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Problemas |
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS
En búsqueda de por qué es
imprescindible tener en cuenta el dilema
globalización-internacionalismo
comencemos por
atender a los 60.000 indígenas de 3 etnias de Chaco que luchan
por
la entrega definitiva de sus territorios y otras reivindicaciones
desde el 16 de mayo de 2006
y sus representantes
tuvieron que hacer huelga de hambre durante más de un mes
para recibir respuesta a algunos de sus reclamos.
La recuperación del
territorio o de la tierra es un problema
que
debe involucrarnos a todos los de abajo y se expresa a lo largo y ancho de
Argentina.
Pueblos originarios, campesinos, pequeño-medianos
productores, organizaciones de trabajadores
desocupados, organizaciones de villas de emergencia, organizaciones de
inquilinos y poblaciones
exigen sus derechos de vida, vivienda, salud, educación y producción.
Al mismo tiempo
denuncian que la alianza de cada Estado local con grandes capitales lleva a cabo
atropellos, abusos,
fabulosos negociados, mecanismos de arrinconamientos y desalojos...
"El mundo entero -pero muy particularmente África, Asia y América- viene soportando la presión de
una voraz economía que considera al planeta
sólo
como fuente de materias primas y de consecuentes ganancias monetarias, para nada equitativas" advierte Clara Riberos Sosa.
Los gobiernos y grandes medios conducen
a que
la mayoría no reflexione sobre cómo avanza su expulsión definitiva del bienestar
y la injusticia social.
La mayoría se informa sin involucrarse en
los derechos y potenciales humanos
que
son afectados por el festejado crecimiento económico.
Lee o escucha que:
- el boom de la soja disparó el acaparamiento de tierras marginales ya habitadas;
- el boom de la construcción de lujo y el inmobiliario
hace que
las grandes fábricas quebradas,
las villas de emergencia, los asentamientos todavía más precarios
y la zona del sur de Capital Federal sean eliminados
para
transformar la ciudad en función de la prosperidad de
quienes tienen poder adquisitivo y del turismo;
Lee o escucha sin
pensar en que cada vez más está presa y sometida
por oligopolios formadores de precios
sin
otro interés que mantener el incremento de sus altas rentabilidades.
En ese afán exclusivamente volcado a
superganancias cortoplacistas, los oligopolios
sólo
ven a la naturaleza como un conjunto de recursos a robar lo más rápido posible.
De modo
que pulverizan cerros, envenenan a (o quitan) las aguas de las poblaciones,
desertizan... hunden en
el hambre, la miseria
y el desamparo total a una creciente mayoría.
Mejor para las clases dominantes, que buena parte de
los chicos -si quedan con vida-
sean
discapacitados mentales, disminuidos físicos y analfabetos.
En la senda de futuro deseable y necesario, el proyecto de la globalización sobre Uruguay debe hacernos recapacitar que
- el capitalismo escandinavo no puede orientar la transformación radical
de los países latinoamericanos y caribeños;
- la especialización de un país en la obtención de pasta celulósica
lo desertiza
en todos los sentidos del término;
- la conexión con los otros monocultivos, la actividad minera,
las grandes hidroeléctricas e hidrovías de Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia
dañará
al acuífero Guaraní y a las cuencas fluviales;
- la destrucción de la Amazonia significa una catástrofe de gran escala e irreversible.
En
el programa En Perspectiva de radio El Espectador, Emiliano Cotelo entrevistó
al ingeniero agrónomo investigador del Centro Interdisciplinario de Estudios
sobre el Desarrollo de Uruguay (Ciedur) y profesor de Economía Ecológica en la
Maestría de Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias de la Universidad de
la República (L.Espectador-
Comcosur).
Carlos Pérez Arrarte contesta:
En el caso concreto
del agua, en el año 92 publicamos un libro acá en Uruguay con la editorial Peri,
que se llamaba 'Desarrollo forestal y medio ambiente'; fruto de un trabajo que
hicimos asociados con
la Facultad de Ciencias en aquel momento durante un par de años.
Allí se mostraba que
las plantaciones reducen el rendimiento hídrico de las cuencas.
El rendimiento hídrico
de las cuencas es el agua que sale del sistema en dos vertientes.
Por un lado,
alimenta los arroyos y los cauces superficiales, la correntía.
Y por otro
alimenta las napas subterráneas, es el agua que entra al suelo, las plantas no
la utilizan, sigue hacia abajo y alimenta las napas. Los trabajos hoy muestran
que el rendimiento hídrico de las
cuencas con pasturas del tipo de las que tiene Uruguay, al forestarlas
con plantaciones, se reduce entre 50% y
70%.
EC - Supongo que eso depende de cuál sea la superficie
plantada.
CPA - Eso es por unidad de superficie. Si tenemos 100 hectáreas de campo natural
y las forestamos, tenemos que esperar que el volumen de agua que sale de esas
100 hectáreas (tanto la que
va a ir a las cañadas como la que va a ir a alimentar las napas subterráneas)
baje entre 50% y 70%. Sobre eso hay múltiples datos internacionales desde ya
hace 15 ó 20 años.
En el año 1996, la
Dirección Forestal, a raíz de que había bastante presión de
las organizaciones ambientales, trajo un consultor brasileño,
el ingeniero Lima,
que coincidió en que eso iba a ser lo que iba a pasar. Recomendó hacer ensayos
para
medir en las condiciones de Uruguay, con recursos del Prenader
se hicieron algunos proyectos muy interesantes en la Facultad de Agronomía y
en la Facultad de Ingeniería, con microcuencas apareadas
y
un trabajo en una macrocuenca muy importante que es la del río Tacuarembó.
Y ya esos resultados iniciales -lamentablemente estos trabajos después se discontinuaron, como suele pasar en nuestro país- mostraron inmediatamente esa misma tendencia y daban que la correntía se iba a reducir alrededor de 50%. Ahora se han sumado muchos más trabajos.
Hay trabajos de un
grupo de investigadores argentinos para
el Instituto de Cambio Climático Global Mundial que muestran esos datos con
mucha más consistencia.
EC - ¿Cuán importante es este problema, siendo que en
nuestro país existen 700.000 hectáreas forestadas sobre una superficie total de
18 millones de hectáreas, algo menos si consideramos las hectáreas destinadas
pasibles de ser cultivadas?
CPA - Primero hay grandes problemas locales. Si usted está en Tacuarembó o
Rivera y está rodeado de eucaliptos, tiene inmediatamente los problemas.
Las que primero sufren son las pequeñas napas subterráneas
que
están a una profundidad de 3 a 10 metros. Son las que habitualmente se utilizan
en
los establecimientos rurales para darle agua al ganado, para los molinos y los
pozos que abastecen
el ganado y las casas, por ejemplo.
Esas napas tienen poca capacidad de almacenamiento y están muy vinculadas con
las lluvias.
