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Autogestión en Mosconi


I. ((VOLVER))

Correspondiente a la primera hipótesis

 

Pienso que la real y efectiva deliberación pública, a lo largo y ancho de Argentina, para organizarnos en un país mirando por las necesidades y aspiraciones de la diversidad popular requiere de un frente cultural-político, cuyas características sean:

 

Ø       tener bases de origen en las organizaciones sociales en lucha contra el saqueo de los poderes establecidos y por la vida mayoritaria; 

Ø       trabajar mediante colectivos en incesante vínculo recíproco con las distintas poblaciones e identidades del país;

Ø       proponerse elaborar la socialización de todas las experiencias en torno a hacer posible el principio “trabajo, dignidad y cambio social” que crearon las organizaciones de los trabajadores desocupados.

 

Consideremos que el Frente no es un frente contra la pobreza, porque:

 

1. Ante la sociedad excluyente, los trabajadores desocupados crearon formas democráticas

 

Maristella Svampa, en su libro “La sociedad excluyente” (2005), se refiere a las formas asamblearias como inflexión en las prácticas políticas o en cómo se resuelven los problemas compartidos en la cotidianeidad y se enfoca la construcción del bien común.

Respecto a las «organizaciones piqueteras», señala que “la dinámica asamblearia es, desde  varios puntos de vista,  un lugar de potenciación de la política: ella apunta a instaurar un espacio de deliberación y de toma de decisiones más democrático y participativo, contribuye a formular un sentido más colectivo de lo político y posibilita una reconstrucción de la identidad individual mediante la revaloración de las competencias y las experiencias, tan castigadas por el proceso de descolectivización que está en la base de la desocupación y la precariedad laboral. (…)

 

Como hemos dicho, a partir de 1996, los piqueteros abrieron una brecha en el mundo descolectivizado  de los sectores populares, al crear redes de solidaridad, mediante la movilización y la autoorganización colectiva. Poco a poco, pese al déficit comunitario, la autoorganización de lo social abrió las puertas a nuevas experiencias, asociadas a la autogestión comunitaria. El punto de partida de esta experiencia de “recolectivización” fue la resignificación de los planes sociales.

 

Esto sucedió a partir de 1999, cuando las «organizaciones piqueteras» lograron el control directo de los planes sociales y pudieron orientar así la contraprestación exigida hacia el trabajo comunitario en los barrios. Luego de ello, se comenzó a discutir un problema fundamental relativo a los planes sociales: ¿qué se entiende en este contexto por «trabajo genuino»? La respuesta a esta gran pregunta pondría al descubierto, desde otro punto de vista, las grandes diferencias que aún en términos estratégicos recorren a las organizaciones piqueteras. (…)

 

Así, la experiencia de autogestión aparece asociada con la fábrica, pero no necesariamente al impulso de una economía social alternativa. En realidad, han sido sobre todo las organizaciones independientes (de partidos políticos) las que se han reapropiado de los planes sociales, integrándolos a sus propios proyectos de construcción política. De esta manera, la resignificación de los planes sociales forman parte de una estrategia mayor, la de crear nuevos lazos culturales y sociales dentro del mundo popular, con vistas al desarrollo de formas de economía alternativa y solidaria.

 

Por último, hay que tener en cuenta que para todas las organizaciones piqueteras los planes asistencial-laborales representan una condición de posibilidad de existencia. (…)

 

Aunque resulte paradójico, la gran crisis otorgó al peronismo una nueva oportunidad histórica, pues le permitió –a través de la masificación de los planes asistenciales- recomponer las relaciones con los sectores populares y recuperar parte del espacio organizativo,
que en los últimos años habían ocupado las movilizadas agrupaciones piqueteras.

 

Ciertamente, resulta difícil minimizar el impacto que ha tenido la nueva política social implementada en el empobrecido mundo popular, pues en un nuevo contexto de masificación, los dispositivos del clientelismo afectivo se potenciaron y a la vez se transformaron asegurando así la posibilidad de la reproducción del peronismo “desde abajo”.

 

En resumen, la política iniciada en 2002 conllevó un fortalecimiento de la matriz asistencial del modelo neoliberal. Por su carácter masivo, la introducción de este nuevo plan social –en su tipo, el de mayor envergadura en América latina- produjo una inflexión importante dentro del mundo organizativo de los pobres urbanos (…)”.

 

 

2. Ante la pobreza e indigencia, el gobierno-estado no la resuelve

 

Bajo el subtítulo “Estado, política y movimientos” –en el año 2005- Maristella Svampa analiza:

 

“Como en otros países, en la Argentina, la implementación de un modelo neoliberal se tradujo en el aumento de las desigualdades, la concentración económica y la exclusión de vastos sectores de la población. Este modelo de sociedad excluyente se ha venido sosteniendo sobre dos ejes fundamentales:

Ø       por un lado, el Estado fue desarrollando estrategias de contención de la pobreza, por la vía de la distribución de planes sociales y de asistencia alimentaria a las poblaciones afectadas y movilizadas;

 

Ø       por otro lado, el Estado se encaminó a reforzar el sistema represivo institucional, apuntando al control de las poblaciones pobres y a la represión y criminalización del conflicto social.



 

Señala que las estrategias del Estado: “alternan la negociación y la cooptación con dosis importantes de control, disciplinamiento y represión.

Por un lado, los mecanismos de negociación fueron institucionalizándose mediante la distribución de paquetes de planes sociales y ayuda alimentaria y más recientemente, de herramientas y subsidios para los proyectos productivos. La negociación, a su vez, fue acompañada por el endurecimiento del contexto represivo –propio de la matriz neoliberal- visible en los numerosos episodios de represión a lo largo de la historia del movimiento piquetero.

 

En efecto,  la vertiginosa pérdida de derechos (sociales, laborales) fue acompañada por el aumento y pertrechamiento de las fuerzas represivas (Policía Federal, Provincial, Gendarmería Nacional y Prefectura). El ejemplo más elocuente es el de Gendarmería Nacional que pasó del cuidado de las fronteras al control y la represión de los conflictos sociales provinciales desde 1993. Así la localidad General Mosconi de la provincia de Salta estuvo literalmente sitiada por la Gendarmería entre mayo de 2000 y diciembre 2001.

 

La violencia de Estado se concretó en fuertes situaciones de represión que culminaron en asesinatos, que arrancaron en Cutral-Co (abril de 1997), Corrientes (diciembre de 1999), General Mosconi (diciembre de 2000 y junio de 2001), Buenos Aires (diciembre de 2001 y junio de 2002) y más recientemente en Ledesma de la provincia de Jujuy (octubre 2003).

 

A su vez, desde 1996 en adelante, dichas estrategias han sido convenientemente acompañadas por una sostenida política de judicialización del conflicto social, tanto en el nivel nacional como en las respectivas jurisdicciones provinciales, que hoy se traduce en más de 4000 procesamientos, entre dirigentes y militantes.

 

La hipótesis de la integración e institucionalización comenzó a perfilarse como una tendencia importante a partir del gobierno de Néstor Kirchner, alimentada por el accionar de ciertas organizaciones sociales que vieron en el nuevo presidente la posibilidad de un retorno a las “fuentes históricas” del justicialismo.

Por último, a la integración e institucionalización hay que sumar la estrategia de control y disciplinamiento dirigida sobre todo hacia los grupos más movilizados: los que componen el Bloque Piquetero Nacional, la Corriente Clasista Combativa, el MIJD y las organizaciones independiente (MTR, MTD Aníbal Verón, Frente Popular Darío Santillán, UTD de Mosconi), entre otros.

 

La política de Néstor Kirchner consistió en poner en acto, simultáneamente, el abanico de estrategias disponibles para integrar, cooptar, disciplinar y/o aislar al conjunto del movimiento piquetero, discriminando entre las diferentes corrientes y organizaciones. (…)

 

 Pese a su promesa de “no reprimir”, el gobierno nacional impulsó la estigmatización de la protesta contraponiendo la movilización callejera a la exigencia de “normalidad institucional”.

 

Al mismo tiempo, promovió la difusión de una imagen de la democracia, supuestamente “acosada” por las agrupaciones piqueteras.

 

Sin embargo, en 2004, a partir de los hechos acaecidos en torno a la discusión del Código Contravencional de la ciudad de Buenos Aires, ocurridos el 16 de julio,  se registró un giro importante en la política del gobierno, visible en la sistemática judicialización y agravamiento de las figuras penales impuestas a las y los detenidos, así como en el accionar de las fuerzas represivas en diferentes situaciones y contextos (Gendarmería Nacional, grupos especiales, Policía Federal y policías provinciales) (…)”.

Fuente: Maristella Svampa (2005), La sociedad excluyente…, 1ª edición, Buenos Aires, Aguilar/Altea/ Taurus y Alfaguara.

 

 

3. Ante la oportunidad de debatir el modelo de campo,  análisis de componentes populares lo bloquean

 

Stella Calloni escribe:

El anuncio presidencial sobre estas retenciones en marzo pasado unificó a las cuatro entidades que durante años estuvieron enfrentadas y rápidamente se decidió un paro patronal. A pesar de algunas treguas, nunca abandonaron las rutas tomadas en todo el país, lo que llegó a provocar desabastecimiento, aumentos de precios y un agresivo conflicto. Éste fue apoyado por la mayoría de los medios de comunicación, que responden a los antiguos poderes económicos y a intereses extranjeros que intentan presionar al gobierno de Fernández para romper sus lazos con el Mercado Común del Sur y sus derivaciones integradoras.

