echemos a volar nuestra utopía

Democratizar desde hoy
¿Por qué?, ¿para qué? y ¿cómo?

Despolitización de los de abajo

Estamos en un período electoral y es cuando los de abajo podríamos politizarnos, según lo definió el gobierno K en momentos en que los conflictos sociales se desencadenaron. Fijó esa delimitación para desacreditarlos o aislarlos con el justificativo de estar politizados. Reforzó esa prohibición mediante la judicialización de la protesta social que se agravó con la ley antiterrorista sancionada por el Congreso en junio de 2007 y cuyo proyecto bajó del Poder Ejecutivo.

De las circunstancias aprovechadas para la sanción de la ley anti-terrorirista, surge otra cuestión clave: mientras se nos entretenía con la falsas alternativas para la  elección en la Ciudad de Buenos Aires,  se aprobó apresuradamente ese nuevo marco jurídico represivo para incrementar, en forma extraordinaria, las atribuciones de las fuerzas de seguridad e inteligencia, de los jueces y los fiscales con el objetivo de continuar persiguiendo y criminalizando a los luchadores sociales no sólo de Argentina sino de otros países como aplicó Cristina F. de Kirchner a los 6 campesinos paraguayos.

Hoy también se nos priva del derecho de dilucidar y  resolver cómo conducir el presente-futuro en común.

La contienda electoral es polarizada  y  restringida a fuerzas patronales con sus subordinados respectivos, sin proyecto alguno en beneficio de necesidades e intereses populares.

En medio de una crisis estructural del capitalismo mundializado, la toma de decisiones políticas del gobierno K está subordinada al G-20  y a la UIA. Es decir, la preocupación central está en el crecimiento lucrativo de las grandes burguesías globales y la local. No importa que esas altas rentabilidades han implicado e implican aumento de la concentración-desnacionalización tanto económica como territorial y de la desigualdad social; acorralamiento, desalojo, exclusión e injusticia sociales cada vez más graves; degradación medioambiental que enferma, mata, destruye posibilidades de vida y trabajo y va expandiendo la desertificación del país, acompañada de la disolución nacional en zonas francas y feudos provinciales, municipales.

Democratización de la campaña electoral

El diseño de la campaña electoral es tal que nos divide en:

·          Enfrentamientos en bandos cuyos dirigentes se pintan de enemigos cuando, esencialmente, sostienen al sistema de saqueo e impunidad y nos interpelan ubicándonos en las experiencias cotidianas más inmediatas y por tanto, más distorsionadas por nuestro estar de paso y apurado en la vida social, tan absorto en lo nuestro que nos choca su interrupción sea violenta o no y  nos lleva a reaccionar conforme a la exigencia de represión en sus varias modalidades.

·          Visiones estrechas de cómo legislar u organizar la puesta en práctica del bienestar y la justicia sociales porque nos sitúa en localizar la contienda enmarcándola en las distintas provincias y la Capital Federal; encima nos fuerza a delegar esa tarea fundamental en candidatos que ya conocemos como falsos representantes nuestros pero nos chantajea que ‘debemos’ elegir el mal menor.

Esta condena a hacer lo que disponen los poderes establecidos se complementa, desde 2003, con la puesta en práctica (por la jefatura de gabinete del gobierno K, a través del programa Auditoría Ciudadana  que conduce Marta Oyhanarte y del Secretario de Cultura José Nun) de la construcción y reconstrucción de ciudadanía de modo de garantizar que no se produzca más una rebelión popular como la del 19 y 20 de diciembre de 2001.

El planteo de que los de abajo aprovechemos este año de campaña electoral y preparativos del bicentenario para comenzar a democratizar significa romper con ese envilecimiento de la política y con la conminación a ser sólo votantes. Hacerlo mediante la instalación de un espacio común entre organizaciones y movimientos sociales para, luego, emprender la politización de la cotidianeidad de cada asociación y del conjunto.

El espacio común no se margina de cómo se está dirimiendo la contienda electoral  pero se sitúa, sobre todo,  en desarrollar una indagación compartida de los nudos problemáticos de cada asociación y de todas (para nuestra nueva sociedad en construcción) insertándolas y articulándolas en los dinámicos contextos nacionales e internacionales a fin de poder abordar con adecuación las luchas anticapitalistas de:

  • Resistir e impedir la descarga de mayor infortunio sobre nuestras espaldas, que es la manera de los opresores de resolver las crisis y seguir avanzando en el apoderamiento monopólico de cuanto bien, servicio e ingreso requieran para incrementar su tasa de ganancias  y hacerlo en nombre de la libertad de ‘Mercado’  que, en verdad, es total impunidad para el poder económico e imperialista.
  • Desarrollar nuestras organizaciones sociales (que surgieron cuando nos asumimos sujetos de derechos violados por predominio del ‘Mercado’ sobre la vida mayoritaria) mediante nuestra conversión en sujetos históricos al pensarnos como parte de un colectivo nacional en pos de transformar el funcionamiento socioeconómico del país para que se centre en nuestras necesidades e intereses populares.

