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Conflictos
La democracia es incompatible con los enclaves de exportación que se multiplican y consolidan en Argentina. La forma en que se encubre este antagonismo irreconciliable puede elucidarse con el conflicto de docentes de la provincia de Santa Cruz (A.DO.SA.C). Se basa en la descentralización del Estado para reforzar o levantar feudos al servicio de las corporaciones transnacionales y transnacionalizadas pero, además, el gobierno nacional despliega la gendarmería para la seguridad jurídica o el clima de súpernegocios de las petroleras. Se complementa con que patotas ejecutan la represión paraestatal y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) elude su función con la excusa de que la situación docente varía según las provincias pero no se disuelve porque es fundamental para el Pacto Social o la fijación de aumentos salariales en acuerdo con garantizar la alta rentabilidad del poder económico e imperialista.
También hay que destacar la desinformación y la manipulación de la opinión pública tanto por los gobiernos nacional y provincial como por los medios del oficialismo y de la oposición de derecha que inducen a anteponer la imagen de escuelas sin docentes a la contradicción flagrante de que las petroleras adueñadas del oro negro, se apoderen de la vida elevando en demasía la canasta básica de una familia y volviéndola inalcanzable para la mayoría de trabajadores de las provincias que son los estatales. |
Contra esta territorialidad de dominación, el Movimiento Nacional Campesino Indígena (en su Primer Congreso Nacional de setiembre 2010), declara que un principio de la «reforma agraria integral»: “es jerarquizar la función social de la tierra y el agua y dejar de considerar a los bienes naturales como mercancías. La tierra, el agua y los bienes naturales deben ser considerados de carácter social y natural”. Leer
Aún más la reforma agraria integral, enfrentada al capitalismo e imperialismo contemporáneo cuyo norte es la desposesión territorial, implica toma de poder de la diversidad popular para un enfoque ecológico y humanista del país-mundo. Los pueblos de Abya Yala subrayan en la Declaración de su Encuentro Continental por el agua y la Pachamama en Ecuador (4 de julio de 2011) que “considerando: La dimensión de la devastación ecológica y de nuestro hábitat humano, a consecuencia del modelo civilizatorio cuyo eje es el mercado y la acumulación de riqueza.
Que es hora de tomar urgentes medidas para frenar y revertir esta barbarie expresada en el modelo extractivista y particularmente en la minería de gran escala, así como en la ampliación de la frontera petrolera que arrebata los derechos de los pueblos, comunidades y nacionalidades sobre sus territorios y formas ancestrales de vida, violando Derechos Humanos y de la Naturaleza, incluso bajo la forma de servicios ambientales solapados en la figura de programas de conservación.
Que el Sumak Kawsay es la vida en armonía entre los seres humanos y la Pachamama de la cual es parte, que el Sumak Kawsay nace de los pueblos andinos como una propuesta universal.
Que el agua es fuente de vida y el acceso a ella constituye un derecho humano, ratificamos la defensa de las fuentes de agua y los ecosistemas, y de sus ciclos vitales, indispensables para la reproducción de la vida”. Leer
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Situémonos en que lo que la Red Puna nos aclara: "Cuando decimos reforma agraria, estamos hablando de la tierra, del agua, del aire, de la naturaleza. No queremos ser agua contaminada, tierra contaminada, queremos ser naturaleza viva. Por eso, todos estamos luchando para encontrar un camino justo.
Si bien venimos de distintos caminos, de distintas formas de organizarnos, de distintas realidades, venimos haciendo un camino. El camino de la reforma agraria integral en nuestro país, en Latinoamérica.”
La Red Puna señala que ese hacer el camino de la «reforma agraria integral» se da en medio de una confrontación con el modelo gran capitalista e imperialista. Expresa: "Tenemos que hacerle frente a este modelo explotador, criminal. Las luchas en nuestros territorios han sido fundamental para concientizar lo que queremos. Somos pueblos que estamos vivos, que queremos futuro. Pueblos que estamos de pie. Un pueblo rebelde, libre.”
“El desafío nuestro, día a día, es ir trasmitiendo a nuestros compañeros lo que significa la lucha, lo que significa la tierra, el territorio, la cultura, nuestra identidad, como pueblo. No queremos desaparecer. Por eso estamos todos reunidos.
“Somos un pueblo que necesitamos comer alimentos sanos, no comer porquerías, lo que nos impone este modelo. La producción transgénica no es para la canasta básica alimentaria de nuestros pueblos.”
“Los pueblos siempre hacen el uso comunitario de sus territorios”. “No lo quieren al territorio con fines de negocios, como hacen las multinacionales. Nosotros queremos el territorio para que nuestras generaciones puedan vivir. Y dejar el territorio sano, no contaminado.”
“Para esto tenemos que exigir, a los estados, a
los gobiernos que apoyen a una producción sana, una producción equilibrada,
diversificada. Donde nosotros apostamos a una soberanía alimentaria. Eso tienen
que apoyar los gobiernos, sin embargo los gobiernos apoyan a las multinacionales
subsidiando con millones y millones de pesos, cuando el pueblo está cagado de
hambre, con un pueblo que tiene muchas necesidades básicas, cuando un pueblo
necesita salud, alimentación. El gobierno no lo ve, pero el movimiento sí lo ve,
por eso estamos comprometidos, en emprender un camino de lucha de reforma
agraria, para todos y todas, y las futuras generaciones que vengan.”
Fuente:
http://redpuna.jimdo.com/nuestras-luchas/reforma-agraria-integral/
La «reforma
agraria integral», entonces, se concreta en forma antagónica al
«extractivismo».
Maristella Svampa define:
"Por extractivismo
se entiende aquel patrón de acumulación basado en la sobre-explotación
de recursos naturales cada vez más escasos, en gran parte no renovables,
así como en la expansión de las fronteras de explotación hacia
territorios antes considerados como 'improductivos'. Por ende, no
contempla sólo actividades tradicionalmente extractivas, como la minería
y el petróleo, sino también otras como la industria forestal, el
agronegocio y los biocombustibles, incluso proyectos de infraestructura,
como las grandes represas hidroeléctricas, al servicio de dichas
explotaciones. Uno de los rasgos comunes de dichas actividades es, como
afirma E.Gudynas, la tendencia a la monoproducción o el monocultivo,
asociado a la gran escala de las explotaciones.
En términos geopolíticos, la opción extractivista que busca implantarse desde México a la Argentina, responde a una división territorial y global del trabajo entre los países centrales y periféricos, que condena a los países de la región a la exportación de bienes naturales y de consumo. No por casualidad, más allá de las retóricas industrialistas en boga, las economías latinoamericanas reflejan no sólo una mayor transnacionalización y concentración económica, sino también una tendencia a la reprimarización, a la especialización productiva, a la consolidación de enclaves de exportación; rasgos que fueron muy criticados por el desarrollismo de antaño así como por diferentes corrientes de la izquierda".
