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Otro país-mundo Diciembre 2011
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Otro país-mundo
requiere
«La reforma agraria integral»
Porque es la plataforma común para construir democracia. Sintetiza las reivindicaciones vitales de quienes se asumen sujetos de derechos y autonomía. De modo que los involucra en desarrollar la autogestión y el autogobierno -desde las comunidades en pie de emancipación- del territorio local, provincial, nacional, continental hacia otro orden mundial.
Porque la «reforma agraria integral» permitirá la reestructuración socioeconómica e institucional. Parte de erradicar la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial que el sistema capitalista implantó en forma de crecimiento constante desde los setenta mediante terrorismo de estado y que, encima, carece de perspectivas al financiarse por aprovechamiento de las ventajas comparativas de la Pampa Húmeda que está destruyendo.
La forma de apropiación de la tierra en Argentina fue decisiva en la concreción de ▪la estructura social de poder, ▪la subordinación de las clases dominantes al imperialismo hegemónico y ▪el modo de acumulación capitalista. Esta realidad continúa y se ha profundizado con la fragmentación de Argentina en economías de enclave exportador de commodities para los oligopolios imperialistas.
De ahí que persista una democracia sustentada en la condición semifeudal de casi todas las poblaciones provinciales sin otro trabajo que en el Estado como componentes de aparatos clientelares. Desde los noventa, tan calamitosa herencia se ha agravado mediante el proceso de descentralización administrativa que garantiza la recolonización y el entramado mafioso del Estado con el narcotráfico, la trata de personas, etc.
Pero en el continente como Raúl Zibechi advierte: "hay cada vez mayor conciencia de que no se derrota el modelo a escala local ni por caminos legales. El poder del capital trasnacional es tan fuerte, tan densa la malla legal que lo protege, y tiene tanta capacidad de corromper, que sólo será posible ponerlo en fuga con levantamientos simultáneos en las más diversas geografías. Quizá estemos asistiendo a los primeros pasos en esa dirección".Leer
Aún más como el Tribunal Ético Popular sentencia hay:
Militarización, intervencionismo, golpes de estado
Las corporaciones transnacionales promueven la militarización de los territorios en los que están actuando, el intervencionismo y las invasiones armadas, la desestabilización de los gobiernos, los golpes de estado, los conflictos entre países, las acciones de inteligencia y contrainteligencia, las guerras de baja, media y alta intensidad, anulando la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Ha sido evidente la posición de las corporaciones petroleras, farmacéuticas, hidroeléctricas, del agronegocio, compañías fruteras, mineras, de la telefonía celular, junto con los monocultivos de la palma africana, la conspiración de las maquilas, en el golpe de estado de Honduras. La dictadura cívico militar que emergió del mismo, recibió y continúa recibiendo el respaldo de los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, el BID, y las instancias financieras de la Unión Europea.
El golpe de estado se propuso restaurar los privilegios de las corporaciones, sacando a Honduras del proceso de integración en el ALBA e incluyéndola en las iniciativas de integración subordinadas al poder norteamericano y europeo como los Tratados de Libre Comercio y el Plan Mérida. Desde entonces, sigue creciendo la militarización, el paramilitarismo, las agencias de seguridad, el narcotráfico, el sicariato, la intervención de militares colombianos y salvadoreños en operativos represivos, la presencia militar norteamericana a través del incremento de las bases militares y de la participación directa en operativos de represión. Todos los días se producen asesinatos, torturas y otras formas de agresión, especialmente contra las comunidades campesinas, indígenas, garífunas, negras. En los años posteriores al golpe de estado, han crecido brutalmente los femicidios, la violencia contra las mujeres, los y las jóvenes, el asesinato de integrantes de la comunidad lgttbi. Hay una especial agresión contra la libertad de expresión, que se manifiesta en los asesinatos de periodistas y los ataques a las radios comunitarias.
Estos hechos siguen en total impunidad y se agrava la represión que sufre el pueblo hondureño. Tienen responsabilidad, en esta situación, los gobiernos que han votado por el reingreso de Honduras a la OEA, a las instancias de integración centroamericana, dando una imagen de retorno a la “normalidad”, que no se condice con la grave situación que vive este pueblo.
En Colombia, el avance del militarismo, la instalación de nuevas bases y operativos militares y paramilitares se dan en paralelo al crecimiento de la inversión extranjera, de la implementación de un modelo económico a favor de las empresas transnacionales, que se han instalado a sangre y fuego en contra de los derechos de los pueblos a la soberanía y al territorio. Esto se materializa con la incursión de Colombia en las grandes corrientes comerciales mundiales a partir de los Tratados de Libre Comercio, como el firmado recientemente con EE.UU.
Algunos de los impactos generados por las corporaciones transnacionales en Colombia son: privatización de los servicios públicos, precarización del trabajo (se denunció que hay 30.000 trabajadores precarizados en la industria petrolera), concentración de la tierra (64,7% de la tierra está en manos del 0,4% de los terratenientes), destrucción del medio ambiente y la biodiversidad. Es alarmante la denuncia sobre las violaciones de los derechos humanos: 4 millones de desplazados (10% de la población), 50.000 desaparecidos en los últimos cinco años, 7.500 detenidos y detenidas políticas
(...)". Fuente: http://www.argenpress.info/2011/11/argentina-sentencia-final-del-tribunal.htmlUAC - ACTA
En "Argentina. Nueva ley antiterrorista: Una norma para reprimir al pueblo y sus luchas"
Por: LA COCTELERA
Un nuevo
y gravísimo intento de avance represivo ha tomado cuerpo el pasado
14 de octubre de 2011, con la remisión al Congreso por parte del
Poder Ejecutivo Nacional de un nuevo proyecto de ley
"antiterrorista", que amplía groseramente el campo de
criminalización de la protesta ya inaugurada con la ley 26.268
sancionada en el año 2007 y que tipificaba los delitos de
"asociación ilícita terrorista" y "financiación del terrorismo".
Cabe
recordar que en el año 2007 se sancionó la ley 26.268, incorporando
al Código Penal los artículos 213 ter y 213 quater. El primero de
ellos tipificaba como delito la "asociación ilícita terrorista" y el
segundo sancionaba el "financiamiento del terrorismo".
La ley antiterrorista vigente
En este sentido, no es menor que sea una ley para combatir el "terrorismo", ya que hasta hoy no se ha podido definir jurídicamente qué se entiende por "terrorismo" y esto no es casual si tenemos en cuenta que siempre se ha utilizado este calificativo para demonizar al opositor político, para justificar su persecución y su eliminación. Además, actualmente existen claros intereses políticos por parte del imperialismo norteamericano y sus socios en utilizar el calificativo de "terrorista" para perseguir a quienes se oponen, de diferentes formas y en diferentes lugares, a su política. "Terroristas" son los iraquíes que resisten una invasión genocida e ilegal, "terroristas" son los docentes que reclaman en Perú por mejores condiciones de trabajo y aumentos salariales, "terroristas" son los mapuches que exigen el derecho a vivir en las tierras que habitaron sus ancestros desde tiempos remotos.
La "Ley Antiterrorista" sancionada en el 2007 por el Congreso Nacional vino a servir a los mismos fines y faculta a los gobiernos de turno para detener y acusar de "terrorismo" a cualquiera, sin que sea requisito que se cometan actos que tengan como objetivo provocar la muerte o lesiones graves a un grupo indeterminado de civiles que no intervengan activamente en un conflicto armado (lo que en algún momento ha sido al menos un eje para la definición de actos terroristas). Como se puede apreciar de la lectura de la ley 26.268, se sanciona con penas altísimas conductas aplicables a cualquier organización social, política, estudiantil o sindical que simplemente intente reclamar activamente ante el Estado o algún organismo internacional.
En primer lugar, la ley sancionada en el 2007 agregó al Código Penal el art. 213 ter, mediante el cual se tipifica las "asociaciones ilícitas terroristas", definiéndolas como aquellas cuyo propósito sea "aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo". Es decir que la característica distintiva del perseguido por esta norma es la del que reclama al Estado o a un organismo internacional que haga o deje de hacer algo. Esta es la única definición específica que se hace respecto de alguna conducta, ya que todos los demás requisitos para configurar esta "asociación ilícita terrorista" resultan muy difusos y quedan a interpretación libre de los jueces. Esta norma requiere además que dicha organización tenga un plan de acción destinado al odio étnico, político o religioso, estar organizado en redes internacionales y contar con cualquier medio idóneo para poner en riesgo la vida o integridad de un número indeterminado de personas. Estos requisitos son fácilmente interpretables para involucrar dentro del delito de terrorismo a cualquier organización social, política, estudiantil o sindical que reclame firmemente por sus derechos frente al Estado o un organismo internacional y la ley establece penas que van de los 5 a los 20 años de prisión.
