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Diciembre 2007

HIPÓTESIS: I/II/III

 

I.

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS

Planteo:

El capitalismo impone su funcionamiento político económico -que denomina Mercado-
como si éste tuviese una existencia propia 
a semejanza de la Naturaleza 
y no fuese su creación hegemónica.

En consecuencia,
implanta de un modo encubridor la prioridad 
del crecimiento lucrativo de oligopolios sobre el desarrollo social. 
Oculta su carácter dictatorial y criminal porque
inculca
la percepción y la lógica de cuál debe ser 
la 'normalidad' de sociedad y de persona. 

Como resultado de esa distorsión en la concepción de la realidad, 
las mayorías quitan responsabilidad a los monopolios 
del Mercado  
de perseguir sólo maximizar ganancias. 
Consideran racional ese comportamiento antisocial
que cometido 
en pequeñísima escala por algunos de los de abajo 
es castigado como acto delictivo o asesino.

Además, cuando esos oligopolios proceden induciendo 
necesidades e intereses contrarios 
al desarrollo de la salud y dignidad humanas se justifica  
señalando que se atiende a lo que quiere la gente.

Una forma eficiente que tuvo el capitalismo 
para vencer al socialismo ha sido y es
la capacidad 
del Mercado de seducir creando 
una falsa conciencia social e individual 
sobre bienestar.

Ejemplifico este logro, en la actualidad, 
con la toma mayoritaria de partido 
a favor de 
la exclusión de quienes no sirven a los oligopolios 
y al revés, los estorban.

 

Gustavo Duch Guillot (La Jornada)
en
"Qué hacemos con los campesinos del mundo",
dice que
 

"observando las realidades del mundo rural de nuestro planeta se puede llegar a 
una conclusión repetida y válida: parece que no existe espacio ni futuro para 
las pequeñas unidades familiares campesinas 
que alimentan directamente a más de la mitad del mundo.

Mayoritariamente las políticas globales y las políticas locales 
han definido e imponen

bajo los paradigmas neoliberales, una agricultura basada en 
modelos intensivistas 

El fenómeno de la aniquilación del campo sabemos que no es nuevo 
y que en momentos históricos pudo ser asimilado. 
Como en España, 
cuando en pleno desarrollo industrial existía 
una industria capaz de absorber a 
muchos de estos agricultores sin futuro. 

Pero esta situación no es 
la que se da 
actualmente en las naciones empobrecidas del sur 
con la mayoría de la población viviendo en el campo. 
Cuando llegan a las ciudades 
sólo 
les esperan los bolsones de pobreza.

Frente a estas posturas casi dogmáticas 
tenemos desde hace más de 10 años 
una propuesta alternativa 
que enfoca la lucha contra la pobreza a partir de 
la defensa de la agricultura familiar a pequeña escala

que se reconoce bajo la bandera de la soberanía alimentaria

Soberanía en tanto que defiende el derecho de 
los pueblos a poder definir sus directrices agrarias centradas en 
la defensa y promoción del
aparato productivo nacional (como decía una dominicana, 
“mientras un pueblo pasa hambre no tiene lógica alguna exportar nada”).

Y alimentaria, porque promueve una producción agraria basada en modelos agroecológicos 
que se demuestra no sólo son los únicos compatibles 
con el futuro de 
un planeta en crisis ambiental, sino también los más saludables, 
los más eficientes en cuanto a producción de alimentos, y 
en los que la riqueza se distribuye con verdadera justicia".

Gustavo Duch Guillot propone:

"Para acercarnos a este nuevo paradigma hay que romper 
las reglas de juego de la actualidad 
que sólo son generadoras de desigualdades y abordar la temática 
desde el reconocimiento 
de un sistema de derechos humanos y un conjunto de políticas activas

Frente a la privatización de los bienes fundamentales para 
la producción de alimentos ha de prevalecer 
el derecho 
al acceso a la tierra, al agua y a las semillas que harán posible 
otro derecho humano vital: el derecho a la alimentación
.

Hoy 

Las políticas agrarias, forestales y pesqueras deberán enfocar 
-muy lejos del actual modelo de apoyo a las agroindustrias- 
la defensa y promoción de la pequeña producción campesina familiar 

las garantías de control local de los procesos de transformación, 
distribución y comercialización de los alimentos para 
que salgan reforzadas las redes del mercado local y de temporada. 

Si no es así, seguirán repitiéndose crímenes tan graves como 
la presencia 
en mercados de países del sur de muchos alimentos importados, 
que por su economía de escala y las subvenciones que reciben, 
se sitúan a precios muy ventajosos frente a los locales, 
dejando a campesinas y campesinos sin oportunidades para 
comercializar sus productos. 

O la cada vez más presente fuerza de las grandes cadenas de supermercados.
También éstas, con su política de internacionalización y concentración, 
se han hecho comunes en todos los países del mundo. 

Para los consumidores los mismos supermercados 
con las mismas marcas, como en casa. 
Para los productores agrícolas 
significa que disminuyen sus opciones de venta 
y las hace muy difíciles. 
Las grandes superficies tienen unas exigencias 
de volumen, regularidad, homogeneidad de los productos, y otras que de nuevo
dejan fuera a 
las pequeñas explotaciones campesinas.
Sin ellas el mundo no tiene porvenir".

Fuente: www.rebelion.org
Economía 
6-1-08

Cabe preguntarnos:


¿Por qué el mundo no tiene porvenir sin 
los 
campesinos, pueblos originarios,  productores pequeño-medianos y trabajadores rurales?
 

Ideología:

Dar respuesta a la pregunta plantea comenzar por el menosprecio que la mayoría tiene
respecto a los campesinos y pueblos originarios que la hace tomar partido a favor del
crecimiento de agro negocios
.
Este se justifica del modo siguiente:

1. "Algunos verán que somos más soja dependientes
que antes. (...)
Nosotros, parafraseando a Héctor Ordóñez,
insistimos con el sueño de
la Argentina Verde y Competitiva".

Héctor Huergo, en "El impresionante auge de la soja" (Clarín // Rural// 5-1-08), razona:

¡Bueno!. "Es como la familia del Patu Cabrera o la de Manu Ginobili:
les va tan bien que cuando se retiren van a sentir el golpe. (...)
No hay bien que dure cien años.

Pero tranquilos, porque la tendencia es de largo plazo.
Todo arrancó con el fenómeno de la transición dietética en los países asiáticos,
que los lleva a demandar cada vez más harina y aceite de soja.

A ello se sumó la decisión política de Occidente de reducir
la dependencia del petróleo. Estados Unidos se volcó al etanol de maíz,
quitando superficie a la soja (...)".

Ya en el Clarín Rural -que dirige- del 29 de diciembre de 2007
festeja contestando a su pregunta:

2. "¿Alguien se imagina qué sería de
la Argentina
sin la vapuleada soja?"
.

Inicia señalando: "Un cierre del año a toda orquesta. Los precios de la soja,
por lejos
el principal producto de la economía argentina, rozaron
el límite de alza el miércoles, y quedaron en los niveles más elevados
de todos los tiempos
.

No es moco de pavo: la soja ahora vale 470 dólares por tonelada
en el mercado internacional.
Si la cosecha argentina alcanza el objetivo de 50 millones de toneladas,
generaría 23.000 millones de dólares en exportaciones. (...)

Lo que están haciendo los protagonistas de la Segunda Revolución de las Pampas
es épico.
En diez años, pasamos de 3.000 a 23.000 millones de dólares en soja,
que se exporta convertida en pellets y aceites a más de 100 países". 

3. "Algunos economistas de la línea «progresista»
ven esto como una verdadera pesadilla. (...)
No es cuestión de instalar de nuevo la dicotomía «agro vs. industria»...".

El ingeniero Huergo aclara por qué:

"Lo que definitivamente hay que ver es que las cadenas originadas en la producción
del campo
constituyen una poderosa industria. Una industria verde. Verde y competitiva.(...)

La producción «primaria» es una industria. El trigo, el maíz y la soja combinan todos
los elementos que configuran un proceso industrial, desde la maquinaria que utilizan
hasta
el flujo de insumos de alta tecnología (semillas modificadas genéticamente,
fertilizantes producidos en gran escala ahora en el país, maquinaria de 
última generación con muchas patentes criollas, cosechadoras nacionales o importadas).

El chacarero es el capataz de una línea de montaje que nace en el barbecho químico
y termina con el grano almacenado en gigantescas bolsas de polietileno o en plantas de
silo de chapa o cemento. 
Tractores, sembradoras, chapa y pintura. Sí: la soja, el trigo, el maíz, le agregan valor
a la chapa y a la pintura, insumos que se consumen en el proceso de convertir al sol en granos.

Pero la soja es además la base de la más poderosa industria emergente en la Argentina:
la molturación de oleaginosas.
Harinas proteicas para la alimentación del mundo, aceite para consumo humano y para
elaboración de biodiésel que es un nuevo mercado alucinante".

Héctor Huergo puede convencer a los de abajo mientras éstos permanezcan 
encandilados
con la modernización mirando por la acumulación capitalista de las transnacionales y
circunscriptos 
a lo que consideran su incumbencia grupal e individual.

Sin embargo,
si no quieren la agravación del ser objeto de maltrato y desamparo cotidiano 
al querer satisfacer derechos elementales, les propongo poner en claro
qué ocultan las justificaciones: 

1) Comencemos teniendo en cuenta datos aportados por Huergo 
sobre que "los granos y sus derivados explican el 40% de
las exportaciones totales
"
.
¿Quiénes los exportan? Fundamentalmente en grano de soja, 
"el negocio es manejado
de manera oligopólica por cinco firmas transnacionales
(Cargill, ADM Arg., Nidera, Toepfer y Dreyfus)...".

José Pierri continúa señalando 
"-el crecimiento de las exportaciones de grano 
se asemeja a la evolución de las de aceite y harinas
(se multiplican entre cuatro o cinco veces desde 1990 al
año 2005)
y -el papel de líder que ostentó en los tres rubros 
la empresa norteamericana Cargill, sólo superada
por Bunge
en las ventas de subproductos en los últimos años,
también -el hecho que si bien Cargill ocupó
regularmente el primer lugar como exportador
de aceite y pellets
entre 1988 y 2003, sólo logró ocupar el primer lugar
como exportador de granos luego de 1995, cuando
se abre el mercado de
l lejano oriente (...)".

En sus reflexiones finales, José Pierri expresa:
"puede afirmarse que el llamado "boom sojero"
está controlado en lo sustancial por un reducido grupo
de grandes plantas aceiteras.

Las cinco firmas más grandes manejan un 80% de 
las ventas externas
de aceite y de harina de soja en los últimos años,
al que se suman sus exportaciones de granos. (...)

Por otra parte, si se suman a los volúmenes de exportación de 
las cinco grandes empresas aceiteras, las ventas externas de otras transnacionales
y grandes empresas nacionales (...)
se confirma la gran concentración del "negocio sojero" (las diez primeras firmas
llegan a alcanzar más del 80% del total exportado). (...)

Finalmente, las características señaladas precedentemente 
permiten afirmar que la producción de soja en nuestro país 
a partir de los años '90 acentúa su característica
de ser parte 
del "negocio" mundial, controlado en gran medida y progresivamente
por las mismas firmas que lo hacen desde hace más de un siglo con 
el comercio internacional como Cargill, Dreyfus, Bunge, Toepfer,
Nidera entre otras.

En ese sentido,
si bien el "boom sojero" que comienza en los '80 al vincularse con
exportaciones hacia destinos no tradicionales de países del lejano oriente
es un fenómeno nuevo,
también tiene aspectos comunes con el pasado del agro pampeano,
en particular su dependencia externa y el control sobre el negocio
del complejo
por parte de un reducido grupo de empresas transnacionales
".

Fuente: revista Realidad Económica 
219,
abril/ mayo 2006, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

Miguel Teubal agrega que, en consonancia con la concentración exportadora,
creció también
"la concentración en el mercado de insumos (dependencia de las semillas y
del "paquete tecnológico" de Monsanto en la producción de soja y maíz);
a su vez,
creció la concentración de la comercialización con el auge del "supermercadismo"
y se introdujeron nuevas dinámicas en los sistemas agroalimentarios. (...)

La progresiva concentración y centralización del capital de la industria alimentaria
y distribución final de alimentos, así como la ejercida en la provisión de semillas,
incidió
considerablemente sobre el sector agropecuario. Se manifiesta una creciente
integración vertical en el interior del sistema agroalimentario y una mayor difusión
de la "agricultura de contrato".
Como consecuencia, los productores agropecuarios -fundamentalmente 
los medianos y pequeños pero también los campesinos- tienden a perder
su autonomía de gestión, 
o sea, la capacidad para negociar en términos más favorables precios,
créditos y otras condiciones de oferta para su producción. A esto se agrega
una política agraria
por lo común sesgada en su contra, que 
ha contribuido largamente a su expulsión del sector (...)".

Fuente: revista Realidad Económica 220,
mayo/ junio 2006, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

2) Nos informamos que el cultivo de soja transgénica ya implica 
el 50% de nuestra producción de granos y el 55.5% de la superficie agrícola sembrada. 
Además, esa superficie crece anualmente. Mientras que entre 2002-2004  
ocupaba 27 millones, hoy se ha extendido a 35 millones de hectáreas. 
Y los oligopolios
que manejan el "negocio" proyectan multiplicar esa ocupación territorial.

Alberto J. Lapolla (www.desruralypoliticas.com.ar) aclara qué significa esta expansión
respecto a la satisfacción de una necesidad tan prioritaria como el acceso a los alimentos
y a su calidad nutritiva:

"Hemos reducido nuestra producción de carne 
-al reducir su área, el número de cabezas y 
la calidad de los campos destinados a la misma- para 
producir 'pasto-soja', 
debiendo apelar a la triste –
y altamente peligrosa- herramienta del feed-lot,  
pasando a producir carne de pésima calidad y con bajísimo nivel de seguridad alimentaria, 
y esto en el país que alguna vez tuvo la 'mejor carne del mundo'.  

Destinamos nuestras mejores tierras 
–del mejor ecosistema del mundo para producir alimentos- a producir forraje 
–y ahora agro-combustibles-, 
para que otros países produzcan y exporten carne, en lugar de hacerlo nosotros". 

Advierte:

"La reciente crisis de disparada de precios hortícolas, frutícolas y lácteos 
(que continúa) es sólo el comienzo de graves problemas de abastecimiento 
para la alimentación de nuestra población. 
Cabe recordar 
que entre mayo y octubre de 2007 el tomate aumentó entre un 200 a un 300%, 
la papa (uno de los cuatro alimentos básicos de la humanidad) trepó entre el 350 al 450%, 
el zapallito creció un 1000 % su precio, al igual que pimientos y berenjenas, 
la chaucha por su parte subió un 750%.
 
Incrementos similares se observaron en todas las frutas y verduras, 
elemento central de la canasta familiar". 

Sintetiza:

"Para producir pasto-soja hemos dejado de producir un sinnúmero de alimentos. 
Ya el objeto de 
nuestra producción agrícola no es la de producir alimentos para nuestra población 
y exportar el remanente, sino que todo el sistema agrícola del país está puesto 
al servicio de 
producir materias primas en forma de pasto-soja 
(ahora también etanol y biodiesel), para la exportación a los países industrializados 
o en vías de desarrollo pero con políticas estatales nacionales 'serias'. 

La Argentina decidió abandonar su Soberanía alimentaria, 
junto con la pérdida de su soberanía económica y política". 

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
9-12-07

3) Constatamos que lo que Huergo denomina un poderoso proceso industrial
es, en verdad, un enyugamiento -de la población implicada- a producir sólo
en función de
la acumulación capitalista de los oligopolios que manejan los agro negocios.
Pero, la industrialización de un país mira por el autoabastecimiento y
un
intercambio comercial con otros países más equitativo y menos vulnerable
a conservar las condiciones ambientales para el agro y la demanda de potencias.

Vale tener presente el objetivo de la dictadura genocida de implantar el sometimiento 
al imperialismo
mediante el predominio de la especulación financiera sobre la economía real que hizo posible
arrasando con las comisiones internas de la clase obrera para imponer la desindustrialización.

En ese entonces,
también la mayoría pequeño burguesa -o bajo su influjo- dio consenso a dicha involución del país 
cuyos ejecutores denominaron reorganización nacional por creer que podía participar de
la bicicleta financiera y el contrabando para enriquecerse
como los grandes capitales.

