Interbarrial

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Propuesta de Interbarrial

 

Para el ¡Nunca Más!
reforma agraria integral, ¡ya!

1. Consecuencias de la agricultura sin agricultores

¡Nunca más! desertificación y ruina, desalojo, hambre, exterminio
para beneficio
de los "inversores", nos desafía a conocer y socializar la gravedad del modelo agro exportador. 

Alberto J. Lapolla (www.desruralypoliticas.com.ar),
en
"Dialéctica de la Sojización y la soberanía nacional", explica:

a. La Sojización, como concepción de enclave colonial.

El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya el 50% de nuestra producción de granos 
y el 55.5% de la superficie agrícola sembrada, 
superficie que crece anualmente arrasando lo que encuentra a su paso. 

Si entre 2002-2004 la superficie agrícola total orillaba las 27 millones de has  
hoy ya estamos en los 35 millones de has, casi el 10% de la superficie total del país 
(400 millones de has, aproximadamente). 

El pool sojero multinacional que controla y domina el 'negocio' 'estima' que para el año 2017 
la cifra de la superficie agrícola argentina debe orillar las 120 millones de has  
' cueste lo que cueste'
o sea el 30% de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental
.

La sojización desenfrenada de la nación lejos de ser un hecho saludable, 
constituye 
un verdadero problema en expansión para la economía nacional y 
la protección de nuestro ecosistema agrícola, 
así como también para la vida misma de nuestros habitantes. 

Nuestro país es parte de los 19 países que permiten 
el cultivo libre de variedades transgénicas o modificadas genéticamente (OGM). 
Es también 
uno de los 5 que lo permiten a gran escala. Mientras los EE.UU., están tomando medidas 
para reducir la superficie sembrada con soja transgénica, pagando sobreprecios y 
más subsidios por la soja común y fomentando el cultivo de maíz para la obtención 
de etanol, 
la Argentina (y Brasil) sigue expandiendo la frontera sojera sin límite ni precaución alguna
Más aún, la Argentina es el primer país del mundo en cuanto al porcentaje de expansión 
de los OGM, respecto del total de su producción: 
el 99% (o más) de la soja sembrada en nuestro país es sojaRR, es decir OGM, 
para hacerla resistente al herbicida glifosato. 

Siendo la soja una especie de polinización cerrada o autógama en 
un porcentaje del 95 al 99%, es dable suponer que la soja no transgénica 
(la llamada soja orgánica) no existe en nuestro territorio, 
por lo menos en términos probabilísticos. 

Este solo hecho ya constituiría un grave problema, 
pero es apenas el comienzo de una larga lista, desde el vamos. 
Monsanto 
terminó de estabilizar la sojaRR entre 1992-1993, 
en 1994 la misma fue aprobada por la FDA de los Estados Unidos, 
con la oposición de la agencia nacional Ambiental (USDA), 
la cual soportó fuertes presiones de la empresa. 

Así al año siguiente, en 1995, la USDA emitió un laudo favorable para 
la liberación de la sojaRR (modificada genéticamente), por el mundo. 
Es decir 
que entre la estabilización de la soja RR y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas
transcurrieron dos o tres años, lapso indudablemente inválido para evaluar 
efectos ambientales serios sobre el conjunto de todo el ecosistema global, 
ante tamaña alteración de los mecanismos de la selección natural. 

Pero lo más grave es que en ese mismo año, 1995, el entonces secretario 
de Agricultura del gobierno del señor de Anillaco, el Ing. Felipe Solá autorizó 
la liberación de la soja RR en la Argentina sin ningún estudio serio que la avalara

De allí en más nada la ha detenido, afectando de manera grave nuestra estructura económica.

b. Monocultivo sojero

En principio,  
la producción se ha transformado en un monocultivo
hecho peligroso desde el punto de vista ambiental, económico y estratégico respecto 
de la estructura productiva de la nación. 

Todo modelo basado en el monocultivo es esencialmente no sustentable y 
débil desde el punto de vista estructural en lo que a la economía política se refiere. 
Sin embargo, 
la expansión del monocultivo de soja transgénica forrajera, 
trae aparejada otros serios problemas. 
Tal vez el más importante radique en la degradación de 
nuestro sistema productivo: 

hemos dejado de ser un país productor de alimentos, 
para pasar a ser 
un enclave productor de forraje, para que otras naciones 
–las más industrializadas o en vías de serlo- produzcan carne. 

Llegamos al extremo de venderle soja en grano (y maíz y otros cereales) a 
Chile para que produzca carne aviar y porcina, y la exporte,
mientras que nosotros importamos ambos productos debido a 
la reducción drástica de las áreas y los stocks ganaderos y cárnicos producidos por la sojización, 
mientras exportamos forraje puro, es decir 'pasto soja'. 

Hemos reducido nuestra producción de carne 
-al reducir su área, el número de cabezas y 
la calidad de los campos destinados a la misma- para producir 'pasto-soja', 
debiendo apelar a la triste –y altamente peligrosa- herramienta del feed-lot,  
pasando a producir carne de pésima calidad y con bajísimo nivel de seguridad alimentaria, 
y esto en el país que alguna vez tuvo la 'mejor carne del mundo'.  

Destinamos nuestras mejores tierras 
–del mejor ecosistema del mundo para producir alimentos- a producir forraje 
–y ahora agro-combustibles-, 
para que otros países produzcan y exporten carne, en lugar de hacerlo nosotros. 

La reciente crisis de disparada de precios hortícolas, frutícolas y lácteos (que continúa) 
es sólo el comienzo de graves problemas de abastecimiento 
para la alimentación de nuestra población. 
Cabe recordar 
que entre mayo y octubre de 2007 el tomate aumentó entre un 200 a un 300%, 
la papa (uno de los cuatro alimentos básicos de la humanidad) trepó entre el 350 al 450%, 
el zapallito 
creció un 1000 % su precio, al igual que pimientos y berenjenas, 
la chaucha por su parte subió un 750%. 
Incrementos similares se observaron en todas las frutas y verduras, 
elemento central de la canasta familiar. 

Continuando con la depredación, para producir pasto-soja hemos dejado de producir un sinnúmero de alimentos. 
Ya el objeto de nuestra producción agrícola no es la de producir alimentos para nuestra población y exportar
el remanente, sino que todo el sistema agrícola del país está puesto 
al servicio de producir materias primas en forma de pasto-soja 
(ahora también etanol y biodiesel), para la exportación a los países industrializados 
o en vías de desarrollo pero con políticas estatales nacionales 'serias'. 

La Argentina decidió abandonar su Soberanía alimentaria, 
junto con la pérdida de su soberanía económica y política. 

Cuando Martínez de Hoz, ministro de Economía de Videla expresó: 
"si la nación va a producir acero o galletitas lo va a decidir el mercado"
hacía referencia a este cambio de modelo.
La nación industrial, tecnológica y científica anterior a 1976-1989 dejó de existir. 

Con ella también lo hizo la nación que producía alimentos para su gran mercado interno 
–su pueblo- 
e insumos para su industria. En un proceso perverso y neocolonial 
la nación dejó de producir acero, camiones, vagones, tractores, aviones, 
tanques, rieles, material ferroviario, usinas y barcos. 
Junto con 
la entrega de su petróleo, su gas, su energía eléctrica, 
sus rutas, la destrucción de sus FF.CC., y todo lo demás, 
dejó de producir alimentos como maíz, trigo, papa, batata, lentejas, 
arroz, frutales, productos hortícolas, lácteos, algodón y carne ovina, 
porcina, aviar y alimentos en general, para pasar a 
destinar toda su economía a producir pasto-soja

Así China, India, Chile, la UE y otros países industrializados crían su ganado 
y producen carne para abastecer a los emergentes y gigantescos mercados asiáticos 
donde se asienta el futuro de la humanidad, con el pasto-soja barato 
que les vendemos los 'astutos' argentinos. 

Claro, no somos los argentinos los que lo vendemos, 
sino los dueños de la Argentina y de los argentinos.

c. Dialéctica de la depredación sojera...

