Contextos

Agosto 2010

 

Dignidad de los pueblos y Sí a la vida son las afirmaciones de las asambleas en defensa de los derechos colectivos a sus territorios. Al disputarlos y constituirlos crean nuevos vínculos entre sus componentes y con los otros del país-mundo. En este camino se construyen de modo colectivo e individual como sujetos culturales, políticos y teóricos. En efecto, dan origen a un reconocimiento mutuo y de una creciente mayoría del país que puede superar la sentencia de los de arriba de no tener otra posibilidad más que aceptar ese ‘progreso, trabajo e industria’; plantean el desafío de emprender el desarrollo de los pueblos y no de los grandes capitales; y se esmeran en socializar sus experiencias e historias y en investigar para fundamentar el porqué de estar contra el modelo extractivo, los agronegocios y la IIRSA.

I / II / III


I. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la primera hipótesis

El capitalismo subsume a la diversidad popular en el funcionamiento socioeconómico y político, cultural e institucional que responde, en exclusivo, a los intereses lucrativos de sus oligopolios imperialistas en alianza con los poderes locales. De ahí que la lucha de clases se exprese no sólo en el campo laboral sino, sobre todo, en nuevas territorialidades como la organización y militancia por:

 

1. El modo de vida y cotidianeidad acorde con la dignidad humana de los de abajo

 

Los movimientos sociales latinoamericanos: tendencias y desafíos
(OSAL, Observatorio Social de América Latina, enero de 2003)

Por Raúl Zibechi (Pensamiento Crítico)

"Los movimientos sociales de nuestro continente están transitando por nuevos caminos, que los separan tanto del viejo movimiento sindical como de los nuevos movimientos de los países centrales. A la vez, comienzan a construir un mundo nuevo en las brechas que han abierto en el modelo de dominación. Son las respuestas al terremoto social que provocó la oleada neoliberal de los ochenta, que trastocó las formas de vida de los sectores populares al disolver y descomponer las formas de producción y reproducción, territoriales y simbólicas, que configuraban su entorno y su vida cotidiana.

Tres grandes corrientes político-sociales nacidas en esta región, conforman el armazón ético y cultural de los grandes movimientos: las comunidades eclesiales de base vinculadas a la teología de la liberación, la insurgencia indígena portadora de una cosmovisión distinta de la occidental y el guevarismo inspirador de la militancia revolucionaria. Estas corrientes de pensamiento y acción convergen dando lugar a un enriquecedor "mestizaje”, que es una de las características distintivas de los movimientos latinoamericanos.

Desde comienzos de los noventa, la movilización social derribó dos presidentes en Ecuador y en Argentina, uno en Paraguay, Perú y Brasil y desbarató los corruptos regímenes de Venezuela y Perú. En varios países frenó o retrasó los procesos privatizadores, promoviendo acciones callejeras masivas que en ocasiones desembocaron en insurrecciones. De esta forma los movimientos forzaron a las elites a negociar y a tener en cuenta sus demandas, y contribuyeron a instalar gobiernos progresistas en Venezuela, Brasil y Ecuador. El neoliberalismo se estrelló contra la oleada de movilizaciones sociales que abrió grietas más o menos profundas en el modelo.

Los nuevos caminos que recorren suponen un viraje de largo aliento. Hasta la década de 1970 la acción social giraba en torno a las demandas de derechos a los estados, al establecimiento de alianzas con otros sectores sociales y partidos políticos y al desarrollo de planes de lucha para modificar la relación de fuerzas a escala nacional. Los objetivos finales se plasmaban en programas que orientaban la actividad estratégica de movimientos que se habían construido en relación a los roles estructurales de sus seguidores. En consecuencia, la acción social perseguía el acceso al estado para modificar las relaciones de propiedad, y ese objetivo justificaba las formas estadocéntricas de organización, asentadas en el centralismo, la división entre dirigentes y dirigidos y la disposición piramidal de la estructura de los movimientos.

Tendencias comunes
Hacia fines de los setenta fueron ganando fuerza otras líneas de acción que reflejaban los profundos cambios introducidos por el neoliberalismo en la vida cotidiana de los sectores populares. Los movimientos más significativos (Sin Tierra y seringueiros en Brasil, indígenas ecuatorianos, neozapatistas, guerreros del agua y cocaleros bolivianos y desocupados argentinos), pese a las diferencias espaciales y temporales que caracterizan su desarrollo, poseen rasgos comunes, ya que responden a problemáticas que atraviesan a todos los actores sociales del continente. De hecho, forman parte de una misma familia de movimientos sociales y populares.

Buena parte de estas características comunes derivan de la territorialización de los movimientos, o sea de su arraigo en espacios físicos recuperados o conquistados a través de largas luchas, abiertas o subterráneas. Es la respuesta estratégica de los pobres a la crisis de la vieja territorialidad de la fábrica y la hacienda, y a la reformulación por parte del capital de los viejos modos de dominación. La desterritorialización productiva (a caballo de las dictaduras y las contrarreformas neoliberales) hizo entrar en crisis a los viejos movimientos, fragilizando sujetos que vieron evaporarse las territorialidades en las que habían ganado poder y sentido. La derrota abrió un período, aún inconcluso, de reacomodos que se plasmaron, entre otros, en la reconfiguración del espacio físico. El resultado, en todos los países aunque con diferentes intensidades, características y ritmos, es la re-ubicación activa de los sectores populares en nuevos territorios ubicados a menudo en los márgenes de las ciudades y de las zonas de producción rural intensiva.

El «arraigo territorial» es el camino recorrido por los Sin Tierra, mediante la creación de infinidad de pequeños islotes autogestionados; por los indígenas ecuatorianos, que expandieron sus comunidades hasta reconstruir sus ancestrales "territorios étnicos" y por los indios chiapanecos que colonizaron la selva Lacandona (Fernandes, 2000; Ramón, 1993; García de León, 2002: 105). Esta estrategia, originada en el medio rural, comenzó a imponerse en las franjas de desocupados urbanos: los excluidos crearon asentamientos en las periferias de las grandes ciudades, mediante la toma y ocupación de predios. En todo el continente, varios millones de hectáreas han sido recuperadas o conquistadas por los pobres, haciendo entrar en crisis las territorialidades instituidas y remodelando los espacios físicos de la resistencia (Porto, 2001: 47). Desde sus territorios, los nuevos actores enarbolan proyectos de largo aliento, entre los que destaca la capacidad de producir y reproducir la vida, a la vez que establecen alianzas con otras fracciones de los sectores populares y de las capas medias. La experiencia de los piqueteros argentinos resulta significativa, puesto que es uno de los primeros casos en los que un movimiento urbano pone en lugar destacado la producción material.

La segunda característica común, es que buscan la autonomía, tanto de los estados como de los partidos políticos, fundada sobre la creciente capacidad de los movimientos para asegurar la subsistencia de sus seguidores. Apenas medio siglo atrás, los indios conciertos que vivían en las haciendas, los obreros fabriles y los mineros, los subocupados y desocupados, dependían enteramente de los patrones y del estado1. Sin embargo, los comuneros, los cocaleros, los campesinos Sin Tierra y cada vez más los piqueteros argentinos y los desocupados urbanos, están trabajando de forma consciente para construir su autonomía material y simbólica.

En tercer lugar, trabajan por la revalorización de la cultura y la afirmación de la identidad de sus pueblos y sectores sociales. La política de afirmar las diferencias étnicas y de género, que juega un papel relevante en los movimientos indígenas y de mujeres, comienza a ser valorada también por los viejos y los nuevos pobres. Su exclusión de facto de la ciudadanía parece estarlos induciendo a buscar construir otro mundo desde el lugar que ocupan, sin perder sus rasgos particulares. Descubrir que el concepto de ciudadano sólo tiene sentido si hay quienes están excluidos, ha sido uno de los dolorosos aprendizajes de las últimas décadas. De ahí que la dinámica actual de los movimientos se vaya inclinando a superar el concepto de ciudadanía, que fue de utilidad durante dos siglos a quienes necesitaron contener y dividir a las clases peligrosas (Wallerstein, 2001: 120-135).

La cuarta característica común es la capacidad para formar sus propios intelectuales. El mundo indígena andino perdió su intelectualidad como consecuencia de la represión de las insurrecciones anticoloniales de fines del siglo XVIII y el movimiento obrero y popular dependía de intelectuales que le trasmitían la ideología socialista “desde fuera”, según el modelo leninista. La lucha por la escolarización permitió a los indios manejar herramientas que antes sólo utilizaban las elites, y redundó en la formación de profesionales indígenas y de los sectores populares, una pequeña parte de los cuales se mantienen vinculados cultural, social y políticamente a los sectores de los que provienen. En paralelo, sectores de las clases medios que tienen formación secundaria y a veces universitaria se hundieron en la pobreza. De esa manera, en los sectores populares aparecen personas con nuevos conocimientos y capacidades que facilitan la autoorganización y la autoformación.

Los movimientos están tomando en sus manos la educación y la formación de sus dirigentes, con criterios pedagógicos propios a menudo inspirados en la educación popular. En este punto, llevan la delantera los indígenas ecuatorianos que han puesto en pie la Universidad Intercultural de los Pueblos y Nacionalidades indígenas -que recoge la experiencia de la educación intercultural bilingüe en las casi tres mil escuelas dirigidas por indios-, y los Sin Tierra de Brasil, que dirigen 1.500 escuelas en sus asentamientos, y múltiples espacios de formación de docentes, profesionales y militantes (Dávalos, 2002; Caldart, 2000). Poco a poco, otros movimientos, como los piqueteros, se plantean la necesidad de tomar la educación en sus manos, ya que los estados nacionales tienden a desentenderse de la formación. En todo caso, quedó atrás el tiempo en el que intelectuales ajenos al movimiento hablaban en su nombre.

El nuevo papel de las mujeres es el quinto rasgo común. Mujeres indias se desempeñan como diputadas, comandantes y dirigentes sociales y políticas; mujeres campesinas y piqueteras ocupan lugares destacados en sus organizaciones. Esta es apenas la parte visible de un fenómeno mucho más profundo: las nuevas relaciones que se establecieron entre los géneros en las organizaciones sociales y territoriales que emergieron de la reestructuración de las últimas décadas.

En las actividades vinculadas a la subsistencia de los sectores populares e indígenas, tanto en las áreas rurales como en las periferias de las ciudades (desde el cultivo de la tierra y la venta en los mercados hasta la educación, la sanidad y los emprendimientos productivos) las mujeres y los niños tienen una presencia decisiva. La inestabilidad de las parejas y la frecuente ausencia de los varones, han convertido a la mujer en la organizadora del espacio doméstico y en aglutinadora de las relaciones que se tejen en torno a la familia, que en muchos casos se ha transformado en unidad productiva, donde la cotidianeidad laboral y familiar tienden a re-unirse y fusionarse. En suma, emerge una nueva familia y nuevas formas de re-producción estrechamente ligadas, en las que las mujeres representan el vínculo principal de continuidad y unidad.

El sexto rasgo que comparten, consiste en la preocupación por la organización del trabajo y la relación con la naturaleza. Aún en los casos en los que la lucha por la reforma agraria o por la recuperación de las fábricas cerradas aparece en primer lugar, los activistas saben que la propiedad de los medios de producción no resuelve la mayor parte de sus problemas. Tienden a visualizar la tierra, las fábricas y los asentamientos como espacios en los que producir sin patrones ni capataces, donde promover relaciones igualitarias y horizontales con escasa división del trabajo, asentadas por lo tanto en nuevas relaciones técnicas de producción que no generen alienación ni sean depredadoras del ambiente.

Por otro lado, los movimientos actuales rehuyen el tipo de organización taylorista (jerarquizada, con división de tareas entre quienes dirigen y ejecutan), en la que los dirigentes estaban separados de sus bases. Las formas de organización de los actuales movimientos tienden a reproducir la vida cotidiana, familiar y comunitaria, asumiendo a menudo la forma de redes de autoorganización territorial. El levantamiento aymara de setiembre de 2000 en Bolivia, mostró cómo la organización comunal era el punto de partida y soporte de la movilización, incluso en el sistema de "turnos" para garantizar los bloqueos de carreteras, y se convertía en el armazón del poder alternativo (García, 2001: 13). Los sucesivos levantamientos ecuatorianos descansaron sobre la misma base: "Vienen juntos, permanecen compactados en la 'toma de Quito' ni siquiera en las marchas multitudinarias se disuelven, ni se dispersan, se mantienen cohesionados, y regresan juntos; al retornar a su zona vuelven a mantener esa vida colectiva" (Hidalgo, 2001: 72). Esta descripción es aplicable también al comportamiento de los Sin Tierra y de los piqueteros en las grandes movilizaciones.

Por último, las formas de acción instrumentales de antaño, cuyo mejor ejemplo es la huelga, tienden a ser sustituidas por formas autoafirmativas, a través de las cuales los nuevos actores se hacen visibles y reafirman sus rasgos y señas de identidad. Las "tomas" de las ciudades de los indígenas representan la reapropiación, material y simbólica, de un espacio "ajeno" para darle otros contenidos (Dávalos, 2001). La acción de ocupar la tierra representa, para el campesino sin tierra, la salida del anonimato y es su reencuentro con la vida (Caldart, 2000: 109-112). Los piqueteros sienten que en el único lugar donde la policía los respeta es en el corte de ruta y las Madres de Plaza de Mayo toman su nombre de un espacio del que se apropiaron hace 25 años, donde suelen depositar las cenizas de sus compañeras.

De todas las características mencionadas, las nuevas territorialidades son el rasgo diferenciador más importante de los movimientos sociales latinoamericanos, y lo que les está dando la posibilidad de revertir la derrota estratégica. A diferencia del viejo movimiento obrero y campesino (en el que estaban subsumidos los indios), los actuales movimientos están promoviendo un nuevo patrón de organización del espacio geográfico, donde surgen nuevas prácticas y relaciones sociales (Porto, 2001; Fernandes, 1996: 225-246). La tierra no se considera sólo como un medio de producción, superando una concepción estrechamente economicista. El «territorio» es el espacio en el que se construye colectivamente una nueva organización social, donde los nuevos sujetos se instituyen, instituyendo su espacio, apropiándoselo material y simbólicamente.

Nuevos desafíos
En paralelo, el movimiento actual está sometido a debates profundos, que afectan a las formas de organización y la actitud hacia el estado y hacia los partidos y gobiernos de izquierda y progresistas. De la resolución de estos aspectos dependerá el tipo de movimiento y la orientación que predomine en los próximos años.

Aunque buena parte de los grupos de base se mantienen apegados al territorio y establecen relaciones predominantemente horizontales, la articulación de los movimientos más allá de localidades y regiones plantea problemas aún no resueltos. Incluso organizaciones tan consolidadas como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), han tenido problemas con dirigentes elegidos como diputados, y durante la breve “toma del poder” de enero de 2000, se registró una fisura importante entre las bases y las direcciones, que parecieron abandonar el proyecto histórico de la organización.

Establecer formas de coordinación abarcativas y permanentes supone, de alguna manera, ingresar en el terreno de la representación, lo que coloca a los movimientos ante problemas de difícil solución en el estadio actual de las luchas sociales. En ciertos períodos, no pueden permitirse hacer concesiones a la visibilidad o rehuir la intervención en el escenario político. El debate sobre si optar por una organización centralizada y muy visible o difusa y discontínua, por mencionar los dos extremos en cuestión, no tiene soluciones sencillas, ni puede zanjarse de una vez para siempre.

