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Diciembre 2006 Junio 2006 |
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Correspondiente a la primera hipótesis
1. La impunidad para la concentración y
desnacionalización tanto económica como territorial
proviene de un cuerpo
jurídico e instituciones que la alianza de todos factores locales de
poder
con las potencias imperialistas fue imponiendo fundamentalmente a partir de
1976.
Si nos
restringimos a esbozar razones sobre el éxito del monocultivo de soja
transgénica
como herramienta de concentración y extranjerización descubrimos
la conversión
del sistema financiero a favor de la economía de casino de
la globalización
(que instauró la dictadura cívico-militar de 1976 y todavía
rige) y luego
la aplicación del Consenso de Washington en forma
-del
decreto de 1991 que eliminó
de cuajo los organismos reguladores de la
actividad agropecuaria desde los años 30;
-de las privatizaciones y -de la
apertura casi indiscriminada a las transnacionales.
Miguel Teubal dice:
"Los procesos de liberalización, apertura y desregulación
brindaron a las grandes empresas el marco propicio
para
expandir su control sobre distintas áreas del
sistema agroalimentario y obtener así una posición
dominante
en lo referido al almacenaje, procesamiento,
comercialización, producción y provisión de
semillas e insumos para la actividad agrícola.
Estas innovaciones facilitaron la consolidación de
oligopsonios u oligopolios
en segmentos claves de diversos complejos
agroindustriales".
2. El amplio consenso hizo posible imponer el
crecimiento de riquezas de
los poderes establecidos gracias a arruinar el
país y expulsar cada vez más a las mayorías de condiciones dignas de vida y
trabajo.
Miguel Teubal relata sobre los noventa en Argentina:
"Privatizar, desregular, «abrirnos a la economía
mundial», en fin, ajustar las cuentas fiscales,
reducir el gasto público en
salud, educación, eran todos preceptos de
un pensamiento único
que se
debía aceptar sí o sí como parte de una verdad revelada. Y todo
en aras de
impulsar una auténtica «economía de mercado» que habría de
«proyectarnos
hacia el primer mundo».
Se trataba de un modelo que nos iba «a elevar al nivel de los países del primer mundo».
El tan mentado 'derrame'
iba a mejorar
las condiciones de vida de todos nosotros,
a eliminar la pobreza y a impulsarnos hacia
el bienestar que presuntamente prevalecen
en esos países.
Pero
las 'bondades' del modelo no pudieron materializarse. Todo lo contrario.
Como
era de esperar, generó desindustrialización, desocupación, hambre y pobreza
y
una tremenda regresión en la distribución del ingreso y de la riqueza en el
orden nacional".
Enfrentar este saqueo no fue asumido como causa de
todos los de abajo
pese a
los despidos masivos, a los brutales recortes
en salarios y en gasto social, la quiebra
de pequeños y medianos
propietarios, al padecimiento de ser clientela cautiva de
los concesionarios
de servicios públicos, etc.
Pero Miguel Teubal señala:
"En años recientes, la opinión pública de nuestro país
ha dado un vuelco en relación
con la percepción que tuvo en la década de
los noventa sobre las presuntas bondades
del neoliberalismo
aplicado en la Argentina aparentemente con mayor severidad que en otros países
del continente. (...)
Tuvo
que producirse una crisis de enormes proporciones, la de 2001/2002,
la crisis
más importante de nuestra historia
-quizás incluso más importante que la de
los años treinta-
para
que gran parte de esa opinión pública comenzara a
cuestionarlo significativamente.
Tal incredulidad se hizo evidente y cobró
importancia porque (a diferencia de la crisis
asiática, brasileña o rusa) la
nuestra fue efectivamente una crisis del neoliberalismo.(...)
Resulta
cada vez más difícil aceptar los consejos de los mentores ideológicos
del
neoliberalismo,
del FMI y del Banco Mundial, de sus economistas e
intelectuales orgánicos o de
los grandes grupos económicos vernáculos y
transnacionales,
que fueron sus principales
beneficiarios.(...)
Sin
embargo, existe un
aspecto del neoliberalismo que se mantiene intacto:
se trata del modelo
agrario, de agricultura industrial, impulsado con gran
ahínco
durante
el período de apogeo del neoliberalismo. Éste se manifiesta
en nuestro país, entre otros factores, con el auge del cultivo de la soja
que adquiere un cariz muy especial,
a mediados de los noventa,
cuando se
libera al mercado el cultivo de la soja transgénica. (...)
Se nos
dice: «quién no esté a favor de los transgénicos está en contra del
progreso»
o «no matemos la gallina que pone los huevos de oro».
Se
trata
del boom de la soja transgénica que, dicho sea de paso,
coyunturalmente permite
la expansión de grandes superávits fiscales y de la
balanza comercial,
esenciales para el pago de los servicios de la deuda
externa".
Hoy a
pesar de las gravísimas consecuencias sociales, medio ambientales, sanitarias
y
prospectivas,
"el modelo agrario sigue incólume, y no es analizado
críticamente en los foros nacionales
oficiales ni de la sociedad civil".
Fuente: Realidad Económica nº 220,
mayo/ junio 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; http://www.iade.org.ar/
Sólo luchan de modo consecuente y esclarecedor
organizaciones como el Grupo de Reflexión Rural y las de campesinos, de
pequeños
y medianos productores, de pueblos originarios y de trabajadores
rurales como si
ese modelo agroexportador
que desertiza en todos los
sentidos del término y quita soberanía alimentaria
no fuese un problema
nacional.
Politizarnos implica escuchar a quienes son los
afectados directos por la transnacionalización
y asumir su lucha como causa
de todos nosotros, por ejemplo, la agricultura sin agricultores
y los
agronegocios de oligopolios que implican ataque definitivo al bienestar y futuro
en común.
