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Otro País-Mundo
Diciembre 2009 |
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Otro país-mundo
requiere
«La reforma agraria integral»
La requiere para desmonopolizar y nacionalizar tanto la economía como el territorio de Argentina porque supone otro régimen de propiedad u otro sistema de relaciones sociales mirando hacia el «buen vivir» de todos los de abajo del país-mundo.
“¿Vivir mejor o «el buen vivir»?"
Leonardo Boff ( Kaos en la Red) contesta definiendo que es "una ética de lo suficiente para toda la comunidad” y explicando que:
“Según la ideología dominante, todo el mundo quiere vivir mejor y disfrutar de una mejor calidad de vida. De modo general asocia esta calidad de vida al Producto Interior Bruto de cada país. El PIB representa todas las riquezas materiales que produce un país. Entonces, de acuerdo con este criterio, los países mejor situados son Estados Unidos, seguido de Japón, Alemania, Suecia y otros. El PIB es una medida inventada por el capitalismo para estimular la producción creciente de bienes materiales de consumo.
En los últimos años, a la vista del crecimiento de la pobreza y de la urbanización favelizada del mundo y hasta por un sentido de decencia, la ONU introdujo la categoría IDH, el «Índice de Desarrollo Humano». En él se incluyen valores intangibles como salud, educación, igualdad social, cuidado de la naturaleza, equidad de género y otros. Ha enriquecido el sentido de «calidad de vida», que era entendido de forma muy materialista: goza de una buena calidad de vida quien consume más y mejor. Según el IDH, la pequeña Cuba se presenta mejor situada que Estados Unidos aunque con un PIB comparativamente ínfimo.
Por delante de todos los países está Bután, encajonado entre la China y la India, a los pies del Himalaya, muy pobre materialmente, pero que estableció oficialmente el «Índice de Felicidad Interna Bruta». Ésta no se mide por criterios cuantitativos, sino cualitativos, como buen gobierno de las autoridades, distribución equitativa de los excedentes de la agricultura de subsistencia, de la extracción vegetal y de la venta de energía a la India, buena salud y educación y, especialmente, buen nivel de cooperación de todos para garantizar la paz social.
En las tradiciones indígenas de Abya Yala, nombre para nuestro continente indoamericano, en vez de «vivir mejor» se habla de «el buen vivir». Esta categoría entró en las constituciones de Bolivia y Ecuador como el objetivo social a ser perseguido por el Estado y por toda la sociedad.
El «vivir mejor» supone una ética del progreso ilimitado y nos incita a una competición con los otros para crear más y más condiciones para «vivir mejor». Sin embargo, para que algunos puedan «vivir mejor» millones y millones tienen y han tenido que «vivir mal». Es la contradicción capitalista.
El «buen vivir» -por el contrario- apunta a una ética de lo suficiente para toda la comunidad, y no solamente para el individuo. El «buen vivir» supone una visión holística e integradora del ser humano,
inmerso en la gran comunidad terrenal, que incluye además de al ser humano, al aire, el agua, los suelos, las montañas, los árboles y los animales; es estar en profunda comunión con la Pachamama (Tierra), con las energías del Universo, y con Dios.
La preocupación central no es acumular. Además, la Madre Tierra nos proporciona todo lo que necesitamos. Con nuestro trabajo suplimos lo que ella por las excesivas agresiones no nos puede dar, o le ayudamos a producir lo suficiente y decente para todos, también para los animales y las plantas. ▪El «buen vivir» es estar en permanente armonía con todo, celebrando los ritos sagrados que continuamente renuevan la conexión cósmica y con Dios.
▪El «buen vivir» nos convida a no consumir más de lo que el ecosistema puede soportar, a evitar la producción de residuos que no podemos absorber con seguridad y nos incita a reutilizar y reciclar todo lo que hemos usado. Será un consumo reciclable y frugal. Entonces no habrá escasez.
En esta época de búsqueda de nuevos caminos para la humanidad, la idea del «buen vivir» tiene mucho que enseñarnos". http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=321
Fuente: www.kaosenlared.net/noticia/vivir-mejor-o-el-buen-vivir / 5-4-2009
El poder para concretarlo reside en la unidad de voluntad emancipatoria de la diversidad popular que será posible si los de abajo asumimos los desafíos de:
A) Deconstruir nuestra cultura discriminatoria
Es la manera de comenzar a liberarnos del capitalismo e imperialismo que planifica su progreso como acumulación de riquezas y poder de oligopolios transnacionales y sus socios locales. Es examinar que:
2. La pauperización de la vida y el trabajo de una creciente mayoría humana es propio del desarrollo capitalista
"Un discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud, o erradicarla, está de moda hoy en día.
Es un discurso de la caridad, al estilo del siglo XIX que no busca entender los mecanismos sociales y económicos que generan la pobreza, aunque los medios científicos y tecnológicos para erradicarla ya estén disponibles".
Samir Amin (Correspondencia de Prensa), en "Pobreza mundial, pauperización y acumulación de capital", nos explica:
El capitalismo y la nueva cuestión agraria
Todas las sociedades antes de los tiempos modernos (capitalista) fueron
sociedades campesinas. Su producción estaba regulada por varios sistemas y
lógicas específicas pero no aquéllas que rigen el capitalismo en una sociedad de
mercado, como la maximización del retorno sobre el capital.
La moderna agricultura capitalista -abarcando tanto las haciendas familiares en
gran escala como las corporaciones de los agronegocios, igualmente ricas- está
ahora empeñada en un ataque masivo a la producción campesina del Tercer Mundo.
La señal verde para esto fue dada en la sesión de noviembre de 2001 de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar. Hay muchas víctimas de
este ataque, y la mayor parte son campesinos del Tercer Mundo, que aún
constituyen más de la mitad de la humanidad.
La agricultura capitalista gobernada por el principio de retorno sobre el
capital, que se localiza casi exclusivamente en América del Norte, Europa,
Australia y en el Cono Sur de América Latina, emplea sólo unas pocas decenas de
millones de agricultores que ya no son campesinos. Debido al grado de
mecanización y las extensas dimensiones de las haciendas administradas por un
propietario, su productividad generalmente varía entre 1 y 2 millones de
kilogramos de cereales por agricultor.
En agudo contraste, tres mil millones de agricultores están dedicados a la
agricultura campesina. Sus tierras pueden ser agrupadas en dos sectores
distintos, con escalas de producción, características económicas y sociales, y
niveles de eficiencia muy diferentes. Un sector, capaz de beneficiar la
revolución verde, obtuvo fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y algún
grado de mecanización. La productividad de estos campesinos varía entre 10 y 50
mil kilogramos de cereales por año. Con todo, se estima que la productividad
anual de los campesinos excluidos de las nuevas tecnologías esté alrededor de
1.000 kilogramos por agricultor.
El radio de productividad entre el más avanzado segmento capitalista de la
agricultura mundial es el más pobre, que estaba en torno de 10 a 1 antes de
1940, está ahora cerca de 2000 a uno, esto significa que la productividad
progresó mucho más desigualmente en el área de la agricultura y de la producción
alimenticia que en cualquiera de las otras áreas. Esta evolución condujo
simultáneamente a la reducción de los precios relativos a los productos
alimenticios (en relación con los productos industriales y de servicios) a un
quinto de lo que era hace cincuenta años atrás.
La nueva cuestión agraria
resulta de este desarrollo desigual.
La modernización siempre combinó dimensiones constructivas, especialmente la acumulación del capital y el aumento de la productividad, con aspectos destructivos: reducción del trabajo al estado de una mercadería vendida en el mercado, muchas veces destruyendo la base ecológica natural para la reproducción de la vida y de la producción, y polarizando la distribución de la riqueza a un nivel global. La modernización siempre integró simultáneamente a algunos, pues los mercados en expansión crean empleos, y excluye a otros, que no fueron integrados en la nueva fuerza de trabajo después de haber perdido sus posiciones en los sistemas anteriores. En su fase de ascenso, la expansión capitalista global integró a muchos junto con los procesos de exclusión. Pero ahora, en las sociedades campesinas del Tercer Mundo, se excluye un número masivo de personas y se incluyen relativamente pocas. La cuestión que se plantea aquí, precisamente, es que si esta tendencia continuará en operar con relación a los tres mil millones de seres humanos que aún producen y viven en sociedades campesinas en Asia, África y América Latina. (...)
La modernización a través de la liberación del mercado capitalista, sugerido por
la OMC y por los que la apoyan, encuadra lado a lado, sin siquiera efectuar la
necesaria unificación, los dos componentes: la producción alimenticia a una
escala global a través de modernos agricultores competitivos basados sobre todo
en el Norte y en el futuro posiblemente también en algunos bolsones del Sur, y
la marginalización, exclusión y el avance del empobrecimiento de la mayoría de
los tres mil millones de campesinos del actual Tercer Mundo y, finalmente, su
aislamiento en alguna especie de reservas. Combina por lo tanto, un discurso
pro-modernización y dominado por la eficiencia con un conjunto de políticas
ecológicas-culturales de contención que permitan a las víctimas sobrevivir en un
estado de empobrecimiento material (incluyendo el aspecto ecológico) Estos dos
componentes pueden, por lo tanto, complementarse una a otra, al contrario de
entrar en conflicto.
¿Podremos imaginarnos otras alternativas, y discutirlas ampliamente?
¿Alternativas en las cuales la agricultura campesina sea mantenida durante el
futuro del siglo XXI, pero que simultáneamente entre en un proceso de
continuo progreso tecnológico y social? Por este camino los cambios podrían
verificarse en una tasa que permitiría una progresiva transferencia de los
campesinos a los empleos no rurales y no agrícolas. Tal conjunto estratégico de
objetivos envuelve complejas políticas alimenticias del campesinado nacional,
regional y locales.
A nivel nacional implica macropolíticas que protegen la producción alimenticia
del campesinado de la competencia desigual de los agricultores modernizados y de
las corporaciones de los agronegocios locales e internacionales. Esto ayudará a
garantizar precios internos de los alimentos aceptables, separados de los
precios de los mercados internacionales, los cuales además de eso son
sustentados por los subsidios agrícolas del Norte rico.
Tales objetivos políticos también cuestionan los modelos de desarrollo
industrial y urbano, los cuales deberían estar menos basados en prioridades
orientadas a la exportación (por ejemplo: manteniendo salarios, bajos, lo que
implica precios bajos para los alimentos) y más dirigidos a la expansión del
mercado interno socialmente equilibrado.
Esto envuelve, en simultáneo, un modelo global de políticas con el fin de
asegurar la seguridad alimenticia nacional: una condición indispensable para que
un país pueda ser miembro activo de la comunidad global, disfrutando el
indispensable margen de autonomía y capacidad de negociación.
Los niveles regional y global implican acuerdos internacionales y políticos que
se alejen de los principios doctrinarios liberales que rigen la OMC,
sustituyéndolos por soluciones imaginativas y específicas para diferentes áreas,
teniendo en consideración las cuestiones específicas, las condiciones históricas
y sociales concretas.
La nueva cuestión laboral
La población urbana del planeta actualmente representa cerca de la mitad de la
humanidad, por lo menos tres mil millones de individuos, con campesinos formando
un porcentaje estadísticamente no insignificante de la otra mitad. Los datos
acerca de esta población nos permiten distinguir entre aquello que podemos
denominar clases medias y clases populares.
En la etapa contemporánea de la evolución capitalista:
Las clases dominantes -propietarios formales de los principales medios de producción y administradores superiores asociados a su desempeño- representan sólo la minúscula fracción de la población global aunque la tajada que retiran del rendimiento disponible de sus sociedades sea significativa.
Las clases medias en el antiguo sentido de la expresión: rentados no asalariados, propietarios de pequeñas empresas y administradores medios, los cuales están necesariamente en decadencia.
La gran masa de trabajadores en los segmentos de producción modernos está
constituida de asalariados que ahora representan más de cuatro quintos de la
población urbana de los centros desarrollados.
Esta masa está dividida en por lo menos dos categorías, cuya
frontera es visible no sólo para el observador externo sino que está
realmente viva en la conciencia de los individuos afectados.
Están aquellos que pueden ser etiquetados como clases populares estabilizadas,
en el sentido de que están realmente seguros en sus empleos, gracias entre otras
cosas, a las calificaciones profesionales que les darán poder de negociación
junto a los empleadores y por lo tanto, están frecuentemente organizados, por lo
menos en algunos países, en sindicatos poderosos. En todos los casos, esta masa
trae consigo un peso político que refuerza su capacidad de negociación.
Otros constituyen las clases populares precarias que incluyen trabajadores
debilitados por su baja capacidad de negociación (como resultado de sus bajos
niveles de calificación, su status como no ciudadanos, o su raza, o su género)
ya sea como no asalariados (aquellos formalmente desempleados y los pobres con
empleos en el sector informal). Podemos etiquetar esta segunda categoría de las
clases populares como "precarios",
al contrario de "no integrados"
o "marginados", porque estos trabajadores están perfectamente integrados
en la lógica que comanda la acumulación del capital.
De la información disponible para los países desarrollados y ciertos países del
sur (de los cuales extrapolamos datos) obtenemos las proporciones relativas que
cada una de las categorías antes definidas representa en la población urbana del
planeta. Aunque los centros representan sólo el 18 % de la población del
planeta, una vez que su población es urbana en un 90%, ellos constituyen el
hogar de un tercio de la población urbana mundial.
Las clases populares representan tres cuartos de la población urbana mundial, la
subcategoría de los precarios representa dos tercios de las clases populares a
una escala mundial.
Cerca del 40% de las clases populares en los países
centrales del 80% en los de las periferias, están en la subcategoría de
precarios. En otras palabras, las clases populares precarias representan la
mitad (por lo menos) de la población urbana mundial, lo cual es mucho más que
esto en las periferias.
Una mirada a la composición de las clases populares urbanas hace medio siglo,
luego de la Segunda Guerra Mundial, muestra que las proporciones que
caracterizaban a las clases populares era muy diferentes de aquellas que
vinieron a ser.
En aquella época, la parte del Tercer Mundo no excedía la mitad de la población
urbana global (alrededor de mil millones de individuos)
contra los dos tercios
de hoy. Megaciudades como aquéllas que hoy conocemos en prácticamente todos los
países del Sur aún no existían. Había sólo unas pocas grandes ciudades,
particularmente en la China, en la India y en América Latina.
En los centros, las clases populares se beneficiaron, durante el período de
post-guerra, de una situación excepcional basada en los compromisos históricos
impuestos al capital por las clases trabajadoras. Este compromiso permitió la
estabilización de la mayoría de los trabajadores en los moldes de una
organización del trabajo conocida como el sistema de la fábrica "fordista".
En las periferias, la proporción de los precarios -que era, como siempre, mayor
de la de los centros- no excedía a la mitad de las clases populares urbanas
(contra más del 70% hoy) La otra mitad aún consistía, en parte, de asalariados
estabilizados en los moldes de la nueva economía colonial y de la sociedad
modernizada y en parte en los antiguos moldes de las industrias artesanales.
La principal transformación social que caracteriza a la segunda mitad del siglo XX puede ser resumida en una única estadística: la proporción de las clases populares precarias asciende de menos de un cuarto para más de la mitad de la población urbana global, y este fenómeno de pauperización reapareció en una escala significativa en los propios centros desarrollados. Esta población urbana desestabilizada aumentó en medio siglo de 250 millones para más de 1.500 millones de individuos, registrando una tasa de crecimiento que supera aquella que caracteriza la expansión económica, el crecimiento de la población o el propio proceso de urbanización.
Pauperización
No hay palabra mejor para designar la tendencia evolutiva de la segunda mitad
del Siglo XX. El hecho, en sí mismo, es reafirmado en el nuevo lenguaje
dominante: la "reducción de la pobreza" se tornó en un tema recurrente
entre los objetivos que las políticas gubernamentales dicen ejecutar. Pero la
pobreza en cuestión es presentada sólo como un hecho medido empíricamente, tanto
de forma a través de la distribución del rendimiento (líneas de pobreza) o de
forma un poco menos grosera a través de índices compuestos (tales como los
índices de desarrollo humano propuestos por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo), sin ni siquiera levantar la cuestión de las lógicas y de
los mecanismos que generan esta pobreza.
Nuestra presentación de estos mismos hechos va más allá porque nos permite,
precisamente, comenzar a explicar el fenómeno y su evolución. Estratos medios,
estratos populares estabilizados y estratos populares precarios están todos
integrados dentro del mismo sistema de producción social, pero ellos cumplen
diferentes funciones en el mismo. Algunos, en realidad, están excluidos de los
beneficios de la prosperidad. Los excluidos son también una parte del sistema y
no están marginados porque están integrados -funcionalmente- dentro
del sistema.
La pauperización:
Es un fenómeno moderno no, enteramente, reducible a la
falta de rendimiento suficiente para sobrevivir. Es realmente la modernización
de la pobreza y tiene efectos devastadores en todas las dimensiones de la vida
social. Los inmigrantes de las zonas rurales relativamente bien integrados
dentro de las clases populares estabilizadas durante la edad de oro (1945-1975)
tendían a tornarse trabajadores fabriles. Ahora, aquellos que llegan
recientemente y sus hijos están situados en las márgenes de los sistemas
productivos, creando condiciones favorables para la sustitución de solidaridades
de comunidad por conciencia de clase. En cuanto a eso, las mujeres son aún más
víctimas por la precariedad económica que los hombres, resultando en el
deterioro de sus condiciones materiales y sociales. Y si los movimientos
feministas, sin duda, consiguieron avances importantes en el ámbito de las ideas
y del comportamiento, los beneficiarios de estas ganancias son casi
exclusivamente mujeres de las clases medias, ciertamente no aquellas de las
pauperizadas clases populares. En cuanto a la democracia, su credibilidad -y por
lo tanto su legitimidad- es solapada por su incapacidad para reducir la
degradación de las condiciones de una fracción cada vez mayor de las clases
populares.