Entonces,
suenan inmediatamente cuando hay plantaciones de eucaliptos en su área de
influencia,
donde están sus recargas. Y hay zonas del país en las que el área forestada es
de 30% o 40%,
en los departamentos donde se concentra la aptitud forestal.
De modo que
todas las zonas inmediatas están sintiendo esos problemas. En Soriano, Cerro
Alegre,
Paraje Pence, Tres Bocas; Gorgoroso en Paysandú; en Rocha...
En las zonas donde la forestación está avanzando, a los productores no los
conforma la idea de
que el país es muy grande.
Ellos tienen un problema local y en muchos casos están recibiendo agua de
camiones municipales que los abastecen durante todo el verano.(...)
Hay trabajos científicos que están midiendo eso incluso en Uruguay,
que
el rendimiento hídrico de las cuencas se reduce entre 50% y 70%.
En un trabajo realizado por la Facultad de Ingeniería en la macrocuenca del río
Tacuarembó,
que son 200.000 kilómetros cuadrados (de los cuales la cuarta parte está
forestada)
a pesar de
que el trabajo es relativamente inicial todavía, inmediatamente se detectó que
había una reducción del caudal más importante en los meses de verano.
Para nosotros,
es un tema totalmente laudado, que hay una reducción importantísima del régimen
hídrico, además hay evidencia mundial sobre el tema. En el caso concreto de esos
productores nadie lo puede afirmar, pero uno diría que se sabía desde hace 10
años que iba a pasar.
Aún más grave que eso, esto va a provocar impactos mucho más significativos.
Porque afecta a otros usuarios del agua muy importantes: los productores de
arroz del norte del país, de la cuenca de Tacuarembó y otras regiones también
son tributarios del uso del agua.
Y aun más,
en la cuenca del Río Negro, que es una de las columnas vertebrales del
abastecimiento hidroeléctrico del país con sus tres represas...Si esto es como
pensamos, el agua que va a ser turbinada se va a reducir dramáticamente. Para
empezar, el Río Tacuarembó es el principal afluente del Río Negro y ya hay datos
iniciales de que eso va a pasar.
En la medida que la forestación crezca esos impactos van a ser cada vez más
evidentes.
EC - Usted está hablando de consecuencias casi
catastróficas.
Fuente: www.rebelion.org
Millones de columnas
31/7/06
Se desprende que la militarización de la Triple
Frontera y el trabajo de científicos-técnicos de los tres países para el Banco
Mundial
mirando a
conservar ese gigantesco sistema hídrico según necesidades futuras de EE.UU.: es
inútil pero la pena está en
las tremendas penurias y muertes en los pueblos sudamericanos.
Es paradójico que los extraordinarios progresos
de las ciencias incapacite
para prever las consecuencias de actividades
basadas
en la omnipotencia frente a la naturaleza.
Si pretendemos otro país y otro mundo, empecemos por escucharnos y recuperar el pasado.
"Deben ayudarnos antes de que sea demasiado tarde.
Nuestra selva es lo que nos mantiene vivos".
Clara Riveros Sosa nos explica:
"La frase del epígrafe fue pronunciada en medio de una apremiante súplica dirigida a Occidente hace dieciséis años por Unga Paran, un anciano del grupo étnico dayak, de Sarawak, Malasia.
Sus tierras van a la cabeza del desastroso
ranking mundial de la deforestación y sufren los avances tanto de la minería
ilegal como de particiones
y distribuciones efectuadas por el gobierno de su mismo país.
El mundo entero -pero muy particularmente África, Asia y América- viene soportando la presión de
una voraz economía que considera al planeta sólo como fuente de materias primas y
de consecuentes ganancias monetarias, para nada equitativas.Mientras, los seres vivos –personas, animales, plantas- y sus ambientes, cuando no resultan funcionales a esos objetivos,
son vistos y manejados como material descartable.
Tratándose de
los humanos, estorban los que se caen fuera, los sobrantes, aquellos que carecen de las destrezas que hoy se demandan o bien que
han sido fácilmente reemplazados por elementos tecnológicos.En ese contexto también representan una molestia
los pueblos antiguos, tribales,
que
parecen no calzar en ningún resquicio del esquema al poseer
una especial e integrada cosmovisión,
practicar economías de subsistencia,
desenvolverse de manera comunitaria y,
peor todavía,
por habitar tierras muy codiciadas en los mercados a raíz de su ubicación, potencialidades o de los recursos naturales con que suelen estar provistas.
En ese cuadro de
maltrato, desplazamientos forzados, sobreexplotación y extinciones
que desencadena la ambición desenfrenada,
se pierden
la sustentabilidad, la justicia y las relaciones humanas.
Es por eso más que bienvenido el reciente fallo de
la Cámara en lo Contencioso y Administrativo del Chaco,
que
ratifica otro anterior de la doctora Iride Isabel Grillo del 2004, ambos a favor
de
las comunidades aborígenes que solicitaron se declarase inconstitucional la ley
5285 de Bosques
por contravenir
ésta a las constituciones nacional y provincial
que
establecen la obligación de consultar a los pueblos originarios y asegurar su
participación en todo lo que atañe a
la sustentabilidad de su desarrollo, y esto comprende esencialmente el cuidado
del ambiente
y de los recursos naturales,
todo lo cual fue omitido al formularse la norma cuestionada.
Creemos que este último dictamen alcanzará
la misma repercusión del primero, que fuera comentado a nivel internacional
por sentar jurisprudencia en materia tan importante y sensible
y por
abundar en fundamentos de peso científico y carácter ambiental que aún aparecen
como novedosos
en documentos de esta índole y trascendencia.
Los pueblos aborígenes – y dicho sin entrar
en ningún tipo de idealizaciones- siempre supieron conservar su medio
sirviéndose de él con moderación, conocimiento y reverencia;
por lo tanto,
ayudar a que mantengan formas de vida y
de organización dentro de
su propio ambiente,
supone, además de la expresión del respeto debido a
otras culturas, una contribución a la
protección
y mejoramiento de vastas áreas del mundo que compartimos.
Ya probamos en exceso las economías de expoliación, devastación y aniquilamiento.
Sus consecuencias
ya no son amenazas declamatorias sino que se vuelven más y más palpables e inquietantes cada día, preocupando y acosando colectivamente al género humano.
Basta recorrer,
en cualquier país, las notas editoriales y los artículos de fondo de
los diarios de larga trayectoria y habitualmente más mesurados
y
cuidadosos de mantenerse ajenos a todo amarillismo:
casi sorprenden -a quienes conocen sus antecedentes- por los tonos que
manejan actualmente al tratar la cuestión ambiental.
Sus advertencias
hubiesen sonado apocalípticas años atrás, aún en boca de
algún ambientalista tenido en aquel entonces por desaforado.
No es para menos, es que la realidad se nos cae encima.