El Estado argentino y sectores públicos fueron afectados económicamente en cifras millonarias, en momentos en que el país se encontraba en fuerte crecimiento. Por estas razones, militantes de organizaciones pro gubernamentales decidieron mantenerse en la Plaza del Congreso desde el pasado viernes, “en defensa de la democracia y la institucionalidad”, que consideraron amenazadas. Se conoció en los últimos tiempos que la mayoría de los correos electrónicos que instaban a la sublevación, a los cacerolazos y a los cortes de rutas provenían de ex militares y ex servicios de inteligencia de la pasada dictadura, que además estuvieron en todas las manifestaciones del “campo”. Así, el voto favorable fue visto por las organizaciones sociales como “victoria de la democracia” y una “derrota del golpismo subyacente”, las que llamaron a respetar el voto del Congreso señalando que el debate fue abierto y democrático, “aunque nada parece conformar a los dirigentes rurales”.

En referencia a esta situación, la reconocida analista política Sandra Russo señaló -hoy en su columna en Página 12- que “el antikirchnerismo es una cosa, el golpismo en Argentina es otra. Limar las instituciones, desconocer leyes, correr todos los días las propias condiciones, volver a amenazar con cortes de rutas, volver a amenazar en consecuencia con el conflicto y el caos social que crearon ellos (las entidades rurales), a esta altura es actuar aquello que se desprendía, desde un primer momento, del ‹clima destituyente› ”. Russo sostiene que “está a la vista que lo que hubo y hay es resistencia a vivir en una democracia que supone reglas de juego”, y advierte que los ruralistas no van a aceptar las reglas del juego democrático (...) y no se detendrían si para deshacerse de la resolución maldita debieran deshacerse de la democracia” ″.
Fuente: www.rebelion.org
Argentina/ 7-7-08

Stella Calloni se ubica en una lectura de la realidad que procura caracterizar como enemigos públicos, en especial, a los medianos y pequeños productores que decidieron ser sujetos y no objeto de una resolución que el Gobierno tomó sin hacerse cargo de segmentar el aumento ni de políticas de cambio en la regresividad fiscal, en la injusta relación ‹descentralización de gastos y centralización de ingresos› en perjuicio de las provincias y en la interrupción del círculo virtuoso entre el fuerte aumento de los precios de commodities en el mercado mundial a beneficio de los inversionistas extranjeros que las exportan y el incremento de sus extraordinarias utilidades y dividendos que son enviados al exterior con escaso retorno en forma de inversión extranjera directa.

Además, una medida aislada es un parche,la Comisión de Economía de la Fundación Estado, Trabajo y Producción advierte: En el modelo de inclusión social, el Estado propicia un acuerdo social en el que debe hacer jugar la política impositiva, la arancelaria, la comercial, la promocional, la crediticia, etc. Todas ellas mancomunadas con el fin de que no sólo aumenten la inversión, la producción y el empleo sino que, además, lo hagan a precios que no afecten el salario real”. (Realidad Económica 234/ marzo 2008)

A su vez, Javier Rodríguez y Nicolás Arceo (en 2006) señalan: “La aplicación de retenciones a las exportaciones no debería pasar por alto la existencia de diferentes estructuras de costos y rendimientos, como consecuencia de suelos de distinta fertilidad. El actual mecanismo de alícuotas uniformes grava diferencialmente a los distintos productores penando a los distintos productores, penando a los localizados en las tierras de menor fertilidad y por lo general con menores dotaciones de capital y tierras. (…)

La aplicación de un impuesto a la renta potencial del suelo sería mucho más eficiente en términos de la producción y de la equidad distributiva que la aplicación generalizada de retenciones a las exportaciones. Este impuesto, por otra parte, desincentiva la subutilización de los suelos y evita el hecho de que un elevado nivel de retenciones pueda conducir a la salida de producción de las unidades productivas localizadas en las tierras de menor fertilidad”. (Realidad Económica 219/ abril-mayo 2006)

Sandra Russo, como más de mil intelectuales, denuncia y alarma sobre el clima destituyente y lo asocia con la no aceptación de las reglas del juego democrático. Proceden en sintonía con el esmero de los Kirchner por polarizar y con la búsqueda gubernamental de consenso para judicializar el reclamo de derechos o criminalizar la pobreza.  Deben pensar “democrática” a la imposición del pacto social a través de un Gobierno y una CGT subordinados al gran empresariado y que nos someten a las reglas de juego convenientes para la fabulosa rentabilidad del último.

También, como el gobierno, esos intelectuales quieren eliminar la discusión política de los de abajo mediante el hecho de reconocerle al primero la legitimidad suficiente como para gestionar una redistribución progresiva de los ingresos, utilizando la totalidad de los recursos tributarios, incluidas las super rentas de los sectores agro y petro exportadores”.

Aparte, se dedican a interpretar conductas y a descubrirnos maneras de utilizar el lenguaje:

Daniel Mundo, en “Tomar la palabra”, escribe:

“En la puja entre el Gobierno y los representantes del campo se evidenciaron diferentes modos de hacer uso público de la palabra. Dar cuenta de estos modos trazará un mapa del territorio político argentino. El discurso meditado y elocuente de Cristina se ubica en un extremo. Asume rasgos insulares, aunque fue sin duda el discurso más contundente. Es cierto que el aire intelectual de sus metáforas molestó a algunos. Sin embargo, cada vez que tomó la palabra rediseñó el terreno de juego, y el enemigo tuvo que repensar su táctica. La salida que propuso para el diálogo de sordos en el que se había hundido la discusión fue la mejor de las salidas posibles.

En el otro extremo se encuentra el discurso de un personaje como De Angeli, agujereado por errores de sintaxis y bromas campestres que le proporcionan una aureola de inocencia: “Soy un trabajador del campo, mi oficio no es hablar y si hablo es porque la patria me lo exige”. Finalmente toma la palabra y su opinión es una de las centrales en la contienda. El coro que lo alienta sigue el tan-tan de la cacerola, que con lógica efectista aboga por principios abstractos indiscutibles (hay que erradicar el hambre). ¿La usina? Los medios de masas y la oposición política (a esta altura afónica de no tener propuestas), que como un parásito se alimenta de la primera protesta que huele.(…)

Más influencia que el especialista tiene el discurso mediático, una máquina de procesar novedad y sentido común. En cómo alguien construye la noticia y con ella el acontecimiento, y en cómo alguien la lee y a partir de lo que lee y observa abre un juicio, se juega el clima político del país. Pero ¿quién, en la actualidad, construye la noticia? En parte, como ayer, es el diario o el canal de televisión, con sus manuales de ética periodística y de estilo, el que marca los límites de lo que se puede decir: el pacto de lectura con sus compradores performa la producción de la nota. En parte también es el periodista que escribe o que espera en estudios la noticia que llega de la calle para comentarla, pues el que habla en cámara o escribe no obedece ciegamente comunicados emitidos por un poder central que arengaría a sus empleados: hay una convicción política detrás de sus opiniones, que suelen convertirse en amenazas o consejos (el problema, entonces, se plantearía en el interior del gremio, ya no con la patronal). La argamasa de la noticia, sin embargo, proviene de una nueva figura, el escalafón más bajo y el puesto laboral más reciente de la profesión periodística: El movilero (…)”. (Página 12 / 8-7-08)

Eduardo Aliverti que se autopercibe como periodista analítico, pese a su costumbre de etiquetar peyorativamente, explica:

El kirchnerismo comunica de una manera espantosa, imperdonable, autodestructiva. No hay nada que haga bien en ese sentido. Nada. Gracias si cuenta con el concurso de algunos intelectuales y analistas sin llegada masiva, que en proporción mediática tienen el tamaño de un microbio frente a la artillería infernal de los grandes medios. Todo lo que el Gobierno recula y otorga en las agotadoras sesiones de palacio y parlamentarias e, incluso, en los secreteos con el equipo adversario, se evapora inmediatamente gracias a un cóctel de Presidenta inmóvil; ex presidente lenguaraz que crispa tras desandar; ausencia absoluta de (o freno a) cuadros políticos capaces de dar la batalla periodística cotidiana; y, encima, el dejar hacer a algunas tribus e individualidades de la tropa afín, que contribuyen al rechazo del tilingaje clasemediero, social y comunicacional”. (Página 12 / 7-7-08)

Esta concepción de lenguaje y comunicación es redondeada por un filósofo instituido como uno de los capaces de análisis categórico, en una entrevista radial, manifestó: la universidad pública debe funcionar en conjunto para elaborar y difundir la verdad.

Coincide con la de los Kirchner (que es la de la gobernanza) en mantener a los de abajo como espectadores del destino común que deciden,

§         en el plano real y efectivo,  los poderes económico e imperialista;

§         en el plano de las ideas abstractas, las elites intelectuales.

Hacia ese objetivo, los Kirchner cultivaron y cultivan el doble discurso. Pero hoy ese modo de relacionarse con la población y con sus sectores es reconocido como embaucador por una creciente mayoría. Tampoco le basta la extorsión con el regreso del golpismo o de la ultraderecha ni la cooptación de movimientos, grupos y dirigentes de la diversidad popular. Le es insuficiente por la flagrante contradicción de sus discursos y consignas con la realidad concreta del país e instituciones y con la que ellos mismos producen. Ejemplos: Néstor Kirchner aclara que la movilización del 15 de julio

o        es “por más democracia, más pluralidad y no, contra nadie” cuando la puesta en funcionamiento del Congreso fue forzada por el conflicto con sectores rurales y lo que quiere imponer el 16 es la ratificación de la resolución 125 sin debate modificador del Senado;

 

o        es para “la plaza del amor, de la Patria y de los sueños” ¿por qué, en vez de formular una consigna política, convoca como una secta religiosa? Pretende infundir fe aislante del esfuerzo por comprender la realidad social y comprometerse con la verdadera equidad como destapa al contradecirse hasta en el propio discurso: “invitamos a todos los argentinos porque no es un acto contra nadie sino por la convivencia, diversidad, pluralidad y la democracia”(10-7-08) pero dos días después denuncia (o chantajea) el golpe que se pretendió contra Cristina Fernández mediante el cacerolazo del 16 de junio;

 

o        “no se puede comparar la actitud autoritaria, la actitud patoteril, la actitud de ‘me das esto o te rompo todo’ con la actitud democrática que tenemos nosotros”, cuando la desinformación sobre la represión y la censura o la estigmatización de quienes luchamos por la real y efectiva democracia no alcanza para creer en este discurso y además el Gobierno extiende la acción de intimidaciones a distintos ámbitos (sobresalen las operaciones sobre los profesionales de INDEC) y de grupos de choque contra los trabajadores con democracia asamblearia.