Finalmente, el debate sobre el estado atraviesa ya a los movimientos, y todo indica que se profundizará en la medida en que las fuerzas progresistas lleguen a ocupar los gobiernos nacionales. Está pendiente un balance del largo período en el que los movimientos fueron correas de transmisión de los partidos y se subordinaron a los estados nacionales, hipotecando su autonomía. Por el contrario, parece ir ganando fuerza, como sucedió ya en Brasil, Bolivia y Ecuador, la idea de deslindar campos entre las fuerzas sociales y las políticas. Aunque las primeras tienden a apoyar a las segundas, conscientes de que gobiernos progresistas pueden favorecer la acción social, no parece fácil que vuelvan a establecer relaciones de subordinación.

No es un debate ideológico. O, por lo menos, no lo es en lo fundamental. Se trata de mirar el pasado para no repetirlo. Pero, sobre todo, se trata de mirar hacia adentro, hacia el interior de los movimientos. El panorama que surge, cada día con mayor intensidad, es que el ansiado mundo nuevo está naciendo en sus propios espacios y territorios, incrustado en las brechas que abrieron en el capitalismo. Es “el” mundo nuevo real y posible, construido por los indígenas, los campesinos y los pobres de las ciudades sobre las tierras conquistadas, tejido en base a nuevas relaciones sociales entre los seres humanos, inspirado en los sueños de sus antepasados y recreado gracias a las luchas de los últimos veinte años. Ese mundo nuevo existe, ya no es un proyecto ni un programa sino múltiples realidades, incipientes y frágiles. Defenderlo, para permitir que crezca y se expanda, es una de las tareas más importantes que tienen por delante los activistas durante las próximas décadas. Para ello deberemos desarrollar ingenio y creatividad ante poderosos enemigos que buscarán destruirlo; paciencia y perseverancia ante las propias tentaciones de buscar atajos que, ya sabemos, no conducen a ninguna parte".

Fuente: http://www.pensamientocritico.org/rauzib1003.htm

 

2. La descolonización del Estado y la sociedad

 

La emergencia del territorio campesino y la construcción de la autonomía campesina en Tarija:

Posibilidades para la descolonización del Estado y la sociedad en el proceso constituyente boliviano

 

Por Carlos Vacaflores (Febrero, 2009)

 Resumen

"El Estado-Nación es la concepción moderna de organización política de la sociedad que ha regido hegemónicamente la constitución de los países, y se basa en el supuesto de que los países se corresponden con una nación, es decir, con una sola comunidad política capaz de articular a todos los ciudadanos de ese país. Bajo esta concepción, la construcción de la ciudadanía bajo una sola nación es suficiente, además de posible, para incorporar a todos los habitantes de un país en la legitimidad de la comunidad política nacional. Así, el proyecto nacional de la revolución boliviana de 1952 se basó en el supuesto de que el atraso del país se podía superar a partir de la ampliación formal de los derechos ciudadanos hacia los sectores indígenas marginados en el Estado colonial, para lo cual se campesinizó a los indios de entonces, transformándolos de indígenas a campesinos articulados al mercado. Las promesas de la modernidad llegaban a Bolivia vía la revolución nacional, con una reforma agraria modernizadora que superaba la cuestión del indio al transformar las comunidades indígenas en sindicatos agrarios.

                       
La promesa de la modernidad no se cumplió, la modernización del Estado no ocurrió, y los indios en su nueva condición formal de campesinos no lograron incorporarse en la legitimidad de la comunidad política nacional. Es más, la condición simbólica de indígena no se diluyó en lo más mínimo, como lo demuestra la polarización radical de la sociedad boliviana que enfrenta a los indios con los mestizo-criollos en la disputa por el control del país en el gobierno de Evo Morales. Las políticas de desarrollo aplicadas por los gobiernos de turno, todos ellos en poder de las elites mestizo-criollas, sólo lograban reproducir la condición subalterna de las mayorías indígenas y campesinas, a pesar de que las visualizaban en el discurso como “bolivianos”, pero sólo en el discurso, porque en la práctica no eran sujetos de beneficiarse con los recursos públicos.


Por eso, tempranamente los campesinos bolivianos usaron a la comunidad campesina como espacio de rearticulación de la acción política subalterna, y como tal, muchas veces construyendo su proyecto político de emancipación sin comprender a cabalidad esa construcción. La idea del Estado-Nación boliviana impuso la noción de territorio nacional y comunidad política nacional de forma categórica, (...). Pero la disputa por la redistribución de los excedentes del gas y la lucha por lograr la aprobación de la nueva CPE, que prevé un Estado Unitario Plurinacional Comunitario,
logra impulsar una emergencia del territorio campesino como una condición para lograr una autonomía campesina, desde la cual se pueda disputar el territorio al Estado colonial que debe ser superado, precisamente porque el antiguo Estado-Nación no reconoce la diversidad de naciones que encierra eso que llamamos Bolivia, y cuya ideología de dominación niega cualquier otra posibilidad de organización institucional, territorial y de estructuras de representación política y de funcionamiento económico que no sea el que corresponde a las elites mestizo criollas que heredan el peso simbólico de los conquistadores españoles, imponiendo una forma de concebir la organización política, económica, cultural y territorial de la sociedad que niega la diversidad de formas societales presentes en la realidad del país. Por eso, la visualización de un territorio campesino, al igual que los territorios indígenas, son la base para construir las autonomías campesinas, comprendidas como los espacios de construcción de la acción política de las sociedades campesinas para lograr su articulación en mejores condiciones a la legitimidad del Estado, que para permitir que algo así sea posible, debe transformarse en Plurinacional y Comunitario, desafiando la concepción de Estado Nación imperantes hasta ahora en el contexto de la modernidad.

 

Introducción

Los «territorios» son el resultado de procesos de luchas y resistencias donde se impone una visión sobre la otra.  Los «territorios» convocan a descubrir esos procesos de transformación que se gestan en la resistencia y en las acciones de los sujetos.

 

Las luchas actuales en Bolivia por transformar y descolonizar el Estado no pueden ser vistas sin abordar las voces de oposición a esta transformación que se fundamentan en las visiones  conservadoras que plantean mantener el orden actual de la dominación. En este proceso el «territorio» se ha situado en el centro de la disputa, propuestas como la autonomía indígena campesina originaria han puesto en el debate la actual configuración del territorio y las contradicciones que estas encierran. Contrastando con la visión del proyecto dominante que plantea mantener la actual configuración del territorio fortaleciendo los mecanismos de dominación al servicio de las élites, bajo el manejo del concepto de la Autonomía Departamental, que en sí transgrede el significado central de acercar el estado al pueblo.

 

Desde estas dos visiones de país que se han posicionado en el escenario de la constituyente, el «territorio» adquiere connotaciones diferentes. Para unos el «territorio» es para explotar,  es contenedor de valor y de riqueza y para otros el «territorio» es la posibilidad de vida como sujetos colectivos, es la posibilidad de establecer sistemas de gobiernos propios. En este sentido las visiones del «territorio»están planteándonos:

Una disputa entre los actores al servicio del capital  que podríamos llamarlos los grupos dominantes y los actores o sujetos que buscan la autonomía y la autodeterminación a través de la consolidación de los territorios.

Tarija como departamento rico en gas se ha convertido en el centro de la disputa de las elites regionales que han sido desplazadas de las estructuras del poder del Estado central  y que buscan consolidar la actual configuración del territorio con mecanismos que permitan consolidar el control de los recursos de estos «territorios»al servicio del capital. En este marco el «territorio» se ha convertido en el centro del conflicto en la medida en que es rico en recursos altamente valorados: los recursos hidrocarburíferos que encierran los pozos situados en territorio chaqueño y las tierras en Santa Cruz de alto valor para la producción del capital.

Tarija como territorio es una construcción que ha subalternizado sistemas institucionales, económicos, culturales a través de la imposición de una visión dominante. Se ha impuesto fronteras administrativas, se ha configurado los sistemas de comunicación en base a los objetivos e intereses que tienen pequeños grupos de poder, territorialidad que pretende ser consolidada a través de las propuestas abanderadas por los grupos de poder en la región bajo el concepto de las autonomías departamentales.(…)

 Mientras en el escenario nacional predomina la contraposición entre la noción del «territorio» indígena con la noción del «territorio» mestizo de la nación boliviana, ya sea descalificando o bien defendiendo la actual división político-administrativa del país; en Tarija se posiciona la noción del «territorio» campesino y del «territorio» provincial, no como una demanda de reconstitución ancestral del territorio, ni tampoco como una defensa a ultranza de la actual división político administrativa, sino como una exigencia de reorganización del espacio geográfico en base a las actuales dinámicas de la población y de las necesidades de reorganizar las relaciones jerárquicas de poder establecidas a nivel regional.

 

La intensa movilización de los sectores cívicos de la provincia Gran Chaco, por ejemplo, que entre sus argumentos más radicales maneja la eventual decisión de constituirse en un nuevo departamento, ilustra de manera clara la naturaleza de la disputa por la re-territorialización en el departamento, en que los sub-espacios regionales constituidos a través de la dinámica colonial disputan al centralismo regional una visión de descentralización profunda, so pena de fragmentarse sin tocar los límites, pero desarticulando las estructuras económicas y de poder que funcionan actualmente en función al actual departamento de Tarija. El manejo discursivo que se hace para la interpretación de este conflicto está sumamente cargado de intereses ocultos que no permiten ver con claridad lo que realmente se juega en esta confrontación social

 

Esto no implica que en Tarija no exista del todo la disputa territorial por la recomposición de los «territorios» ancestrales en base a identidades indígenas históricamente definidas en el lugar, como es el caso del pueblo Guaraní, Wennayek y Tapiete, los que sí se alinean en el proyecto indigenista de dotación de cualidad política al «territorio» indígena a partir de su identidad indígena, lo cual no plantea mayores conflictos en este periodo, ya que es tempranamente incorporado por las élites en el proyecto de estatuto autonómico departamental. (…)

 

En este sentido, la disputa territorial expresa dos visiones políticas que se contraponen, una interpelando el diseño del Estado colonial que se expresa en la actual configuración del espacio geográfico departamental y en la funcionalidad del «territorio» orientado para satisfacer intereses externos a través del control de elites locales; y la otra que no cuestiona los límites político-administrativos definidos en la colonia y consolidados en la historia republicana de la región, ni el sentido del funcionamiento que se imprime al «territorio».

 

La naturaleza de la disputa del «territorio», en el departamento de Tarija, pasa por la comprensión del funcionamiento del mismo, no sólo por la delimitación del mismo, sino también el accionar que es posible en los «territorios» ya definidos en el espacio geográfico regional, sobre la lógica de las inversiones públicas en infraestructura física e institucional para dotarle a los «territorios» una funcionalidad orientada a facilitar flujos hacia fuera, o hacia adentro de los espacios subdepartamentales y departamentales.

 

Conclusiones

El «territorio» es la resultante de la confrontación de fuerzas en la lucha social. El origen colonial de la configuración territorial del departamento de Tarija se expresa, precisamente, en la tensión entre la división político-administrativa vigente, y las demandas de los sujetos sociales por ajustar estos límites, una tensión que se da en la medida que hay fuerzas sociales y políticas que imponen esta estructura geográfica, y fuerzas sociales y políticas que buscan transformar estas realidades geográficas desde la subalternidad y la invisibilidad.

 

Los«territorios» son resultado de procesos en los que se ha ido consolidando un “derecho propietario” de terceros que bajo los objetivos del estado de controlar el «territorio» o de impulsar la producción;  ha avasallado los derechos de los más vulnerables en su articulación al Estado. Los procesos de: reforma, saneamiento y titulación, han consolidado estas “posesiones” y han dado lugar a la actual configuración territorial del departamento. En la actualidad esto no ha cambiado los grupos de poder que mantienen el control de la institución del Estado en la región han entrabado los procesos de saneamiento, uno para desprestigiar al Estado central, otro para mantener bajo su control a los sujetos que se encuentran subalternizados al diseño actual del estado, que tiene su expresión en el «territorio», ocasionando una pérdida de recursos que viene de la cooperación y por otro lado contribuyendo a que se perpetúe una configuración del «territorio» acorde a los intereses del proyecto dominante, en la medida que se impone un limite a las aspiraciones de las autonomías indígenas.

La noción indígena y campesina del «territorio» es la noción alternativa frente a la estructura establecida, ya que apunta a reconstituir el territorio en función a las dinámicas de la sociedad local, frente a una lógica territorial que se establece en función al control territorial por parte del centro administrativo departamental y/o provincial, que a su vez se conecta con intereses externos. Esta dualidad de articulaciones, horizontales y verticales, es evidente en el conflicto entre el proyecto de la autonomía indígena y campesina con el estatuto autonómico de la prefectura, cuya concepción parte de sujetos sociales dominantes y subalternos claramente diferenciados. Mientras las autonomías indígenas y campesinas piensan la redistribución de la riqueza en todo el «territorio», hasta llegar a toda la población; la autonomía departamental piensa en un modelo competitivo basado en su articulación a la economía globalizada. El funcionamiento del «territorio» es diferente en cada visión, para unos debe ser hacia adentro, para otros debe ser hacia fuera.

 Las provincias son entidades territoriales vigentes, tenazmente defendidas por las elites provinciales, que se constituyen en el mecanismo mediante el cual se transfiere y se controla los recursos de las regalías. Estas entidades territoriales son conformadas a partir del supuesto de la homogeneidad identitaria de la población, un genérico pueblo de Tarija, que no reconoce la heterogeneidad interna de los sujetos sociales, que se corresponden con una territorialidad propia. Al negar esta diversidad, imponen la propia territorialidad, e imponen una institucionalidad que les permite a los grupos de poder controlar el acceso y el control del aparato de Estado en esa jurisdicción. Las demandas provinciales no cuestionan la lógica territorial existente, sino que la defienden, y sobre esta lógica buscan ajustar sus ventajas territoriales, no es un afán de revalorizar una estructura de gobierno construida desde la práctica social del «territorio», sino básicamente anexar un «territorio» que le significa una ventaja para el control de recursos naturales y/o económicos, sin que necesariamente le preocupe que la población de esos territorios acceda a esos beneficios.

 

En definitiva, tanto el proyecto alternativo como el proyecto conservador requieren de una evolución de la estructura geográfica, impulsadas por sujetos subalternos o por sujetos dominantes, y dependerá de la correlación de fuerzas en la lucha política para lograr avances según una u otra visión".
Fuente:
http://egal2009.easyplanners.info/area01/1158_Vacaflores_Rivero_Carlos.doc

 En consecuencia, constituir territorios emancipados es vincularnos de manera intracomunitaria e intercomunitaria en forma tal de organizar la cotidianeidad como producto de responsabilizarnos colectiva e individualmente por su funcionamiento en acuerdo con lo dispuesto por la diversidad popular (local, provincial, nacional, continental e internacional) para satisfacer las necesidades de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno.

 

Es llevar a cabo el cambio en nuestras relaciones sociales e interpersonales y en los objetivos políticos, culturales, económicos e institucionales de modo de erradicar tanto la colonialidad del poder y del saber como el reinado del lucro.

 

 


 

II. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la segunda hipótesis

El capitalismo establece la economía, el sistema financiero, la territorialidad, las ciencias, las tecnologías, los medios de comunicación e información, las industrias culturales que posibilitan optimizar la acumulación de riquezas por oligopolios. Ha hecho viable el apoderamiento del planeta y la humanidad por transnacionales u oligopolios globales y sus Estados imperialistas. Su funcionamiento tiende a agravar esta desigualdad social e internacional que implica hambre, pobreza y desmantelamiento del sector público, del campo, de la soberanía alimentaria, etc. Pero, por ejemplo, su agricultura sin agricultores y su sometimiento de los pueblos por imposición hasta de la seguridad alimentaria están siendo derrotados por organización y proyectos de vida tales como los de:

 

1. El Movimiento Campesino de Santiago del Estero

 

DOS DÉCADAS DEL MoCaSE -Vía Campesina


¡20 años Cumpas!

