«La reforma agraria integral»
será posible como convergencia de las luchas anticapitalistas
Porque es recuperar los territorios mediante reconstitución, por los de abajo, de nuestras convivencias sociales y socio-naturales en cada lugar. Claro que no podemos limitarnos al autogobierno de desarrollos locales o comunitarios. Precisamos articularlos entre sí conformando un país en interrelación continental e internacional para, realmente, efectivizar nuestro buen vivir y nuestras soberanías alimentaria, productiva, energética e hídrica.
Ante todo, situémonos en:
A) Las luchas de todos los oprimidos por el capitalismo
Compartamos el acercamiento creciente a los zapatistas del intelectual mexicano Pablo González Casanova (Rebelión) que, en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,comienza con:"Muchas gracias a la comandancia general del EZLN; pero muchas gracias no sólo por esta invitación sino porque hay dos momentos en mi vida en que hubo una transformación muy fuerte. Hoy cumplió 50 años uno de ellos, digo, no hoy, en este mes, en estos días. Fue Cuba, fue el primero de enero de 1959. Cuba influyó enormemente en mi manera de pensar y me ayudó durante todos estos años de tormentas ideológicas, teóricas, terminológicas, políticas, y de otras especies, a mantener ciertos principios fundamentales por los que sigue luchando hoy la Revolución Cubana, y con ella un mundo que nace. Otro es, yo creo, el día 4 ó 5 de enero de 1994. No recuerdo el día exacto en que cumplo 15 años de estar acercándome más y más al movimiento iniciado por los pueblos mayas del sureste…, a quienes conocemos como zapatistas".
Prosigue definiendo que esas «luchas contra la clase capitalista» se caracterizan por:
1. Voluntad afirmada en la autonomía y dignidad de cada uno y todos
Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,
nos explica:
"Los «zapatistas» influyeron también en resolver muchos problemas que me planteaba, no sólo sobre el camino al socialismo, al comunismo, a la democracia y la liberación; sino sobre mediaciones que en México se dan con agudeza y que corresponden a las mediaciones bárbaras que existen en el sistema capitalista a nivel mundial. ¿A qué me refiero? Me refiero a que en la historia de esa “mala palabra” que empleó el sub-comandante Marcos –como es habitual en él por lo que estoy viendo-;…en la historia de “la lucha de clases”, hay un proceso muy importante de mediaciones que la transforman al reestructurar la “burguesía” y “proletariado” y al dar una creciente importancia a las mediaciones sociales y también a las políticas.
Los significados de esas dos palabras –burguesía y proletariado-- y de los fenómenos a que corresponden se han reestructurado tremendamente. Ahora es mucho más fácil entenderlas viendo que hay dos tipos de trabajadores: unos, trabajadores de clase media y otros trabajadores proletarios; y que hay no sólo naciones-estados en lucha por una independencia real y formal, sino pueblos oprimidos, explotados y excluidos por un «imperialismo colectivo», --como lo llama Samir Amir--, con sus asociados y subordinados locales, nacionales.
El «imperialismo colectivo» está organizado en complejos empresariales, militares, políticos, y “mediáticos”, y cuenta con inmensas y variadas redes de asociados, subordinados, asimilados y cooptados –extranjeros y nacionales- con los que domina y explota a los pobres de la tierra, a los trabajadores y pueblos proletarios, pobres, marginados y excluidos.
Esos y otros cambios de estructuras y también de instituciones, alteran la formación original del capitalismo industrial, del capitalismo clásico, y de la lucha de clases en que reparó Carlos Marx. Alteran el proceso histórico de la lucha de clases al modificar las características de las clases mismas. Y uno de los grandes descubrimientos de los zapatistas, aunque no lo hayan dicho así, ha consistido en ver ¿cómo es la lucha de los proletarios hoy? En sus discursos y su conducta han recordado que originalmente esas palabras se referían a las luchas de los pobres- y hoy se preguntan cómo pueden salir los trabajadores y pueblos pobres de la opresión, la discriminación, la explotación y la exclusión a que están sometidos? ¿Cómo es la lucha de los proletarios de hoy, de los pueblos y trabajadores pobres de hoy, contra “los poderosos y los ricos” de hoy. Y, dentro de sus diferencias con el pasado, ¿cómo continúa también el modo de dominación y el modo de explotación capitalista que prevalece en el mundo y en México? (...)
Los apoyos sociales de los actuales gobiernos y de sus políticas neoliberales en crisis muestran tener un carácter estructural y cultural que el zapatismo rompe en forma creadora. El zapatismo concibe y practica otro tipo de lucha y otro tipo de negociación. Una y otra no se quedan en la alternativa de “reforma o revolución”, ni piensan en criticar al sistema político o al Estado actual para presionar y negociar, ni esbozan y festejan sólo los caminos de la utopía. Los zapatistas combinan la lucha con la negociación; defienden la autonomía de las comunidades y las personas, así como el respeto a la dignidad de uno mismo y de los demás.
Autonomía y dignidad son dos objetivos no negociables.
Corresponden a un proyecto de autonomía y dignidad de todos los seres humanos, empezando por los pueblos indios, pero sin quedarse en ellos como creyeron muchos antropólogos, autonomistas, progresistas, indianistas. El proyecto zapatista es en muchos terrenos creador. Aquí queremos destacar la creación que trasciende formas de lucha muy arraigadas, estilos maniqueos que plantean negociaciones sin revoluciones, revoluciones sin negociaciones, reformas del Estado o a cargo del Estado, sin reformas en la sociedad y a cargo de la sociedad. El nacimiento de esas y otras novedades en la lucha de clases, en la lucha nacional, en las luchas de los pueblos indios por la libertad, la justicia, la democracia es muy difícil de entender si se le saca del contexto histórico en que fue surgiendo y si al hacerlo no se advierte que al tener características concretas, específicas de los pueblos indios y de México, también muestra características universales, con un inmenso sentido para comprender los procesos actuales y futuros de la emancipación humana.
Lo que Lenin identificó como “la aristocracia del proletariado” llegó a constituir grandes sectores de la clase trabajadora. Los dos grandes sectores y estratos en que tiende a desestructurarse la clase obrera son los trabajadores organizados, con derechos a protestar, a presionar, a manifestarse, a luchar, --y a menudo a luchar valerosamente y con pérdidas tremendas-, pero siempre con la idea de negociar para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, y los trabajadores que no tienen derecho a organizarse ni derecho a protestar y que en cuanto intentan ejercer los derechos legales son históricamente, y sin remedio, reprimidos y descalificados, cosificados y criminalizados.
Las luchas de los trabajadores organizados por los derechos ciudadanos, sociales, laborales y las luchas para que se apliquen o respeten esos derechos han creado, a lo largo de doscientos años, toda una cultura de la crítica, la protesta, la presión y la negociación que se ha vuelto parte del sentido común de luchar de los trabajadores organizados. Éstos, lejos de ser la mayoría de los trabajadores del mundo, en muy raras ocasiones incluyen a los trabajadores y pueblos proletarios. La cultura de la presión-negociación está de tal modo arraigada en ellos que predomina incluso hoy, cuando el neoliberalismo ha declarado y ampliado la política de de “lo no negociable”, y practica la “criminalización” y “el castigo” de un número creciente de trabajadores y pueblos organizados, que antes tenían ciertos derechos de luchar y algunas posibilidades de “lograr algo” mediante presiones y negociaciones. (...)