No es un problema convencer sobre sus razones, sino que falta voluntad política de identificarse con las necesidades e intereses populares. En consecuencia:

El frente cultural-político debe tener el objetivo de que la emancipación sea obra del pueblo mismo comenzando por procurar la creación del lenguaje en común que se sustancia (como anticipara Aníbal Ponce)  en esforzarse por dejar atrás la vigencia del pensamiento intencional ya que éste tiende a argumentar en acuerdo con interpretaciones personales y sólo persigue imponerlas con lo cual obstruye la reciprocidad de la comunicación o el vínculo.

Aníbal Ponce planteaba sustituirlo por el pensamiento constructivo consagrado a pergeñar combinaciones del intercambio entre distintos y entablar los reencuentros personales o culturales e ideológicos en verdades compartidas, denominadores comunes y nuevos principios de convivencia.
 

 

II. ((VOLVER))

Correspondiente a la segunda hipótesis

Considero de sumo valor la autogestión creada por grupos de trabajadores en Argentina como resistencia a la sociedad excluyente debido al acaparamiento de una minúscula minoría representada por la democracia restringida que se esmera en bloquear a los primeros. Veamos:

1. La creación social de trabajadores

Juan Pablo Hudson, en base a experiencias en Rosario (provincia de Santa Fe), nos permite constatar que se avanza en nuevas relaciones sociales de modo concreto y por tanto, muy conflictivo.

El proceso de lucha para la recuperación de las empresas tiene una particularidad: el alto grado de cooperación entre aquellos trabajadores-despedidos y en actividad. Esto no significa que todos los trabajadores se impliquen en el proceso de lucha, hacemos referencia a aquéllos que toman la decisión de recuperar las unidades productivas.

Esta cooperación no está exenta de conflictos, pero de igual modo el rasgo distintivo es la solidaridad interna entre los trabajadores y el tramado de relaciones cooperativas con otros movimientos sociales y políticos necesarios para obtener el objetivo trazado.

Vamos a nominar este proceso de lucha como la primera fase cooperativa. Los casos son diferentes entre sí, aunque coinciden en un mismo pasaje: de la lucha típicamente gremial, vía sindicatos, de reclamo por lo adeudado a la lucha por la autogestión de cooperativas. (…)

Ahora, si bien no parten de una conciencia de clase (otra pretensión que obstaculiza cualquier acercamiento a éstas), son el resultado de un potente proceso de pensamiento motivado por los dramáticos problemas con los cuales se va enfrentando el colectivo de trabajadores en este camino por la recuperación de la empresa.

La lucha gremial sólo trae desilusión y alejamiento de los trabajadores. Los empresarios y los sindicatos (salvo excepciones valiosas) optan por sacar el último rédito posible de la crisis. El cambio fundamental se produce ante el surgimiento de los proyectos cooperativos. Esta decisión requiere de la necesidad de auto-organizarse.

La implementación práctica del proyecto: averiguar sobre los requisitos para inscribirse, estudiar la ley de cooperativas, contactarse con otras experiencias similares, determinar los miembros que ocuparán cada cargo del consejo de administración, determinar un nombre, proponer el proyecto a la justicia.

Juan Pablo Hudson nos indica distintos modos de habitar las empresas recuperadas:
“Así como existen trabajadores que modifican radicalmente sus modos de implicación con la gestión de los emprendimientos, asumiendo nuevas funciones, incorporando nuevos saberes y participando activamente en la aportación de ideas para la gestión, también existen trabajadores que habitan las cooperativas como si fueran empleados de una empresa privada. (…)

A modo de hipótesis, repetimos que los medios de producción sean colectivos, en estas experiencias de recuperación de empresas, no es sinónimo de una gestión colectiva. Su control únicamente abre potencialmente esa opción, pero no la instituye de forma definitiva. Habrá que detectar, en todo caso, en qué dimensiones o ante qué situaciones emerge la cooperación entre los trabajadores y en cuáles se encuentra obturada.

Los casos estudiados muestran que el repliegue de la participación se produce una vez superadas aquellas fases más críticas. Así, los trabajadores que cumplen tareas en las áreas productivas progresivamente tienden a dejar en manos del consejo administrativo las tareas vinculadas con la gestión y organización de la empresa. Se manifiesta, en este sentido, una clara voluntad delegativa.

Éste es un problema acuciante en el presente de las empresas recuperadas y una muestra concreta de las serias dificultades existentes para generar el pasaje de una subjetividad asalariada a una subjetividad autogestionaria. (…)
En años anterior, durante los encuentros entre empresas recuperadas, los reclamos estaban sólo situados alrededor de problemas técnicos y financieros”.

Expresa:

Ø       El despliegue de capacidades humanas (comunicativas, relacionales, lingüísticas y afectivas) antes desarrolladas de manera eventual dentro del taller se refieren a medidas de este tipo: achicamiento de las jerarquías, la indispensable polivalencia en cada obrero ante la falta de recursos y una plantilla reducida de trabajadores, la promoción activa de la cooperación, el desarrollo de la comunicación interna y externa, la aportación de ideas en las asambleas, la flexibilidad interna en los métodos de gestión y eventualmente, las labores en grupos autónomos para llevar a cabo la producción.
La comunicación –formal e informal- asume un valor estratégico para la toma de decisiones y el desarrollo de la producción. Este proceso se da en dos planos simultáneos. Al interior de la experiencia, en donde la comunicación para la cooperación productiva es permanente y fluida. Los trabajadores se reúnen en asambleas, aunque primordialmente en forma espontánea, se consultan, conversan permanentemente para tomar decisiones y resolver problemas. Y hacia el exterior, promoviendo cooperaciones con otros actores y colectivos”.
 

Ø       El trabajo colectivo implica la generación de ideas, proyectos e incorporación de nuevos saberes. En fin, el intelecto, entendido como esa capacidad de resolver problemas –tal como define su aprendizaje el trabajador en el testimonio precedente-, deviene un requerimiento productivo para la (auto) gestión de la fábrica cuando las carencias materiales y técnicas abundan (…)”.

Fuente: revista Realidad Económica 229,
julio/agosto 2007, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
www.iade.org.ar

 

Pienso en la necesidad de unidad de la clase trabajadora para dejar de tener una representación de facto en la CGT y expandir la lucha sindical de la CTA e independencia del Gobierno y su voluntad consecuente tanto con los intereses proletarios como con la articulación de la diversidad popular en procura de “dignidad, trabajo y cambio social”.

  

 

2. La autogestión de organizaciones de los trabajadores desocupados


La Vaca
relata:

Pepino Fernández no deja de asombrarse: “A Videla, a Menem, a los gerentes de las empresas petroleras, a los terratenientes, nadie les hace nada. Fijate que acá en Tartagal con las fumigaciones de los terratenientes han muerto perros, caballos, abejas. No se hace nada. Pero si uno reclama por las consecuencias de esas fumigaciones, o por lo que hacen las petroleras, va preso”.

Cada vez hay más petróleo

Otro asombro: “Los que sabemos de los yacimientos, vemos que los pozos petroleros producen cada vez más, y no menos, como se dice. Las petroleras ganan cada vez más, y extraen más. El problema no es que no hay recursos, sino que concentran toda la riqueza con la complicidad de los políticos, los intendentes, gobernadores”.

Conclusión: “Perforan más, y sacan cada vez más. Había pozos de 1 millón de metros cúbicos, perforan más abajo, y ahora sacan 3 o 4 millones. Y somos cada vez más pobres. Entonces alguien se está llevando la plata”.
La UTD viene denunciando el tema desde hace mucho, y presentó proyectos a nivel nacional de recuperación de los pozos abandonados. Calculan que YPF no aprovechaba al máximo los pozos (y por eso los trabajadores pedían que los abandonados fueran recuperados). “¿Qué hacen ahora las multinacionales? Van directamente a buscar esos pozos que nosotros señalábamos y que siguen llenos de petróleo. Usan los pozos viejos, es lo que hizo Techint, de los Rocca. Eso es lo que vino a inaugurar De Vido”. (¿Hay alguna parte de esta ecuación que no se entienda?) El Estado nacional cede esos pozos (y ese petróleo) cuya perforación había iniciado YPF, por lo que ahora Techint debe invertir la quinta parte de lo que hubiera gastado en una perforación normal. El Estado hace con las empresas lo que habían propuesto primero los trabajadores. Cuando se le dice a Pepino que todo esto quizás se haga para redistribuir la riqueza, se queda callado.

En vez de dar trabajo, dar Planes Trabajar

Pepino cree que existe una línea de conducta coherente en la clase política: “Prometen todo, y nunca hacen nada. Con los recursos naturales y económicos los pueblos viven. Pero aquí los recursos desaparecen y en vez de trabajo los políticos dan planes trabajar”.
Pepino percibe que cada decimal de inflación es como una puñalada para amplios sectores sociales. “Las empresas suben los precios de todo: si sube el dólar, si sube el petróleo, si sube la carne. Y si todo baja, nunca bajan, siguen subiendo”. Calcula que además hay subsidios y fondos estatales para todos los grupos agro empresarios, pero nunca para los trabajadores.
Hay que decir la verdad, el gobierno nacional dentro de todo ayudó. Otros gobiernos, nada. Pero lo que yo hago al reclamar y conseguir trabajo para los compañeros, lo tendrían que hacer los funcionarios. No lo hacen por los curros que tienen. Mirá vos: Menem es senador. Romero es senador. Lo que tendría que hacer el gobierno es sacarle a estos políticos y a los militares toda esa riqueza y las acciones en las petroleras. Esto es una cadena de empobrecimiento y de saqueo. Ningún funcionario va a pelear por cosas que están enriqueciéndolos a ellos y a sus partidos políticos”.