3. La construcción de la ideología dominante entre
los de abajo depende
de la lógica
de científicos que han sido formados
fundamentalmente en la subordinación
al llamado primer mundo y en la
desvinculación con la realidad de las grandes mayorías.
Miguel Teubal destaca que mientras en el
mundo e incluso en los medios científicos y
académicos internacionales,
el
tema de los transgénicos es altamente controvertido y polémico, en la Argentina
existe
un amplio apoyo y también en el ámbito académico y el
científico.
"Se presume que todo cambio tecnológico es
positivo en sí mismo,
sin considerar sus consecuencias;
se
tiende
a matizar los efectos perniciosos de sus resultados, considerándolos
debidos
a la falta de un buen manejo del accionar individual o de la política
pública".
Fuente: Realidad Económica nº 220,
mayo/ junio 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; http://www.iade.org.ar/
Se aplaude el crecimiento económico que es concentración y
desnacionalización
tanto de la economía como del
territorio.
Alberto Díaz, conocido químico, considera (Clarín 12/2/06) grandes eventos que
- las transnacionales, sobre todo Monsanto,
desarrollen semillas resistentes a
los agroquímicos fabricados por ellas;
- el gobierno nacional, a través de una Comisión,
apruebe las primeras semillas transgénicas y
se cultive la soja transgénica de Monsanto.
Se soslaya que son oligopolios los que se benefician en forma fabulosa
Alberto Díaz elogia:
"Con la siembra directa y las semillas
transgénicas se aumentó y extendió
la producción enormemente.
Los
rendimientos fueron mayores, los costos bajaron, el productor aumentó su
producción,
ganó más y se exportó más, ayudados además por los precios
internacionales,
la demanda mundial de alimentos y la política
cambiaria".
Se formula argumentos que son habituales entre quienes quieren callar o
menoscabar
los análisis y propuestas para otro país y mundo.
Carlos Reboratti sostiene:
"Por supuesto que yo «relativizo» las
consecuencias de la expansión sojera,
porque
justamente no quiero caer en
posturas, como la de Teubal, donde a partir de
supuestas verdades reveladas
se toman posiciones absolutas y tremendistas.
Por ejemplo,
yo no comparto
la postura de que la soja produjo la 'desaparición' (como dice Teubal)
de los
productores medianos y pequeños,(...).
Parecería que Teubal está entre los nostálgicos
que creen que el pequeño productor
debe quedarse en el campo a toda
costa,
algo que con inteligencia estos productores no hacen. Negar las
virtudes de la racionalidad
en aras
de una utópica ruralidad primigenia,
no parece muy realista.
En algo yo si tomo partido en mi artículo de la
revista Ciencia Hoy,
y es en la necesidad de que el Estado tome cartas en el
tema de ordenamiento territorial
y ambiental, cosa que tampoco parece
satisfacer a Teubal.(...)
Teubal acepta que «son pocas las voces que
señalan los efectos nocivos de la expansión
de soja».
Más allá de
cualquier teoría conspirativa, creo que esa poca repercusión se basa
sobre
dos cosas que reducen su capacidad de convocatoria:
una es que no hacen un
balance entre los efectos positivos y negativos,
la otra es que no proponen
ningún sistema alternativo.
Teubal, después de 23 páginas de opiniones sobre
la soja, se ubica en la cómoda posición
que tantas veces hemos tomado los
intelectuales de hacer críticas pero no proponer
soluciones. Así nos
va...".
Fuente: Realidad Económica nº 222,
agosto/ septiembre 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; http://www.iade.org.ar/
Se antepone los objetivos e intereses de transnacionales a las
necesidades y
aspiraciones de poblaciones o sectores
populares.
El geógrafo Carlos Reboratti aclara
(Clarín 17/3/06) aún más su posicionamiento
cuando
descubre comportamientos
adolescentes en los asambleístas de Gualeguaychú
como:
"...ruidosos,
impredecibles, estrechos de miras, egoístas, utópicos,
desconfiados (de los
gobiernos y sobre todo de las empresas)
y
proclives a manejar creencias
antes que información cierta(...).
Para que los reclamos de un movimiento
ambientalista de este tipo sean utilizados
en provecho de la sociedad,
necesitan como interlocutor a un Estado con política
clara sobre el tema
ambiental y que actúe con legitimidad, firmeza y convicción.(...)
La inexistencia del Estado como interlocutor
válido de los ambientalistas
hace que
sean ellos los que de hecho manejen
las decisiones sobre el tema de las papeleras".
Politizarnos es cuestionar las
opiniones de quienes tienen renombre científico e intelectual
mediante
búsqueda de experiencias, denuncias e iniciativas de los expulsados por ese
avance
imperialista en connivencia con todos los factores locales de poder y
no ser cómplices por
dar consenso social.
Los agronegocios (monocultivos para
pasteras o papeleras, alimento de animales y biocombustibles de las potencias)
no crean un simple problema ambiental sino que
significan
un modo de
producción contra la vida, el trabajo y las culturas de todos los de
abajo.
Destinan nuestros países a abastecer
con un determinado recurso natural o varios
al llamado primer mundo.
En la tercera jornada anual, realizada en Bahía
Blanca, el Foro de la Cadena Agroindustrial
que agrupa a 40 de las grandes
del sector "puso el foco en dos temas principales,
a los que
calificó
como indispensables para un crecimiento
sustentable del negocio y del país:
la educación y la calidad
institucional".
Sergio Persoglia (Clarín 2/11/06) informa:
"Junto al ex ministro de educación Juan Llach
que reclamó jerarquizar la educación rural,
se presentaron
los trabajos
concretos que están realizando, entre otras, entidades como
la Asociación de
Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola
en relación al apoyo a
escuelas en las comunidades en
las que diversas empresas agropecuarias están
asentadas.