Insisto. En las filas de los partidos políticos y de los trabajadores se encuentran personas respetables que desde sus tribunas, o en los gobiernos municipales y locales luchan por defender los derechos de pueblos y trabajadores. Aunque sus luchas se hallan lejos de plantear las necesarias soluciones, estructurales y sistémicas, muchos de ellos están destinados a radicalizarse en el futuro aunque hoy no lo sepan ni quieran saberlo.
Los pueblos indios, las juventudes sin escuela, sin trabajo, sin perspectivas; los movimientos ciudadanos criminalizados y reprimidos, los nuevos marginados y empobrecidos de las ciudades y de las clases medias, se identifican cada vez más como un actor histórico que desde la izquierda y con los pobres de la tierra cobra conciencia de las engañosas protestas que a ninguna parte llevan, y se suma a los nuevos proyectos del luchas por la libertad, la justicia y la democracia. El actor colectivo se integra con los que tarde o temprano contribuirán a engrandecer los frentes o redes de acción para la creación de otro mundo posible y viable, menos injusto y menos autodestructivo.
Los proletarios de hoy, los pobres de hoy, y quienes se sumen a ellos y se organizan con ellos, como los zapatistas y como muchos otros movimientos fraternales, confluirán en la necesidad de ampliar las redes de sus organizaciones y de luchar unidos respetando con su dignidad, sus diferencias y su autonomía, la difícil e ineludible disciplina, acordada para el logro de objetivos iguales no negociables.
La articulación de las fuerzas emancipadoras tendrá que recorrer un camino distinto al de los frentes antifascistas y al de los frentes antiimperialistas. A diferencia de ellos y de la lógica predominante de la unidad de ideas y criterios, las nuevas alianzas y frentes habrán de poner énfasis en los métodos sociales para lograr la unidad en medio de la diversidad de sus integrantes. Lejos de acabar con la dialéctica interna la transformarán en diálogo y discusión".
Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
2. Organización como unidad en diversidad y proyecto emancipador
Pablo González Casanova (Rebelión) distingue:
"Dos problemas principales y alternativos se plantearán a todos, y ya se vislumbran: Unos exigirán ser respetados en su dignidad y se sentirán agredidos si advierten nuevos intentos de asimilación y cooptación con el pretexto de la unión. Otros –los más profundos en sus planteamientos, explicaciones y metas-- tendrán que reconocer que la unidad en la diversidad es tan valiosa y necesaria, como el respeto y la fidelidad a los proyectos emancipadores que permiten avanzar. Todos aprenderán el arte de conceder en las tácticas sin conceder en los principios.
La unión de fuerzas en un nuevo proyecto emancipador se da en todas partes de México, América Latina y el mundo, aunque con variaciones concretas inmensas y en gran medida previstas. Esas variaciones tienden a disminuir en algunos puntos conforme la crisis del capitalismo se acentúa tanto en el terreno social como en el ecológico. Los “diferentes” se igualan como “víctimas”. También se igualan en su decisión de resistir y acometer.
Desde los setenta, con el neoliberalismo en gestación, tendió a aumentar el número de campesinos, de trabajadores, de empleados, de profesionales que padecieron el codicioso saqueo de los patrones y las fuerzas represivas del Estado… La crisis económica y financiera de principios de este nuevo siglo, y las medidas financieras y bancarias que se imponen para resolverla, sientan las bases para ampliar y agudizar las políticas de “criminalización”, y “libre” explotación y despojo de trabajadores y pueblos; de pequeños y medianos productores, de los sectores medios, y de las juventudes de periferias y metrópolis.
Hoy, no sólo continúan, sino se acrecientan los daños a los pueblos indios, y a las poblaciones de excluidos y marginados, de desempleados, de desterrados por la miseria o por la fuerza. Los trabajadores organizados, ya sin derechos ni prestaciones ni salarios a que estaban acostumbrados, se suman a los pobres de siempre; y son muchos más de los que existían desde antes con las políticas socialdemócratas, desarrollistas, populistas y clientelistas.
La nueva crisis del neoliberalismo de paz y de guerra, se monta sobre las crisis
anteriores y como ellas, aunque en mayor escala, transfiere a los pobres e
incluso a los sectores medios lo que sus gobiernos le dan a los banqueros y a
las grandes compañías. Las mega-empresas y los complejos
militares-empresariales-
Como las tiranías del pasado, los nuevos tiranos todavía tienen bases sociales que los apoyan y que son apoyadas por las fuerzas del orden. Los tiranos útiles al sistema son exaltados si dan muestras de perder su dignidad con farsas electorales y parlamentarias, y de activar su fidelidad con el apoyo al saqueo y la legitimación obediente de los crímenes que en nombre de la democracia se cometen. No por ser los menos dejan de ser muchos. Pero aún así quienes resisten y se rebelan, crecen en el castigo y descubren tener una capacidad imprevista de luchar con tenacidad y moral. Piensan con frialdad, se comportan con dignidad y actúan con pasión, con digna indignación, y con un sentimiento humano difícil de expresar en las palabras y que se trasmite con su trato a los niños y a los viejos, a las compañeras y los compañeros, aumentando de intensidad y calor en los peligros y en las fiestas.
La crisis de la lógica de la presión para la negociación de los “mediados” y “mediatizados”, se manifiesta de dos maneras, aquélla que lleva a perder la autonomía y la dignidad de antiguos dirigentes de la clase trabajadora organizada, y aquélla que los acerca cada vez más a los nuevos y viejos pobres y proletarios y al proyecto de otro mundo posible y necesario.
No sólo por todo eso, sino para lograr que triunfe un camino efectivo para la emancipación humana, los pueblos y trabajadores pobres, y quienes ya están con ellos, nos vemos impulsados a seguir construyendo redes y colectivos que enarbolen la bandera de la independencia, de la autonomía y la emancipación, y que emprendan la práctica concreta de la libertad, la justicia y la democracia defendiéndose de las fuerzas adversarias represoras, y también de las mediadoras y mediatizadoras". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
3. Política de respeto hacia las culturas y creencias de los demás
Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,
marca: "Con los pueblos mayas zapatistas, entre las avanzadas, “los pobres de la Tierra” y quienes están con ellos plantean una nueva forma de hacer política. Sin rechazar la negociación, defienden férreamente “otra” negociación, así como “otra” democracia, “otra” justicia, “otra” libertad, a definir en las palabras y los actos, esto es a definir en la coherencia y consecuencia de todos y cada uno de nosotros como personas y como colectivos.
