Interbarrial

Agosto 2009
Diciembre 2008
Marzo 2009
Abril 2009
Mayo 2009
Junio 2009
Julio 09

Propuesta de Interbarrial


 


(Hacer clic en el cuadro para ampliar)

 

Desde la unidad de la diversidad popular, desarrollar la «reforma agraria integral» como proyecto de democracia política, cultural, económica, social e infraestructural.

 

Otro país-mundo

requiere

«La reforma agraria integral»

 

Porque es la plataforma común para construir democracia. Sintetiza las reivindicaciones vitales de quienes se asumen sujetos de derechos y autonomía. De modo que los involucra en desarrollar la autogestión y el autogobierno del territorio local, provincial, nacional, continental hacia otro orden mundial.

 

Desafía a la diversidad popular a constituir la unidad de voluntad transformadora por elaboración del programa o los lineamientos centrales para crear el presente-futuro en común y erradicar la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial.

Aclaremos:

 

A. ¿ A qué reforma agraria integral nos referimos?

Consideremos los siguientes posicionamientos:

 

1. Integración al Estado para ordenamiento territorial y agricultura con agricultores

Raúl Dellatorre (Página/12)  entrevista a Miriam Bruno, coordinadora nacional del Foro Nacional de Agricultura Familiar (Fonaf):
A lo largo de todo el conflicto del Gobierno con el campo, el Foro no logró protagonismo pero ni siquiera visibilidad como sector. Incluso hay bastante confusión sobre cuál es su actual rol.

–Esta semana, el miércoles 12 y el jueves 13, vamos tener un encuentro de la Mesa Nacional, con delegados de todas las regiones del país. Son 44 en total. Ahí vamos a analizar dónde estamos parados. El principal objetivo, hoy por hoy, es fortalecer el trabajo en las provincias. Tenemos la posibilidad de fortalecer un espacio tripartito: Productores más gobierno provincial más Subsecretaría de Desarrollo Rural. No se podrá lograr en todas las provincias, pero es un espacio de institucionalidad importante para consolidar lo mucho hecho hasta ahora por el Foro.

¿No se sienten representados, aunque más no fuera desde una posición crítica, por la Mesa de Enlace, que mediáticamente quedo instalada como la representante de todo el campo?

–No, definitivamente. El debate por la 125 (la resolución de las retenciones móviles) fue un límite. La Mesa no representa a ningún productor que esté de este lado, que trabaje como agricultor familiar. Hay todo un sector de agricultores a lo largo del país que se siente afuera de lo que representa la Mesa. Incluso sectores que están afuera del Fonaf.

Por qué dice que el debate por la 125 fue un límite?

–Por todo lo que quedó expresado en el conflicto. El productor familiar necesita un Estado presente, no puede apoyar las propuestas de retención cero a los grandes exportadores. ¿Te imaginás que ellos sean los encargados de distribuir para que no haya pobreza?

¿Y cuáles son las propuestas del Fonaf que los diferencian?

–Trabajamos sobre dos conceptos básicos. Uno es la soberanía alimentaria como objetivo. Otro es la agricultura con agricultores. La agricultura familiar es el único sector que puede garantizar ambos objetivos. Porque respetamos la tierra. Trabajamos para el autoconsumo y el mercado local, fundamentalmente, a diferencia del sector sojero y la agroindustria vinculada que apuntan todo a la exportación. A la pregunta de qué comemos y qué queremos comer, la única que le puede garantizar una respuesta es la agricultura familiar, a partir de políticas específicas para la producción del sector.

Y si hablamos como sector y como clase, la agricultura familiar tiene que haberse visto enfrentada al avance de la soja sobre los cultivos tradicionales. ¿Qué experiencias recogieron?

–El desarraigo ha sido uno de los grandes problemas que nos dejó la sojización. Mucha gente fue expulsada de sus campos, en los que trabajaba desde hace años, por connivencia muchas veces de terratenientes y autoridades. Otros, en forma menos violenta, fueron desplazados porque los tentaron con la posibilidad de arrendarle el campo a un pool de siembra. Muchos no tuvieron alternativa, ante la falta de herramientas para trabajar el campo les fue más sencillo alquilarlo. Por eso es que la búsqueda nuestra es una «reforma agraria», que transforme el régimen actual de propiedad y concentración de la tierra. Pero primero hay que plantear un reordenamiento territorial. Ver dónde estamos parados, cuál es la situación. Es un planteo que viene formulándose en el marco de la Subsecretaría de Desarrollo Rural. Lo que se persigue, en lo inmediato, es parar la tala de árboles y detener la desocupación, la expulsión de los agricultores familiares.

–En materia de comercialización, ¿están trabajando en algún esquema que los independice de los circuitos controlados por las grandes empresas?

–La idea es empezar a generar cuencas de productores familiares, espacios propios de comercialización. Buscar una forma de relación diferente entre productores y consumidores, valorar la relación entre las personas más que sobre el producto. Generar una relación social distinta.

¿Qué acciones políticas están desarrollando en este momento?

–Todas las acciones necesarias para ser convocados al Consejo Económico y Social. Hemos obtenido logros importantes en los espacios compartidos con el Gobierno, lo cual nos da un aval para pedir participación. A la vez, hemos generado nuestros propios espacios, tenemos una Mesa Nacional con propuestas específicas para el sector. Construimos un nuevo modelo productivo. Tenemos bastante para decir al respecto y en relación al modelo de concentración dominante. Queremos hacer conocer nuestros planteos y seguir trabajando junto a la subsecretaría, es una institucionalización que el sector de agricultura familiar necesita. Queremos ser parte de la construcción de políticas públicas, sabiendo desde dónde y para qué discutimos esas políticas. Creemos en los productores urbanos y rurales trabajando juntos a favor de la soberanía alimentaria, en la responsabilidad del precio justo que le permita al productor vivir de su trabajo y al consumidor acceder a lo necesario para su alimentación. No vamos a discutir con otros si somos los productores medianos o chiquitos para buscar representación desde ahí. Somos un modelo diferente de producción. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-129718-2009-08-10.html

 

2. Soberanía alimentaria y centralidad de la  vida y la armonía ecológica

 

Jorge Eduardo Rulli ( Grupo de Reflexión Rural), en "La supuesta democratización de la soja", plantea:

“Digamos una vez más, porque es importante tomar plena conciencia, que las sojas rr, modificadas genéticamente, son parte de un paquete tecnológico compuesto por herbicidas y otros tóxicos, y ciertas tecnologías agrícolas como la siembra directa, tecnologías que a partir de los años noventa instalaron en la Argentina un modelo productivo de gran escala y enorme dependencia de insumos. Las consecuencias sociales y ambientales de esta agricultura industrial con transgénicos fueron realmente devastadoras para nuestro país. Además de la desaparición de muchísimos miles de pequeños y medianos productores, millones de argentinos se vieron obligados a migrar del campo a la ciudad, expulsados de sus pueblos y arrancados de sus modos de vida tradicionales, para instalarse en periferias urbanas de pobreza extrema y pasaron a ser sostenidos con planes asistenciales que se pagaron con las retenciones a la soja y debieron alimentarse en los comedores para indigentes y en los comedores escolares, con la misma soja transgénica que la Argentina producía como forrajes para los cerdos y las gallinas de Europa y China.

Como cultivo para la exportación, la soja ayudó a una minoría de propietarios de campos a salir de las deudas que tenían y les permitió alcanzar niveles de vida jamás imaginados. El nuevo paisaje argentino pasó a ser el de los desiertos verdes de los monocultivos: los pequeños pueblos desaparecieron, y también innumerables oficios y prácticas culturales, como los alambradores, los puesteros y gran parte de los tamberos. Desapareció la familia rural, el arraigo, y languidece en las periferias urbanas la antigua cultura rural. La frontera agropecuaria se expandió, y barriendo el monte y la vida campesina llegó a las selvas de yungas, empujando la caña y los cultivares de limones hacia los piedemontes.

El precio de la tierra hizo impensable la ganadería, al menos tal como la conocíamos. Ahora, el ganado se amontonó en los feedlots o se marginó en las zonas de esteros, en islas o en lugares donde el proceso hegemónico de agricultura no podía imponerse por carecer de tierras aptas. La práctica de una agricultura sin rotaciones, sumado a intensas y reiteradas fumigaciones de tóxicos, liquidaron buena parte del fósforo, los nutrientes y la vida microbiana de los suelos argentinos. Algunos ecosistemas como el del Chaco o el norte santafecino colapsaron, el cáncer se convirtió en epidemia y la Argentina batió record de cosechas y de niños nacidos con malformaciones, debido a que sus madres estuvieron en contacto con los venenos o fueron fumigadas durante el embarazo.

En los marcos de la llamada globalización, el caso argentino es emblemático de la nueva sumisión a las corporaciones, de la instalación de un modelo productivo que por sus extendidos daños colaterales perpetra un verdadero genocidio sobre la propia población.

Se favoreció el modelo de los agronegocios, que partía del concepto de hacer de la agricultura un negocio y no una forma de la existencia en el campo como lo fuera anteriormente con los chacareros.

Los espacios de producción de alimentos y los espacios de comercialización de alimentos frescos desaparecieron, en beneficio de las cadenas agroalimentarias y de la industrialización de todo aquello que constituye la comida de los argentinos. El trabajo precario sostiene actualmente, en gran medida, el reducido mercado de verduras y hortalizas, mientras el modelo agroexportador se reconfigura hacia nuevos parámetros de producción y dependencia global a las grandes corporaciones. Las actuales crisis del campo ocultan bajo el circo mediático de las políticas electorales, la profundización del actual modelo. Estamos a medio camino entre la republiqueta de la soja forrajera, y la republiqueta de los biocombustibles y de la biogenética, estadio en el que primarán definitivamente los grandes “pooles” [o fideicomisos agropecuarios], el complejo aceitero sojero, los grandes “feedloteros” [dedicados a la engorda intensiva de ganado], los frigoríficos, las refinerías de agrocombustibles y los exportadores […] De hecho, hace mucho que todo el país depende de una discusión sobre los derechos de exportación, y sin embargo, jamás se ha escuchado a un exportador hablar del tema y aparentemente están muy conformes con las políticas existentes, de tal manera dicen los expertos, que en la Argentina ganan hasta cincuenta veces lo que ganarían en otros mercados de exportación, sin contar con controles significativos sobre las actividades que realizan.

 

Por otra parte, la insistencia de la izquierda local sobre la propiedad de la tierra y el que se levante la consigna de la «reforma agraria» como solución al problema de la creciente sojización, confunde el pensamiento de la opinión pública y resulta absolutamente funcional al modelo impuesto por las corporaciones. A menos que nos refiramos a la propiedad del dominio de la tierra que ocupan desde antiguo pequeños campesinos de provincias interiores, estaremos sacando el foco de atención de la necesidad de desactivar el modelo para llevarlo, como en una operación distractiva, a los confines del modelo, donde se expande la frontera de agriculturización compulsiva y las situaciones pueden ser sumamente dramáticas, pero nunca decisivas. La insistencia en la consigna de reforma agraria por parte de una cierta izquierda, sin el acompañamiento explícito del concepto de soberanía alimentaria, encubre la aspiración inconfesable de ampliar el actual modelo de monocultivos transgénicos con nuevos contingentes de sectores rurales, en una operatoria que hemos denominado con sarcasmo: la “democratización del modelo sojero”.

Hoy la cuestión pasa clara y determinantemente, por el uso y no por la propiedad de la tierra, ya que ningún gran capitalista, al precio de la tierra en la actualidad, aceptaría mantener semejantes capitales inmóviles, cuando su dinero se le reproduce más fácilmente en los servicios, en la intermediación o en el uso de la tierra ajena a la que empobrece sin mayores consecuencia para el propio patrimonio. El problema surge de consolidar el modelo de la soja canalizando hacia luchas sociales a los desocupados de la agricultura. De esa manera, facilitó la instalación del modelo actual asistencial y clientelar, modelo social complementario e indispensable a los planes corporativos que requieren tan sólo del territorio y de los bienes naturales: biocombustibles, minería por cianurización, bosques implantados y pasta de papel. Las corporaciones no necesitan hoy de las derechas, sino que precisan gobernantes y líderes que se ocupen de lo social y que estén convencidos, tal como conviene a las empresas, que el hambre del mundo puede solucionarse con más y más biotecnología. Las corporaciones necesitan líderes con los que puedan negociar las nuevas reglas del dominio internacional, líderes que administren la fragmentación actual de la sociedad y que acentúen los crecientes astillamientos de las identidades y de los intereses, en las nuevas metrópolis de la pobreza, conglomerados urbanos en proceso de volverse tugurios, siempre al borde de los colapsos ambientales y sumidos en la inseguridad y particularmente en la inseguridad alimentaria.

En las nuevas sociedades globalizadas, la conciencia ciudadana languidece sumida en el consumo de imágenes, mientras la política pareciera haberse transformado en un modo de vida en que unos pocos hacen negocios y otros muchos se aseguran un salario magro de aquí a las elecciones. El resto, parece dispuesto a optar, una vez más entre la Coca y la Pepsi. El grueso de los intelectuales, permanecen agobiados por su propia historia, en un mecanismo de negación de los fracasos que sólo saben leer como derrotas, mecanismo que los conduce a persistir una y otra vez en el mismo o similar error.

 

Los costados progresistas de la izquierda latinoamericana, manifiestamente anacrónicos en épocas de cambios climáticos y de evidente agotamiento de los recursos de vida del planeta, su rechazo a comprender la importancia de la ecología en la lucha de los pueblos, y esa contumaz convicción en la neutralidad de las ciencias y de las tecnologías, heredada de los mitos de los siglos XVIII y XIX, los hace funcionales a los intereses de las corporaciones y al modelo de globalización y post globalización.

 

Mientras tanto, las nuevas plagas globales surgidas de esos siniestros estercoleros y pozos sépticos de la nueva y gigantesca industria de producción de carnes en encierro, siembran el terror en las poblaciones del planeta como si fuesen amenazas apocalípticas y posibilitan ingentes negocios de las corporaciones de los medicamentos. Gigantismo de las producciones, bioindustria, monocultivos con transgénicos, desaparición de la biodiversidad, ausencia del Estado, desprotección creciente de los pueblos, contaminación y descenso de los sistemas inmunológicos son los resultados inevitables de estos modelos que se impulsan tanto desde las derechas como desde las izquierdas.

 

Necesitamos escapar de esas trampas y persistir en la búsqueda de nuevos caminos. Somos cada vez más los que participamos en la empresa de salvar el planeta y recuperar escalas y modos de vida que respeten nuestra propia humanidad. En esta batalla por la vida no existen tareas menores, y el sentido de la responsabilidad personal es uno de los instrumentos más formidables que podemos comprometer en la lucha. De allí la importancia de la concientización y de las prácticas ecológicas que millones de personas están incorporando: nuevos hábitos de reciclaje, reuso y reutilización; reemplazar las bolsas de plástico, desmedicalizar la propia salud, producir los propios alimentos y reproducir árboles y difundirlo, comprar a pequeños productores en mercados locales y adecuar la alimentación a los frutos de estación, evitando todo lo posible los productos industrializados. Estamos en el buen camino y somos cada vez más numerosos, ni siquiera nos proponemos ganar, sino que hemos hecho del camino la batalla por la vida. No nos pueden vencer".

 - La versión completa de este editorial (3 de mayo de 2009)del programa radial Horizonte Sur, puede consultarse en la página electrónica del programa, transmitido por 870 AM en Radio Nacional, Buenos Aires, Argentina, http://horizontesurblog.blogspot.com/- Este es un extracto publicado por la Revista BIODIVERSIDAD, SUSTENTO Y CULTURAS de GRAIN. Fuente: www.ecoportal.net  /7-8-09

 

 En síntesis: ▪El Fonaf acepta la demonización de la Mesa de Enlace,  el discurso sobre la resolución 125 como fundamental para cambiar el modelo de soja transgénica y el posicionamiento del gobierno K en contra del neoliberalismo. También reduce el problema del agro a que la agricultura familiar tenga cabida y se dé un reordenamiento territorial.

 

En cambio, ▪Jorge Rulli tiene un posicionamiento acorde con el enfoque integral del sistema de agronegocios y voluntad de soberanía política, independencia económica y justicia social de ahí que cuestione la concepción clásica de reforma agraria formulando la necesidad de abrir caminos hacia la soberanía alimentaria, recuperar las ciencias y tecnologías para otro desarrollo y asumir modos de vida que respeten tanto a nuestra propia humanidad como al funcionamiento ecológico-evolutivo de la naturaleza.

 

 

B.¿A qué Estado y democracia representa el binomio gobierno K- oposición consentida?

Analicemos cómo la gobernabilidad mantiene y afianza más la correlación de fuerzas a favor del proceso de concentración y desnacionalización tanto económica como territorial. Construye:

 

1. Sometimiento de campesinos e inculcación de falsas creencias

"El FoNAF y la Lucha campesina indígena.Alianzas y relación con el estado luego de la resolución 125"

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (Vía Campesina) aclara:"Argentina - Julio de 2009

Introducción

Desde que se creó la Subsecretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la nación el Foro Nacional de Agricultura Familiar se ha vuelto un tema de análisis de las organizaciones campesinas, debido a que desde el gobierno presionan y extorsionan a los campesinos para que participen del mismo y así legitimarlo como la organización que representa los intereses de los campesinos, indígenas y agricultores familiares del país.

 

Desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena siempre hemos sostenido la necesidad de tener una mirada latinoamericana, de generar marcos de alianza nacionales e internacionales que permitan avanzar hacia la transformación de toda la sociedad. Es un objetivo claro conformar un movimiento de identidad campesina sostenido en los pilares de la soberanía alimentaria y la «reforma agraria», respetando las diversidades y con carácter amplio. También estamos convencidos de la importancia de la unidad popular, de la necesidad impostergable de espacios en los que confluyan organizaciones campesinas, estudiantiles, de trabajadores ocupados y desocupados.

 

Sin embargo hemos definido no participar del FoNAF, exigiendo además que la subsecretaría se relacione y financie a todas las comunidades campesinas e indígenas sin que sea condición pertenecer al FoNAF ".

 

Fundamenta:"¿Por qué no estamos en el FONAF?

Algunas primeras consideraciones sobre el FoNAF

Leamos y analicemos un extracto de la Resolución 132/06 SAGPyA que crea el FoNAF en el año 2006.

ARTICULO 1º — Créase en el ámbito de la SECRETARIA DE AGRICULTURA,

GANADERIA, PESCA Y ALIMENTOS del MINISTERIO DE ECONOMIA Y PRODUCCION, el

Foro Nacional de la Agricultura Familiar.

ARTICULO 2º — El mencionado Foro estará integrado por el Coordinador del

Programa Federal de Reconversión Productiva – CAMBIO RURAL, el

Coordinador del Programa Social Agropecuario, el Coordinador Técnico de

los Programas del Nordeste y Noroeste Argentino – PRODERNEA/ PRODERNOA,

todos ellos en representación de la SECRETARIA DE AGRICULTURA,

GANADERÍA, PESCA Y ALIMENTOS del MINISTERIO DE ECONOMIA Y PRODUCCION el

Coordinador Alterno de la Reunión Especializada de la Agricultura

Familiar del MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR) y DOS (2) representantes

por cada organización que represente a la Agricultura Familiar Argentina.