De modo que:


Tomar partido por sus necesidades e intereses
en vez
de apoyar a los de los opresores
requiere cuestionar la ideología de
su educación sistemática y a-sistemática.
 

 

Premisas e hipótesis:

El capitalismo mundializado mirando por los agro negocios de oligopolios
produce:


1. El crecimiento del hambre y la desnutrición entre las mayorías planetarias al expulsarlas del campo,
destinar 
sus respectivos países a monocultivos e industrias de extracción para la exportación y priorizar
la alta rentabilidad sobre la canasta familiar.
 

Rafael Contreras (Prensa Latina) señala:

"El aumento de los precios de los alimentos y la escasez de algunos productos agrícolas, 
seguirá siendo un problema preocupante en el 2008 para 
los 854 millones de hambrientos del planeta.

Esta tesis se desprende de las últimas evaluaciones hechas 
por economistas y especialistas sobre la materia, que se sumaron esta semana a 
un diagnóstico 
poco halagador de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) 
que lanzó un llamamiento contra la hambruna en el mundo.

Durante una conferencia de prensa en Roma, Jacques Diouf (director de la FAO)
advirtió que 
este flagelo "amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas, 
en particular a los países más pobres del mundo".

La FAO estima además, que los Países de Bajos Ingresos con Déficit de Alimentación
(PBIDA) pagaron por alimentos importados un 25% más que el año anterior, 
esto es una cifra de varias decenas de miles de millones de dólares.

Los cálculos más alarmantes se refieren a productos básicos como 
el trigo, cuya cosecha del año 2007 es considerada la peor desde 1998.

Pero no sólo los sectores considerados más vulnerables se vieron afectados en el 2007. 
En varios países, el alza de precios afectó costumbres culinarias consideradas ancestrales.

Mientras en México se registraron varias manifestaciones en protesta 
por el incremento en el precio de la tortilla, los italianos declararon a mediados de la semana 
una huelga sin pastas, y en Alemania hubo quejas por el precio de una jarra de cerveza.

Pero, el trago más amargo del año que concluyó fue la brusca subida de las materias primas, 
que aumentaron un 40% en relación con el 2006.

Los pronósticos para el 2008 no son nada halagüeños 
ya que 
los expertos calculan una existencia de 420 millones de toneladas, 
la más baja desde 1983, por lo que bien podrá pensarse ya en un incremento 
del hambre 
para el llamado Tercer Mundo, cuya población requiere de 
un aporte calórico diario dependiente de los productos a base de cereales, 
como el arroz o el maíz, por ejemplo.

A esta situación se sumará este año la profundización de la política norteamericana de los biocombustibles a partir de cultivos como el maíz.

Hoy en Estados Unidos, el 30% de la producción del grano se destina a biocombustibles, 
dijo recientemente Frank Messias, profesor y economista de la Universidad de Columbia.

Subrayó que si se aumenta el precio del maíz, automáticamente también sube 
el costo de los alimentos de aquellos animales que el hombre consume y 
cuya dieta incluye ese grano.

Según datos de la FAO, desde el 2003 se duplicó el uso de maíz para biocombustibles 
y prevén que la demanda aumentará 12 veces hasta el 2016.

La economista jefe de la FAO, Concepción Calpe, dijo a la prensa que 
existen elementos fundamentales que indican que se van a mantener los precios altos 
por lo menos otros 10 años".

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
15-1-08


2. La política del gobierno de Evo Morales, en Bolivia, de priorizar 
-durante el 2008-
la soberanía alimentaria sobre la agro-exportación para atender a las necesidades populares
 

Bolpress informa:

"Durante décadas, los agro-exportadores nacionales asociados con transnacionales 
se beneficiaron con varios programas de apoyo estatales destinados a elevar las exportaciones, 
mientras que 
el abastecimiento del mercado quedó en segundo plano. 
En 2008, esa política dará un giro de 180 grados y la producción de alimentos 
para cubrir las necesidades nacionales se convertirá en una política de Estado.

"A nosotros no nos interesa seguir incentivando la producción para la exportación y 
para los bolsillos de algunos empresarios, 
sino apoyar al pueblo boliviano a través de la producción de alimentos y a un precio justo",
 
anunció la ministra de Desarrollo Rural y Agropecuario Susana Rivero.

La nueva política alimentaria se apoya en el Decreto Supremo 29.339 que da paso a 
un programa de seguridad y soberanía alimentaria con 
un presupuesto de 58 millones de dólares a través de 
la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA),
responsable de la producción de trigo, arroz, maíz y soya.

El programa incluye la provisión de semilla de papa con una inversión de un millón de dólares, 
transferencias no reembolsables para la producción de maíz, papa, tomate y cebolla con 
una inversión de 4 millones de dólares. 

Otro eje tiene que ver con la importación de alimentos. 
Se adquirieron 1.200 toneladas de arroz argentino. 
Rivero calcula que dentro de 4 a 5 años el país será autosuficiente en trigo".

Bolpress aclara cómo se originó esa voluntad política:

El gobierno decidió prestar más atención a la producción de alimentos luego
de que los empresarios del oriente declararan una especie de "guerra económica"
contra el gobierno
ocultando los productos que monopolizan, como el aceite, la carne de res y otros".

Se refiere a cómo esta política alimentaria se expresa en la nueva Constitución Política del Estado,
que

Bolpress comunica:

"El Artículo 318 dice que el Estado

determinará una política productiva industrial y comercial que garantice
una oferta de bienes y servicios suficientes para cubrir de forma adecuada
las necesidades básicas internas, y para fortalecer la capacidad exportadora;

reconoce y priorizará el apoyo a la organización de estructuras asociativas de micro, pequeñas y medianas empresas productoras, urbanas y rurales;

privilegiará la promoción del desarrollo productivo rural como fundamento de
las políticas de desarrollo del país.

Según la nueva CPE, el Estado

reconocerá, respetará, protegerá y promoverá la organización económica comunitaria,
que comprende
los sistemas de producción y reproducción de la vida social,
fundados en los principios y la visión propios de
los pueblos y naciones indígena originario y campesinos.

Se entiende que el área comunitaria de la economía es una alternativa solidaria,
tanto en el campo como en la ciudad.

El Estado
-priorizará el apoyo a la organización de
estructuras asociativas de pequeños productores, urbanos y rurales,
y promocionará el desarrollo productivo rural
como fundamento de las políticas de desarrollo del país;

-protegerá y fomentará a las organizaciones económicas campesinas,
y las asociaciones u organizaciones de pequeños productores urbanos.

La política económica facilitará el acceso a la capacitación técnica y a la tecnología,
a los créditos, a la apertura de mercados y al mejoramiento de procesos productivos.
A través de
su política financiera, priorizará la demanda de servicios financieros de
los sectores de la micro y pequeña empresa, de la artesanía, del comercio,
de los servicios, de las organizaciones comunitarias y de las cooperativas de producción".

Fuente: www.rebelion.org
Bolivia
3-1-08


3. La lucha -en Bolivia- de los opresores contra esa política
y
de los oprimidos para desarrollarla e impulsarla
 

Econoticiasbolivia explica:

"Dueños de vidas y haciendas, cerca de 100 poderosos clanes familiares, que
además controlan
la agroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación,
dirigen desde el oriente y los valles de Bolivia
la rebelión oligárquica contra el presidente indígena Evo Morales.

Los clanes familiares ya se han apoderado de las tierras más fértiles de Bolivia y
han levantando gigantescos latifundios, sobre los que han edificado
un creciente poder económico y político,
manejando a su antojo las principales organizaciones empresariales, cívicas
e incluso populares de las regiones orientales y del sur del país
(Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), desde donde conspiran para echar abajo
al “indio presidente”
e intentan armar su propio Estado, con su Parlamento y Policía propia y
con el control absoluto sobre la tierras, los impuestos, la educación y los impuestos
(ver “La oligarquía arma su propio Estado”).

Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
conocido por Econoticiasbolivia,
este centenar de familias
tiene en sus manos 25 millones de hectáreas,
cinco veces más
que dos millones de campesinos que trabajan en otras cinco millones de hectáreas
y que subsisten a duras penas en los minifundios,
degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.(...)

Su poder es enorme, especialmente en Santa Cruz,
la región más próspera de Bolivia y donde se concentran las tierras más fértiles,
los bosques y enormes yacimientos de gas, petróleo, minerales y biodiversidad.

Allí, en el epicentro de la conjura secesionista, que tiene
fuertes rasgos de racismo en contra de los altiplánicos y
al amparo de bandas fascistas,
los clanes familiares controlan la tierra, los negocios urbanos y
el poder político (la prefectura y el comité cívico responden a su mandato).

Allí, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA),
tan sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles
y cercanas a
los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de
Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.(...)

En promedio, en Bolivia, una familia de terratenientes detenta
un cuarto de millón de hectáreas (250 mil) de tierra fértil, en tanto que
una familia campesina apenas posee una hectárea con poca capacidad productiva.(...)

Todos estos clanes familiares se han apoderado de las zonas más fértiles y son,
literalmente, dueños de tierras, ríos, bosques, haciendas y vidas en el oriente boliviano,
a pesar de
los tímidos reparos de las autoridades gubernamentales.
"Los ríos, lagunas y caminos son servicios públicos, son del Estado,
y por tanto no son susceptibles de apropiación privada",
dice Rocha, a modo de reclamo".

Econoticiasbolivia continúa:

Econoticiasbolivia destaca el control de esos clanes sobre los de abajo mediante
por un lado,
convenciendo a los últimos que la autonomía regional mejorará sus condiciones de vida
al mentirles que, de ese modo, los recursos se quedarán en el lugar y 
"servirán para dar empleo, pan y progreso a todos los cruceños".

Por otro lado,
"en este proceso, la oligarquía también ha exacerbado al máximo el racismo y 
los sentimientos más bajos del regionalismo y de menosprecio hacia los altiplánicos, 
que siempre han estado latentes en las regiones del oriente y sur del país".

Econoticiasbolivia señala que,
"por ahora, los clanes usan el respaldo de las organizaciones sociales, cívicas, empresariales 
e incluso sindicales para defender sus privilegios y organizan a los más pobres 
para enfrentar al gobierno indígena de Morales y 
su nueva propuesta de Constitución Política del Estado.

Esta nueva norma, que debe ser sometida a un referéndum nacional en el 2008 
para tener validez jurídica, 
plantea la posibilidad de restringir la propiedad individual de la tierra a 
un máximo de 5 mil o 10 mil hectáreas (equivalentes a la cuarta parte o 
la mitad de la extensión de la ciudad de Santa Cruz que tiene 20 mil hectáreas).

Esta restricción lastima los intereses de los latifundistas y los obligaría, 
en caso de aprobarse, 
a redistribuir sus haciendas entre los miembros del clan familiar, 
tal como lo hacen desde los últimos años 
(las propiedades se subdividen a nombre de los hijos, hermanos, primos y otros familiares) 
para burlar la ley y evitar la denuncia pública de acaparamiento".

Advierte:
"el propósito principal de la oligarquía es retomar el poder político en la región y 
tomar el control total sobre la tierra, 
además de frenar a Morales y a la indiada...". 

Sostiene que los pueblos originarios, "a pesar de las promesas de Evo, 
quieren y pugnan por eliminar a los latifundistas para acceder por fin a la tierra y a 
las posibilidades de una mejor vida para sus familias.

Con tres millones y medio de campesinos pobres sedientos de tierra y justicia, 
la posibilidad de 
una radical reforma agraria está más latente que nunca. 
El pasado 10 de septiembre del 2007, por ejemplo, la denominada 
“Cumbre de organizaciones sociales de pueblos y naciones indígenas originarias campesinas 
y organizaciones populares de las ciudades”, con masiva presencia de dirigentes del MAS, 
aprobó
una declaración que en su punto 9 establece la necesidad urgente
de 

“expropiación sin indemnización del latifundio
y
su distribución inmediata entre productores y
del campo y la ciudad que estén dispuestos
hacerla producir en beneficio de la sociedad”(...)".

Subraya una intervención fundamental en esa lucha de clases:

"La administración Bush 
fogonea contra Morales y ha enviado a su mayor experto en el separatismo 
como Philip Goldberg, 
que ya trabajó entre 1994 y 1996 de asistente especial del embajador Richard Holbrooke, 
uno de los estrategas de la desintegración de Yugoslavia y de la caída en 2000 
del presidente Slobodan Milosevic. 
Goldberg promovió la separación de Serbia y Montenegro y también estuvo en Kosovo, 
generando conflictos entre serbios y albaneses. 
Ahora está en los andes bolivianos, alentando la rebelión de los 100 clanes".

Fuente: www.rebelion.org
Bolivia 
10-1-08


4. El funcionamiento político económico, político social y político cultural de carácter mundializado
para
expropiar y oprimir pero centrado en
el uso del 
Estado nacional y de los medios de comunicación para arraigarse en la población de cada país enyugado
 

En su balance político del año 2007, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil
afirma:
 

"¡En 2008 seguiremos luchando y haciendo nacer lo imposible!"

Plantea que 
su Quinto Congreso Nacional con 17.000 delegados le permitió 
situarse en que es imposible la agricultura con agricultores
y la soberanía alimentaria de la nueva propuesta de reforma agraria popular
sin
derrotar los «agro negocios» y al neoliberalismo.

Adital comunica:

"El Movimiento de los Sin Tierra elaboró un Informe sobre la situación del campo brasilero 
y los derechos humanos 
para ser entregado a la relatoría de las Naciones Unidas (ONU) 
durante las celebraciones del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos 
- 10 de diciembre. 

El Informe critica la fuerte presencia del agronegocio en el campo brasilero, 
que promueve una ofensiva de inversiones de capital extranjero en el país y 
amplía la concentración de la propiedad de las tierras.

Actualmente, la agricultura brasilera está bajo el dominio de 50 grandes conglomerados 
- algunos son brasileros, pero están asociados con las transnacionales. 
Para el Informe, 
el modelo del agronegocio no deja espacio para la agricultura familiar, ni para la Reforma Agraria.

"Al contrario, los pobres del campo serán expulsados hacia las ciudades o 
tendrán asistencia de medidas de compensación social, como la Beca Familiar, 
Funrural, entre otros"
, expresa el Informe. 

Agrega que 
la viabilidad de un programa de democratización de la tierra depende de 
la superación del modelo económico neoliberal. Así, es preciso derrotar a 
los intereses de las empresas transnacionales de la agricultura y cambiar 
el modelo del agronegocio.

"Los enemigos de la reforma agraria no son sólo los antiguos terratenientes atrasados, 
sino las empresas transnacionales y sus aliados, 
los hacendados capitalistas dichos ‘modernos’"

Éstos tienen el apoyo del Estado, del Poder Judicial, y de 
los grandes medios de comunicación, 
que defienden al agronegocio como alternativa para el desarrollo de Brasil.

Según el Informe, 
son esas empresas del agronegocio que controlan 
el mercado interno y externo, los precios y los insumos industriales: 

"También producen los agrotóxicos y máquinas y
dominan las grandes redes de agroindustrias, 
cada vez más concentradas y centralizadas.
En cada cadena productiva, 
como leche, aves, carne de cerdo, sólo tres o cuatro empresas controlan 
el mercado y los precios".

Bastante contundente, el documento afirma que las tierras que 
el gobierno brasilero 
está mostrando como disponibles para la producción de agrocombustibles, ya tienen dueños: 
campesinos, quilombolas, pueblos indígenas. 

En ese sentido, el informe alerta: "Es una enorme irresponsabilidad 
continuar propagandizando la existencia de esas tierras como tierras disponibles, 
pues anticipa la violencia futura".

La explotación de mano de obra por parte de las industrias del agro-negocio también es citada. 
Entre 1995 a septiembre de 2007, 
más de 24 mil trabajadoras y trabajadores rurales 
fueron encontrados en condiciones de trabajo esclavo. 

Una investigación de Repórter Brasil muestra que después de la pecuaria, 
con el 62% de los casos en Brasil, se encuentran la producción de carbón (12%), 
de soja (5,2 %), de algodón (4,7%) y de maíz (3,1%). 

La impunidad en los delitos contra los trabajadores rurales sin tierra es 
una de las principales causas de la permanente violencia en el campo.