Si en varios países los movimientos rebeldes no plantean ni siguen el camino del mismo modo, en la inmensa mayoría de los países esta “otra ruta” de los zapatistas, que no es insurreccional ni reformista, y que da prioridad a la construcción de la meta en el camino, aparece y prolifera en muchos pueblos y civilizaciones, que por su propia experiencia e imaginación creadora forjan los nuevos caminos de la emancipación. Esos caminos se dan en nuevos conjuntos reales y conceptuales. En general la ruta es tan nueva, “tan otra”, que no se le puede aprisionar en las categorías de la antigua lucha de clases, ni se puede esperar que sólo aparezca siempre “desde abajo y a la izquierda”, pues también da muestras crecientes de aparecer desde arriba y entre “los que se van a la izquierda con los de abajo”, como ocurre hoy en Venezuela y Bolivia, o como ocurre –en medio de todos los peligros, bloqueos y contradicciones desde más de hace cincuenta años en Cuba.
Los cambios históricos registrados por el pensamiento concreto y la lógica íntima de quienes buscan y siguen “el camino efectivo”, a menudo no se expresan en los términos que los trabajadores intelectuales usamos en nuestras conferencias, escritos, pláticas y discursos. Entrañan el planteamiento y la práctica de esa “otra” historia, de esa “otra lucha” de ideas, de imágenes, de acciones; de ese otro tipo de negociación que considera los problemas inmediatos manteniendo la dignidad y autonomía necesarias para la emancipación humana.
Ni luchas ni negociaciones, ni construcción de fuerzas para sustentarse, vivir y defenderse serán nunca razones para comprometer la dignidad y la autonomía, en aras de la lógica del “menosmalismo” que con tal de ganar algo en lo inmediato, debilita la construcción de las fuerzas autónomas capaces de construir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.
Lo original de un planteamiento, que no es ni insurreccional, ni reformista, ni clientelista o populista, es que en las luchas y negociaciones se antepone la dignidad organizada, la autonomía como acto político-social, el respeto a las culturas y creencias de los demás en la construcción actual de un futuro mundo, cuyas variantes civilizaciones e ideologías no se pueden encajonar en la propia ni en la ya vivida". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
4. Poder distribuido por las bases, entre las bases y con las bases
Pablo González Casanova (Rebelión) indica:"Con el movimiento zapatista aparece una nueva cultura que surge en el mundo como los hongos, sin dirección central, y sin que pueda pensarse en su difusión a partir de un solo proyecto que se generaliza. El extraño parecido de los comportamientos da señales de obedecer a una nueva configuración de la transición como proceso histórico. Con todas sus diferencias los movimientos rebeldes muestran parecida desconfianza a las alternativas que concentran el poder en unas cuantas manos, y que renuevan el maniqueísmo del pensamiento oficial. También se enfrentan a ese mundo de mediaciones y mediatizaciones que el pensamiento contestatario del 68 puso al descubierto en los regímenes parlamentarios y populistas, y al que los nuevos movimientos rechazan con la construcción concreta del poder social que se distribuye entre los vecinos y los trabajadores, cuidando de tener bajo control permanente a sus propias mediaciones de seguridad, y con una libertad y autonomía de pensamiento a las organizaciones culturales, productivas y comunicativas en que participan.
Aquí, en el sureste, mexicano apareció algo “muy nuevo” en la propia historia del pensamiento insumiso del mundo. El zapatismo y otros movimientos de los pueblos indios de América han enriquecido las notables innovaciones que desde mediados del siglo XX inició la Revolución Cubana cuando reconoció como “su autor intelectual a Martí” y colocó a ese genio heroico en las avanzadas de la emancipación universal. Repensar tanto a Martí, como a Marx, como a Lenin, como al mundo, y enriquecer las luchas anteriores y sus metas con nuevas metas y luchas caracteriza al proyecto emancipador actual hasta en los terrenos sacralizados e intocables del pensamiento ortodoxo, oficial.
La lucha por la independencia adquiere igual importancia que la lucha de clases. La meta práctica y practicada de la organización de la democracia, del demos, del poder del pueblo, adquiere las características de una meta central. La definición de “pueblo” incluye al pueblo pobre, a los analfabetos, a los no proletarios, a las mujeres, a los indios, a los jóvenes y niños, a las trabajadoras sexuales y a los homosexuales. La definición de la “democracia” incluye tanto a la democracia representativa como a la democracia de las mediaciones controladas por el pueblo, en que éste tiene la última palabra en la toma de decisiones, y la posibilidad de realizar consultas veraces y universales. Al mismo tiempo inscribe como consustancial la creación de espacios laicos y el respeto a todas las religiones; incluye “la guerra de las ideas”, y la sustitución de la guerra por el diálogo y la dialéctica, entre construcciones de luchas que quiere pacíficas, consciente de contribuir a la protección de la vida en la tierra y a la construcción de un mundo menos injusto y desgraciado.
Capaz de construir estructuras que lo acerquen cada vez más a la libertad y la justicia; sin la menor concesión de la propia dignidad, ni la transformación de un proyecto que surge predominantemente de la sociedad en un proyecto del Estado, o en un proyecto insurreccional para la toma del poder, el zapatismo logra en todo lo que puede superar ambos caminos.
Al anteponer los zapatistas algo que no es negociable y que en el pasado histórico no se dio, se enfrentan a un muro terrible, al muro de quienes pretenden que la experiencia de hoy sea como la de ayer, y que la creación en la historia se relegue al pasado y se reduzca a la costumbre. Muchos dirigentes y colectivos progresistas y hasta revolucionarios han querido que los zapatistas se unan a ellos aprisionándolos en las categorías con las que piensan y en las que actúan. No advierten que las novedades del zapatismo son “otras” como novedades hasta cuando replantean la olvidada, temible y esencial lucha de clases.
En los movimientos rebeldes aparece de nuevo “la comunidad”, pero es otra comunidad. No es sólo la vieja comunidad aislada, sino una comunidad que forma parte de conjuntos de comunidades y que construye su comunicación primero con las vecinas y luego con las que están más lejos, y luego con las que están todavía más lejos, hasta alcanzar una dimensión “intergaláctica”, como dicen los propios zapatistas con su sonrisa maliciosa, y lo dicen para no ser calificados de aldeanos o cosmopolitas sin base, ni apegarse al “esprit de serieux” de los rebeldes institucionales.
El proyecto zapatista busca cada vez más construir organizaciones y redes de comunidades, articuladas entre sí, con los medios tradicionales de comunicación y con los medios nuevos; con los caracoles marinos que servían para llamar a lo lejos y oír desde lejos, y con el internet, el e-mail, y los congresos y seminarios internacionales en la selva lacandona y en los “blogs” y “chats” electrónicos.
Cuando su política de negociación fue rota por el estado y sus partidos, los zapatistas
continuaron con el proyecto de construir aquí y ahora el mundo a que aspiran;
miran y atienden -al mismo tiempo- las necesidades inmediatas, impostergables, y las que van más lejos y hacia el futuro;
advierten -en sus planes- las construcciones a realizar, precisan los caminos y tareas, el qué hacer y cómo hacerlo;
combinan -en la práctica- las experiencias de la historia –“el saber” de los pueblos- con la creación histórica, con la imaginación y la razón realizadas entre vericuetos imprevistos. Enriquecen de variadas maneras su pensamiento, sus conocimientos y sus “saberes”, y hacen de su movimiento uno de los más creadores del mundo alternativo.