Se agrega a las consecuencias:

En la última campaña se están usando alrededor de 230 millones de litros de glisfosato, 
de 23 a 29 millones de litros de 2-4-D, 
cerca de 7 millones de litros de endosulfán y casi el mismo volumen de atrazina, 
sobre la pampa sojizada. 
Cifras que se completan con un total de alrededor de 150 mil toneladas 
de plaguicidas y 1.3 millones de Tn de fertilizantes para poder arrimar a 
los 30 qq/ha que marcan el límite de la ganancia o la pérdida del productor. 

Así de manera acumulativa y exponencialmente creciente, desde 1996 hasta la fecha . 

Tanto el 2-4-D como el endosulfán sumados a los coadyudantes y 
acompañantes del glifosato, son altamente cancerígenos. 
Recientes estudios 
del Instituto Curie de Francia confirman que el glifosato en su forma comercial más habitual, 
Round-up, es disparador de los mecanismos formadores del cáncer.

Para ejemplo tenemos los graves casos del barrio Ituzaingó Anexo en Cordoba, 
los de Loma Sené en Formosa y los centenares de casos de cáncer en Santa Fe 
y cuenca sojera del sur de Córdoba y Norte de la Provincia de Buenos Aires". 

Por supuesto, 
dado el planteo circular existente, 
se intentará resolver el problema con mayor agregado de herbicidas: 
así el sistema se morderá la cola, pero no se la podrá comer, amén de autodestruirse. 

"Para producir una tonelada de grano, 
la soja extrae 16 kilogramos por hectárea de calcio, 9 kg de magnesio, 
7 kg de azufre, 8 kg de fósforo, 33 kg de potasio, y 80 kg de nitrógeno".
 

Esta exacción permanente afecta de manera directa la fertilidad actual del suelo 
y al repetirse
 continuadamente en un ciclo ya muy largo, afecta también la fertilidad potencial de los mismos. 
Con el agravante que la fertilización química produce contaminación, 
que eutrofiza y contamina los cursos y reservorios de agua, 
mientras que 
la restauración natural de la fertilidad no produce ninguna contaminación 
y tiene mucho menor costo. Solamente el costo de reposición de las unidades de fertilzante 
exportados en N, P y S de la actual cosecha, 
implicaría un desembolso de 1368 millones de dólares. 
Cifra que por supuesto, debe ser descontada de la ecuación sojera.  

·         El sistema produce la pérdida masiva de mano de obra
4 de cada 5 puestos de trabajo efectivo se destruyen por la diferencia de Tiempo Operativo,
Minutos/Hombre/Ha, entre los sistemas Tradicional y SD,  
(dado que 
el tiempo operativo del sistema SD-sojaRR es de 40 minutos- hombre-Ha contra 
180 minutos- hombre-Ha del sistema tradicional),mientras se produce sólo 
1 puesto de trabajo real 
por cada 500has de SD-sojaRR , cuando -según informes del Dr. Altieri- 
100 Has de agricultura familiar producen 35 puestos de trabajo.(...)

 

De igual manera a simple dominio de mercado no son viables
la ganadería en pequeña escala 
–imprescindible para recuperar la economía de escala familiar-, 
la producción lechera, porcina, ovina y aviar. 

Tampoco es rentable la sojaRR para superficies menores de 300, 350 y 
hasta 500 has según la región

por lo cual los pequeños y medianos agricultores deben arrendar o vender sus campos, 
lo cual produjo la desaparición de casi 180.000 productores entre 1990 y 2002. 

Por el mismo motivo y por las políticas macro aplicadas desde 1976, 
aumentó la concentración de la tierra a cifras similares a las del apogeo 
del poder omnímodo 
de la oligarquía vacuna en los años de la 'República' conservadora: el 49.7% de 
la tierra (la mitad de la superficie del país) pertenece a 6900 propietarios, con 
el agravante de que más de 40 millones de has 
(el 10% del territorio nacional), 
están en manos extranjeras incluidas áreas de frontera, 
cursos de agua y zonas estratégicas. 

El sistema Siembra directa-sojaRR-glifosato hace posible la producción de pasto-soja  
en regiones y lugares donde antes la agricultura no era posible. 
Por lo que las tierras marginales que antes la oligarquía 
–y las multinacionales- despreciaba y servían para refugio y alimento de los más pobres, 
ahora tienen valor. 

Más allá de los graves riesgos ambientales que implica trasladar 
el sistema de la agricultura pampeana a regiones de enorme fragilidad ecológica 

y especialmente, en un planteo de agricultura permanente, como los son el NOA, 
o el NEA -proceso que los Dres. W. Pengue y J. Morello, entre otros, 
denominan Pampeanización-, 
el mismo produce además, el perverso hecho de expulsar de allí a las comunidades ancestrales 
o de escasos recursos, que vivían en áreas marginales ocupando sus tierras y viviendo 
de la producción familiar o de los frutos del monte. 

Expulsados como sea, 
mediante la conspiración mafiosa de gobiernos provinciales y comunales, 
estudios jurídicos gangsteriles, 
fondos de inversión al servicio del capital financiero internacional o 
mediante el simple y expeditivo sistema de mandar la gendarmería de noche o por la madrugada, 
para echar 
a humildes, indefensos y pacíficos pobladores de todos las etnias ancestrales 
de nuestra tierra americana del sur. 
Se producen así nuevas áreas de 'agronegocios' de espantosa eticidad. 

Consorcios de cara oscura y oculta se apoderan así, 
de enormes extensiones de tierras, robadas a sus verdaderos dueños.
Este hecho claramente ilegítimo, pues arrasa con derechos escritos
en la Constitución Nacional pero no reglamentados, 
está introduciendo la violencia en el campo y debe ser resuelto inmediata
y exactamente a la inversa: es necesario repoblar el campo y desarrollar
políticas de desconcentración de la tierra, creando miles de nuevos productores familiares,
'nuestros paisanos los indios'  los primeros.

No más árboles.

Este último proceso está vinculado además a 
uno de lo efectos más graves producidos por la sojización, 
como es el arrasamiento del monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total. (...) 

El Dr. Miguel Altieri, uno de los máximos especialistas en agroecología del continente
señaló de manera más categórica:  
"la sojización ha producido en América Latina la pérdida de 
21 millones de has de bosque en Brasil, 14 millones de has de bosque en Argentina, 
2 millones de has de bosque en Paraguay y 600.000 has del mismo en Bolivia".
(...)

Riqueza para muy pocos en un campo sin gente

Este conjunto de factores trae aparejada la destrucción de la fertilidad, de
la biorregulación y de la biodiversidad de nuestro agroecosistema, 
así como 
la miseria, la expulsión y la destrucción de la producción familiar, 
los trabajadores del campo, junto con la exuberante riqueza de 
un sector minúsculo de la población. 

Pero el otro aspecto central en un planteo de perspectiva nacional, 
es considerar a quienes favorece tamaña depredación ambiental, económica y social. 
Toda la población rural del país apenas llega hoy al 10% del total nacional; 
y la sojización la reduce permanentemente. 

Los trabajadores en blanco registrados en el sistema agropecuario suman apenas 310.000
y el total de ellos suma apenas un millón.  
Por otra parte, sólo restan 330.000 productores, es decir que con suerte la población 
que hoy está recibiendo la 'lluvia de dólares' de la sojización apenas llega a alcanzar 
a 2.560.000 personas (si tomamos a los productores y sus familias y 
los trabajadores en blanco y sus familias), 
pues los trabajadores en negro 
que sumarían otras 2.760.000, considerando la familia tipo, en general sólo tienen 
trabajo un par de meses al año, como explicamos más arriba, 
y por ende el resto del año changuean o cobran planes sociales. (...)

Mientras los trabajadores cobran salarios en blanco de 1200-1500-1800$, 
un alquiler para una familia tipo en la Ciudad de Buenos Aires orilla los 1000 pesos mensuales, 
y la canasta familiar completa se acerca cómodamente a los 3000 pesos mensuales, 
situación esquizofrénica –o perversa- que provoca que 
cada nuevo empleo genere un nuevo pobre

De tal forma luego de 5 años de caído el modelo de la convertibilidad, 
el 5 % de la población 
controla el 25% del ingreso nacional y el 10 % más rico de la misma 
controla casi el 50% del mismo, habiendo duplicado su ingreso en los últimos cinco años. 

Un último tema se refiere a la dependencia del productor respecto de las multinacionales 
como Monsanto, 
propietarias de los derechos de patentes sobre las simientes y que subsumen al productor 
en un deudor permanente. 