Por Juan Mascaró y Juan López de Mesa (*)
El miércoles 4 de Agosto se celebró el vigésimo segundo cumpleaños del MoCaSE. Durante varias jornadas jóvenes, niños y ancianos han preparado cánticos, pancartas y consignas que se desplegaron en la marcha que comenzó en la Casa Campesina en las afueras y recorrió, ruidosa y colorida, el centro de Quimilí. Frente a la vieja estación de tren, una mística recordó los inicios del movimiento, las primeras y clandestinas "juntadas", el contagio del valor que fue haciendo perder el miedo a organizarse en medio del gobierno autoritario del recientemente fallecido Carlos Juárez (PJ).

El modelo agro exportador que rigió durante un siglo la vida económica de la Argentina consagró el desequilibrio estructural entre la región del puerto y del litoral y las provincias empobrecidas del interior. Lejos de revertir esta situación el proceso de industrialización del país, al asumir la característica de sustitución de importaciones de bienes de consumo, privilegió como forma de localización de industrias la proximidad de los mercados consumidores, por sobre el origen de los insumos. La inserción en esa economía agro exportadora la realizó la provincia de Santiago del Estero a través de la explotación forestal destructora de más de 10 millones de hectáreas de bosques vírgenes. Los ferrocarriles ingleses y franceses necesitaban de los durmientes extraídos del quebracho colorado santiagueño para reemplazar los de metal originariamente utilizado. A inicios del siglo XX La Forestal, devastó los quebrachales y mantuvo condiciones laborales de semiesclavitud. Sobrevinieron las estancias con trabajo a destajo, el juarismo (régimen de gobierno que se mantuvo casi medio siglo) y el avance de los empresarios sojeros.

Pre-historia
Haciendo memoria del tiempo antes del tiempo, Ángel Strapazzón, de la central de Quimilí, cuenta que “En Los Juríes empezó el trabajo en 1983 junto con Roberto Killmeate, un cura palotino que había sobrevivido a la masacre que hicieron los militares y al que los irlandeses llevan a Irlanda. Allí conoce cosas, experiencia del IRA, organizaciones que nacen del campesinado perseguido por los británicos. Las centrales campesinas surgen en Los Juríes porque allí Killmeate se encuentra con Enrique Dussel que venía trabajando con la teología de la liberación y cae el Roque Acuña que tenía 17 o 18 años y Fernando Kraft se hace contratar por el instituto nacional de tecnología agropecuaria (inta) y empieza a trabajar en Figueroa y se forma el Instituto de Cultura Popular (InCuPo) en Añatuya y ahí está la base”.
Desde el comienzo, la conformación del MoCaSE se vinculó a una noción del espacio y sus límites, de la extensión. Raimundo Gómez, uno de los fundadores del MOCASE explica en forma muy particular el inicio de la organización y las motivaciones que lo movieron a participar activamente. “Yo busque... o sea, hay un horizonte allá lejos. Yo tenía la esperanza de llegar ahí… Pero para que buscaba eso, con fin de que. ¿Que buscaba llegando al horizonte? ¿Un paraíso, un algarrobo, una camioneta? Nadie sabía que buscaba yo. Pero sí yo sabía que buscaba. Yo buscaba la felicidad, y la felicidad de mis compañeros, de mi pueblo, y de mi comunidad”. 

La lucha por la tierra en Santiago del Estero excede la experiencia del MoCaSE pero encuentra en esta organización su herramienta mas útil y efectiva. La idea de una tierra que no debe ser comprada ni adquirida, “que siempre fue” impone para lxs compañerxs campesinxs una mirada acerca del terrateniente como alguien que se esta interponiendo entre la tierra y ellos, distinto en ese sentido a la instancia de toma de conciencia que se pensó históricamente desde el marxismo para el trabajador urbano (el obrero industrial, por ejemplo) donde la liberación pasaba por romper con la tradición de la relación de poder imperante, un proceso que podría sintetizarse con la frase: lograr que el obrero comprendiera que la fabrica es de el. 

La tierra es menos una posesión que un espacio de contención y desarrollo amplio, que otorga bienestar ahora y siempre, un espacio por el cual es preciso – preferible - luchar. En esta instancia interviene el carácter esencialmente ideológico de la experiencia, que toma como punto de partida esta necesidad vital, la desplaza al campo de la crítica universal al modelo de sociedad que generó la ausencia de derechos territoriales y comienza a poner en tela de juicio el concepto de propiedad privada. La idea de “zona liberada” por la política tradicional está muy ligada a este desarrollo más libre de un aprendizaje político que se distancia de las estructuras tradicionales. Refiriéndose a los inicios del movimiento algunos investigadores concluyen que los pobladores comenzaron a organizarse y formaron comisiones de trabajo y de resistencia. Y también despertaron de golpe a la política, pues ni los punteros locales ni el gobernador de la provincia, que nunca los recibió, se preocupaba por la suerte de esas familias. 

Mirta y Pancho pertenecen a la comunidad de Santa Rosa, cercana a la Central Campesina de Quimilí y recuerdan los inicios: “Aquí había reuniones, nos invitaban. Nosotros después sembramos algodón y vamos a escuchar qué era eso que no entendíamos nada. Empezamos a conversar algunas cosas, y por ahí se hacían algunas reuniones aquí. Hemos ido trabajando así, conociéndonos. Después empezamos a conocernos con familias de otros lotes... y hemos decidido de formar una comisión. Nosotros teníamos esa idea, pero aquí la gente estaba en toda esa cuestión política, los políticos entraban. Yo salía a visitar a la gente, me iba a la casa de la gente. Había lugares que la gente salía, me recibía y conversábamos de todo esto, de lo que era la organización, de lo que queríamos hacer, de las necesidades...Había lugares que iba y la gente estaba, pero cuando yo llegaba no había nadie; o algunos salían y me decían “ah! Doña, que van a hacer, no van a hacer nada, qué van a conseguir, eso solamente el gobierno lo hace”. 

Del mismo paraje, un puntal de la organización, Carlitos Luna, recuerda sorprendido: “No conocía que era el MoCaSe, cuando me he dado cuenta estaba adentro. Aquí, me acuerdo, hacían las reuniones, y cuántas veces me llegaban tarjetitas de invitación y nunca participaba, las leía y las tiraba y chau. Hasta que un día se me ha ocurrido ir y he entrado a discutir. Simplemente lo que se trata es de no copiar, no hacer lo que hacen los partidos políticos. Hacer otra política diferente”

En Santiago, ya durante los primeros años de organización apareció una opción clara por la construcción de una alternativa antes de la destrucción del enemigo. Aquí, en lo prefigurativo, en el ensayo (y hasta la puesta en practica) de “lo nuevo” radica la instancia superadora de la simple guerra por el poder. Así dice Carlos “En ese tiempo, decíamos que matarlo a Juárez, yendo a la violencia, si nos ponemos de acuerdo todos y vamos a la violencia tampoco es una solución, porque si lo matas a Juárez ahí vienen los Juarecitos. Eso es como querer matar a dos o tres milicos, pero ¿cuántos milicos hay en la Argentina?, hubo que vencer con las ideas”. 

Tierra y otras luchas
El conocimiento y contacto directo de la gran mayoría de los integrantes del movimiento con otros procesos de lucha del país y del mundo o las discusiones sobre el rol de la mujer en las luchas y la vida cotidiana contribuyeron al crecimiento y radicalización de ese caminar. 

En toda la provincia, la confrontación entre los campesinos que ocupan las tierras y los terratenientes que dicen ser sus dueños asume formas similares. El terrateniente llega a la zona con títulos de propiedad de las tierras (falsos o adquiridos en otra parte) y exige a la familia campesina que abandone el lugar. Durante muchos años, el campesino veía ante sí a un enemigo demasiado poderoso, que contaba no sólo con dinero sino con el apoyo de los jueces y de la policía. El trabajo del MOCASE en la concientización de los campesinos ha sido decisivo y cada vez son menos los que ceden a las presiones y aceptan la negociación individual. En muchas ocasiones, ante el fracaso de estos intentos, los terratenientes acuden a la fuerza, con herramientas proporcionadas por el poder judicial y el aparato represivo de la Provincia. Desde la carpa negra, levantada el 12 de octubre de 1998 en el paraje La Simona, existieron en toda la provincia infinidad de carpas de resistencia. La dura represión de que han sido objeto los campesinos no ha conseguido quebrantar la voluntad de lucha de las comunidades.

Ángel entrelaza su propia historia con la del movimiento y pone fechas al inicio.”Vine acá el 6 de octubre de 1976. Yo tenía 19 años y estudiaba filosofía y musicología aunque me faltaban algunas materias de la secundaria. Entonces cae un tipo de Quimilí que nos habla de un lugar que se llama Cejolao donde hay campesinos muy interesantes y armamos un grupo de investigación para conocer a los viejecitos del monte que tuvieran alguna tradición oral, una acumulación de saber popular milenaria. No nos inscribíamos en ninguna escuela porque no conocíamos ninguna escuela ideológica ni filosófica, pero sí teníamos claro que queríamos hacer un paréntesis de todo pensamiento que nos influyera y escucharlos”.

En 1999 se realizó el primer congreso provincial del Movimiento. Entre otros temas, se discutió el funcionamiento y la forma de toma de decisiones. Se produjo una brecha que sería insalvable. Un sector –ligado al Programa Social Agropecuario (PSA) y en búsqueda de acuerdos con el Estado – pretendía una forma vertical, con una comisión directiva, presidente y secretario. El otro sector, con centrales fuertes como la de Quimilí, apostaba a horizontalizar la organización, con trabajo por comisiones y decisiones asamblearias. Comenzaba el proceso de división que se explicitaría en noviembre de 2001 cuando el Mocase debía renovar autoridades. La integración a la Vía Campesina definió desde entonces líneas estratégicas y una agenda de actividades que abrazan el cumpleaños número 20 en este agosto de Quimilí. 

10mo Campamento Latinoamericano de Jóvenes: “Una caricia para el alma”
Una murga suena y los parlantes llaman a una compañera de Colombia. Ese es el panorama cotidiano en este décimo Campamento Latinoamericano de Jóvenes, en el que el Mocase VC festejó sus 20 años. La situación de las corporaciones mediáticas, soberanía alimentaria y reforma agraria integral fueron ejes centrales del campamento que reunió a casi 1000 jóvenes de nueve provincias argentinas, distintos países de Latinoamérica y también de Europa bajo el lema “Por la soberanía de nuestros pueblos, nos formamos, resistimos y luchamos contra las trasnacionales”. Pese al invernal frío que sorprendió a la región, acalorados y fraternos debates se desarrollan en cada comisión. La Casa Campesina del Mocase, ubicada en las afuera de Quimilí, un pueblito del norte santiagueño, repleta de carpas, fue el escenario de jornadas que comenzaban temprano, alrededor de las 8, luego del desayuno, siempre una mística (representación) que nos introducía al tema del día y posteriormente pequeños paneles ofrecidos por integrantes de Vía Campesina de Latinoamérica preparan el terreno para el trabajo en 25 a 30 grupos, integrados desde niños y niñas hijas de campesinos, jóvenes de pueblos del campo, chicos de barrios, militantes universitarios, referentes campesinos e indígenas provenientes de muy distintas realidades. 

Por la noche reunidos en distintos fogones con guitarreadas y el siempre presente mate, continuamos conociéndonos y aprendiendo a bailar las costumbres de cada región. La Mesa Campesina del Norte Neuquino y la zonal Picunce de la Confederación Mapuche son los representantes de Neuquén, el contingente más sureño que llegó a Quimilí después de pasar 36 horas en el colectivo, que se están repitiendo hoy a la vuelta de ellos y de todxs de esta experiencia de rebeldía y fraternidad, de reflexión y revolución. Todos estan listos llegando el jueves para participar de la celebración. 

¡Fiestón!
Desde la tarde-noche del miércoles 4 de Agosto todo fue gran fiesta popular en Quimilí, con muchísimos artistas como el Grupo Alas, Rubén Patagonia, la cachaca de Marcelo Veliz, Arbolito y Raly Barrionuevo. Temprano, una mística recordó a los compañeros que ya no están con el resto de los "históricos" del MoCaSE parados frente a una pantalla viendo sus fotos. Entre la música y el baile colectivo de casi 2000 personas, recibieron el diploma oficial los primeros egresados de la Escuela de Agro ecología, una experiencia de educación que comenzó hace 3 años y es orgullo del movimiento, por la tenacidad y entereza con que los jóvenes campesinos del MoCaSE asumieron el compromiso de formarse recorriendo muchos kilómetros durante todo este tiempo. 

La educación es una de las bases del Mocase. Desde espacios de formación política para adultos hasta encuentros interprovinciales donde se reflexiona sobre la historia local, provincial y nacional. Participan 62 jóvenes de diversos lugares de la provincia. Una semana de clases intensivas y tres semanas en sus hogares, implementando en terreno todo lo aprendido. Ciencias naturales, historia, derechos sociales, comunicación comunitaria, producción agropecuaria y ecología son algunas de las materias. Viajes, alimentación, alojamiento y libros corren por cuenta de la organización. El cuerpo docente tiene la misma mixtura que el Movimiento, desde campesinos hasta docentes universitarios. Para Doña Mirtha, formar maestros campesinos no es un tema menor y habla en plural. “Vemos que es bueno, es importante. Aquí nosotros tenemos unos maestros que tienen su forma de enseñar. Que se forme un maestro que sepa toda la historia. Los chicos se crían en un lugar y nunca les habla el maestro de ese lugar. No saben los chicos de dónde saca la plata el padre para que les dé de comer; eso no se le enseña a los chicos en la escuela. Le enseñan cosas, que yo no digo que no les sirva,... pero no le enseñan de la realidad donde vive, que el chico aprenda a querer donde vive. Si el maestro se forma con todo esto que nosotros decimos... podría ser que cambiara el sistema de la escuela”. Son tiempos verbales de sueños con los pies en la tierra los de Doña Mirtha. 

Canciones y gritos de orden, de guerra y alegría, poblaron la noche del miércoles 4 de Agosto hasta un poco antes de un frío amanecer, demostrando que somos miles que en todos lados estamos transitando el mismo camino".
(*) Gracias cumpas de Revista Devenir y del Grupo Memoria del MoCaSE VC

http://mocase-vc.blogspot.com/2010/08/dos-decadas-del-mocase-vc.html 09/08/2010 Boletín de Noticias de Movida Ambiental
 

2. El Movimiento Nacional Campesino Indígena

Montón, miembro de la Secretaría Operativa del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) es entrevistado por Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik para la Agencia de Noticias Biodiversidadla: 

 En septiembre se realizará el I Congreso Nacional del MNCI, ¿qué lugar tendrán este tipo de conflictos a lo largo del encuentro?
Montón.―Nosotros decimos que esos días de septiembre van a ser la culminación y la fiesta de un congreso que ya venimos realizando en nuestro movimiento, porque a partir de febrero, que es cuando lo lanzamos internamente, empezamos a debatir en cada una de nuestras comunidades sobre documentos síntesis de nuestra historia: un material sobre soberanía alimentaria, otro material sobre reforma agraria, uno sobre la estructura orgánica de nuestro movimiento y otro sobre cambio social. Son sistematizaciones de los últimos 10 años de trabajo. En cada uno está toda esta práctica y esta experiencia de la lucha por la tierra que hemos hecho. Un equipo está tomando todo el producto del debate que se está generando en nuestras bases con la expectativa de poder llegar a septiembre con los acuerdos ratificados. El congreso va a ser la socialización del resultado de este proceso.