Según el índice Gini 2006, Brasil tiene la segunda mayor concentración de tierras del mundo. 
Concentración que 
está relacionada históricamente con la ampliación de las desigualdades económicas y sociales, 
tanto en las ciudades como en el campo. Hasta inclusive las pocas tentativas del gobierno 
de incentivar la agricultura familiar tropiezan con la explotación de las empresas".
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

Fuente: www.rebelion.org
Brasil 
18-12-07

En consecuencia, hay dos proyectos de antagonismo irreconciliable:


1) El Mercado en el campo
implica el sistema mundializado que destina a los países del MERCOSUR
a exportar alimentos para animales, pasta de celulosa y agro
-combustibles.

2) La vida en el campo
es desarrollo social en armonía con la biodiversidad de las distintas eco-regiones
que depende de erradicar la impunidad del bloque dominante en los agro negocios
y hacer valer los derechos de la diversidad popular rural como memoria, verdad y 
justicia de esas culturas agropecuarias de suerte que 
se recupere la producción diversificada de alimentos de valor nutritivo y
se dignifique las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías.

La derrota del «Mercado en el campo» es desafío clave para todos los de abajo
si queremos futuro e incluso presente con bienestar generalizado o 
seguridad jurídica de los pueblos sin discriminación de tipo alguno.
El cumplimiento de ese objetivo plantea la unidad,
la organización y lalucha popular 
tanto en cada país como en el continente y el mundo.
 

Porque


 

II. ((VOLVER))

 

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS

 

Planteo:

 

El capitalismo impone su funcionamiento político económico -que denomina Mercado-
como
progreso y crecimiento del país cuando éste es devastado y se lo arruina de modo irreversible.

Comencemos por la última parte de la anterior afirmación.

Veamos 
dos ejemplos interconectados 
de destrucciones irreversibles de la armonía sociedad-naturaleza:

1. La generación de energía para la economía exportadora

En la zona cordillerana de Chubut y Río Negro -en Argentina- hay proyectos de mega minería
a cielo abierto y de un complejo de mega represas.
ENDESA España 
pretende agravar esta situación, en el sur andino, con la construcción de otra mega represa 
en la cuenca binacional del Río Puelo, curso que parte desde Lago Puelo (Chubut) y 
desemboca en el Pacífico, en Chile. 
El espejo de agua de la represa llegaría al limite con Argentina provocando 
una importante crecida en el Lago Inferior y Lago Puelo.

ENDESA España comenzaría a construir en el primer semestre de 2008 sobre el Río Puelo 
afectando toda su cuenca, dejando más de 5.000 hectáreas bajo el agua del lado chileno 
y produciendo cambios físicos y climáticos sobre el lado argentino. 

La ubicación de la represa sería a la altura de Llanada Grande por 
lo que la cercanía con nuestro país produciría cambios que perjudicarían gravemente 
a quienes residen en Lago Puelo e indirectamente a los habitantes de El Bolson. 
Miles de árboles arrasados, 
poblaciones desplazadas, cambios climáticos por la nueva masa de agua, 
salmones que no podrán desovar...

Diego Mur de BolsonWeb.com sigue:

"Mientras el informe de impactos ambientales 
realizado por profesionales ambientalistas chilenos deja claro que 
la represa sepultaría bajo el agua 6.000 hectáreas de bosques nativos y milenarios, 
los individuos enviados por ENDESA expresaron que sólo quedarían bajo agua 
un total de 3.400 hectáreas del lado chileno, 
que 
“afectarán a unas 40 familias, con las que plasmarían 
un acuerdo económico antes de concretar la obra.”  

Es imposible observar que la represa afectaría “sólo a 40 familias” 
ya que 
de por si, el embalse estaría construido sobre una falla geológica y zona volcánica, 
situación que podría ocasionar un catastrófico colapso en la estructura, 
y el agua podría llevarse “puestas” a comunidades enteras. 
Aunque 
esto no ocurriera, el hecho de depositar millones de toneladas de agua sobre 
una falla geológica con actividad magmática desarrollada, 
podría provocar terremotos en Argentina y Chile. 

Por otra parte, la represa mataría todos los ríos de la zona andina del paralelo 42 
dejándolos sin peces, con más bacterias y microorganismos dañinos para la salud, 
y con las consecuencias socio económicas que eso generaría.

Definitivamente “El Portón” afectaría a mucho más que 40 familias, 
sumando además el cambio climático ocasionado por una represa de semejantes dimensiones: 

Afectaría la flora, la fauna, el micro clima y
la economía regional de las poblaciones chilenas o argentinas 
como
El Bolsón en Río Negro, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén en Chubut,
así como también provocaría una crecida importante del lago Puelo
taponando su desagote en el Pacífico y provocando inundaciones en estaciones lluviosas".
Fuentes: BWN Patagonia | Geoaustral | ADN | El Oeste

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
7-1-08

2. La extracción de minerales a gigantesca escala

Carlos Machado (ecoportal.net) se refiere a los proyectos de Veladero y Pascua Lama
de
la compañía canadiense Barrick Gold, cuyo accionista y asesor más famoso es George Bush padre, 
el ex presidente de los Estados Unidos.  

Señala que "
los pasos preparatorios para empezar la explotación minera propiamente dicha 
fueron: 
dinamitar cerros y peñascos para abrir espacios destinados a la instalación de la mina y 
la apertura de caminos de hasta 35 metros de ancho para el tránsito de transportes pesados 
(luego se seguirán volando cerros para la extracción de los metales); 
se hizo lo mismo con glaciares cercanos para abastecer la gran cantidad de agua necesaria 
para lixiviar las rocas extraídas durante las 24 horas del día, 
con el agregado del desvío de ríos para el mismo fin; y 
la instalación de toda la maquinaria necesaria y los campamentos para alojar al personal".

Pregunta:

¿En qué consiste el envenenamiento que perjudicará a todos 
los pobladores, sus cultivos, la flora y fauna del lugar?. 

En que las empresas mineras utilizan cianuro y arsénico para lixiviar las rocas y 
separar el oro, la plata o el cobre, según el caso, además de químicos industriales, 
como el anhídrido sulfuroso, y otros metales pesados. 
Todo ello se acumula tanto en el ecosistema como en el cuerpo humano. 

Esos venenos permanecerán diseminados en las altas cumbres por años,
y bajarán con el agua que viene de los glaciares y las lluvias
alcanzando
los lugares poblados, los cultivos y hasta
las cuencas hídricas que desembocan en ambos océanos.

El dinamitado de los cerros y la molienda de las rocas, reducidas a micrones, 
producirán además vapores y polvos tóxicos que quedarán suspendidos en el aire y 
a merced de los vientos, 
lo cual generará patologías respiratorias, dermatológicas, intestinales, renales y reproductivas, 
aparte de varios tipos de cáncer. Ello gracias a la aspiración de minerales liberados por 
las explosiones como plomo, uranio, arsénico, cromo, zinc, azufre, cobalto, mercurio, 
asbesto, manganeso y muchos otros que coexisten en el lugar explotado, 
ya que se trata de yacimientos polimetálicos diseminados en extensiones kilométricas.

Pero no sólo se destruyen los paisajes y se elimina la flora y el hábitat de la fauna,
sino también el suelo y el subsuelo, ya que donde había montañas
quedarán
gigantescos pozos, aumentando tremendamente la erosión y
provocando el drenaje ácido alrededor de la mina. 
Ese material contaminante también va a correr por las napas subterráneas y 
los cursos de agua
que bajan desde los glaciares a los distintos poblados 
–los cursos que queden, en realidad, porque otros serán desviados
hacia las minas,
sustraídos directamente a quienes siempre se abastecieron de ellos- y, 
como se dijo, puede llegar, por las naturales conexiones acuíferas, a
los ríos que desembocan en ambas costas, el Atlántico y el Pacífico".

Corpwatch (Ecoportal.net) advierte:

"El agotamiento del agua es una de las principales consecuencias negativas de la minería aurífera
como lo demuestran los estudios de los casos del Lago Cowal, Pascua Lama y 
los Shoshones occidentales. 

La gran cantidad de agua que se requiere para llevar adelante
una explotación minera agrava el impacto de la misma en las comunidades locales,
muchas de las cuales ya están experimentando sequías.

El consumo diario de agua en la mina de Barrick en el Lago Cowal 
supera al de todo el distrito de Lismore (...). 

En su mina de Pascua Lama, Barrick está perturbando 25,5 hectáreas de tres glaciares y 
ha pedido que se caven túneles por debajo de los glaciares. 
La exploración y la fase de cateo (1990’s) ya han sido vinculadas al agotamiento de
los glaciares.  
Barrick intentó culpar del derretimiento al calentamiento global, 
pero esas afirmaciones fueron completamente refutadas. 

Además del derretimiento de los glaciares en gran escala, 
Barrick propone 
extraer agua adicional en Chile para hacer funcionar su mina y sus fábricas. 
El requisito estimado es de hasta 42 litros por segundo 
que se tomarían de los ríos Estrecho y Toro.

Drenaje de ácidos mineros y contaminación con metales pesados

La minería a cielo abierto genera gran cantidad de desperdicios por un rendimiento mínimo
En promedio, 
lleva 79 toneladas de desperdicios extraer una onza de oro

según una estimación conservadora realizada por la campaña No al Oro Sucio, 
proyecto de Herat Works y Oxfam. 
El proceso incluye 
triturar la mena, y luego exponerla al cianuro para extraer el oro. 
Los sulfuros que se hallan en las rocas trituradas interactúan con el aire y el agua 
para producir ácido sulfúrico, que a su vez produce drenaje de ácidos mineros (DAM).

En sí y de por sí, el DAM es dañino para los ecosistemas 
porque vuelve al agua demasiado ácida para ser sustento de vida. 
Además, 
el ácido sulfúrico del DAM filtra de los desperdicios de la mena otras sustancias, 
tales como arsénico, cadmio, plomo y mercurio, 
que pueden tener efectos desastrosos sobre la salud y pueden contaminar el aire y el agua. 
La minería metalífera ha sido vinculada al 
96 por ciento de las emanaciones de arsénico del mundo (...)". 
Para leer el documento completo en formato pdf.:
http://www.ecoportal.net/content/download/143839/1300388/version/1/file/actualidad1596.pdf

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 18-11-07

Prosigamos con aclarar la primera parte de la afirmación.

 

Nos ayudará Ricardo Cifuentes Villarroel (rcci.net/globalizacion
que dice:
"la salida vertiginosa de los recursos de América Latina"
se debe a

 

"grandes corporaciones en busca de la máxima rentabilidad,
organizaciones económicas intergubernamentales instrumentalizadas por
el gran capital para
la obtención de sus fines, gobiernos y políticos locales obsecuentes,
legislaciones débiles o inexistentes, 
desinformación y ausencia de espacios de participación ciudadana real".

Ricardo Cifuentes Villarroel (rcci.net/globalizacion) destaca:
"El proceso

Como el objetivo básico es incrementar el capital, el mundo corporativo 
impulsa preferentemente 
el desarrollo de industrias que garanticen las mayores ganancias, 
como los monocultivos agroindustriales y la minería. 
Más aún, 
dentro de cada una de estas actividades se da prioridad 

al tipo de producción más rentable. Así, 
los monocultivos 
se orientan hacia la exportación de alimento animal o de celulosa, y 
la actividad minera 
muestra una tendencia a centrarse en la extracción de oro y uranio".

Ricardo Cifuentes Villarroel describe:

 

"Ocupación del territorio

El desarrollo de los proyectos extractivos exige ocupar e 
intervenir inmensas extensiones de territorio, utilizar enormes cantidades de agua pura 
y emplear substancias tóxicas de modo intensivo. 
La satisfacción combinada de estas necesidades 
implica 

Poco importa para este tipo de explotaciones que 
los territorios intervenidos 
sean ricos en biodiversidad o que sirvan de sustento a determinadas comunidades.

Resulta ilustrativo revisar el crecimiento de la superficie ocupada por estos proyectos. 
Entre 1990 y 2000 se deforestaron 467.000 km2 en América Latina para 
destinarlos a usos tales como la agroindustria y las explotaciones mineras. 

 

La deforestación de la Amazonia brasileña había llegado en 2005 a unos 680.000 km2, 
de acuerdo con un informe gubernamental que identifica con imágenes satelitales 
las áreas destruidas por plantaciones para celulosa, siembras de soya, 
empresas mineras y otros emprendimientos depredadores.
(http://www.mre.gov.br/portugues/noticiario/nacional/selecao_detalhe.asp?ID_RESENHA=136490
acceso el 21 de marzo de 2006)

En 2002 
las plantaciones de eucaliptos en Brasil sobrepasaban los 30.000 km2 y 
ahora se discute una ley que permite la devastación forestal prácticamente ilimitada. 
Se estima que 
Argentina perdió casi dos tercios de sus bosques originarios durante el siglo veinte. 
Gran parte de ese territorio está ahora ocupado por cultivos de 
soya, algodón y maíz transgénicos (140.000 km2) y plantaciones de pinos y eucaliptos. 
En Paraguay 
la superficie sembrada de soya creció entre 1995 y 2003 de 8.000 km2 a casi 20.000 km2. 
Para cultivar soya en Bolivia se deforestaron más de 10.000 km2 de bosque 
durante los últimos 15 años.

El área concesionada a proyectos mineros tiende a cubrir 
un promedio del 10% del territorio de los países en la región. 
Esta dimensión 
varía con la duración de las faenas (entre 5 y 20 años) y
si las solicitudes de exploración y explotación se refieren
más de una vez a un mismo sector. 
También 
hay que considerar que el área de influencia de la explotación minera
es siempre mayor que la superficie concesionada, puesto que
implica toda la infraestructura de vías de comunicación y
accesos a suministros, fuentes de energía y agua. 

 

La energía 
proviene en parte de centrales hidroeléctricas -existentes o proyectadas- que
ocupan a su vez más territorio, más agua y generan otros conflictos.

Los daños

A las emisiones nocivas lanzadas por estas industrias al aire (CO², SO²), 
al agua y los suelos (dioxinas y derivados del uso de cianuro, arsénico y mercurio, entre otros), 
se agregó 
-en los últimos años- la contaminación con plaguicidas y transgénicos de los monocultivos. 
Además de provocar serios problemas de salud y deterioro de condiciones de vida a 
poblaciones campesinas de varios países, 
la aplicación masiva de agroquímicos está produciendo daños de otro tipo que 
en un futuro no tan lejano agravarán el panorama más allá de cualquier predicción. 

 

Se teme que 
la destrucción de su hábitat, el uso de plaguicidas y la introducción de cultivos invasores 
está causando la disminución de polinizadores, 
lo que pone en el peligro de extinción a muchas especies vegetales.

Las empresas transnacionales de plaguicidas
también 
producen las semillas transgénicas y 
son propietarias de la mayoría de las patentes de biotecnología agrícola, 
con lo que pueden tener el control de la agricultura y
de la cadena alimentaria a nivel mundial. 

 

La contaminación transgénica es un negocio adicional de estas industrias, 
que por la vía judicial exigen pago a los agricultores cuyos cultivos accidentalmente 
se han contaminado con semillas patentadas. 

Incluso 

cuando no pueden cobrar por sus patentes, 
como le ocurrió a Monsanto en Argentina,
se beneficiaron con la venta de plaguicidas".

Ricardo Cifuentes Villarroel destaca:

 

La operación de cada planta de celulosa 

requiere de cientos de miles de hectáreas de plantaciones, 
conocidas ya 
como "desierto verde" porque han significado la destrucción de 
una superficie similar o mayor de bosque nativo con 
la correspondiente pérdida de biodiversidad en flora y fauna, 
la contaminación y el agotamiento de cauces de agua. 
Además, 
la cantidad de agua que precisa cada una de estas fábricas 
en sus procesos es tan enorme que tienen que instalarse junto a 
grandes ríos para aprovechar el recurso y luego desecharlo seriamente dañado".

Pero

"empresas y gobiernos presentan, en sus campañas, a los monocultivos de árboles
como
"forestación"
Sin embargo, los estudios confirman los efectos negativos
de esta actividad al registrar

A modo de síntesis, recorto al texto de

Ricardo Cifuentes Villarroel  y me quedo con las siguientes conclusiones:
 

"La magnitud alcanzada por estas instalaciones productivas 
resulta posible 
gracias a la participación interesada de
la elite política
que actúa como 

Ya no es la clásica corrupción 
ligada al indebido enriquecimiento personal o de pequeños grupos. 