En síntesis, 

esta verdadera catástrofe ambiental, social y económica se ha llevado adelante 
para transformar a la nación en productora de pasto-soja, exportado casi en su totalidad
como soja en grano, aceite, harina o torta, a países que así pueden producir proteína animal a muy bajo costo 
subsidiada por 
la desindustrialización, la pérdida de la Soberanía y seguridad alimentaria, el hambre, el desempleo,
la enfermedad y la devastación ambiental y social de la Argentina y 
los argentinos(...) ".

En referencia al  ¿cómo salir?, Alberto J. Lapolla sostiene:

"De tal forma las políticas 
que desindustrializaron a la nación para destruir a la clase obrera más combativa 
y organizada del continente, y debilitar nuestro lugar como país soberano, 
nos devolvieron al modelo agro-exportador y a un estado neocolonial. 

Estas políticas se expresaron en la imposición por vía de las corporaciones multinacionales 
y del capital financiero internacional, -a un costo descomunal en vidas: 
30.000 desaparecidos 
y 450.000 argentinos muertos de hambre entre 1989 y 2001, 
entre otros miles de asesinados por el modelo neoliberal- del modelo de la sojización , 
ahora remachado por la producción de agro-combustibles. 

Se hace imprescindible recuperar una política de soberanía nacional en todos los órdenes, 
que por supuesto incluya la Alimentaria y la energética, 
pero principalmente se hace urgente recuperar políticas propias 
de desarrollo rural ausentes desde 1976, y en particular desde 1989
. (...)

En esta línea creemos necesario, 
como decíamos más arriba, 
una política de salida paulatina y gradual de la sojización, 
basada en el repoblamiento rural, de entrega masiva de tierras, 
de apoyo y estímulo de la producción familiar, 
de recuperación de la producción de alimentos, y de salida gradual de la sojización 
y del modelo de los agro-combustibles, 
hacia 
un modelo de desarrollo rural en función de los intereses nacionales y populares, 
basados en la producción de alimentos en cantidad y calidad suficiente para 

alimentar a toda nuestra población y exportar el sobrante, 
como política de Estado
(...)".
Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
9-12-07


«¡Nunca Más!» una democracia que privilegia 
los negocios sobre la vida de las mayorías
y justifica este funcionamiento criminal
identificándolo como crecimiento económico
de Argentina
cuando destruye el presente y el futuro de
su población.

Nos exige 
solidarizarnos con las comunidades rurales e indígenas en hacer posible la reforma agraria
mirando a 
-las condiciones dignas de vida
y trabajo tanto en el campo como en la ciudad,
-la soberanía alimentaria, energética e
hídrica 
y -una política demográfica que encamine 
al desarrollo de igualdad de oportunidades
para todos los de abajo. 

2. Soluciones a problemas causados por los agro negocios

¡Nunca más! concentración y desnacionalización tanto económica como territorial
nos desafía a conocer y socializar cómo se puede producir mejor y más responsablemente
atendiendo a necesidades e intereses populares.

Miguel Altieri expresa:

"Creo que cada vez más se está creando una conciencia mundial
de que por la agricultura pasan casi todos los problemas que
enfrenta hoy la humanidad:
la energía, los alimentos, la calidad ambiental y la justicia social.

Esa alianza entre lo rural y lo urbano,
ese salto de conciencia que se tiene que dar,
es muy importante y la agricultura va a jugar un papel fundamental".

Precisa:

"Lo primero que voy a hacer es contextualizar cuáles son, para mí,
los grandes problemas que enfrenta la agricultura del siglo XXI, sobre todo
en América latina.

Éstos son la globalización y los tratados de libre comercio,
la biotecnología y los cultivos transgénicos, la agricultura para los biocombustibles,
el cambio climático,
el surgimiento de una agricultura orgánica corporativista comercial de sustitución de
insumos y el desplazamiento de la agricultura campesina e indígena que es
fundamental recuperar si queremos lograr el objetivo de la soberanía alimentaria.

El objetivo de la agricultura sustentable de base agroecológica
pasa por la soberanía alimentaria,
un tema que hoy se lanza como una plataforma importante.

La soberanía alimentaria es muy diferente de la seguridad alimentaria
pero
también implica el acceso a la tierra, a las semillas, al agua,
el derecho de las comunidades a decidir qué producir, cómo producir, etc.,
todo lo que tiene que ver con el rescate y la conservación de las semillas criollas y nativas.

Es muy importante recuperar el material perdido por erosión a través de
la "revolución verde" y crear santuarios de germoplasma. La única manera
de poder
recuperar los campos contaminados con transgénicos es sembrando con semillas puras,
libres de transgénicos durante varias campañas y con la mayor diversidad posible;
de esa manera,
a través de una selección propia va desapareciendo ese rasgo contaminante
de las poblaciones.

La regeneración de suelos y aguas, el acceso a la tierra, el fortalecimiento de
las comunidades y la organización social de la producción y la agricultura familiar
como base
del desarrollo económico es una de las grandes tareas de la agroecología.
Estas tareas pasan por un redescubrimiento y revalorización del conocimiento indígena,
sobre todo en la zona mesoamericana, la zona andina, la zona del trópico húmedo y bajo.
Todavía
existen microcosmos de agricultura tradicional
en los cuales hay un alto potencial.

Otros objetivos son la recuperación de cuencas degradadas 
por la agricultura,
más allá de la sustitución de los insumos y la investigación
para explicar por qué funcionan sistemas agroecológicos exitosos.
Más de la mitad
de los conocimientos que necesitamos para avanzar en la agroecología
están en las valiosas experiencias de muchas comunidades latinoamericanas,
y nadie ha hecho 
lo suficiente para entender por qué funcionan y cuáles son
los principios científicos y sociales que han permitido ese éxito.

De allí se pasa a la metodología de la sustentabilidad con el fin de extraer
principios y lecciones para seguir avanzando.
Una vez que entendamos eso, ¿cómo escalonamos la propuesta agroecológica local
de cientos a miles de agricultores?
Como Walter Pengue dice
se necesitarán no sólo conocimientos y técnicas sino acciones conducentes a
cambios fundamentales en las políticas económicas de los países(...)".

Identifica amenazas:

  1. "La globalización neoliberal es la principal pero no por el monopolio de
    las multinacionales ni la concentración de la propiedad de la tierra,
    sino el dumping";
  2. "el modelo industrial de agricultura basado en transgénicos";
  3. los agro combustibles;
  4. el cambio climático y la agricultura orgánica.

Dice respecto a cada una:

  1. "Lo que se plantea no es sólo un no al dumping, sino la plataforma
    de la soberanía alimentaria
    como prisma sobre el cual lanzar una estrategia de 
    desarrollo rural alternativo sustentable: que se proteja la economía nacional
    del dumping
    que haya reforma agraria, precios justos para los agricultores
    y un acceso prioritario al mercado nacional de los productores campesinos,
    privilegiando los mercados locales y regionales al
    modelo agroexportador
    tan fomentado en nuestros países. Los principios son producción de alimentos,
    reforma agraria, agricultura campesina basada sobre prácticas agroecológicas
    y el derecho de la población en general a tener alimentos sanos y accesibles.
    Es fundamental un campesinado organizado a través de entidades sociales 
    de la producción y de redes de agricultor a agricultor, 
    de campesino a campesino para la difusión de la tecnología (...)".
  2. "Los transgénicos son una manera de seguir avanzando en 
    el modelo industrial de agricultura y básicamente es una estrategia 
    de consolidación del mercado por parte de quienes inicialmente
    comenzaron
    a introducir los pesticidas o sea las grandes corporaciones que
    estuvieron involucradas en estos negocios con ventas por miles
    de millones de dólares.
    Estos mismos actores compraron las empresas de semillas y han logrado
    avanzar en crear mayor dependencia por parte de los agricultores,
    ya que controlan el paquete semilla-químico (...)".                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
    Existen alternativas interesantes a la modificación genética 
    para hacer la soja resistente al herbicida y vender semilla-herbicida 
    como que hay controles biológicos de las malezas.
  3. Los agrocombustibles van a producir mayores emisiones de dióxido de carbono 
    porque, 
    por un lado, requieren monocultivos a gran escala con mecanización, 
    fertilizantes y pesticidas y por otro, enorme deforestación.

