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Problemas
Febrero 2007
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PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPÓTESIS
Permítanme indagar juntos sobre
el concepto de responsabilidad
que
orienta en por qué y cómo construir otro Estado, sociedad y país.
La responsabilidad de la
persona de cada cual,
mayoritariamente
la asumimos como tener empleo o propiedad que permita
disponer ingresos para la vida familiar e individual y desempeñar lo mejor
posible
la función social o la profesión implícitas.
Pero, al esforzarnos por
cumplir con esos objetivos básicos de la vida humana,
descubrimos que los contenidos dados a la responsabilidad personal no bastan
para concretarlos.
La Asociación de Trabajadores Campesinos de
Jujuy, en su Declaración Fundacional,
manifiesta:
"Los pobres del campo somos uno de los sectores más sufridos
de todo el pueblo argentino.
Nosotros somos los productores directos de las principales riquezas
de esta provincia pero, al mismo tiempo,
tenemos
los salarios más miserables, las peores condiciones de trabajo y
la inmensa mayoría trabaja «en negro», con lo que no tiene obra social,
no cobra salario familiar, ni antigüedad,
ni puede contar con una jubilación digna durante la vejez.
Los obreros rurales, los campesinos pobres (que
trabajan ayudados sólo por su familia)
y los campesinos medios más humildes
(que contratan algunos pocos asalariados muy de vez en cuando) realizamos
el aporte fundamental
para cultivar azúcar, tabaco, frutas y hortalizas y criar todo tipo de animales
para consumo.
Con los frutos de nuestro trabajo se alimenta y
abriga la población del país.
Muchos de esos productos y sus derivados están entre las principales
exportaciones
de la Argentina.
Pero ¿cuánto de esas enormes riquezas llegan a nuestras manos?
Si la producción agropecuaria genera miles de millones de dólares,
¿por qué los pobres del campo tenemos las peores condiciones de
vida y trabajo?
¿Y por qué si nuestros padres, abuelos y demás antepasados han pasado
su vida haciendo producir la tierra no podemos ser propietarios de
un pedazo de ella?
¿Por qué un puñado de personas acapara miles de hectáreas en
la provincia( y hasta millones en el país) y precisamente la inmensa mayoría
de los que la trabajan nunca alcanzan a ser sus dueños?".
Ante esta realidad e
injusticia social, en Santa Clara, provincia de
Jujuy,
resuelven
constituir la Asociación el 25 de mayo de 2006 y en su Declaración aclaran por
qué:
"Hoy delegados de varias localidades de la
provincia que representamos a
centenares de verdaderos trabajadores de la tierra, decidimos organizarnos para
enfrentar
estos problemas crónicos
que acabamos de señalar y así juntar fuerzas para encarar esas
y otras necesidades más urgentes e inmediatas. (...)
La mayoría nos hemos encontrado hace algunos
años, especialmente a fines del 2001
y principios del 2002,
cuando la falta de trabajo se agravó a extremos insoportables y salimos a cortar
rutas
y manifestar en las ciudades para que el gobierno paliara, al menos, las
consecuencias
de una crisis
que no habíamos provocado. Fue así que nos incorporamos a la Corriente Clasista
Combativa
para luchar junto con los desocupados de la ciudad. Gente como nosotros, que
trabaja
desde niños,
nunca nos conformamos con un 'plan' ni con una caja de mercaderías. Pero el
hambre
apretaba y recurrimos a esas migajas y a las pocas 'changas' que conseguíamos
para
poder sobrevivir.
Ahí empezamos a darnos cuenta que era posible
juntarnos y conseguir cosas que
no lograríamos nunca andando solos y que manteniéndonos aislados
nunca conseguíamos nada y siempre nos terminaban usando los punteros.
En la C.C.C.
aprendimos que las cosas «sólo se consiguen con la lucha» y que si practicamos
la unidad y decidimos las cosas democráticamente, sin imposiciones de ningún
tipo,
es posible hacernos respetar y mantener nuestra dignidad,
sin andar
«colgado del saco» de algunos de los políticos de turno.
En un proceso muy difícil y siempre en base a
movilizaciones conquistamos
desde la provisión de semillas, gasoil y agroquímicos,
hasta
herramientas y fondos para construir nuestras viviendas. Luego, cuando
nos enteramos de ciertos programas gubernamentales
(que los políticos tradicionales siempre mantuvieron ocultos y reservados para
sus amigos),
también
luchamos para conseguir subsidios y algunas otras ayudas que nos permitieran
construir o mejorar unidades productivas en base a la solidaridad y la ayuda
mutua.
Fue así que, en medio de inmensos sacrificios, fuimos armando
nuestros propios criaderos de cerdos y de truchas
o mejorando
la cría de vacas o chivos y la producción hortícola.
La práctica de la unidad y la lucha permitió
dar esos pequeños avances.
Pero
la dificultad para conseguir insumos básicos
y maquinaria imprescindible y sobre todo,
la falta de tierra propia,
nos traba permanentemente para alcanzar
una producción sustentable, que nos permita
vivir dignamente y a veces incluso, nos hace
retroceder.
Por eso, decidimos estabilizar todas nuestras actividades
en una organización permanente que nos permitiera
canalizar
los reclamos específicos de los productores directos del campo".
Formulan:
Fuente: atcj-ccc@yahoo.com.ar
TE:0388-155023847
En consecuencia, debido a que
tanto la estructura socioeconómica como
el Estado y las instituciones dominantes en la sociedad
sólo están organizados para despojar de todo y someter a las grandes mayorías,
la responsabilidad
de cada quien (entre los oprimidos) lo orienta hacia la participación en
una construcción colectiva de soluciones a problemas estructurales e inmediatos
que comparte y de lucha consecuente por realizarlas.
La Asociación de Trabajadores Campesinos de Jujuy proclama:
"A 95 años del Grito de Alcorta
seguimos luchando
por la tierra para el que la trabaja.
En pleno siglo XXI, la situación no ha
cambiado. Los pobres del campo seguimos reclamando
la propiedad de esa tierra a la que hacemos producir pero nunca logramos que sea
nuestra.
Frente a toda esta situación es que hemos
decidido participar en la Marcha Nacional
que
la Federación Agraria Argentina convoca
con la consigna 95 años de lucha por una reforma agraria integral.
Hemos de marchar hasta la Plaza de Mayo junto
con los trabajadores del campo de
todo el país, para plantear al gobierno nacional que de una vez por todas se
adopten
políticas favorables a nuestro sector.
En particular, exigiremos el apoyo y fomento a
los más humildes, que producen junto a
su familia, y a los que nunca nos llegan los subsidios ni créditos baratos
ni ventajas impositivas ni apoyo a la comercialización.
En cambio,
sí se dan a los grandes propietarios. Y sobre todo, reclamaremos que se adopten
políticas de colonización, donde los gobiernos de la Nación y la Provincia,
legislen
para entregar a los productores directos las tierras fiscales y de las ociosas
de latifundistas. (...)
Solicitamos:
- expropiación y colonización con entrega de los documentos de tierras ociosas
que están en manos de terratenientes en la provincia;
- habilitación de una feria campesina donde hagamos llegar directamente
nuestra producción;
- acceso a diferentes subsidios para los campesinos ganaderos y
fruti hortícola pobres;
- acceso a maquinarias comunitarias para el campo;
- destrabar proyectos productivos nuevos y ampliaciones presentados
ante Ministerio de Desarrollo Social de la Nación;
- capacitación para el mejoramiento fruti hortícola, ganadero, etc.".
Fuente: atcj-ccc@yahoo.com.ar
TE:0388-155023847
En nombre de Argentina y de
todos los que la componemos,
Patrick Adam,
delegado para América Latina de Smet Engineers & Contractors
(Clarín//Rural 14-7-07),
nos convoca
a no desaprovechar la oportunidad histórica del país de producir agro
combustibles.
En efecto, afirma:
"La Argentina tiene todo para ser uno de los grandes polos productores
del mundo
y agregar valor a sus productos: ¿No es eso acaso lo que queremos todos,
empezando por el gobierno?
Tenemos una tierra rica, el talento para
cultivarla cada vez mejor y
con más responsabilidad y una gran capacidad de exportación.
Asimismo,
nuestro país está en condiciones de triunfar en la segunda generación
de biocombustibles, ya que posee una enorme disponibilidad de biomasas de
desecho,
que podrían usarse para producir energía".
Especifica que
- "si hay hambre es porque existe un sistema económico internacional
injusto, miope y no porque se busque sustituir una pequeña parte
del petróleo por biocombustibles";
- "si existen gobernantes locos dispuestos a sustituir en el corto plazo
todo el petróleo por biocombustibles, entonces sí, se produciría
una debacle
de la misma envergadura que la que se avecina si no se desarrollan
en forma urgente energías alternativas, ¡pero nadie está pensando
en hacer eso! (...) los biocombustibles sólo pretenden y deben
ocupar un pequeño espacio en el gigantesco sector de
las energías limpias".
Habla como si no perteneciese y
no representase al capitalismo mundializado e imperialista.
Desde ese disfraz, no sorprende que pretenda embaucar.
Pero
el mero hecho que el proyecto sea transformar la Argentina en uno de los
grandes
polos productores pone en evidencia la mentira sobre el pequeño espacio que
se dedicará
a ese fin
y por añadidura, ese espacio se expande y multiplica -como sucede con la soja
transgénica-
debido a las imposiciones del 'Mercado' sobre los pequeños y medianos
productores y a
las contaminantes tecnologías empleadas.
En nuestro país, como en el
continente, los agro negocios son manejados por
un puñado de transnacionales a consecuencia de un proceso que
el capitalismo mundializado en alianza con todos los factores locales de poder
comienza,
mediante la dictadura cívico-militar de 1976,
en forma de instauración de un sistema financiero y
un enorme endeudamiento para encorsetar la Argentina e
imponer crecientes:
- empobrecimiento del país, de la sociedad de los de abajo,
de los trabajadores y los otros componentes populares;
- desmantelamiento del sector público y del orden jurídico
conquistado por la lucha de los trabajadores y el pueblo;
- superexplotación de los trabajadores, los campesinos
y los pequeño-medianos propietarios.