Argentina: la lucha campesina por la tierra en Mendoza: "Quien no tiene la posesión de un campo no lo puede vender"

“El conflicto comenzó en junio, cuando una sociedad anónima de capitales coreanos empezó a alambrar el campo e introdujo unas topadoras para empezar a desmontar”, cuenta Diego Montón, referente del Equipo de Territorio de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza. De las tierras a las que hace referencia, unas 8000 hectáreas ubicadas en el departamento San Martín, en la localidad de Nueva California, una decena de familias campesinas sostiene la posesión desde el año 1935.

En 1976, recuerda Montón, miembro de la Secretaría Operativa del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), el lote en disputa aún permanecía a nombre de la Provincia. Fue entonces cuando, mediante extrañas gestiones, personas ligadas al gobierno militar logran pasar la titularidad del terreno a nombre de una familia de apellido López, la cual sólo ocupó 600 hectáreas para el desarrollo de cultivos forestales. Luego ―agrega Montón, de 34 años―, los López vendieron el título a Cuyo Placas S.A.; esa empresa nunca tomó posesión de la parte donde están las familias y terminó de abandonar todo hace 20 años. La firma coreana le habría comprado las tierras a esta última empresa.

Se matarán animales

La comunidad detuvo las máquinas que habían comenzado a desmontar. La UST denunció que a raíz de esto sufrieron hechos de intimidación y un aumento de la presencia policial en la zona, ¿qué sucedió?

Montón.―Lo primero que hizo la comunidad fue hacer la denuncia en la Comisaría. Como siempre pasa, hubieron tres denuncias consecutivas y estas nunca fueron tomadas. Tuvieron que ir a detener dos veces las máquinas, a sacar fotos. Incluso de todos los animales que habían matado, porque también los coreanos quieren armar un coto de caza. En una oportunidad apareció la policía, pero a raíz de una denuncia que habían hecho los coreanos. Al otro día, por la nochecita, los encargados de la firma fueron con tres policías a amenazar a una de las compañeras que estaba representando a la comunidad, diciéndole que iba a ir presa ella y toda su familia. Se vio un notable aumento de los retenes de control y de las postas camineras en el pueblito. Las máquinas volvieron a ingresar y la comunidad las volvió a sacar. Esa misma tarde hubo un robo grande a la central que la organización tiene en Nueva California; robaron 6 computadoras con las cuales se daban clases gratuitas de computación a los chicos. Y con un hecho confuso: antes del robo un policía había deslizado: Tengan cuidado, porque ustedes están mucho en el campo y pueden llegar a sufrir algún robo.

Entonces, ¿ustedes ven una relación directa entre el robo y este conflicto?

Montón.―Lo que pasa es que no tenemos pruebas directas. Pero por las amenazas y por ćomo se dio todo, en una sede que tenemos hace cuatro años, nos pareció bastante extraño. La policía incluso había prestado su firma para colocar unos carteles, clandestinos decimos, que decían: Prohibido pasar, se matarán animales. Con el escudo de la policía... Cuando volvieron a entrar y meter las máquinas, detenidas por un grupo grande de familias que iba a caballo, por suerte el fiscal ordenó que las máquinas salgan y derivó la causa a un juzgado civil, en el cual estamos aportando pruebas de posesión. Intervino la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia ordenando que cese el desmonte y exigiéndole a la empresa la documentación que tiene que hacer en el caso de que fuera la dueña del campo. Esto nos da un poco de tiempo para encaminar la cuestión jurídica.

Una irregularidad muy grande

¿Nunca pudieron las familias campesinas regularizar la tenencia de ese terreno?

Montón.―Cuando fue toda esta tramoya de los López hubo una cuestión violenta con el tema de las viviendas, en el 76, obligando a las familias a trasladarse. Quedaron en el límite del campo, pero todo lo que es animales, corrales y aguadas siguió allí, y ellos siguieron trabajando como si nada. En realidad, a la familia López lo único que le importaba eran esas 600 hectáreas con las cuales consiguieron subsidios. Incluso, lo que después se dice, es que esos subsidios que les daba el mismo gobierno militar no fueron a las fincas, sino que fue el capital con el que ellos desarrollaron su cadena de supermercados.

Tanto en el caso de los López como en el de Cuyo Placas, ¿la venta se realiza sobre las 8000 ha?

Montón.―Ahí hay dos irregularidades que también estamos denunciando, porque las mensuras no se han hecho en el campo. Es decir, los profesionales que firman las mensuras, los boletos de compra-venta, no han hecho presencia en el campo. Incluso hay testigos. Hay una irregularidad muy grande en la transferencia del dominio, porque alguien que no tiene la posesión de un campo no puede vender. Los títulos se van vendiendo de un lugar a otro, utilizándolos para conseguir financiamiento, créditos e hipotecas, mientras que 10 familias son realmente las poseedoras.

Una cuestión bastante rara

¿Por qué piensan que sólo se utilizaron unas pocas hectáreas?

Montón.―Es una unidad importante teniendo en cuenta que tenían que regar esas hectáreas. El campo entero no tiene derechos de riego. En ese momento, también con recursos del gobierno militar, hicieron 14 perforaciones y consiguieron un subsidio para hacer andar los motores de esos pozos con energía eléctrica. Todo eso estuvo subsidiado, es imposible hacerlo en las 8000 hectáreas. Tampoco les interesaba la producción agropecuaria, sino más bien simular un establecimiento con el cual puedan seguir tramitando subsidios: un lavado de dinero de la plata del Estado, que también ha sido muy frecuente en la historia de nuestro país.

¿Saben qué destino le dará a las tierras la firma coreana?

Montón.―En esa zona que estuvo cultivada, ellos piensan poner alrededor de 500 hectáreas de almendros y recuperar todos los sistemas de riego. En el resto de campo, lo que han deslizado, es esto de llevar gente a que haga caza furtiva de diferentes animales autóctonos, de los que, en su mayoría, está prohibida la caza. Por eso nos parece una cuestión bastante rara. También pudimos detener una nueva mensura que estaban haciendo como si fueran a fraccionar en distintos cuadros el resto de las hectáreas. Se hizo una presentación y eso está todo paralizado.

Unidad en el lugar

¿Estas familias son parte orgánica de la UST o el movimiento simplemente decidió apoyarlas?

Montón.―En la comunidad hay un grupo de base orgánico y el resto son familias periféricas que no participan directamente de la UST, pero sí han estado vinculadas a diferentes tareas que se han promocionado en la comunidad. Siempre hemos promovido que se pueda dar una unidad en el lugar. Eso ha dado más fortaleza en el territorio, aparte de la solidaridad y acompañamiento desde otras comunidades de la central.

En septiembre se realizará el I Congreso Nacional del MNCI, ¿qué lugar tendrán este tipo de conflictos a lo largo del encuentro?

Montón.―Nosotros decimos que esos días de septiembre van a ser la culminación y la fiesta de un congreso que ya venimos realizando en nuestro movimiento, porque a partir de febrero, que es cuando lo lanzamos internamente, empezamos a debatir en cada una de nuestras comunidades sobre documentos síntesis de nuestra historia: un material sobre soberanía alimentaria, otro material sobre reforma agraria, uno sobre la estructura orgánica de nuestro movimiento y otro sobre cambio social. Son sistematizaciones de los últimos 10 años de trabajo. En cada uno está toda esta práctica y esta experiencia de la lucha por la tierra que hemos hecho. Un equipo está tomando todo el producto del debate que se está generando en nuestras bases con la expectativa de poder llegar a septiembre con los acuerdos ratificados. El congreso va a ser la socialización del resultado de este proceso". Fuente: http://www.biodiversidadla.org / 03-08-2010

 

3. La Multisectorial por la Tierra del Chaco

Multisectorial por la Tierra del Chaco: ¡Ay, Tierra nuestra!

"A  cuatro años de la creación del Foro y a dos y medio de la actual gestión de gobierno poco se ha avanzado en la recuperación de tierras fiscales. El escaso avance logrado en desenmascarar a los beneficiarios del enorme saqueo de 2 millones de hectáreas de tierras públicas junto al crecimiento del modelo sojero y a la falta de apoyo a las organizaciones de pequeños productores, destierra a indígenas y campesinos hacia los centros urbanos buscando un trabajo que no consiguen y la satisfacción de necesidades básicas de alimentación, agua, vivienda, educación y atención de la salud, que tampoco consiguen". Resistencia,  5 de julio de 2010


"Muchos fuimos los que gestamos la convocatoria del Foro por la Tierra en aquel 2006 y nos congregamos alrededor de ella: -Empleados de Colonización que venían denunciando operaciones fraudulentas desde la propia estructura del Estado Provincial. -Organizaciones campesinas e indígenas que venían reclamando históricamente el acceso a la tierra y ser reconocidos como agentes de desarrollo con apoyo a su producción.  -Organizaciones Ambientalistas y de Desarrollo que venían cuestionando el modelo económico extractivo  de los recursos naturales y proponiendo modelos más sustentables.

Nos movilizaba la esperanza de que la realidad debía mejorar. Parecía que no podía ser peor : que el abandono de los pobres del campo no podría ser mayor; que el robo de tierras no podría seguir ocultándose, y que tampoco podía empeorar la discriminación a los pueblos originarios que habían marchado con carteles denunciando el hambre y acampando  durante meses en Bermejito y Resistencia.

Alimentaban nuestra expectativa positiva algunas voces que desde el Estado provincial daban la razón a  los reclamos de este Foro, así como las resoluciones del Fiscal de Investigaciones Administrativas, Dr. Eduardo Kassor explicitando claramente las responsabilidades de funcionarios de Colonización y de empresas privadas como Conexa S.A., Rumbo Norte y Granja Mostacchi S.A., en la venta fraudulenta de tierras fiscales.  El informe del Fiscal del Tribunal de Cuentas John París que sobre una muestra de 210 expedientes de Tierras Fiscales encontró cientos de irregularidades en la mayoría de ellos, apareciendo las mismas empresas que mencionaba el fiscal Kassor: Conexa S.A., Rumbo Norte y Granja Mostacchi S.A., además de otros nombres. Y finalmente la sentencia de la Jueza civil y comercial N° 6 que ordenaba al Instituto de Colonización hacer las investigaciones que hubiera que hacer y recuperar lo que se pudiera recuperar…

Hoy estamos a cuatro años de aquellos hechos que incidieron bastante para que el partido gobernante de entonces no pudiera ganar las elecciones del 2007.- Y seguimos esperando cambios… Hoy es otro el Frente que gobierna, es aquél que decía “recuperar la tierra fiscal mal entregada y castigo a los culpables”… y sin embargo los culpables siguen impunes.  Entonces nos  preguntamos ¿Qué más tenemos que esperar?  ¿Qué más tiene que hacer la ciudadanía para que el Estado Provincial que sostenemos todos y todas  recupere la Tierra Fiscal que nos pertenece a  todos y todas? ¿Por qué no se actúa en este tema con la misma agilidad demostrada para la instalación de Vetorial ó la explotación petrolera?

Los jóvenes campesinos y aborígenes, los banquineros y tantos otros que increíblemente quieren seguir viviendo en el campo, siguen condenados a vivir de prestado ó emigrar porque no se ha implementado en todo este tiempo ni un registro de aspirantes a Tierras Fiscales, ni un censo de pobladores sin tierra, ni un apoyo efectivo y ágil para la producción que dé señales claras de una voluntad política para favorecer que el campo chaqueño siga poblado. Mientras si se favorecen políticas de arriendo de la tierra pública a través de fideicomisos de inversión.

El pensamiento de las empresas agroindustriales es claro: en este modelo económico es rentable un campo despoblado, donde los capitales favorecidos pueden lucrar con las extracción compulsiva de riquezas de nuestros recursos  naturales  (suelo, agua, bosques, hidrocarburos), generando apenas un puñado de puestos de trabajo.  Y cuando los números no cierran en una abundante renta, se efectúa un rápido cambio de domicilio ó de rubro.

Lo que es INCOMPRENSIBLE es que un gobierno elegido por el pueblo y que accedió al gobierno tras una serie de promesas de desarrollo y equidad, crea que un camino hacia la justicia social es esa misma forma de enriquecimiento que plantean las empresas. La idea de una economía semejante a una angostísima y alta copa de champagne donde se van acumulando las riquezas hasta generar un derrame que beneficia al conjunto, -una vez desenmascarada-, ya ha sido desterrada por mentirosa  ¿Quién se engaña hoy pensando que la acumulación en algún momento pueda dar lugar a algún derrame?  Por el contrario, lo que vemos a diario en el Chaco es que la ACUMULACIÓN y la EXTRACCIÓN generan cada vez más…… CONCENTRACIÓN y EXPULSIÓN !!

Al retomar las actividades de este año 2010 el Foro por la Tierra solicitó por escrito a Colonización información actualizada sobre las tierras fiscales, la que aún no recibió; luego solicitó y obtuvo entrevistas con la Jueza Civil y Comercial Dra. Grillo y con el Fiscal del Tribunal de Cuentas, Cr. John París y con la presidenta de la comisión de Tierras de la Cámara de Diputados, Escr. Clelia Ávila.  De esta ronda de entrevistas concluimos que :

Es necesario y urgente FRENAR el DESPOJO de tierras fiscales que continúa sufriendo desde hace años el pueblo de la provincia del Chaco, con un conjunto de medidas que IMPIDAN EFECTIVAMENTE que esas tierras terminen en manos de sociedades anónimas, empresarios inmobiliarios, fideicomisos  y otras maniobras especulativas…

Es urgente y necesario PROMOVER EL ARRAIGO RURAL  con un conjunto de medidas que permitan que las tierras fiscales rurales que quedan y las posibles de recuperar, queden definitivamente en manos de sus destinatarios preferenciales: campesinos, aborígenes familias rurales sin tierra, tal como lo establece la Constitución provincial.