    Un "conglomerado de grandes multinacionales tanto petroleras 
    como de biotecnología y mercaderes de granos va a decidir el destino 

    de los paisajes rurales de nuestros países y no van a producir los efectos 
    que se necesitan 
    para revertir el cambio climático y van a destinarse muchas tierras 
    para la producción de combustibles y no para alimentos(...)".
  4. El pasaje de la agricultura orgánica de sustitución de insumos a 
    la agricultura de base agroecológica plantea "dos cuestiones principales:
    una 
    es el manejo de la biota del suelo a través del aporte de 
    materia orgánica y el enriquecimiento del suelo y
    la otra es el enriquecimiento del hábitat, es decir,
    la diversificación del ecosistema porque cuando se diversifica
    el ecosistema
    en el nivel primario o el de las plantas 
    se diversifican todos los niveles tróficos 
    (el secundario, el terciario y el de los detritívoros).

    Esa biodiversidad funcional tiene que estar presente
    en un modelo agroecológico. Va a llegar un momento
    en el que vamos a estar tan equipados
    -lo que
    se va a lograr a partir de la capacitación y la investigación-
    que en vez de mirar los campos y contar cuántas plagas
    hay vamos a preguntarnos qué componentes faltan
    para tener la biodiversidad funcional....que permita
    que su funcionamiento se autorregule (...)".

Altieri señala:

"Vemos que la biodiversidad funcional crea sinergias a través de las interacciones
y optimiza
los procesos para que los sistemas se autosubsidien: acumulación de materia orgánica,
reciclaje de nutrientes, regulación biológica, la productividad como proceso
que son resultado de interacciones que se dan cuando ensamblamos
la biodiversidad funcional en forma correcta.

El primer pilar es el manejo de la biodiversidad del suelo y el segundo,
el manejo de la biodiversidad sobre el suelo o la diversidad vegetal que
va a afectar la diversidad de los otros niveles tróficos. (...)

En el manejo del agroecosistema tenemos tres tipos de biodiversidad:
la biodiversidad planificada
que es lo que el agricultor decide hacer tanto dentro del campo
como en los alrededores, con corredores, con cultivos de cobertura, etc..

La biodiversidad asociada
que se une a la anterior y muchas veces está determinada por la del ambiente circundante.(...)

La integración animal:
un país como la Argentina tiene un gran potencial y de hecho hay experiencias
en las que se integra la producción animal con la producción agrícola y en ese sentido
todo el manejo de aves es muy interesante (...)".

Fuente: revista Realidad Económica 229,
julio/agosto 2007, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar


«¡Nunca Más!» una democracia que financia con
los fondos públicos a los grandes medios programados
para la maceración ideológica inductora de 
la evasión de la realidad nacional e internacional y 
que vuelve famoso a un periodista "pese a ser de 'izquierda'" con pensamiento tan reaccionario como
opinar sobre importantes conflictos para
los de abajo mediante estigmatizaciones
de los sectores populares implicados.

Nos exige
promover y expandir la deliberación pública
sobre: por qué urge el cambio de modo de producción; 
cómo esa transformación es posible
y en qué consiste el progreso.

3. Responsabilidad sobre el sistema sociedad-naturaleza

¡Nunca más! la implantación dictatorial de los objetivos lucrativos de oligopolios
a expensas de la vida mayoritaria y del futuro humano,
nos desafía
a asumir la lucha por la vida digna y saludable de todos

Hoy es posible e imprescindible crear la correlación armónica de las necesidades populares
con la complejidad autorregulable de la naturaleza porque nuestra vida y su calidad
dependen de esa estabilidad dinámica y evolutiva.

Por un lado,
la estructura bio-psico-fisiológica de nuestra especie está en equilibrio con 
ese funcionamiento autorregulado de la naturaleza. Es decir, nuestra salud
exige cuidar del medio ambiente que abarca a las condiciones laborales y cotidianas
de la sociedad
con origen en las políticas correspondientes al régimen de propiedad dominante.

Por otro lado,
la cantidad y la calidad de suministros básicos para la vida humana, la industria, etc.
están subordinados al establecimiento de esa concertación.

Este sistema sociedad-naturaleza se halla amenazado de rupturas irreversibles por
el capitalismo que
aplica la revolución científico-técnica únicamente para la voracidad insaciable de
una minúscula minoría creída en su omnipotencia de explotar sin límites tanto
a los hombres como a la naturaleza.

En el mundo, 
como condición de conservación de nuestra especie o subespecie,
la revolución científico-técnica  (RCT) debe ser aplicada previendo-compensando consecuencias
mediante manejo de sistemas integrados y superando 
la actual visión de objetivos abstraídos de cómo revierten en las poblaciones y 
su medioambiente.

Importa tener presente que si bien las posibilidades de adaptación de
la estructura bio-psíquica de nuestra especie son muy limitadas,
las de su actividad son extraordinarias.

La RCT permite establecer un trabajo social que tienda a optimizar su concertación
con el mantenimiento
de las variables esenciales al funcionamiento de cada eco-región no aislada sino
en interrelación constante y evolutiva con la totalidad del país, continente, planeta...

El criterio determinante
del grado de transformación de la naturaleza es la salud humana porque la antropogénesis
y el desarrollo posterior
se dan en interacción retroactiva con la biodiversidad propia al funcionamiento autorregulable
de la naturaleza.

Y la estabilidad biológica responde a tres propiedades fundamentales:

La tercera propiedad tiene significado metodológico especial para 
la realización del programa del movimiento conservador del sistema «sociedad-naturaleza»",
destaca Ilyá Nóvik.

Condición prioritaria y clave para la estabilidad del sistema «sociedad-naturaleza»
"es el carácter cíclico relativo de la biosfera, así como la correlación de sus factores
concientes e inconcientes donde
el factor conciente 
debe manifestarse en la búsqueda de las vías más racionales de
transformación de la biosfera y de resolución de las situaciones críticas".

Por cierto,  el carácter cíclico de la naturaleza entra en contradicción con 
su tendencia dominante a la irreversibilidad que 
la sociedad no puede eludir pero sí por control previsor de 
los procesos cíclicos
puede atrasar con eficacia y duración considerable a los degradadores.

El capitalismo procede al revés por ser hoy un sistema social para
la acumulación de riquezas de pocas corporaciones que se han adueñado
del planeta y la humanidad.

En efecto, usa el potencial científico y tecnológico para destruir la cordillera
y la precordillera mirando a extraer minerales sin importarle no sólo consumir
el agua y la energía
que precisan las poblaciones provinciales sino también las expulsa de 
sus territorios socioeconómicos y socioculturales, con lo cual al envenenamiento
que les infringe, le suma otros padecimientos cruentos.

Aún más,
todo el país es perjudicado por esa devastación mediante cambio climático y
desposeimiento de glaciares, ríos y lagos.

Por los agro negocios, el capitalismo arrasa con los equilibrios ecológicos de
las praderas, las selvas y los bosques e intoxica altamente al medio ambiente.
En consecuencia,
desaloja a las comunidades rurales e indígenas, aniquila las economías regionales
y hambrea, discapacita, enferma, mata a la mayoría de Argentina al igual que
en nuestros pueblos hermanos de América, África, Asia y hasta afecta a los del
llamado primer mundo.

Contra esta fragante violación de todos los derechos humanos de la inmensa mayoría
de la población planetaria e infortunio de los pueblos, urge expandir la conciencia
de que 
la diversidad popular puede (argumentando por qué) 
adueñarse de 

El mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías exige
transformar la naturaleza desde una actitud de transmitir a las generaciones futuras
una biosfera
en proceso de perfeccionamiento de la armonía con la sociedad.

"En la situación actual caracterizada por un alto nivel de desarrollo de la ciencia
y la técnica,
la sociedad y la naturaleza no deben definirse como dos sistemas opuestos(...)
sino como componentes de un único sistema.(...)
En este sistema «homosocionatural», el subsistema de control determinante
es la sociedad
con su actividad de optimización de las acciones e interacciones y
con su responsabilidad por el destino de todo el sistema (...)".

Ilyá Nóvik expresa:

"Creemos en el enfoque del ambiente natural
no como algo puramente externo, ajeno e
incluso hostil al hombre,
sino como una condición imprescindible
a la existencia de las personas.