El nuevo proyecto de ley enviado por Cristina Fernández de Kirchner
El nuevo
proyecto de ley enviado por la presidenta postula la derogación de
la ley 26.268, pero al mismo tiempo requiere la aprobación de una
legislación "antiterrorista" cuyos alcances son mucho mayores y que
permite la aplicación lisa y llana de penas altísimas a cualquier
tipo de organización o individuos que cuestione y se oponga a las
políticas estatales, de gobiernos extranjeros o de organismos
internacionales, abriendo la puerta de una potestad represiva del
Estado mucho mayor que la conocida hasta ahora desde el año 1983.
Específicamente se promueve la incorporación al Código Penal del art. 41 quinquies, que establecería lo siguiente: "Cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población, la escala penal se incrementará en el doble del mínimo y del máximo. Si la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, se aplicará la misma escala."
Es decir, que se tipifica como terrorista cualquier delito que tenga como finalidad la de aterrorizar a la población; este requisito permite a jueces y fiscales aplicar el doble de las penas de los delitos de los que se acuse a los involucrados, en el marco de cualquier acción reivindicativa, movilización, huelga, ocupación de tierras, ocupación de la vía pública u otras acciones enmarcadas en la lucha social y política, si entendieran que esto "aterroriza a la población." No es difícil imaginar la facilidad con la que se puede aplicar esta figura si tenemos en cuenta los miles de compañeros judicializados y procesados por luchar, y las campañas mediáticas que muchas veces quieren asimilar la protesta con acciones que atemorizan al resto de la población.
Por otro lado, se coloca en la misma situación a acciones que impliquen la comisión de delitos (teniendo en cuenta que para el Estado cortar una ruta, ocupar el espacio público, ocupar una tierra, llevar adelante medidas de fuerza sindicales y reclamar por fuera del ámbito tolerable constituyen delito) y que tengan como objetivo exigir a las autoridades nacionales, gobiernos extranjeros o agentes de organismos internacionales que hagan o se abstengan de hacer algo. En todos los casos se duplican los mínimos y los máximos de las escalas penales.
Este nuevo proyecto de ley posibilitaría calificar de terrorista casi cualquier acción de protesta o lucha, incrementando al doble el mínimo y el máximo de las escalas penales de los delitos que se trate, convirtiendo en la práctica cualquier acusación penal, en el marco de la protesta social, en la posibilidad concreta de privar de la libertad a los luchadores acusados. Si esta ley hubiera sido aprobada hace unos años, hoy podríamos tener en las cárceles a cientos de militantes y activistas, que hoy se encuentran procesados.
Por ejemplo, los compañeros del FAR que se encuentran procesados por manifestarse en contra de las políticas criminales del Estado de Israel enfrentarían una escala penal que iría de los 8 a los 26 años de prisión. En el caso de la detención del dirigente ferroviario Rubén "Pollo" Sobrero, las penas a las que se enfrentaría serían de 10 a 30 años de prisión.
Además, este proyecto de ley permite sancionar como terrorista no sólo a las acciones de grupos organizados, sino también a acciones individuales o colectivas de personas que no sean el fruto de una organización puntual. Por ejemplo, los vecinos de Vicente López que intentaron impedir la destrucción y ocupación de un espacio público, o el caso de vecinos que cortan una calle exigiendo la prestación de servicios mínimos que deben ser garantizados por el Estado; todos ellos podrían eventualmente ser encuadrados en esta nueva normativa. En suma, posibilita la aplicación de penas altas a cualquier acción de protesta y además de catalogarlas de terroristas.
Resulta evidente entonces que cualquier tipo de protesta que lleve adelante acciones reivindicativas que tengan por objeto intentar que el Estado Nacional, gobiernos extranjeros o agentes de organismos internacionales realicen un acto o se abstengan de hacerlo, queda abarcada por esta ley,.
Por otra parte, la ley agrega al Código Penal como art. 306 la figura de "financiación del terrorismo", que castiga explícitamente el hecho de colaborar económicamente con cualquier organización o persona que haya cometido delitos a los que se califique de terroristas. La consecuencia directa de esto es que se puede criminalizar o perseguir cualquier campaña de solidaridad con cualquier preso político al que se le haya aplicado el agravante de terrorismo. Es más, la ley castiga inclusive el "financiamiento" aún cuando se trate de personas acusadas de delitos de "terrorismo" ocurridos fuera del país; es decir, sería financiación del terrorismo cualquier campaña de solidaridad con los presos políticos mapuches, con docentes peruanos acusados de terrorismo, con el director de la agencia ANNCOL y tantos otros que son perseguidos y acusados de terrorismo en nuestra América y en el mundo. A la luz de esta nueva legislación todos los que colaboraran económicamente con estas campañas deberían enfrentar penas privativas de libertad de entre 5 y 15 años.
Una ley al servicio del imperialismo
Debe destacarse que esta ley no ha sido el capricho del gobierno de turno sino que es promovida (como también lo fue la sanción de la ley 26.268) a pedido del Departamento de Estado de Estados Unidos a través del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y se enmarca en la sanción y aplicación de Legislaciones Antiterroristas a nivel continental para la persecución y criminalización de la lucha social. Actualmente estamos siendo testigos de la sanción y reforma de leyes antiterroristas en todo el continente, lo que constituye una política que no es aislada y que utiliza la categoría de "terroristas" para legitimar la persecución y la cárcel para los luchadores sociales.
Lo expuesto es evidente si vemos que esta herramienta represiva trata como un "terrorista" a todo aquel que luche por reivindicaciones del tipo que sea, que intente mediante la comisión de delitos (los jueces y fiscales interpretan siempre que cortar una calle o una ruta o tantas otras acciones enmarcadas en la lucha social son un delito) obligar a un gobierno u organismo internacional (por ejemplo FMI, Banco Mundial, etc.), a realizar un acto o abstenerse de hacerlo. Con esto vemos que los "terroristas" a los que se persigue, a pesar de lo que dicen los fundamentos del proyecto de ley, no son los verdaderos responsables de la voladura de la AMIA o de la explosión de la fábrica militar de Río Tercero; los perseguidos son los que exigen y luchan contra las políticas anti-populares de los distintos gobiernos y que se oponen a los dictados de los organismos financieros internacionales.
Las leyes antiterroristas son un elemento fundamental para generar disuasión, miedo y rotura de los lazos sociales entre los más decididos luchadores que llevan adelante políticas reivindicativas o reclamos sociales y el resto del entramado social. La posible privación de libertad por un lapso prolongado, el ser calificado de "terrorista", el ser perseguido con saña por el aparato estatal, el ser demonizado por los medios de comunicación, generan miedo. En realidad, la Ley Antiterrorista provoca terror y constituye una herramienta de persecución estatal a la lucha tanto en el plano jurídico como simbólico.
No quedan dudas que esta ley será utilizada para limitar, restringir y penalizar a los integrantes de organizaciones obreras y populares y a los luchadores en general que quieran reclamar más allá de lo tolerable para el gobierno y que, lejos de servir para combatir algún tipo de "terrorismo", se trata de una legislación que desarrolla y legitima el poder de represión contra los que reclaman activamente por la solución de los problemas que este gobierno no tiene interés en solucionar, que son los problemas que debe enfrentar la enorme mayoría del pueblo.
En suma, si nos atenemos a la letra de la ley tendríamos que concluir que todos los que luchamos por un cambio social, por un mundo justo, somos terroristas. Sin embargo, los que militamos por un mundo sin explotadores ni explotados no somos terroristas, somos luchadores. El Estado apeló históricamente y apelará a distintas herramientas represivas para intentar contener, desacreditar y desactivar las luchas; este nuevo y nefasto proyecto de ley es una de ellas y denunciarla y pelear por su derogación también es una necesidad y una obligación para los que queremos construir una nueva sociedad.
Si se aprueban este tipo de legislaciones es porque hay un pueblo que lucha, que no se rinde ante esta situación de injusticia e indignidad. Ante la profundización de la crisis internacional que provoca estragos en países de Europa y el norte de África, el gobierno y sus socios empresariales requieren de herramientas como ésta para intentar poner freno a los que se rebelan y siguen luchando para cambiar la Historia. Hoy más que nunca debemos responder ante esta situación con unidad, organización y lucha.
Fuente: http://www.argenpress.info/2011/12/argentina-nueva-ley-antiterrorista-una.html
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En Colombia
"Criminalizar a las víctimas, victimizar a los genocidas
La guerra política y jurídica: combinación de las formas de lucha del Estado"
Por Luis Javier
Correa Suárez (Rebelión)
"La guerra invisible, los derechos humanos como arma de guerra y lucrativo negocio"(enlace aquí), así se titula el documento del Brigadier General RA Luis Fernando Puentes Torres, Director de la Maestría en Derechos Humanos DICA, publicado en la edición 218 de la revista de las Fuerzas Armadas, de Junio de 2011.