Atropellen a Pepino

Pepino Fernández, además, fue premeditadamente atropellado dos veces en los últimos meses, primero por Jorge Mayorga, gerente colombiano de la petrolera multinacional HP (en diciembre), y luego, en enero, por el intendente de Mosconi Isidro Ruarte, que había llamado por radio a combatir a los desocupados, calificándolos como “grupo de ratas” y amenazando de muerte a Pepino ante decenas de personas.
Ruarte intentó atropellar a siete manifestantes, que estaban reclamando trabajo en la ruta 34. “Pero este hombre viene siendo intendente durante 12 años, y no pudo construir ni un barrio. Nosotros en enero entregamos 120 viviendas y estamos construyendo 240. Eso lo enfurece” cuenta Pepino. Las viviendas se hicieron con apoyo del ministerio de Planificación (nuevamente De Vido en escena). La provincia es kirchnerista, aunque para la UTD el gobernador Juan Manuel Uturbey es más de lo mismo con respecto al ex menemista y luego kirchnerista Juan Carlos Romero.

El intendente Ruarte está más allá, pertenece al Partido Renovador, pro militar, creado por el capitán de navío Roberto Ulloa, con varios de sus integrantes acusados de delitos de lesa humanidad. El colombiano Mayorga embistió también a Pepino con su camioneta (“sólo me lastimó la mano”), cuando la empresa rechazó la presentación de 40 currículums de especialistas en perforaciones petroleras, miembros de la UTD. La impunidad salteña es de orden feudal, psicópata, y coherente.
Aquí no ha cambiado nada” dice Pepino. “Nosotros seguimos reclamando trabajo, pero además hemos puesto en marcha toda clase de proyectos y emprendimientos. Y seguimos defendiendo los recursos naturales: el petróleo y los montes que están siendo devastados”.

Independizarse de Salta
La persecución a Fernández y a la UTD es parte del paisaje común provincial. Mosconi había sido sitiada y reprimida en 2001 por miles de gendarmes. Los conflictos en esos años derivaron en al menos cinco asesinatos por parte las fuerzas de seguridad, y más de 200 heridos con armas de fuego. El Centro Comunitario Educativo Tecnológico Universitario para el Desarrollo Sustentable creado por la UTD se llama JU.VE.GO.SA.BA. (Justiniano, Verón, Goméz, Santillán y Barrios, asesinados por la represión). Aníbal Verón fue el trabajador tomado como bandera por tantos movimientos de desocupados de todo el país.
En 2004 diez integrantes de la UTD fueron detenidos y torturados en cárceles salteñas, a instancias de la empresa Tecpetrol (esto generó una campaña internacional que los liberó tras 50 días). “Hoy veo que Techint, dueña de Tecpetrol, negocia con el gobierno y le pide plata a Chávez en Venezuela. Chávez tendría que venir a invertir aquí, al norte argentino. Mucho más útil que darle plata a esa gente”.
Del conflicto ruralistas vs. gobierno, Pepino dice: “Yo estoy con el productor pequeño y mediano. Acá los gobiernos permitieron miles de latifundios que son o han sido de (Marcelo) Tinelli, (Jorge Rafael) Videla, (Manuel) Ginóbili, (Los) Macri, (Los) Romero y demás. Los productores verdaderos son los perjudicados”.

¿Qué hace la UTD?

La UTD está compuesta por unas 4.000 familias, calcula Fernández, y funciona no sólo como una máquina de resistir y pelear contra empresas, policía y camionetas, sino también como una usina de ideas.

Ø       Tiene el proyecto educativo JU.VE.GO.SA.BA que queda en un edificio de la vieja YPF, y de allí, con apoyo del INTI, egresan técnicos para el trabajo en las petroleras.

Ø       Levanta barrios (con lo que solucionan problemas de vivienda y de paso dan trabajo para 320 personas).

Ø       Reflotó una fábrica de cerámicos que ya tiene 120 trabajadores (empezó con 4); 15 ladrilleras, y huertas orgánicas que permiten el autoconsumo, generan un excedente para comercializar, y dan trabajo a miles de familias de comunidades indígenas: wichis, chulupies y ava guarani.

Ø       Organizó una fábrica de ropa (cooperativa de 11 mujeres) y un taller metalúrgico que capacitó gratuitamente a 300 jóvenes como soldadores, amoladores, cepilleros y oxigenistas, dándoles una capacitación inédita y recobrando la cultura del trabajo, no como cacareo discursivo sino como realidad.

Ø       Inventó un proyecto maderero que debería replicarse en todo el país, dirigido por Rubén Sedán y Mari Acosta, con 20 jóvenes menores de 25 años incorporados, que logró impedir que los sojeros quemen los bosques talados, evitando el daño ambiental por el humo y además recuperando esa madera. Estas personas dependían de los planes Jefes y Jefas. Hoy ya tienen su propio ingreso, desayuno y almuerzo durante la jornada laboral, y con el excedente económico la UTD decidió cubrir el sueldo de la maestra de la escuelita rural de Trementinal.

Ø       Creó un basurero ecológico, una clasificadora de semillas y Hippy Fernández, el hermano de Pepino, todavía sueña con el proyecto de turismo de aventura en la zona.

Es apenas una introducción a la UTD. “Nosotros hacemos todo lo que podemos contra la desocupación, el hambre y la destrucción ambiental” dice Pepino.
El proyecto de turismo de aventura quizás debiera incluir no sólo escalamiento, pesca y navegación en rápidos. Gambetear 4 x 4 de los que manejan el poder y el record Guiness de procesamientos a una persona, es también una aventura sobre la que la UTD sabe demasiado”.

Fuente: www.lavaca.org
1-7-08

 

Pienso en la necesidad de nacionalizar estas experiencias laborales y relaciones solidarias e integradoras de otra sociedad posible en la medida que se involucre una creciente mayoría en hacerse cargo de asociarse en lucha por los cambios para la dignidad de vida y trabajo.

 

3. El Estado contra la autogestión de los trabajadores

La Agencia de Noticias Red Acción difunde los siguientes informes realizados por los Obreros de la cooperativa Fábrica Sin Patrones (FaSinPat)  (ex Zanon).

El 12 de mayo comunican: “En cinco meses se vence la autorización que Rafael Barreiro, Juez en lo Comercial que lleva adelante la causa de Zanon, había otorgado a los ceramistas para explotar la planta. La cooperativa Fábrica Sin Patrones (FaSinPat) ya había sido reducida año a causa de un dictamen de la Cámara de Apelaciones que aceptó el pedido de SACMI S.A, firma que solicitó acortar la gestión obrera para rematar la planta y cobrar la deuda que contrajo con Luis Zanon. Tras tal resolución, los ceramistas apelan al poder legislativo de la provincia para que expropie definitivamente la planta a favor de la cooperativa antes del vencimiento. (…)

En ese marco, el jueves pasado el Sindicato Ceramista de Neuquén (SOECN) realizó una reunión con vastos sectores de la comunidad neuquina para informar sobre la situación productiva, económica y judicial de Zanon en aras de enmarcar cuál es la situación política que atraviesan. (…)

El encuentro tuvo como objetivo definir estrategias de conjunto para defender la planta partiendo de la idea de que "la base de la Gestión Obrera de Zanon es una conquista del conjunto de los trabajadores y el pueblo de Neuquén"(…)”.

El 7 de julio comunican: Después de casi 7 años de lucha y gestión obrera en las dos últimas reuniones el gobierno y los diputados provinciales dijeron que "la fábrica tiene que quedar para los trabajadores". Esto sería un paso adelante aunque todavía se tiene que concretar y hay que resolver con qué mecanismo. Ese es el debate y la lucha en la que estamos. Como en todos estos años, tenemos que confiar en la lucha, en nuestras fuerzas y el apoyo de la comunidad.

1 - Descartaron la compra de la fábrica
En primer lugar es importante decir que demostramos que teníamos razón y que la compra de la fábrica significaba que la provincia gastase más de 205 millones de pesos mientras que en Neuquén sigue faltando trabajo genuino, viviendas, y la salud y educación públicas están en crisis. El gobierno y los diputados provinciales descartaron esta variante.

2 - ¿Qué plantean ahora el gobierno y los diputados provinciales?
Una vez descartada la compra de la fábrica debería haberse empezado a debatir el proyecto de ley. Pero, según lo que dicen, ahora barajan dos alternativas. El plan A es la compra de los créditos privilegiados de la quiebra. El plan B es la expropiación. Siguen dilatando la discusión de nuestro proyecto de ley avalado por más de 90 mil firmas. Esta operación de compra significaría, en primer lugar, avalar el vaciamiento de la fábrica, una quiebra fraudulenta, o sea los negociados que hizo la familia Zanon. Además, como es una operación comercial, se parte de considerar el valor de la deuda. Otra vez aparecen los 205 millones de pesos. Por último: que la cooperativa o el estado compren las "garantías" de estos acreedores NO resuelve la situación. Porque el proceso judicial de la quiebra continúa su curso. El remate de la fábrica se mantiene. Octubre sigue en el horizonte.