Es necesario y urgente que el GOBERNADOR de la provincia se ponga al frente de esas acciones,  mostrando su VOLUNTAD POLÍTICA de JUSTICIA SOCIAL en una provincia donde conviven la vocación agropecuaria de miles de familias sin tierra, los grandes latifundios dedicados a la industria del agronegocio y una necesidad creciente de producción y distribución de alimentos…,

En resumen, reclamamos una vez más una información pronta, pública y transparente sobre estas cuestiones y, ante todo, respuestas en acciones justas, concretas  y adecuadas, que se inscriban dentro de una  Política de Estado.  La ciudadanía lo espera".-

Firman organizaciones y personas integrantes del FORO MULTISECTORIAL POR LA TIERRA DEL CHACO: CZT (Comisión Zonal de Tierras de Pampa del Indio) – UNIÓN CAMPESINA – ACCT (Asociación Civil Cacique Taigoyic) – EZTG (Equipo Zonal de Tierras y Gestiones de Bermejo) – CCC (Corriente Clasista y Combativa)  Aborigen – MIJD (Movimiento independiente de Jubilados y Desocupados)  -  PROYECTO SUR  – Unión de Juventudes por el Socialismo – Partido Obrero – Polo Obrero – Centro de Estudios e Investigación Social NELSON MANDELA – INCUPO (Instituto de Cultura Popular) – ENDEPA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen)  -  Delegados de UPCP de Colonización -  Asociación Rescate Silvestre – SITECH FEDERACIÓN (Sindicato de trabajadores de la Educación del Chaco)  -  CPPDH (Comisión Permanente por los Derechos Humanos  -  PCR (Partido Comunista Revolucionario)  -  CCC (Corriente Clasista y Combativa)  -  JUM (Junta Unida de Misiones)  -   Consejo QOMPÍ de Pampa del Indio – Asociación Civil Che´eguera – Asociación Rexat (mocoví) – RCI (red de Comunicación Indígena)  -  Empleados de la Dirección de Bosques  -  Equipo Menonita – Movimiento Indigenista de la provincia del Chaco -  Diputada Alicia Terada – Centro de Estudiantes Arquitectura y Diseño de la UNNE.  -  PROTEGER (Asociación de Profesionales, Técnicos  y Jerarquizados de la Municipalidad de Resistencia)  -Escuela Bilingüe Intercultural Cacique Pelayo  -  Iglesia Evangélica Luterana Unida  -  Consejo Latinoamericano de Iglesias  -  INDES -  Red Agroforestal Chaco (REDAF)  -  Greenpeace  -  Asociación Civil  Encuentro por la Vida – FUNAT (Fundación Ambiente Total)  – MOSAPU (Movimiento de Salud Pública y demás Derechos del Pueblo) – Secretaría por el Respeto y la Dignidad, Misión Nueva Pompeya, Hermanos Maristas.

http://redaf.org.ar/noticias/?p=2367 12-07-2010

Comunicado de Prensa / Convocatoria a Adherir

Agradecemos su difusión

17/8/2010

 

4. La Coordinadora de Lucha en la Ciudad "La Dignidad no se Privatiza"

 

Coordinadora de Lucha en la Ciudad

La Dignidad no se Privatiza

FUERA MACRI: JUICIO POPULAR

Es Culpable de

Por que Macri es incompatible con los intereses y reivindicaciones de los Trabajadores y el Pueblo.  Además de las escuchas, es culpable de vaciar y desfinanciar la salud y la educación pública, así como de aumentar los subsidios para el sector privado que solo persigue el lucro. También es responsable del accionar parapolicial de la UCEP, de la creación de la Policía Metropolitana con el impresentable “Fino” Palacios al frente, también PROCESADO. También es culpable de la política habitacional en la ciudad que privilegia los negociados inmobiliarios, entregando tierras fiscales, fomentando las mega construcciones, desfinanciando los programas para resolver la emergencia habitacional, del los sectores mas postergados, lo cual se traduce en una política deliberada de expulsión de los trabajadores de la ciudad.

 

El Macrismo que tiene aspiraciones electorales para el 2011, ahora monta el Circo de la convocatoria al Juicio Político en la Legislatura, para absolverlo y lavarle la cara, a pesar de estar PROCESADO y de ser CULPABLE tanto de la “Escuchas” como de las políticas antipopulares que ha llevado adelante. La Legislatura que como hemos denunciado más de una vez es cómplice de estas políticas, de la creación de la Metropolitana, de la política privatista, etc., la oposición que plantea la comisión investigadora o la licencia, lo que hace es sostener al Macrismo hasta el fin del mandato, quedando en evidencia que no tiene interés en echar a Macri, prefieren preservar la “institucionalidad”, nuevamente son cómplices. El Kirchnerismo se escandaliza ahora por las “escuchas”, cuando el espionaje y la represión son parte de su política, Ciro James y el “Fino” Palacios provienen de la Federal, se niega a abrir los archivos secretos de la AMIA, Procesa a miles de luchadores y tiene presos políticos (Roberto Martino, Karina Germano y José Villalba).

 

Si bien Macri tuvo que retroceder en muchas de sus medidas, fruto de la pelea que hemos llevado adelante desde el campo popular; en particular desde nuestra Coordinadora de Lucha en la Ciudad “La Dignidad No Se Privatiza”; estamos convencidos de que para frenar realmente el avance de estas políticas antipopulares, es preciso redoblar esfuerzos construyendo un espacio de Coordinación de todas las luchas.

 

Hay que unificar las luchas que desde cada rincón de la ciudad venimos sosteniendo las y los trabajadores de la educación, la salud, la cultura, el subte, los estatales, el movimiento estudiantil, los movimientos sociales y territoriales, los organismos de derechos humanos, las organizaciones políticas. Para golpear con un solo puño y pasar de la resistencia a la ofensiva que nos permita conseguir:

 

Trabajo, salud, educación, vivienda y cultura para todos/as

 

Exigimos

·        Fuera Macri

No a la Criminalización de la Pobreza y la Protesta Social y Política

No a la Judicialización de la lucha social y política

No a la Reforma Represiva del Código Contravencional

Abajo el Código Contravencional

No al Avance Represivo

No a las Picanas Pro

Disolución de la Policía Metropolitana

Por el cierre de las causas a los estudiantes

Efectiva disolución de la UCEP y castigo a los responsables

Basta de Espionaje y Persecución a los que luchan

Basta de Despidos en la Ciudad

Aumento del presupuesto para educación y salud pública, vivienda y cultura

Salario mínimo igual a la canasta familiar

Basta de Desalojos

Emergencia habitacional Ya!

Por Asambleas Populares en todos los Barrios

 

Contactos de Prensa: Karina 15-6887-6610 / Mariano 15-6360-2491 / Sergio 15-5771-3018

Para Adherir y/o Convocar enviar un correo electrónico con el mensaje correspondiente en el asunto al CE: ladignidadnoseprivatiza@yahoo.com.ar

 http://www.ladignidadnoseprivatiza.blogspot.com/

 

En consecuencia, constituir territorios emancipados es la afirmación de las comunidades en poner fin al desarrollo capitalista por antagónico con la vida y la dignidad de los pueblos. Es la organización comunitaria e intercomunitaria para  hacer posible la resolución de los problemas vitales a todos sus integrantes e ir construyendo el buen vivir. Significa que la primera se asume sujeto colectivo y para ello, se basa en apreciar a sus componentes como creadores de diversas culturas con arraigo sociohistórico y proyectos de vida.


 


 

III. ((VOLVER))

 

Correspondiente a la tercera hipótesis

El capitalismo implica total impunidad del poder económico e imperialista debido a Estados mirando sólo por garantizarle súper negocios sin importarles lo más mínimo cumplir con sus responsabilidades respecto a las poblaciones que dicen representar. Es un sistema de los que se apropian hasta del derecho de genocidios para implantar su acumulación de riquezas. En la Argentina, no sólo el neoliberalismo se instauró con terrorismo de estado sino que hoy el crecimiento a tasas chinas -perteneciente a las transnacionales y sus socios locales- se ejecuta con formas de exterminio. Es decir, qué y cómo se produce genera genocidios silenciosos. Para comprobar esto, circunscribámonos a la promoción de los feed lot cuyas consecuencias son:

 

1. El deterioro gravísimo de los alimentos y de las otras condiciones de vida

 

El impacto ambiental de los feed lot: desde carne con antibióticos hasta olores nauseabundos

Por: Esteban Stanich (PRIMERA FUENTE)

"La referencia más cercana que se tenga en la provincia sobre esta situación, se vincula a los mataderos y frigoríficos, varios de ellos denunciados por arrojar desechos a cursos de agua naturales que afectan la cuenca Salí-Dulce. Sin embargo, en el interior de Buenos Aires, la problemática en torno a los feed lot viene originando desde hace tiempo levantamientos populares por el impacto ambiental que estos enormes centros de engorde y sacrificio de vacunos causan en las zonas de influencia.

Se estima que sólo en la localidad bonaerense de Saladillo se encuentran 12 corrales por los que pasan unas 100 mil cabezas de ganado por año. “Pasan toda su vida hasta que son sacrificados en estos establecimientos. Es decir, toneladas de desechos de miles de animales en forma permanente y sin ningún tipo de tratamiento”, explica en diálogo con primerafuente Alberto Aguirre, referente de la organización socioambientalista, Ecos del Saladillo.

 

El impacto que generan estos desechos es múltiple. Según relataron lo vecinos, la ausencia de un sistema para tratar los desperdicios de los animales, junto a los provenientes del faenado, son arrojados directamente a canales que terminan afectando las napas de la zona y, por ende, al agua.

 

Junto a esto, se suma la enorme proliferación de moscas y ratas que invaden las adyacencias de cada establecimiento. “Contaminan con un olor insoportable y atraen roedores y moscas”, agrega Eduardo Muñoz, integrante de la citada ONG que forma parte de la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace), entidad que durante el fin de semana sesionó en Tucumán (ver nota aparte).

 

A esto se le añade otro problema, para muchos desconocido. “Los animales están sometidos a un hacinamiento terrible lo que los hace vulnerables a contraer enfermedades. Para esto, se los somete a recibir en forma permanente antibióticos que se nos transmiten a partir de la carne que consumimos”, alertó Muñoz (ver video adjunto). “Esto influye en nuestro organismo que muchas veces termina resistiendo a los antibióticos que tomamos al enfermarnos”, agregó.

 

Incluso, relataron los vecinos, los animales son alimentados con materia fecal y otros desechos proveniente de las jaulas de los criaderos de pollos, a los que se les agrega un saborizante para hacerlos más comestibles para las vacas. “La gente se alimenta a partir de animales sometidos a antibióticos y una comida en base a desperdicios”, resumió el activista a primerafuente. “Todo esto forma parte del modelo agrícola imperante que dejó de lado el pastoreo de los animales para concentrarlos en lugares de producción intensiva, dejando los campos a monocultivos como la soja”, analizó Aguirre". Fuente: http://www.argenpress.info /03-08-2010/el-impacto-ambiental-de-los-feed-lot.html

 

2. La destrucción de Argentina al servicio del capitalismo mundializado

 

Biodiversidad en América Latina y el Caribe nos permite conocer "Engordes a corral en Argentina. Una amenaza para la salud, el ambiente y la producción campesino-indígena" por Taller Ecologista, Food and Water Watch, MNCI y Acción por la Biodiversidad. Edición Especial para el Foro Social de las Américas.  

 

I. CONDICIONES, FACTORES Y AGENTES QUE PROMUEVEN LA EXPANSIÓN DE LOS ENGORDES A CORRAL EN ARGENTINA  

Antecedentes  La expansión de la producción ganadera bajo la modalidad de engorde a corral se da en nuestro país en un contexto de profundas transformaciones en el sistema capitalista mundial, que repercutieron de manera directa en la sociedad Argentina y con sus particularidades en los mundos rurales y agrarios. Por ello el análisis de este proceso requiere de una caracterización que dé cuenta de las transformaciones políticas e institucionales, sociales y productivas del escenario sobre el que se desenvuelve, pues se constituyen en variables explicativas de la dinámica que ha ido adquiriendo la producción ganadera.  

Avance del modelo de agronegocios Históricamente, Argentina fue un proveedor importante de carnes y cereales a la economía mundial en el siglo XX y producía la casi totalidad de los alimentos que consumía su población. La producción de carne vacuna, trigo, maíz, girasol se destinaba para la fabricación de alimentos básicos de consumo popular masivo en el orden económico interno y estaba centrada en la región pampeana. En las regiones extra pampeanas se producían los tradicionales cultivos industriales, en su mayor parte orientados hacia el mercado interno, como la caña de azúcar (en las provincias de Tucumán y Salta) y algodón y yerba mate (en Chaco y Misiones). También se producían frutales en el Valle del Río Negro en la Patagonia y en la región de Cuyo, productos que además comenzaban a exportarse. Hacia 1970, se establecen nuevas variedades de cereales y oleaginosas en el campo pampeano y, de la mano de la denominada “revolución verde”, comienzan a producirse ciertas modificaciones en la dinámica de la producción agropecuaria. En vez de alternar la producción agrícola con la ganadera se va generando una mayor agriculturización basada en dos cosechas agrícolas anuales. Hacia mediados de la década del noventa, se da un nuevo salto tecnológico en el agro argentino.

 

En 1996 comienza la implantación de la semilla transgénica de la soja, comercialmente llamada “RR”, cuyas siglas en inglés significan “Roundup Ready”. Roundup es la marca comercial del glifosato herbicida al cual es resistente la soja RR, ambos producidos por Monsanto. Como parte del paquete tecnológico, la siembra directa -aplicación de semillas sin remover sustancialmente el pan de tierra- es una tecnología conservacionista que ha permitido disminuir la erosión de suelos, pero requiere del control químico de malezas y utiliza insumos derivados del petróleo y urea como fertilizante. Es uno de los pilares de la agricultura continua, que ha desplazado al tradicional planteo de rotaciones agrícolo-ganaderas, alejándose de su objetivo conservacionista, y que se sinergiza con el nuevo uso de las variedades resistentes al glifosato. En este contexto adquiere mayor preeminencia el complejo sojero. Dada la difusión que tuvieron estas tecnologías, el glifosato se transformó en el principal insumo fitosanitario, con ventas totales que pasaron de 1,3 millones de litros en 1991; 8,2 millones en 1995; a más de 30 millones en 1997. Su facturación en el año 2000 ascendió a 263 millones de dólares, lo que representó el 42% del mercado agroquímico total. Las estimaciones del año 2003, proyectaban que el glifosato representaba un mercado de 350 millones de dólares, cifra que se incrementaría en la medida de que el maíz RR (aprobada su comercialización en 2004) reemplazara a las variedades convencionales. La combinación trigo-soja y el maíz, para cuya producción también se introdujeron transgénicos (a comienzos de los años 2000, el 30% de la producción de maíz era maíz Bt) se transformaron en algunos de los cultivos más “dinámicos” del agro argentino. Así, en la década del noventa, se hacen tangibles la reconfiguración del sistema agroalimentario y un profundo proceso de reordenamiento territorial, lo cual consolida la agricultura industrial en tanto modelo hegemónico de producción controlado por el agronegocio y orientado al mercado externo. El nuevo modelo se caracteriza por la progresiva agriculturización, la actividad primaria, a partir del corrimiento de la ganadería de la región pampeana y por el avance de la frontera agrícola con la creciente incorporación a la producción agrícola de regiones extra-pampeanas.

Este proceso denominado pampeanización genera el desplazamiento de las actividades agropecuarias regionales y cultivos tradicionales (caña de azúcar, algodón etc.) y de formas de producción alternativas, lo que ocasiona el arrinconamiento y expulsión de poblaciones y comunidades locales. La expulsión masiva de productores agropecuarios del sector y, en muchos casos, su transformación en rentistas que no laboran su tierra ha transformado al sector en una “agricultura sin agricultores”; es decir, en un nuevo modelo productivo que se basa en la desarticulación de la agricultura familiar, y que lo constituye en otro aspecto emblemático del nuevo modelo agrario implantado en el país

Cambios en la estructura de tenencia de la tierra Cuando se analiza la concentración de la tierra, hay que tener en cuenta dos dimensiones: la reducción de la cantidad de unidades productivas llamadas en los censos “Explotaciones Agropecuarias” (en adelante, EAPs) y el aumento promedio del tamaño de las EAPs, y por otro lado el fenómeno de la concentración del uso y control de tierras. Este último es muy difícil de relevar debido a la invisibilidad de la actividad financiera, en términos de propiedad. Pero hay datos significativos que muestran concentraciones alarmantes, como que de 80 mil propietarios de campos de la región pampeana –la zona más fértil y más cara del país– los primeros 1250 acaparan el 35% de la tierra, una superficie de nueve millones de hectáreas. Hay un fenómeno más veloz aún, liderado por los fondos de inversión, y llamados comúnmente pools de siembra. Desde hace 15 años operan estos nuevos agentes del sector agrario, que se constituyen –por medio de la concurrencia de inversores– en un proyecto de siembra y cosecha de granos para un período determinado; y una vez que finaliza, se dividen las ganancias. Ya no se trata de incrementar las extensiones de los campos, sino de aumentar las explotaciones que son arrendadas y organizadas bajo un mismo comando. Los pequeños y medianos chacareros en condiciones de subalternidad se vieron inmersos en la encrucijada de seguir produciendo por su cuenta o bien rentar sus tierras a los pools de siembra. Los capitales de origen financiero han promovido fuertemente la concentración de la tierra en la década del noventa. Por lo general, se conforman empresas ad hoc controladas por estudios agronómicos, o por grandes acopiadores, o por importantes proveedores de insumos. La mayor parte de los capitales que intervienen corresponden a: 1) bancos, compañías financieras y (cuando estaban vigentes) administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones; 2) empresas productoras y proveedoras de insumos para el agro; 3) inversionistas aislados3. Como mencionan Domínguez y Sabatino: “El capital no se inmoviliza en la compra de tierras que, por lo general, se arriendan, sino que se destina como capital circulante a la compra de insumos (semillas, agroquímicos, etc.) y a la estructura de gerenciamiento y comercialización. Los rasgos fundamentales de dichas prácticas consisten en generar economías de escala”. 