Frente a la urgencia
con que se impone la necesidad de frenar la constante depredación,
de emprender la restauración ambiental
y
de reeducarnos en una vinculación armoniosa entre los seres humanos y
con la compartida casa planetaria
que debe seguir siendo habitable,
la comunidad global entera puede hacer suya la frase que colocamos al
principio,
repetírsela con insistencia e inculcársela a cada uno de sus integrantes.
Ese reclamo ya no es privativo de ciertos pueblos, es de todos nosotros".
Fuente:
www.rebelion.org
Ecología social 15/7/06
Podemos adelantar, por tanto, que
el internacionalismo
implica
-humanizar la naturaleza, es decir, transformarla
en acuerdo con
las necesidades y aspiraciones establecidas entre todos los que la comparten
y
optimizar la armonía de evolución de las interrelaciones entre la sociedad y la naturaleza;
-apreciar y potenciar la diversidad de los de abajo como creadores de
los cambios sociales
procurando promover la plenitud de convivencia
por
ese compromiso apasionado de todos
en construir la sociedad y el país en beneficio común
sin
discriminación de tipo alguno,
o sea,
se trata de establecer vínculos que se profundizan al compenetrarse de
las múltiples formas de reciprocidad e ir formulando de mancomún soluciones
a los problemas que las requieren de inmediato y proyectos de mediano y largo plazo
para el país y su integración regional.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS
La toma de posición ante el dilema
globalización o internacionalismo es clave para definir proyectos de país e
integración regional
mirando por necesidades e intereses populares en vez de tender a afirmar el
'Mercado'.
Al definirnos hacia dónde encaminar nuestros
esfuerzos, descubrimos la reforma agraria integral como
el desafío unificador de todos
los componentes de la diversidad popular en cada país.
Porque la modernidad que la globalización
concreta y desarrolla en Sudamérica se conoce como capitalismo salvaje.
Ya que se caracteriza por menosprecio, despojo, represión y exclusión de una
creciente mayoría de
la población
al centrarse en la exportación de hidrocarburos, minerales y productos de
monocultivos en gran escala.
Eduardo Basz (www.portalmedioambiente.com) reflexiona y nos ayuda a saber que:
"en Chile, el monocultivo de árboles
comienza con el golpe del 73.
La Corporación Chilena de la Madera le presenta al capitán general un proyecto
bien armado.
Así,
en octubre de 1974 es sancionado el decreto 701,
todavía
vigente, de promoción forestal.
El Estado subsidia en un 70% el costo de las
plantaciones, que en determinadas regiones
puede llegar al 90%.
También se abrieron créditos especiales y exenciones tributarias.
Según
un estudio del Movimiento Mundial por los Bosques, el mayor subsidio fue la
licitación de tierras fiscales y fundos expropiados durante la reforma agraria.
¨A fines de 1974, la masa de plantaciones
existentes en Chile era de 450.000 hectáreas
(gran parte estatales).
En 1994,
la superficie de plantaciones en el país cubría un área de 1.750.000 hectáreas
(79% de las cuales corresponden a pino y el 14% a eucalipto), llegando a
2.100.000 en el 2002.
Este gran aumento de la superficie de
plantaciones forestales era incentivada
para
el desarrollo posterior de la industria de la madera y de la celulosa, a modo de
agregar valor a
su producción".
El 65% de las plantaciones de pino están en manos del complejo
forestal-celulósico, mientras el 35% le queda a los medianos empresarios. Las
dos grandes forestales chilenas (Mininco y Arauco) tienen más del 55% de la
superficie plantada.
Están en la trama de las dos familias más poderosas de Chile, dueñas también de
las papeleras Celco en Valdivia y Alto Paraná en Argentina.
El sector plantador tiene el propósito de alcanzar las 2.600.000 hectáreas en el
2010,
construir tres mega fábricas de celulosa
con
una inversión de 3.100 millones de dólares
y elevar las exportaciones a 4.500 millones de dólares en el 2008 que serían el
doble de las del 2002.
Parece un retorno del pasado. La inclinación por el monocultivo está en el código genético del capitalismo periférico.
Y la fascinación por el sobre consumo,
una exigencia
de la civilización contra natura del primer mundo.
Algunos datos:
mientras en Finlandia el consumo de papel es de 352 kilos per cápita, en Uruguay es de 22 y en Argentina de 45.
El agro negocio de las plantaciones en
Uruguay comenzó en 1987 con la aprobación de una ley forestal
que
a través de subsidios y exoneraciones fue creando el mercado.
Más aún:
el Estado uruguayo se endeudó con el Banco Mundial y el BID
(300 millones de dólares)
para acondicionar las ¨rutas de la madera¨ a los vehículos pesados.
(Como dijo el Grupo Guayubira: ¨Y luego nos llegó el corolario de estas
plantaciones:
las fábricas de celulosa¨).
Fuente: www.rebelion
Ecología social
23/7/06
En Argentina( como en Paraguay, Bolivia,
Brasil) el monocultivo de soja transgénica es la herramienta principal del
neocolonialismo y
se agrega a
los sistemas fundamentales de saqueo y sometimiento
que son:
- la ley de Entidades Financieras de José Alfredo Martínez de Hoz y la estafa externa en incesante retroalimentación
que
se implantan durante la dictadura cívico-militar;
- las desnacionalizaciones de las empresas estatales y
del control sobre el sistema alimentario, por ejemplo,
mediante
el denominado "supermercadismo" que se establecen durante la gestión de Menem-Cavallo.
Miguel Teubal nos señala que "la soja
transgénica arrasa:
nuestro país de haber sido uno de los ¨graneros del mundo¨
se transformó
en una ¨república sojera¨.
Hemos dejado de producir alimentos básicos de consumo popular masivo para
producir
soja transgénica, casi totalmente de exportación.
Rápidamente reprimarizamos nuestra economía:
más que
en cualquier otra época de la historia del siglo XX,
dependemos
de un solo producto de exportación, con todo lo que ello significa en términos
de la tan mentada vulnerabilidad externa de nuestra economía.
Este modelo trae aparejada una serie de consecuencias ambientales en
el campo, en la biodiversidad, en los ecosistemas naturales
y
en las especies vegetales y animales que son parte de ellos. Todas ellas son esenciales para sustentar la vida humana y su calidad. (...)Se desplazan, muchas veces con extrema violencia, a
miles de productores agropecuarios de sus tierras en las que vivieron
durante
años en Córdoba, Santiago del Estero, Salta y otras regiones del país.(...)
Si bien ya se venía manifestando la
desaparición de los productores medianos y pequeños
como parte del proceso general de concentración económica,
la irrupción
de la soja transgénica involucró un sistema productivo que aceleró marcadamente
estos cambios.
La expulsión masiva de productores
agropecuarios -y en muchos casos, su transformación en rentistas- contribuyó
a la mutación del sector en una agricultura sin agricultores.
A medida que avanzaba la ¨agriculturización¨
y se expandía la frontera agrícola,
se acentuó
el 'arrinconamiento' de pequeños productores y campesinos.(...)