Maristella Svampa, en "Minería y Neoextractivismo Latinoamericano", continúa:"En este nuevo escenario de vinculación global, defendido en nombre de las “ventajas comparativas”, la minería metalífera a cielo abierto se convirtió en la actividad más cuestionada en la región, un símbolo del extractivismo depredatorio, que sintetiza un conjunto de elementos directamente negativos para la vida de las poblaciones, que podemos resumir así,
la minería a cielo abierto (open pit) :
utiliza sustancias químicas contaminantes, consume
enormes cantidades de agua y energía y compite por tierra y recursos
hídricos con otras actividades económicas (agricultura, ganadería, turismo);
es una actividad regulada por un marco normativo-jurídico
sancionado en los ´90, que otorga al sector privado grandes exenciones y
beneficios, asegurando una rentabilidad extraordinaria, con escasos o nulos
controles del Estado (nacional y provincial);
es minería a gran escala, que desestructura y reorienta
la vida de las poblaciones, desplazando economías regionales preexistentes,
ligadas a pequeñas y medianas localidades;
es minería trasnacional, con características de enclave,
pues transfiere recursos en favor de actores extraterritoriales, sin generar
encadenamientos endógenos relevantes, y produciendo como consecuencia la
dependencia de las poblaciones en relación a las grandes empresas (por la
vía de lo que se llama Responsabilidad social empresarial);
produce impactos negativos en la salud de las poblaciones
y cuantiosos daños ambientales durante la explotación y luego del cierre de
las minas, los cuales han sido fehacientemente probados en diferentes países
y regiones;
avanza sin el consenso de las poblaciones, generando todo
tipo de conflictos sociales, divisiones en la sociedad, y una espiral de
criminalización de las resistencias que sin duda abre un nuevo y peligroso
capítulo de violación de los derechos humanos (...)".
Fuente: http://www.dariovive.org/?p=1500 10.Jul.11 :: Argentina
En consecuencia, desde México hasta Argentina, el capitalismo e imperialismo desarrolla un modelo extractivo. Es un uso que desertifica los territorios latinoamericanos y caribeños por despoblar y destruir las diversidades ecoculturales para producir alimento de animales y agrocombustibles (que sustraen nutrientes y agua en enormes volúmenes), también para vaciar de minerales metalíferos e hidrocarburos. Maristella Svampa destaca que esta condena a la transferencia de riquezas conduce a que "las economías latinoamericanas reflejen no sólo una mayor transnacionalización y concentración económica, sino también una tendencia a la reprimarización, a la especialización productiva, a la consolidación de enclaves de exportación; rasgos que fueron muy criticados por el desarrollismo de antaño así como por diferentes corrientes de la izquierda".
La «reforma agraria integral» como recuperación o creación de los territorios comunitarios por los diversos de abajo, les exige luchar contra el capitalismo e imperialismo mediante la construcción y consolidación de las comunidades locales de democracias directas que arraiguen la autodeterminación de la unidad en diversidad de todas.
Sepamos que lo prioritario para hacer posible la democracia real es posicionarnos junto al Movimiento Nacional Campesino Indígena y a la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) en la actual disputa por territorios. Dos modelos de producción y desarrollo se enfrentan:
1. El de la soberanía alimentaria y del buen vivir
El MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDÍGENA –CLOC - VÍA CAMPESINA comunica:
Soberanía Alimentaria I Congreso Nacional – Argentina - 2010
Nosotras y nosotros, los más de 1000 campesinos, indígenas, trabajadores
rurales, compañeros urbanos, nos reunimos en Bs. As. en el I Congreso del
Movimiento Nacional Campesino Indígena para
fortalecer nuestra organización y reafirmar la SOBERANÍA ALIMENTARIA como una de
nuestras banderas más fuertes de lucha…porque “somos tierra para alimentar a
los pueblos”.
El hambre en el mundo tiene causas políticas y las medidas para superarlo deben estar basadas en la justicia y la verdadera solidaridad y no en un asistencialismo perverso.
Aumentar la producción de alimentos para superar el hambre es una falsa verdad. Esa lógica produjo más hambre y benefició a las empresas con mayores ganancias, las agroindustrias; quienes a través de la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial pretenden el control total de las cadenas alimentarias.
Los cultivos transgénicos, los agrocombustibles, amenazan día a día nuestra
soberanía alimentaria y afectan seriamente la economía de los pueblos. El método
de producción agrícola sostenible ha sido sustituido por un método de producción
comercial, planteado por las grandes trasnacionales.
Las políticas neoliberales impuestas dedican una mayor cantidad de tierras y recursos a la producción de monocultivos para la agro- exportación que para producir alimentos para el pueblo.
En los barrios de las ciudades ya casi no se produce y la calidad de los alimentos que se consumen depende del precio.
Exigimos un cambio de modelo contrario a los agro-negocios, un modelo que
privilegie la agricultura comunitaria en los territorios, distribuyendo las
tierras que están en manos de los que más tienen y menos producen para alimentar
a los pueblos; facilitando el acceso al agua para todos y la apertura y
mantenimiento de los caminos para el traslado de la producción.
El problema no es de producción de alimentos, sino de cómo se producen, quién los produce, cómo se distribuyen y cómo se tienen acceso a los mismos.
Para nosotros y nosotras, la SOBERANÍA ALIMENTARIA es el derecho que
tiene cada estado y cada pueblo a la alimentación y a definir su modo de
producción de alimentos de acuerdo con sus propias necesidades, dando prioridad
a las economías y mercados locales y fortaleciendo la agricultura comunitaria. Alimentos
nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles y producidos de forma
sostenible y ecológica.
El deber de los Estados es definir sus propias políticas sustentables de
producción, distribución y consumo de alimentos garantizando el derecho a la
alimentación para toda la población con base a la pequeña y mediana producción,
respetando
sus culturas y diversidad, facilitando canales de difusión y de comercialización
de las producciones, priorizando la compra de alimentos a las organizaciones en
vez de a grandes empresas, promoviendo en las escuelas espacios de
concientización y de formación en el derecho a la alimentación.
Proponemos fortalecer la producción comunitaria de alimentos sanos y exigimos una política integral. BASTA DE MONOPOLIOS Y DE INTERMEDIARIOS EN LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS.
La tierra, el agua y los bienes naturales deben cumplir una función social, en manos de comunidades campesinas, indígenas y urbanas que produzcan alimentos para los mercados locales y no forraje para los animales del 1º mundo.
Para que este derecho sea realidad es indispensable la defensa de los
territorios.
No entendemos al territorio sólo como un espacio físico sino también como aquel
lugar que abarca toda nuestra cultura, valores, memoria; donde viven los saberes
y conocimientos sobre el manejo, uso y protección de nuestra madre tierra, de la
biodiversidad, de los bienes naturales que nuestros antepasados nos han dejado y
que nosotros seguimos defendiendo.