Es un fenómeno inseparable de la polarización a una escala
mundial – un resultado inherente a la expansión realmente existente, que por
esta razón debemos llamar imperialista por naturaleza.
La pauperización en las clases populares urbanas está estrechamente ligada a los
desarrollos que victimizan a las sociedades campesinas del Tercer Mundo. La
sumisión de estas sociedades a las exigencias de la expansión del mercado
capitalista sustenta nuevas formas de polarización social que
excluyen una
proporción cada vez mayor de agricultores del acceso a la utilización de la
tierra. Estos campesinos que quedaron empobrecidos o sin tierra alimentan -aún
más que el crecimiento poblacional- la inmigración para los barrios de lata. A
pesar de eso, todos éstos fenómenos están destinados a empeorar en cuanto los
dogmas liberales no fuesen desafiados, y ninguna política correctiva dentro de
esta estructura liberal pueda controlar su difusión.
Pone en cuestión tanto la teoría económica como las estrategias de las luchas sociales. La vulgar teoría económica convencional evita las cuestiones reales que son colocadas por la expansión del capitalismo.
Esto sucede porque ella sustituye un análisis del capitalismo realmente existente por una teoría de un capitalismo imaginario, concebido como una extensión simple y continua de las relaciones de cambio (del mercado), a pesar de que el sistema funcione y se reproduzca en la base de la producción capitalista y de las relaciones de cambio (no simplemente relaciones de mercado). Esta sustitución está fácilmente emparentada con una relación a priori, que no está confirmada ni por la historia, ni por los argumentos racionales, de que el mercado es autorregulador y produce un éxito social. De esta manera, la pobreza sólo puede ser explicada por causas que se decretan ser externas a la lógica económica, tal como el crecimiento poblacional o los errores políticos. La relación de la pobreza con el propio proceso de acumulación es separada por la teoría económica convencional. El resultante virus liberal, que contamina el pensamiento social contemporáneo y aniquila la capacidad de entender el mundo, para no hablar de transformarlo, penetró profundamente a varias izquierdas constituidas desde la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos actualmente comprometidos en luchas sociales por "otro mundo" y una globalización alternativa, sólo serán capaces de producir avances sociales significativos, si se liberan de este virus, con el fin de construir un debate teórico auténtico. En cuanto no se liberen de este virus, los movimientos sociales, aunque sean los más bien intencionados, permanecerán presos en los grilletes del pensamiento convencional y, por lo tanto, prisioneros de propuestas correctivas ineficaces, que son alimentadas por la retórica referente a la "reducción de la pobreza".
El análisis aquí esbozado debería contribuir a la apertura de este debate. Esto, porque restablece la pertinencia de la vinculación entre acumulación del capital por un lado, y el fenómeno de la pauperización social por el otro. Ciento y cincuenta años atrás, Marx inició un análisis de los mecanismos que están detrás de esta vinculación la cual, a duras penas, fue perseguida desde entonces y de ninguna manera a escala global".
(*) Samir Amin es Director del Foro del Tercer Mundo, en Dakar, Senegal.
Activo participante del Foro Social Mundial. Sus libros recientes incluyen Specters of Capitalism: A Critique of Current Intellectual Fashions (Monthly
Review, 1998), y Obsolescent Capitalism: Contemporary Politics and Global
Disorder, a publicar por la Editorial Zed Books.
Traducción: Ernesto Herrera
Fuente: www.rebelion.org /Opinión:: La izquierda a debate/ 26-10-03
2. La gobernabilidad es construida manteniendo a los empobrecidos en apartheid y criminalizando la protesta social
El editorial de la revista Sudestada (Año9 - Nº 85 - diciembre 2009) nos sitúa en:
"Darío, entonces, ahora
Tanto tiempo ha pasado, tanto vértigo apurando los días y las variables se parecen tanto. Resulta increíble pensarlo: allá por 2001, cuando Sudestada aún era un proyecto, los movimientos de trabajadores desocupados ganaban la calle, multiplicaban debates, irrumpían en la escena política, incomodaban al poder con sus reclamos básicos. Hoy, la dinámica del modelo parece repetirse trágicamente: la gestión del gobierno difunde como un éxito nuevos planes sociales que persiguen , como objetivo de máxima, mitigar con asistencialismo a un país con la mitad de su población bajo el índice de pobreza. El plan de mínima es más efectivo: aceitar el aparato clientelar con más combustible estatal y mantener a la mano de obra punteril ocupada y activa en los barrios con vistas a futuros compromisos. De trabajo genuino, ni noticias. La fórmula se parece demasiado a la de principios de década, la que acentuó la exclusión y el desempleo: más asistencialismo, menos fuentes de trabajo.
La diferencia es posible hallarla a la hora de analizar el papel de la gestión con el llamado "piqueterismo": la operación consistió en utilizar los planes y subsidios como alfiles para fragmentar primero y cooptar después. De ese modo, el "clima social" caía en una conveniente meseta mientras algunos optaban por sumarse a proyectos ajenos como administradores de la miseria, compitiendo y , en algunos casos, reemplazando en sus funciones a los punteros, muchos con sus mismos métodos y objetivos. Otros, sacando provecho de su capacidad de gestión, manipularon con oportunismo su mínima porción de poder para ofrecerse como "columnas populares" de emprendimientos varios, algunos, con fines electorales y a la cola de figurones con cierta intención de voto.
Continuemos con las similitudes: otra vez, como en 2002 -cuando adjudicaron la muerte de dos compañeros a supuestas "disputas internas entre grupos"-, la prensa se afianza en su papel de "demonizador" de la protesta social y enemigo acérrimo del derecho de huelga. El mensaje, ahora, se combina con altas dosis de noticias vinculadas al delito para generar en el receptor la famosa sensación de "caos". ¿Y la policía? ¿Ha variado en algo su trabajo como brazo ejecutor de los poderosos? ¿No fueron los mismos que asesinaron a Maxi y a Darío los que hace poco reprimieron a los trabajadores de Kraft, los que se ocupan del "trabajo sucio" con Julio López y Luciano Arruga, los que hostigan a los vecinos en los barrios y avanzan a sangre y fuego en cada toma con blindada impunidad?
En este contexto, a nadie sorprende que los responsables políticos de los crímenes en la estación Avellaneda sigan hoy en sus cómodos despachos de funcionarios o como francotiradores políticos desde una supuesta "oposición" ".
Nos plantea: "¿Quiénes mantuvieron vivos los principios de aquellos años pasados de lucha y resistencia? No hay dudas: los grupos que contaban entonces con un trabajo de base serio, con un proyecto político alternativo (al menos, en ciernes), los que exigieron algo más que migajas del Estado y reclamaron, desde siempre, trabajo genuino para todos. Hoy esos grupos persisten en su lucha cotidiana, por el mismo sendero que transitaron Darío y Maxi.
Entonces, ahora, muchas cosas no parecen haber cambiado demasiado. El ejemplo de Darío y Maxi exige repetir viejas certezas, con mayores urgencias, como enormes desafíos:
la necesidad de trabajo genuino,
la búsqueda de unidad entre los trabajadores ocupados y desocupados para organizar y amplificar la pelea,
la decisión de concebir desde la base un proyecto político real de los trabajadores, independientemente de los aparatos, los oportunistas y los burócratas; que involucre a los jóvenes; que no se olvide nunca del trabajo de Darío en el barrio; que persista en sembrar la memoria de uno de los nuestros hasta que entonces, ahora, germine por fin el país que él mismo soñó algún tiempo atrás". Fuente: revista Sudestada (Año9 - Nº 85 - diciembre 2009) / www.revistasudestada.com.ar
B) Analizar contenidos y sentidos concretos de la recolonización
1. El desprecio por nosotros -los de abajo- y el despojo de todos nuestros derechos
“A Repsol no le interesa que nosotros estemos, acá es como si no existiésemos”
"Plaza Huincul y Cutral Có constituyen la comarca petrolera neuquina por excelencia, en esas tierras se inició y desde allí creció esta industria que dinamiza la economía provincial. En 1918 se perforó el primero pozo y cuatro años más tarde Nación puso un área bajo control de la recién creada Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), donde se erigirían sus campamentos, piedra fundamental de las futuras ciudades. En esa porción de desierto del Territorio Nacional del Neuquén primero nació Cutral Co, en 1933, y en 1967 -cuando la etapa territoriana empezaba a ser historia-, llegó Plaza.
Si bien la centralidad del petróleo en el origen de la comarca se mantiene hasta la actualidad, tibiamente la industria empieza a ser interpelada por los pobladores. El debate surge a raíz de una serie de impactos derivados de la instalación, en 2001, de una planta para la producción de metanol de la compañía Repsol-YPF en Plaza Huincul. La detección de hidrocarburos en un área recreativa aledaña a la planta agitó las aguas en marzo último, llevando el tema tanto a la prensa local como al seno del gobierno municipal. La concejala Edith Hernández, del bloque El Frente y la Participación Neuquina, impulsó medidas para que se verifiquen los impactos y se los remedie. En diálogo con el OPS habló de los caminos recorridos como edil y madre de un chico afectado por la contaminación.
-¿Cómo comenzó este periplo?
En septiembre de 2008, propuse desde el bloque un proyecto para que se revisen
los controles [ambientales] en relación a las empresas multinacionales que
tenemos en esta localidad, especialmente Repsol-YPF y su planta de metanol. Esta
planta no está alejada de la localidad sino que se encuentra pegada a los
barrios y todo lo que podría llegar a emanar nos afecta a las dos localidades en
su conjunto.
El proyecto consistía en preguntar si las empresas estaban respetando las normativas que tienen que cumplir. Tuve mucha oposición, mis pares consideraban que si sacábamos esto iba en perjuicio de los trabajadores de la planta; pero con el acompañamiento de buena parte de la ciudadanía logré sacar esta propuesta. El proyecto se aprobó por unanimidad y a fin de año nos convocó la empresa a una reunión. Rodeado de un montón de técnicos el gerente de la compañía nos dijo que bajo ningún punto de vista ellos incumplían alguna norma, que se respetaban todas; que la planta de metanol estaba muy bien controlada; que lo que emanaba de la planta era similar al vapor que sale de una pava con agua… Nosotros no somos técnicos en la materia, pero sí vivimos acá y vemos la realidad que nos toca vivir.
En marzo de este año, prendemos la radio, y los periodistas estaban diciendo que habían cerrado el Parque de la Ciudad. El Parque está pegado a la planta de metanol y tiene una larga historia, porque es el único pulmón verde que tenemos. Ese predio está a cargo esta empresa y en la radio decían que lo estaban clausurando a raíz de derrames de hidrocarburos, que estaría contaminado. Imagínense nuestro asombro: el año anterior nos decían que no pasaba nada y ahora lo estaban cerrando. El intendente [Alberto Crespo] iba a salir a hablar del tema y nosotros no estábamos informados, nos estábamos enterando a partir de un medio de comunicación. Llamamos al intendente, tuvimos una reunión, y él nos confirmó que los derrames existían.
Como el año anterior no me había convencido la respuesta del gerente ni de la gente de la planta, ese verano había empezado a buscar consultoras que pudieran hacer un relevamiento, para ver realmente en qué situación estábamos. A raíz de este incidente le dije al resto de los concejales que desde el bloque íbamos a iniciar una investigación. Recibí el rechazo de todos, nos dijeron que no podía ser, que por qué no le decíamos a la Universidad [Nacional del Comahue], a otros sectores. Sólo una concejala [Mónica Suárez Durán, del Bloque Concertación] me acompañó en la iniciativa de solicitar la contratación de una consultora.
La persona que vino de la consultora se fue espantada, dijo que nosotros estábamos contaminados y no sabíamos el grado de contaminación que teníamos. Ellos, haciendo una simple observación, podían darse cuenta de que los índices eran muy altos. Recibimos la conclusión, la consultora decía que [la empresa] nos estaba mintiendo con respecto a la contaminación, que en realidad era muy seria, que el derrame estaba llegando a las napas freáticas y que teníamos que solicitarle inmediatamente una remediación, que la que estaban haciendo no era suficiente; que debía buscarnos otro pulmón verde. [La consultora] dio un montón de indicaciones que realmente hablaban de la gravedad de la situación.
Nosotros logramos una declaración donde solicitábamos al Ejecutivo varias acciones, entre ellas, que iniciara un recurso de amparo civil y colectivo. Le pedíamos que denunciara [esta situación] ante las autoridades competentes -como el Defensor del Pueblo de la Nación-, que presentara a la consultora como testigo, que se presentara como querellante; hasta el día de la fecha no tenemos ningún tipo de respuesta. Lo más grave es que el día que nosotros presentamos esta declaración el presidente del Concejo dijo que iba a llamar a todos los medios, no hubo ni un medio de comunicación; al otro día estaba el gerente de Repsol en los pasillos del Concejo… Me deja en libertad de acción para que piense cualquier cosa.
A partir de esto lo que hicimos fue darle la información a todo el mundo, entre ellos a [la diputada provincial por Libres del Sur] Paula Sánchez, que le pedí que nos ayude desde la Legislatura Provincial, en la Comisión de Medio Ambiente. También establecimos contacto con un periodista que venía de Neuquén, que se hizo eco de esto e inició toda una movida desde la radio; dijo que, aunque a determinadas personas no le gustara, se iba a hablar de contaminación y que nosotros estábamos realmente muy contaminados. Se generó una gran movida, se creó un banco de datos para que la gente diga la cantidad de afectados que hay a nivel oncológico. La gente está participando, pero va todo muy lento. La empresa, jactándose de la situación, amplió su estructura…
-¿Cuál es la relación entre Repsol y el Municipio?
Nos deja muchas dudas. La empresa colabora dando computadoras y demás, cuando en
realidad nosotros tenemos el combustible más caro, podríamos tener otro tipo de
beneficios pero no tenemos nada. Es algo que nos vino a perjudicar muchísimo,
sobre todo cuando hablamos del factor salud.
A ellos no les interesa que nosotros estemos acá, es como si no existiésemos. Si no tenemos grupos de personas que estén trabajando este tema, es muy difícil para nosotros. Por ejemplo, la gente de Medio Ambiente de la localidad [del Municipio] no está preparada para realizar este tipo de tareas, y no tomó cartas en el asunto como correspondía. Una ley provincial habla de la formación de comisiones de trabajo con gente de cada localidad y la Provincia. Acá no se hizo nada, las leyes están escritas, pero en la práctica no se logra que se cumplan
Antes del 21 de septiembre [de 2009] desde el bloque saqué un proyecto solicitando al Ejecutivo que cumpla con el poder de policía que tiene, de acuerdo a la Carta Orgánica municipal, y mantenga el Parque de la Ciudad cerrado. Nosotros no queríamos que el Parque se abriera para el Día del Estudiante, porque los rumores eran que los señores [Repsol y el municipio] iban a abrirlo. El único apoyo que recibí fue el de la otra concejala, los otros dijeron simplemente que no, que no tenía sentido volver a reiterar esto. Nosotras mantuvimos nuestra postura, exigiendo que se mantenga el cierre del Parque, no queríamos poner en riesgo la vida de los chicos.
Esta gente [Repsol y el municipio] nos mandó grupos de personas para que nos dijeran a la otra concejala y a mí, que por qué nosotras manteníamos esta postura de cerrar el Parque de la Ciudad, que el gerente de la empresa les había dicho que el lugar en el que ellos practicaban deportes no estaba contaminado, que estaba todo bien. Yo les dije que lo único que hacía era cumplir con mi función de representar a la gente, de hacer cumplir lo que dice la Carta Orgánica. “Nosotros no hemos contaminado, ustedes quéjense a las personas que han contaminado; nosotros simplemente cumplimos la función de velar por la salud de las personas. ¿Por qué tengo que creer en el gerente de la empresa? Que el año pasado nos llamó y nos dijo que estaba todo bien. ¿Por qué tenemos que volver a creer en él? Cuando el Parque de la Ciudad está contaminado, cuando hay un montón de sectores que están contaminados y él les está diciendo a ustedes que el sector de pelota paleta está en condiciones”.
A partir de los derrames en el Parque de la Ciudad, el Ejecutivo realizó una denuncia penal contra el gerente de la planta ante la justicia. ¿Qué ocurre? Si a esta denuncia no se le hace un seguimiento, si no hay un abogado que entienda del tema, pasa a ser una causa más, cuando estamos hablando de un delito muy grave. Entonces, en la declaración, nosotras solicitábamos que realmente presentara un amparo civil y colectivo. No lo hizo nunca.
-¿El amparo buscaba detener el funcionamiento de la
planta?