Con esto, la disputa por el control de la tierra hizo crecer los conflictos en
el medio rural, fundamentalmente
-pero no exclusivamente- en Santiago
del Estero, Salta, Chaco, Formosa y zonas de Córdoba".
Miguel Teubal detalla los factores que
produjeron:
"un éxodo
de las familias campesinas y la migración hacia los centros urbanos en busca de
nuevas oportunidades.
De esta forma,
lo que en apariencia es una decisión voluntaria de abandonar la producción
agropecuaria es, en realidad,
el resultado de una serie de transformaciones que cierran la posibilidad de que
las familias campesinas
puedan reproducirse en tanto tales.
De forma similar, la venta de tierras, que
aparece como un contrato voluntario,
muchas veces es consecuencia
de
procesos de arrinconamiento que, al no presentar signos de violencia explícita
(a diferencia de los desalojos)
hacen que esta desaparición de productores tome la forma de una ¨exclusión
silenciosa¨.
Otros perjuicios: pérdida de fertilización y
deforestación del medio ambiente por utilización masiva del glifosato".
Fuente: Realidad Económica nº 220, mayo/ junio 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico(IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
El modelo agrario centrado en la soja
transgénica es favorecido
por las políticas públicas del gobierno de Kirchner
ya que
- sostiene el crecimiento del superávit fiscal y el comercial;
- consolida su alianza con los grandes exportadores y con el capitalismo financiero global.
También recibe un amplio apoyo de científicos y técnicos que
- desechan el modelo rural que se basa en la actividad de "los pequeños y medianos productores,
campesinos, indígenas y trabajadores rurales y son los que hoy constituyen
la mayoría del sector agrario en escala mundial y que en América latina,
en los últimos tiempos,
han adquirido un protagonismo político y socioeconómico fundamental
y son quienes poseen
una visión de lo agrario y una perspectiva sobre el ¨desarrollo¨ sustancialmente diferente al de la ¨modernización¨...";
- se despreocupan que la gran empresa semillera transnacional, básicamente Monsanto, opere "con
un poder inusitado tanto en nuestro país como en otros países.
Y que marque gran parte de la política económica global,
incluyendo aquella que tiene que ver
con
la investigación científica agraria en gran parte del mundo" como dice Miguel Teubal.Fuente: Realidad Económica nº 220, mayo/ junio 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Asimismo, desde los setenta, los grandes medios
pergeñaron la creencia masiva en que la soja
tiene un extraordinario valor nutritivo y puede sustituir la carne vacuna con
beneficios para la salud.
Los súper e hipermercados junto con los establecimientos
de comida rápida completan ese cambio cultural.
Debemos saber que "un eslabón del modelo de agricultura industrial instaurado con gran ahínco en nuestro medio lo constituye el control creciente
que
ejercen las grandes semilleras transnacionales, en particular Monsanto, que provee la semilla transgénica que se utiliza en el país.
Miguel Teubal nos advierte:
Históricamente, desde que se inventó la
agricultura hace diez mil años, los productores agropecuarios reproducen su
propia semilla y en algunos casos,
tienden a experimentar formas de mejoramiento genético mediante los cruces de
las diversas semillas de una misma especie.
Como consecuencia, surgió un consenso
mundial para defender
ese potencial del productor agropecuario y por ende, su existencia como tal.
En efecto,
una de las demandas que impulsan organizaciones tales como Vía Campesina
es la defensa de la prerrogativa del productor
de reproducir su semilla, estableciéndose que ésta debería ser considerada
patrimonio de
la humanidad.(...)
Con el surgimiento de los transgénicos, comienzan a tener una enorme primacía en escala mundial
las grandes empresas semilleras transnacionales,
que combinan su producción o difusión de semillas con
la de los agroquímicos producidos por ellas mismas.
Tomemos el caso de Monsanto,
tradicionalmente una empresa productora de agrotóxicos que paulatinamente fue
entrando
en el negocio altamente lucrativo de las semillas transgénicas.
Según algunos agricultores, el propósito sería el control absoluto del
suministro de semillas.(...)
La cuestión semillera entraña todo un modelo
agrario basado sobre
grandes empresas semilleras, agropecuarias y de
comercialización y distribución de productos e insumos del sector.
Frente a esto Vía Campesina propone una alternativa como parte de la Campaña Mundial de Semillas:
¨Las semillas son el inicio y fin de los
ciclos de producción campesina.
La diversidad y existencia de semillas campesinas
permite asegurar la abundancia y la diversidad alimentaria en cada localidad,
sirviendo de base para una nutrición adecuada
y permitiendo el desarrollo de las formas culinarias culturalmente adecuadas y
deseadas.
Por tanto, las semillas y el conocimiento asociado con ellas son parte fundamental e insustituible de la soberanía alimentaria.
Las semillas son obra campesina e indígena,
una creación colectiva
que refleja la historia de los pueblos y especialmente de
sus mujeres, quienes fueron su creadoras iniciales
y se han mantenido a través de la historia como sus principales guardianas y mejoradoras.
Entendemos que la semilla es muchísimo más
que un recurso productivo. Las semillas son simultáneamente fundamento y
producto de culturas y sociedades a través de la historia.
En ellas se incorporan valores, afectos, visiones y formas de vida que las ligan
al ámbito de lo sagrado. Sin las semillas,
es imposible el sustento y la soberanía de los pueblos.
Al desaparecer las semillas, desaparecen las culturas y los pueblos rurales y
comunidades;
la desaparición de las culturas, a su vez, lleva a la desaparición de las
semillas.
Por lo anterior, las semillas no son
apropiables.
Ellas deben mantener en todo momento su carácter de patrimonio colectivo,
frente al cual hay deberes ineludibles que cumplir, incluso sobre el derecho a
gozar de él.
La Campaña Mundial de la Semilla de Vía Campesina se opone,
por tanto, a la propiedad intelectual y a toda forma de apropiación de la vida¨(2005)".
Fuente: Realidad Económica nº 220, mayo/ junio 2006,
editada por el Instituto Argentino para
el Desarrollo Económico(IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Por su parte Jack Ktoppenburg nos dice que
"la mejor manera de anticipar el futuro es examinar y comprender lo que ya ha ocurrido.
De modo que
al intentar comprender adónde podría la biotecnología conducir a la agricultura, necesité saber por dónde
había estado ya la industria de la semilla y qué trayectoria estaba siguiendo.
El libro de Pat Mooney, ¨Seeds of the Earth¨
(¨Semillas de la Tierra¨),
fue para mí un marco inicial de referencia.
Pero,
cuando éste llegaba a la industria semillera en los EE.UU., no disponía de mucha
información.
La mayor parte de la historia de la comercialización de semillas se refería a la
Revolución Verde en Asia.
