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Conflictos
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El desarrollo capitalista significa:

Este desarrollo del capitalismo actual, que a primera vista parece progresivo, desertifica y genera: pobreza, hambre, devastaciones, catástrofes socioambientales, enfermedades, muertes… Encima, para mantener tamaña injusticia genocida, criminaliza tanto la pobreza como la protesta social, aplica leyes anti-terroristas, militariza las zonas conflictivas, mata y masacra: todo bajo la fachada de la democracia de baja intensidad.
Del porqué otro trabajo y otra sociedad exigen anticapitalismo
Nos sabemos sometidos e incluidos en el capitalismo hoy mundializado. Muchos luchamos contra la impunidad de quienes condujeron e hicieron efectivo el Estado terrorista. Pero un número menor de nosotros denuncia a la democracia restringida y a los gobiernos (que facilitaron su desarrollo) como restauradores de la continuidad y profundización del proceso de reorganización nacional que la dictadura genocida instauró para maximizar el saqueo al país y la superexplotación laboral de las transnacionales y sus socios locales. Lo hacemos porque identificamos al avance del capitalismo mundializado como causante de los horrores de ayer y de hoy.
Es hora de tener en cuenta que:
1. En el planeta, la erradicación de la pobreza exige 1% del PBI mundial
Jesús Olmedo(Copenoa)
señala:
"Sería
conveniente recordar, según un principio moral tradicional, que en casos de
extrema necesidad, todos los bienes son comunes y se tienen sobre ellos derechos
inalienables, sobre todo en situaciones de hambre y de miserias humillantes e
inhumanas.
En un mundo de millones de empobrecidos, ¿no sería lícito y ético, por un derecho social inalienable, exigir la distribución equitativa de los bienes acaparados por los "millonarios", sean países, multinacionales o personas individuales, como única alternativa concreta para erradicar la pobreza en el mundo y facilitar una vida digna para toda la población mundial?
Existe una gran posibilidad de vida digna para la mayoría de los habitantes del planeta, con todas las necesidades básicas satisfechas, y es un hecho comprobado socialmente que ocurre todo lo contrario, pues mientras unos pocos afortunados acaparan cada vez más riquezas, la inmensa mayoría de la población, sobrevive con casi nada, nadando en la pobreza y miseria más absolutas.
La injusticia mundial en datos estadísticos, he aquí algunos de esos datos:
• Mil millones de personas viven en la pobreza extrema, casi miseria, cuyo ingreso no sobrepasa un dólar por día, totalmente insuficiente para los mínimos gastos alimentarios.
• Mil quinientos millones de personas sobreviven bajo el nivel de pobreza, dos dólares por día, cubriendo sólo las necesidades básicas alimentarias, pero no así las de vivienda, salud y educación.
Los datos anteriores generan estas consecuencias:
• Mil millones de personas padecen hambre en el mundo, de las cuales cien millones son latinoamericanos.
• Doscientos cincuenta millones de niños, menores de 5 años, sufren desnutrición crónica, muriendo por esta causa, doce millones por año.
• Cada hora mueren dos mil niños de hambre, o de enfermedades causadas por el hambre.
• El 14 % de la población mundial sufre de grave desnutrición.
• Una de cada dos personas vive bajo la línea de pobreza.
• Una de cada tres personas no tiene acceso a la electricidad.
• Una de cada cinco personas no tiene acceso al agua potable.
• Seis millones de niños mueren anualmente a causa de enfermedades curables.
• Dos mil seiscientos millones de personas (el 45% de la población mundial) no tienen acceso a servicios adecuados de salud.
• En un país pobre del sur, el promedio de atención sanitaria es de un médico por cada 6.300 personas, mientras que en los países ricos es de un médico por cada 350 personas.
• Dos mil millones de personas (1/3 de la población) nunca pueden conseguir los mínimos medicamentos esenciales, provocando millones de muertos por causas evitables.
• Una de cada cinco personas en el mundo, es analfabeta.
• Ciento cuarenta y cinco millones de niños carecen de enseñanza primaria.
• Unos setecientos millones de mujeres son analfabetas, casi el 75% de la población mundial es analfabeta.
• Unos doscientos cincuenta millones de niños a nivel mundial, son explotados laboralmente.
• Unos 50 millones de niños viven permanentemente en las calles de las grandes ciudades y casi la mitad de ellos inhalan sustancias peligrosas, rozando ya el gran peligro de la drogadicción.
El problema del hambre y la erradicación de la pobreza
Efecto de la pobreza: niños desnutridos en Salta ¿Existe alguna probabilidad de erradicar la pobreza en el mundo? Algunos datos macroeconómicos demuestran que, contando con la voluntad política necesaria harían posible y factible la erradicación de la pobreza.. Estos serían los más significativos :
Toda la riqueza mundial(PMB) está calculada en 25 billones de dólares. Los siete países de G-7 (EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Italia, Francia e Inglaterra) controlan más del 75% de esa riqueza, superando los 18 billones de dólares.
EEUU posee el 79% del PBI de toda la región americana, con una población de 6% mundial.
Instituciones
especializadas de la ONU, en un documento oficial han estimado que
con un monto
de 80 millones de dólares al año, en un lapso de 10 años se podrían lograr que
todos los habitantes del planeta tuvieran acceso a la educación primaria, al
servicio de agua potable, a una salud básica integral, y se podría resolver el
problema alimentario.
¿Qué significan 80.000 millones para el mundo actual? juguemos con las cifras, convertidas en agravios comparativos 80.000 millones es una cantidad cuatro veces menor de la que paga el Tercer Mundo por el servicio de la deuda externa.
80.000 millones de dólares sería la quinta parte del presupuesto militar de EEUU.
80.000 millones de dólares significan menos del 9 % de los gastos militares a nivel mundial.
80.000 millones de dólares representan la mitad de la fortuna de los cuatro millonarios más ricos.
El costo para erradicar la pobreza en el mundo representaría solamente el 1% del ingreso mundial.
El universo cuenta con los recursos y conocimientos necesarios para eliminar la pobreza en un plazo no demasiado largo. Dada la situación social desesperada de millones de excluidos y el ensanchamiento de las brechas entre los países ricos del Norte y los pobres del Sur, sería necesario y urgente someter a un juicio ético-social al sistema macroeconómico actual y exigir los correctivos y cambios convenientes, orientados a un proyecto solidario y mundial para erradicar la pobreza.
Sería bueno recordar el principio político de los romanos "Salus populi suprema lex est", y aplicado a nuestra época global, afirmando, fuertemente que el Bienestar de toda la humanidad debería ser la Suprema Ley y, también la suprema ética. No hay otra alternativa para la supervivencia de la humanidad". Fuente: www.lafogata.org /Argentina, la lucha continúa/ 31-5-09
2.En Argentina, el verdadero boom económico de los últimos veinte años es el narcotráfico
Carlos del Frade (APE)
advierte:
"La cocaína y la marihuana aumentaron su circulación en por
lo menos veinte meses en casi todas las provincias argentinas. Un crecimiento que no tiene parangón con ninguna otra actividad que se
desarrolla en el país.
Semejante multiplicación no es posible sin el auspicio o la complicidad de
ciertos nichos de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales que dicen
cuidar la salud de los habitantes del país estragado. Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, entre las nacionales, y las distintas
policías provinciales forman parte del problema cuando en realidad, en la
teoría, deberían ser parte de la solución.
También es necesario apuntar a los bolsones de corrupción y connivencia en los distintos poderes políticos que están diseminados a lo largo y ancho de la Argentina porque sino sería imposible semejante aumento del consumo, la circulación y la exportación de las sustancias psicoactivas.
El narcotráfico es un gran negocio pero también es una fenomenal herramienta
política cultural de domesticación.
El sistema hace cuentas y saca conclusiones.
Inundar las grandes ciudades con droga de mala calidad no solamente ayuda a
engrosar distintas cajas sino también a convertir a los pibes en dependientes
químicos y aislarlos de prácticas políticas y sociales que cuestionen de fondo
la estructura del presente.
El sistema no quiere repetir la experiencia de los años setenta.
Elige sembrar droga, hacinar a los pibes en las cárceles y evitar que se vuelvan
a enamorar de la palabra revolución.
Por eso el paco llegó para reforzar esta práctica.
De allí que resulte interesante observar cómo ciertos representantes de algunos
partidos políticos con experiencia en distintas áreas del estado hablan de las
consecuencias del paco pero nunca de sus causas y canales de comercialización. Los comentarios provienen de la principal ciudad de la Argentina.
Varios candidatos a diputados nacionales por Capital Federal recorren los
barrios de la ciudad hablando del paco.
La feroz droga que aniquila cerebros y vidas parece ser un motivo de la campaña. Pero nada más que eso.
-¿Qué nos prometen? Llevar lo que pedimos al Congreso y la Legislatura. Me
cuesta confiar, pero no me queda otra. Si no, no puedo seguir viviendo... Faltan
móviles para internarlos rápido y lugares de tratamiento con talleres de
capacitación para que puedan trabajar y no recaigan- sostiene Bilma Acuña,
angustiada por la falta de recursos para tratar a su hijo Pablo y a tantos otros
chicos en Villa Lugano.
-Por acá pasaron varios candidatos, pero yo no los quiero ver. Ahora se embarran
los zapatos porque quieren votos. No les interesa si los pibes se siguen matando
o si muere gente inocente por la inseguridad -dice María Rosa González, de
Ciudad Oculta.
Por su parte, Marta Gómez, de Madres en lucha, criticó a la administración del
Señor Mauricio por tratar el problema "con parches" y no destinar recursos a
Casa Puerto, el único centro de internación: "Todos hablan, pero en concreto
ninguno hace nada. Y los pibes se están muriendo ahora".
Una verdadera política contra el paco y la cocaína será aquélla que venga de la mano de un compromiso por un país independiente y que combata la concentración de la riqueza para generar inclusión social. Todo lo demás se parece demasiado a la complicidad". Fuente: www.argenpress.info / 10-6-09
3. En Argentina, a las redes de trata y trabajo esclavo, se agrega la mafia de la adopción
LM (NOTIFE - LT10) comunica:
En ese sentido mencionó la connivencia de las autoridades judiciales, políticas y policiales, que “avalan” estas prácticas. Incluso, calificó como “una trampa infernal” a la creación de la figura del abogado gestor en adopción teniendo en cuenta que todo el trámite es gratuito. “Entonces, el gestor es para conseguir: se engancha con agencias que trabajan con psicólogos, asistentes sociales, etc. (no todas, aunque la sospecha está generalizada) y no sólo llevan la parte legal, sino que muchas veces consiguen los bebés” denunció.
