y precarización en un orden neoliberal", sostiene que "es preciso decir en forma clara:
desregulación, flexibilización, tercerización, bien como todo ese recetario que se desparrama por el “mundo empresarial”, son expresiones
de una lógica social donde el capital vale y la fuerza humana de trabajo sólo cuenta como parcela imprescindible para la reproducción
de este mismo capital.
Eso porque el capital es incapaz de realizar su auto valorización sin servirse del trabajo humano. Puede disminuir el trabajo vivo, pero no eliminarlo. Puede precarizarlo y desemplear parcelas inmensas, pero no puede extinguirlo.
La sociedad contemporánea, particularmente en las últimas dos décadas, presenció fuertes transformaciones. El neoliberalismo y la reestructuración productiva de la era de la acumulación flexible, dotadas de fuerte carácter destructivo, han acarreado, entre tantos aspectos nefastos, un monumental desempleo, una enorme precarización del trabajo y una degradación creciente, en la relación metabólica entre hombre y naturaleza, conducida por la lógica social volcada prioritariamente para la producción de mercaderías, que destruyen el medio ambiente en escala globalizada.
Curiosamente, mientras tanto, han sido frecuentes las representaciones de estas formas de (des)sociabilización, que se expresan como si la humanidad hubiera alcanzado su punto máximo, o su finalidad. Muchas son las formas de fetichización desde el culto de la sociedad democrática, que habría finalmente alcanzado la utopía de su realización, hasta la creencia en la desmercantilización de la vida social, en el fin de las ideologías. O todavía aquellos que visualizan una sociedad comunicacional, capaz de posibilitar una interacción subjetiva, para no hablar de aquellos que visualizan el fin del trabajo como la realización concreta del reino de libertad, en los marcos de la sociedad actual, vista en relación a otro momento en que era un poco más regulada y regida por relaciones más contractualistas.
Al contrario de estas formulaciones, se puede constatar que la sociedad contemporánea presencia un escenario crítico, que alcanza también a los países capitalistas centrales. Paralelamente a la globalización productiva, la lógica del sistema productor de mercaderías viene convirtiendo la concurrencia y la búsqueda de productividad en un proceso destructivo que ha generado una inmensa sociedad de los excluidos y de los precarizados, que hoy alcanza también los países del Norte. Hasta Japón y su modelo toyotista, que introdujo el “empleo vitalicio” para cerca del 25% de su clase trabajadora, hoy amenaza extinguirlo, para adecuarse a la competitividad que emerge del occidente “toyotizado”.
Después de desestructurar el Tercer Mundo y eliminar los países pos-capitalistas del Este Europeo, la crisis alcanzó también el centro del sistema productor de mercaderías (Kurz, 1992). Y cuanto más se avanza en la competitividad inter-capitalista, cuanto más se desenvuelve la tecnología concurrencial (o competitiva), mayor es el desmontaje de innumerables parques industriales que no consiguen acompañar su velocidad intensa. De Rusia a Argentina, de Inglaterra a México, de Italia a Portugal, pasando por Brasil, los ejemplos son crecientes y acarrean repercusiones profundas en el enorme contingente de la fuerza humana de trabajo presente en estos países. ¿Qué decir de una forma de sociabilidad que desemplea o precariza a más de 1200 millones de personas, o alrededor de un tercio de la fuerza humana mundial que trabaja, conforme datos recientes de la OIT?
Esa lógica destructiva permitió que Robert Kurz afirmara, no sin razón, que regiones enteras están, poco a poco, por ser eliminadas del escenario industrial, derrotadas por la desigual concurrencia mundial. La experiencia de los países asiáticos como Corea, Hong Kong, Taiwán, Singapur, entre otros, inicialmente bien sucedidos en la expansión industrial reciente, son, en su mayoría, ejemplos de países pequeños, carentes de mercado interno y totalmente dependientes del occidente para desenvolverse (Kurz 1992). No pueden, por tanto, constituirse como modelos alternativos a ser seguidos o trasplantados para países continentales, como India, Rusia, Brasil, México, entre otros. Sus recientes crisis financieras son ejemplo de su fragilidad estructural. Y es bueno reiterar que estos “nuevos paraísos” de la industrialización se sirven intensamente de las formas nefastas de precarización de la clase trabajadora. Sólo a título de ejemplo: en Indonesia, mujeres trabajadoras de la multinacional Nike ganan 38 dólares por mes, por largas jornadas de trabajo. En Bangladesh, las empresas Wal-Mart, K-Mart y Sears se sirven del trabajo femenino, en la confección de ropas, con jornadas de trabajo de cerca de 60 horas por semana con salarios menores a 30 dólares por mes.
Por tanto, entre tanta destrucción de fuerzas productivas, de la naturaleza y del medio ambiente, hay también a escala mundial, una acción destructiva contra la fuerza humana de trabajo, que se encuentra hoy en la condición de precarizada o excluida.
En verdad, estamos presenciando la acentuación de aquella tendencia que István Mészáros sintetizó correctamente al afirmar, que el capital, desprovisto de orientación humanamente significativa, asume, en su sistema metabólico de control social, una lógica que es esencialmente destructiva, donde el valor de uso de las cosas es totalmente subordinado a su valor de cambio (Mészáros, 1995, especialmente parte II).