A continuación del terrorismo
de estado, los partidos mayoritarios pactaron
para responsabilizarse por
este crecimiento económico de los grandes capitales.
Alfonsín legitimó y legalizó la economía de casino sobre la productiva, a la
vez,
que
promovió la creencia masiva de honrar la deuda y el posibilismo.
Después, Menem y Cavallo
aplicaron el Consenso de Washington que expandió y consolidó el
neoliberalismo.
Es así que las privatizaciones,
la apertura externa y las desregulaciones
crearon
las condiciones propicias al copamiento del sistema agroalimentario por
las transnacionales y transnacionalizadas.
El desarrollo de los
monocultivos de transgénicos para exportación
fragmenta el país
en economías de enclave que expulsan a poblaciones locales,
trabajadores, productores, campesinos y pueblos originarios.
También,
aniquila la habitabilidad futura de esos territorios al degradar totalmente
el medio ambiente mediante
- arrasamiento de la biodiversidad que desequilibra los ecosistemas
originando plagas, sequías e inundaciones;
- agotamiento del agua potable por alto consumo, deforestación,
modificaciones radicales de ríos y cuencas, etc.;
- destrucción de la fertilidad por succión de nutrientes y muerte
de todos los seres vivos que la construyen; y
- contaminación tanto química como genética.
Mariana C. Fassi advierte:
"Nos hallamos ante una nueva configuración
territorial mundial,
en la que
las economías nacionales se derrumban paulatinamente y las empresas
transnacionales comandan el proceso de globalización neoliberal,
enmarcadas en una nueva legalidad internacional,
adoptada
por los estados-nación mediante nuevas normas jurídicas.
Para la concepción productivista que impulsa
este proceso,
la naturaleza
es percibida como recursos naturales, lo que implica que
es objetivada y apreciada en función de su utilidad,
entendida
como materia prima e incorporada a los procesos
de producción y reproducción del sistema.
En este sentido, América Latina significa un
reservorio de primera línea
de recursos estratégicos como agua, petróleo, gas, recursos mineros
y biodiversidad.(...)
El concepto de territorio debe ser entendido
como un lugar construido
por las relaciones sociales
que, a su vez, son construidas por intencionalidades, definidas como ideologías.
Los movimientos sociales, los campesinos, los indígenas, los estados y los
capitales
tienen sus ideologías
y son las ideologías las que, por lo tanto, producen los territorios.
Cuando se extiende la agricultura empresarial
o cuando los movimientos campesinos se enfrentan
al modelo agroindustrial,
se lleva a cabo la lucha ideológica por un territorio,
intentando transformarlo, desterritorializarlo y territorializarlo
con una relación social diferente".
Mariana C. Fassi aclara:
"El patrón tradicional del sistema productivo
campesino
se basa en la diversificación productiva, lo que significa
que la prosperidad
no se asocia con la producción a gran escala de un cultivo de renta,
sino que apunta a que la variedad agropecuaria permita desarrollar
un modelo
de seguridad alimentaria y de estabilidad ante las contingencias climáticas
y del mercado agrícola.
Por otra parte,
la concepción campesina del territorio es mucho más amplia que la productivista,
que ve la naturaleza sólo como recursos explotables.
Aparece entre ambas nociones una disputa de
sentidos,
dado que para los campesinos el territorio incluye el suelo y el subsuelo,
la tierra y las riquezas naturales que la rodean o están en sus entrañas.
Es a través del territorio que satisfacen sus
necesidades básicas y
reproducen su estilo de vida e identidad, asociado al derecho de todos
de cubrir su subsistencia, que tiene prioridad sobre la acumulación".
Fuente: revista Periferias
Año 10, N° 13 Primer semestre 2006
De ahí que la nueva forma de
apropiación y explotación de la naturaleza por
el capitalismo
origine fuerte resistencia en los campesinos, los trabajadores rurales,
los pueblos originarios, los productores y las poblaciones locales.
La apropiación y explotación de
la naturaleza por el capitalismo mundializado
en los países que condena a subdesarrollo
implica
expulsión de una creciente mayoría de la población hasta de sobrevivir.
De modo que el reclamo de
colonización de tierras fiscales y latifundios
y la estatización de los recursos naturales (agua, tierras, minería e
hidrocarburos)
y de empresas recuperadas y privatizadas
plantea la lucha
contra el neoliberalismo -actual capitalismo e imperialismo- como:
¿Hacia dónde apuntar para desbrozar el camino?
La política contra el bienestar presente y la
vida futura de los de abajo,
es responsabilidad -en primer lugar- de los gobiernos de turno y de los partidos
mayoritarios.
Néstor Kirchner ratifica y profundiza el saqueo
de los hidrocarburos sin importarle
los padecimientos de distinto tipo que sufren los sectores populares.
Al contrario,
mantiene el dólar alto y el elevado superávit en beneficio de la exportación y
el sistema financiero regidos en acuerdo con los intereses lucrativos de los
grandes capitales.
Desde Chile,
Paul
Walder (Punto Final),
en Sangre y
negocios: Cultivando desigualdades,
aclara:
"Es una opción política constituirse en economía primaria,
que suministra materias primas cuyos precios dependen de
la oscilación de los mercados y los ciclos económicos.
Todos aquellos bienes que
contienen inteligencia y valor agregado, se importan.
Un sencillo modelo que constituye la
quintaesencia del neoliberalismo tercermundista.
Estos sectores
productivos de materias primas, de commodities,
son la piedra angular de la economía chilena, en cuanto son también
la expresión
de una estrategia económica
minuciosamente elaborada,
la que ha tenido el apoyo explícito de
los gobiernos
tanto durante los años de la dictadura
como a partir de
los gobiernos democráticos.
Así es el caso de la gran
minería privada del cobre,
la que desde comienzos de los años 80 del siglo pasado ha recibido exenciones
tributarias,
escándalo que
sólo hace pocos años llevó a la discusión sobre la necesidad de aplicarles un
royalty,
tributo hoy vigente que no ha alterado sustancialmente las grandes garantías
que el Estado chileno ofrece a este sector.
Algo muy similar ha
ocurrido y sigue sucediendo con
las plantaciones forestales,
las que han sido beneficiadas desde 1974 con un subsidio directo del Estado.
En ambos casos los
receptores de estas regalías no son pequeños propietarios,
sino grandes conglomerados, tanto nacionales como extranjeros.
Las enormes garantías
que reciben estos sectores responden a una política previamente montada para
favorecerlos.
Una política,
como se ha mencionado, que refuerza estas actividades
de manera unilateral respecto a otras áreas de la producción,
pero también,
una política más amplia que se extiende hacia las estrategias comerciales,
los tratados de libre comercio y la reducción de aranceles y otras barreras:
una apertura de mercado realizada prácticamente a la medida de
estos grandes conglomerados exportadores.(...)
La industria forestal se inscribe, como la minería y la pesca,
en una estrategia económica y comercial que fue diseñada e impulsada hace unos veinte años, la que no muestra señales de cambio sino que apunta hacia su consolidación.
Esta estrategia, basada en
la extracción y exportación de recursos naturales,
ha ido de la mano con las políticas económicas y comerciales,
cuyo elemento clave es la apertura arancelaria y
la suscripción de acuerdos de libre comercio.(...)
No
es un efecto de la naturaleza de las cosas ni de la mala gestión o mala suerte,
sino de políticas
de comercio exterior bien pensadas, las que tienen como condición prioritaria
abrir más mercados para la gran industria extractora de los recursos naturales.
Así ha sido desde hace décadas y así es en el presente".
Paul Walder destaca:
"Los grandes conglomerados ya sea de capital nacional o extranjero,
lo que ha demostrado ser lo mismo,
están orientados básicamente a la exportación.
En el caso
del sector forestal, se trata de un área que tiene
una participación del 3,5 por ciento en el producto nacional, que significa
ser la segunda actividad económica más importante del país,
sólo superada por la minería.
Sus exportaciones sumaron en 2006 casi cuatro mil millones de dólares,
aproximadamente el siete por ciento del total exportado.
Si se suman los otros dos grandes sectores extractivos, la minería, la pesca
y el área forestal suman exportaciones por unos 37 mil millones de dólares,
pero
corresponde aproximadamente un 90 por ciento
a recursos naturales, materias primas o bienes de muy baja elaboración,
lo que tiene
incidencia tanto en el medioambiente como en la calidad de los empleos creados.
Estas cifras permiten ubicar a estas áreas de la economía en la escala más primaria,
la extractiva.
También están asociadas a un alto nivel de concentración del capital y
orientadas en casi su totalidad a los mercados externos.
Sucede en el sector forestal, en el minero y pesquero.
Es lo que ha llevado
a hablar del enclave minero, concepto que también le cabe al sector forestal, cuyos monocultivos para la producción de celulosa y de madera aserrada
tienen un bajo impacto en el resto de las actividades económicas.
El principal producto forestal es la celulosa,
que se envía al exterior prácticamente en su totalidad. (...)
La estrategia económica chilena, atada a su estrategia exportadora,
se basa en estos sectores, minero, pesquero y forestal,
los que, dicen y repiten el sector privado y los oficiantes del modelo,
son también
la base del crecimiento del producto y
el puntal del resto de los agentes económicos.
Son también,
dicen, grandes generadores de empleo, tanto directo como indirecto.
Pero la realidad muestra
que están incrustados en medio de la pobreza. (...)
La estrategia económica,
productiva y comercial
diseñada hacia comienzos de los 70 y mantenida durante estas décadas,
muestra sus efectos como un regreso a los tiempos más primitivos del
capitalismo.
