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Problemas
Noviembre 2007 |
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Deseo contribuir a la deliberación pública sobre los problemas fundamentales que debemos resolver para el bienestar y la justicia sociales. Considero que es la metodología para efectivizar la democratización cotidiana e institucional. Le provee forma-contenido al protagonismo popular que supere la actual democracia cada vez más restringida por ocultar la dictadura creciente (a causa de la mayor concentración y desnacionalización económica) de los poderes establecidos mediante terrorismo de estado durante una década.
Para iniciar esta búsqueda de la construcción conjunta a partir de debates políticos e ideológicos de la diversidad popular, recurro a La vaca que se define como “una cooperativa de trabajo creada en 2001 con el objetivo de generar herramientas, información, vínculos y saberes que potencien la autonomía de las personas y sus organizaciones sociales”.
La vaca aporta el análisis de Norma Giarraca en la nota:
“Del agronegocio a las retenciones.
Otra gramática sobre el conflicto”
Norma Giarraca, profesora de Sociología Rural y coordinadora del Grupo de Estudios Rurales del Instituto Gino Germani (UBA) que trabajó sobre el Movimiento de Mujeres Agrarias, los movimientos campesinos y la biodiversidad, aclara:
“Cuando hablamos de «modelo» hablamos del tramado institucional para que cualquier parte de la economía se vaya orientando hacia determinada dirección. El «modelo sojero del agro-negocio» tiene una lógica muy distinta del «modelo agrario y agroindustrial» que nos conformó como nación: tiene una lógica financiera, económica. Ahí hay una diferencia muy grande que se fue armando en los '90, hubo una preparación para que pase”.
a. Caracteriza al «modelo agrario y agroindustrial»:
“Éste era un país de chacareros, de cooperativas, de industrias nacionales, de cadenas agroindustriales, tanto en los frigoríficos como en las harinas: Terrabusi o Bagley, por ejemplo eran algunas de las viejas empresas nacionales que estaban en la cadena agroindustrial y les iba bien. No era un mercado interno muy grande, como Brasil, pero era un país en el que toda la cadena participaba del sistema agroalimentario: alimentos baratos para salarios baratos. De ahí que a comienzos del siglo se crearon la Junta Nacional de Carne y de Granos, y la Dirección de Azúcar.
A diferencia de otros países
de latinoamericanos -en la Argentina- la producción era para el mercado interno
y la exportación. En México, el campesino producía para el mercado interno y
los empresarios para exportar. Aquí no, el pequeño y mediano abastecía a los dos
mercados. Para equiparar los precios internacionales y que los precios internos
no se dispararan había una serie de regulaciones, dos de las cuales eran el tipo
de cambio y las retenciones”.
b. Describe el papel de la dictadura en instaurar
los agro-negocios:
“Lo primero fue que aparecieron grandes empresas transnacionales que producen agroquímicos y semillas en la agroalimentación, empresas que empezaron a tomar posiciones estratégicas en Latinoamérica. Ya estaban en México desde los '70, pero en la Argentina había un sector medio muy grande en el agro y el sector industrial, y eso retrasó un poco la penetración trasnacional.
El Estado, a partir del '75, tomó medidas para favorecer la incorporación del capital trasnacionalizado. Además, el 24 de marzo del 76 mataron a Atilio Santillán, la figura de los trabajadores rurales más importante del momento, los dirigentes de las ligas agrarias fueron presos, los productores quedaron aterrados, no salieron de sus fincas por años. La Sociedad Rural dio a sus mejores hombres para el gobierno militar, empezando por Martínez de Hoz. La Federación Agraria quedó en silencio, aunque hay que reconocer que Humberto Volando tuvo una posición muy digna en relación a los derechos humanos. La Federación Agraria, cuando nació, planteaba la reforma agraria, tiene perfil socialista.
En la dictadura el
banco de semillas del INTA se desmontó, y ese conocimiento pasó a las corporaciones que llegaban
al país.
La dictadura abrió el banco genético de la biodiversidad y se empezó a compartir
con las multinacionales.
Los proveedores de insumos extranjeros, entonces, empezaron a traer a los
híbridos, una semilla que el productor no puede reproducir y que al mismo tiempo
es más rendidora.
Comenzó un proceso de agriculturación con cinco
granos que utilizaban la semilla híbrida y agroquímicos, que subieron muchísimo
la producción: el girasol, el sorgo, trigo, el maíz y la soja. Estos cultivos se
expandieron progresivamente al interior. Hubo un aumento de la productividad con
apertura del tipo de cambio y comenzó
la transnacionalización de la agricultura”.
c. Explica la continuidad y consolidación del
modelo gracias a la democracia restringida:
“Con el proceso de agriculturización hubo cierta esperanza de que el agro contribuyera al desarrollo que había prometido Raúl Alfonsín. Pero cuando comenzaron a caer los precios internacionales hubo un paro agrario, que lo hicieron ochenta y cinco ganaderos, la Sociedad Rural. Recuerdo que los diarios hablaban de la patota ganadera. La Federación Agraria no participó de aquellos tractorazos. La sensación era que el agro andaba bien con los cultivos pampeanos, pero mal con la ganadería. La esperanza comenzó a decaer.
Llegó Menem y planteó que la agricultura argentina debía ponerse a
nivel internacional. En el '91 lanzó la desregulación de granos, carnes y
azúcar. A fines de los '80 las empresas alimentarias comenzaron a pasar a manos
extranjeras. Aparecieron los hipermercados como un nuevo actor.
En la cadena industrial agraria hay núcleos de poder que deciden qué
producir, cómo producir y cuándo producir y este lugar fue ocupado por los
hipermercados. Mientras tanto, se iba extranjerizando la parte
industrial de la cadena. Aparecieron las trasnacionales. No se puede decir que a
los industriales de la alimentación argentinos les iba mal, pero hubo una
vocación de entrega. Empresas que los padres habían amasado durante toda la vida
fueron entregadas por los hijos por cinco millones, en un momento en que la
renta financiera era importante.
d. Discierne las inducciones ideológicas y consecuencias socioeconómicas del modelo de soja transgénica:
“Agronegocio
Al mismo tiempo, en el agro comenzó la propaganda
del pool; el gran ideólogo era Clarín Rural, con el discurso
de que el agro tenía que modernizarse como el resto del país. El diario hablaba
continuamente sobre las ganancias extraordinarias de los pool de siembra y los
fondos de inversión. Insistía en que el campo tenía que cambiar al ritmo que
cambiaba el resto del país. Decía que ganaban las consultoras agronómicas y los
grandes inversores, no el pequeño productor.
La última gran jugada fue la autorización de las semillas transgénicas, en 1996.
Esa no fue una cosa más: hay sólo diecinueve países que autorizan los
transgénicos, apenas cinco autorizaron su uso a gran escala y uno de ellos es la
Argentina. El motivo de que en el resto del mundo no estén autorizadas es que no
se conoce todavía cuáles son las consecuencias de los transgénicos para la salud
humana. Si aquí se autorizaron fue por el lobby de
las transnacionales extranjeras, sobre todo de Monsanto.
La manera de producir es
conocida como labranza cero. Las transnacionales siempre encuentran el discurso
progresista para presentarse, y dicen en este caso que la labranza cero es
ecologista porque no rompe la tierra.
La semilla transgénica, modificada para resistir a los herbicidas, se siembra y
luego se fumiga el campo con glifosato, un agroquímico que arrastra con todas
las malezas y también con toda la biodiversidad, menos con la soja. La labranza
cero lleva a que se necesiten muchísimos menos trabajadores por hectárea. Sin
pagar mano de obra, contratando servicios a determinada escala de producción,
son cultivos que rinden muy bien.
Los chacareros y productores que venían de la época del endeudamiento, de precios internacionales muy bajos, entran en el modelo.
Perdedores
Hubo un discurso oficial construido desde el
gobierno –Felipe
Solá fue la cara visible desde la Secretaría de Agricultura y desde la
gobernación bonaerense-, y desde Clarín, a través de Expoagro, que
muestran a los grandes sojeros exitosos. Este discurso también dice que si
tratás de cuidar la tierra, fomentar la agricultura familiar, la soberanía
alimentaria y la biodiversidad, sos un atrasado y un perdedor.
El mundo y el éxito van hacia la modernización absoluta. Va hacia el negocio y no hacia la chacra, al agronegocio y no la unidad de producción. "Yo soy un sin tierra porque tengo apenas 20.000 hectáreas, un hombre sin trabajo porque no tengo empleados, y casi sin capital", dijo Gustavo Grobocopatel. Efectivamente el sistema financiero es el que adelanta el capital, las tierras se las alquila al pequeño productor y utiliza contratistas para labrar la tierra. Así funciona el modelo.
El pool
Hay pool de siembra y hay fondos de inversión,
que son aún más grandes que los pool de siembra. A un pool, como el de
Grobocopatel, todavía lo podemos identificar, conocés quién lo maneja. Pero los
fondos de inversión son más peligrosos: no los vemos, y van de un lado a otro.
Muchos ahorristas ponen la plata y otro lo gestiona. Son los grandes sectores
financieros los que operan. El que antes apostaba a renta financiera, ahora lo
hace en el campo. Los pequeños productores estaban
muy mal, endeudados, y entraron en la soja. El que tiene un tambo lo levanta y
se dedica a la soja.
El rentista
Otro nuevo actor es el rentista, el que
tiene pocas hectáreas y, sin capital para tecnología, arrienda su tierra y se va
a la ciudad. Hay encuestas que están mostrando un fenómeno nuevo: pequeños o
medianos productores que cuando les preguntan si prefieren darle la tierra a
quien la cuide o a quien pague más, contestan "a quien pague más".
El trabajador
La mano de obra está polarizada: hay contratistas que tienen avionetas de
fumigación y cosechadoras, con empleos altamente calificados, y están los
peones. Las estadísticas dicen que el 50 por ciento trabaja en negro, pero yo
creo que son más. Llegan a vivir en campamentos en las peores condiciones.
Muchos son golondrinas. Están apenas mejor que un desocupado.
Los campesinos
Los campesinos no entraron en el modelo sojero. Uno puede decir que no tienen escala o tierra buena, pero lo real es que están intentando sacarles las tierras. Ellos tienen agrónomos, podrían haber formado cooperativas sojeras, pero no entraron. Es la fuerza de la cultura, de las ideas. El movimiento está muy ligado a Vía Campesina, que estimula el cuidado de la tierra y la naturaleza, el cuidado de la biodiversidad. Son valores que se defienden. Si ellos pueden, quiere decir que se puede. En este momento ellos están mucho mejor, produciendo, intercambiando en mercados regionales, trabajando con productos orgánicos y ferias francas.
Ciencia y dinero
Los grandes fondos de inversión, que proveen el capital para el modelo sojero, se fueron metiendo en toda la sociedad, y fueron sacando autonomía a todos los sectores sociales vinculados a los agricultores. El discurso se mete con dinero: con fondos para las fundaciones y las facultades. En la Facultad de Agronomía, los posgrados son Siembra directa y Agronegocios. El nuevo secretario de Ciencia y Técnica dice "le vamos a dar prioridad a la biotecnología". El Conicet saca un premio a la innovación tecnológica con Monsanto, la empresa más criticada del mundo, la que tuvo un juicio en Estados Unidos por haber sido la fabricante del agente naranja.
Gramática del
poder
Creo que desde una posición progresista no hay que pedir retenciones, sino un cambio del modelo sojero. Ellos crearon un Frankestein, se hicieron socios de un monstruo que les hizo creer en la idea del desarrollo. El gobierno dice que con las retenciones enfrentan a la soja, pero el Estado y el agronegocio son socios. Si el gobierno los grava es para convertirse en socio de sus ganancias.
Hay que volver a la idea de producir alimentos, porque en este país hay diez millones de personas sin alimentos. Hay que volver a la soberanía alimentaria. La política, para mí es la capacidad de alterar la gramática del poder. El tema es si el gobierno quiere producir política y modificar esa gramática del poder”.
Fuente:
www.lavaca.org
17-6-08
¿Cómo salir del bloqueo a la deliberación pública (implícito en: “sí al
aumento en las retenciones o no”) e instalarla para poner fin al modelo
sojero por cambio agropecuario e industrial en función de necesidades y
aspiraciones de la diversidad popular?
El progresismo o al menos su sector intelectual mediático no plantea ese problema determinante de nuestro presente y futuro. ¿Cómo piensa el conflicto con los productores y qué propone uno de los que encabezan al agrupamiento de intelectuales «en defensa de la democracia»?
Nicolás Casullo señala:
“Durante estos cien días y pico de dura protesta que planteó el lockout agrario, un acontecimiento extraordinario superó al resto de las noticias, de los datos, cifras, diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país, lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de sociedad “en abismo”.
Pues bien, en todo este lapso no hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un solo programa (desde los medios de masas más concentrados y de buena audiencia) que se haya dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar, reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales, voces y comentaristas esta producción reaccionaria sobre la escena nacional: el país cautivo por los “buenazos mateadores” de las banquinas. Por el contrario, el accionar mediático provocó una inmensa platea social, para la cual ese dato vertebral y nocivo a una institucionalidad democrática con su régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado, neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad anticomunitaria”.
Recién estos intelectuales
Ø se aperciben del desabastecimiento de alimentos que sufre una creciente mayoría y del país cautivo por el avance de la concentración y desnacionalización económica y de la desigualdad social;
Ø se erigen en los dueños de la conciencia crítica desde los medios e instituciones públicos usados como si fuesen propiedad del gobierno, desde Página 12 y los programas con pautas publicitarias con fondos públicos si son oficialistas,
Ø no se hicieron escuchar en solidaridad con las organizaciones de piqueteros tan importantes para la real y verdadera democracia por su rebelión contra la expropiación del derecho laboral, su asociación territorial para resolver colectivamente problemas de supervivencia y en contra de aparatos estatales mafiosos y clientelares;
Ø no hicieron nada cuando el gobierno de Néstor Kirchner, en vez de planificar cómo garantizar condiciones dignas de vida y trabajo a quienes habían sido despedidos masivamente por la acumulación de los grandes capitales, planificó un plan de seguridad contra ellos.
Por decisión popular, como Duhalde, encontró repudio. Por tanto, organizó la campaña mediática para aislarlos por estigmatización y acusación de que no respetaban los derechos de los otros y politizaban su lucha.
Tampoco los sublevó que el país esté cautivo de quienes son concesionarios de servicios públicos y de la globalización financiera, naturalizando que se siga hundiendo en la pobreza e indigencia a casi la mitad de la población y encima se la criminalice. Es decir, la violencia, el autoritarismo y la brutalidad anticomunitaria de máxima expresión está en quitar el alimento, el agua potable y la red de gas, de electricidad y la de cloacas; desproveer de salud y educación públicas; someter a razzias, a gatillo fácil y cárceles o comisarías bajo estado de excepción y encima, judializar la protesta social.
Resulta que, según estos intelectuales, el país fue asolado hasta alcanzar grados de caos y de sociedad ‘en abismo’ no por el crecimiento económico de los grandes capitales imperialistas y sus socios locales desde hace más de tres décadas sino por meses de cortes de rutas. Es decir, asumen un posicionamiento de cerrazón a profundizar en la realidad socioeconómica de Argentina y del mundo contemporáneo.
Quieren aglomerarnos cuando deberíamos discutir a lo largo y ancho del país para revertir esta realidad criminal que:
“La función primordial de los alimentos, alimentar a las personas, ha quedado supeditada a los objetivos económicos de unas pocas empresas multinacionales que monopolizan la cadena de producción de los alimentos, desde las semillas hasta la gran superficie, y han sido éstas las máximas beneficiarias de la situación de crisis” como señala Esther Vivas.
Nicolás Casullo se restringe a:
“Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática (entre otros) que involucran nada menos que la palabra presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de estos tres meses, grafican claramente el estado mental y de conciencia de gran parte de los argentinos, en cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está sucediendo en su país, qué está en juego en los desacuerdos, y qué representan los diversos actores de la escena.
Puede decirse entonces, como perspectiva de comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad de avance hoy de un gobierno democrático institucional (que se autoidentifique con amplios sectores populares sufriendo distintos grados de injusticia y postergación de sus derechos sociales) pasa también y de manera cada vez más acuciante por una instancia de desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas (para la probabilidad de modificar tales cosas).
Una contienda que sin duda no remite a ninguna Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria, sino que remite a la pura política actuando culturalmente, en estado de constante actualización de sus concepciones de masas, hacia las masas y con las masas.
Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo dinámica transcultural de derecha– es quebrar constantemente disposiciones interpretativas dominantes. Querellar un orden de los imaginarios en cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de masas educadas y formadas por los propios adn del sistema de alienación en su edad audiovisual expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos superado, tema de las ideologías y de las clases sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan vendidos en la calle Corrientes años atrás”.
En suma, Nicolás Casullo se ha identificado con el compromiso de la presidenta Cristina Fernández de enseñarnos a interpretar cuál es la verdadera realidad y por tanto, persiste en la función del intelectual en un sistema autoritario que consiste no sólo en subordinarse a las necesidades del gobierno de turno sino también en inculcar un ideario conveniente al funcionamiento del sistema de saqueo.