Ahora 
se trata de elites políticas nacionales integradas al tejido de las transnacionales
con sus funcionarios saliendo y entrando de puestos públicos a privados 
(en directorios de empresa, agencias de lobby o de asesorías) o 
a cargos 
en organismos intergubernamentales, colocando a sus familiares 
y correligionarios en puestos de poder, obteniendo financiamiento para 
los partidos políticos, recibiendo honores y participación en fundaciones 
u otras plataformas para seguir en el negocio.
 

Todo se enmarca en una legalidad ad hoc, diseñada en muchos casos por 
juristas y economistas vinculados a las pasadas dictaduras militares y 
luego ampliada y perfeccionada por las corporaciones y los gobiernos civiles. 

En las negociaciones previas 
y en la puesta en marcha de cada industria opera el arte de la no transparencia, 
fenómeno ya documentado en el caso de las petroleras a nivel mundial. 

 

La aplicación de políticas neoliberales coordinadas e impuestas a través 
del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio, 
en connivencia con las redes políticas locales
crea 
un ambiente favorable para estos proyectos, 
traducido en débiles obligaciones laborales, ambientales y de fiscalización, 
grandes facilidades financieras y amplia disponibilidad de mano de obra barata. 

Tales condiciones permiten a las empresas operar con un ostensible desprecio 
por las comunidades a las que afectan
y
utilizar procesos destructivos y contaminantes rechazados en países desarrollados.

Esta situación 
se ha ido enraizando profundamente hasta

constituirse en el modelo natural de hacer las cosas
que origina
un convencimiento gubernamental reforzado por
los dogmas neoliberales predominantes en la clase política. 

 

Los países latinoamericanos deben "crecer hacia fuera", en brazos corporativos
Se trata de 
"la única vía posible de crecimiento", afirman a coro el sector empresarial y los políticos. 
Este desastre se ha constituido así en sistema, y el avance de una crítica se hace difícil 
ya que 
debe enfrentar a la totalidad de las fuerzas involucradas en 

este exitoso esquema de explotación colonial y de alienación, 
quizás el más perfecto de la historia. 

 

La información disponible nos dice que en la región 
nos encontramos con 

El problema a resolver en primer lugar para el cambio de modo de producción
es que, como
Ricardo Cifuentes Villarroel

advierte
,
en la mayoría de los de abajo:  

 

"Se establece así una suerte de destino manifiesto en el servicio de los intereses corporativos, 
cuya orientación es totalmente opuesta al desarrollo, al mejoramiento de la calidad de vida,
la justicia social, la sustentabilidad.

Por el contrario,
y pese al ambiguo y autocomplaciente discurso macroeconómico de gobiernos y elites nacionales, 
en buena parte de la región se vive un constante
deterioro de 
las condiciones económicas y sociales de sectores mayoritarios de la población, 
incluso en países que se presentan como paladines de esta cruzada neoliberal. 
El caso de Chile 
es paradigmático, con su sorprendente y siempre creciente desigualdad en 
la distribución del ingreso".

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
6-10-06  

Entonces:


¿Cómo organizar la comunicación social de la diversidad popular 
de  Argentina
que haga posible el cambio radical del destino común?
 

 

Ideología:

 

Dar respuesta a la pregunta plantea comenzar por cómo los grandes medios
trabajan el tema de esa ocupación territorial que desertifica en todos los sentidos.

Respecto a la lucha de la asamblea de Gualeguaychú leemos:

"La Argentina -Gobierno y sociedad- no está a la altura de las circunstancias",
por insuficiente conciencia ambiental. 
"Las evidencias
van:
desde la deforestación y la contaminación de ríos y napas, hasta la erosión de suelos y
la degradación de la fauna marina por sobrepesca.
Desde el impacto de las grandes obras
de infraestructura sobre la calidad de
vida urbana y rural,
hasta el que tiene la explotación minera sin recaudos
o las inundaciones en las grandes ciudades.

A eso agreguemos los desplazamientos turísticos masivos
y los emprendimientos inmobiliarios que arruinan nuestras playas y
hacen colapsar
la provisión de agua".

Fabián Bosser (Clarín 6-1-08) prosigue diciendo 
que 
"tal es el panorama que presenta Carlos Reboratti, uno de 
los más prestigiosos geógrafos argentinos".

Le pregunta:¿ cuál es el balance que puede hacerse del conflicto con Uruguay
por la planta de Botnia?

Carlos Reboratti responde:

"el movimiento ambientalista de Gualeguaychú ha tenido 

Plantea:

A diferencia de Argentina, "Uruguay tiene una tradición mucho más larga 
en manejo ambiental y en ordenamiento territorial. Y Finlandia, de donde
viene la empresa Botnia,
es número uno en el ránking mundial en la materia".

A diferencia de Greenpeace, "la Asamblea de Gualeguaychú lo lleva a
términos absolutos diciendo "No a las pasteras" y cambia entonces
el eje central
de la discusión que es la contaminación. (...) Greenpeace dice
"No a la contaminación de las papeleras". Y lo hace 
porque
tiene una historia internacional de relación con el tema papeleras
e incluso ayudó técnicamente para que las empresas mejoraran
la tecnología y no contaminaran".

A diferencia de otros países donde ambientalistas participan del
control de las papeleras, se empieza con un simple rechazo inflexible.
"La mayor parte de los movimientos ambientalistas son bastante ingenuos

están siempre muy predispuestos a captar lo peor. O sea, cuanto más catastrofistas
son las opiniones que les llegan, más razones los alientan en sus demandas. (...)
Sin embargo,
las razones genuinas de su protesta encuentran canales cuando hay un interlocutor,
que en este caso debe ser el Estado, que se hace cargo de sus demandas y
les encuentra respuestas".

Sostiene:

"El tema ambiental estuvo en el pasado muy asociado a un criterio «conservacionista»,
de resguardo paisajístico de nuestros bosques y especies autóctonas,
lo que es por cierto muy importante.
Y por otro lado,
a una concepción geopolítica en la cual los recursos naturales y la apropiación
de la naturaleza eran una fuente de afirmación de la soberanía. (...)

Todavía no hemos sabido responder qué hacemos con el territorio que ocupamos,
para qué nos sirve,
qué beneficios nos genera y cómo desarrollamos y distribuimos nuestro capital natural
y social de manera sustentable.

No hace falta recordar que Fray Bentos y Gualeguaychú forman parte
de una misma región y que aquí el escudo fronterizo de
las soberanías nacionales está perjudicando a ambas comunidades (...)".

Carlos Reboratti ilustra cómo las elites intelectuales mediáticas proceden a descalificar
el disenso y la lucha contra el reinado del "Mercado". En efecto, para enjuiciar
a Miguel Teubal del comité editorial de la revista Realidad Económica recurre
a fórmulas trilladas
de empeño en erradicar la reflexión crítica e imponer los hechos consumados
como las únicas y mejores realidades posibles.

Manifiesta,
respecto a la expansión del monocultivo de soja transgénica, que
en
"un tema tan controvertido, por supuesto que yo «relativizo»
las consecuencias,
porque justamente no quiero caer en posturas, como la de Teubal,
donde a partir de supuestas verdades reveladas 
se toman posiciones absolutas y tremendistas.

Por ejemplo, yo no comparto la postura de que la soja
produjo
la "desaparición" (como dice Teubal) de los productores medianos y pequeños,
sino que justamente relativizo el tema, ya que antes de tomar esa posición,
habría que ver cuántos de ellos decidieron arrendar su tierra antes que 
seguir produciendo
con lo cual el éxodo se transforma en mudanza.

Parecería que Teubal está entre los nostálgicos
que creen
que el pequeño productor debe quedarse en el campo a toda costa,
algo que con inteligencia estos productores no hacen.

Negar las virtudes de la racionalidad en aras de una utópica ruralidad primigenia,
no parece muy realista".

Además de repetir lo endilgado a los asambleístas sobre posicionamientos tanto absolutos
como tremendistas y 
las etiquetas con que el bloque hegemónico nos empaqueta a los izquierdistas
(como de fundamentarnos en verdades reveladas, ser nostálgicos e irrealistas, irracionales)
,
Carlos Reboratti 
concluye utilizando el discurso habitual de quienes defienden al orden instituido.

"Más allá de cualquier teoría conspirativa (...) dos cosas reducen su capacidad de convocatoria:

  1. no hacen un balance entre los efectos positivos y negativos,

  2. no proponen ningún sistema alternativo.

Teubal -después de 23 páginas de opiniones sobre la soja (número 220 de Realidad Económica)-
se ubica
en la cómoda posición ...de hacer críticas pero no proponer soluciones".

Fuente: revista Realidad Económica 222,
agosto/ septiembre 2006, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

Reboratti manipulando el sentido común que el sistema nos inculcó desde la más tierna edad
y asumiéndose como ejemplo, nos indica cómo pensar y posicionarnos correctamente ante
esos conflictos con los agro negocios.

Por cierto, no le importa enseñarnos a analizar sino que se esmera en crear consenso 
imprescindible a esa acumulación de los grandes capitales
a
l precio de destruir las condiciones mayoritarias de vida y trabajo.

Porque
"las evidencias de débil conciencia ambiental de Argentina", en verdad,
se deben al funcionamiento capitalista mirando en exclusivo al crecimiento lucrativo
en la forma más rápida posible.

También
oculta que 

Entonces:


Confraternizar entre los de abajo de su país y 
los de otros países
para construir la convivencia cada vez más plena,
nos exige deliberar públicamente sobre esos discursos que
encubren
el carácter genocida del sistema capitalista mundializado.

 

Premisas e hipótesis:

 

El gobierno-Estado de los Kirchner con la misión de garantizar 
el clima de negocios fabulosos a los saqueadores
que denomina inversores,
escenifica la acumulación de divisas como lo único importante de su intervención 
en política económica   
y el festejo del precio y el volumen de la soja exportada.

Ahora ¿qué país proyecta el crecimiento económico en vigencia?


1. Lo hunde en la desertificación
 

No sólo arrasa con la biodiversidad de las distintas eco-regiones que es fundamental 
al equilibrio ecológico (a conservar no "por resguardo paisajístico")
y con la fertilidad tan escasa en el planeta,
sino que -como las megas represas y la minería a cielo abierto- la agricultura industrial
se apodera del agua de las poblaciones.

Walter Pengue advierte:

"El análisis del uso del agua por el sector agrícola no puede menos
que considerar el hecho de que el 98% de las tierras cultivadas en
América latina
lo son en zonas de secano, pero que la agricultura industrial de exportación,
demanda cada día más agua para sostener su sistema de producción e
incrementar 
su productividad físico crematística (como, por ejemplo,
comienza a suceder en la región pampeana argentina).

Ya muchas regiones latinoamericanas vienen sufriendo serios problemas.
La disponibilidad de agua en México ha ido en descenso a raíz de la sobreexplotación
de los mantos freáticos y de la creciente degradación de las partes superiores de
las cuencas, lo que implica mayores costos. (...)

Al contrario
que en el caso mexicano,  la Argentina, el Brasil, el Paraguay y el Uruguay
se asientan sobre uno de los tres acuíferos más grandes del mundo(...):
el acuífero Guaraní que representa el 6% del territorio argentino pero ricas áreas productivas
como la mesopotámica y el chaco pampeano.

Otro acuífero más telúrico es el Puelches sobre el cual se halla la Pampa Ondulada (...).

La creciente demanda, especialmente de la agricultura y la posibilidad de
contaminación por la intensificación industrial de ésta, pone en atención
identificar
la posibilidad por un lado de los daños a causa de la contaminación del acuífero
y por otro, en un futuro mediato, las presiones vía el alocado sistema mundial
de precios de los granos,
para hacer uso del recurso natural, como fuente barata de «agua virtual»".

Define: "el valor del agua virtual de un producto alimenticio ...podría entenderse como
la cantidad de agua por unidad de alimento que es o que podría ser consumido durante
su proceso de producción, es decir utilizada o contenida en la creación de productos agropecuarios".

Subraya:

"La circulación de agua virtual ha aumentado regularmente
con las exportaciones
de los países agrícolas durante los últimos cuarenta años
(...)".

Es evidente que el comercio del agua virtual genera un importante ahorro
de agua
en los países importadores y un posible deterioro en los exportadores
que hacen un uso intensivo o en el nivel de la sobreexplotación
. (...)

Posiblemente, 
los ahorros aparentes en el uso del agua, esconden estos costos
que merced al movimiento mundial de alimentos se triplicaron
(...)".

Plantea que la Argentina está haciendo uso del agua, como de la fertilidad,
como si fuesen de disponibilidad ilimitada.
Sin prever
las consecuencias de su sobreexplotación por expansión de los monocultivos de exportación:

Fuente: revista Realidad Económica 223,
octubre/ noviembre 2006, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.arwww.iade.org.ar


2. Lo enyuga -como población- a crecientes penurias, explotación laboral, pobreza e injusticia social 
 

a. La «globalización» provoca enfermedades, discapacidades, muertes, 
catástrofes socioeconómicas,
desarraigos, desalojos, arrasamiento de las comunidades culturales... 

Eduardo Gudynas (Alai-amlatina) nos habla sobre posicionamientos frente
a los problemas ambientales que causan esos padecimientos masivos:

"La globalización actual está por detrás de muchos de los problemas ambientales 
que padece América Latina. 
El flujo exportador continental sigue creciendo, pero esa inserción internacional 
sigue dependiendo de materias primas, las que son simplemente recursos naturales 
con escaso procesamiento y reducido valor agregado, 
y que generan severos impactos ambientales.

  1. Una postura reconoce la gravedad de los problemas ambientales 
    pero entiende 
    que la globalización es inevitable. Por lo tanto, renuncia a un cambio en 
    la esencia de los mecanismos internacionales y apela a incorporar a la Naturaleza 
    en los mercados globales y gestionarla mediante mecanismos económicos. 
     

  2. Otra postura, en cambio, considera que la conservación de nuestros recursos naturales 
    sólo será posible 
    una vez que se logre una autonomía frente a la globalización. 
    Ese paso es indispensable para recuperar las posibilidades de 
    un desarrollo sostenible que preserve la Naturaleza.

Estas posiciones 
se discutieron en el Congreso Latinoamericano de Áreas Protegidas, 
celebrado pocos días atrás en Bariloche (Argentina). 

Un buen ejemplo de la aceptación fatalista de la globalización 
lo ofreció 
Conservation International (CI), una institución transnacional dedicada a 
temas de conservación en varios países del continente. 
Esta organización presentó el documento "Una tormenta perfecta en la Amazonia", 
redactado por Timothy Killeen, 
un investigador estadounidense de CI que reside en Bolivia 
desde hace varios años, donde se ilustra con impactante detalle los problemas ambientales 
que se suceden en los trópicos amazónicos. 
Su pronóstico es ominoso: 
en el escenario más probable apenas logrará preservarse un 30 a 40% de la Amazonia.

El análisis de CI ofrece muchos ejemplos de 
las conexiones perversas de la globalización actual y sus efectos ambientales, 
pero
en sus propuestas queda atrapada en una aceptación fatalista de la globalización actual. 

No habría alternativas reales y posibles frente a esta tormenta mundial, y 
por lo tanto la única posibilidad es adaptarse a sus reglas. 
Se debe reconocer 
el predominio de los mercados y manipularlos mediante mecanismos regulativos 
[WINDOWS-1252?]– dice CI. Consecuentemente, sus planes de gestión 
se basan esencialmente en mecanismos de mercados, 
sea por medio 
de cobrar los llamados "servicios ambientales" 
como por subvencionar sistemas de producción más respetuosos del ambiente".

Eduardo Gudynas (Alai-amlatina) destaca:

"El problema es que buena parte de las propuestas de CI 

Eduardo Gudynas (Alai-amlatina) prosigue:

"En la marcha económica actual, las exportaciones siguen creciendo en importancia, 
pero la mayor parte depende de recursos naturales. 
En Brasil 
y los demás países del Cono Sur, las materias primas representaban el 60% de 
las exportaciones totales en 2005; en los países andinos 
trepaba al 84,5 % del total de las ventas externas. 

