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Democrática      (volver)

Unir el trabajo con la patria crea el cambio radical en la propia persona y el país

1) La filosofía del comunismo, en vez de abandonar a “ los ‘sencillos ’  en su filosofía cotidiana o sentido común, los guía en la elaboración, por sí mismos, de una concepción de la vida que sea superior” en cuanto a imbuirles confianza en cultivar amor profundo por el pueblo, cada uno de sus individuos y por todos los pueblos.

“Afirma la exigencia del contacto entre los intelectuales y los sencillos, no para limitar la actividad científica y mantener una unidad en el bajo nivel de las masas, sino para constituir un bloque moral-intelectual que haga posible, políticamente, un progreso intelectual de masa y no sólo reducido a grupos de intelectuales”.

Antonio Gramsci advierte que

·    el sentido común  es un conjunto disgregado de ideas y opiniones con un núcleo en valores rectores de la conducta popular cuyo desarrollo sería valioso para darle unidad y coherencia al progreso en la toma de conciencia de la realidad;

·    la organicidad de pensamiento y la solidez cultural se pueden conseguir sólo si entre los intelectuales y los sencillos hay  la misma unidad que debe existir entre la teoría y la práctica, o sea, si los intelectuales elaboran y hacen coherentes los principios y problemas que plantean los sectores populares con su actividad práctica, constituyendo así, entre unos y otros, un bloque cultural y social”;

La filosofía marxista leninista “tiene que presentarse -al principio-  con actitud polémica y crítica, como superación del anterior modo de pensar y del concreto pensamiento existente (o mundo cultural existente).

Por tanto y ante todo debe explicitarse  como crítica del sentido común.

Pero comienza en el sentido común para demostrar que todos somos filósofos y que no se trata de introducir ex novo una ciencia en la vida individual de todos, sino de innovar y hacer más crítica una actividad ya existente.

En consecuencia, la filosofía de los intelectuales puede considerarse como las puntas de progreso del sentido común”.

El proceso de desarrollo está ligado a una dialéctica intelectuales-masa, los primeros pueden avanzar separados de la segunda pero el salto hacia una nueva amplitud y complejidad intelectual se vincula con un movimiento análogo de la masa que se levanta  hacia superiores niveles de cultura y expande su ámbito de influencia con puntas individuales o incluso de grupos más o menos importantes que se aproximan a los intelectuales especializados”.

Aclara que la elaboración política de los intelectuales identificados con poner fin a la opresión nacional, social e individual, parte de conocer en profundidad la realidad presente y prever el desarrollo de esa realidad.

El conocimiento de esos intelectuales en lucha por expresar enfoques de cambios radicales no es ‘libresco’ ni ‘erudito’ sino que se sustancia en la intuición política.

La intuición política es un producto, primariamente, individual debido a sustanciarse en el viraje de actitud personal   a consecuencia de un trabajo sobre las contradicciones y conflictos que le plantea el sistema capitalista de vida y trabajo, y que descubre compartidos con sus minigrupos.

En efecto, existe un contraste entre el pensar y el hacer de cada sector e individuo popular por la imposición del Estado burgués de formas de existencia en paralelo como la familiar, la profesional y la ciudadana.

“Significa entonces que un grupo social manifiesta una concepción propia del mundo en su obrar (que es un hacer político) y  la expresa  de un modo ocasional e irregular cuando se mueve como un conjunto orgánico.

Además, en contraposición, tiene una concepción no propia. Por razones de sumisión y subordinación intelectuales, la toma en préstamo de otro grupo y la afirma verbalmente”.

En otras palabras, “el hombre común actúa prácticamente pero sin una clara conciencia teórica de su hacer, pese a que éste es un conocer el mundo en cuanto lo transforma.

Puede decirse que tiene dos conciencias teóricas (o una conciencia contradictoria): una implícita en su hacer y que realmente lo une a todos los integrantes de su colectivo laboral, y otra superficialmente explícita o verbal, que ha heredado del pasado y ha recogido sin crítica.

Pero esa concepción ‘verbal’ tiene consecuencias: vuelve a anudar al sujeto con un determinado grupo social, influye en su conducta moral, en la orientación de su voluntad, de una manera más o menos enérgica, hasta puede llegar a un punto de extremo disenso entre ambas conciencias y la persona ya no pueda tomar ninguna decisión, elección o iniciativa sumergiéndose en un estado de pasividad moral y política.