A pesar de introducir limitaciones en 
la actividad humana, permite encontrar
caminos
de racional compaginación del
hombre que posee sentido de la naturaleza
y de la naturaleza 'humanizada' o sea
transformada continuamente en 
el proceso de trabajo".

Advierte:

El ambiente natural se sobresatura de concatenaciones 
por influencias antropo-tecnógenas y por tanto, pierde
el status de autorregulado y aparece como un subsistema dirigido
cada vez con mayor frecuencia.

"Esta situación, fundamentalmente nueva, de pérdida de la autodirección
aumenta drásticamente la responsabilidad de la sociedad ante la naturaleza".
Se trata
de maximizar la acción directa de la producción y minimizar la retroacción de la naturaleza
o los efectos negativos de la actividad humana sobre ella.

"La optimización de la relación sociedad con la naturaleza es, sin duda, realizable
pero jamás será absoluta en ninguna de sus variantes. Quedarán algunas contradicciones y
por consiguiente, el desarrollo no cesará".

Plantea:

"La ciencia en su totalidad no está bien preparada para enfrentar
la nueva situación ecológica.
Y no es de sorprender porque durante siglos se ha desarrollado 
como medio específicamente humano de dominación del entorno,
como medio
de alcanzar el hombre su estabilidad a cuenta de la apariencia
inagotable del entorno.(...)

El desacuerdo de las funciones transformadora y prognosis de la ciencia
tiene por base el movimiento unidireccional del pensamiento científico
con arreglo
al esquema «naturaleza-ciencia-actividad tecnológica-naturaleza».
El retroesquema «naturaleza-sociedad» por consecuencia de la influencia tecnológica
apenas se tiene en cuenta".

Tampoco se conoce mucho para establecer criterios ecológicos del desarrollo tecnológico
debido,
fundamentalmente, a la incoherencia de las distintas disciplinas en la investigación de
la biosfera y el divorcio entre las ciencias naturales y sociales.

La gravedad del problema ecológico desafía a la ciencia en conjunto
a reflexionar el sentido y el valor de su conocimiento, de su aptitud
para
indicar caminos seguros de optimización de la relación entre la sociedad y la naturaleza.

La creencia en el carácter absoluto del poderío tecnológico "sin considerar
las posibilidades evolutivas de la biosfera es esencial al voluntarismo ecológico,
desenmascararlo
en su inconsistencia constituye una premisa metodológica sustancial
de la optimización del sistema «sociedad-naturaleza»". 

El voluntarismo ecológico está asociado con el afán de lucro a costa de
todas las esferas de la actividad humana, de toda la naturaleza «humanizada».
En el capitalismo,
no se adecua la organización de la producción a la de la biosfera,
sino que se supedita la organización de la biosfera a la de la producción, 
lo cual incrementa el peligro de crisis ecológica.

Pero como la relación con la naturaleza que es el trabajo se estructura como antagonismo de clase,
el factor básico en el desarrollo de la ciencia y la técnica está constituido
por las exigencias de la producción de intensificar la explotación del hombre por el hombre.

Hoy resulta imperativo
reconsiderar radicalmente esta actitud sea ante los hombres, sea ante la naturaleza.
El progreso de la práctica y la teoría requiere la generalización del enfoque científico o
que se rebase el marco de lo que tradicionalmente se considera ciencia.
Y se supere "la excesiva parcelación de la actividad ya que sus resultados
empiezan a chocar cada vez más entre sí, creando situaciones conflictivas.

Sin duda, la división y especialización del trabajo han sido siempre instrumento
de elevación de su eficacia. Y en la época de revolución científico-técnica
no debemos 
renunciar a ese instrumento pero su empleo debe acoplarse bien con las otras
formas particulares de abordaje de una totalidad para que ésta no sea interpretada de 
modo estático, esquemático, fragmentario...

Es imprescindible
compensar la división de la actividad con un determinado enfoque integral
de su dirección. Debido a ello, ahora se impone la reconstrucción monista
de la actividad,
es decir, la elaboración de vías y medios de su integración más orgánica
por una revelación más completa y precisa de su base única universal".

Implica que 

Fuente: Sociedad y Naturaleza
por Ilyá Nóvik, editorial Progreso
Moscú, 1982


«¡Nunca Más!» una democracia que nos desposee
de 
-la escuela pública, el hospital público y de 
sus respectivas integraciones en un sistema único;
-la universidad pública y las ciencias, las tecnologías
al servicio del desarrollo social y el bienestar popular.

Nos exige asumir su democratización solidarizándonos
con sus trabajadores y los estudiantes en lucha 
por concretarla
mediante constitución de organizaciones pluralistas
e intersectoriales con la voluntad unitaria de
conformar 
una sociedad y un país mirando por las necesidades 
y aspiraciones de la diversidad popular.

4. Contenidos y  sentidos a considerar en una reforma agraria integral

¡Nunca más! nuestra indiferencia ante la expulsión 
de 

¡Nunca más! nuestra naturalización del supuesto inculcado por el sistema de que 
"la burguesía no es responsable de 
su conducta antisocial
porque ésta le dicta sólo la obtención de ganancias".

Nos desafía a organizarnos para:

a. Contra la desnacionalización territorial, crear Estado gestor de su desarrollo integrado

Jorge Morello y Silvia Diana Matteucci sostienen, en el año 2000
y en Singularidad territorial y problemas ambientales"
que 
"ciertos cambios profundos en el uso de la tierra, en líneas generales,
han llevado
al fracaso por una percepción errónea del funcionamiento territorial como unidad integrada.

No sólo se han ignorado las ventajas adaptativas de la heterogeneidad espacial y temporal
para la diversificación de la producción, sino que ha habido falta de previsión y de políticas
de manejo tanto sectorial como integrado.(...)

Los procesos de desarrollo más relevantes de los últimos 30 años fueron

Lo que hizo perder eficacia económica y capacidad de mitigar
los problemas ambientales, sociales y económicos en los que se hallan
hoy inmersas las áreas de expansión. (...)

La decisión privada ha estado omnipresente en el manejo de los hábitats
y recursos naturales
haciendo ilusoria toda conservación del patrimonio fuera de las áreas naturales protegidas.
Pecaríamos de inocentes si creyéramos que esto es consecuencia de falta de
conocimiento técnico-científico o un problema de educación ambiental.

Sin embargo, no puede culparse a las multinacionales ni a los sectores privados
por la expoliación de los recursos. Hay una enorme carencia de políticas ambientales
que promuevan su manejo sustentable.

Un ejemplo paradigmático
es el de la explotación de los bosques nativos y por ello la gestión 
del proyecto Lenga argentina podría ser fundacional en cuanto a manejo sustentable
de este tipo de ecosistema.

Dado que existen experiencias que demuestran la posibilidad de
convertir la explotación minera del bosque en un manejo sustentable
sin pérdida de rentabilidad aun en ecosistemas con tasas bajas de reposición, 
las causas del continuado deterioro
sólo
pueden atribuirse a una falta de voluntad política para regular el funcionamiento
de las empresas forestales (...) y para promocionar y financiar los programas
de investigación en ecología, manejo y conservación del recurso bosque y del 
recurso genético.
La misma consideración se aplica a todos los emprendimientos públicos y privados
en los demás tipos de ecosistemas. (...)

Todo programa de desarrollo vinculado con la población
y enfocado a atender sus necesidades, debe reflejar 
la extrema diversidad de condiciones físicas, bióticas y
sociales del país.
No hay un único enfoque exitoso que pueda ser de uso
generalizado en varias regiones de Argentina.

Existe un fuerte componente de falta de información, especialmente en lo que
se refiere a modelos de predicción, que permitan identificar las funciones o variables
que desencadenarán
el cambio ecológico o socioeconómico ante el impacto ambiental. No hay política
de investigación y desarrollo que permita estudios de largo plazo acerca de
la evolución de los ecosistemas
y especialmente de monitoreo y seguimiento de objetivos móviles, es decir
de factores y procesos de evolución rápida vinculados al uso de la tierra.

Esto impide contar con un menú de respuestas rápidas que frenen
o mitiguen los problemas cuando se inician".

Jorge Morello y Silvia Diana Matteucci plantean la necesidad 
de 
que los organismos públicos de gestión de la producción y del ambiente
cambien su visión estática y sectorial de la naturaleza.
"La estructura pública que maneja los temas ambientales está compartimentalizada,
sus organismos
no han hecho estudios integrados de las relaciones entre los diferentes ecosistemas;
los distintos recursos y las diversas regiones. (...)