En otras palabras, 
más de la mitad de las exportaciones dependen de recursos naturales, y 
desde allí se genera una presión enorme sobre los espacios naturales. 

Si bien Chile es presentado como un ejemplo de manejo económico serio 
supuestamente muy diferente de sus vecinos, desde la perspectiva de 
una economía ecológica, 
observamos que más del 86 % de sus exportaciones son productos primarios 
(recursos naturales con muy escaso procesamiento), y por lo tanto muy similar 
al patrón exportador de países como Perú (85% de las exportaciones totales) o Bolivia (89%). 
Esta dependencia se repite en casi todos los países.

Los planes actuales de interconexión carretera y energética apuntan a acentuar 
esta estrategia todavía más, 
abriendo distintas áreas silvestres, y en especial en los trópicos, por un lado a 
la explotación y por el otro lado, vinculándolas con los puertos oceánicos. 

Estos procesos hacen que América Latina quede atada a la globalización actual. 
De hecho, 
el nivel de consumo de los países industrializados y de las nuevas economías 
de alto crecimiento, como China,
sólo es posible succionando recursos materiales y energía del Tercer Mundo,
y por lo tanto ese mismo entramado genera un tipo de globalización
que permite esa transferencia de recursos".

Eduardo Gudynas (Alai-amlatina) propone:

"Para enfrentar estos problemas es necesario otra postura frente a
la globalización:
la conservación y uso sostenible de los recursos naturales sólo es posible bajo 
un cambio radical en los estilos de desarrollo y las relaciones globales

Por lo tanto, 
cualquier propuesta ecológica seria debe reclamar otro estilo de desarrollo, y 
consecuentemente otra mundialización

Es posible que en algunos casos sean útiles los mecanismos de mercado 
(en especial para evitar que los emprendimientos privados 
arrojen los costos económicos del deterioro ambiental 
hacia las comunidades locales o los municipios), pero 
serán indispensables 
otras medidas más profundas sobre los estilos de desarrollo, 
reduciendo su dependencia de los recursos naturales y su consumo energético, 
orientándolos en primer lugar hacia las necesidades nacionales y regionales, 
y sólo después volcarse a los mercados globales.

Bajo esta perspectiva el concepto de autonomía aparece como un concepto clave.
Es indispensable recuperar la autonomía frente a la globalización, 
reconquistar la autonomía 
para ensayar otros estilos de desarrollo que puedan remontar
las condiciones y exigencias de los mercados globales. 

No es posible insistir en adaptar la Naturaleza a los mercados,
sino que los mercados deben ser adaptados
para asegurar la conservación de la Naturaleza. 
Desde ese compromiso 
deben enfrentarse los factores globales tales como 
la demanda de recursos naturales y
la dinámica de los mercados financieros internacionales, 
así como sus instituciones políticas".

- E. Gudynas es investigador en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad [WINDOWS-1252?]– América Latina), 
en Montevideo (Uruguay).

Fuente: www.rebelion.org
E
cología social 
11-10-07

b. La autonomía del país respecto a la «globalización» para conservar la Naturaleza y
luego
reinsertarse desde ese compromiso, desconoce que lo fundamental es el cambio radical
de sociedad y mundo.

Federico García Morales (Revista Globalización) nos aclara sobre el origen de la pobreza
y la desigualdad social en crecimiento constante:

"Tanto Naciones Unidas, como CEPAL, la OCDE, Banco Mundial, 
instituciones que 
suelen adornar su discurso con evaluaciones sobre la pobreza, 
están de acuerdo en sostener que los índices de pobreza, pobreza extrema y desigualdad 
permanecen casi estáticos a lo largo del último medio siglo. Con variaciones entre la pobreza 
y la pobreza extrema, sobre todo en los países de América Latina y del Caribe.

A.
El asunto no deja de ser preocupante, ya que paralelamente, a lo largo de
estas décadas 
todos los gobiernos han proclamado su decidido interés en luchar contra el flagelo, proponiendo proyectos y programas electorales. 

Los organismos internacionales, frecuentemente se han convertido en foros,
en donde ante miles de delegados se han expuesto nuevos criterios para definir
el drama,
y hasta el descubrimiento de panaceas, como el “capital social”
que puede resolver su curso futuro, integrándola en espacios sociales de simpatía.

En el año 2002, 
el Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas señalaba que al final del siglo XX, 
se intensificaban la pobreza y la desigualdad. 
Para entonces, el 5 % más rico del mundo poseía 114 veces más que el 5% más pobre. 
Y crecía la pobreza en África y en América Latina. 

Se han medido las distancias entre pobres y ricos, a través del índice de Gini, y 
se ha visto 
que si en algunos países hay ligeras fluctuaciones “igualitaristas” que 
no afectan para nada la estructura social, en otras partes, 
las diferencias se han acentuado de modo escandaloso -el caso más sobresaliente: Chile. 
Pero también, 
en términos absolutos se cuenta la pobreza del último medio siglo viendo 
cuántos viven con uno o con dos dólares al día. Y se llega a una visión bastante pareja y 
sostenida a lo largo de decenios de más del 50% de la población. 

Pero hay que pensar que esta situación se tiende a agravar con 
el avance de sucesivas crisis
, como la de los años 80, la del 94 o 
aquélla más reciente, 
ya en el nuevo milenio, que empobreció brutalmente a países como Argentina,
que en la estimación corriente anterior mostraba índices de pobreza más bajos.


B.
El asunto toma otros aspectos cuando se observa, por ejemplo, que 
en estos cincuenta o sesenta años, 
América Latina ha experimenta
do un “crecimiento” expresado en exportaciones
y en índices de crecimiento “bruto” y crecimiento “per cápita”. 

Cada país, cada año, mostró estadísticamente esos crecimientos. 
Y sólo muy recientemente de ingresos reales “por debajo del crecimiento per cápita”, 
cuando viene a demostrarse 
qué importante parte de la población no lo alcanza. 

Por eso se ve también que si en 1950 asomaban 82 millones de pobres latinoamericanos, 
a fines de los noventa se alcanzaban los 160 millones. 
Para saltar a los 230 millones de la actualidad. 

Con toda suerte de decrecimientos, de ingresos de capital “que trae trabajo” y 
del crecimiento de la masa asalariada, que así y todo no sale de la pobreza. 
Esto 
podría llamarse “crecimiento con pobreza y con aumento de la productividad laboral”. 
La pobreza se ha sostenido, y se ha reproducido 
a través de estas últimas generaciones, 
junto a 

No parece ser entonces que
la economía capitalista llegara para resolver el problema de la pobreza 
sino para estimularla y aprovecharse de ella
. Y ya con esto podríamos venir a
sostener que
los gobiernos latinoamericanos no tienen en absoluto como meta acabar con la pobreza, 
sino antes bien, extenderla y ofrecerla al capital internacional
.

Un país es rico -podríamos decir parafraseando a uno de los fundadores de la economía liberal-
si tiene pobres que trabajen.
O, como se dice hoy, si tiene mano de obra competitiva:
é
sa que se ofrezca por el salario más miserable".

Federico García Morales (Revista Globalización) señala:

"A veces, cuando los organismos internacionales convocan a seminarios sobre la pobreza, 
todos los delegados llegan con la disposición a visitar otro planeta, 
donde se da ese fenómeno extraño a la economía de este mundo. 
Por regla general, 
la pobreza no parece vincularse a la economía viva. 
Y hasta habría que crearle una economía propia. 
Esa, por ejemplo, del “capital social”, repleta de redes de simpatía-cosa 
que también llevó a fundar macabros ensayos de explotación humana parroquial en el siglo XVII.

Nosotros nos inclinamos a pensar que la pobreza 
es 
un fenómeno completamente integrado y básico de 
la economía capitalista. 

Y en el caso de América Latina, 
un suceso que desde tiempos coloniales se ha incorporado a la producción de excedentes. 
Y su continuidad demuestra que el sistema no tiene ninguna voluntad de acabar con ella. 
La desea 
(en un sentido psicoanalítico) incorporada a sí, y consumida, devorada, por él. 
Y por eso nos dice sosteniendo una primera premisa falsa 
(que lo subentiende y perdona de antemano): 
Se sabe que el acceso al trabajo productivo es una condición sine qua non en la lucha por
reducir la pobreza.” 

Sin considerar en este trámite, 
la lógica del capital, y bajo qué condiciones el pobre deberá trabajar 
para salir supuestamente de la pobreza.

Los obreros de la maquila trabajan en turnos forzados y en jornadas de extenuación, 
y no salen de la pobreza. 
Las obreras de las salmoneras trabajan en aguas gélidas por más de 12 horas diarias, 
percibiendo sueldos miserables mientras agonizan, y no salen de la pobreza. (...)

Entonces, la pobreza existe porque la economía real se aprovecha de ella, y 
porque 
hay en nuestras sociedades una conciencia “política” (esto es, del orden y 
del poder como tal) que concurre en aprovecharse de ella, y 
se interesa en no extinguirla. La pobreza se arraiga en una sociedad de mercado.

Y eso venía de antes. ¿Qué es lo primero que hacía Roma en sus conquistas, 
aún adentro de la bota italiana?: aterraba, empobrecía, ordenaba rendirse “con una sola prenda”, 
y esclavizaba. 
A su modo creaba con eso mano de obra. Y los pobres no estaban fuera de su economía.

¿Qué hizo España en América?: 
aterraba, mataba, dislocaba sistemas productivos comunales, empobrecía, 
ataba a la mina, al lavadero, a la plantación. 
Y exportaba. 
La pobreza funcionaba económicamente, y por ella alegaban tantos en el Consejo de Indias.(...)

El capital (y sus intelectuales y políticos) no desligó nunca la pobreza de la economía. 
Sólo que 
ahora nos vamos topando con un fondo de hipocresía. 
Sobre esto de la deportación de pobres, en México algunos candidatos han llegado a proponer esquemas 
para facilitar la migración en tren expreso y con paquetes de pasajes y hospedaje redimibles. 
Fox llegó a presentar a 4 millones de migrantes anuales como un éxito económico. 

Mientras el hundimiento centroamericano en el esquema de pobreza maquilera 
viene a ser -para sus políticos- la consumación globalizadora".

Federico García Morales (Revista Globalización) nos alerta:

"En América Latina no suele verse la pobreza en su contribución a 
la producción de 
una acumulación que se va en gran parte hacia fuera. Ni se alude a 
cómo el imperio induce el agravamiento de esa miseria tan conveniente. 

El aspecto colonial del continente 
se puede reconocer también en la rapidez con que se ha inducido 
“la liberación de mano de obra” para responder a las nuevas propuestas 
de crecimiento de los polos mundiales en efectivo crecimiento. 

No se dice 
qué es lo que produce el pobre, 
que en su buena mayoría está siendo empleado. 
Se le muestra 
nada más que con ese dólar o esos dos dólares diarios, 
que a veces son fichas -o su equivalente-la tarjeta de crédito, 
donde viene a expresarse la extorsión relativa de la plusvalía, última lucha en el mercado, 
donde los ingresos se deshacen frente a precios al alza. 

Otro mecanismo que concurre a reforzar la extensión de la pobreza y 
el amarre del trabajador a la autoridad corporativa.

"Sin establecer la inclusión de la pobreza en la intimidad del movimiento del capital,
no se entiende su perdurabilidad. 
Y sin proponer 
el fin de la economía capitalista no se puede aludir con seriedad 
al fin de la pobreza

No se trata de salir de la pobreza trabajando, sino de algo político: de una gran revolución niveladora, donde el trabajador y el pobre tienen su lugar luchando".

Fuente: www.rebelion.org
E
conomía 
9-10-07


3. Lo fragmenta en zonas francas mirando por la extracción de 'recursos naturales'
y por tanto 
consolida los feudos provinciales que encolumna el presidencialismo dominante del Partido Justicialista
 

La Agencia de Noticias Red Acción (ANRed) explica que todo «modelo extractivo»
se basa
en suplantar el proyecto de país por el de aprovechamiento de elementos de la naturaleza
que sirven a los grandes capitales para seguir acumulando riquezas.

¿Cuál fue el comportamiento del gobierno de Néstor Kirchner? 

El gobierno de Néstor Kirchner se ha relacionado con lo «ambiental»
enfocándolo como Recursos Naturales, esto es, "algo" que está ahí y 
que el capital (nacional o extranjero) puede tomar a su antojo, sin límite, 
con el fin de comercializarlo. 

Los recursos sirven a ese fin y forman parte de un , 
porque tiene como esencia la extracción "constante y permanente"
la que nos ha acostumbrado la industria moderna. 
Si la naturaleza 
requiere de ritmos de recomposición y recreación, ciclos como el día y la noche, 
el capitalismo no, 
más bien el descanso es un estorbo a su lógica de crecimiento, «desarrollo», «progreso», 
no tiene por qué haber límites para su extraer. 
Si el día permanente es posible gracias a la inventiva luminar, el trabajo permanente también.

Es decir, para el gobierno de los "derechos humanos" definitivamente 

NO se trata de lo que se ha empezado a denominar como Bienes Comunes 
por parte de los nuevos (y no tanto) movimientos sociales. 
Bienes Comunes, 
una interesante manera que tenemos de complejizar la problemática ambiental
y ligarla a los sistemas de producción (hablar hoy de sistemas de producción, 
toda una afrenta al posmodernismo)".

ANRed diferencia el posicionamiento de los movimientos sociales

", se trata de una lucha por los "bienes y entornos comunes [entendidos]
como movimiento de resistencia contra la privatización",
es decir
contra esa tendencia intrínseca del capital que aspira a convertir todo en una
mercancía".

De acuerdo con esa visión mercantil sobre los bienes y entornos comunes,
el gobierno de Néstor Kirchner siguió profundizando la entrega, el despojo y la sumisión. 

En noviembre de 2006, con la justificación de un falso federalismo, 
se promulgó la Ley Corta o de Emiratos
que entrega formalmente el dominio 
de los yacimientos de hidrocarburos a las provincias pero, real y efectivamente,
adelantó  
privatizaciones del petróleo y el gas hasta el 2047 o hasta su agotamiento completo.

ANRed aporta, en su análisis, otros ejemplos de la configuración de Argentina para
el saqueo transnacional y de sus socios locales.
En referencia a:

Fuente: www.anred.org
Medio ambiente
17-12-07

Componente del IIRSA será el gasoducto del noreste que recorre 1.400 kilómetros desde Bolivia
hasta Santa Fe.
La presidenta Cristina Fernández lo caracterizó como una obra federal y latinoamericana y
agregó: "los negocios son negocios cuando las dos partes que intervienen obtienen beneficios,
cuando sólo es una la que se lleva todo y la otra nada, eso no es negocio, eso es explotación,
expoliación".

La aplaudieron -junto a Julio Cobos, Daniel Scioli y los gobernadores del noreste- las Madres y
Abuelas de Plaza de Mayo, Víctor De Gennaro, Luis D'Elía, Humberto Tumini y 
otros dirigentes sociales.

Por cierto, significa 
-un apoyo imprescindible para el pueblo de Bolivia y el gobierno de Evo Morales; 
y -un suministro de gas
(urgencia soslayada hasta ahora)
las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Salta, 
Entre Ríos y Santa Fe.

Pero (ustedes pensarán qué jodida siempre confronta) estamos 
ante otra trampa perversa 
de las muchas que nos meten en el camino 
de ejecución de todo el sistema de saqueo y
no sólo de IIRSA.

Por un lado,
la ocupación integral de Argentina por las transnacionales 
es posible mediante asociación
en los negocios fabulosos con poderes locales y en este caso 
quien se repartirá tramos
de la construcción con la mexicana Tubacero, es el grupo Techint 
o sea el privilegiado
desde el gobierno de Duhalde-Lavagna hasta ahora, 
se quedará con las ganancias mientras los de abajo somos forzado a invertir.

Por otro lado,
" el cinturón de Rosario y Santa Fe en la ribera del río Paraná,
se ha convertido en el cluster 
de transformación sojero más grande del mundo"
según recuerda
Walter Pengue,
en "Agua virtual..." donde informa además: 

"En los años por venir (próximo quinquenio), las estimaciones de soja importada 
por la Argentina, a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná, serán importantes.
Si bien
hasta ahora, los principales volúmenes provienen del Paraguay y en menor cuantía
de Bolivia (que deriva su producción hacia los países del Pacto Andino)
se estima
que en los próximos años, la cifra que estará ingresando por este corredor
alcanzaría los 5.000.000 de toneladas, para ser procesadas en las plantas de
crushing de la ribera del Paraná.(...)