Nosotros
también habíamos tenido una Revolución Verde en los EE.UU., pero había muy poca
información disponible acerca de la forma que había tomado esa revolución y
cuáles habían sido sus efectos.(...)
Al examinar la historia de la mejora vegetal
en los EE.UU., me fue posible identificar
tres características
que han alertado acerca de la dirección que ha venido tomando la economía
política de
la mejora vegetal en EE.UU., desde 1850 en adelante.
La
primera es la "comodificación". Es difícil
adueñarse de la semilla como propiedad, porque es
un organismo biológico que desea reproducirse bajo cualquier circunstancia.
Por esa razón,
la industria prosiguió dos vías de comodificación - la vía social, que tiene que
ver con la legislación que hace apropiable la semilla, y la vía tecnológica, que
es la hibridación.
La segunda característica es la división
del trabajo entre ciencia pública y ciencia privada.
Los laboratorios públicos
generaron gran parte del conocimiento básico que fue necesario para desarrollar
la mejora vegetal
como
una disciplina aplicada, y los programas públicos de mejora ofrecían las
nuevas variedades
para
agricultores a bajo costo, a veces sin cargo, y los agricultores regularmente
reproducían
las semillas para sí mismos.
Esto no dejaba espacio para que la industria
privada interviniera. Para construir una industria semillera,
los fitomejoradores públicos
tuvieron que ser sacados de en medio con un preocupante golpe de estado, en que
la industria dijo: ¨Ustedes
hacen una cosa y nosotros haremos otra. Ustedes hacen la ciencia básica, la
ciencia para el desarrollo. Nosotros nos vamos a encargar del fin del producto;
seremos los únicos que les vendan las semillas a los agricultores.¨
La
tercera característica tiene que ver con el germoplasma,
la materia prima genética de la mejora vegetal.
La mayor parte de la diversidad agrícola se encuentra en el Sur geopolítico y
existe una larga historia de flujo
asimétrico de este material desde el Sur hacia el Norte.
Estas tres características me proporcionaron
las trayectorias históricas
a lo largo de las cuales me pareció a mí que la biotecnología
iba a ser desplegada.
Y a menos que se produzcan algunos cambios reales en
la organización social, es muy probable que la biotecnología continúe desplegándose a lo largo de dichas trayectorias.
GRAIN le recuerda:
Pero al mismo tiempo ha habido un tremendo crecimiento
de la resistencia popular.
¿Está siendo efectiva esa resistencia?
Cuando ¨First the Seed¨ salió publicado, la oposición pública organizada era
relativamente limitada.
En este momento
estamos en presencia de una oposición pública sustancial, mundialmente
distribuida. Los términos ¨biopiratería¨ y ¨tecnología Terminator¨ no existían
en el léxico.
La ¨biopolución¨ no era un tema de
discusión. Ahora la gente está familiarizada con estas expresiones.
Se ha producido un entusiasta surgimiento de oposición - no sólo a la
biotecnología o a
la ingeniería genética per se - sino a toda clase de actividad corporativa en la
agricultura.
La biotecnología se reconoce como sólo uno
de los componentes en la estructura integral de
la globalización corporativa. Y eso es una señal muy esperanzadora,
indudablemente.
Una parte esencial de la resistencia es el surgimiento de los movimientos de soberanía alimentaria en el Sur
y de los movimientos alimentarios locales en el Norte.
Las personas de una y otra parte del mundo comprenden cada vez más que no se encuentran encerradas en una trayectoria lineal de desarrollo agrícola capital -y energético- intensivo, y que se puede comer bien, grata y sustentablemente, mediante el perfeccionamiento de las tecnologías que ya tenemos y con
la mirada puesta en la agro-ecología y la agricultura orgánica.
Lo que las personas necesitan no es simplemente algo a lo cual oponerse,
sino
también algo que reemplace aquello a lo que te estás oponiendo,
y
encontrar un nuevo paradigma para la agricultura y la alimentación.
Pienso
que los movimientos de soberanía alimentaria y los movimientos alimentarios locales están proporcionando ese tipo de alternativa concreta.(...)
No he visto ningún marco o mecanismo que
proteja eficazmente los intereses de los indígenas,
o de los pueblos o regiones, de las depredaciones de los biopiratas del Norte.
Eso
presenta una contradicción fundamental. Por otra parte, desconozco qué más se
puede hacer.
Debemos resistir allí donde podamos,
aparte de criticar con dureza los acuerdos que se han hecho.
En cualquier caso, me parece que es
imposible predecir con precisión la particular constelación de acciones o
concertaciones de acciones que mejor van a servir al interés público global más
amplio. Tenemos
que
participar en tantos niveles y lugares como podamos.
Debemos intentar prácticamente todo, y en todo lugar.
Lo importante es que
esta oposición creativa está ocurriendo
prácticamente en todas partes
y que
la estamos haciendo, de todas formas, con muchos menos recursos económicos,
políticos e incluso culturales que los que dispone la industria".
Fuente: www.rebelion.org
Ecología social 9/7/06
En consonancia con el objetivo de unidad
de la diversidad de los de abajo está la reforma agraria
como
es concebida por el Movimiento Sin Tierra de Brasil.
Considera que el grave problema
agrario de Brasil es la concentración de la tierra y que no se resuelve
con desalambrar
un latifundio por presión de movimientos sociales y para evitar que los
conflictos se politicen cuestionando
toda la estructura de propiedad sobre la tierra o para embaucar de que se está
haciendo una patriada.
Joã Pedro Stedile nos explica que:
- "para resolver el problema agrario es necesario llevar a cabo
un amplio programa de confiscaciones de tierras
de
forma rápida y regionalizada y distribuirla a
todas las familias sin tierra, que son
cuatro millones quinientas mil en todo Brasil";
- para alcanzar la salida general de la pobreza y
- la eliminación de la desigualdad social,
la democratización
de la tierra crea dichas condiciones de desarrollo social;
- para liberarse de las agroindustrias, los súper e hipermercados
y los bancos
que
se quedan con los beneficios de su producción es imprescindible
democratizar al capital,
o sea, que los campesinos "tengan acceso al crédito subsidiado,
para que puedan no sólo desarrollar la producción agrícola,
sino
que logren instalar sus propias agroindustrias, sus mecanismos de acceso al mercado y a la comercialización...";
- para el poder de los campesinos y trabajadores rurales
hay
que democratizar la educación y favorecer su participación
protagónica en elaborar conocimientos e investigaciones,
por ejemplo, sobre las semillas nativas,
también
aumentar cada vez más su capacidad de organización
y movilización que altere la correlación dominante de fuerzas;
- para realizar efectivamente la reforma agraria se deben
superar
dos desafíos, el primero será concebirla como
política de desarrollo territorial y no como política compensatoria.
"La
reforma agraria, como desarrollo territorial, deberá definir áreas
para
el reordenamiento fundiario y la implantación de varios asentamientos.
Los asentamientos aislados poseen mayores
dificultades de organización, inserción, enfrentamiento
y resistencia al mercado.(...)