Una idea fuerte que rondó el encuentro es que la
educación debe volver
a ser una herramienta de ascenso social, que brinde
posibilidades concretas
de crecimiento a los que menos tienen.
¿Por qué un gran foro agroindustrial habla de
educación?
Los voceros de la jornada explicaron que el sector no quiere ni
puede ser una isla.
Y que su desarrollo sustentable exige el crecimiento
equitativo también en
el resto de la sociedad(...)".
Politizarnos es derrotar esa
modelación desde niños en la obediencia debida y la admisión
del chantaje
como hicieron nuestros hermanos de
Misiones que dijeron ¡no! a ser abusados
por su pobreza extrema.
Correspondiente a la segunda hipótesis
a. Cinismo para embaucar e involucrar en proyectos genocidas
1) "Oportunidad posible, necesaria y virtuosa"
Fernando Vilella (Clarín//Rural 11/11/06) continúa:
"Eso es lo que representa
para el país el desarrollo de la
bioenergía.
Las condiciones están dadas.
El contexto
internacional resulta favorable, la necesidad de buscar
formas alternativas
de combustión para preservar mejor el
planeta
es un incentivo
y la alta productividad y eficiencia de
nuestro campo nos sitúan
en un
punto de partida expectante. Hay que aprovecharlas, claro.
Sin estridencias, con un
trabajo serio y responsable, con
inversiones
en infraestructura e investigación, con un marco jurídico
adecuado
y
una mirada que vaya más allá de la coyuntura y piense en
términos
de mediano y largo plazo.(...)
El país tiene el
complejo de producción de aceites vegetales
más competitivo del
mundo y eso hay que aprovecharlo.(...)
Por suerte, el país tiene
desde hace poco una Ley Nacional destinada a
promover
los biocombustibles ( ya pronto a ser reglamentada) y
el
compromiso del Ejecutivo de generar desde la gestión las condiciones
para que
los proyectos de inversión que ya funcionan puedan llegar a buen puerto
y
para que se establezcan otros de cara al futuro".
2. "Viejo sueño compartido por muchos de nosotros del norte argentino"
Jorge Pereda (Clarín//Rural 16/9/06)dice: "es ver desarrollarse la hidrovía Paraná-Paraguay.(...)
La Hidrovía
Paraná-Paraguay ha sido vista siempre potencialmente como una vía
para
tráfico de bajada
ya que a través de ella de ella podrían transportarse a
bajo costo los enormes
volúmenes de productos agrícolas y minerales
producidos en la zona y en la mina
del Mutún en Bolivia, a los puertos del
Río de la Plata.
Sin embargo, en mi opinión
esta sería también una excelente vía para
el tráfico de subida
de muchos
productos de zonas templadas que no pueden ser producidos
por ahora
económicamente en esa región brasilera.(...)
Como tal, la Hidrovía
puede llegar hasta Puerto Cáceres, al sur del Estado de
Mato Grosso do Sul,
hay un complejo paso, de poco calado, sobre un lecho pedregoso
que habría que
dragar para que pueda ser navegado por las barcazas convencionales
del Río
Paraná.(...)
El tráfico con barcazas
como las que hay en Europa, es factible teniendo en cuenta
que las del Sena y
del Rhin
están parcialmente ociosas y en su momento analizaban con interés su
utilización
en una cuenca como la nuestra".
b. Avance del ALCA u otras formas de integración recolonizadora y sus efectos irreversibles.
Elba Stancich ingeniera del Taller Ecologista de
Rosario entrevistada por Prensa
Proteger
explica:
"De
hecho los ríos Paraguay y Paraná son navegables desde siempre.
Nosotros
obviamente estamos de acuerdo con que los ríos sean utilizados para la
navegación;
lo cuestionable
de este proyecto es la escala. Son enormes
los volúmenes a transportar y por lo tanto también es importante el tamaño y la
frecuencia de la navegación. Como el río en si mismo es
muy caudaloso, muy
grande, pareciera que podemos hacer cualquier cosa
y que esto no va a traer
consecuencias. Sin embargo, sabemos que no es así.
Lo que -además- habría que tener muy en cuenta es
para qué
clase de modelo económico hace falta modificar los ríos para la navegación;
y esto es para un modelo agro-exportador de gran escala.
En los
últimos años en nuestro país y en los demás países que conforman la Cuenca del
Plata
ha avanzado muchísimo la frontera agrícola, y esto ha traído como
consecuencia
la deforestación,
pérdida de bosques nativos y gran pérdida
del ecosistema del Cerrado en el caso de Brasil.
Esto implica cada día mayor
expulsión de pequeños y medianos agricultores, que se ven literalmente corridos
por la producción de tipo empresarial a mayor escala.
La
concentración de grandes empresas, por ejemplo en el área de Rosario, tuvo en
los últimos años una inversión millonaria para todo lo que es el complejo
aceitero basado en la soja, lo cual ha traído aparejado impactos ambientales de
consideración
por
la utilización de agrotóxicos,
la repercusión de los mismos sobre el cuidado del suelo y del agua,
la pérdida de nutrientes,
las transformaciones en las áreas urbanas y por lo tanto el deterioro de la calidad de vida de las personas que viven cerca de estos emprendimientos.
Además
hasta el día de hoy, donde la hidrovía funciona a pleno, en el tramo Santa
Fe–Océano; no conocemos que
el gobierno haya entregado ni hecho público
ningún estudio de impacto ambiental que
esté evaluado como corresponde por
la Secretaría de Ambiente de la Nación.