Hacer realidad la SOBERANÍA ALIMENTARIA es aquello que hacemos cotidianamente: preservar nuestras semillas originarias, valorar a las mujeres como guardianas de las semillas en la historia de los pueblos. Cuidar nuestras aguas y bosques, nuestra biodiversidad.
Encontrar nuestra capacidad de producir alimentos también
en la ciudad, capacidad que nos fueron quitando, que nos fueron negando.Promover las ferias y los intercambios de la producción, exigir precios justos a
nuestros productos, recuperar las comidas propias.
Seguir formándonos, movilizarnos, articular y construir alianzas, participar y
fortalecer nuestras prácticas y nuestra organización.
SOBERANÍA ALIMENTARIA ES VOLVER A REENCONTRARNOS CON NUESTRA MADRE TIERRA en
solidaridad con otros y otras en el campo y en la ciudad.
Resistimos contra
aquéllos que destruyen la producción de alimentos de base campesina y los
mercados locales, contra aquellos que aniquilan la soberanía alimentaria y nos
vuelven dependientes de compañías multinacionales. La agudización de la crisis
climática, el alza en el precio de los alimentos y el aumento del hambre
confirman la importancia de esta lucha.
Hoy, nos pronunciamos nuevamente en contra del modelo capitalista responsable del hambre en el mundo, el modelo de la agroindustria, la agro-exportación, el patentamiento de las semillas, la degradación de los suelos, el saqueo de los bienes naturales, la contaminación de las aguas, la comida chatarra en las ciudades, el consumismo, el enriquecimiento de unos pocos, el uso de agro-tóxicos, la fumigación de los territorios.
Ante este modelo, la agricultura rural-urbana es la única alternativa para
superar el hambre y para visualizar otro modo de vivir, el buen vivir. La
soberanía alimentaria nos aporta la esperanza y el poder para conservar,
recuperar y desarrollar nuestro conocimiento y nuestra capacidad para producir
alimentos basados en la cooperación, la integración y el diálogo con la
naturaleza.
La única forma de cuidar nuestro planeta es sosteniendo una producción orgánica y ecológica, la que hacemos día a día los campesinos, los indígenas y los barrios de las ciudades.
Seguiremos construyendo un desarrollo económicamente sostenible, socialmente equitativo y ambientalmente respetuoso de la Madre Tierra!!!
Fuente: http://www.mnci.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=13&Itemid=10
Los pueblos de Abya Yala consideran: "Que el Sumak Kawsay es la vida en armonía entre los seres humanos y la Pachamama de la cual es parte, que el Sumak Kawsay nace de los pueblos andinos como una propuesta universal.
Que la agroecología es parte de la soberanía alimentaria y de la cosmovisión del Sumak Kawsay
Que el agua es fuente de vida y el acceso a ella constituye un derecho humano, ratificamos la defensa de las fuentes de agua y los ecosistemas, y de sus ciclos vitales, indispensables para la reproducción de la vida".
2. El capitalismo contemporáneo en beneficio exclusivo de las transnacionales y sus socios locales
Por Raúl Zibechi
“La Constitución debe ser entendida como una caja de herramientas”, dice Acosta en el sentido de que la letra legal nada vale si no consigue hacerse carne en los movimientos. “La minería a gran escala en nuestro país será la continuación de la colonización y la conquista de hace más de 500 años”, concluyó.
Luis Macas, fundador y ex dirigente de la Conaie, insistió en que “vivimos una crisis civilizatoria, en la cual no se puede aislar un tema porque para nosotros lo importante es la integralidad”. Aseguró que estamos viviendo una ruptura “porque hasta ahora se creía que este modelo es irremplazable, pero vemos el resurgir de las propuestas comunitarias como el Sumak Kawsay”. En su opinión los movimientos no pueden limitarse a la protesta sin enarbolar propuestas alternativas al modo de vida occidental.
Una de las mesas más concurridas fue la de minería, en que la que participaron Jennifer Moore, del Observatorio Canadiense sobre la Minería, y William Sacher, coautor del libro “Noire Canada”. Explicaron en detalle las razones por las cuales su país se ha convertido en el paraíso de las inversiones mineras. El 75% de las empresas mineras del mundo son canadienses, lo que convierte al país en la principal potencia minera del planeta. Las razones son varias: Canadá es un paraíso judicial con leyes muy permisivas que favorecen la especulación con títulos mineros, ventajas fiscales y subvenciones estatales; una red diplomática poderosa y extensa que apoya a esas empresas y presiona a los gobiernos locales; una amplia experiencia en criminalizar a los actores críticos en todo el mundo. Esto se resume, para los autores, en una frase: “impunidad de hecho”, porque no hay ningún tribunal canadiense que condene a las empresas mineras de modo que el país es un verdadero “paraíso judicial”. El potencial económico de Canadá se debe a la minería, es el primer productor mundial de uranio, pero hay diez mil minas abandonadas y más de 600 pueblos indígenas sufrieron despojo. Hay 500 grandes mineras canadienses operando en América Latina.
Las empresas canadienses tienen el 40% de las concesiones mineras en Ecuador y manejan tres de los cinco proyectos estratégicos, siendo los otros dos de China. Pero lo importante es comprender que cuando un país ingresa en la minería está llevando a su tierra un complejo no sólo económico sin también militar-policial y político, ya que se trata de un modo de extraer los recursos naturales que supone despejar a la población civil, instalar modos de control autoritarios y, de hecho, militarizar regiones enteras.
En Colombia, un delegado al Encuentro señaló que un 20% de la superficie del país está concedida a la megaminería. En Ecuador, según miembros de organizaciones campesinas el 60% de la provincia de Bolívar está en manos de esas empresas. En esos espacios, amplios y alejados de las grandes ciudades, rigen leyes internacionales, no las nacionales, y están vigiladas por guardias privados de las empresas. Son pequeños estados dentro del Estado.
Por eso, varios dirigentes
indígenas hablaron de colonialismo. En su opinión, los nuevos
emprendimientos
mineros, petroleros y de monocultivos (soya, palma, caña de azúcar),
representan una forma nueva de colonialismo ya que imponen una lógica
externa y vertical sobre la naturaleza y las poblaciones para apropiarse de los
bienes comunes (...)".
Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=4329
b. La “sustentabilidad” de la minería se llama destrucción
Una de las
actividades de explotación de recursos naturales que genera más impactos
negativos y que, al mismo tiempo, genera más ganancias, es la minería. Tal vez
sea por ello que las mayores empresas mundiales del sector compiten entre sí, no
solamente por las reservas minerales sino por el grado de perfección con que
trabajan el imaginario popular para ser consideradas ejemplos de
‘sustentabilidad’.