Al hacer un detallado recorrido por el contenido de esta publicación, es fácil deducir que muchos de los escándalos nacionales, como el de las denominadas falsas víctimas de Mapiripan, la hacienda las Pavas en el Sur de Bolívar y quién sabe qué casos más, hacen parte de esa estrategia mediática del Estado de Colombia, para voltear la opinión de la población y la comunidad internacional, para que las víctimas y la responsabilidad del Estado, pasen a un segundo plano.
Con este pretexto y para justificar atacar legal e ilegalmente al movimiento social, a los sindicatos y la oposición política, califican de insurgencia a todo el que piense diferente a las instituciones, no hay espacio para otras ideologías, reclamar, protestar, expresarse u organizarse, pues se califica como acciones contra la seguridad nacional, que buscan desprestigiar a las instituciones, de esta forma justifican endurecer las leyes para reprimir y eliminar los derechos de la población.
Como la combinación de las formas de Lucha, categorizan a la denominada guerra política, como estrategia para descalificar e invisibilizar a las víctimas y negarles su sagrado derecho a reclamar verdad, justicia y reparación, colocando al Estado y sus instituciones como las víctimas.
Me hace pensar y me lleva a deducir: estamos ante una estrategia de las fuerzas armadas del Estado colombiano que, como se describe, sigue el concepto de Clausewitz, teórico de la ciencia militar, quien define “que lo importante es destruir la capacidad de combate del enemigo, bien sea por las armas o por otro medio”.
En ese escrito se reconoce que la fuerzas armadas del Estado, se prepararon para el enfrentamiento militar, y coloca al Estado como una humilde víctima, para resaltar, que el éxito del triunfo radica en deslegitimar a la insurgencia, haciendo la guerra política para lograr un alto contenido psicológico, en los diferentes componentes de la guerra mediática, en el terreno de las organizaciones, la informática, la diplomacia, las estratagemas, la semántica y todas las formas a usar soterradamente para sacar ventaja y causar un daño moral, siendo la principal arma desprestigiar no solo a la insurgencia, sino al bloque opositor al Estado, entre ellos los sindicatos, campesinos, indígenas, Estudiantes, los Barrios y la oposición política, entre otros, usando para ello la guerra jurídica y guerra judicial.
Para justificar el más amplio sentimiento de odio y represión, tipifican que la narco guerrilla, es un brazo armado de un aparato que integra partidos políticos, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, que actúan dentro y fuera de Colombia, como apoyo logístico de la guerrilla, desde adentro del estado, encubierto para actuar públicamente en la sociedad, que presentan al estado como violador de los derechos humanos y responsable de crímenes de lesa humanidad, señalan claramente, que estos ataques son promovidos por actores armados ilegales y ayudados por entidades del Estado, la justicia y las organizaciones internacionales de izquierda conformadas por abogados, antropólogos, psicólogos y violentologos, además buscan dañar la imagen internacional y la cooperación para la lucha contra la insurgencia.
Para justificar la unidad nacional, la guerra total y la llamada prosperidad democrática, identifican el divorcio de las instituciones militares y civiles, como la causa para haber permitido permear las estructuras de estado, causando daño moral y económico a los integrantes de la fuerza pública, señalan que la justicia esta torcida y responsabilizan de los montajes contra la fuerza pública al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Minga, Credhos, Codhes, Justicia y Paz, Cinep. Comisión Colombiana de Juristas, entre otros.
Todo esto hace parte del concepto de la Doctrina de Seguridad Nacional y en la guerra contra la insurgencia, consideran que deben secarle el agua al pez, es decir quitarle a la insurgencia el apoyo social y ello se logra mediante estrategias como la que se describen en la mencionada publicación.
Todo esto indica claramente la nueva estrategia del Estado, para limpiar su imagen, eliminar la presión internacional, pasar a la ofensiva colocando contra las cuerdas a las víctimas y sus organizaciones, asegurar más garantías para los integrantes de la fuerza pública, logrando que por ningún motivo sea permeable el fuero militar, se trata de colocar un manto de dudas sobre todas las víctimas, deslegitimar el derecho que tienen, atrapando cualquier intento por denunciar el problema, en una telaraña jurídica y la denominada guerra política del Estado contra la población, que representará más impunidad y más represión.
Ya es conocida públicamente la estrategia del Estado de Colombia, para quitarse de encima a las víctimas, perseguir y poner en duda, entonces como trabajadores y Sindicato, nos corresponde, ser más organizados en las denuncias, tener una mayor disciplina, preservar la información, sistematizar los hechos, desarrollar la más amplia alianza con diferentes sectores de la población para evitar que esta estrategia del Estado termine por aplastar no solo las denuncias, sino invisibilizando a las víctimas y perpetuando la impunidad.
Estamos enfrentados a una estrategia del Estado de Colombia, para desprestigiar, deslegitimar, desmoralizar, desgastar, e impedir la libertad de pensamiento, de expresión, de protesta y justificar mayor represión contra las organizaciones de los trabajadores y la población en general.
Para terminar, espero que este texto pueda servir para abrir
la más amplia reflexión y nos motive a estudiar e investigar sobre los
asuntos cotidianos de nuestra vida nacional.
(*) Luis
Javier Correa Suárez es Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores
del Sistema Agroalimentario (SINALTRAINAL)
Notas
relacionadas:(...)
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140822
Colombia::Derechos
humanos en Colombia / 07-12-2011
La otra política requiere de un frente cultural que aúne esfuerzos, capacidades e iniciativas para desarmar esa estrategia de guerra contra la autodeterminación de los pueblos y recuperar los espacios públicos como ejercicio de resolver los problemas en común e idear ámbitos más propicios a la vida colectiva e individual. Sin embargo, este gran encuentro fortalecedor se arraiga en el Nunca Más que no se restringe a las fuerzas militares-policiales del terrorismo de estado y a la Triple A como terrorismo paraestatal del partido Justicialista. La unidad en diversidad se afianza poniendo fin a la impunidad de la alianza de corporaciones y bancos imperialistas con todos los factores de poder local.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
La otra política que sostiene la «reforma agraria integral» como toma del poder para hacer posible el buen vivir de los diversos de abajo, se responsabiliza por hacer pública a la incompatibilidad del actual crecimiento económico con la vigencia de los derechos de las grandes mayorías. Procura destapar la cara oculta del capitalismo 'serio' que muchos no queremos ver. Es asumir las luchas:
1. Contra la impunidad de que jóvenes y niños expulsados por el modelo sean sometidos a un proceso de degradación humana
POSADAS, MISIONES
"El desafío es crear una corriente nacional de pensamiento y acción que obligue a discutir la cárcel en la agenda pública "
Por Alicia Rivas Zelaya, (especial para la Agencia Walsh)
"Junto a la desmilitarización de los servicios penitenciarios de todo el país, la educación y los derechos negados a los seres humanos privados de libertad, la corriente de pensamiento y acción propuesta por el periodista Oscar Castelnovo fueron los ejes de la presentación de "Cárceles de Mala Muerte". "El NEA es la región más pobre del país, nuestras cárceles y comisarías están llenas de jóvenes y niños a los que se les ha robado el futuro y las posibilidades más dignas de vida", resumió, Hilda Presman. También participaron del panel, este viernes 11 de noviembre en el aula magna de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Jorge Rozé docente investigador de la Universidad Nacional del Nordeste y el Conicet, Alicia Dieringer y Yolanda Urquiza docentes investigadoras de la UNaM.
Lo destacó Oscar Castelnovo, editor del libro Cárceles de Mala Muerte. El periodista remarcó además que es necesario que la sociedad civil, las universidades y las organizaciones de DD HH vuelvan a las cárceles, para auditarlas y detener el proceso de degradación de la condición humana que allí sigue operándose. Junto a Hilda Presman de la Red de DD HH de Corrientes y Oscar Castelnovo, participaron del panel de presentación del libro "Cárceles de mala muerte", realizada este viernes 11 de noviembre en el aula magna de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM, Jorge Rozé docente investigador de la UNNE y el CONICET, Alicia Dieringer y Yolanda Urquiza docentes investigadoras de la UNAM.
Alicia Dieringer Coordinadora del Postgrado en Políticas Sociales fue la encargada de abrir la jornada repasando brevemente el contenido del informe convertido en libro. Destacó que el trabajo sobre la problemática carcelaria es una deuda de la sociedad misionera y en particular de la Universidad, "es un desafío pendiente" y recomendó que el texto forme parte de cátedras de las distintas carreras de la UNaM y sea difundido como material de consulta y discusión en las aulas de las escuelas de la provincia.
Por su parte, Jorge Rozé docente investigador de la Universidad Nacional del Nordeste y del CONICET expresó: "El libro se llama Cárceles de mala muerte, ¿habrá cárceles de buena muerte, o cárceles buenas, (luego Castelnovo respondería al interrogante), en estas instituciones donde prácticamente operan los crímenes en la paz"?, se preguntó y recordó que "ya para 1940 se admitió el fracaso de todo esto porque las cárceles no mejoraban a nadie".