La comprensión crítica de sí mismo se produce, por consiguiente, a través de una lucha de direcciones contradictorias,  primero en el campo de la ética, luego en el de la política, hasta llegar a una elaboración superior de la concepción propia de la realidad”.

La intuición política es la capacidad de descubrir rápidamente

·         conexiones entre hechos en apariencia ajenos entre sí y medios adecuados al aprovechamiento de esos hallazgos para los radicales cambios sociales;

·         intereses que están en juego y formas de suscitar las pasiones de los hombres que enderecen hacia una determinada acción política.

Dirección que no es abstracta o repetición mecánica de fórmulas teóricas.

Se arraiga en la actividad de los intelectuales en procura de establecer la reciprocidad de intercambios con los movimientos sociales hacia la creación de la unidad por obra de los propios movimientos al adquirir conciencia política.

Se basa en compenetrarse de la psicología de “esos hombres reales, formados en determinadas relaciones históricas y con determinados sentimientos, modos de percibir, fragmentos de concepción del mundo, etc."

Analiza esos movimientos sociales como resultantes “de las combinaciones ‘espontáneas’ de un determinado ambiente de producción material, con la ‘casual’ aglomeración de elementos sociales dispares”.

Promueve que la concepción implícita en la actividad conjunta de una creciente mayoría se haga ya, en alguna medida, tanto conciencia actual, coherente y sistemática  como voluntad precisa y resuelta”.

Los intelectuales deben reelaborar su especificidad laboral desde la ruptura del sometimiento personal a las reglas del Mercado y enderezamiento suyo hacia el compromiso entero con los cambios radicales en su país. Se trata de una maduración con dificultades.

Porque, en cada época, coexisten  muchos sistemas y muchas corrientes de filosofía, también en las distintas ciencias y en América latina,  estas incertidumbres sobre cómo construir su concepción propia de la vida se agravan al tener que revisar críticamente su formación académica y sus hábitos culturales para asumir su compromiso con la  lucha contra la doble coacción capitalista e imperialista y por edificar la Argentina confraternal.

Es una elaboración y maduración que consiste en  ordenar -crítica y coherentemente- las intuiciones propias sobre el mundo y la vida, fijando con exactitud cómo sistematizar los conceptos trabajados y hallar el lenguaje que ponga en discusión cuanto bloquea la comprensión, por ejemplo, entre quienes vivimos en Argentina y la queremos liberar de la gran burguesía local e imperialista.

“Pero esa elaboración tiene que hacerse en el marco de la historia, y no puede hacerse sino en él, porque la historia, muestra la elaboración experimentada por el pensamiento en el curso de los siglos y el esfuerzo colectivo que ha costado nuestro actual modo de pensar; éste resume y compendia toda esa historia pasada, incluso en sus errores y en sus delirios, los cuales, por otra parte, no por haber sido cometidos en el pasado y haber sido luego corregidos quedan fuera de toda posibilidad de reproducción en el presente, sino que requieren una corrección permanente”.

2) En Argentina es hora de  propulsar el trabajo asociado con la patria concebida como convivencia confraternal porque existen una crisis intelectual de las mayorías y una multiplicación de actores sociales que se organizan contra la concentración-desnacionalización económica.

Gramsci explica:

“Cuando las personas están en condiciones de crisis intelectual, oscilan entre lo viejo y lo nuevo, han perdido la fe en lo viejo y no se han decidido todavía por lo nuevo”.

“El proceso de difusión de las concepciones nuevas ocurre por razones políticas, o sea, sociales en última instancia porque el elemento

·         racional de coherencia lógica;

·         teórico de consistencia, precisión y claridad  de argumentos;

·         comunicativo por el reconocimiento de la autoridad de quienes las elaboraron y

·         organizativo

tienen en este proceso, una función muy grande pero inmediatamente después de producida la orientación general en los individuos y en los grupos numerosos”.

“Imagínese la posición intelectual de un hombre del pueblo que ha ido formando opiniones, convicciones, criterios de discriminación y normas de conductas.

El elemento más importante en que se funda esta filosofía suya es de carácter no racional, es de fe. ¿En qué? especialmente, en  el grupo social al que pertenece”.

Pese a esta manera ‘espontánea’ o condicionada de filosofía mayoritaria, la adhesión masiva a una ideología que verifica la crítica real de esa racionalidad e historicidad de las maneras de pensar no ocurre en forma arbitraria.