Si bien es necesario contar con especialistas en los diversos sectores,
es imprescindible
un organismo que los centralice y que funcione como un sistema de información,
de modo que sea posible coordinar las acciones de todos los sectores sobre la base de
conocimientos actualizada permanentemente y monitorear las acciones y los impactos
de cada una de ellas sobre los demás recursos y regiones.

La planificación global, respetando la heterogeneidad espacial
y temporal de la Argentina como región, permitiría 
un aprovechamiento
más eficaz y sustentable de los recursos y por sobre todas
las cosas, un equilibrio regional más justo".

Fuente: revista Realidad Económica 169,
enero/febrero 2000, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

b. Contra la uniformidad de monocultivos que desertiza, mirar por la biodiversidad

Jorge Morello y Walter Pengue, en "Economía ecológica y biodiversidad", explican:

"La biodiversidad es producto de millones de años de evolución biológica
y las sociedades humanas han ido adaptándose a ella, conociéndola y utilizándola.
En consecuencia,
el tema de la biodiversidad tiene dos grandes dimensiones: la bioecológica y la sociocultural.
Comprende:

Por un lado, la diversidad genética y la diversidad de especies, comunidades,
ecosistemas, hábitats, paisajes (en el sentido de la ecología de paisajes) y
mosaicos de paisajes que ocupan la biosfera.

Por otro lado, los múltiples procesos culturales que en diferentes épocas y
distintos contextos ecológicos y socioeconómicos han caracterizado
la relación del hombre con su ambiente natural.(...)

La biodiversidad es
esencialmente, una propiedad, una característica de la naturaleza y de las múltiples formas
de adaptación e integración de la especie humana a los ecosistemas o paisajes de
la tierra;
no es un recurso o no es fundamentalmente un recurso.

La evolución de la variabilidad genética ha posibilitado la aparición de 
ecotipos, variedades, especies, géneros y demás categorías taxonómicas
cuyas
interacciones entre sí y con el medio físico han conformado ecosistemas,
paisajes y mosaicos de paisajes en muy distintas escalas, 
los
que constituyen sistemas complejos que recién empezamos a conocer.

De tales sistemas complejos y con los aportes de la ecología de ecosistemas,
de la economía ecológica y de la ecología del paisaje,
recién
estamos identificando y midiendo numerosas funciones ecológicas que
se han dado en llamar servicios ambientales y que son atributos de
la biodiversidad.

Caso semejante ocurre con bienes percibidos o percibidos y valorados
en conexión con la industria farmacéutica, la agroalimentaria, la de nuevos materiales
y la biotecnología.

Nosotros creemos que es importante ir pensando en ciertas propiedades
de los ecosistemas ligadas con la biodiversidad cuya evaluación y 
ponderación rigurosa es imprescindible y entre ellas destacamos 
la «resiliencia»,
es decir, la capacidad de volver al estado inicial 
después de haber sido perturbado.

Esa resiliencia les permitió, en el pasado, adaptarse y coevolucionar
frente a presiones antrópicas que estamos descubriendo que,
localmente,
pudieron ser tan intensas como las que se asignan a
los períodos pre y postindustriales.

La sociedad humana ha coevolucionado y se ha adaptado a todos los biomas terrestres
pero su modalidad de interacción ha variado no sólo en el tiempo sino de bioma en bioma.
Las culturas andinas
desarrollaron modalidades de conservación de alimentos perecederos de altísima eficiencia;
las culturas perilacustres inventaron humedales agroalimentarios de altísima bioproductividad (...)".

Jorge Morello y Walter Pengue advierten que

"nuestros ecosistemas tienen mecanismos de retorno a su línea de comportamiento habitual
mucho más sofisticados de los que conocemos hasta ahora, y que la resiliencia o
vulnerabilidad
a las transformaciones de determinados ecosistemas es un problema fuertemente
vinculado con la novedad del compuesto que entra en algún ciclo biológico,
de la intensidad y duración de la transformación y de
la dimensión o escala en la que se desarrolla.

En ese contexto,
la contaminación, la erosión genética y de suelos y la apropiación que la sociedad
hace de la producción primaria neta de biomasa dejando cada vez menos material
disponible para otras especies, se transforman en temas de gravedad y urgencia".

Concluyen:

"El nuevo siglo nos encuentra frente a un marco científico inédito,
circunscripto por una fuerte tendencia a la privatización de la ciencia
y la tecnología
y un intento de apropiación destacada de los recursos genéticos
de los que la humanidad se servía libremente, ahora privatizados
por las nuevas tecnologías de ingeniería genética.

Sumado a este proceso,
América está perdiendo sus recursos culturales tan rápidamente
como su diversidad biológica
.

La herencia cultural remanente de la región está corriendo un alto riesgo
de extinción.
Si dejamos, además, que la erosión genética continúe y no nos permitimos
detener los efectos en cascada por venir, el nuevo tipo de erosión podría transformar
los centros de biodiversidad en nuevos desiertos biológicos.

Es en este marco, en el cual la Argentina y los países del Cono Sur se encuentran
para orientar su propio desarrollo. Al ser muchos, y constituir una importante base
de recursos genéticos,
la responsabilidad de su manejo recae directamente sobre sus gobiernos.

Entonces,
la conservación de la biodiversidad en estos países pasa a ser en definitiva
un tema de desarrollo más que de conservación. Y así como los genes
sólo pueden conservarse, en la práctica, dentro de los organismos vivos y
las especies dependen las unas de las otras para sobrevivir y sólo pueden
conservarse en la compleja interacción de los ecosistemas.

El cuidado y manejo armónico de los hábitats en que discurre la vida es
una cuestión crucial para nuestros países.
De modo que
el valor real de nuestra biodiversidad es una asignatura a discutir
por toda la sociedad y no sólo por una parte interesada en 
su apropiación y explotación comercial de corto plazo.(...)

A través de la discusión amplia de todos los sectores y actores sociales
que se podrán sentar las verdaderas bases para lograr un manejo sustentable de nuestra biodiversidad. Desde 
este consenso
saldrán las políticas de estado que promuevan y
propendan al objetivo de desarrollo equitativo,
siendo el gobierno y sus funcionarios los facilitadores
del mismo
y los responsables de poner tales políticas en acción.
En beneficio de sus sociedades y el ambiente".

Fuente: revista Realidad Económica 173,
julio/agosto 2000, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

c. Contra la dictadura de oligopolios o "libertad de 'Mercado'", institucionalizar la participación popular

Mabel Manzanal, en "Instituciones y gestión del desarrollo rural en la Argentina" 
parte de las siguientes preguntas:

"¿Cómo se retoma el control de la esfera pública?,
¿es necesario cambiar el Gobierno o cambiar el Estado?;
¿cómo se construye un nuevo Estado que no reincida
en la saga de soborno, clientelismo, corrupción?

Cualquier gobierno que quiera aplicar un proyecto nacional alternativo
sólo podrá hacerlo si antes cuenta con el apoyo mayoritario de la población,
consciente del cambio
que se les exige y que la involucrará. Es decir, se necesita contraponer
un polo de poder popular. Esto sólo se construye a partir de la participación cotidiana
y regular de la población en las diferentes formas de gestión, control y seguimiento
del accionar público y privado".

Aclara:
"La participación que aquí nos interesa, es aquélla que se centra sobre el control
y el seguimiento de las acciones públicas y privadas porque ésta es la que más
se vincula
con el cumplimiento de los acuerdos y normas. (...)

Hay otra faceta de la participación de suma importancia:
aquélla
en la que los actores de la sociedad civil avanzan en la toma de decisiones
ellos mismos adoptan buena parte, o la mayor parte, de las decisiones que
los involucran y que tienen que ver con sus actividades. Esta forma de participación
es el paradigma
de todo modelo participativo que busca la transformación de la sociedad del presente.
La participación paulatina y constante en las decisiones capacita a quiénes la ejercen
y es el motor de la transformación social. 

Precisamente Brett
sostiene que los defensores de este tipo de participación la consideran
no exclusivamente como un método para el desarrollo sino, fundamentalmente,
como un nuevo paradigma para la transformación social.