"Por buenas que sean las cárceles estamos hablando de un lugar de altísimo grado de violencia sobre los sujetos -continuó Rozé-. A la cárcel entra un infractor y sale un delincuente, un infractor es un hombre que produjo un acto por el que fue condenado, un delincuente es alguien que tiene ya condenado su vida, movida su historia, y la salida de la prisión va a construir un aparato sobre lo social donde el delincuente va a ser un elemento funcional para el control de la tasa de delito permitido y tolerado, los grandes delitos no son descubiertos por la policía, por los detectives sino descubiertos por los soplones formados en el aparato carcelario".
La actividad organizada por la Secretaria de Derechos Humanos de la CTA Misiones e integrantes del colectivo Comunicación y Debate, sirvió para abrir el debate en Posadas sobre la situación carcelaria en la Provincia, que no está incluida en el informe. En el diálogo posterior, aportaron la mirada regional sobre la problemática. Graciela Franzen Secretaria de DD HH de la CTA Misiones y estudiantes y prestigiosos abogados que sumaron su diagnóstico del sistema judicial de Misiones, que se ubica entre los más anacrónicos e ineficientes del país. "El libro viene a cumplir la función de intentar romper el silenciamiento sobre lo que sigue ocurriendo en las cárceles de nuestros país", apuntó Oscar Castelnovo, periodista de la Agencia Walsh e integrante de la AgruPasión para la Libertad. "Este libro tiene un por qué y para qué, nosotros somos abolicionistas" y agregó "el desafío es crear una corriente nacional de pensamiento y acción que obligue a poner en la agenda publica la discusión de la cárcel, porque la muerte de seres humanos y la tortura permanente no deben estar silenciados".
"El terrorismo de Estado no se fue de la cárceles argentinas"
Desde la Red de Derechos Humanos de Corrientes, Hilda Presman reiteró que una de las demandas prioritarias para frenar la represión, las torturas, y las muertes dentro de las cárceles es avanzar en la desmilitarización del servicio penitenciario y fomentar la presencia de la sociedad civil auditando las prisiones. El libro describe torturas, asesinatos, abandono de personas, violaciones, vejaciones en las requisas a familiares, condiciones de hacinamiento e infraestructura deficiente que se repiten a lo largo de las cárceles, penales y comisarías que componen el sistema carcelario en la Argentina. Pero también deja ver la resistencia y los incansables intentos de organización de presos y presas quienes junto a sus familiares encaran hoy, casi en soledad, la pelea en contra del sistema represivo que sigue matando en las cárceles de la democracia.
"Con el advenimiento
del kirchnerismo muchos organismos de Derechos Humanos tradicionales, los
partidos políticos llamados populares, salvo algunas excepciones desertaron de
la lucha en cárceles, dejaron de mirar este dolor tan inmenso, por eso
familiares y gente sin aparato, sin financiamiento reemplaza y retoman esta
tarea", sostuvo Castelnovo quien remarcó que
desde
el 2003 se triplicó el número de personas privadas de la libertad, la gran
mayoría sin condena.
"Durante el
kirchenerismo se triplicó el número de presos, habían 22 mil compañeros privados
de la libertad en el 2002 ahora hay 66 mil presos. Se llegó a los 70 mil y ahora
son unos 66 mil. Crecieron las muertes, las torturas y la corrupción en el
Sistema Penitenciario. Es una gran caja para el financiamiento de la acción
política", agregó el editor del libro.
Prisiones llenas de pobres
"Un 99,9 por ciento de los presos son pobres" fue una de las afirmaciones que aporto el abogado penalista Eduardo Paredes quien además agregó que el Poder Judicial de Misiones es uno de los más degradados y anacrónicos de todo el país.
Que las cárceles estén pobladas casi exclusivamente por pobres es sin duda una decisión política, una planificación para mantener invisibilizados a miles de excluidos sociales para quienes la sociedad tiene reservado el aislamiento y la revictimización.
"En el NEA somos la región más pobre del país, nuestras cárceles y comisarías están llenas de jóvenes y niños a los que se les ha robado el futuro y las posibilidades más dignas de vida", resumió Hilda Presman.
El encuentro finalizó con el compromiso de diferentes sectores de avanzar hacia la conformación de un espacio de discusión y acción que se pueda hacer presente en las cárceles de la provincia para dar cuenta de la realidad que allí se vive y evitar que las violaciones a los Derechos Humanos que allí se registran continúen gozando de la impunidad que brinda el silencio y la indiferencia".
Contactos:
Graciela Franzen, Secretaria de DD HH CTA Misiones 03752 15657790 435664
Yolanda Urquiza Docente Investigadora de la UNaM 03752 15688460 436603
2. Contra la criminalización de la pobreza y la protesta social que, en Colombia, la concreta la población carcelaria junto a organizaciones solidarias
La situación carcelaria: "En Colombia existe 9.500 presos políticos"
Por
Prisioneros de Guerra del Bloque Iván Ríos de las FARC- EP (Traspasa los Muros)
Podemos afirmar inequívocamente con la certeza que dan los hechos, que Colombia está viviendo, en los actuales momentos en los que conmemora 200 años de las batallas por su liberación e Independencia, un despertar de las luchas de los sectores populares y de la acción conjunta de las masas a nivel nacional, que sin duda, augura el comienzo de una nueva etapa en la lucha conjunta por la construcción de una Nueva Colombia que abone el camino de una Definitiva y Plena Independencia.
La población carcelaria y las situaciones padecidas por la misma, no son de ninguna manera ajenas al devenir social y político en Colombia, sino por el contrario se constituyen en representación y muestra palpable de la morfología de un sistema estructuralmente excluyente y asesino, en el que impera el afán de lucro y por lo tanto la desigualdad.
Es por esta razón que igual a otros sectores y actores sociales, se ha visto un despertar y flujo importante en las luchas carcelarias que habían sido sofocadas hace años a sangre y fuego, además de una política nacional de traslados selectivos para golpear los procesos organizativos que generaban los reclusos al interior de las prisiones, así como el intento de articulación entre las diferentes cárceles.
Se han presentado movilizaciones, huelgas, protestas, denuncias y otras expresiones de descontento al interior de las prisiones. Los familiares de los detenidos empiezan también a tomar conciencia de la importancia de ejercer presión y lograr difundir la problemática a grandes voces. Como ejemplos recientes se encuentra la huelga de hambre realizada por internos de la cárcel de La Tramacúa en Valledupar y las más de 5 huelgas y protestas que se han presentado en la cárcel de Pedregal en Medellín desde que fue inaugurada en Junio de 2010, por mencionar algunos.
La población carcelaria ha ganado en capacidad de acción política y en unificación de criterios para la necesaria organización. Esto, en gran medida debido a que viene rompiéndose poco a poco el cerco aislador tendido por el Estado sobre las Cárceles, gracias a la acción persistente de sectores democráticos y defensores de DD.HH.
El cerco hay que derrotarlo completamente y avanzar haciendo uso de las capacidades adquiridas, capitalizar organizativamente y dar un paso necesario: la creación de un Movimiento a nivel nacional, constituido por la población carcelaria y con un programa claro de lucha. Esto permitirá que la población carcelaria pueda llegar a ser un actor político fundamental en la definición de estrategias y propuestas en las políticas criminales y penitenciarias, y pueda aportar así, a solucionar los graves problemas estructurales que aquejan al sistema carcelario colombiano; y por otro lado, ejercer un control y veeduría permanente, defender los intereses de los internos, reivindicar los derechos de la población carcelaria y exigir el respeto de los Derechos Humanos por parte del Estado.
Esto amerita hacer un estudio juicioso, un diagnóstico profundo de la dramática y verdadera situación que se vive en las cárceles colombianas, agravada al máximo como consecuencia del desarrollo y agudización del conflicto social armado, pero sobre todo, por la utilización sistemática por parte del Estado del aparato judicial y el sistema penitenciario como arma de guerra contra amplios sectores de la sociedad.
Nos encontramos en este campo con serias limitaciones tales como la poca existencia de datos oficiales, consecuencia de la estrategia de invisibilización de la situación carcelaria; por otro lado, cuando se encuentran, la mayoría de las veces son manipulados y maquillados por el Estado, para dar la impresión de Democrático y respetuoso de los Derechos Humanos.
El presente documento es un intento de generar un acercamiento a la situación carcelaria, necesario para desentrañar la realidad actual de las prisiones con el objetivo de ir cualificando poco a poco conocimientos y discursos, que coadyuven al desarrollo del movimiento carcelario.
POBLACIÓN, INFRAESTRUCTURA Y HACINAMIENTO
Para comenzar hay que decir que en Colombia existe un total de 144 centros penitenciarios de diversa índole; esto, para tener un panorama general en términos de la división administrativa e institucional con la que funciona el sistema penitenciario en Colombia. La totalidad de los centros carcelarios se encuentran divididos en seis Regionales a nivel Nacional adscritos al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, encargado de brindar custodia y administrar las cárceles en Colombia.