En el sur de Chile, los
trabajadores de estas zonas de extrema pobreza,
han pasado durante las últimas generaciones a la recolección: minera, pesquera y
forestal.
No ha variado ni la relación con el trabajo ni sus condiciones de vida.
El capitalismo posmoderno, en su fase más alta y planetaria,
se incrusta
en estas zonas de extrema pobreza para hacer uso
de la mano de obra barata y, por extensión alimentar,
que es mantener y conservar, esa pobreza.
Una estrategia para permitir
empresas de las más rentables de toda la región,
como se ha visto en el caso de las forestales.
Chile es así
un paraíso para los negocios con recursos naturales. Esta estrategia económica
neoliberal en su versión más bestial y tercermundista
es también
la responsable de
un proceso de clara involución social, mediante el deterioro,
en poco más de una década, de la distribución de la riqueza.
Bajo este diseño económico, que ha permitido mantener -durante toda la década pasada- altos índices de crecimiento económico y durante lo que llevamos de siglo XXI ingentes ganancias para
la gran empresa,
se ha creado también la mayor brecha de la historia reciente entre ricos y pobres. Un fenómeno que no sólo es la causa de la muerte a manos de Carabineros del joven trabajador forestal Rodrigo Cisternas, sino es la fuente de nuestro creciente deterioro social".Fuente: www.rebelion.org
Chile. El laboratorio del neoliberalismo
14-7-07
2. Cambio de la oclocracia en democracia
¿A qué se denomina oclocracia?
"La etimología del término «oclocracia»
es precisa
al caracterizar la deformación de
los gobiernos que deberían sustentar
a las mayorías o representarlas".
Guillermo Vitelli prosigue:
"Se ha definido la oclocracia como el
gobierno de la muchedumbre,
pero transformada, manipulada por intereses no siempre coincidentes
con el interés del conjunto.
Por eso,
se la deriva de la democracia pero como su forma pervertida. También,
se ha especificado que oclocracia es la acepción que caracteriza la metodología
de los gobiernos que manipulan a las mayorías para el beneficios de grupos o
de los propios gobernantes y no para el interés general.(...)
También, la oclocracia es caracterizada como
la intromisión en
la administración pública de intereses corporativos y no pocos
la definen como el gobierno de los corruptos".
Explica:
"En la actualidad, la democracia ha tendido a ser asimilada
como la vigencia de las economías de mercado o la adscripción
a la esfera de la potencia dominante, Estados Unidos.
Desde esa proposición, la democracia tiende a
ser definida desde
la lógica de organización de las economías y de las solidaridades políticas
y no necesariamente desde el concepto de mayorías,
aunque
en su promoción sean, ciertamente, invocadas como las destinatarias del
bienestar.
Por eso,
la lógica de las democracias -en el
presente- en el mundo se acerca al
de la oclocracia, además, confluyen en su conformación intereses
que superan las fronteras nacionales;
las formas que asumen las democracias en el
mundo globalizado
cambian respecto del presupuesto original y están condicionadas
por los poderes externos,
que no necesariamente consideran prioritarios los intereses de
las mayorías de cada nación en particular".
Fuente: revista Realidad Económica nº 227,
abril/ mayo 2007, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
3. Cambio de ruptura con «la obediencia debida» por los de abajo
¿Por qué es prioritario dejar de delegar en gobiernos intermediarios del poder económico?
Para orientarnos en
respuestas, volvemos a
Guillermo Vitelli que pregunta:
"¿Cómo se manipula a las mayorías para que se
legitimen
esas políticas
contrarias a sus intereses o las permitan?
¿Cómo se sustentaron esos mecanismos
facilitando el implante
de los intereses de las minorías?".
Contesta:
"El sostén de las oclocracias se estructuró frecuentemente
desde la conformación institucional interna y de su promoción
por sectores locales y externos.
La aplicación de numerosos instrumentos y sus
sesgos
se justificaron
desde la imposición de condicionamientos por los organismos internacionales
de crédito como el Fondo Monetario Internacional y los bancos Mundial e
Interamericano de Desarrollo.
En sus contratos de préstamo
fueron incorporados condicionamientos que tendieron a consensuarse
con grupos de intereses locales o por sus intermediarios en los gobiernos.
De modo
que un requerimiento consensuado e incluso promovido internamente
se justificó como de raíz externa.
Otro vehículo facilitador de la
transformación de las democracias
en oclocracias fue el copamiento de las burocracias
desde
el desmembramiento de las plantas permanentes de la administración pública.
Las reducciones de las plantas de funcionarios públicos, especialmente
las estructuras permanentes,
indujeron que las burocracias no operaran como redes de contención de
los intereses particulares que coparon los gobiernos. Por lo contrario,
debido a la sustitución, tendieron a dominar
la obsecuencia y el temor
en las relaciones con los detentadores de los cargos de gobierno,
facilitándose el implante de políticas claramente beneficiosas de
grupos particulares e incluso conductas nítidamente espurias.
También la estructuración de justicias
complacientes facultó
la permanencia en el tiempo de los intereses de las minorías,
sustentados frecuentemente por cohechos y asignaciones sesgadas de recursos
públicos.
Como producto del copamiento de las estructuras burocráticas
del Estado
por grupos adictos, desde la obsecuencia o el temor,
las redes de complicidad operaron prácticamente impunes.
Ello facilitó
la venta de leyes y sentencias judiciales,
la apropiación de activos públicos, el desvío de fondos estatales
y
la formación de encadenamientos legitimadores de lo espurio.
En esa maraña legitimadora, numerosos
teóricos económicos y
comunicadores mediáticos(...)
operaron para justificar las políticas aplicadas y esconder los cohechos
mediante discursos dominados por la idea de pragmatismo como forma de
legitimación".
Fuente: revista Realidad Económica nº 227,
abril/ mayo 2007, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
El
cumplimiento de estos tres objetivos nos exige -a los de abajo- una
organización política
que se responsabilice por promover el protagonismo de nuestra diversidad popular
en
la creación de
su convivencia social-nacional-latinoamericana e internacional y su proyección
futura.
Por lo tanto, esa organización política
deberá asumir
la
heterogeneidad de nuestras realidades e intereses;
las
instituciones de base que constituimos
para resolver conflictos vitales;
los ámbitos
y medios de expresión, deliberación y decisión
que hemos elaborado para sentirnos más libres en
las distintas áreas de la sociedad;
las
autonomías históricas, independencias de clase
e individualidades
que nos afirman en dar lo mejor de nosotros
al desarrollo de la justicia social y el bienestar general.
Reapropiarnos del patrimonio nacional y social
nos exige responsabilizarnos por hacer posible
la toma de posesión sobre él.
Pero,
para poder manejarlo
según necesidades e intereses populares,
precisamos cambiar de raíz
el modo de producción e intercambio y
el Estado, o sea, el sistema que sólo mira
por la acumulación de los oligopolios.
Para la capacidad de concretar
esas transformaciones estructurales
debemos erguirnos en pueblo
entendido como unidad de voluntad
de los de abajo.
Esta autoconciencia colectiva de soberanía
se origina
en la labor de una organización política
que sepa
-interpelar a la diversidad popular
en sus deseos e ideas profundamente
guardados por ser humanidad reprimida
y
-orientarla en la articulación de
todas sus luchas reivindicativas
mediante
la construcción conjunta de
un lenguaje común y de lineamientos generales
para
los caminos a recorrer (y las perspectivas)
de desarrollo de las armonías dentro, entre
las poblaciones del país y de éstas con
sus eco-regiones
interrelacionadas en país e integradas al continente.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS
Reflexionemos juntos sobre las responsabilidades
implícitas en los servicios públicos que
el Estado neoliberal
no sólo ignora sino, sobre todo, las pervierte al optimizar el uso de
de la ineludible satisfacción de necesidades básicas
para extorsionar tan vitalmente como «el dinero o la vida» y
obligar a la población
a ser clientela cautiva de las transnacionales
con poder oligopólico y privilegios de manejar los servicios públicos
según su fabuloso crecimiento lucrativo y aún más, sin riesgo ni gasto alguno.
Carolina Nahón historia la construcción del actual Estado neoliberal:
"Desde fines de la década de los setenta la economía internacional asistió
a un progresivo cuestionamiento de la intervención del Estado.
En particular,
se puso en tela de juicio la propiedad estatal de
las empresas de servicios públicos
y sobre todo, de aquellas productoras de bienes".
"La dictadura 1976/1983 abogó públicamente por
el principio de subsidiariedad del Estado,
sin embargo,
no avanzó más que en la venta o liquidación
de empresas menores (principalmente aquéllas previamente
'estatizadas' para evitar su quiebra)
y en
la «privatización periférica» de servicios o provisiones
auxiliares de algunas empresas estatales. En su lugar,
-y quizás como antecedente- implementó una política
de descentralización
de las empresas públicas a las provincias y los municipios".
"El ambiente macroeconómico que emergió una vez que
la dictadura consumó la ruptura del patrón de acumulación
industrialista (des-inversión, des-industrialización,
reforma financiera y apertura económica) fue utilizado
como argumento público
para dar vuelta la página en la década de los ochenta".
"El Dr. Raúl Alfonsín, por intermedio de su ministro de Obras Públicas,
Rodolfo Terragno,
se propuso avanzar en la privatización de algunas de las principales
empresas de servicios públicos, entre ellas, Aerolíneas Argentinas
y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones. El partido justicialista
utilizó su poder de veto en el Congreso y -junto con el apoyo de
los sindicatos y los proveedores del Estado (patria contratista)-
logró impedir que prosperase el proyecto oficial".
"La ley 23.698 de Reforma del Estado fue promulgada en agosto de 1989 -inmediatamente
después de asumir Carlos Menem como presidente- e inició una nueva
etapa en cuanto al papel del sector público en la Argentina".