Sí, y que se remediara como se tenía que remediar. Nosotros hablamos con gente
de otras empresas y nos contaban que en Río Negro una empresa contaminó y la
Secretaría de Medio Ambiente la intimó a realizar una remediación que no
implicaba únicamente poner una bomba, chupar el hidrocarburo y sacarlo, sino que
los intimó a instalar una planta de tratamiento de suelo, sacar toda la tierra
afectada, poner tierra nueva y volver la tierra afectada al punto original. Acá
en Neuquén ocurrió de forma totalmente distinta, la Secretaría de Energía no
tomó cartas en el asunto, no le dio la importancia que merecía la situación.
-¿La Secretaría de Energía de la provincia en ningún momento tuvo una participación activa en el problema?
Simplemente mandó un informe, que es el mismo informe que nos mandó la empresa, que decía que tenían tanta cantidad de bombas, que estaban realizando tal tarea, etc. Es decir, lo mismo que mandó la empresa, mandó la Secretaría de Energía.
Nosotros acá tenemos un canal colector en el que se tiran un montón de residuos. Hace muy poco se hizo un relevamiento y los más afectados por la situación son las personas ubicadas en la zona de chacras, que está a un kilómetro de la planta. Ellos reciben todos los desechos y con esa agua riegan las plantas. Hay varias denuncias de gente que tenía vacas y otros animales, que se le fueron muriendo por la ingesta del agua. La gente de la zona ha hecho un análisis de las aguas y los estudios arrojaron presencia de hidrocarburos.
Antes que se hicieran los análisis fuimos a una zona que está ingresando a Plaza Huincul, que se llama “la Curva”, a ver lo que pasaba. Ahí hicimos también un pedido de informes al Ejecutivo para que mande a hacer análisis de ese canal colector, le adjuntamos fotos que sacamos en ese momento. Nunca respondió.
-¿Estas chacras proveen de productos agrícolas a Plaza
Huincul? ¿La población estaría consumiendo alimentos contaminados con
hidrocarburos?
Exactamente.
-¿Ustedes adjudican esta situación a la planta de
metanol de Repsol?
Hay muchas empresas, nosotros hablamos de la planta porque la tenemos acá, pero
alrededor tenemos varias empresas.
-Sería difícil establecer una responsabilidad única.
Claro.
-¿Qué resultados preliminares arroja el banco de datos
de enfermos oncológicos?
Todavía lo estamos realizando. A raíz de la publicidad que estamos dando al tema
con ayuda de una fundación ecológica de Neuquén y un programa de radio, el
intendente solicitó que se haga otro banco de datos para hacer un diagnóstico de
la cantidad de enfermos. Quizá esto sirva para algo.
Existe mucha gente que vive su situación en forma solitaria, a raíz del relevamiento nos encontramos con que hay gente que no ha tenido [ayuda] ni para [costear] el pasaje para hacerse los tratamientos oncológicos, nadie se ha hecho cargo de esa situación. Lo mínimo que estamos pidiendo es un lugar para que la gente se rehabilite, un centro de salud para atender los problemas oncológicos.
-Dentro de los organismos del Estado que tienen poder
de policía, mencionaste al Poder Ejecutivo local y a su Intendente…
El intendente de Plaza Huincul, Alberto Crespo, junto con el de Cutral Có [Ramón
Rioseco], tendría que haberse puesto a la cabeza de esto, y acá nos hemos
quedado un poco solos, acompañados únicamente por la gente que viene a vernos.
A nosotros nos pusieron muchas trabas para la contratación de la consultora, y esto es histórico, jamás un Concejo pidió algo así. Una vez contratados no podíamos pagarles porque el dinero no aparecía. Un día los trajimos [a la consultora que contratamos] para que se reuniera con la supuesta consultora que había contratado el Municipio, a raíz de la presión que ejercimos desde el Concejo. La consultora del Municipio nos estaba dando una información más grave que la que nosotros contratamos, porque ellos tenían una foto satelital de lo que era nuestra localidad antes de que viniera la planta y una de ahora. Se notaba a simple vista lo que había pasado.
Le preguntamos al Ejecutivo si había cumplido con lo que nosotros habíamos solicitado en la declaración, que nos remitiera copia de la información que la consultora del Municipio [había recabado]… Nunca recibimos nada, nunca supimos el nombre de esta supuesta consultora.
A la gente que vino por nuestra parte tuvimos que pagarle el pasaje de nuestro bolsillo, [el Municipio] no quiso pagarnos el pasaje. Tuvimos un montón de problemas que no ayudaron para nada, de eso se trata: de poner obstáculos, de ocultar información.
Nosotros estamos reclamando información constantemente, mi próximo proyecto va a ser solicitar la contratación de una consultora para que haga un monitoreo del aire y del agua, y vamos a seguir trabajando porque esto no se terminó.
-¿No se sabe efectivamente cuál es el estado del agua
de, por lo menos, Plaza Huincul?
No se sabe. Sí sabemos que hay un montón de afectados. Nosotros le hemos hecho
pedidos de informes a la empresa para que nos diga la situación que tenemos en
cuanto al aire y al agua. Tenemos que tener especial atención en cuanto a las
napas freáticas, porque tendría un impacto desastroso. La consultora nos contó
la cantidad de enfermedades que podemos llegar a tener a raíz de esta
contaminación: leucemia, problemas respiratorios… los que se puedan imaginar… y
que los más vulnerables son los niños.
En mi caso tengo a mi hijo afectado. Un día lo tuve que retirar de básquet porque se ahogaba, le faltaba el aire. Lo llevé a una pediatra y me dice: “Tiene los bronquios totalmente tapados, este chico hay que llevarlo a la neumonóloga inmediatamente”. Lo llevé a Neuquén, ya que acá no hay especialistas. La neumonóloga me dice que el chico estaba así porque nosotros le fumábamos encima y yo le dije que en casa nadie fumaba… La que nos está fumando al lado es la planta de metanol, porque larga permanentemente gases que no sabemos qué son.
Cuando le cuento esto la neumonóloga me dice: “Acá aparecen un montón de casos de tu localidad”. Me mandó a un alergista que trabaja mucho estas cuestiones del medioambiente, le contamos todo y se conectó con médicos de Buenos Aires para saber específicamente qué estudio había que hacer. Le hicieron un estudio de orina y detectaron que mi hijo tiene ácido fórmico, que es ácido de las hormigas, y que en este caso particular lo produjo la planta de metanol. Mi hijo no puede realizar más actividad física porque se cansa, se ahoga, y anda permanentemente con un aparato. Así que a mí nadie me lo contó y, así como mi hijo lo está viviendo, hay un montón de enfermos.
También sabemos que los loros barranqueros que pasaban en el 96′ por encima de casa, se fueron cuando llegó la planta de metanol. En lugar de los loros ahora están los jotes, que sobrevuelan la planta de metanol permanentemente. Depende de cómo está el viento sobrevuelan con mayor frecuencia. Las plantas se queman, el pasto no crece y a veces se sienten olores nauseabundos.
No es fácil, estamos luchando con un poder económico muy grande, y a pesar de las leyes que tenemos, en la práctica nada se cumple".
2. La polarización inherente al desarrollo capitalista, hoy expansión del imperialismo colectivo
Samir Amin, en "Geopolítica del imperialismo contemporáneo", nos aclara: "El análisis que propongo está inscrito en una visión histórica general de la expansión del capitalismo, la cual no voy a desarrollar por razones de espacio. En esta visión, el capitalismo ha sido siempre, desde sus orígenes, un sistema polarizante por naturaleza, es decir, imperialista.
Esta polarización – es decir, la construcción concomitante de centros dominantes y periferias dominadas y su reproducción más profunda en cada etapa – es propia del proceso de acumulación del capital operante a escala mundial, fundado sobre lo que yo he llamado “la ley del valor mundializada”.
En esta teoría de la expansión mundial del capitalismo, las transformaciones cualitativas de los sistemas de acumulación entre una fase y otra de su historia construyen las formas sucesivas de la polarización asimétrica centros / periferias, es decir, del imperialismo concreto. El sistema mundial contemporáneo seguirá siendo, en consecuencia, imperialista (polarizante) para cualquier futuro posible, en tanto la lógica fundamental de su despliegue siga estando dominada por las relaciones de producción capitalistas.
Esta teoría asocia entonces al imperialismo con proceso de acumulación del capital a escala mundial, hecho que yo considero como una sola realidad con diferentes dimensiones, de hecho indisociables. Ella se diferencia entonces de la versión vulgarizada de la teoría leninista del “imperialismo como fase superior del capitalismo” (como si las fases anteriores de la expansión mundializada del capitalismo no hubieran sido polarizantes) y de las teorías post modernistas contemporáneas que califican a la nueva mundialización como “post imperialista” .
Del conflicto permanente de los imperialismos al imperialismo colectivo
En su despliegue mundializado el imperialismo se conjugó siempre en plural, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta 1945. El conflicto entre los imperialismos, permanente y, a menudo, violento, ocupó, de esta manera, un lugar decisivo en la transformación del mundo a través la lucha de clases, según la cual se expresan las contradicciones fundamentales del capitalismo. Luchas sociales y conflictos entre imperialismos se articulaban estrechamente y esta articulación es la que ha comandado la historia del capitalismo realmente existente. Yo señalo en este sentido que el análisis propuesto se separa ampliamente del de la “sucesión de hegemonías”.
La segunda guerra mundial provocó una transformación mayor en lo concerniente a las formas del imperialismo: la sustitución de un imperialismo colectivo, asociando al conjunto de los centros del sistema mundial capitalista (para simplificar, la ”tríada”: Estados Unidos y su provincia exterior canadiense, Europa Occidental y central y Japón), a la multiplicidad de imperialismos en conflicto permanente. Esta nueva forma de la expansión imperialista pasó por diferentes fases en su desarrollo, pero está aún presente.
El rol hegemónico eventual de los Estados Unidos, del cual habrá que precisar sus bases y las formas de su articulación con el nuevo imperialismo colectivo, debe ser situado en esta perspectiva. Estas cuestiones subrayan problemas, que son precisamente las que yo desearía tratar en este epílogo. Los Estados Unidos obtuvieron un beneficio gigantesco con la segunda guerra mundial, la cual arruinó a sus principales combatientes – Europa, Unión Soviética, China y Japón. Ellos quedaron entonces en una posición que les permitía ejercer su hegemonía económica, ya que concentraban más de la mitad de la producción industrial del mundo de entonces y tenían la exclusividad de las nuevas tecnologías que dirigirían el desarrollo de la segunda mitad del siglo. Además, ellos tenían la exclusividad del arma nuclear – la nueva arma “absoluta”. Es por estas razones que yo no sitúo el corte que anuncia el fin de la guerra en Yalta, como se dice a menudo (en Yalta los Estados Unidos aún no tenían el arma) sino en Postdam (días después de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki).
En Postdam el tono americano cambió: la decisión de la “guerra fría” fue tomada por ellos. Esta doble ventaja absoluta resultó ser erosionada en un tiempo relativamente breve (dos décadas) por la doble recuperación, económica para Europa capitalista y Japón, militar para la Unión Soviética. Recordaremos entonces que este repliegue relativo de la potencia de los Estados Unidos alimentó a toda una época en que floreció el discurso sobre el “declive americano” e incluso crecieron hegemonías alternativas (Europa, Japón, y más tarde China … ). En este momento se sitúa el gaullismo. De Gaulle consideraba que el objetivo de los Estados Unidos después de 1945 había sido el control de todo el Viejo Mundo (“Eurasia”). Y que Washington había logrado hacer avanzar sus peones destruyendo a Europa – a la Europa verdadera, del Atlántico a los Urales, es decir, incluyendo a la “Rusia Soviética” como él decía – agitando el espectro de una “agresión” de Moscú en la cual él no creía. Sus análisis eran, según mi punto de vista, realistas y perfectos. Pero él era casi el único en decir esto. La contra estrategia que proponía frente al “atlantismo” promovido por Washington, estaba fundada en la reconciliación franco – alemana, sobre la base de la cual la construcción de una “Europa no americana” podría concebirse, con el cuidado de mantener a Gran Bretaña fuera del proyecto, ya que estaba tildada, a justo título, de ser el Caballo de Troya del atlantismo. Europa entonces podría abrirse hacia una reconciliación con Rusia (soviética). Reconciliar y aproximar a los tres grandes pueblos europeos – franceses, alemanes y rusos – pondría un término definitivo al proyecto americano de dominación del mundo. El conflicto interno del proyecto propio europeo puede entonces resumirse en la opción entre dos alternativas: la Europa atlántica, proyecto americano, o la Europa (integrando en esta perspectiva a Rusia) no atlántica. Pero este conflicto aún no está resuelto. Las evoluciones ulteriores – el fin del gaullismo, la admisión de Gran Bretaña en Europa, al crecimiento del Este, el derrumbe soviético – han favorecido hasta el presente a lo que yo califico como la “supresión del proyecto europeo” y su “doble disolución en la mundialización económica neoliberal y en la 3 alineación política y militar con Washington". Esta evolución reconforta, además, la solidez del carácter colectivo del imperialismo de la tríada. ¿Se trata de una transformación cualitativa “definitiva” (no coyuntural)? ¿Implicará forzosamente un “liderazgo” de los Estados Unidos de una u otra manera? Antes de intentar responder a estas preguntas es necesario explicar con más precisión en qué consiste el proyecto de los Estados Unidos. (…)
El imperialismo colectivo de la tríada y la hegemonía de los Estados Unidos: su articulación y sus contradicciones
El mundo de hoy es militarmente unipolar. Simultáneamente parecen dibujarse fracturas entre los Estados Unidos y ciertos países europeos, en lo que concierne a la gestión política de un sistema mundializado, alineado en su conjunto bajo los principios del liberalismo, en principio al menos. ¿Estas fracturas son solamente coyunturales y de alcance limitado o anuncian cambios duraderos? Habría que analizar en toda su complejidad las lógicas que comandan el despliegue de la nueva fase del imperialismo colectivo (las relaciones Norte Sur en un lenguaje corriente) y los objetivos propios del proyecto de los Estados Unidos.
En este espíritu es que abordaré sucinta y sucesivamente cinco series de cuestiones:
Que conciernen a la naturaleza de las evoluciones que
han conducido hacia la constitución del nuevo imperialismo colectivo Yo
sugiero aquí que la formación del nuevo imperialismo colectivo tiene su origen
en la transformación de las condiciones de la competencia. Hace algunas décadas,
las grandes firmas libraban sus batallas competitivas por lo general en los
mercados nacionales, se tratase de los Estados Unidos (mayor mercado nacional
del mundo) o de los Estados europeos (a pesar de su talla modesta, lo que los
ponía en desventaja frente a los Estados Unidos). Los vencedores de los “match”
nacionales podían situarse en buenas posiciones en el mercado mundial. En la
actualidad, la talla del mercado necesario para llegar hasta el primer ciclo
de los matchs es cercana a los 500 – 600 millones de “consumidores
potenciales”.
Y son aquéllos que logran este mercado quienes se imponen en sus terrenos
nacionales respectivos.
La mundialización profunda es el primer marco de actividad de las
grandes firmas. Dicho de otra manera, en la pareja nacional / mundial los
términos de la casualidad se invirtieron: antes la potencia nacional
comandaba la presencia mundial, hoy es al revés. De esta manera, las firmas
trasnacionales, sea cual sea su nacionalidad, tienen intereses comunes en la
gestión del mercado mundial. Estos intereses se superponen a los conflictos
permanentes y mercantiles que definen a todas las formas de competencia
propias del capitalismo, sean cuales sean. La solidaridad de los segmentos
dominantes del capital trasnacional con todos los integrantes de la tríada
es real, y se expresa en su afiliación al neoliberalismo globalizado. Los
Estados Unidos están vistos dentro de esta perspectiva como los defensores
(militares si fuera necesario) de sus “intereses comunes”. Eso no quiere
decir que Washington entienda que debe “compartir equitativamente” los
provechos de su liderazgo. Los Estados Unidos se emplean, por el contrario,
en avasallar a sus aliados y solo están dispuestos a consentirles a
sus subalternos de la tríada concesiones menores. ¿Este conflicto de
intereses del capital dominante llegará hasta el punto de entrañar una
ruptura con la alianza atlántica? No es imposible, pero es poco probable.
Que conciernen al lugar de los Estados Unidos en la economía
mundial La opinión general es que el potencial militar de los Estados Unidos
sólo constituye la cumbre del iceberg que prolonga su superioridad sobre los
países en todos los dominios, económico, político, cultural. La sumisión ante la
hegemonía que los Estados Unidos pretenden será entonces algo inevitable. Yo
considero, en contrapunto, que en el sistema de imperialismo colectivo los
Estados Unidos no tienen ventajas económicas decisivas, ya que el
sistema productivo de los Estados Unidos está lejos de ser el “más eficiente
del mundo”. Por el contrario, casi ninguno de sus segmentos le ganaría a sus
competidores en un mercado verdaderamente abierto como el que imaginan los
economistas liberales. Testimonio de ello es el déficit comercial de los Estados
Unidos, el cual se agrava cada año, y que ha pasado de 100 millares de dólares
en 1989 a 500 en 2002. Además, este déficit concierne a prácticamente todos los
segmentos del sistema productivo. Incluso el excedente del cual se beneficiaban
los Estados Unidos en el dominio de los bienes de alta tecnologías, que era de
35 millares en 1990, ha cedido su lugar a un déficit. La competencia entre Ariane y los cohetes de la Nasa y entre Airbus y Boeing testimonia acerca de la
vulnerabilidad de la ventaja americana. Frente a Europa y a Japón en las
producciones de alta tecnología, a China, Corea y otros países industrializados
de Asia y América Latina en lo que respecta a productos manufacturados banales,
y frente a Europa y al Cono Sur de América Latina en cuanto a la agricultura,
los Estados Unidos no ganarían la competencia si no recurrieran a ¡medios
“extra económicos” que violan los propios principios del liberalismo impuestos a
sus competidores! Los Estados Unidos sólo tienen ventajas comparativas
establecidas en el sector armamentista, precisamente porque éste escapa
ampliamente de las reglas del mercado y se beneficia con el apoyo estatal.