Los 144 centros penitenciarios se encuentran divididos en los Regionales de la siguiente manera: (...)
En Colombia se viene produciendo un choque entre la acción administrativa y judicial, que busca en algunos casos, mejorar la situación carcelaria, y una política criminal, impulsada por el Gobierno, que ha optado por elevar las penas y usar de manera excesiva la detención preventiva, lo que ha generado incremento de la población carcelaria y del hacinamiento. Pero hay que ir mucho más allá si se quieren desentrañar las causas reales que producen el hacinamiento, pues sería demasiado fácil decir entonces que el problema concreto es el “aumento de criminales.”
Es necesario profundizar en el origen del problema y desentrañar los factores que lo generan. Hay que aceptar de una vez por todas que el problema es el modelo; un sistema que ejecuta la política criminal y penal con la visión del enemigo interno y regula el escenario político a través de la aplicación de la pena de prisión como sanción penal exclusiva; un modelo que privilegia la perdida de la libertad como castigo al opositor y como arma de guerra contra la sociedad misma. El problema no es entonces el aumento de criminales, sino el aumento de sectores que son criminalizados y convertidos en criminales, por las políticas represivas y de estigmatización aplicadas por el Estado en contra de diversos sectores sociales (...)".
Fuente original: http://www.traspasalosmuros.net/node/490
Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140827
Colombia::Derechos humanos en Colombia / 07-12-2011
3. Contra la ocupación militarizada de los barrios despojados de derechos y la hipótesis de conflicto de las fuerzas armadas de defensa de los recursos naturales
Militarismo en Paraguay: la otra cara del modelo extractivo
Por Raúl Zibechi
“(…)En toda América Latina los barrios populares como el Bañado Sur, entre la ciudad
formal y el río Paraguay, son objeto de la permanente intervención policial y militar[6]. La excusa son las drogas, los detenidos suelen ser jóvenes pobres, personas sin trabajo y sin futuro, a menudo expulsados del campo por el avance de la soja, la minería y los monocultivos.
Por diversas razones Paraguay es un buen observatorio para comprender las causas de la militarización en la región. En 2010 el gobierno de Fernando Lugo decretó el estado de excepción en cinco departamentos, con la excusa de combatir un pequeño grupo denominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP)[7]. Un examen más detallado permite develar de qué se trata.
»»Las razones del militarismo.- En mayo Paraguay celebró su bicentenario de la independencia. El despliegue militar comenzó el 3 de mayo. "Las Fuerzas Armadas despliegan un megaoperativo de seguridad, con 16 puestos ubicados en distintos puntos de la ciudad y mil efectivos militares”[8]. Lo curioso es que las celebraciones para las que se realizó semejante despliegue fueron el 14 y 15 de mayo. En los hechos el despliegue militar duró un mes.
Una mirada detallada de algunas operaciones militares y policiales permite encontrar algunas respuestas. El camino es observar el estado de excepción decretado por el gobierno de Fernando Lugo, con apoyo del Congreso, en cinco departamentos del país: San Pedro, Concepción, Amambay, Presidente Hayes y Alto Paraná, tomando como excusa el asesinato de dos peones y un capataz en una hacienda de Concepción, atribuida al EPP[9].
En
2009 ya se habían realizado tres operativos militar-policiales contra ese grupo:
Operativo Jeroviá (confiar), Operativo Triángulo y Sombra. En 2010 se realizó el
Operativo Jaguareté y el quinto se denominó Py’a Guapy (tranquilidad), ya en el
marco del estado de excepción. En forma paralela se realizaron operativos de
asistencia en salud con donaciones de los Estados Unidos.
En los 30 días que duró el estado de excepción se registraron 96.330 personas (91.834 el ejército y 4.496 la policía)[10]. Hubo días que fueron registradas más de seis mil personas sólo en esos cinco departamentos, sobre todo en Concepción y San Pedro que han sido epicentros de importantes luchas campesinas y contaban con fuertes organizaciones sociales.
La primera constatación es que los cinco departamentos tienen una población de 794.000 personas (Amambay 124 mil, Presidente Hayes 101 mil, San Pedro 355 mil, Concepción 190 mil y Alto Paraguay 24 mil). Eso quiere decir que el 12% de los habitantes fueron registrados por militares y policías en un mes. Si se quitan los ancianos y niños y se computa sólo a los adultos, el porcentaje es mucho mayor. Si se cuenta sólo a los jóvenes, es probable la mayoría absoluta hayan sido revisados.
En ese mes hubo 85 detenidos por militares y 142 por policías. Sólo hay datos detallados para el segundo grupo. El resultado es que las tres causas más importantes de detención fueron: robo agravado (15), abigeato (12) e invasión de inmuebles (8). "Las causas tienen raíces en el alto grado de desigualdad, concentración de la riqueza, mala distribución de la tierra y expansión del hambre y la miseria”, explica Irala[11].
La invasión de inmuebles es una práctica común del movimiento campesino y el robo de ganado en pequeña escala es el modo de sobrevivencia de los campesinos pobres. "El estado de excepción culminó sin atrapar al EPP y sin aclarar las muertes, pero sirvió para vincular a las fuerzas armadas en las tareas de seguridad interna”, señala el informe.
Desde un enfoque sociológico, Cristina Coronel del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) señala que el estado de excepción "generó un clima de desconfianza en la zona, de ruptura de vínculos, de temor entre los propios pobladores, pretendiendo visibilizar estos delitos comunes de manera de criminalizar las luchas sociales”[12].
En sus conclusiones, el trabajo de Irala destaca que hay un avance importante de la "militarización en democracia”, con la presencia de asesores colombianos que son "la principal referencia en cuanto a seguridad para el Paraguay”. Registra un división del trabajo por la cual las acciones de carácter humanitario de las fuerzas armadas son acompañadas y dirigidas por organismos del gobierno de Estados Unidos como su embajada en Paraguay.
»»La criminalización de la protesta.- En lugar destacado señala que el modelo "neoliberal extractivista” conlleva una hipótesis de conflicto que no es hacia fuera sino "hacia adentro”, cuyo protagonista es "el enemigo interno, que fácilmente pueden ser las organizaciones y movimientos sociales críticos al sistema”[13].
En el marco del Foro Social América realizado en Asunción en agosto de 2010, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y BASE Investigaciones Sociales realizaron el seminario "Desarrollo, militarización y criminalización”, cuyas ponencias se difundieron un año después en el libro "La dimensión represiva y militar del modelo de desarrollo” coordinado por la socióloga Marielle Palau.
Sostiene que en Paraguay hay dos proyectos de país contrapuestos: "Por un lado, el lucro, y por otro, el derecho de comunidades enteras a continuar existiendo”[14]. La principal oposición de este modelo son las comunidades y organizaciones campesinas y los pueblos indígenas. Por eso son reprimidos.
Desde que terminó la dictadura en 1989, hasta 2008, cuando Lugo llegó al gobierno con un discurso progresista, "fueron asesinados 105 militantes campesinos en el marco de la lucha por la tierra, diez de los cuales ocurrieron durante el gobierno de Lugo”, dice Palau. En 2003 cuando de forma masiva se judicializó la protesta, tres mil militantes fueron imputados "como estrategia para desmovilizar la lucha campesina”[15].
Desde que Lugo llegó al gobierno la soja siguió avanzando: en dos años la superficie cultivada creció un 10%. La criminalización se ha agudizado. En 2010 el gobierno y la embajada de Estados Unidos impulsaron la "Iniciativa de la Zona del Norte” que "habilita legalmente una fuerte presencia norteamericana en varios departamentos del país, justamente donde existe mayor presencia de organizaciones campesinas y donde la soja se encuentra en agresiva expansión”[16].
Juan Martens, abogado de la CODEHUPY (Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay) sostiene que existe un proceso de criminalización y prisionización creciente de la dirigencia social[17]. En su opinión, un caso muy grave fue la detención en enero de 2010 de varios dirigentes de la Organización Campesina del Norte, en Concepción, a 420 kilómetros de Asunción, acusados de apoyar al EPP.
La fiscalía no pudo siquiera decir en su acta qué hicieron. En este momento hay 500 militantes sociales procesados y "las torturas son cada vez más frecuentes”[18]. La justicia comenzó a usar la figura de "perturbación de la paz pública” por realizar marchas que no cortan rutas y de "sabotaje” al bloqueo de carreteras que supone 10 años de prisión.
De este modo se comenzó a perseguir actores que antes no eran alcanzados por el sistema penal. Martens denuncia además que han sido detenidas madres con sus hijos menores, desde dos meses hasta cinco años, que los defensores de derechos humanos están siendo amenazados y que se registra "la militarización del aparato de seguridad” con el apoyo de USAID[19].