No se responsabiliza por la lucha intelectual en procura de que nosotros -los de abajo- nos adueñemos del deliberar y decidir sobre el destino en común. Al contrario, sostiene:
“En la Argentina de estos días se evidencia que el debate por los significados es una lucha comunicacional de masas donde se juega suerte y destino de cada política. Algo similar sucede en América latina. La época democrático popular y todas las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche, de intelectuales y cuadros políticos que digan y disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas demasiado golpeadas y desorientadas en la última década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un sitio donde les dé de vuelta el aire y las refresque.
Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión de todos los argentinos”, se dice también y solamente quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática” una increíble cámara de legisladores desagregada en “cientos de posturas” cada una por su lado como “las miles de historia de la ciudad de San Francisco” protagonizada por Karl Malden en los ’70 (…)”.
Fuente: Página 12 / País/ 21-6-08
En consecuencia, el progresismo se plantea “el debate por los
significados” como “lucha comunicacional de masas donde se juega
suerte y destino de cada política”. Es decir, evalúa central “disputar
palmo a palmo las conciencias ciudadanas” mediante la unidad de
intelectuales con cuadros políticos.
Prueba que sólo mira por seguir imponiendo a las grandes mayorías lo que
decide una minúscula minoría. Nada que ver con la democracia, sí con la
fachada de tal.
La deliberación pública para el protagonismo de la diversidad popular en la elaboración tanto de proyectos como de puestas en práctica de la lucha y la construcción que tiendan al bienestar y la justicia sociales, exige plantearse:
1. Como problema fundamental al modelo de la soja transgénica
La vaca nos presenta:
“Repúblicas Unidas de la Soja”
Informa “que es un libro editado por el Grupo de Reflexión Rural a finales de 2007, donde se describe el modelo y su inevitable crisis.
Es un aporte fundamental para comprender a nuevos actores del poder económico, sus métodos y objetivos. “La soja no es un mero cultivo, es un sistema que condiciona cualquier política” advierte en la introducción Javiera Rulli, compiladora de los artículos que conforman el libro.
Es, también, Javiera Rulli quien describe didácticamente los alcances de esta nueva forma de ocupación territorial, que condiciona las democracias latinoamericanas”.
En “Repúblicas unidas de la soja” se precisa la ocupación imperialista mediante el modelo de soja transgénica:
“El
sistema
La soja no es un mero cultivo, la soja es un sistema que condiciona cualquier
política. El sistema de la soja es, por lo tanto, la cota ciega sobre la que
transcurre la confrontación establecida entre progresismo y neoliberalismo,
entre soberanía nacional y globalización, entre hallar el propio destino y la
subordinación a un destino colonial. Este sistema se define por políticas
agrarias diseñadas para un país, desde remotas oficinas que no pueden evitar
-más allá de sus buenas o malas intenciones- la tragedia de que esas políticas
desvirtúen las democracias de los países a los que van destinadas.
Las nuevas corporaciones
Los agronegocios son uno de los principales núcleos de poder de las
corporaciones que dominan el Cono Sur. Dividen a la región en 3 modelos de
monocultivos: producción de oleaginosas, árboles para celulosa, y caña para
azúcar y etanol. Estas corporaciones comparten el territorio con las
transnacionales mineras y petroleras. Actualmente,
en la nueva era de la “Bioenergía”, estos diferentes sectores económicos se
están fusionando para generar megaoligopolios. Así, desde el agro se
está desarrollando una estrategia regional y un proyecto de integración
corporativa. La dominación territorial se expresa a través de la expansión de
los monocultivos y la culminación de las vías logísticas de escurrimiento hacia
los puertos al exterior. Las actividades de los “agronegocios” y las industrias
extractivas constituyen el eje estructural y el origen de los principales
conflictos sociales y ambientales en la región sudamericana.
Las republiquetas sojeras
La soja es un monocultivo, que en la actualidad, se extiende por todo el
Cono Sur desplazando a la población rural, devastando las áreas de bosques y
pastizales y debilitando las bases de la producción alimentaria de cada país.
Los países sojeros se convierten en meras republiquetas sojeras, donde la
población se aglutina en las ciudades con planes asistenciales, dependientes de
las regalías de la exportación de la soja.
El cultivo geopolítico
La soja es una planta que proviene de Asia, destinada a la alimentación humana
después de un proceso de fermentación (tofu). Sin embargo, desde el comienzo de
la revolución verde, el cultivo de la soja pasa a ser forraje, y sustituto de
las proteínas en la dieta humana, además de ser utilizado como parte de una
estrategia geopolítica de ocupación del territorio”.
Se explica:
“La breve historia de la invasión
En Sudamérica, este cultivo empezó como leguminosa con el fin de enriquecer la tierra con nitrógeno para ser implementada en el ciclo de rotación de cultivos, pero se convirtió paulatinamente en la gran estrella de la monocultura del modelo agroexportador. La soja se extiende desde los ‘60 en Brasil, Argentina y Paraguay. En Argentina, se expande masivamente en los años 80, acabando con el sistema de rotación entre ganadería y agricultura, instalando la agricultura permanente. A mediados de los 90 el modelo de la soja trasciende a una nueva fase con la incorporación de la biotecnología y el gran evento: la soja resistente al herbicida Roundup, creada por la Monsanto. Este fenómeno gatilla un crecimiento exponencial de la superficie destinada al monocultivo gracias a los bajos costos de producción y las altas tasas de ganancia. En Argentina, en el último ciclo 2006/2007 se obtuvo un volumen récord de cosecha de 47,5 millones de toneladas, alcanzando 16 millones de has cultivadas, lo que representa más del 50 % de la superficie agrícola.
El nuevo modelo
Para entender el modelo de la soja, se debe aclarar que ya no estamos hablando de una agricultura tradicional que emplea escalas moderadas de superficie, abastece al mercado nacional y es una fuente de trabajo. Este modelo supone una agricultura sin agricultores, una agroindustria que consiste en la commoditizacion y primarización de la producción agrícola e implica la industrialización y el empoderamiento del sector por los agronegocios y la (re)estructuración de la dinámica productiva local/ regional.
Finalmente, no se puede ignorar que el modelo
agroexportador de la soja es una consecuencia inherente de los procesos de
integración y globalización económica. Desde las dictaduras de los años 70 en el
Cono Sur, se reordenaron los poderes económicos en el territorio, para que
posteriormente, en democracia, las instituciones financieras internacionales
pudieran diseñar programas económicos con objetivos geopolíticos. En la
actualidad, las instituciones financieras y la banca internacional inyectan y
especulan con los capitales desde sus diversas caras. Por un lado, la banca
multilateral financia la construcción de la infraestructura que soporte al
modelo agroexportador -tales como la hidrovía y todo el complejo del IIRSA, que
consiste en autopistas, ductos, telecomunicación, puertos, etc.- y que
finalmente se traducirá en mayores niveles de deuda externa. Por otra parte, las
caras privadas de las instituciones financieras internacionales y la banca
privada se dedican a inyectar dinero al sector industrial y de agronegocios
promoviendo la expansión de la frontera agropecuaria. En la zafra del 2003/04
cuando los monocultivos de soja se extendían por 14,2 millones de ha, el 60% de
la tierra estaba en manos de pooles de siembra o empresas similares.
Su funcionamiento
El modelo de la soja consiste en un paquete biotecnológico compuesto por
la semilla transgénica de soja RR (Roundup Ready), plaguicidas - principalmente
los herbicidas a base de glifosato- y la técnica de siembra directa. Este
paquete es indivisible, dado que estos 3 componentes son los que permiten la
industrialización de la agricultura, la implementación de grandes superficies de
monocultivos y la ventaja de mínima mano de obra. Se trata de una agricultura
sin agricultores.
En la Argentina actual, con tecnología de punta, para 1000
has sólo se requieren 2 personas trabajando por año. Pero la necesidad de poseer
capital, recursos económicos para poder adquirir insumos y solventar la
maquinaria necesaria, hacen que la soja se vuelva sólo rentable a grandes
escalas y esto genera un proceso violento en el que va desapareciendo el pequeño
productor. El productor remanente se convierte en un personaje dependiente de
pagar los créditos adquiridos y vive calculando lo que necesitará en insumos
hasta la cosecha; depende pues completamente de los créditos y los adelantos que
le otorgan los silos y las financieras. Es una carrera contra el tiempo para que
este productor mediano desaparezca. La lógica subyace siempre en la obligación
de expandirse continuamente para poder mantenerse competitivo.
Su cara visible
Con el modelo de la soja se inauguran nuevos grupos económicos; la agricultura
se vuelve de los grupos inversionistas especulativos, tales como el grupo Los
Grobo de la familia Grobocopatel en Argentina y el Grupo Favero S. A. en
Paraguay. Estas son las caras más visibles, los llamados “reyes de la soja”,
de grandes grupos inversores que alquilan tierras en múltiples lugares, y ni
siquiera recurren a comprar los terrenos porque sus proyecciones son “máximo
rendimiento a corto plazo”, una especie de maquila agrícola. Según
Grobocopatel él se considera el Sin Tierra más grande del mundo y plantea que la
biotecnología ha democratizado la agricultura, porque ahora todos pueden
dedicarse a la agricultura, sólo se requiere tener capital. Así también se da la
entrada masiva de capital extranjero, en Argentina el fenómeno de
extranjerización de la tierra afecta el 17% de la superficie. También se produce
este mismo fenómeno de forma oculta cuando se establecen empresas manejadas por
locales, pero con capital extranjero.
Su cara oculta
Detrás de la soja, uno encuentra grupos anónimos de inversiones donde
especulan con fondos de pensión, participan grupos de inversores que combinan
los sectores de comunicación, ganadería y otros. Así se conforman los “pool
de siembra” donde se integran contratistas rurales, empresas de
agroquímicos, inversores (nacionales y extranjeros) para llevar a cabo
producción agropecuaria. Estos grupos de inversión son los actores más violentos
en la penetración de las nuevas áreas. Se trata más bien de mercenarios
empresariales con manejos de matones, una especie de “Chicago boys”
mezclado con estilos de la “pesada” de la dictadura. Estos personajes,
por apropiarse del terreno, en muchos casos no ponen límites en cuanto a la
corrupción, violencia y destrucción ambiental. Este sector es la punta de lanza
asociada con los silos transnacionales.
Sus gigantes de la exportación
La soja es exportada finalmente por unos pocos actores económicos. El mercado
internacional está regido por un puñado de Corporaciones de las grandes graneras
-Cargill, ADM y Bunge - se han repartido
el territorio del Cono Sur. Los protagonistas de este sector son las
corporaciones de cerealeras que actúan como “gigantes invisibles” que
controlan todo el mercado alimentario. La
integración vertical de estas corporaciones les permite dirigir íntegramente el
desarrollo de la agricultura a través del control total de los productores,
convirtiendo a éstos en meros eslabones de una cadena de producción industrial.
Con el surgimiento del mercado de agrocombustibles, el futuro de la producción
agrícola se torna aún más lúgubre.
El desafío
Los agronegocios ocupan el territorio y condenan a la población a migrar,
sea a la pobreza de los márgenes de las ciudades o a los trabajos precarios.
Necesitamos hallar los elementos intelectuales que nos permitan visualizar y
enfrentar esas nuevas situaciones neocoloniales, poder repensar las relaciones
de la ciudad y el campo en épocas de globalización. En este marco de violencia
no hay mesa de diálogo posible, ni responsabilidad social empresarial, que sólo
pretende mitigar los impactos y desarrollar políticas asistencialistas”.
Fuente:
www.lavaca.org
17-6-08
Entonces, enfrentamos una etapa de avance de la alianza entre petroleras, automotrices, mineras y el sistema de los agro- negocios que pretende ocupar totalmente el territorio para los agrocombustibles y los otros commodities. Esto implica problemas de supervivencia para toda la diversidad popular y no sólo de quienes son arrojados a asentamientos precarios. ¿Por qué? Habrá agravación de:
Ø el hambre, la desnutrición y la malnutrición por el predominio de los agronegocios en el sistema capitalista mundializado;
Ø el enorme consumo de agua y energía a favor exclusivo de los agronegocios, la megaminería, las petroleras y los otros grandes capitales hasta dejar sin esos requerimientos básicos a las poblaciones;
Ø la contaminación de las aguas, el aire, el suelo y los alimentos que multiplican las muertes, penurias y enfermedades;
Ø la destrucción de la cordillera, de eco-regiones, de cuencas hidrográficas, de la habitabilidad de vastos territorios y
Ø la violencia por desintegración social, nacional e internacional.
Por esta nueva etapa imperialista, se explica que Néstor Kirchner haya sido designado presidente en el año 2003. Prestó extraordinarios servicios a petroleras, mineras, pesqueras, al gigantesco terrateniente Luciano Benetton y a la globalización financiera durante su neoliberal gobernación de la provincia de Santa Cruz. Pero lo de mayor gravitación fue su condición de protagonista principal en la privatización de YPF y en segundo lugar, su pertenencia a las cúpulas del Partido Justicialista.
El modo de producción agraria y apoderamiento territorial se refuerza con la gran distribución comercial
Hoy es prioritario reconocer no sólo ese apoderamiento territorial sino también el desprecio total por la vida y dignidad humana que implica expulsar a una creciente mayoría de poder trabajar y satisfacer las necesidades y aspiraciones elementales de familias. Menosprecio racista que se evidencia con la actual sobreexplotación laboral y sometimiento de otros componentes populares por los súper e hipermercados.
Esther Vivas (Illacrua), en “Supermercados, voracidad sin límites”, describe esta realidad en España que se asemeja a la de Argentina:
“La gran distribución comercial (supermercados, hipermercados, cadenas de descuento...) ha experimentado en los últimos años un proceso, sin precedentes, de expansión, crecimiento y concentración industrial. Las principales compañías de venta al detalle han entrado a formar parte del ranking de las mayores multinacionales a nivel mundial y se han convertido en uno de los actores más significativos del proceso de globalización capitalista.
El año 2005, por ejemplo, la empresa más grande del mundo en volumen de ventas y en mano de obra contratada fue Wal-Mart, el "monstruo" de la distribución al detalle. Otras multinacionales como Carrefour, Tesco o Royald Ahold forman parte de la lista de las cincuenta mayores empresas del mundo.
Un monopolio sin precedentes (…)
Desde la perspectiva del consumidor, en el Estado español,
más del 80% de las compras de alimentos se llevan a cabo en los canales de la
gran distribución y de éstas un 55% se realizan en tan sólo cinco grandes
cadenas: Mercadona, Carrefour (que incluye Día y Champion), Alcampo, Eroski y el
Corte Inglés (que incluye Open Cor). Por lo tanto, como
consumidores cada vez tenemos menos puertas de acceso a los alimentos y al
productor.
Esta situación nos lleva a describir la cadena de distribución de alimentos como
un embudo donde la gran distribución ejerce de cuello de botella en la relación
comercial entre campesinos/productores y consumidores.
Este monopolio tiene graves consecuencias para
los diferentes actores que participan en la cadena comercial. Por poner
un ejemplo: el diferencial entre el precio en origen de un producto (lo que la
gran distribución paga al campesino) y el precio en destino (lo que nosotros
pagamos al 'súper') es de un 390%, siendo la gran distribución quien se lleva
este beneficio. Por lo tanto, el campesino cada vez recibe menos dinero por
aquello que vende, el consumidor paga más por lo que compra y la gran
distribución es quien sale ganando.
Impactos en diferentes ámbitos. La expansión de estos gigantes de la venta al detalle ha tenido un impacto muy negativo tanto en agricultores como en consumidores, en proveedores, en el ámbito laboral, en el medio ambiente, en las comunidades locales, en el pequeño comercio, etc.
Los proveedores (campesinos, productores...) de
las grandes cadenas de distribución se ven obligados a aceptar unas condiciones
comerciales, con respecto a los plazos de suministro, a los precios y a las
condiciones de pago, muy exigentes y que tan sólo benefician a la gran
distribución. Pero el monopolio que ésta ejerce en la cadena comercial obliga a
los proveedores a aceptar estos condicionantes.
Así, pues, en los últimos diez años han desaparecido en el Estado español diez
explotaciones agrarias al día y la población campesina activa se ha visto
reducida a un 5,6% del total. En Cataluña, por ejemplo, la población campesina
suma uno escaso 1,2%. Aparte, la renta agraria disminuye paulatinamente y se
produce un constante empobrecimiento de la población en el campo. En la
actualidad, la renta agraria se sitúa tan sólo en un 58% de la renta general.
Con estas cifras en los próximos quince años el Estado
español tendrá que importar el 80% de los alimentos necesarios para alimentar a
su población.
El impacto de la gran distribución comercial se deja
oír también en el ámbito local donde se implanta, acabando con el pequeño
comercio preexistente, con la pérdida de puestos de trabajo, con la destrucción
de espacios de encuentro y de sociabilidad como los mercados o zonas comerciales
de barrio, generando problemas de tráfico, contaminación ambiental y acústica,
etc. Desde los años 80, el comercio tradicional de alimentos ha sufrido una
erosión constante. Si el año 1998 existían, en el Estado español, 95 mil
tiendas, en el 2004 éstas se habían reducido a 25 mil. Según indican diferentes
estudios, por cada puesto de trabajo creado por una gran superficie como Wal-Mart,
se destruyen 1,5 en los establecimientos preexistentes.