Sin
dudas, esta ventaja trae algunas otras para la esfera civil (Internet es
el ejemplo más conocido) pero es igualmente la causa de serias distorsiones que
constituyen handicaps para muchos sectores productivos. La economía
norteamericana vive como parásito en detrimento de sus socios en el
sistema mundial. “Los Estados Unidos dependen para el 10% de su consumo
industrial de bienes cuya importación no está cubierta por exportaciones de
productos nacionales”, tal y como lo recuerda Emmanuel Todd. El mundo
produce, los Estados Unidos (cuyo ahorro nacional es prácticamente nulo)
consumen. “La ventaja” de los Estados Unidos es la de un depredador cuyo déficit
está cubierto con el aporte de los otros, con su consentimiento o a la fuerza.
Lo medios puestos en práctica por Washington para compensar sus deficiencias son
de naturaleza diversa: violaciones unilaterales repetidas de los principios del
liberalismo, exportaciones de armas y búsqueda de rentas petroleras (que suponen
el acuerdo de sus productores, uno de los motivos reales de las guerras de Asia
central y de Irak).
Lo esencial del déficit americano está cubierto por los
aportes en capitales que provienen de Europa y Japón, del Sur (países petroleros
ricos y clases compradoras de todos los países del Tercer Mundo, incluyendo a
los más pobres), a lo cual podríamos añadir la punción ejercida en nombre del
servicio de la deuda impuesta a la casi totalidad de los países de la periferia
del sistema mundial. El crecimiento de los años Clinton, vanagloriado como el
producto de un “liberalismo” al cual Europa se resistió desgraciadamente, es
ficticio y no generalizable, porque reposó en transferencias de capital que
implicaron la afectación de sus socios. En todos los segmentos del sistema
productivo real, el crecimiento de los Estados Unidos no ha sido mejor que el
de Europa. El “milagro americano” se alimentó exclusivamente del crecimiento de
los gastos producidos por el agravamiento de las desigualdades sociales
(servicios financieros y personales: legiones de abogados y de policías
privados, etc. …) En este sentido, el liberalismo de Clinton preparó bien las
condiciones que permitieron el despegue reaccionario y la victoria ulterior de
Bush hijo. Las causas que originaron el debilitamiento del sistema productivo de
los Estados Unidos son complejas. Ellas no son ciertamente coyunturales,
pudiendo ser corregidas con, por ejemplo, la adopción de una tasa de cambio
correcta, o con la construcción de relaciones salario / productividad más
favorables. Ellas son estructurales. La mediocridad de los sistemas
de enseñanza general y de formación, y el prejuicio tenaz que favorece
sistemáticamente al “privado” en detrimento del servicio público, cuentan entre
las principales razones de la profunda crisis que atraviesa la sociedad de
Estados Unidos. Debería entonces extrañarnos que los europeos, lejos de sacar
estas conclusiones que se imponen al constatar la insuficiencia de la economía
de los Estados Unidos, se esfuerzan, por el contrario, en imitarlos. El virus
liberal tampoco explica todo, aunque tenga algunas funciones útiles para el
sistema, como la de paralizar a la izquierda. La privatización a ultranza y el
desmantelamiento de los servicios públicos sólo conseguirán reducir las
ventajas comparativas de las cuales se beneficia aún la “vieja Europa”, como la
califica Bush. Pero sean cuales sean los daños que ocasionarán a largo plazo,
estas medidas ofrecen al capital dominante, que vive en el corto término, la
ocasión de provechos suplementarios.
Que conciernen a los objetivos propios
del proyecto de los Estados Unidos La estrategia hegemónica de los Estados
Unidos se sitúa en el marco de un nuevo imperialismo colectivo. Los economistas
(convencionales) no disponen de herramientas analíticas que les
permitan comprender toda la importancia del primero de estos objetivos. ¿No los
oímos repetir hasta el cansancio que en la “nueva economía” las materias primas
que brinda el Tercer Mundo perderán su importancia y, en consecuencia, será éste
cada vez más marginal en el sistema mundial? En contrapunto a este discurso
ingenuo y vano, el Mein Kampf de la nueva administración de Washington confiesa que los Estados Unidos se han tomado el derecho de apropiarse de todos
los recursos naturales del Planeta para satisfacer prioritariamente a
sus consumidores. La carrera por las materias primas (petróleo en primer lugar,
pero también por otros recursos, el agua, sobre todo) ya ha retomado toda su
virulencia. Sobre todo porque algunos recursos arriesgan su extinción, no
solamente por el cáncer exponencial provocado por el derroche del consumo
occidental, sino también por el desarrollo de la nueva industrialización de las
periferias.
Por otra parte, un respetable número de países del Sur están
llamados a convertirse en productores industriales cada vez más importantes,
tanto en sus mercados internos como en el mercado mundial. Importadores de
tecnologías, de capitales, pero también competidores en la exportación, ellos
están llamados a estar presentes en los equilibrios mundiales con un
peso creciente. No se trata solamente de algunos países de Asia del este (como
Corea), sino de la inmensa China y, mañana, de la India y de los grandes países
de América Latina. Ahora bien, lejos de ser este un factor de estabilidad, la
aceleración de la expansión capitalista en el sur sólo podrá ser la causa de
conflictos violentos, internos e internacionales. Porque esta expansión no puede
absorber, en las condiciones de la periferia, a la enorme fuerza de trabajo que
se encuentra allí concentrada. En este sentido, las periferias del sistema son
“zonas de tempestad”.
Los centros del sistema capitalista tienen necesidad de
ejercer su dominación en las periferias y de someter a sus pueblos a la
disciplina feroz que exige la satisfacción de sus prioridades. En esta
perspectiva, la dirigencia americana ha comprendido perfectamente que,
para conservar su hegemonía, dispone de tres ventajas decisivas sobre sus
competidores europeos y japonés: el control de los recursos naturales del globo
terráqueo, el monopolio militar y el peso que tiene la “cultura anglosajona” a
través de la cual se expresa preferentemente la dominación ideológica del
capitalismo. La puesta en práctica sistemática de estas tres ventajas aclara
muchos aspectos de la política de los Estados Unidos, sobre todo los
esfuerzos sistemáticos que Washington realiza por el control militar del Medio
Oriente petrolero, su estrategia ofensiva frente a Corea – aprovechándose de la
“crisis financiera” del país – y, frente a China, y el sutil juego que busca
perpetuar las divisiones en Europa – movilizando con esta finalidad a su aliado
incondicional británico – e impidiendo un acercamiento serio entre la Unión
Europea y Rusia.
En el plano del control global de los recursos del planeta,
los Estados Unidos disponen de ventajas decisivas sobre Europa y Japón. No
solamente porque los Estados Unidos son la única potencia militar mundial, hecho
por el cual ninguna intervención fuerte en el Tercer Mundo puede ser conducida
sin ellos, sino porque Europa (ex URSS excluida) y Japón están desprovistos de
los recursos esenciales para la sobrevivencia de sus economías. Por ejemplo, su
dependencia en el dominio energético, sobre todo su dependencia petrolera del
Golfo, será considerable durante largo tiempo, incluso aunque decrezca en
términos relativos. Tomando – militarmente – el control de esta región con
la guerra de Irak, los Estados Unidos han demostrado que estaban perfectamente
concientes de la utilidad de este medio de presión frente a sus aliados
competidores. Anteriormente, el poder soviético había comprendido esta
vulnerabilidad de Europa y de Japón y ciertas intervenciones soviéticas en el
Tercer Mundo habían tenido el objetivo de recordarlo, de manera de llevarlos a
negociar en otro terreno. Evidentemente, las deficiencias de Europa y de Japón
podrían ser compensadas con la hipótesis de un serio acercamiento Europa – Rusia
(la “casa común” de Gorbatchov). Esta es la razón por la cual el peligro de esta
construcción en Eurasia fue vivido por Washington como una pesadilla.
Que
conciernen a los conflictos que oponen, en este marco, a los Estados Unidos
de sus socios de la tríada Aunque los socios de la Tríada comparten
intereses comunes en la gestión mundial del imperialismo colectivo en sus
relaciones con el Sur, ellos tienen también una relación conflictiva
potencialmente seria. La superpotencia americana vive gracias a los flujos de
capitales que alimentan el parasitismo de su economía y de su sociedad. La
vulnerabilidad de los Estados Unidos constituye, en ese sentido, una seria
amenaza para el proyecto de Washington. Europa en particular y el resto del
mundo en general deberán escoger entre una de las dos opciones estratégicas
siguientes: utilizar el “excedente” de los capitales (“de ahorro”) de
que disponen para financiar el déficit de los Estados Unidos (de consumo,
inversiones y gastos militares) o conservar e invertir en ellos estos
excedentes. Los economistas convencionales ignoran el problema, al haber hecho
la hipótesis (la cual no tiene sentido) de que la “mundialización” suprimirá a
las naciones y que las grandezas económicas (ahorro e inversiones) no podrán ser
administradas a nivel internacional. Se trata de un razonamiento tautológico que
implica en sus propias premisas las conclusiones a las cuales queremos llegar:
justificar y aceptar el financiamiento del déficit de los Estados Unidos por
parte de los otros porque, a nivel mundial, ¡encontraremos la igualdad entre
ahorro e inversiones!.
¿Por qué tal ineptitud es aceptada? Sin dudas, los
equipos “de sabios economistas” que existen en las clases políticas europeas (y
otras, como las rusas y las chinas) de derecha y de la izquierda electoral son
las propias víctimas de la alienación economicista que yo llamo el “virus
liberal”. Más aún, a través de esta opinión se expresa el juicio político del
gran capital trasnacional, el cual considera que las ventajas procuradas por
la gestión del sistema mundializado por los Estados Unidos por cuenta del
imperialismo colectivo están por encima de sus inconvenientes: el tributo a
pagar a Washington para asegurase la permanencia. Porque se trata bien de un
tributo y no de un negocio de buena rentabilidad garantizada.
Hay
países calificados como “países pobres endeudados” que están obligados a
asegurar el servicio de su deuda a cualquier precio. Pero hay también “países
potentes endeudados” y que tienen todos los medios que les permitirían
desvalorizar su deuda si lo consideraran necesario. La otra opinión consistiría
para Europa (y el resto del mundo) en ponerle término a la tranfusión a favor de
los Estados Unidos. Los excedentes podrían ser entonces utilizados en los
lugares de origen y relanzar las economías. Porque la tranfusión exige la
sumisión de los Europeos a las políticas “desinflacionarias”, (término impropio
del lenguaje de la economía convencional y que yo sustituiría por “sentenciarias”)
para poder sacar un excedente de ahorro exportable. Ello hace retardar los
avances de Europa - siempre mediocres - de los - sostenidos artificialmente - de
Estados Unidos. En sentido inverso, la movilización de este excedente para
empleos locales en Europa permitiría relanzar simultáneamente el consumo (a
través de la reconstrucción de la dimensión social de la gestión económica
desvastada por el virus liberal), la inversión - en particular en las nuevas
tecnologías (y financiar sus investigaciones), e incluso los gastos militares
(poniéndole término a las “ventajas” de los Estados Unidos en este
dominio). La opción a favor de esta respuesta ante el desafío implica un re
equilibrio de las relaciones sociales a favor de las clases trabajadoras.
Conflictos entre Naciones y luchas sociales se articulan de esta manera. En
otras palabras, el contraste Estados Unidos / Europa no opone
fundamentalmente los intereses de los segmentos dominantes del capital de
los diferentes socios. El es resultado, ante todo, de las diferencias en las
culturas políticas.
Que conciernen los
problemas teóricos que sugieren las reflexiones precedentes La complicidad /
competencia entre los socios del imperialismo colectivo por el control del Sur
(saqueo de sus recursos naturales y sumisión de sus pueblos) puede ser analizada
a partir de diversos ángulos de visiones diferentes. Yo haré, en este sentido,
tres observaciones que me parecen esenciales. Primera observación: el sistema
mundial contemporáneo, el cual yo califico como imperialista colectivo, no es
“menos” imperialista que los precedentes. El no es un “Imperio” de naturaleza
“post capitalista”. Yo propongo, en consecuencia, una crítica a las
formulaciones ideológicas del “disfraz” que alimenta este discurso dominante “a
la moda” . Segunda observación: yo propongo una lectura de la historia del
capitalismo, mundializado desde sus orígenes, anclada en la distinción entre las
diferentes fases del imperialismo (relaciones centros / periferias). Existen,
por supuesto, otras lecturas de esta misma historia, sobre todo las que se
articulan alrededor de la “sucesión de hegemonías”. Yo tengo algunas
reservas con respecto a esta última lectura. De entrada y en lo esencial, porque
ella es “occidentalocéntrica”, en el sentido en que considera que las
transformaciones que se operan en el corazón del sistema, en sus
centros, comandan de manera decisiva - y casi exclusiva - la evolución global
del sistema. Yo creo que las reacciones de los pueblos de las periferias ante el
despliegue imperialista no deben ser subestimadas. Porque ellas provocaron la
independencia de América, las grandes revoluciones hechas en nombre del
socialismo (Rusia y China), la reconquista de la independencia de los 11 países
asiáticos y africanos, y porque yo no creo que podamos rendir cuentas de la
historia del capitalismo mundial sin tener en cuenta los “ajustes” que estas
transformaciones le han impuesto al propio capitalismo central. Además, porque
la historia del imperialismo me parece que ha sido construida más por
los conflictos de los imperialismos que por el tipo de “orden” que las
hegemonías sucesivas hayan impuesto. Los períodos de “hegemonía” aparente han
sido siempre muy breves y la hegemonía en cuestión es algo muy relativo.
Tercera
observación: mundialización no es sinónimo de “unificación” del sistema
económico por medio de la “apertura desregulada de los mercados”. Esta - en sus
formas históricas sucesivas (“la libertad de comercio” en el ayer, la
“libertad
de empresa” hoy) - sólo ha sido un proyecto del capital dominante. En realidad,
este proyecto ha estado casi siempre obligado a ajustarse ante exigencias que no
forman parte de su lógica interna, exclusiva y propia. Este sólo ha podido ser
puesto en práctica en breves momentos de la historia. El “libre intercambio”,
promovido por la mayor potencia industrial de su época - Gran Bretaña - solo fue
efectivo durante dos décadas (1860 - 1880) a las cuales le sucedió un siglo
(entre 1880 y 1980) caracterizado por el conflicto entre los imperialistas y por
la fuerte desconexión de los llamados países socialistas (a partir de la
revolución rusa de 1917, y después la de China) y la más modesta de los países
del nacional populismo (era de Bandoung para Asia y Africa entre 1955 y 1975).
El momento actual de reunificación del mercado mundial (la “libre
empresa”) inaugurado por el neoliberalismo a partir de 1980, se ha extendido al
conjunto del planeta con el derrumbe soviético. El caos que éste ha generado
testimonia su carácter de “utopía permanente del capital”, término con el cual
lo califiqué desde 1990 (…)".
Fuente:
http://www.rebelion.org /docs/4549.pdf /14-4-04
3. La eternidad de sacrificio para el salvataje al capitalismo o a los oligopolios
"Respuestas ilusorias y respuestas necesarias
¿Debacle financiera, crisis sistémica? "
En el informe de introducción al Foro Mundial de las Alternativas (en Caracas, Octubre de 2008), Samir Amin (www.michelcollon.info) sostiene:
"La crisis financiera era inevitable
La brutal explosión de la actual crisis económica no nos pilló desprevenidos. Además, yo la había evocado hace unos meses, cuando los economistas convencionales se esmeraban en minimizar sus consecuencias, particularmente en Europa. Para entender su génesis, conviene abandonar la actual definición del capitalismo, que hoy día se suele definir como "neoliberal globalizado". Esta calificación es engañosa y oculta lo esencial.
El sistema capitalista actual está dominado por un puñado de oligopolios que controlan la toma de decisiones fundamentales en la economía mundial. Unos oligopolios que no sólo son financieros, constituidos por bancos o compañías de seguros, sino que son grupos que actúan en la producción industrial, en los servicios, en los transportes, etc. Su característica principal es su financiarización. Con eso conviene comprender que el centro de gravedad de la decisión económica ha sido transferido de la producción de plusvalía en los sectores productivos hacia la redistribución de beneficios ocasionados por los productos derivados de las inversiones financieras. Es una estrategia perseguida deliberadamente no por los bancos, sino por los grupos "financiarizados". Más aún, estos oligopolios no producen beneficios, sencillamente se apoderan de una renta de monopolio mediante inversiones financieras.