Entonces ¿para qué sirve tener los papeles de la hipoteca y las prendas? Solamente para presentarse en el remate y usarlos como compensación como parte del pago del precio de remate. O para iniciar un remate especial (la propia cooperativa) separando en varias subastas el terreno y el edificio por un lado y la maquinaria por el otro. (…) En dos palabras: este mecanismo obliga primero a gastar millones en comprar los papeles de las garantías sin resolver la situación de fondo. Peor aún, hay que esperar el remate y ahí ir a competir con quien se presente. La compra de los créditos privilegiados de la quiebra NO es una solución. Es una operación comercial millonaria que no deja resuelta la situación. El juicio de quiebra sigue y la cooperativa tiene que ir a pelear a un remate. Las obreras y obreros de Zanon hemos demostrado a lo largo de 6 años que la Expropiación de la Fábrica es la solución definitiva a nuestro conflicto por que es la de menor costo económico y tiene seguridad jurídica. La expropiación depende solo de una decisión política, y que esos millones de pesos que plantea el gobierno en otras alternativas se destinen a solucionar problemas de viviendas, salud, educación y para generar trabajo genuino.

Hace 6 años que tenemos la fabrica en producción bajo el control de los trabajadores.Hace 6 años que exigimos la solución definitiva. Luchamos por la expropiación para que la fábrica quede en manos de los trabajadores y la comunidad. Necesitamos una decisión política ¡¡¡ ya!!! Porque en el mes de octubre vencen los plazos de la cooperativa Fasinpat.

Ø       En tres oportunidades (año 2003-2006-2007) presentamos nuestro proyecto de ley de Expropiación en la Legislatura Provincial, el cual está respaldado por más de 90.000 personas que lo expresaron a través de sus firmas en distintos petitorios.

Ø       La expropiación está contemplada en la constitución nacional y provincial en sus artículos 76 y 83.
 La mayoría de los casos de fábricas y empresas recuperadas (más de 160 en casi todas las provincias de Argentina) se encaminaron por medio de leyes de expropiación votadas por las legislaturas provinciales.

Ø       Esto es así por que la expropiación es la vía más directa, más rápida y económica para una solución de fondo. ¿Por qué? Porque no es una transacción comercial sino que se considera el bien común.

Ø       Además hay que recordar que el 95% de toda la maquinaria de la fábrica YA es del estado provincial por la deuda que la familia Zanon tenía con el IADEP. ¿Para qué comprarla de nuevo?

Ø       La expropiación significaría más puestos de trabajos, ampliar el trabajo con la comunidad, con donaciones, festivales, etc.

Ø       Sabía usted que en estos 6 años de gestión obrera hemos incrementado la producción de 20 mil metros cuadrados de cerámico en el 2002 a 400 mil en la actualidad y que hemos generado más de 220 nuevos puestos de trabajo genuino y que hoy somos 470 familias que vivimos directamente de la fábrica y 1500 familias indirectamente?

Ø       Sabía usted que para seguir produciendo tuvimos que pagar una deuda de la familia Zanon con el EPEN de $1.500.000?

Ø       Sabía usted que mensualmente pagamos casi 600 mil pesos en electricidad y gas, más las multas que nos aplican?

Ø       Mensualmente donamos más de 1000 metros cuadrados de cerámicos destinado a las familias de escasos recursos y que hemos realizado obras destinadas a la comunidad, como el Centro de Salud "Nueva España", tres viviendas a familias de escasos recursos en el mismo barrio, y también se construyó una casa para los hijos de la familia Azocar.

Ø       La comunidad, artistas, intelectuales se han pronunciado a favor de la continuidad de nuestra fuente de trabajo.

A lo largo de estos años, han querido quebrar nuestra lucha a través del desalojo, presiones judiciales, amenazas, etc, pero también a través de la presión económica con abultadas tarifas de luz y gas y con multas enormes por nuestro consumo, mientras las empresas petroleras no pagan un centavo de estas”.
Fuente: www.anred.org

Éste es un ejemplo de como la democracia restringida (Estado y gobierno en las distintas jurisdicciones) se organiza para bloquear la autogestión de trabajadores y de campesinos, la economía social y la democracia de las asambleas populares pero tales experiencias socioeconómicas y político-culturales de los de abajo conforman herramientas para superar la fragmentación social, desestabilizar la feudalización del país e instalar formas democráticas de administrar asuntos públicos.

La autogestión de los trabajadores al igual que la de los artistas (movimiento de músicos independientes, cooperativas de teatro, etc.), la del Movimiento Nacional de Campesinos e Indígenas y la de organizaciones tanto por viviendas dignas como por barrios provistos de condiciones saludables de vida, coinciden con la resistencia prospectiva de la Unión de Asambleas Ciudadanas en encaminar otra sociedad, otro país y otro Estado mirando por necesidades e intereses de la diversidad popular.
 

 


 

 

III. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la tercera hipótesis

Quiero destacar por qué es prioritario salir del análisis coyuntural, parcializado y polarizado del conflicto agrario y para ello, resulta útil leer a Walter Alberto Pengue en El Desarrollo Rural Sostenible, conflictos ecológicos distributivos y retenciones ambientales”.

1. La ausencia de análisis de largo plazo e integral

Walter Alberto Pengue que advierte:

La discusión campo gobierno, enmarcada por el exclusivo interés sectorial (desde ambos lados), sobre la apropiación de la renta ambiental del país, demuestra solamente lo limitado, y escaso escenario, del análisis de largo plazo.

Es claro que cuando existe explotación de un recurso natural que

Ø       implique -por su uso-  un proceso de transformación importante, en algunos casos hasta sobreexplotación;

 

Ø       genera una renta ambiental importante y por otro lado rentas extraordinarias coyunturales (que a veces impulsan los procesos de degradación) cuando es transformado e incluso

 

Ø       forma parte de un proceso de apropiación en el mercado internacional:

 

Es un derecho y un deber de Estado tomar debida cuenta de todo el proceso y promover una recuperación del bien ambiental vía los mecanismos apropiados para hacerlo y aprovecharlos en el propio beneficio de la región involucrada”.

El Consultor Agropecuario e Investigador de la UBA continúa:

Conflictos ecológicos distributivos y retenciones ambientales

Argentina es un país rico con una buena parte de su población pauperizada y con una concentración de la riqueza, que a pesar de discursos distributivos, no se plasma en la mejora del bienestar general.

La discusión original del problema ambiental reside en una lucha por la apropiación de la renta proveniente de los recursos naturales (generalmente hasta su agotamiento) tanto por sectores foráneos como por quienes históricamente han concentrado y acumulado poder desde dentro.

Los conflictos ecológicos distributivos emergen de la discusión con que los diferentes actores sociales se relacionan con el mundo natural y con sus propias formas de vida referidas en general a bienes en disputa o a la afectación de ciertos sectores por otros, derivados de un mal uso de éstos. Otro aspecto vinculado puede tener relación con las formas en que se distribuyen las externalidades (los impactos no calculados en las cuentas de costos y ganancias), producidas por el sistema económico, la colocación de estos pasivos ambientales, el poder para hacerlo y las metodologías para su valorización, si esto fuera posible y aceptable. Una cuestión vinculada tendrá relación con, por un lado el acceso y por el otro, los “derechos” públicos, privados o colectivos.

Una cuestión importante en el tema de los conflictos tendrá que ver con el nuevo orden internacional que ha reasignado un uso específico a los recursos naturales (por ejemplo, alimentos o energía) y que, por tanto, fomenta una reapropiación y explotación de la naturaleza en la era de la globalización criticando que esta resolución no se podrá hacer bajo la única lógica del mercado cuando existen innumerables inconmensurabilidades que no se resuelven ni resolverán desde el mercado o con “más mercado”.

En definitiva, los conflictos ecológicos distributivos resultan de tensiones existentes en el proceso de reproducción de ciertos modelos de desarrollo y su existencia además, aparece como restringida a especificidades espaciales o discusiones sobre algún tipo de recurso.

Hay muchos casos de conflicto social que apoyan la tesis de la existencia de un ecologismo de los pobres, es decir, el activismo de mujeres y hombres pobres amenazados por la pérdida de recursos y servicios ambientales que necesitan directamente para su supervivencia. Los lenguajes que usan pueden ser, por ejemplo, el de los derechos humanos, o los derechos territoriales indígenas o el lenguaje de los valores sagrados aunque ellos no sean miembros de la cofradía de la “ecología profunda” como enumera el economista ecológico Joan Martinez Alier.

Cuantos agricultores y campesinos que hoy día luchan en la Argentina por la tierra, por el acceso al agua, por la protección de sus formas locales de producción y alimentos, si uno les dijese: tú eres ecologista... Te responderá, ecologista? tu madre!… Sin embargo, son estos los actores que han estado desde siempre en la lucha por una justicia ambiental, por una defensa de la sostenibilidad de sus fuentes primarias o por la vida misma. Miles a lo largo y ancho de este mundo han dejado su vida en esta lucha. ¿Ambiental o Social? Es igual, si en definitiva hablamos de lo mismo. Los zapatistas de hace un siglo, son los ecologistas populares de hoy, en palabras del etnoecólogo mexicano y latinoamericano, Víctor Toledo.

En el caso de Argentina, la mayoría de estos conflictos se apoyan en la problemática derivada de la mala gestión de los recursos naturales…

El principal conflicto ambiental existente es, de hecho el conflicto por la tierra. De la no resolución del mismo derivan muchísimos otros problemas que en el país no se han resuelto. Al considerarse a la tierra un bien de renta, la cuestión reside en la discusión de la apropiación de sus beneficios y por tanto de quien detenta su propiedad. Para uno u otro fin. Son muchos los que consideran por otro lado, que la tierra no es meramente un recurso. La tierra es mucho más que eso, es un espacio de vida y una herramienta de transformación social como declaman desde hace mucho tiempo, miles de agricultores federados o no y otros movimientos campesinos e indígenas.

La cuestión de la extranjerización de la tierra y la concentración de la misma tienen en el país el mismo origen: la fuerza del capital. Incluso si la tierra se comprara con fines conservacionistas la cuestión no se resolvería. Sólo lograríamos más espacios para que señores feudales decidan quién entra y quién no en sus cotos o bien con mejores intenciones que éstas, no sería suficiente para una gestión sostenible del recurso.