Si bien la monja se lamentó profundamente de que estos casos sucedan con o sin
difusión de la prensa, se mostró de acuerdo con la adopción en sí misma teniendo
en cuenta que “hay maravillosos padres del corazón que les hablan a sus
chiquitos de la realidad y ellos saben cuál es la mamá de la panza y cual la del
corazón”. No obstante repudió que algunas personas inescrupulosas “se aprovechen
de la pobreza para comprar y vender bebés”.
En cuanto al sistema legal que permite la custodia de un menor, la representante
de la Iglesia Católica no emitió opinión, aunque consideró que “el derecho a ser
padre no existe, a eso lo da la naturaleza” pero sí reconoció que “existe el
derecho del niño a tener una familia”. Cando el deseo de los adultos por tener
un hijo se hace tan fuerte, allí entran en juego lo que Pelloni denomina
“sistemas de mafia en los que está la policía que coimea, la justicia que recibe
parte del botín y el sistema político argentino que está corrupto, entonces si
usted es funcionario de cualquier gobierno tiene que responder al sistema
corrupto porque sino se tiene que ir o lo van”.
Fuente:
www.argenpress.info / 10-6-09
4. En Argentina, como en América latina, avanza la destrucción de las condiciones de vida
Desde abajo, se está construyendo unidad de los pueblos del continente en contra del neoliberalismo y del neodesarrollismo que posibilitan el modelo extractivo exportador de las transnacionales.
"ARGENTINA Y CHILE JUNTOS POR LA VIDA (12 y 13 de junio) en: ¡¡¡LOS GLACIARES NO SE TOCAN!!!
Nos expresamos POR LA VIDA, contra el sacrificio de NUESTROS TERRITORIOS, NUESTROS PUEBLOS y NUESTROS BIENES COMUNES que se llevan las multinacionales de la contaminación, el saqueo y la corrupción, con la complicidad de los gobiernos corruptos y entreguistas.
Porque el PUEBLO le dice NO A LA MERCANTILIZACIÓN DEL AGUA Y DE LA VIDA. EL AGUA ES UN DERECHO HUMANO, EL AGUA Y LA VIDA NO SE NEGOCIAN.
En el mundo del revés REPUDIAMOS LA CRIMINALIZACIÓN y JUDIALIZACIÓN de las protestas sociales que defienden LA VIDA. Exigimos que se JUZGUE Y CONDENE a los responsables que desde los estamentos gubernamentales priorizan sus negociados COMETIENDO DELITOS DE LESA HUMANIDAD.
NO A LA IMPUNIDAD AMBIENTAL. Los crímenes ambientales no sólo violan nuestro DERECHO a vivir en un ambiente sano sino que también violan nuestro derecho a la VIDA y a la SALUD. Esto atenta contra la única forma verdaderamente SUSTENTABLE de VIVIR.
EXIGIMOS LA RATIFICACIÓN DE LA LEY DE PROTECCIÓN DE LOS GLACIARES, la 26.418 vetada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Este veto le abre la puerta al primer mega proyecto minero binacional, Pascua Lama de la empresa transnacional Barrick Gold, que ya destruyó gran parte de tres glaciares sólo en su etapa de exploración.
NUESTROS GLACIARES SON NUESTRA RESERVA DE AGUA PURA. Mientras derriten Nuestros Glaciares, los legisladores que aprobaron esta Ley por Unanimidad, ahora la mantienen CONGELADA sin darle tratamiento. Exigimos que cumplan su mandato de representar y custodiar los intereses del Pueblo, en lugar de priorizar los intereses de los poderes económicos.
NO A PASCUA LAMA
¡¡¡FUERA BARRICK DE AMÉRICA LATINA!!! ".
Para sumarse a esta convocatoria,
MANDAR ADHESIONES A: sialosglaciares@gmail.com
Unión de Asambleas Ciudadanas
Fuentes: www.asambleasciudadanas.org.ar
5. En Europa, también, se convoca a erradicar el capitalismo
Damien Millet y Eric Toussaint (Rebelión) promueven:
"FRENTE A LAS ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO
ACTUAR PARA ERRADICAR EL CAPITALISMO Y CUALQUIER OTRA FORMA DE OPRESIÓN
Los defensores del capitalismo, y en primer lugar los dirigentes de la Unión Europea, han perdido toda credibilidad. Desde hace años pisotean los derechos de los pueblos, pero no dudaron en defender lo contrario de sus publicitados principios para organizar el salvamento de los bancos. Los partidos que están en el poder en Europa podrían haber actuado de otra forma, nacionalizando los bancos y recuperando el coste de esa operación con el patrimonio de los grandes accionistas y de sus administradores. El instrumento público de crédito así constituido podría financiar proyectos socialmente útiles, respetuosos con el medio ambiente, generadores de empleos, que al mismo tiempo garantizaran el ahorro de los particulares.
La crisis pone sobre el tapete propuestas descartadas durante la larga noche neoliberal, como la reducción radical del tiempo de trabajo (con contratos compensatorios y sin pérdida de salario) o la indexación de los salarios y de las ayudas sociales con el coste de vida.
Europa necesita una nueva disciplina financiera: se debe abrir los libros de contabilidad de las empresas capitalistas a auditorías internas (sindicatos) y externas, reglamentar todos los productos financieros y prohibir a las empresas que tengan activos en un paraíso fiscal. Se debe transferir los grandes medios de producción, de comercialización, de las finanzas, de la comunicación y otros servicios al dominio público, retirándolos de las manos de los capitalistas. Es necesario promover de forma sistemática los bienes comunes.
En el plano político, los ciudadanos europeos deben recuperar el poder político que se les ha confiscado. Los pueblos que pudieron expresarse sobre el tratado constitucional manifestaron su rechazo, pero los dirigentes no lo tuvieron en cuenta sin el menor escrúpulo. Durante ese tiempo, Venezuela, Ecuador y Bolivia nos mostraron un ejemplo a seguir. Los ciudadanos y ciudadanas eligieron en esos países una Asamblea Constituyente con el fin de elaborar un proyecto de Constitución, discutido con los movimientos sociales y aprobado por referéndum. En estos tres países, los electores tienen ahora el derecho de revocar cualquier cargo electo a medio mandato, mientras que ninguna Constitución europea prevé un mecanismo semejante, altamente democrático.
Los países de Europa deben acabar con el saqueo de los recursos naturales y los saberes del Sur, deben aumentar la ayuda pública al desarrollo, que hay que rebautizar como «contribución a la reparación», como reembolso de la deuda ecológica, social e histórica.
Europa debe anular la deuda del Tercer Mundo y aplicar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en todas sus dimensiones, especialmente en lo que concierne al derecho de libre circulación y de radicación de las personas.
Europa debe abandonar la energía nuclear y poner a buen recaudo todas las armas nucleares presentes en su territorio. Europa debe salir de la OTAN y retirar sus tropas de todos los territorios ocupados militarmente.
Europa debe cerrar todas las bases militares estadounidenses en su territorio. Todos los países miembro de la Unión Europea deben dar la independencia a los pueblos que todavía hoy colonizan (Antillas «francesas», «holandesas», territorios británicos de ultramar, Nueva Caledonia, Isla de la Reunión, Ceuta, Melilla, etc.).
Europa debe romper los acuerdos de partenariado con Israel y hacer todo lo necesario para conseguir que sean respetados los derechos del pueblo palestino.
El capitalismo ha hundido a la humanidad en una profunda crisis multidimensional: financiera, económica, climática, alimentaria y energética, sin olvidar las guerras y la carrera armamentística.
El patriarcado perpetúa un sistema que oprime a las mujeres en todas los ámbitos de la vida. Como afirma la asamblea de mujeres reunida en Belem por el Foro Social Mundial, el 1 de febrero de 2009: «Frente a la crisis, las respuestas paliativas que se continúan basando en la lógica del mercado no nos interesan. Eso no puede llevar más que a la supervivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar hacia la construcción de alternativas para oponernos al sistema patriarcal y capitalista que nos oprime y nos explota».
De igual forma apoyamos la declaración de los pueblos indígenas adoptada también en Belem: «Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.»
El capitalismo, el patriarcado y todas las formas de opresión no desaparecerán por sí mismas: sólo la acción consciente de las mujeres y hombres puede desembocar en la creación de otro sistema, que debe tener por objetivos la satisfacción de los derechos humanos indivisibles y la proyección de la naturaleza.
En ruptura con la trágica caricatura estalinista, se trata de acabar con el capitalismo y de reinventar un proyecto ecologista, socialista y feminista, anclado en la realidad del siglo XXI".
http://www.cadtm.org Traducido por Griselda Pinero
Fuente: www.rebelion.org / Europa/ 7-6-09
En consecuencia, se trata de acabar con el capitalismo. Implica organizarnos en una sociedad que establezca desarrollar la convivencia hermanada de la diversidad popular mediante la planificación conjunta de cómo participar, con el trabajo de cada cual y todos los de abajo, en la construcción del buen vivir a lo largo y ancho del país-continente-mundo.
De los de abajo contra el capitalismo y por el buen vivir
Hemos definido el desafío de organizarnos y luchar para realizar cambios radicales de sistema social porque, como dicen Damien Millet y Eric Toussaint (Rebelión), "el capitalismo ha hundido a la humanidad en una profunda crisis multidimensional: financiera, económica, climática, alimentaria y energética, sin olvidar las guerras y la carrera armamentística".
Pero, sobre todo, porque poseemos rumbos emancipatorios desde la diversidad popular, Damien Millet y Eric Toussaint, nos recuerdan: "El patriarcado perpetúa un sistema que oprime a las mujeres en todas los ámbitos de la vida. Como afirma la asamblea de mujeres reunida en Belem por el Foro Social Mundial, el 1 de febrero de 2009: «Frente a la crisis, las respuestas paliativas que se continúan basando en la lógica del mercado no nos interesan. Eso no puede llevar más que a la supervivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar hacia la construcción de alternativas para oponernos al sistema patriarcal y capitalista que nos oprime y nos explota».
