Interbarrial

Diciembre 2010

La creación de soberanía popular es para el Nunca Más: el acaparamiento imperialista de tierras, agua, energía y otros bienes comunes.

Nunca Más predominio de los cultivos de agrocombustibles sobre la producción de alimentos y destrucción de los ecosistemas para posibilitar los súper negocios de oligopolios agroexportadoras, mineros, petroleros e inmobiliarios y de IIRSA. Nunca Másexclusión social, hambre, desnutrición, pobreza, contaminación ambiental, desalojos… Nunca másviolación de los derechos más elementales a una creciente mayoría. En suma, es poner fin a los actuales genocidios silenciosos e invisibilizados.

Propuesta de Interbarrial


 

 

Otro país-mundo

requiere

«La reforma agraria integral»

 

Como programa de la soberanía popular que la concreta en forma socioeconómica e institucional después del éxito en la lucha por emancipar a  todo el territorio que abarca, por cierto, la recuperación de las empresas estratégicas y estatales.

 

Esta lucha emancipadora implica organización de la diversidad de quienes se asumen sujetos colectivos de derechos y de autonomía. Los responsabiliza, ante todo, a constituir la unidad por síntesis de las reivindicaciones vitales de todos ellos. A su vez, la puesta en práctica de las soluciones a esos problemas fundamentales los involucra en desarrollar la autogestión y el autogobierno del territorio local, provincial, nacional, continental hacia otro orden mundial. 

 

La lucha emancipadora de todo el territorio es lucha de clases  porque rumbea a erradicar la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial que el sistema capitalista e imperialista implantó, desde 2003, como si fuese sorprendente crecimiento económico y cuyo sentido de acumulación constante de riquezas y poder de las transnacionales se da desde los setenta donde se instauró mediante terrorismo de estado.

 

En toda la historia de Argentina, la forma de apropiación de la tierra fue decisiva en la concreción de ▪la estructura social de poder, ▪la subordinación de las clases dominantes al imperialismo hegemónico y ▪el modo de acumulación capitalista. Esta realidad continúa y se ha profundizado con la fragmentación de Argentina en economías de enclave exportador de commodities para los oligopolios imperialistas. Proceso que ha sido favorecido por la descentralización estatal, según planificación del Banco Mundial, para la mercantilización y transnacionalización de bienes comunes y derechos humanos. La descentralización resultó exitosa al consolidar la condición semifeudal de casi todas las poblaciones provinciales sin otra oferta de trabajo que en el Estado como componentes de aparatos clientelares y punteriles. Este funcionamiento estatal de las provincias y del conurbano bonaerense es importante para el triunfo del partido Justicialista. También ha facilitado al capitalismo e imperialismo urdir el entramado mafioso del Estado con el narcotráfico, la trata de personas, etc.

 

Durante la etapa K de la gobernabilidad, el Estado Nacional ha adquirido un óptimo manejo del  binomio consenso-disciplinamiento que es crucial para conservar la impunidad del poder económico e imperialista para enriquecerse a expensas de estrechar las posibilidades de vida digna de una creciente mayoría y desertificar el país-mundo en todos los sentidos.

 

En confrontación es imprescindible un frente cultural y político que multiplique espacios en común para deliberar y decidir sobre:

 

A) El conflicto de concepciones sobre desarrollo e independencia de los pueblos

 

Hay un conflicto ideológico que es clave para orientar la creación de la soberanía popular. Porque una concepción niega la lucha de las clases oprimidas contra las de los opresores delegando en gobiernos-estados que decidan sobre el destino común y la otra parte de un proceso constituyente del poder hacer y transformar la realidad por la diversidad de los de abajo. Una considera que el futuro de paz, unión y desarrollo puede darse reconociendo como democracia a Colombia y ocupando con fuerzas represoras a Haití, también que se concreta integración de nuevo tipo y respetuosa del medioambiente con el despliegue de la IIRSA. Es la infraestructura programada por el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA), entre otros bancos de desarrollo del capitalismo central. Su objetivo es contribuir al vaciamiento de recursos naturales de Sudamérica y su construcción destruye ecosistemas valiosos. En consecuencia:

 

-La primera coincide con la recolonización de América Latina del sistema capitalista mundializado y se está llevando a cabo en nombre de la soberanía de nuestros pueblos y en nombre de que con:


La UNASUR se consolida hacia un futuro de paz, unión y desarrollo

Por Comité Independencia y Soberanía para América Latina (CISPAL)

 

"El Libertador Simón Bolívar, en su célebre, Carta de Guayaquil de 1829 decía: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para sembrar de miseria a América en nombre de la libertad.”

Con la Unasur, el sueño de los Libertadores de América del Sur comienza a ser una realidad de nueva integración con objetivos definidos. Más allá de coyunturas y divergencias ideológicas y políticas nacionales, los líderes de los 12 países miembros, parece que al final entendieron que el siglo XXI, de carácter multipolar, no puede encontrarles divididos si quieren sobrevivir en medio de una economía globalizada y en crisis insoluble que, necesariamente, obligará a un cambio de época porque el neoliberalismo capitalista dejará de existir si los pueblos del mundo rechazan el sistema de explotación y depredación de los recursos naturales que quedan y de los recursos humanos cada vez más empobrecidos y sumidos en el desempleo y la desesperanza. La Unasur al consolidarse, se convierte en una subregión con un futuro de paz, unión y desarrollo para beneficio de la humanidad, y como base para la integración definitiva de América Latina.

La IV Cumbre de la Unasur celebrada en Georgetown capital de la joven República de Guayana, demostró que la organización internacionalista se fortalece al aprobar el Protocolo de la Democracia que condena cualquier golpe de Estado que se intente producir en América del Sur. Con esta Carta, las Embajadas USA y la CIA, en esta parte del mundo, se quedarán sin poder ejecutar una de sus actividades preferidas: Golpes de Estado e instalación de dictaduras títeres que obedezcan los mandatos del imperio. (...)

 

Consejos de la Unasur: origen, funciones y perspectivas

Pero el horizonte de la UNASUR se encuentra aun más lejos, ya que los Estados parecen haber encontrado en la integración regional una estrategia de desarrollo, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados, decía María Alexandra Racovschik, Licenciada en Relaciones Internacionales (UM), estudios de posgrado en Integración Latinoamericana, (UNTREF). Investigadora del Departamento de Estado y Políticas Públicas de FLACSO. Profesora universitaria (UM, UAI).

María Alexandra Racovschik, añade que la UNASUR, a diferencia de otros bloques regionales, -como el propio MERCOSUR o la Comunidad Andina de Naciones –CAN- la Unasur trata de una integración innovadora que incluye todos los logros y lo avanzado por los procesos del MERCOSUR y la CAN, así como la experiencia de Chile, Guyana y Surinam, yendo más allá de la convergencia. El objetivo último de este proceso de integración es y será “favorecer un desarrollo más equitativo, armónico e integral de América del Sur.”

Tomando esta noción, vemos que en este caso la dimensión comercial que caracteriza a los procesos de integración convencionales (atravesando las etapas de una zona de libre comercio, una unión aduanera, un mercado común y una unión económica y monetaria) pasa a un segundo plano.

Este nuevo modelo de integración, en consecuencia, busca incorporar los aspectos político, social, cultural, ambiental y económico –con un especial hincapié en el tratamiento de las asimetrías e impulso al factor productivo-, instaurando para ello la cooperación como mecanismo central en sectores claves como la educación, la salud, la infraestructura, la energía, la defensa, las finanzas y las políticas sociales, entre las más destacadas, con el fin de orientar estos resultados a la generación de políticas públicas regionales. Es importante destacar que, por encima de las dificultades propias de un organismo multilateral que comienza a actuar con identidad propia, ha trabajado intensamente en diferentes campos de acción que se expresan en los diferentes Consejos creados en el ámbito de la UNASUR con el propósito de encontrar soluciones conjuntas a problemas comunes.

Consejos de la Unasur: la institucionalización de la cooperación en el proceso de integración sudamericano

“Se abren fuertes posibilidades de cooperación en materia de infraestructura, energía, complementación industrial y agrícola, medio ambiente, combate a la pobreza y a la exclusión social, fuentes de financiamiento para el desarrollo, seguridad, educación, cultura, ciencia y tecnología. Estas distintas formas de cooperación exigirán soluciones institucionales integradas.”

De esta forma, los países miembros de la UNASUR entendieron que la mejor forma de coordinar y potenciar los esfuerzos que ya se venían realizando en la región –por ejemplo en el área de infraestructura y energía-, era a través de la creación de una serie de Consejos y Grupos de Trabajo, de naturaleza intergubernamental e integrado en su mayoría por los ministros de las diversas carteras.

Estos consejos y grupos de trabajo se reúnen periódicamente y elaboran planes de acción donde se identifican problemáticas comunes y se trabaja en soluciones colectivas. En algunos casos, se tomó como punto de partida los trabajos de iniciativas ya existentes, como lo es caso de la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), en materia de obras públicas, o las Reuniones de Ministros de Energía y similares (…)”.

Fuente original: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1033
Fuente: www.rebelion.org /América Latina y Caribe/ 17-12-2010

 

-La segunda es explicada por Alberto Acosta, el economista que fue presidente de la Asamblea Nacional Constituyente en Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa y es la que tendrá desarrollo a lo largo de la página al coincidir con la mía.

 

-Una lectura desde la Constitución de Montecristi

El Buen Vivir en el camino del post-desarrollo


Alberto Acosta

 “Toda Constitución sintetiza un momento histórico. En toda Constitución se cristalizan procesos sociales acumulados. Y en toda Constitución se plasma una determinada forma de entender la vida. Una Constitución, sin embargo, no hace a una sociedad. Es la sociedad la que elabora la Constitución y la adopta casi como una hoja de ruta. Además, una Constitución no puede ser simplemente el resultado de un ejercicio de jurisprudencia clásica, visto desde la lógica de los entendidos en materia constitucional. Tampoco una Constitución es el producto de la inspiración de un gobierno o de un grupo de individuos iluminados. Una Constitución, más allá de su indudable trascendencia jurídica, tiene que ser un proyecto político de vida en común, elaborado y puesto en vigencia con el concurso activo de la sociedad. 

Desde esta perspectiva, la Constitución del 2008 -redactada en Montecristi y aprobada mayoritariamente por el pueblo ecuatoriano-, fiel a las demandas acumuladas en la sociedad ecuatoriana, consecuente con las expectativas creadas, responsable con los problemas globales, se proyecta como medio e incluso como un fin para dar paso a cambios estructurales. En su contenido afloran múltiples propuestas para impulsar transformaciones de fondo, construidas a lo largo de muchas décadas de resistencias y de luchas sociales, que articularon diversas agendas desde los trabajadores, los maestros, los indígenas, los campesinos, los pobladores urbanos, los estudiantes, los ecologistas, las mujeres, los ancianos, los jóvenes, empresarios y otros tantos sectores progresistas. Justamente en estas luchas de resistencia y de propuesta se fueron construyendo alternativas de desarrollo e incluso alternativas al desarrollo, como lo es el Buen Vivir o sumak kawsay.

La Constitución, con sus 444 artículos, rompe con la concepción clásica de los derechos, que priorizaba a unos derechos sobre otros. Muy por el contrario enfatiza el carácter integral de los mismos, al reconocerlos como interdependientes y de igual jerarquía (Art. 11, numeral 6). Por lo tanto los derechos del Buen Vivir ocupan la misma jerarquía que otros conjuntos de derechos, los que se refieren a derechos de personas y grupos de atención prioritaria, comunidades, pueblos y nacionalidades, participación, libertad, de la Naturaleza, y protección. A su vez, este conjunto de derechos tiene un correlato en una sección dedicada a las responsabilidades. Seguidamente se indican dos campos principales de acción en un mismo nivel de jerarquía: por un lado el “régimen del Buen Vivir”, y por el otro, el “régimen de desarrollo”. Este último es definido como “el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales, que garantizan la realización del Buen Vivir, del sumak kawsay” (art. 275). Se postula una directa vinculación entre las estrategias de desarrollo a seguir y todos los derechos.

 En concreto, el “Buen Vivir requerirá que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la Naturaleza” (art. 275). Este régimen de desarrollo debe darse con una planificación participativa, y se expresa en las áreas del trabajo, tanto como de las soberanías alimentaria, económica y energética. En paralelo, el régimen del Buen Vivir incluye las cuestiones de inclusión y equidad (por ejemplo, educación, salud, vivienda, cultura, etc.) y biodiversidad y recursos naturales. 

De esta manera, en el caso ecuatoriano queda en claro que la conquista del Buen Vivir está directamente vinculada con el conjunto de derechos, y que éstos para cristalizarse exigen cambios sustanciales de las tradicionales estrategias de desarrollo, las que, en realidad, deben ser conceptual y estructuralmente superadas. Esta es, a no dudarlo, una propuesta de vanguardia que tensiona el concepto de desarrollo en tanto opción post-desarrollista a ser construida: el Buen Vivir. Los elementos del Buen Vivir se plasmaron en 99 artículos específicos de la Constitución ecuatoriana que abordan expresamente dicha cuestión.2 En el resto del texto constitucional aparece en repetidas ocasiones el Buen Vivir conceptualizando la sociedad que se quiere construir. 

  • El Buen Vivir no es una originalidad ni una novelería de la Constitución de Montecristi. 

  • El Buen Vivir forma parte de una larga búsqueda de alternativas de vida fraguadas en el calor de las luchas populares, particularmente indígenas, desde mucho antes de que acceda al poder político el presidente Rafael Correa. Dichas conquistas constitucionales, que sintetizan gran parte de los anhelos populares, como es obvio, resultan, muchas veces, imposibles de aceptar (e inclusive de entender) por parte de los constitucionalistas tradicionales. Por lo tanto, quienes ven amenazados sus privilegios con la Constitución de Montecristi o quienes se han asumido como los únicos portadores de la verdad constitucionalista, no descansarán en su empeño por combatirla. Como punto de partida hay que repensar el Estado desde lo plurinacional e intercultural. Este es un compromiso histórico. No se trata simplemente modernizar el actual Estado incorporando burocráticamente lo indígena y lo afro, o favoreciendo espacios especiales para lo indígena, como la educación intercultural bilingüe sólo para los compatriotas indígenas, o constituyendo unidades burocráticas para el manejo de lo indígena. El Estado plurinacional exige asumir y procesar los códigos culturales de los pueblos y las nacionalidades indígenas, tanto como de los otros pueblos: afroecuatorianos y montubios. Es decir, hay que abrir la puerta a un amplio debate sobre este tema para transitar hacia otro tipo de Estado no atado a las tradiciones eurocéntricas. Y en este proceso, en donde habrá que repensar las estructuras e instituciones existentes, hay que construir una institucionalidad que haga realidad el ejercicio horizontal del poder. Esto implica ciudadanizar el Estado, especialmente desde espacios comunitarios como formas activas de organización social. En definitiva, la democracia misma tiene que ser repensada y profundizada. 

  •  El Buen Vivir se presenta, desde el inicio, como una oportunidad para construir colectivamente una nueva forma de vida, no es un recetario plasmado en unos cuantos artículos constitucionales y tampoco se trata simplemente un nuevo régimen de desarrollo.

  • El Buen Vivir, de todas maneras, constituye un paso cualitativo importante al pasar del tradicional concepto del progreso y del desarrollo y sus múltiples sinónimos, a una visión diferente, mucho más rica en contenidos y, por cierto, más compleja. El Buen Vivir desde la periferia social de la periferia mundial.  

En la Asamblea Constituyente de Montecristi, uno de los puntos medulares del debate fue el cuestionamiento al régimen de desarrollo imperante. La discusión se enriqueció con propuestas diversas y plurales que recogían elementos planteados dentro y aún fuera del país. Allí, sobre todo desde la visión de los marginados por la historia, desde los pueblos y nacionalidades indígenas, se planteó el Buen Vivir o sumak kausay (en kichwa) como una oportunidad para construir otra sociedad sustentada en una convivencia ciudadana en diversidad y armonía con la Naturaleza, a partir del reconocimiento de los diversos valores culturales existentes en el país y en el mundo. Esta concepción del Buen Vivir desnuda los errores y las limitaciones de las diversas teorías del llamado desarrollo. Y su aceptación en la Constitución de Montecristi consolidó la crítica al concepto mismo de desarrollo transformado en una entelequia que norma y rige la vida de gran parte de la humanidad, a la que perversamente le es imposible alcanzar ese tan ansiado desarrollo. Es más, lo que se observa en el mundo es un “mal desarrollo” generalizado, existente inclusive en los países considerados como desarrollados. José María Tortosa va inclusive más allá, él demuestra que “el funcionamiento del sistema mundial contemporáneo es “maldesarrollador” (…) La razón es fácil de entender: es un sistema basado en la eficiencia que trata de maximizar los resultados, reducir costes y conseguir la acumulación incesante de capital. (…) En otras palabras, el sistema mundial está maldesarrollado por su propia lógica y es a esa lógica a donde hay que dirigir la atención.” 

La pregunta que cabe en este punto es si será posible y realista intentar un ordenamiento social diferente dentro del capitalismo. Se entiende uno fundamentado en la vigencia de los Derechos Humanos y de los Derechos de la Naturaleza. La respuesta es simple: no. Sin embargo, con la sola aceptación constitucional del Buen Vivir no se superará este sistema que es en esencia la civilización de la desigualdad

 

El Buen Vivir desde la filosofía indígena 
Para entender lo que implica el Buen Vivir, que no puede ser simplistamente asociado al “bienestar occidental”, hay que empezar por recuperar la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas; planteamiento que también se cristaliza en la Constitución de Bolivia. Este reconocimiento, de plano, no significa negar la posibilidad para propiciar la modernización de la sociedad, particularmente con la incorporación en la lógica del Buen Vivir de muchos y valiosos avances tecnológicos. Tampoco se pueden marginar valiosos aportes del pensamiento de la humanidad, que, como veremos más adelante, están en sintonía con la construcción de un mundo armónico como se deriva de la filosofía del Buen Vivir. Por eso mismo,
 una de las tareas fundamentales recae en el diálogo permanente y constructivo de saberes y conocimientos ancestrales con lo más avanzado del pensamiento universal, en un proceso de continuada descolonización de la sociedad. 

En la cosmovisión indígena no hay el concepto de desarrollo entendido como la concepción de un proceso lineal que establezca un estado anterior o posterior. No hay aquella visión de un estado de subdesarrollo a ser superado. Y tampoco un estado de desarrollo a ser alcanzado forzando la destrucción de las relaciones sociales y la armonía con la Naturaleza. No existe, como en la visión occidental, está dicotomía que explica y diferencia gran parte de los procesos en marcha. Para los pueblos indígenas tampoco hay la concepción tradicional de pobreza asociada a la carencia de bienes materiales o de riqueza vinculada a su abundancia. Desde la cosmovisión indígena, el mejoramiento social –¿su desarrollo?– es una categoría en permanente construcción y reproducción. En ella está en juego la vida misma. Siguiendo con este planteamiento holístico, por la diversidad de elementos a los que están condicionadas las acciones humanas que propician el Buen Vivir, los bienes materiales no son los únicos determinantes. Hay otros valores en juego: el conocimiento, el reconocimiento social y cultural, los códigos de conductas éticas e incluso espirituales en la relación con la sociedad y la Naturaleza, los valores humanos, la visión de futuro, entre otros.

  • El Buen Vivir aparece como una categoría en la filosofía de vida de las sociedades indígenas ancestrales, pero que ha perdido terreno por efecto de las prácticas y mensajes de la modernidad occidental, así como por efecto de la colonialidad del poder. Su aporte, sin embargo, sin llegar de ninguna manera a una equivocada idealización del modo de vida indígena, nos invita a asumir otros “saberes” y otras prácticas, en este caso de los pueblos y nacionalidades tradicionalmente marginadas. 

  • El Buen Vivir inserto en un debate global El Buen Vivir, en tanto propuesta en construcción, cuestiona el concepto occidental de bienestar y en tanto propuesta de lucha, enfrenta la colonialidad del poder. Entonces, sin minimizar este aporte desde los marginados, hay que aceptar que la visión andina no es la única fuente de inspiración para impulsar el Buen Vivir. Incluso desde círculos de la cultura occidental se han levantado y ya desde tiempo atrás muchas voces que podrían estar de alguna manera en sintonía con esta visión indígena y viceversa.

  • El concepto del Buen Vivir no sólo tiene un anclaje histórico en el mundo indígena, se sustenta también en algunos principios filosóficos universales: marxistas, ecológicos, feministas, cooperativistas, humanistas, aristotélicos, ... Además, en el mundo se comprende, paulatinamente, la inviabilidad global del estilo de vida dominante.

  • El Buen Vivir, entonces, se proyecta, adicionalmente, como una plataforma para discutir respuestas urgentes frente a los devastadores efectos de los cambios climáticos a nivel planetario.

El crecimiento material sin fin podría culminar en un suicidio colectivo, tal como parecen augurar el mayor recalentamiento de la atmósfera o el deterioro de la capa de ozono, la pérdida de fuentes de agua dulce, la erosión de la biodiversidad agrícola y silvestre, la degradación de suelos o la acelerada desaparición de espacios de vida de las comunidades locales... En ese sentido se habla incluso de “la revolución mundial del Vivir Bien” (Raúl Prada Alcoreza). Por lo tanto, el crecimiento material no es la única vía a la que debería darse necesariamente prioridad. A escala global, la concepción (¡equivocada!) del crecimiento basado en inagotables recursos naturales y en un mercado capaz de absorber todo lo producido, no ha conducido ni va a conducir al desarrollo. Eso no es todo. A más de que la mayoría de la población mundial no alcanza el bienestar material, se están afectando la seguridad, la libertad, la identidad de los seres humanos. Si durante la Edad Media la mayoría de la población estaba estructuralmente marginada del progreso, hoy también la mayoría de habitantes del planeta no participa de los beneficios del progreso, está excluida. No tiene, en muchos casos, ni el privilegio de ser explotada. Si, en lo más profundo de la Edad Media la gente no tenía tiempo para reflexionar, estaba demasiado preocupada en sobrevivir a las enfermedades que asolaban en forma de pestes, a la desnutrición, al trabajo servil y a los abusos de los señores feudales así como a las interminables guerras, en la actualidad muchas de estas pesadumbres, que para más de la mitad de habitantes del planeta se mantienen, parecen haberse incrementado por efecto del consumismo y de la sobrecarga de informaciones alienantes, que perversamente están minando la capacidad crítica de las personas. La difusión global de ciertos patrones de consumo, en una pirueta de perversidad absoluta, se infiltra en el imaginario colectivo, aún de aquellos amplios grupos humanos sin capacidad económica para acceder a ese consumo, manteniéndolos presos del deseo permanente de alcanzarlo.