Especifica:
"Las
privatización no se restringió a la venta o transferencia de empresas públicas
al sector privado sino que fue, a todas luces, «sistémica».
Es decir,
involucró un programa integral de reformas que al trastocar los límites Estado/
mercado
contribuyó a generar un cambio en los valores, cultura y expectativas
sobre la actividad pública".
Fuente: revista Realidad Económica nº 219,
abril/ mayo 2006, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Mabel Thwaites Rey completa en qué consiste
la "transformación sustancial
de
la relación estado-sociedad que
estuvo vigente durante medio siglo y
un cambio
profundo en la correlación de
fuerzas sociales desfavorable a
los sectores populares".
En efecto, señala:
"Lo que se ha dado en llamar
«Reforma del Estado» tiene en
la política de privatizaciones, una de sus partes más sustantivas,
pero
no se resume en ella, porque también forman parte de esta transformación
otras facetas que, aunque estrechamente relacionadas por componer
un único proceso, son diferentes.
Estas facetas comprenden
lo relativo a la reorganización y el ajuste
de las administraciones centrales y provinciales;
lo atinente a la reestructuración de
las relaciones capital-trabajo que
tiene en la «flexibilización laboral»
un nudo central,
los avances desreguladores y la apertura al mercado mundial;
lo relativo al sistema previsional y
a la estructura tributaria y
como
uno de sus rasgos más sustantivos,
la subordinación de la moneda nacional
al dólar a partir de la «ley de convertibilidad». (...)
Puede afirmarse que la
política de los noventa, en su conjunto, es
la culminación
de tendencias estructurales gestadas desde mediados de la década de los '70
en tensión con las crisis y mutaciones de la economía mundial,
e importa
una verdadera estrategia político-económica que
-modifica las bases de la dominación social,
-define nuevas formas de legitimación-deslegitimación estatal,
-implica un cambio profundo de las fronteras entre
el estado y la sociedad
y de los vínculos entre los distintos grupos, clases y actores sociales
que se habían configurado durante largas décadas en la Argentina.
También implica un cambio
cualitativo en la relación del estado nacional
vis a vis el mercado mundial, que obliga a una redefinición de los
términos tradicionales
de
los conceptos de soberanía y autonomía estatal (...)".
Mabel Thwaites Rey se refiere a otros procesos constructores del Estado neoliberal:
El proceso de
concentración de la propiedad
se impulsa con nitidez mediante las privatizaciones como
acumulación de riquezas y poder por pocos grandes capitales.
Sin embargo,
se instala gracias a "la dictadura cívico-militar
que tuvo como objetivo primordial cambiar radicalmente
las bases mismas del modelo económico social preexistente ya en crisis.
La estructura estatal,
a partir de entonces, sirvió para la valorización individual de algunos pocos
grandes grupos que acrecentaron su poder relativo. Esto se produjo utilizando
la capacidad económica del Estado en favor de esos pocos grupos
mediante
múltiples formas de contratos, subsidios y exenciones impositivas,
que terminaron comprometiendo las finanzas públicas y derivaron
en una crisis fiscal sin precedentes.
Cuando el proceso de succión quedó concluido y sobrevino la explosión
de la crisis ante la incapacidad de hacer frente al endeudamiento externo,
la solución
reclamada por los acreedores, es decir, el canje de deuda por activos
públicos,
devino como el corolario natural e insoslayable. Su correlato necesario fue
el reparto
de las principales áreas estatales entre los capitales concentrados operantes
en el país -tanto de origen «nacional» como «extranjero»- sin ningún otro
objetivo
que la valorización rentable y el mínimo riesgo(...)".
"El proceso de
desmantelamiento del sector público empresario (vía
privatizaciones)
y de descentralización hacia las provincias de infraestructura social
del estado nacional,
implicó una profunda «racionalización de personal» que ha significado
una pérdida de capital humano y de «saber hacer» invalorables.
El esquema de los «retiros voluntarios» masivos e indiscriminados,
sin ningún criterio de preservación de las funciones que se cumplían
ni de la capacitación
e idoneidad, redundó en el éxodo de buena parte del personal técnico
más capacitado e implicó un disparatado despilfarro de recursos humanos.
Este proceso se realizó
avasallando los derechos de los trabajadores
a partir de crear condiciones laborales signadas por el desgaste físico
y psíquico cotidiano,
como mecanismo para impulsarlos a trocar su empleo estable por
la indemnización del denominado «retiro voluntario» que, en los hechos,
constituyó
una cesantía inducida, con el agravante de que quienes se acogían
al sistema renunciaban a la posibilidad de ser incorporados nuevamente
al estado por varios años".
Fuente: revista Realidad Económica nº 160/161,
noviembre 1998/ febrero 1999, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
En
consecuencia, cuando nos comprometemos con la lucha contra la impunidad de los
genocidas
durante 1976-1983,
es prioritario confrontar con el Estado neoliberal que hace posible el nuevo
genocidio
implícito en el actual crecimiento económico que es diferente respecto a los
noventa,
por imposibilidad de proseguir con la Convertibilidad,
pero que continúa
la profundización en la brecha entre quienes acumulan riquezas y poder
y la inmensa mayoría de la población despojada de su seguridad jurídica.
En Argentina,
las grandes mayorías no sólo son despojadas de sus derechos más elementales
sino, también,
son acusadas de ser responsables de elegir a quienes desde los gobiernos y
los poderes legislativos prosiguen entronizando y arraigando la desintegración e
injusticia social.
¿Quiénes llevan a cabo esta última campaña?
Son quienes participan de la
comunidad de negocios entre el gobierno-estado y el poder económico
o quienes
son cómplices, sin intención de serlo, por asumir sus respectivas
responsabilidades de
partidos políticos, periodistas e intelectuales identificados con el
posicionamiento de izquierda
de un modo
que no cuestiona cómo transcienden sus funciones ni investiga qué cambios
radicales
introducirles para ser coherentes con su ideología.
Porque la correlación de
fuerzas se construye a partir de vincularse con
una creciente mayoría
haciéndose cargo del diálogo que la oriente a descubrir que sus necesidades y
aspiraciones pueden ser satisfechas si protagoniza la interpretación de
ideas, principios, valores y convicciones que den sentidos dignificantes a su
vida cotidiana.
Pero el contubernio de todos
los factores locales de poder con los Estados imperialistas
se valió y vale de nuevos métodos para desarrollar el neoliberalismo e imponer
una percepción desmovilizadora
de la condición social de la especie e individualidad humana.
La dictadura cívico-militar
no sólo aplicó terrorismo de estado sino, también,
una educación informal
de rechazo a la militancia tanto política como solidaria (el "no te metas") y
de seducción tanto por la timba financiera y los juegos de azar como por
el contrabando de hormigas (la "plata dulce").
Esa maceración ideológica fue
continuada por el gobierno de Raúl Alfonsín
mediante el cultivo del escepticismo, el relativismo, el nihilismo,....y
la compulsión a que
los de abajo sólo nos quedaba la obediencia debida para el Nunca Más.
Eran tiempos de conversión de la palabra democracia en
una varita mágica
que solucionaría milagrosa y súbitamente todos los grandes problemas
sin necesidad de lucha de los de abajo y si nos atrevíamos a realizarla,
por no aceptar las reglas de juego, estábamos amenazando a todos
de retroceder al pasado.
La práctica de la extorsión y
el aislamiento de quienes asumíamos el compromiso ciudadano
de luchar por un país con justicia social e independiente, se reforzó con la
inculcación
de honrar la deuda externa.
Como la "economía de
guerra" no logró avanzar, la alianza de los grandes capitales
locales e imperialistas
volvió a aplicar terrorismo pero, esta vez, en forma de hiperinflación de modo
que
posibilitó la entrada en función del gobierno de Carlos Menem con sostén
en el partido de estado que es el Justicialista
y la sociedad corporativa cuyos máximos exponentes estuvieron representados por
la CGT
y la ultraderecha golpista de Bunge & Born y los Alsogaray (padre e hija).
Después pusieron a Domingo
Cavallo fiel servidor de sus intereses que tradujo
el Consenso de Washington en plan de Convertibilidad.
Sin embargo,
fue fundamental para la consolidación del neoliberalismo, la política cultural
del imperialismo de Estados Unidos enmarcada en su estrategia llamada
"conflictos de baja intensidad",
es decir, utilizó las ciencias y las tecnologías de la manipulación
de las mentes y la opinión pública a diferencia de nosotros -los de izquierda-
que seguimos
con una metodología atrasada y menospreciadora de la labor artística e
interdisciplinaria
para entablar el encuentro de los de abajo.
El endeudamiento externo
durante la dictadura cívico-militar no sólo participó en
permitir la superación de la crisis por el capitalismo central
sino, también, se debió al enriquecimiento de los grandes grupos locales
mediante
especulación financiera y fuga de capitales hacia el mercado financiero
internacional.
Mediante terrorismo de estado
se adjudicó deudas a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF)
y se desfalcó a todo el sector público. Esta realidad e historia fue encubierta
con
una visión
no sólo posibilista sino también pragmática y adversa al pluralismo de la
diversidad popular.
Andrea López y Ruth Felder
se refieren a cómo se consiguió el amplio consenso
imprescindible a las privatizaciones:
"La «crisis fiscal» unida al
grado variable de satisfacción con el desempeño
del estado como prestador y las diferencias producidas en el proceso de
incorporación social
colocaban en tela de juicio los alcances concreto de la concepción
universalista.
Estas contradicciones
contribuyeron a revertir el consenso logrado por
el modelo estatal
de corte interventor-protector y a legitimar las teorías neoconservadoras
dando por resultado un movimiento favorable a la retirada estatal tanto
del sector productivo
como del sector servicios, que afectó de manera directa los términos
de compromiso social articulado a partir del Estado de Bienestar.(...)