De igual forma apoyamos la declaración de los pueblos indígenas adoptada también en Belem: «Esta crisis de «modelo de desarrollo» capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria".
Sin embargo, organizarnos requiere partir de un lenguaje común que nos permita analizar conjuntamente los problemas fundamentales y no ser objetos de embaucamientos. Ya que hoy la continuidad del capitalismo en Argentina depende de la gobernabilidad donde las justificaciones de decisiones presidenciales de los Kirchner y sus discursos respecto al crecimiento económico entrampan por una comprensión ahistórica y estática de la realidad social pero, además, debido al predominio de preconceptos claves en nuestras relaciones cotidianas o al eclecticismo intelectual.
Es así que de modo 'democrático'
sigue el Estado interviniendo en:
1. Impulsar la desigualdad e injusticia social que es el capitalismo
A. Fondos de la ANSES para la filial de General Motors
Carlos del Frade (Rebelión), en "Fondos de la ANSES para la General Motors", destaca:
"La empresa
General Motors vendió por más de cinco millones de pesos durante 2007. Casi
catorce millones de pesos diarios. Más de 9.600 pesos por minuto. El jueves de
esta semana, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, viene a
anunciar un crédito directo con fondos de la ANSES de entre doscientos y
trescientos millones de pesos para complementar los 500 millones que la
multinacional de origen norteamericano necesita para desarrollar su nuevo modelo
de auto, el BIBA, aunque todavía no tiene marca comercial.
¿Por qué el gobierno nacional sale en auxilio de la General Motors?.
Una de las posibles respuestas se encuentra en los resultados de las políticas
económicas implementadas en la última década donde la administración K ya lleva
seis años.
De acuerdo a la investigación de Ana Rameri, Tomás Raffo y Claudio Lozano –hoy
diputado nacional por Buenos Aires para Todos en Proyecto Sur- “al comparar la
participación de las ventas de la cúpula para cada tipología empresaria se
evidencia el crecimiento sostenido de la extranjerización. Si en 1997 las firmas
extranjeras representaban el 64,3% de las ventas de la cúpula, en el 2005
representan el 75,8% y en el 2007 alcanzan el 77,3% de la misma”.
Más allá del discurso,
la decisión de ayudar a la General Motors se inscribe en
una política que en los últimos años mantuvo invicta la matriz de los años
noventa: mayor concentración de riquezas en pocas manos y extranjerización de la
economía.
Algo más: los investigadores aseguran que “la tasa de pobreza creció un 3% (lo
que supone más de 1,3 millones de pobres) y la de la indigencia creció un 36%
(es decir más de 1,8 millones de argentinos que pasan hambre)”.
De tal forma, “la brecha de ingresos que separa al 10% más rico del 10% más pobre, y que era de 22,1 veces en 1997 pasó a ser del 28,7 veces en el 2007 (se trata de una ampliación de la brecha del orden del 30%). Es decir la sociedad argentina del 2007 evidencia un cuadro combinado de mayor producción de riqueza, con una mayor explotación laboral (menor caída del desempleo, aumento de la precarización y caída del poder adquisitivo), un incremento de la pauperización social (más pobres e indigentes) y un aumento de la inequidad en la distribución del ingreso”, remarcaron los analistas.
Es fundamental preguntarse entonces, ¿dónde está lo nacional, popular y
progresista de estas administraciones kirchneristas?.
No hay distribución de la riqueza porque no se la combate, al contrario, se la
financia con fondos provenientes de los jubilados. Los mismos que ganan menos de
setecientos pesos mensuales en su gran mayoría.
Así son los tiempos kircheristas, consolidan la matriz de los noventa y hacen
literatura que jamás se encarna en la realidad cotidiana de las mayorías
argentinas".
delfradec@ciudad.com.ar
www.postalesdelsur.net
Fuente:
http://www.proyectosurrosario.com.ar/rosario/foros/index.php?topic=444/
1-6-09
B. Salvataje a corporaciones imperialistas que se impone a los trabajadores
Luiz Carlos Prates (Mancha),para kaos en la red, titula:
Acuerdo económico de General Motors muestra gravedad de la
crisis económica internacional
"El acuerdo económico de la GM es un símbolo de la profunda crisis del
capitalismo. La empresa era la mayor productora de automóviles del mundo hasta
el 2008 (cuando fue sobrepasada por Toyota), y uno de los símbolos de la
potencia económica de EEUU. El acuerdo económico es un golpe fuerte en la
campaña de que "lo peor pasó". Este hecho, por la magnitud e importancia
política, merece ser discutido en profundidad. Y debe ser respondido política y
programáticamente en la dimensión que tiene, por todo el movimiento obrero
mundial.
La industria automovilística es el sector de punta de la industria mundial. Aquí se constatan las tendencias profundas de la economía: la expresión mayor de la superproducción, las políticas del gran capital y de los gobiernos para la salida de la crisis, y los preanuncios de como será el futuro. Esa industria es capaz de mover diversos sectores de la economía. La cadena productiva empieza en la siderurgia, pasa por el sector de accesorios para automóviles y manufacturas y va hasta la otra punta, en las concesionarias. Esa característica hace que el sector automotor tenga gran importancia en la economía global, con las automotrices facturando 2 billones de dólares en 2007 y representando el 3,8% del PIB mundial. (...)
Restructuración se profundiza con la crisis
Incluso en el periodo anterior a la actual crisis, el sector automovilístico ya venía pasando por dificultades y transformaciones. Tras la hegemonía de las marcas norteamericanas hasta la década de 1950, en las últimas décadas, las marcas japonesas crecieron, invadieron el mercado de EEUU y se consolidaron a través de la llamada "restructuración productiva". Una nueva forma de producir quedó conocida como toyotismo. La producción se fue volviendo más verticalizada, con tercerización, precarización y producción flexible. Esto aumentó la competencia entre las empresas que, en medio de las constantes crisis económicas, trabaron una lucha por el mercado a través de la reducción del costo de producción. Creció la tendencia a desplazar la producción para regiones de bajo costo (en particular de la mano de obra) y la búsqueda de nuevos mercados como China, el Este Europeo y América Latina, particularmente Brasil. Esto llevó al cierre de varias fábricas en EEUU y en Europa, despidos de trabajadores y una reducción en los sueldos y en los derechos.
Las grandes multinacionales a través de sus propias marcas y
de joint ventures (uniones con marcas locales o entre marcas) fueron penetrando
en los mercados de Asia, particularmente en China y también en Corea,
expandiendo sus plantas a regiones con bajo costo. Así, el mercado chino saltó
hasta 5.5oo.000 de vehículos de 1990 a 2005 y sustenta un crecimiento acelerado
de más de 10% al año. A la vez, se fueron formando y creciendo las empresas
asiáticas, sobre todo chinas, con la tecnología de las multinacionales, siendo
asimiladas por esas empresas locales. Hoy China tiene 14 empresas nacionales,
además de las multinacionales allá instaladas. En el primer trimestre de 2008,
la producción en China alcanzó 2.560.000 de vehículos. Las ventas de enero a
marzo también superaron por primera vez el mercado de EEUU.
Esta restructuración que se está profundizando en la
crisis significa un fuerte ataque a los sueldos y
derechos de los trabajadores. Los sueldos más
bajos que prevalecen en las nuevas plantas en Asia, en Brasil y en México
presionan para abajo los sueldos en las plantas más antiguas, y la disminución
general de los derechos de los trabajadores".
Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/acuerdo-economico-general-motors-muestra-gravedad-crisis-economica-int /
3-6-09
C.
Contracara de
transferencias al poder económico mundial
Fabiana Arencibia
(Red Eco) dice:"Partamos de no polemizar respecto si es correcto o no que
los recursos de la ANSeS se usen para evitar que se “despida a trabajadores”
y que son necesarios porque “falta crédito” o no hay inversiones y
préstamos desde el exterior (argumentos utilizados desde el gobierno).
Pero no olvidemos la contracara de esto. El 75 % de los jubilados reciben la jubilación mínima de 815 pesos, la cual no alcanza a cubrir la canasta básica total publicada ayer por el INDEC que asciende a 1000 pesos.
Veamos a quienes se les están prestando esos fondos, más allá de otros destinos que se les ha dado desde que se estatizó el sistema privado de jubilación
La multinacional General Motors
(GM) ya recibió 70 millones de dólares. Sin embargo la empresa vendió 615 mil
unidades en 2008, un número que alcanzó un récord histórico. Si bien prevé
comercializar 470 mil este año, una competidora local, la Ford, explicó que es
un buen negocio vender entre 450 mil autos por año en nuestro país.
Además, luego que se
conociera la presentación de quiebra de su casa matriz en Estados Unidos, el
presidente de GM Argentina dijo que no habría despidos de trabajadores. “Acá
estamos con una operación bastante sólida, sin ningún problema de solvencia,
estamos sanos para seguir invirtiendo", afirmó. Entonces ¿por qué se
le dio ese préstamo?
Otras multinacionales,
como Mercedes Benz – que ya recibió 30 millones de pesos de ayuda financiera por
parte del gobierno en Obligaciones Negociables- y Peugeot Citroén, esperan por
su parte.
También los fondos de
ANSeS han llegado a otros sectores. La empresa Cementos Minetti recibió 40
millones de pesos por la emisión de Obligaciones Negociables. Sin embargo esta
empresa presentó ante la Comisión Nacional de Valores un balance al 31 de
diciembre de 2008 con 6 millones de pesos de ganancias. Y en su Memoria decía:
“Durante 2008 la Empresa prestó servicios por $ 20.530.577, lo que representa
un incremento de 57 % respecto del ejercicio anterior. El importante aumento en
el nivel de actividad de la empresa determinó que el resultado de la operación
creciera en 122 %” .
Por su parte también
el gobierno ha decidido prestar dinero del ANSeS a la compañía eléctrica Edenor,
cuyo balance consolidado al 30 de marzo de este año muestra una ganancia de 30
millones de pesos contra 19 millones de igual período del 2008.
Ahora bien. Dirán que
es una regla del capitalismo que el objetivo del “capital” es
multiplicarse. Los capitalistas quieren obviamente ganar. Pero de lo que se
trata en esta coyuntura es que lo que NO quieren es ganar menos.