 

Recuérdese que hoy los grandes medios de comunicación, en un paralelismo con las prácticas inquisidoras del medioevo, marginan lo que no debe ser, al negar espacios para su publicación. Ese maldesarrollo, generado desde arriba, sea desde los gobiernos centrales y las empresas transnacionales, o desde las élites dominantes a nivel nacional en los países subdesarrollados, tan propio del sistema capitalista, implica entonces una situación de complejidades múltiples que no pueden ser explicadas a partir de versiones monocausales. En esta línea de reflexión, desde la vertiente ambiental y no solo desde ella, podríamos mencionar los reclamos de cambio en la lógica del desarrollo, cada vez más urgentes, de varios pensadores de gran valía, como fueron o son aún Mohandas Karamchand Gandhi7, Nicholas Georgescu-Roegen, Iván Illich, Manuel Sacristán, Ernest Friedrich Schumacher, Arnes Naess, Aníbal Quijano, Herman Daly, Vandana Shiva, José Joan Martínez Allier, Manuel Naredo, Jürgen Schuldt, Arturo Escobar, Roberto Guimaraes, Eduardo Gudynas, José Luis Coraggio, Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde, Edgardo Lander, Gustavo Esteva, entre otros. Sus cuestionamientos a las estrategias convencionales se nutren de una amplia gama de visiones, experiencias y propuestas extraídas de diversas partes del planeta, inclusive algunas desde las mismas raíces de la civilización occidental. Muchos de estos pensadores son conscientes, por lo demás, de los límites biofísicos existentes. Por lo tanto sus argumentos prioritarios son una invitación a no caer en la trampa de un concepto de “desarrollo sustentable” o “capitalismo verde” que no afecte el proceso de revalorización del capital, es decir el capitalismo. Son conscientes que el mercantilismo ambiental, exacerbado desde hace varias décadas, no ha contribuido a mejorar la situación; apenas ha sido una suerte de maquillaje intrascendente y diversionista. También nos alertan sobre los riesgos de una confianza desmedida en la ciencia, en la técnica. Ellos proponen, de diversas maneras, nuevas formas de organización de la vida misma. La búsqueda de estas nuevas formas de vida implica revitalizar la discusión política, ofuscada por la visión economicista sobre los fines y los medios. Al endiosar la actividad económica, particularmente al mercado, se han abandonado muchos instrumentos no económicos, indispensables para mejorar las condiciones de vida. La resolución de los problemas exige, entonces, una aproximación multidisciplinaria. Esta propuesta en proceso de construcción, siempre que sea asumida activamente por la sociedad y no se circunscriba a unos cuantos artículos constitucionales, se proyecta con fuerza en los debates que se desarrollan en el mundo. Dicho en otros términos, la discusión sobre el Buen Vivir no debería circunscribirse a las realidades andinas.  La Naturaleza en el centro del debate a acumulación material mecanicista e interminable de bienes, apoltronada en “el utilitarismo antropocéntrico sobre la Naturaleza”, al decir de Eduardo Gudynas, no tiene futuro. Los límites de estilos de vida sustentados en esta visión ideológica del progreso clásico son cada vez más notables y preocupantes. Los recursos naturales no pueden ser vistos como una condición para el crecimiento económico, como tampoco pueden ser un simple objeto de las políticas de desarrollo.

Los aportes de la economía ecológica lo demuestran y, es más, comienzan a echar raíces en el mundo. Por cierto, lo humano se realiza (o debe realizarse) en comunidad, con y en función de otros seres humanos, sin pretender dominar a la Naturaleza: la humanidad no está fuera de la Naturaleza, forma parte de ella. Recordemos, sin embargo, que desde los albores de la humanidad el miedo a los impredecibles elementos de la Naturaleza estuvo presente en la vida cotidiana. Poco a poco la ancestral y difícil lucha por sobrevivir se fue transformando en un desesperado esfuerzo por dominar las fuerzas de la Naturaleza. Se llegó a querer ver al ser humano por fuera de la Naturaleza, incluso al definir la Naturaleza sin considerar a la humanidad como parte integral de la misma. Así se abrió la puerta para dominarla y manipularla. Esto condujo a una suerte de tajo al nudo gordiano de la vida. Se separó al ser humano de la Naturaleza, transformándola a ésta en una fuente de negocios aparentemente inagotable… Este es el punto de partida para entender la conquista y la colonización de América, que cristalizaron una explotación inmisericorde de recursos naturales, con el consiguiente genocidio de las poblaciones indígenas y la posterior incorporación de esclavos provenientes de África en el naciente mercado global.

Desde entonces se fraguó un esquema extractivista de exportación de Naturaleza desde las colonias en función de las demandas de acumulación del capital de las metrópolis. Conseguida la Independencia de España los países de América Latina siguieron exportando recursos naturales, es decir Naturaleza. Y esa visión de dominación sobre la Naturaleza se mantiene vigente hasta hoy día en muchos sectores de la sociedad (como que se tratara de un ADN insuperable), sobre todo a nivel gubernamental, inclusive en los considerados como regímenes progresistas de la región. La Naturaleza es asumida como “capital natural” a ser domado, explotado y por cierto mercantilizado. Se sigue creyendo, ingenuamente, que el extractivismo se convertirá en la senda para el desarrollo. Para empezar a enfrentar este añejo mensaje, sostenido en un divorcio profundo de la economía y la Naturaleza, hay que rescatar las verdaderas dimensiones de la sustentabilidad. Esta exige una nueva ética para organizar la vida misma. Se precisa reconocer los límites biofísicos de las actividades desarrolladas por los humanos. La realidad nos demuestra hasta la saciedad que la Naturaleza tiene límites. Y esos límites, aceleradamente alcanzados por los estilos de vida antropocéntricos, particularmente exacerbados por las demandas de acumulación del capital, son cada vez más notables e insostenibles. La tarea es simple y a la vez en extremo compleja. En lugar de mantener el divorcio entre la Naturaleza y el ser humano, la tarea pasa por propiciar su reencuentro, algo así como intentar atar el nudo gordiano roto por la fuerza de una concepción de vida que resultó depredadora y por cierto intolerable. Para lograr esta transformación civilizatoria, la desmercantilización de la Naturaleza se perfila como indispensable.

Los objetivos económicos deben estar subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales, sin perder de vista el respeto a la dignidad humana y la mejoría de la calidad de vida de las personas. El crecimiento económico es apenas un medio, no un fin. Escribir ese cambio histórico es el mayor reto de la humanidad si es que no se quiere poner en riesgo la existencia misma del ser humano sobre la tierra. Y en la Constitución de Montecristi se dio un paso pionero a nivel mundial, la Naturaleza se convirtió en sujeto de derechos. Dotarle de Derechos a la Naturaleza significa, entonces, alentar políticamente su paso de objeto a sujeto, como parte de un proceso centenario de ampliación de los sujetos del derecho. A lo largo de la historia legal, cada ampliación de los derechos fue anteriormente impensable. La emancipación de los esclavos o la extensión de los derechos a los afroamericanos, a las mujeres y a los niños y niñas fueron una vez rechazadas por ser consideradas como un absurdo. Lo central de los Derechos de la Naturaleza es rescatar el “derecho a la existencia” de los propios seres humanos. La liberación de la Naturaleza de esta condición de sujeto sin derechos o de simple objeto de propiedad, exige un esfuerzo político que le reconozca como sujeto de derechos. Y esta lucha de liberación empieza por reconocer que el sistema capitalista terminará por destruir las condiciones biofísicas de existencia

La vigencia de los Derechos de la Naturaleza plantea cambios profundos. Gudynas es claro al respecto, hay que transitar del actual antropocentrismo al biocentrismo, quizás habría que hablar mejor de un socio-biocentrismo.8 Tránsito que exige un proceso sostenido y plural. La tarea es organizar la sociedad y la economía preservando la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de energía y de materiales en la biosfera, sin dejar de preservar la biodiversidad del planeta. Y todo esto mejorando las condiciones de vida de todos los habitantes del planeta. Esta definición pionera que establece que la Naturaleza como sujeto de derechos es una respuesta de vanguardia frente a la actual crisis civilizatoria, cuando se acepta cada vez más la imposibilidad de continuar con el modelo depredador basado en la lucha de los humanos contra la Naturaleza. No va más la identificación del bienestar y la riqueza como acumulación de bienes materiales, con las consecuentes expectativas de crecimiento y consumo ilimitados. En este sentido es necesario reconocer que los instrumentos disponibles para analizar estos asuntos ya no sirven. Son instrumentos que naturalizan y convierten en inevitable este patrón civilizatorio. Son conocimientos de matriz colonial y eurocéntrica. Al reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos, en la búsqueda de ese necesario equilibrio entre la Naturaleza y las necesidades y derechos de los seres humanos, enmarcados en el principio del Buen Vivir, se supera la clásica versión constitucional. Y para lograrlo nada mejor que diferenciar los Derechos Humanos de los Derechos de la Naturaleza. En los Derechos Humanos el centro está puesto en la persona. Se trata de una visión antropocéntrica. En los derechos políticos y sociales, es decir de primera y segunda generación, el Estado le reconoce a la ciudadanía esos derechos, como parte de una visión individualista e individualizadora de la ciudadanía. En los derechos económicos, culturales y ambientales, conocidos como derechos de tercera generación, se incluye el derecho a que los seres humanos gocen de condiciones sociales equitativas y de un medioambiente sano y no contaminado. Se procura evitar la pobreza y el deterioro ambiental que impacta negativamente en la vida de las personas. Lo que está muy bien, por lo demás. Los derechos de primera generación se enmarcan en la visión clásica de la justicia: imparcialidad ante la ley, garantías ciudadanas, etc. Para cristalizar los derechos económicos y sociales se da paso a la justicia re-distributiva o justicia social, orientada a resolver la pobreza. Los derechos de tercera generación configuran, además, la justicia ambiental, que atiende sobre todo demandas de grupos pobres y marginados en defensa de la calidad de sus condiciones de vida afectada por destrozos ambientales. En estos casos, cuando hay daños ambientales, los seres humanos pueden ser indemnizados, reparados y/o compensados. En los Derechos de la Naturaleza el centro está puesto en la Naturaleza, que incluye por cierto al ser humano. La Naturaleza vale por sí misma, independientemente de la utilidad o usos del ser humano. Esto es lo que representa una visión biocéntrica.

 

Estos derechos no defienden una Naturaleza intocada, que nos lleve, por ejemplo a dejar de tener cultivos, pesca o ganadería. Estos derechos defienden mantener los sistemas de vida, los conjuntos de vida. Su atención se fija en los ecosistemas, en las colectividades, no en los individuos. Se puede comer carne, pescado y granos, por ejemplo, mientras me asegure que quedan ecosistemas funcionando con sus especies nativas. A los Derechos de la Naturaleza se los llama derechos ecológicos para diferenciarlos de los derechos ambientales de la opción anterior. En la nueva Constitución ecuatoriana - no así en la boliviana- estos derechos aparecen en forma explícita como Derechos de la Naturaleza, así como también en tanto derechos para proteger las especies amenazadas y las áreas naturales o restaurar las áreas degradadas. En este campo, la justicia ecológica pretende asegurar la persistencia y sobrevivencia de las especies y sus ecosistemas, como conjuntos, como redes de vida. Esta justicia es independiente de la justicia ambiental. No es de su incumbencia la indemnización a los humanos por el daño ambiental. Se expresa en la restauración de los ecosistemas afectados. En realidad se deben aplicar simultáneamente las dos justicias: la ambiental para las personas, y la ecológica para la Naturaleza. Los Derechos de la Naturaleza necesitan y la vez originan otro tipo de definición de ciudadanía, que se construye en lo social pero también en lo ambiental. Ese tipo de ciudadanías es plural, ya que depende de las historias y de los ambientes, acoge criterios de justicia ecológica que superan la visión tradicional de justicia. De los Derechos de la Naturaleza se derivan decisiones trascendentales. Uno clave tiene que ver con procesos de desmercantilización de la Naturaleza, como han sido la privatización del agua o la introducción de criterios mercantiles para comercializar los servicios ambientales. 

 

El agua, para mencionar un tema, es asumida en la Constitución ecuatoriana como un derecho humano fundamental, que cierra la puerta a su privatización. Esta es una posición de avanzada, no sólo en Ecuador sino en el mundo. Dos años después de la incorporación de este mandato constituyente referido al agua, el 28 de julio del 2010, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la propuesta del gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia declarando “el derecho al agua segura y al saneamiento como un derecho humano”. Este es un derecho “esencial para el goce pleno de la vida y de todos los derechos humanos”, de conformidad con dicha declaración. Además, en la Constitución se reconoce el agua como patrimonio nacional estratégico de uso público, dominio inalienable e imprescriptible del Estado, en tanto constituye unelemento vital para la Naturaleza y para la existencia de los seres humanos. Así la Constitución plantea prelaciones en el uso del agua: consumo humano, riego para la producción de alimentos, caudal ecológico y actividades productivas, en ese orden. En tanto derecho humano se superó la visión mercantil del agua y se recuperó la del “usuario”, es decir la del ciudadano y de la ciudadana, en lugar del “cliente”, que se refiere solo a quien puede pagar. En tanto bien nacional estratégico, se rescató el papel del Estado en el otorgamiento de los servicios de agua; papel en el que el Estado puede ser eficiente, tal como se ha demostrado en la práctica. En tanto patrimonio se pensó en el largo plazo, es decir en las futuras generaciones, liberando al agua de las presiones cortoplacistas del mercado y la especulación. Y en tanto componente de la Naturaleza, se reconoció en la Constitución de Montecristi la importancia del agua como esencial para la vida de todas las especies, que hacia allá apuntan los Derechos de la Naturaleza. 

 

Otro punto constituyente crucial radica en la soberanía alimentaria. Aquí se incorpora la protección del suelo y el uso adecuado del agua, que representa un ejercicio de protección a los millares de campesinos que viven de su trabajo, se transforma en eje conductor de las políticas agrarias e incluso de recuperación del verdadero patrimonio nacional: su biodiversidad. En la Constitución incluso se plasma la necesidad de conseguir la soberanía energética, sin poner en riesgo la soberanía alimentaria o el equilibrio ecológico. En suma, está en juego el Buen Vivir, base del Estado plurinacional e intercultural, relacionado estrechamente con los Derechos de la Naturaleza. Y estos derechos, imbricados cada vez más con los Derechos Humanos, nos conminan a construir democráticamente sociedades sustentables, a partir de ciudadanías plurales pensadas también desde lo ambiental. Hacia la construcción de una economía solidaria l valor básico de la economía, en un régimen de Buen Vivir, es la solidaridad. Por lo tanto se busca una economía distinta a la actual, caracterizada falsamente por la búsqueda de la libre competencia, proceso que en realidad anima al canibalismo económico entre seres humanos y que alimenta la especulación financiera. Recordemos que al alentar la libre competencia, sobre todo desprovista de normas para regular los mercados, se propicia la concentración oligopólica o directamente la monopólica, tendencia consustancial del capitalismo. A partir de la definición constitucional de una economía social y solidaria se aspira a construir relaciones de producción, de intercambio y de cooperación que propicien la suficiencia (más que la sola eficiencia) y la calidad, sustentadas en la solidaridad. Se habla de productividad y competitividad sistémicas, es decir medibles en avances de la colectividad y no sólo de individualidades sumadas muchas veces en forma arbitraria. 

 

Sin pretender ofrecer un recetario de lo que se puede hacer, son muchos los aspectos a ser considerados, algunos de los cuales se puntualizan a continuación. El ser humano, al ser el centro de la atención, según mandato constitucional, es el factor fundamental de la economía. Y en ese sentido, rescatando la necesidad de fortalecer y dignificar el trabajo, se proscribe cualquier forma de precarización laboral, como la tercerización. El incumplimiento de las normas laborales puede ser penalizado y sancionado. Por otro lado se prohíbe toda forma de persecución a los comerciantes y los artesanos informales, lo que significaría atentar contra la libertad de trabajo. El mundo del trabajo en el Buen Vivir forma parte fundamental de la economía solidaria, entendida también como la economía del trabajo (José Luis Coraggio). El trabajo es la base de la economía. Por lo tanto se plantea el reconocimiento en igualdad de condiciones de todas las formas de trabajo, productivo y reproductivo. El texto constitucional representa un avance histórico al señalar que “el trabajo es un derecho y un deber social, y un derecho económico, fuente de realización personal y base de la economía….” (art. 33); y que “el Estado garantizará el derecho al trabajo. Se reconocen todas las modalidades de trabajo, en relación de dependencia o autónomas, con inclu-sión de las labores de autosustento y cuidado humano; y como actores sociales productivos a todas las trabajadoras y trabajadores” (art. 325). Este enfoque del trabajo se consolida con las disposiciones relativas a la inclusión y la no discriminación, la igualdad de género, los derechos reproductivos en el espacio laboral. Así, el trabajo reproductivo no remunerado de las mujeres encuentra un espacio propio y no su simple visualización. Bien señala Magdalena León, que “reconocer todas las formas del trabajo y su carácter productivo hace justicia histórica con ámbitos, personas y colectividades que habían sido despojados de su estatus económico y de los derechos correlativos.” Entonces, si el trabajo es un derecho y un deber social, en una sociedad que busca el Buen Vivir, cualquier forma de desempleo no puede ser tolerada. El reto del Buen Vivir, que en gran medida estará asociado al tema del trabajo, tendrá que resolverse por el lugar que se otorga al trabajo humano no simplemente para producir más, sino para vivir bien. Puestas las cosas en su debido orden, el trabajo contribuirá a la dignificación de la persona. Y en este contexto habrá incluso que pensar también en un proceso de distribución del empleo, que cada vez es más escaso; proceso que vendrá atado, por cierto, con una nueva forma de organizar la economía. 

Es indispensable tener presente que el Buen Vivir demanda una revisión del estilo de vida vigente a nivel de las elites y que sirve de marco orientador (inalcanzable) para la mayoría de la población. Igualmente habrá que procesar, sobre bases de equidades reales, la reducción del tiempo de trabajo y su redistribución, así como la redefinición colectiva de las necesidades axiológicas y existenciales del ser humano en función de satisfactores ajustados a las disponibilidades de la economía y la Naturaleza. Más temprano que tarde, tendrá que darse prioridad a una situación de suficiencia, en tanto se busque lo que sea bastante en función de lo que realmente se necesita, antes que una siempre mayor eficiencia sostenida sobre bases de una incontrolada competitividad y un desbocado consumismo, que ponen en riesgo las bases mismas de la sociedad y de la sustentabilidad ambiental. Ya no se trata solamente de defender la fuerza de trabajo y de recuperar el tiempo de trabajo excedente para los trabajadores, es decir de oponerse a la explotación de la fuerza de trabajo. En juego está, además, la defensa de la vida en contra de esquemas organización de la producción antropocéntricos, causantes de la destrucción del planeta por la vía de la depredación y la degradación ambientales. En definitiva, para ponerlo en palabras del ex-asambleísta constituyente y viceministro de Planificación de Bolivia, Raúl Prada Alcoreza, “ahora se movilizan los pueblos contra el capitalismo, hemos pasado de la lucha del proletariado contra el capitalismo a la lucha de la humanidad contra el capitalismo”. 

Esta lucha, por cierto, debería hacerse extensiva a todas aquellas formas de producción, como la extractivista, que sostienen las bases materiales del capitalismo. Fijarse exclusivamente en los retos globales, marginando o negando los locales es un engañoque puede provocar perversas consecuencias. Los países productores y exportadores de materias primas, es decir de Naturaleza, insertos como tales sumisamente en el mercado mundial, son funcionales al sistema de acumulación capitalista global y son también indirecta o aun directamente causantes de los problemas ambientales globales. El extractivismo, en definitiva, no es compatible con el Buen Vivir no sólo porque depreda a la Naturaleza, sino porque mantiene una estructura laboral explotadora de la mano de obra, a la que, por lo demás, no le asegura un empleo adecuado. De lo anterior se desprende que la organización misma de la economía debe cambiar de manera profunda. El mercado por sí solo no es la solución, tampoco lo es el Estado. El subordinar el Estado al mercado, conduce a subordinar la sociedad a las relaciones mercantiles y al egolatrismo individualista. Lejos de una economía sobredeterminada por las relaciones mercantiles, en el Buen Vivir se promueve una relación dinámica y constructiva entre mercado, Estado y sociedad. Se busca construir una sociedad con mercados en plural, para no tener una sociedad de mercado, es decir mercantilizada. No se quiere una economía controlada por monopolistas y especuladores. Tampoco se promueve una visión estatista a ultranza de la economía. Los mercados requieren una reconceptualización política, que conduzca a regulaciones adecuadas. Los mercados reflejan relaciones sociales sujetas a las necesidades de los individuos y las colectividades. Los mercados deben ser entendidos como espacios de intercambio de bienes y servicios en función de la sociedad y no sólo del capital. Es más, el buen funcionamiento de los mercados, para los fines instrumentales que la sociedad les asigna, exige que no sean completamente libres. Los mercados libres nunca han funcionado bien y han acabado en catástrofes económicas de distinta naturaleza. Sin un marco legal y social adecuado, “los mercados pueden ser totalmente inmorales, ineficientes, injustos y generadores del caos social”, nos recuerda el economista español Luis de Sebastián. De ninguna manera se puede creer que todo el sistema económico debe estar inmerso en la lógica dominante de mercado, pues hay otras muchas relaciones que se inspiran en otros principios de indudable importancia; por ejemplo, la solidaridad para el funcionamiento de la seguridad social o las prestaciones sociales, pero también en otros ámbitos como el de la alimentación, la salud o la vivienda. Similar reflexión se podría hacer para la provisión de educación pública, defensa, transporte público, servicios de banca pública y otras funciones que generan bienes públicos que no se producen y regulan a través de la oferta y la demanda. No todos los actores de la economía, por lo demás, actúan movidos por el lucro. Por lo tanto, siguiendo el pensamiento del gran pensador norteamericano Karl Polanyi - quien vio que “el mercado es un buen sirviente, pero un pésimo amo”-, al mercahay que organizarlo y controlarlo, pero no asumirlo como mecanismo de dominación. Los mercados habrán de ser civilizados; esto implicará regulaciones e intervenciones estatales, tanto una creciente participación de la sociedad. Una ley para normar la competencia y erradicar toda forma de abuso oligopólico o monopólico, como manda la Constitución, es lo mínimo que se puede esperar. 

