Comunicación

Julio 2011

La crisis de representación política y de legitimidad del Estado entre 2001 y 2002 fue subsanada por el liderazgo que el matrimonio Kirchner supo construir. Significó hacer creíble que el crecimiento de la concentración y la transnacionalización (tanto económica como territorial) conduce a la justicia social, el bienestar popular y el progreso del país. El kirchnerismo lo logró por involucrar, a la mayoría de los de abajo, en la autopercepción de estar viviendo una confrontación con los monopolios cuando el modelo centrado, como la propia Presidenta ha explicitado, en el ‘desendeudamiento’ y en el extractivismo les transfiere recursos en gran escala, lo prueba su ascendente acumulación de riquezas y poder.

 

Hebe de Bonafini y Milagro Sala han jugado un papel relevante en la conciliación con el capitalismo local que implantó el terrorismo de estado para la reestructuración socioeconómica a favor del avance continuo en la entrega de bienes comunes y el despojo de derechos a los de abajo. ¿Cómo lo concretaron? En esencia, promovieron que los desalojados y desposeídos se conformen con tener viviendas en el lugar de desarraigo y participar en el trabajo envilecido de los aparatos clientelares. También, el año pasado, Hebe protagonizó la conversión de la marcha del 24 de marzo en un festival y este año, junto a Sergio Schoklender y a Boudou, realizó un acto en el Mercado Central. “En ese marco la titular de Madres de Plaza de Mayo destacó "les vamos a contar a la gente por qué vienen en las villas, por qué no tienen agua, baños y contarle cómo este gobierno está tratando que tengan trabajo, que tengan agua, que sus hijos vayan a la escuela" destacó. Bonafini señaló que se homenajeará a Néstor Kirchner porque "las madres siempre decimos que Kirchner nos devolvió la patria cuando dijo 'procedan' e hizo bajar con Bendini el cuadro de Videla". Leer

 

A su vez, Milagro Sala utiliza su agrupación como fuerza de choque contra movimientos sociales y referentes de quienes se asumen sujetos colectivos de derechos. A mediados de mayo, “Milagro Sala entregó un petitorio a Mayoral, donde distintas organizaciones de extracción kirchnerista solicitan integrar la empresa minera pública de la provincia de Jujuy que se encuentra en trámite de constitución.

Mientras distintas comunidades originarias de Jujuy, no alineadas con el gobierno nacional, han manifestado su preocupación ante esta reunión, por considerar que se estaría avalando tanto al estado provincial y nacional en su plan de minería contaminante, lo que afecta a cientos de comunidades indígenas de la provincia de Jujuy”. Leer

 

Pero la democracia real es creada, en la provincia de Jujuy, por la organización de comunidades aborígenes y campesinas de la Puna y Quebrada de Humahuaca. En el Boletín Puna Año 3 - Nº 16 - Septiembre 2002 de la Red Puna se aclara: 

“(…) Y estos cambios, podríamos decir, han ido ocurriendo en muchos otros sentidos desde 1995 hasta hoy, pero quizás haya un tema que es central particularmente hoy para la RED y creemos para la Argentina. Quién toma las decisiones. Haremos el mismo recorrido en el tiempo, de quién tomaba y quién toma las decisiones y quién tiene las mayores responsabilidades dentro de la RED. Teniendo en cuenta que en la RED y nuestras organizaciones, la búsqueda de la plena participación y de los mecanismos democráticos, siempre ha sido algo buscado y provocado.  Al principio, no había demasiadas decisiones que tomar, ya que el único trabajo conjunto que hacíamos era compartir dos días cada dos meses. Si, cada dirigente de las 6 y después 13 organizaciones tomaba las decisiones de trabajo en su organización, más o menos democráticamente. Que cosas hacer, o cómo gastar los recursos. Vino después la época en que si tuvimos cada vez mas trabajos conjuntos y podríamos pensar que en ese entonces, un puñado personas representativas y respetuosas de las mayoría eran los que a través del respeto ganado, tenían más autoridad al expresar sus opiniones. Después vinieron los distintos espacios de trabajo, de las microrredes y cada vez más articulaciones, entonces, las decisiones estuvieron cada vez menos centralizadas en la reunión bimensual y en aquel puñado (…)”. Leer

 

 

Asimismo, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, en su Primer Congreso Nacional (setiembre 2010), sostiene que la «reforma agraria integral»:

·         se basa en la participación y organización colectiva y autónoma en la toma de decisiones sobre lo que nos afecta: educación, salud, producción, comercialización, comunicación, cultura, deporte, recreación y arte;

·         es recuperar la tierra y los medios para producir, los saberes ancestrales y la tecnología apropiada, la medicina popular, los hospitales, una formación crítica y transformadora de la realidad en las escuelas y otros espacios, para todas las familias campesinas indígenas que vivimos en el campo y para quienes hoy día viven hacinados en las grandes ciudades. El campo y la ciudad deben compartir, discutir e intercambiar porque el cambio debe ser para todos. Leer
 


 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

 

Planteo

La comunicación de las organizaciones en lucha por el territorio (o sea por la vida, la dignidad y contra el modelo extractivo exportador) nos democratiza a todos los diversos de abajo al situarnos en el desafío de:

 

1. Debatir cómo organizar nuevos modelos de producción agroecológica y derrotar al actual modelo  agroexportador

 

Comunicado del MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDÍGENA –CLOC - VÍA CAMPESINA

 

Nuestro Repudio a los acuerdos y declaraciones sobre

la crisis alimentaria del G20

Los medios de comunicación argentinos difunden la noticia de que los acuerdos del G20 en el tema agricultura son un éxito para Argentina y el mundo. Y se destaca en esto la posición Argentina en cuanto a la crisis alimentaria.

Desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena repudiamos los acuerdos y las falsas soluciones basadas en las presiones y lobbies de las transnacionales. Basados en certezas científicas sesgadas y corrompidas como un cáncer en gran parte de la producción pseudo-científica de las Universidades durante el auge del neoliberalismo.

En primer lugar el G20 no es un espacio democrático ni legítimo para debatir políticas agrarias globales, están allí ausentes casi todos los países y principalmente aquéllos que han sufrido la pérdida de soberanía alimentaria debido a la revolución verde y la invasión de las transnacionales, muchas veces precedidas por tropas militares de la OTAN.

Los Gobiernos de Argentina y Brasil impulsaron que el Consejo de Seguridad Alimentaria en la FAO, sea el espacio de gobernanza mundial agrícola.

Y ahora, por lo que se leen en los medios de comunicación, ¿Claudicaron en sus convicciones? ¿Mintieron a la sociedad civil y a 193 gobiernos que aprobaron la reforma del CFS/FAO?

La FAO tiene muchísima información para demostrar que el problema del hambre no es un problema de productividad de alimentos si no de cómo se produce, quiénes producen y cómo se distribuyen los mismos, un reciente documento de FAO describe que en la cadena agroindustrial global se pierde el 40% de los alimentos producidos por descomposición y desechos.

El informe IAASTAD del cual FAO es parte, demuestra que a medida que se desarrolla la agricultura industrial y se fortalece el poder de las transnacionales el hambre crece en el mundo. El mismo informe recomienda retomar la vía de la producción campesina familiar y agroecológica como forma de luchar contra el hambre.

¿Es por estas contundentes pruebas que la discusión de la política agraria global se sale de la ONU y de FAO y se lleva a la OMC y a al G20 donde los países poderosos y las transnacionales tienen mucho más poder?

Pero ¿y la posición argentina?
La posición que llevó el gobierno argentino a la reunión del G20 es producto de la presión y el lobby de la mesa de enlace y las corporaciones transnacionales. El actual modelo agropecuario no es sustentable, el mercado interno esta apenas sostenido por enormes masas de subsidios que el estado nacional debe aportar a los sectores concentrados del las carnes, lácteos y granos para que los precios mínimos de los alimentos básicos no se disparen. La cadena agroalimentaria esta cada vez mas monopolizada, producto del acaparamiento de tierras y de la concentración industrial, así como de la burbuja financiera que rodea al mercado global de los alimentos.

Las cosechas record de millones de toneladas de granos son incapaces de saciar el hambre a los argentinos y que en pleno 2011 todavía tengamos que soportar índices que dan cuenta de esta realidad, y aunque el hambre se publica en menos de 5 %, la pobreza sigue en dos dígitos 13,9 %

Los agro combustibles (mal llamados biocombustibles) generan también enormes presiones para que los alimentos aumenten

Plantear que debemos redoblar las exportaciones de alimentos en el marco del modelo actual genera claras contradicciones con las aspiraciones de un desarrollo industrial armónico con justicia social y con las políticas de derechos humanos .Además esto va en dirección a consolidarnos como productores de materias primas en el marco de un saqueo transnacional que nada tiene que envidiarle a antiguos esquemas coloniales. Aumentar a 160 millones de toneladas de granos (forrajeros y no alimentarios) la producción anual (tal como anunció el ministro) es sumar otras 10 millones de hectáreas a las 20 millones que se cultivan de soja transgénica, además de los otros cultivos. Y no tiene otra forma de hacerse que a partir de los desalojos de las familias campesinas que producen de manera sustentable en el bosque, a partir de eliminar la biodiversidad de ecosistemas frágiles y en franco deterioro como el Parque Chaqueño. Presionando al éxodo rural que continuará sobredimensionando las ciudades.