La reforma agraria
es una política pública de desconcentración fundiaria por medio
de
la desapropiación de tierras.
Otro desafío es
superar la dicotomización de las políticas públicas para las familias asentadas
y
las familias de pequeños agricultores ya establecidas mucho antes de la
implantación de
los asentamientos.
Considerando que la mayor parte de los campesinos está empobrecida, las
políticas conjuntas
para
el desarrollo territorial de los agricultores será fundamental".
Fuente: Brava gente, entrevista a Stedile
realizada por Bernardo Mançano Fernandez,
Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2005
Mail: editorial@madres.org www.madres.org
Es clave asumir el concepto de
desapropiación que implica recuperar lo que no puede privatizarse
y
el de desapropiar las tierras con los monocultivos para exportación en vez de
reducir los cambios a
los latifundios improductivos.
Podemos, por tanto, sintetizar que
el internacionalismo
privilegia a los de abajo como
actores-autores
de
la decisión sobre el rumbo histórico
a tomar en conjunto y de
las relaciones tendientes a convertirse
en
fraternales por cuanto procuran humanizar
todas las profesiones e interactuar
lo mejor posible para
el desarrollo colectivo del bien común.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS
La conciencia de cuán importante es
situarse en el dilema globalización o internacionalismo
proviene de desenmascarar al sistema capitalista mundializado en su vetustez
antropófaga
y
en su despotismo militarizado.
Steven Haln, profesor de
historia en la Universidad de Pennsylvania, nos ayuda
a identificarnos con África.
Relata:
"A comienzos del siglo XX, los historiadores -proyectando sus puntos de vista colonialistas-
tenían
tendencia a considerar el tráfico de esclavos y la esclavitud misma como
una empresa más bien liberadora, que había cumplido un papel civilizador
en la historia de África: según ese punto de vista, la trata había permitido
alejar
del ¨continente negro¨ a paganos primitivos e ignorantes, llevándolos a un medio
capaz
de enseñarles las costumbres más avanzadas de Occidente, que además era cristiano.(...)
Hubo que esperar el fin de la
Segunda Guerra Mundial y la aparición de los movimientos en favor
de
la descolonización y de los derechos cívicos para que una nueva visión
revirtiera las ideas
aceptadas hasta entonces.
A partir de ese momento, la
trata y los negreros pasaron a ser invasores y colonizadores
que
sacaban a millones de africanos de su tierra de origen para arrojarlos en el
infierno.
El comercio de esclavos y los colonos europeos fueron presentados como
componentes de
un saqueo
de África destinado a financiar la industrialización y el progreso económico de
Europa y
América del Norte.
Así investigadores militantes
como Eric Williams, originario de Trinidad y Walter Rodney,
nativo de Guyana, explican que el desarrollo de Europa y el subdesarrollo de
África
fueron evoluciones paralelas.(...)
Actualmente sabemos que los
europeos que navegaron a lo largo de la costa occidental
de
África a partir de mediados del siglo XV descubrieron un mundo que económica y
políticamente
había alcanzado un nivel de desarrollo comparable al que ellos poseían.
Los africanos practicaban la
explotación minera, la industria, la agricultura y la ganadería;
además
mantenían desde hacía siglos relaciones comerciales con países lejanos,
fundamentalmente
del Norte.
En ningún momento en la
historia de la trata de esclavos África dependió económicamente
de
las mercancías que ofrecía Europa.(...)
La vida de esos esclavos
deportados a las colonias productoras de azúcar era dura, brutal
y
breve.(...) La economía del azúcar generaba considerables ganancias y los
propietarios
de las plantaciones estimaban que era más barato hacer trabajar a sus esclavos
hasta
el agotamiento y volver a comprar para reemplazar a los que sucumbían,
antes que fomentar su reproducción natural.
Una vez
del otro lado del Atlántico, los años de vida de los esclavos que habían
soportado
la travesía se contaban con los dedos de una mano.(...)".
A su vez, Assane Diop
(periodista de Radio France International) nos ubica hacia
qué catástrofes humanitarias nos precipitamos
si
los países latinoamericanos persistimos sometidos a la globalización,
lo hace describiendo un aspecto del presente de África.
Escribe:
"En la mayoría de los países africanos, la economía se asienta
sobre
un sector informal hipertrofiado, que incluye actividades ilícitas
y trabajo en negro y obstaculiza la implantación de un sistema general
de protección social.Sólo los asalariados y los funcionarios -representan apenas, en promedio
según
los países, el 10% de la población activa- cuentan con ese beneficio.Fuente: Le Monde Diplomatique/ el Dipló/ mayo 2006
www.eldiplo.org.
secretaria@ eldiplo.org.
¿Cómo llegaron a tal violación de los derechos humanos?
Por las
políticas de ajuste estructural en los años '80 y '90 que preconizaron el FMI,
el BM y la Comunidad Europea.
La integración es la herramienta
de los países sudamericanos para resolver sus gravísimos dramas
de
injusticia social y desamparo total.
Esto opinan Mario Rapoport
y Andrés Musacchio que indican como opción de hierro
de
los países sudamericanos "Mercosur o provincias del Imperio".
Destacan que dichos países comparten:
los déficits como "la necesidad de diversificar la base productiva,
mejorar sustancialmente la distribución de ingresos, generar
empleo,
resolver asimetrías nacionales y regionales y cubrir vacíos de
infraestructura;
la necesidad de regular los flujos de capitales con el exterior
de la región
estimulando el ingreso de aquellos que ayuden a cubrir
los déficits mencionados y frenando los que agraven los desequilibrios".
De acuerdo a esa perspectiva hay
que replantear el Mercosur
"potenciando las transformaciones productivas, dándole una mejor base de
sustentación política
y
mejorando sustancialmente el perfil de sus sociedades.
Desde el punto de vista
económico, la reconstrucción de los aparatos productivos nacionales
y
la eventual configuración de uno regional, debe partir de la revalorización de
la industria
como
uno de los núcleos de articulación
principal de los procesos de producción, de creación de empleos
y de generación de excedentes para el proceso de acumulación.
Al fin de
estimular el proceso de reindustrialización, algunas políticas comunes parecen
vitales.
Es
el caso, por ejemplo, de la coordinación de programas de ciencia y tecnología,
así como del retorno a
la idea de cadenas productivas regionales.
En un caso se ampliarían las
posibilidades de un cambio sustancial en los parámetros de desarrollo,
en el otro,
se moderarían los recelos de los grupos industriales de cada país.
Aquí
pueden ayudar políticas de ¨compre regional¨, con contenidos nacionales
específicos o incrementos
de aranceles hasta el máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC).
La integración sólo es posible
si disminuyen las barreras físicas, para lo cual la infraestructura de
comunicaciones es otro tema prioritario.(...)