Para enfrentar la gravedad de los problemas existentes en la economía hay que desarmar las visiones simplificadoras y compartamentalizadas. No hay ni puede haber recetas, es decir un listado indiscutible de acciones a seguir; está fresco en la memoria el fracaso estrepitoso de un mundo al que se quiso organizar alrededor del mercado, a partir del recetario inspirado en el Consenso de Washington. Similar reflexión es válida si recordamos los fracasos de aquellas opciones estadocéntricas a ultranza. El éxito o el fracaso no es solo una cuestión de recursos físicos sino que depende decisivamente de las capacidades de organización, participación e innovación de los habitantes del país. Existen sobradas razones para afirmar que un factor de estrangulamiento para asegurar el Buen Vivir radicaría en la ausencia de políticas e instituciones11 que permitan fortalecer e impulsar las capacidades humanas de cada una de las culturas existentes. No está en juego simplemente un proceso de acumulación material. Se precisan respuestas políticas que hagan posible un proceso de construcción sustentado en la vigencia de los derechos fundamentales (Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza), como base para una sociedad solidaria, en el marco de instituciones biocéntricas que aseguren la vida. Acorde con las demandas del momento constituyente, con la Constitución de Montecristi, se persigue una economía que garantice el derecho de propiedad bien habida. Pero por sobre todo el derecho a la propiedad de quienes nada o muy poco tienen. Se incluye la función social de la propiedad, tanto como su función ambiental. Esta nueva economía consolida el principio del monopolio público sobre los recursos estratégicos, pero a su vez establece una dinámica de uso y aprovechamiento de esos recursos desde una óptica sustentable, con la necesidad de disponer de mecanismos de regulación y control en la prestación de los servicios públicos desde la sociedad. Igualmente considera las diversas formas de hacer economía: estatal, pública, privada, mixta, comunitaria, asociativa, cooperativa… Además, habría que incorporar creativamente las múltiples instituciones de producción e intercambio indígenas: minga, maquipurarina, maquimañachina, ranti-ranti, uniguilla, uyanza, chucchina, etc. Su connotación y vigencia podrían ser analizadas y hasta recuperadas si lo que se quiere es potenciar las raíces culturales de una sociedad tan diversa y culturalmente rica como la ecuatoriana. Lo que se busca es ampliar la base de productores y propietarios, sobre todo colectivos, en un esquema de economía solidaria que articule activa y equitativamente atodos los segmentos productivos. En esta línea de reflexión habrá que fortalecer los esquemas de cogestión en todo tipo de empresas, para que los trabajadores y las trabajadoras sean también actores decisivos en la conducción de sus diversas unidades productivas. Por igual, los postulados feministas de una economía orientada al cuidado de la vida, basada en la cooperación, complementariedad, reciprocidad y solidaridad, se ponen al día en la Constitución de Montecristi. Estas concepciones relevantes para las mujeres y para la sociedad en su conjunto, como parte de un proceso de construcción colectivo del Buen Vivir, exigen nuevos acercamientos feministas en donde se diluciden y se cristalicen los conceptos de autonomía, soberanía, dependencia, reciprocidad y equidad. La redistribución de la riqueza (de la tierra y del agua, por ejemplo) y la distribución del ingreso, con criterios de equidad, así como la democratización en el acceso a los recursos económicos, como son los créditos, están en la base de esta economía solidaria. Las finanzas deben cumplir un papel de apoyo al aparato productivo y no ser más simples instrumentos de acumulación y concentración de la riqueza en pocas manos; realidad que alienta la especulación financiera. A los bancos, por lo pronto, en un plazo perentorio, se les ha obligado a desligarse de todas sus empresas no vinculadas a la actividad financiera, incluyendo sus medios de comunicación. La Constitución propone también la construcción de una nueva arquitectura financiera, en donde los servicios financieros son de orden público. Allí se reconoce a las finanzas populares como promotoras del desarrollo y se incentiva la creación de una banca pública de fomento, como aglutinadora del ahorro interno e impulsadora de economías productivas de características más solidarias. Un tratamiento preferente reciben las cooperativas de ahorro y crédito, así como a las diversas formas de ahorro popular, también reconocidas constitucionalmente. 

 

Esta Constitución, la más ecuatoriana de toda la historia, que ofrece una categórica propuesta de descentralización y autonomías, sobre bases de solidaridad y equidad, abre la puerta también a la integración regional. Sin la integración de los países de Nuestra América, elevada a la categoría de objetivo constitucional, no hay la posibilidad de superar las actuales condiciones de deterioro social y económico existentes. Ese es un paso fundamental para que los pueblos de la región puedan insertarse con dignidad e inteligencia en el contexto mundial. En camino hacia profundas transformaciones sociales n lo social, en la constitución, se priorizaron las inversiones en educación y salud.12 En tanto derechos humanos, la educación y la salud serán servicios gratuitos; se incluyó específicamente la gratuidad de la educación en el nivel universitario. La gratuidad en el acceso a la justicia es otro de los derechos consagrados en la Constitución. Se aprobó la universalidad de la seguridad social, de ninguna manera su privatización. Todo este esfuerzo en lo social se complementa con una serie de disposiciones para superar tanto el machismo como el racismo, así como toda forma de exclusión social. Todas las personas tienen por igual derecho a una vida digna, que asegure la salud, alimentación y nutrición, agua potable, vivienda, saneamiento ambiental, educación, trabajo, empleo, descanso y ocio, cultura física, vestido, seguridad social y otros servicios sociales necesarios. Todos estos derechos, para su cumplimiento, exigirán ajustes en la distribución de la riqueza y del ingreso, puesto que su vigencia no sólo puede estar garantizada por la existencia de cuantiosos ingresos obtenidos por la exportación de recursos naturales, como el petróleo. Los derechos deben ser garantizados por la sociedad para todos sus miembros, en cualquier tiempo o circunstancia, no sólo cuando hay excedentes financieros. En concreto, si se requiere, por ejemplo, asegurar la seguridad social a todas las amas de casa y no se dispone de los recursos suficientes provenientes de las exportaciones petroleras, se tendrá que dar paso a una reforma tributaria que permita obtener los recursos suficientes de aquellos segmentos que más ingresos obtienen. En juego, como es fácil anticipar, asoma la permanente disputa del poder. En el nuevo texto constitucional existe una sección completa sobre derechos y garantías para personas con discapacidades, que constituyen, además, una temática transversal a toda la Constitución. Desaparece la noción de “grupos vulnerables” y aparecen derechos ligados a personas y grupos de atención prioritaria: a) en los derechos de los grupos de atención prioritaria se asume por primera vez la idea de derechos ligados ala movilidad humana (derecho a migrar, a desplazarse); b) los jóvenes aparecen como grupo independiente, tanto como las personas privadas de libertad; c) los consumidores y usuarios son incorporados como grupos de acción prioritaria y no, como en la de 1998, dentro de los derechos colectivos. En esta carta magna se consolidan los derechos de los y las emigrantes. No sólo que ellos y ellas podrán votar en las elecciones nacionales y que tendrán representantes a la Asamblea Nacional, elegidos por ellos y ellas, sino que podrán impulsar varias iniciativas políticas, inclusive de ley. El Estado generará incentivos al retorno del ahorro y de los bienes de las personas migrantes, para que dichos recursos se orienten hacia la inversión productiva de calidad decidida por los propios emigrantes. También se estimulará su afiliación voluntaria al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social; para lograrlo se contará con el aporte de las personas domiciliadas en el exterior. En un gesto de coherencia con la defensa de los derechos de los compatriotas en el exterior, esta Constitución asegura similares derechos a los extranjeros y a los nacionales: los extranjeros que tengan residencia de cinco años en el Ecuador –por ejemplo– podrán ejercer el derecho al voto, sin necesidad de acuerdos bilaterales con sus países de origen; no podrán ser devueltos o expulsados a un país donde su vida, libertad, seguridad o integridad o la de sus familiares peligren por causa de su etnia, religión, nacionalidad, ideología, pertenencia a determinado grupo social, o por sus opiniones políticas. En esa línea de compromiso se prohíbe la expulsión de colectivos de extranjeros. Los procesos migratorios deberán ser singularizados. Como se deja constancia en el párrafo anterior, no se espera a que cambie el mundo para recién entonces avanzar en el campo de la migración, se actúa para provocar el cambio del mundo… 

 

En sintonía con estas propuestas en el ámbito de la movilidad humana se impulsa el principio de ciudadanía universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente Norte-Sur. Para lograrlo se promueve la creación de la ciudadanía latinoamericana y caribeña; la libre circulación de las personas en dicha región; la instrumentación de políticas que garanticen los derechos humanos de las poblaciones de frontera y de los refugiados; y, la protección común de los latinoamericanos y caribeños en los países de tránsito y destino migratorio. Lamentablemente algunos de estos derechos están siendo conculcados en la actualidad. La Constitución declara al Ecuador como un territorio de paz, en donde no podrán asentarse fuerzas militares extranjeras con fines bélicos, ni ceder bases militares nacionales a soldados foráneos. Con esta Constitución, a diferencia de lo que imponía el pensamiento neoliberal, se quiere recuperar lo público, lo universal, lo gratuito, la diversidad, como elementos de una sociedad que busca sistemáticamente la libertad, la igualdad y las equidades, así como la solidaridad en tanto elementos rectores del Buen Vivir. En la Constitución de Montecristi, más allá de las simples interpretaciones que hacen algunos constitucionalistas conservadores, encontramos borradores de una utopía por construir. Una utopía que implica la crítica de la realidad desde los principios plasmados en la Constitución. Una utopía que, al ser un proyecto de vida en común, nos dice lo que debe ser: una opción alternativa colectivamente imaginada, políticamente conquistada y construida, a ser ejecutada por acciones democráticas, en todo momento y circunstancia. (…)". Fuente: www.rebelion.org / Economía/ 13-12-2010

 

B) La organización y encuentros de los pueblos para luchar por otra sociedad y otro mundo posibles

 

 

1. Cumbre Sur-Sur sobre Justicia Climática y Financiamiento para el Clima

 

 "A partir del compartir de experiencias y análisis, afirmamos que la crisis actual no trata sólo del calentamiento global o de la ciencia que lo rodea; es también una crisis socio-económica, una crisis política, una crisis alimentaria y energética, una crisis ecológica. En suma, una crisis sistémica que los pueblos del Sur, más que cualquier otro, tenemos pleno conocimiento que tiene que ver con nuestras vidas y futuro."

Declaración de Cancún

"Nosotras, organizaciones de los pueblos del Sur global, representando a una diversidad de redes en África, Asia, el Pacifico, Latinoamérica y el Caribe, nos reunimos en Cancún, México, para la Cumbre Sur – Sur sobre Justicia Climática y Financiamiento para el Clima en forma simultánea a la 16ta reunión de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 16). Desde el 26 de noviembre al 4 de diciembre, compartimos sesiones plenarias, talleres, debates en grupo y acciones comunes que fortalecieron nuestra unidad y profundizaron nuestra visión colectiva hacia el logro de la justicia climática.

Nuestros movimientos están integrados por mujeres y hombres, campesinos, campesinas y comunidades rurales, personas que viven de la pesca y comunidades costeras, pueblos indígenas, trabajadores formales e informales, migrantes climáticos, jóvenes, sectores urbanos empobrecidos, entre otros: poblaciones y comunidades que se encuentran entre las marginalizadas y más vulnerabilizadas a raíz del cambio climático.

A partir del compartir de experiencias y análisis, afirmamos que la crisis actual no trata sólo del calentamiento global o de la ciencia que lo rodea; es también una crisis socio-económica, una crisis política, una crisis alimentaria y energética, una crisis ecológica. En suma, una crisis sistémica que los pueblos del Sur, más que cualquier otro, tenemos pleno conocimiento que tiene que ver con nuestras vidas y futuro. Tiene que ver con nuestra alimentación, salud, tierras, semillas, derechos y bien vivir. Trátase del incremento de la discriminación y la violencia en especial contra las mujeres, las migraciones forzosas, la pérdida de soberanía sobre los recursos naturales y la imposibilidad de seguir existiendo como comunidades originarias y vivir en armonía con la Madre Tierra. Sobre todo, tiene que ver con la justicia: la justicia climática, ecológica, económica y de género, la justicia histórica.

En el fondo de nuestros debates y conclusiones se encuentra la creencia compartida que los enfoques dominantes en las negociaciones oficiales en relación al cambio climático no están considerando la urgencia del asunto, ni sus causas ni el alcance global de sus implicancias. Mientras ellos se encierran en sus negociaciones de nunca acabar, nosotras y nosotros estamos preocupados por nuestra propia sobrevivencia y la del planeta. Estamos especialmente preocupados porque este proceso, controlado por el Norte y de carácter capitalista, solo resultará en la justificación y continuación de sus paradigmas fracasados de “desarrollo” y el surgimiento de más mecanismos basados en el mercado cuyo objetivo no es resolver la crisis climática sino lucrar con ella.

Una crisis sistémica sólo se resolverá a través de un enfoque sistémico. Por eso precisamos lograr una transformación fundamental del sistema con real urgencia. Ni los mecanismos de mercado ni las innovaciones tecnológicas pueden ser confiables para enfrentar esta crisis porque priorizan las ganancias por encima del planeta y los pueblos. Por lo tanto, ¡rechazamos enérgicamente todas las falsas soluciones!

En las negociaciones de la COP16,
 los llamados mecanismos REDD han sido convertidos en uno de los ejes más debatidos a causa de las oportunidades de lucro que ofrecen para las grandes corporaciones transnacionales y los intereses financieros. Como los MDL y todos los mecanismos de compensación por medio de los créditos de carbono, REDD y sus distintas versiones no confrontan las verdaderas causas del cambio climático, que son el modo capitalista de producción, acumulación y consumo, basado en la extracción agresiva de los combustibles fósiles y otros recursos naturales. Asimismo, REDD presenta un peligro para la soberanía alimentaria y una amenaza adicional: tiene como intención usurpar los territorios de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, quitándoles sus derechos soberanos sobre sus territorios. Este proceso de invasión neo-colonial ya está en marcha y en muchos casos, incluye también una fuerte militarización y criminalización. Por lo tanto, REDD no es solo una falsa solución para el cambio climático sino una amenaza inmediata para las comunidades originarias y de hecho, toda la humanidad.

La mercantilización de la naturaleza y su “libre comercialización” son el corazón de las falsas soluciones que se están negociando en Cancún e imponiendo en cada uno de nuestros países. Por eso, solo conllevarán más problemas, no soluciones reales. Lo que en realidad se necesita es que los países del Norte cumplan con sus obligaciones de acuerdo con la Convención Marco, cortando profundamente sus emisiones de gases de efecto invernadero y haciendo una transición a sociedades no-capitalistas y no-petroleras, en lugar de estar especulando con bonos de carbono que les permitirá continuar envenenando a la Madre Tierra, mientras transfieren al Sur su responsabilidad política y económica de reducir las emisiones.

Es hora que aquellos que causaron estas crisis – los países del Norte, las instituciones financieras internacionales, las empresas transnacionales y las elites tanto del Norte como del Sur – sean responsabilizados inmediatamente por sus crímenes de lesa humanidad y de lesa naturaleza y que empiecen a saldar y reparar sus deudas históricas, ecológicas, climáticas y sociales. 

En ese sentido, muchas de nosotras acompañamos y apoyamos los acuerdos surgidos de la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, de Cochabamba, porque reflejan nuestras luchas como movimientos populares.

Exigimos reparaciones por las deudas ecológicas y climáticas que incluyan medidas inmediatas no sólo para evitar mayores daños, como la detención y anulación de las políticas y proyectos que intentan profundizar su control y explotación de la naturaleza, sino también para restaurar a los pueblos del Sur los recursos financieros y tecnológicos necesarios para enfrentar los impactos actuales y futuros y las consecuencias del cambio climático y construir sociedades alternativas, equitativas y sustentables.

Esta reparación financiera por la deuda climática – el financiamiento climático - no debe tener la forma de préstamos u otros mecanismos generadores de deuda, ni venir con nuevos condicionamientos políticos o económicos, y tampoco ser en forma de inversiones privadas. Esto estaría violando el principio y el propósito de las reparaciones, aumentando la opresión de los pueblos del Sur y socavando aún más nuestros derechos y los de la naturaleza, además de profundizar la explotación capitalista y la colonización del espacio atmosférico.

El financiamiento climático debe ser obligatorio y adicional a otras reparaciones financieras. Los canales globales y nacionales de financiamiento climático deben ser democráticos y sujetos al control social, y su gobernanza debe ser totalmente transparente e incluyente de la representación democrática de los pueblos del Sur y en especial, aquellos más gravemente afectados por la crisis climática. Asimismo reclamamos una distribución equitativa y justa del financiamiento climático, entre países y hacia adentro de nuestros países.

El Banco Mundial, la banca privada y otras instituciones financieras como el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Africano de Desarrollo no deben tener papel alguno en el financiamiento para el clima. Estas instituciones promueven un paradigma de “desarrollo” que es contrario al “bien vivir” de nuestros pueblos y del planeta y tienen una enorme responsabilidad por la acumulación de reclamos ilegítimos de deuda en contra de los países del Sur. Ellos continuan financiando políticas y proyectos destructivos desde hace décadas, incluyendo proyectos de combustibles fósiles, megarepresas y otros que exacerban el cambio climático. Esto debe ser detenido.

Asimismo, exigimos la anulación y el repudio incondicional de todas las deudas financieras reclamadas por los gobiernos del Norte, las instituciones financieras multilaterales y la banca privada, entre otros prestamistas a los países y pueblos del Sur. Muchos de estos reclamos de deuda han sido generados como resultado de estas políticas y proyectos ecológicamente destructivos. Esto es un paso necesario para el logro de la justicia climática y la reparación de las deudas ecológicas, históricas y socio-económicas que se deben a los pueblos del Sur y al planeta.

A fin de encarar estos desafíos llamamos a profundizar la unidad entre los pueblos y movimientos sociales y populares del Sur global. Debemos comprometernos en un esfuerzo común enraizado en nuestras comunidades de mayor vulnerabilidad y que contribuye al fortalecimiento de la resistencia frente a la expoliacion sistemática que sufrimos. 

Esta resistencia necesita actuar a muchos niveles, desde el local hasta el global. Aquí en Cancún, hemos acordado impulsar una campaña global para quitar al Banco Mundial del financiamiento para el clima y del financiamiento del desastre climático, denunciando los daños y peligros que auspicia. Coordinaremos actividades para monitorear el financiamiento e implementación de las falsas soluciones así como de la resistencia que se antepone a ellos y organizaremos campañas específicas al respecto. 
Impulsaremos iniciativas como el Tribunal de los Pueblos sobre Deuda Ecológica y Justicia Climática y diversas formas de consulta popular, a fin de promover la sensibilización y movilización sociales a favor de la justicia climática y para responsabilizar a quienes han causados estos crímenes. Así también continuaremos con las campañas en contra del cobro y pago de las deudas financieras ilegítimas, a través de varias formas de lucha como es el llamado a realizar auditorias integrales y participativas de las deudas reclamadas a los países del Sur global y campañas específicas contra nuevas e ilegítimas deudas surgidas del financiamiento para el clima.

En conclusión, rechazamos el modelo actual de “desarrollo” y a quienes se benefician con ello mientras destruyen el planeta a costa de la vida de la inmensa mayoría de la población mundial. Reafirmamos que sí existen alternativas verdaderas. Los pueblos indígenas y afro-descendientes, las mujeres y la población campesina, quienes siempre han cuidado al planeta y vivido en armonía con la naturaleza, ofrecen numerosos ejemplos de como sostener sociedades que no estén basadas en la necesidad del crecimiento y el lucro infinito y la extracción ilimitada de los recursos. Por lo tanto estamos aquí para presionar a los delegados y delegadas oficiales en la COP-16, pero sabemos que la esperanza se radica fuera del sitio oficial de las negociaciones: nos pertenece a nosotros y nosotras en las calles, las ciudades, las áreas rurales, en las comunidades indígenas de todo el Sur global.

Globalicemos la lucha! Globalicemos la esperanza! No más Deuda Climática! Reparaciones Ya!".

-Cancún, México, el 4 de diciembre de 2010

CUMBRE SUR-SUR SOBRE JUSTICIA CLIMÁTICA Y FINANCIAMIENTO PARA EL CLIMA

Jubileo Sur – Alianza Pan-Africana de Justicia Climática (PACJA) - Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe – Convergencia de Movimientos Populares de América (COMPA) - Campaña Centroamericana por Justicia Climática - Marcha Mundial de las Mujeres América Latina y el Caribe - Asamblea de los Pueblos del Caribe – GAIA América Latina - Alianza Social Continental, Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático - LDC Watch – Foro de ONGs sobre el Banco Asiático de Desarrollo – Jubileo Sur/Américas – JS-Movimiento Asia-Pacífico sobre Deuda y Desarrollo – Focus on the Global South – Diálogo 2000 (Argentina) - EquityBd y SUPRO (Bangladesh) - Jubileu Sul/Brasil - PACS - REBRIP (Brasil) – Centro Memorial Martín Luther King, Jr.-Solidaridad (Cuba) – Acción Ecológica y Pueblo kichwua de Sarayacu (Ecuador) – Unión Nacional de Ecologistas (El Salvador) – Movimiento Popular y Frente Popular (Guatemala) - OFRANEH (Honduras) - National Hawker Federation (India) - Institute for Essential Service Reform, Kruha Water Coalition, and Walhi/FOE (Indonesia) - Citizens against Corruption (Kyrgystan) - MUSAS/JS-Mexico - Jagaran Nepal/NGO Federation (Nepal) - Movimiento Social Nicaragüense - Freedom from Debt Coalition (Philippines) - Friends of the Earth (Sri Lanka) - OWTU/FITUN (Trinidad and Tobago) 

Coordinadora Internacional/ International Coordinator
JUBILEO SUR - JUBILEE SOUTH 
Piedras 730
1070 Buenos Aires, Argentina
T/F +5411-43071867
beverly@jubileesouth.org
www.jubileesouth.org
www.jubileosuramericas.org
skype: BeverlyKeene

16-12-2010  Fuente: http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/61294

 

 

 2. Campaña ¡Banco Mundial fuera del Clima!

Únanse

Invitamos a firmar la Carta Abierta a los Gobiernos y Movilizar el 8 de diciembre
Los pueblos y comunidades en los países del Sur global necesitan cientos de miles de millones de dólares cada año para hacer frente a los impactos del cambio climático y construir capacidades de respuesta, así como adoptar vías alternativas de desarrollo. El costo de compensar los daños del pasado, presente y futuro no hará sino crecer, si además no se toman las medidas necesarias en los países industrializados, para hacer una transición justa hacia economías equitativas, no basadas en combustibles fósiles.