Sabemos que
se está analizando
un estudio de impacto ambiental presentado por la empresa concesionaria del
dragado, para la profundización a 36 pies, pero todavía no ha finalizado el
proceso evaluatorio. Mientras tanto el tramo que desde hace diez años se utiliza
intensamente y hoy tiene 34 pies de calado, carece de estudios ambientales a esa
profundidad y el Órgano de Control supuestamente se está conformando luego de
unos diez años de inexistencia".
-¿Qué relación
existe entre IIRSA y el proyecto Hidrovía Paraguay-Paraná?
"Este
proyecto ahora se vuelve a reflotar como uno de los ejes de
la Iniciativa
para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana, es decir IIRSA.
Dentro de los diez ejes que plantea la iniciativa IIRSA uno es la Hidrovía
Paraguay-Paraná;
o sea,
está enmarcada dentro de este nuevo impulso,
esta serie de megaproyectos que
están lanzando los doce gobiernos de América
del Sur y que están directamente ligados con otra cantidad de proyectos de
infraestructura como grandes carreteras y otra serie de intervenciones que están
propuestas para la región.
De hecho la Hidrovía está dentro de este nuevo mapa que se ofrece en la región en cuanto proyecto de infraestructura; siempre aclarando que se trata de proyectos con un objetivo de
extracción de materias primas
desde
lugares inaccesibles para que los fletes sean más baratos y que
el tiempo de transporte sea lo más rápido posible.
En definitiva,
es un proyecto para favorecer un modelo de extracción de recursos que justamente no beneficiará a la población que hoy está en condiciones de pobreza o de marginalidad en nuestros países.Más bien todo lo contrario, ya que esta población será la que se verá más afectada, ya sea porque va a ser expulsada
o porque
los recursos naturales van a quedar cada vez más deteriorados.
Por eso, cuando nos encontramos frente a este tipo de proyectos siempre
hay que preguntarse quién va a salir favorecido en definitiva. Y nosotros consideramos que los más beneficiados van a ser principalmente los grandes grupos empresarios".
-¿Qué papel juegan en este escenario las Instituciones Financieras
Internacionales, las IFIs?
"En el caso del proyecto de la
Hidrovía Paraguay-Paraná los primeros estudios fueron financiados por el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), por el Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) y por el Fonplata; el principal actor en ese momento
fue el BID.
Pero
luego el BID se retiró del proyecto Hidrovía diciendo
que no iba a financiar este proyecto por considerar que las obras traerían
profundos impactos ambientales. El nuevo actor que se perfila ahora en la región
es la Corporación Andina de Fomento (CAF), que de hecho es
la que ha
financiado los últimos estudios".
-¿Cuáles son los
puntos fundamentales a la hora de pensar en este proyecto?
"Hay
que prestar mucha atención al volumen y a la escala del proyecto, e imaginarnos
cómo va a ser el escenario de acá a diez o veinte años, pensando en el tipo de
producción, porque
las principales cargas que se quieren transportar por la
Hidrovía son granos, esto equivaldría al 70% de las cargas, principalmente soja.
Nuestro país pretende llegar a una producción de 100 millones de
toneladas de grano,
de la cual
gran parte se pretende transportar por la
Hidrovía, porque de hecho hoy
en el país el porcentaje de lo que se
transporta por agua es minoritario;
la mayoría del transporte sigue siendo
por carretera, una proporción inferior por ferrocarril
y una mucho menor por
agua.
Entonces,
lo que se pretende además de aumentar la producción es
derivar mayores cargas por los ríos.
Si uno se imagina la situación de acá a 20 años,
la frecuencia y escala de navegación
que va a haber en nuestros ríos realmente va a ser enorme y esto es a lo que tenemos que prestar atención.
Hay
zonas del río Paraguay, por ejemplo, que son muy delicadas; muy cerca del
Pantanal algunos expertos dicen que para que el ecosistema pueda soportar la
navegación tendría que estar pasando sólo un tren de barcazas por semana,
de
manera tal
que la naturaleza pueda restablecer todo lo que es el ecosistema
acuático sin que
la navegación lo afecte. Pero con la carga que hay
proyectada por día
podrían estar pasando 8 o más trenes de 20 barcazas cada
uno.
Todo esto
no está profundizado en los estudios;
creo que vale
la pena ponerlo en debate y analizar mucho más.
Es decir, cuál va a ser el impacto sobre la pesca, sobre la calidad del agua, sobre los sedimentos, la selva en galería que hoy sigue siendo destruida por la navegación en tramos del río Paraguay, en el Pantanal.
Entonces,
por lo menos, deberíamos cuestionarnos qué pasa con éste desarrollo basado
en el crecimiento y pensar que en un planeta con recursos finitos
es irresponsable
estar hablando de crecimiento continuo, porque simplemente no es posible y
se están generando muchos daños".
Otro
punto a tener en cuenta son los estudios complementarios que
se terminaron
de hacer en el año 2005 y que el nuevo proyecto tiene
algunas diferencias
significativas con respecto a la propuesta anterior del año 1996.
Por
ejemplo,
ahora se extiende, por lo menos en teoría, hasta Corumbá o sea que
de los 3.400 km originales se acorta algo más de 600 kilómetros a lo largo del
Pantanal. Pero de todos modos hay un punto que nos sigue preocupando:
la
extracción de rocas en el lecho del río Paraguay. Esto se da en un tramo del río
donde hay seis puntos en los cuales es necesario extraer lecho rocoso para
permitir la navegación ininterrumpida. En dos de esos puntos es necesario sacar
las rocas con explosivos; pero en estudios anteriores varios expertos
advirtieron que volar rocas en el lecho del río Paraguay podría provocar efectos
irreversibles sobre los humedales,
tanto aguas arriba como aguas abajo.