Ganancias
sectoriales
Los datos de 2008 son
elocuentes. Veamos algunos ejemplos de las ganancias de diversas empresas. La
empresa Arcos Dorados- licenciataria de McDonald`s en la Argentina - ganó 72
millones de pesos; la alimenticia Molinos 208 millones, el Grupo Mapfre superó
en 30 % el volumen de primas de 2007, el Banco Ciudad aumentó casi seis veces
sus utilidades respecto de 2007 y la banca en su conjunto había mostrado 3.500
millones de pesos de ganancias en los primeros nueve meses del año pasado. YPF
mostró un beneficio operativo de 1.159 millones de euros, Tenaris (Grupo Techint)
acumuló 2% más que en el 2007 llegando a 3.028 millones de dólares. Fiat fue la
automotriz que más creció en 2008 con un récord histórico de ventas en autos
particulares (casi 575 mil vehículos). La producción de acero crudo superó las
5,5 millones de toneladas durante 2008, cifra histórica para la industria local
con casi 3 % más a la del año anterior. La industria farmacéutica creció 27 %
Como vemos, la
generosidad de los que menos tienen es infinita. En este caso una gran masa de
jubilados presentes y futuros financian a los que más dinero han ganado siempre.
Los fondos de los jubilados se distribuyen entre los capitalistas. Sería una
suerte de distribución de la riqueza entre los más ricos. O algo que podría
figurar también en el Patas Arriba de Eduardo Galeano".
Fuente:http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=1735&Itemid=44
12-6-09
2. Quitar vida a mayorías y confiscarles bienes e ingresos para el avance capitalista
A.
Néstor Sappietro (Agencia de Noticias Pelota de Trapo),en “El olor de la desidia”, nos ubica en:
"Un volcadero repleto de residuos, el pesado vaho que traslada el humo de basura
quemada, una pérdida de líquidos cloacales que se derraman sobre calles rotas...
Sin dudas, todo un cóctel de aromas que ahuyentaría
cualquier posibilidad de gente viviendo en el lugar. Eso sucedería si el sentido
común no estaría perdiendo cada una de las batallas que sostiene contra el
desamparo.
Por eso, entre todas las ausencias, también debemos contar al sentido común.
La información llega desde Paraná, Entre Ríos.
En barrio Balbi, a menos de una cuadra del Volcadero municipal, hay un salón
comunitario donde van en busca de alimentos unos 200 chicos.
La crónica periodística es más que elocuente para describir el tamaño del
abandono:
“Descalzo, los pies chiquitos, cubiertos de barro, se movía rápido con su cuerpo
menudo y bien liviano de ropas esquivando restos de basura. El nene de no más de
diez años, junto a otros niños y a un grupo de mujeres, esperaba en la tardecita
fría un plato de comida en la sede de la vecinal del barrio Balbi. La casa -y la
cola de gente- está a menos de una cuadra del predio del Volcadero municipal y
casi a la misma distancia de basura acumulada y de una pérdida abundante de
líquidos cloacales. El olor fuerte a residuos quemados se mezclaba con el de las
aguas servidas, que corrían terreno abajo y cruzaban justo frente al ingreso de
una vivienda precaria”.
El paisaje de la desolación se completa con las inmensas columnas de humo que se
alzan en el basural y se confunden con adultos y pibes que revuelven y
revuelven, como si intentaran encontrar el futuro que les arrancaron.
Son los que viajan trepados al último vagón en el tren de la supervivencia.
“En buena parte de barrio Balbi viven familias pobres, con necesidades básicas
sin atender. Según informaron los vecinos, hay ‘desnutrición’ y problemas
respiratorios principalmente entre los menores”.
Unos 200 pibes y algunos adultos acuden a la sede vecinal en busca de alimentos.
Dos días a la semana van por la cena y otros tres días, por la merienda. El
comedor no alcanza para evitar los problemas nutricionales.
Lo cierto es que en barrio Balbi, allí donde habitan unas 400 familias, se
encuentra una de las más feroces postales de la orfandad.
Un comedor al que acuden 200 pibes situado en medio de un foco infeccioso, con
basura quemándose, cloacas obstruidas, calles rotas y el olor pestilente de la
miseria más cruel.
Para cuando nos pregunten por el olvido, tendremos que tener a mano esta postal
de la vergüenza.
A quienes nos pregunten por el paradero de la indiferencia, habrá que mostrarles
las caritas de los pibes descalzos que buscan comida entre líquidos cloacales,
basura y humo.
A quienes duden sobre la deserción del Estado cuando se trata de cuidar y
mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen, habrá que llevarlos a
sentir los olores del desamparo en las calles rotas de barrio Balbi.
A los partícipes necesarios de tanta inequidad, habrá que, al menos, condenarlos al desprecio.
Habrá que borrarles la sonrisa absurda que aparece estampada en cada afiche desde donde se postulan, una y otra vez, para multiplicar la angustia". Fuente: www.pelotadetrapo.org.ar / 11-6-09
B.
Ismael Bermúdez, en "Eterna postergación de los jubilados", aclara:"Con la eliminación de la jubilación privada -que está en crisis en buena parte del planeta- no hubo un cambio cualitativo en las inversiones que siguen teniendo el mismo destino que antes: asegurar el pago de la deuda pública, financiar los fideicomisos de consumo de las grandes cadenas comercializadoras de electrodomésticos y autos, asistir a las grandes empresas -inclusive multinacionales-, rescatar empresas inviables o al borde de la quiebra, todo eso con el riesgo de mora y hasta de insolvencia a cargo del sistema jubilatorio. Y con el agravante, para la ANSeS, de que esos préstamos o colocaciones se hacen a tasas reales negativas (inferiores a la inflación real), lo que implica licuar o descapitalizar al sistema previsional.
A esto se agrega que el Estado está homologando acuerdos salariales “no remunerativos”, el pago de subsidios “no remunerativos” por suspensiones y ayudas “no remunerativas” de hasta 600 pesos por trabajador a las empresas en situación de crisis. Esto significa que no se calculan para el pago de otros beneficios laborales y están exentos del pago de las cargas sociales. Eso “asegura” menores ingresos para la ANSeS.
De esta manera, el sistema jubilatorio termina subsidiando el pago de los “salarios diferidos” (no otra cosa son las jubilaciones o pensiones) que deben afrontar las empresas privadas.
También en el blanqueo laboral, vigente hasta agosto de 2009, las contribuciones patronales disminuyen un 50% por cada empleo nuevo o regularizado durante el primer año y un 25% en el segundo año. Eso está llevando a la sustitución de trabajadores con cargas plenas por trabajadores con cargas reducidas, lo que disminuye también el crecimiento de los ingresos de la Seguridad Social y constituye otro subsidio a las empresas privadas. (...)
Si la ANSeS recibe menos aportes y
contribuciones, los aumentos futuros a los jubilados quedan afectados, porque
una variable clave de la 'movilidad' es la variación -en este caso menor- que
tendrán los ingresos totales del sistema (...)".
Fuente: Le Monde Diplomatique/ El Dipló/
junio 2009
www.eldiplo.org
3. Conservar el bloqueo capitalista al autogobierno y poder constituyente de los de abajo
James Petras, en "Democracia y capitalismo. Transición democrática o neoautoritarismo", pregunta: "¿desde los gobiernos militares hemos transitado hacia la democracia o hacia un gobierno electoral neoautoritario? ".
Plantea que debemos reconocer:
"La continuidad en la composición, funcionamiento y vínculos de
las instituciones estatales con los sectores dominantes del sistema político
anterior. En otras palabras, el régimen político electoral está insertado en una
serie de instituciones sumamente autoritarias, militares, policiales, poder
judicial, autonomía del Banco Central, instituciones que no responden a
cualquier política que resulte de una mera consulta electoral. Esta matriz de
fuerzas autoritarias fija los límites del debate político y fija los límites
sobre la toma de decisiones de la política, la macropolítica. Condiciona lo que
es factible y lo que no es factible.
Entonces, es preciso reconocer que no son cosas de autoritaristas, que quede un
Patti aquí, un Massera allá, sino que son estructuras que tienen un legado
operativo que sigue funcionando en la actualidad. No son anomalías. Un
asesinato, una represión, una persecución, tienen raíces en la institucionalidad
actual".
"La caída de los militares fue producto de dos fuerzas: luchas, protestas populares y un
desgaste, por un lado, y negociaciones de las élites para conseguir una salida
que proteja sus intereses, por otro. Como resultante de las dos fuerzas, tenemos
una situación doble: mejoramiento relativo de los derechos individuales,
libertad de palabra, con todos los crímenes que continúan: matando periodistas,
amenazando estudiantes, profesores, etcétera. Conseguimos
estos espacios para reunir, conversar y discutir de un modo relativo. Pero los grandes parámetros
institucionales, socioeconómicos son productos de aquella negociación. Por eso
digo que debemos hablar de regímenes híbridos que combinan el autoritarismo
estructural y la variable liberal, democrática, que funciona dentro de aquel
marco político".
"Las grandes finanzas influyen sobre las campañas y son imprescindibles para motivar a los ciudadanos a
votar en ausencia de alternativas reales. Necesitan gastar millones y millones
en publicidad mediática por la falta de motivación en los contenidos del
discurso de los políticos y las campañas.
Y más, las campañas electorales tienen un defecto fundamental: lo que se discute
en la campaña no tiene ninguna relación con lo que hacen los elegidos en el
gobierno. En todos los países los políticos atacan el neoliberalismo para
profundizarlo después.
La disociación entre la campaña electoral y la política de gobierno, significa
que la campaña no tiene sentido. Es una gran decepción. Si la campaña, la
competencia es una decepción, ¿cómo entendemos la práctica democrática de que un
ciudadano a partir de una campaña, puede elegir su programa, sus preferencias?
¿Significa entonces que esta campaña define el camino de una democracia en
transición o define precisamente la decepción hacia un neoautoritarismo? (...)
Las decisiones de gran trascendencia ocurren sin
consultar a los congresistas o al cuerpo legislativo, mucho menos consultas
populares. No se atreven a poner un referéndum sobre las privatizaciones de
petróleo, de los bancos, de los servicios públicos, etcétera. Está hecho con el
dedo, al mejor estilo de los militares. Son civiles del dedo: es el estilo de
gobiernos autoritarios, es el neoautoritarismo.
Un gobierno democrático consulta, entra en debate, pone sobre la mesa las
preguntas durante la campaña, antes de la campaña, etcétera (...).