El crecimiento de las plantas de crushing agrega un factor adicional de consumo,
utilización y disponibilidad gratuitos del agua".

Fuente: revista Realidad Económica 223

Entonces, establecer y organizar nuestra comunicación social es
para posibilitar el segundo proyecto.

 


1) El Mercado como objetivo esencial del Estado
lo constituye sobre la base de una comunidad de negocios entre
las elites políticas, sindicales, judiciales y el poder económico e imperialista.
Pactan
contribuir a la expropiación de bienes y entornos comunes, 
desalojar de tierras y viviendas, ejercer la expulsión de la seguridad jurídica 
o el desamparo de una creciente mayoría,
practicar distintas formas de maximizar la explotación laboral...
En suma, 
el sistema opresor extrema la violencia de la violación de derechos 
de la diversidad humana y lo hace -en sus 'democracias'- de manera perversa
atribuyendo que la mayoría ha delegado la soberanía popular en quienes dirigen
esa guerra no declarada contra los de abajo.

2) La vida como objetivo esencial del Estado
nos exige -a los de abajo- constituirlo sobre la base de 
la unidad de voluntad
de nuestra diversidad para conformar el gobierno que
lleve a cabo la desapropiación tanto económica como territorial
y para protagonizar 
las políticas públicas cuya elaboración sea producto de 
la deliberación y la decisión de todos los implicados
por cada una de ellas 
pero desde una concepción (puesta en común
por el conjunto de la población) de sociedad, país y mundo
con los principios rectores (que el capitalismo burló)
de libertad, fraternidad e igualdad de oportunidades. 
 


III.   ((VOLVER))

PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS

Planteo:

El capitalismo impone su funcionamiento político económico -que denomina Mercado-
como
eficiencia de la producción y optimización en el uso del potencial contemporáneo.

Tres comprobaciones rebaten ese mito, nos sitúan en buscar soluciones y son: 

1. "Los nutrientes que sustentan nuestros cultivos se están agotando con cada cosecha y por lo tanto, deberíamos estar haciendo algo al respecto".  

Marcelo Viñas (www.nuestraamerica.info), en "Conservar el suelo es servir al futuro",  
explica por qué.

Reflexiona:

"Pero por qué debería pasar esto, 
si nuestros agricultores de “punta” son tan “eficientes”?? 

Por la sencilla razón de que no lo son. 
No son agricultores, ni son eficientes. (...)

Veamos por qué no son eficientes. 
Aumentar la producción, es decir la cantidad de producto que obtengo, 
no tiene nada que ver con la eficiencia, es más, puedo obtener 
un valor récord de producción siendo menos eficiente de 
lo que eran los agricultores en la década del ‘50. 

La eficiencia y la productividad son cosas muy distintas.
Los estudios realizados hasta ahora indican que
los monocultivos industriales aumentan su productividad 
a expensas de 
una entrega muy alta de energía en la forma de combustibles,
fertilizantes y agrotóxicos. Cuando se restan estos aportes al producto, 
la eficiencia total del sistema se reduce bastante, siendo en muchas ocasiones 
muy inferior a 
la eficiencia de una chacra clásica con diversidad de producciones 
y con aportes externos reducidos o nulos.

No centramos nuestro interés en la eficiencia energética de un proceso agropecuario 
porque 
estamos demasiado acostumbrados a pensar en términos de la cantidad final de producto, 
en valores absolutos, y en general sin importar los costos energéticos, y es justamente 
el costo en relación al producto, lo que da dimensión a la eficiencia. 

Estas estimaciones son peores aún si no asumimos todos los costos reales que tenemos.

En agricultura, existen dos tendencias principales que rigen las formas de producir: 
la llamada agricultura de procesos y la llamada agricultura de insumos.

Los estudios indican que la eficiencia energética por cantidad de producto obtenido es 
entre 2,5 y 6 veces mayor en la agricultura de procesos que en la agricultura de insumos. 
Es decir,
por la agricultura de procesos, la cantidad absoluta de producto puede ser menor
(aunque no necesariamente), pero su costo es mucho menor,
siempre en relación a la agricultura de insumos.
Concretamente, 
para obtener una cosecha récord en la agricultura de insumos debo agregar 
enormes cantidades de sustancias que bajan la eficiencia de la producción. 

La agricultura de insumos es menos eficiente que la agricultura de procesos, 
y como aquélla 
es la agricultura de los agronegocios, podemos concluir que 
los agroempresarios argentinos no son eficientes.

Además hay otros costos no incluidos, 
que hacen bajar más aún la eficiencia de la agricultura de insumos. 

Los agricultores, devenidos productores agropecuarios, devenidos agroempresarios, 
saben muy bien que la agricultura industrial sobre suelos nuevos, 
puede generar altos rendimientos en los primeros años empleando 
la reserva de fertilidad del propio suelo, y con un mínimo agregado de insumos externos. 
Y lo que sucede 
es lo que me preocupa desde hace varios años, 
con cada nota sobre fertilidad que aparece publicada. 

Según los datos disponibles, a nivel nacional se repone en promedio sólo el 30 % de 
los nutrientes que los cultivos extraen del suelo. Y en ocasiones no se repone nada. 
Los cultivos que se realizan sobre suelos recién desmontados, 
aprovechan durante unos cinco años la fertilidad acumulada en ese suelo, 
sin reponer nada de lo que se saca. 

Fertilizar en Salta o en Santiago del Estero es sumar 
un costo más al alto flete del transporte, al costo del desmonte, 
y a otros factores que hacen disminuir la rentabilidad. 
Entonces, 
por motivos económicos, no se respetan los procesos ecológicos
subyacentes a la producción. 
Entonces no se fertiliza el suelo, y se especula 
con realizar un buen negocio que dure unos 5 años, y 
después se verá si “cierran los números” de la agroempresa".  

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
28-1-08
 

2. Los mal llamados biocombustibles
porque
van contra la vida en sus varias expresiones,
son adoptados por las transnacionales de los agronegocios,
las petroleras, las automotrices
, las financieras...sólo por intensificar
su acumulación capitalista.

Edmundo Fayanas Escuer comenta que Hartmut Michel, premio Nobel de Química,
en una reciente entrevista en El País sostuvo que
con los biocombustibles 
no se ahorra emisiones de dióxido de carbono. 
Es evidente que tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono 
si queremos frenar o reducir el calentamiento global,
tenemos que cambiar de energías fósiles 
a energías renovables. 

Pero la producción y el uso del biogás o el biocombustible 
no son neutrales en cuanto a la producción de CO2 
porque al menos el 50% 
de toda la energía contenida en el biogás o en el biocombustible procede de fuentes fósiles".

-¿Puede explicarlo mejor?

Para producir algunos biocombustibles, 
como el etanol, 
hace falta invertir mucha energía en forma de fertilizantes, de transportes……. 
Y también en el destilado del alcohol. Lo que obtienes al fermentar el vegetal 
es algo como el vino, con un 10% de alcohol, y hay que convertirlo en alcohol al 100%. 
Para eso 
hay que invertir casi tanta energía como la que hay en el etanol. 
Y si obtienes esa energía de combustibles fósiles, acabas emitiendo más dióxido de carbono 
de lo que emitirías simplemente usando gasolina en el coche.

Edmundo Fayanas Escuer señala sobre la expansión de monocultivos para combustibles:

"La utilización de los fertilizantes y los pesticidas, que son producidos por la energía fósil, 
son un factor de destrucción ecológica
Una de las características de los monocultivos es que los utilizan de forma masiva. 
Actualmente, 
se usa 45 millones de toneladas de estos productos y 
si queremos salvar el suelo y el agua deben de disminuir su uso rápidamente. 

Este tipo de producciones provocan un gran aumento del consumo de agua 
que es 
desviada de otros productos más naturales y acaba con los recursos hídricos.

Con los biocombustibles se provoca una importante disminución de la flora y fauna mundial. 
Los biocombustibles 
llevan a la destrucción de la agricultura pequeña pues se pasa de 
una producción campesina a un modelo productivista de tipo capitalista

lo que conlleva 
la desaparición de millones de campesinos con el coste social que eso provoca. 
Sabemos, que la agricultura de tipo familiar genera 35 empleos cada 100 hectáreas, 
pero por ejemplo sólo se necesitan 10 empleados para el cultivo de la palma aceitera y 
la caña de azúcar y solamente medio empleo para la soya.

La introducción de los monocultivos origina
la desaparición de la producción de alimentos diversificados. 
Además,
provoca un encarecimiento de estos productos básicos
para la alimentación como lo estamos comprobando actualmente.

En fin, otra de las consecuencias de la expansión de estos monocultivos es 
el aumento del poder de los grandes terratenientes y de las multinacionales (...)". 

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
28-9-07  

3. Los motores industrialistas 
del actual modelo que califican
de neodesarrollista
para
contraponerlo al neoliberal
de los noventa,
son
provistos por las automotrices principalmente
coyunturalmente
por la construcción.

Desde el bloque dominante se publicita como industrias también a 
las actividades fundamentalmente extractivas.

Tanto las primeras como las segundas consolidan el subdesarrollo e implican
malversación de esfuerzos y capacidades de los trabajadores y de los bienes comunes y sociales
porque
no sólo se destinan a la exportación monopolizada y a la gran especulación inmobiliaria
sino, sobre todo, destruyen las posibilidades de vida de la inmensa mayoría de la población
y de autodeterminación del país y sus pueblos. 

Por supuesto, el capitalismo muestra eficiencia y uso del potencial contemporáneo 
para cumplir con sus fines de crecimiento lucrativo de los oligopolios globalizados.
Pero
esto lo vuelve cada vez más incompatible con la vida y el bienestar de los pueblos planetarios.
De ahí que cabe preguntarnos:


¿Cuáles contenidos y sentidos de la eficiencia y
el uso del potencial contemporáneo
deberemos concretar para responder 

necesidades e intereses populares?

Ideología:

Dar respuesta a la pregunta plantea comenzar por cómo nos identificamos -o no- con 
la realidad social e individual y con nuestro trabajo
que 
el capitalismo modifica radicalmente en beneficio de sus clases dominantes.

1. Posiciones frente al avance de la desertificación

Marcelo Viñas (biólogo, documentalista y autor de “Hambre de Soja” y “Siembra letal”)
señala que  
"excluyendo voluntariamente a las prácticas agrícolas de los pueblos originarios, 
podemos decir 
que la agricultura “gringa” argentina proviene principalmente de 
los colonos extranjeros llegados al país desde fines del siglo 19. 

Son emblemáticas las colonias santafecinas, como Esperanza, en este sentido. 
Las corrientes inmigratorias masivas del siglo 20 sumaron 
una gran cantidad de agricultores a la Argentina. 
Sus prácticas 
eran diversificadas, como resultado de conocimientos ancestrales 
que indicaban que no era conveniente apostar todo a una sola producción. 

Los contratos de arrendamiento de las primeras décadas de aquel siglo, 
que permitían a los colonos hacer trigo tres o cuatro años y 
dejar el campo con pasturas, 
suman a la historia una complejidad que dejaremos para otros trabajos, 
pero desembocaron, 
junto con un saldo exportable creciente del cereal, en 
un desastre económico a fines de la década de 1930, 
cuando varias sequías acabaron con sucesivas cosechas. 

Otra vez, los agricultores diversificaron su actividad 
como producto de aquel duro aprendizaje. 
Así, 
se producían cereales, oleaginosas y ganado, 
de una manera relativamente equilibrada, y que respondía a 
la percepción directa que el colono tenía de su suelo".

Reflexiona que "posteriormente, 

aquellos viejos agricultores argentinos mutaron, y ese cambio 
los transformó en otra cosa. Primero dejaron de llamarse agricultores para autodenominarse productores agropecuarios. 

Pero las mutaciones no fueron sólo semánticas, 
implicaron también un cambio en la percepción del producto de su trabajo. 
En la mutación de 
agricultores a productores agropecuarios, su primaria visión del contacto con la tierra 
como esencia de su trabajo en relación a los cultivos, pasó a centrarse primordialmente en 
los productos de estos cultivos. 

La aparición de variedades híbridas, de mayor rendimiento, y 
la oferta de novedosos productos químicos que permitían luchar contra malezas y plagas 
distrajeron al agricultor de su objeto primario, 
y lo hicieron centrarse en las nuevas prácticas, 
que implicaban 
un aumento en la cantidad de insumos, y que, 
desde la percepción del productor, le garantizaba la cosecha que 
le permitiría pagar los insumos y ganar dinero. 

Ahora 
el cultivo deja de ser importante en sí mismo, 
y la balanza se inclina a favor de su condición 
de medio
para obtener un producto, por supuesto comerciable,
con la aspiración excluyente de aumentar
la cantidad de ese producto al final de la cosecha. 

Ahora 
no importa tanto el proceso que se adopte en relación al cultivo, 
si lo que se hace es una garantía de mayor producción. Esta transición 
se da 
principalmente en el marco de, y como producto de, la llamada Revolución Verde.
Esta intensificación de los cultivos por encima de las rotaciones, sumado a 
las prácticas tradicionales, llevó a una gran erosión del campo.

Luego mutaron nuevamente de nombre y de visión. 
Dejaron de llamarse a sí mismos productores agropecuarios, para 
adjudicarse un lugar en lo que los economistas llamaron la cadena agroindustrial. 
Se sintieron 
parte de algo mayor, y no quisieron quedar relegados al mero papel de productores, 
por lo cual se autodenominaron agroempresarios. 

Ahora 
ya tampoco es tan importante el producto en sí, sino 
el mercadeo de ese producto.
Los agroempresarios están ahora muy preocupados por la bolsa de valores,
por la colocación en el mercado, y sus productos y cultivos están diseñados
en función de las cotizaciones futuras, las fluctuaciones bursátiles,
los vaivenes de la demanda, la apertura de nuevos destinos comerciales. 

Ahora, 
entonces, es indispensable aumentar la cantidad de producto comerciable, 
y es necesario a toda costa la adopción de cualquier medio, incluso 
aquellos que los abuelos agricultores reprobarían, 
con tal 
de aumentar la producción. No cuidan cultivos para obtener alimentos, 
usan sus cultivos y sus productos para cosechar dinero. 

Esta nueva mutación se asocia con la adopción de 
la llamada segunda Revolución Verde, o revolución Biotecnológica, 
es decir 
la adopción de paquetes tecnológicos (siembra directa, semilla transgénica, herbicida) 
diseñados para producir commodities. En este cambio, 
la erosión eólica y la hídrica del suelo disminuyó, 
pero aparecieron decenas de nuevos y graves problemas.

Ahora, volviendo a nuestro ensayo explicativo, podemos decir que 
la agricultura,
la producción prioritaria de alimentos y fibras para consumo humano,
se perdió en estas mutaciones en virtud de su función actual
de producir bienes comerciables, y por ese motivo
los agricultores argentinos ya no son agricultores.(...)

Por parte del sector de la agroindustria, 
los agronegocios, las cadenas agroindustriales y todos los eufemismos que quiera inventar 
esta clase para referirse a su objetivo único y primordial de ganar cada vez más dinero, 
no podemos esperar demasiado. 

En cuanto los números no cierren se dedicarán a otra cosa, pero mientras tanto, 
seguirán insistiendo en que son ecológicos, sustentables, socialmente responsables, 
eficientes, competitivos, y bolivarianos, mientras tratan de ingresar 
al prometedor y suculento negocio de los “biocombustibles”, 
a expensas de 
exprimir al máximo posible los ecosistemas hasta destruirlos completamente,… 
con todos nosotros adentro. No podemos esperar de ellos otra moral que la que dictan 
sus cuentas bancarias, sus apetencias de poder y su visión perversa del crecimiento.

Qué decir del grueso de las autoridades, 
esa mezcla rara de vanidades enfermizas y egoístas, 
con sus pequeñas camándulas de fieles y aduladores, 
negociando 
casi siempre con la necesidad, 
llenando 
sus bocas con palabras gastadas y huecas, 
tapando 
sus escándalos y negociados con pautas publicitarias y actos demagógicos. 