El Cambio Climático es una de las crisis más graves enfrentadas por la humanidad y por la Tierra misma. Se necesitan niveles de financiamiento sin precedentes para apoyar a la gente, las comunidades, los pueblos y naciones en sus esfuerzos por enfrentar los impactos del cambio climático tanto presentes cuanto futuros y hacer una transformación tanto sistémica como tecnológica para prevenir peores catástrofes y restaurar al planeta.

Muchos gobiernos de países del Norte y el mismo Banco Mundial han estado presionando activamente para dar el mandato al Banco Mundial para que este juegue un papel central en el financiamiento para el clima. Este es uno de los temas críticos que se están debatiendo en las negociaciones internacionales que tienen lugar ahora en Cancún, México, entre los gobiernos de más de 190 países. Y continuará siendo un tema candente en las sesiones futuras del CMNUCC.

La naturaleza del Banco Mundial como institución prestamista, su estructura, antecedentes y políticas, y el paradigma de “desarrollo” que promociona, están en contradicción con los principios de un financiamiento para el clima que sea justo, equitativo y efectivo. Las instituciones financieras internacionales han contribuido en el fuerte endeudamiento de los países del Sur, imponen políticas que hacen daño a las personas y al medioambiente, financian proyectos de combustibles fósiles que profundizan la crisis climática, apoyan corporaciones privadas a costa del interés público; son gobernadas por estructuras no democráticas y operadas sin una responsabilidad y transparencia totales. No se puede y no se debe confiar, en estas instituciones, el financiamiento para el clima.

Unámonos en una campaña internacional que reclama ¡Banco Mundial Fuera del Financiamiento para el Clima!

1. Firma la carta abierta a los gobiernos reunidos en Cancún (ver a continuación) – correo electrónico BancoMundialFuera@gmail.com - antes del 6 de diciembre del 2010.

2. Únete u organiza diferentes acciones en tu país del 6 al 8 de diciembre de 2010:

- Emite comunicados de prensa, cartas al editor, organiza conferencias de prensa

-Únete a acciones en línea (revisa la WWW.FOEI.ORG ese día)

- Organiza movilizaciones frente a las oficinas del Banco Mundial, Embajadas de los EE.UU, Reino Unido, Francia, Alemania y otros países europeos

3. Únete a la movilización en Cancún el 8 de Diciembre (detalles a confirmar)

4. Firma como organización participante en www.worldbankoutofclimate.org

 

Carta abierta a los gobiernos reunidos en la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en Cancún

Los pueblos y comunidades en los países del Sur global necesitan cientos de miles de millones de dólares cada año para hacer frente a los impactos del cambio climático y construir capacidades de respuesta, así como adoptar vías alternativas de desarrollo. El costo de compensar los daños del pasado, presente y futuro no hará sino crecer, si además no se toman las medidas necesarias en los países industrializados, para hacer una transición justa hacia economías equitativas, no basadas en combustibles fósiles.

Hacemos un llamamiento a los gobiernos del mundo para que cumplan con su obligación de garantizar que recursos públicos nuevos y adicionales para financiar estén disponibles, ahora y de una manera que se base en el principio de responsabilidad histórica, que no aumente la carga de la deuda y que esté libre de condicionamientos políticos.

Les instamos a que creen un Fondo Climático Mundial bajo la autoridad de la CMNUCC, que tenga una estructura de gobernanza equitativa, dé prioridad a la participación de las comunidades afectadas, opere con plena transparencia, democracia, participación y rendición de cuentas, y proporcione acceso directo a la financiación.

El Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo no deben tener un papel en el establecimiento o gobierno del nuevo Fondo Climático Mundial, ni en la gestión de financiación para el clima. Su naturaleza, estructura, trayectoria y sus políticas están en contradicción con lo que deberían ser los principios justos y efectivos de financiación para el clima, y la estructura y el funcionamiento de un nuevo fondo.

- El Banco Mundial es una institución crediticia que durante mucho tiempo ha estado estableciendo condiciones políticas y programas a los países en desarrollo y los pueblos a través de sus préstamos. Darle un papel al Banco Mundial en el financiamiento climático resultará en que una parte significativa de ese financiamiento fluya en forma de préstamos y muy probablemente vengan con condicionamientos.

- Las estructuras de gobierno del Banco Mundial no son democráticas; domina en ellas la representación de los gobiernos de los países industrializados ricos. El Fondo Climático Mundial debe tener una representación mayoritaria de los países y pueblos del Sur global en su estructura de gobierno, ya que son la mayoría del mundo y los más afectados por el cambio climático. Las necesidades y los derechos de las comunidades afectadas por el cambio climático y la transición a economías equitativas y sustentables basadas en el control y la gobernanza soberanos y democráticos de los recursos naturales, deben estar en el centro de la toma de decisiones sobre el financiamiento para el clima.

- El Banco Mundial tiene un largo historial de socavar los derechos humanos y la integridad ecológica. A modo de ejemplo, sólo en 2010 el Banco Mundial financió un récord de 6,3 mil millones de dólares para proyectos de combustibles fósiles; un aumento del 138% respecto al año anterior. A una institución que promueve activamente las causas del calentamiento global no debe otorgársele un papel en la financiación mundial para el clima. Por el contrario, se le debe presionar para que ponga fin a esas políticas y prácticas, incluyendo las muchas falsas soluciones que actualmente promueve.

- El Banco Mundial promueve activamente los intereses y privilegios del sector privado y de los mercados privados de capitales, por encima de los intereses públicos. El financiamiento para el clima debe ser utilizado para apoyar el bien público, no para promover la ganancia privada y la mercantilización de la naturaleza. Debe venir en forma de recursos públicos y no depender de programas basados en el mercado para su generación y aplicación. Ya están a nuestro alcance herramientas innovadoras para la obtención de recursos públicos, incluyendo la forma de reorientar las subvenciones ahora otorgados a los combustibles fósiles y el gasto militar, y gravar la especulación financiera.

Hacemos un llamamiento a ustedes, los gobiernos del mundo, para mantener el Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo fuera del Fondo Climático Global y fuera del financiamiento para la lucha por frenar el cambio climático". Fuente: www.ecoportal.net / 05-12-10

 

C) La lucha de Vía Campesina

 

1. La Caravana Internacional de la Vía Campesina avanza hacia Cancún

Las tres caravanas que salieron el 28 de noviembre desde San Luis Potosí, Guadalajara y Acapulco, llegaron ayer a la Ciudad de México, marcharon por avenidas céntricas de la urbe y hoy enfilaron hacia Cancún, a donde arribarán el 3 de diciembre. 
Constituyen la cuarta caravana a la que se unirán dos más, procedentes una de Chiapas y otra de Oaxaca, para llegar juntas al campamento instalado por La Vía Campesina y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Sindicato Mexicano de Electricistas y el Movimiento de Liberación Nacional. Esta serie de movilizaciones busca colocar en las preocupaciones de la gente las graves condiciones de deterioro social y ambiental en que se encuentran ciudades, comunidades y pueblos mexicanos, debido a las políticas de privatización de bienes públicos, a la impunidad con que operan las industrias respecto a las leyes ecológicas y al atropello de los derechos sociales y laborales de la ciudadanía.

Las caravanas han constatado la grave contaminación de los ríos del país. Es sabido que el 60 por ciento de los mantos freáticos y cuencas hidrológicas están contaminados; el 70 por ciento de los suelos tienen alguna forma de erosión, y la contaminación con maíz transgénico está presente en 15 estados de la república, sólo por mencionar los casos más dramáticos.

Con el avance de las caravanas va cayendo la máscara del gobierno de México que intenta ofrecer una imagen ante el mundo de activo defensor del ambiente y preocupado por la crisis climática.

 

Rechazo a minera canadiense

La Caravana 1 inició su recorrido en la ciudad de San Luis Potosí y tuvo su primer acto en la comunidad de San Pedro, afectada por la explotación ilegal de oro y plata que lleva a cabo la empresa canadiense New Gold-Minera San Xavier, en complicidad con el gobierno y que ha devastado el Cerro de San Pedro, emblema de la ciudad y del estado del mismo nombre.

El acto fue inaugurado con una bienvenida a la caravana por los pobladores de San Pedro, quienes recibieron a las organizaciones locales, nacionales e internacionales participantes:

El Frente Amplio Opositor a la Minera San Xavier, Pro San Luis Ecológico, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, representantes de las comunidades indígenas Pame de la Huasteca Potosina, La Vía Campesina, el Frente Popular Francisco Villa y la Organización Nacional del Poder Popular.

Además: el Movimiento de Liberación Nacional-San Luis Potosí, la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Consejo de los Ambientalistas Canadienses, el Instituto Polaris, de Canadá, ASUD, de Italia y el Observatorio de la Deuda en la Globalización, de Barcelona, España, entre otras.

Durante el mitin, los oradores explicaron que desde hace 15 años están en lucha contra la empresa minera que, no obstante su derrota jurídica, continuó sus operaciones extractivas hace 3 años, ya de manera ilegal, atropellando los derechos civiles y sociales de la población local.

Mientras que en países europeos está prohibida la explotación y beneficio minero mediante cianuro, en México y América Latina se sigue permitiendo, lo cual demuestra una incongruencia en la legislación internacional, y un manejo jurídico doloso de los países que todavía permiten el uso de sustancias tóxicas en la extracción mineral.

Los delegados internacionales entregaron a los pobladores y activistas locales una carta compromiso firmada por más de 36 organizaciones canadienses para exigir al Parlamento de Canadá la aprobación de una ley que prohíba este tipo de actividad minera por empresas de ese país.

La caravana continuó su recorrido con rumbo a Dolores Hidalgo y Salamanca, Guanajuato; Pachuca, Hidalgo; y Ecatepec, Estado de México, antes de llegar al Distrito Federal.

La muerte del río Lerma Santiago

La Caravana 2 realizó su primer acto en El Salto, Jalisco, un pueblo situado a unos 30 km de Guadalajara, en la ribera del río Lerma Santiago.

La región tenía una gran diversidad natural: se sembraba maíz y hortalizas. Había mangos, ciruelas, guayabas, membrillos, pescado blanco, carpas, bagres e infinidad de aves y especies. Su orgullo era El Salto de Juanacatlán, una cascada de 27 m de altura y 167 m de ancho.

Hacia 1900 se instaló una planta hidroeléctrica y la primera industria de la región. Con esas bases se decretó al municipio de El Salto con vocación industrial y se estimuló la ilusión de que con ello llegaría el progreso y acabaría la pobreza.

La población se fue a las fábricas y perdió de vista al río. En pocos años, la falta de planeación, la urbanización salvaje y la llegada de industrias altamente contaminantes transformaron el paraíso en un páramo y convirtieron al río en receptáculo de venenos industriales y excrementos.

Cuando volvimos, el río estaba muerto. Hoy seguimos siendo pobres pero enfermos y ya no tenemos río, dice Enrique Enciso Rivera.

Ahora el pueblo lucha por la vida y por recuperar la esperanza, y con ánimo combativo recibe a las delegaciones que integran la caravana.

Pero ya nunca olvidarán que hace menos de dos años, el niño Miguel Ángel López Rocha, al caer accidentalmente al río, estuvo 19 días en coma y murió finalmente víctima de envenenamiento por metales pesados, ácido sulfhídrico y arsénico.

En un acto en el amplio portal de una vivienda, al que llegan los olores fétidos de las cloacas que desaguan en el río, los integrantes de la caravana (delegados de organizaciones locales, nacionales y provenientes de Texas, California, Colorado, Oregón, Florida, Illinois y Chicago, además de Quebec y Francia) y los vecinos en lucha comparten solidaridades y asumen compromisos. El camino es largo y cuesta arriba pero hay que seguir.

Ya en Morelia, Michoacán, las profesoras y los profesores de educación básica integrantes de la Sección XVIII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se comprometieron a acompañar las luchas sociales cuya finalidad sea el respeto y preservación del medio ambiente.

Contra la hidroeléctrica La Parota

Para detener la construcción de un megaproyecto de central hidroeléctrica que pone en serio peligro los ecosistemas de una región de Guerrero, los pueblos amenazados echaron a andar un megamovimiento.

El Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (CECOP) ha dado una lucha consistente capaz de mantener a raya hasta ahora las intenciones del gobierno.

La Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, la Red de Justicia Ambiental de Italia, la Organización Campesina de la Sierra del Sur, y varios grupos ambientalistas de Holanda, Ecuador, Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos se solidarizaron con las movilizaciones del CECOP en defensa de la tierra.

Según algunos guerrerenses, la caravana representa un escudo para que el gobierno no siga cometiendo atropellos contra los campesinos, estudiantes, los de la CETEG y las personas desalojados de Puerto Marqués.

Las maestras y maestros de la expresión democrática de la Sección 26 del SNTE, afiliados a la CNTE, a través de María Asunción Gil, secretaria de Vivienda, dieron todo su apoyo y el de los maestros de Zacatecas y Durango al movimiento contra la hidroeléctrica.

Antes de emprender con la Caravana 3 el camino a Chilpancingo, y de ahí al Distrito Federal, Rogelio Alquisiras, de la UNORCA, dijo que la crisis climática está hermanando a todas las personas y organizaciones de lucha para exigir a los gobiernos que detengan la devastación de los recursos naturales y el uso de combustibles fósiles porque el planeta ya no aguanta más.

Vía Campesina www.viacampesina.org

Fuente: www.ecoportal.net/ 02-12-10 

 

2. A descarrilar los mercados de carbono, convoca La Vía Campesina en Cancún

Por Vía Campesina 
La conclusión es que el programa Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación no reduce significativamente la emisión de gases invernadero pero sí abre la puerta a la privatización de territorios, premia a quienes contaminan y atenta contra la soberanía nacional y la sobrevivencia de las comunidades indígenas. Es muy lamentable —dijo Alberto Gómez Flores, representante de La Vía Campesina Región Norteamérica— que el espacio de Naciones Unidas para el cambio climático se haya convertido en plataforma para legitimar las estrategias de negocios de las trasnacionales.

Arranca Foro Global por la Vida y la justicia Ambiental y Social . Los invitamos a escuchar en vivo el Foro Global de la Vía Campesina en Cancún 
(Vía Campesina, Cancún, 5 de diciembre de 2010) Una idea campeó durante la apertura y el desarrollo de los trabajos durante el primer día del Foro Global “Por la Vida y la Justicia Ambiental y Social” que La Vía Campesina y organizaciones aliadas realizan en su campamento en Cancún: es necesario descarrilar los mercados de carbono y el programa REDD que los gobiernos pretenden legitimar en la COP16. La conclusión es que el programa Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación no reduce significativamente la emisión de gases invernadero pero sí abre la puerta a la privatización de territorios, premia a quienes contaminan y atenta contra la soberanía nacional y la sobrevivencia de las comunidades indígenas.

Es muy lamentable —dijo Alberto Gómez Flores, representante de La Vía Campesina Región Norteamérica— que el espacio de Naciones Unidas para el cambio climático se haya convertido en plataforma para legitimar las estrategias de negocios de las trasnacionales.

Las multinacionales se benefician de un número cada vez mayor de mecanismos de compensación para captura de carbono, que son nuevas formas para que las empresas trasnacionales se expandan y consoliden su control sobre aguas, territorios, y semillas”.

“Venimos a denunciar que los mercados de carbono son falsas soluciones y muchos gobiernos se están acomodando a eso, no quieren compromisos con sus pueblos. Nuestra tarea es descarrillar los mercados de carbono. A eso venimos”, expresó Gómez.

Por su parte, en el mensaje de bienvenida, Olegario Carrillo aseguró que “no se puede calificar menos que irresponsable, aunque no pocos la llaman criminal, la actitud de quienes promueven estos esquemas de privatización-mercantilización del mundo, de los bosques y la atmósfera que sólo nos acercan cada vez más al abismo”.

Desde aquí podemos ver cómo sobre la cumbre de Cancún flota la espesa bruma de los intereses trasnacionales. Los países ricos y sus satélites están intentando dar carta de legitimidad a falsas soluciones, como la REDD, coincidió Carrillo, dirigente nacional de la UNORCA.

“Venimos aquí a denunciar a los gobiernos del mundo, que pretenden afianzar sus proyectos a escondidas de los pueblos” expresó a su vez Magdiel Sánchez, del Movimiento de Liberación Nacional.

Tenemos el mismo mensaje: no queremos las falsas soluciones que va a presentar la COP16, no queremos REDD, no queremos que nos sigan envenenando con mentiras ni con falsas soluciones, lo hemos dicho y escuchado en cada uno de los puntos tocados por las caravanas, que en su recorrido por el país constataron la devastación ambiental y social de México, expresó Octavio Rosas Landa, de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales.

“En la COP 16 lo único que quieren es hacer un gran negocio de esta crisis climática, mientras tanto el pueblo se sigue enfermando, se sigue muriendo por estas políticas perversas y por la operación y actuación de todas estas empresas transnacionales que se están apropiando de aire, suelo, agua, bosques, semillas y de todos los bienes comunes que son parte del patrimonio de la humanidad” agregó.

En ese contexto, Rosas Landa calificó de simulación a los programas que el gobierno federal trata de aplicar en el país, pues no combatirán el calentamiento global ni la crisis climática. Respecto a la propuesta REDD precisó que el gobierno federal intenta controlar las áreas verdes afectando a los grupos más vulnerables.

Así inició el Foro Global “Por la Vida y la Justicia Ambiental y Social”, con la participación de aproximadamente 1500 personas de más de 80 organizaciones de América Latina y el mundo, de las cuales un millar acompañaron las caravanas que recorrieron 17 estados de la República Mexicana.

Escuchar en vivo el Foro Global de la Vía Campesina en Cancún

Les queremos invitar a escuchar, difundir y participar en la transmisión de radio por Internet que estaremos realizando durante estos dÍas de foro, pueden escuchar abriendo los siguiente URLs en el programa navegador de internet o en el programa reproductor de música.

Estaremos transmitiendo en dos diferentes formatos de audio: mp3 y ogg

http://www.giss.tv:8000/viacampesina.ogg

http://www.giss.tv:8000/viacampesina.mp3

La transmisión estará a cargo de líderes de Vía Campesina y participantes del foro con el acompalñamiento técnico del proyecto Palabra Radio. Esta transmisión se realizará con uso de la herramienta Flujos Vivos que es un paquete de programas de codigo abierto (open source) para hacer transmisión de radio por Internet. 
Vía Campesina
www.viacampesina.org

Fuente: www.ecoportal.net/ 05-12-10 

 

3. Más vale un no acuerdo que un mal acuerdo:

La Vía Campesina — Declaración de Cancún
Las miles de soluciones están en manos de los pueblos

Foro Global por la Vida, y la Justicia Social y Ambiental (4 al 10 de diciembre de 2010) 

Los miembros de La Vía Campesina de más de 30 países de todo el mundo juntamos nuestras miles de luchas en Cancún para exigir a la Cumbre sobre Cambio Climático (COP 16), justicia ambiental y respeto a la Madre Tierra, para denunciar los ambiciosos intentos de los gobiernos, principalmente del Norte, de comercializar todos los elementos esenciales de la vida en beneficio de las corporaciones trasnacionales y para dar a conocer las miles de soluciones para enfriar el planeta y para frenar la devastación ambiental que hoy amenaza muy seriamente a la humanidad.

 Tomando como principal espacio de movilización el Foro Alternativo Global por la Vida, la Justicia Social y Ambiental, nosotras y nosotros celebramos talleres, asambleas, reuniones con nuestros aliados y una acción global que llamamos los miles de Cancún y que repercutió por todo el planeta y hasta en las mismas salas del Moon Palace de la COP 16. Esta acción del 7 de diciembre, tuvo como expresión de nuestra lucha una marcha de miles de miembros de La Vía Campesina acompañados por los indígenas Mayas de la península mexicana y nuestros miles de aliados de organizaciones nacionales e internacionales.

 La movilización hacia Cancún inició desde el 28 de noviembre con tres caravanas que partieron desde San Luis Potosí, Guadalajara y Acapulco, que recorrieron los territorios más simbólicos de la devastación ambiental pero además de las resistencias y las luchas de las comunidades afectadas. El esfuerzo de las caravanas fue un trabajo conjunto con la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Movimiento de Liberación Nacional, el Sindicato Mexicano de Electricistas y cientos de pueblos y personas que nos abrieron las puertas de su generosidad y solidaridad. El 30 de noviembre arribamos con nuestras caravanas a la Ciudad de México, celebramos un Foro Internacional y una marcha acompañados de miles de personas y cientos de organizaciones que también luchan por la justicia social y ambiental.

 En nuestra jornada hacia Cancún, otras caravanas, una de Chiapas, otra de Oaxaca y una de Guatemala, después de muchísimas horas de viaje, se unieron en Merida para celebrar una ceremonia en Chichen Itza y finalmente llegar a Cancún el 3 de diciembre  para instalar nuestro campamento por la Vida y la Justicia Social y Ambiental. Al día siguiente, 4 de diciembre, abrimos nuestro foro y así dimos inicio a nuestra lucha en Cancún.

 

¿Por qué llegamos a Cancún?

 Los actuales modelos de consumo producción y comercio han causado una destrucción medio ambiental de la cual los pueblos indígenas, campesinos y campesinas somos las principales victimas. Así que nuestra mobilización hacia Cancún y en Cancún es para decirle a los pueblos del mundo que necesitamos un cambio de paradigma de desarrollo y economía.

 Hay que trascender el pensamiento antropocéntrico. Hay que reconstituir la cosmovisión de nuestros pueblos, que se basa en el pensamiento holístico de la relación con el cosmos, la madre tierra, el aire, el agua y todos los seres vivientes.  El ser humano no es dueño de la naturaleza, si no que es parte de todo lo que tiene vida. Ante esta necesidad de  reconstituir el sistema, el clima, la madre tierra, denunciamos

  •  Que los gobiernos continúan indiferentes ante el calentamiento del planeta y en vez de debatir sobre los cambios de políticas necesarias para enfriarlo, debaten sobre el negocio financiero especulativo, la nueva economía verde y la privatización de los bienes comunes.