Si constituye una gran equivocación imaginarse el fin del trabajo en la sociedad productora de mercaderías y, con eso, imaginar que estarían creadas las condiciones para el reino de la libertad es, entonces, imprescindible entender cuales mutaciones y metamorfosis vienen ocurriendo en el mundo contemporáneo, bien como cuales son sus principales significados y sus más importantes consecuencias. En lo que atañe al mundo del trabajo, se puede presenciar un conjunto de tendencias que, en sus trazos básicos, configuran un cuadro crítico y que tienen direcciones semejantes en diversas partes del mundo, donde tiene vigor la lógica del capital. La crítica a las formas concretas de la des-sociabilización humana es condición para que se pueda emprender también la crítica y la desfetichizacion de las formas de representación hoy dominantes, del ideario que domina nuestra sociedad contemporánea".
2. Una aguda destructibilidad o (des)sociabilización
Ricardo Antunes continúa:"En las páginas siguientes pretendemos ofrecer un esbozo analítico (conciso) de algunos puntos centrales de la crisis contemporánea, con particular énfasis en el universo del mundo del trabajo.
II. El capitalismo contemporáneo, con la configuración que viene asumiendo en las últimas décadas, acentuó su lógica destructiva. En un contexto de crisis estructural del capital, se diseñan algunas tendencias, que pueden ser resumidas:
El patrón productivo taylorista y fordista vienen siendo crecientemente substituido o alterado por las formas productivas flexibilizadas y desreguladas, de las cuales la llamada acumulación flexible y el modelo japonés o toyotismo son ejemplos;
El modelo de regulación social-democrático, que dio sustentación al llamado estado de bien estar social, en varios países centrales, viene también siendo afectado por la (des)regulación neoliberal, privatizante y anti-social.
Por el propio sentido que conduce estas tendencias (que, en verdad, se constituyen en respuestas del capital a su propia crisis), se acentúan los elementos destructivos que presiden a la lógica del capital. Cuanto más aumentan la competitividad y la concurrencia inter-capitales, inter-empresas e inter-potencias políticas del capital, más nefastas son sus consecuencias. Dos manifestaciones son más virulentas y graves: la destrucción y/o precarización, sin paralelos en toda la era moderna, de la fuerza humana que trabaja y la degradación creciente, en la relación metabólica entre hombre y naturaleza, conducida por la lógica volcada prioritariamente para la producción de mercaderías que destruyen el medioambiente.
Se trata, por tanto, de una aguda destructibilidad, que en el fondo es la expresión más profunda de la crisis estructural que asola la (des)sociabilización contemporánea: se destruye la fuerza humana que trabaja; se destrozan los derechos sociales; se brutalizan enormes contingentes de hombres y mujeres que viven del trabajo; se torna predatoria la relación producción/naturaleza, creándose una monumental “sociedad de lo descartable”, que deja fuera todo lo que sirvió de “embalaje” para las mercaderías y su sistema, manteniéndose, mientras, el circuito reproductivo del capital.
En este escenario, caracterizado por un trípode que domina el mundo (como los Estados Unidos de América y su Nafta, Alemania al frente de Europa unificada y Japón liderando los demás países asiáticos), cuanto más uno de los polos de la triade se fortalece, más los otros se resienten y se debilitan. Por eso la crisis frecuentemente cambia de centro, aunque esté presente en varios puntos, asumiendo una dimensión mundial.
En el debate cotidiano que emprenden para expandirse por las partes del mundo que interesan y también para co-administrar sus situaciones más explosivas, en suma, para disputar y al mismo tiempo digerir las crisis, acaban por acarrear todavía más destrucción y precarización. América Latina se integra a la llamada mundialización destruyéndose socialmente. En Asia, la enorme expansión se da a costa de una brutal súper-explotación del trabajo, de que las recientes huelgas de los trabajadores de Corea del Sur, en 1997/8, son firme denuncia. Súper-explotación que afecta profundamente a mujeres y niños.
Es preciso que se diga de forma clara: desregulación, flexibilización, tercerización, bien como todo ese recetario que se desparrama por el “mundo empresarial”, son expresiones de una lógica social donde el capital vale y la fuerza humana de trabajo sólo cuenta como parcela imprescindible para la reproducción de este mismo capital. Eso porque el capital es incapaz de realizar su auto valorización sin servirse del trabajo humano. Puede disminuir el trabajo vivo, pero no eliminarlo. Puede precarizarlo y desemplear parcelas inmensas, pero no puede extinguirlo.
El claro entendimiento de esta configuración actual del mundo del trabajo nos lleva a entender sus principales mutaciones, lo que buscaremos hacer de modo un poco más detallado a continuación.
En las últimas décadas, particularmente después de mediados de los 70, el mundo del trabajo vivenció una situación fuertemente crítica, tal vez la mayor desde el nacimiento de la clase trabajadora y del propio movimiento operario inglés. El entendimiento de los elementos constitutivos de esta crisis es de gran complejidad, una vez que en este mismo periodo, ocurrieran mutaciones intensas, de orden diferencial y que, en su conjunto, acarrearon consecuencias muy fuertes en el interior del movimiento obrero, y en particular, en el ámbito del movimiento sindical. El entendimiento de este cuadro, por tanto, supone un análisis de la totalidad de los elementos constitutivos de este escenario, emprendimiento al mismo tiempo difícil e imprescindible, que no puede ser tratado de manera ligera.