No hay mucho por decir que no sepamos, salvo el “manotazo de ahogado” 
de pedirles, rogarles, suplicarles, que entre elección y elección 
dejen de ausentar al Estado del proceso.

También hay que considerar a los medios de comunicación, 
la principal herramienta de alienación que tienen los poderosos. 

Los medios han llegado al punto de no tener que hacer grandes esfuerzos creativos
en su intento de 
idiotizar a las personas, banalizar los temas, vender mentiras o distraer en 
la forma de investigaciones periodísticas, y otras intrigas. En el contexto de 
los grandes medios argentinos, 
las noticias importan en tanto generan, mantienen o amplifican las audiencias, 
lo cual se traduce en ganancias económicas. 
Por supuesto que entre las páginas invadidas por publicidades de los agronegocios, 
siempre se
filtran algunas “notas de color”, como aquéllas que informan sobre 
la baja reposición de nutrientes de nuestros suelos en el marco de la agricultura actual.

Después están los sectores de izquierda 
preocupados históricamente por temas urbanos, 
para los cuales 
el campo, el suelo, los ecosistemas, parecen no entrar en 
su ecuación industrial, obrera y proletaria. 
Aunque 
sí promueven el desarrollo, para lo cual no reniegan demasiado
del crecimiento económico subsidiado por el ambiente. Pero no veo que adviertan 
que

Están muy preocupados por el agua que hipotéticamente se quiere robar 
el imperialismo dentro de dos décadas,
una visión que esconde su increíble incapacidad de ver
o de cuestionar
todo lo que se están robando ahora los patriotas agroempresarios argentinos,
con cada cosecha de soja, nutrientes que se van a 
expensas de la capacidad futura de producir alimentos. 

Me preocupa que gente valiente y comprometida
haya sido incapaz de incorporar
la noción de “entorno”,
de pertenencia a un ecosistema, 
en sus visiones del mundo.

Estamos severamente disociados de nuestro entorno natural. 
Actuamos como si 
no dependiéramos de los ecosistemas para las cosas más básicas de la vida cotidiana, 
y nuestra noción de medio ambiente rara vez supera los mensajes emanados de 
conflictos generados por el tratamiento de la basura, o por casos de contaminación. 

Pero estos conflictos se desatan cuando el desastre está en sus etapas finales. 
Recién cuando nos entra por la nariz nos demos cuenta de que algo se está pudriendo. 
Pensamos en las pasteras uruguayas, 
pero no pensamos en las miles de hectáreas que tuvieron que ser previamente forestadas 
con monocultivos de eucaliptos o pinos para abastecer la pastera. Es más, 
para muchas personas, los miles de pinos parecen un bosque, ordenado y limpio, 
aunque sean tan desiertos a los fines de la biodiversidad y tan perjudiciales para el suelo, 
como lo es un cultivo de soja. 

El impacto de las forestaciones 
es mucho mayor que el de las pasteras, pero no lo percibimos,
porque vivimos en ciudades 
lejos del campo y del olor de la tierra, gastando cada día más papel barato.
Y apenas pensamos en las pasteras argentinas…,
o en
los crecientes cultivos forestales argentinos que
demandarán más pasteras argentinas.

Por eso me preocupa 
que la pérdida de fertilidad de los suelos sea una recurrente noticia más 
en un tsunami de informaciones vacías. Y estoy seguro que algunos agricultores genuinos, 
de los que todavía quedan, sienten dolor al conocer esa noticia. 
En el fondo, 
me preocupa percibir que estamos perdiendo la fertilidad en nuestras mentes, 
mientras cultivamos unas pocas monoideas, 
subsidiadas por insumos mediáticos contaminantes, 
en un entorno urbano cada vez más ruidoso pero menos diverso".  

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
28-1-08
 

2. Posicionamientos valiosos frente a los bloqueos torturantes que sufren quienes se comprometen con 
una profesión humanizada

Por ejemplo, el 'relato' siguiente:

"Solía ser médico

Solía ser médico,
ahora soy un prestador de salud.

Solía practicar la medicina,
ahora trabajo en un sistema de gerenciamiento de salud.

Solía tener pacientes,
ahora tengo una lista de clientes.

Solía diagnosticar, 
ahora me aprueban una consulta por vez.

Solía efectuar tratamientos,
ahora espero autorización para proveer servicios.

Solía tener una práctica exitosa colmada de pacientes,
ahora estoy repleto de papeles.

Solía emplear mi tiempo para escuchar a los pacientes,
ahora debo utilizarlo para justificarme ante los auditores.

Solía tener sentimientos, 
ahora sólo tengo funciones.

AHORA NO SÉ LO QUE SOY.

Entonces:

Transformar las condiciones de vida y trabajo
de modo que 
éstas tiendan a adquirir la calidad imprescindible
al bienestar y la justicia sociales,
nos exige poner en debate los moldes en que nos mete el Mercado
y sus reglas de juego para que 
la desobediencia a los mismos 
tenga 
amplia raigambre popular e interrumpa nuestro estar 
de cómplices o zombis de los genocidas actuales.

 

Premisas e hipótesis

Los gobiernos del matrimonio Kirchner, así como el MERCOSUR, garantizan
la producción
que favorece a las transnacionales y al desarrollo imperialista. Frente a
esta imposición de presente y futuro, nos toca interrogarnos sobre si:  

1. ¿Vale la pena crecer así?  

Juan Torres López (www.juantorreslopez.com), en "Objetores del crecimiento"
nos formula esa pregunta que orienta hacia la siguiente nota:

"Una de las obsesiones más comunes a casi todos los dirigentes políticos es 
lograr que 
aumente el Producto Interior Bruto, que 
se registren tasas cada vez más altas de crecimiento económico.

Cuando esto ocurre enseguida nos dicen que la economía va bien y
que a partir de ahí vendrán más empleos y mejores condiciones de vida pero eso, 
desgraciadamente, casi nunca ocurre de verdad.

El concepto que se utiliza para medir el crecimiento de nuestras economías, 
el Producto Interior Bruto, 
sólo puede proporcionar una medida muy grosera de lo que en realidad está creciendo 
y de cómo nos afecta a todos.

Por un lado, sólo registra lo que se puede medir en valores monetarios. 
Estos días, 
por ejemplo, está aumentando el Producto Interior Bruto español 
por el valor correspondiente al gasto que se realiza 
para retirar los vertidos producidos en las playas de Ibiza. 

También aumentará el PIB este verano gracias al gasto que se realice 
para levantar los cadáveres de nuestras carreteras, o 
para prevenir la llegada de medusas a nuestras costas, 
o para apagar los fuegos que puedan declararse en nuestros bosques. 

Todo ello hace que haya más actividades económicas e incluso más ganancias y 
posiblemente más empleo pero la cuestión estriba en que de ese incremento 
no se resta
la pérdida de bienestar que haya podido suponer el cierre de las playas,
las muertes o la evidente destrucción de riqueza que todo eso comporta (...)".

Juan Torres López explica:

"el crecimiento económico
o la simple expansión de los valores monetarios que registra el PIB, 
no implica por sí mismo (...)
que se logren efectos beneficiosos sobre el bienestar, 
al menos concebido en este caso como mejor salud y menos mortalidad.
Por eso decimos que el crecimiento que muestra el PIB 
es ficticio, 
porque no refleja los costes que aunque sean no monetarios 
están claramente asociados a la actividad económica.

El PIB tampoco nos dice nada acerca de cómo se reparte lo que está creciendo, 
de modo que 
se puede decir que la economía marcha divinamente cuando, en realidad, 
sólo les va bien o mucho mejor a unos pocos, como de hecho viene ocurriendo 
en los últimos años de gran incremento de las desigualdades.

La significancia perversa de la idea de crecimiento económico, medido solamente 
a través del Producto Interior Bruto, se muestra claramente 
cuando 
la actividad que lo está generando es tan desordenada e irracional 
como la construcción y el urbanismo que hoy día predominan.

Como ha recordado José Manuel Naredo, 
algunos investigadores -como W.M. Hern- han comparado las manchas 
que deja el cáncer en los escáner y las de la cartografía sobre la ocupación del territorio
con la incidencia 
que tiene la especie humana sobre el territorio 
para generar el crecimiento económico de nuestros días.

Es asombroso confirmar que los procesos de crecimiento urbano 
que estamos contemplando continuamente a nuestro alrededor 
tienen efectivamente 
las mismas características de las patologías cancerígenas: 
crecimiento rápido e incontrolado, indiferenciación de las células malignas, 
metástasis en diferentes lugares e invasión y destrucción de los tejidos adyacentes.

Estas semejanzas con el cáncer del crecimiento económico de nuestra época, basado en 
el desorden urbano, 
la hiperexplotación de los recursos,  
la especulación inmobiliaria o la sobreproducción, 
no son un simple recurso retórico.

Lo que está sucediendo verdaderamente es 
que fomentamos 
un tipo de actividad económica que es depredadora y fatal 
para el conjunto de nuestro ecosistema.

Lo habitual es, por ejemplo, que cuando se hacen planes urbanísticos, y 
en general cuando se establecen las previsiones del crecimiento de la actividad económica, 
no se tome en cuenta 

Nada de eso forma parte de la contabilidad social al uso 
porque 
ésta no atiende a los efectos o costes que la actividad genera 
sobre 

-el medio ambiente, 
-la vida humana o 
-la existencia misma del planeta. 

Poblamos de cemento nuestras tierras y costas,
amurallamos los cauces naturales, 
envenenamos el aire y el agua, 
consumimos sin reponer los recursos ancestrales,
desforestamos sin límite o, simplemente,
agotamos
las condiciones que son imprescindibles para la propia vida humana
y no tenemos nada de eso en cuenta a la hora
de mostrar lo que cuesta la actividad que se está llevando a cabo. 

Lo único que importa es que aumente 
el valor monetario de lo que hacemos y 
nos creemos que eso significa que todo marcha viento en popa.

Ese tipo de razonamiento es perverso 
en todo caso 
pero se está haciendo especialmente peligroso en España 
porque lo han asumido (quizá como el que hablaba en prosa sin saberlo) 
los jueces y magistrados que han de resolver las demandas sobre 
los desmanes urbanísticos que tantas veces se ponen en marcha irregularmente 
gracias a las corruptelas de propios y extraños.

Con frecuencia ya casi generalizada se suelen oponer a su paralización cautelar 
afirmando que llevan consigo un potencial de riqueza de tal envergadura que 
se pondría 
en peligro un valor económico muy elevado si su construcción se retrasara. 
Un razonamiento literalmente bruto porque, al igual que el PIB, sólo tiene en cuenta 
valores monetarios y presentes. 

Si los magistrados no computaran solamente los costes explícitos de esos proyectos y 
tuvieran en cuenta los implícitos (los que suponen dejar de hacer o disfrutar), 
los no monetarios y los efectos a largo plazo, con toda seguridad que 
sentenciarían de otro modo. 
No dejarían que se llevaran a cabo proyectos como los que 
en tantas ocasiones se legalizaron a posteriori en multitud de ciudades españolas.

Y todo ello, 
sin hablar de un aspecto que igualmente se olvida continuamente 
aunque debería ser el primero en tener en cuenta: es materialmente imposible 
sostener el ritmo de crecimiento (incluso bajo) de nuestra época 
basado en el consumo no repuesto de energía y todo tipo de recursos finitos.

Cuando las instituciones, los líderes sociales, los encargados de hacer justicia y
los propios ciudadanos asumen sin pestañear que lo conveniente es crecer,
aunque sea
de cualquier forma, nadie puede luego extrañarse que a nuestro alrededor
se multiplique la inseguridad, el desasosiego y el temor.

Como dice José Manuel Naredo, el ser humano se ha erigido en el vértice de
la pirámide de la depredación planetaria. Y eso significa que depredamos a
nuestros congéneres y nos destruimos a nosotros mismos.

Hoy día ya no deberían quedar dudas de que el problema del crecimiento económico 
radica precisamente en su propio concepto
, en su naturaleza intrínseca. 
Ni siquiera ya es el modo, ni el ritmo lo que va a paralizar el progreso social y
la vida misma en este planeta. 
El enemigo, aunque esto pueda parecer exagerado, es el propio crecimiento y 
por eso, como decía hace poco el profesor francés Serge Latouche, hay que 
hacerse objetores: 
“Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico.

Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer.
¡Es algo irracional y suicida!” (La Vanguardia, 16-03-2007). (...)

Todo esto último es lo que hay que poner también sobre la mesa porque, si no, 
podremos impactarnos 
pero nunca seremos capaces de determinar en 
qué otra dirección conviene orientar la vida social y económica de este planeta herido".

Fuente: www.rebelion.org
Economía 
19-7-07  

2. ¿Es Bio o negocio?  

GRAIN (Ecoportal.net) aclara sobre la pregunta:

"Hoy es casi imposible abrir el periódico sin que nos apabullen 
las promesas de una nueva era de abundante energía limpia, 
a cuyo umbral está la humanidad. 

Si bien las compañías petroleras continuarán extrayendo petróleo durante largo tiempo más, 
surge ya un creciente consenso de que es hora de comenzar a reducir la cantidad de petróleo 
que quemamos, 
puesto que es una de las principales causas del cambio climático, 
la contaminación del aire y otros desastres ambientales. Para hacerlo, 
se aduce, 
basta utilizar material biológico con el cual producir combustible: 
cultivos como el maíz y la caña de azúcar destilados a etanol, y 
palma aceitera, soja [soya] y cánola transformados en biodiésel. 
Y en una etapa posterior, se nos dice, cuando la biotecnología esté preparada, 
será posible 
convertir cualquier tipo de biomasa en combustible: maleza, árboles, 
el aceite que ya utilizamos para cocinar…

A primera vista las ventajas parecen verdaderamente ilimitadas. 
Parecería que las emisiones de gases de efecto invernadero
responsables del calentamiento global 
se reducirán sustancialmente dado que
el CO2 emitido por los autos que funcionan
con
los combustibles producidos a partir de material biológico
fue previamente capturado por las plantas de las que se derivan. 

Los países pasarán a ser más autosuficientes en sus necesidades energéticas 
ya que podrán “cultivar” ellos mismos su combustible. 
Las economías y comunidades rurales se beneficiarán
pues habrá un nuevo mercado para sus cultivos. 
Y los países pobres tendrán acceso a 
nuevos y exuberantes mercados de exportación".

Ahora, ¿quiénes lo promocionan?

"Este promisorio panorama lo anuncian quienes tienen interés
en promover tales combustibles. 
Pero 
¿acaso existe realmente este nuevo mundo de energía “ecológica” y limpia,
que beneficia a todos

Hay informes que documentan 

Haciendo nuestra la posición de ONG y movimientos sociales de América Latina, 
creemos que el término agrocombustibles es más adecuado que biocombustibles 
para describir 
el proceso que está detrás de esta destrucción: 
el uso de la agricultura que produce combustible para autos
.

Para comprender lo que ocurre realmente, es importante en primer lugar, 
hacer hincapié 
en que el programa de los agrocombustibles no lo redactan 
unos planificadores preocupados por evitar el calentamiento global
y la destrucción ambiental. 

La forma en que se van a expandir los agrocombustibles
ya fue definida por enormes transnacionales y sus aliados políticos.
Quienes tienen el control 
son las industrias petrolera y automovilística,
las grandes intermediarias de los alimentos, las compañías biotecnológicas y 
las firmas mundiales de inversión.

Empresas tales como Cargill y ADM ya controlan la producción y el comercio 
de materias primas agrícolas en muchas partes del mundo, y para ellas 
los agrocombustibles 
representan una oportunidad de mayor expansión de sus negocios y ganancias. 

Las compañías biotecnológicas, como Monsanto, Syngenta y otras, 
ya invierten fuerte en obtener cultivos y árboles que se adapten a 
los requisitos de los procesadores de agrocombustibles. 
Prometen todo: 
de cultivos que produzcan más energía a árboles que produzcan menos material leñoso 
y que tengan enzimas que degradan más fácilmente el material 
para luego convertirlo en biocombustible. 

Todo esto se logrará, por supuesto, mediante ingeniería genética. 
La revolución de los agrocombustibles viene con transgénicos incorporados.

Para British Petroleum, Shell, Exxon, y otras petroleras, 
la fiebre de los agrocombustibles les brinda la oportunidad de invertir 
sus petrodólares 
diversificando su horizonte a nuevas materias primas energéticas. 