La explotación de la mano de obra es otra de las
consecuencias de este modelo de distribución que afecta a tres tipos de
trabajadores. En primer lugar a los empleados de supermercados, hipermercados
... quienes están sometidos a una estricta organización laboral con ritmos de
trabajo intensos, tareas repetitivas y rutinarias. En segundo lugar, a los
trabajadores del mismo sector que sufren las presiones a la baja en sus
condiciones laborales con la excusa de la competencia de la gran distribución.
En último lugar a los trabajadores de las empresas proveedoras que tienen que
reducir costes laborales para satisfacer las condiciones impuestas por las
grandes cadenas”.
Esther Vivas se refiere a cómo los de abajo bloquean este proceso despótico:
“Aumentan las resistencias El
creciente impacto económico, social, laboral, medioambiental de las grandes
cadenas de distribución ha generado un aumento de las resistencias y de las
luchas en su contra.
Estas campañas se pueden clasificar, principalmente, en
tres grupos.
Las campañas contra la apertura de nuevos supermercados.
Se trata de campañas promovidas, generalmente, por amplias coaliciones locales
integradas por todo tipo de organizaciones que se ven afectadas por la apertura
de una gran superficie, como pueden ser grupos ecologistas, pequeños
comerciantes, asociaciones de vecinos, etc. Es un modelo de campaña muy
extendido en el mundo anglosajón, con campañas contra Wal-Mart y Tesco en
Estados Unidos y Gran Bretaña respectivamente, donde estas grandes superficies
son las líderes del sector. En el Estado español, hay que destacar las
movilizaciones en Euskadi contra Eroski y, en concreto, las protestas contra la
construcción de un gran centro comercial en Rentería impulsadas por una amplia
plataforma.
Las luchas sindicales en defensa de los derechos de los
trabajadores. En los Estados Unidos las luchas contra la explotación de
la mano de obra en Wal-Mart han sido de las más significativas. En Cataluña, una
de las protestas más destacadas ha sido la de los trabajadores de Mercadona en
el Centro Logístico de Sant Sadurní d'Anoia donde el 23 de marzo del 2006 empezó
una larga huelga raíz del despido de tres trabajadores que habían promovido un
proceso de auto-organización de la plantilla para hacer frente a los abusos
laborales de la empresa.
Las campañas de denuncia contra las prácticas abusivas
de la gran distribución en los proveedores y campesinos, ya sea en países
del Sur o en los países de origen de la cadena. En el Estado español, una de las
iniciativas más importantes ha sido la realizada por el sindicato campesino COAG
y las uniones de consumidores UCE y CEACCU con el lema: “¿Quién se queda lo que
tú pagas?”, donde denunciaban beneficios de la gran distribución a expensas del
campesinado y de los consumidores.
Campaña anti-súpers El 17 de abril del 2007, coincidiendo con la jornada
internacional de lucha campesina, se presentó públicamente la primera campaña en
el Estado español contra la gran distribución bajo el nombre de "Grandes cadenas
de distribución, no gracias". Una iniciativa promovida por Plataforma Rural, la
COAG, la campaña No te comas el mundo, Ecologistas en acción, entre otros, y que
tiene por objetivo denunciar los impactos de la distribución moderna en
diferentes ámbitos y plantear alternativas como la defensa del paradigma de la
soberanía alimentaria y la promoción de los circuitos locales de
comercialización, entre otros.
La campaña cuenta con grupos promotores en Cataluña, País Valencià y Madrid y se
empieza a trabajar en la extensión de la iniciativa en Galicia y Euskadi. Una de
las acciones más importantes que se ha llevado a cabo fue el 17 de noviembre
(17N) del 2007 en el marco del día de acción global contra las grandes
superficies. En Barcelona, se organizó una jornada de formación y debate, con un
centenar de personas, que concluyó con una acción sorpresa en un supermercado
consistente en una visita guiada donde se explicó el origen y las
características de los alimentos que allí se podían encontrar: salmón venido de
Chile, plátanos de Honduras, peras de Sudáfrica, residuos químicos, transgénicos
... En Valencia, el mismo 17N, la Plataforma Rural y la Red Valenciana de
Consumo Responsable organizaron una acción simbólica en una gran superficie.
Las resistencias a las cadenas de la gran distribución
han aumentado por todo el mundo en los últimos años, pero la mayoría son
iniciativas de carácter local y defensivo. Avanzar en el fortalecimiento y la
coordinación de las diferentes campañas y luchas locales, tejer alianzas entre
la diversidad de actores afectados y enmarcar la crítica a la gran distribución
en el combate contra la globalización capitalista aparecen como tareas centrales
para el movimiento contra los 'súpers'”.
*Esther Vivas, de la
Red de Consumo Solidario, ha coordinado, junto con Xavier Montagut, los libros
"Supermercados, no gracias" (Icaria editorial, 2007) y "¿Adónde va el comercio
justo"? (Icaria editorial, 2006). **Artículo publicado en Illacrua, nº 156.
Fuente:
www.rebelion.org
Economía 27-6-08
De modo que hoy la ocupación imperialista integral (economía, territorio, gobierno-Estado, etc.) es el problema de una mayoría que la desafía crecientemente a involucrarse en hacer realidad su dignidad humana o sus derechos y deberes de sustanciar la real y efectiva democracia a partir de incorporarse a las organizaciones sociales en lucha contra ser
depósito de basuras;
objeto de expulsión o contaminación por agro negocios, mega minería y mega represas;
sujeto de sobreexplotación, despido y represión o sea de violación de sus derechos humanos.
La deliberación pública para el protagonismo de la diversidad popular, exige plantearse:
2. Como camino iluminador de los que debemos crear, en Argentina, al del zapatismo
Ante la pregunta: “¿Cómo son las concepciones zapatistas sobre el saber, sobre la construcción de conocimientos?”
Ana Esther Ceceña contesta:
“El zapatismo parte de la idea de que todos sabemos un poco, pero sólo todos juntos lo sabemos todo o más precisamente, sólo todos juntos podemos realmente transformar la realidad en la que vivimos y decidir sobre esa realidad en la que vivimos. En la medida en que alguno quede fuera, la transformación no está sirviendo porque no está incluyendo toda la diversidad que contiene esta realidad.
A partir de ahí se plantean una serie de cuestiones entre las que se destaca una muy importante, que combina los saberes antiguos tradicionales de las culturas, incluso más antiguas que el capitalismo, con saberes nuevos que se han ido creando en la interlocución con el capitalismo y que surgen de la idea de futuro, la planeación hacia el futuro, los horizontes en los que se piensa. Se ha ido construyendo un conocimiento, una idiosincrasia, una identidad propia que los hace pensar que la base de todo es el territorio.
Son un sujeto que se construye y se reconstruye todos los días, y en esa dinámica hacen una propuesta al resto de la sociedad diciendo “miren, sí, pero en democracia, sí hay manera de entendernos todos, sí hay manera de que nadie le imponga a los otros su voluntad, entonces intentemos ir construyendo esta nueva cultura”.
Esto ha sido muy importante en la relación de los zapatistas con el resto de la sociedad y ha permitido ir construyendo una serie de puentes que nos permiten dialogar, incluso entre nosotros”.
Ana Esther Ceceña dice:
Ø
“Creo que
parte del problema es que hablamos lenguajes distintos,
que tenemos concepciones distintas del mundo, de la vida, del cosmos, de las
prácticas políticas y sociales cotidianas y que tenemos
que empezar a trabajar en términos de lenguajes, incluso. De lenguajes
hablados, de lenguajes actuados, o sea, lenguajes corporales, lenguajes de
comunicación, porque no es fácil”.
Ø
“Creo que hay un
problema que es ir creando espacios interculturales,
intersubjetivos, espacios de una nueva construcción cultural y política en la
que podamos combinar elementos que todos traemos. Que aquello en lo que
nosotros nos sentimos identificados y representados esté presente, aunque haya
muchas otras cosas. Ésa es la propuesta para construir la democracia y es la
manera como los zapatistas entienden la revolución. La revolución no es un
acontecimiento, no es un evento épico, espectacular.
La revolución es un proceso que se hace todos los días, en el que estamos
involucrados en todos los momentos de nuestra vida y un proceso que se hace
todos los días, y un proceso en el cual lo que tenemos
que estar haciendo es conquistar dignidad en todos los espacios y conquistar la
posibilidad de que esa dignidad sea la que se eleve como eje de la
autodeterminación en cualquier sociedad”.
Implica “ir construyendo la
posibilidad de entendimiento entre todos, prácticas no vanguardistas,
horizontales, de toma de decisiones.
No horizontales en el sentido de que cualquiera dispara en cualquier sentido en
cualquier parte del mundo sino una horizontalidad organizada, responsable,
consciente que permita tomar decisiones entre todos”.
Fuente: América Libre Nº 22, mayo 2004
De modo que es prioritario elaborar un lenguaje común para la unidad en diversidad. Se trata de poner fin a las fórmulas económicas, políticas, comunicativas con las que nos inducen a pensar y actuar dogmáticamente sin capacidad nuestra de reflexión crítica ni de darla a conocer. Por ejemplo, Jorge Schvarzer (Director del Centro de Estudios de la Situación y Perspectiva de la Argentina de la UBA), en una entrevista radial, resumió sus razones para acordar con la medida de retenciones móviles: los países sacan beneficios de lo que tienen en abundancia y apetece el mercado global así el petróleo para Venezuela, el cobre para Chile… y la soja para Argentina. Contradice a su artículo “La industria para el despegue argentino” en Caras y Caretas de junio y lo peor que se desentiende por completo del presente y futuro como país y de la diversidad popular. Incluso llega a manifestar: los productores de mayor escala que son los pool de siembra y fideicomisos no pagan retenciones porque son negocios financieros como algo a aceptar.
Lo mismo sucede con el economista Fabián Amico, cuyos enfoques son divulgados por el semanario del Partido Comunista de la Argentina, se expresa (26-6-08) del siguiente modo:
“Si se eliminaran las retenciones, la inflación interna se aceleraría rápidamente reduciendo el tipo de cambio en términos reales (apreciación de la moneda local) y llevando a una caída progresiva del valor obtenido por los exportadores. Por ende, los productores de soja, que durante cien días mantuvieron las rutas cortadas rebelándose contra las retenciones, recibirían un precio por su producción aun menor del que hoy reciben con retenciones.
Esto puede resultar paradójico sólo para los interesados o para los ignorantes (…)”.
Como vemos una interpretación esquemática de la realidad social, nacional e internacional induce actitudes autoritarias y despreciativas de la alteridad. Por eso, nuestra adquisición de un lenguaje en común implica evaluación de las múltiples facetas e interrelaciones del sistema capitalista mundializado y disposiciones a dialogar, no a imponer sus conocimientos e inteligencia.
Las afirmaciones de Fabián Amico se parecen a las del pensamiento único de los noventa en que vanagloriándose de ‘la objetividad o la ciencia’ implícita en ellas, no admite el funcionamiento esencial del Estado y de la economía de Argentina que convierte a las retenciones móviles más en instrumento para eliminar a los pequeño-medianos productores que para desacoplar precios internos de los externos. Prueba que su saber resulta sólo despliegue intelectual para derrotar el disenso es su conclusión sobre el monocultivo de soja:
“El único justificativo de su existencia es que proporciona beneficios extraordinarios a quienes la siembran. Eso se aprecia claramente con lo que está sucediendo con el sistema de reintegros para los denominados pequeños productores de soja, girasol, trigo y maíz. Se presentaron no más de un universo de más de 64 mil”.
Ni siquiera considera la totalidad económica
del modelo de soja transgénica ni la orientación gubernamental-estatal respecto
a él. En efecto,
Damián Kantor
(Clarín/ ¡ECO/ 29-6-08)
informa: “el tema de las retenciones explica en gran parte que el biodiésel
exportado en este primer cuatrimestre sea un 7,7% mayor que durante todo el
2007. Porque vender al exterior este biocombustible derivado de la soja
-tan codiciado por Estados Unidos y Europa- tributa en concepto de retenciones
sólo el 20% (un porcentaje fijo). Esto es menos de la mitad de lo que paga el
aceite de soja, el insumo básico para obtener biocarburante. (…)
El destino de estas exportaciones desde la Argentina, del año 2008, el 84,8% del total fue a parar a los Estados Unidos, porcentaje que contrasta con el 2,9% registrado en 2007”. Pero el negocio es para nueve plantas habilitadas por el Gobierno y entre éstas, las más poderosas son la del senador kirchnerista Roberto Urquía que es la General Deheza en asociación con Bunge y Renova (de Glencore y Vicentín). Se agrega que hace un mes comenzó a operar la de Unitec Bio del grupo Eurnekian en Santa Fe.
Ahora, el politólogo y filósofo Eduardo Rinesi se preocupa porque:
“La política argentina ha retrocedido varios casilleros en medio de toda esta comedia bufa, y es necesario redimirla de tanta bobería. Hay para eso un instrumento y acaso sólo uno, cuyo valor es hoy necesario restablecer y renovar: la palabra. La palabra –entendámonos- política. La palabra capaz de crear sentidos y convencer a las personas, de generar entusiasmos y forjar identidades, de identificar aliados y también antagonistas.
Hace tiempo que ese tipo de palabra se alejó del centro de la vida pública argentina, colonizada primero por la jerga de los economistas del ajuste, silenciada después, tras ese largo ciclo, por los sonidos de la furia que acompañó su fin y nunca del todo restaurada por un gobierno (el último) tan encomiable por sus logros como inhábil para articularlos en un discurso convincente.
Recrear la palabra –la dignidad, el peso y la densidad de la palabra- es una evidente necesidad del gobierno nacional pero es también, aun más que eso, una exigencia que tiene la propia democracia si la queremos más democrática y más fuerte”.
Fuente: revista Caras y Caretas
Año 47- Nº 2.223 / junio de 2008
La deliberación pública como metodología de democratización de la vida
cotidiana e institucional en lucha contra el modo de producción y
distribución que garantiza el gobierno K al frente del Estado
transnacionalizado, requiere de cada uno -y de una creciente mayoría- de
nosotros:
ª involucrarse en cambiar nuestra condición de oprimidos,
subordinados, maltratados, reprimidos por (y compelidos a actuar en forma
conveniente a) los poderes establecidos como dictadura del ‘Mercado’ y como
democracia restringida;
ª cambiar radicalmente el lenguaje propio de intelectuales e
instituciones elitistas aun cuando sean de izquierda como consecuencia no
sólo del condicionamiento objetivo en que están o se formaron sino, sobre
todo, de subjetividades egocéntricas y esclerosadas en sus esquemas de
pensamiento-acción.
De modo que el frente cultural y político a constituir por las
organizaciones sociales en lucha contra el sistema capitalista mundializado
y el gobierno-estado que lo representa localmente (o sea contra el saqueo y
la explotación laboral y por la vida y la dignidad humana), precisa elaborar
en forma colectiva e interrelacionada estrechamente con todos los otros
componentes populares: conceptos en común sobre la situación nacional,
latinoamericana e internacional y sobre los desarrollos local, provincial,
regional, nacional, continental y mundial que sean en armonía entre sí y con
la naturaleza.
___________________________________________________________________________________________________________
Deseo contribuir a la deliberación pública que haga posible la autogestión y el autogobierno de la diversidad popular sobre el destino en común para poder emanciparnos de quienes lucran con nuestro infortunio y mediante nuestro embaucamiento comenzando por liberarnos de quienes pretenden monopolizar la conciencia crítica.
Quien es uno de los mayores beneficiarios del modelo de soja transgénica estuvo, hasta fines de junio de este año, al frente de la comisión de Presupuesto y Hacienda y de la de Agricultura del Senado por kirchnerista. Se trata de Roberto Urquía dueño de la gran Aceitera Deheza que factura 2.500 millones de dólares, del mayor y más moderno puerto con planta procesadora propia, de un ferrocarril y de Ecofuel en sociedad con Bunge que -al igual que Eurnekian y Renova (de Glencore y Vicentín)- se beneficia de la exportación del agro combustible, derivado de la soja, a Estados Unidos y de las bajas retenciones, tributa en concepto de retenciones sólo el 20% (un porcentaje fijo).
Ahora tuvo que dejar esas comisiones, se dijo que fue por pedido expreso de la Presidenta pero no sólo el conocimiento previo de la resolución 125 lo favoreció para el robo al fisco y a los productores sino que en paralelo a su actual renuncia, el Gobierno K acordó con las aceiteras Molinos y General Deheza, las principales empresas que suministran a las góndolas, que reciban el dinero (diferencia entre el precio interno y el externo) de las exportadoras Bunge, Cargill y Nidera.
El último 10 de marzo, mientras la Federación Agraria Argentina estaba movilizada contra las agro exportadoras, se dispuso las retenciones móviles a la soja. Se había sembrado en octubre con una retención de 27% y se le había subido la alícuota a 35% en noviembre y ahora pasaba a tributar 44%. A fines de junio, la soja cotizó la tonelada en 550 dólares, lo que significa una retención de 46%.