Lo último nos exige la politización de nuestra cotidianeidad compartida que implica el cambio de autómatas programados según rutinas y roles (determinados desde arriba) a personas y grupos sensibles a esa realidad social que entretejemos sin darnos cuenta de cómo posibilitamos la reproducción de nuestra situación de oprimidos.

El objetivo de esta toma de conciencia es comprometernos en proyectos de ir creando nuevas relaciones sociales mirando a otro país y otro mundo posibles.

Construcción del espacio común
a) Premisas:

Necesitamos admitir los fuertes conflictos de intereses entre nosotros a consecuencia de vivir en el capitalismo que nos divide y fragmenta mucho a nuestra sociedad. Si nos hallamos incluidos en un único funcionamiento socioeconómico e institucional, resulta por  imposición del poder económico e imperialista mediante su Estado que lo hace en nombre de la ‘paz social’ y de representar a todos los argentinos por igual. Pero, en verdad, garantiza el clima de súper negocios de transnacionales y socios locales.

De modo que, en simultáneo al reconocimiento de aceptar nuestros enfrentamientos como etapa a superar por toma de conciencia de necesitarnos mutuamente, precisamos cuestionar las consignas del gobierno K de que:

  • están los ámbitos democráticos (¿UIA-CGT-Gobierno?, ¿Congreso?, ¿municipios?...) para resolver nuestros conflictos y son innecesarios los cortes o paros que anteponen los derechos sectoriales a los de los otros componentes de la diversidad popular ;
     
  • está el Estado para representar los intereses de todos los argentinos (discriminando a los que no lo son ni se identifican como tales) cuando es evidente que el Estado ♦ garantiza la superexplotación tanto de los trabajadores como de la naturaleza realizada por el contubernio de las transnacionales con sus socios locales y ♦ transfiere  -de manera creciente- fondos públicos y sociales a los estafadores que legitima como acreedores.

 b) Condiciones: Necesitamos crear ámbitos donde nos escuchemos y podamos construir nuestra unidad de voluntad transformadora a partir de responsabilizarnos por estudiar las diferencias y  valorizarlas como vías de adentrarnos en la complejidad de contradicciones y  núcleos temáticos a resolver para concretar nuestra autodeterminación nacional-social.
Pero, una vez más, los poderes establecidos  nos apartan de esta deliberación pública para la toma de decisiones y  elaboración de opinión sobre nuestros problemas fundamentales. Hoy usan la polarización de la campaña electoral y del conflicto central con sectores rurales para provocar no sólo grave intolerancia sino, también, falsos debates al requerirnos el Sí/ No a medidas del gobierno K o de la oposición oficializada. De ahí surge lo prioritario de emanciparnos de esas presiones que nos dispersan (dividen y distraen).

c)  Agrupamientos claves para la soberanía popular-nacional:

Todos convergen en estar contra un Estado para el reinado e  impunidad  del 'Mercado', y en anticipar el Estado de la diversidad popular. En efecto, se destacan:

  • El Encuentro de Memoria, Verdad y Justicia unifica las distintas luchas contra las varias modalidades del Estado represor de hoy con la existente, desde hace décadas, contra el Estado que aplicó terrorismo genocida en los setenta. También incluye a las de los trabajadores, por conciencia de que la criminalización tanto de la pobreza como de la protesta social es practicada para la gobernabilidad del sistema expoliador y que la dictadura cívico-militar de 1976 a 1983 (precedida fundamentalmente por la Triple A y el Operativo Independencia) fue para implantar el proceso de acumulación de riquezas y poder de las transnacionales, los bancos globalizadores y sus socios locales.
     
  • La Unión de Asambleas Ciudadanas denuncia degradaciones medioambientales, investiga para fundamentar cómo la armonía con la naturaleza hace a las posibilidades de trabajo presente-futuro y a la calidad de vida de todas las poblaciones y por lo tanto, promueve otro desarrollo contrapuesto al actual consistente en impulso a la mega minería, los agro negocios, la superexplotación pesquera e hidrocarburífera, la infraestructura integradora de Sudamérica (IIRSA) para vaciar al continente, los mega emprendimientos turísticos e inmobiliarios, etc.
     