Vamos a indicar algunos elementos que son centrales, en nuestro entendimiento, para una comprensión más total de la crisis que se da en el interior del movimiento obrero y sindical. Su indicación, es fundamental porque afectó tanto la materialidad de la clase trabajadora, como su forma de ser, es decir su esfera más propiamente subjetiva, política, ideológica, de los valores y del ideario que pautan sus acciones y prácticas concretas. Comenzamos diciendo que en este periodo vivenciamos un cuadro de crisis estructural del capital, que abatió al conjunto de las economías capitalistas a partir especialmente del inicio de los años 70. Su intensidad es tan profunda que llevó al capital a desarrollar prácticas materiales de la destructiva auto-reproducción ampliada posibilitando la visualización del espectro de la destrucción global, en vez de aceptar las necesarias restricciones positivas en el interior de la producción para satisfacción de las necesidades humanas (Mészáros, 1995)(4).
Esta crisis hizo que, entre tantas consecuencias, el capital implementase un vastísimo proceso de reestructuración del capital, con vistas a la recuperación del ciclo de reproducción del capital y que, como veremos más adelante, afectó fuertemente el mundo del trabajo.
Un segundo elemento fundamental para el entendimiento de las causas del reflujo del movimiento obrero proviene del explosivo desmoronamiento del Este Europeo (y de la casi totalidad de los países que intentaron una transición socialista, con la ex Unión Soviética al frente), propagándose, en el interior del mundo del trabajo, la falsa idea del “fin del socialismo”.
Mientras el largo plazo de las consecuencias del fin del Este Europeo sean llenadas de positividades (pues coloca la posibilidad de ser retomado, con bases enteramente nuevas, un proyecto socialista de nuevo tipo, que niegue entre otros puntos nefastos, la tesis estanilista del “socialismo en un solo país” y recupere elementos centrales de la formulación de Marx), en el plano más inmediato se dará, en significativos contingentes de la clase trabajadora y del movimiento obrero, la aceptación y asimilación de la nefasta y equivocada tesis del “fin del Socialismo” y, como dicen los defensores del orden, del fin del marxismo.
Como consecuencias del fin del llamado “bloque socialista”, los países capitalistas vienen rebajando brutalmente los derechos y las conquistas sociales de los trabajadores, dada la “inexistencia”, según el capital, del peligro socialista hoy. Por tanto, el desmoronamiento de la Unión Soviética y del Este Europeo, al final de los años 80, tuvo enorme impacto en el movimiento operario.Bastaría solamente recordar la crisis que se abate en los partidos comunistas tradicionales, y en el sindicalismo vinculado a ellos .
Un tercer elemento fundamental para la comprensión de la crisis del mundo del trabajo se refiere al desmoronamiento de la izquierda tradicional de la era stanilista. Ocurrió un agudo proceso político e ideológico de social-democratización de la izquierda y su consecuente actuación subordinada al orden del capital. Esta opción social-democrática alcanzó fuertemente la izquierda sindical y partidaria, repercutiendo consecuentemente en el interior de la clase trabajadora. Esta alcanzó también fuertemente al sindicalismo de izquierda, que pasó a recorrer, cada vez más frecuentemente, a la institucionalización y la burocratización, que también caracterizan la social- democracia sindical.
Es preciso agregar además (y este es el cuarto elemento central de la crisis actual) que, con la enorme expansión del neoliberalismo a partir de fines de los 70 y la consecuente crisis del Welfare State, se dio un proceso de regresión de la propia social-democracia, que pasó a actuar de manera muy próxima de la agenda neoliberal.
El Neoliberalismo pasó a dictar el ideario y el programa que serán implementados por los países capitalistas, inicialmente en el centro y luego después en los países subordinados, contemplando reestructuración productiva, privatización acelerada, achicamiento del Estado, políticas fiscales y monetarias, sintonizadas con los organismos mundiales de hegemonía del capital como el Fondo Monetario Internacional.
El desmontaje de los derechos sociales de los trabajadores, el combate cerrado al sindicalismo clasista, la propagación de un subjetivismo y de un individualismo exacerbado propio de la cultura “pos-moderna”, así como una clara animosidad contra cualquier propuesta socialista contraria a los valores e intereses del capital, son trazos que marcan este periodo reciente (Harvey, 1992; Mcllroy, 1997; Beyon, 1995).
Véase que se trata de un proceso complejo que puede resumirse así:
Hay una crisis estructural del capital o un efecto depresivo profundo que acentúan sus trazos destructivos.
Se dio el fin del Este Europeo, donde parcelas importantes de la izquierda se social-democratizaran.
Ese proceso se efectivizó en un momento en que la propia socialdemocracia sufría una fuerte crisis.
Se expandía fuertemente el proyecto económico, social y político neoliberal. Todo esto acabó por afectar fuertemente el mundo del trabajo, en varias dimensiones". Fuente: http://www.fcs.edu.uy/enz/licenciaturas/cicloinicial/cuestionsocial/Ricardo%20Antunes%20traduccion.doc
En consecuencia, es imprescindible erradicar la impunidad de las transnacionales y sus Estados locales e imperialistas que se efectiviza en las relaciones de poder económico, político y cultural conquistadas por la alianza de esas corporaciones con los grupos económicos de Argentina mediante dictadura genocida y se afianzan mediante la democracia restringida.