  • Las falsas y peligrosas soluciones que el sistema capitalista neoliberal implementa como la iniciativa REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación y degradación); el MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio), la geoingeniería, representan comercialización de los bienes naturales, compra de permisos para contaminar o créditos de carbono, con la promesa de no talar bosques y plantaciones en el Sur.

  • La imposición de la agricultura industrial a través de la implementación de productos transgénicos y acaparamiento de tierras que atentan contra la Soberanía Alimentaria.

  • La energía nuclear, que es muy peligrosa y de ninguna manera es una verdadera solución.

  • Al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, a la Organización Mundial de Comercio por  facilitar la intervención de las grandes transnacionales en nuestros países.

  •  Los impactos que ocasionan los tratados de libre comercio con los países del Norte y la Unión Europea, que no son más que acuerdos comerciales que abren  más las puertas de nuestros países a las empresas transnacionales para que se adueñen de nuestros bienes naturales.

  • La exclusión de los campesinos y pueblos indígenas en las discusiones de los temas trascendentales en la vida de la humanidad y de la madre tierra.

  • La expulsión de Compañeros y compañeras del espacio oficial de la COP 16 por su oposición a los planteamientos de los gobiernos que apelan por un sistema depredador que apuesta por exterminar a la madre tierra y a la humanidad.

No estamos de acuerdo con la simple idea de “mitigar” o “adaptarnos” al cambio climático. Se necesita justicia social, ecológica y climática,  por lo que exigimos:

  • Retomar los principios de los  acuerdos de Cochabamba del 22 de abril  del 2010 como un proceso que realmente nos lleve a la reducción real de la emisión de gases de carbono con efectos invernaderos y para lograr la justicia social y ambiental.

  • La Soberanía alimentaria en base a la agricultura campesina sustentable y agroecológicadado a que la crisis alimentaria y la crisis climática son lo mismo, ambas son consecuencias del sistema capitalista.

  •  Es necesario cambiar los estilos de vida y las relaciones destructivas del medio ambiente. Hay que reconstituir la cosmovisión de nuestros pueblos originarios, que se basa en el pensamiento holístico de la relación con el cosmos, la madre tierra, el aire, el agua y todos los seres vivientes.

La Vía Campesina como articulación que representa a millones y millones de familias campesinas en el mundo y preocupados por la recuperación del equilibrio climático llama a:

  • Asumir la responsabilidad colectiva con la madre tierra, cambiando los patrones de desarrollo de las estructuras económicas y desapareciendo  a las empresas transnacionales.

  • Reconocemos a gobiernos como el de Bolivia, Tuvalu y algunos mas, que han tenido la valentía de resistirse ante la  imposición de los gobiernos del Norte y de las corporaciones transnacionales  y hacemos un llamado para que otros gobiernos se sumen a la resistencia de los pueblos frente a la crisis climática.

  • Tomar acuerdos obligatorios de que todos los que contaminen el ambiente deben rendir cuentas por los desastres y delitos cometidos contra la madre Naturaleza. De igual forma obligar a reducir los gases de carbono en el lugar donde se genera. El que contamina debe dejar de contaminar.

  •  Alertamos  a los movimientos sociales del mundo sobre lo que acontece en el planeta para defender la vida de la madre tierra porque estamos definiendo lo que será  el modelo de las futuras generaciones.

  • A la acción y a la movilización social de las organizaciones urbanas y campesinas, a la innovación, a la recuperación de las formas ancestrales de vida,  a unirnos en una gran lucha para salvar a la madre tierra que es la casa de todos y todas contra el gran capital y de los malos gobernantes, es nuestra responsabilidad histórica.

  •  A que las políticas de protección a la biodiversidad, soberanía alimentaria, manejo y administración del agua se basen en las experiencias y participación plena de las propias comunidades.

  • A una consulta mundial a los pueblos para decidir las políticas y las acciones globales para detener la crisis climática.

¡Hoy!, Ahora mismo  llamamos a la humanidad para actuar inmediatamente por la reconstitución de la vida de toda la madre naturaleza, recurriendo a la  aplicación del  “cosmovivir”. Por eso, desde las  cuatro esquinas del planeta nos levantamos para decir: ¡No más daño a nuestra Madre Tierra! ¡No más destrucción al planeta!. ¡No más desalojos de nuestros territorios! ¡No más muerte a los hijos e hijas de la Madre Tierra! ¡No más criminalización de nuestras luchas!

 No al entendimiento de Copenhague.  Sí a los principios de Cochabamba.

¡Redd NO! ¡Cochabamba SI!

¡LA TIERRA NO SE VENDE, SE RECUPERA Y SE DEFIENDE!

 GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA

 Delegación de la Vía Campesina a Cancún, 9 de diciembre de 2010

Fuente: http://mocase-vc.blogspot.com/

 

 

4. Los gobiernos del ALBA se unen a la Vía Campesina para denunciar negociaciones exclusivas

El Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba es la Solución a la Crisis Climática

Comunicado de prensa – La Vía Campesina

(Cancún, 7 de diciembre de 2010) La Vía Campesina, el movimiento más grande del mundo de campesinos y pequeños agricultores fue acompañada por Pablo Solón, embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, Tom Goldtooth del Indigenous Environmental Network (Red Indígena del Medio Ambiente), Ricardo Navarro de Amigos de la Tierra Internacional y varios representantes de gobiernos de los países del ALBA durante el COP 16 el día de hoy en Cancún, México. Condenaron las falsas soluciones y acuerdos secretos impulsados en las negociaciones. Llamaron a movilizaciones y acciones en todo el mundo para impulsar las soluciones a la crisis climática que se basen en conocimientos indígenas tradicionales, en las prácticas de comunidades, los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.

El grupo realizó una conferencia de prensa en el Moon Palace, el centro turístico opulento donde la tensa y difícil convención del clima ha pasado a la fase de alto nivel esta semana. La conferencia de prensa terminó con Luis Enrique Noura del MST, el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra de Brasil quien guió al grupo gritando “¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!” El grupo entonces abandonó el edificio los jóvenes del grupo estadounidense, Grassroots Global Justice Alliance (Alianza Global de Justicia) quienes gritaron consignas “¡No a REDD, no a REDD!”

  “Hemos hecho llamadas por miles de Cancúns en todo el mundo para el día de hoy” dijo Josie Riffaud de La Vía Campesina, refiriéndose a la necesidad que las comunidades de base tomen la iniciativa de proponer soluciones a la crisis ecológica. “La primera iniciativa tuvo lugar hoy dentro del Moon Palace”.

  Anne Peterman del Global Justice Ecology Project abrió el evento recordando al nombre de Lee Kyung Hae, el campesino de Corea del Sur y miembro de la Vía Campesina quien se tomó la vida durante las movilizaciones contra la Organización Mundial del Comercio aquí en 2003, llevando un letrero que decía “la OMC mata campesinos”.

  “Entonces luchábamos contra la Organización Mundial del Comercio”, dijo Petermann. “Hoy tenemos que luchar contra la Organización Mundial del Comercio del Carbono.”

 “Estamos viendo que el gobierno Mexicano está tratando de sacar un acuerdo de Cancún, pero en el espíritu de Copenhague, tanto en cuanto al proceso de negociaciones como en su contenido”, dijo Ricardo Navarro de los Amigos de la Tierra Internacional. “Estamos observando reuniones paralelas y secretas”.

Mari Rose Raruc del Asia Pacific Environmental Network (Red del Medio Ambiente de Asia y el Pacífico) habló de los miles de Cancuns ocurriendo en los Estados Unidos. “Tenemos acciones y eventos en más de 30 estados en los Estados Unidos, organizados por personas sufriendo el efecto de la contaminación y el cambio climático”.

  Representantes de los países del ALBA expresaron su solidaridad con el pueblo y condenaron la búsqueda de los países desarrollados para evitar su responsabilidad histórica y deuda climática. “Se habla mucho en Cancún sobre dinero, sobre sierras eléctricas y sobre plantaciones pero se habla muy poco sobre los bosques o sobre el trabajo real de las personas que tienen que confrontar el cambio climático día a día”, dijo Miguel Lovera, consejero principal de Paraguay. Paul Oquin, el líder de la delegación Nicaragüense expresó públicamente el apoyo de Nicaragua y los países del ALBA a la Vía Campesina y todos los movimientos sociales en su lucha.

En los escalones del Moon Palace, junto con los representantes de los movimientos sociales, el embajador Boliviano Pablo Solón dijo que lo más importante es la lucha de la gente y sus exigencias por soluciones verdaderas al cambio climático. “Si el incremento en la temperatura aceptado es de cuatro grados, como lo estamos viendo en las negociaciones ahora, vamos a ver a cientos de miles de personas que morirán. Cada año, 300,000 personas mueren en desastres naturales causados por el cambio climático. Esto crecerá a ser millones si no logramos, aquí, un acuerdo real, en lugar de un Cancún-hagen”.

La conferencia de prensa y la acción que siguió fue coordinada paralelamente con una marcha de 5.000 personas en las calles, guiados por La Vía Campesina. Movimientos Sociales y representantes de la sociedad civil, junto con el Embajador Pablo Solón y el consejero principal de Paraguay, Miguel Lovera, entonces salieron a juntarse con los pequeños campesinos, pueblos indígenas, mujeres, pueblos afectados por el medio ambiente, organizaciones ambientales y otros movimientos sociales y activistas quienes marcharon durante horas en el fuerte sol de México, culminando en la Asamblea de los Pueblos, la cual tuvo lugar en la calle.

Hoy hubo mil Cancúns en todo el mundo y con esto estamos enviando el mensaje a los gobiernos dentro de las negociaciones que los pueblos tienen mil soluciones a la crisis climática y que sostienen los derechos de los pueblos y de la madre tierra”, dijo Carlos Marentes de la Vía Campesina

Fuente: http://mocase-vc.blogspot.com/2010/12/comunicado-de-prensa-la-via-campesina.html

 

5. El agronegocio y el proceso de la UNFCCC

Documento de información de la Vía Campesina

30 de noviembre de 2010

Está surgiendo un nuevo orden económico mundial con la agricultura como nexo - específicamente la biomasa. Los políticos y ejecutivos de empresas se refieren a la nueva «bioeconomía», afirmando que la humanidad puede pasar de una economía global basada en los combustibles fósiles a otra basada en la biomasa derivada de los cultivos agrícolas, los bosques y las algas. Considerada como "limpia", "verde" "renovable" y "sostenible", las falsas soluciones propuestas por los gobiernos y las empresas transnacionales como respuesta a las crisis climática, energética y alimentaria, están impulsando la expansión de la bioeconomía. Sin embargo, bajo estas afirmaciones, la bioeconomía está facilitando la expansión de la agricultura industrial, y la integración vertical y la consolidación del mercado de las empresas agroindustriales transnacionales (TNCs).

La United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC) se está convirtiendo rápidamente en una plataforma para legitimar, regular y ampliar la bioeconomía. Las multinacionales Big Grain, Big Biotech y Big Forestry se benefician del número cada vez mayor, el alcance y el porcentaje de metodologías agrícolas aprobadas por la UNFCCC para las compensaciones de las emisiones de carbono, captura de carbono y adaptación al cambio climático. Sin embargo, en lugar de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y estabilizar el clima, las falsas soluciones a la crisis climática proporcionan nuevas formas para que las empresas transnacionales se expandan y consoliden el control de las semillas, tierras, aguas y bosques, y por lo tanto representan una amenaza grave para los agricultores, los pueblos indígenas, pescadores y los trabajadores rurales.

Las falsas soluciones a la crisis climática se basan en mitos, específicamente los de una biomasa ilimitada y renovable. Incluso las llamadas energías renovables, por ejemplo los cultivos agrícolas para agrocombustibles, dependen de recursos limitados como el área de tierra geográfica, los nutrientes de la tierra y el agua fresca. Así, nos dicen que la biotecnología resolverá el problema de los recursos limitados. Muchas de las falsas soluciones propuestas por la UNFCCC se basan en los mitos mencionados e integran otros, en particular que el mismo modelo económico-las mismas multinacionales- que han creado la crisis climática serán ahora la solución a la crisis mediante el mercado de bonos de carbono. El mercado de bonos de carbono también se basa en mitos, específicamente el de que todas las emisiones de gas con efecto invernadero, en todas partes, pueden ser reguladas y controladas por un único sistema global completo gestionado por los mismos financieros y corporaciones que provocaron la crisis climática. El mercado de bonos de carbono se fundamenta en varios mecanismos míticos: (...)

Agrocombustibles:

Hasta hace poco, la producción de agrocombustibles no era un método aprobado por el CDM, pero sí lo era la producción de energía derivada de los residuos de biomasa. Por ejemplo, Cabrera Central Energética Açucar e Álcool Ltda., una filial brasileña de Archer Daniels Midland y Grupo Cabrera, tiene un proyecto CDM para generar electricidad a partir de los restos de bagazo de su planta de etanol. En octubre del 2009, la Junta de CDM aprobó un método para la producción de biodiesel en plantaciones dedicadas en “tierras degradadas o degradantes”, una definición tan amplia que incluye la mayoría de tierras agrícolas y mucho ecosistemas naturales. Esta metodología permite a los grandes productores de agrocombustible, como Archer Daniels Midland y Cargill beneficiarse directamente de los bonos de carbono por primera vez. Cualquier sistema CDM que implique la producción de energía a partir de los cultivos, ya sean residuos de desecho o producción de agrocombustibles, beneficiará a la biotecnología de las multinacionales, que consiste en microorganismos y enzimas genéticamente manipulados con el fin de reducir la energía necesaria para descomponer la biomasa en agrocombustibles, aumentar la biomasa de celulosa derivada de los residuos agrícolas (ej, rastrojos de cereal, eucaliptos) y cambiar la proporción de lignina en la biomasa para que pueda ser convertida en productos como agrocombustibles y bioplásticos. De acuerdo con Syngenta, “la agricultura tiene el potencial de reducir los gases de efecto invernadero mediante la producción de cultivos para biocombustibles, un alternativa de bajo-carbono a los combustibles fósiles.”

Cualquier proyecto CDM que favorezca la obtención de bonos de carbono a los productores industriales de agrocombustibles, ya sea derivados de los residuos agrícolas o de la producción directa de agrocombustibles, presenta serias amenazas a los agricultores, pues fomenta la adquisición de tierras y la especulación por parte de inversores extranjeros, la degradación de las tierras, la biodiversidad y el agua debido al uso de productos químicos y la producción de monocultivos, y además aumenta el poder del mercado de las multinacionales.

Cultivos genéticamente modificados, “adaptados al clima”: Los cultivos que están genéticamente diseñados para resistir la sequía, el calor, el frío, las inundaciones o la sal, están siendo promovidos por la biotecnología de las multinacionales como elementos necesarios para adaptarse al cambio climático. El avance de los cultivos modificados genéticamente y “adaptados al clima” amenazan todavía más los derechos de los campesinos a la agrobiodiversidad de las semillas mediante las reclamaciones de patentes y la contaminación genética. De acuerdo con el ETC Group, bajo el disfraz de los cultivos desarrollados “adaptados al clima”, las multinacionales están presionando a los gobiernos para que permitan lo que podría convertirse en la mayor y más peligrosa reclamación de patentes en la historia de la propiedad intelectual. El objetivo de la plantación ya no es sólo alimentar a las personas, sino maximizar la biomasa para crear agrocombustibles, bioplásticos,… Sólo seis corporaciones (DuPont, BASF, Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow) controlan el 77 por ciento de las 262 familias de patentes (tanto patentes emitidas como aplicaciones) publicadas entre junio 2008 y junio 2010 para cultivos “adaptados al clima”. Tres compañías -  DuPont, BASF y Monsanto – cuentan con el 66 por ciento.

El sector público sólo tiene un 9 por ciento. Sólo DuPont tiene el 44 por ciento, mientras que Monsanto cuenta con el 4 por ciento.

 

Agricultura química sin labranza: Aunque aún no está aprobada, otra metodología en la línea de captura de carbono es la agricultura química sin labranza (también llamada "conservación" y "agricultura sostenible" por las multinacionales), basada en la premisa de que las emisiones de la agricultura pueden ser reducidas al no labrar la tierra, capturando así el dióxido de carbono. Monsanto ha estado presionando desde 1998 para que la agricultura sin labranza sea una metodología CDM aprobada, y ya ha sido reconocida por el Chicago Climate Exchange. Monsanto afirma que sus cultivos OGM Roundup Ready ayudan a luchar contra el cambio climático, ya que pueden ser cultivados sin labrar las malas hierbas de la tierra, en lugar de acabar con ellas con cantidades masivas de herbicida Roundup (glifosato). Si los agricultores que producen cultivos Roundup-Ready pueden acceder a bonos de compensación de la metodología de no-labranza, las ventas de semillas de Monsanto y de sus productos químicos aumentarán, pues los países animarán a los grandes agricultores a plantar los cultivos Roundup Ready, para optar a los  bonos de carbono. En 2009, Monsanto obtuvo el premio Angry Mermaid por sus esfuerzos de presión para que la agricultura química sin labranza y las plantaciones de soja Roundup Ready fueran aprobadas por la UNFCCC.

Si la agricultura química sin labranza es aprobada, se incrementarán los monocultivos industriales y el consecuente uso de cultivos transgénicos y productos químicos tóxicos, desplazando a las comunidades rurales más lejos de sus tierras, concentrando las tierras en manos de empresas multinacionales, y envenenando el agua y los cuerpos humanos con los productos químicos.

 

Inoculación de nitrógeno de las leguminosas: En julio de 2009, la UNFCCC aprobó la primera metodología de producción agrícola para CDM, basada en una tecnología que elimina el uso de fertilizantes de nitrógeno en las leguminosas mediante el tratamiento de semillas con bacterias fijadoras de nitrógeno. La metodología fue creada para ser usada en los monocultivos industriales de la soja y de las rotaciones del maíz, y se basa en una tecnología patentada por Becker Underwood, Inc., que desarrolló la tecnología con Amson Technology LLC GmbH y Perspectives GmbH para un proyecto CDM en Brasil. En 2008, Monsanto entró en una alianza con Becker Underwood para desarrollar tecnologías para el tratamiento de semillas patentadas de maíz, soja y algodón. Monsanto ha estado ofreciendo tratamientos de fertilización nitrogenada de semillas desde el año 2009 y todas las semillas de soja Roundup Ready 2 Yield son tratadas con estas bacterias fijadoras de nitrógeno. Monsanto está trabajando para tener tratamientos de semillas para algodón Deltapine y para el maíz SmartStax. Esta metodología es problemática, dado que fomenta la expansión de la producción de monocultivos de OGMs, con uso intensivo de productos químicos, controlados por las empresas multinacionales.

 

Plantaciones industriales de árboles: Con el pretexto de "forestación y reforestación”, las plantaciones industriales de árboles para la producción de agrocombustibles celulósicos y para la producción de bioplásticos están siendo promovidas como" bosques "que secuestrar el carbono. Sin embargo, las plantaciones no son bosques, y los bosques nativos capturan mucho más dióxido de carbono que las plantaciones de árboles, y generan biodiversidad, en oposición a los desiertos verdes de las plantaciones de eucalipto. Mientras las empresas forestales y de papel, como Stora Enso, Weyerhaeuser, Votarantim y Kimberly Clark tengan acceso a los bonos de carbono mediante las metodologías de forestación y reforestación, las plantaciones se expandirán, amenazando a los territorios de las comunidades indígenas y tradicionales, y además amenazando los bosques y la biodiversidad y sus sistemas de agua. Las actuales propuestas de REDD ayudarían a la industria de los agrocombustibles mediante la subvención de la conversión de bosques primarios en plantaciones industriales de palma de aceite y otros árboles y plantaciones de arbustos (incluyendo jatropha) bajo el disfraz de "bosques".

 

Presas hidroeléctricas: las presas hidroeléctricas están siendo promovidas por la energía limpia de UNFCCC. Sin embargo, las presas son fuentes importantes de emisiones de gases de efecto invernadero. Por otra parte, inundan territorios, tierras y bosques que capturan carbono. Las presas hidroeléctricas representan una amenaza importante para los campesinos y los territorios de los pueblos indígenas y para la pesca, y también pueden fomentar el establecimiento - y la degradación - de los bosques. Por ejemplo, a través de su participación en Ecosecurities, Cargill ayudó a financiar una serie de presas hidroeléctricas en varios estados amazónicos de Brasil, precisamente en las áreas donde el cultivo de soja se expande enormemente. El cálculo de carbono de Ecosecurities no tiene en cuenta la deforestación causada por su posterior asentamiento de la región, que puede haber sido alentada por la construcción de las presas. Casi todos los proyectos de presas financiadas por Ecosecurities en Brasil se encuentran cerca de las principales carreteras que conectan a los productores de soja y carne relacionada con los procesadores y las instalaciones de Cargill de exportación de soja en el río Amazonas.

Captura de metano de las granjas industriales: ADM y Cargill acceden a los bonos del CDM con proyectos para la reducción de emisiones a través de la gestión del estiércol del ganado (incluyendo la producción de biogás a partir de estiércol de cerdo), la generación de calor a partir de los efluentes del molino de aceite de palma, y el uso de residuos agrícolas para producir agrocombustibles (rastrojo de maíz y bagazo de caña de azúcar). En 2007, el 90% de todos los proyectos aprobados del CDM en Malasia beneficiaron a las empresas de aceite de palma. En México, la mitad de todos los proyectos del CDM, incluyen las explotaciones porcinas. Cargill y ADM  controlan el 50% de la producción de aceite de palma en Asia, y Cargill es un agente importante en la producción de carne de cerdo mexicana.

 

Biochar (Biocarbón): Los defensores del biocarbón argumentan que la introducción de carbón vegetal en las tierras va a crear depósitos confiables y permanentes de carbono, así como hacer que los suelos sean más fértiles y retengan mejor el agua. Las propuestas implican la plantación de 500 millones a cerca de mil millones de hectáreas de plantaciones industriales de árboles, quemarlos, y enterrar el carbón resultante en el suelo. Tal vez con la excepción de los agrocombustibles, la captura de carbono en la tierra para obtener compensaciones de carbono, a través del biocarbón y la agricultura química sin labranza, se presentan como el mayor potencial para la captura de carbono entre los métodos de la agricultura, a condición de que se levante su exclusión del CDM. Según Biofuelwatch, todavía no se ha aprobado ninguna metodología biochar en la junta del CDM, pero sin embargo, se aprobó una metodología de carbón vegetal que fácilmente podría ser adaptada para el biochar. La metodología propuesta fue iniciada por Plantar, una empresa con extensas plantaciones de eucalipto en Minas Gerais, Brasil. Es particularmente  preocupante cómo Arborgen, que desarrolla eucaliptos genéticamente modificados, se beneficiaría de una metodología aprobada para el biocarbón.