Si nosotros hablamos de impacto sobre los humedales estamos hablando de
impactos directos sobre la gente porque hay muchísima población ribereña, tanto
pueblos indígenas como pescadores, que dependen directamente de la productividad
biológica de estos humedales y además
hay mucha población que se beneficia
de la depuración natural que ejercen estos humedales sobre aguas contaminadas.
También está la amenaza de que se agraven
las grandes inundaciones y
sequías, ya que los humedales, y particularmente el Pantanal, actúan como un
amortiguador o regulador,
aspecto siempre minimizado por los impulsores del
proyecto.
Entonces, si estamos pensando en que habrá daños sobre
los humedales
significa que va a estar afectada una gran cantidad de gente.
En el diseño actual del proyecto, de las obras propuestas de Santa Fe al norte, lo más preocupante es la extracción de rocas en el tramo del río Paraguay entre la ciudad de Asunción y el río Apa. Son aspectos muy críticos que se deberían rever".Fuente: http://www.lafogata.org/
Argentina: La lucha continúa
15-11-06
Politizarnos es indagar qué implicancias sociales y ambientales encierran las gigantescas intervenciones a la naturaleza de los proyectos de los poderes establecidos.
Correspondiente a la tercera hipótesis
Otro modo de producción con
centro en el desarrollo del bienestar de todos y cada uno de
los componentes
populares es posible.
La lucha
por su puesta en práctica motivó hasta al
Pontificio Consejo "Justicia y Paz" en
la Ciudad del
Vaticano.
a. Tipo de desarrollo
En su documento "Para una
mejor distribución de tierra. El reto de la reforma agraria"
(23 de noviembre
de 1997) el Pontificio Consejo "Justicia y Paz"
sostiene:
"El modelo de desarrollo
de las sociedades industrializadas es capaz de
producir enormes
riquezas,
pero pone en evidencia insuficiencias graves a la hora de
redistribuir
equitativamente los frutos(...).
Ni siquiera las economías
desarrolladas se libran de esta contradicción;
sin embargo,
la gravedad de
esta situación alcanza dimensiones dramáticas
en las economías en vías de
desarrollo.
Esto es patente en el
fenómeno constante de la apropiación indebida y
de la concentración de las
tierras,
es decir, del bien que -como la economía de los países en vía de
desarrollo
está basada sobre la agricultura- constituye junto con el trabajo
el factor
de producción fundamental y la fuente principal de riqueza
nacional.
Este estado de cosas es
frecuentemente una de las causas más importantes
del hambre y la
miseria.
Y constituye una negación concreta del principio, que nace del
origen común
y de la fraternidad en Dios de que todos los seres humanos nacen
con igualdad
de derechos y dignidad".
b. Concentración y expropiación de tierras
El Pontificio Consejo "Justicia y Paz" aclara la importancia de las políticas de Estado:
"En muchos países en vía
de desarrollo, las políticas agrícolas se han encargado de
las exportaciones
de los productos agrícolas que han favorecido
el proceso
de concentración
de la propiedad de la tierra en manos de unos pocos.
Se han adoptado políticas
de control que dan ventajas a las grandes empresas
agroindustriales y a los
cultivadores de productos de exportación
y penalizan
a los pequeños
cultivadores de productos tradicionales.
Otras medidas han hecho
que todas las infraestructuras y todos los servicios
se hicieran sobre la
base de los intereses latifundistas.
En otros casos, las políticas fiscales
sobre la agricultura han incrementado
los beneficios
de ciertos grupos de
propietarios (las personas físicas o de las sociedades de capitales)
y han
consentido una amortización, en tiempos relativamente reducidos, de las
inversiones,
sin prever impuestos progresivos y consintiendo por otra parte
una fácil evasión fiscal.
Ha habido, además,
políticas de concesión de crédito a la agricultura que han falseado
las
relaciones
de precio entre el capital tierra y el trabajo.
De esta forma se ha
facilitado un proceso de acumulación basado sobre
la inversión en
tierras.
Se ha excluido de este proceso a los pequeños agricultores que se
hallan,
a menudo, al margen del mercado de la tierra.
La suba de los precios de
la tierra y la disminución de la demanda de trabajo,
debido a la mecanización
de la agricultura,
limitan
el acceso de los pequeños agricultores, cuando
no están asociados, a los créditos
a largo plazo y por lo tanto, a las
tierras.
El objetivo de los gobiernos de reducir la deuda externa
a través de las exportaciones
perjudica a los pequeños agricultores.
Las carencias
del servicio público de capacitación agrícola
no permiten a estos agricultores, que se dedican
por motivos de necesidad a una agricultura de
subsistencia con métodos tradicionales,
adquirir la preparación técnica imprescindible
para realizar correctamente el cultivo de
los nuevos productos.(...)
Ni tienen posibilidades de adquirir
las nuevas tecnologías.(...)
En las pequeñas
propiedades, el cultivo de los productos de exportación,
fomentado por el
mercado, tiene lugar a expensas de las producciones
destinadas al
autoconsumo y por lo tanto, expone a las familias a graves
riesgos.(...)
En estos últimos decenios
ha tenido lugar una intensa y continua expansión de
las diferentes
actividades de la economía basada en la utilización de los recursos
naturales
de las tierras ocupadas por los pueblos indígenas.
En la mayoría de los casos, la expansión de
las grandes empresas agrícolas, la construcción
de grandes instalaciones hidroeléctricas,
la explotación de recursos mineros, petrolíferos y
madereros...han sido decididas, planificadas y realizadas
sin considerar los derechos de los habitantes indígenas.
Todo esto tiene lugar de
forma legal, pero el derecho de propiedad promulgado
por la ley se encuentra
en conflicto con el derecho de uso del suelo originado
por una ocupación y
por una pertenencia cuyos orígenes se remontan a
tiempos muy
lejanos.(...)