La agricultura argentina (exceptuando la campesina, indígena y familiar) no es nacional, ni responde a intereses nacionales, y por tanto no podemos engañarnos, un modelo basado en retenciones a las exportaciones agrícolas no conduce a ningún desarrollo, mucho menos al buen vivir, o calidad de vida. Las retenciones son una buena medida coyuntural, pero para nada una solución estructural.

Por eso la Argentina debe rectificar su posición, en primer lugar el debate debe darse en el ámbito de la ONU y del CSA en FAO, y en segundo lugar se hace necesario plantear herramientas globales para frenar la escalada de precios de los alimentos así como detener al capital financiero. Sobran ejemplos para ver que todo lo que toca este tipo de inversiones luego cae catastróficamente.

Frente al problema del hambre es urgente generar mecanismos de control sobre las transnacionales y poner firmes límites a los acaparamientos de las cadenas agroalimentarias por parte de las mismas.

Además la única salida a la crisis alimentaria y a la crisis climática es fortaleciendo la agricultura campesina y familiar, única garantía de producción de alimentos sanos y suficientes en el marco de sistemas de mercados locales dinámicos y justos, claro eso se logra con intervención estatal. El Brasil ha sido un claro ejemplo con su programa Hambre Cero, realizado entre gobierno, movimientos de agricultores familiares campesinos y consumidores urbanos como sujetos activos.

Además las exportaciones de alimentos deben estar centralizadas y fiscalizadas por el estados, los ingresos económicos ser insumos para políticas públicas y el desarrollo.

El rol de las organizaciones campesinas indígenas y de la agricultura familiar es de carácter estratégico, la mayoría de las estructuras del estado fueron configuradas al servicio del agronegocio, por lo tanto para desarrollar políticas públicas transparentes y democratizadora, las mismas deben contar con la activa participación de las organizaciones.

La cuestión de la tecnología y la ciencia está hoy al servicio del capital y de las corporaciones, es necesario socializar y generar conocimiento científico capaz de articular con el conocimiento ancestral acumulado en las comunidades campesinas y desarrollar nuevos modelos de producción agroecológica.

No nos engañemos más, que la idea de maximizar a toda costa la exportación de commodities históricamente benefició y fortaleció a la oligarquía rural y sus aliados las transnacionales. No hay posibilidad de construir en modelo sustentable y justo en ese esquema, porque el poder de la producción de alimentos no es algo a subestimar.

Finalmente plantear que el planeta tierra y todas sus fuentes naturales y energéticas son fuente ilimitada de energía y mercancías es algo irracional y para nada científico. Y este modelo de producción y consumo industrial intenta obviar esa evidencia. Eso puede llevarnos a toda la humanidad a un final catastrófico. El cambio climático y el hambre. La Revolución Verde no solucionó el hambre sino que la acrecentó;  la revolución transgénica ha provocado violencia contra los productores genuinos de alimentos y más hambrientos. No son los científicos los que garantizarán los alimentos, sino los agricultores campesinos, pescadores artesanales, pastores y pueblos indígenas.

Sin explayarnos lo suficiente diremos además que este modelo nos expone directamente a millones de litros de agro tóxicos que son esparcidos sobre nuestro territorio y que esta presente en la mayoría de los alimentos que ofrece la gran industria, sumándole los componentes transgénicos, de los cuales todos los consumidores somos ratas de laboratorio para conocer que efectos provocarán en la humanidad y en el planeta.

No habrá manera de establecer la justicia social sin soberanía alimentaria, y no es posible la soberanía alimentaria en el marco de una agricultura industrial controlada por una las corporaciones transnacionales y la mesa de enlace.

 

Éste es un debate urgente y todos aquellos sectores que nos consideramos como progresistas, de izquierda o nacional y popular estamos obligados a darlo profundamente sin especulaciones políticas ni electorales. No escamoteemos la realidad con el credo del progreso moderno, que tantas consecuencias nefastas está trayendo a la humanidad y a la vida en la madre tierra.

 

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!
¡Somos Tierra para alimentar a los Pueblos!
secretaria.mnci@gmail.com
Fuente: http://www.mnci.org.ar/

 

2. Luchar como El Algarrobo por interpelar a los vecinos y  los pueblos en sus derechos a decidir sobre el territorio

 

Enfrentándose a las empresas mineras en Andalgalá

Licencia social

Por Julián Maradeo (Rebelión)

En Andalgalá, Catamarca, se denomina licencia social a las diferentes formas por medio de las cuales las empresas mineras y sus proveedores buscan legitimarse en la dinámica comunitaria. Por caso, la entrega de beneficios para las escuelas y la organización de competencias deportivas y talleres artísticos.

La reacción de los andalgalenses nucleados en la asamblea de vecinos autoconvocados El Algarrobo, el 14 de febrero de 2010, impidió el desarrollo de Agua Rica, adjudicada a la canadiense Yamana Gold, y de Pilciao 16, por el cual los 17 mil andalgalenses, indemnización mediante, hubieran tenido que abandonar su lugar para que la multinacional Billington pudiera extraer el oro y el cobre que yacen bajo la superficie de la ciudad.

Tras la represión sufrida durante esa jornada de febrero, mientras cortaban el camino comunero que lleva a El Potrero, los vecinos –así se definen- que conforman El Algarrobo desplegaron un repertorio de acciones para que se prohíba la megaminería en Andalgalá. En su lucha, con Esquel como norte, El Algarrobo se ha visto obligado a convertirse en un productor simbólico complejo para poder enfrentar tanto al poder económico como a la inacción gubernamental.

Lo hecho por esta asamblea de autoconvocados se puede esquematizar en tres momentos:

Este rasgo clave tiene dos complementos cuya distinta circulación enfatiza la diversidad del receptor: el blog y la radio. El primero, a través del cual llegan a los jóvenes y en donde suben diferentes videos, como el de la represión, que fue tomada con un teléfono celular. El segundo es la radio. Su incursión en el éter tiene dos etapas. La primera fue el programa que El Algarrobo tenía en FM La Perla. La siguiente es la reciente puesta en funcionamiento de la propia radio de la asamblea, en el dial 105.3, cuyo lema es “La lucha que se hizo audible”.

Con el objetivo de penetrar en otro nivel, se añadió la función didáctica para la cual organizaron diferentes encuentros con la finalidad de explicar que los proyectos de megaminería son parte de un modelo extractivista, el cual enfoca a los recursos naturales desde una perspectiva exclusivamente productivista. La penetración del mensaje de El Algarrobo-materializado a través de las distintas acciones- labró otra clase de legitimidad, que interpela al vecino y propone que los pueblos tengan el derecho de decidir sobre su territorio.

Con el resultado de las elecciones de marzo, que a nivel local impuso a Alejandro Páez (emergente de la alianza entre la UCR, MST y Proyecto Sur), considerado el candidato que supo interpretar el “No a la megaminería”, se abre una nueva etapa para la asamblea, en la que su relación con el gobierno municipal, desde el inicio al menos, será muy otra. Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=131489 Argentina/ 02-07-2011

En consecuencia, es prioritario establecer la comunicación social que interpele a los diversos de abajo para suscitar el involucramiento en los desafíos de hacer posible otro modo de producción e intercambio y otro desarrollo opuesto al capitalista e imperialista

 

La puesta en práctica de la «reforma agraria integral» por los diversos de abajo arranca de instalar la deliberación pública, por la multiplicación de espacios en común, sobre la realidad del empobrecimiento y la desertificación en el presente y la hipoteca del futuro que es posible revertir si valoramos los saberes, los proyectos y las organizaciones de campesinos, indígenas, trabajadores, vecinos, estudiantes,...

 

 

Ideología

La comunicación desde los de abajo en lucha por territorio que va modificando y constituyendo la realidad jurídica de campesinos e indígenas 

es descripta en la entrevista de Pedro Herrera (13-04-2011) a Pedro Osvaldo Orieta, abogado del colectivo “Práctica Alternativa del Derecho” (PRADE) de la provincia de Santiago del Estero.