 

Una mirada más de cerca sobre cómo las empresas multinacionales se están beneficiando del mercado de carbono

El comercio de carbono es actualmente el mercado de materias primas de más rápido crecimiento en la tierra. Desde 2005 ha habido transacciones de carbono por más de $ 300 mil millones. Las instituciones financieras más grandes del mundo, como Goldman Sachs, Barclays y Citibank, tiene ahora departamentos de comercio de carbono;  los comerciantes que antes especulaban con el petróleo y el gas están apostando ahora por los efectos secundarios más graves de nuestra economía basada en combustibles fósiles. Durante la próxima década, si el presidente Obama y otros partidarios pueden establecer un sistema de comercio de derechos de emisión  en Estados Unidos, la demanda de créditos de carbono podría explotar en un mercado de US $ 2 a $ 3 billones de dólares.(3) Los especuladores de carbono están financiados en gran medida o son propiedad de empresas multinacionales, especialmente las compañías financieras como JP Morgan Chase, que posee el promotor más grande de carbono en el mundo, EcoSecurities. Goldman Sachs tiene un interés significativo en el mayor promotor con sede en EE.UU., Blue Source, y Cantor Fitzgerald posee CantorCO2, otro agente importante. Otros grandes inversores en este sector son BHP Billiton, la mayor empresa minera del mundo, y la empresa gigante de productos agrícolas Cargill, que es ahora uno de los principales desarrolladores de proyectos de carbono. A través de su filial Green Hercules Trading Limited, Cargill, una de las más grandes corporaciones privadas del mundo y un importante comerciante y procesador de grano, azúcar, carnes y otros productos agrícolas (y un contaminador de gases de efecto invernadero), ya tiene su propia empresa de comercio de carbono y está entre los  diez mayores comerciantes de carbono del mundo. Hasta diciembre de 2009, Cargill poseía un 9 por ciento de Ecosecurities. El mercado de carbono es, en esencia, un elaborados juego de trileros, un acto de desaparición que sirve bien a los intereses inmediatos de los gobiernos del mundo y las empresas transnacionales, pero no para afrontar los retos de nuestra inminente crisis ambiental.(4)

De Cochabamba a Cancún: Los pequeños agricultores rechazan las soluciones falsas y exigen soluciones reales para salvar el clima

En respuesta a las negociaciones fallidas de la UNFCCC en Copenhague en diciembre de 2009, en abril del 2010 el gobierno de Bolivia albergó la Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en la ciudad andina de Cochabamba. Treinta mil personas asistieron a la conferencia y propusieron soluciones reales al cambio climático:

• Reducir las emisiones en su lugar de origen: No al mercado de derechos de emisión y no a los esquemas de compensaciones. Los países y las empresas tienen que hacerse responsables de sus emisiones.

• Agricultura campesina sostenible. Las políticas para la agricultura sostenible de pequeña escala pueden no sólo reducir las emisiones de la agricultura industrial, sino que de hecho contribuyen a la captura del carbono en la tierra, preservando los bosques nativos y la biodiversidad.

• Reducir las emisiones más del 50% para el 2017.

• Derechos de la Madre Tierra. La humanidad necesita re-adaptarse a sí misma a la naturaleza y al planeta mediante un nuevo respeto y relación con la Madre Tierra.

• Total respeto por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas y los emigrantes climáticos. El respeto por los pueblos indígenas y sus territorios puede contribuir a la protección de los bosques nativos, algo fundamental para estabilizar el clima.

• Formación de un Tribunal Internacional para la Justicia Climática.

• No a los nuevos mercados de carbono.

• 6% del PIB de los países desarrollados debe ser para financiar las acciones contra el cambio climático en los países en vías de desarrollo.

• Eliminar las barreras de propiedad intelectual que faciliten la transferencia de tecnologías.

• No a la mercantilización de los bosques(5).

 Norberto Costa

 

 D) El plan de restitución de tierras en Colombia con apoyo de EE.UU.

 

A propósito de la Ley de Restitución de Tierras. ¿Por cuánto tiempo se sobrevive en la tierra prometida?

 

Por Jickson Rodríguez Heredia

Jueves 25 de noviembre de 2010, por Revista Pueblos

La propuesta de restitución de tierras a los desplazados impulsada por la coalición de gobierno actual a través de los proyectos de Ley de Tierras y de Víctimas, que en este momento se están tramitando en el Congreso, han generado una gran expectativa en la población por ser uno de los proyectos bandera de la presidencia y su gabinete. Sin embargo, lo que para algunos es la esperanza de la reforma agraria que el movimiento campesino ha demandado durante décadas, no es más que el complemento de un modelo rural para los empresarios agroindustriales.

 

El Ministerio de Agricultura habla de 430.000 hectáreas registradas en la Dirección Nacional de Estupefacientes, disponibles para el programa de restitución, y de dos millones de hectáreas por recuperar; pero éste no es el centro de la política agraria. Prueba de ello es la inconformidad del ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, ante la existencia de la UAF (Unidad Agrícola Familiar), pues la existencia de esta figura no le permitiría en muchos casos la ejecución de proyectos agrícolas industriales, ya que la extensión de tierra necesaria para estos sobrepasa los límites permitidos. Por ejemplo, en los territorios declarados como Zonas de Reserva Campesina no se permite la tenencia de más de una UAF. Así pues, la política agraria no pretende la redistribución de la tierra.

Lo que para las luchas campesinas fue un mecanismo para restringir la concentración de la tierra, para el gobierno significa una traba burocrática. Esta interpretación cobra sentido cuando se señala que a nivel internacional las tierras de Colombia son de las más apetecidas por países como China y Corea, que están invirtiendo en compra y arriendo de tierras en el exterior. Esta estrategia ha llevado a China, por dar un ejemplo, a convertirse en uno de los mayores productores de alimentos a nivel mundial, mientras que los países que venden y alquilan su suelo a estos gigantes tienen que importar los alimentos de mayor consumo, sometiéndose a los precios e incluso a las restricciones como el caso de Rusia, quien anunció que no exportaría trigo a ningún precio.

Colombia, particularmente, pese a la extensión y potencial de sus tierras, importa más de la mitad de los alimentos que consume. Los ingenios azucareros y las plantaciones de palma son las únicas empresas agrícolas que no están inmersas en los Tratados de Libre Comercio, de los cuales se presume que incrementarán las importaciones aún más. El modelo agrario que pretende constituir la administración actual incrementa la industrialización del campo a través de las Zonas de Desarrollo Empresarial.

Para el ministro de Agricultura la idea es que esta figura permita otorgar en concesión extensiones de tierra que superen la Unidad Agrícola Familiar a empresas agroindustriales. Esta estrategia se pretende utilizar en algunas zonas de los Llanos Orientales, donde ya se han recibido ofertas por parte de grandes empresas agroindustriales en razón de la fertilidad de la tierra. Aunque dentro de la propuesta del Ministerio de Agricultura se especifica que alrededor de las Zonas de Desarrollo Empresarial se prevé la siembra de cultivos de “pan coger” para un número reducido de campesinos, es claro que el campo se configura como un espacio destinado a la explotación intensiva de la tierra y demás recursos naturales. Su tecnificación ha implicado la expulsión de sus habitantes originarios ya sea por medio de la guerra o el empobrecimiento.

Una vez establecido que el centro de la política agraria que se está impulsando se basa en el mercado de tierras a nivel mundial, la concentración de la tierra y la aplicación del modelo industrial al campo, queda por evaluarse el papel de la Ley de Tierras y su propuesta de restitución a los desplazados, que hasta el momento, se dijo, no es el centro de la política agraria, pero sí un mecanismo de condicionamiento y poder de negociación ante las organizaciones de desplazados y campesinos. De estos diálogos el gobierno espera la desocupación de las reservas naturales y forestales, la delimitación de los suelos aptos para la agricultura y la generación de una oferta de tierras.

Este último fenómeno se explica por el gran número de desplazados que actualmente no quieren retornar al campo, pero sí dispondrán de la tierra que se les asigne para la venta. El Estado está implementando políticas en el marco de una supuesta etapa de postconflicto, cuando en muchas regiones las causas del desarraigo siguen presentes.

En el campo las condiciones están dadas para que las empresas puedan integrarse a un mercado mundial, no para que los campesinos puedan habitar el territorio, pues sus economías han sido reemplazadas por las importaciones, que en ocasiones no pueden acceder por el alza de precios. ¿Cómo puede tener éxito un proyecto productivo campesino cuando el mercado está saturado de productos importados?

Sin el fortalecimiento de las economías campesinas no hay garantía de que los terrenos restituidos permanezcan en manos de los beneficiarios directos de la ley de tierras, la industrialización del campo, aparte de haber deteriorado la tierra en muchas zonas del país, ha reducido la calidad de vida de los habitantes, pues la configuración de su espacio está diseñado para el establecimiento de grandes infraestructuras y el sostenimiento de unos pocos pobladores.

Artículo publicado por Periferia (Colombia) en noviembre de 2010.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2023

 

E) La expansión del acaparamiento de tierras

 

1. MODELO NEOCOLONIAL: ACAPARAMIENTO DE TIERRA,  MONOCULTIVOS Y EXCLUSIÓN SOCIAL

 

Por Grupo de Reflexión Rural (GRR)

 

"(...)La tierra en América Latina: el talismán de las corporaciones 

La crisis alimentaria mundial y la crisis financiera de 2008, reconfiguraron el mapa mundial de los más poderosos. Los negociantes de los mercados globales salen a buscar nuevos objetos de especulación, especialmente tierras fértiles, agua y alimentos, además del oro, metales estratégicos y cuencas hidrocarburíferas. Son capitales corporativos que no sólo buscan dar respaldo tangible a sus divisas vacías de valor, sino que, adictos a las fábulas del “crecimiento”, descubren ahora que no pueden alimentar a su propia población y buscan enclaves en propiedad o arriendo. Es el caso de China. Sus tierras agrícolas están desapareciendo ante el avance industrial y sus suministros de agua se encuentran en estado crítico. Con más de 1.8 billones de dólares de reservas en divisas, China cuenta con bastante dinero para invertir en su propia seguridad alimentaria en el extranjero. Y es lo que está haciendo, no sólo en Asia y en África. Ahora también logró instalarse en la Argentina.

 La provincia de Río Negro en la Patagonia argentina, le asegurará de esa manera a China la provisión de comida durante 20 años, según lo acordó el gobernador rionegrino, Miguel Saiz, en su reciente visita a ese país, con una de las mayores empresas de alimentos, la estatal Beida Yuang. El convenio consiste en que Río Negro alquile a productores de su provincia campos para que allí Beida Yuang instale sistemas de riego que permitan la plantación de soja, trigo y colza, entre otros cultivos que la empresa se encargará de comercializar en la provincia china de Heilongjiang. En una primera etapa experimental, que comenzará de inmediato, Beida Yuang invertirá 20 millones de dólares para irrigar y producir en 3000 hectáreas de campos alquilados. Pero el proyecto consiste en llegar a una inversión de 1.450 millones en 20 años y sobre 320.000 hectáreas. Beida Yuang quiere asegurarse alimentos e insumos para producción de carnes en China por 20 años, donde sólo el 10 por ciento de las tierras son productivas y en el que cada año millones de personas se van del campo a la ciudad.

 La jugada de China se ajusta a una época de Globalización en la que los precios de los alimentos son altos y los de la tierra son bajos. El negocio sería el de tener control sobre muchas de las mejores tierras cercanas a suministros de agua. La tierra será la nueva fuente de lucro y, el objetivo: controlar la producción de alimentos e insumos alimentarios para la producción de carnes en su territorio. Es en este punto donde el sector privado juega un rol esencial. No serán pocas las transnacionales y corporaciones que se lancen a la caza de tierras fértiles para la producción de lo que el mercado global les demande, ya sean alimentos o Agrocombustibles. Según nos informa Infobae del 14 de Octubre de este año, otro tanto estaría haciendo Qatar que, está implementando conversaciones preliminares con el Gobierno argentino, para instalar proyectos agrícolas destinados a la producción de cereales  a fin de asegurarse el abastecimiento de alimentos, y está dispuesto a comprar tierras en Argentina por valor de unos 100 millones de dólares. [3]

 

Las semillas de Monsanto y  los  pooles de siembra: una nueva agricultura

El argentino Gustavo Grobocopatel, fundador y presidente de la compañía Los Grobo, considerado el empresario número uno y referente indiscutido a nivel mundial en el terreno de la soja, hace dos años pasó a formar parte de Sollus Capital, un grupo de inversión que tiene por finalidad adquirir tierras cultivables en el Cono Sur. Conocido como “el rey de la soja”, Grobocopatel cultiva más de 280.000 hectáreas, de las que unas 120.000 son en la Argentina y el resto en Brasil, Uruguay y Paraguay. Hoy sus ventas superan probablemente en mucho el millar de millones de dólares en cada campaña. La familia Grobocopatel, de origen ruso-judío llegó a la Argentina en 1912, proveniente de Berasabia, al sur de Rusia. Se instalaron en una colonia judía de Carlos Casares, un pueblo a 300 kilómetros de Buenos Aires.  Allí comenzaron a realizar distintas tareas como contratistas agropecuarios. En el año 1984, Gustavo Grobocopatel funda junto a su padre Los Grobo Agropecuaria. En ese entonces era tan sólo una empresa familiar, en donde trabajaban 4 personas en la administración, disponían de un camión y una oficina en un taller reformado, que cumplía funciones de depósito,  en la localidad de Carlos Casares.

 En 1986 se produjeron dos hechos concurrentes y vitales para la expansión de la empresa familiar: inflación e hiperinflación y paralelamente la inundación en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Ambos eventos dejaron secuelas agronómicas y económicas financieras. En esos años muchos productores abandonaron la producción y muchos campos se ofrecieron en alquiler. La experiencia agronómica y de relaciones comerciales consolidada en Los Grobo Agropecuaria facilitó el desarrollo de una incipiente red de agronegocios por contratos. Esta experiencia los motivó a seguir sembrando fuera de los campos propios. Así fue que los efectos de la hiperinflación y las secuelas de las inundaciones les permitió a los Grobocopatel, realizar diversas operaciones de compra y venta de campos. Pero el verdadero salto cualitativo se produce durante los años noventa. Con la llegada a la presidencia de Carlos Menem en 1989, se inaugura lo que luego se conocería como neoliberalismo. Las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado generan el campo propicio para la expansión de los agronegocios. El propio Gustavo Grobocopatel sintetizó así lo que significó la década del noventa para su mega empresa: “El único camino posible fue el crecimiento en escala y la eficiencia. La década de la convertibilidad originó inmensas oportunidades anticipándose a los acontecimientos. Los aumentos de precios de granos se aprovecharon porque estábamos muy posicionados en la producción. La caída de muchos competidores, primero acopios locales y la liberación de tierras de muchos productores que se retiran de la actividad, se tradujo en oportunidad para nosotros”.

Con la incorporación del sistema de siembra directa primero, y con la de las semillas transgénicas después, Gustavo Grobocopatel  comienza a ser portavoz de lo que él denomina el nuevo paradigma: “la sociedad del conocimiento”. En esos años la empresa eleva exponencialmente su producción de granos. En el año 2001 la familia Grobocopatel funda “el Grupo Los Grobo” y se consolida como uno de los principales grupos económicos de la Argentina. Los Grobo es una empresa que produce granos, los acopia, los procesa y presta servicios para la producción y la industria alimentaria en el MERCOSUR. Dentro de la cadena de valor de la actividad, la empresa está vinculada desde la investigación biotecnológica y la genética vegetal, hasta la comercialización de harinas y subproductos de la molienda. Su principal característica es que no compra tierras sino que las arrienda, es decir que usa la tierra de otros, bajo el convencimiento de que en una época de capitales líquidos no tiene sentido congelarlos en la propiedad de tierras sino dinamizarlos en el uso. De esta manera nacen los llamados pooles de siembra que rápidamente se extienden por todo el territorio de la sojización, imponiendo la escala y el abaratamiento de costos.  Pero asimismo expresa Grobocopatel en estas prácticas y desde el  principio, un claro liderazgo, una vocación de sumar a muchos a un proyecto que denomina nueva agricultura y sociedad del conocimiento. Él mismo lo explica: “…La nueva agricultura, con campesinos transformados en emprendedores, en proveedores de servicios, con hijos en las universidades o escuelas técnicas, con condiciones de trabajo calificadas, creo que es lo mejor para toda la sociedad. Hay más empleo, pero alocados en diferentes lugares, menos productores, más proveedores de servicios, más industrias. El impacto sobre la sociedad está estudiado incipientemente, pero los primeros resultados son optimistas. En un reciente trabajo encargado por Naciones Unidas se comprobó que diferentes grupos de interés vinculados con Los Grobo han ganado en autonomía, empleabilidad (que para mí es más importante que el empleo), enprendedurismo y liderazgo. Una sociedad más libre, más creativa, con más capacidad de adaptarse a los cambios, con más acceso al conocimiento. Por supuesto que esto no basta. Tenemos que tener un Estado e instituciones fuertes, robustas, que faciliten, que estimulen, que den igualdad de oportunidades.”[4]

La mejor definición del Grupo Los Grobo se encuentra descripta en su publicación en Internet denominada Visión[5], donde se destaca que la compañía es una empresa de producción y procesamiento de granos, pero fundamentalmente, de servicios. La empresa, desde la localidad de Carlos Casares en la pampa argentina: Los Grobo Agropecuaria S.A Argentina, año1984, se ha extendido agresivamente a los EEUU y a Bradil. En el 2008,  el Grupo Los Grobo S.A. informó que los capitales del Fundo de Investimento em Participações PCP (Brasil) y PCP LP (Islas Cayman) ingresaron como accionistas del Grupo Los Grobo. “El grupo argentino Los Grobo comenzó el proceso de unificación de sus operaciones de granos en Brasil. Con presencia en ese mercado desde el año pasado, el Grupo concentrará su actividad en CEAgro, que pasará a ser su marca en el país. Fortalecido por la incorporación de dos nuevas actividades, CEAgro se propone facturar unos u$s 360 millones en 2010. Con la reestructuración y una inversión no revelada, considerada "poco significativa" para el grupo, Los Grobo Brasil se convirtió en el principal accionista de CEAgro. La cuota inicial del 35%, adquirió a mediados del año pasado, se amplió a 59,5%. El paranaense, Alberto Paulo Fachin, que fundó la CEAgro en 1994, obtiene el otro 40,5%, y sigue como presidente de la compañía. El 66,6% de las acciones de Los Grobo Brasil están en manos de Grupo Los Grobo, en el que la participación de la familia Grobocopatel es mayoritaria con un 76,64%. Vinci Partners, a través del fondo PCP, dos ex socios del Banco Pactual, tienen el 21,56% del Holding y el 33,3% de Los Grobo Brasil”.[6]

 

La expansión sobre el Cono Sur de los grandes grupos sojeros argentinos ligados a las empresas agroexportadoras como Cargill y Bunge, se produce durante la llamada Crisis del Campo, en el transcurso del segundo semestre del año 2008[7]. En su libro sobre la mafia Judía, Fabián Spollansky nos dice sobre el grupo Elsztain lo mismo que podría afirmarse sobre otros grandes grupos y pooles sojeros: “La gran masa de productores en negro, aquellos a los que el propio fisco no incorpora deliberadamente, se ve obligada a realizar operaciones a pérdida que para intermediarios, acopiadores y cerealistas exportadores son ganancia redonda. Eso motivó el larguísimo paro granario en rechazo a la política fiscal del gobierno, que a los cerealistas no les significó absolutamente ningún riesgo ni mucho menos, costo adicional. Encabezados por la mafia Elsztain, trajeron 4 millones de toneladas de saja del Paraguay que llegaron a Rosario en convoyes de balsas por la Hidrovía del Paraná. La larga huelga agraria produjo desabastecimiento y, a la vez, un tremendo desprestigio del gobierno, pero los grandes cerealistas silenciosamente, siguieron ganando dinero y consolidaron su expansión en todo el MERCOSUR. La mafia Elsztain avanza rápidamente en el territorio sojizado. Lo obtenido como ganancia extraordinaria con la crisis lo utilizará para extender sus latifundios en Goiás y en el Matto Grosso. Pero así como se sirve del fisco para extorsionar a los más débiles del circuito productivo, pasa por sobre este cuando se trata de lavado de dinero. El domingo 22 de junio del 2008 se conocieron detalles del lavado de divisas de la Argentina, realizado por grandes capitalistas, noticia que fue difundida por el diario Crítica, en una nota del director de ese medio, Jorge Lanata, que reproducimos íntegra en el apéndice. Uno de los principales lavadores de dinero es Marcos Marcelo Mindlin, socio y amigo de Elsztain. Operaba por medio de JP Morgan, y uno de los ejecutivos de esta banca, Hernán Arbizu, denunció las maniobras en Estados Unidos y en la Argentina.[8]

 

Los Grobo: posicionándose en las nuevas tecnologías

Asimismo el Grupo los Grobo ha generado una empresa líder en el área de Biotecnología y clonación de animales que se denomina Bioceres, una sociedad inversora en la que agrupa y lidera a más de doscientos emprendedores agropecuarios. Asimismo, mediante Bioceres y más precisamente mediante INDEAR, un instituto de agro biotecnología dependiente de Bioceres, ha concertado importantes acuerdos con las instituciones científicas del Estado Argentino para determinar las políticas oficiales en el área de investigación y desarrollo, a la vez que capitalizar esos avances científicos para el sistema de agronegocios biotecnológicos que lidera.

 

 Grobocopatel se ha definido públicamente a sí mismo como un “sin tierra” ya que sólo es dueño del veinte por ciento del total de las tierras que cultiva, el resto son arrendadas. Con respecto al éxodo rural al que se ven arrastrados miles de campesinos como consecuencia del avance de los agronegocios, el llamado “rey de la soja” sostuvo que “La agricultura sin campesinos es parte de un nuevo paradigma vinculado con trasformaciones en la sociedad. Es un proceso que observamos desde la década del ’40, no está asociado a una ideología y no afecta sólo al campo; también hay muchas industrias con menos obreros. Por supuesto que las políticas aceleran o retrasan el proceso y lo pueden hacer más o menos equitativo, pero es inevitable y, desde mi punto de vista, positivo más allá de los temores que despierte”.