Ahora, tomando todo eso en cuenta, algunos escritores académicos hablan de “paradoja”. Más elecciones, dicen, más desigualdad; más presidentes electos, más pobreza, más concentración de riqueza. ¿Son “paradojas” que la democracia esté generando una situación tan deteriorada... y con tanta pobreza? No hay tales “paradojas” si aceptamos la hipótesis del autoritarismo. La política sustancial, el contenido de las políticas prácticas es elitista, porque la estructura que está tomando estas decisiones no tiene nada que ver con la democracia".
James Petras reflexiona acerca de: "Capitalismo y democracia
En esta primera parte de la presentación expusimos sobre las teorías de transición; ahora quiero entrar en otro aspecto de este debate que es la relación entre capitalismo y democracia.
La derecha argumenta que el capitalismo y la democracia están vinculados. El
capitalismo genera una pluralidad de clases: clases populares, clases medias,
clases dominantes. Y este pluralismo social genera un pluralismo político que es
la base de la democracia: la competencia de clases sociales llega a la
competencia política. Si no hay mercados no hay pluralismo. Si no hay
pluralismo, no hay democracia. O a la inversa, si hay capitalismo, hay
pluralismo y hay democracia.
La izquierda argumenta que capitalismo y democracia son incompatibles. Que el
capitalismo siempre es la concentración del poder contra los esfuerzos por
democratizar y abrir camino para la competencia electoral y para la
participación del ciudadano en la política.
La tercera, una versión de Norberto Bobbio y otros que podríamos llamar un poco “centristas”, dicen que capitalismo y democracia son compatibles cuando se respetan las reglas del juego que permiten la legitimidad y la alternancia política. Estoy simplificando, ya no hay tiempo de elaborar sobre Bobbio, un hombre muy influyente aquí y que tenía alguna popularidad en algunos círculos...
Ahora, ¿cómo analizamos estos aspectos?. En relación con el último, la posición de
los procedimientos, de las reglas del juego como factor determinante,
compaginando democracia y capitalismo. Primero, esta teoría no tiene una
explicación de cómo se formulan las reglas de juego, qué son los parámetros, las
relaciones más generales que podrían influir sobre cuáles son los parámetros en
que ocurre la alternancia, etcétera. Hay prioridades anteriores a la formulación
de reglas políticas, y debemos entender que las reglas políticas están
formuladas dentro de los parámetros de las relaciones de clase que existen con
anterioridad. Y cuando el poder estatal está establecido, cuando las clases
sociales ya están establecidas, en este contexto se discuten qué reglas van a
operar y qué reglas no van a operar y cómo se van a redefinir las reglas según
la composición de poder dentro del panorama sociopolítico.
Sobre el argumento de la derecha creo que tenemos, más que nada en Argentina,
suficientes ejemplos para mostrar que el capitalismo genera tanta represión como
cualquier otro sistema. Tenemos muchos años de gobiernos militares precisamente
vinculados con el capitalismo como para que sea sustentable el argumento de
Fiedmann y otros, que democracia y capitalismo son compatibles.
Y la izquierda que argumenta sobre la incompatibilidad de la democracia y
capitalismo, si tomamos la definición más estrecha de que “elecciones igual
democracia”, tenemos que decir que esta explicación que democracia y capitalismo
son incompatibles, no explica la introducción y el apoyo del imperialismo
norteamericano a las elecciones en todo el mundo. ¿Por qué en este momento los
Estados Unidos apoyan elecciones en todas partes, en todas partes del mundo y
antes no? Argumentos acerca de que ha cambiado su pensamiento son poco convincentes.
Entonces tenemos que explicar las anomalías tanto en los postulados de la derecha, la izquierda y de la argumentación sobre las reglas del juego. Y para mí, lo que explica la relación entre el capitalismo y la democracia son dos conceptos: uno, la hegemonía y otro, las relaciones de propiedad.
Primero, la democracia capitalista es contingente de la hegemonía capitalista y
la solidez de la propiedad capitalista, esos son puntos básicos para entender la
introducción de la democracia dentro del sistema capitalista.
Segundo, el capitalismo tiene una visión instrumental de la democracia. Y
depende de la naturaleza del régimen que apoyen o no apoyen las prácticas
democráticas en las instituciones. Si uno cree -como muchos académicos- que la
democracia es buena en sí, es una frase vacía. Y los principales protagonistas
del capitalismo no creen que la democracia es buena en sí, es solo buena si
funciona dentro de un marco de relaciones sociales y de propiedad. Decir que es
buena en sí es como una extrapolación de la historia y de la realidad y siempre
una imputación normativa de lo que uno siente, más que analizar cómo funciona la
democracia en relación con los poderes de clase, propiedad y Estado.
Los capitalistas tienen una visión de democracia muy relativista, cuando
extienden sus intereses que fortalecen sus posiciones estatales están en la onda
democrática. Cuando sus intereses están violados, amenazados, pasan a la
política autoritaria y apoyan un régimen autoritario. Cuando hablamos de la
democracia capitalista y la democracia obrera, ésa no es una frase leninista,
como O’Donnel y compañía dicen. “Frases anacrónicas”. Estamos diciendo una cosa
muy precisa conceptual e históricamente: que
las democracias como las entendemos
funcionan con la capacidad de defender algunos intereses contra otros intereses.
Si este factor no es operativo, si no es así, podríamos hablar de una democracia sin apellidos, pero lo que voy a citar es una serie de ejemplos que niegan esta “desafiliación”. Lo que afirmo es que la propiedad y los intereses hegemónicos son determinantes sobre lo que llamamos la democracia y ése es el sentido real de la frase democracia capitalista.
Conclusión
Debemos volver a recuperar las tradiciones de los años 50, 60
y 70. Estas grandes tradiciones críticas de la mejor intelectualidad en las
universidades de América latina. Debemos tratar de hacer críticas sistemáticas
de lo que llaman democracias, transiciones y globalizaciones. Debemos retener y
fortalecer y profundizar nuestro análisis de la política clasista, de la
política antiimperialista, de las formas diferentes, complejas de la lucha de
clases. Analizar cómo se articulan con los ecologistas, con mujeres, con los grupos
étnicos. Debemos comprometernos otra vez con la lucha popular, y no simplemente
quedarnos encerrados, debemos aceptar colaborar con el pueblo en lugar de pelear
por los boletos para asistir a las conferencias financiadas por las grandes
fundaciones".
Fuente:
http://www.herramienta.com.ar/varios/11/11-3.html
En consecuencia, la erradicación de la desigualdad entre sectores y países y la pobreza exige poner fin al capitalismo mediante poder constituyente de otra estructura socioeconómica que valore como trabajo a la variedad de actividades de cada una de las culturas populares e incorpore sus sujetos colectivos e individuales, creativamente, en la construcción de condiciones de vida digna y feliz para todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno.
De los de abajo en diversidad por asumir sus autonomías históricas
Volvamos al hecho de que los de abajo estamos sometidos a políticas de estado cuyo origen se dio, fundamentalmente, a mediados de los setenta. Lo hacemos presente para insistir en el error de creer que los gobiernos constitucionales, desde 1984, no continuaron ese proceso de reestructuración socioeconómica e institucional mirando en exclusivo por los intereses de las transnacionales y sus socios locales. Y además, para que podamos evaluar la importancia de las luchas contra las corporaciones mineras, petroleras... y los agro negocios, las represas, los mega emprendimientos turísticos e inmobiliarios, etc.
Una enorme variedad de organizaciones sociales han sido creadas por los de abajo en su resistencia al capitalismo e imperialismo que degrada la -y despoja de- vida en dignidad a una creciente mayoría. Pero articularlas nos exige construir una democracia que represente nuestros diversos intereses y esto es posible si nos asumimos no sólo como sujetos de derechos sino, también, como autonomías históricas. Porque estamos subordinados a:
1. Políticas de estado y sociedad civil para el progreso capitalista
En "Representación política, democracia y movimiento social. algunas reflexiones críticas a través del caso argentino"
Daniel Campione explica:"Durante el último cuarto de siglo, en Argentina y el mundo, se ha modificado la situación en dirección a «obturar» aun más el componente de autogobierno de los regímenes democráticos, para desarrollar a pleno un modelo schumpeteriano de democracia, en el que la «gobernabilidad» ocupa un lugar mucho mayor en las preocupaciones de quiénes dirigen el Estado, que el componente de autogobierno, y en que las decisiones reales se alejan de modo creciente de la esfera cubierta por las instituciones políticas formales.
La sociedad argentina en particular, ha vivido una restauración democrática con ciertos rasgos peculiares, particularmente �antidemocráticos�. La dictadura se derrumbó por el peso de sus propios fracasos y no por una activa movilización popular en su contra, y el gran capital �expropió� la democracia argentina en su favor, convenientemente �reciclado� para las nuevas condiciones. Luego de haber apoyado decididamente las políticas de la dictadura, el poder empresarial propició la continuación de la misma estrategia por otros medios, mediante la cooptación de un bipartidismo cada vez más dócil a sus condicionamientos e imposiciones.
Estas tendencias, con sus peculiaridades nacionales, forman parte de un fenómeno universal, de reacción de la � gran empresa capitalista y de los intelectuales a ella vinculados, contra una serie de mecanismos que, luchas de los trabajadores y sufragio universal mediante, restringían las posibilidades de la acumulación capitalista, aunque pudieran atraerle mayor legitimidad política.
� El ejercicio ilimitado del derecho de propiedad, la libertad irrestricta de contratar, la facultad del capitalista de dirigir discrecionalmente su empresa, habían sufrido, por décadas, importantes restricciones, de la mano de políticas keynesianas y de �bienestar social�. Y frente a esos derechos de los empresarios y propietarios en general, había surgido, luchas obreras mediante,� el vasto campo del derecho laboral y social, un denso entramado en el que los principios jurídicos fundantes de las sociedades capitalistas, aceptaban modificaciones nada desdeñables.
Cuando circunstancias que no es aquí el lugar de analizar, posibilitaron una suerte de contraofensiva mundial de los intereses ligados a la gran empresa, se desató un proceso tendiente a la restauración plena de la propiedad privada, la libertad de mercado, la potestad del capital sobre el trabajo, dirigido a restringir al mínimo posible el edificio de los derechos laborales y sociales y de las facultades de intervención en el proceso económico-social asignadas al Estado y en cierta medida, a las organizaciones obreras.