La resolución 125 fue modificada por el Gobierno con la introducción de compensaciones a productores de hasta 150 hectáreas en la zona pampeana y de 350 hectáreas en las extrapampeanas. Pero la experiencia de los productores les hace dudar de cobrarlas porque con
Ø el trigo, los molinos recibieron 84% mientras los productores, 26%;
Ø la carne, rigen desde marzo de 2007 para quienes poseen como máximo 600 vacas y en el caso del feed lot, de los 328 establecimientos 45% cobraron, 7% esperan y 48% están en la etapa de revisión y para recibirlas, en promedio, tardaron 130 días (1,5 ciclos de producción);
Ø la leche, fueron un 77% para la industria (Serenísima 38% y Sancor 27%) y 23% para los productores.
El 1 de junio de 2008, Jorge Eduardo Rulli del Grupo de Reflexión Rural en su programa radial Horizonte Sur y en su editorial “Ahora, descubren la Republiqueta sojera” destaca:
“El problema seria entonces que el Estado, ha comprometido desde hace más de veinte años todos sus recursos en el respaldo a un modelo de monocultivos que hoy se subleva en los caminos porque le resulta más fácil disputar con el Gobierno que con las Corporaciones granarias que son, en definitiva, por lejos, las que se llevan la parte del león de las ganancias. Lamentablemente, el Gobierno acepta el reto cómodo de pelearle a los más débiles de la cadena, mientras continúa promocionando la producción de Biocombustibles como un insospechado destino argentino, y les propone a los rebeldes una Junta nacional de granos conformada directamente por las cuatro grandes corporaciones adueñadas de nuestras exportaciones.
Tenemos, entonces, derecho a preguntarnos si acaso estos remezones de la crisis del campo, no son sino el preludio de que entramos en una fase superior del sistema de la soja, con la llegada masiva de fondos de inversión y con predominio definitivo de la industria aceitera y de producción de biocombustibles”.
Fuente: www.grr.org
La fase superior del sistema de
la soja está en
marcha.
Desde el New York Times,
Diana Henriques (Clarín 6-6-08) informa:
“Los grandes fondos de inversión ya vertieron cientos de miles de millones de dólares en mercados financieros en auge para commodities como trigo, maíz y soja.
Pero unos pocos inversores privados importantes están comenzando a hacer apuestas más arriesgadas y a más largo plazo porque creen que la necesidad mundial de alimentos aumentará de forma considerable. Es por ello que compran tierras, fertilizantes, elevadores de granos y equipos de embarque.
Uno de ellos compró varias plantas de etanol, campos en Canadá y suficiente espacio de almacenamiento en el Medio Oeste de Estados Unidos como para guardar millones de bushels de granos. Otro compró más de cinco docenas de elevadores de granos, esa misma cantidad en centros de distribución de fertilizantes y una flota de barcos y barcazas. (…)
Brad Cole, presidente de Cole Partners Asset Management en Chicago, que maneja un fondo de fondos de cobertura centrados en recursos naturales. “Hay considerable interés en lo que llamamos ‹estructura de posesión› -como las tierras de labranza de Estados Unidos, Argentina o Inglaterra- o en dondequiera que el panorama de ganancias esté mejorando”.
Todas estas apuestas nuevas por parte de los grandes inversores podrían alentar la producción de alimentos en momentos en que el mundo necesita más de ellos. Los inversores piensan fusionar pequeños lotes de tierra con otros más grandes y productivos de modo de introducir nuevas tecnologías y aportar capital destinado a modernizar y mantener los elevadores de granos y los depósitos de fertilizantes (…)”.
Mientras el Gobierno K escenifica su estar contra la soja transgénica, “la buena estrella para el negocio de los biocombustibles brilla más que nunca. En el primer cuatrimestre del año, la Argentina exportó 176.000 toneladas del biodiésel –un derivado del aceite de soja- por valor de 191 millones de dólares. En cantidad, la cifra es un 7,7% mayor que lo exportado en todo 2007 (…) se da en medio de la pulseada entre el Gobierno y el campo por las retenciones móviles. Precisamente, el tema de las retenciones explica en gran parte el ascenso exportador del biodiesel, porque vender al exterior ese producto –tan codiciado por Estados Unidos y Europa- tributa en concepto de retenciones sólo el 20% (un porcentaje fijo). Esto es menos de la mitad de lo que paga el aceite de soja” como informa Damián Kantor (Clarín/ ¡ECO/ 29-6-08).
Tengamos en cuenta que el negocio es de las pocas exportadoras que son transnacionales como Cargill y de favorecidos como Roberto Urquía y Eurnekian. Pero, además, encerrándonos en “sí o no retenciones” el Gobierno no sólo miente porque el problema es el aumento de las mismas y simplifica las razones diversas e incluso antinómicas de estar contra la resolución nº 125 para abroquelar en torno de una mera pulseada sino, también, vuelve cómplices a quienes se aglutinan a favor suyo de entrega de ese aumento para esta cosecha a las pocas exportadoras que lo recaudan.
Mario Cafiero
y Javier Llorens
sostienen:
“Las retenciones móviles habrían sido dictadas en directo beneficio de los exportadores de granos.
Esta afirmación aunque
parezca temeraria, tiene su fundamento en el hecho que hacia fines del año
pasado, al compás de que la soja llegaba a su máximo nivel de precios
históricos, los exportadores presentaron declaraciones juradas de venta al
exterior por volúmenes desproporcionados con el objeto de congelar las
retenciones a pagar, cuya suba se concretó inmediatamente después con la
resolución 369.
Pero seguidamente en forma inesperada, por la irrupción de la especulación
financiera internacional, la soja siguió subiendo ininterrumpidamente, hasta
llegar en marzo del 2008 al doble del valor que tenía en el 2007. Esto les jugó
en contra a los exportadores de granos. No podían efectivizar las masivas ventas
anticipadas, comprando en el mercado interno a precios muy superiores a los
precios de exportación ya fijados. Necesitaban imperiosamente que los precios se
retrotrajeran a noviembre del año anterior.
Y el gobierno cómplice de la maniobra les dio la mano salvadora, dictando la
medida de las retenciones móviles.
No habrá este año ni tal vez nunca, ningún excedente recaudatorio por retenciones por sobre el 35 % del valor FOB, que pueda ser aplicado a programas redistributivos sociales, como anunció recientemente el gobierno. Desde el dictado de la resolución 125 hasta ahora, pese al sustancial aumento de las retenciones móviles, el fisco sólo ha recaudado el 22 % sobre el valor FOB de las exportaciones de soja. Muy lejos de superar el 35 % que permitirá destinar fondos a dichos programas.
En consecuencia las
retenciones móviles serían una falacia, o sea un engaño, fraude o mentira, con
la que se está procurando beneficiar a las multinacionales cerealeras, sin
importar el perjuicio causado a otros, en este caso los productores agrarios. Y
sin que ello reporte ningún beneficio sustantivo al fisco.
La falacia también le ha servido al gobierno para movilizar a su favor a
organizaciones sociales que aspiran a una más justa distribución de la riqueza,
pese a que esto no sucederá con esta medida. La promesa inicial del gobierno de
una redistribución de los ingresos extra de esta superrenta agraria, era
ambigua. Pero atrapado por la dinámica del conflicto, tuvo que salir a
comprometer el destino de los fondos, y dice que se van a realizar hospitales,
viviendas y caminos en el interior. Pero estos nunca se construirán, al menos no
con los dineros recaudados de las retenciones agrícolas por encima del 35%.
El anuncio de la Sra. Presidente de que no le importan “las cuentas fiscales,
sino la cuenta social” sería así solo otro cuento, para tratar de justificar el
gran cuento de las retenciones móviles, cuya parte sustancial ha sido ya
subrepticiamente privatizada a favor de los exportadores de granos, mediante la
letra chica de distintas medidas que adoptó el gobierno a la par que se
desarrollaba el conflicto.
De acuerdo a nuestros cálculos la diferencia entre lo que los exportadores
liquidaron al fisco y lo que estos le descontaron al productor, desde el dictado
de la resolución 369 de noviembre pasado hasta el 31 de mayo de este año, es de
U$S 1.316.150.768.
En tal sentido cabe que todos los argentinos nos hagamos un reproche, por la
incapacidad que tenemos de ir “a las cosas”, y verlas tal como son, sin dejarnos
engañar por la retórica discursiva, para lamentarnos muy a posteriori de los
engaños sufridos.
El informe, que tenemos en elaboración, procura ser un aporte para que esto no
nos suceda nuevamente, al menos en relación con este conflicto. Para su
confección hemos analizado 55.319 Permisos de Embarque de Exportación,
autorizados por la Aduana desde el 1/1/07 al 31/5/08, respecto las mercaderías
sometidas a las conflictivas retenciones móviles.
Antes de referirnos a las conclusiones vale la pena aclarar previamente algunas
cuestiones:
• Que los exportadores de granos, tienen el cuestionable privilegio de poder
presentar anticipadamente Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) y
congelar tanto la alícuota del Derecho de Exportación (retenciones) como el
valor FOB declarado.
• Que a fin del año pasado, los exportadores contaron con información
privilegiada que se iban a aumentar las retenciones, como efectivamente sucedió
con la Resolución 389 del 11/9/2007. En función de ello, anticiparon DJVE
ficticias por cifras absolutamente desproporcionadas en relación a los niveles
históricos.
• Que en ese contexto, la abrupta suba internacional de precios de este año
descalzó a los exportadores, quienes necesitaron entonces de medidas tendientes
a que los precios internos de los granos volvieran a ser planchados en los
niveles del año pasado. Esto lo consiguieron con las retenciones móviles de la
resolución 125.
• Que de esta manera con alícuotas congeladas por las DJVE y precios planchados
por las retenciones móviles, los exportadores pueden consumar un gigantesco
negociado, que puede reportarles hasta U$S 100 por tonelada adicionales, cuando
lo usual en la intermediación es de U$S 2 la tonelada. EL gobierno nacional no
puede desconocer esta situación, por su propia responsabilidad, y por las
denuncias públicas y en el Parlamento que se formularon oportunamente.
• Que también, los exportadores tienen la ventaja de contar con una Aduana “ciega,
sorda y muda”, que a pesar que en todos los medios especializados y no
especializados se difunde que las retenciones son un porcentaje del valor FOB,
la mayor parte de ellos se liquida por debajo de ese valor. En efecto, desde el
01/01/2007 a la fecha, en 35.096 Permisos de Embarque hemos detectado que la
Base Imponible sobre la que se calculan los derechos de Exportación es inferior
al Valor FOB. Asimismo, tal como lo denunciáramos oportunamente, hemos
encontrado 6.434 Permisos donde la Base Imponible es el valor FAS (Free
Alongside Ship) y no el valor FOB. Por esta diferencia entre el valor FOB y la
base imponible disminuida estimamos una pérdida de ingresos adicionales de U$S
283.117.926 para el período del 1/01/07 al 9/11/2007
• Que por último nos tomamos el trabajo de comparar los precios que los
exportadores liquidan en la aduana y los que figuran en su página web (www.ciara.com.ar),
sacando la conclusión que las diferencias en contra del fisco alcanzan a otros
U$S 1.624.387.453 en el período del 1/1/2007 al 31/5/2008 (…)”.
Fuente:
www.argenpress.info
17-6-08
¿Cómo
desentramparnos de la democracia restringida que es el Estado (en vigencia)
para la impunidad del acaparamiento (y su transferencia hacia el exterior)
de riquezas e ingresos por la alianza de las grandes burguesías
imperialistas con la local y en cuya constitución son centrales las
burocracias tanto políticas como sindicales que, en nombre de representar
las mayorías, imponen los intereses lucrativos de esos monopolios como si
fuesen los del país y los de todos los de abajo?
Las burocracias políticas y sindicales que, durante el gobierno de Carlos Menem al frente del Partido Justicialista, hicieron posible e impulsaron al neoliberalismo a su máxima expresión, hoy se disfrazan de estar contra ese enriquecimiento fabuloso de los oligopolios a expensas de la pobreza mayoritaria, la ruina del país y la miseria de un tercio de la población.
Como producto de la rebelión popular los días 19 y 20 de diciembre de 2001 contra el abuso y el atropello neoliberales o sea contra el reinado del ‘Mercado’ global, la parte de ambas burocracias con altas funciones públicas se enmascara de popular y nacional mientras la otra se oculta en las penumbras del funcionamiento opresor.
Lo peor es que quienes podrían organizar una alternativa política, aceptan el chantaje gubernamental de ser víctima de un movimiento golpista y analizan como error la primera versión de la resolución nº 125 o como simplemente reaccionario al lockout. Ponen de manifiesto que se quedan en la caricatura de la realidad, la parcializan y le proyectan los procesos de cambios en Bolivia, Venezuela y Ecuador.
¿Por qué?
Ø
El Estado se
estructura en subordinación medular al ciclo transnacional del capital y hoy
bajo los superpoderes del gobierno K concuerda con la actual etapa imperialista
de maximizar la ocupación territorial para agronegocios, mega minería,
explotación petrolera y pesquera e infraestructura correspondiente, de ahí que
desaloje a los campesinos e indígenas (o intente hacerlo) aprovechando que se
les ha impedido acceso a títulos de propiedad y también procure expulsar a los
pequeños-medianos productores de sus tierras y/o del mercado externo e interno.
Ø
El gobierno K
profundiza la desigualdad social mediante su pilar económico en el alto
superávit fiscal gracias a una recaudación basada en restringir el consumo
popular de lo esencial de un modo considerable (o elevadísimo IVA) y destinado a
subsidiar multimillonariamente a los grandes capitales y privilegiar la
transferencia creciente de fondos públicos a los ‘acreedores externos’.
Ø
El modelo de
dólar alto impulsa la acumulación de los grandes capitales transnacionales y
transnacionalizados que desarrollan la economía de escala para la exportación;
esto último exige la sobreexplotación, la flexibilidad, la precariedad e
informalidad laboral de la mayoría de los trabajadores.
Ø
El poder
contra la institucionalidad de la soberanía nacional-popular está en el propio
gobierno K y el Estado mirando en
exclusivo por la seguridad jurídica o clima de negociados de los llamados
inversores como lo prueban las abdicaciones implícitas en la incorporación a
los organismos financieros creados en Bretton Woods que nos sojuzga a transferir
cuantiosos fondos públicos (recaudados en forma extremamente regresiva) hacia
los grandes capitales financieros globales en concepto de pago de la estafa que
es la deuda pública e impone una desintegración nacional en nombre de un
federalismo que es un nuevo feudalismo, etc.; en la conservación y expansión de
las privatizaciones, en el sistema de acuerdos bilaterales de inversión y el
CIADI…
Ø
La etiqueta
de reaccionario para el lockout sólo sirve al sistema represivo porque la
responsabilidad sobre la duración del corte de rutas (y su poder de expandirlo
por unificar varias demandas del interior) que desabasteció e incrementó la
inflación sobre la canasta alimentaria, es responsabilidad sobre todo del
Gobierno K por conducir autocráticamente y si no hubiera habido esa movilización
de los pequeños y medianos productores no se habrían destapado, por ejemplo, la
falsa despolitización de las mayorías, las defraudaciones e injusticias
encubiertas por esa resolución, los problemas de productores, campesinos e
indígenas, la centralización de los ingresos y descentralización de los gastos…
y además, el Congreso tuvo que salir de su parálisis, el Gobierno tuvo que
improvisar destino de ese incremento coyuntural.
Ø La polarización desatada por el Gobierno, la ultraderecha y todos los medios tuvo y tiene el objetivo de erradicar la deliberación pública sobre el modelo de monocultivos para la exportación y el sistema alimentario a beneficio exclusivo de las transnacionales y de la globalización financiera.
Por supuesto, no se profundizó en el imperativo de cambio en el tipo de desarrollo del país pero se ha ampliado la expectativa puesta en quienes bregan por esas transformaciones y lo hacen fuera de las esferas oficiales, académicas y mediáticas como son las organizaciones campesinas e indígenas, ecologistas, autoconvocadas contra la mega minería, las pasteras, las fumigaciones, etc.
Tengamos en cuenta a Norma Giarracca y Miguel Teubal, en la introducción al libro “El campo argentino en la encrucijada”, cuando advierten:
“Desde la década del setenta, el campo sufre cambios sustanciales en las relaciones sociales agrarias que involucran a numerosos sujetos sociales del campo. Estas transformaciones tienen que ver con un nuevo “régimen de acumulación” y un nuevo “paradigma agrario” que se manifiesta de diversos modos; supone otros comportamientos sociales, otras políticas globales, referidos tanto a la economía global como al sector y así también, otro contexto global mundial que incide significativamente en los procesos sociales agrarios.
Nuevamente, la producción y la apropiación de las grandes rentas generadas contribuyen a sustentar un modelo denominado de “valorización financiera” dada la importancia que van asumiendo las actividades e intereses financieros en la economía nacional.
Otro aspecto destacable, en esta etapa, es que el sector agropecuario se articula cada vez más con “complejos agroindustriales” y con un “sistema agroalimentario o agroindustrial” en el contexto del proceso de globalización.
Nuevos temas y debates emergen:
Ø Qué tecnología, para quiénes, el acceso a la tierra, nuevas políticas, el papel del agro en la economía global, etc.
Ø Cómo son y cuáles son las consecuencias de las nuevas formas de articulación del agro, de los productores agrarios con grandes empresas –muchas transnacionales-, núcleo del sistema agroalimentario.
Ø Cómo se dan la provisión de insumos –en particular, semillas-, el procesamiento industrial de la materia prima, la distribución final, gran parte del consumo a través de los fast foods que crecen significativamente en nuestro país.
Estos interrogantes nos refieren al impacto de los procesos de globalización y al papel jugado por esas grandes empresas que dominan segmentos clave del sistema agroalimentario.
La renta de la tierra también está presente en la actualidad, pero la forma en que es apropiada y quiénes se la apropian ha cambiado. Si bien los grandes terratenientes siguen siendo algunos de sus beneficiarios –en los trabajos más recientes de Eduardo Basualdo y Nicolás Arceo (2005) sobre la evolución de los grandes grupos económicos vinculados al sector, en particular, las “sociedades”, la renta fundiaria percibida por éstos aparece como definitoria-, también lo son las grandes empresas agroalimentarias (los proveedores de semillas y otros insumos, las grandes empresas procesadoras de la materia prima agraria, los supermercados, etcétera).
Finalmente, existe otra articulación entre renta de la tierra y valorización financiera. El auge de la soja transgénica tiene un vínculo casi directo con el modelo económico instaurado desde mediados de los años setenta, que se basó en el auge del endeudamiento externo. En efecto, uno de los cuellos de botella que define, en gran medida, el “régimen de acumulación” actual tiene que ver precisamente con el endeudamiento externo.
En la década de 1990 esto se expresó claramente: la política económica giraba en torno a la deuda externa, sus condicionamientos y la necesidad de proveer mecanismos que garantizaran el pago y la expansión de ésta. El proceso de reprimarización de la economía ha llegado a niveles extremos con la importancia que se le asigna en la actualidad a las exportaciones sojeras transgénicas.
La recomposición del modelo de la economía global, tras el derrumbe de 2001/2002, se basa casi exclusivamente en el logro de un superávit de la balanza comercial que garantice a acreedores externos e intereses financieros locales e internacionales la continuidad del modelo denominado de “valorización financiera” ”.
Fuente:
“El
campo argentino en la encrucijada”,
coordinadores
N.Giarracca y M.Teubal.
Buenos Aires, Alianza Editorial, 2005
Según Norma Giarracca y Miguel Teubal, en esa introducción, “hoy el debate de «la agricultura y la democracia» se da en un doble nivel:
§ Se discute qué tipo de configuración social y económica necesita el campo para contribuir al bienestar del conjunto social, que es un aspecto básico de una forma de gobierno democrático.
§ Se discute qué tipo de organizaciones y actores sociales democratizan el espacio social ocupado por la producción agraria”.
En consecuencia, la campaña en defensa de la democracia que costó más de
30 años es una traición a los ideales de los 30.000 desaparecidos en
cuyo nombre conduce Hebe de Bonafini. Pero su digna y valiente lucha
anterior, no puede acallarnos en reconocer su misión actual de conciliación
con el Partido Justicialista y la UIA partícipes del terrorismo de estado y
beneficiarios del neoliberalismo.
Tampoco su adhesión incondicional a los K es coherente con la emancipación
por la que lucharon y luchan los militantes de izquierda ya que el gobierno
es entreguista, empobrecedor y represor. Pone en segundo plano a que el
gobierno K reprime mediante despliegues de grupos de choque y fuerzas de
seguridad e inteligencia, criminalización tanto de la pobreza como de la
protesta social, promulgación de leyes antiterroristas y políticas de
chantaje e intimidación como en el INDEC.
Pero lo más grave es que consiste en una campaña para erradicar el disenso y
la deliberación pública para la toma de decisiones sobre otro tipo de
desarrollo que sustancie a la real y efectiva democracia.
Lo hace en acuerdo con la presidenta Cristina Fernández que dictaminó la
obligación de formar un partido político y presentarse en elecciones para
poder formular otro proyecto de país.
La autogestión y el autogobierno de la diversidad popular sobre el destino en común son fundamentales para poner fin a la expansión de:
1.
“Productos transgénicos, genocidio planetario”
En esa nota, Fermín Gongeta (Gara) explica:
“El herbicida Roundup de la empresa estadounidense Monsanto
es presentado por su fabricante como un producto biodegradable y ecológico; lo
llaman producto fitosanitario para extremar la confusión. Pero el herbicida no
es biodegradable ni ecológico, sino peligroso para la salud pública, para quien
lo manipula y, a través de la cadena alimenticia, para nosotros los
consumidores. Su principio activo, el glifosato, ataca a las hormonas del
crecimiento de todo tipo de vegetación hasta su destrucción total.
Se han evidenciado residuos de este producto tanto en aguas subterráneas como en
las superficiales -95% de los ríos bretones- e incluso en el organismo humano.
Estudios de los residuos tóxicos en los agricultores que habían empleado el
herbicida manifestaron su presencia en la orina de un sesenta por ciento de
ellos y, lo que es más grave aún, en una parte de sus familiares, esposas e
hijos. La Sociedad Americana del Cáncer manifestaba que las personas expuestas
al glifosato tenían mayor riesgo de desarrollar un cáncer linfático.
Ahora bien, el Roundup es más que el glifosato, su materia activa, y más peligroso para la cadena alimenticia, pues va unido a otras sustancias como el POEA, un detergente que favorece la propagación de las diminutas gotas pulverizadas sobre las hojas de las plantas. El profesor Bellé, en Bretaña, señala que el Roundup induce las primeras etapas conducentes al cáncer. La toxicidad aguda del conjunto Roundup es concluyente para todos los investigadores. (…)
La extensión mundial de su utilización hace que este
producto incremente su potencial agresivo. El herbicida Roundup se ha convertido
en el producto estrella de la agricultura, de la jardinería y de los gestores de
jardines y espacios públicos. «En el área de herbicidas –afirma Monsanto en
su página 3W- la compañía prevé que su negocio de glifosato, que se comercializa
bajo la marca Roundup, podría generar entre 1.300 y 1.400 millones de dólares de
beneficio bruto en el año fiscal 2.008».
Ha sido utilizado para la destrucción de plantaciones enteras por parte de USA
en Colombia. La empresa Monsanto utilizó el Roundup Ultra, multiplicando por
cuatro su propia eficacia, para pulverizaciones aéreas de la frontera
colombiano-ecuatoriana. Destruyó así más de 1.500 hectáreas de cultivos
alimenticios, mandioca, maíz, plátanos, tomates, caña de azúcar, árboles
frutales y provocó la muerte de animales. Entre los años 2000 y 2006 se estima
que más de 300.000 hectáreas sufrieron pulverizaciones aéreas y más de 300.000
personas fueron intoxicadas.
No se trata de bagatelas. El libro titulado «El mundo según
Monsanto», escrito por Marie Monique Robín (Ed. La Découverte, 2008)* y
subtitulado «De la dioxina a los OGM, una multinacional que os quiere bien»,
impacta y sobrecoge más allá de los límites imaginables de la realidad. (…)
Desgraciadamente no es todo. Al herbicida le han sucedido los OGM, los organismos genéticamente modificados.
En 1972 uno de los investigadores de Monsanto afirmó: «En lugar de investigar
sobre nuevos herbicidas, ¿por qué no crear plantas selectivas –manipulando su
patrimonio genético- capaces de sobrevivir a las pulverizaciones de nuestro
Roundup?».
Una treintena de investigadores trabajaron en el proyecto creyéndose verdaderos
revolucionarios «verdes». Tras 700.000 horas de trabajo y una inversión de 80
millones de dólares, descubrieron la bacteria insensible a su Roundup, era el
conocido como 35S, el virus del mosaico de la coliflor, junto a trozos del ADN
de la petunia. Era lo que debían introducir en las semillas utilizando un «cañón
de genes» -común en la ingeniería genética- sin saber el punto exacto donde
introducían el elemento patógeno dentro del organismo a manipular, ni sus
consecuencias en la alimentación.
Nació la soja Roundup Ready, la soja resistente al
herbicida Roundup, que según su fabricante poseía la misma sustancia que la soja
convencional. Nada más falso, pues contiene entre 12 y 14% menos de
fitoestrógenos y mantiene en su interior cantidades importantes de glifosato, el
principio activo del herbicida, 20mg/kg, que naturalmente fue permitido por los
poderes públicos. (…)
Añadamos los problemas ligados a la producción. La soja
resistente al Roundup tiene un rendimiento inferior a la soja tradicional; el
que sea resistente al herbicida , hace de la soja transgénica una mala hierba
que precisa la utilización de herbicidas cada vez más frecuentes y potentes; la
soja transgénica debilita los suelos agrícolas y hacen al agricultor
completamente dependiente de la empresa Monsanto.
La patata, el tomate, el maíz, la soja, el arroz, el trigo... ¿todos ellos
transgénicos? Parece cierto si no lo detenemos. El doctor Darío Gianfelici,
médico en Cerrito, a 50 kilómetros de Paraná, en Argentina, decía: «Las
autoridades sanitarias de este país son completamente irresponsables...
Preparamos un verdadero desastre sanitario y desgraciadamente los poderes
públicos no se han dado cuenta de lo que nos jugamos».
Las multinacionales Novartis, Sandoz, Syngenta y, más agresivamente si cabe,
Monsanto, pretenden incrementos de producción agrícola a base de la
contaminación genética de productos, suelos, animales y personas. Infectan el
mundo sin solucionar el hambre, y cuando les hacen descubrir sus aberraciones,
proponen transformar sus productos transgénicos en combustible, en una imparable
marcha hacia delante, infectando el mundo con la aquiescencia de gobernantes.
El jueves 5 de junio terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) que se celebró en Roma. No se mencionó la invasión de maíz transgénico que sufre México, ni se habló de la conquista de la soja resistente al glifosato en Argentina, en Brasil y Paraguay, ni de la desertización del planeta provocada por las multinacionales de la des-alimentación (…)”.
* El libro será
publicado en castellano en noviembre por la editorial Península.
http://www.gara.net/paperezkoa/20080626/84096/es/Productos-transgenicos-genocidio-planetario
Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/ 27-6-08
2.
Combustibles para los países ricos, hambre para los países pobres
En esa nota, Andreu Martí (especial para ARGENPRESS.info) señala:
“En EEUU el 30% de la
producción de grano se destina a los biocombustibles. Desde 2003 se ha duplicado
el uso del maíz para fabricación de biocombustibles. La demanda de maíz será 12
veces superior hasta 2016”.
Destaca:
“(…) Llegar al 10% del consumo de combustibles en EEUU con
etanol requeriría 22 millones de hectáreas. En todo el planeta se están talando
bosques para aumentar la tierra cultivable. Con ello se pone en riesgo directo
el hábitat de millones de nativos. La reducción de las selvas en Brasil, Malasia
e Indonesia es de escándalo.
El Banco Mundial proyecta pasar de la agricultura campesina a un modelo
capitalista puro y duro, que afecta a la subsistencia de la población de los
países pobres.
Este monocultivo no permite la producción de alimentos diversificados. En Colombia, la actividad del ejército y los paramilitares va claramente en este sentido, con el pretexto de combatir a la guerrilla. Son ya 3 millones los colombianos desplazados de sus tierras.
El éxodo a las ciudades y del Tercer Mundo al Primer Mundo
puede alcanzar cotas mucho más altas que las de ahora.
En Latinoamérica los principales productores de agrocombustibles son Brasil y
Argentina. Las consecuencias en Brasil son la destrucción de suelos y selvas,
así como unas condiciones laborales deplorables. En la Amazonia hay 60 millones
de hectáreas dedicadas a la soja”.
Destaca:
“Se privilegia a 800 millones de conductores de vehículos frente a 2.000 millones de hambrientos, que pueden pasar a ser 3.000 millones”.
Porque:
“Los cinco principales
productores de maíz, cebada, sorgo, centeno, mijo y avena que Bush quiere
convertir en materia prima para producir etanol, suministran al mercado mundial,
según datos recientes, 679 millones de toneladas. A su vez, los cinco
principales consumidores, algunos de los cuales son también productores de estos
granos, necesitan actualmente 604 millones de toneladas anuales. El excedente
disponible se reduce a menos de 80 millones de toneladas. Este colosal derroche
de cereales para producir combustible, sin incluir las semillas oleaginosas,
sólo serviría para ahorrarles a los países ricos menos del 15 por ciento del
consumo anual de sus voraces automóviles”.
(La internacionalización del genocidio, Fidel Castro 030507).
“Suponiendo que cada coche recorre por término medio 20.000 km/año con un
consumo de 7 litros/km, esto supondría la utilización de 1.400 litros de etanol
producido a partir de 3.500 kilos de grano. Es decir, aproximadamente siete
veces más grano que el que necesita un individuo para alimentarse durante un
año”. (Argos, 020507, Oscar Carpintero).
También, Andreu Martí considera: “el demoledor impacto del encarecimiento de los alimentos, que se producirá inexorablemente en la medida en que la tierra pueda ser utilizada para producirlos o para producir carburante, fue demostrado en la obra de C. Ford Runge y Benjamin Senauer, dos distinguidos académicos de la Universidad de Minnesota, en un artículo publicado en la edición en lengua inglesa de la revista Foreign Affairs, cuyo título lo dice todo: 'El modo en que los biocombustibles podrían matar por inanición a los pobres'. Los autores sostienen que en Estados Unidos el crecimiento de la industria del agrocombustible ha dado lugar a incrementos no sólo en los precios del maíz, las semillas oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y productos que al parecer no guardan relación.
El uso de la tierra para cultivar el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos para mantener los suministros seguros, costo que a la larga pasará a los consumidores.
El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando las industrias ganaderas y avícolas. Los costos más altos han provocado la caída abrupta de los ingresos, en especial en los sectores avícola y porcino. Si los ingresos continúan disminuyendo, la producción también lo hará y aumentarán los precios del pollo, pavo, cerdo, leche y huevos. Advierten que los efectos más devastadores de la subida del precio de los alimentos se sentirán especialmente en los países del Tercer Mundo.” (Se intensifica el debate, Fidel Castro 090507).
Evalúa que:
“La escalada
de los precios de los alimentos
se apoya en hechos como el
de los biocombustibles (también en otros: la debilidad del dólar, las
sequías...), pero obedece básicamente a la
especulación de capitales financieros. Estas operaciones tienen su
centro en Chicago. Y en una sola entidad: el Chicago Board of Trade (Bolsa del
Comercio de Chicago), la mayor bolsa del mundo en compraventa de commodities. La
mayoría de las cosechas de los próximos años ya están cotizadas a futuro como
commodities y, lógicamente, a precios cada vez más altos.
Para mayor detalle,
ver mi artículo “La próxima burbuja será la burbuja alimentaria”,
publicado en Rebelión y Argenpress el 5-jun-08”.
En fin, tampoco los agro-combustibles son eficaces para evitar el calentamiento global, la crisis estructural de la agricultura y el despoblamiento del medio rural. En efecto:
“En relación con el argumento de la supuesta benignidad de los agrocombustibles, Víctor Bronstein, profesor de la Universidad de Buenos Aires, ha demostrado que: No es verdad que los biocombustibles sean una fuente de energía renovable y perenne, dado que el factor crucial en el crecimiento de las plantas no es la luz solar sino la disponibilidad de agua y las condiciones apropiadas del suelo.
Si no fuera así, podría
producirse maíz o caña de azúcar en el desierto de Sahara. Los efectos de la
producción a gran escala de los biocombustibles serán devastadores”. (Se
intensifica el debate, Fidel Castro 090507)
“No es cierto que no contaminan. Si bien el etanol produce menos emisiones de
carbono, el proceso de su obtención contamina la superficie y el agua con
nitratos, herbicidas, pesticidas y desechos, y el aire, con aldehídos y
alcoholes que son cancerígenos. El supuesto de un combustible 'verde y limpio'
es una falacia”. (Se intensifica el debate, Fidel Castro 090507)
“David Pimentel y Tad Patzek han puesto de relieve que se utilizan 1,29
kilocalorías de combustibles fósiles por cada kilocaloría obtenida en forma de
etanol (es decir un rendimiento negativo del -29%); ratio que empeora si en vez
de maíz se utiliza mijo, ya que en este caso el rendimiento alcanza el -50%,
llegando incluso hasta el -59% cuando se utiliza madera aunque sea procedente de
bosques gestionados de manera sostenible. Y la cosa no mejora tampoco cuando, en
vez de etanol, hablamos de biodiesel: aquí los rendimientos negativos alcanzan
el -27% si se obtiene a partir de soja o del -118% si se produce utilizando
cultivo de girasol”. (Argos, 020507, Oscar Carpintero)
Fuente:
www.argenpress.info
27/06/2008
3. El capitalismo mundializado, dominio de las derechas
Frei Betto (ALAI AMLATINA) advierte sobre “Alimentos, artículos de lujo”:
“El año pasado los dueños del mundo invirtieron en la
industria de la muerte -la fabricación de armamentos- US$ 134 mil millones, un
45 % más que hace diez años, según el Instituto Internacional de Investigaciones
para la Paz. En gastos militares, los gobiernos invirtieron el 2.5 % del PIB
mundial. Por cada habitante del planeta se destinaron US$ 202 a alimentar las
bestias del Apocalipsis con misiles, bombas, minas y artefactos nucleares. En
resumen: según la FAO, comparado con los gastos en alimentos, el valor consumido
por los armamentos lo superó ¡191 veces!
Los Estados Unidos facturaron en el 2007 un 45 % de la venta de armas en el
mundo. Este mercado hoy día es dominado por 41 empresas estadounidenses y 34 de
Europa occidental. En los últimos diez años los gastos militares de los EEUU
aumentaron un 65 %, sobrepasando todo lo que se invirtió durante la Segunda
Guerra Mundial. Es el precio de las intervenciones en Irak y en Afganistán.
Además de esa desproporción brutal entre lo que se invierte en la muerte (armas)
y lo que se aplica a la vida (alimentos), la crisis del petróleo, con el barril
por encima de los US$ 130, eleva terriblemente el precio de los alimentos. En
los últimos 50 años se industrializó la agricultura, lo que aumentó un 250 % la
cosecha mundial de cereales. Pero eso no significó que se pusieran más baratos y
llegaran a las bocas de los hambrientos.
La agricultura pasó a consumir petróleo en forma de fertilizantes (éstos
representan 1/3 del consumo de energía en la producción y aumentaron un 130 % en
el último año), pesticidas, máquinas agrícolas, sistemas de irrigación y de
transporte (desde los camiones que hacen llegar el alimento al mercado hasta el
motorista repartidor de pizzas).
La agricultura industrializada consume 50 veces más
energía que la agricultura tradicional, pues el 95 % de todos
nuestros productos alimenticios exigen la utilización de petróleo. Sólo para
criar una vaca y ponerla en el mercado se consumen seis barriles de petróleo, de
158.9 litros cada uno.
La subida del precio del petróleo abre un nuevo y vasto mercado para los
productos agrícolas. Antes ellos eran destinados al consumo humano. Ahora son
empleados también para alimentar máquinas y vehículos. El precio del petróleo
aumenta el de los alimentos sencillamente porque si el valor del combustible de
una mercancía excede su valor como alimento, se convertirá en agrocombustible”.
Frei Betto denuncia el grado extremo de explotación y violación de derechos de los trabajadores por productores de agro combustibles al marcar que “nadie desconoce el trabajo esclavo o semiesclavo que predomina en los cañales del Brasil, según una reciente denuncia de Amnistía Internacional. Es urgente que el Congreso Nacional apruebe la PEC 438/2001 contra el trabajo esclavo. Desgraciadamente, Planalto acaba de editar la Medida Provisional que no obliga al cumplimiento de inscripción del trabajador hasta después de los tres meses de contratado.
¿Cuántos trabajadores eventuales no van a quedar condenados al régimen perpetuo -y legal- de trimensualidad laboral y sin derechos laborales?
Algunas empresas de producción de etanol obligan a sus trabajadores a recoger
hasta 15 toneladas de caña al día y les pagan no por las horas trabajadas sino
por la cantidad recogida. Según especialistas, tal esfuerzo causa serios
problemas de columna, calambres, tendinitis y enfermedades en las vías
respiratorias debido al hollín de la caña, deformaciones en los pies por el uso
de gruesos zapatos y daños en las cuerdas bucales por tener el cuello torcido
durante el trabajo.
En la cosecha los trabajadores están empapados de sudor debido a las altas
temperaturas y del excesivo esfuerzo. Para cortar una tonelada de caña hay que
dar mil machetazos. Los salarios pagados por producción son insuficientes para
garantizarles alimentación adecuada, pues, además de los gastos de alquiler y
transporte desde sus lugares de origen hasta el interior de São Paulo y de
Minas, envían parte de lo que ganan a sus familias.
El actual régimen de trabajo reduce el tiempo de vida útil de los cortadores a
unos 12 años. En 1850, en que el tráfico de esclavos era libre y la oferta de
mano de obra abundante, la vida útil de esos trabajadores era de entre 10 y 12
años. A partir de la prohibición de importar negros, el trato mejor dispensado a
los esclavos amplió su vida útil a entre 15 y 20 años (…)”.
Fuente:
www.rebelion.org
Economía
25-6-08
La autogestión y el autogobierno de la diversidad popular son fundamentales
para constituir el poder emancipador de la opresión capitalista e
imperialista.
¿Cómo instituirlos? Mediante el comienzo por extender el cuestionamiento a
nuestra condición de subordinados a hacer lo mejor posible pese a, y poner
la cara por, la degradación de las funciones sociales, de las mercancías y
del medio ambiente.
Ya están en lucha las organizaciones de los trabajadores desocupados y de
los que hacen posible la salud pública en sus diversas variantes, la
educación pública en sus distintos niveles y los estudiantes, la
administración pública, los subterráneos, los medios alternativos, los
grupos culturales y las empresas recuperadas que anticipan lo concretable de
la autogestión sin patrones. También resisten y proponen tanto las de los
campesinos y pueblos originarios como las Asambleas de Vecinos
Autoconvocados por el No a las Minas y la Unión de Asambleas Ciudadanas.
Es insuficiente porque el poder popular transformador requiere articular a
los distintos implicados no sólo en cada función social sino también en todo
el funcionamiento socioeconómico del país entero. Tal democracia exige
deliberación sobre políticas públicas y toma de decisiones para ponerlas en
práctica de mancomún.
Pero lo último es imposible si soslayamos
el planteo de cómo superar nuestra fragmentación-segmentación social y el
nuevo federalismo (o involución hacia reforzar los feudos) mediante una
alterativa comunicación social que nacionalice los conflictos con los
saqueadores llamados inversores extranjeros y con la alianza entre el
empresariado y el Gobierno-CGT para mantener en la pobreza a la gran mayoría
de los trabajadores.
Ya en esa superación de la fragmentación
de la sociedad y el país están las Asambleas de Vecinos Autoconvocados por
el No a las Minas, la Unión de Asambleas Ciudadanas, el Movimiento Nacional
de Campesinos e Indígenas, el Frente Popular Darío Santillán, el
Movimiento de Músicos Independientes, la Red de Medios Alternativos, el
Movimiento de Documentalistas, etc.
El frente cultural-político, para arraigo e impulso de la unidad de
voluntad de la diversidad popular, debe tener como objetivo prioritario
instalar en la agenda pública la falacia que haya producción de alimentos
para 400 millones de personas y el imperativo tanto de recuperar como de
reestructurar la soberanía alimentaria, cuya puesta en práctica involucra
participación intersectorial, interprovincial e interrelaciones de las
diversidades culturales.
___________________________________________________________________________________________________________
Deseo contribuir a la deliberación pública sobre la necesidad prioritaria de atrevernos a pensar en cómo organizar nuestra sociedad y nuestro país sin amoldarlos al sistema capitalista mundializado o sobre nuestro poder de erradicar al dominio de transnacionales y a la democracia restringida a su favor.
Como estamos habituados a que lo posible es la realidad existente y por lo tanto, a conformarnos con el mal menor, plantearse salir de esta encerrona de décadas parece descabellado aun cuando nuestra resignación no sirvió para detener la profundización de la desigualdad social y de la degradación de las condiciones de vida y trabajo.
Sin embargo, el capitalismo tiende -cada vez más- hacia la barbarie y amenaza de extinción a la especie humana tanto por exterminios masivos de variadas maneras como por destrucción de relaciones sociales e internacionales y de la habitabilidad planetaria. De modo que urge aceptar el desafío de involucrarnos en analizar soluciones y propuestas de puestas en práctica.
Hallamos como problemas de todos los pueblos planetarios a:
1. “El hambre infame”
“Habiendo prometido erradicar el hambre en el mundo en el espacio de veinte años, hoy en día hacemos frente a una situación peor de la que existía hace cuarenta. Cerca de una sexta parte de la humanidad pasa hambre; según el Banco Mundial, 33 países están al borde de una crisis alimentaria grave; incluso en los países más desarrollados los bancos alimentarios están perdiendo sus reservas; y volverán las revueltas del hambre que en algunos países ya han provocado muertes. Mientras tanto, la ayuda alimentaria de la ONU está comprando hoy a 780 dólares la tonelada de alimentos que el pasado mes de marzo compraba a 460 dólares”.
Boaventura de Sousa Santos
(Visão), en la
nota “El hambre infame” que tradujo Antoni Jesús Aguiló y revisó Àlex
Tarradellas, plantea:
“El problema, conocido
desde hace mucho por los que estudian la cuestión alimentaria, ha acabado
saltando a la opinión pública: la sustitución de la agricultura familiar,
campesina, orientada a la autosuficiencia alimentaria y los mercados locales,
por la gran agroindustria, orientada hacia el monocultivo de productos de
exportación (flores o tomates), lejos de resolver el problema alimentario del
mundo, lo ha agravado.(…)
La opinión pública está siendo sistemáticamente desinformada sobre esta cuestión para que no se dé cuenta de lo que está pasando. Y lo que está pasando es explosivo y puede ser resumido del siguiente modo: el hambre del mundo es la nueva gran fuente de beneficios del gran capital financiero y los beneficios aumentan en la misma proporción que el hambre.
El hambre en el mundo no es un
fenómeno nuevo.
En Europa han quedado para el recuerdo las revueltas del hambre (con el pillaje
de los comerciantes y la imposición de la distribución gratuita del pan) desde
la Edad Media hasta el siglo XIX.
Lo que es nuevo en el hambre del siglo XXI tiene relación con sus causas y el modo en que las principales causas son ocultadas. La opinión pública ha sido informada de que la irrupción del hambre está relacionada con la escasez de productos agrícolas, y que ésta se debe a las malas cosechas provocadas por el calentamiento global y las alteraciones climáticas; el aumento de consumo de cereales en la India y China; el aumento de los costes de los transportes debido a la subida del petróleo; la creciente reserva de tierra agrícola para la producción de agrocombustibles.
Todas estas causas han contribuido al problema, pero no son suficientes para explicar que el precio de la tonelada de arroz se haya triplicado desde el inicio de 2007. Estos aumentos especulativos, tal y como los del precio del petróleo, son el resultado de que el capital financiero (bancos, fondos de pensiones, fondos hedge [de alto riesgo y rendimiento]) haya comenzado a invertir fuertemente en los mercados internacionales de productos agrícolas después de la crisis de inversión en el sector inmobiliario.
En articulación con las grandes empresas que controlan el mercado de semillas y la distribución mundial de cereales, el capital financiero invierte en mercados de futuro con la expectativa de que los precios continúen subiendo y, al hacerlo, refuerza esa expectativa. Cuanto más altos sean los precios, más hambre habrá en el mundo, mayores serán los beneficios de las empresas y los retornos de las inversiones financieras. En los últimos meses, los meses del aumento del hambre, los beneficios de la mayor empresa de semillas y cereales han aumentado un 83%. O sea, el hambre de beneficios de Cargill se alimenta del hambre de millones de seres humanos.
El escándalo del enriquecimiento de algunos a costa del hambre y la subnutrición de millones ya no puede ser disfrazado con las «generosas» ayudas alimentarias. Tales ayudas son un fraude que encubre otro mayor: las políticas económicas neoliberales que desde hace treinta años vienen forzando a los países del Tercer Mundo a dejar de producir los productos agrícolas necesarios para alimentar a sus propias poblaciones y a concentrarse en productos de exportación, con los cuales ganarán divisas que les permitirán importar productos agrícolas… de los países más desarrollados. Quien tenga dudas sobre este fraude que compare la reciente «generosidad» de los Estados Unidos en la ayuda alimentaria con su consistente voto en la ONU contra el derecho a alimentación reconocido por todos los otros países.
El terrorismo fue el primer gran aviso de que no se puede continuar impunemente destruyendo y pillando la riqueza de algunos países en beneficio exclusivo de un pequeño grupo de países más poderosos. El hambre y la revuelta que acarrea parece ser el segundo aviso.
Para responderles eficazmente será preciso poner término a la globalización neoliberal, tal y como la conocemos. El capitalismo global tiene que volver a sujetarse a reglas que no son las que él mismo establece para su beneficio. Debe ser exigida una moratoria inmediata en las negociaciones sobre productos agrícolas en curso en la Organización Mundial del Comercio. Los ciudadanos tienen que comenzar a privilegiar los mercados locales, rechazar en los supermercados los productos que vienen de lejos, exigir al Estado y a los municipios que creen incentivos para la producción agrícola local, exigir a la Unión Europea y a las agencias nacionales para la seguridad alimentaria que entiendan que la agricultura y la alimentación industriales no son el remedio contra la inseguridad alimentaria. Más bien lo contrario”.
Artículo original publicado el 8 de mayo de 2008 en www.ces.uc.pt/publicacoes/opiniao/bss/200.php
Fuente:
www.rebelion.org
Opinión
16-5-08
2. “El cártel anglosajón de la guerra alimentaria”
Alfredo Jalife-Rahme (La Jornada), en “Seis trasnacionales controlan
granos y cereales. El cártel anglosajón de la guerra alimentaria”
señala:
“Las alzas descomunales en los precios de los alimentos
ocurrieron en paralelo a las apuestas sin precedente con los contratos de
futuros, mediante los ominosos hedge-funds (fondos de cobertura de riesgos) en
las bolsas de materias primas agrícolas del Chicago Board of Trade y en el eje
agromercantilista Kansas-Minneapolis-Londres. El precio del arroz se duplicó
dramáticamente en los primeros tres meses del año al pasar de 360 dólares a 760
dólares por tonelada métrica.
William Pfaff (WP) coloca el dedo en la llaga después de repasar todas las
causales enunciadas de la crisis alimentaria global:
“En forma extraña, poco
se ha dicho sobre el papel de la especulación en
los precios de las materias primas en general y específicamente de los alimentos”
(Tribune Media Services Internacional, 16/4/08) y explica que el
“volumen de
contratos se ha incrementado 20 por ciento desde el inicio del año”
en el mercado de Chicago CME Group (fusión del Chicago Mercantile Exchange y
Chicago Board of Trade) que
“cotiza 25 materias
primas agrícolas”. Más aún: “los
hedge funds se encuentran muy activos”
en un negocio circular y “están comprando
también las empresas que almacenan los granos”.
No dice que tal permisividad en los
“mercados” solamente
se explica mediante la “guerra
alimentaria” que
no se atreve a pronunciar su nombre y que, a nuestro juicio, ha
sido desatada subrepticiamente por la dupla anglosajona, hoy en caída libre
financiera, con el fin de dañar a sus triunfantes competidores geoeconómicos.
(…)
El parteaguas del control alimentario de la humanidad se gestó en la aciaga década thatcheriana de los 80 mediante la desregulación y la privatización agrícola.
Con el auge de la globalización en 1995, la OMC combatió la
“reserva” de
los alimentos como una “distorsión mercantil”, lo que dio vuelo
a las trasnacionales agro-farmacéuticas anglosajonas para dominar el
“mercado”,
como Monsanto, Cargill, Dupont y Novartis, que gozan con derechos de patentes
(¿de corso?) para controlar los métodos de siembra, así como la bioingeniería de
las semillas.
Una de las consecuencias de la
“apertura” alocada
del sector agrícola de
la OMC le concedió el dominio financiero a las trasnacionales agroalimentarias,
las principales enemigas públicas del género humano, como Cargill, Bunge, ADM y
el dizque
“filántropo” George Soros, convertido en el
dueño de la pampa argentina, donde 50 por ciento de las tierras arables son
prácticamente de monocultivo de la soya a expensas de otros granos. (…)
En la prospectiva del Apocalipsis bíblico faltó agregar otro jinete: el
bioetanol, cuyo principal efecto deletéreo ha provocado hambruna en casi 900
millones de seres humanos
–al menos que tal sea el efecto buscado por el cártel
alimentario anglosajón. En este año 12 por ciento de la cosecha de maíz mundial
será utilizado para bioetanol.
Una docena de compañías claves, aliadas a unas 40 empresas medianas, dominan la
cadena alimenticia en cuya cúpula se encuentra el cártel de las seis
trasnacionales de granos: Cargill, Continental CGC, Archer Danields Midland (ADM),
Louis Dreyfus, André y Bunge and Born. Su dominio es prácticamente absoluto en
el mundo de los cereales y los granos desde el trigo, maíz y avena, pasando por
el sorgo, cebada y centeno, hasta las carnes, lácteos, aceites y grasas
comestibles, frutas, vegetales, azúcar y especias. Un organigrama del cártel
alimentario tendría a la cabeza a Archer Danields Midland, Unilever, Grand
Metropolitan (Pillsbury), Cargill y Cadbury, que se subdividiría en siete rubros
(…)”.
Fuente:
www.rebelion.org
Economía/ 24-4-08
3. Los discursos de optar por los pobres
Gerardo Honty (ALAI-amlatina), en “El debate sobre biocombustibles: entre la seguridad alimentaria y el precio del petróleo” reflexiona:
“En los últimos días ha recrudecido el debate
sobre los llamados "biocombustibles".
La retórica de los argumentos se repite sin solución de continuidad, con discursos que siempre tienen a los pobres y al medio ambiente como centro de las preocupaciones pero manteniéndolos alejados de las decisiones.
Desde las Naciones Unidas y otras instituciones se alerta sobre los combustibles derivados de la agricultura, los que en sentido estricto deben ser llamados "agrocombustibles", para tener siempre presente su origen en cultivos alimentarios. (…)
Juan García Cebolla, Coordinador de la Iniciativa América Latina y Caribe Sin
Hambre, refuerza lo que dice su director:
"La Región en su conjunto produce el 30 por ciento más de lo que necesitaría para alimentar adecuadamente a toda su población. Esto significa que no es un problema de producción en términos generales aunque haya zonas donde producen menos de lo que consumen."
Según datos de la organización 52,4 millones de personas permanecen subnutridas en América Latina, nueve millones de las cuales son niñas y niños menores de cinco años de edad”.
Destaco el pensamiento embaucador de la actual
etapa que expresa el presidente de Brasil de espaldas a los dramas de Haití,
México…:
“Lula afirmó ante la FAO que los biocombustibles no son el "villano" que amenaza la seguridad alimentaria de los países pobres, y que en cambio, son una herramienta para su desarrollo económico. A la vez se quejó de que se mencione tanto el impacto de la producción de biocombustibles en los alimentos y nadie cuestione "el impacto negativo del aumento del petróleo en los costos de producción, o que muy pocos se levantan contra el impacto nocivo de los subsidios y del proteccionismo en el sector agrícola" promovido por los países ricos. (…)
El razonamiento expuesto por
el presidente brasileño
–que forma parte de un
imaginario colectivo mayor-
es que los
agricultores, en vez de producir alimentos, deben producir agro-combustibles
para exportación.
De esta manera los ingresos percibidos por la venta del biocombustible generarán
los recursos para que los agricultores (entre otros pobres) compren los
alimentos.
Sin embargo, por alguna razón, los ingresos nunca llegan a los agricultores
pobres, principal preocupación en la retórica de las cumbres. Los dineros van
quedando a lo largo de la larga cadena de producción, distribución y consumo
donde otros se apropian de las ganancias. Y este es el verdadero "problema
moral" y el auténtico "crimen contra la humanidad" (…)”.
Más información:
http://alainet.org/
Fuente:
www.rebelion.org
Ecología social/23-4-08
¿Cómo derribar el modelo de agro-negocios y recuperar la producción de
alimentos variados y nutritivos en Argentina e incorporarnos a la lucha por
la soberanía alimentaria de todos los pueblos cuando tanto el Gobierno K
como la derecha e izquierda mediática eluden atender que la producción y la
renta agrarias son apropiadas fundamentalmente por pocas transnacionales y
pocos grandes capitales financieros pero, sobre todo, elogian el crecimiento
económico?
La instalación del debate sobre el festejado crecimiento económico, el sistema agroalimentario o agroindustrial y su gobierno-Estado debe partir de nacionalizar el análisis conjunto sobre:
1. “El agronegocio en Sudamérica
Soya, la Reina del Sur”
Bruno Lima Rocha (Rebelión) destaca:
“Brasil vive hoy una etapa inversa a la construcción
del Estado Nacional Desarrollista. Después de la crisis de 1929, los países de
América Latina comenzaron a industrializarse con la política de sustitución de
importaciones. Hoy la balanza comercial brasilera se apoya sobre el agronegocio.
En este escenario, el cultivo de granos (cereales, leguminosas y oleaginosas)
está en ascenso, y la soya es la reina.
Guardando las debidas proporciones, el avance de la soyicultura es un fenómeno
regional, comprendiendo a Bolivia, Paraguay, Argentina y las cinco regiones de
Brasil. Esta oleaginosa, cuyo mayor comprador
mundial es China, rediseña el mapa de la agricultura, de la economía y de la
política del Cono Sur. (…)
El debate de fondo respecto a la soya trata tanto de la soberanía de los países de América Latina (en especial los del Cono Sur) como de la función de los alimentos en el Siglo XXI.
En el primer caso, tenemos la repetición de un problema ya conocido, cuando toda la economía de Brasil dependía de la cultura del café. El crack de la bolsa de Nueva Cork en 1929 fue el apogeo de una crisis ya anunciada. No fue por falta de avisos, pero sí con certeza por ausencia de planificación. El Brasil de 2008 es otro. Somos la 11ª economía del mundo, y tenemos experiencia en distintas áreas. Sólo seremos “sorprendidos” como pueblo o nación, si los gobernantes de este país así lo quieren. El asunto es delicado, porque estamos hablando de un sector gigantesco. Todo el agronegocio en Brasil tiene un superávit proyectado entre 55.000 y 60.000 millones de dólares. (…)
Una alternativa para la disminución de exportación de soya y granos en general apunta a otra discusión. Porque otro debate es el destino de los alimentos y las materias primas.
El peligro es utilizar grandes áreas de monocultivo. Si los combustibles fósiles son contaminantes y no renovables, podemos afirmar lo mismo respecto de los recursos hídricos (para la irrigación en gran escala), el uso de pesticidas y el control de toda la cadena de insumos por unas pocas transnacionales también productoras de transgénicos.
La investigación agropecuaria brasilera es de punta y da buenos resultados. Esto no está en discusión, pero sí lo está el tipo de investigación aplicada y su destino. En el momento en que la balanza comercial permanece apoyada sobre la producción primaria en dimensiones absurdas, el país ya hizo una elección y va a pagar el precio de ella. No hay superávit que suplante el uso y el avance desregulado del plantío de soya en la Amazonia.
Con nuestros vecinos ocurre algo parecido. El gobierno del Frente Amplio en Uruguay no sólo mantuvo el modelo del agronegocio, sino que lo incentivó. En el Uruguay, un país de tierras fértiles y población envejecida, con una provincia despoblada, el área plantada de soya alcanzó 425 mil hectáreas. Esto equivale un aumento del 5000%, o más de cincuenta veces, del área cultivada con esta oleaginosa en la zafra de 1999/2000. Como siempre, el foco de exportación es China.
Este analista concuerda con la evaluación de la empresa consultora uruguaya, especializada en el agro como negocio, Blasona & Tardáguila. Afirman que el Cono Sur la soya va rediseñando tanto al sector primario como a la economía y la política regional. Es el tipo de información que debe ser tenida en cuenta. Esta empresa lidera el sector en la Banda Oriental y jamás haría alarmismo contra una cultura de cultivo que les rinde muchos dividendos.
Los costos sociales y los problemas a largo plazo ya se hacen notar. La soya lidera la balanza comercial de Brasil y Uruguay además de tapar el hueco del déficit público en la Argentina. Otros dos países sufren también directamente los efectos de la soyicultura, el Paraguay y Bolivia.
La leva de “brasilguayos” es ahora seguida por la de “uruparaguayos”. Con la valorización de las tierras de la campaña uruguaya, nuestros vecinos de más al sur siguen los pasos de los gaúchos brasileros que su mudaron para el Paraguay al final de la década de los 60. Nuevas áreas de selva y de chaco van siendo derrumbadas para el plantío de soya y el resultado social es un nuevo éxodo rural, esta vez con guaraníes expulsados de sus tierras ancestrales. Los nuevos colonizadores compran tierras todavía baratas y fumigan las áreas. El resultado tiene dos versiones: La de la victoria comercial, con el Paraguay en 2007 llegando por primera vez en la historia a la marca de 1.000 millones de dólares en exportación de soya. Y la de la derrota étnico-cultural. El pueblo originario, cuyo idioma es aprendido en las escuelas, ve sus descendientes, los guaraníes de hoy, acampados y vagando en Asunción. Es otra bomba de tiempo social funcionando en América Latina.
En Bolivia, cuya área agrocultivable también cuenta con la presencia de los productores brasileros, una de las plantaciones de mayor rendimiento en la provincia de Santa Cruz es precisamente la soya. Lo interesante del caso boliviano es que la mayoría de los que cultivan la soya en Santa Cruz son micro y pequeños productores. Aún así, la intermediación es hecha por la Cámara Agropecuaria de Oriente (CAO) y por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO). Una de las medidas del gobierno de Evo Morales es quebrar el monopolio de representación y conceder créditos agrícolas directamente a los pequeños productores cruceños.
Volviendo al caso brasilero, no quedan dudas que el agronegocio es la locomotora de la economía brasilera, empujando la balanza comercial y garantizando el superávit primario. La tasa bruta de exportaciones del sector primario aumentó 18,2% en 2007, con un superávit de 16,4% superior al de 2006. En valores absolutos el agro brasilero exportó U$ 58.410 millones, logrando un superávit en la balanza de U$ 49.7000 millones. Entre los veinte productos más rentables de la agricultura brasilera, la soya es el líder, con una renta proyectada para el 2008 de R$ 32.400 millones, siendo cultivada en Rio Grande y la Amazonia.
No está en discusión la eficiencia lucrativa de la soya y otros monocultivos. El debate en Brasil y en el continente es evaluar las consecuencias estratégicas de esto”.
blimarocha@via-rs.net
Fuente:
www.rebelion.org
Brasil/ 30-6-08
2. “Los crujidos del modelo”
La
RED NACIONAL DE
ACCIÓN ECOLOGISTA,
en este documento,
declara:
“La actual crisis que desvela a la Argentina da prueba de que continuamos siendo
un país laboratorio de nuevos modelos y de innovaciones tecnológicas. Un país
que a la vez continúa viviendo en un subyacente estado de catástrofe, siempre al
borde del estallido. Son las contradicciones de la
Argentina profunda.
Por una parte,
el hervidero de lo social siempre dispuesto a sumarse a las sucesivas crisis,
como el caso de los piquetes rurales que, en su fuerza, sorprendieron a los
mismos participantes. Por otra, una clase
dirigente con pensamientos antiguos, prácticas autoritarias y mezquinas que
empobrecen la participación en la democracia.
A la vez, nos encontramos con que el Gobierno que
ahora descubre la “sojización”, incorporando a su discurso la necesidad de
producir alimentos y de resistir a los monocultivos, es
el mismo que conduce un Estado fuertemente comprometido con el modelo
biotecnológico de producción de commodities para la exportación, con la
promoción de una ciencia empresarial y con un plan de saqueo de los bienes
comunes por parte de las corporaciones.
Desde el ecologismo nos resistimos a ver un paisaje sin matices o a mirarlo con las anteojeras con las que se recrean antiguas antinomias. Hace muchos años que denunciamos un proyecto de agricultura industrial tan extractivo y minero como la misma minería química que se practica en gran parte del territorio nacional. Por otra parte, que los productores corten las rutas protestando por un tributo a la exportación, que deja indiferentes a los exportadores, llama la atención sobre el modo en que las corporaciones trasladan sus cargas hacia abajo en la cadena productiva, oficiando como recaudadores.
Ambas situaciones están ausentes en los actuales debates, tanto como en las agendas políticas: lo ambiental en primer lugar, la salud en segundo lugar y además, el rol y el protagonismo de las corporaciones. Estamos en medio de una crisis donde todos los partícipes parecen complotados para no mencionar a los exportadores, a la vez que para ocultar la catástrofe a que el modelo actual condena los suelos y ecosistemas argentinos, y las devastadoras consecuencias de las fumigaciones y de la contaminación sobre la salud de las poblaciones.
Tememos que la confrontación oculte y anticipe los desgarramientos de un modelo de exportación y de producciones en escala, que se acelera con la llegada de fondos de inversión y la producción de agrocombustibles, y que inevitablemente dejará fuera de juego a muchos de los que cortaron las rutas protestando contra un impuesto a la exportación que no pagan las corporaciones exportadoras.
Proponemos abrir los debates del campo al resto de la sociedad. Interpelar a las corporaciones exportadoras sobre su papel en la crisis actual y auditar las exportaciones que realizan, hasta el momento bajo meras declaraciones juradas y con oscuros procesos de triangulación y subfacturación para evadir impuestos al Estado, que parecieran ser la norma consentida por la mirada impávida de los funcionarios del área. Necesitamos recobrar la soberanía de los puertos, reinstalar los organismos de control del Estado, como las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes. También necesitamos el respaldo a los desarrollos locales, con precios sostén para los alimentos tradicionales en la mesa de los argentinos. A la vez, impulsar procesos de ecolocalismo que aseguren espacios de seguridad alimentaria, con cinturones verdes para producción de alimentos, ferias de cercanías, respaldo y control municipal de tambos pequeños con distribución de leche fresca o pasteurizada localmente, diseños territoriales con arraigo de familias para el desarrollo de economías de autoproducción y comercialización de excedentes. Proponemos modelos de producción amigables con la naturaleza, en que la justicia social y la soberanía alimentaria aseguren la felicidad de la población y su calidad de vida”.
Fuente:
www.renace.net
12-4-08
En consecuencia, es prioritario desbloquear la deliberación pública sobre
las consecuencias y las alternativas al sistema agro alimentario del
capitalismo mundializado. Pero, entonces, no sólo se trata de ponerlas en
debate a lo largo y ancho del país integrándolas a las de los modelos de
explotación laboral, petrolera, minera, pesquera e infraestructural sino
ante todo el Frente cultural-político precisa suscitar la puesta en
conflicto cognoscitivo a las percepciones e interpretaciones
gubernamentales, mediáticas e intelectuales de la realidad profunda.
La deliberación pública sobre el poder
popular de desarraigar al dominio de transnacionales y a la democracia
restringida a su favor requiere no sólo suscitar el deseo de una creciente
mayoría de atreverse a deshabituarse, a cuestionar sus conformismos y a vencer
sobre los miedos que el sistema le inculcó e infunde.
Sobre todo, exige desenmascarar al Gobierno K. Es difícil, por un lado, el
ambiente que crean los intelectuales K es parecido al de los noventa con el
pensamiento único y además reducen la discusión a abstracciones e
interpretaciones. Por otro lado, el señalamiento gubernamental para polarizar e
impedir deliberación pública prendió en los sabelotodos de qué es la política y
nos acusan de derecha o de hacerle el juego a quienes disentimos con
caracterizar al gobierno de popular y nacional.
Para no reducir los debates y movilizaciones a parcialidades que no ayudan a situarnos en la realidad profunda del país y el mundo, considero fundamental contrastar los discursos oficiales de «mirar por todos los argentinos y argentinas y no, por su sector» o «defender la mesa de los argentinos» con:
1. El avance de la ocupación territorial para agrocombustibles
La Primera Jornada Patagónica sobre Agro combustibles (2007) declara:
“Las organizaciones y personas abajo firmantes en conocimiento de la realidad social, económica y ecológica de vastas regiones del país, donde padecen las victimas de la expansión de la soja, y ante el reciente anuncio por parte de los gobiernos de las Provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén que pretenden fomentar la producción de agro combustibles disponiendo, para los correspondientes cultivos (soja, colza, árboles), enorme cantidad de tierras potencialmente irrigables o convenientes por razones climáticas o de suelos, queremos manifestar lo siguiente:
Rechazamos esta segunda "conquista del desierto" que intenta expandir las fronteras, no ya para sumar territorio a la producción ovina, como ocurrió a fines del Siglo XIX y así favorecer a la oligarquía pampeana e intereses comerciales primordialmente británicos, sino a favor de una verdadera invasión de monocultivos en la Patagonia, esta vez destinados a la producción de agro combustibles.
La palabra "desierto" implicaba,
para el gobierno de Buenos Aires en 1879, un territorio
despoblado que podía ser repartido y utilizado discrecionalmente.
Hoy, con más elegancia política, gobiernos y sectores directamente interesados
hablan de "crecimiento" , "inversiones" , "tecnología",
"desarrollo sustentable" y "potencialidades" , pero repiten el
mismo esquema: el brutal saqueo, un saqueo que esta vez multiplica focos de
contaminación, modos de explotación humana y consecuencias ambientales y
sociales en gran escala(…)”.
Concluye: “Queremos distribución y control social de la tierra, las semillas y el agua para la producción con destino regional, local y nacional”.
En forma previa a esta declaración, la Red Nacional de Acción Ecologista difunde en abril de 2008:
CAMPAÑA CONTRA LOS AGROCOMBUSTIBLES EN RIO NEGRO Y LOS BENEFICIOS FISCALES QUE LOS PROMUEVEN.
En el mes de Abril del
2008 se aprobó en la Legislatura rionegrina un proyecto de ley que, modificando
el término “biodiesel” por “biocombustibles”, dará lugar a la promoción
económica de esa actividad con beneficios fiscales importantes. El proyecto fue
rechazado por la Legisladora Magdalena Odarda del bloque del ARI, quien
posteriormente presentó un proyecto a los efectos de derogar la ley 3844 (ver
proyecto…….) que adhiere al decreto 1396/01 firmado por el ex. Presidente De la
Rua y el entonces ministro Cavallo que, como venimos diciendo, tienen por objeto
fomentar las inversiones en producción y comercialización de los llamados
agrocombustibles.
Ante los avances para promocionar la siembra de cártamo
y colza y las recientes cosechas de soja patagónica en el valle medio
rionegrino, solicitamos a la RENACE y a otras organizaciones y personas
comprometidas en la lucha contra los agrocombustibles, adherir a la propuesta de
derogación de la ley 3844, enviando notas a las direcciones consignadas.
Sociedad Ecológica Regional
– Alto Valle-
sociedadecologicaregional@yahoo.com.ar
Legisladora Magdalena Odarda:
magdalenaodarda@legisrn.gov.ar
A fin de agregar elementos, a
continuación remitimos la declaración que firmáramos el año pasado varias
organizaciones por esta preocupación. Más abajo, van sitios para más información”.