También puede ocurrir que
los indígenas corran el riesgo, absurdo pero concreto,
de que se los
considere como invasores de sus propias tierras.
La alternativa al hecho de
que se les expulse de sus tierras es el trabajo para
las grandes empresas o
la emigración. A estos pueblos, de cualquier forma,
se los despoja de sus
tierras y de sus culturas".
c. Reforma agraria
El Pontificio Consejo "Justicia y Paz" afirma:
"El objetivo de una reforma agraria
es de consentir el acceso a la tierra
y a
su utilización apropiada así como
el fomento del empleo.
Este tipo de reforma
agraria, como medida política de desarrollo,
es cada vez más necesaria,
debida e improrrogable.(...)
El primer efecto
importante de este desarrollo es la contención
del impulso migratorio hacia
las ciudades y el traslado de
la mano de obra hacia otros sectores,
y los
efectos
sobre la urbanización y sobre el nivel de los
salarios.
El incremento de la
productividad agrícola consentiría garantizar
la seguridad alimentaria de la
población
y promover
así el desarrollo cualitativo y cuantitativo de los
productos alimentarios
mediante precios asequibles.
Además, las experiencias
concretas demuestran que el desarrollo del sector agropecuario
conlleva la
expansión del sector industrial y de los servicios y por lo tanto,
el
desarrollo de toda la economía".
El Pontificio Consejo
"Justicia y Paz" formula las fundamentales intervenciones
estatales
para
que la reforma agraria sea efectiva y eficaz:
la investigación y experimentación para
-la oferta de tecnologías apropiadas,
-el incremento de la producción
y
-la protección del medio ambiente en cada caso concreto
de peculiares condiciones físicas y económicas locales;
el servicio de asistencia técnica como
-complemento indispensable de la experimentación e investigación,
-capacitación e información constante para que los conocimientos
profesionales de los agricultores les permitan resolver las exigencias
de la reforma agraria,
-formación de los agricultores para que se asocien enfrentando al mercado;
la construcción de la infraestructura rural que asegure suministro de
energía y de agua de riego, telecomunicaciones y sistema de transportes,
además del cuidado por una gestión adecuada a necesidades e intereses
de los pequeños agricultores;
las garantías de provisión de maquinaria e insumos a precios razonables
y
la toma de medidas para créditos accesibles.
El Pontificio Consejo "Justicia y Paz" sostiene:
"Junto con la realización
de servicios y de infraestructuras apropiadas para
la producción
agrícola,
los programas de reforma agraria deben prever fuertes inversiones
en
la sanidad, la educación, los transportes públicos y el abastecimiento de
agua potable.(...)
Estos servicios,
fundamentales en un sistema de vida moderno, son, por otra parte,
un elemento
indispensable y un factor de promoción de bienestar.
Los servicios son, por
lo tanto, un factor clave del desarrollo sostenible.
Son útiles no sólo para
los agricultores y sus familias sino que benefician
a toda la población al
crear varias actividades productivas, al incrementar
la riqueza producida a
nivel local y al contener el fenómeno de despoblación.
La presencia adecuada de
estos servicios es, por lo tanto, una condición
indispensable para luchar
contra la pobreza de las zonas rurales(...)".
d. Explicación de razones para el documento
El Pontificio Consejo "Justicia y Paz" declara en la introducción:
"El presente documento se
propone solicitar, en todos los niveles, una fuerte toma
de conciencia
de
los dramáticos problemas humanos, sociales y éticos que desencadena
el
fenómeno de la concentración y de la apropiación indebida de la
tierra.
Se trata de problemas que
golpean en su dignidad a millones de seres humanos y
privan de una
perspectiva de paz a nuestro mundo.
Frente a situaciones
marcadas por tanta e inaceptable injusticia,
el Pontificio Consejo Justicia y Paz ha pensado ofrecer
este documento para
la reflexión y la orientación,
haciéndose intérprete
de una doble solicitud, aquella proveniente de los pobres
y aquella
proveniente de los pastores...(...)
Ha considerado suyo el
improrrogable deber de llamar la atención de todos,
especialmente de los
responsables políticos y económicos,
a emprender apropiadas reformas en el
campo agrario para iniciar una estación
de crecimiento y de
desarrollo".
El Pontificio Consejo
"Justicia y Paz" plantea que la reforma agraria
"representa
no sólo un instrumento de justicia distributiva y de crecimiento
económico,
sino también un acto de gran sabiduría política.
Es la única respuesta
posible y concretamente eficaz, es la respuesta de la ley
al problema de la
ocupación de tierras.
Ésta última,
bajo sus formas variadas y complejas,
incluso cuando son las condiciones de
necesidad extrema las que la
provocan,
sigue siendo de todo modos una acción que no está conforme con los
valores
y las normas
de una convivencia verdaderamente
civil".
Fuente: Realidad Económica nº 154,
febrero/ marzo 1998,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; http://www.iade.org.ar/
Politizarnos es preguntarnos:
¿qué "valores y normas de una convivencia verdaderamente civil"
establece el capitalismo
e imperialismo en América latina? y atrevernos a
cambiarlos radicalmente.
El campo y la ciudad
comparten la expulsión o la degradación de la vida por la alianza del
Estado
con las transnacionales, corporaciones financieras y grupos económicos
locales.