La creación está lejos de ser un acto meramente intelectual y moral. Requiere también de un admirable sentido de la resistencia y de una sorprendente fortaleza de ánimo frente a los recursos escasos con que se cuenta y a los asedios constantes que se sufren y enfrentan.
Ya van muchos años que yo he estado aquí tomando notas todo el tiempo ¡y he aprendido muchísimo! Puedo decir, y me quedo corto, que es uno de mis mejores seminarios posdoctorales…
Desde el punto de vista del conocimiento es existencialmente extraño lo que ocurre con un fenómeno que en general nos lleva a pensar mejor o a reflexionar de nuevo, a profundizar de otro modo, a actuar en territorios descubiertos por otros y que con otros, nosotros también descubrimos, más para dominarnos que para dominar, más para emanciparnos de nuestros ídolos y quimeras de reforma o revolución, y mucho más que para perder los estribos en un mundo indignante.
La furia, pensaba el viejo Séneca, lo saca a uno de sí. En general cuando se piensa en “la furia” se piensa que quien se pone realmente furioso, ya no entiende nada de lo que le está pasando, de lo que está diciendo, ya “no oye razones”, “ya no sabe ni lo que hace”.
Aquí, entre los zapatistas, se piensa en el paradójico caso de “la furia digna”, se alude a un hecho que con la dignidad y la autonomía enriquece la palabra y el conocimiento, da la bienvenida a otra forma de pensar y concebir, de educarse; incluso da base a otra pedagogía de la emancipación, no nada más de los trabajadores proletarios o de los ciudadanos que son súbditos, o de los pueblos indios acosados y diezmados durante más de 500 años de conquista y colonización, sino de todos los seres humanos que sufren un cierto tipo de enajenación, unas veces como mujeres, otras como jóvenes y niños, y otras por sus preferencias sexuales, o por su analfabetismo.
En los antiguos pueblos de origen maya, se está escuchando y expresando la otra política, el otro lenguaje, la otra esperanza de paz y de negociación con respeto a una dignidad y a una autonomía, que no son negociables, y que rechazan regresar a los viejos caminos de la mediación, de la asimilación, de la cooptación, de la corrupción, aparentemente humanitarios, y tan inhumanos como los que practican los genocidas inteligentes desde aviones inteligentes, con bombas inteligentes
Ni mediaciones, ni represiones, detienen el camino de la libertad y de la supervivencia humana. Los valores de la convergencia se han enriquecido. Unos complementan a otros y son inasequibles sin los demás. Las bases de la unidad en la diversidad se están dando a nivel universal. Pero hay un punto en que la disyuntiva se plantea de manera tajante. Todos tenemos que decidirnos si acompañamos o no a “los pobres de la Tierra” de que hablaba Martí, a los “condenados de la Tierra” de que hablaba Fanon; en un camino efectivo para hacer realidad “La libertad, la justicia y la democracia” sin “prestarnos” a ser instrumentos de mediación humanitaria de las fuerzas dominantes.
Los zapatistas son un camino a seguir no sólo para rechazar toda alianza que pueda llevar al abandono de un proyecto de cambio profundo y universal, como de diversas maneras ha ocurrido en rebeliones mediatizadas por los sistemas políticos y los Estados, sino para construir junto con los gobiernos autogestionarios y autónomos, los caracoles o redes de comunidades y una red de redes universal que logre la “praxis” de lo universal y del “poder distribuido” por las bases, entre las bases y con las bases, ese sueño expresado en todos los movimientos democráticos de la historia contemporánea..". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
5. Lógica social que sustancia a la política de comunidades autónomas como bases del Estado
Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,
dice: "Aquí quiero recordar que los zapatistas surgieron de la unión entre un movimiento de guerrilleros con la ideología y la cultura de las guerrillas latinoamericanas de las últimas décadas del siglo XX y la cultura de la resistencia de los pueblos indios y que los pueblos indios han ido enriqueciendo a lo largo de quinientos años colonizaciones y rebeliones. En México, unos y otros eran mestizos no sólo por la sangre sino por la cultura, unos y otros tenían conocimientos comunes de las luchas por la independencia, por la justicia, por la democracia, un conocimiento variado de la práctica del liberalismo, del nacionalismo revolucionario, del populismo, del marxismo anarquista o comunista, universitario o normalista; o de la teología de la liberación y sus sucedáneos.
La primera lección de los rebeldes se manifestó en su decisión de aceptar el liderazgo de los pueblos indios en lugar de encabezarlos. Tomaron la decisión al ver que no había más alternativa que irse o integrarse. Se asimilaron, se integraron a los oprimidos en un proceso emancipador contrario a la habitual asimilación e integración de los indios por la civilización conquistadora. Al llegar el 1º de enero de 1994, día de la nueva dependencia de México con la activación del Tratado de Libre Comercio, acordaron rebelarse y tomar varios pueblos y ciudades. De la rica historia de esta etapa destaco dos momentos: a unos días de iniciada la rebelión acordaron con el gobierno el cese al fuego. Con posterioridad aceptaron los diálogos del Ejido de San Miguel y de San Andrés de los Pobres. En todo este tiempo se dieron a conocer en el mundo por su palabra nueva y por su apertura mágica y televisiva, intelectual y política.
Al mismo tiempo se inscribieron en el proyecto de democracia en boga, y aceptaron plantear la democracia como el primer paso para la “reforma del Estado”, ese otro objetivo, ampliamente coreado por todos los partidos y corrientes. En largas y difíciles discusiones lograron un notable acuerdo sobre los derechos de los pueblos indios, que firmaron todos los partidos políticos del país y los representantes del gobierno. Para defenderlo e impulsarlo organizaron actos, marchas y manifestaciones políticas que llevaron a la Comandante Esther –acompañada de toda su comitiva y apoyada por inmensas multitudes en la ciudad de México y otras partes del país- a tomar la palabra en el Edificio del Poder Legislativo. Muy poco tiempo después el gobierno y todos los partidos políticos aprobaron una ley que no les dio ninguno de los derechos acordados y hasta les quitó algunos que en la época colonial les había concedido el rey de España…
El golpe fue tremendo. Todos nos preguntábamos qué hacer. Y allí apareció una lógica creadora inesperada. Los zapatistas decidieron organizar, desde la sociedad, desde sus propias bases, la sociedad a que aspiraban. De la lógica política, predominante en la etapa anterior, pasaron a la lógica social que está creando un nuevo punto de partida distinto a la toma del poder del Estado, distinto a las reformas del Estado, y distinto también al anarquismo con el que muchos los confunden y con el que algunos intelectuales poco responsables quieren interpretar sus acciones cuando afirman que los zapatistas –como ellos mismos- quieren cambiar el mundo sin tener el poder. El proyecto no nació sólo de discusiones ideológicas, ni de la práctica de teorías, sino del saber qué hacer y cómo hacerlo. Las nuevas categorías sociales son creadoras de categorías políticas. No sólo combinan la distribución del poder con las “juntas de buen gobierno” y “los municipios autónomos”. También combinan el control de sus emisarios, delegados y comandantes que “mandan obedeciendo” los lineamientos generales que las bases les trazan.