 

Con el objetivo de reflejar en forma directa esta construcción anticapitalista, recorto la entrevista:   

 

"Ser campesino es en sí un acto de resistencia

¿Cómo defines la situación que viven los campesinos y pueblos originarios con los conflictos de usurpación que los afecta?

 (...)En principio, creo que éste es un conflicto político de territorialidad, es decir, planteos culturales, forma de vida determinada con poblaciones que tienen una forma ancestral y que están tratando de resistir.

-¿Qué situación podemos analizar que hacen definir que, para los tribunales, existen sujetos distintos frente al derecho?

 (...)En los lugares en los cuales estamos teniendo conflictos, el estado está casi ausente; no te digo ausente totalmente porque la mayor presencia que tiene es a través de la mano represiva (policía y el poder judicial).

-Enumeras servicios que, supuestamente, cada ciudadano independiente al lugar que decide vivir también debería gozar?

Yo digo que, la vida campesina, es un acto de resistencia, a pesar de que el estado no cumple con la esencia para la que ha sido creado, las familias siguen viviendo en ese lugar, siguen resistiendo. Porfiadamente siguen convencidos de esa forma de vida. (...)

 

Pese a la invasión se reconoce una negociación

-Ese acto de resistencia que tienen para sobrevivir día a día ¿por qué no se asume al momento de enfrentar los conflictos? El empresario entra agresivamente en una comunidad y después propone una negociación que las comunidades aceptan

El caso de las negociaciones y los acuerdos que se puedan lograr principalmente tiene que ver con un proceso bastante complejo, primero, una comunidad debe trabajar el ánimo de dueño, ya hemos dicho que vamos a hacer la opción de laburar en lo judicial porque todavía no están dadas las condiciones como para plantear algo mucho más amplio, dentro de lo judicial vamos a buscar lo alternativo; nosotros vamos a elegir la figura del poseedor (a) como para plantear nuestras posiciones pero es necesario trabajar desde el ánimo de dueño y eso el abogado no lo puede inventar, si llego a una comunidad y me dicen: esto es fiscal, esto es de fulano de tal, necesariamente tenemos que empezar a trabajar para revertir esa primera manifestación.

-Si las familias han formado comunidades y viven muchos años ahí, ¿Por qué es tan difícil que reconozcan la tierra como su propiedad frente a los empresarios invasores?

Hay toda una carga cultural e histórica muy particular, las familias campesinas han sido las principales clientes del sistema político durante muchísimos años, no te voy a decir sólo los 50 años del juarismo, son muchísimos años más y, no obstante, hoy continúa en eso, un sistema clientelar que no te permita autonomía. Hay que desterrar esas prácticas culturales, esos son los primeros pasos, reconocerse como dueño forma parte de la estrategia no sólo en lo judicial sino también en lo político. Mucho de los conflictos uno no los termina de entender y dice: che por qué la comunidad no se mueve sino hasta que llega la topadora frente a la casa?…quizás tenga que ver con esto, es decir, entender el contexto en el cual la comunidad está inserta. (...)

-¿Cuándo la comunidad no ha trabajado ese “animo de dueño” es cuándo se abre el proceso de negociación?

La comunidad comienza a reconocer en el otro los derechos y los considera dueños, entonces es cuando se abre el proceso de negociación porque la comunidad le está reconociendo derechos al otro. Le reconoce porque existe todo lo que se llama la cultura del papel todo lo que se busca siempre es ver que dicen los papeles, lo típico, entonces se comienzan a preguntar quién tiene plano, quién tiene papeles. Cuando logremos desterrar la cultura del papel vamos a poder dar un paso muy importante.

-Una vez que se reconoce el ánimo de dueño, ¿cuál sería el siguiente paso?

Tenemos que ver con qué equipo contamos y yo, como director técnico, porque (abogados) nosotros no somos lo que ponemos el cuero sino la gente, y vemos si tenemos capacidad de organizarnos, resistencia, movilización, capacidad de comunicar lo que estamos haciendo, tenemos ciertas posibilidad de movilizar recursos de otras organizaciones o del estado mismo para poder resistir?, preguntémonos eso. Hay comunidades de 60 familias y terminamos siendo 20.

-Distribuir las capacidades…

Tenemos que ver cuál es la capacidad dirigencial, algunos tendrán que viajar, desarrollar trabajos en el monte, aquel que decide cumplir funciones en terreno tendrá que cuidar, mejorar los actos posesorios, vigilar la acción invasiva de algún empresario. Una vez que tengamos estos asuntos resueltos, un equipo fuerte, una decisión política de defender lo que es nuestro como lo está haciendo una comunidad del norte (Copo) que pretende pelear por 75 mil has, si esa decisión es firme, no hace ni falta abogado".

 

Respecto a cómo se va desarmando los feudos provinciales

Pedro Herrera pregunta: "-Por más que existan instancias para debatir el problema, avanzar en la defensa y posterior recuperación territorial, ¿continúa la invasión de empresarios y las comunidades siguen perdiendo territorio?

Pedro Osvaldo Orieta contesta: -Es necesario que las comunidades se vayan formando no solamente en lo jurídico sino en lo político para tomar decisiones en forma autónoma de manera horizontal que esa es la apuesta para que todo el proceso de reconocimiento de derechos tenga sentido porque sino va a quedar en letra muerta, no me sirve de nada una convención, una ley que me esté impidiendo las medidas cautelares, las resoluciones judiciales o administrativas, la existencia y reconocimiento como pueblo originario, cuando la justicia de Santiago del Estero se caga en esa legislación nacional porque siguen avanzando en Atamisqui, en Figueroa, en Moreno, en Copo. Entonces las legislaciones son totalmente deficitarias si no están respaldadas por una organización y una movilización política de la organización".

 

Respecto a cómo participan los abogados identificados con la causa campesina e indígena

Pedro Osvaldo Orieta apunta a través de la entrevista de Pedro Herrera:"En los casos que estamos acompañando, desde el punto de vista judicial, estamos entre muchos obstáculos, el conflicto es político, lo jurídico es político, un abogado(a) que se empecine en decirte que hay que cumplir la ley tiene una posición política formada, está dentro de lo que se llama el positivismo jurídico, es una línea ideológica dentro del derecho, entonces sabiendo de quienes dictan las leyes, de quienes pueden ser funcionarios judiciales desde ahí también vamos a ir analizando de qué clases sociales surgen los operadores jurídicos y legislativos y por lo tanto vamos a ver con qué lógica van a actuar.

 

Los tribunales ¿imparciales?

-Hasta ahora, los funcionarios de la institución judicial no han logrado satisfacer la necesidad de justicia de los pueblos originarios…

Ante todo ese andamiaje que existe es necesario como empezar a redefinir, redireccionar o repensar una forma de ejercer la profesión de abogado y una forma distinta de concebir el derecho. El derecho tiene que ver con lo justo, no confundamos el derecho con leyes, si no hay justicia en la aplicación del derecho no es derecho, será la aplicación de una ley, lo que vos quieras, pero va a estar muy alejado del derecho, entonces, pensar el derecho es como un desafío, como una práctica de liberación.

-Entonces, cuál sugieres, debiera ser la postura de los ciudadanos para lograr un hecho de justicia

Los derechos de las comunidades campesinas, los pueblos originarios, los trabajadores, las mujeres, tienen que ver con procesos de lucha. No hay derecho alguno que sea regalado, ofrecido o donado voluntariamente por parte del estado. El derecho se conquista y en ese proceso las comunidades campesinas están trabajando, se están movilizando. Yo creo que el gran desafío sería, hoy en día, poder lograr una reforma agraria, un reordenamiento territorial, pongámosle el nombre que quieras pero, fundamentalmente, reformar el ordenamiento jurídico desde las miradas de la posesión, reformar el sistema de catastro y registración para garantizar que los pueblos originarios sigan viviendo y mejorando su forma de vida. Garantizar la soberanía alimentaria.

 

Al rescate de las formas de vida colectivas

-Con todas esas restricciones a la aplicación de las formas de vidas de los pueblos. ¿Qué posición deben tomar los profesionales que acompañan a las organizaciones en sus luchas para la aplicación de derechos?

Estamos sumidos en una gran contradicción, primero asumir eso, porque sino nos vamos a volver locos, así como somos críticos del sistema judicial y de los operadores jurídicos, la pregunta sería entonces ¿por qué vamos para ahí?, hoy estamos yendo de forma continua con planteos desde los pueblos originarios, propuestas ambientales, planteos que tienen que ver con la diversidad cultural, la permanencia del bosque nativo, garantizar la salud evitando las fumigaciones, es decir, hoy estamos buscando la fórmula y sobretodo recreando mucho la imaginación para poder garantizar la forma de vida campesina desde lo judicial.

-Si el conflicto por la tierra es político ¿por qué se recurre a un tribunal?