Implica, para quienes nos identificamos anticapitalistas, comenzar por asumir la existencia del progresismo y el centroizquierda que no sólo se subordinan al orden del capital como el único viable sino, sobre todo, se encandilan con el neodesarrollismo que es recolonización de América latina o si se oponen a esta última, aceptan su lógica de modelo productivo a gran escala e integrado en bloque regional dentro del sistema capitalista mundializado.
Este reconocimiento nos interpela a facilitar espacios de construcción de un lenguaje común entre las organizaciones sociales que tienen distintos objetivos pero son afines en resistir el despotismo económico de los poderes establecidos. Ya Esteban Echeverría, en 1837, planteaba esclarecer rumbos coherentes con la Revolución de Mayo mediante la definición de palabras simbólicas que fuesen pensamientos en acción transformadora. Se refería a desarrollar democracia, industrias, ciencias, etc. en acuerdo con nuestras realidades como pueblos soberanos.
Tal desafío nos conduce a averiguar cómo reconstruir la responsabilidad de colectivos intelectuales que la Carta Abierta ha rebajado, poniéndola al servicio de la gobernabilidad del sistema de saqueo y destrucción. Es decir, quienes nos asumimos intelectuales de izquierda nos trazamos como primer objetivo aprender y aprehender de pueblos o de los de abajo: su constituirse en asambleas, movimientos, multisectoriales, coordinadoras y frentes en rebeldía y resistencia al capitalismo.
Es deconstruir nuestros conocimientos y hábitos, es descolonizarnos o desburguesarnos por adentrarnos en el estar siendo con los otros de abajo y por reelaborar nuestras especificidades al analizar condiciones y medios propicios a que el protagonismo popular afirme su soberanía y autodeterminación.
Es involucrarnos en facilitar el arraigo en toda la diversidad popular de esas organizaciones sociales e indígenas que han asumido su ser sujetos de derechos mediante la resistencia al avance del predominio de intereses lucrativos sobre las condiciones de vida y trabajo dignos. Pero, al mismo tiempo, esmerarnos en aportar al desarrollo de la Unión de Asambleas Ciudadanas, al de su estar junto con el Movimiento Nacional Campesino e Indígena y al de otras formas de persistencia en el encuentro de los de abajo para poder emanciparse y ejercer autonomía comunitaria.
Correspondiente a la tercera hipótesis
Podemos embroncarnos ante tanta injusticia social e impunidad pero, a la vez, debemos convencernos de que somos capaces de derrotar el capitalismo. Lo conseguiremos mediante democratización del funcionamiento social e institucional a partir de cuestionar que la única verdad es la realidad y de interpretar relaciones esclarecedoras de nuestras situaciones en perspectivas de cambio.
Por ejemplo, los trabajadores precisamos reconocer que nuestra superexplotación laboral no deriva de la modernidad en sí y que el Estado tampoco opera de intermediario en nuestros conflictos con la patronal. Esos dos comportamientos contrarios a la clase trabajadora son propios del capitalismo. Asumirnos sujetos de derechos arranca de tomar conciencia sobre que:
1. La producción flexibilizada responde a la acumulación capitalista y al control sobre trabajadores
Ricardo Antunes, en
"Trabajo y precarización en un orden neoliberal", expresa:
"Vamos a indicar a
continuación las tendencias más significativas que vienen ocurriendo en el
interior del mundo del trabajo.
III Como respuesta del capital a su crisis estructural, varias mutaciones vienen ocurriendo y que son fundamentales en este giro del siglo XX para el siglo XXI. Una de ellas, y que tiene importancia central, se refiere a las metamorfosis en el proceso de producción del capital y sus repercusiones en el proceso de trabajo.
Particularmente en los últimos años, como respuesta del capital a la crisis de los años 70, se intensificaron transformaciones en el propio proceso productivo, a través del avance tecnológico, de la constitución de las formas de acumulación flexible y de los modelos alternativos al binomio taylorismo/fordismo, donde se destaca, para el capital, especialmente, el toyotismo. Estas transformaciones, derivadas por un lado, de la propia concurrencia inter-capitalista y, por otro, dadas por la necesidad de controlar el movimiento operario y la lucha de clases, acaban por afectar fuertemente a la clase trabajadora y su movimiento social y operario (Murray, 1983; Bihr, 1998).
Fundamentalmente, esa forma de producción flexibilizada busca la adhesión de fondo, por parte de los trabajadores, que deben aceptar integralmente el proyecto del capital. Se procura una forma de aquello que llamé, en ¿Adiós al trabajo?, de envolvimiento manipulatorio llevado al límite, donde el capital busca el consentimiento y la adhesión de los trabajadores, en el interior de las empresas, para viabilizar un proyecto que es aquel diseñado y concebido según los fundamentos exclusivos del capital.