La privatización se propuso como
forma de evitar las crecientes demandas que en los esquemas
de bienestar recaían sobre el estado y a la vez de quitar
los recursos de las manos de los burócratas(...);
solución excluyente a los problemas de la gestión estatal
de los servicios públicos(...) y libertad a las fuerzas del mercado
a las que se les atribuyen virtudes de eficiencia, innovación
y posibilidad de elegir entre opciones diversas(...)".Fuente: revista Realidad Económica nº 163,
abril/ mayo 2006, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Para
encaminarnos hacia hacer posible la seguridad jurídica de los de abajo,
es indispensable
el giro desde la actual concepción de bienestar individual a
la de liberación social y nacional. Entonces,
pienso
que en la lucha llevada a cabo por los organismos de derechos humanos y por
otras organizaciones y personas convendría recuperar la memoria de
las convicciones e ideales dominantes entre los de abajo desde
los sesenta hasta los setenta.
Es decir, es
prioritario ir contra lo que
las democracias restringidas se han esmerado en imponer:
-el olvido de los compromisos e historias de los 30.000 desaparecidos y
-el menosprecio hacia quienes no hemos claudicado y hemos madurado desde
entonces.
El
neoliberalismo fue predominio de la economía de casino y de los servicios sobre
la economía real o productiva durante los noventa
y es, durante este siglo, expansión de la producción
para abastecer de
materia prima al mercado mundial y utilizar el medioambiente en favor del
capitalismo central
a expensas de desertificar -en todos los sentidos del verbo- a nuestro país y
continente.
Frente a este
presente y futuro,
nos cabe -a los de abajo- revertir esta imposición del crecimiento
lucrativo de
una minúscula minoría
a costa de genocidio económico, vaciamiento de lo público en beneficio del
sector privado
y degradación de las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías.
Comprometernos con ese desafío, nos plantea:
1. Compartir y diversificar nuestra lucha por «la vida, contra el saqueo y las impunidades correspondientes»
Nuestro
bienestar y desarrollo social será producto de nuestra organización que ya
se expresa como voluntad colectiva de
eliminar o impedir la
degradación medioambiental;
rechazar la resignación a
la inseguridad jurídica de los de abajo
o creencia en
el carácter fortuito y no sistémico de realidades consideradas accidentes,
tragedias,
inclemencias de la naturaleza, muertes por policías o por 'exceso' de
represión, etc.;
protagonizar la
desapropiación de las empresas estratégicas y de
los servicios públicos mediante socialización de, y profundización en,
proyectos para
ponerlos
a funcionar en acuerdo con las necesidades populares e intereses nacionales,
latinoamericanos;
enfocar reclamos
sectoriales más allá de lo corporativo e individual buscando
el mejoramiento laboral o productivo
en conexión con el de la sociedad de los de abajo y
no restringido al aumento de poder adquisitivo
sino mirando a un cambio integral de las condiciones de vida familiar y
personal;
resistir desalojos y
comunicarse socialmente para poner en evidencia sus derechos,
sus propuestas de solución a problemas suyos y sus culturas promotoras del
bien común.
Al compartir conciencia sobre
el asunto que más vitalmente los toca están ampliando y
ahondando el compromiso por resolver a un problema concreto en favor del bien
común
y no de los poderes establecidos.
Por ejemplo,
el CEAMSE es rechazado por poblaciones directamente afectadas. Pese a su nombre
Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado es una fuente
gigantesca
de contaminación ambiental, o sea: del aire, del agua, del suelo, de los seres
vivos
y de los alimentos.
Como toda área geográfica, la
Metropolitana tiene realidades ecológicas que componen un sistema
sin las divisiones establecidas por el régimen social, tampoco están aisladas
sino que
están en constantes interconexiones e intercambios con las regiones
circundantes.
Por lo tanto,
el CEAMSE deteriora la calidad de vida de toda la gran concentración de
población
de la Argentina que es Buenos Aires y su conurbano, además de afectar a otras
poblaciones.
Aún más, el CEAMSE forma
parte de la impunidad de la dictadura cívico-militar que se mantiene
y encubre por los formidables negocios con la basura entre las llamadas patria
contratista y
clase política.
Al mismo tiempo, la ley provincial 9.111 que prohibía otro destino de la basura
que no fuese
los rellenos falsamente clasificados como sanitarios y el reciclaje, también
prohibía el cirujeo
que implicaba
la implementación explícita e implícita de la expulsión masiva de los más pobres
de la Capital
y la erradicación de las Villas Miseria.
Hoy con Macri,
muy beneficiado por el apoderamiento de la basura metropolitana, se perfeccionan
ambas formas de usufructuar los fondos y otros bienes públicos y de aumentar
la ignominia e injusticia social
de dejar sin trabajo o sin vivienda a los más pobres que, en su mayoría,
han sido expulsados ya de su vida rural.
La diversificación de fuerzas sociales con interés en rechazar a
la minería a cielo abierto es la lucha asumida por la Unión de Asambleas
Ciudadanas
de las poblaciones en las cercanías de esa explotación inmoral e irracional que
realizan
transnacionales por contubernio con gobiernos provinciales y nacional.
El gobierno nacional y los
provinciales tienen una política criminal de dejar esas poblaciones
sin agua ni energía destinadas en exclusividad a las corporaciones mineras, de
expulsarlas
de sus producciones y trabajos también por envenenamiento del agua y
contaminación del aire.
Alrededor del 75%
de electricidad es consumida por Bajo la Alumbrera en Catamarca mientras
el 25% es para el Noroeste
de Argentina. Esa minera, además, ha envenenado las aguas de Río Hondo en
Santiago del Estero
y las de la provincia de Tucumán.
Incluso, más allá del
mineraloducto, muchas otras poblaciones lejanas se verán afectadas porque
el ciclo del agua en la naturaleza consiste en interconexiones e
interdependencias de
su circulación superficial y subterráneamente hacia el mar.
En esa visión integral se
sitúa el espacio Intercuencas RRR (Riachuelo, Reconquista y Río de La Plata).
www.intercuencas.org
2. Analizar y diseñar manejos integrales de la calidad de vida mayoritaria
La calidad de
vida mayoritaria depende fundamentalmente de la infraestructura socioeconómica
que brindan los servicios públicos mirando hacia la atención y promoción
de necesidades básicas que previenen y sostienen la salud de la población de
Argentina
sin discriminación de tipo alguno y como palancas de desarrollo social.
Andrea López y Ruth Felder aclaran sobre cambios que deben introducirse en su manejo:
"Los planteos de su regulación social,
marginados por
gran parte de la literatura especializada,
trascienden los criterios de orden tecnológico
que -a juicio de la mayoría de los economistas-
ameritan
la intervención reguladora del estado.
La regulación social
pensada en términos de protección de los derechos de
la ciudadanía,
en tanto referente más inclusivo que las categorías de «usuario» y sobre
todo,
de «consumidor»,
involucra al Estado como (...) garantizador de la posibilidad efectiva de
toda la población
de acceder a los servicios y control sobre un conjunto de aspectos como la
protección ambiental,
la seguridad de los productos, el derecho a la información y la
participación ciudadana
que constituyen
«efectos colaterales» o «características externas» para las actividades
económicas".
Fuente: revista Realidad Económica nº 163,
abril/ mayo 2006, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Carolina Nahón, a su vez, explica qué Estado rige actualmente:
"La privatización de
servicios de infraestructura supone el abandono
de la noción de «servicio público»
propia del modelo francés -en la que el Estado posee la titularidad-
y la adopción de una perspectiva más cercana al public utility del
derecho estadounidense e inglés.
El alejamiento del Estado de
la prestación directa de los servicios públicos
(y por efecto, la disminución de la injerencia estatal en la definición de la
planificación sectorial),
su delegación
en grupos de particulares y el diseño de un nuevo entramado institucional
de regulación y control (organismos sectoriales) redefine por completo
las relaciones (derechos y obligaciones) entre el Estado, los nuevos consorcios
operadores
y los supuestos beneficiarios: usuarios, consumidores y la sociedad en conjunto.
En este contexto, puesto que
el Estado simultáneamente se desentiende
de su función
de «proveer» (prestación directa) y de «prever» (planificación),
los servicios públicos adquieren el carácter de «actividades privadas
reglamentadas por el Estado»
o -lo que es lo mismo- de «industrias reguladas».
Esta perspectiva convalida la
lógica mercantil que supone que los receptores no son más
que «clientes» que ingresan al servicio en la medida en que puedan hacerse cargo
(con dinero)
de sustentar la relación de consumo.
En este sentido,
la intervención estatal no sólo se aleja de su histórica responsabilidad por
la prestación de los servicios, sino que -al limitarse al ejercicio del poder de
policía-
simultáneamente se desentiende de la planificación del desarrollo".
Refuerza la descripción del Estado neoliberal destacando:
"El incumplimiento de las pautas para la nominación de
las autoridades reguladoras y la irregular jerarquización
de la normativa abonó (...) que las tareas de regulación
se fueran concentrando en manos de las Secretarías
de referencia del Poder Ejecutivo.
En igual sentido,
el financiamiento de los organismos por medio de tasas
o cánones a cargo de las empresas reguladas o de
porcentajes sobre la facturación de los usuarios
contribuyó
a restarles el poco margen de autonomía que aún les quedaba".
"Uno los aspectos más abandonados del proceso privatizador:
la universalización de los servicios públicos.
La explícita definición
de las tarifas en función de los costos individuales de prestación
y la expresa prohibición de los subsidios cruzados en distintas
categorías de usuarios impidieron la socialización de los costos
de los servicios
y una apropiada fuente de financiamiento de la universalización.
De esta forma, se vieron restringido el acceso no discriminatorio
a costos accesibles y la disponibilidad geográfica".
Por esta política neoliberal
que Kirchner continúa y profundiza,
las grandes mayorías
sufren degradación medio ambiental, enfermedades y muertes evitables.