El resultado, según Palau, es que los sujetos que históricamente enfrentaron el agronegocio "hoy se encuentran más silenciados” y "las organizaciones campesinas desmovilizadas”[20]. En opinión de Martens, "las organizaciones que no entraron a formar parte del gobierno, que siguen en resistencia, tienen sus miembros encarcelados por un lado, y procesados por otro”[21].
»»Modelo productivo.- Irala sostiene que hay tres razones que explican la creciente militarización del país. Por un lado, el narcotráfico, "sobre todo en las zonas rurales y más recientemente en las urbanas”[22]. En la zona donde se aplicó el estado de excepción, la soja avanza a ritmos importantes, sobre todo en los departamentos del Chaco, por lo cual "hay un alto grado de población sin tierra y eso genera conflictos”.
Con frecuencia se registran enfrentamiento entre campesinos y "brasiguayos”, colonos brasileños con tierras en Paraguay. El conflicto más reciente se produjo en Caaguazú, en agosto, con disparos de armas de fuego. Pero el agronegocio también necesita avanzar sobre los departamentos de San Pedro y Concepción, donde enfrenta mayores dificultades. Además existen plantaciones de marihuana que ocupan vastos territorios. "Al parecer hay un conflicto de interesas en el cual el agronegocio necesita avanzar sobre las tierras del narcotráfico y en ese conflicto la militarización juega a favor de la soja. El campesino que planta marihuana es el último en la escala y la mujer, cuando lo meten preso, vende ese terreno para sacarlo de la cárcel, y se lo vende a los sojeros”, explica Irala
La soja necesita seguir avanzando, como está sucediendo en toda la región. En Brasil hacia la Amazonía, en Argentina hacia el norte expulsando campesinos. En Paraguay, "el modelo se mueve hacia el Chaco, igual que en Brasil, donde la soja desplaza a la ganadería y esta emigra hacia la selva. Eso puede cerrar el círculo de la militarización”.
La segunda se relaciona con el clima de inseguridad que lleva al gobierno a hacer algo para "tranquilizar” a la opinión pública. Esto puede explicar los operativos en los Bañados, acompañados siempre por una amplia difusión mediática. De otro modo no se puede entender el despliegue en los días del bicentenario, "con tanques que coparon las calles de la ciudad y tomaron las entradas de Asunción durante varias semanas”.
La tercera razón se relaciona directamente con el terrorismo. Se trata de un grupo que tendría no más de diez o quince integrantes, que en modo alguno puede ser considerado una amenaza. Sin embargo, "con la cobertura mediática de los medios masivos de comunicación para estos operativos se ha logrado asociar a los campesinos con el narcotráfico”, enfatiza Irala.
Puede parecer extraño que el gobierno de un obispo que apoyó con fervor la lucha por la tierra, haya cambiado al punto de no hacer la reforma agraria y perseguir a los movimientos. Es el mismo camino que están siguiendo los demás gobiernos de la región: no pueden o no tienen fuerzas para cambiar el modelo productivo, pero no quieren sufrir las consecuencias. Paraguay creció un 15% en 2010. Una cifra asombrosa que, sin embargo, no resuelve sus problemas. Puede, incluso, agudizarlos si no se consigue abordar la tremenda desigualdad, que es el caldo de cultivo de la descomposición de las sociedades.
*[ es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe cada mes para el Programa de las Américas (www.cipamericas.org/es)].
En consecuencia, el modelo extractivo no sólo expulsa hasta de la autoorganización para sobrevivir sino que a quienes despoja de todo, los criminaliza y degrada de distintas formas. Asumir que los condenados a ser pobres se apropien de su condición de sujetos colectivos de derechos es fundamental a la política cuyo programa es la «reforma agraria integral» como toma del poder para garantizar el desarrollo del buen vivir a los diversos de abajo.
La otra política que sostiene la «reforma agraria integral» como toma del poder para hacer posible el buen vivir de los diversos de abajo se fundamenta en: "El Juicio Ético Popular a las Transnacionales, un proceso político pedagógico de comunidades en lucha promovido por el proyecto “Resistencias Populares a la Recolonización del Continente” que comprende, junto al Centro de Investigación y Formación de los Movimientos Sociales Latinoamericanos (CIFMSL) y al Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, diversos colectivos y organizaciones populares, organismos de derechos humanos e intelectuales de Nuestra América.
El Juicio Ético Popular enjuicia a las corporaciones transnacionales, por ser operadoras centrales del extractivismo, del despojo de los bienes de la naturaleza y de los derechos de las poblaciones, y al sistema capitalista patriarcal, neocolonial, del que son eslabones claves. El proceso de investigación-acción en el que se constituyeron los fundamentos de este Juicio Ético Popular, se articuló en las audiencias previas de: Trelew – 16 y 17 de septiembre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en Patagonia
San Miguel de Tucumán – 23 al 25 de septiembre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en el Noroeste Argentino (NOA).
Wanda – 30 de septiembre y 1 de octubre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en la Triple Frontera (...)".
Porque:
El "Tribunal Ético Popular ha comprobado que este modelo, cuyos actores principales son las corporaciones y los Estados, es responsable de violaciones a diferentes derechos, tanto individuales como colectivos incluyendo, dentro de estos últimos, a los derechos de los pueblos originarios, con la consecuente agudización del sufrimiento social.(...)
Respecto de la violación de derechos de la Naturaleza que impactan sobre la vida
Históricamente, la naturaleza ha sido considerada como un “capital” o una “canasta de recursos inagotables”. Esta visión antropocéntrica propia de la Modernidad, centrada en la idea de una naturaleza inagotable e infinita, ha encontrado una nueva inflexión en la actual dinámica de acumulación del capital, basada en la apropiación y sobre-explotación de la vida. Desde los minerales, el agua, la biodiversidad, hasta las semillas, los saberes medicinales ancestrales y la fotosíntesis hoy son concebidas como “mercancías” que forman parte del mercado global.
Contra este modelo civilizatorio, emerge un nuevo Constitucionalismo Latinoamericano que proclama una convivencia con todos los seres vivientes de la tierra, denunciando el fundamentalismo de mercado desde una perspectiva más amplia y universal. El telón de fondo sobre el que nacen los que hoy se denominan Derechos de la Naturaleza, principalmente desde las sabidurías y luchas de los pueblos originarios es, en gran medida, la emergencia planetaria como resultado de la destrucción de ecosistemas enteros.
En este sentido, este Tribunal valora la perspectiva jurídico-filosófica, -que aparece por primera vez en la nueva Constitución Ecuatoriana (2.009)-, que subraya el desplazamiento desde una visión antropocéntrica de la Naturaleza hacia otra “socio-biocéntrica”. Así, la Naturaleza aparece como sujeto de derechos, a los cuales se define como “el derecho a que se respete integralmente su existencia, y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos” (artículo 71). La Naturaleza posee valores intrínsecos (también llamados valores propios), que están en los seres vivos y en el ambiente, y que no dependen de la utilidad o consideración humana.
Dicha postura estableció que toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad tiene la facultad de exigir el cumplimiento de los Derechos de la Naturaleza (Art. 71 y ss). Tal como sostienen algunos juristas “lo que es más importante es que al reconocerle a la Naturaleza el carácter de sujeto de derechos, adquiere ésta la condición de tercero agredido cuando se la ataque ilegítimamente y habilita así el ejercicio de la legítima defensa en su favor (legítima defensa de terceros)”.
Desde estas posiciones, consideramos que el actual “modelo de maldesarrollo”, traducido por la mercantilización de la naturaleza, es un modelo profundamente “tanático” o destructivo, que incorpora la vida a la muerte, en lugar de incorporar la muerte a la vida. Es un modelo que incurre en la sistemática violación de los Derechos de la Naturaleza (y de los Derechos Humanos), y amenaza en ello con su destrucción masiva.
Entre otras implicancias, este Tribunal ha constatado:
* Destrucción de bienes naturales que agravan y aceleran el cambio climático.
* Multiplicación de megaproyectos extractivos que producen deforestación, una de las principales causas del efecto invernadero. Varios de los casos presentados ante este tribunal evidencian, como consecuencia de la deforestación que, en época de lluvias, se producen aludes de barro que arrasan con las casas y han producido la muerte de familias enteras. Las grandes lluvias también afectan la flora y la fauna de la zona impactando sobre la biodiversidad.
* Desaparición de bosques nativos, deterioro de ecosistemas y pérdida de biodiversidad, como consecuencia de las actividades llevadas a cabo por diferentes industrias extractivas juzgadas por este Tribunal, en manos de agentes transnacionales.