  • El conjunto de movimientos sociales propiciando otro tipo de Estado desde el posicionamiento (que crearon mediante sus respectivas luchas) en procura de modificar de raíz la economía y la infraestructura socioeconómica. Entre ellos están los que se esfuerzan por erradicar: ♦el sistema de la deuda pública externa, ♦las privatizaciones, ♦el achicamiento del mercado interno y del consumo básico de los de abajo, ♦el desmantelamiento del sector público, ♦la decadencia y destrucción ferroviaria para privilegiar el transporte automotor, etc. También encontramos los de empresas recuperadas por sus trabajadores, de economía solidaria y de dignos salarios y jubilaciones. 
     
  • La Red de Medios Alternativos y el gran espectro de espacios artísticos y de encuentros culturales que nos están ayudando a salir de la «cultura del silencio», a cuestionar las industrias culturales y a romper con la desinformación e incomunicación.

Reforma agraria como plataforma común
El 11 de enero del 2001, João Pedro Stédile (miembro  de la Dirección Nacional del  Movimiento Sin Tierra de Brasil) expresa que "en  julio  del 1995, levantamos  la  bandera «La  Reforma  Agraria es  una  Lucha de  Todos».

Nuestra estrategia es conscientizar  a los trabajadores de la ciudad, la población  en general,  los pobres  en especial,  de que la reforma agraria no es  corporativa, no es  de interés solamente  de los pobres del  campo.  Que  la  reforma agraria  es  un  medio  fundamental para resolver  la mayoría  de los  problemas que los pobres  de la  ciudad enfrentan, como el hambre, el desempleo, la violencia, la marginación, la falta de educación, el transporte y la vivienda.

De a poco,  los trabajadores urbanos  han comprendido ese  carácter. Y hoy  podemos  avanzar  aún  más, y  decirles  que  la  reforma agraria solamente será  posible, no  por voluntad  de un  gobierno presionado, sino que solamente  será realidad en  el marco de  la lucha contra  el neoliberalismo,  contra  el imperialismo,  contra  la dependencia  del capital financiero, contra la dominación del capital. Y que  solamente es posible desarrollarla con un nuevo modelo de desarrollo,  nacional.

Nacional, en el sentido que  atienda a todos los brasileños.  Popular, en el sentido que atienda a las necesidades básicas de todo el pueblo, y  no  solamente  de una  minoría, como es  la  propuesta   del neoliberalismo. Estamos, hoy, en  ese esfuerzo. Estamos  convencidos de que  en Brasil,  en Latinoamérica,  en los  países del  Tercer Mundo, solamente es posible alcanzar la reforma agraria con profundos cambios económicos  y sociales,  hechos  por  todo  el  pueblo  organizado (...)". Ver sección de Interbarrial desde diciembre de 2008 en adelante.

Para remate, en la Argentina de hoy,  el conflicto 'gobierno-campo' se da entre fuerzas patronales: unas están reestructurando el país en función de la superexplotación territorial por el sistema capitalista mundializado (agro combustibles, minerales, pesca e hidrocarburos ...y construcción de mega represas, mega emprendimientos, hidrovías, etc.) ;  y otras pelean por conservar tanto las actuales propiedades de tierras como la falsa compatibilidad de los monocultivos transgénicos y la siembra directa con las demás producciones del agro.

Es prioritario enfocar la totalidad de la  posconvertibilidad para comprometerse con cambios estructurales. Es descubrir que las catástrofes socio-ambientales anticipan las consecuencias de seguir adelante con este modelo.  Por ejemplo, el drama de Tartagal se agigantó por el desmonte que llevaron a cabo las petroleras, los sojeros y los madereros.

Entonces, frente a la consolidación de los feudos y de la captura colonial del Estado y al avance de la zonificación- la expansión latifundista-la desnacionalización de todo el territorio de Argentina, nosotros debemos comprometernos con la reforma agraria para manejar (de modo evolutivo, integral e intercultural) la heterogeneidad de eco-regiones del país hacia las soberanías alimentaria, energética e hídrica y para el desarrollo social de toda la población de Argentina.

Compromiso internacionalista
Con: ♦El Foro Social Mundial (en Belem) que aclara el objetivo de construir la integración de los pueblos desde los de abajo de cada uno y frente al proyecto del imperialismo, impulsar el ALBA y la solidaridad de ellos.

♦La creciente convergencia de movimientos sociales del planeta contra las medidas del G-20 y de la Cumbre de las Américas para salvar al capitalismo a expensas de sacrificar a la inmensa mayoría de la humanidad.

Elena Cedrón