La única manera de resolver el serio conflicto de la tierra en la Argentina es avanzar hacia un proceso de reforma agraria integral donde la misma sea gestionada según sus fines por los agricultores propendiendo a un proceso de producción en manos de la agricultura familiar que fomente e impulse a la soberanía alimentaria.

Pensar que la inserción del país en el comercio global dará solución a estos problemas es sencillamente una falacia imposible de sostener, cuando estamos viendo con claridad el destino y la forma en que se maneja la producción nacional.

Hoy en día la sobreexplotación del recurso es la moneda de cambio con la que se paga esta intensificación direccionada. El resultado es la deforestación que en la Argentina alcanza una tasa superior a las 250.000 hectáreas distribuidas en el Chaco Seco, Húmedo, las Yungas incluso los relictos del caldenal pampeano. El modelo de agroenergéticos o agrocombustibles presionará aún más sobre prácticamente 3.000.000 nuevos millones de hectáreas de tierras marginales, a las que se entra sólo con tecnología e insumos”.

2. Los graves efectos del actual modelo de desarrollo y respuestas sociales

El Dr. Ingeniero Agrónomo Walter Alberto Pengue explica:

Los problemas de degradación y erosión comienzan a manifestarse nuevamente a pesar, de la existencia de nuevas prácticas agrícolas como la siembra directa, que aplicadas en condiciones de monocultura o con rotaciones ineficientes desde el punto de vista agronómico no resuelven el problema de la erosión y por supuesto pueden incrementar otros, como el incremento de la contaminación química.

La pérdida de biodiversidad es un fenómeno creciente que amenaza a la mayoría de las eco-regiones argentinas. La biodiversidad es una propiedad de los ecosistemas y de las sociedades que es necesario preservar y utilizar en su beneficio conjunto.

Los problemas de contaminación de los acuíferos, son un tema de preocupación especialmente en un país donde la intensificación de la agricultura industrial es un hecho exitoso, justamente porque no incluye ni paga ninguno de los costos ambientales y sociales que genera.

El acceso a las fuentes de agua y su utilización es otra problemática importante en tanto y en cuanto, unos capitales las quieren apropiar para si y para su disfrute privado (nacientes de ríos patagónicos, humedales) o bien para utilizar los cuerpos de agua como receptores de contaminación, como el caso de las pasteras. Ambos conflictos han generado una fuerte respuesta social que superó y de alguna manera enseña caminos a funcionarios y técnicos.

La sobreexplotación de los recursos forestales y la pesca, genera conflictos socioambientales en distintas regiones del país por efecto generado por la desaparición del recurso, la contaminación del ambiente, efectos a la salud y el empleo.

La contaminación agroquímica en pueblos y ciudades nuevamente es un factor que ha hecho que varias comunidades se organizaran incluso por encima de sus decisores políticos, que por error u omisión u otros intereses menos santos, miran para otro lado.

Peor aún es la contaminación y depredación provocada por las minas a cielo abierto que nuevamente tienen a las asambleas y actores sociales como emergentes reaccionarios de este nuevo ecologismo de los pobres y los no tan pobres.

La extracción de recursos minerales, prácticamente subsidiados por legislaciones que atentan contra el país, lo mismo que las formas de producción y explotación de otros recursos no renovables como el petróleo o el gas, ameritan una profundización de los análisis y conocimiento de los temas por parte del Estado.

Evidentemente que estas cuestiones no se resuelven con más comercio. Sino, solamente con más justicia y democracia.

Por supuesto que los recursos naturales con que nació al mundo esta Argentina (tierra de la plata, tierra de la riqueza) están para ser aprovechados en beneficio de todos y no sólo de unos pocos.

Todos los casos mencionados implican una importante renta ambiental, hasta hoy día pobremente estudiada y menos aún considerada en las cuentas y los cálculos de los economistas. Estos cálculos no sólo se sostienen por balances monetarios, sino por cuentas de mejoras o pérdidas del bien ambiental y en definitiva del sustrato o la base de recursos de estos bienes que detenta el país.

Es sobre el usufructo de un recurso que trasciende a la propiedad de un privado, sobre el que deberían calcularse las retenciones, y ser vistas no como un elemento único para apropiarse de una mejora coyuntural de precios internacionales, sino como un resarcimiento al país de la extracción del bien, de la remediación de parte de sus daños y, especialmente, muy especialmente, como una medida de restitución de fondos para el sostenimiento de un modelo productivo en el tiempo.

Para crecer y desarrollarse, es necesario producir. Y producir en muchos casos significa transformar. Esto involucra cambios importantes seguramente en el paisaje. Hoy en día este proceso sucede en forma desprolija y desordenada y peor aún sin ningún objetivo de desarrollo nacional.
Argentina sólo crece…en los números de los saldos exportables de granos, minerales, petróleo y hasta biodiversidad (exportación de especies o productos y también en el tráfico ilegal de fauna).

Ninguno de los conflictos ambientales o sociales especialmente sobre la cuestión de la tierra o de los recursos ha sido resuelto.

Es un momento de oportunidades, más allá de la coyuntura. Pensar en un ordenamiento del territorio, que no se realice sin la participación de todos los sectores generará solamente un resultado parcial, entonces netamente insuficiente. Seguiremos siendo así, productores de diagnósticos sobre un problema creciente, quizás el problema más grande de Argentina: Cómo crece el país, el que más allá de todo, lo seguirá haciendo de la mano y transformación racional de sus recursos”.

3. El sistema global se apropia desertificando con total impunidad

Walter Alberto Pengue plantea:

El porqué de las retenciones ambientales y la base de recursos

Queda claro, que el sostenimiento y el crecimiento de la economía de los países en vías de desarrollo viene de la fuerza y la apropiación con que estos defiendan el uso de sus recursos naturales. Los actores del mundo global (países desarrollados y grupos corporativos) han detectado hace tiempo esta capacidad de países como la Argentina, de producir bienes y de obtenerlos a costos bajos.

Los decisores de políticas (ambientales, agropecuarias, energéticas) de la Argentina, poco han tenido que ver, respecto de la instalación en la agenda nacional e internacional del país, de una línea que defienda y haga valer los bienes que nuestras economías exportan y las empresas o traders “toman a costos cero”. Lo mismo hacen hoy día, los grandes grupos financieros, devenidos en inversores en bienes tangibles como los alimentos o la energía, y que tienen a los ya remanidos “pooles de siembra” en Argentina y las economías vecinas, también en su centro.

O acaso, se valúan en las cuentas de nuestros bienes exportables (granos, carnes, leches, maderas, petróleo, gas, minerales), los recursos básicos sobre los que éstos han sido producidos o extraídos, como el paisaje, el medio natural transformado, la extracción de los ricos nutrientes de suelos aún algo ricos de la tierra pampeana y chaqueña, el agua virtual, la irradiación solar por unidad de área o el clima que permite duplicar cosechas en el mismo tiempo.

Así como se escuchan los campos de sirena sobre las bondades de muchas nuevas tecnologías, algunas serán veraces y otras tantas, solo falacias habrá que escuchar aún con más atención, las consideraciones en este siglo XXI sobre el valor de nuestros recursos naturales (no sólo de los bienes exportables en el mercado mundial ¡!!), sino la base de estos recursos que les sostienen, y hasta ahora (sólo hasta ahora no hemos considerado).

Tampoco las economías más ricas, los grandes grupos económicos y los traders de los negocios agrícolas o energéticos, pagan a las naciones pobres, cuota alguna por este “alquiler” de su espacio vital. Pero es claro, que lo utilizan.

Es tiempo de empezar a hacerlo. El calculo y el resarcimiento por el uso de los recursos, vía retenciones ambientales, puede ser un factor novedoso para mantener la base de recursos y ayudar a construir el desarrollo en el interior profundo, de dónde provienen los bienes pero hacía dónde prácticamente no fluye nada nuevamente.

La exportación de nutrientes y otros bienes ambientales sirven también para ayudar a comprender formas y tendencias irracionales en el uso de los recursos y son especialmente importantes de ver, para economías como la nuestra, basada en ellos.

Justamente para el caso argentino, la cuestión de la exportación de nutrientes es de una cuestión vital. El país exporta, junto con sus granos hacia los mercados de ultramar, la mayor riqueza de la pampa argentina y de las regiones extrapampeanas. Si una de las siete cuencas de nutrientes más rica del mundo como ésta se vacía, la posibilidad de mantener algún tipo de producción se ofrece solamente a través de la incorporación de nutrientes vía fertilizantes sintéticos.

¿Se comprende en el país este vaciamiento y sus consecuencias?. Aparentemente no. Argentina desde su corta historia agrícola ha hecho un uso si bien no sostenible, por lo menos no intensivo de los recursos del suelo, manteniendo de alguna forma y dependiendo del período la caja de ahorros de nutrientes o su reposición natural.

Con la llegada de la agriculturización a Las Pampas, el proceso comienza a revertirse y hoy día con la intensificación sojera la salida de nutrientes del suelo es permanente.

En términos de volumen extraído con el cultivo soja, desde los comienzos de la agriculturización en la década de los setenta (1970/71) hasta el año 2005, Argentina ha perdido 11.354.292 millones de toneladas de nitrógeno (ya descontada la reposición natural), 2.543.339 millones de toneladas de fósforo y valores muy elevados de los demás nutrientes y oligoelementos, a pesar como he comentado de su buena disponibilidad en un suelo, que no obstante se va vaciando.

A valores en dólares, y solamente tomando como referencia una equivalencia con la restitución de lo perdido (que asumimos es una simplificación de la realidad del balance de nutrientes), con fertilizantes minerales, los costos incumben cifras sumamente elevadas. Argentina ha perdido unos u$s 2.895.344.460, 2.638.055.818, 890.168.650, 461.509.880, 86.251.130 y 71.531.320 para el nitrógeno, potasio, fósforo, azufre, calcio y magnesio exportados.