En sus trazos más generales, el toyotismo (vía particular de consolidación del capitalismo monopolista de Japón del pos-45) puede ser entendido como una forma de organización del trabajo que nace a partir de la fábrica Toyota, en Japón y que se ve expandido por el Occidente capitalista, tanto en los países avanzados como en aquellos que se encuentran subordinados. Sus características básicas (en contraposición al taylorismo/fordismo) son:
producción muy vinculada a la demanda;
producción variada y bastante heterogénea;
producción fundamentada en el trabajo operario en equipo, con multivariedad de funciones;
producción que tiene como principio el just in time, o mejor aprovechamiento posible del tiempo de producción y funciona según el sistema de Kanban, placas o señas de comando para reposición de piezas y de stock que, en el toyotismo, deben ser mínimos.
Mientras en la fábrica fordista cerca del 75% era producido en su interior, en la fábrica toyotista solamente cerca del 25% es producido en su interior. Ésta horizontaliza el proceso productivo y transfiere a “terceros” gran parte de lo que anteriormente era producido dentro de ella.
La falacia de la “calidad total” pasa a tener un papel relevante en el proceso productivo. Los Círculos de Control de Calidad (CCQ, por sus siglas en portugués) proliferan, constituyéndose como grupos de trabajadores que son incentivados por el capital para discutir el trabajo y desempeño, con vistas a mejorar la productividad de la empresa. En verdad, es la nueva forma de apropiación del saber hacer intelectual del trabajo por el capital.
El despotismo se mezcló con la manipulación del trabajo, con el “involucramiento” de los trabajadores, a través de un proceso todavía más profundo de interiorización del trabajo alienado (extrañado). El operario debe pensar y hacer por y para el capital, el que profundiza (en vez de ablandar) la subordinación del trabajo al capital. En el occidente, los CCQs tienen una variada implementación, dependiendo de las especificidades y singularidades de los países en que ellos son implementados.
Esta forma flexibilizada de acumulación capitalista, basada en la (reingeniería), en la empresa enjuta, para recordar algunas expresiones del nuevo diccionario del capital, tuvo consecuencias enormes en el mundo del trabajo. Podemos aquí tan sólo indicar las más importantes:
Hay una creciente reducción del proletariado fabril estable, que se desenvolvió en la vigencia del binomio taylorismo/fordismo y que viene disminuyendo con la reestructuración, flexibilización y desconcentración del espacio físico productivo, típico de la fase del toyotismo;
Hay un enorme incremento del nuevo proletariado, del subproletariado fabril y de servicios, el que ha sido denominado mundialmente trabajo precarizado. Son los “tercerizados", subcontratados, “part-time”, entre tantas otras formas semejantes, que se expanden en innumerables partes del mundo. Inicialmente, estos puestos de trabajo fueron tomados por los inmigrantes, como los gastarbeiters en Alemania, el lavoronero en Italia, los chicanos en EUA, los dekaseguis en Japón, etc. Pero hoy su expansión alcanza también los trabajadores especializados y pertenecientes a la era taylorista/fordista;
Se vivencia un aumento significativo del trabajo femenino, que alcanza más del 40% de la fuerza de trabajo en los países avanzados, y que fueron preferencialmente absorbidos por el capital en el universo del trabajo precario y desregulado;
Hay un incremento de los asalariados medios y de servicios, lo que posibilitó un significativo incremento en el sindicalismo de estos sectores, aunque en la actualidad el sector de servicios ya presencia también niveles de desempleo acentuados;
Hay exclusión de los jóvenes y de los “viejos” del mercado de trabajo de los países centrales: los primeros acaban muchas veces participando de los movimientos neonazis y aquellos con cerca de los 40 años o más, cuando son desempleados o excluidos del trabajo, difícilmente consiguen el reingreso en el mercado de trabajo;
Hay una inclusión precoz y criminal de niños en el mercado del trabajo, particularmente en los de países industrialización intermedia y subordinada, como en los países asiáticos, latinoamericanos, etc.;
Hay una expansión de lo que Marx llamó el trabajo social combinado (Marx, 1978), donde los trabajadores de diversas partes del mundo participan del proceso de producción y de servicios. Lo que, es evidente, no camina en el sentido de la eliminación de la clase trabajadora, pero de sí de su precarización y utilización de manera todavía mas intensificada. En otras palabras: aumentan los niveles de explotación del trabajo.
Por tanto, la clase trabajadora se fragmentó, heterogeneizó, y se complejizó todavía más (Antunes,1998). Se tornó más calificada en varios sectores, como la siderurgia, donde hubo una relativa intelectualización del trabajo, pero se descalificó y precarizó en diversos ramos, como en la industria automovilística, donde el operario no tiene más la misma importancia, sin hablar en la reducción de los inspectores de calidad, de los gráficos, de los mineros, de los portuarios, de los trabajadores de construcción naval, etc.
Se creó, de un lado, en escala minoritaria, el trabajador “polivalente y multifuncional” de la era informacional, capaz de operar con máquinas con control numérico y a veces, ejercitar con mayor intensidad su dimensión más intelectual. Y, del otro lado, hay una masa de trabajadores precarizados, sin calificación, que hoy está presenciando las formas de part-time, empleo temporal, parcial, o sufriendo el desempleo estructural.
Estas mutaciones crean, por tanto, una clase trabajadora más heterogénea, más fragmentada y más complejizada, dividida entre trabajadores calificados y descalificados, del mercado formal e informal, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, estables y precarios, inmigrantes y nacionales, blancos y negros, etc., sin hablar de las divisiones que transcurren de la inserción diferenciada de los países y de sus trabajadores en la nueva división internacional del trabajo.