Nosotros adherimos a esta postura,
sin que ello signifique un funcionamiento anárquico y carente de
dirección política,
entendida en su sentido amplio y no restringiéndola a la acción del Estado.
Lo vemos como un proceso paulatino de largo plazo, que va construyendo conciencia,
aprendizaje y consenso. (...)

Consideramos que el control y seguimiento del funcionamiento transparente
y del cumplimiento regular de las normas y reglas es la primera forma de participación
que, además, es altamente formadora para alcanzar modelos más 'fuertes' de
participación.(...)
De todos modos, cabe aclarar que, cuando los actores sociales tienen un directo involucramiento
en la gestión de sus actividades, la participación se muestra bajo sus diferentes facetas,
más allá que estén claramente diferenciadas o no".

Mabel Manzanal introduce otro concepto clave: el «territorio» y dice:

"Nos interesa el territorio en aquellos aspectos vinculados con el desarrollo
cuya perspectiva
se inscribe desde un territorio, su cultura y su historia. 
No vemos el territorio como el «espacio-lugar» 
(como soporte de localizaciones materiales y humanas)
y
sí como una conjugación de variadas realidades. Es, al mismo tiempo, la expresión
del «lugar» específico donde vive y trabaja la población; el ámbito en que se localizan
los procesos de concentración y polarización creciente y que se traduce en marginación social
y expulsión
del aparato productivo; el espacio que condiciona el destino de la mayor parte
de la población de menores recursos; el sitio donde se materializa el accionar
de estos actores que nos ocupan;
donde se da el primer eslabón -y a veces el único- en la potencial cadena de participación
de amplias mayorías sociales
; donde se concretan las interacciones, conflictivas o no,
entre actores y organizaciones sociales; donde la población trabaja y vive y donde inicia
su camino dirigido
a viabilizar y generar acciones y actividades de transformación social, económica, política
e institucional. Según Boscherini y Poma esta perspectiva territorial consiste en otro forma
de consideración y tratamiento de los agentes territoriales (actores y organizaciones). (...)

Es a través de la modalidad de sus acciones que se abren posibilidades
para promover el «desarrollo» del territorio respectivo,
junto con mejores condiciones de vida de sus habitantes. 

Esto es lo que aquí consideramos «desarrollo local», un «desarrollo territorial»
(...) donde la población está directamente involucrada en la transformación
de su realidad y de sus condiciones de vida.

De hecho, la mayor parte de la población sólo desde «su lugar» podrá tener
una proyección hacia lo global. Porque «su lugar» es el reducto desde el que 
se fortalece, se capacita y participa para viabilizar sus potencialidades hacia
otros escenarios ampliados".

Fuente: revista Realidad Económica 197,
julio/agosto 2003, editada por
el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)    
realidadeconomica@iade.org.ar www.iade.org.ar

Desde los diversos territorios se puede constituir otro sistema de producción-
distribución e innovación a nivel nacional y latinoamericano
que

 

d. Contra el contubernio del Estado con las transnacionales, impulsar la lucha de los oprimidos

A. Hacia la desestructuración del despotismo provincial

En las provincias del área periférica de Argentina, tanto la expansión del monocultivo de soja
como de la mega minería a cielo abierto dejan sin posibilidades de producción y trabajo al
grueso de la población.
Refuerzan el carácter de economías inviables que el sistema capitalista mundializado les impuso
mediante la aplicación del Consenso de Washington por Menem-Cavallo. 

A la vez, además de los éxodos desde el campo a la ciudad y desde las provincias hacia
Buenos Aires y Gran Buenos, el Estado provincial es el principal empleador con lo cual
garantiza la gobernabilidad del sistema de saqueo y degradación de la vida mayoritaria.

De esas provincias y del Partido Justicialista
surgieron Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Lo que prueba
la importancia para todo el país del entramado económico-político que se arma con
las satrapías. También evidencia, al igual que las migraciones, como quienes 
vivimos
en Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires tenemos que hermanarnos con las poblaciones
de esas provincias feudalizadas y en especial con las organizaciones sociales que, 
en ellas, luchan por cambios. En vez de sumarnos a la criminalización de la pobreza 
por dejarnos manipular
con el problema de la seguridad y su solución mediante Estado policial que, 
al mismo tiempo, nos vuelve cada vez más prisioneros y rehenes en riesgo de muerte
por anteposición de la propiedad privada sobre la vida humana.

Pero, además, las catástrofes socioambientales y las devastaciones que causa
el mal llamado crecimiento económico de Argentina, la hunde toda entera y es
hora de
no distanciarse de quienes son etiquetados como ambientalistas y
analizar como nos compete incorporarnos a hacer posible la expulsión de
las multinacionales y sus socios locales.

En fin,

B. Hacia la integración del país

Es fundamental poner punto final a la fragmentación en enclaves o disolución de Argentina
y asumir el país como un sistema territorial único e integrado solidariamente con los pueblos
del continente.

Implica hacer centro en las condiciones de vida y trabajo de la población rural y la de 
las economías regionales.
Están siendo expulsadas constantemente y arrojadas a sobrevivir en total desamparo
y represión por el Estado.

Multiplicación de desalojos por negocios turísticos e inmobiliarios

Comprobamos que la voluntad de arrasar con la Villa 31 para lucrar con su territorio 
se repite,
en efecto, desde Tucumán nos informamos:

"Exigimos trabajo y una vivienda digna para vivir" lo plantea La Toma
que nos relata:

"La Toma se forma por debate de las familias. 
En las asambleas (2 ó 3 veces por día dentro de los  predios)  
se discute toda una línea que explica que 
la desigualdad en la Argentina
es un factor clave para el acceso a la vivienda
ya que miembros de nuestra organización y vecinos autoconvocados 
no pueden acceder a estas viviendas, por sus cuotas elevadas
y por sus escasos ingresos provenientes de los planes interzafras o 
los planes sociales de $150.
 
La mayoría de las familias asentadas vivían a las márgenes del canal norte, 
o hacinados en lotes con 2 ó 3 familias en el mismo. 
La preocupación principal surgió cuando se vio que el megaproyecto "Lomas de Tafi" 
avanzaba y que muchos de los lugares donde estas familias son residentes, 
estarían destinados a 
"espacios verdes", a trazos de puentes, calles o avenidas, dentro de la "ciudad modelo". 
Y Que desde el gobierno no había ninguna respuesta de integración urbana, 
o soluciones para acceder a una vivienda y trabajo digno, 
más que las otorgadas por el mercado inmobiliario. 
¿Dónde está la política "popular" del gobierno nacional y provincial ?
 
A su vez las madres, niños/as, jóvenes, y personas mayores, 
empobrecidos e indigentes, luchadores
, demandan, 
antes que 
una inútil salida represiva, una salida política la los graves problemas que afrontan, 
y que se resumen en trabajo y vivienda  digna para vivir, 
y dejar atrás decenas de años de miseria, precariedad e indigencia".

¿En qué consiste el megaproyecto "Lomas de Tafí"?

"En la actualidad viene a ser una de los proyectos de vivienda 
e infraestructura más grandes de Latinoamérica. 
Y fue lanzado hasta por el propio presidente Kirchner. (...)

Los responsables políticos y técnicos pensaron en una "ciudad modelo"
Para la ejecución 
de este proyecto no se llamó ni si quiera a licitación, 
y hay grandes sospechas de un negociado, 
que parte desde la compra de las 400 hectáreas para la construcción del mismo; 
así como a qué empresas se adjudicaron las obras en actual ejecución.  

Se desprende de esta trama, 
toda una línea de intereses corporativos de las empresas y del gobierno en llevarlo adelante. 

Nuestra discusión y la toma de terrenos surge en como esto -además, de ser un negocio- 
no comprende el acceso a la vivienda digna de miles y miles de tucumanos 
que todavía viven en la má###ísera indigencia y pobreza".

¿La toma de terrenos?

"El día martes a la noche, más 50 familias, de la zona de Villa Muñecas, 
y principalmente vecinos de la orilla del canal norte, 
tomaron predios 
ubicados dentro del trazo urbano 
- de lo que en Tucumán se denomina el megaproyecto "Lomas de Tafi"

El derecho a la vivienda 
para los vecinos asentados en "Lomas de Tafi" se traduce, 
desde el martes, en un clima de tensión, con presiones de inminente desalojo, 
por parte de la policía, su infantería y caballería. (...)
 