Muchas empresas mineras actúan en áreas de bosques
tropicales. En la propaganda de las empresas ‘sustentables’ puede encontrarse un
elemento que impresiona al público: en las áreas donde explotan minerales en el
subsuelo y, por lo tanto, precisan destruir el bosque, hay empresas que
replantan toda el área, no con eucaliptos, sino con árboles nativos de diversas
especies, buscando convencer a la población de que están recuperando la
naturaleza en su totalidad, o sea, que no hay impacto negativo de su actividad
‘sustentable’. ¿Es eso lo que sucede realmente?
En primer lugar, sería muy interesante saber de las propias comunidades vecinas si están de acuerdo en que, al plantar árboles nativos, es posible reproducir el bosque que estaba presente en el lugar donde luego se extrayeron los minerales. Ciertamente, es imposible recuperar la riqueza de la biodiversidad, de los recursos hídricos, de los múltiples valores, incluso espirituales, de aquel bosque, fruto de un proceso que llevó miles de años. Tampoco es posible curar el trauma que las comunidades vecinas vivieron con la destrucción, la contaminación, los empleos peligrosos y mal remunerados y la violación de derechos que caracteriza a la gran mayoría de estos emprendimientos que se instalan en una región de ecosistemas conservados. En este sentido, se están construyendo y fortaleciendo redes de resistencia locales, nacionales e internacionales para oponerse a estos emprendimientos.
En segundo lugar, los impactos negativos de la minería sobre el medio ambiente y las comunidades locales no se restringen al proceso de extracción, sino que continúan y se profundizan a través de las rutas, hidrovías y ferrovías necesarias para el transporte de los minerales, a través de las grandes usinas donde se procesan los diversos minerales, como las siderurgias y usinas nucleares, y, finalmente, en los productos finales que, a su vez, son fuentes de contaminación que incluso contribuyen al calentamiento global, como automóviles, camiones, aviones, sin hablar de la basura generada a lo largo y al final del proceso.
En tercer lugar, el sector se caracteriza por una desigualdad social enorme en términos de distribución de riquezas y beneficios. Los países y regiones del África, América Latina y Asia que son los principales productores de minerales, son en su mayoría regiones y países con las poblaciones que más sufren de todo tipo de violaciones, en especial las mujeres. Mientras tanto, el sector es dominado por empresas transnacionales de los países del Norte y los productos finales también retornan a esos lugares, como Estados Unidos, Europa y Japón, cuya población consume en promedio 16 toneladas –¡algunos países hasta 40!- de recursos naturales per cápita, incluidos minerales, mientras que la población de la India, por ejemplo, consume, en promedio, 4 toneladas per cápita. (1)
En cuarto lugar, es interesante notar que en el debate y en la construcción de alternativas dentro de la llamada ‘economía verde’ de ‘bajo carbono’, varias alternativas ‘verdes’ de alta tecnología dependen de la explotación de minerales lo que afecta profundamente la credibilidad y, obviamente, la sustentabilidad de esas supuestas alternativas.
Hay prácticamente dos verdaderas alternativas que precisan ser trabajadas con el máximo de urgencia: medidas para reducir drásticamente la explotación de minerales y para reducir el consumo, principalmente en los países industrializados, y la búsqueda del aumento de la eficiencia en el uso de los minerales. Un nuevo informe de la UNEP también apunta en esa dirección.
Finalmente, replantar árboles nativos es una actividad loable, pero no cuando está vinculada a una deforestación intencional y destructiva. Resulta evidente que es absolutamente necesario y urgente realizar cambios estructurales en el modelo actual de producción y consumo insustentable de los países industrializados y que ha sido copiado por países emergentes como China, Brasil e India.
Boletín Nº; 167 del WRM
www.wrm.org.uy
Fuente:
www.ecoportal.net /
06-07-11
En consecuencia, la «reforma agraria integral» al orientarse hacia la soberanía alimentaria y el buen vivir de los diversos de abajo se basa en la construcción de la democracia real mediante el compromiso con las resistencias y reivindicaciones populares al crecimiento económico del capitalismo e imperialismo. Involucrarse en esas resistencias y reivindicaciones para transformarlas en desenmascaramiento de sus graves consecuencias y en interpelación a las mayorías planteándoles, además, las alternativas de producción y desarrollo.
Sepamos de cómo la Presidenta nos embauca con:
1. La interpelación a involucrarnos en hacer posible la maximización de la rentabilidad de los empresarios para el derrame
¿Crecimiento o cáncer? La economía en tiempos del cambio climático
Por Joerg Elbers
En el año 1999, Ed Ayres, el entonces editor del World Watch Magazine, describió con palabras imponentes lo que en la Tierra ocurre cada minuto de cada día (citado en Hathaway y Boff, 2009: 20):
· Perdemos un área de bosques tropicales equivalente a la zona de cincuenta campos de fútbol, sobre todo por la quema.
· Convertimos medio kilómetro cuadrado de tierra en desierto.
· Quemamos una cantidad de energía de combustibles fósiles para cuya producción la Tierra requirió diez mil minutos, a través de la captura de luz solar.
· La explotación y destrucción de la Tierra tomó velocidad con la Revolución Industrial, y se ha acelerado dramáticamente desde 1950. En este período ultra corto en la historia de la vida de la Tierra (Hathaway y Boff, 2009: 5-6):
· Destruimos más o menos la mitad de los bosques del planeta.
· Liberamos inmensas cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera.
· Creamos un hueco gigantesco en la capa de ozono, la cubierta protectora del planeta que filtra la dañina radiación ultravioleta.
· Perdimos aproximadamente el 65% de los suelos fértiles, un 15% de la superficie terrestre del planeta se está convirtiendo en desierto, y dos tercios de las tierras agrícolas están amenazadas por procesos moderados a severos de erosión y salinización.
· Liberamos decenas de miles de sustancias químicas al aire, suelo y agua, muchas de ellas toxinas de larga duración que están envenenando la vida.
· Destruimos cientos de miles de especies de plantas y animales. Cada año desaparecen unas 50 mil especies, casi todas como resultado de la actividad humana. La tasa de extinción actual se estima hasta 10 mil veces más alta que las ocurridas antes que el ser humano habitara el planeta.
· Esta destrucción masiva y cada vez más acelerada de las bases de nuestra vida en la Tierra se nutre de la quema desenfrenada de combustibles fósiles. La carga ambiental de esta combustión se evidencia no solamente en los niveles crecientes de dióxido de carbono sino también en un trastorno de tipo exponencial. Dianne Dumanoski (2009: 26-28) clasifica los peligros provenientes de este crecimiento explosivo durante los últimos dos siglos en dos categorías: muerte lenta y sorpresas. (…)
¿Cuál
es la fuerza destructiva?