El zapatismo busca realizar el viejo sueño de las comunidades autónomas, de los municipios libres, de los gobiernos locales, de los soviets como fuente del poder alternativo. Para realizarlo cuenta con nuevos medios de comunicación y organización que antes no existían como son los medios electrónicos y las redes de información, organización, producción, distribución, defensa, cultura que pueden extenderse en el país y en el mundo.
La diferencia principal es que este proyecto fue planteado anteriormente con una lógica política que terminó por controlar todos los proyectos de gobiernos autónomos o con una lógica social que llevó al aldeanismo, a la autogestión utópica, al indianismo y acordó otros males de comunidades aisladas entre sí y aisladas de las grandes estructuras geopolíticas y geoculturales.
El proyecto presenta una alternativa de paz y de sobrevivencia. Da pie a una especie de nuevo contrato social en que, como en Bolivia o Venezuela, los gobiernos nacionales o los estados nación, o los complejos dominantes, den prioridad a las políticas que permitan el desarrollo de unidades sociales auto-sustentables y autónomas. En la crisis mundial actual el proyecto –con múltiples variantes-puede ser un camino a la emancipación y a la sobrevivencia humana. Respetar a quienes lo enarbolan y luchar por que se les respete es y será trascendente en la lucha por la paz y por la vida.
Les agradezco su atención y no quiero seguir hablando para no cansarlos más".
Recapitulación del
5 de enero 2009,
Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
B) Las posibilidades y potencialidades de la agro-ecología
Miguel Altieri, en “La paradoja de la agricultura cubana: reflexiones agroecológicas basadas en una visita reciente a Cuba” señala:
“En todo el mundo es bien sabido que a pesar de las dificultades del periodo especial, particularmente la caída en las importaciones de insumos claves para la agricultura como petróleo, fertilizantes, pesticidas, tractores, piezas de repuesto, etc., Cuba y en especial el sector campesino, pudo enfrentar el desafio de producir una gran parte de los alimentos con al menos la mitad de los insumos agroquímicos y un limitado acceso a combustibles. Este logro fue posible gracias a una serie de políticas agrarias descentralizadoras de formas cooperativas e individuales de la producción, a un sólido sistema de investigación, a la difusión de la agricultura urbana y la agricultura orgánica con un masivo desarrollo de insumos biológicos, apertura de mercados agropecuarios, y organizaciones fuertes que apoyan a los agricultores como ANAP, ACPA y ACTAF, entre otras. Al comienzo del período especial, el énfasis se centró fuertemente en una estrategia de sustitución de insumos químicos por biológicos, para reducir el uso de insumos o porque estos no estaban disponibles y para atenuar los costos de producción de los modelos convencionales. Este enfoque de bajos insumos estableció la base para el desarrollo y escalonamiento de estrategias agreocológicas de diversificación de fincas, integración animal, reciclaje, control biológico, etc. que miles de agricultores ya practican en la isla.
El mundo, y en especial América Latina, aún observan con admiración y orgullo los niveles de producción y áreas dedicadas a la agricultura urbana y orgánica en Cuba, niveles nunca alcanzados en otros países, así como los avances de la investigación y extensión agroecológica, sin embargo, en muchos círculos se habla hoy de la “paradoja de la agricultura cubana”: ¿Cómo en un país con tanta experiencia práctica en agro-ecología, alto nivel de conocimiento científico y organización social de base, donde la agricultura campesina que ocupa el 25% de la tierra arable y produce una sustancial cantidad de viandas, granos, frutas, animales menores, etc. y con más de 350.000 agricultores urbanos que suplen más del 80% de las hortalizas consumidas en las grandes ciudades, aún importa el 65% de los alimentos? ¿Cómo en un país cuyos avances en el control biológico de plagas son venerados en el mundo entero, está a punto de liberarse una variedad de maiz transgénico Bt para el control del cogollero, plaga fácilmente regulada en sistemas agro-ecológicos por predadores, parásitos y entomopatógenos? (...)
Es cierto, Cuba importa alimentos como muchos otros países (USA importó más de $70 billones de dólares en el 2007) pero sólo el 50% de los granos y sus productos (principalmente leguminosas y cereales) que se usan en la canasta básica; además de algunas cantidades de pollo y leche en polvo.
Dadas las circunstancias impuestas por el embargo, el periodo especial y una serie de huracanes, la política de importar alimentos ha paradójicamente constituido una vía para que se pueda hacer una transición hacia sistemas mas sustentables sin lamentar hambruna.
Está claro que hasta el momento los decisores políticos en Cuba consideran a la agricultura convencional como el modelo más viable y seguro para incrementar la productividad agropecuaria y lograr seguridada alimentaria.
De hecho, muchos de los recursos provenientes de la cooperación internacional (una gran proporción de Venezuela) se reservan para las “áreas agrícolas protegidas” o “potenciadas” donde se producen en forma intensiva papas, arroz, soya, frijol, y hortalizas. Millones de dólares se invierten en sistemas de riego de pivote, maquinaria y otras tecnologías de la agricultura industrial, un modelo que puede seducir por los incrementos de producción a corto plazo, pero que decepciona al considerar los costos que esta producción genera en el largo plazo. Estas áreas protegidas sin embargo no alcanzan el 10% del área cultivada que pertenece al Ministerio de la Agricultura.
Comparativamente pocos recursos se dedican a tecnologías de bajos insumos que apoyarían a alrededor del 80% de las tierras que están en manos privadas, o de varias formas de cooperativas (UBPC, CPA y CCS). Evidentemente, el potencial agro-ecológico del sector de pequeñas y medianas fincas está aún por realizarse.
Cuba ha invertido, también, millones de dólares en investigación y desarrollo biotecnológico para la agricultura. Por un lado, la biotecnología cubana está libre de los controles que tienen las multinacionales que existen en otros países, aparentemente tiene un buen sistema de bioseguridad y bien dirigida la biotecnología se podría enfocar a problemas para los cuales no hay alternativas agro-ecológicas como en el caso de algunos casos de enfermedades virosas de ciertos cultivos como tomate, fruta bomba, etc.
Poseyendo estas ventajas, lo que es cuestionable es que el Centro de Ingenieria Genetica y Biotecnologia de Cuba se haya embarcado en el desarrollo de transgénicos como maíz Bt o eventos resistentes a herbicidas. Ya se ha introducido en un area de no mas de una hectarea en 8 provincias de Cuba el evento maíz BT FR-Bt contra la palomilla del maíz. Esta plaga que ataca el cogollo del maíz es dañina en plantas jóvenes, sin embargo su ataque se reduce en forma dramática cuando el maíz se intercala con frijol u otros cultivos o cuando se hacen manejos de hábitat que condicionen temprano en la estación una alta diversidad y abundancia de predadores y parásitos en el agroecosistema.