Petitorio de La Toma:

- Vivienda digna es un derecho para todos y todas, 
así que solicitamos que de forma urgente se implementen los recursos necesarios 
para acceso a todas las personas perjudicadas en el arco de la construcción 
de la "ciudad modelo".

-No a la reubicación forzada, alejada de los lugares de trabajo 
y los lazos vinculares que permiten la supervivencia de las familias.

- Trabajo en la construcción de las viviendas". 

Fuente: www.lafogata.org 
A
rgentina: La lucha continúa
19-2-07

Hundimiento de la población rural y de inmigrantes en penurias inmensas

Comprometámonos con poner punto final a los procesos de deshumanización
como la realidad comunicada por la nota:
"Latinoamérica y las barriadas marginales: un drama cotidiano de sus grandes ciudades"

Marcelo Colussi (Rebelión) señala:

"En cualquier ciudad relativamente grande de América Latina 
ya es parte del paisaje cotidiano la presencia de asentamientos humanos irregulares. 
Reciben diversos nombres: 
favelas, cantegriles, callampas, tugurios, villas miserias, barrios marginales; 
pero el fenómeno es siempre el mismo. 

Son, en definitiva, expresión del fracaso de los modelos económico-sociales en juego, 
al igual que otras tantas manifestaciones que hacen al espectáculo urbano de la región: 
niños de la calle, 
ejércitos de vendedores ambulantes informales, basura esparcida, transporte público deplorable, 
a lo que contrasta la presencia de barrios privilegiados amurallados y ultraprotegidos. 
Cara y cruz de una misma moneda, sin dudas.

 

Al igual que todas estas formaciones sociales mencionadas, 
la proliferación y el crecimiento incesante de estos barrios marginales 
son procesos complejos, 
intrincados, donde converge un sinnúmero de causas interactuantes. 
Nadie decide voluntariamente ir a vivir a estos lugares; en todo caso, 
las condiciones fuerzan a llegar allí. 
Con el agravante que, una vez ahí instalado, por diversos motivos se torna muy difícil salir.

Marginalidad, mala calidad o falta de servicios básicos, violencia y delincuencia 
como agregados frecuentes, a lo que se agrega la criminalización de esa pobreza 
por 
el discurso dominante: estigmas todos que definen la situación 
de esas populosas barriadas. “Viven ahí porque quieren, 
por flojos, por vagos, por falta de espíritu de superación.”

 

El fenómeno, aunque no tiene un momento específico en el que situar su inicio, 
ya lleva varias décadas, y va en aumento progresivo. 
Diversos motivos lo alimentan: 

básicamente es la huída de vastos sectores rurales de su situación de
crónica pobreza que los expulsa hacia la ciudad en búsqueda de nuevos y mejores horizontes; 
a veces contribuye a este movimiento migratorio el escape de guerras internas que fuerza
a las poblaciones a procurarse un ambiente más seguro, fenómeno particularmente agudo
en muchos países latinoamericanos en las décadas recién pasadas cuando arreciaron
las guerras “sucias”, llamadas de baja intensidad, en zonas rurales en 
el marco de la Guerra Fría.

Siendo básicamente población rural la que llega a estos asentamientos, 
si bien se integra a la dinámica urbana 
–muchas veces, sin embargo, en economías informales, subterráneas– 
continúa conservando patrones de conducta propios de su medio anterior, 
manteniéndose quizá como el más notorio la constitución de familias numerosas, 
con 5, 6 o más hijos. 
Lo cual es un problema agregado, pues a la precariedad en que viven se suma 
la cantidad excesiva de población que tiene que adecuarse a una lógica urbana: 
no disponen de tierra para cultivos de autosubsistencia, 
no existen los recursos de supervivencia que ofrece el medio rural 
–fuentes de agua cercanas y gratuitas, 
la naturaleza como supletorio de las instalaciones sanitarias–, 
el hacinamiento forzoso a que conlleva un espacio reducido 
como puede ser la ladera de un cerro, un barranco, etc., 
en una ciudad que no permite la dispersión de casas. 

Situaciones todas que, en el medio agrario de origen, no son problemas; 
pero que sí se tornan tales en una circunstancia nueva 
y hostil 
como es un área urbana no destinada a asentamiento poblacional.

 

A todo lo cual se agrega otro problema aún, quizá más grave incluso: 
dado lo irregular y precario de estos asentamientos, 
su vulnerabilidad 
es infinitamente mayor que el que presentan urbanizaciones planificadas, 
donde se han tenido en cuenta problemas estructurales e históricos 
(es decir: donde se ha desarrollado un núcleo urbano, 
previo estudio de la situación ambiental, 
del impacto a considerarse con esa instalación, 
donde se ha previsto la red de servicios básicos, etc.). 

En las urbanizaciones precarias, 
la vulnerabilidad ante la ocurrencia de desastres naturales es enorme, 
y de hecho 
así lo demuestra cada fenómeno que tiene lugar 
(son las casitas de cartón las primeras en desbarrancarse de 
los cerros ante un movimiento sísmico o lluvias torrenciales; 
o las primeras en ser arrasadas por los ríos desbordados 
cuando se levantan en sus riberas contra toda norma de seguridad).

Si bien los datos de que se dispone no son categóricos respecto a esta problemática 
y varían mucho de país a país, puede estimarse que en algunas ciudades 
hasta una cuarta parte de su población vive en este tipo de asentamientos (...)". 

Fuente: www.rebelion.org
Política internacional 
24-2-07

Enfoque de otros problemas causados por el capitalismo

Cambiemos nuestra visión sobre la población rural, la modernidad y el bienestar
para poner punto final a la injusticia social y a la destrucción de la soberanía alimentaria.

Discrepo con Marcelo Colussi (Rebelión) cuando señala que
la población rural
"
continúa conservando patrones de conducta propios de su medio anterior,
manteniéndose quizá como el más notorio la constitución de familias numerosas, 
con 5, 6 o más hijos"
.

Pienso que fundamentalmente nos interpela a no tolerar que viva en hacinamiento,
en la feminización de ese drama cotidiano y que la salud pública esté desmantelada
y de espaldas
a esta situación de emergencia sanitaria. 

Tampoco coincido con Marcelo Colussi en su opinión sobre:
"urbanizaciones planificadas, 
donde se han tenido en cuenta problemas estructurales e históricos"
.

En Argentina destaco por sus efectos desastrosos a la urbanización
con countries y barrios cerrados sobre las tierras más fértiles de la región pampeana.
Es por el capitalismo
como constatamos al leer "
El campo urbanizado: el ecocidio infame". 

Carlos de Urabá (La Haine) advierte en España:

"De inmediato miles de hectáreas de tierras de labor o de cultivo, 
los campos baldíos o yermos adquieren un valor inusitado y 
se destinan a levantar apartamentos, hoteles, condominios, parques temáticos, 
clubes de golf o centros comerciales. 

El valor del suelo y las bienes raíces se cotizan a precios exorbitantes 
pues la especulación es la que manda. 
Se remueven millones de toneladas de tierra; 
se construyen autopistas, trenes de alta velocidad y polígonos industriales, 
parques eólicos o aeropuertos. 

Hay que superar ese complejo de inferioridad con respecto a la Europa desarrollada. 
Los topos 
enloquecidos agujerean la tierra, con martillos mecánicos trituran las piedras y 
la dinamita revienta sus entrañas, violan con túneles las montañas, 
secan mares y ríos y no hay obstáculo que los detenga. 

Una costra de cemento y de ladrillos recubre la faz de la península. 
¿Qué representa la naturaleza para ellos? 
sencillamente un escenario propicio para explotar sus intereses.

La ciudad extiende sus tentáculos hasta el infinito y no hay límites que 
valgan para detener su crecimiento. 
Para decirlo con un simple ejemplo: hay personas que viven a doscientos kilómetros 
y trabajan en Madrid. 
El tren de alta velocidad tiene la capacidad de transportarlos en 
una hora hasta el puesto de trabajo. Velocidad por encima de todo 
sin importarles la ecología o los seres humanos. 

Todo vale y no existe ningún impedimento en esta carrera contrarreloj 
que los políticos llaman "convergencia europea" (...)".

Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 
7-11-06