Aún peor,
el crecimiento económico sólo de los oligopolios aumenta la expulsión hasta de
sobrevivir
y el desamparo absoluto en que están los desalojados de sus territorios
provinciales,
obligados a migrar a las grandes ciudades.
3. Asumir el Nunca Más a la seguridad jurídica de los saqueadores
Es retomar el
"¡que se vayan todos, que no quede ni uno solo!"
pero
sabiendo -hoy- que no se trata de ocupar el Estado y las instituciones de la
sociedad civil
cuyas estructuras han sido acordadas de espaldas al pueblo.
Para orientarnos en la
percepción del gobierno-Estado
que enfrentamos,
debemos insertarlo en la concentración y desnacionalización
tanto económica como territorial de Argentina. De modo que
el exacerbado presidencialismo nos vuelve justificable la expropiación del
Estado y de
todo espacio público por gobiernos que actúan en beneficio exclusivo del poder
económico
al privilegiar sus negocios personales o grupales.
Ahora, cómo legitiman este procedimiento
espurio y en consecuencia, consiguen el poder
de llevarlo a cabo.
Guillermo Vitelli dice:
"En las elecciones en todo nivel, sean nacionales, provinciales y aun municipales,
domina el pragmatismo seguido por la claudicación de los contenidos propuestos.
Durante
las campañas suelen proponer programas que la opinión pública pretende
y luego, generalmente, tienden a cambiarse o traicionarse los contenidos.
Más aún,
en el presente, se ocupan cargos de gobierno incluso sin programas claros,
diferenciados.
En realidad, la inexistencia de mandatos obligatorios faculta la transformación
de
democracias en oclocracias y el empleo de la demagogia.
Ya en el gobierno, la resignación de
numerosos contenidos de las campañas electorales
se estructura a partir de la formulación de las políticas económicas y de la
construcción
de redes de complicidad
que copan las instituciones para beneficios grupales, generalmente:
-contrapuestos al de las mayorías;
-legitimados desde comunicadores mediáticos y teóricos; y
-sustentados por redes complacientes enquistadas en las estructuras judiciales".
Fuente: revista Realidad Económica nº 227,
abril/ mayo 2007, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
El
cumplimiento de estos tres objetivos, en simultáneo, plantea a la organización
política
( cuyo principio esencial es procurar interrelación e intercambio permanente con
las grandes mayorías)
constituir
equipos de trabajo que discutan proyectos y al mismo tiempo, se esmeren por
la comunicación social e investigación conjunta con
los agrupamientos sociales sobre sus luchas respectivas contra los ejes de
desarrollo neocolonial
como son los agro negocios, la explotación-extracción petrolera, minera y
pesquera
y los mega emprendimientos comerciales, turísticos e inmobiliarios.
Esos equipos
o colectivos deben surgir de la unidad de voluntad de los ya formados
en las distintas áreas de
la vida social y nacional por vocación de emancipación de la opresión-represión
y el maltrato.
Su composición heterogénea e interdisciplinaria favorecerá el encuentro que
involucre
a las grandes mayorías en problemas que le parecen ajenos pero son vitales a su
presente
y futuro y
que se resolverán en su beneficio si se adueñan de resolverlos en tal sentido.
También,
los equipos deberán responsabilizarse por vincularse con la diversidad de los
trabajadores
para convencerlos, por ejemplo, que su ocupación laboral en las petroleras es
incongruente
hasta con sus propios intereses personales
y que su poder expresado en el paro contra el robo a sus salarios que es el
impuesto a las ganancias,
debe usarse en favor de la soberanía popular sobre las riquezas de Argentina
si no quieren quedarse sin trabajo, enfermos o burlados en su voluntad.
Sentirnos sociedad y país es hermanarnos
en que
-la desertificación nos quita vida y
dignidad humana a todos;
-la seguridad jurídica de los saqueadores
llamados acreedores e inversores
nos condena a la pobreza e injusticia
de
desmantelamiento del sector público,
de incapacidad para acceder a
la canasta familiar y a la vivienda, etc.
Identificarnos con ser sociedad y país
emancipados
es responsabilizarnos en la puesta en
práctica de la soberanía alimenticia
y territorial por la que luchan
los campesinos,
los pueblos originarios, los productores
y los trabajadores rurales.
Reconocernos como sociedad y país
fraternales es establecer el desarrollo
de la igualdad de oportunidades
para todos los de abajo
mediante
un Estado responsable de efectivizar
la expansión de lo público por
participación de las poblaciones y
los trabajadores en los distintos niveles
de decisión y la transparencia de
su funcionamiento.
PLANTEO / IDEOLOGÍA / PREMISAS E HIPOTESIS
Sepamos que poner fin al sacrificio de las grandes mayorías para
el crecimiento económico sólo de los oligopolios
depende, también,
de nuestra responsabilidad por cambiar la situación en que nos hallamos
en nuestra ocupación laboral.
Los trabajadores
de los 77 hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires,
los de otras provincias o los del Hospital Francés, del Clínicas y el Garrahan
en Capital
ejemplifican esa lucha que no se queda en lo salarial y la profundiza
-en empeño
contra el desmantelamiento (respecto a aparatología e insumos y personal)
de la salud pública por los poderes establecidos para hacer negocio con la
enfermedad y
-en procura
tanto de la comunicación social como de la nacionalización del conflicto,
en esta última línea los médicos han constituido una organización nacional que
los representa.
También los
docentes de las universidades públicas de Argentina y los trabajadores
del INDEC
han asumido sus profesiones e instituciones no sólo como satisfacción
de necesidades e intereses personales sino, sobre todo, en su trascendencia
social.
Un
comunicado
de
prensa de la
Comisión Normalizadora ATE - INDEC nos permite
conocer
caminos de ese nuevo compromiso ciudadano que la actual fase capitalista desafía
asumir
a los trabajadores si no quieren sufrir avasallamiento de sus derechos cada vez
mayor
y si procuran posibilitar el Estado responsable por el bienestar y la justicia
sociales.
Expresa:
"Los
trabajadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
llevamos ya casi siete meses de movilización permanente desde que
las autoridades tomaron la decisión de intervenir el Índice de Precios al
Consumidor (IPC).
La intervención, como es de conocimiento público, ha implicado
el abandono de la metodología con que venía produciéndose ese índice,
sin que
se difundiesen ni los criterios ni los cambios técnicos instrumentados a partir de enero. Es decir, manteniendo en secreto las modificaciones producidas.
Pero esos
resultados, que sí son públicos, han dado lugar a que
tanto el IPC como el INDEC en general sean severamente cuestionados
tanto por especialistas y técnicos como por toda la sociedad en su conjunto.
En este
largo tiempo, en el que hemos intentado defender la dignidad de nuestro trabajo
no sólo
enfrentamos la constante negativa de las autoridades a discutir seriamente el
problema,
sino que fuimos y somos objeto de hostigamiento por pretender
que la naturaleza técnica del trabajo -que realizamos-
no sea distorsionada
a favor de ningún interés político. Somos un organismo técnico que trabaja
para brindar datos garantizando un máximo posible de rigor metodológico y de
calidad.
Nuestra labor no está destinada a cubrir las espaldas de una política económica específica.
Trabajamos desde el Estado para toda la sociedad.
En ausencia
de respuestas serias a este planteo elemental,
circulan
discursos que pretenden asociarnos a intereses o grupos económicos
con los que de ningún modo estamos ni estuvimos comprometidos nunca.
Concretamente y con toda claridad,
la campaña de prensa que justifica la manipulación de los datos con el argumento
de que un IPC no manipulado beneficiaría sólo a los tenedores de bonos de la
deuda externa,
encubre:
una operación por la cual el conjunto de los trabajadores públicos y privados
se ven obligados a discutir -en las Convenciones Colectivas-
actualizaciones salariales
sobre una base distinta e inferior a las fluctuaciones reales de la inflación;
un índice retocado como tal hace que aplicado a la elaboración de la línea de pobreza,
disminuya artificialmente
el número de pobres e indigentes impidiendo una captación de los alcances
de ese fenómeno y por lo tanto, bloquee políticas adecuadas para enfrentarlo
y sienta un precedente gravísimo de manipulación de las estadísticas públicas.
No se trata
del interés de los bonistas sino del de millones de asalariados y de pobres
sobre los que pesarán las consecuencias de esa manipulación,
así como de millones de ciudadanos que sostienen con sus impuestos
la actividad estadística oficial,
y no lo hacen para que se les mienta.
Si el pago a
los bonistas es contrario a los intereses de la Nación,
entonces
que las autoridades políticas lo digan claramente,
instrumenten los medios necesarios para enfrentar ese problema y
convoquen en apoyo de las medidas que correspondan a la ciudadanía.
Tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo disponen de
los recursos necesarios para desplegar una política
en ese sentido.
Si no lo hacen, no es responsabilidad de los trabajadores del Indec ni de los trabajadores en general, ni de los pobres e indigentes, ni de la ciudadanía que paga con sus impuestos nuestro trabajo.
Por todo
eso, convocamos a
-la opinión pública;
-las organizaciones sociales, laborales y estudiantiles;
-los ámbitos académicos y al pueblo a apoyar nuestra lucha
contra
toda manipulación política de los datos producidos por nuestro organismo.
La comunidad debe exigir ser informada verazmente.
Es su derecho.
No ejercerlo tendrá consecuencias graves
no para los tenedores de bonos sino
para un conjunto social mucho más amplio".Fuente: www.anred.org
24-7-07
En ese camino de responsabilizarse por
funciones de un Estado mirando
por erradicar la expoliación laboral pero esta vez desde trabajadores de las
privatizadas,
andan los telefónicos,
en palabras de uno de ellos:
"Frente a
esta situación de una huelga que se extiende en el tiempo
-ya que las medidas de fuerza empezaron el 1º de abril- debemos
evaluar
cómo seguir, porque al acercarse fin de año tendremos encima otros reclamos
por los cuales luchar, vinculados con los trabajadores tercerizados. (...)