Como en la ciudad de Buenos Aires, entre nuestros hermanos chilenos
se observa:
"Una realidad que existe en nuestro país, producto de
la mala legislación, es que los planes reguladores
son realizados
al servicio de las empresas, es decir, la ciudad se modifica de acuerdo a los intereses de los grupos económicos que quieren explotar determinados sectores en pos de sus intereses,
intereses que se contraponen (la mayoría de
las ocasiones) a los intereses de los chilenos que viven en los lugares en los cuales clavan sus garras
los empresarios.Esta modificación de la ciudad por parte del empresariado es tan efectiva pues son ellos mismos,
los empresarios,
quienes ponen a disposición del municipio grandes sumas de dinero para la realización de los estudios que den nacimiento a un nuevo plan regulador o sus modificaciones, claro está que este �generoso aporte� debe ser pagado dejándoles hacer y deshacer,
dejando que la ciudad sea modificada y destruida en pos de los intereses de los grupos económicos y poderes fácticos que operan en Chile".
Francisco Plaza
Mella (Rebelión)
en
"Municipio, ofensiva inmobiliaria y
segregación social en Ñuñoa" manifiesta:
"El
auge inmobiliario en la comuna de Ñuñoa trajo consigo la organización ciudadana,
la movilizaron y el destape de un municipio y consejo municipal que -en su
mayoría-
defiende los intereses de las empresas.
Este
hecho sólo demuestra que los intereses de la mayoría de los Ñuñoinos no se ven
reflejados en los concejales, por ello el único camino que les queda a los
vecinos de Ñuñoa,
y el más efectivo, es su propia organización y
movilización.
Bajo
esta premisa nace la red ciudadana que está formada por vecinos de la comuna que
tuvieron la necesidad de protestar y luchar por evitar la construcción de nuevos
edificios que trae consigo
la modificación de la ciudad por parte de los
poderosos, sin siquiera consultar a los habitantes de la comuna, ése es un
primer hecho que no se puede dejar pasar.
En
segunda instancia, el problema que ocasiona el crecimiento explosivo de
habitantes en
la comuna es un posible colapso del alcantarillado, las calles
y estacionamientos de la comuna, como también en escuelas, liceos consultorios y
postas, los que pueden no dar abasto para
la llegada de tantos nuevos
habitantes.(...)
Entonces, ésta es la realidad de la comuna de Ñuñoa: inmobiliarias que modifican la comuna de acuerdo a sus intereses, un municipio que
se comporta como un empleado más de estas empresas y un alcalde que además lucra con el negocio inmobiliario, a esto sólo falta agregarle dos actores importantes los concejales que en su mayoría están cómodos en sus asientos y los ñuñoiños que se organizan por poner fin a lo que se ha denominado �la masacre urbana de Ñuñoa�.
El problema de la modificación
de nuestra comuna no es un problema sólo de los sectores acomodados, como se ha
querido hacer pensar a los vecinos,
no es un problema de quien tiene más o
menos sombra producto de
la aparición de un monstruo de 20 ó 30 pisos al
lado de su casa.
El real problema es el que los poderosos puedan modificar a su gusto
la ciudad,
aun cuando los habitantes, los pobladores de estas ciudades, no estén de acuerdo. Eso fue lo que ocurrió con lo mapuches durante la construcción de la represa Ralco, eso es lo que está ocurriendo con
los habitantes del valle del Huasco y el proyecto minero Pascua lama,
y es lo que ocurre
con los pescadores artesanales en el sur de nuestro país. Al modificar la ciudad también se modifica nuestra forma de vida, y muchas veces, como el actual caso de los pescadores en el sur, se pone en juego
la existencia de su fuente laboral que en muchos casos es el soporte económico de hogares de escasos recursos.
El otro gran problema que afecta a los ñuñoinos pobres (a la Ñuñoa
que está de Grecia
hacia el sur, y en el sector de Vespucio) es
la
segregación social
aun cuando el alcalde y sus concejales lo nieguen el
negocio inmobiliario trae consigo
la compra de viviendas de familias que
viven ahogadas por los problemas económicos, las cuales optan por vender y
retirarse a vivir a otras comunas.
En el
ñuñoino (diario comunal editado por el municipio) del mes de noviembre de este
año
su portada está ocupada por un desmentido a quienes hablan de que las
consecuencias
de la modificación del plano regulador y del auge inmobiliario
es
el expulsar de la comuna a los ñuñoinos pobres.
A esa
eterna Ñuñoa postergada donde existe gran tráfico de drogas,
donde nos
cambian escuelas por comisarías, donde no nos llega el ñuñoiño a la puerta de
la casa, y menos nos enteramos de las actividades culturales que se realizan
de Grecia
hacia el norte.
Pues
si no es el objetivo sacar fuera de la comuna a los pobres,
¡para quiénes
serán los nuevos departamentos que se construyen?, ¿serán para los �hijos de
ñuñoinos� como ha repetido en reiteradas ocasiones el alcalde Sabat?, puede ser,
pero cabe preguntarse qué hijos de Ñuñoa pueden costear departamentos de 20, 25
y más millones.
Ése es el objetivo de este plan
regulador, recibir nuevos habitantes que, por supuesto, tengan la capacidad de
adquisición de estos nuevos departamentos, es decir al discurso de Sabat y
el municipio les falta agregar que estos departamentos serán para los hijos
de Ñuñoa que cuenten con 20 o más millones, es decir no para los hijos de los
pobres, no para los habitantes de las poblaciones señaladas más arriba.
Esta política lleva sólo a desplazar a los sectores populares de
la comuna para hacer
una Ñuñoa de ricos, el eterno problema de Sabat son los pobres que son la piedra que molesta en su zapato, y su objetivo es echarlos
fuera de los límites comunales, lo diga o no lo diga,
lo niegue o no, eso es lo que está haciendo en la práctica
que es más importante que un discurso lleno de buenas intenciones para enternecer a los habitantes crédulos de Ñuñoa y seguir haciendo y modificando la comuna de acuerdo a
lo que dictan las grandes empresas inmobiliarias.
El que
estas situaciones de abusos no se den más, sólo es posible
con la
organización activa y directa de los pobladores por sus
demandas.