Al contrario de aquéllos que defienden el “fin del papel central de la clase trabajadora” en el mundo actual, el desafío mayor de la clase-que-vive-del-trabajo, en este giro del siglo XX para el XXI, es soldar los lazos de pertenencia de clases existentes entre los diversos segmentos que comprenden el mundo del trabajo. Y, de ese modo, buscando articular desde aquellos segmentos que están más al margen del proceso productivo, pero que, por las condiciones precarias en que se encuentran se constituyen en contingentes sociales potencialmente rebeldes frente al capital y sus formas de (des)sociabilización (Bihr: 1998).
La lógica social, en sus trazos dominantes, está dotada de una aguda destructividad, que en el fondo es la expresión más profunda de la crisis que azota la (des)sociabilización contemporánea, condición para el mantenimiento del sistema de metabolismo social del capital, conforme expresión de Mészáros (1995) y su circuito reproductivo.
En este sentido, desregulación, flexibilización, tercerización, downsing, “empresa reducida (enjuta)”, pues como todo ese recetario que se desparrama por el “mundo empresarial”, son expresiones de una lógica social donde se tiene el predominio del capital sobre la fuerza humana de trabajo, que es considerada solamente en la exacta medida en que es imprescindible para la reproducción de este mismo capital. Esto porque el capital puede disminuir el trabajo vivo, pero no eliminarlo. Puede intensificar su utilización, puede precarizarlo y mismo desemplear parcelas inmensas, pero no puede extinguirlo.
Estas consecuencias en el interior del mundo del trabajo evidencian que debajo del capitalismo, no se constata el fin del trabajo como medida de valor, pero sí un cambio cualitativo, dado, por un lado, por el peso creciente de su dimensión más calificada, del trabajo multifuncional, del operario apto para operar con máquinas informatizadas, de la objetivación de actividades cerebrales (Lojkine, 1995).
Por otro lado, la intensificación llevada al límite de las formas de explotación del trabajo, presentes y en expansión en el nuevo proletariado, en el subproletariado industrial y de servicios, en el enorme abanico de trabajadores que son explotados crecientemente por el capital, no solo en los países subordinados, sino también en el propio corazón del sistema capitalista.
Se tiene, por tanto, cada vez más una creciente capacidad de trabajo socialmente combinado que se convierte en el agente real del proceso de trabajo total, lo que torna, según Marx, absolutamente indiferente, el hecho de que la función de uno u otro trabajador sea mas próxima o más distante del trabajo manual directo (Marx,1978). Y, envés del fin del valor del trabajo, se puede constatar una interrelación acentuada de las formas de extracción de las plus(valia) relativa y absoluta, que se realiza en escala ampliada y mundializada.
Estos elementos (aquí solamente indicados en sus tendencias más genéricas) no posibilitan conferir estatuto de validez a las tesis sobre el fin del trabajo bajo el modo de producción capitalista. Lo que se evidencia todavía más cuando se constata que la mayor parte de la fuerza de trabajo se encuentra dentro de los países llamados del tercer mundo, donde las tendencias anteriormente apuntadas tienen inclusive un ritmo bastante particularizado y diferenciado. Restringirse a Alemania o Francia y, a partir de ahí, hacer generalizaciones y universalizaciones sobre el fin del trabajo o de la clase trabajadora, desconsiderando, lo que pasa en países como India, China, Brasil, México, Corea del sur, Rusia, Argentina, etc., para no hablar del Japón, se configura como un equívoco de gran significado (...)".
2. El sistema social a favor de los grandes capitalistas depende, totalmente, de los trabajadores
Ricardo Antunes
prosigue: "Vale aclarar que la tesis del fin de la clase
trabajadora, mismo cuando se restringe a los países centrales en nuestra
opinión, está desprovista de fundamentos tanto empíricos como analíticos. Una noción
ampliada de trabajo, que tenga en cuenta su carácter multifacético, es fuerte
ejemplo de esta evidencia.
Esto sin mencionar que la eliminación del trabajo y la generalización de estas tendencias en el capitalismo contemporáneo (en él incluido el enorme contingente de trabajadores del tercer mundo) supondría la destrucción de la propia economía de mercado, por la incapacidad de integración del proceso de acumulación de capital, una vez que los robots no pueden participar en el mercado como consumidores.
La simple sobrevivencia de la economía capitalista estaría comprometida, sin hablar de tantas otras consecuencias sociales y políticas explosivas que advertirían de esta situación. Todo esto evidencia que es una equivocación pensar en la desaparición o fin del trabajo en tanto perdure la sociedad capitalista productora de mercaderías y (lo que es fundamental) tampoco es posible imaginar ninguna posibilidad de eliminación de la clase-que-vive-del trabajo, en cuanto continúen vigentes los pilares constitutivos del modo de producción del capital.