Las empresas automovilísticas, obtienen el pretexto perfecto 
para escapar de la presión de los reguladores y de la opinión pública. 
Ahora la jugada será hacer autos “biocompatibles”. 

Y las compañías de inversión tienen una gran liquidez monetaria 
que pueden colocar financiando la transformación.

Las empresas mundiales plantadoras se están aliando con 
los grandes intermediarios de materias primas para controlar la cadena de producción, 
desde el cultivo hasta los mercados industriales. 

Monsanto y Cargill trabajan juntos para producir 
nuevas variedades de maíz genéticamente modificado, 
que abastezcan al mercado de agrocombutibles y al mercado de alimentos para animales. 

British Petroleum se vinculó con Dupont para crear el “biobutanol” 
(una mezcla agrocombustibles con petróleo), para beneficio de ambas compañías. 

La lista es interminable: 

un laberinto de nuevas colaboraciones interconectadas entre 
las empresas más poderosas del mundo. 
Los nuevos multimillonarios y otros inversionistas, 
junto con quienes pagan impuestos en todo el mundo
(que contribuyen mediante los subsidios que sus gobiernos facilitan 
al sector), 
están inyectando enormes cantidades de dinero a 
esas redes empresariales. 

El resultado es una expansión masiva de 
la agricultura industrial mundial y una consolidación
del control empresarial sobre la misma.
(...)

Económicamente tampoco son viables los agrocombustibles. 
La mayoría de las operaciones en materia de agrocombustibles de Estados Unidos y Europa 
se apoyan fuertemente en subsidios, y probablemente no sobrevivirían sin ellos. (...)

Los subsidios que Estados Unidos y la Unión Europea le conceden a 
sus industrias de agrocombustibles y a sus productores ya provocan 
una competencia directa que causa estragos en 
algunos países pobres por el aumento del precio de los alimentos, 
además de reducir las reservas alimentarias mundiales. 

Recientemente la FAO calculó que, aunque en 2007 hubo abundantes cosechas, 
en los países más pobres el costo de la importación de cereales aumentará 
una cuarta parte en la estación actual debido a la demanda de agrocombustibles.  

Pero esto es sólo el comienzo: para que los agrocombustibles incidan siquiera 
un poco 
en el consumo de petróleo de los países industrializados y
en vías de industrialización, tendrá que haber existencias masivas procedentes de 
las plantaciones establecidas en el Sur. (...)

Brasil, que ya es un importante productor de etanol, está identificado como el lugar 
donde puede cumplirse este desafío de aumentar enormemente la producción, 
ya que cuenta con grandes extensiones de tierra. 

Brasil tiene ya cerca de 6 millones de hectáreas cultivadas con agrocombustibles, 
pero en el informe se calcula que en el país hay más de 120 millones de hectáreas 
que podrían ser utilizadas eficientemente de esta forma. 

El gobierno brasileño tiene ahora una nueva visión para el futuro económico del país, 
que implica quintuplicar la tierra dedicada a la plantación de caña de azúcar 
—a 30 millones de hectáreas.

Otro informe de ese tipo concluye que en el futuro el África subsahariana, 
América Latina y Asia oriental juntas pueden proveer más de la mitad de 
todos los agrocombustibles requeridos, pero 
únicamente si 
para 2050 se reemplazan los actuales sistemas agrícolas ineficientes y 
de baja intensidad con las mejores prácticas de 
los sistemas y tecnologías de manejo agrícola”.  

En otras palabras: 
reemplazar millones de hectáreas de sistemas agrícolas locales, y a las comunidades rurales 
que trabajan en ellos, erradicando los sistemas indígenas de cultivo de cultivo y pastoreo 
basados en la biodiversidad. 
Sustituirlos con grandes plantaciones de monocultivo e ingeniería genética y que 
las empresas multinacionales tengan el control ya que son las que mejor manejan estos sistemas. 
Además, 
buscan adueñarse de los millones de hectáreas que los ideólogos del modelo llaman con eufemismo 
“tierras baldías” o “suelos marginales”, olvidando -para su conveniencia- que 
millones de personas en comunidades locales viven de esos “frágiles” ecosistemas. 
Eso o invadir el bosque
".
 

GRAIN destaca:

"Todo esto implica ni más ni menos que reintroducir 
la economía colonialista 
de plantaciones, rediseñada para que funcione con
las normas del moderno mundo neoliberal globalizado"

Reflexiona:

"Es increíble que en todo el debate sobre agrocombustibles y cambio climático, 
ninguna de las autoridades responsables haya retrocedido hasta la pregunta de 
cuáles son las principales causas de las emisiones de gases con efecto de invernadero. 

Toda la atención está centrada en plantar cultivos para mover automóviles. 
Por supuesto,
el transporte mundial es un importante productor de gases con efecto de invernadero, 
que suma 14 por ciento de todas las emisiones, pero el Informe Stern
(un importante estudio sobre la economía del cambio climático encargado
por el gobierno británico)
muestra que 
la agricultura per se es responsable del mismo porcentaje de emisiones de gases
con efecto de invernadero. Si a eso se agregan las emisiones producidas por
el cambio del uso del suelo, el transporte y la fabricación de insumos,
la agricultura es responsable del 41% de los gases con efecto de invernadero a nivel mundial.  

Es importante entender aquí que, aunque el Informe Stern no lo diga, 
no hablamos de todo tipo de agricultura, sino esencialmente de la agricultura de tipo industrial 
y de la Revolución Verde. 

Un 18 por ciento de los gases de invernadero se debe a los procesos de deforestación 
y al cambio de uso del suelo. 
Aquí se incluye, en primer término, el avance de la frontera agrícola y
la expansión de las plantaciones en áreas previamente cubiertas de bosques o vegetación natural. 
En momentos en que la población campesina disminuye de manera dramática en el mundo entero, 
los responsables de la expansión agrícola son mayoritariamente las plantaciones industriales.

Otro cambio en el uso de la tierra 
tiene que ver con la destrucción de materia orgánica en el suelo. 
La Revolución Verde ha destruido millones de toneladas de materia orgánica cada año 
y las ha lanzado a la atmósfera por 

  • destruir los bosques, 

  • eliminar los cultivos diversificados, 

  • introducir la aradura con tractor, con el uso de fertilizantes químicos,

    con el uso de variedades que casi no dejan restos que puedan
    ser utilizados por los animales o devueltos al suelo. 

Los suelos del mundo tienen el potencial de ser inmensos absorbedores de carbono, 
superados solamente por el conjunto de los océanos. 

La recuperación y mantenimiento de la materia orgánica de los suelos a 
niveles anteriores a los de la introducción de la Revolución Verde 
permitiría 
convertir la agricultura en uno de los mejores remedios contra el calentamiento global. 

Además, 
la absorción de carbono por los suelos en forma de materia orgánica es, por sí sola, 
la forma más eficiente de mejorar los suelos, 
incluida su fertilidad y su capacidad para absorber agua. 

La cubierta vegetal sobre los suelos y la presencia de materia orgánica en ellos
permitirían reducir drásticamente el uso de fertilizantes y entregar agua no sólo a 
las plantas, 
sino alimentar durante el año entero a lagos, ríos, arroyos y fuentes subterráneas. 
La ausencia de cubierta vegetal y de materia orgánica en los suelos es hoy 
un factor central en el agravamiento de las sequías e inundaciones asociadas 
al cambio climático. 
Los campesinos e indígenas del mundo entero han sabido todo esto y por ello 
han desarrollado formas de agricultura que incorporan materia orgánica
—especialmente estiércol y restos de cultivos— permanentemente al suelo.(...)

Otra cuestión que los entusiastas de los agrocombustibles pasan por alto es 
que muchos cultivos energéticos consumen abundante agua. 

Ya estamos inmersos en una grave crisis del agua, 
en la que aproximadamente un tercio de la población mundial enfrenta escasez de agua 
de alguna forma u otra.
Esta crisis no es producto de la pobreza, ni de la falta de cañerías de agua potable, 
como muchas autoridades parecen creer. 

Enfrentamos escasez de agua producto del deterioro ambiental provocado por 
la destrucción de las agriculturas tradicionales y su reemplazo por técnicas de
la Revolución Verde, 
por la expansión de las ciudades que la Revolución Verde ha ayudado a provocar, 
por la contaminación industrial de los cuerpos de agua y por la alteración de 
los ciclos del agua asociados al calentamiento global, a 
la construcción de represas y a la destrucción de los suelos y su cubierta. 

La lógica nuevamente aquí dictaría esfuerzos mancomunados destinados, 
al menos, 
a proteger suelos y cuerpos de agua, disminuyendo el uso del agua en 
la industria y el riego. Las tendencias que vemos, una vez más,
van precisamente en sentido contrario
(...)".
GRAIN - Revista Biodiversidad, sustento y culturas No 54

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
29-1-08

3.¿Cómo poner en debate el uso del suelo?

Marcelo Viñas (biólogo, documentalista, autor de “Hambre de Soja” y “Siembra letal”)
se preocupa porque:

"ni siquiera desde un punto de vista económico se “respeta” al suelo 
concibiendo sus pérdidas como un costo que hay que internalizar 
en virtud de la sustentabilidad de todo el sistema". 

Advierte:

"Desde el punto de vista del suelo, 
la pérdida es un daño significativo a su futuro, como ya expresamos. 
Y no importa si es el gobierno o los agroempresarios quienes se quedan 
con lo que perdió, 
lo cierto es que esa pérdida representa una dificultad que 
se manifestará con mayor o menor gravedad más adelante. 

La dificultad se traducirá en una baja productividad del suelo,
y un deterioro paulatino de su salud, que podría hasta desencadenar
procesos de degradación y erosión irreversibles. 
Y esa pérdida
en el suelo se traducirá en terribles procesos de crisis 
en nuestra sociedad en el futuro. Las heridas que el suelo sufre hoy
sangrarán más en la generación de mis hijos.
Por eso
me preocupa mucho, más cuando veo que 
el actual modelo agrícola sólo tiende a intensificarse y expandirse.

Y me preocupa además, porque no veo que sea advertido por las diversas dirigencias, 
todas preocupadas por su pequeño ranchito, con más vocación demagógica que pedagógica, 
desconectadas de 
la defensa de los bienes públicos y de los intereses generales de la población, 
entre los cuales entiendo que debería priorizarse siempre la eficiencia 
en lugar de los saldos exportables. 

Más aún en temas que involucran a 
un modelo agrícola que genera, aparte de los ecológicos, 
profundos problemas sociales por 
desarraigo, 
desocupación, 
precariedad laboral, 
contaminación, y otros.

La Federación Agraria Argentina emitió hace poco un proyecto de ley 
para limitar o prohibir la concentración de tierras en manos de extranjeros, 
que es muy loable 
y al cual adhiero en términos generales. Pero me pareció atroz que 
en ese documento no se contemple seriamente el uso de la tierra, 
más que por alguna referencia al pasar. 

Los autores parecen presuponer que el uso minifundista de la tierra garantiza 
una buena conservación del suelo, y que necesariamente el latifundio lleva a un mal uso, 
especialmente si el latifundista es extranjero. 

Hay muchos ejemplos que indican que este presupuesto es erróneo, y 
que no deberían mezclarse las nociones de tenencia y uso. Por otra parte, 
priorizar la mirada sobre la tenencia sacrificando la noción de uso, 
entiendo que 
es una variante de las mutaciones padecidas por los agricultores de antaño, 
que derivaron en esas clases dirigentes que deciden sobre el campo 
pensando no en los alimentos sino en los negocios. (...)

La reforma agraria es uno de los principales caminos que tenemos que recorrer, 
pero siempre y cuando 
tengamos presente el uso del suelo, ya que desconociendo este factor, 
el futuro del suelo podría ser el mismo y sólo cambiarían los verdugos. 
Es más, 
una ley de uso del suelo debería ser previa y de mayor nivel de abstracción 
que una ley de tenencia, ya que partiendo de antecedentes tomados del estudio 
de la eficiencia de los cultivos, 
con datos experimentales sobre las unidades mínimas y máximas de producción, 
tendríamos un marco conceptual de base ecológica o sistémica más racional 
para definir un sistema de tenencia.

En otras palabras, 
ese 70 % de nutrientes que el suelo entrega a cada cosecha récord, 
es ni más ni menos un subsidio agrícola dado, en este caso por el suelo.

Es decir, el “ambiente”, cuya propiedad no es del dueño de la tierra ni del arrendatario, 
sino del estado, de todos los ciudadanos. La magnitud de este subsidio 
asustaría a más de un buen ciudadano preocupado por el país. 
En el año 2002, 
los cálculos indicaban que reponer los nutrientes extraídos por la cosecha de soja 
representaba un costo de u$s 900 millones,
frente a una facturación total de u$s 5.000 millones. 
Este valor 
de nutrientes no devueltos al suelo fue entonces del 18 % en el año 2002. 
El ambiente, que es un bien común, otorgó al negocio de la soja un subsidio 
de casi el 20 % de la facturación. Esto en términos económicos.

En términos ecológicos
la pérdida de nutrientes es una herida que deja secuelas. 
El suelo es un ecosistema en sí mismo, integrado por miles de organismos 
que son los encargados de reciclar los nutrientes y la materia orgánica, 
dejándolos disponibles para el cultivo. 

Estos procesos ecológicos tienen sus propios tiempos y sus propias eficiencias. 
Usualmente los procesos de formación de suelo llevan miles de años, y 
la cobertura vegetal natural, 
el ecosistema soportado por el suelo, 
es 
el resultado de miles de años de evolución y sucesión ecológica

Tengamos en cuenta, que los ecosistemas son arreglos de 
biodiversidad autorregulados, 
que se perpetúan en el tiempo con plasticidad, elasticidad y 
una enorme tolerancia a los disturbios naturales. 

Cuando no se comprende que el suelo también integra a ese ecosistema, 
complejo y sometido a múltiples y diversas regulaciones que a veces apenas conocemos, 
cuando se supone que el suelo es apenas un soporte mecánico 
para nuestros cultivos, 
es entonces cuando ingresamos a los agronegocios, 
alejándonos definitivamente de la agricultura. 

Cuando eliminamos el ecosistema y sólo nos limitamos a extraer nutrientes del suelo, 
no sólo hacemos a éste más pobre, sino que además le quitamos aquello que 
lo mantiene saludable, lo cual agrega una dimensión de largo plazo a la valoración. 

La salud del suelo, mellada por la pérdida de sus capacidades ecológicas, 
no es algo que se pueda devolver con fertilizantes sintéticos. 
En muchos casos su restauración es prácticamente imposible.

Por eso me preocupa que los titulares sobre 
la reposición en extremo deficiente de nutrientes sean los mismos año tras año. 
Cada año 
las heridas del suelo son mayores, su pobreza es mayor, y su daño es mayor. 
Y con cada cosecha, la posibilidad de reparar esos daños se alejan más y 
más de la simple incorporación de fertilizantes químicos".  

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
28-1-08

Estamos en circunstancias históricas del país, la región y el mundo
de suma gravedad
y su transformación en favor de la humanidad entera depende de nuestro compromiso
por hacerla realidad. Ahora, tengamos en cuenta que: 


El Mercado exige a quienes lo monopolizan 
eficiencia
en la constante estructuración económica, política, cultural e ideológica
de la globalización
que garantice el proceso de maximizar las tasas de ganancia de ellos.
De modo que su eficiencia se refiere a crecer en la superexplotación laboral,
la ruina de pequeño-medianos propietarios,
de sacar fuera hasta de la supervivencia más elemental 
a campesinos e indígenas 
y la succión más rápida posible de fondos, bienes y recursos públicos.

La Vida exige a los pueblos
eficiencia
en la organización socioeconómica, política, cultural e ideológica
para atender sus necesidades y aspiraciones pero, a la vez,
para suscitar y favorecer el protagonismo multifacético de los de abajo
en optimizar 
la convivencia, la autogestión y el autogobierno de su sociedad.
Esa eficiencia, por tanto, comprende 
la eficacia en:
-la armonía de la sociedad en sí misma y con la naturaleza;
-la conjugación del presente productivo 
con las perspectivas de desarrollo futuro; 
y
-la creación de condiciones de vida y trabajo que 
promuevan la felicidad y plenitud humana.