Sólo las construcciones que corresponden a las exigencias de un período histórico complejo y orgánico acaban siempre por imponerse y prevalecer, aunque atraviesen muchas fases intermedias en las cuales su afirmación no se produce sino en combinaciones más o menos extravagantes y abigarradas”.

La Interbarrial Nacional (ver página Interbarrial en este sitio web)

Debido a su constitución y proyecto es una herramienta para

1.      organizar la nacionalización del trabajo de foros  -en torno a problemas que deciden el destino común- mediante la recuperación de los espacios públicos, las ciencias-técnicas, las artes y todas las otras actividades de su mercantilización para convertirlos a beneficio de las necesidades e intereses populares;

2.      promover esa unidad de la diversidad popular y derrotar tanto la censura como la represión a lo largo del país.

Miriam Gorban manifiesta:

“El Foro Social Mundial de Porto Alegre aglutinó a distintos sectores sociales para intercambiar experiencias y saberes, en la búsqueda de caminos alternativos que contribuyan a superar el modelo neoliberal hegemónico”.

A partir del Foro, en nuestro país, comienzan a desarrollarse –de modo gradual y en acuerdo con diversas razones- “espacios de reflexión común, de análisis y  propuestas, de consensos cada vez mayores en los ejes fundamentales de la problemática nacional, tanto en el campo económico como en el social, el educacional o el político.

Si pasamos revista a las conclusiones, tendremos a mano verdaderos programas de gobierno, producto de una elaboración colectiva y sobre todo participativa, inserta en el país real con sus luces y sus sombras.(...)”.

“Como integrantes de un partido político como el nuestro, el partido Comunista, debemos revisar estas conclusiones que actualizan el reclamo de la reforma agraria, a la que se agregan los conceptos de biodiversidad y sustentabilidad, así como una política integral agropecuaria que redistribuya equitativamente los recursos, recupere las economías regionales, busque canales de comercialización y declare la deuda externa como causa del proceso de degradación social y ambiental de la Argentina”.

El Foro Social del Cono Sur realizado en Rosario sostiene como objetivos:

 “asegurar que los recursos naturales, así como todo aquello que hace posible la vida humana, como el agua, la tierra, el aire, la biodiversidad, las semillas originarias y los productos alimenticios derivados, no sean comercializados ni incluidos en tratados de libre comercio, dado que son necesarios para una vida social y cultural digna y biológicamente saludable de los hombres y mujeres que conforman los pueblos de Latinoamérica”.

Nuestra Propuesta n º 706-25 de noviembre de 2004

www.pca.org.ar


Gubernamental      (volver)

Cambiar el rumbo actual recupera el 19/ 20 y los ‘70

1) Hoy el sistema capitalista responde, en exclusivo, a los intereses lucrativos de la gran burguesía  imperialista y ha subordinado totalmente a todos los factores locales de poder.

Su tipo de progreso implica el crecimiento enorme de, por un lado, riquezas del llamado primer mundo, concentradas en la gran burguesía de cada nación imperialista, menos acaudaladas en las del subdesarrollo; y de, por otro, pobreza e indigencia en la gran mayoría de la humanidad.

El 19/ 20 de diciembre de 2001 fue un ¡basta! a la intensa expropiación de ingresos y ahorros de la gran mayoría de la población por:

·         ajuste permanente para destinar la mayor parte del presupuesto al pago de servicios de la fraudulenta e ilegítima deuda externa, sin embargo, cada vez más abultada y cuyo pago, en el 2001, la ley de Déficit Cero de Cavallo  puso como obligación primaria del Estado;

·         salarios congelados, recortados, menoscabados por trabajo o cobro en negro, pagados con mucho retraso y con  ficticias monedas e incluso sin efectivizar;

·         exclusión social de enormes proporciones y usada como extorsión terrorista a los trabajadores;

·         políticas tributaria y crediticia en extremo regresivas;

·         subsidios directos e indirectos a la gran burguesía;

·         tarifas en incesante incremento por renegociaciones y sujeción a la inflación de EEUU.

El llamado ‘corralito’ desbordó la bronca acumulada ante tanto saqueo e inseguridad social.

Significó “un brutal mecanismo de expropiación de los pequeños acreedores y deudores por parte de los banqueros.

Confiscó ahorros acumulados para complementar jubilaciones misérrimas, constituidos a partir de indemnizaciones por despido y destinados a solventar los <seguros de empleo privado> necesarios para garantizar la subsistencia mientras se intenta conseguir un nuevo trabajo.(...)