¿Cómo llegamos a destruir a nuestra Tierra al grado en el cual nos encontramos
ahora? Para decirlo con Stephan Harding (2006: 228), dos palabras pueden resumir
la situación ante la cual nos encontramos: crecimiento económico.
Los abogados del crecimiento económico prácticamente siempre presentan como argumento matador la elección entre dos opciones: o combatimos la pobreza -mediante el crecimiento económico obviamente-, o protegemos la naturaleza. Hathaway y Boff (2009: 22) responden lo siguiente “... esta idea de que o se puede luchar contra la pobreza o proteger los ecosistemas (pero no ambos) se revela como una mentira perpetuada por aquellos que quieren seguir explotando tanto a la Tierra y a los más pobres y más vulnerables de la humanidad. Las mismas patologías que empobrecen a la gente también empobrecen a la Tierra”. Hathaway y Boff señalan seis características clave de nuestro actual trastorno global producido por el capitalismo de crecimiento industrial:
1. Adicción al crecimiento ilimitado.
2. Comprensión distorsionada de desarrollo.
3. Creciente sumisión al poder corporativo.
4. Dependencia de
deuda y especulación como generadores clave de ganancias.

5. Tendencia a monopolizar el conocimiento e imponer una cultura mundial uniforme.
6. Confianza en el poder como dominación, incluyendo el poder militar y la violencia (Hathaway y Boff, 2009: 22).
El
crecimiento canceroso
El crecimiento económico lineal, cuantitativo e
ilimitado que predican los economistas y políticos no existe en la naturaleza y
no puede existir en un planeta finito. La vida es cíclica, a la fase del
crecimiento rápido siempre sigue el crecimiento lento, la maduración, el
decrecimiento y por último la descomposición, o en el caso de los ecosistemas,
la sucesión. Cuando los sistemas vivos maduran, los procesos cambian del
crecimiento cuantitativo hacia el cualitativo (Capra y Henderson, 2009; Hathaway
y Boff, 2009).
Capra y Henderson (2009) desenmascaran el crecimiento económico
ilimitado: Un ejemplo ilustrativo es el rápido crecimiento
de las células cancerosas, que no reconoce fronteras y no es sostenible porque
las células cancerosas mueren cuando el organismo huésped muere. Del mismo modo,
el crecimiento económico cuantitativo ilimitado en un planeta finito no puede
ser sostenible (Capra y Henderson, 2009).Esta causalidad de la imposibilidad del
crecimiento económico ilimitado está muy bien demostrado en el corto video
animado
The Impossible Hamster presentado por el
think tank inglés
the new economics foundation (nef,
One Hundred Months, Wake Up y Freak Out, 2010) (...)".
Joerg Elbers es
Doctor en Geografía por la Universidad Heinrich Heine, Düsseldorf. Actualmente
es Oficial Senior del Programa Áreas Protegidas en la Oficina Regional para
América del Sur de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
(UICN) en Quito, Ecuador, y profesor asociado de FLACSO-Ecuador.
elbers.joerg@gmail.com
http://flacsoandes.org/letrasverdes/dossier/94-icrecimiento-o-cancer-la-economia-en-tiempos-del-cambio-climatico
Fuente: www.rebelion.org
/Economía/
09-07-2011
2. El énfasis en que la crisis estructural del capitalismo mundializado ya terminó y que no estamos afectados por ella
Sociedad Latinoamericana de Economía Política: Declaración de Guararema (3/7/2011)
Nosotros, integrantes de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA, reunidos en Brasil, en el VIIº Coloquio en la Universidad Federal de Uberlandia, y luego en sesión de trabajo en la sede de la Escuela Nacional Florestán Fernández (MST), en Guararema, manifestamos:
1. La crisis capitalista no terminó
Contrario a lo que sostienen desde los gobiernos de la región y buena parte del pensamiento del establishment e incluso sectores del movimiento popular y la izquierda, la crisis capitalista en curso continúa descargando su costo sobre los trabajadores y los pueblos en todo el mundo. Son los 1.020 millones de hambrientos que reconoce la FAO, o los 1.000 millones de trabajadores con problemas de empleo e ingreso según la OIT. El gobierno de EEUU profundiza su déficit estructural, comercial y fiscal, y continúa demandando a su Parlamento la extensión de su capacidad de endeudamiento público, exacerbando su carácter de gran deudor mundial y afianzando la debilidad global del dólar. Por su parte, Europa está acosada por la crisis de la periferia de la Unión, profundizando el ajuste en esos países y en el este. Existe temor de incumplimiento de las deudas públicas, especialmente en Grecia, lo que afectaría la situación de los principales bancos alemanes y franceses, y en última instancia a los norteamericanos. La Unión Europea sufre la crisis y pone en discusión la estabilidad y el papel pensado para el Euro. Japón incorporó los problemas derivados del terremoto y el Tsunami a los recurrentes problemas de crisis. El capitalismo desarrollado que explica el 75% del producto global da cuenta de una crisis de larga duración y solo atina a resolverla con ajuste en sus territorios y a una fortísima intervención estatal de liquidez para el salvataje de las empresas comprometidas. La crisis se procesa en olas, primero en EE.UU., luego en Europa y en Japón para desarrollar un círculo vicioso de ajustes e intervenciones estatales para la continuidad del capitalismo en su etapa de transnacionalización. Esas gigantescas intervenciones de gasto público para el salvataje inducen una imagen de solución en el imaginario social.
2. La crisis es mundial y afecta a nuestros países.
Nuestra región es funcional a la acumulación capitalista global, que demanda de nuestros países recursos naturales y fuerza de trabajo barata. La crisis es económica, financiera, alimentaria, energética, ambiental, sistémica, integral, del conjunto del orden civilizatorio. América Latina y el Caribe son parte de esta crisis del orden capitalista. El alza de los precios de las materias primas que favorecen las cuentas nacionales de nuestras economías son expresión de la crisis. Los precios suben debido a las condiciones del funcionamiento transnacional de la economía contemporánea. Las crisis están entrelazadas y la insuficiencia de hidrocarburos en el modelo productivo en curso requiere la utilización de productos agrarios para la producción de energía alternativa, encareciendo los alimentos. EE.UU. utiliza buena parte de su producción maicera para la generación de combustible. Al mismo tiempo, la especulación con materias primas alimentarias y mineras eleva los precios con cargo a la factura de alimentos e insumos de países atrasados y dependientes de esos elementos. Este modelo productivo es la causa de la crisis ambiental vía emanación de gases tóxicos. Todo el conjunto, sea la dimensión especulativa, el traslado de productos a la energía, o la contaminación son parte esencial de un orden de la producción que definen las transnacionales de la alimentación y la biogenética. El resultado en divisas sirve para la cancelación de parte de la deuda externa de nuestros países, los pagos recurrentes de intereses y una creciente cuenta de remesas de utilidades al exterior, con escasa incidencia en la mejora del la distribución del ingreso.