Porque hay que evaluar si tenemos la fuerza suficiente de las organizaciones para retraernos a la aplicación de las leyes desde el sistema judicial, crear la fuerza suficiente para que una comunidad vaya generando autonomía necesaria, sentarse con el estado desde otro lugar, ese es el desafío. Yo estoy convencido de que se va a lograr, nada más que es un proceso que nos va a llevar tiempo y en ese tiempo tenemos que ir brindando mínimamente una cierta garantía de que no nos avasallen.

-Entonces no es sano seguir sólo un camino..el judicial

Los jueces no son imparciales, no son objetivos y no existe la objetividad en el derecho, tratamos de aplicar las leyes que mayormente favorezcan a las comunidades campesinas y los pueblos originarios. No basta sólo lo jurídico, hay que acompañar este proceso judicial con movilización política, un escrito que podamos presentar en tribunales si no es acompañado de una movilización política, no tiene sentido, y tampoco si no hay una acción de resistencia en el campo.

-Entonces los casos que se han logrado parar ¿no es producto de una medida judicial?

Muchos de los casos que no han avanzado tienen que ver con resistencia. Los casos de Abra Grande, San Nicolás lo pueden sintetizar, yo les puedo contar lo que es el laburo en tribunales pero, el trabajo en terreno es el gran sostén, la gente evitando que las empresas no avancen. En San Nicolás existen órdenes de desalojos, convenios que las empresas hayan firmado con la policía (ver nota aparte), permisos de desmonte por la Dirección de Bosque, es decir, un manto de legalidad que uno trata de buscarse, quejarse, patalear pero no ha sido suficiente.

-Existe algún caso que, pese a realizar estos pasos, se haya perdido la lucha?

Si, también existe la posibilidad de que perdamos una lucha y quedemos sin nada y podemos citar el caso de los Gramajo (Dpto Capital), la familia vivió todo un proceso, y eso tenemos que hacer un mea culpa las organizaciones. La familia, en su momento, llegó a perder todas las instancias judiciales, quedaron afuera y han sido desalojadas y las organizaciones que no apoyaban una postura de “no a la negociación” no han estado poniéndole el cuero como lo está poniendo la familia Gramajo.

 

Los abogados, empleados de las organizaciones

-Tú dices que el asunto de los Gramajo es un caso donde las organizaciones estuvieron ausentes?

Tenemos que estar atentos a lo que vayan decidiendo las comunidades de acuerdo a los equipos que hayan formado y en esto tengo que ser bien claro, sobre el rol de los abogados, somos empleados de las comunidades y lo tengo bastante claro, no tenemos capacidad de decisión, salvo que sea una decisión estratégica en lo judicial con los conocimiento técnicos que hemos podido adquirir, pero los verdaderos sujetos de la lucha por la tierra son las comunidades campesinas".
Fuente: http://www.elcoyuyo.org/%e2%80%9cla-legislacion-es-letra-muerta-si-no-hay-movilizacion%e2%80%9d/

 

En consecuencia, como sostiene el Movimiento Nacional Campesino Indígena, la  «reforma agraria integral» ya empezó en el ejercicio de derechos de los campesinos e indígenas durante su toma de conciencia sobre el lugar de dignidad que le corresponde y sus luchas contra la acumulación gran capitalista por desposesión. También se inició con los universitarios participantes que deconstruyen sus profesiones e instituciones hechas a la medida de los opresores.

 

 

 

Premisas e hipótesis

La comunicación entre los de abajo, en lucha por la democracia real, se establece con fines de autoorganización o de modificar el funcionamiento del Estado y los otros espacios públicos, también orienta en la profundización de la realidad capitalista e imperialista para situar en que los intereses de la diversidad popular son antagónicos con los del sistema. Comprobemos la comunicación tendiente a suscitar:

 

A. Cambios en las relaciones entre los de abajo

 

1. Unidad de organizaciones encaminada a cambios económicos y proyectos superadores del modelo en vigencia

 

Red Puna: Orgullo por la tierra propia

Texto de  DIEGO ABDO.

Cuando en 1995 la Red nació, el aire para los pobladores de la región de la Puna y Quebrada de Humahuaca en Jujuy olía a incertidumbre y desazón. A la luz de aquella crisis económica y cultural en la que estaba sometida toda la zona y arrastrados por una actitud asociativa e inmaterial de compartir una identidad en común, daban sus primeros pasos bajo el nombre de Red Puna unas 33 organizaciones entre centros vecinales, comunidades aborígenes y cooperativas de productores y artesanos.

Orientados por el mismo sentimiento de arraigo a su tierra y por atravesar experiencias similares “los productores que conformamos esta asociación sumamos nuestras voluntades para mejorar la producción, encontrar canales de ventas y optimizar la calidad de los animales (llamas, ovejas y vacas)”, cuenta Jacinta Balvin, elaboradora de quesos de vaca, verduras, papas y frutas de la puna.

Hoy la realidad sigue siendo complicada con altos índices de mortalidad infantil y una desocupación que llega al 50 % de los trabajadores rurales, aunque el modo asociativo alienta, capacita y da fuerzas para afrontar el trabajo diario de campo. “El campesinado está subsistiendo, peleando para vivir en su lugar, porque, por cierto, aún no están solucionados los títulos de propiedad de tierra. Ante este avasallamiento histórico nos paramos con mucho orgullo porque nuestro territorio no es una mercancía”, explica Ariel Mendez, coordinador general de la Red Puna.

Arrancando el 2010 el campesinado que puebla la región se caracteriza por sostener su honda tradición indígena, y por ser productores agropecuarios de, por ejemplo, alimentos como la papa. Una buena parte de su producción la consumen domésticamente, para vender el resto en mercados locales y regionales.     

 

La disciplina como método asociativo

Que más de 1300 familias encuentren una lógica de funcionamiento dentro de una red social no se concreta de un momento para otro. Fue por eso que después de años de trabajo que la dinámica interna de la Red comenzó a funcionar desglosándose en asambleas mensuales y anuales para discutir y accionar sobre nuevas propuestas. Y fue también con el tiempo que la asociación se dividió por áreas de trabajo, que van desde la producción, comercialización y comunicación, hasta una que se encarga de la formación de nuevos dirigentes.

“Instalar temas de debate no es poco. Es fundamental seguir hablando de una reforma agraria que vaya más allá de la explotación minera, también hay que discutir sobre seguridad alimentaria dentro de este contexto de modelo agroexportador donde no se calma el hambre, sino que se ensancha la brecha entre los que más tienen y los que menos. Nuestros alimentos deben llegar a la mesa de los argentinos siguiendo una producción sana y agroecológica”, explica Mendez.

Una sociedad más justa, donde por ejemplo los productores no sean beneficiarios de acciones solidarias sino más bien sujetos con derechos, es una de las metas más claras del camino trazado. “Nos caracterizamos por no sólo ser un espacio de financiamiento sino más bien un proyecto político sin vencimientos que busca transformar la realidad”, sintetiza el coordinador general. La fuerza y la esperanza en el futuro está, como ellos apuntan en una de sus cartas abiertas, en sus propias manos, claves para el desarrollo de la región. Fuente: http://es-es.facebook.com/note.php?note_id=203164423043475  10-03-2011

 

2. Esfuerzo de las organizaciones sociales por construir sus direcciones colectivas

 

En el Boletín Puna Año 3 - Nº 16 - Septiembre 2002 leemos: "(…)Y estos cambios, podríamos decir, han ido ocurriendo en muchos otros sentidos desde 1995 hasta hoy, pero quizás haya un tema que particularmente hoy para la RED, y creemos para la Argentina, es central. Quién toma las decisiones. Haremos el mismo recorrido en el tiempo, de quién tomaba y quién toma las decisiones y quién tiene las mayores responsabilidades dentro de la RED. Teniendo en cuenta que en la RED y nuestras organizaciones, la búsqueda de la plena participación y de los mecanismos democráticos, siempre ha sido algo buscado y provocado. Entonces, al principio, no había demasiadas decisiones que tomar, ya que el único trabajo conjunto que hacíamos era compartir dos días cada dos meses. Si, cada dirigente de las 6 y después 13 organizaciones tomaba las decisiones de trabajo en su organización, más o menos democráticamente. Qué cosas hacer, o cómo gastar los recursos. Vino después la época en que sí tuvimos cada vez más trabajos conjuntos y podríamos pensar que en ese entonces, un puñado de personas representativas y respetuosas de la mayoría eran los que a través del respeto ganado, tenían más autoridad al expresar sus opiniones. Después vinieron los distintos espacios de trabajo, de las microrredes y cada vez más articulaciones, entonces, las decisiones estuvieron cada vez menos centralizadas en la reunión bimensual y en aquel puñado. Esto se graficaba en que no había un lugar donde se tomaban las decisiones, si no que había muchos espacios de decisión, compuestos por distintos dirigentes.