Es posible que esto aún no se quiera ver, hasta llegar al vaciamiento de las pampas (Pengue, 2002, 2003). No es un precio de mercado lo enumerado pero es un “valor” que de alguna manera debería ser reconocido y manejado, no sólo a escala regional sino como veremos con la problemática del agua a escala global. Los suelos ricos del mundo son cada día más escasos y no es posible “hacer nuevo suelo” en los términos en los que la humanidad los consume, degrada y necesita. Es un valor de resguardo futuro que países como la Argentina deberá tener muy en cuenta.

En el caso de la producción sojera pampeana, la extracción de nutrientes ha sido especialmente importante, por ser ésta una de las áreas de mayor producción de la oleaginosa.

Las provincias pampeanas (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba) alcanzaron en conjunto una extracción total de elementos mayores (N, P, K, Ca, Mg, S) de 20.305.794 toneladas y 244.449.822 kilogramos de micronutrientes (B, Cl, Cu, Fe, Mn, Mo, Zn), siempre tratando exclusivamente la extracción de la soja.

La extracción por hectárea, durante todo el periodo ha sido también muy alta llegando a los 158 kilogramos para los nutrientes principales (N, P, K, Ca, Mg, S).

La degradación del suelo, en el caso que nos ocupa de la extracción de nutrientes, siempre fue vista por una parte de los colegas agrónomos y algunos institutos de investigación agrícola como “un problema desbalance”, donde para resolver la cuestión, era necesario solamente incrementar la reposición vía fertilizantes minerales.
Ello no es del todo acertado, al no considerar en este análisis los costos devenidos de las externalidades producidas en este proceso de intensificación agrícola creciente y que son de tipo ecológico (contaminación química, degradación física, eutrofización, incremento del riesgo ambiental) y a la salud (aumento de las enfermedades producidas por contaminación, agroquímicos tanto en trabajadores como en la población rural y periurbana).

Sin embargo, la actividad humana está alterando en forma radical el ciclo del nitrógeno a través e la producción de alimentos. La cascada de nitrógeno” es un impacto ya comprobable a escala planetaria derivada directamente de actividades que están incrementando la cantidad de nitrógeno reactivo que circula a través de la tierra, aire y agua. La razón de ello es la fabricación de nitrógeno reactivo como fertilizante para incrementar la producción (Anuario Geo, 2003).

Por tanto, la recomendación de fertilizar en forma permanente a las cosechas, esconde este creciente costo ambiental por un lado y una obligación al agricultor por el pago de fertilizantes minerales para reponer en un proceso artificial y de corto plazo, por el otro.

Por supuesto que Argentina, en lugar de volver hacia un proceso de ecologización de su agricultura y por tanto reconstituir los recursos perdidos, va por el camino opuesto, creando una dirección de mineralización que apunta lógicamente, a la fertilización de los campos vía nutrientes sintéticos. ¡Cuidado! legisladores con lo que impulsan.

Los nutrientes “naturales” y cumpliendo sus ciclos en el suelo pampeano son otro valor que tiene el país y que de una forma u otra deberá contabilizarse en las cuentas ambientales y económicas en el futuro más allá de la teoría convencional de la renta que incluya también esta renta ambiental subvaluada. ¿Quién no sabe esto? Desde el señor Frers, de la Sociedad Rural Argentina de principios del siglo pasado, que recomendaba en sus escritos a sus colegas de esa institución, arrendar los campos (de los terratenientes) a los inmigrantes italianos (nuestros primeros “chacareros”), con el compromiso de devolverlos sembrados con alfalfa, lo sabía claramente.

Muchos de esos chacareros, alquiladores de campos a precios viles, ¡nunca!, llegaron a tener una lonja de tierra. Hurguemos en la historia…

En esos tiempos, Argentina se escribía con “A”…de alfalfa. Hasta los que hoy, repiensan la necesidad de la rotación ganadera que nunca debimos abandonar o quienes desde fuera miran a la pampa como esa tierra rica y “sobrenatural” en nutrientes, que a menores costos por algunas campañas, les permitirá apropiarse de una renta ambiental que ya no existe en otros lados. Todos lo saben, o casi todos…

Si la tierra es importante, tanto o más lo es el agua, cada día más escasa y contaminada. El comercio agrícola mundial puede también ser pensado como una gigantesca transferencia de agua, en forma de materias primas, desde regiones donde se la encuentra en forma relativamente abundante y a bajo costo, hacia otras donde escasea, es cara y su uso compite con otras prioridades (Pengue, 2006). Habrá que ver estas cuestiones, y comenzar a reclamar a quienes ganan con nuestros recursos en el sistema global, por estos.

Resulta aún poco difundido en nuestra cultura, pero despierta un notable interés para quienes planean estratégicamente el futuro mundial el hecho de que también ‹la Patagonia › es una fuente muy importante de agua potable (la segunda fuente del mundo en cantidad por habitante), garantizada a través de infinitos ríos, arroyos, vertientes y hasta grandes extensiones de hielos continentales. Los espacios del planeta que tienen disponibilidad de agua dulce y densidad poblacional baja se han convertido en el botín de los poderosos del mundo, que se los disputan para garantizarse su bienestar y calidad de vida.

Y así pueden seguir los análisis respecto de otros recursos. Incluso más, como serían los sistemas de transacción económica si además de los cálculos sobre los intercambios físicos de las bases de recursos, se consideraran en las cuentas de cambio, los costos energéticos de los procesos de producción no incluidos hoy día en todos ellos.

Para iniciar el proceso, el cálculo es ya posible sobre bienes tangibles como los nutrientes o el agua. Desde aquí, podrían estimarse claramente la salida de recursos y técnicamente determinar su valoración para discutir la construcción del indicador que permita, el cálculo de esta retención ambiental. Por supuesto que este cálculo no será el mismo para las distintas eco regiones, sino que puede incorporar variables como tipos de suelos, estructura, niveles iniciales de nutrientes, materia orgánica, tipos y destinos de la producción (no es lo mismo calcular nutrientes “que se van del sistema” en las exportaciones, que aquéllas que pueden “volver” al sistema, por ser utilizados localmente), niveles tecnológicos y demás.

Es claro que la retención ambiental, es un nuevo guarismo, distinto al concepto de apropiación por la vía de las retenciones móviles, devenido solo en el interés por apropiarse por parte del Estado de una renta extraordinaria y conyuntural, sino que responde a la búsqueda de una gestión y administración sostenible de los recursos naturales, más allá de estas situaciones de precios extraordinarios y que deberían seguir consustanciándose incluso en situaciones de precios normales.

La retención ambiental, como bien se ha dicho, será distinta para cada tipo de bien natural, pero lo que deberá asegurar es un resarcimiento adecuado por el uso del mismo, que asegure en el futuro, alternativas productivas si es un bien agotable como el petróleo o el gas, o un uso sostenible si es un bien como el recurso suelo”.

4. La importancia de los chacareros que se los quiere hacer desaparecer

Walter Alberto Pengue destaca:

Chacareros y chacareras….

América Latina es la región más urbanizada del mundo en desarrollo. El nivel de urbanización era del 75.3 por ciento en el 2000 y se estima que llegará al 80,4 por ciento en el 2020. Argentina es uno de los representantes fieles de estos guarismos. Hoy día es mucho más probable que usted, amigo lector, se encuentre y converse cara a cara, y día a día, con un urbanita, con un hombre urbano, que con alguien del medio rural. Sin embargo, un país, en especial de las dimensiones territoriales de la Argentina, enfrenta un serio riesgo estratégico, si se vacía de gente, si se lo vacía de agricultores…

El mantener a los chacareros en el campo, es una cuestión estratégica. Podrían aprender algo nuestros políticos de los europeos o los norteamericanos, o porque no, de los japoneses o hasta los neozelandeses, que les subsidian “para clavar la guampa en la tierra” y no moverse.

Pero como acordarse de los “chacareros”, si ni siquiera los medios recordaban este nombre. Eran como hablar de la chata, el sulky, las garlochas, las alpargatas, la sieteup o la bombacha bataraza. Ya desde la cacofonía de los “clarinetes” rurales supimos leer cada sábado, durante más de una década, que el nuevo nombre para los hombres de campo, debería ser el de “chacrers” (como los bautizaron algunos desde estas columnas), “farmers” o productores… O el “descubrimiento” del campo por sociólogos rurales que se habían quedado en los setenta en sus estudios sin comprender las nuevas alianzas, los nuevos actores y los enormes procesos de cambio que estamos viviendo, hasta el periodismo progresista que consultaba desesperadamente que era una hectárea o un quintal o el más conservador, siempre más vinculado al campo de los ruralistas terratenientes, preocupados por sus asados domingueros en riesgo…

Si hoy día, hasta el clarinete rural, habla de chacareros… ¡Cómo se da vuelta la taba…!

Una pena, pero también una oportunidad. Hoy, de una manera burda y hasta brutal, la sociedad argentina, que vivió como Buenos Aires, de espaldas al interior, percibió que hay cosas distintas en el campo. Que más allá de la equivocada alianza de sectores rurales que defienden distintos y hasta enconados intereses, hay chacareros pequeños y medianos y también grandes productores y hasta pudieron revisar sus diferencias y objetivos. También se pudo ver y comprender, que en algunos casos, la lógica campesina, supo mostrar que está más cerca de la construcción de una soberanía alimentaria, importante para la nutrición y la revitalización del interior.

La apertura de la economía argentina, el proceso de globalización, la intensificación tecnológica, especialmente en el agro, la llegada de nuevos actores sociales, la facilitación de acceso a los recursos naturales (tierra, petróleo, gas, biodiversidad) por parte de capitales foráneos no ha tenido antecedentes y parece no tenerse ningún interés estatal en ponerles algún límite (leyes como las de extranjerización de las tierras en la Argentina o una imprescindible ley de arrendamientos, duermen el sueño de los justos en los cajones legislativos).