3. Las economías de los países de América Latina y el Caribe crecen por encima de la media mundial. La afluencia de divisas por exportaciones y el atractivo que supone la región para el ingreso de inversiones externas directas y para la especulación incide en el crecimiento económico. La expansión económica está significando la apreciación de las monedas en muchos casos, y/o en otros, la acumulación de reservas internacionales. En ambos casos se eleva la deuda interna para frenar la inflación. Los datos de las cuentas nacionales hacen invisible problemas estructurales de nuestras economías. El crecimiento esconde la reprimarización, la dependencia en la determinación de los precios de las materias primas, y el estar sometido al ciclo de los precios, intensificación de la transnacionalización por crecimiento de inversiones extranjeras e incluso por la compra de tierras. La realidad del crecimiento económico permite disimular la continuidad de gravísimos problemas sociales que recorren nuestra geografía, el desempleo y el empleo precario, la flexibilización laboral y salarial, la desindicalización de la población trabajadora; agudizando los problemas de la agricultura familiar, de los campesinos y los trabajadores del campo. La paradoja es un crecimiento económico ajeno al disfrute de la población empobrecida, la mayoría de la sociedad. El crecimiento no se distribuye, aunque con recursos fiscales producto de la expansión económica se aplican políticas sociales compensatorias, que no sacarán a la población “beneficiaria” de sus problemas esenciales, aún cuando les permite un ingreso de sobrevivencia. El consumo suntuario es la contracara, con lo cual, constatamos que el patrón de consumo se deriva del “modelo” productivo.
4. El “neo desarrollismo” es política hegemónica. El ascenso de las luchas populares en los años 90´ deslegitimó las políticas de ajuste y reforma estructural, más conocidas como neoliberales. Los gobiernos resultantes de la primera década del Siglo XXI en la región desplazaron el discurso favorable al neoliberalismo y las recetas del consenso de Washington. Los partidos clásicos del orden neoliberal fueron desplazados por proyectos políticos que impulsaron un discurso crítico a las políticas implementadas en las dos décadas previas, aunque no se han modificado esencialmente los condicionantes jurídicos institucionales que habilitaron la extranjerización de nuestras economías, la concentración y la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza.
Las políticas en curso se califican como “neo desarrollistas” para la promoción del “capitalismo nacional”, algo imposible en tiempos de transnacionalización. Aún siendo discutible, el desarrollismo de los 50´ a 70´ fue una política aplicada por burguesías nacionales que alentaban un proyecto de acumulación propio. La realidad de nuestros días es que las burguesías locales logran la acumulación en tanto y en cuanto sean parte subordinada del proceso de transnacionalización y reprimarización de las estructuras productivas. El “neo desarrollismo” es parte del discurso hegemónico a escala mundial luego de la crisis, pues ya no se duda de la intervención estatal, aún para salvar al capitalismo. La apuesta “neo desarrollista” es a privilegiar la producción sobre la especulación, y sin embargo, la especulación se mantiene y desarrolla en el mundo, siendo los productos generados en nuestra región objetos de especulación financiera global. Además, la producción en desarrollo es parte de la dominación de las transnacionales. El discurso “neo desarrollista” tiene muy poco del desarrollismo de hace cuatro décadas. Vale recordar la emergencia del pensamiento crítico latinoamericano, la teoría de la dependencia, el marxismo, la teología de la liberación, que en distintos niveles y efectividad denunciaron y desnudaron los límites de la teoría desarrollista. Hoy queremos reivindicar la validez y actualidad de los propósitos de la crítica para renovarlos y recrearlos en las nuevas condiciones del desarrollo capitalista actual en crisis.
5. El
imperialismo intensifica su iniciativa.
La ofensiva del
capital transnacional sobre la región se asienta en la fuerte presencia militar,
sea con bases militares, con ejercicios conjuntos con fuerzas militares de
nuestros países, y con la reinstalación de la IVº flota, tanto como el aliento a
formas de desestabilización institucional como el golpe en Honduras. Vale
destacar las iniciativas de articulación institucional que obvian la presencia
de EE.UU., tal como la Unasur o la Confederación Latinoamericana y Caribeña, claro
que con los límites de la presencia de Estados fuertemente comprometidos con el
libre comercio y el proyecto de EE.UU., tal el caso de Colombia.
Las clases dominantes de la región pretenden incidir en la situación política para deslegitimar el reclamo y conflicto social, pretendiendo con el accionar de los medios de comunicación y su poder económico el restablecimiento de gobiernos subordinados a la lógica de la liberalización y la dominación imperialista. Por ello no debe sorprender que en la estrategia del poder mundial se utilice la complicidad de gobiernos del sur del mundo en el G20 para reinstalar el papel rector del FMI en el sistema financiero, y como instrumento privilegiado del ajuste y la reaccionaria reestructuración. El accionar de los grandes capitales y los principales estados capitalistas y los organismos supranacionales son expresión de la ofensiva del capital para salir de la crisis y renovar condiciones para la explotación, la acumulación y la dominación.
6. La resistencia de los pueblos se extiende.
Si en la década
pasada la novedad de cambio político transitó por nuestra región, la
rebelión popular se extiende por el norte de África y en Europa. La lucha de los
países árabes y de los indignados del viejo mundo se une a la perspectiva de
lucha emancipatoria de los pueblos de nuestramérica y marcan la perspectiva de
que junto a la ofensiva del capital
existen los pueblos en lucha en búsqueda de
un futuro diferente, donde la crisis no avance como recomposición del
capitalismo, sino alimentando la perspectiva del otro mundo posible. Es el
momento de unir los esfuerzos de los dirigentes sociales y los
intelectuales críticos en torno a una nueva base programática que confronte
con las medidas regresivas del capital y las ilusiones que generan las políticas
asistencialistas. Para que ello sea efectivo
se requiere darle un carácter
anticapitalista y antiimperialista a las luchas populares, al tiempo que renovar
la organización social para articular una perspectiva superadora de la sociedad
capitalista en crisis. Lo cual implica en esta etapa impulsar la Unidad
Continental contra la Transnacionalización, en la medida que las
empresas transnacionales y sus socios nacionales subordinados configuran
y expresan al gran capital y al imperialismo que explota a los trabajadores,
destruye el medio ambiente y atenta contra la soberanía de los pueblos.