Tal investigación asume especial importancia, especialmente por la forma en que estas transformaciones vienen afectando el movimiento social y político de los trabajadores (en él incluido el movimiento sindical), particularmente en países que se diferencian de los países capitalistas centrales, es el caso de Brasil, donde hay trazos particulares bastante diferenciados de la crisis vivenciada en los países centrales. Si estas transformaciones son derivadas de significados y consecuencias para la clase trabajadora y sus movimientos sociales, sindicales y políticos, en los países capitalistas avanzados, también lo son en países intermediarios y subordinados, por ende dotados de relevante porte industrial, como Brasil.
El entendimiento integral de la crisis que azota al mundo del trabajo pasa, por tanto, por este conjunto de problemas que incidirán directamente en el movimiento operario, en la medida que son complejos que afectarán tanto la economía política del capital como sus esferas política e ideológica.
Claro que esta crisis es
particularizada y singularizada por la forma en que estos cambios
económicos, sociales, políticos e ideológicos afectan más o menos directa e
intensamente los diversos países que forman parte de esa mundialización del
capital que es, como se sabe, desigualmente combinada. Para un análisis
detallado de lo que pasa en el mundo del trabajo, el desafío es buscar la
totalización analítica que articulará elementos más generales de este cuadro,
con aspectos de la singularidad de cada uno de estos países. Es decisivo
percibir que hay un conjunto amplio de metamorfosis y mutaciones que vienen
afectando a la clase trabajadora, en esta fase de transformaciones en el mundo
productivo dentro de un universo donde predominan elementos del neoliberalismo".
Fuente:
http://www.fcs.edu.uy/enz/licenciaturas/cicloinicial/cuestionsocial/Ricardo%20Antunes%20traduccion.doc
3. El Estado y las centrales sindicales actúan contra la autogestión e independencia de clase de los trabajadores
Prensa
de frente (Boletín quincenal Nº 107)
plantea:"Previo a la
llegada de la crisis, pero sobre todo a partir del comienzo de ella
los
conflictos encabezados por trabajadores asalariados han vuelto a decir presente
en el escenario de las luchas populares. Con un caudal de experiencias previas,
este sector se ha topado ante sus reclamos con diferentes respuestas patronales
y gubernamentales cuyas características demandan una ampliación de los debates y
una definición de perspectivas para la nueva etapa que comenzará con las
elecciones del 28 de junio.
El panorama de luchas gremiales al que hacemos referencia es bien amplio:
conflictos desatados por recomposición salarial, por encuadramiento o
reconocimiento gremial, defensa del empleo, etc. más allá de si fueron
conducidos por una central burocrática o no, o por acción espontánea de los
trabajadores. En resumen, todos conflictos que aportan a visibilizar procesos de
confrontación entre los trabajadores y las patronales.
Tanto la Confederación General de Trabajo como la Central de Trabajadores
Argentinos, a excepción de algunas seccionales de esta última, se encuentran más
abocadas a dar respuestas a los gremios que ya representan, antes que a incidir
en las experiencias que se han puesto en acción a partir de la fuga o quiebra de
las patronales. De esta manera,
muchas de las luchas más notables de los últimos
meses se han visto huérfanas de estructuras gremiales que las potencien,
mientras que, por otro lado, fueron apuntaladas por la solidaridad de la
izquierda en todas sus facetas y colores: ya sea la que se pone a disposición de
las luchas supeditando sus intereses al triunfo del conflicto, como aquellas que
buscan adjudicar los ya de por si escasos triunfos a determinada estructura
política.
El desarrollo de las luchas en los establecimientos ante vaciamientos o
convocatoria a quiebra, donde con la autogestión se busca dejar de depender de
las patronales, ha disparado nuevamente debates emparentados a aquéllos que se
sucedieron luego de las primeras experiencias de recuperación de empresas una
década atrás. De este modo, el reclamo de la estatización bajo control obrero,
la promoción de cooperativas de trabajo o directamente la autogestión de las
plantas, volvieron a ser las variables de acción implementadas en diferentes
partes del país. Asimismo,
estas luchas están atravesadas por el desfasaje en la
utilización de las herramientas legales a las que hoy pueden remitirse los
trabajadores. A modo de ejemplo, la conciliación obligatoria ha sido considerada
durante años como una herramienta que, si bien frena el desarrollo de los
conflictos por volver la disputa a foja cero, ha garantizado inicialmente las
fuentes de empleo. Desde hace unos meses, o a lo sumo un par de años, esta
figura ha venido jugando un rol inverso.
Ya desde el conflicto en la textil Mafissa, la conciliación obligatoria se ha
mostrado ambigua en lo relativo a su efectividad para garantizar los puestos de
empleo. En aquella oportunidad, el recurso retrotrajo el conflicto gremial pero
no las presentaciones judiciales que posibilitaron la continuidad de la
persecución legal vía fuero penal de aquella lucha. Esta situación se repitió en
la textil quilmeña Febatex/Filobel, cuando al dictaminarse la conciliación, se
temió un desalojo de la planta ocupada. Afortunadamente, la media sanción para
la expropiación de la textil en la cámara baja bonaerense llegó a tiempo,
gracias a la presión y movilización de sus trabajadores.