Este sistema es sumamente provechoso para los segmentos dominantes del capital. Luego no estamos en presencia de una economía de mercado, como se suele decir, sino de un capitalismo de oligopolios financiarizados. Sin embargo, la huida hacia delante en las inversiones financieras no podía durar eternamente cuando la base productiva sólo crecía con una tasa débil. Eso no resultaba sostenible. De ahí la llamada "burbuja financiera", que traduce la lógica del sistema de inversiones financieras. El volumen de las transacciones financieras es del orden de dos mil trillones de dólares cuando la base productiva, el PIB mundial sólo es de unos 44 trillones de dólares. Un gigantesco múltiplo. Hace treinta años, el volumen relativo de las transacciones financieras no tenía ese tamaño. Esas transacciones se destinaban entonces principalmente a la cobertura de las operaciones directamente exigidas por la producción y por el comercio nacional e internacional. La dimensión financiera de ese sistema de los oligopolios finaciarizados era – ya lo dije – el talón de Aquiles del conjunto capitalista. La crisis debía pues estallar por una debacle financiera.
Detrás de la crisis financiera, la crisis sistémica del avejentado capitalismo
Pero no basta con llamar la atención sobre la debacle financiera.
Detrás de ella
se esboza una crisis de la economía real, ya que la actual deriva financiera
misma va a asfixiar el desarrollo de la base productiva. Las soluciones
aportadas a la crisis financiera sólo pueden desembocar en una crisis de la
economía real, esto es, una estagnación relativa de la producción y lo que ésta
va a acarrear: regresión de los ingresos de los trabajadores, aumento del paro
laboral, alza de la precariedad y empeoramiento de la pobreza en los países del
Sur. En adelante debemos hablar de depresión y ya no de recesión.
Y detrás de esta crisis se perfila a su vez la verdadera crisis estructural sistémica del capitalismo. La continuación del modelo de desarrollo de la economía real, tal y como lo venimos conociendo, así como el del consumo que le va emparejado, se ha vuelto, por primera vez en la historia, una verdadera amenaza para el porvenir de la humanidad y del planeta. La dimensión mayor de esta crisis sistémica concierne el acceso a los recursos naturales del planeta, que se han vuelto muchísimo más escasos que hace medio siglo. El conflicto Norte/Sur constituye, por lo tanto, el eje central de las luchas y conflictos por venir.
El sistema de producción y de consumo/despilfarro existente hace imposible el
acceso a los recursos naturales del globo para la mayoría de los habitantes del
planeta, para los pueblos de los países del Sur. Antaño, un país emergente podía
retener su parte de esos recursos sin amenazar los privilegios de los países
ricos. Pero hoy día ya no es el caso. La población de los países opulentos – el
15% de la población del planeta – acapara para su propio consumo y despilfarro
el 85 % de los recursos del globo y no puede consentir que unos recién llegados
accedan a estos recursos, ya que provocarían graves penurias que pondrían en
peligro los niveles de vida de los ricos.
Si Estados Unidos se han fijado como objetivo el control militar del planeta es
porque saben que sin ese control no pueden asegurarse el acceso exclusivo de
tales recursos. Como bien se sabe, China, la India y el Sur en su conjunto
también necesitan esos recursos para su desarrollo. Para Estados Unidos se trata
imperativamente de limitar ese acceso y, en última instancia, sólo existe un
medio: la guerra.
Por otra parte, para ahorrar las fuentes de energía de origen fósil,
Estados
Unidos, Europa y otras naciones desarrollan proyectos de producción de agrocombustibles a gran escala, en detrimento de la producción de víveres,
todavía afectados por el alza de los precios.
Las respuestas ilusorias de los poderes vigentes
Los poderes vigentes, al servicio de los oligopolios financieros, no tienen otro
proyecto sino el de volver a poner en pie este mismo sistema. ¿Qué son esas
intervenciones estatales sino las que les exige la misma oligarquía? Sin
embargo, no es imposible el éxito de esta puesta en pie si las infusiones de
dinero resultan suficientes y si las reacciones de las víctimas – las clases
populares y las naciones del Sur – no dejan de ser limitadas. Pero en este caso
el sistema sólo retrocede para mejor saltar y una nueva debacle financiera, aún
más importante, será ineludible, ya que las "adaptaciones" previstas para la
gestión de los mercados financieros y monetarios resultan ampliamente
insuficiente, pues no ponen en tela de juicio el poder de los oligopolios.
Por otra parte, resultan divertidísimas estas respuestas a la crisis financiera
mediante la inyección de fondos públicos astronómicos para restablecer la
seguridad de los mercados financieros: privatizados ya los beneficios, en cuanto
resultan amenazadas las inversiones financieras se socializan las pérdidas.
¡Cara: gano yo; cruz: pierdes tú! ".
Traducido por Manuel Colinas para Investig'Action -
www.michelcollon.info (revisado por el equipo editorial de Rebelión)
Fuente: www.rebelion.org /Economía/25-11-08
Pero, podemos derrocar a los oligopolios mediante:
4. Construcción de las nacionalizaciones democráticas
Samir
Amin (www.michelcollon.info)
propone:
"Las condiciones de una respuesta positiva a los desafíos
No basta con decir que las intervenciones de los Estados pueden modificar las reglas del juego, atenuar las derivas. También es necesario definir sus lógicas y sus impactos sociales. Desde luego, en teoría, se podría volver a fórmulas de asociación de los sectores públicos y privados, fórmulas de economía mixta como ocurrió durante los "treinta años gloriosos" (los años 1945/1975) en Europa y durante la era de Bandung, en Asia y en África, cuando el capitalismo de Estado dominaba ampliamente, acompañado por políticas sociales fuertes. Pero este tipo de intervención del Estado no está a la orden del día. Y ¿ están las fuerzas sociales progresistas en medida de imponer una transformación de esta amplitud ? Todavía no, opino yo.
La verdadera alternativa pasa por el derrocamiento del poder exclusivo de los oligopolios, el cual es inconcebible sin, finalmente, su progresiva nacionalización democrática. ¿ Fin del capitalismo ? No lo creo. Creo en cambio que son posibles unas nuevas configuraciones de las relaciones de fuerzas sociales que obliguen al capital a ajustarse a las reivindicaciones de las clases populares y los pueblos. A condición de que las luchas sociales todavía fragmentadas y a la defensiva, en su conjunto, consigan cristalizar en una alternativa política coherente. Con esta perspectiva, resulta posible el comienzo de una larga transición del capitalismo al socialismo.
Los avances en esa dirección, claro está, siempre serán desiguales de un país a otro y de una fase de su despliegue a otra.
Las dimensiones de la alternativa deseable y posible son múltiples y conciernen todos los aspectos de la vida económica, social, política. Evocaré a continuación las grandes líneas de esta respuesta necesaria.
La reinvención por parte de los trabajadores de organizaciones apropiadas
que hagan posible la construcción de su unidad con el fin de trascender su
dispersión asociada a las formas de explotación vigente (paro laboral,
precariedad, informalidad).
La perspectiva es la de un despertar de la teoría y de la práctica de la
democracia asociada al progreso social y al respeto de la soberanía de los
pueblos y no disociada de éstos.
Liberarse del virus liberal fundado en el mito del individuo, que ya pasó a
ser tema histórico. Los rechazos frecuentes de los modos de vida asociados al
capitalismo (múltiples enajenaciones, consumismo y destrucción del planeta)
señalan la posibilidad de esta emancipación.
Liberarse del atlantismo y del militarismo que le está asociado, ambos
destinados a hacer aceptar la perspectiva de un planeta organizado sobre la base
del apartheid a escala mundial.
En los países del Norte el desafío implica que la opinión general no se deje
encerrar en un consenso de defensa de sus privilegios con respeto a los pueblos
del Sur. El internacionalismo necesario pasa por el antimperialismo, no por el
humanitarismo.
En los países del Sur, la estrategia de los oligopolios mundiales lleva consigo
el hacer recaer el peso de la crisis sobre sus pueblos (desvalorización de sus
reservas de cambio, baja de los precios de las materias primas exportadas y alza
de los precios de los productos importados). La crisis ofrece la ocasión del
renacimiento de un desarrollo nacional, popular y democrático autocentrado, que
someta las relaciones con el Norte a sus exigencias, esto es, la desconexión. Lo
cual implica:
a) El control nacional de los mercados monetarios y financieros
b) El control de las tecnologías modernas en adelante posible,
c) La recuperación del uso de los recursos naturales,
d) La derrota de la gestión globalizada, dominada por los oligopolios (la OMC) y
la del control militar del planeta por Estados Unidos y sus aliados,
e) Liberarse de las ilusiones de un capitalismo nacional autónomo en el sistema
y de los mitos del pasado.
f) La cuestión agraria, en efecto, está en el centro de las opciones por venir
en los países del Tercer Mundo. Un desarrollo digno de llamarse así exige una
estrategia política agrícola basada sobre la garantía del acceso a la tierra
para todos los campesinos (la mitad de la humanidad). En contrapartida, las
fórmulas preconizadas por los poderes dominantes - acelerar la privatización de
la tierra agrícola y transformar la tierra agrícola en mercancía – llevan
consigo el éxodo rural masivo que bien venimos conociendo. Como el desarrollo
industrial de los países afectados no puede absorber dicha superabundante mano
de obra, ésta se concentra en las barriadas miserables de los extrarradios
ciudadanos o se deja tentar por las trágicas aventuras de una huida en balsa por
el Atlántico. Existe una relación directa entre la supresión de la garantía del
acceso a la tierra y el aumento de las presiones migratorias.
g) La integración regional, al favorecer el surgimiento de nuevos polos de
desarrollo, ¿puede constituir una forma de resistencia y de alternativa? La
regionalización es necesaria, tal vez no para gigantes como China y la India o
incluso para Brasil, pero seguramente sí para otras muchas regiones, en el
sudeste asiático, en África o en América Latina. Este continente está un poco
por delante en ese terreno. Venezuela, oportunamente, ha tomado la iniciativa de
crear el Alba (Alternativa bolivariana para América Latina y el Caribe) y el
Banco del Sur (Bancosur), incluso antes de la crisis. Pero el Alba – un proyecto
de integración económica y política – todavía no ha recibido la adhesión de
Brasil ni la de Argentina. En cambio, el Bancosur, que supuestamente debe
promover otra forma de desarrollo, asocia igualmente a estos dos países pese a
que, hasta hoy, sigan teniendo una concepción convencional del papel que ha de
desempeñar un banco.
Los avances en esas direcciones tanto en el Norte como en el Sur, que son la
base del internacionalismo de los trabajadores y de los pueblos, constituyen las
únicas garantías de reconstrucción de un mundo mejor, multipolar y democrático,
única alternativa a la barbarie del envejecido capitalismo.
Más que nunca, la lucha por el socialismo del siglo XXI está a la orden del día".
Traducido por Manuel Colinas para Investig'Action -
www.michelcollon.info (revisado por el equipo editorial de Rebelión)
Este articulo en francés:
Amin (français)
Este articulo en inglés:
Amin (english)
Fuente: www.rebelion.org /Economía/25-11-08
C) Caracterizar nuestras luchas contra quienes nos oprimen organizados en imperialismo colectivo
El intelectual mexicano Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”, las define como puesta en práctica de:
1. La articulación de los proyectos de autonomía y dignidad de todos los de abajo
Pablo González Casanova (Rebelión) reflexiona:
"Los «zapatistas» influyeron también en resolver muchos problemas que me planteaba, no sólo sobre el camino al socialismo, al comunismo, a la democracia y la liberación; sino sobre mediaciones que en México se dan con agudeza y que corresponden a las mediaciones bárbaras que existen en el sistema capitalista a nivel mundial. ¿A qué me refiero? Me refiero a que en la historia de esa “mala palabra” que empleó el sub-comandante Marcos –como es habitual en él por lo que estoy viendo-;…en la historia de “la lucha de clases”, hay un proceso muy importante de mediaciones que la transforman al reestructurar la “burguesía” y “proletariado” y al dar una creciente importancia a las mediaciones sociales y también a las políticas.
Los significados de esas dos palabras –burguesía y proletariado-- y de los fenómenos a que corresponden se han reestructurado tremendamente. Ahora es mucho más fácil entenderlas viendo que hay dos tipos de trabajadores: unos, trabajadores de clase media y otros trabajadores proletarios; y que hay no sólo naciones-estados en lucha por una independencia real y formal, sino pueblos oprimidos, explotados y excluidos por un «imperialismo colectivo», --como lo llama Samir Amir--, con sus asociados y subordinados locales, nacionales.
El «imperialismo colectivo» está organizado en complejos empresariales, militares, políticos, y “mediáticos”, y cuenta con inmensas y variadas redes de asociados, subordinados, asimilados y cooptados –extranjeros y nacionales- con los que domina y explota a los pobres de la tierra, a los trabajadores y pueblos proletarios, pobres, marginados y excluidos.
Esos y otros cambios de estructuras y también de instituciones, alteran la formación original del capitalismo industrial, del capitalismo clásico, y de la lucha de clases en que reparó Carlos Marx. Alteran el proceso histórico de la lucha de clases al modificar las características de las clases mismas. Y uno de los grandes descubrimientos de los zapatistas, aunque no lo hayan dicho así, ha consistido en ver ¿cómo es la lucha de los proletarios hoy? En sus discursos y su conducta han recordado que originalmente esas palabras se referían a las luchas de los pobres- y hoy se preguntan cómo pueden salir los trabajadores y pueblos pobres de la opresión, la discriminación, la explotación y la exclusión a que están sometidos? ¿Cómo es la lucha de los proletarios de hoy, de los pueblos y trabajadores pobres de hoy, contra “los poderosos y los ricos” de hoy. Y, dentro de sus diferencias con el pasado, ¿cómo continúa también el modo de dominación y el modo de explotación capitalista que prevalece en el mundo y en México? (...)
Los apoyos sociales de los actuales gobiernos y de sus políticas neoliberales en crisis muestran tener un carácter estructural y cultural que el zapatismo rompe en forma creadora. El zapatismo concibe y practica otro tipo de lucha y otro tipo de negociación. Una y otra no se quedan en la alternativa de “reforma o revolución”, ni piensan en criticar al sistema político o al Estado actual para presionar y negociar, ni esbozan y festejan sólo los caminos de la utopía. Los zapatistas combinan la lucha con la negociación; defienden la autonomía de las comunidades y las personas, así como el respeto a la dignidad de uno mismo y de los demás.
Autonomía y dignidad son dos objetivos no negociables.
Corresponden a un proyecto de autonomía y dignidad de todos los seres humanos, empezando por los pueblos indios, pero sin quedarse en ellos como creyeron muchos antropólogos, autonomistas, progresistas, indianistas. El proyecto zapatista es en muchos terrenos creador. Aquí queremos destacar la creación que trasciende formas de lucha muy arraigadas, estilos maniqueos que plantean negociaciones sin revoluciones, revoluciones sin negociaciones, reformas del Estado o a cargo del Estado, sin reformas en la sociedad y a cargo de la sociedad. El nacimiento de esas y otras novedades en la lucha de clases, en la lucha nacional, en las luchas de los pueblos indios por la libertad, la justicia, la democracia es muy difícil de entender si se le saca del contexto histórico en que fue surgiendo y si al hacerlo no se advierte que al tener características concretas, específicas de los pueblos indios y de México, también muestra características universales, con un inmenso sentido para comprender los procesos actuales y futuros de la emancipación humana.
Lo que Lenin identificó como “la aristocracia del proletariado” llegó a constituir grandes sectores de la clase trabajadora. Los dos grandes sectores y estratos en que tiende a desestructurarse la clase obrera son los trabajadores organizados, con derechos a protestar, a presionar, a manifestarse, a luchar, --y a menudo a luchar valerosamente y con pérdidas tremendas-, pero siempre con la idea de negociar para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, y los trabajadores que no tienen derecho a organizarse ni derecho a protestar y que en cuanto intentan ejercer los derechos legales son históricamente, y sin remedio, reprimidos y descalificados, cosificados y criminalizados.
Las luchas de los trabajadores organizados por los derechos ciudadanos, sociales, laborales y las luchas para que se apliquen o respeten esos derechos han creado, a lo largo de doscientos años, toda una cultura de la crítica, la protesta, la presión y la negociación que se ha vuelto parte del sentido común de luchar de los trabajadores organizados. Éstos, lejos de ser la mayoría de los trabajadores del mundo, en muy raras ocasiones incluyen a los trabajadores y pueblos proletarios. La cultura de la presión-negociación está de tal modo arraigada en ellos que predomina incluso hoy, cuando el neoliberalismo ha declarado y ampliado la política de de “lo no negociable”, y practica la “criminalización” y “el castigo” de un número creciente de trabajadores y pueblos organizados, que antes tenían ciertos derechos de luchar y algunas posibilidades de “lograr algo” mediante presiones y negociaciones. (...)
Insisto. En las filas de los partidos políticos y de los trabajadores se encuentran personas respetables que desde sus tribunas, o en los gobiernos municipales y locales luchan por defender los derechos de pueblos y trabajadores. Aunque sus luchas se hallan lejos de plantear las necesarias soluciones, estructurales y sistémicas, muchos de ellos están destinados a radicalizarse en el futuro aunque hoy no lo sepan ni quieran saberlo.
Los pueblos indios, las juventudes sin escuela, sin trabajo, sin perspectivas; los movimientos ciudadanos criminalizados y reprimidos, los nuevos marginados y empobrecidos de las ciudades y de las clases medias, se identifican cada vez más como un actor histórico que desde la izquierda y con los pobres de la tierra cobra conciencia de las engañosas protestas que a ninguna parte llevan, y se suma a los nuevos proyectos del luchas por la libertad, la justicia y la democracia. El actor colectivo se integra con los que tarde o temprano contribuirán a engrandecer los frentes o redes de acción para la creación de otro mundo posible y viable, menos injusto y menos autodestructivo.