Guararema, 26 de junio de 2011
Fuente: http://www.lahaine.org/b2-img11/sepla_guarema.pdf
3. La falta de proyectos alternativos al modelo en vigencia
En la Argentina actual, la soja representa 50 millones de toneladas y abarca 19 millones de hectáreas, el 56 por ciento de la superficie cultivada. El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) 2010-2016 planifica aumentar la producción de soja en 20 millones de toneladas, lo que implicará avanzar sobre nuevas tierras, hoy en manos de campesinos e indígenas. Es hora de involucrarnos en la disputa de territorios y en:
LA REFORMA AGRARIA QUE NECESITAMOS
Por Fausto Torrez
Campaña Global Por la Reforma AgrariaHay que tener bien claro que los campesinos e indígenas no son pobres, ellos han sido empobrecidos y que la “quiebra” de los bancos de fomento y la destrucción de los recursos naturales no es su responsabilidad, han sido los gobiernos con sus políticas y sus funcionarios quienes han llevado a este desastre económico y ambiental existente. Hoy que se habla de la reducción de la pobreza y que recientemente se ha “condonado” parte de la deuda a varios países en el mundo hay que estar claro que no debemos ser vistos como personas de compensación social sino como sujetos de desarrollo.
La Campaña Global Por la Reforma Agraria
La Campaña Global por la Reforma Agraria fue lanzada en 1999 por La Vía
Campesina y FIAN, en la actualidad se incorporan otras fuerzas entra ellas la
Red de investigación sobre la tierra (LRAN) por sus siglas en Inglés, con el fin
de apoyar y reforzar conjuntamente la lucha por una reforma agraria y por el
acceso a la tierra, como una condición previa para cumplir el derecho a una
alimentación adecuada de los campesinos sin tierra.
Creemos que los temas de
reforma agraria suponen un compromiso a largo plazo, pues la reforma agraria
tiene por objetivo el cambio de las estructuras centrales de la sociedad, así
como de la relación entre los distintos actores sociales.
La Campaña Global por la Reforma Agraria (CGRA) ha sido reconocida generalmente
por diferentes sectores como organizaciones campesinas, investigadores, ONG,
agencias donantes, ciertas instancias de los gobiernos y organismos
internacionales, como la FAO y el Banco Mundial,
nuestra campaña es reconocida
claramente como la mayor red de la sociedad civil que ha monitoreado,
concienciado, hecho trabajo de cabildeo y realizado actividades acerca de temas
de tierra.
La CGRA es una red de organizaciones dedicadas a temas relacionados
con la tierra, con el objetivo de convertir la reforma agraria en una prioridad
de las agendas de los movimientos sociales, ONG, agencias gubernamentales y
gobiernos. La CGRA ha acumulado conocimientos y experiencias valiosos para
apoyar las luchas locales y nacionales por la reforma agraria.
La Red de Emergencia y las Misiones Investigadoras han probado ser instrumentos
esenciales para denunciar las violaciones de los derechos humanos. Las cartas de
solidaridad y las visitas son instrumentos de apoyo altamente apreciados. En
algunos casos, las intervenciones han tenido efectos inmediatos y favorables
para los campesinos afectados. En la mayoría de los casos, los cambios concretos
requieren un apoyo a largo plazo. El intercambio de información y de
experiencias ha sido extremamente exitoso para desarrollar formas de acción y
reforzar el movimiento global de reforma agraria.
Qué Reforma Agraria que exigimos:
Una Reforma Agraria genuina e integral, que incorpore una cosmovisión entre el
espacio, el territorio, el agua y la biodiversidad, una Reforma Agraria que
empiece por un amplio proceso de distribución de la propiedad de la tierra. La
posesión y uso de la tierra deben estar subordinados al principio de que sólo
tiene derecho a la tierra, quien en ella trabaja, depende de ella y en ella
reside con su familia. Una Reforma Agraria que ayude a la reinserción de los
campesinos a su tierra y que regule la migración campo - ciudad y a terceros
países.
La Reforma Agraria no es sólo reparto de tierras, su aplicación implica el
desarrollo humano, la generación de empleos, la producción campesina de
alimentos para abastecer el mercado local. Defendemos el principio de la
propiedad social de la tierra. No puede haber especulación, y se debe impedir
que las empresas capitalistas (industriales, comerciales, financieras) se
apoderen de grandes extensiones de tierra.
Toda reforma agraria genuina e integral se caracteriza por democratizar la estructura agraria, lo que presupone transformar las relaciones de poder económico y político, causantes de la reproducción de la concentración agraria. Esta reforma agraria, debe prohibir la mercantilización del derecho a producir y a realizar un control de la producción que limite la producción especializada para la exportación y que garantice la soberanía alimentaria de sus respectivos pueblos.
Mientras la política redistributiva implica, antes que todo, la desapropiación obligatoria de tierras privadas que no cumplen su función social. Redistribuir tierra y poder, alterando las relaciones de fuerza en la sociedad en favor del campesinado y de las coaliciones que la apoyan, nada tiene que ver con las transacciones patrimoniales privadas financiadas por el Estado.
Un proceso que no excluye a pescadores, indígenas, campesinos sin tierra, pastores, pequeños y medianos productores, una Reforma Agraria que garantice el acceso total sobre la tierra y sus recursos.
Una Reforma Agraria que dé garantías legales a los y las campesinos que han
recurrido a la toma de tierras para sobrevivir, una reforma agraria que
garantice la propiedad real sobre la tierra y aleje el fantasma de la
contrarreforma agraria.
Hacia un nuevo enfoque de la Reforma Agraria
Traspasamos los conceptos de la Reforma Agraria clásica. Podemos volver hacia
el renacer de la Reforma Agraria, ahora incluye el espacio, territorio, etc.
Hay una concepción de desarrollo en el campo que es de la ciudad. Estamos frente
a la construcción de una propuesta popular de agricultura que responda al
planteamiento que ha hecho La CLOC- Via Campesina. En esa dirección se trata del
sistema de producción que han instalado las transnacionales en el campo.
Se
debería trabajar en el diseño de un modelo propio de agricultura, de poder
entregar una mirada diferente porque el campo está mirando a la ciudad, quiere
vivir al estilo de la ciudad.
Estamos ante la ofensiva muy grande del consumismo. La campaña ha cumplido un
papel importante de relevar nuestra cultura, nuestro sistema de vida. Hay que
perfilar nuestra posición en el congreso de la reforma agraria integral(RAI), que
contempla todos los otros aspectos que son parte de la vida de las personas.
Hay que dejar de hablar de la Reforma Agraria Integral (RAI), porque con eso
hemos querido englobar todo pero no hemos abordado todo. A esta RAI
hay que
incorporarle sistemas de vida campesino que recoja lo mejor del avance
tecnológico pero que no nos sumerja en solamente en eso. No debe haber
invisibilidad del papel de la Mujer y de los Jóvenes.
En esta RAI
hay que resituarla en la época que estamos haciendo. Tenemos que
tener una mirada cotidiana. La vida se hace hoy, y todos los días. Si no miramos
el hoy difícilmente podemos proyectar el mañana. Estamos frente a fuerte descampenización, cada vez menos agricultura campesina, por la lógica de la
agricultura empresarial en los territorios. Eso diferencia el concepto de la
Reforma Agraria. Una segunda transformación es que de los campesinos que se
quedan en el área rural, muchos son personas de tercera edad.