 

Mientras tanto en las bases, en las reuniones comunitarias, cada vez se profundizaban más las discusiones y se asumían más responsabilidades. Todo esto unido y sostenido por grandes acuerdos que venimos asumiendo desde hace mucho tiempo. Así llegamos al día de hoy, con más de 50 dirigentes muy involucrados, con distinto nivel de autoridad, pero con una alta injerencia en los distintos espacios de decisión. Sin embargo no nos conforma, al revés de lo que se podría pensar, es la época en que más estamos cuestionándonos por la necesidad de compartir responsabilidades y abrir más los espacios de decisión. Estamos discutiendo el poder dentro de la RED, y eso es bueno. 

 

Pero ¿a qué se debe nuestra disconformidad? ¿Nos da incertidumbre, inseguridad el poder colectivo, distribuido? ¿Necesitamos padres (algunos), no queremos dejar de serlo (otros)? A la RED, nos cuesta asumir ese protagonismo que decimos que queremos. Afortunadamente estamos dedicándole tiempo a pensar nuevas formas, más integradoras y más respetuosas de las opiniones de “todos” . Y esto nos hace atravesar momentos de confusión, porque sabemos que queremos cambiar la forma actual, pero no sabemos cómo es la forma nueva. 

 

Para seguir profundizando esta reflexión. - Deberíamos darnos el tiempo para pensar y valorar todo lo que hemos avanzado sobre todo en los últimos años. - Deberíamos valorar que todos , posiblemente desde distintos sitios, deseamos ir hacia formas cada vez mas democráticas y participativas. Que tenemos horizontes comunes. - Y preguntarnos con honestidad, si nos incomoda que el poder se construya hacia formas más compartidas, intensificando los mecanismos democráticos. Y para terminar, tratando de darle un sentido renovado a esta pregunta, ¿qué opinarán las bases de todo esto?". 

Fuente: http://www.cinterfor.org.uy/mujer/formujer/argtina/red_puna.pdf  

 

3. Interpelación a  trabajadores de medios públicos o con pauta oficial en pro del objetivo en común de un Estado para los de abajo

 

Junta Interna de ATE
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación

Carta abierta a los responsables editoriales de Canal 7 (TV Pública) y de los diarios Página/12, Tiempo Argentino y Miradas al Sur

La invisibilización de la precarización laboral en el Estado y la protesta de sus trabajadores

De nuestra consideración:

Nos dirigimos a ustedes a fin de hacerles llegar nuestra inquietud acerca del preocupante silenciamiento que notamos, en la agenda de temas tratados por sus prestigiosos medios, sobre la problemática del trabajo estatal precarizado y la protesta que venimos protagonizando diversos sectores contra este flagelo que afecta a los trabajadores de la administración pública.

En nuestro caso, los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS) de la Nación venimos realizando un plan de lucha desde marzo del año en curso, en exigencia de aumento salarial y por el fin de la precarización laboral que sufrimos. En nuestro Ministerio, unos 3000 empleados (más del 70% del total de empleados) están contratados a través de un convenio temporario e ilegal, ya que el convenio colectivo sectorial indica que sólo un 15% de los empleados puede desempeñarse bajo dicha modalidad de contratación y sólo en el caso de funciones no regulares del organismo. A su vez, a nivel salarial, la inmensa mayoría de nuestros compañeros y compañeras perciben salarios que oscilan entre los $2500 y $3000, por lo que la suba del 24% desdoblada en tres cuotas acordada semanas atrás por el gobierno nacional y UPCN, resulta más que insuficiente para mantener el poder adquisitivo ante el aumento incesante del costo de vida.

Frente a este grave cuadro de situación venimos peticionando y movilizándonos. Sin embargo, en cada medida constatamos que la repercusión en vuestros medios es nula y nos cuesta comprender si no son hechos noticiosos 9 paros nacionales en la cartera laboral, un acampe de 24 horas de sus trabajadores frente a la sede central y un masivo corte en el Obelisco en horas del mediodía, entre otras medidas realizadas en los últimos meses.

El persistente silenciamiento de esta problemática, por omisión en los contenidos tratados, resulta doblemente preocupante y paradójico en un escenario nacional donde el cuestionamiento a las corporaciones mediáticas se ubicó, saludablemente, en el centro del debate público a causa de la promulgación de la Ley de Medios. Por el contrario, darle difusión desde la óptica editorial de sus medios significará un aporte concreto a la profundización de la pluralidad informativa y a la democratización de la palabra pública.

Por las razones expuestas, les solicitamos especialmente que tengan a bien considerar la cobertura periodística de esta problemática, que no sólo afecta a los trabajadores del Estado sino que compromete severamente la posibilidad misma de impulsar políticas públicas de excelencia, que favorezcan a los sectores más postergados de nuestro pueblo.

ate@trabajo.gob.ar
 www.ate-ministeriodetrabajo.blogspot.com

Fuente: http://www.anred.org/breve.php3?id_breve=6417

 

B. Posicionamientos respecto al Estado que existe en el país, continente y mundo

Nos hallamos frente a:

 

1. El Estado argentino con función de legalizar, legitimar y subsidiar a  las transnacionales del agronegocio y a sus socios locales

En el comunicado reproducido en Planteo, el MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDIGENA –CLOC - VIA CAMPESINA nos advierte:"la mayoría de las estructuras del estado fueron configuradas al servicio del agronegocio, por lo tanto para desarrollar políticas públicas transparentes y democratizadora, las mismas deben contar con la activa participación de las organizaciones.

La cuestión de la tecnología y la ciencia está hoy al servicio del capital y de las corporaciones, es necesario socializar y generar conocimiento científico capaz de articular con el conocimiento ancestral acumulado en las comunidades campesinas y desarrollar nuevos modelos de producción agroecológica.

No nos engañemos más, que la idea de maximizar a toda costa la exportación de commodities históricamente benefició y fortaleció a la oligarquía rural y sus aliados las transnacionales".

 

2. Los gobiernos de Bolivia y Ecuador con Estados en favor de las transnacionales mineras y petroleras

Maristella Svampa, en "Minería y Neoextractivismo Latinoamericano", explica:"(...)Escenarios y debates
El primer país latinoamericano en el cual se implementó el “nuevo” modelo minero fue el Perú, donde la tradición minera existente hizo posible su naturalización y exaltación como “motor de desarrollo”. En la actualidad, pese a tener altas tasas de crecimiento (8,6%) gracias a la exportación de minerales, el Perú sigue siendo uno de los más pobres y desiguales de la región, a lo que se agrega un escenario fuertemente represivo. Se trata de un modelo trasnacional que se instala claramente en el denominado extractivismo depredatorio, con fuerte impacto social y ambiental, confirmado a lo largo de los sucesivos gobiernos neoliberales, desde Fujimori a Alan García.
Sin embargo, los escenarios más paradójicos lo ofrecen Bolivia y Ecuador, pues ahí las tensiones dan cuenta de un desfase entre los discursos emancipatorios y las políticas públicas realmente existentes. Tal es el caso de Evo Morales quien, hacia afuera viene sosteniendo un enérgico discurso de defensa de la Madre Tierra, que ofrece muy poca correspondencia con la política netamente extractivista que implementa hacia adentro.
Esto no significa empero que los escenarios peruano y boliviano sean similares. Así, durante el primer gobierno de Evo Morales (2006-2010) la nueva lógica estatalista entró en conflicto con las grandes empresas, a partir de las nacionalizaciones, cuyo objetivo era el control de la renta por parte del Estado. Pero, a partir de su segundo mandato, y liberado ya de la presión de las oligarquías regionales,
el gobierno boliviano refleja cada vez más la consolidación de una nueva hegemonía estatalista, de corte puramente economicista, que pone en entredicho las aspiraciones de fundar un Estado plurinacional. Esto se hizo visible en la sanción de varias leyes estratégicas, que tienen por objeto facilitar el desarrollo de ambiciosos proyectos extractivos, entre ellos, concesiones mineras en territorios indígenas y grandes proyectos energéticos en la Amazonía.

No es extraño que, en este escenario, organizaciones como CIDOB (Coordinadora Indígena del Oriente Boliviano) y CONAMAQ (Confederación Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo), comenzaran a exigir el derecho de consulta previo, recogido por la Constitución boliviana, así como el respeto por sus estructuras orgánicas. Sin embargo, tanto las ventajas comparativas (acentuadas por la posibilidad de explotación del litio) como la existencia de un fuerte imaginario minero (ligado al mundo del trabajo), constituyen un obstáculo para una discusión genuina sobre el extractivismo y sus consecuencias, sobre todo, en clave ambiental.
 