Los proletarios de hoy, los pobres de hoy, y quienes se sumen a ellos y se organizan con ellos, como los zapatistas y como muchos otros movimientos fraternales, confluirán en la necesidad de ampliar las redes de sus organizaciones y de luchar unidos respetando con su dignidad, sus diferencias y su autonomía, la difícil e ineludible disciplina, acordada para el logro de objetivos iguales no negociables.
La articulación de las fuerzas emancipadoras tendrá que recorrer un camino distinto al de los frentes antifascistas y al de los frentes antiimperialistas. A diferencia de ellos y de la lógica predominante de la unidad de ideas y criterios, las nuevas alianzas y frentes habrán de poner énfasis en los métodos sociales para lograr la unidad en medio de la diversidad de sus integrantes. Lejos de acabar con la dialéctica interna la transformarán en diálogo y discusión".
Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
2. La organización de la unidad en diversidad y de proyectos emancipadores
Pablo González Casanova (Rebelión) distingue:
"Dos problemas principales y alternativos se plantearán a todos, y ya se vislumbran: Unos exigirán ser respetados en su dignidad y se sentirán agredidos si advierten nuevos intentos de asimilación y cooptación con el pretexto de la unión. Otros –los más profundos en sus planteamientos, explicaciones y metas-- tendrán que reconocer que la unidad en la diversidad es tan valiosa y necesaria, como el respeto y la fidelidad a los proyectos emancipadores que permiten avanzar. Todos aprenderán el arte de conceder en las tácticas sin conceder en los principios.
La unión de fuerzas en un nuevo proyecto emancipador se da en todas partes de México, América Latina y el mundo, aunque con variaciones concretas inmensas y en gran medida previstas. Esas variaciones tienden a disminuir en algunos puntos conforme la crisis del capitalismo se acentúa tanto en el terreno social como en el ecológico. Los “diferentes” se igualan como “víctimas”. También se igualan en su decisión de resistir y acometer.
Desde los setenta, con el neoliberalismo en gestación, tendió a aumentar el número de campesinos, de trabajadores, de empleados, de profesionales que padecieron el codicioso saqueo de los patrones y las fuerzas represivas del Estado… La crisis económica y financiera de principios de este nuevo siglo, y las medidas financieras y bancarias que se imponen para resolverla, sientan las bases para ampliar y agudizar las políticas de “criminalización”, y “libre” explotación y despojo de trabajadores y pueblos; de pequeños y medianos productores, de los sectores medios, y de las juventudes de periferias y metrópolis.
Hoy, no sólo continúan, sino se acrecientan los daños a los pueblos indios, y a las poblaciones de excluidos y marginados, de desempleados, de desterrados por la miseria o por la fuerza. Los trabajadores organizados, ya sin derechos ni prestaciones ni salarios a que estaban acostumbrados, se suman a los pobres de siempre; y son muchos más de los que existían desde antes con las políticas socialdemócratas, desarrollistas, populistas y clientelistas.
La nueva crisis del neoliberalismo de paz y de guerra, se monta sobre las crisis
anteriores y como ellas, aunque en mayor escala, transfiere a los pobres e
incluso a los sectores medios lo que sus gobiernos le dan a los banqueros y a
las grandes compañías. Las mega-empresas y los complejos
militares-empresariales-
Como las tiranías del pasado, los nuevos tiranos todavía tienen bases sociales que los apoyan y que son apoyadas por las fuerzas del orden. Los tiranos útiles al sistema son exaltados si dan muestras de perder su dignidad con farsas electorales y parlamentarias, y de activar su fidelidad con el apoyo al saqueo y la legitimación obediente de los crímenes que en nombre de la democracia se cometen. No por ser los menos dejan de ser muchos. Pero aún así quienes resisten y se rebelan, crecen en el castigo y descubren tener una capacidad imprevista de luchar con tenacidad y moral. Piensan con frialdad, se comportan con dignidad y actúan con pasión, con digna indignación, y con un sentimiento humano difícil de expresar en las palabras y que se trasmite con su trato a los niños y a los viejos, a las compañeras y los compañeros, aumentando de intensidad y calor en los peligros y en las fiestas.
La crisis de la lógica de la presión para la negociación de los “mediados” y “mediatizados”, se manifiesta de dos maneras, aquélla que lleva a perder la autonomía y la dignidad de antiguos dirigentes de la clase trabajadora organizada, y aquélla que los acerca cada vez más a los nuevos y viejos pobres y proletarios y al proyecto de otro mundo posible y necesario.
No sólo por todo eso, sino para lograr que triunfe un camino efectivo para la emancipación humana, los pueblos y trabajadores pobres, y quienes ya están con ellos, nos vemos impulsados a seguir construyendo redes y colectivos que enarbolen la bandera de la independencia, de la autonomía y la emancipación, y que emprendan la práctica concreta de la libertad, la justicia y la democracia defendiéndose de las fuerzas adversarias represoras, y también de las mediadoras y mediatizadoras". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
3. La política de respeto hacia las culturas y creencias de los demás
Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,marca: "Con los pueblos mayas zapatistas, entre las avanzadas, “los pobres de la Tierra” y quienes están con ellos plantean una nueva forma de hacer política. Sin rechazar la negociación, defienden férreamente “otra” negociación, así como “otra” democracia, “otra” justicia, “otra” libertad, a definir en las palabras y los actos, esto es a definir en la coherencia y consecuencia de todos y cada uno de nosotros como personas y como colectivos.
Si en varios países los movimientos rebeldes no plantean ni siguen el camino del mismo modo, en la inmensa mayoría de los países esta “otra ruta” de los zapatistas, que no es insurreccional ni reformista, y que da prioridad a la construcción de la meta en el camino, aparece y prolifera en muchos pueblos y civilizaciones, que por su propia experiencia e imaginación creadora forjan los nuevos caminos de la emancipación. Esos caminos se dan en nuevos conjuntos reales y conceptuales. En general la ruta es tan nueva, “tan otra”, que no se le puede aprisionar en las categorías de la antigua lucha de clases, ni se puede esperar que sólo aparezca siempre “desde abajo y a la izquierda”, pues también da muestras crecientes de aparecer desde arriba y entre “los que se van a la izquierda con los de abajo”, como ocurre hoy en Venezuela y Bolivia, o como ocurre –en medio de todos los peligros, bloqueos y contradicciones desde más de hace cincuenta años en Cuba.
Los cambios históricos registrados por el pensamiento concreto y la lógica íntima de quienes buscan y siguen “el camino efectivo”, a menudo no se expresan en los términos que los trabajadores intelectuales usamos en nuestras conferencias, escritos, pláticas y discursos. Entrañan el planteamiento y la práctica de esa “otra” historia, de esa “otra lucha” de ideas, de imágenes, de acciones; de ese otro tipo de negociación que considera los problemas inmediatos manteniendo la dignidad y autonomía necesarias para la emancipación humana.
Ni luchas ni negociaciones, ni construcción de fuerzas para sustentarse, vivir y defenderse serán nunca razones para comprometer la dignidad y la autonomía, en aras de la lógica del “menosmalismo” que con tal de ganar algo en lo inmediato, debilita la construcción de las fuerzas autónomas capaces de construir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.
Lo original de un planteamiento, que no es ni insurreccional, ni reformista, ni clientelista o populista, es que en las luchas y negociaciones se antepone la dignidad organizada, la autonomía como acto político-social, el respeto a las culturas y creencias de los demás en la construcción actual de un futuro mundo, cuyas variantes civilizaciones e ideologías no se pueden encajonar en la propia ni en la ya vivida". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
4. El poder distribuido por las bases, entre las bases y con las bases
Pablo González Casanova (Rebelión) indica:"Con el movimiento zapatista aparece una nueva cultura que surge en el mundo como los hongos, sin dirección central, y sin que pueda pensarse en su difusión a partir de un solo proyecto que se generaliza. El extraño parecido de los comportamientos da señales de obedecer a una nueva configuración de la transición como proceso histórico. Con todas sus diferencias los movimientos rebeldes muestran parecida desconfianza a las alternativas que concentran el poder en unas cuantas manos, y que renuevan el maniqueísmo del pensamiento oficial. También se enfrentan a ese mundo de mediaciones y mediatizaciones que el pensamiento contestatario del 68 puso al descubierto en los regímenes parlamentarios y populistas, y al que los nuevos movimientos rechazan con la construcción concreta del poder social que se distribuye entre los vecinos y los trabajadores, cuidando de tener bajo control permanente a sus propias mediaciones de seguridad, y con una libertad y autonomía de pensamiento a las organizaciones culturales, productivas y comunicativas en que participan.
Aquí, en el sureste, mexicano apareció algo “muy nuevo” en la propia historia del pensamiento insumiso del mundo. El zapatismo y otros movimientos de los pueblos indios de América han enriquecido las notables innovaciones que desde mediados del siglo XX inició la Revolución Cubana cuando reconoció como “su autor intelectual a Martí” y colocó a ese genio heroico en las avanzadas de la emancipación universal. Repensar tanto a Martí, como a Marx, como a Lenin, como al mundo, y enriquecer las luchas anteriores y sus metas con nuevas metas y luchas caracteriza al proyecto emancipador actual hasta en los terrenos sacralizados e intocables del pensamiento ortodoxo, oficial.
La lucha por la independencia adquiere igual importancia que la lucha de clases. La meta práctica y practicada de la organización de la democracia, del demos, del poder del pueblo, adquiere las características de una meta central. La definición de “pueblo” incluye al pueblo pobre, a los analfabetos, a los no proletarios, a las mujeres, a los indios, a los jóvenes y niños, a las trabajadoras sexuales y a los homosexuales. La definición de la “democracia” incluye tanto a la democracia representativa como a la democracia de las mediaciones controladas por el pueblo, en que éste tiene la última palabra en la toma de decisiones, y la posibilidad de realizar consultas veraces y universales. Al mismo tiempo inscribe como consustancial la creación de espacios laicos y el respeto a todas las religiones; incluye “la guerra de las ideas”, y la sustitución de la guerra por el diálogo y la dialéctica, entre construcciones de luchas que quiere pacíficas, consciente de contribuir a la protección de la vida en la tierra y a la construcción de un mundo menos injusto y desgraciado.
Capaz de construir estructuras que lo acerquen cada vez más a la libertad y la justicia; sin la menor concesión de la propia dignidad, ni la transformación de un proyecto que surge predominantemente de la sociedad en un proyecto del Estado, o en un proyecto insurreccional para la toma del poder, el zapatismo logra en todo lo que puede superar ambos caminos.
Al anteponer los zapatistas algo que no es negociable y que en el pasado histórico no se dio, se enfrentan a un muro terrible, al muro de quienes pretenden que la experiencia de hoy sea como la de ayer, y que la creación en la historia se relegue al pasado y se reduzca a la costumbre. Muchos dirigentes y colectivos progresistas y hasta revolucionarios han querido que los zapatistas se unan a ellos aprisionándolos en las categorías con las que piensan y en las que actúan. No advierten que las novedades del zapatismo son “otras” como novedades hasta cuando replantean la olvidada, temible y esencial lucha de clases.
En los movimientos rebeldes aparece de nuevo “la comunidad”, pero es otra comunidad. No es sólo la vieja comunidad aislada, sino una comunidad que forma parte de conjuntos de comunidades y que construye su comunicación primero con las vecinas y luego con las que están más lejos, y luego con las que están todavía más lejos, hasta alcanzar una dimensión “intergaláctica”, como dicen los propios zapatistas con su sonrisa maliciosa, y lo dicen para no ser calificados de aldeanos o cosmopolitas sin base, ni apegarse al “esprit de serieux” de los rebeldes institucionales.
El proyecto zapatista busca cada vez más construir organizaciones y redes de comunidades, articuladas entre sí, con los medios tradicionales de comunicación y con los medios nuevos; con los caracoles marinos que servían para llamar a lo lejos y oír desde lejos, y con el internet, el e-mail, y los congresos y seminarios internacionales en la selva lacandona y en los “blogs” y “chats” electrónicos.
Cuando su política de negociación fue rota por el estado y sus partidos, los zapatistas
continuaron con el proyecto de construir aquí y ahora el mundo a que aspiran;
miran y atienden -al mismo tiempo- las necesidades inmediatas, impostergables, y las que van más lejos y hacia el futuro;
advierten -en sus planes- las construcciones a realizar, precisan los caminos y tareas, el qué hacer y cómo hacerlo;
combinan -en la práctica- las experiencias de la historia –“el saber” de los pueblos- con la creación histórica, con la imaginación y la razón realizadas entre vericuetos imprevistos. Enriquecen de variadas maneras su pensamiento, sus conocimientos y sus “saberes”, y hacen de su movimiento uno de los más creadores del mundo alternativo.
La creación está lejos de ser un acto meramente intelectual y moral. Requiere también de un admirable sentido de la resistencia y de una sorprendente fortaleza de ánimo frente a los recursos escasos con que se cuenta y a los asedios constantes que se sufren y enfrentan.
Ya van muchos años que yo he estado aquí tomando notas todo el tiempo ¡y he aprendido muchísimo! Puedo decir, y me quedo corto, que es uno de mis mejores seminarios posdoctorales…
Desde el punto de vista del conocimiento es existencialmente extraño lo que ocurre con un fenómeno que en general nos lleva a pensar mejor o a reflexionar de nuevo, a profundizar de otro modo, a actuar en territorios descubiertos por otros y que con otros, nosotros también descubrimos, más para dominarnos que para dominar, más para emanciparnos de nuestros ídolos y quimeras de reforma o revolución, y mucho más que para perder los estribos en un mundo indignante.
La furia, pensaba el viejo Séneca, lo saca a uno de sí. En general cuando se piensa en “la furia” se piensa que quien se pone realmente furioso, ya no entiende nada de lo que le está pasando, de lo que está diciendo, ya “no oye razones”, “ya no sabe ni lo que hace”.
Aquí, entre los zapatistas, se piensa en el paradójico caso de “la furia digna”, se alude a un hecho que con la dignidad y la autonomía enriquece la palabra y el conocimiento, da la bienvenida a otra forma de pensar y concebir, de educarse; incluso da base a otra pedagogía de la emancipación, no nada más de los trabajadores proletarios o de los ciudadanos que son súbditos, o de los pueblos indios acosados y diezmados durante más de 500 años de conquista y colonización, sino de todos los seres humanos que sufren un cierto tipo de enajenación, unas veces como mujeres, otras como jóvenes y niños, y otras por sus preferencias sexuales, o por su analfabetismo.
En los antiguos pueblos de origen maya, se está escuchando y expresando la otra política, el otro lenguaje, la otra esperanza de paz y de negociación con respeto a una dignidad y a una autonomía, que no son negociables, y que rechazan regresar a los viejos caminos de la mediación, de la asimilación, de la cooptación, de la corrupción, aparentemente humanitarios, y tan inhumanos como los que practican los genocidas inteligentes desde aviones inteligentes, con bombas inteligentes
Ni mediaciones, ni represiones, detienen el camino de la libertad y de la supervivencia humana. Los valores de la convergencia se han enriquecido. Unos complementan a otros y son inasequibles sin los demás. Las bases de la unidad en la diversidad se están dando a nivel universal. Pero hay un punto en que la disyuntiva se plantea de manera tajante. Todos tenemos que decidirnos si acompañamos o no a “los pobres de la Tierra” de que hablaba Martí, a los “condenados de la Tierra” de que hablaba Fanon; en un camino efectivo para hacer realidad “La libertad, la justicia y la democracia” sin “prestarnos” a ser instrumentos de mediación humanitaria de las fuerzas dominantes.
Los zapatistas son un camino a seguir no sólo para rechazar toda alianza que pueda llevar al abandono de un proyecto de cambio profundo y universal, como de diversas maneras ha ocurrido en rebeliones mediatizadas por los sistemas políticos y los Estados, sino para construir junto con los gobiernos autogestionarios y autónomos, los caracoles o redes de comunidades y una red de redes universal que logre la “praxis” de lo universal y del “poder distribuido” por las bases, entre las bases y con las bases, ese sueño expresado en todos los movimientos democráticos de la historia contemporánea..". Fuente: www.rebelion.org /México 6-7-09
5. La lógica social para las comunidades en sus políticas de autónomas y fuentes del otro Estado
Pablo González Casanova (Rebelión), en “(Lo que dije y lo que no alcancé a decir) El discurso de la rabia”,dice: "Aquí quiero recordar que los zapatistas surgieron de la unión entre un movimiento de guerrilleros con la ideología y la cultura de las guerrillas latinoamericanas de las últimas décadas del siglo XX y la cultura de la resistencia de los pueblos indios y que los pueblos indios han ido enriqueciendo a lo largo de quinientos años colonizaciones y rebeliones. En México, unos y otros eran mestizos no sólo por la sangre sino por la cultura, unos y otros tenían conocimientos comunes de las luchas por la independencia, por la justicia, por la democracia, un conocimiento variado de la práctica del liberalismo, del nacionalismo revolucionario, del populismo, del marxismo anarquista o comunista, universitario o normalista; o de la teología de la liberación y sus sucedáneos.