A su vez, la creación de un
banco regional de desarrollo y la mayor recaudación arancelaria
permitirían
fortalecer la construcción de obras de infraestructura sin depender de los
dictámenes del
Banco Interamericano de Desarrollo o del Banco Mundial.
Por último, una integración
económica más profunda no es pensable en ausencia de
un amplio consenso interno. Y éste no se puede lograr sin la disminución rápida
y
decidida de las desigualdades sociales y sin una masiva participación política
de la sociedad civil.
Es
por eso que la coordinación de las políticas sociales y la creación de
instituciones representativas,
como un Parlamento común, constituyen pilares de singular importancia".
Fuente: Le Monde Diplomatique/ el Dipló/ enero 2006
www.eldiplo.org.
secretaria@ eldiplo.org.
En síntesis, consideran que es posible
el desarrollo social de nuestros países hermanos dentro de
la globalización;
la compatibilidad de intereses de
los enormes grupos económicos con
los de los pueblos;
la independencia limitada a
la aceptación de lo permitido por la OMC y
al autofinanciamiento;
la masiva participación política de los de abajo por delegación
en
representantes de un Parlamento común
como si no bastase con las llamadas democracias
de nuestros países.
Pero, sobre todo, ¿ a qué modelo industrial se refieren?, ¿al de San Pablo como he escuchado?
Resulta que "las gigantescas desigualdades en Brasil
son un verdadero insulto a la sensibilidad y la inteligencia humanas.
Millones de jóvenes sin futuro
están condenados
a vincularse a la pequeña delincuencia y al tráfico de drogas
como única alternativa para sobrevivir.Más aún: a menudo en los barrios los jefes mafiosos hacen obras,
que
corresponde hacer al Estado. En las cárceles, la situación de los 360 mil presos de San Pablo es degradante: no pocos, ante la falta de espacio, se cuelgan de los barrotes para dormir. La demanda de los amotinados en más 80 cárceles eran televisores para ver el Mundial".
Raúl Zibechi se refiere a esta realidad al aclarar sobre las muertes en cárceles de San Pablo.
"Los recientes sucesos de Sao Paulo -la ofensiva del Primer Comando de
la Capital que provocó 172 muertes en 299 ataques-
pone
en negro sobre blanco el fracaso de las políticas represivas,
en el estado brasileño donde las condiciones carcelarias son más rigurosas.Pocos dudan que Brasil atraviesa una guerra social no declarada,
cuya raíz es
la mayor crisis social en la historia del país, con niveles sin precedentes de subempleo y desempleo:
27 por ciento de los jóvenes de 15 a 24 años no trabajan ni estudian.El periodista Leonardo Sakamoto recuerda que Sao Paulo vive
un conflicto armado hace tiempo, y que la única diferencia
durante la tercera semana de mayo fue que «el campo de batalla, antes restringido a la periferia, se trasladó al centro».
Pero
el hecho más escandaloso son las masacres de la policía militar: una parte de los 109 civiles muertos fue asesinada con tiros en la nuca o por la espalda.
No eran
combatientes como dijeron las autoridades, sino simple venganza de
la policía militar. Las víctimas son siempre pobres, negros y
viven en las periferias.
Las autoridades de un estado rico como Sao Paulo, gobernado por la derecha,
se niegan a identificar los cuerpos y se presume que unos cuantos cadáveres fueron enterrados a escondidas".Fuente: www.lafogata.org
4/6/06
Coincido en que sin el protagonismo de los
pueblos son imposibles los cambios imprescindibles
para la transformación radical de los países y del mundo.
Sin embargo,
¿cómo se establece la gobernabilidad en casi toda Sudamérica?
Raúl Zibechi responde:
"En sintonía con las
estrategias del Banco Mundial, se abandonó la política de redistribución de la
riqueza y en su lugar se profundizan las destinadas a ¨combatir¨ la pobreza.
En Argentina
siguen siendo dos millones de personas las que reciben diversos ¨planes¨
(subsidios)
a razón de 50 dólares por beneficiario.
Los datos son alucinantes: a comienzos de 2005 había 75.000 personas que
recibían seguro de desempleo (activos que perdieron su trabajo),
pero
en esa misma fecha eran 2.010.000 los que percibían
los planes Jefes y Jefas de Hogar y Manos a la Obra.
En suma, más del 95% de los desocupados son personas
que
no tienen la menor relación con el mercado formal de trabajo y ya
no entran siquiera en la categoría tradicional de desocupados.
En Brasil, el plan Bolsa
Familia atiende a casi 9 millones de familias pobres,
o sea algo más de 30 millones de personas en un país de unos 180 millones de
habitantes.
Se estima que
el programa llega al 77% de las familias pobres con ingresos inferiores a 100
reales (unos 45 dólares), que son en total 11 millones, y que el 49% de los
beneficiados vive en el Nordeste.
En Argentina, los beneficiarios de los subsidios estatales viven en su inmensa mayoría en el cordón de Buenos Aires, salpicado por los esqueletos de cientos de fábricas cerradas.
Ya se trate del Nordeste o del cinturón de Buenos Aires, la relación que establece el Estado
con los más pobres de la sociedad es la misma:
se asegura una clientela estable, no organizada
ni conflictiva sino pasiva y agradecida,
a la vez que
alimenta una camada de gestores -formales o informales, tanto da- que actúan como intermediarios entre los pobres atomizados y el Estado.
No por casualidad el cinturón
de Buenos Aires ha sido el que le ha asegurado
la gobernabilidad
a la década neoliberal de Carlos Menem.
Cuando la desindustrialización
vació los sindicatos y los neutralizó como mecanismos de control social,
los poderosos
implementaron los subsidios manejados por alcaldes y gobernadores
y una amplia red de caudillos (¨punteros¨) locales,
que
-actúan de forma vertical y apelando a la violencia,
-son una de las claves de la cooptación y división del movimiento social.
Menem, y ahora Kirchner, son
electoralmente imbatibles en la periferia de la capital
que concentra al 40% del electorado.
En cuanto a Brasil,
es en el Nordeste -que hasta ahora fue un enclave de caudillos de la derecha-
donde el gobierno de Lula recibe su mayor nivel de aprobación: 55% frente al 29%
en el Sudeste,
la región donde nació el Partido de los Trabajadores y donde tuvo, hasta las
elecciones de 2002,
su mayor arraigo.
Concentración de riqueza, arriba;
control de los pobres no organizados a través de subsidios, abajo.
Las llamadas clases medias, o sea los obreros y los empleados,
pagan
en buena medida los costos de los subsidios de los más pobres y también el escandaloso aumento de la riqueza de los más ricos.
Este
es uno de los ejes centrales de la nueva gobernabilidad,
pero no el único.
El otro
es la relegitimación de los estados
gracias a la apropiación de banderas históricas de las izquierdas
y los movimientos (derechos humanos, igualdad en abstracto, etc.)
y
sobre todo, un discurso -apenas un discurso- que no ataca
los problemas fundamentales pero que consigue dividir a
los sectores populares.El Estado que está emergiendo de la gobernabilidad progresista
parece
más estable, legitimado y potente que el de la década neoliberal.