Hoy Los Grobo se han posicionado como el cuarto grupo molinero del país detrás de Cargill, Navilli y Lagomarsino y el tercer grupo exportador a Brasil. A partir del año 2008, con la incorporación de socios extranjeros, se transformó en una verdadera transnacional. En Febrero del 2008 el holding de Los Grobo incorporó, a través de un aumento de capital por 100 millones de dólares, al fondo de inversión Fundo de Investimento em Participações PCP,  ex propiedad del banco suizo UBS, y actualmente perteneciente al grupo financiero brasileño Pactual Capital Partners, ahora denominado Vinci Partners. En mayo del 2008 el Grupo Los Grobo, junto a PCP y a Touradji Capital Management se unieron para formar parte del grupo de inversión Sollus Capital. Touradji Capital Management es una administradora de hedge funds (Fondos de Cobertura, fondos de inversión especulativos de algo riesgo que buscan elevadas rentabilidades) con sede en Nueva York y especialista en investigación fundamental e inversiones activas en commodities y valores vinculados a ellos. Actualmente, la empresa administra activos de más de US$ 3,5 mil millones.  La página web oficial de Sollus Capital define así esta sociedad: “La alianza entre PCP, Touradji y el Grupo Los Grobo es una combinación poderosa con una posición única para capitalizar la atractiva dinámica de tierras agrícolas en América del Sur”. 

Y más adelante señala lo que se puede considerar un resumen del principal objetivo de esta alianza: “Sollus Capital está estructurada para capitalizar la valorización potencial de tierras de cultivo en Brasil, Argentina, Uruguay y  Paraguay. Sollus pretende identificar y adquirir tierras a través de una completa red de agentes de campo de los recursos propios de Los Grobo y Sollus. La empresa pretende adquirir tierras subdesarrolladas, comenzar su desarrollo y dejar que Los Grobo aumenten su valor con la implementación o mejora  del "ecosistema" regional de agronegocios. Este "ecosistema" incluye servicios de consultoría, tecnología, infraestructura utilizada para el almacenamiento y distribución de insumos, financiamiento y servicios de hedging (cobertura), y apoyo logístico ofrecido a agricultores de las regiones aledañas. Después de mejorar el ecosistema de agronegocios y de que el valor creado sea reconocido en los precios de las tierras, la empresa pretende venderlas y lucrar con su valoración”.

 

Los Grobo no están solos… siguen sumando aliados

Según el diario La Nación del 31 de Octubre de 2010: “El buen momento que viven las commodities agrícolas despertó el interés de los inversores internacionales por el campo argentino. Una semana después de que la empresa Los Grobo sumara un socio minoritario brasileño, Cresud, la compañía agropecuaria del grupo IRSA, anunció una ampliación de su capital con la que busca captar 300 millones de dólares. Ayer, Eduardo Elsztain, el número uno del grupo IRSA, y su hermano Alejandro, presidente de Cresud, encabezaron la presentación formal de la oferta pública, tras obtener la aprobación de la Comisión Nacional de Valores y la Securities and Exchange Commission (SEC), el organismo regulador de los mercados de capitales en los Estados Unidos. Durante la presentación, los Elsztain adelantaron que los fondos obtenidos con la ampliación de capital serán destinados a financiar el plan de expansión de Cresud en el mercado argentino y a potenciar su presencia en el exterior. Hasta el momento, la división de negocios agropecuarios del grupo sólo está presente en Brasil y su objetivo es extender sus operaciones a otros países de la región, como Uruguay, Paraguay y Bolivia”.

A su vez Brasil Agro[9], había anticipado hace pocas semanas la intención de la empresa CRESUD, propiedad del hombre más rico de la Argentina, Eduardo Elsztain[10], a su vez tesorero del Consejo Judío Mundial, de sumarse como empresa a las actividades que desarrollan Los Grobo y Sollus Capital. La noticia dice lo siguiente: “…Cresud construye un puente entre BrasilAgro y Sollus. A argentina Cresud está plantando a semente de uma operação que poderá dar origem à maior controladora de propriedades agrícolas do país. O cultivo começou a ser feito há dois meses, com o aumento da sua participação no capital da BrasilAgro. Após comprar as ações em poder da Tarpon Investimentos e se tornar o maior sócio individual da companhia, com 40% das ordinárias, o grupo portenho caminha agora na direção do conterrâneo Gustavo Grobocopatel, um dos principais nomes do agronegócio na Argentina. O objetivo da Cresud é costurar a associação entre a BrasilAgro e a Sollus, controlada por Grobocopatel, pelo fundo Pactual Capital Partners (PCP) e pelo private equity norte-americano Touradji. Um dos caminhos para a fusão entre as duas empresas seria um cruzamento societário entre os atuais acionistas, sem a necessidade de aporte financeiro. Do lado da BrasilAgro, além da própria Cresud, outro personagem importante neste enredo é o empresário Elie Horn, dono da Cyrela e um dos principais acionistas da empresa. Seu imprimatur seria decisivo para a negociação. Horn, um dos fundadores da BrasilAgro, tem forte ascendência sobre a miríade de fundos de investimento que integram o capital da empresa. Procuradas pelo RR - Negócios & Finanças, a BrasilAgro e a Sollus negaram a associação.
A fusão entre BrasilAgro e Sollus resultaria em uma empresa com mais de 240 mil hectares de terras no país. Levando-se em consideração o plano de expansão já em curso nas duas companhias, esta nova holding poderia chegar ao fim do ano com uma carteira de mais de 340 mil hectares em propriedades rurais, superando a atual líder do setor, a Tiba Agro. A empresa teria ainda terras na Argentina, com o carry over dos ativos da Los Grobo e dos irmãos Alejandro e Eduardo Elsztajn, donos da Cresud. A eventual associação é um reflexo do poder que a Cresud ganhou ao aumentar sua participação no capital da BrasilAgro. Além da aproximação com Gustavo Grobocopatel, o grupo argentino é também um dos idealizadores da emissão de ADRs programada pela companhia. Independentemente da operação com a Sollus, dentro da própria BrasilAgro a expectativa é que a maior ingerência da Cresud vai se refletir na gestão da companhia, inclusive com a possível troca de executivos indicados pela Tarpon Investimentos (Relatório Reservado, 6/7/2010).

La sumatoria y la articulación entre las fuerzas de Eduardo Elsztain, Gustavo Grobocopatel y sus respectivas empresas en la Argentina y en el Cono Sur, pueden ser trágicas para el  porvenir de nuestros países y sumamente difíciles de contrarrestar, en especial debido al respaldo que estas Corporaciones suelen contar por parte de los diversos gobiernos progresistas de la América Latina.

 Especulación con los alimentos y avalancha del acaparamiento de tierras

 

Con el acaparamiento de tierras por parte de las corporaciones, los agricultores y las comunidades locales inevitablemente perderán el acceso a la tierra para la producción local de alimentos. Se está entregando la base misma sobre la cual construir la Soberanía Alimentaria. En marzo de 2010 el GRAIN difundió un documento en el que afirma que: “Se dice como excusa que en muchos casos las tierras no se venden sino que se rentan, pero qué propicia más la devastación sin miramientos de las tierras: ¿que se vendan, o que se renten por… noventa y nueve años? Al final de tales contratos, los “inquilinos” regresarán a una tierra agotada, erosionada, contaminada, a la cual será muy difícil recuperarle su fertilidad, y ellos simplemente se mudan a nuevas tierras “disponibles”.

Este proceso que hemos descripto amenaza convertirse en una verdadera catástrofe para nuestros pueblos, en la medida en que las corporaciones transnacionales  redireccionan el flujo de capitales  financieros errantes desde la crisis de los mercados inmobiliarios, hacia las zonas de agricultura  en América del Sur y en África. La consecuencia será la devastación de los ecosistemas naturales sometidos a procesos productivos que agotan rápidamente los frágiles equilibrios en zonas como la Patagonia y el Norte argentino. Otra consecuencia importante será la pérdida de la soberanía nacional sobre vastos espacios que funcionarán como enclaves extra territoriales a la vez que, como bolsones de producción sometidos a las demandas de intereses externos, en detrimento de los Estados nacionales y de sus responsabilidades de mantener la integridad y la soberanía de sus propios espacios. La decisión sobre la vida y los bienes comunes quedarán en ese caso, en manos de quienes concentran el manejo de las producciones, constituyéndose gobiernos paralelos, a la vez que mutilándose el cuerpo de la Nación.

 Con estas nuevas formas de apropiación se acentúa la tendencia  al despojo de las poblaciones criollas, campesinas e indígenas que por  decenas de años han estado  arraigadas en esos territorios y que las obligará a migrar a las periferias de los centros urbanos. Las fronteras nacionales se desdibujarán como consecuencia del acaparamiento de las tierras agrícolas, tornando inaplicables las leyes y reglamentaciones que protegen nuestros espacios, desertizando vastos territorios y  agotando las escasas fuentes de agua. En el documento de las FAO: Perspectivas para el medio ambiente, podemos leer: … parece probable que el calentamiento global beneficie a la agricultura de países desarrollados situados en zonas templadas y que tenga efectos adversos sobre la producción de muchos países en desarrollo situados en zonas tropicales y subtropicales. Por tanto, el cambio climático podría aumentar la dependencia de los países en desarrollo de las importaciones y acentuar las diferencias existentes entre el norte y el sur en cuanto a seguridad alimentaria”.[11]

 Este sombrío panorama constituye una realidad en marcha. Los mega emprendimientos  agroindustriales  se unen y consolidan avanzando sobre los territorios y sobre nuestras vidas, mientras las burguesías y los gobiernos operan como meros facilitadores  del despojo, obnubilados por las ganancias  inmediatas y sin considerar las graves consecuencias que soportarán las generaciones de argentinos aún no nacidas. El acaparamiento de tierras es en definitiva, la nueva etapa de un proceso de neocolonización que en su momento nos obligó a producir forrajes y aceites de soja, más tarde a producir agrocombustibles para los automotores de Europa, y que ahora se manifiesta y profundiza sobre los amplios territorios despoblados por el modelo anterior, con la constitución de enclaves agro productivos, por parte de ciertos países necesitados de solucionar su crisis alimentaria, en este caso a costa del hambre, del desarraigo de nuestras propias poblaciones y en detrimento de nuestra Soberanía Nacional".

Fuente: http://www.grr.org.ar/ documento de 2 de noviembre de 2010

 

2. Más ataques a los pueblos originarios y campesinos

Otra avanzada sobre los territorios

Por Darío Aranda (Página 12)

 

El campo argentino padeció al menos tres asesinatos en poco más de un año: el diaguita Javier Chocobar el 12 de octubre de 2009 en Tucumán, Sandra Juárez el 13 de marzo pasado en Santiago del Estero, y el qom Roberto López el 23 de noviembre en Formosa. Y, sobre todo, sufrió incontables intentos de desalojo y operativos de represión. “La intensidad de los conflictos territoriales aumentó en todo el país y tiene relación con el proceso histórico de expropiación de territorios de campesinos e indígenas, primero en función del enriquecimiento de un grupo de terratenientes y luego, para consolidar el modelo de la agricultura industrial, parte de un modelo extractivo que se basa en el saqueo de los bienes naturales”, explica Diego Montón, del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI). Comunidades originarias y organizaciones rurales señalan a sectores del poder político y de la Justicia como legitimadores del sector privado.

El 22 de octubre pasado la comunidad mapuche Enrique Sepúlveda sufrió el incendio de una vivienda y balearon a su lonko, Abelardo Sepúlveda. La comunidad habita desde inicios del siglo pasado en el paraje Buenos Aires Chico, en El Maitén (Chubut). Cuatro días después, en la localidad Tecka, la policía hirió al mapuche Gustavo Pallalef. No se detuvo ni procesó a los agresores. “La cruda realidad muestra la permanente vulneración de los derechos de los pueblos indígenas de la provincia, por acción u omisión de los estamentos medios y superiores del Gobierno”, denunció el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) de Chubut, en su informe anual 2010 sobre el cumplimiento de la legislación indígena.

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), desde hace nueve años está dividido en dos sectores, pero ambos coinciden en oponerse al modelo agropecuario (con la soja como emblema), motivo central del avance sobre territorios campesinos, el desmonte, las fumigaciones masivas con agrotóxicos y los desalojos. “El avance del modelo agroexportador trajo innumerables conflictos legales a las familias asentadas en las tierras desde hace décadas. Los avances tecnológicos hicieron de las viejas y olvidadas tierras un paraíso para grandes empresarios”, explicaron desde el Mocase-Vía Campesina (integrante del MNCI). “Si se respetaran los derechos de los antiguos pobladores de las tierras, este indiscriminado avance sería muy difícil de llevar adelante”, enfatizaron.

El 21 de julio, hombres armados al mando de un empresario ingresaron a tierras campesinas del paraje Agua Amarga, en el norte santiagueño, y golpearon a familias campesinas. La policía dejó libres a los agresores y detuvo a las víctimas. En agosto, en el paraje Pozo del Castaño, guardias privados armados amenazaron a familias rurales y dispararon frente a la escuela de la comunidad. El 15 de octubre, un día después de haberse reunido con el gobernador Gerardo Zamora, un grupo armado ingresó nuevamente a la comunidad y disparó contra los campesinos.

Entre las exigencias de las familias campesinas figuran el juicio y castigo a los policías y jueces cómplices de los ataques y la urgente sanción de una ley para frenar los desalojos. El martes último, en el paraje El Simbolar (departamento de Alberdi), ocho campesinos fueron golpeados y heridos por disparos al frenar el avance de empresarios que pretendían desmontar el territorio ancestral de los campesinos. “Vamos a seguir defendiendo nuestras tierras que, por derecho, nos corresponden. Hacemos responsable al Poder Judicial y al Poder Ejecutivo por los hechos de violencia y daños físicos que sufrieron nuestros compañeros”, denunció el presidente del otro sector del Mocase, Guido Corvalán.

En Pampa del Indio, Chaco, la comunidad qom Adriani-Berdún habita el mismo lugar desde hace cincuenta años, pero la acusan de “usurpadora”. El 30 de marzo último fueron desalojados, reprimidos, destruida parte de su humilde vivienda y encarcelados. Los Adriani-Berdún volvieron a su territorio. En noviembre pasado, dos integrantes de la familia fueron detenidos y presionados para que abandonen las parcelas. “Exigimos que se ponga freno a los atropellos y desalojos en todo el territorio provincial por parte de poderosos intereses económicos”, señalaron en un comunicado 33 organizaciones que declararon el estado de alerta y advirtieron que no permitirán un desalojo más en la provincia.

Las historias de judicialización, represión y desalojos se repiten en todas las provincias con presencia campesina e indígena, sin importar el signo político del partido gobernante. Las comunidades originarias y campesinas tienen múltiples diferencias, pero también coincidencias: la defensa de una forma de vida vinculada con el cuidado del territorio, la denuncia de violaciones a sus derechos y de que los conflictos tienen directa relación con el modelo agropecuario, la minería a gran escala, la ganadería intensiva, el monocultivo de árboles, el avance petrolero y el turismo.

“El gobierno nacional generó algunas políticas para que las organizaciones avancemos y disminuya la represión. Sin embargo eso no se replica en los gobiernos provinciales, incluso en algunos de sus principales aliados. Si esa contradicción no se resuelve, las políticas de derechos humanos serán una expresión de deseo cuando se contraponen a los intereses económicos concentrados”, afirmó Montón, del Movimiento Campesino Indígena, presente en diez provincias.

El relevamiento “Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la región del Chaco Argentino”, realizado por la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) y presentado en octubre último, contabilizó 164 conflictos de tierras y ambientales, casi ocho millones de hectáreas y 950 mil personas afectadas, principalmente indígenas y campesinos, de seis provincias del norte argentino. El 89 por ciento de los conflictos comenzó en paralelo con la instalación del actual modelo agropecuario. A pesar de leyes que protegen la posesión de tierras de familias ancestrales (desde la Constitución Nacional al Convenio 169 de la OIT y la Ley 26160) en casi todos los conflictos por tierras se determinó que indígenas y campesinos carecen de títulos que, por las leyes vigentes, el Estado y el Poder Judicial debieran reconocer y respetar.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-158146-2010-12-06.html

Fuente: http://www.rebelion.org/Argentina/ 08-12-2010

 

3. Terratenientes amenazan con armas de fuego a miembros de las comunidad aborigen Tilquiza

Por Carmen Burgos 
Hoy, 30 de Noviembre de 2010, miembros de La Comunidad Aborigen de Tilquiza del Pueblo Ocloya, fueron apuntados con un arma de fuego, para que se retiraren las tierras que tradicionalmente ocupan, su presidente MAURICIO GASPAR, junto a la Hna Ana Cruz, La Escribana Claudia Yurquina y la Hna Dra. Marcela Arjona ( del Pueblo Tilian) fueron vilmente amenazadas con un arma de fuego por el Sr. ENRIQUE AMARANTO, administrador de la Finca Verzini, quien los intercepto , apuntándolos con un rifle para que se retiraban de la Finca. Ellos se habían trasladado hasta la casa de la Hna Natividad Gaspar quien tiene su puesto a 4 km de la Escuelita de Tilquiza, fueron a constatar que todos los accesos a la finca VERZINI-BALDONI, se encuentran cercados, y algunas trancas están con tendidos eléctricos de alta peligrosidad, todo para evitar que no salga, ni entre nadie al territorio de la Comunidad, a pesar de que se encuentra vigente una MEDIDA DE NO INNOVAR dispuesta por la Cámara Civil y Cial Sala II de los Tribunales ordinarios de Jujuy, que impide cercamiento de caminos, y toda actividad dentro de la finca, lamentablemente los terratenientes la incumplen día a día, y ahora la familia Gaspar está siendo privada de la libertar de libre tránsito, de la vida y de ejercer sus actividades cotidianas de relacionarse con otros miembros de la comunidad y centros urbanos para proveerse de algunos víveres, entre otras privaciones que violan los derechos humanos de los Pueblos Originarios, al parecer los terratenientes mantienen en la finca un grupo paramilitar armado que observa y vigila todos los movimientos de los miembros de la Comunidad. Así mismo controlan quien entra y quién sale de la finca. Por ello en el día de la fecha, el Hno Gaspar, la Dra. Arjona, la escribana, , y la Hna Ana Cruz, fueron observados en todo momento y repentinamente el administrador le tendió una emboscada y los apunto con un arma de fuego, amenazando a la Dra. Arjona de muerte. Cabe recordar que el Sr. Amaranto con esta acción cumplió su promesa hecha 20 día atras a miembros de la miembros de la comunidad en presencia de personal policial en la comisaria tercera del Barrio Chijar, cuando el Sr. Amaranto dijo que los iba a sacar a tiros, los hermanos que hoy se encuentran aislados tienen que atravesar la playa del rio Tilquiza para poder comunicarse con el resto de la Comunidad, y lo hacen a escondidas, porque el rio también esta cercado .La situación es agravante, porque los terratenientes avanzan y ya les han quitado grandes zonas de cultivo, de pastoreo y la hacienda ( vacas, cabras, ovejas ) está muy flaca por la falta de pasturas, todo está alambrado y sin embargo ellos resisten al desalojo y despojo diario. 

Los hechos relatados patentizan la negligencia de la Seccional tercera, quien ni siquiera ha notificado al Sr. Amaranto de la denuncia por amenazas realizada por el Hno Sebastian Jerez el pasado 9/11/10, no es la primera vez que se amenaza a tecnicos que trabajan en las comunidades , este hecho parece ser una escalada destinada a evitar el trabajo de profesionales indígenas en las comunidades para recuperar los territorios despojados por el Estado Argentino. Las políticas del Estado provincial no protegen a las Comunidades de los terratenientes, grupos y/o organizaciones, es lamentablemente que aun estando vigente, leyes, pactos, y la misma Constitución no haya una clara protección a los Pueblos Indígenas . La comunidad de Tilquiza, espera respuestas del Gobierno de la Provincia, de las autoridades nacionales, y de todos los organismos estatales y en especial del I.N.A.I.

burgoscarmen@yahoo.com.ar

Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2010/12/762748.php  01-12-2010

 

4. ¿Se va acabar la costumbre de matar en nombre del progreso?

Por Diego Domínguez

¿Cuanto vale la vida de un toba en Argentina? ¿Acaso vale más hoy que en 1924, cuando civiles y policías masacraron más de 200 indígenas en Napalpi (Chaco) que exigían el derecho a ser reconocidos como seres humanos con derechos? Para los verdugos es evidente que siempre vale menos que la bala que usan para matar, parafraseando a Eduardo Galeano. ¿Y para los sectores progresistas cuanto vale?

¿Cuánto vale la vida de un joven ava-guarani de la Loma que mató a palos la seguridad privada del Ingenio San Martín del Tabacal en 2006? ¿Y la del viejo cacique wichi de Tonono que mata la policía de Salta en ese mismo año? ¿O la vida de aquel campesinito santiagueño de cinco años asesinado por el disparo de un guardia privado que custodiaba un campo? ¿Que habían hecho Fabián Pereyra, o José Galarza, o Mario Ezequiel Gerez? ¿Y Javier Chocobar de la comunidad diaguita de Chuschagasta asesinado ejemplarmente el 12 de octubre de2009 por los pistoleros de un terrateniente? 

Estos casos, como lo ocurrido en la Primavera, Formosa, y con independencia de sus aspectos singulares, tienen un común denominador: se inscriben en el marco creciente de conflictos por tierra y recursos naturales en general, en tiempos de expansión de la frontera agropecuaria vía agronegocio y cosechas record para exportación (frente oleaginoso y ganadero-forestal). Según un documento del Grupo de Estudios sobre Ecología Política, Comunidades y Derechos (GEPCyD) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en el periodo post-devaluación de 2002, sobre un total de 243 casos de conflictos de tierras se registra algún tipo de violencia ejercida sobre la población local en el 37% de los mismos. Es decir, que en 93 conflictos ocurridos en esos años ha habido algún detenido, procesado, herido, amenazado con armas de fuego, torturado o asesinado. En estos casos están implicadas más de 6.000 familias, están en juego más de 1 millón de hectáreas, y los bienes en disputa son mayormente la tierra, el agua y el monte. Se han detectado 13 asesinatos y 59 heridos de gravedad. Las provincias que mayor índice de violencia presentan son Santiago del Estero, luego Salta y Chaco. Según el mismo estudio, el aumento de la violencia contra poblaciones campesinas e indígenas en el periodo democrático puede observarse a partir de algunos indicadores: 

- Mayor presencia en los operativos de desalojo de: gendarmería, grupos especiales y guardias privadas. 
- Aumento de asesinatos y heridos graves en conflictos de tierra. 
- Creciente despliegue de operativos nocturnos para detenciones de campesinos. 
- Aumento de casos de acciones policiales sin orden judicial en conflictos de tierra. 
- Creciente criminalización de las familias campesinas. 