Si bien no se atacó al principio de la soberanía popular y a la democracia representativa como tal, la reacción social no podía dejar de proyectarse en el terreno de la organización política. Se tendió a desalentar todas las expectativas en cuánto a formas �participativas� de gobierno, tratando de profundizar la pasividad de la mayoría ciudadana (es decir, los integrantes de las clases subalternas), remitiendo su participación política al voto periódico entre opciones coincidentes en todo los aspectos sustantivos. En aras de la �gobernabilidad� se buscaba librar al aparato estatal del supuesto �exceso de demandas� que habían sufrido en las últimas décadas, convirtiendo a la actividad estatal, desde su punto de vista, en algo excesivamente caro y plagado de disposiciones reguladoras, que des- estimulaban tanto la inversión capitalista como la disciplina de los trabajadores frente a las patronales.
El ideal propugnado se aproxima a la reducción de la política a administración de un mínimo de cuestiones públicas por elites tecnocratizadas que, si bien seguían requiriendo la legitimación del sufragio, buscarían su orientación política en el poder efectivo constituido por el poder del capital, local y trasnacional.
Hoy el ejercicio práctico de la �soberanía popular� se reduce a la selección de un equipo de gobierno u otro en la instancia electoral, pero el diseño de las políticas no cambia mayormente, y se expande vertiginosamente el campo de las �políticas de estado� que no se alteran con los cambios de gobierno. El sistema político sufre los efectos de la situación: Corrupción generalizada, desmovilización de las bases de los partidos, profesionalización creciente de la dirigencia, indiferenciación entre las propuestas de todos los partidos convertidos en 'atrapalotodo', etc.
La dirigencia política actúa� en la práctica como una elite unificada, en la que la división en diferentes partidos obra sólo como una formalidad necesaria para la distribución de cargos vía elecciones y la consiguiente legitimación que ello apunta a producir, pero no encarna proyectos diferentes ni pretensiones serias de transformación del orden social existente.
� Se aprecia una situación de 'partido único virtual', en la que el lugar de gobierno y oposición puede intercambiarse sin mayores consecuencias, y sin frenar, ni siquiera atenuar, la tendencia persistente al empeoramiento de la calidad de vida de las mayorías, y al deterioro de las instituciones políticas.
El único compromiso realmente eficaz de la dirigencia es con el gran capital y sus instituciones, compromiso que se toma a veces con entusiasmo y otras con resignación frente a lo que se considera una valla infranqueable para la realización de políticas más 'progresistas', pero se asume y ejecuta invariablemente por parte de quiénes tienen a su cargo la conducción del aparato estatal.
El conjunto redunda en el afianzamiento de una identificación de la democracia con un concepto meramente �negativo� de la libertad (garantías contra las interferencias externas en los derechos individuales) en el que la política sucede exclusivamente en los recintos institucionales y en los medios de comunicación, generando un alejamiento del hombre común respecto del accionar político, propio más bien de períodos pre-democráticos.
En el caso de nuestro país (como de otros del capitalismo periférico) todo empeora enormemente, porque la �lejanía� de la política no se da respecto de un ciudadano promedio relativamente próspero y satisfecho con sus posibilidades de vida y consumo, como puede ocurrir en Europa Occidental y otras zonas de alto desarrollo, sino frente a una mayoría de la población que ve empeorar su situación de forma continuada desde hace décadas (más allá de �repuntes� más bien breves y que luego fueron ampliamente revertidos, como el de los primeros años del Plan de Convertibilidad).
La expropiación económica (empobrecimiento relativo y absoluto, desocupación), social (pérdida de lazos organizativos y solidarios, abandono del rol �protector� del estado) y política (vaciamiento de contenido de la democracia), se suman, combinan sus efectos y se potencian mutuamente a la hora de configurar un malestar �integral� de la mayoría de la población, un descontento que abarca el orden social, el económico y el político.
Si bien el régimen sigue encuadrado en los mecanismos de legalidad, su legitimidad está indudablemente en entredicho, ya que toda pretensión de que la dirección del Estado actúa en función de los 'intereses generales' y del �bien público�, aparece cargada de inverosimilitud. Solamente un consentimiento pasivo, hijo de la resignación a una crisis tan prolongada como indetenible y del recuerdo en el imaginario colectivo del 'castigo' aplicado por la clase dominante contra las pretensiones revolucionarios de los años 60-70, pudo servir estos años de amortiguador de una expresión más fuerte del descontento existente, aunque la eficacia de ese �consenso negativo� tiende a agotarse con rapidez.
Para comprender esta problemática hay que encuadrarla en el gigantesco cambio de relaciones de fuerzas producido desde los años 70� hasta la actualidad, tanto en el plano internacional como en el local, en contra de las clases subalternas. En nuestro país en particular, el giro en esa dirección ha sido acentuado:
el trauma de la derrota política primero y de la hiperinflación después,
la fragmentación de las clases populares,
el corrimiento hacia la derecha de todas las propuestas políticas en aras al apoyo del gran capital y sus organismos representativos,
la cooptación por el gran capital y el Estado de la mayor parte de la estructura sindical,
el �transformismo�operado con éxito sobre el grueso de los intelectuales,
la conversión de los partidos políticos en meras maquinarias electorales.
Todo converge en dirección a dejar los principales resortes del poder social en manos de las múltiples representaciones, directas e indirectas, de la gran empresa.
Se ha buscado, con bastante éxito, la aceptación generalizada de la organización capitalista, y de la democracia parlamentaria como único régimen político �posible y deseable�, perspectiva que, por supuesto, tomó fuerza a partir de los cambios internacionales que aparecieron sustentándola.� Se trata hoy de buscar alternativas para enfrentar esa perspectiva estrechamente 'posibilista' que presenta al 'orden' dictado por el gran capital como el único ordenamiento social factible, e identifica con la inviabilidad y el caos toda propuesta diferenciada. Para ello hay que entender que en este cuadro económico, social, político y cultural, la 'paz social' y la 'gobernabilidad' que se nos muestran como bienes universales, constituyen en realidad las garantías de la continuidad incuestionada del predominio del capital en todos los órdenes.
Las posibilidades de una nueva democracia.
El adoptar la idea de construir una democracia con pautas diferentes a la democracia actualmente existente (representativa, parlamentaria, liberal, según quien la analice)� fue durante mucho tiempo un tema delicado. El término �democracia� logró un nivel de aceptación tal, ya avanzado el siglo XX, que casi no hubo régimen que no quisiera cubrirse con el manto de legitimidad que otorgaba.
� Dictaduras sanguinarias llegaron a autodenominarse �gobiernos democráticos�. Criticar ese régimen conllevaba el riesgo de aparecer próximo a propuestas autoritarias y regresivas, y a asumir los valores democráticos con un sentido apenas instrumental, cuando no meramente retórico.
Sin embargo hoy se vislumbra, sobre todo en el mundo periférico (y en particular en Latinoamérica), una crisis radical de las democracias representativas. En su defensa suele utilizarse un chantaje ideológico, del tipo: "Esta democracia o una dictadura", y dictadura significa en América Latina, como todos sabemos, anulación de todas las libertades, supresión de toda forma de participación popular, persecución a toda oposición más o menos activa, empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad. Por lo que el chantaje sólo pierde efectividad en la medida en que se comprende que no hay condiciones para la implantación de una nueva dictadura.
Pero esa apelación a la falta de alternativas realmente democratizadoras, tiene cada vez menos eficacia, a la vista de que las elecciones periódicas y un aceptable nivel de vigencia de las libertades públicas no impiden, todo lo contrario, la concentración brutal de la riqueza, el empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes masas; e incluso la pérdida de efectividad de la institucionalidad democrática frente a poderes �fácticos�, internos y externos, con casi ilimitado poder de diseño de agenda pública, amén de una amplia capacidad de presión o veto cuando alguna decisión amenaza apartarse de sus intereses y propósitos.
El voto ciudadano pierde importancia frente a la certidumbre de que será el gran capital, por vía directa o por acción de los organismos internacionales, de los grandes medios de comunicación, de todo el entramado económico, político y cultural que les responde, el que terminará imponiendo las decisiones. Se vuelve, de hecho, aunque no de derecho, al diseño original de los regímenes representativos pre-democráticos: Principios liberales rigiendo la vida pública, pero decisiones políticas claramente circunscriptas a la minoría de poseedores de capital. En el capitalismo internacionalizado de hoy, eso significa, inclusive, que� los centros decisorios se alejan a miles de kilómetros de las instituciones formales, fuera del territorio nacional, lejos del alcance, e incluso del conocimiento, del �pueblo� supuestamente gobernante.
Ante ese ostensible derrumbe del componente �gobierno del pueblo� de los regímenes actualmente existentes, ante la pérdida de legitimidad de partidos políticos que ya no son aptos para reflejar ninguna demanda proveniente del �abajo� social, el pensar� (y actuar) un cambio radical de la democracia realmente existente se hace imperativo.
Para poder hacerlo, hay que superar una de las falsedades esenciales del chantaje arriba descripto: Los derechos, libertades y garantías ciudadanas no están fatalmente asociados a las formas representativas parlamentarias, tienen un origen histórico diferente, y cubren distintos aspectos de la vida social.
La modificación o reemplazo de la representación parlamentaria no tiene por qué comprometer� a la existencia de amplios derechos individuales y colectivos, incluyendo la libertad de expresión y asociación en un lugar destacado; ni a su tutela judicial, basada en el principio de legalidad como base de funcionamiento de todas las instituciones. Al contrario, un proceso de democratización radical debería conducir necesariamente a la ampliación de esas libertades, tanto en su extensión jurídica como, principalmente, en la creación de condiciones efectivas para que los miembros de las clases subalternas pudieran ejercerlas, superando la maraña de obstáculos de clase que suelen impedir que quien posee menores niveles de ingreso y cultura accedan efectivamente a las mismas.
Entendida la preservación y ampliación de las libertades ciudadanas como parte esencial de un programa de democratización radical, el eje fundante de ella no puede ser otro que el reemplazo del imperio de lo indirecto, de lo mediatizado, de la sedicente �libertad� del representante frente a los representados, y la abolición de todas las� restricciones a la libre organización y expresión popular.
Pero ¿cuáles serían los mecanismos de reemplazo? Mandatos imperativos y revocables, asignación de los cargos electivos en proporción directa a los votos obtenidos sin mecanismos distorsivos de ningún tipo, responsabilidad y dependencia directa de los órganos ejecutivos frente a los de representación popular, amplia posibilidad de iniciativa popular en las decisiones locales, provinciales y nacionales, mecanismos de control popular sobre los servicios públicos, incluyendo la educación y la salud; sobre el sistema financiero, el dictado y la ejecución de los presupuestos estatales de los diferentes niveles; los precios, el abastecimiento y la calidad de los productos de las empresas comerciales; la incorporación del personal a la dirección de las organizaciones públicas y privadas, incluyendo las empresas capitalistas.
Son sólo algunas de las medidas que, en una aplicación seguramente gradual, podrían ir dando forma a una democracia que tienda a la inmediatez de la ingerencia popular� en todos los niveles de gobierno, a contrarrestar la �profesionalización� de los funcionarios electivos, a dificultar la �autonomización� de los representantes respecto de los representados, a construir activamente poder para las organizaciones populares, restringiendo la posibilidad de convertir en poder político el dominio construido� en la economía, los medios de comunicación privados o cualesquiera otro terreno colocado por fuera del control popular.
Por otro lado, la internacionalización creciente del capitalismo, la concentración del poder en una red mundial montada por el gran capital y sus ramificaciones, restringen las posibilidades de entender la construcción democrática como una tarea de alcance nacional.� Lo local necesita ser pensado como un punto de partida por una disputa mundial, para una articulación global de los partidarios de la democracia genuina y las propuestas económicas alternativas.� A la globalización de los poderosos, debería oponerse no la defensa de los estados-naciones, en nombre de la �ruptura de la dependencia�, sino la búsqueda de una globalización �desde abajo� o �invertida�, que internacionalice cada vez más las protestas y las propuestas alternativas (...)".
«Democracia» debería ser un término utilizado en sentido dinámico, identificado no con un régimen político estático, sino con el proceso social que lleve a terminar con la dictadura del gran capital, y en el que la construcción de la autoorganización y autogobierno de las masas, sea una prioridad fundamental, que no ceda ni se postergue ante ninguna �urgencia� o �excepción�. Pasará así del modelo existente hasta ahora, en el que la iniciativa popular se �tolera�, en la búsqueda de reducir al mínimo su eficacia, a otro en el que la voluntad del pueblo sea el principio que rija todas las decisiones públicas, y al que se sometan todos los asuntos, en lucha por no dejar en pie obstáculos ni cortapisas de ninguna especie a la voluntad popular que constituye el único sustrato verdadero de la democracia". Fuente: http://fisyp.rcc.com.ar/DC.Representaci%F3n%20pol%EDtica.ht
2. Funcionamiento social e institucional para despolitizar a los de abajo
En "O cómo volver de lo electoral a lo político. Sobre lo nuevo e inexplorado"
Daniel Campione
(Argenpress)
se refiere a que:
"La sociedad
argentina vive un año, el 2007, signado por múltiples procesos electorales, que
culminarán con los comicios que elijan nuevo presidente de la Nación, allá por
el mes de octubre.
Los preparativos para esas elecciones revelan al menos tres rasgos ampliamente
predominantes:
La
virtual descomposición del conjunto de los partidos políticos, con bases
desmovilizadas o directamente ausentes, quiebra acelerada de la disciplina
partidaria y ausencia o disolución de identidades ideológicas o al menos de
culturas políticas más o menos definidas. Categorías tan elementales como
gobierno u oposición aparecen difíciles de asir si se pretende incluir las
fuerzas políticas en uno u otro término, y lo que operan son coaliciones de
ocasión, de integración variopinta hasta lo sorprendente.
El predominio de un
pensamiento que atraviesa a todos los conglomerados políticos en cuánto a lo
intangible de la organización de libre mercado y de la democracia representativa
tal cual las conocemos. Ocasionalmente se acusa a los oponentes de no respetar
lo suficiente alguno de esos elementos “intocables”, pero se proclama sin
cesar la adhesión propia a los mismos.
Aun dentro de los límites que marca el punto anterior , el debate político se halla muy empobrecido, con todas las corrientes con peso electoral tratando de ocupar de alguna manera un espacio al que bautizan “centroizquierda” o “centroprogresismo”, sea en exclusividad o admitiendo que sus respectivas coaliciones contienen también componentes de “centroderecha”, y por tanto eludiendo definiciones tajantes en cuestiones centrales.
Los que juegan a la oposición tienden a endilgar al gobierno un supuesto “autoritarismo” indistinguible de la universal y prolongada tendencia a concentrar facultades en los órganos ejecutivos de gobierno, y ensayan un discurso liberal republicano, que en no pocos se ve desmentido por sus trayectorias anteriores. Quiénes practican el oficialismo magnifican las discontinuidades realmente existentes entre el gobierno Kirchner y sus antecesores, tentando presentarse como partícipes de una épica labor de renovación, mientras tejen múltiples acuerdos con rancios representantes del establishment económico, sindical y cultural, además de recoger las adhesiones del grueso de un Partido Justicialista que supo apoyar a Menem y luego a Duhalde, durante más de una década.
A esta altura se preguntará el lector qué hay a la izquierda de este panorama, y acaso quiera indagar también acerca de qué ha ocurrido con el clima de protesta social y movilización generalizada de unos pocos años atrás. (...)
Si la mirada se limita a lo ya más o menos habitual, a lo más
frecuentemente reflejado por los medios de comunicación, no registrará más que
estímulos para la desolación y la apatía; salvo que opte por el apasionamiento
por cuestiones tan raigales como el modo de medir el índice de inflación o la
mejor manera de administrar las relaciones entre gobierno e Iglesia en un
momento no particularmente cordial del desarrollo de las mismas.
Un examen más atento, menos ligado al juego político convencional, puede
encontrar fenómenos de interés, representados por una multiplicidad de grupos,
en especial juveniles, que intentan construir un significado nuevo para la
acción social y política, a partir de la impugnación práctica y concreta de las
prisiones trazadas por la concentración de capital y la representación política.
Desde las bases, en procura de una concepción tan amplia como directa de la
democracia, cuestionando la idea de partido revolucionario en búsqueda de nuevas
respuestas a preguntas a su vez renovadas sobre los sujetos de la transformación
social, sólo un observador superficial puede confundirlos con una resurrección
pura y simple del anarquismo, o con un mero rechazo juvenil a toda práctica que
incluya organización y disciplina. Poseen ambas a su manera, y entre ensayos,
errores y discusiones, intentan incluso su propia mirada internacionalista,
atenta sobre todo a procesos latinoamericanos que, como los de Venezuela y
Bolivia, les merecen una reflexión crítica diferenciada tanto del rechazo
adocenado como del apoyo indiscriminado. No rechazan toda concepción del poder,
sino que intentan pivotar sobre una práctica de construcción de poder popular,
que por fuerza entraña plantearse la “guerra de posiciones” y abandonar
ensoñaciones de “asaltos” exitosos a unas relaciones sociales cuyas sedes
múltiples impiden el pensar en “tomarlas” como paso previo a su destrucción
rápida y definitiva. No por eso dejan de pensar en términos de emancipación
humana incompatible con la persistencia, no sólo del capitalismo, sino de una
trama de relaciones opresivas que exceden el campo de las de producción. Se
proponen, en definitiva, la revolución, por otros medios que los del imaginario
revolucionario tradicional.
No en vano algunos de ellos comienzan a denominarse nueva-nueva izquierda, lo
que los relaciona indirectamente con los años sesenta, al referirse tanto a la
necesidad de superar de nuevo a una izquierda envejecida, que ya no es sólo la
tradicional, sino la que aun blasona de “nueva” desde las páginas de La Nación
y/o la comodidad de los despachos oficiales.
Cabe hacer el ejercicio de vincular la existencia del anodino campo de la
política tradicional, incapaz de desplegar confrontaciones sustantivas, con
estos emprendimientos novedosos, casi no registrados por aquéllos (salvo, a
veces, para intentar descubrir sectores “integrables” que permitan oxigenar un
sistema político con señas de raquitismo).
Los múltiples y heterogéneos grupos que buscan desplegar “poder popular” necesitan, tal vez, de mayor articulación que no equivale a simplista “unidad” , de hacer sentir con más fuerza su voz impugnadora del entierro de la política en aras de las fanfarrias comiciales públicas, y el gerenciamiento de negocios privados.
Pero allí están, crecen, traen la voz de las rebeliones latinoamericanas que
signaron el cambio de siglo, recuperan la contestación al capitalismo en
particular, y a la sociedad de clases en general. No se conforman con una
sociedad “algo más equitativa”, no apuestan a fortalecer las “instituciones
republicanas”. Comisiones internas, movimientos de desocupados, organizaciones
barriales, centros culturales, agrupaciones estudiantiles; las formas que
adoptan en la base pueden ser muchas. Tal la pluralidad debería tornarse una
riqueza a desarrollar, no una traba a superar, las formas de asociarlas no
pueden ser reductibles a pactos de dirigentes o encuadramientos de manual.
No se llenan la boca con las viejas y venerables palabras: “revolución”,
“socialismo”, sino que tantean el esfuerzo intelectual y político de
encontrarles un significado acorde a los tiempos que vivimos, sin ceder por ello
un tranco en el empeño de transformar radicalmente el orden existente".
Fuente: www.rebelion.org
/Argentina/ 3-5-07
3. Neodesarrollismo para el enmascaramiento de la recolonización
En "Argentina 2008-2009. Algunas reflexiones"
Daniel Campione (Argenpress) señala: "Intentar una reflexión sobre la situación de Argentina al final de 2008 implica el desafío de salir de las elucubraciones sobre el declive de la popularidad del gobierno, los escasos logros de la oposición y de la prospectiva más o menos vulgar sobre el horizonte de crisis económica que todo indica se avecina.
Lo que nos interesa aquí es examinar el cuadro desde el ángulo dado por las perspectivas de los movimientos populares, atravesados en muchos casos por la puja entre:
♠una tendencia más o menos desfalleciente a dar apoyo a las “políticas populares” del gobierno Kirchner, y ♠la de mantener claramente la independencia y la actitud crítica frente a un gobierno que -en lo sustancial- está ligado a la suerte de la gran empresa, más allá de gestos fuertes de “arbitraje” entre distintos sectores capitalistas, vinculados también a la necesidad de afirmar un rol más activo para el aparato estatal, en una perspectiva de crisis.