Pero puede, por eso, ser más temible para los de abajo".Fuente: www.lafogata.org
27/6/06
Pero la gobernabilidad progresista
conserva -perfeccionadas- las formas represivas de Estado policial,
de grupos de choque y de militarización para la seguridad jurídica de
'inversores'.
El Plan Colombia se expande, por ejemplo, a Paraguay.
"En Paraguay, el decreto 167 del presidente
Nicanor Duarte Frutos legalizó la presencia militar y paramilitar
en
las áreas rurales, ante las dificultades de la policía para contener las luchas campesinas.Además, la ley 2594 autorizó el ingreso de tropas de EE.UU.
por
un lapso de 18 meses,
desde el 1 de junio del 2005 hasta el 31 de diciembre del 2006,
al tiempo que les otorga inmunidad.La ¨ayuda humanitaria¨, de acuerdo con la percepción de las organizaciones campesinas, persigue el control de la población y el adiestramiento de tropas sobre el terreno".
Claudia Korol nos informa:
"Entre los días
15 y 20 de julio se desarrolló la Misión Internacional de Observación organizada
por la CADA (Campaña por la Desmilitarización de las Américas),
que
tuvo como objetivo recorrer Paraguay, y constatar la difícil situación
que atraviesa el movimiento popular, duramente afectado por
el crecimiento de la militarización del país,
que incluye la presencia militar norteamericana".
Nos cuenta:
"El pueblo paraguayo sabe de resistencias. Su memoria lleva las marcas de
una larga historia de desafío de las comunidades originarias de esa región
a
las políticas de colonización política, económica, social, militar y cultural desarrolladas desde la conquista.No es casual que se haya conservado la lengua guaraní como lengua básica junto con el español, y que ésta se imparta en las escuelas
(aunque
las organizaciones populares demandan una mejor formación en este terreno).
La tradición
rebelde de los guaraníes y de otros pueblos originarios ha permitido forjar un
pueblo con identidad, coraje, que ha enfrentado durante el siglo 19,
el genocidio
organizado por los gobiernos de Brasil, Argentina y Uruguay, que, sirviendo a
los capitales e intereses ingleses, desarrollaron la guerra de la Triple
Alianza.
Es el mismo
pueblo que sufrió la dictadura sangrienta de Stroessner, y su complicidad con
las dictaduras del Cono Sur, en los marcos del Operativo Cóndor. Es por ello
que, aunque la recorrida por las zonas golpeadas por la pobreza y la represión,
generó una fuerte impresión en quienes participamos de
esta Misión, lo que más nos ha conmovido, ha sido el valor y
la integridad de las organizaciones campesinas e indígenas,
de movimientos ciudadanos por los derechos humanos, con quienes tuvimos el honor
de compartir varios días de largas marchas, y de escucha de testimonios
lacerantes".
Relata que
en el primer encuentro durante el cual realizaron un análisis de coyuntura
Orlando Castillo, dirigente del SERPAJ Paraguay,
dijo que
"nos enfrentamos a cuatro fuerzas organizadas:
la fuerza de los ganaderos, organizada en la Asociación
Rural del Paraguay,
la de la UIP (Unión Industrial Paraguaya), CADELPA (Agroexportadores),
y el Movimiento de Víctimas del Secuestro".
Claudia Korol profundiza:
"Como parte de la estrategia de control del país de
estas cuatro fuerzas principales, junto con los avances en la militarización de
la vida cotidiana, con el entrenamiento de las FFAA y la Policía por parte de efectivos norteamericanos,
se han desarrollado también efectivos paramilitares, algunos de los cuales
son ¨grupos de seguridad¨ creados por los latifundistas, o al servicio de
los narcoganaderos.Existen fuerzas especiales para operaciones rurales y ¨ambientales¨,
como
la ¨policía ecológica¨; a lo que se agregó en los últimos años la creación,
por parte del Ministerio del Interior, de los Consejos de Seguridad Ciudadana -cuerpos combinados policíaco-militares,
señalados como autores de las represiones, desalojos, violaciones
e incluso asesinatos de dirigentes y
miembros de las organizaciones campesinas.(...)
Las distintas
organizaciones del campo con las que dialogamos insistieron en
la sistemática represión que sufren,
en el marco
de allanamientos, desalojos, quemas de viviendas, prisiones, torturas,
asesinatos, y procesamiento de luchadores sociales y políticos.
La militarización del campo se agravó desde el año 2003, cuando
el decreto 167 autorizó a las Fuerzas Armadas a actuar en tareas de seguridad interna, en colaboración con la Policía Nacional.Los campesinos, en sus distintos relatos, relacionan el avance del militarismo
con
la expansión de la frontera de la soja (el total del cultivo de soja es transgénico)
y con
la necesidad de controlar a la población campesina que se levanta al ser empujada de
sus tierras, o desplazadas como consecuencia de las fumigaciones con agrotóxicos.
A lo largo del camino entre Asunción y Horqueta, vimos una gran cantidad de poblaciones arrinconadas en la orilla del camino. También se produce la expulsión de la población hacia Argentina (donde se calcula que hay alrededor de un millón y medio de paraguayos) y hacia España.
En el caso de
los pueblos originarios,
la desvinculación de la tierra afecta su propia existencia e identidad como
pueblos.
Las guardias de los paramilitares para expulsarlos les queman las casas, los
cultivos, los pastizales.
En
algunos casos, los latifundistas los contratan
(cada mil hectáreas de soja se emplean alrededor de tres personas);
pero
se ocupa a la familia y se paga sólo al hombre, en un trabajo temporario en el
que no se respeta ninguno de los derechos laborales.
Por otra parte, es común que contraten a criollos provenientes de otras
regiones, buscando enfrentarlos con el indígena de la región, promoviendo el
racismo y la desconfianza entre unos y otros.
Muertos, desaparecidos, son cuentas corrientes en las que
la única respuesta del Estado es la impunidad y la complicidad".Fuente: www.anred.org
28/7/06
Podemos, entonces, comprender que
el internacionalismo
es concretable si la diversidad de los de abajo
en cada país adquiere voluntad colectiva de
adueñarse
del destino común por conciencia sobre
cuáles son los cambios radicales a realizar
pero,
principalmente, por convicción en el imperativo
de luchar con creciente organización y consecuencia
contra
todo el bloque dominante hasta desorganizarlo.
Así como es fundamental superar
las concepciones
económicas, sociales, ecológicas, agrarias,
industriales...en vigencia;
resulta crucial aclarar que nuestra emancipación
requiere derrotar a los opresores en un terreno
que no es el de ellos,
o sea,
mediante democratización real y efectiva de
todas las actividades, relaciones, experiencias,
comprensiones mutuas, ideas e instituciones.