Ecuador es sin duda el país latinoamericano en el cual arrancó el debate sobre las cuestiones ambientales, tal como lo registra la nueva Constitución (2008) que proclama el “Buen Vivir” como una alternativa al desarrollo convencional. La Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES), elaboró el Plan del Buen Vivir, 2009-2013 que propone, además del “retorno del estado”, un cambio en el modelo de acumulación, más allá del primario-exportador, estableciendo una “hoja de ruta” (P.Ospina) hacia un desarrollo endógeno, biocentrado, basado en el aprovechamiento de la biodiversidad, el conocimiento y el turismo. Asimismo, recordemos que la Constitución enuncia también los derechos de la Naturaleza, otorgándole un carácter de sujeto y estableciendo su derecho a la restauración y a ser defendida. Pese a esta apertura, el extractivismo neodesarrollista tiene en el presidente Rafael Correa uno de sus defensores más acérrimos. Así, la nueva ley minera sancionada en 2008 pretende avanzar sobre territorios protegidos y comunidades indígenas, desconociendo las fuertes resistencias sociales existentes. Un elemento llamativo es la criminalización de las luchas, bajo la figura penal de “sabotaje y terrorismo”, que hoy alcanza a unas 180 personas, en gran parte ligadas a las resistencias a la megaminería. Las declaraciones de Correa acerca del “ecologismo infantil” no han coadyuvado al diálogo, en un escenario de confrontación cada vez más abierto entre el gobierno y las organizaciones indígenas y ambientalistas.

En estos países, una cuestión central es el alcance del derecho de consulta a los pueblos originarios y sus modalidades de participación, el cual, según el convenio 169 de la OIT, debe ser libre, previo e informado. En Bolivia, uno de los puntos de litigio con el gobierno es el carácter vinculante o no de las consultas previas. En Ecuador, el convenio fue ratificado por la Constitución en 1998, pero en la práctica no se cumple, y corre el riesgo de ser acotado bajo otras figuras, como por ejemplo, la consulta pre-legislativa. La cuestión se instaló incluso en Perú, donde luego de la represión de Bagua (junio de 2009), Alan García se vio obligado a abrir la agenda política al reclamo de las comunidades amazónicas. En mayo de 2010 el Parlamento votó una ley de consulta, en acuerdo con la legislación internacional, pero ésta fue “observada” por el presidente peruano, quien la reenvió al Parlamento. En consecuencia, el veto presidencial confirmó el avance del modelo de desposesión, avalado por la continua concesión de territorios indígenas para actividades extractivas (petróleo, minería, forestales) y megaproyectos de infraestructura (hidroeléctricas, carreteras)".

 

3. Los Estados nacional y provinciales en función del saqueo minero de las transnacionales

 

Maristella Svampa, en "Minería y Neoextractivismo Latinoamericano", continúa:" (...)¿Y por casa cómo andamos?

Respecto del modelo minero, la Argentina presenta grandes similitudes con el modelo peruano, netamente depredatorio, pues en ambos países se ha consolidado una dinámica de desposesión en donde prima la lógica economicista de las corporaciones trasnacionales y los intereses privados, favorecidas y profundizadas por las políticas públicas a nivel nacional y provincial. Pese a ello, existen varias diferencias; entre ellas, que en Argentina no hay tradición de minería a gran escala y por ende, no hay imaginario social disponible a partir del cual “naturalizar” la actividad. Por otro lado, las resistencias sociales no se expresaron mediante consultas públicas (sistemáticamente prohibidas, luego del éxito de Esquel, en 2003) sino a través de leyes de prohibición y, en aquellos casos que involucran comunidades originarias, por la aplicación del convenio 169, como en Loncopué (Neuquén) y en Tilcara (Jujuy). Hoy son siete las provincias que cuentan con leyes que prohíben este tipo de minería, con la utilización de diferentes sustancias tóxicas, aunque estos avances institucionales se hallan amenazados, ya que tanto las empresas como los gobiernos provinciales buscan las brechas de la ley, recurren a la justicia cuestionando su constitucionalidad (como sucede en Mendoza y Córdoba), o aguardan una nueva “oportunidad política” (el contexto posteleccionario, luego de octubre de 2011), para derogar legislaciones provinciales o no reconocer derechos ancestrales, que hacen peligrar las grandes inversiones económicas en juego.

Lo más llamativo en Argentina es, sin embargo, que la coexistencia entre desposesión y progresismo es más rotunda que en otros países. En efecto, en un contexto de polarización donde no caben los matices, el oficialismo mantiene blindado su discurso sobre la política estatal de explotación de los bienes naturales, en especial, la minería. Esto coloca a la Argentina frente a una realidad bastante paradójica, aunque incontestable: la exacerbación de lo nacional popular viene acompañada también por la consolidación de un modelo neocolonial.

Dos hechos propiciaron una cierta apertura y difusión de la problemática minera a nivel nacional: el primero, referido a los fondos de minera La Alumbrera, destinados a las universidades públicas; debate impulsado por una lúcida carta de denuncia que Adolfo Pérez Esquivel envió a los rectores en 2009. Sin embargo, gran parte de las Universidades Públicas aceptaron esos fondos, amparándose en su “legalidad” y eludiendo el debate ético y político de la cuestión. El segundo hecho nos remite al veto presidencial a la ley nacional de protección de los glaciares, a fines de 2008 y el posterior debate que se dio en el Congreso Nacional, cuyo resultado fue una ajustada aprobación de la ley más protectora (la ley Bonasso-Filmus), en septiembre de 2010, votada tan solo por siete senadores del oficialismo… Dicha norma establece la protección de las fuentes y reservas de agua dulce, prohibiendo cualquier actividad extractiva en el área de glaciares y periglacial, equivalente a un 1% del territorio argentino, donde se encuentran emplazados grandes proyectos mineros. Pero la ley fue prontamente judicializada (en San Juan, entre otros, por la compañía Barrick Gold) y los vacíos de su reciente reglamentación volvieron a confirmar la escasa voluntad del gobierno nacional y las diferentes instituciones del Estado para hacerla efectiva, permitiendo así el sostenido avance de los proyectos mineros.

 

Pensar la transición

Más allá de los contrastes y paradojas, los diferentes escenarios nacionales son abiertos y dinámicos. A fines del año pasado, por ejemplo, Costa Rica se convirtió en el primer país latinoamericano en prohibir la minería a cielo abierto, y de modo más reciente, Panamá derogó el código minero. Asimismo, toda la región está atravesada por una miríada de luchas locales, muy asimétricas, que nos recuerdan que el extractivismo reinante no es un destino; es ante todo una opción política y civilizatoria, asumida por los diferentes gobiernos, sean neoliberales o progresistas, que va reconfigurando negativamente los territorios y economías, a la par que genera una nueva dependencia. En no pocos casos, éstas han logrado detener localmente el avance de la megaminería, como sucedió hace poco en el Valle de Tambo, Islay, en Perú; aún si por momentos, esta tarea se revela como un interminable trabajo de Sísifo, tal como sucedió en la zona de Intag, Cotacachi, en Ecuador, donde en dos oportunidades la población debió expulsar a las corporaciones mineras.
Una cuestión que suelen subrayar los defensores de este tipo de minería es que sus críticos no tienen un proyecto alternativo de desarrollo. Esto no es cierto. En realidad, como afirman Norma Giarracca y Miguel Teubal, los propios gobiernos buscan ocultar las posibilidades y alternativas productivas de la zona, con políticas públicas que profundizan la “crisis” y preparan el desembarco de la minería, a lo cual se añaden luego dudosos informes de impacto ambiental, que minimizan la repercusión de la actividad minera sobre las economías locales.

A esto hay que agregar, por otro lado, que la envergadura del modelo extractivista es tal, que exige pensar en respuestas a una escala mayor. En esta línea, en varios países de América Latina comenzó a debatirse sobre las alternativas del extractivismo y la necesidad de pensar en escenarios de transición. Aunque estos debates se originaron en Ecuador, es en Perú donde recientemente, un conjunto de organizaciones que participan de la Red peruana por una Globalización con Equidad (RedGE), dio un paso adelante y realizó una declaración de fuerte impacto, presentada ante los principales partidos políticos. Esta declaración plantea un escenario de transición hacia el posextractivismo, con medidas que apuntan al uso sostenible del territorio, el fortalecimiento de instrumentos de gestión ambiental, el cambio del marco regulatorio, el respeto del derecho de consulta previa, entre otros grandes temas. Tal vez dicho pronunciamiento carezca de la radicalidad discursiva presente en otros países, como en Bolivia y Ecuador, puesto que no habla del “buen vivir” ni del “Estado plurinacional”, pero al menos plantea la necesidad de pensar escenarios menos depredatorios, una discusión todavía ausente en países como la Argentina, considerados sin embargo progresistas desde el punto de vista político.