* Destrucción de los ecosistemas y comunidades durante las tres etapas de prospección, exploración y explotación de la megaminería “a cielo abierto”, como consecuencia de la utilización de sustancias químicas, reactivos tóxicos de lixiviación y sistemas de flotación que destruyen economías regionales, exprimen suelos, humedales y cuencas hidrográficas no renovables. Entre otros efectos, éstas producen: -pérdida de vegetación por la emisión de cargas contaminantes al aire y al agua y procesos de erosión acelerados; -efectos erosivos sobre el suelo y ruptura de las cadenas alimentarias de la que dependen la fauna; provocados por la pérdida de vegetación de pradera; amenaza de extinción de especies animales y vegetales; afectación de los cursos de agua por la generación de aguas ácidas, o por la presencia de sólidos en suspensión que, al aumentar la turbiedad, disminuyen los rangos de luminosidad, afectando los procesos biológicos de fauna y flora que habita en los medios acuáticos.
* Afectación del suelo: -remoción incontrolada de la capa vegetal y deforestación; -procesos erosivos incontrolados; -cambios en el paisaje; -alteraciones en el drenaje;
-absorción de contaminantes transportados por vía aérea; -desertificación y pérdida de fertilidad de los suelos.
* Afectación del agua: -agotamiento de las fuentes de agua; -captación y acumulación monopólica de los derechos de agua; -cambios en la hidromorfología; -contaminación de acuíferos; -alteración de la mecánica de las corrientes de agua; -contaminación de cuencas hídricas con metales pesados, o compuestos de cianuro; -drenajes ácidos de minas (DAM) y drenajes ácidos de roca (DAR).
Este Tribunal subraya la gravedad de estas violaciones y recuerda la importante decisión de Naciones Unidas, por la cual el 28 de julio de 2.010 declaró el Derecho Humano al Agua Potable y al Saneamiento. Esa declaración manifiesta además su “profunda preocupación” porque “aproximadamente 884 millones de personas carecen de acceso al agua potable y más de 2.600 millones no tienen acceso al saneamiento básico”. Agrega su “alarma” porque “cada año fallecen aproximadamente 1,5 millones de niños menores de cinco años y se pierden 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento”.
* Afectación del aire: -contaminación por dispersión de sólidos en suspensión (plomo, mercurio, uranio y arsénico, entre muchos otros metales y metaloides); -generación y transporte de nubes de lluvias ácidas por emisión de minerales sulfatados.
Un caso testigo corresponde a las actividades petroleras que contaminan los acuíferos, los ríos y esteros por los desechos generados y porque interrumpen su flujo. La contaminación petrolera no se limita al área inmediata de su operación; fluye con el agua. El agua, además, es el vehículo comunicacional hacia la biósfera y el de toda la cadena trófica.
Al respecto, este Tribunal ha constatado que ninguna de las empresas representativas de los modelos extractivos aquí analizados incorpora operativamente o respeta los principios preventivo y precautorio contenidos en la Ley General del Ambiente (Ley Nro. 25.675, sancionada el 6 de noviembre de 2.002), que son la base de todo el derecho ambiental.
Éstos son:
-Principio de prevención: a través del cual se establece que las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir.
-Principio precautorio: a través del cual se establece que, cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.
-Principio de equidad intergeneracional: a través del cual se establece que los responsables de la protección ambiental deberán velar por el uso y goce apropiado del ambiente por parte de las generaciones presentes y futuras". Fuente: http://www.argenpress.info/2011/11/argentina-sentencia-final-del-tribunal.htmlUAC - ACTA
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Porque:
El "Tribunal Ético Popular ha comprobado que este modelo, cuyos actores principales son las corporaciones y los Estados, es responsable de violaciones a diferentes derechos, tanto individuales como colectivos incluyendo, dentro de estos últimos, a los derechos de los pueblos originarios, con la consecuente agudización del sufrimiento social.(...)
Respecto de las violaciones de Derechos Culturales
La violación de Derechos Culturales se manifiesta en una diversidad de situaciones, en una compleja trama que incluye desde la mercantilización de la vida a la invisibilización de las culturas consideradas subalternas y la desapropiación de saberes ancestrales. Entre otras violaciones, este Tribunal ha constatado:
* Imposición de un sistema alimentario global que tiene consecuencias catastróficas en la alimentación, ya que los sistemas alimentarios locales y las prácticas culturales y culinarias tradicionales se ven erosionadas, lo cual conduce tendencialmente a su extinción.
* Desapropiación de plantas y saberes asociados a ellas. Las empresas transnacionales son responsables de biopiratería, del robo y la apropiación de los saberes de los pueblos.
* Negación, invisibilización y borramiento de la historia y la cultura de los pueblos y sustitución por un pensamiento uniforme referido a un orden global hegemónico.
* Afectación del territorio de las comunidades indígenas, que constituye la base de su cosmovisión e identidad cultural y social. Un caso testigo presentado ante este Tribunal es el del Proyecto Navidad, referido al traslado de un cementerio mapuche de la zona (en la época en que el proyecto estaba en manos de la empresa IMA – Inversiones Mineras Argentinas), palmaria demostración de que el emprendimiento está emplazado en territorio ancestral. Esta ruptura de las formas de vida tradicionales ha generado el surgimiento de refugiados ambientales que han perdido sus territorios y en muchos casos han ido a engrosar los barrios marginales de las ciudades en condiciones de pobreza, miseria y exclusión.
* Generación de escenarios propicios para el incremento del consumo de drogas, el juego y la constitución de redes de trata de mujeres para la prostitución, debido a las condiciones laborales de estas industrias, caracterizadas por la concentración de hombres solos en zonas de explotación petrolera o localidades cercanas.
* Alteración de las formas de vida de los pueblos, desconocimiento de sus usos y costumbres, y negación de sus identidades.
* Destrucción y afectación del patrimonio arqueológico de la región.
* Las políticas de legitimación, como la mal llamada “compensación ambiental”, por ejemplo, a través de los bonos verdes, significa de hecho la compra de un permiso para contaminar, y las “disculpas” por contaminar.
Fuente: http://www.argenpress.info/2011/11/argentina-sentencia-final-del-tribunal.htmlUAC - ACTA
En consecuencia, la política cuyo programa es la «reforma agraria integral» como poder de transformar en realidad al buen vivir de los de abajo precisa deconstruir el menosprecio mayoritario por el medioambiente y por las comunidades campesinas e indígenas. Es fundamental expandir el pensamiento de asociación de ese desconocimiento e indiferencia con la impunidad del desarrollo capitalista de condenar a que aproximadamente 884 millones de personas carezcan de acceso al agua potable y más de 2.600 millones no tengan acceso al saneamiento básico. Es crucial desenmascarar que:"La lógica perversa de este sistema ha llegado a un punto crítico. Salta a la vista la manera en que beneficia a los inversionistas por sobre las necesidades alimenticias de la gente (...)"
GRAIN (2008) continúa:"En ese proceso, las tierras fértiles fueron reconvertidas de la producción de alimentos para abastecimiento de un mercado local a la producción de commodities mundiales para la exportación o cultivos de contra estación y de alto valor para abastecer los supermercados occidentales. Hoy, aproximadamente el 70% de los llamados países en desarrollo son importadores netos de alimentos. Y de las 845 millones de personas con hambre en el mundo, 80% son pequeños agricultores y agricultoras. Si a esto se le agrega la readecuación del crédito y los mercados financieros para crear una enorme industria de la deuda, sin control sobre los inversionistas, la gravedad del problema queda clara (...)".
Fuente: http://www.grain.org/articles/?id=40
La otra política que sostiene la «reforma agraria integral» como toma del poder para hacer posible el buen vivir de los diversos de abajo
se fundamenta en : "El Juicio Ético Popular a las Transnacionales, un proceso político pedagógico de comunidades en lucha promovido por el proyecto “Resistencias Populares a la Recolonización del Continente” que comprende, junto al Centro de Investigación y Formación de los Movimientos Sociales Latinoamericanos (CIFMSL) y al Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, diversos colectivos y organizaciones populares, organismos de derechos humanos e intelectuales de Nuestra América.
El Juicio Ético Popular enjuicia a las corporaciones transnacionales, por ser operadoras centrales del extractivismo, del despojo de los bienes de la naturaleza y de los derechos de las poblaciones, y al sistema capitalista patriarcal, neocolonial, del que son eslabones claves. El proceso de investigación-acción en el que se constituyeron los fundamentos de este Juicio Ético Popular, se articuló en las audiencias previas de: Trelew – 16 y 17 de septiembre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en Patagonia
San Miguel de Tucumán – 23 al 25 de
septiembre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en el Noroeste Argentino (NOA).
Wanda – 30 de septiembre y 1 de
octubre del 2011 – Audiencia del Juicio Ético en la Triple Frontera (...)".
Para avanzar en:
3. Condena
De acuerdo con los fundamentos y las denuncias recibidas, este Tribunal Ético Popular resuelve:
Denunciar y condenar ante la opinión pública como antiético y violatorio de los derechos humanos al sistema capitalista, racista, patriarcal, y a este modelo productivo neoextractivista que impera en nuestra sociedad y que tiene en las empresas transnacionales y en los gobiernos –nacionales y provinciales- a sus principales protagonistas.