En octubre
del 2006, se llegó a un acuerdo para que los tercerizados
pasen al convenio colectivo de trabajo de los telefónicos y puedan afiliarse a
FOETRA.
Esta lucha es muy importante porque
involucra
a 6 mil trabajadores tercerizados
que pasarían a trabajar bajo el convenio de los telefónicos,
de este modo,
se haría más fuerte al gremio ya que se sumarían 6 mil afiliados y
estaríamos
rompiendo la lógica empresaria del trabajo precarizado,
los trabajadores pasarían a tener un trabajo estable".
En esos caminos de los trabajadores de
autoafirmación en sus derechos y en su ciudadanía protagónica,
es fundamental que reelaboren sus culturas laborales en forma de una ideología
emancipada de
la dominante.
Sobre la importancia de la ideología, veamos un concepto clave:
"La globalización es el proceso de mundialización
de las fuerzas e impulsores objetivos del sistema-mundo,
más la ideología.
Es, en suma, la «nueva visión del mundo» del capital
y como tal, es un paradigma que expresa
un marco conceptual, interpretativo y prescriptivo,
cuyo
origen se encuentra en los grupos y poderes dominantes
de los países centrales -en particular Estados Unidos-
y se difunde hacia las sociedades que integran
al sistema mundial;
desde el centro hacia la periferia".
Raúl Bernal-Meza y Gustavo Alberto Masera destacan:
"El nuevo
estadio en la dinámica global del capitalismo histórico se caracteriza por
la sociedad de información
que profundiza la dependencia y la división de los países en desarrollados y
subdesarrollados.
Al mismo tiempo, reestructura las relaciones sociales e internacionales bajo una
perspectiva
exclusivamente tecnológica. (...)
La sociedad
de la información tiene un impacto sobre
el patrón tecnoproductivo, direccionando el proceso de acumulación hacia nuevos
modelos.
Juega
un relevante papel en la dinámica de la globalización como ideología y resulta
fundamental
para la homogeneización de las pautas de consumo y divertimiento socio-cultural,
aspectos claves
para la supervivencia de una economía global caracterizada por
la concentración oligopólica, la cartelización y la unificación del proceso
diseño-producción-distribución de las grandes corporaciones transnacionales".
Fuente: revista Realidad Económica nº 227,
abril/ mayo 2007, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
En la
búsqueda de cómo revolucionar nuestras respectivas culturas de trabajo,
leemos a
Carlos Alemany y Eduardo Sevilla descubriéndonos
que en la idea de ejercicio
por
un pueblo de su capacidad social para construir su futuro:
"es fundamental la capacidad social de decisión
sobre
los recursos culturales, es decir, sobre todos
aquellos componentes de una cultura que
deben ponerse en juego
para identificar
las necesidades, los problemas y las aspiraciones
de la propia sociedad e intentar satisfacerlas,
resolverlas y cumplirlas.
Los recursos son todos los
elementos de una cultura que resulta necesario
poner en juego para formular y realizar un propósito social compartido.
Hay recursos materiales, de organización, intelectuales, simbólicos y emotivos.
Sin embargo,
lo fundamental es la capacidad de decisión y la autonomía, o sea, la capacidad
de los grupos sociales para optar libremente entre diversas alternativas".
Se
refieren a la
«extensión rural» que entienden
"como
la intervención, junto con la gente, para facilitar procesos endógenos,
agro-ecológicos, territoriales y educativos de transformación productiva,
social, económica, ambiental e institucional, planificados a través de
formas de acción colectiva
y orientados al desarrollo de sociedades sustentables. (...)
Como la propuesta de
"Extensión junto con la gente" plantea
actuar privilegiadamente
en el nivel político -para fortalecer y ampliar las bases materiales
y las capacidades autónomas de decisión de las poblaciones rurales-
se desprenden de ella dos grandes líneas de acción:
busca aumentar la capacidad
de decisión de los grupos sociales
mediante recuperación
de recursos hoy enajenados (la tecnología desplazada, la tierra,
el conocimiento de la historia), fortaleciendo las formas de
organización institucional que permitan el ejercicio del control desde las
propias culturas; (...)
tiene como objetivo
fundamental aumentar la disponibilidad de recursos ajenos
susceptibles de quedar bajo control social de los grupos sociales locales;
las nuevas tecnologías,
habilidades y conocimientos, las formas innovadoras de organización para
la producción, distribución y comercialización, etc..
En la última, se trata de
ampliar lo que podríamos denominar la cultura apropiada,
aquélla en que los recursos son ajenos, pero están bajo el control de los grupos
sociales
porque
les resultan importantes y necesarios para
impulsar sus procesos de transformación y cambio.
Es importante destacar que
esta propuesta de extensión se halla inmersa en
relaciones sociales, específicamente en relaciones de poder.
Relaciones
que permiten actuar y planificar -con contradicciones y tensiones- en
procesos de transformación integrales (sociales, económicos, ambientales e
institucionales).
La misión de esta extensión rural consiste
fundamentalmente
en involucrarse institucionalmente con la gente
para, junto con ella, actuar sobre los cambios
en las correlaciones de fuerza necesarios
para
alcanzar las transformaciones que responden
a los objetivos y aspiraciones fijados y
establecidos por la acción colectiva de
los grupos locales.
El aporte de la extensión es
fortalecer y ayudar a crear ámbitos y mecanismos participativos
de análisis de la realidad que permitan comprender la naturaleza y el
funcionamiento de
los procesos integrales generadores de problemas y conflictos
que están ocurriendo
a nivel de las localidades. Por lo tanto, no se trata de llevar soluciones
«empaquetadas»
a la comunidad, sino de «acompañar» y animar los procesos de transformación
existentes
en una dinámica participativa".
Aclaran
que el núcleo central de la propuesta teórica y
metodológica
de
"Extensión rural junto con la gente" es, a
través de este tipo de análisis,
"establecer propuestas alternativas que
-desde el desarrollo de tecnologías productivas hasta el diseño participativo de
métodos de transformación social- pueden ir introduciendo elementos de cambio
en las estructuras de poder".
Fuente: revista Realidad Económica nº 227,
abril/ mayo 2007, editada por el
Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE)
realidadeconomica@iade.org.ar; www.iade.org.ar
Los
trabajadores hoy más que nunca necesitamos emanciparnos de los poderes
establecidos
por la dictadura cívico-militar y por las democracias restringidas u oclocracias
que continuaron profundizando nuestra superexplotación
y nuestra humillación de hacer posible
-el desmantelamiento de lo público poniendo la cara por
el desfalco e irresponsabilidad de los gobernantes o deslomándonos
por cumplir sea como sea con las funciones respectivas;-el vaciamiento hasta el agotamiento de recursos naturales
y la destrucción
de las condiciones de vida y trabajo de una creciente mayoría.
Se trata de asumir la responsabilidad de:
1.
Socializar el hacerse cargo del rol de Estado popular y entablar la más amplia
comunicación e información
para contribuir al poder de defensa del pueblo de sus intereses.
La Asociación de Personal Jerárquico de la Industria del Gas Natural, Derivados y Afines (APJ GAS)
"fija su posición respecto a las diferentes situaciones de irregularidad que se verifican en el ámbito de la distribución de gas natural por redes en el territorio metropolitano:
En primer lugar,
la situación generada en Metrogas habla a las claras de que la política
diseñada en la década del noventa
fracasó,
no sólo por la falta de gas sino porque se carece de controles preventivos
por parte del estado y se permite un margen de discrecionalidad empresaria
inusualmente alto.
Estamos hablando del caso de
la única distribuidora de gas natural
con existencia de fluido suficiente para abastecer a sus usuarios y
a otras distribuidoras en situaciones de emergencia,
cuyo accionista mayoritario es el productor de gas más importante de la
Argentina: Repsol-YPF.
Sin embargo,
se produjeron cortes a los usuarios industriales con
"contratos firmes con ventana interrumpible"
en un día de temperaturas
medias que,
a nuestro juicio, fueron consensuadas en el Comité de crisis que existe para
estos casos
y que inexplicablemente aparecen ante la opinión pública como
"intempestivas".
En este contexto,
queremos denunciar el accionar de Gas Natural Ban
(distribuidora de gas natural en el norte y oeste del Gran Buenos Aires)
que tiende a complicar sospechosamente la eficacia del servicio en momentos tan
críticos.
En primer lugar, Gas Natural
Ban intenta trasladar en estos días
todo el procesamiento del sistema comercial a España,
-modificando
unilateralmente la confidencialidad de los datos de los usuarios de su zona de
actuación,
-atrasando el tiempo de respuesta del servicio de atención de urgencias y
-afectando
la contratación de servicios, de los reclamos, la lectura de medidores, los
cobros
y la previsión de la demanda.
Dejamos constancia que el 2
de julio de 2007 denunciamos estas transgresiones
al Enargas, la Secretaría de Energía y la Cámara de Diputados para que
arbitren las medidas necesarias a efectos de impedir que se ejecuten los actos
descriptos.
Simultáneamente,
hemos verificado la desatención de la lectura y
facturación de un sector de usuarios de Olivos y San Isidro,
a quienes incluso se les corta el servicio sin haber recibido la facturación, ni
los avisos previos.
Además,
se está obligando a otro grupo de usuarios a tomar la lectura de su propio
medidor
y a llamar telefónicamente a Gas Natural Ban para aportar los datos del mismo,
ya que las contratistas no realizan el trabajo en forma adecuada,
ni son controladas por la prestataria.
Por último,
se intenta aplicar una reestructuración del área comercial tercerizando
por completo los trabajos de inspección (tanto en el aspecto técnico como
administrativo),
y sin prever
ningún mecanismo de control por parte de técnicos capacitados de la
distribuidora,
con lo cual la posibilidad de inspeccionar este tipo de tareas será nula
y el perjuicio para los usuarios será definitivo.