POBLADORES DE ÑUÑOA A LUCHAR!!!".
Fuente: http://www.rebelion.org/
Chile. El laboratorio del neoliberalismo
1-12-06
Este desarrollo no sólo significa la recolonización
de América latina mediante distintas formas de exterminio de las mayorías
continentales,
sino implica el modo de acumulación del sistema capitalista
que hoy tiene, en exclusivo,
una expresión mundializada.
En efecto, desde España, Manuel Espinar (Kaosenlared) relata:
"Cuando se empezó a hablar de Marbella, nos decían que éste era un
caso excepcional y aislado.
La realidad no ha tardado mucho en demostrarnos
que de excepcional nada de nada. Ladrillo y política se han ido entrelazando
como si una misma cosa fuese.(...)
Cuando hablan de corrupción, no es ni más ni menos el reparto de
la riqueza que genera
una decisión política.
La recalificación de
terrenos, el qué tipo de construcción se permite construir, cuantas alturas, por
ejemplo. Por donde meter una carretera, en fin, una serie de decisiones que van
a determinar que unas personas puedan multiplicar el valor de sus
propiedades.
En una sociedad democrática, lo lógico seria que una
decisión política que alterase el valor de una cosa,
tal plusvalía fuese a
parar para el bien colectivo de la sociedad y no para un
particular.
Porque aquí está la madre del cordero de la corrupción, o de
una parte de la corrupción.
Otra parte de la corrupción está en la
asignación de parcelas para construir viviendas de protección oficial, es decir,
el reparto de terrenos a las llamadas gestoras de cooperativas. También nos
intentan engañar con los criterios técnicos, pero a poco que te quieras
informar, ves como se lo reparten entre las gestoras afines a las diferentes
tendencias políticas.
Pero la corrupción sigue cabalgando y en la
siguiente fase, después de unos espectaculares sorteos con notario incluido,
podemos ver como personas que ya tienen una vivienda, pueden acceder a otra de
protección oficial, y ver como esos pisos se alquilan o venden a los pocos años
por el doble de lo que les costó.
La corrupción atraviesa toda la
sociedad, la complicidades la que ha permitido llegar a donde hemos llegado. Los
Giles, los Poceros, no son algo casual, son el producto de una sociedad enferma
en la que la mayoría se mueve esperando su oportunidad.
Porque esta
Democracia, que algunos llaman joven, ha heredado lo peor de los 40 años
del
Franquismo: el caciquismo, el clientelismo, los favores, etc...
Con la democracia municipal , estos
nuevos emprendedores,
pronto se dieron cuenta que habían encontrado una
mina.
Porque la corrupción no sólo está en el ladrillo.
Inventaron
las empresas auxiliares o de servicios, privatizando casi todos los
servicios del ayuntamiento.
¿A qué empresas dan los contratos? Siguiendo los
mismos criterios con los que daban
los solares para construir, a sus
amíguetes.(...)
Denunciar esto, nos debe servir para reflexionar, no sólo de cómo salir de aquí, sino también y creo que es lo más importante, para tomar conciencia de que los derechos nadie nos los va a dar y que sólo con nuestra lucha y organización los defenderemos.(...)
El drama no sólo está en la corrupción, sino
en el secuestro de una sociedad,
¿qué sociedad reivindicativa y libre puede
existir, si cada mes tienes que pagar una hipoteca de más de 700 euros?, por
poner un ejemplo.
El crimen de estos ladrones es que nos están matando la
libertad y la vida. Y nos están construyendo una sociedad de miedo y de
pasividad.
Sus beneficios son nuestra esclavitud. Nuestro silencio es
nuestra complicidad.
Estas líneas no pretenden ser otra cosa que
unas notas para la reflexión y el debate que tenemos que abrir en nuestro pueblo
entre el conjunto de las fuerzas sociales".
Fuente: http://www.rebelion.org/
España. Por una vivienda digna. Argumentos
26-11.06
A su vez,
José Daniel
Fierro (Rebelión)
se refiere a
"Empresarios
españoles al asalto del mercado marroquí. La 'deslocalización'
de los
especuladores inmobiliarios" diciendo:
"Marruecos
trata de desarrollar la promoción inmobiliaria, ligada en muchas ocasiones al
sector turístico. Y para ello está ofreciendo tan apetitoso bocado a empresas
extranjeras,
a la cabeza de las cuales se encuentran las constructoras
españolas.
El Plan Azur 2010, por ejemplo, contempla para esa fecha la construcción de siete estaciones turísticas en distintas zonas de la costa marroquí, que den alojamiento a los más de 10 millones de turistas que el gobierno de Rabat espera lleguen a su país durante ese año.
Al
mismo tiempo, el sector de la construcción en el Estado español comienza a
mostrar síntomas de debilitamiento y no faltan expertos que auguran un descenso
en picada
de los beneficios
procedentes de la especulación inmobiliaria.
Si a todo esto añadimos las denuncias y procesos judiciales, cada vez más
frecuentes y de mayores proporciones, que vienen a dificultar el natural
desarrollo del negocio inmobiliario -sustentado en la práctica habitual de la
corrupción-, se entiende mejor que las empresas españolas busquen la
“deslocalización” de sus inversiones.
Y en este sentido el mercado de Marruecos es un verdadero filón por explotar: los costes de la mano de obra, la legislación laboral y el entramado político y administrativo clientelar sobre el que reposa el poder, son un caldo de cultivo óptimo para los inversores ibéricos".
Fuente: http://www.rebelion.org/
España
1-12-06
Al politizarnos,
podríamos decirnos: « nosotros
o las transnacionales y grupos económicos locales» para
orientar
nuestra
voluntad de justicia social. Pero estoy más de acuerdo con
«la dignidad de
los pueblos o el capitalismo».