La primera lección de los rebeldes se manifestó en su decisión de aceptar el liderazgo de los pueblos indios en lugar de encabezarlos. Tomaron la decisión al ver que no había más alternativa que irse o integrarse. Se asimilaron, se integraron a los oprimidos en un proceso emancipador contrario a la habitual asimilación e integración de los indios por la civilización conquistadora. Al llegar el 1º de enero de 1994, día de la nueva dependencia de México con la activación del Tratado de Libre Comercio, acordaron rebelarse y tomar varios pueblos y ciudades. De la rica historia de esta etapa destaco dos momentos: a unos días de iniciada la rebelión acordaron con el gobierno el cese al fuego. Con posterioridad aceptaron los diálogos del Ejido de San Miguel y de San Andrés de los Pobres. En todo este tiempo se dieron a conocer en el mundo por su palabra nueva y por su apertura mágica y televisiva, intelectual y política.
Al mismo tiempo se inscribieron en el proyecto de democracia en boga, y aceptaron plantear la democracia como el primer paso para la “reforma del Estado”, ese otro objetivo, ampliamente coreado por todos los partidos y corrientes. En largas y difíciles discusiones lograron un notable acuerdo sobre los derechos de los pueblos indios, que firmaron todos los partidos políticos del país y los representantes del gobierno. Para defenderlo e impulsarlo organizaron actos, marchas y manifestaciones políticas que llevaron a la Comandante Esther –acompañada de toda su comitiva y apoyada por inmensas multitudes en la ciudad de México y otras partes del país- a tomar la palabra en el Edificio del Poder Legislativo. Muy poco tiempo después el gobierno y todos los partidos políticos aprobaron una ley que no les dio ninguno de los derechos acordados y hasta les quitó algunos que en la época colonial les había concedido el rey de España…
El golpe fue tremendo. Todos nos preguntábamos qué hacer. Y allí apareció una lógica creadora inesperada. Los zapatistas decidieron organizar, desde la sociedad, desde sus propias bases, la sociedad a que aspiraban. De la lógica política, predominante en la etapa anterior, pasaron a la lógica social que está creando un nuevo punto de partida distinto a la toma del poder del Estado, distinto a las reformas del Estado, y distinto también al anarquismo con el que muchos los confunden y con el que algunos intelectuales poco responsables quieren interpretar sus acciones cuando afirman que los zapatistas –como ellos mismos- quieren cambiar el mundo sin tener el poder. El proyecto no nació sólo de discusiones ideológicas, ni de la práctica de teorías, sino del saber qué hacer y cómo hacerlo. Las nuevas categorías sociales son creadoras de categorías políticas. No sólo combinan la distribución del poder con las “juntas de buen gobierno” y “los municipios autónomos”. También combinan el control de sus emisarios, delegados y comandantes que “mandan obedeciendo” los lineamientos generales que las bases les trazan.
El zapatismo busca realizar el viejo sueño de las comunidades autónomas, de los municipios libres, de los gobiernos locales, de los soviets como fuente del poder alternativo. Para realizarlo cuenta con nuevos medios de comunicación y organización que antes no existían como son los medios electrónicos y las redes de información, organización, producción, distribución, defensa, cultura que pueden extenderse en el país y en el mundo.
La diferencia principal es que este proyecto fue planteado anteriormente con una lógica política que terminó por controlar todos los proyectos de gobiernos autónomos o con una lógica social que llevó al aldeanismo, a la autogestión utópica, al indianismo y acordó otros males de comunidades aisladas entre sí y aisladas de las grandes estructuras geopolíticas y geoculturales.
El proyecto presenta una alternativa de paz y de sobrevivencia. Da pie a una especie de nuevo contrato social en que, como en Bolivia o Venezuela, los gobiernos nacionales o los estados nación, o los complejos dominantes, den prioridad a las políticas que permitan el desarrollo de unidades sociales auto-sustentables y autónomas. En la crisis mundial actual el proyecto –con múltiples variantes-puede ser un camino a la emancipación y a la sobrevivencia humana. Respetar a quienes lo enarbolan y luchar por que se les respete es y será trascendente en la lucha por la paz y por la vida.
Les agradezco su atención y no quiero seguir hablando para no cansarlos más".
Recapitulación del
5 de enero 2009,
Fuente: www.rebelion.org /México/ 6-7-09
D) Enfocar las potencialidades para construir el «buen vivir»
El capitalismo e imperialismo colectivo se vuelve cada vez más avasallador, devastador y expoliador de modo que crece el descontento entre los de abajo del planeta entero y por otra parte, desde los de abajo, se proyectan otros paradigmas de desarrollo. Estos últimos exigen:
1. Derrotar al capitalismo por construcción de otro funcionamiento socioeconómico e institucional
"Para cambiar el clima hay que cambiar el sistema
Los efectos del cambio climático sólo serán controlados si se revierte el paradigma de desarrollo económico imperante. En los hechos esto implica, como primeras medidas: la reducción drástica de las emisiones del Norte, la reparación de la deuda climática, y el uso compartido y equitativo de los bienes del planeta".
Ecoportal.net difunde el comunicado de Amigos de la Tierra Internacional respecto a que:“acompañando a las organizaciones de todo el mundo con demandas por Justicia Climática en el marco de actividades paralelas a la Cumbre de Cambio Climático (COP 15) en Copenhague (Dinamarca), este viernes 11 de diciembre entregaremos un documento elaborado por Amigos de la Tierra Internacional a los integrantes de la Unión Europea (sede en Bulevar Artigas 1300) y a la prensa que quiera acercarse. En el documento se explican las consecuencias y razones del cambio climático y las medidas que deberían tomarse para hacer frente a un problema que pone en peligro la vida de la humanidad.
(Jueves 10/12/2009) Los efectos del cambio climático han mostrado ser devastadores en diversas partes del mundo como en Uruguay, y serán peores si no se logra ponerles un freno. Ellos lesionan los derechos fundamentales de las personas, entre ellos derechos básicos como la vida y la alimentación.
El cambio climático es resultado del consumo excesivo, insustentable e inequitativo de combustibles fósiles, y de la explotación de las reservas de carbono -tales como los bosques y los suelos- que constituyen la esencia de la agenda de desarrollo económico dominante. La solución por tanto está en revertir el paradigma económico y de desarrollo actual que se sustenta en la explotación de las poblaciones más vulnerables y en la explotación del medio ambiente, generando consecuencias lesivas fundamentalmente para quienes ocupan tierras inundables, viven en casas precarias o dependen del agua para la producción y por tanto para su ingreso y subsistencia familiar.
Sin embargo muchos gobiernos siguen empeñados en no atacar las causas reales del cambio climático y prefieren seguir la senda de las falsas soluciones que sólo empeoran el panorama existente. Éstas incluyen la energía nuclear, la captura y almacenamiento de carbono, el comercio de carbono de los bosques, los transgénicos, las grandes represas y los agrocombustibles, entre otras, y sólo nos distraen del verdadero cambio social que se necesita.
El verdadero cambio pasa, sin embargo, por incentivar la agricultura sustentable y la producción local de alimentos. La agricultura a pequeña escala, además de brindar mayor cantidad de empleos culturalmente significativos y asentar a la gente en el campo, captura el carbono y utiliza menos máquinas que funcionan a base de combustibles fósiles. Por otra parte, si los consumidores compran sus alimentos en el mercado local, se utilizaría menos energía para transportarlos alrededor del mundo. Esto requiere de una transformación cultural que hay que comenzar a transitar de manera urgente.
Mientras los gobernantes del mundo negocian y los poderosos del Norte buscan imponer estas falsas soluciones, en Uruguay las lluvias pasadas dejaron 6.177 personas evacuadas. Estas fueron el corolario de una larga sequía que también se acompañó de tornados, un fenómeno cada vez más común en el país.
Mientras el litoral uruguayo se inunda en otros lugares de América Latina como Ecuador y Bolivia, se producen sequías; en Ecuador se trata de la peor sequía de los últimos 40 años. Dos meses atrás un tsunami dejó cientos de muertos en Samoa… sólo un ejemplo entre tantos de “catástrofes” climáticas.
Porque los compromisos a asumir en las negociaciones de Copenhague sobre el segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto son de importancia vital, es que desde Uruguay seguimos estas negociaciones con atención a la espera de que quienes tienen que asumir sus responsabilidades lo hagan.
Como medidas con carácter de urgencia se incluyen la reducción por parte de los países industrializados de sus emisiones en su propio territorio por lo menos en un 40%; apoyo financiero y la transferencia de tecnologías para las necesidades de mitigación y adaptación en los países del Sur.
Convocan:
REDES-Amigos de la Tierra Uruguay
Adhieren:
Red de Grupos de Mujeres Rurales del Uruguay
Asociación de Mujeres Rurales del Uruguay (AMRU)
Comunidad del Sur
Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE)
REDES-AT Comunicación
José Elosegui - Mariana Viera
www.redes.org.uy
www.radiomundoreal.fm
Grupo Guayubira
http://www.guayubira.org.uy
Fuente: www.ecoportal.net / 11-12-09
El dilema
1. Confiar en las estrategias agroecológicas para el rediseño del sistema agro-alimentario
Miguel Altieri, en “La paradoja de la agricultura cubana: reflexiones agroecológicas basadas en una visita reciente a Cuba” señala: “En todo el mundo es bien sabido que a pesar de las dificultades del periodo especial, particularmente la caída en las importaciones de insumos claves para la agricultura como petróleo, fertilizantes, pesticidas, tractores, piezas de repuesto, etc., Cuba y en especial el sector campesino, pudo enfrentar el desafio de producir una gran parte de los alimentos con al menos la mitad de los insumos agroquímicos y un limitado acceso a combustibles. Este logro fue posible gracias a una serie de políticas agrarias descentralizadoras de formas cooperativas e individuales de la producción, a un sólido sistema de investigación, a la difusión de la agricultura urbana y la agricultura orgánica con un masivo desarrollo de insumos biológicos, apertura de mercados agropecuarios, y organizaciones fuertes que apoyan a los agricultores como ANAP, ACPA y ACTAF, entre otras. Al comienzo del período especial, el énfasis se centró fuertemente en una estrategia de sustitución de insumos químicos por biológicos, para reducir el uso de insumos o porque estos no estaban disponibles y para atenuar los costos de producción de los modelos convencionales. Este enfoque de bajos insumos estableció la base para el desarrollo y escalonamiento de estrategias agreocológicas de diversificación de fincas, integración animal, reciclaje, control biológico, etc. que miles de agricultores ya practican en la isla.
El mundo, y en especial América Latina, aún observan con admiración y orgullo los niveles de producción y áreas dedicadas a la agricultura urbana y orgánica en Cuba, niveles nunca alcanzados en otros países, así como los avances de la investigación y extensión agroecológica, sin embargo, en muchos círculos se habla hoy de la “paradoja de la agricultura cubana”: ¿Cómo en un país con tanta experiencia práctica en agro-ecología, alto nivel de conocimiento científico y organización social de base, donde la agricultura campesina que ocupa el 25% de la tierra arable y produce una sustancial cantidad de viandas, granos, frutas, animales menores, etc. y con más de 350.000 agricultores urbanos que suplen más del 80% de las hortalizas consumidas en las grandes ciudades, aún importa el 65% de los alimentos? ¿Cómo en un país cuyos avances en el control biológico de plagas son venerados en el mundo entero, está a punto de liberarse una variedad de maiz transgénico Bt para el control del cogollero, plaga fácilmente regulada en sistemas agro-ecológicos por predadores, parásitos y entomopatógenos? (...)
Es cierto, Cuba importa alimentos como muchos otros países (USA importó más de $70 billones de dólares en el 2007) pero sólo el 50% de los granos y sus productos (principalmente leguminosas y cereales) que se usan en la canasta básica; además de algunas cantidades de pollo y leche en polvo.
Dadas las circunstancias impuestas por el embargo, el periodo especial y una serie de huracanes, la política de importar alimentos ha paradójicamente constituido una vía para que se pueda hacer una transición hacia sistemas mas sustentables sin lamentar hambruna.
Está claro que hasta el momento los decisores políticos en Cuba consideran a la agricultura convencional como el modelo más viable y seguro para incrementar la productividad agropecuaria y lograr seguridada alimentaria.
De hecho, muchos de los recursos provenientes de la cooperación internacional (una gran proporción de Venezuela) se reservan para las “áreas agrícolas protegidas” o “potenciadas” donde se producen en forma intensiva papas, arroz, soya, frijol, y hortalizas. Millones de dólares se invierten en sistemas de riego de pivote, maquinaria y otras tecnologías de la agricultura industrial, un modelo que puede seducir por los incrementos de producción a corto plazo, pero que decepciona al considerar los costos que esta producción genera en el largo plazo. Estas áreas protegidas sin embargo no alcanzan el 10% del área cultivada que pertenece al Ministerio de la Agricultura.
Comparativamente pocos recursos se dedican a tecnologías de bajos insumos que apoyarían a alrededor del 80% de las tierras que están en manos privadas, o de varias formas de cooperativas (UBPC, CPA y CCS). Evidentemente, el potencial agro-ecológico del sector de pequeñas y medianas fincas está aún por realizarse.
Cuba ha invertido, también, millones de dólares en investigación y desarrollo biotecnológico para la agricultura. Por un lado, la biotecnología cubana está libre de los controles que tienen las multinacionales que existen en otros países, aparentemente tiene un buen sistema de bioseguridad y bien dirigida la biotecnología se podría enfocar a problemas para los cuales no hay alternativas agro-ecológicas como en el caso de algunos casos de enfermedades virosas de ciertos cultivos como tomate, fruta bomba, etc.
Poseyendo estas ventajas, lo que es cuestionable es que el Centro de Ingenieria Genetica y Biotecnologia de Cuba se haya embarcado en el desarrollo de transgénicos como maíz Bt o eventos resistentes a herbicidas. Ya se ha introducido en un area de no mas de una hectarea en 8 provincias de Cuba el evento maíz BT FR-Bt contra la palomilla del maíz. Esta plaga que ataca el cogollo del maíz es dañina en plantas jóvenes, sin embargo su ataque se reduce en forma dramática cuando el maíz se intercala con frijol u otros cultivos o cuando se hacen manejos de hábitat que condicionen temprano en la estación una alta diversidad y abundancia de predadores y parásitos en el agroecosistema.
En Cuba también existen CREEs que fabrican entomo-patógenos, muchos de ellos como el BT que, en forma de insecticida microbiano, es efectivo contra la polilla. Además es sabido que los lepidópteros desarrollan en forma rapida resistencia a los eventos Bt, y que el maiz Bt puede tener efectos negativos sobre la micro y mesofauna del suelo vía la acumulación de toxinas activas adheridas a ácidos húmicos o arcillas, y contra polinizadores y algunos enemigos naturales, que sufren mortalidad al alimentarse del polen transgénico, presas que ingirieron la toxina o al chupar sabia de plantas transgénicas como el caso de predadores como Geocoris y Orius. El tema de la contaminación vía polen con transgenes de variedades locales de maíz , también merece una rigurosa investigación.
La crisis financiera mundial y las consecuencias evidentes para Cuba del aumento del costo de la energía y los alimentos importados, reafirma la necesidad de posicionar a la agricultura como un sector estratégico para el futuro de la isla. El mismo presidente Raúl Castro ha insistido en la necesidad de diversificar la agricultura, incrementar la descentralización y hacer énfasis en la autosuficiencia dentro de un marco de sustitución de importaciones. Esta nueva toma de conciencia sobre la dirección de la agricultura en Cuba es clave, pero es necesario que se concrete en acciones prácticas, ya que el resto de la humanidad se está tornando conciente rápidamente de que el modelo industrial capitalista de agricultura dependiente de petróleo ya no funciona para suplir los alimentos necesarios.
Los precios inflacionarios del petróleo inevitablemente incrementan los costos de producción y los precios de los alimentos han escalado a tal punto que un dólar hoy compra 30% menos alimentos que hace un año. Una persona en Nigeria gasta 73% de sus ingresos en alimentos, en Vietnam, 65% y en Indonesia, 50%. Esta situación se agudiza rápidamente en la medida que la tierra agrícola se destina para biocombustibles y en la medida que el cambio climático disminuye los rendimientos a causa de sequías o inundaciones. Expandir tierras agrícolas a biocombustibles o cultivos transgénicos que ya alcanzan más de 140 millones de hectáreas a nivel global, exacerbará los impactos ecológicos de monocultivos y no resolverá el problema alimentario, ya que todos estos cultivos se dedican para alimentar carros o ganado para clases más pudientes.
Además, la agricultura industrial contribuye hoy con más de 1/3 de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, en especial metano y óxidos nitrosos. Continuar con este sistema degradante, como lo promueve un sistema económico neoliberal, no es una opción viable y encima, es ecológicamente deshonesto al no reflejar las externalidades ambientales que implica la producción intensiva.
El desafío inmediato para nuestra generación es transformar la agricultura industrial e iniciar una transición de los sistemas alimentarios para que no dependan del petróleo ni de tecnologías caras y de altos insumos.
Cuba esta más adelantada que el resto del mundo para dar este paso urgente y vital.
No menos del 60% de sus tierras arables están en manos de campesinos privados o cooperativas que ya utilizan sistemas diversificados, insumos biológicos, tracción animal, y dependen mínimamente de insumos externos de manera que gestionan mejor la producción al ahorrar recursos escasos. Las UBPC que controlan el 42% de la tierra arable constituyen un terreno fértil para un proceso masivo de conversión agroecológica.