Una de las propuestas más interesantes ha sido elaborada por el Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES), bajo la dirección del uruguayo Eduardo Gudynas. Su propuesta plantea que la transición requiere de un conjunto de políticas públicas que permitan pensar de manera diferente la articulación entre cuestión ambiental y cuestión social. Asimismo, considera que un conjunto de “alternativas” dentro del desarrollo convencional serían insuficientes frente al extractivismo, con lo cual es necesario pensar y elaborar “alternativas al desarrollo”. Por último, es una discusión que se coloca en el plano regional y en un horizonte estratégico de cambio, en el orden de aquello que los pueblos originarios han denominado “el buen vivir”.
La discusión sobre la transición hacia el posextractivismo está apenas abierta, pero no hay dudas de que éste es uno de los grandes debates que deben dar nuestras sociedades, y ello, mal que le pese al progresismo reinante".

Fuente: http://www.dariovive.org/?p=1500 10.Jul.11 :: Argentina

 

4. El Estado de Canadá para la globalización de la megaminería a cielo abierto

El modelo minero canadiense: saqueo e impunidad institucionalizados

Por William Sacher

Excelente escrito enviado por Horacio Machado

 

"Resumen

En este artículo, describimos al Canadá como potencia minera. A nivel doméstico, las leyes que rigen esta actividad son sumamente permisivas y las autoridades políticas proveen apoyos múltiples al sector. Por ello, calificamos a la jurisdicción canadiense de Mineralo-Estado, es decir un Estado que permite el enriquecimiento de una oligarquía minera poniendo el aparato estatal a su servicio.

Canadá, líder internacional del sector minero, busca difundir su modelo más allá de sus fronteras. En la Bolsa de Valores de Toronto, centenas de multinacionales encuentran una plataforma ideal para monitorear proyectos mineros que se realizan alrededor del Mundo. Un gran número de estos proyectos causan impunemente externalidades socio-económicas de gran magnitud. Estas multinacionales cuentan con un apoyo político, financiero y moral sostenido por parte del gobierno canadiense. Por todo ello, consideramos al Canadá un verdadero paraíso judicial para las empresas mineras.(...)

 

Canadá, un mineralo-Estado

Según revela una encuesta efectuada por el Instituto Fraser a 670 empresas y agencias de servicios del sector minero, en 72 países y Estados, Canadá es un verdadero El Dorado para las empresas mineras. Entre las 10 primeras jurisdicciones que la encuesta indica como ideales para la exploración minera, figuran seis provincias canadienses.(28)

En Canadá, la minería de exploración y explotación es de carácter exclusivamente privado, sin embargo, disfruta de un fuerte apoyo del sector público.

En el ámbito fiscal, varias medidas de asignación, créditos de impuestos, incentivos fiscales eximen a las empresas mineras del pago de impuestos y regalías. En la provincia de Québec, “en el período 2002 — 2008, 14 empresas pagaron cero regalías pese a que acumulaban valores brutos de producción anual de 4,2 billones de dólares”.

A nivel federal, el promedio anual en regalías entregadas al gobierno entre 1966-2002 alcanzaba el monto irrisorio de 4,16 millones de dólares.

Además de los beneficios ya mencionados, un conjunto de empresas del Estado, tanto a nivel provincial como federal, ofrecen apoyos múltiples a las empresas mineras que operan en territorio canadiense. 

En Québec, por ejemplo, el Estado se encarga de ofrecer asesoría a las empresas mineras privadas para que sepan aprovechar de manera óptima el entorno fiscal permisivo de la provincia. Estas entidades públicas ofrecen además otras formas de servicios: participan directamente del capital de las empresas, otorgan préstamos a tasas preferenciales, y proveen de garantías a la inversión, dándoles credibilidad financiera y sirviendo de trampolín a las empresas juniors. A esto se añaden apoyos indirectos, como el financiamiento público de las campañas de exploración geológica, de mega-infraestructuras de producción energética y de transporte.

En cuanto al acceso a los territorios, las empresas gozan de la ausencia de obstáculos legales. Las legislaciones mineras canadienses funcionan con el principio del llamado free mining, o free entry. Este principio, en vigor desde el siglo XIX,  se basa en la premisa de que la explotación minera es la mejor forma de uso del territorio. Los derechos del detentor de un título minero tienen supremacía sobre los derechos territoriales de los propietarios de las tierras, las colectividades locales, e incluso de los pueblos indígenas. (34’35’36)

En cuanto a la legislación ambiental, las sucesivas desregulaciones de los últimos 20 años introdujeron una enorme flexibilidad, además de drásticos cortes en los presupuestos de los Ministerios del Ambiente.   Todo esto ha dejado a las empresas un amplio margen de decisión para manejar sus desechos y el proceso de cierre de las minas.

Este conjunto de factores nos lleva a proponer el calificativo de Mineralo-Estado para el Estado Canadiense. En un Mineralo-Estado el comercio de los recursos minerales puede ser visto como el comercio de la droga en un Narco-Estado, es decir permite el enriquecimiento de las oligarquías poniendo al aparato estatal al servicio del comercio minero. Así, entendemos como Mineralo-Estado, un Estado que:

 

1. Posee un territorio con gran potencial geológico;

2. garantiza el acceso a recursos energéticos y agua al mejor precio (puede ser cero...);

3. garantiza con la fuerza militar y/o la ley un acceso privilegiado a los recursos minerales para los actores del sector minero;

4. garantiza una red de infraestructuras que permiten el transporte de recursos materiales y humanos, así como el mineral de una manera rápida y segura;

5. apoya financieramente a las empresas;

6. facilita la exportación de las ganancias, y minimiza el control fiscal;

7. reduce al mínimo las restricciones relativas al medio ambiente y las condiciones de los trabajadores;

8. se encarga de una propaganda agresiva a favor de la explotación minera, y permite la criminalización de los actores críticos;

9. a través de redes, permite al sector minero ejercer una influencia directa sobre las autoridades políticas y su acción. La permisividad de la legislación, las cuantiosas transferencias de fondos públicos hacia las empresas, la minimización de regulaciones fiscales, y la influencia indiscutible del sector minero en la política hacen que Canadá responda perfectamente a esta definición.

 

Canadá, un paraíso judicial

Varios factores han incentivado el boom minero mundial de los últimos años. Al incremento de la demanda en minerales de todo tipo, provocado por crecimiento económico de China e India, se añaden el boom tecnológico, la crisis económica y el uso del oro como valor-refugio, la financiarización de la economía mundial y la búsqueda de nichos de especulación. A esto se suma el aumento de los gastos militares, el auge programado de la energía nuclear como fuente alternativa a los combustibles fósiles y la voluntad de las grandes potencias para asegurar el acceso a yacimientos económica y estratégicamente sensibles.

En este contexto, las multinacionales canadienses del sector minero con sus “saber-hacer” centenario, han extendido sus actividades por todos los continentes, en busca de nuevos yacimientos rentables durante los últimos 20 años. Estas empresas se han beneficiado de la aplicación del Consenso de Washington en un gran número de países endeudados de amplio potencial geológico bajo la presión del Banco Mundial. Esta instancia, a menudo con asesoría de origen canadiense, ha impulsado la elaboración de nuevos códigos mineros que favorecen la inversión extranjera agresiva y sin mayor regulación. Canadá ha participado a través de diversas instancias públicas, en la elaboración del nuevo marco de inversión minera en Colombia, Botswana, Zimbabwe, Guinea y Zambia, reproduciendo las características del Minera/o- Estado canadiense.

El ambiente es definitivamente favorable a la inversión en el sector minero, pero ¿qué hace que inversionistas mineros estadounidenses, suecos, alemanes, australianos o mauricianos escojan al Canadá para gestionar sus proyectos en África, América Latina, Indonesia o Asia? Proponemos responder a esta pregunta describiendo una serie de características que hacen de Toronto el lugar de predilección de los inversionistas, particularmente en cuanto

a la exploración minera.

 

Un polo de atracción para los negocios mineros

Históricamente, los mercados financieros canadienses han sido el teatro de numerosos escándalos vinculados a la empresas mineras, como el de “Wind FalI” en los años sesenta, o más recientemente el de la empresa junior Bre-X,(40) que llevó al colapso de la Bolsa de Vancouver, y a la concentración de la totalidad del capital minero canadiense en Bolsa de Valores de Toronto (TMX). Desde su origen, a finales del siglo XIX, la reputación de las Bolsas de Valores canadienses es la de verdaderos casinos en donde reina la especulación, a tal punto que en mayo de 1989, la famosa revista económica Forbes, calificó a la Bolsa de Vancouver de “capital mundial de las estafas”.