En Cuba también existen CREEs que fabrican entomo-patógenos, muchos de ellos como el BT que, en forma de insecticida microbiano, es efectivo contra la polilla. Además es sabido que los lepidópteros desarrollan en forma rapida resistencia a los eventos Bt, y que el maiz Bt puede tener efectos negativos sobre la micro y mesofauna del suelo vía la acumulación de toxinas activas adheridas a ácidos húmicos o arcillas, y contra polinizadores y algunos enemigos naturales, que sufren mortalidad al alimentarse del polen transgénico, presas que ingirieron la toxina o al chupar sabia de plantas transgénicas como el caso de predadores como Geocoris y Orius. El tema de la contaminación vía polen con transgenes de variedades locales de maíz , también merece una rigurosa investigación.
La crisis financiera mundial y las consecuencias evidentes para Cuba del aumento del costo de la energía y los alimentos importados, reafirma la necesidad de posicionar a la agricultura como un sector estratégico para el futuro de la isla. El mismo presidente Raúl Castro ha insistido en la necesidad de diversificar la agricultura, incrementar la descentralización y hacer énfasis en la autosuficiencia dentro de un marco de sustitución de importaciones. Esta nueva toma de conciencia sobre la dirección de la agricultura en Cuba es clave, pero es necesario que se concrete en acciones prácticas, ya que el resto de la humanidad se está tornando conciente rápidamente de que el modelo industrial capitalista de agricultura dependiente de petróleo ya no funciona para suplir los alimentos necesarios.
Los precios inflacionarios del petróleo inevitablemente incrementan los costos de producción y los precios de los alimentos han escalado a tal punto que un dólar hoy compra 30% menos alimentos que hace un año. Una persona en Nigeria gasta 73% de sus ingresos en alimentos, en Vietnam, 65% y en Indonesia, 50%. Esta situación se agudiza rápidamente en la medida que la tierra agrícola se destina para biocombustibles y en la medida que el cambio climático disminuye los rendimientos a causa de sequías o inundaciones. Expandir tierras agrícolas a biocombustibles o cultivos transgénicos que ya alcanzan más de 140 millones de hectáreas a nivel global, exacerbará los impactos ecológicos de monocultivos y no resolverá el problema alimentario, ya que todos estos cultivos se dedican para alimentar carros o ganado para clases más pudientes.
Además, la agricultura industrial contribuye hoy con más de 1/3 de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, en especial metano y óxidos nitrosos. Continuar con este sistema degradante, como lo promueve un sistema económico neoliberal, no es una opción viable y encima, es ecológicamente deshonesto al no reflejar las externalidades ambientales que implica la producción intensiva.
El desafío inmediato para nuestra generación es transformar la agricultura industrial e iniciar una transición de los sistemas alimentarios para que no dependan del petróleo ni de tecnologías caras y de altos insumos.
Cuba esta más adelantada que el resto del mundo para dar este paso urgente y vital.
No menos del 60% de sus tierras arables están en manos de campesinos privados o cooperativas que ya utilizan sistemas diversificados, insumos biológicos, tracción animal, y dependen mínimamente de insumos externos de manera que gestionan mejor la producción al ahorrar recursos escasos. Las UBPC que controlan el 42% de la tierra arable constituyen un terreno fértil para un proceso masivo de conversión agroecológica.
Hay más de 100,000 peticiones de tierra por gente interesada en volver al campo a producir, con 40,000 familias que ya han accedido a tierras entregadas. La agricultura urbana se ha consolidado: 383,000 agricultores urbanos produciendo 1,460,000 toneladas de hortalizas en 50 mil hectáreas y el potencial de expansión y de alcanzar una producción de 20 kg/m2/año está a la mano. Cuba, además, tiene el 2% de la población latinoamericana pero un 11% de los científicos; la isla tiene mas de 140,000 profesionales de alto nivel y técnicos de nivel medio en agricultura, una cantidad impresionante de centros-estaciones de investigación, universidades, más los aparatos institucionales asociados al MINAG y MINAZ, junto a la ANAP, ACTAF y sus redes.
¿Cuáles son entonces los impedimentos por un lado y los desafíos por el otro, para que de una vez por todas la isla de un salto cualitativo y haga la conversión agroecológica hacia la agricultura sustentable una realidad?
Está claro que se necesita un paradigma alternativo de desarrollo agrícola, uno que propicie formas de agricultura ecológica, sustentable y socialmente justa. Rediseñar el sistema alimentario hacia formas más equitativas y viables para agricultores y consumidores requerirá cambios radicales en las directrices políticas y económicas que determinan qué, cómo, dónde y para quién se produce. El concepto de soberanía alimentaria debiera transformarse en política agraria clave, ya que constituye la única alternativa viable a un sistema alimentario que depende de importaciones tanto de alimentos como de insumos y tecnología foránea y cara. Muchos de los requisitos de la soberanía alimentaria como la implementación de circuitos locales de producción-consumo, y acciones organizadas para lograr acceso a tierra, agua, agro-biodiversidad, etc., para las comunidades rurales se cumplen en Cuba, por lo cual la isla lleva la delantera a muchos otros países, sin embargo algunas acciones adicionales serán necesarias:
• Las tres soberanías: la soberanía alimentaria o el derecho de Cuba a definir su propio modelo de desarrollo agrícola para satisfacer las necesidades de alimento de la población dentro de los límites impuestos por la economía nacional y global, la escasez de energía y el cambio climático no se pueden concebir sin que se desarrolle en forma simultánea en la isla la soberanía productiva y la soberanía energética (Figura 1).
Elementos de las tres soberanías ya se encuentran presentes en muchas fincas pequeñas y medianas donde los agricultores no solo producen el 70-100% de alimento para el consumo familiar (por ejemplo, Finca de José Antonio Casimiro, CCS Reinerio Reina, Sancti Spíritus y otras) o de los miembros de las cooperativas y sus familias (Finca San Juan, municipio de San Juan), sino que producen excedentes que venden en el mercado obteniendo ingresos bastante razonables. De hecho hay por lo menos 100,000 familias afiliadas a ANAP que logran niveles de productividad por hectarea capaces de alimentar entre 5-15 personas.
Todo esto lo consiguen con tecnologías autóctonas (lombricompost, organismos eficientes, etc.), sistemas de producción diversificados (policultivos, rotaciones, integración animal, sistemas agroforestales y silvo-pastoriles, etc.) y generando sus propias fuentes energéticas (mano de obra humana-animal, biogás, molinos de viento, etc.). Estos logros son importantes ya que las producciones se obtienen con una mínima fracción de insumos y otros recursos y a un costo por unidad de divisas mucho menor que la importación de alimentos o su producción industrializada.
Muchos agricultores usan una estrategia de adaptación del potencial genético y biológico de las plantas cultivables y especies animales a las condiciones ecológicas de la finca, más bien que la modificación de esta para satisfacer las necesidades de cultivos y animales. Esto ahorra mucha energía y recursos. Se necesita que esta estrategia se lleve a niveles de municipio o regiones para planificar el uso de la tierra de manera de alcanzar las tres soberanías. Por ejemplo, en la Estación de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey” se está explorando la producción de Jartropha curcas para la producción de biodiesel en combinación con cultivos anuales (yuca, boniato, frijol, etc.) lo que permite no sacrificar tierra que puede ser destinada a la producción de alimentos. Otros investigadores plantean dedicar en grandes áreas 100 hectáreas a caña de azúcar cuya función sea producir el biocombustible necesario para producir cultivos alimenticios en 1000 hectáreas.