Los resultados a nivel predial y regional, no se han hecho esperar. Con sus diferencias, el problema de la concentración se encuentra en todas las regiones. Un aumento muy intenso en la escala productiva, no sólo en la agricultura sino en otras economías regionales, el desplazamiento de la pequeña y mediana agricultura, el desplazamiento de las producciones locales en beneficio de la agricultura de exportación y de renta, la pérdida de pautas culturales y sociales, el despoblamiento del campo, son hoy en día cuestiones insoslayables, que deben revertirse prontamente, si se pretende asegurar la sostenibilidad del desarrollo rural en el campo argentino. Sostenibilidad no es crecimiento coyuntural. Sostenibilidad no es shopping en los pueblos.

Este despoblamiento del campo, que afectó en los años noventa principalmente a los agricultores chicos, más pobres, o más endeudados, ni que hablar de los campesinos e indígenas (de los que ahora se acuerda algún gobierno para utilizarlos bobamente) siempre impulsados hacia las ciudades a vivir en condiciones subhumanas, hoy en día es un recuerdo latente pero también una amenaza permanente por la apropiación de las tierras de nuevamente los pequeños (de alto valor por hectárea) por parte de inversores nativos y foráneos, que los destinan a los pooles de siembra.

Se debe poner el foco y la preocupación, que a pesar de los avisos que se les viene haciendo a los decisores de políticas, nunca atendieron, sobre quienes están accediendo rápidamente a las tierras, que de una manera u otra, por las buenas o por las malas están abandonando los pequeños y medianos agricultores.

El campo argentino hoy es más complejo aún que antes. Prácticamente es una copia sectorial de lo que es la Argentina. Muy pocos ricos, clase media y aún una buena cantidad de pobres en muchas eco-regiones de la Argentina. Especialmente los últimos, fueron los más afectados en los años noventa y los guarismos estatales, mostraban la desaparición de prácticamente más de 100.000 agricultores, y sus familias durante esos periodos (Cuadro). Fueron muy pocos, los sectores que miraban este escenario de destrucción de la base rural de la Argentina.

En muchos casos, son estos pequeños y medianos agricultores, los sobrevivientes de ese período, los que han reaccionado con mayor énfasis sobre la aplicación de retenciones móviles, que en el caso de los más alejados de los puertos o en eco regiones con menor productividad que en las Pampas, literalmente volverían a formar parte de los cuadros estadísticos de “ex productores”. (…)

Actualmente, de los 170 millones de hectáreas agropecuarias de todo el país, 74,3 millones de hectáreas están en poder de tan solo 4 mil dueños. Son las propiedades que van desde las 5.000 hectáreas en adelante, debiéndose recordar que hay en el país casi 300.000 productores, lo que implica que el 1,3 por ciento de los propietarios posee el 43 por ciento de la superficie de tierra en Argentina.
En la región pampeana, donde están las tierras más cotizadas, hay 4.110.600 has en manos de solo 116 dueños.

Además de la concentración de la tierra por parte de grupos económicos nacionales es ya insoslayable la preocupación por el acceso y llegada de grandes capitales internacionales que avanzaron sobre la propiedad rural argentina, mencionados en la presentación. Los ejemplos más conocidos son los del grupo Cresud que compro 500.000 has y 200.000 vacunos. Nettis Impianti, con 418.000 has en La Rioja, con un pueblo adentro, la empresa australiana Liag, que compro 68.000 has en Salta y Formosa, el grupo italiano Radici, con 40.000 has en San Luis, el conde alemán Zichy Thyssen, dueño de 80.000 has en la misma provincia, y el grupo Benetton con 1.000.000 de has en la Patagonia. En Misiones un grupo chileno compraba en 2005, 172.000 hectáreas y las cifras siguen en todas las provincias argentinas.

Todo legalmente. No existe ninguna limitación para el acceso, en cantidad, superficie o ubicación de los extranjeros al territorio argentino ni de los argentinos en cuanto a la escala de tierras a comprar.

Increíblemente poco se dice respecto a los dueños de la tierra, de grandes extensiones aún en la Argentina. El 75 % de la producción agrícola está hecha por arrendatarios. Aquí se mezclan los pooles de siembra con hasta pequeños y medianos agricultores, que compiten de manera desigual por las tierras para la producción. Ya se sabe quien gana…Si estos arrendatarios pagan en promedio un 40 % de lo cosechado a los dueños de los campos, estos últimos son unos de los grandes ganadores del negocio agrícola, que sin incurrir en ningún riesgo climático o productivo, obtienen grandes ganancias.

Es aquí donde la acción y el trabajo del gobierno es crucial. De no mediar una Reforma Agraria Integrada, que ordene el territorio en la Argentina, la inequidad, seguirá siendo la moneda de cambio en el sector rural, pero también en lo urbano.

La población pauperizada de las grandes ciudades da cuenta de esta inaccesibilidad nuevamente a una vivienda digna sobre una parcela de tierra. Existen voces que hablan de la emergente necesidad de una reforma urbana que supere la especulación inmobiliaria y de cuenta de los millones de seres humanos que no cuentan para ningún plan de desarrollo (por no tener ninguna vinculación al partido de turno) y sin embargo son fuerza bruta de trabajo y de servicios a la propia ciudad.

Campo, ciudad y ambiente están sin embargo, mucho más ligados de lo que se cree. Hemos dado cuenta de la importancia para los ciudadanos de la demanda de recursos pero más aún una mala gestión de los recursos en el campo o las presiones directas sobre el medio natural pueden desencadenar serios conflictos ambientales sobre las ciudades. La vulnerabilidad de las ciudades y pueblos y de los ecosistemas a fenómenos climáticos antes inexistentes u extremos da cuenta de cambios profundos que nos afectan de cerca con consecuencias no sólo económicas”.

5. La crisis alimentaria como crisis del sistema capitalista

Walter Alberto Pengue propone:

Una OPEP de los alimentos

En otra investigación, he analizado la crisis mundial alimentaria, que no es más que una crisis del sistema económico global y que no puede ser resuelto con los mismos instrumentos y los organismos, que han creado el problema. Existe una enorme responsabilidad de organizaciones globales, que en lugar de atacar la crisis, están colaborando en hacer crecer el daño producido.

La revolución verde, destruyó pautas culturales y de producción agrícola de millones de agricultores y de países enteros. La nueva revolución del campo, promovida como la nueva alternativa, puede generar aún más problemas que soluciones.

Los agricultores deben volver al campo. A producir sus propios alimentos. A reproducir sus espacios de vida. Y los pueblos nutrirse de los productos de su propia gente y no de los provenientes solo de los grandes países exportadores, y de los grupos económicos que les dominan, que son los grandes traders cerealeros. En los años ochenta, el clarificador libro Los Traficantes de Granos, de Dan Morgan, hacía solamente una advertencia de lo que sucedía y que vendría. Hoy enfrentamos un escenario aún más complejo, desordenado y concentrado.

El ranking de todas las empresas exportadoras de la Argentina del año 2007 aparece encabezado por la compañía Cargill con ventas al exterior por u$s 4.317,6 millones; en segundo lugar se ubica el grupo Bunge con u$s 2.673,7; en tercer lugar se encuentra LDC Argentina (subsidiaria de Grupo Louis Dreyfus) con u$s 2.030,9 millones. Estas tres empresas cerealeras encabezan el ranking de todas las empresas exportadoras del país. Un puñado de empresas cerealeras (que se completa con Nidera SA, Noble Argentina (subsidiaria de Noble Grain), ADM Argentina S.A y Aceitera General Deheza SA) son las que manejan la exportación de granos del país. Por supuesto, que los productores tienen algo que ver con este negocio y se benefician en este punto poco de él. Los otros grandes grupos de los primeros diez grandes exportadores, responden a empresas petroleras (como Repsol), o exportadoras de cobre y oro como Minera La Alumbrera.

Las firmas cerealeras, liquidan al productor un precio menor al vigente en los mercados internacionales (basta mirar los precios diarios de Chicago y Buenos Aires) (descontados los derechos de exportación (retenciones), sumados los gastos de comercialización y flete correspondientes, a lo que debería sumarse un error de cálculo que merced a la anuencia de la SAGPyA estaría afectando a los productores, por un mal cálculo entre las diferencias de aplicación de los valores FOB y FAS teórico, un guarismo creado y publicado por la primera. El hecho aparentemente beneficiaría aún más a los traders en detrimento de los agricultores.

Ahora bien, podríamos preguntarnos porque un país “cerealero” como la Argentina, no ha decidido aún, operar con su propio trader, una propia empresa estatal que maneje, en lo posible, el mayor caudal del negocio agrario de exportación y junto con otros países (Brasil ?, Paraguay, Bolivia, Canadá, Australia), discutir un nuevo modelo de negocios, que permita crear, como fuera en su momento, la OPEG, la Organización de Países Exportadores de Granos y hacerse en su propio beneficio, de un negocio que hoy solo beneficia a otros.

Desde esta nueva organización, será mucho más factible ayudar a organizar un mundo hoy hambreado especialmente, y ayudar a regular el sistema global de una manera más sostenible y humanitaria. No podrá hacerse de ninguna otra forma”.

Bibliografía de referencia
Buzzi, E. et al. La tierra. Para que, para quienes, para cuantos. Federación Agraria Argentina. Buenos Aires. 2005.

Fuente: www.ecoportal.net / 27-6-08


La deliberación pública para tomar decisiones, programar y poner en práctica los cambios planificados en sus lineamientos básicos requiere elaborar concepciones sobre las perspectivas de mediano y largo plazo del desarrollo a concretar y sobre el carácter multifacético e interconectado de esa realidad social a transformar.