Los pequeños  depositantes fueron robados para socorrer a los banqueros en medio de la corrida provocada por el colapso financiero que desató Cavallo.(...)

Fueron estafados por los banqueros y sus socios capitalistas con el auxilio de las reservas del Banco Central y la cobertura legal que primero brindó De la Rúa y ahora Duhalde”.

                           “Propuestas de  economistas de izquierda”(14/ 6/ 02)
                            
www.geocities.com/economistas_de_izquierda

El gobierno de Kirchner ha agravado el permanente ajuste contra los sectores populares con el superávit fiscal, actualizó la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz(1977) que fue correlato económico del golpe de Estado en 1976 y todavía favorece  más a los bancos imperialistas:

·         les paga hasta el capital de la deuda externa;

·         los compensa y los favorece con otros arreglos en contra  no sólo de los ahorristas y deudores sino también del país y el pueblo;

·         les mantiene el formidable negocio de las AFJP;

·         les asegura cada vez más la apropiación de la banca pública;

·         los premia cuando privilegia al FMI, BM, BID y acrecienta el endeudamiento aceptando los programas privatizadores de estos organismos.

Respecto a las privatizadas, les garantiza seguir con su paraíso por apropiación de las rentas de servicios públicos y de recursos naturales a expensas del deterioro gravísimo de las condiciones mayoritarias de vida.

Encima, para la cosecha extraordinaria de divisas, consolida la invasión del monocultivo de soja transgénica y completa esta desertificación con la  irracional explotación de las transnacionales mineras y petroleras.

Daniel Muchnik (29 de noviembre de 2004) denuncia:

“Si bien los niveles de producción se acercan a los momentos previos a la gran recesión de 1998...”

“En la Argentina hay casi 9 millones de niños y jóvenes que viven en hogares pobres. Esto significa que casi el 60% de los 15 millones de menores de 22 años de todo el país son pobres.

En el norte del país, así en el oeste como en el este, la pobreza infantil y juvenil supera el 70%.

Este dato dramático se torna trágico, porque de los casi 9 millones de niños y jóvenes pobres, más de 3 millones y medio son indigentes.

Quiere decir que viven en familias que no pueden suministrarles la alimentación básica.

Y explica que la Argentina padezca desnutrición infantil. (...)

El crecimiento de la pobreza infantil y juvenil supera a la de los padres y lleva a que la futura generación se desenvuelva en cuadros de privaciones alimenticias y educativas.

La ausencia de ingresos suficientes se complementa con viviendas precarias donde reina el <hacinamiento crítico> y obliga al trabajo infantil y genera desempleo juvenil”.

Concluye: “modificar este proceso resulta clave para que el país tenga futuro”.

2) El 19/ 20 y los ’70 coinciden en la lucha por el Estado de derecho. Contra ambas rebeliones populares se planificaron tanto el exterminio como la cooptación y la fragmentación, al igual que en la actualidad.                                               

Jorge Beinstein describe:

“La dictadura instalada en 1976 produjo un cambio cualitativo, marcado por la avalancha especulativa, la caída salarial y la apertura importadora salvaje, coincidente desde la especificidad periférica argentina  con el proceso global de hegemonía financiera”.

“Hace algo más de un cuarto de siglo se agotaba en Argentina el proceso industrial integrador y la movilidad social se frenaba.

Esto se manifestó también como crisis del peronismo, que luego de ampliar sus bases sociales hacia las capas medias se orientaba hacia la izquierda en un proceso de radicalización que lo empujaba más allá de sus fronteras culturales tradicionales.

El fenómeno fue abortado por la dirigencia conservadora y en primer lugar por el propio Juan Perón que en sus últimos meses de vida intentó erradicar, desplazar lo que él visualizaba como peligro <comunista>.

El derrocamiento del gobierno de Héctor Cámpora, la masacre de Ezeiza, la imposición de funcionarios y dirigentes reaccionarios, las agresiones de grupos terroristas parapoliciales (que derivaron más tarde en la triple A) constituyeron el legado de un jefe histórico que no quería por nada del mundo ir más allá del país burgués dependiente.

Más tarde la dictadura completó la faena con varias decenas de miles de asesinatos, encarcelamientos y exilios.