Fuente:
www.renace.net
/ 16-5-08
Si tenemos en
cuenta que la primera justificación presidencial de la resolución 125 fue
combatir la sojización, comprobamos que no sólo hoy se extienden los agro
combustibles por el país entero, favorecidos por la 125 y otras formas de
promoción gubernamental. Sino también, durante la
gestión de Néstor Kirchner, tuvo lugar el mayor aumento de la producción sojera
que creció de un poco más de 31 millones de toneladas, en 2003/04 a más de 47
millones toneladas en 2006/07 (un incremento de casi el 50%). Esta expansión del
monocultivo fue promovido, sobre todo, para la seguridad jurídica de los fondos
de inversión y de las cinco grandes exportadoras que controlan el 90 % de las
ventas de soja con beneficios que superan los 1000-1500 millones de dólares. Hoy
Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera y Aceitera General Deheza son beneficiadas por
la resolución 125 como lo documentan investigaciones de Mario Cafiero, Javier
Llorens y sostiene el diputado nacional Claudio Lozano.
2. La seguridad alimentaria ¿en manos de quién?
Desde España,
Ecologistas en Acción
reflexionan:
“Todos los años, la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebra el 16 de octubre el Día
Mundial de la Alimentación. El lema escogido para este año es “Invertir en la
agricultura para lograr la seguridad alimentaria”. Cabe preguntarse,
sin embargo,
de qué
seguridad alimentaria hablamos.
¿Una seguridad alimentaria basada en un sector agrícola que produce alimentos sanos sin dañar el medio ambiente, o una seguridad alimentaria en manos de la industria agroalimentaria?
En los últimos años estamos asistiendo a un alarmante proceso de concentración de la agroindustria.
Ø
En un
extremo de la cadena alimentaria, más del 70% del mercado mundial de pesticidas está en manos
de 6 gigantes agroquímicos y se prevé que dentro de unos años sólo quedarán 3.
Estas mismas compañías agroquímicas acaparan gran parte de las ventas mundiales
de semillas, habiendo conseguido un lucrativo mercado cautivo con la venta de
variedades transgénicas resistentes a sus propios herbicidas; su objetivo es
ahora consolidar este mercado, desarrollando una segunda generación de semillas
manipuladas para “suicidarse” que obligarán al agricultor a comprar
semilla todos los años, o cuyas características “ventajosas” sólo se
expresarán cuando se apliquen determinados productos químicos en los campos de
cultivo.
Ø En el otro extremo de la cadena, las 10 mayores empresas del sector de la alimentación controlan una cuarta parte del negocio mundial de la bebida y de los alimentos elaborados, y 10 grandes cadenas de distribución la cuarta parte de las ventas de alimentos.
De seguir así, en unos pocos años media docena de empresas transnacionales controlarán toda la producción de alimentos, desde la semilla a la mesa. En su informe “Situación de la Inseguridad Alimentaria, 2004”, la FAO reconocía el riesgo de marginalización de los agricultores y de aumento de la pobreza que supone este monopolio mundial, en el que la industria no sólo vende los insumos (semillas y agroquímicos) y fija las condiciones de producción, sino que además se queda con la mayor parte de los beneficios de la venta de alimentos. En España, por ejemplo, el agricultor en muchos casos sólo percibe el 25% del precio de venta al público de un producto. Los riesgos de este monopolio para el consumidor y para la seguridad alimentaria del mundo son obvios.
Por otra parte, la investigación agrícola está pasando a ser controlada crecientemente por el sector privado. Consecuentemente, una creciente proporción del I+D público, tradicionalmente más preocupado por las necesidades del agricultor, se está orientando hacia tecnologías relacionadas con el procesamiento de los alimentos y hacia una mejora genética de los cultivos dominada por los intereses de la agroindustria, y vinculada a un sistema de producción agrícola enormemente destructivo, no sólo a nivel ecológico, sino en términos de salud humana y de seguridad alimentaria. Una investigación cautiva, cuyas prioridades vienen fijadas por intereses industriales y cuya dependencia de la financiación privada es cada vez más acusada, resulta asimismo una evidente amenaza para la seguridad alimentaria.
En consecuencia, Ecologistas en Acción
·
reclama en este Día Mundial de la Alimentación un apoyo decidido y
urgente de todos los gobiernos para reorientar el sistema agroalimentario hacia
una producción de alimentos saludables y para todas las personas, que contribuya
a la conservación del medio ambiente y a mantener una población campesina cuyo
saber y gestión del entorno y de la biodiversidad es crucial para el futuro de
la alimentación;
· denuncia asimismo, una vez más, la permisividad del gobierno y el respaldo del Ministerio de Agricultura ante la invasión del campo español y la alimentación por unos cultivos transgénicos que han favorecido este proceso de concentración industrial y suponen gravísimos riesgos para el futuro de la agricultura, y se solidariza con las personas acusadas en Cataluña de la destrucción de campos experimentales ilegales de transgénicos”.
Fuente:
www.ecologistasenaccion.org
octubre 2006
Si tenemos en cuenta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al aseverar: la concentración económica es propia del desarrollo mundial, no sólo no reorientará el sistema alimentario sino que pretende hacernos creer que esa impunidad de genocidio social, devastación y ruina del país es irreversible e incluso, da a entender que son daños colaterales del progreso o del poner fin a la ineficiencia de manejo en gran escala como exige el sistema capitalista mundializado.
3. La ‘democracia’ para legalizar-legitimar la entrega del país y el avasallamiento de los de abajo
A las penurias por estar cautivos de los grandes capitales imperialistas y locales que han convertido en fabulosos negocios a nuestros derechos humanos más esenciales gracias a la intervención imprescindible de gobiernos y Estado, se suma lo que señala Víctor De Gennaro:
“Las transnacionales han decidido hace 15 años saquearnos, desde la época de
Menem, se impulsó la firma del tratado con Frei y Bush entregando la cordillera
de los Andes para la explotación insaciable de nuestro patrimonio por parte de
los poderosos del planeta.
Además, acaban de aprobar en San Juan una legislación que prohíbe con multas o
arresto cualquier protesta pública, tratando de parar el descontento y toda
organización popular que, como la del “movimiento de defensa de la cordillera
y el agua” ya son una realidad en la provincia.
Si a estos dos proyectos en ejecución se le suman Pascua Lama y Pachón, en San
Juan; la Alumbrera y Agua Rica, en Catamarca y Diablillos y Condoriacu en Salta,
estaríamos hablando de 2.137 tn de oro, 34.721tn de plata y 16.500.000 tn de
cobre, lo que a los precios actuales, serian algo mas de 250.000.000.000
millones de U$S.
Sí, usted leyó bien: doscientos cincuenta mil millones de dólares. Si
consideramos los 30 proyectos más avanzados, incluyendo estos 7, los valores
superan los 400.000.000.000 millones de dólares.
Y estos señores no pagan retenciones, los premian con estabilidad por 30 años en
sus condiciones fiscales y cambiarias, deducen gastos de explotación, le
devuelven el IVA a la explotación, los eximen del impuesto al cheque, deducen el
cien por ciento de los combustibles, y varios beneficios más. Entre ellos,
exención de las transferencias al exterior de capital y ganancias, no debiendo
liquidar divisas.
Como si esto no alcanzara, deducen los gastos por preservación del medio
ambiente. No sólo dañan, sino que también deducen lo que 'gastan' en reparación.
Estos datos son públicos, los difunden defendiendo el patrimonio de todos los argentinos mis compañeros delegados de ATE de SEGEMAR: trabajadores, técnicos y profesionales, como contracara de las autoridades del gobierno nacional y los gobernadores que defienden esas políticas”.
Víctor De Gennaro
destaca
la defensa asumida por delegados de ATE del Servicio Geológico Minero Argentino
que se realiza:
“Junto a la lucha obstinada de pueblos como el de Esquel, Chubut, o
últimamente Metán (Salta) que no quieren la minería de saqueo, que depreda e
hipoteca el futuro de generaciones”.
Advierte:
“Están en carpeta más de 70 nuevos proyectos, con lo cual estaríamos hablando de
más de un millón de millones de dólares.
Plantea:
“Es hora, por tanto, de parar el saqueo, y lo primero es ser concientes que el
imperio ha resuelto transformar a nuestro país en minero, y como con la soja, el
petróleo o el agua, adueñarse de nuestros recursos naturales con la complicidad
de sus 'gerentes'”.
Fuente:
www.argenpress.info
8-7-08 / Edición Nº 2106
Las Asambleas de Vecinos Autoconvocados por el NO A LA MINA agregan nuevas actividades de la militancia por la soberanía popular-nacional:
A) Andalgalá, Catamarca,
Argentina – 12/07/08. Pese a la discriminación, intimidación y censura de las
autoridades del pueblo de Andalgalá, más de 200 VECINOS DE ANDALGALÁ POR LA VIDA
, desfilaron con una bandera de 150 metros de largo durante los festejos por los
350 años de la fundación de la ciudad, mientras avanzaban los vecinos con dicha
bandera, el pueblo que se encontraba apostado a los costados aplaudía a quienes
desde hace mas de 10 años vienen luchando en contra de estos mega
emprendimientos mineros, que destruyen, contaminan y saquean. (Informan Vecinos
por la Vida)
B) San Luis, Argentina -
11/07/08. El Poder Ejecutivo de la provincia presentó un Proyecto de Ley a la
Cámara de Diputados, en el cual se prohíbe la extracción de minerales
metalíferos con el uso de sustancias químicas, como cianuro, mercurio, ácido
sulfúrico y otras sustancias químicas, en todo el territorio de la Provincia de
San Luis. Desde el 2003 en adelante son sies las provincias argentinas con
legislación similar: Chubut, Río Negro, Tucumán, La Rioja, Mendoza y La Pampa;
entretanto, junto con San Luis también en Jujuy y Córdoba las respectivas
legislaturas analizan proyectos de ley encaminados a cancelar la minería a gran
escala. (Informa Asamblea para la Protección de Aguas y Tierras Argentinas
A.P.A.T.A SAN LUIS)
Fuente:http://www.noalamina.org
info.noalamina@gmail.com
Si tenemos en cuenta que el Gobierno invoca actuar en representación de necesidades e intereses populares y estar identificado con la lucha por los derechos humanos, comprobamos el embaucamiento en cómo se desentiende de la degradación de la vida mayoritaria por quita de fondos públicos, agua, energía e infraestructura socioeconómica y envenenamiento del medioambiente para impulsar la acumulación de las petroleras y los oligopolios del sistema alimentario, de la mega minería, las mega represas… y el negociado del tren bala.
4. El proceso destituyente de lo público
Mu.Punto de Encuentro entrevista a Abraham Gak, profesor honorario de la UBA:
“-Me quedó una cuestión, el tema de la Universidad.
¿Qué rol está cumpliendo la universidad pública?
-En esto de la minería, cómplice. Cómplice.
-¿Es
sólo complicidad económica? La universidad no tendría por qué tener esa
complicidad.
-Están todos
recibiendo… Voy a dar el ejemplo que yo recuerdo. El INTA, el INTA en el sur,
pongamos. Imaginen los investigadores del CONICET trabajando, ganando 1.400
pesos por mes. Viene una empresa extranjera y les pide que le hagan un estudio,
un desarrollo científico y les aportan un subsidio de una cifra que ni sueñan
obtener del Estado. Ellos hacen su trabajo, se lo entregan a la empresa y se
acabó. No hay ninguna legislación que obligue a las universidades, por ejemplo,
que el fruto de sus investigaciones sean puestas a consideración de la sociedad.
Pueden convenir que determinados trabajos y creación de conocimiento es
propiedad de quien aporta los recursos para la investigación. (…)
El reino del Banco Mundial y el BID
-En
Santiago del Estero, la gente del MOCASE decía: queremos que nuestros hijos
estudien, pero nos da un poco de miedo, porque les lavan la cabeza. ¿Cómo hacer
para que los chicos puedan estudiar y capacitarse, y aprender, pero no aprender
para terminar de pervertir o destruir lo que queda en esos lugares?
-Cuando uno habla de educación está hablando de eso, justamente. Cuando uno
habla de educación esta hablando también de cómo hace para generar conocimiento
endógeno de uso del país y para el país. Y eso significa por ejemplo, liberarse
de todo financiamiento externo.
Nosotros tenemos ahora un Ministerio de Ciencia y Tecnología, que incluye la
agencia de financiamiento de todas las investigaciones, de los investigadores;
un presupuesto que ha crecido muchísimo. Resulta que todo ese dinero viene del
Banco Mundial o del BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Yo le diría que el
actual ministro (José Barañao) que antes era presidente de esta agencia de
financiamiento, hasta su sueldo se pagaba con recursos del BID. Creo que los
únicos empleados de planta que vivían del presupuesto de la Nación era la gente
de maestranza. Todo el resto cobraba fondos internacionales.
Lo que estoy hablando lo he visto, había que presentar un proyecto para
financiar, con buen criterio, con espíritu, pero había que someterlo a la gente
del BID. El que paga al músico elige la melodía. Seguramente financiarían
proyectos que también les interesan a ellos.
No quiere decir que todos los proyectos sean malos. Pero lo que no hay es
recursos propios para proyectos que al país le son absolutamente necesarios.
Parecería que nosotros generamos conocimiento y lo exportamos gratuitamente.
Porque cuando al INTA lo contratan para estudiar una producción de semillas
determinadas y las obtienen, ese conocimiento se lo dan a Cargill o a la empresa
que pagó la investigación. Y eso es un producto del conocimiento exportado de
Argentina gratis (…)”.
Fuente:
www.lavaca.org / 1-7-08
Si tenemos en cuenta que los K y sus intelectuales reprochan a los productores su egoísmo y no responsabilizarse por el país, acabamos de informarnos que los geólogos graduados en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA están comprometidos con la mega minería transnacional que arrasa con las condiciones de vida y trabajo no sólo de las poblaciones locales sino de todo el país, o los tecnólogos y científicos no sólo se van del país sino que quienes se quedan también realizan sus actividades en acuerdo con los intereses de los grandes capitales e instituciones financieras imperialistas.
Si bien –dudo- podrían haber elegido caminos menos adaptados al sistema capitalista, el problema no es el carácter conductual de esos profesionales, de los de pequeños y medianos productores o empresarios. La cuestión reside en:
Ø la concentración y desnacionalización económica o el acaparamiento de las posibilidades de hacer e investigar por los monopolios en contubernio con los partidos políticos que son parte del Estado;
Ø el desmantelamiento gravísimo e incesante del sector público y los salarios miserables para sus científicos, técnicos.
La situación nacional, continental e internacional nos desafía a no delegar en un gobierno que durante 5 años, además están los de Santa Cruz, sirve al poder económico e imperialista, máxime frente a la IV Flota.
Telma Luzzani
señala:
“El Pentágono anunció
que, a partir del 1 de julio de 2008, la IV Flota se sumaría al Comando Sur para
patrullar las aguas de los dos océanos. De esta forma la presencia militar en
América del Sur y Central se equipara en poder de fuego a la estacionada en el
golfo Pérsico. (…)
¿Es necesario que barcos portando misiles atómicos surquen el Atlántico y el Pacífico patrullando una zona sin conflictos reales y sin poder nuclear? El proyecto del Pentágono tiene múltiples objetivos.
En 2009, según anunció el presidente ecuatoriano Rafael Correa, EEUU deberá abandonar la base militar de Manta. (…)
La investigadora sobre la
doctrina militar norteamericana, Ana Esther Ceceña, de la Universidad Autónoma
de México, explicó:
“El patrullaje de la IV Flota por los océanos será como tener bases militares
itinerantes. Son barcos equipados con todo instrumental de comunicaciones como
para interceptar otras naves, igual que si fuera una base militar completa”.
(…)
Y James Stevenson, comandante de la marina del Comando Sur, advirtió que sus naves llegarán hasta “el tremendo sistema de ríos en Sudamérica, navegando en las aguas marrones más que en las tradicionales aguas azules”. Es decir, una vasta penetración en el interior del territorio sudamericano.
El segundo objetivo queda resumido en las palabras del profesor Khatchik Der Ghougassian (Universidad de San Andrés): “No es casual que EEUU decida reactivar la IV Flota en un momento en que hay un cambio estructural en la economía mundial y los recursos naturales y energéticos pasan a ser un valor estratégico importante”.
Hidrocarburos, vastas
reservas de agua dulce y potable, aire limpio y alimentos son el gran potencial
de nuestra región que, como observa Ana Esther Ceceña, llegado el caso, podría
autoabastecerse (…)”.
Fuente: revista
Caras y Caretas
Año 47- Nº 2.224 / julio de 2008
El desbloqueo de la deliberación pública sobre las consecuencias y las
alternativas al sistema agro alimentario del capitalismo mundializado, exige
al Frente cultural-político:
▪ Promover la confianza de las mayorías en sus capacidades y las de su
unidad (en diversidad) de poder transformar el país en acuerdo con
necesidades e intereses populares y con los países hermanos por el
reconocimiento de posibilidades de organizarse socioeconómica y
socio-culturalmente para el desarrollo local, provincial, regional, nacional
y latinoamericano.
▪ Poner en debate esas consecuencias y alternativas a lo largo y ancho del
país integrándolas a las de los modelos de explotación laboral, petrolera,
minera, pesquera, infraestructural e inmobiliaria a través de la
nacionalización de experiencias y resistencias a dichas ocupaciones
territoriales en distintos lugares de Argentina y del continente, mundo.