El año 2008 quedó signado por el conflicto que confrontó
al gobierno con
diversos sectores del capitalismo dedicado a “agronegocios” bajo el signo de las
retenciones sobre la venta de la soja y otros granos. El oficialismo exhibió
allí todo tipo de contradicciones y torpezas, para terminar derrotado por obra
de las deserciones en su propio bando, no deseoso de afrontar ningún choque,
siquiera simbólico, con sectores concentrados del capital. Una polarización
confusa dominó la lucha política, al punto de que sectores de izquierda apoyaran
a los productores que trataban de proteger sus ganancias, y otros se alinearan
con la presidenta Kirchner y su esposo, viéndolos como defensor de los
“intereses populares”.
Otra fuente de alineamientos confusos han sido las medidas que apuntan en un
sentido progresivo, como la reestatización de Aerolíneas Argentinas y del
sistema de jubilaciones y pensiones, las que necesitan ser contextualizadas en
un plano más amplio, en el que campean por sus fueros el otorgamiento de
subsidios, concesiones y moratorias impositivas a los grupos más concentrados
del gran capital. Generar oportunidades de negocios para los capitalistas
aliados sigue siendo una prioridad de los Kirchner, no incompatible con la
realización de estatizaciones puntuales o el establecimiento de controles de
precios o trabas burocráticas en otros ámbitos del capitalismo local.
Frente a la crisis económica en ciernes las respuestas gubernamentales transitan
paralelamente el sendero del estímulo a la oferta (el apoyo directo al
incremento de ganancias del gran capital) con las medidas tendientes al
incremento del consumo, dirigidas sobre todo a los sectores medios urbanos entre
los cuales el gobierno pretende recuperar terreno, alentando medidas como una
reforma impositiva que reduce gravámenes a los salarios altos, mientras
el
impuesto al valor agregado sigue cayendo con todo su porcentaje sobre los
alimentos básicos. Y allí se cuelan generosas posibilidades de “blanqueo de
capitales” que apuntan ante todo a fortalecer la libertad de maniobra para las
grandes empresas.
Se necesita examinar no sólo las políticas del gobierno sino su forma de construir y ejercer poder, el tipo de vínculo que establece con las organizaciones que lo sustentan. Su actitud de apoyarse cada vez más claramente en el Partido Justicialista, ahora presidido por el propio Kirchner, encuentra proyección en la relación privilegiada con estructuras de la burocracia peronista como los intendentes del conurbano y la conducción de la CGT.
El cultivo de estas coaliciones obliga al elenco gubernamental a dejar de lado posibles iniciativas democratizadoras (como el reconocimiento a la CTA), y sobre todo a realizar una construcción política verticalizada desde arriba, hacia un “abajo” donde los “punteros” se sienten como pez en el agua y los militantes populares tienden a experimentar desamparo y desorientación. De hecho, varias organizaciones y personalidades que venían apoyando más o menos críticamente al gobierno, han terminado alejándose de él.
El resultado es catastrófico para los sectores más empobrecidos, hacia los cuales el gobierno destina escasa atención, en parte por considerarlos “seguros” en términos de política electoral, mientras el sistema de salud y el de educación públicas se derrumban a ojos vista, convenientemente sometidos a las jurisdicciones provinciales y locales y por tanto situados en apariencia fuera de las responsabilidades del poder político nacional.
El espacio en ámbito gubernamental y sus alrededores para organizaciones populares con alguna aspiración de autonomía, no sólo no crece sino que se estrecha a ojos vista, al exigir complicidades con medidas de forma y contenido antipopulares.
El de los K no es un gobierno popular, ni tampoco uno “en disputa”. Apenas expresa en el poder político una relación más compleja y matizada con el poder económico que la que exhibían el menemismo y sus sucesores de la Alianza, lo que está en gran parte signado por una etapa diferente de la acumulación del capital, y no por la sola voluntad gubernamental.
Esto alcanza, sin embargo para que la gestión Kirchner sea detestada por los
sectores más férreamente afirmados en el neoliberalismo, más empeñados en la
defensa de línea dura del capitalismo de libre mercado, y con pocas o ninguna
simpatía por las políticas de derechos humanos y las iniciativas no ortodoxas en
materia de relaciones exteriores. Y allí queda tendida la trampa habitual, la
que invita a integrarse al “campo popular” para combatir a las fuerzas más
abiertamente derechistas. Contra las apariencias superficiales, no hay razones
para apoyar un “neodesarrollismo” más preocupado por mantener los negocios del
capital que por el nivel de vida de los asalariados, por más que sufra el ataque
de los sectores reaccionarios.
Hoy resulta esencial construir un espacio situado claramente a la izquierda del
gobierno, lo que significa articular diversos sectores que compartan el
posicionamiento autónomo frente a las diversas encarnaciones del establishment,
con una vocación anticapitalista que no dependa de una proclamación repetitiva y
genérica, sino de una práctica constante que construya cada día formas de poder
al margen y a la vez en contra del sistema social vigente, que vayan de abajo
hacia arriba. Ello implica asimismo capacidad para desarrollar maneras nuevas de
hacer política, sin por ello condenarse a la abstención en el plano electoral y
a la consiguiente ausencia en los organismos de representación. La aspiración a
la democracia radical y directa no implica darle la espalda a la democracia
representativa, sino saber desenvolverse en su campo con una actitud
independiente y superadora. Debería ser innecesario agregar que
no se trata de
ser “antikirchneristas” sino de enfrentar en su conjunto a la política procapitalista, con la cual no hay alianza posible".
Fuente: www.argenpress.info / 5-1- 09
4. Creencia en lo 'normal' del antagonismo de la vida con las expectativas para reforzar el sometimiento
Boaventura de
Souza Santos,
en
“Globalización
y Democracia”
(ponencia
presentada en el Foro Social Mundial Temático)
expresa: "Agradezco
la organización de este foro temático tan oportuno en el tiempo y en el espacio.
Al mirar este maravilloso y colorido mar de gente estoy seguro que vamos a tener
éxito, porque vamos a proyectar globalmente a nuestra querida Colombia como un
país donde los ciudadanos, los movimientos y las asociaciones luchan por la
democracia, los derechos humanos, la paz, y por una política alternativa de
drogas.
¿En qué contexto debatimos hoy la cuestión de la
«democracia» en nuestros países y en el mundo?, es decir, ¿en qué
situación nos encontramos? Lo que caracteriza a la sociedad moderna es que es
una sociedad en la que hay una discrepancia interesante
entre las experiencias que vivimos y las expectativas que tenemos.
Las sociedades antiguas eran sociedades en donde había una simetría entre
experiencias y expectativas: El que nacía pobre, moría pobre; quien nacía
analfabeto, moría analfabeto. Por el contrario, la sociedad moderna ha intentado
recrear esta discrepancia: quien nace pobre, puede morir rico; quien nace
iletrado puede morir como padre de un médico o un abogado. Esa posibilidad de
que las expectativas sobrepasen las experiencias es fundamental para nuestra
interpretación del mundo, y
para llamar esa discrepancia usamos diferentes palabras:
progreso, desarrollo, modernización, revolución, reformismo. En suma, espera con
esperanza.
Hoy vivimos un tiempo en que, para la gran mayoría de la población mundial, esta
discrepancia se invirtió: las experiencias actuales son probablemente muy
difíciles, pero las expectativas son todavía peores. Es decir, la idea de que si
hay una reforma a la salud, a la seguridad social, o a la educación, no es para
mejorar sino para empeorar. Por eso hoy la gran mayoría de la población mundial
espera sin esperanza. Pero no es simplemente que las expectativas son negativas,
es que para una parte grande de la población
mundial ni siquiera hay expectativas.
Hoy tenemos un colapso total de expectativas: quien come hoy no sabe si comerá
mañana; quien está vivo hoy puede estar muerto mañana; quien envió a su hijo a
la escuela este año, no sabe si lo podrá enviar el año entrante.
Este colapso de expectativas es el colapso de la
sociedad misma, el colapso del contrato social, es el contrato de las
poblaciones desechables, son procesos de exclusión irreversibles. La gente deja
de ser ciudadana, y es el paso de la sociedad civil a los que yo llamo
sociedad incivil: tanta gente que vive con desigualdad y donde hay un
colapso total de expectativas porque están totalmente dependientes de fuerzas
poderosas sobre las cuales no tienen ningún control. El obrero hoy está
contratado, pero si no hay un contrato colectivo o una ley laboral, mañana
puede no tener empleo, y no tiene ninguna posibilidad de reaccionar.
Esta capacidad que los poderosos tienen de veto sobre la vida de los débiles y
los vulnerables, permite que emerja en nuestras sociedades un fenómeno que he
llamado el fascismo social. No es un régimen político: es un régimen
social, una forma de sociabilidad, de desigualdades tan fuertes, que unos tienen
capacidad de veto sobre la vida de otros. Da lo mismo si hay libertad
contractual porque la parte más débil tiene que aceptar las condiciones del
contrato, por pésimas que sean, porque no tiene otra alternativa. Son
sociedades donde emerge la violencia, una violencia política que asumes dos
formas: la violencia política organizada, y una violencia que llamamos común,
pero tan masiva, que de hecho es una forma despolitizada de violencia política
(...)".
Fuente:
http://www.institutpaulofreire.org/downs/globaliz.doc
En consecuencia, precisamos terminar con la dictadura de los grandes capitales y con la dirigencia política al servicio de los súper negocios a costa de desmantelar lo público y empobrecer a la inmensa mayoría de la población. Hacia ese objetivo se encaminará la unidad de voluntad de la diversidad popular que se constituirá como resultado de un proceso de práctica constante de la democratización en los distintos aspectos de la cotidianeidad sectorial, comunitaria, provincial...Y a la vez, como proceso y diálogo que afirme en el ejercicio de las autonomías, de la autogestión, del autogobierno.
La cuestión de inicio de esa construcción desde abajo y a la izquierda plantea convencer que las expectativas y aspiraciones son realizables si nos involucramos en hacerlas posibles. También demanda que rechacemos el chantaje para delegar nuestro derecho a decidir el destino común en quienes sabemos se adueñarán de nosotros, de los bienes comunes e ingresos públicos y sin importarles lo más mínimo las gravísimas consecuencias facilitarán la acumulación de oligopolios que arrasan el país.
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