Tampoco faltó a la cita el radicalismo, cuyo dirigente máximo Ricardo Balbín alentaba las represiones con anatemas contra las revueltas obreras y juveniles, a las que calificaba de <guerrilla industrial> .

El radicalismo nutrió al régimen militar con funcionarios que ocuparon desde intendencias hasta embajadas”.

Beinstein (abril 2001) sintetiza la situación del 2001 en “Crisis de régimen en Argentina” del siguiente modo:

“En los últimos seis meses la crisis argentina se desarrolla a un ritmo para muchos inesperado.

Las turbulencias económicas, políticas y sociales se suceden y combinan conformando una marea ascendente irresistible.

Factores que se venían acumulando lentamente en el último decenio emergen ahora ante un poder crecientemente autista, embrollado en su propia trampa conservadora.

La recesión y el endeudamiento externo han amenazado en varias oportunidades convertirse en depresión y cesación de pagos.

La última recomposición de gabinete y la cesión de poderes especiales al Poder Ejecutivo constituyen el postrer intento por salvar los intereses dominantes en un modelo agotado”.

Comienza el desarrollo del artículo aclarando:

“Renunció el Vicepresidente (en el lejano octubre del 2000); cambiaron uno tras otro los gabinetes ministeriales mientras se multiplicaban los cortes de ruta, las huelgas y otras formas de protesta social.

Hartazgo desde abajo y desprestigio de los dirigentes políticos del sistema, pero también búsqueda desde arriba de recomposiciones autoritarias que apuntan hacia un futuro siniestro, mezcla de apartheid social, subordinación colonial y eternización de la decadencia económica”.

                                                   Le Monde Diplomatique/ el Dipló/ abril 2001
                                                  
www.eldiplo.org

Ante la mayor brecha entre el polo de privilegios y la inmensa mayoría de la población en la historia de los últimos treinta años de Argentina, el gobierno de Kirchner erradica la deliberación pública tanto de los grandes problemas nacionales y sociales como del proyecto de país que incluya soluciones a favor de los sectores populares. ¿Cómo?

·         Toma decisiones cruciales para el destino común en un estrecho ámbito hermético a la comunicación social y lo resguarda con extraordinario despliegue de las fuerzas de seguridad e inteligencia enmarcadas en la militarización continental mirando por los intereses de empresas y bancos imperialistas.

·         Distrae del meollo en discusión y manipula la opinión pública en función de la autocracia con consenso.

·         Viola la Constitución imponiendo al Congreso delegar sus facultades legislativas pese a que el partido justicialista tiene mayoría automática.

·         Profundiza el papel represor del Poder Judicial y garantizador de la impunidad de saqueo de la gran burguesía.

·         Promueve el gatillo fácil y su conversión en escuadrones de la muerte contra los adolescentes pobres.

·         Tortura y  encarcela antes de ser juzgados a quienes dirigen la movilización por el cumplimiento de un derecho elemental como es el trabajo genuino, valiéndose de las pruebas aportadas por las fuerzas de seguridad e inteligencia que los apresan y les inventan figuras jurídicas para mantenerlos por lo menos diez años en prisión, de modo de escarmentar a quienes necesitan peticionar.

·         Censura absoluta en los grandes medios sobre la autogestión exitosa de los trabajadores de empresas recuperadas y su lucha contra los abusos-atropellos de los poderes establecidos para desalojarlos; sobre el despojo de tierras a campesinos y pueblos originarios mediante grupos armados o el poder judicial-policial.

Una enseñanza del cambio radical desde el 19 y 20 de diciembre del 2001 es plantearse la tarea fundamental, al principio, de crear un lenguaje común mediante la socialización del enfoque político e integral de un problema local, regional, nacional que, a  la vez, suscite su solución polifacética por la participación autoconciente de la diversidad popular implicada. Es la manera de ir organizando la nueva cultura orientadora de acciones vitales.

Por eso, si bien los partidos de izquierda son imprescindibles, también lo son los colectivos artísticos e interdisciplinarios para aplicar los avances científico-técnicos y filosóficos en el abordaje sistémico y prospectivo de la transformación de una realidad social mirando a apreciar el valor de toda persona, etnia, asociación... y sus condiciones de protagonistas de la historia en común.

A su vez, los artistas crean imágenes y lenguajes con vivencias del pasado-presente a reelaborar constantemente, con puestas en duda de los estereotipos que distorsionan la percepción de verdades y con anticipaciones de encuentros confraternales.