Alertamos que estas situaciones terminan impactando en la vida
de todos los usuarios, vía prestación del servicio cada vez más insegura e ineficaz, o vía mayores costos injustificados que, más temprano que tarde, terminamos pagando los usuarios con aumentos de tarifa o subsidios y que,
en el plano de los trabajadores/as, significan más despidos y tercerizaciones.
Sostenemos que los órganos
gubernamentales y legislativos
deben accionar
para impedir este accionar que ya está complicando la prestación del servicio y
que lo complicará aún más al debilitar los controles operativos y legales
y limitar la capacidad soberana de privilegiar el
servicio público
por sobre las políticas empresariales dirigidas a la multiplicación de
utilidades y
nuevos negocios que sólo fortalecen
la presencia de estos grupos económicos en el mundo".
Rubén José Ruiz
Secretario General APJ GAS
Fuente:
FeTERA-CTA
10-7-07
feteraorganizacion@yahoo.com.ar
2. Asumir el rol de Estado popular para superar conflictos que en la
inmediatez cotidiana aparecen
como enfrentamientos entre los de abajo.
Los cortes de ruta, las huelgas y las
movilizaciones para exigir cumplimiento de derechos humanos
que son violados por gobiernos y patronales,
provocan violencias e indignaciones de otros sectores populares que
los perciben sólo en cuanto les impiden circular libremente.
Pero, además, sabemos de ferroviarios y maestros
golpeados por una serie de problemas que
se dan por la degradación de vida y trabajo de las grandes mayorías.
El 26
de julio se reunieron representantes de los médicos de
los 33 hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires, jefes de departamento
de Urgencia,
los jefes de día de las guardias y médicos que hacen guardias.
En un
comunicado, la Asociación de Médicos Municipales (AMM) señala que
decidieron
formar una comisión de trabajo que
"en los próximos días elevará propuestas para solucionar la situación
que
no sólo afecta a los médicos sino también a sus
pacientes".
Según
Jorge Gilardi, presidente de AMM, "el médico no puede ser responsable
de
cada situación:
cada vez que una ambulancia se demora, cuando faltan medicamentos, cuando se
abarrotan
los servicios (...)".
El abogado penalista Marco Aurelio Real da una visión del problema de violencia:
"La sociedad está intolerante y el tema médico no puede ser una excepción.
Ahora,
si se hicieran mejoras edilicias, de nombramientos o tecnológicas, al menos
desaparecerían algunas causas de la violencia".
El
médico, dicen en AMM, es quien da la cara y entienden que
el origen
de la violencia es múltiple:
-las
medioambientales de las guardias( falta de aparatología e insumos);
-las condiciones de vida de la población( altos niveles de pobreza e indigencia,
droga y alcoholismo);
-la falta de atención al recurso humano, "un ejemplo, en los hospitales hay
130 servicios
sin jefe porque no los nombran, aunque ya ganaron su concurso".
En suma, los médicos piden discutir políticas de salud.
3. Descubrir cómo otros sectores populares luchan por el ejercicio del rol de
Estado popular
para
que podamos establecer un denominador común.
El Movimiento Agrario de Misiones analiza:
"El mate es
la bebida más consumida en Argentina, supera al agua mineral, cerveza, vino y
gaseosas.
El
20
% de la producción corresponde al pequeño productor familiar,
un mercado que mueve más de 600 millones de dólares.
La yerba
mate fue históricamente el principal cultivo de la provincia de Misiones.
Hay 18 mil plantaciones de yerba, el 81% menores a las 10 hectáreas;
10 mil familias de pequeños productores tienen menos de 6 ha,
con bajos rendimientos por hectárea porque no tienen posibilidades de invertir
para renovarlas.
Los grandes
productores están "integrados" y tienen sus propios secaderos,
e incluso su propio molino;
los más chicos
deben pagar para recibir este servicio o, lo que es más frecuente,
deben vender la "yerba verde", ya que no cuentan con capital para
pagar el proceso de secado.
Los bajos precios pagados durante los 90 provocaron
múltiples protestas,
que forzaron la acción del gobierno.
La ley 25564 (Boletín Oficial del 15 de marzo del 2002)
crea el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)
como ente de derecho público no estatal, con jurisdicción en
todo el territorio nacional.
Entre sus funciones
esta Ley establece, "implementar mecanismos de apoyo y estímulos a los productores elaboradores, industrializadores y comercializadores radicados en el País".
Y también, "acordar semestralmente entre los distintos sectores participantes del INYM el precio de la materia prima".
El INYM se
financia con lo recaudado por la venta de 303
millones
de estampillas que abonan los
tomadores de mate,
aproximadamente 8 millones
de pesos anuales.
Desde que se
promulgó la Ley,
el Movimiento Agrario de Misiones (MAM) denuncia que,
tal como están planteadas las cosas y demostraba la historia de la yerba mate,
el INYM
no tiene poder real para hacer cumplir la Ley, ya que
todo ente regulador necesita contar con poder de compra para sostener el precio
fijado.
Cuando el precio cae por exceso de oferta, el ente debería poder comprar para
mantenerlo o elevarlo,
pero al no poder hacerlo, el cumplimiento del precio pasa a ser solamente la
expresión de un deseo y
el Instituto sólo un ente de inspección, sin poder real de regulación.
Los hechos se encargaron de demostrarlo.
El
directorio del INYM,
integrado por 12 miembros de los cuales 9 representan al sector privado,
en su reunión del 12 de julio pasado, tomó la decisión de no multar a
los empresarios que no pagaron los valores oficiales establecidos para la
producción primaria,
argumentando que éstos habrían actuado obligados por cuestiones de fuerza mayor,
impuestas por el mercado.
Según explicó Ricardo Maciel, director del INYM,
"más de la mitad del directorio, algunos de ellos representantes de los
secaderos
e incluso de
los productores se mostraron contrarios a que el INYM aplique multas
por considerar que no resultaría apropiado castigar
a los empresarios que no pagaron los valores oficiales".
Este modelo, impuesto por las empresas yerbateras que manejan
el mercado,
deja nuevamente en evidencia que el precio al productor
es la "variable de ajuste" para poder seguir manteniendo las ganancias de unos pocos.
Esta
lamentable determinación del INYM y
la insuficiencia de los instrumentos legales con que se cuenta,
pone
en serio riesgo la continuidad en las chacras e incluso la alimentación básica
de más de 10 mil familias de pequeños productores, contribuyendo a la pérdida de
sus tierras,
a despoblar el campo y aumentar la injusticia económica y social".
Contacto: yerbamate@titrayju.com.ar
Fuente: www.anred.org
24-7-07
El cumplimiento de estos tres objetivos, lo
asocio con el reconocimiento y el desarrollo de
la relación entre trabajo y responsabilidad social en sus múltiples dimensiones.
Para comenzar
pienso en el sujeto de la actividad
imprescindible a la vida humana y entonces, valoro
a los artistas, técnicos auxiliares de estas expresiones e intelectuales, todos
obligados al doble oficio
o a mercantilizarse para manutención familiar e individual. Y sin que las
mayorías tengan idea de
cuanto esfuerzo, disciplina y sacrificios cuesta esa creatividad
y por el contrario,
naturalicen que ellos no puedan dedicarse a sus vocaciones más
que sacando tiempo a otras necesidades.
Pero, además, aprecio como trabajo a las
actividades de quienes se encargan del hogar y de
los campesinos y los pequeño-medianos propietarios (productores, comerciantes e
industriales).
Son menospreciadas como modalidades anacrónicas e intrascendentes de economía.
Es decir, se considera la actual situación de sometimiento e insatisfacción
personal
de esos actores sociales como inherentes a esas funciones y no al capitalismo.
El sometimiento y la desvalorización del
sujeto hacedor son esenciales al sistema
de apropiación del trabajo pasado y presente,
por eso,
son padecidos por todos los trabajadores. No sólo por pérdida de singularidad
que
los conduce a sentirse un mero apéndice de (o rol en) un determinado
funcionamiento social
(empresa o institución) sino, también,
por intensificación de obligaciones sin remuneración que las compense
y sin tiempo o sin energías para disfrutar de libertad personal.
Tal situación de despojo de su poder decidir
e idear y de su producto de trabajo
que se refuerza con su verse compelidos a subordinarse por completo,
les arrebata vida humana.
Para remate,
a
la vida humana le es imprescindible la naturaleza como hábitat saludable
y como
fuente de recursos.
Las ciencias y las tecnologías han revolucionado las posibilidades del trabajo
como
transformador de la naturaleza y la biología de las personas pero la producción
en
el sistema capitalista
se organiza sólo para maximizar la cuota de ganancia de los oligopolios y en el
más breve plazo.
De modo que desertifica el planeta y estresa a las grandes mayorías.
El capital no implica simple apoderamiento
del trabajo pasado y del presente.
Su característica esencial es el grado de densidad social que contiene.
Cuando
se describe la realidad actual se destaca la extrema concentración económica y
territorial.
En otras palabras, una minúscula parte de la población -la gran burguesía-
monopoliza, planifica, dirige, y se beneficia de,
la organización social e internacional del trabajo.
El avance del sistema se da por aumento en la
densidad social y mundial de las transnacionales,
o sea, en la medida que expropian a todos los trabajadores científicos-técnicos,
a las tecnologías y
superexplotan tanto a colectivos y entramados laborales de gran escala como a la
naturaleza.
Erguirnos como unidad de voluntad
de la diversidad popular en
lucha por
ejercer la responsabilidad sobre
el carácter social de todas nuestras actividades e instituciones y de
su integración en país, nos desafía
a realizar
los cambios culturales, políticos y
económicos
que liberen social y nacionalmente
a nuestro trabajo de la tiranía
de oligopolios y burocracias.