La agroecología provee las bases científicas y metodológicas para integrar en diseños diversificados tanto a pequeña como media y larga escalas (incluyendo plantaciones de cítricos, coco, caña de azúcar, papa, arroz, etc.) de manera que se produzca suficientes alimentos y energía, privilegiando el reciclaje y el uso de insumos locales y tecnologías auto-regenerativas.
• Alianzas estratégicas interinstitucionales: Aunque hay un gran número de institutos realizando proyectos de investigación y extensión en agroecología, está claro que hay dispersión y a veces poca coordinación de esfuerzos. La creación de alianzas estratégicas es fundamental para llevar a cabo proyectos de sistematización de experiencias, de pruebas de tecnologías o escalonamiento de sistemas agroecológicos exitosos. Hay que desarrollar un enfoque más integrador de la agroecología para conectar las diversas líneas de investigación, extensión y formación ahora funcionando en forma muy aislada. En lugar de generar conocimientos específicos sobre limitantes aisladas (plagas, deficiencias de nutrientes, etc.), hay que generar una metodología que conecta los diferentes niveles de conocimiento al nivel del agro-ecosistema completo. Con el enfoque agroecológico se puede rápidamente pasar de la sustitución de insumos al rediseño predial, cosa que los sistemas diversificados prevengan o resistan los problemas, en lugar de siempre tratar de curar los problemas causados por el mal diseño desde el inicio. Sería óptimo que alianzas entre centros establezcan áreas concretas (2-5 hectáreas) o faros agroecológicos en UBPC con diseños diversificados en los cuales se haga un análisis holístico del comportamiento productivo, edafológico, entomológico, energético, etc. de los faros con el resto de los sistemas manejados en la UBPC. De estas comparaciones emergen los principios ecológicos básicos que explican por qué son más óptimos los diseños probados, y estos principios se aplican al resto del área de la UBPC o de ccoperativas vecinas mediante un método de investigación participativa o usando los métodos de diagnóstico y de extensión horizontal de campesino a campesino liderados por la ANAP
• Permear la agenda de extensión e investigación con una base agroecológica: Aunque hacer énfasis en que los agricultores adopten el máximo de prácticas agroecológicas posible en sus fincas es importante, esto no garantiza que un sistema tenga una base agroecológica sólida o sea más sustentable. Muchas de estas prácticas agroecológicas no son otra cosa que prácticas de sustitución de insumos, que siguen el mismo paradigma de la agricultura convencional en la que el objetivo es superar el factor limitante, aunque esta vez se realiza con insumos alternativos y no agroquímicos. Este tipo de manejo ignora el hecho de que el factor limitante (una plaga, una deficiencia nutricional, etc.) no es más que un síntoma de que un proceso ecológico no funciona correctamente y que la adición de lo que falta hace poco por optimizar el proceso irregular.
Evidentemente, la sustitución de insumos ha perdido su potencial agroecológico, pues no va a la raíz del problema, sino al síntoma. Deslumbrarse con una práctica alternativa que incrementa la producción u otros atributos agronómicos (por ejemplo. los biopreparados a base organismos eficientes) son innovaciones muy importantes que deben potenciarse, pero sin descuidar los pilares claves de la conversión agroecológica como la diversificación en el tiempo y en el espacio y la activación biológica del suelo.
La clave es identificar un conjunto de prácticas de manejo agroecológico que sean mutuamente adaptativas y que juntas conllevan a un mayor rendimiento del agroecosistema. Los efectos observados sobre el comportamiento del agroecosistema no pueden ser explicados por los efectos aditivos de prácticas individuales. En otras palabras, cada sistema de producción representa un grupo distintivo de prácticas de manejo que determinan interacciones ecológicas determinadas, de manera que lo que explica el éxito del sistema no es el conjunto de prácticas, sino los procesos ecológicos promovidos por esas prácticas.
En el caso que se quisiera entonces convertir una finca a un manejo agroecológico, no basta con copiar las prácticas de manejo que se usan en fincas orgánicas vecinas exitosas, sino más bien se debe asegurar que las interacciones ecológicas que explican el funcionamiento de las fincas vecinas, también se den en el sistema que se desea convertir.
Esto refuerza el hecho de que los diseños agroecológicos son específicos de cada lugar, y lo que se podrá repetir en otra parte no son las técnicas, sino más bien las interacciones ecológicas y las sinergias que gobiernan la sostenibilidad. No tiene sentido transferir tecnologías o prácticas de un lado a otro, si estas no son capaces de replicar las interacciones ecológicas asociadas con esas prácticas.
El potencial agroalimentario de la agricultura de pequeña y mediana escala
Aunque muchos investigadores y políticos piensan que las pequeñas fincas familiares son atrasadas e improductivas, muchas investigaciones en varios países demuestran que estas son mucho más productivas que las grandes fincas si se considera la producción total en vez de los rendimientos de cada cultivo o especie animal. Los sistemas de fincas integrales en los cuales los agricultores en pequeña escala producen granos, frutas, vegetales, forraje, y productos de origen animal aportan rendimientos adicionales a aquellos que se producen en sistemas de monocultivo, a gran escala. Esta relación inversa entre el tamaño de la finca y producción total se puede atribuir al uso más eficiente de la tierra, del agua, de la biodiversidad y de otros recursos agrícolas por parte de los pequeños agricultores. Estudios en Cuba apoyan estas afirmaciones; comparaciones entre varios tipos de fincas revelaron que la salida energética total por unidad de área de finca fue 4–6 veces mayor en las fincas mixtas (cultivos-ganado) que en las fincas lecheras especializadas y la producción de leche fue el doble en las fincas mixtas que en las especializadas. En sistemas silvopastoriles se puede producir hasta 40 toneladas de materia seca/hectárea con una ganancia de 800 g/animal/día en la época de lluvia y 400 en la época seca y entre 3,000-3,500 litros/ha/año sin el uso de concentrados.
Si se potenciaran con este tipo de diseños agroecológicos diversificados todas las fincas campesinas (que controlan el 25 % de las tierras) y todas las UBPC que controlan el 42% de la tierra, Cuba no solo podría producir todo el alimento necesario para alimentar a los mas de 11 millones de habitantes, sino seria capaz de suplir a la industria turística y cumplir con cuotas de agroexportación para generar divisas. Toda esta producción sería complementada por la agricultura urbana que ya alcanza niveles asombrosos de producción, y sobre todo, si se escalonan experiencias exitosas como la de la UBPC Vivero Organopónico Alamar. Canalizando esfuerzos articulados y bien dotados de investigación, extensión y difusión agroecológica en un área de nos más de 1,5 millones de hectáreas es todo lo que se necesitaría para lograr las tres soberanías.