 

Cambios en el uso de la tierra y producción agrícola y ganadera Los procesos de pampeanización, agriculturización, y sojización llevan a un reordenamiento territorial de la actividad agrícola ganadera. Ante la disminución de la disponibilidad de tierras en las que encontrar pasturas para ganado en la pampa, hay un desplazamiento de cabezas de ganado bovino hacia zonas extrapampeanas y además se introduce y expande la modalidad de engorde a corral. A partir del año 2006, se ha incrementado la superficie sembrada con maíz, trigo y girasol, cultivos que hacia comienzos de la década habían mostrado una tendencia a la baja. Por otra parte, la superficie sembrada con soja continuó aumentando de modo exponencial, hasta superar las 16 millones de hectáreas en el año 2008. Este proceso trajo como consecuencia una ampliación de la frontera agropecuaria, que avanzó sobre los bosques nativos y provocó un desmonte sin precedentes, con cifras alarmantes, sobre todo en provincias como Santiago del Estero, Salta, Chaco y Córdoba. Entre 1988 y 2002 el uso agrícola se incrementa en un 12 %, mientras que el uso ganadero disminuye un 13 % (alrededor de 11 millones de hectáreas.) Mientras en 1994 la Región Pampeana contenía el 62,4% del stock ganadero, actualmente se estima que el 55,7% se localiza en dicha región. Esto significa que, en los últimos 14 años, la Pampa perdió más de 3 millones y medio de cabezas. El NEA (Noreste Argentino), segunda región ganadera del país, fue el principal beneficiado en este proceso porque pasó de tener el 21,5% al 25,28% del stock nacional. Llevado a números de cabezas, significaría un incremento de 2 millones de animales. El NOA (Noroeste Argentino) es la región donde actualmente la ganadería está mostrando un mayor crecimiento, pasó de 7,3 a 8,3% del stock nacional, lo que significa un incremento de más de medio millón de cabezas. Esta expansión es consecuencia de que se incorporaran sistemas silvopastoriles y de la implantación de pasturas megatérmicas de gran rendimiento forrajero. La Región Semiárida –La Pampa y San Luis– también tuvo un ingreso de hacienda proveniente de la Región Pampeana. En este caso, el incremento fue del 6,6% al 8,1% del stock nacional o lo equivalente a unas 825.000 cabezas. También se observa un crecimiento regional importante en la Región Patagónica, principalmente en las cuencas ganaderas del valle inferior del Río Negro. 

 

Políticas Públicas La última dictadura militar instauró un nuevo modo de acumulación de “apertura con hegemonía financiera”, cuyas características fueron el abandono del proceso de industrialización, la reprimarización de la estructura productiva, la primacía de las inversiones financieras por sobre las productivas, la caída tendencial de la ocupación y una marcada reducción de los salarios reales. Con el proceso inflacionario en marcha, en los noventa se instrumentaron una serie de medidas que profundizaron las políticas económicas implementadas desde la dictadura militar: liberalización comercial y financiera, apertura económica indiscriminada, se dictó la ley de convertibilidad, en la que se fijó la paridad cambiaria y dio como resultado la fijación de precios relativos desfavorables al sector agropecuario. Los organismos encargados de controlar y de articular las diferentes actividades agropecuarias fueron eliminados con el decreto N º 2248 en 1991: la Junta Nacional de Granos y Carnes, el Instituto Nacional de Vitivinicultura y la Dirección Nacional de Azúcar. La desaparición de estos organismos significó un duro golpe para el sector agropecuario: dejaron de aplicarse cuotas de producción y precios mínimos, lo que impactó fuertemente en los pequeños y medianos productores. Sin embargo, el fuerte aumento de los precios de los productos agrícolas de exportación en un primer momento y la difusión de la soja transgénica después, implicaron un significativo aumento en la rentabilidad de las producciones agrícolas., Este incremento se vio plasmado en una enérgica expansión de la superficie cultivada con cereales y oleaginosas; que pasó de los 21,2 millones de hectáreas en la campaña 1994/95 a los 27,1 millones de hectáreas en 2001/02. La principal causante fue la soja, que representó el 95.5% del incremento. 

 

El sector agropecuario pos convertibilidad El tipo de cambio alto supuso un significativo incremento adicional en la rentabilidad de la producción agropecuaria. Los márgenes brutos por hectárea se duplicaron con respecto a los vigentes anteriormente, primero por la devaluación de la moneda y luego por el fuerte aumento del precio de los productos primarios en el mundo. La recuperación de la rentabilidad de la producción agrícola y ganadera tuvo lugar a pesar de que se aplicaran retenciones a las exportaciones, lo cual deja evidenciada las excepcionales condiciones agro-ecológicas en que se desarrolla esta actividad, que permiten obtener tasas de rentabilidad extraordinarias. Al respecto, puede observarse cómo continuó la expansión de la superficie destinada a la producción de cereales y oleaginosas, que pasó desde los 26,3 millones de hectáreas en la campaña 2000/01 a más de 30 millones de hectáreas en 2006/2007; y cómo se incrementaron los volúmenes de producción, que de 67 millones de toneladas pasaron a cerca de 94 millones de toneladas en dicho período. 

 

Restricciones a la exportación El 13 de marzo de 2006, se publicó la prohibición de exportar carne (todavía no se controlaba el precio del kilo vivo ni el de la carne en la carnicería o el supermercado). Es evidente que esta medida afectó a los ingresos por exportación, o bien incidió en la pérdida de mercados y favoreció a la presión de otros países de quedarse con la cuota Hiltonb que no utilizaba la Argentina. De todos modos, según algunos analistas, lo que faltaba cubrir en ese año de la cuota mencionada que vencía el 30 de junio se resolvió, pues se liberaron los contenedores refrigerados que estaban demorados en el puerto. Asimismo, señalaban que el peso de la medida se descargaba menos en los empresarios que en los trabajadores, los cuales representan el motor fundamental del complejo cárnico; así, los obreros de los frigoríficos, inmediatamente recibieron telegramas de despido, suspensiones o vacaciones anticipadas, maniobras en buena medida subsidiadas por el Estado (Azcuy Ameghino, 2006)

 

Subsidios y otras formas de financiamiento de los engordes a corral En octubre de 2007 se promulgó la resolución 4668/2007 por la que se reglamentaba el mecanismo de compensaciones a engordes a corral. Según el ONCCA, de la distribución total de compensaciones otorgadas, los productores que tienen establecimientos de engorde bovino a corral se ubican en el segundo lugar con una importancia cercana al 22% con un total, para los años 2007 y 2010, de algo más de 1.617 millones de pesos. Las mismas se pagaron hasta mayo de 2010. 

 

Concentración y extranjerización La dinámica de la agroindustria está signada por el avance de los procesos de concentración y centralización del capital, principalmente en la etapa industrial, y la distribución final de los alimentos (el denominado “supermercadismo”).

Estas cuestiones desencadenaron una progresiva extranjerización de los complejos agroindustriales por el mayor protagonismo de las empresas transnacionales. A la vez se produce una profundización de la integración vertical; es decir, que un mismo núcleo empresario, conformado por capitales no exclusivamente agrarios, acapara el control sobre todas las etapas del proceso de transformación, favoreciendo y siendo los engordes a corrales funcionales a este modelo. De esta manera, los pequeños y medianos productores agropecuarios pierden autonomía en la decisión de cómo y qué producird. La diferencia entre los productores pequeños y los más grandes se evidencia en la estratificación de la ganadería; proceso que se exacerbó durante los años noventa. Así como la rentabilidad de la cadena no es igual en todos sus eslabones, tampoco lo es en su interior. Por ejemplo, si se observa el caso de Buenos Aires (que participa en la región con el 80% de los vacunos y que concentra la mitad del stock de la región), los establecimientos con hasta 100 vacunos tenían el 10% de las vacas en 1960; hoy no llegan al 4%, mientras que los que tienen más de 1000 vacunos pasaron de tener el 44% de los rodeos en 1960, a más del 51% hoy. Observamos entonces que, si bien en la actualidad frente a los frigoríficos la oferta ganadera aparece más atomizada, también posee elevados índices de concentración: menos de un 10% de los ganaderos censados controlan más de la mitad de los rodeos.

II. EVOLUCIÓN DE LA CADENA DE PRODUCCIÓN COMERCIAL DE CARNE VACUNA EN ARGENTINA

1990-2010 Cadena de la carne 

La cadena de la carne vacuna está compuesta por la producción, industrialización, comercialización y consumo, unidas por diferentes formas de transporte especializado y servicios anexos para cada etapa. Teniendo en cuenta su facturación, es la segunda cadena de producción de las que compiten por el uso de la tierra, luego de la soja y muy por delante de la leche, trigo y maíz. Las diferentes medidas promovidas por parte del gobierno han dividido al sector por las políticas implementadas y el reingreso de empresas multinacionales de la industria cárnica cambió radicalmente la forma de encarar la actividad en el país. Producción El eslabón primario está conformado por alrededor de 194.000 productores, que incluyen: criadores de ciclo completo (cría y engorde), invernadores (tradicionales a pasto), engordadores a corral y productores lecheros. El 78% de los productores poseen hasta 250 animales, lo que representa menos del 20% del stock vacuno nacional y cubre, en el mejor de los casos, los requerimientos de un ingreso familiar promedio. El principal producto de intercambio entre los distintos actores de la producción (criador-invernador, criador-engorde a corral) es el ternero, la cadena se basa en su producción. Los engordes a corral aceleran el ciclo de terminación pero no producen terneros: aumentaron la oferta de carne en el corto plazo, pero no pudieron mantenerla cuando cayó el stock de cabezas. Como consecuencia, más de la mitad de los animales que se consumen en Argentina tienen menos de un año de vida. Los negocios del engorde a corral profesional se pueden dividir en: engordar animales propios o comprados y hotelería como servicio a terceros. Los puntos fundamentales para que el negocio prospere son: el precio de venta, garantizado para el engorde a corral mediante los subsidios; la relación compra venta (comprar barato y vender caro) y el costo de la alimentación. El sector de cría ha sido el más afectado por los últimos fenómenos políticos, económicos y climáticos y, por supuesto, aún más los productores pequeños porque no tienen respaldo para subsistir un mal año. Industrialización Hay tres aspectos que se contraponen con el desempeño global de la cadena: los subsidios, la relación ternero/novillo gordo y la disminución del peso de faena. Los subsidios pagados a una minoría se otorgaron para mantener bajo el precio de la hacienda en pie, impulsaron una faena récord que no tenía el respaldo de stock suficiente. Los únicos que tuvieron rentabilidad eran los que recibían esos subsidios (engorde a corral), por lo que crecieron para poder recibir más subsidios; los demás fueron liquidando existencias sin reponer hacienda. De esta manera, la faena creció por el aumento de la producción de los engordes a corral y la liquidación de los que dejaban el negocio. La relación ternero de invernada/novillo gordo, una de las más bajas de los últimos tiempos, es un indicador de relación insumo-producto. También el bajo precio del novillo gordo en este período explica la crisis económica en la cría vacuna y el impacto que tuvieron las condiciones ambientales sobre productores descapitalizados y sin ayuda oficial. El criador siempre fue la variable de ajuste del sistema; es, de hecho, el eslabón más débil de la cadena. Disminuyó el peso de faena a pesar del límite mínimo impuesto, mediante el cual se trató que aumentara la producción de carne con el mismo número de cabezas. El engorde a corral en Argentina comenzó produciendo ternero bolita; es decir, – un ternero que se desteta precozmente (antes de los siete meses) y es encerrado a corral; los pesos de terminación no son de más de 240 kilos, lo que implica un peso de carcasa (carne con hueso) de 132 kilos. El ternero es la categoría que mejor convierte balanceado en carne: cuanto más pesado entra el animal para ser engordado a corral, se requiere mayor cantidad de alimento por kilo de carne producido. En 2006 el peso promedio de la res fue de 227 kilos y bajó hasta los 211 kilos en el 2009, a pesar de estar vigente el peso mínimo de faena de 300 kilos. La denominada faena de equilibrio representa la cantidad de cabezas que se pueden faenar para mantener el stock. Para el año 2009 ese equilibrio hubiese estado en no más de 13 millones de cabezas; sin embargo, fue la segunda faena más alta en la historia, 16,23 millones de cabezas. Hay 495 frigoríficos que realizan principalmente actividades de faena, solo una minoría cuenta con (…) 

 

Configuración socio-territorial de los principales actores intervinientes en los establecimientos de engorde a corral Existen algunos criterios que determinan un patrón de localización de los establecimientos de engorde a corral. Según estudios de caso realizados en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, los más relevantes son: -Cercanía a centros de consumo (por ejemplo, 300 - 400 Km. de distancia), en los que se produce la mayor demanda de carne para el consumo interno, o donde yace la infraestructura necesaria para el circuito cárnico. -Cercanía a las zonas de cría, para facilitar la compra de animales. -Accesos adecuados, para garantizar la entrada y salida de tropas de animales y de los insumos necesarios. -Zonas grises desde el punto de vista jurisdiccional y de distancias al ejido urbano. Según las condiciones se encuentran dentro o fuera del ejido urbano, como respuesta a la exigencia de la población afectada. Desde el punto de vista del encadenamiento de la actividad, se vislumbra una tipología de productores donde: -En el escalón inferior se encuentran aquellos productores que únicamente tienen establecimientos de engorde a corral (aunque la información disponible no permite relacionarlos con otras actividades, ya sea agrícolas u otras de tipo productivas o económicas); -Aquellas empresas del complejo cárnico locales, que integraron verticalmente hacia abajo; (…).  

 

IV.  IMPACTOS AMBIENTALES Y SANITARIOS 

Insostenibilidad ambiental del engorde a corral Los establecimientos de engorde a corral producen contaminación difusa y, sobre todo, una fuerte contaminación puntual, por nutrientes y concentración de excrementos, que afectan suelo, agua y aire. Suelo Un bovino de 400 Kg. elimina por día 20 a 24 Kg. de materia fecal fresca o 3 Kg. seca. Estos residuos contribuyen a la contaminación con materia orgánica, sedimentos, gérmenes patógenos, elementos traza y antibióticos y demás residuos químicos. Una vez depositadas en el suelo, estas sustancias sufren diferentes procesos que dependen del tipo de suelo, régimen hídrico y tratamiento previo del estiércol y efluentes. El primer problema que se nota es la salinización del perfil, por el incremento de la materia orgánica. Se puede decir que el 90% de la contaminación producida por dichas actividades es retenida por las partículas del suelo, lo cual lo convierte en un reservorio importante de la contaminación ambiental. Agua El deficiente manejo de efluentes en las producciones intensivas implica un riesgo de contaminación del agua subterránea. La movilidad de los elementos contaminantes, principalmente de los nitratos, depende del régimen hídrico, pendientes, presencia de fuentes superficiales de agua, profundidad de la napa freática, textura del suelo y su permeabilidad, que determinará el escurrimiento superficial o filtración de los contaminantes. Las lagunas de efluentes de los sistemas de ganadería intensiva contienen, además de toda la carga orgánica, minerales, compuestos químicos, bacterias, virus y huevos de parásitos, residuos de drogas de uso veterinario y hormonas. La presencia de antibióticos en estas lagunas causa una gran preocupación por los efectos adversos que generan sobre el ecosistema y por la posibilidad de que afecten la salud humana y animal, debido a que este tipo de sustancias colaboran en originar resistencia a los antibióticos utilizados. El destino final de los efluentes generados por el engorde a corral suelen ser las fuentes de agua superficial más o menos cercanas a los establecimientos. Así, provocan un impacto ambiental negativo no sólo a nivel local, sino también a nivel de cuenca hídrica. Aire La principal fuente de contaminación difusa son los gases con efecto invernadero, responsables del cambio climático y calentamiento global. Es el ganado el que genera el 9% del dióxido de carbono (CO), 40% del metano (CH4) y 65% del óxido nitroso (N2O). De las distintas especies animales destinadas a la producción de alimentos, los bovinos aportan el 94% del metano del sector ganadero nacional. Se suele decir que el ganado engordado a corral emite menos gases de efecto invernadero que el criado a campo debido a la alimentación diferente. Pero el sistema de engorde a corral puede incrementar la producción de metano y de óxido nitroso a partir de heces y de residuos de alimentos que se descomponen naturalmente, así como de amoníaco, ácido sulfhídrico y otros compuestos que causan olores desagradables y que pueden llegar a irritar las vías respiratorias. El balance de gases de efecto invernadero debe hacerse no sólo sobre el animal, sino sobre el sistema completo con sus particularidades, teniendo en cuenta el aumento de la reserva de carbono en suelos de praderas y el menor uso de energía fósil de los sistemas pastoriles. En este sentido, es fácil concluir que si se contemplaran todas las emisiones del sistema, las generadas por el engorde a corral serían mucho más elevadas, seguramente, que las producidas en sistemas pastoriles. 

 

Insostenibilidad social y económica El engorde a corral no resulta sustentable desde el punto de vista social, tanto en el ámbito local como en el nacional. Son muchos los conflictos sociales que estallaron por la contaminación ambiental que provocan; conflictos difíciles de resolver por la ausencia o escasa normativa y la connivencia entre empresarios y funcionarios. La presencia de establecimientos de engorde a corral incide directamente en la posibilidad de desarrollo sustentable de producciones vecinas, no sólo por la presencia permanente de olores nauseabundos, sino también por la contaminación difusa del suelo y agua. Esta situación provoca situaciones directas de expulsiones de los pequeños productores. Desde el punto de vista económico, las desventajas de un sistema de engorde a corral comercial –comparado con la terminación en mano de productores de pequeña escala y dentro del mismo campo– se reflejan en doble gasto de flete y comercialización por compra de terneros y flete de maíz, y en que disminuye la conversión alimenticia por estrés debido a traslado, acostumbramiento y manejo. Respecto de la generación de empleo, un gran establecimiento de engorde a corral de 50.000 animales por año (en tres ciclos) emplea de 12 a 15 personas. Cien productores con un promedio de 500 animales generarían como mínimo 200 puestos de trabajo. Sobre una proyección de 8 millones de cabezas, la expectativa de creación de puestos es de 32.000 en forma directa. Si se considera el sistema campesino indígena, del pequeño productor, pueden generarse 35 puestos de trabajo cada 100 hectáreas; lo cual aumenta aún más la creación de trabajo genuino. En la actualidad el Estado deja de percibir anualmente por IVA (Impuesto al Valor Agregado) descontado por la compra de terneros de los engorde a corral comerciales, $630 millones. Por cobro de aportes fiscales de los productores en concepto de empleo generado, $200 millones. Por otro lado, la pérdida total del Estado por pagar compensaciones al engorde a corral comercial, en lugar de a los productores ganaderos genuinos, es de $1.617 millones. También debería considerarse la pérdida económica que generan la permanente dependencia energética, la contaminación de aguas superficiales y profundas, aire y suelo, la proliferación de vectores (roedores, moscas), el conflicto con los pueblos y la contaminación visual con desvalorización del paisaje. 

 

Aspectos Sanitarios En el año 2001, SENASA dictó la Resolución 70/2001, con el objeto de atender a los aspectos sanitarios ligados al modelo del engorde a corral. En ella se expresa: “Que este tipo de producción, por la alta concentración ganadera y continuo recambio poblacional, implica un mayor riesgo higiénico y sanitario, facilitando la aparición de patologías diversas”. Se desprende claramente el mayor riesgo que implica esta actividad si se la compara con la producción pastoril, en relación con los aspectos higiénicos y sanitarios tanto de los animales, como para la salud pública. 

 

Calidad nutricional de la carne bovina según sistema productivo En Argentina las carnes bovinas no están diferenciadas por lo que el consumidor desconoce qué tipo de carne está comprando. Un informe de INTA, sostiene que las carnes producidas en sistemas pastoriles, respecto de su composición nutricional, son más magras, tienen menos colesterol, una relación casi óptima de los ácidos grasos omega 6 y omega 3 y un mayor aporte de antioxidantes y anticancerígenos naturales, si se las compara con los sistemas intensivos de producción. Es importante destacar que el sistema pastoril es una garantía contra la encefalopatía espongiforme bovina (BSE) o enfermedad de la vaca loca. Las carnes bovinas producidas en sistemas intensivos de engorde a corral son carnes con altos niveles de grasa intramuscular y saturada, difíciles de integrar en una dieta saludable en países como Argentina, en el que el consumo de carne bovina es alto. La grasa intramuscular no es posible de eliminar, ya que penetra en el músculo, a diferencia de la grasa de cobertura presente en las carnes a pasto. 

 

Bienestar animal Se considera que un rodeo bovino alcanza alto estado de bienestar animal cuando tanto la fisiología como las demandas energéticas están cubiertas, tiene un alto grado de salud y un régimen de libertad tal que le permite desplegar su conducta genética sin interferencias con las medidas de manejo. Por ello, en general, se acuerda que la ausencia de bienestar animal afecta la producción y está íntimamente relacionada con la calidad de la carne producida. En los engordes a corral los animales están casi sin poder moverse, echados en el barro y sobre sus propios excrementos, sin sombra en verano, con una alta carga de antibióticos y vacunas, y con una alimentación muy alejada de la natural. Informes del INTA coinciden en sostener que la producción a pasto que caracterizaba a Argentina tenía ventajas obvias y notorias en materia de bienestar animal. En particular, la ganadería a pasto y a campo abierto permite al vacuno vivir una vida más acorde con su naturaleza y manifestar su comportamiento normal. 

 

Enfermedades más comunes de animales en engorde a corral El engorde a corral ofrece muchos factores desequilibrantes para el animal y obliga, por otro lado, a utilizar una cantidad importante de medicamentos en forma preventiva. Los mayores trastornos sanitarios que se originan son enfermedades respiratorias, del tracto digestivo, de los ojos y del sistema nervioso, parasitarias y trastornos físicos (fracturas y lesiones por golpes durante el manejo en manga y corrales). La mayoría de estas enfermedades y trastornos se originan a partir del estrés que sufren los animales, y en el caso de enfermedades, aún recibiendo las vacunas que las previenen. Hay enfermedades que pueden difundirse específicamente dentro de este sistema de producción, y transmitirse a las personas, como la leptospirosis, el hantavirus y la cepa de Escherichia coli que produce Síndrome Urémico Hemolítico (SUH). En el año 2008, hubo un brote de leptospirosis dentro de un engorde a corral ubicado en González Moreno, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires. Sobre un total de 1.542 terneros, 53 murieron en el término de 30 días. Las condiciones óptimas para el desarrollo de esta enfermedad se dan a causa de proliferación de roedores y moscas generadas a partir de los serios problemas de encharcamiento y barro, el almacenamiento de los alimentos y la acumulación de estiércol. El SUH está relacionado directamente con la falta de higiene en los sistemas productivos y en la manipulación de los alimentos. La Argentina constituye el país con mayor índice de personas afectadas por el SUH, que es la primera causa de insuficiencia renal aguda en niños y la segunda de insuficiencia renal crónica. 

 

Insumos y alimentos concentrados, prácticas frecuentes que afectan a la calidad de los alimentos Las drogas utilizadas para acelerar el engorde de los animales, denominados aditivos (se agregan a la ración o al agua de bebida) son una preocupación en el campo de la salud pública, ya que dejan residuos en la carne que pueden producir alergias, resistencia a antibióticos, mutaciones y anomalías fetales durante la gestación y cáncer.28 Se utilizan con el objeto de mejorar la eficiencia de conversión, acelerar el engorde y prevenir el desarrollo de algunas enfermedades pero muchas veces provocan intoxicaciones y muerte de animales o bien dejan residuos en su carne. Es evidente que existe un riesgo importante de presencia de residuos de medicamentos y otras sustancias que pueden quedar en la carne de animales de engorde a corral. Teniendo en cuenta que han aparecido sustancias prohibidas en carnes de exportación, vale preguntarse ¿Qué estará pasando con la carne para consumo interno abastecida mayoritariamente y sobre todo en las grandes ciudades, por establecimientos de engorde a corral? Finalmente, también es importante destacar los efectos sobre la salud de la población que pueden ocasionar los modelos intensivos de producción pecuaria y en particular el de engorde a corral, no sólo por la calidad del alimento que producen, sino también por la contaminación y el deterioro que provocan en el ambiente. 

 

V. CONFLICTOS SOCIOAMBIENTALES EN TORNO A LOS ENGORDES A CORRAL

(Y EL AVANCE DE LA GANADERÍA EXTENSIVA EMPRESARIAL SOBRE TERRITORIOS INDÍGENAS Y CAMPESINOS) 

La aparición de los establecimientos de engorde a corral en la última década dio lugar al surgimiento de un nuevo problema ambiental y a conflictos con las poblaciones circundantes. Es así que la protesta ciudadana y la lucha para erradicar estos emprendimientos e imposibilitar la instalación de otros nuevos hicieron visible ante la sociedad esta problemática, y obligaron a las autoridades provinciales y locales a reaccionar y establecer normativas específicas. Para ilustrar este fenómeno, se analizaron cuatro estudios de caso: uno en la provincia de Buenos Aires, otro en la provincia de Santa Fe y dos en la provincia de Córdoba. En cada uno de estos casos el conflicto se encuentra en distinto grado de evolución, y en todos ellos ha cobrado estado público. A continuación presentamos algunos de los resultados analizados de manera de ofrecer una visión global de la problemática y de los diferentes matices que presenta según la región, la población y el desarrollo de las luchas. En cada uno de los cuatro casos estudiados, el fenómeno de los engordes a corral acompaña el proceso de expansión de la agricultura industrial con predominio casi absoluto del cultivo de soja. Por otro lado, la ubicación de los establecimientos en cada área resulta estratégica por su cercanía a las principales rutas y centros de consumo del país. En los cuatro casos, las empresas cometen toda una serie de irregularidades jurídicas, en cuanto a normas técnicas y ambientales de funcionamiento; las prácticas de manejo de los emprendimientos ocasionan, por ende, perjuicios a las condiciones de vida de los pobladores locales, tanto rurales (vecinos a los predios) como urbanos.

 

VII. EN SÍNTESIS 

El salto tecnológico que significó la introducción de soja transgénica impulsó un reordenamiento territorial y una expansión de la frontera agrícola sin precedentes, con tasas de deforestación mayores al promedio mundial, y disminuyendo notoriamente la diversidad productiva que tenía el país hasta antes de la década del 70. Al desarrollo del modelo sojero se asocian la emergencia del engorde a corral, la agriculturización, especialmente de la zona pampeana, el desarrollo de un tipo de tecnología y el flujo de los capitales financieros al sector sojero. La suba de retenciones de noviembre de 2005 del 5% al 15% afectó al novillo pesado de exportación y desalentó en cierta medida el engorde y la terminación de los novillos de este tipo. Este aumento no pareció incidir sobre los precios domésticos con la misma eficacia que en los productos de algunos rubros de la agricultura. La suba del peso de faena del ganado de 260 kilos en noviembre de 2005 a 280 kilos en marzo de 2006 y a 300 kilos en mayo de 2010 fue un punto reclamado por distintos sectores durante mucho tiempo. A este respecto, en el negocio de la carne están todos de acuerdo, en líneas generales, salvo los que se dedican específicamente a los animales livianos. La primera consecuencia de esta medida fue la falta, pues hubo animales que no fueron al mercado. Algunas PyME ganaderas en muy mala situación económica fueron forzadas a vender un ganado –que antes enviaban a faena– que no se hallan en condiciones de terminar por falta de recursos o de extensión de sus campos. El cierre de las exportaciones en marzo de 2006 afectó a los ingresos por exportación, o bien, incidió en la pérdida de mercados y en la presión de otros países para quedarse con la cuota Hilton que no utilizaba la Argentina, aunque lo que faltaba cubrir ese año se hizo liberando contenedores refrigerados que estaban demorados en el puerto. El impacto de la medida se hizo notar en los trabajadores, motor fundamental del complejo cárnico: los obreros de los frigoríficos recibieron inmediatamente telegramas de despido, suspensiones o vacaciones anticipadas, maniobras en buena medida subsidiadas por el Estado. La fijación de precios máximos por el Gobierno es una medida de cumplimiento relativo. Hay precios de referencia sobre cortes “populares”, pero otros quedan libres, especialmente los más caros. Por esta razón los sectores medios, que son quienes en general los consumen, no han sido beneficiados por esta medida. De la distribución de compensaciones a actividades productivas otorgadas por el Gobierno, las que corresponden a establecimientos de engorde bovino a corral se ubican en el segundo lugar en orden de importancia (cerca del 22% del total otorgado), luego de los molinos de trigo (27%). Las empresas más grandes fueron las más beneficiadas. En vistas de la mejora en el precio de la hacienda y con el establecimiento de una relación entre el precio del grano y el de la carne favorable para los agentes encargados de realizar el engorde, a partir de abril de 2010 se suspendieron las compensaciones a los engordes a corral. Habrá que ver a partir de ahora, una vez retirados los subsidios, cómo evolucionan los datos referentes a la cantidad de establecimientos y cabezas. Sin embargo, ya para marzo de 2010 se produjo una caída importante tanto de la cantidad de establecimientos como de bovinos en engordes a corral. Todas las estrategias de políticas públicas implementadas han sido de carácter coyuntural y benefician principalmente a los grandes actores. No existen políticas públicas que afiancen a los pequeños y medianos productores en la actividad ganadera ambiental, social y económicamente sostenible. 

 

VIII. HACIA UN MODELO DE PRODUCCIÓN GANADERA PARA LA SOBERANÍA ALIMENTARIA 

Construyendo el derecho a la soberanía alimentaria La «soberanía alimentaria» es el derecho de los pueblos a producir y consumir alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, obtenidos en forma sostenible y ecológica, así como el derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. No niega el comercio, sino que promueve que aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos deben ser el centro de los sistemas y las políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y las empresas que nos obligan a comprar los alimentos que ellos controlan. La agudización de la crisis climática, el alza en el precio de los alimentos y el aumento del hambre confirman la importancia de la lucha por este derecho. Es necesario superar la agricultura controlada por las corporaciones y aumentar el apoyo para la producción sostenible de alimentos de base campesina. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías y mercados locales y nacionales y otorga el poder a los campesinos, pescadores artesanales y pastores tradicionales. Además, coloca a la producción de alimentos, su distribución y consumo sobre la base de la sostenibilidad ambiental, social y económica. Garantiza los derechos de acceso y gestión de tierras, territorios, aguas, semillas, animales, biodiversidad, en manos de aquellos que producen alimentos y establece relaciones sociales de igualdad entre hombres y mujeres, pueblos y razas. Esta soberanía aporta la esperanza y el poder para conservar, recuperar y desarrollar conocimiento y capacidad para producir alimentos basados en la cooperación, la integración y el diálogo con la naturaleza. Rescata el papel fundamental de la mujer en la producción de alimentos y en su rol de guardiana de las semillas. 

 

El Modelo Campesino Indígena de producción de alimentos sanos Las comunidades campesinas indígenas han desarrollado su cultura en armonía con el ambiente, generando sistemas de producción sustentables y sostenibles. La economía familiar está basada principalmente en la ganadería mayor (bovinos), menor (caprinos, ovinos), camélidos, cerdos y aves de corral, huertas y chacras familiares y comunitarias de maíz, sorgo, cucurbitáceas, plantas frutales, ajo, cebolla, tomate, papa andina y aprovechamiento de los bienes forestales, frutos y miel del monte. Esa armonía con la tierra y en ella misma, desarrollada generación tras generación, con una práctica comunitaria entre las familias campesinas indígenas respecto del manejo de todo el territorio y sus bienes, ha permitido el cuidado, uso sostenible y preservación de una biodiversidad única: la de los bosques nativos. El modelo de producción campesino indígena consume mucha menos energía y la liberación de gases de efecto invernadero (GEI) es notablemente menor que en los métodos de la agricultura y ganadería industrial. Además, los métodos agroecológicos también tienen el potencial de tomar de la atmósfera parte del dióxido de carbono que está actualmente. Se puede lograr una reducción de las emisiones de GEI a través de la producción agroecológica a pequeña escala, al rechazar las suposiciones que sustentan el sistema de la agricultura industrial. Para ejemplificar en este Informe, se abordará la experiencia del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI - Vía Campesina Argentina), con relación al componente de ganado bovino, dentro del diverso, complejo y completo sistema agroecológico de producción de alimentos. Los animales destinados a la producción bovina son criollos o cruzas (cruzas Brangus, Bradford).

 

El sistema productivo animal mixto, de manejo de distintas especies animales en el mismo territorio, lo hace más eficiente y sostenible respecto de otros con una sola especie animal. Se destaca la rusticidad, adaptación al ambiente, capacidad de conversión de alimentos con altos niveles de fibra y resistencia a enfermedades. Según la productividad forrajera de cada eco-región y la carga animal mixta, la carga bovina es de 1 cabeza cada 3 a 11 hectáreas (un concepto opuesto al del feedlot, que busca condensar la mayor cantidad de animales en el menor espacio posible). Los animales se alimentan de una diversidad de forrajes herbáceos de pastizales naturales, arbustos, hojas caducas y frutos. Debido al tipo de eco-región y a la estacionalidad marcada de lluvias, se establece también una marcada diferencia de productividad del bosque como recurso forrajero para el ganado. Durante la primavera y el verano se presenta una importante producción y generación de excedentes forrajeros, respecto de los períodos de otoño e invierno, que expresa un muy marcado déficit. Incluso llega a producir la muerte de animales, sobre todo cuando se demoran las precipitaciones hacia fines de primavera. Debido a las pérdidas que se producen durante el bache forrajero de invierno, las comunidades y centrales organizadas han ido poniendo en práctica diversas técnicas y desarrollando tecnologías con el manejo de algún cerramiento, parcela de alfalfa o de gatton panic (gramínea megatérmica), entre otros. Asimismo, el maíz en grano, logrado a partir de diversas variedades criollas y producido de manera agroecológica, se almacena en trojas o galpones de acopio para la época invernal. También hay experiencias de compras comunitarias de insumos como productos veterinarios, maíz para grano, fardos de alfalfa u otras especies, para conseguir un precio mucho más bajo por compra en cantidad. El servicio es natural, con toros, con o sin estacionalidad del servicio. En comunidades con limitaciones productivas y de manejo, el porcentaje de destete en bovinos es de 32 a 39%, mientras que en comunidades con mejoras, el índice productivo asciende de 50 a 65%. 

 

La sanidad animal es manejada por las comunidades: trabajan sobre un plan preventivo contra las enfermedades más habituales con medicamentos de preparación casera ya que se recupera y revaloriza el conocimiento de la medicina popular. El uso de los medicamentos de fabricación industrial es totalmente racional y se aplican cuando es absolutamente necesario; no hay abusos ni excesos, y se cumplen los tiempos de restricción (tiempo durante el cual no debe destinarse leche ni carne para el consumo humano). Este plan preventivo se lleva adelante por medio de un botiquín comunitario y de prácticos ganaderos, quienes –dentro de la comunidad– tienen la función de llevar a cabo la planificación sanitaria, luego de diversas y sistemáticas actividades de formación. Además, en algunas Centrales Campesinas de distintas provincias, los prácticos ganaderos son también los vacunadores oficiales de los planes de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis, lo cual superó los inconvenientes que se tenían con esta práctica y redujo los costos si se tiene en cuenta que es obligatoria y necesaria para la venta de los animales. El acceso al agua potable para humanos y animales es también una limitante. En las regiones áridas o semiáridas, la lucha por el derecho al agua se logra a través de la participación directa de las comunidades para establecer prioridades. Así se construyen represas (tajamares) comunitarias, con perforación, molino, tanque de depósito, sistemas de conducción y bebederos. En otras provincias, la normativa vigente del agua –excluyente de por sí– hace que las organizaciones establezcan otros mecanismos para que la autoridad provincial acepte y ponga en práctica políticas de acceso e inclusión. En muchas de ellas ocurre que el agua subterránea no tiene una calidad adecuada, porque presenta alta concentración de arsénico (contaminación natural), excesiva salinidad en cloruros, sulfatos y dureza. En estos casos, se implementan tecnologías propias y apropiadas de captación de agua de lluvia (MoCaSE-VC y otros, 2009). La comercialización de los productos primarios y con valor agregado (valor alimenticio, cultural, social) se realiza en el ámbito local y provincial, de manera colectiva y a través de los centros de elaboración que cada provincia posee. Asimismo, las redes de comercio justo, distribuidas en todo el país, favorecen el conocimiento y comercialización de los alimentos por la soberanía alimentaria. En este marco, existen muchas dificultades para poder producir y comercializar en condiciones de igualdad con los grandes productores agropecuarios, a las que hay que añadir el marco regulatorio que discrimina a la producción campesina e imposibilita su formalización (problemas de registros de bienes, tenencia de tierras, dificultad para las habilitaciones bromatológicas). Además, se suman la falta de difusión de las ventajas de los productos y una marcada carencia de canales y redes de comercialización apropiadas para las realidades campesinas. Todos los aspectos de la producción que fueron abordados se fueron mejorando a través de la capacidad organizativa de las comunidades de base y centrales en cada una de las provincias. En este proceso, la formación permanente en producción agroecológica, el diagnóstico participativo, desarrollo, ejecución y coordinación de los proyectos por parte de las comunidades, las escuelas de agroecología y las experiencias de pasantías dentro y fuera del país, son la práctica de la organización que permite el posicionamiento de las familias como sujetos transformadores de su propia realidad. Durante todos estos años, el MNCI ha presentado propuestas a nivel local, provincial y nacional. En este sentido, sigue siendo un desafío la construcción de políticas públicas para fortalecer la producción de alimentos desde la soberanía alimentaria y la reforma agraria integral. 

 

La experiencia de las Carnicerías Comunitarias Las carnicerías se desarrollan en localidades del interior de Santiago del Estero, aquellas que son de referencia para las Centrales Campesinas y sus Comunidades de Base. En cada una de ellas, la población oscila entre los 8.000 y los 14.000 habitantes. Se encuentran en funcionamiento dos carnicerías, con sus habilitaciones e inscripciones pertinentes en el ámbito municipal. Son: la Carnicería de Central Campesina de Pequeños Productores Ashpa Sumaj, en Quimilí, a 2 km del centro y funciona desde 2008; y la Carnicería de Comisión Central Campesina de Pinto, ubicada en la localidad del mismo nombre, a 1 Km. del centro, que funciona desde 2009. Las Carnicerías del Movimiento cuentan con un salón de venta equipado con heladera carnicera, heladera mostrador, sierra vertical, balanza reloj y digital, pisos y paredes lavables, utensilios y equipamiento para el trabajo; también para la elaboración de chacinados; una cámara frigorífica con capacidad para 30 medias reses; un grupo electrógeno; una sala para productos de limpieza y baño. Respecto de la provisión de carne, las otras carnicerías de las localidades compran a los grandes ganaderos de la zona y también de otras provincias (como Santa Fe). Mientras que las Carnicerías del Movimiento compran los animales de manera directa a las familias, en las comunidades. Se establece un recorrido, selección de animales, acuerdos de precios y días de retiro. Todos los productos cárnicos provienen de animales alimentados a base pastoril, que fueron manejados con prácticas de bajo estrés durante la cría, engorde, transporte y faena y no contienen residuos de drogas veterinarias. La faena se realiza en los mataderos municipales, con el pago de las tasas correspondientes. De esta manera, se evidencia que la cadena de intermediación es casi inexistente, lo cual se refleja en los precios de venta al público. Los precios de compra de los animales en las comunidades se establecen según el tipo de animal; por ejemplo, un novillo tiene un valor de $4,7 a $5,0 por Kg. de peso vivo, y para la vaca el valor es de $3,6 por Kg. de peso vivo (precio de referencia a junio 2010, en la provincia). Las Carnicerías comercializan carnes de diferentes especies (bovina, caprina, porcina, ovina, aviar), achuras, chacinados, arrollados, embutidos y grasas, quesos de cabra, huevos y productos elaborados en las fábricas del Movimiento (mermeladas, arrope, dulce de leche, escabeche de cabrito, etc.), pan, frutas, verduras y productos de almacén. Durante 2009, las Carnicerías se afianzaron en su etapa inicial y comercializaron 1.575 Kg. de carne por mes (aproximadamente 5 bovinos). Desde los primeros días de enero de 2010, con el gran aumento del precio de la carne a nivel nacional y local, las Carnicerías del Movimiento experimentaron un aumento exponencial de la venta de carne porque se mantuvieron los precios al público. En la actualidad se venden 6.750 Kg. de carne por mes, que representan unos 15 bovinos aproximadamente.

 

IX. CONCLUSIONES 

La transformación de la agricultura provoca su desplazamiento hacia otras regiones, especialmente en la región pampeana, donde el complejo sojero avanza sobre la superficie ocupada por la actividad ganadera.. Estas condiciones promueven el surgimiento del engorde a corral de tipo empresarial. La menor presencia de campos destinados a pasturas se debe, principalmente, a las evaluaciones que hacen los productores acerca de la rentabilidad entre la agricultura y la ganadería: da mucho más dinero sembrar soja que criar vacas. En este contexto, el engorde a corral fue una herramienta que permitió aumentar la oferta y, como consecuencia, controlar los precios en el mercado interno. Sin embargo, estas estrategias son de carácter coyuntural y benefician principalmente a los grandes actores. Al igual que con la soja, se destaca la incipiente introducción del capital financiero en la producción ganadera, la gran concentración de la actividad y la vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores para quienes no existen políticas públicas. Si bien el Estado actúa como soporte de la actividad a través del pago de compensaciones y de los planes ganaderos, su actividad reguladora sobre aspectos ambientales, criterios de localización, bienestar animal, entre otros, es casi nula o sólo se evidencia a nivel municipal o provincial. Y en algunos lugares donde existe normativa específica, no existe el suficiente control ni se evalúa su cumplimiento. Las comunidades circundantes a los engordes a corral han deteriorado enormemente su calidad de vida, en algunos casos hasta privadas de disfrutar del aire libre por los olores desagradables, roedores y moscas. Las regulaciones existentes sólo a nivel local se deben a la movilización y reclamo de las poblaciones afectadas, que han conseguido impedir nuevos asentamientos. El modelo de engorde a corral modifica los ritmos biológicos naturales de los animales, y provoca cambios en la calidad nutritiva y en la composición (especialmente en tipo y proporción de ácidos grasos) de la carne. Residuos de diversas sustancias químicas pueden quedar en la carne. Los consumidores no tienen opción de elegir, ya que no se diferencia en los comercios la carne que es producida a pasto de la producida en confinamiento. Las producciones campesinas indígenas, como las de pequeños productores, contribuyen a la soberanía alimentaria, garantizan diversidad productiva de alimentos sanos y de calidad, generan puestos de trabajo, abastecimiento de mercados locales, desarrollo de la identidad cultural y protección y uso sustentable de los bienes naturales. Este modelo de producción de alimentos está fuera de la lógica empresarial, no es visible en las estadísticas ni en los balances macroeconómicos y, en general, no es tenido en cuenta por las políticas públicas (desde el acceso al crédito, la capacitación y la investigación, entre otras medidas). La industrialización de la agricultura y la ganadería atenta contra esta producción y es un proceso que se manifiesta a nivel global.

 X. RECOMENDACIONES 

Construcción de soberanía alimentaria: Acciones para detener las causas subyacentes del modelo de engorde a corral y ganadería empresarial 

Resistiendo los engordes a corral Acciones para frenar la nueva instalación de engordes a corral -Difusión de los problemas que acarrean en términos de contaminación de agua, suelo y aire, deterioro de condiciones de vida de las poblaciones vecinas y calentamiento global. -Organización ciudadana que involucren a las del ámbito rural y urbano, para exigir cumplimiento de derechos a un ambiente sano, buscando alianzas con funcionarios locales y provinciales. -Involucramiento de organizaciones de defensa del consumidor, y de derecho a la salud, que promuevan el acceso a la información respecto de la diferencia de calidad de la carne proveniente de sistema pastoril o de engorde a corral y que exijan la identificación de origen de la carne que se vende al público. -Generación de normativa nacional específica para engorde a corral y otras actividades animales intensivas. -Cumplimiento de normativas existentes en cuanto a su localización, implementación de buenas prácticas de manejo ambiental y remediación de la contaminación ocasionada. Acciones para cerrar los existentes -Contactarse con vecinos y poblaciones cercanas que estén siendo afectados. -Documentar y tomar registros fotográficos de situaciones de impactos y deterioro de bienes públicos. -Verificar si están contraviniendo legislación existente y, de ser así, exigir su cierre 

http://www.biodiversidadla.org/ 10-08-2010

En consecuencia, constituir territorios emancipados es construir el poder de la diversidad popular de ejercer derechos y de transformar la economía para ponerla al servicio de garantizar la armonía entre todos los de abajo y de las comunidades con sus ecorregiones. Implica administrar en función de atender al bienestar básico de una creciente mayoría y de ahí que parta de desarrollar la soberanía alimentaria.