Hay más de 100,000 peticiones de tierra por gente interesada en volver al campo a producir, con 40,000 familias que ya han accedido a tierras entregadas. La agricultura urbana se ha consolidado: 383,000 agricultores urbanos produciendo 1,460,000 toneladas de hortalizas en 50 mil hectáreas y el potencial de expansión y de alcanzar una producción de 20 kg/m2/año está a la mano. Cuba, además, tiene el 2% de la población latinoamericana pero un 11% de los científicos; la isla tiene mas de 140,000 profesionales de alto nivel y técnicos de nivel medio en agricultura, una cantidad impresionante de centros-estaciones de investigación, universidades, más los aparatos institucionales asociados al MINAG y MINAZ, junto a la ANAP, ACTAF y sus redes.
¿Cuáles son entonces los impedimentos por un lado y los desafíos por el otro, para que de una vez por todas la isla de un salto cualitativo y haga la conversión agroecológica hacia la agricultura sustentable una realidad?
Está claro que se necesita un paradigma alternativo de desarrollo agrícola, uno que propicie formas de agricultura ecológica, sustentable y socialmente justa. Rediseñar el sistema alimentario hacia formas más equitativas y viables para agricultores y consumidores requerirá cambios radicales en las directrices políticas y económicas que determinan qué, cómo, dónde y para quién se produce. El concepto de «soberanía alimentaria» debiera transformarse en política agraria clave, ya que constituye la única alternativa viable a un sistema alimentario que depende de importaciones tanto de alimentos como de insumos y tecnología foránea y cara. Muchos de los requisitos de la soberanía alimentaria como la implementación de circuitos locales de producción-consumo, y acciones organizadas para lograr acceso a tierra, agua, agro-biodiversidad, etc., para las comunidades rurales se cumplen en Cuba, por lo cual la isla lleva la delantera a muchos otros países, sin embargo algunas acciones adicionales serán necesarias:
• Las tres soberanías: la soberanía alimentaria o el derecho de Cuba a definir su propio modelo de desarrollo agrícola para satisfacer las necesidades de alimento de la población dentro de los límites impuestos por la economía nacional y global, la escasez de energía y el cambio climático no se pueden concebir sin que se desarrolle en forma simultánea en la isla la soberanía productiva y la soberanía energética.
Elementos de las tres soberanías ya se encuentran presentes en muchas fincas pequeñas y medianas donde los agricultores no sólo producen el 70-100% de alimento para el consumo familiar (por ejemplo, Finca de José Antonio Casimiro, CCS Reinerio Reina, Sancti Spíritus y otras) o de los miembros de las cooperativas y sus familias (Finca San Juan, municipio de San Juan), sino que producen excedentes que venden en el mercado obteniendo ingresos bastante razonables. De hecho hay por lo menos 100,000 familias afiliadas a ANAP que logran niveles de productividad por hectárea capaces de alimentar entre 5-15 personas.
Todo esto lo consiguen con tecnologías autóctonas (lombricompost, organismos eficientes, etc.), sistemas de producción diversificados (policultivos, rotaciones, integración animal, sistemas agroforestales y silvo-pastoriles, etc.) y generando sus propias fuentes energéticas (mano de obra humana-animal, biogás, molinos de viento, etc.). Estos logros son importantes ya que las producciones se obtienen con una mínima fracción de insumos y otros recursos y a un costo por unidad de divisas mucho menor que la importación de alimentos o su producción industrializada.
Muchos agricultores usan una estrategia de adaptación del potencial genético y biológico de las plantas cultivables y especies animales a las condiciones ecológicas de la finca, más bien que la modificación de esta para satisfacer las necesidades de cultivos y animales. Esto ahorra mucha energía y recursos. Se necesita que esta estrategia se lleve a niveles de municipio o regiones para planificar el uso de la tierra de manera de alcanzar las tres soberanías. Por ejemplo, en la Estación de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey” se está explorando la producción de Jartropha curcas para la producción de biodiesel en combinación con cultivos anuales (yuca, boniato, frijol, etc.) lo que permite no sacrificar tierra que puede ser destinada a la producción de alimentos. Otros investigadores plantean dedicar en grandes áreas 100 hectáreas a caña de azúcar cuya función sea producir el biocombustible necesario para producir cultivos alimenticios en 1000 hectáreas.
La «agroecología» provee las bases científicas y metodológicas para integrar en diseños diversificados tanto a pequeña como media y larga escalas (incluyendo plantaciones de cítricos, coco, caña de azúcar, papa, arroz, etc.) de manera que se produzca suficientes alimentos y energía, privilegiando el reciclaje y el uso de insumos locales y tecnologías auto-regenerativas.
• Alianzas estratégicas interinstitucionales: Aunque hay un gran número de institutos realizando proyectos de investigación y extensión en agroecología, está claro que hay dispersión y a veces poca coordinación de esfuerzos. La creación de alianzas estratégicas es fundamental para llevar a cabo proyectos de sistematización de experiencias, de pruebas de tecnologías o escalonamiento de sistemas agroecológicos exitosos. Hay que desarrollar un enfoque más integrador de la agroecología para conectar las diversas líneas de investigación, extensión y formación ahora funcionando en forma muy aislada. En lugar de generar conocimientos específicos sobre limitantes aisladas (plagas, deficiencias de nutrientes, etc.), hay que generar una metodología que conecta los diferentes niveles de conocimiento al nivel del agro-ecosistema completo. Con el enfoque agroecológico se puede rápidamente pasar de la sustitución de insumos al rediseño predial, cosa que los sistemas diversificados prevengan o resistan los problemas, en lugar de siempre tratar de curar los problemas causados por el mal diseño desde el inicio. Sería óptimo que alianzas entre centros establezcan áreas concretas (2-5 hectáreas) o faros agroecológicos en UBPC con diseños diversificados en los cuales se haga un análisis holístico del comportamiento productivo, edafológico, entomológico, energético, etc. de los faros con el resto de los sistemas manejados en la UBPC. De estas comparaciones emergen los principios ecológicos básicos que explican por qué son más óptimos los diseños probados, y estos principios se aplican al resto del área de la UBPC o de ccoperativas vecinas mediante un método de investigación participativa o usando los métodos de diagnóstico y de extensión horizontal de campesino a campesino liderados por la ANAP
• Permear la agenda de extensión e investigación con una base agroecológica: Aunque hacer énfasis en que los agricultores adopten el máximo de prácticas agroecológicas posible en sus fincas es importante, esto no garantiza que un sistema tenga una base agroecológica sólida o sea más sustentable. Muchas de estas prácticas agroecológicas no son otra cosa que prácticas de sustitución de insumos, que siguen el mismo paradigma de la agricultura convencional en la que el objetivo es superar el factor limitante, aunque esta vez se realiza con insumos alternativos y no agroquímicos. Este tipo de manejo ignora el hecho de que el factor limitante (una plaga, una deficiencia nutricional, etc.) no es más que un síntoma de que un proceso ecológico no funciona correctamente y que la adición de lo que falta hace poco por optimizar el proceso irregular.
Evidentemente, la sustitución de insumos ha perdido su potencial agroecológico, pues no va a la raíz del problema, sino al síntoma. Deslumbrarse con una práctica alternativa que incrementa la producción u otros atributos agronómicos (por ejemplo. los biopreparados a base organismos eficientes) son innovaciones muy importantes que deben potenciarse, pero sin descuidar los pilares claves de la conversión «agroecológica» como la diversificación en el tiempo y en el espacio y la activación biológica del suelo.
La clave es identificar un conjunto de prácticas de manejo agroecológico que sean mutuamente adaptativas y que juntas conllevan a un mayor rendimiento del agroecosistema. Los efectos observados sobre el comportamiento del agroecosistema no pueden ser explicados por los efectos aditivos de prácticas individuales. En otras palabras, cada sistema de producción representa un grupo distintivo de prácticas de manejo que determinan interacciones ecológicas determinadas, de manera que lo que explica el éxito del sistema no es el conjunto de prácticas, sino los procesos ecológicos promovidos por esas prácticas.
En el caso que se quisiera entonces convertir una finca a un manejo agroecológico, no basta con copiar las prácticas de manejo que se usan en fincas orgánicas vecinas exitosas, sino más bien se debe asegurar que las interacciones ecológicas que explican el funcionamiento de las fincas vecinas, también se den en el sistema que se desea convertir.
Esto refuerza el hecho de que los diseños agroecológicos son específicos de cada lugar, y lo que se podrá repetir en otra parte no son las técnicas, sino más bien las interacciones ecológicas y las sinergias que gobiernan la sostenibilidad. No tiene sentido transferir tecnologías o prácticas de un lado a otro, si estas no son capaces de replicar las interacciones ecológicas asociadas con esas prácticas.
El potencial agroalimentario de la agricultura de pequeña y mediana escala
Aunque muchos investigadores y políticos piensan que las pequeñas fincas familiares son atrasadas e improductivas, muchas investigaciones en varios países demuestran que estas son mucho más productivas que las grandes fincas si se considera la producción total en vez de los rendimientos de cada cultivo o especie animal. Los sistemas de fincas integrales en los cuales los agricultores en pequeña escala producen granos, frutas, vegetales, forraje, y productos de origen animal aportan rendimientos adicionales a aquellos que se producen en sistemas de monocultivo, a gran escala. Esta relación inversa entre el tamaño de la finca y producción total se puede atribuir al uso más eficiente de la tierra, del agua, de la biodiversidad y de otros recursos agrícolas por parte de los pequeños agricultores. Estudios en Cuba apoyan estas afirmaciones; comparaciones entre varios tipos de fincas revelaron que la salida energética total por unidad de área de finca fue 4–6 veces mayor en las fincas mixtas (cultivos-ganado) que en las fincas lecheras especializadas y la producción de leche fue el doble en las fincas mixtas que en las especializadas. En sistemas silvopastoriles se puede producir hasta 40 toneladas de materia seca/hectárea con una ganancia de 800 g/animal/día en la época de lluvia y 400 en la época seca y entre 3,000-3,500 litros/ha/año sin el uso de concentrados.
Si se potenciaran con este tipo de diseños agroecológicos diversificados todas las fincas campesinas (que controlan el 25 % de las tierras) y todas las UBPC que controlan el 42% de la tierra, Cuba no solo podría producir todo el alimento necesario para alimentar a los mas de 11 millones de habitantes, sino seria capaz de suplir a la industria turística y cumplir con cuotas de agroexportación para generar divisas. Toda esta producción sería complementada por la agricultura urbana que ya alcanza niveles asombrosos de producción, y sobre todo, si se escalonan experiencias exitosas como la de la UBPC Vivero Organopónico Alamar. Canalizando esfuerzos articulados y bien dotados de investigación, extensión y difusión agroecológica en un área de nos más de 1,5 millones de hectáreas es todo lo que se necesitaría para lograr las tres soberanías.
Resiliencia al cambio climático
Todo estos esfuerzos debieran enmarcarse dentro una
concepción de resiliencia, enfocados en el desarrollo de sistemas agropecuarios
más resistentes al cambio climático y con capacidad de recuperarse después de
los eventos que los modelos predicen se harán cada vez más frecuentes y más
violentos en países receptores del cambio climático como Cuba. La isla ya sufrio
tres huracanes seguidos el año pasado y la evidencia circunstancial indica que
los sistemas más diversificados fueron menos afectados que los monocultivos
desprovistos de protección. Como ya se menciono, miles de campesinos cubanos han
desarrollado sistemas agrícolas adaptados a las condiciones locales, lo que les
ha permitido generar la producción continua necesaria para subsistir, en muchos
casos con excedentes para la venta, a pesar de dotaciones marginales de tierra,
variabilidad climática y el bajo uso de insumos externos. Parte de este
desempeño está relacionado con la innovación constante de los agricultores y los
altos niveles de agrobiodiversidad exhibidos por sus agroecosistemas.
Observaciones durante las dos últimas décadas del desempeño agrícola después de
eventos climáticos extremos han revelado que la resiliencia a los desastres
climáticos está íntimamente relacionada con los niveles de biodiversidad de las
fincas La diversificación
es, por lo tanto, una estrategia importante para el manejo del riesgo de la
producción en sistemas agrícolas pequeños, ya que la diversidad es de gran
importancia para la estabilidad de los campesinos, permitiendo que los cultivos
alcancen niveles aceptables de productividad incluso en condiciones de estrés
ambiental.
En general, los agroecosistemas diversificados son menos vulnerables a la pérdida catastrófica porque la variedad amplia de cultivos y los distintos arreglos espaciales y temporales, exhiben compensación en caso de pérdida.. Entender cómo en muchas áreas rurales cientos de agricultores se han adaptado o resistido los eventos climáticos extremos es una fuente de conocimiento clave para el desarrollo de sistemas resilientes al cambio climático, una realidad que ya afecta a Cuba.
Estudios realizados en otras zonas del mundo ya afectadas por el cambio climático revelan que algunas de las estrategias de adaptación incluyen:
• Uso de variedades/especies adaptadas localmente mostrando adaptaciones más apropiadas al clima y a los requerimientos de hibernación y/o resistencia incrementada al calor y sequía,
• Realzando el contenido de materia orgánica de suelos a través de la aplicación de estiércol, abonos verdes, cultivos de cobertura, etc. incrementando así la capacidad de retención de humedad.
• Un uso más amplio de tecnologías de “cosecha” de agua, conservación de la humedad del suelo mediante mulching), y un uso más eficiente del agua de riego.
• Manejo del agua para prevenir inundación, erosión y lixiviación de nutrientes cuando las precipitaciones aumentan.
• Uso de estrategias de diversificación como cultivos intercalados, agro-forestería, etc.) e integración animal.
• Prevención de plagas, enfermedades e infestaciones de malezas que es posible modifiquen sus biologías mediante prácticas de manejo que promueven mecanismos de regulación biológica y otros (antagonismos, alelopatía, etc.) y desarrollo y uso de variedades y especies resistentes a plagas y enfermedades.
• Uso de indicadores naturales para el pronóstico del clima para reducir riesgos en la producción.
El desafío ahora es cómo movilizar rápidamente este conocimiento de modo que pueda ser aplicado en la restauración de áreas ya afectadas o para preparar áreas rurales que se predice serán golpeadas por el cambio climático. Para que esta transferencia horizontal ocurra rápidamente, debe ponerse énfasis en involucrar directamente a los agricultores en la extensión de innovaciones a través de redes bien organizadas agricultor a agricultor. El foco debe estar en la consolidación de la investigación local y el desarrollo de capacidades para resolver problemas. Organizar a la gente alrededor de proyectos para promover la resiliencia agrícola al cambio climático debe hacer un uso eficaz de las habilidades y conocimiento locales apoyados por investigación agroecológica más formal, ya que esto proporciona una plataforma para un mayor aprendizaje y niveles de organización local, mejorando así las posibilidades de empoderamiento de la comunidad y estrategias de desarrollo autosuficientes frente a la variabilidad climática.
Conclusiones
En Cuba existe una riqueza inmensa de conocimiento agroecologico. El desarrollo de este enfoque de desarrollo agroecologico ha sido propuesto por el conglomerado de investigadores, profesores, técnicos y agricultores amparados bajo ACTAF, ACPA y ANAP. Este acervo se basa en el conocimiento y la experiencia dentro de las comunidades agrícolas que constituyen faros exitosos de la aplicacion de la agroecologia, en sinergia con cientos de investigaciones, formando asi la base de una estrategia teconológica que supera las limitaciones que resultan de los enfoques que dependen grandemente del capital, agroquímicos y maquinarias. Capitalizando al máximo en el poder de la agroecología, se logran productividades a un costo relativamente bajo y con retornos a la inversión en la investigación varias veces mayor que otros enfoques como la biotecnología transgénica que requiere de inversiones altas de infraestructura, equipos, personal, etc.
La voluntad política manifestada en escritos y discursos por las autoridades máximas de Cuba sobre la necesidad de priorizar la agricultura y la autosuficiencia debiera hacerse realidad con apoyos concretos de recursos necesarios para promover iniciativas productivas y energéticas que apunten a lograr las tres soberanías a nivel de municipios. Hay oportunidades particulares de innovación institucional con potencial de crear sinergias colaborativas entre ANAP, ACPA, ACTAF y los centros de investigaciónextensión en varios municipios pilotos. Es necesario reorientar los sistemas de extensión actuales y contar con personal para sistematizar experiencias exitosas y que de diseminación a los principios agroecológicos que tomarán formas teconológicas particulares en cada región de acuerdo a condiciones medioambientales y socioeconomicas específicas. La metodología campesino a campesino apoyada por investigadores juega un papel clave en este proceso. Esto significa apartarse de la instrucción de arriba hacia abajo para facilitar el aprendizaje de agricultores, investigadores y extensionistas en conjunto. La otra oportunidad es involucrar a los investigadores y profesores en forma más estratégica en los procesos de experimentación y evaluación, ya que ello reforzará la generacion de las bases científicas necesarias para la conversión, y también enriquecerá la teoría agroecológica necesaria para formar mejor a las generaciones venideras de profesionales, técnicos y agricultores-experimentadores.
El continuo debate entre los varios actores en el ámbito
rural sobre el futuro de la agricultura en Cuba permitirá definir los caminos
más convenientes y soberanos destinados a afianzar los objetivos y logros de la
Revolución. Solo el debate constructivo y la acción concreta podrán terminar con
la paradoja de la agricultura cubana".
Fuente:
www.ecoportal.net /
30-6-09