El campo es una sociedad adulta. Otra realidad es que el sistema agrícola ha
sido inviable la forma de reproducción campesina. Los campesinos han tenido que
combinar dos actividades, los hombres han salido a vender su fuerza de trabajo y
la mujer ha asumido más el papel de sustento de la agricultura. Por eso, para
nosotros la lucha por defender las semillas.
Se trata de defender un modelo de
producción campesina e indígena que combate el proceso de mercantilización de la
vida.
Cuando hablamos sobre la Reforma Agraria, la gente no se plantea la toma por la
tierra, sino un crédito para comprar las tierras.
No sólo el tema de la
reconcentración de la tierra sino repensar el sistema de propiedad que responde
al modelo neoliberal. Hay una dificultad de que salir del neoliberalismo es
repensar el régimen de propiedad en cada país.
Empezamos a construir desde las bases estos temas y en esa reflexión estamos. Se
hace una fuerte discusión para proponer una ley de tierra. Hemos vivido dos
reformas agrarias y lo que ha conseguido es ser más funcional al mercado. En la
práctica la lucha y el combate al latifundio se hace desde abajo.
Ejes y Desafíos en nuestra lucha por la Reforma Agraria: (...)
5. Resistencia a
las privatizaciones, contrarreforma agraria, políticas neoliberales, organismo
• Fortalecer los espacios informativos que ya tenemos para comunicar nuestras
acciones
• No a la OMC, BM y FMI
6. Resistencia al modelo dominante de producción y desarrollo
• Optar por el modelo de producción campesina, local
• Soberanía alimentaría
• Añadir a este punto: fortalecer el intercambio y el desarrollo de
experiencias alternativas de producción
7. Resistencia a la criminalización y militarización
• Informarnos de los actos y de las acciones de represión contra nuestra
gente, nuestros militantes, para poder sacarlos a la luz publica mundial
• Trabajar a la conciencia colectiva para resistir a la represión militar
• Coordinar más nuestras acciones
8.- Alianzas
• Con pueblos indígenas y organizaciones campesinas que no son parte de la
vía
• Es importante establecer alianzas con organizaciones que poseen una clara
lucha contra el imperialismo, de sectores urbanos y otras fuerzas sociales
• Alianzas que contribuyan para alimentar el proyecto de reforma agraria, con
el modelo agrícola que defendemos
• Alianzas que fortalezcan la articulación de los movimientos sociales
• Hacer alianzas con las ONG’s pero identificarlas como técnicas y no como
estratégicas
• Con intelectuales, técnicos agropecuarios, pequeños productores,
consumidores, universitarios
• La vía campesina es un buen ejemplo de la política de alianzas que debemos
procurar establecer con los otros sectores, trabajar juntos
9.- Poner fin al Acaparamiento de tierras
Volvemos a un viejo esquema de Acaparamiento de Tierras, fenómeno internacional
que se denomina en inglés (Land Grabbing), Se trata del uso de tierras para los
Agro negocios, minerías, monocultivos y en especial para los Agro combustibles,
inversores y empresarios transnacionales etc., tratan de concentrar inmensas
cantidades de tierras, muchas de ellas que bien pudieran ser utilizadas para la
Reforma Agraria y la producción de Alimentos.
La crisis de los alimentos y la crisis climática que estamos enfrentando son
resultado de la aplicación de la tecnología de revolución verde y las políticas
de comercio en la agricultura a nivel mundial, sumándose ahora el acaparamiento
de tierras.
La mala distribución de la tierra y el proceso de reconcentración de la misma en
manos de pocos, en este caso de las corporaciones transnacionales que implantan
monocultivos de soya y eucalipto en Brasil, palma africana en Colombia e
Indonesia, caña de azúcar, piñón, hule. Estas corporaciones contaminan los ríos
y privatizan el acceso al agua que pone en peligro la vida de las familias
campesinas. Las corporaciones están comprando e invadiendo tierra comunal y
familiar que históricamente ha servido para producir alimentos.
Por décadas, los campesinos y los pueblos indígenas del mundo estamos unidos
para luchar por la reforma agraria para recuperar y defender nuestros
territorios y hemos sido criminalizados por nuestra lucha. Esta criminalización
de la lucha y la represión, en la que están involucrados la policía, el
ejército, la seguridad privada de las empresas, se traducen en asesinatos,
persecución judicial y un alto nivel de impunidad porque no se investiga, no se
castiga a los responsables a pesar de las denuncias y las pruebas que se
tienen. Tal el caso de Brasil, Indonesia, Honduras, Bangladesh, etc. En
Guatemala, solo en este mes de octubre asesinaron a dos dirigentes comunitarios:
Adolfo Ichich Chaman y Orlando Boror Set, así como al abogado defensor de los
pueblos indígenas, Fausto Otzin Poyon, quienes fueron asesinados por empresas
mineras transnacionales.
Después de una largo proceso de lucha de los movimientos sociales, la FAO
declaró la importancia de la distribución de la tierra consignada en la
Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria en Porto Alegre en 2006:
Declaración oficial de la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y
Desarrollo Rural.
Tareas urgentes:
• Hacer un mapeo de las experiencias de reforma agraria y hacer un análisis
de los procesos: los históricos a recuperar, los que están ya en una fase
avanzada.
• Fortalecer las actividades de formación y los intercambios de experiencias
entre los campesinos (en las áreas de fronteras que puedan ser intercambios
masivos).
• Luchar contra el Acaparamiento de tierras.
• Conocer y consensuar respaldo a las acciones que realiza la FAO, alrededor
de las denominadas Directrices Voluntarias, como parte del seguimiento a la
Conferencia Mundial de Porto Alegre.
08-10-2010
En consecuencia, hay alternativas al desarrollo del capitalismo e imperialismo y es imprescindible responsabilizarse por llevarlas a cabo. Se requiere poner fin a su genocida profundización de la desigualdad social e internacional; a su criminalidad de hambrear y empobrecer a continentes enteros; a su destrucción de pueblos-naciones y a su desertificación del planeta.
La herramienta para cumplir con ese objetivo es la cotidiana construcción y afirmación de la democracia real. Variedad de organizaciones y movimientos se esmeran en liberar comunidades, actividades e identidades de los supercontroles, represiones e imposiciones del capitalismo. Reflexionan, discuten, idean y resuelven en todo el espectro del quehacer y la convivencia sociales. Por este camino de militancia y creación avanza la práctica de experiencias alternativas de producción e intercambios para que la «reforma agraria integral» comprometa no sólo a los campesinos sino a la humanidad en hacer posible la soberanía alimentaria y el buen vivir de todos los pueblos.