Denunciar y condenar ante la opinión pública a las Empresas Transnacionales aquí enjuiciadas, al Estado Nacional y a los gobiernos que hicieron posible la implementación del perverso sistema neocolonial de saqueo, destrucción y contaminación de los territorios de nuestros pueblos, por violación sistemática de toda ética, de los Derechos Humanos inalienables y de los Derechos de la Naturaleza, violación a la soberanía territorial de los pueblos, violación de la Constitución Nacional, leyes y tratados internacionales.
Denunciar y condenar a las empresas farmacéuticas y a los agentes médicos responsables de la experimentación de medicamentos en seres humanos, exigiendo que el Estado defienda la integridad y dignidad de los argentinos y argentinas, para que no sean manipulados por médicos inescrupulosos que entregan sus pacientes a la voracidad y codicia de las empresas de la Big Pharma: Bayer, Novartis, Pfeizer, Bistec, Merck, Lilly.
Denunciar y condenar ante la opinión pública las formas de operar de las empresas transnacionales, ya que las enjuiciadas en estas audiencias se consideran una muestra representativa de la conducta de muchas otras presentes en este y otros territorios.
Denunciar y responsabilizar por estos crímenes a aquellos funcionarios de los tres poderes del Estado que durante la dictadura y posteriormente, a partir del restablecimiento de la democracia, construyeron las condiciones históricas de posibilidad del actual modelo neocolonial.
Denunciar y condenar a las empresas transnacionales por los crímenes cometidos contra otros pueblos de Nuestra América, como el golpe de estado en Honduras, la militarización, el terrorismo estatal y paraestatal en Colombia, México, Paraguay, Perú, Honduras, Haití.
Denunciar y condenar al gobierno argentino y a otros gobiernos latinoamericanos por la participación en la intervención militar en Haití, a través de la MINUSTAH, y por la legitimación del régimen golpista en Honduras, votando a favor del reingreso de este gobierno en la OEA.
Este Tribunal DECLARA:
El reconocimiento del derecho al territorio y a la libre determinación como derecho fundamental de los Pueblos. Somos territorio, pertenecemos al territorio y ésta es la base de nuestra existencia y del derecho a la Vida.
La nulidad de todas las leyes, tratados, convenios, decretos y demás actos normativos y administrativos que posibilitaron la implementación y vigencia del actual modelo de maldesarrollo.
La necesidad urgente de detener la usurpación y emprender la restitución de las tierras y fuentes de agua usurpadas y expropiadas a sus pobladores legítimos, pueblos originarios, comunidades campesinas y pobladores de nuestros campos y localidades.
La inviabilidad e insostenibilidad del actual patrón energético, la minería a gran escala, y del modelo de mega-agricultura industrial ligada a los transgénicos y los agronegocios de exportación.
La falsedad manifiesta de la biotecnología como ‘respuesta’ a las necesidades alimentarias de los pueblos.
El rechazo al Plan Nuclear Nacional, al Plan Estratégico Alimentario y al IIRSA, como componentes inherentes a este modelo.
La legitimidad y el deber moral y social de las poblaciones que resisten los actos de violación de los derechos territoriales y humanos básicos.
La falacia del discurso del ‘desarrollo’ fundado en el modelo extractivista, como arma ideológica que produce y legitima el avasallamiento de los derechos territoriales de nuestros pueblos. El rechazo al discurso que sostiene la necesidad de entregar nuestros bienes comunes al capital concentrado, nacional o extranjero, para lograr adecuadas y dignas condiciones de vida.
El derecho fundamental de los pueblos al Buen Vivir. Como pueblos tenemos el derecho, la responsabilidad y las capacidades para decidir con autonomía sobre nuestras formas de vida y de organización, cuidado y utilización de los bienes comunes de nuestros territorios.
El cese inmediato y la expulsión de estas empresas de nuestros territorios.
El cese inmediato de la represión y la criminalización de la legítima protesta social, el esclarecimiento y justicia para los crímenes cometidos aún impunes.
Este Tribunal Ético Popular condena la vigencia, continuidad y profundización del colonialismo histórico, ahora bajo las armas y los modos de la globalización neoliberal hegemónica en curso.
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4. Recomendaciones y propuestas
Las corporaciones transnacionales actúan a nivel global y, por lo tanto, requieren una respuesta global. La respuesta a nivel de cada Estado es indispensable, pero no suficiente. Es necesario garantizar la soberanía y la dignidad de los pueblos, impidiendo la privatización de los bienes fundamentales para la vida como el agua, el aire, las semillas, el patrimonio genético, y asegurando el acceso universal a los servicios públicos.
Por estas razones, este Tribunal Ético Popular recomienda y propone:
Trabajar en la creación de una instancia judicial popular ante la cual las víctimas de las formas de operar de las corporaciones transnacionales puedan presentar sus denuncias y demandas de justicia, que actúe como lazo entre los movimientos populares y el poder judicial.
Demandar a los gobiernos que garanticen la soberanía y dignidad de los pueblos, antes que los intereses económicos de los sectores privados; que aseguren la aplicación prioritaria de las normas internacionales que protegen los derechos humanos, incluidos los derechos laborales, los derechos ancestrales y los de protección del medio ambiente; que no ratifiquen ningún nuevo tratado comercial o de inversiones sin considerar las normas de protección de los Derechos Humanos y de los Derechos de la Naturaleza, y que rectifiquen los tratados existentes, violatorios todos ellos de las más elementales normas de esos derechos.
Exigir la suspensión de los megaproyectos de desarrollo de monocultivos, de agronegocios, de grandes represas, de hidrovías, caminos y puertos de la Iniciativa IIRSA, hasta que se sometan a un proceso de evaluación de su impacto social y ambiental con una real participación de las comunidades y poblaciones que serán afectadas.
Exigir la suspensión de proyectos previstos en territorio de pueblos originarios que no respetan las normas internacionales que defienden sus derechos, y que fueron ratificadas en nuestro país.
Exigir a los poderes legislativos que impulsen leyes que obliguen al sistema judicial a llevar a cabo procesos de investigación y sanción de los delitos que violan los derechos de los pueblos y comunidades.
Prohibir la explotación en los territorios indígenas, en las zonas productoras de agua, en las zonas forestales protegidas.
Reconocer el derecho para recurrir directamente ante los tribunales de justicia y demandar las responsabilidades por las eventuales violaciones de derechos causados por las corporaciones transnacionales.
Este Tribunal hace un llamamiento a la sociedad entera para que frente a las prácticas de las corporaciones transnacionales, opte por una posición ética y de rechazo al hambre, a la falta de vivienda, educación, salud, empleo, de seguridad alimentaria y, en general, de las situaciones de pobreza y de carencias absolutas que impiden el desarrollo de las personas y de los pueblos en condiciones de dignidad.
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En consecuencia, la «reforma agraria integral» requiere de una política que tenga el:
5. Compromiso del Tribunal Ético Popular
Al concluir la audiencia de este Juicio Ético Popular a las Transnacionales, las y los participantes, integrantes de movimientos populares, de organizaciones de derechos humanos, investigadores/as, nos declaramos en estado de movilización, de unidad, de encuentro, de solidaridad, para borrar las fronteras entre nuestras resistencias a las políticas de recolonización del continente, para levantar una voz unánime en Nuestra América en defensa de la soberanía alimentaria, la agricultura familiar, el respeto a nuestras identidades y formas de organización y de vida, de nuestros derechos como hombres y mujeres, los derechos de las generaciones venideras, los derechos de la naturaleza.
Desde Buenos Aires, Argentina, nos reunimos en un grito contra las políticas de saqueo, destrucción y muerte. Es un grito y serán muchas las acciones por la vida, por la libertad, por la plena emancipación.
Afirmamos que las transnacionales no pueden comprar nuestras voluntades, ni nuestra decisión de vivir con dignidad, y no podrán robar nuestra esperanza, ni nuestra capacidad de lucha.
Afirmamos que las políticas de cooptación y manipulación de los gobiernos –nacionales y provinciales- pueden retrasar las luchas, pero no las detendrán, porque la vida de los pueblos en la naturaleza, no se negocia.
Seguiremos creando alternativas propias de producción y de consumo, impulsando la realización de modelos sostenibles, y luchando para terminar con el capitalismo, el patriarcado y el racismo.
Seguiremos en solidaridad con quienes luchan por estas mismas causas en toda América Latina y el mundo, unificando fuerzas en la acción común, manteniendo nuestros sueños y nuestras convicciones, nuestra capacidad de crear en la resistencia, y de creer en los pueblos".
Buenos Aires, 29 de octubre, 2.011 Juicio Ético Popular a las Transnacionales
Fuente: http://www.argenpress.info/2011/11/argentina-sentencia-final-del-tribunal.htmlUAC - ACTA