ARTICULO 3º — La presidencia del Foro Nacional de la Agricultura

Familiar será ejercida por el Señor Secretario de Agricultura,

Ganadería, Pesca y Alimentos, quien podrá delegarla en la persona que

oportunamente sea designada al efecto.

ARTICULO 4º — El Foro Nacional de la Agricultura Familiar tendrá las

siguientes funciones:

a) Constituir un espacio de diálogo político entre el sector estatal y

la sociedad civil organizada de la agricultura familiar (…).

Según el boletín oficial de la subsecretaria de desarrollo rural y agricultura familiar:

el Foro es considerado un espacio formal de concertación, legitimado por la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, donde las organizaciones interactúan con los funcionarios de las áreas competentes.” (AMBA abril 2009)

Como vemos en la resolución, el FoNAF está presidido por el Secretario de agricultura de la nación, además también forman parte del mismo todos los coordinadores y funcionarios de programas como PSA, Cambio Rural, INTA Minifundio, PRODERNEA, etc…

Es decir, dicen que el foro expresa la “voz campesina” pero el mismo está bajo control del estado.

Comparación como ejemplo:

Imaginemos una CGT que sea presidida por el ministro de trabajo de la nación y que todos los funcionarios de programas de empleo y de fomento sean miembros de la misma.

¿Sería esa CGT una organización de trabajadores’? ¿Podría esa CGT defender los derechos de los trabajadores?

Imaginemos ahora que el gobierno dijera que para “ser trabajador” y recibir los beneficios de la ley (como trabajo en blanco, sueldo digno, vacaciones, etc,) es obligatorio ser de esa CGT, y el trabajador que no este no podría recibir beneficios. ¿Sería eso justo? Claro que no. Los trabajadores tienen derecho a organizarse por fuera del estado.

Los derechos de los trabajadores son universales y la CGT es conducida por los trabajadores que deben elegir a sus delegados entre sus compañeros de trabajo. Al menos esto en la teoría

 

¿Qué viene a ser entonces el foro?

Si analizamos la historia del foro, veremos que surge de acuerdos políticos entre la FAA y sectores de la burocracia que se escudan detrás del desarrollo rural para manejar mucho dinero de programas y relaciones con el Banco Mundial, el BID y el estado.

La FAA venia devaluada de la década del 90 ya que los productores que no se “sojizaron” desaparecieron y la FAA en un acuerdo tácito con el menemismo permitió que eso suceda.

Luego para reconstruir su imagen, la FAA comenzó a cooptar organizaciones campesinas con un discurso “progresista” detrás del que ocultaba su política de agronegocios. Así desde el Departamento de desarrollo rural de FAA se teje una alianza con los tecnócratas que viven de los programas del estado que jamás llegan a los campesinos.

Esta alianza (FAA y tecnócratas de SAGPyA) comenzaron a planificar como construir una cara campesina que pudieran manejar y que les sirva para justificar sus altos sueldos en la subsecretaria, nuevos cargos (para varios FAA), y conseguir más créditos y subsidios del banco mundial y el BID.

http://mocase-vc.blogspot.com/2009/08/algunas-verdades-sobre-el-fonaf.html/ http://asambleasciudadanas.org.ar/

 

2. Omnipotencia de oligopolios por despojo total de derechos a los de abajo

 

Martín Scalabrini Ortiz (FETERA) subraya:"Las reservas de petróleo han caído. La política de exportación de hidrocarburos, sea en petróleo crudo o en naftas elaboradas, se han mantenido a pesar de ello, generando ganancias extraordinarias a las empresas. A pesar de ello, las empresas no han realizado las inversiones necesarias para mantener un plan estratégico a futuro que permita el desarrollo autónomo de nuestra industria nacional. El Gobierno Nacional no sólo ha mantenido el entramado energético implantado durante la década del 90, sino que lo ha profundizado con la ley de incentivo a la exploración y la ley corta de hidrocarburos...". Fuente: www.argenpress.info /13-8-09

En Argentina, se consolida el recolonialismo petrolero latinoaméricano donde el papel cómplice de los gobernadores provinciales de Argentina sugiere una fórmula original de «República Bananera» con tintes de lo que algunos califican: «VirREPSOLeinato». En las provincias petroleras gobiernos semi feudales usan la Policía provincial como cuerpos de seguridad al servicio de los intereses transnacionales. También, el gobierno K envió gendarmería y tropas especiales. Por ejemplo, en el año 2006:

"El 23 de enero, los trabajadores petroleros de Las Heras (Santa Cruz) iniciaron un paro por tiempo indeterminado con bloqueo de las entradas a los yacimientos. Sus demandas eran: la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias o la eliminación de éste sobre el salario, la jubilación con 25 años de aporte sin límite de edad y el pase de los obreros del convenio de UOCRA al petrolero. Esta medida de fuerza fue votada en asamblea. La cúpula del sindicato no sólo se negó a reconocer el mandato de la asamblea, sino que también amenazó con desafiliar a quienes se plegasen a la medida de fuerza, desconociendo el estatuto interno del mismo sindicato.

Según señaló Luis Guineo, trabajador petrolero, “esto no empezó de la noche a la mañana. Hace más de dos años que veníamos peleando y las empresas nos vienen verseando que están en tratativas con la federación, con parte del sindicato. Un papel y otro y nunca llegamos a nada”. Parecía un conflicto laboral más, con los ingredientes particulares de la región y el gremio. Sin embargo el paso del tiempo y la falta de respuestas fueron agotando la paciencia que terminó estallando en furia con la detención del dirigente Mario Navarro el 6/2. En palabras del párroco local, Luis Bicegó, “los reclamos se habían estirado bastante, había mucha bronca, y pienso que la policía eso lo sabía. Con la bronca que había, y con la detención de Navarro provocaron lo que sucedió”. Un movimiento espontáneo por su libertad derivó en una pueblada a la que se plegaron vecinos de barrios circundantes. La misma tuvo como escenario las inmediaciones de la Comisaría Nº 2 de Las Heras y dejó como saldo la muerte del oficial Jorge Sayago.

 

Su consecuencia en palabras de Navarro fue que “el poder político utilizó la muerte de Sayago para militarizar el conflicto, judicializar la protesta y enturbiar el justo reclamo de los trabajadores”. A partir de ese momento, los medios masivos de comunicación comenzaron a reproducir las demandas de sectores ligados a la extracción petrolera: las empresas y sus subsidiarias y proveedores, y la Sociedad Rural cuyos integrantes cobran servidumbre por el uso de sus campos. Las mismas se centran en la militarización de la región mediante el asentamiento de un escuadrón de gendarmería y el refuerzo de la guarnición de la policía provincial en la zona. Para ellos esto garantizaría la explotación de una de las cuencas hidrocarburíferas más productivas del país. Es así que “el poder político y económico representado por las grandes operadoras apuestan a que los trabajadores cesen en el reclamo. Además la burocracia sindical está continuamente diciendo que ellos no se hacen responsables. Esto no logra quebrantar el espíritu de los trabajadores y entonces viene la contraofensiva, la provocación sistemática del poder judicial y del poder político”, aseveró Navarro. La saga de la represión en los enclaves petroleros de Santa Cruz, iniciada en marzo 2004 como respuesta a la lucha de trabajadores ocupados y desocupados, inauguró un nuevo capítulo: la aplicación de la Ley de Seguridad Interior. Inmediatamente se conformó un Comité de Crisis, que de hecho actúa como un comando conjunto de fuerzas provinciales y federales. El mismo dispone de personal de inteligencia del Estado, del Grupo de Operaciones Especiales de la policía provincial y 300 gendarmes". Fuente:  www.anred.org/IMG/pdf/boletinlasheras.pdf - 

 

Volvamos a que se consolida el recolonialismo petrolero, Amigos de la Tierra (28/04/06)  explica que el siguiente artículo fue escrito en marzo de 2005, tras un viaje al «VirREPSOLeinato de Neuquén» , publicado en Ecología Política Nº 29 y capítulo del libro (en edición) «VIAJE A REPSOLANDIA» de Marc Gavaldá.

Marc Gavaldà relata: "Uno accede a la capital de Neuquén y piensa que está en Texas. Por los ríos represados, serpentean líneas de alta tensión. Por la carretera, tras el alambrado de púas, aparecen nombres metalizados como REPSOL, Pioneer, Total, Halliburton. Y esos columpios rojinegros que bombean constantemente el petróleo a la superficie... La ciudad que aparenta un Dallas patagónico, rodeada de casinos y almacenes de maquinaria petrolera, vive desde hace años del frenesí de las regalías. Por eso la provincia se acomodó a vivir subordinadas al riego económico de la mamadera petrolera. «Ya encontrarán otro pocito» es una frase que se escucha en las calles. De los 2.300 millones de pesos de presupuesto provincial, 1.100 millones provienen de las regalías eléctricas y petroleras, 500 millones son participación del gobierno federal y el resto se reparten entre impuestos ciudadanos, la industria turística y otros impuestos aplicados sobre los ingresos de empresas petroleras.

Oligopolio repsoliano

La ley de hidrocarburos en Argentina es tremendamente beneficiosa para las transnacionales. Comparando con Bolivia, en conflicto social permanente desde la guerra del gas de 2003 por un reclamo popular de elevar las regalías del 18% al 50%, sorprende conocer que en la Argentina privatizada, desprendida de YPF que alimentaba la mitad del Tesoro General de la Nación, las regalías no superan el 12%. Según fuentes reservadas de la Secretaría de Energía de Neuquén, «en realidad es menos de un 11% , porque las empresas se aventajaron de descuentos como el reconocimiento del flete, el tratamiento y acondicionamiento del producto y otros». Además hay condiciones expresas para el contrabando.

Durante el gobierno de Felipe Sapag (1995-1999) se instalaron controladores volumétricos en los gasoductos terminales y oleoductos, pero cuando llega Sobisch ordena ignorarlos. ¿Qué motivos tenía el gobernador para no reconocer los aparatos una vez que la inversión pública ya estaba realizada? Según las empresas, no es necesario un control estatal de la producción, porque durante el proceso, existe un «autocontrol natural» de los volúmenes. Eso es: una petrolera «A» produce 1.000 barriles de petróleo en la planta de producción, una transportadora «B» recibe los 1.000 barriles y los manda a la empresa portuaria «C», que recibe 1.000 barriles. Todo autocontrolado por las propias reglas de juego del mercado. Pero, ¿qué sucede cuando REPSOL es a la vez la empresa productora, y socia de las empresas transportadora y portuaria? No hay un mecanismo natural de control, porque ha habido una concentración vertical. REPSOL tiene un oligopolio energético en Argentina y como las regalías se cobran en base a una declaración jurada, existen condiciones óptimas para el contrabando. A parte, existen otros mecanismos más sofisticados para estafar al estado en la fase de comercialización, como falsear la calidad del petróleo, el índice WTI (un indicador del precio basado en un promedio del petróleo de Texas), los descuentos... ".Fuente: www.biodiversidadla.org /19-5-06

 

Desde la actualidad de Salta, Foro Cualquiera comunica:"Bartolomé tenía dos años recién cumplidos cuando el 2 de julio pasado falleció en el hospital de General Mosconi, al norte de la provincia de Salta. En su certificado de defunción consta que la causa de su muerte fue “deshidratación grave como consecuencia de un cuadro de desnutrición”. En el apartado donde se consigna la opinión de los padres, la aclaración del profesional refiere: “Madre no habla (por idioma), aborigen”. No se trata de un caso aislado. A pocos kilómetros del centro de la ciudad –alguna vez emblema de la riqueza hidrocarburífera nacional, hoy explotada por empresas petroleras multinacionales– una integrante de la misión wichí Nueva Generación, Julia Barrios, de 33 años, agoniza sobre un colchón, a la intemperie, junto a su pequeña bebé de cinco meses. Ambos están desnutridos y no reciben asistencia alimentaria por parte del Estado.

“El municipio y la provincia ya no abastecen nuestros comedores ni otorgan los subsidios en tiempo y forma”, asegura Eduardo Paliza, uno de los líderes de las diez comunidades originarias de Mosconi que vinieron hasta Buenos Aires para denunciar la terrible situación por la que atraviesan los integrantes de las etnias del noroeste argentino.

“La vida de nuestros hijos no se negocia, hacemos responsables a las autoridades por cualquier otra muerte evitable que ocurra entre nuestros hermanos”, asegura Paliza. Y advierte: “No vamos a permitir que se nos muera un solo chico más de hambre, porque si esto ocurre, vamos a volar el gasoducto que pasa debajo de nuestras tierras y que se lleva las riquezas de nuestro subsuelo a razón de 30 millones de metros cúbicos de gas por día”.

General Mosconi es una de las dos reservas de gas y petróleo más grandes del país. La cuenca del noroeste, donde está Mosconi, tiene reservas comprobadas por 29.949.000 metros cuadrados de petróleo y 161.748.000.000 metros cúbicos de gas, abasteciendo a diferentes provincias, así como también a países vecinos como Chile y Brasil.

Mosconi será el nodo de la obra gasífera binacional más importante de la región, el gasoducto del Nordeste Argentino (GNEA), recientemente anunciado por los gobiernos argentino y boliviano, un sistema de transporte de gas que parte desde Bolivia y atraviesa Salta, Formosa, Chaco, hasta Santa Fe. El proyecto demandará una inversión superior a los 1.700 millones de dólares. Las comunidades guaraníes, wichís, tobas, tapietes y chanés que viven en la zona denuncian que se ven afectadas por la incursión de empresas que utilizan su territorio para la construcción de esta obra.

“No puede ser que vengan a violar nuestro territorio, ellos actúan como si fuesen los verdaderos dueños de nuestras tierras, vienen y empiezan a excavar”, manifiesta Enrique Vaca, dirigente de la etnia tapiete.

Junto a un grupo de ex trabajadores de YPF que reclaman trabajo a la empresa Repsol y sus subsidiarias, los aborígenes tomaron hace dos semanas una válvula de presión del gasoducto y amenazan con adoptar medidas extremas “si no recibimos respuesta a nuestros reclamos”. Benito Pereira, presidente de la misión Nueva Generación, explica que “decidimos tomar la válvula 4 del poliducto que pasa por debajo de nuestras tierras para que nos reconozcan como los legítimos propietarios de estos terrenos, que pertenecieron a nuestros ancestros”. Para Flavio Vieyra, ex empleado de YPF, “la toma de la válvula fue nuestra reacción ante la falta de respuesta a nuestros reclamos” que incluyen una reparación económica para los despedidos y trabajo genuino para que no “sigan muriéndose de hambre” ya que “varios compañeros nuestros también son víctimas de la desnutrición, como Carmelo Sánchez y Gerardo Pérez” ambos ex obreros de la petrolera estatal.

SITUACIÓN EXTREMA. En la decena de comunidades aborígenes que habitan el Departamento Mosconi viven unas 350 familias. Todos se encuentran bajo la línea de pobreza y más de la mitad padece enfermedades derivadas de su condición socioeconómica. “Es una inmoralidad que con tanta riqueza en esta tierra, los pueblos originarios nos estemos muriendo por falta de alimentos”, afirma Lucio Juan, cacique de la comunidad en Urundel y padre de la criatura fallecida. “Mi hijo tenía apenas dos años y pesaba 10 kilos, desde febrero dejaron de hacerle los controles en el hospital y se murió los primeros días de julio por bajo peso, desnutrido”, explica Lucio. “Después de las elecciones, a los políticos ya no les importamos, ahora sólo les interesa que nos vayamos muriendo de a poco para que dejemos de reclamar por nuestros derechos”, afirma. “Vinimos a Buenos Aires para que el hombre blanco que habita en este país conozca nuestro sufrimiento y no nos vamos a volver sin una respuesta”, agrega Paliza. “Hace 500 años nos liquidaron los colonizadores españoles, ahora, y desde que en 1989 empezaron a entregar el país, son nuestros gobiernos los que nos matan de hambre”, considera el referente aborigen.

Paliza se dirigió a la presidenta de la Nación: “Señora Cristina, le hablamos a la madre que ha parido hijos, porque es la única capaz de entender que a la madre tierra la han explotado tanto que no puede parir más y se está muriendo mientras las multinacionales se enriquecen”.

General Mosconi, auge y decadencia

Cerca de la frontera con Bolivia y a unos 400 kilómetros de la capital salteña, la ciudad de General Mosconi nació al calor de la actividad forestal y petrolífera.

“Hoy la madera fue desplazada por la soja, y el petróleo y el gas no nos pertenecen, por eso estamos empobrecidos”, describe Vieyra, que añora los tiempos en que YPF era “propiedad del Estado nacional”.

Campamento Vespucio se llamó la próspera comunidad donde se alojaron obreros, técnicos y directivos de la petrolera creada por Enrique Mosconi, el militar que durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen impulsó la creación de la empresa estatal. Sin embargo, el auge de esta región terminó con el modelo privatizador dispuesto por el gobierno de Carlos Menem, que trajo aparejada la reducción de personal y la desocupación. Allí nacieron los piqueteros como primera expresión de resistencia, que comenzaron por bloquear las entradas a los campamentos de las empresas y, posteriormente, la ruta 34 que conecta el noroeste argentino con Bolivia, en el área de Yacuiba-Pocitos.

“Son vagos”, dice el intendente Ruarte

“El problema no es el hambre. Es mentira que estos aborígenes estén desnutridos, lo que pasa es que la gran mayoría no quiere trabajar porque son vagos y tienen problemas con el alcohol”, afirmó Isidro Ruarte, intendente de General Mosconi a Crítica de la Argentina. “Si usted les da mercadería, ellos la venden para comprarse vino en vez de dársela a la familia”, agregó.

–Los miembros de las comunidades afirman que desde el municipio se les cortó la ayuda social después de las elecciones.

–No es cierto. Desde 2005, en el municipio les pagamos un subsidio de 15 mil pesos mensuales a las comunidades, pero ellos no compraron ni una pala para trabajar la tierra, muchos le tienen alergia al trabajo. Son diez caciques que se pelean para quedarse con la plata. Como si fueran pocos, cada vez son más, tienen muchos hijos que no pueden mantener, las chicas a los 12 años ya quedan embarazadas porque no se cuidan.

No es el primer exabrupto del intendente de Mosconi. En abril de 2009, mientras se realizaba una protesta sobre la ruta 34 de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD), Ruarte llamó a la población civil a concretar una “limpieza total” sobre organizaciones sociales a cuyos integrantes calificó de “sediciosos, vagos y drogados”.

Si bien pertenece al partido Renovador de Salta, en las últimas elecciones legislativas Ruarte se alió con el Frente para la Victoria y apoyó a los candidatos del gobernador kirchnerista Juan Manuel Urtubey. “Somos aliados políticos, tenemos una relación óptima y un excelente diálogo porque siempre escucha nuestros reclamos”, explicó el jefe comunal.
Fuente: http://www.foro-cualquiera.com/actualidad/108927-advertencia-wichi-si-muere-un-nino-mas-vamos-volar-gasoducto.html /11-8-09

 

 

3. Descentralización para favorecer entrega del país y despojo-sumisión a los de abajo

 

El Grupo de Investigación Estado, Territorio y Economía da a conocer "Descentralización Estatal y Decisionismo Fiscal". Enfoque crítico y propuestas a partir de la experiencia argentina 1960- 1990 de Víctor Ramiro Fernández, quien en la Introducción aclara sobre la reestructuración del Estado para subordinarlo al sistema capitalista mundializado: "Luego de la profunda crisis experimentada por el proceso de acumulación capitalista en los años 70, las respuestas que se fueron ensayando durante los años 80s y durante los 90s, junto a promover nuevas formas de producción e intercambio que se valieron estratégicamente de los procesos de globalización y la internacionalización, han dado lugar a una profunda reestructuración del Estado de Bienestar expandido durante toda la posguerra (Castells 1996) como sostenedor del “régimen fordista de producción” (Aglietta 1976) y el paradigma teórico keynesiano que se fue consolidando y expandiendo durante la posguerra. 

En el contexto de esa profunda reestructuración del Estatal, parece haber surgido un “consenso internacional “, fortalecido en los 90s, sobre la necesidad y los beneficios de incluir la descentralización en la redefinición de la organización, sus funciones y la administración de sus recursos, ganando un especial interés en estos últimos años la dimensión fiscal de la descentralización y la problemática del federalismo. Este “consenso descentralizador” fue tomando cuerpo en toda la región latinoamericana a través de los discursos de los organismos intergubernamentales y no gubernamentales, así como de las propuestas políticas emanadas de una gran cantidad de organismos gubernamentales, alcanzará una envergadura tal que ha dado lugar a que se insista en la existencia de una “megatendencia descentralizadora”, que abarcará lógica y centralmente al Estado (...)". 

Fuente: dc14.4shared.com/.../Fernndez__S F__Descentralizacin_estatal_y_decisionismo_fiscal.PDF –  

Ahora esa descentralización del Estado nacional se facilitó por los 'feudos' provinciales y municipales que se armaron fundamentalmente por el contubernio entre el Partido Justicialista (o/y de la Unión Cívica Radical) con latifundistas. Claro que esa ciudadanía de baja intensidad se origina a partir de la propia constitución del Estado nacional a fines del siglo XIX en el pacto interprovincial y luego mediante las llamadas economías regionales en torno de monocultivos.

 

En el año 2000, Horacio Cao y Roxana Rubins se refieren a Las satrapías de siempre y describen:"El Estado para uso propio La especificidad de la periferia tiene que ver tanto con el modo en que se relacionan el uso del Estado para fines individuales, la manipulación de la vida cultural y política por individuos o familias, como con la profundidad y extensión en que operan estos mecanismos.

En primer lugar, la situación de debilidad económica y social produce una sociedad civil con escasa capacidad de defensa para enfrentar este tipo de comportamientos. En segundo lugar, en estas regiones el aparato del Estado provincial ocupa un lugar mucho más preponderante como actor económico y social. Por ejemplo, en Corrientes ocupa por sí sólo casi el 50% de la mano de obra declarada y su gasto es equivalente al 30% de lo que produce la provincia5.

Por último, el financiamiento del gasto estatal proviene principalmente de transferencias extrarregionales: los ingresos de las provincias periféricas son fruto de transferencias de recursos que la nación recauda en las áreas más ricas del país. Al no haber una vinculación directa entre lo que cada comunidad está dispuesta a financiar y lo que finalmente ofrece el Estado como bienes o servicios públicos, el gasto tiende a asignarse según las preferencias del gobierno y no de la comunidad.

Tal manejo de las instituciones provinciales no es nuevo. Ya el clásico libro de Roberto J. Payró "En las tierras del Inti", relataba el "alzamiento del pueblo de Catamarca" harto del manejo prebendario y patrimonialista de un gobierno provincial hacia 1900. Lo distintivo de esta etapa es que los procesos de transferencias de funciones desde la nación hacia las provincias han producido un incremento de la importancia del nivel subnacional, a la vez que el retiro de Estado central ha quitado un referente "moderno" en cada territorio periférico.

Además, el manejo clientelar del Estado se retroalimenta. Estar a cargo del gobierno coloca a un partido en una posición favorable para mantener el poder: en el período 1983-1999, a pesar de la mala imagen de las distintas dinastías políticas y de las crisis fiscales, de cada diez veces que un partido puso en juego una gobernación, siete veces la mantuvo. Cuanto más años se conserva el poder, más se perfeccionan y consolidan las redes de favores y de clientela que sustentan maquinarias electoralmente imbatibles.

Pero hubo tiempos diferentes. No siempre el "interior" fue el pariente pobre, ni las mismas provincias conformaron la "periferia" del área central. En la primera fase de la etapa colonial, el centro de la actividad económica y social estaba ocupado por Potosí, por entonces una de las ciudades más pobladas y ricas del mundo. Lo que hoy es el Noroeste Argentino (NOA) fue una dinámica zona económica que abastecía al complejo minero del Alto Perú con alimentos, textiles, carretas, artesanías, etc. En este período, Buenos Aires era una región fronteriza perteneciente al Virreinato del Perú, cuyo atractivo económico estaba dado por el contrabando desde y hacia el Brasil.

La tardía integración de diferentes regiones en el Virreinato del Río de la Plata (sólo 25 años antes de 1810), se desmoronó al inicio del proceso independentista y ya no pudo volver a armarse. De la contradicción entre las diferentes partes agrupadas en el Virreinato surgieron cuatro repúblicas: Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina. Esta última sorteó casi 70 años de guerra civil, abierta o apenas encubierta, hasta lograr un equilibrio relativamente estable.

Esta larga confrontación se inicia con los intentos de resistencia del interior a los planes unitarios que siguen a la guerra de la independencia (alrededor de 1820), hasta los alzamientos aislados que se producen durante la presidencia de Sarmiento (1868/1874). Como resultado del triunfo de Buenos Aires en la guerra, se impone un modelo de acumulación con base en la integración al mercado mundial alrededor de la renta agraria generada por las excepcionales características de la Pampa Húmeda.(...)

Sátrapas, pero necesarios Dada la lógica política en vigencia, no tiene sentido que los grupos o familias dominantes en las provincias rezagadas actúen de manera diferente. Es mucho más fácil conseguir fondos de la nación que pedir esfuerzos a sectores sociales sometidos al papel que les ha tocado a las economías regionales en la era de la convertibilidad. Y es mucho más difícil aún cuando una provincia vecina hace gala de una exitosa operación política que le permite, por ejemplo, conseguir financiamiento para una obra pública monumental que modifica sustancialmente la demanda de mano de obra del mercado local (al menos por un tiempo).

Esto hace que algunos sectores justifiquen la existencia de las satrapías provinciales. Ciertos comentarios hasta hacen parecer simpática la picaresca local que sustenta el sistema político regional. Algunos, inclusive, presentan la discusión en términos de relativismo cultural… Pero todos los argumentos se deshacen cuando se cae en la cuenta de que esta casta política mantiene a la región en el atraso, mostrándose muy hábil para obtener recursos siempre que no sean aportados por la sociedad local. Además, la modalidad de funcionamiento del sistema político implica la dilapidación de medios que al país no le sobran y que la provincia nunca recuperará para proyectos más durables.

El narcotráfico al acecho Las ingentes transferencias que, dada la regresiva estructura impositiva, son aportadas por los consumidores (el IVA sobre alimentos pagados por los pauperizados de los cordones urbanos de Buenos Aires, Rosario o Córdoba), terminan sirviendo para financiar invencibles aparatos políticos cuyo fin casi único es reproducirse, y no tienen el efecto fijado en su objetivo formal de promover el crecimiento de las regiones menos favorecidas.

Por si esto fuera poco, la ostentación de riqueza que hacen los Saadi en Catamarca, o los Romero en Corrientes, en un marco de pobreza generalizada, o la falta de respeto por algunos de los valores básicos de la democracia de los Romero Féris, Juárez, Rodríguez Saá, los hace aún menos defendibles. Por último este juego en el cual el gobierno central no es inocente, obtura la dinámica de cambio que podría generar una sociedad compuesta por habitantes con derechos ciudadanos.

Las satrapías provinciales son ineficientes, reproducen el atraso y mantienen a la población fuera de los derechos de ciudadanía, pero es indiscutible que algo "derraman" hacia abajo, porque los favores (votos, apoyo en actos, etc.) son baratos, pero al fin y al cabo se pagan. La alternativa de una reforma liberal se ejemplifica en la política regional del ex ministro de Economía Domingo Cavallo. Cuando en su gestión era un inflexible defensor del equilibrio fiscal, bendijo los diferimentos impositivos, un subsidio a los grandes capitales para que inviertan en el interior. El resultado es un negocio fabuloso y emprendimientos de nulo encadenamiento local(...)".
Fuente: Le Monde Diplomatique Nº 14/ el Dipló/ agosto 2000

 

4. Imposiciones a favor del desarrollo de potencias imperialistas

 

David Harvey, en la caracterización del nuevo imperialismo, apunta que "han aparecido mecanismos totalmente nuevos de acumulación: la «desposesión».

El énfasis puesto en las negociaciones de la OMC sobre los derechos de la propiedad intelectual (el llamado acuerdo TRIPS) apunta a abrir caminos para que  -mediante patentes y registros- el material genético, las semillas y todo tipo de productos puedan ser usados contra poblaciones enteras que con sus prácticas jugaron un papel crucial para el desarrollo de dichos materiales.

Como ya sucediera en el pasado, el poder del Estado se ha usado para imponer este proceso incluso contra la voluntad popular. Y esto nos trae de vuelta al tema de la lucha de clases. La reprivatización de derechos comunes ganados en luchas pasadas (el derecho a una pensión publica, a la sanidad, al bienestar) ha sido uno de las más flagrantes políticas de desposesión aplicadas en nombre de la ortodoxia neoliberal. No debe sorprendernos que el reclamo por los bienes comunes y la denuncia de la acción conjunta del Estado y el capital para su apropiación hayan venido siendo vectores principales de los movimientos anti-globalización.(…)

 

El nuevo imperialismo. (…)conoció varios impulsos de acumulación mediante desposesión (normalmente bajo la forma de ajustes estructurales recetados por el FMI) como antídoto a la incapacidad de mantener la expansión de la reproducción sin caer en las crisis de sobreacumulación. En algunos casos, como en América Latina en los ochenta, se saquearon economías enteras y sus activos fueron recuperados por el capital financiero estadounidense. En otros se trató mas bien de exportación de la devaluación. El ataque de los hedge funds sobre las monedas de Tailandia e Indonesia, respaldado por las salvajes políticas devaluadoras exigidas por el FMI, condujo a la bancarrota incluso a sectores viables y revirtió los notables adelantos económicos y sociales que se habían producido en el este y sureste asiáticos. El resultado fue el paro y la pauperización para millones de personas. La crisis también realzó el dólar, confirmando el dominio de Wall Street y generando un asombroso boom en el valor de los activos para los estadounidenses acaudalados. Se empezaron a vertebrar luchas en torno a temas como los ajustes estructurales impuestos por el FMI, las actividades depredadoras del capital financiero y la pérdida de derechos por las privatizaciones(…)".

Fuente: http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-29/el-nuevo-imperialismo-sobre-reajustes-espacio-temporales-y-acumulacion-medi

 

En síntesis, la «reforma agraria integral» exige otro Estado que sea ejercicio del poder político por la diversidad popular. Esta última establece su unidad de voluntad en la lucha contra el saqueo, contra el arrasamiento del país y por la vida y la dignidad humana de los de abajo sin discriminación de tipo alguno. Pero, ante todo, se compromete con el desafío de reestructurar el país mediante su democratización real y efectiva que, a la vez, implica lucha por erradicar el copamiento de la economía e invasión territorial de las corporaciones imperialistas.

 

 

C.¿Cómo el régimen dominante de propiedad hace al uso de los bienes comunes?

Examinemos los procesos siguientes de:

 

1. Agravamiento constante de las desigualdades sociales y territoriales

 

Víctor Ramiro Fernández, en "¿Qué desarrollo regional para qué desarrollo nacional?", marca respecto a Argentina:"Territorialmente asimétrica
La Argentina comparte con la región una realidad cruzada por profundas desigualdades no sólo sociales sino, también, territoriales y éstas en particular son incomparablemente más importantes que las exhibidas por los países desarrollados.

Esa desigualdad territorial, consolidada en la trayectoria histórica argentina y agravada con las transformaciones neoliberales de la segunda mitad de los '70 y especialmente de los '90, no parece encontrar reversión con posterioridad a la crisis de 2001. Ello porque, si bien la redinamización económica -visible desde 2003- operó positivamente para el conjunto del país: los receptores de la inversión, ▪la financiación, ▪la ampliación de la demanda, ▪las mejoras de empleo, etc.

Se concentraron desigualmente en determinados aglomerados y en perjuicio de las regiones tradicionalmente periféricas.

Como resultado de ello, las desigualdades sociales afectan con particular rigor a las regiones atrasadas o periféricas (fundamentalmente el Noreste y Noroeste), lo cual se refleja en el comportamiento de variables sensibles, como la pobreza, que muestra en esas regiones una alta correlación con los mayores niveles comparados de informalidad y precariedad laboral.

 

Desde el punto de vista de la inserción internacional, los datos también son elocuentes. Durante el período 2000/2005 sólo cuatro provincias dieron cuenta del 80% de las exportaciones PyMEs del país, mientras que una sola (Buenos Aires) concentró el 60%. (...)

 

Económicamente concentrada, transnacionalizada, primarizada y desarticulada

Ahora bien, las desigualdades sociales y territoriales encuentran en gran medida su fundamento en la estructura del control sobre la propiedad y las relaciones económico-sociales (...).

En la interpretación de esa estructura cumplen un rol fundamental los procesos de concentración económica que se generaron inusitadamente hace más de 30 años, desde la última dictadura cívico-militar, y de transnacionalización y expansión de los conglomerados extranjeros sobre el conjunto del aparato productivo y financiero, consolidado desde la segunda mitad de los '90.

 

Esa estructura no parece haberse revertido esencialmente después de la crisis de 2001 y del cambio de rumbo, sino que muestra continuidad e incluso, agravamiento. Ello es clave para interpretar la debilidad y descalificación del entramado económico nacional y regional, de cuya densificación pende la reversión de las perdurables desigualdades socio-territoriales.

En cuanto a la concentración, la encuesta a las 500 más grandes empresas, sin incluir el sector financiero, que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC/ ENGE) da cuenta -para el año 2004- que sólo el 10% de esas grandes compañías representó más de la mitad del valor de producción (56%) y nada menos que el 68% de las utilidades de ese conjunto de entidades.

 

Por su parte, el proceso de transnacionalización parece gozar de "buena salud": aquellas compañías en que la participación extranjera supera el 50% en el control del capital, representaron en 1993 -después de la privatización y la apertura a los capitales externos- sólo el 32,2% del total de esas 500 empresas más grandes pero pasaron, en 2004, a representar bastante más de la mitad (57,8%). En tanto, de representar el 35% del total de utilidades generadas por todas las empresas del panel en 1993, esas empresas extranjeras pasaron a significar el 88,3% en 2004. (...)

 

Los comportamientos oligopólicos y rentistas de la cúpula dirigente nacional, sumados al de los actores transnacionales, han contribuido a formar una -no desmontada- lógica de acumulación que, al tiempo que potencia el ciclo de expansión y ganancias de esa cúpula, ha mostrado muy escasa capacidad de operar derrames verticales y horizontales sobre el sistema empresarial/ productivo nacional.  (...)

 

El estratégico sector de los agroalimentos muestra que las empresas extranjeras y grupos nacionales asumieron posiciones dominantes y jerarquizadoras, con un esquema de concentración y centralización que potenció el control desigual de activos estratégicos, económicos, financieros o tecnológicos. Esta posición de los capitales externos y grupos locales concentrados -que se hace valer fundamentalmente en actividades de alto valor, como el diseño, la logística y la distribución- tiene lugar bajo redes globales -donde se conforman y transfieren esos activos, así como los excedentes- con débiles derrames a favor de los actores PyMEs y los escenarios locales y regionales donde estos actores operan(...)". Fuente: Realidad Económica Nº 242 de febrero-marzo de 2009/ www.iade.org.ar

 

2. Monopolización y desnacionalización expulsoras de los de abajo

En Argentina, durante los últimos 15 años, Cargill se ha hecho la  principal agroexportadora. Cargill cuenta con 3.600 empleados en Argentina y exporta 90% de su producción a China, España, Perú, Egipto, Brasil, Holanda, India, Corea, Malasia y Chile. Gracias a su posición mundial, Cargill tiene el poder de exportar a cualquier mercado que pide sus productos. Este predominio lo estudió el Programa de Vigilancia Social de las Empresas Transnacionales que, en su informe de investigación sobre las operaciones de Cargill en Argentina, dice:

"Cargill se encuentra en 40 localidades en todo el país contando con 45 acopios, cinco puertos cerealeros, cuatro plantas de molienda de oleaginosas, siete molinos de trigo y dos malterías. El grupo de compañías de Cargill se encuentra integrado por empresas como Finexcor (frigorífico), Mosaic (fertilizantes) o Renessen (un joint venture con Monsanto para comercializar maíces especiales). Tiene 3600 empleados en Argentina. La facturación de Cargill SACEI, la empresa que en la Argentina opera el trading de commodities agrícolas, viene en ascenso gracias al aumento de la producción agrícola argentina llegando Observatorio de las Empresas Transnacionales  a $8.141 millones (incluyendo retenciones por $1.169 millones), en el ejercicio cerrado al 31 de mayo de 2006. (...)

(…)Cargill es una de las tantas empresas que acuerda con los productores la entrega de semilla y a cambio reciben la cosecha a un precio prefijado por contrato (en Alvear, provincia de Santa Fe, la firma pactó con los productores de cebada para su Maltería). Inclusive ellos mismos otorgan créditos a lo productores para que estos inviertan en la compra de los propios insumos de Cargill, la cual tiene su propio departamento financiero que se encuentra en permanente reorganización. La compañía actúa tanto en el comercio del grano como en el de los subproductos del procesamiento, con lo cual en alguna situación se vuelve competidora de sí misma, opinan en el mercado. Esto es un claro indicador de acción monopólica". Fuente: http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/40707 /30-4-08

Miguel Teubal, en “Soja transgénica y crisis del modelo agroalimentario argentino”, resume cómo se edificó esa omnipotencia:  "Históricamente, la Argentina en el siglo XX junto a países como Australia, Canadá e, incluso, Estados Unidos, fue un proveedor importantes de carnes y cereales a la economía mundial. Asimismo, esas exportaciones -carne vacuna, trigo, maíz, girasol, etc.- también eran alimentos básicos de consumo popular masivo en el orden económico interno. Se trataba de una producción fundamentalmente pampeana, mientras que en las regiones extrapampeanas se producían azúcar, algodón, yerba mate, los denominados cultivos industriales orientados fundamentalmente hacia el mercado interno, o bien frutales y vino que además comenzaban a exportarse. En este sentido, en la Argentina se obtenía la casi totalidad de los alimentos que consumía su población, salvo algunos productos tropicales, por ejemplo, café, palmitos, bananas, etc. Ese potencial para producir alimentos que en gran medida se orientaban a satisfacer las necesidades alimenticias básicas internas, lo realizaban fundamentalmente productores medianos y pequeños, que constituían -en términos comparativos con otros países latinoamericanos- una parte importante del conjunto de los productores agropecuarios.

Hacia los años ´70 se introdujeron nuevas variedades de cereales y oleaginosas en el campo pampeano, y los cultivos "de segunda" en combinación con el trigo. Comienza el auge fenomenal de la producción sojera que, conjuntamente con la introducción del "germoplasma mexicano" en el trigo, permite el desarrollo del doble cultivo trigo-soja. Según Obschatko y Piñeiro "rápidamente el doble cultivo trigo-soja se difunde en la región pampeana, muy especialmente en la región maicera 'típica', provocando una parcial sustitución del maíz y del sorgo, así como de actividades ganaderas, que participan con estos cultivos en sistemas de explotación mixta".

Tal es la base de sustentación de la nueva agriculturización del campo argentino basada profusamente sobre la soja y el paquete tecnológico que habría de acompañarla.
Se trataba de la aplicación tardía en nuestro país de algunos rasgos de la "revolución verde".(...)
 

 

Desde entonces la producción sojera no deja de aumentar año tras año.
Hacia mediados de la década de los años `90, se da un nuevo salto tecnológico en el agro argentino. En 1996 comienza la implantación de la semilla transgénica de la soja RR que se combina con la denominada "siembra directa" y la utilización del glifosfato, el agroquímico exclusivo aplicable a aquella implantación y que es utilizado en cantidades cada vez mayores. La combinación trigo-soja y el maíz, para cuya producción también se introducen transgénicos, se tranforman en algunos de los ítems más dinámicos del agro argentino. También en esa década aumentó la producción de otros cultivos: el arroz, (orientado en gran medida para exportación al Brasil), aves, papa, entre otros. En algunos casos ese aumento de la producción agrícola se debió a aumentos de productividad (maíz, papa); en el caso de la soja, se debió fundamentalmente a la incoporación de nuevas superficies.(...)
 

 

Este proceso no se limita a la región pampeana ya que se expande a todas las regiones agrícolas del país. Según Walter Pengue, experto en Mejoramiento Genético Vegetal de la UBA: "se están reemplazando otros cultivos y sistemas productivos, y si esto se pudiera cambiar al año siguiente no sería un problema, pero lo que está sucediendo es que se están levantando montes enteros, frutales, tambos, para la siembra de soja y se está eliminando la diversidad productiva". (...)

Evidentemente, sobre el sector agropecuario incidió el ajuste estructural aplicado a la economía en su conjunto y las transformaciones operadas en el ámbito extraagropecuario perteneciente al sistema agroalimentario -en la industria alimentaria, en la distribución final de alimentos, en torno a la provisión de insumos al sector, etc.-. Las privatizaciones, desregulaciones y la apertura casi indiscriminada al exterior en aras de lograr "una mayor integración a la economía mundial" influyeron significativamente sobre las tendencias, la variabilidad de la actividad agropecuaria, los precios de su producción y de sus insumos, el acceso al crédito, la rentabilidad general de la actividad y las condiciones de vida de los grupos mayoritarios que integran el sector.

Estos ajustes también afectaron las transformaciones extra-agropecuarias con incidencia sobre el sector: los procesos de concentración y centralización de capital influyeron sobre la agroindustria propiamente dicha, procesos equivalentes incidieron sobre la distribución final de los alimentos (el denominado supermercadismo), y un conjunto muy limitado de empresas fue adjudicándose la exclusividad de la provisión de semillas a los productores agropecuarios. Tales tendencias se produjeron juntamente con un fuerte proceso de extranjerización que se dio en estos sectores particularmente hacia fines de la década de los noventa. Junto con los consiguientes procesos de integración vertical que fueron intensificándose se modificaron significativamente las articulaciones en el interior de los complejos que integran el sistema agroalimentario en su conjunto9. Con la mayor integración vertical, creció la agricultura de contrato y otras formas de articulación "agroindustrial" adquiriendo mayor poder las grandes empresas extraagrarias en relación con los medianos y pequeños productores agropecuarios que tendieron a perder significativamente su autonomía de decisión (Teubal y Rodríguez, 2002).
Esta pérdida de autonomía incluye una creciente dependencia por parte del productor de la provisión de insumos y semillas, y cada vez más, de la semilla transgénica que, como señalamos más arriba, a partir de 1996 fue difundida masivamente en nivel de la producción sojera. Asimismo, las pocas grandes empresas semilleras transnacionales no sólo proveen la semilla sino también el paquete tecnológico y los insumos que lo acompaña, los cuales el productor se ve obligado a comprar indefectiblemente. De tal modo se produjo la creciente dependencia del productor agropecuario, no sólo respecto de la agroindustria y la provisión de insumos agroquímicos, sino también -y mucho más que antes- de las empresas proveedoras de semilla.(...)".
Fuente: Realidad Económica Nº 196 de mayo-junio de 2003/ www.iade.org.ar

 

Para seguir aclarando tengamos en cuenta a SISTEMAS AGROALIMENTARIOS EN ARGENTINA. Sociología y Extensión Agrarias FAUBA- 2008 curso de la Ing. Agr. Patricia Durand que  elaboró (con fines didácticos) el siguiente esquema para ubicar a los posibles interesados: "El surgimiento y nuevo protagonismo que adquieren los complejos agroindustriales (CAI) puede considerarse parte del fenómeno inherente a esta nueva etapa del capitalismo (la globalización).  ¿Por qué surgen los CAI?  La producción agropecuaria siempre constituyó un problema para la industria no sólo por los procesos biológicos sino también por sus características sociales.  A partir de la globalización surge la necesidad de impulsar la adopción de innovaciones tecnológicas y formas organizativas en la agricultura que le garanticen a la empresa agroindustrial una oferta regular y determinada calidad de materia prima.  

 

Objetivos de los CAI  Lograr una mayor coordinación entre los diversos procesos que integran la cadena agroindustrial para aumentar la eficiencia del conjunto.  

Características de los CAI  Una de las etapas de la cadena (generalmente la industria) tiene mayor poder de decisión que el resto. Se la denomina “etapa núcleo”.  Es decir que las relaciones al interior de los CAI son asimétricas.  Las asimetrías influyen sobre la apropiación de los excedentes económicos al interior del complejo.  

Integración vertical  Cuando una empresa controla varias etapas del proceso productivo de un determinado producto o conjunto de productos se considera que existe “integración vertical”.  Pueden existir diferentes grados de integración vertical.  También existen diferentes tipos de integración vertical.  Integración vertical por propiedad  Cuando una empresa o grupo económico integra jurídicamente en una sola unidad, diversas producciones correspondientes a dos o más etapas del complejo, se considera que es integración por propiedad.  La integración es “plena” cuando abarca todas las etapas, desde la materia prima agropecuaria hasta la distribución final de alimentos.  Ejemplos de este tipo de integración: ARCOR en el complejo azucarero; CARGILL en el complejo cerealero.  Integración vertical por contrato  En este caso la integración vertical se da mediante contratos que generalmente establecen las cantidad y precios de la materia prima que se compra, y también las condiciones de calidad y entrega.  Se puede distinguir entre la integración total, donde el polo integrador determina más de una instancia de la producción, y una integración elemental, donde se establece sólo una o algunas determinaciones.  Ejemplos: complejo fruti-hortícola, lácteo, avícola y cervecero.  

 

Sistema Agroalimentario  Entendemos por Sistema agroalimentario al espacio socioeconómico que incluye la producción agropecuaria, la provisión de insumos agropecuarios y la comercialización, procesamiento industrial y distribución final de alimentos.  Otra definición: red de relaciones que se generan en torno a la producción y acceso a la alimentación.  El Sistema Agroalimentario está formado por un conjunto de complejos agroalimentarios (éstos son subsistemas).  

 

Sistema Agroalimentario Argentino  El SAA genera el 60% de las exportaciones totales (datos del 2002, ficha 10).  Dentro del SAA se pueden diferenciar 14 complejos agroindustriales, que veremos a continuación.  Complejo cárnico  Incluye la producción pecuaria de todo tipo, menos las aves. Abarca la cría y engorde de los animales, la faena, el frigorífico, la venta en comercios o exportación.  Complejo avícola  Incluye la producción, faena y comercialización de pollos y huevos.  Complejo lácteo  Formado por la producción de leche y sus derivados; comprende la producción primaria en el tambo, el procesamiento industrial y la venta en comercios o exportación.  Complejo oleaginoso  Incluye desde la producción de granos oleaginosos hasta la producción de aceites y otros productos finales, orientados tanto al mercado interno como a la exportación.  Complejo cerealero  Formado por la producción de granos, la elaboración de harinas y productos finales, tales como pastas, pan, etc.  Complejo cervecero  Comprende desde la producción de cebada cervecera y lúpulo hasta la producción de malta, y cerveza; así como su comercialización.  Complejo fruti-hortícola  Incluye la producción de frutas (excepto la uva) y la producción de hortalizas; la venta en fresco y procesadas (jugos, enlatados, congelados, etc.)  Complejo Vitivinícola  Incluye la producción de uvas y de vino, así como la comercialización.  Complejo pesquero  Incluye la pesca, procesamiento y distribución de pescado. En nuestro país la cría de peces es limitada.  Complejo azucarero  Reúne la producción de caña y su procesamiento para obtener azúcar, así como la producción y comercialización de bebidas gaseosas, golosinas y otros productos dulces.  Complejo te-yerbatero  Abarca la producción primaria, procesamiento industrial y distribución de te y yerba mate.  Complejo arrocero  Incluye la producción de arroz, su molienda y venta interna o exportación.  Complejo tabacalero  Implica la producción de tabaco, su procesamiento para producción de cigarrillos y otros productos; así como la distribución y comercialización de los mismos.  Otros complejos  Incluye la producción, procesamiento y comercialización de miel, especies, y otros productos no incluidos en los complejos anteriores.  Procesos recientes  Mayor integración vertical y aumento de la concentración del capital en la industria.  Desarrollo del “supermercadismo”: concentración e integración vertical a partir de la distribución minorista de alimentos.  Extranjerización de las empresas: se produjo en todos los CAI (...)".

http://www.slideshare.net/patribeadurand/sistemas-agroalimentarios

 

 En síntesis, la «reforma agraria integral» exige la construcción de un poder político de las organizaciones sociales en lucha por otro modo de producción y otro desarrollo. Se trata de convertir la democratización de los espacios e  instituciones públicos (en el orden local, provincial y nacional) en la democratización económica.

 

Este proceso de erradicación de las desigualdades sociales y territoriales arranca de recuperar las empresas privatizadas, derogar la ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz independizando al sistema de bancos de la globalización financiera, privilegiar la deuda interna sobre la estafa succionadora de bienes e ingresos públicos que América latina pagó 8 veces con el hambre de las grandes mayorías y acabar con el adueñamiento de nuestras vidas, las tierras fiscales, bienes comunes e ingresos públicos de los gobiernos que, a la vez, usan el Estado para imponer el alto IVA y la reducción mortal del consumo básico de los de abajo.

 

Prosigue con el protagonismo popular contra el régimen latifundista por toma de conciencia sobre razones para que  todavía impere pese al carácter feudal de su propiedad. Arraiga la alianza con el imperialismo de las clases dominantes que ha impedido la independencia económica de Argentina y causado pobreza, atraso e injusticia social en buena parte de las provincias. 

 

 

D.¿Cuáles son los significados y sentidos de la reforma agraria integral para los de abajo?

Escuchemos a quienes luchan por la tierra y el territorio. Se comprometen con:

 

1. La vida y la dignidad de todos los pueblos cuyas culturas son inescindibles de la tierra

"Lucha y resistencia de los pueblos originarios. Pachamama: el grito de la tierra desde los barrios"

 Dani Tatú (Prensa De Frente) aclara: "El problema de los pueblos originarios y el problema de la tierra aparecen emparentados porque el problema de la tierra es la esencia del problema indígena, ya Mariátegui señalaba que "el problema del indio es, en último análisis, el problema de la tierra". La tierra fue y será el principal reclamo de los pueblos originarios y los movimientos campesinos. La tierra entendida como entidad colectiva, propiedad cultural, desprendida de la lógica individual y extractiva.

“Afirmar nuestra conciencia étnica no implica desconocer la conciencia de clase. Creemos que las dos son necesarias. La primera nos hará progresar en cuanto pueblo históricamente diferenciado, y la segunda nos permitirá identificar y combatir a nuestros enemigos internos, como los caciques y otros explotadores, a la vez que nos da un punto de unión con el resto de los explotados del país y del mundo” - Declaración Indígena de Temoya. México. 4 de julio de 1974.

Pero también este reclamo por la tierra se convierte en territorialización de los movimientos contestatarios, dando muestra de “unidad en la diversidad”, que no se realiza sólo entre indígenas, sino también con campesinos y distintos sectores populares: desocupados, vecinos autoorganizados, estudiantes, luchadores del medio ambiente, entre otros, los nuevos-viejos actores sociales.

Dicen los zapatistas: La lucha por la tierra y el territorio es por la vida y la dignidad todos los pueblos y las culturas se relacionan con la tierra, de ella se sustentan y construyen.

La tierra es más que ‘fuentes de trabajo y alimento’; es cultura, comunidad, historia, ancestros, sueños, futuro, vida y madre. Vivimos una ofensiva que pretende convertir la tierra y los recursos naturales en mercancías contra la vida misma de los pueblos. Aguas, bosques, tierras, paisajes van perdiendo su carácter de patrimonio colectivo, confiscados por intereses privados que los agotan o contaminan con la complicidad de los gobernantes.”

La tierra para los tobas, ALWA- LA -TEE’, tiene el mismo significado que una madre; la tierra es todo, uno de sus integrantes nos explica: “sin la tierra no somos nada, porque en la tierra es donde el padre comienza a cultivar, y del producto de eso cría a sus hijos como allá hacíamos en el monte, en el gran Chaco, el gualamba. En la tierra es donde el paisano y el criollo pobre pone toda la esperanza. Es como decir que si a nosotros nos sacan la tierra, nos sacan nuestras raíces, la cultura, todo está insertado dentro de la tierra; nuestras costumbres de cientos de años, nuestra forma de trabajar. Y el sentir vivir libremente sobre la tierra. Como dicen los compañeros, la tierra es soberanía.

Dicen los campesinos organizados en el MOCASE-VC: “Este modelo nos quitó nuestra cultura, hoy tenemos que aprender lo desaprendido, lo tradicional de nuestros abuelos como sembrar sin agroquímicos, cuidar los bosques, respetar los ríos, la Pachamama, creer en la sabiduría del monte, en nuestros dioses y leyendas propias. El lugar donde estamos y los recuerdos son parte de la identidad. En cambio el terrateniente viene y tira todo, hoy está viviendo aquí, mañana allá, y le importa tres pepinos, no tiene recuerdos de nada. Nosotros tenemos otra cultura, los campesinos tenemos también en los campos la medicina para nuestra salud, eso se nos está perdiendo, hoy es más fácil tomar una pastilla que buscar un yuyo y hacer un té”. “Esto no es casual, estas son grandes empresas que no quieren que nos independicemos de eso, si nosotros no consumimos lo que ellos transforman tampoco vamos a poder vivir, ese el capitalismo”, definen en pocas palabras el profundo sentido de la lucha, por la defensa de la vida.

Hijos de la Tierra en los barrios: criminalizados y perseguidos, los pobres de la gran ciudad se organizan territorialmente. Los espacios ocupados en barrios por tantos migrantes indígenas y campesinos expulsados de sus tierras son resignificados en términos de nuevas alianzas y solidaridades. La cultura de la reciprocidad y la ayuda mutua, la minka, se expresa en los barrios en la construcción de las viviendas, los merenderos, los cortes de ruta, en el relleno de los predios y en las festividades comunitarias. En estas expresiones se entrecruzan relaciones culturales de clase, historias y proyectos conjugados por la pertenencia a la tierra.

La Pacha es Unidad y diversidad
Buscar el principio de constitución que nuclea estos movimientos implica llegar a una trama de diferencias, diversidades y pluralismos que se procesan bajo una misma idea: la autodefensa de un territorio, la subsistencia y la mejora en las condiciones de vida, la apropiación de un espacio que ayude a la construcción de acuerdos horizontales frente al atropello constante de los procesos económicos capitalistas.

De todas las articulaciones posibles, los «nuevos territorios» como categoría política son el rasgo diferenciador más importante que lo inscribe dentro de los movimientos sociales latinoamericanos, y lo que les está dando la posibilidad de revertir las políticas neoconservadoras y represivas.

 

A diferencia del viejo movimiento obrero y campesino (en el que estaban subsumidas muchas organizaciones originarias), los actuales movimientos están promoviendo un nuevo patrón de organización del espacio geográfico, donde surgen nuevas prácticas y relaciones sociales. La tierra no sólo es un medio de producción, superando una concepción estrechamente economicista, el territorio es el espacio en el que se construye colectivamente una nueva organización social, donde los nuevos sujetos se construyen subjetivamente, instituyendo su espacio, apropiándoselo material y simbólicamente.


Cabe destacar que los movimientos más significativos de los últimos años en América Latina (Sin Tierra en Brasil, indígenas ecuatorianos, zapatistas de Lacandona, guerreros del agua y cocaleros bolivianos y desocupados argentinos), pese a las diferencias espaciales y temporales que caracterizan su desarrollo, poseen rasgos comunes, ya que responden a problemáticas que atraviesan a todos los actores sociales del continente. De hecho, forman parte de una misma familia de movimientos sociales y populares. Estas características comunes derivan de la territorialización de los movimientos, o sea de su arraigo en espacios físicos recuperados o conquistados a través de largas luchas, abierta o subterráneas. Es la respuesta estratégica de los actores pauperizados a la crisis de la vieja territorialidad de la fábrica y la hacienda, y a la reformulación por parte del capital de los viejos modos de dominación.

La desterritorialización productiva (de la mano de dictaduras y contrarreformas neoliberales) hizo entrar en crisis a los viejos movimientos, fragilizando sujetos que vieron evaporarse las territorialidades en las que habían ganado poder y sentido. La derrota abrió un período de reacomodos que se plasmaron, entre otros, en la reconfiguración del espacio físico. El resultado, en todos los países aunque con diferentes intensidades, características y ritmos, es la reubicación activa de los sectores populares en nuevos territorios ubicados en los márgenes de las ciudades y en las zonas de producción rural.

La ocupación y el asentamiento como estrategia, originada en el medio rural, comenzó a imponerse en las franjas urbanas: los excluidos crearon asentamientos en las periferias de las grandes ciudades, mediante la toma y ocupación de predios, En todo nuestro continente, varios millones de hectáreas han sido recuperadas o conquistadas por los más pobres, haciendo entrar en crisis las territorialidades instituidas y reformulando los espacios geográficos de la resistencia.

Es en este marco, donde las organizaciones territoriales se enfrentan a un desafío: la mejora en las condiciones de vida de quienes no pueden acceder al mercado de trabajo, sólo puede encontrar una salida de largo plazo con la participación y articulación con otros sectores de la sociedad que, desde su particularidad, también expresan los efectos devastadores del capitalismo. La irrupción de la lucha indígena y campesina encierra en sí mismo la posibilidad de mejorar las condiciones generales de vida del conjunto de los pobladores, difícilmente se volverá a la situación de aislamiento y atomización de las comunidades, por el contrario, hasta los más aislados y pequeños grupos han irrumpido en los últimos años; la creciente politización de sus demandas y el fortalecimiento de las configuraciones comunitarias aumentará el nivel de las tensiones entre los pueblos y los Estados nacionales, entre las comunidades y las grandes corporaciones extractivas internacionales.

En los barrios esta posibilidad se realiza al presionar para mejorar las propias condiciones de vida, al luchar por su subsistencia inmediata, al exigir el aumento en el número de “microemprendimientos” productivos que ayuden a la supervivencia –tanto familiar, de la organización y del barrio-, trabajo, salario digno, puestos de salud y otros reclamos, presiona por el mejoramiento de las condiciones de vida en su conjunto, elevando el piso mínimo de tolerancia frente al Estado.

Tanto las comunidades indígenas y campesinas como las organizaciones barriales comparten un mismo aspecto en lo que respecta a esta percepción del futuro y la posibilidad de que éste se modifique. En ningún caso se deposita en la política ni en sus instituciones tradicionales la responsabilidad de mejorar sus condiciones de vida, y de los demás. En todo caso, las expectativas, si las hay, residen en las futuras acciones y evolución de la organización a la que pertenecen y aquello que desde éstas puedan lograr.

Se abren de esta forma escenarios de lucha que revitalizan la política de los sectores populares tanto en el campo como en la gran ciudad, el objetivo es poner freno a los proyectos mediáticos y usurpadores de las solidaridades; recuperar la fuerza de la autogestión y la resistencia frente al desamparo político de las instituciones, hacer frente a la arremetida política de los poderes económicos que, como vimos en el conflicto entre el gobierno y la patronal rural, se alinearon detrás de los nuevos rostros de la vieja alianza liberal—conservadora dispuesta a no cedernos nada".
Dani Tatú. Docente de la Cátedra Americanista FFYL - UBA. Integrante del Encuentro de la Resistencia.
Fuente: http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2009/08/10/pachamama_el_grito_de_la_tierra_desde_lo

 

2. La reversión de la miseria y el exterminio a que el capitalismo condena

 

La Agencia de Noticias Red Acción informa:"El viernes 31 de julio llegaron a Buenos Aires 20 mujeres de la comunidad wichi del departamento San Martín de la provincia de Salta con el objetivo de hacer oír sus reclamos sobre la tala indiscriminada y los desmontes en sus territorios, que provocan la destrucción del hábitat.

Para ello el pasado lunes 3 de agosto realizaron una concentración frente a la Corte Suprema de la Nación por la mañana para entregar un escrito donde advertían sobre "el peligro de sufrir un desastre natural similar o aún peor que el alud ocurrido en Tartagal en el año 2008 y 2009, o la inundación de la ciudad de Santa Fe de años anteriores" debido a la tala y desmonte en Salta.

 

Ayer, miércoles 5 de agosto, se manifestaron frente a la casa de Salta en la ciudad de Buenos Aires, ubicada en Avenida Roque Sáenz Peña 933. Un grupo de 6 mujeres entró y mantuvo una reunión con representantes salteños en Buenos Aires. Pero esa reunión no tuvo una respuesta satisfactoria para ellas, por lo que decidieron quedarse y acampar hasta conseguir que sus reclamos sean atendidos y resueltos.

Reproducimos comunicado

Hemos tomado la decisión de viajar a Buenos Aires, 20 mujeres, que venimos haciendo reclamos en la provincia de Salta y en nuestros municipios sin tener soluciones como respuestas, sino solo más represión, exclusión y discriminación.

Nuestro viaje tiene como objetivo llevar NOSOTRAS -SIN INTERMEDIARIOS- los reclamos a los lugares donde se toman las decisiones sobre nuestras vidas, por eso Buenos Aires. Porque el gobierno y los organismos que definen la política para nosotras como integrantes de los pueblos indígenas, no nos consideran protagonistas en nuestra lucha. No queremos que nos representen las organizaciones intermedias, llámense ONG's u otras como las únicas voces.

 

Queremos gritar -desde allí- claramente nuestros reclamos POR NUESTRAS TIERRAS Y TERRITORIOS que están siendo devastados por los desmontes.

porque no se cumple con la prohibición de tala del monte nativo, el pedido de la corte suprema de hacer el relevamiento del impacto ambiental y social que implica seguir destruyéndolo todo.

Necesitamos el apoyo de los hermanos comprometidos con las causas populares, nuestra lucha.

Nosotros desde la comunidad, Wichí "HONAT LE'LES (hijos de la tierra)", no estamos solas. Aunque nos dicen que cuantitativamente no significamos ni siquiera para ser un número más, sabemos que no es así. Porque estamos juntas con las mujeres y los jóvenes. Aunque nos ningunean y nos ignoran seguimos uniendo nuestras manos. Porque nuestro objetivo es el de todas y todos por acá. Es un problema muy serio y necesitamos solución y no promesas. Estamos en una situación de miserabilidad, que no nos propusimos, sino que es consecuencia de toda la deshumanización con que se manejan las personas del otro lado. Los que contando con dinero y poder nos avasallaron y nos enfrentaron con otros hermanos pobres para que nos invadieran y nos despojaron también de nuestro territorio. Claro que eso paso hace tiempo.

Nos preguntamos qué pasa hoy que hablan de la existencia y reconocimiento del derecho de nuestros pueblos, de la necesidad de reparación. Qué pasa con nuestros dirigentes que acompañan a los punteros, que ni siquiera mencionan nuestra historia, nuestros derechos y por lo tanto no los exigen, ni luchan para que los cumplan. Por qué de este modo permiten que nuestros hijos, nuestros descendientes sufren la misma invisibilidad, miseria, despojo, falta de oportunidades que hace años. Sabemos que será peor a cada paso si continuamos callando, y apoyando así a gobiernos que defienden los intereses de las grandes corporaciones, de sus propios bolsillos y los de aquéllos que nos dominan.

Es muy triste y doloroso saber que desde este silencio nos convertimos en víctimas, pero también en cómplices.

 

Por esto es que nosotras, las mujeres de las diferentes comunidades del departamento de San Martín: hemos decidido levantar las armas de la conciencia y vamos a marchar hacia donde dicen que atiende la gente que está y tiene el poder de revertir esta situación de olvido.

A un año del bicentenario, esta es nuestra realidad, la miseria, el hambre, la desnutrición, el olvido, el analfabetismo, el deterioro de la salud, el despojo.

En estos 200 años, nos preguntamos, de qué tenemos que vanagloriarnos, de qué independencia podemos hablar o gozar.

Por esto tomamos esta decisión de ir hasta allí, y pedir, exigir, mostrar, luchar.

No podemos callar más, necesitamos que se ejecuten las leyes, que se nos entreguen territorios adicionales, para nuestro desarrollo, que se nos consulte sobre lo que queremos y necesitamos para el bien de nuestro pueblo. (...)

 

Necesitamos y queremos:

 En síntesis, la «reforma agraria integral» exige hermanamiento de una creciente mayoría de los de abajo con los pueblos originarios, las comunidades campesinas, los trabajadores rurales y los sin trabajo, sin vivienda que han sido expulsados por la ocupación integral de nuestro país-continente por parte de los subsistemas globales del capitalismo mundializado gracias a los factores locales de poder.

 

Atención a necesidades e intereses de quienes se rebelan contra nuestros opresores que revierte, en nosotros, como rumbos ciertos hacia otra sociedad y otro modo de vida centrados en afirmar la condición de sujetos de derechos humanos y autonomía de todos los de abajo sin discriminación de tipo alguno.

 

E.¿Por qué el capitalismo mundializado extermina la humanidad al ocupar territorios?

 

Precisamos salir de la falsedad de que se trata de regular las catástrofes socio-ambientales resultantes de la mega minería a cielo abierto, de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), y de todos los sistemas para succionarnos y arrasar con las posibilidades de vida en el continente, el planeta. Reflexionemos sobre: 

 

1. La consolidación de un modelo productivo y extractivo a favor del capitalismo mundializado

 

GRAIN, en su revista Biodiversidad, sustento y culturas nº61 (21 julio 2009), incluye a "Desplazamientos involuntarios por los agronegocios en Uruguay" de Patricia P. Gainza y Mariana Viera Cherro que comienzan con:

"Introducción. La expansión de los monocultivos en América Latina es consecuencia de la consolidación de un proyecto productivo, extractivo y de transferencia de Naturaleza de los países del Tercer Mundo a los países industrializados en función de la acumulación de ganancias. Orquestada por los grandes bloques económicos, esta forma de producción se impuso en muchos países de la región de la mano de las empresas transnacionales —Uruguay no es la excepción—, e invade no sólo las formas de trabajo, sino las construcciones cultural y subjetiva de las comunidades afectadas. Altera las formas de verse a sí mismas y de relacionarse con el medio en que conviven.
En el caso uruguayo, es una constante la venta o arriendo de la tierra a las empresas del agronegocio para tales monocultivos. El efecto son desplazamientos involuntarios que, como otros procesos migratorios, son la consecuencia de decisiones políticas, económicas, sociales y ambientales que se enfrentan de manera diferente según las condiciones de los diversos colectivos.

En América Latina, las migraciones son producto de la destrucción de los bosques, de la implantación de los monocultivos, de la minería, del cambio climático y tienen origen en el colonialismo, la colonización económica y el racismo ambiental.

En el caso de la agricultura familiar uruguaya estamos frente a un proceso de desterritorialización que se produce, no debido a que estas familias pertenezcan a “todos los lugares”, sino que por el contrario, como dice Octavio Ianni, “ya no son de ningún lugar”. Son movilizados, desplazados de los lugares donde han desarrollado su vida, en muchos casos más de cincuenta años.

Un proceso de investigación-acción participativa realizado a lo largo del 2008 con víctimas del desplazamiento por los agronegocios sojero y forestal (editado bajo el titulo Estamos rodead@s,*) recogió los testimonios de las personas afectadas sobre los impactos del desarrollo de esa lógica productiva y financiera de los agronegocios sobre algunas poblaciones rurales de Uruguay, específicamente en los departamentos de Rocha y Río Negro.

Punto de partida. La nueva modalidad de ocupación del espacio rural, denominada monocultivo, sea de soja o eucaliptos, genera desplazamientos de poblaciones y una subsecuente violación a sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Indagamos entonces las razones planteadas por mujeres y hombres rurales para arrendar o vender sus tierras, y para no hacerlo, las trayectorias migratorias de quienes vendieron sus tierras, y los factores previos que llevaron a tal decisión —haciendo énfasis en aquéllos de tipo productivo y en los impactos sobre la posesión de la tierra, la subjetividad y los aspectos culturales, la salud, la pérdida de servicios y otros.

Poner énfasis en los monocultivos de soja y las plantaciones de árboles se debe a la amplia incidencia que estas dos expresiones del agronegocio han tenido en Uruguay en las últimas décadas y a su importante proyección a futuro. El crecimiento de las explotaciones forestales en la década de 1990 fue de 570%. A ello se suma el cada vez mayor número de fábricas de procesamiento de pulpa de celulosa que gestionan su instalación en Uruguay. El crecimiento de la soja ha sido exponencial, pasando de 8 mil hectáreas en 1998 a 600 mil hectáreas en la actualidad, y su exportación creció de 10848 toneladas en 2000, a más de 700 mil en 2008.

Se enfocaron localidades siguiendo el aumento en la cantidad de tierras arrendadas o vendidas en la última década, la existencia de cambios en el uso del suelo, el desplazamiento de otros tipos de producción más sustentables en términos sociales, ecológicos, económicos y culturales, los datos sobre movilidad poblacional en cada uno de esos territorios y la existencia de redes sociales en la zona. Esto nos llevó a los departamentos de Rocha y Río Negro: espacios donde desarrollamos este intercambio con las y los pequeños productores familiares.

Impactos sobre las familias. A lo largo del proceso se encontraron una larga serie de impactos y consecuencias de estos tipos de producción sobre la vida, la cultura y la salud de los hombres y mujeres:

La emigración de las familias del campo uruguayo a raíz del aumento de las hectáreas dedicadas a la soja y la forestación, en algunas situaciones involucra aspectos volitivos —pero no es en ningún caso voluntaria. La venta o arriendo de los campos para estos dos agronegocios son, en todos los casos explorados, consecuencia de tener que enfrentar condiciones ambientales y productivas adversas, para las cuales tampoco el Estado da las respuestas que los pequeños agricultores familiares esperan y necesitan.

La amplia mayoría de las familias que deja el campo lo hace en condiciones de precariedad, lo que pone en jaque la realización de sus derechos económicos, sociales y culturales, y también afecta la dimensión cultural y de pertenencia. Esto provoca un resquebrajamiento del tejido social que, en algunas zonas, específicamente en la Sierra de Rocha, se comienza a rearmar en torno a algunos productores jóvenes que se han asentado en estos últimos años con emprendimientos, en su mayoría, de tipo turístico. De todas formas encontramos una corriente generalizada hacia la desarticulación de la pertenencia a esa cultura y a ese lugar.

Es indispensable que Uruguay retome un debate sobre el territorio, las formas de ser y estar en los territorios que debemos defender y promover, y los derechos colectivos sobre el mismo. Esto es fundamental para construir las soberanías alimentaria y energética de nuestro pueblo.

El abandono de los proyectos productivos vinculados a la agricultura familiar son evaluados por las personas entrevistadas como una pérdida de sentido en su quehacer socio-económico-cultural, en el sentido amplio: con respecto a lo que “toda la vida se ha hecho”, o “lo único que saben hacer”.

La pauperización de la agricultura familiar a pequeña escala continúa y el vínculo identitario con la vida agraria continúa desvalorizándose frente a otras formas de vida. Las nuevas generaciones abandonan cada vez más el medio rural y los que intentan retomarlo encuentran muchas trabas para lograrlo, como el elevado precio de la tierra.

Los agricultores familiares de Uruguay se ven obligados a abandonar sus tierras porque son rodeados por grandes empresas transnacionales o grandes productores que compran cientos y miles de hectáreas para monocultivos o porque se van quedando solos en el campo (con las repercusiones que esto tiene en la pérdida de servicios públicos) hasta que la situación se devela insostenible. El desplazamiento de estos agricultores desde sus territorios originales genera movimientos que en primera instancia van hacia las periferias de las ciudades más cercanas. Éste es sólo el primer paso. Quien siente la presión de las periferias y la mayoría de las veces no tiene  acceso a los servicios básicos (al tiempo que sus derechos son vulnerados), comienza a vislumbrar nuevas rutas y la cultura migratoria se asienta como una estrategia más de supervivencia. La presencia y las políticas depredadoras de las empresas transnacionales en los territorios y la Naturaleza de los países latinoamericanos son la principal causa de las migraciones al norte y sur-sur. La única forma de detener estos procesos (basada en la realización de derechos) es garantizar la tenencia de la tierra a las personas y familias que trabajan en ella. Sólo políticas tendientes a construir y fortalecer la soberanía alimentaria, y a diversificar la agricultura para el autosustento y los mercados locales, con base en los saberes, la cultura y las preferencias locales, detendrán el éxodo de las familias del campo al norte global". Fuente: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=442

2. La crisis alimentaria como producto del sistema global de agronegocios

En Ecoportal.net, Tatiana Roa Avendaño marca: "A inicios del año 2008 ya nadie se atrevía a negarlo, al lado de otras crisis, la humanidad estaba sufriendo también una crisis alimentaria. No era para menos, cada vez grandes masas de la población pasan el día con una sola comida, los niveles de subnutrición crecen, los precios de los alimentos están por las nubes, la producción alimentaria se destina a otros fines.

Algunos años atrás, grandes extensiones de tierras que antes se dedicaban a la producción de alimentos para los seres humanos fueron desplazadas para producir alimentos para animales o para generar agrocombustibles. Además, los acelerados procesos de urbanización cubren con asfalto y cemento suelos ricos en nutrientes que anteriormente producían alimentos.

En el fondo de todo ello subyace el patrón de desarrollo impuesto, el cual ha provocado una profunda alteración de ciclos y elementos centrales de la naturaleza como el clima, el agua o la biodiversidad. Estamos frente a una burbuja económica agroalimentaria(1), el deterioro de los suelos es creciente, los acuíferos están agotándose, la desertificación avanza y los ciclos climáticos se encuentran alterados sin permitir que los campesinos puedan definir con claridad sus épocas de siembra. “La intensa alteración de los ciclos ecológicos apunta a un desbordamiento sistémico de los límites vitales de la biosfera, con profunda incidencia en las condiciones de vida de amplios sectores de la población mundial”.

Las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), nos indican que cada vez es mayor el número de personas que padecen de hambre crónica “en 2007 aumentó en 75 millones, muy por encima de la estimación [...] de 848 millones de personas subnutridas en 2003-05”. De acuerdo a los datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Banco Mundial (BM), 100 millones de personas carecen de comida suficiente para garantizar su sobrevivencia(4), Asia y el Pacífico y África subsahariana son las regiones que cuentan con más hambrientos en el mundo, en 2003-05, entre ellas juntas contabilizaban el 89 % de las personas hambrientas en el mundo, es decir 750 millones de personas. (...)

 

Crisis alimentaria y crisis del desarrollo

La actual situación alimentaria global ha tenido graves impactos en las vidas y los medios de subsistencia de la gente empobrecida en el planeta, incluido el aumento de la mortalidad infantil, de los ya desnutridos o que viven en situación de pobreza, y que utilizan entre el 70 y el 80% de sus ingresos diarios para la compra de los alimentos. Si las actuales condiciones de la crisis alimentaria se prolongan, como algunos lo advierten, se verán seriamente amenazados los medios de subsistencia de millones de personas y podría causar mayor pobreza y un hambre generalizada aún más profunda.

 

Sin duda, son importantes los factores ya analizados como causas de la crisis alimentaria pero hay aspectos que economistas y teóricos del desarrollo han dejado aún fuera del análisis de este fenómeno, algo que está detrás de la discusión.

La crisis alimentaria, es el resultado de la imposición de las políticas de ajuste estructural y de liberalización del comercio impuestas a los países llamados en desarrollo por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde los años 1979, de las políticas comerciales impuestas por la Organización Mundial del Comercio desde los años 1990 y, más recientemente, los acuerdos bi-laterales de libre comercio y de inversión (Grain, 2008).como bien lo plantean Grain (2008) y también Rosset y Avila (2008).

 

Los países en desarrollo fueron forzados a desmontar sus aranceles y otros instrumentos y mecanismos para proteger su producción agrícola local. Así, mientras los países llamados desarrollados o industrializados forzaron a los países pobres a eliminar las barreras comerciales, “ellos mantuvieron la suyas e impidieron a los países subdesarrollados exportar productos agrícolas, privándolos de una angustiosamente necesaria renta vía exportaciones”.

La capacidad productiva nacional de alimentos fue desmantelada y se impuso la agroexportación, a su vez estimulada por enormes subsidios al agronegocio provenientes de los presupuestos públicos. Sin el respaldo gubernamental, la producción campesina fue deteriorándose, se acabaron los precios de garantía, los créditos, la asistencia técnica, los programas de fomento y de comercialización, mientras el mercado nacional fue inundado por importaciones baratas que terminaron por llevar a los campesinos a la propia ruina (Rosset et al., 2008: 19).

 

Mientras la producción agrícola local de los países empobrecidos decaía por toda este paquete de medidas, se los forzaba a abrir “sus mercados y tierras a los agronegocios mundiales, a los especuladores y a las exportaciones de alimentos subsidiados provenientes de los países ricos” (Grain, 2008). En la actualidad, esta situación ha llevado a que la mayor parte de los países en desarrollo, que anteriormente producían su propio alimento, en la actualidad dependan de las importaciones de los mismos, “aproximadamente el 70% de los llamados países en desarrollo son importadores netos de alimentos” (Grain, 2008).

 

En ese proceso, las tierras fértiles fueron reconvertidas de la producción de alimentos para abastecimiento de un mercado local a la producción de commodities mundiales para la exportación o cultivos de contra estación y de alto valor para abastecer los supermercados occidentales. Es en esta lógica que también se promueven la producción de agrocombustibles. De acuerdo a Grain nos encontramos en medio de un colapso estructural, consecuencia directa de tres décadas de globalización neoliberal. Se han priorizado la agroindustria para la exportación y los agronegocios mientras los sectores campesinos y de agricultura familiar, que siguen siendo quienes principalmente garantizan los alimentos en el mundo; son expulsados de los campos para favorecer a los grandes productores que tienen vocación para la exportación. “La destrucción de la vida campesina es tan grave que ha sido caracterizada, con razón, como una «guerra» contra el mundo rural”(...)".  Tatiana Roa Avendaño es miembro de Censat Agua Viva- Centro Nacional de Salud, Ambiente y Trabajo -Bogotá, Colombia www.censat.org

Fuente: www.ecoportal,net / 11-8-09

 

3. El pronunciamiento por ¡Sólo hay futuro con un ambiente saludable!

La RED NACIONAL DE ACCIÓN ECOLOGISTA -desde 1984- está formada por: asoc.amigos del lago de palermo (ciudad autónoma) -centro ambiental argentino (ciudad autónoma) - por la reserva -vecinos auto convocados -(ciudad autónoma) – acción por la biodiversidad (marcos paz) - asoc.ambientalista del sur (bahía blanca) - asoc.contra la contaminación ambiental (esteban echeverria) – asoc. ecológica de lanús - bios argentina (mar del plata) - centro de observación de la naturaleza ( mar del plata) - comision ecologica de ituzaingo - ecología y crecimiento con organización solidaria (Saladillo) - fundación nuevo horizonte (olavarria) - fundación uñopatun (carmén de patagones) - iniciativa radial (temperley) -reconciliarnos con la tierra (marcos paz) - eco sitio (villa maría) -fund. argentina de energías alternativas y renovables (cordoba) - fundación para la defensa del ambiente (cordoba) - agrup.ambientalista valle azul (yacanto) - fundacion ambiente total (resistencia ) - movimiento antinuclear del chubut (trelew) – foro ecologista de parana - instituto argentino de investigaciones espeleologicas (malargue mza) - fundación cullunche (mendoza) - asoc.civil de ecologia social (neuquén) - asoc.conservación patagónica (san martín y junin de los andes ) -asoc ambientalista piuke (bariloche) - asoc.para la protección de la naturaleza lihue (bariloche) - sociedad ecológica regional ( el bolsón) - fundación inti cuyum ( san luis) - centro de protección a la naturaleza (santa fe) - asoc. parque federal (santa fe)- centro ecologista renacer (villa constitución -sta fe) - muyuqui (santa fe) - vida si! (tucumán) - pro eco grupo ecologista (tucumán) -

Manifiesto de la XXXII Asamblea RENACE (5 de abril de 2009)

La Red Nacional de Acción Ecologista tuvo su XXXII Asamblea en Bariloche entre los días 21 al 23 de marzo de 2009. "RENACE apoya todos los movimientos ciudadanos opuestos a la minería de los metales, incluido el uranio, y alienta el accionar judicial contra funcionarios públicos y empresas privadas que violan la ley y no protegen la salud de los ciudadanos".

 

RENACE se manifiesta en alerta permanente ante las organizaciones que siendo funcionales al modelo de crecimiento mundial adoctrinan a la juventud y a las luchas ambientales en curso infiltrándose en las organizaciones sociales y aprovechándose de las luchas ambientales para sostener el sistema de producción y consumo responsable del desastre ambiental y económico que padecemos.

RENACE manifiesta su preocupación por la creciente tendencia en universidades públicas y privadas a aceptar ofrecimientos de financiación procedentes de empresas que son reconocidas por sus malas prácticas ambientales, violación de normativa y desconocimiento de los derechos de los ciudadanos y comunidades indígenas. Esos aportes sesgan y condicionan las líneas de investigación e impiden el desarrollo de políticas locales independientes en ciencia y tecnología, echando un manto de duda sobre los resultados de los trabajos generados.

RENACE apoya a los movimientos socio ambientales regionales que se oponen al emprendimiento minero de Agua Rica, para la explotación de cobre, oro y molibdeno en el departamento de Andalgalá, Catamarca. Repudiamos la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental por su mediocridad técnica, porque no hace estudios de ecología terrestre ni limnológicos, y porque el área de impacto ignora la existencia de otras fuentes que impactan los mismos ecosistemas. Al triplicar el impacto sobre el ambiente en una provincia sin controles ambientales y donde no se evalúan los impactos conjuntos, ni se hacen seguimientos epidemiológicos, Agua Rica contribuye al genocidio silencioso que impulsan las mineras.

Declaramos asimismo que RENACE apoya todos los movimientos ciudadanos opuestos a la minería de los metales, incluido el uranio, y alienta el accionar judicial contra funcionarios públicos y empresas privadas que violan la ley y no protegen la salud de los ciudadanos.

RENACE continuará y profundizará el apoyo a la Unión de Asambleas Ciudadanas y en la difusión de sus acciones en tiempo real debido al avance represivo de los gobiernos provinciales socios de las corporaciones que implementan el IIRSA, (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana proyectada para proveer la infraestructura al modelo de saqueo.)

RENACE condena la aplicación masiva e indiscriminada de plaguicidas, pues están afectando la salud de miles de personas y dañando seriamente el ambiente. Denuncia además que la legislación vigente en la nación y las distintas provincias (cuando se aplica) solo protege de las dosis letales, y no de los efectos de las bajas dosis. Recuerda que las bajas dosis de muchos plaguicidas en uso afectan el sistema hormonal y el sistema inmune de las personas expuestas. Igualmente, deben revisarse en Argentina las categorías dadas a los distintos plaguicidas, y adoptar la categorización más estricta que hayan recibido en cualquier otro país o a nivel de organismos internacionales. Para el caso del glifosato debe pasar de la Clase Toxicológica IV a la Clase IA. Requerimos además que se realicen estudios epidemiológicos humanos y de animales en todo país para conocer los efectos que ya han producido los plaguicidas sobre la salud de las personas y el ambiente.

RENACE denuncia la contaminación cloacal, minera, agropecuaria y petrolera en la cuenca del Nahuel Huapi y ríos Limay, Neuquén y Río Negro que ocasiona eutrofización al combinarse el bajo caudal a causa de represas con los vertidos. Señalamos la dilución de responsabilidades de este crimen ambiental, que impacta además de manera directa y comprobada en la salud de los habitantes de la cuenca.

RENACE se manifiesta a favor de la construcción de un mundo diverso a través del reconocimiento de los pueblos originarios y sus luchas por la recuperación de su cultura y su territorio.

RENACE conmemora el 23 de marzo, el sexto aniversario de la gesta de Esquel en su histórico NO A LA MINA".

Fuente:http://www.renace.net/spip.php?article2 / 23-7-09

 

En síntesis, la «reforma agraria integral» exige derrotar no sólo a los expropiadores de los territorios para desertificarlos y modificarlos casi irreversiblemente sino, también, a los de abajo presas del chantaje de que esos mega emprendimientos son fuentes laborales y de las ciencias, tecnologías e ideologías que están por la continuidad de la gran escala y la alta productividad.

 

 

F.¿En qué criterios basarse para definir la civilización y la modernidad?

Averigüemos a través de estos ejemplos:

 

1. Civilización y modernidad

En "Civilización y modernidad. El movimiento indígena en América Latina", Mónica Bruckmann (ALAI-amlatina) subraya: "La crisis mundial contemporánea no sólo se manifiesta en su dimensión económica y principalmente financiera, sino que representa también una profunda crisis civilizatoria del capitalismo mundial como modo de organización de la sociedad y como forma de producir conocimiento, al mismo tiempo que cuestiona fuertemente el sistema de poder en el planeta. Asistimos a la decadencia de un sistema hegemónico unipolar que necesita cada vez más de la intervención militar brutal para validar su condición de dominación, convirtiendo la civilización occidental en una fábrica de barbarie y de políticas de irrespeto a los principios fundamentales de convivencia de la humanidad.

La visión eurocéntrica
En la base de este sistema de dominación se ubica la perspectiva eurocéntrica como fundamento ideológico y como forma de producción y control de la subjetividad de las sociedades. La producción y reproducción de la vida material de los pueblos y la elaboración de sus imaginarios están dominados por la idea de que la civilización occidental es el único modelo civilizatorio del planeta, y que todas las demás civilizaciones, sin importar su nivel de elaboración y complejidad, su grado de desarrollo o sus aportes a la humanidad, son consideradas apenas culturas atrasadas respecto al modelo impuesto. La arrogancia de esta visión eurocéntrica no sólo justificó violentas formas de colonización y colonialismo sino que se convirtió en una barrera cognitiva que impidió a Occidente conocer y comprender la complejidad del mundo y las más antiguas e importantes civilizaciones del planeta. De esta manera, se despreciaron conocimientos milenarios, formas de organización de la vida y la sociedad no-occidentales, formas más humanas de relación con la naturaleza y la vida, sensibilidades estéticas altamente elaboradas, producción artística y cultural de gran importancia, aportes filosóficos e inclusive el denso pensamiento social producido fuera de los países centrales de occidente.

El eurocentrismo impuso una forma de hacer ciencia y un camino único de producción de conocimiento, que redujo a la condición de a-científico, para-científico o folklórico todo aquel conocimiento producido fuera de estos cánones. En esta perspectiva, el tiempo no existe, pues el conocimiento es universal y válido para cualquier tiempo histórico y para cualquier realidad social del planeta. Esta incapacidad de comprender que la teoría, la ciencia y el conocimiento son productos históricos, ha significado una de las principales limitaciones de la ciencia positivista. Esta ciencia, cada vez más preocupada con su coherencia interna que con la realidad social, se ha encerrado en sí misma para producir sus propias premisas y otorgar a sus deseos, la condición de conclusiones científicas. De esta manera, ha perdido la capacidad de comprender la complejidad del mundo contemporáneo y de cualquier intento de prever escenarios futuros. La humanidad está en camino a romper profundamente con estos paradigmas de ciencia y con esta visión del mundo y de la humanidad.

¿Modernidad vs atraso?
En América Latina la idea de modernidad, como modo de existencia social y como patrón de desarrollo, surge en el centro mismo del sistema colonial y como parte integrante de esta estructura de dominación y de poder. Como sostiene el sociólogo peruano Aníbal Quijano, al analizar el surgimiento de la noción de modernidad, se trata de un momento en la historia en el cual los varios tiempos e historias se configuran en complejas, contradictorias y discontinuas asociaciones entre estructuras fragmentarias y mutantes de relaciones de sentidos y de significados partes de un mismo y único mundo nuevo en plena constitución.  La idea de modernidad, entonces, surge en la base de la estructura de poder colonial, y se convierte en un mecanismo legitimador que impone la civilización occidental como la única vía de alcanzar el llamado “progreso”. Todo aquello que estuviera fuera de esta visión y de esta forma de organización social era considerado pre-moderno o atrasado.

Esta noción de modernidad, insertada orgánicamente a la estructura de poder colonial tuvo una enorme capacidad destructora y desarticuladora de las sociedades originarias latinoamericanas. En nombre de la modernidad se destruyeron estructuras enteras de conocimiento y sabiduría milenaria, así como avanzados modos de producción agrícola y formas de organización social comunitarias. Se puso en práctica una acción sistemática de destrucción de la memoria colectiva de los pueblos y civilizaciones americanas, de su imaginario histórico y de su propia percepción de pasado y futuro. Esta enorme capacidad destructiva significó también el propio exterminio de las poblaciones originarias, que a la llegada de los colonizadores europeos se estimaba en más de cien millones de habitantes y que en pocas décadas se vio reducida a casi la mitad.

Si América Latina fue el lugar desde donde se generó la acumulación de capital y las bases materiales para la construcción de la Europa Occidental como centro hegemónico mundial a partir del siglo XVI, es ahora la región donde se están desarrollando los nuevos elementos para la construcción de una civilización planetaria, más equilibrada e inclusiva, capaz de romper radicalmente con la herencia colonial y la visión eurocéntrica. Están surgiendo, en el continente latinoamericano, experiencias ricas y diversas de transformación social que están cambiando el escenario político, económico y cultural en la región.

Este proceso de transformación nos plantea grandes desafíos. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia fuera de la visión colonial y crear matrices teóricas y metodológicas de producción de conocimiento capaces de dar cuenta de la complejidad y densidad de la realidad social. Pero, sobre todo, se hace necesario apelar a nuestro legado civilizatorio, al conocimiento milenario y ancestral, a los saberes y formas de ver y sentir el mundo para re-construir nuestra memoria colectiva, deformada o destruida por la colonialidad, y construir nuestras identidades y nuestros proyectos de futuro y de sociedad.

El movimiento indígena latinoamericano
El movimiento indígena es quizás uno de los elementos más transformadores de esta densa realidad latinoamericana contemporánea. Éste se construye como un movimiento social de dimensión regional con un profundo contenido universal y una visión global de los procesos sociales y políticos mundiales. Al mismo tiempo, ha dejado de ser un movimiento de resistencia para desarrollar una estrategia ofensiva de lucha por el gobierno y el poder, especialmente en la región andina de América del Sur. A partir de una profunda crítica y ruptura respecto a la visión eurocéntrica, a su racionalidad, a su modelo de modernidad y desarrollo inserto en la estructura de poder colonial, el movimiento indígena latinoamericano se plantea como un movimiento civilizatorio, capaz de recuperar el legado histórico de las civilizaciones originarias para re-elaborar, no una, sino varias identidades latinoamericanas; no una forma de producir conocimiento, sino todas las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han convivido y resistido a más de quinientos años de dominación. El elemento indígena se va convirtiendo en el centro del discurso y de la construcción de una visión del mundo, de un sujeto político y de un proyecto colectivo y emancipatorio. En las líneas que siguen, analizaremos este proceso.

El movimiento indígena como unidad geográfica e histórica
El movimiento indígena latinoamericano ha dejado de ser un conjunto de movimientos locales para convertirse en un movimiento articulado y articulador que se construye en los espacios geográficos de donde se desarrollaron las civilizaciones originarias. En el caso América del Sur, el movimiento indígena se construye en el espacio geográfico donde se desarrolló la civilización inca y las varias civilizaciones que la precedieron, ocupando los territorios de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Quinientos años de colonización no fueron suficientes para desarticular una unidad histórica y civilizatoria, como fue el “Tawantinsuyo” de los incas, y su profundo arraigo en un espacio geográfico específico: Los Andes. Los Estados nacionales conformados a partir del siglo XIX con las guerras independentistas no sustituyeron las profundas raíces históricas de los pueblos indígenas, que se reconocen quechuas, aymaras o mapuches, antes que bolivianos, peruanos o ecuatorianos.

La reconstrucción de los Andes como unidad geográfica y las civilizaciones pre-Incas e Inca, como unidad histórica, ha profundizado el proceso de integración del movimiento indígena sudamericano, que en julio de 2006, en la ciudad de Cuzco, funda la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI - con la participación de los pueblos Quechuas, ichwas, Aymars, Mapuches, Cymbis, Saraguros, Gumbinos, Koris, Lafquenches, Urus, entre otros tantos pueblos indígenas originarios de la región Andina.

En el acta fundacional, firmada por más de once organizaciones representativas, se establece una amplia plataforma de lucha para el movimiento indígena de todo el continente que incluye entre sus principales banderas la construcción de los Estados Plurinacionales; la defensa de los recursos naturales y energéticos, el agua y la tierra; los derechos colectivos de las comunidades indígenas y la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental. Se trata de un plan de acción que incluye principios fundamentales de convivencia humana y de profundo respeto a las diferentes culturas, pueblos y nacionalidades.

Se han creado, en los últimos años, múltiples y diversos espacios de coordinación y articulación del movimiento indígena en la región, diversos foros de intercambio y movilización, al mismo tiempo que se han diversificado las organizaciones y redes indígenas y de los pueblos originarios. Esto ha generado una intensa dinámica y una creciente capacidad de movilización en los niveles locales, regionales y continental, con una clara vocación de articulación planetaria. Durante el último Foro Social Mundial de Belén, en enero de 2009, las organizaciones y redes indígenas ahí reunidas emitieron una declaración llamando a la más amplia unida para articular alternativas a la “crisis de civilización occidental capitalista”. Entre los principales ejes movilizadores de este llamado están:

- La tierra como fuente de vida y el agua como derecho humano fundamental;
- Descolonialidad del poder y el autogobierno comunitario;
- Los Estados Plurinacionales;
- La autodeterminación de los pueblos;
- La unidad, equidad y complementariedad de género;
- El respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y diverso;
- Liberación de toda dominación o discriminación racista, etnicista o sexista;
- Las decisiones colectivas sobre la producción, mercados y la economía;
- La descolonialidad de las ciencias y tecnologías;
- Por una nueva ética social alternativa a la del mercado.

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas se ha convertido en un espacio dinámico de articulación política y social, que se proyecta hacia las organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica y de Centro y Norte América, ampliando el espectro de unificación, articulación e integración del movimiento indígena en todo el continente.

El Estado plurinacional como proyecto político
La plurinacionalidad, planteada como bandera política por el movimiento indígena de los años 90, ha sido asumida por las fuerzas progresistas de países como Bolivia y Ecuador, lo que ha permitido un amplio movimiento político y social capaz de aprobar en plebiscitos nacionales, o a través de asambleas constituyentes, esta nueva forma política e institucional de Estado. El Estado Plurinacional se plantea como proyecto político que cuestiona profundamente la visión homogenizadora del Estado-nación y con ello, la tradición política occidental en América Latina. Este nuevo modelo de Estado es profundamente incluyente. Basado en el principio de “unidad en la diversidad”, reconoce la existencia de múltiples nacionalidades, culturas, lenguas, religiones, y formas de espiritualidad. Incorpora las formas comunales de organización y autoridad en la propia institucionalidad del Estado, constituyendo una experiencia política absolutamente nueva en la región.

La constitución boliviana, recientemente aprobada por plebiscito nacional, establece en su primer artículo: “Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.”

Se trata de un proyecto que debe construir aún su propia institucionalidad, pero que puede representar un modelo político cualitativamente superior al Estado-nación que sustenta la unidad nacional en la homogenización superficial y en la discriminación y exclusión cultural.

La tierra que nos acoge
La histórica lucha de los indígenas latinoamericanos por la tierra no sólo tiene que ver con la recuperación de un medio de producción fundamental que les fue violentamente expropiado desde los primeros momentos de la colonización europea hace más de quinientos años. La tierra tiene un sentido muy profundo en la cosmovisión y en la forma misma de existencia de los pueblo indígenas: ella es la “madre que nos acoge” o “Pachamama”, el espacio donde la vida se crea y se re-crea. En la visión indígena, el hombre debe “criar a la madre tierra y dejarse criar por ella”. Esta relación profunda entre el hombre y la tierra como fuente de vida se contrapuso radicalmente a la visión del colonizador que veía la tierra como objeto de posesión y espacio de saqueo y extracción de metales y piedras preciosas, objeto de depredación. Estas visiones contrapuestas produjeron enormes tensiones y sufrimientos en los pueblos indígenas de nuestro continente, pues fue justamente la mano de obra indígena la que sustentó la minería en las colonias, que permitió la acumulación de capital que sustentó la hegemonía portuguesa y española en el sistema mundial. El trabajo esclavo en las minas fue uno de los principales mecanismo de exterminio de la poblaciones indígenas en nuestro continente.

Después de varios siglos de resistencia, el movimiento indígena contemporáneo recupera el sentido fecundo de su relación con la tierra, exigiendo el respeto a ésta como fuente de vida. Se trata entonces de preservar la tierra, el medio ambiente en que vivimos, el espacio donde nuestros hijos nacen y crecen, donde la flora y fauna nativa debe ser aprovechada por el hombre con un sentido de respeto y preservación. Esta postura ecológica, que corresponde a una visión milenaria del mundo, coloca al movimiento indígena latinoamericano en una posición de vanguardia planetaria, que levanta banderas universales para la sobre vivencia de la humanidad y del planeta, que exige que la extracción de recursos naturales y energéticos se realice sin depredar la tierra y favoreciendo principalmente a las poblaciones que viven en los territorios donde estos recursos se encuentran.

De esta manera, la vida y el ser humano se elevan a la condición de valores fundamentales para la organización de la sociedad y de un nuevo modelo de desarrollo y proyecto colectivo de futuro, sintetizado en el principio indígena del “buen vivir”.

Descolonialidad del poder: “mandar obedeciendo”
La organización comunitaria, el principio de la reciprocidad y solidaridad social, son características de algunas sociedades indígenas pre-coloniales, que han sido retomadas por el movimiento indígena latinoamericano como prácticas cotidianas que afirman un legado civilizatorio y una forma propia de ver el mundo. Al mismo tiempo se crean nuevas formas de autoridad colectiva y de autogobierno comunitario que rescata la comunidad como fuente de todo y cualquier poder y el poder del individuo sometido a la comunidad. Un ejemplo de estas nuevas formas de autoridad y ejercicio del poder han sido dadas por el Movimiento Zapatista en México, con el principio de “mandar obedeciendo”, que refleja claramente estas dos dimensiones de la autoridad.

Estamos pues frente a enormes desafíos. Tal vez una de las principales tareas emancipadoras consiste en liberarnos del eurocentrismo como visión del mundo y como estructura de producción de conocimiento. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia y recuperar nuestra memoria colectiva y legado civilizatorio para construir nuestros propios modelos de desarrollo y proyector de futuro. El movimiento indígena nos ofrece enormes potencialidades y, por la profundidad de su propuesta y de su praxis, abre un nuevo horizonte histórico en América Latina y en el mundo".
Mónica Bruckmann es socióloga peruana, doctoranda en ciencia política por la Universidad Federal Fluminense (Brasil) e investigadora de la Cátedra y Red UNESCO/UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable – REGGEN.
Fuente: www.rebelion.org /5-8-09

 

2. Costo ambiental de un desarrollo arcaico en la Amazonia

 

En "El costo ambiental de un desarrollo arcaico. La amazonia brasileña en el umbral de una nueva era",Marina Silva (Informe-Dipló) advierte:

"La Amazonia brasileña se encuentra en una situación límite. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva debe decidir si desea liderar la transición hacia nuevos parámetros de desarrollo global o prefiere continuar avalando la sobreexplotación de los activos sociales y ambientales en beneficio de una minoría.

Varios estudios recientes han expuesto diferentes facetas del modelo económico arcaico y predatorio que todavía predomina en la Amazonia brasileña. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años por el gobierno federal, las administraciones estatales y municipales, y la sociedad civil –lo que dio como resultado una reducción continua de los índices de deforestación desde 2005–, el hecho es que el 17% del bosque tropical brasileño ya ha sido consumido; y los mecanismos y prácticas que destruyen la biodiversidad, perjudican los servicios ambientales, generan conflictos sociales, empobrecen la cultura, marginan poblaciones, agravan el calentamiento global y comprometen la imagen de Brasil, continúan vigentes.

La edición de junio de 2009 de la revista Science incluye un estudio sobre el tema, firmado por investigadores del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon), que bautiza este modelo como “boom-colapso”, en alusión al efecto “sube y baja” que caracteriza la economía de la región: grandes ganancias financieras para un pequeño grupo al principio, seguidos de pérdidas y perjuicios para la sociedad en general.

Los investigadores constataron que, en el corto plazo, mejoran los indicadores socioeconómicos, como por ejemplo el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Sin embargo, los beneficios duran alrededor de una década y media, agotándose cuando se terminan la explotación de madera y la productividad de la ganadería. En ese momento, entonces, los municipios pasan a presentar índices de calidad de vida parecidos a los del período anterior a la deforestación, con una diferencia fundamental: perdieron la oportunidad de hacer un uso adecuado de los activos naturales y de crear una economía sostenible con una distribución de la renta más ecuánime. Sumado a eso, heredan suelos degradados, desempleo, concentración agraria, éxodo rural, miseria urbana y, por supuesto, el fin de los bosques y de los recursos naturales disponibles.

El año pasado se publicaron asimismo otros importantes trabajos realizados por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que describen las prácticas deletéreas de poderosos grupos empresariales y sus negocios globales, lo que causó un fuerte impacto en la opinión pública.

En octubre de 2008, la ONG Repórter Brasil redactó una lista de las empresas establecidas en San Pablo que se benefician con el avance predatorio de la actividad agropecuaria y maderera ilegal sobre el bosque, además de mantener relaciones comerciales con propietarios e inversores rurales que explotan el trabajo esclavo. La divulgación del trabajo, titulado “Conexiones sustentables San Pablo-Amazonia: quién se beneficia con la destrucción de la Amazonia” , dio como resultado la firma de tres pactos empresariales para el control de las cadenas productivas de la madera, la ganadería y la soja oriundas de la Amazonia.

La organización Amigos de la Tierra-Amazonia Brasileña publicó, en abril de 2008, el informe “La hora de la cuenta – Ganadería, Amazonia y coyuntura” , en el que explica que la Amazonia se consolidó como una importante región productora de carne debido a la instalación de megafrigoríficos, financiados con recursos públicos subsidiados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil del orden de los 6.000 millones de reales en 2008, un récord histórico. De ese monto, casi nada se destinó al aumento de la productividad y la recuperación de tierras degradadas o abandonadas. El informe muestra incluso que uno de los factores centrales para la viabilidad de la ganadería en las principales regiones productoras de la Amazonia es la invasión y la posesión ilegal de tierras públicas, acompañada de deforestación irregular.

A comienzos de este mes, Greenpeace Brasil divulgó por su parte, después de tres años de estudios, el informe “La farra del buey” . Allí, la organización ambientalista revela que la destrucción de la Amazonia se debe mayoritariamente al sector ganadero, responsable de una de cada ocho hectáreas de bosques tropicales destruidas en el planeta. Ese trabajo analiza las fuertes inversiones gubernamentales destinadas a ese sector, con el objetivo de consolidar el liderazgo de Brasil en la exportación de carne bovina y duplicar su participación para alcanzar los dos tercios del mercado mundial de aquí a 2018. El informe hace también una lista de varias empresas nacionales e internacionales que se abastecen de productos de esa cadena productiva ilegal y antiética, y acusa al BNDES de contribuir a la devastación ambiental, en la medida en que financia a los frigoríficos sin exigir contrapartidas ambientales.

La novedad que introdujo el estudio de Greenpeace fue su sociedad con el Ministerio Público Federal para iniciar acciones civiles públicas en el Estado de Pará contra los frigoríficos y las redes de venta minorista citados en el texto. La medida generó diferentes reacciones: grandes cadenas minoristas, como Wal-Mart, Carrefour y Pão de Açúcar, suspendieron las compras a los frigoríficos involucrados, exigiendo a los proveedores trazabilidad y garantías socioambientales confiables para los productos provenientes de la Amazonia. Las entidades ruralistas ya intentaron descalificar el estudio e intimidar a sus autores con procesos judiciales, en lugar de adoptar técnicas productivas sustentables que favorezcan la ganancia de productividad, trazabilidad y recuperación de las áreas degradadas.

A pesar de las evidencias recabadas en los estudios citados y de importantes resultados alcanzados en el ámbito del Programa de Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonia, la ideología y las fuerzas que sustentan el modelo predatorio continúan en plena forma debido, especialmente, a la postura equivocada de algunos sectores del gobierno federal y del Congreso Nacional. Teniendo en cuenta las urgencias de nuestro tiempo –sintetizadas por la confluencia del agravamiento del calentamiento global y la situación dramática de las poblaciones pobres en todo el planeta– la persistencia de un patrón de desarrollo arcaico en Brasil –país clave para iniciar el viraje necesario hacia un modelo de base sustentable– es muy preocupante.

Desde los ministerios que definen políticas vitales para la Amazonia llegan discursos y medidas que aumentan esa preocupación, al converger en el desmantelamiento de la legislación ambiental y la defensa de facilidades económicas para sectores que especulan con tierras en la región (6), y al negarse a asimilar métodos que eviten nuevas deforestaciones. Esos sectores fueron premiados recientemente con una regularización agraria que distribuyó más de 60 millones de hectáreas de tierras públicas, buena parte de ellas a personas y grupos que las invadieron y promovieron su deforestación a gran escala. O sea, las autoridades responsables de las políticas de desarrollo tratan a los bosques como un obstáculo y no como un beneficio para la nueva economía del siglo XXI.

La voz del pueblo
Tal postura, no obstante, está siendo confrontada por las constantes alertas tanto de respetados formadores de opinión como de la propia sociedad. En una investigación realizada por el Instituto DataFolha en mayo pasado, el 96% de la población brasileña defendió la legislación ambiental y dio un mensaje claro a los productores rurales: pide respetar los límites establecidos por la ley para la protección de bosques, ríos, suelos y biodiversidad. Ya no se acepta la justificación de la producción de alimentos a costa de la destrucción ambiental.

Se ha llegado así, a un umbral. El gobierno brasileño necesita hacer una elección clara: liderar una transición que convierta a Brasil en una referencia mundial en la búsqueda de nuevos parámetros de desarrollo, o seguir siendo fiador del pasado, garantizando sobrevida a una concepción de mundo ya superada, que se basa en otorgar privilegios y permitir la sobreexplotación de los activos sociales y ambientales para usufructo de algunos pocos, sin medir las consecuencias.

La investigación de Datafolha mostró que los brasileños quieren empleo, renta y acceso a bienes de consumo, pero no a cualquier precio. Quieren también seguridad ambiental, compromiso ético y visión a largo plazo para crear hoy las condiciones para un salto civilizatorio indeclinable.

En la Amazonia ese dilema se plantea de varias maneras. La explotación ganadera y maderera irregular es sólo uno de los aspectos. Otro, de igual importancia, es la puesta en marcha de obras de infraestructura. El conocimiento acumulado sobre las debilidades del bioma amazónico recomienda cuidados especiales en ese tipo de proyectos, comenzando por el imprescindible proceso de licenciamiento ambiental, hecho en forma y tiempo adecuados. Frente a eso, las maniobras para evitar o flexibilizar los procedimientos exigidos por la legislación con el objetivo de acelerar la aprobación de las obras, como se intenta, por ejemplo, con la ruta BR 319, son inaceptables. La historia enseña que, realizadas en discrepancia con las contingencias ambientales, esas obras son inductoras de procesos económicos y sociales que pueden redundar en verdaderas catástrofes sociales, culturales, ecológicas y económicas en toda el área de influencia del emprendimiento, en vez de generar los beneficios esperados.

Brasil vive un momento crucial, que exige, para que sea posible prosperar, elecciones valientes en pos de un cambio de rumbo y de patrones. Las alternativas ya existen, tienen fuerte base tecnológica, una concepción política e institucional innovadora y sectores de punta dispuestos a superar sus límites adoptándolas. Se trata de un desafío que no es sólo de los brasileños. Se impone a toda la comunidad global. Evidentemente, el país que detenta un patrimonio tan significativo como la Amazonia tiene una misión especial que cumplir.

Una misión domesticadora, en términos del siglo XXI. Si antes, en la historia de la humanidad, domesticar significaba dominar, sojuzgar e imponer, hoy quiere decir tener la capacidad de reinventar la civilización, sumando el ambiente natural como parámetro para la superación de los excesos y equívocos de la sociedad de consumo, en una perspectiva anticipatoria de la sociedad sustentable que se pretende consolidar.

Brasil es candidato natural a ser una gran nación para navegar el futuro y no puede continuar preso de las peores amarras de su historia, sin utilizar plenamente lo que ésta le ofrece como herramienta liberadora: los excepcionales recursos naturales y la igualmente excepcional diversidad social y cultural. A lo largo de las últimas décadas, esta opción ya fue realizada por crecientes contingentes sociales en los espacios académicos, comunitarios, empresariales, de organizaciones de la sociedad civil y en nichos de excelencia del sector público. De esa nueva cultura han emanado continuas demostraciones de que dar el salto cualitativo es posible y viable. Falta la opción decidida de aquellos que tienen mucho poder en el proceso decisorio del país y en la implementación de grandes políticas, es decir, los gobernantes y los sectores empresariales de peso".
Marina Silva es senadora de la República Federativa del Brasil por el Estado de Acre en representación del Partido de los Trabajadores (PT), fue ministra de Medio Ambiente (2003-2008). Traducción: Claudia Solans  Fuente: www.rebelion.org /Ecología social/ 15-8-09

 En síntesis, la «reforma agraria integral» exige respetar, potenciar e integrar la heterogeneidad de las eco-regiones como construcciones ecológicas y socioculturales que son claves para el desarrollo del buen vivir y la soberanía alimentaria.

 

F.¿Cómo avanza la desnacionalización y la desertificación de nuestro territorio?

Tengamos en cuenta:

1. La acumulación por desposesión y  el control militarizado sobre los de abajo

 

Raúl Zibechi (La Jornada), en "Imperio, bases y acumulación por desposesión" advierte:

"Cuando George W. Bush decidió restablecer la Cuarta Flota, la decisión parecía una perla más del largo collar de acciones militaristas que caracterizaron su administración. Ahora que Barack Obama se apresta a desplegar las fuerzas del Comando Sur en siete bases militares colombianas, es posible que algunos se sientan traicionados por los buenos modos con que engalanó sus primeros meses en la Casa Blanca. Más difícil es asumir que hay continuidades entre ambas administraciones, y que no se deben a alguna intrínseca maldad de los presidentes.

Tanto el Plan Colombia como las negociaciones para utilizar las siete bases se toman entre pequeños grupos de especialistas y cuando ya está todo decidido se somete a una votación parlamentaria que difícilmente hace otra cosa que avalar decisiones ya tomadas. Ese funcionamiento está en el corazón de las actuales democracias.

La diplomacia brasileña, consciente de que el despliegue del Comando Sur va contra la hegemonía de Brasil en Sudamérica, ha formulado una pregunta incómoda. Si el presidente Álvaro Uribe asegura que las FARC están muy disminuidas y al borde de la aniquilación, ¿cómo se justifica el incremento de la presencia militar estadounidense? No hay respuesta porque el objetivo no son las FARC ni el narcotráfico, sino la intensificación del control del continente y de las rutas que se dirigen hacia África, como plantea sin vueltas el informe 2009 Global En Route Strategy, de la fuerza aérea.

En América Latina y África hay una feroz competencia por los bienes comunes: agua, biodiversidad, minerales, combustibles fósiles, monocultivos para biocombustibles. La región andina proporciona 25 por ciento del petróleo que consume Estados Unidos y la Amazonia contiene buena parte de las riquezas que, si se las apropiara, podrían alargar la vida del debilitado imperio estadunidense. La reciente oferta de la petrolera estatal china por 84 por ciento de Repsol YPF muestra que la lucha por los energéticos se desarrolla con toda ferocidad en Sudamérica. La región andina, plagada de emprendimientos mineros canadienses y estadounidenses, es un espacio decisivo para la consolidación de las multinacionales mineras en busca de oro y metales estratégicos.

La segunda cuestión se relaciona con introducir una cuña entre los países de Unasur y China, Rusia e Irán. Pero de modo muy particular entre Brasil y China, que sostienen una alianza estratégica desde 1990, o sea, antes de la llegada de Lula. Hace unos 20 años, China era el decimosegundo socio de América Latina, cuyo volumen comercial apenas superaba 8 mil millones de dólares, pero desde 2007 ocupó la segunda posición, multiplicando por 13 aquella cifra y ahora sobrepasa 100 mil millones de dólares, señala Diario del Pueblo (11/8/09). Este año China se convirtió en el primer socio comercial de Brasil, superando a Estados Unidos. Además ha fortalecido lazos comerciales con Venezuela, Argentina y Ecuador.

 

Controlar las redes por las que circula ese conjunto de mercancías es un objetivo no declarado del nuevo despliegue militar del Comando Sur. En vista del discurso de la Casa Blanca y del gobierno de Uribe, de que no habrá bases militares de Estados Unidos en suelo colombiano, sino sólo la utilización de instalaciones, hay que recordar que el concepto de base militar de la guerra fría ya no es operativo. Las enormes concentraciones humanas y de aparatos, fijas e inmóviles, han quedado en desuso por las nuevas tecnologías, pero sobre todo por los objetivos trazados por el Pentágono, consistentes en el control a distancia y la disuasión, dejando la intervención directa para casos excepcionales. Esto pasa por labrar buenas relaciones con los gobiernos que les permitan fácil y rápido acceso a instalaciones para desplegar batallones en cuestión de horas.

 

En tercer lugar, deben destacarse cambios en el funcionamiento del sistema capitalista en las últimas tres décadas, que otorgan primacía al capital financiero. Hacia mediados de la década de 1970 se produjo una mutación, que es una respuesta a la ofensiva de las clases peligrosas para el dominio del capital. Al transmutar el capital productivo en capital financiero, el sistema abandona la reproducción ampliada –como eje de la acumulación– por la acumulación por desposesión, término acuñado por el geógrafo David Harvey. De ese modo la principal forma de acumulación tiene ciertos parecidos con la acumulación originaria que estudiara Marx en los albores del capitalismo.

En buen romance esto significa: robo, despojo, apropiación. Va de la mano del abandono de los Estados de Bienestar, el mayor intento por integrar y controlar a los de abajo ensayado por el sistema. Del mismo modo, y por las mismas razones, la democracia liberal pierde interés, ya que no asegura que, sin estados benefactores, los de abajo no se rebelen. Crisis de los mecanismos de integración, crisis de los partidos y sindicatos, crisis de las democracias, que, en adelante, son apenas regímenes electorales para otorgar cierta legitimidad a los que gobiernan.

En Sudamérica, dos proyectos pretenden rediseñar el continente desde arriba: el control riguroso de los de abajo y la apropiación de los bienes comunes. Son dos caras de un mismo proyecto de prolongación indefinida de la dominación imperial. Para eso se multiplican las bases militares y se busca convertir a Colombia en plataforma principal de la dominación sin hegemonía. Salir de este estado de cosas es imprescindible y urgente porque está en juego la sobrevivencia de los pueblos. Es necesario profundizar la integración regional y evitar que se sigan instalando bases. Pero también hay que romper la lógica de la acumulación por desposesión, algo que en nuestro continente sólo Cuba ha sido capaz de realizar". Fuente: www.rebelion.org /Opinión/ 15-8-09

 

2. La actual promoción de la expansión de monocultivos transgénicos

 

La RED POR UNA AMÉRICA LATINA LIBRE DE TRANSGÉNICOS (RALLT), en "La ayuda al desarrollo como forma para el ingreso de transgénicos", informa:

"El gobierno de Estados Unidos como parte de sus programas para ayuda al desarrollo pretende promover de manera masiva los cultivos de trangénicos en los países más pobres del mundo, y de esa manera beneficiar a sus empresas biotecnológicas.

A pesar de la gran cantidad de evidencias que existen sobre los fracasos de la aplicación de la biotecnología en el agro, en el Senado de los Estados Unidos se ha propuesto una ley de ayuda al desarrollo de muchos miles de millones de dólares, fondo que estaría dirigido a más investigación sobre ingeniería genética. La ley se propone con el argumento que los cultivos transgénicos son esenciales para dar de comer a los pobres del mundo.

La propuesta se llama Global Food Security Act (SB 384), y representa el más grande proyecto agrícola dirigida a la ayuda al desarrollo desde que se introdujo la Revolución Verde, que obligó a los campesinos del Tercer Mundo a adoptar de manera masiva semillas de alto rendimiento, dependientes de pesticidas, mecanización del campo, sistemas de irrigación artificial, para producir productos sobre todo dirigidos a la exportación, en las décadas de 1959 y 1960.

Esta nueva propuesta de ley, que en realidad tiene como intención re-lanzar una nueva revolución verde, pero esta vez basada en semillas transgénicas, pero también en otras tecnologías de punta como la nanotecnología, ha sido fuertemente apoyada por el sector del agronegocio en los Estados Unidos. Esta legislación es conocida también como la Ley Lugar-Casey porque el proyecto fue hecho por los senadores Richard Lugar (R-IN) y Robert Casey (D-PA). El proyecto de ley pretende reformar los programas de ayuda para centrarse a largo plazo en el desarrollo agrícola, y reestructurar los organismos de ayuda para responder a las crisis. El fondo para el desarrollo agrícola - unos US $ 7,7 mil millones del total previsto en el marco del proyecto de ley - se dirige en gran parte a la investigación de cultivos genéticamente modificados.

 

Este proyecto de ley está complementado con otras iniciativas como las de la Fundación Gates.

La Fundación Gates lanzó junto con la Rockefeller Foundation una iniciativa llamada AGRA que tiene como propósito lanzar una nueva revolución verde en África, con el argumento, que la primera revolución verde no tuvo un fuerte asidero en África, a diferencia de lo que pasó en América Latina y Asia.

Aunque el AGRA no trabaja directamente con semillas transgénicas, si promueve nuevas variedades que sustituirán las variedades tradicionales usadas por los campesinos en todo el continente. Esta nueva revolución verde va a trabajar con semillas en las que se basa la soberanía alimentaría de los pueblos africanos como es el sorgo, el banano, el camote, el maíz y el arroz, y se pretende desarrollar variedades resistentes a sequías, (con el argumento de que hay que adaptarse al cambio climático), a ciertos virus, etc.

Este proyecto se complementa con una fuerte promoción a lo que ellos llaman agrodealers (vendedores ambulantes de tecnología), que son gente de las mismas comunidades, quienes se encargarán en distribuir el paquete tecnológico, así las nuevas semillas llegarán a los rincones más recónditos del continente.

 

Pero además, la Gates Foundation trabaja en una línea fuerte de ingeniería genética a través de su programa THE GRAND CHALLENGE IN GLOBAL HEALTH INITIATIVE (Iniciativa para desafiar la salud global) , donde se entregan sumas muy grandes para investigación en cultivos transgénicos, a Universidades y centros de investigación de Estados Unidos, pero dirigidos a cultivos del Tercer Mundo, incluyendo cultivos de banana, yuca, arroz y sorgo con mayor cantidad de nutrientes, por ejemplo con más Vitamina A (una especie de arroces dorados), Hierro, Calcio, etc.

 

Esta iniciativa trabaja fuertemente también en nanotecnología.

Uno de los grandes beneficiarios de este fondo es el Danforth Centre, basado en St. Louis, donde Monsanto tiene su sede. Este centro recibe además fuertes fondos de Monsanto. Otro beneficiario de los fondos Gates es la propia Monsanto. La Fundación Carter es una de las administradoras del fondo.

A diferencia de la primera revolución verde, estas nuevas semillas tendrán propiedad intelectual, y serán elaboradas usando una serie de instrumentos que están patentados. Por ejemplo, en el desarrollo del Monsanto ha dicho que colaborará en algunos de los proyecto, poniendo a disposición (y cobrando) por su tecnología patentada.

Recordemos que Bill Gates hizo su inmensa fortuna a base de la propiedad intelectual, llegando a ser el hombre mas rico del mundo. El influyó en las legislaciones de muchos países para que se reconozcan los copyrights (que le beneficiaban a el). Es este mismo espíritu el que mueve a la nueva revolución verde de Gates, que toma además los viejos elementos de la revolución verde de Rockefelelr, esto es, promover el consumo de insumos basados en petróleo (recordemos que Rockefeller, como dueño de la Standar Oil fue también en su época el hombre mas rico del mundo, en base al petróleo).

 

La USAID está también trabajando en el desarrollo de nuevas variedades transgénicas para el África, usando argumentos tales como enfrentar la adaptación al cambio climático, y paliar el hambre en el mundo, coordina estrechamente con los proyectos de la Fundación Gates.

Todos estos programas se complementan con apoyo al desarrollo de normas de bioseguridad y de propiedad intelectual, para facilitar el ingreso de estos nuevos transgénicos en los países donde aun no han entrado (que son la gran mayoría de países).

A este escenario se junta la nueva propuesta de ley, que inyectará a la industria biotecnológica con 7 mil millones de dólares más, lo que le permitirá llegar a un mercado que ha estado cerrado para ella, que son los pobres del mundo, porque con el argumento de que el objetivo es ayudar a la problemática del hambre, se trabajará con los cultivos de los cuales depende la soberanía alimentaría de muchos pueblos". Fuente: www.ecoportal.net  /15-8-09

 

3. El despojo de nutrientes y agua por sobreexplotación de suelos a favor de China

 

Walter A. Pengue, en “«Agua virtual», agronegocio sojero y cuestiones económico- ambientales futuras…”, desarrolla el siguiente tema:

"China, agronegocios y soja argentina.  Para muchos argentinos, China se ha convertido en “La Meca” para la colocación de los productos de la agroindustria. Tanto el sector privado como el oficial prometen inversiones vinculadas con la logística y la producción agroindustrial apuntando a un fuerte incremento de las exportaciones de nuestros granos hacia este destino que recibe aproximadamente un 70 % de los envíos sojeros argentinos, entre granos, aceites y pellets.  Lo que realmente preocupa a los estrategas y planificadores chinos, es su escasez relativa de agua y su seguridad alimentaria, habiéndose convertido la agricultura en una situación de alta prioridad para ese país .  

 

China tiene actualmente 1.2 billones de personas y sólo 0.06 hectáreas por cápita de suelo arable. Durante las próximas dos décadas se estima que la población China supere los 1.5 billones de personas por lo que el promedio de suelo agrícola se reducirá aun más a 0.025 hectáreas por persona.  Es claro que para China, la situación de la seguridad alimentaria, se presenta como una cuestión de prioridad nacional. El desafío productivo es aún más importante para el área donde China tiene ubicada a casi el 60 % de su población, esto es el sur del país y el río Yangtze.  Esa área de alta demanda alimenticia cuenta con el 20 % de los suelos arables, estando además las opciones productivas limitadas a las ya existentes, altamente trabajadas y una ocupación creciente de espacios para la producción industrial y las urbanizaciones.  Hacia el sur del país, existe buena disponibilidad de agua, pero hay carencia de nutrientes. En el norte, sucede lo contrario, siendo limitante tanto los suelos degradados como los que no lo son, pues no cuentan con adecuada provisión de agua.  El área sur, luego de milenios de ser trabajada, tiene deficiencias importantes en los principales nutrientes como el N, P, K, Ca, Mg, S, Zn, B, Cu y Mo .

 

El incremento de fertilizantes minerales esta generando  importantes problemas de acidificación de suelos y oxidación de la materia orgánica.  Las harinas proteicas de soja se exportan al gigante asiático para la alimentación de cerdos y peces, especialmente ubicados en el sur del país, para luego abastecer la demanda de la creciente población urbana china.  Tiene el problema de costos crecientes en la producción de soja, dada la fuerte demanda por fertilizantes minerales que son importados, caros y marginalmente efectivos al inmovilizarse en el sustrato.  El otro de los recursos que tiene fuertemente limitado China es el agua. El manejo del riego para la producción de alimentos es uno de los principales destinos, pero sus costos son igualmente altos.  Nuevamente la distribución del agua es totalmente inequitava, mientras el sur se inunda, el norte se seca .

 

 China comprará globalmente alrededor de 16 a 18 millones de toneladas de poroto de soja en 2006, lo mismo o más de lo que produce, lo cual le representa una salida de divisas del orden de los 3.500 millones de dólares, a valores actuales.  China consume el 23 % del aceite de soja y el 16 % de la harina de soja mundial, importando en la actualidad el 34 % de los granos de soja que circulan por el mundo. Como he dicho es el principal destino de los granos argentinos.  Lo hace porque es una economía en expansión cuya población, en la medida que mejora su ingreso, se vuelca hacia las proteínas animales, que se producen sobre la base de hidratos de carbono y proteínas vegetales, exportados estos por países como Argentina.  Pero también porque lo que no le sobra a China es precisamente agua, además de estar mal distribuida y disponible en los lugares donde no es tan necesaria para la producción.  

 

Si bien, es el quinto en el ranking mundial de países en cuanto a volumen de recursos hídricos, los 1.200 millones de habitantes que posee hacen que la disponibilidad de agua per cápita lo ubique entre los últimos del planeta.  Hoy China enfrenta el creciente problema que su industria en expansión y una población que accede a más ingresos le demandan más recursos hídricos, que necesariamente debe quitárselos a la agricultura, en particular en la región norte del país, donde buena parte del trigo que allí se produce utiliza agua de riego, a costos elevadísimos.  Sucede que el país asiático se autoimpuso, lo logró y superó, generar el 95 por ciento del consumo de trigo, maíz y arroz. Pero estos cultivos son sumamente ineficientes en el uso de agua. Mantener la producción triguera en el norte del país ha llevado a drásticas reducciones de los acuíferos - que se contaminaron con agua salobre - y negativos impactos ambientales, que hoy comienzan a resquebrajar su sistema productivo y alimenticio.  (...)

Cuando China importa sus 18 millones de toneladas de soja ingresan “virtualmente” los 20.000 millones de metros cúbicos de agua que hicieron falta para producirlas.  La demanda por soja en China, es uno de los factores más llamativos, al crecer sin parar desde los 2,9 millones de toneladas importadas una década atrás (1995). Este cambio sostenido se debe a transformaciones en la dieta (importan proteínas vegetales para producir proteínas animales) y el crecimiento de su población. Mientras importan más soja, la producción propia de maíz aumenta de manera importante y permanente.  En el caso de Argentina, solamente teniendo en cuenta las exportaciones de granos de soja, que son los que China más demanda desde el país (al castigar con barreras paraarancelarias o aranceles altos, las importaciones de aceites y granos) estamos exportando en promedio, agua virtual por un volumen de 5.000 millones de metros cúbicos anuales.  

Los agricultores argentinos están haciendo uso de otra de las ventajas comparativas disponibles en el país, como el agua, que tampoco en este es ilimitada, pero se maneja como tal. China esta apelando a una ventaja competitiva, estratégica, al utilizar los precios globales para comprar en el exterior y producir cultivos más rendidores en agua como el maíz, ocupando para obtener la soja que sigue necesitando para su producción de carne de cerdo y peces, el espacio territorial y los recursos de Argentina, vía precios.  El incremento del comercio global de agua virtual implica cambios drásticos en los patrones de producción agrícola de los países y que tiene que ser examinado en las cuestiones de políticas de seguridad y soberanía alimentaria y formas sostenibles en el uso de los recursos hídricos.  Este comercio mundial no deja de soslayar, para el caso argentino, un incremento de la demanda por soja de parte de países importadores como China seguido por la Unión Europea. Todos estos, países faltos de agua y por ende, de escaso potencial productivo para alcanzar los niveles de producción exigidos hoy día en la Argentina.  

 

La sobreexplotación y subvaluacion de recursos como los nutrientes exportados  y ahora la de agua virtual no reconocida aun por los traders compradores, amerita identificar si este modelo de crecimiento sesgado hacia uno o dos cultivos para Argentina (soja y maíz), no pone por un lado en peligro la estabilidad estructural agropecuaria y por el otro la estabilidad ambiental y la seguridad alimentaria nacional en el mediano plazo.  Las agendas ambientales de Argentina, deberían incluir en sus cuentas nacionales la información referida al comercio de agua virtual .  El caso de Argentina, que se está convirtiendo en un exportador neto de pocos productos como la soja, fuerte demandante de agua, indicaría que el indicador debería ser considerado. Especialmente, cuando todos los guarismos muestran una demanda siempre en aumento. El crecimiento de las plantas de crushing agrega un factor adicional de consumo, utilización y disponibilidad a gratuidad del recurso.    

 

La situación histórica que en sus primeros tiempos tuvieron Las Pampas, en un ámbito de alta resiliencia, hoy en día ha cambiado. Los disturbios y transformaciones ocasionadas por la incorporación de ciertas tecnologías y nuevos procesos económicos globales, han sacado del sistema a una gran cantidad de recursos que se explotan hasta su agotamiento y luego, se pretende se restituyan por la vía de la reposición artificial.  Si con los granos fertilizados se puede seguir adelante un tiempo más; en el caso del agua, la limitante no será tan sencillamente resuelta y desde el vamos, estos costos, no sólo para su reconocimiento sino para poner un freno y orden a un sistema de consumo irracional, deberían ser seriamente considerados, ayudando así a revisar más holísticamente los riesgos ambientales a la estabilidad de países como Argentina.  Nuevamente la percepción por la problemática y el uso del indicador no pasan meramente por su cálculo y el guarismo obtenido (de por sí, alarmante) sino que, la preocupación manifiesta, es por la aparición confirmada de un nuevo conflicto ecológico distributivo que tiene al agua de los países sudamericanos en su centro, pero que aún como sucede con la Argentina, se subvalúa o considera pobremente. La deuda por nutrientes, se refuerza con esta deuda por agua virtual que no estamos evaluando aún pero que nos enfrenta a otro problema, al ocuparse no sólo espacio territorial, sino recursos acuíferos vitales para la vida y estabilidad ambiental mediata en la Argentina. La huella hídrica de China sobre Argentina es un guarismo indicador de la intensidad relativa del uso del recurso, y que puede ser una medida de ajuste al incorporarse la externalidad en las grandes transacciones que los traders cerealeros hoy día obvian por completo".  Fuente: Realidad Económica Nº 223 de octubre-noviembre de 2006/ www.iade.org.ar

 

  

En síntesis, la «reforma agraria integral» exige poner fin a la desnacionalización territorial y a los intercambios comerciales desfavorables. Significa que, a partir de la conquista de autodeterminación popular, centrarse en: ▪recuperar la resiliencia de la Pampa Húmeda, ▪posibilitar una distribución demográfica que mejore las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías y ▪disponer el manejo integral de las cuencas hídricas, de ciclos de la naturaleza...de modo de que la diversidad popular pueda satisfacer sus necesidades y aspiraciones pero cuidando por legar potencialidades de futuro a las generaciones sucesoras.

 

 

 

ANTE ESTA SITUACIÓN DE ARGENTINA Y DE LOS PUEBLOS INDOAMERICANOS

 

 

Walter Pengue, investigador-docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS):  "propone el «modelo agroecológico». Este sistema de producción alimenta hoy alrededor de un tercio de la población mundial, sin dejar de lado el respeto por el medio ambiente y los sistemas sociales.

La «agroecología» promueve el no uso de agroquímicos, el uso de los recursos disponibles locales, el consumo local, el intercambio de información entre los agricultores y propone mantener los agroecosistemas sin incursión de organismos genéticamente modificados. Como sistema de producción integrado, no apunta a un único cultivo sino a cultivos integrados, para favorecer la recuperación de los controladores biológicos que son eliminados con la agricultura industrial.

Explica que este modelo de producción no se vio afectado por la crisis económica mundial porque se sostiene en la construcción local del consumo y sólo incursiona en grandes intercambios en casos de limitaciones productivas, pero la esencia responde al apoyo a los modelos de producción local. Su objetivo básico es asegurar la «soberanía alimentaria», es decir, garantizar no sólo lo que se come, sino en el marco de una cultura propia y de una forma propia de producir y consumir el alimento, tan diverso como pueblos tenemos sobre la tierra. La Argentina tiene un enorme potencial en ello, pero debe pensar primero en garantizar que su pueblo recupere su soberanía alimentaria, cosa que hemos perdido merced a la pésima política agropecuaria que tenemos”.

 

Desde hace años, Pengue estudia el impacto ecológico que genera la agricultura industrial, la crisis alimentaria y los costos naturales desde la perspectiva de la Economía Ecológica, definida como la ciencia de la gestión de la sustentabilidad, con un enfoque ecológico, social, económico y cultural. Actualmente es uno de los 26 integrantes del Panel internacional sobe manejo sustentable de los recursos, un organismo independiente promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).

Futuro promisorio

“Cerca de 2.400 millones de personas, un tercio de la población mundial, todavía mantienen los sistemas de producción de base agroecológica o de agricultura familiar”, sostiene Pengue. “En la Argentina –explica el investigador- hay muchos ejemplos que muestran que el modelo agroecológico funciona”. Algunos de ellos se encuentran en el norte de Santa Fe, en la región de la puna y en el norte y noroeste argentino. Los cultivos combinados que predominan son maíz, papa y oca. Hasta se produce soja bajo el modelo agroecológico, como sucede en Santa Fe.

 

Para Pengue el futuro de la «agroecología» es promisorio, especialmente teniendo en cuenta los altísimos impactos que la agricultura industrial genera en todo el mundo: destrucción de la naturaleza, deforestación, contaminación de acuíferos, destrucción del hábitat, eliminación de la biodiversidad y problemas serios a la salud humana y animal. “Parece que ahora se hubiera descubierto el problema de la agricultura industrial, cuando nosotros hace 15 años preguntábamos si el glifosato no iba a generar impactos sobre los sistemas ecológicos y la salud humana. Hoy lamentablemente empiezan aparecer trabajos científicos que documentan claramente que la falta de responsabilidad y la falta de estudios adecuados para el control generan básicamente impactos, que comenzamos a percibirlos en la Argentina”.

 

Pengue comenta otras de las ventajas de la agroecología, su potencial de producción es más alto que el de los modelos de revolución verde y agricultura industrial: “Estos dos modelos han llegado a un plateau, es decir, sus niveles de productividad comienzan a ser cada vez bajos mientras que la producción agroecológica muestra tendencias de crecimiento”.

Por otro lado, la agricultura industrial promueve un incremento permanente de la escala, una demanda y consumo de insumos externos en particular agroquímicos, fertilizantes y semillas. “En este modelo, el agricultor es cada día más dependiente de los insumos externos y tiene que derivar más fondos para ellos. Esto hace que muchísimos agricultores, no sólo en la Argentina sino en todo el mundo, sean expulsados, año tras año, de los sistemas de producción agrícola. El modelo de agricultura industrial empuja hacia una agricultura más intensiva, más capitalizada, en definitiva, una agricultura sin agricultores”, sostiene Pengue". www.ungs.edu.ar Fuente: www.ecoportal.net/ 14-08-09