Resiliencia al cambio climático
Todo estos esfuerzos debieran enmarcarse dentro una
concepción de resiliencia, enfocados en el desarrollo de sistemas agropecuarios
más resistentes al cambio climático y con capacidad de recuperarse después de
los eventos que los modelos predicen se harán cada vez más frecuentes y más
violentos en países receptores del cambio climático como Cuba. La isla ya sufrio
tres huracanes seguidos el año pasado y la evidencia circunstancial indica que
los sistemas más diversificados fueron menos afectados que los monocultivos
desprovistos de protección. Como ya se menciono, miles de campesinos cubanos han
desarrollado sistemas agrícolas adaptados a las condiciones locales, lo que les
ha permitido generar la producción continua necesaria para subsistir, en muchos
casos con excedentes para la venta, a pesar de dotaciones marginales de tierra,
variabilidad climática y el bajo uso de insumos externos. Parte de este
desempeño está relacionado con la innovación constante de los agricultores y los
altos niveles de agrobiodiversidad exhibidos por sus agroecosistemas.
Observaciones durante las dos últimas décadas del desempeño agrícola después de
eventos climáticos extremos han revelado que la resiliencia a los desastres
climáticos está íntimamente relacionada con los niveles de biodiversidad de las
fincas La diversificación
es, por lo tanto, una estrategia importante para el manejo del riesgo de la
producción en sistemas agrícolas pequeños, ya que la diversidad es de gran
importancia para la estabilidad de los campesinos, permitiendo que los cultivos
alcancen niveles aceptables de productividad incluso en condiciones de estrés
ambiental.
En general, los agroecosistemas diversificados son menos vulnerables a la pérdida catastrófica porque la variedad amplia de cultivos y los distintos arreglos espaciales y temporales, exhiben compensación en caso de pérdida.. Entender cómo en muchas áreas rurales cientos de agricultores se han adaptado o resistido los eventos climáticos extremos es una fuente de conocimiento clave para el desarrollo de sistemas resilientes al cambio climático, una realidad que ya afecta a Cuba.
Estudios realizados en otras zonas del mundo ya afectadas por el cambio climático revelan que algunas de las estrategias de adaptación incluyen:
• Uso de variedades/especies adaptadas localmente mostrando adaptaciones más apropiadas al clima y a los requerimientos de hibernación y/o resistencia incrementada al calor y sequía,
• Realzando el contenido de materia orgánica de suelos a través de la aplicación de estiércol, abonos verdes, cultivos de cobertura, etc. incrementando así la capacidad de retención de humedad.
• Un uso más amplio de tecnologías de “cosecha” de agua, conservación de la humedad del suelo mediante mulching), y un uso más eficiente del agua de riego.
• Manejo del agua para prevenir inundación, erosión y lixiviación de nutrientes cuando las precipitaciones aumentan.
• Uso de estrategias de diversificación como cultivos intercalados, agro-forestería, etc.) e integración animal.
• Prevención de plagas, enfermedades e infestaciones de malezas que es posible modifiquen sus biologías mediante prácticas de manejo que promueven mecanismos de regulación biológica y otros (antagonismos, alelopatía, etc.) y desarrollo y uso de variedades y especies resistentes a plagas y enfermedades.
• Uso de indicadores naturales para el pronóstico del clima para reducir riesgos en la producción.
El desafío ahora es cómo movilizar rápidamente este conocimiento de modo que pueda ser aplicado en la restauración de áreas ya afectadas o para preparar áreas rurales que se predice serán golpeadas por el cambio climático. Para que esta transferencia horizontal ocurra rápidamente, debe ponerse énfasis en involucrar directamente a los agricultores en la extensión de innovaciones a través de redes bien organizadas agricultor a agricultor. El foco debe estar en la consolidación de la investigación local y el desarrollo de capacidades para resolver problemas. Organizar a la gente alrededor de proyectos para promover la resiliencia agrícola al cambio climático debe hacer un uso eficaz de las habilidades y conocimiento locales apoyados por investigación agroecológica más formal, ya que esto proporciona una plataforma para un mayor aprendizaje y niveles de organización local, mejorando así las posibilidades de empoderamiento de la comunidad y estrategias de desarrollo autosuficientes frente a la variabilidad climática.
Conclusiones
En Cuba existe una riqueza inmensa de conocimiento agroecologico. El desarrollo de este enfoque de desarrollo agroecologico ha sido propuesto por el conglomerado de investigadores, profesores, técnicos y agricultores amparados bajo ACTAF, ACPA y ANAP. Este acervo se basa en el conocimiento y la experiencia dentro de las comunidades agrícolas que constituyen faros exitosos de la aplicacion de la agroecologia, en sinergia con cientos de investigaciones, formando asi la base de una estrategia teconológica que supera las limitaciones que resultan de los enfoques que dependen grandemente del capital, agroquímicos y maquinarias. Capitalizando al máximo en el poder de la agroecología, se logran productividades a un costo relativamente bajo y con retornos a la inversión en la investigación varias veces mayor que otros enfoques como la biotecnología transgénica que requiere de inversiones altas de infraestructura, equipos, personal, etc.
La voluntad política manifestada en escritos y discursos por las autoridades máximas de Cuba sobre la necesidad de priorizar la agricultura y la autosuficiencia debiera hacerse realidad con apoyos concretos de recursos necesarios para promover iniciativas productivas y energéticas que apunten a lograr las tres soberanías a nivel de municipios. Hay oportunidades particulares de innovación institucional con potencial de crear sinergias colaborativas entre ANAP, ACPA, ACTAF y los centros de investigaciónextensión en varios municipios pilotos. Es necesario reorientar los sistemas de extensión actuales y contar con personal para sistematizar experiencias exitosas y que de diseminación a los principios agroecológicos que tomarán formas teconológicas particulares en cada región de acuerdo a condiciones medioambientales y socioeconomicas específicas. La metodología campesino a campesino apoyada por investigadores juega un papel clave en este proceso. Esto significa apartarse de la instrucción de arriba hacia abajo para facilitar el aprendizaje de agricultores, investigadores y extensionistas en conjunto. La otra oportunidad es involucrar a los investigadores y profesores en forma más estratégica en los procesos de experimentación y evaluación, ya que ello reforzará la generacion de las bases científicas necesarias para la conversión, y también enriquecerá la teoría agroecológica necesaria para formar mejor a las generaciones venideras de profesionales, técnicos y agricultores-experimentadores.
El continuo debate entre los varios actores en el ámbito rural sobre el futuro de la agricultura en Cuba permitirá definir los caminos más convenientes y soberanos destinados a afianzar los objetivos y logros de la Revolución. Solo el debate constructivo y la acción concreta podrán terminar con la paradoja de la agricultura cubana".
Miguel A Altieri
- Universidad de California, Berkeley - Sociedad Cientifica Latinoamericana de
Agroecología
Publicado en
http://www.landaction.org Del 8 al 14
de marzo, 2009 gracias a la cooperación de ACTAF y la hospitalidad de varias
personas e instituciones, pude realizar junto al Dr. Fernando Funes una gira por
varias provincias y ciudades de Cuba, que incluyo visitas a fincas, centros de
investigación y discusiones muy productivas con un sinnúmero de agricultores,
investigadores, profesores, etc.
A todos ellos mis más profundos agradecimientos y mis mayores expresiones de
solidaridad. Fuente:
www.ecoportal.net /
30-6-09