Es decir, los casos de asesinatos se despliegan en condiciones de “militarización” de las áreas rurales de Argentina. Se trata de números, pero tienen nombres, y sus vidas no tienen valor de mercado, no suman, porque el valor que tienen es el de la diferencia entre la realización de un país donde quepan todas las naciones, ideas, sueños, habitado de dignidad y paz, que son los principios por los cuales vivieron ellos y ellas, o el país al que nos quieren acostumbrar. 

Es que parece fácil acostumbrarse a ser complacientes con los “costos” del “progreso”, mientras las vidas las ponen los otros. Según la Comunidad de Estudios Campesinos (CEC), la violencia rural es parte de los dispositivos de que se valen los impulsores del agronegocio para controlar tierras en manos de pueblos originarios y comunidades rurales. La emergencia de la violencia en el “interior” de Argentina es contracara de la implementación de proyectos económicos basados en la explotación y agotamiento de los bienes naturales (del suelo y del subsuelo). No estamos frente a accidentes o excesos de las fuerzas de seguridad, sino que estamos frente a una de las condiciones necesarias para la consolidación del modelo neo-exportador en este país, el cual ha sido bautizado por los movimientos indígenas, campesinos y de pequeñas ciudades como “modelo extractivista”. En él no tiene cabida la soberanía alimentaria, ni tampoco importa el desarrollo sustentable, o las condiciones ambientales para las generaciones futuras, pues solo importa consumir los últimos rincones de biodiversidad del país en beneficio de un puñado, cueste lo que cueste. 
didominguez1@yahoo.com 
Fuente: http://argentina.indymedia.org/news/2010/11/762629.php  
30-11- 2010

 

 F) Sujetos de los cambios estructurales y organización de otro desarrollo

 

En "De las piedras al cielo", Marianela González (La Jiribilla) entrevista al sociólogo Pablo González Casanova:

 

 

1.  La lucha nacional de los pueblos por su emancipación y la afirmación de su dignidad diversa, plural

"(...) -Los sujetos que encabezan hoy los procesos de cambio en América Latina, ¿qué relación tienen con la izquierda histórica?

En las últimas décadas, nos hemos encerrado en una especie de cápsula, de la que no salimos fácilmente. Conocimos la leyenda del mundo que le reconoció ciertos derechos a los ciudadanos, a los trabajadores, a los pueblos; un mundo que en este momento está mostrando a una inmensa mayoría de sus habitantes —los trabajadores, sobre todo— fuera de todos esos derechos: la mayoría no ha tenido el derecho al sufragio, ni siquiera a uno aparente; ni el derecho de protesta, de crítica, de organización… todo lo ha tenido que hacer en el mundo informal.

Ese mundo informal se está moviendo muy fuertemente en este momento, sobre todo porque es objeto de nuevos ataques a costa de la expansión de las megaempresas multinacionales. Como unos pulpos, estas empresas están viendo cómo crecer a lo largo de la tierra y cómo ocupar riquezas y fuentes de energía importantes, para continuar un proceso de producción en que la sociedad de consumo existe al mismo tiempo que la sociedad del hambre, la sociedad del conocimiento a la vez que la del desconocimiento, y la sociedad de los con techo a la vez que la sociedad de la de los sin papeles. Pero este mundo no sólo es objeto de la expansión que busca el petróleo o producir para las agroindustrias: es, además, objeto de una lucha por los mercados —especialmente por el mercado de trabajo barato— en un punto máximo de desarrollo del capitalismo donde se le han dado nuevos significados al antiguo colonialismo. Como consecuencia de todo esto, hasta las propias categorías heredadas de ese colonialismo nos resultan insuficientes para entender lo que está pasando.

Y de la mano de este proceso, la lucha hoy no es por la revolución sino por la emancipación. Suelo decir que revolución implica un acto por el cual se sientan las bases para acabar con el sistema capitalista, revolución que se hace en secuencias de luchas pacíficas y violentas; pero al término “revolución” se le puede enriquecer, en un afán no sólo de incluir a quienes no son revolucionarios en el sentido anterior y que merecen ser tomados en cuenta, sino en el sentido de reconocer valores importantes que no aparecían en los planteamientos iniciales de la lucha de clases. No digo que dejemos de leer a los clásicos: invito a releerlos en este tiempo, en el mundo que ellos no conocieron.

-¿Considera usted que resulta eficaz seguir hablando de izquierda-derecha en política?

Ese es un tema muy interesante. Los términos de izquierda y derecha se utilizaron inicialmente en terreno parlamentario, o sea, como referencia a representantes, delegados, diputados, legisladores, etc. Fueron llamados “de izquierda”quienes representaban posiciones progresistas —incluso, originalmente revolucionarios— y que fueron cooptados desde el siglo XIX, primero por Bismarck y luego por el estado de bienestar o asistencialista; junto con ciertos movimientos que se dieron en el llamado Tercer Mundo —de origen colonial—, movimientos que generaron un fenómeno conocido como “nacionalismo revolucionario” y que poco a poco fueron asociándose con el capital nacional o extranjero, dejando fuera del desarrollo a una gran cantidad de población de sus naciones.

Esos términos de “izquierda” y “derecha” adquirieron un significado especial después de la Revolución de Octubre, en Rusia. Con la llamada Guerra Fría, la guerra pasó a ser entre el Socialismo y la “democracia” —como la llamaron, casi como acuerdo implícito, Stalin y, por otro lado, Roosevelt y Eisenhower—. Así se creyó que la democracia era contraria al socialismo y el socialismo contrario a la democracia. Eso es un disparate; pero recordarlo nos da una idea de que no habíamos percibido con tanta magnitud como ahora. Esas luchas estaban escondiendo otras mucho más profundas: luchas que protagonizan ahora no los partidos políticos de izquierda, sino los movimientos sociales que se han ido radicalizando, que se han ido volviendo antisistémicos.

No obstante, estas luchas al margen de las terminologías se están dando en medio de una crisis geológica muy fuerte, que abarca hasta el propio pensamiento socialista, marxista, leninista. La lucha actual está recogiendo, por un lado, las aportaciones de los clásicos antimperialistas: las de los pensadores que combinan la lucha antimperialista con la lucha de clases, a partir de Lenin; por otro, las aportaciones de quienes combinan ambas con las de liberación nacional, sobre todo provenientes desde Cuba; y junto con las aportaciones de una serie de pensadores notables como Franz Fanon, quien planteó el problema de los “condenados de la tierra”.

Pero a esos enriquecimientos, se añaden otros como los de la nueva izquierda famosa, que se expresó particularmente en un grupo de filósofos de la escuela de Frankfurt —Marcuse, entre los más destacados— y a nivel mundial, con los movimientos estudiantiles del 68, que se convirtieron muchas veces en movimientos populares. En el caso de México, por ejemplo, estos movimientos hicieron planteamientos de crítica a un estado cada vez más adornado por las burocracias, aunque mostraron un fracaso junto con el que habían mostrado las izquierdas parlamentarias.

El socialismo parlamentario, burocrático, entró en crisis y esa crisis nos plantea hoy la necesidad de no volver a caer en los mismos errores. Estamos ante una experiencia de restauración del capitalismo de la que carecíamos con anterioridad. La forma en que se está enfrentando el problema es incluyendo las nuevas luchas al lado de las viejas luchas… no como hizo una falsa nueva izquierda que bajo el pretexto de luchar por los derechos de la mujer, de los homosexuales, etc., abandonó la lucha de clases y la lucha contra el imperialismo. El asumir todas estas luchas como parte de la emancipación humana, es una característica del proceso actual, especialmente impulsada desde Cuba. Eso les coloca a ustedes, como es costumbre, entre las avanzadas de la emancipación a nivel mundial.

 

-Usted no ha dejado de seguir el proceso revolucionario cubano…

Quienes estamos con los pobres de la Tierra, estamos con Cuba. Creo que el hecho de que este país esté siempre a la avanzada en el pensamiento emancipador del ser humano, tiene su antecedente en el propio autor de la Revolución Cubana: Martí. Cuba incluye lo mejor de los planteamientos anteriores y de los nuevos planteamientos. Claro, aparecen como centros nuevos problemas que aquí no dan, como el caso de comunidades indígenas que hayan mantenido su cultura y sus formas de lucha. En Cuba, fueron las poblaciones de origen africano quienes lucharon como guajiros, trabajadores agrícolas e industriales, y por esa razón se planteó aquí la independencia de una manera más parecida a como se plantearon los clásicos el problema del cambio radical.

 

-Usted habla de “nuevos centros” y, en el contexto del Bicentenario, sería conveniente resaltar una coincidencia: el carácter étnico que tuvo la colonización (en el sentido de las masacres) y carácter étnico de esta nueva independencia (en el sentido de que los pueblos originarios están marcando con paso firme el nuevo contexto). ¿Qué opina usted? No me gusta el término, pero parecería una revancha histórica…

En este momento, los pobres de la Tierra incluyen a los pueblos indígenas en el caso de nuestra América. Las aportaciones teóricas que se hicieron con anterioridad a estos procesos —la de Mariátegui, especialmente— lo advirtieron con tiempo; pero ahora se han desarrollado de una manera muy notable y muy creadora. En ese terreno, destacan sin duda los zapatistas mexicanos porque incluyen todo este tipo de lucha y asumen un carácter mundial. No es una lucha aldeana, como había criticado Martí, con razón; tampoco es cosmopolita: ellos saben que las luchas nacionales han dejado una forma de pensar y de organizarse que no podemos abandonar, sin quedarnos por ello solamente en la lucha por la independencia nacional. Así vemos que al mismo tiempo que ponen en sus reuniones y congresos la bandera del FZLN —la roja y negra—, colocan la bandera nacional. Y, a la vez, rescatan las culturas anteriores a la llegada de los colonizadores europeos, que ellos llaman “culturas originarias”.

Ahora, se está perfilando un proceso que no se da en todos los movimientos y pueblos indios —y que debería darse—: ellos asumen también las otras luchas, se dan cuenta de que no puede uno solamente pensar en términos indianistas. Tampoco somos indigenistas. El indigenismo fue una forma de paternalismo social en relación con los indios y el indianismo lo sustituyó como una falsa alternativa. Lo más interesante, no obstante, es que estas comunidades están planteando una alternativa en la que al dilema de Rosa Luxemburgo —reforma o revolución—, añaden otra posibilidad: la construcción de una alternativa pacífica, sin que se planteen la toma del poder del estado pero sí la defensa de sus territorios, las autonomías de sus gobiernos. Ellos mandan obedeciendo las reglas generales de los pueblos, reglas emancipatorias.

 

-¿La diferenciación izquierda-derecha es también un asunto, entonces, de moral?

Lo que pasa es que estas rebeliones, levantamientos, procesos emancipatorios, no siempre son llevados por personas conscientes de los procesos liberadores. Por eso, la responsabilidad de las avanzadas es importante: al hablar de la moral, no estamos hablando de lo que Benedetti llamó la “moralina”, sino de la fuerza que tienen los pueblos de hacer que una palabra corresponda a los actos. El tema de la dignidad es muy importante en el caso de los pueblos indios. Muchas de las soluciones que nosotros —los blanquitos— encontramos, consisten a veces en recurrir a nuestra cultura paternalista y al concepto de caridad, concepto que nos cuesta muy barato y que nos permite sentirnos muy bien con nosotros mismos. Pero dignidad y moral son conceptos de fuerza, fuerza colectiva y cooperativa.

La revolución empezó casi al tiempo de la conquista y fueron precisamente las comunidades indígenas quienes la iniciaron. Hay algo que ocurre en los grandes actos de la historia: la coincidencia entre la investigación científica más avanzada y la acción de quienes no están en la academia. Ahora, tenemos una posibilidad que surge tanto desde la teoría de las redes, como desde los indios: estamos pensando en redes de comunidades con posibilidades creativas, defensivas, productivas y educativas mucho mayores, en ocasiones, que las que tiene el estado. Asimismo, funcionan las redes de intelectuales y artistas. Por los medios de comunicación, muchos pueden tomar participación en una democracia auténtica. Y ese es un término que hay que recuperar, como el de “socialismo”, como el de “comunidad”.

-Al mismo tiempo que acompaña los procesos sociales desde sus centros originarios, Pablo González Casanova permanece en la academia. ¿Qué caracteriza la formación de cientistas sociales en el continente?

Hay algo central: el pensamiento crítico de Marx, por ejemplo, lo era porque él consideraba que su conocimiento era científico. Así vemos sus cuadernos de matemáticas… uno no se imagina que hayan sido escritos y publicados. Marx pensó que la verdadera ciencia tenía que partir de relaciones sociales que Hegel ya había descubierto entre el amo y el esclavo, y que él descubrió, aún más ocultas, entre el propietario de los medios de producción y el asalariado. Hizo un aporte extraordinario a la historia de la filosofía humana. No obstante, se necesitan también los discursos que animen a la gente para hacer las cosas, que convoquen: esos discursos son más bien para cambiar la historia. Y lo logran, pero hay que sentirlo, hay que comprometerse. Con citar los textos de Lenin, no lo estamos logrando. Hay que continuar un pensamiento crítico con sus ojos y los nuestros, con sus experiencias y las nuestras. Todas esas novedades de la historia, tenemos que verlas y estudiar también cómo es la ciencia social que practican las clases dominantes: la del distanciamiento. Todo eso tiene que comprenderlo la formación universitaria: los nuevos intelectuales tienen que conocer; pero tienen que convencer.

Siempre digo que soy un intelectual orgánico de la universidad. En América Latina, la universidad cumple un papel extraordinario. Fíjate que de la universidad salió, en gran medida, el 26 de Julio cubano. Y cuando Fidel va en estos días a la universidad, está recordando el nacimiento de toda la historia de la Cuba revolucionaria. Es a la universidad a lo que mejor puedo dedicar mi vida. Aunque mi vinculación fuerte con un movimiento concreto la tuve con Cuba, a nivel internacional; a nivel nacional, con los zapatistas. En los últimos tiempos no he ido a las comunidades pues están un poco retraídos, iré cuando nos convoquen; pero estoy completamente con ellos: esa es la verdadera izquierda en mi país.

-Este año, no sólo se conmemora el bicentenario de las luchas independentistas en América: también el centenario de la Revolución Mexicana. ¿Cómo se percibe desde México ese momento constitutivo?

México es puro resultado de sus procesos históricos, de lo que hizo y lo que no hizo. Este año, cumplimos el centenario de la Revolución con un gobierno extremadamente… conservador. Para hacerlo breve, la campaña por la conmemoración de la fecha se ha centrado en quitarles sus héroes al pueblo, en hacerlos parecer personas infelices y en mostrar al pueblo de entonces como una masa indefensa. En México, están rehaciendo la historia con una impunidad enorme… es más, la han deshecho. Por eso, es tan importante el rescate de la memoria de los pueblos y que los intelectuales trabajemos por dar también batalla en ese sentido".

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/2010/n499_11/499_16.html

Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 01-12-2010

 

2.  Las  formas colectivas de organización de las poblaciones en cada uno de los territorios

Ecuador

Soberanía comunitaria. Intag como ejemplo

Por Ernest Cañada (Alba Sud)

 

 "En América Latina existe una tensión en aumento entre la expansión de las actividades extractivas y agroexportadoras, apoyadas por gobiernos ideológicamente ubicados tanto a la derecha como a la izquierda, y la resistencia de algunas comunidades rurales ante la destrucción de su entorno y modos de vida que conlleva ese modelo de desarrollo. La reprimarización creciente de las economías latinoamericanas durante la última década, siguiendo el ascenso de los precios internacionales de algunas materias primas, y que han revalorizado determinados territorios rurales, ha contribuido a actualizar el debate sobre los límites de los modelos de desarrollo dominantes, sus contradicciones, así como las alternativas posibles en disputa.

La resistencia que llevaron a cabo durante años las comunidades rurales del Valle del Intag, en Ecuador, frente a los intentos de implantación de la minería a cielo abierto en el área y las propuestas impulsadas por sus habitantes organizados en una nutrida red de asociaciones en defensa de “otros modos de desarrollo”, nos sirve como ejemplo para abordar un debate clave para el futuro del mundo rural latinoamericano. Este es el tema que abordamos en el documental Mujeres de Intag, una producción de ALBA SUD encargada por Setem CV y realizada por Javier Calderón, Ríders Mejía y yo mismo.

Durante los últimos años, Ecuador ha potenciado la explotación minera por medio de la presencia creciente de empresas transnacionales, en especial de origen canadiense aunque no en exclusiva. De este modo se ha buscado reducir la dependencia de la renta petrolera impulsando la minería, aunque sin salir de la lógica extractivista. Igualmente, y como parte de un mismo modo de inserción en el mercado internacional, basado en la venta de productos primarios con escaso valor agregado, ha aumentado la producción de flores y bananas destinadas a la exportación, por medio de sistemas de producción intensivos que han dado lugar a lo que se conoce como “maquila agrícola”. Los posibles impactos negativos de la expansión de las actividades extractivas y/o agroexportadoras queda supeditado, según los defensores de este modelo, por las posibilidades de incrementar recursos económicos de que dispone el Estado para llevar a cabo políticas redistributivas y mejorar las prestaciones sociales a los sectores más desfavorecidos.

Sin embargo, esta visión adolece de múltiples contradicciones y sus supuestos beneficios difícilmente compensan los problemas que genera, tanto para las poblaciones directamente afectadas como al propio país, que se mantiene prisionero de la “maldición de la abundancia”, descrita de forma precisa por Alberto Acosta.

La amenaza de la explotación minera a cielo abierto de la zona del valle del Intag a partir del año 2004 provocó la resistencia de parte de la población local. Su lucha logró paralizar los planes previstos. Pero lo que convierte a Intag en un ejemplo privilegiado para este debate no sólo es sólo su capacidad de oponerse exitosamente a la minería, sino también el haber formulado de forma práctica un modo de desarrollo alternativo, capaz de generar mayor bienestar a los habitantes de la zona sin, a un mismo tiempo, desentenderse de las necesidades del resto del país. Esta propuesta se articula en base a la intersección entre distintas actividades: agricultura familiar campesina orientada a solventar en primera instancia las necesidades alimentarias locales y basada de forma prioritaria en el cultivo orgánico; transformación y agregación de valor a la producción local en las mismas comunidades; establecimiento de canales comerciales tanto locales como nacionales e internacionales (con el apoyo de redes de comercio justo). Recientemente a estos esfuerzos se agrega el plan de producción de energía hidroeléctrica en base a micro centrales diseñadas con la participación comunitaria aprovechando el abundante caudal y saltos de agua en la zona. Todas estas prácticas productivas se llevan a cabo con una voluntad explícita de respeto y protección del medio ambiente.

Cada una de estas actividades tiene sus particularidades y limitaciones. Sin embargo, su fuerza reside en la diversificación y complementariedad entre ellas, y sobre todo, en la capacidad de control de la gente del lugar sobre las mismas. Lo comunitario tiene formas de expresión y materialización muy distintas en América Latina. Más importante que insistir en encontrar las características y condiciones específicas para definir “comunidad” de un modo absoluto, es necesario valorar y entender su diversidad, centrándonos en la potencialidad de las formas de organización colectiva de la población que habita en un determinado territorio para defender sus intereses.

Las protagonistas de Mujeres de Intag, expresan con firmeza un sentir general en muchas comunidades de la zona. Marcia Ramírez, miembro de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Chaguayacualto, en el Valle del Intag, responde ante la conocida acusación que hizo el presidente Rafael Correa: “ Nosotros no somos ecologistas infantiles, si no que somos personas que nacimos aquí, que crecimos aquí y nosotros queremos defender nuestro territorio. Nosotros queremos disfrutar de esta paz, de esta libertad que tenemos. Que a lo mejor no estamos los bolsillos llenos de dinero, eso es cierto, pero tampoco somos pobres, porque al menos aquí en Intag nadie se muere de hambre, todos tenemos qué comer. Claro que nosotros no estamos en contra del desarrollo, creo que hay diferentes formas de desarrollar.” En el mismo sentido ahonda Silvia Ruiz, socia de la Cooperativa El Rosal: “las empresas mineras no es desarrollo. Lo que nosotros estamos ofreciendo hoy como grupos organizados, a eso le llamamos nosotros desarrollo. Porque es un trabajo limpio, digno, sin contaminación a nadie. Y es una alternativa sana.”

La clave de este “otro desarrollo” tiene que ver con la capacidad para decidir cómo organizarse socialmente, de tomar el control sobre el tiempo y las formas de hacer. Marcia Ruiz lo explica de este modo: “disfrutamos de trabajar y de ser libres. Uno es libre porque en el momento que uno quiere salir a la ciudad, en momentos que hay problemas familiares, que alguien esté enfermo, uno puede estar junto con ellos. Dejar de trabajar uno o dos días para nosotros no es complicado, como los que están sujetos y trabajan en trabajos, diría yo, de empleados, que ahí si le dan permiso un día, no le dan dos días. Entonces yo creo que ellos son personas que están sujetos a algo. Más bien nosotros somos libres en nuestro trabajo.” Silvia Ruiz es concluyente: “todo empleado es explotado (…), y eso es lo que nosotros queremos cambiar”. Los debates sobre desarrollo rural necesitan imprescindiblemente incorporar esta dimensión, que no se limita a mera participación social, si no al ejercicio efectivo de control social, colectivo, de carácter comunitario.

En el fondo de la discusión, la resistencia comunitaria en Intag ilustra otro modo radicalmente distinto de entender el desarrollo, en lo que algunas voces han calificado como ”post-desarrollo”. Intag no puede verse como modelo terminado, si no como el esfuerzo de sus poblaciones por afirmar control social. La base de sus propuestas tiene que ver en última instancia con la “soberanía comunitaria”, es decir con la capacidad de mantener y/o recuperar control colectivo de la gente que vive en un determinado lugar sobre los recursos, territorios, actividades económicas y las relaciones laborales y sociales.

El documental que da pie a la presente reflexión puede verse aquí: http://albasud.org/video.php?id=17&section=4
http://www.albasud.org/noticia/136/soberania-comunitaria-intag-como-ejemplo

Fuente: http://www.rebelion.org / Ecología social/ 08-12-2010