En este marco, la respuesta estatal se ha hecho presente desplegando diferentes
iniciativas, no siempre lineales o fáciles de catalogar como funcionales a las
patronales. Las acciones, promovidas desde los tres poderes del Estado tienden a
complejizar el pliego de reclamos relativos a la resolución de los conflictos en
curso. Hace poco más de un mes, Cristina Kirchner anunciaba que un economista
del Plan Fénix, Aldo Ferrer, pasaba a formar parte del directorio de Siderar,
planta del grupo Techint, haciendo valer las acciones que posee el Estado, fruto
de la estatización del sistema de jubilaciones privadas el año pasado. En
paralelo, una serie de legisladores de diversos signos políticos de la Provincia
de Buenos Aires, impulsaban y aprobaban la media sanción a la ley de
expropiación a favor de la Cooperativa Textil Quilmes, ex Filobel-Febatex, en
sintonía a otros fallos recientes aprobados por el legislativo de esa Provincia.
Otra planta que peleaba reivindicaciones similares es la papelera perteneciente
al ex hombre fuerte de la Unión Industrial Argentina, Héctor Massuh. En este
caso la empresa quiso ser vaciada, intentona que fue abortada por sus
trabajadores quienes acamparon en la puerta de la planta, también de la
localidad de Quilmes. En esta oportunidad, guiado por la potencial rentabilidad,
su condición de acreedor y la posibilidad de romper el monopolio del papel
prensa, en paralelo a la posibilidad de dar continuidad a más de 600 puestos de
empleo, el Ejecutivo Nacional decidió meter mano en el asunto.
Lo contradictorio del caso es que a pesar de que el Estado Nacional es acreedor de hecho de Massuh, a raíz del sin fin de créditos, subsidios y préstamos otorgados, entre los que se destaca un último préstamo de 40 millones de pesos en 2008, otorgado para evitar el cierre de las plantas y el despidos de operarios, el Estado no se ha inclinado ni por su expropiación ni por una intervención integral. El acuerdo es que se destinarán recursos públicos del Anses y del Banco Central para pagar a los titulares de la empresa por la utilización de los edificios y la maquinaria, sin hacer públicos los montos ni la referencia a partir de la cual se calcularán los pagos. De esta manera, garantizar la continuidad de más de 600 puestos de trabajo, trae aparejado que el Gobierno Nacional, garantice también los ingresos de patronales que, sin haber reinvertido sus ganancias, se declaran en quiebra de manera fraudulenta buscando el rescate del Estado.
Más allá de las medidas nombradas,
el recurso más novedoso entre los
implementados ante la crisis internacional ya desatada en la región, es un plan
de emergencia lanzado por el Ministerio de Trabajo de la Nación. El programa de
“Reconversión Productiva”, conocido como Repro, fue implementado en los primeros
meses del año con el objetivo de hacer frente al impacto de la crisis sobre los
empleos, principalmente de la industria, y consiste en un subsidio destinado a
complementar el déficit salarial del empresariado con un monto de hasta 600
pesos por trabajador. Al mes de abril de este año 1203 empresas, representando a
64.739 trabajadores, eran beneficiarias de este programa, encabezadas por 86
establecimientos metalúrgicos y seguidos por la rama textil con 79 empresas
favorecidas por este plan. Al ritmo de la creciente solicitud patronal de
inclusión en el padrón del ministerio de Trabajo,
se extendieron las denuncias
de trabajadores que afirman que no son pocas las gerencias que utilizan este
mecanismo para declararse insolventes en ramas que no han sido afectadas por el
cimbronazo internacional, logrando mediante estas artimañas administrativas
índices de rentabilidad igual o aún mayor a los de los últimos años.
Todas estas medidas no hacen sino reavivar la necesidad de las organizaciones
populares de dar respuestas a estas situaciones; respuestas que no pueden
desentenderse de la prioridad de conservar los puestos de trabajo aún a riesgo
de asumir formas productivas y organizativas imperfectas producto de la
correlación de fuerzas en cada uno de los conflictos. Así, la discusión sobre
cual es o debe ser el papel del Estado ya sea en la producción, el gerenciamiento o la comercialización de las plantas vaciadas y/o expropiadas a
la patronal, no puede perder de vista la innegable realidad de que hoy en
nuestro país no hay en el poder un proyecto político ligado a la promoción de
políticas productivas autogestionadas por los propios asalariados.
A pesar de ello, el debate en torno a la forma
organizativa que prefigure otro modo de organizar la producción no puede
escindirse del protagonismo de los trabajadores para alcanzar esas conquistas.
El papel de los propios asalariados y la potencia organizativa que adopten es,
en definitiva, lo que inclinará la balanza a la hora de conformar una
cooperativa, reclamar por la estatización o por la inyección de recursos
estatales a establecimientos que se proponen producir bajo una lógica distinta
en tiempos en los que la voracidad capitalista busca nuevos maquillajes para
reconvertirse". Fuente:
www.prensadefrente.org /28-05-2009
Nuestra situación sobrecargada de violaciones a nuestros derechos y de sumisión se debe ante todo a la CGT ocupada por el sindicalismo empresario y mafioso porque la CTA constituida casi por trabajadores dependientes del Estado sólo es responsable de la incoherencia entre sus principios y sus prácticas tanto conciliadoras con la patronal como desprovistas de verdadera democracia interna.
En consecuencia, lo prioritario es erradicar la impunidad de la CGT como pilar fundamental de la democracia restringida que da continuidad programática al Estado terrorista mediante legalización y legitimación del proceso de reorganización de Argentina para garantizar el incesante avance de la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial.