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Agosto 2009 |
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Correspondiente a la primera hipótesis
Desde el 2002 se afianza la «recolonización». Su funcionamiento hacia la concentración y desnacionalización tanto económica como territorial, fue establecido mediante conversión del Estado en terrorista. Desde 1984, lo garantizó la democracia restringida. Con el gobierno K, se consolida ese proceso de apoderamiento de la Argentina por los oligopolios imperialistas en alianza con todos los factores locales de poder.
Entonces la democracia restringida, durante más de veinticinco años, ha hecho posible la profundización del drenaje de recursos hacia las potencias. Al mismo tiempo, la gobernabilidad significó la contención de la protesta social ante el consecuente hundimiento en la pobreza del país y de una creciente mayoría de la población.
De manera que, hoy, la lucha por los derechos humanos y contra la impunidad es asumida por quienes son los expulsados de territorios y los condenados al exterminio por hambre, enfermedades, gatillo fácil, adicciones...En efecto:
1. Se elevan en sujetos de derechos
Avkin Pivke Mapu, Comunicación Mapuche, nos transmite:
"La Confederación Indígena Neuquina denunció a la provincia ante el Alto Comisionado por los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ONU, por discriminación racial, falta de reconocimiento de la propiedad de sus territorios y desconocimiento de los derechos de los Mapuche" .
Por Diario Río Negro
"Elías Maripan, lonco de la Confederación Mapuche de Neuquén; y Juan Manuel Salgado, director del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, enviaron una nota al relator del Ohchr (las siglas en inglés del Alto Comisionado) James Anaya.
"Le hacemos conocer la situación que sufren las comunidades y los miembros del pueblo mapuche en esta provincia", dicen en la nota.
Denunciaron "discriminación racial institucionalizada mediante el desconocimiento y la falta de respeto de la identidad cultural mapuche en todas las agencias gubernamentales de la provincia de Neuquén, especialmente en los ámbitos de la administración de justicia, la educación, la salud, la administración municipal, la legislación general y los regímenes de tierras fiscales y recursos naturales".
También refirieron "falta de titulación de los territorios comunitarios con la consecuente ausencia de protección de los derechos territoriales frente a los avances de los apropiadores ilegítimos, las empresas extractivas, las corporaciones turísticas y forestales".
En tercer lugar pusieron de manifiesto que existe "desconocimiento sistemático por parte de la administración de justicia de las normas de derechos humanos protectoras de los pueblos indígenas, lo que ocasiona actualmente desalojos compulsivos de las tierras y territorios y desconocimiento de sus derechos, y criminalización del ejercicio de los derechos y de los reclamos mapuches".
En cuarto lugar, advirtieron sobre la "ampliación de las actividades petroleras, mineras y forestales en territorios indígenas sin el consentimiento libre, previo e informado, lo que además provoca el agravamiento de las condiciones ambientales ya que los territorios tradicionales se encuentran contaminados y la continuación y ampliación de la explotación involucra una profundización de esta situación".
Fuente: http://www.avkinpivkemapu.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=923&Itemid=3 / 11-8-09
2. Asumen la comunicación como lucha y construcción de otras sociedades
Comunicadores indígenas del continente se dieron cita en Santa Cruz, Bolivia
Convocados
por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de Pueblos Indígenas,
una treintena de comunicadores indígenas de la región arribó hasta el oriente
boliviano para debatir sobre los retos de la comunicación indígena e
intercultural. Se trató de un espacio de reflexión y encuentro, marcado por el
desafío de romper con los cercos informativos, avanzar en la articulación de una
plataforma continental y reformular el sentido de la comunicación en tiempos de
globalización económica y pensamiento único.
Los comunicadores arribaron a Santa Cruz desde diversos países de la región. Una
treintena de comunicadores indígenas, representantes de importantes plataformas
informativas del continente se dieron cita en el oriente boliviano entre el 29
de junio y el 2 de julio en el marco del “Taller Internacional Pueblos Indígenas
y Auto Desarrollo: Retos y Desafíos de la Comunicación Intercultural”,
organizado por la
Coordinadora Latinoamericana de Cine y
Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLACPI) y el Programa Indígena
de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID).
Delegados de agencias de noticias como
SERVINDI (Perú) y
Azkintuwe (Wallmapu, Chile-Argentina),
equipos de comunicación de importantes organizaciones como la Confederación de
Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE; la Organización Nacional Indígena
de Colombia, ONIC; y la Confederación Indígena del Oriente Boliviano, CIDOB, se
dieron cita para contribuir,
desde el análisis de la realidad comunicacional y
situación de los pueblos indígenas, a desarrollar y fortalecer estrategias de
comunicación. Un rico intercambio de visiones y experiencias para avanzar hacia
instancias comunes de formación y fortalecer alianzas entre sus pueblos y desde
éstos hacia la sociedad en su conjunto.
Los participantes, ligados a procesos comunicacionales de los pueblos indígenas en sus respectivos países o regiones y con una determinada experiencia en el campo de la comunicación (Audiovisual, Radiofónica, Nuevas Tecnologías, Prensa Escrita, etc.) abordaron en intensas jornadas de trabajo temas relacionados pero de diversa índole: Comunicación y Pueblos Indígenas, comunicación para el auto-desarrollo, la comunicación como un derecho individual y colectivo. No quedó fuera del debate la necesidad incidir en la formulación y ampliación de políticas públicas para reforzar la comunicación indígena, ello hacia la plena vigencia del derecho a la comunicación e información en la región.
Se destacó la participación de la cineasta mapuche Jeannette Paillan (actual
Coordinadora General de CLACPI), además de dirigentes de organizaciones como
Diego Marquina (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de
Bolivia - CSUTCB), Janeth Cuji (CONAIE, Ecuador) y Justa Cabrera (Confederación
Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia -CNAMIB). Así mismo diferentes
especialistas académicos como José Ros, Director de FORMASOL, organización
dedicada al desarrollo comunicacional de los pueblos indígenas del oriente
boliviano; el comunicador José Luís Aguirre, Director del SECRAD de la
Universidad Católica Boliviana y el cineasta Iván Sanjinés, Director de CEFREC,
entre otros.
En el ámbito de los comunicadores, el Taller contó con la colaboración de
expertos internacionales como Genaro Bautista, comunicador indígena mexicano de
amplia trayectoria internacional y uno de los fundadores en los años 90' de la
Agencia Internacional de Prensa Indígena (AIPIN); y el periodista mapuche Pedro
Cayuqueo, director del Periódico y Agencia de Noticias “Azkintuwe” (El Mirador),
ello en el cono sur del continente. De destacada trayectoria, ambos
comunicadores se desempeñan como corresponsales de numerosos medios
internacionales e integran el Consejo Editorial de la Agencia Internacional de
Prensa Indígena (AIPIN), con sede en Ciudad de México.
Como parte del encuentro tuvo lugar además lugar una Muestra Especial que
presentó en Santa Cruz lo mejor del IX Festival Internacional de Cine y Video de
los Pueblos Indígenas que se desarrolló en Bolivia en septiembre de 2008. De
esta manera se presentaron obras documentales, ficciones y video experimental
proveniente de varios países incluyendo la proyección de la película boliviana
“El grito de la selva”, grabada en la amazonía boliviana y ganadora del Premio
Ficción de este evento internacional organizado por CLACPI cada dos años, el más
importante de su género a nivel mundial.
Disputa ideológica
Ante todo, la comunicación fue definida por los delegados como una
herramienta de lucha ideológica.
“La situación de marginación, exclusión y
sometimiento que padecen nuestros pueblos en la región no es producto del azar
de la historia. Obedece a procesos históricos de dominación, impulsados por
determinadas elites y que en los tiempos actuales tienen en los grandes medios
de comunicación a uno de sus principales aliados”,
señalaron en un
documento que recoge sus principales conclusiones.
“Estos constituyen hoy la principal herramienta de adormecimiento de nuestros
pueblos, ello en función de proyectos nacionales contrarios no solo a nuestras
reivindicaciones, sino también a nuestra propia existencia”, indicaron.
En este marco, los comunicadores subrayaron que la comunicación indígena no
puede ser concebida sino también como una “herramienta de lucha ideológica, al
servicio de nuestros pueblos y de aquellos proyectos que abogan por una
transformación social y cultural. Esta comprensión de la comunicación indígena
nos obliga a nutrirnos de aquellos elementos culturales y filosóficos, políticos
y sociales, enraizados en la profunda historia de nuestros pueblos... Ello
también nos demanda a plantearnos necesarias alianzas entre comunicadores, los
pueblos indígenas y la sociedad nacional en su conjunto”.
En este punto,
se concibe a la comunicación intercultural no como una demanda
exclusiva de los pueblos indígenas. “Debemos lograr permear a diversos actores
sociales no indígenas, a objeto que luchar por sociedades más respetuosas y
democráticas sea una tarea de todos”, señalaron. Destacan así el establecimiento
de alianzas con diversos sectores sociales en cada uno de sus países, medios de
comunicación alternativos o independientes, gremios periodísticos, facultades
universitarias, en resumen, “con todos aquellos sectores y grupos que comparten
con nuestros pueblos el desafío de una comunicación que sea sinónimo de
construcción de comunidad, impulsora de una nueva relación entre los pueblos y
las personas”.
Tareas concretas
Una de las principales características de los convocados en Santa Cruz fue
el impulsar procesos de comunicación en sus respectivos países. De allí que
junto a los necesarios diagnósticos acordaran diversas tareas a corto, mediano y
largo plazo. Articular y sumar esfuerzos vía el fortalecimiento del trabajo en
red asomó como una tarea urgente. Es así como acordaron “generar intercambios de
información, conformar directorios de prensa, compartir agendas, bases de datos,
metodologías, convocatorias y toda información útil a la labor comunicacional
cotidiana”, ello apropiándose de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación (TICs).
Por otro lado, se acordó importante impulsar “una investigación –
diagnóstico
del Marco de Legislación y de las Políticas Públicas en relación a la
Comunicación Indígena que se tiene en los diferentes países de la región”, tarea
que recayó en el equipo técnico de CLACPI. En base a los resultados de dicho
diagnóstico y al marco de reconocimiento de los derechos indígenas en cada
Estado, se acordó avanzar a futuro en una propuesta de Ley Genérica que sirva de
referencia para la construcción de propuestas de Legislación que garanticen el
funcionamiento e impulso de la comunicación indígena e intercultural a nivel
regional.
Se consideró de igual forma importante impulsar encuentros, talleres y/o
espacios de capacitación y reflexión internacionales y nacionales sobre
temáticas referidas al impulso y consolidación de la comunicación Indígena, ello
con especial énfasis en temas de “Legislación y Políticas Públicas”, a fin de
recoger experiencias y planteamientos concretos. En este punto se acordó además
avanzar hacia la conformación de una Escuela de Comunicación Indígena, de
carácter itinerante, como mecanismo de articulación y aprovechamiento de las
diferentes experiencias de comunicación que se llevan adelante en diversos
pueblos indígenas del continente.
Finalmente y respaldando los acuerdos de la Mesa de Comunicación de la IV Cumbre
Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, realizada
en Puno, Perú, los comunicadores manifestaron su compromiso con el futuro
Encuentro Continental de Comunicación Indígena, a realizarse el año 2011en la
región del Cauca, Colombia. Una reunión preparatoria de esta cita continental
tendría lugar el próximo año en Quito, Ecuador, ello en el marco de la
realización del X Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos
Indígenas, organizado por CLACPI y la Confederación de Nacionalidades Indígenas
del Ecuador, CONAIE.
link:
http://www.azkintuwe.org/julio211.htm
Fuente: www.rebelion.org /Ecología social /26-7-09
3. Se solidarizan para enfrentar a partícipes del sistema dominante
La Agencia de Noticias Red Acción
difunde:
A. Atacan
con bombas incendiarias la FM PAJSACHAMA DEL MOCASE VIA CAMPESINA
Comunicado de prensa:
"Ayer a la 1
de la madrugada, explotó en los estudios de la FM PAJSACHAMA perteneciente a las
comunidades del pueblo Lule-Vilela del MOCASE-VC ubicados en el paraje El
Retiro, cerca de San José de Boquerón, una bomba de nafta preparada para
destruir la radio, al tiempo que se pudo apagar otra destinada a los equipos de
energía solar que alimentan la radio. La rápida actuación del compañero que
vigilaba las instalaciones evitó que se quemaran los equipos, pero el fuego
afectó el mobiliario, la biblioteca de la Central Campesina del Norte y diversos
cables.
La FM Pajsachama fue instalada hace poco más de un año y es la primer FM de Argentina que funciona con energía solar. Vehículo de transmisión de las voces de los pueblos campesinos indígenas en lucha, han intentado acallar su potencia. Es parte de la red de cuatro radios comunitarias del MOCASE-VC, con el acompañamiento de FM La Tribu, y desde su incio ha sido una herramienta para la difusión de los derechos y las luchas de las comunidades campesinas indígenas del norte de Santiago del Estero.
Desde su instalación, la FM ha sufrido amenazas, y es por ello que siempre quedaba un compañero o compañera a dormir en las instalaciones de forma rotativa. Este hecho ha permitido que el compañero que quedó anteanoche evitara el incendio de todas las instalaciones.
No se pudo identificar a los responsables de hacer estallar las bombas, en tanto huyeron en una moto a toda velocidad dejando un cable tensado en medio del camino del monte por si alguna moto los perseguía. En las últimas semanas se venía denunciando fuertemente el accionar de varios terratenientes de la zona, así como las actitudes asistencialistas, discriminatorias e ilegales de ciertos políticos locales. 48 hs después los compañeros no pueden radicar la denuncia, casualmente, no se encuentra uniformado alguno en el destacamento Nº 12 de San José del Boquerón.
La violencia que cotidianamente se ejerce sobre las familias campesinas indígenas aflora de nuevo, esta vez intentando silenciar el Vuelo del Pajaro que recorre el monte festejando la dignidad y rebeldía de las comunidades campesinas indígenas organizadas.
Las amenazas y ataques no nos amedrentan. Al contrario, nos indican la fuerza de nuestros hechos y la certeza de nuestras palabras. Como siempre, seguiremos alerta en la lucha y en la resistencia, con nuestro decir y nuestro hacer presentes en cada rincón del monte y del país, construyendo Soberanía Alimentaria y Reforma Agraria cada día.
Teléfonos: FM PajSachama
03841-15403290 0385-155063942
Secretaría de Comunicación MOCASE-VC
03843-421195 0385-154086164 03843-15400980
MOCASE - VIA CAMPESINA
MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDÍGENA
Fuente: www.anred.org /8 de agosto del 2009
B. El sábado 25 de julio la familia Tapia, con el apoyo de Mesa Campesina del Norte Neuquino y de toda la comunidad de Buta Ranquil, decidió recuperar la tierra que le usurparon y exigir a la justicia y al gobierno provincial el cumplimiento del Código Civil que establece que despues de 20 años la tierra pasa a manos de quienes la habitan.
La Mesa Campesina del Norte Neuquino denunció nuevamente el abuso y engaño a los campesinos. En julio de 2008, en el paraje La Tungar, a 15 kilómetros de la localidad de Buta Ranquil, las familias campesinas fueron engañadas, cuando no amenazadas, para firmar contratos de comodatos. El artifice del hecho fue Jorge Oberlhorzer, que cuenta con la complicidad de la escribana Fabiana Castro, es una persona fuertemente vinculada con el poder político y económico de la provincia del Neuquén.
Como si esto fuera poco, en el mes de febrero del 2009, Oberlhorzer usurpó la tierra de la familia Tapia, poseedora desde hace más de 80 años, realizando todo tipo de destrozos: corte de cercos realizados con ramas, destrucción de alambrados, tala de árboles en espacios de 100 por 200 metros aproximadamente.
A consecuencia de estos hechos, la Mesa Campesina procedió a realizar un interdicto, el cual falló a favor de Don Severo Tapia. Por ello, y siguiendo los mecanismos legales previstos, el día 05 de mayo pasado se depositó en el Banco Provincia una taza de $1000 para que la justicia librara la notificación de no innovación en un lapso de 15 días, según los tiempos establecidos. La espera se prolongó durante los meses de mayo, junio y julio y hasta el momento la justicia nada ha hecho.
Por esta razón, el sábado 25 de julio la familia Tapia, con el apoyo de Mesa Campesina del Norte Neuquino y de toda la comunidad de Buta Ranquil decidió recuperar la tierra que le usurparon y exigir a la justicia y al gobierno provincial el cumplimiento del Art. 4015 del Código Civil, que establece que despues de 20 años la tierra pasa a manos de quienes la habitan.
Al respecto el Vocero de Mesa Campesina y concejal de la localidad, Fabián Beltrán, en comunicación con La Palangana explicó, "en abril la justicia falló a favor de Tapia. El 5 de mayo se hizo el depósito para que la justicia funcionara. En el mes de julio como la justicia no había avanzado sobre el tema decidimos recuperar el campo usurpado por Jorge Oberlhorzer y esperar que la justicia determine que es lo que va a hacer y que lo saque a este hombre de este lugar. Porque esta gente que tiene poder económico y político avasalla así a los crianceros, que la mayoría es gente sin estudios, analfabeta. A través del miedo y con la complicidad de autoridades locales y de la región, vienen y avanzan sobre la gente."
Hasta el momento ningún sector del gobierno provincial se acercó hasta el lugar. Tampoco la Secretaría de Tierras se pronunció. En este sentido Fabián relató: "Hace unos días vinieron a proponer algo un poco extraño estos ñoquis que tiene el gobierno. Un coordinador de Acción Social, vino a proponerles una reunión con el gobernador a la familia Tapia. Esto está en la justicia, si el gobernador necesita saber algo se puede dirigir a la justicia y resolver no solamente el problema de la familia Tapia, sino el de todos los crianceros del norte neuquino a los que les están sacando sus tierras. Si el gobernador quiere saber, que se presente a la justicia, que vea el Art. 4015 del Código Civil, la Constitución Provincial también lo establece. O sea, la tierra es para quienes la trabajan, en el norte son los crianceros. Estamos esperando que resuelva, en vez de un tema particular y coyuntural como el de la familia Tapia, el problema de las tierras de todos los crianceros del norte neuquino, de las cuales ellos son dueños hace más de 80 años".
Una vez más los campesinos y campesinas se organizan para exigir tierra, agua y trabajo para todos y todas. Esta vez dicen: “Fuera Oberlhorzer y título de propiedad para los campesinos de La Tungar” ".
Fuente: www.anred.org /3-8-09
En consecuencia, la lucha del movimiento por los derechos humanos ha adquirido más vigencia al volverse más patentes los resultados de la instauración neoliberal mediante Estado terrorista.
Es importante, también, tener claro que los Kirchner han intentado desvirtuar el basta a la impunidad del sistema con el aval de la Asociación que se identificaba como la más revolucionaria y hoy estrecha lazos con Aníbal Fernández, Hugo Moyano...pero, sobre todo, sostiene compartir sueños de los hijos con quienes han sido partícipes fundamentales del avance neoliberal debido al protagonismo en la privatización de YPF y al entramado de negocios que armaron en su provincia para las corporaciones imperialistas en la mega minería, la depredación pesquera e hidrocarburífera, la trata de personas, ...
En contraposición, los de abajo le confieren a la lucha por los derechos humanos y contra la impunidad, significados y sentidos que nos interpelan a comprometernos con:
elevarnos en sujetos de derechos;
asumir nuestra comunicación como lucha y construcción de otras sociedades;
involucrarnos plenamente en la solidaridad con quienes luchan para enfrentar a partícipes del sistema dominante.
Correspondiente a la segunda hipótesis
Desde el 2002 se afianza la recolonización mediante embaucamiento sobre la etapa exitosa en el progreso de la economía y la modernidad. Pero la real y efectiva destrucción exterminadora de presentes-futuros para una creciente mayoría implica que el despojo de derechos humanos es por el avance del Estado pervertidor del funcionamiento social e institucional y represor de cuanto perturba o puede alterar el clima de súper negocios de los grandes capitales.
Se nos encandiló con el crecimiento económico a tasas chinas pero la Memoria, Verdad y Justicia es fundamental para emanciparnos del sistema opresor. Por eso, reflexionemos sobre
1. El modelo productivo o el neodesarrollismo
Augusto Costa, Axel Kicillof y Cecilia Nahón, en "Consecuencias económicas del Sr.Lavagna"(abril de 2004) advierten sobre:
A. El dólar alto como varita mágica para concretar cambios profundos
"A casi un año de asumir Néstor
Kirchner la presidencia hay un hecho incuestionable: el gobierno no presentó
públicamente el programa económico para su gestión. Sin embargo, a partir de las
múltiples declaraciones del Presidente y del ministro de Economía, Sr. Lavagna
es posible reconstruir los lineamientos centrales de la agenda económica del
gobierno, pese a que es indudable que la ausencia de un plan manifiesto y
teóricamente fundamentado dificulta la discusión sobre la viabilidad y los
alcances de la política económica vigente. Dentro de este difuso cuadro el
presente trabajo intenta reconstruir el plan económico del gobierno e
identificar los tres componentes que -como mínimo- deben estar presentes en todo
programa: un diagnóstico informado de la situación que se enfrenta, una serie de
objetivos y el conjunto de instrumentos mediante los cuales se pretende alcanzar
las metas propuestas.
¿Existe algo así como un "Plan Lavagna"?
No es difícil identificar, en primer lugar y a grandes trazos, los objetivos
básicos a los que parecen dirigirse los esfuerzos del ejecutivo. Como punto de
partida resultan útiles las declaraciones del presidente Kirchner en ocasión de
las negociaciones con el FMI: "No se pagará la deuda a costa de la pobreza y el
crecimiento". Esta expresión aporta una clave sintética respecto de los tres
objetivos primarios de la política económica: i. lograr el crecimiento
económico; ii. aliviar las situaciones de extrema pobreza; y iii. normalizar los
pagos de la deuda externa3. La propia fórmula utilizada por el Presidente pone
de manifiesto que los primeros dos objetivos se encuentran en conflicto con el
último. Si estos tres propósitos rivalizan entre sí es simplemente porque para
avanzar en cada uno de esos planos es preciso disponer de recursos y, tal como
reconoce el Presidente, los recursos son limitados.
Las propias declaraciones de Kirchner también permiten reconstruir el
diagnóstico del que parte el actual gobierno: cesación de pagos, pobreza
generalizada y estancamiento económico. Las medidas concretas desplegadas por
Lavagna, por su parte, nos permiten advertir cuáles son los instrumentos
económicos elegidos para alcanzar los objetivos enunciados por el Presidente.
Sin lugar a dudas, la nueva paridad cambiaria (dólar "caro")
se destaca como el
instrumento central de la política económica actual.
En este marco de análisis, examinaremos el grado de avance logrado a casi un año
de gestión del presidente Kirchner en lo que respecta a cada uno de los tres
objetivos mencionados. Dada la relevancia que la paridad cambiaria -fruto de la
devaluación de inicios de 2002- posee en la política económica actual, nos
abocaremos en primer lugar a dilucidar los alcances reales de esta modificación
y los mecanismos económicos que determinan la fijación del tipo de cambio.
Analizaremos en qué medida la devaluación implicó una transformación de la
economía argentina y en qué grado, en cambio, sólo puso al descubierto aspectos
hasta entonces poco visibles de la estructura productiva nacional. Una vez
resuelto este dilema, pasaremos a analizar los rasgos más salientes de la
política económica actual".
B. La historia de ese mágico instrumento para el ocultamiento del saqueo
El peso fuerte y las ficciones de la sobrevaluación
Poco antes de la llegada de Roberto Lavagna a la cartera económica, y casi un
año y medio antes de la asunción del actual gobierno, se produjo en la Argentina
una violentísima devaluación de la moneda nacional. Luego de una década de
vigencia de un tipo de cambio fijo, establecido por la ley de Convertibilidad,
se quebró la regla según la cual un peso equivalía a un dólar. Como por arte de
magia, la modificación de la paridad cambiaria trajo consecuencias que a primera
vista resultan extremadamente significativas, a tal punto que -de un día para el
otro- la fisonomía de la economía argentina pareció transformarse de pies a
cabeza. Veamos qué hay detrás de este aparente cambio profundo.
Los defensores de la Convertibilidad sostenían que la regla cambiaria, al
convertirse en un ancla para el control de la inflación, había servido de
plataforma para una notable expansión de la producción nacional. Durante la
década de 1990, el país alcanzó un volumen de producción que -medido en dólares
al tipo de cambio vigente- lo colocaba entre las naciones prósperas del planeta
o, al menos, lo sacaba del sombrío rincón en el que se apiñan los estados más
pobres. En efecto, el Producto Interno Bruto (PIB) argentino llegó a alcanzar
los 300 mil millones de dólares, mientras que el ingreso por habitante se
aproximó a la más que respetable suma de 9.000 dólares anuales.
Estos simples datos constituyeron la base sobre la que se construyó el discurso oficial según el cual el país estaba haciendo su ingreso triunfal al primer mundo4. Sobre esta apariencia de prosperidad, la Argentina llegó incluso a ser considerada una nación demasiado rica por los organismos internacionales como para obtener los beneficios de algunos programas de asistencia a la pobreza.
Este opulento mundo de fantasía se derrumbó de un día para otro. Tal como le
ocurrió a Cenicienta, la lujosa carroza se convirtió en una mísera calabaza.
Después de la devaluación, el PIB argentino apenas superaba los 100 mil millones
de dólares. Disuelto el espejismo, la Argentina volvía a una situación de
pobreza que -más allá de las ilusiones alimentadas por la mayor parte de los
economistas durante la última década- se encontraba en línea con lo que
cualquier observador podía apreciar a simple vista. El poder adquisitivo de la
producción argentina en el mercado mundial no era el que indicaba el peso
convertible.
Además de sobredimensionar el valor absoluto de la producción nacional, la
Convertibilidad sostuvo otra fantasía respecto de la estructura productiva del
país, en particular su relación con el resto del mundo. Con el tipo de cambio
fijo en un dólar por cada peso, la Argentina parecía haber superado su ancestral
orientación primaria-agroexportadora. Mirado a través de la lente de la
sobrevaluación, el perfil productivo se había transformado repentinamente y casi
el 65% del PIB era explicado por el sector productor de servicios. No pocos
festejaban esta ficción como si se tratara de un aspecto más de la
modernización: el país quedaba inscripto en la tendencia mundial hacia el "fin
del trabajo" (industrial) y la tercerización de las economías. Es más, las
exportaciones, que representaban un escaso 10% del PIB, parecían ser poco
significativas para la Argentina, ya que el 90% de la producción nacional se
destinaba al mercado interno. Del mismo modo, las importaciones -si bien
crecientes- representaron sólo un 13% del PIB en su año pico (1998).
Pero nuevamente la varita mágica de la devaluación dejó la realidad al desnudo: a partir de 2002 las exportaciones pasaron a representar casi un 30% del producto bruto. Se reveló así que un tercio de la producción del país medida en precios internacionales está en realidad destinada al mercado mundial. Si antes de la devaluación el sector de los servicios pesaba tanto era porque su producción estaba computada en pesos sobrevaluados, sumándose al PIB con las tarifas en dólares más altas del mundo8. La tercerización no era aquí el resultado de un desarrollo de la producción industrial, sino de su contracción. La realidad muestra sin rubor que la Argentina actual es, como lo era a fines del siglo XIX, un país dedicado predominantemente a la exportación de productos de base primaria (agrarios y, en menor grado, mineros) con nulo o escaso nivel de elaboración".
C. La sobrevaluación -en la Convertibilidad- sostenida por empobrecimiento y exclusión
El contenido de la sobrevaluación
El desplome de la Convertibilidad puso en evidencia que durante diez años la
moneda estuvo sobrevaluada. La sobrevaluación implica que una unidad de la
moneda nacional tiene mayor poder adquisitivo mundial que el que realmente le
corresponde (en condiciones de "equilibrio"). Cuando el peso está sobrevaluado
los productos del exterior son baratos para los argentinos y los productos
argentinos caros para los extranjeros. La sobrevaluación es una situación de
algún modo ficticia, que hace que los pesos sean capaces de comprar más dólares
de lo que en realidad valen.
En su trabajo El caso argentino: lecciones macroeconómicas (2003),
Lavagna
afirma que el peso estuvo sobrevaluado durante 17 de los últimos 27 años de la
historia nacional, y que esta sobrevaluación de la moneda actuó como una traba
para el desarrollo del país. A partir de este diagnóstico no resulta llamativo
que el principal instrumento de la gestión de Lavagna sea la "política
cambiaria". El razonamiento parece sencillo: cuando el tipo de cambio está
sobrevaluado el país no es internacionalmente competitivo, al tiempo que la
posibilidad de importar barato cercena toda chance de desarrollo para la
industria local. Conclusión: si el peso sobrevaluado es la enfermedad, el peso
devaluado sería la cura. Este argumento lleva implícito el hecho de que para el
ministro la sobre o subvaluación de la moneda parecería ser un resultado directo
de la política cambiaria del gobierno, que sería capaz de fijar una paridad
"competitiva" a fuerza de decisiones técnicas sólo condicionadas por la
situación de los mercados financieros internacionales. Pero
¿puede el tipo de
cambio fijarse arbitrariamente en cualquier nivel, según la elección de la
autoridad económica?
Como toda situación económica forzada,
la sobrevaluación necesita alguna fuente
particular de alimento para sostenerse. Más allá de la convicción de las
autoridades económicas, para mantener una moneda sobrevaluada se requiere una
inversión adicional de riqueza sin la cual la paridad cambiaria distorsionada no
podría prolongarse por mucho tiempo. La pregunta es entonces: ¿de dónde salían
los dólares adicionales que se recibían a cambio del peso -por encima de su
valor real-? Esa riqueza es la que sirvió de base para sostener un dólar barato
durante más de una década, permitiendo al Banco Central cumplir con la ley de
Convertibilidad bajo (casi) cualquier circunstancia.
Pues bien, esta riqueza extraordinaria provenía mayoritariamente de dos fuentes:
La primera proviene de la ingente cantidad de recursos que ingresó desde el
exterior durante la década de 1980 bajo la forma de inversión extranjera directa
(privatizaciones de comienzos de la década y compras de grandes empresas
privadas argentinas por parte del capital extranjero desde mediados de los
noventa), inversión de cartera y préstamos externos (tomados tanto por el sector
público como por el sector privado)10. Los flujos financieros totales ingresados
al país por estos conceptos acumularon un volumen de 185.000 millones de dólares
en la etapa 1992-2001, siendo el 59% de los mismos originado en el endeudamiento
externo y el 41% restante en la denominada inversión extranjera directa.
La segunda fuente de riqueza que colaboró en el sostenimiento de la sobrevaluación fue la renta diferencial de la tierra portada en las exportaciones de origen agrario. Desde que Argentina fue incorporada al comercio mundial en tiempos de la colonia, la extraordinaria fertilidad de la tierra pampeana la convirtió en productora de bienes primarios para los mercados internacionales. Los productos de origen agropecuario que se elaboran con esas favorables condiciones del suelo y el clima permiten obtener una sobreganancia que adopta la forma de renta de la tierra. A esta renta de la tierra de base agraria, se sumó en los noventa una renta adicional proveniente de los hidrocarburos (mayormente petróleo y gas).
Durante la década de 1990 la renta de la tierra permanecía oculta tras el velo
de la sobrevaluación, pero el hecho de que la Argentina pudiera exportar casi
exclusivamente productos de base primaria y minera con mayor o menor grado de
elaboración (como por ejemplo productos agroindustriales) a bienes favorecidos
con un régimen especial de promoción (notablemente la industria automotriz) es
una demostración inequívoca de su existencia. En las demás ramas de la
producción la economía nacional no era suficientemente productiva como para
afrontar la competencia internacional.
En resumidas cuentas,
la sobrevaluación se sostuvo con dos fuentes de riqueza
extraordinaria: los recursos externos que fluyeron hacia el país y la renta de
los productos de origen primario. Si bien excede los alcances del presente
trabajo, es necesario identificar sucintamente cuáles fueron los mecanismos de
apropiación de esta riqueza, señalando el destino que tuvieron las divisas
adquiridas a la paridad (ficticia) de la moneda argentina. El Estado recibió en
primer lugar buena parte de los dólares que ingresaban. Pero esta riqueza no
permaneció en sus manos.
Una significativa porción de los dólares baratos fueron remitidos al exterior bajo la forma de utilidades y dividendos de la inversión extranjera, que se obtenían en pesos y eran luego multiplicados por la regla cambiaria. Otra parte fue a parar a algunos acreedores externos -aquellos que en términos netos retiraron más de lo que aportaron- mediante el pago de intereses y amortizaciones de la deuda tanto pública como privada. La expansión de las importaciones, que resultaban notablemente "baratas" a la paridad convertible, también insumió una parte de la riqueza adicional que ingresó al país. Por último, algunos capitales locales potenciaron sus ganancias corrientes o patrimoniales -fruto de la venta de sus activos fijos- originalmente en pesos, colocándolas en el exterior en dólares baratos y apropiándose así de una parte de esta riqueza social".
La sobrevaluación:
Alimentó la ilusión de una economía que se expandía en
dólares. Sin embargo, mientras se festejaba el éxito del plan Menem-Cavallo
debido a los supuestos procesos de crecimiento de la producción y modernización
generalizada de la economía, las cifras del desempleo y la pobreza no paraban de
traer malas noticias. La desocupación, la subocupación y la precarización
laboral, junto con la pobreza y la indigencia, escalaban con tanta rapidez como
el producto -y con mayor estabilidad-, generando una de esas paradojas o
anomalías que "preocupan" (un poco) a los economistas. La producción crecía
medida en dólares baratos, pero cada vez requería menos trabajadores. Las
condiciones de vida de los trabajadores argentinos se degradaban
vertiginosamente.
Significó también un avance sustancial en la destrucción de la industria radicada en el país, devastación que se había iniciado a sangre y fuego a mediados de la década de 1970 y no fue revertida en los sucesivos gobiernos democráticos. Los productos importados más baratos, tanto por las técnicas más avanzadas con las que se producen como por el abaratamiento generado por la sobrevaluación del peso, barrieron con ramas enteras de la producción local, acentuando el proceso de concentración y centralización del capital en el país. Así se explica una parte del creciente achicamiento en el nivel de empleo y el empobrecimiento progresivo de los trabajadores argentinos. Esta estampida de la pobreza convivió, sin embargo, con tasas de ganancia sumamente elevadas para el capital más concentrado, facilitadas por la vigencia de bajísimos niveles salariales.
Como se hizo evidente más adelante, si se considera la década de 1990 de punta a punta el crecimiento era un mero espejismo. La realidad estaba en cambio signada por la destrucción de prácticamente toda producción nacional, exceptuando la de las ramas primarias, las industrias intensivas en el uso de productos primarios y las industrias subsidiadas16. La economía argentina, que parecía estar especializándose en la producción de modernos y valiosos servicios, era víctima de otra ilusión que se alimentaba de la sobrevaluación del peso. Mientras tanto, el tejido productivo destruido continuaba expulsando fuerza de trabajo, sosteniendo salarios bajos y facilitando la desarticulación social y la desmovilización política en que quedó subsumida la mayor parte de la clase obrera argentina. Éste era el verdadero contenido de la sobrevaluación. Parecía ser una época de crecimiento y modernización cuando a excepción de lo ocurrido con algunos sectores favorecidos, se trataba de un período de pauperización y estancamiento. Como ocurre con ciertas enfermedades degenerativas, el deterioro sólo se pone de manifiesto en el momento de la crisis aguda, aunque el paciente parezca gozar durante años de perfectas condiciones de salud, a pesar de estar muriendo por dentro.(...)
D. La sobrevaluación y la devaluación hacia el mayor subdesarrollo del país
El final de la sobrevaluación
La brusca devaluación argentina estuvo lejos de ser una política deliberadamente
adoptada por el Ministerio de Economía. Por lo contrario, la pérdida de valor
del peso frente al dólar estuvo condicionada por procesos económicos más
profundos. Pese a las apariencias, el nivel del tipo de cambio no es una
variable arbitrariamente fijada por la autoridad económica, ya que -con
independencia de las fluctuaciones menores de corto plazo- no es posible
sostener indefinidamente una moneda sobrevaluada ni subvaluada simplemente a
fuerza de buena voluntad. (...)
Una cosa debe quedar clara: el estrepitoso derrumbe de la Convertibilidad de
enero de 2002 no fue la consecuencia de una macabra maniobra de los
especuladores. Más allá de la indudable existencia de estos últimos y de los
cuantiosos beneficios que suelen obtener en las ocasiones en que el río está
revuelto, no es su intervención el origen del derrumbe sino más bien el
inminente derrumbe la causa de su aparición. La devaluación de la moneda
argentina tampoco es el resultado de una decisión voluntaria del gobierno
nacional. Es decir, no fue -estrictamente hablando- una medida incondicionada de
política económica. Aunque el gobierno -cualquiera de los cinco que se
sucedieron en rápida secuencia en el convulsionado verano de 2001/2002- hubiera
querido sostener el tipo de cambio fijo a la paridad convertible no hubiera
podido hacerlo por mucho tiempo. Así, más allá de que el ministro sea un
declarado enemigo de la antigua moneda sobrevaluada, lo cierto es que nadie
podía, sea por ley, por decreto o por designio, mantenerla.
Como había ocurrido en otras oportunidades a lo largo de la década de 1990
-durante la crisis del Tequila, la crisis asiática, la rusa y la brasileña-,
frente a la veloz salida de capitales del país era necesario obtener recursos
excepcionales, más precisamente dólares frescos, para conservar la paridad
cambiaria y que el Estado pudiera así hacer frente a la explosiva demanda de
divisas al tipo de cambio fijado. En las crisis previas al colapso final, la
Convertibilidad sobrevivió porque los recursos acudieron bajo la forma de
créditos externos (mayormente de origen multilateral) en la magnitud suficiente
para hacer frente a la emergencia cambiaria.
Pero a diferencia de lo ocurrido en
los episodios anteriores, cuando las reservas comenzaron a extinguirse
aceleradamente en el año 2001, ya no había nadie dispuesto a conceder préstamos
al gobierno para sostener la moneda nacional. Es por eso que durante las últimas
y agónicas semanas de la presidencia de De la Rúa, en la primera plana de los
diarios se reproducían las súplicas de los emisarios argentinos ante los
financistas internacionales, en su desesperada búsqueda de fondos para respaldar
la paridad cambiaria. El estómago de la Convertibilidad necesitaba cada vez más
divisas para sostener el tipo de cambio. Sin embargo, los dólares esta vez no
iban a aparecer. Los ciclos económicos internacionales, con su correlato en los
niveles de liquidez mundial le jugaban una vez más una mala pasada al país.
Desde mediados de la década de 1970 hasta el presente el mercado mundial de
capitales experimentó dos grandes cambios en la dirección de los recursos. La
opípara disponibilidad de los llamados petrodólares dejó pronto lugar a la
sequía de la década de 1980, especialmente para América latina. Los noventa
fueron nuevamente años de abundante disponibilidad de financiamiento externo que
-al no encontrar salida rentable en los países centrales- fluyeron a las plazas
de los denominados mercados emergentes, atraídos por las altas tasas de interés,
las oportunidades de negocios rápidos y rentables, y haciendo vista gorda sobre
las reales posibilidades de devolución.
Pero el nuevo milenio trajo consigo la escasez de fondos y las condiciones de
acceso al crédito se vieron restringidas una vez más. El financiamiento
internacional comenzó a agotarse, al tiempo que -entre otras manifestaciones- la
economía estadounidense entraba en una etapa de alto déficit, atrayendo hacía sí
gran parte de los fondos internacionales disponibles19. Simultáneamente la
economía argentina daba inocultables señales de su precario estado de salud.
Cada vez eran menos los que creían en su capacidad de devolver los créditos.
Junto con los dólares fáciles, se desplomó también el peso fuerte.
Por consiguiente, el origen de la devaluación no debe buscarse en la decisión de ningún ministro sino en la negativa de los mercados financieros mundiales y de los organismos de crédito internacional de continuar proveyendo al Estado nacional de las divisas necesarias para sostener el esquema cambiario frente a una imparable salida de capitales. Asimismo, si la ayuda no aparecía, la explicación de este rechazo no se encuentra en la mala voluntad de nuestros antiguos benefactores que, de pronto y arbitrariamente, dejaron morir a su propia criatura. A esa altura, más allá de todas las distorsiones creadas por la Convertibilidad, era ya evidente que la Argentina no sería capaz de hacer frente a sus abultados compromisos externos. Los precios de los productos primarios implicaban una magnitud de renta insuficiente para sostener por sí misma la sobrevaluación.
El endeudamiento anteriormente contraído no había servido para multiplicar la capacidad productiva de la economía y, en su lugar, se había escurrido en el sostenimiento de la paridad cambiaria satisfaciendo la inagotable demanda de divisas para importaciones, intereses, utilidades, dividendos y otras salidas de capitales, potenciados por el atractivo de la sobrevaluación. La nueva asistencia requerida para enfrentar el derrumbe cambiario tampoco lo haría. A medida que se hacía indudable que el metálico esta vez no iba a acudir se iba cocinando a fuego lento el caldo para una corrida cambiaria -y bancaria- que ya no pudo evitarse: la desconfianza inicial y el pánico que después sobrevino son producto de la escasez de fondos, y no a la inversa.
La Convertibilidad había sido víctima de sus propias limitaciones. En toda
economía, el stock total de dinero está compuesto no sólo por los pesos
circulantes sino también por los depósitos bancarios. Lógicamente, en la
Argentina de los noventa los dólares no alcanzaban para convertir
simultáneamente todos los billetes y los depósitos de pesos a dólares, de manera
que la alquimia cambiaria no alcanzó para ocultar la materialidad de los hechos.
Hacia la segunda mitad del año 2001, una vez que se hizo evidente que se estaba
agotando el flujo de dólares que había sostenido la Convertibilidad, el público
no sólo quiso cambiar los billetes sino también retirar sus depósitos en moneda
estadounidense, tal como ya lo habían hecho -anticipadamente- los mayores
capitales nacionales y extranjeros que operaban en el país. Los bancos
suplicaron entonces la ayuda del gobierno.
El corralito evitó la caída masiva de un sistema financiero que -como cualquier
otro- era incapaz de devolver todos sus depósitos, y menos todavía en moneda
extranjera, aun a costa de la virtual expropiación de los ahorros de cientos de
miles de argentinos. Para salvar a los bancos se dejó caer la regla cambiaria,
porque ella misma estaba ya condenada. En resumidas cuentas: el gobierno de
Duhalde no devaluó, lo devaluaron.
El ocaso del peso fuerte: resultados de la devaluación
Aunque la devaluación pareció haber cambiado de raíz la anatomía de la economía
argentina es evidente que su estructura no se modificó sustancialmente de la
noche a la mañana. La devastadora crisis de inicio de siglo tuvo al menos la
virtud de echar por tierra los espejismos y quimeras que rigieron durante una
década. Pero la devaluación es un aspecto de un proceso más general. Pasemos
revista a las principales modificaciones que acompañaron la salida de la
Convertibilidad.
La devaluación fue la forma que adoptó el inmenso salto adelante en el ya
formidable deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores ocupados,
desocupados y retirados argentinos.
La caída experimentada por el poder
adquisitivo de los salarios fue catastrófica en la medida en que la inflación
desatada luego de la desvalorización de la moneda erosionó aún más su desvalido
poder de compra. Si bien la modificación en el tipo de cambio se trasladó sólo
parcialmente a los precios minoristas (gráfico Nº 1), la inflación registrada
(del 45%) bastó para reducir los ingresos reales de los trabajadores en un
tercio en el período 2001-2003.
Esta reducción es más pronunciada que otros
retrocesos sufridos por el salario en circunstancias históricas anteriores: en
los episodios hiperinflacionarios fue del 30,6% (de 1986 a 1989); durante el
gobierno de Menem del 7,1% (de 1993 a 1999); e incluso de la mano de la más
sangrienta de las dictaduras militares argentinas se achicó en un 33,7% (de 1975
a 1977). Así, el poder adquisitivo de los salarios de 2003 representaba un 43%
del que se cobraba en 1975 (gráfico Nº 2). En este aspecto la devaluación se
muestra como la continuación del mismo proceso que tomó antes la forma de la
Convertibilidad del peso.
Por otra parte, miles de comercios y empresas debieron cerrar sus puertas ante
la ausencia de ventas y la desaparición de todas las formas del crédito. La
aguda crisis financiera que rodeó el desplome del arreglo cambiario profundizó
la recesión iniciada oficialmente en 1998, convirtiéndola en un estridente
retroceso. La sucesión de quiebras, cierres y liquidaciones tuvo por resultado
-como toda crisis- una más marcada concentración y centralización del capital.
La consecuencia fue que más del 50% de los trabajadores argentinos se debatían
entre el subempleo y la completa desocupación. Este mismo proceso determinó que
más de la mitad de los habitantes del país se hundiera por debajo de la línea de
la pobreza, mientras que según las estadísticas oficiales el 25% se encontraba
en condiciones de indigencia (mayo 2002), una situación de miseria inédita en la
historia argentina.
Como contrapartida de esta multiplicación de la pobreza, la devaluación sirvió
de vehículo para una extraordinaria transferencia de recursos en favor de
ciertos capitalistas.
En primer lugar, la licuación de las deudas internas a través de la pesificación asimétrica decretada por el gobierno interino de Duhalde, favoreció a algunos de los capitales más grandes que operan en la Argentina. Se trató de una de las transferencias de riqueza más escandalosas de la historia económica argentina, comparable con la estatización de la deuda externa privada de inicios de la década de 1980. La magnitud de la transferencia fue estimada en una cifra cercana a los 8 mil millones de pesos (Basualdo, Lozano y Schorr, 2002).
En segundo lugar, con el objetivo de "compensar" a los bancos por los efectos de la pesificación asimétrica, el gobierno salvó de la bancarrota a la mayor parte de las entidades bancarias -principalmente extranjeras- que recibieron bonos públicos con vencimiento en 2013 que se sumaron a la abultada deuda nacional, obteniendo una transferencia equivalente a 2,8 mil millones de pesos. Son los mismos capitales que engordaron durante la Convertibilidad, retirando una cuota adicional de riqueza.
Pero una vez que el peso se devaluó,
la Argentina se convirtió en el paraíso
para los exportadores agropecuarios y agroindustriales -y por consiguiente para
los propietarios de la tierra-, ya que al acabarse la era de la sobrevaluación
comenzaron a recibir muchos más pesos por sus ventas externas en dólares. En
rigor, con la devaluación las exportaciones cambiaron, pero no tanto. Si bien
triplicaron su valor medido en pesos, las ventas al exterior permanecieron casi
estables en dólares, beneficiadas además por los favorables precios
internacionales de los últimos años. Esta nueva situación desnudó la verdadera
estructura de la economía argentina: su base principal es la producción de
origen primario con destino al mercado mundial.
Asimismo, la devaluación fortaleció súbitamente las finanzas del Estado
nacional. Durante los 10 años de la Convertibilidad el presupuesto había estado
permanentemente en rojo y los ingresos fiscales no alcanzaban para solventar el
gasto público. Este fue el argumento utilizado primeramente por el gobierno de
Menem y posteriormente por el de De la Rúa para adoptar sus políticas de ajuste
permanente. "Déficit cero" fue el grito de guerra en nombre del cual se
recortaron atribuciones del Estado, se vendieron sus empresas a precio vil, se
desfinanció la salud, la educación, la jubilación y la justicia. El déficit
crónico sirvió incluso como pretexto para que el ministro de Economía José Luis
Machinea, durante el gobierno de la Alianza, tomara una medida sin precedentes:
la poda directa de los salarios de los empleados estatales(...)".
E. El alto superávit fiscal para beneficiar a estafadores y saqueadores
Augusto Costa, Axel Kicillof y
Cecilia Nahón destacan:
"Una de las principales fuentes de la novedosa riqueza que cayó en manos del
Estado argentino es la renta de la tierra (agraria y proveniente de los
hidrocarburos). Como vimos anteriormente, los productos agropecuarios y mineros
contienen en su precio -además de los costos y el lucro del productor- una
porción de renta. Esto hace que, estando la moneda subvaluada, se los pueda
gravar fuertemente sin afectar la rentabilidad de los productores. A través de
las retenciones a las exportaciones -introducidas tardíamente en el año 2002,
aunque no para todos los productos, como por ejemplo el gas-, cuya alícuota
supera en promedio el 20%, el Estado se apropia directamente de la renta que
está incluida en el precio de los productos primarios, renta que antes se perdía
de vista por la sobrevaluación de la moneda, a la que a su vez alimentaba. Así,
las retenciones a las exportaciones pasaron de ser prácticamente inexistentes a
representar el 12% de la recaudación impositiva total. En los últimos años las
condiciones internacionales también ayudaron a la economía local, y a la
recaudación, ya que los precios mundiales de los productos primarios -luego de
una brusca caída entre 1998 y 2001- experimentaron una notable recuperación23.
Adicionalmente, las tasas de interés en el mercado internacional se encuentran
en la actualidad en un nivel particularmente bajo, lo cual también beneficia a
las cuentas públicas al disminuir la carga de intereses de la deuda externa.
Estas favorables condiciones internacionales, no son, sin embargo,
necesariamente sostenibles.
El cuadro Nº 1 muestra la significativa participación de los aranceles a la
exportación en la recaudación total después de la devaluación. Al mismo tiempo
se registra una caída equivalente en términos reales de la recaudación de las
contribuciones a la seguridad social (jubilaciones). Así pues
la estructura
tributaria muestra cómo el Estado apropia directamente renta de la tierra,
mientras los salarios y las jubilaciones pierden poder de compra.
La otra explicación para la súbita prosperidad de un Estado que durante 25 años
estuvo sistemáticamente al borde de la quiebra debe buscarse en los efectos de
la inflación sobre las distintas partidas. Teniendo en cuenta que
el impuesto de
mayor peso en la estructura tributaria argentina es el IVA que grava el consumo,
el aumento de los precios implica necesariamente un incremento nominal en la
recaudación por este concepto, ya que el IVA transfiere al Estado un 21% de las
ventas finales de la mayor parte de los productos. En el período posdevaluación
los precios subieron un 45%, de manera que los recursos generados por este
impuesto se incrementaron sustancialmente en términos nominales (en 2003 su
recaudación creció respecto de 2001 en 5.600 millones de pesos), pese a que -a
precios constantes- estos ingresos sufrieron una caída tanto absoluta como
relativa dentro del total de ingresos fiscales.
Al tiempo que el Estado goza de un incremento en sus ingresos tributarios
corrientes, el gasto público se mantuvo prácticamente congelado. Un 77% del
presupuesto nacional se destina al pago de salarios y jubilaciones, los que -en
lugar de aumentar (y pese a la pérdida de su poder de compra por los efectos de
la inflación)- se mantuvieron en términos nominales aproximadamente en su nivel
anterior. En efecto, el abultado desempleo pone un techo a la fuerza de los
trabajadores para lograr la recomposición de sus salarios.
Ingresos crecientes con gastos fijos, he aquí la otra gran fuente de la riqueza
del Estado, fundada sobre la pérdida salarial de los trabajadores y jubilados.
En el caso de los empleados públicos el congelamiento salarial mantiene bajo el
gasto del Estado. Pero todos los trabajadores contribuyen a los recursos
públicos, porque deben pagar sumas mayores en concepto de impuestos al consumo
que crecen junto con los precios, mientras disminuye su salario real. Otra de
las fuentes del novedoso superávit fiscal se encuentra entonces en el mayor
empobrecimiento de buena parte de la población argentina. Las altas tasas de
desocupación permiten mantener deprimido el salario, a costa de las condiciones
de vida de la población.
Pero no se acaban aquí los frutos genuinos que acompañaron al desplome de la
Convertibilidad. Otro resultado automático de la devaluación es que los
productos argentinos se volvieron más baratos en dólares en el nivel mundial,
mientras que los productos importados triplicaron sus precios en pesos. Así se
inició un tímido proceso espontáneo de producción nacional de bienes de consumo
antes importados, que parece ser la clave de la reactivación actual. Esa
incipiente reactivación todavía no fue suficiente para que el PIB alcanzara el
volumen que tenía en 2000, antes de la crisis (gráfico Nº 3).
En resumen, las nuevas condiciones internacionales detonaron una devaluación a la postre inevitable, y esta circunstancia actuó en tres sentidos:
1. redujo los salarios tanto en dólares como en términos de su poder de compra interno;
2. trasladó al Estado una masa de recursos en forma de aranceles a las exportaciones primarias y a la diferencia entre ingresos crecientes y gastos fijos; y
3. sentó las condiciones para una limitada sustitución de importaciones
destinada al mercado doméstico.
El programa económico (implícito) de Lavagna: sus instrumentos
A pesar de los efectos contradictorios de la devaluación, el ministro es un
acérrimo defensor del tipo de cambio elevado. El eje principal de su programa
económico parece ser precisamente sostener a toda costa un reducido valor para
la moneda nacional, o lo que es lo mismo, una política de dólar caro. En
realidad ese nivel de tipo de cambio fue el resultado de la devaluación, por lo
que el programa se reduce a un simple imperativo: sostenerlo. Así como el plan
de Convertibilidad implicaba mantener a capa y espada la sobrevaluación del peso
para luego dejar todo el resto "en libertad", al arbitrio de los mecanismos
autónomos del mercado, el plan Lavagna parece ser similar en su esencia, sólo
que en este caso la única política realmente activa y decidida está enfocada a
mantener un peso subvaluado en términos reales para producir un cambio en la
estructura de precios relativos. En ambos casos, una vez establecida la política
cambiaria -cuyos límites, como se argumentó, no dependen de la voluntad de un
ministro sino de las condiciones de los mercados internacionales y de la
especificidad de la economía nacional- hay que sentarse a esperar a que actúen
en arreglo a sus propias leyes los mecanismos de mercado. Ésta parece ser la
actitud que traslucen las acciones efectivas del actual equipo económico,
postura que en última instancia resulta equivalente a la que prevaleció -con
ligeros altibajos- durante los últimos 30 años. Están en cambio ausentes otras
medidas de las llamadas "activas" que, sin duda, chocan con fuerzas políticas e
intereses económicos muy concretos. Para evaluar la exactitud de esta
afirmación, y ante la ausencia de un programa económico explícito, no nos queda
otra opción que avanzar en el análisis de las medidas más relevantes adoptadas
por el gobierno en relación con cada uno de los tres objetivos de la gestión.
Primer objetivo: crecimiento de la producción
La devaluación, como se dijo, produjo una multiplicación del precio en pesos de
todos los productos importados. Resurgieron entonces ciertas ramas de la
producción local diezmadas por la sobrevaluación del peso convertible. La
industria local, de pequeña escala y con un marcado grado de atraso técnico,
posee dificultades para competir con los precios internacionales fijados por
empresas de mucho mayor tamaño y que se encuentran en la frontera tecnológica.
Sus costos y -por tanto- los precios a los que se hace rentable su producción
son mucho mayores. Esta situación se veía agravada por el dólar barato - peso
caro vigente en la década de 1990.
Pero con la devaluación se abrieron oportunidades de poner en producción las
viejas plantas inactivas durante más de diez años. Esta oportunidad puede
ilustrarse, por ejemplo, con los casos de la resucitada producción nacional de
vidrio, metalurgia liviana, metalmecánica, química y textil, entre otros. Los
costos de producción de las fábricas nacionales no se incrementaron en igual
proporción que la magnitud de la devaluación debido a que los salarios nominales
prácticamente no sufrieron variaciones. Por tanto, las firmas locales se
volvieron "competitivas" bajo las nuevas condiciones, ofreciendo algunos
productos en el mercado local a menor precio que sus equivalentes importados.
Para el consumidor, sin embargo, el precio nacional de los productos en pesos se
incrementó con respecto al precio anterior, aunque en menor medida que si
proviniera del exterior. Se inició entonces una etapa de sustitución de
importaciones a la que podríamos denominar "silvestre", ya que
está basada, fundamentalmente, sobre la mayor utilización de la capacidad ociosa
instalada, rentable en las nuevas condiciones. En el corto plazo esta
reactivación implica un incremento en el empleo y la producción locales,
fenómeno que se observa en el crecimiento del PIB en términos reales a partir
del primer trimestre de 2003.
No obstante, la industria nacional, de por sí limitada en su escala, se enfrenta
a la dificultad de renovar su equipo productor cuando -como ocurre en la mayoría
de los casos- debe adquirirlo en el exterior al nuevo tipo de cambio alto. Esta
situación puede derivar en un cuello de botella para su expansión, en particular
atento a las restricciones existentes en materia crediticia vinculadas con la
realización de inversiones de capital. Saldrían a la luz nuevamente -como ya
ocurrió en la Argentina- los límites inherentes a este esquema de crecimiento.(...)
Segundo objetivo: condiciones de vida de la población
Es incuestionable que la caída experimentada por el poder adquisitivo de los
salarios como resultado de la devaluación fue catastrófica. Los pequeños
incrementos salariales establecidos por ley -y que afectan únicamente a los
trabajadores formales del sector privado- si bien necesarios, son claramente
insuficientes para revertir esta grave situación, al igual que los aumentos en
las jubilaciones. Cuando la crisis mundial de 1930 produjo tasas de desempleo
de la misma magnitud, e incluso menores, la reacción fue decidida y no tardó en
llegar, tanto en los países centrales como en los periféricos. La urgencia de la
circunstancia salta a la vista. Después de 30 años de caída tendencial de los
salarios y de 10 con altísimas tasas de desempleo están en juego las capacidades
de más de una generación de argentinos. La miseria generalizada, la educación
deficiente, el cuidado de la salud en ruinas y la jubilación devastada ponen en
peligro la potencialidad futura del país. La inversión necesaria para recuperar
condiciones dignas de vida, acordes con el desarrollo de la sociedad, es
inmensa. Y no sólo eso, es también inaplazable.
La respuesta del gobierno ante este estado de emergencia no ha sido, por el
momento, ni enérgica ni contundente. La administración de Duhalde, ante el
desborde de la pobreza y la consecuente conflictividad social, implementó el
Plan Jefas y Jefes de Hogares Desocupados, con un alcance de dos millones de
beneficiarios. Con Kirchner esos planes se han sostenido. En la actualidad, se
planea su reestructuración y la incorporación del pago a los beneficiarios a
través del sistema bancario, medida que, más allá de los intereses de los
bancos, parece poco prioritaria. Recientemente, bajo el pretexto de dotarlos de
una orientación productiva y en el marco del enfrentamiento con algunos sectores
del movimiento de desocupados, comenzó a reducirse levemente la nómina de
beneficiarios. La relevancia y significación del incipiente programa productivo
no puede apreciarse todavía. Por otra parte, la única realidad es que la
inflación fue devorando el ya escaso poder de compra de los $ 150
correspondientes al subsidio establecido en mayo de 2002.
En lo que respecta a las áreas de salud y educación, si bien se realizaron
pequeños incrementos presupuestarios, su magnitud no alcanza siquiera a
compensar la pérdida de recursos efectivos producto de la inflación. En efecto,
los fondos asignados a estas áreas se redujeron en términos reales con respecto
a los valores de 2001, e incluso en el presupuesto correspondiente al año 2004
se plantea su disminución como porcentaje del PIB, en comparación con el
presupuesto 2003 (gráfico Nº 4).
Por lo tanto, en materia de acciones concretas para mejorar las condiciones de
vida de la población y contrarrestar la tendencia al deterioro que se viene
observando en las últimas décadas, el programa económico del Ministerio de
Economía fue prácticamente inexistente.
Tercer objetivo: pago de la deuda externa
Mientras en los otros dos planos analizados el gobierno no tiene mucho que
exponer ante la opinión pública, la cuestión del pago de la deuda pública
acaparó las primeras planas de todos los diarios. El Presidente adoptó una
actitud desafiante frente a los acreedores, intentando imponer una significativa
quita en la deuda con los bonistas privados. Pero
en lugar de detenernos en los
gestos y el discurso, veamos los hechos.
A lo largo de la década de 1990, y para sorpresa de muchos, el Estado argentino
no pagó en términos netos un sólo dólar en concepto de deuda externa.
Estrictamente hablando, si se consideran los movimientos de fondos públicos,
entraron más recursos de los que salieron. En realidad, esto no tiene nada de
extraño, ya que en la década pasada la deuda pública no sólo no se pagó, sino
que por lo contrario creció enormemente hasta duplicarse en los diez años
posteriores a 1992. Si los montos ingresados superaron con creces los pagos
realizados fue porque las favorables condiciones del crédito internacional lo
permitieron, relajando los recaudos que todo prestamista toma al suministrar su
dinero.
Es sabido que ese ingreso neto de riqueza no fue a parar a los bolsillos de
todos los argentinos ni fue devorado por un Estado ineficiente, así como tampoco
se empleó para financiar inversiones destinadas a incrementar la capacidad
productiva del trabajo nacional. Aunque no nos ocuparemos aquí en repasar los
mecanismos por los cuales esos cuantiosos recursos fueron apropiados
privadamente, basta con señalar que entre los beneficiarios se encuentran los
grupos económicos argentinos, los bancos extranjeros y los accionistas de las
empresas privatizadas, entre otros. El ingreso de recursos se empleó en gran
medida, como mostramos, para sostener un dólar barato que multiplicaba las
ganancias al ser giradas al exterior. Un reflejo directo de este fenómeno es que
los activos externos de los capitalistas argentinos crecieron tanto como la
deuda externa pública en los noventa. Incluso en una etapa de abundancia
internacional de capitales, la Argentina se destacó por el enorme drenaje de
riqueza hacia el exterior. Lo que entraba por un lado y abultaba la deuda
pública de todos, salía por el otro para acrecentar las fortunas de unos pocos.
Pero la devaluación quitó el velo que impedía ver a plena luz la verdadera magnitud del endeudamiento externo. Cuando la ficción de la Convertibilidad se redujo a humo, la situación quedó expuesta en toda su crudeza: a fines del 2002 la deuda representaba más del 150% del producto interno nacional anual, y cinco veces las exportaciones de un año. Es a todas luces impagable.
Sin embargo, a pesar de su inmensidad, después de la devaluación la deuda
pública comenzó a devolverse. Luego de 10 años de recibir sin pagar, entre 2002
y 2003 el Estado comenzó a enviar dinero hacia el exterior, con lo que se
invirtió el sentido del flujo (gráfico Nº 5). Una parte de la deuda permanece
impaga -la porción que se encuentra en default-, pero se están girando los
fondos correspondientes a los compromisos con los organismos internacionales,
los cuales han logrado asegurarse un lugar de acreedores privilegiados del
Estado argentino. Según el Banco Central, entre intereses y amortizaciones se
pagaron 2.210 millones de dólares netos entre enero de 2003 y marzo de 2004.
La continuidad de estos pagos no está en cuestión, así como tampoco lo está la
discusión sobre el lugar ocupado por la deuda externa en la dinámica de
acumulación de las últimas décadas, sus usos y los capitales que se apropiaron
de ella. Mientras tanto, el gobierno se encuentra en proceso de reestructuración
y renegociación de la deuda soberana en default que representa aproximadamente
un 50% de la deuda total en moneda extranjera. La existencia de un superávit
primario del sector público muestra todo el esplendor del botín ante los ojos de
los acreedores. La disputa actual gira en torno del tamaño de la tajada que les
va a corresponder o, puesto de otro modo, la magnitud de la quita al valor
actual de los títulos en cesación de pagos(...)".
Buenos Aires, 15 de abril de 2004
Fuente: Realidad
Económica Nº 203 de abril-mayo de 2004/
www.iade.org.ar
2. El 'des-endeudamiento'
Juan Carlos
Giuliani (ACTA) nos hace conocer que:
"La Argentina paga por intereses de la deuda externa
-ilegítima- 3.400.000 pesos
por hora.
Aunque de eso no se habla, los gobernantes de turno abonan sin chistar
agigantando una bola de nieve que incrementa ilegal e injustamente la hipoteca
social existente y coloca un candado a la posibilidad de desarrollo nacional
autónomo, integral y sustentable.
El Gobierno prevé este año el pago de unos 8 mil millones
de dólares en concepto de ¿servicios? de la deuda externa que, multiplicado por
el precio del dólar a valores de julio, equivale a una suma aproximada de 83,3
millones de pesos diarios.
Resolver el pago de 30.400 millones de pesos anuales solamente para saldar intereses, constituye una afrenta a la Nación castigada por el hambre, la pobreza, el desempleo, la exclusión social y el saqueo de sus bienes naturales.
El problema de la deuda externa ilegítima no figura en la agenda de debate
político. Incluso, en la reciente campaña que desembocó en las elecciones
parlamentarias del 28 de junio, salvo honrosas excepciones, la mayoría de los
candidatos no discutió el tema y, por el contrario, se manifestó proclive a no
innovar en la materia.
Desde la dictadura militar hasta nuestros días, los que gobiernan se llenan la
boca afirmando que el país “va a honrar los compromisos contraídos con nuestros
acreedores” para garantizar la “seguridad jurídica” de los inversionistas.
Pretenden imponer la idea de que es políticamente correcto recaudar recursos
internos para pagar las deudas contraídas con el exterior. Abonan la teoría del
“Estado bobo”, que siempre tiene que pagar sin importar los motivos, sin
discutir, informar, ni buscar responsabilidades.
La deuda externa de los países de América Latina y el Tercer Mundo está catalogada de odiosa e ilegítima precisamente porque sus pueblos no saben cómo, porqué y con quiénes se contrajeron esos compromisos que, para el destino de nuestras naciones, es algo así como arrojarse al mar con botas de cemento. Un suicidio.
Lo primero que hay que honrar es la mayúscula e inmoral deuda interna, para que
la mayoría de la población pueda zafar del cepo de indignidad al que es sometida
por los grupos de poder que siguen medrando con la expoliación de nuestras
riquezas y la fuga de capitales.
Un informe del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, elaborado a partir
del ranking que elabora la revista Mercado con las 200 empresas que más facturan
en la Argentina, indica que, entre 1997 y 2007, la cantidad de compañías
extranjeras pasó de 104 a 128. Como consecuencia, su participación dentro de la
facturación total de ese grupo pasó del 65,5% al 77,3% en esos diez años. El
informe concluye que se profundizaron la concentración y la extranjerización y,
por consiguiente, empeoró la distribución del ingreso.
Las ganancias extranjeras alcanzaron el año pasado los 7.418 millones de
dólares, un récord histórico. Las empresas de capital extranjero giraron
utilidades y dividendos a sus casas matrices o a sus accionistas radicados
fuera de la
Argentina por 3.552 millones de dólares el año pasado, casi el doble que en 2007
y el mayor monto desde, por lo menos,
2003.
La información consta en el
balance cambiario que elabora el Banco Central.
En 1975, durante el gobierno de María Estela de Perón, la deuda externa ascendía
a 7.800 millones de dólares, cifra que trepó a 45.100 millones al retirarse la
dictadura militar en 1983. Al finalizar el primer turno de gobierno democrático
de Raúl Alfonsín, la deuda era de 65.300 millones de dólares; al cabo de dos
períodos de Carlos Menem, en 1999, se situaba en 120.000 millones,
monto que
Fernando De la Rúa incrementó en 2001 a 146.219 millones de dólares.
Aunque no existen datos oficiales fiables, puede aseverarse con alguna certeza que, pese al pago al contado de casi 10 mil millones de dólares al FMI realizado en enero de 2006 por la administración de Néstor Kirchner, la deuda externa actual bajo el gobierno de Cristina Fernández supera los 180.000 mil millones.
El aumento incesante del endeudamiento externo no es ajeno al proceso de concentración y desnacionalización de la economía. Después de tanta ignominia, ya es hora de pueblo".
Juan Carlos Giuliani es Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA.Fuente: www.argenpress.info / 13-8-09
En consecuencia, los genocidios y etnocidios después de la dictadura cívico-militar se hacen con democracia restringida. Ésta sigue lo impuesto por el Estado terrorista, sostiene el sistema de la deuda externa pública para transferir los fondos públicos a las potencias imperialistas sin importar desmantelar el sector público y empobrecer a los trabajadores activos, pasivos e informales.
Al frente de la democracia restringida, el gobierno K nos impone el crecimiento económico y el afianzamiento político del bloque dominante como si respondiesen a los intereses populares y nacionales. Pero ha continuado con el despojo a la educación pública, la salud pública y la seguridad social; la profundización de la pobreza y de su criminalización; la superexplotación de los trabajadores por salarios a nivel de la pobreza, por sobreocupación, por flexibilización e informalidad laboral.
Correspondiente a la tercera hipótesis
Desde el 2002 se afianza la recolonización que significa un país cada vez más ajeno e inseguro para las grandes mayorías. Pero, además, un gobierno-Estado privatizador y represor de los trabajadores. Veamos:
1. Argentina: La invasión forestal
Darío
Aranda (COPENOA) nos aclara:
"Organizaciones sociales advierten sobre los riesgos del monocultivo de árboles
para la industria de la celulosa y aserraderos: concentración de tierras,
pérdida de biodiversidad y desalojos campesinos e indígenas. Algo parecido a lo
que ocurrió con la soja. Una legislación generosa incentiva su avance.
Verdes, prolijos y en línea. Son como un ejército en
formación. El norte de Misiones está invadido por árboles que parecen clonados,
miles de hectáreas de pinos, el cultivo más popular de la provincia, materia
prima básica para plantas de celulosa y aserraderos. Impulsada por los gobiernos
y el sector empresarial, la siembra masiva de árboles es un fenómeno en
crecimiento, pero con consecuencias silenciadas: pérdida de biodiversidad y
desalojo compulsivo de campesinos e indígenas. “Es un avance como el de la soja,
que expulsa pobladores ancestrales, arrasa la vegetación nativa, utiliza agrotóxicos y exprime territorios con el único fin de obtener dinero. Es que las
forestales no siembran bosques, siembran monocultivo industrial”, sostiene el
Consejo Asesor Indígena (CAI), una de las organizaciones que se han declarado en
alerta por el avance forestal en la Patagonia, con conflictos crecientes en Río
Negro y Neuquén. En la última década, la forestación intensiva duplicó su
producción y la superficie sembrada, al abrigo de una generosa ley –aprobada
durante el menemismo y prorrogada luego– que otorga subsidios a las compañías,
devolución de IVA y exención de Ingresos Brutos, entre otras ventajas. En
definitiva, una industria de bajo perfil y alta rentabilidad. Industria poderosa.
Las estadísticas de la Secretaría de Agricultura de Nación muestran que en 1999,
primer año de vigencia de ley forestal 25.080, se extrajeron 4,7 millones de
toneladas de “madera de bosque implantado”. En 2006, el último registro
disponible, el tonelaje aumentó a 7,9 millón. Misiones es la provincia maderera
por excelencia, con el 59 por ciento, seguida de lejos por Entre Ríos con el 11
por ciento, Buenos Aires y Corrientes con el 8 por ciento. Río Negro y Neuquén
son jugadores menores, pero en ascenso. Neuquén extraía en 1999 sólo 22.000
toneladas. En 2006 ya lo triplicaba: 69.000 toneladas. En cuanto al pino, la
estrella forestal, Río Negro exhibe un crecimiento notable: en el 2000 extraía
seis mil toneladas. En 2006 ya había duplicado la cifra: 13.000 toneladas.
“Mesopotamia y Patagonia son los polos productivos del país”, explican desde la
Asociación Forestal Argentina (AFOA), entidad que reúne a las grandes y medianas
empresas del sector.
La implantación industrial de árboles tiene como fin, casi en su totalidad, las
fábricas de celulosa y los aserraderos. “En 2007 se exportó por mil millones de
dólares”, detalla el vocero de AFOA, Jorge Barros, y explica que el país cuenta
con 1,2 millón de hectáreas de monocultivo forestal, de las cuales la mitad fue
sembrada en la última década, al abrigo de la 25.080. El objetivo, a diez años,
es llegar a los tres millones de hectáreas, 150 veces la superficie de la Ciudad
de Buenos Aires.
Consultado sobre los efectos sociales de la avanzada forestal, Barros no dudó.
“En la Argentina no hay campesinos. La Argentina tiene pequeños productores,
pero no campesinos. Y hay muy pocos indígenas. ¿Conflictos? Pudo existir alguno
puntual, pero son la excepción.”
Según la Secretaría de Agricultura, en la Argentina habitan 220 mil familias
campesinas. El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas reconoce en la actualidad
a 24 pueblos originarios. Provincia modelo.
Organizaciones sociales, movimientos campesinos y pueblos originarios advertían a fines de la década del ‘90 sobre el corrimiento de la frontera agropecuaria, de la mano del monocultivo de soja, y alertaban también sobre las consecuencias sociales, económicas y sanitarias. Fueron sistemáticamente desoídos. Recién el año pasado –conflicto por las retenciones mediante–, el Gobierno reconoció el avance del monocultivo y sus efectos nocivos. En la actualidad, alertan sobre el avance forestal.
La comunidad guaraní Alecrín cuenta con 14.300 hectáreas. Está ubicada en el
municipio de San Pedro, 170 kilómetros al sur de Puerto Iguazú. La empresa
forestal Harriet ingresó en 2007 a territorio indígena, volteó bosque nativo,
alambró, contaminó el pozo de agua y arrasó la chacra de la comunidad y hasta el
cementerio. Tenía como objetivo talar el bosque nativo y luego sembrar pinos.
Misiones creció al abrigo de la actividad agropecuaria familiar (yerba mate, té
y tabaco). Había grandes plantaciones y se trabajaba para un patrón, pero
también subsistía el pequeño colono que comercializaba su producción. Esa
historia comenzó a cambiar hace tres décadas por la desregulación en la
producción (las grandes empresas fijaron precios tan bajos que los colonos no
podían subsistir, perdieron sus chacras y emigraron a los cordones urbanos) y,
por otro lado, la provincia mutó el perfil productivo, impulsó el turismo, la
energía hidroeléctrica (con las cuestionadas represas) y los negocios
forestales.
Misiones cuenta con tres plantas de celulosa (Alto Paraná, Puerto Piray y Papel
Misionero). En los primeros eslabones de su cadena productiva, cultivo de
árboles y extracción, participan contratistas que suelen hacer punta en el
avance sobre tierras de familias rurales. El resultado es la concentración de
tierras por parte de privados.
Según el último Censo Nacional Agropecuario, en la provincia existen 27.000
explotaciones agropecuarias. Sólo 161 de ellas (el 0,6 por ciento del total)
poseen el 44 por ciento de la tierra de Misiones (917.000 hectáreas). En la
última década y en la zona de las pasteras (noroeste), descendió un 27 por
ciento la cantidad de pequeñas chacras. “La producción forestal artificial nos
pone frente a un modelo de monocultivo y concentración. Con su lógica de
maximización del beneficio en el menor plazo posible, el sector forestal no
respeta las normas de preservación, produce despoblación de las zonas y
exterminio de gran parte de los recursos naturales”, afirma Raúl Gorriti,
ingeniero agrónomo e integrante de la Red de Agricultura Orgánica (RAOM).
Ilustrativo de la concentración de tierras es el caso de la Papelera Alto
Paraná, propietaria del diez por ciento del suelo provincial, 233 mil hectáreas.
Patagonia forestal
La Empresa Forestal Rionegrina (Emforsa) y la Corporación Forestal Neuquina (Corfone),
ambas compañías con participación mayoritaria de los gobiernos provinciales, son
las que encabezan el corrimiento de la frontera forestal patagónica.
“Las forestaciones con pinos no son bosques, son plantaciones industriales como
lo es la soja”, denuncia la comunidad mapuche José Manuel Pichún, a quince
kilómetros de El Bolsón, en pleno conflicto con Emforsa. Pese a que la comunidad
habita el lugar desde fines del siglo XIX, la Dirección de Bosques de Río Negro
ingresó a territorio ancestral en 1987, alambró y comenzó la siembra de pinos en
250 hectáreas comunitarias. Le sucedieron decenas de reclamos administrativos
que nunca obtuvieron respuesta. La comunidad, que jamás abandonó el lugar,
siempre reivindicó su derecho sobre el territorio. En mayo último, cuando un
integrante de la comunidad extraía leña, se reavivó el conflicto. Fue denunciado
por “robo” en su propia tierra.
“Cansados de soportar tanto atropello e injusticia, la comunidad Pichún decidió
reafirmar la posesión que usurpa la empresa forestal”, explicó la organización
en un comunicado el 18 de junio pasado. Se negaron a retirar sus animales y
comenzaron la construcción de una vivienda en el corazón del pinar. Y fueron por
más: ahora la comunidad exige que la empresa estatal se retire definitivamente
de sus hectáreas.
El Consejo Asesor Indígena (CAI), donde participa la comunidad Pichún, apuntó al
fondo del asunto. “Sabemos que la plantación de pinos, especies exóticas de
estos lugares, está fomentada por el Estado y los organismos financieros
internacionales. Otorgan subsidios y beneficios fiscales por hectárea plantada,
armando engranajes de especulación y extracción de beneficios económicos de la
naturaleza. No permitiremos que nuestro territorio sea parte de ese control y
saqueo.”
Convenios internacionales de rango constitucional (el 169 de la OIT), la
Constitución Nacional y legislaciones provinciales son muy claras. Toda
actividad que se desarrolle en territorio indígena debe contar con el visto
bueno de las comunidades afectadas.
La empresa Emforsa no respondió las preguntas de este diario. Derivó las
consultas a la Dirección de Bosques, que tampoco respondió los llamados.
En Neuquén, la compañía Corfone planifica sembrar 3500 hectáreas durante 2009 y
tiene como meta –para el corto plazo– llegar a las 10 mil hectáreas anuales.
Desde la empresa no respondieron los llamados de este diario, pero en
declaraciones a medios provinciales el presidente de Corfone y subsecretario de
Desarrollo Económico de la provincia, Javier Van Houtte, explicó que apuestan a
forestar 300 mil hectáreas en toda la provincia.
La Sociedad Rural de Neuquén es una aliada en esa cruzada.
“La provincia cuenta
con 1,2 millón de hectáreas para la actividad. Y cabe destacar que el 40 por
ciento son tierras fiscales”, festeja en una publicidad corporativa.
Lo que Sociedad Rural y gobierno neuquino consideran tierras fiscales son, en
gran parte, parcelas de pequeños campesinos y comunidades indígenas. En toda la
zona se practica la ganadería trashumante, que consiste en el desplazamiento de
animales según la estación del año. Durante los meses fríos (invernada) el
ganado permanece en las tierras bajas. En los períodos cálidos (veranada) los
animales son trasladados a las zonas de cerros, donde los pastos son abundantes
y sirven de buena alimentación. El arreo de animales demanda días, hasta
semanas, a cientos de kilómetros de distancia. Los conflictos suelen producirse
en las zonas de veranada y en los caminos de arreo.
“Es parte de una política para el despojo del territorio indígena”,resume Relmú Ñamku, de la Confederación Mapuche de Neuquén. La Mesa Campesina del Norte Neuquino amplía: “Extender la superficie implantada fue uno de los ejes de la campaña del actual gobernador, que proponía quintuplicar la superficie forestada. En términos de espacio es una avanzada directa con los campos de veranada de campesinos y mapuches”, explica Diego Solana, integrante de la Mesa. El dirigente advierte que Corfone ingresa a tierras de familias rurales “por las buenas”, entrega materiales para el cierre de campos (postes, alambres) a cambio de que le cedan temporalmente una porción de tierras para forestación. “Una vez adentro, no la abandona más, y comienza a avanzar. Estos ‘acuerdos’ se repiten en todo el norte provincial, y luego sobrevienen los conflictos donde la empresa quiere echar las familias.” Argentina, capital forestal.
Las grandes empresas del sector alaban las facilidades que el Gobierno otorga a
la industria forestal. Por esa sintonía entre el sector privado y estatal no
sorprendió que Buenos Aires sea, en octubre próximo, la sede del
XIII Congreso
Forestal Mundial, el evento internacional más importante del sector, organizado
cada seis años y clave para negocios a gran escala.
A pesar de las críticas que recaen sobre la industria forestal –consecuencias
sociales y ambientales–, el Congreso Forestal Mundial cuenta con el apoyo del
Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y de Parques Nacionales. Las
máximas autoridades del evento internacional son Carlos Cheppi, secretario de
Agricultura, y Homero Bibiloni, el secretario de Ambiente de Nación".
Fuente:
www.argenpress.info
/ 3-8-09
1. Intervención del gobierno K en contra de los trabajadores
La dignidad de la Clase Trabajadora no está en venta
La Agencia FeTERA conversó con José Rigane, Secretario General del Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata, organización gremial que tiene 44 años de personería gremial y "que después de dar una lucha decidida, lograra arrancará el triunfo que le correspondía por derecho: la suspensión de la homologación de derechos convencionales, otorgada por “error” al sindicato paralelo de la Fatlyf. Con este triunfo se defendieron los puestos de trabajo de 100 familias, en primer lugar y se recuperó la plena vigencia del ámbito de actuación en la ciudad de Balcarce y la afirmación de que hay algo que todavía no han podido comprar y no lo podrán hacer nunca, que es la dignidad de los trabajadores.
-Nancy Hidalgo: Tuvimos conocimiento que el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social suspendió los efectos de la resolución que le reconocía derechos convencionales al sindicato paralelo de la Fatlyf. ¿Esperaban una resolución “tan rápida” por parte del Ministerio?
-José Rigane: En realidad nunca hubiésemos creído que el Ministerio podía asumir una homologación de un acuerdo fuera del marco de lo que establece la ley, entendiendo al Ministerio como el ámbito de aplicación y respeto del derecho de los trabajadores.; por lo tanto, de no haberlo visto parece algo de no creer.
Sucedido el hecho nos pareció tan burdo, tan fuera de lugar, tan ajeno a la realidad legal y a la situación política del país, que no teníamos duda que esto se fuera a modificar. Es cierto que no teníamos claro el tiempo, pero todo nos hacía suponer que no podía pasar demasiado; primero por la dimensión del conflicto, segundo por los actores involucrados y tercero porque esto significaba que el funcionario cometía un acto que lindaba con la corrupción… sino, no tiene explicación. La prueba es que la Resolución del 12 de agosto firmada por la misma doctora Noemí Rial, que anteriormente había homologado ese acuerdo fuera de términos legales, reconoce que es un error, que hizo una homologación sin tener en cuenta que había un sindicato con personería gremial.
Ese reconocimiento y la afirmación de que desde el inicio ese acuerdo no estaba fundado en actos legales, tiene todo un significado respecto de la actuación de la dra. Noemí Rial y del Ministerio de Trabajo como ámbito y sitio de aplicación de los derechos de los trabajadores.
-Nancy Hidalgo: ¿Pensás que este tipo de errores involuntarios por parte del Ministerio, debilita el derecho sindical y por ende el espíritu de los compañeros?
-José Rigane: Si nos hubiéramos quedado con la decisión del Ministerio de manera arbitraria e ilegal y no hubiéramos actuado en consecuencia de defender nuestros derechos e intereses, seguramente que hoy estaríamos más débiles y seguramente que la mirada sería apocalíptica respecto de las capacidades que tiene el movimiento obrero de transformar realidades.
Creo que nuestra decisión (una vez conocido el hecho, aún en el marco de la sorpresa) de enfrentar la situación y en menos de 24 horas presentar un recurso jerárquico en el Ministerio y en el marco de la presentación y de la gestión desarrollar la iniciativa gremial, legal y política en los ámbitos correspondientes demostraba que había una decisión de enfrentar esta resolución.
Creo que esa actitud, esa convicción y esa decisión de pelear dignamente por los derechos y las reivindicaciones que nos pertenecen, puso un nivel de compromiso, de convicción por parte de los compañeros que demostró que no estaban dispuestos a entregar absolutamente nada de lo que les correspondía, independientemente de que lo firmara el Ministerio de Trabajo de la Nación.
-Nancy Hidalgo: ¿Cuáles fueron las características del conflicto en Balcarce?
-José Rigane: El conflicto de Balcarce es un conflicto que tiene sus particularidades y que tiene un escenario que no es sencillo, ni fácil.
Primero el conflicto de Balcarce tiene que verse tal cual nosotros lo hemos manifestado, lo pensamos y lo transitamos, es la defensa de la fuente de trabajo de 100 familias en primer lugar, y por otro lado es la advertencia de que hay un Consejo de Administración que ha mal administrado los recursos, el patrimonio de la Cooperativa por mucho tiempo y que la ha llevado al borde de la quiebra y a la cesación de pagos. Es decir que nosotros enfrentamos una situación de hace ya muchos años, desde que hubo un convocatoria de acreedores, con la cual no estuvimos de acuerdo porque entendíamos que en esa convocatoria no se iban a resolver los problemas; la vida después demostró que fue así, a punto tal que a esa convocatoria se entró con un pasivo de 18 millones y al 2008 cierre de balance, la Cooperativa ya tenía un pasivo de 32 millones sobre un activo de 37 millones y si a eso le sumamos las deudas actuales de la Cooperativa que superan lo conocido, superan los 24, 25 millones, estamos al borde de la quiebra. Este es el objetivo de fondo, cuál es la capacidad del Consejo de Administración, sobre todo de su presidente que está imputado por administración infiel continuada contra la propia Cooperativa y su vicepresidente que también está imputado, es decir, que tienen denuncias penales precisamente por una mala administración.
La capacidad de esta gente ha sido el tratar permanentemente de demostrar que estamos en un conflicto de características gremiales y ha utilizado esLAto como cortina de humo, generando distintos tipos de situaciones de carácter conflictivo con los trabajadores, a los efectos de que aparezca en el escenario una situación de esta naturaleza, intentando permanentemente, durante todo este tiempo, de tapar la verdadera situación de la Cooperativa, de tapar que la Fiscalía ha intervenido, de que hubo un allanamiento, de que se comprobaron irregularidades al interior de la Cooperativa en la administración, que se encontraron una serie de elementos que certifican que hay una mala administración. Pero esta habilidad ha llevado al conjunto de la población la imagen de que se vienen arrastrando problemas en la Cooperativa porque hay un conflicto gremial y es todo lo contrario, por eso la comunidad de Balcarce, los socios, los usuarios, no tienen plena participación como lo deberían tener, tratándose de un patrimonio de ellos que deberían defender y creo que no lo defienden y no participan en el nivel en que nosotros entendimos que deberían hacerlo, porque todavía no han entendido suficientemente bien y nosotros no hemos tenido la capacidad de llegar al corazón de cada uno y sobre todo a la comprensión de cada uno de cuál es la verdadera situación que tiene la Cooperativa y de la cual sus máximos representantes son culpables de esta situación.
-Nancy Hidalgo: Rigane, ¿qué es lo sentiste y pensaste cuando recibiste la noticia?
-José Rigane: Lo más importante de esto es un poco lo que dije en el discurso cuando hicimos el acto y el corte de la ruta en Balcarce, el 12 de agosto/09, siempre en la vida aparecen contradicciones y se manifiestan en la historia. Yo les decía a los compañeros que va a haber un grupo que va a pasar a la historia y van a desaparecer de la historia al mismo tiempo por ser traidores a la causa del movimiento obrero, por haberse supeditado a la propuesta de creer que en la vida las cosas se resuelven con absoluta facilidad y sobre todo lo que tiene que ver con la dignidad del trabajo y sus derechos tiene que ser placentero, sin darse cuenta que precisamente todo lo que tenga que ver con la dignidad y los derechos del trabajador, la historia indica que no necesariamente ha sido placentero, siempre ha sido motivo y necesidad de pelear y de arrancar esos derechos y muchas veces defenderlos, entonces los que verdaderamente van a pasar a la historia es el grupo mayoritario de los compañeros de Balcarce que supieron pararse con decisión y dignidad en la defensa de sus intereses y que de alguna manera ya forman parte de la historia grande del movimiento obrero en la Argentina, porque su decisión, que podría haber sido otra, es todo un ejemplo para el resto de la clase, es decir nosotros hace rato que deberíamos haber borrado de manera definitiva, y creo que por momentos lo logramos la palabra no se puede.
El no se puede hace rato que en nuestro léxico ha desaparecido y eso es de lo que tienen que estar convencidos los trabajadores de que siempre se puede, lo que hay que acertar es en la unidad, en el desarrollo organizativo y la necesidad de movilizarse, con la inteligencia necesaria y suficiente para saber que muchas veces no expresamos el poder que expresa la otra parte, pero que tenemos los valores que la otra parte nunca tiene, que se maneja al margen de la ley, en el marco de la corrupción y en el marco de creer que todo se compra.
Y hay algo que todavía no lo han podido comprar y no lo podrán hacer nunca, que es la dignidad de los trabajadores.
-Nancy Hidalgo: ¿Qué viene después de esto?
-José Rigane. Acá hay que continuar con la cuestión de fondo, que todavía no está terminada. En todo caso, lo que hace esta Resolución, que anula la anterior, es poner las cosas en su justo lugar y es la reiteración de algo que ya existía.
Da la casualidad que hoy 13 de agosto de 2009 nuestra organización Sindical cumple 44 años de tener la personería gremial. Nuestra personería gremial fue otorgada el 13 de agosto de 1965, por eso es que esto era tan burdo y tan fuera de lugar que no tenía ninguna posibilidad de existencia y de permanencia.
Decíamos anteriormente que hay continuar con la cuestión de fondo que es la fuente de trabajo, paro eso hay que tener una fuerte articulación con la comunidad y eso todavía no está logrado
Esa articulación que haga que un grupo de la comunidad forme parte y se sienta identificada con la reivindicación de los trabajadores, que no es una reivindicación por el salario, que no es una reivindicación por cuestiones de carácter sectorial sino que tiene que ver con el conjunto de la comunidad y con ellos mismos porque son parte de la comunidad, es lo que está faltando.
Está faltando el desarrollo de una estrategia y además de una instrumentación y una iniciativa que posibilite esa articulación entre el conjunto de los trabajadores y la comunidad, identificándose en función de objetivos comunes que son salvaguardar el patrimonio, la fuente de trabajo y garantizar en perspectiva el servicio público de electricidad en continuidad, en seguridad de servicio y en una mejor prestación del mismo.
Eso es lo que hay que lograr en el plano de la relación y articulación con la comunidad. En relación al poder político lo que hay que lograr es que los funcionarios, el poder político, hagan lo que tiene que hacer, que no sigan dilatando porque van a terminar siendo responsables y cómplices de esta situación que nosotros venimos advirtiendo desde hace mucho tiempo, ya que nadie va a poder decir, ni alegar que no tenían conocimiento, después de todo lo que nosotros hemos venido poniendo, precisamente en manos de cada uno para que tomara conocimiento si no lo tuviese.
-Nancy Hidalgo: ¿A quién beneficiaría la quiebra de la Cooperativa, si es que hay algún beneficiario?
-José Rigane: Al principal acreedor. El que está formando parte del Comité de Acreedores Definitivo que es EDEA, el Grupo Camuzzi. Estaría beneficiando al principal acreedor porque al mismo tiempo que EDEA aceptó ser acreedor y formar parte del Comité principal de acreedores, la AFIP, la DGI, la Dirección Provincial de Energía que son parte del Estado renunciaron a ser parte integrante de ese comité de acreedor definitivo, o sea que la situación como está planteada, a mi no me cabe la menor duda de que estaría beneficiando al Grupo Camuzzi y a la empresa EDEA, que evidentemente sería potencialmente uno de los que podría intentar quedarse con la Cooperativa, como ya intentó hacerlo en 1997, a escasos meses de hacerse cargo del servicio eléctrico en el centro sudeste de la Provincia de Buenos Aires, cuando la empresa del Estado ESEBA se privatizó".
Fuente :Agencia FeTERA /13.08.09
En consecuencia, el gobierno K y toda la democracia restringida están en contraposición flagrante con las necesidades e intereses de los de abajo como manifiestan:
Darío Aranda: "Las grandes empresas del sector alaban las facilidades que el Gobierno otorga a la industria forestal. Por esa sintonía entre el sector privado y estatal no sorprendió que Buenos Aires sea, en octubre próximo, la sede del XIII Congreso Forestal Mundial, el evento internacional más importante del sector, organizado cada seis años y clave para negocios a gran escala.
A pesar de las críticas que recaen sobre la industria forestal –consecuencias sociales y ambientales–, el Congreso Forestal Mundial cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y de Parques Nacionales. Las máximas autoridades del evento internacional son Carlos Cheppi, secretario de Agricultura, y Homero Bibiloni, el secretario de Ambiente de Nación".
"En la última década, la forestación intensiva duplicó su producción y la superficie sembrada, al abrigo de una generosa ley –aprobada durante el menemismo y prorrogada luego– que otorga subsidios a las compañías, devolución de IVA y exención de Ingresos Brutos, entre otras ventajas. En definitiva, una industria de bajo perfil y alta rentabilidad. Industria poderosa".
El Consejo Asesor Indígena (CAI),una de las organizaciones que se han declarado en alerta por el avance forestal en la Patagonia, con conflictos crecientes en Río Negro y Neuquén:“Es un avance como el de la soja, que expulsa pobladores ancestrales, arrasa la vegetación nativa, utiliza agrotóxicos y exprime territorios con el único fin de obtener dinero. Es que las forestales no siembran bosques, siembran monocultivo industrial”.
Pero José Rigane nos habla de construcciones de los de abajo:
"Esa articulación que haga que un grupo de la comunidad forme parte y se sienta identificada con la reivindicación de los trabajadores, que no es una reivindicación por el salario, que no es una reivindicación por cuestiones de carácter sectorial sino que tiene que ver con el conjunto de la comunidad y con ellos mismos porque son parte de la comunidad, es lo que está faltando.
Está faltando el desarrollo de una estrategia y además de una instrumentación y una iniciativa que posibilite esa articulación entre el conjunto de los trabajadores y la comunidad, identificándose en función de objetivos comunes que son salvaguardar el patrimonio, la fuente de trabajo y garantizar en perspectiva el servicio público de electricidad en continuidad, en seguridad de servicio y en una mejor prestación del mismo.
Eso es lo que hay que lograr en el plano de la relación y articulación con la comunidad. En relación al poder político lo que hay que lograr es que los funcionarios, el poder político, hagan lo que tiene que hacer, que no sigan dilatando porque van a terminar siendo responsables y cómplices de esta situación que nosotros venimos advirtiendo desde hace mucho tiempo, ya que nadie va a poder decir, ni alegar que no tenían conocimiento, después de todo lo que nosotros hemos venido poniendo, precisamente en manos de cada uno para que tomara conocimiento si no lo tuviese".