Actualmente, las reglas del TMX permiten a las empresas cultivar la ambigüedad en cuanto al potencial real de un yacimiento. Así, el TMX sigue siendo un lugar de predilección para especuladores, que comercian títulos de numerosas empresas junior registradas allí, a tal punto que ciertas empresas tendrían esta actividad como única vocación.

 Es más, las regulaciones del TMX estipulan que las empresas no tienen la obligación de divulgar información que no sea de interés de los accionistas. En Toronto, se especula sobre las concesiones mineras que han sido adquiridas o que se explotan a costa de daños indescriptibles, pero las empresas no tienen obligación de rendir cuentas.

La disponibilidad de capitales en Canadá es otro aspecto que atrae a los inversionistas mineros. La población canadiense en su conjunto financia a las empresas mineras a través de inversiones personales y, sobre todo, de fondos públicos y privados de jubilación de una gran parte de la clase media colocados masivamente en la Bolsa de Valores de Toronto. Así, las jubilaciones de los canadienses dependen de las ganancias que reciben las empresas mineras; ganancias que, como hemos de señalar más adelante, enfrentan gravísimas acusaciones de abusos e irregularidades.

Otro factor importante es el apoyo multiforme que les prodiga el gobierno canadiense para proyectarse alrededor del mundo. Primeramente, las ventajas fiscales considerables y de múltiple espectro, ofrecidas por las diferentes instancias gubernamentales del Minera/o-Estado, benefician también a las empresas activas al extranjero.

Es importante señalar el rol activo de instancias gubernamentales como la ACDI (Agencia Canadiense de Cooperación y Desarrollo Internacional) que ha servido de agencia de publicidad y promueve la exportación del Minera/o-Estado canadiense a escala internacional, pues ha “colaborado” con diversos países en la definición de sus políticas mineras de acuerdo a los intereses de la industria canadiense. En resumen, la ACDI “prepara el terreno” para las empresas mineras canadienses, que “tienen de este modo, acceso fácil a la información geológica del país, economizando tiempo y dinero, y encuentran al interior del gobierno, individuos formados en Canadá, o por canadienses, con un a priori favorable a las empresas y al know how canadiense”.

Otra agencia, la Exportation Development Canada (EDC), una aseguradora poco transparente, provee préstamos y garantías públicas indispensables para la obtención de financiamiento de bancos privados.

Además, a través de su red de embajadas y delegaciones comerciales, el gobierno canadiense brinda un apoyo diplomático incondicional a sus empresas mineras activas en otros países y ejerce todo tipo de presión a sus autoridades, y no duda en asumir públicamente su rol de lobbysta.

Para aumentar su red de influencia en el extranjero, las empresas multinacionales del sector extractivo contratan como “consejeros” a ex primeros ministros canadienses, como Joe Clark, Jean Chrétien, o Brian Mulroney.Pregunta: ¿qué hacen estos personajes, sino poner al servicio de las empresas mineras, sus contactos y la información acumulada a lo largo de su mandato?

Por último, es preciso mencionar que Canadá ofrece protección jurídica a sus empresas, pues el vacío jurídico hace difícil que las víctimas de abusos cometidos en el extranjero por empresas privadas lleguen a un tribunal canadiense.

Además, anteriores decisiones de tribunales canadienses sobre estos asuntos demuestran que las autoridades judiciales han decidido no actuar en contra de intereses mineros.

Una impunidad de hecho asegura a toda empresa canadiense que nunca será importunada por la justicia en Canadá a causa de abusos cometidos en el extranjero.

Por lo antes mencionado, Canadá se impone como paraíso judicial para las empresas mineras a escala mundial. En el momento de escoger una jurisdicción para registrarse, un inversionista minero optará lógicamente por Toronto. Al igual que un sinnúmero de empresas se registra cada día en los paraísos fiscales para evadir al fisco de los Estados de Derecho, las mineras se registran masivamente en el paraíso judicial canadiense para gozar de una protección jurídica, política y moral.

 

Una letanía de abusos

Con este pedigree, el Canadá se ha convertido en la plataforma privilegiada de inversionistas de todo el planeta, desde la cual sus empresas pueden alcanzar una rentabilidad récord, externalizando impunemente los altos costos financieros, ambientales y sociales que generan sus actividades. La gravedad de estos costos se mide por las serias acusaciones de abusos que enfrentan las mineras registradas en Canadá, en todos los países en donde se encuentran activas. Las principales son:

• evasión fiscal u otras formas de criminalidad económica,

• expropiación brutal y violación de derechos humanos,

• contaminación, producción de residuos tóxicos y destrucción de los ecosistemas, envenenamiento de las poblaciones locales,

• complicidad en el asesinato de líderes opuestos a la actividad minera,

• complicidad en crímenes de guerra.

En situaciones de guerra civil, como en la República Democrática del Congo, multinacionales mineras del Canadá, como AMFI, Lundin Mining, First Quantum Minerals, Emaxon, o Banro no han tenido reparos en negociar contratos leoninos con jefes de guerra. Estos contratos han permitido a las mineras obtener a bajo precio derechos sobre yacimientos de calibre mundial, financiando indirectamente la guerra civil en esta región. Acusaciones de incentivo a la conflictividad en esta región africana son sumamente graves pues se calcula que en los últimos 15 años, esta guerra habría provocado más de cinco millones de muertos y al menos un número igual de desplazados.

La multiplicación de idénticas acusaciones, provenientes de fuentes independientes, en todos los continentes, es prueba de que no se trata de casos anecdóticos. Por el contrario, es necesario tratar estos hechos como evidencia de que existe un sistema propiamente canadiense de saqueo de recursos minerales, que se apoya en la propagación de su modelo de Mineralo-Estado y en la existencia de un paraíso judicial.

 

Ignorancia e impunidad

No podemos concluir sin mencionar del proyecto de Ley C-300,  que fue rechazado por el parlamento federal de Ottawa en octubre del 2010, durante su tercera y última lectura. El principal punto de esta Ley era la posibilidad de suprimir el apoyo financiero que reciben las empresas cuando no cumplen una serie de estándares. Sin duda, este proyecto representaba un “paso en la dirección correcta”, como afirmaron varios actores de la sociedad civil canadiense. En realidad, era un paso en extremo tímido. Pese a ser sujeto de críticas agresivas por parte del sector minero y sus aliados, la Ley no cuestionaba los fundamentos del paraíso judicial, es decir la impunidad de los múltiples crímenes que habrían cometido las empresas del sector extractivista. La timidez de este proyecto de ley y el rechazo del parlamento, son muestras de la enorme influencia de los intereses mineros en el Minera/o-Estado canadiense, así como de una ausencia de voluntad política para regular el sector.

El africanista francés François-Xavier Verschave decía a propósito de la explotación neo-colonial francesa en África, el silencio y la impunidad están íntimamente vinculados.(53)

El silencio del gobierno y de los medios de comunicación sometidos a los intereses mineros, hace que los ciudadanos canadienses no cuestionen un sistema de explotación depredador y potencialmente criminal. A esto se añade que las empresas tienen derecho a seguir juicio a los actores críticos, bajo el pretexto de defender su reputación. Entre los atropellos recientes a la libertad de expresión figuran los casos de las mineras Barrick Gold  y Banro que siguen juicios a los autores y la editorial del libro Noir Canada por un total de 11 millones de dólares. Estas amenazas a la libertad de expresión impiden que se desarrolle un verdadero discurso crítico en Canadá.

Décadas de construcción de una reputación de “buen gobierno”, tanto al interior como al exterior de las fronteras,  han logrado la confianza ciega de una gran parte de la sociedad canadiense en sus instituciones. Mientras tanto, el sector minero no tiene límites para seguir instrumentalizando a las autoridades públicas y aumentando sus márgenes de ganancias, aun si todo eso implica la evasión fiscal, la destrucción de ecosistemas, el contrabando, la corrupción, la expropiación mortal de pueblos, el tráfico de armas, o la asociación con jefes de guerra sanguinarios.

Fuente: http://restodelmundocontaminado.blogspot.com/2011/06/el-modelo-minero-canadiense-saqueo-e.html

Boletín de Noticias de Movida Ambiental

 

En consecuencia, la comunicación social que ayude a la construcción de la democracia real tiende a establecer nuevos vínculos, más recíprocos, entre los diversos de abajo. No implica sólo encuentros interculturales sino también lucha por terminar con la impunidad de los de arriba; con la delegación en un falso paternalismo gubernamental y estatal y con el criminal progreso del capitalismo e imperialismo.

La «reforma agraria integral» se basa en esa construcción de relaciones sociales más representativas de los de abajo y de militancia emancipatoria porque depende de la lucha de las distintas comunidades por recuperar o crear sus territorios de autogestión y autogobierno para armonizar la ciudad con el campo en el propósito común de establecer las condiciones dignas de vida y trabajo de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno.